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AUTORES: : 2 Tholite St Muxvo ERE alise ‘ a eoeeui {vERRors, Bex Carre 9 TORS Be AGN, PENSAulenTO cieturico 1 BE REACH eno, ee eeetanes TP Be aise ee ELMageisMo CENUINO aie tas Rafoel Gets Hernan scpopextaven Seas Foy Guo Doniagee DELARaON Taare ter Romer, oe Manuel Padi Novos DIRECCION EDITORIAL Sant le dnc oe, SERIE HISTORIA DE LA FILOSOFIA 18 MARX Y ENGELS: EL MARXISMO GENUINO RAFAEL JEREZ MIR ‘Gatedrético del 1B Cardenal Cimeroe> de Madrid PROLOGO DE ‘ELOY TERRON ‘Profesor ttnlar de Comunicaciéa a Ia Facultad de Clencias de Ie Informacion de la Universidad Complutense de Madrid EDITORIAL CINCEL A Faustino Cordén, genuino cientifico del manana, de quien aprendi a auténtica talla de los verdaderos filésofos de! pasado. Como testimonio de entranable amistad y profunda solidaridad. Cublerta: Javier del ome © 1985. Rafael Jerez Mir EDITORIAL CINCEL, S.A. ‘Martin de los Heros, 87, 28008 Madria ISBN: 84-7046- 403-7 Depésito logal: M. 10.883-1990 Compuesto en Femndndez Ciudad, $.L, © 1.992 Eaitorial Cince! Kapeluse Impreso por Lito Camargo Lida Impreso en Colombia = Printed in Colombia, Indice Prélogo de Eloy Terrén n Cuadro cronolégico comparado 2 1, Introducetén, 29 11. «Complejidad> del marxismo 29 12. ¢Engels frente a Marx?: la historia como Fespuesta os 3 13, Breve apunte de una época revoluciona. ria 3B 1311. Capitalismo y revolucién indus- trial 34 1.32, Revolucién politica y revolucién cultural 35 133. Revolucién filoséfica y crisis de la filosofia clasica 38 2. Un puntal basico: Carlos Marx (1818-1843) 4 2.41, Un_medio social favorable: Tréveris, 18181835 4“ 22. «Reflexiones ‘de un joven al clegir su profesions 6 23. Madurando el proyecto para Ia propia vida (1835-1842) 9 23.1. De poeta a filésofo : 9 232. Por los caminos de la autoconcien- cia 52 233, De la universidad al periodismo: de la teoria a la realidad 54 3. Volviendo a la teoria con vistas a Ia practica (1843-1844) 9 3.1. Dieciocho meses decisivos 59 32. La potencia de L. Feuerbach: de la criti: ca de la religién a la critica de la filoso. fia 6 33. Junto a Feuerbach, frente a Hegel; fren- te a Feuerbach, pensando en la accién politica 33.1, La everdadera democracian, supe radora del Estado y de la burocra- 332, El problema judio o la emancipa- cién social 33.3, La situacion en Alemania: descu- brimiento del proletariado y jgue- rra.a todo lo existente! Luchando con la teoria: Marx, Paris, 1846 444, De ta critica poten a ia critica econ 42. La economia burguesa nos escamotea una parte de la realidad ... 43. La sociedad capitalista, una sociedad alie- nada 44, El comunismo, alternativa social 45. Por los caminos de la filosofia del prole- tariado El joven Engels (1820-1848): una blografia pa- ralela 5.1. Autodidacta y poeta 52. De la revuelta estética al radicalismo po- tico 53. Periodista politico y aprendiz de filésofo. 54. Veintitin meses vitales: la realidad como clave 0 el descubrimiento del capitalis. 34,1.” Aventando las ideas europeas 542. Del idealismo al realismo 43, Un clisio de la socioloia Gen tifica EH focilismo clentific, un proyecto comin (1844-1846) 6.1. Un encuentro histérico 62. Contra la critica puramente teérica 0 10 “ “ 63. La necesaria definicién del socialism cientifico 64, La emédula de una nueva concepcién del mundo» 65. La concepcién materialista de la historia, clave tedrica general de la ciencia de Ia historia 66, La ciencia del capitalismo, ciencia de la revolucién . De Ia teorfa a Ia préctica, para hacer historia (1846-1852) 7.1. Por un partido obrero, revolucionario y cientifico 74.1. Contra Weitling y Proudhon, por la unidad tedrica y la teoria’cienti- fica 7.12. Por un programa cientifico y una politica democratica 7,13. Manifiesto del partido comunista Ja revolucién proletaria y la fun- cién del partido 72, La revolucién en la prictica: lucha co: munista por un frente antifeudal en Ale 73. La Nueva Gaceta Renana, en la lucha por Ia democracia 74. Ensefianzas de la revolucién 75. Analisis histérico y balance final La clencia del capltalismo, una clencia en construceién (1852-1868) : 8.1, Sobrevivir para entender: un Laboratorio. desde el que observar la historia 82. Comprender el capitalismo, la tarea mas urgente 83. La amplitud del proyecto y sus claves te6ricas basicas 84, La logica del capitalismo, una légica dia- Ietica 85. La lucha con la teoria, una lucha dura. 10s 107 ut u7 18 8 19 123 125 128 129 133 134 139 139 142 45 47 152 De la circulacién a la produccién; de Ia apariencia a la realidad .. 852, Profundizando en la realidad: del valor a la plusvalia 9. EI proyecto de Marx y Engels arralga en la historia (1864-1895) 9.1. La‘fuerza del capitalismo y la lucha por la revolucién 9.2. La cuestién nacional y el internacionalis. mo proletario 93. Experiencia de la Comuna y disolucion de la Internacional 9.4, Origenes del marxismo alemin en los afios setenta 9.4.1. Contra el oportunismo politico 9.42. Escritos de combate: contra el eclecticismo te6rico 9.43. Una concepcién cientifica del mun- do en permanente construccién 9.5. Internacionalizacion del marxismo en los ‘ochenta 95.1. Engels, educador politico de ta In ternacional marxista 952. Frente al imperialismo armamen: tista, por la paz; frente al reduc cionismo dogmatico, por Ia dialée- tica 1. Coneotise: El marxisno gemsino, una clave ara el presente Apéndice 1, Texto comentado 2) Seleccién de textos: cuestiones y activida- des ae Glosario Bibllografia 10 153 156 160 160 162 165, 167 169 10 m 15 1% 179 182 187 189 198 203 Prologo Los éxitos del marxismo y sus consecuencias La asombrosa expansién del marxismo, su enorme in- fluencia sobre millones y millones de hombres de todas las razas y latitudes, su. poder de captacién y de confi- guracion de las conciencias, su fuerza de conviccién, que hace que los hombres sufran persecuciones, tortie ras y hasta la muerte por propagarlo y defenderlo, han fascinado de tal manera a intelectuales, idedlogos y po- liticos que, tras afios de aversion y de rechazo, abando- naron sus’ prevenciones y se lanzaron a apropiarse de agueltos elementos que més convenian a sus fines y propésitos particulares. De esta manera, teorias, doctri- nas, partidos, partidillos, grupisculos, en muimero y va- riedad ilimitada, desde ei final de 1a Segunda Guerra Mundial hasta mediados de la década de tos setenta, ri- valizaron a porfia por adornarse con alguna frase, sefia © simbolo del marxismo. ¥ esto hasta el punto de que pasar por marxista era la condicién indispensable para conseguir influencia y ganar seguidores: ser marxista 0 tenerse por marxista llegé a ser un signo de prestigio. Este clima, al menos en nuestro pats, fue tan general, que no hace mucho uno de nuestros mds destacados Intelectuales dijo que por los afios sesenta todos éra- ‘mos marxistas. ‘ta diversidad de interpretaciones nacidas de la obra de Marx Engels daba la impresion de que era un inmenso conton en el que se podia entrar a saco para proveerse de los elementos piecas que cada uno ne fesitaba para construir su sistema o doctrina particu lar. A fomentar y reforzar estas tendencias colaboraron otros factores o agentes muy importantes, algunos. de ellos muy poderosos: el acceso de nuevas eapas de po- Dlacién a ta cultura, al margen de la clase media, guar- diana de la cultura «tradicionals; ta fragmentacin so- cial, generada por los miedios de comunicacién de ma sas 9) la fascinacion adquisitiva (estimuulada por ta frag- rmeritacian de ta oferta), que aisle a tos individuos y tos impulsa a entretenerse con las cosas; el impacientismo y la urgencia por alcanzar el objetivo; el clima social que arrastra a los individuos al éxito y al disfrute; el ascenso de la Union Soviética a ta categoria de primera potencia, después de derrotar a los ejércitos del Tercer {Iimperio hitleriano; la gran oleada de la descolonizacion de los pueblos del tercer mundo; la guerra fria 9 la enconada lucha en Ios frentes de la cultura y de la pro- paganda contra el comunismo y su teoria filosdfica y politica, que arrastré a todos los paises capitalistas a utilizar enormes fondos para la lucha ideoidgica y para a propaganda en las formas mds refinadas. Otro factor que ha ejercido (y ejerce) gran influencia sobre el marxismo es el clima de acoso 9 de hostilidad contra la gran mayoria de los partidos marxistas (socia listas y comunistas) en los paises capitalisias més ava zados, que, para no aparecer como aliados y avancadi- las dela’ Union Sovietica, se vienen esforzando por edulcorar sus programas y por desprenderse de rasgos tan caracteristicos y comprorretedores como el lenis ‘mo, la dictadura del protetariado y otros principios po: liticos 9 filosofieos. El deseo de encubrir las ideas propias 0 tas de otros con ta etiqueta de marxismo para beneficiarse de sus Gxitos y de su atractivo, y el deseo de hacer més tole- 2 rables los partidos y organizaciones comunistas en los paises capitalistas, han inducido a muchos escritores ¢ intelectuates, asi como a propagandistas politicos, etc, a. apropiarse fragmentos de la teoria elaborada por Marx y por Engels para componer sus concepeiones ideolo. ‘gicas, que son proclamadas como «desarrollos» 0 #co- rrecciones» del marxismo. Asi nacieron (y nacen) las diversas «corrientes» marxistas: el reformismo de Bers- tein, los marxismos socialdemédcratas, el socialismo ita- iano (de Labriola o Gramsci), el austromarxismo, el de Kautsky, el maoismo, et che-guevarismo, y otros mu chos, que han alcanzado amplia difusion potenciada por los medios de comunicacién de masas de los paises ‘capitalistas mds avanzados. Logicamente, ta proliferacién de tos marzismos se intensifico extraordinariamente a {a vista de los resul- tados de ta prueba de fuego que significd el ataque del Tercer Reich hitleriano a la Union de Repiiblicas Socia- listas Sovieticas, que no sélo resistio a la maquina mi- fitar mas perfecta de ta historia humana, el ejército im perial alemdn, sino que lo aniquilé en tas mayores ba- tallas conocidas. Esta proliferacion encontrd una aco- gida muy favorable en sociedades penetradas por el escepticismo y por la fragmentacion social y de la oferta comercial; unas sociedades en las que, aparentemente, se luchaba (y se lucha) contra todo dogmatismo, con. tra el autoritarismo, y en las que se fomenta la es Pontaneidad, el individualismo abstracto, la permisibi lidad y la autosatisfaccidn, exigidos por las condicio. nes sociales de la sociedad de consumo, Otro factor importante en la proliferacion de tos smarxismos», condicionado por su éxito y su puesta de moda, jue la acogida dispensada por los projesores de filosofia que ensenaban el marxismo como una filoso- fia mds en los distintos niveles académicos. En este caso los profesores de filosofia se orientaban en tres sentidos diferentes: 1) a la exégesis rigurosa de los tex. tos; pero exégesis formal, y, por tanto, 2) a la desvincw. lacién det marxismo de las condiciones objetivas que le dieron vida y de su destinacién a ta préctica; y, 3) al impulso analitico y diferenciador, que descubre distin- ciones, oposiciones y hasta contradicciones, entre fases B diferentes de su elaboracién, en una obra condicionada por motivaciones y propdsitos muy diversos ¥ no act ‘ciados por los formatismos académicos. Las bases de la atraccién y de Ia difusin del marxismo Una cuestion clave, que ha dado lugar a tas mds diversas interpretaciones —y, sobre todo, a los intentos, de asimilar el marsismo a un credo religioso, a una iglesia, es su rdpida y universal propagacién por todos los pueblos y culturas, asi como la adhesion que despierta en las masas de todos tos paises. ¢Cudl es el fundamento de este atractivo y qué es lo que pro voca tan firmes adhesiones en una teoria que se pro- clama abiertamente materialista, monista y racionalis- ta? ¢Por qué, todavia hoy, a pesar de su evidente ateis- mo, se identifica al marxismo con la religidn, y a tos congresos de los partidos con los concilios de ta [gle sia Catdlica? Explicar estas identificaciones exigiria ana lizar la hegemonia cultural de tas religiones especial: zadas en la creaciin y enriquecimiento del duplicado ideal de la realidad, elevado a la condicion de verdadero ser, de esencia modélica, de la que el mundo real en que vivimos es un mero remedo; habria que explicar también la naturaleza cognitiva de toda religidn, ¢ in cluso de toda mitologia, en su doble funcion de com cepeiin del mundo y de guia 0 normativa para ta ac: cién, sin olvidar su propdsito aflictivo de crear tensio- nes en los creyentes para tenerlos pendientes, como re- medio sinico de salvacidn. Estos caracteres y pretensio- nes de las religiones (que, en cierta medida, lo fueron también de la mitologia) fueron asumidos y prosegui- dos con rigor formal por la filosofia y, en particular, por la metafisica —inconscientemente— en su version cristiano-occidental, hasta Feuerbach. Es indudable que la supervivencia y la persistencia de las religiones durante milenios, e incluso su renova- cidn y expansion actuales, aparte de la utilizacion de ‘que son objeto por las clases dominantes, se debe a “ que responden a exigencias profundas de la condicién humana, tales como: 1) conocer el origen y destino te- rrenal y tiltimo de las hombres; 2) estar convencido y confiar en que una Providencia, sabia y buena, vela sobre los hombres y en que nada sucede sin su consen- timiento; y, 3) satisfacer ta necesidad de sumergirse en {a vivencia'y exattacion de lo colectivo y de sintonizar con 1a masa a través de fa filiacién divina, de la comue nnidn de creencias y de ia uniformidad de las conciencias de los fieles. No es necesario recalcar ue estos tres fac- tores, que son los principales componentes de toda re- ligién organizada, constituyen asimismo sus contenidas movilicadores y fascinantes. A la vista de las miserias y del envilecimiento de las ‘masas de su tiempo, sobre todo de las masas trabajado- ras, Marx y Engels legaron a la conviecion de que las causas de tan miserable condicion eran sociales. Como consecuencia, se entregaron a la tarea de descubrir las causas del cambio social y, mds concretamente, las leyes de desarrollo de la sociedad capitalista, convenck dos de que, si conocian la anatomia y la fisiologia de ‘esta formacidn social, dispondrian de una teoria, de una ciencia que serviria de guia para dirigir el cambio de a sociedad. Sin embargo, aleccionados por tos innwme- rables arbitristas y los creadores de utopias, en el sen- tido de que no bastaba con disponer de un hermoso y arménico plan de organizacién social para que los hom- bres to aceptaran y asumieran con el fin de estable cerlo y adoptarlo, se propusieron indagar la clase 0 las clases que, por sus condiciones objetivas, estaria dispuesta a levar a cabo el proyecto que resultase de cada situacion. Los fundadores del marxismo se enfrentaban asi con dos tareas fundamentales: la elaboracién de una cien- cia para guiar ta accién, y la biisqueda de un sujeto que tomase, sin reservas, esa ciencia como guia. La tarea més dura y dificil en los arios 40 y 50 det siglo pasado era la dé elaborar una ciencia rigurosa y eficaz para investigar, para analizar la situacion social, Y para orientar su transformacién, Hay que reconocer que, en aquellos aitos, no sélo no existia una ciencia 15 di social, sino que ni siquiera exista una ciencia exper. imental aptcdote a fos procesos naturdtes: pues, a Cen Cia experimental gue tantos exitos habria de aleanzar tn tad attinas ddeadas del siglo XIX, se encontraba in su fase de constitucion, Faraday, Lyell, von Lith Virchow, Darwin. fueron conterspordneos de. Mart Y de Engels; la revoluctn industrial ya en su etapa de onsolidacién, se habia realizado al margen dee clon ia academica. Hasta entonce, ta ciencla natural de tos Gatiteo, Newion, Dalton, Laplace, ete, era una clenta para el conocer puro. La vieja filosofia, que apenas Scihaba de abandonar€-dcletl 1 cfs de olla eologiae,comtinuaba entrada @ la contemplacion ata edict: hata ontonces soe fosfoe no ak hecho mes que interpretar de diversos modos e! mundo, pero ahora de lo que se trata es de transformarlo». Pero para cambiarlo hace falta una buena teorta'y ti agente, sujeto, con voluntad para hacerlo, ‘a tcoria es ta concepcion materialsta de ta socte: dad, de ta historia y del mundor , de hecho, ‘alo ta dialécticn permite etaborar um cuadro metddico det tniverso come un todo; sia lla permite apoyarse on tos resultados obtenidos por fas cienclas pare prosicit tna tmagen cientfica del mundo apropiada para nucs. tro tiempo. Lo. que esigian Marty Engel ea una ciencia para drigir con eficacia todo tipo'de detividad fnumana y, como culminacion de toda accion, una ie. en del universo que dé sentido signification ala vida hnana. Pero la aplicacian de ta ciencia que Marx y Engels acabuban de elaorar les tev al eonvenciitente de ‘que s6to los trabajadores, el protetariado, la clase 50: cial que no vivia de explotar a ningima otra clase, ni tenta que perder ms que sus cadenas 9 todo tn mu io que ganar, tenia interés estaba en disposteion de evar ta teoria marxista a ta prictica. Pambien estan convencidos los jundadores del marsiomo de gue la transformacion de ta soca (fo mismo ta dea na traleza) solo era posible por el esfuerzo generoso abnegado de millones y miltones de hiombres, 9 que motivar y moviizar a mitones de hombres va, ésimts 16 mo, una tarea dificil, que exigia la aplicacion apasio- made la clencid de la sociedad, recign ereada, "En este sentido, el marxismo ofrece, por primera vez nla historia, una toorka clentifion ractonal > dialée ‘tea para desarvollar, orientar 9 fortalecer la slidaridad Bebe trabajadores, explotados y oprimides, con el Pipkciam, que es, al mismo tiempo, la emancipacion de ‘ehamanidad. Hasta ahora no ha existido ninguna doc- tina politica ni ningin credo religioso que haya des- facade con tanto entusiasmo fa oliaridad, fa fraterni- (fad, fe cooperacton el asocacionismo, como el mar ‘lomo, y menos con propositos tan nobies 9 clevados, Bota faceta del marsismo es la que ha despertado sus fjectos mas atractivos entre las clases mds desvatidas Les sociedades industriates 9 on tox pueblos atrasa dos del tercer mundo. Esta aplicacion ‘constante @ la fraternidad de tos oprimidos ¥ a su solidaridad cons- Frente conira Ia clase opresora y explotadora, ha. pro- Stastas, ha dovado a ta accian politi de Tos partidos prondente, que cuenta con ihnterables ejemplos Fraordinarios durante ta Segunda Gucrea Mundial y die rant las numterosas ucrras de liberacion desde ef final ae agua, en 1945, Cardcter cientifico y unidad basica del marxismo El marsismo ofrece aqui las bases tedricas para un ‘mejor conocimiento de las relaciones interpersonates mds significativas, de las relaciones humanas en gene- ral, de los condicionamientos objetivos de la conducta humana, del comportamiento de las grandes masas, det cambio social, de los determinantes de las actividades econémicas y politicas y, sobre todo, ofrece una teoria eficaz de la revolucién’y de sus condiciones. Aspectos todos estos de la vida social que habian quedado al margen de toda consideracin hasta Marx y Engels. 7 Es evidente que, por primera vez en la historia del conocimiento humano, el marxismo ofrece a los hom: bres las lineas basicas para elaborar: 1. Una concepcién cientifica de ta historia y del mundo, abierta y bien dispuesta para recibir e iniegrar las nuevas aportaciones de las ciencias. Esta concep. cidn reemplaza con indudables ventajas a las viejas concepciones mitico-religiosas, procedentes de la més lejana antigiiedad, y a las concepciones (cosmovisio- nes) filoséficas, edificadas sobre las anteriores. Unas y otras habian satisfecho las inguietudes de unas pobla ciones agricolas, encerradas en los limites de sus hort zontes fisicos, pero parecian completamente inadecua- das y obsoletas para una poblacion que habia alcan- zado los limites de la Tierra, habia establecido la uni- dad de ta especie humana y habia puesto en marcha la revolucidn industrial, la mds firme promesa de la eman- cipacidn de los hombres de la miseria y de las penali dades del trabajo embrutecedor. 2. Una ciencia que aspiraba a acoger e integrar toda a experiencia nacida de 1a actividad humana, en todos los drdenes de la vida y, al mismo tiempo, que era adecuada para orientar y guiar toda la accién de las hombres, Una ciencia que, por primera vec, proponia como criterio de verdad la prueba de la prdctica: uni- dad de teoria y préctica para sacar a las ciencias del limbo de la contemplacion y de la autosatisfaccién edificante. En todos sus esfuerzos teéricos, Marx y En- gels se han atenido con todo rigor a esta intima vincw- lacion entre teoria y préctica, y a la de su fuente, et pensamiento y la accidn. 3. La unidad de ta ciencia y det humanismo no se concreta solamente en el hecho de poner en el centro de todas las preocupaciones de Marx y de Engels la eman- cipacién de los hombres de toda explotacion y de toda opresién social fisica (militar y polictaca), sino, lo que es mucho mas dificil, en ayudar a tos hombres a libe- rarse de las opresiones espirituales externas y, sobre todo, de fas instaladas en sus propias conciencias, como consecuencia de las presiones institucionales politicas y 18 teas religiosas. Al servicio de este humanismo ponen incon- dicionalmente todo su enorme y crucial esfuerzo te6: rico. Por stino, después de haber hecho referencia en diversas ocasiones a la. proliferacion de los «marsis moss con acento peyoratvo, es preciso. decir algunas palabras sobre su tnidad 9 coherencia tericas. Por fo pronto, hay que reconacer ef hecho de que el marxis- tno es el resultado de colaboractin de dos hombres, Carlos Mare 9 Federico Engels, que se encontraron en tina fase ya canada de su formactén intelectual 9 qe se'vieron obligaos a vivir muchos aos separados, au tue umidos por una intensa correspondencia. que, js tamente, da testinonio de fa covncidencta e fntegracion de sus hallazgs tedricos. Es fal a armonia de sus per- Samientos, qe resulta difiil discerir cudl ela contr: bucidn de uno'y cudl esta dt otro. {La wniad te la tooria marsista queds inconmovible- mente asegurada por: 1) la profunda identidad de it- terés, que orienta pensamiento, ef humanism, a mancipacion del hombre, la solidaridad y ta frater dad ‘humanas: 2} ef empleo de un mismo metodo, el dialéetico, que ya en si mismo resume Ta unidad del mmumdo, en cnarto que fa daléetca tiene que ttegrar tos hallaggos mds objetves y coherentes de todas as Clencias, que son wtilicadas como punto de partida para Gonocer ta realidad, 3) et proposito irrenunciable e it Soslayable de plegar toda actividad cognosctiva a se- fir los procesos reales, yo sean procesos naturals, Ya Scan procesos sociales, ja sean tos del propio conoct mnicnio. este proposito consticuve ta razén de ser del mmarsismo, su materialismo 9 su monismo; , finalmen- tend) el convenctmiento pleno, tora, de 1a wnidad de ta'realidad, ya verificada por ta cencia, que nos test mmonia que las teyes descubiertas por as clencia, Por diversas que parevcan, son leyes de comportamiento de tina realidad tinic, de un vinico usiverso. Sin embargo, ta unidad del marsismo no estd en contradiceion con la diversidad de resultados nacidos de su apliacién con Secuente, porque el marxismo no es un dogma que se impone a ta realidad, sino una gua para ta accion de 19 Jos hombres, enfrentados con un mundo en constante transformacion, De la oportunidad del libro y acerca del autor Hasta los afios eincuenta las publicaciones sobre mar xismo se podian clasificar con precisidn en dos grandes ‘apartados: contra el marxismo y @ favor del marxismo. ‘A partir del ascenso de la URSS al rango de primera potencia mundial, como ya se ha setalado anteriormen- te, la literatura sobre el marxismo se hace enormemen- te compleja y confusa: hay publicaciones abiertamente antimarsistas, también las hay antimarxistas sin men- ‘cionar el marxismo y, lo que es mds notorio, aparece el antimarzismo de izquierda; existe asimismo una lite- ratura proclive al marxismo, pero que, a pesar de las buenas intenciones, genera mayor conjusién (conviene sefalar que estas dos ultimas categorias han sido y son, sin duda, las mds prolificas ¢ influyentes); y existe, no cabe duda, un reducido numero de libros que se es- fuerzan seriamente en estudiar el marxismo, en anali- zar con rigor y objetividad los hallazgos y aportaciones de Marx y de Engels. Es en este tiltimo apartado donde hay que situar este libro de Rafael Jerez Desde hace una quincena de afios, de una manera callada y discreta, a través de unos pocos libros, de ar- Heulos de revistas y de limitadas intervenciones en con- gresos y conferencias, Rafael Jerez nos viene demos: trando su valia y capacidad como estudioso del pensa- miento filosdfico en general, y de la evolucion de ta sociedad espafiola y de su correspondiente ideologia, en particular, Inicié su aportacién intelectual con un libro breve, pero muy ambicioso, Filosofia y sociedad, que constituye un intento muy serio de explicar el pensa- miento filosdfico de cada época en funcién de las exi- gencias humanas de justificacién de creencias, intere- Ses y comportamientos, o de comprender la situacion de los hombres en el universo y en la historia en base a los recursos cognoscitivos que, en cada momento, les proporciona la experiencia derivada de su tecnologia. Fue éste, sin duda, un buen comienzo, 20 [ Sin embargo, su verdadera talla como estucioso y como investigador del pensamiento y ous juncte tes a fruso de manifesto en su trabajo de tess doctoral so- Bre Manuel Sales y Ferré y tos origenes de la sociotogta on Espana, De hecho st trata de wn trabajo de investe fucion de enorme alcance para entender las relactones Feciprocas entre la orgonizacton social y el pensamler. {oy es este um estudio riguroso, onto. por su profiad dad y originalad intelectual como por su metodologta Es lamentable que la mayor porte de esta obra perma: rege ined, Se hacia necesorio destacar ta gran preparacion inte- lectual a capacidad investigadora de Rafal feet, para ratificar el acierto de haberse encargado de exponcr tos hallacgos tesricos principales de tos fundadores del smarsismo. Conviene sitar de partida que Rafael Jerez moa sido ni es 1m espectatsta en marnisme; pero Como es ust estudioso perseverante, riguroso y objeto, Se entrego con todas sus fucraas a trabajo, y ha con Seguido tor libro profando y valioso. El enfoque es ve. lente y atrevido, may apropiado a las personalidades gue estudia. Se ha esforzado con entusiasmo y con Fé for en poner de relieve las condiciones. sovates 9 la Sctvidad practicn de Marx y Engels frente ells,» tal Gs su emporio de objetividad que descubre en seguida tina de las culidades mds destacadas de ambos: tex Cepcional capacidad expositore, ast como fa faclidad Steridad arn citar pensantonte send conseten. tes, como eran, de que se drigtan a trabajadores poco © nada habituados al manejo de tos recursos intlestua. tes; en otras palabras: Mars y Engels sabian muy bien to que querian decir y 10 dijeron con claridad meré diana. Consciente de ello, Rafael Teres elabora” una breve, pero. metddica exposicion del pensamtento, de los fundadores del marsismo y les hace hablar por sf mismos con gran profundidad y claridad. Este puede Ser el valor mds destacado del present ibro. Eloy Terrén a 8 Cuadro cronolégico comparado MARXENGELS ACONTECIMIENTOS ACONTECIMIENTOS ECONOMICOS ¥ POLITICOS | CIENTIFICOS Y FILOSOFICOS 1815 Congreso de Viena, 1818.—Nace Manx 1820,—Nace Evarss. 1830 —Revolucin de jul 1832-—Lecciones de historia de ta fitesofta (tae). 1855—Maas, bach. 1835 -La vida de Jess (S408) 1836-Compromiso de Manx y Sex: | 1836-—Liga de los Justos 1837—Mans, en a inquierda hege 1857—Lecviones sobre ftosofia de ana eere Ta historia (ree) Aprendizaje mercantil de EX ~ | 1ei8—Ences, en el romanticismo 1638—Teoria celular de los orgs nacionalsta. rismos (ScHLEIB). 1539.-Excats, periodista social y 139,—Teoria celular de tos orgs politic. ismos (SeiwaN) 1840—~Feoexico GunssRo IV, rey | 1840-—Federico ef Grande y sus ad ae Pras versartos (korres) {1841-—Maxx, doctor por Jena ‘TExcats, en Berlin Gategra- lem Hh garda eae 182—Colaboracién en la Gaceta 1841-—La esencia det cristianismo ‘Fevrnaich 192—B, Baven, expulsado de In| 1842—Publicacin de la Gacere Re- ‘Renana Universidad prusiana, nana J84s—Exana, on gate, dss MWa—Teste para ta reforma de ta Matrimonio de Marx y Jen- a Hix inicia ta ertea de la Hosta pois de Tia 18H.—Colaborcign en tos anaes] 164-—Rewelia de tos tejedres | 1864—Pubicaciin de los Anaes —Manuscritos de Paris (MARX). a Franco Nemancs: —Ercwentro de" Manx "Es caus en Paris: detincén de {te proyecto comin, 1865Lasituacion de ta clase ob Ta en Inglaterra (Ente) —ta Sagrada Fama, THis ners en Brust. 1846—La ideologta alemana 1546-—Ley inglesa de asocinciones | 1846.—Filos fia de la miseria politicas, ‘(Prouoion) —Comités de correspondencia | —Descubrimiento de la. anes —Descbrimiento de Nerz0Ne. @ % Cuadro cronolégico comparado MARX-ENGELS ACONTECIMIENTOS ECONOMICOS ¥ POLITICOS ACONTECIMIENTOS CIENTIFICOS ¥ FILOSOFICOS se7—Textos doctrinales bisicos de is Liga de los Comunis: iseria de la flsofia (MARX) 18#8.—Luchando por la revolucién en Alemania, Manifesto Comunista 1889.—De Alemania a Inglaterra, 1830—Balance politico de la revor Iucion; trabajos “historicos, =Nueva Gacera det Ri TBncats, em Manchester: co- ‘mlenzo correspondencia con Manx. 1857 —Manseritos (tae. 1859.—Contribuetin a ta erica de Ta economia poltica (Manx) de 1887-1858 1860 —E1 setor Vogt (Ma), TSabosa, Nive y el Rin (Es ‘wis. 1847.—Liga de los Comuni Tris eilica capita Cerisis “de subsistencla en Prusia, 1848,Revolucion europea. 1849.—Contvarrevolucisn_trlunfan- 1850 —Golpe de. Estado de Naro tis en Francia, 1852.—Navous0x, emperador “Disolucin de In Lia de los Coministas. Expansion eeonémica Tlmigracion a -Australa y Estados Unidos. 1853.—Comienzo guerra de Crimea (18531858) 1855.—Comien20 guerras del Leja no Oriente’ (1885 18a) 18SI-—Nueva isis periédica del capitalism. 1861-—Vieror Masta, rey de Ita —Minamisién servos ruse SGucrea secesion (861889) 1862.—Bisuswe, primer ministro. 1863.—Insurreccién polacs 186.—Primera Internacional Primer partido obrero ale 1847-—Peincipio. de conservacion de Ta energia (MAYER) 1868.—Nueva Gaceta Renana 1899-Velocidad de la luz ‘Segundo. principio. termodi- pamiea (C14Ustts). 1832—Catecismo positivista (Cow 1) 1854—Logica de Bows Geometria de Riewann, Fe del carbonero 9 ciencia Woon), 1855.—Fuerca y materia (BUCHNER) 1859 Patologia celular (Pasrev). TEI oriten de las. especies (assets. 1860.Cinética de los gases (Max- wet) —Polcofisica WraeR y Frew: x) 1863.—Bt wilterismo (J. S, Miu) 1864-—Teoria del campo. clectro- Imagnético (NaxwaL), 8 Cuadro cronolégico comparado ACONTECIMTENTOS ACONTECIMIENTOS MARXENGELS ECONOMICOS ¥ POLITICDS | CIENTIFICOS Y FILOSOFICOS 1865 —Diaéctica natural (UNRI) Comie ye! positivism tate) Introduccion a ta medicina txperimental (BERNA). industria quimica oreénica, 1867 —Et capital. 1 (aR, 1887 —Rederacon de Nemania det 1862-—Excats abandona el comer 1869—Ley periica de los clemen- coy wuelve a Londres tos 170.-Guerva franco-prusiana 1811-1 comuna de Pars 1873.—Contribucién at problema de | 1873—Comienzos de Ia gran de- | 1873—Teoria de ls conjuntos. te vivienda (exces) presion fnisecula. 1814,—Schopenkauer, educador ‘sisi 1875 Programa de Gos 116 -Diolelén Primera Interna: | 176Principios de sociotoste (Srence Teoria de tos gérmencs. 1818.—Anti-Dithring (E28). 1578.-Ley antisocilista alemana | 1878—La ciencia experimental (Benin). 1880.—Partido Obrero Francés. 1882.—Bacilo de la tuberculosis (Koei 1883.—Muerte de Manx 1883.—Triple Alianza 1883.-Newe Zeit, TPrimeros trasts Tintroduccidn a las ciencias del’ espiritu (Duutmey) 1884—-E1 origen de ta familia, 1a| 1884.—Ley de Asociaciones en Fran | 1884.—~Asi hablé Zaratusira (NtET2S- propiedad y el Estado (EX “ow. ous). El individuo contra et Esta ‘do (Srewcen) 1885.—E! capital. 11. 1886.—Ludwig Feuerbach (ENGELS) 1856.—-Radtoactvidad (Bacavent), 1887.—Experimentacién con ondas ‘eleetromagneticas 1888.—~Partido Obrero Socialdems trata, Ruso 1889.—Segunda Internacional 1883—Ensayo sobre los datos in Imediatos dela conciencia (GBencson) 1890.—Manifestacin del 1 de mayo. —Constitucién japonesa. “Proteccionismey trabas ala ‘emigracion en EE. UU. aw Cuadro cronolégico comparado 28 fi]; 2 zis.8 = Slugs G2 zg i 5 a 2 3 3 at ae i: 7 ee 88) F dae Gg “)2 ge t fe a gy Gis8 2) wife 2 Bef 332g é6 5 Fs. Fe a SF 2 28 Introduccién 1.1. «Complejidad» del marxismo ‘Con mucha frecuencia se escribe y se habla hoy —so- bre todo en medios conservadores y en los paises del capitalismo maduro 0 dominados ideolégicamente por éste— de la «muerte del marxismos, Y, significativa- mente, mientras hasta no hace mucho las historias de Ia filosofia occidentales (y, en particular, las espafio- las) apenas si dedicaban unas piginas al pensamiento de Carlos Marx y Federico Engels, en la actualidad es cada vez menos’ raro encontrarse ‘con amplias exposi- ciones que ponen el acento en la complejidad del mar- xismo, 0 de «los marxismos» (cuando-no incluyen tam- bién los «antimarxismos». > Proyecto autobiogréfico liberal Vanguardia democrética Intereses materiales PRINCIPALES TNFLUENCIAS ‘Materialismo Feuerbach Romanticismo progresista Problemas econémicos Moralidad Kantiana Talante liberal ‘Racionalismo ilustrado Deismo religioso Atetsmo —> [Dialéctica hegeliana l = + [Brwoas CARLOS MARX (18181843): RAICES DE SU PERSONALIDAD Gaceta Renana MEDTO SoctaL * Colonia + Berlin * Bonn PRIMER EMPLEO UNIVERSIDAD (18421683) TREVERIS (18181835) 835-1841) 2 a Karl Marx. ideas, ilustrado de espiritu, racionatista de pensamien: to, buen conocedor de Voltaire y de Rousseau, liberal, con una moralidad kantiana compartida por la élite tds culta de la ciudad, y con un enotme sentido prac: tico. Abogado de profesién, se convictié al cristianismo y pasé a formar parte de la pequefia comunidad pro: testante de Tréveris en 1817, Y, mientras conseguia al: ‘canzar la presidencia del colegio de abogados de Ia ciu- dad, bautizaba a sus hijos (el 26 de agosto de 1824); su. mujer, que por respeto a sus padres esperaria a su 44 muerte para integrarse también en la iglesia evangélica nacional, recibiria el bautismo el 20 de noviembre del aflo siguiente. Criado, junto a sus seis hermanos, en una familia relativamente acomodada, alegre y dinamica, Carlos ‘Marx fue probablemente educado en casa hasta la edad de los doce afios. Siendo el mayor de los varones, cre- cid entre sus hermanas (sobre todo junto a Sofia, na: cida en 1816), y los hermanos Jenny y Edgar Westpha- len, amigos comunes, hijos del consejero del gobierno Ludwig von Wesiphaien, vecino y colega estrechamente unido a su propio padre. De él aprenderia Carlos Marx muchas cosas: la aficién a las Ienguas clasicas y modernas, la pasion por los clisicos (Homero y Sha: Kespeare, sobre todo), la hondura emotiva de la poesia romantica, y el interés por los pensadores sociales re novadores, como el conde de Saint-Simon. Testimonio del carifio y gratitud hacia este septuagenario, su mejor amigo de la primera juventud, sera la dedicatoria de su tesis doctoral, Entre otros elogios, puede leerse alli Usted, mi paternal amigo, ha sido siempre para mi la demostracin viva y palpable de que el idealismo no es simplemente una quimera, sino wna verdad. (Manx: 1982, Diferencia entre ta filosofia democri teana y epicuirea... p. 16) La influencia de su padre y de Westphalen se vio reforzada por su estancia, para cursar estudios me- dios, en el Instituto «Federico Guillermo», de Tréve- ris, entre 1830 y 1835, Fundado por los jesuitas, el cen: tro estaba entonces dirigido por el profesor de historia Hugo Wittenbach, liberal de orientacién kantiana, co- fundador del Club del Casino en 1802, especie de ateneo social y cultural para «cualquier hombre honrado y cul to, independientemente de su rango y profesiéns, del que para entonces era también miembro Heinrich Mars, Ademés, era profesor de religion en el Instituto otro maestro suyo, el parroco de la comunidad protestante, Josef Kilpper, que habia educado a Marx en una vi sign biblica abierta, integradora y ética, Ingenioso para la travesura, los juegos de manos y 45 la sétira demoledora, Carlos Marx era respetado por sus compaferos, Ia mayor parte hijos de granjeros, ar- tesanos y gentes de la clase media baja, catdlicos y des- tinados por sus familiares al sacerdocio, con vistas a su promocién social, Por lo demas, aquellos eran tiem pos. de control ideolégico y represion politica en Re ania. Hugo Wittenbach, el director, formado en el racionalismo ilustrado francés, critico y liberal, y en una moral protestante de tipo kantiano, era jefe del partido constitucional moderado de Tréveris y defensor de Ia monarquia ilustrada frente al despotismo militar. Vinculado estrechamente al liberalismo renano de los primeros afios treinta, fue puesto bajo observacién por ‘el gobierno —lo mismo que otros profesores del Insti- tuto—, amenazado de destitucién, y finalmente forzado a compartir la direccién con un profesor reaccionario, Loehrs, a quien se le encomendé la disciplina del centro. Carlos Marx se vio, pues, inmerso en este ambiente crilico y dindmico, En 1834, con motivo de la organiza. cién dé un banquete en honor de los diputados libera. les de Tréveris en el Club del Casino, se intensificé el control politico, ideolégico y disciplinario del Instituto, ‘objeto de decenas de informes policiales entre 1833 y 1835 en los que se acusaba a una parte del profesorado de mantener ideas filos6ficas y politicas radicales, y al alumnado, de redactar poemas politicos y leer escritos prohibides (uno de los alumnos seria detenido y pasa- ria varios meses en prisién preventiva). 2.2. «Reflexiones de un joven al elegir su profesin» Casi con seguridad, Marx participé en las algaradas estudiantiles de la época; quizd redacté incluso alguno de tos panfletos politicos denunciados por la policia, No lo sabemos con certeza. Pero si sabemos que en octubre de 1835, antes de partir para ingresar en la Universidad de Bonn, se despidid de todos los profesores menos del de latin, Loehrs, viéndose obligado su padre aexcusarle con una mentira piadosa, 46 Ademés, se ha conservado un texto importante, es- crito por Marx con vistas a revalidar sus estudios me- dios, que resume bastante bien Ia primera asimilacion personal de los estimulos culturales recibidos en st me- dio social primario: la familia, la parroquia, el insti- tuto y los amigos, mayores y pequefios, Estas «reflexiones de un joven al elegir su profesion» comienzan resaltando la libertad moral del hombre: a diferencia del animal, el hombre puede y debe elegir los ‘medios necesarios para realizar el fin general que Dios le ha trazado, «ennoblecer a la humanidad y ennoble- De aki —concluye inmediatamente Marx— que ta eteccin seria de una projesion sea el primer deber del joven que inicia su carrera en la vida y no quiere encomendar al azar sus asuntos més importantes. (Marx: 1982, Reflexiones de un joven al elegir su rofesion, p.1) Ahora bien, aunque «Dios no deja nunca al hombre sin consejo», su voz puede quedar ahogada si «0 so- mos nosotros quienes elegimos Jo que gueremos ser en {a vida, sino que nos dejamos llevar de ta apariencia y el azar», (Ibid, pp. 1 y 2) Se impone, por lo tanto, la reflexién sobre el pro- blema, teniendo muy en cuenta las propias condiciones Hisicas, morales, iniclectuales y sociales, y el consejo de snuestros padres, que han recorrido ya la tayecto- Fia de la vida y saben lo que es rigor del destino» Ademas, supuesto todo esto, hay que optar por la pro fesion que no implique servilismo y si auténtica digni dad. A saber: aquella que nos ofrerca la mayor dignidad, que descanse so bre ideas de cuya verdad estemos profundamente con vencidos, que abra ante nosotros el mayor campo po. sibie de accién para poder actuar en bien de ta hw Imanidad, que nos permita acercarnos a la meta gene ral al servicio de ta cual todas las. profesiones son solamente wr miedio: la perfeccién. (bid, p.3) rT ea Sobre todo, hay algo muy concreto que todo joven debe tener muy en cuenta: con fa 4 actividades que, en vex de entrelazarse vil limenton te verdes tbstacte 90m fas mds peligrosas de todas para el joven casos, pricinios ain firme ¢ tnconmovibles, aque pueda cons Gerorse al misma tiempo, eimo Tes eds alas de 0- las, si han echado profundamente raices en nuestro sere somes cpuces de sacrifice teva) todas inuestras aspiraciones por las ideas que en ellas pre femme (Ibid, pp. 34) En ta caso, renin yl tro, debe sor Sige por ello ks autentca perfeccion, la posibilidad de tedliuree amandose a uno’ misio ¥ amando al mismo ffompo a la humanidad. Esto siltimo, en cualquier cas, esto fundamental “ Tos mds grandes hombres de que wos habla ta is 48 Imbuido de racionalismo critico y de profundo idea lismo moral kantiano, a sus diecisiete aios Carlos Marx parece haber optado por esas altas actividades hhumanas que «se alimentan de verdades abstractass exigen de uno mismo el sacrificio de toda otra aspi racién y de la vida misma. La eleccion en general es taba ya hecha; solo faltaba que la experiencia biogré fica la concretase. 2.3. Madurando el proyecto para la propia vida (1835-1842) Mientras su hermano Hermann, una afio menor, en: tra de aprendiz en una casa comercial de Bruselas, [a familia se sacritica y envia a Marx a la universidad para estudiar derecho; el padre, sobre todo, desea que siga la carrera juridica, con posibilidades ‘de promo. ion profesional, prestigio social y bien retribuida. El hijo, sin saber todavia muy bien lo que quiere, se. to ‘mara muy en serio sus estudios superiores, y, despues de un breve periodo de roménticos ensueiios posticos, se dejaré poser sobre todo por Ia pasién del cone. cimiento, 23.1. De poeta a fildsofo En principio, el joven Marx inicia su carrera en Bonn, ciudad universitaria con unos 40.000 habitantes, proxi ma a Tréveris y —con sus setecientos estudiantes — centro cultural de la provincia renana. Alli se hace miembro del Club de la Taberna de Tréveris, participa en diversiones, borracheras y esciindalos (como un due- 1o personal y ‘la violenta disputa que opuso a los es. tudiantes de Tréveris y a los jovenes aristécratas pru- sianos del Borussia-Korp). En clase prefiere, probable ‘mente, las ensefianzas roménticas del viejo Schlegel so- bre filosofia y literatura, y las de historia del arte de D’Alton. Aficionado al romanticismo, forma. tambien arte del Club de los Poetas, una sociedad vigilada por 9 Ia poticia y por et consejo de disciplina de la univers Hub te geese 1833 sepuian muy de cerca fas activi fades de las asoctaciones estudiantes literarias y fest- ‘as, dnieas que se petmitan de hecho ‘ica ‘paws el verano de 1836 en Tréveris y compro- meterse en secreto con Jenny Westphalen, cuatro aos Thayer sue el Mars es enviado por su padre a Berlin, con sus 300.000 habitantes, segunda ciudad alemana tras Viena, ¥ allt pasard cinco afos, decisives para si for tnacign intelectual Acomienzo, como en Bonn, continia escribiendo poemas romanticos (como el Libro del Amor, que a Jenny en la Navidad del mmsmo 1836). Imitando wMieine, Gowthe, Schiller y otros modelos del roman ticlamo aleman, reproduce su problematics general, con ta yeepeton del nactonaiismo’¥_ de fos planteamicnios fotices reacefonarios subjetivismo extremo, ensuefios Piiticos de amor y de muerte, burla froniea dela men- falidad pragmatics ete : urate el primer semestre sigue también los cursos de derecho romano de K. von Savigay 9 los de derecho Coal de F. Gans: el primera, famoso por Sw concep Bian historicosocial del derecho, de Orientacion formal hecho; el sepundo, dscipulo progressta de Hegel, que Zplicnba st filosofia de Ia historia a la interpretacion aE ior cambios sociales mis recientes revolveign fran esa, parlamentarismo politico, orignes del socialismo topico en Saint Simon y fos. saint-simonianos, ¥_ de mma) destacando Tos avances concretos hacia un ma jor libertad humana y justia social * Pero es en la segunda mitad del afio 1837 cuando Mart abandona defintivamente la. poesia para profun Glas en sus estusios juridicos, convencido ya como Gkere a su pare, en el-mes de noviembre— de ue te poesia no podia ser, para mi, mds que um acomps Namen, pcs tenia que estudiar jarispradenciay Toute, ante todo, ta nevesidad de ocuparme de fitoso- fias porque sn flosofie no era poste penetrar en los roblemss ” (Marx: 1982, Carta al padre, pp. 69) 50 Es ahora cuando Marx pone las bases del método riguroso de trabajo que le distinguira siempre. Lee sin cesar todas las fuentes y obras necesarias, resume y extracta sus lecturas, redacta extensos comentarios ¥, finalmente, ensaya la sintesis personal, en este caso de filosofia del derecho: tras reunir los datos necesarios, apoyandose en as fuentes juridicas, Ia historia en ge neral, la historia del arte y los clisicos, busca luego cn las ciencias naturales y en la filosofia el fundamen- to tedrico necesario para su interpretacién, y, finalmen- te, lo encuentra en Hegel En efecto, como escribe a su padre, ante todo nece- sitaba un hilo conductor, un fundamento teérico ade- cuado para «pararse a escuchar atentamente el objeto mismo en su desarrollo», para ecobrar amor por la ma: teria y abarcarla en una mirada panorémica» (ibid., pa ginas’7 y 9). Por eso dice: Abandonado el ideatismo que, dicho sea de paso, habia cotejado y nutrido con el de Kant 9 Fichte, me dediqué a buscar la idea en a realidad misma t.} Escribi un didlogo de unos veinticuatro pliegos tifa: lado Cleantes, o-el punto de partida y et desarrollo necesario de fa filosofia ..]. Terminaba yo por don- de comenzaba el sistema hegeliano, y [.r] hube de familiarizarme hasta cierto punto ‘con las ciencias naturales, con Schelling y con ta historia (Ibid, p10) Pasando de los aspectos empiricas del derecho (el derecho positivo) a su fundamentacién racional (la fi- losofia del derecho), Marx ya habia entendido que esa fundamentacion debia buscarla «en la.realidad misma, como la logica de las cosas, y que esa logica tenia que ser esencialmente dindmica ¢ hist6rica (como corres- Pondia «al objeto mismo en su desarrollo»), e integrado- ra, total para «cobrar amor por la materia y abarcarla en una mirada panordmica», Por eso, a finales del ve- ano de 1837 Marx se habia hecho hegeliano: Quemé todas mis poesias y esbozos de relatos lite varios, etc, en la esperanza de que de agut en adelante odré' mantenerme apariado de estas cosas, sin que 31 haya hasta ahora prucba en contra [..J. Estudié de cabo a raboa Hegel y a la mayoria de sus discipulos. A través de algunos amigos con quienes me reuni en Stralow, jul a dar a un club de doctores, entre ellos lalgunos profesores de la universidad y el mds intimo de mis amigos berlineses, el doctor Rutenberg. En las discusiones allt sostenidas se han ido revelando algunas concepciones polémicas, y me he ido sintien. do cada vez mds encadenado a fa actual filosofia det ‘mundo a la que habla creido poder sustraerme. (Ubid., p11) 23.2. Por los caminos de la autoconciencia Muerto Hegel en 1831, los hegelianos dominarian la cultura filosofica alemana de los afios treinta y cua: renta, Una tendencia, conservadora, defenderia basica mente el sistema, para apuntalar con él la ortodoxia religiosa cristiana y el estado prusiano, sobre la base de la erudicién y la letra de Hegel. Por el contratio, el ala mis renovadora, centrando inicialmente sus criticas, en la religién y en la filosofia de la religion para mas tarde pasar a la critica explicita y directamente politi- ca, tomaria de Hegel, sobre todo, el método, en orden 8 desarrollar su propio pensamiento, a avanzar por los caminos de la auleconciencia, Los primeros son fos viejos hegelianos 0 hegelianos de derechas: los segun- dos, fos jévenes hegelianos, ta izquierda hegeliana. Marx, como se ha visto —y se ha de ver—, s> integrara en esta segunda tendencia, hasta acabar’ superdndola criticamente. EI debate sobre la religién y la filosofia de la reli gion lo abrié en Alemania D, Strauss, con La vida de ‘Festis (1835): el cristianismo primitive es la tesis de festa obra— no tiene un origen sobrenatural, sino histé- rico y social; su naturaleza es mitolégica y’su vigencia historica se explica, en definitiva, por el straso relativo del desarrollo de la conciencia humana y por las nece- sidades de Ia época. ‘Aunque la posicién de Strauss no encontré en prin- cipio muchos adeptos, la campafia gubernamental con- tra el se desaté ya en 1835, y en los afios inmediatos 52 fue la clave para el desarrollo de la izquierda ideoldgica como izquierda hegeliana, El Club de los Doctores de Berlin fue una de las principales bases materiales de esta ultima, precisamente en los aflos en que Marx se integra en él (1837-1841), siendo sus deres: A. Ru- tenberg, ex profesor de geografia © historia y perio- dista competente; K. Képpen, historiador riguroso, ¥ B. Bauer, de vasta cultura y naturalmente dotado para la ironia’y la critica, dotes que le valieron para acabar convirtiéndose en el jefe de todo el movimiento. ‘Marx, que perderia en estos afios a dos grandes ami- gos —su propio padre (1838) y el barén de Westphalen (éste en 1842)—, no public nada, mientras concluia su carrera, y estaba cada vez més agobiado por las di- ficultades materiales familiares y la necesidad de ejer- cer una profesidn, casarse y sobrevivir, Pero, a pesar de tantos problemas inmediatos, siguié con ‘gran pa- sidn los progresos de la tendencia, incorpordndose ple- namente a ella Muerto Gans, en 1839, Koppen edita Federico el Grande y sus adversarios, coincidiendo con el acceso al trono del nuevo monarea, y con una orientacion que reffejaba bien las esperanzas que la burguesia li- beral prusiana habia puesto en ¢l, en un pais en el que Ia invertebracion nacional y el absolutismo poll- ico frenaban el progreso social, econémico y politico. Serd la primera toma de posicién politica clara de los Jovenes hegelianos. ‘Sin embargo, el monarca opté por Ia politica reac: cionaria, y en el terreno ideologico reforz6 rigidamen- te la censura, mientras apoyaba en la universidad a Schelling y a Savigny y acababa expulsando de ella a B. Bauer, en 1842, éste ensefiaba en Bonn desde 1839. Limitindose basicamente todavia al andlisis politico indirecto, los jévenes hegelianos contintian en esos aiios con su critica de la religién, y en el invierno de 1840- 1841, e1 Club de Ios Doctores se presenta socialmente como el Club de los Amigos del Pueblo. Mientras Kép- pen emprendia un riguroso estudio de la revolucién francesa y del terror revolucionario, B. Bauer publicaba, la Critica de ta historia evangética'de San Juan (1840), la Critica de tos evangelios sindpticos (1841-1842) y el 33 texto anénimo La trompeta del juicio final contra He- gel, el atco y el Anticristo. Ademas, Bauer proyectaba, Con Marx, la edicion de una revista, Archivos ateos, ¥ ambos sacaban ya claras consecuencias politicas de su critica ideolégica La lucha de los jovenes hegelianos, centrada en la critica de la religidn cristiana con vistas a depurarla de elementos ¢ interpretaciones mitoldgicas, se orien taba hacia el progreso de Ia conciencia propia. Esa lucha de ta autoconciencia frente a la religion y sus formas historica y socialmente dominantes, se fue com: cretando en la exigencia de la separacién de la Igle- sia y el Estado y de la sustitucion de la religién como concepcién socialmente dominante del mundo por una concepcién racional de éste (una filosofia), critica, com secuente y actualizada. Y, por supuesto, materialista: cen 1842, los jévenes hegelianos se autopresentaban pi Dlicamente como ateos. De hecho, la tesis doctoral de Carlos Marx, Diferen- cia de la fitosofia de la naturaleza en Demdcrito y en Epicuro, redactada entre 1839 y 1841, y remitida a Jena para su examen —donde le valio el titulo de doctor, otorgado por la universidad el 15 de abril de 1841—, responde plenamente a esos planteamientos: En el mis- mo prefacio puede leerse: La filosofia no 10 oculta, Hace suya ta profesion de fe de Prometeo: «iEn wna palabra, odio a todos los dioses!s. Y opone esta divisa a todos los dioses del Cielo y de la Herra que no reconozcart como suprema divinidad a ta autoconciencia humana. Esta no tolera rival. (Manx: 1982, Diferencia entre la filosofia.., p. 18) 2.3.3. De la universidad al periodismo; de Ja teoria a la realidad Hasta la expulsién de B, Bauer, Marx pensé en la docencia universitaria como posible salida profesional. Mientras atiende en Tréveris al barén von Westphalen (desde finales del afio anterior hasta su muerte, en 54 ‘marzo de 1842), redacta dos amplios apéndices para su tesis doctoral y dos articulos importantes: «Lutero, frbitro entre Strauss y Feuerbach» y «Observaciones sobre la reciente instruceién prusiana acerca de la cen- suras. EL primero de estos ditimos refleja su entusiasmo ante la lectura de La esencia del cristianismo, de L. Feuerbach, ante su materialismo filosofico: No os da vergiienca, (oh cristianos nobles y vul- gares, sabios ¢ ignorantes cristianos!, no os da «ver- Blienzas que tenga que ser un «anticristo» quien os Inestre fa esencia del eristianismo en su verdadera y desembozada faz? ¥ a vosotros, tos tedlogos y fildso- fos especulatives, as aconsejo que os desembaracéis de los concepios los prejuicias de toda ta filosofia ‘especulativa anterior, si queréis descubrir fa averdad, Pues si queréis Hepa’ a ta «verdad» y a la -libertads, teneis que pasar necesariamente por el «Arroyo de Fuego» —Feuerbach, significa, en aleman, «arroyo de fuego». Este Arroyo de Fuego, este Feuerbach, e= el «purgatorion de nuestro tiempo. (Marx: 1982, Lutero, drbitro entre Strauss 9 Feuer- bach, p. 148) En el segundo articulo, en el que, como en el pri mero, probaba sus dotes para el panfleto politico € ideologico, critica frontalmente las instrucciones reales de diciembre de 1841, con las que, segin se decia, se pretendia conciliar fa libertad liberal y el paternalismo absolutista real: La verdadera «cura radicals de la censura seria su ssupresions, pues se tvaia de una institucién mala, ¥ las instituciones tienen mayor fuerza que los indé viduos. Pero, sea acertado 0 equivacada nuestro pt to de vista, fo que si puede afirmarse es que los es. Critores prusianos nada salen «ganando con fa nueva Instruceiéns ni en cuanto a =progreso real» mien cuanto a progreso sideals, a econcienciam: «jOh, rara ddicha de tos tiempos en gue se puede pensar 10 que Sse dice y decir lo que se piensa», Hinalizaba, citando a Tacito, (Manx: 1982, Observaciones sobre la reciente instruc. cidn prusiana.., p. 18) 35 Los articulos, redactados como contribucién perso nal para los Anales Alemanes, de A. Ruge, aparecieron tn Suiza, janto con tos demas suprimidos de a revista or la cestura, én un volumen titulado Anéedota sobre Weintosoya fe publicitica alemanas contempordneas (345, De hecho, hacia la segunda mitad de 1861, Marx pa rece buscar ya una salida profesional distinta de la unk versitaria. : En Colonia entra en contacto con un grupo de ove nes" berate, finncieros,comerciantes © industries We preparaban la edicion de un periodico, La Gaceta Renana, de orientacion politica democraticoiberal. Re ania’ Colonia en, particular, era entonces Ta. parte tmasdesarollada de” Alemania ali 0 habia feuds ffamo pe ¥ la industria capitalist se habia consolidado; logicamerte, la burguesia acomodada ¥ cult, que habia rperimentado las ventajas sociales ¥ politcas del Beralismo economic y politico, tenia que plantear Ia mecesidad de 1a unficacion alemana la liberalizacién condi, politica © ileolgica del regimen soca Convencidos. de que. su. programa economico exiia une modetnizacion del estado, los financieros del Pe- dice y sus gerentes, G. Tung y D. Oppenheim, dieron participacion en el mismo s fos jovenes hegelianos: fotatura ce redaction, iniialmente otorgada a un se fuidor del economist proteceionista Fr. List, G. Host Een, poso tueyo a manos de A, Rutenberg, y de las st Jar alas de M, Hess, basta que, en octubre de 1882, 2e‘hino cargo de ella Marx, sn. que el periodico, pese Sigs abandonos de muchos de sus primeros Tectores, dejara nunca de progresar tedricamente } de ganar a dioncia social. Como recordaria Engels casi medio st glo despucs Jungue en tos eAnates Alemanes» tos objttvos fe nate carder prdtico se vistieven todavia pref Tentemente con ropaje Hlosfio, en ta sGaceta del Rina te 148 to eseutia de for jovenesegelonas se presenta ya abiertamente como la flosfia de le Bins raict ascendente, 9 soo empleabe Te e0pa Fostica para engonar ata constr Coes: 1968, Lacie Fenerbach yp. 20) 56 Concretamente, para Marx, In experiencia de la Ga- ceta Renana fue muy provechoss, En «El manitiewo filoséfco de la escuela historca del ereehos,ajosto cuentas con G. Huge, K. von Savigny y la eseuel his torica det derecho en general, por lt orentacion ive Cional y romantica de su concepeton histriea del dere ho. En su erie de'sLov debates sobre'talbseid de prensa y la publicacion de los debates de la ditas, cortespondientes a la VI dicta renana, y en otros a ticulos, continud su aprendizaje politico, luchando por ia libertad’ de-expresion. En wl comunisine y la Ga ceta General de Augsburgo"» tavo que sal ed datenea de ta posicdn liberal del periodico, rechazando la at sacidn' de comunismo (Hess habi‘ifundido os pam teamientos teoricos del socialismo,y del conmanieana franceses en el periédico), no sin dejar constanci. de su intencion de estudiar esas ideas Tondo La «Gaceta Renana>, que i siquiera puede recono: eer 0 reputar posible ta srealidad» tedrica a tas ideas comunistas bajo su forma actual, y menos ain desear sw srealizacién précticas, se propone someter estas ideas a una critica a fondo, (Mawx: 1982, El comunismo y la «Gaceta General de Augsburgo», p. 246) Pero fue sobre todo al ocuparse de las discusiones de la dieta sobre los delits forestale, y al polemisar con M. von Schapper, presidente de la’ provincia fenan sobre las condiciones reales. de loy campesinos Mosela, cuando el descubrimiento de Tov intereses ms, teriales y de las euestiones econbimias Te leve. final mente de te tcoria a la realidad "En los «Debates sobre la ley para castigar el robo de lefias, por ejemplo, Marx adapta un enfequc historce aque le permite descubrir la condicion de clase del ests do y dal derecho, et dominio de estos por unos incre: Ses muy concretos. Mientras que en el antigo réqimen feudal Ta exclusion de los pobres de la etividad ¥ de los derechos politicos quedaba compensada con dere. chos sociales eomo Ta recogida de lef, en ls sociedad moderna el legslador se presenta corno si el derecho 37 pudiera definir abstracta y universalmente —objetiva- ente— las relaciones entre individuos y sociedad, en- tre individuo e individuo. La verdad es, sin embargo, que, como consecuencia del desarrollo de la economia mercantil, son los propietarios quienes dominan el es tado y sus aparatos institucionales, y quienes imponen esa definicidn abstracta y supuestamente absoluta del derecho y de las relaciones sociales y juridicas. Y a conclusions parecidas llega al estudiar las condiciones de vida de los campesinos del Mosela ‘Al encontrarse con los problemas socioeconémicos, Marx emprende el estudio hist6rico-social de las condi: cciones sociales de Alemania, en general, y de Renania y sus clases trabajadoras, en particular. De este modo, descubre que los funcionarios, el gobierno y las leyes alemanas representan fundamentalmente los intereses de la nobleza, el clero y los terratenientes. Ante esta realidad, decidiré ampliar sus horizontes cientificos, sin perder nunca de vista Ia ldgica social y econdmica de la sociedad, En tanto que sus antiguos amigos berlineses trans forman el Club de los Doctores en el Club de los Liber- tarios, dominados por la critica puramente tedrica © individualist, Carlos Marx va radicalizando sus pro- pios planteamientos politicos, aunque sin perder nunca su sentido realista, como redactor-jefe de la Gaceta Renana, Sin embargo, pese a su habilidad para luchar con la censura, y aunque dimite el 17 de marzo para intentar salvar el periddico, éste y otras publicaciones liberales fueron suprimidas por el gobierno. El 31 de marzo de 1843 salia su tiltimo numero, dejando a Marx de nuevo ante el problema de resolver su situacién material basica, pero, al mismo tiempo, libre para po- der concentrarse en él estudio de la filosofia, la histo- ria, la economia y el socialismo: estudio que ahora consideraba necesario para lograr entender Ia realidad jorica y social concreta de su tiempo, y ante todo Ja alemana, 58 Volviendo a la teoria con vistas a la practica (1843-1844) 3.1. Dieciocho meses decisivos Enire finales de 1842 y tos primeros meses de 1843 el aobierro reacionario prsiano, mediante la censura, ia Policia y la violencia, acabd con la. prensa politica liberal en ‘Alemania. En’ cuanto a los jovenes eget: nos, mientras B. Bauer y el grupo berlines se retugia Ban en la ertica puramente abstracta y tedrica, aban, donando toda accion politica, otror entre fos Que se incluia Marx deseaban continuar_ ta lucha. politica De modo que cuando A. Ruge le propuso. compartir con él la diveccion e tna revista [propia los Anales FrencoAtemanes, a editar en Pars, con una intention especiicamente politica ¥ una orientacon quieras radical, acepté con entusiasmo la idea. : provechando que Ruge necesitaba aigin tiempo para solucionar las euestiones administratvas y financieras de la revista, y confiado en la solucion a corto plazo de sus problemas econdmicos, Marx contrae matrimo- nio con Jenny Westphalen, el 13 de junio, em. Kreuz. 59