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Síntesis de Películas

Pasión de Cristo

Muchas películas abordan la vida de Jesús de Nazaret, con más o menos


fortuna. Todas se han enfrentado a diversos obstáculos, en cuanto a la
posible acogida del público. Está el espectador cristiano, conocedor de
los hechos históricos, que alimentan además su fe: público exigente, que
no va a aceptar cualquier cosa a la hora de ver representado a su Señor.
Luego existe un público amplio, más o menos creyente, que cree
conocer el evangelio, aunque en el fondo sólo tiene una idea vaga del
mismo, quizá por recuerdos de infancia. También hay que señalar al
espectador agnóstico o ateo, con frecuencia reticente a un posible
intento de 'ser evangelizado', y que no desea dedicar un minuto a algo
que huela a religioso. A la dificultad de llegar a un público tan
heterogéneo, se suma otra realidad: los evangelios incluyen multitud de
relatos, parábolas, milagros, enseñanzas, invectivas, viajes..., en los que
intervienen numerosos personajes. Dar unidad a todo, y presentarlo
atractivo y creíble, no resulta sencillo. Y de pronto, llega Mel Gibson con
una idea la mar de razonable, pero que nadie había acometido hasta
ahora: hacer una película vibrante y minuciosa, nada relamida, que se
centre en la Pasión. Pues, ¿no son a la postre los misterios pascuales los
acontecimientos centrales del cristianismo? ¿Y no rememora anualmente
la Iglesia en su liturgia, en una semana que llama 'santa', la pasión,
muerte y resurrección de Jesús?

Acierta Gibson al dar con el elemento aglutinador del film: Cristo ha


venido al mundo movido por el amor, para redimirlo del pecado; y acepta
para ello, voluntariamente, su pasión y muerte. Tiene una misión que
cumplir, con un sentido; y esos sufrimientos terribles no son un fracaso:
liberan, y llevan a la resurrección. A partir de ahí, puede centrarse en la
narración de las últimas 12 horas de Jesús, desde que acude con sus
discípulos al huerto de Getsemaní, hasta su muerte en la cruz. Una
narración que se basa sobre todo en los evangelios, seguidos con
fidelidad, aunque también toma elementos de revelaciones privadas a
dos monjas: la beata alemana Anna Katharina Emmerich, y la venerable
española María de Ágreda.
Película 300

Adaptación del conocido cómic de Frank Miller, que narra el


enfrentamiento de los 300 guerreros espartanos del título, comandados
por el rey Leónidas, contra las numerosísimas tropas del decadente
monarca persa Jerjes, en la Batalla de las Termópilas, acontecida en el
480 a.C. El film ofrece un montón de combates bestiales, con el telón de
fondo del amor ardiente de la reina Gorgo, las intrigas palaciegas en
Esparta alentadas por un tipo vendido, y la traición de otro personaje feo,
feísimo, que se diría un cruce de Gollum y el jorobado Quasimodo. Mucho
efecto digital y fotografía irreal, que son resultones pero empiezan a
cansar; batallas con todo tipo de guerreros crueles y deformes; mucha
flecha al estilo 'martirio de San Sebastián' y mucha cabeza decapitada;
unos cuantos discursos supuestamente vibrantes; subtrama romántica, a
ver si el público femenino entra al trapo... ¡Y hala!, a ver qué pasa. Y el
'qué pasa' es un film donde al heroísmo le falta consistencia, capacidad
de conmover: no se sabe muy bien qué ideales son esos que mueven a
los espartanos; pero que se ha estrenado en el momento adecuado para
hacer diana en la taquilla.

El Buen Pastor

Acercamiento a cómo nacieron y se consolidaron los servicios secretos


estadounidenses, primero durante la Segunda Guerra Mundial, en forma
de la OSS, y finalmente bajo el apelativo popular de "la Agencia", o sea, la
CIA. La narración pivota sobre Edward Wilson, un agente de aspecto gris
y taciturno, pero muy bueno en su trabajo; y transcurre básicamente en
dos tiempos: años 60, con la fracasada invasión de Cuba en Bahía de
Cochinos; y prolegómenos de la guerra, cuando Wilson, miembro de una
fraternidad y universitario idealista, recibe la propuesta de sumarse al
incipiente servicio de inteligencia. Con una estructura de idas y venidas
temporales compleja pero bien trabada. Se consigue transmitir una idea
bastante cabal de las duplicidades que marcan la vida de los espías,
cuyas consecuencias pagan, a un precio demasiado alto, sus familias, y
por supuesto, ellos mismos.

Gran parte del mérito de Roth y De Niro es que, a través de las andanzas
de su protagonista, consiguen dar una visión del conjunto: en este caso
se puede decir que las ramas no sólo no impiden ver el bosque, sino que
ayudan a ello. Hay resonancias de gran tragedia en el destino fatal que
aguarda a Wilson, con una vida marcada por el suicidio paterno, y cuyos
sentimientos, siempre guardados para sí mismo, le han conducido a
sacrificar lo que le dictaba el amor, y a hacer daño a sus seres queridos