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EL PISO DE MOSAICOS BLANCOS Y NEGROS:

DESDE LO INFERIOR Y COSMOLÓGICO

El templo masónico toma como modelo y reproduce muchos de los aspectos


físicos y simbólicos del templo del rey Salomón, entre los cuales uno de los más
interesantes y evocadores se encuentra representado por el piso de mosaicos
blancos y negros; encontrándose referencia en dos sentidos: uno cosmológico y otro
metafísico.
En su sentido inferior y cosmológico, que es el sentido más inmediato, la
yuxtaposición del blanco y del negro representa, la luz y las tinieblas, el día y la
noche, y, por consiguiente, todos los pares de opuestos. En su sentido superior y
metafísico, de orden más profundo, resulta del doble sentido del color negro, donde
el piso de mosaicos blancos y negros simboliza respectivamente lo manifestado y lo
no-manifestado en la vida terrenal.1 Este trabajo sólo desarrolla el sentido más
inmediato, el sentido inferior y cosmológico; bajo la perspectiva de tres dimensiones
que han resultado interesantes: la dimensión estática de los contrastes, la dimensión
dinámica de lo relacional y la dimensión compleja de la sabiduría.

La dimensión estática de los contrastes


Arquetípicamente, hablar de contrastes implica concebir pares de opuestos
donde el blanco se asocia con la luz, la pureza, la existencia, la vida y lo “diestro”,
mientras que el negro, se vincula con la oscuridad, el miedo, la no existencia, la
muerte y lo “siniestro”. De esta manera tenemos contrastes por doquier: negro y
blanco, yin y yang, pasivo y activo, femenino y masculino, la noche y el día, el carbón
y el diamante, la materia y el espíritu, lo consciente y lo inconsciente, lo racional y lo
irracional, el mito y la realidad, la teoría y la praxis, la piedra bruta y la piedra pulida.
Pero… ¿Qué es el contraste? Básicamente, el contraste es el efecto que
permite resaltar el peso o relevancia de uno o más elementos o zonas de una misma
composición, mediante la oposición o diferencia apreciable entre ellas;
permitiéndonos entre otras cosas, mejorar la nitidez de la imagen, atraer nuestra
atención hacia ellos, entrar en un mayor grado de conciencia sobre su existencia,
optimar nuestra visión de los elementos… de una misma composición, de una misma
totalidad.
Así pues, el ratio de contraste como especificación técnica, no es más que la
medida de la diferencia, y que cuanto más grande sea la diferencia, mejor será la
calidad de la imagen, el contraste y la visibilidad de los elementos del todo, de las
fuerzas que lo componen, de la vida, del universo. Consecuentemente, el piso de
mosaicos blancos y negros, como un tablero de ajedrez de la vida en una
intersección de líneas verticales y horizontales, representa las energías celestes y
terrestres, y la correlación de fuerzas polares en un momento dado, en la dimensión
estática de los contrastes.
Para el Masón, en palabras de Lavagnini, los contrastes y los “pares de
opuestos están simbolizados por los cuadros blancos y negros del piso de mosaicos
que parte de las dos columnas. El eterno conflicto, que parece constituir la misma
esencia de la vida, símbolos evidentes del impulso evolutivo y progresista de las
aspiraciones superiores del hombre y de la inercia o gravedad de los instintos y
tendencias inferiores (de ese mismo hombre)… o sea, símbolos evidentes de las
fuerzas evolutivas y libertadoras (por un lado), y las fuerzas evolutivas y
esclavizadoras (por el otro); es decir, la realidad psicológica universal de todos los
tiempos.” 2

La dimensión dinámica de lo relacional


Pero el contraste no puede ni tiene por qué significar contradicción, y de hecho
no lo significa. La contradicción significaría aquí el conjunto de oposiciones en
constante interacción que ha venido determinando la relación y correlación de los
contrastes sobre la línea del tiempo, sobre la historia de las ideas desde el
pensamiento clásico: lo singular y lo universal, por ejemplo. El contraste debe
significar entonces, la superación de la contradicción a través de una concepción y
pensamiento dialéctico en el cual los contrastes coexisten, dialogan, se relacionan,
se posicionan y sobre todo se complementan.
Estamos hablando entonces del contraste, en singular, como la percepción de
un mundo resultante de las diferencias; de los contrastes, en plural, como el origen
de las relaciones entre diferentes; y de lo objetivo y subjetivo de la vida y sus
contrastes, en el fluir del tiempo, como concepción de una totalidad dinámica: donde
cada cosa llega a ser lo que es en el seno de un continuo devenir, un proceso que es
producto de la diferencia, y del carácter constitutivamente contradictorio del ser.
En este sentido tenemos que, en las relaciones entre los opuestos como
función de complementariedad… “es menester recordar que lo que es oposición en
cierto nivel se hace complementarismo en otro, de modo que el mismo simbolismo es
igualmente aplicable a uno y otro.” 3
Dado que el pensamiento debe aprehender una realidad en movimiento, el
piso de mosaicos blancos y negros revela permanentemente al Masón la necesidad
de desarrollar una lógica que permita conocer el ser, el espíritu, el Absoluto
Hegeliano, sin excluir el devenir y el cambio.4 El movimiento esencial del Masón por
tanto es dialéctico, y expresa la pugna interna entre las partes para reducir los
contrastes, y su relativo posicionamiento, ante la convicción de la unidad, del todo,
de lo universal.

La dimensión compleja de la sabiduría


Y es precisamente de esta dialéctica y complementariedad que el contraste
entonces se nos presenta como equilibrio armonioso entre diferentes. Ya Morín5 nos
aboga recientemente por una Scieza Nuova o “paradigma de la complejidad” capaz
de asociar y concebir la complementariedad de lo que tradicionalmente se pensaba
como contrapuesto, así como también, la irreductible complejidad y emergencia en
niveles de la realidad y las apariencias.
Al respecto, Lavagnini nos comenta que “no menos cierto que las dos fuerzas
opuestas, los dos principios que constantemente (encontramos) trabados en una
lucha encarnizada, son dos distintos aspectos o manifestaciones de una sola y
misma realidad, cuyo reconocimiento nos hace superar el punto de vista de la lucha y
del conflicto, y nos establece en el punto central de la Armonía que hace de todo una
Cosa única… El conflicto entre el Bien y el Mal y el poder de éste conflicto sobre
nosotros cesan cuando reconocemos a aquello como la única Realidad y el único
Poder, y vemos en esto tan sólo una apariencia ilusoria desprovista de realidad y
poder verdaderos.” 6
De esta manera, el Piso de Mosaicos Blancos y Negros nos simboliza el
caminar por sobre las realidades y apariencias tanto favorables como desfavorables,
y el vivenciar a ambas sin dejarse exaltar por unas o abatirse por otras, conservando
un ánimo sereno y constante. Así, la instrucción silenciosa del Piso de Mosaicos
Blancos y Negros nos aporta profundas enseñanzas,7 y al final de ellas, con su
constante y evocadora presencia, y en su infinita complejidad, nos depara la
sabiduría.

Fraternalmente,
Francisco Mannuzza.

REFERENCIAS:
1
Ekiria: la clave al ocultismo. http://foro.ekiria.net/index.php?topic=2180.0. Consulta: 01/03/2009.
2
Lavagnini, A. (Cuarta Edición). La Masonería Revelada: Manual del Aprendiz, pp. 62.
3
Ekiria: la clave al ocultismo. http://foro.ekiria.net/index.php?topic=2180.0. Consulta: 01/03/2009.
4
Dri, R. (2006). La Fenomenología del Espíritu de Hegel: Perspectiva Latinoamericana. Tomo II. Editorial
Biblos: Buenos Aires.
5
Morín, E. (1984). Ciencia con consciencia. Barcelona: Anthropos, pp. 126-132.
6
Lavagnini, A. (Cuarta Edición). La Masonería Revelada: Manual del Aprendiz, pp. 62-63.
7
Buscaróns, R. (2005). Pavimento Mosaico. En Trabajos y Trazados Masónicos, abril 12, 2005.
Disponible en línea: http://www.glrbv.org.ve/Trabajos y Trazados Masonicos/Trazados de Otras
Logias/Pavimento Mosaico.htm. Caracas: Gran Logia de la República Bolivariana de Venezuela.