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Capas de la tierra

La Tierra se divide en cuatro partes que son la geosfera, la hidrosfera, la


biosfera y la atmósfera. Estas capas poseen diferentes composiciones
químicas y comportamiento geológico. Su naturaleza puede estudiarse a
partir de la propagación de ondas sísmicas en el interior terrestre y a través
de las medidas de los diferentes momentos gravitacionales de las distintas
capas obtenidas por diferentes satélites orbitales.

Geosfera…
Para estudiar mejor la división de las capas de la tierra los geólogos han
hecho dos modelos geológicos que son el modelo geoestatico y el modelo
geodinámico.

Modelo geoestatico

Corteza. Es la capa más superficial y tiene un espesor que varía entre los 12
Km., en los océanos, hasta los 80 Km. en cratones (porciones más antiguas
de los núcleos continentales). La corteza está compuesta por basalto en las
cuencas oceánicas y por granito en los continentes.

Manto. Es una capa intermedia entre la corteza y el núcleo que llega hasta
una profundidad de 2900 km. El manto está compuesto por peridotita. El
cambio de la corteza al manto está determinado por la discontinuidad de
Mohorovicic. El manto se divide a su vez en manto superior y manto
inferior. Entre ellos existe una separación determinada por las ondas
sísmicas, llamada discontinuidad de Repetti (700 Km.).

Núcleo: Es la capa más profunda del planeta y tiene un espesor de 3475 km.
El cambio del manto al núcleo está determinado por la discontinuidad de
Gutenberg (2900 Km.). La composición del núcleo es de hierro y níquel y es
en esta parte donde se genera el campo magnético y se divide a su vez en
núcleo interno y en núcleo externo.
Modelo geodinámico

Litosfera. Es la parte más superficial que se comporta de manera elástica.


Tiene un espesor de 250 Km. y abarca la corteza y la porción superior del
manto.
Astenosfera. Es la porción del manto que se comporta de manera fluida. En
esta capa las ondas sísmicas disminuyen su velocidad.

Mesosfera. También llamada manto inferior. Comienza a los 700 Km. de


profundidad, donde los minerales se vuelven más densos sin cambiar su
composición química. Está formada por rocas calientes y sólidas, pero con
cierta plasticidad.

Capa D. Se trata de una zona de transición entre la mesosfera y la endosfera.


Aquí las rocas pueden calentarse mucho y subir a la litosfera, pudiendo
desembocar en un volcán.

Endosfera. Corresponde al núcleo del modelo geoestático. Formada por una


capa externa muy fundida donde se producen corrientes o flujos y otra
interna, sólida y muy densa.

Hidrosfera…
La Tierra es el único planeta en nuestro sistema solar que tiene una
superficie líquida. El agua cubre un 71% de la superficie de la Tierra (97%
de ella es agua de mar y 3% agua dulce), formando cinco océanos y seis
continentes.

La Tierra está realmente a la distancia del Sol adecuada para tener agua
líquida en su superficie. No obstante, sin el efecto invernadero, el agua en la
Tierra se congelaría. Al principio el Sol emitía menos radiación que ahora,
pero los océanos no se congelaron porque la atmósfera de primera
generación de la Tierra poseía mucho más CO2 y por tanto más efecto
invernadero.

En otros planetas, como Venus, el agua desapareció porque la radiación solar


ultravioleta rompe la molécula y el ion hidrógeno, que es ligero, escapa de la
atmósfera. Este efecto es lento, pero inexorable. Ésta es una hipótesis que
explica por qué Venus no tiene agua. En la atmósfera de la Tierra, una tenue
capa de ozono en la estratosfera absorbe la mayoría de esta radiación
ultravioleta, reduciendo el efecto. El ozono protege a la biosfera del
pernicioso efecto de la radiación ultravioleta. La magnetosfera también es un
escudo que nos protege del viento solar.

La masa total de la hidrosfera es aproximadamente 1,4 × 1021 kg.

Atmósfera…
La Tierra tiene una espesa atmósfera compuesta en un 78% de nitrógeno,
21% de oxígeno molecular y 1% de argón, más trazas de otros gases como
anhídrido carbónico y vapor de agua. La atmósfera actúa como una manta
que deja entrar la radiación solar pero atrapa parte de la radiación terrestre
(efecto invernadero). Gracias a ella la temperatura media de La Tierra es de
unos 17 °C. La composición atmosférica de la Tierra es inestable y se
mantiene por la biosfera. Así, la gran cantidad de oxígeno libre se obtiene
por la fotosíntesis de las plantas, que por la acción de la energía solar
transforma CO2 en O2. El oxígeno libre en la atmósfera es una consecuencia
de la presencia de vida (de la vegetación) y no al revés.

Las capas de la atmósfera son: la troposfera, la estratosfera, la mesosfera, la


termosfera, y la exosfera. Sus alturas varían con los cambios estacionales.

Troposfera. es la capa que está en contacto con la superficie de la Tierra.


Tiene alrededor de 17 Km. de espesor en el ecuador y en ella ocurren todos
los fenómenos meteorológicos que influyen en los seres vivos, como los
vientos, la lluvia y los huracanes. Además, concentra la mayor parte del
oxígeno y del vapor de agua. En particular este último actúa como un
regulador térmico del planeta; sin él, las diferencias de temperatura entre el
día y la noche serían tan grandes que no podríamos sobrevivir.

Estratosfera. Es la capa de la atmósfera que se sitúa entre la troposfera y la


mesosfera, y se extiende desde unos 11 hasta unos 50 Km. de la superficie.
La temperatura aumenta progresivamente desde los -55 ºC de la tropopausa
hasta alcanzar los 0ºC de la estratopausa, aunque según algunos autores
puede alcanzar incluso los 17ºC o más. Es decir, en esta capa la temperatura
aumenta con la altitud, al contrario de lo que ocurre en las capas superior e
inferior. Esto es debido principalmente a la absorción de las moléculas de
ozono que absorben radiación electromagnética en la región del ultravioleta.
Mesosfera. Es la parte de la atmósfera situada por encima de la estratosfera
y por debajo de la termosfera. En la mesosfera la temperatura disminuye con
la altura hasta llegar a unos -80 ºC a los 80 kilómetros aproximadamente. Se
extiende desde la estratopausa (zona de contacto entre la estratosfera y la
mesosfera) hasta una altura de unos 80 km. donde la temperatura vuelve a
descender hasta unos -70 ºC u -80 ºC.

La mesosfera es la tercera capa de la atmósfera de la Tierra. La temperatura


disminuye a medida que se sube, como sucede en la troposfera. Puede llegar
a ser hasta de -90° C. Es la zona más fría de la atmósfera.

Termosfera. Es la capa de la atmósfera terrestre que se encuentra entre la


mesosfera y la exosfera. Dentro de esta capa, la radiación ultravioleta, pero
sobre todo los rayos gamma y rayos X provenientes del Sol, provocan la
ionización de átomos y moléculas. En dicho proceso los gases que la
componen elevan su temperatura varios cientos de grados, de ahí su nombre.
Es la capa de la atmósfera en la que operan los transbordadores espaciales.

Exosfera. Es la capa de la atmósfera en la que los gases poco a poco se


dispersan hasta que la composición es similar a la del espacio
interplanetario. Es la última capa de la atmósfera terrestre, se localiza por
encima de la termosfera, aproximadamente a unos 600 Km. de altitud, en
contacto con el espacio exterior, donde existe prácticamente el vacío. Es la
región atmosférica más distante de la superficie terrestre. En esta capa la
temperatura no varía y el aire pierde sus cualidades fisicoquímicas.

La masa total de la atmósfera es aproximadamente 5,1 × 1018 Kg.

Biosfera…
La biosfera es la zona del planeta donde se efectúa el fenómeno de la vida,
ya que ahí hay las condiciones precisas de temperatura, agua, aire, y
reacciones que pueden favorecer para preservar la existencia de vida.

Hasta la fecha (2009), la Tierra es el único lugar del universo que se conoce
con vida. Las formas de vida del planeta Tierra forman la biosfera. La
biosfera comenzó a evolucionar hace aproximadamente 3500 millones de
años (3,5 × 109). La hipótesis Gaia es un modelo científico de la biosfera
terrestre formulado por el biólogo James Lovelock que sugiere que la vida
sobre la Tierra organiza las condiciones climáticas para favorecer su propio
desarrollo.

Hipótesis GAIA…
La hipótesis de Gaia es un conjunto de modelos científicos de la biosfera en
el cual se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones
adecuadas para sí misma, afectando al entorno. Según la hipótesis de Gaia,
la atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan como un
todo coherente donde la vida, su componente característico, se encarga de
autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura,
composición química y salinidad en el caso de los océanos. Gaia se
comportaría como un sistema auto-regulador (que tiende al equilibrio). La
teoría fue ideada por el químico James Lovelock en 1969 (aunque publicada
en 1979) siendo apoyada y extendida por la bióloga Lynn Margulis.
Lovelock estaba trabajando en ella cuando se lo comentó al escritor William
Golding, fue éste quien le sugirió que la denominase “Gaia”, diosa griega de
la Tierra (Gaia, Gea o Gaya).

La concepción de la Tierra como un organismo se remonta a los trabajos de


los Naturphilosophen (o filosofía de la naturaleza basada en la Crítica del
Juicio de Kant y en la obra de Fichte, Friedrich Schelling). Entre ellos,
Henrich Steffens (1773-1845) concibió la historia de la Tierra como si se
tratase de un ser vivo compuesto de diferentes órganos.