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LA COCINA DE LA BIBLIA LAS RECETAS DEL CRISTIANISMO

Sumergirse en la cocina de la Biblia nos enseña no solo lo que comían nuestros antepasados del Medio Oriente en los tiempos de Jesús, sino cómo lo comían, mediante qué procedimientos rituales se preparaban los alimentos, qué reglas de comensalidad seguían, qué importancia tenían los ciclos de cosecha en sus vidas y qué significaban socialmente para ellos, así como el lugar que ocupaba la actitud del agradecimiento en su esfera de relación con aquello que comían.

Existe un alimento místico a la par que misterioso en la Biblia que nadie ha logrado identificar todavía. Se trata del maná, el extraño sustento enviado por Dios a los israelitas durante los cuarenta años que vagaron por el desierto en busca de la Tierra Prometida. Eran tan importante, que incluso había un tarro de maná en el Arca de la Alianza. El Éxodo contaba que el maná aparecía cada noche y cada mañana, después que el rocío hubiese desaparecido. Si atendemos a su descripción morfológica, era como una especie de semilla o grano de color blanco que, tras ser hervida y horneada, se parecía a las obleas con miel, pero luego también encontramos descripciones en las que se dice que su color era como el de la mirra india y que sabía a tortas aceitadas. Los exégetas y expertos han tenido más de un quebradero de cabeza a la hora de identificar el maná. ¿Existió realmente? ¿Qué era? Algunos eruditos dicen que maná deriva de una palabra egipcia que significa “alimento”, a secas,

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