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/La modularidad de la mente


Un ensayo sobre la psicología de las facultades

por \

J. A�'?-�-

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1 Traducido por
José Manuel IGOA

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a:
Tftulo original de la obr
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THE MODULARITY OF MIN
setts lnsti tute of Ter• 1Y. 1983
©The Massachu

i CONTENIDO
1

�t Págs.

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Í
PROLOGO A LA EDICION ESPAJ\JOLA, por José Eugenio GARCA

1 A LBEA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . .
AGRAD ECIMIENTOS ............................. .
9
17
PRESENTACION ................................ . 19
' PRIMERA PARTE: Cuatro explicaciones de la estructura mental .. 21

1
1.1. El neocartesianismo: la estructura • ta mente entendida i
como estructura del conocimiento, 2 2.- .La estructura men-
tal, como arquitectura funcional: faculta es horizontales, 31.-
1.3. La estructura mental como arquite«9tura funcional: faculta-
des verticales, 3 5.- l. 4. El asociacionismo (o "lqué fue de la
psicologfa de las facultades?"), 46.
SEGUNDA PARTE: Taxonomía funcional de los mecanismos cog-
nitivos 65
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

TERCERA PA ATE: Los sistemas de entrada considerados como


informático, ni la transmisión de ninguna fonna o por cualquier medio, ya sea elec­
trónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso pre­
módulos .................................... . 76
vio Y por escrito de los titulares del Copyright. 111.1.Los sistemas de entrada son específicos de dominio, 76.-
111.2.El funcionamiento de los sistemas de entrada es obligato-
rio, 83.- 111.3 .El acceso desde el procesador central a las repre­
sentaciones mentales que los sistemas de entrada computan es
sólo limitado, 87.- 111. 4. Los sistemas de entrada son rápidos,
1 93.- 111.5.Los sistemas de entrada se hallan informativamente
'( encapsulados, 98.- 111.6. Los productos de los sistemas de en­
©EDICIONES MORATA,S.A.(1986)
trada se refieren a aspectos "superficiales", 124.-111.7.Los sis-
Mej ía Lequerica, 1 2. 28004 - Madrid.'
temas de entrada se hallan asociados a una arquitectura neural
fija, 138.- 111.8.Los sistemas de entrada presentan unas pautas
Derechos reservados de deterioro características y específicas, 140.- 111.9. La onto­
Depósito Legal: M-9.2 26-86 génesis de los sistemas de entrada presenta un ritmo peculiar y
ISBN: 84-711 2-307-X una característica sucesión de estadios, 141.
CUARTA PARTE: Sistemas centrales ................... 144 .

Compuesto por: Artedita OUINTA PARTE: Conclusiones y advertencias .............. 166


Printed in Spain - Impreso en España NOTAS .. . ..... .
. . . . · 178
. · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

Imprime: UNIGRAF,S.A.Paredes, 20.FUENLABRADA (Madrid)



BIBLIOGRAFIA .................................
TRAS OBRAS DE EDICION
� MORATA DE INTERES ..... 'V
19 2
199
.

l
:¡ �· i fJ - 3 1 9 6 1
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·J
DEDICATORIA J.
t
(Cómo nació esta obra)

1
Un día -hará unos cinco años más o menos- mi amigo co­
lega y, en ocasiones, coautor de libros Merrill GARRETT m� hi­ AG RAD EC IM 1 E NTOS
zo la observación más !fofunda que jamás haya escuchado so­
bre los mecanismos psicológicos responsables de la percepción
del habla. "El aspecto más importante del análisis lingüfstico"
dijo Merrill, "es que básicamente se trata de un reflejo". Est�
obra es, en realidad, una detallada reflexión sobre esta intui­
ción de Merrill, y a él está dedicada con toda mi gratitud. Este trabajo monografico surgió de unas dispersas notas re­
copiladas con motivo de un curso sobre teorías cognitivas con­
temporáneas para estudiantes graduados, que Noam CHOMSKY
y yo impartimos juntos en el otoño de. 1980. La actividad aca­
démica es el proceso por el que .las mariposas se transforman
en orugas -desde entonces, se han elaborado y corregido nu­

1
'
merosos borradores. Este largo proceso ha sido más llevadero
gracias a la generosidad con que distintos amigos, parientes,
colegas e incluso personas totalmente desconocidas me han

1
aportado sus ideas, sus críticas, su valiosa información y me·
han infundido ánimo. Quisiera expresar mi gratitud al menos
a los siguientes: Ned BLOCK, Susan BLOCK, Wi lliam BREWER 1

Noam CHOMSKY, Daniel DENNETT, Scott F AHLMAN, Howard


i GARDNER, Henry GLEITMAN, Lila GLEITMAN, Michael HARNISH 1

Peter JusczvK David KAPLAN, Thomas KuHN Alvin LIBE A­


1 1

MAN, John LtMBER, John MARSHALL, William MARSLEN -W IL­


·soN, Robert MATTHEWS, lgnatius MATTINGLY, Jacques MEHLER,
Mary PonER, Zenon PvLYSHYN, Georges REv, Brian SMtTH y
Lorraine TYLER. Estoy especialmente agradecido a Jim HooG ­
SON por su labor de poner a punto las referencias bibliográficas.

.¡ ·1
Aún queda por mencionar un curioso rasgo
de estas faculta­
d�s forma/e�. La doctrina pierde todas las batallas
-por asl de­ PROLOGO A LA EOICION ESPAÑOLA
-'!ero Siempre acaba
f!C!r gana r la guer ra. Se inclina ante el
ctr
más l1gero soplo de la cntlca, pero n i la Por José E. GARCIA-ALBEA
más violenta tempes·
ta es capaz de destru[rla. LC!s ataques
� que ha sufrido desde an­
_
(Profesor de la Facultad de Psicología.
tan o... parecfan. tan 1rres1st1b les que se consideró inútil cua/­ Universidad Complutense. Madrid)
.
qwer defensa. embargo, el único efecto dura dero
d e estos
s_m
ataques se re:Ju¡o al abandono de
la palabra ''facultad'� con ¡0
que la doctrma por ella representada
quedó libre·de todo lastre
para remontar el vuelo.-C. SPEARMA
N, 1927..
Jerry FoooR empieza a ser ya un autor conocido en los me­
dios psicológicos de habla hispana. Con algo de retraso, pero
todavía a tiempo de seguirle la pista por los vericuetos de la d is­
cusión sobre los objetivos y 1 ími tes de la psicolog ia actual. La
versión española de sus obras La explicación psc i ológica (Ed.
Cátedra, 1981) y El lenguaje del pensamiento (Ed. Alianza,
1985) habrá contribuido, sin duda, a este seguimiento. Con­
fiamos en que esta tercera obra, que ahora se complace en
publicar EDICIONES MoRATA, contribuya, a su vez, a completar
el panorama de las ideas que FoooR ha venido desarrollando
en los últimos veinte años. La modularidad de la mente es su
libro más reciente (versión original de 1983) y quizá el más
"p�icológico" de todos en cuanto a los contenidos. Parece
oportuno, por ello, hacer algo más explícita la relación de este
estudio con los d<;>s precedentes.
Por una parte, y en contra de lo que sugieren algunos críti­
cos (véase, por ejemplo, la revisión hecha por D. DENNETT en
Contemporary Psychology, 1984, vol. 29, n. 4). La modulari­
dad de la mente no supone una ruptura con la 1 fnea anterior
seguida por FoooR. Representa, por el contrario, un intento
serio de hacer frente a las consecuencias implícitas en �lla.
En La explicación psicológica, FoooR trataba de fijar el
nivel propio de explicación en psicologra, apoyándose en la
1 noción de "equivalencia funcional'' para superar los dos tipos

1
'
·'

12 La modularidad de la española
13
Prólogo a la edición
mente

lo gue pudieran pe�sar


de reduccionismo que han amenazado a esta ciencia, el reduc­ Pero, por otra parte, y en contra de
nuevo cuno, La modulandad
cionismo fisicista y el reduccionismo conductista. La solución algunos psicólogos cognitivos de
propuesta por FoooR, en aquella ocasión, consistía en postular de la mente supone un avan
ce co_ns_i�era�le con resp�l:to a las
JUICIO, esta es la pn�era vez
un lenguaje mentalista para la psicología, sin que ello supusiera dos obras anteriores. A nuestro �ica ps1c
_ a en
log1c
prob lemá �
aceptar el dualismo de la ontologfa c'lásica ni romper con la vi­ que FoooA aborda de lleno la t ones estnc:tamente
sión materialista del universo que tienen las demás ciencias. Ya anta tal dejando más al margen las cues �
un l1bro de psicología,
en esta primera obra, FoooA señalaba las relaciones que pue-
J ��
i osóficas' y· metacientíficas. Este es
ía, sin que estén �el to�o
den establecerse entre la psicología y las ciencias de la compu- más que un libro sobre la psicolog
tación, tanto para esclarecer la distinción entre niveles explica­ 11 las oportunas conslderacto-
ausentes -a modo de conclusión-1.
.
tivos, como para marcar los 1 ímites metodológicos ·que afectan nes sobre el porvenir de esta diSCIJ? m�. .
. .

a los procedimientos de simulación por ordenador en el estu- • cará cter emin ente men te pstc olog 1co de La mocJ_ula_ndad
l El
dio de la conducta de los organismos. de la mente se pone de manifies
to a través de los s1gu1entes
Teniendo en cuenta dichas constricciones metodológicas, es
posible entender la alternativa teórica que Foo'OA va a propo- \ aspectos:
a) FoooA trata de entroncar con una
ía
trad'1cton tan ant'tg_ua
de las facultad�s, In­
· ·

ner en El lenguaje del pensamiento, de cara a conceptualizar 1 en psicología como la de la psicolog


la vida mental, objeto propio de la psicología. La tesis que de­ cluyendo en ella los planteamientos _ _ de la fren ?logfa (veas� la
fiende en esta ocasión es la de que no hay modo plausible de los pnn c1pa les h1to s de la one�­
referencia a GALL ) , así como
explicar la actividad mental de los organismos si no es median- tación diferencial (véa . se la referencia a SPEA�MAN ) . El _ P�OP?·
�lart��d su hlpotests_
te un enfoque estrictamente computacional, es decir, un enfo- sito de todo ello es el de precisar co�
d1stmgu1endola con cu�­
que que considere dicha actividad mental como un conjunto de acerca de la estructura de lo mental, _
te afmes. En este sent1�
op eraciones formales que versan sobre símbolos o representa­ dado de otras propuestas aparentemen

\
en que FoooA no es
Clones. El lenguaje del pensamiento, como advierte el mismo do, no creemos que sea preci�o insi�tir
1al.
FoooA, no pretendfa ser una obra pionera, sino un intento de un frenólogo ni un psicólogo dtferenc
con�olidación, ofreciendo un marco coherente en el que se tra, de form a deci dida, en el pro�lema d �
bl El libro se cen
petencta. De ah 1
P_ud1eran contrastar los resultados de la investigación psicoló­ la actuación, más que en el problema de _la �o'!l
qlca que, con el epíteto de "cognitiva", se venía realizando
de�de u�os diez años antes. En dicha obra, FoooA justifica la
ex1st�nc1a de un código interno de representación y analiza sus
1
1 la divergencia que. muestra desde el
CHO MSK Y y los neo cart esia nos . �a
pnn
con
ctpl
cept
o �on !�sp ct a
ual_tza�lon e as
ta�to . en termmos �e es­
� �

"nuevas facultades" no se efectua


�rop1edades más relevantes. Entre ellas destaca la de su flexibi­ o en term1n _ os d� mecamsmos


tructuras de conocimient o , com
lidad para acomodarse racionalmente a las exigencias de las ta­ resa � la ps1c ologta! en cuant�
reas que el organismo lleva a cabo en relación con el medio. computacionales. Lo que !nte - y de qué d1sp one el or
tal es cómo se procesa la mforma c1on
es a lo que �rata de r_esponder
C n. ell�, queda abierta la puerta a una posible pluralidad de
� ga�ismo para procesarla, y a esto _ sm em_b�r­
_ d1gos m e!"�ales,"en dad. Advtértase,
correspondencia con los �ominios cogni­ FoooA con su teoría de la modulan
e
_ 1ftca
� v s espe?tflcos a los qu se aplica la ac�ividad computacional
� go que la divergencia con resp
ecto a CH_OMS KY n ? s1gn
e f organ1smo. Esta es, Justamente la 1dea que FoooA enta ción en la m1sm a med1da en que
desarrollar en el.libro va a· ·
O pOS I CI On, SI·no com plem ' ,
competencia · " Y "actua-
que ahora pres�ntamos. se complementan las nociones de
· ·

_
' ·

D cho en pocas �alabras, La modularidad de la mente se apoya rios d _ e �oo _o A van a s�r, _una yez
en :a_s obras_ anteno ción". Los auténticos adversa stas y, en ult1m� ms­
res en la medida en que se sitúa en una pers­ aso c1ac 10n1
� ectlva estr�ctamente funcio más los .asociacionistas y neo
enden pasar por cognitivos
_
nalista y en la medida en que parte tan�ia, aquellos psicólog�s que pret
�� �
t rla computacional de la actividad mental
n s s. ? que de los orga­ sin asumir las consecuencias.
va a hacer FoooA ahora es precisamente llenar que aporta FoooR en _apoy<? de_ �u
de contenido dicha ' _·. ·e ) Los datos empíricos ,
teoría computacional.' nte de áreas de 1nvest1gacton
teor'ía están tomados principalme
..
.

'

l
15
ión española
Prólogo a la edic
1
La modularidad de fa mente
14

psicológica t�n. consolidadas c_omo son las d� la percepción 0 el FoDOR se centra en el estudio de las dos primeras clases de
en virtud del
lenguaje. Asrmrsmo, las propiedades que as1gna a los sistemas sistemas, poniendo de manifiesto sus diferencias
modulares son típicamente psicológicas, al poder ser estudia­ criterio de la modularidad. Asimismo, deja abiert o el campo
nd expr samen te s� i�­
das a través de la actividad inteligente de los organismos. La in­ para el estudio de los últimos, señala � _ �
en esta ocas1o n, aun cuand o msl­
sistencia en la necesi�ad de recur�ir a la comprobación empfri­ tención de no considerarlos
de que partic ipen, en gran medid a, del ca­
ca es una nota dommante del l1bro y equivale a considerar núa la posibilidad
Ja modularidad como un problema abierto que no admite rácter modu lar de los sistem as de entrad a.
son
solucio s a priori. En este sentido, Lamodularidad de lamen­
ne Las consecuencias que se siguen de esta clasificación
ogfa tenga que confo r­
te not �ata �e presentar una teoría psicológica firmemente bien directas: es posible que la psicol
as modu lares, claram ente
establecida, srno de p�oponer, �;forma justificada, un sugeren­ marse con el estudio de los sistem
que,
_
te programa para la mvest1gac1on psicológica de los próximos constreñidos en su funcionamiento, y empezar a pensar
sa cientí fica, poco va a poder decir de los sistem as
años. como empre
no quiere decir
d) Uno de los obje�ivos principales del libro es el de estable­ centrales, dado su carácter no-modular. Ello
propio
cer una taxon?mla_ b1en fundada de los procesos psicológicos. que se niegue su existencia, sino que quizá el dominio
_ el de la psicol ogfa cientí fica
D1cho en sent1do f�gurado, se trata de introducir el bisturí pa­ para hablar de ellos no sea tanto
enolo gJa, la literat ura, o el de cualqu ier
ra dar con la esenc1a de la_ mente y poder así, de una vez, ha­ como el de la fenom
cern�s cargo de ell_a. Pa�t1e��o siempre de los resultados más otra fuente de conoc imien to intuit ivo.
te
� 1stente� d� la mvest1ga?1on e� frica, FODOA se propone
ns � Es verdad que, de esta manera, FoDOR acota sensiblemen
psicolo gfa, preocu pa­
fiJar los crttenos que permitan d1stmguir entre clases natura­ las aspiraciones de una buena parte de la
existen­
les de proc�sos Y que, por ta_n�o. �agan de la taxonomía algo in­ da por decir algo de lo que, desde un punto de vista
upant e al indivi duo de nuest ra especie.
�resante, s1n caer e� las clas1f1cac¡ones triviales que se han pro­ cial le parece más preoc
d ��o tanto en �s_1colog 1a: _ E� preciso consegu Per� a la vez afron ta con realism o las posib ilidad es y limita­
ir primero una una de las
rufiCiente adecuaclon descnptlva, que sirva de base para lograr cion�s de la ciencia psicológica. En nuestra opinió n,
_ haber puesto
� necesarra adecu�ción explicativa. Lamodularidad de lamen- principales aportaciones de este libro es la de
e s. en � ste �nt1�o, un claro ejemplo
_ . . n de cómo elaborar una en tela de juicio dos de los supuestos más utilizados en la espe­
ada de
� laslf1cacro ps1cologica, profundizando en los criterios que culación psicológica, a saber: a) que la �ota más destac
t sustentan. A lo largo del libro, sobre todo en las tres partes cen­ su carác ter consc rente; b) que el com­
la actividad mental es y
.al s, fo��R �a a plantear los problemas con que se enfrenta atism o que se da en much os comp ortam ien­
: ponente de autom
;lc a claslf1 ac16n, formula a decir
� r una hipótesis sobre la misma de tos obliga a considerarlos como reflejos. Lo que viene
ác r estn tamente funciona sto han
�:� te � lista, y determinar las propie­ La modularidad de la mente es que uno Y otro supue
.es de los Sistemas que la integran. sin salida . En la medi da en
llevado a la psicologfa a un callejón
� ��
1 su t do de esta indagación nos da un retrato que se prescinda de ellos (activ idad ment al =1= consc iem;ia ; au­
tur! en_ a que, de forma resumida, se podría caracter
de la estruc­
izar tomatismo =1= reflejo), la psico logfa podrá todav fa segui - r avan-
de la s·19u1ente .
forma: zando.
En relaci ón con lo anterior, conviene hacer un par de obser­
PROPIEDADES
ra es que
vaciones con el fin de evitar la confusión. La prime
FUNCIONES
SISTEMAS DE
ENTRADA
tener acceso consc iente a los
FoDO R no niega que se pueda
Análisis de la información Especificidad de
sensorial dominio
afirm a es que una buena parte
Encapsulamiento contenidos mentales. Lo que
psicolo­
informativo de nuestra vida mental (quizá la única sobre la que la
e (o no
gía pueda decir algo) es fundamentalmente inconscient
�ISTEMAS CENTRALES
Fijación de creencias lsotropia
as centr ales).
Ouineanismo penetrable de modo cognitivo desde los sistem
, por lo que se justi-
f;s seguramente por ello, entre otras cosas
SISTE
MAs DE SALIDA l
Integración motora ?
}

l
·¡
16 La modularidad de la mente Prólogo a la edición española 17

fica la psicolog fa como ciencia, interesada en desvelar los me­ Considero oportuno hacer aquí una última observación. Es
canismos de esa vida mental que no está al alcance de la intros­ curioso que, ante las máquinas "inteligentes" que ha conseguid?
pección. La segunda o�servación s� refiere a la supuesta equi­ fabricar el ser humano, se hayan puesto tantos reparos en consi­
valencia entre autOf!!�tasmo Y refleJOS. Es verdad que, e n alguna derarlas como realmente inteligentes porque -se solía decir­
ocasión, F oooR ut11iza la analogía con los reflejos, para descri­ /es faltaba la conciencia. Se puede advertir, sin embargo, que
bir el funcionamiento de los módulos (véase, por ejemplo, el e l mayor avance en la fabricación de estos ingenios se ha pro­
apartado 111. 5). Pero es preci:so subrayar, como también lo ducido sin duda, en aquellos aspectos de la vida mental que,
hace FoooR, que se trata de una analogía y no de una equiva­ a prim�ra vista, parecen requerir mayor reflexión, atenció�,
lencia. Si bien los procesos modulares, al igual que los reflejos memoria y esfuerzo, es decir, en todo aquello que podrra
son inc�nscientes y automático� (informativamente encapsu: parecer más complejo y más próximo a lo qu·�, desde muchos
lados), sm embargo, lo que defme a un reflejo es su carácter puntos de vista se podría considerar como consciente; por el
rea�tivo n�-IT!ediatizado, mientras que los procesos modulares contrario se ha avanzado muy poco en todo aquello que al
estan med1at1zados compu_tacionalmente, es decir, requieren organism � le resulta más fácil y ejecuta con mayor naturali­
.
un compleJO aparato de calculo para poder analizar informa­ dad y eficacia (como, por ejemplo, la percepción visual o la
ción y representarla internamente. comunicación verbal). lNo será ello debido a la enorme com­
A partir �e las anteriores observaciones, se pueden divisar plejidad computacional que, a pesar de todo, encierra dicha
con más _ claradad las perspectivas que se le ofrecen a la ciencia actividad? lNo será quizá, también, por la falta de aportacio­
.
ps1col6gac nes psicológicas significativas que hubieran podido contribuir
�. Por un� parte, y frente a la .3spiración tradicional,
se renunc1a a la busqueda desesperada de la en mayor grado al avance de la Inteligencia Artificial? lO no
conciencia ante
la pobreza de los resultados obtenidos en este vano em eño. p será, en último término, porque la ciencia psicológica ha pade. ·
Pero, por otra, s� propone el estudio más asequible, aunque cido la ilusión de creer que lo más interesante era aquello que,
no por e! lo má.s Simple de los mecanismos básicos por Jos que tal vez a la postre, no sea más que algo epifenoménico, per·
el or��msmo mteractu: con el medio. En este sentido, la diendo de vista que, quizá, lo que mejor caracteriza a la � cti­
� .
aten�10n p_referente se d1nge no tanto a Jo que al sujeto le pa­ vidad mental sea aquello en lo que ésta resulta más efectiva?
rece mtuat1vament más complicado y, en principio, le supone Después de todo, nada habría de extraño en ello . La modula­
?
maxor concentrac10n . y esfuerzo, Sino más bien a aquello ridad de la mente es ún paso importante en esta dirección y
que
reaJ1za de un . a forma espontánea, más natural y con un alto creemos que tiene mucho que decir con respecto a las inte-

9 ado de efrcacia. Es esto, precisamente lo que en
otros es­ rrogantes anteriores. ·
ti. os de ha�r psicología se ha dado por h echo Del mismo modo que señalábamos que El lenguaje del pen­
_ y no ha desper­
t�do espec1al mteres, pensando quizá que
si hay algo que de­ samiento no pretendía ser una obra pionera, sino un intento
f .1r. de ello, es competencia de ciencias más básicas como la de consolidación, es preciso indicar ahora que La modularidad
��
� olog fa ? la neurología. Pero el quid de la cuestiÓn
está en de la mente es en relación con dichas expresiones, más bien
q e�tas c1�nc1as .
se mueven en otro nivel y, con su aparato ex­ lo contrario. Ábre nuevos caminos, cuya viabilidad deberá
Plicatlvo, solo pueden contarnos cómo ser puesta a prueba por la investigación psicológica de los pró­
es la maquinaria del or­
ga�asmo Y de qué está constituida;
.
nada nos dicen de sus ope­ ximos años. La aceptación del desafío que plantea FoooR en
racl nes formales, de los probl
� emas que resuelve y de cómo al esta obra no ha sido unánime en los círculos psicológicos. Pe­
reso verl os, se adapta al medio
_ que le rodea. Estas son cuestio­ ro al menos no ha pasado desapercibido. Incluso se puede de­
ne. s estnctamente psicológica
s que no parece posible abordar ci� que .ha t�ascendidó lo que suele ser habitual pa�a un, e�sa­
SI no es desde un enfoque com
putacional . yo. La modularidad de la mente ha despertado un rnteres mu-

¡

;

18 Lo modul•ridod dol• m'""'


sitad ?, habi �nd� �ido ya objet ?, en su corta vida, de numerosas
.
reum �nes c1entJf1cas Y de vanos s1mposios. Para aquellos que
es �é � mteresados en ?onocer más acerca de su repercusión y las
cnt1ca � que ha suscJt �do. se les recomienda uno de los últi­
mos numeros de la rev1sta The Journal of Behavioral and Brain
Scie '!ces (1985, vol. 8, n. 1 ) , donde aparece un resumen del li­
bro ¡unto a numerosos comentarios.
Pero demos paso ya a la obra de FoooR.

José E. GARCIA -ALBEA


Madrid, Abril, 1986

PRESENTACION

La psicología de las fgcu/'l;f!des ment�les vuelve a ser respe­


tada después de haber pasado varios siglos de inefectividad
con frenólogos y otros elementos poco serios.. Por psicolo­
gla de las facultades entiendo, a grandes rasgos, la postura
que sostiene que, para explicar los fenómenos de la vida men­
tal, es preciso postular muchas clases_, esencialmente distin­
tas, de mecanismos psicológicos,:·Lª P$_Í];_Q(ggfg_d.e_las. faculta­
des estudia formalmente la mánifiesta h�genejdad-. dB-Io
17J1tá.fii:I¡ preüamucfia atención-iicfiterencias como las que
existen a primera vista entre la sensación y la percepción, la
volición y la cognición, el aprendizaje y la memoria o el len­
guaje y el pensamiento. Dado que, según la opinión de los
p_�icólogos de.Jas facultélfies,.Ja_c¡¡u�/id.JJri me.ntaLd.e...liLcan­
d..u cta� casi siempr�. la_ ��fxid aq �i(J1JJ!!�r?�ª-Q.e.u.na llP­
r{edad-de-.IDe.ldiil.ismos WC1170!J.ims..I!J(ttWJ..t;i4d.a$.,.. la .. mejor
estrategia de investigación sería la de dividir y conquistar, es
decir, estudiar primeramente las características intrlnsecas de
cada una de las facultades que se postulan, y a continuación
examinar los modos en que interactúa'?,; D_esde la perspectiva
del psicólogo de las facultades, la conducta manifiesta y obser­
vable es por excelencia el efecto de una interacción.
Esta monografla versa sobre el estado actual del programa
que propone la psicología de las facultades. No se trata tanto
de evaluar su soporte empírico (que en buena parte sigue sien-

l
L
1•

swa a E! - t&&!Ft;
Presentación
20

do, a mi juicio, una cuestión abierta), cuanto de explicar en qué PRIMERA PARTE
consiste_ tal programa y e(1 qué circunstancias resulta o no na.
tl!ra� intentar �PI!car�o. En concreto, me propongo hacer lo
s1gf!1ente: 1) d1stmgutr el postulado general de que hay una
secle de facultades psicológicas de una versión particular del
m1smo que denominaré la tesis de la modularidad; 2) enume­
rar algunas de las propiedades que los sistemas cognitivos mo­
dula�es pued_en exh�bir en virtud de su carácter modular; y 3)
cons1d;rar SI es pos1ble formular una hipótesis plausible acerca
de q_ue pr?cesos mentales pueden tener un carácter modular.
Hacta �1 fmal del e�tudio, intentaré asimismo hacer algo por CUATRO EXPLICACIONES
4) desftgar las cuestiOnes de las facultades y la modularidad de DE LA ESTRUCTURA MENTAL
lo que cfenominaré 1� tesis de los Confines Epistemológicos, 0
la noc1on . cJ,e que ex1sten unas constricciones determinadas de
forma endogena sobre las clases de problemas que los seres
human?s pueden resolver y, consecuentemente, sobre los tipos
de fenomenos que podemos conocer.
, A lo largo de esta obré! voy a ceñirme al tema de la psicolo·
_ La conducta se encuentra organizada, aunque su organiza­
g1a de_ los procesos cogmt1vos, ya que es la única clase de psi­
ción es un fenómeno derivado; la estructura de la conducta
cologta que conozco en parte. Con todo, el camino va ser
guarda la misma relación con la estructura de la mente que la
largo Y algo tortuoso, defectos por los que deseo disculparme
de un efecto con su causa. En esto se resume la doctrina men­
d� antemano. En mi propia defensa puedo alegar que aunque
talista ortodoxa, que es la que vamos a asumir a lo largo de la
Pienso_ que el resurgimiento d_el programa que propo�e la psi·
exposición que ahora se inicia: las explicaciones psicológicas


cologta c(e las facultades ha s1do de enorme utilidad a la hora
e amplt�r el abanico cf� alternativas de estudio a disposición
,
fs PSicolog
ortodoxas dan cuenta de la organización de la conducta ape­
lando a unos principios que, según ellas, explican la estructura
o_s cogmt1vos, y aunque estimo que es muy pro-
!
b/ ¿ e que la tests de la modularidad demuestre ser verdadera en de la mente.
Pero len qué consiste dicha estructura? Es cierto que ésta
a guna de sus versiones, el ambiente que ha rodeado las discu­ ·

_ no es precisamente una pregunta muy clara, pero no por ello es


o �s más recientes sobre el tema ha sido más bien confuso
/
� ;lendose
defendido a un tiempo postulados conceptualmen:
menos fructífera. En esta sección .me propongo considerar
la psicología de las facultades como una de las respuestas plau­
IVersos Y no igualmente plausibles' se:�·ún espero demost•·
n · . r
·,a ·
sibles que se pueden ofrecer a esta pregunta. (En rigor, se trata,
Por otra pa. rt e, au'!
, queda mucho terreno por explorar. El pro-
como en seguida podrá comprobarse, de dos tipos de respues­
pone m ven_tano de facultades psicológicas equivale a pos­
tu/a/u%� teona de la estructura de la mente. Todos estos te- ta.) El objeto fundamental de esta primera parte es bosquejar
mas r·lenen una enorme tmportancta la nafuráleza de la razón teórica de la doctrina de las facultades
en profu ndidad.
.
. .
Y reqUieren ser tratados
a base de contra!itarla con diversas explicaciones al�ernativas de
la mente. El modo de desentrañar estas opciones se aparta en
ciertos aspectos del estilo que considero normal, aunque tal
vez resulte esclarecedor en este caso apartarse de la norma.
Con todo, quisiera aclarar desde· el comienzo que las posturas
que voy a revisar no deben considerarse mutuamente exclu­
yentes. Por el contrario, el punto de vista que en último térmi-

t
l d a - &J �
!

1 11
22 L• mod""""'" do "m.,,.l cuatr o.explicac:ones de la estructura mental 23

no defenderé será, en algunos aspectos, descaradamente ecléc­ considerarlas como 'órganos mentales' se�t; jantes al ��raz?_n,
tico. .
al sistema visual o al sistema de coordmacton y plan1f1cac1on
motoras. Da la impresión de que no hay una 1 ínea clara d_e de­
marcación entre los órganos físicos, los sistemas perceptivo y
1.1. El neocartesianismo: la estructura de la mente motor y las facultades cognitivas en los aspectos referidos"
entendida como estructura del conocimiento (ibíd. ). Hay, por supuesto, una justificació_n a esta ana_logía,
basada en el argumento (enteramente plaus1ble, desde m1 pun­
Como casi todo el mundo sabe, la doctrina de DESCARTEs de to de. vista) de que el desarrollo ontogenético, tanto en lo refe­
las ideas innatas se halla nuevamente de actualidady, sobre todo rente a las facultades mentales como a los órganos corporales,
baJo_ la tutela de CHoMSKY, se
la interpreta de manera explícita debe entenderse como el despliegue de un "proceso determi­
como una teoría relativa al modo en que la mente se halla ini­ nado de. manera Jntrínseca". Concretamente, "... todos damos
cial, intrínseca y genéticamente estructurada en facultades u por sentado que el organismo no aprende a desarroliar brazos
"órganos" psicológicos. A mi modo de ver, este resurgimiento o a alcanzar la pubertad... Al examinar la mente y sus produc­
del cartesianismo es un bien indiscutible. No obstante, conside­ tos la situación no es cualitativamente distinta de lo que
ro que es necesario distinguí r la psicología de las facultades oc�rre en el caso del cuerpo" (ibkl., pp. 2-3). Sin embargo,
de corte neocartesiano de otras versiones bastante diferentes aunque el argumento de CHoMSKY está bien planteado, su ter­
de !a misma doc�rina con las que suele confundirse y de cuya minología es equívoca en ciertos aspectos; hay importantes
.
retonca ha tend1do a apropiarse. En realidad la mayor parte distinciones que resultan oscurecidas por un uso del término
de_ este �rabajo se ocupa de defender ·un conc�pto de facultad "estructura" aplicado de manera indiscriminada a los órganos
ps1cológ1ca algo distinto del constructo chomskyano de "'ór­ corporales y a las facultades psicológicas en su acepción neo­
gano mental" y que seguramente el propio DESCARTES· habría cartesiana. Tanto es así, que sólo cuando se pone énfasis en
desaprobado. La exposición que sigue tiene por objeto contras­ estas distinciones es cuando se empieza a ver con claridad en
tar algunas de las corrientes a que he hecho alusión. 1 qué consiste realmente la explicación neocartesiana de la es­
En resumidas cuentas, el postulado fundamental del neocar­ tructura mental.
t�sianism� es que •'la estructura (psicológica) intrínseca es Al examinar el problema con detalle, resulta que lo que
nca . .. Y d1versa" (CHOMSKY, 1980, p. 3). Esta opinión se CHoMSKY considera innato es principalmente un determinado
halla
�n contraste con todas las formas de empiris corpus de inforrpación: el niño "n�c� sabiendo", por así decir,
mo, las cuales
a.s�men que el desarrollo es uniforme a través _
de todos los do­ ciertos hechos acerca de las constncc1ones universales sobre las
;m!o�. �cognitivos) y que las propiedades intrínsecas del esta· posibles lenguas humanas. Lo que explica la asimilación �� fini­
� 1n_1c1al (de la mente) son homogéneas e indiferenciadas, _
tiva de las capacidades lingüísticas maduras es la mtegrac1on de
a unción que comparten
&<h lNNER hasta PIAGET �n amplio espectro de autores desde estos conocimientos innatos con un corpus de "datos lingüísti­
(qwenes, por lo demás, difieren en mu­ cos primarios" (p. ej., con las observa�iones que el niño regis­
�Pas otr�s cosas).". (ibíd.). Las cuestiones relativas al innatismo tra de las expresiones verbales producidas por los adultos per­
:receran una Y
es ! � ra. Pero otra vez, de uno u otro modo, a lo largo de
� tenecientes a su misma comunidad lingüística).
J?Or
int n r � scubnr el, momento prefiero dejarlas de lado para Lo más importante d�sde la perspe� tiv� neo�artesiana no es
C: estl o neocarqu
a est t � concepto de estructura mental subyace
tes1ano de construir teorías psicológicas.
tal vez que lo innato haya de ser, en termmos ngurosos, cono­
cimiento Al fin y al cabo el conocimiento es -al menos se­
�Ms�; e� muy aficionado a hablar de las estructuras men­ gún dicen muchos filósofos- �ntre otras cosas �n co�cepto
tales rm
extrem�a� e ,lnos de analogía a�atómica con el corazón, las normativo que está muy relacionado con la sat1sfacc1ón de
nera P � las alas Y otros miembros u órganos. "Una ma­ ciertas normas de justificación. El propio CHoMSKY parece dis­
f ���� c osa de �eflexionar sobre la
la ac facultad del lenguaje, puesto a abandonar el postulado de qu� los principios l!n_güís­
de los numeres y otras facultades
análogas sería tlcos universales se conocen de manera mnata en benef1c1o de
24,
La modularidad de
la mente 1
1 la estructura mental 25
CuatrO explicacion
es de
-
·

otro postulado basado É!n un neologismo (y por eso


rificado) según el cual tales principios se "cognosc mismo pu. "calibrar" esquemas endógenos de reglas adjudicand?
pa[�res a los ·parámetros que la dotación innata deja sin especl­
ze)* de forma innata (véase sobre
en" (cogni­
todo op. cit., pág. 9). Lo que
s/ es, en cambio, importante desde la perspect ��ar (CHOMSKY, 1982). Estas consideraciones tie�en perf�cto
iva neocartesiana
es que lo que se halla representado de form sen t·1do en tanto en cuanto se mantenga que lo· mnato t1ene
a innata constituye contenido proposicional, esto es, que es expres1on de. um ver-
·

un obje�o genuino de las actitudes proposic


·

ionales; lo que es les lingüísticos o de esquemas de reglas o de cualqUie r otra


innato t1ene que ser algo que pueda constitui
r _
-variable proposicional en esquemas tales com el valor de una �sa. Pero carece de todo se�tido si se sostiene lo contrano.
/cognosce) que P". o "x sabe (/cree' _
Visto desde esta perspectiva, lo que resulta mas sorpr�nden­
Veamos por qué razón es importante. te son tal vez las diferencias entre las "estructuras" endogenas
Como he señalado �
antes, el destino de la (supuesta) info psicológica y anatómica. Es posible que tanto e� desarrollo de
rmación innata es ínter- r . .. cada un
�ctuar c:�n los dato� lingüísticos primarios del niño, y los brazos como el desarrollo de la anáfo�? eXIJa �. ?
mteracc1on se la considera computacion a esta por su parte, la actualización de �na dotac1on genet1ca especi­
al Ahora bien, el conce .
to de computación se halla intrínsecam fica. También es posible que lo mnato pueda, en cada caso,
ente relacionado conp
conceptos se":lánt}c s como la implicac describirse en términos de "información" en el escasa�ente
? ión, la confirmación y
la consecuencia log1ca. En concreto, interesante sentido estad (stico que implica sólo ausencia de
una computación es una
transformación de representaciones que azar. Sin embargo, no hay motivo alguno que haga suponer
respeta estos tipos de _
relaciones semánticas (véase FoooR, 1"97 que el desarrollo de los bra�os exige el acces<:> a unos conteni­
5; HAUGELAND, 1981 ).
No . o��tante, tales relaciones semánti dos proposicionales determmados de forma mnata. El hecho
cas sólo se verifican, por _
defm�c1ón, entre aquellas categorías de tener brazos no· requiere "cognoscer"' algo en particular,
_ de objetos a las que puede
adscnb1�se conte_n ido proposicional,
es decir, entre aquellas ya sea de modo innato o de otro modo. En �ontraste con ell�,
categonas de objetos de los que pue la fuerza del argumento de CHOMSKY es prec1samente la necesi­
de decirse "significa que
p': La idea de que lo inna
to tiene contenido proposicional es dad de que las proposiciones acerca de la anáfora (e�tre otr�s)
por tanto, parte de una determi sean cognoscidas de modo i!'nato. Este postulado �s lmprescl�­
nada forma de concebir 1�
onto�énesis de las capacidades dible, puesto que son prec1sam;�te e�tos �ont�n_Jdos proposi­
mentales, a saber, aquella que
cons1dera que en el desarrollo cog cionales los que presentan el max1mo mteres !eonco en la con-
nitivo lo que viene dado de
forma endógena se despliega de mod cepción chomskyana d�l desarrollo �el lenguaJ�. . .
o computacional. A mi entender, el estilO neocartes1ano en ps1colog1a se carac­
. A�í �ue�_, la_ explicación c��mskyana a la cuestió
diZaJe _ll�gu1,_st1co es 1 relac1on de n del apren· teriza esencialmente por asumir que la estruct':lra mental �e_be
1� expenenc1� perceptiva � cómo la dotación innata y
explicarse sobre todo en función de los con_ten1dos propoSICIO­
interactúan en virtud de sus resp
tJ ��s contemdos: se
sost _
1ene que el niño utiliza sus datos lin­
ec­ nales de tos estados mentales. En este particular, no hay duda
gu. 1st1.c ?s primarios bien par de que el nuevo cartesiani��o lleva la tmpronta del sesgo fu�­
. as a seleccionar una de las posible
gramat1c que le proporciona una .,Teoría s damentalmente epistemolog1co del propl� D_escARTES. A fm
ral" representada de man Lingüística Gene· de cuentas, DescARTES estaba interesado pnnc1palmente en de�
era innata (CHOMSKY, 1965), o bien
terminar qué clase de cosas podemos �onocer_ Y_ con qu�
grado de certidumbre. En su ep1stemolog1a, el pnnc1pal f!XPII­
*El verbo ..
candum es la capacidad del ser humano de r�c_onocer c1e�as
� ��} ..qu1en lo cog� o, scer'' (c ��n ze
í ) fue acuñado por CHO
MSKY {1980. pág. 70 , la metaf 1�1ca_
verdades (de la geometría, la teolog1a, � cualq�1er
deflnJó como conocer
; {cognwng _ , l algo de form a tácít a o
posee la m•sma estru ctura
i .
w/eSeJ
implícita ... La 'coQ·
�unq u� Pued e �er. Y de hecho es en
y carácter que el conocimie
nto {kno· otra disciplina); y la forma protot íp�ca d� expllcac1on �ons1ste
,.:;s:r �en�Jenc
a 1a c ,

{op. ctt., pag.


_ los casos más significativos,
70). Más adelante dice CHO en exhibir estas verdades como algo 1dent1c � a, o deduc1b�e d_e,
p· ta _ inaccesible
MSK
concepto de · on cer'
á c�her nte Y . _ : _o al de 'cognosc
er' si queremos resc
Y: "Es necesario
atar la acepción
_
proposiciones dadas de manera mnata .Y evidentes por SJ mts­
{op. Cll., pag
� stgn¡f•cattva del conc
epto de conocimiento
s. 97 -98). {N. del de su uso corriente .. mas. No es, pues, de extrañ�r q�e partiendo �e �na preocup�­
T.}
ción dominante por la explicación del conoc1m1ento propos1-

l
27
26 La modularidad de la mente cuatro explicaciones de la estructura mental

o, debe explicarse en fu_nción


cional _se llegu� a una concepción de la estructura mental basa. hacer otras cosas por el estil �d•?.� �1
da cas1_ �xclus1vamente en la organización de Jos contenidos la gramática que hem?s apre
e ¡0 que se deduce de llngu 1st1·
ua. En resumen, las capacidades _
propos1c1onales. adquirir nuestra leng
·

ta verbal y a su ve� son � e phca das en
Aunque acabo de declarar que esta estrategia es prototípica­ cas explican la conduc �gu n esta on­
.�
tras creenc1a s.
mente cartesiana, ya la encontramos desarrollada mucho antes función del contenido de nues
os· capa ces de dete ctar la amb 1��e
_ dad_ eJe Los
en el Menón de PLATON, donde la capacidad del pequeño escla­ cepción , som
en mucho deb1do a que
vo para responder a las preguntas de geometría que le formula hombres y. las mujeres jóvenes com o y 2) de lo que
del cast ellan
SocAATES se explica apelaodo a ciertas ..opiniones" que siem­ 1) hemos aprendido la gramática
pre ••formaron parte de él". hemos aprendido se sigu e -po r dedu cció n- que "l <:>s hombres
ho" puede sr.r obje to de dos
y las mujeres jóvenes comen muc
1

�.
SOCRATES: lOué opinas de esto, Menón? lHa expresado él una sola f' interpretaciones igualmente correcta , .
iend o nuev ame nte a las cues tion es ontogenettcas, cuan­
opinión que no haya deducido por sí mismo? Volv
del lenguaje" determina­
MENON: Ninguna; lo ha sacado todo de su propio haber.
do CHOMSKY dice que hay un "órgano
acar es que hay verdades
do genéticamente, lo que quiere dest
Soc.: Y no obstante, no sabía, como hemos reconocido poco antes.
le guas maternas} q_ue
(acerca de la estructura de las posibles �
MEN.: Es verdad.
Soc.: Hay que admitir, por tanto, que estas opiniones se encontraban era mnata. Cuando d1ce
Jos seres humanos aprehenden de man
cament� estructura?�",
que la mente del niño se halla "intrínse
ya en él, lrio es verdad?
MEN.: Sí*.
hay uno s conten_1dos proposlcl<;>­
Jo que quiere destacar es que
Cuando d1ce que la teona
El Innatismo de y PLATON, al igual que el de nales determinados de modo innato.
ripción de cómo madu­
DESCARTES
CHOMSKY,. �s tan llamativo que con frecuencia se pasa por alto de la adquisición del lenguaje es la desc
quiere destacar e� que la
�na cuest1on más profunda común a todos ellos a saber la ra la facultad del lenguaje, lo que
ístic�s �s el despll�gue de
Ide a de que ciertas capacidades cognitivas del suj�to deberí ' an ontogénesis de las capacidades lingü
las cree nc1as mnatas en mterac­
�:ph_carse en fu�ción) de relaci�nes de consecuencia (p. ej., las consecuencias deductivas de
.

. s perc epti vos. Moraleja: CHOMSKY


�ac1ones_ deductivas que se venf1can entre las proposiciones ción con un corpus de dato
e el) S�J eto conoce (cree, cognosce o comoquiera que se le más profundas que su
es un auténtico cartesiano por razones
a que explica la estructura
1 ame S1 yo le pregunto "lcuántas son 2 más 17?" y a usted adhesión al innatismo; el paradigm

MSKY tanto como en la
mental en la reflexión teórica de CHO
·

se le dan bien las cuentas, me responderá .,H�". Su con:


tiva de sistemas de propo-
se halla estructurada en la forma correcta; lqué clase de de De�ARTES es la estructura implica
d���;·
estruct�ra mental tendría que postular el psicólogo a la hora siciones semá�ticamente relacion ada s. .
de tal n los que la vers�ón
conducta? Según el cartesiano, la expl'icación
deb�x��1�arn�ar,esaentre Hay aspectos de la organización men �
l a, a m• e!'tend�r, especial­
otras cosas, a la estructura deductiva de la chomskyana del cartesianismo resu �
teorí a e os , ma razon� es Importante
de las q
numeras. Usted conoce cosas sobre los números mente convincente. Pero, por esa m1s
es de fenomenos que_ un
deduce que 2 más 17 es igual a 19, y usted utiliza
el conoc n ento que ·hacer hincapié en que hay otras clas
lar de estructura� PSICO­
de duccione posee -tal vez haciendo literalmente estas teórico puede tener en mente al hab
plo, la me�ona. A la
�� �
ejem
De formas�-- cada ve z que tiene que responder a esa pregunta. lógicas endógenas. Considérese, por
mllar, segun_ nadas de modo mnato, la
capacidad ��a detectarlaambigüedteoría lingüística generativa nuestra hora de postular facultades determi
a
fr ses bien farmadas d ades sintácticas, distinguir
re'Ponder de orma selectiv_e otras gramaticalmente incorrectas,

*El ejemplo que propone el autor ("They are flying planes") no presenta al tra­
a al sintagma nominal topicalizado •

ducirlo al castellano. la clase de ambigüedad estructural que el caso �quer1a. Esta


.

. oración presenta las dos siguientes lecturas en castellano: 11 Son aviOnes q�e V\.) e•
� d
E '•ci6o ·
lan; y 2) (Ellos) están pilotando aviones. Por esta razón. tomamos un eJemplo
pa
&oa
l (N dttT.)es � ola de las Obras
Completas de Platón, Madrid, Aguilar. 1966- representativo de ambigüedad en castellano. (N. del T.)
. · ·
29
la estructura mental
explicaciones de
28 La modularidad de la mente cuatr o

irse- cuya
o de "so�orte tí sic?"! po_dría dec
memoria es, sin l�gar a dudas, un candidato plausible. Sin em. lógico -un peda� es sobre sus pro­
usiera de algun modo llm1tac1on
·\
b�rgo, la "!emona no es una facultad en el sentido neocarte­ estructur a imp a más espectacular pos1ble:
_ El tener memoria no depende de la posesión ·as capacidades. Dicho de la form
stano del t�rmmo.
tuviéramos una caja y cuando
de �n con _ Junto u otro de creencias, y si la memoria es una ca­ �� como si dentro de la cabeza
ella más de siete cosas, algunas
empe­
pacida� rnnata, ello no se _debe a que existe cierto grupo de intentará mo s meter en
_
propos1c1one � que !os org�n1smos cognoscen de nacimiento. En zaran a salirse. estoy de acuerdo con esta
suma, no ex1ste nr la �as remota tentación de identificar la No creo necesario aclarar que no
iera com parto la ide� �e MILLEA_
estructura de la ��mona con la estructura inferencia! de un concepción; es más, ni siqu
o plazo de elementos limitados. M1
corpus de prop ?s1c1one�. La memoria es, cabe suponer, cierta acerca de una memoria a cort
la distinción ent re dos concep­
cl�se de mecamsmo analogo a una mano, al hígado o al cora­ propósito es hacer hincapié en
o pueden ser las estructuras m�n­
zon. Al menos desde un punto de. vista .material, la memoria ciones bien diferentes de cóm
otra índole-; una de ellas g1ra,
parece en verdad una especie de órgano mental en aspectos en tales -ya sean endógenas o de
ido proposicional y la otra en
los que la �u�uesta facultad del lenguaje, inclu�o adoptando alrededor de la noción de conten
psicológico. La primera con­
ese punto de �1sta, no lo parece en absoluto. torno a la noción de mecanismo
es típicamente neocartesiana;
i'
_ cepción de la estructura mental

. �a d1fe�enc1a entre estas dos concepciones dé facultad psico­
loglca sera f�·:damen�al en buena parte de lo que queda por la segunda, en cambio, no lo es. as
.
concepciones de fa­
al com ienz o que las vers
exp�ner; qwza un ejemplo ayude a aclarar esta distinción. Ya señalé
o jeto de re�isión no son_ por
Supongase que se considera verdadero el postulado que George cultad psicológica que iban a ser
s. Cualquier neocartes1ano
�ILL�� expone en su famoso artículo sobre el "'número mágico necesidad mutuamente excluyen aque­
, suscribir la idea de que
Siete (MI�LEA, 1956). A grandes rasgos, este postulado estable­ podría, y en mi opinión deben'a deb e ocu par se no
facultades
ce que ex1ste un 1 ímite básicamente constante en el número de llo de lo que un psicólogo de las s-<:o mo -est ruc tura s­
s-mentales-entend ido
elementos poco familiare� e inc?nexos que pueden manejarse se ago ta en los órgano na par te, el
tam bién , en bue
en una tarea de r�cuerd? rnmed1ato. (Así, si le pido a alguien proposiciónales, sino que abarca
de mecanismos ment?les. De
qu� rep1ta _ una sene de silabas sin sentido, la lista más larga que postulado sobre la existencia
qué argumento podrra recha­
��� a capaz_ de recordar constará de alrededor de siete elemen­ hecho no es fácil imaginar con
er "19'' a la pregunta de
. , apro�lmadamente.) El tratamiento que un neocartesiano zarse 'esta propuesta. El respond
duda alguna, expl1carse, al me­
dl spen_ sa�la a es�e fen?meno podría describirse en los siguien­ "cuántos son 7 + 12" debe, sin
conocemos ac�rca de los
tes termmos: ex1ste Cierta proposición representada en la men­ nos en parte, en función de lo que _
algo mas , ya que, a fm de cuen­
��
t u e todos aceptamos tácitamente, a saber; que ante una lista números. Pero tiene que haber
tas el conocimiento no se hace presen
te en la conducta exclu­
c puesta de n elementos que tenemos que aprender nos limi-
ido proposicional. Par�?e /
taremos a reten�r 1.0� Siete pnmeros, olvidando los restantes. siv�mente en virtud de su conten
smos para poner _en acc1on

(Tual vez �te pnnclp lo no _s?lo se cognosce Y se cumple, sino evidente que hacen falta unos mecani

operan con el fm de ad�­



.

q e tamb . en se halla espec1f1cado de manera endógena·, para el lo que conocemos; estos mecanismos
a las estructuras proposi­
Prop.os1to de esta expos1c1on, . . . cuar la organización de la conducta
e es el problema. de la "ac ­
.

esta cuest1on carece de impor-


.

tancia.) cionales que son "cognoscidas". Est


que CHOMSKY confiere a est e
Según decía ant enormente, no tuación" según uno de los usos
es descabellado suponer que uación son par a CHOMSKY /
��
el neoca rtes1· n P1 término.' Los mecanismos de la act
·

antee su argumento en los términos apunta­ ió ser �a�a DESCARTE�: se


dos, aunq u u 0
�ucho que haya algún neocartesiano capaz lo mismo que la glándula pineal deb
� �
de tomárse o e
seno, Y �stoy convencido de que nadie más lo les invocá para responder a la pregun
ta de como se cons1gue
haría. El tip reflejo de las. estructuras
o trata_ml_er:'to que los datos de MILLER están que la estructura de la conducta sea
co gnosce de f

Pidiendo a grit o
c�>nSistlrra_ en postular no una regla que se proposicionales que el ser humano
pre gun ta
cognosce'�-
pre via mas sut
.
il per
.
o 1gual-
orma rnnata, smo más bien un mecanismo psico- ; No obstante, hay otra
31
30 La modularidad de la men� cuatro explicaciones de la estructura mental

mente acuciante para el cartesiano, a la que DESCARTES proba . conocimiento de la g�ma de alt�rna_tivas e>_<i�ten! es para cons­
blemente no tuvo que enfrentarse, que dice así: "lcómo lleg� truir teorías en el ámbito de la c1enc1a cogmt•va.1
fa estructura del pensamiento a ser reflejo de la estructura pro�
posicional?". Según la explicación cartesiana, uno puede hallar
que 7 más 12 es igual a 19 porque tiene ideas acerca de los nú. 1.2. La estructura mental como arquitectura funcional:
meros de las cuales se sigue que 7 más 12 es igual a 19. Sin facultades horizontales
embargo, está claro que esta explicación es un entimema.*
Enunciada en toda su extensión, vendría a decir lo siguiente : vamos a examinar ahora una concepción diferente de la es­
"Podemos llegar a saber ... porque lo deducimos a partir de lo tructura mental, según la cual una facultad psicol?gica es,_ �or
que sabemos sobre los números y disponemos de mepios para excelencia, un tipo de mecanis'; lo· Lo� neocartes1anos d1�t1n- 1
llegar a saber (parte de) lo que se deduce de lo que sabemos guen cada facultad· de las demas_ en v1rtud de los contenidos
acerca de los números': proposicionales que le son propiOS (de suerte que el sup_uesto
_
En resumen, aun asumiendo la concepción cartesiana sobre órgano del lenguaje se identifica com? tal en vl.rtu ? d� la mfor­
. .
las proposiciones que se cognoscen de manera endógena, segui­ mación que contiene acerca de los umversales 1 mgu IStlcos)_ . Por
mos precisando respuestas a interrogantes como el siguiente: el contrario, la concepción que voy a examinar ahora consl?era
"Suponiendo que esto y aquello inplique lo de más allá, len que lo que distingue a cada facul�ad son los efectos pecu 1a�es
virtud de qué mecanismo psicológico· es el organismo capaz' �
que org i ina, lo que equivale a de�1r q';le las facultades se d1stm·
de inferir cogniciones de lo de más allá a partir de cogniciones guen entre sí funcionalmente. S1 ex1ste una facultad del len­
de esto y aquello?" Para responder a· un interrogante de esta guaje en este sentido, deberá definirse c?n:o aquell� part� de
naturaleza puede muy bien apelarse a las facultades psicológi· los mecanismos (presumiblemente neurolog1cos) que mterv1ene
cas, como las que median, por ejemplo, en la representación, la en la asimilación y el empleo de las capacidades verbales.
retención, la recuperación y la elaboración inferencia! de las Una manera de apreciar esta distinción entre las "facultades
proposiciones cognoscidas. Estas facultades -que evidente· como sistemas de creencias'* y las "faculta _ des com� � ecanis­
mente no son órganos mentales según la concepción neocarte· mos psicológicos" es· tener presente que mclus_ o teoncos g';le
siana de la expresión- pueden asimismo ser consideradas es­ son llamativamente empiristas frente a la antenor conce� cton
tructuras mentales genuinas y venir determinadas de modo pu�den, no obstante, lleg� r � ser (siquiera calladamente) mna­
innato (siendo preciso explicar, en caso contrario, cómo se tisfas con respecto a esta ultima. Esta era,_ de hecho, la postl!ra
desarrolla su ontogénesis, de la misma forma que se desarrolla de John LocKE, al decir de algunas autondades en la matena.
la ontogénesis del conocimiento proposicional). Una vez más,
el problema radica en que esta clase de estructuras mentales . LOCKE consideraba que la existencia de facultades naturales como
.. _
no consiste en representaciones internas de proposiciones, con la percepción, el entendimiento y la mémoria, �.capac1d�des �e�tales
lo que el postulado del carácter innato de tales estructuras no innatas como las de la abstracción, la comparac1� n y el ���ern1m1ento
constituiría una teoría de las creencias innatas. La apropiación era demasiado evident e para ser digna de menc10 n � xpl1 �1t� en su En­
1nd1car que ?1
que el neocartesianismo ha hecho de términos como los de sayo. La metáfora del papel en blanco tiene por.obJ��o
lmente vac1o
"facultad", 0'órgano•• y "mecanismo" mentales para expresar conocimiento (y, por consiguiente, la_mente)_ esta ongma
de objetos de pensamiento como la� 1deas; sm em� arg?, posee
el apa­
lo que de hecho es una postura innatista en torno a las actitu­ median te la expen enc1a y para luego
rato necesario para adquirirlas
des proposicionales tiende a difuminar esta diferencia; sin em­ s a base de compa rar y contras tar unas con
derivar conoci miento
bargo, es esencial mantenersr alerta ante ella si se quiere tener otrasl (HARRIS, 1977).

d
e
;osSilogismo
propos
abr�viado que. por sobreentenderse una de las premisas sólo consta
iciones. (N. del R.)
·

•Todas las notas de autor se hallan en la pág. 178 Y sg s .


33
32 La modularidad de la mente cuatro explicaciones d'e la estructura mental

Así pues, el psicólogo (no ca rtesiano) de las facultades está con sidérese de nuevo la memoria. Un tema recu�rente en la
interesado per se en el análisis de la mente en mecanismos literatura tradicional es el tratamiento de la memoria como un
componentes en interacción.3 De todas formas, la historia de lugar donde se almacenan las cr�encias. PLATON �firma
en �n
como una jaula de .
paja·
esta variante de la psicología de las facultades presenta dos pasa)e del Teéteto que la memona es
posibles versiones de una misma doctrina, según sea el eje por ros; no hay más que alargar la mano y sacar el recuerdo que se
el cual se seccione la mente. Según la versión más conocida precise :
-que habré de denominar psicología de las facultades "hori,
SOCAATES: preparamos ahora en cada alma un palomar que con·
zontales"- los procesos cognitivos exhiben una interacción de
facultades como por ejemplo la memoria, la imaginación, la

tenga pájaros de todas clases, unos en grupos perfectamente di �ren·
_
ciados, otros en pequeños grupos y aun una tercera clase de pa¡aros
atención, la sensibilidad, la percepción y demás; y el carácter aislados, que vuelen a su antojo a través de todos los demás.
de cada uno de esos procesos viene determinado por la mezcla TE ETETO: Demos la cosa por hecha. Pero lqué sucederá entonces?
particular de facultades que incorpore. No obstante, la natura­ Soc.: Tratándose de niños, preciso será decir que este receptáculo
leza de la condición mental es más o menos independiente de se encuentra vacío y que en lugar de pájaros habrá que alojar ciencias.
su contenido; se supone que las facultades no varían en función La ciencia que, una vez adquirida, es encerrada en este recinto, parece
del contenido de pensamiento de que se ocupan.4 que uno mismo la ha aprendido, o, al menos, que ha descubierto el ob­
Por ejemplo, las explicaciones tradicionales de la mente so­ jeto del que ella es ciencia. En esto precisamente consiste el ''saber".
lían reconocer la existencia de una facultad de juicio, cuya fun·Í ·TEET .: No lo dudo.
.. , , . ,
soc. : Ahora habría que considerar a cuál de estas ciencias agrada·
c1on caracter 1st1ca se supon 1a que era el reconocimiento de afini·
ría la caza, esa acción de tomar y detentar, y de soltar la presa de
dades y diferencias entre los contenidos mentales (o empleando
nuevo.*
la terminología entonces al uso, entre las Ideas). Una refinada
capacidad de juicio es aquella que puede distinguir incluso entre Este tipo de analogía "arquitectónica" es bastant� represen­
Ideas muy similares (al estilo de como John AusTIN distinguía tativa de las psicologías de las facultades en general; La mente
entre u� simple accidente y un flagrante descuido). El juicio posee una estructura intrínseca y los contenidos mentales ocu­
en_ contro terreno abonado en (p. ej.) el reconicimiento percep· pan posicion�s . momentªneas con respecto � este contexto
t1vo, en el que supuestamente la categorización de los datos
permanente; en la mente ocurren cosas y lo que puede ac>nte­
qu� _llegan en un momento dado a los sentidos exige la compa­ �
cer en ella se encuentra constreñido por el modo peculiar de
r�clon de estos datos con información procedente de la memo·
CQnfjguración queJa caracteriza.s
na; de todos modos, los detalles no hacen ahora al caso.
No obstante, lo que convierte la concepción platónica de 1�
. _Ahora bien, esta facultad de juicio puede ejercitar
se en rela· memoria en una versión de la psicología de las facultades hon- 1
c1on con materias estéticas, jurídicas, científicas,
prácticas o zontales es su opinión acerca de cómo se mantienen los pájaros .,1
�orales, no siendo esta lista en modo alguno exhaustiva. Lo dentro de la jaula. El aspecto crucial es que todos los recuerdos .,.
Importante es que, según el tratamiento horizo
ntal de la es­ se encuentran en el mismo lugar. Si, en cambio, se supone,
tructura mental, se trata en todas las ocasio
nes de la misma como hacen numerosas teorías modernas, que existen varios
fa�u!tad de juicio. Por
consiguiente, la discriminación de las sistemas de memoria ' todos ellos facultades horizontales, en­
afm1dades y diferencias entre
ideas estéticas se realiza justa· tonces es presumible que cada recuerdo pueda pasar a través
n:'ent� mediante el mecanismo
psicológico que sirve para dis· de cada uno de esos sistemas. En términos más precisos, el lu­
f rmgu pongamos por caso, el peso de la masa
as ? ensas. Según este o los agravios de gar en que se halla un determinado recuerde:> en un instant�
punto de vista pues el juicio estético dado dependerá, tal vez, del tiempo transcurndo o de la cantl·
�� � mpleme nt� 1� al?licación d� la fac u'lta d� juicio al
. cas. De
stablecer d1st1nc1ones estet1
?
_
proceso 1 dad de ensayos habidos. De lo que, en cambio, no depende es •.
� e una facultad-de-juicio ah 1 se s1gue que no exis· del contenido del recuerdo. Por ejemplo, no puede haber, por
-estético como tal. A fortiori' tampoco 't
ay una facultad est
ética. *Ptatón (op. cit.). (N. del T.)
:!4 La modularídad de la mente � cuatro explicaciones de la estructura mental
35

definición, una facultad horizontal especializada en recordar


También asumiré que es perfectam�nte razo�able estable�r �o­
"acontecimientos" frente al recuerdo de "proposiciones", o en
minios de contenidos de manera mdepend1ente a la deltmtt�·
recordar caras frente a melodías. Por definición, tales faculta. ción de facultades cognitivas, ya que de lo contrario no podna
des de contenidos específicos no podrán ser horizontales. . plantearse la cuestión de si el funcionamiento de tales faculta­
Como indiqué anteriormente, otras formas más evoluciona . i des se extiende a través de distintos dominios de contenidos..
das de psicología de las facultades que la de PLATON tienen, al ! Considero que esta última asunción no es descabellada. Si, por
menos en primera instancia, una concepción más funcional que . ejemplo, existe un mecanismo psicológico encargado a la vez
literalmente espacial de la arquitectura mental. Según esta con. de identificar flores silvestres y de calcular el saldo de la cuenta
· cepción, un sistema de memoria se distingue en virtud de las bancaria, habrá, a primera vista, motivos pa·ra considerar que
operaciones que le son características, quedando abierta la ese mecanismo es horizontal.
cuestión de si existen áreas diferenciadas del cerebro especiali·
zadas en las diversas funciones que el sistema lleva a cabo. Sin
embargo, la idea de facultad horizontal ha sobrevivido al aban· 1.3. La estructura mental como arquitectura funcional:
dono de los principios distintivos espaciales en favor de otros facultades verticales
de carácter funcional. En lugar de hablarse de la posición de un
contenido mental en un momento m, se hace referencia al La psicología de las facultades horizontales ha existido des­
conjunto de procesos mentales que tienen acceso a ese conteni· de siempre. Según parece, es la teoría de la mente inspirada en
do en m -o sea, al conjunto de procesos cuyo dominio en el el sentido común. Por el contrario, la tradición "vertical" en la
momento m es dicho contenido. Así pues, un contenido que psicología de las facultades arranca de una raíz histórica locali­
se halla "en" la memoria a corto plazo (pero no en la memori a zada. Se remonta a la obra de Franz Joseph GALL (1758-1828),
a largo plazo) a las 2:35 de la mañana de 1 día 5 es aq ue 1 al que fundador de la frenología e investigador que ha sufrido, injus­
los procesos de memoria a corto plazo (pero no los de memo­ tamente, de muy mala reputación.
ria a largo plazo) tienen acceso en esa fecha y ahora. Una facul­ Según GALL, el censo tradicional de las facultades mentales
tad horizontal en el sentido estricto, identificada por criterios horizontales es en gran parte una ficción. En concreto, no exis­
funcionales, es aquella a la que todo contenido mental puede ten cosas tales como el juicio, la atención, la volición o la me­
ser accesible en uno· u otro momento. Probablemente nadie moria. En suma, no hay en absoluto facultades . horizonta­
cree que existan facultades horizontales en un sentido tan fuer­ les. GALL propone a cambio un conjun�o de e�ttda�e� que
te, aunque esta idealización sirve para establecer un punto de describe de modo diverso como propensiones, dlspostctones,
referencia sumamente útil. cualidades, aptitudes y capacidades fundamentales; 1� aptitud
Por el momento, esto es todo lo que me proponía decir para la música constituye un buen ejemplo. (Es prec1so hacer
acerca de las facultades horizontales. La naturaleza de este hincapié en que el propio GALL no utiliza la expres_ión "faculta­
constructo irá desvelándose al ponerlo en contraste con otras des verticales". Yo mismo la he acuñado con el ftn de propo­
opciones teóricas alternativas. Por lo que respecta a la presente ner una determinada lectura de los textos de este autor, quien
exposición, una facultad horizontal puede definirse como un se muestra de acuerdo con las teorías tradicionales de las facul­
.
SIStema cognitivo funcionalmente distinguible cuyas operacio­ tades mentales en la idea de que la mente está estructurada en
nes se extienden a través de dominios cognitivos diferentes. subsi stemas funcionalmente distinguibles, pero se opone a ellas
ft:sumiré sin reservas que los procesos mentales son computa· en la manera de trazar las divisiones entre f;!Stos sistemas.)
c1on��es en tanto en cuanto son cognitivos, toda vez que la Desde el punto de vista del psicólogo cognitivo mode�no, las
func1o� característica de los mecanismos cognitivos es la trans­ aptitudes tal y como las entiende GALL deben ser lo mas pare­
forma�lon. de representaciones mentales (véase FoooR, 1975). cido a un cajón de sastre. Cua(quier persona podría soste�er
De ah 1 que cada facultad cognitiva diferenciada deba dar ori­ este mismo punto de vista, hab1da cuenta de que GALL aplica
gen a un patrón característico de esta clase de transformaciones. el término aptitudes de forma indiscriminada a las competen-
La modularidad de la me
cuatro explicaciones de la estructura mental
36 01e 37
=---------------------------------
cías y a las tendencias. La aptitud de co meter asesinat?s (por . stinto" (pág. 240) (t· odas las citas de GALL han sido tomadas
, ,
citar otro de los ejemplos de GALL ) es mas una propens1on que �e HoLLANDEA, 1920). Por consiguiente, el intelect� como t�l
un talento; servimos para cometer asesinatos siempre que ten. 0 puede ser neurológicamente localizable, en la m1sma me�l­
gamos una inclinación a matar, por m�y torpes que seamos_ a la �a en que el instinto como tal no descansa sobre un mecanis­
_
hora de ejecutar los cnmenes. Comparese con esto la aptitud mo cerebral específico.
para la música que se_ posee únicame_nte cu_and_ o e�iste unah�bi­ El argumento de GALL es exactamente análogo al que po­
lidad musical y no solo cuando se t1enen mclmac1ones musica-
dría aducirse para negar la existencia de la agudeza. No cabe ·
les. Este ligero confusionismo que caracteriza al concepto de duda de que hay una agudeza visual, una auditiva y tal vez una
aptitud puede haber llevado a G A LL a pensar erróneamente gustativa, e incluso una intelectual. También podría a�regarse
que sus facultades verticales presentan más a�inidades de las que un determinado individuo puede poseer una considerable
reales. En definitiva, el censo de facultades verticales que GALL
agudeza en relación con una capacidad fun9am�ntal y una
propone no tiene en cuenta la distinción entre cognición y escasa agudeza con respecto a todas las demas. Sm embargo,
volición que la mayoría de los téoricos actuales cons.ideran dado que la agudeza visual, au�itiva, gustativa �- intelectu�l
indispensable. _
son, de seguro, únicamente parame�ros de la v1s1on, �a a�d_l­
De todos modos, en el caso de lo que GALL denomina en
ción el gusto y el intelecto, respectivamente, no podra ex1st1r
ocasiones capacidades .,intelectuales", resulta úti 1 identificar
algo'como la facultad de la agudeza; semejante postulado cons­
aptitud con competencia en un determinado dominio cogniti­
tituiría una forma equivocada de encarar estos fenómenos. La
vo. En este caso, las aptitudes intelectuales (a diferencia, nóte­
agudeza es, por utilizar un término a la moda, sincategoremá­
se bien, de las facultades horizontales) se distinguen en función
tica * como también lo es el intelecto, según GALL.
de sus conteniqos. Es fundamental comprender que cuando
P�r otra parte, lo que es verdadero sobre el intelecto y la
.�

GALL insiste en la especificidad de los dominios, no se limita


agudeza también lo será sobre la memoria, el juicio, la vo!i­
a subrayar en un sentido conceptual que si, por ejemplo, la _
ción la atención y el resto de facultades honzontales. Segun
música es una materia diferente de las matemáticas, entonces
la e�plicación de GALL, estas facultades, individualmente y e�
la aptitud musical es consiguientemente distinta de la aptitud
conjunto, son la progenie ficticia �e una concreción mal_ apli­
matemática. GALL también sostiene que los mecanismos psico­
cada. "La percepción y la memona son solamente atnbutos
lógicos al servicio de una de estas capacidades son de hecho
comunes a las cualidades psicológicas fundamentales, pero no
diferentes de aquellos que están al servicio de la otra. Esta afir­
son facultades en sí mismas y, consecuentemente, no disponen
mación es, para mí, el núcleo central de la teoría de GALL.
de centros propios en el cerebro" (pág. 240). En _ e ste aspecto,
Algunas de las analogías preferidas que GALL aplica a las las facultades horizontales de las que GALL ren1ega, se ponen
aptitudes son de carácter etológico. Según él, la construcción
explícitamente en contraste con las facultades verticales, con
de nidos y el canto de las aves no deben considerarse como
las que este autor se muestra conforme; estas últimas se ��llan
aplicaciones de una capacidad intelectual general a la consecu· en correspondencia con mecanismos cerebrales espec 1f1cos,
ción de fines concretos; por tanto, sería incorrecto postular
que, según GALL, habrán de ser localizados tarde o temprano:
una facultad horizontal de tipo intelectual de las aves, de la
que la competencia en el canto y en la construcción de nidos
constituyeran manif_estaciones particular�s. Lo mism? ocurre
en el hombre: '"Ex1sten tantas clases diferentes de mtelecto '
¡
como cualidades diferenciadas ... Un individuo puede poseer
una inteligencia considerable en relaCión con una capacidad *Es decir carece de sentido propio o de objeto significado. En algunos opúscu­
los lógicos d �
e autores medievales. se distingue entre .ros categoremas. t rminos
fundamental y a la vez una inteligencia muy escasa con respec­ categoremáticos o predicados. esto es, vocablos que uenen sentido prop1o o un
to a todas las demás... Tan inadmisible es una facultad especial l
objeto si gnificado (p. ej., "Pedro", "romano") y os sincategoremas, términos sinca­
teg oremáticos o copredicados. (J. Ferrater Mora. Diccionario de Filosofía, 4a
del intelecto o del entendimiento como una facultad especial del Madrid, Ali¡¡nza, 1982.) (N. áel T.).
ed.,

.
'
iones de la estructura mental
cuatro explicac
La modularidad de la 39
38 mentt
----------------------------
-------- �
Tomemos el caso del músico. De un individuo cualquiera no podrá mencionar las fuentes de donde procedían). Con todo, y pese
decirse que es músico si no percibe la relación entre los tonos, si care. al efecto reforzador de tendencias opuestas a la orientación
ce de "!emori� musical, si es ��capaz de emi�i� juicios sobr� melodía y de las facultades que estos argumentos han ejercido sobre bue­
armonla.. . Ast pues, la atenc10n, la percepc1on, la memona, el juicio na parte pe las reflexiones teóricas de la psicología moderna,
y la imaginación �o son más que diferentes modos de acción de cada no puede decirse que sean verdaderamente convincentes.
El principal argumento de GALL contra las facultades herí-
_
un a de las capactdades fund�n:tentale� . Cuando la _capacidad funda-
· s 1 amente n a
zontales se asienta sobre la idea de que SI extste �
mental de la mente posee suf1c1ente v1gor, estos atnbutos se hallarán
·

facultad de 1� m�r:torta (por poner un caso), habra que admttlr


en plenitud; cuando su desarrollo sea débil, se producirá un debilita-
. . u_ _

q�e aquel�os mdtvlduos que s�an �apaces de record�r un deter­


miento de la atención, la percepción y la memoria, el juicio será defec.l

mmado t1po de cosas estaran Igualmente capacitados para


tuoso y la imaginación inexistente ... Es preciso descub rir las capacida-:
des fundamentales de la mente, ya que sólo ella� pueden disponer de 1-
recordar toda clase de cosas. Esto es, GALL piensa que la exis-
tencia de una facultad horizontal unitaria de la memoria entra-
órga11os independientes en el cerebro (pág. 238).

No es extraño que, dado el énfasis que GALL pone en la ña que la capacidad de una persona para recordar cosas tiene
especificidad de los mecanismos neurales que se hallan al servi­ que estar altamente correlacionada con distintas clases de ta­
c_io de las facultades verticales, infiera, a partir de esta especi­ reas (lo que he venido denominando dominios cognitivos). Lo
ftcidad neural, la existencia de lo que podría denominarse de· mismo sucederá, mutatis mutandis, * con el juicio, la imagina­
terminación genética: cton, 1� atención y las demás facultades. "Si la percepción y la
memorta fuesen fuerzas esenciales, no habría motivo alguno
La influencia de la educación, la instrucción, el ejemplo y las cir· para que se manifestaran de modos tan distintos, en función de
�unstancias del ambiente actúa sobre todo cuando las disposiciones que fueran ejercitadas sobre objetos diferentes. No habría
tnnatas no son ni demasiado débiles ni demasiado fuertes... Las impre· razón alguna que impidiera que un mismo individuo o incluso
siones recibidas de fuente� externas a través de los sentidos no son el todos los individuos aprendieran geometría, música, �ecánic�
origen de nuestras aptitudes, talentos, sentimientos, instintos Y pro· y aritmética con la misma facilidad, puesto que su memoria les
_
pen �t?nes... . Las propensiones e instintos, las aptitudes y talentos, las 1 ·
serv1na igualmente para todos estos fines" (pág. 240-241 ) . Este
·

ha�1hdades mtelectuales y las cualidades morales del hombre y de los


argumento puede interpretarse como una especie de "Ley de
Leibniz" que rezaría así: la misma facultad no puede ser a la
antmales son innatos (pp. 250-251).

�ste estilo de teorizar, que combina el innatismo con el én·l vez fuerte Y débil, de modo que si sucede que la memoria ma­

fa�t� en la especificidad de las capacidades cognitivas por do·! temática es débil y la memoria musical fuerte entonces la me­
mmtos, les resultará familiar a quienes hayan tenido oportuni·t mo�ia aplicada a las matemáticas no podrá se; la misma que la
dad de conocer lo que John MARSHALL denomina "la nueva aplt�ada a la música.
Stn embargo, si el argumento se reduce a lo que acabo de
1
organología".6
exponer, �e trata obviamente de una fala�i�. En rigor, t<;>do lo
La may?r parte de lo que queda por exponer en esta sección _ _
estara_ dedtcado a elaborar la noción de facultad vertical de ¿¡�e se denva de el es que '!'emorta matematt�a =1= m�mon� mu­
1
GALL ya que, desde mi punto de vista, esta noción compren de
al, lo_ cual, pese a ser mdudablemente �terto, s1gue stendo
, _
aspecto� que !� moderna ciencia cognitiva debería tomar muY¡ �:pattble c�n. el hecho_ de _q�e la mem�rta mustcal y la me­
en cons1deracton. No obstante es preciso separar antes las pro·' na ma�emattca sean eJe�CICIOS de la m1sma facultad, en un
caso refenda a l_ �s matemáttcas y en e) o�ro a la música. �xami-
�uestas más aprovechables de GALL de ciertos argumentos que
. el aduce con el fin de mostrar las importantes deficiencias que � e�os la cuestto_n d� una maner� mas stmple: no hay ntnguna
presentan las versiones "horizontalistas" de la psicología de las azon clara que tmptda que la mtsma facultad pueda ser fuerte
f�?ultades. Estos argumentos son imponentes·' han venido repi·
be ndose una_ y o_tra vez con gran aparato y parafernalia a lo
1argo de la htstona de
la psicología (aunque por lo general, sin i
•cambiando lo que se debe cambiar. (N. del R.)

·-"'"
La modularidad de la meo- nes de la estructura mental 41
40 CuatrO explicacio

en ciertos casos y débil en otros, a menos que unos y otr os Todo psicólogo de las facultades tiene que hallar una mane-
casos sean idénticos. de "cuántas facultades
ra justificada de responder a la pregunta
Así las cosas, un psicólogo de las facultades de corte "hori. � �
h ay". Una de l�s formas de acerlo, preconiza a por GALL, es 1
_
zontalista" podría sugerir que lo característico de cada capaci. busca r los parametros apropiados para una ps1colog1a de las '
dad mental es la peculiar mezcla de facultades horizontales que diferencias individuales y, a continuación, postular una facul- ·

reúne, y explic:aría la distribu�ión desigual e! p. ej., la capaci- l tad distinta que corresponda a ca�a parámetro. Por cor�si�uie�- 1
_
dad de memona a traves de diferentes domm1os cognitivos en • te uno de los argumentos favontos de GALL
para distingUir
¡
·

virtud de los efectos de interacción a que dan �rigen las diver- �


.u� a facultad d� otra es que as personas puede� diferir en el .
sas mezclas de facultades. Ahora se ve con clandad, por eje m- grado de poses16n de una m1sma facultad: Sm1th destaca en
plo, que el hecho de que los maestros de ajedrez recu�rden me- • matemáticas, pero es un desastre en metafísica; a Jones le ocu­
jor las distribuciones de las piezas en el tablero que otras clases r rre a la inversa. Por tanto, la competencia para las matemáticas
de fenómenos no justifica la presunción de que existe una me- y para la metaf(sica tienen que apoyarse en mecanismos psico­
':loria esp�cífica para el ajedrez. Antes bien, el principio opera· lógicos y neurales diferentes; en suma, tiene que tratarse de
t1vo que fmalmente prevalece es que, por lo general, recorda- facultades (verticales) distintas.
mos lo que entendemos (BARTLETT, 1932; 8RANSFORD, BARCLAY Ahora bien, esta decisión de GALL de relacionar cuestiones
Y FRANKS, 1972). La capacidad del jugador.de ajedrez para sobre las facultades con problemas relativos a las diferencias
recordar la posición de las piezas es, pues, parte de su capaci· individuales supone, en cierto modo, un distanciamiento de los
dad de comprender por qué se encuentran allí. Si las piezas se tri liados caminos de la tradición de la psicología de las faculta­
colocan en disposiciones absurdas comprobaremos que esta des. Según señala SPEARMAN:
�pacidad se desvanece (DcGROOT, 1965). SPEARMAN (1927,
pags. 35-36) señala que "el problema de la correlación" -que
A todo lo largo de esta etapa inicial del ... desarrollo histórico de la
se define como la interacción del nivel de funcionamiento de
doctrina de las facultades ninguno o muy pocos autores se ocuparon
una facultad con el dominio cognitivo donde se desarrolla­ del problema ... de las diferencias entre un individuo y otro. El propó­
es un escollo insuperable al que se enfrentan las versiones hori· sito para el cual fueron ideadas estas facultades en un principio y
zontales de la psicología de las facultades:!'... el punto vital es aplicadas casi exclusivamente durante un largo período no había sido
el grado de interdependencia, o, como se llama comúnmente, establecer los aspectos en que los hombres difieren, sino más bien
la magnitud de la correlación•'. GALL habría, de segure, acep· aquellos que los caracterizan a todos por igual. .. (1927. pág. 29).
tado· esta formulación. Sin embargo, no está del todo claro, a
la luz de las consideraciones que acaban de enumerarse que Ya ha quedado del todo claro lo que las reflexiones sobre la
u� a psicología de las facultades horizontales tenga que p ede· � existencia de diferencias individuales pueden aportar, desde el
c1r exactamente los tipos de correlaciones que G A L L y SPeAA· punto de vista de GALL a los argumentos recientemente exami­
�AN �sp�ran que prediga, como tampoco está claro que la nado s que se aducen e� contra de las facultades horizontales.
1�pos1b1lldad de hallar tales correlaciones pueda demostrar El mero hecho de . que Smith y Jones difieran en sus habili-
algo en uno u otro sentido. dades musicales no tendría por qué suponer, por sí solo, la
El argumento que acaba de exponerse defiende el supuest o existencia de una facultad específicamente musical. Supóngase
de que los diversos usos de las presuntas facultades horizontales que todas las facultades son, en realidad, horizontales, pero
no correlacionan a través de distintos dominios cognitivo No Que para alcanzar un determinado talento musical se precise
s.
obstante, GALL manifesta una marcada tendencia (algo mol e s·¡ cierta "mezcla" óptima de esas facultades horizontales [por
ta,_por lo demás) a subrayar este argumento, juntamente con; ejemplo ·enormes cantidades de agudeza perceptiva, un toque
¡ . otro que hace hincapié en la imposibilidad de que las capacida·, de sensi ilidad y tener los dedos muy largos (en realidad no sé
b
.des mentales correlacionen de un individuo a otro. Examine- demasiado de música, aunque sí tengo claro lo que me gusta)).
mos brevemente este argumento. 1 Pues bien, para una mezcla óptima de esta naturaleza es de
1
43
ciones de la estructura mental
L:.
a --
--'- -- -------=- od u::
m...: = d_:
da:
rí:
la� la
e�
d: Cuatro
explica

4-2
----- - -
� � entt

dabilidad del fútbol no cabría


suponer que se darán diferencias en el grado de aprox·m partir de la (supuesta) here
1 acroo
·. cidad de practicar este deporte se asiente
a

a su poses1'6n. s·1 S m1� . h SI'lba mejor que Jones, ello se debe a inferir que la capa
icas específicas, presente una historia
la mezcla de aquel se halla más próxima a la cond'ICIOO sobre unas bases neurológ
que radicada en un tipo especial de
' . evolutiva peculiar o se halle
· ·

opt1ma que 1 a de .este;


' eso es, al f!1enos, lo que el defensor de tica del fútbol, aun en el supues­
las faculta.des honzontales podría sugerir a título de argumen. genes. La aptitud para la prác .
, care ce de interés en cuanto instinto 7
to contrano a los que he expuesto antes. to de que sea heredada se halla gené ticam ente
De todas formas_, e� posibl� qu_e lo q�e GALL defiende pueda En resumidas cuentas, lo instintivo
o, lo cual , sin duda , no tiene por qué cumplirse
plantearse en los s1����ntes te�mrnos: s1 Smith y Jones difieren determinad nde por facultad
lo que se entie
en_ la agud�z.a _del J�I�IO mus1cal pero no, por ejemplo, en la a la inversa. Por consiguiente, si go entie nde por instin­
el etólo
fm�ra del JUICIO practico, entonces tiene que ser cierto que 0 vertical es algo parecido a lo que verticales que
oso postu lar facul tades
Smrth o Jones _(� �mbos a la vez) no presentan el mismo grado to, no parece muy juici
s individuales, ni si­
d� agu�eza �e J�ICIO en los aspectos musical y práctico. Ahora correspondan a parámetros de diferencia
t sean heredadas. Por el
.
b�en,_ SI los JUICIOS .
mus1cal y práctico de una persona pueden quiera en el caso de que esas diferencias
idera natural partir
. drfenr en. su . grado de refinamiento (o, en términos generales contrario, al estudiar los instintos, se cons
teorí a que sea genética y
pueden d�f�n.r en F para cualquier F dada), entonces las do; de una población idealizada en la
ya que los instin tos son formas
clase� de JUICIO habran _ de ser ipso tacto* distintas. Sin embar· neurológicamente homogénea,
ticas de la espe cie. Si nos tomamos en
9.0, �� esto �s l .o �u� ocurre, entonces el argumento acerca de de conducta caracterís
acidades funda­
las d1feren�1a� md1v1duales queda reducido al argumento de la serio la analogía entre los instintos y las "cap
-contrario al
Ley de Le.lbmz anteriormente desechado. mentales", habremos de partir del supuesto
de que las faculta­
La fascm?�ión, y también la insistencia, que GALL muestra· esquema metodológico que GALL propone-
r del descu brim iento de
por la cuest1on del grado de las diferencias individuales es una des verticales se deben inferir a parti
invar iante s a travé s de distintas
de las característ�cas _más sorprendentes de su obra. Sin embar· competencias relativamente
poblaciones de individuo s.
��� eso no encaJ� b1en con otro de sus temas favoritos: las
Puede que la única enseñanza que se extraiga
de toda esta ex­
stant�s anal�g la� entre las facultades y los instintos. La ma· a vece s más interesantes
nifiesta Incapacidad _ d e GALL para percibir la contradicción posición sea que las teorías de G A L L son
carec e de preceden­
e.ntre_ estas dos cuestiones se debe tal vez a que no llegó a dis· que la s polémicas que suscitan, lo cual no ficativas.
nes cient ífica s signi
tl�gul: correc !� mente los problemas relacionados con la deter· tes en la historia de las innovacio
Por otra parte, si, conforme a mi opinión, los
argumentos de
���� _ g ne�1ca de los relativos a la especificidad de la especie
clon � GALL contra las facu ltade s horiz onta les son men os convincen­
0 en termi Os muy genéricos). El origen de esta confusión qued a abierta la

reSI'de en que Ciertas clases de diferencias individuales pueden tes que sus teorías a favor de las verticales,
tades psico lógicas,
heredarse . de la. misma posibilidad de un modelo "mixto" de facul
. rt:�anera que se heredan determinados en el que sólo parte de la arquitect ura men tal se halla rá organi­
rasgosp PSI�ológ1cos pnvat1vos de la especie como son los instin· volve remo s sQbr e este
��
t · or eJem�lo, puede darse el caso de que la capacidad de zada de forma vertical. Más
punto.
adel ante
j ?r extra_ordrnanam�nte bien al fútbof dependa de un com· blema de la corre­
� �
pie o pe �har de dotaclones de carácter fisiológico y perceptivo· Dejando, por el momento, de lado el "pro
idua les, pueden distin­
m 1 esto es as1,, no debería extrañarnos el que esa capaci· lación" y el tema de las diferencias indiv
en el conc epto galliano
� �r· guirse cuatro ingredientes principa les ·

da a heredars� e� �na proporción significativa de casos . facu ltad es verticales


las
���
En ca ¡ esto no JUStifica en . absoluto la pretensión de que de capacidad fundamental; esto s son:
son específicas para cada dominio, vienen dete
rminadas gené­
el fútbol 1e� un.a conduc�a pecultar de nuestra especie en el sen·
as neurales difer�ncia­
tido que os etologos atnbuyen a este fenómeno. En particular, ticamente, se hallan asociadas a estructur
. das, e -introduciendo un nuevo aspecto-
son computacional­
acer ca de la autonomía
*Por el mismo hecho. (N. del R.) mente autónomas. La idea esencial
'44
La modularidad de
la es de la estructura mental 45
cuatrO explicacion
mentt

computacional es que las c�pa�idades funda�entales


de
no comparten -y, por consigUiente, no comp1ten por- GALL
recursO$ � ntes de los sistemas cognitivos. De ellas sólo la primera in_t;r­
de carácter horizontal como Ja memoria, la atención,
la inteli­
�ene en el concepto chomskyano de órgano mental. �o_n len­
gencia, el juicio y demás. Esta concepción de facultad d os en un caso extremo, supongamos que el conoc1m1ento
entendida no sólo como entidad diferenciada con vertic al d��os axiomas de PEANO es innato, es decir, que n<;> se a�ren­
respecto á
las funciones que ejecuta, sino también relativamente den sino que se transmiten genéticamente. Pu�s b1en, ':'1 tan
diente en la ejecución de tales funciones, resultará indepen. ·qJiera
1 de una tesis tan radical como esta cabna deducir qu�
interés más adelante· cuando pasemos a examinar
de enorme
la noción de
!xiste una facultad aritmética en el sentid<:> de.�ALL , ya que��
módulo cognitivo. bien la· hipótesis de que el conocimiento an��etiCQ se transmi­
te genéticamente e� �ompatible c�n la pos1b11ldad . �e que l�s
Por el momento bastará señalar que este énfasis
en la auto­ mecanismos psicolog1cos que med1an en el raz�nam1ento artt·
nomía computacional de las facultades verticales
es uno de lO$ mético sean los mismo� que subyacen a la capac1dad �eneral d�
aspectos clave que distingue las reflexiones
teóricas de GALL pensamiento abstracto, la tesis de las facultades veJ"!u;:�les apli­
de las de CHoMSKY. Por ejemplo, CHÓMSKY
( 1980) sugiere que cada al caso de las matemáticas no lo es. Por cons1gu1ente, 1�
es posible que exista una facultad matemá
tica. Sin embargo, idea de que el razonamiento aritmético �omparte re�ursos psi­
como cabe esperar a tenor de la discusió
n expuesta en el apar· cológicos (horizontales) c�n el r�zonam1ento en las areas de la
tado 1.1, lo que parece querer decir con , _
esto es tan sólo parte jurisprudencia o la estet1ca, o !ncluso con el razon�m1ento
d� lo que GALL hubiera pretendido <:leci
- r. La principal afirma­ _
necesario para hacer la declarac1on de renta, es compatible con
CIOn de CHoMSKY es que cierta informa
ción matemática (con· la noción chomskyana de órgano mental, pero no lo es con el
cretamente la idea de que los números
naturales pueden gene· concepto galliano de facul�ad vertic�l.9
rarse agregando uno cada vez de man
era indefinida) se halla . . ,
Asimismo interesa añad1r que, al 1gual que la tes1sdel mnatls­
·especificada de modo innato. GALL se hubiera mos
acuerdo con ello, pero además trado de mo aplicada a las capacidade� no implica q�e éstas se hallen
hubiera ido mucho más allá. ,
En cuanto que innatista
de la qrquitectura, GALL hub
organizadas en fac1,1ltades verticales computa�1onalmen�� auto­
teni�o la opinión de que los mecanism iera sos· nomas el análisis horizontal de una capac1dad cogn1t1va no
os psicológicos de la me·
mona,_ el juicio, la imaginación implic� que esa capacidad sea aprendida. L� may �r pa�e de los
y la voluntad, o cualesquiera
mecan1smos que median en el psicólogos de las facultades han favorec1�0, h1stóncame_nte
razonamiento matemático se
ha!l�n asimismo especificados de hablando posturas innatistas de corte honz�ntal. Es pos1ble
modo innato. En cuanto que que la id�a de una organización co�nitiva honzontal ��nga pie- .
teonco de las facultad
es verticales, GALL hubiera defe
que estos mecanismos, en ndido no sentido, particularmente con vistas a la elabor�c1on de un
la medida en que entran en acción
ca�a vez que se .practica modelo mixto que incorpore elementos t.anto verticales �omo
la matemática, _ q e la noc1_ n de
�� nalmente relacionados con la mem tan sólo se hallan no· horizontales; pero de ello no cabe deductr � <;>
_
c1on ..., etc., que se ponen oria, el juicio, ·la imagina·
en juego estructuras mentales aprendidas goce de la m1sma constdera­
o al �ometerlo.s Fin al hablar sobre el homicidio
almente, en cuanto que teó'rico de la auto ción (o presente suficiente atractivo) (véase Fo _ �oR_, _1975). Por
nom1a, ALL hub
� iera �onsiderado que las operacione · tanto, es importante establecer una clara dlstmcto� entre la
les qu� t1enen lugar al s menta· concepción de las facultades horizontales y cualquier forma
realizar tareas matemáticas no interact
d�mas1ado, como tampoc úan de empirismo.
o
·

Cldades mentales del ind interfieren, con el resto de las capa· · 1 sobre G ALL.
. . fm�
Por último, quisiera hacer una observac1on
ividuo. El hecho de que casi todo el
mun�o sea capaz de A mi modo de ver, el concepto de facultad ve_rttcal �s u�a. de
contar y de mascar chicle a un tiempo
habr1a supuesto par las grandes aportaciones al desarroll<;> de la ps1colog1a teonca.
a
con re�pecto a la org GALL un dato de señalada importancia ¿p0r qué, entonces, no se ha reconoctdo como es deb1d _
<;> en los
anización de la mente.
Es Importante destac libros de texto la importancia de GALL? La tr�yect?na de la
ar que el innatismo y la autonomía
·

computacional, en reputación de GALL a raíz de su muerte es un tnste eJemplo de


particular, son propiedades bastan
te dife- aquella máxima que dice que las obras de los grandes hombres
46 La modularidad.de la m�n
te cuatro explicaciones de la estructura mental 47

a menudo desaparecen con sus tesis doctorales. GALL cometió


dos importan��s errores que más tarde hubieron de costar
El decir que una mente individual posee cierta facultad, equivale

muy caro: cre1a, por una P�rte, que el grado de desarrollo le ·m plemente a señalar que es capaz de exhibir determinados estados o

órgano mental puede medirse por el tamaño relativo del


de un � rocesos. Sin embargo, se aprecia en numerosos psicólogos del p�sado

cerebral que le corresponde, y, por otra, que el cráneo se área ,


una tendencia a considerar las facultades como causas, o cond1c1?� es

pla al cerebro como "el guante a la mano". Estos errores aco.


reales de los estados de los procesos a través de los cuales se man1f1es·
� �
jeron consig_ o el aug7 de la frenología, de la misma manera tra.
tan, a referirse a ellas como agentes p ositivos qu� � teractúan �ntre
sí. Así, se considera que la persistencia de la dec1s1on voluntana se
la noche s1�ue al d 1a,10 y con ella, u� rastro de impo que debe a una extraordinaria fuerza de voluntad, al poder de la voluntad
charlatanen_a qu� en modo alg�no es Imputable a stura y
0 a la facultad de la voluntad. Se dice también que ciertos procesos
GALL, p ese
a los postenores Intentos de atnbwrle _ tal responsabilidad. Por mentales del hombre nacen de la facultad de razonar, mientras que
lo visto, hoy día ya no se cometen errores. Y iay de otros procesos de los animales inferiores se explican por la exi�ten�ia
quien los
co�etal,_ pues no podra. esperar gran cosa de la histo
.
de una facultad del instinto. Esta modalidad de supuesta expllcac1on
ria o de la
candad mtelectual de sus colegas profesionales. ha recibido el nombre de Psicología de las Facultades. En s.u crítica a
la expresión "libre albedrío", LOCKE ha puntualizado con toda clari­
dad ·la naturaleza de la falacia implícita en semejante concepción.
1.4. El asociacionismo (o "lqué fue de la psicología d e "Con la misma propiedad puede decirse que la facultad de cantar can­
las facultades ?'•)
·

ta y que la facultad de danzar danza, que afirmarse que la voluntad


elige o que el entendimiento concibe ...
A continuación, quisiera exam
"

inar sucintamente otra de las


�;spuestas, la c�arta, que se �an ofrecido al interrogante
�omo se organrzan las capacidades cogn de Si no he contado mal, este pasaje contiene un enunciado
. la deno itivas". A esta tradi· esencialmente falso y dos argumentos incorrectos. Para er:np�­
c1on minar� "asociacionism�" (no sin cierta
puesto que las vers1ones contempora inquietud, zar sencillamente no es cierto que "decir que una mente mdl­
neas de esta doctrina ya se vid�al posee cierta facultad, equivale simplemente a señalar
han d_escargado de buena parte de
lo que esta etiqueta llevaba que es capaz de exhibir determinados estados o procesos".
apareJado). A grandes rasgos, el asoc
iacionismo se halla vincu­ Por fuerza hay muchas más capacidades mentales q�e_facul�a­
lado a la 1dea de que existen facu
ltades en la misma medida en des psicológicas, incluso si nos atenemos al censo �as mflaclo­
qu_e el fenomenalismo se encuentr
a asociado a la idéa de que nario de estas últimas. Por ejemplo, nuestras capactdades men­
ex1_ sten �esas y sillas. En d_efinit
_ iva, tanto da decir que estas tales comprenden la capacidad de sumar 1 más 1, la de sumar
?nentac1ones son mco mpat1bles con las ideas descritas que
Interpretar que el asociacionism 1 más 2 la de sumar 1 más 3. y así indefinidamente en este
o admite la existencia de las
..

facult�des aunque les atribuye como e� .muchos otros casos semejantes hasta la monotonía.
el status de constructos repre­ Todas estas capacidades deben (presumiblemen�eJ atribuir�e al
sentatl �os de otras entidad
es más fundamentales. No obstante, funcionamiento de una única facultad matemat1ca. La Situa­
tanto SI se opta por una com
o por otra interpretación lo cierto ción no sería muy distinta, en materia de principios, si se _a�u­
es que los asociacionistas
niegan casi todo lo que los psicólogos miera que existe una subfacultad de la facult�d matemattca
de las fac�ltades postula
n, de ahí que el auge de aquéllos haya que se ocupara exclusivamente de la suma de numeres enteros
supuesto Siempre la decade
ncia de éstos · finitos. Incluso en este supuesto, de cada facultad q�e se pos­
· El D�ctionary of Philosophy
and Psych ology (Diccionario de tula se puede extraer una cantidad enon:ne _ d� capactdades, lo
F11 <>;softa Y Psic
ología) de BALDWIN (1911) -public _
que constituye un caso particular
vo 1 ume�es, por lo que ado en tres del pnnc1p1� general <;Je qu_e
no puede considerarse una obra sin

po� anc1a ded_1ca
-: a la "psicología de las facultades"
im· todo agente causal ejerce unos efectos potenctal!llente mdeft­
nidos. En suma, un censo de facultades no es eqwvalen�e a �na
Y eve parrafo que, no obs un único
�:�te, P�est<:> que ayuda a ent tante merece ser citado textual­ enu meración de las capacidades de la mente. En cambto, SI es
, en m1 opm1on) del ender la causa formal (que no una teoda de la estructura de los mecanismos causales que sub­
eclipse de dicha tradición. Yacen a las capacidades de la mente. Por consiguiente, es per-
49
48 icaciones de la. estructura mental
La modularidad de la menre cuatro expl

diosas han de encontrar


fectamente posible ponerse de acuerdo sobre las capacidades Los que entiendan de ironías enjun
puesto que, a fin de cuentas, lo que
que la mente posee y sin embargo discrepar acerca de cuáles aquí motivo de regocijo, e plantea en contra
ente concl uyent
son las facu/�ades que la integran. Como ejemplos contemporá­ sta objeción pretendidam
. las facult ades es simple mente que las facul­
neos de ta_l dtscrepancia pueden ofrecerse los siguientes: el pro . e Ja psicología de
blema. de s1 la conducta maternal humana es instintiva, o el de si la
� distin guen unas de otras por sus efecto s; esto e�, se
tades se
capactdad de hablar es exp�·esión de la "inteligencia general", etc. Y por supue sto, es, cun�sa­
identifican de modo funcional. la filo­
nal_ la que, seg�n
De los dos argumentos mcorrectos que BALDWIN defiende el mente, esta estrategia de análisis funcio
en la actual idad, permi te que la
segundo -el de LocKE- simplemente no viene al caso. Ningún sofía de la psicología vigente
uctos menta les guíe a la psicol ogía por
psicólogo de las facultades está obligado a pensar que la facul­ identifica ción de constr
tad de cantar canta, que la facultad de danzar danza,o que la • la senda adecuada, evitando las inaceptables alternativas onto­ _
voluntad elige, ni nada por el estilo. Más bien, lo que puede -y r lógicas tanto del materialismo reduccionista como _ del _dualis­
_ 1r -bnllante­
debe- pensar es que el organismo canta, danza, elige o hace mo. Ned BLOCK (1980, pág. 172) ha sabido resum
cualquier otra cosa en virtud de las diversas facultades que mente esta doctrina en su excele nte introd ucción a la literatura
poráne a: "Los funcio nalista s puede n ser
posee. En cuanto al entendimiento, puede decirse que concibe tuncionalista contem
al admit ir que todas las entida des (objet os, estado s,
argumentos o ideas en la medida en que puede decirse que el fisicalistas
entida des físicas ,
estómago digiere almuerzos y cenas,es decir, a modo de sinéc­ acontecimientos y demás) que existen son
a ciertas clases de objeto s
doque.* negando únicamente que lo que une
­
. El argumento más importante de BALDWIN, al menos en lo entre sí sea una propiedad tísica... Los funcionalistas metafí
estado s . menta les en términ os de sus pa­
Q_ue afecta a su influjo histórico, es el primero, que constituye sicos caracterizan los
, 1� idea
st_ mplemente una acusación de reificación injustificada. Este peles causales''. Para no incidir demasiado en el asunto
consti tuya
ttpo de argumentos -en este caso la afirmación de que el pos­ funcionalista es que el dolor es todo aquello que
una causa normal de la conducta de dolor, y,mu tatism utand is,
tulado de las facultades mentales es ipso tacto una forma de
pseudoexplicación- suele emplearse casi sin excepción en la facultad del lenguaje es todo aquell o que consti tuya una
s
todas las fuentes secundarias, atribuyéndose en este particular causa normal de la capacidad de hablar. Los funcionalista
mient o plenam ente consc ientes d �
el declive de la tradición de las facultades al reconocimiento siquen esta fínea de pensa
generalizado de que sus postulados carecen efectivamente de lo' que MoliERE dijera acerca de las virtudes latentes, Y, a m1
amplio,
con�enido. Por ejemplo, D. B. KuN E (1970, pág. 374) afirma modo de ver, hacen muy bien (para un análisis más
_
lo s1gu1ente: "Las posteriores críticas a la doctrina de las facul­ véaseFoooR,1965y 1981b). .
de
Esto no equivale, por supuesto, a dec1r qu� la tact1c�
, _

�a�es (de Christian WOLFE ) eran una elaboración del tipo de ob­
JeCiones que plantearon en su día DESCARTEs y LocKE ... en ellas identificar entidades menta les de modo func1o nal sea 1pso
se contemplaba el concepto de facultad como una explicación tacto una garantía contra las explicaciones insustancia
les. Se­
basada en una petición de principio que se hacía patente al invo­ ría incorrecto (por no decir incoherente -véase supra postu­ )
a
c�rse una facultad acuática para explicar las actividades natato­ lar una facultad para cada· capacidad conductual apreciable
nas o una facultad terpsicórea** para explicar la danza. Esto parte , no to�as la � �apa­
_ primera vista y quedarse ahí. Por una
equiv ale a r emplazar una auténtica explicación por una eti­
� cidades conductuales que se aprecian a simple v1sta d1_f1eren
teo­
queta llam attva, como sucede cuando se dice que cierto bálsa­ tamb ién en su etiología, por lo que a la hora de construir
es capaz de curar una erupción porque contiene un ingre- las unifo rmid ades caus � l� s que suby acen a
�0 rías hay que halla r
tente terapéutico". la heterogeneidad de las apariencias superf1c1ales. P�r otra par­
te, ciertas capacidades se derivan, con toda segundad, de �a
•s;nécdoq l!t. tropo Que . . .
cons1ste en extender, restn ng1r o alterar de algún mo- interacción de causas subyacentes; de hecho:
cu�ntas mas
do la sign1Tca_
c1 n de l as palabras. para designar un todo con el nombre de una de
capacidades de esta natu ralez a exist an, tanto m�s satisfecho se
s
su Partesr. � viceversa. ( N. del R.) _ es obtener
que uno de sus ObJet ivos
••

s toda vez
·

erps¡core: diosa griega entirá el teórico,


.

de la danza. (N. del R.)


51
50 l
La modUlaridad de a mente cuatro explicaciones de la estructura mental

a) Un conjunto de elementos a partir de los cuales se cons­


la _máxima cantidad de_ explicación psicológica del inventari o
mas reduc1d
.
_ o de �ecan1smos causales postulados. Ninguna de truy, en las estructuras psicológicas. Los reflejos son los elemen­
estas cuestiones t1ene, no obstante, nada que ver con la teori. tos preferidos para Jos asociacionistas que defienden el carácter
zación de l�s facultades en sí misma, ya que estas observacio. conductual de las estructuras psicológicas y las "Ideas" lo son
nes sirven Igualmente a cualquier empeño teórico que lleve para aquellos asociacionistas que defienden el carácter mental
aparejada la postulación de entidades no observables. Tampoco de las estructuras psicológicas.
b) Una relación de asociación que se define, en primera ins­
es cierto, en honor a la ver�ad histórica, que los psicólogos de
las facultades se hallen particularmente inclinados a hacer caso tancia, sobre tales elementos. (Tan sólo "en primera instancia"
omiso de estos cánones metodológicos. Muy al contrario co­ porque la propiedad de ser asociable se manti.ene bajo la aso­
mo apunta con toda propiedad SPEARMAN ( 1930): "La i�ten. ciación. Las leyes de la asociación pueden aplicarse a aquellas
ción general (de las teorías de las facultades) ... consiste en re­ Ideas/Reflejos que son a su vez producto de asociaciones, lo
pres�ntar las i�numerables experiencias mentales transitorias cual da origen a la distinción entre estructuras psicológicas ele­
med1ante un numero reducido de principios distintos relativa­ mentales y complejas.)
mente permanentes -y concretamente innatos. Toda la enorme e) Las leyes de la asociación. Son principios en virtud de
cantidad de ac �ntecimientos reales se halla, pues, gobernada los cuales el carácter de la experiencia de un organismo deter­
por un �scaso numero de sucesos 'potenciales· (vol. 1, pág. 108)... mina cuáles de sus Ideas serán asociadas, o (mutatis mutandis)
La teona de. las facultades consiste, en esencia, en derivar una qué reflejos condicionados serán formados.
enorme cantidad de procesos a partir de algunas facultades" d) Parámetros relevantes, desde el punto de vista teórico,
(p�g. 155). Es difícil imaginar qué otra estrategia podría ser de las estructuras psicológicas y de las relaciones asociativas ·

mas recomendable desde un punto de vista racional. entre. eltos; as(, por ejemplo, las relaciones asociativas pueden
�o�templados en forma retrospectiva, los argumentos meto· diferir en su intensidad y los reflejos pueden diferir en su nivel
dolog1cos supuestamente decisivos contra la teoría de las facul­ operante.
tades resultan, por s � solos, tan poco sensatos, que no es fácil Algunos asociacionistas se muestran partidarios de recono­
creer que hayan temdo (demasiada) significación histórica. Y cer la existencia de unas cuantas facultades horizontales: por
_
ef_ ectlvame�te; ejemplo, la sensibilidad, en el caso de los empiristas clásicos,
los argumentos aislados -al igual que los expe­
nmentos aislados- no suelen alterar el curso de la ciencia. En y la imaginación y la reflexión en el de HuME y LocKE, respec­
_
�a_mbl?, lo que sí es capaz de alterarlo es la aparición de una tivamente. Pero parece evidente que estas concesiones -que
_
IniCiativa por lo demás se interpretan a menudo de manera equívoca
teórica de signo alternativo. Parece bastante claro
c mo i�diqué anteriormente, que lo que se presentó com�
f (véase la nota 2 pág. 178) se han hecho más bien a regañadien­
a ternatlva a la psicología de las facultades fue la promesa de tes. De acuerdo con la corriente principal de la tradición aso­
una teor�a asoc1ac1on1sta de la mente. De la misma manera
· · ·
ciacionista, la forma ideal de dar cuenta de todos los fenóme­
.
que nos cognitivos es apelar al exiguo aparato teórico que acabo de
la ep1stemolog ía empírica ofreció una explicación del óri:
� en de lo � contenidos mentales que dio al traste con el postula· describir. Según HuME (Enquiries, pág. 321), la asociación es
�c�rte�1an� _de las ideas innatas, así el asociacionismo ofreció una forma de atracción que "habrá de ejercer efectos tan extra­
u a _expl1 cac1on de la ontogénesis de los procesos mentales
. que ordinarios en el universo mental como (la atracción gravitato­
ec h0 abajo el pos.tulado de una arquitectu ria). en el natural, y que se manifestará de muchas y muy diver­
ra cognitiva innata y'
po en�e, la necesidad de facultad mentale
� sas formas".
es s.
� -1 ente ��er, lo que un_ asociacionista (ya de la tradición En consecuencia, buena parte de las más temerarias especu­
ment a lsta _cl s1ca o _de la onentación más reciente laciones de la tradición anglo-americana se han caracterizado
� _ de la teoría
del pr nr � _ d•zaJe) esta dispuesto a admitir en calidad de aparato por una tendencia marcadamente reduccionista. El truco de los
exp lca IV� de su teoría cógnitiva asociacionistas ha sido mostrar que no hay nada que las facul­
se puede enunciar de la ma·
ner a que Sigue: tades necesiten explicar, ya que todos los fenómenos auténti-
53
52 La modularidad de la meore Cu\ltro explicaciones de la estructura mental

ser el mejor aval de su buena


camente psicológicos son reducibles a los objetos y relacio ens lo que supuestamente habría de
ación ba­
enunciados en los puntos a-d. Como siempre, el tratamiento de condición científica. Ya no se toleraría una prolifer
a de "cuánta s son
la memoria proporciona ejemplos reveladores. A este respecto rroca de estructuras mentales. A la pregunt
respond ería de una forma nor­
HuMe propone una disti�ción entre lo qu� es en r�alidad obje: las facultades" el asociacionista
que si por facultad se entiend e todo mecanis -
to de recuerdo y lo que stmplemente es objeto de Imaginación mativa diciendo
ico primario -o capacida d fundame ntal- entonce s
?isti�ción basada no en consideraciones lógicas (uno pued¿ . mo psicológ
la capa­
l'!'? gmar, pero �o recordar, lo que no ha ocurrido), ni en hipo­ la respuesta es que "tan sólo hay una facultad, a saber,
_ cidad de formar asociaciones".u
tetlcas d1ferenc1as en los mecanismos causales subyacentes
(comp seguramente propondría un psicólogo de las facultades Hasta aquí he venido interpretando la orientación asociacio­
horiz�ntales), sino más bien en la ••tuerza y vivacidad" de las nista de una manera con la que seguramente los propios asocia­
Ideas mvolucradas. Todo aquello que se recuerda se considera cionistas se mostrarían conformes: la he retratado como la
ipso facto_ co�o algo más fuerte y más vivo que lo que simple­ propuesta de una alternativa a la psicología de las facultades,
mente se 1� agrna. (HuM_e explica, de for ma muy poco convin­ alternativa que se caracterizaba por una importante reducción
_ del aparato teórico que se postula a la hora de explicar los
cente, que esta es la razon por la que la htstoria es más emocio·
nnte que la ficción.) El tratamiento que HuMe dispensa al
a fenómenos cognitivos. No obstante, en las últimas décadas he­
problema no es, con toda probabilidad, muy atractivo, pero mos asistido a una especie de interpretación revisionista del
muestra al detalle la estrategia carac,erística del asociacionis· asociacionismo, según la cual su papel ha sido más el de recons- .
truir que el de sustituir los mecanismos teóricos con los
que
n:tO", consist�nte en disolver los presuntos mecanismos psicoló·
trabajaban los psicólogos de las facultad es. Para compren der
91cos en parametros de relaciones de asociación o en propiedades
_
de las entidades asociadas. esta idea es preciso exponer a grandes rasgos los anteced entes
Curiosamente, la práctica de esta estrategia llevó en ocasio· del problema. .
nes a los asociacionistas a hacer afirmaciones muy parecidas Como señalé anterior mente, la teoría cognitiv a contem porá­
a las de GA�L, aunque por motivos muy distintos. Así, THORN· nea considera evidente que el proceso psicológico paradigmá­
DIKE (por Citar un caso) se hizo eco
de la doctrina de GALL al tico es una secuencia de transformaciones de representaciones
declarar que no existe tal cosa como la memoria, apoyándose mentales y que el sistema cognitivo paradigmático es aquel que
en las observacion . lleva a cabo tales transformaciones. Así pues, en este trabajo
es de GALL sobre la variabilidad de los re·
�� erdos a través d � domi�ios cog!l itivos distintos. No obstante,
_ _ parto del supuesto de que si aceptamos en nuestra ciencia cog­
ORNDIK� explico esta rnteraccton señalando que la retentiva nitiva el concepto de facultad en tanto que mecanismo psicoló­
es u� parametro de la relación de asociación y no del funcio· gico habremos de reconocer que las facultades son sistemas·;;
computacionales de una u otra clase. Ahora bien, uno de los
1

namlento de las facultades verticales. "No existe una memoria


¡ ue conserve las experiencias del pasado con una fidelidad uni· principales logros de la lógica moderna ha sido demostrar que·
orme":'ente establecida. Tan sólo hay conexiónes específicas los procesos computacionales de cualquier complejidad son
entre Ciertos acontec1m1entos mentales y de
. otras clases" -co· reducibles a (o, visto desde la perspectiva cont_raria, construí­
· ·

e
nx,ones cuya fuerza puede variar
de un· caso a otro (citado bies a partir de) concatenaciones de conjuntos 1ncre 1blemente
por K LINE, 1970, pág. 662). reducidos de operaciones básicas. Tales construcciones pueden
o es, por supuesto, casualidad que los asociacionistas dedi· · presarse mediante diversas clases de notaciones, entre las
car �7 �� nto tiemp� a mostrar que los fenómenos
que antes se
ex
cuales las más conocidas son la teoría de la máquina de Turing*
cons d y los sistemas de producción. En términos muy generales, lo
aban explicados en virtud de las facultades, podía n ¡
justi ficarse adecu d m nte con un aparato teórico más parsi·
� � � que caracteriza a todas ellas es que postulan un censo de ele- !
monioso . E 1 asoc1ac1on ��":lo se desarrolló como reacción cons·
ciente a menud expl1c1ta

tades' slendo <;> a la anterior tradición de las facul· •Turing, lógico y matemático inglt!s. ideó un criterio para decidir respecto a la
prec1samente el carácter parsimonioso de su teoría m m
cuestión de si �s legi'timo o no atribuir el "pensamiento" a una áqu a . (N. del R.)
.
54 La modularidad de la
mente
cuatro explicaciones de la estructura mental 55

mentas computacionales, de un lado, y de operaciones combi­


natorias de otro, de tal suerte que los resultados de la teoría ALLPORT no es en modo alguno el único que pr<?pone esta.
procede� de la aplicación arbitrariamente repetida de éstas 1 ínea de pensamiento. Por citar tan sólo un famoso �Je�plo, en
sobre aquéllos. su prestigiosa obra Plans and the Structure of B'!�av10r ( 1960),
MILLER, GALANTEA y PRIBRAM proponen expiiCitamente el 11�­
Si se me permite un pequeño anacronismo, diré que no es
impensable considerar que esta forma de aparato lógico consti­ mado "dispositivo TOTE" con objeto de reemplazar el refleJO
_tuye el fundamento de un asociacionismo refinado y purifica­ como elemento básico a partir del cual se construyen las -�s­
do, que tiene como elemento común con la orientación cogni­ tructurass psicológicas complejas, lo que supone una acept�c�on
tiva la idea de unos conjuntos de elementos sobre_ los cuales se sin reservas (o matices) manifiestas del programa con�tr�cttvlsta.
No obstante, este maridaje de conceptos del asoc��ctontsmo_
aplican ciertas operaciones combinatorias. Dado que este for­
malismo lógico permite la construcción de sistemas computa­ con conceptos de la matemática de la compu�ac1on parece
cionales de complejidad arbitaria, este asociacionismo de nuevo tener mucho de un casamiento a la f�:�e;�a. Partiendo de una
cuño podrá tolerar incluso el postulado de la existencia de una reinterpretación computacion�l, _es _dtftctl aceptar tant? los
. elaborada población· de facultades. Mientras se mantenga que compromisos teóricos del asocl��l<;>ntsmo, �omo las consl�era­
el funcionamiento de tales facultades es exhaustivamente com­ ciones que proporcionan plaus1b1ltdad a dichos comp:om1sos.
putacional, éstas podrán contemplarse como simples agregados Por una parte; la asociación se �o�templaba en la _literatura
de cualesquiera "asociaciones" elementales que el teórico se tradicional como una relación mecan1ca en_tre cont�n1_dos men­
muestre dispuesto a admitir. La percepción, la memoria, el tales y no como una relación comp�tac1onal def1!11da sobre
pensamiento y demás facultades serán, pues, consideradas co­ tales contenidos. HuME habla de un t1po de_ asoc1_ �c1ones en�re
Ideas basado en el modelo de atracc1ón. grav1tatona entr� obje­
mo. aspectos diferenciados de la mente (en concreto, procesos
mentales diferenciados) sin necesidad de abandonar la premisa tos físicos· SKtNNER habla de los estímulos como ent1da_des
básica del asociacionismo, que establece que elicitadora; de las respuestas condicionadas _ a �llos. �hora b1e�,
, la práctica totali· es fundamental comprender que este tradtc1onal t1ra Y af�oJa
dad de la vida mental es producto de un . ensamblaje", es de­
cir, de la unión de un conjunto relativamente sencillo y unifor· dialéctico en el asociacionismo no es simplement� una_ metafo­
me de elementos psicológicos. ra irreflexiva. Muy al contrario, es consecuencia d1r�cta del
Entre los estudios de psicología más recientes, abundan los rechazo, por parte de los asociacio�istas, de_ la �r�uttectura
que, de modo más o menos explícito, recomiendan este tipo mental y, en definitiva, de los mecan1smos ps1co�og1cos encar­
de reinterpretación computacional de la tradición asociacionis­ gados de procesar contenidos mentales. En la mtsma ?as� del
ta.. El siguiente texto de ALLPORT ( 1980) constituye un caso asociacionismo se halla la idea de que se p�ede �res�tndlr de
representativo de ello: tales mecanismos en beneficio de unas relaciones tntrmsecas Y
dinámicas (de atracción, repulsión, asimilaci?n, etc_.) entre �os
propios elementos psicológicos. Esta es una Idea bnliante,� su
En la antigua. psicolog·ía... los vínculos entre una determinada clave .
elicitadora y un tipo particular de acción se denominaban "hábitos".
manera, aunque sin mucho futuro (stn d�da alguna_ _ determma­
La idea esencial... era que las acciones ("respuestas") son inducidas o da por los éxitos de la dinámica newtontana �n f 1s1c�), que ha
evocadas mediante unas condiciones elicitadoras particulares ("estí­ convertido al asociacionismo en una doctnna radicalmente
mulos"). Si se levanta la restricción de que estos pares a-b deban ser diferente, en su espíritu, de la concepción de la mente que pre-
acontecimientos directamente observables, y en su lugar se interpreta conizan los psicólogos computacionales.
que los a y los b son "estados mentales" específicos, al tiempo que se
.
Por ejemplo, si se. piensa que las representacton�s mentales
Proporciona además una serie de mecanismos relativamente sencillos asociadas se hallan relacionadas de algún mo�o medta_nte reglas
para que interactúen, esta simple concepción asociacionista puede
en · lugar de atracciones mutuas, se necesitaran mecan_1smos que
resultar enormemente poderosa. Su aplicación más elemental y direc·
apliquen esas reglas y lugares dond� almacenarl�s m1entras_ no
ta en términos de procesamiento de la información puede observarse
en los llamados "Sistemas de Producción".
se utilizan (Cf. ALLPORT: "Una sene de mecantsmos relativa­
mente sencillos · para que interactúen", que quepan en una

"Traducción espaf\ola: Planes y estructura de la conducta, Madrid, Debate.


1983. {N. del T.)
.
56 La modularidad de la mente cuatro explicaciones de la estructura mental
57

mano, podría añadirse). Incluso las máquinas de Turing exhi­ Por otro lado, aquellas relaciones de semejanza entre sist�
­
ben una mínima arquitectura consistente en una cinta, un dis­ os que sean mucho más acusa�a s q e la m e �a eq�l­
mas cognitiv _ � _
e s_m
positivo ejecutivo y otro de lectura; cualquier candidato remo­ valencia de entrada/salida podrían, en pnnc1p1 o, defm1rs _
tamente plausible a modelo computacional de procesos cogniti· ecesidad de analizar el problem a de si los sistemas e_n cuest10n
n
vos necesitará, con seguridad, tener acceso a un aparato mucho deben considerarse como producto de un ensamblaje. Cuando
­
más complejo del que les ba�ta a las máquinas de Turing para tos teóricos de la com�utación se pone� a ex_a,minar �os sist�
funcionar. Sin embargo, esta "arquitectura funcional" (como mas computacionales sm tomar en cons1dera c1on la d1ferenc1 a
a veces se la denomina; véase PvLYSHYN, 1980) es precisamente entre los procesadores ensamblados y los pr! marios, �uelen
el tipo de estructura mental no reducida de la que los asocia­ hacer referencia a ciertas ide�tidades de arquitectura vrtu_al.
. !
cionistas están deseosos de prescindir. La moraleja es, pues, la En términos generales, la arquitectura VIrtual de �na ma�uma
siguiente: al renunciar a la idea de relaciones dinámicas entre se determina estableciendo qué conjunto s de mstrucc1 ones
elementos psicológicos en favor de la concepción computacio· pueden erigirse en program as de la misma. Así, por ejemplo ,
. nal; lo que se consigue es prescindir de gran parte de lo que dis· podrían darse dos mecanism o � que fu�ra posible prog ramar
tingue la concepción de HuME de la mente de la de KANT, por
_
para efectuar cálculos ma�emát1cos _sencll los y que ademas fue­
ejemplo. ran idénticos en su arquitectura v1rtual deb1do a que ambos
Las dudas en torno al asociacionismo computacional no se ejecutaran instrucciones del tipo "añádase m a n". No obstan­
limitan, sin embargo, en modo alguno-a las sospechas de su fal­ te, es posible que la rela_ció� _ de la arquite�tura vi0ual de estas
ta de autenticidad histórica. También aparecen cuestiones de· máquinas con su organ1zac1on comp�tac1� nal �as elemental
mayor envergadura cuando uno se pregunta el porqué de ese ?r an1zac1o _ n f1s1ca-
. sea muy
-y, en último térm ino, con su �.
interés por de'scribir las facultades como producto de un "en­ _ .
diferente·' así por ejemplo, la ad1c1on de numeros enteros po­
sa�blaje" de objetos psicológicos elementales, incluso asu· drfa ser, par� una de ellas, una oper�ción sencilla y _ primaria
m1endo que se dispone del aparato lógico necesario para llevar (efectuada quizá tomando ciertas medt� as de lo� voltajes de u_n
a cabo esa construcción.
circuito), mientras que para la otra podna requen! u�a secuenc1a
Una respuesta que, naturalmente, no satisface es la que afir­ de .comp4taciones intermedias (�omo �u�dena s1 l�s opera­
ma que al considerar las facultades como constructos se incre·
ciones de una calculadora de bols1llo tuvieran que ser stmuladas
�enta el poder computacional existente. Por el contrario, se por una máq�ina de Turing. Por consi.�uiente, para la segun­
d1ce, por �efinición, que a partir de las capacidades·de 'entrada
. da máquina la adición es una operac1on ensamblada (y, en
Y salid� (mput-output) * de un sistema cognitivo no puede sa­ enteros h�brán
consecuencia, las órdenes de añadir números _
berse SI se trata de una parte elemental de la arquitectura men· de ser "compiladas" en secuencias aprop1adas de operaciones
tal o �e algo q e procede de la reunión de fragmentos más
� elementales antes de que puedan ser ejecutadas). De todos mo­
pequenos. Los Sistemas computacionalmente equivalentes (esto
.
es, eqUJvalentes en sus capacidades dos, las dos máquinas podrán seg_uir si�ndo idé�!icas (no sólo
de entrada y salida) pueden en sus funciones de entrada y sal1da, smo tamb1en) en el c?n­
�: _
constrUidos, en principio, de cualquiera de esas formas, y
junto de programas que sean capaces d� ejecutar. De_ ah.1 la
. sde el punto de vista de un mecanism
nlca con ellos, tanto unos
o externo que se comu· posibilidad dé una idéntica arquitectura virtual entre_ maqumas
� como otros aparecen como una mis· en un caso "compactas" y en otro ensambladas. Mas o menos
en este sentido, un psicólogo tradicional de las facultades Y un
a elase de máquinas. (Podría
distinguirse -entre ellos por el
:�
h de ue uno vibre al

e t '01as V1brac _ agitarlo y el otro no, pero de ocurrir asociacionista pueden mostrarse de acuer � en c�anto a la �
1ones no contarían como parte del producto). arquitectura virtual de las ca¡;>acidade� co�n�tlvas y discrepar en
la cuestión de si los mecanismos pstcolog1cos que median en
._ '.En lo suces estas capacidade� deben inte�pretarse como constructos.. .
"

o ��l'd
ivo • el vo ca blo mput se traduc1ra · •

Para concluir esta digresion, cabe preguntarse por que _razon


uutp1·1t" b.1en com " ... como "entrada" y el vocablo
1 a .. • cuando haga referencia a un proceso .computacional,
.
o bii:n cotn
o ..Producto .
cuando se ref1era al resulta�o de dicho proceso. (N. del T.) sea a¡eno a
ha de interesarse el psicólogo por todo aquello que
· . .
59
La modularidad de la mente s de la estructura mental
58 cuatro explicacione

nciales en
la arquitectura virtual, Y en particular qué importancia puede. mecanismo destinado a producir redundanc_ias secueredund n­
tener el que las facultades sean o no ensambladas. A mi pare cond ucta) q e fuera n refle jO de las �,
la mente (o en la �
mun do. Esta con? epc1on
cer, lo que para muchos psicólogos resulta más persuasivo les que acon tec1a n en el
cias secuencia
las estru?utras ambientales
-por no decir vinculante- de la arquitectura constructivista de las estructuras mentales, y de. es sm dw Ja descorazC?·
son las posibilidades ontogenéticas que al parecer ofrece. Con. que se consideran origen de las m1smas, ; Ie conceb�r
cretamente, si es cierto que las estructuras mentales se forman nadoramente simple; pero al men os resul ta P<?SI?
nas aso?tat1vas a Pé3:rt1r
a partir de elementos primarios, quizá pueda mostrarse que los este proceso de construcción de . cad�
enc1a de �etermma·
mecanismos de aprendizaje son los responsables de su cons· de vínculos más elementales y bajo la mflu
los �rga�1smos son
trucción. Aquí se manifiesta con toda claridad el punto de das regularidades ambientales de las que .
convergencia entre los motivos que explican la aparición del efectivamente testigos en el curso de su e �pe�1e�cta En , e�te
ac1ontsmo clas1co
asociacionismo clásico y los que subyacen a la adopción de su sentido las teorías ontogenéticas del asoc1 de la compe-
moderna versión computacional: ambas doctrinas han descu· concue;dan con sus expli cacio nes de la estru ctura
bierto en ·los análisis constructivistas de las estructuras menta­ tencia cognitiva madura. . . . .

les la promesa de una teoría empirista (esto es, no innatista) Por el · cont rario , lo que el asoc1 ac10n1sta computacional
del desarrollo cognitivo. ofrece es la posibilidad de unas .e struc �uras menta,les de com­
Sin emba�go, e.sta esperanza no está, en mi opinión, compa­ plejidad arbitaria. Con ello, obt1e ne c1ert a garant!a d � que el
_
rabl�m� nt: ¡ust1f1cada en ambos casos. Ya se ha visto que los tipo de asociacionismo que prop ugna nunc a le. obligara a ac.ep·
lda de .organtza·
a�oc�ac1on1s�as computa?ionales tienen- la posibilidad de pres­ tar una concepción excesivamente empobrec.
prec1 o con�1s�en�e en
Cindir de ciertas constncciones previamente aceptadas sobre ción mental. Pero para ello debe pagar un
a iones del asoc1actoms':T'lo
las cl. �ses de est�uc�u.ras mental.es que el asociacionismo puede la pérdida de confianza en,las �xplic �
adm1t1r; en �nnc1p1o, cualquier mecanismo computacional Senc tllam ente, no hay mot1vo
tradicional sobre la ontogenes1s.
pue?e cons�rUJrse con el aparato de que disponen. En cambio, énesi s del tipo �ás .ela�orado de
alguno para creer que la ontog
1a 1omsmo co�­
s�gu� cabna sostener, el empirismo característico del asocia­ organización psicológica, que contempla el a�o� �
1p1 s de aprendl·
CIOnismo cl.ásico tan sólo podría resultar remotamente plausi· putacional, se pueda explicar apelando a pnnc ?
1p1os del apren·
ble manteniendo la necesidad de un mínimo absoluto de arqui· zaje que sirvan para lo mismo que_ los pnnc l s redun·
tectura virtual. aS men tales �e
dizaje asociativo, a saber, cre�r copl . �dad, por
·

El aspecto básico de la doctrina de la asociación era, por cular , la cons truct lbtl �
dancias ambientales. En parti jOS � � ar·
d.escontado, su oferta de un mecanismo que explicaba las rela· esos arb itrar �ame �t c ? mple
principio lógico, de proc .
� _
su 'l!'c'o
ra n
Clon�s de ca-ocurrencia entre acontecimientos mentales que tir de otro s más elementales no Implica nt s1qUJ� �
genesls med1ante
refle¡aran las correspondientes relaciones entre sucesos a mbien­ que tales procesos sean construibles en la or:to_ .
tal 7s. L� característica de la experiencia
que se consideraba la actuacíón de un mecanismo de aprendiz aje del_ �1po de los .
ma sensible a .la forrryación de asociaciones era, por consigu . cuest1on_ que sos­
te, �a fre�uenc1a relat1va de las contigüidades ien· que proponen los asociacionistas Esta es u�a
s cont emp oran eos no ttenen en
espaciotemporales pecho que muchos psicólogo
te
:� � .est1mulos (las Ideas se asocian en virtu.d de la proximidad absoluto clara. .
P Clotemporal entre los objetos atiVO d� es�r��-
por ellas representados· las En resumen, a medida que el concepto oper
spuestas se condicionan en virtud de la proxim �ez ma� dtf1c tl
�: idad esp�cio· tura mental se va enriqueciendo, resulta cada
mp?ral entre estímulos discriminativos gén� s1s de d1cha es­
Suces1vame . y reforzadores· y así concebir que se pueda identificar .la onto es. �e a h (
ades ambi ental
.nt� ) En consecuencia, los productos característicos tructura· con el registro de reguland
'

de la asoclac 1on son cadenas de Ideas (o, mutats de la recie nte teorí a carte s1ana se
cadenas de respuestas), que son i mutandis, que el árgumento principal ul� ",
,
za d�l estím
corresponden a las cad
las entidades psicológicas que centre en una reiterada insistencia en la "po?r� nformac1on
>
Para no extende �nas causales de sucesos ambientales. esto es, la idea de que no parece hab�r suf1c1ente � que se
ura func ional
rnos mas en este punto, la asociación era un ambiental para dar cuenta de la arquitect
ctura mental
61
icaciones de la estru .
60' La modularidad de la me"'' cuatrO expl

compactas -esto es, de qu� la tex­


co�sidera que posee la_m��-te_ humana. Sin duda se puede cons­ de que estas estn:Jcturas son su arquitectura
arquitectura física es análoga a la de
tr�lr un p�oc�sador !angu 1st1co, un mecanismo de reconocí. t ra de su ndo menos, igua lme nte plau sible.
m1ento de tmagenes v1suales o un "Sistema Geneal de Solució � rtual- parece ser, cua
últirno párr afo deja entr ever la cercana
v Lo e xpuesto en el
de Problema�" (Cje_neral Problem Solver) a par_ tir de la clase d� de especulacion es neur ológ icas. Con tem plad o desde
elementos ps1colog1cos que los asociacionistas computacional � resencia taciona l e� ensam :
postulan; esto se deduce s!mplemente del supuesto de que � ' � uera, no puede
saberse si un siste":�a compu .
b1o, SI ��ede dete rman arse SI
procesadores y los mecan1�mos de reconocimiento de imáge. l. blado o primario, lo cual, en cam 1on de las f c ulta des
nes, entre ot_ros, son esp_e�1es de computadoras. Lo que no se lo examin amos desd
e dentro. La concepc . � . en­
concuer da, al men os IniC ialm
puede ded�c1r es q�e ex1ste una forma de construir tales siste­ como entidades ensambladas equ ipot enci al de las c�rr es­
difu sa y
�as a partir de la mfo_rmaci?!l que nos brinda la experienci'a. te con una concepción enseñanzas de! '_a mbi ente
Sm emba:go, esta cons1derac1on socava la principal motivación p�ndientes bases neurológicas; las
alter acio nes loca les en la conect1v1dad (por
de �u� _disponemos para pensar que las estructuras mentales pueden ocasionar
que pudieran determinar la
son IniCialmente ensambladas -a saber, que lo primero se mues­ ejemplo), pero sería inconcebible
ales a gran escala. Por el
t�a como �roducto de un ensamblaje puede considerarse tam· arquitectura y la especificidad neur
trad icion al de las facultades pro­
b1én des_ p�es como producto de un aprendizaje por sup.uesto un contrario, al ser el psicólogo
ecir que el cerebro se
apren�1za¡e por asociación. En pocas palab'ras la difere�cia fundamente innatista tenderá a pred
neurales de gran ta�a�o,
esen?1al entre el asociacionismo clásico y el co�putacional es halla organizado en �structuradas _
este aspecto, la trad1c1on
se�c1llame�te que este último brilla por su ausencia en cual­ inclusive macroscópicas. Al menos en
a WERNICKE y a BROCA
qUier teon� del apren�1zaje. . (De nuevo nos encontramos ante a la que pertenece GALL incluye también
un buen cumulo de 1ron ías enjundiosas ya que al fin y al (véase CAPLAN, 1981).
ente, un carácter gene­
c?b o, la razón de ser, históricamente hablando d�l asociado· Estas reflexiones tienen, indudablem
tivas qu� �e argumentos
n1smo fue en gran medida aumentar la credibilidad del empiris­ ral; dependen más de afinidades elec
construct1v1sta se muestre
mo, Y pa�a ello, lo que debía hacer era ofrecer una teoría del demostrativos. Así, puede ser que el
. más interesado en los formalismos que posean el poder expre­
� prend1 za¡e _capaz de_ mostrar cómo podía explicarse la e�tructu-
s univ ersa les, aunque dudo que
� me .ntal. � m recurnr.a postulados in·natistas. En la mitología sivo propio de las computadora
bro se parece mu­
g6 iega �ab1a un, pers�na1 e que estaba tan hambriento que aca- haya alguien que crea realmente que el cere
es prec1so que las
por devorarse a SI mtsmo; _ el asociacionismo moderno pare­ cho a una máquina de Turing. Tampoco
al y la estructura
_
ce hab�r corndo la misma suerte.) correspondencias entre la arquitectura virtu
manera para cada
física tengan que establecerse de la misma
. Dado que rni actual · propósito es. fundamentalmente exposi- ope raciones que son
tIVO no voy a prosegwr con esta 1 mea de argumentación que facultad; es perfectamente posible que
sean ensa mblad�s. en otro.
por ' otra parte, ya es suf.tc1entemente prim arias en un proceso cogniti vo
.

conocida gracias a la obra s espec1f1cad�s de


En este aspecto, los sistemas computacionale
.

d 0-t OMSKY �or el mo ento, bastará con señalar que mientras


'


e e n t:uct:�v smo prop1o de los asociacionistas computaciona-
t�: �rse a pa�1r de
� modo innato podrían, en buena lógic�, e!'lsambl
a, tamb1en en
les. g 1.�sp1randose sobre todo en un sesgo ambientalista esta operaciones elementales, y el aprend1za¡e p_odn

0
neu ral elabora?a
. �:� � n aclo. n no pasará de ser un intento fallido de reconciliar la buena lógica, manifestarse en una morfolog1a es que_ ntn-
de dec ir por aho ra
P ? ogt� de las facultades con el empirismo. Por otra parte Y específica. Todo lo que se pue r�al1dad.
mu y pro b�b le en �a
los mnatlstas de más reciente cuño contemplan el constructi� 9una de estas posibili.dades parece �s ter_�tnos: el
Vl· smo en psicol
..og la con grave recelo; SI la arqwtectura mental El asunto queda, pues, planteado en los sigutent .
la d1stmc1on entre
1,
· .

se halla especlf c_ada de m�do tnnato _ motivo habitual por el que se insiste en

� Y si la ontogénesis de las entar la


funciones cognlttvas se entiende principalmente como deve­
el a rquitectura virtual y arquitectura física es el de pre�
una de las dife rentes
nir de n programa genético, lpor qué
hay que esperar que las organización actual de la mente como
� veri fica rse si el amb iente
estruct ras mentales sean producto de un ensamblaje? La
idea t Posibilidades que hubieran podido
63
62 La modularidad de la explicaciones ct,e mental
llltlllt cua1rO
la estructura

Para que un sistema cognitivo se pueda


hubiera dispuesto un modo alternativo de organizar los el tectivamente lo es.
mentas computacionales. Y una manera natural de entende onsid erar modular tiene que serlo "en un grado significativo".
composici?n neural es d_escribirla como e_l producto de u n a
�­ � n o es, en sentido estricto, mi cometido "definir mis
: Segundo,
paquetamrento de capacidades computacionales primarias mfTI. propi os términos". No creo que los términos teóricos tengan,
uy
potentes en operaciones no analizadas. . por lo general, <:fefiniciones (y para el caso, tampoco creo que
taxo·
A estas alturas parece llegado el momento de hacer un
bre. los no teóricos las tengan). De cualquier modo el aparato
·

ve resumen de lo expuesto y un esbozo del programa que nómico que acabo de esbozar está incompleto; lo que conside-
deS·
ro tal vez el aspecto más importante de la modularidad -que
/
arrollaré en adelante.
denominaré "encapsulamiento informativo"- no ha aparecido
Resumen: Hasta ahora se han apunta.do una serie de interro. aún en la exposición . Así pues, en lugar de definir el concepto
g�ntes que cabe plantear acerca de tpdo sistema cognitivo,
. con
de "modular##, voy a optar por asociarlo a un cierto patrón de
vrst�s a localrzarlo en _el contexto de una taxonomía general respuestas a los cinco interrogantes anteriormente fqrmulados.
de Sistemas de esa naturaleza. En particular: En general, los sistemas cognitivos modulares so11 específicos
·

de dominio, fijados de modo innato, compactos. autónomos, y


1.. ¿Es esp.ecífico para cada dominio o sus operaciones
afec­ no ensamblados. Oado que los sistemas modulares son mecanis·
tan a drferentes ?ominios de contenidos? Aquí se mos computacionales privativos de un determinado dominio,
plan·
tea fa c�ntroversra entre la organización cognitiva vertical son asimismo una especie de facultades verticales.
�la horrzontal. es decir, entre GALL y PLATON. Espero demostrar que la noción de modularidad así definida
2. tSe. halla el sistema computacional especificado dé suficiente juego. Lo que resta de este trabajo estará dedica­
de mo·
do 1nnato o su estruc.tura se constituye en virtud do a desarrollarlo. En primer lugar, procuraré clarificar el con­
de un
�roceso de aprendizaje? cepto de modularidad a base de enriquecer la taxonomía. El
3. tSe. halla el sistema computacional
''ensamblado" (es objetivo consiste en proponer un número mayor de propieda­
dec1r, es pr ducto de la unión de un reper des comunes a los sistemas modulares de las que acabo de men­
� torio de sub·
Procesos mas elementales) o su arquitectura cionar, y también en intentar descubrir lo que subyace a la
virtual s e
proyecta de forma más o menos di
recta sobre su sopor te taxonomía, es decir, ¿cuál es la razón de ser de los sistemas
neural?
modulares? lPor qué razón tienden a coincidir todas juntas
4. ¿Se trata de un sistema comp
. acto (esto es asociado a estas propiedades? En segundo lugar, me propongo matizar
srstemas neurales específicos, localizados ' más explícitamente la extensión del concepto proponiendo
y estructura·
dos de manera elaborada) o es
. ejecutado media nte me· una hipótesis acerca de qué sistemas cognitivos son, en concre­
�anrs mos neur�les relativamente equipotenc to, modulares. Esta segunda 1 ínea de indagación servirá para
iales?
5. � Es computac1onalmente autón
omo (en el sentido de establecer la estructura principal de la exposición, en tanto
L 0 �_omparte recursos horizontales (de memo
t L
L
a enc1on u otras facultades
ria, Que la primera irá definiéndose cada vez que surja la oportuni·
. ) con otros sistemas cogni· dad de detectar posibles propiedades. Al final, habré formula·
t1vos? do las siguientes propuestas:

Programa·: A contt a) El conjunto de procesadores a los que se aplique de mo­


nuacton me propongo utilizar este apara·
· · · .

to taxon. do más convincente la concepción de la modularidad es co­


omrco para presentar el conce
vo P o pto de módulo cogniti· extensivo con un conjunto funcionalmente definible de los
Pr meÍ . �� ��
' .
te� voy. a hacer dos punt
ualizaciones preliminares.
crnco Interrogantes planteados
oueden responder·
sistemas cognitivos.
se en termrno s de "más 0 menos , .
, cabe esperar -o b) Existen motivos (más o menos a priori) para creer que
· ·

Por tanto
,

al menos s .
�quel los sistemas cognitivos que no pertenezcan a ese subcon­
a
dularid d s �� �
a eseable
. <:JU e así
u a cuestron de grado
fuera- que el concepto de mo· Junto· funcionalmente definido pueden ser no modulares en
, y el que voy a proponer
64 La modularidad de l�:mente

aspectos importan_tes (por ejemplo, pueden· hallarse


mediados SEGUNDA PARTE
por facultades honzontales); y por último .
e) ..Haré algunas decepcionadas observ�ciones en el
sentido
que Sigue: aunque entre los procesos-presuntamente
no modú­
lares se hallan �lgunos de los_ �ue más·nos interesan (por
__
plo, el p��sam1ento y la f1Jac1on de las creencias), nuest ejem­
: cogmt1va no r:a cien­
Cia ha avanzado gran cosa en el ·estudio de
estos
proce�os, lo cual puede deberse precispmente a su
carácter no
mod�lar,- Es p�sible que desde la perspectiva de una
_ � estrategia
practlcable _de mvest1gac1o, n, los sistemas cognitivos
, modulares
sean los un1cos que puedan llegar a comprende
rse. En ese caso
t�do ar.gumento convincente a favor de la natur
aleza no modu: T AXONOMIA FUNCIONAL DE LOS
lar de un sistema habrá de ser acogido con indud
able pesimismo. . MECANISMOS COGNITIVOS

Mi postura es que los candidatos que actualmente deben


considerar-S e¡ . con mayor· p�opiedad co�� sisten:as cqgoiti�os
_
modulares tienen eh con:lUn la pecullandad de desempenar
cierto papel funcional e� la vida mental de los organismos. En
esta sección, las reflexiones van a girar en su mayoría ·en torno
a la identificación de dicho papel funGional. Como tantas veces
ocurre en el ejercicio de la ciencia cognitiva, una forma prove­
chosa de caracterizar las funciones de los sistemas psicológicos
es establecer· una analogía con la organización de máquinas
computadoras idealizadas. Así pues, comenzaré por hacer una
breve digresión hacia el terreno de las computado�s. .
Cuando los filósofos de la mente se ponen a d1scurnr sobre
las computadoras, suelen tomar como modelo las máquinas de
Turing. Esto es comprensible, ya que si existe alguna analogía
interesante entre las mentes y las computadoras en cuanto tales,
ésta debería poder expresarse como analogía entre las mentes Y
las máquinas de Turing. E�to se debe a que una máquina de
Turing es, e·n cierto modo, tan general como lo pueda �er cua�­
,
quier otra clase de computadora. Dicho en termmos mas preci­
sos: si la mente es en esencia, un mecanismo manipulador de
símbolos como �uchos suponemos hoy día, sería útil consi­
derar la �ente a la luz d'el modelo de la máquina de Turing,
Puesto que este aparato es (nue�amente "�n cierto mo�o") tan.
general como cualquier mecamsmo manipulador de s1mbolos

1
67
. m·os cognitivos
La modularidad de la me�\ la functona1 de
. los mecanis
66
,
Ta�onom
--- . .
je que la maqwn�
No obstante, disponemos de suficientes pr1,1ebas de que l¡¡ e 1 0 h� a en un lengua
. .
� el en�� que la ';�
máquinas de Turing son también mecanismos muy sencillOs pueda en
brá que
�;���� �
( á s concr tamente, en aqu
san do est o mismo en
Para describir exhaustivamente su arquitectura funcional ba51¡ quina efectua , ._sus cóm utos). Expre mos que los _me-
. m psicol
ncla fsógi ca, si sup one
citar un reducido número de subsistemas en interacción (cinta
rastreador, impresor y ejecutivo) y un breve inventario de ope:
ino s de apane
:
nismos percepti
_vos so� a
.
;�� �!
og los ue acabamos de citar,
�a per�epción está destin�da
raciones mecánicas (parar, avanzar, mover la cinta, leer la cin.
e s tare m os defendle do � f� �
und de modo que éste sea accesib
le
ta, cambiar de estado, imprimir). Por otra parte -y con el� a hac er es �epresen ar e
llegamos al punto que ahora interesa- las máquinas de Turir¡g a/ pen�arn_Jent o. La cond.l lo � �
. . sobre la validez de l forma
to est
mu

n-
son sistemas computacionales cerrados; los únicos determinan. blece, ms1sto una vez 111 á , .
q e no toda representaci
ón del
·

tes de sus computaciones son el estado de la máquina en cafh do sirve igu al�en para es � �� �� s adecu�da
r � una expresión má
momen'to, la configuración de la cinta y el programa. El resto Me gustar_la ha er �
del mundo importa bien poco de cara a la naturaleza de su para den<;>�m los � ���
i ernas subsidiari
ida
os"
des
que
q!Je
dés
pri me
empenan
ro tuve
s posibil
actuación. Por el contrario, es evidente que los organismos se esta funclon . e aqu , alguna � acabé
diversos grados de reticen cia-
hallan 'en un constante intercambio de información con su en cuenta Y 1 u ego - on
entorno y buena parte de su estructura psicológica está consti· por rechazar:. . ., resión más evidente si
tuida por mecanismos que desempeñan un papel mediador eo -"Sistemas perceptivos sería la exp
uida la perce pción no es
ese intercambio. Así pues, si tomamos las máquinas de Turing no fuera porque,_ c�.mo vere ��s en se
como modelos en psicología cognitiva, habremos de conside· ·el único mecanismo psl
_ colowc0 u cu�ple el cometido de i
� ��
o va­
t Por ello se precisa otr
rarlos insertos en una matriz de sistemas subsidiarios que afec­ presentar el mun�o al pensa le . pueda incorporar a todos
ue
tan a su actividad computacional haciéndolos sensibles al flujo cablo su'ficientemente amp lO ra­
b. 'n veremos en breve, hay
de acontecimientos del entorno. La función de estos sistemas ellos. Po r otra parte, com o � am le as sub sid iar ios
estos sistem
subsidiarios es proporcionar a la máquina central información zones de peso P ara no cons1derar a aste
. .
fiJa IO
. , n de las creencias. En contr
acerca del mundo, expresada en forma de símbolos mentales como responsables �e la C
ció n de cre enc �as
nismo de fija
que adoptan los formatos que los procesos cognitivos requieren con ello, la p �rcepc1on es un m�
de aquellas representaciones sobre las que se apliquen. por excelenc1a: la c<;>��cue
ncl norm � al de tod a tra nsa cci
va. (Pese a
on

Es preciso hacer hincapié en que la constricción que afecta perceptiva es la adq uiS ICIÓ n de una creencia percepti
_ e, refiriéndome con frecuencia
a los sistemas subsidiarios en materia de formatos es de vital reconocer esta salvedad, segUir rcep-
. · 1 ríos como mecan1smas de análisis pe.. ·
importancia. Es perfectamente razonable considerar que todo a los s1stemas subSId·a on e pe qu 1c1o
·

o no sup
mecanismo cuyos estados varían en consonancia con los del t1vo. En 1a mayor par te de 1 os casos , est c1on. )
ente la expos1
·

.
. · ·

ambiente sirve para registrar información acerca del mundo; V alguno, y en camb1o s mP rf
.

1 IC notablem :
11 am r a estos sistemas
subsid iarios
si se satisfacen ciertas condiciones adicionales, los productos -A veces he pensa o . productos
o de esaltar que sus
"compiladores", con _objet
de dichos sistemas podrán razonablemente definirse como re­
presentaci ones de los estados del ambiente con los cuales cova· con stan de repre�ntac1ones que so �
accesibles
ba
a
rgo
proceso
, est a ma
s com­
nera
rían (véase DRETSKE 1981; STAMPE, 1977; FoooR). En cam· putacional�s relativamente cent
i
- ���
Sin em
trae consigo cierto s inco n­
bio, si los procesador�s son sistemas computacionales, su acces o de caractenzar el p�o�lema tam ne s de pr o­
res son funcio
a dicha información se verificará exclusivamente en virtud de venientes. Los autentlcos compl"!ado
la forma de las representaciones en las que gramas aplicadas sobre
programa�, e tanto � qu e los pr og ram as

esté expresada. Los
proc�sos computacionales son sintácticos por definición; por son (ap roximadamente) secu nc t
la s e ins tru cci on es.
al alcance
No ob
de l
consiguiente, todo mecanismo que facilite información a tales tante, no mucho de lo que _ a p c ció n pone
procesos será responsable tanto de
pensamiento puede
co �ldera r �: ��
rosímilmente co mo un
su formato como de su cali· o de int roducir a la fuerza la
dad. Si, por ejemplo, suponem Prog rama. De hech�, e Inte
encargado de escribir en
os que ese mecanismo es el
la cinta de la máquina de Turing, ha· , perceptiva en es e
1nformacion

molde es, en parte, lo
que ha
68 tosmecanismo s cognitivos 69
mfa funcional de
Texono

engendrado la sef!!ántica procedimental, la identificación dt es, pues, quien desempeña la función de


c�tegorías �ercepttvas con _esquemas de accióf1 y ot. ras aber El sujeto programador
s rios que he intentado
.
ctones teortcas por el esttlo (para un estudio más extenSO, ros sistemas computacionale subsidia
r¡.
describir a base de proporc ionar a la máquina información
véase FoooR, 1981a, capítulo 8).
·

acerca del mundo de forma que _pueda utilizarla . Por sorpren­


. -;:También pod · ríamos intentar qenominarlos "transducto.
supone una enorme molestia.
dente que pueda parecer, esto
res , salvo por el hecho de que, por lo menos si nos atenemos , he opta­
Dado que el ingenio me ha abandona do por completo
una de sus ac_ epciones (v�ase LowENS�EI�, 1�60), los transduc � formas, a saber,
tor�s se ?efmen c_omo srste�as analogtcos que co·nvierten la do por denominar a estos sistemas de varias
· analizad ores de entradas sensoria les"
esumulactón proxtmal en sena�es neurales que cavarían eon "siste mas de entrada", "
o, en ocasiones, "sistem as de i,nterfaz ". Esta termino logía per­
e�la de forma más o menos prectsa. Por consiguiente, los meca­
_ mite, al menos; reflejar que operan en las fase:; relativam ente
ntsmos de tran_sduccrón s� ponen en contraste con los mecanis­
�os computacronales: mrentras 9ue éstos realizan transforma­ iniciales del procesamiento. No obstante, confíp .que el lector
crones �astante comp lrcadas semejantes a inferencias, de aquéll(l tenga bien presente que, según el uso que doy a �stós términos,
se �on �!dera -al_ menos de 1)19do ideal- que preservan el con­ los si�temas de entrada son mecanismos posteriores a la trans­
tenrdo rnformatrvo de sus entradas, alterando tan sólo el for­ ducción. Por lo demás, las diferencias entre las tres expresiones
mato �n que se presenta la informaci?n. No obstante, como ya apuntadas obedecen meramente a razones de estilo.
se ��ra mas
��elante, las representa�tone.s que tienen lugar en Así pues, disponemos de una taxonomía funcional de los
�� r�t�rf�z � entre (lo que vengo denominando) sistemas procesos psicológicos integrada por tres categorías: los trans­
subsrdtarros" y ·�centrales.. presentan nivele� de codificación ductores; los sistemas de entrada y los pmcesadores centrales,
que se h�ll�n relactona�os de manera bastante abstracta con las en la que el flujo de información de entrada se hace accesible
caracterrstrcas de la estrmulación proximal a cada uno de estos mecanismos en el mi.smo orden en que
t' 'Y�'S�YN Y yo ( 1981) hemos denom in�do a estos sistemas aparecen citados. Se parte del supuesto de que estas categorías
. .srdtarros , transductores compilados": "Compilados" par
su son excluyentes, aunque no agotan, naturalmente, las clases de
· rndrcar a·
que p r ·
e ent an una estruct
� ura computacional interna, y mecanismos psicológicos que una .teoría de los procesos cogni­
. ,
"transduct�res J?ara sub ayar que exhibe tivos puede razonablemente postular. Al no ser exhaustiva esta
n cierto tipo de
encap sul r nto m formatr� o que
=� � triple división, queda abierta la posibilidad de que existan siste­
� d esemp eñará un papel pri·
mordial e �stu_dto _
que stgue. Estrmo _ mas modulares que no se hallen al servicio de ninguna de estas
que el uso que hemos
dado a estos termrnos es correcto funciones. Entre los candidatos que más claramente podrían
a la vista de la justificación
ofrecid � ��¿ ue hay gue admitir q e no tiene mucho que ver Pertenecer a este último grupo se encuentran los sistemas que
con el n � tienen por objeto la integración motora de conductas como
onvencronal d� los mrsmos, Y, en consecuencia,
pu ede provoca tantas � las del habla v la locomoción. Me agradaría comprobar que los
confusrones como aclaraciones propor-
ciona. argumentos. que expondré en favor del carácter modular de
Tal vez no sea tan �xtra"-!0 los sistemas de entrada demostraran ser válidos tambrén para los
no ofrezca un que la teoría de las computadoras
.
nguaJe sufrcrentem sistemas motores, aunque no voy a examinar esa posibilidad en
vos que estoy 1 f ente adecuado a los objeti­ este trabajo.·
anteando Las computadoras suelen relacionar·
se con el ent c!:
no a traves ; . Los sistemas de entrada operan con el fin de suministrar
de un ser humano (esto es precisa·
mente lo que h ace que sean tnformación a los procesadores centrales; en concreto, sirven
computadoras en lugar de robots).
de mediadores entre los productos de los transductores y los me-
de las
1 c anismos cognitivos centrales efectuando la codificación
"lnter,ac
;- e ,. r��resentactones mentales que COnStituyen el ambttO de Ope�a­
. , .

en .
.

o

a Es te t
. ér�ino se utiliza habitualmente en l a ciencia
.

�� lanctomputac i n p:�a ���� �.


ó
r e l am� lt o de cn
o ta cto entre d o s o más Sis temas.o Cton de tales mecanismos centrales. No obstante, esto no qute-
m� � o en Que i r
t ene luga a n� · 1as repres�nta-
r� decir que los SIStemas de entrada traduzcan
f o ra c m r ó entre lo s mism os s e t
t e racc1 n
a o p t . . rata. pues. de una ;
·

u ac,o n at
(N. del T.)
l Cl one s que propo rciona n los transd uctore s a representaciones
La modularidad de 71
70 la lllt � T•"onom (a
funcional de los mecanismos cognitivos
--
--
------
------
------
--------
---------- �·
expresadas en un código de n�tur�leza cen!ral. Antes bien,!¡ ué sentido puede tener una arquitectura funcional tripartita.
traducción preserva el contenido mformat1vo, en tanto que
como señalé anteriormente, las computaciones que los sist em�
ioué ventaja
smo
, teleológicamente hablando, puede reportar a un
que dispone de transductores y de procesadores
rgani
de entrada efectúan no lo hacen en modo alguno. Mientra s que
los productos de la transducción suelen interpretarse de forma
� gnitivos centrales el tener también analizad�res de entradas?
Estimo que puede haber una respuesta a este mterrogante: un
natural como mensajes que especifican la distribución de la
postulado implícito en la arquitectura tripartita es el del aisla­
estimulación tal y como ésta incide en la "superficie" del orga. miento del ánálisis perceptivo con respecto a ciertos efectos de
nismo {por así decir), los sistemas de entrada derivan represen. los sistemas de creencias y conocimientos. Como se verá más
taciones que suelen interpretarse, también de forma natu r al adelante, esto presenta implicaciones, tanto para la velocidad,
como mensajes que caracterizan la organización de los objet� como para la objetividad. de .1� integración perceptiva. No o?s­
en la realidad. Los analizadores de entrada son, por consiguien· tante es preciso hacer h1cap1e en que el pres�ntar las cuestio­
te, sistemas de inferencia, dentro de las limitaciones que esta n es t� leológicas de este modo trae consigo oiertos supuestos
metáfora lleva implícitas. Concretamente, �as inferencias en evolutivos bastante dudosos. Si suponemos 'que la cuestión
cuestión tienen como "premisas" las representaciones transdu· debe quedar planteada mediante el interrogante de por qué, en
cidas de las configuraciones estimulares proximales, y como vista de la existencia de procesadores centrales, tiene que haber
"conclusiones" las representaciones de la naturaleza y la distri· también sistemas de entrada, entonces estamos dando por he­
bución de los objetos distales. . cho que aquéllos deben considerarse filogenéticamente anterio­
No es sencillo imaginarse una computadora desprovista de res a éstos. Sin embargo, igualmente plausible puede ser el
mecanismos de transducción operando en contacto con la rea­ planteamiento opuesto, o sea, aquel que establece que los ana­
lidad. En cambio, es perfectamente posible pensar en una má· lizadores de entradas, con una especificidad de dominio y un
quina cuyas computaciones fueran adecuadamente sensibles automatismo de funcionamiento relativamente rígidos {según
a los sucesos del entorno y que a la vez no presentara distin·
espero demostrar más adelante), son los prototipos primitivos
ción funcional alguna entre sistemas de entrada y sistemas cen·
de Jos sistemas psicológicos de inferencia. Desde esta perspec­
traJes. En términos generales, todo aquel que defienda esta
tiva, la evolución cognitiva habría procedido en dirección hada
arquitectura computacional deberá inevitablemente mostra rse
una paulatina liberación de ciertas clases de sistemas de solu­
de acuerdo con la distinción entre percepción y •'cognición".
ción de problemas de las constricciones bajo las cuales operan
Esta postura equivale a sostener que cierta clase de problemas los analizadores de entradas; dando así paso, en calidad de con­
computacionales de "identificación de objetos" (o, en térmi·
secución tardía, a capacidades inferenciale� comparativame�t�
nos más precisos, una clase de problemas computacionales independientes· de dominio que parecen intervenir e� las ac�IVI·
cuyas soluciones estriban en la recuperación de ciertas descrip· dades cognitivas superiores. {Véase RoZEN, 1976, qu1�n ��flen­
�ion�s de propiedades de objetos) se han •'desgajado " del de de manera llamativa la plausibilidad de esta descnpc1on de
amb1to general de las capacidades cognitivas entendida como la filogénesis cognitiva.)
s ·
u� �odo para pasar a depender de mecanism
os psicológicos En cualquier caso, la justificación del postulado de una clase
dlstmguibles en virtud de criterios funcionales. Según este mo­ funcionalmente distinguible de analizadores de entradas sepa­
delo, el análisis perceptivo no es, en rigor,
. una ca.tegoría del rada de Jos mecanismos cognitivos centrales debe, a la postre,
pensamiento. {No obstante, perm ítaseme advertir
de nuevo al descansar sobre dos clases de pruebas: primero, hay que de­
lector sobre el hecho de que la
identificación del procesamie�· mostrar que existen aspectos significativos que los analizadores
to de entrada con el de entra das. tienen en común; segundo, se debe demostrar que
análisis perceptivo es solamente aprOJ<I·
mada. De esta cuestión me compro hay aspectos relevantes en los que difieren de Jos procesos cog­
meto a ocuparme en breve.!
Dado que en principio existe nitivos en general. Me ocuparé de la segunda de estas tareas en
la posibilidad de que se pro­
duzca una continuidad la Cuarta Parte de este libro. Por el momento, voy a sostener
entre los mecanismos perceptivos y lOS
procesos cognitivos
superiores, nos vemos tentados a pregu ntar que la categoría definida según criterios funcionales que he
los mecanismos cognitivos 73
la modularidad de la rn(a funcional de
raxono
------ ------------------------ ----
---- �����

sistema de entrada. No obstante, al subrayar la


venido denominando sistema de entrada constituye·una "el desempeñe un entre el lenguaje y la percepción voy más
ional
natural" en lo que afecta a la construcción de una teoría ps·ase analogía func
hecho de que la comprensión de enunciados
lógica; que, en definitiva, hay muchas cosas que decir y allá del simple caso típico de proceso perceptivo.
verbales sea en sí misma un
�·
importantes, en t_orno a las propiedades comunes de l ¿s m eca.Y sistem as de entrada tienen por come­
nismos que intervienen en el análisis de las entradas sensoriales. Ya he señalado que los
ón transducida y ponerla a disposi­
S.m embargo, aun . qued a un punto preliminar por aclar� tido interpretar la informaci
y que en circunstancias normales
ante� de acome�er esta ta�ea. E 1 sostener que la categoría ción de los procesos centrales, la "disposición" (por
func1onal, conoc1�a como SIStemas de entrada, constituye una proporcio nan información acerca de
N) de los . estímulos dista­
clase natural, eqw��le a postular una taxonomía excéntrica de tomar prestado un término de G1sSO tipo? Bien sabe
un sistem a de este
los procesos �ogn1t1vos. Ya estoy viendo a muclios ,lectores les. lC(>mo puede funcionar que esta. De todos
ntas más difíc iles
arquear las ceJ?S asombrados. P orque si preguntamos . lcuál Dios que hay pocas pregu
pción, la respuesta
S?n los mecan�smos psicológicos que se supone actúan modos, supongo que, en el caso de la perce
nte: !a naturaleza
debería incorporar una teoría como la siguie
con�
fm de proporcionar Información acerca de Jos objetos distales viene determinada, de
del entorno en un formato adecuado para el procesamiento de Jos productos de Jos transductores
ter de la energ ía que incide
central?", la !e�puesta habrá de ser. "Jos sistemas perceptivos una forma pautada, por el carác .
trans ducto res Y a su vez, el carácter
,
Desde el punto de VIsta tradiCional de conside· sobre la superficie de los
más e/lengua¡e
incid e sobre la super ficie de los trans ductores
de la energía que.
.

rar estos fenom;nos, �s�a es una categoría en extremo singular. por la natur ale-
La taxonom 1a t��diCIOn�l podría describirse como sigue: de viene determinado, también de forma pautada, hay
dista l. Dado que
.
un lado, la percepc1on (la VISión la audición y demás)· de otro . za de la organización de la estimulación
a posib le inferi r pro­
�� pen�amiento Y el le�guaje ( l�s procesos representa�ionale$): regularidades de esta última clase, result
es a partir de
caracter representac1onal del lenguaje es evidente por sí solo piedades de la organizació11 de Jos estímulos distal
es de los prod uctos de los trans­
Y no �ongo en duda la importancia teórica del carácter repre: propiedades correspondient
mecanismos
ac1onal del pen�miento. [Muy al contrario, considero que ductores. Los analizadores de entradas son Jos
s.
qu e se ocupan de hacer esta clase de inferencia
��:
es el dat.o .esenc1al del que una teoría adecuada de las acti·
carac teris tico lo cons tituy e el agor itmo de Uliman
tude. s propos1c1onalés debería dar cuenta (vé.ase FoooR 1981a Un ejemplo
. mov imie ntos" en la per­
cap1tulo 7)] Sin �m.bargo, no estamos .Impelidos, naturalm en· (1979) para inferir "formas a partir de

'

sicio nes (por ejem plo, de rigi­


te a ad':ni tlr . · una unlca manera correcta de asignar mecanismOS cepción visual. Dadas ciertas supo
les suele n satisf acer, toda secu encia
pslcol. g os a las clases funcional.es. Lo que ahora estoy defe n· dez) que Jos estímulos dista
form acion es de la orga nizac ión de la ener gía
específica de trans
diend
� ��
que una taxonom fa diferente puede arrojar mucha rse de mod o fia­
luz e a d 0 de 10 que se trata, como ahora, es de evaluar cues· Que tienen lugar en la retina podrá interpreta
como
tione latlvas . a1 a modulandad.. ble com o un fenómeno originado por (y en consecuencia
�� espa cial de un obje to dista l de
V eamos pues cu?1 es,
' concretamente, la semejanza func10· un reflejo de) el desplazamiento
nism o que

nal entre los . mecanlsmos del lenguaje una forma tridimensiona l dete rmin ada. Un meca
. y los mecanismos per·
· ·

podr á infer ir
ceptivos e VIrtud de la cual ?mbos
cuentan co'mo "sistemas tenga acceso a los productos de los transductores
an (u otro equi va­
de entrad " Por un lado
esta el hecho evidente de que Jos esta forma ejecutando el algoritmo de Ullm
es
lente). Considero que la ejecución de tales computaciones

enunciados verbales. (e�to es,
·

las expresiones de sentencias u sistem as de entra da, y que la pe­


oraciones) s 0 e SI mlsm
s objetos de identificación percep· Precisamente la función de los
5' en que las
tiva, al igual e as
mon�anas, las tazas de café y Jos incendios. culiaridad del caso de Ullman reside principalmente
de form a unívo­
� � a gara ntiza n
Para entende n e Premisas de ISi infer enci a perc eptiv
as ignarle una
�� _ 1ado verbal es necesario seguramente
�un<:
escn��lon �structu.r_al , operación que for ma ca su conclusión.
mismo modo que
P arte de la computaclon de
la relac1on entre un caso y su tipa.j Tomemos ahora el caso del lenguaje. Del
Esta es' prec·lsamente, la clase los patrones de energía visual que alcan zan la retina se hallan
de función que cabe esperar que
oo_c_o�g -niit _ v_o_ s 75
� nal�d�e lo_s_m_e_�_n_is_m__
"/4
La modularidad de la men a fu:
f, �
11m : : oi �
n c: ______
__________
__
__

---
o_
lt
raxon -
efecto numerosas
do en la mi sm a categorfa presentan en ·
c�rrelaciona_dos, de forma c�mp!i.cada aunque regular, e . c
1n lu ·
1 es consecuencia .de
des comunes cuya poseston no
· · •

c1ertas proptedades de la organtzacton de los estímulos dist a n ro pie da


(Estimo que así es com o se def me
p homogeneidad funcional.

también lo están los patrones de energía auditiva que excites. clase de fenómenos que pos een n u m� ro­
la membrana del tímpano en los intercambios verbales Haan a clase natural: una el pun to de �1st a
comunes interesa_ntes des�e
��
p_�r supuesto, un� dífer�� cia � sencial: lo que asegura la c�rrel : sas propiedades piedad es q �e def ma n
de cualesqutera pro
cientí fico por encima

ctan entre la est1mulac1on v1sual y la cónfiguracíón estímul ' que nos ocupa, lo que_ los s1stem?
s de
En el cas o
distal son (a. grandes rasgos) las leyes de la reflectancia de dicha clase.) cio na­
ún, además de sus se�eJanzas fun
entrada tienen en com

luz. En camb�o. lo que asegura la corr.elació� entre los ejempla
se en una sola frase: los SIStem �
a de ent rad a
- estimular les puede- resumir

res de enunc1ados verbales y la conftguracton dist 1 parten aq�ellas pro ple ?ad es que
es (a grandes rasgos) una convención de veracidad. En el cs a a 50� módulos. A fortiori com fac ulta des verttcales. Los Sistemas de
más elemental esta convención se reduce a la proposiCión de que 0 son características de las lo
ostrarlo al menos, aquello en
. que es F so-1 o st· x es F. Dada la validez de esta con-
de x _s e dIce entrada son, así espero dem
v�nctón, e� posible inferir cómo es el mundo a partir de lo que q�e GALL tenía razón.. . -
n es una elaborac1on de este pos
.

ac1o
. .

otmos dec1r.12 Lo exp ues to a con t1nu los


ojeadas al estado act ual de
�atu_ralme�te, la información suministrada de e te modo no tulado, junto con ocasionales.
adv erti r desde aho:a que no todos_ los
datos empíricos. He de

es mfallble m. en el caso del lenguaje ni en el de la percepción. erdo c��m1go �cerca de cua� ;s
Con frecuencta el m_undo no es como aparenta ser. ni como la psicólogos se mostrarían de acu n
ia emp1nca. M1 argumentac1o
.
gente dtce que es. Sm e�bargo, no es menos cierto que los sis· el estado actual de la evidenc nio nes act u lme nte en
a las opi _ �
tema� �e entrada �� t1�nen por qué proporcionar verdades discurre anticipándose mucho de estas opm1ones). Por
cier tos Jug are s, en con tra
apod 1ct1cas para factlltar mformacíón de utilidad. De cualquier boga (y en
de ton:arse, en !? arte, como u �
.
�od�. f!l func10nam1ento_ consiguiente, este ejercici_o pue
de los sistemas de entrada no debería
dec1r: voy a tntentar descn­
Jdent1f1carse con la fijación de creencias. Nuestras creencias · experimento del pensamiento, es
esperar si el postulado de la
dependen de la eval�ación del aspecto que tienen las cosas o de bir el tipo de resultados que cabría a !os
o cierto en lo que respecta
1� que de ellas se dtce, a la luz de la irrformación previa de que modularidad se muestra com me d1da
s voy a sostener que, en la
�:� ponemos �cerca (entre otras cosas) del buen estado de nues- sistemas de entrada; ademá era l com -
os parecen ser en gen
.
percepcton o del grado de confianza que nos merecen en que se dispone de datos, ést
:� estras fuent �s de información . La fijación de las creencias es patibles con tales expectativas.
� tamente el tipo de fenómeno a que hago referencia al hablar
e procesos centrales típicos .
Es�o es todo lo_ que cabe decir, por el momento, sobre la
J
f 7 nza de f �nctones entre los sistemas 1 ingü ístico y percep·
�; �
· os dos strven para extraer información de la realidad y
co ·ttcar1 a en ·cm formato apropiado para que puedan acceder

a el a aqu�llos procesos centrales responsables de la fiJ·ación de
:
las creenctas Ahora b'ten, (Cab na anadtr algo mas para extrae r
· · - · ,

el má x. mo provecho de esta analogía? lQué se gana desde el


¡

punt VIsta de una teoría psicológica, postulando'una clase
·


func n de procesos percepttvos-y-lingüísticos? Evidentemen·

te la ra�ia de este gwso _ _
constste exclusivamente en comérselo.
Com vo a expo�er en breve, al emprender
� la tarea de cons·
truir un P�.lcologta que reconozca esta clase funcional como
/
una cate�ona natural, descubrimos que los procesos
que hemos
sistemas de entrada considerados como módulos 77
-------
L��----------------------------------------
TERCERA PARTE
generar hipótesis acerca d� l�s fu�ntes distales de la� esti­
rea de .
rnula ciones proximales. La espec1al1zac1on de estos mecanismos
estriba en constricciones que operan bien sobre el espectro de
información al que tienen acceso en el curso de la elaboración
de tales hipótesis, bien sobre la gama de propiedades de los ob­
jetos distales acerca de los �uales pueden versar tales hipótesis,
0 bien, como es de presumir que ocurra en la mayona de los
_
casos, sobre ambos.
Entre los candidatos que pueden formar parte de estos me­
canismos figuran, en lo que respecta a la visión, los mecanismos
LOS SISTEMAS DE ENTRA de percepción del color, los de análisis de la forma y los de
DA CONSIDERADOS
análisis de las relaciones espaciales tridimensionales.14 Asimis­
COMO MODULOS
mo, entre ellos pueden hallarse otros sistemas de orden supe­
rior, altamente específicos de ciertas tareas, relacionados con
el control visual de movimientos corporales o con el reconoci­
miento de rostros de congéneres. En el campo de la audición,
pueden citarse como candidatos a mecanismos especializados
/
E caráct�� modular de los
sistemas de entrada se define
.Jos sistemas computacionales encargados de asignar descrip­
mo f g� esJOn por parte de és�os de co­
todas o la mayoría de las
ciones gramaticales a los enunciados verbales percibidos, o
J
prop e . es que . se e�u
meraran a continuación. Si bien aquellos destinados a detectar la estructura melódica o rít­
:
otros s st�mas pslcolo _
glc_os que posean todas o la
existen mica de las sucesiones de sonidos; o también, en este mismo

/;¿��1:�� ��
estas mayoría de contexto, los que intervienen en el reconocimiento de las vo­
s, tos slstemas deberán asim!srri
rado o ser conside­ ces de nuestros congéneres. A decir verdad, se dispone de cier­
0bstante, una de las tes1
de este trabaJO. s fundamentales ta evidencia a favor de la especificidad de dominio de varios de
·

' es la q�e esta


blece que las propiedades en vir·
tud de 1as cuales los los sistemas que acabo de enumerar, aunque mi intención al pre­
-sistemas de entrad a son mod ·

aquéllas no compartid . ulares son sentar estos ejemplos no ha sido otra que poner de relieve el
as' en gene ra1, por 1os ..
vos centrales procesos cogn1t 1· grado de ·finura al que puede llegar la modularización de los
sistemas de entrada.
lCuáles son, entonces, los argumentos a favor: de la especifi­
111.1. los Sist
· emas de entrad cidad de dominio de los sistemas de entrada? Para empezar,
a son específicos de dominio
los sistemas de entrada pueden caracterizarse ipso fa cto por
, ' su éspecificidad de dominio en un sentido en el que los siste­
· E mpecemos por preguntamos
cuantos sistemas de entrada
h ay. A tenor de lo que se h mas computacionales en general no pueden. No obstante,· este
� trat a? o. hasta aquí, podría aven tu·
rar se como res
cad a "modo" s �
� :�� f
�na Clfr a_proxln:'a_a seis, a saber: uno por
Punto carece de interés y no pasa de ser una cuestión semánti­
ca; Supongamos, por ejemplo, que la función de los mecanis­
o perceptivo trad1c1onal
gusto' olfato) Y otro m' (oído vista tacto mos de la percepción visual es la de proyectar patrones trans­
. as para el lenguaje. Sin emb
' , •

no cuadra argo, esto


con la doctrrna q_u ducidos de excitación retiniana a fórmulas de un determinado
do��rina e vengo exponi_ endo. lo que esta
propone se aproxima Código central. De ah fse sigue la trivial conclusión de que su
zaclon de mucho más a la conceptua ·
GAL Supongo q ue li dominio computacional en tanto que mecanismos de la per­
L. _ dentro (y muy posiblement e a
través)u
de los od s cepción visual es específico con respecto a la clase de posibles
mecanismos co ;:: � �enseno-perceptivos tradicionales existe n
p u a clonales altamente Productos retinianos. De acuerdo con esto, si lo que hacen los
especializados en la ta· mec anismos de procesamiento del lenguaje es emparejar ejem-
como módulos 79
·stemas
de entrada considerados
78 La modularidad de lamen lOS SI
.

que los sistemas computacionales que �n�ra�


p�ares de enun�iados verbales con fórmulas centrales, sus dom¡. ante conclusión deel
n1os computa�1onale� en tanto que mecanismos de procesamie,.. en J·uego dura
análisis perceptivo del habla son dJstmtJ­
t
nte
to del.lengua1e habran de ser todas aquellas codificacio nes d
señ?les
ida en que operan únicamente sobre las
vo en la med os verb ales (Vease
��ticas que se iden tifican com o enun ciad
c?n: Y de forma Igualmente mon��ona, los meca�ismos psico.
enunc1�dos verba.les que los transductores auditivos produz� liad o, véa-
t�aERMAN y cols ER y GARRETT, 1974).
., 1 �67; para un estu d
. io más deta
.log1cos responsable� �e la percepc1on de vacas seran ipso tacto se FoboR, BEV
.. .
_ .
e�pec1f1cos de domm1o en tanto qué mecanismos de la percep. Los experimentos Haskins demuest
ran 1� espec1f1c1da?: de
adas pom�n�o de manl.fles­
c16n de vacas. dominio de los analizadores de entr u­
Ni ��e decir tiene que de simplezas como éstas no se sigue to que tan sólo
una clase relativamente restnng1da de estJm
nada u�1l. E� otras pal�bras, la modularidad de un sistema no los P,On e e mar cha . No obs­
los pueden accionar el botón
que . �
p_uede 1nfer.1r� _a part1r de esta noción tan trivial de especifi. e, hay otra s clas es de argu men tos �mp 1r1cos que _condu_c�n
tant
<;le los que mas serv1c1�
c1dad de domm1�.. �or ejemplo, resulta enteramente compati· al mismo tipo de conclusiones. Uno sí: si tenemos un domi­
a
ble con la espec1f1c1dad vacuna de la percepción de vacas el ha prestado a la ciencia co�nitiva dice _
que el reconocimiento de. las vacas venga determinado preci· os excé ntri CO -en tend iendo como tal un do­
nio de estímul _ un �orpus d�
vo requiere
s��nte por los mismos mecanismos responsa�les de la percep­ minio en doode el análisis percepti
cJon d�l �engua¡e,_ de los terremotos o de lo� bergantines de información cuya naturaleza y con teni do son espe c rf1cos de di­
rar que los procesos
t�es mastlles. Estas cua_tro clases de percepción podrían veri· cho dominio- resultará plausible conside
p eden verificarse �or
f1carse perfectamente b1en mediante· un único conjunto de fa· que tengan luQar sobre ese dominio ':' ales de propósito
cion
cultades horizontales. Por contraste, el concepto verdadera· mediación de unos sistemas computa s­
mente relevante de especificidad de dominio es la idea gallia· relativa me. n te espe cífic o. Si todo lo de "!'�s se '!'an�iene con
cula J n sera ma s o men os
·na de que existen mecanismos psfcológicos diferenciados tante, la plausibilidad de esta espe � <;> _ _
mm�o en cuest1on.
-facul!ades verticales- que corresponden a dominios estimu· proporcional a la excentricida� del d_o
C mparamos el pro­
lares diferenciados. Este último postulado es el que cuenta en El problema se verá con mas clan_d�d s1 <? es de la l_engua.
1o
ceso de percibir vacas con el de perc1b1r orac � o func1ona la
L�s pruebas que se aducen en defensa de la especificidad de
este momento.
A decir verdad, no teng o la men or idea de com
s, de acuerdo . con las
dom1�1o de un analizador de entradas pueden ser enormemen· perce pción de vacas, pero supongamo . cu_latiV _ ?, que
o prop ósit O espe
te var�adas. No es frecuente encontrarse con argumentos direc· formulaciones actuales y con mer
en los priOCI�IO� de
tos y, con d_emostraciones inapelables. Por ejemplo, los resul· emple amos una especie de métr_ica basa?a
Jr ue el recon_ocJmlen­
prototipo y semejanza. Esto q�1ere de� C!
_ e relieve la especificidad de
t�dos obtemdos por los investigadores de los laboratorios Has· _mecan1smo que
kms. h�n puesto i_nsistentemente d to perceptivo de vacas se efectua med1ante un
puta c1on ale � c_omo el
1 om1�10 de los Sistemas pe_rcept�vos responsables del análisis proporciona soluciones a problemas com x1_m1d_a� ,­
za -de "pro
onét1�o del habla �stos mvest1gadores sostienen que tales siguiente: lcuál es el grado de semejan ,
: En m1 opm1 �_n,
camsmos son d1stmtos de los que intervienen en el aná· entre el estímulo distal y el prototipo de vaca?
si éste es el modo en que se opera este
� .
ISJ� perceptivo de estímulos auditivos no verbales y sus ex· proceso, la percepc1on

eptivos d1s�mtos Y,
s que ?P_eran en
er��ntos ponen de manifiesto que el modo en qu� una seña l de vacas dependerá de los mismos mecanismo_
ena a un oyente depende, hasta extremos asombrosos' de
¡� su
una enorme variedad de dominios perc
· SI e 1 contexto acust1co md.1ca que el estímulo en cuestión es se halle orga_�Jzado en
en definitiva, en cualquier campo que
· · ·

0 no l!n enunciado verbal. Expresado a grandes rasgos la mis· torno a elementos prototípicós. Segú n esta concepc1on, no es
ma senal que se escucha com puta cio nal bastant� Q9neral
como el comienzo de una con;onante, difícil imaginar un sistema _

1u
cua�do el con exto especifica que el estímulo percibid es len· to 1po y u�a. metn_ca P�-
! o que, dada una especificación de un pro �
gua¡�, se perc1be como un "silbido" una "semivocal" cuando ra la evaluación de semejanzas en
cualqUier �omm1o arb1tr�n� . ......
• s aislado de la cadena hablada. De aquí se despren
de la impor· ' de perceptos, sea capaz de calcular las relac1on
es de prox \).,.
' IJl .Pó',�

'.. f U ,Íil. U,l . ·
'.,•t.
·��(IU"f'!:'-:
• •

.1:¡-
·
.. •
•· E lid[ Ji.
.
81
corno módulos
entra da considerados------------------- -----
rnas de--
!10 la m enr1
--=
La modularidad de ·1ste
LOSS=- ---- -------
- -----,-------
--------- --

como tales, incluidas las necesi­


dad relevantes dentro de un dominio dado. En resum en pa · · terca mbios comunicativos por
utores en dichos intercambi<:>s. Así,
ce plausible suponer que los pro_ced,irnientos para esti� a /� � ades de los interloc en cier ta ocas iÓn qu� ha_ v
distancia entre una en_ trada sensonal_y_ yn prototipo perceptiv � ejemplo, Pl:JTNAM (196
1)_ manifestó
aticales que obe dece n a que la ef1c ac1a
deben presenta: la m1sma estructura cor:nputaciónal con inde- transformaciones gram de
tiva . exig e la supresión de las partes redundantes _
pendencia del s1stema al que pertenezcan. comu nica lica­
·

alternativa más �vidente a esta s exp


Con _ _todo, es n:' ás que impr�bable que el reconocimiento los mensajes, etc.] La las
perceptiVO de ora�tones se e_fectue por medio de procedimien­ ciones consiste en sup oner que los universales repres�nt�n
siste ma de apre nd1 _ z a¡e del
tos como el descn_to en el parraf.o anterior, ya que los enuncia. manifestacic;mes peculiares de u�
c. a ract erís tico de-la esp� c1e humana. Ex1sten_d1ferentes
d�s verbales constituyen u� conj_unto, de estí!Tlu los muy excén­ Jenguaie
en que tales sistemas se
tncos. Todas las pruebas dlspomb!es,.apu'ntan a la id�a de que propuestas relativa$ al mod o pe,culiar
. tenor de estas explicaciones,
las �omputacto�es que los mecamsfl':IOS de reconocimiento de encuentran· preprogramados. A\
orac1ones efect�an deben _hallarse estrechamente sintonizadas se da por sentado que
los mecanismos .de aprendizaje del len�
y opera� t�n sólo en aquellos
con _un compleJ? d� propiedades estimulares privativas de las guaje "conocen" los u�iversales
stncc1ones (Véase al res-
oract?nes. En termtno� �enerales, la idea es que la estructura dominios en que se satisfacen sus con .
d�l ststema �e reconoc1m1ento de_ oraciones responde a las pro­ pecto la revisión de PI\IKER, 197 9). .
r q�� algo pare c1<:�o
�os, cabe con clui
Pi_ edades u�1ve;s�les del lengua¡e y que, por consiguien.te, el Por paridad .de argumen
_la percepc10n ?el lenguaJe.
Sistema a�tua untcamente en aquellos dominios que exhiban podrá deci.rs,e de tos mecantsmos de
Sistema perceptiVO actu�mte
estas propiedades. En particul.�r, es presumible que el
·

1 modo en gue lo� unlv�r­


�o creo e_ quivocar�e al pensar que esta ínea de argumen· tenga acc�so a información acerca del
ua a la que se aplique dlch o_s ls­
ta�1ón es b1en conoc1da; _ La argumentación procede de la sí· sales se materializan en la leng
namiento es la conslde­
gu1ent� manera: cons1derese la clase de lenguas humanas no­ tema El resultado de esta 1 fnea de razo
para una lengua incorpora
mológJcamente posibles. Hay pruebas de que esta clase consti· ració� de qu� el sistema perceptivo
que caen dentro de s� �o­
t�ye u� �ubconJunto bastante reducido de los sistemas lingüís· una el�borada teoría de los objetos
rada en forma d e gramat1ca
ttcos log1camen_t e_ posibles. En concreto, las lenguas humanas minio· tal vez una teoría estructu
ces de reconocími�nto
q e pueden e�1st1r <;fesde el punto de vis� nomológico conr de la 'tengua. En consecuenci�, el pro_ �.
� la aph cac1on _ d e esa teona al
. P nden . tan solo �quellas que satisfagan un conjunto de gene· perceptivo se co.ntempla com�
(El lector mteresado P��d_e
r� rlzac _ 10nes ,(contmgentes) conocidas como "universales lin- análisis de las entradas perceptivas.
gu. ( StJcos" recientes sobre el analls1s
. . Una forma de averiguar algo acerca de cuáles son consultar Jos siguientes trabajos más
K PLAN Y. 8RESNAN, 1981;
lo
1 s u mversales ¡·mgu.. 1st1cos consiste en examinar y compara r del lenguaje natural: MARcus, 1977; A
� s enfoques, diver�entes
· · ·

gu hurnan?s vivas (francés, inglés, urdú o cualquier otra) y FRAZIER y FoooR, 1978. Todos esto
c� :� propósito de determinar cuáles son . en otr os aspectos, operan dentro del
mar co de referencia me-
las propiedades
co ':'" nes a todas ellas. Buena parte de la investigaci
gü s � ón en lin· todológico que acabo de esbozar.) . �. de los univ
c1on
.
er-
o que la sat1 sfac
duran�� los últimos veinticinco años ha seguido esta En resumidas cuentas dad
��
est a� . 9 ia, hab1endose propuesto una variedad de cand'tdatos '
sales es, supuestamente, una propiedad �
q e dist ingu e a las
nto
or
mas
�­
a untversales_ 1' mg� 1st1cos, est! mul ares , cu� .
1 ··, · tanto en el campo de la fonología ciones del lenguaje de otros dominios los un1v ersa le� ,
·como en a stntax1s teon a de
elaborada y compleja resulte ser la
No parece prob.able que 1 exc éntr ico será el dom inio estimular del _reconoci­
a ex1stenc1a de estos universales t
tan o más
se deba . ha observado antenormente,
miento de oraciones. Y, según se
·

lemente
.

al_ a_zar, o que puedan ser explicados ape·


landa a !��� _ estimular, tanto más
1 da_des h1stoncas entre las lenguas que los comp ar· cuanto más excéntrico sea un dominio
ten 0 eua esq�lera un. !'flecanismo de pro­
factores pragmáticos que contribuyen a dar plausible resultará especular que existe
forma a los Siste put ac1on. Co.ncretamente,
'
mas de comun1c · �c1on.
· [Por factores pragmá· pósito específico destinado a su com
. ticos entiend cóm o un mecantsmo que cla-
es en verdad difícil comprender
·

· o aquellos que se ref1eren a las propiedades de los


83
o módulos
82 La modularidad de la mente LOS sist
emas de ent
rada considerados com

excéntrica,
gran cantidad de información
_.

sifica �stímulos en f_unción de su distancia con re ecto a n quiere el empleo de dispuesto a postular una facultad ajedre­
ece
prototrpo pu�de servrr para reconocer oraciones E tp u
rnterrogan. aunque. nadie par i nadie. En este particular, es de interés se­
císti ca. (Bu eno , artificial
t� �omputacronal que cabe plantearse en mat�ria . de recono­ ientes avances en inteligencia a, a ra íz
cas
_ on ñal ar que los má s -rec
crmrento de oraci�nes no parece ser "lcuál es la _drstancra c han producido, en buena me
did
respecto al prototrp
. o más cerc:ano">. srno" . m ás bren 1 '' t·d; qué aplicada al ajedrez se soporte físico especializado . Y, dicho
un
manera � _aplrca la teoría del JenguaJ·e al anál"rsrs · de estrmulo de la utilización de es una capacidad cognitiva que engendra
. pas o, el aje dre z ema
que percrbrmos?" sea de ser un buen candidato a sist
Existen con toda probabilidad nu�e o s ?lases ��dominios prodigi os; así pues, podríamis criterios, al menos sí según los

estimulares relativamente excéntJricos �� ecr_r, defrnrdos como modular, si. no conforme� considero suficiente apuntar que
,
aquellos cuyo análisis erce trvo req��ere rnforma�ió� alta- de GALL .) Por el momentp ad caracteriza a muchos sistemas
'

a pro bab itld


mente específica del do�ini¿en c s�ro�. _L� organ_r�acr?, n �e lo que con tod
re dominios excéntricos, pue
sto
1� percepción de oraciones en funci
Ó�
e : a rn orm�cr :m �rntac­ modulares es que operan $objustifica la modularización de un
���a fonológica no agota Jos osibl
PA , es eJemplos,
_

n r srqurera ci­ que uno de Jos motivos que ones que ejecuta son idiosincrási­
_ sistema es que las computaci justifica la inferencia inversa -de
'Y
nendonos al caso del lenguaje sr por crtar un ejemplo más,
.
con frecuencia Y no sin razón se p �opone que los procesos res­ cas. En cambio, lo único, que a la modularidad del sistema- es
ponsables. del reconocí miento de fon�s . deben tener acceso a la excentricidad del dominioemas especializados para tareas es­
un modelo interno de la estructura �!srca del aparato vocal. la máxima que prescribe sist transparente en este sentido es
s
El argumento de quienes defien?en est a postura establece que pecializadas. La situación má un mecanismo que opera sobre
e de
hay una diversidad de consta las tn l a percepción ?e1 habla aquella en la que se dispon vez es modular según criterios in­
la
�� un· dominio excéntrico y a con ­
que. parecen ejercer precisame e e e fec�o de_ correg1r las dis­ est e cas o, la excentricidad del dominio du­
tors1ones que se producen a , causa de la rnercla que se origina dependientes . En idad del procesador y la mo
en el aparato vocal cuando e��e �es�onde a las intenciones fo­ fiere racionalidad a la modular ta cierto punto, para explicar
has
laridad del procesador sirve, mi-
néticas del hablante Si esta , lpotesls es verdadera, el recono­
for ma se hac e po sib le la computación eficaz de do
cimiento de fonos �e hall�r.a eJtrechamente sintonizado con de qué
los mecanismos de producclon- el habla (véase nota 13). Una nios excéntricos.
yez_ más, actividades eo putaclonales de elevada precisión son
tndlcio de la existenc· � rocesadores de propósito específi­ entrada es
.
co. Se podrían plant �:r :/gum_entos analogos en otros modos 111.2. El funcionamiento
de los sistemas de
perceptivos Los rostr por �Jemplo, son serios candidatos a obligatorio
.
estímulos. excéntrico vease N 19 9 1970; CAREY 1978) ­
cepción de un enunciado ver
c '·
t
y, como señalé anterfor men�e, Iel't_ra�ajo 6 ,
de_ULLMAN da credi: No hay manera de evitar la per o tal enunciado, del mismo
b�Jidad a la idea de que el reconocimiento v1sual de formas tri· bal (de una lengua conocida) com de es­
- percibir una configuración
dimensionales se 11 eva a cabo med·la te Sistemas
� · srntonizados mo do que no se puede evitar junto de objetos distribuidos
a 1as características exee.ntrr s de crertas clases especiales de tímulos visuales como un con mismo puede decirse, mutatis
transformaciones espac·la ,es r � .
191das. en el espacio tridimensional. Lo s perceptivos. Así, por ejem­
tantes modo
.

Desde nuestro punto de V. St 1a preg�nta crucial que debe- mutandis, de los res timos cuando
�os plan tearnos en todos lfs_eJ empl �s Citados es la siguiente:
I �, plo, no se puede evi tar percibir aquello que sen algo como la
dedos por encima de
�h as�a qué punto es válida a ferencla de la excentricidad del
.�� _ deslizamos la punta de los firiéndose al reconocimient
o de
Of!11nr_o estimular a la e��clf:cldad de los mecanismos psico­ superficie de un objeto.ts Re LER ( 1 81) señalaron que "...in-
lógicos correspondientes y TY
palabras, MARSLEN .WtLSON centren su atención en
9
�r 0. que a �-� respecta, el entusias-. eto s que
;.o por estas inferencia� n s los suj
cluso cuando se pide a onéticas de la entrada sensorial, no
que
rstan mucho de ser apod íct lncond�clonal; es evidente las propiedades acústico-f
�rcas. El aJedrez, por ejemplo, re-
84 La modularid ad de de entrada corlsiderados como módulos 85
.::.::_r_ s ' stem as
---------- ----------- -...:. .:: "•e
l a me
:::�
L� • �- ------ ----- ---- ----- -----
---

son c�paces de evit�r la identifi cación de las palabras que ión del lenguaje, es esta última,·según se desprende de cierto
_ _ la in.
tewan. Esto 1mp1Jca que el t1po de o�eraciones de proces �úmero de resultados que ponen de manifiesto niveles_ relati­
.
m1ent? que se o�servan en el reconoc1m1ento auditivo a.
de pala. vamente . eleva,dos de procesamiento del canal no atendido en
bras v1enen med1adas por procesos automáticos que se
aplica0 tareas de escucha-dicótica ( lACKNER Y. GARRETT, 1973; CoA­
de forma obligatoria . . . " (pág. 327).
TEEN y Wooo, 1972; Lew1s , 1970). Pero dado que los resulta­ .
El hecho de��ue los sistema� de entrada se vean
mente constremdos a operar Siempre que puedan
manifiesta­ dos experimentales en esta área no son concluyentes, tan solo
hacerlo podemos avanzar una in�e��retación más bien co.nservad�ra de
cuando uno repara en ello,_cie�tamente extraordinario.
t1_do general, todo �rece md1c ar que las relaciones En
. see�: los mismos a saber: el anal1s1s de la entrada sensonal es obligato­
computa­ rio en tantb en cuanto. proporciona la única vía a través de la cual
CIO�ales en la� que Intervienen Jos sistemas
dec1r, las relac1ones entre los productos de
de entrada -es los productos de los transductor�s pueden acceder a los procesos
!os transductores centrales; si la información transducida ha de afectar al pensa­
y los pe�ceptos- son bastante remotas. Así,
por ejemplo según miento, en alguna medida, tan sólo podrá hacerlo a través de
las teor�as en uso, h_ace falt a un procesamie ,
nto sumame�te ela­ las computaciones que los sistemas de entrada efectuan.
borado para �onvert1r 1� representación
de un estímulo proximal En este punto, estimo necesario hacer una pequeña adver­
que �roporc1ona la rettna, en una repr
esentación de los estímu­ tencia. Según parece, los pintores aprenden en parte a desmon­
los distales en fo�ma de conjunto de
obje tos en el espacio.t6 y sin tar las constancias perceptivas con el fin de ver el mundo de un
embargo, esta_ VIsto que no tenemos
más remedio que asumir modo semejante a como aparece presentado en la retina, esto
�a carga computacional siempre
que se nos ofrece la oportu­ es como una extensión bidimensional de discontinuidades cro­
nidad de hacerlo. En resumen
, el funcionamiento de los siste­
: � s d entrada parece ser, en este
aspecto, radicalmente insen·
máticas que varían en el tiempo. También se afirma que se
1 carácter_ de nuest�as necesidade puede enseñar a los fonéiicos a oír su lengua como algo pare­
��
el h la co�o SI fuera rUid s. No podemos percibir
o por mucho que nos empeñe
cido a una cadena de sonidos, es decir, algo así como lo que se
L que SI po�emos, nat mos. supone que las' terminaciones del nervio auditivo codi!i�an.
d uralmente, decidir es no percibi

caete mm ado est1mu
lo en absoluto o sea no aten r un (Sea como fuere, las pruebas emp(ricas de que los fonet1cos
sos re 1evant ·
es -es der 11 En los realmente hacen esto son eq'uívocas; véase, por ejemplo, LIE­
d�c1r, cuando esto se realiza sin des
un tra sd1 uctor, co'!lo activar BERMA N, 1965). De todos modos, dudo que pueda darse crédi­
· ' ' ·

o
fd os � hacemos, por ejemplo,' al tap
atender' a
�: strategla más eficaz es alg arn
o tortuosa: evitamos
os los to a estas reducciones metodológicas, altamente especializadas,
en tanto que contraejemplos a la idea general de qu . e los proce­
e concentrarnos en Y, con
chamos la dif i���� lo cual aprove­ sos de entrada son obligatorios. Por un lado, precisamente por
. que supqne el concentrarnos
una cosa a �� / : en más de su naturaleza altamente especializada, pueden decirnos muy po­
1 mpo Es POSible que, cua
tiene éxito d ndo esta estrategia co acerca del carácter del procesamiento perceptivo normal.
s
"desco nect�do ! ema e entrada no atendido quede en efecto Por otro ·resulta tendencioso -y posiblemente erróneo- suponer
" < en_ cu_yo caso tendremo
una manera s que admitir que de que lo q�e los pintores y los fonéticos aprenden consista en lograr
iéJ< WICkl_ana''*, se ha
l untar io del conseguido un control'vo­
de sus circu nc·1
f t �7: mlen_to de un sistema de ent
rada a través
un acceso al producto de los transductores en bruto. Al men�s
tan plausible como esto puede ser el supuesto de que lo que di­
itos er� atlvamen�e, puede que los sist
entrada no emas de chos profesionales aprenden es el modo de "corregir" represen­
aten.
acceso a cier di dos Sigan func1onando hab iendo perdido el tacio nes interpretadas perceptivamente, de manera que q�e�en
el almacena tos procesos _c�ntrales (aquellos que median en
· .
compensados los efectos de la constancia. Desde esta ulttma
cación más sumlmstro de informaci
·

����f�1/ al menos en lo que respecta


ón). La expli- pers pectiva, "ver el campo visual" u "� ir .la cadena hablada"
' a la percep- son consecuciones perceptivas supersoflsttcadas. Desconozco
cuál de las dos explicaciones es la correcta, aunque no cabe du­
da de que se trata de una cuestión emp frica que no debe ser
"EPite
ca a tOd
0 0
v
�tler ·r ado del
1 que se caract apellido
5 d e un conocd .
n Personaje de Dícken Se Prejuzgada.
eriza POr u s. apli·
sencr llt:l V ycnerosrda<J
(N. d�l T.)

d Di Q_jZJ
'

86
La modularidad de
la me
0(! Loss•· stemas
de entrada considerados como módulos--
�::::���------------------ -- --------------87-
-

par­
Encualquier caso, dejand� ?e lado los l. ogros ta� especializa.
eionales
centrales. La sofisticación intelectual consiste, en
contr ol de mane ra que nos
dos de los pintores y los fonet1cos, los sujetos sencillamente no n la capacidad de ejerce r ese
ven el mundo según lo proyecta la retina y no tienen práctica. ivos -en una palab ra,
�e, �
c1· ite la satisfacción de nuest ros objet
parte
. Por el
men te acceso a la acústica de los enunciados verbales de las len. d una forma que nos permit� llegar a algun?

guas que hablan. (Todos sabemos cómo suenan el sueco y el , los proce sos perce pttv � s ope �� n seg � n parece� que­
contrario ton los mter �ses m �e­
chino, pero ¿cómo suena el inglés*?) En este aspecto (y tam. derac
rárnoslo o no, sin tomar en const podtd o. evttar
bién en otros, o al menos así espero demostrarlo) los mecanis· s como "no he
diatos del sujeto. Frases hecha cta �na
mos de entrada se hallan próximos a la condición que suele expre san con harta f ecuen
éscu char lo que decías" �
no solo
atribuirse a los reflejos: se disparan automáticamente ante los es precisamen te lo q e se dtce, Y
verdad literal. Y �
estímulos con los que operan. Esto es tan cierto de los meca· e escuc har.
lo que se pronuncia, lo que no puede �vttars
nismos de comprensión del lenguaje como de los tradicional·
mente denominados sistemas perceptivos.
No �rece necesario señalar que todo lo anterior no es .igual·
·�ente c1ert<;> �� los procesos cognitivos no perceptivos. El aba­ JI 1.3. E 1 acceso desde el procesador .central a las
representaciones mentales que los Sistem
niCO de pos1b11ldades es muy reducido en lo que respecta a las as de
formas de representar los objetos de la percepción pero se entrad a comp utan es sólo limitado
abre en toda su extensión cuando se ·trata de la man�ra de re·
P�?sentar los objetos del pensamiento. Al margen de la percep· las oper�­
Vale la pena distinguir el postulado según el cual,
c1on, la forma de explotar nuestros recursos cognitivos está, as (no nos qued a mas remediO
por lo ge�era_t supedttada a las necesidades del sujeto. He aquí ciones de entrada son obligatori
de una oraci ón co o tal) � el po�tu­

algunos ej.erclctos que recomendamos a todo lector que se sien· que percibir el enunciado '!' .
se mtermve­
lado que establece que lo que podría deno�mnar
.

,
ta con antmo de hacerlos: piense en Hamlet como si fuese una n, por �u�rza,
obra. d� venganza, como un típico producto de la sensibilidad les" de representación de la entrad� se�sonal s�
solo perc1b1�os
man1enst�, como. un� obra pensada para ser taquillera, como relativamente inaccesibles a la conc1enc1a. �'?
na o_r c1on como tal, smo
un pa��l maproptado para Greta Garbo. Piense obligatoriamente un enunciado de u. � ,
mos
en dieciseis ma· apro xrma cton , lo pode
neras dtferentes de usar un ladrillo. Piense en que. además, en una primera solo
un enunciado percibir de esa manera. . . s, puesto que,
como ."Toda la Gali � halla dividida en tres
. ? partes'' como si
!�era un objeto acusttco . Y ahora intente oír el enunciado Esta consideración no está exenta de mter�
es que efe�­
Tod� la Gali.a se halla dividida en tres partes' según todas las teorías en uso, las computacion
' como un objet o aracted�t•­
. _ t1co.
acus Advierta la diferencia túan los sistemas de entrada proceden de m?�? ?
co mediante la asignación de una serie de � a alls1s mter �ed1os
1 Sin 9uda hay ciertos límites·a la libertad de que p�en s� n de o�ac 1o�es,
a mantpular de forma racion disfrutamos de la estimulación proximal. La com � ,
al las capacidades representado· sólo una odlft cact? n acu � t1 ca, smo
r ale � der pensamiento. Si los freudianos por ejemplo, implica no � . co Y de
Y �� � �
0 c1en;o, el contro
están efe.ctivamente en
l del pensamiento es más obligatorio -por también la recuperación del contenidO fonétiCO n a on­
no d�ctr obse ivo- de lo que la forma sintáctica. Según parece, en el. c�so de la vtsto c:
� el no iniciado supone. Sin emba r· m rento de una con� tgu­
go, Slg�e. habtendo con toda tece un oroceso análogo; así, el reconocJ a­
seguridad diferencias cuantitati· ejem plp una- bote lla� nclm
va� . Uttllzando el lengu ración distal de objetos, como por la
aje de los especialistas en informática -hab itaci ó proc ede . m � d1an te
extste "contro 1 ejec · . ' de-una-mesa-en-un-r:incón-de-la �
· uttvo, sobre las capacidades represent a· m�na res (en
recuperación de una serie de representacton�s prelt
enci as visua les y bos q. u eJOS prev ros, entre
términos de frecu . _ de las P ?pu stas
c otras cosas. El lector encontrará una revts ton � �
: �� es 0. �� io, el autor refiere a la dificultad que todo hablante-oyente
tien
se

'"�''"·· m.·�.7i-.)' •ooido• "' '" pmpio ''"'"' "' ' O<>mo �· P•<olbido "'
l
t más recientes acerca de Jos interniveles de represen
taCIOn VISUal
en ZucKER. 1981).
89
considerados com o módulos
La modularidad de la as d e entrada �---------------------------------
88 rnen�e LOSS·IStem
�:::: ::�� �
-.--

El aspecto que quiero des�acar es que el sujet.o no. tiene r tu reloj y decirme qué hora es?
E: ¿Me harías el favor de mira
idéntico acceso a t_odos estos mveles ascendentes de represent S: (Lo hace.) . . . .
ción -al menos. SI tomamos como criterio de accesibilidad � ahor a, sin volv er a mira r el relo J, d1m e que forma tienen
E: y
posibilidad de disponer de un suministro explícito de la infor� los números de la esfera. .
. mación que estas representaciones encierran. De hecho como s: (El interlocutor se muestra
desconcertado y perplejo).
señalé anteriormente, los niveles inferiores (los que se' hallan (Véase MORTON, 1967.)
más próximos a los produc.tos de los transductores) parecen
en esta exp.eriencia es que la
ser completamente macces1bles para cualquier propósito. La Lo que se pone de manifiesto
forma de los nu�eros es segura­ ·
. norma e�, qu� aun cuan_d o el proce�amiento perceptivo pro­ información visual sobre l a
_ arnba, (cada n1vel de representación a, aunque se p1erde cuando hay
ceda de aba¡o hac1a del mente registrada al mirar la hor terior. Lo que se recuerda es
pos
estímulo analizado se halla relacionado de un modo más abs­ que acceder a ella para un uso
de las man illas des provista de una forma corre�­
tracto con los productos de los transdu�tores que el inmedia­ una posición _ os en los que resulta dl­
ec1d
tamente precedente), el acceso se verific¡J de arriba hacia abajo pondiente. Existen otros casos par
la que acab� de habl�� lle yaba
(cuanto más se aleja uno de los productos de los transductores f ícil recordar si la persona con
tante_, la mformac1on_ v1sual
tanto �ás accesible� �e hacen las representaciones recuperada� barba (o bigote, o gafas). No obs
ba t1ene que ser registrad�
a los Sistemas cogn1t1vos centrales presumiblemente responsa· que especifica la· existencia de bar e un rostro barbudo..casi
noc
bies del conocimiento consciente). y procesada siempre que se reco
Una primera aproximación plausiole al problema es la que a cóm o se hall an agru padas las letras Y l�s nume­
nadie recuerd uti !icemos esta mforma­
que
establece que ta� sól� aquellas representaciones que constitu· ros en el disco de un teléfono*, aun ada. N ICK�RSON Y AoAM s
llam
van las _ secuenc1as fmales del procesamiento de las entradas ción cada vez que hacemos una
que las personas no solo se muestran
perceptiva� se . �allan entera y libremente a disposición .de los (1979) han demostrado
nte una mo�eda de _un cen­
pr�cesos cogn 1t1vos que dan origen a la determinación volun· incapaces de describir correcta�e
que ademas no ac1er_tan a
tana _del comportamiento manifiesto. Esta organización de las tavo con la efigie de Lincoln, smo neda entre un con¡unto
a mo
relac1ones de accesibilidad es lo bastante razonable siempre y señalar un dibujo correcto de dich
c�ando se asu�, por. una pa!�e, que las capacidades computa· de diseños a todas luces falsos. .
� 1onales de lo� Sistemas cogmt1vos centrales no son inextingui· el caso del len gua je se dan situaciones muy semeJantes.
En
1es en su apt1tud de atender a la información relevante y por demostrar 9ue los detalles
Resulta por ej�mplo, muy sencillo
palabras) -�e p1erden a l�s po­
otra,. que son los productos relativamente abstractos deÍ p;oce· de la si�taxis (o de la elección de
�� len�<? de entrada los que recogen la mayor parte d e la in· cos instantes de escuchar una frase,
reten1endo� tan sol� el
� aca bo de dec1r que se pier­
5 n:'?Cion que puede resultamos de interés. Ya apunté en la sentido general de la misma. (lQué
la sintaxis o los_ detalles
· ecc,�n _11 L2 que el funcionamiento de lps sistemas de entrada de en seguida? lEran los detal_les de _

es r _a t1vam ;nte insensible a las necesidades del sujeto. En
sintácticos?) Con todo, resulta mc
onceb1ble que esta mforma­
ca 10• segun la presente explicación la disposició r en el curso del p�o�so
t ó� n arquitec· ción no quede registrada en algún _ l uga
nlca que regu 1 a 1os mtercamb1os de mformac1on entre los dentro_ de u_nos l 1m1��s,
de comprensión, e incluso es posible_,,
· · ' • "

�� �
sist as e entrada Y otros mecanismos cognitivos
cier _ sí refleja aumentar la capacidad de recuperac1o
n de _dicha mforma?1<?n
_1nstrucc1�n que se �dmmls­
a pectos de los mtereses permanentes del organismo. a base de manipular las variables de
���� �
sugestivos expenmentos
tran al sujeto. (Véanse al respecto los
A e que l_ a gen�ralizació_n acerca de la relativa inac·
cesibi e los niveles mtermed1os del análisis de la entrada
sensorial e� meramente a roximat de SACHS, 1967 y WANNEA, 1968.)
iva, hay un buen número de

considera ones ane dot1cas , p Y exper�mentales
su favor a � que hablan en � fono en el Reino Unid
o. EE.UU. y o�ros pais
es combinan
*Los dis os de telé ón de tres letras por
Y, .P0� ejemplo, un conoc1do juego psicológico que las letras del alfabeto con los núm
eros 1 a o. en una prop orci
discu rre ·de la s1gwente man
era: Cada número.
91
rad os como módulos
La modularidad de la as de entrada conside
90
mente 1.os sistem

menos parte de
·

inan su valor alfabético. (Al


--

Esta clase de ejemplos hace que ar �lausl_·ble la Idea de iones que· determ antes del valor
·

formal tiene que ser reg istr ada


aci ón
.

que la relativa inaccesibilidad de lo�ni�!f:s m fen�res del aná. inf orm


e éste depende de aquélla.) Enfor cualquier ca­
e
la dad o qu
lisis de la entrada sensorial se debe al menos p�rcl_almente, al alfa bét ico , la ma puedan
modo en que se lleva a cabo la asi 'nación de pnon�ades en la so el hecho
de que las representacionesede disposi·
transferencia de representaciones cfesde una memona relativa. pr�vocar respuestas vol untarias indica qu se hallan a per íodo
centrales en cierto mo me nto del
me�te a corto plazo hasta otra relativamente a l argo plazo.�a ción de tos procesoshalla expuesto al estímulo. Y esto, a su vez,
La Idea es que sólo s e almacenan aquellas ;e presentaciones de en que el
sujeto se tipográfi­
orden superior, en tanto que las preced. en es se descartan tan ind icio de que la ina ccesibilidad de la información o
alfabética en la recuperación a larg
pronto como los subsistemas d �� alt �dor de �ntr�das ex­ ca en comparación conmálas del modo en que se organiza la me­
es

trae� de ellas la información rele�a e � l ho en termmos más plazo,debe .depender dad intrínseca de las representaciones de
precisos, las representaciones intermed'las � � la .entrada senso­ moria que de la opaci procesos ·de orden superior. Parece,
rial se retienen en la memoria cuand<:> no se d��cart�n, a ex· orden inferior para losreferidos, la razón por la que los niveles
pensas de un costo adicional de' memona o atenclon,Siendo es· pues, que en los casos la entrada sensorial no se hallan dis­
ta sobrecarga de acceso in terno un rasgo prototípjco de los inferiores del análisis de o en el modo peculiar en que los sub·
sistemas modulares ponibles, reside sobre tod de entrada se interrelacionan con
Sin embargo éste es sólo sp cto del problema. Obsér· sistemas de los procesadoresNo se trata tanto de que la infor­
vese, por ejemplo que en tar�a� � � fas que se reduc�.al míni· los sistemas de la memoria. mo de que simplemente no puede
�o la demanda .de memoria m edlante la comparación de es· mación sea inconsciente,co CROWDER y MoRTON, 1969).
tJmulos presentados simul á t �:ar;ente, -��s respuesta� sen�ibles recordarse (véase tambien bab le que esto sea todo lo que pulisi eda
a. propiedades estimulares q . ? manl Jestan en n1veles rela· No obstante,no es pro ad de los interniveles del aná s
t1vamente bajos de re resenta�Jon suele_n ser más rápidas que decirse sobre la inaccesibilid según se observó ant eri orm ent e,
las respuestas referent�s a ropledades vmculadas a representa· de las entradas. Por un lado, ore s de la representación del nci estí­
ciones de orden superior �.n este caso, pues,la ordenación de alguno$ de los niveles inf eri cie a.
ple tam ent e inacce sib les a la con
la accesibilidad relativa �s � par ece n ser com de
�a a la _9Ue anter!orm�nte de­ mu lo el propósito (salvo en cas os
nominé_ ''de arriba hacia a �;e; . C�>nsldero de lnteres hacer Sea cual fuere la situación ysujeto), es imposible elicitar res­
adiestramiento expreso deln sensibles de modo selectivo a dis­
J.
una d1gresión con el fin de revisar Ciertos hallazgos relevantes
·

a este respepto. puestas voluntarias que sea éticas (o, en el caso de la vis ión,
El paradigma experimental el' �ICO que v_oy a describir se de- tinciones lingüísticas subfon retiniana de ob jet os dis tal es),
be a PosNER ( 1978) En él se pe�la a los suJetos que respondie· a parámetros de la proyecciónido ent os teó ricos pa ra
·

ran ''sí" a la. apari�ión de pa es d le�r�� presen tados visual- s fundam


aun cuando dispongamos deónsól1ingü ística debe ser registrada en .
mente cuando éstas fueran � tJ� graflca (t,t;T,T) o bien suponer que esta informaci del procesamiento lingüístico (/vi­
béticamente idénticas (t ,f,��). �f resu ltado fue que cuan·
alfa algún momento del curso os teóricos: así, con frecuencia se
do las letras de un a � presentab�n' ' de modo simultáneo la sual). Y no sólo fundament ento de
respuesta a los pareid� tra_s alfabé_ttcamen.te idénticas que� la puede demostrar que
ciertos aspectos del
comportami
vez fueran idéntica .e t a � a era má_s rápida que la res· las personas son sensibles
a información de la que
no se tie ne

uesta a los pares de l�t��s �)f�� t. �car:nente


�as : Jguales pero distin- conciencia.
conocido resultado obtenido en el
en su tipografía. Es te efecto dlsmtnuía de forma asintótica Por ejemplo, según un hab la, ciertos enunciados de po sílabas
cuando las letras eran presenta . das secuencla¡mente Y se incre- área de la psicof ísic a del im rtan­
mentaba el intervalo interest1mu 1ar.
·

, pese a la existencia de
pueden no llegar a distinguirsetur
. Este fenomeno puede tn terpr�!arse (de forma no obligato· tes diferencias en su estruc cas a acústica, siemp re v cua ndo
dif e­
r�a) aduciendo ue 1 r e ntac on que especifica la . En cambio , cua nd o las
forma ff­
·

l fonéti
ati vo s tie ne n un
·

Slca del estí mu� re�ib��� :: computa


tales diferencias sean sub
c términos cu an tit
antes que las representa- rencias acústicas idénti as en
LOS sistemas de entrada con�iderados como módulos
92
93

dval�r de con.tras!e, seg ú� �a t�rminologfa de Jos lingüis _..,. ve� que ésta haya atravesado los analizadores de entradas.
ectr, cuando s�na1a_n d_tst�nctones entre fonos- al su'etotas una

sulta muy sencillO OISCrtmtnar entre ellas· así


sucede Jpor e.e
le re. Esto equivale a decir que los procesos centrales sólo habrán de
acceder libremente a los productos de los procesadores percep­

o
·pr cuando discriminam " "
. os ba de
pa :.
En resume
r m-
' n parece tivos, en tanto que los interniveles del procesamiento percepti­
que h. ay una constan�ta perceptiva en fun
" .'

'
cionamiento que d vo habrán de permanecer opacos a-los sistemas cognitivos supe­
terrnma, en una amplta gama de casos
f
ren�tas acus teas que posean valor ling ' que so'lo a que11 as dtfe
. e- rio res. Esta es, a mi entender, la arquitectura característica de
ü fstico sean ·accesibl ·
.. ·

oyente en tareas discriminativas v los sistemas cognitivos humanos.


S_m ��bargo,_ lo q,�e no deja de sor( éase LtBERMAN Y cOis 19��jl En resumen, ya estamos en condiciones de hacer una gene­
prender es que estas.difere ralización acerca de los sistemas de entrada como tales. El aná­
ctas maccestbles afecten a los tiem
mos_ que ala y alb son pares de enunci pos de reacc'ó · s
��nga .:
n
lisis de las er�tradas sensoriales afecta de modo característico a
Jos ,_nteg�antes del primer par son ac úsado s ver���� t las proyecciones que median entre los productos de los trans­
sentido literal ":' los integrant ticamente idénticosq� ductores y los perceptos -proyecciones que se efectúan me­
es del segund o diante la computación de interniveles de representación co­
�e� te .�n propiedades acústicas no contrastaparntedifieren u, 1.
s -esto e� � rrespondientes a los estímulos que el organismo capta. Estas
b:! ���,'��� ����:d�!:sqs�f�n��ca . Como _se ha visto, es p�si- representaciones ·intermedias son,· en ciertas ocasiones, absolu­
u ag qu e 1 os m tegrantes del par
a/b se e · a
tamente inaccesibles a los procesos centrales, y, en muchas
s
gracnte��� ����;, ����:l��� t� ) guibles _(al igual que los inte· otras, accesibles aunque a costa de aumentar las demandas
· on todo en tales, casos 1 sobre la memoria o la atención. Dicho de otro modo: en una
·la respuesta' "iguale ' �s i·tempos de reacción al emitir primera aproximación, los sistemas de entrada pueden ser li­
s para e.
menores a los tiempos de reacclon pa r ala son consistenteme
l emitir la misma respuente
bremente consultados por la memoria y otros sistemas centra­
·para el par �lb (P ISONJ_ Y TAsH, 19_7a 4). sta les exclusivamente en· lo que afecta a uno de los niveles de re­
presentacióh: que aquéllos computan. El nivel en el que se pro­
manifestar � ; s mlb leme_nte n1 Stqu1e �1 sujeto es incapaz de
renci a entre 1 � ;a � la senal _b, ra percibe- la dife· duce esta comunicación es, por lo general� el que se halla
de todos modos'
.
per
senst�bye a esa dtferenc�1a.
su comportamiento es, relac ionado de forrna más abstracta con las representaciones
Eslte ttpo de casos se da muy a me resultantes de la transducción. Si esta explicación demuestra
bre a constancia nudo en los estudios so· ser verdadera tendrá decisivas consecuencias, y si además
1 0 ql!� merece la
más detenimient¿ por La functon C ractenst
pe_na examinarlos con resulta ser váÍida para la mayoríá de los sistemas de entrada,
es eng endr ar
seme1_ anz as perceptivas ante ¡lacavar
·.

é} de la constancia habrá sobradas razones para creer que el constructo sistema


estimulación iabilidad de la de entrada designa una clase natural de procesos.
c1a equívdca· Prox
·
1mal La variación pro
x1m· a 1 es con frecuen·
las proyecci�n�1s ���n�� es, en ge�er_al, mucho más establ

e que
los transductores L smo q�e t�ctden sobre la superficie 1 11.4 Los sistemas df: entrada son rápidos
!enómeno a fin . a constan cta t1ene por objeto corregir este
de
JOr a las de 9ue los percepto La identificación de oraciones y de conjuntos de estímulos
configu ac n s en general se adecúen
Pe ro es eviden t; ¿� �s distales Q�e,los estímul me­
Visu ales se cuenta entre los procesos psicológicos más veloces
la constan.cia si 1¿ . e nada servtrta el efecto osoriproxim ales .
de la especie humana. Sin embargo, es difícil dotar de una base
comportamie'n to s Slstem�s centrales encargados deginregadula o por cu antitativa a esta observación, toe;!� vez que la individuación
P.rese ntacron es qu��n�s��vteran_ diseñad<_>� para ignorar las rreel· de las actividades mentales se halla aún en un estado de relativa
.
9lda La soluc1· 0·n
. P �re n mf orm ac10n proximal no corre· Oscuridad. [ lCuáles son los 1ímites concretos de los procesos
con · te en mas '
1 donea en termmo sometidos a comparación? Por ejemplo, ldónde acaba el pro­
a laSl�Informaciópermitir q_ue los .' s de arquitectura, t'
ceso de reconocimiento de oraciones (/escenas) y comienzan
· ·

. Sistemas centrales tengan acc o


es
n s umm1strada
¡
1
1
por 1a esttntu· lacton .. proxtmal

Otros procesos de índole superior? Compárese con la exposición
r
94 I s de entrada considerados como módulos 95
LOS S·stema

recogida en la sección 111.6.] ��se a esta imprecisión conta se sorial c�rresp�>n�iente


_ , identificada la porción de la �ntrad.a _�
con n n.u�ero m�s . que suf1c1ente de pruebas que justi mos 8 una sílaba. Ahora
bien, la l_!lvest1gac1on �n ps�co��u�t1ca ha
� fican
estas ·Intu 1c1ones teoncas. puesto de manifiesto que la s1laba es la un1�ad lmgu1st1ca más
Entre las respuestas V?l.untarias más elementales del ser hu. cort a· que puede identificarse. de manera f1a.ble en la cadena
hab lada (véase Lls�RMAN y cols., .19??L. Segun parece,
mano se halla !a de eleg1r entre �os alternativas (por ejempl las ma­
o
pulsar un b? ton cuando se e�c1enda la luz de la izquierda): nifest aciones acúst1cas de formas lmgu 1st1cas más breves (como
.
Estas -tar�a.s Imponen una m m1ma demanda sobre las capacida
­ por ejemplo, los fonos) presenta_n un? �epend�ncia de co':'tex­
des cogn1t1vas, hasta el extr�mo de que un sujeto entrena to que impide que se puedan 1�ent1f1car un1�ad-por-un1d�d.
do
puede responder de modo f1able con latencias inferiores a un Sólo en el nivel de la Silaba com1enzan. a ?prec1arse secuenc�as
cuarto de. �egundo. Esto. hace p�recer dudosa la idea de que la de ondas.-sonoras cuyas propiedade.s acus�1cas se hallan r�la�l,?·
recupe�a�1on del contemdo semantico de una oración percibí· nadas de manera fiable con sus corr�pond1entes _valores.lln�u IS­
da aud1t1vamente pueda producirse a una velocidad semejan­ ticos . De ser cierto, esto sólo puede traer cons1go 1� �1gu1en�e
te a la que se alcanza en el paradigma de elección entre dos descorazonadora posibilidad: las respuestas de segu1m1ento ra­
alternativas. Sin embargo, se ha comprobado oue un buen nú· pido presentan un desfase de una sílaba con respecto al_ estí­
mer� de sujetos puede efectuar el "seguimiento" del habla mulo no porque este tiempo constituya el 1 ímite supenor de
c�ntm�� con una latencia. de un cuarto de segundo ("segui· la veÍocidad de los procesos mentales implicados en la com­
_
�1ento co�s1ste en repetir lo que se escucha tan pronto co­ prensión del lenguaje, sino más bien porque, si el sujet� f�era
mo se perc1be) y, en contraste con algl)nos de los primeros más rápido, la capacidad de la cadena hablada para senallzar
resu/t�dos obtemdos con este paradigma, hay pruebas de que .
distinciones lingüísticas quedaría desb�rdada 19 .
l�s su¡etos capaces de efectuar un "seguimiento rápido en·
" Cuando se pretende estimar la veloc1dad de C?f!lPU �Cion
. . en
t1�nden lo que repiten (véase MARSLEN WILSON, 1973). problema s de cuant1f1ca c1on se ha­
Te­ el procesamiento visual los
nlend� en cuenta la cantidad de procesamiento
que la com· cen mucho más arduo¿. Por una parte, el estímulo carece de
prenston de .?racion�s lleva aparejada (y ·a meno que las
s dimensión temporal, por lo que resulta difícil determin�r .qué .
actu�les teonas sobre esta materia sean incorrectas en su

� cantidad de entrada sensorial registra el sujeto antes de tn1c1ar
tota!Jdad), este hallazgo es verdaderamente desco
ncertant e. su respuesta de identificación del estímulo. Por otra, no dispo­
,
¡
Sea como f�ere, está claro que la latenc
ia del seguimient o nemos de una taxonomía de estímulos visuales comparable
es una med1da extremadamente conservado a la clasificación de· enunciados verbales en tipos lingüísticos.
ra de la veloci·
dad �e. comprensión. Dado que el seguim
iento requiere la
repetiCión de lo que se escucha, el intervalo de 250 milise· Dado que la cuestión de la pertenencia de un enunciado v�r­
bal a una categoría lingüística es mucho más clara que la mis­
gundos entre el estímulo y la respu
_ esta incluye no sólo el ma cuestión referida a los estímulos visuales, en el área de ·la
tlem�? que reclama e� análisis percep
. tivo del mensaje, sino visión es aún más difícil que en la del lenguaje determinar qué
ta�b1en el t1ernpo que requiere
la integración de las verbali· clase d e respuestas revelan que el sujeto ha identificado- cierta
zac1ones del sujeto.
configuración estimular.
. �n suma, es posible que
r�pldo �em estre que la
el fenómeno del seguimie nto Por todo ello, hay buenas razones para creer q�e si hallára­

tic? �sta SUJeta a unos 1 ímite
eficacia del procesamiento lingüís· mos, en el caso de la visión, un procedimiento b1en fundado
s teóricos Dado que la tarea de para cuantificar nuestras observaciones, los datos sobre percep­
emlsl.on ele sílabas en el habla
por segundo, la latencia
normal· viene a ser de cuatro ción visual resultarían tan asombrosos como los registrados en
de 250 milisegundos registrada en el terreno del lenguaje. Por ejemplo, en un estudio llevado a
estos experimentos es ·
.
i nd'lVIduos capaces
compat1ble con el supuesto de que los cab o por HABER ( 1980) se presentaron a los sujetos 2.560 dia­
san. el. .habla en un1·d
de realizar un seguimiento rápido proc e· Positivas de escenas naturales elegidas al azar, cada una de las
ad . cuales se mantenía expuesta durante diez segund.os. El r�ndi­
el IniCIO de 1 a respu es del tama . no
•- de la s .ilaba, es dec1r que

1f
esta de seguimiento da comienzo una vez miento en la tarea de reconocimiento (o la capacidad de lden-

{
97
rados como módulos
!!6 La modularidad de
la m Sistemas de entrada conside
-- ---------- ----------------------------

��en� L�
• •
.

tificar correctamente las diapositivas de prueba como pene � vueltas a un problema de filosofía o ajedrez sin que haya moti�
cientes al grupo. de las presentadas anteriormente) alean � vos para creer que la complejidad computacional de estos pro­
el 90%, transc�rnda una hora desde 1� fa_se de presen1aci6n blemas es superior a. la de aquellos que resolvemos cada día sin
HABER declaro que estos resultados "mdrcan que el recon; esfuerzo ninguno en el curso del procesamiento perceptivo. Y
cimiento de fotografías es prácticamente perfecto". Seg' no sólo esto, lo más desconcertante del análisis de las entradas
inves_tiga�.iones más recien�es llevadas a ca_bo por PoneR
.
(e� es precisamente que la complejidad computacional del proble­
ma que debemos resolver no sirve para predecir la dificultad
mumcacron perso�al), el trempo de exposrcion de diez segun­
_ que supone la resolución del mismo. Pero incluso si tal predic­
dos es f!l�Y s_�penor al gue precrsan los sujetos para· efectuar.
�na codr!rcacron perceptrva del estímulo que asegure una uti ción pudiera hacerse, la diferencia entre un problema "difícil"
hdad casr p�rfecta. Para PoTTER, el rendimiento de los sujetos y otro "sencillo" no se mediría en 111eses sino en milisegundos.
en el paradrgma de HAaER alcanza su nivel asintótico con un Esta disparidad entre la percepciór¡l y el pensamiento es tan
in�':'alo de exposición próximo a los dos segundos por dia- manifiesta que no puede considerarse un artefacto originado
posrtrva.
·
por la manera de categorizar nuestras capacidades cognitivas.
. �ay otros result��os de PonER (1975) que ponen de ma­ Tan sólo en las situaciones "trucadas", es decir, aquéllas crea­
nrfles�o su aseverac1on de forma aún más ilustrativa. En este das artificialmente por los psicólogos en el laboratorio, puede
ex_ perrmento se r;nostraba al sujeto una secuencia de diaposi­ darse el caso de que el análisis perceptivo de un enunciado ver­
tr�as de fotograf ras tomadas de revistas, siendo la variable ma· bal o una escena visual no sea eficazmente instantáneo. Lo que
nrpulada por el �xperimentador la tasa de presentación. Antes sucede al analizar un enunciado prototípico del estilo de
� �?a secuencra se proporcionaba al sujeto una breve des­ "Cuando yo camino... de Franci� iba...",* utilizados en ciertos
cnpcron . d e u_n objet� o s �ceso que podía aparecer en alguna experimentos de psicolingüística, 'JO es con toda segurid?d. lo
de. las d1apos1trva _ s -por mismo que ocurre en el procesamiento normal caracterrstrco
ejemplo, una barca, dos hombres to­
man�o ce�v_eza, etc. La tarea del sujeto consistía en atender a del reconocimiento de oraciones. Esto incluso se siente a sim­
las draposrtrvas y res�o�der cuando viera una que se ajustara ple vista.
� algu�a d e las descnpcrones previas. Bajo estas condiciones En cuanto a la segunda consecuencia, es muy posible que los
?S sujetos respondi�ron correctamente en proporción supe: procesos de análisis de las entradas sean rápidos precisamente
� or al . 70% _ d � los casos, cuando el tiempo de exposición de por ser obligatorios. Al ser automáticos, estos procesos supo­
�da draposrtrva era de 125 milisegundos. La asíntota de res· nen un ahorro computacional (y, por consiguiente, de tiempo),
pues_tas correctas (aproximadamente el 96%) se alcanzó con mientra s que, en caso contrario, habría que dedicar trabajo (y
un tremp o de exposrcron de 167 milisegundo tiempo) para decidir si resulta pertinente, y cómo, ponerlos en
s. Es de destacar

· · ·

ue 1os suJ acción. Compárese esto con el siguiente caso. Pestañear es una

_ _etos fueron tan eficaces en esta tarea como en la de


� �nocrmrento (�s decir, la que consistía en emitir juicios glo· respuesta rápida porque es un reflejo -esto es, porque no hay
b
an i
�� ����� � )
e sr cada diapositiva había sido presentada con que decidir si es preciso pestañear cuando alguien nos va a me-.
ter u n dedo en el ojo, por ejemplo. Las respuestas a_utomátl
s resulta�os se �ue�en extraer dos consecuencias in· cas están' en cierto sentido 1 absolutamente desprovrstas de
�f ::�
me a : n mate ra de efrcacra
� computacional de los procesos contenido inteligente. De toda la gama de alternatrvas compu-

de ent da. En pnmer tacionales (y, en último término, comportamen�ales) de q� e


lugar, esta eficacia se halla en marcad o
contra ��con la re.lativa lentitud de procesos centrales para· dispone un organismo, tan sólo se pone en juego un pequeno
digm ár
no es � a 1
�� �� mo la solución d� problemas. En segundo lugar,
.
ad que estos raprdos procesos psicológicos sean no produoe. al traducirlo al castellano.
obligatorios *El ejemplo que el autor ofrece en inglés
Esta .
es la frase or1g1nal y su CO·
el mismo efecto egu ívoco del ejemplo en castellano.
La Prime�a co nsecuencra es, a mr entend rrespo ndie nte traducción: The hocse raced past the born... fe/!; "El caballo llegó ga.
obvia· uno er intuitivamente lopa ndo más allá del establo ... y /o "El caballo, que había sid o conduc
ido más allá
· . ·

·
puede pasarse horas, y de hecho 1� h�ce, dándole del establo. cayó". (N. del T.)
"
La modular.idad de
98
--------------:-- -- -----
la m
en� _: LOS 1· s1t�em::a �s d=�
SI� e n t��
e � rd�a a �on� s i _d e�r�d_a osc_ _om
c- __ _ o _ ul�
_ _m� _ ------ -------
9
9
--

subconjunto ester_e? tipado de ellas. Sin embargo, al dedic arnOs e �ó "en cie�tos as�c­
Quisiera hacer hincapié en 1� expr .� � hay e¡emplos ln-
a este tipo de act1v1dades aparentemente absurdas lo que Qana. en la litera tura ps1co ltngu 1st1ca
t , ya que endente (feedba_c�)
mos es no tener que pen�a�, Y �o olvidemos q_ue pens�r lleva su �� stionables de los efec tos del flu�o desc
tiempo. Co� todas sus l1m1tac1ones, lo� r�fle¡os no tt;nen que as operac1one� de entrada. C?,nslde­
� e información sobre ciert , fonemas (pho-
soportar la inexorable carga del entend1m1ento. Y segun el pre. por ejemplo el "efecto de restaurac1on de
produce de la
sente análisis, los procesos de entrada tampoco.
No obstante, todavfa h�y más que añadir sobre la velocidad
�e:,;e.restoration'etfect)
Prim
(WARREN,
ero grab
1970
a una
), que
pala br
se
� en .una cmta
.
i9 uien te man era. se
.
ra' ') y a contmuac10� sebo -
de los procesos de entrada. Pronto volveré a ocuparme de este ( 0r ejemplo, la palabra "legislatu .
dlc�a _ palabr3 (por e¡emplo,
asunto. � a uno de los sonidos que integran O de un� tos. La es­
�1 sonido "s"), sustituyéndolo por el ruid
e �s, pues , /legl(�os)latura/.
tructura acústica de la señal resultant la c1nta es una
111. 5. Los sistemas de entrada se hallan informativamente to al escu char
S.10 embargo lo que el suje
oye
encapsulados ' ura con u �a t?� "d e f?�do" Se
1
emisión de la palabra /legislat
· -

�1tuc1on fonet1ca per�l­


.

ún parece, lo que ocurre es que la cons .


ada �<?solo �o� la m­
Algunas de las posturas que voy a defender en esta sección � ida de esta emisión vocal viene dete�mm
·

mfor� ac1on .def1mda. �n


son objeto de debate entre los psicólogos. No obstante, consi· formación transducida (est o es, la
dero pertinente exponerlas aquí puesto que creo que son cier· , si�o tamb1en por .1!"fo�m.ac10n
niveles subfonéticos de análisis)
tas. En este caso, la exposición se centrará fundamentalmente de la pos1 ble repre�e�tac1on le oca de
de orden superior acerca �
s1c1on del su¡eto de
en el lenguaje, aunque, como es habitual, sus consecuencias dicha emisión vocal (es decir, por la supo .
pueden aplicarse igualmente a los sistemas de entrada en su islatura/).
que la palabra emitida debía ser /leg .
flu¡o de mfor­
conjunto. dific il imag inar cóm o se prod uce este
No es
able es ql!e, �n pr�­
Según señalé anteriormente, puede decirse casi con absoluta mación de arriba hacia abajo. Lo más prob
·

certeza que para entender un enunciado verbal hace falta anali· sencia de un estímulo ruidoso, el sujet o busq u �en su . d1cc1onan?
mas f¡el�e.�te posi­
zarlo en varios niveles diferentes de representación: fonético, mental un elemento que corresponda "lo
de la em1s1on vocal
fonológico, léxico, sintáctico, etc. Ahora bien, en principio, la ble" a la porción del contenido fonét.ico
d Concreta�e�te, al
información acerca de la probable estructura del estímulo en que ha conseguido identificar con segunda .
ucci ón com� la s1gu1ente:
cualquiera de estos 'niveles podría muy bien influir sobre el re· diccionario mental se le envía una instr
sultado del análisis en cualquiera de los demás. Y por exten­ diez tono s de lon�1tu? �uva. se­
''busca una entrada léxica de
a .fon1ca fm�l
sión, 'cualquier información de que disponga el oyente, incluí· cue ncia fónica inicial sea /legi/ y cuya secuenci
con stitu ye el ana­
d_a la meteorológica, astrológica, o, por citar aspectos más pla�· sea /latura/". La respuesta a e�ta in�t_ruc�ión . bra.
n de la pala
stbles, la información sobre las probables intenciones comunt· lisis léxico que hace posible la 1dentlf1cac1o en el c� so
cativas del hablante, podrían intervenir en cualquier momento lar tien e luga r
Un fenómeno aparentemente simi o euro _ o
log1
en el proceso de comprensión. En concreto, es del todo .Posible de los escotomas visuales (en los que un tras torn � �
que en el transcurso de la computación de una descripción e�· el cam po visu al del su¡e to). Segu n
da origen a un "agujero" en
tructural, la información que tan sólo se hace manifiesta en n1· a enm asca ­
se ha podido comprobar, el escotoma puede llega� pun ­
rle al su¡e to un
veles d� representación de orden relativamente superior sea rar buena parte de la entrada visual sin crea es ue la
conduc1da en sentido descendente determinando de este mo· lo que ocu rre
to ciego fenoménico. Seguramente, _ q
do los análisis que tienen lugar en 'niveles de orden compara ti· n supeno r es
información sobre ciertas redundancias de orde _
vamente inferior.zo Pero aunque esto es, en principio, posible, el hueco de¡ado
conduc ida hacia niveles inferiores "llenando". .
yo mantengo como postulado fundamental de mi argument o pensar, as1m1smo, que pro­
que las operaciones de los sistemas de entrada no se ven afecta· Por la información que falta. Cabe o de que no poda-
cesos semejantes a éste den cuenta del h�c�
das en ciertos aspectos por ese flujo descendente de información. 1ano .
mos "ver" nuestro propio punto ciego retm
La modularidad d considerados como módu l os 101
100 e la ITl sistemas de entrada
------�-------- ---------- --
-- �--
------ ---- � en- L�----

o de las ilu-
Consideraciones como éstas han llevado a ciertos psicólo por un lado, tenemos el muy conocido fen�m��
caso de la hab1tac 1on de Ames,
(y a buen número de teóricos de la Inteligencia Artificia ·ones perceptivas (como es el
� ilusión visual de Muller- Lyer, la restaura­
propon er modelos del análisis de entrada radicalme nte to; :'1 fenómeno "fi", la
down ("a�riba-ab�jo"), * en los que la codificadón percep tiva s y el efecto de �esplaz amient o de _ch _ a squidos
ció n de fonema m1ento del
de un . est1mulo vren.e fundam�ntalmen�e dete�minada por las distri buidos en el habla) que persist en pese al conoc1
os Así, el sujeto que
creencras y expect�trvas (co.�scren�es o rnconscrentes) del suje­ sujeto de que tales perceptos son ilusori .
to, y apenas por la rnformac1on est1mular que proporcionan los sabe que las flechas de Muller-Lyer son idénticas en longitud
transductores. Casos extremos de estos enfoques de corte "dE!$­ ·
por haber comprobado cómo las medían en su presencia, sigue
cendente" pueden encontrarse en la explicación que ScHANK viendo que una es más larga que otra. En casos como éste es.di­
propone al prob.lema de la. comprensión del lenguaje, en las pri· mente discuti ble que al menos parte de la inform ación pre­
fícil
meras formulaciones teórrcas de Ne1sseR sobre la visión y en via de la que el sujeto dispone es inaccesible, cuando menos, a
los e�foques de "análisis-por-síntesis" del análisis de oraciones. algunos de sus mecanismos percept ivos.• ,
Es ev1de!l te que en la co�unidad de científicos cognitivos pre . Hay un antiguo pasatiempo psicológico que viene a poner de
cabeza o los
valece aun un apego sentimental por lo que se conoce genérica· m anifiesto este fenómeno. Cuando uno mueve la
mente· como "enfoques del New Look" de la percepcion (13Ru. ojos, el flujo de imágen es que cruzan la retina puede ser idénti­
NE.R, 197_3). �e todos· modos, uno de los puntos clave que co al que se aprecia cuando se mantienen fijos la cabeza y los
qure�o dejar_b1en cla�o en est� �xposición es que la implicación ojos mientras se mueve la escena. Cabe entonces preguntarse
de Ciertos tipos de rnformac1on descendente en el funciona­ por qué no se e-xperimenta movimiento aparente al mover los
miento de los sistemas de entrada es incompatible con el carác· ojos. La mayoría de los psicólogos aceptan tioy día una u otra
ter mo�ular de los mismos, al menos según mi manera de con· versión de la explicación conocida como ''descarga de corola­
ceptu.alrzar la tesis de la modularidad . Sólo una de estas dos rio" según la cual los centros neurales responsables del movi­
doctrrnas puede ser verdadera. mie�to de la cabe�a y los ojos se hallan en comunicación con
A la larga, sólo los datos empíricos dirán cuál de ellas es ver­ el analizador de entradas encargado de interpretar los estímu­
dadera. De. hecho, �ran parte del interés empírico de la tesis de los visuales (véase B1zz1, 1968). Dado que éste conoce el estado
la modularrdad r�s1de �n que las predicciones experimentales de aquéllos, se halla capacitado para desestimar las alteraciones
que de ella se derrvan tienden a oponerse diametralmente a las que acontecen en la retina debido al movimiento de los órga-
que prop?nen los enfoques del New Look. Pero al margen de nos receptores. . .
�� s experr f!le.n�os, hay razones inmediatas que llevan a poner El aspecto que interesa destacar es que es.te s1stema �lsomo­
tela de JUICIO el supuesto de que las operaciones que ejecu· tor se halla informativamente encapsulado. Cualquiera de
tan los s�_ stemas de entrada gozan de un acceso ilimitado a las nosotros podrá comprobar que si ejerce una suave presión
�:� �tat1vas_ o creencias .�e orden superior. Según estas consi· manual sobre uno de sus globos oculares (en lugar de moverlo
. Clones, Incluso admitie ndo la existencia de ciertos meca· de la forma habitual, es decir, si lo hace de modo volu�tario),
nts mos perceptivos cuyo funcionamie . b1en que
nto se halle suped tado se produce un efecto de movimiento aparente Nótese
sobre todo a tn · f -, · . i al mover el globo ocular voluntariame nte presion ándolo con el
ormac1on de orden supenor. es necesarro pos·
tu1 ar otros e. ncarg d dedo, poseemos la información de que lo que se mueve es el
� os de computar la estructura de un percepto
'

de m d Prrm?;dlal, ojo y no la escena visual. Este conocimiento es absolutamen�e


� f cuando no exclusivamente, independie nte
de la In ormacto del explícito. Cualquier persona podría contar lo que sucede sm
n contexto.
mayor problema. Sin embargo, esta información explícita_ que
·estos�elos. Que en
adelante denominaremos "'arriba-abajo"" se cara cte rizan
c.ualql,liera _podría, por ejemplo, ve�balizar, .'?o se halla .a dispo­
por el princip· d
mática semán1� e que cualquier información de orden superior (cÓntextual prll!l· Sición del analizador a cargo de la 1ntegrac1on perceptiva de la
perceptivos m
.lea. ': t�.l. PUede determinar o modificar la naturaleza de
los pr�cesos estimulación retiniana. El sistema en cuestión tiene acceso a las
pe nfenc�s. Por consiguiente. a
"descendente'?S
en l o svces1vo. {N. del
esta información se la de nominará
descargas ·de corolario procedentes de los centros motores y a
· T.)
módulos
em as de entrada considerados como 103
102
-------------------- ------------------ --
--
la� en-

La modularidad de
·.. L�
�--sist
----------�-------------------------------
ninguna otra información. La modularidad se ha tomad upone o desea. Lo que PYLYSHYN defiende es que una condi­
o cull).
plida venganza. �ión que la percepción debe satisfacer para ser fiable, al menos
Ha�ta aq uí he revisado ciertos. casos anecdóticos que en el caso de Jos organismos que pueden equivocarse, es que en
nen .a: sugenr que al menos algunos analizadores de entra vie­ general vea 10 que hay, y no 1� que des�a o esp�r� que haya. El
haUan . �ncapsula.�os con respecto a cuando menos, cierto das se _
organismo que no func1one as1 no podra.sobrev1v1r.
pos de 1riformac1on de orden supenor. En este sentido s ti­

Existe otra terminologfa para formular las cuestiones relati­
podr�
for':fll!larse el siguiente princi�io: la información de vas al sentido del flujo de la información en el análisis percepti­
_ orden so­
pen�!' (feedback) m�rv1ene solo en la medida en que la vo. Supóngase que al organismo se le plantea el problema de
infor­
maclo� que propo�c1ona la percepción es redundante; efectuar el análisis de un estímulo a un determinado nivel de
_ y ade.
má�, s 1 que e� p�s1ble analiz ar perC?eptivamente conjuntos de representación -por ejemplo, el problema de determinar qué
estlml!los a�b1tranamente no redundantes. Esta afirma secuencia de palabras se ha codificado en un enunciado verbal.
ción es
�el todo ev1�ente en el ca �o del lenguaje. Si escribo la frase Puesto que, por lo general, los productos de los transductores
_
Lleyo . una Jirafa en el bols1l�o", el lector me entenderá perfec· no incorporan suficiente ·información para efectuar un análisis
tam(!.nte, pese a que, aun baJO una noción más laxa perceptivo.., u cabe suponer que la solución a este problema ra­
de contex­
to, no ha�a ':lada en el contexto de la oración que dica en procesos de inferencia no demostrativa . En concreto,
le permita
hacer pred1cc1ones sobre la forma o el contenido del cada sistema de entrada puede contemplarse como un mecanis­
enunciado
en cu�stión. En resumen, el suministro de información mo computacional encargado de proyectar y confirmar cierta
contex·
tual solo res� Ita efectivo en la medida en que el recep clase de hipótesis basándose en un determinado conjunto de
_ tor sepa,
a(ltes de anallzar el est1m ulo, bastante acerca de las caracterís· datos. En el ejemplo que nos ocupa, las hipótesis disponibles
_
t1cas del esttmulo que va a percibir. En cambio
Jo oue con to­ son las secuencias de palabras que pueden construirse a partir
da segu!idad caracteriza a la percepción es
_ q�e nos permite de las entradas del léxico mental del sujeto, y el problema per­
descubnr como es el mundo aun cuando éste ceptivo consiste en determinar cuáles de estas secuencias cons­
resulte ser distin·
to d� como esperábamos. La teleol
ogía de las capacidades per· tituyen el análisis correcto del ejemplar de enunciado verbal
i cept1vas pr�supone .l a existencia de organismos objeto de atención. El mecanismo que resuelve el problema es,
mucho menos
que ?mn1sc1e�tes; de nada le servirían a
¡ .
sup1eramos como son las cosas,
verlas?21
Dios si lo fueran. Si ya
¿qué necesidad tendríamos de
específicamente, la ejecución de una función confirmatoria, es­
to es, una proyección que asocia a cada par integrado por una
hipótesis léxica y un dato acústico un valor que expresa el gra­
�í pue�, el análisis perceptivo de configuraciones estimu la· do de confirmación que el segundo otorga a la primera. (Y algo
res 1mprev1stas (lingüísticas o de otra
índole) es posible única· Parecido ocurre, mutatis mutandis, con las inferencias no de­
m�nte e� la medida en que a) el producto mostrativas que realizan los demás analizadores de entradas.)
de los transductores
. es 1nsens1ble a las creencias/expectati Insisto en que este modo de conceptualizar la situación no su­
. vas del organismo, y b) los
analizadores de entradas cumplen bien
su cometido de compu· pone compromiso alguno con una teoría detallada del funcio­
tar una rep e �entación del estím namiento de Jos sistemas perceptivos. Toda inferencia no de­
: ulo a partir de la información
qu� le summ1stran los transductores. mostrativa debe ser entendida como la proyección y la confir­
Esto equivale a decir que
la percepc1on de lo novedoso depe
· ·
·
mación de una hipótesis, dando por cierto que las inf�rencias
nde de mecanismos perceptl·
vos que operan "de abajo-arrib
a". Perceptivas deben ser, por regla general, no demostrativas, ya
Este postulado, que, en mi opinión, que no parece discutible el que los datos sensoriales sean insu­
vos para comprender el cará es uno de los más decisi·
cter de los sistemas de entra da, ficientes por sí solos para determinar sus resultados.
puede Plantearse de múltiples
_ a formas. PYLYSHYN ( 1980) hace Visto de esta manera, el postulado de que los sistemas de en­
refer.enc1a la "impenetrabilidad cognitiva" de la perc pción, trada se hallan informativamente encapsulados es equivalente
quer1endo decir con ello que e
_ el producto de Jos sistemas per· al postulado de que los datos relevantes para la confirmación
ceptlvos s, en su mayor parte, de hipótesis perceptivas abarcan considerablemente menos in-
� insensible a lo que el percepto r
105
entrada consider
La modularidad de
I..OS SIS
104
· temas de
la ados como módulos
menlt
·

formación �e la que el . organismo posee. E� decir, la fun ción perceptivo. E. n consecue�cia, la ra�i­
. confirmato�J� de los sistemas de en.trad � no t1ene acceso a toda n problema de análisis
u
deZ de los sistemas de entrada se constgue a cambiO de que es­
la informac10n representada en el m tenor del organism o· exi¡. ción. Como es natural,
ten restr�ccio�es sobre la �signa.ción �e información repre �nta. tOS 1·gnoren buena parte de la informa
cia no sería recome ndable en act1v1'dades d. e soJu-�
esta ignoran

da en elmtenor del organ1smo a los Sistemas de entrada. ya hemos 11sto que


En. consecue�cia, �uando �os referimos, por una parte , ción de problemas en general. Sin embargo, ; general
pertenecen a esta cate�o� 1a
al ros sistemas de entrada n� _ .
"sent1do del fluJO de 1�fo�mac16n" en los �roces? s psicológicos strar un?s
. de actividades, sino que t1enen la f1��l1dad de summ1
y, por otra, a las restncc1ones sob�e la as1gnac1on de informa. · les de represe ntac1pn es de entrada s sensona-
ción a tales procesos, estamos utilizari.do dos expresiones dis tlpos muy especia
. . . · ·
lizadas (O Ja de empare jar,�� se q .utere, represe taCIO
�.. �
tintas para hablar de una misma cosa. Por ejemplo, si .decimos
· leS especia
tránsdu cidas con fórmula s corresp ondtent es al dom1n1 0 de
· s
que el flujo de información en la comprensión del lenguaje
�:s procesos cen.trales). Son los. pr<;>pios procesos centrales los
procede directamente de la determinación de la estructura ter
nética de un enunciado verbal a la de su contenido léxico esta· que funcionan con ar'regl.o � �rttenos gene�ales Y se. �uestran
sensibles al menos en J1rtnclpto, a toda la mformac1on que el
remos presuponiendo que la información fonética es la 'única .
que se halla a disposición del mecanismo que establece el nivel organisrr{o po�e. De esto hablaré f!1ás adelante.
de confirmación de las hipótesis perceptivas sobre la estructura Quisiera añadir que estas reflexiones acerca de la Importan­
léxica. Según esta formulación, este mecanismo se halla encap­ cia de la obstinaci.ó n de los sisterY)a_s de entrada no dependen
sulado con respecto a la información ·no fonética es decir no del todo, en contra. de lo que podna suponerse,. de supuestos
tiene acceso a esa información, ni aun en el sup�esto de 'que relativos a la velocidad de: búsqueda en la memor��· Veamos�n
ésta s e halle rep resenta'da internamente, sea accesible a otros ejemplo. En Cierta o�asíón , C?gden ��SH ofrec1o un conseJo
_
procesos cognitivos (como por ejemplo a todos muy sensato que· de�1a l o sigUiente: S1 una p�ntera ves apare­
.
aquellos encar·
gad�s de asignar análisis ·léxicos a secuencias de tonos) y sea cer, no te dejes ver".* En pocas palabras, conv1�n.e que 1� Iden­
perti(Jente en el sentido de que pueda afectar a los niveles de tificación perceptiva de panteras se� lo más rap1da pos1�le,. Y
conf1rm�ción de las hipótesis perceptivas en materi que si iricurre en un error, éste sea s1empre por ex�so. S1 exis­
_
tura lex1ca
a de estruc· te un caudal de información que hay que exammar en tales
en caso de.qu e intervenga en el análisis léxico .
He optado por exponer la cuestión del encapsulamie to in· identificaciones perceptivas, serí� pref�rible no tener que acu­
. f�rmativo en términos n dir a una memoria de grandes d1mens1ones para recuperar e�a
de constricciones sobre los datos dispo· información, ya que, lógicamente, la velocida�, de ac�eso vana .
n1bles para la confirmación de hipótesis, debid
este enfoque de cara a establecer comp
o a la utilidad de en relación inversa a la cantidad de informac1on ���Jada ·en �a
mas de entrada y los procesos cognit
araciones entre los siste· memoria. Con esto quiero decir que, según esta log1�, lo �as
m: propongo acometer más adelan
ivos centrales tarea que eficaz no es acudir a ese almacén central (de grandes dimensio­
senalar que est� formulación es indic
te. Por el mome�to, bastará nes) donde se supone que, por regla general, se encuentran las
�le� ra�ones por las que los
ativa de otra de las posi· representaciones de la información contextu�l general. Esto, a
sistemas de entrada son rápidos. Ya su vez implica que no conviene que el analizador de. entrada
lnd1que �ntes que las computaci
da efectu�n son obligatori
ones que los sistemas de entra· respon'sable de la identificación de panteras. se comunique con
�o ·��e,. en caso contrario,
as, lo que permite un ahorro de tiem· el almacén central, toda vez que las memonas grandes se exa-
habría de emplearse en la toma de minan con lentitud.
eclslones eiecutivas. Aho
ra puede añadirse que los sistemas de
f�:�ada so� o�stinados, lo que también favorece Supongamos, no obstante, que el .acceso al aza,r a u�a m�­
e� la SigUiente: en la medida su rapidez. La rnoria es insensible al tamaño de la m1sma. Aun as1, a la 1dent1-
da. es�n mfor_ en que los sistemas de entra·
mativamente encapsulados, sólo toman en consi
d:í a�IOn una p�rt ·
e ( tal ez una porción pequeña y estereoti · "'La frase ori ginal es la siguiente: lf Y_OU're co_lled
by o ponther,,don't onther. El
d e toda la mformac�1ón que pa lector podrá advertir que esta frase oont1ene un Juego de palabras 1 mposlble de tra­
en principio es relevante para
ducir literalmente preservando su matiz irónico y su rima {N. del T.)
.
106
--- ----------�-- --------
------ ---La
_ _
l
id ad de la
m_oo _u ar� �� : � os sistemas de entrada considerac¡os como módulo.s 107
lll en1, ::�
--­
ficación de panteras (y, mutatis mutand
is a otros procesos
�na 1·1s1s d-�entrada ) 1� conv1ene ser insensible a gran part
'
de do si acerco un dedo a su ojo rápi?amente, usted parpad�ar�.
po� consiguiente, decir qu_e el r�fleJO ?e parpadeo, como md1-

e de la
• ·

mformac1o� de que dispone. Imaginemos que


se· pueda acceder anteriormente es obhgatono eqUivale, entre otras cosas, a
muy de pn�a a todo lo que sabemos de las qué
afirmar que no tiene acceso a lo que usted sabe sobr� m1 f orm�
1

panteras. Tod

nos quedara el problema de decidir cuánta info


t�_va .atJor!a cad� elemento informativo recu �VIa de ser, o, para el caso, a c;ualquier otra de sus creencias, necesi­
·

rmación¡
, perado de fa m��� dades o expéctativas. En suma, el reflejo de par�adeo se r;>re­
na a lá h�potes1s de que la-mancha-negra-que
-vemos-en . senta muchas veces en situacion�s en qu� resulta mnecesano �
. C<!f!1PO-VJsu al es una /!antera. La cuestión es que en -nuestro poco que reflexionemos �obre. �llo. Al 1gual que �1 reconoci­
c10n a�ura d a como esta, que exige una una situ a .
rápida identificación miento de panteras, la ex1gencta\de actuar con rap1dez le lleva
del est1mulo, h�y mucha� cosas que el
sujeto sabe acerca de las a equivocaise por exceso.
panteras cuya 1mportanc1a de cara . . .
a la naturaleza "pante l Así se describe, pues, el encapsulamiento '!'lformattvo de un
del estím�lo en cuestión no es pertin
·

�0. si_stema psicológico. Si nos imaginamos un SIStema que se en­


''

ente tener en cuenta


mo po� eJemp!o, el he�ho de que mi _ los refle­
abuela aborrece fas p;nte. cuentre encapsulado del mismo modo en que lo estan
ras, de. que ex1ste un c1erto parentes
co más o menos lejano en­ jos, y, al propio tiempo, sea computaci_onal a dife�encia d: és­
tre las panteras Y mi gato Jerrold
J., de que no hay panteras en tos llegaremos·a tener una idea aproximada del t1po de siste­
Marte, de que hay un poema de Ogd
en NASH ·sobre ias pante· ma; de entrada que estoy proponiendo.
ras, �te.; Y esto no �s todo, pue
_ n sto ·que además no se puede Es necesario insistir en que la modularidad así entendida no
conf1ar al Cle_ por c1en en la suposición de que
tos. son prop1os de las panteras. ciertos atribu· equivale a la autonomía en el sentido galliano del término. Si
Dado un contexto suficiente mi interpretación de GALL es correcta, su opinión de que las
cas1 todo lo que uno sabe puede
estar relacionado con las pan: facultades verticales son autónomas supone prácticamente la
teras. Y, por supuesto, no es
cuenta a la hora de �denti(icar
pertinente tener todo esto en negativa· a admitir facultades horizontales compartidas por
En resumen, el caracter mforma
en forma perceptiva una pantera. ellas. Así, la aptitud musical es autónoma en tanto en cuanto
tivamente encapsulado de los los juicios sobre ideas musicales no se basan en los mis�s me­
procesos de entrada no depend
e -al menos no únicamente­ canismos cognitivos que los juicios sobre ideas ma�emát1cas, el
de una reducci�n del esp a cio
_ , de memoria que es preciso exami· recuerdo de material musical no se apoya en los m1smos meca­
nar para h�lfar mfo�mac1on
perceptivamente relevante . El quid
� ,
e la_ cues�1on consiste en
restrin gi � el número de relaciones de
nismos cognitivos que el recuerdo de ros�os, la perc�r;>ción de
la música no reside en los mismos mecan1smos cogn1t1vos que
onf"rr:acJ m que es necesan.
o estimar con obje to de realizar la percepción del habla, y así sucesivamente.
.

lde �t1f1c
: ac1o � nes per
ceptivas ráp idamente (Le estoy
dec1d? a Sco�t FAH LMAN por muy agra· · Ahora bien no está claro hasta qué punto los sistemas de
haber plant�ado Jos interrogantes entrada son a�tónomos en ese sentido. Se sabe, por ejemplo,
que d1e�on ongen a los dos
últimos párrafos.)23 que hay unas relaciones sistemáticas entre la cantidad de ten­
. A m1 modo de ver, el encaps
ulamiento informativo de Jos sión computacional que la decodificación de una frase impone
f� temas de ent��da constitu
'r:' e la esencia de su carácter mod u· sobre los sistemas de uso del lenguaje y la capacidad de una
� , como tamb1en
es la esenc1a de la analogfa entre sist persona de ejec�tar simultánea��nte tare,as �o Jingü, �sticas �<?n
entrada Y reflejos. Los emas de
reflejos son sistemas informativa n· rapidez y exactitud. Pueden utilizarse tecntcas de detecc1on
te encapsulados por ant me
onomasia de fonemas" (Foss 1970) entre otras, con el fin de medir ta­
Supongamos que el lector
_
ano y yo nos conocemos desde hace les relaciones. El r�sultad� de esta medición arroja la siguiente
s (des�e que éramos
niños, por ejemplo) y que usted cono· conclusión, que casi .todos los psicólogos cog�itivos aceptan
ce muy b1en m1 exqu1s1
. ta educación. Concretamente uste sa·
· ·

hoy día: los procesos mentales pugnan entre SI por a��der a


·

be, sm el menor d
asomo de duda' que yo J·amás
conc epto' le e. tena , un , ba'·1 o ningún distintos tipos de recursos, que se conocen como atenc1on, me­
� . dedo en el ojo. Supongamos que uste d moria a corto plazo o espacio operativo. La asigna�ión de estos
cree esto expl 1c1t amente y en su fuero interno
. A pesar de. t o· recursos a uno de los procesos en pugna trae constgo un empo-
109
como módulos
de entrada considerados
108
La modula ridad de
la ¡.os sistemas
---------------- --- - .:.:
.::.� m�e�lt

o vie­
que me mueve a actuar de este mod
b recimiento en la ejecución de los demás. E 1 estado acf1 cer concluyentes. Lo ajos de PoG IC;>
origen a los trab
f� MAR A y
la invest! gación �-o permite determinar el gr�.do de g ener� ¡ e ne a ser lo mismo que dio _c esid ad de exa m1 �� r di­
esto es, la ne ":··
de esta mter�cc1on (au_n·que _se dan excepciones; por eje mP10•d en el área de la visión, de
versa s form as de extraer hasta la últ1ma gota de mformac1on
se ha descubierto la ex1stenc1a de espacios operativos ind e pe n- _
d ente d_ e
recurrir � la influencia descen
.dientes para el procesamiento de imágenes visuales, de una una imagen antes de ient o pn­
.1 verbal, de otro; véase BAOOKs, l d nor sobre el proce sam
o
y e 1 recue�d o de matena 196a¡': interpretaciones de orden su�
rnario" (1977, pág s. 475 -476 r.
E.n cualqu1er caso, toda mues�ra de pugna en este sentido debe ción que los sistemas de entr?­
ra entenderse como contraeJemplo a la tesis de la auton om1a a) Sin duda alguna, la info�ma
n modo. en consonancia
da1suministran debe ponerse: de algú
·

según la concepción de GALL .24 del suje to. A veces sabemos que el
P ?r otra par te, la autonom �a puede concebirse de una mane. con el conocimiento previo
ece ante nuestros'ojos. En
ra diferente a esta, . o sea, en terminQs de encapsulamiento Asr mundo no puede ser tal y como apar
de información de arriba
e� lugar de plan!earnos el grado de acceso de Jos proces s lin: � estos casos, puede decirse que el flujo
. de los análisis de las entra­
.
gu1S�1cos {por ejemJ?Io) a los recur:sos computacionales com­ hacia abajo efectúa una corrección
motivo por el que no se
�rtldos con otros Sistemas, podemos preguntarnos' en qué me· das. (En último término, éste es el
las entr adas con la percepción.
d1da pueden ���eder dichos orocesos a la información que se puede identificar el análisis de
. ión de cree ncias, que es un proce­
h�lla a_ �1spos1c1on de otros sistemas. Planteado en estos térmi· El objetivo de ésta es la fijac los
so conservador es decir,
sensible, de formas muy diversas, a
n�s, el mterrog;mte acerca del "grado de autonom fa" se con· . Aun que el anál isis d e las
t erte �� ��ro �obre el ''grado de constricción en el flujo de in· conocimientos' que posee el receptor , la perc epci ón, de
ado
ormac1on . D1�ho e n pocas palabras, para un sistema, una ma· entradas puede ser un proceso encapsul se acep te que
el hech o de que
nera de ser aut�nomo es hallarse encapsulado es decir no te­ seguro, no lo es.) No obstante,
los análisis de las entradas y
ner acceso a la 1nformación que otros sistema¿ poseen. Mi pos· se da ese tipo de interacción entre
, de por sí, una demostr�­
� ura es que los Sls . tem s de entrada son significativamente autó· los conocimientos previos no supone
� aquéllos. Para ello, har 1a
omos en el sent1do . mformativo que estoy dando al término' ción de la penetrabilidad cognitiva de
ito en que tiene Jugar el
1a margen de que lo sean o no en el sentido galliano falta demostrar también que el ámb
siste ma de entrada. En defi­
No ?bstante, no he aportado todavfa ningún ar umento (a g efecto "arriba/abajo" es interno al
información descendente
���f cló� de algunos un tanto impresionistas) que demuestre nitiva haría falta demostrar que la
procesamiento de entrada y
os Sistemas de entrada se hallan en efecto informati va· interactúa con los · interniveles del
capacida� ?� penetra­
mente enea ps1 � a.dos; M'1 o1 . _o es ' considerablemente
b"et1v ' · más no simplemente con sus resul��o_s; La
n, su suscept1b1lldad a los
mode'"to ., ·· me l1m1tare a apuntar Ciertas advertencias que han de ción de un sistema es, por defm1c1o a la emisión de sus
tenerse en cuenta, aunque sue 1 en pasar •madvertidas a la hora efectos descendentes en las etap as prev ias

t�
de .m rpretar los datos que con frecuencia se invo�n en de·
fe nsa � la P?Stura contraria. A mi entender buena parte de
productos. .
Hago hincapié en este punto porque
es muy po�ible que los
. . . allá de unos n1veles de re­
las conslderacJones q�� en apanenc1a .
1nd1can 'que los procesos sistemas oe entrada no lleguen más
ciales (véase la siguiente sec­
de entrada son cogmtlvamente penetrables -es decir, que re· presentación relativamente superfi
que la represen�ción per­
sultan afectados de manera fundamental por las creencias del ción). Por ejemplo, es muy posible
do verb al no especrf�que mu­

sujeto sob re � contexto, la .mfor�ación ceptiva de un caso de enuncia
previa que posee o sus que pertenece d1cho caso
propias nece _ sJ ades- son en realidad equfvocas o simplemente cho más que el tipo de oración a la
ción acerca de las pro­
van dese ammadas· por · ·
consigUiente, voy a proponer unas cuan· (y, por tanto,· no suministra informa
condición de acto de habla,
tas reglas bás· a ra �valuar los postulados sobre la penetrab i· piedades de dicho enunciado en su
lidad cogniti �� � Pf e os Sistemas de entrada, y luego voy a sugerir y mucho menos aún acerca del tipo de
cier to, los
acto de habla que el
datos que revelaran
que cúando se cumplen
esas re�las, las pruebas que el enfoque enunciado transmite). Si esto es del oyente sobre su
del New Look
aporta en matena de percepción dejan de pare· posibles efectos de la información previa
111
110 18 mente
La modularidad de
dos como módulos
mas d e entrada considera
LOS siste

dio de las
apreciación de las intencio�es _ c?municativas del. hablante On fuera el valor "Cioze" prome
· variable manipulada
gam �s P.or caso, no cons�rtUJrran prueba de la penetrabii
oracion es estímulo.
.
� al
cognrt1va del pres��to modulo de comprensión del len e u��d el valor "Cioze" relativo afecta
9 ne¡ ,
Es fácil demostrar que enta les.
puesto que, h1potetrcamente hablando' las computacrones to en una serie de tareas experim
par� 11 egar a semeJante apreciación no figurarfan · · rend imiento del suje inferir que,
· . en tre nes se podría razonablemente
·

cesarras
oe estas demostracio

, able s del rendimien·


las que real1za el modulo de comprensión del l enguaJe como . mecanismos respons
ta.1 Lo mismo pod na decrrse, mutatis mutandis de la v sr.6¡"· sean cuales fueren-Jos rían de ten er acceso a
· s mecanismos hab
to en estas tareas, tal�
.
�. es van a de·
lant
·

Hay numerosas pruebas que evidencian efectos' contex to sobre lo que los hab
_
es
las expectativas del suje es"
s<:>bre . crertos aspectos del reconocimiento visuar' de ob· os. sólo a las propiedades "estimular
cir, y, en consecuencia, no
��: obj eto de
Srn embargo, de nada sirven esas pruebas en el caso u �os nciado lingüístico
(por ejemplo, acústicas) del enu sión de la lite ra·
ocupa, salvo que por motivos independientes se demue re una primera revi
análisis. (El lector encontrará

es�s. as_ pe�tos del reconocimiento de objetos forman parte efe cto s de redundancia en el procesamien·
tura referente a los
�� ,
anallsrs �'.
..
su�l de �� trada . Es posible que el sistema de entrada e lsARD. 1963). Así, por ejemplo
to de oraciones en MrLLER cep ·
e � vrsron �den�rfr�ue el estímulo únicamente en términos de ón de los sujetos en la per

s ozos ¡;>rrmanos (de cuya impenetrabilidad cognitiva se puede demostarse que la precisi estr ech a·
das por ruido se halla
ción de oraciones enmascara
f
d spon , d.rcho sea de paso, de muestras bastante llamativas· el valo r "Cioze" promedio de dichas
mente relacionada con

Vé ase ARR y NISHIHARA, 1978). El píOblema de la evaluació� ado pueden ser comprendidas
oraciones: oraciones de Cloze elev
del grado de encapsulamiento informativo de los sistemas de orsión de la que toleran las ora·
bajo condiciones de mayor dist
entr d no es, �u es, independiente deí problema de decidir có· a similar, las oraciones de Clo·
_ ciones de Cloze bajo. (De maner
�� ·
":JO e en rde�trfrcarse . tales sistemas Y qué clase de re resenta· que las de Cloze bajo; los um
ze elevado se recuerdan mejor en con ·
����� � han e mtegrar sus productos. Volveré sobre es último fe bra les de reconocimiento de pal
abras de Cloze elev ado
� e� reve; por el momento me limitaré a seguir ponien· de pal abr as de Cloze bajo en el mismo
do de re , reve algunas advertencias texto son inferiores a los
contexto; y así sucesivamente.)
La evi�encia de la pen�trabiiidad cognitiva de un determi­ e que presentan estas demos·
�� : � No obstante, el inconvenient
na e anr�mo computacronal que realiza las mismas funcio· en que hay ciertos procesos de
traciones es que aunque indiqu
nes q os srstemas de entrada no constitu e d . s ru e-
��� �, � a las expectativas del oyen·
uso del lenguaje que tienen acceso
� r d uestran al mismo tiempo
te sobre lo que se va a decir, no dem
ba e la penetrabilidad cognitiva de los siste a� d � �
�� �� � �
a pr n er esta cuestión, �rá interesante ex�min�r al· en ese mismo acceso. Por ejem­
gun d s a azgos que se esgrrmen como prueba decisiva que los sistemas de entrada tien situaciones en las que el
_ plo, podría sugerirse que, en aquellas
de los efe?tos de las exp�ctatrvas �revias sobre la percepción suje se ve finalmente obliga·
to
del lenguaJ . Una forma bren conocrda de· estimar tales expec· estímulo se halla degradado, el
terial que no puede oir. (Y lo
do a adivinar la identidad del ma
� entos
tativas es e empleo del llamado "procedimiento Cloze" Este mutandis, en los experim
Procedrmren
. .
to consiste, a grandes rasgos, en presentar al sujeto mismo puede ocurrir, mutatis ble que el suje to pue·
razona
·

las primeras palabras de u�a frase Y pedirle que complete el de memoria, donde una estrategia ter ial �ue no co :
' sigu e
el ma
de emplear es la de adivinar cuál es '
( , la
fragmento , en tales crrcunstan cras
� respuestas mas frecuentes (como, por ejemplo, recordar.) No es de extrañar que
contestar ;,sa . . �ra com�letar el fragmento "Ya tengo la pi·

disp one el sujeto entre en juego
información previa de que ·
mienta pero ¿_te rmportarra pasarme la --?") se denominan es de medición. De todas for
"respu� � s de Cloze eleva�o" Y se considera que indican l o ejerciendo unos efectos susceptibl oló gico s que int er·
os psic
mas, el p�oblema es si los mecanism

que el s eto espera que su mterlocutor diga a continuación de
rela tiva me nt esfo rza do y considerablemente
haber em ' do un fragmento del enunciado. Generalizando ' po· vienen en el lento, s degra­
atencional proceso de reco · nstruir estímulos lingüístico
dría estr' m'arse el valor "Cioz.e" para cada posrcron
\
· · dentro de os medios son los mis mo s me·
dados mediante ruido o por otr
·

_ experimentos en los que la


. .
una frase' lo que darra pre a drsenar
·

'" : ,&! �
mas de entrada considerados como módulos
113
112 La modularidad de la m · LOS siste
ente

la buena fundamentación de las opiniones


canismos que intervienen en los procesos automáticos y fluidos te exageración de O.
de la percepción del habla normal. contrarias al encapsulamief.lt .
Resultados como. ,los de F1SHLER y BLOOM (1980) de1·an pa.
efecto de restaurac1on de fone-
,

consideremos de nuev o el
r tencia general de qu� los expe­
tente que esta cuest1on n� es en absqlut9 banal. Utilizando una mas. Dejando al margen la �dve .
s1onados no prop��c1onan una
tarea en !a que las orac1ones se percib1an con claridad, halla. rime ntos con estímulos d1sto�
_ r i�ferenc1as so��e la percepc10n del habl�
ron tan solo un efect� ":largmal de los elementos de Cloze ele­ buena base para hace urac1on de fo�ema� c;>fre�; evi­
vado sobre el �econoctm1ento de las palabras estímulo, efecto en situaciones normales, la resta de que la 1dent1f1cac1on de
que desaparec1a por. completo cuando los estímulos se presen· dencia ' a primera vista concluye nte,
que el sujet o conoce del inventario
taban a gran velo.cl dad. (Es de suponer que las tasas elevadas tonos tiene acceso a lo
pretación es correcta, .la
de palabras de su lengua. Si esta inter
_ _

_
de p�esentac1on . d 1f1cultan la tendencia a adivinar, ya que esta
de que hay un fluJO
act1v1dad �leva tiempo.) Por contraste, las palabras "semántica· restauración de fonemas es una muestra
. epción del habla, aun­
mente anomalas" en contexto mostraron una inhibición consi descendente de información en la perc
itiva ?el sistema de entra­
derable en comparación con las neutrales de control. Este últi· que no lo es de la penetrabilidad cogn ma d.e entrad? es
este �1ste
mo hallazgo presenta un notable ir_�terés, porque nos indica da del lenguaje. Para demostrar que halla mformattva­
nte, que no se
que al �e�os algunos efectos del contexto oracional sobre el penetrable (y, por consiguie r que sus proce­
reconoc1m1�n�o del habla deben ser, usando la terminología que mente encapsulado) sería necesario demostra
manifiesta en ningu­
algunos ps1�ologos emplean, "post-perceptivos". Dicho en sos tienen acceso a información que no se
nuestra temmologfa, estos procesos deben operar después de
el sistema de entrad�
no de los niveles de representación que
. que tiene n acceso gen�rall­
que el sistema de entrada haya suministrado un análisis (tenta· del len{Juaje computa; por ejemplo,
oyen te acer ca de las creenc1as e
�1vo) del contenido léxico del estímulo. Lo imp.ortante es que, zado a los conocimientos del
rario, si la "infor­
tncluso en el supuesto de que la facilitación introducida por los intenciones de sus interlocutores. Por el cont ración de fone­
resta�
element?s redundantes venga mediada por mecanismos.predic· mación previa" de que se hace uso en la
. . ta al con ocim ient o que el oyen te ttene de las pala­
t1vos guiados por, expectativas, la inhibición de elementos con · mas se limi
arri�a hacia abaj?
� bras de su lengua, e.l flujo de info rma ción de ·

extualme�� e anomalos no se conduce de modo semejante. leng uaJe. El conoci­


debe considerarse interno al mód ulo del
ued. e �rgu1rse que, en el transcurso de la percepción del len· conocimiento de la.
guaJe, s1empre se hacen predicciones como la de que "pimien· miento del léxico se considera parte del
ta" ha de venir a continuación de "sal y --- -" ' aunque'
irna�ente plausible
lengua desde cualquier punto de vista mín
0 �� t'
uracton de. fonemas
com
, �g1c�, un � no puede pasar-se la vida prediciendo que Los trabajos más recientes sobre resta
perro , manana, o cualquier otra expresión anómala no toda clartdad. SA­
·

o con
ponen de manifiesto este fenómen
MUEL (1981) ha demostrado que
información sobre
en ese mismo 1 ugar.25 De . esto se deduce lo siguien·
a�receran ' , tant o la
iáMica" s�mi­
t�. algunos de. los·procesos que tienen lugar en las identifica· el inventario léxico como la información "sen e la magn.ttud
yen sobr
, nes
�i �. a perceJ?ttvas se hallan, sin duda alguna, penetrados cogni· nistrada por el contexto oracional, influ
men�e. Sm embargo, esto es compatible con el encapsula· del efecto de rest aura ción de fon ema s. En concreto, d1cho
no palabras (fonoló­
m le �t? mformativo de los propios sistemas·de entrada Parte del efe cto se aprecia más en palabra que en . le den­
pala bra es predectb
trad ICional ent s1as o· que despertaron los modelos percepti- gicamente viables) y más cuando la
·

� � contexto es neu­
vos de ,de��rm1nac1on contextua!" pudo originarse a causa de tro del contexto de la oración que cuando el
tral. A primera vista, pues, el reconoci�iento
una confus1on en este aspecto de fonemas es

�� �
l ostulado del e.n aps lamiento informativo de los siste ·
ma Jd �ntrad debe � "penetrado" por información tanto léxtca
los
como contextua!,
datos de SAMUEL
pero las apariencias eogañan. En realidad
prim ero
inaican que de los dos efectos, sólo el
� d1stmgu1rse con sumo cuidado del post u· _
lado tlene que hay u.n flujo de información de arriba es estnctamen�e
hacia�u;aj��entro de estos lugar a consecuencia
per ceptivo mientras que el segundo tiene
dera n estos d os postulados . �
sls e'!'as. Con frecuencia se consl·
de un sesg� de respuesta cons isten te en seña lar como intactas
1nd1stmtamente, con la consiguien·
de entrada considerados como módulos
�os sistemas
115
L a m�
o :::����lll en,e
� �d ula r i dad de l a-
114
-
----------- ----------------------� =
.

las palabras que sean predecibles. (La detección se produc1na • • ción sintáctica son casos paradigmáticos de información que
· 1 er�nc1a entre palabra y no pala.
1 a d'f no satisface
esta condición. Este asunto está siendo objeto de
te 6ncamente
· �amo s1gue: ·

hasta el mo­
bra afecta a d, en t�nt? que la diferencia entre contexto neu­ intensa investigación experimental y teórica, pero
ment o no tengo conocim iento de que haya pruebas convin­
tral Y contexto pred1ct1vo_ �fecta � {3.) Según señala SAMUEL, la ado de algún
. es de que el análisis sintáctic o venga determin
magmtu? de la re�taurac1on es Inversamente proporcion al a cent
modo por lé} apreciación por parte del sujeto del contexto se­
la capac1dad del sujeto de discriminar la palabra estímulo a , Esto tal
mántico o por su coriocimiento·de l "mundo real".
que_ le f.alta un fono de otro caso intacto de la misma cat:
vez no deba sorprend ernos, ya que por lo general hay tantas
gor1a. Conforme a los datos de este autor esta discrim1·nac" IOn
1 ad me¡or en el caso de' elementos que se formas sintácticamente diferentes de expresar una misma idea,
·

se eféctua ' en real'd


altamente predecibles en contexto que cuando no lo son. �� que incluso si el contexto permitiera estimar el contenido del
suma, e_stamos ante ot�o �?so en el que lo que se \nterpretaba enunciado que se va a manifestar, esta información no serviría
como ejemplo de predtcc1on perceptiva guiada por el contexto para aumentar significativamente nuestra capacidad de prede­
ha resultado ser, a l_a_postre, producto de un sesgo provocado cir la forma en que va a manifestarse.26
por procesos de dectston post-perceptivos. La cuestión sobre la procedencia de la información interac­
La l_ �portancia de distinguir la penetración cognitiva de los tuante (el que sea interna o externa al sistema de entrada) ad­
efectos mtramodulares puede apreciarse en muchos otros casos quiere especial relevancia a la. luz de la siguiente consideración:
e.n lo,s que es posi�l; demc;>strar la ejecución de análisis· predic­ es posible concebir diversas formas en que ciertos mecanismos
tl�os en,!� percepcton. Ast, por ejemplo, es probable (aunque internos a un módulo podrían simular los e fectos de la pene­
�as ?f!tcf�,de demostrar de lo que uno se imagina) que en la tración cognitiva. El funcionamiento de tales mecanismos po­
.
1den.tlftca�10n de la estructura superficial de constituyentes de dría dar lugar·a sobreestimar el grado en que ese módulo tiene
orac1ones mtervengan procesos "arriba/abajo" (véase WRtGHT acceso a los recursos informativos generales del organismo. Pa­
1982). Pongamos un ejemplo. Según parece la identificació� ra comprobar cómo podría suceder esto, volvamos a examinar
de nombres es selectivamente facilitada en' contextos como el problema de la facilitación contextual en el reconocimiento
ART, ADJ--- -*, la identificación de verbos en contex­ de palabras. Esta parcela de investigación ha sido la piedra an­
t?s _c,om? �RT, NOM--- , y así sucesivame�te. Tal faci· gular de Jos argumentos esgrimidos por los teóricos del New
Look, aunque los resultados obtenidos parecen cada vez más
-

lltac1o� tndtca que los procedimientos para asignar elemen·


,
t?� lextcos a clases de formas léxicas tienen acceso a i'nforma­ cuestionables.
Cion sobre las condiciones generales que regulan la buena Voy a describir muy brevemente un ingenioso experimento
conformación de . los
árboles de estructura de constituyentes. llevado a cabo por David SWINNEY (1979; TANNENHAUS, LEIR­
_
�.h?ra bte�, _es de primordial interés teó'rico determinar si el NAU y SetoENBERG. 1979, obtuvieron resultados semejantes).
an una frase estímulo . como "Juntos re­
��
altsls pred1ct�v�. desempe_ña un papel, y hasta qué punto lo . Los sujetos escuchab
ce, en el an�l 1s1s_ gramat1cal de la or·ación. Por otra parte, corrimos las calles y plazas del casco antiguo".* Sabemos por
ha .
. Y que separar tajantemente este asunto de la cuestión rela· estudios anteriores que las latencias de respuesta ante la pala­
t1 al encaf?sulamiento informativo del procesador. Todoejem­ bra "casco" (en una tarea de decisión léxica**) serán más bre-
f 1"; contran� ��.postulado del encapsulamient
o deberá man i·
estar l a sens1b1l1 dad del procesa dor a información no definida
. _ de ambigüedad lé­
como. Interna al módulo de reconocimiento del . ; En "El ejemplo del-original es inadecuado para ilustrar este caso
lenguaje xica en el castellano. Olee as(: Because he was afroid of'efectronlc survelffance, the
vigilancia elec­
spy carefufly s¿arched the room for bugs ("Temeroso de la posible
camb 10 ' las constncc1ones ·
·

que afectan a la buena conforma·


·

). (N.
trónica, el espía registró toda la habitación en busca de micrófonos/bichos"
de/ T.)
verbal pre­
*E1 autor se refie ** La tarea de decisión léxica consiste en responder si un estímulo
·

no el cantex 1
f .�?
en t°do momento a la lengua Inglesa En el caso del castella·
0 ac¡ ltador puede ser ART-
sentaclo visual o auditlvamente eRo no una palabra de la lengua. pulsando un botón
ART ----ADJ. (N del. T.)
- -ADJ
- imás
\frecuente) o bien en caso afirmativo y otro distinto en caso negativo. (N. del T.)
117
1-
_16 L_a__
m oou_r ar
� id
� ��e
d�ra ...
� en�e sistemas de entrada COnsideradOS COmO módulos

L.OS

____________________ ________ __
__

ves en este contexto, debido a que esta palabra es más pre deci. módulo de reconocimiento del lenguaje. Si esto. es cierto, la fa­
tua! en el acceso al lexrco no s1rve como argu­
.

ble, en términos relativo�, que cuando se halla en un cont exto cilit ación contex : Como
neutral, en cuyo caso es Igualmente aceptable aunque presenta mento a favor de la penetración c.ognitiva..del mó��lo
un valor Cloze más bajo. Según parece -y conforme a la ínter. señalé anteriormente, la proceden cia de la mformac ron mterac­
pretación tradicional-, este resultado demuestra hasta qué pun. tuante es lo que marca la diferen cia.
to las expectativas basadas en una lectura inteligente del con. Vamos .a explotar un poco más esta 1 ínea de _ razonamiento.
texto oracional guían el acceso al léxico. El sujeto puede prede- Supongamos que el léxico mental es una especr� de red de co­
. cir la aparición de la palabra "casco" (hasta cierto punto) antes nexiones eléctricas en la que cada elemento léxrco es un nodo
de escucharla. Siempre que esta predicción se cumpla, sus res. del que parten vías hacia otros elementos léxicos de la red. El
puestas serán más rápidas. Esto es indicio de la penetración acceso a un elemento del léxico equivaldría a la excitación del
cognitiva del acceso al léxico. , nodo correspondiente. Cabe suponer asimismo q':le u� _ a de ·las
Pero aún se puede rizar el rizo. Supongamos que en lugar de consecuencias del· acceso a un nodo es que la exc1tac1on se-ex­
medir et· tiempo de reacción de la decisión léxica.ante ''casco" tiende a lo largo de .las vías que parten de él, y, por último, que
se presenta simultáneamente (proyectada en una pantalla) otr� al extenderse una excitación por un sector de la red de el�men­
palabra perteneciente al mismo "campo semántico" (como era tos léxicos los umbrales· de respuesta de los nodos excrtados
·costumbre decir), por ejemplo, "barrio". Si la tesis de la in te· quedan con�iguientemente reducidos. Así pues, el acceso a un
racción es verdadera al postular que el sujeto utiliza informa· determin ado elemento léxico reducirá los tiempos de respuesta
ción semántica/previa para predecir- el contenido léxico, la a aquellos elementos con los que se halle conectado. ( Es�a des-
palabra "barrio" resultará una predicción tan válida como el ·cripción le resultar.á familiar a quien conozca los trabaJOS de
�értnino "casco" dentro del contexto, de lo que se deduce que MORTON, 1969, y COLL INS y LOFTUS, 1975, entre otros; el lec­
"barrio" se verá igualmente facilitada en comparación con un tor encontrará evidencia experimental relevante en MeveR Y
contexto neutral. Y efectivamente, así sucede. . La penetración ·
8cHVANEVELDTt1971.) ,
·cognitiva se viste de gala, según parece. . La referencia a un modelo como el expuesto en el parrafo
Pero las apariencias engañan, ya que los datos de SwiNNEY anterior tiene por objeto describir ·el m �do �n gue c�ertos me­
muestran que al medir la latencia de una palabra como "yel· canismos internos al módulo del lenguaje podrran srtnular los
mo", en lugar de "barrio", se obtiene el mismo resultado, esto efectos producidos por una hipotética penetración cognitiva
es. una facilitación en comparación con un contexto neutral. cuando ésta tuviera lugar. En el ejemplo presentado, lo _ que
Veam,os qué significa esto. "Casco" presenta varios sinónimos, aparenta. ser la información previa de 1 sujeto en e 1 sent1do de
entre ellos: "barrio" y "yelmo". Aunque solo uno de ellos que las calles tienen algo que ver con los cascos (más o menos)
e� �ele� ante en el contexto oracional, los dos son objetÓ de fa· es en realidad producto de una conexión entre el nodo corres­
pondiente a la palabra "calle" y al asignado a la palabra "cas­
clll.tacJOn co_n,textual. Esto ya no parece un uso inteligente �e
1� rnformac1on contextual/previa co". La facilitación sobre "casco" en context�s e�. los que se
. b�en para acceder al léxico. Mas
parece una especie de relación asociativa entre formas lé· hable de "calles" vendría precedida por la exc1tacron de estas
xrcas· (entre "calle" "casco
y ", por ejemplo), una relación que conexiones intraléxicas.
· � esta_blece en un nivel de representación tan superficial que es ¿Qué razón de ser tienen estas conexiones intral�xicas? Por
sen�rble al con enido_ semántico de los elemen
tos implica�os. descontado, su existencia no puede obedec�r exclusrvament� �
� �
. n es Importante
rnt�.rpre�acro
f
s�. por la siguiente ra·zón: SI la la necesidad de que los psicólogos sobreestrmen la pen�trabrlr:
rtacron v�ene dada únicamente por relacio
te' nes interléxicas dad cognitiva del procesamiento lingüístico. En realr. d ad, SI
Y no por la rnteracción de la información previa con el cante · damos la vuelta al razonamiento y suponemos que los s1�temas
nrd0 semántico del
que se aprovecha para
elemento y su contexto) la informacióll de entrada se hallan encapsulados, lo que he llamado srmula­
presentada en el léxico
obtener tal facilitació� puede esta r re· ción de la penetración cognitiva podría interpretarse como un�
y, por consiguiente, hallarse den.tro del estrategia�E!'Ios procesadores de entrada para obtener el máxr-
La modularidaddela men._ e: tr:a� s ider�_ ad� co_m_o_m_o_'d_ulo
_ _s
119
118
LoS� st :
¡¡s: e m::
asd =�e n� da�c�
on
�� � --
____
__ ______ ____
__

--
. creenc!as depende_n (no de
mo provecho de su aislamiento informativo. Como indiq ué an. ece hoy día muy plausible Las
teriorm�nte, el encapsul�miento proporciona sobre todo ma. p arasociación, .sino) del juicip; la producc1�� d e _ oraciOnes de­
_ la , sino) de la planlf¡cac!ón. Entonces,
yor rapidez de procesamiento a expensas de la mteligencia de! en de (no de la asoci
1
ación. .
sistema. Es de suponer que llevaría mucho tiempo tomar deci· p . .
'?
¿para qué sirven as asoclac1one�.
siones fiables que permitieran determinar si entre "calle" y que inten to pone r de reliev e e s que las asoc1ac1one� son
Lo _
"casco" existe el tipo de relación necesaria para que a la emi. 1 instru mento en virtud
del cual sistemas de procesamiento
igentes. En concre�o,
sión del enunciado "calle" 1� siguiera la del enunciado "casco" � ecios se comportan c<_>�O si fueran !ntel
el tnstrume�to q_ue perm1te
Sin embargo, éste es preciSamente el tipo de decisión que ei las asociaciones interlex1cas son _
como ·s1 sup1era_ que las
sujeto debería tomar si la facilitación contextua! del acceso al que e� procesador del lenguaje actue
(cosa que, e� �eal1dad, no
léxico fuera, en efecto, consecuencia de la interacción de los calles tienen que ver· con los cascos
conocimientos previos con el contenido semántico del contex· se pens aba trad 1c1onalmente,
sabe). La idea es que, tal y como .
ionad os entre
to . Mi opinión es que no hay tal evaluación inteligente de las a quellos términos que desig nan conc epto s relac
alternativas disponibles, sino simplemente una facilitación cie­ expe rienc ia term inan por es � ar cone ctados
sí en el plano de la en cono �l­_
constituy
ga del reconocimiento de "casco" a raíz del reconocimiento entre sí en el léxico. Tales conexiones no
son mecan1s·
de "calle". La condición para que esta facilitación ciega ofrez­ miento, ni tan siquiera son juicios. Simplemente
rales d. respu esta. E�pre­
ca alguna ven�J� es gue h_a de ser posible, con. un grado razo­ mos de ajuste contextua! de los umb �
nable de prec1s1on, Simular aquello que se sabe acerca de las s, la form a 1on d � c�n�x1ones
sado en términos metaf Csico �
interconexiones que se producen en la realidad a base de esta· interléxicas permite logra r el enca psula f!'Jen to smc �<?n1co del
netrab�lldad cog·
blecer las correspondientes conexiones entre las entradas del procesador del lenguaje a cam�io de su_ .'mpe
que <:J•sponemos
l.éxico mental. La estrategia dispuesta a tal efecto consiste en nitiva a través del tiempo. La mformac1on de
utili�ar la estructura de las conexiones interléxicas con objeto halla n relac ionados en··
acerca del modo en que Jos objetos se
de s1mular la estructura de conocimiento. Esta simulación qui· esibl e de cara a m?dular el
tre sí en la realidad resulta inacc
zá no sea exacta (puede activarse una vra desde "calle" hasta impl icaci ón que trae cons 1go el en­
acceso al léxico. Esta es la
"yelmo" como subproducto de la activación de la vfa que esad or del lengu aje. Sin � mbar go, nues­
capsulamiento del proc _iones entre los obJetos de la �ea­
conecta "calle" con "casco"). Sin embargo, no hay razón para tra experiencia sobre las relac
es del léx1;�,
dudar que esto supone, a la larga, un ahorro. lidad sí afecta a la estructura de las interconexion
Ya que estoy permitiéndome toda clase· de especulaciones, es entre nod�s lexl­
_ mediante el establecimiento de conexion x1?n�s a
perm 1taseme agregar una más. Sigue siendo un misterio en psi· es corre cta, las cone
cos Si esta 1írlea de especulación
c<_> logra el porqué tiene que haber asociaciones interléxicas, o, ia dese mpe ñan u_ n . pape l aut� nt1co,
qu� estoy haciendo referenc _ hsls perceptivo �el
d1cho de o �ro ":!��o, �1 motivo por el que las personas mues­
aunque modesto, en la facilitación del a.n�
�;a.n �na d1spostc1on f1able y consistente a asociar "sal" con que se ha ven1do
habla. La objeción más importante y �ec�s1va
p1m1en�a", "perro" con "gato", "padre" con "madre", etc. planteando tradicionalmente a la asoc1ac1ó n es que se trata _de
En �os tiempos de máximo esplendor del asociacionismo estos cons titui r la base d� la v1da
una relación simple en exceso para
f� nomenos no tenían, por supuesto, ningún misterio. Antes licid ad, aun� �e . no e� d_os1s eleva­
mental. Sin embargo, la simp
b1en, se .consideraba que constituían la propia sustancia de la os_ rap1dos, cate­
das, es una ventaja para los procesos penfenc
los proce-
que � .�omponía la vida mental. Según una de estas teorías, goría a la que pertenecen, desde mi punto de v1sta,
la em1s1on de una oración debe entenderse como una respuesta sos de entrada. .
encadenada, y las asociaciones entre eh:imentos léxicos son
pret endo insin uar que todo s I<?S posibles efeC:t<:>s �e la
Jo No
q ue -une los eslabones de la cadena. Según una tradición ante· �oc1m1e!lto
información previa (contextua!, etc.) sobre e! reco
nor, el mecanis llo empleado para reconstruir el concepto de s debi dos a cone xion es 1ntraléx1cas
! de oraciones sean artefacto _
g�ado de creenc1.a descansa en la noción de conexio mcentes los
tlvas entre Ideas. Con todo, ninguna de estas formul
nes asoci a· (aunque, a decir verdad, no me parecen muy con�
enci a de efectos
aciones intentos experimentales de demostrar la pres
120 La m odula ridad d 1,.os sistemas de entrada considerados como módulos 121
e la
--------
-- ------------------------
------ -=
��m eo �

c?� textuale� r�siduales una vez controlados los facto 505 de entrada se diferencian, pues, de los reflejos en el_carác­
lex1cos/asoclat1vo�). Tan solo _ res in
sostengo que la posibil ter y la complejidad de las operaciones que ejecutan. Sm em­
que se den seme¡an_tes a�tefactos experimentales idad ­�
. e bargo, esto sigue siendo com�atible con que los refle!os y los
bu�na parte de la ev1denc1a empírica habitual. El cont procesos de entrada sean semjantes en su encapsulamiento m­
.
c_ut1ble de qu� un texto "semánticamente" cohe
hech ���a
rente s e ·
��� � formativo, aspecto este en el que ambos se oponen a los "pro­
t1vamente fácil de procesar no demuestra
· por sí solo que · cesos centrales'' -solución de problemas y demás procesos por
s1ste ma de en�rada de 1 1engua¡e · tenga acceso a los el el estilo-, uno de cuyos rasgos más sobresalientes es probable­
tos �el orga�1smo acerca de la coherencia conocimie n.
del mundo La evl· mente· la penetrabilidad cognitiva, según voy a sostener más
denc1a experrmental que justificaba el
entusiasmo inici�l de que adelante . Para comprender que el encapsulamiento informativo
·

go _ zaban los modelos "arriba/abajo" de


procesamiento Percep. y la elaboración computacional son propiedades compatibles,
t1vo era, a m1· JUIC · · ·IO, atractiva, per
o no concluyente La po ·b·
_ basta tener 'presente que lo contrario del encapsulamiento es
lldad d� un tra�ar:niento mo_dular
, de los procesos ·de ent: �� la utilización de· información externa a un sistema. Por consi­
propo _ rc1��a suf1c_1entes. motivos para
revisar este entusiasmo guiente, un sistema computacion almente � tabor�?o puede es­
La s1tuac1on se ajusta ��e�mente . . ut•hzada en sus
al modelo ideado por KUHN; tar encapsulado si almacena la mformac10n
los resu�tados parecen d1stmtos
a los ojos del envidioso computaciones. El encapsulamiento es cuestión de relaciones
Consideremos por �n. momento
los orígenes de la� teorías con el exterior y la elaboración computacional, un asunto in­
del New Look. Los ps1cologos cog
nitivos de los años 40 y 50 terno.
se encontraron �on
la propuesta de que la percep Podría ser de utilidad resumir la exposición sobre el encap­
ralm�nte de caracte reflejo ción es lite­
�_ . Así, por ejemplo, se decía que la
: ��� �
a e la percepc1on puede. re�u
irse sin excepción a la teo
sulamiento informativo de los sistemas de entrada comparán­
dola con algunas recientes e interesantes propuestas del filó­
e a respuesta ope!ante d1scnm� ·
ci result_ a com rens1bl
�- mat iva. En esas circuns. tan· sofo Steven STICH (1978). En su reflexión, STICH examina
�? � e � incluso admirable subrayar la diferencia entre la creencia y la relación epistémica que,
te lgencla de la ntegra . la "in·
� c1on perceptiva. No obstan según se afirma, existe entre los hablantes/oyentes y la gramá­
examen retrospectivo, da · te en un
1 a 1mpres1o · n de que la inteligencia de
gracl.ón perceptiva ha sid tica de su lengua nativa (relación que CHoMsi<v denomina
'

1 a 1�te
·
o

fervlentes defenso ma l interpretada por sus má s "cognición''*). STICH supone, de cara al propósito de su ar­
res gumento, que la evidencia empírica demuestra que los habla�­
En la eond'ICIO Ide
frecuencia en los libr
· ·
� · al -que segura'"!lente acontece con más
·

tes "conocen" en cierto sentido la gramática de su lengua nati­


. os de texto que m rerum nat va. El objetivo que él se propone es decir algo aceréa de cuál
flejos resentan dos . ura- los re·
propiedades sobresalientes. es ese sentido.
tacion mente Sim
tr _ Son compu·
ples (el estímulo está "conectad Se conoce con el nombre de creenc a subdoxástica** a la
direct a, c n la o de forma
i
respues ta) Y se �alfan informativ
sulados ( o_ anse
� . amente encap­ relación epistémica que existe entre todo hablante _d e una
árr
opinión � teo � afos antenores de esta sección). En mi lengua y su gra�ática.21. STICH señala que las creencias sub-
r la� del New Look no fue
tinguir 'estas ron capaces de dis·
rople�ades. En consecuen
error, que la � cia, asumieron, por
usen �la de analogía entre los
tivos y refle' s procesos percep· e la
ner y aprov o r�dlcaba e�- la capacidad •sustantivo del verbo "cognoscer". Véas nota del traductor de la pág. 24

; ch de aqu éllos de obte· ���


de la tesis de 1 ar mform�clon general. Desde el punto de vista
.
• * Los términos dóxlco y doxástico son empleados en investigaciones de ep•s te­
la la
ción acertad a modulandad, éste es un claro ejemplo de intui·
.
expresión lóg1ca
ll1ologia de la creencia y lógica de creencia. En este sentido.
a cc:m resultados erróneo doxflstica es presentada como equivalente a lógica de la creencia (o diferencio de lo
están com s. Los sistemas de entrada lógiCIJ epistémiCIJ o lógiCIJ del conocimiento) (J. Ferrater Mora, Dlcctonorlo de Filo­
ca consist �taf1onalmente elabora�os . Su función característi·
t l
SOfía' 4a ed Madrid A ianza 19821. Elautor se refiere a queel
conocimiento que
l
br� las rep n 1 ev�r a cabo opera�1ones de tipo inferencia! so·
todo ha b ante oe un á lengua Posee .
de la misma es de naturaleza su bdoxás tica esto
resentac1ones de es, se trata de un conocimiento basado en creencias no manifiestas (inconscientes)
los est1mulos recibidos. Los proce· Y regido por una lógica pecular. no epístémica. (N. del T.)
123
122
SI·stem a
. os
La modularidad de
la� s de entrada considerados como módul
...ente J..OS

doxásticas difieren de las creencias en sentido estricto en dos teamiento del siguiente
interrogante: ¿por qué tienen _
que dar:
aspectos. En primer luqar, según han subrayado casi todos lo se conjunta
mente estas dos propiedades?
Por de � tr�o con mt
autores, las creencias subdoxásticas son n i conscientes. Per � ropi a terminolog fa, lpor qué
ha de ser cara cter ISttco de los
además, STtCH agrega que las creencias subdoxásticas se carac­ psul ados frent e a los �ro­
p tados subdoxásticos el
hallarse enca
es
terizan· por su "falta de integración inferencia!". Veamos un sos relacionados con la integ ració n infer encia ! �e las cre � nctas ?
· nct� s denv � una
ce Adv iérta se que de la
ejemplo del propio STICH para entender mejor esta aseveración. noci ón de inco nscie �
una cree ncta t�consctente
especie de encapsulamiento, ya �ue ,
Si un lingüista da como verdadera cierta generalización se­ 1 a de un �azona�1ento perte­
no puede ·intervenir como prem �
consciente. Sm embargo,
gún la cual no hay ninguna reqla transformatoria que presen­ neciente a un proceso inferenc1al
relev ante qu� esta verd�d _tan
te una determinada característica, y si (de forma no subdo­ STK.:H intenta destacar algo más
trivial. Lo que STK.:H post
xástica) considera válida cierta transformación que viola di· ula es que las creenctas su bdoxast1cas
s a lo� procesos menta­
cha ge�eralización, po�rá inferir que tal generalizac ión es son en gran medida inaccesibles, inclu �
nc1as. St esto es verdad,
falsa. Stn e_mbargo, el Simple hecho de que exista una regla les inconscientes de fijación de cree
(en el senttdo en que se supone que las tienen todos los ha­ habrá que pregun'tarse de inmediato el
porqué ..
este tnterroga�te no
blantes de i.J�a lengu�) no es suficiente para que el lingüista No obstante, quisiera dejar patente que ,
las cree ncia s subdoxasttcas �e
pueda hacer tnferenctas como ésta ... Supóngase que a la vis· se plantea por el hecho de que _ _
dicho en term1nos mas
t� de una determinada regla, se llega a la convicción de que hallen, por lo general, encapsuladas; o,
as por el hecho de ser. sub ­
st r entonces CHOMSKY está completamente equivocado. Su· recisos no se hallan encapsulad
� � d� cont raeje� plo, las 1dea_s
póngase, además,_ que se da la circunstancia de que r figura
entre las reglas que constituyen el repertorio de nuestro me­
� oxásti as. Consideremos, a t (t':ll
1ones tnducttva Y deducti­
_
subdoxásticas acerca de las just1f1cac
oxá�tica �e la regla de
canis�o �e procesamiento del lenguaje. La posesión de esta va; concretamente, la aceptación sub� ,
creencta JUnto con un estado subdoxástico no podrá llevar· modus p_onens.* Según el tipo
·de �e�rta ps1colog1�a <:JU� s-:tcH
de este pnnctpto ttene
nos a creer Q!Je �HOMSKY está completamente equivocado. defiende el conocimiento subdoxast1co
Por el contrano, s1 creemos (tal vez erróneamente) que r en· de los procesos menta­
, que ser �ccesible a la práctica totalidad
renc !ales hacen uso de
tonces es muy probable que lleguemos a inferir la creencia les, ya que casi todos los procesos infe _ e! _las cree!"­
. Por cons 1g�1ent
de que CHoMsKY ·está completamente equivocado. (págs. este principio de un modo u otro
508-509.) cias subdoxásticas acerca de la validez y
1� cmftrmacton habran
oxasttca � s obre las re glas
de ser distintas de las creencias subd � · _
. S:rteH ha expresado esta misma idea en términos ligeramente Aun que amb as sean in � onsc 1ent es, aquellas
de la gramática.
ts uo� Y no encapsu­
dtsttntos en otro lugar. Dice STtCH! "Una propiedad caracterí s· son paradigmas de estados mentales prom �
_
�tea de l�s creencias es que generan más creencias por medio de e inco nsct encla Y encapsula-
lados. Así pues, la conexión entr
tnfere�c1as, h�sta el e_xtremo de que puede afirmarse que las
miento no puede serint rínseca.
H esta dand<;> a enten�er
creenc1as son tnferenc1almente promiscuas. Dado un conjunto A pesar de todo, considero que STIC
,

_
. ad�cuado de creencias suplementarias, prácticamente cual­ arte de la tnformacto�
algo fundamental, ya que aunque gran p
quter creencia podrá utilizarse para inferir ·cualquier otra... (Sin s1ble a los procesos d_e fi­
inconsciente debe ser plenamente acce
muchos de los eJe �­
e�bargo), los estados subdoxásticos, a diferencia de las creen­ jación de creencias, también es cier que to
ctas, s� ha�lan inferencialmente aislados del corpus general de n de abundante evi­
plos de creencias inconscientes que goza
c�eenctas, mtegradas de modo inferencia! al que un individ uo apsulado. Esto se debe a
ttene acceso (consciente)".
' dencia empírica son de carácter enc
Ahora bien, el propio STtCH reconoce que la propuest a de �icade enunciados
aquella tautologi� e la ló
*Modus ponens: se define como
� �gún
q�e los estaq_os subdoxásticos se caracterizan por ser incons·
la cual puede afirmarse el consecuen
se af1rma su antec en-
te de un condicional s1
ctentes Y por carecer de integración inferencia! induce al plan· te. Así: l!P -+ q) 1\ p] -+ q, (N. del T.)


124 La modularidad 125
sistemas de entrada considerados como módulos
--�---------
--:-------- _::.:
::.:__
de la
men te
LOS .

que casi. t od� la cienci� cognitiva que se practica en la


dad es c1enc1a de los s1stemas de entrada, y, como se ha uar¡.
act e gún la cual toda percepción se halla inevitable e ilimitada­
�ente cargada de teor í� (véase GoooMAN, 1 �7 8�
e� razonable suponer qu_e el encapsula iento infor
visto _ : en�e obse ­
filósofos se han mteresado por la d1stm�1on
Los
m_ mativo con
s: �
muye un rasgo det'!rmmante de tales Sistemas. Los
entrada se caractenzan por no intercambiar informaci as de
sistem .,ación e inferencia fundamentalmente por mot1vos eplstemolo­
doxástica ni entre ellos ni con los procesos centrales ón su b- gicos; se parte del supuesto de que la inferencia (no demo��ra­
tiva) presenta un riesgo inducti_vo de� que carece la ob�ervac1on.
STICH llega práctica�ente _a la misma conclusión
"los esta��s. subdoxas _ �1 decir En consecuencia a algunos ep1stemologos les parece Importan­
t1co_s t1enen lugar en muy distintos que te que todo aqu�llo que se defina como enunciado científico
m�s cogmt1vos de prop6s1�o específico" (pág. 508) siste.
as 1 es; pero ��emás, también t1ene n lugar en sistemas
. En efecto

acerca de un hecho deberá mantenerse al margen de ese riesgo,
�os de P�?POSito g; ner�J (que son Jos que _vengo integra lo cuai implica que, salvo que exista certeza de algunas verda­
s1stem�s centrales , ), s1empre que se adm1ta denominando des contingentés, ninguna teoría empírica obliga a una creen­
que la fijación de cia racional.
cree�c�as es, en gran parte, un proceso inco
nsciente, y·viene No estoy muy de acuerdo con la idea de que la demostra­
prop1c1ado por mecamsmos inferenciales
de esa naturaleza. En ción inductiva en las ciencias proceda en sentido ascendente
resumen: los estados subdoxásticos se halla
n informativamente desde una base de verdades incuestionables. Si excluimos este
encapsulados tan sólo en la medida en que
sean estados de sis· postulado, el problema filosófico que plant�a la_ distinción
temas. de prop�sito �specífico (los anal
izadores de entradas entre la observación y la teoría parece menos mev1table de lo
�ensonales, p. eJ.). Practicamente tod_o
mteresar:'tes desde el �unto de vista psic
s Jos estados cognitivos que se suponía inicialmente . De todos modos, todo aquel que
ológico son inconscien· asuma de manera responsable el postulado de la modularidad
tes, Y sol<;> las cre�nc1as accesibles
a los módulos son a la vez de los sistemas de entrada, deberá interesarse por el problema
sulx:Joxást1cas, en VIrtud del segundo
criterio de SriCH. psicológico correspondiente de establecer el punto de contacto
entre los procesos perceptivos y los cognitiv<;>s. No en_ vano se
sabe, por definición, que componentes funcionales diferentes
11l. �· Los productos
de los sistemas de entrada no pueden hallarse en contacto en todos sus puntf!;, ya q�e en­
se ref1eren a aspectos. "super
ficiales" tonces dejarían de ser diferentes. La representac1on en. diagra­
mas de flujo es sensible a esta idea al representa� los s1�temas
de procesamiento que se postulan en forma de caJaS. As1 p_ues,
1 �11no d� los problemas más importa
os<;>f_la �e la ciencia es en q�é
ntes y controvertidos de
lugar_ correspo zar la
el enunciado de que sólo las entradas y l�s sal1?as_ de los sls�e­
mas definidos funcionalmente son las que mterv1enen en los In­
l .nea. d1v1sona entr
� nde tra
e la observac1on y la mferencia (o dicho en tercambios de información entre tales sistemas no es más que
termmos . _PSICO og1cos, entre la percepci
¡· ,

Ha ón y el conocimiento). una tautología.


· ·

� °P ,1,010nes para todos los gustos, desde . .


la postura extrema Por otra parte, ya hemos visto que la plaus1b1l1dad del en­
.

de . 0 5 fundaGto.nal _
lstas", que restringe el concepto de obser capsulamlento informativo de un sistema de entr�d� d�pende
v
.

·
v���?� � �- �uellos procesos qu� dan ll1gar a juicios introspecti­ en gran medida del modo en que se establezca la �!stmc1on en­
��
·tal � 1 . �s, hasta el más rec1ente revisionismo tre sus productos y sus interniveles de representacJOn; Como es
(H lstmc1on se halle _en mod que niega qu e
o alguno regulada por principios. indudable que tiene que haber ciertos procesos �entales en los
��N, .1958, por eJemplo, sostiene que un físic pued ver que se verifique una interacción entre la percepc1on Y los cono·
en a camara de _vapor o e
sentido en que se el r�stro de un protón en el mismo cimientos previos y necesidades del individuo, el p�oblen:'B del

1
d1c� que Sm1th "ve" una mancha en corb a· ·
ta de J nes
) En ocasiones, lo la �ncapsulamiento informativo consistirá en _determmar s1 esta

defien n esta . . s argumentas que utilizan quienes Interacción tiene lugar en el interior de los s1ste�as de ent�ada.
ciones e a
J
1 post';J�a se basan de modo exp
lícito en descrip· En este sentido, es evidente que preguntarse que hay en. el mte· 1
.
percepc1on tomadas de la psic rio r de un sistema y plantearse qué es lo que debe cons!dcrarse
olog fa del New Look,
!

j
.1
'
127
La modularidad de ¡_os SIStemas' de entrada considerados como módulos
·

126 la rne
ntt

coincide con la que podría establecerse entre lo que sabe­


el producto de ese .s_istema sor. dos formas alternativas de plan.
tear la misma cuest1on. . �os de modo infalible y lo que tan sólo su�o�emos más .o me­ \

En general, cuanto más restringida sea la inf?rmación supues. nos justificadamente. A mi mod� de ver, la un1ca alternativa de
tamente contenida en los productos de los Sistemas percepti­ dema rcación que resulta favorecida de este �odo. es la que Y�
vos es decir, cuanto más superficiales sean estos prod uctos defiendo, aunque es,posible qu_e muchos ep1stem�logos consi­
,
tanto más plausible será la idea de que !as computacion es res: deren que esta version de la ep1stemolog 1a natu ral1 zada resu Ita
algo deflacionaria . ·
ponsables de los r:n.is_mo� se ha�lan encapsuladas. �or ej�mplo, si .
¿Qué cl�se de representación ..�e un enunciado verbal. es, la
el sistema de analls1s v1sual solo puede proporcionar Informa­ . .
e computa1 el procesador 1 mgu 1st1co de entrada?, O, Sl�uan­
ción ace'rca de las formas y los colores de los objetos (mientras
que todas las integraciones propias ·de niveles superiore s se
�� se en el con'texto de la reflexi�n
_
precedente, tqu� propieda­
mantienen en un plano post-perceptivo), resultará más plausi. des fenomenológicamente accesibles de un enunc1ad? ver�al
ble suponer que toda l a información que el sistema utiliza se son aquellas cuya recuperación, por u�a Harte, es obllgat?na,
y, por otra, puede verific:arse por med1ac1on de un meca msmo
halla representada en su interior. En cambio, si el sistema vi· .
sual es capaz de suministrar información acerca de los protones computacional informativa mente e.ncapsulado? Es . evidente
(por presentar una versión psicologizada del problema referido que existe una amplia gama de propiedades de enunclad.os que
· por HANSbN ), será casi impensable que el análisis visual se en· podrían ser computadas mediante sistemas co.mputaclon�les
.
que tuvie'ian, efe álgún modo, un acceso restnng1�o, en sentido
cuentre informativamente encapsulado. La posesión de infor·
mación sobre los protones sería claro indicio de un acceso ili· relevante, a información contextua! con:'o, po: eJemplo, la du·
mitado a lo que he venido denóminando "conocimiento ración del enunciado. Para casos como este, 9!sponemos! en el
previo". área del lenguaje, de una inagotable c�nstelac1on de . candldatos
En esta sección me propongo plantear unas cuantas sugeren· q ue podrían ser objeto de un tratamiento m �dular, en concre­
cías extremadamente especulativas sobre el modo en .quepo· to, todas aque'llas propiedades que un enunciado p��?e. poseer
.
en virtud de cualquier aspecto de su estructura l1ng�1St1ca (en­
drían caracterizarse los productos de los procesadores lingüísti·
co y visual -esto es, acerca del nivel de representación en el tendiendo COrTIO tal principalmente SU forma gramatiCal y/o��­
que estos sistemas entran en contacto con los procesos centra· gica) Es muy difícil explicar estos conceptos con toda clan­
les. Mis argumentos van a basarse principalmente en los su· dad, ·aunque sea fácil captar las intuiciones más relevantes al
puestos de que las computaciones que ejecutan los sistemas de respecto.
entrada son muy rápidas y de que los productos de estos s1ste·
. Pongamos un ejemplo . Resulta extremadamente cor:npllcado ·

mas se caracterizan por ser muy llamativos desde el punto �e determinar hasta qué punto el siguiente enunciado em1t1do po_r
\lista fenomenológico (véase anteriormente). En consonancia John ("Puede que Mary lo haga, pero Joan esta, muy P<;>r enci­
ma de esas cosas'') debe entenderse como una 1ron1a_ s1 no re­
con estos supuestos, voy a sostener que pueden pl�nte�rse
algunas propuestas razonables sobre la manera de distmgUJr la currimos a la información que poseemos sobre John, Mary Y
percepción visual y lingüística de los procesos cognitivos con Joan. y peor aún, según pare�e, en general no hay manera de
los que se hallan en contacto. No obstante, vamos a comprobar establecer qué cantidad o que aspecto concreto de lo ��e sa­
que los niveles de representación que constituyen los pro�uc· bemos sclbre ellos debe ser co':sultado a la hora de em1�1r ese
juicio Tal vez para que el caracter encapsulado �e un s1�te�a
tos de los mecanismos de procesamiento visual (/lingü ístl?o)
no presentan ninguna particularidad epistemológica espec1al. sea d� interé;, habría que exigirle qu; reconoc1e:a la 1!0n1a
.
(sinceridad, intención. metafórica o retorica, etc.) 1mpi1C1ta en
Así pues, si, de acuerdo con el espíritu de una epistemologla
naturalizada, se encomienda a los psicólogos la tarea de esta· los enunciados verbales que analiza, aunque has�a la fecha. no
existe ninguna propuesta plausible en este sent�do. Da la Im­
blecer la distinción entre observación y teoría, no hallarern�s
nada epistemológicamente relevante en esa distinción a pa���r Presión de que el reconocimie�to ?� tale� prop1ed�des de los
de las propuestas antes señaladas. Por ejemplo, esta distinc1on enunciados es típicamente un eJerciCIO de :_ mferenc1a en busca
La m.odul aridad de
128 la mente LoS sistemas de entrada considerados como módulos
129

de la mejor explicación": teniendo en cuenta lo que sabemos ¿Existe, entonces, un analizador encapsulado especializado
de John y de_ l_o que é�te piensa <;Je Mary y de Joan, no es Po· e n.la forma lógica y gramatical? Si bien los argumentos en sen­
sible· que qu1s1era dec1r eso al p1e de la letra ... etc. Natural­ tido afirmativo son indirectos, es diffcil concebir que al m�nos
mente, estos son los tipos de inferencia que no·se espera que _
algunos de tos procesos de reconocimiento �e la forrr:'� log1ca _Y
realice un sistema encapsulado. La "mejor" explicación es la gramatical no se hallen encapsulados. La mformac1on prev1a
que se acepta como válida cuando se han sopesado todos tos
puede intervenir en �1 análisis perceptiyo solamente cuando la
factores. Los sistemas encapsulados, sin embargo, tienen prohi .
propiedad que es obJeto de reconoc1m1ento s �a �edunda� te en
bido, por definición, sopesar todos los factores. grado significativo en el contexto del reconoc1m1ento. Stn em­
Compárense con esto los probh:m : as computacionales que bargo, co�o señalé anteriormente, no parece haber mucha re­
plante� el reconocimiento de la forma lingüística. La idea, en dundancia �ntre las variables contextuales y la forma de un
este ca�o, es que la estructura gramatical y lógica de un enun·
enunciado,, por mucho gue el contexto permita predecir su
ciado verbal viene determinada de forma única (o, en términos
contenido. lnc!uso cuando sabemos exactamente lo que al­
más precisos, de forma única hasta que surge la ambigüedad)
guien va a decirnos -en el sentido de conocer con �o?a exacti­
por su constitución fonética, la cual viene a su vez determina·
tud qué proposición va a manifestar-, este conoc1m1ento nos
da por algunas de sus propiedades acústicas (mutatis mutandis,
sirve de muy poco para predecir la relación tipo-caso _co� �e�­
las propiedades lingüfsticas de los enunciados verbales escritos
pecto al enunciado que emita. Hay muchas maneras l1ngu. IStl·
vienen determinadas de manera única por algunas propiedades
camente diferentes de expresar una misma idea.
de su forma gráfica). Las propiedades "acústicas", según el uso
Por tanto no debe sorprendernos que las propuestas más ra­
que se da a este término, son ipso facto susceptibles de ser de·
dicales de si;temas de reconocimiento guiados por el contexto
tectadas por los transductores. Así pues, un sistema de entrada
no suelan hacer uso de la información contextua! para identifi­
que tenga acceso a las representaciones transducidas adecuadas
car las relaciones gramaticales. ·por el contrar�o, siempre que es
de un enunciado verbal conocerá todo lo que precisa conocer
posible, estqs modelos pasan directamente del análisis _l éxi co.al
del mismo para decidir a qué tipo oracional pertenece y, segu· _
"conceptual" -que se caracteriza por hacer ge�eral1z��1ones
ramente, cuál es la forma lógica que le corresponde.zs En resu·
men, si buscamos una propiedad relevante de los enunciados entre enunciados sinónimos, sin tomar en cons1derac1on sus
respectivos tipos oracionales. No estoy muy seguro_ de hasta
verbales que pueda ·ser computada por sistemas rígidamente
qué punto estos modelos se presentan como alternativas de ex­
encapsulados -una propiedad, en definitiva, que incluso pue�a
plicación de !as capacidades comunicativas humanas, aunque
ser c�mputada por procesadores "de abajo
a arriba"- lo mas mucho me temo qu� así es (véase, por ejemplo, �HANK y AsEL-_ .
probable es que no encontremos un candidato
más natural que SON 1975. El trabajo de fOASTEA y ÜLBAEI� 1973, ap'?rta evl­
e! tipo oracional del enunciado, junto, quizá,
con su forma ló· den�ia exper-imental de que la forma 1 ingüística mant1ene sus
g1ca.
efectos a medida que aumenta la integración semántica; resul­
. Por consiguiente, es conveniente
insistir en que el tipo ora· tado comprensible- si se considera que la recuperación de la for­
c1onal _Y al menos ciertos aspectos
_ de la forma lógica son fen o· ma lógico-sintáctica es obligatoria.) En resumidas cuentas, el
menolog1camente llamativos y, sin duda _
,. se reconocen "sobre reconocimiento de la forma lingüística no es un proceso guta­
la marcha".* Por otra parte,
la computación del tipo oracional do por el contexto, habida cuenta de que éste �o det�rmina
es claram � nte una parte
fundamental del proceso global de aquélla. Si la forma lingüística es, en alguna medtda, objeto de
comprens1�_ n del lenguaje. Por
regla general, nadie entiende lo reconocimiento, éste debe depender de procesos fundamental­
que se le d1ce a menos que
_ , se pueda formar una idea de cuál es me nte encapsulados.
la orac1on emitida por
su interlocutor. La propuesta que planteo es que el sistema de entrada d�l
.
lenguaje especifica la forma 1 ingü ística y tal v�z la fo ma logt­
_ �
ca de todo enunciado que pertenezca a su domtnto. D1cha pro­
•Esto es, en el curso del procesamiento (on-line en el original). (N. del T.)
Puesta lleva implfcita la idea de que esto es todo lo que realiza

l f
La modularidad de la sistemas de entrada considerados como módulos 131
130 �entt LOS

'

sas, los constituyentes léxicos que lo componen. (Así, se consi­


el sistema29 -y, por tanto, que no identifica el potencial del
acto de habla del enunciado (salvo en los casos en que este PO· derará, naturalmente, que los enunciados que presenten consti­
tencial se halle vinculado a ciertas propiedades formales, como tuyentes léxicos distintos pertenecen a tipos oracionales dife­
rentes.) El problema que ahora se plantea es si resulta plausible
sucede con el orden de las palabras en las oraciones interrogati­
suponer que el sistema de entrada del lenguaje proporciona re­
vas del inglés). Como ya he señalado, el principal argumento en
presentaciones aún más profundas en el nivel léxico.
apoyo de esta propuesta es que, por una parte, las relaciones
Hay una teoría muy influyente, tanto en lingüística como
entre un enunciado y su tipo tienen que computarse en el cur­
so de la comprensión del lenguaje, y, por o.tra, que es difícil en psicolingüística, que sostiene que en efecto así ocurre. S e ­
creer que un procesador informativamente encapsulado sea ca­ gún esta teoría, l a comprensión d e un enunciado verbal exige
paz de computar propiedades más complejas que dichas rela­ la recuperación de las definiciones de todos aquellos elementos
ciones. Estas reflexiones son congruentes con la intuición de léxicos que lo· integran que puedan ser objeto de definición.
Así, por ejemplo, para entender el enunciado verbal "John es
que si bien puede existir un a!goritmo para el análisis oracio·
soltero", es preciso que en la representación de dicho enuncia­
nal, con seguridad no puede haber uno que sea capaz de esti­
mar las intenciones comunicativas en toda su diversidad. Así do figure una palabra cuyo significado sea hombre no casado
mientras que las discusiones sobre !o que un autor ha querid� Nótese que este postulado se refiere a los .procesos de co,;..
decir p ' ueden hacerse interminables, las discusiones sobre lo prensión, y no a operaciones de inferencia que pueden aplicar­
que ha dicho no suelen serlo. se a la representa ión interna del.enunciado después de que és­
_ �
. De todos modos, estas reflexiones me parecen algo impre· te ha srdo sntendrdo. Es perfectamente natural interpretar que
crsas. La mayor parte de la investigación en lingüística y psico­ lo que este postulado sostiene es que la recuperación de las de­
lingüística ha estado orientada a establecer unas condiciones finiciones de los elementos léxicos tiene lugar en el transcurso
mínimas sobre los productos del procesador de oracion es a del procesamiento de entrada (es decir. ocurre en el interior del
�as� �e demostrar que determinados niveles de representación supuesto módulo del lenguaje). Si esto es cierto, cabrá esperar
.
lrngu. rstrca eran "psicológicamente reales" y se computaban que la recuperación de la información sobre definiciones exhi­
"sobre la marcha". Sin embargo, el problema que surge a raíz ba las propiedades características de los procesos de entrada ' es
de las reflexiones teóricas en torno a la modularidad suele decir, que sea rápida, obligatoria (insensible a las demandas de
adoptar un matiz diferente. El interés se centra en descubrir la tarea); ·etc.
qué es lo máximo que un procesador encapsulado puede llegar . Frente a esta postura, hay quien sostiene que el vocabula­
rio "de superficie'' de un enunciado verbal se mantiene intacto
a computar y qué aspectos de la entrada sensorial pueden reco·
nocerse de modo plausible sin tener que recurrir sistemática­ hasta el nivel de representación en que el procesador lingü ísti­
m�nte a información de carácter general. Este tipo de plant ea· co entra en contacto con procesos cognitivos de orden superior.
�or consiguiente, no existe en el sistema de entrada del lengua­
�rento ha sido objeto de interés en un área determinada de la
rnvestigación sobre el lenguaje. Considero aconsejable hacer Je ningún nivel de análisis en el que "... soltero..." y "...hombre
una breve recapitulación con el fin de mostrar de la forma más no casado..." reciban representaciones idénticas (aunque, por
c��ra posible, cuáles son los problemas implic�dos en la estima­ supuesto, puede que ambas expresiones se identifiquen como
eran del gr do de contacto entre la percepción y la cognición. sinónimas durante los procesos inferenciales posteriores a la
_ � cor:nprensión. Es posible que tengan lugar estas inferencias pos­
. Consrderese nuevamente la cuestión del vocabulario de un
t�no_res a la comprensión por mediación de "postulados d e
enunciado verbal (frente a su forma lógico-sintáctica, por un
lad_ o, Y su contenido proposicional, por otro). Al haber defen­ srgnificado" como los que propuso CARNAP ( 1960); véase al
respecto la exposición de KrNTSCH ( 1974) y la de FoooR, FoooR
drdo el postulado de que el procesamiento de entrada conduce
_
a la Identi ficación de tipos oracionales, tengo que postular que Y GARRETT (1975)].
el proces�dor lingüístico proporciona a cada enunciado verbal . Los datos experimentales con que contamos actualmente
que analiza una representación que especifica, entre otras co· favorecen esta última interpretación (véase FoooR y cols., 1980).
La modularidad de la mas de entrada considerados como módulos
132 mente l.OS siste 133

·
Que yo sepa, no existen d�tos convincentes. a favor del postula. das las palabras del mismo que empezaran por "u". Dado que
. do de que las representaciones del conten1do de las definicio· este conjunto de propiedades carece de interés teórico, lo más
nes se obtengan durante el proceso de comprensión de la ora. lógico sería inferir que la clase de procesos psicolingüísticos
ción. En este aspecto, es obligado señalar que la imposició n de definidos como rápidos, obligatorios e informativamente en­
cierto tipo de demandas sobre las tareas experimentales desti. capsulados no son en absoluto relevantes. Sin embargo, ya ha
nadas a validar este postulado pueden dar origen a resultados quedado patente que no es éste el caso. Lo que hemos descu­
equívocos. Así, por ejemplo, se ha descubierto que todas las bierto es que los procesos rápidos, obligatorios, etc . ... suminis-
oraciones relacionadas en virtud de criterios de definición tien· . tran representaciones de enunciados que tienen perfecto senti­
den a ser combinadas en aquellos experimentos que, además de do como tales representaciones, es decir, que especifican, por
comprensión, exigen recuerdo. Esto es coherente con la idea ejemplo, la constitución morfémica, la estructura sintáctica y
de que la memoria es un proceso inferencia! por excele ncia la forma lógica. Esto es lo que cabe esperar de un conjunto de
(véase 8ARTLETT, 1932). procesos que se hallan integrados en un sistema funcionalmen­
Si estas observaciones son correctas, habrá que pensar que te relevante a efectos de comprensión del lenguaje. En defini­
el procesamiento de entrada del lenguaje no incluye un análisis tiva, así deben funcionar las cosas si la comprensión del lenguaje
semántico "en el interior" de los elementos léxicos. Expresan· depende del tipo de sistemas que he venido definiendo con el
do esta idea en otros términos, el nivel que se define funcional· nombre de "módulos".
mente como producto del módulo de procesamiento del/en· Mi insistencia en estos problemas se debe a que el punto de
guaje respeta nociones, estructuralmente definidas, tales como vista contrario al que vengo exponiendo �s decir, aquel que
la de elemento del inventario morfémico de la lengua. Es de su· defiende que el procesamiento del leng!Jaje se proyecta de ma­
ma importancia advertir que no existe ningún motivo a priori nera indiscriminada hacia los procesos de inferencia y las in­
para. que esto tenga que ser verdad.Jo Con ello quiero decir
fluencias contextuales; en definitiva, hacia los procesos cogni­
que, en principio, no hay ninguna razón por la cual las repre· tivos globales- es el qúe actualmente domina el panorama
sentaciones de enunciados analizados mediante procesos rápi· (sobre todo en la costa oeste de los Estados Unidos, donde los
dos, obligatorios, informativamente encapsulados, etc., etc., gurús de la ciencia cognitiva practican la doctrina del Todos
hayan de constituir un nivel de representación en virtud de un somos Uno). Lo único que puedo añadir es que la preferencia
criterio independiente. Sin embargo, al menos en el caso del Por una de estas dos explicaciones es una cuestión empírica
lenguaje, existe un motivo a posteriori que avala este supuesto. -no un problema de gustos-, y en este aspecto los resultados
Por upa parte, hay datos concluyentes que muestran que con· más significativos parecen dar más crédito al punto de vista
ceptos como nivel morfémico y nivel sintáctico corresponden a modular.
clases coherentes de representaciones; por otra, hay motivos
La exposición anterior ofrece un contexto adecuado para
fundados, al menos, para suponer que lo que el sistema de en·
trada proporciona son representaciones en estos tipos de niveles. Plantear problemas análogos en el campo de la visión. Si con­
sideramos que la tesis de la modularidad es plausible en este
Además, dicho sea de paso, el hecho de que (teóricamente)
terreno, el producto del procesador visual ha de ser razonable­
las representaciones que los sistemas de entrada recuperan
rnen te superficial (y, por tanto, no podrá categorizar los es­
constituyan clases lingüísticas naturales puede aducirse como
tfmulos visuales en términos tales como rastro del protón) y
argumento demostrativo de que el propio concepto de proceso debe constituir un nivel de representación en virtud de crite­
de entrada corresponde a una clase natural. Supongamo � que
rios independientes ...:.esto es, tiene que haber cosas más intere­
las representaciones de los enunciados analizados mediante
santes que decir ac ' erca de las representaciones de salida que la
procesos rápidos, informativamente encapsulados obligatorios,
etc., especificaran propiedades como, por ejemp Ío, el seg undo sirnple observación de que son, de hecho, aquellas representa­
ciones que el procesador visual produce.
fonen:t� de la tercera palabra de cada enunciado, el perfil de en·
tonacton de sus cinco últimas sílabas y las definiciones de to· Además, habrá candidatos que, habiendo satisfecho los cri-
La modularidad de
134 la_
...ente lOS sistemas de entrada considerados como módulos 135

.
y "organización en niveles", deba n una peculiar ''saliencia"* psicológica. De forma intuitiva, la sa­
terios de "superficialidad"
de su inaccesibilidad fenomenoló gic a.lt liencia se manifiesta en los niveles "intermedios" de abstrac­
. ser rechazados en razón
Me refiero, en concreto, a represent aciones como la "prim aria" ción (en este caso, ·en perro y no en caniche o en objeto). La­
bosquejos "'2,5 D" y "3 D" de MARA (MARA y NISHIHA. mentablemente, no hay manera de definir de modo indepen­
y los
AA 1978). Estas representaciones son, sin duda, suficie nte· diente el concepto de "intermedio", y es muy probable que
me�te superficiales. Si se acepta que definen los productos del toda intuición sobre qué niveles son los intermedios sea una
procesador visual, habrá que admitir que incluso el reconoci. intuición sobre la relativa saliencia.. No obstante, parece que el
miento de objetos no es, en sentido estricto, un fenóme no conjunto de propiedades psicológicas que voy a exponer a conti­
característico de la percepción visual, ya que a estos niveles de nuación tiende a recaer siempre sobre el(los) mismo(s) miembro(s)
representación sólo se hallan especificadas ciertas propiedades de cada jerarquía implicativa, es decir, aquel(los) miembro(s) de
geométricas del estímulo. Sin embargo, desde la perspectiva una jerarqura que posea ( n ) una de ellas presentará ( n ) con toda
de la accesibilidad fenomenológica, la percepción es, sobre probabilidad todas las restantes. Se considera como paradigmá­
todo, reconocimiento de objetos y sucesos. Por tanto, los siste· ticamente básica toda categoría que posea todas las propieda­
mas más superficiales de representación solamente pueden ser des siguientes:
interniveles del análisis de las entradas. lCuál es, entonces, el a} La categoría básica de una jerarquía suele corresponder
producto de este análisis? al elemento de mayor frecuencia de uso en el vocabulario de la
Una de las ideas más interesantes de las modernas teorfas lengua. En este sentido, "perro" es un elemento léxico de ma­
cognitivas es que existe un nivel de ob.jetos perceptivos "bási· yor frecuencia que "animal" o "caniche".
cos" (o,· utilizando una terminología algo menos confusa, de b) La palabra que representa la categoría básica dentro de
categorías perceptivas básicas). Este concepto es revisado en una jerarquía tiende a ser aprendida antes que las palabras que
profundidad por BROWN ( 1958) y RoscH y cols. ( 1976), aun· representan otros niveles de la misma jerarquía (ANGLIN, 1979).
que para entender el problema bastará con una rápida exposi­ e) La categoría básica es, con frecuencia, el miembro me­
ción. Imaginemos una jerarquía de categorías, por ejemplo, nos abstracto de su jerarquía que se halla lexicalizado en un
caniche, perro, mamlfero, animal, objeto físico, objeto. De solo morfema. Compárense los siguientes términos: "sillón de
todo conjunto de categorías colllo éste puede decirse, en tér· orejas", "sillón", #silla", "mueble", "artefacto", "objeto físi­
minos generales, que establece una taxonomía de objetos en co"... En ciertos dominios hay pruebas de que la lexicalización
niveles cada vez más abstractos, de manera que un determina· de la categoría básica en un solo morfema tiene carácter uni­
do elemento puede pertenecer a uno de ellos o a todos a la vez, vers al -por ejemplo, habrá pocos idiomas, si es que hav alqu­
y que las posibles extensiones de las categorías aumentan a me· no, que expresen en una sola palabra el concepto de "rojo rosá­
dida que ascendemos en la jerarquía ( hay, por ejemplo, más ceo algo diluido" y que a la vez necesiten varios morfemas para
posibles perros, que posibles caniches, más posibles animales expresar el concepto de "rojo". (Véase BEALIN y I<Av, 1969.)
que posibles p�t�os, y así sucesivamente). Por otra parte, se trata Al igual que ocurre con las propiedades a y b, considero natu­
de una jerarquía imp/icativa, en el sentido de que, de alguna ral interpretar la e como un reflejo lingüístico de la relativa
manera, es necesario que aquello que satisfaga el criterio de saliencia psicológica de la categoría básica frente a los restantes
.
pertenenci a a una categoría en el enésimo nivel de abstracción rniembros de la jerarquía.
habrá de satisfacer dicho criterio en los niveles de abstracción su· d) Las categorías básicas son candidatos naturales apropia­
n
periores a ese nivel. (Para el propósito de esta exposición Y e •.
dos para enseñar conceptos por ostensión. El concepto de "pe­
realidad para cualquier propósito, no me interesa saber st est a
r�o" puede definirse por ostensión a un niño que no ha apren­
necesidad es analítica o incluso si es lingüística. Me basta con �ldo el concepto de ·"caniche", mientras que seguramente será
saber que no es casualidad que todo caniche sea un perro.) 1ll1Posible enseñar este último concepto de modo ostensible a
s
La noción de categorías básicas consiste en que algunos de Jo ---� -
nta n ll) •La
--
"saliencia" es aquella propiedad en virtud de la cual estímulo adquiere
niveles de abstracción de las jerarquías implicativas prese
un
avor relevancia perceptiva para un organismo. {N. del T.)
137
136 La modularidad de la
rnentt
LOS sistemas de entrada considerados como módulos

un niño que no haya adquirido aquél. Tampoco parece posible En mi opinión, estos fenómenos lingüísticos son manifesta­
enseñar el concepto de "animal" por ostensión a un niño que ciones superficiales de una realidad psicológica más profunda,
aún no haya aprendido conceptos y términos de animales del a saber:
mismo nivel que "perro". Esta cuestión se hace aún más evi- g) Las categorías básicas vienen fenomenológicamente da­
. dente al considerar la posibilidad relativa de definir por osten­ das, es decir, proporcionan un marco natural para describirse
sión conceptos como ''rojo pálido", "rojo" y "color". Una vez las cosas a uno mismo. Lo que vemos al mirar por la ventana
más, la explicación más plausible es que la posibilidad relativa es una señora paseando un perro, y no una señora paseando
de definir ostensiblemente una palabra se halla relacionada con una minúscula hembra de caniche, etc ... (Como es lógico, este
la saliencia psicológica relativa de la propiedad que la palabra juicio puede cambiar mientras sigamos observando. Sin embar­
expresa. (El lector interesado en una exposición más detallada go, la saliencia fenomenológica equivale a la accesibilidad a
de las implicaciones de la correlación entre el carácter básico información en ausencia de observaciones prolongadas.) De
de una categoría y la posibilidad de definirla por ostensión aquí podría deducirse que las identificaciones perceptivas que
puede consultar Fooo R , 1981a, cap. 1 O.) exijan la aplicación de categorías básicas deberán ser más rápi­
e) Las categorizaciones básicas proporcionan "crestas de das que las que requieran la aplicación de otros miembros más
información'' en el sentido que sigue. Supongamos que le pe· o menos abstractos de la misma jerarquía implicativa, y en
dimos a un sujeto que enumere todas las propiedades que le efecto hay pruebas de que así ocurre (véase INTRAUB, 1981).
vengan a la mente sobre animales; luego se le pide que enume· · h) Las categorías básicas se caracterizan por ser los compo­
re todas las propiedades que se le ocurran sobre perros; y, por nentes más abstractos de las jerarquías implicativas que abar­
último, le pedimos que haga lo propio con caniches. El resul· can objetos de aspecto más o menos similar (RoscH y cols.,
tado es que se habrán obtenido muchas más propiedades corres· 1976). Así, en general, podemos dibujar algo que sea como un
pendientes al concepto de perro que al de animal, mientras perro, pero no se dibuja algo que sea simplemente un animal;
que el número de propiedades enumeradas en el caso de cani· al igual que podemos dibujar algo como una silla, pero no
che será escasamente superior al correspondiente a perro.n meramente como un mueble.
(Véase RoscH y cols., 1976.) Esto da a entender que las catego­ Esta observación indica que, a primera vista, podemos efec­
. orporan más información
rizaciones básicas so·n aquellas que inc tuar categorizaciones básicas (por contraposición a otras cate­
por unidad conceptual. Si a todo esto se le añaden las máxi· gorizaciones más abstractas), con razonable fiabilidad, fundán­
mas ·de GR ICE sobre la ''cantidad" (ser informativo) y el"mo· donos en las propiedades visuales de los objetos. Esto nos con­
do" (ser breve), la observación que acabo de hacer nos permite duce de nuevo al problema de la percepción. Dado que, según
avanzar las siguientes conclusiones de orden pragmático: hemos supuesto, los sistemas de entrada se hallan informati­
f) Las categorías básicas son las categorías naturales que se vamente encapsulados (estando impedido el flujo generalizado
emplean habitualmente para describir las cosas ceteris paribus. de información general de arriba a abajo), las categorizaciones
L� expresión "ceteris paribus" significa en e'ste caso "supo· que estos sistemas efectúen deberán hallarse determinadas de
n1endo que no existen demandas particulares sobre la tarea en manera abarcativa ·por propiedades que los transductores visua­
cuestión". Así, cuando alguien me pregunte: "lOué ves por la les puedan detectar, como por ejemplo, la forma, el color, el
ventana?" , yo tenderé a responderle: "Una señora paseando un movimiento local y demás. Los sistemas de entrada no se limi­
pe �ro" (y no "una señora paseando un animal", o bien "una tan a codificar propiedades como la forma y el color, pero están
senara paseando una minúscula hembra de caniche de pelo pla: constreñidos -en virtud de su encapsulamiento informativo- a
teado", pongamos por caso). El aspecto a destacar es que , SI ·
efe ctuar categorizaciones que puedan inferirse, con razonable
todo ro demás se mantiene constante, la primera de estas deS· Precisión. de propiedades estimulares "puramente visuales''
. .
cnpc1on es es la que se utilizará con mayor probabilidad, aun· como las citadas.JJ (En comparación, el procesador del len­
_ guaje se limita a recuperar propiedades del enunciado verbal
que se disponga de suficiente información para utilizar la
ter·

cera . Que puedan inferirse, con razonable precisión, de sus propie-


138 La modularidad
de l a mente L.OS sistemas de entrada considerados como módulos 139

dades acústicas -y, por consiguiente, a recuperar la forma •'Como e� sabido, la moderna investigación sobre el cerebro ha
_ gü ística, más que la intención metafóri.ca del hablante, por
lin desmantelado por completo la antigua 'psicología de las_facul·
ejemplo.) . tades'. Los únicos centros cerebrales que se hallan local!�ados
Recapitulando, las categorías básicas son típicamente aque­ son los centros sensoriales" (pág. 293). Esta observac10n se
llos componentes más abstractos de sus respectivas jerarquías me antoja algo precipitada, pues no sabemos hasta qué punto
inferénciales cuya selección podría correr a cargo de un anali­ la psicologfa de las facultade� es inc?mpatible, por ejemplo,
zador visual de entrada encapsulado. E n cambio, no podrfan _
con la idea de un cerebro eqU1potenc1al. No olvidemos que las
predecirse de manera fiable otras categorías más abstractas facultades se distinguen fundamentalmente en virtud de crite­
a partir de las propiedades visuales del estímulo distal. Parece rios funcionales, y no según criterios fisiológicos. Por otra par­
conveniente que los sistemas de entrada proporcionen éate­ te tal vez el-concepto de localización no sea el más pertinente
gorizaciones básicas, suponiendo que se considere prefer'ible e� el argumento que GARONER plantea, ya que, a fin de cuen­
obtener un máximo de información por unidad de .. integra­ tas puede darse una especificidad neural en ciertas funciones
ción perceptiva (como así parece ser). En suma, mi propuesta qu� no se encuentren localizadas en el sentido_ de hallarse as<?­
es que �1 sistema visual de entrada suministra categorizaciones cidas a regiones cerebrales extensas y caractenzadas morfolo­
básicas.34 gicamente. De todos modos, si en el enunciado de GARDNER
De esta propuesta se siguen numerosas. consecuencias. Una reemplazamos "sensoriales" por "perceptivos" y a�adi�os el
de ellas es que tomando la distinción observación/teoría en lenguaje, y si además nos desentendem ?s de la local1z_a�1on de
sentido relevante, lo que cuenta cómo percibido son perros y las funciones motoras y de otras func1ones no cogn1t1vas, su
no protones. Por otra parte, los productos del procesador vi­ postura empieza a parecer más digna_ de crédito. En concret?,
sual -al igual que los del procesador lingüístico- constituyen hay indicios de que existe una arquitectura neural caractens­
un n�vel de representación por motivos independientes del he· tica asociada a lo que he venido denominando sistemas de
cho de ser el conjunto de representaciones que suministra cier-­ entrada. En este sentido, hay motivos para creer que el fu�r­
to siste�a �e entrada. En tercer lugar, no es casualidad que las te postulado que enuncio a continuación se aproxima bastante
cate �onzac1ones fenomenológicamente accesibles se expresen a la realidad: todos aquellos casos de estructuración neural ma­
mediante palabras d_efinibles por ostensión. Aún quedan otras siva a los que pueda atribuirse, con un razonable mar_gen de
consecuencias que prefiero dejar a la reflexión del lector. Co­ seguridad, una función cognitiva ?�_ contenido específico pa­
�o �onclusión bastará señalar que la noción de que los análi­ recen estar relacionados con el anal1s1s de las entradas, sea este
Sis wsuales son computados por un sistema informativamente lingüístico o perceptivo. En suma, no SI:! conoce centro cere­
en�psulado da origen a la predicción de que debe haber un bral alguno responsable del modus ponens.
conjunto de representaciones a las que se pueda (a grandes No tardaré en ocuparme de las implicaciones que se derivan
rasgos) asignar una forma, por una parte, y que desempeñen, de esta observación. Por el momento, sólo quiero señalar que
por otra, un papel especialmente importante en la vida ment al la estrecha asociación de los sistemas modulares con ciertas
del organismo. La fecundidad que ha demostrado tener el
configuraciones neurales es un hecho perfectamente lógico, ha­
constructo de categoría básica sugiere que esta predicción es bida cuenta de que el aspecto clave de la modularidad es_ el
verdadera.
encapsulamiento informativo. Es de suponer_ qu _ e _las conexio­
nes- neurales compactas constituyen vfas pnvlleg1adas de a �­
111.7 Los sistemas de entrada se hallan asociados a una ceso de información. Por consiguiente, el efecto de la confi­
arquitectura neural fija guración neural en estructuras compactas es facilitar el flujo
de información de una estructura neural a otra. Sin embargo,
Entre las reflexiones de Martín GARDNER en torno a la figu· lo que desde cierta perspectiva se interpreta como facilít�ción
r.a de GALL en su libro In the name of science ( 1952) ("En norn· relativa puede interpretarse desde otra como encapsulamiento.
bre de la ciencia''), podemos destacar la siguiente observación: Al facilitar el flujo de información de A a 6 a base de estab le-
140 La modularidad de la m LOS sistemas de entrada considerados como módulos 141
.
·
ente

cer una conexión compacta entre los dos, se proprociona a 8 dad. (En este sentido, la antigua opinión de que la esquiz? fre­
un tipo de acceso a A del qu� carece con �e��ecto a otras regio­ nia es una 11patologfa del pensamiento" no goza hoy dra de
. mucho crédito.)
�es. como C, D, E,..: Este �1po de ?c�es1brl1dad _diferencial es
.

utrl pa�a un determrnado SIStema un1camente SI éste precisa De todos modos, no es mi intención simplificar en exc�so
de un acces� más rápido (más sencillo y continuado; menos esta cuestión. En principio, todo mecanismo psicológico dife­
costos_ � en fm) a A que a C, �'.E y demás. En definitiva, esta renciado en virtud de criterios funcionales puede sufrir un de­
terioro selectivo, incluidas las facultades horizontales. Según

acces1b1lrdad solo puede benef1c1ar a un sistema cuyas deman.


.

das informatjvas se hallen r elativamente sesgadas. Concretamen­ esto, puede haber patologías de la memoria o de la atención que
_
te, no �endr1a mucho sentido establecer conexiones compactas no sean específicas de dominio de la manera que se supone
entr'e sistemas no enc�psulado� paradigmáticos, es decir, aque­ que lo son las afasias y las agnosias (véase, por ejemplo, MILNER,
llos cuyas demandas rnformat1vas puedan fijarse en cualquier CoABIN y TeuseR, 1968). Toda demostración de este tipo P<? ­
momento Y lugar. Lo que planteamos es que la arquitectura drá interpretarse como prueba (contra GALL) de que capaci­
ne�ral es u� aspecto concomitante natural del.encapsulamien· dades como la memoria o la atención corresponden a autén­
to rnformat1vo. ticas facultades mentales y se hallan organizadas de forma
· . Con todo� existe, al pare�er, una estructura neurológica aso· horizontal. Según se indicó anteriormente, no se puede des­
c �ada a lo� Sistemas perceptivos y al lenguaje. Con independen· cartar la posibilidad de elaborar modelos mixtos en este te­
cra de cual pueda ser la interpretación adecuada de este fenó­ rreno.
�eno, esto nos proporciona un motivo más para creer que los
SIStemas de entrada constituyen una clase natural.
1 11.9 La ontogénesis de los sistemas de entrada presenta
un ritmo peculiar y una característica sucesión de estadios
111.8. �os sistemas de entrada presentan unas pautas de
deterroro características y específicas Los problemas en esta área son tan discutibles y la infor­
mación disponible tan .fragmentaria, que lo que voy a tratar
La existencia de síndromes patológicos bien definidos -y en esta sección debe interpretarse más como· hipótesis que
como datos confirmados. De todos modos, hay ciertos in­
·

las mutuas analog(as entre ellos- tanto en el área de los siste·


mas �erceptivos como en la de los mecanismos del lenguaje son dicios dignos de mención. Por ejemplo, existen abundantes
c �est �ones a las que se ha dispensado mucha atención en la pruebas sobre las etapas características de 1� a�qu _ isición del
_ _ lenguaje, así como algunos datos sobre las mctplentes capa­
Ciencia cogn1t1va. Por consiguiente, poco se puede añadir sobre
ell?s �n la presente obra. Al parecer casi todos los autores cidades visuales de los bebés. Hasta ahora, estos datos son
cornct �én en afirmar que las agnosias y las afasias constituyen compatibles con la idea de que_ buena· part� del curso evoluti­
alterac1o�es pautadas del fu�cionamiento, es decir, que no pue· vo de los sistemas de entrada v1ene .determrnada de forma en­
_ dógena. Por un lado, las teorías empiristas han subestimad?
d�n explrca�se en VIrtud de Simples déficit cuantitativos de capa·
�� dades honzontales como la memoria, la atención o la solución gravemente la capacidad de los bebés para efectuar categon­
problemas .. Esto apenas debe sorprendernos ya que por zaciones visuales (véanse los recientes trabajos de SPELKE, 1 982;
� na Parte, el análisis de las entradas depende
. · en buena m�dida y los de MELTZOFF, 1979; BoweR, 1974; y otros). Por ot_ro
e s•stemas de circuitos neurales compac lado parece que la actuación lingüística, pese a que, obvia­
. tos, y por otra las pa·
t.o 1ogí as que pa dece los Sistemas mente no está presente en ·los recién nacidos, se desarrolla de
'

se originan por le·


'

_ � de entrada
Slones en estos c1rcu 1tos especializados. una manera ordenada que refleja fielmente el estado madura­
Por el contrario, los procesos centrales que tivo del organismo, y que, en cambio, no guarda relación al­
' no parecen ha·
11arse estrechamen te asoc1a · dos a una guna con la insuficiente información que proporciona el am­
arquitectura neural espe·
ClTlca, no presentan síndro biente (GOLDIN-MEADOW y FELDMAN, 1977; GLEITMAN, 1981),.
mes patológicos definidos con clari·

·\
QJI z a s:W ,
143
La modularidad de la LOS sistemas de entrada considerados como módulos
142 mente

siguiente interrogante: lson también modulares aquellos meca­


Adem�s, el des�rr�l !o _del lenqu.aje parece respetar mucho s de nismos cognitivos que no sean sistemas de entrada? En otras
los un1versale.s l�ngu 1st1cos propios de la organización gramati­
palabras, lpuede considerarse que las propiedades de ser mo­
cal del adulto, mclu�o en sus primeras etapas (véase BROWN
dular y de ser un sistema de entrada deben darse simultánea­
1973; y algunos art1culos en TAKAVOLIAN, 1981). En ocasio:
mente? Este interrogante nos conduce a la cuestión principal
nes se �a intentad� �ar cuenta de e�tos !asgos, aparentemente
. que se aborda en esta obra, a saber, la cuestión de si la modu·
espec1flcos-de-domm1o, de la ontogenes1s del lenguaje apelan­
laridad es (como GALL, por ejemplo, suponia) un fenómeno
do al des�rrol lo de una "heurística de solución de problemas"
. general", pero, en mi opinión se trata de general en la organización de la mente. Voy a proponer que
o de la "mtell. ,ge.ncla
existen al menos algunos sistemas oognitivos que no son mo­
argumentos deblles y muy poco afortunados cuando se exami­
dulares, para luego examinar algunas consecuencias que se
nan más de cerca (véase una exposición detallada de los ·mis­
derivan de su (supuesto) carácter no modular.
mos en PIATELU-PALMARJNJ, 1980; y en las revisiones de MAR.
SHALL, 1981; y PYLYSHY N, 1981 ). Resumiendo, no existen da­
tos que p�ngan de manifiesto la falsedad del postulado de que
los mecanismos neurales destinados al análisis de las entradas
se desarrollan conforme a unas pautas específicas determina­
da� de modo endógeno y a�tiva�as por el influjo de la estimu­
_ amb1. ental. Esta expl1cacion es, por supuesto, compati·
laclon .
ble con la 1dea de que estos mecanismos tienen su correlato
ne �ral en estructuras compactas específicas. Asimismo es com·
pat1ble con el supuesto de que gran parte de la información
qu. � se halla a dis�osición de estos sistemas se encuentra espe­
c�flcada d� �odo mnato, segun . han manifestado con frecuen­
Cia los teor1cos de las facultades verticales desde GALL hasta
CHOMSJ<Y.

E� este trabajo he venido defendiendo el postulado de que


los Sistemas psicológ�cos que tienen por cometido "presentar
e� mundo al pensamiento" constituyen una clase natural en
VIrtud �e criterios distintos al de la semejanza de funciones.
Estos s1s!emas co�parten un conjunto de propiedades que
�o tendr Jan porque compartir por el mero hecho de ser ana·
llzadores de entradas.3s Este postulado puede enunciarse de
forma abreviada diciendo que los sistemas de entrada consti·
tuyen, una
. familia. �e módulos o sistemé!s computacionales
�s ec1f1c �s de d <?mm1o ca�acte�i zados por su encapsulamie nt ?
f
1 � ?rmat1vo, rap1dez de ejecuc1on,, acceso restringido, espec1·
fICidad neural, etcétera.
�1 amos a suponer, aunque probablemente no sea así que
e ector encuentra convincentes mis planteamientos y q'ue se
�ropone admitir, al menos a los efectos de la exposición que
SJ e, q�e los sistemas de entrada son modulares. Todo aquel
��
q def1enda realmente esta postura tendrá que plantearse el
. .
Sistemas centrales 145

metido específico de computar representaciones de las confi­


·
CUARTA PARTE guraciones estimulares distales a partir de menor cantidad de
información de la que el organismo tiene a su alcance. Estas re­
presentaciones deben ser modificadas teniendo en cuenta, por
un lado, los conocimientos previos (almacenados en la memoria)
y, por otro, los resultados simultáneos de los análisis de entra­
da correspondientes a otros dominios cognitivos (recuéndense
las observaciones de ARISTOTELES en torno al ''sentido común")
Al proceso que conduce a la obtención de estas representacio­
nes modificadas se le puede denominar "proceso de fijación de
creencias perceptivas". En una primera aproximación, se pue­
de asumir que los mecanismos responsables de este proceso
operan de la siguiente forma: examinan simultáneamente las
SISTEMAS CENTRALES representaciones que suministran los distintos sistemas de en­
trada y la información en ese momento almacenada en la me­
moria y, partiendo de estas diversas fuentes de información,
elaboran la hipótesis más probable (de todas las posibles) acer­
ca del estado de cosas en la realidad.36 Sin embargo, si existen
. ��� facultades verticales s�>n es�cíficas unos mecanismos reponsables de la fijación de creencias per­
de dominio (por de­
flnlclon) Y �adulares (por h1pótes1s). Las cuesti ceptivas y si estos mecanismos funcionan de la manera que he
ones que ahora
voy a exammar podrían formularse del siguie descrito, no p.odrán ser específicos de un dominio concreto.
nte modo: les ra­
zonable s�poner u� hay procesos psicol En otras palabras, la razón de ser de unos mecanismos de esta
g ógicos que operan a la
v�z en vanos domm1os cognitivos? En naturaleza es garantizar que las creencias que el organismo
caso afirmativo, lhay mo·
t1vos para creer que tales procesos opera adopta vengan determinadas, siempre que se pueda, por toda la
n en virtud de mecanis­
mos no modulares (es decir, que información a que tiene acceso, con independencia de los do­
no están informativamen te
encapsulados)? En mi opinión, la respue minios cognitivos de los aue proceda esa información.
sta a la primera pre­
gunta �s bastante clara. Pese a que b) Empleamos el lenguaje (entre otras cosas) para comuni­
los sistem as de entrada son
� , cos
�pec1f1 �e. un dominio dado, tiene que haber otros meca· car nuestras impresiones sobre el mundo. Sin embargo, este uso
1S":�OS cogn1t1vos que no lo del lenguaje sólo es viable si los mecanismos responsables de la
sean. El argumento general q ue
SOStiene esta afirmación se remo producción del habla tienen acceso a lo que vemos (oímos, re­
nta por lo menos a ARISTOTE
�es' Y es el siguiente: las repres
·

entaciones que suministra n los cordamos o pensamos) del mundo. Al haber asumido que estos
�� ;emas de entr:ada han de entablar
, relación con otros proce· mecanismos hacen posible el contacto entre las facultades ver­
en algun punto, Y los mecanismos computacionales encar·
�:� �s de_ llevar a � fecto este �onta
cto <;febén tener acceso ips�
ticales, no podrán ser especfficos de un determinado campo.
Dicho en términos más rigurosos, la especificidad de dominio
. o, a mformac1on ,
perteneciente a mas de un dominio cogn1· de estos mecanismos será menor que la que exhiban las faculta-
tlvo. A este respecto, des verticales.37
se deben tener en cuenta los siguientes
·

puntos:
e) Anteriormente se indicó que uno de los aspectos de la
" a). Ya se ha insistido varias veces en

t ngUir entre lo que la conveniencia de dis· ''impenetrabilidad" de los sistemas de entrada es su despreocu­
� �
los sistemas de entrada computan y lo que
or�an! !llo cree ( y a sea
consciente o subdoxásticamente ). Lo
Pación por las necesidades del organismo. Esta observación se
Planteó en parte con el fin de explicar la fidelidad de la percep­
ue J�st1 1ca en part
e esta distinción es que' debido a su en Ción a la realidad, incluso en situaciones en las que el mundo no
Sulam1ento i 1 cap·
nformat1vo, os Sistemas de entra
da tienen el co·
· •

aparece ante nuestros sentidos tal y c.omo nos gustaría que fuese.

,
; 4p .�,
146 La modularidad de la 147
mentr Si stemas centrales
--
=--------------------------- -

e de
No obstante, tiene que haber un lugar donde converjan la per. ámbito de problemas para !os cuales un me�anismo dispon
cepción y las necesidades del sujeto, a fin de que la informa . respuestas (o el á��i�o de entrad�s senson ales par� las cuales
re­
ción que suministran los sistemas de entrada pueda emplearse uede efectuar analls1s); en camb1o, el enca�sulam1ento se
para decidir el curso de nuestras acciones. (Las teorías de la de· u mecan !s�o consu lta co�
fiere al ámbito de inform ación que �
este s�ntl­
cisión son siempre modelos de la estructura de estos modos de vistas a decidir qué respuestas habra d� �m1t1r. E�
dado sm ne�esldad
convergencia. Lo importante es que la distorsión motivacional do un sistema puede ceñirse a un dom1n1? _
de la percepción se evita debido a que la interacción entre los de'estar encapsulado (limitándose, por eJer:'P �?' a un amb1to
sistemas de entrada y las necesidades tiene lugar una vez con· relativamente reducido de problemas pero s1rv1endose de �oda
r�e, un siste­
cluida la integración perceptiva, y nomientrasésta acontece). la información que tenga a su alcance). Por otra p�
Una vez más se llega a la conclusión de que tiene que haber ma puede ser inespe cffico con respec to a un d?� �n1o concreto
unos mecanismos que operen simultáneamente en todos los y a la vez estar encapsulado (en cuyo caso, em1t1r �
a espuestas a
dominios correspondientes a los distintos sistemas de entrada. cualquier problema que se le pla.ntee, .aunqu e basand ose para
Por estas y otras razones semejantes, estimo que debe haber r toda _
la mfor­
ello en información muy restnng1da, sm abarca
sistemas psicológicos relativamente inespecíficos (no vincula· mación relevante). En suma, una posibilidad que merece �a. pe­
dos a dominios concretos) destinados. entre otras cosas. a ex­ na investigar es el supuesto de que sólo los sist�mas espe.c1f1. cos
plotar la información que proporcionan los sistemas de entrada. de un dominio dado se hallan encapsulados. N1 que dec1r t1ene
Siguiendo la tradición, los denominaré "sistemas centrales" y que no estoy en condiciones de demostrar este supuesto, pero
asumiré que son estos sistemas aque11os a los que hacemos refe- al menos lo voy a examinar. . .
,
Hasta aquí los puntos que voy a defender. A contmuac16n
·

rencia cuando hablamos, en sentido preteórico, de procesos


mentales como el pensamiento y la solución de problemas. Los egias que empl aré en esta defen � a.
pasaré a exponer las estrat . �

s·istemas centrales pueden ser específicos de un dominio dado Prácticamente no hay pruebas n1 a favor n1 en contra d�l car�
en cierto sentido -ya volveremos sobre este punto cuando abar· ter modular de los sistemas centrales. Sin duda, es posible . dis­
demos el problema de los "confines epistemológicos"- pero en tinguir a grandes rasgos dos dimen�! o��s facto�i�les de la _"l� te­
modo alguno lo son en el mismo sentido que los sistemas de ligenda", las capacidades "ve�bal y m�t�ma�1.ca/espa_c1al . , a
entr'ada. E 1 aspecto. clave referente a estos sistemas es determi· las que podría corresponder c1erta espec�allzac1on _ hem1s�énca.
s y,
nar si, además de ser inespecíficos con respecto a un dominio Sin embargo, estas dicotomfas son exces1v�mente 1mprec1sa
dado, son también no modulares en otros aspectos. Es decir, se aunque puede darse el riesgo de confun�1rlas con s1ste"
:las d�
trata de averiguar si es cierto que los sistemas centrales no po­ entrada modulares, las pruebas de que d1sponemo� �on msufl ­
seen la misma constelación de propiedades que nos llevan a cientes para considerar que existen sistem as espec 1f1cos de un
considerar los sistemas de entrada como una clase natural, pro­ !.�s �ue
dominio (y muchos menos aún �<?�ulares), aparte �e
piedades que enumerábamos en la tercera parte. de anahs 1s perce ptivo hng� 1�t1co.
se ócupan de las funciones
Y
En pocas palabras, la postura que defiendo puede enunciarse as .
direct as, puede n ut11lza rse
Cuando no se dispo ne de prueb
come;> sigue: hemos visto que las propiedades que disting uen� prop !=' go
n.
los Sistemas de entrada son una consecuencia más o menos d1· argumentos basados en analogías. Esto es lo ��e me
� carac tens� 1ca
hacer. Hasta ahora he considerado que la func1o
r�cta de su encapsulamiento informativo. Por el contrario, los de los sistemas centrales es la fijació n de creen cias (perce p�1vas
SIStemas centrales no se hallan encapsulados, al menos en sus no demost!at1vas.
o d·e otra índole) por medio de inferencias
aspectos esenciales, y es precisamente por esto por lo que no se les exam inan los produ ctos de lo.s sistemas
les puede considerar modulares. Es preciso advertir que mis ar· Los sistemas centra
de entrada y la inform ació n almac e ada
�_ en la mem': ':1a Y hacen
gum�nto� no tratan de defender una tautología. Desde un punto . ren1r la elabo­
.
de VIsta log1co, uso de estas dos clases de mformac1on para const
es perfectamente posible que un sistema que no ración de las "hipótesis más probables" acerca del estado de
es específico de un dominio se halle en cambio encapsula do. estos proce sos son. en su
cosas en el mundo. Naturftlmen te,
En términos generales, la especifidad de domini� se refiere al muy poco sobre su
rnayor parte, inconscient es y se conoce
148 la modularidad de l a me Sistemas centrales 149

----
--------
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-------------- �"=''
-- �-----------------------------------------------
funcionamiento. No obstante, es razonable suponer que se en parte espistemológica- que los científicos poseen de modo
puede inferir algo sobre ellos a partir de lo que se conoce de los implícito: la convicción de que el mundo es un sistema de co­
procesos explícitos de inferencia no demostrativa, es decir de nexiones causales cuya estructura desconocemos. Debido a este
lo que sabemos acerca de la inferencia empírica en la cien�ia desconocimiento, el científico tiene que estar dispuesto a aban­
He aquí la 1 ínea de argumentación que voy a seguir: en prim e� . donar datos confirmatorios previos a medida que las teorías
lugar, voy a plantear que la confirmación científica -la tija. cie'ntíficas se van modificando. Todo esto nos lleva a la siguien­
ción de creencias científicas por medios no demostrativos-es te conclusión: es razonable suponer que la isotropía de la con­
un proceso típicamente no encapsulado. Luego, voy a argüir firmación es una de las propiedades de la inferencia no demos­
que si asumimos, manteniendo esta misma analogía, que los trativa, porque el objetivo de este tipo de infe:rencia es deter­
sistemas psicológicos centrales también son sistemas no encap. minar el grado de verdad de un mecanismo causal -el mundo­
sulados, podremos lograr una descripción relativamente plausi· cuyo funcionamiento ignoramos de manera arbitraria. Por esta
ble del funcionamiento de tales sistemas a la vista de la infor· razón, el establecimiento de la confirmación científica es un
., fenómeno isotrópico, como también Jo es, o al menos no pare­
mación de que disponemos sobre ellos.
La fijación de creencias científicas por medios no demostra­ ce descabellado suponerlo, Jo que los psicólogos denominan
t!vos presenta dos propiedades ampliamente reconocidas que, "solución de problemas" (es decir, la inferencia no demostrati­
·

Sin embargo, no han recibido hasta ahora denominación alguna va al servicio de la fijación individual de creencias).
(que yo sepa). A estas dos propiedades de la confirmación cien· . En ocasiones se ha ·negado que la confirmación científica
tífica las voy a ·llamar isotropía y quineanisrilo (de OJINE). Es tenga un carácter isotrópico, si bien tal negativa nunca ha re­
muy difícil ofrecer una explicación rigurosa del significado de sultado demasiado convincente. Por ejemplo, algunos historia­
estas propiedades. A falta de ello, voy a comentar algunas in· dores sostienen que parte de la estrategia aristotélica contra
tuiciones sobre las mismas. GALIL.EO consistía en afirmar que no había otros datos, aparte
Se dice que la confirmación científica es isotrópica en tanto de las observaciones de los movimientos de Jos astros. que fue­
en cuanto los datos importantes para la confirmación de una ran, en p-rincipio, relevantes para (des)confirmar la teoría geo­
hipótesis cientffica puedan tomarse de cualquier ár�a del uni· céntrica. Con ello, se desestimaban a priori como irrelevantes
verso de verdades empíricas (o, por supuesto, demostrativas) las observaciones telescópicas de las fases del planeta Venus.
previamente establecidas. En pocas palabras, todo lo que el Ado�tando una actitud similar, algunos lingüistas han sosteni­
científico conozca puede servir, en principio, para determin�r do recientemente que no había datos, al margen de ciertos ti­
lo que ha de creer en lo sucesivo. Así, la botánica puede inflUir pos especiales de fenómenos relativos a las intuiciones de los
sobre la astronomía, siempre que pueda concebirse alguna co· hablantes nativos, que pudieran considerarse relevantes de cara
nexión entre las dos. a la (des)confirmación de teorías gramaticales. De este modo
Como suele ocurrir en las disquisiciones metodológicas, la descartaban a priori las observaciones experimentales de la psi­
isotropía de la confirmación puede considerarse bien en sent !· colingüística. Esta postura metodológica tiene mucho de co�r­
do normativo (como un principio al que creemos que debe�1a tada fácil a la que se acude presurosamente cuando las teonas
. .
ajustarse la práctica inductiva racional) o bien en sentido soc1o· defendidas empiezan a tambalearse por causa de �videncia con­
l�gico (como un principio al que los científicos en activo se ad· traria. Es más semejante actitud suele hallarse vmculada a un
h1eren al evaluar el grado de confirmación de sus teorías). En estilo "conve�cionalista" de construir teorías científicas. Es
ni�gún caso debe entenderse, pues, la isotropía de la confirr� � · decir las teorías basadas en una confirmación no isotrópica
.
c1on como un fenómeno gratuito -o, empleando una expr�s1. on
1 •

suelen ser enjuiciadas, incluso ·por los mismos que las defien-
?,e �ORTY (1979), "opcional" . Si la confirmación isotr?p1ca den, como simples mecanismos para hacer predicciones. Lo
def1�e parcialmente el juego de lenguaje que los cient1f1�os Que se alega en su favor es su adecuación predíctiva, más que su
practican" (por emplear una expresión algo desusada hoY 91al, correspondencia con la realidad. (Desde nuestra pe�pectiva, la
\ ello se debe a una profunda convicción -en parte meta física Y confirmación no isotrópica no es, por consiguiente, un proce-
"·.
150 La modularídad de la Sistemas centrales 151
mente
------

dimiento de fijación de creencias, puesto que, según la inter­ enseñanzas. la primera es que cuanto más nos acercamos a lo
pret�ción "conv�ncion�li�ta", la adecuación predictiva de una que, desde una perspectiva preteórica, consideramos com_o los
teona no es mot1vo sufrc1ente para creer que esa teoría sea ver­ ejercicios "superiores", ·"más inteligentes", menos reflejos y
dadera.) menos rutinarios de las capacidades cognitivas, tanto más tien­
Una última observación en torno a la cuestión de la isotr den a manifestarse en ellos propiedades globales como la iso­

p ía. E� esta exposición he mostrado interés por los sistema tropía. Esto no es una casualidad. Es más, sospecho que el cri­
_ _ s
1sotrop1cos J??rque se trata, 1pso f�cto, de sistemas no encapsu­ terio que define el carácter inteligente de un proceso cognitivo
lados. Tamb1en he mostrado rnteres por la confirmación cientí­ es precisamente la posesión de estas propiedades globales. la
fica puesto que: a) hay motivos más que suficientes para creer segunda enseñanza prefigura un problema que aparecerá de
que es un fenómeno isotrópico; b) todo hace pensar que es un forma recurrente más adelante. No deja de sorprender que,
proceso fundamentalmente similar a la fijación de creencias· y mientras por una parte se piensa que el razonamiento analógico
e) es qui�á _el único proceso cognitivo "global", no encapsuÍa­ es un ingrediente fundamental de cualquier función cognitiva
do y hol1st1co del que se sabe algo digno de mención. Por todo digna de tomar en consideración, por otra parte nadie tiene la
ello, aquel que tenga interés en contemplar la isotropía cogniti· menor idea de cómo funciona, hasta el punto de que los conoci­
va en su más puro sentido hará bien en no acudir a la confirma­ mientos sobre esta clase de razonamiento no son ni con mucho
ción científica. Si hemos de hacer caso de las anécdotas el ca­ comparables a las muy exiguas ideas que se tienen acerca de la
mino más indicado es el del descubrimiento científico. ' confirmación científica. Esto tampoco es una casualidad. De
lo que las anécdotas dicen acerca del descubrimiento cientí· hecho, de aquí puede extraerse una generalización, que espero
fico -y todas parecen coincidir en ello sin excepción (véanse que algún día llegue a conocerse como la "Primera Ley de Fo­
los art_ículos recogidos en ÜRTONY, ( 1979)- es que en él de· dor sobre la Inexistencia de la Ciencia Cognitiva", que podría
sempena !J!1 papel fundamental algún tipo de "razonamiento expresarse en los siguientes términos: cuanto más global (cuan­
analógico"¡ Tengo la impresión de que en este aspecto estamos to más isotrópico) es un proceso cognitivo, tanto menos se
bastante desorientados; de ahí que prefiera no adentrarme de· comprende. Los procesos muy globales, como el razonamiento
mas1ado en el tema.: Oe todos modos, parece que hay numero·
• 1- "
analógico, no se comprenden en absoluto. En la última parte
sos ejemplos en la h•storia de la ciencia que muestran que la es· del trabajo volveré sobre estas cuestiones.
tructura de las teorías de una determinada disciplina se han to· CSe dice que la confirmación científica es quineana en tanto
mado pr�stadas de, o al menos han estado inspiradas en, teorías en cuanto el grado de confirmación que se atribuye a una de­
pertenecientes a un dominio de fenómenos enteramente dis· terminada hipótesis es sensible a las propiegades del sistema de
tinto: así, lo que se sabe sobre el flujo del agua pasa a utilizarse creencias en su totalidad]Tanto es así, que]el aspecto global de
como modelo explicativo del flujo de la electricidad] lo que se la ciencia depende del estatuto epistemológico de cada una de
sabe de la estructura del sistema solar se utiliza corrlo modelo las hipótesis que la integra_n} Hay que advertir que �a i_ sotropía
explica�ivo de la estructura del átomo; lo que se sabe del com· _ _
y el quineanismo son prop1eélades d1strntas aunque mtrmamen­
portam1ento del mercado, .se utiliza como modelo para expli· te relacionadas. Por ejemplo, si la confirmación científica es
car la selecc1_on
, natural, lo que a
su vez se emplea como mode· isotrópica, es muy posible que un determinado fenómeno rela­
lo de la formación de .respuestas operantes, y así sucesivamen· tivo a la fotosíntesis de las algas resulte relevante de cara a la
�e. De esta suerte, el "razonamiento analógico"
se equipara a la confirmación de ciertas hipótesis de la astrofísica l"el universo
ISotropía en su forma más pura, es decir, como en un grano de arena" y todo lo demás). En cambio, lo que se
proceso que d�­
�ende de la transmisión de información entre dominio cognl· deriva de la propiedad de ser quineano es que puede haber, por
s
tlvos que en un principio se suponían irreleva
ntes el uno par a ejemplo, dos teorías astrofísicas que efectúen las r;nismas predic­
el otro. Por definición, los sistemas _ otro fenomeno suscep­
encapsulados no emplean ciones sobre las algas y sobre cualqu1er
el razonamiento analógico. ti ble de comprobación, de las cuales una resulte mejor confir­
Antes de abandonar esta cuestión quisiera extraer de ella dos mada que la otra -en virtud de criterios como la simplicidad,
152 1 153
La modularidad de la mente
S.�i:_s te_m_ a_
__cen tra
s
__ e s-
---- --- --
- -------
--:
-

la plausibilidad y la parsimonia científicas. El aspecto clave es causa de la observación -0 será independiente de las caracter ís­
que la simplicidad, la plausibilidad Y. la parsimonia son propie­ ticas generales del sistema de creencias al que pertenezcan H y
dade� que las teonas, presentan
en VIrtud de las relacion es que o. Postular relaciones de siQnificado entre enunciados fácticos
mantienen con la estructura global de las creencias científi y enunciados teóricos supone considerar la confirmación como
­
cas tomadas en conjunto. Todo índice de parsimonia 0 sim­ un fenómeno local más que global.
plicidad de una teoría deberá, pues, entenderse como una me­ Considero importante subrayar este punto, ya que en la lite­
dida efectuada sobre propiedades globales de los sistemas de ratura psicológica abundan las propuestas semánticas análogas
creencias. a la que acabamos de ver. Por ejemplo, en las teorías cognitivas
Considérese, a título de ejemplo, el original tratamient� que de autores como BAUNEA o VvGOTSKY (y más recientemente,
GoooMAN (1954) da al concepto de "'proyectabilidad". Essa­ en los trabajos de la semántica "procedimental") se da por sen­
bido que dos hipótesis equivalentes en lo que respecta a los da­ tado que tiene que haber relaciones de significado entre los
tos empíricos que las respaldan pueden, no obstante diferir en "conceptos'" y los "perceptos". En resumen, para estas teorías
su nivel de confirmación, según cuál de ellas sea más' proyecta· los conceptos son recetas para clasificar estímulos en catego-'
ble. De acuerdo ·con el tratamiento que GoooMAN da a este das. Cada receta establece una constelación de pruebas {más o
concepto, la proyectabilidad de una hipótesis viene dada (al menos fijas) para llevar a efecto la clasificación, y cada catego­
menos parcialmente) por la proyectabilidad de su vocabulario ría estimular se identifica con un conjunto (más o menos fijo)
Y la proye�tabilidad de un determinado vocablo científico de : de resultados de estas pruebas. Para aclarar la presente exposi­
pende, a su vez, de la frecuencia ( lponderada?) con que ese vo­ ción, voy a ejemplificar esta idea con un caso extremadamente
cablo ha sido proyectado en teorías científicas consideradas simple: supongamos que hay una regla que establece que el
válid_as anterior:mente. �sí, según GoooMAN, la historia de pro· concepto de perro puede someterse a prueba verificando si el
yecc1ones previas contnbuye a determinar la proyectabilidad objeto que observamos ladra. En este caso, se arranca del supues­
actual de una hipótesis, lo cual determina (en parte) su nivel de to de que esta regla forma parte del concepto de perro (aunque
con�irm�c�ón. Lo mismo podría decirse de conceptos como naturalmente, no lo agota). Dado que se tiene como verdad con·
la stmpiJctdad, la parsimonia y demás si supiéramos ceptual que el hecho de ladrar es indicio de que el objeto en
cóm o
medirlos.. '
cuestión es un perro, la relación de confirmación entre "algo
·

La idea de que la confirmación científica tiene un carácter es un perro" y "ladra" es insensible a las propiedade� gi<;Jbales
quineano no es en modo alguno neutral. Antes bien r.ños ha si­ del sistema de creencias del individuo. Así pues, los cntenos de
do legada por la filosofía de la ciencia tradicional -�·!,ho de los simplicidad teórica y demás no podrían, ni tan siquiera en
dos "dogma� del empirismo" (OUINE, 1953) dice que tiene que principio, llevarnos a la conclusión de que la propiedad de la­
haber conextones semánticas entre cada enunciado de una teo­ drar es irrelevante de cara a la definición del concepto de perro.
ría Y u_n grul?o de enunciados sobre datos empíric
os. Es deci�, Para llegar a esa conclusión habría que modificar el concepto.
cada _htpótes1s sobre fenómenos "no observ El ejemplo anterior pone de manifiesto hasta qué punto las
ables" debe implt­
�ar �tertas
_ pre�icciones sobre fenómenos observables, y tales propiedades de isotropía y quineanismo se hallan estrechamen­
tmpltcacto nes tienen que ser válidas en virtud
de los signif ica­ te relacionadas. Según el enfoque expuesto en el párrafo a�te·
dos de los �érminos teóricos que conten rior. la importancia de la propiedad de "ladrar" para la deftnl·
gan las hipótesis�s Una
con�cuenc1a �e ostul�r estas conexi
p ones es que se puede de· ción del concepto de "perro" es cuestión de significado, Y por
t�rmmar .a pnon que ctertos datos
•. .

'
han de desconfirmar ciertas eso mismo sería imposible demostrar empfricamente qu� tal
�lpótesis con independencia del estado genera
l de las restantes relación de relevancia entre la propiedad y el concepto es lnco·
';
a as _de una dis iplina cientí
f ca { En este sentido, si de una hi­ rrecta. En cambio,.la isotropfa es el principio según el cual
� c_ i
tes1s f:l. se den va la obs rvacio
� n O, el descubrí mien.to de la cualquier fenómeno puede resultar (ir)relevante par� �a con­
p bservac�o n _ contr .
ana, -0, tmplicaría una hipótesis opuesta, -H. firmación de cualquier otro. Por tanto, los planteamientos _de
or constgutente, la
(des)confirmación de la hipótesis H por BAuNEA. VvGOTSKY y los semánticos procedimentales son In·

-XI '"'
155
S ist emas central
La modularidad de la m es
154
------------------------------
------ --
�· ent
e
--
----
= =--------------------- --------------------------
rnación de un sistema encapsulado sólo permite '_'exami�ar:'
com�atibles con el carácter isotrópico y quineano de la conrIr.
mac1on. . cierta clase restringida de datos a la hora de determmar que hi­
. �1 afirmar que la confirmación es isotrópica y quineana me pótesis debe�� aceptarse c_omo válida. Si ad_mitimos que el flu¡o
srtuo, a sabiendas, en desacuerdo con las principales trad·ICI()- de informac1on en tales sistemas procede literalmente de abajo
. ·
a arriba su encapsulamiento informativo determinará que las
nes de 1a f1losof'1a de fa c1enc1a y de la psicología cogn· r
hipótesi; correspondien�es a u_n cierto nivel "hi ·: sólo pod�án
· •

�unque no por ello voy a modificar mi postura (quienes � s� �� ser (des)confirmadas a mstanc1as. de representa� lo�; s mfen?·
rnteresado � e_n conocer los argumentos deberán remitirse a artí·
culos ya clas1cos en la moderna f1losof_ _ de la ciencia,
1a res a ese nivel "h¡". Pero incluso si no hay restncc1on al flujo
como los
de O u INE, 1953; Y P�TNAM, 1962). Por otra parte, al partir del de información dentro de un módulo, el encapsulamiento se­
s�pu�s�o de q�: ��1ste �na. analog(a entre la confirmación guirá imponiendo límites en el acceso de los procesos intramo·
.
c1_ entlf1ca y la f11a�1 �n ps1colog1ca dulares a fuentes extramodulares de información. Por el co_n­
de creencias, tengo que con­ .
�lderar que es�a ult.lma presenta también las propiedades de trario, la isotrop ía es, por definición, aquella propiedad en VIr­
1sotrop fa Y c;¡umeamsmo, en contra de la tradición que repre· tud de la cual todo sistema que la posea podrá examinar cual­
sentan e� ps1colog ía co�ni_tiva autores como BAUNER y VvGo. quier información de que dispon� a a.l efecto d_e determinar �1
_
TSKY, ast c?mo los se'!lanttcos procedimentales. Me voy a mos· nivel de confirmación de sus hipotesls. Resumiendo, en termi­
.
t�ar . expltctto y enfát1co en esta cuestión. Mi argumento es el nes generales, cuanto más isotrópico sea un procedim�ento de
slgUiente: los p�o�sos centrales responsables de la fijación de confirmación tanto más heterogénea sera_ la procedencia de los
. datos que el'sistema considere rel�vant�� para constreñir sus
c�eenc1as �on t1p1camente procesos 9e inferencia racional no _ . . presenta
�emostrat1va; los procesos de inferencia racional no demostra­ decisiones. En este aspecto, la conf1rmac1on c1ent1f1ca
tiva son, como se ha �isto, is�trópicos y quineanos; luego los el grado máximo de isotropía y proporciona un modelo d� lo
_
proces�s cent�ales son 1sotrop1cos y quineanos. Concretamente, que puede ser el proceso no modular de fijación de creencia�.
la te�r �a sobre estos J?rocesos tiene que ser coheren·te con el Otro tanto puede decirse del "quineanismo".. Los p rocedl­
. mientos quineanos para evaluar el grado de conf1rmac1?n _ son,
pnnc1�10 de que el mvel de aceptación de una determinada
creencia _depende del nivel de aceptación de cualquier otra y de ipso facto, sensibles a las propied�des glob�les de los s1ste'!las
de creencias. En sentido muy estncto, un s1stema lnform _
las propiedades del conjunto total de creencias del individuo. �tlva­
Una vez expuestas estas consideraciones me quedan dos co­ mente encapsulado podría ser, no obstante, quinean� . . As1, por
sas por demostrar: primero, que esta conc�ptualización de los ejemplo, la simplicidad de una teorí� podría constremr su co� ·
procesos centrales es esencialmente incompatible con el su· firmación científica, incluso en un Sistema que evalua�a sus ni­
puesto de que �sto� procesos son modulares; y segundo, que veles de simplicidad tomando como base _un subconjunto de
esta conce�tuahzac1on . creencias seleccionado arbitrariamente. Srn embargo, no es
es plausible al margen de la supuesta
ana!ogf� existente entre la psicología cognitiva y fa filosofía de cuestión de ponerse demasiado punti lioso. Los criterios globales
para' la evaluación de hipótesis concuerda� con toda nat� rall­ _
la c1enc1a. ·

Con�idero �ue la primera de estas afirmaciones es relativa· dad con los principios isotrópicos que d�fmen la relevancia de
_
·la evidencia empírica. De hecho, las cons1derac10nes
rente Incuestionable. Ya se ha señalado que la modularidad es en tC?rno. a
_
a la simplicidad (y a otras propie�ades glob�les de las h1potes1s)
�ndamentalmente un problema de encapsulamiento informa·
t!vo, que es_ justamente lo contrario de lo que caracteriza a los sólo pueden considerarse determma_� tes racJonl! les d� las cr;:n­
Sistemas qumeanos/isotrópicos. Al referirnos a los s1s' temas de cias en el supuesto de que la elecc1on de la ev1denc1a e�p1nca
entra.da se efectúe conforme a criterios isotrópicos. Un hecho mtere�
. , los de f'm 1amos
·

· como mecanismos destinados a la pro·


yecc1on y eon f'1rm�c1on de hipótesis. También se observó que,
·
sante desde el punto de vista epistemológico es que H_ Y T �s
,
·

de. sde esta per�pect1va, el encapsulamiento informativo de estos una teQría más simple que -H y T, donde H es una h1pote �1s
Slst��as c?nst1tu ía una restricción sobre los procedimientos de que ha de ser objeto de e\1aluación y T las restant�s cr� enc1as
con lrmac1on . emplead del sujeto. Sin embargo, léj cuestión deja de tener mteres en el.
os por ellos. El procedimiento de confir· e,
156
La modularidad
de la mente L�.... """"" 15/

momento en que T pasa a ser un sub


conjunto arbitrari a Quisiera subrayar que esta simultaneidad obligatori� de ta­
te del�mita�o_ de las �reencias del sujeto. Cuando
no es ISOt�oplc�, el su¡eto .se puede aprovechar la relev :��
de las evaluacio .
J(onomías, suponiendo que sea cierta, es un hecho contmgente.
_
nes de la s1mpl1c1dad relat1v� para favorecer la
. En rigurosa lógica, nada impide creer q�e estas cate�C?nas s�
hipótesis que de­ distribuyen de forma desigual entre los s1ste_mas cogn1t1vos. ��
see. Est� es uno de los motivos por los que el
funcionamiento se demuestra lo contrario, habremos descubierto un hecho stn
de l?s sistemas de entrada (que, por hipótesi
s, se hallan infor­ duda alguna fundamental sobr� la estructu�a de la _ men_te.
��tlvamente e_ncapsulado_s) no debe identific
arse con la fija- Estas consideraciones resultar1an mucho mas llamativas s1 1a
. c1on de creenc1as perceptivas, cuando men _
os si se considéra és­ descripción que he efectuado de los procesos centrales es�uvle­
ta como un proceso fundamentalmente .
racional. ra respaldada por datos empíricos Hasta el momento, mt pos­
E� resu�en, parece fuera de toda dud
, a que los sistemas iso· tura está enteramente basada en 1� analo_gla entre l?s pro�esos
trop1cos/qu meanos se hallan, ipso tact
_ o, no encapsulados y, en psicológicos de fijación de cr�enc1�� y �tert�� cons1derac1ones
consecuencia, seguram te son no
�� modulares. No obstante, ya sobre la naturaleza de la conf1rmac1on c1e�t1f1ca. Dado el esta­
que todo_ esto es cuest1on de grado,
en rigor debería decidirse do de subdesarrollo en que se hallan sum1d�s las actuales teo­
que u� sts�ef!la es no modular en la - de problef!!as,
no e 1sotrop1co. En pocas palabras
med ida en que sea quinea­ rías psicológicas del pensamiento y la soluc10n
, si ·las consideraciones en poco puedo hacer para rem��iar es�o. �in embargo, con .fmes
t?rno a la 1sotrop la y el qu ineanism _
o son especialmente deci­ meramente expositivos, qu1s1era anadtr dos cons1derac1ones
SI.vas a la hor� de establecer el curs
o de las computaciones que que me parecen sugerent�s. y prometedoras.
e¡ecutan los SIStemas centrales, ento
nces estos sistemas difieren En primer lugar, las d1f1cultades con que nos encontramos a
de las facu ltades verticales en su cará
cter computacional. la hora de construir teorías de Jos procesos c�ntrales �on las
Nos hallamos próximos a culm
inar la tarea que nos había· que cabría esperar teniendo en cuenta su caracter eminente­
�?.s propuesto en los comienz
os. de este estudio: la elabora­
CI_on de una taxonomía de los mente isotrópico/quineano, y, por tanto, no en�psulado. El
. sistemas cognitivos. Según he ve·
n�do expon1en9? a lo l rgo aspecto clave en la constru�ci�n de es�as teonas es q�e, al
� de este trabajo, existen, como mí·
n1mo, dos famtllas de Sistema parecer, no hay modo de dehm1tar los t1pos de recursos tn��r­
s cognitivos a saber los módulos
(que son relativ�mente específ mativos que pueden afectar a los procesos centrales de soluc1on
icos de un dominio'dado y están
encapsulados) y los procesos de problemas o que pueden ser afectados po_r. ellos. En ot�as
centrales (que son relativamente . c1on de creencias
neutr_ os con r� specto a los dom palabras, es bastante improbable que la f1¡ �
inios cognitivos y, además, iso· .
t�ó�tcos y qUI�eanos). Ya he venga determinada por procesos computa�1onales e¡ec�tados
señalado que la función caracte· e¡emplo
rtst1ca de los SIStemas cogniti sobre estructuras informativas locales Y l1gadas. Un
vos modulares es el análisis de las
entrad�s Y _que la de los pro gráfico de este tipo de dificultades es el que se ha dado_ en lla­
cesos centrales es la fijación de _
creenc1as St todo esto es verd mar "problema del marco", característico de la Inteligencia
: ad, disponemos de tres formas de _
taxonom.1zar los procesos Artificial (lA) [se trata del problema de Situar dentro de un
cognitivos que han demostrado ser _
coexte nsMis.: "marco" el conjunto de creencias 9ue p�eden ser ?b¡eto de re­
.
visión a consecuencia de la recepcion de mformac1on novedosa.
Véase Ja exposición de McCARTHY y HAves (1969) de la que
he extraído el ejemplo qu�sigue)]. .
lf
l
- TA?.<o� OMIA FUN
Para entender el problema, supongamos que estamos �nte�e­
.
a f1¡ac1o
CIONAL: análisis de las
entradas sensoriales trente sados en construir un robot capaz de ejecutar tareas rutmanas
n de creencias.
- TAXON?MIA POR en ambientes humanos muy característicos. Conc�etamente, �1
MATERIAS: especificid
neutralidad de do ad de dominio frente a robot se enfrenta a la tarea de telefonear a Mana p,ara �yen­
minio _
- T�XONOMIA
POR NATURALEZA guar si llegará tarde a ce�ar. 1 magmem?s que el robot sabe q�e
puede conseguir el telefono de Mana buscándolo en la gu 1a.
COMPUTACIONAL: encapsula·
mtento frente a qui
neanismo/isotropfa
Así pues, lo busca y se dispone a marcar. Hasta aqu f todo va
L a modularidad de la mente 159
158
tr:al.::.:
S��si:et:m_::a:_s :ec ::.:n..::. es� ------------------
bien. Sin embargo, el acto de marcar el número trae consigo ción parecen evidentes por sí solas: primero, no ex ist� un con­
toda clase de efectos directos e indirectos sobre el estado de junto fijo de creencias que, dada una determmada_ ,
acc1on, s �n
cosas en la realidad (incluído el estado interno del robot). En­ _ . �
las únicas que requieran ser reconsideradas. (Es dec1r. la dec1s1on
tre estos efectos figuran aquellos que el robot debe tener pre­ sobr e cuáles de nuestras creencias se hallan disponibles depende
sente para guiar sus acciones y expectativas futuras. Por ejem. rnuY estrechamente de las acci_onesque s_ e ejec�tan y del c�ntex­
plo, al empezar a marcar, el teléfono se bloquea para cualquier to en que tienen lugar tales acc1ones. Ex1sten c1ertas -a_ dec1r ver­
llamada del exterior; los <¡ledos del robot (o el dispositivo que
dad numerorísimas- acciones que, en caso de ser ejecutadas,
utilice para marcar) irán sufriendo alteraciones en su localiza­ nos' llevarían a considerar la posibilidad de q_ue el número de
ción espacial; el tono de marcar se corta y en su lugar aparecen
teléfono de María ha cambiado a raíz de las !"llr.mas.) -�egundo,
los tonos del timbre al otro lado de la 1 ínea; algo sucede en una
las nuevas creencias no van provistas de mformac1on sobre
computadora en la central de Murray Hill, etc. El robot debe
cuáles son las antiguas creencias que se verán afectadas por
estar diseñado para controlar alguna de estas· consecuencias (no
ellas. Antes bien, con harta frecue�ci� nos s�rprendemos ante
todas, en principio), ya que ellas son de utilidad para actualizar
las implicaciones de nuestros conoc1m1entos. lflcluyendo. natu­
creencias que más tarde le servirán para guiar sus actos. Pero,
ralmente, aquellos relativos a las acciones que llev �mos �_ cabo.
lde qué consecuencias se trata? El problema presenta, cuando
Tercero, el conjunto de creencias objet_o de re�ons1d_erac1on no
menos; los siguientes componentes. El robot debe estar capaci­
puede venir determinado por refe_ren�1a . a la mmed1a�ez de su
tado para identificar, con razonable precisión, aquellas creen­
adquisición como tampoco por cntenos �e su generalidad _o de
cias suyas anteriores cuyos valores de verdad puedan alterarse a
las relaciones semánticas entre el contemdo de las cr�;nc1as Y
consecuencia de sus nuevas actividades. Por otra parte, deber á
la descripción de la situación en que tiene lugar la ac�1on,...etc.
tener acceso a los sistemas encargados de efectuar las compu·
Si alguna de estas proposiciones no �lega a parecer ev1dente por
taciones necesarias para llevar a efecto estas alteraciones.
sí misma considérese el caso espec1al del problema del marco
Es preciso advertir que las cosas pueden salir completamente ·
en e1 qu� el robot desempeña el papel de �ientífico de la mecá­
al revés si los circuitos no se hallan correctamente organizados. nica y la acción llevada a cabo es un expen�ento. E� este cas�,
Supongamos que tras consultar la guía, el robot sabe que el nú· está claro qu'e la cuestión de "cuáles de m1s cree�ctas deb_ena
mero de Mada es el 222-2222. Conforme a las instrucciones re· reconsiderar a la vista de las posibles consecuenciaS de m1 ac­
cibidas previamente, comienza a marcar. Sin embargo, la má· 1
ción" es equivalente al siQuiente i�terrog�nte: "l�uál _ es � for­
quina cae en la cuenta de que una de las creencias que hay que ma óptima de adaptar m1s creenc1as a m1s expenenc1as? Por
actualizar a consecuencia de haber comenzado a marcar es su _ te la pregunta que se supone q�e
supuesto, esta es exa�tame�
creencia (recién adoptada) acerca del número de teléfono de
una teoría de la conf1rmac1on debe responder; y ya hemos y�s­
María. Por tanto, interrumpe su actividad y se dirige a buscar to no sin dificultad, que la confirmación no es una relac1on
(de nuevo) el teléfono de María. Esto puede repetirse tantas q�e pueda reconstruirse en función de propied_ades locales de
veces como se desee. Es evidente que en este caso hemos caído las hipótesis o de tos datos relevantes para las m1smas.
en la típica trampa computacional. Si el robot no tiene la pie· Mi opinión es que tan pronto como empez�n:t�s a ocuparnos
na seguridad de que algunas de las creencias son invariables ba·
de procesos cognitivos distintos de los de anahs1?. d� _las entra­
jo determinadas acciones suyas, jamás flegará a ejecutar tarea
das -en concreto, de tos procesos centrales de f1jac1on no de­
alguna.
lDe qué manera determina el programa de la máquina cuá· mostrativa de creencias- nos encontramos con problemas que
p resentan una propiedad muy característica, �saber, gue t?les
les son las creencias que el robot debe reevaluar, una vez que _
ha iniciado un determinado curso de acción? La aparente irre· Procesos descansan sobre procesos computac1ona_les lsotr?pl­
co� y quineanos que, de u� modo u otro, son sens1bles al Siste­
solubilidad de este problema se debe a que resulta bastante irn·
ma de creencias en su total1dad. Esto es exactamente lo que �a­
probable que una solución de ámbito local sirva para arr�glar
bría esperar en el supuesto de 9ue la fijación_ no d�mos_trat�v�
las cosas. Por ejemplo, las verdades que se enuncian a contmua· ,
de creencias sea en verdad semejante a la conf1rmac1on c1ent1f1-

. : · ' !,
la modularidad de Sistemas centrales 161
160 la mente
------

ca, y de que ésta sea, a su vez, típicamente quineana e isotró pi­ supuesto carácter heurístico de estos procedimientos, se da asi­
ca. En este aspecto, el problema del marco, es a mi entender mismo por hecho su carácter local, por lo que se les considera
un problema paradigmático, y, también en este aspecto no � sensibles sólo a una parte del sistema de creencias sobre el que
ha sabido apreciar en su verdadera dimensión la importancia operan. Puede que haya parte de verdad en esto. Hay numero­
del mismo. sas pruebas de la utilización de procedimientos heurísticos
Por ejemplo, RAPHAEL (1971) declaraba lo siguiente: "(Un abreviados en la fijación de creencias, tanto en estudios de so­
robot inteligente) ha de ser ·capaz de ejecutar tareas. La ejecu­ lución de problemas (véase la reciente revisión de NISBETT y
ción de una tarea trae consigo una modificación de la realidad; Ross , 1980) como en sociología de la ciencia (KuHN, 1970).
por ello, el robot debe estar capacitado para actualizar su mode· En tales situaciones, se puede comprobar cómo se suelen igno­
lo (del mundo), a fin de que éste le siga siendo tan útil durante rar, distorsionar o malinterpretar, por sistema, consideraciones
.
la realización. de la tarea y al término de la misma como antes. potencialmente relevantes en beneficio de estrategias locales
Por otra parte, el robot ha de ser capaz de planear el modo de (y, por supuesto, susceptibles de error) de solución de proble­
llevar a efecto una tarea, para lo cual debe tener "en mente'' mas. Tal vez bastará un conglomerado de estrategias heurísti­
de forma simultánea una variedad de posibles acciones junto cas correctamente coordinadas y puestas en marcha con rapi ·

con los correspondientesmodelosde los mundos hipotéticos que dez para hacer que los procesos centrales de un robot llegaran
puedan resultar de tales .acciones. Los problemas de contabili· a ser tan isotrópicos y quineanos como pueden serlo los del lec·
dad relacionados con la anticipación de esos hipotéticos mundos tor, los míos o los de cualquier científico. De todas formas, da­
constituyen una de las principales dificultades del llamado pro· da la ausencia de propuestas concretas sobre el carácter de los
blema del ••marco" (pag .. 159). De estas observaciones se obtie­ procedimientos heurísticos integrantes de ese conglomerado,
ne la impresión de que el problema consiste fundamentalmente no parece muy productivo proseguir con este argumento.
en a) hallar un vocabulario para representar los posibles mun· No obstante, me detendré un poco más en él.
dos y b) buscar un modo de controlar las consecuencias de­ Hay autores que opinan que las teorías más recientes en el
mostrativas de la modificación de las descripciones del estado campo de la Inteligencia Artificial -como las que se han elabo­
del mundo. Sin embargo, parece seguro que el auténtico pro· rado alrededor de conceptos como el de "marco" (frame) (véase
blema es cómo anticipar las consecuencias no demostrativas. MINSKY 1975)4o o "esquema" (script) (véase ScHANK y AsEL·

Dicho con mayor precisión, dado un mundo arbitrario de ere· SON, 1975)- contribuirían a aclarar los problemas relativos a
encías M y una descripción de un nuevo estado de ese mundo , la .fijación de creencias en su totalidad, ya que estas teorías
por ejemplo, ·"a es F", el problema consiste en hallar cuál será proporcionan, en cierto sentido, marcos de referencia para po­
.
el subsiguiente mundo de creencias M'. En otras palabras, lqué ner orden en el aluvión de información asociada a cada proble­
creencias deberá adoptar la máquina, que de creer M ha pasado ma (véanse al respecto las optimistas reflexiones de THAGAAD,
a creer también que "a es F"? Este problema no es sólo cues· 1980). Sin embargo, el avance que estas teorías pueden aportar
tión de contabilidad, sino que se trata de un problema más ge· es, a mi entender, una pura ilusión que se origina al tomar por
neral de confirmación inductiva.39 te oría lo que es en realidad un simple sistema de notación.
Según parece, la opinión generalizada. entre los investiga�o· Si existiera una solución sistemática al problema del marco,
res en Inteligencia Artificial es que el problema del marco solo ésta podría, sin duda, expresarse como una constricción que
puede ser resuelto de manera "heurística". Se considera que, afetta ría a los esquemas o marcos a los que tenga acceso un de­
pese a que la confirmación no demostrativa (y con ella se�u�­ ter minado proceso de inducción. Pero, a falta de una solución
!T'ente la psicología de la fijación de creencias) es, en princJpl�, de este tiP.O, estará vacía de contenido la idea de que única­
lsotrópica y quineana, ante el planteamiento de una hipóteSIS me nte la información representada en el marco (/esquema) que
concreta existen, en la práctica, procedimientos heurísticos para suscita un problema es, desde el punto de vista computacional,
determina r la variedad de efectos que la aceptación de dicha relevante para la solución del mismo. Esto se debe a que, al no
hipótesis puede ejercer sobre las restantes creencias.. Dado el �aber restricción alguna sobre la construcción de marcos (/es-

U$
162
. . '

La modularidad de la ment
e
1 Sistemas centrales 163

quemas), cualquier elemento de información puede form ar en el caso de la fijación de creencias nos vemos enfrentados a
parte de un marco (/esquema) a discreción del programador. un cúmulo de problemas muy difíciles de abordar debido pre­
Esto equivale a decir que la solución al problema del marco cisamente a que se refieren a procesos mentales que no son
puede acomodarse .a la notación empleada para representar di­ locales. Como hemos podido comprobar, el problema del mar­
cho marco (/esquema) sea cual fuere tal solución. O sea, la no­ co es simplemente uno más entre los numerosos que hay.
tación no restringe en ·forma alguna la solución. Por otra parte Hasta ahora he ofrecido algunos argumentos con objeto de
una muy conocida propiedad de los marcos (/esquemas) es qu� defender el postulado de que los procesos centrales son quinea­
pueden establecerse referencias cruzadas entre ellos. El marco nos/isotrópicos. Esto es lo que se desprende de la analogía con
referente a SacRA TES, por ejemplo, nos remite al de PLATON. v la confirmación científica, y, a su vez, la estructura de los pro­
así sucesivamente. No hay impedimento alguno para que el sis· blemas que surgen al intentar elaborar modelos de los procesos
tema de referencias cruzadas de ·un determinado modelo ya centrales es también compatible con esa idea. L o que ahora
desarrollado se represente mediante un diagrama de vectores quiero añadir es que el carácter computacionalmente global de
en el que pueda haber itinerarios (más o menos largos) entre los procesos centrales quizá pudiera resultar plausible desde un
dos puntos cualesquiera del mismo. Sin embargo, en este caso punto de vista neurológico. El modelo de cerebro asociado a
el problema del marco vuelve a manifestarse una vez más a esta concepción de los procesos centrales constituye un reflejo
través del siguiente interrogante: lqué camino deberá seguirse bastante fiel del tipo de cerebro que, al parecer, poseemos los
en un caso concreto de solución de problemas y qué criterio humanos.
deberá utilizarse para determinar la. longitud del itinerario? Lo Al tratar el tema de los analizadores de entradas hice refe­
único que ha cambiado es que, en lugar de abordar el problema rencia a la conexión natural entre el encapsulamiento informa­
del marco desde la lógica de la confirmación, se nos ofrece la tivo y la arquitectura neural fija. Vimos entonces que las restric­
oportunidad de hacerlo desde la teoría del control ejecutivo ciones permanentes en· el flujo de información imponían en
(sin que haya motivos para creer que este cambio resultará ellos unas condiciones de estructura neural compacta. Ponién­
beneficioso, dicho sea de paso). Más tarde volveré sobre este donos en el caso extremo, si al sistema 8 se le exige que tome
asunto. nota de la información procedente del sistema A y de ningún
Por el momento,. voy a resumir la 1 ínea argumental que he otro, lo más lógico es que se establezca un nexo neuroanatómi­
venido desarrollando. Si asumimos que los procesos centrales co permanente en el cerebro de A a 8. En suma, parece razona­
son quineanos e isotrópicos, estaremos en condiciones de ble pensar que los sesgos en la distribución de información en­
predecir la aparición de cierta clase de problemas que surgen tre los procesos mentales se manifiestan en forma de sesgos es­
al construir teorías psicológicas destinadas a simular, o bien a tructurales de la arquitectura neural.
explicar dichos procesos. En concreto, podremos anticipa r En cambio, en el caso de los sistemas quineanos/isotrópicos,
problemas relacionados con la caracterización de mecanis· puede suceder que cualquier subsistema necesite ponerse en
mos computacionales no locales. En cambio, problemas como co�tacto con cualquier otro en un momento dado. De ahí que
éstos no surgen en las teorías de los módulos psicológicos. ·
la neuroanatomía correspondiente a estos sistemas sea relativa­
Dado que los sistemas modulares se han· considerado informa· mente difusa. En el caso 1ímite, tendríamos una red de cone­
tivamente encapsulados, las operaciones computacionales que xiones al azar en la que cada subsistema computacional se ha­
ejecutan son relativamente locales. A mi modo de ver, estas llaría directa o indirectamente relacionado con tados los demás.
predicciones son bastante congruentes con el curso evolutivo En una estructura de este tipo se daría un grado mínimo qe co­
real de los problemas típicos de la ciencia cognitiva: los sis· rrespondencia estable entre la forma neuroanatómica y la fun­
temas de entrada son guiados fundamentalmente por los e s· ción psicológica. La idea es que probablemente lo que cuenta
tímulos, y, en consecuencia, operan a instancias de procesos en los sistemas quineanos/isotrópicos es una conectividad de
computacionales relativamente insensibles a la estructura gene · carácter instantáneo e inestable. Contrariamente a las estructu­
ral del sistema de creencias del organismo. Por e l contrario. ras compactas, la conectividad de estos sistemas cambia de un
164 La modularidad de la mente
1 Sistemas centrales 165

momento a otro en función de la interacción del program a que canismos perceptivos. Sin embargo, ninguno de los artículos
se esté ejecutando con la estructura de la tarea que se esté rea­ versaba sobre la neuropsicología del pensamiento, seguramente
lizando. Cabe concluir que la isotrop ía computacional con­ porque no se sabe nada sobre este tema. Me da la impresión de
cuerda con la isotropía neural (es decir, con lo que LASHLEY que hay una buena razón para ello, y es que no hay nada que
denominaba "equipotencialidad" de la estructura neural). del saber sobre él. La correspondencia entre la forma y la función
mismo modo que el encapsulamiento informativo concuerda sólo existe en los procesos modulares (concretamente en los
de forma natural con la elaboración de estructuras neutales sistemas de entrada), mientras que lo único que puede obser·
compactas. varse en los procesos centrales es una aproximación a la conec­
Por consiguiente, si el análisis de las entradas es modular y tividad universal, sin que haya rastro de una arquitectura neu­
el pensamiento es quineano/isotrópico, nuestro cerebro cons­ ral estable sobre la que puedan escribirse art (culos en la revista
tará de una arquitectura neural estable asociada a la percepción Scientific American.
y al lenguaje, pero no al pensamiento. A mi modo de ver, esta Para finalizar, todo lo anterior podría resumirse en la forma
explicación coincide bastante con los hallazgos empíricos. Se­ que sigue: no existen procesos centrales de contenido específi­
gún indiqué anteriormente, se puede <;iecir mucho acerca de la co cuyo funcionamiento dependa de estructuras neurales espe­
especificidad neural de los mecanismos perceptivos y lingüísti­ cíficas. Todos los datos de que se dispone actualmente apun­
cos; en el peor de los casos, se pueden enumerar con cierto de· tan a la conclusión de que el proceso central de solución de
talle las partes del cerebro responsable_s de los mismos y; en el problemas descansa en unos mecanismos neurales equipoten­
mejor de los casos, se puede demostrar la existencia de una ar· ciales, conclusión a la que se llega asumiendo que los procesos
quitectura neural característica en las áreas donde se localizan cognitivos centrales son fundamentalmente quineanos e isotró­
estas funciones. Y a partir de ahí, nos encontramos con los res­ picos.
tantes sistemas cerebrales superiores (lo que solía denominarse
"córtex asociativo"), en los que la conectividad neural se des·
pláza en todas direcciones y la correspondencia entre forma Y
función parece ser mínima. En esta cuestión se da una curiosa
paradoja histórica. Gp;LL defendía una diferenciación macros­
cópica del cerebro a partir de su teoría de las facultades psico·
lógicas (verticales). En cambio, FLOURENS, su eterno opor,Jnte,
mantenía el postulado de la equipotencialidad del cerebro, a
partir de su concepción de la unidad del yo cartesiano (véase
BvNuM, op. cit.). Según la explicación ofrecida aquí, resulta
que ambos· tenían razón.41
Soy consciente de lo limitado de mis conocimientos en ma·
teria de neuropsicología y no se me oculta que mis últimas ob·
servaciones son en exceso impresionistas. Intentaré paliar esta
deficiencia con una observación tan impresionista, q'uizá, com o
las demás, aunque sumamente reveladora. El número de Sep·
tiembre de 1979 de la revista Scientific American* estuvo ínte·
gramente dedicado al cerebro. Como era de esperar, aparecie·
ron artículos sobre la neuropsicolog fa del lenguaje y de los me·

1
"lnvo:Sll(ld<.:ión y C"'''c'''· Novu:rnbro: d" 191�1. (N. del f.)
1

l
Conclusiones y advertencias 167

pues, que GALL estaba en lo cierto y demos por demostrado


QUINTA PARTE que la mente se compone en su totalidad de un haz de faculta­
des verticales. Este supuesto entraña, a buen seguro ciertas
consecuencias epistemológicas bastante sorprendentes.' Los sis­
temas modulares son, por definición, mecanismos computa­
cionales de propósito específico. Si la mente es un conjunto de
mecanismos de esta naturaleza, es de suponer que habrá al me­
nos algi.fnas funciones que no estará capacitada para realizar.
En particular, si cada �'órgano mental" está programado de an­
temano para solucionar problemas computacionales con una
estructura específica, es de suponer que habrá ciertos proble­
mas cuya estructura no podrá ser desentrañada por carecerse
CONCLUSIONES Y ADVERTENCIAS de los recursos computacionales necesarios para ello. Incluso es
posible que esto suceda con problemas de cierta importancia.
Así, por ejemplo, la posibilidad de que existan constricciones
de origen endógeno sobre nuestras capacidades que nos impi­
d_an tener acceso al modelo adecuado de explicación del mun­
do ¡lS! teQría verdaperª .e!� la estructura del mundo- es entera·
i arse una teorí a �mente. c.ompatjble con ·cualquier punto de vista modular. Va7
Tenemos ante nosotros lo que podr'ía deno� � Segu , n �sta ;ll)o_s. a dat.J.IfL!lQf!l_Qre. � estª tesis: �dice que una teoría psico:
cognitiVO S.
modular "modificada" de Jos procesos
tení a razó n al afirm ar que hay facultades ve���­ . log1ca represent�.la men�e como algo supeditado a unos confi­
teoría, GAL L
espe cífic os de un domtmo nes episte.mo/.ógi�Q� �i�rnpre QIJe dicha teoría lleve irnplíc!�Q �1
les (mecanismos computacionales
la i dea más . radical de que las postulado g¡;: que. nuestra organización cognitiva impone unas·
dado). Incluso puede afirm,arse _ lvamente enca�u­ constricciones epistemológicamente significativas sobre las
facultades verticales son modulas (mformat
c� icados de m?d o Jn· . �r�enci�� qu� pQdernos llegar a concebir.
lados, neurológlcamente compactos, espe �
len que h�Y �Istemas El aspecto que ahora interesa destacar es que el (plausible)
nato, etc.). Sin embargo, se reconoce tarT_'Ib - a d de su uesto �e que la tesis de la modularidad implica unos límites
b1hd
rta 1 p s
cognitivos no modulares, quedando ab1e � � ! _ p _
éstos exhi ban rasgo s prop ios de una o!ga �1zac1on h�nz?n· ep1stemolog1cos ha llevado a plantear numerosas críticas irrele­
que , , _ c �n
cac1on, la d1s�1n � vantes contra ella. En particular, la manera de presentar esta
tal. En términos generales, segun esta exph mzac1?0 cuestión en la literatura especializada hace creer que la contro­
verti cal y horiz onta l de orga
entre las modalidades
distinción funciO· versia entre la teoría de la modularidad y sus detractores es un
computacional se considera correlativa a la
y sistemas cuyo debate entre el_ desengaño y el optimismo epistemológicos. El
nal entre sistemas de análisis de las entradas Problema ha s1do expuesto en los siguientes términos: si la
objeto es la fijación de creencias. s
. plica·
Im
.
proc eder a-exa mina r l � rnen�e es m ?dular, !o_do hac� pensar que se halla sujeta a unos
Una vez sentado esto, voy a _
s sobre c�nfmes ep1stemolog1cos, m1entras que si, por el contrario,
ral de los proc esos cogn 1t1vo
ciones de esta visión gene
gicas que apare D1os nos h� dotado de una forma de inteligencia general (y,

algünas cuestiones epistemológicas y metodoló _
Asimismo,
v�e P�r consigUiente, no modular), no es probable que existan lí-
cen muy ligadas al problema de la modularidad. a erca . n
optim istas � · ut_esde origen endógeno a las clases de verdades que podemos
a hacer un par de observaciones no muy
_

lan dad so asp1rar a conocer. Es posible que no consigamos dar con la ex­
a de la modu
las implicaciones de la tesis modificad
Plicación correcta del mundo por razones exógenas; por ejem­
bre el panorama práctico de la ciencia cogn}tiva. ul arida d
la teon a de la mod 05 Plo, porque nuestra situación espacio-temporal en el universo
·

Olvidemos por un mom ento que


versi ón mod ifica da. Supo n gam ' nos impida acceder a los datos más importantes. En cualquier
que hemos adoptado es la
La modularidad de la mente Conclusiones y advertencias 169
16B

enemigo en casa, es decir, si fracasamos no Incluso suponiendo, como dijo PuTNAM (1980, pág. 298), que
caso no tenemOs el
.

destinados a e11o. "Dios decidió hacernos inteligentes en lugar de atiborrar nues­


���
es ' ue estuviéramos pre
r, pero me temo que no muy tras cabezas con millones de diferentes órganos mentales", pa­
� esto es muy alecciona?o
erron eo suponer que del hecho de rece muy probable que no nos hizo. lo bastante inteligentes.
acerta do. Es Sencillamente
sea gene ral, en el se'!t'·do de no ser modu ,�r Tal vez para resolver el enigma del universo sea necesario tener
que la inteligencia '
estamos SUJe-
(o se pueda llegar a conclU ir) que no una neurona más de las que nadie podrá llegar a tener jamás.
se d eduzca , .
tos a l·mita
1 ción epistemologtca alguna. Es mas, teng� 1� f.trme
, Por supuesto, esto sería una pena, pero entra dentro de lo po­
"" f" · d eptst emo1ogtea" es sible: Por tanto, voy a dar como hecho aceptado que el confi­
sospecha de· que la nocion de tn tnttu
·
,

a postura so­
completamente incoherente � cual� fuere nue.str
, s a namiento epistemológico que resulta de estas limitaciones
modu lar dad (stemp re qu� se asuma una cuantitativas sobre nuestras capacidades cognitivas es compati­
bre fa cuestión de la ! _ y una teort.a d� la verdad
interpretación realista de 1� ctencta ble con la idea de que la inteligencia es general, es decir, no
re-
basada en,la correspondencia). Este problema requtere una sólo con la teoría de la modularidad, sino también con su con­
flexión más detallada. . traria.
Volvamos al punto en el que se indicaba que todos_ los stste- Veamos ahora de qué otras maneras puede demostrarse que
mas encargados de efectuar inferencias no demostrativas, ;ean un sistema de contrastación de hipótesis se halla epistemológi­
éstos modulares o de otra índole, pertenec�n a la c_at� go � � ��e camente limitado, en virtud de criterios más estrechamente re­
. mecanismos encargados de proyectar y conftrmar htpote� t �.l(n lacionados con la modularidad en sí. Concretamente, hay dos
un momento anterior de mi exposición se hallaba 1mpl1ctta
la ·,·&iterios: puede considerarse que los sistemas modulares se en­
idea de que estos sistemas debían tener acceso, como mínimo, cuentran limitados con respecto a la clase de hipótesis a la
a lo siguiente: que pueden tener acceso, y con respecto al corpus de datos que
cabe consultar al evaluar una determinada hipótesis. Según
. a) Una fuente de hipótesis a {des)confirmar. mi análisis, esta última constricción es exclusiva de los sistemas
b) Una base de datos. modulares, puesto que se trata de una de las formas de plan­
e) Un procedimiento para evaluar el nivel de confirmación de una de· tear la noción de encapsulamiento informativo, y, como hemos
terminada hipótes.is referente a una determinada base de datos.
visto, una de las propiedades principales que define la modula­
ridad de un sistema es su encapsulamiento informativo. Por el
Consideremos ahora de qué modo debe estar organizado un contrario, cuando pensamos en un sistema de inteligencia ge­
mecanismo de estas características para que> a causa de ellas neral, nos imaginamos un mecanismo no encapsulado informa­
mismas, no logre hallar la hipótesis que mejor responda a los tivamente, es decir, un mecanismo que puede considerar rele­
datos disponibles. . vante para la elección de una determinada hipótesis cualquier
En primer lugar, existen ciertas posibilidades poco tn!ere­ dato que tenga a su alcance. Pregunta: ¿una inteligencia no
santes referentes a limitaciones paramétricas de distintos t1pos. modular en este sentido -en tanto que sistema no encapsulado
Podría pensarse que las operaciones tendentes a seleccionar la ihformativamente- se halla libre, ipso facto, de confines epis­
hipótesis correcta son excesivamente largas para que el sistema temológicos?
pueda ejecutarlas a la vista de sus limitados recursos de me(TlO· Respuesta: no. La razón obvia es que la infinitud epistemo­
ria, atención, etc.; o bien es posible que la hipótesis más ade­ lógica es sobre todo una cuestión relacionada con la especifici­
cuada contenga un número excesivo de cláusulas (en la not a· dad de dominio y no con· el encapsulamiento informativo. La
_
ción canónica) que sobrepasen la capacidad de análisis del s1�· condición de la infinitud epistemológica es que el ejercicio de
tema; o tal vez la base de datos más relevante sea más compleJa la inteligencia no se vea éonfinado a ciertas clases de problemas
de lo que el sistema es capaz de representar, ...etc. Supongo 9 ue quedando excluidos los demás. En términos más generales, se­
incluso el optimista epistemológico más ciego admitiría el t1P0 ría preciso que no. hubiera importantes constricciones endóge­
de limitaciones epistemológicas implícitas en los casos refen_?os. nas sobre las hipótesis a las. que tuviera acceso la ejecución

ee � z::.
. -.4
%1
La modularidad de la Conclusiones y advertencias 171
170 mente

inteligente de 1� s?l�ción � e prob �er:nas. Tod� psicología que doctrina de HuME . Este autor sitúa dicha ciencia más allá de
garantizara una mftnttud ep1stemolog1ca tendna que asegurar a Jos confines epistemológicos. Por ende, y ésta es la cuestión
la vez que, sea cual fuere el dominio de materias que el mundo clawe del problema, la inaccesibilidad a la mejor explicación
abarca, en algi..Jna región del espacio de hipótesis concebibles científica es consecuencia de la (supuesta) naturaleza de la psi­
por el hombre habría una hipótesis que explicaría satisfactoria· cología humana. Si HuME está en lo cierto, lo que impide que
mente su estructura. Mi postura actual es que la simple negación los hombres dispongamos de una ciencia en la que por fuerza
de la tesis de la modularidad n o garantiza esta conclusión. se haga referencia a entidades no observables es la ontogénesis
Es más, no concibo que exista una teoría cognitiva remota· de nuestros conceptos.
mente plausible que pueda hacerlo. En resumen, todo aquel Naturalmente HuME no veía de esta manera las consecuen­
que suponga que la forma de librarnos de nuestros confines cias epistemológicas de sus opiniones en materia de psicología.
epistemológicos. es negar la tesis de la modularidad, precisa· El mismo no se consideraba defensor de una variante de la te­
mente porque ésta los lleva implícitos, incurrirá en una eviden · sis de los confines epistemológicos. Pero esto se debe a que de­
te falacia. fendía a la vez otras tesis extra psicológicas (semánticas, por lo
Para comprender este problema con exactitud es preciso general). HuMe sostenía más o menos explícitamente (y los
advertir que, en épocas anteriores, las psicologías tradicio· empiristas posteriores a él de modo absolutamente explícito)
nalmente contrarias a la modularidad han sido, no obstante, que el principio empirista proporciona un criterio de significa·
compatibles con versiones muy radicales de la tesis de los ción cognitiva. La ciencia verdadera no puede incorporar hipó·
confines epistemológicos, hasta el punto de que se daba tesis sobre Dios (electrones, triángulos, facultades, etc.) porque
una implicación lógica entre unas y otras. Considérese, por tales hipótesis no sólo son psicológicamente inaccesibles, sino
ejemplo, el asociacionismo de un filósofo como HuME. Según que además se hallan vacías de contenido semántico. En una
este autor, la mente carece por completo de arquitectura in· auténtica ciencia no se puede hablar de Dios, porque ello care­
tdnseca (HuMe considera que las relaciones entre las Ideas son ce de sentido.
como las relaciones entre los personajes de una obra de teatro, La consecuencia de todo lo que acabo de exponer es que no
pero sin teatro). No hay facultades; la estructura mental se re· es su asociacionismo (su postura no modular) lo que lleva a
duce a parámetros de asociación como los del modelo expues· HuME a la conclusión de la inexistencia de límites epistemológi­
to en la Primera Parte .de este trabajo. Y puesto que una Idea cos. Por el contrario, el asociacionismo es compatible con la
puede asociarse, en principio, a cualquier otra, la psicología de imposición de rígidas constricciones sobre el acceso psicológico
HuMe· representa el caso extremo de teoría no modular de la
·
a las creencias. Lo que, en cambio, pudo inclinar a HuME ha­
mente. cia la defensa de la infinitud epistemológica es la teoría empi­
Pero lse da ahí una infinitud epistemológica? iPor supuesto rista del significado, una tesis de carácter semántico que en­
que nol. De hecho, la clase de creencias que pueden concebirse traña que las creencias psicológicamente inaccesibles son, ipso
se halla, en la teoría de HUME, más firmemente delimitada que facto, no verificables. Tan pronto como se abandona la teoría
en cualquier explicación modular propuesta hasta la fecha. Esto empirista del significado (como se éfebe hacer, dado que con
se debe a que la clase de creencias a las. que podemos acceder toda seguridad es falsa), se aprecia con claridad que la tesis de
viene determinada por la clase de conceptos que están a nues· la no modularidad psicológica apenas justifica la adopción del
tro alcance, y ésta, según HUME, se halla a su vez determinada postulado de la infinitud epistemológica.
por el principio empirista, que reza así: no hay más conce� tos Hoy día se sigue criticando la tesis de los confines epistemo·
que los que puedan derivarse de las sensaciones. Así pues, SI las ló�icos por medio qe . argumentos semánticos. DAVIDSON
hi. pótesis de la mejor de las ciencias hubieran de hacer referen· (1973-4) y RORTY (1979) recogen algunos· testimonios de ello.
c1a a Dios, a los electrones, a los triángulos, a las facultad�s Desde mi punto de vista, todas estas propuestas son inequ Í·
mentales o a cualquier otra entidad no observable, entonces Ol· v ocamente verificacionistas y, por tanto, indefendibles. A
cha ciencia sería humanamente inaccesible de acuerdo con la grandes rasgos, las alternativas que nos ofrecen se agrupan en
172 La modula�idad de la mente
j conclusiones y advertencias 173

dos categorías: o bien se opta por la ininteligibilidad del pro­ trarse que la tesis de la infinitud es relevante. No obstante,
blema de los confines epistemológicos a expensas de una se­ hasta la fecha nadie ha sido capaz de demostrarlo. Todas las
mántica verificacionista, una teoría de la verdad basada en Ja psicologías cognitivas existentes hasta hoy, sean o no modu­
' coherencia y, finalmente, una ontología idealista; o bien se lares, llevan implícita la noción de límites epistemológicos, y
opta por el realismo y la correspondencia a costa de convertir algunas de las menos modulares de ellas son las que han mar­
el problema de los c0nfines epistemológicos en una cuestión cado unos 1 ímites más rigurosos. Digámoslo una vez más: en la
emp (rica. En mi opinión, la :segunc:la estrategia es la más correc­ tradición histórica sólo se ha defendido la tesis de la infinitud
ta, aunque hay que subrayar que, en cierto sentido, la teor(a desde criterios semánticos, nunca psicológicos, y los criterios
de la modularidad -incluso en una versión abarcativa como la que han servido de fundamento a esta tesis han sido, en mi opi-
que propone GALL- no se ve amenazada en ninguna de las dos nión, sistemáticamente inadecuados.
alternativas. Supóngase que alguna forma de verificacionismo En suma, si el motivo principal para creer en una inteligen­
resulta verdadera y, por consiguiente, que queda descartada la cia general es el deseo de que no haya límites a nuestro conoci­
posibilidad de que la ciencia verdadera sólo pueda expresarse miento, ello no es óbice para aceptar la tesis de la modulari­
en forma de hipótesis que nos son psicológicamente inaccesi­ dad, ya que su negación no aporta ninguna ventaja en este sen­
bles. En ese caso, la conclusión de que la tesis de la modulari­ tido. Aun en el supuesto de que los procesos cognitivos sean
'
dad dejaría abierta esa posibilidad con tal que fuera inteligible, uniformemente quineanos e isotrópicos -y, por consiguiente,
difícilmente podría emplearse como objeción a dicha tesis. libres por completo de encapsulamiento-, el principal argu­
Una de las vías hacia la infinitud- epistemológica consiste, mento a favor de la tesis de los confines epistemológicos sigue
pues, en demostrar (con un razonamiento pírrico, dicho sea de en pie: mientras la clase de conceptos accesibles a nuestro inte­
paso) que su negación es ininteligible. (Este razonamiento es lecto venga determinada por causas endógenas, seguirá habien­
pírrico porque presupone la idea de que si -Pes ininteligible, do ideas que jamás podremos concebir. Hasta ahora nadie ha
P habrá de serlo también). Supongamos, no obstante, que es· sido capaz de explicar la ontogénesis de los conceptos sin pos­
quivamos este razonamiento y asumimos que los problemas re­ tular constricciones endógenas de este tipo. Esta conclusión
lativos a los confines epistemológicos son empíricos (si bien se nos parecerá menos descorazonadora si tenemos en cuenta que
hallan relacionados de forma muy abstracta con Jos datos). la aceptamos, sin vacilar, en todas las demás especies. Es de su­
Desde esta perspectiva� me parece difícil concebir de qué ma­ poner que nadie daría crédito a unos argumentos apriorísticos
nera puede hacerse empíricamente plausible la tesis de la infi­ que pretendieran demostrar (por ejemplo) que la ciencia verda­
nitud. La idea es que toda psicología debe atribuir una estruc­ dera tiene que estar al alcance de las arañas.
tura endógena a la mente (los objetos desprovistos de estructu­
ra, como, por ejemplo, los ladrillos no tienen creencias o de­ Anteriormente me comprometí a hacer algunas observacio­
seos ni aprenden nada). Así pues, es difícil concebir que una nes finales acerca del curso que seguiría la investigación en
teoría que efectúa atribuciones de estructura a sus objetos no ciencia cognitiva si se diera por cierta la tesis modificada de la
imponga ciertas constricciones sobre la clase de creencias que modularidad. Este es mi punto de vista: los límites de la modu­
la mente puede adoptar.42 Estas consideraciones son válid� s al laridad son probablemente los mismos que tendrán nuestros
margen de las cuestiones relativas a la modularidad, y su objeto conocimientos sobre la mente, dado el aparato teórico de que
es mostrar que en cierto sentido toda teoría de la mente debe disponemos en la actualidad.
aceptar la especificidad de dominio. La única cuestión de inte­ A lo largo de esta obra he manifestado repetidamente que
rés, desde el punto de vista epistemológico, que cabe plantear­ existe una coincidencia en los criterios de demarcación en la
se es hasta qué punto es probable que algunos de los pensa· ciencia cognitiva. Así, hé señalado que la distinción funcional
mientas inaccesibles sean a la vez interesantes y verdaderos.. entre 'el análisis de las entradas y la fijación de creencias coin­
­
Sin embargo, no creo que estas reflexiones sean concluyen cide punto por punto con la distinción, en materia de arquitec­
tes. Después de todo, es posible que algún día llegue a de m os-
tura, entre facultades verticales y horizontales. A su vez, la dis"

1
174
------
La modul!lridad de la meme
j , Conclusiones y
-------
advertencias 175

tinción entre estos dos tipos de f_acultades corresponde a la que es más característica: su globalidad, o, por utilizar los términos
_ empleados en este trabajo, su carácter quineano e isotrópico.
exist_e entre procesos computacionales re�at1vamente l<;>cales y
_
relativamente globales. Ahora puedo anad1r que estas distincio­ La descripción de la mente que resultó de estas investigacio­
nes representan asimismo la 1ínea de demarcación entre las nes parecía más bien el catálogo de unos grandes almacenes.4J
áreas en que la investigación cognitiva ha resultado más fructí­ Algo semejante puede objetarse de las investigaciones cog­
fera durante los últimos veinte años, aproximadamente, y las nitivas en otras parcelas ajenas a la Inteligencia Artificial. En
áreas cuya indagación ha deparado muy escasos avances. A la ellas se ha logrado elaborar con bastante éxito una especie de
· vez que se han averiguado datos de �umo interés en la psicolo­ teoría psicofísica ampliada. Se sabe bastante acerca de las
gía dél análisis de las entradas -sobre todo en las áreas del len­ transformaciones de representaciones que permiten codificar la
guaje y la visión-, la psicología del pensamiento se ha mante· información en un formato apropiado para su procesamiento
nido prácticamente inabordable. central. Sin embargo, la ignorancia es casi absoluta en lo que
En concreto, a mi modo de ver, los intentos de elaborar mo­ afecta al destino que sigue la información a partir de ese punto.
delos generales del proceso de solución inteligente de proble­ Se continua buscando al fantasma en el interior de la máquina,
mas -oue aparecen estrechamente vinculados a la investigación pero aún no se le ha conseguido exorcizar.
en Inteligencia Artificial, representada por autores como No tengo intención de argumentar en favor de esta evalua­
SCHANK, MINSKY, NEWELL, WINOGRAD y otros- han arrojado ción del actual estado de cosas en psicología cognitiva. Soy
muy escasos resultados, pese al rigor e ingenio con que se ha plenamente consciente de su carácter tendencioso. En cambio,
conducido esta empresa. Tengo la impresión de que cada vez considero importante resaltar que si la teoría modificada de la
está más extendida la idea de que esta primera etapa de la in­ modularidad es verdadera, no debe sorprendernos que nuestros
vestigación en Inteligencia Artificial, que muy bien podría til· éxitos y fracasos se hayan repartido de la manera que acabo de
darse de wagneriana, ha llegado a un callejón sin salida, y que, señalar. Concretamente, si los procesos centrales presentan
en consecuencia, el interés se orienta, de forma creciente, hacia propiedades como las que les he atribuido, deberá considerár­
la simulación de procesos relativamente encapsulados asocia­ seles poco aptos para un estudio científico.
dos a la percepción y al lenguaje. Por consiguiente, problemas Entre Jos motivos menos importantes de este fenómeno se
como la visión (ULLMAN, 1979), las imágenes visuales (Koss· encuentra el siguiente. Ya hemos visto que es muy improbable
LYN, 1980) y el análisis lingüístico se han convertido en elfo­ que los sistemas isotrópicos exhiban una arquitectura neural ar­
co de interés actual de numerosas investigaciones, a la vez que ticulada. Si ·ra arquitectura neural se considera asociada a la
parece haber declinado de forma considerable el entusiasmo existencia de constricciones en el flujo de información, idea
por 1� indagación directa de los procesos centrales, es decir, el que en principio parece plausible, cabrá esperar que aquellos
mteres por construir literalmente una máquina inteligente. sistemas cuyos procesos tengan un acceso más o menos ilimita­
Gran parte de la investigación del período anterior se podría do a todos los datos disponibles presentarán una equípotencia­
describir como un intento (implícito) de tratar los procesos lidad neural. De ahí que, en la medida en que la existencia de
centrales al igual que los modulares. Las capacidades intelec­ una correspondencia entre forma y función sea una condición
tuales f�eron divididas en una serie de subclases que, vistas re­ prevía para toda investigación neuropsicológica provechosa, no
t�?specttvamente, parecen hoy bastante arbitrarias (demostra­ podamos esperar demasiado de una neuropsicología del pensa­
cton de teoremas de lógica elemental, distribución de bloques miento. En este sentido, puede establecerse una analogía con
de construcción, elección de menú en el restaurante) y los p_ro­ la investigación en la ciencia de las computadoras: cuanto más
gramas de simulación consistían en suministrar a la máqutna especializada sea la máquina, tanto mayor será la correspon­
enormes cantidades de datos y procedimientos heurísticos m_ás dencia entre su arquitectura física y la de sus operaciones; en
o menos desorganizados y muy ligados a la tarea que debía e¡e· cambio, en ona máquina de propósito general, la correspon­
cutarse. El resultado fue un modelo de Jos procesos centrales dencia entre forma y función tiende a ser menos llamativa y la
del que se hallaba ausente precisamente la propiedad que tes· estructura computacional instantánea viene determinada por


·.-l
'

.QJ_q

176
La modularidad de la
mente
l Conclusiones y advertencias 177

las particularidades del programa que se esté ejecutando. En el nivel de confirmación, habida cuenta de que éste depende en
extremo de este continuo se encuentran sistemas plenamente buena parte de las propiedades globales de los sistemas de creen­
generales como las máquinas de Turing, que para todos los efec­ cias.44 No debe sorprendernos, pues, que al reflexionar soore
tos carecen de una arquitectura fija Si el modelo óptimo del cere­ la confirmación, los filósofos recurran al empleo de metáforas
bro tuviera que ser una réplica de una máquina de Turing físi­ de campos de fuerza en interacción, al igual que hicieron los
camente impÍementada, conforme a las especulaciones de cier· psicólogos de la Gestalt al investigar los efectos globales que in­
tos filósofos, jamás podríamos esperar que existiera una cien­ ciden sobre los procesos cognitivos. En ambos casos, el proble­
cia. neuropsicológica mínimamente seria. En mi opinión, la ma radica en conseguir que la estructura de todo el sistema de
conclusión a la que se llega es la misma si se piensa que los pro­ creencias participe en cada proceso particular de fijación de
cesos centrales son quineanos e isotrópicos. éstas. Por decirlo con toda claridad, carecemos de un forma­
Sin embargo, hay motivos más importantes p�ra no sentir­ lismo computacional que nos muestre la manera de conse­
nos optimistas. Dejando al margen las consideraciones sobre el guirlo y no tenemos la menor idea de cómo desarrollar un for­
correlato neural de los sistemas globales, lo cierto es que estos malismo de estas características.
sistemas son de por sí dominios poco adecuados para elaborar Lo que pretendo señalar es que el motivo de que no haya
modelos computacionales, al menos si se piensa en modelos co· una psicología de los procesos cognitivos centrales digna de
mo los que los científicos suelen postular. La condición indis­ confianza es el mismo por el cual no hay una filosofía válida
pensable para hacer ciencia (tanto en física como en psicología} de la confirmación científica. En ambos casos se hace patente
es que la naturaleza nos proporcione caminos para acceder a la importancia de los ·factores globales en la fijación de creen­
ella; por ejemplo, subsistemas bastante sencillos que puedan cias, sin que pueda determinarse con certeza cuáles son los
aislarse artificialmente y que observen en estas condiciones un efectos de estos factores. En este aspecto, la ciencia cognitiva
comportamiento semejante al que experimentan en su estado no ha avanzado un ápice; nos hallamos en el mismo punto
natural. Los módulos satisfacen esta condición; no así los siste­ muerto en que estábamos en los tiempos de conductismo más
mas quineanos/isotrópicos-globales. Así pues, si fuera verdad, rlgido (aunque, por fortuna, hemos perdido ciertas ilusiones de
tal y como yo he supuesto, que los procesos cognitivos centra­ entonces}. Si alguien. -un DREYFus, por ejemplo- nos pregun­
les no son modulares, eiJo sería una mala noticia para la ciencia tara por qué creemos que la computadora digital es un meca­
cognitiva. nismo apropiado para simular procesos cognitivos globales, n o

1
En otras palabras, el carácter local de un proceso es una de obtendría por respuesta más que un silencio ensordecedor.
las propiedades que garantizan la posibilidad de abordarlo des· Supongo que la actitl,ld más sabia en este caso sería confiar
de una óptica científica. Consideremos, nuevamente el probl�­
ma que se plantea en filosofía de la ciencia a propósito de la fl·
1 en que GALL tuviese siquiera un poco de razón y suponer que
por lo menos algunos de los sistemas cognitivos son lo bastante
jación de creencias. En este problema se da un interesante con· modulares -y, por tanto, suficientemente locales en su carácter
traste entre la lógica deductiva -cuya historia es, sin lugar a computacional- como para poder ser estudiados antes de
dudas, una de las empresas más fructíferas de.todas aquellas e.n
las que se ha embarcado el conocimiento humano- y la te�rra
l construir teorías sobre los efectos de los determinantes globa­
les en la fijación de creencias. El grado de desarrollo alcanzado
_
de la confirmación, que constituye un área de investigac1on 1 por la ciencia cognitiva pone de manifiesto que esta confianza
prácticamente inexistente, en opinión de casi todo el mundo. 1 ha dado sus frutos. Aún nos quedan motivos de esperanza.
A mi juicio, esta simetría no es casual. La lógica deductiva es la i
teoría de la validez y ésta es una propiedad local de los enun· 1
ciados. En términos generales, la validez de un enunciado s_e
determina por referencia a su forma lógica, la cual se determl·
na a su vez en función de su vocabulario y su sintaxis. En este
aspecto, la validez de un enunciado contrasta vivamente co n su
1 Notas 179

canismos psicológicos (según matiza Gilbert RYLE ). Así, al referirse a


la memoria, LOCKE señala que "esta acumulación de ideas en el depó­
sito de la memoria no significa sino que la mente posee, en numerosas
.
ocasiones, el poder de revivir percepciones pasadas .." (LOCKE. Essay,
Libro 2, capitulo 10, párrafo 2). Es de destacar que esta apostilla posi­
tivista aparece por primera vez en la segunda edición del Essay, mien­
tras que, en una versión anterior de dicha obra, el autor hace una clara
referencia a un "depósito destinado a almacenar ... Ideas". Esto supone
(frente a la opinión de HAAAIS) que LOCKE empezaba a ver con toda
claridad que, al menos en su espfritu, el empirismo radical era incompa­
tible con cualquier reconocimiento de mecanismos psicológicos endó·
genos. Según esta nueva interpretación, LOCKE estaba lejos de enten­
der la existencia de "facultades naturales" como algo "demasiado evi­
dente para ser digno de mención". Es más, en la segunda edición del
NOTAS
Essay, esta idea es expl(citamente declarada anatema.
3. Creo necesario insistir en que el psicológo no cartesiano de las faculta­
des no tiene por qué ser un psicólogo antícartesiano de las facultades.
Antes bien, es perfectamente viable asumir la idea de que las típicas
facultades cognitivas son mecanismos destinados a manipular repre­
sentaciones mentales. Estas, a su vez, pueden considerarse dotadas de
1. Antes 'de abandonar este tema, puede que sea de interes señalar que las contenido proposicional y, en consecuencia, definirse como vehículos
observaciones de CHOMSKY acerca de los órganos mentales oscurecen para la codificación de estructuras informativas que son objeto de pri­
en cierto modo la historia de las relaciones doctrinales entre el carte· mordial interés para las teorías neocartesianas. A mi entender, la ma­
sianismo ortodoxo y la psicología de las facultades. A diferencia de los yor parte de la ciencia cognitiva contemporánea se mantiene fiel a
neocartesianos, los primeros cartesianos se opusieron, en numerosas una explicación de este tipo. Más adelante volveré sobre esta cuestión.
ocasiones, a la teoría de las facultades, pues la consideraban incompa­ 4. SPEAAMAN (1927, pág. 29) enumera siete facultades mentales que,
tible (quizá con razón) con la defensa de la unidad metafísica del al­ según él, han sido reconocidas tradicionalmente: el sentido, el intelec­
ma. Por consiguiente, debería resultarnos sorprendente el que conven· tó, la memoria, la imaginación, la atención, el habla y el movimiento.
cidos seguidores de las doctrinas cartesianas sean a la vez defensor� s de "Todo nuevo aumento más allá. de estas siete facultades sólo ha podi­
la psicología de las facultades. No obstante, lo que los neocartes1anos do realizarse, generalmente, subdividiendo alguna de aquéllas"·. De las
entienden por órgano mental -esto es, un conjunto de actitude� pro­ facultades que SPEAAMAN cita en su censo, sólo las cinco primeras
p osicionales innatas- no coincide con lo que los antiguos cartesianos ·son claramente "horizontales" en el sentido de la actual exposición
entendían por (y denunciaban como) facultades mentales -esto es, siendo el "habla" una facultad vertical por excelencia. Por lo demás ,'
mecanismos ps.icológicos definidos en virtud de criterios funcionales. esta indiferencia hacia la distinción vertical/horizontal es prácticamen­
Hay que tener bien presente esta distinción si se quiere entender con te universal en la literatura de la psicología de las facultades. Como ve­
claridad el modo en que las actuales derivaciones de la teoría se hallan remos luego, tal vez la única figura de importancia que hizo hincapié
relacionadas con sus fuentes tradicionales. No se puede seguir el espec­ en ella fue Franz Joseph GALL.
táculo sin un programa. En las páginas que siguen voy a referirme con frecuencia a las ideas
2. No estoy del todo seguro, dicho sea de paso, de que la lectura que de SPEAAMAN sobre la historia de la psicologfa. El ha sido uno de los
HAAAIS hace de LOCKE en este particular sea la correcta. El pe� · �a pocos psicológos experimentales destacados de este siglo que se ha to­
miento de LOCKE en esta materia no parece orientarse en el sent l 0
mado en serio la tradición de las facultades..
de la psicología de las facultades, sino hacia una doctrina de las capa· 5. La solución que PLATON ofrece al problema e s completamente distin­
cidades o disposiciones mentales intrlnsecas. LOCKE parece consl?e
_ r �� tá (se trata de una solución epistemológica que aparece en forma ela­
t
la defensa de estas últimas como una especie de fundamento expllca . borada en la República); según este filósofo, las facultades deben dis­
st·
vo; en concreto el ejercicio de tales "potencias" mentales no se con tinguirse en función del status ontológico de sus objetos: la creencia

;
dera -ni siquie a de modo implícito- mediado por un aparat o de ro se refiere a la Apariencia, el conocimiento a la Realidad, y así sucesi-
.'
l
1 180 La modularidad de la

vamente. No sé muy bien cómo pueden encajar estas dos explicaciones


de las facultades, pero si bien PLATON fue el primer filósofo que tuvo
mente
Notás
--------�-

moría matemática y la memoria musical, en tanto en cuanto ambas


181

sirven para recordar cosas. No obstante, se supone que estos dos sis­
problemas a la hora de conciliar su psicología con su epistemología, no temas de memoria se hallan bien diferenciados por criterios neuroló­
fue en modo alguno el último, John MARSHALL (comunicación perso­ gicos y por el criterio de la autonomía de funcionamiento.
nal) me ha recordado que Tomás de AOU INO planteó la exigencia de que 9. Incluso esta formulación puede suponer una sobreestimación de las
las facultades se caracterizaran tanto en función de sus objetos como en semejanzas entre las posturas de GALL y. de CHOMSKY. GALL no pa­
función de su modo de operar (per actus et objecta), aunque dando rece estar realmente interesado en la Información innata; el punto
prioridad a los criterios funcionales. Esto último seguramente es reflejo clave de sus argumentos es más bien la existencia de capacidades
de su sesgo aristotélico (frente a la postura platónica). mentales innatas. Como hemos visto, hace falta sostener una postura
6. Véase MARSHALL (1980). Fue el artículo de MARSHALL el que me especial -cartesiana- acerca del modo en que deben explicarse las
puso en la pista de GALL, e incluso he utilizado las mismas fuentes capacidades mentaLes para admitir que la -segunda cuestión enunciada
que cita MAASHALL para el estudio de la obra de GALL. A estasaltu· entraña necesariamente la primera.
ras, el lector ya habrá podido apreciar mi interés por ciertas diferen­ 10. "Los supuestos esenciales de la frenologfa se mantuvieron constantes
cias entre la teoría de GALL y las de organólogos de nuevo cuño co­ a lo largo de la historia de este movimiento. George COMBE los enun­
mo CHOMSKY; por este motivo la lectura que yo hago de los textos ció sucintamente en forma de los tre.s 'principios fundamentales' si­
de estos autores difiere de la de MARSHALL. Con todo, MARSHALL guientes: 7) el cerebro es el órgano de la mente; 2) el cerebro es un
no se equivoca al contemplar la idea de GALL de que el cerebro es agregado de varias partes, cada una de las cuales está al servicio de
una colección de órganos como claro antecedente de algunos de los una facultad mental distinta; 3) el tamaño del órgano cerebral es, ce­
postulados favoritos de CHOMSKY. CHOMSKY y GALL entienden co­ teris paribus, un índice del poder o la energía de la función de que se
sas distintas por "facultad", aunque coinciden en la apreciación �e trate" (8YNUM, l976). Véase asimismo CRITCHLEY (1979): "Según
que las facultades se hallan típicamente determinadas de modo endo· se puso de manifiesto en un principio, había cuatro premisas cardina­
geno y son específicas de dominio. les (de la frenología) que establecían lo siguiente: 1) el cerebro es el
7. Existen otros aspectos poco satisfactorios en (lo que interpreto como) instrumento material a través del cual la mente mantiene relación
la analogía que GALL establece de forma implícita entre parámetros con el mundo externo; 2) la mente lleva aparejada una colección de
1
heredados de diferencias individuales, de un lado, e instintos, de otro. facultades mentales discretas, cada una de las cuales posee su propio
·1 Así, para utilizar el mismo ejemplo del texto, incluso suponiendo que
la aptitud para la práctica del fútbol sea heredada, no se trata de una
centro u órgano específico; 3) el tamaño de cada órgano corresponde
a la eficacia funcional de cada facultad, y 4) el desarrollo del órgano
aptitud aislada en el sentido en que lo es el canto de las aves. Mientras se halla reflejado en la forma, tamaño e irregularidades del sector del
que un excelente jugador de fútbol puede ser al mismo tiempo muy cráneo que lo abarca".
bueno en golf o en tenis, los pájaros son unos sabios idiotas en lo que 11. Entre los asociacionistas clásicos, el filósofo/psicólogo alemán HER­
respeéta al dominio del canto de su propia especie; no hay una sola BART se muestra extraordinariamente explícito en la propuesta de
alondra que tenga siquiera el talento de un aficionado para cantar una dinámica de los contenidos mentales como alternativa al tradi­
madrigales. cional aparato de ·facultades en tanto que mecanismos: "los fenóme­
El propio GALL reconoce tácit�mente que parte de sus facultad es nos psicológicos han de explicarse en virtud de la combinación e in­
verticales no se hallan "aisladas" en este sentido, sino que pertene cen teracciones de ciertos estados mentales últimos (las presentaciones o
a familias de capacidades relacionadas -así, por ejemplo, las aptitudes vorstellungen), quedando excluido todo aquello que tenga la natura­
matemática y musical pueden tener en común cosas muy interesantes. leza de ideas, facultades o actividades innatas" (srouT, 1930, pág. 5).
En tales casos, GALL opta por postular la existencia de centros cere· La principal diferencia entre HERBART y los asociacionistas británi­
brales adyacentes. Sin embargo, dado que el parentesco neural no cos es que, si bien ambos defendían una psicología basada en la atrac­
tiene una interpretación psicológica muy natural en la teoría de GALL , ción, exclusión y asimilación casi mecánicas de representaciones
esta explicación no es sino una especie de evasiva, o un intento oca· mentales, aquél también sostenía una visión metafísica del alma co·
sional de aprovechar recursos de la taxonomfa horizontal en el con· mo algo ontológicamente simple e inmutable. Así pues, puede decir­
L
texto de una arquitectura funcional estrictamente vertical, según GAL se que HERBART se adhiere simultáneamente a las objeciones empi­
afirma con vehemencia. ristas y cartesianas contra la psicología de las facultades. En cambio,
.. L
8. Tal vez sea éste un modo muy drastico de presentar la cuest1on . GAL
.

lo que no puede decirse es que su postura polémica fuera precisa­



cree, por supuesto, que existen homologías funcionales entre la rn mente estable.

..

...
La modularidad de la men Not&s
182 te. 163

12· En rigor, un
acuerdo o convención e� algo a lo que uno pu�d� adhe· do con mucho mayores progresos. No obstante, espero, y creo, que
_
· e si así lo decide; por tanto, qu1za en este caso el pnnc1p1o rele-
nrs los postulados que voy a defender podrán aplicarse por igual a todos
vante no sea tanto "Di so amente o 9
1 1 ue sea verd ad'
' cuanto "D', so·
. _ los mecanismos perceptivos.
lamente aquello que creas'. La ad�es10n general al segund? mandato 16. En rigor, supongo que sería más exacto decir que esto es cierto según
da pie a hacer inferencias sobre como es el mundo a pa�t1r de enun­
todas las explicaciones actualmente vigentes, a excepción de la de GIS­
ciados verbales sobre él, siempre y cuando se tenga por Cierto (y esto SON. Por razones que explico en otro lugar (véase FoooR y PYL YSHYN,
es, en cualquier caso, epistemológicamente indispensable) que gran
1981), no me siento en absoluto atraído por la pretensión de GIBSON
parte de lo que la gente cree es verdadero. de haber dado con una teoría no computacional de la percepción.
13. El "efecto McGURK" proporciona evidencia bastante cl�ra a favor de Me limitaré a ignorar esta teoría en la presente exposición.
la existencia de vínculos transmodales, al menos en un s1stema de en· 17. Asimismo, en el supuesto de que se perciba como estímulo lingüísti­
trada cuya modularidad haya sido demostrada de manera indepen· ti co, puede que haya diferentes alternativas (con toda seguridad muy
diente. McGURK confirmó que pueden inducirse percepciones proba· 1 limitadas) respecto al tipo de señal lingüística de que se trata. Para
damente alucinatorias de sonidos del habla presentando al sujeto la una demostración de los efectos de las instrucciones en el reconoci­
imagen visual de un hablante realizando gestos vocales que corres· miento de fonos, véase CARDEN, LEVITT ,JUSCZYK y WALLEY (1981).
pondan a la· producción de dichos sonidos. Esto in�ica que (den�r� ·
De forma relativamente similar, es difícil percibir el cubo de NECKER
de unos 1 imites estrechamente definidos) los mecan1smos de anáhs1s de un modo distinto de una proyección tridimensional. Sin embargo,
fonético pueden ser activados por -y aplicados a- estímulos bien
el sujeto tiene cierto control sobre el tipo de proyección tridimensio·
acústicos o bien visuales (véase McGURK y MACDONALD, 1976). Es i nal que percibe.
fundamental advertir que el efecto McGURK es, a la vez que transmo·

¡
18. Nota pedante: Hasta donde alcanza mi conocimiento, William JA­
dal, específico-de-dominio -esto es, específ ico del lenguaje_. Una MES fue el primero en formular, en sus Principios de Psicologfa, la
_ _
·

pelíeu la de un balón botando no induce alucmac1ones del somdo de ·


idea de que lo que aparenta ser la inaccesibilidad de la información a
. los botes. (Agradezco al profesor Alvin LIBEAMAN el haberme hecho la conciencia no es sino su inaccesibilidad al recuerdo. JAMES, en su
reflexionar sobre los resultados del estudio de McGURK, así como sus entusiasmo, dio por sentado que esta idea podía generalizarse. De ha­
lúcidos comentarios acerca de las implicaciones de dicho estudio.) ber tenido razón, la inaccesibilidad específica de las representaciones
14. En términos generales, cuanto más periférico es un mecanismo dentro
intermedias de la entrada sensorial a la conciencia del sujeto sería un
del proceso de análisis perceptivo -es decir, cuanto antes opera­ epifenómeno, escasamente interesante, relacionado con la distribu­
tanto más probable .es que tenga un carácter modular. Ll�vando esta
ción de los recursos de la memoria. Sin embargo, como veremos Jue­
afirmación al límite, no resultaría tendencioso -antes b1e�, c�n.ser· go, la opinión de JAMES no es correcta. Evidentemente, hay más co­
vador- considerar el funcionamiento de los mecanismos ps1cofiSICOS
sas relacionadas con la inconsciencia de lo que él ere fa.
{/sensoriales) como algo esencialmente autónomo con respecto a los
19. Los estudios sobre habla "comprimida" llegan a conclusiones pareci­
procesos centrales, y que va en paralelo de unos con resp�cto a otros.
das. En ellos, las señales que se presentan a velocidad muy superior a
Según pruebas recientes muy espectaculares suministradas por
la normal son, según parece, inteligibles siempre que el incremento
TAEISMAN y colaboradores, la detección de "rasgos'' estimulares co·
de la velocidad no se consiga a expensas de una degradación acústi·
mo la forma y el color se produce típicamente en paralelo, de modo
ca de la señal (véase FOULKE, 1971).
pre-atencional y con anterioridad a l a identificación del objeto �ue
101. . 20. Una condición suficiente, aunque no necesaria, para que el nivel de
incorpora dichos rasgos: "... los rasgos se registran en una etapa
representación n sea "superior" al nivel de representación m es que
cial de forma automática y en paralelo a través del campo visual, en
eta· las entidades que se manifiesten en n contengan, en c.alidad de cons­
tanto que los objetos se identifican individualizadamente en una
pa posterior, a instancias de la atención focalizada" (TREtSMft: �� tituyentes, las entidades que se manifiesten en m (del mi�mo modo,
por ejemplo, que las palabras tienen síl�bas como constituyentes).
GELADE, 1980, pág. 98). Hay pruebas similares para la modu��rl
No estaría mal que se demostrara la existencia de una ordenación

de los detectores de rasgos fonéticos que operan en la perce���o ·del
sta adecuada de los interniveles de representación computados por cada
habla (véase EIMAS y COABIT, 1973). aunque su interpretac10n 1
sistema de entrada, aunque no hay nada en la presente exposición
de ser inequívoca (véase GANONG, 1977) .
ro· que dé pie a suponer que así ocurra. Menos motivos aún hay para
15. Por regla general, no hay gran cosa que decir acerca de aq�?!los P
del asumir que, en los casos en que las computaciones que lleva a cabo
cesos de entrada relacionados con áreas distintas de la VIS1 00 Y za·
un sistema se vean afectadas por datos procedentes del exterior, la
lenguaje, ya que es en estas dos áreas donde la psicología ha alean
información exógena pueda ordenarse en términos de niveles de abs-
184 La modularidad de la mente
) o.Jtas 185

tracc1on en funciÓn de los niveles de representación que el sistema pidamente posible si un estímulo verbal es una palabra (a diferencia
computa. Así pues,me voy a ceñir al uso más corriente,según el cual de una sílaba sin sentido pero fonológicamente correcta). su respues·
todos los efectos de las creencias y expec::tativas previas sobre el pro­ ta será más rápida ante una palabra altamente predecible en el con­
ceso perceptivo se entienden como transmisión de información desde texto al que pertenece que ante la misma palabra en un contexto
"niveles superiores". Con todo, no está claro en modo alguno que los neutral. Así,la respuesta ante "pimienta" es más rápida cuando esta
términos "nivel" o "superiqr" deban tomarse muy al pie de la letra. palabra aparece en el contexto "sal y ---",que cuando aparece
21. Una conclusión de esto es que siempre que se aduzca el argumento a en el contexto "queso y ----". En apariencia, el carácter contex­
favor de los procesos perceptivos gobernados por expectativas en tér· tua! mente predecible facilita, pues,la "decisión léxica", proporcio·
minos finalistas,deberán ponderarse con todo cuidado las supuestas nando a los defensores del enfoque del New Louk un pretexto para
ventajas de dichos procesos frente a los probables costos. En a·quellos llevar el agua a su molino. No obstante, si se comparan los tiempos
casos en que el ambiente no incluya la redundancia prevista,el error de reacción ante una palabra altamente predecible-en-contexto con
predictivo tendrá el efecto característico de interferir en. el análisis
� los tiempos de reacción ante la misma palabra presentada aislada­
correcto (véase POSNEA, 1978). Consecuentemente,es de suma im­ mente, no se observa efecto alguno de facilitación cuando la probabi­
portancia demostrar -incluso en situaciones de procesamiento lin­ lidad del valor Cloze de la primera no alcanza el 90 por ciento (FISH­
güístico en las que puedan establecerse,e n ciertos aspectos,estima­ LEA y BLOOM, 1979). A la luz de estos hallazgos, se aprecia que los
ciones cuantitativas de la redundancia- que la balanza entre venta- postulados que insistían en la penetración cognitiva de la operación
jas y costos se inclina a favor de los mecanismos predictivos en detri· de acceso al léxico por parte de la información contextua! han resul­
mento de los guiados por datos sensoria_les (véase GOUGH, ALFORD y tado bastante exagerados. En el mejor-de los casos,puede que este
HALEY·WILCOX, 1978). fenómeno sea sensible a la elección de un paradigma experimental y
22. Esto significa que las categorías perceptivas no son, en general,defi­ al establecimiento de una 1 inea base.
nibles en términos de los productos de los transductores,a pesar de 26. Una propuesta de reciente aparición establece que el deslinde entre
las opiniones contrarias de los fenomenalistas, los operacionalistas, los procesadores rigurosamente encapsulados y los regulados por la
los gibsonianos y los semánticos procedimentales. (Véase FODOR, información contextua! debe definirse en los siguientes términos:
1981, cap. 7; FODOA y PYLYSHYN, 1981). la información semántica nunca se emplea para predecir la estructura
23. De esta argumentación se puede inferir que gran parte de la informa­ sintáctica; sin embargo, todo análisis que dé origen a estructuras que
ción a la que tienen acceso los analizadores de entradas sensoriales se resistan a la integración contextua! podrá ser suprimido de inme­
debe ser almacenada. por partida doble; por un lado, en el interior de diato. En términos diagramáticos, el procesador proporciona libre­
los analizadores de entradas y, por otro,en la (supuesta) memo ria mente información al analizador contextua!, mientras que éste se li­
central, donde se halla a disposición de procesos cognitivos no modu­ mita a indicar a aquél si "puede proseguir" con el análisis iniciado,o
lares. Esto parece bastante natural: cuando estudiamos la sintaxis del si "debe abandonarlo para iniciar un análisis diferente" que satisfaga
inglés (en un curso de lingüística,por ejemplo). lo que aprendemos las constricciones impuestas por el contexto. El analizador contex­
es algo que,en cierto modo,ya sabíamos. Véanse los comentarios so­ tua! tiene expresamente prohibido informar al procesador sobre cuál
bre creencias "subdoxásticas" al final de esta sección. es el análisis que ha de comenzar en cada caso, es decir, la informa­
24. Podría plantearse que la cuestión más llamativa no es que en ocasio· ción semántica no puede utilizarse de forma predictiva para orientar
nes se dé una pugna mensurable entre los sistemas de entrada, sino al procesador. (Véase una exposición de este modelo en CAAIN y
que dicha pugna produzca una disminución del rendimiento tan re­ STEEDMAN, 1981). Todos los resultados de los que tengo noticia e n
ducida. Teniendo en cuenta la cantidad de procesamiento que exige el terreno d e los efectos del contexto sobre el análisis lingüístico son
cada uno de ellos,el simple hecho de que podamos hablar y ver al . compatibles con esta explicación. Por ello,me inclino a pensar que
mismo tiempo parece motivo suficiente para justificar las ideas d e algo así es lo que de hecho sucede.
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GALL. Sin embargo, no se sabe cómo sería en este caso la hipótesiS 27. Es necesario advertir que STICH no habla propiamente de creencias
nula,y dada la imposibilidad de obtener unas estimaciones cuantita­ subdoxásticas, sino de estados subdoxásticos. no sólo con el fin de evi­
tivas fiables prefiero no insistir en el asunto. tar un solecismo etimológico, sino también con objeto de resaltar
25. Según recientes experimentos, los efectos de las variables contextu�­ que la lógica subdoxástica carece de algunas de las propiedades del
s
les sobre la identificación de palabras en oraciones son mucho rna_ paradigma de las creencias. Aceptando esta puntualización de STICH,
débi·les de lo que solían pensar los psicólogos de los enfoques ·:arr!· considero que la terminología que he empleado es acertada,y por
ba/abajo''. Por ejemplo, si se le pide a un sujeto que decida lo mas ra· ello la seguiré manteniendo en lo sucesivo.
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28. Tal vez no sea necesario observar que todo m;canismo que asign e 31. Después del largo camino recorrido, puede parecer un tanto pickwic­
enunciados lingüísticos a tipos oracionales habra de poseer abundan­ kiano por mi parte recurrir a la accesibilidad fenomenológica como
te información relativa no sólo a los enunciados sino también a los ti· criterio para evaluar los productos del procesador visual. Debo confe­
pos. Supongo que todo sistema capaz de computar la relación enun­ sar _que en este aspecto he sido, en parte, influido por motivos poste­
ciado/tipo para una lengua debe incorporar una determinada repre· riores -en concreto, epistemológicos. Me da la impresión de que lo
sentación de la gramática de esa lengua. Dado que supuestamente la que buscamos es una noción de procesos perceptivos de los que se
gramática se halla representada en el interior del analizador lingüísti· deriven representaciones perceptivas que sirvan como premisas para
co, la posibilidad de que este sistema acceda a la información grama­ la toma consciente de decisiones y la ejecución de inferencias. Así
tical no supone una violación de su encapsulamiento informativo. por ejemplo, a cada cual le ha sucedido alguna vez que al ir a salir a
29: Es posible incluso que tenga una función más limitada. Hilary Pur­ la calle y mirar por ta ventana, ve que está lloviendo, y a raíz de esta
NAM planteaba la siguiente reflexión. Lincoln dijo en cierta ocasión: experiencia visual, se lleva el paraguas. Si, por el contrario, supone­
"Se puede engañar a todo el mundo durante cierto tiempo". lOué mos que los productos del sistema visual de entrada son representa­
quiso decir con esto?, lque hay un tiempo en el que se puede enga­ ciones muy superficiales (bordes y colores, por ejemplo), tendremos
ñar a todo el mundo, o que hay un tiempo para cada n i dividuo du­ que concluir que, o bien el análisis de las entradas es un proceso mu­
rante el cual se le puede engañar? Según PUTNAM, las intenciones de cho menos rico que el acto de percibir -limitándose así a lo psicofí­
Lincoln eran indefinidas, pudiendo corresponder a cualquiera de es· sico-, o bien la intuición de que vemos·cosas tales como que está
tas dos lecturas. Esto sería verdad, naturalmente, siempre y cuando lloviendo -y la propia lluvia- es errónea. Dado que no siento espe­
no fuera obligatorio especificar el alcance del cuantificador en la re· cial inclinación por ninguna de estas alternativas, mi interés se centra
presentación interna de los enunciados· que vamos a emitir. Y esto en dar con un vocabulario, para describir los productos del procesa­
último, a su vez, sería verdad únicamente si esta representación no dor visual, que especifique propiedades estimulares fenomenológica­
especificara la forma lógica de tales enunciados. Dicho de otro mo· mente accesibles que se hallen, preferiblemente, próximas a aquellas
do, en opinión de PUTNAM, la representación interna de "se puede propiedades estimulares que se consideran visibles en un sentido
engañar a todo el mundo durante cierto tiempo" vendría a ser "se preteórico.
puede engañar a todo el mundo durante cierto tiempo", siendo esta
representación una fórmula unívoca con unas condiciones veritativas "Sí, leh?", me responderá el lector, "pero lno nos ha advertido
disyuntivas. No está muy claro hasta qué punto PUTNAM tiene razón en usted repetidamente que no debemos confundir el procesamiento de
esto. Pero si la tiene� es posible que los procesos específicamentelin­ las entradas con la fijación de creencias perceptivas?" En efecto, es
güísticos de la producción/percepción del habla den origen a repre· cierto que la fijación de las creencias, sean éstas perceptivas o de otra
sentaciones más superficiales que la forma lógica. índole, es un proceso central (ya que las creencias son sensibles a lo
30. La literatura psicológica sufre en este aspecto una enorme confusión. que consideramos demostrado por la evidencia en sentido general, in­
Así, algunos de los argumentos de MARSLEN-WILSON y TYLEA cluyendo las creencias adoptadas previamente). Considero que los
(1982) parecen presuponer que una condición para que un determi· sistemas de entrada ofrecen a los procesos centrales hipótesis acerca
nado nivel lingüístico sea psicológicamente real (y, por tanto, para del mundo basadas en la distribución momentánea y local de la esti­
que se demuestre la adeeuación de una gramática que postule ese ni· mulación proximal. Una de las funciones de los procesos centrales
vel) es que todos los elementos correspondientes a ese nivel seari consiste en evaluar estas hipótesis a la luz de los restantes conocimien­
reconocidos por un único procesador perceptivo. Sin embargo, esta tos 'que se poseen. Esto constituye, sin ir más lejos, la fijación de
condición no es, a todas luces, necesaria. Pot ejemplo, el postulado creencias perceptivas. Con todo, esta explicación no limita, por lo
de que las oraciones del inglés se descomponen en palabras no se ve· demás, el vocabulario en que se expresan tales hipótesis. Más bien de­
ría perjudi�ado si se demostrara que hay varios procesadores de pala ­ ja abierta la cuestión �rucial para la tesis de la modularidad- del ni·
bras distintos -por ejemplo, uno para palabras largas y otro para pa· vel de abstracción en el que entran en contacto los analizadores de
labras cortas, o en un supuesto más plausible, uno para las palabras las entradas y los sistemas centrales. Considero que, salvo que haya
de clase cerrada y otro para las de clase abierta (véase GARAETT, pruebas "en sentido contrario, sería conveniente que el vocabulario
1982). Oueda siempre mucho mejor que los niveles que establec e la que describe los productos de los analizadores perceptivos coin·
gramática con el fin de definir los tipos lingüísticos que presen ta el cidiera en parte con el vocabulario de las premisas perceptivas que (a pri­
lenguaje coincidan con los productos de las computaciones ejecu ta· mera vista) figuran en los procesos conscientes de inferencia y toma
das por un único procesador. Pero éste no es un requisito ni de la .de decisiones (de tal manera que se interpretaran como verdades lite-
teoría de la gramática ni de la teoría del procesamiento.
188 La modularidad de la mente
� Notas
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rales, y no sólo como entimemas.* observaciones como "veo que es· ma etapa del análisis visual de las entradas deberá describirse como el
tá lloviendo"). lPor qué no hemos de asumir lo que es más conve­ acceso a un diccionarío de "formas-conceptos" en el que se estable·
niente asumir? cen correspondencias entre cada bosquejo 3-D y una categoría bási·
32. Dado que el perro es un prototipo de animal, la mayor parte de las ca. Un modelo de estas características reflejaría al detalle cómo un
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propiedades que el concepto de animal evoca serán también atribui- ·\ procesador visual informativamente encapsulado efectúa la identifi·
das al concepto de perro. No obstante, el fenómeno a que hago refe· cación de objetos en el plano de las categorías básicas, lq que sería
rencia en el texto no tiene nada que ver con esta consideración, pues· muy bien acogido por los teóricos de la modularidad.
to que depende del carácter básico de 1 a categoría y no de su carácter 35. Quisiera dejar bien claro lo que se quiere decir -y no se qui