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Hncela. YANO II - N.° 11 - MARZO 1977 |60 Pras. BL ORD, De. MOSCU ANGEL ¥ Las luchas ae en 7 ia Ba Edad Media Informe: La ciencia en Espafia La muerte de Machado Una vision actual de los Srupos y fuerzas politicas ilegales y clandestinas,de derecha e izquier. da,marxistas y no FOATN Stas | en la Union Sovietica. [de venta en todas las librerias | i SUMARIO | | 4-6 Cartas. 7-20 Hoy es Historia: Cronicén de la Villa y Corte, por José Oneto. El fendmeno Chirac, por José Maria Ro- driguez. La semana del miedo, por José Manuel Aria. 21-33 Telén de fondo: La politica arabe-judia del franquis- mo: Mundo arabe: Palabras, palabras.... por Roberto Mesa y Pedro Martinez Montavez. Judios: La respuesta humanitaria, pot Federico Ysart 35-61 El mito dei oro en la guerra civil: El oro de Francia Y El oro de Mosc, por Angel Vinas. 63-68 — Luchas sociales cn la Baja Edad Media, por Julio Valdeon. 69-99 Informe: La ciencia en Espafia, por Diego Gracia, Victor Navarro Broténs, José Luis Peset y Santiago Garma. 100-106 Fracaso en el Parana, por Alfredo Moles. 107-112 Las ruinas de Uara, por Jean Paul Lebeut 113-117 Cosacos al matadero, por Nicholas Bethell. 118-134 Mirador: Mil cosas: El Stuka (I), Poesia con historia: El divino Adriano, por Javier Villan. Moda: La barreti- na, por Asuncion Domenech. Parada y fonda: Se vende Chateau, por Xavier Domingo. Libro del mes: Emilio Prados. por José Sanchis-Bands. Libros. 135-140 Machado, 38 anos después: Introduccion, por Manuel Tuhdn de Lara. Los uitimos dias del poeta, por Monique Alonso. El ultimo libro, por Gonzalo Santonia. 141-145 Memorias de un dictador, por Ernesto Gimenez Ga- baliero. 146 Proximo numero COLABORAN EN ESTE NUMERO Monique Alonso (historiadora), José Manuel Aria (periodista), Nicholas Bethell (historiador), Asuncién Doménech (historiadora) Federico Fontenla (historiador), Santiago Garma (historiador), Er- I nesto Gimenez Caballero (escritor), Diego Gracia (historiador), Juan —____________ A Guerrero Mesa (periodista), Jean Paul Lebeuf (etndlogo), Pedro | HISTORIA 16 no se compromete a Martinez Montavez (catedratico), Roberto Mesa (profesor), Alfredo | publicar ni a devolver los artculos Moles (periocista), Victor Navarro Brotons (historiador), José Oneto no solictados, ni a mantener co- (periodista), José Luis Peset (historiador), José Maria Rodriguez trespondendia sobre ellos. HISTO- (periodista), José Sanchis-Banus (socidlogo), Gonzalo Santonja (cri- IA16 no se responsabiliza necesa- tico), Manuel Tufién de Lara (historiador), Julio Valdeén (historia- | amen de fas opiniones content: dor) Javier Villan (periodista), Angel Vinas (economista), Federico Ysart (periodista). HSTORA 103 istoria CARTAS : Y PUBLICACIONES, S.A. Presidente: Luis Gonzalez Seara Director general: Juan Tomés de Salas. Director de Publicaciones: Ricardo Url Diao drei ster oid ot a natele, wouitn: sensi ete ey Gea eeirsete tet ce uate re Ses Seater iat, Secretaria de Redaccién: Marie-Loup Sougez y Maria Gonzalez Disefia: Maria Montero. Fotografia: Juan Manuel Salaber. Documentacién: Barbara Chapin. Fer nando Pedros y Maria Balmaseda, Corresponsales: José Comas (Bonn) “Asuncion Doménech (Barcelona) Hugh Thomas (Londres) y José Mara Rocriguez (Paris). ‘Servicios Cita Grafica, Europa Press, Archivo Gémez de Sale: zar, France Press, Keystone, Archiv: Cambio 16. 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DIARIO DE GUERRA DE JAVIER DE BORBON PARMA He leido con verdadero interés el «Diario de guerra de Javier de Borbén Parma» que publicaban en el ultimo nimero de su revista. Tengo curiosidad por saber si trata de un extracto o si, por el contra- rio, est completo con relacién al periodo a que se refiere. Alfonso Garcia (Pamplona) El «Diario de guerra de Javier de Borbén Parma» es bastante mas amplio y detaliado de lo que hemos publicado en nuestra revis- ta. Por motivos de espacio nos vimos obligados a resefiar unica- mente los momentos que nos parecian mas importantes: el del al- zamiento y el de la unificacion. Le remitimos al libro Historia def Carlismo contemporéneo, de Josep Carles Clemente, que se acaba de publicar justamente en estos dias. EL FEDERALISMO ESPANOL En nuestro nimero de enero publicamos un trabajo de José An- tonio Maravall que titulamos El federalismo espafiol», cuando en realidad deberia haberse titulado «E! primer federalismo espafiol» Asimismo queremos dejar constancia de la inexactitud de la traduc- cién de la nota 6, pag. 50, que deberia decir: «Espafta ofrecia un espectaculo similar al de Francia, que deliberaba sobre los peligros de la patria, mientras que en 1793 todo estaba cubierto de muer- tos». En cualquier caso, la traduccién de las notas pertenece a esta redacci6n y no al autor. EL BUNKER EN ESPANA Deseo felicitarles cordialmente por el magnifico numero extra sobre la Inquisicién que publicaron en el pasado mes de diciembre. Me parecié un niimero realmente extraordinario, sea por la calidad de los articulos (y categoria de sus autores) como por el valor do- cumental de las ilustraciones. Me gustaria conocer, si es posible, a temética del préximo nimero extra y su fecha de aparicion. Roberto M. Martin (Madrid) De acuerdo con nuestro programa de hacer tres nimeros extras. al aio, efectivamente estamos trabajando desde hace tiempo en el segundo ndmero extra, cuya salida esta prevista para mediados del proximo mes de abril. Se trata de un numero dedicado en su totali dad a la historia de los bunkeres en Esparia y los correspondientes fracasos de la democracia en el periodo comprendido entre 1814 y 1976. Alo largo de 160 paginas se hard un andlisis de todas las contrarrevoluciones que se han ido sucediendo en nuestro pais en- tre las dos fechas arriba sefaladas. Los trabajos han sido realizados por: Antonio Gil Novales (1814-1833), José Cepeda (1843-1854), Antoni Jutglar (1856-1868), Miguel Martinez Cuadrado (1874-1923), Pierre Conard (1923-1930), Manuel Turion de Lara (1931-1935), Norman Cooper (1936-1939), Carlos M. Rama (1939-1965) y Ser- gio Vilar (1965-1976) od alee ee Te ot Cae eet EL NACIMIENTO DE LA PRENSA AZUL En el n.° 9 de su publicacion correspondiente a enero de 1977 y en el articulo titulado «El naci- miento de la prensa azul» se deslizan una serie de errores historicos que creemos imprescindible subsanar. Empieza el articulo con un error, ya que afirma que el primer periédico de la Falange fue el «Arriba Espana» de Navarra, nacido el 1 de agosto de 1936. No solo noes el primer periédico de la Falange, sino que es dudoso que tal periédico pueda conside- rarse falangista. El primer periédico de la Falange fue el sema- nario «F. E.» de Madrid, sustituido posteriormente por «Arriba»; ambos pueden considerarse los Portavoces oficiales de la Falange. Aparte existie~ ron varias publicaciones en diferentes provincias, por ejemplo, el periédico «Libertad» de Valladolid, itigido por Onésimo Redondo. Todos los perié- dicos de la Falange fueron prohibidos por el Go- bierno de la Republica en 1936. Salvo éstos, ninguna publicacién puede en jus- ticia denominarse auténticamente falangista, puesto que las aparecidas después de la guerra estaban al principio en manos de recién llegados a las filas falangistas procedentes de las organi- zaciones de derechas y después fueron puestos al servicio de la organizaci6n hibrida FET y de las JONS, creada por el decreto de unificacién de 1937. TOLEDO: CORRALES SALAMANCA VALLADOLID, Ademas del anterior, se suceden varios errores en el transcurso del articulo. De los integrantes de lo que la autora denomina «Falange de la sabi- duria», uno, Julio Ruiz de Alda, fue asesinado du- rante él asalto a la carcel modelo y, por tanto, difi- cilmente habria podido colaborar en la creacién de ninguin periédico o revista en la zona nacional. En cuanto a Etesto Giménez Caballero, no se puede considerar como uno de los doctrinarios del falangismo, del que estaba y est a conside- rable distancia ideoldgica. Esperamos que esta carta sirva para aclarar, all menos en parte, a los lectores de su publicacién c6mo es [a realidad histérica algo distorsionada en el articulo que, comentamos. Mercedes Cerdeirifia (Madrid) Servicio de Estudios y Documentacién de Falange Espafola (independiente) LA PRENSA FALANGISTA En el numero correspondiente a enero de 1977 de HISTORIA 16 se publica un trabajo de Maria Antonia Estévez, titulado «EI nacimiento de la prensa azul», en el que se afirma que «el primer periddico de Falange nace en Pamplona el 1 de agosto de 1936», lo que resulta obviamente falso, pues la prensa jonsista, primero, y falangista, después, se remonta al afio 1931. Para no cansar con datos, por otro lado bastante conocidos, di- gamos que, con anterioridad a julio de 1936, es- tos periddicos fueron «La Conquista del Estado», JONS», «Libertad», «FE» y «Arriba». El periddico «jArriba Espana!» de Pamplona, en el que se centra el trabajo, es un cumplido ejem- plo del seudo-falangismo» retdrico que, mezclado con el integrismo «nacionalcatélico», presagiaba lo que después seria el «partido unico» 0 Movi- miento Nacional. El solo nombre de algunos de sus colaboradores, y sus actuales posiciones poli- ticas, demuestra lo que decimos. Piénsese en el ex-ministro del General Franco, Raimundo Fer- nandez Cuesta, jerarca de la legalizada «francofa- lange»; en Rafael Garcia Serrano, columnista del diario ultraderechista «El Alcézar»; 0 en Emesto Giménez Caballero, del que estan ustedes publi- cando unas deliciosas memorias, bien revelado- ras de su pensamiento fascista. Por cierto que, en lo que se refiere a la prensa falangista, atin esta por hacer un estudio sobre los periédicos marginales, y clandestinos, que los D> HISTORIA 168 falangistas autenticos publicaron durante la dicta- dura. Servicio Nacional de Prensa y Propaganda de Falange Espafiola de las JONS (Auténtica) Es evidente que Falange disponia de medios de comunicacion propios antes del ano 1936, Cuando se habla del «Arriba Espana» y se le aso- cia al nacimiento de la prensa azul, nos estamos refiriendo a lo que después se conoceria como Prensa de! Movimiento. VICTORIA Y FRACASO DE HITLER Con respecto al articulo «VICTORIA Y FRA- CASO DE HITLER (Nazismo: claves de una lo- cura trégica)», publicado en su némero 5, pags 102-109, creo necesario puntualizar lo que sigue: a) En un punto se afirma que el nacionalsocia- lismo es producto de la 2." Guerra Mundial, lo que no puede ser cierto de ningtin modo; su- pongo que el autor queria indicar que es producto de la 1." Guerra Mundial b)_NSDAP no son las siglas de Partido Nacio- nalista del Obrero Aleman, sino que correspon- den a Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiterpar- tei, equivalente a Partido Nacionalsocialista Obrero Alemén. ©) Se afirma que la disolucién de los partidos politicos se realizd en el mes de julio de 1933. Pero el 14 de julio se aprobé la ley que prohibia la creacion de partidos politicos, mientras las leyes que los ilegalizaban son anteriores: Ley de confiscacién de propiedades Jel Partido Comunista 26 mayo Deciaracion de ilegalidad del Partido Socialista 22 junio Disolucién del Partido Popular Nacio- nalista 27 junio Disolucién del Partido Estatal 28 junio Disolucién del Partido Popular 4 julio Disolucién del Partido Popular bavaro. 4 julio Disolucién del Partido Centrista 5 julio d)_Laley de Plenos Poderes no data de! 23'de marzo de 1933, sino del dia 24 e) La prisién donde fue encerrado Hitler des- pués del fracasado golpe de Munich no se llama Landsbert, sino Landsberg f) Uno de los primeros colaboradores de Hi- tler no se llamaba Gregor Straffer, sino Strasser. ia también de que a partir del 20 de julio de 1944 se produjeron gran cantidad de atentados e intentos golpisticos. Lo de intentos golpisticos, desconozco de dénde ha salido; en Guanto a lo de los atentados, antes del 20 de julio, tanto las tropas alemanas destacadas en Europa ‘como el mismo Hitler fueron objeto de atentados © intentos, desde antes de! 20 de julio de 1944. h) Para finalizar, el apartado tinal —Revolu- cién renovadora— esta en franca oposicién con el Cronicén de Alemania, publicado en las pags. 11-16 del mismo nimero 5 de su revista Dandoles las gracias de antemano por la aten- clon que puedan prestar a esta misiva, se despide de ustedes afectuosamente. Ramon Arnau Martinez Castelibell y Vilar (Barcelona) VALENCIA NO ES CATALUNA Leo con estupor en la seccién «LIBROS», que al comentario firmado por A.D. dedicado al libro «VALENCIA EN LA CRIS! DEL SEGLE XV», de Ernest Belenguer Cebria, se le antepone el el grafe «CATALUNA». (Secci6n «LIBROS» corres- Pondiente al n.” 9 de la revista.) Y digo estupor, porque al titular de ese modo el comentario se esta desvirtuando la realidad histo- rica que ha mantenido, quizé hermanadas pero no unidas, dos partes de Esparia. Historicamente, Va- lencia nunca ha pertenecido a Catalufa bajo as- ectos politicos, juridicos o administrativos. Comprendo perfectamente que HISTORIA 16 no puede descalificar a priori aquello que alguno de los miembros de su equipo ha establecido como valido, pero cabria pedir a éstos que adop- taran decisiones objetivas, 0 al menos, imparcia- les, en aquellos asuntos que puedan herir los sentimientos y provocar las susceptibilidades de muchos ciudadanos. Si el incluir Valencia en Catalufa esta en la mente de quien ha decidido ponerlo, para un fu- turo mds 0 menos lejano, allé él; si nos atenemos a la situacion actual en el contexto espafiol, esa realidad no existe. La futurologia no tiene cabida entre quienes ejercen el periodismo historico, si no quieren convertirse en valedores de unos de- terminados intereses 0 ideas, lo que es mas pro- pio de pseudo-polticos o politicos. La confusién no es buena para el entendi- miento y la convivencia. Juan José Torres Prats (Valencia) RAS las primeras entrevistas oficiales entre el gobierno y la oposicién, y cuando el pais vivia momentos de normalidad y con la mirada puesta en las préximas elecciones, una manifestacion pro-anistia celebrada en Madrid el domingo 23 de enero abriria, inesperadamente, a larga semana del miedo que Se concluiria con el trégico balance de diez muertos, cinco heridos graves y el secues- tro del teniente general Emilio Villa La precision de las acciones terroristas y fa cuidada elec- cién de los objetivos parecen indicar que esta ola terrorista no es un fendieno aislado, sino parte de un programa desestabilizador de los propdsitos democraticos del segundo gobierno de la monarquia José Oneto, en su Cronicén de la Villa y Corte, analiza las implicaciones de esta conspiracién, cuando nos encontramos a menos de cien dias de /a consulta electoral. ‘Abundando en el tema terrorista que conmovié a Espafia en las semanas pasadas, José Manuel Arija ha escrito un detallado informe sobre La Semana del miedo donde, hora a hora, describe los dias mas trégicos en Madrid desde ef final de la guerra. El nuevo movimiento gaullista protagonizado por Jacques Chirac y su recién fundado partido RPR (Rassambleme ila Republique) acapara fa atencion politica de nuestro pais vecino. Si bienes cierto que Chirac no es De Gaulle ni Pompidou —ni las circunstancias econémicas y politicas son las de hace diez 0 veinte afios—, no es menos cierto que la nueva «derecha sistematica» de Chirac podria recuperar en las préximas citas electorales de 1977, 1978 y 1981 una buena parte de los votos de los franceses. Naturalmente a costa del centro y de Ja izquierda. José Maria Rodriquez en suCronicon de Paris escribe sobre El tenémeno Chirac. HOY ES CRONICON DE LA WILLA Y CORTE Por José Oneto OBRE la base y con las fuerzas de la “ extrema izquierda revolucionaria espa- fiola se intercala un aliento, un algo que es més que complacencia, una satisfaccién y una espe- ranza por parte de elementos de la extrema dere- cha. Citaré un caso ocurrido en Madrid hace ocho 0 diez dias. Se ha presentado un sefior bien por- tado en un centro oficial y se ha puesto al habla con algunas de las personas que alli trabajan o hacen servicio. Y este personaje de folletin se puso al habla con personas que alli prestaban servicio y extrajo de su bolsillo una prociama im- presa por las dos caras. En una cara se contenia las injurias mas soeces al Gobierno y a sus hom- bres (... y en la otra cara se contenia una especie de exaltacién patriética, en el peor sentido que se le puede dar a la exaltacién de los sentimientos Patriéticos, como una incitacién a la dictadura. Y después de repartir o dar a conocer esta pro- clama entre los alli presentes, continuando la con- versacién dijo: «Pero tengo otras prociamas ain mas interesantes» y de otro bolsillo extrajo mas proclamas, también impresas por ambas caras, en las cuales'se incitaba a la revolucién social... (..) Es decir, que hacia las dos cosas. Este detalle, unido a otros muchos que el gobierno posee, nos hace creer y afirmar que el movimiento de ex- trema revolucién, preparado con recursos interio- res y exteriores esta visto, amparado y protegido moralmente por elementos de extrema derecha en Esparia» La extensa cita corresponde al discurso pro- nunciado el 21 de enero de 1932, meses des- pués de la caida de la Dictadura del general Primo de Rivera, sobre «conspiraciones contra la Repi- blica» por parte de Manuel Azafia, ministro de la Guerra y presidente del gobierno republicano. Azafa estaba metido entonces en un ambicioso plan de reestructuracién de las Fuerzas Armadas y acababa de producirse la matanza de guardias iviles en Castillblanco, provincia de Badajoz. uarenta y cinco afios después y también en exssroRs Existe un plan nspiratorio tendente a perpetuar la dictadura y a impedir que el pueblo espaol decida por si mismo su futuro: enero, el dia 29, meses después de la desapari- cién de la Dictadura de! general Franco, Adolfo Suarez Gonzélez, presidente del gobierno espa- fol, comunicaba al pais a través de la radio y la television que el pian terrorista puesto en practica al afo de la muerte de Franco —un plan que mu- chos no saben si es de izquierdas 0 de dere- chas—, pretende «aterrorizar a la poblacién, romper la confianza en el gobiemo, atacar las es- ‘tructuras de! Estado, provocar a las Fuerzas Ar- madas y de Orden Publico, enturbiar la conviven- cia ciudadana, liquidar el proceso politico en el que estamos inmersos y conseguir que las fuer- zas politicas del pais se enfrenten entre si vio- lenta y radicalmente» Salvando las distancias, por supuesto, entre Manuel Azafa y Adolfo Suarez, ambos gobiernart tras la:caida de una dictadura y comparten la in- seguridad de saber si es la extrema derecha o la extrema izquierda la que provoca las respectivas crisis. La estrategia del miedo Ahora, en febrero de 1977, cuando apenas fal- tan cien ‘dias para las primeras elecciones libres de este pais en casi medio siglo, existen un plan conspiratorio tendente a perpetuar la dictadura y a impedir que el pueblo espafiol decida por si mismo su futuro. Quienes atribuyeron al azar el estallido de bombas en julio de 1976. tras la pro- clamacién de una amnistia parcial por el segundo gobierno de la Monarquia, la misma fuerza de los hechos y la perfecta estrategia de la tension con- cretada dias antes del Referéndum con el secues- tro del presidente del Consejo de Estado Antonio Maria de Oriol y Urquijo, les confirma la existencia de un plan elaborado por determinadas personas para que el pais no pueda celebrar elecciones. En el momento de escribir estas lineas, la se- gunda fase del plan parece préxima, si no sufre Una pequefia demora hasta que comience la ha querido examina absurdos objetivo de intervencion no pueden conducir is sino al caos aislamiento econémico: campafa electoral, blanco propicio para sembrar el terror entre los dirigentes o la base de los par- tidos politicos. La conjura se inicia en visperas del Referén- dum (go tal vez antes, con el atentado, aun no esclarecido, de la calle del Correo, en la prima- vera aperturista del gobierno Arias Navarro?). El 11 de diciembre, uno de los més significativos re- presentantes de la derecha econdmica, el conse- jero del Reino y presidente del Consejo de Esta- do, Antonio Maria de Oriol y Urquijo, es secues- trado. El Gobierno, que durante varios dias de extrema tensién presiente la repentina apari clon de un cadaver ante cualquier colegio electo- ral, contempla impotente cémo a finales de enero desaparece raptado el teniente general Emilio Vi- \lzescusa Quilis, presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar y uno de los militares claves en la siempre complicada estrategia de nombramien- tos equilibrados que solia hacer el General Fran- 0, El dia anterior del increible secuestro, llevado a cabo a las nueve de la mafana y utilizando co- ches y uniformes oficiales (igual que Oriol, Vi- llaescusa estaba sin protection policial ya que la escolta del presidente del Consejo de Estado no se hallaba presente en el momento del hecho), un comando de extrema derecha asesina a un joven estudiante en una manifestacién pro-amnistia. Horas después, muere otra joven estudiante en una de las intervenciones policiales y esa misma noche del lunes 24 de enero, dos individuos pe- netran en un despacho de abogados laboralistas del Partido Comunista, obligan a los presentes —reunidos con motivo de la huelga del transpor- te— a situarse junto a la pared, ordenan que le- vanten los brazos y al cabo de cinco minutos, sin dar explicaciones y con total sangre fria, vacian sobre ellos los cargadores de sus armas. Cuatro abogados y un administrativo mueren instanté- neamente y otfos cuatro quedan gravemente he- ridos. La estrategia del terror esté en marcha. Los au- tores de la conspiracién dejan pasar sin nuevas victimas el entierro de los abogados laboralistas al que asisten mas de cien mil personas doloridas que se retirarén sin promover incidentes. Pero cuarenta y ocho horas més tarde otro comando ejecuta a una pareja de la Policia Armada y, casi simulténeamente, otra pareja de la Guardia Civil es atacada, utilizandose incluso una bomba de mano para destrozar un coche de la Benemérita. Con la muerte de uno de estos guardias civiles se cierra la mas tragica semana que haya vivido Es- pafia desde el final de la Guerra Givil: diez muer- tos y cinco heridos graves. Impedir la democracia Muchos miembros del gabinete sospechan que hay algo mas que GRAPO (Grupos Revoluciona- rios Antifascistas Primero de Octubre) en el plan desestabilizador suscitado desde que en julio de 1976, el segundo gobiemio de la Monarquia se ‘comprometié formaimente a normalizar la vida po- litica del pais y convocar cuanto antes al pueblo a las umas. Durante el mes de febrero, con el poder pro- porcionado por la suspension de los articulos del Fuero de los Espafioles que limitan los registros domiciliarios y los plazos de detencién, las autori- dades han emprendido una vasta serie de deten- ciones de individuos de extrema izquierda y ex- trema derecha con el objetivo de desarticular al GRAPO, cuando son muchas las informaciones que consideran a este grupo como simple tapa- dera de una conspiracién promovida por quienes no quieren abandonar las parcelas de intluencia disfrutadas, sin control alguno, durante cuarenta ahos. Estas mismas informaciones coinciden en que de disolverse la minuscula organizacion terrorista HISTORIA 189 que responde al nombre de GRAPO, surgiria otra igualmente manipulada que trataria de impedir a normalizacion democratica del pais. Por eso, cuando el presidente del Gobierno reconocia que ‘io tenia remedios para combatir este terrorismo, obra de «profesionales del crimen», estaba con- firmando indirectamente que la ola sangrienta que azoté Espajia en la «semana negra» de enero no constituia un fendmeno aislado. Por eso, la segunda fase de la conjura —tras el intento de provocar una intervencién militar con el secuestro de Villaescusa, puede ser la accion di- recta contra miembros de las Fuerzas Armadas, jerarquias eclesiasticas, embajadores 0 el terro- smo indiscriminado: la bomba en unos grandes aimacenes, en transporte colectivo, en un super- mercado... Porque en el fondo, sdlo se pretende desestabllizar el intento de transtormar un regimen dictatorial en una monarquia estable y democrati- ca, Esta desestabilizacion va a continuar a pesar de la espectacular accidn policial del dia 11 de febrero, que terminé con la liberacién del sefior Oriol y del teniente general Emilio Vilaescusa. La operacién lievada a cabo por un grupo especial, al mando de un antiguo responsable de la desaparecida Brigada Politico-Social, tranquilizaba momenténeamente a la opinién pibiica, aunque el ministro de la Gober- nacién reconocia que no habia que descartar nue- vos atentados. En el momento del cierre de este niimero de HISTORIA 16, cuando el secreto oficial pesa sobré las Investigaciones policiales en torno al GRAPO y las contradicciones de la operacion anti- guerrillera han saltado alas primeras paginas de los Periddicos, las aittoridades no han explicado atin alaopinién publica el ultimo sentido de los extrarios Comandos Antifascistas Primero de Octubre, y, sobre todo, sus conexiones a diverso nivel. Pero lo cierto es que, hasta el momento, los autores de la conspiracién no han conseguido pro- vocar a las Fuerzas Armadas. Salvo incidentes ais- lados en los que la disciplina se ha impuesto (se sigue causa contra un capitan de navio que se enfrent «verbalmente» al vicepresidente militar Manuel Gutiérrez Mellado, en los funerales por los policias asesinados, y se ha trasladado al director de una escuela de la Armada que no habia ejercido ejemplarmente la disciplina contra el citado capitan de navio), el Ejército ha permanecido tranquilo, aunque expectante Tras algunas reuniones minoritarias que han in- tentado ser capitalizadas por personas y érganos 0 de extrema derecha, el Ejército ni siquiera ha querido examinar esos absurdos objetivos de in- tervencién que no pueden conducir al pais sino al caos y al aisiamiento econémico, segun apuntan personas solventes. En cuanto a la oposicion, no s6lo no ha protes- tado ante las medidas excepcionales concedidas a la policia contra sospechosos de terrorismo. sino que ha alentado casi incondicionalmente al gobierno a que termine con la violencia Acabar con la conjura Pese a los deseos de frenar el proceso de apertura politica, el poder y la oposicion contingan trabajando para que a la hora de las elecciones, esté lo suficientemente despejado el panorama politico y asi se tenga la seguridad de que los fu- turos Organos representativos reproduzcan fiel- mente lo que piensa un pueblo que durante varias generaciones no ha podido elegir a sus represen- tantes. En este sentido, la Democracia Cristiana ha celebrado su Congreso en Madrid y aprobado no comprometerse en pactos electorales. Otro gran partido que se visiumbra en el horizonte, el Partido Popular, P.P., busca convertirse en la gran Alianza Moderada compuesta por antiguos cola- boradores técnicos del franquismo y oposicién moderna y europea. Tres meses antes de la consulta electoral, no estan consolidados ain los grandes bloques, si bien el panorama se perfla progresivamente ni- tido con la constante pérdida de prestigio de Alianza Popular, el gran partido neo-franquista, la constitucién del centro moderado y la clarificacién trabajosa de las fuerzas socialistas y comunistas. En este orden de cosas, la desaparicién de la EL FENOMENO CHIRAC 6 Maria Rodriguez ximos vencimientos electorales que se anuncian en Francia: elecciones municipales en 1977, le- gislativas en 1978, presidenciales en 1981. Y también llegar hasta la masa protunda del Pais. La marca de personalizacion que a través de Jacques Chirac se imprime el nuevo RPR (Rassem- blement pour la Republique) constituye un fen6: meno importante porque en Francia los partidos, que tienen todos ellos una larga experiencia de- mocratica tras de si, son siempre conducidos por una direccién mas 0 menos colegial, 0 acaban por llegar fatalmente a eila, aun cuando hayan surgido aglutinandose en torno a una personalidad politica de primer plano. Esta vez, el proceso sufre una excepcién y, de la misma manera que el general De Gaulle agrupé frecuentemente en torno suyo a una gran parte del pueblo francés, sobre todo en circunstancias cruciales, Jacques Chirac pa- rece hacer, al mismo titulo completo, un igual lla- mamiento. Su iniciativa encaja_perfectamente dentro de la tradicién de su partido, pero esta vez ‘con un matiz explicito de cierre del paso a la iz~ quierda (al «colectivismo») y considerando que el momento actual constituye en Francia una de esas circunstancias o crisis excepcionales que revigorizaron historicamente al gaullismo con una insistente frecuencia Se advierte también en la proclamacién de Chi- rac el eclecticismo de ideario, «la gama de los pul- sos del pais», que caracterizé siempre el gau- llismo activo y que ha permitido que coexistan en sus filas, sin contradiccién insuperable, personali- dades de pensamiento izquierdista claro y abierto junto a otras que, en un pais donde no haya ha- bido un De Gaulle, militarian sin duda en grupos de la mas ortodoxa derecha. Y atin més all El gaullismo de tradicién, unién de urgencia cuyos més profundos antecedentes remontan a los Co- mités de Salud Publica de la Revolucién de 1789, es quiz el Unico partido de Francia que no es posible adscribir cientificamente a una clase de- terminada tanto por su linea politica como por su composicién. Asi por ejemplo, actualmente figu- ran en esa union (estadisticas del 30 de noviem- bre de 1976 sobre 282,000 militantes) un 22 por ciento de obreros, un 16 de artesanos, un 11 de Contramaestres industriales, un 9 por ciento de agricultores, que en gran parte, de no existir el gaullismo, pertenecerian aqui a formaciones del abanico izquierdista. Cierto es que el partido gaullista penetra quizé mas dificilmente entre los jovenes (s6lo 16,5 por siento de sus miembros tenian en noviembre pa- sado menos de 30 afios) que entre los mayores de 50 afios (que componen el 39 por ciento), para quienes el recuerdo del Presidente De Gaulle, y de las horas protagonizadas junto a él en las grandes crisis de la guerra y de la posguerra, es imperecedero. Pero, dejando aparte los sectores de @dades, que evolucionan y se disuelven o de- forman constantemente por naturaleza, es un he- cho que una parte de la izquierda se inquieta hoy aqui ante la nueva impulsién que la «derecha sis- tematica de Chirac (Francois Mitterrand, lider socialista, dixit) puede dar al nuevo gaullismo. Y una parte de la derecha también. Y hasta quiza incluso por motivos semejantes. La accién de Chirac podria tedricamente recu- perar en las citas electorales de 1977, 1978 y 1981, contra el centro y contra la izquierda, a una parte seguramente considerable de la clase me- dia y a otra, mas o menos importante, de la clase obrera, grupos sociales entre los que De Gaulle reclut6 siempre buen numero de partidarios atra- yéndoles alo que sus enemigos llamaron su «mi- to». No se olvide, por tener en cuenta una ilustra- cion aritmética de ese magnetismo, que en 1965, sin que el pais viviese por entonces crisis aguda alguna, el 53 por ciento de los obreros franceses votaron por De Gaulle. Ciarto es, puede objetarse (y de hecho se obje- ta), que Chirac no es De Gaulle ni Pompidou, y que las circunstancias de hoy no son las mismas de 1940 6 1958, pero tampoco se trata en este Cronicén de Paris de recurtir a paralelismos abu- sivos ni de pronosticar mas 0 menos superficial- mente un futuro. Los hechos histéricos compro- bados hoy y aqui son los siguientes Jacques Chirac tiene perfectamente en mano su partido (el gaullista) puesto que ha sido elegido presidente por el 96.56 por ciento de los 11.952 Jegados con mandato oficial que votaron. Su triunfo personal es tan grande que votaron mas ados por é| que por su programa (el Mani- y los Estatutos del RPR), aprobados sin masas centris- arroliado como y reserva teo- fica para los partidos de izqui ‘nuevo pre- sidente de! RPR ha esgrimicc fun- dacional la vieja arma gaullista de la anticipacion, Gnica susceptible, segun observadores politicos aqui, de permitire una penetracion profunda en el seno de las clases laboriosas. El nuevo mov miento gaullista entiende esa participacion tanto en el sentido financiero-econémico (calificado por igunos de tendencia hacia un «capitalismo popu- como en el més tradicional de reparticién de ios frutos 0 beneficios del trabajo 0, el mas nue- vo, de participacion en la organizacion de este —o que corresponde a ciertas aspiraciones coo- perativas 0 autogestionarias presentes en el pen- samiento politico del pais. Objetivos econémicos Chirac ha tratado también de fijar (0 incluso de crear) una politica de las clases medias, cuya es- tabilidad es arruinada paulatinamente por la infla- clon, prometiendo la garantia de un poder adquisi- tivo constante del ahorro y una lucha prioritaria contra el desgaste de la moneda, minador a la larga de todo progreso. Este tema es hoy en Francia el maximo problema de actualidad y, muy logicamente, la maxima preocupacion de sus go- bemantes Frangois Mitterrand, que es sin duda, ademas de politico, un gran literato, y que sabe muchas veces tesumir las situaciones en una frase perou- siva, casi nemotécnica, ha calificado la impulsion de Chirac, la reactivacién impuesta a su partido, «incluso si deben tenerse en cuenta ciertos mati- ces, de lo que hay de mas reaccionario, de mas activo y de mas sistemético en la derecha france- sa». Su juicio, pese a las naturales diferencias, apenas difiere esencialmente del que expresa sobre Chirac una gran parte de la derecha france- sa. Esto es asi porque el gaullismo en su actividad politica general, y ello desde sus comienzos, mas que oponerse trata sobre todo de superponerse (siempre democréticamente, por supuesto) a la gama ideolégica y social del pais. Por esto preci- Samente todas las corrientes politicas son con- cemnidas por cualquier reactivacién del gaullismo puesto que ninguna clientela, salvo las mas ex- tremas, se revela impermeable a su impulsion, fo que en multiples ocasiones demostraron ya las umas. Asi, todas las formaciones pueden sen- tirse democraticamente «amenazadas» El esquema de la derecha en este pais es rela- tivamente sencillo en lo que se refiere a sus es- peranzas. Las clases poseedoras creen con fit meza que el bienestar que procura el progreso ininterrumpido (crecimiento en la industria, exten- sidn en las libertades) conduce necesariamente a un debilitamiento de las izquierdas, revoluciona- tias 0 no, sea éste numérico (baja aritmética de sus votos) 0 ideolégico («aburguesamiento» ac- tivo 0 pasivo de sus representantes, sus lideres, © incluso sus masas). Asi, el oélebre dicho pollti- co, que se emplea también invertido, «dadme buenas finanzas y os daré una buena politica» p Tece ser su mas caro principio, © su aspiracién mas profunda. El esquema de la izquierda, més sistematico, es quizé un poco su imagen reflejada en el espe- jo. Un debilitamiento del centro, sea este cambio de orientacién provocado por un motivo ideolé- gico 0 politico, conduciré necesariamente a un Titulos de esta Colecci6n SANTIAGO CARRILLO, por Maria Eugenia Yagiie RAUL MORODO, por Javier Alfaya MARCELINO CAMACHO, por Josep Melia RAMON TRIAS FARGAS, por Joan Castella asso! RAMON TAMAMES, por Eduardo Chamorro JOAQUIN GARRIGUES WALKER, por Ramdn Pi SIMON SANCHEZ MONTERO, por Pedro Calvo Hernando FELIPE GONZALEZ, por Miguel Ange! Aguilar JOAQUIN RUIZ GIMENEZ, por Ricardo Cid JOAN RAVENTOS, por Andreu Claret ENRIQUE TIERNO GALVAN, por Federico ¥sart JOAQUIN SATRUSTEGUI, por Lorenzo Con- treras JORDI PUJOL, por Pedro O. Costa JOSEP TARRADELLAS, por Ernesto Udina MANUEL FRAGA IRIBARNE, por Carlos Sentis PIO CABANILLAS, por Curri Valenzuela FEDERICO SILVA MUNOZ, porJosé |. Gutiérrez JOSE MARIA DE AREILZA, por José Oneto JOSE MARIA GIL ROBLES, por Félix Santos SUAN AJURIAGUERRA, por Ander Landaburu Precio: 100 ptas. volumen DE VENTA EN QUIOSCOS Y LIBRERIAS. Editorial Cambio 16 aumento cuantitativo de las izquierdas, que se al- zaran asi democraticamente al poder. Una vez en él se desplegarn en el tiempo creandose otro centro que, debilitado 2 su vez sea por causa econémica o politica, daré paso «aritmético» a otra fraccién sin duda més izquierdista, pero siempre interior a la izquierda. Esta, tras su des- pliegue en el poder, etc., etc. Este coninuui, 0 mejor, el lugar 0 momento en que cada izquier- dista se sittia respecto de él, definen analitica- mente a cada matiz de la gama que integra aqui la totalidad de la izquierda democratica Estas estructuraciones 0 previsiones dindmi- cas, a las que los gaullstas tratan hoy, conduci- dos por Chirac, de superponerse, constituyen sin duda el teatro ideolégico de las proximas batallas Politicas de Francia —que por cierto ya han co- menzado— y su profundizacién facilita la com- pension general. Las mas recientes peripecias pueden constituir su mas clara ilustracién. Pre- sentando su candidatura a la importante Alcaldia de Paris frente a postulantes izquierdistas y dere- chistas, adelantandose a la batalla electoral de mayor envergadura posible en Francia en unas elecciones municipales, Jacques Chirac subraya el cardcter pluralista de la mayoria e introduce un elemento de perturbacién en un proceso que hasta ahora obedecia a sus propias reglas. Pero aqui se introduce una incertidumbre histo- rica, un problema secular: es Paris Francia? A esta intertogante, que no tiene una sola respues- ta, sino varias diferentes y cambiantes en el tiem: po, el pais ha dado siempre varigs sentidos, nunca analégicos. Lo seguro es que el Alcalde de Paris, el primer magistrado de la ciudad de la Re- volucién y de la Restauracién, de la Comuna y de su exterminio, no es, y no podré ser, un simple administrador municipal (por esto habia sido su- primido su cargo desde hace mas de un siglo). Y ya es sabido: la convergencia 0 distorsién del «pensamiento» de Paris con el del resto de Fran- cla hacen en este pais la historia cotidiana LL A,cepita! ge Esparia vivid una de las semanas, mas irdgicas de su histor a finales del pa- sado mes de enero. Auténticos profesionales de! terrorismo golpearon los diferentes sectores fa sociedad, con el fin de exasperar e irritar al pais, buscando la intervencidn del Ejército y la rupcién del proceso democratico. Como en una secuencia cinematografica, va sucediéndose la escalada de los hechos: el domingo en una manifestacion proamnistia. es asesinado el joven Arturo Ruiz Garcia; el lunes, por la APO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) secuestra al teniente gene. aescusa. Por /a tarde, la fuerza publica mata a /a estudiante Mary Luz Najera con un bote ume cuando asistia a una manifestacién de protesta por el asesinato del ola anterior y, por la son ametrallados en su despacho laboral el auxiliar administrativo y ocho abogados, todos ellos tantes del Partido Comunista, Cuatro dias mas tarde, el viernes, y también a sangre fria, son asesi- dos policias armados y un guardia civil rentes organizaciones extremistas se atribuyen los sangrientos hechos al tiempo que todas las politicas reales del pais, traumatizadas por los inesperados acontecimientos, se agrupan en su’ a junto al Goblemo. EI sébado, dia 29, por primera vez en la historia del periodismo espaiiol, los periddicos publican por propia iniciativa un mismo editorial, redactado en conjunto. semana anterior a todos estos hechos, la comentaba la puesta en libertad del re de la gabardina», Garcia Verde, pre- asesino de Montejuira, suceso ain en- en la oscuridad y el silencio oficiales. En Vasco, consideréndola como un factor positive de distensién en aquella zona. El secretario general del Partido Comunista habia hecho, el dia 19, su primera aparicién publica en Barcelona con mo- tivo de la entrega de los premios «Mundo» y, en general, todo rodaba con normalidad en la vida Politica espanola y oposicion y Gobierno prepara- s dias, las paginas de los diarios relataban n la legalizacion de la ikurrina en el Pais LA SEMANA DEL MIEDO Por José Manuel Arija ban sus entrevistas y negociaciones cara ala ela- boracién de la Ley electoral El Ultimo escollo en las Cortes, la reforma sin- dical, acababa de ser habilmente salvado. «Todo va muy bien y estamos satisfechos de como marchan las cosas», opinaban los portavoces tanto del Gobierno como de la oposicin. Solo habia un punto negro sin salvar: el secuestro de Oriol Urquijo, que ya duraba mes y medio. La prevista ampliacién de la amnistia a los presos po- liticos, de la que estaba informada la oposicién, seria el camino pensado para la recuperacién del secuestrado, Con estas expectativas de normalidad y disten- sién de visperas, a la semana siguiente —es de- Cir, la de los hechos— el ministro de Relaciones Sindicales viajaria a Ginebra para entrevistarse con el director de la OIT; el ministro de la Presi- dencia marcharia a Estados Unidos y el Presi- dente del Gobierno iba a emprender una impor- tante gira por diferentes paises arabes. Una ofen- siva exterior de la diplomacia espafiola que conti- nuaria a primeros de febrero con la llegada de di- ferentes politicos europeos y arabes. De pronto, estalld la semana del terror y del miedo; y a Madrid parece que le falt6 hasta aire para respirar. Calles vacias, espectéculos con 0lo cuatro filas de butacas llenas, madres que no lievaban a sus hijos al colegio, proteccién armada en periddicos, despachos y locales de la oposi- cién, huidas de su domicilio de los politicos. Nervios y jornadas agotadoras que nadie sabia muy bien como podrian terminar. MATAR EN MADRID Domingo 23 12 horas: Manifestacién por la amnistia en la Plaza de Espafia y alrededores, convocada por la: Comisin Proamnistia y otras organizaciones. 12,30.—Muerte de Arturo Ruiz Garcia en la ca- lle de la Estrella a consecuencia de dos disparos efectuados por un presunto Guerrillero de Cristo Rey. 15.—Nota de! Gobierno Civil sobre la manifes- taciOn y la muerte de Arturo Ruiz. 22.—Nueva nota del Gobierno Civil reconstru- yendo los hechos de la muerte del joven manifes- ‘ante 22,30.—Doce personas han resultado heridas de diversa gravedad en la manifestacion. Lunes 24 9,30.—Secuestro del teniente general Villaes- cusa, presidente del Consejo Supremo de Justi- cia Militar. 10.—Son hallados el conductor y el coche Mercedes del secuestrado en la calle Doce de Octubre. 10,30.—Asambleas, desalojos y cargas por parte de la fuerza publica en diversas facultades madrilenas. 12.—Manifestacién estudiantil de protesta en el centro de Madrid por la muerte el dia anterior de Arturo Ruiz. Varios heridos en enfrentamientos con la policia. Se encuentran muy graves Mary Luz Najera y Jorge Francisco Galera 12,30—Sanehez Covisa, dirigente de los Gue- riileros de Cristo Rey deciata en le Direccion Ge- neral de Seguridad. 13.—El procurador sindical en Cortes Pedrosa Latas, vinculado al bunker, dirige un esorito al Presidente de las Cortes, pidiendo un pleno ex- traordinario para que el Gobierno explique el alarmante deterioro del orden publico en los ulti mos meses 14,30.—Entierro de Arturo Ruiz, con asistencia de 22 personas. 16,20.—Fallece Mary Luz Najera, herida por un bote de humo lanzado por la policia en la manifes- tacion de esa mafana. 17,30.—Llamada telefénica al periddico Dia- 110 16, reivindicando el secuestro del teniente ge- eral Villaescusa en nombre del GRAPO. 18—Nota de la Jefatura Superior de Policia sobre las manifestaciones de la manana. 18,15.—Dos abogados madrilefios presentan una denuncia en el juzgado de guardia contra los, responsables del presunto delito de asesinato de Mary Luz Najera. 49,30.—En el Palacio de la Moncloa, se celebra @ reunion prevista entre el Presidente del Go- dierno y la Oposicién democratica. Ante la grave- dad de la situacion, publican un comunicado con- unto. 20.—Nota del Gobierno Civil prohibiendo las manifestaciones e informando del estado de los diez manifestantes heridos ese dia. 20,30.—La Alianza Anticomunista de Espana reivindica el asesinato de Arturo Ruiz, en una lla- mada telef6nica al diario Informaciones de Madrid. 21—Comunicado de la Jefatura Superior de Policia, informando de la detencion de Jorge Ce- sarsky bajo sospecha de estar directamente rela- cionado con el asesinato de Arturo Ruiz. 21,30.—Reunién del Presidente del Gobierno con el vicepresidente primero, teniente general Gutiérrez Mellado y el ministro de la Goberna- cién 22.—Nota de la Direccién General de Seguri- dad sobre el secuestro de Villaescusa, identifi- cando a tres miembros del GRAPO. 23.—Ametrallamiento de nueve personas en el despacho laboral de Comisiones Obreras de la calle Atocha. Mueren cuatro abogados y un admi- nistrativo. 23,30.—Mensaje del GRAPO a El Pais, sobre el secuestro de Villaescusa, depositado en el bar Carrion Martes 25 3.—Nota de la Jefatura Superior de Policia in- formando sobre el ametrallamiento de! despacho de abogados por dos individuos. 9.—Se suspenden por dos dias todas las acti- vidades academicas en las tres universidades de Madrid 9,30.—En sefal de duelo se suspenden todos los juicios pendientes para el dia en la Ma tura de Trabajo y Tribunales de Justicia. 10.—E| ministro de la Presidencia, Alfonso Osorio, retrasa su viaje a Nueva York, previsto para esa fecha. 11.—La COS (Coordinadora de Organizacio- nes Sindicales), en reunién urgente, condena los asesinatos, que atribuye a la extrema derecha, y pide a los trabajadores paros generalizados de duelo y protesta en el lugar de trabajo «evitando especialmente la accion en la calle». 12.—Reunion del Presidente Suarez con los ministros militares, dirige un telegrama a los once capitanes generales y al director general de la Guardia Civil, pidiéndoles serenidad 14—Toma posesion de su cargo de Capitan General de la Primera Regién (Madrid), el te- niente general Federico Gémez de Salazar. 18—EI partido politico de extrema derecha, Fuerza Nueva, afirma en un comunicado que - ISTORIA 1621 una continuaci6n coherente, sino que ha vivido profundos cambios de orientacién. Y, sobre todo, recordar que, en algunos aspectos muy importan- tes, dada la absoluta personalidad del poder en el mencionado periodo historico, la adopcion de res: ponsabilidades concretas incumbia exclusivamen- te al Jefe del Estado, al margen de otros centros de poder 0 de ejecucién de la politica exterior Por todas las razones enumeradas, no resulta facil encontrar una ideologia inspiradora de la ac- cién en el pensamiento politico det general Fran- co. Sin embargo, todos sus bidgrafos coinciden en subrayar la importancia que en su posterior formacién tendrian sus primeros contactos con Marruecos; alli iniciaria su formacin profesional en el campo de las armas, en el afo 1911, for- mando parte de la oficialidad que dirigiria la Policia Indigena, los mas tarde llamados «Regulares». En 1920 seria, junto a Millan Astray, uno de los fun- dadores y primeros jefes del «Tercio Extranjero» de la Legién. Hasta el final de tan prolongada y desigual campafia, Franco, con algunos interva- los, combatiré en Marruecos; experiencia que segun sus palabras en Diario de una Bandera, tendria para él un valor excepcional: «La campana de Africa es la mejor escuela practica, por no de- cir la unica, de nuestro Ejército, y en ella se con- trastan valores y méritos positivos, y esta oficiali- dad de espiritu elevado que en Africa combate, ha de ser un dia el nervio y el alma del Ejército pe- ninsular.» Dos elementos hay que destacar en es- tos contactos de juventud: uno, la conciencia de que en el Norte de Africa se estaba forjando un grupo selecto de militares, los «africanistas», que tanta importancia tendrian en el futuro de Espana: otro, en forma de constante: la admiracién hacia las cualidades bélicas del marroqui, de los peyo- rativamente «moros» que, afios después, serian utlizados en la Peninsula. Imagen del mundo arabe en el franquismo No es de extranar, pues, que una vez elevado Franco por sus pares a la Jefatura de! Estado, la vision franquista de la politica con respecto al mundo arabe sea una visién exclusivamente nor- teafricana; es decir, una limitaoién absoluta de lo que, luego, en plena euforia lirica, algin gaceti- llero denominaria francesa; se firmé el primer acuerdo comercial en 1965; y, desde entonces, todos los afios se inter- cambia mas de un instrumento, aparte los impor- tantes acuerdos sobre suministros a Espafia de gas natural e hidrocarburos. Igual sucede con Irak, pais con el que, una vez superados los su- ‘ces0s revolucionarios, se intensifican las relacio- nes a partir de 1965, con un primer acuerdo co- mercial; concesion de un préstamo en 1971; hasta llegar a las importantes negociaciones so- bre asuntos petroliferos del afio 1972; pais en el que por otra parte el capital espanol ha efectuado abundantes inverstones. No hay que insistir, por sabido, en que la mayoria de los crudos consumi- dos en Espafia provienen de Oriente Medio. Las cifras de los intercambios economicos, to- madas del Boletin de la Camara de Comercio Hispano-Arabe son sumamente reveladoras. Nos referiremos a las ms significativas. Durante el afio 1975, nuestro pais importé de las naciones arabes exportadores de petréleo por un valor de 173.787 millones de pesetas; las exportaciones espafiolas a estos mismos paises solo han sumado 29.337 millones. Las cifras con los paises'no ex- portadores de petrdleo son, légicamente, mucho mas reducidas. De estos ultimos, Espafia ha im- portado por valor de 8.025 millones de pesetas; mientras que ha exportado 12.780 millones. Si es muy importante destacar el ritmo creciente del dé- ficit espanol frente a los paises érabes, en los tl- timos cinco afios: déficit que si en 1971 era solo de 7.307 millones de pesetas, en 1972 paso a 35.755 millones, en 1973 a 40.445 millones, en 1974 a 157.818 millones y en 1975 ascendié a 139,695 millones. Entre 1973 y 1974, como se recordara, se prodyjo la crisis energética moti- vada por el embargo y la subida de precios en los crudos adoptada por los Estados arabes como consecuencia de la guerra de octubre de 1973 (ver cuadro 1) Intercambios culturales Con respecto al segundo pilar sobre el que de- ben reposar unas relaciones sélidas, el consti- tuido por los intercambios culturales, los progre- 808 realizados han sido escasos, por no decir nu- los. Cierto que Espafia ha suscrito convenios cul- turales con todos los Estados arabes, practica- mente. Pero también es verdad que, salvo excep- ciones, no se aplican y que buena parte de ellos, fechados en los comienzos del decenio de los afos cincuenta, necesitan una urgente actualiza- cin. Con respecto a Espafia, debemos indicar que los estudios arabes estan absolutamente marginados; en nuestras Universidades no exis- ten areas independientes dedicadas a la historia, la sociedad, la economia, la geografia del mundo arabe; parece como si lo arabe se redujese a una zona exclusivamente lingliistica y, ademas, perte- neciente a una gramética pretérita En el afo 1955, con designios paralelos a su homénimo para Iberoamérica, se crea el Instituto Hispano Arabe de Cultura, pero que no fue do- tado con los medios ni con la proyeccién del ante- rior. Unas cifras aproximadas informan suficien- temente sobre las actividades de este Instituto, el nmero anual de becarios arabes traidos a Es- pafia por el Instituto es de unos treinta quienes, Por si fuera poco, tropiezan con graves dificulta- des académicas, ya que no existe una normativa adecuada ni agil para la convalidacién de estu- dios. En lineas generales, ocurre otro tanto en los, paises arabes. A grandes rasgos, el Instituto sive esencialmente como lugar de conferencias, pro- S uM a = o R cS = = m = = = = = = = CUADRO 1 hlllones de pesetas GRR aTR Tees onKNe ieee 2 eae ee te1 10 78 ise ast ait iret 3 a0 3% lo 3808 tar is eats 2888 ten are eat a fare its anceun 188 bear coat is bara S800 toe “Bare 10.981 ian 3 215 tere ease se amen Sra Sete bor tere 19788 mt ters "37780 138 clones y charlas, que nunca superan unos ni- les muy minoritarios. Dependientes del Instituto Hispano Arabe y de Direccion General de Relaciones Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores, existen Centros Cuiturales espafioles en gran nlimero de ciuda- les arabes: Bagdad, Damasco, El Cairo, Alejan- dria, Amman, Tunez, Argel, Orén, Casablanca, Rabat, Fez, Tanger y Beirut. Cada uno de estos Centros tiene una reglamentacion distinta y sus edios econémicos son raquiticos. Su funcion mordial es la ensefianza de la lengua castelia- No realizan tarea alguna de investigacién, no tan publicaciones de interés y, por lo general, no tienen contacto alguno con los centros cultura- de los paises de residencia. Nuestro juicio an- lor no va en demérito de los profesores espa les que trabajan en condiciones particular- te duras en estos Centros Culturales; sino en penuria de medios en que se encuentran y en ssistencia econémica con respecto al centro z para poder desarrollar sus actividades. Una Ultima observacién incumbe al estado en que se encuentra el estudio del arabe en nuestro 2is, casi siempre limitado a la gramatica y nunca rdado en estudios previos a los universitarios, wacién que contrasta con la que se registra en os paises de! Maghreb: Marruecos y Argelia han ntroducido el estudio de! espanol en sus planes bachillerato; Marruecos lo ha hecho incluso en bachillerato ‘de ciencias. Una trayectoria and- oga se ha iniciado recientemente en Tunez. A lo anteriormente dicho se reduce el inter- bio cultural entre Espafia y los Estados ara- bes. Resultaria doloroso insistir en el total desco- imiento que hay en nuestro pais de la litera- ra moderna y contemporanea arabes (teatro, ovela, poesia, ensayistica, etc.); otro tanto ocu- re con el cine, la musica y cualquiera otra forma le expresion estética. Parece como si para los spafioles la cultura arabe se hubiese detenido EI collar de la paloma y en la Alhambra grana- ina, Las relaciones hispano-marroquies En un estudio de conjunto como el nuestro, es obligado reservar un apartado preferente a Ma- rruecos. Por razones sobradamente conocidas (guerra colonial, formacién de militares espanio~ les, inversiones econémicas, etc.) no hace falta subrayar la importancia de las complejas relacio- nes entre Madrid y Rabat. Importancia aumentada por la proximidad ideologica entre ambos regime- nes, asi como por sus dependencias internaciona- les. Todo ello, sin embargo, no ha redundado en una aproximacion entre ambos pueblos, ni mucho menos en un entendimiento amistoso, El sistema de protectorado concluia el 7 de abril de 1956, mediante una Declaraci6n Conjunta de ambos gobiemos; un afio después, un nutrido bloque de convenios de todo tipo vendria a regu- lar las las situaciones anémalas surgidas de la época anterior y tendentes a estructurar el futuro de las relaciones hispano-marroquies. Pero que darian pendientes unos graves problemas territo- fiales que han dificultado continuamente e| desa- rrollo de unas relaciones completas y armOnicas. Resulta interesante sefialar por otra parte, cémo las coyunturas de entendimiento econd- mico han venido siempre emparejadas con las so- luciones dadas a los contenciosos territoriales; el primer convenio en materia de pesca lleva la fe- cha del dia 4 de enero de 1969; el mismo dia exactamente en que se firmé el Tratado de «re- trocesion» de lini a Marruecos. E! primer acuerdo de cooperacion econdmica es muy tardio, ya que fue suscrito el 13 de mayo de 1971 El asunto del Sahara Occidental y su muy dis- cutible solucién, tras la misteriosa Declaracion de Madrid, no puede decirse que constituya una ga- rantia Sobre el futuro de las relaciones entre Ma- drid y Rabat; no procederemos ahora a enumerar los errores de la diplomacia espafiola, en un difici- lisimo periodo histérico, ni tampoco los aciertos de la diplomacia marroqui, que hizo gala de un habilisimo sentido de la oportunidad, A la confu- sin reinante sobre el tema viene a sumarse el desconocimiento absoluto sobre la forma y el fondo con que se han resuelto las situaciones personales y los intereses econdmicos de Espafia en el Sahara Occidental. Para finalizar, la cuestion de Melilla y Ceuta, junto a las posiciones insula- res también debatidas, no son en absoluto piezas > que aseguren un porvenir radiante. Aunque, en uitima instancia, un buen entendimiento de las re- laciones hispano-marroquies obliga a emplazarias en un contexto superior: los intereses de Estados Unidos en ambos paises y en el Mediterraneo Occidental Sin embargo, como factor positivo, hay que re- saltar lo equilibrado de los intercambios econémi- Cos entre ambos paises, que en los itimos cinco afios registra las siguientes cifras, expresadas en millones de pesetas (cuadro 2). CUADRO 2 ‘mmporaciones Expontciones| esparols exparolas 971 2014 2174 isr2 202 2088 sr 5206 ai35 sr 5852 4330 1875 5568 6.085 Conclusiones provisionales Antes de iniciar este balance, absolutamente provisional, es preciso recordar la postura del Gobierno de Madrid ante el problema mas grave del mundo arabe; nos referimos, evidentemente, a la cuestion palestina. En este extremo, la pol tica llevada a cabo por Madrid ha sido extrema damente correcta; primero, con la ayuda cuan- tiosa enviada a los refugiados palestinos; la cual no siempre tuvo buen fin; pero ello ya no es res- ponsabilidad espafiola, sino de los gobiernos éra- bes que actuaban de intermediarios y que, en mas de una ocasién, desviaron hacia Sus intere- ses particulares la mencionada ayuda, Esta posicion correcta cobra especial relieve en el momento en que se plantea ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el tema del reco- nocimiento de los derechos inalienables del pue- blo palestino a ejercer su derecho a la autodeter- minaci6n, asi como el reconocimiento de la Orga- nizacién de Liberacién de Palestina como repre- sentante de los intereses y derechos del pueblo palestine. Cuando el 22 de noviembre de 1974 se presenta ante la Asamblea General la Resolucion 3236 (XXIX), la delegacién espafola vola en sen- tido favorable. De los paises del area occidental, s6lo Portugal y Esparia estuvieron junto al pueblo palestino; el resto de! bloque occidental voto en contra 0, en muy raros casos, se abstuvo. La critica mas dura que puede hacerse al com- plejo de relaciones hispano-drabes es la ausencia total de un planteamiento conjunto de los proble- mas mas importantes que a todos competen. EI ejemplo mas ilustrativo es el del Mediterraneo. Ya se han olvidado los antiguos proyectos de neutra- lizacién y desnuclearizacién en el Mediterraneo. Ultimamente, la postura adoptada por la diploma- con respecto al paso por los estre- ando repe la tesis del paso inocente, puede ir en detrimento de la seguridad no sélo de Espana sino de todo el Mediterraneo y, légicamente, de todos los paises arabes riberefios. Porque es que, ademas, no hay una plena consciencia de que el mundo arabe, con todo su confuso mundo de contradicciones, constituye uno de los nuicleos fundamentales de las relaciones internacionales en la actualidad y que su importancia se acrecentaré indudable- mente en el futuro Durante afios, la izquierda espafiola 0 sus mo- vimientos progresistas, ha sido inevitablemente la imagen paralela de sus homologas europeas; las cuales, como es sabido, han mantenido durante largo tiempo una vision eurocéntrica. es decir, co- nialista del mundo arabe. La oposicion espano: la, quiza agobiada por temas de mayor urgencia no ha mostrado durante el periodo franquista un interés suficiente por la problematica arabe; y, cuando lo ha hecho, como ha sido en el caso del Sahara Occidental, ha sido de forma precipitada, no cientifica y tardia. Un repianteamiento, minimamente progresista, de las relaciones hispano-arabes, deberia tener en cuenta los siguientes postulados. En primer lugar, el rechazo de toda tentacion paternalista y de cualquier nostalgia colonial. En segundo tér- mino, no deberia olvidarse que hay un caudal de posibilidades, inexorablemente heredadas del pe- riodo franquista, que no han sido suficiente ni de- bidamente utilizadas. Y, en tercer lugar, aunque con ello no se agote el catélogo, tener muy pre- sente que Espafia por razones historicas, cultura- les, econémicas y geograficas, es esencialmente un pals mediterrneo; que la seguridad del pue- blo espanol viene por el Mediterréneo; que son muy legitimos los deseos y propésitos de incor- poracién a Europa Occidental y a sus organismos comunitarios, pero que esta aspiracién no puede ir, en modo alguno, en detrimento de nuestra im- portantisima funcion al Sur del continente. Ciertamente, todo lo anterior formaria parte de un programa mas amplio de politica exterior que pondria en revision no sdlo conceptos culturales y planteamientos econdmicos, sino también la co- rreccién de nuestras alianzas y la supresién de nuestras servidumbres militares. Quede claro que No preconizamos una imagen irreal de nuestra futura politica exterior, que ldgicamente depende intimamente de lo que sea la evolucién interna del pais. Si mantenemos, por el contrario, la abscluta necesidad de un nuevo planteamiento de nuestras relaciones con el mundo arabe que, sin tirar por la borda lo consequido anteriormente, se desligue de vinculos irracionales con los reaimenes arabes retardatarios y consolide sobre bases distintas las posibilidades existentes en aquellos otros pue- bios que constituyen el futuro de! Mediterraneo. Esto sdlo podra llevarse a cabo sobre la base de tun exacto conocimiento de unos y otros pueblos; sobre la base de una informacién profunda de los problemas reales del mundo arabe, tanto en el bloque hipotético futuro, como en su actual y con- tradictoria contormacién. Judios en el ghetto de Varsovia Judios: La respuesta humanitaria Por Federico Ysart «Las negociaciones secretas llevadas a cabo por Espana han dado como resultado la puesta en libertad de varios centenares de familias judi is en Egipto desde la guerra de Oriente fedio de junio de 1967.» La noticia del corresponsal de! « Washington Post» en las Naciones Unidas el 14 de septiembre de 1968 daria la vuelta al mundo, resucitando el interés ae algunos investigadores por la politica protectora pra da Co! fos judios durante los primeros afios de! Réginen de Franco. Cuantificar ahora los resultados de aquella poli- tica ofrece escaso interés; que a través de los Piri ‘eos, fundamentalmente, escaparan con vida cua- renta y ocho mil judios', y que otros ocho mil aproximadamente fueran protegidos por las autori- dades espafolas en centroeuropa es menos signi ficativo que el clima interior en que se desarrollaron aquellas operaciones. Como hipstesis iniciales ca- bria establecer que: — El recelo palpable que el tema suscitaba en los departamentos encargados de la Gobernacién fue compensado por la vision profesional y humani aria de la diplomacia nacional — Franco. como Jete del Estado. propicid esta via, dirimiendo en mas de una ocasion entre posi- ciones encontradas, seguin testimonios personales dignos de crédito. La misma politica se repetiria en el afio 67 durante el ministerio Castiella y con oca- sién de la guerra de los siete dias. — La sociedad espanola, atin en aquellos estre- chos afios de la posauerra y sumerqida, como es- taba, en la propaganda nazi, se inclind general Ver Federico Ysart, Espafia y los judios durante fa Il Guerra Mundial, Dopesa, Barcelona, 1973. mente en favor de los débiles y perseguidos. Mult tud de testimonios en este sentido borran las esca sas actitudes de sentido contrario, que también se_produjeron. Sobre todo ello, un ultimo factor debe ser tenid enta: la actuacién de los iudios —genérica- mente hablando— durante la guerra civil espafola fue poco simpatizante del bando vencedor. En la primavera de 1938 el Agente del Gobierno Nacional en Atenas, Romero Radrigales, escribiria en un despacho: «La casi totalidad de los sefarditas sien- ten simpatia por los rojos, por saber que estén con los los judios del mundo entero, Sin embargo algunos de los que simpatizan han exteriorizado suafecto por la Espana Nacional... llegando incluso a hacer donativos en su favor. Hay un gran nimero de sefarditas que no se han mostrado partidarios nuestros, pero que tampoco nos han combatido» 2 Afios después, la colonia judia de Atenas agradecia al ministro espanol de asuntos exteriores la acti cién del mismo embajador durante la ocupacion nazi en los términos siguientes: «E| senor Romero 2 Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, R, 2182 y R. 1716. Todas las citas de textos diplomaticos tienen la misma fuente, istonia 1627 ha sido para nosotros un padre, un guia seguro, un prudente consejero y, cuando ha hecho falta, un defensor lleno de dignidad y energia... Los sefardi- tas de Grecia transmitiran a sus descendientes, como patrimonio precioso al narrar esta época de angustia, el recuerdo del magnifico esfuerzo reali- zado por nuestro Ministro en Atenas, sefior Rome- rom La nacionalidad En otro frente de actuaciones, cuando el repre- sentante espajiol en Bucarest enjuiciaba, en el anio 38 también, que los sefarditas recién nacionaliza- dos espafioles «han probado no haberse hecho acreedores al honor que se les hizo al otorgarseles la ciudadania espafola», el ministro espafol en Burgos respondia con una circular al cabo de mesy medio estableciendo que «dichos nacionalizados continuan teniendo por principio derecho a que se les expidan documentos como tales espanoles na- turalizados». Y poco después, el 1 de diciembre de 1938, e! Servicio Nacional de Politica y Tratados informaba: «No cabe decirle al judio espafiol que su patria de adopcién le cierra sus puertas Pero en esa situacion se encontraban muy pocos centenares de sefarditas al comenzar ta I Guerra Mundial 3, concretamente 511 en toda Grecia, y practicamente otros tantos dispersados por los pai- ses cantroeuropeos. Hasta ahi llegaba la responsa- bilidad del Estado espanol; el resto, las decenas de millares que fueron acogidos en la peninsula o pro- tegidos en sus paises de residencia, constituyé el objeto de una politica diplomatica insdlita en la po- ca De las circunstancias interiores y extemas en que sé desarrollaban aquellas actuaciones una carta del director de politica de! Ministerio de Asun- tos Exteriores al embajador en Lisboa, Nicolas Franco, fechada el 16 de mayo de 1944, ofrece una sintesis luminosa 3 Un Real Decreto-Ley de 20 de diciembre de 1924 habia posibilitado la adquisicion de la ciudadania espanola a los pocos centenares de judios que a él se acogieron. Carta a Nicolas Franco «Despues de haberle telefoneado inutiImente al Ritz repetidas veces, me quede sin tener el gusto de ponerme a sus ordenes el dia que usted se marchd. De todos modos, el Ministro me ha dicho que lo que usted deseaba era tratar el tema de los sefarditas. La situacion, actualmente, es la siguien- te >. Van entrando clandestinamente algunos mezclados con franceses 0 gentes de otras nacio- nalidades. Al mismo tiempo, vamos haciendo noso- tros venir, en la medida de nuestras posibilidades, a los sefarditas de nacionalidad espanola, que estén en campos de concentracién en Alemania. Hace- mos esto porque el nimero de sefarditas espafio- les es grande y més atin el nmero de quienes sin tener esta nacionalidad, por el simple hecho de ser judios de habla espafola, salen en estas ocasiones diciendo que tienen nuestra nacionalidad. Traer a todos los sefarditas de nacionalidad espanola a nuestra Patria seria dificlisimo, practicamente im- posible, por los problemas de autorizacién de visa- dos por parte de las autoridades alemanas, medios de transporte, etc, Teniendo, pues, que irfos tra- yendo poco a poco, se ha dado preferencia, como es justo, a aquellos que se encuentran en situacion mas dificil, 0 sea, los que estan ya en campos de ‘concentracién. De éstos hay actualmente en Es- pafia unos doscientos cincuenta, que por cierto han Negado en muy buenas condiciones, gracias a las multiples gestiones hechas por nuestra Embajada en Berlin. para que se les dé un trate humano y considerado.» Mas tarde, Doussinague pasa a tratar de la coo- peracidn que prestan las organizaciones de socorro internacionales acreditadas en Espafa: «Laexperiencia demuestra, en el tiempo que nos venimos ocupando de estas cosas, que en mo- mento de pedir la ayuda del Gobierno espanol, se prometen facilidades de todas clases, se dice que puede contarse desde luego con visados para Pa- lestina o para paises de América, etc.; pero cuando se trata de concretar y se solicita ya en firme el je visado de determinados pasaportes para uno de es0s sitios, nunca se acaba de ver terminado el asunto, y concedido y firmado en etecto el visado, sino que todo queda en promesas que luego tarde 0 mal se cumplen. »Tan cierto es esto que en una de las ocasiones en que el Embajador de Estados Unidos en Madrid se interesd por este asunto, fue preciso que el sefior Ministro llamase la atencién acerca de este punto, haciendo ver cémo, cuando se trata de hacer salir un grupo de judios del centro de Europa, se ofrece todo lo imaginable, y luego, en cuanto ha pasado la frontera espafola y se encuentran ya sobre nuestra tierra, las promesas se olvidan, em- piezan las dilaciones y, en suma, somos nosotros los que tenemos que cargar con todo lo que se refiera a la continuacién de los viajes de estos se- farditas hasta sus respectivos puntos de destino. Sin ir mas lejos, este grupo de doscientos sefardi- tas espafioles que ahora van a embarcar en el «Gouverneur Général Lépine», lo hemos tenido que apadrinar nosotros directamente con el Comité de Argel, porque, como digo, una vez que llegaron a Espafia, todas las abundantes promesas hechas con anterioridad, se dejaron caer en el olvido y el representante del American Joint Distribution Committee, que habia hecho aquellas promesas, no se ha vuelto a acordar de ellas; y aunque se habia comprometido a facilitar la continuacion del viaje de esos sefarditas a Palestina, llegado a pre- sentar un documento de la Embajada inglesa en que se comprometia ésta a dar el visado de entrada y a poner en regia toda la documentacién necesaria para que ese grupo pudiera ir a Palestina, en reali- dad nada de esto se ha podido conseguir, y ellos se han quedado sin visado, sin barco y sin mas medios de salir de Esparia que los que nosotros les hemos podido proporcionar, negociando con el agente of cioso de Argel en Madrid.» La guerra en Rumania Sila defensa mas espectacular fue la protagoni- zada por el embajador Sanz Briz en Hungria, gra- cias a cuyos cuidados pudieron conservar la vida cinco mil judios askenazis con salvoconductos es- Pafioles de diversos tipos, es sin embargo tanto 0 mas significativo cémo se desarrollaron los hechos en Rumania. E12 de julio de 1940, el Encargado de Negocios espafiol, Alfonso Merry del Val, telegrafiaba a Ma- drid sobre la gravedad creciente del momento y «la fuerte corriente antisemita que de dia en dia com- pruebo desencadenarse en este pais, por lo que temo se encuentre en breve altamente comprome- tida la situacién de la colonia sefardita espafiola ‘Aquel centenar de espafoles se habian distin guido durante la reciente guerra del 36 por su apoyo decidido al Movimiento Nacional; suscribieron con generosidad cuestaciones para el Auxilio Social y Hospitales, y colaboraron en el mantenimiento de la misma representacién del Gobierno de Burgos en Bucarest desde su establecimiento. Un despacho de Alcover y Sureda, en 1938 Secretario de aquella Legacién, informaba de los baldios esfuerzos desa- rrollados por el Encargado de Negocios de! Go- bierno republicano, senior Lopez Rey, para atraerse ala colonia. El 17 de marzo de 1938, por ejemplo, hacia éste insertar en el periédico de lengua fran- esa «Le Moment» una convocatoria para renovar los certificados de nacionalidad entre los dias 20 y 25 del citado mes. «La gran mayorla —informaba Alcover— de los miembros de la colonia ha reno- vado ya sus documentos en nuestro Viceconsula- do, y podemos dat por seguro que en esta ocasion, como en las anteriores, la llamada de Lopez Rey quedara sin efecto alguno.» La sustitucién de la Guardia de Hierro por el Gobierno de la dictadura militar del General Anto- nescu, propiciado seguramente por el mismo rey Miguel, no significé en la practica demasiadas no- vedades en la politica antisemita. En la primavera del 41, el nuevo representante espanol. José Ro- jas y Moreno, diagnosticaba con clarividencia la situacién en los siguientes términos «La politica de persecucién judia esta tomando gran auge en este pais, pudiendo decirse que en su agpecto interior se ha puesto de moda y acapara la HISTORIA 1628 atencién del Gobierno, de la prensa y del publico. »Dos motivos parecen justificar este extremo ri gor con que aqui se persigue a las personas de raza hebrea: el deseo de halagar a Alemania, haciéndole ver no sélo que se sigue su ejemplo, sino que se le supera, y el propésito del Conductor de vaciar el programa legionario, llevando al Boletin del Estado disposiciones radicalisimas contra los israelitasa fin de que no pueda la Guardia de Hierro atacar al Gobiemo por su debilidad en este asunto, ni levan- tarbandera frente aél, aludiendoaun programa que ala letra ya se ha realizado.» En este estado de cosas se present6 una vez mas a la Legaci6n espanola de turno, ahora la de Bucarest, ocasién de hacer frente a algo que aten- taba contra la libertad de sus nacionales. En el mes de marzo habia sido decretada la expulsi6n de siete familias judias, que habrian de salir del pais entre el 5 de abrily el3 de mayo: las de Demetrio Nachmias, Alberto Dinar y Fernando Cohen. Con el dictador Casa Rojas se entrevisto con el General Anto- nescu el 27 de marzo, convers6 con él por espacio de una hora y le entregé una extensa nota, tan elocuente en sus términos que resulta dificil sus traerse a su transcripcién literal. Dice asi «Enemigo, como Vuestra Excelencia ha podido constatar, de distraer vuestra atencién de los capita- les problemas que le incumben, me veo en el inde: clinable deber de recurrir a vuestra autoridad por Una situaci6n que acaba de crearse para los ciuda- danos espafioles y, que sin dramatizar, considero grave »Me dirijo aqui al soldado, al hombre de corazén, alhombre de honor, y voy a dejar de lado, a propési to, los argumentos legales que podria invocar, para limitarme a situar las cosas en el terreno de los ‘buenos principios, de las amistosas relaciones en- tre las dos paises y en el de la moral general. »La colonia espafiola en Rumania se compone de una veintena de familias establecidas en el pais desde hace mucho tiempo, consagradas a activida- soisroRia des industriales 0 comerciales, provechosas parala economia nacional, alejadas de toda actividad poli- tica, observante de las leyes... en una palabra: de ciudadanos ejemplares que merecen todo el res- eto y, por supuesto, la devota proteccidn de esta Representacion de Espana «Debo sefialar. Excelencia, que los espafoles Por los que vengo hoy a interceder, son espanoles bien probados en cuanto a sus sentimientos patrio ticos, y que han observado, de generacion en gene- racion, el uso de la lengua espafola pese a su continua residencia en el extranjero »En el momento en que Espanales dio a escoger generosamente entre su condicién de ciudadanos espafoles 0 extranjeros, para poner fin a la impre- cisa situacién de los protegidos, se pronunciaron en favor de la nacionalidad espafiola con todos los deberes que ello comporta, pero también con todos sus derechos. Podria decir que todos ellos han expresado de manera especialmente categorica su firme voluntad de ser espafoles, porque nosotros lo somos por nacimiento (y es bien sabido que no se escoge la propia familia, aunque en este caso la Providencia haya sido magnénima con nosotros), mientras que ellos han llegado a ser espanoles como se hacen los amigos: por elecci6n, volunta fiamente de una manera reflexiva que provoca unos vinculos muy especiales. »Estos espafioles de Rumania, en el momento la dura prueba que para nosotros supuso la guerra civil, sin una sola defeccién, se manifestaron entusiastas partidarios de la causa nacional, y pese a todos los riesgos que corrian, pese a los peligros que en el futuro les hubieran acechado de haber triunfado en la lucha el Gobierno rojo, nos ayudaron con entusiasmo, abiertamente, sin una defeccion, sin vacilaciones. [...] »Vuestra Excelencia, vivo ejemplo de devocién a su Patria, estoy seguro que sabré apreciar todo el valor que yo estimo en estos vinculos tantas veces puestos a prueba, y comprendera mi intervencion en defensa de estos ciudadanos que hacen honor al titulo de espafoles que llevan consigo. »Estos dias acabo de oir que se ha decretado la expulsion de algunos miembros de nuestra colonia. »No puedo discutir el derecho soberano de todo Estado para expulsar de su territorio a los extranje~ ros que considere indeseables, pero no quiero de- jarde sefalar que es lo normal entre dos paises que mantienen relaciones amistosas no proceder a ex- pulsiones de ciudadanos del otro pais sin razén bien fundada, sin una causa suficientemente justi cada. Afadiria a Vuestra Excelencia, como ejemplo del distanciamiento que he observado con respecto a estos habitos tradicionales, la expulsién decre- tada contra el espanol Doré Demetrio Nachmias, nacido en Rumania, casado con unarumana, y con nifios nacidos también en este pals. »Temo que si una medida de ese tipo ha sido tomada contra un espafiol tan enraizado en vuestro pais, existe la intencién de proceder analogamente con el resto de nuestra colonia. »La condicién de raza o de religion de estas personas no cuenta en nuestra Legislacién nacio nal. En Espafa no existen ciudadanos de diferentes categorias clasificados por razones etnicas 0 reli- giosas; creo que en el presente caso es de aplica- cidn el estatuto personal que no consentiria una discriminacién en vuestre nacién desde el mo- mento en que no se practica en el pais de origen de los interesados. »Yane sefialado que estos espafoles aqui esta: blecidos, se han venido consagrando a actividades provechosas para vuestra economia nacional. Ellos han aportado su esfuerzo, su dinero, su perseve- rancia. [..] »Siestas drdsticas medidas tomiadas contra ellos no son revocadas, se destruira una colaboracion preciosa, se devolvera mal por bien a todos ellos, hasta ahora extranjeros ejemplares en Rumania; se colocara a esta Legacion en una penosa situacion y, sobre todo, se atentara gravemente contra el pres: tigio espariol y —no puedo ocultarlo a Vuestra Ex- celencia— contra las cordiales relaciones feliz. mente existentes entre nuestros dos paises. [...] »Desgraciadamente no existe entre nue: is dos Estados un verdadero acuerdo que garantice los derechos reciprocos de establecimiento de sus nacionalidades, pero sin embargo, tuvo lugar un intercambio de notas entre vuestro Ministerio de Asuntos Exteriores y esta Legaci6n, acordando el rato de pais mas favorecido a los ciudadanos de unos y otro en cuanto al derecho de estableci- miento y el disfrute de todos los privilegios que él lleva consigo. »Desde ahora puedo asegurar que ni un solo rumano ha sido ni sera expulsado de Espafa sin causa suficientemente fundada y por motivos muy iustificados, Ruego a Vuestra Excelencia, que actue de la misma forma con ls espafioles aqui residentes. »Agradeciendo muy sinceramente a Vuestra Ex- celencia las medidas que tenga a bien tomar sobre este asunto...» El origen ét La respuesta no pudo ser mas satistactoria ni pronta. Dos dias después, el 29 de marzo, el Direc- tor del Gabinete Presidencial del Consejo de Minis- tros, A. Gaciman, y el Secretario General, Viades cu, comunicaban al Plenipotenciario espanol que «el General Antonescu ha dado las érdenes opor- tunas al Ministerio de Asuntos Interiores para que solamente puedan ser obligadas a abandonar el pais las personas cuya culpabilidad contra los inte- reses del Estado haya sido probada, y cada caso, suficientemente justificado» Y tres dias mas tarde, el Subsecretario del Minis terio de Asuntos Interiores comunicaba que «han sido adoptadas medidas para no expulsar a los miembros de la colonia espariola, con excepcién de los que actuen contra los intereses del Estado, si existen pruebas de ello» E13 de abril, la Leqacién espafiola, por su parte, remitia una lista de sus citidadanos al Ministerio de Asuntos Exteriores, acompafiada de un duplicado de los cerificados nominales de origen étnico libra- dos a cada sefardita espafiol, con el ruego de que fuera hecha llegar al Ministerio del Interior, Direc- cin General de Policia, «a fin de evitar en ese Departamento confusiones que pudieran produ: cirse durante el censo general de la poblacién de! > 1 Reino». Aquellos certificados, tras el nombre, fecha de nacimiento y lugar de residenoia, hacian constar que el interesado «es de onigen étnico espanol y figura inscrito en los registros de stibditos espario- les de esta Legacién con el numero...» Con el tiempo, ademas de la inmunidad de los ahora 110 espafoles, se pudo extender la protec- cion a 200 familias mas, aspecto éste que al co- mienzo de las hostilidades parecia inalcanzable Como en mayores proporciones oourrla por enton- ces en Bucarest, trescientas viviendas mostraban en sus puertas otro nuevo certificado en el que escuetamente se leia: «Esta casa pertenece a un espanol». Y aquel simple papel produjo efectos inolvidables para quienes tras el nombre de Es- Paha, sin ser espanoles, salvaron vidas y parte de sus haciendas. Entre el verano del 43 y la primavera del 44, sesentay cinco nacionales que prefirieron abando- nar su residencia, fueron repatriados. El resto, ya con las tropas sovieticas avanzando durante el ve- rano del 44, pudo salir en su mayor parte através de Turquia, Palestina y Egipto, pese a la ausencia de facilidades solicitadas a la Embajada briténica en ‘Ankara para conceder el paso por el territorio bajo su mandato, La guerra de los seis dias Tras esas actuaciones del franquismo en favor de los judios perseguidos durante la segunda guerra mundial se abre un largo periodo de alejamiento. Espafia no reconocié al Estado de Israel y durante 27 afios ha apoyado las reivindicaciones arabes. E| ‘contacto con la cuestion judia volveria a surgir tras la guerra de los seis dias, junio de 1967, cuando numerosas organizaciones internacionales y per- sonalidades judias pensaron nuevamente en Espa- fia, que remontando todos los problemas juridicos para actuar humanitariamente, concedié pasaporte 2615 familias—mas de mil quinientas personas—, procuré la liberacion de los detenidos, los corres- Pondientes visados y el transporte hasta sus paises de destino Las comunidades judias en Egipto, antes de la constitucién de! Estado de Israel, formaban una de las mas importantes minorias, tanto en nimero como por su influencia. En manos de aquellas 80.000 6 90.000 personas habia grandes firmas comerciales, instituciones bancarias, etc. Algunos habian llegado a altos cargos en el pais. Dentro de ellos, los sefarditas eran mas numerosos que los askenazis y caraitas. La aparicién de Israel provocé el éxodo de la mayoria y, fundamentalmente, de las personalidades mas relevantes La nacionalidad de cuantos alli quedaron fue el mas serio problema que hubo que afrontar la Re- Presentacion espafola, dirigida por el Embajador Angel Sagaz, pues, en buena parte, eran apatridas y la Unica documentacién que poseian eran los certificados de nacimiento y de matrimonio exten- didos por el Rabinato. El resto era egipcio funda- mentalmente. La nacionalidad espafiola que, como en el caso de Grecia, les habia ofrecido el decreto ley de 22 diciembre de 1948, fue solicitada por muy pocos de los 264 protegidos que hasta entonces gozaban de ese derecho en virtud del antiguo régi- men de capitulaciones. «En aquellas dificiles circunstancias —me in- form6 posteriormente el Embajador Sagaz— se pensé en la formula de concederles un «laissez Passer», pero este tipo de documento carecia de la fuerza del pasaporte frente a las autoridades loca- les, y ademas era valido Unicamente para salir del pais sin el margen de tiempo necesario para la obtencién de visados, trasiados, ete.» Castiella telegrafia El tema fue sometido a consideracién en el seno del Gobierno espafiol, y la decision, dada a conocer por el Ministro de Asuntos Exteriores Castella, cuando firmé el telegrama de 22 de junio de 1967. En él se ordenaba ejercer todos los medios de proteccién al alcance de las Representaciones es- paftolas en los paises arabes, de acuerdo con las autoridades locales, en favor de cuantos miembros de las minorias judias, «sefarditas 0 no», se dirijan a la Embajada espafiola en demanda de ayuda. En caso de proceder faciltar la salida del pais —conti- nuaba— se provera lo necesario, tanto respecto a las cuestiones de evacuacién como a las de docu- mentacién. La orden concluia recordando que esta decisién, movida por sentimientos humanitarios, no contradecia la politica espafiola sobre el conflicto de Oriente Medio. Elinstrumento para comenzar aquella proteccién no podia ser técnicamente otro que la extension de un pasaporte valido por dos afios, tanto a sefarditas como a los askenazis que lo solicitaran. A partir de ahi comenzaban las gestiones frente a las autorida- des locales. En Egipto, concretamente, una vez interrogados los detenidos en las Comisarias de Policia, pasaban ala prisién de los «Barrages» oala de Abu Zaabal. Las conversaciones disourrieron 4 diversos niveles: ante la policia, en el Ministerio del Interior y con el mismo Presidente Nasser. «Los argumentos que solia exponer —continua el informe de Sagaz— eran los siguientes: Espafia no es sospechosa en sus relaciones con los paises 4rabes, y nunca ha mantenido relaciones con Israel. Desde tiempo inmemorial ha venido ejerciendo su proteccién sobre minorias judias de origen espafol, procedentes de aquellos expulsados de 1492 por los Reyes Catélicos. Es comprensible que las auto- ridades egipcias adopten medidas contra ciertas personas por motivos de seguridad en tiempo de guerra, pero nunca han hecho discriminacion por razones de raza 0 religidn. Las relaciones entre las autoridades egipcias y las comunidades judias han sido tradicionalmente buenas. Por ello, ante las ra- Zones de seguridad que motivan esas detenciones, Espafa esta dispuesta a facilitar documentacion y pasaje a quienes quieran abandonar el pais, bien entendido que sin mediar la promesa de liberacion, por parte de la policia egipcia, la Embajada no ex- tenderia ningin pasaporte. De esta forma se com- binaba nuestra misi6n protectora y humanitaria ha- cia la minoria judia, al tiempo que ayuddbamos a Egipto a resolver un delicado problema. ‘Con todo ello, el Embajador Espafiol hubo de aclarar dos principios: que la salida de aquellos judios no se convertiria en un arma de propaganda contra la situacidn en Egipto, y que sus beneficia- rios no pasanian a engrosar las filas del enemigo. Lo primero era especialmente delicado, tras las mani- festaciones que un pequefio grupo de emigrados con un slaissez passer» italiano hizo al llegar a Roma, y del reportaje que bajo eltitulo: «Les juifs de Nasser» publicé en diciembre de aquel afio un pe- riodista también salido de El Cairo con documenta- cién francesa en la revista «L’ Express». Por ello se rogaba personalmente a cada evacuado que man- tuviese absoluto silencio una vez fuera del pais, en beneficio de los restantes. La segunda cuestién fue claramente entendida por las autoridades egipcias aa vista de las estadis- ticas facilitadas por la Representacin espafiola, segin las cuales, aquellos judios, cansados ya de querras, solian emigrar hacia las Américas 0 Europa Occidental. Sélo restaba ya, por tanto, el problema de finan ciaraquella evacuacion. «(a organizacién judia para ayuda de los refugiados Hyas, entré en contacto conmigo —concluye el informe de Sagaz— y con el Embajador Merry del Val, en Washington. A mi me dijo que ponia a nuestra disposicién todo el dinero que fuera necesario, sin limite alguno. Res- pondi que el Gobierno espanol cortia con todos los gastos, seguin instrucciones recibidas, y asi se hizo en las primeras operaciones. Mas tarde, la citada organizacién concerté con Air France un programa de evacuacién. En este segundo periodo, la Emba- jada de Espana pagaba ya Unicamente los gastos de documentacién y trasporte desde las carceles o sus domicilios, al aeropuerto de salida.» Y hasta aqui, el entramado de la historia més reciente hecha por Espana en favor de judios. El 14 de junio del mismo afio 67 se extendian los dos primeros pasaportes a apatridas, con los numeros 34y 35, De los casi dos millares de evacuados, tan s6lo 33 tenian nacionalidad espanola. El resto, la intrahistoria, queda atin sumida en los papeles re- servados, y, sobre todo, bajo el peso de tonelada y media de piedra en la sierra madrilefia, al pie de una cruz. En la cuestién judia, como en tantas otras, el pensamiento personal de Franco sélo se explicité a través de la obra de sus colaboradores que en esto, como en lo demés, hicieron posible solamente lo posible. HisTonIa 169 La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid ofrece a sus Clientes viviendas en ALQUILER : © Zona Atocha. @ 200 pisos @ Régimen de arrendamiento a Informese en cualquiera de nuestras 250 sucursales Sociedad Promotora y Propietaria COMPANIA ESPANOLA DE VIVIENDAS EN ALQUILER, S.A. GAJA DE AHDRRDS vrs DE MADRID enancusrcta EL MITO DEL ORO EN LA GUERRA CIVIL Por Angel Vinias Técnico Comercial de! Estado, Catedrético de Estructura Econémica de la Universidad de Valencia jE | to dalioro) de: Mosct he sia una et las lncrashereckidas 0-la glerra vk ate mks’ ha explotado el franquismo. Ha sido, también, uno de los obstéculos aducidos para mantener el alejamiento diplomatico con la URSS. Ahora, el 9 de febrero pasado, el segundo Gobierno de la Mo- narquia ha normalizado una situacién que nunca debié prolongarse tanto. La mayoria de los editoriales de la prensa nacional han considerado como un acierto e! restablecimiento de esas relaciones y, también la mayoria, ha recordado e! tema del oro como cuestion que debe resolverse ahora. HISTORIA 16 analiza en profundidad la naturaleza de este escollo que nunca debié existir. En el tema del oro de Mosca hay dos partes principales: primera, la movilizaci6n de las reservas de oro y plata del Banco de Espana que desde el principio de la guerra sirvieron para financiar el esfuerzo bélico y cuyo primer destinatario fue el Tesoro frances; segunda, el envio de las famosas 7.600 cajas de oro a fa URSS. El economista Angel Vilas da a conocer en los dos trabajos que van a continuacién —El oro de Francia y El oro de Moscii— el resultado de sus investigaciones en la documentacién entregada 1956 al Gobierno de Franco por orden de Juan Negrin. Ningun otro investigador independiente habia ido hasta el momento acceso a los archivos que guardaban el misterio del oro espanol que salid al exterior a Banco de Esparia El oro de Francia E A Republica sostuvo en parte la guerra civil gracias a la financiacién internacional de que dis- frut6 frente a la hostilidad del mundo financiero occidental, los recursos allegados provinieron basicamente de la movilizacién del oro del Banco de Espafia. Ellegendario «oro de Mosc» no es sino un aspecto parcial de una operacion mucho mas amplia y compleja iniciada con anterioridad al envio de 7.600 cajas llenas de metal amarillo ala URSS: nos referimos ala movilizacion y empleo de las reservas metalicas de oro y plata del Banco de Espafia que, desde un principio, la Republica puso al servicio de la imprescindible financiacién exterior de la guerra '. El recurso a los stocks de oro del Banco de Espafia venia impuesto por las circunstancias da- das al comienzo de la guerra civil: el saldo del Tesoro republicano en el extranjero era muy es- caso, pues no excederia, como mucho, de 2,5 mi- llones de pesetas oro, equivalentes a unos 726 kilos de fino. Frente a ello las tenencias del insti- tuto emisor eran infinitamente més abundantes. Al 18 de julio de 1936 se contabilizaban en los libros. del Banco de Espafia 2.184.145.184 pesetas oro en monedas y barras; 858.800 pesetas oro pro- piedad del Tesoro y 2.991.574 pesetas oro como importe del depositado en cuentas corrientes * Los stocks propiedad de! Banco eran, natural- mente, los mas importantes y se desglosan en el cuadro 1. El oro se encontraba principalmente en la caja reservada a la central madrileha y presen- taba la composicién que se indica en el cuadro 2. ‘Aun habria que tener en cuenta el metal deposi- tado en las sucursales de provincias (17.650.918 pesetas oro) ? y el enviado al extranjero para res- Ponder del cambio. Los 2.188 millones de pesetas oro existentes en Madrid equivalian a unas 635 toneladas de fino € importaban 715 millones de délares *. Su valo- racién en pesetas efectivas de la época ascendia a 5.209 millones, aplicando el cambio del oro es- tablecido por citima vez antes de la guerra civil (Orden del Ministerio de Hacienda, Gaceta de Madrid de 10 de julio de 1936). El recurso al oro no se demor6 cuando se hizo cargo de los destinos de la Republica Espafola, Cuadro 1 CLASIFICACION DE LAS EXISTENCIAS METALICAS DEL BANCO DE ESPANA, CAJAS RESERVADAS Y CORRIENTE ORO Piezas de 100 pesetas Piezas de 25 pesetas Piezas de 20 pesetas Fraccion mezclada Monedas extranjeras .. Barras - CAJA CORRIENTE Oro espanol Oro extranjero 13.900.000 231.500.000 145.700.000 24.118.604,97 4.765.802.212,82 2.749.283,65 2.183.770.101,44 206.162,60, 168.920,87 375,083.47 2.184.145.184,91, NoTAS: 1 Una exposicién completa de esta financiacién a tra- vés del oro, vista desde e! lado republicano, y la conse- {uida por Franco via movilizacién del oro, alhajas y otros recursos en la esuscripcién nacional» de claro recuerdo para muchos espafioles se encuentra, con el necesario aparato_documental y técnico, en la investigacion del autor. E| oro espafol en la guerra civil, Instituto de BMISTORIA 16 Estudios Fiscales, Ministerio de Hacienda, Madrid, 1976, 618 paginas. 2 Banco de Espafia: Cuenta de movimiento del oro y Expedtente Oro del Banco y Causa General. En él balance del 18 de julio de 1936 fguran las siguientes partidas que, sin embargo, no representan el techo de movilizacién posible del metal: Oro en caja, 2.202.300.521 pesetas oro José Giral en la mahana del 19 de julio, el protesor José Gi- ral, que recogia las consecuencias de la ineficaz, vacilante y lamentable direccién de Santiago Ca- sares Quiroga, desbordado por los acontecimien. tos. El mismo dia 19 Giral apelaba a Léon Blum. el 20 precisaba y cuantificaba la ayuda militar soli- citada y el 21 se trasladaba al gobernador del Banco de Espafa, Luis Nicolau d'Olwer, el deseo del Gobierno de que se vendieran hasta 25,220,000 pesetas oro para intervenir en el cambio a efectos de estabilizar la peseta 5. La tinica posibilidad Esta era la Unica posibilidad abierta para remitir al exterior el oro propiedad del Banco de Espafia y, Por consiguiente, de sus accionistas. La Ley de Ordenacién Bancaria de 29 de diciembre de 1921 (texto refundido de 24 de enero de 1927, modifi- cado por Ley de 26 de noviembre de 1931) no preveia, como es natural, que el gobierno utili zase las reservas metdlicas del Banco de Emision para financiar necesidades como las que imponia Una inesperada guerra civil. El general Franco re- curriria al crédito internacional *, sobre todo al de Alemania e Italia. La Republica haria uso de los grandes stocks de metal amarillo que hacian que Espafia ocupara uno de los primeros puestos en el mundo seguin el volumen de las reservas de oro. Cabe afirmar que la Republica no iba a tener otras alternativas: al igual que la ayuda francesa se veria constrefida por la aplicacién del conve- nio de No Intervencién, los canales de las finan- zas internacionales pronto se certaron para el go- bierno de Madrid, que hubo de recurrir al aparato bancario soviético asentado en Occidente. Cuando el gobierno necesité financiar las com- Manuel Azana pras de pertrechos, material y servicios hubo de hacerlo sin dilacién, y, en ocasiones, a precios exorbitantes, en medio de grandes dificultades in- terpuestas por establecimientos bancarios simpa- tizantes de los nacionales. Si bien corresponde al gobierno Giral la deci- si6n de iniciar la movilizacién de las reservas, hay que reconocer que ésta fue lenta y, probablemen- te, insuficiente 7. En cualquier caso, y desde fe- cha muy temprana, la Republica Espanola se in- cliné por ofrecer la apariencia de una normalidad absoluta en la esfera financiera, apariencia que con escasas excepciones mantendria hasta el fi- nal. Franco no tendria empacho alguno en crear una nueva legalidad 0, cuando fuera preciso, en dejar de aplicar la antigua (como atestiguan las paginas del Boletin Oficial de! Estado) pero el go- bierno republicano se asiria a las disposiciones legales vigentes como si en la nueva situacion surgida de la guerra todavia fueran susceptibles de aplicacion. Ello le llev6, naturalmente, a con- torearias. Qué hubiera ocurrido, dada la hostii- dad de parte de la comunidad financiera occiden- tal hacia la Republica, si ésta hubiera adoptado una opcién ‘revolucionaria’ en su politica hacen- distica es tema debatible, pero fue el razona- miento de los financieros republicanos, casi todos hombres de formacién juridica, el que primero se impuso. La opcién seguida no suscitaria dudas si hu- biera tenido més éxito, pero la segunda gran bata- lla perdida por la Repdblica en el plano interna- cional fue en el terreno monetario y financiero (la primera va unida a la aplicacién del acuerdo de No Intervencién). El economista y el historiador han de cuestionarse acerca de las razones por las que esta segunda gran batalla haya permanecido sin aclarar hasta el momento. Las respuestas ul- (del Tesoro, 858.000, de! Banco, 2.198.011.014, y de cuentas corrientes 3.430.707); Corresponsales y agen- clas del banco en el extranjero, 297.967. 172 (del Tesoro, 57.580.466; de! Banco, 240.458.706). Las cifras del texto estén ajustades. >” Cira derivada de los datos de existencias de metal en sucursales (archivo de la Intervencién General del ‘Banco de Espara). * Se recordaré que a! valor del oro fino, segtin la Ley de Ordenacién Bancaria, era de 1 peseta oro por 0,2903225 gramos. EI kilogramo se contabilizaba a razén de 3.444,444 pesetas. La paridad oro del ddlar era, en aquel momento, de 0,868671 gramos por dolar. 5” Archivo General de! Banco de Espafia (en adelante, HISTORIA 16:97 » «Consideraciones politicas mediatizaron el desarrollo de los largos Pleitos, por lo que al terminar la guerra civil aun no se habia alcanzado un fallo definitivo» Largo Caballero timas afectan, sin duda, a puntos sensibles de la politica de las grandes potencias en sus relacio- es financieras internacionales: a Republica Es- paniola pago las consecuencias. Un circulo vicioso Pronto se establecié un circulo vicioso de dificil ruptura para los politicos y dirigentes republica- nos: se necesitaban materiales, pertrechos y ser- vicios procedentes del exterior y se contrataban en aquellos paises que habian resuelto hacer la vista gorda ante tales operaciones, desarrolladas por cuenta de un régimen legitimo y recono- cido de jure internacionaimente; estos suminis- tros solian pagarse en duras condiciones finan- cieras, pues de lo contrario no se obtenian; el Tesoro no disponia de medios para hacer frente a tales contingencias por lo que hubo de recurrir al oro del Banco de Espafia; el oro no podia utili- zarse directamente en los pagos sino que era Preciso convertirio en divisas; por consiguiente, se venderia oro al Banco de Francia que lo trans- formaria en francos papel puestos a disposicion del gobierno republicano y de sus agentes, Respecto a la ayuda militar francesa a la Repu- blica se abrié un gran debate en la opinién publica del pais vecino; Léon Blum podia sentirse acon- gojado por su impotencia o ante las cortapisas in- ternas para apoyar répida, eficaz y masivamente al gobierno republicano con hombres y material; escasa resistencia encontraria, sin embargo, po- ner en marcha un mecanismo que permitia a la Repiblica Francesa acrecentar considerable- mente sus reservas metdlicas en las turbulentas condiciones monetarias y cambiarias de la se- NOTAS Rodolfo Liopis y Léon Blum Cuadro 2 COMPOSICION DE LA CAJA RESERVADA AL 18 DE JULIO DE 1936 PESETAS ORO Oro espafol. Fraccionario antiguo 24.118.604,97 De 20 pesetas 145.700.000 De 25 pesetas 231.500.000 De 100 pesetas '13.900.000 Oro extranjero. Uras esteriinas 587.764.800 Francos '320.600.000 Dolares 854.907.200 Marcos ‘418.200 Varias clases 992.012,82 Milreis 1.120.000 72 barras 2.748,483,65 10 onzas ‘8001 Total 2,183.770.101,44 Oro nacional 415.218.604,97 Oro extranjero 1.765.802.212,82 Barras 2.749.283,65 2.183.770.101,44 FUENTE: Banco de Espafa. Expediente del Banco y Causa General AGBE): Acta de la sesién del Consejo General y expe- dientes de ventas de oro. Convenio del 24 de julio. Los Oficios y correspondencia relacionados con los convenios que se suscribieron figuran en el legajo 432. * Nocidn reconocida por el propio informe del Ministe- rio de Hacienda sobre la evolucion de ésta desde el 18 de julio de 1936, publicado casi subrepticiamente en el Bole’ sa HISTORIA 16 lin Oficial de! Estado tras dura pugna en e! Gobierno. El autor de este articulo tiene en preparacién un detallado estudio sobre los mecanismos financieros con el exterior de que se sirvié el general Franco Tal fue, desde luego, la impresién de Luis Araquis- tain cuando se encargo de la Embajada republicana en Paris Enrique Ramos Qunda mitad de los afos treinta a la vez que de- Paraba a los politicos franceses interesados la po- sibilidad de mantener su conciencia tranquila No era, por ventura, tal mecanismo el apoyo vital que garantizaba, en las condiciones de la No In- tervencién, la supervivencia de la Republica Es- pafiola? Quizé por ello, cuando el gobernador del Banco de Francia solicité autorizacién al ministro de Finanzas, Vincent Auriol, el 29 de octubre de 1936, para continuar la operacién de adquisicion y transformacién del oro en francos papel, la res- puesta fue afirmativa con independencia de las propias simpatias del ministro. Este aspecto llama la atencién porque desde la Ley monetaria fran- cesa del 1.° de octubre las operaciones en oro debian hacerse por cuenta del fondo oficial de estabilizacién creado bajo la supervision del M- nisterio de Finanzas. 4Cémo funciond, pues, el mecanismo finan- clefo que sostuvo durante meses cruciales a la Repiblica Espafiola y que tan favorable resultaba para la propia Francia que adquiria, a cambio de su moneda nacional, oro amonedado, es decir, el metal escaso cuyas tenencias tan ardientemente ansiarian incrementar por tan facil contrapresta- cién los Bancos de Emision? En Madrid la movilizacién del metal amarillo se hacia a través de convenios entre el Banco de Espafa y el Tesoro, que vendia el metal contra francos en Paris al Banco de Francia ®. Los con- venios suscritos figuran en el cuadro 3. Las ope- raciones de venta se filtarian en grandes lineas a los periédicos franceses y pronto las conocerian los Servicios nacionales que intentaron impedirlas por todos los medios a su alcance, incluidas vela- das amenazas. El 14 de octubre de 1936 un ine- quivoco mensaje del general Franco dio a cono- cer su postura a la opinién publica mundial Incalecio Prieto Luis Nocolau o’Olwer Cuentas de crédito Mientras tanto la Republica habla experimen- tado diversas formas de canalizar las divisas, con- travalor del oro: las primeras remesas (realizadas entre el 25 de julio y el 12 de agosto de 1936) se vendieron al Banco de Francia para su entrega al Banco Espanol en Paris que acreditaria los impor- tes en francos —unos 160 millones—a la cuenta del Centro Oficial de Contratacién de Moneda, Por el cual se cursarian las 6rdenes de disposi- cién de fondos *. Al salir la siguiente remesa de Madrid el 20 de agosto las autoridades espafiolas y francesas habian convenido, sin duda, que los Sucesivos envios y cesiones de oro se hicieran a Cuadro 3 CONVENIOS TESORO-BANCO DE ESPANA PRESTAMO VENTA FECHA CONCEDIDO © DE ORO ‘AL ESTADO —AUTORIZADA 1. 24 de julio 12.610.000 25.220.000 2. 10 de agosto 25.220.000 0.440.000 3. Se septiembre 25.20.00 50.40.00 4. 28 de septiembre '28.220.000 —_§0.440.000 5. 30 de septiembre 25,220.00 0.440.000 6. 16 de octubre 25.220.000 —_50.440.000 7. 23 de octubre 25.220.000 _50.440.000 8. 30 de octubre 75.660.000 151.320.000 9. 4 de enero 50,440,000 100,880,000 Total pesetas oro. 290.030.000 580.060.000 7 La firma de los convenios puede seguirse en las actas de las reuniones de! Consejo General de! Banco de Espafia republicano. * Algunas de ellas llegaron 2 conocimiento de fos nacionales. El sistema era imperfecto, se hiciese interve: niral COCM 0 no. Para acabar con las fitraciones dejaron de utiizarse los servicios de los bancos esparioles en Paris @ incluso los de muchos bancos franceses. © AGBE: legajo 432 y datos del archivo de fa Inter- veneién General, '”_Existe una gran contusién en torno @ la problema- tica de este ora. Recientemente ha llamado fa atencién sobre él Alberto Femnéndez, Historia del oro espafol en Patis, Tiempo de Historia, octubre de 1976, pp. 20-27. HISTORIA 16/98 > « «Si caia la capital © se obstaculizaba la movilizacién del oro, la guerra tomaria mal cariz para la Republica, que no hubiera tenido entonces la posibilidad ., Material de obtener armamento del exterior» Largo Caballero visitae! frente, verano de 1936 Belgica: colectas para ef Frente Popular respeto a todos los derechos. Stop. Tratase de un _ todo pais para rescatar a Espafia y librarla de los movimiento nacional encabezado por el Ejército y _horrores del soviet. Stop. Ello explica situacion ab- secundado ardorosamente por elementos sanos solutamente distinta en’ ambos territorios, rei- Cuadro 5 VENTAS SUCESIVAS DE ORO AL BANCO DE FRANCIA FEMESAS ORDENES DE VENTA PRODUCTO FECHA DE ABONO ee EN EN Fechas £ Fechas € FRANCOS BANCO DE FRANCIA Octubre jetubre ei 2.000.000(') 2 152.000 2 152.000 26.400.000 octubre 3 152.000 3 152.000 26.400.000 5 octubre 3 152.000 3 152.000 4 152,000 4 152.000 52.900.000 6 octubre 5 750.000(') _130.800.000 7 octubre 6 152.000 6 152.000 6.400.000 8 octubre 6 152.000 6 152.000 1.908.590,87(*) 4 noviembre az 64.000 i 64.000 10 2.000.000(2) 12 '500.000(*) 30 2.000.000(°) 18 1.250.000(') 30 3.984,000(°) 19 1.500.000?) Diciembre Noviembre “4 3.000.000 2 5.984.000(") 150,000.000 4 noviembre 485.000.000 7 noviembre Enero(37 4 480.000, 7 3.000.000 400.000.000 6 noviembre ‘480.000 37,600,000 9 octubre 10() 2.520.000 13 2.520.000 '87.300.000 13 octubre 16.960.000 16,960.00 _1.424.708.590,87 Total acu- mul. desde 24-7-1936 2.984.000 21,984,000 © 2.044.118.753,87 Reriesa y presumibie venta de una misma partia: primer envio de Cartagena a Marsella, Remesa presumible venta de una misma parlida: segundo enviode Cartagena a Marsella (2 de octubre); en otros dos documentos ‘contables aparecen fecnadas con el 7 0 12. (2) Igual las anterores: tercer envio de Cartagena a Marsella (29 de octubre) (4) Abono restante del Banco de Francia como iquidacion defiitivapor ventas efectuadas entre e!7 de septien (®) Aparecen como dias de envios —sin indicacion de cantidad— el 22, 26 (cinco remesas) y el 27 de ener rey el 18deoctubre, FUENTE, La misma del cuadro 4 aqisTORA 16 Elpresidente Azafa Del puerto de Cartagena sal nando completo orden y seguridad personas y bienes en zona dependiente Burgos y dominando anarquia roja, asesinatos en masa, mutilaciones, crueldades, profanaciones de cadaveres, incen- dios, pillaje, destruccién patrimonio artistico en resto territorio nacional todavia no sometido Junta Defensa Burgos. Stop. Caracter verdadero régi- men dominante Madrid acreditase con saqueo oro Banco Espafia, dirigido por propio gobierno, ex- porténdolo en aviones a territorio extranjero donde seguramente sentido de responsabilidad gobiernos respectivos aseguraré, por propio de- coro, eficaz cooperacién contra gigantesco robo sin precedente en la Historia. Veladas amenazas Mas tarde Cabanellas interpondria_ veladas amenazas ante el Quai d'Orsay que, innecesario es decirlo, no surtieron efecto: «Es publico y no- torio, lo ha dicho con detalle la prensa de Paris, que ‘aterrizaron en territorio francés, especial- mente en Le Bourget, aviones procedentes de Madrid cargados de lingotes de oro producto del saqueo del Banco de Espafa. La Junta de De- fensa Nacional de Burgos expresa su confianza en que el Gobierno de la Repdblica Francesa ha- rA, si no los hubiere ya hecho, los debidos escla- recimientos encaminados a averiguar el destino de ese oro y procederé a retener tan precioso cargamento conservandolo bajo custodia en tanto duran las circunstancias actuales de Espafa. Esta Junta no duda que el Gobierno francés coo- ara diligentemente, en cumplimiento de debe- de solidaridad internacional y respondiendo a su voluntad manifestada de permanecer neutral frente a la contienda actual de Espana, haciendo posible asi la cordial reanudacién de relaciones que el nuevo Estado Espafiol desea vivamente NOTAS tun amigo, 2.* edicién, Ediciones Unidas, México, 1976, p. 191 1S AGBE: legajo 436, carpeta 25. Como es sabido, los consejeros representantes de los accionistas privados se ‘opusieron a fa medida y dimitieron. 16 Al parecer, fa primera expedicién salié de Madrid por ferrocarril el 15 de septiembre hacia las 11,30 de la el oro. A la derecha, un barco incendiado establecer con la noble nacién vecina, tan pronto quede, en breve plazo, reconocida internacional- mente la indiscutible autoridad de esta Junta como érgano supremo del Estado Espanol» Quiza para desquitarse del escaso efecto con- seguido, circulos franceses afectos a los naciona- les harian llegar tan significativo mensaje a la prensa parisina que no tardé en publicarlo. A finales de agosto de 1936 la Junta de De- fensa Nacional tenia como motivo de permanente preocupacién las constantes enajenaciones de oro. En las gestiones, publicas o no, resonarian una y otra vez argumentos legales que se mane- jaron siempre con muy escaso éxito. ;Como si la venta de oro fuera esencilamente un tema ju: ridico! Curiosamente, en toda esta agitacién de los agentes de Franco, encuentra su origen el dispositivo que se montd por parte Nacional para tratar de recuperar el oro y que apenas si daria resultados. No hemos obtenido confir- macién de que la Repdblica Francesa, primer adquirente del metal espariol, devolviera oro alguno al gobierno de Franco, aparte del ya men- cionado remanente de Mont de Marsan. En este sentido, no cabe duda de que, con independencia de la correccién 0 no de los argumentos juridicos aducidos por la diplomacia franquista, la protesta contra las ventas al Banco de Francia culminé en un rotundo fracaso. Quiza por ello el contencioso del oro se mantendria inicamente con la Unién Soviética, La pugna por el oro se planted cuando todavia las ventas a Francia no habian sido importantes: si en el periodo comprendido entre el 25 de julio de 1936 (fecha del comienzo de las remesas) y el 13 de agosto se habian enviado 1.288.000 libras en oro por valor de 160 millones de francos, entre el 20 de agosto y el 1.° de octubre la operacién arroj6 los resultados consignados en el cuadro 4. noche, desde fa Estacién del Mediodia, y llegé a Carta- genaa las 4,30 de la tarde del 16. La descarga de las 800 Cajas transportadas terminé hacia las 2,30 de la madru- gada del 17. El ritmo de envios fue rapido: 1.860 cajas legaron e! 17; 1.780, el 19; 1.237, el 21. El total transpor- tado fue de 10.000 cajas: Expediente Oro del Banco y Causa General y testimonio, en él conservado, de Este- HISTORIA 1648 Juan Negrin y Jufo Alvarez de! Vayo Entra Largo Caballero La sustituci6n, el 4 de septiembre de 1936, del gobierno de Izquierda Republicana del profesor Giral por el de Largo Caballero (con la entrada de los socialistas y comunistas en el poder) y el reemplazo de Enrique Ramos por Juan Negrin en la cartera de Hacienda, constituirian los Azafa. Prieto, Miaja y El Campesino resortes que darian nuevos impulsos a la opera- cién de venta del oro iniciada en julio. La coa- licién seria en el terreno financiero un cataliza- dor tan eficaz como lo fue en el terreno militar, seguin han demostrado ampliamente los corone- les Martinez Bande y Salas Larrazabal. De hecho, hoy podemos analizar su accion en tres frentes que discurren paralelos: el de la for- Cuadro 6 ABONOS POR EL BANCO DE FRANCIA AL DE ESPANA POR VENTAS DE ORO (EN FRANCOS) 19 de octubre 219.100.000 20 de octubre 262.900.000 18 de diciembre ‘140.000.000 30 de diciembre 147.000-000 31 de diciembre 33,000.000 1937 9 de enero 100.000.000 11 de enero 10.000-000 13 de enero 40.000.000 22 de enero 100.000.000 25 de enero 1.354.964,38 25 de enero 47.567.144,03 25 de enero 25,399.029,77 25 de enero 100.000.0900) 25 de enero 75,000.00 25 de enero 0.000.000 26 de enero 1.041.759,95(') 27 de enero '50.000.000) 28 de enero 0.000.000 29 de enero 0.000.000 29 de enero 2.058.062,94(°) 10 de febrero 18.729.785,07 10 de febrero 21.443.690,24 10 de febrero 21.569.479,15, 17 de febrero 7.095.703,07 18 de febrero 24 de febrero 21.422.734,58 21.627-535,28 26 de febrero 21.506,980,10 1 de marzo 21.650.468,76 5 de marzo 51.356.666,20 15 de marzo 23.986.794,50 19 de marzo 47.758.352,05 23.de marzo 6.048.281,55 24 de marzo 20.524.975,46 26 de marzo 41.542.222,75 Total general desde 24-7-1936 ....... 3,894.203.383,68 (Oro llevado a Francia_por una comisién santanderina para hacer pagos en la Banque Commerciale pour F Europe du Nora, @) Nueve sacos de oro del Gobierno de Euzkadi, epositadasien ‘Banco de Bilbao, de Pais, remitidos ala agencia del Banco de Espana en esta piaza el 18 de enero de 1937, con 245.440, peselas oro en diferentes monedas espaviolas y & 940 pesos olombanos. cubanos y mejcanos. Su contravalor en fran (08 tue a parar, finaimente, a la Banque Commerciale pour Europe du Nora, FUENTE: La misma del cuadro 1 NOTAS ban Pérez Joanico, clavero que acompané la primera remesa y permanecié en Cartagena "7 AGBE: legajo 433, carpeta 7. Reconstruccion con testimonios en 61 conservado del clavero Manuel Soria y datos contables. La prensa francesa (por ejemplo, Le Temps, 3 de noviembre de 1936) senald algunos de los envios cuya cuantia fue conocida en varios casos por os. servicios nacionales. En la medida de fo posible las cifras se han derivado analizando documentacion contable muy varia. Destacan los datos extraidos de la cuenta de movimiento del oro. "9 Se trata de cifras contrastadas documentalmente, en general operacién por operaci6n, a lo largo de un proceso de andiisis contable muy laborioso. En AGBE, en di Con Negrin se terminé ef oro macién del Ejército Popular, superada la fase de dispersién, desorganizacién y anarquia de fuerzas; el de la rectificacion del rumbo exterior de la Re- publica, consolidando el paulatino acercamiento a la Unica potencia capaz y dispuesta a apoyaria en- tonces activamente con material en gran escala, la Unién Soviética; finalmente, el de la acentua- cién del estuerzo financiero, sentando las bases para una movilizacién rapida y eficaz de las reser- vas metdlicas. Este ultimo esfuerzo puede exami- narse en tres dimensiones: a) adopcién de importantes decisiones, ya planteadas pero siempre diferidas, como las rela- tivas al traslado de las reservas fuera de Madrid; ) aceleracién del ritmo de ventas en Francia; ¢)_innovacién en a politica financiera con el envio de la mayor parte de las reservas de oro restantes a la URSS y modificacién en el sistema de disposicion seguido con Francia En la coalicion cristaliz6 poco @ poco un enfo- que de guerra total ante el conflicto espafiol que No habia deparado sino reveses a la Republica, a pesar de todos los esfuerzos desarrollados. Era, en efecto, una guerra total, irremediablemente in- temacionalizada, con crecientes apoyos italo- alemanes a la causa nacional traducidos, no es: pectacular pero si eficazmente, en el envio de las primeras misiones militares permanentes de alto nivel; una guerra centrada para el gobierno repu- blicano en la amarga experiencia de la No Inter- vencién asi como en la retraccién de la ayuda oc- cidental que creia tener derecho. a invocar. El traslado El trio Largo Caballero-Prieto-Negrin adopté sin demora las medidas que demandaba la situaci6n politico-militar. Entre ellas figura en lugar desta- «Cuestién aparte es que la diplomacia franquista no pudiera recuperar un solo céntimo del contravalor de tales ventas, materializando isas aplicadas a la adquisicion de armamento. Primer gabinete de Léon Blur cado la decisién de trasladar los stocks metalicos del Banco de Espafia a lugar seguro. Tal tema se habia suscitado ya anteriormente: en el mes de agosto Diego Abad de Santillan se entrevistaba, al parecer, con Giral y Azafia exigiendo que las re- Servas se enviaran a Barcelona. También hay al- gunos indicios de que miembros del gobiemo ha- bian apoyado Ia idea del trasiado '?. Para impedir- lo, Nicolau d’Olwer habia realizado una serie de gestiones ante Giral y Ramos y, de hecho, los propésitos anarquistas no prosperaron. Es evi- dente, sin embargo, que la seguridad de las re- servas proporcionaba quebraderos de cabeza a os dirigentes republicanos; no obstante, el go- bierno Giral, activando parte de las mismas y sen- tando las bases juridicas para la financiacion ex- tema de las necesidades de la guerra con un De- creto Reservado de 30 de agosto de 1936, esti- maba quiza atender suficientemente a su misién. Pero con las tropas nacionales apuntando en flecha hacia Madrid, Largo Caballero y Negrin te- mieron por la suerte de las reservas. Si caia la capital o se obstaculizaba la movilizacién del oro, la guerra tomaria mal cariz para la Republica, que ‘no hubiera tenido entonces ni siquiera la posibili- dad material de obtener armamento del exterior en las condiciones que fuese La idea del trasiado de las reservas estaba, pues, en el ambiente y respondia a una necesi- dad racional. No en vano se deseaba continuar Una linea de movilizacién y venta iniciada mas 0 menos normaimente en el ya lejano mes de julio La aspiracion a garantizar su seguridad hacia su salida de Madrid poco. menos que inevitable. Co- rrespondié al gobierno de Largo Caballero tradu- cir a la practica esta doble nocién, si bien el des- tino posterior del oro y las desavenencias entre los dirigentes republicanos oscurecerian los ori- genes del proceso que incluso Largo Caballero legajo 4.416, carpeta 3, una nota manuscrita fechada al 11 de abril de 1938, probablemente utilizando informaciones francesas, seriala como importe total del aro tratado por el Banco de Esparta con el de Francia la suma de 3.900 millones de francos. Nada indica que los acuerdos franco-espanoles de después de la guerra civil actararan estos extremos, abiertos en una operacion paralela a la de la de Moscd. ® AGBE: legajo 432, carpeta 13. Informe del enton- Ces interventor general don Antonio Martin 21 Pueden sefalarse otros receptores: Antonio Cruz Marin, cénsul general en Paris, 34 millones de francos; CAMPSA, 30 millones; coronel Luis Monreal, 16,58 mi- liones; Agencia de! Banco de Esparia en Paris, 16 milo: {'STORIA 1645 ju Negrin, Azaiia y Miaja pasan revista a las brigadas internacionales presenta como algo irremediable, a pesar de los improperios con que anegé a Negrin: «... era una cosa natural en evitacién de que, en un caso des- graciado, el tesoro fuese a parar a manos de los sublevados, pues sin armas y sin oro para com- prarlas la derrota de la Republica seria inevita- ble» |. El 13 de septiembre de 1936 Manuel Azafa contrafirmaba el Decreto Reservado que autori- Zaba el trasiado. Al dia siguiente, el Consejo Ge- neral del Banco de Espafia celebré una sesién ‘secreta. Aun cuando, al parecer, no llego a formu- larse acta de la reunién que firmaran todos los presentes, si hemos podido localizar el borra- dor '’. A su tenor, el gobernador Nicolau d'Olwer icié los debates sefialando que, de momento, la orden se circunscribia al transporte de las exis- numerosos argumentos impavidamente, a aguardar a que el «oro robado por los rojos» ‘Al amparo de ridicos, Franco se dispuso, Unién Soviética le devolviera Clasificac’ de donativos tencias de oro y que tal orden habia sido dictada por un gobierno en virtud de los poderes que le conferia la excepcional situacion en que se en- contraba. El gobernador arguy6 que sabia que al- unos de los asistentes habian dado ya a conocer al Gabigete sus opiniones al respecto, lo cual hace pensar que Negrin habria efectuado con toda probabilidad algun sondeo previo. A Francia No todo el oro depositado en Cartagena '* se envid ala Union Soviética: terminado el traslado, el 26 de septiembre, se cargaron 250 cajas en un barco rumbo a Marsella, y a comienzos de octubre se remesaron otras tantas. E15 y el 8 de este sitimo Cuadro 7 PRIMEROS RECEPTORES DEL 2 fas corti oe sea szoone fictor Fissé (desde el 18 de CONTRAVALOR DEL ORO dearan ss7asnass « ) 10. Eusebio Rodriguez, solo 0 con Reese ree 11, Ae ina on "SREB! Otero 701.000.000 12. Alfredo Sagalés (desde el 18 2 OU i a Cee ete ls ra225000 2 eeeselisiacyens stawene Sh Aa Ne ao Teor nan fea sre saitasei ope ec ae amos a08 fue toe aso NOTAS nes; Banco Exterior de Espana, 15,4 millones; Danie! Fernandez Shaw, agregado comercial en Londres, 14 millones. Hemos identificado el primer deséno (tras la conversién del oro en moneda francesa) de 3,772 millo nes de francos, Convulsiones en Espafa, tomo Il, Ediciones Oasis, 1968, p. 123, mencionando 170 toneladas como “ peso del oro trasladado a Francia » Francisco Franco Salgado-Araujo, Mis conversa clones privadas con Franco, Editorial Planet, Barcelona, 1976, p. 210: «Franco me dice que no le daba demasiada importanciaa este asunto y creiaque Rusia lo devolveriaw La transcripcién que ofrece el autor de la opinion de Franco es la siguiente: «No le supone nada a Rusia; en En el campo de Jos «nacionales» se organizaron «colectas v' mes se curs¢ la orden de venta del primer carga- mento, y el 12y tl 19 la del segundo: en ambos casos se remitié oro por valor nominal de dos mi- llones de libras, equivalentes a 50,4 millones de pesetas oro. Eran los envios a Francia mas im- portantes registrados hasta la fecha, con un peso estimado de 14,6 toneladas de fino en cada expedici6n. Incluso cuando se habia decidido ya transportar a la URSS el grueso del'oro depositado en Cartage- na, continuaron enviéndose fuertes remesas a Francia. A finales de octubre se trasladaron 748 cajas con un valor nominal de 6 millones de libras, equivalentes a 151,32 millones de pesetas oro y a 44 toneladas de oro fino. El 9 de diciembre se remitieron, también por via maritima, otras 375 ca- jas con 3 millones de libras oro. El 5 de enero de 1937 un avi6n traslad6 a Toulouse desde Los Alca- zares 60 cajas mas (con 480,000 libras oro) y el 10 de enero partid una nueva expedicion a Marsella con 315 cajas y 2.520.000 libras oro. Asi, pues, de las 2.200 cajas no embarcadas con destino a la URSS, 1998 se remitieron a Francia desde Carta- gena y el resto se envid a Valencia en dos remesas: el 21 de enero y el 14 de febrero de 1937. La primera comprendié 90 cajas, y la segunda 112, incorporandose talegas y saquitos en cantidad va- riable con oro procedente del Monte de Piedad de Madrid "7 Con todos estos envios la operacion de venta de oro en Francia impulsada por el gobierno de Largo Caballero se desarrolld, al menos, como muestra el cuadro 5. Las posibilidades de cuantificarla con precisién son mayores pues utilizando documenta- cién del Banco de Espana hemos reconstruido la serie de abonos efectuada en la cuenta de crédito abierta en el Banco de Francia '*. El cuadro 6 indica el detalle de las oscuras ventas realizadas en el invierno de 1936-1937. (untarias» para la financiacién de la guerra Como resultado final tenemos, pues, que entre el 24 de julio de 1936 y finales de marzo de 1937 la Repuiblica se encontraria en Paris con el contravalor en divisas (francos papel) de las remesas de metal efectuadas y ello por un importe minimo acumulado total de 23.608.000 libras de oro, equivalentes a 3.894 millones de francos '* y a unos 595 millones de pesetas oro. De hecho, la propia Intervencién General del Banco de Espafia reunificado *° calcularia, el 4 de julio de 1939, ya terminada la guerra, que las reme- sas de oro Francia habian recaido sobre losimpor- tes siguientes 13.060.002 libras, equivalentes a 329.112.050 pesetas oro; 28.759.150 dolares, equivalentes a 148.972.397 peselas oro; 17.939.755 francos, equivalentes a 17.939.755 pesetas oro y 101.847.800 pesetas oro El total excede solo en tres millones de pesetas oro a nuestros célculos. Ello muestra que los fun- cionarios nacionales fueron capaces de determinar con toda precision el volumen de las ventas de oroa Francia. Cuestién aparte es que la diplomacia fran- quista no pudiera recuperar un solo céntimo del contravalor de tales ventas, materializado en divi- sas aplicadas a la adquisicidn de armamento, per trechos y servicios de la mas variada indole a través de los canales y de los mercados mas diversos gracias a la actuacién de las comisiones creadas ad hoc en ciertas Embajadas (Paris, Washington, Mé- xico) y de los agentes republicanos en el exterior. El cuadro 7 muestra como se distribuy6 el 95 por 100 del contravaior en divisas de! oro vendido ** El oro de Moscut No cabe, pues, ignorar la importancia de las ena- jenaciones de oro a Francia, que permitieron a la Espafiala opinién se interesa mucho por este asunto y en cambio no aprecia lo que significa la pérdida de una cose- cha, como ocurrié el pasado aito con la naranja a conse- cuencia de las heladas. EI documento esté en nuestro poder y estoy seguro de que no habra necesidad de ‘ecurri al Tribunal Internacional de La Haya, pues, repito, Jos rusos lo han de entregar sin que tengamos que hacer ‘para ello grandes estuerzos». Obsérvese que, incluso en ia intimidad, Franco se resquarda tras la «opinién piiblica espariola» * “En la entrada correspondiente al 20 de enero de 1964 se lee: «Como no me hice ilusiones de que [los 1usos] nos devolverian el oro, no pensé nunca que fuera posible tener relaciones diplométicas». En efecto, en lo | | tema amarillo fectaba ala politic: espajiola, ésta no salié de su carril habitual» ET Gobierno pone en vuestras manos las armas para que salvemos a Espafia y al pueblo» (tren de milicianos camino del frente y grupo armado de milicianos destilando por Barcelona) Republica hacer frente a sus pagos internacionales yalla adquisicién de material de guerra en el crucial periodo que antecedié al masivo apoyo soviético. Su significacion cuantitativa es facil de comprobar mediante una sencilla comparacién: los 598 millo- nes de pesetas oro identificados por la Intervencién General del Banco de Espafia equivalian a 174tone- ladas de fino. Dado que nuestro instituto emisor disponia, el 18 de julio de 1936, de 635 toneladas de fino en la central de Madrid, el oro enviado y vendido en Francia supuso poco mas de la cuarta parte (un 27,4 por 100) de estas reservas. Sin em- bargo, las leyendas tejidas en torno al oro enviado a ‘a Union Sovietica han oscurecido las ventas de oro al Banco de Francia, a pesar de que sobre ellas ilamaron ya la atencién Indalecio Prieto? y Marce- lino Pascua, por no citar sino a dos nombres signif cativos, La Espafia de Franco guardé silencio sobre el tema **y el propio Jefe del Estado no se pronuncié sobre él, reservando sus comentarios para otros interlocutores. E! 26 de abril de 1959 deciararia al general Franco Salgado-Araujo: «Al iniciarse nues- tra guerra me di cuenta de que aunque la ganéra- mos iba a encontrar una Patria en ruinas, con su economia por los suelos, sin industrias, con todo destruido, y encima teniendo que pagar el coste de la contienda de los dos bandos en lucha. Por ello me dediqué con el mismo afén e interés alos asun- tos econémicos que a la direccién de la contienda Mas tarde (sic) me enteré con verdadera indigna- cién y pena del inaudito despojo del oro de! Banco de Espafia y de los depésitos particulares de los bienes y alhajas de los diferentes bancos de Espa- fia. Nunca me imaginé que hubiera quien se lla- mase espafiol y se prestase a hacer este gran latro- cinio en contra de su propia Patria». Los imperati- vos financieros de la guerra civil habian ya pasado a un segundo plano en el recuerdo del general Fran- NOTAS 0; lo mismo cabria decir de la dura pugnapor el oro destinado al Banco de Francia (sobre el que apenas si se produjeron detallados comentarios) 0 de! en- deudamiento extemno con Italia y, sobre todo, con Alemania. E| mito del ‘oro de Moscu’ tan racionalmente analizable como el ‘oro de Francia’, que no lleg6 a ‘cuajar en ninguna mitica categoria, eximiria posi- blemente al general Franco de la necesidad de ‘contemplar la operacién de venta del metal (para financiar las necesidades de la contienda) desde un imprescindible prisma global. Los gobiernos de Es- aha y la propaganda oficial o cuasi-oficial dirigirian la atencién del pueblo sobre el depésito efectuado en Moscd y en torno a éste cristalizarian la inculpa- cién y la leyenda, Era facil distribuir las culpas entre republicanos vencidos y los comunistas malvados. Apartirde diciembre de 1956, cuando el profesor Negrin hizo que, pdstumamente, se devolvieran ciertos documentos al gobierno de Franco, la sus- tracci6n del pasado dejo de ser moraimente justifi cable. Al amparo de numerosos argumentos jurid cos, Franco se dispuso, impavidamente, a aguardar a que la Union Soviética le devolviera el ‘oro robado Por los rojos’ 3. En la medida en que el tema de! metal amarillo afectaba a la politica exterior espa- fiola—siempre en precario en el debilitado periodo del franquismo— ésta no salié de su carril habitual. Las contradicciones de Franco no afloraron*, y la ‘Administracion espafiola racionaliz6, mal que bien, ladireccion impuesta por el propio Jefe del Estado y mantenida por don Luis Carrero Blanco. La propa- ganda continud y algunos republicanos llegaron a pensar que Negrin habia hecho a Franco un inme- recido favor. EI mito del oro se mantuvo. Destaca- dos personajes del gobierno coadyuvaron a ello. La mitificacién de un capitulo importante de nuestras relaciones financieras_ internacionales pudo continuar sin trabas. que se referiaa las mismas sefalaria Franco: «Tal vez eso seriaun deseo de los 1usos; pero lo primero que hace falta ‘para poder tratar def asunto es que ellos devuelvan el oro ue nos robaron, como consta en el escrito que dejé al ‘morir Negrin, y que quardamos en nuestro poder». Nohay fa menor alusién al ‘oro de, Francia’ E/ autor agradece vivamente a las autoridades de! Ministerio de Hacienda y de! Banco de Espana las taci- Sidades otorgadas para el desarrollo de la investigacion original an ef periodo 1974-junio de 1976, necesario es, decir que ninguna es responsable de las opiniones autor y de fos errores que éste haya podido cometer. E/ entusiasmo popular produjo escenas como éstas: izquierda, milicianos desfilando por las calles de Madrid; derecha, milicianas armadas DOCUMENTO Decreto Reservado de 30 de agosto de 1936 «Los graves caracteres que ha tomado el movi- miento sedicioso han obligado al Goblemo a afrontar el porvenir con aquellas medidas de pre- visién que le aseguren el poder disponer en todo momento de los medios precisos y adecuados para desarrollar la lucha con la extensién e inten- sidad que exija el aplastamiento de la execrable rebeli6n que se ha desencadenado en Esparia y Jo fundamental para poder desenvolver esa ac- cién con la rapidez y en la medida que en cada momento demanden las circunstancias, es tener situados convenientemente los fondos necesarios en condiciones de desembarazada movilizacién cuando la coyuntura lo requiera. El Gobierno ha actuado ya en este sentido y ha de continuar ac- tuando hasta donde sea preciso y a necesidad de regular e! movimiento y la justitficada inversién de esos fondos, es la raz6n del presente Decreto que, en evitacién de posibles alarmas en el inte- rior y recelos en el exterior, interesa quede en suspenso su publicacién hasta que el Gobierno lo considere oportuno. En su virlud, a propuesta de! Ministerio de Ha- cienda y de acuerdo con e! Consejo de Ministros, vengo a decretar lo siguiente: Articulo 1.°: Se autoriza al Ministro de Hacienda para disponer que por ef Centro Oficial de Contra- tacién de Moneda se sitde en una o varias veces, por cuenta del Tesoro, en el extranjero, a disposi- cién de la representacién diplomatica, consular 0 persona que designara en cada caso, la cantidad de francos franceses que estime precisa para atender los gastos que las necesidades de la campana impongan y se convalidan como hechas en méritos de esta autorizacién, que se la habia otorgado por Consejo de Ministros, fas drdenes dadas por el propio Ministro de Hacienda a dicho Centro Oficial de Contratacién de Moneda desde el diez y nueve de julio ultimo hasta la fecha Articulo 2.°: El importe de las cantidades situa- das y que se sitden por ef Centro en virtud del articulo anterior, le serin satisfechas con cargo a a cuenta corriente del Tesoro Publico en el Banco de Espafia con aplicacién a Operaciones del Tesoro, Seccién de Deudores y conceptos si- guientes: Al que se titularé «Fondos situados en e! Extranjero por el Centro Oficial de Contratacién de Moneda por cuenta de! Tesoro (Decreto de 30 de agosto de 1936)» la cantidad de pesetas co- rrespondientes a los francos franceses, estima- dos a la par legal de doscientas tres milésimas or peseta. A otro concepto consecutivo del ante- rior, que se denominaré «Quebranto por diferen- cias de cambio de los fondos de! concepto ante- rior a cancelar con el crédito que se arbitre al efecto (Decreto de 30 de agosto de 1936)» el im- porte de! exceso sobre la par legal de! tipo oficial del cambio que rija para las compras de! Centro Oficial de Contratacién de Moneda el dia de la operacién. Articulo 3.°: Las cantidades invertidas de los fondos situados en el extranjero serén formaliza- das con imputacién a los créditos disponibles 0 especialmente habilitados 0 que se habiliten en su caso en las Secciones del Presupuesto co- rrespondientes a los Ministerios de la Guerra y de Marina y a este efecto las personas a cuya dispo- sicién se hayan puesto los fondos referidos justi- ficarén su inversién, rindiendo cuenta de la suma gastada. Articulo 4.°: Una vez vencida la insurreccién, e! sobrante que resulte de los créditos abiertos en el extranjero sera retrocedido al Centro Oficial de Contratacién de Moneda en las mismas condicio- nes en que hayan sido abiertos al Tesoro, para la debida cancelacién y liquidacién de esta opera- cién de Tesoreria Articulo §.°: El Ministro de Hacienda queda au- torizado para dictar todas las disposiciones y or- denes que sean necesarias para e! cumplimiento de este Decreto del cual se daré cuenta a las Cor- tes. Dado en Madrid, a treinta de agosto de mil no- vecientos treinta y seis. Manuel Azafia. El Ministro de Hacienda, Enrique Ramos. » FUENTE: Archivo General del Banco de Espana, le gajo 4.416. HISTORIA 1649 El oro de Mosca OBRE el «oro de Francia» y los fracasos en recuperarlo caeria pesadamente el silencio del regimen. No en vano Franco mantendria de cara al consumo interno un mito duradero: «el oro de Mosc En 1955, por resolucién del Consejo de Ministros del 7 de enero, se envid una nota a diversos gobieros (entre ellos los de Francia y Estados Unidos, en cuyas Administraciones quiz alguno de los funcionarios conocedores de las ventas de oro y plata sonrieran escépticamente). Recogia datos acerca de determinadas exportaciones de oro que habia efectuado por aquel entonces la Union Sovié- tica para realizar pagos comerciales, financieros y de otro orden en Checoslovaqula, Finlandia y ciertos paises de Europa occidental. El gobierno franquista sefialaba que tal oro procedia probablemente del enviado en 1936 a la URSS, donde se encontraba en depésito, se decia Juan Negrin Sin recordar el escaso resultado alcanzado du- rante la guerra civil, cuando Franco fue incapaz de recuperar el oro vendido por la Republica al Banco de Francia, el gobierno espafiol hacia toda clase de reservas ante la disposicion de aquel metal por parte dé la Union Soviética, reservan- dose la facultad de eercitar cualquier accién ten- dente a la reivindicacién y defensa de sus dere- chos ! Especificamente se indicé que el gobierno es- pafiol tenia la prueba (ignoramos cual) de que el envio a Moscu se efectud a titulo de depésito y se sefialo una vez mas la linea de defensa juridica: la resolucién sexta de la Conferencia de Bretton Woods y las declaraciones de las Naciones Uni- das de 5 de enero de 1943 y 22 de abril de 1944. Su tenor era que ningin gobierno podria benefi- ciarse de bienes procedentes de despojo, saqueo (© robo, incluso cuando tales actos depredatorios se hubieran revestido de apariencias técnicas le- gales. El Decreto-Ley de 5 de mayo de 1945 dic- ado, quizé un tanto tardiamente, antes de que NOTAS, ABC, 8 de enero de 1955. Arriba, 12 de enero de BC, 30 de diciembre de 1956. Madrid, 37 de di «El gobierno de Franco pudo reconstru guerra civil, el destino del oro, cuya carga en cuatro barcos soviéticos comenz6 el dia 22 del mismo mes y terminé el 25» tras la Largo Caballero terminara la segunda guerra mundial en Europa, incorporaba tales principios ala legislacion espano- la Pero la remesa del oro espafiol a Mosci, tras la movilizaci6n y venta previas en Francia, no se hizo para guardarlo alli en depdsito sino para im- pulsar e intensificar la financiacion exterior de la Guerra en condiciones de maxima reserva, cuando la Repiblica no disfrutaba de credito in- termacional. Gracias al inapreciable testimonio de D. Marcelino Pascua sabemos que el 15 de octubre de 1936 Largo Caballero habia comuni- cado al embajador soviético en Madrid el deseo de realizar el envio. El 17 le indicaba que era también propésito del gobierno llevar a cabo transferencias en divisas a través del Banco de Estado de la URSS y sus corresponsales. E] 20 iniciaba su actividad en tal sentido la Banca Co- mercial para la Europa del Norte, entidad radicada en Paris bajo control soviético —hoy todavia exis- tente— y a la cual afluirian paulatinamente los pa- 0s internacionales de la Republica. + En 1974 una publicacién patrocinada por la Aca- demia de Ciencias soviética indicaba que en el otono de 1938, cuando se agoté el depésito, Mosc otorgé un crédito de 85 millones de délares al gobierno republica- El gobierno de Franco pudo reconstruir tras la guerra civil el destino del oro, cuya carga en cua- tro barcos soviéticos comenzé el dia 22 del mismo mes y termind el 25: en el expediente «Oro del Banco en la Causa General» se recogie- ron los testimonios de uno de los claveros pre- sentes en el embarque, Esteban Pérez Joanico, y las referencias obtenidas por el clavero sustituti- vo, Manuel Soria. El dato del envio a la URSS se hizo pubiico. La aplicacién del metal hubiera podido anali- zarse con detalle estudiando el grueso dossier conservado por D. Juan Negrin. Pero sobre este dossier pronto caeria el velo de la ambiguedad Mientras en los circulos del exilio arreciaba la controversia sobre la decisién de Negrin (compa: rense las deciaraciones de Araquistain, Gordon Ordas, Prieto y Martinez Feduchy, por ejempio) que se vid sujeta a todo tipo de interpretaciones mas 0 menos arbitrarias, la reserva y el secreto cayeron sobre lo que el gobierno espafiol pudo entonces saber de la operacién. De puertas aden- tro quiz no conviniera, evidentemente, revelar los entresijos del «expolio» efectuado por la Re- publica. Hacia fuera servia para obstaculizar la normalizacién de relaciones exteriores. Cuando algun ministro conocedor del trasfondo del asunto auiso eludir sus implicaciones chocd contra la re- Jullén Zugazagottia la nota de la Oficina de Informacién Diplomatica que ilustré a los espafoles al respecto se referia brevemente a” «la documentacién original que resguarda el depésito de las reservas de oro del Banco de Espafia, constituido en Mosci en fe- brero de 197» (sic). Inmediatamente se sefia- laba que tal documentacién daba al gobierno es- pafiol la base juridica para pedir la devolucién del depésito 2. Desde entonces, el asunto del oro adoptaria gi- ros rocambolescos. El 5 de abril de 1975, Pravda, en un articulo que mezcla verdades como pufios y afirmaciones falsas, complicaria la situaciOn: su tesis era que el gobierno republicano habia dis- puesto del oro para realizar pagos por compras efectuadas en el extranjéro y para transterir divisas utilizando totalmente el depdsito y dejando al so- viético una deuda de 50 millones de délares, tras devolver otros 35 millones *. La prensa interna- cional —The Times londinense, L’Aurore, The New York Times, entre otros— se ocuparon del caso. Hidalgo de Cisneros José Stain sistencia del mito 4. €| Banco de Espafia trato de racionalizarlo y vio cémo la publicacién en que lo hacia —y que todo el mundo interesado ha leido, comentado, interpretado y reproducido, incluidos probablemente los rusos— era secuestrada *. En los mas altos circulos de la Administracién el tema del oro habia adquirido un tinte reverencial. ‘Su tratamiento qued6 en manos de un circulo se- lecto de expertos radicados en el Consejo Gene- ral del Banco de Espajfia, en la Direccién General de lo Contencioso, en el Consejo de Estado y, por supuesto, en el Ministerio de Asuntos Exterio- res La documentacién «retirada» Se dice que uno de los ministros de Franco, al cesar, no tuvo empacho en retirar del archivo re- servado de su Departamento toda la documenta- cién relacionada con el oro, naturalmente no para estudiaria en casa en sus horas libres. Como el no, Como prueba se ofrece Ia referencia al fondo 0,97, p. 103, d. 37,1, 38 de los Archivos de Politica Exterior de la URSS. “"Incluso se afirma que el almirante Carrero Blanco se opuso al establecimiento de relaciones diplométicas en una determinada coyuntura porque la embajada so- viética en Madrid seria poco menos que un nido de es. pias. HISTORIA 1881 tema era tan secreto, nadie puede afirmar hoy si entre ella habia documentacién de la época. Ante el pueblo espafiol se mantuvo enhiesto el contencioso del oro con la Unién Soviética, res guardada por su lado tras una impenetrable ba- rrera de silencio sin que sepamos si ciertos fun- clonarios soviéticos encargados de temas ibéri- cos se refan 0 no a carcajadas de los colegas es- pafioles y de las incoherencias de la Administra- cién del régimen. Algunos expertos, como el conde de Casa Rojas, embajador en Paris, se dispondria a hilvanar curiosas y encantadoras anécdotas para consumo interno, un tanto invero- similes. Ha habido una complicidad féctica hispano- soviética durante los Ultimos veinte afos, enca- minada en la dimension oficial a oscurecer el tema del 010? *. Cuando los estuerzos del profe- sor Joan Sardé se revelaron infructuosos y, se- gin se afitma, al Consejo de Ministros llegaron densos estudios que liquidaban la mitologia ofi- cial, el tema dejé de ser noticiable: el silencio acogié los intentos de José Luis Herrero en La Actualidad Econémica y las referencias de un di- plomatico, Fernando Schwartz. Tampoco el trata- miento de Jestis Salas, pasado por la criba del Ministerio de Informacién y Turismo, alarmé a los Tesponsables de la mitologizacién. Pero, con to- do, la cuestiOn no fue esclarecida ante el publi- 0 7. Interrumpiendo el silencio veamos ahora cémo se dispuso del oro enviado a Mosed, cuyo trans- Porte costé al Ministerio de Hacienda republicano 88.259,80 délares *. Los envios Entre el 6 y el 10 de noviembre llegé el carga- mento al Depésito de Metales Preciosos de! Co- misariado del Pueblo en las Finanzas: de las 7,800 cajas transportadas, 216 se hallaban lige- ramente dafiadas. La remesa comprendia 64 lin- gotes, 4 paquetes con recortes (copeaux) de me- tal y 15.571 sacos con monedas. Con gran rapi- dez se establecieron protocolos provisionales so- bre los resultados de la apertura, recuento y peso del oro fechados el 5, 7 y 10 de noviembre de Cuadro 1 DEPOSITO NUMERO 1 DEL ORO ESPANOL EN MOSCU CANTIDAD PESO DE LA ALEACION DIVISA CANTIDAD SUMANOMINAL PESO.DELA ALEA 1. Pesetas espanolas 1.580 913.265.255 101.351.329,55 2. Francos franceses 1.463 294.298.270 94.743.568,05 3. Détares americanos 3.408 © 136.285.348 227.698.051,35 4. Marcos alemanes 3 401.090 159.069,20 3. Libras inglesas 1.285 © 10.274.580,50 _81.927.781,20 6. Francos belgas .. 0.2... 22 4.300.000 1,383,626 7. Liras italianas Be 18 {600.000 1.156.508,40 8. Escudas portugueses (*) = 19.998 35.371,50 9. Monedas portuguesas antiguas 1 = 318.603,30 10. Rublos rusos 2 75.000 64.434 11, Francos austriacos 3 798,980 257.401,50 12, Pesos mejicanos 2 105.705 88.027 13. Pesos argentinos (*). - 4.155 6.689,80 14. Pesos chilenos (°) = 400 15. Florines holandeses (*) 10 16. Francos suizos (*) = 300.000 64 lingores 13 - 4 paquetes con recortes de oro = = 7.800 510.079.529,30 (2)_ Empaquetados en cajas con otras divisas. FUENTE: Dossier Negrin, Banco de Espana, Carpeta Oro Banco de Espana NOTAS, 5 El Banco de Espana: una historia econémica, Ma- did, 1970. La, para la mitologia oficial, demoledora tesis sobre el ore que iba avalada por la firma del gabernador, Navarro Rubio. La mayor parte de la edicion languidece en ios locales de la entidad. Afortunadamente, en 1970 funcionaban ya fotocopladoras. * Con ciertas interrupciones, quizé iniciadas por Luis Bolin, ef denodado constructor del «mito de Guernica», «Los suministros bélicos soviéticos solian pagarse una vez realizados y aceptados por los ‘érganos republicanos competentes» Luis Araquistain 1936. Diez dias mas tarde, el 20, se firmé una acta de recepci6n preliminar, sustituida por la definitiva de 5 de febrero de 1937. Con todo, los pesos de aleacién determinados en ésta no serlan los fina- les: al proceder a la fundicién y refinado de la aleacién, operaciones previas a su conversion en oro fino, se observaron pequefias diferencias en mas con respecto a los pesos fijados en el acta de febrero. El cuadro 1, traducido del ruso, pormenoriza la composicién del cargamento, ingresado en un Cuadro 2 Peso teérico de aleacion Gramos__segun definicién y ley de aleacion de fa unidad monetara or unidad a monetara Gramos Pesetas 092258 — 101.053.105,957 Francos franceses 0,32258 _94.935.058,516 Délares USA 1.67185 227.848.659,053 Marcos alemanes. 0,39825 159,734,092 Libras esterlinas. 7,98810 _82.074.376,492 Francos belgas... 0,32258 1.987.094 Liras italianas... 082258 *1.161.294,451 Escudos 1,77400 35,476,452 Piezas poriugue- sas antiguas . 318,603,300 Rublos 186020 64.515 Francos austria~ cos Z = 257.401,500 (") Pesos ‘mejicantos. 0,83333 88.087,147 Pesos argentinos. 1,61290 6.701.599 Pesos chilenos ... 0,59910 59,910 Florines 0.67200 6,720 Francos suizos .. 0,82258 96.74 Lingotes — 792,332,650 Recortes de oro = 3 Peso total teé- ico del oro aleado . 510.279.293,839 () & se tratara_de coronas, el peso de aleacién seria 270,996,612 gramos. FUENTE: Banco de Espana, Caja de Elective Indalecio Prieto Marcelino Pascua depésito abierto a nombre del gobierno de la Re- publica Espafola. Es posible que hubiera muchas monedas antiguas o desgastadas: el peso de aleacién determinado fisicamente entonces no corresponde con el tedrico que las monedas de- bian tener, sefialado en el cuadro 2, seguin datos de la Caja de Efectivo del Banco de Espafa. To- davia hay més interrogantes pero, en cualquier caso, el oro amonedado seria transformado en fi- No, Por lo que interesa estimar el peso maximo de éste: el cuadro 3 permite considerar que el oro efectivamente contenido en el depdsito seria de unas 460,52 toneladas, equivalentes a 1.585,2 mi- llones de pesetas oro (3.776 millones de pesetas efectivas de inmediatamente antes del 18 de ju- lio). Su vaior ascendia a 518 millones de délares de la época y el de mercado hoy puede obtenerse facilmente conociendo que el peso de fino oro de 16.399.425 onzas troy, si no hemos equivocado nuestros cAlculos. El depésito generaria gastos: de recepcién, clasificacién y reempaquetamiento, 70.580 déla- res; de custodia —incluyendo el mantenimiento de su guardia militar—, 14.500 délares mensua- les; de refinado, 1.200’ délares por tonelada; de venta, seguro y corretaje bancario, 12,5 peniques de libra esterlina por onza de oro y, finalmente, las perdidas, situadas en el tramo aprobado por la Refineria del Estado: entre el 0,08 y el 0,13 por 100 del peso manipulado. Es posible que, realizado el primer recuento del oo, se separase ya una parte del depésito para su adquisicién inmediata. El documento soviético que relaciona la composicién de éste® indica un total de 225 toneladas de aleacién (correspon- diente a 2.311 cajas de délares, 776 cajas de francos franceses y 313 cajas de libras esterlinas) entregadas para refinado: sobre este total recaye- ron las cinco primeras érdenes de disposicién. Divisas soviéticas La rdpida manipulacién de una parte tan sus. tancial del oro como ésta (44 por 100 de las cajas D> quien en Spain: The Vital Years, Cassell, Londres, 1967, publicd el acta de la recepcién del oro en Moscu. 7 Determinada publicidad afirmé esto para el libro de Justo Martinez Amutio, Chantaje a un pueblo, G. def Toro, Madrid, 1974, inspirado por un intenso anticomu- nismo. También cabria citar otras obras. Ya en 1976 se sitdan las memorias de D. Mariano Ans6, Yo fui minis- to de Negrin, Planeta, Barcelona, quien entregs al go- HISTORIA 16189 con 68 por 100 de los délares, 53 por 100 de los francos y 24 por 100 de las libras) daba a la Repi- blica un amplio margen de maniobrabilidad finan- ciera y quiza sirviese para estimular el apoyo so- viético. Su escalada en los ultimos meses de 1936 y principios de 1937 discurria en paralelo 0 en anticipacién inmediata de una transformaci6n inicial significativa de las reservas depositadas en Moseu. La operacién, pues, de ayuda soviética no carece de una clara vertiente comercial. Ya Zuga- zagoitia habia sefialado que no se trataba de un regalo revolucionario, como tampoco Alemania haria regalos a Franco. En contra de una opinién muy extendida, los ‘suministros bélicos soviéticos solian pagarse una vez realizados y aceptados por los érganos repu- blicanos competentes, que también se pronuncia- ron en ocasiones sobre la calidad y precio del ma- terial. El 16 de febrero de 1937, once dias des- pués de firmarse el acta final, D. Francisco Largo Caballero y D. Juan Negrin dieron la primera or- den de venta de oro. La mecénica de disposicion de! depdsito fue la siguiente: el ministto de Hacienda republicano cursaba érdenes de venta del oro equivalente a una determinada cantidad de délares papel, varia ble en cada caso. Es de presumir que la grada- cién se efectuase de acuerdo con las necesida- des financieras de la Repiblica, pero no queda constancia de ello. La orden ia contrafirmabg el presidente del Consejo de Ministros '® y se en- Viaba por conducto seguro a Mosco. Los rusos desglosaban una parte del depésito que tuviera un contravalor aproximado a los délares solicita- dos. El oro amonedado se fundia y refinaba para determinar el fino efectivamente contenido. Su expresién en délares se calculaba al precio del oro en el mercado de Londres (que oscilaria en 1937 entre un minimo de 6-16-9 y un maximo de 7-2-4 libras por onza) y al tipo de cambio dolar- libra que se cotizaba en la capital briténica (en un tramo comprendido entre $4,950 por libra, siendo la paridad oficial de $ 5,00). Las divisas papel generadas por la venta del metal se transfe- rian desde Moscd a la cuenta abierta al Ministerio de Hacienda republicano en la Banca Comercial para la Europa del Norte, en Paris, desde la cual D. Juan Negrin disponia bien directamente o por medio de delegados. La operacién tuvo, pues, otfa mecénica que en el caso francés: el Banco de Francia adquiria a la paridad oficial oro las monedas correspondientes Cuadro 3 ESTIMACION DEL ORO FINO ENVIADO A LA UNION SOVIETICA Pesetas espariolas .. Francos franceses - Dalares americanos Marcos alemanes Libras =. Francos belgas Liras talianas : Escudos portugeses Monedas portuguesas antiguas UWE HUES cee see Francos austriacos Pesos mejicanos -- Pesos argentinos Pesos chilenos Florines holandeses Francos suizos Lingotes - Oro en polvo o recortes SUG cea Skene EN GRAMOS ae EN PESETAS ORO LAS RESERVAS DE ORO FINO ches 91.216.188 —-314.191.880 75,60 85.269.211 293.707.8670 91,60 204.928.245 © 705.870.229 82,60 143.162 493.118 = 75.10.4668 —-258.681.277 = 1.245.263 4.289.277 — 1.040.857 3.585.206 — 32.424 111.684 a 286.743 987.679 = 57.991 199.749 = 231.661 797.950 = 79.224 272.885 = 6.020 20.736 = 55 189 = 5 7 = 86.990 299.635 = 792.333 2.729.171 99,30 8 45 = 460.516.851 72,64 FUENTE: Elaboracion propia con los datos del cuadro 1. Sin indicar su procedencia, diversas publicaciones han dado a conover la lexpresién en gramos de fina. NOTAS bierno de Franco la documentacién conservada por el antiguo Presidente de! Consejo. * Segun carta de D. Juan Negrin, de 4 de marzo de ida en su dossier. Banco de Espafa, Car- peta Oro de! Banco de Espana, p. 124. ° El documento va firmado por el contable principal, Sr. Vargin, y un consultor apelidado Leonov. "No corresponde a los hechos la conocida afirna- (en general, libras, francos y délares). Los rusos, quizé por estar confrontados con una mayor va- fiedad de monedas, determinaban con exactitud el oro fino que hubiese realmente en ellas, apli- cando las técnicas de manipulacién del metal se- guidas por la Refineria del Estado. En el aho 1937 se vendid oro amonedado con un peso total de aleacién, seguin acta de depésito, Bombardero «Katuska» de 414.816.808,5 gramos. En la Refineria se de- termind que el metal objeto de transformacién pesaba de hecho 414.824.433,2 gramos. Tras la fundicion se obtuvieron 414.712.930,7 gramos de aleacién convertidos ulteriormente en 374,388.215,7 gramos oro fino y 1.941.751,5 gramos de plata fina. Las pérdidas en el refinado de las barras aleadas ascendieron a 486.705,2 gramos de oro y a 3.843,5 gramos de plata y el eso del metal fino, deducidas todas las perdidas, que finalmente se obtuvo tras la manipulacién fue de 373.901.510,5 gramos de oro y 1.337.928 gramos de plata, amén de 10,8 gramos de platino puro. En cada operacién de transformacién se de- terminaban el oro y la plata resultantes a fa- vor del gobierno republicano, una vez deduci das las cantidades de oro fino que adquiria la Union Soviética a cambio de la entrega de divi sas: en 1937 los rusos compraron 358,5 tonela- das de fino, por lo que el saldo favorable al go- bierno republicano que fue acumulandose desde el comienzo de la venta ascendid a 15.401.510.5 gramos de fino, 1.337.928 gramos de plata y 10,8 gramos de platino *! Ordenes de venta En este mismo aio, en cumplimiento de las quince primeras ordenes de venta, se fundiria y refinaria praciicamente la totalidad de los dolares, B «Asi, pues, el oro espanol depositado ‘en Mosed fue vendido a la Unién Soviética a cambio libras, francos franceses, florines, pesos argenti- os y chilenos que constituyeron el depdsito ini- cial, amén de porcentajes varios de otras mone- das, En 1937 —la operacion se llevé a cabo muy velozmente— las érdenes republicanas recaye- ron no sdlo sobre montantes globales de divisas para transferir a Paris, sino también sobre cantida: Buque soviético en Barcelona des precisas de délares a abonar al Banco de Es- tado en Mosci como importe de los suministros bélicos soviéticos previamente efectuados. Im- porta destacar que, en contra de una opinién am- pliamente difundida, el oro aleado no se trocé di- fectamente en suministros sino en divisas, parte de las cuales se-aplicaron a tales pagos. En el primer afio de guerra la Unién Soviética ingreso 132 millones de délares por tal concepto. En 1938 se cursaron cuatro érdenes de venta de oro adicionales, haciendo un total de 19 las emitidas contra el depésito. La ultima lievaba fe- cha del 28 de abril, Estas 19 6rdenes correspon- den a la adquisicién por parte soviética de 426 toneladas de fino (de las 460,5 iniciales) y a la transferencia a Paris al Ministerio de Hacienda de la Republica Espanola de 245 millones de dolares (de los cuales 132 no fueron a Paris, sino quese queda ron en Moscu), de 42 millones de libras y de 375 millones de francos. E17 de marzo de 1988 se establecié un conve- nio crediticio entre la Republica y la URSS a tenor del cual se constituyé un segundo depésito, des- glosado del primero. A este nuevo depésito se afectaron 34.919.684,8 gramos de aleacién o 31.194.162,7 gramos de fino: 31.110.548 como garantia de las lineas de crédito; 33.279,1 como Cobertura de los gastos de fundicién y refinado y 50.335,6 gramos por razones de conveniencia de manipulacién. También de este segundo depésito —cuyo valor ascendia a poco mas de 35 millones clin de D. Francisco Largo Caballero de que Negrin no le present a la firma tadas las Grdenes. Las seis que se cursaron durante su perfodo de mandato Wevan su con trafitma. Pero en base a tal afirmacién se han dirigido contra Negrin las més duras acusaciones. "1 En mi libro El oro espafiol en la guerra civil, Minis- terio de Hacienda, Instituto de Estudios Fiscales, Ma- drid, 1976, cuadro 19, se recogen las estadisticas rela. HISTORIA 6i86 a Na a Ea ha hi eC re tA de délares— dispondria totalmente el gobierno republicano, pues contra las lineas de crédito se giraron pagos por importe de 36.234.806,25 déla- res. El 2 de agosto de 1938 el ministro de Ha- cienda soviético, A. Zverev, comunico a Negrin y Méndez Aspe que las existencias finales, deter- minadas la vispera, en el depésito n.° 1 eran de 1,88 toneladas de fino '2, Tal remanente se com- ponia de 1.452,7 kilogramos de aleacién (que contenian 1.298.104,4 gramos de fino) y 580.000 gramos de fino procedentes de manipulaciones Previas. El cuadre del movimiento global del oro espafiol en Moscii se reaiza en el cuadro 4: el error maximo de nuestros calculos de 400 kilo- gramos de fino podria disminuir si as leyes obte- niidas en la transformacién total del oro hubieran sido inferiores a las que hemos aplicado, Asi, pues, el oro espafiol depositado en Moscd fue vendido a la Unién Soviética a cambio de divi- sas, material bélico y otros suministros. Es mas, la Republica Espafiola emitié, aunque tardiamer te, disposiciones secretas —como el Decreto Reservado del 29 de abril de 1988— que hacian saltar el rigido corsé impuesto por la legalidad de los tiempos de paz. Sin embargo, ningin prohombre repyblicano ha reconocido pablica- mente, que sepamos, la existencia de tal Decreto. También aqui se observa un paralelismo factico con la politica de Franco, quien lo silencié con todo cuidado, aunque destacados juristas nacio- nalistas se empefiaron en la tarea de demostrar su anticonstitucionalidad D. Juan Negrin y su ministro de Hacienda, Francisco Méndez Aspe, respaldados tras el De- creto contrafirmado por el Presidente de la Repu- blica al dia siguiente de cursarse la ditima orden de venta sobre el oro depositado en Mosci, pro- cedieron a ofrecer a las autoridades monetarias norteamericanas y a ciertas entidades francesas la plata "3 que habia sido trasladada en 1936 de Madrid a los polvorines de Cartagena. Los Esta- dos Unidos adquirieron 1.225 toneladas de alea- clén por un total de 16 millones de délares y en Francia se vendieron 522 toneladas por el contra- valor de otros cuatro millones de délares El Banco de Espafia en Burgos —a través de un abogado posteriormente famoso llamado John Foster Dulles— tratd de impedir, sin éxito, el ago de las adquisiciones de plata en los Estados Unidos. Como en Francia en 1936/37 los intere- ses de las autoridades monetarias eran tales que dificilmente podria el gobierno oponerse a la ‘compra de un metal que acrecentaba las reservas nacionales a cambio de la entrega de moneda pa- pel. En puridad, la argumentacién basada en las resoluciones de la Conferencia de Bretton Woods y de las Naciones Unidas quiza debiera exten derse también a las enajenaciones de oro y plata a Francia y a los Estados Unidos y no recaer tan s6lo en la operacién celebrada con Moscu. Pero, Cuadro 4 MOVIMIENTOS GLOBALES DE ORO EN MOSCU (EN TONELADAS) PROCESO DE TRANSFORMACION PROCESO DEL ORO APLICA DE VENTA CION RE- DEL ORO FINO Oro Equivalen- Remanentes._ MANENTES — aleado cia en fino identificados Enajenaciones finales: Ordenes de venta 1-15 .. 4148 373,9 15,4 3585 Deposito niimero 2 (desglosado del int cial)... - 34,9 312 31,2 449,7 405,1 Ordenes de venta 16-19 ain, Sasa 52,5 15 67,5 Remanentes identificados 210) 1,88 Total general... 510.1 459,48 487,2(°) (')_Estimacion del peso de aleacion de 52,6 toneladas de finoa una ley general de 900 milésimas. Tales érdenes figuran en el dossier Negrin séia en términos de fino. (@) Eatimacion del peso de aleacion de las 1,88 toneladas que quedaban de remanente al 1 de agosto de 1938. (} Sise anade el remanente a1 de agosto de 1338, obtendramos 459,08 oneladas. Una diferencia de 0:4 con el total general de la segunda columna es la Unica partda que no tiene expicacién FUENTE: Elaboracin propia con andlisis contable de los datos de la documentacién entregada por orden de Negrin. NOTAS, cionadas con la transtormacién en fino del oro amone- dado vendido a la URSS en 1937 y que proceden de! dossier entregado por orden de D. Juan Negrin. "? La carta se encuentra en el dossier. Los 35 millo- nes de d6lares devueltos, mencionados por Pravda, se- rian con toda probabilidad fos de! contravalor def se- gundo depésito, "Su movilizacién y venta pueden seguirse en el q que sepamos, nadie ha reclamado a Francia y a los Estados Unidos la devolucién del oro y la plata que la Republica vendid para obtener nuevas di- visas. El problema es otro Es precisamente el énfasis en las divisas lo que permite trasladar a una segunda linea de atencion el tan debatido problema de la valoracién de la Cor amigos URSSY «Negrin tomé sobre si la improba tarea de dirigir en el mas o | estricto secreto la financiacién exterior republicana de la guerra civil» Cartel de la Agrupacién Espa- fola de Amigos de la URSS ayuda soviética. El mayor 0 menor volumen de ésta, expresado en términos monetarios, dejaria un excedente menor 0 mayor de libre disposicion a favor de la Republica para otros pagos interna- cionales hasta llegar al agotamiento del contrava- lor en monedas extranjeras del oro y de la plata vendidos. En realidad, en sus estuerzos de pro- paganda y de tergiversacion la politica franquista quiza se equivocara de objetivo: el contencioso con la Unién Soviética no deberia tal vez haberse mantenido publicamente con respecto al oro, de dificil defensa, pues las ventas son innegables, sino con respecto a la aplicacién de su contrava- lor en divisas, aplicacién realizada a través de un banco francés bajo control soviético. La Banca Comercial para la Europa del Norte fue el unico co- rresponsal del Banco de Espana que se nego a justficar los saldos abiertos en los libros de este wie timo, cuando se reunific6, y que eran favorables a nuestro Banco de Emisién. Con todo, el dossier entregado por orden de D. Juan Negrin permite identificar gran parte de la ayuda bélica soviética durante el crucial primer afio de guerra D. Juan Negrin —infatigable luchador, hombre de Estado— tomé sobre si la improba tarea de dirigit en el mas estricto secreto Ia financiacién exterior republicana de la guerra civil a la par que la alta politica y la conduccién de la contienda. En marzo de 1938 se vio obligado a establecer un convenio crediticio con la URSS, constituyéndose el segundo depésito. Ello no significa que se hu- bieran agotado los saldos en la cuenta del Minis- terio de Hacienda republicano en ia Banca Co- mercial para la Europa del Norte. Durante la pri- mavera y el verano de aquel afio los servicios es- Paftoles y soviéticos continuaron contratando en- tregas de material bélico y el 26 de noviembre de Carteles prosoviéticos y antifascistas impresos en la Espana de la guerra civil 1938 Negrin y Méndez Aspe escribian al Presi- dente de los Comisarios del Pueblo de la Union Soviética demandando nuevos suministros. Mu- nich habia quedado atrés. Los dirigentes republi- canos sefialaban expresamente que «habida cuenta de que las necesidades de la guerra son cada dia mayores y nuestros recursos interiores cada dia mas reducidos, facilmente comprendera usted la situacién en que nos encontramos y que nos obliga a rogarle, con ef mas vivo interés, ha- cer lo necesario para enviarnos las mercancias que han sido objeto de contrato y preparar el ma- ximo del resto que necesitamos para diciembre de 1998, y para cada uno de los timestres de Dificilmente podria hallarse un documento —secreto hasta ahora— que con tanta claridad manifestara la indomable voluntad de Negrin de continuar la lucha por todos los medios. También es evidente que el jefe del gobierno republicano no confid solo en las legendarias gestiones de Hidalgo de Cisneros en Moscu. Parte de las «mercancias» llegaron, aun cuando poco se pudo ya utilizar. Sin duda, Stalin las envié con gran re~ traso El que para entonces se encontraran agotados los depésitos constituidos en la capital soviética Archivo General de! Banco de Espana, Expediente del oro en la guerra civil espafiola, anexo plata, legajo 433. carpetas & a 10, y legajo 434, carpetas 11'y 12. En mi investigacién para el Ministerio de Hacienda, capitu- Jo Il, pp. 311-343, hay una reconstruccién de la ope- racion: "4 Dossier Negrin, Banco de Espafia, Carpeta Oro Banco de Esparia, p. 160. HISTORIA 1687 no significa que la Repdblica no hiciera frente a ‘sus pagos internacionales hasta el final. cY las di- visas situadas en Paris? El cuadro 5 muestra, por ejemplo, las enviadas en 1937 a la Banca Comer- cial para Europa de! Norte, seglin cabe construir de la documentacién entregada por orden de Ne- in 3 Bos son las posibles altemativas que todavia seria preciso demostrar por encima de toda duda: el gobierno de D. Juan Negrin liquidé escrupulo- samente el pago de la ayuda soviética transmi- tiendo a la URSS la parte correspondiente de ta- les divisas 0, por el contrario, dejé a ésta ciertas deudas pendientes de pago (como afitman los ru- 0s). En ambos supuestos, la aplicacion de los fondos depositados en Paris dejaria 0 no un re- manente a disposicién de! gobierno republicano ‘que Io destinaria 0 no a la financiacién del exilio. La Banca Comercial para Europa del Norte debe- tia tener constancia de tales operaciones, absolu- tamente excepcionales, Ahora bien, tampoco cabe destacar que el banco francés bajo control soviético retuviera en ‘su poder los saldos que quedaran al término de la guerra. Es significativo, por ejemplo, que en di Ciembre de 1938 la Banca Comercial para la Eu- Cuadro 5 REMESAS ENVIADAS DESDE MOSCU A PARIS EN 1937 NUM. ORDEN FECHA EQUIVALENCIA TOTAL PETICIONES. IMPORTE aon DEL ENVIO ENE ENE 2 2. 3.1937 1.500.000/0/0 —_1.500.000/0/0 $ 7.665.500 1.567.683/1/9 3.067.683/1/9 3 5.31937 £ 2.046.035 2.046.035/0/0 10- 3-1937 —$_5.000.000 1.024.275/6/6 15. 3-1937 $10,000.00 2.046.663/18/9 22. 3.1937 § 5.000.000 1.023.541/9/1 31- 3.1937 §_10.000.000 2.086.035/16/1 8,186.551/10/5 5 5. 4.1937 §25.000.000 5.104.645/8/7 15. 41937 § _15.000.000 3.056.670/1316 5- 5.1937 FF 250.000.000 2.275.830/13/7 14. 5.1937 € 1,000.00 1.000.000/0/0 29- 51937 £ 810.000 ‘810.0000 12,247.146/11/8 6 29. 5-1937 $2,600,000 £ 690.000 1.216.166/19/5 2-6-1937 ££ 810.000 '810.000/0/0 17- 6-1937 FF 125,000,000 4.927.141/11/4 7-7-1937 £ 1.000.000 4.000.000/0/0 26- 7-1937 £—-3.875.000 3.875.000/0/0 8.028.308/4/9 16 29-1937 $ _§,000,000 4.007.049/6/11 5-9.1937 £ 2.100.000 2.100.000/0'0 10- 9-1937 $10,000.00 2.020.202/0/5 15- 91937 £ 2.000.000 2.000.00010/0 21- 9.1937 £ 1.000.000 4.000.000/0/0 28. 9-1937 2.400.000 S$ 385.750 10,605.1416/5 Remesa procedente de saldos acumulados previamente 1-9-1937 £ 1.800.000 1.500.000/0/0 1.500.000/010 15 31-10-1937 £2.013.895/17/8 —_2.013.895/17/8 5-11-1937 $10,000.00 2.009.040/13/8 28-11-1937. £ 2.002.002 2.002.002/0/0 29-11-1938 £ 4,004,004 4,004.004/0/0 —10,028.942/11/4 Total .... 53.663.77316/4 FUENTE: Elaboracion propia con datos de la documentacion entregada por orden de Negrin NOTAS '5 En ef epistolario Prieto-Negrin, éste seftalaria que el ministro de Hacienda, de acuerdo conmigo y con- forme aun plan minuciosamente estudiado y preparado desde hacia mucho tiempo, trato de asegurar en paises © por procedimientos en que nuestro derecho sobre los recursos del Estado republicano no pudiera ser puesto ropa del Norte destinase mas de 10 millones de francos a pagos de mera tesoreria, siguiendo ins- trucciones del Banco de Espafia republicano. Tal posibilidad hace que ciertos circulos hayan pen- sado en una expoliacién a la Republica y en la sustraccién de una financiacién adicional para el exilio republicano. Si la Unidn Soviética nunca ha aportado el menor soporte documental respecto al crédito de 50 millones de délares que oficiosa- mente declaré haber otorgado al gobierno de Rlemiern atmos ens bart etree : «Todavia hoy el silen sobre el tema ha permitido aun autor calificar tal decision de "auténtica traicion a la causa del pueblo’ La primera venta de! oro fe. chada en Valencia, 16 de fe brero de 1937, y firmada por Largo Caballero y Negrin D. Juan Negrin (y el impacto politico y propagan- distico de tal aporte hubiera sido enorme, destro- zando el curioso mito montado con tanto esfuerzo y tanta miopia por el general Franco), las referen- cias a saldos de la Banca Comercial para Europa del Norte brillan por su ausencia en las escasas versiones que la URSS ha patrocinado. No es necesario detenernos aqui en las impli- caciones histéricas y politicas que se abren si aquella posibilidad fuese cierta: :podria haber ‘ocurrido que la Unién Soviética, que apoyé en el terreno material a la Republica hasta casi el final, |e asestara una pufalada en el terreno financiero? ZEntregé los remanentes de divisas, caso de que quedaran algunos en Paris, al gobierno Ne- grin? "4, Hay alno cierto tras los rumores que afirman que parte de las divisas depositadas en la Banca Comercial para la Europa del Norte sirvie- ron para financia: el Partido Comunista Francés? Estas, entre ctras muchas preguntas, podrian plantearse. Si el régimen franquista no hubiese temido una discusién franca de las mismas y se hubiera atrevido a revelar las perspectivas que suscita la documentacién entregada por orden de D. Juan Negrin, quiz hoy estuvieran resueltas muchas de nuestras dudas. Pero Franco no que- ria, no podia hacerlo. En el tema del oro su pol tica fue alicorta desde el comienzo. Al final, todo se subordind al mantenimiento del mito de que la Unién Soviética se habia apropiado ilegalmente del metal. D. Juan Negrin sabia las respuestas. Habfa diri- gido la operacién casi desde el primer momento. Conocia las ventas adicionales verificadas’ en Francia y en los Estados Unidos. Se habia dotado Primera y altima pagina de! acta soviética de la recepcin el oro, firmada por Grinko, Krestinski y Marcelino Pas- ‘cua, embajador republicano en fa URSS. de una legalidad al efecto y controlado la disposi- cién de los fondos, contrapartida del metal. Se habia preocupado de preparar la financiacién del exilio. Desgraciadamente, las preguntas no han tenido respuestas hasta el momento. D. Juan Negrin quiso, eso si, que el Estado Espahol co- nociera lo que habia pasado con el oro. Cabe es- Pecular acerca de los moviles que le indujeron a ordenar la entrega al gobierno de Franco de la documentacién en su poder. Algunos ha aducido su colaborador, O. Mariano Ans6. De ellos, varios son verosimiles; otfos, no: su exposici6n contie- ne, ademas, diversos errores. No es cierto, por ejemplo, que los ultimos en- vios de suministros bélicos soviéticos no llegaran a Espana: Ramén Salas los ha documentado. Es raro que D. Juan Negrin entendiera que «ningun envio de armas y municiones hecho a Espafia obligaba a ésta a su pago»: la Republica pag6, dolar tras délar, 132 millones a la URSS sélo en el ao 1997. Dificilmente podria sefialar Negrin que, una vez terminada la guerra civil, nunca se hizo «la mas insignificante disposicién de fondos so- bre el oro en poder de la URSS», «a pesar de las presiones recibidas en dicho sentido». Pero, de > en peligroso itigio, todos los medios utlizables para remediar, en lo posible, el infortunio de nuestros com- patriotas...» Negrin declaré haber disouesto de alrede- dor de unos 250 millones de francos. HISTORIA 16:88 quién? Antes de que acabara 1938 los dos depési- tos de oro estaban practicamente liquidados en su totalidad, eVenganza de Franco? El misterio que, desde julio de 1936, rode la ‘operacién de venta de oro hizo que el gesto de Negrin al ordenar la devolucién de la documenta- cidn que habia conservado fuera mal interpretado. Sin duda en los circulos del exilio se crey6 en la subsistencia del depdsito. El jefe del gobierno re- publicano, Gordén Ordas, entregé un comunicado a la prensa en el que hacia referencia a la in- mensa «responsabilidad contraida por el doctor Negrin al no haber tomado medidas serias y se- guras encaminadas a dejar bien garantizado ese oro a disposicién del primer gobierno legitimo que se constituya en Espafia». Todavia hoy el silencio sobre el tema ha permitido a un autor calificar tal decision como «auténtica traicién a la causa del pueblo espafiol y de la Republica». Sin duda, la negativa de Franco a dar a conocer la venta del oro ha ensombrecido la figura de Negrin. Habra sido una venganza? Los espafoles podemos meditar acerca de las razones por las cuales el ré- gimen franquista prefirié lanzarse a una campana centrada en la reciamacién del oro. Sin embargo, en las condiciones monetarias, politicas y diplomaticas de los afios treinta la gue- fra civil no hubiera podido mantenerse posible- mente durante tanto tiempo de no haber sido fi- nanciada por el oro del Banco de Espafia y el en- deudamiento exterior Bajo la enérgica direcci6n de D. Juan Negrin las grandes reservas metélicas espafiolas presta- fon una aportacién esencial a la lucha. El oro acumulado durante tantos y tantos afios, cuyo in- cremento habia cgnstituido uno de los permanen- tes objetivos de la politica econémica de la paz, iba a tener un destino excepcional. En una con- frontacién total, la economia hubo de plegarse al servicio de las necesidades de la guerra. Los re- cursos se movilizaron sin tasa, por ambos lados, para conseguir a victoria. El oro del Banco de Es- pafia no fue de los menos importantes. «Hay que tener consideraciones con los vivos. A los muertos sélo se les debe la verdad», afirmé en cierta ocasién Voltaire. Tal lema na guiado nuestra investigacién: la necesaria clarificacién politica e histérica de los interrogantes aun abiertos en el tema del oro permitiré determinar con mayor precision cualitativa no cuantitativa los contornos de la financiacién exterior de la guerra civil impul- sada por la Republica a través de la movilizacion y venta de las reservas metalicas. Sus lineas esencia- les ya son conocidas del lector. Es de contiar, sin embargo, que el reciente es- tablecimiento de relaciones diplomaticas norma- les entre el Estado espafiol y el soviético lieve aparejada la posibilidad de encontrar respuesta a tales interrogantes. DOCUMENTO DECRETO RESERVADO DEL 29 DE ABRIL DE 1938 Las circunstancias de la guerra que en defensa de la ‘independencia de Espana sostiene e! Gobierno legttimo de la Repibice, exigen que, al esfuerzo miftar de los espafoles, contribuyan los recursos econémicos del pis. No es dudoso que entre éstos y con el carécter de Tesoro Nacional héllanse las reservas de oro y plata acumuladas por el Banco de Esparia en razén a su privi- legio de emisién de biletes, y, por tanto, es menester ‘autorizar la disposicion de las mismas sin perjuicio de la ‘obigacion de reembolso que el Estado contraiga para ‘con aque! Establecimiento en igual proporcién en que se utlicen. ¥ ello en fa media estrcta de las necesida- des y en las condiciones de excepcional siglo que la caracteristica especial de la guerra de Espana Impone. Porlo expuesto, y teniendo en cuenta fos términos de la Ley de 14 de octubre de 1937, por la que se autoriza al Gobierno para legislar por Decreto sobre las siguien- tes materias: «Determinacion del limite méximo de la circulacién, estableciendo fas coberturas metéicas, en valores, efectos 0 créditos que deben garantizar cual- quier especie de billetes 0 monedas-papel; fijacién de fos limites y condiciones de los créditos que puedan ser abiertos al Estado por las Entidades pabiicas de crédito; y liquidacién de las sitvaciones juridicas y de cuentas creades por las necesidades de la guerraw; de acuerdo con el Consejo de Ministros y @ propuesta del Ministro onomia, se decreta lo siguiente: Anticulo primero—Las cantidades de oro y plata en moneda, lingotes 0 barras, propiedad de! Banco de Es- afia, custodiadas por el Ministerio de Hacienda y Eco- nomia en méritos de! Decreto Reservado de 13 de sep- tiembre de 1936, figurarén en el Activo de! Banco de Esparia en cuentas denominadas «Oro y plata del Banco bajo la custodia de! Ministro de Hacienda y Eco- nomia». EI Ministro de Hacienda y Economia, de ‘acuerdo con el Presidente del Consejo de Ministros, podré encomendar la conservacion de las especies a {que Se refiere e! pérrafo anterior a las personas 0 enti- dades que repute ofrecen garantia en la custodia tanto €en el orden material como en el de su Seguridad juridi- a. ‘Articulo segundo.—Se autoriza al Ministro de Ha- cienda y Economia para tomar a préstamo con destino a Jas necesidades de la guerra las cantidades indispensa- les de oro y plata en monedas, lingotes 0 barras, pro- iedad del Banco de Espafia; y a este establecimiento ‘para prestarlas al Ministerio de Hacienda y Economia, Los expresades préstamos quedarén perfeccionados ‘mediante una Orden que de acuerdo con el Presidente del Consejo de Ministros expedird e! Ministro de Ha- cienda y Economia, sin perjuicio de formalizar en su ofa los oportunos créditos con aplicacién a Presupuestos. Dicha orden obligaré a! Banco de Espafa a la entrega de las especies y cantidades a que se refiera, y por las mismas, constituré titulo de crédito a favor del Banco, represeniativo de la obligacién de su rembolso por el Estado Espafiol. Cuando las especies prestadas fueran de aquellas que se halen en custodia en el Banco de Espafa, se hard enirega a ésie de la Orden original Cuando las especies prestadas fueran de aqu tituidas bajo la custodia del Ministro de Hacienda y Economia, este retendrd en su poder ia Orden del prés- tamo para descargarse en su dia de la obligacion de entregar al Banco de Espana las cantidades de que es se elevara sobre la ‘suma prevista en ésta, hasta el importe total de los gas- tos extraordinarics que ocasionen las necesidades de la guerra, aun cuando éstos no hubieran sido formalizados en Presupuestos sin que el total pueda exceder de /a Giffa de 18.000.000.000 de pesetas. Para este cémputo se estimardn por su valor nominal los préstamos en oro y plata 2 que se refiere ol articulo segundo de este De- creto. En caso necesario podré acordarse mediante De- creto la aplicacién de fa cifra a que se refiere el parrafo anterior. Articulo séptimo—Se autoriza igualmente af Banco de Espafta para poner en circulacién billetes por encima de las cantidades que autorizan las reservas previstas en la Ley de Ordenacién Bancaria y hasta una suma igual al 60 por 100 del importe de la cuenta de Tesorerfa del Estado por anticipas no realizados en oro y plata Arliculo octavo —€l Gobierno, por Decreto, regularé los gravamenes a satisfacer por el Banco de Espana por los aumentos de la circulacién fiduciaria autorizados en el articulo anterior, asi como los intereses que deberdn satistacer por saldos de la Cuenta de Tesoreria de! Estado. Articula noveno—Los preceptos cantenidos en el presente Decreto se aplicarin a las situaciones juridicas y disposiciones realizadas por el Ministerio de Hacienda, y Economia y por el Banco de Espafia en las materias a que se refiere, convalidéndose aquellas desde sus fe- chas respectivas, Articulo décimo—Quedan derogadas las disposicio- nes de la Ley de Ordenacién Bancaria de 29 de no- viembre de 1931 y de la de Administracién y Contabil dad de la Hacienda Publica en cuanto se opongan a los términos del presente Decreto. Articulo undécimo—El presente Decreto entraré en vigor desde la fecha de su firma, reservandose la publi- cacién del mismo en la Gaceta de la Republica, hasta el momento en que el Gobierno lo considere oportuno. ‘Anticulo duodécimo—Se autoriza al Ministerio de Hacienda y Economia para dictar las disposiciones ne- cesarias a la ejecucidn de este Decreto, ‘Dado en Barcelona @ 29 de abril de 1938. (Firmado)—Manue! Azafia (rubricado)—EI Ministro de Hacienda y Economia (firmado).—Francisco Méndez Aspe (rubricado). FUENTE: AGBE, Expediente del oro en la guerra civil espafio- la, doc. 127. ‘Archivo de la Presidencia del Gobierno, Documentacion de Burgos, legao 9, carpeta 10. Carros soviéticos modelo TB-5 en la guerra civil FIJESE BIEN LA TARJETA QUE SE PUEDE USAR EN MAS DE 125 CAJEROS = PERMANENTES LAS 24 HORAS DEL DIA DISTRIBUIDOS EN 60 CIUDADES 42 PROVINCIAS CONVIERTA EN UNA RUTINA LA NECESIDAD DE PROVEERSE DE DINERO EN EFECTIVO. SIN MOLESTIAS DE HORARIO DE FESTIVIDADES DE ESPERAS Y CONTROLES DE IMPRESOS DE AGLOMERACIONES i i : g i BANCO MULTICARD POPULAR PARA OBTENER DINERO EN EFECTIVO ESPANOL LUCHAS SOCIALES EN LA BAJA EDAD MEDIA Por Julio Valdeén Catedrético de Historia Medieval en la Universidad de Valladord N el periodo comprendido entre principios del siglo XIV y el primer tercio de! siglo XVI se in- tensificaron las luchas sociales en Europa. Desde Escandinavia hasta la Peninsula Ibérica y desde Inglaterra hasta Bohemia se produjeron numerosas revueltas populares, protagonizadas basicamente por Jas masas populares del campo y de las ciudades. Aunque las diferencias entre los distintos movimientos eran muy acusadas, tanto por lo que se refiere a su génesis como a su composicién interna, a su trayectoria yal grado de intensidad que alcanzaron, todos ellos ten/an un denominador comun: eran la expresion de una acentuacién de las contradicciones que existian entre los grupos sociales antagénicos. La contlictvidad social fue muy aguda précticamente en toda Europa en los siglos finales de la Edad Media. No obstante, tomando como base factores de indole cronoldgica y geogréfica, se puede establecer una diferenciacién. A lo largo del siglo XIV las luchas sociales llegaron a su maxima i tensidad en Francia, Flandes, Inglaterra e ltalia. En el siglo XV los conflictos més graves tuvieron lugar en regiones peritéricas con respecto al rea anterior, Bohemia, Escandinavia y la Peninsula lbérica En 1323 Ia legion de Flandes maritimo fue sacudida por una revuelta campesina de gran inten sidad, que duré cuatro afios y dej6 profundas huellas. Poco tiempo después, a ralz de la prohibicion inglesa de exportar lanas a Flandes, estallaba una revuelta en Gante diigida por Jacobo van Arte- velde (1338). Aquello fue simplemente el primer chispazo de un conflicto endémico que se exten- did en anos sucesivos a diversas cludades de Flandes (Ypres, Brujas...) y que en muchas oca- D Revuelta contra los impuestos instituidos por Felipe Hermoso de Francia (Sigios XIll-XIV) siones degenero en enfrentamientos entre los propios artesanos. En 1358 las llanuras del centro de Francia fueron testigo de los furores campesi- nos. Se trata de la Jacquerie, revuelta de una vio- lencia inusitada segun los testimonios de la épo- ca. Por las mismas fechas tuvo lugar en Paris una rebelidn de cardcter burgués, acaudillada por el preboste de los mercaderes, Etienne Marcel. En la década de los sesenta se organizé en la zona montafiosa del macizo central francés el movi- miento de los Tuchins, compuesto por bandas de campesinos y de artesanos, y que durante unos veinte afios campé por sus respetos en aquella zona En 1378 el centro de la conflictividad social se desplaz6 a la industriosa ciudad de Florencia. Alli los Ciompi, grupos de la mas baja extraccién social, contra la Sefioria de la ciudad. consiguiendo establecer su dominio por un breve periodo. En 1381 los campesinos de las llanuras del sur de b ml r (IF y {\ on «Lo caracteristico del siglo XIV en Europa occidental fue la generalizacién de los contlictos bélicos...» (batalla dé L’Ecluse, guerra de los cien aos) Inglaterra, capitaneados por W. Tyler, protagoni- zaron una revuelta de amplio alcance, que cul- mind con su entrada en Londres. En 1382, como conclusién de un proceso iniciado afos atras y que tuvo en los tejedores a su principal elemento impulsor, se constituia la comuna en Gante, nom- brandose primer capitan de la misma a Felipe van Artevelde. En el siglo XV continué Ia conflictividad en los paises citados, si bien remitié de intensidad. No obsiante las luchas sociales de mayor intensidad se localizan fuera de ese area. Hubo sublevacio- nes campesinas en Escandinavia. En Bohemia la revuelta husita, junto a elementos de caracter na- por supuesto religioso, offecia un indu- nido social, de signo antifeudal Conflictos peninsulares Por lo que se refiere a la Peninsula Ibérica los conflictos sociales mas agudos y mejor conocidos por la historiografia, tuvieron lugar en el siglo XV, aunque sus precedentes pueden rastrearse en la centuria anterior. La primera agitacién social im- portante de fines del Medievo fue probablemente la revuelta capitaneada por Berenguer Oller en Barcelona en 1285. A lo largo del siglo XIV en el reino de Castilla se agudiz6 el enfrentamiento entre el campesinado y la nobleza teudal, desem- bocando en revueltas antisefioriales, como la de Paredes de la Nava de 1371 0 la de Agreda de 1395. En Catalufia los efectos negativos de la cri- sis del siglo XIV y la practica por los sefiores del norte de! Principado de los «malos uss» pusie- ron las bases de la sublevaci6n de los paveses de remensa, cuyos primeros sintomas surgieron ha- cia 1380. HISTORIA 1668 la repeticién de las malas cosechas, en las desfa- vorables condiciones meteorolégicas, en la fre- cuencia de los «afios duros». La crisis agraria de los afios 1315-1317 fue el punto de partida de un dramatico circulo vicioso cuya conclusion Idgica era el terrible espectro del hambre y de sus natu- rales consecuencias, el incremento de la mortali- dad y la debilitacion de las defensas biolégicas de la poblacion Por tiltimo hay que tener en cuenta el saldo ne- gativo de las guerras. Lo caracteristico del siglo XIV en Europa occidental fue la generalizacion de los conflictos bélicos, desde el enfrentamiento franco-inglés, conocido con el nombre de guerra de los Cien Afos, hasta las numerosas contien- das dindsticas (reinos hispénicos, Inglaterra...). El caracter devastador de la mayoria de los comba- tes, sin precedentes en las guerras de sigios an- teriores, y la practica del saqueo y el pillaje por las bandas de mercenarios, tuvieron consecuencias sico de las relaciones sociales se establecia en torno a la dicotomia senores-campesinos. La «clase feudal», integrada por la alta nobleza y los grandes dignatarios de la Iglesia, obtenia una Parte muy elevada de la riqueza social, que se canalizaba a través de vias muy variadas: rentas de la tierra, monopolios sefioriales, derechos ju- risdiccionales, etc. Los «sefiores» se valian de medios de presién de caracter extraeconémico, entre los cuales ‘se hallaba la trama ideolégica de la division de la sociedad en estamentos, cada uno de ellos con una determinada funcién social y Un status juridico propio. El campesinado, independientemente de la enorme variedad de situaciones diversas que ha- bia en su seno, consfituia la fuerza de trabajo fun- damental de aquella sociedad. Todo salia, se dijo en las Cortes de Briviesca de 1386 a propésito del origen de los cuantiosos bienes que se con- sumian en la corte, «de cuestas y sudores de la- «Muchos movimientos tenian un fuerte componente an- ticlerical, pero al mismo tiempo amplios sectores det bajo cleo. simpatizaban con las revueltas» (obispo: ssefior feudal, siglo XIV) nefastas, especialmente en el medio rural, provo- cando la destruccién de cosechas, de ganado y de instruméntos de labor. Pero estas catastrofes, a pesar de su indudable espectacularidad, no pueden ser consideradas como causa de la acentuacién de las luchas socia- les. En todo caso su contribuci6n incrementd las dificultades, propicié una coyuntura hist6rica des- favorable y, por tanto, agravé las contradicciones sociales existentes. Movimientos clasistas Para explicar correctamente las luchas sociales de los siglos XIV y XV es preciso pantir del analisis previo de la estructura de la sociedad. El eje ba- «...L0s testimonios conservados del siglo XIV insisten en la repeticion de las malas cosechas, en las desfavo- rables condiciones meteorolégicas, en la frecuencia de Jos anos duros» (trabajos agricolas, grabado aleman del siglo XVI, Bib. Univ. de Granada) bradores». Paralelamente, en algunas regiones del Occidente de Europa (Flandes, norte de Ita- lia), se estaban desarrollando los primeros ele- mentos del modo de produccién capitalista. Por una parte estaba el grupo de los maestros y los grandes mercaderes, que formaban una aristo- Cracia de caricter corporativo; por otra, la masa de los artesanos, cuya condicién se asemejaba cada dia mas a los obreros asalariados. Esta es- pecie de proletariado urbano, que vendia su fuerza de trabajo a los poderosos, estaba alejada del poder politico de sus ciudades, tenia practi- camente cerrado el acceso a la maestria y encon- traba numerosas trabas para organizarse en aso- ciaciones. Ahora bien, en el siglo XIV, el enfrentamiento entre sefiores feudales y campesinos por una par- te, entre el patriciado y las masas populares por otra, que estaba inscrito en la estructura misma de la sociedad, se agudizd, salié a la superficie y dio lugar a la aparicién de conflictos violentos entre los grupos antagdnicos, La explicacién de este pro- Ceso Se encuentra en la reaccién popular ante el intento de las clases dominantes de intensificar su explotacién, por la reproduccién de las relaciones sociales existentes tropezaba con serias dificulta- des. Pero este proceso era anterior al siglo XIV, por lo tanto, su explicacion no tiene relacién directa con las catastrofes de la citada centuria. Kosminski al estudiar la evolucién de la renta feudal en Ingla- terra a partir del siglo XI, ha demostrado cémo las premisas de las luchas sociales del siglo XIV ve- ian dadas desde el sigio anterior. A. Cunhal, en su trabajo sobre la lucha de clases en Portugal a fines de la Edad Media, ha sefialado el papel irrele- vante que para la comprensién de esa problema- tica tiene la crisis demogratica del siglo XIV. En 1378 el centro de la contlctividad social se desplaz6 a la industriosa ciudad de Florencia, donde los Ciompise sublevaron contra la Sefioria de la ludad (Florencia, grabado en madera, Museo Estatal de Berlin) De todos modos no puede negarse que la cri- sis del siglo XIV jug6 Un papel importante en la exacerbacién de los antagonismos sociales, aun- que sdlo fuera como elemento detonador. La caida de las rentas sefioriales en los siglos XIV y XV esté suficientemente comprobada en diversas regiones del Occidente de Europa. No cabe duda de que el retroceso de los ingresos sefioriales fue a su vez el punto de partida de la puesta en mar- cha de una politica agresiva por parte de la clase feudal, politica que algunos historiadores han bau- tizado de ‘gangsterismo nobiliario’. La presion fis- cal sobre el comun, sentida en el siglo XIV con mayor aguaeza precisamente por la depresin ge- neral de la época, provocd en muchos casos reacciones violentas. La rebelién de Flandes mari- timo de 1323 0 la del campesinado inglés de 1381 tuvieron su origen en un rechazo popular a los propésitos del poder piblico de percibir nue- vos tributos. No obstante para comprender mejor el caracter de los confiictos sociales de finales del Medievo es necesario analizar la composicion y los objeti vos de los movimientos de rebelidn. Estos esta- ban integrados basicamente por campesinos y ar- tesanos y sus propdsitos eran olaramente anti- feudales y antipatricios. Nada mas clarificador para ello que oir la voz de los cronistas de la ¢po- ca, los cuales escribian desde posiciones préxi- mas a las clases dominantes. «Gentes de diver- sas aldeas se reunieron en el Beauvaisis y afirma- ron que todos los nobles del reino eran unos trai- dores y que seria un gran bien destruirlos», dice Froissart, al relatar los sucesos de la Jacquerie de 1358. «Los campesinos, se lee en unos parrafos alusivos a la misma revuelta de una cronica de Jean de Venette, viendo que los nobles no les revuelta de una violencia inusitada segin los testimonios de la 6poca» (campesinos prisioneros de Carlos el Malo de Navarra, 1358) protegian, antes al contrario les oprimian con tanta dureza como si fueran enemigos, se suble- varon contra los nobles de Francia.» Estos textos revelan una hostilidad profunda de los canpesi- nos hacia la clase sefiorial Las masas populares rebeldes desplegaron una furia sin limites contra sus enemigos de clase. He aqui lo que dice Lope Garcia de Salazar al narrar la revuelta de los Hermandinos contra los caballe- ros y los sefiores de Galicia: «Echaronlos de to- das sus tierras e heredamientos, que un solo va- sallo ni renta no les dexaron, derribaronios todas las fortalezas, toviendolos ,cercados, tirandolos con grandes trabucos e otros pertrechos». A veces los cronistas descubren las motivacio- nes objetivas del conflicto, aunque Iuego tratan de desacreditar a los revoltosos, afirmando que ha- D> HISTORIA 1667 «Frente 2 la agresividad creciente de los grandes, el simple retomo a las costumbres de antano era considerado bian sido manejados por dirigentes sin escrépu- los. Asi el citado Froissart, refiriéndose a la suble- vaci6n de los labriegos ingleses de 1381, despues de reconocer que en dichos paises los nobles stenian grandes prerrogativas sobre sus hombres y los mantenian en servidumbre», sefiala que los campesinos fueron «empujados por las predica- ciones de un sacerdote loco, John Ball» y dirigi- dos por un capitén llamado Wat Tyler, . La expe- riencia es fo Unico inmediatamente evidente, cor tanto el saber primero y fundamental. Todo lo demas, ciencia, inteleccidn, sabiduria, etc., tiene caracter mediato, derivado, y su certeza depen- de, en consecuencia, del rigor légico con que se efectien los pasos que conducen desde la in- mediatez experimental a las conclusiones cienti- ficas. La importancia de este modo de plantear el problema de la ciencia es doble. Por una parte, supone la destruccién completa del paradigma paradigma medieval del cchocimiento cientifico. Por otra, la entronizacién definitiva de la experiencia como base del conocimiento cientifico y, con ello, el ‘origen auténtico de la ciencia moderna. Esta da ya Sus primeros frutos, en efecto, en manos de los discipulos de Ockam, Buridan, Nicolas de Oresme, Alberto de Sajonia. Pero no es éste el lugar de exponer sus logros cientificos La unica funci6n que aqui pueden y deben ju- gar estos nombres es la de hacer de fondo posi- tivo en el que resalte la mayor de las deficien- cias cientificas de la Espana medieval: la inexis- tencia total de un movimiento rigurosamente nominalista. Verdad es que a fines del siglo XV y en los primeros afos del XVI existen ciertos es- Pafioles que profesan el nominalismo: Jacobo Magno, Jerénimo Pardo, Juan Mayor, Gaspar Lax, Juan Dolz de Castellar, Fernando de Enci- nas, Antonio y Luis Coronel, etc. Pero es signifi- cativo el hecho de que su actividad docente no desarrollara_en las universidades espafolas, sino en la Universidad de Paris. Espana, que vio nacer en Europa el paradigma de la ciencia me- dieval, no contribuy6 ni poco ni mucho a su su- peracién, {Por qué? doctrinas tales como la de la «teocracia pontifi- cia» y la «Cristiandad. La estructura de la cien- cia de! «agustinismo avicenizado» esta directa- mente relacionada y condicionada por estas ins- tancias econdmicas e institucionales y es in- comprensible sin ellas. Entre los anos 1150 y 1300 alcanza el modo de produccién feudal su época de maximo flore- cimiento y apogeo, pero a la vez es ya menos libre, menos creador y amenaza venirse abajo; de ahi su derrumbamiento a partir de los prime- ros afios del siglo XIV. En el orden institucional, esta época coincide con la concesién de una cierta autonomia, libertad e independencia al poder eclesiastico respecto del civil, y a éste en felacién a aquel, en el caso de los tedlogos mo- derados (Cf. Santo Tomas, /n I! Sent. 44, exp. text. ad 4), y en el de los mas extremistas, los averroistas latinos, a la afirmacién de la total independencia de los dos poderes (Juan de Jandum). EI paradigma cientifico aristotélico- averroizante se halla condicionado en su naci- miento y evolucién por estas caracteristicas in- fraestructurales ¢ institucionales, y es incom- prensible sin ellas. Grabado de la versién arabe de Materia médica Ciencia y sociedad Analizado a nivel continental, europeo, el pro- blema de las relaciones entre ciencia, de una parte, y economia y sociedad, de otra, tiene una explicacién que, al menos en esquema, resulta bastante sencilla. La fase preparadigmatica, que abarca del afio 400 hasta, aproximadamente, el 1150, se corresponde con alguna exactitud con el periodo de desiruccién del modo de produc- cién antiguo (entre al aio 400 y los alrededores del 850), la progresiva formacién del feudalismo (en el siglo X) y la aparicién de un feudalismo en ascenso (a partir del afio 1000 y hasta el 1150) En el orden institucional, esta fase va unida a Mapa de Espaia (del llamado Atlas catalan, siglo XIV) Finalmente, desde los primeros afios del siglo XIV, 0 ain antes, se hace evidente en casi todos los paises de la Europa occidental la crisis del sistema feudal, pues éste ha dejado ya de ser favorable al desarrollo de las fuerzas producti- vas: la poblacién aumenta de numero y la es- ‘ructura agricola feudal es incapaz de hacer frente a sus necesidades, por lo que se suce- den hambres terribles, epidemias célebres, le vantamientos campesinos, etc. Esta crisis in- fraestructural se acompana de otra institucional de no menor envergadura; la separaci6n total de Iglesia y Estado, que se encarna en la lucha en- tre Juan XXil y Luis de Baviera, y que en el as- ecto doctrinal defienden, junto a los averrois- tas, los nominalistas, y muy en primer lugar Gui- Wermo de Ockam. El posparadigma nominalista es incomprensible sin su consideracién como momento de esta estructura historica que es la fase de descomposicién del modo de produc- ci6n feudal ‘A grandes rasgos, esto es lo que habria de decir a propésito de las relaciones entre ciencia y sociedad en relacién con los paises centroeu- fopeos: Francia, el Norte de Italia, etc. Afja- diendo inmediatamente, eso si, que dadas las caracteristicas propias de la estructura feudal, en las que existen estamentos fuertemente se- parados y una pequefiisima movilidad social, la ciencia no se produce ni se utiliza mas que por y para los grandes «sefiores» medievales, bien eclesiisticos, bien civiles, es decir, los bellato- res y los oratores. Piénsese, por ejemplo, en la medicina. Hay, a su modo, una medicina cienti- fica en la Europa medieval, la de Avicena, la de ‘Averroes, la de Arnau de Vilanova, la de Pietro de Abano. Pero sera un tremendo dislate histérico el pensar que esa es la tinica medicina medieval, a que llega a toda la poblacién. Hoy sabemos con bastante exactitud que de las escuelas si- nagogales, abaciales, catedralicias y contiguas a las mezquitas, primero, y de las facultades uni- versitarias, después, no salian mas que un ni- mero muy teducido de profesionales que eran inmediatamente absorbidos por los estamentos superiores de la sociedad medieval: reyes, se- fiores feudales, obispos, abades, etc. Los esta- mentos inferiores, que abarcaban la casi totali- dad de la poblacién, no recibian asistencia mé- ica cientifica, sino que seguian practicando una medicina puramente empirica y magica. Y lo que se dice de la medicina es aplicable, mutatis mu- tandis, a la astronomia, la filosofia 0 la teologia Los libros astronémicos y astrolégicos tenian Por funcién fundamental conocer las épocas Covista del siglo XIN! Astrénomo arabe Propicias para que los sefiores y reyes llevaran ‘a cabo sus hazafias bélicas o para los cultivos fructiferos y provechosos de sus tierras. Pero esto, que a pesar de su esquematismo es en cierto modo exacto cuando se habla de la Edad Media europea, lo es menos en el caso concreto de la Peninsula Ibérica. La razon esta en que Esparia, a todo lo largo de la Edad Me- dia, no pertenece al «nticleo» de la formacién feudal europea, sino a su «periferias, lo que hace que en ella los rasgos y etapas tipicos del feudalismo europeo no sean del todo exactos. Mas atin, sino de una formacién «fronteriza»: fronteriza con el Islam occidental, cuya estruc- ura socioeconémica no es. propiamente «tributaria-evolucionada» 0 «feudal», sino «tributaria-mercantil». Esto hace que, tanto en el Ambito musulmén como en el cristiano, en la Peninsula Ibérica se dé mas un «proto- feudalismo» que un «feudalismo» propiamente dicho. Esta es la razén social y econdmica del cu- fioso hecho que hemos podido constatar en el analisis de la ciencia medieval espafola: el pre o protofeudalismo de la Peninsula Ibérica hace que las maximas aportaciones cientificas se hallen a un nivel «pre-paradigméticom, y que los desarro- llos paradigmaticos y posparadigmaticos se efec- tden de modo practicamente total fuera de nues- tra Peninsula, concretamente en los territorios «nucleares» de la formaci6n feudal europea Franola, Norte de Italia, Inglaterra La importancia de este desajuste espafol en la fase final de la Edad Media fue, como puede imaginarse con facilidad, de abismales conse- cuencias posteriores, no solo porque provocd un desfase histérico a todo lo largo de los siglos modernos, sino también porque imposibilit6, 0 al menos retras6, el nacimiento en Espafia de la ciencia auténticamente «moderna» Avicena (grabado siglo XV!) ‘Demicdicana compueito porel mu) famofo maeitroRifonfochirino| ficodirey 06 Juanel.y, de caftilla: y fu aicalde y erfaminadozoelosfi- icoSt Curugianos oC fusreynos, Spee = AME mes GIAUO CMC LCus’ We Reet Mad Ae ea eur Cer UR Ce Ree CR a CeCe Co Sd CCN ecu ee Ce USM ee Tremere ae ecient ea in een Leet ay Pee te tes CL RC OEMs RCE Ce Cua ui Em ura No obstante, con los progresos de la historiografia de la ciencia y el desarrollo de nuevas PR oe ee i Ce ere Cu CC discurso cientifico 0 de los que lo intérpretan como un mero reflejo de la historia social Me OR ee CC Cee cry ren eee Ma Me Meee ee eer el iets er CO Cau uo CR Re ae ee et ce eT aU aS Ree Co ein cane UCU Cer Re me se en carl Meme Un UU ee a0 cue aC cy CORES SS Cee a eae ne OR CRP Cm eat imme eR uy eee eee Ue Re Rer ee uc ete Cee Se ue eee tee ae eee Cee oe Ue CCE eee cue Tee Cee RRC Cu ir ee eae Cet ecm I mos, pues, primero de la filosofia natural pre-galileana. Una ciencia emerge siempre, entre otras cosas, a partir de la reflexion y critica de RCO ce ee ee ec ey Pee Re ee UCC ee Cee oe ues ee cia PO ee CO aCe SO CRC un mei) tambien con una serie de criticas y reformulaciones desarrolladas a lo largo de la Edad Cea CCS Ce ae ature ae Se ee ey Los Reyes Catdlicos (relfeve de Al Capilla Real de Granada) cualitativa del filésofo griego, pusieron de r lieve sus insuficiencias y debilidades. Junto a esto y, sobre todo a partir de Copernico, las cri- ticas a la cosmologia aristotelica concretadas en la teoria del impetus y las /atitudines, la astro- nomia copemicana y el matematismo arquime- diano se tevelaron como elementos. decisivos en la constitucién de la ciencia ciasica. En las ultimas décadas del siglo XV y durante el siglo XVI un grupo de filésofos y matematicos espanoles y portugueses protagonizaron una de las ultimas fases de esta prehistoria de la mecd nica clésica. Los centros intelectuales donde desarrollaron su labor fueron la Universidad de Paris y varias de la Peninsula, fundamental- mente Alcala, Salamanca, Valladolid y Valencia. Los recalcitrantes parisinos La tarea desarrollada por los «escolasticos degenerados» y «recalcitrantes» de la Universi- dad de Paris (asi los califica Menéndez y Pelayo) residié fundamentalmente en mantener viva la tradicién de los nominalistas y «calculatores» del siglo XIV, comentando y discutiendo las obras de los mertonianos (Merton College: Ox ford): Bradwarine, Heytesbury, Swineshead..., y de los parisinos: Buridan, Oresme, Alberto de Sajonia... En esta tarea destacaron, entre otros, el valenciano Juan de Celaya —figura central del grupo de «calculatores» de Paris—, Luis Coronel de Segovia, Gaspar Lax —maestro de Vives—, el portugués Alvaro Tomas, Pedro Sanchez Ciruelo de Daroca, Juan Martinez Sili- convertide mas tarde en «bilioso carde- aunque su tendencia Cardenal Siticeo general era un cierto eclecticismo (asi Celaya dice seguir a Santo Tomas, Scoto y Ockham) en la dinamica se inclinaban hacia la teoria del im- petus de Buridan (no es un agente exterior —el aire— el encargado de mantener el movimiento de los proyectiles, sino el impetus, inscrito en el propio mévil) y la teoria de las «latitudines» de los «calculators» (todo proceso de intensio y de remisio puede expresarse por una /atitudo —o variacién creciente 0 decreciente: andlisis del movimiento en cuanto a los efectos, intro- duccién de! concepto de velocidad...). Al mismo tiempo, Lax, Encinas, Ciruelo, Siliceo produje- ron los tratados de matematicas utilizados como libros de texto en la Universidad en este perio- do. La tarea de fos filésofos de la Universidad de Paris se prosiguid en algunas Universidades de la Peninsula —citadas arriba— por los mismos espajioles y portugueses, sus discipulos, 0 bajo la influencia ejercida por aquéllos. Asi, Pedro Ci- Tuelo ensefié en Alcala y Salamanca. Siliceo en- send también en Salamanca, editando el Liber Calculationum de Swineshead. Bajo la influencia de los parisinos, Diego Diest, que ensend en el colegio franciscano de Zaragoza, traté de inte- grar el pensamiento escotista y tomista con mas «modernas corrientes» procedentes del nomina- lismo. Pero el autor més interesante de esta co- rriente eciéctica es Domingo de Soto. En efecto. dicho autor en su obra Super octo libros phisico- rum Aristotelis comentarii consider6 a la caida de graves como un movimiento uniformemente acelerado, lo que le permitié, aplicando la regla del grado medio establecida por los mertonianos (equivalencia entre un movimiento uniforme- mente acelerado y un movimiento uniforme, cuya velocidad sea el «grado medio» —la media £1 alquimista (Teniers I, ‘Museo del Prado) Florencia) aritmética— de la del movimiento uniforme- mente acelerado), formular la ley de dicho mo: vimiento de caida Al parecer, fue Domingo de Soto el unico au- tor antes de Galileo en aplicar la regla de Merton ala caida de Graves, Esto —el cardcter aislado del hecho— condujo al historiador A. Koyré a hablar del «enigma de Domingo de Soto». Otro historiador, William A. Wallace, ha tratado de descifrar este enigma senalando como entre los fildsofos que ensefiaban en las Universidades de la Peninsula habia una mayor preocupaci6n por las aplicaciones al universo fisico de las teo- rias y esto, tanto por razones pedagdgicas como para defenderse de los ataques de las escuelas, realistas La «Reforma cientifica Con todo, el nominatismo y la tradicién de los «calculatores» fue perdiendo terreno en las Universidades espajiolas. El dificil equilibrio lo- grado por autores como Soto se rompié en las: décadas centrales de la centuria en favor de Aristételes y Santo Tomas y, en general, de las corrientes «realists». Sin duda que la propia hipertrofia del discurso nominalista favoreci6 este hecho, pero también el desplazamiento del interés hacia los problemas teoldgicos y morales impulsado por el avance de la Contrarreforma En el ambito de los saberes aplicados y de la acumulacién de conocimientos empiricos hubo en Espana, en esta época, una gran produccién, sin duda en gran medida’ motivada por las exi- gencias practicas que planteaba el manteni- miento de la hegemonia politica y militar en Eu- Galileo Galilei (Galeria de los oficios, ropa y el descubrimiento, conquista y coloniza- n de América. Asi, en geogratia, historia natu- ral, arte de marear (nautica), minerometalurgia, arte de la guerra se realizaron importantes apor- taciones originales que intluyeron en el resto de Europa. También en cosmogratia, ingenieria_y medicina la produccién alcanzé un alto nivel. En el caso de la medicina, la Universidad de Valen cia fue uno de los centros mas destacados de la stetorma vesaliana» en Europa. La Casa de Contratacién de Sevilla se convirtié en una de las grandes instituciones de la ciencia aplicada de la época, sobre todo en lo que se refiere ala nautica y la cosmografia. Andlogamente, la preocupacién existente por formentar la ense- anza de las matematicas con vistas a sus apli- caciones de caracter técnico tue el principal fac- tor que peso en la fundacién en Madrid, hacia 1582, de la Academia de Matematicas, cuya ac- tividad se centré en problemas de nautica, arte militar y técnica de la construccién Los tratadistas de arte militar como Luis Co- llado de Lebrija, Diego de Alava y Diego Utano produjeron obras difundidas por toda Europa hasta bien entrado el siglo XVII. En sus obras se cocuparon del tiro de proyeetiles, pero no en el marco de una conceptualizacion de! movimiento en la linea de los fildsofos naturales. Sus preo- cupaciones iban dirigidas a «descubrir» lo mas fielmente posible la experiencia del tito, Tam- bien autores como Andrés Garcia de Céspedes, Cosmografo mayor del rey, se interesaron por los problemas de balistica. Asimismo, el astrd- nomo Jerénimo Mufioz hizo gran cantidad de experiencias de tiro recogidas por Diego de Alava en su obra Dada la estrecha articulacién que existia en- tre la fisica de Aristoteles y su cosmologia, uno de los factores que contribuyeron decisivamente ala ruina de aquélla fue la teoria de Copérnico y los progresos en el terreno de la observacion astronémica. Asi, Jerénimo Munoz, quiza el me- jor astronomo espaol del siglo XVi —citado y elogiado por Tycho Brahe—, al observar el ca- racler celeste de la estrella «nova» de 1572 —que él llamé cometa— dice: «Viendo las fla- quezas de las razones de Aristételes con que quiere probar ser el cielo eterno, y habiendo ob- servado con instrumentos las mudanzas que hay en el cielo..., he entendido que es falso lo que dice, que es comtn opinién de todas las gentes que nunca ha habido en el cielo mu- danza alguna, por lo cual los hace eternos. Y, pues sé que hay en ellos mudanza y en ellos se encienden los cometas, he sido forzado por ra- zones naturales y demostraciones geométricas conceder que hay en el cielo corupcién e in- cendios.» Copernicanismo El De Revolutionibus Orbium coelestium libri VI (seis libros sobre las revoluciones de las es- feras celestes), de Copérnico, no encontré en el siglo XVI especiales dificultades para su difusi6n en Espafia. La Universidad de Salamanca in- ‘cluyd a Copémico en sus constituciones, aun- que, al parecer, nunca llegé a ensefiarse su sis- tema. Los astronomos practicos utilizaron am- pliamente tablas y técnicas contenidas en el De Revolutionibus, pero sus implicaciones filos6fi cas y cosmol6gicas eran generalmente silencia- das. Una excepcién la constituye el monje agus- tino Diego de Ziriiga. Zuniga, en su obra In Job ‘commentaria, que seria expurgada por la Inqui- sicién en el siglo XVII, expuso la superioridad de la teoria de Copérnico para explicar el movi miento de los planetas y los diversos fenome nos de observacién astronémica y tralo de mos- Miguel Servet Johannes Kepler trar que el movimiento de la Tierra no es contra- rio alas Sagradas Esorituras, Nominalistas y «calculatores», médicos- filésofos como Pere Bernat d’Olesa i Rovira, de- fensor del atomismo; Soto, Mufoz, Zuniga, los tratadistas de arilleria..., dibujan en Espana, alo largo del siglo XVI, el complejo cuadro de la cri- sis general de la filosofia natural tradicional y de la Vieja explicacién del mundo fisico. Todo ello s6lo podia desembocar en una ruptura con el saber tradicional y en la emergencia de una nueva ciencia. Pero esta ciencia no podia nacer ni del mero empirismo de los «practicos» ni del discurso teérico de los fildsofos, sino de una unidn articulada de la observacién, el experi- mento, la incorporacién de las matematicas —Galileo: la naturaleza esta escrita en lenguaje matematico— y la critica radical de todas las an- teriores explicaciones de los fenémenos fisicos: ésta iba a ser la tarea de los cientificos del si- glo XVII: Galileo, Kepler, Torricelli, Huygens. Tarea en la que la participacién espafola fue, ciertamente, muy escasa Llegada de la «nueva ciencia» Las razones explicativas de que Espana permaneciese précticamente al margen de la ac- tividad cientifica europea en esta fase culmi- nante de la «revolucién cientifica» hay que bus- carlas, desde luego, en la crisis general de la formacion social espafola, presente ya en las ul- timas décadas del siglo XVI. En el aislamiento ideol6gico que, impuesto inicialmente para pre- servar la ortodoxia religiosa, actuaria cada vez con mas fuerza como una barrera para la pene- tracién de las nuevas corrientes filosdficas y cientificas. También en las propias contradiccio- nes € insuficiencias de la actividad cientifica en el siglo XVI en Espafia. Destaquemos como ejemplo el débil desarrollo de las matematicas y Grabado det libro Instituciones para el aprovechamiento y examen de los algebristas, de Luis Mercado, 1599 | | el excesivo caracter practico y aplicado de la la- bor desarroliada en instituciones como la Aca. demia de Matematicas. Las condiciones de la practica cientifica en la Espafa del siglo XVII fueron totalmente distintas, a las de la centuria anterior y los aparatos ideo- logicos en los que dicha practica podia inscri- birse extraordinariamente restrictivos. Las Uni- versidades se convirtieron en reductos del mas. extremado conservadurismo. La Academia de Mateméticas fundada por Felipe Il paso a manos de los jesuitas, siendo absorbida por los Reales Estudios de! Colegio Imperial de Madrid. Ei Co- legio Imperial fue la nica institucién que, al me- nos en el terreno de las matematicas, mantuvo un minimo nivel en la ensefianza. En dicho oo- legio ensefiaron algunos mateméticos jesuitas extranjeros de cierto relieve como Juan Carlos de la Faille, preceptor de Juan José de Austria, y Andreas Tacquet. Pero los jesuitas permane- cian excesivamente ligados a los métodos anti guos. La aparicién de tratados elaborados por los jesuitas franceses como el de J. de Billy Pardies y sobre todo el Mundus mathematicus, de Miliet Dechales, quizas favorecieron, en las Ultimas décadas del siglo, la renovacion de la ensenanza de las ciencias fisico-matematicas en esta institucién, Notemos también la presencia, a partir de 1670, en el Colegio Imperial de Ma- drid, de uno de los escasos matematicos espa- fioles de este siglo de cierto relieve: José de Zaragoza Las primeras menciones a la dindmica de Galileo las encontramos en la Arquitectura mil- tar (1664) del mallorquin Vicente Mut, quien, en esta obra, habla de la ley de caida de graves y describe, en un lenguaje todavia confuso e im- preciso, el tiro parabélico siguiendo a Galileo. Mersenne y Gassendi, a cuyas obras se remit. Vicente Mut es, con José de Zaragoza, el mejor astrénomo espanol del siglo XVII. Fue co rresponsal de algunos cientificos extranjeros como los jesuitas A Kircher y G. B. Riccioli Ensayador en su taller (Arle, 1572) (Porcell, 1565) ‘Autopsia de una apestada Este ultimo lo cita abundantemente en sus obras. Mut, en lo que respecta a la astronomia, estaba perlectamente familiarizado con los co- nocimientos de su época. Pero en lo referente a las implicaciones cosmolégicas de la astronomia copernicano-kepleriana, guardaba silencio 0 mantenia una actitud pragmatica, acogiéndose al sistema de Tycho Brahe y aceptando elementos revolucionarios como la primera ley de Kepler (movimiento de los planetas segun elipses) como meras «técnicas» o ingeniosos artificios de caleulo. La influencia de Mut se concretd, sobre to- do, en la obra de su discipulo, el astronomo y matematico valenciano José de Zaragoza, el cual durante su estancia en Mallorca se rela- cioné estrechamente con Vicente Mut y con otro excelente astrénomo mallorquin, Miguel Fuster A Zaragoza se debe, ademas de varios € importantes trabajos de matematicas, un tratado de Astronomia: Esphera en comin celeste y te- mraquea (1675), cuya divulgacién comenz6 a po- sibilitar que los nuevos conocimientos en esta rama del saber tomaran carta de ciudadania en Espafia. En la labor de este autor se hallan los origenes de la actividad de los «novatores» va- lencianos de finales del siglo XVII y primeras décadas del XVIll, actividad que, desde luego, no fue un factor aislado de aquellos otros que determinaron los cambios que comenzé a expe- rimentar la sociedad valenciana en los afios ci- tados. EI Parnaso valenciano Efectivamente, Zaragoza, junto con el mate- mético y misico Félix Falcd de Belaochaga, consiguié introducir en las tertulias y academias valencianas —en sus comienzos de cardcter Ii- terario— cuestiones propiamente cientificas. Asi, hacia 1687, encontramos a una de estas tertulias convertida en «Academia matematican Universidad de Alcala en casa de Baltasar de ljigo. Los principales miembros de dicha «Academia» eran, ademas del propio Inigo, Tomas Vicente Tosca y Juan Bautista Corachan. A través de los manuscritos que se conservan puede advertirse como los temas que interesaban y ocupaban a nuestros «novatores» eran todos los relativos ala «nueva ciencia> Uno de los més interesantes es el escrito por Corachan en 1690 y publicado en el si- glo XVII por Mayans. Su autor lo titula Avisos de! Parnaso. El cardcter didéctico de la obra es evi- dente: el Parnaso de que nos habla Corachan no es residencia de las Musas, sino mas bien Casa de Salomén —en la utopia de Bacon— y moderna sociedad cientifica, con la que suefian los «novatores» valencianos. Alli se reunen cientificos y filésofos de distintas épocas: Ze- nén, Demécrito, Epicuro, Platon, y los estoicos Pitégoras, Scheiner, Galileo, Kepler, Riccioli Descartes, Caramuel, Boyle, Grimaldi.... para discutir distintas cuestiones y realizar observa ciones y experimentos, pero también el «rusti co», el «honesto hombre» de Galileo tiene ca- ida en el Parnaso cientifico. ‘Asi, a lo largo de una serie de jornadas, en «parnaso» van apareciéndo: Grimaldi y las’ ex- periencias de dptica «con que intenta probar que la luz no es una cualidad», Scheiner y sus observaciones con el telescopio de las manchas solares, Boyle y la maquina neumatica —pasaje que aprovecha Corachan para rendir homenaje a la Royal Society de Londres—, Kircher y sus extraordinarios itinerarios por el Sol, la Luna, los planetas y los «mundos subterraneos» (comien- Z0s de la geologia moderna)... La obra termina con un fragmento del Discurso del método, de Descartes: .«Propone Renato Descartes un mé- todo para usar bien de la razén y buscar la ver- dad en las ciencias.» A partir de 1707 (hasta 1715) comienza Tosca a publicar los nueve volumenes de su Compendio matematico. La estructura de la obra esta inspirada en los distintos «cursos» elabora- dos por los jesuitas en Europa, en la segunda mitad del siglo XVIl, para reformar la ensenianza de las ciencias. En esta obra hay reunida una informacién muy amplia y desigual sobre: Arit- mética, Geometria, Algebra, Trigonometria, Me- canica, Optica, Arquitectura, Balistica, Astrono- mia, Geografia, Nautica y todo lo que para el cientifico valenciano constituian las «ciencias que tratan de la cantidad». La fisica de Tosca es todavia pre-newtoniana, pero es plenamente ga- lileana. Se destaca ya la incorporacin constante de las matematicas al discurso sobre el mundo fisico y el recurso sistematico a la experiencia para contratar distintas hipdtesis. Inigo, Corachan, Tosca, desde su modesto Parnaso valenciano, ponian en marcha la estor- zada tarea de introducir en Espafia la nueva ciencia CIENCIA au al eu pe ay! E todos modos, en Espaia se retrasa la entrada de la ciencia modema. No sera hasta el siglo XIX, con la subida de la burguesia al poder, cuando propiamente se pueda hablar ya de revolucion cientifica espafiola. Los nuevos saberes, anunciados en la llustracién y pe- netrando de lleno tras la muerte de Fernando- Vil, nos muestran hasta qué medida atecté la revolucin burguesa (con la consiguiente im- plantacion de una ideologia y de unas clencias de cuno burgués) al desarrollo de la ciencia en Espafa y, reciprocamente, cémo la aparicién de importantes novedades —_cientifica-técnicas, influyeron en la toma del poder por la nueva dase dominadora, Hasta 1833, las ataduras feudales impedian el desarrollo de las nuevas ciencias. Tampoco inte- resaba, la monarquia absoluta y la nobleza se apoyaban de manera suficiente en la filosofia y ia teologia escolédsticas, en la fisica aristotélica 0 ptolemaica, en el derecho justinidneo o en la medicina galénica. Era, por tanto, impensable el desarrollo de una auténtica institucionalizacion de la ciencia moderna en Espafa, al menos en sentido actual, pues el mismo poder absoluto no mostraba verdadero interés en estos cambios. Alo mas aparecen rebrotes de nuevas ciencias en centros 0 personas de categoria que, como grupos minoritarios, representan todo el fulgor de la cultura ilustrada A partir de 1833, los liberales van a introducir importantes novedades; subrayemos la desa- mortizacién, la abolicién de diezmos y el fin del sistema gremial. Con ellas se consigue, por una Parte, que muchas posesiones universitarias y Cientiticas pasen a su poder y, por otra, al lograr la proletarizacion de campesinos y artesanos y fa acumulacién de capital en manos de financie- ros, industriales y comerciantes, abrir posibilida- des de una creciente explotacién econémica. En ei terreno de la ciencia y la ensefianza, es- tas novedades se advierten de inmediato. Un nuevo aparato escolar es creado, que se en- carga de difundir la nueva ideologia y las nuevas ciencias y técnicas. Son eliminadas la filosofia y la teologia escoldsticas, incluso la facultad de derecho canénico que Roma defendia junto a SUS posesiones a punto de desaparecer, y se buscaran nuevos pensamientos filos6ficos. To- dos ellos, tanto eclecticismo, como krausismo 0 positivismo, detenderén esa nueva libertad de pensamiento y de accion. La facultad de dere- cho se ocupara en adelante de explicar las leyes y constituciones recién promulgadas, los cédi gos ahora preparados, la economia politica 0 el derecho mercantil. La seccién de ciencias, den- tro de la nueva facultad mayor de filosofia, luego facultad independiente, llamara en su ayuda a una ciencia distinta, pura, abstracta, libre, asép: tica y fuente de grandes goces para el individuo y la sociedad, esa ciencia que pronto se deno- minaré «posttivan. La burguesia, por su parte, pagara bien a sus servidores, apareciendo con méritos propios las, llamadas profesiones liberales. Algunas de elias, casi todas tal vez, existian ya antes, pero al fina- lizar-el sistema gremial se producen importantes modificaciones en su status social y en sus sis temas de agrupacién y defensa. La burocratiza- cién oficial —de los gobiernos centralizadores y uniformadores de la burguesia— sera una con- secuencia del desamparo de estos servidores, en especial desarrollada cuando se trate de téc: nicos; asi surgiran los cuerpos de ingenieros, y las escuelas especiales para su formacién. Las facilidades que les fueron concedidas para su desarrollo permitié que algunas escuelas espe- ciales pudieran tempranamente im ftanzas de notable calidad, con informacion a ni- vel europeo e incluso superiores a las faculta- des de ciencias. Otros profesionales también mejoraron su suerte, pasando de boticarios, de albéitares 0 de médicos y cirujanos, a farmacéu: ticos, veterinarios 0 médico-cirujanos, y con- tando con la colegiacién como defensa y con nuevas facultades universitarias para su educa: cién. Este magnifico plante! de posibilidades, nueva ideologia, nuevas ciencias y nuevas profesiones liberales y técnicas, sé va a desarrollar a partir de los afios 50, cuando el creciente aflujo de in- versiones extranjeras hubiera podido permitir un rapido crecimiento industrial. Este dinero trajo Consigo las nuevas ciencias, que encontraron ef las nuevas instituciones un excelente abrigo. Pero, al igual que este dinero, y el nacional qui le acompafaba, eran en muy buena parte espe- culadores y fraudulentos, asi fueron también los saberes inéditos que con él vinieron Qué queremos decir? Toda ciencia se com- pone, si seguimos a Antonio Gramsci, de un elemento ideoldgico representado por las teo- rias generales; otro componente de datos, leyes y técnicas objetivados, que estarian libres, 0 casi libres, de contactos ideolégicos y se inser- tarian por tanto entre las fuerzas productivas; y un tercer componente, el método cientifico y experimental, que cabalgaria entre los dos pri- meros. Pues bien, en Espafia, tal como hoy su- cede en todos los paises subdesartollados, en: traron el primero y el segundo elementos, 0 teo- rias muy generales 0 técnicas muy concretas, faltando por el momento la posibilidad de elabo- racién de ciencia propia, pues la falta de cultiva- dores y de instalaciones, de infraestructura y de acumulacién de experiencias, no lo hizo posible. Y la sociedad espafola, al menos la anterior a la Restauracion, no lo necesitaba. Eran suficientes los abundantes manuales y libros de texto que, meras traducciones, muchas del francés, intro- ducian esas teorias generales 0 esa ideologia que eran con facilidad memorizadas por los futu ros cuadros dominantes y aplicadas con rapidez a la nueva estructura social capitalista. No es de extrafar la insistencia con que la burguesia del momento dis cia pura y ciencia aplicada, reflejo de la pobreza ideoldgica bur- guesa en nuestros cientificos. La satisfaccién Personal que se busca en esa importacién, 0 escasisima creacién de ciencia, consiste en el logro de una remodelacién social acorde con los nuevos intereses de clase de la burguesia. Proteccion interesada Las ciencias que mas auge cobraron antes de la Restauracién fueron las matematicas, en las, que no entraremos; la boténica, la geologia y la quimica. La botdnica continué siendo cultivada, pues Espaiia siguié debiendo enormes ingresos @ su agricultura. El Jardin Botdnico de Madrid pudo seguir contando con la colaboracion de personalidades de fa talla de Mariano Lagasoa y de Miguel Colmeiro. A partir de 1870, Mariano del Amo y Mora escribid sus dos obras sobre la fora criptogamica y fanerogamica de Espafa, que constituyen, en especial la segunda, la cumbre de los saberes botanicos de nuestro si- glo XIX. La geologia fue muy protegida, por las leyes de minas y por las disposiciones sobre descrip- ciones de nuestro suelo y subsuelo. Los go- biernos de Fernando Vil e Isabel Il ayudaron al desarrollo de esta ciencia, que lego a su ma- ximo punto de amparo cuando Bravo Mutillo crea en 1849 la comisiOn encargada de crear el mapa geoldgico de Madrid y del reino, Las Lec- ciones de Geologia de Francisco Luxan (1841) y la traduccion por Ezquerra y del Bayo de la obra de Lyell Elementos de geologia (1846), permi- tieron el desarrollo de esta ensefianza en las escuelas de minas y en la facultad de ciencias, De esta proteccién politica surgieron persona- lidades cientiticas tales como Casiano de Prado y Vayo, uno de los mejores conocedores de nuestro subsuelo y de nuestra geografia. La obra de este autor es continuada en la Restau- racién con la de Juan Vilanova y Piera y la del regeneracionista Lucas Mallada Pueyo. La quimica, unida a la fisica durante afios, fue la disciplina reina de la época. Mimada por los gobiernos y adulada por los cientificos, penetro pronto en las universidades y escuelas especia- les, necesitada por los cientificos, ios médicos, los farmacéuticos, los veterinarios y los ingenie- ros. La tradici6n del XVIII no pudo ser por entero cortada por los terrores fernandinos. Los nom- bres de Juan Manuel de Aréjula y Cruzet y sus ensefianzas en Cadiz, el del francés Proust, con su docencia en Vergara, Segovia y Madrid, o el de Francisco Carbonell y Bravo, con su actividad a principios del XIX en la Junta de Comercio de Barcelona, consiguieron a la larga continuado- res. Tardarén afios, ya que sera en el tercer cuarto de siglo cuando nuestros manuales vuel- van a tener altura europea y se vuelva a ense- fiar, al menos a nivel tedrico, el nuevo lenguaje y las nuevas teorias de la quimica. En esta epoca se publica el Curso de Fisica elemental y nociones de Quimica (1854), de Francisco de Paula Montelis y Nadal. Junto a esta obra intro- ducen los saberes modernos el Curso elemental de Fisica y nociones de Quimica (1854), de V. Gonzalez Valledor y J. Chavarri; las Leccio- nes elementales de Quimica general (1861), de Ram6n Torres Mufioz de Luna, y el Compenaio de las lecciones de Quimica general (1878), de José R. de Luanco y Riego. De estos autores y del «grupo de quimicos isabelinos», como de- nomina Juan Vernet a los profesionales de estos afios, surgird la futura quimica espafiola Y este resurgimiento tiene unas motivaciones ‘econdmicas y sociales muy evidentes. La fisica y la quimica se emplean, sobre todo, en la cons- truccién de ferrocarriles y en la explotacién de minas, pero también en otras muchas noveda- des. José Garcia Otero y Lucio del Valle y Arana dirigieron las obras del canal de Isabell, que abastece de aguas a Madrid desde su inaugura- cién en 1858. José Roura y Estrada introduce la iluminacién a gas y estudia una nueva variedad de pélvora blanca, Se descubren otros coloran- tes para la industria textil y se mejora la técnica telegratica: del telégrafo optico de principio de siglo se pasa al eléctrico a mediados del XIX. La Restauracion verd nacer la gran industria eléctri- oa. Técnicas modemnas, apoyadas en las matema- ticas, la fisica 0 la quimica modernas, se utiliza- ron, a veces por ingenieros extranjeros y casi siempre movidas por capitales de! mismo ori- gen, en la construccion de nuestros ferrocarriles © en la explotacién de nuestras minas. Pero en general muy pragmaticas y de utilizacion muy inmediata. En manos de nuestros técnicos, la fi- sica es una ciencia que es util para el tendido de railes 0 para construir un sistema de prevencién de accidentes ferroviarios que, segiin dicen, aventaja en comodidad y fecha al sistema fran- cés. Aplicada como técnica, en las minas sirvié para sustituir, a mediados de siglo, las antiguas pavas por mas modernos ventiladores. Estos, mas baratos y de menor costo de mantenimien- to, tenian la ventaja de ser movidos por mulas y No por hombres, con lo que se lograba ademas —insistieron los ingenieros de minas en 1850— evitar las huelgas y los aumentos de salarios forzados por el obrero que advertia su impor- tante papel Esquilmacién del subsuelo No es extrafio que la quimica y la geologia florezcan al servicio de la mineria. Se han per- dido los ricos filones americanos y ha llegado otra vez el momento de saquear la peninsula ibérica. Algunas de nuestras minas son todavia muy ricas. Nuestro mercado impotente y el capi- tal extranjero se interesa en ellas. Los Roths- child impusieron su monopolio sobre el mercu- rio al dominar las minas italianas, americanas y espafiolas. La hacienda espafiola, acostumbrada a conseguir dinero de los banqueros extranjeros sobre nuestros minerales, no dudé en vender los productos 0 enajenar nuestros filones mas ricos. Toda la politica de los liberales, a sus apatentes vaivenes, fue constante en e quilmar nuestra posible industrializacién, ven- dida al extranjero, a favor de una pequena élite de terratenientes y financieros. Y la quimica, la geologia e incluso la paleontologia se concitaron en esta busqueda de minerales, que podian transportar los nuevos fertocarriles, para ser aprovechados mas allé de nuestras fronteras. El fracaso de nuestra industria, especialmente de la siderirgica, muestra muy bien racter vandalico de nuestra ciencia y, sobre todo, de nuestra técni Todas las leyes de minas, las de busqueda y explotacion, las de ensenanza y formacion de cuerpos de ingenieros, las absolutistas, mode- radas y progresistas, intentaron esa esquilma- cién de nuestro subsuelo. Y detras de ellas, de las de 1825 y 1859, estaban un quimico, Fausto Elhuyar, y un artillero gedlogo, Francisco de Lu- xn, Tanto absolutistas como liberales son mas benignos con los cientifi - los, en atraerlos o en pensionarlos— que saben de estas en especial de la geologia, que ahora es cultivada con un generoso y am- plio sentido, tal como queria Bravo Murillo para la nueva carta geolégica que ordena en 1849. Y los trabajos de nuestros cientificos sirvieron para que nuestras minas fueran explotadas, no s6lo en beneficio externo, sino en malisima condiciones. Un ingeniero francés, al hablar ha- mediados de siglo de las minas de hierro de Somorrostro en Vizcaya, emplea el término de averdadera rapitian, ya que solo se expiotan los filones mas faciles y los de primera calidad esto no sea del todo cierto, ya que al- altos hornos de Santa a de Bolueta, junto a Bilbao, y de la Merced en el valle de Guriezo, en Santander. Y lo ismo se puede decir de los andlisis que de los carbones asturianos hace otro quimico francés por esos Interesaban «que la industria de los tiene una ten- dencia marcada a desarrollarse» y «los ferro-ca- rriles de! Mediodia de Francia van a nec varias clases de cok». El mismo reconoce las limitaciones de su método en analizar carbones. La técnica no podia ser mas simple. La un cuantificacién que proporcionan es el tan ciento de coque, cenizas y materias volatiles que se producen con respecto al total de la hu ila. S6lo la rapidez de explotacion inter ‘Almadén no era mejor tratada. EI ing minas Casiano de Prado y Vayo, excelent logo, publica en 1855 un interesante stata riqueza, «Pero por | ue toca al de beneficio de los minerales, acaso mpoco en Europa (verguenza da el decirlo) otro mas defectuoso e impropio medio s que en lo que va del siglo ha no la metalurg del azoguer. Inc son malos o anticuados, del tipo de Bustamante. En Idria Almadén quedabi ndo bien introducido ios bargo, tampo cuado de mas de 3 %, porque fue dos. El ingeniero Diego de Larr maras de dria A: pian: nat aT oeIPer eo enorme e trabajan en ex nte destruir ando que limitaban a senalar algun nuevo mineral explo! aunque casi siempre sin poder analizarlo Ita de laboratorio. A parece algun ha utilizan para la ron tambié! sus utilida uparon fa ciencia que le quimica para sus Claude Bernard: «Yo co €l vestibulo de la medicir en que d s el representante de la nueva época. In- elevar el niv medicina espafiola de abun dantes libros de texto, y procurara, también igual que el farmac wweva cienciaeu- ropea. {Qué El costumbrista Antonio Flores eacribla.en su iibro Ayer, hoy y mafana, ahos 50 Cristobal’ ¢ 0 sabria qué contestar a las era un simple guardia mari rviria para deli- neante en el estudio de un arquitecto, y k s lo que ho mercantil, los de cOlogos». Se considera sabio al guardia m y al arquitecto, al espe en derecho mer- toxicdlogo. El progreso de la quimica qué los toxic Las ciencias mé- ban en nui pa. H la patol ba apoyada en los hallazgos cli- nicos y autépsicos, ahora completa la sala hospitalaria y co. El analista va a permitir cimentar la clinic admitiendo a la mé gia positiva. Era nec e la quimic: bien engarz ina, entrase en ES pafia. Su paso no e ificultad medicina —junto a las d farmacia— a partir de la reforma d bida al discipulo Mata y F nédico, a través siquiatria, acer y perseguir a lentes y anarquis utiliz6 c&- cina leg ina —unida durante anos— ha s el po! u- brillante on canal na medicina de laboral Orfila fue repetida por drid copié de nue ulta, pues, igunas cienci ial la quin Esparia de med el siglo XIX. & prestaron buen de largo que en la Espafia d versidad de Granada, Francisco de Paula M tells y Nadal, dijera en la inauguracién del curso de 1846: «La ce a son lo} 0 que gira en el siglo XIX la riqueza y felic los pueblos. La primera concibe, la segunda ejecuta» , con una ciencia nacia tras jer de la bur 1S no fueron LA MATEMATICA EN LA ESPANA DEL SIGLO XIX Por Santiago Garma Pons Profesor de Andlisis. Matemético de la Facultad de Ciencias Econdmicas de la Universidad Complutense L grado de conocimientos matematicos y él nivel de abstraccién de éstos, esta relacionado directamente con el estado de la ciencia en cada momento y en cada pais. La economia, la industria, el comercio y el bienes- tar ciudadano estan marcados y limitados por el desarrollo cientifico alcanzado por cada socie- dad humana. Asi, pues, la historia de cada grupo humano esta incompleta y en muchas de sus partes y de sus aspectos es incomprensible, mientras no se afiade un detenido andlisis de los elementos que constituyen lo que llamamos. corrientemente ciencia. La importancia de este aspecto de la actividad humana ha sido recono- cido expresamente en los paises desarroliados, dedicando al conocimiento de su historia un es- fuerzo considerable; la vida de la ciencia esta in- timamente ligada a las clases gobernantes, a lo largo de la historia de cada pais Esta ligazon no es material sino ideol6aica, y- ese estudio de las ciencias y las técnicas se- leccionadas para trabajar en cada época nos re velaré que una parcela, hoy considerada por muchos historiadores como esotérica y desvin- culada de la actividad social, como es la Historia de la Ciencia, puede justificar muchos de los pasos dados por las sociedades humanas. La actividad matemdtica en Espafa, durante el siglo XIX, esta estrechamente vinculada a la in- genieria. En este siglo se van a dar los primeros pasos para el desarrollo econémico e industrial de una nueva clase que va a dirigir el pais polit- camente, la clase burguesa ascendente. La ne- cesidad de crear una infraestructura de cuadros técnicos y de funcionarios del Estado, obligd a una reestructuracién social que produciria los elementos que iban a nutrir las filas de una bur- guesia liberal Cuando se intenta dar un vistazo a la situacion de la Ciencia en Espafia en el siglo XIX, uno se ve inevitablemente obligado a hacer una refe- tencia al final de! siglo XVIII y los primeros anos. del siglo XIX. Mientras en este period se en- cuentran en el panorama cientifico espafol va tias individualidades con un alto nivel de cono- cimientos y prestigio internacional, durante el reinado de Fernando Vil, las personalidades de saparecen y toda la ciencia queda reducida a la actividad desarrollada por unos pocos ingenie- tos militares. Una muestra de la situacién de los mateméticos espafoles durante este primer ter- cio, se encuentra en la descripcién hecha adm: rablemente por N. Cuesta Dutari en su Juan Justo Garcia, 0 la que se puede deducir de la biografia de D. Francisco Travesedo y Melgares. En resumidas cuentas, la actividad de los cienti- ficos y en particular de los mateméticos, se ha- bia visto truncada y anulada durante el. primer tercio de siglo, lo que significé para los liberales Pattir casi de cero A partir de la muerte de Femando Vil se abre un nuevo periods en la historia de la Ciencia en Espana cuyo hecho mas destacable va a ser el comienzo de un proceso de formacién de una Ciencia organizada cuyo soporte principal sera una primitiva «comunidad cientifica». Veamos céme afecto esta novedad al campo de las ma tematicas. Claudio Moyano y Samaniego 1835, un ano decisivo Podemos considerar a 1835 como el afo clave en que comienzan toda una serie de modi- ficaciones legisiativas referentes a la educacion de cardcter revolucionario. Los nuevos planes de ensefanza incluyen varios cursos de mate- maticas en la ensefianza secundaria y, dentro de la tercera, 0 ensefianza superior, se crean las Escuelas especiales de Ingenieria. Estos prime- Ts pasos intentando mejorar la calidad de la ensefianza se vieron contrarrestados frecuen- temente por la inercia ideolégica del antiguo ré gimen y las fuerzas eclesiasticas que velan cOmo se les arrebataba el sector de la educa cién universitaria en el que habian sido amos y sefiores durante siglos. Las modificaciones le gislativas se completan esencialmente en 1857 con el Pian Moyano que crea las Facultades de Ciencias. Asi, en adelante, las Escuelas especia- les de ingenieros y las Facultades de Ciencias constituirian los centros organicos de la comu- nidad cientifica. Juntamente, para completar el panorama de instituciones cientificas, en el ano 1847, se crearia la Academia de Ciencias de Madrid. Entonces se puede considerar que es a partir de 1850 cuando la comunidad cientifica espafiola tiene toda su infraestructura organiza- da, Desgraciadamente, modificar la ensefianza de las matematicas no era facil como hacer lo mismo con la legislacién. La falta del profeso- rado necesario en la Universidad y en las Escue- textos para cada materia y cada nivel de ense- fianza eran seleccionados por una comisién nombrada al efecto después de haber abierto un concurso publico. En 1851 aparece la primera lista de textos para la ensefianza aprobados por la comisién, entre los que estan los de matema- ticas; en 1858 se aprueban una segunda tanda de libros. Por lo que se refiere a esta disciplina, en la ensenanza superior, de los textos de ma- tematicas aprobados en la primera lista, la mitad eran de autores espafoles y la otra mitad de franceses. Esta situacién habla por si misma del Proceso de cientificacién de la universidad es- Paflola como de un proceso de colonizacion 0 lado, hay que tener en cuenta Apertura de Cortes presidida por Maria Cristina, 1834 las especiales, por lo que a las matematicas se refiere, debid ser angustiosa hasta 1860. En el Escalaion de antigedad de catedriticos de 1859, de la Direccién General de Instruccién Publica, sélo figura uno especificamente de ma- temdaticas: Juan Cortazar; en la Escuela de Ca- minos tuvieron que recurrir a los alumnos de los Ultimos afios para cubrir los puestos de profeso- res en los primeros cursos. Los puestos serian cubiertos en los diez atios siguientes al 60. Colonizacién francesa Otro de los elementos significativos a la hora de juzgar la politica educativa de los gobiernos espafioles del segundo tercio del siglo XIX, son los libros de texto usados en la ensefianza. Los Marqués de Orovio que después del vacio producido durante el pe- iodo fernandino, no quedaba mas remedio que acudir a los textos franceses El contraste entre los programas de ense- fanza francés y espaiol, y en concreto de los temarios de las asignaturas de matemdticas, es mas que nada desalentador. Al leer, por ejem- plo, los temarios de dos libros de textos acepta- dos como oficiales: el Tratado de Algebra ele- mental de Cortézar y el Manuel des aspirants au Baccalaureat es-ciencies mathematiques et es- ciencies physiques, se deduce de forma inme- diata que el temario del primero de los libros ci- tados corresponde aproximadamente con la mi- tad del temario del segundo. Si ahadimos a es- to, la comparacién entre la calidad de exposicién de uno y otro, apreciaremos que el texto espa- fiol_es una copia aceptable del francés. Ahora bien, puesto que los temas y textos elegidos son de la segunda ensefianza, las diferencias no son tan importantes Donde las diferencias son mas destacables es en ensefianza superior. Los textos espanioles adolecen de falta de claridad, estan anticuados y son confusos. Uno de los temas al que los ma- tematicos estaban dedicando mas tiempo era el Calculo infinitesimal y mientras que los textos franceses sobre el tema tionen un lenguaje claro y preciso, exponiendo de forma completa la teo- fia conocida hasta el momento, los espaholes que son de los ingenieros militares resultan tan anticuados que adolecen de todos los defectos contrarios a las virtudes antes expuestas Escuelas especiales Las Escuelas especiales de ingenieros contri buyeron en forma esencial a la elevacién del ni- Fermando Vil (por Goya, Academia de ‘San Fernando, Madtid) vel de conocimientos matematicos de la comu- nidad cientifica espanola. Durante el periodo fernandino fueron los ingenieros militares los que conservaron un cierto nivel matematicu, que en la etapa siguiente serviria de punto de partida. La primera Escuela de ingenieria fue la Academia del Real cuerpo de ingenieros que se establecid en Alcalé en 1803 y que después de la guerra reanud6 su actividad en 1814. Des- pués, a partir de 1834 se fundan todas las Es- cuelas de ingenieros civiles, de entre las que destacaria la Escuela de ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Los primeros afios de funcionamiento de las Escuelas contaron con pocos profesores y con pocos alumnos, y hay que esperar hasia los afios 50 para ver los primeros frutos. De hecho, hasta que los cuerpos de ingenieros no estuvie- ron constituidos y contaron con un nimero sufi ciente para poder presionar al gobiemo y a la opinion piiblica, las Escuelas no se vieron con: curridas por numerosos alumnos que empeza- ron a sufrir rigurosas pruebas de admisién. Las presiones que debieron sufrir por una opinion publica dominada por la nobleza fueron muy fuertes. Esto se deduce de la defensa que ha- cen de si mismos los ingenieros de Caminos en su Revista de Obras Publicas en 1856. Estos ar- ticulos de la revista revelaban ya la sustitucion de la moral del antiguo régimen, fundada en la calidad de la sangre, por la de la burguesia, ba- sada en la calidad del trabajo intelectual y en el poder econémico, A partir de 1850 Ios ingenieros inician la pu- blicacion de revistas que van a recoger sus po: lémicas ¢ investigaciones, sirviendo de indica- doras del nivel cientifico alcanzado. Una de las mas importantes es la ya citada de los ingenie- 10s de Caminos. En los primeros nmeros en: contramos una polémica entablada con el Me- morial de Ingenieros, portavoz de los ingenieros Academia de Ciencias Fisicas, Madrid militares, sobre la implantacién del sistema mé- trico decimal en el reino. En el articulo que es- taba firmado por Antonio Suarez se decia, entre otras cosas, del sistema defendido por el Me morial que tenia como unidad de medida la vara castellana, que era un «monumento a la barbarie € ignorancia del siglo en que fue construido», lo cual denota la actitud progresista que adoptaba la revista ante los problemas tecnicos. Pero no s6lo hubo polémicas en la revista, sino algunas sorprendentes investigaciones que aunque un poco descentradas e incomprendi- das coincidian en la orientaci6n y en el tema con lo que por aquellos afios se trabajaba en Alge- bra Moderna. Otras investigaciones fueron completamente disparatadas y sin sentido como en el caso del Marqués de Hijosa de Alava (1) En un detallado y politico informe de la Comi- sién del Consejo de Gobierno, dado el 20 de Febrero de 1834, firmado por el Marqués de las ‘Amarillas y el de Santa Cruz, se aconsejaba la creacién de una Academia de Ciencias en Ma- drid (2). Se distinguian claramente las funciones de la Academia de las universitarias. Y senalaba el atraso de éstas. A pesar de todo esto, la Aca- demia de Ciencias no fue establecida hasta 1847. Sus primers componentes en la seccion de Exactas fueron seis ingenieros militares, cua- tro de caminos y un catedratico de matematicas de la Universidad, Travesedo. El camino para conseguir su objetivo, que era el cultivo, adelan- tamiento y propagacién de las Ciencias, fue la discusién de memorias y la adquisicion de datos relativos a los progresos de las ciencias. Para lo cual inicié en 1850 la publicacién de una revista que se titulé Revista de fos Progresos de las Ciencias Exactas, Fisicas y Naturales. Hasta 1870 todos los articulos de la revista fueron tra- ducciones de periddicos extranjeros, nostrando la colonizacién cientifica a nivel educativo y cien- tifico Observatorio Astronémico det Retiro, Madi Las Memorias de investigacién fueron inicial- mente los discursos de ingreso de los nuevos académicos. Desde 1850 a 1870 hemos encon trado que dieron dos Memorias y ocho Discur- sos en la seccién de Exactas de la Academia. De los temas que se trataron en estos Discur- sos hay que destacar que cinco estuvieron de dicados a la historia de temas matematicos 0 as- tronémicos y sdlo dos a temas estrictamente mateméticos. De entre los Discursos hay uno que es muy importante por lo que supondria en la concep: cidn de las matemdticas aceptada por las gene- raciones siguientes. El autor en cuestion y nuevo académico en 1866 era D. José Echega- ray; el titulo del Discurso fue «Historia de las Mateméticas puras en Espafia». El largo Dis- curso hist6rico fue sobre todo un compendio de las ideas de la burguesia sobre la generacion y desarrollo de la Ciencia, la Ciencia pura Vacio matematico El enfoque de la exposicion, desde los prime- ros parrafos, intenta demostrar que todos los paises europeos han tenido al menos un gran matematico, menos Espana. Después de recitar largas listas de nombres de mateméticos. se pregunta: <;Qué descubrimiento analitico, qué verdad geométrica, qué nueva teoria lleva nom bre espafol?». Tras salvar a Hugo de Amerique. de quien nada conoce, afirma finalmente: «La moderna ciencia matematica nada nos debe; no es nuestra, no hay en ella nombre alguno que labios castellanos puedan pronunciar sin esfuer- zo». En esta parte final de su historia de la ma- tematica hace aparicién su concepto de la elabo- racion de la ciencia como algo propio del genio de un pais. Olvida tanto que los problemas que dan lugar a la matemdtica, a la teorla, nacen de la necesidad de resolver dificultades materiales de la vida 0 de otras ciencias y que una de las scuela Superior de Ingenieros Industrales, Madrid caracteristicas de la matematica, salvo algunas excepciones, es Ia universalidad de su lenguaje Después vendré en el discurso su concepto de la ciencia: «La ciencia es la verdad abstracta, y asi s6lo consigno los nombres de los geéme- tras que han estudiado la ciencia por la ciencia, la verdad por la verdad» No olvida Echegaray que es un burgués pro- gresista y considera que «se tendra (ciencia) cuando libre de fatales trabas y conquistada la libertad filoséfica, que es la libertad de pensa: miento, se lance de lleno al estudio de esta gran cienciam... «aqui donde no hubo mas que latigo, hierro, sangre, rezos, brasero y humo». En su discurso deja al margen el problema del estudio de la evolucion de las ideas cientificas entre los espafioles, dedicando sus parrafos finales a mostrar el idealismo de sus concepciones cienti- ficas y sociales. «Las verdades ideales de las mateméticas son tan reales, ma que las del mundo fisico». En resumidas cuentas, et discurso de Echegaray marca unas nuevas eas de pensamiento y concepcién de la ciencia que serian ala larga, un obstaculo para su desa- rrollo. Desde Iuego, éstas no son las ideas de un in- geniero, sino las mantenidas por el cuerpo de Ingenieros de Caminos. Las mismas ideas de Echegaray estan expresadas en articulos sin firma en la Revista de Obras Ptblicas, dirigidos contra los decretos del «temible Orovio» refor- mando las Facultades de Ciencias y las Escue- las especiales. El Marqués de Orovio pretendia justificar su reforma con que «ciertos novatores fevolucionarios son responsables ante el tribu- nal de Dios y de los hombres de los inmensos daflos causados a los verdaderos intereses de la clencia» Los ingenieros respondian: «Donde esté en Colocacién de la primera piedra en las Facultades de Medicina y Ciencias de Zaragoza el programa de la Facultad de Ciencias una clase de Algebra Superior como la que no ya hoy, sino 18 afos ha explicado brillantemente Mr. Serret en la Sorbona?...» y asi continuaban Preguntando por la Geometria Superior, la Fisico-Matematica, el Calculo y la Mecénica Ra- cional, etc., como si fueran éstos los «vaporo- Sos conceptos de una filosofia y una critica ex- trafia al genio espafiol». Ademas se hacia ex- Presamente referencia a que la Facultad de Ciencias era la Ciencia por la Ciencia y que la Ciencia pura es una, pero sus aplicaciones son diversas. Esto nos da idea de la posicién de esta burguesia cientifica liberal, era una importante superaciOn de la filosofia y de la vida cientifica y econémica del antiguo régimen, pero sus mis- mos conceptos cientificos y de la ciencia limita- rian su desarrollo. ‘A partir de 1870 el panorama de la Ciencia espafiola cambié; las Facultades de Ciencias adquirieron cada vez mas importancia en nu- lidad, las Escuelas especiales, espe- cialmente la de Caminos, tuvieron un alumnado numeroso y un protesorado preocupado por ex- hibir conocimientos. mas calificados. Esta in- tensa tarea en la educacién cientifica y técnica se vio completada con la publicacién de varias revistas especializadas de Matematicas. Sin embargo, este esfuerzo de la «comunidad cien- tifica» en su vertiente matemdtica por alcanzar un buen nivel se vio todavia falto de ayudas y alicientes, tanto materiales como morales. A pe- sar de todo, el esfuerzo en el campo de las ma- temdticas desde 1870 hasta los comienzos del siglo XX requieren un estudio detallado. Una muestra de la actividad matematica que hay que revisar son las lecciones impartidas por Echega- ray sobre Calculo de Variaciones y sobre la Teo- tla de Galois y la revista de Zoel G. Galdeano E/ Progreso Matemético. Es siguiendo este camino que podremos llegar a conocer Ia historia de la José Echegaray Juan de Ribera y Piterrer comunidad cientifica y poder asi llegar a obtener una idea total de la historia de Espana NOTAS (1) Los trabajos de Pujals de la Bastida se publica- ron en varios periddicos cientiicos del momento, como en la Revista de Obras Pablicas, t. 3, p. 104. Pu- jals decia haber descubierto unas propiedades de los ndmeros que en el lenguaje contemporéneo son las, que tiene el anillo de restos médulo 12. La exposicion @5 en algunos puntos confusa pero correcta. ‘Sobre las investigaciones del Marqués Hijosa de ‘lava en la Revista de Obras Publicas, 1860, n.° 2, pp. 18-19. (2) Desde 1764 existia en Barcelona una Acade- mia de Ciencias y Artes, reformada en 1770, que tuvo bastante influencia en el progreso cientifico e indus- trial de Cataluna, (8) El discurso de Echegaray se puede ver en va- rias publicaciones de la €poca, pues Tue profusamente difundido, La intencién. primor- dial de las paginas que siguen es senalar, a pro- pésito de la polémica darwinista, determina- dos rasgos acerca del marco social e ideoldgi co en el que se des- artolla a ciencia espano: la del ultimo tercio del si- glo XIX '. Lo primero que habria que decir en este sentido es que el desen- volvimiento de la con- troversia darwinista en Espana permite estable: cer una clara relacién significativa entre este he- cho cultural y la situacién social del pais. Si para comprender debidanen- te los rasgos peculiares de la introduccién del dar- winismo en el contexto espafiol, no se pueden perder nunca de vista las condiciones hist6ricas generales, la cuestion darwinista se convertiré a SU vez en un importante baremo para detectar, en el plano de las ideas, el grado de desarrollo mo derno de nuestro pais El relato de las resistencias tradicionales que el darwinismo suscita aqui ofrece a veces unos: perfiles no del todo homologables con los de la Europa moderna. La razén de fondo de esta vergencia hay que buscarla ante todo en la es- pecial correlacién de fuerzas socio-intelectua- les que se da entre nosotros La ausencia en la Espafa del XIX de una au- téntica revolucién burguesa, que hubiese reali- zado las transformaciones econémicas y cultura- les adecuadas para la operatividad del pensa~ miento cientifico, nos colocara en una posicién distorsionada respecto de la europea. Mientras que en Inglaterra o Francia, por ejemplo, la cri- tica a la teoria transformista proviene de norma- les discrepancias en el escueto terreno cientifi- co, 0 de actitudes personales vinouladas a con- cepciones de! mundo residuales y socialmente minoritarias, en el caso espafiol, en cambio, la oposicién al transformismo procede de unos sectores tradicionales que tienen en la vida na- cional un peso institucional y socio-cultural tan vigoroso 0 mas que el de los progresistas. Basta anotar en este aspecto que hasta 1900, la gran mayoria de los discursos de apertura de curso en las Universidades —leidos siempre LA CUESTION DARWINISTA Y LA CIENCIA ESPANOLA Por Diego Nunez Ruiz Profesor de fa Universidad Autonoma de Madrid «Nila sociedad ni e! Estado espanoles llegaran nunca a fomentar de manera organizada la investigacién cientifica como medio de crear riqueza» (seccién de maquinas en la exposicién general de Cataluria, 1871) por catedraticos afectos a los Rectorados— que se ocupan del tema, se- ran radicalmente anti- darwinistas, a la par que veremos a politicos libe- rales coger la plumapara combatir violenta y tor pemente la figura de Darwin con el mero pro- pésito de complacer en momentos de eleccio- nes a los grupos de opi- nidn eclesidsticos. Este alejamiento de la trayectoria historica de la modernidad se tradu- ciré desde el punto de vista cultural en una se- rie de signos muy reve- ladores. Solamente va mos a destacar ahora dos de ellos, que seran de Particular utiidad para entender en sus justos términos el planteamiento de la polémica darwi- nistaen nuestro pals. Se trata del estado del desa- rrollo cientifico-experimental y de caracter escin- dido de la conciencia nacional Colonialismo cientifico Acerca de la mezquina situacién de la ciencia experimental en Espatia, se podrian citar nume- rosos datos y contar no menos anécdotas. Nos vamos a contentar solamente con una de ellas, a que nos narra don José Rodriguez-Carracido, protagonista de los hechos y cientifico hon- damente preocupado por el problema de la ciencia espafiola. Refiere Carracido que al tomar posesi6n en 1899 de la catedra de Quimica Or- ganica de la Facultad de Farmacia madrilefia, «36/0 disponia de la silla para la exposicién oral de las platicas de Quimica Biolégica, careciendo de todo elemento de trabajo no sélo para la la- bor practica de los alumnos, sino también para la comprobacién del fenémeno mas sencillo in- dicado en el curso de las explicaciones» 2 Detrés de este abandono de la investigacion experimental —verdaderamente estremecedor en una nacién de proyeccién europea—, subya- ce, a modo de telén de fondo socio-cultural, una realidad basica: la moderna ciencia de la Natura- leza no se plantea en nuestro pais como un «factor productivo». No encontramos en Espafia ese «mecanismo general de interaccion» entre la ciencia y la industria, de que habla el historia- dor inglés J. D. Bemal*y que constituye el andamiaje caracteristico de la revolucién indus- tial. Ni la sociedad ni el Estado espafoles llega- ran nunca a fomentar de manera organizada la investigacion cientifica como medio de crear ri- queza, Las necesidades elementales, como el ferrocarril, se cubrirn apelando sin mas a la tecnologia extranjera, no viendo en ellas otra cosa que una fuente de sustanciosos negocios, A la hora de los planes de estudio y de los pre: supuestos, la burocracia ministerial tomara la ciencia, en el mejor de los casos, como un asunto de puro lujo cultural, de no muy clara uti- lidad y siempre eliminable a la menor dificultad administrativa. La ausencia de catedras cien- tificas fundam en la ensefianza universi- taria o la vida precaria de otras son un testimo- nio elocuente de esta falta de estimacién social y Politica por la ciencia experimental. Por otra parte, dado el nivel de desarrollo del pais, no re Sulta extrafo observar la atencién primordial de que gozaban, por ejemplo, los estudios juridi- cos * Ante tal carencia de estimulos y directrices materiales coneretas, la actividad cientiica habia de refugiarse necesariamente en la esforzada labor de una minoria de hombres abnegados que, al margen de cualquier incitacion ambien- tal, procuran estar al dia en la marcha del quehacer cientifico, tal como senala el profesor Lopez-Pinero *. La silueta aislada de estos hombres de ciencia es, sin duda, uno de los in- dices mas esclarecedores de nuestro atraso his t6rico general. Tal como acontecera con la ma- yoria de los proyectos renovadores de las élites Progresistas, ayunas de una sélida base social de poder, esta tarea cientifica minoritaria serd escasamente operativa desde el punto de vista de su incidencia en la racionalizacién y moder. nizacién de la vida nacional. Pura retérica El lema comtiano «saber para prever y pre: ver para la accin» * —expresivo resumen del sentido de la ciencia moderna— sonaba aqui a frase vacua y poco menos que subversiva nuestra cultura estaba entregada preferente- mente a ejercicios retéricos, estéticos o metati sicos. Era ademas desde esta dptica como se solian debatir los temas cientificos. La polémica darwinista ofrecera en este sen: tido claros ejemplos de semejante situacién cul: tural. Salvo un reducido numero de cientificos, que van a discutir el transformismo en su te: reno adecuado, la mayor parte de las criticas asi como de las adhesiones, se mueven en un plano ajeno al mas elemental rigor cientifico, del ue son buena muestra las adjetivaciones em Londres) Charles Dat de Re pleadas. Declarar «bestias» o «bestialistas: Darwin y sus partidarios, y «absurdo», dad», «despropésito», «patrana», etc. nismo, estaba a la orden del dia. No faltaran tampoco personajes de nuestras letras, como la condesa de Pardo Bazén, que, no pudiendo re- sistir la fentacién de hablar de un asunto tan candente, va a despachar la cuestién con la frase de que «el darwinismo sera todo lo que se quiera, menos sencillo y accesible al entendi- miento» 7. Tampoco era extrano despojar a darwinismo y a toda la ciencia empirica del ca: racter de «verdadera ciencia La ciencia espafioa cientiica extranjer via @ remolque de la colonizacién (Pasteur) sto Comte (Biblioteca Nacional de A su vez, en medio de este insoslayable clima de politizacién que envolvia e! tratamiento del tema darwinista, también habra en las filas pro: Gresistas quienes, sin haber leido a Darwin, se feeran obligados a intervenir en la polémica, con el mismo apasionamiento y ardor retorico que sus contrarios, llegando incluso a hacer del transformismo, como era costumbre en aquel Pepe Ronzal, alias Trabuco, de La Regenta de Slarin, una auténtica «cuestion personal Frente a pareja endeblez y extravio intelec- tual, conviene recordar por ultimo que la recep: cién generalizada en Espana a partir de 1875 d Robert Koch Ia filosofia positiva traera, como ya he estudiado en otro lugar *, un nuevo estilo critico y mayor claridad gnoseolégica. Los jévenes neokantia- nos —Perojo, Revilla, etc— denunciaran insis- tentemente «el lamentable atraso de las ciencias experimentales», asi como el excesivo «retori- cismo» y «literatismo» de nuestra cultura *. Al mismo tiempo, el economista y abogado catalan Pedro Estasén, influido por el comtismo, dird graticamente que la metatisica idealista «no puede vivir en nuestras ciudades industriales, en nuestros centros de comercio, en nuestros. centros cientificos en que se revisa de arriba a abajo el inventario general de los conocimientos: humanos, y donde todo esta sujeto a movi miento perpetuo y continua lucha» 1° Division ideolégica del pais En cuanto al segundo factor, el desdobla miento de la conciencia nacional en la época contemporénea, no es en definitiva sino otra manifestacién en el plano ideol6gico de la situa- cién real del pais. La sociedad espafola deci- monénica se hallara continuamente dividida a lo largo del siglo entre los poderosos vestigios del Viejo Regimen y los conatos de implantacién del Nuevo '" Una sociedad, pues, tan hondamente escin- dida como la espafola, estaba siempre presta a tomar cualquier cuestiOn intelectual o cientifica como mero pretexto para ventilar sus diferen- cias politicas. Seran muy pocos los pensadores que logren escapar a este ambiente de secta- fismo ideol6gico. La teoria darwinista encerraba, ademas, motivos mas que suficientes para irritar y exasperar a la mentalidad religiosa tradicional Marcando un hito importante en la linea de pen- samiento secularizado de la _modernidad, el darwinismo ofrecia una explicacién de la vida na- tural y humana que chocaba de frente con los esquemas filosdficos escolésticos y con la inter- pretacién literal de la Biblia, cosas ambas a las que andaba firmemente aterrada la Iglesia espa- jiola. El tema transformista, por tanto, estaba llamado a alcanzar en nuestro pais proporciones ideolégico-politicas considerab De un lado, porque, como ha sefialado el pro- fesor Aranguren, el catolicismo espafiol era, ante todo, en cuanto actitud generalizada, un «catolicismo politico» '2, por supuesto, en un sentido antiliberal y antimoderno. Dicho catoli- cismo politico se traducia en la practica en una alianza tacita, cuando no explicita (el caso de los Concordatos), entre la iglesia y la derecha tradi- ional, que imposibilitaba el correcto miento de las cuestiones cientificas y bl el libre desarrollo intelectual con la tucionales de rigor y el c gias invertido en las inevitables otro, a modo de interminable cadena plantea y contrarréplica, también abundaran en el libera- lismo radical las actitudes sectarias. Si la apolo- gética catélica rechazaba o instrumentalizaba la Ciencia en favor de lo religioso, muchos liberales se complacian en deciarar la total incompatibili- dad entre catolicismo y saber cientifico '> En medio de este clima de mutuas intransi- gencias, que es sin duda la tonica dominante en el contexto espajiol, seria injusto olvidar aque- llas otras posturas que, aunque minoritarias, se esforzarén en propugnar formulas de tolerancia y coexistencia entre la ciencia y la religion. Den- tro del campo liberal, son muy significativos de este empefio algunos articulos publicados con motivo de la muerte de Darwin, tales como «Darwin y los canénigos de Londres», de Esta- nisiao Sanchez Calvo (Revista de Asturias, N.°9, 15-5-1882, pag. 187), 0 «Darwin juzgado Por un canénigo», firmado por las siglas G. de A, —sin duda, Gumersindo de Azcarate— (Bo- letin de fa Institucién Libre de Ensenanza, VI, 1822, pag. 101), en los que se resalta la inhu- macién de sus restos en la Abadia de Westmins- ter y las homilias de diversos candnigos londi- nenses, como prueba de su aceptacin en el seno de la Iglesia anglicana ‘+, Sin embargo, tal actitud conciliadora y liberal apenas podia pros- perar ante la creciente rigidez del Vaticano y del catolicismo oficial espanol ' A lo largo de la polémica darwinista, se ob- serva con toda nitidez que la falta de tolerancia era un problema capital en el mundo intelectual espafiol. La mayoria de los cientificos que inter- vienen en los debates sobre el darwinismo sue- len dedicar gran parte de sus discursos a recla- mar la libertad de pensamiento como base in- dispensable para el desarrollo cientifico, en cuanto perfectamente conscientes de que tras la cuestién darwinista lo que en rigor se discutia eran los principios mismos de la modernidad. De este modo, el esfuerzo intelectual estaba sobre todo centrado, mas que en una labor cien- tifica creadora, en el continuo forcejeo entre la concepcién teocratica y la concepcion moderna del mundo, cuyo marco conceptual actud de su- puesto previo para el desenvolvimiento de la nueva ciencia de la Naturaleza Ciencia y religion Tampoco faltarén en el Ambito de la apologé- tica catdlica, especialmente a partir de los afios 90 —cuando ya comenzaban a apaci- guarse los primeros ardores polémicas—, quie- fes van a moverse en posturas mas abiertas, defendiendo la compatibilidad entre ciencia y re- ligién, y en concreto entre el darwinismo y el ca- tolicismo. Tal es el caso del jurista Sanz y Escar- tin, del cardenal Ceferino Gonzalez —antes acérrimo impugnador de la doctrina transformis- P. Arintero. Este Gitimo llegara incluso Gumersindo Azcérate a formular una interpretacién espiritualista de la idea de evolucién, muy en la linea de lo que hara Bergson y otros pensadores «hiperpositi- Vistas» —segiin la terminologia del escritor cata- lan Pompeyo Gener— en el gozne de los si- glos XIX y XX. Ahora bien, el hilo conductor sobre el que la apologética espafiola del XIX vertebra la relacién entre lo cientifico y lo religioso sera la doctrina «concordistam. Frente al conflicto irreductible en- tre la ciencia y la religion, es preciso probar la armonia existente entre ambas. Pero, como ha sefialado Rafael Sanus en un trabajo sobre el tema, dicha armonia «no proviene del hecho de que ciencia moderna y religion tengan diferen- tes objetos y obedezcan a métodos y habitos mentales distintos, sino que mas bien la ciencia exige ldgicamente, en si misma, las soluciones que solo la metafisica, primero, y la religién, en Ultima instancia, son capaces de aportar> 16 El riesgo, pues, de este planteamiento armo- nista es evidente: por una parte, se practica una utilizacién apologético-religiosa de la ciencia, aun a costa de continuos sobresaltos ante cada nuevo descubrimiento cientifico; por otra, se acerca excesivamente lo transcendente al nivel de las realidades terrenas, al precio de desnatu- ralizar su propia esencia. Esto es, al no demar- carse con claridad el terreno especifico de cada esfera, se abrian las puertas a una constante mixtificacién en detrimento de ambas. Para encontrar un tratamiento verdadera- mente secularizado y clarificador de las relacio- nes entre ciencia y religion, que respetase su mutua autonomia, hay que asomarse, en esta Cardenal Ceterino Gonzalez segunda mitad del siglo XIX espanol, ‘ai marco de influencia de las corrientes gnoseolégicas de ascendencia neokantiana y spenceriana. Sera sobre todo Manuel de la Revilla, encargado de la «seccién critica» de la Revista Contempordnea -érgano de las citadas tendencias—, quien con mayor precision y modemnidad aborde se- mejante problema. La polémica darwinista va a desempehar, en suma, incluso mas ampliamente que la de la ciencia espafola en estos afios, el papel de ex- presivo catalizador de la polarizacién ideolégica de la conciencia nacional. A través de ella po- demos detectar fielmente tanto el nivel de atraso y endeblez gnoseolégica de nuestra cultura como el grado de escision social en que se en- contraba el pais. De este modo, si bien es pre: ciso instalar la controversia darwinista dentro de unas coordenadas hist6ricas basicas para medir su justo sentido, ésta nos ofrece a su vez una excelente prueba de la rentabilidad analitica de la historia de las ideas para la cabal comprension del proceso historico total. NOTAS Otrezco aqui algunos aspectos de un trabajo mas amplio sobre El darwinismo en Esparia, de proxima aparicion en la «Biblioteca de Pensa miento» de la Editorial Castalia, dirigida por José Luis Abelian. 2 Estudios histdrico-crticos de la Ciencia espario- 1, Madrid, 1917, 2. ed., pag. 400. Ciencia © industria en ef sigio XIX, Barcelona, Ed. Martinez Roca, 1973, pags. 47-49. Vease en tal sentida M. Tufién de Lara, La Es- para del siglo XIX, Paris, Libreria Espanola, 1968, 2" ed., pag. 174: En el curso 1859-60 —sefiala Tuhbn— hay en las Universidades es- Pafiolas poco més de 6.000 alunos; «de ellos, 3.755 (estén) concentrados en la Facultad de Derecho, donde todos los retorios de la aristo- Ceracia, de los altos funcionarios y de algunos ca. Ciques acaudalados iban a prepararse mas para la politica y la oratoria que para el foro: mo, sobre el cardcter del nuevo estudiantado burgués y el papel social de los técnicos, ver las agudas observaciones de Mariano y José Luis Peset en La Universidad Espafola (Sigios XVIll y XIX), Madrid, Ed. Taurus, 1974, pags. 525-33 y 451-60, respectivamente, literatura cientifiea en la Espana contempo- ia General de las Literaturas esi rs de 1968, tI, pag. 52. Reflexiones cientificas contra el darwinismo», La Ciencia Cristiana, V, 1877, pag. 488. La mentalidad positiva en Espafia: Desarrollo y crisis, Madrid, Ed. Tucar, 1975, pags. 157 y ss. Véase especialmente Manuel de la Revilla, «Re- vista critica», Revista Contemporanea, |, 1875, pags. 121-23, y F.M® Tubino, «La crisis del ensamiento nacional y el positivismo en el Ate- neo», Revista de Espana, XLVI, 1875, pag. 443. El positivismo o sistema de las cienclas experi- mentales, Madrid, Ed. Bailly- Ballcre, s. 1 (1877), pag. XIX. Ver también Maximo Fuertes Acevedo, EI darwinismo. Sus adversarios y sus defensores, Badajoz, Tip. «La Industria», 1883, pag. Il, \Vease sobre todo en este sentido, N. Sanchez~ Albornoz, Espafia hace un siglo: una economfa dual, Barcelona, Ed. Peninsula, 1968. Moral _y Sociedad, Madrid,’ Edicusa, pag. 177. Es un buen ejemplo la primera edicién de la obra de Draper Historia de fos contlictas entre la Reli- gidn y la Ciencia, traducida directamente del in- glés por Augusto T. Arcimis y con un prélogo de Nicolas Salmerén, Se agotd répidamente y vol- vio a ecitar en 1885, 1886 y 1888, Mas tarde, a principios de siglo, editoriales como Sempere y Maucci, vinculadas a los medios republicanos radicales y anarquistas hicieron amplias tiradas de la misma a precios populares (a 1 peseta e| ejemplar) Esta detensa de la compatibilidad entre la creen- ia cristiana y la teoria darwinista fue la actitud mas frecuente entre los pensadores institucio- nistas. Véase, por ejemplo, F. Prieto y Caules, ««Infiuencia del transformismo en la Geologia», BILE, |, 1877, pag. 14, 0 E, Reus y Bahamonde, La Biologia. Estudio crtico, Madrid, 1879, pags. 128-29, Vease sobre este problema, J. L. Abelian, «Es tudio Preliminar» a la Memoria testamentaria, de ernando de Castro, Madrid, Ed. Castalia, 19 especialmente pags. 54-65. «Algunos aspectos de la Apologética espafiola en la segunda mitad del siglo XIX», Almena, Ne 2, 1963, pag. 17 1965, Esta tier? de 1515 6 15 boto” en una muy dispuesta p ta Asi dice la leyenda dla parteNeuperior de un mapa realizado/ por DiegO\gibero 0 Ribeiro, piloto/mayor del reife bajo Carlos V y- dado a conocer el a de la costa y el dibujo dé tio, el Parana. El primero brazos, a la izquierda del junto a la leyenda Tierrade fagones, es el conocido pof hombre de Carcarané y en su desembocadura fue fundadp el fuerte de Caboto al que hace men- cién Ribero. Este fuerte seria con el tiempo Ia primera colonia estab! en el sur de America, prodiga en, yendas sobre la vida de sus habftan- tes. Ent las orillas del Parana, ¢/majes- tuoso fio color de /edn, como’se le lla ma en Argentina, bo¢a de salida de riquezas agropecuatias y via.» DBiaphae acceso a la Pampa —desto- Sebastidn Caboto nocida como tal en el mapa de Ribero—, se inatala- ran los millones de espafioles que abandonaron su patria por «hacer la América». Pero eso es ya histo- ria moderna. Hacia la Cruz del Sur «En el afio del Sefior de 1514...» los reyes de Espafia firman una capitulacién con el marino Juan Diaz de Solis para que recorra éste la costa atlantica de América Meridional rumbo al sur a fin de encontrar el paso de union entre el Atlantico y el Pacifico. E18 de octubre de 1515 parte Solis de Sanlucar de Barrameda en dos naos de unas treinta tone- ladas escasas y una tercera de sesenta con seis decenas de hombres. Cuatro meses después se encuentra en la boca del Parana sin que los dio- ses le sean propicios porque al dia siguiente de aribar_deben enterrar el cadaver del marinero Juan Garcia en un pequefo islote al que bautiza- ran con el nombre del muerto y, dias mas tarde, al recalar en la boca de otro gran rio cercano, el Uruguay, una partida de indios guaranies acaba con la vida de los que desembarcan, salvandose de la quema el grumete Francisco del Puerto, al que quizé por su corta edad, se llevan prisionero. No es menos tragico el regreso, pues una tor- menta en el golfo de Santa Catalina destruird una de las naves, dejando dieciocho supervivientes. Seis de los naufragos llegaran a la isia de los Pa- tos y s6lo dos de ellos viviran: Enrique Montes y Melchor Ramirez. Siete accederén a tierra firme y caminando hacia el norte, seran hechos prisio- eros en un enclave portugués donde revelarén los planes de la Corona, Uno de ellos, Alejo Gar- cia, se erigiré caudillo y en compania de cuatro compatriotas y varios centenares de aborigenes, marchard a través de la selva tras las Sierras de Plata y el Imperio del Hombre Bianco. ‘Mapa de Diego de Ribero Caboto entra en escena Femando de Magallanes habia descubierto en 1520 el estrecho interoceanico que lleva su nom- bre, entre ia Tierra del Fuego y la Patagonia. Car- los V, el impulsor de la politica imperial y en cu- yas posesiones no se pone el sol, firma una capi- tulacién con el marino Sebastian Caboto en virtud de la cual, llegara éste hasta las tierras de Maluco y las otras islas y tierras de Tarsis y Ofir y ef Ca- fayo Oriental y Cipango (Japén, China y las actua- les Indonesia, Filipinas y Malasia), en busca de las codiciadas especias para la conservacion de las carnes. ‘Tres naos y una caravela con doscientos hom- bres, esta vez bien armados y pertrechados, par- ten de nuevo hacia Oriente desde Sanlicar el 3 de abril de 1526. Un «clérigo de la armada», ciru- janos, un escribano, un tesorero, tres contadores, alguaciles, lombarderos, herreros, veedores de los armadores, varios profesionales mas, cin- cuenta criados, pajes, grumetes y marineros va- rios componen la expedicion mandada por Sebas- tin Caboto, piloto mayor del Rey. Hombre de gran cultura, «veneciano» de origen e hijo de ma- Tinos, habia navegado por el Mediterraneo de cabo a rabo, hablaba castellano, italiano, portu- gués e inglés y conocia tambien diversos dialec- tos regionales. «Delgado, con una barba en punta, blanca, que le cubria todo el pecho, gustaba de vestir siempre con una larga camisa negra, parecia un mago». Caboto era todo lo contrario a los impulsivos an- daluces 0 extremefios que partian hacia las in- dias, siempre estaba dispuesto a negociar y pre- feria resolver los asuntos dialogando antes que a mandobles. Cuando salia de viaje no continuaba ruta sin haber cambiado impresiones con los nati- vos del lugar donde hacia escala. Por esta cos- tumbre y este talante, al detenerse en Pernam- buco e informarse con los portugueses alli insta- > Poblado de Sancti Spirit (mapa por J. Timén) lados, oye hablar de la plata y el oro que hay «mas arriba del rio de Solis». Decide entonces abandonar el trayecto prefijado y durante cuatro largos meses se esfuerza en convencer a la plana mayor de la expedicion de que es preciso ir adonde los portugueses indican. Sale al fin la expedicién hacia el sur en los pri- meros dias de la primavera austral, el 29 de sep- tiembre, no sin la oposicién del capitan de una de las naves Francisco de Rojas, del capitan de la nao capitana Miguel de Rodas y de su segundo Martin Méndez y poco antes de cumplirse el pri- mer mes de navegacién bordeando la costa, al perder de vista la Ultima guarnicion portuguesa de San Francisco, avistan en pleno golfo de Santa Catalina una canoa indigena con los dos ndutra- gos de la expedicién de Solis, Enrique Montes y Melchor Ramirez, que tras diez afos de vida sal- vaje conectan con la civilizacion El encuentro debié ser memorable para los rescatados y también para Caboto porque todos €stos le confirman que penetrando por el rio de Solis y si se remonta el curso del afluente Parana se halla abundancia de «oro y plata». Como Ro- jas, Rodas y Méndez se oponen de nuevo a des- viar ef rumbo e incumplit las instrucciones reales, Caboto los desembarca en Santa Catalina (la isla de los naufragos de Solis) y vira al sur tras los mi- nerales engatusadores. En el rio de Solis Debido a los fuertes vientos, Caboto tarda seis dias en encarar el curso de agua y fondea en la costa siguiendo su costumbre de entablar con- tacto con los habitantes. Uno de ellos se acerca a la nave de Caboto: es el antiguo grumete de So- lis, Francisco del Puerto, que también habla de la existencia de minas de plata y oro. Caboto no lo duda mas y dejando dos naves en el improvisado fondeadero al mando de un tal Grajeda, parte con Carlos | Batalla entre espay otras dos en busca del rio que lleva a las sierras donde se guardan los tesoros. Asi penetra en el Parana y rapidamente halla la desembocadura del Carearafié. «Este es el rio», le dice Puerto. Ama- nece el 27 de mayo de 1527. Pero, voluntaria o involuntariamente, Puerto se equivoca porque la sierra montahosa de donde parte el Carcarafa no es el famoso Potosi, sino otra cordillera enclavada en el Imperio del Inca, las sierras de Cérdoba, situadas en el territorio argen- tino. Caboto, no obstante, planta sus reales en este lugar y envia a Puerto a informar de sus in- tenciones pacificas a las tribus de la region. Los querandies son cazadores, por lo que les Proporcionarén came de venado, avestruz, llama © guanaco. Los timbués, en cambio, como son pescadores, podran suministrar a los expedicio- narios pescado seco y fresco y grasa de pescado y los carcardes, de donde el rio tomé su nombre, al ser agricultores les ofrecen habas, calabazas, boniato, flame, yuca y abati, un maiz silvestre y Pequefio. Se encarga de comerciar con estos in- digenas Enrique Montes, quien a cambio de esos alimentos esenciales les provee de tijeras, cuchi- los, punzones, aguias, hachas, hilo y lo que es mas importante para los indios, anzuelos de va- lado tamano y espejos y cuentas para las muje- res. Durante tres afos vivirdn los blancos en esta colonia legando a hacer «repartimientos de tie~ rras y heredades, cortijos y sementeras de pan», segtin escribe J. R. Baez en su obra «La primera colonia agrohispana en la Argentina» La colonia del Espiritu Santo El lugar donde se instalaron los expedicionarios se llam6 Sancti Spiritu. Constaba de viviendas, un foso, un parapeto de tierra y piedra aprisionada y una empalizada con seis piezas de artilleria. Las casas, construidas al estilo indigena, son del les y querandies MSysiyitr nl ty) Mee a asi Mtile ie wes mismo tipo que las actuales de los habitantes de la ribera: barro, paja-adobe y madera. Habia depésitos, graneros y espacios reserva- dos a las labores agricolas porque curiosamente estos aventureros audaces vivieron durante este periodo de tiempo como simples agricultores. Unos iban a los sembrados a recoger los anzue- los de pesca dejados por la noche, otros repara- ban las naves y construian incluso algunas siendo esta colonia el primer astillero en tierras australes Espafioles e indias se cruzaron y de su unidn nacieron los primeros oriollos. Todos los domin- gos hacia celebrar misa Caboto para los indios converses. La disciplina en el poblado era férrea: un ladr6n apellidado Ortufo fue azotado en pu- blico por haberse apropiado de tres calabazas. Otro que robé en complicidad con unos indige- nas, el mallorquin Lorenzo de Palma, fue desore- jado y los indios entregados a su tribu para ser castigados por ésta. Martin Vizcaino que afand una piragua a los indios fue ahorcado y azotes, enclavamientos de manos a maderos y otras pu- niciones fueron ejecutadas sin vacila. Caboto implanté entre su gente la misma es- cala de valores de los indios. Asi, en la aldea se hablaba espafiol, pero cuando se visitaba a los in- dios s6lo se hablaba su lengua. Uno de los expe- dicionarios, llamado Luis Ramirez, escribe en su diario: «Estamos todos tan buenos y frescos ‘como cuando salimos de Espafia». En realidad, la colonia servia de cémoda reta- quardia en los escarceos que los espajioles efec- tuaban por las inmediaciones tras la ruta de los metales preciosos. Los realizados por tierra fraca- saron ante la dificultad de hallar agua. Por ello, decidieron marchar por el rio y tras construir un bergantin, treinta hombres se quedaron en la guamicién y ciento treinta partieron a la aventura @1 23 de diciembre de 1527: seis meses después del asentamiento y al aio y medio de haber par- tido de Andalucia. La experiencia no fue favora- LA TRIPULACION DE CABOTO Siempre se dijo que la tripulacién de Caboto estaba formada por penados, desheredados y soldados de fortuna, lo que en algunas acasiones no fue cierto porque se hallaban tan cientifica- mente provistas como una de las expediciones actuales a Marte 0 Venus. También se dijo que la mayoria de los expedicionarios de Caboto eran genoveses, venecianos, griegos o bizantinos, cosa falsa en lo que respecta a la expedicién mencionada cuya composicién era: 144 espario- les y 56 extranjeros (conténdose entre éstos como tal a «un guanche natural de fas islas Cana- ras») De los 144 espafoles, habia 8 catalanes, 7 se- villanos, 6 vascos, 4 gallegos, 2 cordobeses, 2 gaditanos, 2 castellanos, 1 madrilefio y 1 santan- derino. De los 56 extranjeros 13 eran venecianos, 1 genoveses, 5 italianos, 9 ingleses, 4 griegos, 4 portugueses, 3 corsos, 2 alemanes, 2 saboyanos, 1 holandés, 1 hingaro y 1 guanche. ble: subir el caudaloso Parana sin viento a favor result penoso. Constantemente hostilizados por los indigenas, cerca del rio Bermejo el ex gru- mete Francisco del Puerto los traiciond pasan- dose a los indios. Dieciocho espafioles murieron en la emboscada. En mayo de 1528, al cabo de cinco meses de penurias y tras la derrota, deciden los espafioles desandar el camino encontrandose entonces con otras naves castellanas mandadas por un tal Diego Garcia de Moguer que habia obtenido de! rey una capitulacién para navegar por estas tie- rras. Maydscula fue la sorpresa al saber que la otra nave era de Caboto, pues aunque desde princi- P Luchas entre indios y espanoles, segdn la obra Historia de Indias, de Diego Duran (Bib. Nac. de Madrid) jios de afio navegaba por el rio y habia encon- trado indicios de presencia europea, no podia imaginarse a Caboto por alli ya que se lo figuraba en las Molucas. Con permiso del Rey Habian llegado a Espafa noticias de las rique- zas existentes en aquella zona, noticias proce- dentes de Parana donde Balboa habia escuchado a los indigenas que hablaban de un fabuloso im- perio situado hacia el Sur. Estas referencias ha- bian movido a Garcia a capitular con el rey para explorar directamente los lugares donde Caboto ‘se encontraba sin autorizacion. ‘Alla entrada al rio de Solis, Garcia tropez6 con iinas canoas indigenas y un batel armado con eu- ropeos. Sorprendido de hallarse con Grajeda, éste a su vez se sorprende de la presencia de Garcia, pues habia supuesto encontrarse con Méndez, Rodas y Montes. Hechas las presenta- ciones y comenzado el dislogo, Grajeda cuenta a Garcia que Caboto ha fundado una colonia y que ahora mismo merodea por el norte donde, segin Noticias que ha recibido de! mismo Caboto, ha en- tablado combate con indigenas derroténdolos y «matando muchos de ellos». Garcia —acota Gra- jeda— ignora que Caboto ha sido finalmente de- rrotado y traicionado por Puerto (gPor qué ha traicionado Puerto a sus compa- triotas? Aunque el tema es propio de otras fuen- tes que alin no han llegado a ponerse de acuer- do, las suposiciones coinciden con lo fundamen- tal: que Del Puerto, tras ser recogido por Ios indi- genas a sus doce 0 catorce anos. cuando éstos mataron a Solis en 1516, ha vivido hasta sus vein- ticinco entre ellos y de ellos ha recibido su forma- cin siendo quiz el primer ciudadano naturali- zado americano. Al encontrarse con Caboto no se le menciona viviendo en Sancti Spiritu y si en los alrededores. Ayuda a los espanoles cuando éstos Los canquistadores de América, segdn un cuadro de! siglo XVIi (Museo de América, Madrid) conviven pacificamente con su «nueva familian pero tras la matanza de indios que Caboto practi- ca, un sentimiento de repulsa tal vez le instigo a congraciarse con sus naturales rechazando a los advenedizos.) Garcia ignora el fatal término de la expedicion de Caboto, pues sdlo sabe por Grajeda sus triun- fos y quizé para sacar tajada de lo que se imagi- naba era jugoso botin, parte en busca de Caboto. Bien atmado y al mando de sesenta hombres, sube por el rio Parana y llega al fuerte donde esté Caro con treinta hombres. Alli se entera de la de- rrota de Caboto y tras intimar a Caro a que deje el fuerte ya que no tiene permiso para explorar y —lo que es mas importante— explotar esas tie~ tras, sigue las huellas del rebelde y competidor Caboto. Garcia de Moguer busca a Caboto con animo hostil ya que el veneciano se encuentra en tierras que no le pertenecen. Cuando le encuentra, el entrentamiento es inevitable pero, ante la presen- cia de los indios enardecidos por su victoria, de- pone su resentimiento y baja a la fortaleza donde, al menos, se hallaré seguro. Una vez en Sancti Spiritu, Garcia y Caboto se alian: el permiso regio del primero y la experiencia real del segundo se combinan en el intento de localizar el fabuloso emporio de oro y plata. En el fuerte, siguen vigentes las reglas discipli- narias establecidas por Caboto, pero ya dicen los diarios de los habitantes que los indigenas, perca- tados de las rencillas latentes entre los blancos, y sabedores del fracaso de la expedicién de Caboto se han envalentonado. Clima enrarecido que marcara, en adelante, las relaciones de conviven- cia entre espafioles y aborigenes. Otra vez la quimera La conquista del oro y la plata se planea con- cienzudamente por Garcia y Caboto. Disponen de Una fiotilla de siete bergantines para adentrarse or el mar, pero asimismo organizan una expedi cidn por tierra al mando del capitan Francisco C sar. Este parte con sus hombres remontando el Carcarafia por su orilla. Entre tanto, Garcia y Caboto surcan el rio desde el que son hostigados por los indios. No pueden desembarcar, por tanto, y cuando se en- teran de que una columna de indios marcha a to- mar el fuerte, deciden regresar. A la semana de esto, César y siete supervivientes llegan al fuerte, Vienen de una marcha de quinientos kilémetros por las sierras de Cérdoba. En este lugar vivian los indios diaguitas, seden- tarios y laboriosos agricultores, alfareros y tejedo- res de buenas telas. Trabajan el oro y la plata, ero alli no habia minas: el metal venia del Alto Pert. La civilizacién diaguita, tributaria del Imperio In- a, recibid bien a los espafioles, alojéndolos en una de sus cuidadas y bien trazadas ciudades. Las noticias que cuentan los hombres de César encienden de nuevo la ambicién de los espano- les. César cuenta que «habian visto grandes rique- zas de oro y plata y piedras preciosas» y muestra trozos de metal trabajado, segiin consta en varios diarios de la expedicion. Relata incluso que alli hay un mundo civilizado, con bonitas ciudades y que la gente es hospitalaria, Ante esas palabras, Caboto siente que su des- obediencia est justificada y escribe a Grajeda (que continuaba su mision de apoyo logistico por él sur) contindole las buenas nuevas y comuni- candole que emprendera otra expedicion. Grajeda fegresa de inmediato al fuerte porque no quiere quedar apartado de la conquista e inicia alli un proceso de discusién y planificacién del viaje que llevara bastantes meses. La tarea era compleja: por un lado, habia que cuidar del fuerte; por otro, preparar grandes na- ves que les devolvieran a Europa una vez con- cluida la expedicién; también habia que escar- mentar a los indios que desde el Norte se alzaban contra Caboto y ademas era preciso organizar el vigie a las minas de oro y plata. En febrero de 1529 Caboto, Garcia y Grajeda parten rumbo a la boca del rio de Solis donde fondearén las naves en aguas profundas, lejos del alcance de los indios. En el trayecto, y para es- carmentar a los aborigenes, desembarcan los es- paoles en un caserio guarani matando a mas de cien personas y llevandose a muchas mujeres como rehenes. Durante varios dias recorren las islas del delta del Parana, prodigando las matan- zas y la captura de rehenes, tras lo cual retornan al fuerte. Dias después aparecen los caciques de las tri- bus afectadas en peticién de paz. Caboto libera a los rehenes bajo la promesa de recibir alimentos. Pero los indios no vuelven mas por alli y no cum- plen el pacto. Indignado, Caboto sale a buscarios y habiendo avistado al cacique Yaguari lo hace traer por la fuerza a su presencia. Delante de los naativos, lo abofetea, y después lo mata a cuchilla- das, Estas medidas de castigo serdn el principio del fin de los primeros colonizadores. Fracasada la Politica represiva, rota la armonia entre aborige- hes y espatioles, éstos desconfian de cuanto les rodea. No obstante, Caboto decide partir dejando en el fuerte a ochenta hombres con una serie de instrucciones. La defensa del fuerte Los hombres deben dormir en la misma casa, en el centro del fuerte. Deberan quitar a la casa el techo de paja para que no arda con las fiechas incendiarias de los indios. El foso deberé profun- dizarse, mejorarse la muralla y efectuar obras de contencion y trincheras, colocando estratégica- mente las bombardas, permanentemente carga- das y listas para disparar. Rondas de vigilancia Por el foso y el muro exterior cuidaran de prevenir EN BUSCA DE ELDORADO. Alejo Garcia, el espafiol que acaudilié una tribu a la altura del goifo de Santa Catalina, estaba acompariado por cuatro compatriotas. Como fo- graron convencer a varias centenas de aborige- ‘nes guaranies para ir en expedicin hacia las sie- tas es un misterio: militarmente, imposible por- que desembarcaron en «pafios menores» y me- diante el lenguaje tampoco porque desconocian e! idioma guaran’. Sin embargo, se sabe que armé una expeaicion decidida a asaltar los Andes. También se sabe que los tres mil_kilémetros de distancia entre el golfo de Santa Catalina y Charcas fueron recorri- dos a pie por Garcia y sus huestes, regresando al punto de partida con oro y plata en abundancia, y que Garcia no pudo disfrutarlos porque cayo en una emboscada. La noticia de sus hazafas llegé hasta Montes y Ramirez por medio de los indios que acaudillara Garcia Existian, por tanto, blancos que habian llegado hasta las mismas sierras donde abundaba el me- tal precioso. Estas sierras eran las tierras del Inca en Bolivia y Peri, y no las sierras de Argentina en donde se despistaria Caboto al equivocarse de entrada, tomando el Carcaraia y no el Bermejo. alaques. Se prohibiré terminantemente hacer fue- go, salvo para comer, medida rigurosa porque en Septiembre hace frio en las costas del Parana, lle~ gando incluso a neler. Tras los dos afios de paz vividos, y confiados en la fuerza de sus armas, los ochenta hombres dejados por Caboto y acaudillados por Junco, no cumplen sus instrucciones. Junco es un indisci- plinado millonario armador, famoso por lo mal que Br EI Nuevo Mundo (segan mapa del siglo XVI, Theatrum orbis terrarum) | trata alos indios y que ha invertido treinta mil ma- ravedies en la expedicion. Muchas leyendas han circulado en torno al ata- que al fuerte de Sancti Spiritu. Se ha dicho que Un cacique indigena estaba enamorado de Lucie Miranda, esposa de un capitan espafiol, a la que rapi6. Lo cierto es que la noche del combate, el ‘sargento mayor Juan de Cienfuegos y el cirujano Maese Pedro hacen la rutinaria guardia de las cua- tro de la madrugada, guardia que abandonan an- tes de tiempo, seguin relataran después en Espa- fia: Pedro marcha a su casa a tostar maiz en un fuego hecho frente al rancho para su mujer y su hijo mestizo recién nacido, Entre tanto, atacan los indios. Juan de Cienfue- gos da la alarma cuando arde el rancho del capi- tan Caro y el de Juan de Junco. La mayoria de los hombres huyen. Sdlo presentan combate franco cinco. Varios préfugos tratan de hacer flotar un bergantin encallado por la bajante del rio mientras pelean a su lado Alonso Peraza y otros cinco hombres. Mas allé el cura Garcia lucha espada en mano y un trapo en la otra como escudo. En és- tas, un flechazo lo hiere y descompuesto se arroja al rio en busca del bergantin de Caro y Junco que ya se aleja de la costa, en vergonzosa huida Los que se quedan, les insultan e increpan desde la costa donde las casas arden, las indias casadas con peninsulares gritan y los maridos que tratan de protegerlas son muertos a palos o a flechazos por los aborigenes. Por doquier surgen indios, la griteria ensordece, la paz se habia roto y @stos eran los frutos de la politica represiva: ar- mas, alimentos, familia y treinta europeos muer- tos es el balance del asalto al fuerte por los gua- ranies. A los pocos dias, Caboto ve llegar un ber- Villa de Castrovirreina, cera Eldorado? (Poma de Ayal, Biblioteca Nacional de Madrid) gantin cargado de «cincuenta hombres, todos desnudos y sin armas». El desastre total Caboto trata de acudir en ayuda de los posibles supervivientes y en la esperanza de reconstruir el Sancti Spiritu su base logistica. Cuando llega al fuerte el espectaculo es desolador: cadaveres despedazados —y no comidos, como asegura la leyenda— y todas las obras destruidas. Recupera las piezas de artilleria que los indigenas no habian Podido 0 querido retirar y regresa a la desembo- cadura del Parana. El panorama en el sur no es mejor, ya que mientras Caboto estaba ausente, los indios han tendido una emboscada a Grajeda maténdolo junto a uno de sus hombres y hostigando a todos los demas. Buscando un responsable, Caboto somete a juicio a Caro y Junco acusandoles de cobardia, ero no puede llevario a efecto porque sus hom- bres, que deseaban regresar a Espafia, se le amotinan. Haciendo uso de sus cualidades de negociador, Caboto sugiere a todos que se pro- ceda a votar el destino a seguir. Por mayoria ab- soluta se decide regresar y Caboto acepta el de- mocratico sutragio. Asi, sin pena ni gloria, fue abandonado Sancti Spiritu, dejando la semilla de la primera colonia agricola hispana en el Nuevo Mundo. Pero la ex- pedicion de Caboto no s6lo sembré trigo, sino un idioma y un mal recuerdo. Por eso, en 1543, tres lustros después, cuando el adolescente coman- dante Francisco de Mendoza, al mando de cin- cuenta jinetes, arriba a la regi6n desde una canoa indigena, se le grité: «jEh, compaferol» Pasado el primer momento de sorpresa y aca- llados los disparos preventivos que por costum- bre efectuaban los espanoles contra todo «bulto que se menea» y retirados los indios muertos, Volvié a oirse la voz en regular castellano y tono imprecatorio: «— jAdénde vais ladrones, desuellacaras, ci marrones todos y cristianos malos? ¢Qué andais por aqui robando toda esta tierra? ¢No tenéis miedo de Dios? Los otros cristianos por acd sen- tar son buenos y mas mejores... Vosotros no, porque estar muchos bellacos matadores... Los ‘otros decir a nosotros: dame pescado, hermano; toma tijeras, aguja, hilos, sedas... Dame maiz, hi- jo, toma bonete, panto y chaquira... Y vosotros, como bellacos decir, dame, dame, dame comida; dame indios, indias, maiz, dame todo... Toma lan- zada, cuchillada y pelota de arcabuz... Anda, an- 44, bellacos, todos ladrones... Miré no sentar mas aqui y si sentar luego morir todos; yo hacer matar con flechas con indios mios.» Quiza para siempre, el encuentro entre las civi- lizaciones europea y americana habia sido des- tructivo. Nunca mas habria de repararse tal des- gracia y aun hoy, en la Argentina actual, no se hallaré un indio vivo. Por Jean Paul Lebeuf * E_ NIRE, fas abundantes reg arquedlogo y el simple turista ¢ mediados del siglo XIX. Se llega facilmente a ell s de dos hi cuarenta kilémetros a! Norte, desde la carretera de Biltinia, se bifu tros después del cruce y al pie de unas mo bosquecillo, topamos ais (2). ‘Nada seguro sabemos de la historia de Uadai hasta fel XV o principios del XVI, en que habita un pueblo pagano, los Toundjour, oriundo de Dar For (el europeo Darfour). Hacia un principe musulman, extranjero de origen, se instala a la ent ber SCO n bella y atractiva pi jesde 1650 hasia as por un camino que "a en Gatagara. Veinte kil 8 re rdientes, tras atré nel palacio, e/ mas impresionante conjunto arquitect6 mo Jas ruinas Puerta de acceso al recinto del palacio (f. m. Lebeut) Panorama histérico Abd-El-Karim, ayudado por arabes como Mahamid y por Mala, habia derrocado a Daoud, el Ultimo rey toundjour, atando ramas de espino a la cola de sus camellos. Cuando Daoud vio el polvo que levantaban las ramas al arrastrarse por tierra crey6 habérselas con un poderoso ejército y por huir de él encontré la muerte. Tras conquistar la comarca, Abd-E!-Karim adopto el titulo de Co- mendador de los Creyentes. En 1636, la capital del nuevo estado donde se implanté la monarquia hereditaria por sucesion directa era Uara y, a se- mejanza de Darfour, quedaba dividido el oais en cuatro zonas segin su posicién geografica: nor- te, sur, este y oeste, Lejos de independizarse, Uadai pagé tributo a Darfour hasta la segunda mitad del siglo XVIll, en que le libero del vasallaje el rey Djoda (1747- 1795), que amplié las fronteras de! pais hacia el Oeste anexionndose la parte oriental de Kanem, donde bastantes toundjour se habian refugiado a la muerte de Daoud. Cien afios después, los uda- NoTAS * Etnologo, Director de Investigaciones Cientiticas (C.N.R.S)) (1) Las Unicas referencias escritas sobre Uadal co- rresponden a textos de J. L. Burckhardt, H. Barth, G, Nachtigal, H. Carbou, G. Trenka, Julien, A. J. Arkell y sobre todo, al incomparable El-Tounzy. (2) Estuve en Uara en 1960 con Annie M. D. Lebeul, Maestro de Investigaciones en el Centro Nacional de Investigaciones Cientificas y tres anos mas tarde volvi en compafia del arquitecto Michel Dufour, primer Gran Premio de Roma, y de! especialista Brahin Mamadou. Esta expedicion estaba patrocinada por la Unesco y el Instituto Nacional para las Ciencias Humanas de Chad y tenia por objeto reconstruir el plano de las ruinas del ppalacio y de la mezquita acopiando informaciones histo- ricas y, si era posible, piezas arqueolégicas. Los traba- jos fueron menos arduos gracias a la constante ayuda S.E. Ali Silek, Sultan de Uadai, y del prefecto de yanos conquistaron Baguirmi y las tres regiones préximas, Dar Tama, Kouti y Rounga, y, tras re- chazar un ataque de Darfour, continuaron pe- netrando por el Oeste, en Bornou e imponiendo Su soberania sobre los Daza de Borkou y Bahr- El-Gazal de Chad (0 Soro). A fines del XVIll y comienzos del XIX reinaba el sultan Saboun, al que visité el Tounzy entre 1810 y 1811. Saboun era hijo del «sabio y habil» prin- cipe Salih Darat, amigo del sultan de Egipto e im- pulsor de una nueva via comercial por el Medite- franeo que conduiera directamente a Benghazi como gran ruta de paso hacia el norte. Los sucesores ge Salil perdieron los territorios adquiridos en el siglo XVII, aunque los recupera- ron mas tarde: en 1870 sofocaron la rebelién de Baguirmi y dominaron la capital, Massenia, de la que se llevaron considerable botin y numerosos esclavos. Veinte afios después marcharon al Este a fin de cortar la creciente influencia de Mahdi, poco antes de que Rabah se apoderara de Dar Koutl y Dar Rounga. No obstante los esfuerzos defensivos de Youssouf (1874-1898) y de sus descendientes, aliados de los Senusistas, las tro- pas francesas entraron en 1909 en Uadai, a la que incorporaron al actual Chad tras reducir los limites del territorio La ciudad abandonada Apenas tiene habitantes el lugar. Las ciudades mas proximas, como Mandaba, a tres kilémetros, y la inmediata a ésta, Uara La Vieja, no alcanzan Vista parcial del palacio (f. m. Lebeuf) | en conjunto mas que algunas decenas de pobla- dores. Es preciso llegarse hasta Tchoukouma, a unos cinco kilémetros, si se quiere encontrar algo mas de gente. Se penetra en el circo montafioso mediante tres pasos. El del nordeste constituye el final del empalme de la carretera Abeche-Biltinia, que nace de Gatagara. El severo aspecto de la plan cie contrasta con los multiples arbustos que, pese ala sequia, dan a ciertas zonas el aire de verge! que a menudo se observa en la sabana africana. Esta amplia meseta se extiende hasta el pie de los tres monticulos que forman el Hadjer Oumar. EI monte Baloul comunica por un paso poco ele- vado con una pequefia cordillera en la que sobre- salen las estribaciones del Abou Héra y Ama Suk tana, llamada asi porque para el pensamiento udayano, la morada donde habita la madre del sul- tan ha surgido de la montaha. Al este, y separado del precedente por un angosto desfiladero, se encuentra el monte Toreya, nombre extraido de Las Pleyades. Ocupada de este a oeste la parte septentrional de la meseta por la ciudad, esta sembrada ésta de ruinas arguitectOnicas que se cree corresponden a las dependencias del palacio y principales vi- viendas. La Unica descripcién que ha llegado a Europa de esta ciudad pertenece a El Tounzy, que la visit6 a principios del XIX procedente de El Cairo. Seguin él, recibe el nombre de Uara por las montaflas que en sus tres cuartas partes la cir- cundan protegiéndola de las siempre temibles in- cursiones de los caudillos enemigos, empefiados en conquistar ciudades para adquirir fama. Plano de situacién de Uara (por Pinet) La mezquita (f. m. Lebeut) La urbanizacién, aparentemente circular si se repara en el encantador grabado que acompafia a la edicion francesa del relato de El Tounzy, estaba dividida en dos franjas, «una izquierda y otra de- Techa», como es corriente en las ciudades africa- nas. Era extensa, ya que atravesarla a pie de punta a cabo siguiendo el eje norte-sur requeria media hora, y para el entusiasta Nachtigal, que la recorrié unos veinte aos después de que fuera abandonada, tenia incluso «proporciones gigan- tescas», aunque jamas llegase a albergar, segun su testimonio, «mas de cuarenta mil habitantes de los que ocho mil eran soldados» «Casas con frontispicios en los muros hechos de tierra empedrada 0 con cantos de relleno o sencillamente construidas con tierra, omadas por miradores y provistas de puertas», rodeaban al palacio que se abria a la explanada donde todos los viernes el rey ejercia justicia asistido de sus ministros. Era utilizada también la inmensa ave- nida en paradas militares, donde los caballeros honraban al monarca y mostraban sus habilidades ala muchedumbre No queda nada edificado en la ciudad porque el clima de lluvias torrenciales y extrema sequia ha asolado las construcciones, destino irremediable de la mayor parte de la arquitectura africana desde que se prescindié de la restauracion anual Han desaparecido asimismo las ciudades que la rodeaban, Abbadou, Tona y Morkouloum, desha- bitadas las ltimas a finales del XIX. Las ruinas La imponente masa arquitectonica de la que atin podemos admirar sus ruinas, habria comen- zado a construirse durante el reinado del funda- dor de la dinastia udayana, Abd-El-Karim, si bien 8 posible que no terminaran los trabajos hasta el reinado siguiente, el de Karout ler, quien hasta su muerte, acaecida en 1677, amplio considerable- HISTORIA 16109 mente fa ciudad. También es posible que este monarea construyera el conjunto y que la mezqui- ta, hoy en ruinas, se edificase mas tarde. Fue re- sidencia real hasta 1850, en que Mohammed Cheérif, padre del soberano que recibié a Nachti- gal, decidid irse a vivir a Abeche, nueva capital desde entonces. Sorprende tan magnifica edificacién en una zona donde las Unicas construcciones de ladrillo ‘conocidas son simples murallas, acaso pertene- cientes a campamentos como Dal —al sudeste del largo Tchad— y Guesser-Dikilinga —al este de Moussoro—, atribuidos el primero a los Baba- lia, que lo elevaron sobre un terrero de civiliza- cién sao, y el segundo a los Boulala. No cabe la menor duda de que los edificios de Uara son obra de arquitectos extranjeros llegados, segin algu- nos autores, de Africa del Norte, seguramente de Tunez, con'la que habia constante relacién en aquella época, pero, en cualquier caso, muestran nitidamente la pujanza de Uadai que, por espacio de dos siglos, fue el Unico estado de la zona ca- paz de resistir victoriosamente los ataques de sus vecinos, especialmente organizados y empren- dedores En esta llanura de hierbas y pocos arboles ena- nos impresionan las ruinas del palacio que, pese a la proximidad de la montafia, conserva un as- pecto grandioso. Comprende el conjunto arquiteo- t6nico el palacio, sus dependencias y la mezquita Cien metros antes de llegar a los edificios de un rojo deslumbrador, un mont6n lineal de piedras peladas sefiala los restos de un recinto defensivo que, enmarcando el terreno de acuerdo con una orientacion determinada, incluia la morada de la reina madre, la Momo, las de los altos dignatarios construidas «a semejanza de la de su maestra» las de eunucos, pajes y palafreneros y el harén donde vivian las multiples mujeres destinadas al Habitaciones privadas del rey (/. m. Lebeut) Vista parcial de las ruinas (f. m. Lebeut) servicio del principe. De todo ello, solo perma- nece inmediatamente proximo a la muralla el irre- conocible basamento de lo que bien pudo ser cuartel de la guardia personal del monarca. En el pie mismo del monte Ama-Sultana, un amplio circulo «que rodea al palacio como el halo ala lunam, en frase de El Tounzy, alberga unos edificios en su mayoria bien conservados, lo que permite hacernos idea de lo que fue esta residen- cia hasta su abandono. El palacio Consta el palacio propiamente dicho de cuatro viviendas principales, construcciones geométricas. presididas por una torre rectangular de més de diez metros de alta que emerge de la muralla. Se entra en él por una solitaria puerta que da al ceste y a la Gran Plaza. «Abierta a todo el mun- do, grande 0 pequeno, rico o pobre, cada uno en- tray sale cuando quiere», dice la cronica. Pero es preciso salvar otros seis pasadizos —son siete en total, entre ellos la famosa «puerta de hie- tro», que introduce en las habitaciones principes- cas En cada puerta debia depositar el vialero una prenda de ropa: calzado, turbante, chaleco, tuni- a, gorro, etc., de forma que se llegaba ala ultima con el pantalén 0 poco mas, sin lograr todavia ver al sultan que, oculto tras una cesteria finamente trenzada, divisaba a sus visitantes. Disponen las habitaciones privadas de varias piezas. La principal presenta caracteres arquitec- ténicos indefinibles aunque relativos, segtin todos los indicios, a la pompa regia. Se trata de una Vista aérea de las ruinas del palacio (foto Ejército def Aire frances) construccién cuadrada, de trece metros de lado, abierta al Sur y con una puerta que comunicaba con otra estancia igualmente cuadrada y cuyos muros se correspondian con los de la primera gracias a paredes comunes provistas de una abertura estrecha y baja que sdlo permitia el paso agachado. Entre el pasillo formado por éstas y la pieza central, un corredor orientado al Norte lle- vaba hasta la habitacién del monarca donde éste solia permanecer en compafia de sus pajes y protegido por sus eunucos. Inmediata a las viviendas, sobrepasa al resto de las construcciones la torre rectangular que se apoya en un macizo de cuarenta metros de lado. Se cree habia en ella un observatorio a cuya cima se accedia mediante una escalera interior de la que alin se conserva parte. Fuera del recinto palaciego, las fotografias aé- reas y las investigaciones han permitido trazar el mapa de las viviendas de los principales dignata- rios civiles y militares. Hoy sdlo tenemos de ellas sus cimientos de piedra y ladrillo La mezquita situada algunas decenas de me- tros fuera de la muralla esté cercada por una mole de piedras que la aisian completamente; varias columnas sustentan la arquitectura, a la que se sube por una escalera de caracol; del minarete hexagonal que tal vez midiese mas de diez me- tros de altura, vemos hoy una torre ruinosa de apenas siete metros. La leyenda piadosamente recogida por algunos autores explica que el edificio imita a los centros religiosos de La Meca, cosa probable aunque en modo alguno novedosa en la religion, ya que algunos lugares de culto is- lamico ofrecen alli similar cardcter. Observando los documentos aéreos y aunque distingamos restos de casas al sudeste y al oeste del recinto regio, nos es imposible dibujar el plano de lo que fue Uara, ni encontrar dénde co- menzaba la divisién entre la zona izquierda —Tourtalou— y la derecha —Tourlaiou—. Si- guiendo la descripcién de El Tounzy, la ciudad, Poco extensa debido al corto espacio disponible en el circo de montafas, comprenderia el palacio rodeado de la muralla, las viviendas de los nota- bles y, alrededor de ambas, las chozas de paja de los escasos pobladores, parecidas a los edificios que acogen a los actuales udayanos. El Tounzy Teconoce Ia dificultad de determinar el numero exacto de habitantes de Uadai y si bien Julien al apuntar de cinco mil a seis mil es menos opti- mista que Nachtigal, aun asi ese numero sigue pareciendo excesivo. Técnicas de construccién A simple vista los edificios parecen conserva- dos y slo cuando uno se adentra en ellos per- cibe los estragos del tiempo: le mayoria de los muros estan en relativo buen estado, no asi los techos. donde los arabes han sacado madera de construccién. Pese al siglo largo de incuria, la re- sistencia del grueso de la obra nos habla de la pericia de los constructores Los muros son mas espesos en su base que en el montante y las paredes se han alzado una a Una sin que las filas de ladrillos se empotren unos con otros en los angulos. Es notable que, pese a esto, sélo algunas paredes se hayan hundido, lo que les da una ligera forma curvilinea. El conjunto de edificaciones esta hecho con ladrillos cocidos, perfectamente regulares y sencillamente adosa- > Vista de! conjunto del palacio (1. m. Lebeuf) ‘Aspecto parcial de la carpinteria (f. m. Lebeut) dos excepto en la parte superior de lo que se de- nomina Torre Vigia, donde los ladrillos se ordenan oblicuamente, como en las construcciones berbe- riscas. Los suelos, de anchas baldosas dispuestas cuidadosamente, se conservan bien, lo mismo que las escaleras interiores y el enlosado de pla- taformas, cuyos elementos han permanecido ajustados gracias a la sdlida capa de argamasa que los aglutina. Estos ladrillos, material desconocido en Uadai antes de la construccién de Uara, fueron fabrica- dos en una poblacién vecina, recientemente des- cubierta, mezclando arcilla con agua caliente pro- cedente de la coccién de carne de buey y camello graso. La piedra interviene en la construccién aunque juegue un papel secundario: los bloques que sir- ven de cimientos suelen ser eniadrillados y las piedras se utiizan en la parte superior de las mu- tallas del recinto. Excepto algunas vigas de la parte superior del portal ceste, la madera ha sido extraida de lefios que, hendidos a todo lo largo, forman la armadura y los capiteles de puertas y ventanas. En techos y tejados, los intervalos entre los troncos son aglomerados de tierra mezclada responder a antiguos puestos de vigias La leyenda cuenta el ceremonial que acompana- ba la llegada a |a plataforma superior del soberano entronizado. Antes de ocupar el trono, un joven y una muchacha eran degollados y sus cadéveres arrojados al abismo. Unas mujeres preparaban se- guidamente ofrendas de comida. Liegado a la cum- bre en compania de unos pocos dignatarios y sacerdotes, cumpiia el sultan una semana de retiro pasando sucesivamente un dia completo en cada Una de las siete construcciones cuyas ruinas aun se perciben. Pasado este tiempo, se recogia so- bre las tumbas de sus predecesotes, cuyo mitico antepasado, una serpiente, se supone que se le aparecia transmitiéndole su poder sobrenatural, lo que certificaba su legitimidad. Estas ceremonias, de las que sélo nos ha Ile- gado un palido reflejo, recuerdan a las que rodean la subida al trono de los monarcas de las regiones del Africa Central, entre los Grandes Lagos y las orillas del Atlantico, Estos sistemas de acceso al poder y los regimenes de gobierno son materia de estudio de la Escuela Francesa de Etnologia y pronto seran publicados sus profundos trabajos. Cabe esperar asimismo que se restauren las rui- nas de Uara, tal como se habia previsto, a fin de devolver su antiguo esplendor al excepcional con- junto arquitecténico del palacio y de la mezquita, todavia en pie frente a la erosién del tiempo y las depredaciones de los hombres Pabellén privado del rey (£ m. Lebeut) con guijarros. La cobertura se completa con un lecho de bambu, que extiende su capa de cafa sobre determinadas habitaciones Las cumbres de los montes Ama Sultana y To- reya presentan huellas de haber sido habitadas: ‘cimientos de construcciones circulares en piedra y adobe, fragmentos de ceramica, inméviles mue- las de molino y esqueletos de animales reposan sobre un bancal abierto a los cuatro puntos cardi- nales y cuya forma recuerda la habitacion privada del sultan. Se llegaba a este lugar por un sendero apenas insinuado entre bloques de rocas y cor- tado por placitas despejadas que pudieran co- MBHISTORIA 16 COSACOS AL MATADERO err Se rue oor Pa er eS eu Oe ee eo Taare el CRs CeO Cu ace eu Ue im rey ce nO eC eRe oer eed ern Pere Pee ayy Pomc co La decision de entregarios dividié a los miem- Dee CAC UU a CU od Pe MCC MSs Ce Mm Mu CL Cee) Be UNC em Mel ue cate a eC MS A aS ams (UCL Orca er eee Re ees me eee ee eae) * Historiador briténico, autor de «La guerra que gand RR ee mets a a ec ee 2 ee a Ree ee wee eee te at Aa Lea ON uc ree ee em ee eeu en ee Ou ae cr oe ea Porn eee Re er sc rene Ree Chee em ‘on entregados al régimen politico que les habia privado de nacionalidad ey CUCM ec rerio Ch eka ere er teeta a los trasladados justificd, encarta dingida a Cerro am Tie Rado Ca a PRM a oer acu Ree ‘cuarenta y cinco prisioneros. Todos ‘oincidieron neuer g areca as Fe eR Te te Lo uue ten Meek OM ee uc ene Premera eT eck ator fac ular) Cr ME ecu gE Se Re see tacticas dilatorias.» Eden insistié: «No tenemos Cece RM oR CU cc Me ecu Se | | cargar con esos hombres. No es asunto nuestro qué medidas toma cualquier gobierno aliado con sus ciudadanos.» Eden argumentaba: «Si ponemos dificultades a la devolucién de sus propios ciudadanos, los so- viéticos podran pagamos con la misma moneda» aludiendo a los numerosos prisioneros britanicos y norteamericanos que aguardaban la entrada del Ejército rojo en Polonia y Alemania Oriental para liberarlos. Y aunque en un documento posterior reconocia Eden que para algunos cosacos la ope- racién de traslado significaba la muerte, el 4 de septiembre un consejo de siete ministros, «des pués de breve discusién», aprobaba las propues- tas de Eden, y a comienzos de 1945 la situacion quedaba legalizada en la conferencia de Yalta «Las autoridades briténicas competentes daran toda la ayuda posible, teniendo en cuenta los me- dios a su alcance, en la cuestion del transporte, a fin de que esos ciudadanos soviéticos sean en- viados a Rusia lo antes posible.» Capitulaciones El 7 de mayo de 1945, el octavo batallén de escoceses de Argyll y Highaldners, al mando del teniente coronel Malcolm, se desplazaba a la al- dea italiana de Lorenzago, «punto de partida de operaciones contra una division cosaca», que se suponia afincada en lolmezzo, a 20 millas de dis- tancia. La capitulacién cosaca se llevaria a cabo dos dias después en la estacién ferroviaria de Oberdrauburg, actuando como representante co: saco el general Domanov y en representacién de los aliados el jefe de la 36 brigada de infanteria Geoffrey Musson Segiin Dimitri Frolov, miembro del Alto Mando de Domanoy, «dijimos a Musson que éramos co- sacos y habiamos pasado la vida luchando contra el poder soviético y nunca contra unidades regu- lares de los aliados occidentales, a quienes con- siderabamos amigos». Musson envié a estos co- ‘sacos al valle de Drau, donde habia un campo mi- litar abandonado en Peggetz. Seguin las cifras bri- tanicas, hacia el 16 de mayo habitaban alli 22.009 cosacos. Mas al Este, las tropas inglesas contro- aban al 15 Cuerpo de caballeria cosaca —8.729 hombres—, al mando del teniente general Von Pannwitz y habia otros contingentes en diversos sitios, como el localizado en Carintia Oriental por el jefe de la 36 brigada irlandesa, Scott, com- puesto de 400 cosacos a punto de ser atacados Por los bulgaros. Scott prometié al jefe de esta guarnicién, principe Car, zu Salm Horstmar, que a Cambio de rendirse no serian entregados a los ru- Sos. Mayiscula fue la sorpresa de Scott cuando a la manana siguiente su superior Keightley le dio a conocer el acuerdo de Yalta Quienes vigilaban a los cosacos de Domanov también desconocian las clausulas del acuerdo secreto. Concretamente Davies, uno de los oficia- les de Malcolm, el jefe del octavo batallén de es- coceses, habia intimado con un oficial cosaco llamado Butlerov, juntos recorrian a caballo la zona campamental y ofrecian chocolate a los ni: ‘ios. Ahora bien, los superiores de Davies sabian el destino que se les deparaba a los cosacos y temerosos de la resistencia de éstos, prefirieron valerse del engafio y la ocultacién a fin de preve- ni posibles bajas briténicas cuando llegase el momento de deportarlos. Cuando el 26 de mayo, al acudir a una conte- rencia de brigadieres en Oberdrauburg, el coronel Malcolm se enterd de la desagradable tarea que le habia sido confiada y transmitié esta informa- cidn a sus subordinados, Davies reconoce que se quedé «de piedra; contradecia cuanto habia pro- metido a los cosacos». Invocando su amistad ha- cia ellos, Davies solicité ser relevado, pero por la misma razon se le obligo a permanecer: s6lo manteniendo en la ignorancia de su destino a los prisioneros podria llevarse a cabo el trasiado sin percances. La primera fase de esta operacién consistié en persuadir a los cosacos a que entregasen sus parques militares; se les dijo que los necesitaban los briténicos, porque se habian quedado sin mu- nicién y que, a cambio, recibirian armas nuevas. Hecho asi, Davies informé con posterioridad a los principales oficiales cosacos que debian prepa- arse para asistir a una conferencia en Spittal, donde se decidiria el futuro de sus unidades. Pero si la primera parte de la maniobra se efectud sin recelo por parte de los engafiados, en cuanto se les anunci6 la segunda empezaron a sospe char: epor qué debian asistir a la conferencia to- dos los oficiales? El principal amigo de Davies Butlerov, expuso a éste sus dudas: «Tengo mujer y un hijo y quiero que me digas si regresaré de esa conferencia vuestra.» Quebrantando su amis- tad, Davies no pudo confesarle que en Spittal se- rian entregados a las autoridades soviéticas. En la trampa Venciendo sus resquemores, los oficiale sacos se dejaron conducir en vehiculos e dos por carros blindados hacia Spittal, donde nada mas recalar se les introdujo en una especie de jaula colectiva. Fue entonces cuando los sol- dados britanicos se enteraron del pape! que les cortespondia desempefiar. Su jefe Musson se lo dio a conocer en una declaracion, de la que mas tarde se justiicaria indo su mision de mero portavoz: «Los rusos —ley6 Musson— han dicho que tienen intencion de poner a esta gente a trabajar en la tierra y convertirlos en ciudadanos soviéticos. No hay motivo alguno para pensar que vayan a ser asesinados, pero, de todos modos, tenéis ante vosotros una desagradable tarea Tratemos de cumpiirla con firmeza y sin derramar sangre, mas si fuera preciso emplear la fuera, usémosla sin miedo.» Aquella noche el perimetro del campo fue cul dadosamente vigilado. Mientras Domanov infor- maba a los oficiales cosacos de la trampa en que habian caido, potentes reflectores y ametrallado- ras estratégicamente emplazadas supervisaban sus movimientos. Estas medidas de control no pudieron impedir que aquella misma noche se suicidaran tres cosacos corténdose las venas con cristales de ventanas rotas y que varios mas se ahorcaran. Es el testimonio de un compafero su- yo, Lenivov, el que cuenta que a la manana si- guiente, «mientras las ametralladoras briténicas les apuntaban, un coro improvisado de miles de oficiales cosacos estaban de rodillas, apretujados contra la alambrada, cantando sus plegarias tradi- cionales» A las seis y media llegaron los camiones. Bryar, teniente coronel inglés al mando de la guardia, se dirigié a la caseta donde ios principales oficiales cosacos habian pasado la noche. Por dos veces les conmind a salir sin que los prisioneros aten- dieran su orden. Tras ello, un pelotén del primer regimiento de Surrey entré en el cobertizo. «Los hombres estaban sentados en el suelo, con las lemmas y brazos cogidos unos a otros», dice un informe briténico Al intentar apoderarse de ellos «un oficial ruso mordié la mufeca de un sar- gento» sa fue |a senal para que durante diez minutos el pelotén golpeara a los resistentes con las cula- tas de los fusiles y las punta de las bayonetas. Confirma Bryar que «los golpes y los pinchazos no fueron dados por el impetu del momento ni como represalia por el mordisco, sino como deli berado acto de violencia para cortar la oposicion de raiz», siguiendo la tactica consabida para el control de muchedumbres de capturar a los dit gentes. Tras el castigo, segin Lenovoy, «algunos oficiales de alta graduacién, todos ellos desarma- dos y muchos ya mayores, de mas de sesenta afios algunos, fueron llevados a rastras, uno a uno, al camién» Veintidn carros blindados escoltaron el convoy hasta Judenburgo, en la linea fronteriza entre las zonas briténica y soviética. Un oficial de la escol ta, Geoffrey Pickard, cuenta que tenia orden de abrir fuego si los prisioneros se escapaban. «No sabiamos quiénes eran ni qué habian hecho, lo que nos limitamos a seguir el reg de haberlo sabido, les habriamos Sdlo intenté evadi para orinar» —s jaban en un pu traban los rusos. ie terminado el cual se encor El oficial —cuenta el coman- he dante Goode— salté la barandilla cayendo por un precipicio de mas de cien pies de profundidad De alli {ue recogido muy magullado y se le en- tregé asi alas fuerzas soviéticas» «Mientras los oficiales salian de los vehiculos —sigue contando Goode—, uno se corté el cue: llo con una hoja de afeitar y cay moribundo a mis pies». Charters habla de dos suicidas y Lenivov de cuatro. Una joven intérprete soviética fue in terpelada por Goode sobre la suerte que correrian los cosacos. Respondié que los principales serian «reeducados» y los otros asignados al trabajo de reconstruccién de las ciudades rusas. Pregunto lo mismo a otro oficial quien, como apenas sabia in glés, «hizo el gesto de pasarse el dedo por el Cuello» En la retaguardia Quedaban atin mas de veinte mil cosacos en el valle de Drau, oficiales subalternos, soldados, sacer- fotes, refugiados civiles, mujeres y nifios. In tranquilos por la tardanza de los que habian par tido a Spittal y sin recibir respuesta satisfactoria de sus guardianes briténicos, conforme las pre sunciones tomaban cuerpo y aunque nadie les di- jese la verdad por el simple hecho de que no ha- bia dotacion militar suficiente para vigiiarlos, se trazaron un plan de accin que empezo con una huelga de hambre. Pese a que los briténicos les entregaban comida, «abrian las latas y tiraban el contenido». Colgaron después banderas negras de sus tiendas y conteccionaron carteles que de- cian: «mejor morir que ser enviados a Rusia». Al- Qunas de estas tiendas se habilitaron como igle- sias donde se encendia en fervor religioso de los cosacos que preferian suicidarse a caer en manos de ateos. En 1972 pudo saberse la versién oficial brité- nica_de lo sucedido el dia primero de junio de 1945 en el campo de Peggetz, fecha sefialada para la deportacién de los restantes cosacos, Si- Quiendo el informe de Malcolm, «vi en el campo una gran muchedumbre de gente, varios miles reunidos en un cuadro compacto, mujeres y nifos en el centro y los hombres alrededor. Quince o veinte sacerdotes al extremo del grupo, empeza- ron a las siete y media una ceremonia y la mu- hedumbre en pleno se puso a cantar». Por me- dio de un megafono, Davies advirtio a la gente que debia prepararse para partir; tenian media hora para concluir la ceremonia feligiosa y otra media hora para estar dispuestos. Visto que las oraciones no terminaban y que la ceremonia pa- recia haber sido concebida como formula de re- sistencia, comprendié Davies que era iniitl solici- tar de «aquella gente que se moviera por si misma y que seria preciso evacuarla a la fuerza» Entonces mandé formar a sus hombres a lo largo de la parte de la plaza que no tenia valla Cuando les ordené calar las bayonetas me cer- cioré de que lo hacian con la mayor precision como centinelas en el palacio de Buckingham. Es- taba seguro de que el gesto bastaria para que abandonasen su resistencia» Pero Davies se equivocaba porque los cosacos permanecieron impavidos rezando cuando los soldados avanzaron muchedumbre adentro con sus porras y bayonetas. «Mi comandante, no quieren moverse». Davies insistié enviando a uno de sus pelotones hacia el interior de la muche- dumbre para aislarla por un extremo: «consegui- mos aislar una bolsa de unas doscientas perso- nas y ordené a los restantes pelotones que fueran hacia allé para garantizar que nadie de los cerca- dos escaparia y que tampoco se le impediria al primer pelotén que cargase a la gente en los vehiculos» “A medida que las personas cercadas eran desgajadas del grupo y subidas a los camiones —sigue diciendo Davies— los demas prisioneros se apretujaban estremecidos en un grupo progre- sivamente compacto y conforme eran presa del nico, se subian unos encima de otros en un frenético esfuerzo por escapar de los soldados. Se formé asi una pirémide humana que aullaba histérica y bajo la cual sucumbia un numero im- Preciso de seres. Los soldados pugnaban por salvar la vida de los que gemian debajo gol- peando los brazos y las piemas de los que esta- ban encima, tratando de obligar a la gente a sepa- rarse» Violencia y muerte «Ciegos y sordos» los soldados briténicos «alas desgarradoras protestas» de los cosacos, segun el testimonio del capelln del batallon, Tyson, «ac- tuaron implacablamente». «Creo —dice Davies— que los soldados se volvieron entonces bastante brutales». Uno de los oficiales acosados, Frolov, «vio soldados tratando de evitar que la gente yera al rio, echandola a empeliones del puente 0 salvando a los caidos con pértigas y cuerdas. Uno caz6 a lazo a una mujer y asi la sac6, yo vi como la echaba los brazos encima llorand Era un rio rapido formado con las nieves fundi- das en ese tiempo de primavera. «Una mujer jo: ven con dos nifios pequenios —escribe el escritor Kubanski— corrié al borde del puente. Abrazo un momento a uno de ellos y, de pronto, lo tiré al abismo. El otro nifio se agarraba al borde de su falda gritando: ino, mama, no, mamé, tengo mie do! «jNo temas, voy contigo!», aullé la mujer. Un tion de los brazos y el otro nino volé hacia las aguas crecidas del rio Drau. La madre alzd los brazos, se persignd, grité «senor, recibe mi alma» y antes de que su mano derecha tocase su hom- bro izquierdo cayo al profundo donde los remoli- nos se la tragaron» Davies recuerda con especial horror cémo un ‘cosaco maté a tiros a su mujer y a sus tres hijos tras lo cual, se suicidd. Davies los encontré junto a un hoyo formado en la yerba: «que un hombre veld lo espantoso de esta tragedia «Gente aterrada y empavorecida —escribe Da- vies— suplicaba de rodillas a los soldados que matasen en vez de obligaria a subir al tren» «Unos cuantos soldados —dice Tyson, el cape: lan— cumplian su tarea con los ojos arrasados en lagrimas». El cabo Smith recuerda «viejos y ninos asustados, desesperados y dos o tres an- cianos con el pelo y la barba cabe- as ensangrentadas de culataz: pocos su pian f los eamiones en silenco, otfos se senta ban en cuciillas en un rincén. Yo estaba ver: deramente asqueado» Eran las once y media de la mafana y en cuatro horas s6lo habian podido cargar en el tren los soldados mil doscientas cincuenta y dos perso- nas, quinientas menos de las previstas por Mal: colm quien suspendio la operacién «en vista de las inevitables heridas que se habian producido» En otras partes, sin embargo, continud la manio- bra de transporte, si bien con menor violencia Ese dia se enviaron al Este 6.500 cosacos, 1.858 al dia siguiente y el tres de junio otros 1.487. El Capitan J. V. Baker era el encargado de estar presente en la ceremonia de entrega. «Cada tren paraba en una via muerta y yo acudia a recibirlo con un peloton del ejercito rojo. Disponia de una lista numerada que consultaba para compr desfile de los prisioneros». Cuando llegab tren, los soldados soviéticos se colocal largo del convoy situandose dos frente a cada va. gon.Los candados se abrian y los prisioneros po: nian pie en tierra. «No era raro encontrar cadave. Tes en los vagones —observa Baker—. No puedo dar cifras porque no inspeccioné el tren de cabo a rabo, pero aseguraria que en cada convoy. habria de siete a ocho cadaveres. Uno consiguid cortarse el cuello, no se como, con alambre de puias. Otros se estrangulaban con bufandas o tro- z08 de tela retorcida. Apenas tenian ventilacion los vagones. Dentro habia hombres, mujeres y ninos. El retrete era un cubo de basura». Prosiguieron las devortaciones hasta el siete d junio en que el general Keightly informo: «Entrega de los cosacos completa, excepcién hecha de fezagados que seran cagidos y otros en- fermos al cuidado de los medicos». Treinta y cinco mil cosacos habian sido traspasados a la Union Sovietica, veinte mil de ellos de las unida: des de Domanov en el valle de Drau, entre los que habla 6.500 mujeres y nifios. Muchos fueron dos nada mas entrar en territorio sovietico. Unos pocos, llevados a Moscé donde fueron juz~ gados y ejecutados conforme a la ley. Los demés, enviados a campos de trabajo en Rusia central y onental donde padecian hambre y frio. A la muerte de Stalin en 19 908 pocos fueron amnistiados y puestos en libertad tonces, la mayoria habia fallecido. pero, para en Ernst Udet STUKA (0 Los tres Stukas y los cuatro cazas de asalto Fw-190 se dis- pusieron a aterrizar en su anti- gua base de Kitzingen. Era el 8 de mayo de 1945 y el personal americano que controlaba el aerédromo contemplé at6nito cémo los aparatos alemanes, Uno tras otro, se destrozaban premeditadamente al aterrizar. La Ultima pagina de la historia de un famoso avidn, el Ju-87 Stuka, se acababa de escribir Precisamente por el mas fa- moso de sus pilotos y los hom- bres a su mando: Hans Ulrich Rudel y su Circo Volante Pero unos afos antes, cuando la tormenta bélica aun no habia estallado sobre Euro- pa, aquel avion sélo existia en la mente de un antiguo piloto de caza de la Gran Guerra Emst Udet, segundo de los ases alemanes tras el legenda- rio Baron Rojo, von Richthofen, habia sobrevivido los duros afios de la postguerra volando viejos aviones para los directo- tes de cine yanquis y reali- zando arriesgadas exhibiciones por los EE.UU. Por aquellos afos, las avia~ ciones militares de todos los paises atravesaban una dura crisis: su papel como arma in- saiston dependiente y su tuturo era puesto en tela de juicio por los Estados Mayores de los Ejérci- tos y las Marinas de casi todos los paises, quienes negaban la importancia decisiva de! avién como arma de guerra y trataban de limitar su funcién militar a la cooperacién con los medios tradicionales, acallando por muy diversos métodos las vo- ces de los proféticos disiden- tes. Los casos del italiano Douhet, arrinconado por sus propios compatriotas y los «iluminados» de siempre y del norteamericano Mitchell, juz- gado por un tribunal militar y suspendido de su empleo por haber tenido la «osadia» de demostrar prdcticamente que un pufiado de aeroplanos de bombardeo, podia hundir cual- quier barco de guerra con sus bombas y torpedos, estaban muy recientes aun El concepto que de la avia- cién poseen los Estados Mayo- res de la época, es el de una artilleria de largo alcance y, como ella, auxiliar de los ejérci- tos. Por tanto, no es de extra- far que el problema de la pre- cision en el bombardeo ocupe principalmente a los Centros de Experimentacion. «Los picadores del infierno» En este ambiente, en este escenario técnico, Udet recibe una invitacion para presenciar una demostracién de parte de los pilotos navales estadouni- denses. Se trata del grupo po- pularmente conocido como los Helidivers (Picadores del infier- no) que a bordo de los caza- bombarderos Curtiss F-11C-2 Hawk, han alcanzado bastante fama por sus arriesgados ejer- cicios de bombardeo en picado. Udet —no en vano piloto de exhibiciones— se entusiasma y habla con fervor de ello a sus amigos en Alemania. Para entonces, una secreta Luftwaffe se prepara velozmen- te, aprovechando la debilidad europea. Es este un campo abonado a todas las ideas y Goering, recién estrenado jefe supremo de la embrionaria arma aérea, ve en el entu- siasmo del «as» una posibilidad para poder, por fin, después de algunos intentos infructuosos, captarle para su floreciente Luftwaffe, on wee Udet, dos afios después de aquella exhibicion, vuelve a su pais a bordo del «Europa», acompafiado por dos de los bi- planos Curtiss Hawk Il. Aun no puede creerlo:-las autoridades norteamericanas no habian puesto ningun impedimento a la exportacion de los dos avio- nes y, por si fuera poco, ambos le habian sido regalados por el Il Reich. El partido nacionalso- cialista acababa de abonar los 60.000 ddélares a la Curtiss Wright con una sola condicién, impuesta por Goering: Los aviones, antes de pasar a la completa propiedad de Udet, debian efectuar un period de pruebas en Rechiin, donde la Luftwaffe habia instalado su centro de experimentacién. Las dificultades Los cazas, con matricula civil alemana (D-ISIS y D-IRIK) co- menzaron sus vuelos de picado una y otra vez, acumulandose las observaciones técnicas. Lo primero que se observé fueron los efectos fisiolgicos que sobre el organismo del pi- loto producia la tremenda fuerza de la aceleracién Cuando el aparato dejaba el vuelo horizontal bruscamente para picar hacia el suelo, la sangre abandonaba las articula- ciones interiores y regaba con mayor presiOn la cabeza del lot0, difcultando su vision y el tono general de sus reflejos Por contra, a este «velo rojo» sucedia un «velo negro» cuan- do, a la salida del picado, el to- rrente sanguineo tluia desde las zonas superiores para ir a pre- sionar sobre brazos y piernas, abnubilando nuevamente al pi- loto, quien, materialmente, se sentia aplastado contra su asiento, precisamente en el momento en que su atencién debia estar puesta completa- mente en evadir los disparos de la D.C.A. adversaria y en las acciones mecdnicas que el pilo- taje requeria en esos instantes. Erhard Milch, por entonces secretario de Goering, observe en una ocasion a Udet cuando descendia de su aparato palido y abotargade, tras una serie de violentos picados. «Si Udet no lo soporta, gquién sera capaz de hacerlo?» Pero, ademas, estaban las cuestiones técnicas: el aun no nacido «Stuka», para poder ac- tuar con éxito en su misién, ne- cesitaria_golpear con, por lo menos, 500 kilos de explosivos cada vez, y no con las peque- ffas bombas que podia cargar el Hawk. Pero un aparato mayor exigiria una estructura refor- zada para poder soportar el es- fuerzo del incremento del peso bélico, con el consiguiente per- juicio en sus caracteristicas de vuelo. La velocidad de picado se |i- mit a los 600 Km/h.,. tope que se habia determinado para que los desgastes fisicos de los pi lotos fuesen soportables y, tam- bién, para que la estructura del avin resistiera las. tensiones producidas por la brusca ma- niobra. Para ello se estipulé que el avidn debia estar pro- visto de frenos aerodinamicos, especie de superficies méviles que, abiertas, provocaran la de- celeracién del bombardero me- diante la resistencia ofrecida al avance. Se determind, asimismo, que el aparato habia de gozar de fa- cilidad de mantenimiento, re- quisito indispensable, asi como la simplicidad del disefio, para poder operar desde aerddro- mos improvisados, acompa- Rando asi el avance de los ca- tros de las columnas motoriza- das. Como consecuencia de todo ello, el avién no sera dema- siado veloz... y debera contar por ello con otro «handicap»: sera necesario dotarle de de- fensa contra los cazas enemi- gos, aumentando asi su peso Con otro tripulante que se en- cargara de ello. Pero la idea, aunque introdu- cida con rapidez en los medios tecnicos de la Luftwaffe, con- taba también con algunos deci- didos adversarios, como el co- mandante Wolfram von Richtho- fen, primo del legendario «Ba- r6n Rojo» y, por entonces, jefe de la seccién de desarrollo del Departamento Técnico. Inge- niero y militar, von Richthoten creia, no sin bastante raz6n, edmo el curso de los aconteci- mientos se encargaria de de- mostrar, que un aparato asi presentaba una serie de dificul- fades y defectos tactics bas- tante serios. Entre ellos el que la robustez est refida con la velocidad y que la carga bélica transportable no seria lo sufi- cientemente grande para tener consecuencias serias, sin con- tar con que, destinado a lanzar sus bombas mas abajo de los 1.000 metros de altura, unica forma de asegurar la exactitud del impacto, el Stuka seria muy bien recibido por la defensa an- tiaérea, campo en el que el de- sarrollo era por la época, bas- tante avanzado. Pero aun asi, el proyecto Stuka salié a concurso: las in- dustrias aeronauticas del pais debian presentar sus ideas a los tecnicos militares. hisToRA 16119 EL DIVINO ADRIANO Animula, blandula, vagula hospes comesque corporis, quae nunc abibis in loca pallidula, rigida, nudula, nec ut soles dabis iocos. Pequefia alma mia, dulce y [vagorosa, huésped y companera de mi (cuerpo, en el lugar al que ahora irds, livida, yerta, sola y desnuda, gfe entregarés, como acos- [tumbrabas, a tus juegos? luccién libre del autor del articulo.) En el fondo puede conside rarse un epitatio, un bello epita- fio redactado, para su recuerdo, por el propio Adriano. El divino ‘Adriano, descendiente de Ca- diz e Italica, al que de joven llamaron graeculus por su afi cion a las Bellas Artes y, de mayor, «el pacificador», «el es- dista», «el poetar, aleja le- echo de muerte el practicismo de gobernante y le aflora el espiritu IUdico, la vo- luntad esteticista que lo elevo sobre su condicién de formida- ble guerrero: Animula, blandula, vagula Pallidula, rigida, nudula Adriano alejado de Roma, junto al mar, ve llegar la muerte lentamente. «Me han condu- cido a Baies a causa de los ca- lores de julio; el trayecto ha sido penoso, pero respiro me- jor al borde def mar. Las olas te- jen un murmullo acariciante de seda arrugada, Alin puedo dis- trutar de largas veladas célidas y felices. (..) Mis intimos, junto a mi cabecera, se estrechan en torno al lecho». Una languidez letal va apoderéndose de su cuerpo que habia luchado en il batallas y acomete el lance n lirico estoicismo. Tiene la conviecién de que «Adriano ha sido amado hasta el fin». Tambien él habia reservado un amplio lugar en su corazén a las practicas amatorias. EI més clamoroso de sus amores, el mas ritual, el que se ha con- vertido casi en simbolo de los deliios amorosos fue el que mantuvo con el joven betinio Antinoo. Le conocio en el aio 123, le agregd como paje a su escoita y hasta la muerte del hermoso joven, en el afio 130, le tuvo a su lado. Unos dicen que Antinoo murié por hastio y otros que en una suprema muestra de amor. Un ordculo, cuentan, habia vaticinado al Emperador larga vida si alguien era capaz de sacrificarse por él ‘Antinoo ofrendé la suya, que le fue aceptada, y se arrojé al Nilo en la ciudad de Besa Alli levantaria. Adriano una gran ciudad que se llamd Anti- noopolis, alli se iniciaria y al canzaria su esplendor el culto a Antinoo que duré hasta el siglo Ill, Después del luto y las hon- ras finebres decretadas por Adriano en el Imperio, cientos de estatuas de Antinoo invadie~ ron el mundo. En Italia, en Ar- gos, en Corinto, Mantinea y Atenas los sacerdotes celebra- ron sactificios y los soldados juegos olimpicos. Antinoo re- presenté durante mucho tiempo el ideal de belleza mas- culina y tanto su figura como su culto fueron fuente de inspira- cién para los artistas del Impe- rio. M. Reinach dice que «Anti- noo es la uhima creacién del arte antiguo que parece haber recobrado todo su esplendor para glorificar al favorito de Adriano y asociarse al dolor del duefio del mundo». La historia, cuyos redactores acomodan los hechos a morali dades subjetivas 0 impuestas, ha vertido sobre Adriano «el di- vino» contradictorios juicios, su- jetos casi siempre a una perso- nalisima e incluso institucional interpretacin de la moral. No 8 raro encontrarlos en mas de un manual: «Se entregé al re- pugnante vicio de la sodomia Conocida es su baja pasién por un favorito llamado Antinoo» ; sfue aficionadisimo a la poesia conservindose varias compo- siciones de exquisito gusto... Desgraciadamente, sus cos- tumbres distaron mucho de ser recomendables»; «triste, mi- ‘sntropo, violento y duro al final de sus dias»; «prominente en los vicios y en las virtudes» ‘Aigo es algo. Al menos se le reconocen también virtudes. {Cuales pudieron ser éstas? Las mas veridicas historias explican que fue un gran solda- do, pero sin temperamento de tal; que fue protector de los pobres y desvalidos y erradico el derecho de matar a los es- clavos. Fue un gran viajero que se pasd mas de la mitad de su mandato recorriendo el Impe- rio, acompafiado de arquiteo- 10, obreros y legisiadores que fueron dejando numerosos re- cuerdos de la grandeza de Ro- ma, Tertuliano 10 define como curiositatum omnium explora- tor» (explorador de todas las curiosidades) y Leon Homo lo describe: «Muy cultivado, prendado de todo, curioso por las clencias, las letras y las ar- tes; naturaleza original, com- pleja y extraordinariamente rica; Castito de Sant Angelo, la «Mole Ad Adriano «el divino» administrador por gusto como otros por deber» (...) «Si bien sabia guerrear no queria la gue- ra; todas sus preferencias se inclinaban a las artes de la paz a las que le impulsaban su cul- tura enciclopédica, sus profun- dos conocimientos en adminis: tracion y legislacién, su insa- ciable curiosidad por las tetras, las ciencias y las artes. En fin, todas las mas elevadas cuali- dades de una naturaleza ex- traordinariamente dotada y de un temperamento poderosa- mente original» Dedicado a instaurar una paz duradera y una libertad cons ciente definid aquella como «una libertad tranquila» y la li- bertad como «inocencia y vir tud». Proxima ya su muerte la Restos de la Muralla de Adriano en el norte de Inglaterra espera serenamente. Escribe 2 Antonino: «Sin amargura y sin ira, sin lamentos ni sorpresas, siento que se me va la vida (...) ‘No tengo ninguna necesidad de justificarme por las banalidades al uso, quiero decirte las cosas ‘como son exactamente: mi pa- dre vivid hasta los cuarenta afios y murié como simple ciu- dadano. Yo he vivido lo que é Vivid y alin mas de la mitad...» El murmullo de las olas, la tresca brisa con olor a saltre le ‘raeria el recuerdo de todas sus campafias, de su magna obra de soldado y estadista, mien- tras sus familiares y deudos llo- raban junto al lech. Langui- dece su espiritu de artista y se dispone a traspasar el umbral de las sombras sin gestualis- mos ni temores. Sdio el su- premo gesto de quien sabe que el camino ha concluido: «Pe- quena alma mia, alma que va- gas tiernamente, companera de mi cuerpo que te dio hospeda je: vas a bajar a los inhdspitos y desangelados lugares de mor- tecina luz. Alli deberds recordar los juegos y las alegrias de an- tes. Pero, al menos durante un instante, miremos juntos toda- via estas riberas que nos son familiares, estos objetos que, sin duda, no volveremos a vi més... Procuremos entrar en le muerte con los ojos abiertos» Javier Villan Philips MS tye) dd Philips la verdad del color Los televisores Philips color presentan en su nueva GAMA K-11 la técnica 20 AX IN-LINE Esta nueva gama de televisores, que presenta por primera vez el sistema 20 AX IN-LINE“, le ofrece pom Ora una reproduccién de los IInitmmnnae-| Colores atin mas perfecta — Ique antes; por ello la alta HRY B] calidad y realidad de los colores naturales PHILIPS, tienen algo que atrae y convence. EI sistema Philips “20 AX IN-LINE“, utiliza las més avanzadas técnicas automaticas en ajuste y convergencia del color. Ahora, aunque Ud., decida mover (© cambiar de lugar su televisor, los colores permaneceran invariables, naturales, sin impurezas afio tras aio, permanentemente. Todo en su televisor continuaré con la misma perfeccion que el dia que Ud. lo instald. 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Con esta compra, apoyada por el gobiemo francés, Francia ha evitado que la prestigiosa marca fuera a manos de una multinacional alcoholera con sede en Estados Unidos, aun- que los expertos piensan que, desde el punto de vista de una garantia de calidad, Potin no sea mas serio que los norte mericanos. De hecho, la pérdida del Chateau Margaux por la familia Richelieu, por Philippe de Champaigne (Galeria Nacional de Londres) Ginestet culmina una grave en- sis que se inicié, hace dos ahos, al estallar un grave es- candalo, en el que sobresalié que afamados «chartrons», los orgullosos negociantes de vi- nos de Burdeos, no dudaban, si Negaba el caso, en dar gato por liebre. £1 Burdeos sufrid un tudo golpe, aun para los propie- tarios o embotelladores hones- tos, que también los hay. Le viene de lejos el prestigio al Burdeos. El viedo es anti- quisimo. Existia mucho antes de las invasiones romanas, pero la primera vez que el Bur- deos fue puesto a envejecer en botella, se produjo en 1797, en el chateau Laffite, Aun existe, en las bodegas del chateau, na polvorienta botella de aquel milésimo. Por supuesto, no tiene precio, Sin embargo, los mejores mi- lesimos de Burdeos son los de los afios que precedieron a la filoxera: 1858, 1864, 1865, 1870 y 1875... Los expertos que degustaron estos vinos y que luego pudieron beber los de los anos posteriores, ‘cuando fa cepa de Burdeos re- cibié el injerto regenerador de tallos americanos, afirman que jamds se volverd a beber en el mundo néctar parecido. De los vinos posteriores a la plaga, se citan como absoluta- mente _excepcionales los de 1914, 24, 28, 29 y 34. Pero hay que tener en cuenta que estos tltimos, los de 1934, ain no han aleanzado en 1977, su fase de plenitud y perfeccion. Por supuesto, el Burdeos no es un vino cualquiera y los «monsieurs du Bordeaux» tampoco. Todo un Rotschild lleva anos y anos, casi un siglo ya, luchando por que su vino, nada menos, sefores, que el Mouton-Rotschild, sea califi- cado entre los cuatro primeros caldos del bordelés, y nada. Claro, nadie en la regién osa- ria decirle en la cara al barn Elias 0 al barén Eduardo io que piensan exactanente de su im- plantacion en el bordelés. Ellos forman parte de las diez 0 doce grandes familias que izan ban- dera propia en la cima de casti- Hlos vinateros para hacer saber que el sefior ha llegado. Por lo dems, circula por las venas de Jos Rotschild mucha sangre bri- tanica y en Burdeos eso cuen- ta. El mayor elogio que se le puede hacer a un «chartron» es decirle que tiene pinta de in- glés. Los «chartrons» son la atistocracia del vino, y casi to- os ellos tienen el negocio en el muelle de los Chartrons. Por es0 Se les llama asi Y es que nadie ha olvidado que la fortuna de este vino de HISTORIA 16-123 Burdeos se inicio gracias a la boda, en 1152, de la duquesa: Eleonora de Aquitania con En- rique Plantagenet, conde de Anjou y rey de Inglaterra Poco después de la boda, un edicto real levanto —pero solo para los bordeleses— los enotmes impuestos que paga- ban los vinos franceses al en- trar en la isla. Al final del rei- nado de Enrique ll, os nego- ciantes de Burdeos gozaban de inmensos privilegios: impues- tos muy reducidos, derecho a vender su vino en fos merca- dos ingleses, sin intermediarios yen la misma ciudad, que de- pendia de la corona briténica, podian elegir consejo municipal y alcalde. De esa época data el auge portuatio del estuario de la Gi- onde, el llamado Puerto de la Luna, por los marineros de aquel tiempo. Tiempo en el que, curiosa- mente, el muelle de los Char- trons estaba reservado a los vi- os de baja calidad o exteriores al bordelés. Los grandes pro- pietarios de Burdeos se reser- varon esa calle y ese muelle hacia el sigio XVIII. Entfetanto, se produjo preci- samente el gran momento de auge de esa casta, la de los Chartrons, adquirieron renom- bre sus caldos y ellos accedie- ton a la aristocracia. Todo gra- clas a una guerra. La Guerra de log Cien Anos (1337-1453) La gente de Burdeos se puso del lado de los ingleses, contra los franceses. jHistorias de vi- nateros! En Francia, y sobre todo en Borgofia, se producia y 'se produce otro caldo famoso y preferido al Burdeos en la Cor- te. Ademés, los ingleses favo- fecian tanto el comercio. La guerra comenzé bien para los bordeleses. El Principe Ne- gro capturé al rey de Francia y lo enceré en Burdeos. Un cro- nista de la época, Froissart, no ‘encuentra palabras para descri- bir los banquetes y juergas que el.clero y la gente de la ciudad oftecieron al Principe. Nobleza obliga, el rey Jean participo a fondo en los festejos antes de ser conducido a Inglaterra 424 H'STORIA 16 Luego vino el aio de la peste y las cosas tornaron mal para los ingleses. Pero Burdeos si- guié impertérritamente a su la- do. Los franceses roian metro a metro, cepa a cepa, el territorio de Aquitania. La gente de los Chartrons se aferraba a la idea de una victoria segura del in- glés, contra viento y marea. Cuando el francés ya estaba en las mismas puerlas de la ciudad, su arzobispo, Pey Ber- land, pidié auxilio. | Inglaterra mando al viejo conde de Shrewsbury, John Talbot, que sufrid una paliza monumental en Castillon. Talbot murlé en la batalla y uno de los mejores Luis XIV, por Rigaud (Louvre) caldos guarda su recuerdo. El Chateau-Talbot. {Un Médoc de primeral ‘Aquitania volvié a ser tierra de Francia y los chartrons lo pasaron mal. Sus privilegios fueron anulados y cesé casi por completo el comercio maritimo. EI sucesor de Carlos Vil, Luis XI, se dio cuenta de que tal desastre comercial Iba en contra de los intereses de su corona y restablecié todas las franquicias, autorizando de ‘nuevo a los navios ingleses a entrar en la Gironde para cargar vino. AX mismo tiempo, los vinos de Burdeos, hasta entonces re- servados a la mesa de los in- gleses, se abrieron camino a través de Francia en lucha acé- rrima con los borgonas. En el siglo XVII entraron por primera vez en ia mesa real. El cardenal Richelieu. dectaré que fos preferia a cualquier otro y la frase constituy6 un lanzamiento publicitario de primera. El «todo Paris» del siglo XVil comenz6 a encastafiarse con Burdeos. Luis XIV, que comia fabulosas cantidades de came, las regaba con no menos volumenes de Saint-Emilion o de Chambertin, Madame de Sévigné, ofendida y pro borgonesa, predijo que fa «moda de! Burdeos pasard, como la del café 0 la de Rac ne». Se cold totalmente en los tres puntos El Burdeds continué ganando terreno y en el siglo XVill era ya el vino de Francia mas apre- clado y conocido fuera de las fronteras. Hay que destacar que hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial el Burdeos era tun vino excepcionalmente bara- to, omision hecha, del hoy de- preciado Chateau o'Yquem, un sautemés, el vino blanco mas notable del mundo. Un vino que no sale bien si la uva origi- aria no es atacada por una en- fermedad, por un hongo, el bo- trytis cinerea, llamado «podre- dumbre noble». Hay que ver al actual propie- tario, el conde Alexandre de Lur-Saluces, llorando cada afo para que caiga en determinada fecha la llovizna que favorece la aparicién de la plaga... ;Un vino herético el Chateau d'Yquem! Hoy, pasado de moda. La gente s6l0 quiere tinto en su mesa iUn sauternés, para acompanar catnes...! El conde Alexandre afirma que se puede comer con sauternés, pero no importa qué, y para probario, nos hizo en 1975 a un grupo de perio- distas la sorpresa de este me- nd: Foie gras de las Landas, con Chateau-de-Fargues (sau- ternés) 1966. Pollo a la crema, Chateau d'Yquem 1966. Ban- deja de quesos y sorbete, Cha- teau d'Yquem 1953. Reco- nozco que hace falta un gran estémago, pero si se posee —es mi caso—, jqué comida memorable! Xavier Domingo | ADQUIERA AHORA Este es el momento de iniciar, sin estuerzo econémico, su biblioteca con todo lo que se ha escrito en castellano. Son los libros que usted y sus hijos necesitan. fitlceeraees 4 BOLETIN' DE" FEDID. onto ; los cued c ieee 3 20 primeros tom tura Cidsice, 20 toros, al precio especial » CONtienen 25 pesetas 7 | 54 obras » Textos integros vio. BIEN ENTENDIOO QUE Me he- + TAMAMO ei ae aes ine te CS! (Ponge el nimero de tomos que ‘Qulere recibir en ol 1 envio) OBRAS EDITADAS 5. Rees oe Estas son las 64 obras que contienen los 20 primeros tomos 28+ Tone, CARCLASO DE LA VEGA + gems, tsenonceon 17, Soret wean 27+ Teg entewon oe sanca a. Seavert HOR sete a 20¢ Te Tas0 oc uoune 2. gueso, 1, genres, 1. panonome oes casas 31° Een tae See cere trtey "GRIME sags Don cue 22+ Teme torts BU RUEOA Sumer ie x se Res moe Anco 4 sore 06 veca eocune Pen OBRASEDITANDOSE %° [>=,c10" a "3. Eiigattans hdsgo Don Qo 20 préximos tomos fire as v4 Bawa oe oun 7 Kigeiurtve sooue ESI a vot © Waele teeter EMS fahTtiem, «+ Jeestamon oe acne)” fart See AEN can ewan + Fp OPED WEA a ™ Eee OF os «aes, me Eeetargasuae ss 2 i fi Juan de Mena, 21 - Tel. 4460700 - Madrid-14 Expres Editorial inscrta enol Ministerio de Informaxiin_y Turis can el xr. 1299) UE SABE USTED L CARLISMO? &Sabia Usted que una cosa son los Tradicionalistas y otra los Carlistas? iSabia el Carlismo de Carlos Hugo es aeneeacoraadaneta y federalista? iQue el Partido Carlista defiende la autogestién de los pueblos de Espaiia? i Conoce como empezé todo esto? Edlito losotros in Carisias Josep Carte ista tas bio 16 NOSOTROS LOS CARLISTAS Josep Carles Clemente de venta en todas las librerias | Editorial Cambio 16 / Libros de Primera Plana | 4 | | | Emilio Prados £124 de abril de 1962 moria en México Emilio Prados, uno de los poetas més significativos de la llamada generacion del 27. La conspiracién de silencio que ha pesado sistematicamente sobre é! a raiz de la querra:-ivil no ha sido obstaculo para que su obra, traducida yaa varios idiomas, haya sido revisada y situada en su justo valor. La reciente autorizacién en Espafia de sus Obras Completas (editadas por Aguilar de México hace algun tiempo) justiican estas paginas, que quieren ser un homenaje a la figura y a la obra de un poeta injustanente olvidado. EMILIO PRADOS Por José Sanchis-Banus Profesor de la Universidad de Paria-Sorbona Después de una diaspora brutalmente iniciada hace casi 40 afios, los deste- rrados fueron regresando a la madre patria (.madre?, ¢madrastra?). Ahora, por circunstancias de todos conocidas, les toca tomar una determinacién a los ulti- mos que iban quedando. Aigunos vuelven, que sea para bien. Otros no quieren volver, porque no tienen tantos arrestos como el senor Gil Robles, el cual, se- giin ha referido 61 mismo, tuvo que rehacer tres veces su vida. Existe también, | al parecer, un reducido grupo de 5 6 6, que no pueden volver, porque se les hace el descomunal honor de denegarles los pasaportes. Aprovechemos la | ocasién para decirle al gran Alberti, al turbulento Arrabal y a los demas (sean quienes fueren) que no hay por lo menos uno de la didspora, el mas modesto, el que escribe estas lineas, que seguird considerandose desterrado, mientras ellos, 0 quien sea, lo estén a la fuerza Pero atin quedan otros (con perdén), ademas de los que vuelven, y de los que no vuelven, porque no quieren 0 porque no les dejan. Quedan aquellos que no volverén, porque se han enraizado en otro pals por el Unico trasplante itremediable: el de su propia tumba. Quedan los que murieron aqui o alla, de- sesperados 0 estoicos (0 las dos cosas a la vez), conocidos 0 ignorados. Para ellos el gran bromazo de la Historia duré mas tiempo del que pudieron aguantar. Con ellos no podra ir lo de: borrén y cuenta nueva. Entre ellos, por ejemplo, Emilio. Emilio que, desde la Nueva Espana, hace 30 afos, le dirigia a la vieja Espafia esta queja desesperada, aunque pudorosa como todo lo suyo y... je6mo huele! tan chico el almoraduj Tan chico. jeémo huefe! De noche, bajo el lucero, Y, ahora, que del suefio vivo tan chico el almoraduj jcémo huele, y, ic6mo huele! tan chico, el almoraduj! Y... cuando en la tarde llueve {C6mo duele! icémo huele! Tan chico. Porque este Emilio (Prados Such, por mas sefias), que ya no podra volver, hubiera podido ser cualquier cosa: pastor 0 maestro, médico 0 labriego, que de todo hubo en la diaspora. Pero no: da la casualidad de que fue uno de los mas Tan chico el almoraduj ¥ cuando levanta el sol altos, de los mas hondos poetas que ha tenido Espana | La escuela de don Ventura Emilio nacié en Malaga (en 1899), en la castiza calle de Strachan, a dos pasos del café de Chinitas. Su padre, de Alhama de Granada, andaluz de pura cepa, habia conseguido hacer prosperar, a fuerza de trabajo, una importante PP HISTORIA 16x27 Casa donde nacié Emilio Prados sagnisTORIA 16 fabrica de muebles. Emilio tuvo una nifiez y una adolescencia acomodadas. Pri- mera coincidencia: en la escuela de don Ventura, en la calle de Granada, convi vid con Vicente Aleixandre, parvulo entonces como él. Alli estuvieron apren- diendo infancias, le escribié Aleixandre muchos afios después. De esa infancia, tres datos significativos: la salud delicada —sufre ya desde entonces, y de ello morird, una dilatacién de bronquios— que requiere frecuen- tes temporadas en la Sierra de Malaga, en contacto pleno con la naturaleza. Emilio sabia el nombre de las plantas y siempre le apasiono la Historia natural. Aprendizaje del trato con los demas, en el que alternan y alternaran siempre un. calido deseo de entrega y fraternidad, y un brusco retraimiento hacia la soledad. Angustia existencial, enajenantes terrores noctunos, que fueron raiz, nos lo dijo 61 mismo, de toda su poesia; terrores que su familia interpreta (quién hubiera podido entender otra cosa entonces?) como trastornos nerviosos En la adolescencia, Emilio estudia en Madrid. La casualidad (0 més bien el fino instinto de su padre) escoge para él la Institucion Libre de Ensefianza, en la que aprendera para siempre seriedad ante el vivir, aficién al trabajo callado, propensién a buscar la cultura viva en sus fuentes, no la muerta en los manua- les, Nuevas coincidencias (claro que éstas, en la vida, se merecen): en la Resi- dencia de estudiantes de los altos de! Hipddromo, conoce y trata intimamente a uno de los dos grandes precursores, Juan Ramén Jiménez, y también al que ha de ser su amigo dolorosamente entrafiable, pese a los roces y choques entre dos caracteres tan distintos: Federico Garcia Lorca. Ya por entonces la vocacién poética ha sido oida por Emilio, con mas terror sagrado que entusiasmo. Persiste, sin embargo, la atraccién que sobre él ejercen las ciencias de la naturaleza, y luego la fascinante aventura de la filosofia. Un noviazgo interrum- pido con Blanca N. (ya no habré mas amorios en su vida), la agravaci6n de la dolencia pulmonar, le llevan a un sanatorio suizo, y de alli a la Universidad de Friburgo, en Bresgovia, donde Husser! explica por entonces la fenomenologia, y donde también se formé y vivira Heidegger. Por esa época (primeros afos 20), en viajes a Paris con su hermano Miguel, que estudia psiquiatria en Berlin, co- noce a Picasso, vibra con la febril agitacién de los artistas europeos de la pos- guerra, que andan preparando el superrealismo. De Alemania, Emilio vuelve poeta, ‘aunque no se conservan sus obras de entonces. Una breve estancia en Madrid, en la que comprueba de una vez para siempre su radical incompatibili- dad con el mundillo literario, y huye a Malaga, a hacer, como él mismo decia, Jo suyo. La generacion de la Republica Lo suyo es ante todo la imprenta Sur, que le instala su padre en la calle de San Lorenzo. En ella, durante varios aos, Prados va a enlazar la creacién poé- tica con su humilde soporte material, la tipografia. Todavia existe Sur, que hoy se llama Dardo, Pero, sobre todo, en Sur se imprimié en 1926 la revista Litoral, ja mejor revista europea de poesia de la época, dijo, al parecer, Paul Valéry. En los su- plementos de Litoral se editaron los primeros 0 segundos libros de Prados, Alberti, Garcia Lorca, Aleixandre, Altolaguirre, Cermuda. En los nueve numeros (fines del 26 - junio de 1929) colaboraron Jorge Guillén, Pedro Salinas, Alonso, Diego, Bergamin; la ilustraron Picasso y Juan Gris. Estamos, como se ve, en el corazén mismo de esa generacion que se ha dado en llamar del 27, aio del homenaje a Géngora. Ese fue el primer Emilio: un joven poeta de la generacién del 27 0 de la Republica, fraternalmente unido a aquel grupo creador, en el centro de él. Por entonces publicé Tiempo, Canciones de! farero, Vuelta. Pero como siempre, él estaba en el grupo y fuera del grupo. Desde sus inicios hay en su poesia una gravedad trascendente, un temple angustiado, una transparencia manantia en tono menor, que le singularizan. Su poesia de la época lo es esencialmente de la noche y el mar malaguefos. De la hora en que, eclipsada la brillante flor sensual del dia, sobre el sueio / cae la Eternidad cautiva. A Prados lo incluyeron amistosamente a la fuerza, Aleixandre sobre todo, en la primera Antologia del grupo, de Gerardo Diego. En la segunda, se negé ro- tundamente a figurar. Homenaje a Géngora, por Juan Gris, 1926 La gran tragedia Yes que Emilio, en los afios que siguieron la proclamacién de la Republica y precedieron la guerra civil, atravesaba una profunda crisis espiritual, que le lev a apartarse de todos, voluntariamente, rabiosamente. Su adhesion de entonces al surrealismo (junto con Aleixandre y Cemnuda, esperaba él), ofrece un valioso indicio. Claro que Emilio conocia en sus fuentes (libros y revistas) el movimiento encabezado por Breton; y que trat6 en Malaga con el Dali de entonces y con Gala Eluard, y que discutio apasionadamente de todo esto con Aleixandre. Pero lo que a él le atraia, sobre todo en el surrealismo, era, de un lado, la propension a vivir (hasta el escandalo) la poesia, sin contentarse con escribirla; de otro lado, el cargamento de rebeldia social y politica que arrastré desde un principio aque- lla corriente francesa Porque él, que nunca milité en partido alguno, presentia, con més fina sensi- bilidad politica que sus contemporaneos, lo que iba a suceder. Pasada la explo- sion de entusiasmo, Emilio, contiguo y atento a los humildes, vio en torno suyo a los pescadores, a los braceros de su tierra, cuya vida miserable no habia mejorado en lo esencial. La represion de la revolucion niinera de Asturias le impresiond también hondamente. Por entonces escribié Calendario del pan y del pescado y Lianto de octubre, donde se leen poemas escalofriantes, verda- deras premoniciones de la guerra civil. Cuando llegé la sangrienta contienda, Emilio el pacifico no dudé un momen- to: su banderia estaba desde siempre claramente elegida. En la capital en gue- fra trabajé con Alberti en Altavoz del frente, en Radio Madrid leyé un romance justamente célebre, Ciudad sitiada. Al trasladarse el Gobierno republicano a Va- lencia, él fue de los uitimos en seguirlo. Hasta el punto de que cuando llega Levante no encontré puesto ni empleo, y fue a parar... a un hospicio. jEl, que por entonces estaba a punto de obtener, y obtuvo, el Premio Nacional de Litera- tural Altolaguirre lo sacé de aque! abandono, prologandole Lianto en la sangre y publicdndole Cancionero menor para los combatientes. Gentes cercanas al Go- bierno se escandalizaron al enterarse de su situacidn, no porque él se quejara ni pidiera nada. Se le dio un cargo en Instruccién Publica, donde, con Marla Zam- brano, trabajé en la revista Hora de Espana. Entonces, en Valencia y Barcelona, nacié y florecié su amistad, una triste —por las circunstancias— amistad filial, con Antonio Machado. Muchos conocen y admiran a Emilio por su poesia de guerra. Es verdad que ésta descuella en ese género especial (donde /o bien intencionado abunda mas que lo afortunado) por |a calidad de su palabra poética, y por un tono, no bélico, sino de angustia y congoja desesperadas ante la gran catastrofe; y por eso mismo, dicho tono suena mas auténtico. Pero él, mas tarde, no tenia en mucho esa parte de su obra; nosotros, francamente, tampoco vemos en ella lo mas representativo de su decir. En la vida de este hombre casi franciscano, hicieron brutalmente irrupcién los vendavales de la Historia. El no se eché atrés, ni se hizo a un lado; al servicio de su pueblo puso todo lo que tenia, su voz poética Pero no era esa su vocacién, no eran sos su tono auténtico ni su verdadero cometido. A principios de 1939, Emilio, artillero (como Apollinaire), pas6 la frontera en un tren cargado de trilita. Era el gran éxodo. Ya en Francia, después de veinti- cuatro horas en que procuré ayudar a los que llegaban y a quienes los acogia, el horror de la situacién pudo mas que él, y Emilio perdié pie. Enajenado, sin conciencia de si ni de las cosas, errd durante un dia 0 dos por las carreteras del Roselion. Sus amigos de la Embajada de México en Paris lo supieron, vinieron a buscarle, y como a un nifio 0 a un ciego lo llevaron solicitamente de la mano a tierras mexicanas, Si el grano no muere. Emilio vivid en México, sin moverse de alli, de 1939 hasta su muerte, en 1962. Treinta y tres afios, la mitad de su vida, durante la cual su obra poética alcanza su altura culminante, con varios libros, principalmente Jardin Cerrado, también Rio natural y Circuncisién del suefio. En parte, nos escribié Emilio el 30-5-60, me siento ya muy de esta tierra, y qué menos puedo hacer? México —para un espariol como Prados— es destierro y no es destierro. No HISTORIA 16128 Portada del mimero uno de «Litoral» $BOIHISTORIA 15 {o fue para Emilio, primero porque los poetas e intelectuales mexicanos (empe- zando por Octavio Paz) lo conocian y le acogieron fratemnalmente. Ademas, hay evidentes lazos estrechisimos, hasta en la configuracién geografica, entre la Nueva Espafia y la vieja: principalmente, la lengua comin, y la lengua es la verdadera patria del poeta. Por ultimo, Emilio, de formacion europea y sensibili- dad universal, ignora toda patrioteria: a las patrias que angostan los caletres les llama madrigueras. Y en cierta ocasién nos escribe, refiriéndose al dicho «De Madrid, al cielo»: ;Qué disparate! Ahora estamos naciendo, afade. En México, Emilio, como siempre, en la vida de todos los dias, hace lo que puede por sus hermanos. Por sus hermanos de destierro, y por los que se Teconoce y suscita en el pais. Cuida ediciones, dirige los recreos —lo mas difici— en el Instituto Luis Vives, que perpetiia alli los ideales pedagégicos de la Institucion Libre de Ensefianza. Prohija a un nifio espafiol huérfano de guerra, Francisco Sala, y hace de él un hombre cabal. Pero jen cuantos otros jévenes. de entonces, espaftoles y mexicanos, no dejé un recuerdo imborrable! Aunque alejado de la politica activa —sobre todo de la de signo cainita— en ningdn momento deja de sentirse solidario de ta emigracion Pero al mismo tiempo, él prosigue un camino personal. En su sensibilidad desoliada, el dolor de (imposible) regreso —que eso significa literalmente nostalgia— en él se singulariza, se eleva, se ahonda, y termina por encontrar superacion. El desterrado 0 arrancado de la tierra, el desenraizado, se asfixia por las raices. Pasa por un momento en que ya no es quien fue, sin saber todavia quién sera. Esa es la aventura espiritual de Emilio; en su poesia de aquella época, a las imagenes de noche y mar de su juventud las substituyen las de la irresistible y misteriosa germinacién vegetal. Y al superar su condicién de desterrado, Emilio. supera también, de paso, los terrores existenciales que le atenazaron desde su ninez. El nombre de Dios aparece en sus poemas. Eso es Jardin cerrado, el huerto cerrado del Cantar de os cantares, el hortus clausus de toda la espiritualidad medieval. Asi lo sintié y sefialé primero que nadie Juan Larrea, en el fulgurante prologo que le puso al libro (y que fechd, porque todo va junto y es inseparable, a 18 de julio de 1946). Asi lo sintié también Gerardo Diego, en un comentario leido en Radio Madrid en 1957. Y algun dia publicaremos las admirables cartas. espirituales, empapadas de la fe mas férvida y mas concreta, que Emilio escribid Por entonces al sacerdote valenciano don Alfonso Roig. Un perfume de mejorana El 25 de abril de 1962 me llegé la ultima de las 45 cartas que me escribié Emilio desde México. Me decia, entre otras cosas, que habia estado trabajando en su titimo libro en preparacidn (que luego habia de publicarse en Malaga con el titulo Ultinos poe nas). Pero al llegar aqui —escribia— se romnpid todo, quién sabe si para sienpre. La fiebre, las pequefias hemorragias que venia sutriendo, terminaron en una serie de vémitos de sangre que me han durado 15 dias. Adn no estoy seguro —ahadia—, pero la hemorragia cedié por ahora al menos. Te escribo en cama y débil, porque ya Soy «Vielito» (...) Si me pasara algo —aunque la vida me sigue pareciendo hermosa hasta en la muerte y el dolor y la pobreza— nada sentiria mas que la tristeza que dejara a los que me quieren y no me comprenden (...) jPero no te quedes triste! Escribemne. (...) Si me repongo, continuaré "i libro y de todas formas mi hermandad contigo. (...) Te abraza de corazén tu hermano, Emilio. Ahora bien, en contradiccién con esa ditima nota de esperanza, acabada la carta, después de la firma, Emilio habia afadido y subrayado una ultima palabra: jAdiés! Y, en efecto, su carta fue péstuma, porque me lleg6 al dia siguiente de su muerte, y mi inmediata respuesta fue dirigida a un hombre muerto ya. Me la devoivid poco después dofia Julia Crespo, una sensible y delicada amiga y ve- cina mexicana del poeta. No volverd Emilio, pero si su recuerdo. Han pasado los afos; /os muertos mueren, como decia otro gran desterrado, Machado; los muertos mueren y las sombras pasan. Pero lleva quien deja, y vive el que ha vivido. Ennio vivid, y dejo. _ ‘en un solo pais La historia de la Union Sovie- fica durante el periodo 1917- 1929 tiene, practicamente, un solo historiador, EM. Carr, art fice de uno de los raros trabajos de sintesis, honesto y cientifico ' que pueden leerse en el mundo occidental Esla obra de Carr, publicada en inglés por Edward Hallett en 1964, recoge los testimonios existentes en archivos alemanes, americanos, japoneses y, natu- ralmente, rusos, sobre la Union | Soviética y aunque con tipica modestia, el autor niegue haber | consultado todas las fuentes, lo | Gierto es que dficimente puede | encontrarse en el panorama his- toriograico contemporéneo una cobra acometida con mayor rigor. Nacido en 1892, Carr se es- pecializd en temas soviéticos | desde su puesto de alto funcio- natio del Foreign Office en 1916. Veinte anos después, abandond el cargo para dedicarse a la en- sefianza” universitaria. Especia- lista en poltica internacional, en 1955 se le encomend6 el depar- tamento de Ciencias Polticas en el Trinity College de Cambridge la obra de Carr ha girado 1, M, Carr: EI socialismo en un solo pals, 1924-1926; dos volime- nes. Editorial Alanza-Universidac, Madrid, 1977. Historia de Rusia siempre alrededor de Rusia, ex- cepto «Nueva Sociedad» (1951) y «2Qué es la historia?» (1961, ‘raducida al espanol por Seix Ba- tral). Su preocupacion por la Union Soviética se refleja en la admirable biogratia de Baku- niin (1937) traducida por Grijalbo y.un ejemplar estudio sobre Dos- toiewski (1931). En la coleccion Alianza Uni- versalidad, de Alianza Editorial, vienen publicandose los textos de Carr sobre la Union Sovietica. Hasta la fecha, se han editado ‘ocho voldmenes (nimeros 15, 19, 35, 75, 85, 120, 151 y 152), siendo los dos limos los dedi- cados a las relaciones exteriores de este pais. Desde el comienzo de la revo- lucién, los soviéticos articularon la politica exterior con arregio ala interior: «no hay una idea mas erronea —escribié Lenin—o pe- ligrosa, que la de separar la poi- tica exterior de la interior». Pero ante la imposibilidad de extender el proceso revolucionario de forma inmediata a Europa, hubo de abandonarse la idea y ya desde 1923, queda patente al constituirse la URSS que el mundo se divide en dos bioques, | socialista y el capitalista, y que el antagonismo de clase sera —hasta Kruschev— el factor predominante en las relaciones intemacionales. Durante el periodo historiado por el profesor Carr, los proble- mas exteriores de la joven repu- blica se centran en la distensién en Europa hacia 1924-25, ‘cuando parece inminente la inva- sion extranjera y Frunce susti- tuye a Trotski en el comisariado de Guerra. El Ejército Rojo se re- fuerza, frente al temor a Europa se da impulso al Komintern y comienza a plantearse «la amis- tad con Asia». Europa-Asia- Komintern son los ejes de la poli- tica exterior soviética. Libro de una solvencia reco- nocida_interacionalmente, pa- rece obvio recomendarlo, Juan Madrid Entre dos fuegos =¢Una cruzada? Si, caballe- ros, tenéis razén: era una cnzada. Pero la cruz era ‘gamada.» H.R. Southworth, Segun la carta colectiva del episcopado espajiol de 1 de julio de 1997, la guerra civil, «plebis- cito armado», habria transfor- mado los comicios de febrero de 1936 en a lucha de un pueblo «partido en dos tendencias: la spiritual, del lado de los suble- vados, que salié a la defensa de! orden, la paz social, la civilzacién tradicional y la patria, y muy os- tensiblemente, en un gran seo- tor, para la defensa de la religion; y de la otra parte, la materialista, lamese marxista, comunista o anarquista, que quiso sustituir la vieja civilzacién de Espafa, por la «novisima» civilzacion de los soviets rusos». Avalada por la je- rarquia religiosa y bendecida por una cruz cuya antenticidad de marca esa jerarquia monopoliza- ba, la guerra civil espanola pa- saba asi a convertirse en guerra santa. Habla nacido el mito de la cruzada. Una cruzada que seria a la guerra —ha escrito South- worth— lo que la Inquisicién a la paz: el Estado, con la aprobacién HisTORIA r6191 y benepiacito de la Iglesia, ani- quila a los enemigos de la fe. Como la Iglesia no puede hacer fa guerra, el Estado la hace por ella. Asi, el Estado se hace Igle- sia y la Iglesia, Estado. Y como los fines de la Iglesia, por ser tal y no ser Estado, son espinituales, la guerra del Estado es una gue- tra del espiritu, es decir, el Bien, ‘contra la materia, entiéndase el Mal. Por decreto de la jerarquia, el hecho de un millon de muer- tos pasa a convertirse, para los vencedores, en la pentecostal afirmacién de la Verdad. Y el Diablo —como diria D. José Bergamin— pasa a transfor- marse en Dios. EI pensamiento perdido ' —aue reiine otfos dos ensayos practicamente inéditos en Es- pafia y publicados en Méjico, en 4941— expresa en algunos de sus texos la denuncia de esa «sacrilega papartucha» y expone en otros una serie de reflexiones de corte filoséfico y_iiterario, siempre engarzadas en el hecho espariol. Seguramente, y de ahi su unidad tltima, E! pensamiento perdido es algo mas que un «l- bro»: es la expresin misma, pa- rida en los hondones del alma y amasada con el «dolorido sen- tir, de una forma de ser y estar en el mundo que asciende hacia el orden del Misterio —en el mas profundo sentido relgioso del término— por el des-orden que supone apostar siempre por la siempre perdida material reali- dad de la justicia. Es, pues, mani- festacion de una agénica pelea Testimonio, por tanto, de un «sentimiento 0 pesar conmovido y conmovedor», «paginas vivas de una misma agonia espafiola hermanadas por el dolor y la muerte». Y se diria que todos es- tos escritos estan entre dos fue- gos: entre el fuego que abrasa de la esperanza y el incendio que arrasa de su material impo- sibiidad. Pero justamente porque éste siempre calcina, aquélla siempre arde. Un viento existen- cialsta de raices unamunescas y kierkegaardianas atiza la hoguera de estos solloquios y hace de "José Bergamin: El pensamiento perdido, Edtoral Adra, Madrid, 1977. ellos, justamente por su llama, viva Vida. Por eso, mas alld de la trégica realidad inmediata que se denuncia, més allé de la pura ite- ralidad del literatio ingenio que las soporta e impulsa, mas alld de su preciso y barroco clasicis- mo, estas ardientes paginas, como todo lo que es vida, son también subversi6n. Porque el estilo, el «talante», no quiere aqui ser fin, sino medio: el medio de la subversion existencial. Tal es, quiz, su mas profundo signi- ficado. De ahi, por debajo de sus hist6ricas razones, la radical ac- tualidad de sus totales impugna- ciones. Porque el orden consti- tuido, todo orden constituido, es Un orden constituyente 0 no es. Francisco Diez del Corral Lawrence Stone! describe y analiza el periodo histérico co- rrespondiente a la crisis de la aristocracia_inglesa, importante factor del estaliido revolucionario. Segiin Stone, «esta polifacstica crisis de los asuntos de la no- bleza no causé por si la guerra civil, pero cre6 las condiciones que [a hicieron posible», y aun- que, en su opinién, las causas de la Revolucién inglesa han sido ya estudiadas, es necesario ex- Plicarse aun «la decadencia del respeto hacia el sistema estable- cido en general que dio paso a un desafio tan ampliow Una vez asentados los cimien- tos del estado modemo. ia no- bleza se transforma y de guerre ra, rural y pateralista pasa a ser palaciega, cortesana y absentista Ello le provoca una crisis de identidad y una consecuente cri- ssis de poder y financiera, La vida de despiltarro de la Corte y sus frecuentes servicios al Estado merman las posibilida- 1 Lawrence Stone: La crisis de la aristocracia, 1558-1641. Revista de Occidente, 1965-1976. Lawrence Stone La crisi aristoc des econdmicas de esta clase, requerida a vender tierras, au- mentar las rentas por tempora- das e incrementar los derechos de traspaso de arrendamiento. De esta forma se rompen los an- tiguos lazos de fidelidad personal y la «gentry» procura escalar eldafios en el poder econdmico y Social uniéndose a la aristocra- cia mediante el matrimonio. La desaparici6n de los monas- terios y sus grandes propiedades a manos de la nobleza y la Co- rona durante este periodo, des- prestigian al episcopado anglica- ‘no, sobre lo que incide la apari- cién de un fuerte puritanismo calvinista, abogado de la con- Giencia individualsta frente a una Jerarquia religiosa de caracter estatal La ofisis de la aristocracia crea un vacio de poder aprovechado por las clases medias que frente a la nobleza de cuna esgrimen tun perfeccionamiento interior y tuna educacion adquirida para sa~ tisfacer las demandas estatales de cuadros administrativos. Esta nobleza cortesana y pala- ciega sera el estamento social més proximo a la realeza en ‘cuanto a_costumbres y pensa- miento. E| Rey, personificacion del Estado, atenderé con lar- gueza las demandas de la aristo- cracia, pero la corrupcién de la Corte 'y la politica pro-espafiola acaban con el prestigio del Mo- narca que ya no representa el ideal nacional La mas decisiva aportacién del estudio de Stone consiste en la minuciosa —aunque reiterati- va— descripcién de la crisis in- tema de la aristocracia que en- gendra una crisis de confianza y condiciones objetivas para la Re- volucién inglesa. El libro aparecio en 1965 en Oxford y la edicién en castellano de 1976 esta abre- viada. FF. NUEVOS LIBROS Jaime Torras, Liberalismo y re- belaia campesina, 1820-1823, Editorial Ariel, Barcelona, 1976. El profesor Torras, de fa Uni- versidad de Bellaterra, Barcelo- na, a partir de los levantamientos realistas en Catalunia, ocurridos en 1822, durante el trienio liberal, estudia la ambivalencia de una rebeldia campesina que canali- zada por fuerzas reaccionarias Posee a su vez un fuerte poten- Gial subversivo. La participacién popular en los movimientos con- trarevolucionarios europeos del siglo XIX, es una constante: In- fluido sobre todo por la Iglesia, el ‘campesinado se opone al libera- lismo. Pero esos amplios movi- mientos no pueden asimilarse, y en el caso estudiado esté muy claro, a la defensa de la monar- quia tradicional. Este estudio. que sigue los del profesor Hauswboan, es imprescindible para conocer algunas claves de la historia espanola muy cerca- nas a nuestro tiempo. LA CIENCIA EN ESPANA J. M. Lopez Pifero, V. Navarro Brotons, E. Portela Marco. Ma- teyiales para la Historia de las Giencias en Espana: _sigios XVIXVIL. Editorial Pre-Textos. Valencia, 1976. Este libro intenta recoger todas las vertientes del saber cientifico de una época especialmente controvertida y de ruptura, aqué- lla donde se produce el corte en- tre el pensamiento magico y el cientifco, integréndolo en. unas condiciones socioeconémicas reales. A base de textos admira- blemente escogidos, demuestra cémo la ciencia, su difusién y sus aplicaciones practicas, son obra de instituciones y grupos coneretos que tienen y defien- den determinados intereses; re- veléndo cémo esa ciencia es obstaculizada 0 favorecida por las exigencias de los grupos so- cialmente dominantes. Papen etc Perry ree Oo Shad Bemard Schmidt: espafiol de Quevedo a Manuel Azafia. Ed. Cuadernos para el Didlogo, Madrid, 1977. El_ problema Parece axiomatioo que la mitad de Espana ha tratado a la otra mi- tad de enemigo irreconciliable Tal aserto, que es ia especial manera de expresarse en este pais la lucha de clases, puede ser documentado con abundan- tes pruebas y nada mas ciariica- dor para ello que repasar los mas importantes textos de autores espafioles desde Quevedo hasta Azafia, como hace Bernhard Schmidt, hispanista aleman, que Confronta los aludidos textos con los criterios de las ciencias socia- les modernas. La divisién ideol6gica entre los espafoles no es tan reciente como parece; dos bloques anta- g6nicos se perfian ya en fiem- os de Quevedo, apologeta de Uno de ellos. Instructiva, ilustra- tiva y saludable es la lectura de este libro: gentes como Queve- do, Larra, Unamuno, Ortega, Giménez Caballero y Azafia, de- jan patente muestra de sus fo- bias, EL EXILIO ESPANOL J._L. Abellan, M. Andujar, C. Séez de la Calzada y otros: El exilio espanol de 1939; vol. 3: Revistas, pensamiento, educacién. Editorial Taurus, Madrid, 1977. HisToRIA 18-199, Prosiguiendo de manera ex- haustiva los planteamientos de los dos primeros volimenes apa- recidos (ver HISTORIA 16 2 10), este libro estudia la act- vidad de los exliados en las re- vistas y en la actividad pedago- ‘gica esbozando el panorama ge- neral del pensamiento y la fun- én intelectual fuera de nuestra Patria. Hay que destacar los tra- bajos de Manuel Andijar sobre las revistas culturales y literarias del exilio en Hispanoamérica y de Arturo Risco sobre las france- sas. Quiza sea en estas publica- ciones, muchas de ellas efime- fas, otras de enorme trascen- dencia, donde se refleje con ma- yor detalle la inmensa labor de nuestros exiliados. LA COMUNA DE PARIS Marx, Engels, Lenin: La Comuna de Paris, Editorial Akal, Madrid, 1977 La ingurreccién del proleta- tiado parisino de 1871 y su fra- caso sirvid como reflexion para los més importantes teéricos re~ volucionarios de! momento. Este libro es una recopilacion de tra- bajos de Engels (Introduccion a la Guerra Civil en Francia), Marx (Manifiesto del Consejo General de Trabajadores, ademas de las famosas Cartas a Kugelman) y Lenin (Ensefianzas de la Co- muna y En Memoria de la Co- muna). Estas primeras aporta- ciones nutriran la posterior teoria del Estado socialista sBWHISTORIA 16 Rafael Rodriguez-Moriino Soria- no: Razén de Estado y dogma- tismo religioso en la Espana del XVII. Editorial Labor, 1976. Rodriguez-Mohiino es bibliéfilo antes que historiador, por lo que el contenido de su titulo no res- ponde a lo que el titulo sugiere El autor describe la frustrada alianza hispano-inglesa mediante el matrimonio de la princesa Ma- ria de Austria con el Principe de Gales y las indecisiones del go- bierno de Madrid presionado por la politica vaticana. La perspec- tiva del relato es predominante- mente espafola, con breves alu- siones al contexto histrico, y el autor pierde, en ocasiones, la vi- sin de conjunto enfrascado en los detalles. No obstante, Rodr- gue2-Mofino aporta testimonios documentales que hasta ahora permanecian inéditos. HISTORIA DE ESPANA J. Vicens Vives: Aproximacin a a Historia de Espana. Editorial Vicens Vives, 1952-1976. La ensefianza de Historia de Espafia en el bachillerato ha es- tado claramente condicionada. Asi se decia: «La traicién de los terratenientes de Jaén a la Casa de Austria» o «Las inicuas ene- migas Francia e Inglaterra hicie- aproximacion a la Historia de Espafa ron imposible el espiritual Impe- rio Espafioly. Era la. pretension de enlazar los dos siglos dorados con el Régimen vigente bus- cando para éste raices histéricas que lo justificasen y el afan de reducir la Historia de Espafia al enfrentamiento maniqueo de la Espana etema y la Anti-Espafa. En aquellos afios, la «Aproxi- macion a la Historia de Espafia» de Vicens-Vives supuso un en- tranable esfuerzo por acercarse a la objetividad en una breve vision de conjunto. Editada por primera vez en 1952, ha conocido suce- sivas ediciones y sigue siendo valida para estudiantes de Bachi- Nerato LA EUROPA ATLANTICA Ralph Davis: La Europa atiéntica desde los descubrimientos hasta la industralizacion. Edito- fial Siglo XXI, coleccién Histo- tia econémica mundial, 1976; 371 pags. Sigio XX! saca ahora una co- leccién dedicada a la historia econémica mundial. En el pre- sente libro analiza los diferentes paises europeos que colonizaron ‘América, en el momento de los descubrimientos y las diferentes formas de asentamientos como reflejo de las distintas metropolis. El estudio desde los descu- brimientos hasta la industrializa- cidn es un serio esfuerzo de sin- tesis por comprender la influen- cia e interaccién de los dos con- tinentes en su Historia y cultura. = ECONOMICA MUNDIAL fe MACHADO, 38 ANOS DESPUES Alls treinta y ocho aftos del dia en que Machado se fuera «por una senda clara», dicién- donos: Los ultimos dias del poeta Por Monique Alonso Serian las cinco y media de la tarde del 28 de enero de 1939 cuando el tren repleto de gente entré en la estacién. Llegaban en él «cuatro per- sonas vestidas de negro» (Jacques Baills). Se tra- taba de Antonio Machado, su madre Ana Ruiz y su hermano José con su esposa Matea Al bajar del tren preguntaron por un hotel al primer empleado que encontraron en la estacién. Jacques Baills, que entonces tenia 27 afos, les in: dicd el hotel Bougnol-Quintana donde é! mismo se alojaba, a mano derecha de la plaza en que desemboca la avenida de la estacién. Segun Bails, «llegaron como todos los refugiados espafio- les; nadie les conocia, no sabiamos quien era Anto- nio Machado. La sefora de Quintana les recibié como solia recibir a los refugiados, dispuesta a aliviar sus penalidades Aquella tarde de enero el tiempo estaba tan triste como el corazén de la familia Machado: ha- bia llovido mucho y seguia lloviendo. Muy fatiga- dos los viajeros, antes de llegar al hotel se detu- vieron a descansar. Por ese motivo, la sefora Fi gueres vio entrar en su tienda a «dos mujeres y tres hombres: Madame Machado, la esposa de José y su marido, Antonio y un sefior que les acompafiaba y que hablaba muy bien francés» Este acompariante era el «generoso Corpus Bar- ga» que habia ido a buscar a ia familia Machado a Cerbere y «cuyo comportamiento lleg6 hasta el punto de coger en brazos a nuestra anciana ma: dre y llevaria como una pluma desde la estacion del pueblo, por toda la ancha calle que lo cruzaba y terminaba en el mar». (Intimas soledades del poeta Antonio Machado, por José Machado. Imp. Provincial de Soria, 1971). La sefiora Figueres acogié a los cinco refugia- dos en la tienda que tiene en la «Placette» desde TOBHISTORIA 16 1928. En este modesto establecimiento, la sefiora Figueres vendia tejidos y ropa para caballeros. Alli les oftecié (el primero de los innumerables ofre- cimientos que luego les dispensaria), una taza de café con leche y una silla para descansar. Los viajeros estaban tan agotados que ni tenian fuerzas para cruzar el arroyo que les separaba del hotel. Corpus Barga marché a buscar un taxi, que conducido por el sefior Ferre de Collioure, les uié por la calle de! cementerio—que ahora se lama «Rue Antonio Machado»— hasta dejarles junto al hotel situado enfrente de la tienda de la sefiora Figueres Pauline Quintana les proporcioné dos habita- ciones en el primero y Unico piso del hotel, una para Antonio y su madre y otra para José y su mu- jer. Cuando Jacques Baills regresé a cenar las ocho 0 las nueve, pregunté a la duefia si habia hospedado a los viajeros. Esta le repuso: «Si, ya se han acostado, no han querido cenar» Machado en Collioure Al dia siguiente, José bajé a agradecer a la s jiora Figueres su acogida. Luego haria lo mismo diariamente para recoger los periddicos de la vis- era, asi como «Match», la revista que leian los Figueres. Como los Machado arribaron a Co- llioure con la ropa que traian puesta y sin dinero gracias a la ayuda de estas personas y a alguna de la Embajada espafola en Paris pudieron so- brevivir. «Hoy me encuentro en Collioure, Hotel Bougnol-Quintana y gracias a un pequefio auxilio oficial con recursos suficientes para acabar el mes corriente», escribe Antonio a Bergamin, con fecha de 9 de febrero ye El sefior Figueres le compraba tabaco a Anto- nio Machado, pues ni aun en momentos tan difici- les pudo el poeta dejar de fumar. Los hermanos Machado solo bajaban a comer cada dos dias. Guando la sefiora Figueres le pregunté el motivo a José, éste tuvo que confesar que sdlo disponia de la camisa que usaba y que cuando la lavaba debia quedarse en la habitacién. Entonces la se- flora Figueres les proporciond camisas, calcetines y mudas A los dos 0 tres dias de su llegada se identificé al refugiado con el gran poeta espafol. El descu- brimiento corrio a cargo de Baills, que solia llevar las cuentas del hotel y que al recopiar la ficha de «Antonio Machado, profesor», recordé haber es- tudiado en la escuela a un poeta espafol del mismo nombre. Entonces le pregunt6 a Antonio si el que se habia presentado como profesor era por casualidad, el poeta. Este sencillamente, «s sonreirse siquiera», le ‘A partir de ese dia, Ji mesa con la familia M de «esa soleda nunca mantuvi co Antonio no salia mucho y bajé al comedor. Veia clarament cab el fin de su vida y le decia a su hermano José: «Cuando ya no hay porvenir por estar cerrado el horizonte a toda esperanza, es la muerte lo que llega» Un dia, José pregunté a Baills si no tendria li- bros 0 algo con qué entretener a su hermano Jacques conservaba algunos de cuando iba a la escuela, por lo que le presto al poeta dos obras de Pio Baroja: EI amor, ef dandysmo y la intriga (Caro Raggio, Editor, Madrid) y E/ mayorazgo de Labraz (Biblioteca de Novelistas del siglo XX Barcelona, 1903, Imprenta de Heinrich y Cia.), una traduccion de Los Vagabundos, de Maximo Gorki, y_un folleto: Vicente Blasco Ibériez, su vida, su obra, su muerte, del que Baills se arrepiente de habérselo dejado «porque pudo hacerle pensar en su fin préximo», Estos fueron los ditimos libros de Machado. Los que posiblemente trajera en sus naletas se perdieron con ellas asi como las dltimas Poesias que escribi6. Machado no escribié en Collioure. José sélo encontré en el bolsillo de su gaban, dias después de su muerte, «un pequefio y arrugado trozo de Papel». En él habia tres anotaciones: la primera reproducia las palabras con que empieza el moné- logo de Hamlet: «Ser o no ser». La segunda con las Ultimas palabras en verso escritas por el poe- ta: «Estos dias azules y este sol de la infancia»; la tercera era una correccién a unos versos ya pu- blicados: <¥ te daré mi cancion Se canta lo que se pierde Con un papagallo (sic) verde Que Ia diga en tu balcén= (1) —Vamos a ver ef mar.