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Volcanología y Geotermia

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Estratigrafía de la vertiente oriental del Volcán Lanín: Su reconstrucción por eventos sin y postglaciarios

Lucas Fennell*, Miguel Ramos y Andrés Folguera Laboratorio de Tectónica Andina del IDEAN (UBA-CONICET), Departamento de Ciencias Geológicas, FCEyN, Universidad de Buenos Aires, Argentina.

* E-mail: lucasfennell90@gmail.com

Resumen. La ladera oriental del volcán Lanín ha experimentado una reconstrucción sustancial en tiempos sin y postglaciarios. En la misma intervienen procesos laháricos, emisión de lavas, surges e importante volumen removilizado por acción de la remoción en masa. Se identifican dos eventos lávicos singlaciarios, uno interglaciario y otro postglaciario. La remoción en masa y el emplazamiento de flujos piroclásticos son enteramente postglaciarios.

Palabras

postglaciario

Claves:

Introducción

Lanín,

volcanismo,

singlaciario,

El volcán Lanín es un estratovolcán compuesto, el cual forma parte de un alineamiento volcánico de orientación O-NO conocido como la cadena Villarica-Quetrupillán-

Lanín. Situado en la Cordillera de los Andes, este volcán

se ubica sobre la frontera entre la provincia de Neuquén en Argentina y Chile.

Dicho volcán se encuentra emplazado sobre un basamento cristalino compuesto por gneisses paleozoicos, plutones

félsicos cretácicos y secuencias volcaniclásticas cretácicas

y paleógenas. Las rocas metamórficas que conforman su

sustrato fueron asignadas por Turner (1965) a la Fm. Colohuincul, categoría modificada más tarde por Dalla Salda et al. (1991) como Complejo Colohuincul. Este constituye una asociación de rocas metamórficas de alto grado constituida por esquistos cuarzo-micáceos y gneisses. Localmente, edades K-Ar y Ar-Ar obtenidas por Lara y Moreno (2004) permiten determinar un evento de metamorfismo regional hace 300 Ma, para el Paleozoico tardío. Sobre este complejo se encuentra una asociación volcaniclástica constituida por brechas tobáceas, tobas y lavas y filones andesíticos, denominada Fm. Curarrehue sobre la vertiente chilena. La misma se encuentra intruida por tonalitas datadas en 73 ± 3 Ma K-Ar (Lara y Moreno, 2004) y por granitoides datados en 111 ± 4 K-Ar (Lara y Moreno, 2004) y 94 ± 2 K-Ar (Muzinaga et. al., 1998), asignándole a esta formación una edad mínima Cretácico inferior alto. Este grupo de intrusivos, compuestos principalmente por tonalitas y granodioritas con gabros y granitos subordinados, se los define informalmente como

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Granitos Paimún (ca. 135-74) (Lara y Moreno, 2004). Estas unidades mesozoicas se encuentran cubiertas por una delgada secuencia de lavas andesíticas y tobas de edad Pliocena, definidas por Campos et. al. (1998) como Estratos de Pitreño. Sobre la vertiente argentina el basamento Paleozoico se encuentra cubierto parcialmente por secuencias volcaniclásticas del Oligoceno superior pertenecientes a la Formación Rancahue y del Cretácico superior Formación Auca Pan (Turner, 1965; Rapella et al., 1988; Franzese et al., 2011).

El mapeo y la estratigrafía del volcán Lanín fueron recientemente realizados por Lara (2004), utilizando relaciones de campo y criterios geomorfológicos para construir una sucesión relativa de unidades. Particularmente, los depósitos piroclásticos de edad holocena han sido localizados estratigráficamente con edades 14 C. La unidad más antigua corresponde a la unidad Lanín 1, conformada exclusivamente por las `Dacitas El Salto´, compuestas por lavas macizas dacíticas. Las mismas muestran evidencias de emplazamiento subglacial, y constituirían los restos de un estratovolcán antiguo. La edad de esta unidad es desconocida, aunque debe considerarse más antigua que ca. 200 ka (Pleistoceno Medio), valor máximo propuesto para la unidad Lanín 2. La unidad Lanín 2 está formada por secuencias volcaniclásticas interdigitadas con niveles basálticos, los cuales conforman la secuencia basal del estratovolcán actual. Dicha unidad presenta signos de erosión glaciaria para su sección inferior `Andesitas Río Malleo´ y para su sección media `Basaltos, andesitas y dacitas Correntoso´. En cambio, su sección superior `Andesitas Lago Paimún´, presenta características morfológicas que podrían indicar emplazamiento subglacial. La edad de esta unidad es probablemente más joven que la penúltima glaciación en los Andes del Sur (262-132 ka por Clayton et. al., 1997), pero menor al último reavance glaciar en la región (33,5- 14 ka por Lowell et. al., 1995), el cual afectó a esta unidad. Por lo tanto, la edad de esta unidad se estima en el lapso Pleistoceno medio-superior (?). Por encima, se encuentra la unidad Lanín 3, integrada por una secuencia de lavas que presenta erosión fluvial profunda y escarpas de colapso gravitacional, distribuidas radialmente respecto del edificio volcánico moderno. Todas estas asociaciones indiferenciadas se agrupan bajo una categoría denominada `Basaltos y andesitas Lanín´. Debido a que esta unidad no

presenta signos de erosión glaciaria, su edad máxima se acota en menos de ca. 14 ka y su edad mínima queda determinada por los depósitos piroclásticos suprayacentes que presentan una edad de ca. 9,81 ka en los niveles basales (Lara et. al., 2004). De esta manera, la edad asignada a esta unidad es Pleistoceno superior-Holoceno (?). Por último, la sección superior del Volcán Lanín está conformada por subunidades postglaciales, agrupadas bajo la unidad Lanín 4. La misma está compuesta por flujos lávicos basálticos y dacíticos, y flujos piroclásticos. La edad de esta unidad es asignada enteramente al Holoceno.

Geología de la vertiente oriental del Volcán Lanín

Utilizando relaciones observadas en el campo y criterios morfológicos a partir de imágenes satelitales, se realizó el mapeo de la vertiente oriental del volcán Lanín, el cual se puede observar en la figura 1.

volcán Lanín, el cual se puede observar en la figura 1. Figura 1. Mapa geológico de

Figura 1.

Mapa geológico de la vertiente oriental del volcán

Lanín.

Este mapa está basado en una columna estratigráfica local (figura 2), que se ajusta a la estratigrafía propuesta por Lara (2004). En esta columna se observa una sección basal que apoya sobre el basamento cristalino, compuesta por flujos de lava de estructura botroidal, los cuales se correlacionarían con la unidad Lanín 1. Estos flujos de lava se encuentran modelados por la erosión glaciaria y,

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actualmente, conforman la sección inferior expuesta en los antiguos valles glaciarios.

inferior expuesta en los antiguos valles glaciarios. Columna estratigráfica esquemática de la vertiente

Columna estratigráfica esquemática de la vertiente

oriental del Volcán Lanín que se ajusta a la propuesta de Lara

(2004).

Figura 2.

En contacto neto sobre estas lavas, se encuentran 400 m de coladas recortadas por la erosión glaciaria, las cuales constituyen la sección superior de las artesas de los valles descriptos. Las mismas corresponden a las subunidades

basales de la unidad Lanín 2. En algunos valles fluviales actuales se pueden observar depósitos de till, los cuales son consecuencia de la última glaciación en el área. Dentro de los antiguos valles glaciarios, se encontraron pillow lavas, evidencia de su emplazamiento subglacial, las cuales se pueden observar en la figura 3. Estas lavas se correlacionan con la subunidad superior de la unidad Lanín

2.

Los eventos postglaciales comienzan con un nivel de colada, la cual presenta erosión fluvial profunda, escarpas de arranque y se correlaciona con la unidad Lanín 3. A continuación, se encuentran los depósitos de avalancha correspondientes a estas escarpas. Dichos depósitos presentan “hummocks” y fases de ¨run-up” trepando sobre el área perivolcánica del basamento, como se puede apreciar en la figura 4. La secuencia continúa con un segundo episodio de coladas, distribuidas alrededor del edificio volcánico, caracterizadas por tonalidades más oscuras y rojizas, asociadas a conos adventicios de la base del volcán. Este segundo evento de coladas postglaciarias corresponde a la Unidad Lanín 4.

Figura 3. Pillow lavas correspondientes a un evento singlaciario confinado a un valle con morfología

Figura 3. Pillow lavas correspondientes a un evento singlaciario confinado a un valle con morfología glaciaria.

singlaciario confinado a un valle con morfología glaciaria. Figura 4. Vista de la fase de “

Figura 4. Vista de la fase de “run-up” de los depósitos de la avalancha I sobre el basamento cristalino.

Por encima de estas últimas coladas, se observa un depósito de avalancha de menor volumen que el anterior, pero que presenta “hummocks” en su sector distal. Cubriendo a los depósitos de este segundo episodio de avalancha, se encuentra calcando la topografía un depósito piroclástico asociado a un surge de tonalidades claras, con abundantes estructuras traccionales. Coronando la columna, se ubican secuencias fluviales, lóbulos de solifluxión y depósitos de lahares, no claramente distinguibles entre sí, dado que su área de aporte es común y se encuentran encauzados en los mismos valles.

Conclusiones

Las unidades aflorantes en la vertiente oriental del Volcán Lanín se correlacionan perfectamente con las descriptas por Lara et. al. (2004). La sucesión relativa de eventos (pre, sin y post glaciarios) cuadra con el esquema de evolución propuesto por estos autores. Sin embargo, el trabajo de campo revela grandes volúmenes de material singlaciario y postglaciario que no habían sido descriptos

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anteriormente y que han reconstruido sustancialmente la vertiente oriental de este volcán.

Referencias

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El

sistema

magmático-hidrotermal

asociado

al

Volcán

Tupungatito, Región Metropolitana, Chile

Oscar Benavente 1,2* , Francisco Gutiérrez 1,2 , Felipe Aguilera 2,3 , Martin Reich 1,2 , Franco Tassi 4 y Orlando Vaselli 4 .

Departamento de Geología, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile, Plaza Ercilla 803, Santiago, Chile.

2 Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA), Universidad de Chile, Plaza Ercilla 803, Santiago, Chile.

3 Departamento de Geología, Facultad de Ingeniería, Universidad de Atacama, Copayapu 485, Copiapó, Chile.
4

1

Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Florencia, Via La Pira 4,50121, Florencia, Italia.

* E-mail: oscar.benavente.zolezzi@gmail.com

Resumen. El Volcán Tupungatito es una caldera con ocho cráteres activos pertenecientes a la parte norte de la Zona Volcánica Sur, 70 km al Este de la ciudad de Santiago (33.4°S, 69.8°W; 5682 m.s.n.m). La fuente de los fluidos presentes es principalmente hidrotermal, con una componente magmática importante. El sistema volcánico esta dominado por un dominio profundo de gas y líquido en equilibrio a 330°C y uno vapor condensado más somero con una temperatura de equilibrio de 230°C.

Claves:

Fluidos volcánicos.

Palabras

Volcán

1.

Introducción

Tupungatito,

Geoquímica

de

El volcán Tupungatito (33.4°S, 69.8°W; 5682 m.s.n.m) corresponde a una caldera volcánica localizada en la Región Metropolitana de Chile, 70 km al Este de la ciudad de Santiago (Fig. 1a). Actualmente, el Tupungatito es el volcán más al norte de la Zona Volcánica Sur (ZVS) en presentar actividad solfatárica permanente, incluida la existencia de tres lagunas cratéricas en su interior (Fig. 1b). Éste volcán es uno de los tres centros eruptivos (Tupungatito, San José y Maipo) de la ZVS norte en presentar actividad histórica, y cuya última erupción data del año 1987 (Stern et al., 2007). Producto de la altura de su cráter, el volcán Tupungatito está cubierto de nieve y hielo, actuando como un importante alimentador de los sistemas de drenajes de la alta cordillera. Éstos, en última instancia desembocan en el río Maipo, el cual cruza la ciudad de Santiago (Stern et al., 2007). A pesar de los potenciales riesgos geológicos existentes en una eventual erupción del volcán Tupungatito (e.j. flujo de ceniza, lahares y caída de ceniza), poco se sabe acerca de las características petrológicas de los productos volcánicos del Tupungatito (Hildreth and Moorbarth, 1988; Stern et al., 2007). Adicionalmente, no existen datos monitoreo sismológico del volcán, y tampoco un catastro geoquímico e isotópico de las numerosas manifestaciones termales dentro del cráter. Este trabajo presenta los primeros resultados de la composición química e isotópica de los gases y aguas recolectadas durante dos campañas de terreno, realizadas durante el mes de Febrero 2011 y Febrero 2012. Junto con el análisis de datos, se discute las principales

características geoquímicas de los fluidos emitidos en el volcán Tupungatito, y se formula un modelo conceptual del sistema magmático e hidrotermal.

2. Marco geológico

El volcán Tupungatito se localiza en la Cordillera Principal de la Cordillera de los Andes, donde la geología consiste principalmente en secuencias marinas y volcanoclásticas Meso-Cenozoicas, de Este a Oeste respectivamente (Farías et al., 2010). Estructuralmente esta zona destaca por fallas inversas de alto ángulo asociadas a la inversión de la cuenca de Abanico en la parte Oeste, y fallas inversas asociadas a la faja plegada y corrida de Aconcagua en la porción Este (Farías et al., 2010). Ambos dominios litológicos y estructurales se encuentran en contacto a través del sistema de falla El Diablo (Farías et al., 2010). Depositado disconformemente sobre las deformadas secuencias Mesozoicas se encuentran los más de 6 km 3 de lavas pertenecientes al edificio del Volcán Tupungatito (Hildreth and Moorbarth, 1988), que corresponde a una caldera volcánica compuesta con 8 cráteres activos anidados en su interior (González-Ferrán, 1995). La caldera tiene 5 km de diámetro y una edad Pleistocena reciente (González-Ferrán, 1995). Los productos volcánicos del Tupungatito tienen una composición andesítica a basalto andesítica (Hildreth and Moorbarth,

1988).

La actividad histórica del Tupungatito registra 19 erupciones desde 1829, donde la mayor parte de éstas no superan el índice de explosividad 2 (González-Ferrán, 1995). Por otro lado, los registros históricos muestran que la mayoría de las erupciones del Tupungatito se encuentran temporalmente relacionadas con los grandes eventos tectónicos de Chile central (González-Ferrán, 1995).

3. Resultados

La temperaturas de las fumarolas varían entre 82.5 y 117°C. El contenido de vapor de agua varía entre 72.4 a 75.69 % del volumen total. La composición de la fracción seca del gas se caracteriza por la presencia de CO 2 como el gas más abundante (973.556 µmol/mol), y la presencia

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de gases ácidos como HCl (0.307 µmol/mol), HF (0.026 µmol/mol) y SO 2 (0.215 µmol/mol). Otras especies importantes corresponden a H 2 S (22.217 µmol/mol), N 2 (4.893 µmol/mol), S (0.001 µmol/mol), CH 4 (0.439 µmol/mol), Ar (0.005 µmol/mol), O 2 (0.029 µmol/mol), H 2 (2.415 µmol/mol), He (0.094 µmol/mol) y CO (0.0019 µmol/mol). Las concentraciones de los hidrocarburos livianos (ΣC 2 -C 7 ) varían entre 0.0017 y 0.0027 µmol/mol. El contenido de 13 C-CO 2 varía entre -2.92 y -6.84‰ V-PDB. La composición isotópica varía para D entre -55 y -72‰ V- SMOW, mientras que para 18 lo hace entre -3.3 y 0.8‰ V-SMOW. La composición isotópica expresada en R/Ra varía entre 5.19 y 5.45. La temperatura del agua de la laguna cratérica alcanza los 32.2°C. El pH del agua es de 0.34, el total de sólidos disuelto es de 40 gr/lt y la composición química se caracteriza por la presencia de SO 4 (12589 mg/lt), Cl (12504 mg/lt), Ca (1097 mg/lt), Na (589 mg/lt), K (355 mg/lt) y Mg (305 mg/lt).

4.

Discusiones

Las descargas fumarólicas del volcán Tupungatito pueden ser consideradas como el resultado de la mezcla entre dos miembros, uno relacionados a una fuente magmática y el otro a una fuente hidrotermal muy desarrollada. La fuente magmática está representada por las altas concentraciones de SO 2 y N 2 , y la razón N 2 /He ̴800, ambas relacionadas a la deshidratación del slab (Figura 2). Por otro lado, la fuente hidrotermal está representada por la presencia de las altas concentraciones de H 2 S y CH 4 , y por el desarrollo de lagunas cratéricas dentro del crater, las cuales son las representaciones más someras del sistema hidrotermal (Varekamp et al., 2000). De acuerdo a la composición química de la laguna cratérica, ésta puede ser clasificada como una del tipo activa producto de la alta concentración de SO 4 y Cl y su bajo pH, sugiriendo un importante input de gases ácidos de origen magmático en la génesis laguna. La composición isotópica de δ 18 O and δD de las fumarolas sugiere que el origen de los fluidos se debe al resultado de la mezcla entre aguas andesíticas y aguas meteóricas, mientras que la composición isotópica de He sugiere una mezcla entre un componente mantélico (R/Ra ̴8) y cortical (R/Ra ̴0.1). La composición isotópica de δ 13 C-CO 2 indica que la principal fuente de carbón es la deshidratación de los sedimentos del slab, con un escaso input mantélico (MORB). De acuerdo a los cálculos geotermométricos, el volcán Tupungatito es un sistema vapor-líquido en equilibrio, donde el vapor es separado de un acuífero en ebullición a una temperatura de ̴330°C. Estos fluidos hacienden y son condensados en el sistema hidrotermal sobreyacente (scrubbing), haciendo que los fluidos estén controlados por el buffer hidrotermal (FeO-FeO 1.5 ) a una temperatura entre

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200 y 250°C. Este sencillo modelo geoquímico de la evolución de los fluidos, además de explicar bastante bien los datos químicos e isotópicos de los fluidos, entrega información acerca del estado eruptivo del volcán. Producto del abundante agua en la zona, existirá un balance entre el input de energía y masa desde la cámara magmática y el scrubbing de esta masa en el cuerpo de agua del sistema hidrotermal (Symonds et al., 2001). De esta manera las condiciones hidrotermales serán siempre una constante encima del volcán, hasta que exista un aumento importante del input energético y másico desde la cámara magmática (e.g. en periodos eruptivos). Muy diferente a lo que acontece en zonas áridas (norte de Chile), donde los volcánes por lo general tienen un sistema volcánico bien desarrollado encima del volcán y el sistema hidrotermal está supeditado a los bordes del volcán, por lo que durante periodos de actividad volcánica y entre éstos, el buffer volcánico siempre estará presente (Aguilera et al., 2011; Capaccioni et al., 2011).

Agradecimientos

Los autores agradecen a las siguientes fuentes de financiamiento: (i) MECESUP UCH-0708 por el financiamiento de la beca de doctorado del autor principal, (ii) FONDAP-Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA), por el financiamiento de los equipos de terreno, el trabajo de campo y la asistencia a congresos y (iii) PBCT-PDA07 por financiar equipo de trabajo y trabajo de campo.

Referencias

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scrubbing: implications for volcano monitoring, J. Volcanol. Figura 1 . a) Mapa ubicación del volcán Tupungatito

Figura 1. a) Mapa ubicación del volcán Tupungatito en la Zona Volcánica. b) Mapa de los cráteres del volcán Tupungatito y los puntos de muestreo.

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constraints, J. Volcanol. Geotherm. Res., 97:161-179. Figura 2 . Diagrama triangular de N 2 /100-Ar-He*10 de

Figura 2. Diagrama triangular de N 2 /100-Ar-He*10 de las descargas fumarólicas del volcán Tupungatito (Giggenbach et al.,

1997).

del volcán Tupungatito (Giggenbach et al., 1997). Figura 3 . Diagrama binario de δ 1 8

Figura 3. Diagrama binario de δ 18 O vs δD para las

Con fines de

comparación se ponen los campos del volcán Lastarrias, Lascar y Tacora (Capaccioni et al., 2011), además de las precipitación de la zona de estudio y el campo de aguas andesíticas (Giggenbach et al., 1997).

.

descargas fumarólicas del volcán Tupungatito

Figura 4. Diagrama binario de de la suma de las razones CO/CO2- H2/H2O v/s CO/CO2+CO/CH4 para las descargas fumarólicas del volcán Tupungatito

425

Características Geoquímicas de las Aguas del Sistema Magmático-Hidrotermal del Complejo Volcánico Copahue Caviahue (Neuquen, Argentina).

Mariano Agusto 1 , Alberto Caselli 1 , María dos Santos Afonso 2 , Ana Fazio 3 , Silvia Farias 4 , María Clara Lamberti 3 , Nicolas Vigide 1: IDEAN-GESVA, Dpto. Cs. Geológicas, FCEN, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Universitaria, Pab.2, 1428, Buenos Aires, Argentina. 2: INQUIMAE, FCEN, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Universitaria, Pab.2, 1428, Buenos Aires, Argentina. 3: Dpto. Cs. Geológicas, FCEN, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Universitaria, Pab.2, 1428, Buenos Aires, Argentina. 4: Centro Atómico Constituyentes, Comisión Nacional de Energía Atómica. Av. Gral. Paz 1499. B1650KNA- San Martín. Pcia. de Buenos Aires. Argentina.

3

* E-mail: magusto@gl.fcen.uba.ar

Resumen. El Complejo Volcánico Copahue Caviahue aloja un importante sistema magmático hidrotermal, cuyas expresiones superficiales son las manifestaciones fluidas del volcán Copahue y de una serie de áreas geotermales aledañas al volcán. De acuerdo a las características geoquímicas, las manifestaciones se dividieron según aguas del Sistema Volcánico-Hidrológico (SVH) con alta acidez y bajos valores en la relación SO 4 /Cl, Aguas Calentadas por Vapor (ACV) con alta acidez y altos valores SO 4 /Cl y Aguas de Deshielo (AD) neutras. Las aguas SVH presentan además altos valores relativos de F, seña lando que actúan como condensadores directos de gases volcánicos. Las ACV se encuentran y enriquecidas en NH 4 , señalando el fuerte control en la composición por parte del sistema hidrotermal subsuperficial. Mediante esta caracterización se aporta información acerca del posible origen y los procesos involucrados en la formación de estas aguas.

Palabras Claves: geoquímica de fluidos, volcán Copahue, áreas geotermales, sistema magmático-hidrotermal.

1

Introducción

El Complejo Volcánico Copahue Caviahue (CVCC:

37,9ºS-71,2ºO) conforma el rasgo geomorfológico conocido como Caldera del Agrio o Caviahue, y se encuentra localizado en la provincia de Neuquén (Argentina) sobre la Cordillera de los Andes en el límite con Chile. El CVCC presenta un desarrollado sistema magmático hidrotermal, donde las manifestaciones superficiales más relevantes se encuentran en el edificio del volcán Copahue (37º45’S - 71º10.2’O, 2977 m s.n.m.) y en una serie de áreas geotermales aledañas al volcán dentro de la caldera (figura 1). El volcán Copahue es un estratovolcán basáltico-andesítico activo, emplazado en el sector occidental de la caldera, con una historia eruptiva reciente caracterizada por erupciones freáticas (1992-1995) y freatomagmáticas (2000) de baja magnitud (Delpino and Bermúdez, 1993 y 2002; Naranjo y Polanco, 2004). El sistema asociado al edificio del volcán presenta una laguna cratérica ácida (pH 0,3 – 0,8) con temperaturas entre 30 y 50°C (Varekamp et al., 2001; Caselli et al., 2005), y

vertientes calientes ácidas (pH entre 1-2, temperaturas hasta 81° C) que aguas abajo confluyen para formar el río Agrio con pH entre 2-3 (Tassi et al., 2007). Las diferentes áreas geotermales se encuentran al noreste del edificio del volcán (figura 1) por encima de un importante reservorio geotérmico (Panarello, 2002; Mas et al, 2005), y presentan manifestaciones de tipo boiling pools y bubbling pools de hasta 96º C, y fumarolas de hasta 135º C enriquecidas en H 2 S y CH 4 (Agusto et al., 2007). En el presente trabajo se analizan las características geoquímicas de las distintas aguas superficiales de la región, termales y de deshielo (representativas de la recarga del sistema), realizada a partir de 213 muestras tomadas periódicamente entre los años 2003 y 2009.

2

Características

composicionales

de

las

aguas

Las manifestaciones fluidas del CVCC pueden asociarse y de acuerdo con rasgos superficiales y características geoquímicas (Agusto, 2011) según:

a) aguas del Sistema Volcánico-Hidrológico (SVH), que

involucran la laguna cratérica alojada en el cráter activo del volcán, las vertientes que emanan del flanco externo este del edificio volcánico, el río Agrio superior que se

forma a partir de la confluencia de las vertientes, el lago Caviahue que recibe las aguas del río Agrio superior, y el río Agrio inferior que es el único efluente del lago Caviahue. Estas son aguas ácidas sulfato-cloruradas (figura

2) con bajos valores en la relación SO 4 /Cl (entre 2 y 9),

altas concentraciones de floruros (F) y muy altos valores de conductividad (SC, hasta 100 mS/cm).

b) aguas Calentadas por Vapor (ACV), pertenecientes a las

distintas áreas geotermales (Las Máquinas, Las Maquinitas, Termas de Copahue, Anfiteatro y Chancho- Co), asociadas a aguas burbujeantes (“boiling, bubbling y mud pools”). Estas son fundamentalmente aguas ácidas sulfatadas (figura 2) con altos valores SO 4 /Cl (entre 100 y

426

10000) y altas concentraciones de amonio (NH 4 ), y altos valores de conductividad (SC, hasta 10 mS/cm). Sin embargo, se puede reconocer en el área de Termas de Copahue un grupo menor de aguas termales neutras bicarbonatadas.

c) aguas de deshielo (AD), que involucran a las lagunas Las Mellizas, el arroyo Pucón Mahuida, el río Dulce, el río Hualcupén y el río Trolope. Estas son todas aguas neutras, frías, con composiciones intermedias (figura 2) y muy bajos valores de conductividad (SC, inferiores a 0,3 mS/cm).

bajos valores de conductividad (SC, inferiores a 0,3 mS/cm). Figura 2. Diagrama ternario SO 4 -Cl-HCO

Figura 2. Diagrama ternario SO 4 -Cl-HCO 3 para las aguas superficiales del CVCC: 1) aguas ácidas sulfato-cloruradas (SVH), 2) aguas ácidas sulfatadas (ACV), 3) aguas neutras bicarbonatadas (ACV), 4) aguas neutras de composición intermedia (AD).

3

Discusión,

composiciones

origen

y

control

de

las

Las características geoquímicas de las aguas SVH estarían controladas por la composición del flujo de origen magmático que alimenta la cabecera del sistema, en el edificio del volcán Copahue. Este es un proceso de acidificación característico de sistemas hidrotermales y lagos cratéricos alojados en volcanes activos (Delmelle y Bernard, 1994; Kempter y Rowe, 2000; Varekamp et al., 2000). De esta manera, el flujo de origen magmático rico en gases ácidos altamente solubles como SO 2 -H 2 S, HCl y HF, se incorporarían rápidamente a la fase líquida (compuesta por vapor condensado en ascenso y aguas meteóricas ingresadas) en la zona hidrotermal vapor- líquido que se encuentra en el interior del edificio volcánico. Esto daría lugar a las soluciones con altos contenidos de SO 4 , Cl y F y bajo pH que alimentan la laguna cratérica, las vertientes y el sistema hidrológico asociado (Agusto, 2011). El CO 2 , el otro gas ácido magmático de relevancia, está inhibido para solubilizarse y aportar iones HCO 3 a la solución debido a la alta acidez del sistema, ya que esta especie comienza a ser soluble en

427

forma significativa a partir de valores de pH de 5,5 en adelante.

Las ACV están enriquecidas en SO 4 como consecuencia de una importante pérdida de Cl y F dentro del sistema hidrotermal profundo. Los procesos que dan lugar a la formación de estas manifestaciones involucran, además de los fluidos profundos de origen magmático y las aguas meteóricas superficiales, el desarrollo de un importante ambiente hidrotermal subsuperficial correspondiente al reservorio geotérmico, que participa de manera significativa en el control de las manifestaciones superficiales. Los gases acidos magmáticos mas solubles como el HCl y HF quedan retenidos en el ambiente hidrotermal subsuperficial. Los gases ricos en H 2 S, típicos de estos ambientes hidrotermales reductores, al llegar a superficie se oxidan a SO 4 , enriqueciendo este compuesto en solución y acidificando sus aguas. Los altos contenidos de NH 4 son consistentes con las características reductoras de estos ambientes hidrotermales subsuperficiales. Las ACV enriquecidas en HCO 3 corresponden a las aguas termales neutras que se encuentran en el área Termas de Copahue. Los altos valores relativos de bicarbonato y temperaturas sugieren que estas aguas meteóricas someras- superficiales estarían recibiendo el aporte de un flujo caliente enriquecido en CO 2 con una escasa o nula presencia de otros gases ácidos más fuertes.

Las características composicionales de las AD pertenecientes a los cursos y cuerpos de aguas que no presentan ninguna relación con el sistema volcánico o las áreas geotermales, son coherentes con el origen a partir de la fusión del manto de nieve acumulado durante la etapa invernal y precipitaciones en general (nieve y lluvia). Estas aguas de origen meteórico serían representativas de las aguas que recargan el sistema.

Referencias

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Provincia

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volcano in turmoil. Geology, 29 (11), 1059-1062. Figura 1. Ubicación del CVCC y volcán Copahue, y

Figura 1. Ubicación del CVCC y volcán Copahue, y detalle de las distintas áreas y puntos de muestreo de las manifestaciones.

428

Correlación entre anomalías térmicas, geoquímicas y procesos deflacionarios en el volcán Copahue.

Mariano Agusto* 1 , María Laura Velez 1 , Alberto Caselli 1 , Pablo Euillades 2 , Franco Tassi 3 , Bruno Capaccioni 4 y Orlando Vaselli

1 Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina
2

3 Dipartimento Scienze della Terra, Universita di Firenze, Firenze, Italia 4 Dipartimento di Scienze della Terra e Geologia Ambientale, Universita di Bologna, Bologna, Italia

3

Instituto CEDIAC, Facultad de Ingeniería, Universidad de Cuyo, Mendoza, Argentina

* E-mail: magusto@gl.fcen.uba.ar

Resumen. El edificio del volcán Copahue aloja un sistema volcánico-hidrotermal activo que involucra una laguna cratérica termal hiperácida y vertientes asociadas. Las características físico-químicas de las manifestaciones superficiales están estrechamente relacionadas a las contribuciones de fluidos de origen magmático. A partir del seguimiento realizado desde el año 2003, se observó desde el año 2004 una anomalía térmica con importantes descenso de la temperatura del cráter en simultáneo con las mayores temperaturas registradas en las vertientes. Estos cambios termales se identificaron en correlación con variaciones geoquímicas de los fluidos y el inicio de un periodo deflacionario del edificio volcánico.

Palabras Claves: volcán Copahue, geoquímica de fluidos, deformación, SBAS-DInSAR.

1

Introducción

El volcán Copahue (37.53°S-71.10°O, 2997 m.s.n.m) se localiza en la provincia de Neuquén (Argentina), en el límite con la República de Chile. Corresponde a un estratovolcán fisural de composición basáltica a basáltica – andesítica, ubicado en el extremo suroeste de la depresión de Caviahue. La actividad eruptiva reciente comprende erupciones freáticas entre julio de 1992 y septiembre de 1995 (Delpino and Bermúdez, 1993; Bermúdez and Delpino, 1995) y una erupción freatomagmática en julio del año 2000 (Varekamp et al., 2001; Delpino and Bermúdez, 2002). El edificio volcán Copahue aloja un sistema volcánico-hidrotermal integrado por una laguna cratérica ácida (Cr) y 2 vertientes ácidas (V1 y V2) en el flanco oriental que aguas abajo dan origen al río Agrio (Varekamp et al., 2001 y 2009; Caselli et al., 2005; Tassi et al., 2007). Las características físico-químicas de las manifestaciones superficiales asociadas a sistemas volcánico-hidrotermales, están estrechamente relacionadas a las contribuciones de fluidos de origen magmático. Por lo tanto, el seguimiento de las variaciones geoquímicas y termales, pueden indicar cambios en las condiciones del sistema profundo. Estas variaciones en profundidad suelen dar lugar a procesos de deformación del edificio volcánico. Generalmente se asume que la deformación está relacionada a cambios de presión/volumen del reservorio magmático-hidrotermal (Dzurisin. 2006). Estos fenómenos pueden ocurrir antes, durante y/o después de los periodos

de actividad y su seguimiento es considerado un indicador del estado del sistema.

2 Variaciones geoquímicas y termométricas

2.1 Variaciones termales

La laguna cratérica (Cr) del volcán Copahue (2700 msnm y diámetro ~250 m) presenta pH<1 y temperaturas que habitualmente varían entre 21 y 54º C (Varekamp et al., 2001; Caselli et al., 2005). Previo a la erupción de Julio del 2000 la temperatura del agua había descendido notablemente, con 8 °C en enero y 5°C en abril del 2000 (Pedrozo et al., 2008). Durante el periodo eruptivo la laguna desaparece y comienza a formarse nuevamente y recuperar su aspecto habitual hacia el año 2001. En mayo del 2004 la temperatura del agua de la laguna era de 13,5°C con azufre flotando en su superficie, y para julio del 2004 la superficie del lago se encontraba congelada en ~80% (Caselli et al., 2005; Agusto 2011). En los meses siguientes la porción congelada fue disminuyendo y hacia fines del mismo año la laguna había recuperado su aspecto habitual. Durante los años siguientes la temperatura se mantuvo entre los 30 y 45°C. El congelamiento de una laguna cratérica activa es una situación poco común, y una anomalía térmica (AT) de estas características nunca se había observado antes en el volcán Copahue. Simultáneamente a AT, las vertientes ácidas (pH 1-2) presentaron las temperaturas más altas registradas durante el periodo de seguimiento: con 81 °C en V1 y 69°C en V2. Las dos vertientes se encuentran separadas por ~200 m con diferentes altitudes, V1 hacia el sur (2590 msnm) y V2 hacia el norte (2545 msnm). Luego de este periodo las aguas de las vertientes volvieron a las temperaturas habituales (T V1 = 60-70°C, y T V2 = 40-50°C). Cabe destacar que las condiciones meteorológicas durante el periodo AT fueron las habituales en la región (AIC, 2008), por este motivo no se atribuye esta anomalía a condiciones climáticas.

2.2 Variaciones geoquímicas

Las aguas de Cr presentan altos contenidos de especies derivadas de volátiles de origen magmático: SO 4 , Cl y F con valores de hasta 33000, 11500 y 850 mg/L,

429

respectivamente. Las aguas de V1 y V2 presentan valores

similares, con concentraciones de SO 4 , Cl y F de hasta 27000, 8200 y 600 mg/L, respectivamente (Agusto, 2011). De acuerdo con la distribución de especies mayoritarias, las aguas ácidas del cráter y las vertientes son de tipo

SO 4 (Cl)-Ca(Fe, Al). Sin embargo, la relación de masa

aniones/salinidad es de 0,9 mientras que la de cationes/salinidad es 0,1. Esto indicaría que la composición de las aguas del sistema estaría principalmente controlada por las especies de origen magmático (aniones). A partir de las variaciones registradas para las diferentes especies químicas, se observó que la relación SO 4 /Cl se mantenía en valores constantes entre 1 y 3, con excepción de un marcado pico positivo en las vertientes V1 y V2 en correlación con el intervalo AT (figura 1). Fazio et al., (2008) señaló que durante el periodo AT hubo un aumento de especies

minerales saturadas. Un incremento en la relación SO 4 /Cl

y en especies saturadas fue observado también en el

sistema durante el evento eruptivo del año 2000 (Varekamp et al., 2009). El aumento en esta relación puede estar asociado a procesos intrusivos de magma fresco en el

sistema o al desgasado de fluidos profundos durante el ascenso, debido a la menor solubilidad de las especies de S (SO 2 y H 2 S) respecto al HCl en magmas como así también

en acuíferos (Giggenbach, 1996; Symonds et al, 2001).

3 Deformación en superficie

3.1 Interferometría Diferencial

La medición de la deformación se realizó a partir del procesamiento SBAS-DInSAR (Small Baseline Subsets-

Differential Interferometry Synthetic Aperture Radar), que permite la evaluación temporal de la deformación observada (Berardino et al., 2002). El conjunto de imágenes Envisat-Asar procesadas consiste en 30 en pasada ascendente y 14 en pasada descendente, en el periodo 2002-2007. Es importante destacar que las imágenes correspondientes a meses invernales fueron descartadas durante el procesamiento para evitar la construcción de mapas de deformación con baja coherencia. Se obtuvieron un total de 72 interferogramas diferenciales en los que se observa un claro patrón deflacionario en coincidencia con el edificio volcánico Copahue. El análisis temporal de la deformación permitió obtener el mapa de velocidad media de deformación donde

se

observa una tasa máxima de – 2 cm/año localizada sobre

la

ladera norte del edificio volcánico (Vélez 2012). Las

series temporales de deformación para cada pixel del área indican que el proceso deflacionario comienza de forma marcada a principios del año 2004 (figura 1).

3.2 Modelización inversa

La interpretación y análisis de la deformación registrada se

realiza mediante la utilización de modelos matemáticos

430

que simulan la realidad de forma simplificada a partir de fuerzas o desplazamientos en profundidad denominados fuentes de deformación. De esta forma, partiendo de los datos de superficie se busca obtener mediante el modelado inverso, los principales parámetros que caracterizan la fuente responsable de la deformación observada. El método de modelado inverso aplicado combina los modelos directos con un algoritmo genético que permite encontrar el mejor conjunto de parámetros que minimice el desajuste entre los valores del modelo y las observaciones. Los resultados del modelado realizado en el volcán Copahue muestran que el mejor ajuste está dado por una fuente elipsoidal oblada (Yang et al. 1988) o lente horizontal de deformación, ubicada a 4 km de profundidad por debajo del edificio volcánico que sufre una pérdida de volumen de 0.0015 m 3 /año (Vélez, 2012).

pérdida de volumen de 0.0015 m 3 /año (Vélez, 2012). Figura 1. Mapa de velocidad media

Figura 1. Mapa de velocidad media de deformación, y correlación entre serie temporal para el área de máxima deformación y variación SO 4 /Cl durante el intervalo AT.

4

Discusión

El modelado de los sistemas magmático-volcánico- hidrotermales involucra la consideración no solo de una cámara magmática, sino también una zona de comportamiento plástico que la rodea. En la parte superior de esta zona plástica se alojan y concentran los fluidos que se desprenden de la cámara. Desde la parte superior y hacia la superficie se encuentra la zona de dominio frágil donde circulan los fluidos hidrotermales. El límite entre los dominios plástico y frágil está dado por una zona de auto- sello denominado carapace, que se produce en general

siguiendo la isoterma cercana a los 400°C, desarrollada entre los 3 y 4 km de profundidad (Fournier, 1991). El equilibrio de estos sistemas suele interrumpirse por periodos breves en los que la roca se comporta de manera frágil y libera los fluidos acumulados (Fournier, 2006). Dependiendo de la magnitud del evento, la liberación de estos fluidos hiperconcentrados desde la zona plástica es registrada en superficie mediante variaciones en las condiciones físico-químicas de las manifestaciones fluidas y procesos deformacionales del edificio volcánico.

Esta situación habría producido la sobresaturación de la base del sistema cratérico con un mayor número de fases minerales (cuarzo, yeso, cristobalita y sílice amorfa, según Fazio et al., 2008), y la disminución de la permeabilidad de los conductos someros que alimentan a la laguna cratérica. Esta desconexión parcial por efecto sello habría generado una eventual estratificación en las aguas de la laguna cratérica, y el consecuente descenso de la temperatura con el congelamiento de la capa superficial por exposición a las bajas temperaturas ambientales. El flujo de origen profundo continúa siendo canalizado y emitido por las vertientes donde se observan los mayores valores de SO 4 /Cl y temperatura de todo el registro. La fuente de deformación modelada estaría asociada a los procesos que tienen lugar a profundidades de la parte superior de la zona plástica, relacionados al escape de gases magmáticos y fluidos salinos hiperconcentrados hacia la zona hidrostáticamente presurizada. Este mecanismo sería el responsable de la pérdida de volumen en profundidad y en consecuencia, de la deflación observada en superficie. Posteriormente se retorna a las condiciones normales de desgasado y el mecanismo convectivo de las aguas de la laguna, lográndose nuevamente la homogeneización térmica y composicional habitual. Este comportamiento puede enlazarse a las características de las últimas erupciones registradas en el volcán Copahue. Los eventos eruptivos de tipo freáticos registrados entre 1992 y 1995 estuvieron caracterizados por la emisión de material compuesto principalmente por azufre, sílice amorfa y bloques accidentales provenientes del conducto de alimentación. En este sentido, un flujo anómalo de origen profundo habría generado la obturación del sistema somero. Esta disminución de la permeabilidad habría generado un aumento de presión en la parte superficial del aparato volcánico, que al alcanzar eventualmente un valor crítico podría resultar en una descompresión violenta con la consiguiente eyección de los depósitos minerales que habrían actuado de sello. Esto es consistente con las características del material piroclástico arrojado en las erupciones freáticas registradas durante la década del 90’.

Referencias

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431

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Tesis Doctoral (inédita) Universidad de Buenos Aires. 150 pp.

Parámetros termales en el subsuelo de la cuenca de Santiago: Metodología y primeros resultados

Mauricio Muñoz*, Valentina Flores-Aqueveque, Anneli Gramusset, Gabriel Vargas, Sofía Rebolledo, Sergio Sepúlveda, Miguel Ángel Parada, Diego Morata Departamento de Geología y Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA), Plaza Ercilla # 803-Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile

* E-mail: maumunoz@ing.uchile.cl

Resumen. Se presenta la metodología utilizada actualmente para la determinación de parámetros termales en el subsuelo de la cuenca de Santiago. El objetivo es la caracterización termal somera de la cuenca, incluyendo aspectos como distribución de temperaturas en profundidad, gradiente geotermal, conductividad termal, fuentes de calor, tasa de producción de calor, densidad de flujo calórico y factores perturbadores del sistema, tales como flujos subterráneos de agua. Los resultados preliminares del estudio indicarían la existencia de variaciones espaciales en la densidad de flujo calórico y sugieren la existencia de perturbaciones de la estructura termal del subsuelo de la cuenca de Santiago.

Palabras Claves: Cuenca de Santiago, parámetros termales, geotermia de baja entalpía.

1

Introducción

Los sistemas geotermales de muy baja entalpía son aquellos cuyas características termales e hidráulicas en profundidad no son suficientes para la producción de energía eléctrica. Sin embargo, sus propiedades sí son propicias para usos directos de la energía. A escala mundial, en 2005 se estimó una capacidad instalada de 28.268MW t en usos directos de la geotermia, la cual aumento a 48,483MW t a finales del 2009 (Lund et al., 2005, 2011). La distribución de los usos de la energía termal es aproximadamente: 47% en bombas de calor geotermal, 26% en baños termales, 15% en climatización, 6% en invernaderos, 3% en procesos industriales, 3% en acuicultura, <1% en deshidratación de alimentos, <1% en derretimiento de nieve y <0,2% en otros usos (Lund et al., 2011). En Chile, los recursos geotermales no han sido masivamente utilizados, debido a factores técnicos y de mercado, entre dichos factores se encuentra la ausencia de una cuantificación de los mismos. Los estudios previos en la cuenca de Santiago son escasos. Uyeda et al. (1978) reportó un flujo calórico de 78,7mW/m 2 en el límite occidental de la cuenca (mina La Africana – Lo Aguirre), correspondiente al único valor obtenido por método convencional, es decir mediante la determinación de gradiente geotermal y conductividad termal en un pozo profundo. Muñoz (1987) estimó un flujo calórico promedio para la cuenca de 92,5±16,6 mW/m 2 a partir de un geotermómetro de sílice aplicado en un conjunto de 257 análisis de aguas subterráneas.

432

Dentro de este marco, el Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA) ha iniciado el proyecto “Determinación de parámetros termales en el subsuelo de las cuencas de Santiago y Talca: Implicancias para el uso directo de la energía geotérmica”, cuyo objetivo principal es determinar, en las áreas de estudio, la densidad de flujo calórico y reconocer anomalías termales en el subsuelo. Para ello se requiere establecer localmente en ambas zonas de estudio: i) el gradiente geotermal en los pozos disponibles, ii) la conductividad termal en los suelos y rocas, iii) las fuentes de calor y iv) las perturbaciones que afectan la estructura termal.

2 Metodología y resultados

La metodología utilizada para determinar la densidad de flujos termales en la cuenca de Santiago, es la misma que se ocupa ampliamente en distintas partes del mundo con la intención de cuantificar el recurso geotermal de baja entalpía (International Energy Agency Technology Roadmap: Geothermal Heat and Power, 2011).

Mediciones del gradiente termal

Para la determinación de gradiente geotermal se necesitan mediciones de alta precisión de temperatura a lo largo de una sección vertical. Esto se realizó introduciendo un termómetro de alta precisión al interior de pozos para la extracción de agua subterránea. Se utilizó la sonda Antares (modelo 1854), que registra temperaturas de manera discreta con una exactitud de 0,1°C y una resolución de 0,005°C. Posteriormente, asumiendo equilibrio térmico entre el agua y el sedimento, se estimó el gradiente termal con la metodología de la temperatura del fondo del pozo (BHT, bottom hole temperature) que determina el gradiente de temperatura, con la de la base del pozo y un punto de temperatura promedio anual cerca de la superficie. Esta medición puede estar alterada por diversos factores, como el proceso de perforación mismo, que genera calor, o bien por un bombeo o inyección de fluidos en la perforación (Beardsmore y Cull, 2001).

Mediciones de conductividad termal

Las mediciones fueron realizadas en el Laboratorio de

Sólidos del IDIEM (Universidad de Chile), con el equipo Isomet 2114. Se ocupó la técnica transiente llamada fuente plana de calor constante, propuesta por Mongelli (1968). Esta técnica consiste en suministrar calor a una tasa conocida Ǭ y registrar el aumento de temperatura en función del tiempo T(t) (Carslaw y Jaeger, 1959):

T(t)=[ Ǭ ][( ) exp(- Fo)-0,5erc(

)]

Donde Fo es el Número de Fournier adimensional at/x 2 , que es la razón del calor transportado sobre la energía termal almacenada. El equipo debe ser calibrado, midiendo una muestra estándar de sílice amorfa (λ=1,26 [W/m°C]) con lo que se obtiene un factor de corrección, dado por:

λ correg = ( ) ( á ! ")

Finalmente, el valor de la conductividad termal se obtiene multiplicando el factor de corrección λ correg por el valor medido.

Medición de la tasa de producción de calor

Para estimar la tasa de producción de calor, debido a la desintegración radiactiva es necesario determinar las concentraciones de U, Th y K y ocupar la relación propuesta por Rybach (1988):

H=10 -5 ρ(9,52c U + 2,56c Th + 3,48c K ) [µWm -3 ]

Donde ρ es la densidad de la roca, c U ,c Th y c K corresponden a las concentraciones de U (en ppm), Th (en ppm) y K (%-peso), respectivamente. Para esto se realizarán mediciones en terreno, tanto en afloramientos de rocas y en sedimentos del relleno de la cuenca de Santiago, con el espectrómetro/escintilómetro RS-125 que permite medir las concentraciones de U y Th en ppm y K en %-porcentaje peso, además de la radiación- γ en cps.

2.1 Valores de conductividad termal

Se midió conductividad termal en muestras de roca (tonalita) y sedimentos de tamaño grava fina a limo, pertenecientes a la cuenca de Santiago. En rocas tonalíticas varía entre 2,7-3,3W/m°C y aumenta a medida que aumenta el tamaño de grano. La conductividad termal de los sedimentos secos varía entre 0,23-0,81W/m°C, aumentando notablemente al incrementar el contenido de agua, debido a la mejor conectividad de las partículas (Bristow, 1998; Carson y Selhon, 2010). El aumento en la conductividad termal de sedimentos puede ser hasta un orden de magnitud. Estoes evidente en las muestras de arena, ya que presentan valores aproximados de 0,3 y 2 W/m°C, en estado seco y saturado respectivamente.

433

2.2 Gradiente geotermal

Para calcular los gradientes termales en los pozos medidos, sólo se consideró el tramo en que la sonda midió temperatura en el agua, ya que en el aire la temperatura está evidentemente influenciada por la temperatura ambiente.Los gradientes termales estimados con el método del fondo del pozo (BHT) fueron de 74,1°C/km en Chacabuco, 37,2°C/km en Colina y 16°C/km en Maipú. La profundidad de los pozos medidos es de 52, 58 y 150 metros respectivamente (Fig. 1).

3

Discusión

3.1 Gradiente geotermal

Las mediciones ya obtenidas de gradiente geotermal permiten reconocer los distintos escenarios, en la calidad de los datos de temperatura, para estimar el gradiente termal. En Chacabuco se observa un claro aumento de la temperatura con la profundidad (Fig. 1), mientras que en Maipú la temperatura permanece constante a medida que se aumenta la profundidad, finalmente en Colina la cantidad de datos puede considerarse insuficiente para estimar un gradiente termal. Asimismo, a partir de estos datos se confirma la existencia de variaciones tanto en la magnitud de las temperaturas, como también en el gradiente de temperatura.Los datos de gradiente termal presentados en este trabajo, serán confirmados y medidos en distintas épocas del año, para establecer un posible efecto de la temperatura ambiente.

3.2 Conductividad termal

Los resultados de conductividad termal obtenidos no son comparables a resultados de conductividad termal esperados para las muestras de sedimentos in-situ. Lo anterior se debe a que el grado de compactación, cementación y saturación de las muestras analizadas, debe ajustarse a las condiciones esperadas en los distintos escenarios que se presentan en la cuenca de Santiago. Sin embargo, el rango de valores esperados para la conductividad termal en sedimentos finos de la cuenca de Santiago, es similar a los valores medidos y estimados en sedimentos (Usowicz et al., 2006). Además, en el laboratorio fue posible observar fenómenos esperables de acuerdo a la literatura, respecto del aumento de la conductividad con el amento del tamaño de grano (Weidenfeld et al. 2004, Zhang et al., 2011) y el aumento de la conductividad termal con el aumento en el contenido de agua (Bristow, 1998). Los datos de conductividad termal, serán confirmados y medidos la cantidad de veces suficientes, que permitan disminuir el error en la estimación.

3.3 Proyecciones del proyecto

El principal objetivo del proyecto es cuantificar el recurso geotermal de baja entalpía en las cuencas de Santiago y Talca, con la intención de fomentar el uso de la energía geotérmica de muy baja entalpía. Para cumplir lo anterior, dentro de los próximos 2 años se elaborarán mapas de densidad de flujo de calor en ambas cuencas, además de mapas de temperatura en profundidad y se aportará a la caracterización de los principales acuíferos. Para obtener mapas de temperatura en profundidad, se ampliará la cantidad de pozos medidos, hasta llegar a una densidad de puntos suficientes que cubran las cuencas seleccionadas. Adicionalmente se estudiarán las principales fuentes de calor y los factores que puedan afectar la estructura termal del subsuelo.

Agradecimientos

Este estudio es financiado por la División de Energías Renovables no Convencionales de la Subsecretaría de Energía (Ministerio de Energía, Chile) yel Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA), Proyecto Fondap CONICYT nº15090013.

Referencias

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of granular assemblies. Powder Technology 205, 172–183. Figura1. Gradiente de temperatura estimado con el método de

Figura1.Gradiente de temperatura estimado con el método de la temperatura del fondo del pozo (BHT), para Chacabuco, Colina y Maipú. Se observa que en Chacabuco la temperatura aumenta con la profundidad, lo que no ocurre en Colina ni Maipú.

434

Aumento térmico y composicional de las aguas cratéricas del Volcán Copahue registradas durante el año 2012 (Neuquen, Argentina).

Alberto Caselli 1 , Mariano Agusto 1 , Bruno Capaccioni 2 ,Franco Tassi 3 , Giovanni Chiodini 4 y Daniele Tardani 5

1: IDEAN-GESVA, Dpto. Cs. Geológicas, FCEN, Universidad de Buenos Aires. Ciudad Universitaria, Pab.2, 1428, Buenos Aires, Argentina.

2 Dipartimento di Scienze della Terra e Geologia Ambientale, Universita di Bologna, Bologna, Italia

3 Dipartimento Scienze della Terra, Universita di Firenze, Firenze, Italia

4 Osservatorio Vesuviano, INGV, Napoli, Italia

5 Universidad de Chile

* E-mail: acaselli@gl.fcen.uba.ar

Resumen. El Complejo Volcánico Copahue Caviahue aloja un importante sistema magmático hidrotermal, cuyas expresiones superficiales son las manifestaciones de la laguna craterica y manantiales sobre el flanco oriental del edificio volcánico. De acuerdo a las características geoquímicas, las manifestaciones del Sistema Volcánico- Hidrológico (SVH, Agusto 2011) con alta acidez y bajos valores en la relación SO 4 /Cl señalando que actúan como condensadores directos de gases volcánicos. En el presente trabajo se da a conocer e interpreta el posible

origen de la anomalía térmica y composicional observada en marzo de 2012, con un aumento de la temperatura del orden de los 20°C y descenso del pH a valores de extrema acides.

Palabras Claves: anomalía térmica, geoquímica de fluidos, volcán Copahue, sistema magmático-hidrotermal.

1

Introducción

El Complejo Volcánico Copahue Caviahue (CVCC:

37,9ºS-71,2ºO), conformado por la Caldera del Agrio (o Depresión de Caviahue) y el volcán Copahue, se encuentra localizado sobre la Cordillera de los Andes en el límite Argentina-Chile (provincia del Neuquén). El CVCC presenta un desarrollado sistema magmático hidrotermal, donde las manifestaciones superficiales más relevantes se encuentran en el edificio del volcán Copahue (37º45’S - 71º10.2’O, 2977 m s.n.m.) y en una serie de áreas geotermales aledañas al volcán localizadas dentro de la caldera. El volcán Copahue es un estratovolcán basáltico- andesítico activo, emplazado en el sector occidental de la caldera, en cuya cima presenta 9 cráteres orientados en dirección NE, de los cuales el ubicado en el extremo oriental es en la actualidad el más activo. Durante los últimos 250 años este volcán ha experimentado al menos 12 erupciones freáticas y freatomagmáticas de baja intensidad (Martini et al., 1997; Naranjo y Polanco, 2004). Las últimas erupciones se desarrollaron desde el cráter más oriental en los años 1992 y 1995 caracterizadas por erupciones freáticas y Julio-Octubre del 2000 de tipo freatomagmáticas, todas de baja magnitud (Delpino y

435

Bermúdez, 1993 y 2002; Naranjo y Polanco, 2004).

El cráter activo aloja una laguna ácida con pH menor a 1 y temperaturas de hasta 50º C (Varekamp et al., 2001; Caselli et al., 2005). Vertientes ácidas y calientes (pH entre 1-2, temperaturas hasta 81° C) emanan desde el flanco este del cráter activo y confluyen para formar las nacientes del Río Agrio, cuya composición química afecta al sistema hidrológico de esta área.

En el presente trabajo se da a conocer y se analizan las variaciones térmicas y composicionales observadas en la laguna cratérica y vertientes en marzo-abril de 2012 a partir de la comparación con las muestras tomadas periódicamente entre los años 2003 y 2009.

2

Características

composicionales

de

las

aguas

Las manifestaciones fluidas del sistema magmático hidrotermal que involucran la laguna cratérica y las vertientes, son aguas ácidas sulfato-cloruradas con bajos valores en la relación SO 4 /Cl (entre 2 y 9), altas concentraciones de floruros (F) y muy altos valores de conductividad, que alcanzan hasta 100 mS/cm (Agusto

2011).

La temperatura del agua de la laguna cratérica, previo a la erupción de Julio del 2000, había descendido notablemente, a 8 °C en enero y 5°C en abril del 2000 (Pedrozo et al., 2008). Durante la erupción la laguna desaparece y con posterioridad comienza a formarse nuevamente recuperando su aspecto y parámetros habituales hacia el año 2001. En mayo del 2004 la temperatura del agua de la laguna era de 13,5°C , congelándose prácticamente toda la superficie en julio del 2004 (Caselli et al., 2005; Agusto 2011). Hacia fines del mismo año la laguna había recuperado su aspecto habitual, manteniéndose la temperatura en los años entre los 30 y 45°C. En simultaneo las vertientes ácidas presentaron las

temperaturas más altas registradas durante el periodo de seguimiento: con 81 °C en la vertiente sur y 69°C en la norte, volviendo a las temperaturas 60-70°C y 40-50°C respectivamente. Ante el aumento en las emisiones gaseosas del cráter y el aumento de actividad sísmica, a fines de marzo-principios de abril de 2012 se realizó un nuevo muestreo de aguas. En el mismo se comprobó que la temperatura de la laguna cratérica ascendió a 62°C y el pH descendió a valores extremos (pH 0). Las vertientes sur y norte mostraron temperaturas de 60.5°C y 39°C respectivamente y pH de 0.6 y 1.2 respectivamente. Los análisis químicos preliminares de aniones indican relaciones de SO4/Cl de 2,29, 3,32 y 3,29 para la laguna cratérica, vertiente sur y vertiente norte respectivamente.

3

Discusión

Las características geoquímicas de las aguas de este sistema magmático-hidrotermal estarían controladas por la composición del flujo de origen magmático que alimenta el edificio del volcán Copahue (Agusto 2011), debido a un proceso de acidificación (Delmelle y Bernard, 1994; Kempter y Rowe, 2000; Varekamp et al., 2000). El flujo de origen magmático, rico en especies gaseosas ácidas y solubles como SO 2 -H 2 S, HCl y HF, se incorporarían rápidamente a la fase líquida en la zona hidrotermal vapor- líquido, dando lugar a soluciones con altos contenidos de SO 4 , Cl y F y bajo pH.

La anomalía térmica y composicional observada en marzo de 2012, con un aumento de la temperatura del orden de los 20°C y descenso del pH a valores negativos (extrema acides) que dan lugar a emanaciones de gases acidos de origen magmáticos, puede interpretarse como producto de:

(a) que nuevo magma inyectado en la cámara magmática generaría sobrepresión dando lugar a terremotos y cambios de temperatura y desgasificación de gases magmáticos, o (b) movimientos tectónicos que han generado una mayor permeabilidad de fracturas y por lo tanto un mayor flujo gaseoso y termal. Teniendo en cuenta que las relaciones SO4/Cl se mantienen dentro de los valores habituales, es posible que el motivo de esta anomalía esté relacionada a esta última hipótesis.

Referencias

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436

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Tolhuaca volcano (southern Chile, 38.3° latitude S): New learnings from surface mapping and geothermal exploration wells

Silke Lohmar 1 *, Jim Stimac 2 , Anna Colvin 1,2 , Andrea González 1 , Sergio Iriarte 1 , Glenn Melosh 2 , Maxwell Wilmarth 2 and David Sussman 2

1. GeoGlobal Energy Chile Limitada, Carmencita 25, Office 52, Las Condes, Santiago, Chile

2. GeoGlobal Energy LLC, 115 4th Street, Suite B, Santa Rosa, CA 95401, USA

*E-mail: silke.lohmar@geoglobal-energy.com

Abstract. Tolhuaca is a glacially scoured stratovolcano that hosts several prominent craters, and an active geothermal system. Data from surface mapping of remote and poorly accessible areas with deep geothermal wells provide a glimpse of the stratigraphy of the volcano and its evolution. Previously undocumented pyroclastic deposits which are markers in the wells may correlate with units exposed on the surface. Dike, fault and fracture strikes are predominantly within the range of N40W to N40E, with a subordinate set that is nearly E-W.

Keywords: Tolhuaca volcano & geothermal system, surface geology, stratigraphy in exploration wells

1 Introduction

The Tolhuaca geothermal system is located on the upper flank of Tolhuaca volcano in southern Chile (Figure 1). A conceptual model of the geothermal system and its evolution has been discussed elsewhere (Melosh et al., 2012). This contribution concentrates on presenting new results from wellbore lithology and relating lithology and stratigraphy shown in the wells with surface geology. Two slim holes were drilled in 2009 and 2010 (Tol-1 & 2; 1073 and 1274 vertical meters, respectively) while more recently (2011 & 2012) larger diameter wells up to 2117 m vertical depth have been completed to demonstrate commercial permeability and confirm neutral reservoir fluid chemistry (Tol-3 & 4). Tol-1 was the only core-drilled hole and its results are being evaluated in the context of Tol-2 and the surface geology. Detailed structural studies of Tol-1 (veins, veinlets and faults) are in progress (see Pérez et al., this meeting).

2 Well logging and surface mapping

A standardized logging nomenclature and procedure was

established to facilitate consistent core and cutting descriptions. After drilling the two slim holes, lithologies,

alteration mineralogy and assemblages were integrated with petrographic descriptions of thin sections, clay and bulk XRD, plus fluid inclusion homogenization temperatures into graphic logs, in order to refine the interpretation of the well geology.

In parallel, several campaigns of surface mapping have

been performed providing stratigraphic context for the geology found in the wells and allowing integration into subsurface geologic models and well targeting at Tolhuaca. Tolhuaca volcano hosts two upper craters as well as a lower elongate amphitheatre-like crater, all facing N to NNW, that have been enhanced by glacial action. The over-steepened south face appears to have suffered some combination of collapse and glacial scouring. As described later, some eruptions appear to have quenched against glacial ice, leaving very steep embankments.

3 Results and Further Work

The rocks encountered in Tol-1 and 2 wells are mainly of basaltic andesite composition, although the whole rock chemical range varies from basalt to dacite. Deposit types observed are mainly lavas and related breccias, volcaniclastics and minor tuffs. The correlation of the major rock types in the two wells is shown in Figure 2. Two sequences of pyroclastic rocks of probable dacitic composition are useful markers between wells. The first major tuff unit is named Andenrose by virtue of its rose colour (Figure 3a). It consists mainly of non-welded pumice and was probably deposited from plinian fallout and near-source ash flows from Tolhuaca volcano. It is possible that this unit correlates with a dacitic plinian sequence observed on the main access road near Cono Colli (Figures 1 & 3b). However, this unit has not been observed elsewhere on the surface despite intense searching. It is non-welded and partially altered to clay, making it susceptible to erosion or burial. The second pyroclastic sequence is called the Green Flame Tuff (Figure 2). This unit consists of a sequence of fallout and surge tuffs overlain by a partially welded ash flow tuff (Figure 4). The name of the unit is derived from the distinctive chlorite-green altered flattened pumice, or fiamme that have “flame shapes” at their margins. This unit could be tentatively correlated with greenish, pumice- rich tuff deposits filling paleovalleys on the northern flank of the volcano (Figure 1). Hyaloclastites and pillow breccia occur at five different levels between 300 and 1000 m depth in Tol-1 core (Figure 5a). This indicates that lavas erupted during several time periods encountered glacial ice and/or water. On the

437

from the main

craters seem to have been affected by gl acial erosion as evidenced by striations (Figure 5b ). Furthermore

on the southern forming abrupt texture, suggest

cooling against ice. The deep position of l avas affected by

magma-ice interaction in the well suggests s that they could be related to different glacial periods durin g the last 2 Ma. The boundary between Tolhuaca lava s and Malleco

Formation (Plio-Pleistocene age; 4.4 to 0.8

Suárez & Emparán, 1997) is difficult to

wells without any constraining geochronol ogical data.

A thick sequence dominated by volcanicla stic rocks makes up most of the bottom portion of both wel ls. This may be the Miocene-aged Cura Mallín Forma tion (Guapitrío

Tol-3, both the

Malleco and Cura Mallín formations are c ut by numerous weakly altered, fine- to medium-grained in trusions that are interpreted as feeders to the Tolhuaca volca nics. Numerous dikes were also mapped on th e surface; most dikes are nearly vertical and NW striking, but trends range from N to NW, WNW to E-W, and N to N E. Faults are also mainly steeply dipping (>60°) and dom inantly striking

Member; Niemeyer & Muñoz, 1983). In

Ma K-Ar ages; determine in the

surface, most of Tolhuaca lavas issuing

microcolumnar lavas filling paleovalleys and south-western side of the volcano, cliffs (Figure 6) and presenting perlitic

within the range from N40W to N60E.

Steeply dipping

fractures and sheared joints are similarly

most abundant

within the range of N40W to N40E, wi th a smaller set within the range N80W to N80E.

Acknowledgements

(GGE) for granting

We thank GeoGlobal Energy

permission to publish this work . We also thank Don Juanito Fuentes for support of fi eld work on horseback. GGE’s Operations team is acknow ledged for making sure through periodic radio contact tha t we had not fallen off steep cliffs. Good working atmos phere at the various rig sites made our job more enjoy able, too. Claudio Jara

sacrificed his back carrying heavy cores. Hans Schöndorfer and his team at the Hotel Andenro se are thanked for great

food and for inspiring the name markers.

of one of the geologic

References

Niemeyer, H.; Muñoz, J. 1983. Hoja La guna de la Laja, Región del Biobío. Servicio Nacional de G eología y Minería, Carta Geológica de Chile, No. 57, 52 p., 1: 250.000.

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Biobío.

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Servicio

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the Tolhuaca Geothermal Field, Sou thern Chile. In Thirty-Sixth

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Stanford University, Stanford, Califo rnia, USA. Figure 1. Ikonos image s howing the location of Tolhuaca

Figure 1. Ikonos image s howing the location of Tolhuaca Geothermal Field in Southern Chile.

a b
a
b

Figure 3. a) Pumice-rich lapilli tuff (Andenros e) at about 115 m depth in Tol-1. b) Sequence of dacitic tuffs ( “lag fall” ash flow tuffs, fallout and surge deposits) near Cono Colli (see Figure 1 for location). Andenrose equivalent at the surface?

438

   

Tolhuaca-2

Depth (m)

Alteration

Thickness

Unit Name

0

     

198

Argillic

198

Upper Lavas

111

No samples recover

309

   

324

     

357

Propylitic

48

Andenrose Tuff

Transitiona

   

Propylitic

Transitiona

105

Middle Lavas &

Propylitic

Volcaniclastics

Transitiona

462

Propylitic

Transitiona

   

Propylitic

Transitiona

 

Volcaniclastics & Green

Propylitic

129

Flame

Transitiona

Propylitic

Transitiona

591

Propylitic

726

Phyllic

   

747

Transitiona

351

Lava & Volcaniclastics

Propylitic

 

Malleco

Transitiona

Formation?

942

 

Propylitic

 

Volcaniclastic with

336

Hyaloclastite

Cura Mallín

1278

Formation?

 

Tolhuaca-1

 

Thickness

 

Unit Name

Alteration

Depth (m)

   

unaltered

0

Argillic

unaltered

107

 

Upper Lavas

Argillic

107

16

 

Andenrose Tuff

Transitional

123

   

Argillic

Transitional

176

 

Middle Lavas & breccias

Argillic

   

299

93

 

Volcaniclastic & Green

 
   

Flame

 

392

   

Lava & Volcaniclastics

Transitional

232

(+Orange Tuff)

   

M

alleco

F ormation?

625

   

740

 

Volcaniclastic with

 

274

Hyaloclastite

C ura Mallín F ormation?

898

 

Lo wer lava flows, breccia and

Propylitic

189

 

hyaloclastite

1088

Figure 2. Preliminary correlation between mai n stratigraphic units in Tol-1 and Tol-2 wells.

439

mai n stratigraphic units in Tol-1 and Tol-2 wells. 439 Figure 4. The Green F lame

Figure 4. The Green F lame Tuff showing pumice-rich ash flow tuff with mode rate to strong welding.

a b
a
b

Figure 5. a) Hyalocla stite breccia in Tol-1 well, b) Glacial striation on s urface lavas (photo is ~6 m across).

a MCU b
a
MCU
b

Figure 6. Microcolumn ar unit (MCU) on W flank of Tolhuaca volcano: a) Vie w down the valley, b) Close- up of the unit (photo is ~ 5 m across).

Principales etapas evolutivas holocenas del volcán Planchón y su reactivación relacionada al megasismo del 27 de febrero de 2010

José Antonio Naranjo Servicio Nacional de Geología y Minería, Avenida Santa María 0104, Santiago, Chile

* E-mail: jose.naranjo@sernageomin.cl

Resumen. El volcán Planchón ha desarrollado una reducida actividad eruptiva holocena. Se registra una compleja erupción piroclástica freatomagmática, consistente en depósitos de caída, oleada piroclástica húmeda y flujos piroclásticos. Después de >5 ka de diferenciación, se produjo una erupción sub-Pliniana entre los 1400 and 1050 AP, que incluyó pómez dacíticas, los únicos productos de esta composición, en un volcán dominado por basaltos y muy escasas andesitas. En 1837, dos años después del megasismo ocurrido en Chile central en febrero de 1835, fue emitida la única lava postglacial producida en este volcán. Las erupciones menores de cenizas finas de febrero de 1991 y noviembre de 1998 produjeron solo cenizas accesorias alteradas como consecuencia de la interacción de aguas freáticas con niveles rocosos sobrecalentados encima del sistema magmático del volcán. Recientemente, en septiembre de 2010, 6 meses después del magasismo 27F de la zona central, se inició un ciclo eruptivo de baja magnitud, con eyecciones de cenizas líticas no vesiculares juveniles, de igual composición que las lavas de 1837. Se infiere que la actividad tectónica de fallas asociadas al entorno del volcán podría inducir erupciones menores en el Planchón.

Palabras Claves: Evolución holocena, Volcán Planchón, reactivación eruptiva, megasismo 27 febrero 2010.

1

Introducción

El volcán Planchón registra una actividad eruptiva holocena reducida, caracterizada por procesos principalmente explosivos. Los escasos depósitos piroclásticos hallados sobre el sector oriental y una colada de lava emitida desde un cono de escorias en su cima, son registros de sus únicos tres eventos eruptivos holocenos mayores. En 1991 y 1998 ocurrieron erupciones explosivas con IEV = 1, y escasa producción de cenizas y que produjeron cambios en la configuración de sus cráteres (Naranjo y Haller, 2002). En agosto de 2010, el Planchón inició un nuevo ciclo eruptivo de bajo IEV, el cual tuvo diversos pulsos hasta julio de 2011. En este trabajo se exponen las características de las principales etapas evolutivas del Planchón y del reciente ciclo eruptivo, iniciado seis meses después del megasismo Mw8,8 del 27 de febrero. Este volcán se ubica en la ZVS (35°15’S), Región del Maule, frente a la parte centro-norte del segmento deslizado durante el sismo.

440

2 Estratigrafía del volcán Planchón

Naranjo et al., 1999 y Naranjo y Haller, 2002, definen las etapas evolutivas del Planchón. Según estos autores, la estructura principal del Planchón se edificó durante el Pleistoceno Superior (25-30̴̴ km 3 ), con una tasa de crecimiento rápido, lo cual causó su colapso y formación del depósito de Detritos Volcánicos del Planchón-Teno (10̴ km 3 , 95 km de largo, bloques y megabloques de basaltos y andesita basáltica). Su desarrollo tuvo un estilo fundamentalmente efusivo y marcadamente basáltico y andesítico-basáltico (Fig. 1). Este estilo eruptivo y composición continuaron aún después del colapso de avalancha, con la efusión de 3,5 km 3 de lavas, durante el Pleistoceno Superior tardío.

La reactivación del Planchón ocurre decenas de miles de años después cuando aproximadamente hace 7 ka, ocurre una compleja erupción de explosiones freatomagmáticas, posiblemente a través de un potente casquete glacial. Se generaron aproximadamente 0,08 km 3 de depósitos de caída de escorias, oleada de cenizas y flujo de cenizas, lapilli y bombas coliflor escoriáceas (andesitas, Fig. 1) y potentes lahares (por removilización de morrenas).

Posteriormente tiene lugar una erupción subpliniana, que dio origen a los productos más diferenciados del Planchón (dacitas con bandas de andesita, Fig. 1), a los 1.000-1.500 años AP.

Dos años después del mega-sismo de 1835, antecesor del ocurrido al 27F de 2010, tiene lugar en febrero de 1837, la única erupción (Stromboliana) holocena de lava del Planchón. Junto con un cono de escorias, alcanzó un volumen de aproximadamente 6x10 -3 km 3 y tuvo una composición andesítica a andesítica basáltica (Fig. 1).

En febrero de 1991 (2 nuevos cráteres de explosión) y noviembre de 1998, tienen lugar explosiones freáticas con un escaso volumen de cenizas finas y polvo volcánico. Las cenizas muestran un alto grado de alteración arcillosa. Finalmente, las eyecciones más importantes producidas durante el ciclo eruptivo reciente, ocurrieron a comienzos de septiembre de 2010 y mayo de 2011. Los análisis de DRX realizados en el material emitido a comienzos de septiembre de 2010 presentan características que sugieren la participación de partículas o fragmentos magmáticos

juveniles no-vesiculados (“cognate lithics”) durante esta erupción, y corresponde a partículas no alteradas y cristales, de tamaño ceniza fina (<0,5 mm) de color gris oscuro, y polvo volcánico (<0,063 mm) de color gris claro. Notablemente, ambas cenizas son de composición semejante a los productos emitidos en 1837 (Fig. 1).

semejante a los productos emitidos en 1837 (Fig. 1). Fig. 1. Diagrama de clasificación de Peccerillo

Fig. 1. Diagrama de clasificación de Peccerillo y Taylor (1976) que muestra las composiciones de las distintas unidades y productos emitidos por el volcán Planchón (modificado de Naranjo y Haller, 2002).

3 Discusión y conclusiones

Las erupciones y volúmenes de materiales emitidos durante el Holoceno en el volcán Planchón son muy reducidos en relación con el volumen de su estructura, construida, aparentemente en forma acelerada, durante el Pleistoceno Superior. Además, la actividad holocena se ha caracterizado por un estilo predominantemente freatomagmático y escasa participación de magmas de la cámara del volcán. Sin embargo, es notorio el hecho que la única emisión de lava durante el Holoceno haya tenido lugar sólo dos años después el megasismo de la zona central, en 1835. En forma análoga, la reactivación, aunque modesta en términos de explosividad, se desarrolla al poco tiempo de acaecido el megasismo del 27 de febrero de 2010, y con materiales de la misma composición que en 1837. Una posible hipótesis podría estar en la cadena causa-efecto que estaría controlada por la condición tectónica de la zona donde se emplaza del Planchón. Aunque con una distribución aleatoria en los alrededores del volcán Planchón se ha detectado una sismicidad de baja profundidad cortical (<10km), principalmente asociada a complejos sistemas de fallas en el contacto entre formaciones mesozoicas y cenozoicas de la cordillera principal (Charrier et al., 2004). Según esos autores, y basados en estudios de sismos poco profundos, como el ocurrido el 28 de agosto de 2004 (con epicentro 20̴ km al

441

norte del Planchón, estas estructuras son activas y corresponden a ajustes actuales de la corteza andina. La profusa sismicidad de la zona sería la respuesta de la acomodación de un complejo sistema de estructuras, las cuales podrían actuar como verdaderas válvulas capaces de originar fluctuaciones cíclicas de despresurización entre los niveles supralitostáticos e hidrostáticos siguiendo el modelo de Sibson et al., (1988). Los ajustes estructurales de niveles superiores inducidos por la vibración de los megasismos favorecerían la generación de “espacios” y, en consecuencia, del potencial de despresurización de la cámara magmática del volcán Planchón.

Agradecimientos

Se agradece la colaboración de los Srs. Ángel Gálvez y Víctor Vidal, profesionales de Minera Río Teno, por el importante aporte de valiosa información fotográfica y materiales. Asimismo, el autor agradece al Sr. José Luis Piña de la Ilustre Municipalidad de Romeral por el aporte de fotografías y el apoyo logístico prestado. Esta contribución cuenta con el patrocinio de la Subdirección Nacional de Geología del Servicio Nacional de Geología y Minería.

Referencias

Charrier, R., Farías, M., Comte, D., Pardo, M., 2004. Active tectonics in the southern Central Andes, a Recent example: the 28 August 2004 shallow Mw=6.5 earthquake. Eos. Trans. AGU, 85 (47), Fall Meeting Suppl. Abstract S43C-1015.

Naranjo, J.A. & Haller, M.J., 2002, Erupciones principalmente explosivas del volcán Planchón, Andes del sur (35º15’S). Revista Geológica de Chile, Vol. 29, No. 1, 93-113).

Naranjo, J.A., Haller, M.J., Ostera, H.A., Pesce, A .H. & Sruoga, P. (1999) Geología y peligros del Complejo Volcánico Planchón- Peteroa, Andes del Sur (35º15’S), Región del Maule, Chile- Provincia de Mendoza, Argentina. Servicio Nacional del Geología y Minería, Boletín 52, 55 p.

Peccerillo, A. & Taylor, S.R., 1976, Geochemistry of Eocene Calc- Alkaline Volcanic Rocks from the Kastamony Area, Northern Turkey: Contrib. Mineral. Petrol., v. 58, p. 63-81.

Sibson, R., Robert, F., Poulsen, K.H., 1988. High-angle reverse faults, fluid-pressure cycling, and mesothermal gold–quartz deposits. Geology 16, 551–555

Silica sinter textures in El Tatio geothermal field, Chile:

preliminary results on flow reconstruction.

Bridget Y. Lynne 1 , Diego Morata 2 *, Martin Reich 2 and Constanza Nicolau 2

1 Institute of Earth Science and Engineering, University of Auckland, 58 Symonds St, Auckland 1142, New Zealand. 2 Departamento de Geología y Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA-FONDAP). Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile, Plaza Ercilla 803, Santiago, Chile

*E-mail: dmorata@cec.uchile.cl

Abstract. Distinctive sinter textures form from silica-rich alkali chloride hot springs depending on the environmental conditions such as flow rate, pH, microbial communities or water temperature. These textures are normally preserved over time and throughout diagenesis. Amorphous silica was deposited in El Tatio geothermal field around hot springs from silica-saturated, alkali chloride water. Some of the silica sinter textures observed at the high-altitude (i.e. ~4000 m a.s.l.) El Tatio geothermal field evidence strong similarities with those found in modern, low-altitude hot springs of New Zealand on which detailed studies have been already carried out. Field work reconnaissance allows us to identify textures associated with different water temperatures and also others related to different flow conditions. Consequently, our preliminary results suggest that El Tatio silica sinter textures and fabric can be used for mapping paleo-flow conditions and establish the locations of paleo hot up-flow zones in these high-altitude hot spring environments.

Keywords: Silica sinters, hot-springs, biomineralization

1

Introduction

Silica sinter deposits are the consequence of silica precipitation and accumulation when hot, nearly neutral pH, alkali-chloride springs (derived from hotter deep reservoirs) cool to temperatures less than 100°C (see Lynne et al., 2008 and references therein). Hot spring settings and associated sinter textures are widely documented for low-altitude settings, showing environmentally significant textures that are preserved long after hot spring discharge ceases and even during diagenetic processes (e.g. Jones and Renaut, 2003; Lynne et al., 2005, 2007, 2008). Therefore, sinters provide a record of alkali chloride hot spring paleo-flows, while their textural characteristics enable mapping and tracing hydrological conditions and broad temperature gradients from high-temperature vents to low-temperature distal- apron areas.

In this work we present some textures and patterns observed in silica sinters from the high-altitude (4200- 4300 m above see level) El Tatio geothermal field in northern Chile. The El Tatio geothermal field is located in the north-south trending Tatio Graben, filled by Mesozoic to Quaternary breccias, dacites and ignimbites, and

bounded to the west by the Serranía de Tucle-Loma Lucero horst and to the east by volcanoes of the El Tatio volcanic group (Lahsen and Trujillo, 1976; Lahsen, 1988). Most of the hot-springs discharge near local boiling temperature (86°C), being siliceous sinter deposits founded sometimes as geyser events or as terraces at the geysers and springs (Phoenix et al., 2006). This high altitude geothermal field presents some peculiarities concerning silica textures. Few studies have been published on high altitude hot spring settings (Jones and Renaut, 1997; Fernandez-Turiel et al., 2005; Phoenix et al., 2006). These systems are characterized by some major physical differences with respect to low-altitude silica sinter deposits (lower boiling point, greater evaporation rate and wider thermal daily variations at higher altitude in comparison with low- altitude areas) that control silica precipitation. The aim of this preliminary study is to present some of the most important silica sinter textures and microbial mats observed in El Tatio geothermal field as a proxy to understand hydrological pattern of this high-altitude silica sinter deposits.

2 Sampling and Results

Paired visible light photographs and infrared images were taken in a field work showing the vent, mid-slope and distal-apron areas (Fig. 1). This clearly shows settings with high- (>60 °C), mid- (35-59 °C) and low-temperature (<35 °C) thermal gradients. Microbial mats present different colours related to temperature and water flow-rate and depth. In this sense, mid-temperature microbial mats are characterised by greenish-yellow “bubblemats texture” around edges of discharge channel (Fig. 2a). The microbial mat surrounding the bubbles silicifies to produce macro- scale sinter textures of multiple curved laminations with oval or lenticular voids. Low-temperature alkali chloride hot-springs commonly support the formation of “palisade texture”, characterized by closely-packed, vertically- stacked, micro-pillar sinter structures. Under these environmental low-temperature conditions, shallow fluid flowing over micro-terracettes of previously formed sinter (Fig. 2b). Distal-apron features are mostly characterized by plant-rich sinters (Fig. 2c).

Other textures and

442

features identified in the El Tatio

geothermal field are indicative of water flow rate. Typical features of fast flowing water are streamer textures (Fig. 2d), formed when silicification of microbial communities that form long strands are aligned along where the flow direction takes place (Smith et al., 2003).

where the flow direction takes place (Smith et al., 2003). Figure 1. Visible light and infrared

Figure 1. Visible light and infrared images of mid to distal-apron areas in the high altitude of El Tatio geothermal field. T (°C) values shown are measured temperatures

Moreover, silica sinter textures related to different environments in a geothermal field can also be observed in El Tatio. Within this group of textures, the more significant are those related with non-overflowing, non-boiling pools (“Lily pad texture”, developed where small oscillations occur due to wind-driven wave surge or small pulses of fluid, but where the water does not overflow the pool or channel rim, Fig. 2e), textures related with intermittently overflowing pools (digitate sinter rims, Fig. 2f) and textures related with intermittent flow (oncoidal and pisoidal textures, circular nodules that rotate in alkali chloride fluid and grow by accreting silica to their exterior surface, Fig. 2g). All these textures are indicative of different environmental deposition conditions.

3

Conclusions

Silica sinters in the El Tatio geothermal field form from discharging alkali chloride hot springs and provide evidence at the surface of a deeper geothermal reservoir. Moreover, different silica sinter textures and features observed in the El Tatio geothermal field are rather similar to those described in some low-altitude geothermal fields, allowing its interpretation in terms of hot spring paleo-flow conditions and temperature gradient profiles from high- temperature vents to low-temperature, distal-apron slopes. Moreover, because most of these silica sinter textures and features are preserved long after hot spring discharge cease and even during diagenesis, the recognition and sinter

443

textures and features and the mapping of these preserved environmentally-significant textures in ancient sinters would provide a useful tool that assists existing exploration techniques used in the search for hidden geothermal resources.

Acknowledgements

This work is a contribution to the FONDAP-CONICYT Project #15090013 (“Andean Geothermal Center of Excellence-CEGA)” and to the Institute of Earth Science and Engineering (University of Auckland). Special thanks to Pablo Sánchez during field work.

References

Fernández-Turiel J.L.; García-Valles M.; Gimeno-Torrente D.; Saavedra-Alonso J.; Martinez-Manent S. 2005. The hot spring and geyser sinters of El Tatio, northern Chile. Sedimentary Geology 180: 125-147.

Jones, B. and Renaut, R.W. 1977. Formation of silica oncoids around geysers and hot springs at El Tatio, northern Chile. Sedimentology 44: 287-304.

Jones, B. and Renaut, R.W. 2003. Hot spring and geyser sinters: the integrated product of precipitation, replacement, and deposition. Canadian Journal of Earth Sciences 40: 1549-1569.

Lahsen, A. 1988. Chilean geothermal resources and their possible utilization. Geothermics 17: 401-410.

Lahsen, A. and Trujillo, P. 1976. The geothermal fi eld of El Tatio, Chile. In Proceedings, Second United Nations Symposium on the Development and Use of Geothermal Resources, San Francisco, May 1975, Vol 1: 170-177, Washington, D.C., U.S. Government Printing Office (Lawrence Berkeley Laboratory, University of California).

Lynne, B.Y.; Campbell, K.A.; Moore, J.; Browne, P.R.L. 2005. Diagenesis of 1900-year-old siliceous sinter (opal-A to quartz) at Opal Mound, Roosevelt Hot Springs, Utah, U.S.A. Sedimentary Geology 119: 249-278.

Lynne, B.Y.; Campbell, K.A.; James, B.; Browne, P.R.L.; Moore, J.N. 2007. Tracking crystallinity in siliceous hot-spring deposits. American Journal of Science 307: 612-641.

Lynne, B.Y.; Campbell, K.A.; Moore, J.N.; Browne, P. R.L. 2008. Origin and evolution of the Steamboat Springs siliceous sinter deposit, Nevada, U.S.A. Sedimentary Geology 210: 111-131.

Phoenix, V.R.; Bennett, P.C.; Engel, A.S.; Tyler, S.W.; Ferris, F.G 2006. Chilean high-altitude hot spring sinters: a model system for UV screening mechanisms by early Precambrian cyanobacteria. Geobiology 4: 15-28.

Smith, B.Y.; Turner, S.J. and Rodgers, K.A. 2003. Opal-A and associated microbes from Wairakei, New Zealand: the first 300 days. Mineralogical Magazine 67: 563-579.

(a) (c) (b)
(a)
(c)
(b)
(d) (e) (f)
(d)
(e)
(f)

Figure 2. Different silica sinter textures and features observed in the high altitude El Tatio geothermal field. (a) Hot spring with greenish-yellow bubblemat around edges of discharge channel (site x). (b) Micro-terracettes covered in low temperature, black microbial mats, typically forming palisade sinter textures. (c) Plant material coated in silica. in high altitude hot spring setting of El Tatio. (d) Streamer fabric forming in fast flowing water indicates flow direction (arrows). (e) Lily pad textures form at the air-water interface. Note ripples in upper right corner migrating across pool surface towards lily pads. (f) Digitate sinter rim around high temperature (> 60 °C) surging pools and channels where water intermittently overflows. Note ripples from surging water can be seen reflecting off the pool rim. Pisoids and oncoids on intermittently wet sinter apron surrounding high temperature geyser.

444

Análisis de Anomalías Termales mediante sensores remotos en el sector de Los Andes-San Felipe, Región de Valparaíso.

Martín Lemus H.*, Renate Wall Z. Macarena Bustamante A., Rolando Cortés H., Jorge Vivallos C., David Cáceres A. Unidad de Recursos Energéticos, Departamento de Geología Aplicada, Servicio Nacional de Geología y Minería, Avenida Santa María 0104, Providencia, Santiago de Chile

*E-mail: martin.lemus@sernageomin.cl

Resumen. El procesamiento de imágenes satelitales

ASTER diurnas y nocturnas aplicado en el sector Los Andes- San Felipe, en la confluencia de los ríos Aconcagua

y Putaendo, Región de Valparaíso (Figura 1), dio como

resultado final un mapa de anomalías termales superficiales que refleja, en gran medida, la componente termal superficial asociada al flujo calórico interno de la tierra. El procesamiento utilizado integra las correcciones

propuestas por Coolbaugh et. al (2007), Eneva et. al (2009)

y Lemus (2010) con la particularidad de ser un proceso

estrictamente remoto, es decir, no requirió calibraciones en

terreno; en base a ello se logró una reducción notable del efecto termal asociado a la exposición solar diurna y a las variaciones térmicas producidas por efecto de la altitud, cuyos efectos predominan en imágenes diurnas y nocturnas, respectivamente. De esta manera, se logró visualizar de manera más clara la componente geotermal del balance térmico, tanto en módulo como distribución.

Palabras Claves: Anomalía termal, Flujo calórico interno, Balance térmico, Región de Valparaíso.

calórico interno, Balance térmico, Región de Valparaíso. Figura 1. Mapa de ubicación. Acercamiento a la zona

Figura 1. Mapa de ubicación. Acercamiento a la zona de estudio destacada en polígono magenta.

445

1 Introducción

En el marco del proyecto “Exploración geológica para el fomento de la energía geotérmica”, Sernageomin realizó un estudio multidisciplinario en el área comprendía entre las ciudades de Los Andes y San Felipe en la Región de Valparaíso (Bustamante et al, 2012), que incluye un análisis termal basado en imágenes satelitales ASTER diurnas y nocturnas, trabajo que aquí se sintetiza. La detección de anomalías termales superficiales asociadas exclusivamente al gradiente geotermal interior de la tierra, requiere de un proceso de múltiples correcciones, calibraciones y filtros de la información remota que permitan reducir al máximo los factores que afectan el flujo termal de los cuerpos en superficie, a excepción claro está, del flujo calórico interno de la tierra. Los factores que afectan el equilibrio termal son variados, sin embargo las componentes principales del equilibrio energético en superficie son (i) el flujo solar absorbido desde el amanecer hasta el ocaso (Coolbaugh et al (2007)), (ii) la entrada de flujo calórico desde el interior de la tierra asociado a un gradiente geotermal particular y, por último, en zonas con cambios de elevación considerables, (iii) la interacción termal entre la atmósfera y la superficie terrestre (Eneva et al (2009), Lemus (2010)). De esta manera, el método utilizado integra las metodologías propuestas por estos autores, ajustándolas a la ausencia de mediciones en terreno, y se basa en el modelamiento de los factores termales principales no deseados, para consecutivamente substraerlos de las imágenes termales con el objetivo de despejar la componente geotermal.

2 Métodología y resultados

2.1 Absorción de radiación solar

La radiación solar es una perturbación termal que se observa, principalmente, en las imágenes termales diurnas, específicamente, en las laderas expuestas al sol al momento en que fue tomada la imagen. Para modelar este efecto, se emplea una modificación del método empírico propuesto por Coolbaugh et al (2007), en el cual, mediante simplificaciones del balance radiativo se propone un modelo discreto y remoto (sin calibraciones del albedo) que da cuenta del aporte solar durante un período de 24 horas (Figura 2 y Ecuación 1):

Figura 2. Visualización de la componente termal solar propuestas en la Ecuación 1 en un

Figura 2. Visualización de la componente termal solar propuestas en la Ecuación 1 en un sector específico del área de estudio.

E

q

= ∂

[(1

A

)

t = 23

t = 0

[

T

( )

t

cos(

Z

' ( ))

t

( )]

D t

t

]

Ecuación 1. E q representa la energía solar absorbida por unidad de área (píxel) en el transcurso del día, t es la hora del día, t es la partición del tiempo para la integración, T(t) es la transmitancia atmosférica, A es el albedo, Z’(t) es el ángulo entre el vector de dirección de la radiación solar y el vector normal a la superficie y D(t) es un escalar denominado factor de decaimiento que es un indicador de la importancia relativa entre los distintos aportes de la integral. La variable de esta ecuación es el ponderador .

2.2 Efecto termal de la atmósfera

La componente termal de la atmósfera es un efecto asociado a la estratificación termal vertical de la tropósfera de aprox. -0,65 º C cada 100 m. Su efecto sobre la superficie terrestre deriva de la interacción energética entre ambas para llegar a un equilibrio termal. En base a diagramas de dispersión de temperatura versus la altitud (Figura 3) se determinó que el modelo que mejor ajusta esta perturbación es uno de tipo lineal (Ecuación 2):

T

a =

h

Ecuación 2. T a es la componente termal asociada a la perturbación de la atmósfera, h es la altitud y β es la incógnita de la ecuación, que representa la tasa a la cual cambia la temperatura con la altitud.

2.3 Creación de anomalías termales diurnas y nocturnas

Las variables de las ecuaciones 1 y 2 se obtienen mediante la resolución de un problema de optimización de mínimos cuadrados que minimiza la diferencia entre la componente modelada y la imagen original respectiva. Una vez resueltas las ecuaciones se substraen las componentes termales modeladas de la respectiva imagen (diurna o nocturna).

446

modeladas de la respectiva imagen (diurna o nocturna). 446 F igura 3. Diagramas de densidad de
modeladas de la respectiva imagen (diurna o nocturna). 446 F igura 3. Diagramas de densidad de

Figura 3. Diagramas de densidad de dispersión para imágenes diurnas (imagen superior) y nocturnas (imagen inferior).

2.4

Integración de anomalías termales diurnas y nocturnas

Para la integración de las anomalías diurnas y nocturnas obtenidas en el punto 2.3, Coolbaugh et al. (2007) propusieron un modelo empírico que minimiza las variaciones de temperatura por inercial termal mediante la combinación lineal de las imágenes diurnas y nocturnas ya procesadas (Ecuación 3):

T

corregida

=

T

noche

+ (1

)T

día

Ecuación 3. T corregida es la anomalía termal final, T noche es la anomalía termal obtenida a partir del procesamiento de la imagen nocturna, T día es la anomalía termal obtenida a partir del procesamiento de la imagen diurna y α es el ponderador que minimiza la inercia termal entre la imagen diurna y nocturna

Los resultados de α (Ecuación 3) obtenidos por Coolbaugh et al (2007) y Lemus (2010), a pesar de que corresponden a zonas lejanas y con condiciones atmosféricas distintas, arrojaron resultados del ponderador de imágenes nocturnas que oscila entre 0,70 y 0,75. En base a ello se asume como ponderador óptimo para la zona de estudio un valor de α igual a 0,75 para, finalmente, obtener la anomalía termal superficial (Figura 4).

F igura 4. Imagen de anomalía termal superficial. La escala de colores representa la magnitud

Figura 4. Imagen de anomalía termal superficial. La escala de colores representa la magnitud de la anomalía termal, con tonos desde azul a rojo, representando zonas de menor a mayor anomalía térmica, respectivamente. El color negro indica zonas enmascaradas (datos erráticos: nubes, bordes de imagen, etc.) Se incluyen las termas catastradas por Hauser (1997) y las principales estructuras geológicas (líneas negras). DATUM WGS84, ZONA 19S.

3 Discusión y Conclusiones

A pesar de las simplificaciones y limitaciones del modelo

implementado en el presente trabajo, el método utilizado es capaz de limpiar las imágenes termales diurnas y nocturnas, filtrando las componentes termales indeseadas y resaltando la anomalía termal asociada, principalmente, al

flujo calórico interno de la tierra. Los filtros utilizados para extraer la señal geotermal del balance radiativo minimizan los efectos termales asociados a los factores indeseados y más relevantes: (i) el aporte termal solar y (ii) la transferencia calórica con la atmósfera. Dicha optimización

se realiza sin disminuir la señal geotermal de fondo y los

factores no considerados en el modelo. De esta manera, el mapa de anomalía termal generado es un indicador relativo del flujo calórico interno de la tierra, lo que, sumado a medidas discretas del gradiente geotermal en distintos puntos del área analizada, permitiría la generación de mapas regionales de flujo calórico y potencial geotermal, entre otros. Respecto a la caracterización de la anomalía superficial se concluyó que, en términos generales, hay una baja magnitud geotermal en la zona de estudio respecto a la anomalía termal presente en el área de Saladillo, propiedad

447

de División Andina de Codelco (hacia el este y fuera del área de estudio), único sector en el que hay registro de temperaturas altas. Respecto a la distribución espacial de anomalías termales, en la zona no existe un ordenamiento peculiar. Sin embargo, se reconoce que los depósitos recientes no-consolidados presentan, en general, bajas a muy bajas anomalías termales y las zonas de anomalías altas a muy altas se distribuyen de manera discreta y erráticamente, y no tienen una relación clara con las estructuras geológicas del área de estudio (Figura 4), ni un correlato con las fuentes termales catastradas por Hauser (1997). A pesar de ello, se reconocen 3 zonas de interés (Polígonos magenta, Figura 4): (i) el sector de Campo de Ahumada Alto en que hay una anomalía termal alta y es la única zona que coincide con la presencia de alteración hidrotermal de alta intensidad identificada en terreno y

mediante el análisis del espectro infrarojo de onda corta en imágenes ASTER. (ii) En el sector de Termas de Jahuel- Baños la Higuera coexisten varios factores favorables que

lo hacen un objetivo atractivo, entre ellos: la existencia de

una cierta correspondencia entre la distribución de las anomalías, estructuras y la presencia de vertientes catastradas. Por último, (iii) la zona de Baños de Auco muestra una ladera de exposición Este con una anomalía termal extensa y de alta magnitud que se condice con la existencia de una zona de interés geotermal llamada “Los Baños de Auco” situada sobre la traza de una estructura geológica.

Agradecimientos

A los integrantes del Grupo de Geotermia de Sernageomin.

Esta contribución cuenta con el patrocinio del Servicio Nacional de Geología y Minería y cofinanciamiento de los convenios establecidos con el Ministerio de Energía y el

grupo bancario alemán KFW.

Referencias

Bustamante, M., Lemus, M., Cortés, R., Vivallos, J., Cáceres, D. y Wall, R., 2012. Exploración geológica para el fomento de la energía geotérmica: Área de Jahuel, Región de Valparaíso. Servicio Nacional de Geología y Minería. Informe Inédito, 243 p., 5 anexos y 6 anexos digitales, 2 mapas a escala 1:50.000 y 1 mapa a escala 1:250.000. Santiago. Coolbaugh, M.F., C. Kratt, A. Fallacaro, W.M. Calvin, and J.V. Taranik, 2007. Detection of geothermal anomalies using Advanced Spaceborne Thermal Emission and Reflection Radiometer (ASTER) thermal infrared images at Brady’s Hot Springs, Nevada, USA, Remote Sensing of Environment 106, p.

350-359.

Eneva, M., Coolbaugh, M. Importance of Elevation and Temperature Inversions for the Interpretation of Thermal Infrared Satellite Images Used in Geothermal Exploration, 2009. Geothermal Resources Council Transactions 33, p. 467-470. Hauser, A. 1997. Catastro y caracterización de las fuentes de aguas minerales y termales de Chile. Servicio Nacional de Geología y Minería. Boletín N°50, 90 p. Santiago. Lemus, M. 2010. Análisis termal del Complejo Volcánico Descabezado Grande y Planchón Peteroa mediante sensores remotos, Memoria para optar al título de Geólogo, Departamento de Geología tésis, 195 pp., Universidad de Chile, Santiago.

Nueva metodología para la evaluación regional de peligros volcánicos: ejemplo de la zona norte de Chile.

Álvaro Amigo, Daniel Bertin, Gabriel Orozco* Programa de Riesgo Volcánico (PRV), Servicio Nacional de Geología y Minería, Merced 22 of. 701, Santiago, Chile

* E-mail: gabriel.orozco@sernageomin.cl

Resumen. Utilizando un nuevo método de evaluación objetiva de peligro volcánico, se efectúa un análisis considerando separadamente los procesos superficiales, del transporte y caída de piroclastos. Mediante un exhaustivo control de terreno, se afinó el trazado de sectores susceptibles, con distintas probabilidades relativas de ocurrencia. Para la evaluación del peligro de caída de piroclastos, se utilizó un método que considera dos escenarios esperables de distinta magnitud para cada volcán, además de información estacional de vientos en función de la altura.

Palabras Claves: CVZ, Peligro volcánico, Volcán activo.

1 Introducción

El arco volcánico moderno (Pleistoceno-Holoceno), emplazado en la región norte de Chile, forma parte de la Zona Volcánica Central de los Andes (14º-28ºS) y se extiende de forma semi continua en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama. En este segmento se han identificado un total de 33 volcanes activos, definidos como aquellos donde se infiere actividad eruptiva durante el Holoceno o bien se observan signos medibles de alguna clase de actividad volcánica, ya sea desgasificación pasiva, anomalías térmicas, microsismicidad o deformación de su superficie.

En este trabajo se presenta un nuevo método de evaluación objetiva del peligro volcánico a escala regional mediante dos focos de análisis: (1) zonificación de peligros derivados de lavas, corrientes piroclásticas, lahares y avalanchas volcánicas en espacios de decenas de kilómetros en torno a los centros eruptivos y (2) determinación de regiones susceptibles de acumulación piroclástica en superficie derivada de columnas eruptivas vigorosas, alcanzando extensiones de cientos de kilómetros en torno a los centros eruptivos.

2 Metodología

2.1 Peligros proximales a distales

Considera procesos eruptivos que ocurren dentro de radios de algunas decenas de kilómetros en torno a los edificios volcánicos y cuya extensión depende de las características topográficas del entorno, de la gravedad terrestre y de la

448

movilidad inherente a los distintos fenómenos volcánicos.

Para cada centro eruptivo, sobre la base de observaciones de campo realizadas específicamente, se definieron conos o líneas de energía, basados en el concepto de Malin y Sheridan (1982), cuya aplicación a la cartografía nacional de peligros volcánicos se describe en Lara et al. (2011).

Complementariamente, en algunos casos las zonas de impacto distal se delinearon mediante el uso de superficies parabólicas, las que en contraste con las superficies cónicas, representan de manera más adecuada el encauzamiento de fenómenos volcánicos en valles y cursos fluviales (aunque no restringido necesariamente a éstos), tales como flujos de detritos e hiperconcentrados, lográndose resolver la sobrestimación de las áreas susceptibles en zonas intermedias, particularmente aquellas regiones más elevadas, así como la subestimación del impacto distal en valles y depresiones (Fig. 1).

La zonificación de peligros se traza en forma de tres polígonos anidados, caracterizados por distinta probabilidad relativa de ocurrencia de los procesos que incorporan.

relativa de ocurrencia de los procesos que incorporan. Figura 1. Vista transversal de los dos tipos

Figura 1. Vista transversal de los dos tipos de líneas de energía utilizados. Se comparan los trazados obtenidos utilizando geometrías rectas (panel superior), con aquellos resultantes de utilizar curvas parabólicas (panel inferior).

2.2 Peligro de caída de piroclastos

La dispersión atmosférica y acumulación piroclástica en superficie fue estimada bajo los dos escenarios eruptivos considerados más probables para cada volcán, definidos desde un conjunto acotado de erupciones bien documentadas incorporando las condiciones estacionales de circulación atmosférica. El método empleado se basa en el análisis semi-cuantitativo propuesto por Lara et al.

(2011). En consideración a erupciones documentadas, se definen cuatro escenarios que reflejan distintas magnitudes eruptivas, caracterizadas por sus respectivas alturas de columna y zonas de impacto asociadas. En particular, se consideró el área que engloba el depósito de caída de 1 cm de espesor (independiente de la granulometría), umbral que se considera representativo del daño potencial de este tipo de peligro volcánico (Blong, 1984).

Dada la escasez de información meteorológica en la zona, en particular en altura, se obtuvo tal información desde campos de vientos globales (proyecto Reanálisis II; Kanamitsu et al., 2002). Dada su alta resolución temporal (4 datos por día), se implementó un análisis estacional de la dirección de viento considerando un período de 20 años, definiendo así la dirección preferente de los vientos según estación, altura y ubicación dentro de la ZVC (Fig. 2). Esto permitió orientar el eje de dispersión de las áreas de impacto representativas de cada escenario eruptivo, es decir aquellas definidas por la isópaca de 1 cm.

es decir aquellas definidas por la isópaca de 1 cm. Figura 2. Ejemplo de gráficos de

Figura 2. Ejemplo de gráficos de rosetas por trimestres, indicando dirección predominante de vientos para la ubicación del volcán Láscar (23.37ºS – 67.73ºW), a una altura geopotencial de 70 hPa (ca. 18 km snm.).

Para cada volcán se definen dos escenarios eruptivos de distinto impacto espacial, cuya asignación se elabora en consideración de evidencia geológica de campo. Ambos escenarios se estiman cualitativamente de mayor o menor probabilidad de ocurrencia, lo que se relaciona con un escenario eruptivo menor y mayor respectivamente. Finalmente se determinaron las superposiciones de las áreas definidas para cada volcán, reflejando así la susceptibilidad relativa por cada escenario eruptivo y de esta manera se construyó una escala de probabilidad relativa que permite efectuar la zonificación propuesta (Fig. 3).

449

3 Resultados y discusión

Los resultados de este trabajo se presentan en dos mapas de peligro de caída de piroclastos a escala 1:3.000.000 (Fig. 3), y cinco mapas de peligros proximales a distales, a escala 1:250.000 (Fig. 4)

Esta zonificación muestra que regiones consideradas de más alto peligro se encuentran restringidas espacialmente a los edificios volcánicos, con superficies que rara vez exceden los 100 km 2 y lejos de los centros poblados. Una excepción corresponde al poblado de Putre (Fig. 4), en la región de Arica y Parinacota, caso ya señalado en estudios de peligros volcánicos anteriores (Clavero et al., 2004). Zonas de peligro bajo corresponden a sectores más alejados de los centros eruptivos, y por lo general alcanzan superficies superiores a los 200 km 2 .

Los resultados del análisis de dispersión piroclástica muestran que los escenarios eruptivos menores (columnas entre 10 y 15 km de altura) implican dispersión y transporte hacia el este de los centros eruptivos, tal como se ha observado en erupciones recientes en los Andes Centrales. Sin embargo escenarios eruptivos mayores (columnas entre 15 y 25 km de altura) podrían desarrollar dispersión y transporte hacia el oeste de los centros, es decir hacia territorio nacional. Esta condición atmosférica es particularmente manifiesta durante las estaciones de primavera y verano.

Agradecimientos

Esta contribución es un aporte al Programa de Riesgo Volcánico y cuenta con el patrocinio de la Subdirección Nacional de Geología del Servicio Nacional de Geología y Minería.

Referencias

Blong, R.J. 1984. Volcanic Hazards, a source book on the effects of eruptions. Academic Press, Sydney, Australia, 424 p.

Clavero, J.E.; Sparks, R.S.J.; Pringle, M.; Polanco, E.; Gardeweg, M. 2004. Evolution and volcanic hazards of Taapaca Volcanic Complex, Central Andes of Northern Chile. Journal of the Geological Society of London 161: 603-618.

Kanamitsu, M.; Ebisuzaki, W.; Woollen, J.; Yang, S.K.; Hnilo, J.J.; Fiorino, M.; Potter, G.L. 2002. NCEP-DOE AMIP-II Reanalysis (R-2). Bulletin of the American Meteorological Society 83(11):

1631-1643.

Lara, L.E.; Orozco, G.; Amigo, A.; Silva, C. 2011. Peligros Volcánicos de Chile. Servicio Nacional de Geología y Minería, Carta geológica de Chile, Serie Geología Ambiental, No.13, pXX, 1 mapa escala 1:2.000.000. Santiago.

Malin, M.C.; Sheridan, M.F. 1982. Computed-assisted mapping of pyroclastic surges. Science 217: 637-639.

Amigo, A.; Bertin, D.; Orozco, G. En edición. Peligros Volcánicos de la zona norte de Chile. Servicio Nacional de Geología y Minería.

Figura 3. Fragmento del mapa de peligro de caída de piroclastos en las regiones de

Figura 3. Fragmento del mapa de peligro de caída de piroclastos en las regiones de Tarapacá y Antofagasta. A: Escenario eruptivo de magnitud moderada, y mayor probabilidad de ocurrencia. B. Escenario eruptivo mayor, con baja probabilidad de ocurrencia.

eruptivo mayor, con baja probabilidad de ocurrencia. Figura 4. Fragmento del mapa de peligros proximales a

Figura 4. Fragmento del mapa de peligros proximales a distales, en la región de Arica y Parinacota (Escala 1:250.000; Amigo et al., en edición.)

450

La crisis eruptiva del volcán Hudson durante octubre- noviembre 2011

Álvaro Amigo*, Carolina Silva, Gabriel Orozco, Daniel Bertin y Luis E. Lara Programa de Riesgo Volcánico, RNVV, Servicio Nacional de Geología y Minería. Merced 22, oficina 701, Chile.

* Email: alvaro.amigo@sernageomin.cl

Resumen. El volcán Hudson, Región de Aysén, experimentó una crisis volcánica menor entre octubre y noviembre de 2011. El aumento y descenso de la actividad sísmica fue el factor determinante en los cambios de alerta volcánica, que dio paso a la generación de un mapa de peligros volcánicos preliminar. La erupción se caracterizó por la aparición de al menos tres nuevos cráteres ubicados al sureste de la caldera, desde los cuales se observaron columnas eruptivas débiles asociadas a la emisión de gases y piroclastos escoriáceos, que no generaron un depósito de caída extenso. Se reportó la ocurrencia de lahares hacia los valles que drenan hacia el oeste del volcán, los que no ocasionaron víctimas fatales.

Palabras Claves: Volcán Hudson, monitoreo volcánico, peligros volcánicos, modelación numérica

1

Introducción

El

volcán Hudson corresponde al centro eruptivo más

activo del extremo sur de la Zona Volcánica Sur de los Andes. Está formado por una caldera de unos 10 km de diámetro que anida un glaciar de cientos de metros de

espesor, que drena hacia el noroeste por el valle del Río Huemules. Este volcán se emplaza en una remota zona de

la Región de Aysén, carente de toda infraestructura vial.

Concordantemente, su identificación como tal tuvo lugar recién en la década de 1970, en el marco de estudios geológicos regionales (Fuenzalida y Espinosa, 1974). Una característica relevante de este centro es la generación de erupciones explosivas del tipo plinianas en tiempos

históricos. En particular, destacan los eventos de 1971 (Guzman, 1981) y 1991 (Naranjo et al., 1993), siendo este último el tercer evento de mayor magnitud registrado en tiempos históricos a lo largo de los Andes, superado en magnitud sólo por las erupciones de los volcanes Huaynaputina (sur de Perú) y Quizapu (Región del Maule). La erupción de Agosto de 1991 presentó dos fases,

caracterizadas por distintas magnitudes, centros de emisión

y patrones de dispersión atmosférica. Más aún, la

composición química de los productos juveniles mostró un marcado contraste entre sí, lo que ha sido objeto de diversos análisis petrológicos e inferencias sobre los sistemas alimentadores subsuperficiales (e.g., Kratzmann et al., 2009). Por otro lado, estudios tefroestratigráficos confirman un marcado estilo explosivo durante el Holoceno (e.g. Naranjo y Stern, 1998), destacándose las erupciones fechadas alrededor de 7500 y 3800 AP, cuyas

451

magnitudes habrían superando en cerca de un orden de magnitud aquella ocurrida en 1991. En octubre–noviembre 2011, una nueva crisis eruptiva tuvo lugar en este centro, cuya evolución y cartografía de apoyo se describe en la siguiente contribución.

2

Crisis eruptiva 2011

Durante las últimas semanas de octubre 2011, el registro de la actividad sísmica reportada por estaciones pertenecientes a la Red Nacional de Vigilancia Volcánica (RNVV), mostró un marcado incremento. En particular, el 25 de Octubre de 2011, a 7 km al noroeste del volcán Hudson, se registró un sismo volcano-tectónico de magnitud local 4.6, a una profundidad menor a 20 km. Este sismo fue precedido por un súbito aumento del número de eventos, que gatilló un cambio en el nivel de alerta volcánica. Al mismo tiempo, se aumentó la cobertura de estaciones sísmicas alrededor del centro y se instaló una cámara de vigilancia visual. Un conjunto de sobrevuelos confirmaron la emisión piroclástica desde columnas eruptivas débiles (alturas menores a 10 km) y la presencia

de al menos tres cráteres con diámetros menores a 500 m,

formados en el glaciar (distintos a aquéllos identificados durante los eventos eruptivos de 1991). Lo anterior fue corroborado mediante imágenes satelitales de radar TerraSAR-X. El contínuo descenso en la tasa de registros sísmicos (en número y magnitud), así como también el cese de emisiones piroclásticas y gaseosas desde los cráteres activos, implicó un descenso en el nivel de alerta durante los primeros días de noviembre 2011.

3

Generación

de

cartografía

de

peligro

volcánico

A

pesar de la existencia de una serie de estudios

geoquímicos, radiométricos y tefroestratigráficos, la cartografía geológica en detalle y de peligros del volcán Hudson es escasa, con la excepción de un esquema

fotogeológico presentado por Orihashi et al. (2004). De este modo, en los albores de la crisis 2011 se procedió a la confección de un mapa preliminar de peligros volcánicos con el propósito de apoyar la toma de decisiones durante la emergencia. Sobre la base del conocimiento geológico de

la zona, del registro de lahares y caída piroclástica

ocurridos en las últimas décadas (Naranjo et al., 1993; Best, 1992) y mediante la utilización de técnicas de modelación probadas para distintos centros volcánicos, se bosquejó una zonificación de peligros consistente en:

1) zonas bajas susceptibles de ser inundadas por lahares (zona amarilla, Fig. 1). En particular a lo largo de los valles hacia el noroeste del volcán, dirección en la cual drena principalmente el glaciar que anida la caldera (valles Huemules y Cupquelán) y hacia el suroeste (valle del Sorpresas) donde existe una depresión en la pared de la caldera, 2) zonas proximales susceptibles de ser impactadas por flujos piroclásticos (zona roja, Fig. 1). A pesar que este tipo de fenómenos no ha sido observado durante erupciones históricas, el registro holoceno indica la presencia de potentes depósitos ignimbríticos, emplazados hacia el norte, sureste y suroeste de la caldera. Considerando la extensión máxima de éstos, es posible delinear una zonificación potencial, mediante la intersección de conos de energía con la topografía, de acuerdo a metodologías de uso general (Malin y Sheridan, 1982), y 3) de manera similar a lo producido durante la erupción del Cordón Caulle en Junio 2011, se proporcionaron pronósticos diarios de dispersión y acumulación piroclástica, mediante un modelo de advección-difusión y usando campos de vientos obtenidos de modelos globales. Dos escenarios eruptivos, definidos determinísticamente, fueron simulados cada 12 horas, consistentes en columnas eruptivas de 10 y 16 km de altura y sus volúmenes asociados. La dirección de transporte pronosticado fue principalmente hacia el sureste, este y noreste del volcán. A pesar de la latente posibilidad de una erupción mayor durante la crisis, ninguno de estos escenarios finalmente tuvo lugar.

4 Fenómenos volcánicos observados

La emisión piroclástica resultó ser de baja magnitud en conexión a columnas eruptivas débiles. Se reportó una bruma de ceniza fina en suspensión, sensible hasta la localidad de Villa Cerro Castillo, ubicada a 65 km al sureste del volcán, pero sin formar un depósito de caída medible. Esta situación permitió descartar la ocurrencia de lahares secundarios en las cuencas ubicadas al este del volcán, originados a partir de transporte fluvial de depósitos de caída no consolidados. Por otro lado, sobre la superficie del glaciar caldérico se colectó una muestra de piroclastos emitidos entre el 26 y 31 de octubre 2011. El análisis de este material, mediante microscopio electrónico de barrido (SEM), mostró la presencia de material escoriáceo vesicular, material fibroso, abundantes esquirlas con superficies curvas, y escasos fragmentos líticos, lo que sugiere que el material colectado es mayoritariamente juvenil. Análisis referenciales sobre la composición (EDS) en el mismo material, indicaron composiciones máficas similares a la primera fase de la erupción de 1991.

452

Adicionalmente, datos provenientes del sensor satelital OMI confirmaron la presencia de dióxido de azufre en la atmósfera, principalmente entre los días 28 y 30 de octubre 2011. La emisión de este gas es relevante, pues usualmente es un buen indicador de la presencia de un cuerpo de magma sub-superficial en proceso de desgasificación. Sin embargo, los fenómenos de mayor magnitud documentados durante esta crisis tienen relación con la generación de lahares hacia los valles de los ríos Huemules, Cupquelán y Sorpresas. El origen de estos flujos probablemente se deriva de la interacción de un sistema hidrotermal sub-superficial con la masa glaciaria. Estos eventos transportaron hacia el oeste del volcán una importante carga sedimentaria, troncos de árboles, bloques rocosos y fragmentos de hielo de varios metros cúbicos de volumen, los que incluso fueron reportados flotando en canales en los cuales tributan los ríos que nacen o se alimentan de la red hidrográfica del volcán. A pesar de la magnitud de estos eventos no se reportaron víctimas fatales.

Agradecimientos

Gonzalo Hermosilla de la Oficina Técnica de Coyhaique (SERNAGEOMIN) mantuvo constante coordinación con el grupo y facilitó valioso material gráfico. Enrique Valdivieso (ENAMI) colectó y facilitó una muestra del material juvenil sobre la caldera en sobrevuelo en helicóptero. Robert Metzig, de la Agencia Espacial Alemana (DLR), y Paul Simmons (NASA) proporcionaron de manera expedita imágenes TerraSAR-X y EO-ALI durante la crisis eruptiva. Mauricio Belmar (SGS) apoyó el análisis SEM de piroclastos. Esta contribución cuenta con el patrocinio de la Subdirección Nacional de Geología del Servicio Nacional de Geología y Minería.

Referencias

Best, J.L. 1992. Sedimentology and event timing of a catastrophic volcaniclastic mass flow, volcan Hudson, southern Chile. Bulletin of Volcanology 54(4): 299-318.

Fuenzalida, R.; Espinosa W. 1974. Hallazgo de una c aldera volcanica en la provincia de Aysen. Revista Geologica de Chile 1: 64-66

Guzman, J.C. 1981. Informe preliminar sobre erupción del volcán Hudson norte o Volcán Huemules. Trapananda 1: 35-42

Kratzmann, D.J.; Carey, S.N.; Scasso, R.A.; Naranjo, J.A. 2009. Compositional variations and magma mixing in the 1991 eruptions of Hudson volcano, Chile. Bulletin of Volcanology, 71(4): 419-439.

Malin, M. C.; Sheridan, M. F. 1982. Computer-assisted mapping of pyroclastic surges. Science 217: 637-640.

Naranjo, J.A.; Stern C.R. 1998. Holocene explosive activity of

Hudson volcano, southern Andes. Bulletin of Volcanology 59:

291-306.

Naranjo, J.A.; Moreno, H.; Banks, N.G. 1993. La erupción del volcán Hudson en 1991 (46°S), Region de Aysen, Chile. Boletín 44, Servicio Nacional de Geología y Minería. 50 p.

Orihashi, Y.; Naranjo, J.A.; Motoki, A.; Sumino, H.; Hirata, D.; Anma, R.; Nagao, K. 2004. Quaternary volcanic activity of Hudson and Lautaro volcanoes, Chilean Patagonia: new constraints from K-Ar ages. Revista Geologica de Chile, 31(2):

207-224

from K-Ar ages. Revista Geologica de Chile, 31(2): 207-224 Figura 1. Mapa de peligros preliminar para

Figura 1. Mapa de peligros preliminar para zonas proximales y medias, durante la crisis del volcán Hudson, octubre-noviembre 2011.

453

Estado de actividad de los volcanes con monitoreo instrumental en Chile

Luis Enrique Franco Marín, Erasmo Hernández y Paola Peña Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS), Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN) Dinamarca 691, Temuco, Chile

*E-mail: luis.franco@sernageomin.cl

Resumen. La situación geotectónica de Chile, debida la colisión de las placas de Nazca y Sudamericana principalmente, generan a nivel continental, un arco volcánico bastante activo, con la presencia de ~120 volcanes con alguna potencialidad de generar erupciones volcánicas en el presente. Con motivo de las erupciones en los años 2008 y 2009 de los volcanes Llaima y Chaitén, se constituyó un proyecto para instrumentar las principales regiones volcánicas del país. Es así como se desplegó instrumental de monitoreo que hoy llega a 27 volcanes. Los datos obtenidos a partir de un procesamiento primario, revelan que los volcanes más activos de Chile, son el Villarrica y el Llaima; el primero, con fluctuaciones importantes reflejadas en el aumento y disminución de la actividad, y el segundo claramente evidencia un periodo de descenso en su actividad, después de su última erupción en abril de 2009. Otro set importante de volcanes, el cual soporta el grado de peligrosidad adoptado para su estudio e investigación, son: Láscar, Laguna del Maule, Complejo Volcánico Planchón Peteroa, Mocho, Choshuenco, Cordón Caulle, Chaitén y Hudson; experimentan la generación de sismicidad menor, principalmente asociada con fracturamiento de material rígido y dinámica de fluidos al interior de los conductos volcánicos.

Palabras

Claves:

volcanes,

monitoreo,

actividad,

erupciones.

1

Introducción

 

Debida la posición geográfica y que las placas de Nazca y Sudamericana, colisionan en un proceso de subducción, la implicancia aparte de la sismicidad y deformación, se refleja con desarrollo de un arco magmático en la cordillera principal con una zona volcánica activa. De norte a sur, el ángulo de esa subducción varía, generando diferentes segmentos volcánicos (Levenua y Cembrano, 1999), con la presencia de numerosos centros de actividad los que varían dependiendo de sus tamaños, formas y estilos eruptivos.

Aunque ya se había constituido el Observatorio Volcanológico, fue con motivo de las erupciones de los volcanes Llaima (enero de 2008 y abril de 2009) y Chaitén (mayo de 2008), que se materializó un proyecto en el año 2009, para complementar a instrumentar los volcanes con mayor peligrosidad en el país (Lara, 2009). Debido al monitoreo sismológico inicial, se contaba con un nivel base de actividad a partir de los registros

454

sismológicos, solo para algunos centros volcánicos tales como Llaima, Villarrica, Mocho, Choshuenco, Complejo volcánico Carrán-Los Venados, Osorno y Calbuco.

Para el 2012, se posee un monitoreo en campo cercano o intermedio, en tiempo real y continuo de 27 centros volcánicos, el cual consta de sensores sismológicos, de deformación, geoquímicos, cámaras de video y térmicas y micrófonos; que permiten evaluar y diagnosticar el nivel de actividad, a partir de un procesamiento primario de la información. La información suministrada principalmente por los sensores sismológicos, basada en un estándar que se trabaja a nivel mundial, donde se reconocen signos especiales y patrones propios de actividad (Chouet, 2003), ha generado un punto de partida que busca parametrizar la actividad volcánica, dentro de unos rangos (cuantitativos y cualitativos) que comparan ascensos, descensos y aparición de sismicidad, para obtener así, los distintos niveles de alertas volcánicas.

2 Metodología, muestreo, resultados

2.1 Procesamiento primario de la información

Una vez obtenida la información vía remota, se procesa sin interrupción (24 horas los 365 días) en un laboratorio de observación y análisis. Básicamente la información es depurada y almacenada en base de datos, con la posterior obtención de gráficas para el seguimiento y fortalecimiento de ese nivel base de actividad volcánica. El proceso a aborda de forma general con clasificación de sismos, lectura de parámetros básicos de ondas, localización de sismicidad, cálculo de energía liberada a partir de sismcidad; procesamiento de datos geoquímicos (DOAS); obtención de datos de GPS, de inclinometría (deformación); y procesamiento de las imágenes provenientes de las cámaras IP y revisión de imágenes sensores remotos.

2.2 Toma de datos

El despliegue de redes de monitoreo se soporta en un grupo multidisciplinario compuesto por profesionales (sismólogos e ingenieros) y técnicos, los cuales diseñan e instalan dependiendo del tipo de volcán instrumentado (Ewert et Al, 2005). Es así como de norte a sur, se tiene

algún tipo de instrumental en los volcanes San Pedro, Láscar, Tupungatito, San José, Longaví, San Pedro Tatara, Planchón-Peteroa, Descabezado Grande, Laguna del Maule, Antuco, Callaqui, Copahue, Lonquimay, Llaima, Villarrica, Mocho-Choshuenco, Grupo Carrán-Los Venados, Cordillera Nevada-Cordón Caulle-Puyehue, Osorno, Calbuco, Yate-Hornopirén, Chaitén, Mentolat, Maca-Cay, Melimoyu y Hudson (Fig 1.).

Chaitén, Mentolat, Maca-Cay, Melimoyu y Hudson (Fig 1.). Figura 1. Distribución de los principales centros

Figura 1. Distribución de los principales centros volcánicos, que poseen estaciones de monitoreo (los triángulos indican la posición de los volcanes).

Los datos de las estaciones remotas se reciben telemétricamente haciendo uso de nodos informáticos y de comunicación, instalados en lugares cercanos a donde se acopia la mayoría de señales provenientes de los volcanes.

2.3

Resultados

Una vez evaluada la información, ha permitido determinar que los volcanes Villarrica y Llaima son los volcanes más activos de Chile (Fig. 2), tal y como se evidencia en innumerables artículos científicos; algunas crisis y erupciones menores en los volcanes Láscar, Planchón- Peteroa y Villarrica, han sido anticipadas gracias a la evaluación de los datos, los cuales insinúan incrementos en la actividad sísmica. Se registraron las etapas previas y todo el proceso eruptivo de los volcanes Hudson (semanas) y la del Cordón Caulle, cuyo proceso está en decadencia después once (11) meses de actividad.

No así, el poco tiempo de monitoreo, insinúa una actividad importante en el complejo volcánico de la Laguna del Maule, con resultados que evidencian una deformación y parecen estar acordes con descripciones reveladas en estudios de interferometria para esta zona (Fournier et Al,

2003).

455

Para los demás volcanes, el nivel de actividad es estable y se enmarca dentro de la habitualidad, teniendo en cuenta el insipiente tiempo de observación.

teniendo en cuenta el insipiente tiempo de observación. Figura 2. Comparación temporal de la energía liberada

Figura 2. Comparación temporal de la energía liberada a partir de la sismicidad asociada con ruptura de material rígido y dinámica de fluidos en el interior de los edificios volcánico. Note como las curvas obtenidas para el Llaima y Villarrica, es mayor que para otros volcanes; solo la erupción del Cordón Caulle (2011) puede igualar esos valores.

A la fecha de presentación de este resumen, solo dos volcanes permanecen con Alerta volcánica amarilla (Llaima y Cordón Caulle) lo cual implica Cambios en el comportamiento de la actividad volcánica o que desciende su actividad, después de un período eruptivo (tiempo probable para una erupción: semanas/meses); los demás volcanes con monitoreo, presentan una Alerta volcánica Verde, indicando que es activo y de comportamiento estable (tiempo probable para una erupción: meses/años).

Referencias

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Lara, L. E. 2009. Red Nacional de Vigilancia Volcánica – RNVV-. Proyecto Bicentenario. Presentación en Taller SERNAGEOMIN – JICA.

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Lavenua A., Cembrano, J. 1999. Compressional- and transpressional- stress pattern for Pliocene and Quaternary brittle deformation in

456

fore arc and intra-arc zones (Andes of Central and Southern Chile). Journal of Structural Geology 21. 1669-1691

Fournier, T. J., M. E. Pritchard, and S. N. Riddick. 2010. Duration, magnitude, and frequency of subaerial volcano deformation events: New results from Latin America using InSAR and a global synthesis. Geochem, Geophys and Geosys., Volume 11, Number 1, 19.

Avances en el estudio tefrocronológico post-glacial del complejo volcánico Laguna del Maule

Álvaro Amigo* Programa de Riesgo Volcánico, RNVV, Servicio Nacional de Geología y Minería. Merced 22, oficina 701, Chile.

Judy Fierstein U.S. Geological Survey, Menlo Park, California, EE.UU.

Patricia Sruoga Servicio Geológico y Minero Argentino, SEGEMAR.

* E-mail: alvaro.amigo@sernageomin.cl

Resumen. El complejo volcánico Laguna del Maule se caracteriza por un conjunto de conos, coladas de lava y domos, que cubren una amplia gama de composiciones magmáticas. En particular, estudios geológicos recientes indican la existencia de más de 30 coladas y domos silíceos post-glaciales, para los cuales existe un restringido control cronológico. Este trabajo da cuenta de estudios en curso que buscan la identificación y caracterización de depósitos piroclásticos de caída, con el objetivo de correlacionar sus fuentes, determinar la magnitud de los eventos explosivos que los originaron y establecer una cronología eruptiva post-glacial para este complejo. Esta iniciativa representa un esfuerzo conjunto y un ejemplo de cooperación exitosa entre servicios geológicos de tres países, en una región prácticamente inexplorada en términos del reconocimiento de actividad eruptiva reciente.

Palabras Claves: Laguna del Maule, tefroestratigrafía, tefrocronología.

1

Introducción

El complejo volcánico Laguna del Maule se encuentra ubicado en la región limítrofe con Argentina de la Región del Maule. Este complejo cubre alrededor de 500 km 2 y está formado por conos, volcanes de escudo, domos y flujos de lava. Estudios geológicos recientes (Hildreth et al., 2009) han identificado al menos 130 centros eruptivos individuales, de los cuales han sido emanados más de 350 km 3 de material en los últimos 1.5 Ma. En particular, se han identificado un total de 36 lavas y domos post- glaciales de composiciones riolíticas y riodacíticas, emitidos desde 24 centros eruptivos diferentes. En este trabajo se documenta la existencia de un conjunto de depósitos piroclásticos de caída, con el objetivo de determinar su naturaleza, distribución, volumen, química y edad, con el fin de correlacionar estos depósitos con sus fuentes y así establecer un control cronológico de la actividad más reciente de este complejo. Cabe destacar que la Laguna del Maule ha llamado la atención recientemente en la comunidad científica global, como consecuencia de una elevada tasa de inflación (18,5 cm/año entre enero 2007 y enero 2008) en el borde suroeste de la laguna actual, detectada mediante técnicas

457

de interferometría radar (Fournier et al., 2010)

2 Métodología y resultados

2.1 Campañas de campo

La región ubicada al este del complejo volcánico es una zona remota de limitado acceso vial. A la fecha, se han realizado dos campañas de campo, en los veranos de los años 2011 y 2012, en el sector ubicado inmediatamente al este del complejo volcánico (Provincia de Mendoza, Argentina), apoyados por vehículos y por arrieros y mulares. Se espera realizar una tercera campaña, con el fin de homogenizar el nivel de reconocimiento y de muestreo de una zona cercana a los 2000 km 2 .

2.2 Secciones estratigráficas

En conjunto, durante ambas campañas se han realizado un total de 64 secciones estratigráficas. La mayoría de las secciones corresponden a niveles de caída piroclástica consistentes de clastos pumíceos y/o cenizas finas, que en general presentan bajos niveles de alteración y de retrabajo. No obstante, en algunas secciones proximales se ha identificado el aporte de ceniza muy fina, que podría estar relacionada con el emplazamiento de flujos piroclásticos en regiones cercanas. El trabajo de campo consiste esencialmente en realizar detalladas mediciones representativas de tanto los espesores como de las dimensiones de unos 10 clastos mayores (pumíceos y líticos). Posteriormente se realiza un muestro tipo bulk y de clastos individuales para análisis posteriores. Cuando más de un nivel piroclástico está presente, éstos usualmente se encuentran separados por paleosuelos, algunos de ellos ricos en materia orgánica, los que se han colectado con el objetivo de realizar análisis radiométricos

2.3 Análisis de laboratorio

Casi la totalidad de las muestras colectadas, tienen por objetivo la realización análisis posteriores de laboratorio.

Para la mayoría de las muestras piroclásticas se han efectuado tamizajes manuales y separación de componentes, principalmente enfocado a los clastos líticos (realizados en Chile). En clastos representativos de las muestras seleccionadas, se han efectuado análisis químicos de roca total y de microsonda electrónica en vidrio volcánico (realizados en EE.UU.). Adicionalmente se han efectuado dataciones radiométricas 14 C AMS en niveles orgánicos de algunos paleosuelos que separan distintas unidades piroclásticas, con el objetivo de aumentar el control cronológico.

2.4 Resultados preliminares

De manera preliminar se han identificado más de una decena de depósitos diferentes. Al menos cuatro de éstos, corresponden a erupciones mayores, probablemente del tipo plinianas. Destaca la más antigua de este conjunto, correspondiente a una riolita de alto contenido de sílice, para la cual se han medido espesores de mayores a 2 metros a 40 km del complejo volcánico. Los análisis químicos de roca total y de microsonda sugieren que este evento podría estar correlacionado con los flujos de lava responsables de la formación de la Laguna del Maule (ca. 23 ka, Singer et al., 2000). Adicionalmente, correlaciones estratigráficas, químicas y dataciones 14 C sugieren eventos importantes cerca de los 7 ka, 4 ka y 3.2 ka, siendo el primero de éstos probablemente de una magnitud similar al evento 23 ka. Análisis radiométricos en curso permitirán un mejor control cronológico de estos eventos, así como también una mayor cobertura de las observaciones permitirá una estimación de las magnitudes eruptivas. Estos resultados demuestran que el complejo Laguna del Maule es un centro activo, caracterizado por erupciones explosivas en su etapa de actividad más reciente. Un evento eruptivo de las características de los analizados en el presente estudio, implicará sin duda un impacto mayor en comunidades de Chile y Argentina.

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Agradecimientos

Se agradece el apoyo otorgado por los servicios geológicos de Chile y Argentina, al igual que la del Volcano Disaster and Assistance Program, VDAP, del USGS. Manuela Elissondo y Mario Rosas (SEGEMAR) participaron activamente en ambas campañas de campo. Se agradece al personal del Taller de Molienda de SERNAGEOMIN por el apoyo prestado en el procesamiento de un importante número de las muestras generadas en este estudio. Esta contribución cuenta con el patrocinio de la Subdirección Nacional de Geología del Servicio Nacional de Geología y Minería, Chile.

Referencias

Fournier, T.J.; Pritchard, M.E.; Riddick, S.N. 2010. Duration, magnitude, and frequency of subaerial volcano deformation events: New results from Latin America using InSAR and a global synthesis. Geochemistry, Geophysics, Geosystems 11(1). Q01003. 29p

Hildreth, W.; Godoy, E.; Fierstein, J.; Singer, B. 2010. Laguna del Maule Volcanic Field: Eruptive history of a Quaternary basalt-to- rhyolite distributed volcanic field on the Andean rangecrest in central Chile. Servicio Nacional de Geología y Minería, Boletín 63, 144 p. Santiago.

Singer, B.; Hildreth, W.; Vincze, Y. 2000. 40Ar/39Ar evidence for early deglaciation of the central Chilean Andes. Geophysical Research Letters 27:1663-1666.

Evolución geológica, geocronológica y petrológica del

de

Complejo

Iquique, Chile

Volcánico

Quimsachata-Aroma,

Altiplano

Nicolás Correa 1,2* , Diego Morata 1 , Jorge Clavero 2 y Rodrigo Arcos 2 1 Departamento de Geología y Centro de Excelencia en Geotermia de los Andes (CEGA-FONDAP). Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile, Plaza Ercilla 803, Santiago, Chile 2 Energía Andina S.A. Darío Urzúa 2165, Providencia, Santiago, Chile

*E-mail: ncorrea@energiandina.cl

Resumen. El Complejo Volcánico Quimsachata-Aroma comprende dos edificios volcánicos principales, con productos de composición andesítica-dacítica de alto-K y una historia evolutiva de al menos 1,6 Ma entre el Plioceno superior y el Pleistoceno inferior. La actividad registrada es principalmente efusiva y litológicamente monótona, caracterizada petrológicamente por:

abundancia de inclusiones máficas ovaladas; presencia de ‘megacristales’ de sanidina; altos grados de oxidación primaria en anfíbolas y biotitas; y diversidad de texturas de desequilibrio. El marcado lineamiento NW-SE de sus centros de emisión sugiere un fuerte control estructural en el ascenso magmático. Los magmas precursores tuvieron un origen mantélico con presencia de granate como fase residual. Su ascenso se habría visto interrumpido en al menos dos etapas: (i) en reservorios profundos (14-19 km), donde los magmas a alta T° (860- 980°C) habrían sufrido procesos de modificación tipo MASH; y (ii) en reservorios más someros (<9 km) probablemente en reservorios magmáticos formados por magmas diferenciados, riodacíticos, más fríos y cristalinos (640-780°C), donde la interacción magmática dio pie a procesos de hibridación y mezcla de magmas. La modificación durante los estancamientos se suma a los numerosos procesos de diferenciación que tuvieron lugar durante el ascenso: asimilación cortical, cristalización fraccionada, descompresión adiabática, exolución de volátiles, autoconvección y automezcla.

Palabras clave: desequilibrio, hibridación, mezcla inmiscible, enclaves, termobarometría.

1 Introducción

El Complejo Volcánico Quimsachata-Aroma (CVQA) es un voluminoso complejo volcánico del Plioceno superior – Pleistoceno inferior, consistente en dos edificios volcánicos coalescentes: el Cerro Aroma hacia el W, con característica forma cónica, y la cadena volcánica de los Cerros de Quimsachata hacia el E. Es parte de una larga cadena de volcanes pliocenos que recorre el sector norte de la Pampa Lirima, en el Altiplano de Iquique (Polanco y Gardeweg, 2000). Hasta ahora, había recibido poca atención por parte de los estudios desarrollados en el Altiplano, principalmente por su ubicación dentro del

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mal llamado ‘Gap de Pica’, donde, en teoría, no se ha hallado registros de actividad volcánica reciente. Sin embargo, su relativa cercanía al campo geotermal de Pampa Lirima (14 km), explorado por Energía Andina S.A., y su morfología bien preservada lo señalaron como candidato a ser la expresión superficial de un sistema magmático activo, responsable de las manifestaciones geotermales observadas hacia el sur. En este trabajo se describe la evolución del complejo, y se discuten los procesos petrogenéticos que probablemente le dieron origen.

2 Evolución geológica y geocronología

El CVQA se erige unos 1.100 m sobre su base, con

varias cumbres que sobrepasan los 5.000 msnm, correspondientes a los antiguos centros de emisión, hoy erosionados, aunque claramente orientados en dirección NW-SE en conjunto con el resto de los edificios volcánicos de la cadena pliocena hacia el E. El CVQA ha

sido fuerte y disímilmente afectado por la erosión glaciar

y por alteración hidrotermal en sus partes altas,

produciendo zonas de debilidad y circos glaciares. Los productos volcánicos se distribuyen radialmente en torno a los centros de emisión, rellenando un paleo-relieve tallado sobre antiguos volcanes miocenos. Al menos 3 estadios han sido identificados en su evolución, sobre la base de mapeo geomorfológico y volcanológico, fotointerpretación y de datos geocronológicos (K/Ar y Ar/Ar) obtenidos.

El estadio I aflora en las partes bajas del complejo y está

formado por lavas andesíticas, ocupando un área de 3,4

km 2 . Las coladas son gris oscuras, con escasos

afloramientos, en bloque o lajosos, muy fracturados y con escasas morfologías primarias preservadas, ya que han sido muy afectadas por la erosión y abrasión glaciar

y en gran parte cubiertos por los productos del estadio II. Una edad plateau Ar/Ar en masa fundamental indica que

el estadio I tuvo lugar hace unos 3 Ma (edad de

3,196±0,019 Ma), durante el Plioceno superior.

El estadio II corresponde al periodo de mayor actividad del CVQA. Incluye coladas de lava, lava-domos y domos de composición andesítica a riodacítica. Cubren una superficie de 43,6 km 2 . Las lavas y las lava-domos son las unidades más comunes, descendiendo radialmente desde la parte alta de ambos edificios volcánicos. Poseen una morfología linguoide, con albardones (“levées”) y lóbulos de avance bien preservados. Los afloramientos son pardo-rosáceos a grises, en forma de bloque, con disyunción columnar, cornisas lajosas y fracturamiento de flujo. Los domos sólo se hallan en el sector de Quimsachata. Tres de ellos forman un lineamiento NW- SE en el faldeo sur del complejo, con superficies rugosas y algunos afloramientos grises expuestos en forma de bloque. De acuerdo a numerosas dataciones Ar/Ar y K/Ar, el estadio II habría ocurrido en un intervalo de aproximadamente 400 ka, entre 2,5 y 3 Ma (eades comprendidas entre 3,033±0,010 y 2,58±0,12 Ma), es decir, durante la mayor parte del Plioceno superior.

La característica más representativa del estadio III es el domo daciandesítico que compone el Cerro Aroma, el que junto a algunos depósitos piroclásticos, y escasos flujos de lava, cubren a los productos noroccidentales del estadio previo, ocupando una superficie de 9,2 km 2 . El domo del Cerro Aroma forma la mayor parte del edificio volcánico occidental, cortado en su flanco norte por un gran escarpe glaciar. Posee una base elíptica, orientada en sentido NW-SE, y sus afloramientos son bloques gris- rojizos. Algunos pequeños depósitos piroclásticos de bloques y ceniza se distribuyen radialmente en sus flancos, probablemente asociados a su colapso gravitacional durante el emplazamiento. Las lavas son linguoides, pobremente preservadas, prácticamente sin rasgos primarios ni afloramientos, que recorren hacia el NW desde la base del Cerro Aroma. De acuerdo a una datación Ar/Ar en anfíbola obtenida desde un flanco del domo Aroma, esta etapa final habría tenido lugar hace aproximadamente 1,6 Ma (edad de 1,58±0,08 Ma), durante el Pleistoceno inferior, sugiriendo un intervalo sin actividad volcánica de hasta 1 Ma entre los estadios I y II.

3 Petrografía

Las rocas son primordialmente andesitas a dacitas porfíricas, dominadas por las texturas de desequilibrio halladas en fenocristales y xenocristales, y la presencia de inclusiones máficas ovaladas (enclaves). La asociación mineral típica consiste en plagioclasa (40- 50%), sanidina (3-5%), cuarzo (desde accesorio a 2-3%), dos tipos de anfíbola (30-50%), biotita (10-15%), clinopiroxeno (desde accesorio al 5%) y óxidos de Fe-Ti (accesorio en fenocristales, pero abundantes en la masa fundamental), con apatito, olivino, titanita y circón como

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accesorios. El contenido de fenocristales varía entre el 25-35%. Los feldespatos son notorios en la masa fundamental afanítica gris-rojiza, especialmente los ‘megacristales’ de sanidina, que alcanzan 7-8 cm de largo; los fenocristales máficos son pequeños (0,5-2 mm). Tanto feldespatos como máficos muestran a veces un arreglo subparalelo. Se observan en los fenocristales numerosas texturas de desequilibrio, tales como bordes embahiados, bordes de reacción, zonación en feldespatos y anfíbola, textura de cedazo en feldespatos, coroníticas (anfíbola sobre otros máficos y clinopiroxeno acicular sobre cuarzo) y oxidación de biotitas y anfíbolas. La masa fundamental es principalmente holocristalina y bandeada, dominada por microlitos de feldespatos subparalelos, con menores cantidades de anfíbola, biotita, clinopiroxeno y óxidos de Fe-Ti rellenando los intersticios en una típica textura pilotaxítica. El vidrio ha sido casi completamente reemplazado por feldespato potásico y polimorfos de sílice por desvitrificación, aunque en algunos cortes son visibles parches de vidrio relativamente fresco, con desarrollo de esferulitos y axiolitos. El contenido de inclusiones máficas alcanza el 1-3% (vol.). Son dominadas por proporciones similares de plagioclasa y anfíbola acicular, definiendo una textura dyktitaxítica. A veces incluyen xenocristales de biotita o cuarzo exhibiendo coronas de clinopiroxeno, o de feldespatos con textura de cedazo.

4 Geoquímica

4.1 Química de roca total

Las rocas del CVQA son de composición traquiandesítica a traquítica, con marcada afinidad calco- alcalina de alto-K. Los patrones de evolución observados en las concentraciones de elementos mayores versus sílice son aproximadamente lineales. Por otro lado, las inclusiones máficas analizadas corresponden a andesitas traquibasálticas y traquiandesitas máficas, igualmente de la serie calco-alcalina de alto-K. Los diagramas de REE muestran un notorio enriquecimiento en LREE respecto a los HREE, sin que se observen anomalías de Eu. Todas las muestras poseen valores de Yb N <10 y los valores de (La/Yb) N se encuentran en el intervalo 22,01 – 56,76.

4.2 Química mineral

La plagioclasa (An 57-36 Ab 43-60 Or 00-04 ) presenta por lo general zonación normal, aunque algunas con textura de cedazo muestran un abrupto sobrecrecimiento cálcico labradorítico. La sanidina (An 03-01 Ab 50-29 Or 47-71 ) es sistemáticamente menos potásica hacia los bordes. Las anfíbolas se separan en 2 tipos: (1) Mg-hornblenda y (2) tschermakita–Mg-hastingsita (Figura 1), las más comunes en los enclaves máficos.

4.3 Termobarometría

Los geobarómetros de Johnson y Rutherford (1989) y Schmidth (1992) en anfíbola indican que las del tipo (1)

habrían cristalizado a una profundidad de 6-9 km, e inclusive menor. Por otra parte, las del tipo (2) se habrían formado entre 14-19 km. El geotermómetro de Holland

y Blundy (1994) en los pares anfíbola-plagioclasa

entregó una T° de cristalización de 640-780° C para las anfíbolas del tipo (1), y dos rangos de T° para las del tipo (2): 740-820° C y 860-980° C.

de T° para las del tipo (2): 740-820° C y 860-980° C. Figura 1. Química mineral

Figura 1. Química mineral de anfíbolas. Clasificación según Leak et al. (1997).

5 Discusión

La monotonía química y petrográfica de los productos del CVQA indica procesos de larga duración en el sistema magmático que alimentó el complejo al menos hasta el Pleistoceno inferior, con erupciones episódicas interrumpidas por largos (de hasta 1 Ma) períodos de latencia. El claro lineamiento de sus centros de emisión sugiere un fuerte control estructural en el ascenso magmático. Por otro lado, la datación del último estadio indica que probablemente el CVQA entró en inactividad a mediados del Pleistoceno inferior, hace unos 1,6 Ma.

En cuanto a la petrogénesis, los patrones de REE sugieren una fuente profunda con presencia de granate como fase residual para los magmas primitivos. La mayor parte de las texturas de desequilibrio pueden explicarse por diferentes procesos ocurridos durante el

ascenso a través de la gruesa corteza bajo el altiplano (70-80 km): la reabsorción, bordes de reacción, texturas

de cedazo, y oxidación en anfíbolas y biotitas responden

a una abrupta descompresión producto del ascenso

magmático; coronas de reacción y texturas de cedazo se generan por cambios drásticos en la composición del magma circundante al fenocristal/xenocristal, ya sea por

461

autoconvección y automezcla en un reservorio, mezcla de magmas, cristalización fraccionada o asimilación cortical. Finalmente, de acuerdo a la geotermobarometría se estima que el ascenso magmático fue interrumpido en al menos dos etapas: (i) en el límite corteza inferior- superior, en reservorios profundos de 14-19 km, donde los magmas fueron estancados y sufrieron procesos de modificación tipo MASH, cristalizando anfíbolas del tipo (2) como fenocristales y a expensas de cristales máficos inestables; y (ii) en reservorios someros en la corteza superior (<9 km), donde el rango de cristalización de 740-820° C en las anfíbolas del tipo (1) indicaría temperaturas de interacción entre un magma máfico ascendiente y un magma riodacítico más frío y cristalino ya hospedado en el reservorio por diferenciación magmática, a temperaturas de 640-780° C. Esta interacción produciría desequilibrio en los enclaves, dado el contraste químico y termal con el magma ácido, e hibridación magmática en las interacciones de larga duración, por la homogenización fisicoquímica dada por la posible autoconvección en el reservorio magmático.

Agradecimientos

Este trabajo ha sido financiado por EASA, en el marco de un programa de cooperación CEGA-EASA. Se presenta, además, como una contribución al Proyecto CONICYT-FONDAP #15090013.

Referencias

Holland, T.J.B.; Blundy, J.D. 1994. Non-ideal interactions in calcic amphiboles and their bearing on amphibole-plagioclase thermometry. Contributions to Mineralogy and Petrology, 116:

433-447.

Johnson, M.C.; Rutherford, M.J. 1989. Experimental calibration of the aluminiumin-hornblende geobarometer with application to Long Valley Caldera (CA) volcanic rocks. Geology, 17: 837-

841.

Leake, B.E.; et al. 1997. Nomenclature of amphiboles: Report of the Subcommittee on Amphiboles of the internacional Mineralogical Association, Commission on New Minerals and Mineral Names. American Mineralogist, 82 : 1019-1037.

Polanco, E.; Gardeweg, M. 2000. Antecedentes preliminares de la estratigrafía volcánica del Cenozoico superior en los Cuadrángulos Pampa Lirima y Cancosa, Altiplano de la I Región, Chile (19°45’-20°00’ S y 69°00-68°30’ W). In IX Congreso Geológico Chileno, No. 3, Actas 2: 324-328. Puerto Varas.

Schmidth, M.W. 1992. Amphibole composition in tonalite as a function of pressure: An experimental calibration of the Al-in- hornblende barometer. Contributions to Mineralogy and Petrology, 110: 304-310.

Geología de la cadena volcánica Paniri-Toconce, Zona Volcánica Central, Altiplano de la Región de Antofagasta, Chile

Edmundo Polanco 1* , Jorge Clavero 1 y Aldo Giavelli 1 1 Energía Andina S.A. Darío Urzúa 2165, Providencia, Santiago, Chile

*E-mail: epolanco@energiandina.cl

Resumen. La cadena volcánica del Paniri-Toconce (NW- SE) localizada en el Altiplano de la Región de Antofagasta se caracteriza por un fuerte control estructural a través de su evolución durante el Pleistoceno. Esta cadena volcánica de más de 30 km de longitud es dominada por dacitas de anfíbola y biotita y subordinadamente por andesita de piroxeno±anfíbola±biotita e incluye al domo torta más voluminoso del planeta, el Domo Chao, donde nuevas dataciones Ar/Ar señalan su actividad culminaría en el Pleistoceno Superior. Evidencias de terreno, petrográficas y geoquímicas indican la cristalización fraccionada como proceso dominante durante la evolución de los magmas que dieron origen a las rocas a los distintos centros eruptivos de esta cadena pero también la ocurrencia de continuos procesos de mezcla de magma.

Palabras clave: Cadena volcánica, dataciones Ar/Ar, cristalización fraccionada, mezcla de magmas

1 Introducción

La cadena volcánica Paniri-Toconce (Pleistoceno) se localiza en la Región de Antofagasta, unos 80 km al NE de la ciudad de Calama, inmediatamente al SE de los volcanes San Pedro y San Pablo en la provincia volcánica denominada Zona Volcánica Central (16-28° S) (Stern, 2004; Stern et al., 2007). Esta cadena volcánica constituye una estructura alineada de dirección NW-SE (N130°E) que se extiende por más de 30 km desde el Complejo Volcánico Paniri (CVP) hasta el volcán Toconce. Está conformada de NW a SE por los siguientes centros eruptivos: CVP, Domo Chao, Complejo Volcánico del León-Lagunita y el volcán Toconce.

La geología del área de estudio fue realizada con el apoyo de estudios petrográficos, análisis químicos de roca total y dataciones radiométricas Ar/Ar de muestras de roca seleccionadas.

En el presente trabajo se exponen los principales resultados obtenidos del levantamiento geológico realizado en esta cadena volcánica en el marco de la exploración superficial de la concesión de exploración de energía geotérmica Paniri otorgada a Energía Andina S.A.

2 Geología

El Complejo Volcánico del León-Lagunita (CVLL) corresponde a un centro de larga evolución que está

462

conformado por los volcanes del León (5.753 m s.n.m.) y Lagunita (5.404 m s.n.m.) que se ubican al W del volcán Toconce. El Volcán Lagunita corresponde a un estratovolcán más antiguo fuertemente erosionado, de más de 7 km de diámetro en dirección E-W que presenta importantes zonas afectadas por procesos de alteración hidrotermal y está constituido por coladas de lava andesíticas y dacíticas (59 y 65-66% en peso de SiO 2 ) y

depósitos piroclásticos de bloques y ceniza. El Volcán del León es un estratovolcán de más de 6 km de diámetro conformado principalmente por coladas de lava andesíticas

y dacíticas de piroxeno y anfíbola aunque también tiene

depósitos piroclásticos de bloques y ceniza asociados. En su cima tiene dos cráteres semicirculares anidados de 260-

270 m de diámetro. El estado de conservación de las

coladas y sus relaciones de contacto señalan que la construcción de este centro eruptivo se ha formado en 3

etapas evolutivas.

El volcán Toconce (5.408 m s.n.m.) es un estratovolcán fuertemente erosionado que tiene profundos escarpes glaciares hacia el este y norte de su cima. La erosión ha permitido exponer zonas afectadas fuertemente por procesos de alteración hidrotermal de la parte central del

edificio volcánico. Está conformado por potentes coladas de lava porfíricas dacíticas y andesíticas (varían entre 57 y 67% en peso de SiO 2 ), construidas en dos etapas evolutivas. Se dispone de una edad de 1,1 ± 0,1 Ma (Baker

y

Francis, 1977; Marinovic y Lahsen, 1984) que la asigna

al

Pleistoceno.

El Complejo Volcánico Paniri (5.945 m s.n.m.) corresponde a un voluminoso centro eruptivo andesítico y

dacítico (57 y 64-65% en peso de SiO 2 ) de más de 11 por

15 km de diámetro (direcciones E-W y N-S,

respectivamente) que se ha construido en al menos 3 etapas evolutivas como señalan las variaciones en el

estado de preservación, las relaciones de contacto y la variación litológica de las coladas de lava que constituyen

el edificio volcánico. Se obtuvieron edades de 325 ± 8 y

260 ± 100 ka (Ar/Ar en masa fundamental) que permiten

asignarla al Pleistoceno Medio-Superior.

El Domo Chao (5.166 m s.n.m.) es una estructura volcánica de forma alongada de más de 12 km de largo por un ancho máximo de unos 7 km que corresponde a uno de

los domos torta (o lava domo) más voluminosos del planeta con un volumen estimado de unos 26 km 3 (de Silva et al., 1994). Este domo torta se ha construido en a lo menos tres etapas evolutivas e incluye unos importantes depósitos de flujos piroclásticos de pómez que se distribuyen en forma de abanico hacia el SW y NNE de su fuente (Chao 1). Petrográficamente corresponden a dacitas (66-67% en peso de SiO 2 ) porfíricas de anfíbola, biotita y piroxeno aunque resultados previos señalan también la ocurrencia de riodacitas (69-70% en peso de SiO 2 ) (de Silva et al., 1994).

Edades K-Ar en biotita permiten asignar al Domo Chao al Pleistoceno Superior (de Silva et al., 1994), a pesar que los errores son del orden de magnitud de las edades. No obstante, se obtuvo una edad de 350 ± 40 ka (Ar/Ar en anfíbola; este trabajo) para última etapa de este domo, la cual resulta concordante con la edad obtenida en el Domo Chillahuita ubicado inmediatamente al este de la cadena volcánica (370 ± 40 ka; Ar/Ar en anfíbola).

3 Petrografía

Los productos de esta cadena volcánica son coladas de lava, domos y domos torta con textura porfírica que petrográficamente corresponden a andesitas de piroxeno±anfíbola±biotita, dacitas y riodacitas de anfíbola y biotita. Además, comúnmente tienen inclusiones máficas (IM), característica habitual en los volcanes de la ZVC. Las IM son de formas redondeadas y corresponden a acumulaciones microcristalinas de plagioclasa, piroxeno±anfíbola y óxidos de Fe-Ti inmersos en vidrio incoloro a color pardo pálido. La plagioclasa es el mineral más abundante en las andesitas, dacitas y riodacitas de esta cadena volcánica y, comúnmente, algunos fenocristales de plagioclasa exhiben textura de zonación oscilatoria y núcleos con textura de cedazo y borde sobrecrecido.

El Complejo Volcánico Paniri está conformado por andesitas de piroxeno±anfíbola±biotita y dacitas de anfíbola±piroxeno±biotita (CVP 1 y 2) y dacitas de anfíbola-biotita±piroxeno (CVP 3). El CVLL tiene andesitas de piroxeno±anfíbola±biotita, además de dacitas de anfíbola±piroxeno±biotita y dacitas de anfíbola-biotita (volcanes del León y Lagunita, respectivamente). El Volcán Toconce está constituido principalmente por andesitas de piroxeno±anfíbola±biotita, mientras que, el Domo Chao está constituido por dacitas (domo y pómez) de textura porfíricas de anfíbola y biotita y riodacitas que se diferencian por la ocurrencia de cuarzo como fenocristal, comúnmente con textura de embahiamiento y fracturas curvas.

4 Geoquímica

Las rocas seleccionadas de los centros volcánicos de la cadena CVP-Volcán Toconce se caracterizan por un amplio intervalo de variación en su contenido de sílice (57-

463

68% en peso) conformadas predominantemente por dacitas y andesitas (Le Bas et al., 1986; Le Maitre et al., 1989; 2002) de afinidad subalcalina (límite según Irvine y Baragar, 1971) y corresponde a una serie de rocas calcoalcalinas de alto contenido de K (Peccerillo y Taylor,

1976).

El CVP está conformado dominantemente por dacitas y subordinadamente andesitas y una traquiandesita (57, 61, 63-65 y 68% en peso de SiO 2 ). Por su parte, el Domo Chao representa prácticamente a las rocas más evolucionadas de esta cadena volcánica y corresponden a dacitas evolucionadas (66-68% en peso de SiO 2 ) El CVLL, por otro lado, está formado andesitas intermedias (~60% en peso de SiO 2 ) y dacitas y traquidacitas (64-68% en peso de SiO 2 ). En particular, el Volcán Lagunita representa un volcanismo bimodal (59 y 63-65% en peso de SiO 2 ) al igual que el Volcán del León (59-61 y 64% en peso de SiO 2 ). Finalmente, el Volcán Toconce tiene andesitas, andesita evolucionada (% en peso de SiO 2 ) y dacitas (57- 59, 62 y 65-67% en peso de SiO 2 ) que corresponden a las tres etapas evolutivas de este centro eruptivo.

Por otro lado, los patrones de las tierras raras (REE) de las rocas estudiadas de esta cadena volcánica normalizados a condrita (valores de Sun y McDonough, 1989) son bastante similares y prácticamente paralelos, caracterizado por un enriquecimiento en las REE ligeras y un progresivo empobrecimiento en las REE pesadas con una evidente anomalía negativa de Eu. Los patrones idénticos de las REE señalan un origen común para los magmas que dieron origen a las rocas, mientras que, los patrones paralelos de REE indicarían distintos grados de fraccionamiento mineral. Además, la anomalía negativa de Eu indica que el fraccionamiento de la plagioclasa es dominante en el proceso de diferenciación magmática.

Por su parte, los patrones de los elementos incompatibles normalizados al MORB (Pearce, 1983) de las rocas analizadas de esta cadena volcánica son muy similares, caracterizado por un enriquecimiento en elementos incompatibles móviles (Sr, K, Rb y Ba) y un paulatino empobrecimiento en los elementos incompatibles inmóviles (Ta a Yb) con anomalías negativas en Nb, P y Ti. Comúnmente este tipo de patrón es interpretado como típico de magmas de márgenes convergentes donde los magmas se originan por la incorporación de fluidos derivados de la deshidratación de fondo oceánico subducido (enriquecido en elementos incompatibles móviles) y por la fusión del manto o cuña astenosférica (empobrecimiento en elementos incompatibles inmóviles) (Pearce, 1983).

5 Discusión

La cadena volcánica NW-SE del CVP al volcán Toconce se caracteriza por una actividad principalmente efusiva

durante el Pleistoceno dominada por dacitas de anfíbola y biotita y, subordinadamente, por andesitas de piroxeno±anfíbola±biotita (63-68 y 57-63% en peso de SiO 2 , respectivamente). El alineamiento de los centros de emisión sugieren un control estructural en el ascenso de los magmas que generaron estos edificios volcánicos, como evidencia además, la diferencia de altura superior a 500 m del bloque NE con respecto al del SW.

Los volcanes Toconce y Lagunita corresponden a la etapa inicial de construcción de esta estructura volcánica en el extremo SE de la misma. Posteriormente, la actividad migra al NW donde se forma el Domo Chao coincidente en parte hace unos 325 ka con la construcción del edificio más antiguo del CVP dominado por andesitas de piroxeno (61-64% en peso de SiO 2 ). La actividad del Volcán del León es probablemente sincrónica con la segunda etapa del CVP que se caracteriza por la migración al NW de su fuente y las rocas evolucionan principalmente a andesitas y dacitas de piroxeno±anfíbola±biotita (64-65% en peso de SiO 2 ). En la última etapa de este complejo, hace unos 260 ka, existe una leve migración de la fuente hacia el SE, no

obstante, no hay una variación composicional significativa (65% en peso de SiO 2 ) en las coladas de lava dacíticas que

se distribuyen hacia el NE del cono y sellan la actividad de este complejo.

Las asociaciones minerales, las texturas petrográficas

comunes reconocidas y la impronta geoquímica (tierras raras en especial) de las rocas analizadas indican una fuente común para los centros eruptivos que constituyen esta alineación volcánica. Los altos valores de los contenidos de elementos incompatibles móviles (Sr: 265-

564

ppm, K 2 O: 2,1-4,4% en peso, Rb: 58-228 y Ba: 547-

949

ppm) son consistentes con procesos contaminación y

asimilación de corteza continental que se correlaciona con

el

potente espesor cortical de la ZVC (70 km). Además,

el

fraccionamiento de nuevas fases minerales es el proceso

dominante mediante el cual se originarían las dacitas evolucionadas a partir de andesitas primitivas. No obstante, evidencias macroscópicas (reconocimiento de

inclusiones máficas en la mayoría de las rocas estudiadas)

y también microscópicas (plagioclasas con textura de

zonación oscilatoria y coexistencia de plagioclasas de con

y sin textura de cedazo) indicaría la ocurrencia recurrente

de procesos de mezcla de magma en la evolución de estas

rocas.

6 Conclusiones

En conclusión, las rocas de la cadena NW-SE del CVP al volcán Toconce corresponden a dacitas y andesitas calco- alcalinas de alto contenido de potasio. Las rocas más primitivas de las cadenas corresponden a andesitas de piroxeno pertenecientes al volcán Toconce y la etapa 2 del CVP. Por el contrario, las rocas más evolucionadas corresponden a dacitas de anfíbola±biotita pertenecientes

464

al Domo Chao, Volcán Toconce y complejos volcánicos Paniri y del León-Lagunita. Las evidencias de terreno, petrográficas y geoquímicas señalan procesos de cristalización fraccionada, mezcla de magmas y contaminación y asimilación cortical en la evolución de los magmas que dieron origen a las rocas. En particular, los mecanismos de inyección de magmas más primitivos y más calientes a las zonas de acumulación es recurrente como indican la ocurrencia de andesitas de piroxeno en distintas etapas de la evolución de diferentes centros eruptivos pero en especial por los numerosos y abundantes enclaves máficos que se encuentran en las rocas estudiadas.

Agradecimientos

Este trabajo es resultado del equipo de geología de la Dirección de Exploraciones de Energía Andina S.A.

Referencias

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Variations of S and Cl from melt inclusions of tephras across the Andean Arc, between 34°21’ and 37°17’ S, Southern Volcanic Zone

Rayen Rivera * Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Concepción, Chile

Heidi Wehrmann and Kaj Hoernle SFB 574 at the University of Kiel, GEOMAR Helmholtz Centre for Ocean Research, Wischhofstr. 13, 24148 Kiel, Germany *E-mail: rayrivera@udec.cl

Abstract. Volatiles like Cl and S are essential in the genesis of arc and back-arc volcanism in subduction zones. Olivine-hosted melt inclusions potentially provide the composition of the melt during early stages of magmatic differentiation. We analyzed the composition of the matrix glass, the melt inclusions and the host-olivines of young (Holocene) tephras within the SVZ by means of projecting two profiles across the arc, including Tinguiririca and La Resolana in the volcanic front and six back-arc cones. The hypothesis that the volcanic front inclusions have the maximum volatile budgets and that further away from the volcanic front, the back-arc volcanoes are more depleted in S and Cl could only be tested properly in the southern profile, because the volcanic front and the back-arc samples are monogenetic mafic to intermediate volcanoes. Tinguiririca, on the other hand, consists of andesitic to rhyolitic tephras, with very scarce olivines whose inclusions do not represent a primitive melt. In fact, the inclusions are more evolved than the matrix glass, suggesting there was a mafic input in the magma chamber that potentially triggered the eruption.

Keywords: melt inclusions, Southern Volcanic Zone, subduction zones volatiles, sulfur, chlorine

1.

Introduction

The generation of subduction-related magmas is intimately linked to the slab’s capacity to produce fluids, which is known to diminish with depth, as minerals transform to less volatile-rich assemblages (Manning, 2004). Therefore, the hypothesis to be tested using this data is that magmas from the volcanic front (VF) are more enriched in volatiles than in the back-arc (BA).

We analyzed samples from two different volcanic fields in the VF: La Resolana (North, Middle and Southern cones) in the southern profile and Tingiririca in the northern one. The samples from the BA all come from the Payenia Basaltic Province. Cerro Redondo was incorporated in the southern profile because it is the farthest from the volcanic front, thus, it’s expected to have the least subduction related composition (Figure 1).

Figure 1. Distribution of the volcanic front (green triangles) and back-arc (black triangles) volcanoes. The
Figure 1. Distribution of the volcanic front (green triangles) and
back-arc (black triangles) volcanoes. The blue lines depict the
profiles.

Major elements, S and Cl from olivine-hosted melt inclusions, and the matrix glass were analyzed by Cameca SX50 electron microprobe at GEOMAR (Kiel). The inclusions were corrected for equilibrium with the host olivines by reverse modeling of Fe-Mg exchange during the post-entrapment crystallization using computer softawere Petrolog 3.1.1.2 (Danyushevsky et al. 2000).

2. Results

2.1 Major elements

For most samples the SiO2 (wt%) is lower in the inclusions than in the glass. In the southern profile inclusions, SiO2 ranges from 46.5% (BA) to 59.6%, (La Resolana, VF). Olivines show slightly more differentiated

465

compositions overall for the VF (Fo78-84) compared to the southern BA (Fo79-87).

In the northern profile, the average of SiO2 in the

inclusions from the BA is 48,6%, while Tinguiririca’s inclusions range from 70,3 to 72,6% SiO2.

Most of the tephras from the BA are medium to high K basalts and trachy-basalts to trachy-andesite. On the volcanic front, La Resolana’s rocks are medium K

basaltic-andesite to trachy-andesite. Tinguiririca shows a much evolved high-K path, varying from trachy-andesite

to rhyolite.

Harker diagrams for the southern part show fractionation

of plagioclase and olivines. For the northern part,

fractionation of plagioclase and olivines is observed in the

back-arc, while the samples from Tinguiririca show more evolved plagioclases (with lower Ca), clinopyroxenes, iron-titanium oxides and some olivine and apatite.

2.2 Volatiles and melt inclusions’ host olivines

Melt inclusions in tephras from the southern profile contain up to ~2700 ppm more S than their respective matrix glass, which allows us to estimate how much S these volcanoes have put into the atmosphere. Melt

inclusions in Tinguiririca’s rhyolitic tephras show very low

S contents; conversely, Cerro Chato and Cero diamante’s

inclusions (in the BA at the latitude of Tinguiririca) have

up to 5000 ppm of S, representing the greatest amount of sulfur found within this samples.

Unlike S, the Cl contents of the melt inclusions are not

significantly higher than in the matrix glass for both the northern and southern BA and VF, which indicates that these melts did not degas a significant amount of Cl into

the atmosphere.

S plotted against %Fo for both, north and south profiles,

show a linear and positive correlation. For the southern profile, Cl vs. %Fo shows a similar pattern. On the northern profile, however, Tinguiririca’s olivine-hosted (Fo68-69) melt inclusions have similar concentrations of

Cl to the BA inclusions hosted in much more mafic

olivines (Fo71-89).

3. Discussion

3.1 Northern profile

Inclusions from Tinguiririca are more evolved than the matrix glass, suggesting a mafic input into the magmatic chamber after the evolved inclusions where formed, which could have triggered the eruption. Although Tinguiririca and it’s BA are very different in major elements compositions, they have similar Cl

466

contents. For the VF, Cl/K2O ratio remains relatively constant as SiO2 increase. In the BA the inclusions and matrix glass have Cl/K20 ratios that decrease to more evolved compositions, suggesting that degassing occurred in the magma chamber.

Sulfur’s solubility depends on the oxygen fugacity, pressure and temperature, but in general it’s solubility is much lower than Cl, thus it may degas in the magma chamber before the melt was trapped in the growing crystal, during the ascent of the magma, or during the eruption (Wallace, 2005). Tinguiririca’s inclusions have less than 200 ppm S, and the matrix glass has a maximum of 117 ppm. This indicates that when the eruption took place, most of the S was already exsolved. Behind Tinguiririca, however, only the more mafic tephra shows high S content (up to 5000 ppm for SiO2 = 42%), but this diminishes dramatically when SiO2 reaches 45%, which may be a response to an important drop in the oxygen fugacity. In fact, FeO content increases 2 wt% when the back-arc tephras evolve from picro-basalt to basalt.

3.2 Southern profile

Based on it’s major element composition, we can conclude that La Resolana’s rocks are typical orogenic mid-K calc- alkaline basaltic-andesites and andesites.

Cl/K2O ratios decrease towards more evolved compositions in the southern VF and BA, suggesting degassing occurred in the magma chamber previous to the eruption.

S/K2O ratio shows a substantial drop when SiO2 = 54%, suggesting only the more mafic tephras represent reliable amounts of S in the primate melts, and as differentiation took place, most of the S was exsolved into a fluid immiscible phase.

3.3 Variations of S and Cl across the arc

The ideal scheme of a progressive decrease in the amount of volatiles from the arc to the back-arc is better observed in the southern profile (Figure 2), because the volcanoes sampled in the VF and in the BA are similar (primitive, small and probably monogenetic cones) and their rocks are mafic to intermediate. The northern profile, however, shows a pattern that can only be explain considering the differentiation processes these volcanoes have gone through. Cl and S are more soluble in a basaltic melt than in a rhyolitic one, this explains the higher amount of volatiles in the BA’s andesitic-trachy-basalts behind Tinguiririca compared to the evolved tephras from the VF. Cl/K20, as well as S/K2O ratio, has a predominant increasing tendency towards the east.

References

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Wallace, P., 2005. Volatiles in subduction zone magmas:

concentrations and fluxes based on melt inclusion and volcanic gas data. Journal of Volcanology and Geothermal Research 140, 217– 240.

a)

 

S/K2O South Profile

 
a)   S/K2O South Profile   Trintrica1

Trintrica1

 
  Trintrica2

Trintrica2

 

7000

  7000 Los Toldos
  7000 Los Toldos

Los Toldos

S(ppm)/ K2O%wt

6000

5000

4000

3000

2000

1000

S(ppm)/ K2O%wt 6000 5000 4000 3000 2000 1000 Los Toldos W

Los Toldos W

 
Cerro Mancha Amarilla

Cerro Mancha Amarilla

Cerro Redondo

Cerro Redondo

 
Cerro Los Leones

Cerro Los Leones

 

0

  0 S Resolana

S

Resolana

 

0

50

100

150

200

250

300

 
  mid Resolana

mid Resolana

 

Km from the Arc

 
  Km from the Arc   N Resolana

N

Resolana

b)
b)

Cl/K2O South Profile

8000 7000 6000 5000 4000 3000 2000 1000 0 0 50 100 150 200 250
8000
7000
6000
5000
4000
3000
2000
1000
0
0
50
100
150
200
250
300
Cl (ppm)/ K2O%wt

Km from the Arc

Trintrica1

Trintrica1

Trintrica2

Trintrica2

Los Toldos

Los Toldos

Los Toldos W

Los Toldos W

Cerro Mancha Amarilla

Cerro Mancha Amarilla

Cerro Redondo

Cerro Redondo

Cerro Los Leones

Cerro Los Leones

S Resolana

S

Resolana

mid Resolana

mid Resolana

N Resolana

N

Resolana

Figure 2. Variations in (a) S to K2O and (b) Cl to K2O ratios versus distance from the volcanic front for the southern. A linear regression was drown drawn using the maximum values for each position from the volcanic arc.

467

Pronósticos de dispersión piroclástica y depósito de caída durante la erupción del Cordón Caulle, junio 2011.

Álvaro Amigo*, Daniel Bertin, Gabriel Orozco, Carolina Silva, Luis E. Lara Programa de Riesgo Volcánico, RNVV, Servicio Nacional de Geología y Minería. Merced 22, oficina 701, Chile.

*E-mail: alvaro.amigo@sernageomin.cl

Resumen. Como apoyo a la evaluación de peligros derivados de la fase explosiva durante la erupción del Cordón Caulle, se diseñó un plan para el suministro de una serie de simulaciones numéricas de dispersión y caída de piroclastos, con el fin de identificar zonas susceptibles a este tipo de fenómeno, y su evolución en el tiempo. Para ello se utilizó un modelo de advección-difusión y campos de vientos de pronóstico globales. Los resultados mostraron una buena correlación tanto en la dirección de dispersión como en los espesores observados. Este tipo de producto representa una innovadora técnica de apoyo a la toma de decisiones durante crisis volcánicas, principalmente por su rápida implementación y por la consideración explícita de tanto la dinámica eruptiva como de las condiciones atmosféricas en curso. A partir de esta experiencia, se prepara una plataforma mejorada para evaluar este tipo de procesos.

Palabras Claves: Cordón Caulle, dispersión y acumulación piroclástica, modelamiento numérico.

1

Introducción

A

pesar que los procesos de sedimentación piroclástica

desde la atmósfera tienen rara vez implicancias letales, sus

efectos tienen el potencial de afectar áreas ubicadas a cientos o incluso miles de kilómetros de los centros

eruptivos, con el consecuente impacto en comunidades usualmente no preparadas ante esta clase de fenómenos. En este contexto, pronósticos de trayectoria y evolución

de penachos eruptivos, así como una aproximación a las

dimensiones de los depósitos esperados, son altamente

deseables durante la evaluación de peligros volcánicos en

el transcurso de crisis volcánicas y en el desarrollo de

estrategias orientadas a la mitigación de tales efectos. En

las últimas décadas, el desarrollo de herramientas

numéricas enfocadas al transporte de material piroclástico

en la atmósfera, ha experimentado un avance vertiginoso,

dado por una mejor comprensión de la física de tales procesos, mayor rapidez en la ejecución computacional y por un aumento en la confiabilidad de pronósticos meteorológicos. En esta contribución se muestran resultados de simulaciones numéricas de dispersión y acumulación piroclástica en superficie, asociadas a la fase paroxismal de la erupción del Cordón Caulle, a principios de junio de 2011.

468

2 Metodología y Resultados

2.1 Modelo advección – difusión

Los resultados de este estudio se obtuvieron mediante el modelo numérico ASHFALL (Hurst, 1994). Este programa estima el espesor esperado de un depósito de caída generado a partir de columnas eruptivas del tipo pliniana o sub-pliniana (strong plumes), caracterizadas por un cierto volumen y granulometría, y recibiendo condiciones meteorológicas representativas. Esencialmente, el modelo resuelve la ecuación de conservación de masa considerando procesos de transporte (advección), difusión y sedimentación en el medio atmosférico.

2.2 Condiciones atmosféricas

Los pronósticos de las condiciones meteorológicas fueron obtenidos desde el modelo global GFS (Global Forecast System), desarrollado por el Servicio Atmosférico y Oceanográfico de los EE.UU. (NOAA). Se consideró la máxima resolución espacial disponible de 0,5º x 0,5º latitud/longitud, que a la localización del área de estudio se traduce en una grilla de unos 55 x 44 km. Además, considera 64 capas verticales que cubren la tropósfera y la baja estratósfera. Los resultados de este modelo se actualizan cuatro veces por día, e implica un horizonte pronosticado de hasta 192 horas (8 días) para la citada resolución.

2.3 Caracterización del término fuente

Relaciones empíricas ligan la masa inyectada a la atmósfera con la altura de una columna eruptiva de magnitud moderada a alta. En particular, ASHFALL utiliza la expresión documentada por Carey y Sigurdsson (1989) que permite estimar el orden de magnitud de masa liberada por un evento eruptivo en un intervalo temporal dado. En este estudio, la determinación de la altura de la columna eruptiva se realizó mediante análisis de imágenes satelitales, ya sea en función de la sombra proyectada por ella sobre la superficie terrestre (para una posición y tiempo conocido), o bien determinando la temperatura de equilibrio de la columna en la atmósfera (Fig. 1). Otro factor relevante es la distribución granulométrica de los piroclastos. En la actualidad no es posible determinar este parámetro durante una erupción en curso, sin embargo, existen rangos conocidos procedentes de estudios

de campo. De esta manera, se asume una distribución para una erupción bien estudiada que se asemeje, tanto en términos composicionales como en tamaño, al evento en curso. En este caso, se asumió una granulometría dominada por partículas finas y silíceas (Bonadonna y Houghton, 2010).

partículas finas y silíceas (Bonadonna y Houghton, 2010). Figura 1. Fragmento de imagen MODIS-Aqua procesada del

Figura 1. Fragmento de imagen MODIS-Aqua procesada del 04 de Junio 2011, 18:50 UTC. Se indica la temperatura del tope de la nubosidad basado en el canal 11 µm. Destaca la baja temperatura de equilibrio en torno al centro de emisión, en comparación con nubosidad meteorológica. La altura estimada supera los 12 km s.n.m., de acuerdo con perfiles de temperatura obtenidos en la ciudad de Puerto Montt el 04 de Junio a las 12 UTC. Imagen gentiliza Dr. Fred Prata (NILU).

2.4 Resultados de la Modelación

Se realizaron simulaciones numéricas diarias por espacio de un semana aproximadamente, considerando horizontes de pronósticos de hasta 48 horas. Parte de los resultados se muestran en la figura 2, donde se comparan los resultados de las simulaciones ASHFALL con imágenes del satélite atmosférico GOES. En este caso, los pronósticos se realizaron con una antelación de 4, 19 y 28 horas a la imagen GOES respectiva y logran reproducir exitosamente el cambio en la dirección de dispersión del penacho eruptivo desde el sureste al noreste. Además, las dimensiones de la extensión y espesor del depósito resultante son coherentes en términos cualitativos con observaciones de campo generadas posteriormente.

2.5 Depósito de caída observado y estimación del volumen

Observaciones de campo levantadas durante tres visitas a la zona, indican que el depósito de caída resultante de esta etapa se compone de dos secuencias principales. Un nivel principal inferior, de grano más grueso, rico en fragmentos líticos y a su vez subdividido en al menos tres capas de

469

gradación inversa cada una. Sobre éste, se observa un nivel superior de menores dimensiones, de grano más fino, pobre en líticos y sin gradación evidente. Los espesores observados en territorio chileno, varían desde cerca de 3 metros a pocos kilómetros del vent hasta unos 60 cm en el límite con Argentina (cerca de 30 km al sureste). Estas observaciones han permitido la construcción de curvas de espesores y por lo tanto la aplicación de técnicas para estimar el volumen de tefra emitido (e.g. Pyle, 1989), el cual fluctúa entre 0,8 y 0,9 km 3 .

3

Discusión

Los resultados descritos dan cuenta de que la generación

de pronósticos de dispersión y acumulación piroclástica en

superficie es confiable y de rápida obtención durante crisis volcánicas. En particular, para el caso del Cordón Caulle 2011, este tipo de información fue requerida y utilizada intensivamente por la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI) durante el transcurso de las primeras semanas de

la crisis volcánica. Su relevancia radica en que permite la

identificación, con varias horas de anticipación, de zonas de eventual impacto por caída piroclástica. Esta información es valiosa como apoyo en la alerta que pudiese darse a la población con el objetivo de mitigar

efectos, y en casos más extremos, puede ser relevante al momento de decidir la evacuación de las zonas de mayor potencial de impacto. En primer lugar, se requiere un modelo que entregue, además del depósito esperado, la concentración en la atmósfera de partículas en distintos

niveles. Lo anterior tendría aplicación directa como apoyo

en

la determinación de las condiciones de restricción para

la

aeronavegación. Si este tipo de modelo fuera apto para

ser utilizado con columnas eruptivas débiles, permitiría su utilización durante la fase eruptiva no paroxismal, que en

el caso de la reciente erupción del Cordón Caulle se

prolongó por varios meses. Por otro lado, es deseable un sistema de pronósticos de viento de mejor resolución

(escala sinóptica) que incorpore procesos de escala menor,

y con posibilidades de validación con observaciones locales.

Agradecimientos

Se agradece a John W. Ewert y Evan Thoms (USGS) la facilitación de una interfaz gráfica de usuario para la ejecución expedita de ASHFALL y obtención automatizada

de campos de vientos pronosticados, directamente desde

servidores de la NOAA. Fred Prata (NILU) y Simon Carn (Michigan Tech) proporcionaron valiosa información derivada del procesamiento de un conjunto de sensores satelitales durante los primeros días de la erupción. Esta contribución es un aporte al Programa de Riesgo Volcánico y cuenta con el patrocinio de la Subdirección Nacional de Geología del Servicio Nacional de Geología y Minería.

Figura 2. Pronósticos de dispersión y espesor esperado (1, 5 y 10 mm) simulados mediante

Figura 2. Pronósticos de dispersión y espesor esperado (1, 5 y 10 mm) simulados mediante ASHFALL (paneles izquierdos) versus imágenes satelitales GOES (en éstas recuadro rojo representa área simulada). Las simulaciones fueron ejecutadas el 04 de Junio a las 20:00 UTC, por lo tanto 4, 19 y 28 horas antes de la imagen GOES respectiva.

470

Referencias

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Melkonian 1 , Bradley Singer 4

1 Department of Earth and Atmospheric Sciences, Cornell University, Ithaca, NY, USA; 2 SERNAGEOMIN, Santiago, Chile;

3 Earth Observatory of Singapore, Nanyang Technological University, Singapore; 4 Department of Geoscience, University of Wisconsin, Madison, USA

*E-mail: jaj88@cornell.edu

Abstract. Historically very active, the Andean Southern Volcanic Zone lends itself to the study of active magmatic and eruptive processes and its relationship to earthquakes. We use satellite remote sensing, both radar and thermal infrared, to survey the deformation and thermal activity of the volcanoes in the SVZ before and after the 2010 Mw 8.8 Maule earthquake. In response to the Maule earthquake, 5 volcanic regions, all within the Maule rupture zone, experienced co-seismic subsidence of 5-13 cm in the line-of-sight of the satellite. On the other hand, Cordón Caulle volcano did not exhibit triggered activity from the Maule earthquake, nevertheless InSAR reveals complex deformation patterns prior to its 2011 eruption. We find that Cordón Caulle experienced an episode of inflation that spanned from 2008 to 2010. The uplift of about 12 cm maximum LOS is consistent with growth of a shallow rhyodacitic magma chamber at 6-8 km depth, but may also be due to hydrothermal processes. Thermal infrared data from ASTER reveal that at least 13 of the 86 volcanoes in our survey demonstrate thermal anomalies, or hotspots, between 2000 and 2010. Analysis of MODIS data shows that thermal activity at SVZ volcanoes was not heightened following the Maule earthquake.

Keywords: trigger, Maule earthquake, InSAR, hotspots, Cordon Caulle

1

Introduction

The 2010 Mw 8.8 Maule earthquake occurred near the Andean Southern Volcanic Zone (SVZ), a region of active volcanism, making the SVZ an ideal setting to study the interplay between great earthquakes and volcanism. The causal relationship between great earthquakes (Mw > 8) and volcanic eruptions worldwide has been documented in the literature. For example, Watt et al. (2009) found that the 1906 and 1960 Chile earthquakes triggered at least 3-4 volcanic eruptions in the Andean Southern Volcanic Zone (SVZ) within 12 months of the earthquakes. However, not all great earthquakes trigger eruptions, and the relationship between earthquakes and volcanoes is complex and dependent on many factors such as the state of the magmatic system at the time of the earthquake, the location of the earthquake relative to the volcanoes, and the static and dynamic stress fields imposed by the earthquake. We investigate the effects of the Maule

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earthquake on the SVZ using radar and thermal infrared remote sensing. Satellite remote sensing is an excellent tool to study these volcanoes due to its synoptic coverage of the whole volcanic arc. In this study, we use Interferometric Synthetic Aperture Radar (InSAR) to measure ground deformation at all the volcanoes of the SVZ since 2007. We also use thermal infrared data from ASTER (Advanced Spaceborne Thermal Emission and Reflection Radiometer) and MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectrometer) to detect thermal anomalies, or hotspots, between the years 2000 to 2010.

2 Methods and Results

2.1 Seismically Triggered Deformation

Using InSAR, we find that 5 volcanoes in the SVZ – “Caldera del Atuel”, Tinguiririca, Calabozos, Cerro Azul, and Nevados de Chillán – demonstrated significant co- seismic subsidence (Figure 1) in response to the 2010 Mw 8.8 Maule earthquake. These volcanoes subsided between 5 and 13 cm in the radar line-of-sight, and the semi- major axes of all of the subsidence patterns are oriented north- south. According to published slip models for the Maule earthquake (e.g., Lorito et al., 2011) there is predicted east- west extension in the volcanic arc, but it is unclear if this was related to the cause of the ground deformation. All five volcanoes are located within the rupture zone of the earthquake. The subsidence signal is short-lived and can only be observed in interferograms that span the date of the earthquake. Interestingly, Laguna del Maule, a deforming caldera with an active geothermal system (Fournier et al., 2010), is located in the center of the Maule rupture zone but did not respond to the earthquake. The observation of one earthquake triggering deformation at multiple volcanic centers has not been previously documented, though deformation at Long Valley Caldera seems to have been triggered by 3 different earthquakes (1992 Landers, 1999 Hector Mine, 2002 Denali Fault) (e.g., Johnston et al., 2004). In Japan, subsidence of several volcanic centers was observed by InSAR following the 2011 Mw 9.0 Tohoku earthquake (Fukushima et al., 2011).

Figure 1. Five regions of volcanic subsidenc e triggered by the 2010 Mw 8.8 Maule

Figure 1. Five regions of volcanic subsidenc e triggered by the 2010 Mw 8.8 Maule earthquake. a) Cald era del Atuel; b)

d) Nevados de

Tinguiririca; c) Calabozos and Cerro Azul;

Chillán. The earthquake slip map is from Lorit o et al. (2011).

Our preferred mechanism for triggering

of

deformation

involves shaking-induced removal of

hydrothermal

deposits and increased permeability of

crustal rocks,

allowing previously trapped fluids to es cape. A similar

mechanism was proposed by Brodsky e t al. (2003) to

explain sustained groundwater pressure ch anges following large distant earthquakes. Changes in th e streamflow of rivers in the Bío Bío Region of C hile have been

documented (Mohr and Wang, 2011) and the observed deformation.

may be related to

2.2 Cordón Caulle Deformation and Eruption

Cordón Caulle volcano, located about 500 km south of the

Maule epicenter, does not appear to

exhibit activity

triggered by the Maule earthquake in

remote sensing

observations, but InSAR has revealed

a

deformation

history that is quite complex. InSAR

observations of

ground deformation at Cordón Caulle hav e been available

since 1996, but data acquired prior to

recorded by C-band radar satellites. Never theless, between 1996 and 1999, 8 cm of subsidence wa s observed in a

pattern oriented along the strike of the

fissure, NW-SE (Pritchard and Simon s, 2004). In interferograms spanning 2003-2005 and 2 004-2006, uplift rates of 1 cm/yr and 3 cm/yr were obser ved (Fournier et al., 2010). These uplift signals occurr ed in the same

Cordon Caulle

2007 is poorly

location and with the same spatial pattern a s the 1996-1999

subsidence signal. Between 2007 and

signal retained the same pattern but accel erated to nearly 20 cm/yr (Fournier et al., 2010). M odeling of the deformation pattern using two inflating po int sources gave

2008, the uplift

the location of the two sources at 7 and the cause of inflation was inferred

4 km depth, and to be either

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hydrothermal or magmatic.

This short-lived burst of inflatio n was followed by a

change in location, shape, and ex tent of the deformation

pattern beginning in early 2008.

spans 27 May 2008 to 18 Jan 20 11, we find a maximum uplift signal of 18.5 cm at the cent er of deformation. This signal is oriented N-S and is broa der than the 1996-2008

deformation patterns (Figure 2).

deformation pattern using three inf lating point sources puts

the dominant source at a depth of

change on the order 0.001 km 3 (co mpared to the volume of DRE erupted material of <0.6 km 3 (Amigo et al., 2011)). Since interferograms spanning 201 0-2011 do not exhibit a clear deformation signal, we thin k that the deformation

event ended in 2010. Due to a lack

6-8 km with a volume

Initial modeling of the

In an interferogram that

of InSAR data in 2009,

we do not know if the rate of de formation was constant

between 2008 and 2010. The infl ation could be related to

either magmatic or hydrothermal

source depth of 6-8 km is consist ent with the depth of a shallow rhyodacitic magma chamb er (Gilbert et al., 2011).

processes. The inferred

chamb er (Gilbert et al., 2011). processes. The inferred Figure 2. A stack of six interferog

Figure 2. A stack of six interferog rams over Cordon Caulle spanning January 2008 to March 20 11 showing the inflation episode prior to the June 2011 eruptio n. The black star indicates the 2011 eruptive vent. SAR data is fr om the ascending path 119 of the ALOS satellite.

2.3 Thermal Anomalies

We analyzed thermal infrared

(Advanced Spaceborne Thermal E mission and Reflection Radiometer) and MODIS (Moder ate Resolution Imaging Spectrometer) instruments to loo k for both background

thermal activity as well as activity triggered by the Maule earthquake. In the survey of b ackground activity, we examined 86 volcanoes and geoth ermal areas in the SVZ for temperature anomalies, or h otspots, between 2000-

2010. At least 13 volcanoes temperatures ranging from 4-100

temperatures (Figure 3). Our s urvey reveals that low

amplitude volcanic hotspots dete ctable from space are more common than expected bas ed on lower resolution

data. Most of these hotspots

can be attributed to

fumaroles, hot springs, geotherm ally heated lakes, lava

have ASTER hotspots K above background

data from the ASTER

lakes, and eruptions.

In order to assess the possibility of tr iggered thermal activity by the Maule earthquake, we use d data from the MODIS instrument, which has a lower s patial resolution

day over every

volcano in the SVZ. We analyzed MO DIS data from

bands 21 and 22 between 7 February and

or 20 days before and after the earthquake , and found that

no new hotspots were triggered. The hott est pixels in our search were the previously known hotspot s at Chaitén and Villarrica volcanoes, and their temper atures did not significantly increase following the earthqu ake.

19 March 2010,

than ASTER but acquires one image per