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paraddjica: debe obtener va la entradas un contacto con otro(s) tex tof). De manera andloga podriamos decir que el contacto con otra cultura desempeia el papel de un «mecanismo de aranque que pone en marcha procesos generativos. La memoria del hombre que entra en contacto con el texto, puede ser considerada como un texto comple ef contacto con el cual condiuce a cambios creadores en la cadena ‘nformacional 1a afirmaciin paradéjica de que al texto debe precederto un texto (ats clr, na cls) un praca en le eaecones autocat Titicas, en las cuales el estado de la reaecién debe estimular el inicio dela risa 1a edlebre pregunta de Prostakova: «Fl sastre aprendi6 de ott, el ‘owyo de un tercero, y el primer sastre éde quien aprendio?, perde su sentido en un planteariento cientiio, porque elconeepto misma de ssastren es el resultado de una prolongaca hstona del art dela cos ra, Podrdames recardar cémo resolvis V. I. Vernadski una cuestién aniloga con respecto al origen de la vida: «Es preciso busca, no hue Has del inicio de la vida en nuestro planeta, sino las condiciones ma terials energticas de manifestacin de la vida planetariao®. En gene fl, la euestin de wl primer sastre, en eaidad,pertenece a a mite- logia y no se resuelve dentro de fos marcos de la cienca. Ea los ‘onocidos casos en que se ha producido la educavign de niios eli ‘amente sanos en completo aislamiento de textos externas (por eens plo, en la compas de animales exclusivamente), ello conde a que hose conecte el mecanismo sano dela concienci. seg bs eminimo gnerador tex pean no oun ext si textos y con el melo semitico. 1 Fon, Slr sab 21, Lengel, 195%, 1, pi 108 T Versa ie snc sy Zl Seacuts, Mos, 165, i, 4 0 Lotman, luri M. (1981), El texto en el texto. En su : La semiosfera. J. Semidtica de la El texto en el texto* El concepto de -textor se emples de manera polisémica Se podeia hacer una coleccién de los signficados, a veces muy diferentes entre Si, quel contieren ls dstintos autores a esa palabra. Sin embargo, lo significativo es otra cosa: en la actualidad textos es, indiscutiblemen ‘uno de los trminos mds empleados en las ciencias humanisicas. En diveisos momentos el desarrollo de la ciencia aroa a la superficie palabras asi: ef vertixinoso aumento de su fiecuencia en los textos Cientiticos es acompaiado por la pérdida de la necesaria monoseris, Mas que designae de manera teminoldgicamente exacta un concept cientilio, ellis lo que hacen es sefalar la actualidad de un problema, indicar un dominio en el que estén naciendo nuevas ideas cientiias, Tahstora de aes paras psa edacarun peel ined 'No entra en nuestra trea Fundamentaralguno de los meds exis tentes de entender este témino o proponer uno nuevo. Desde el pan: to de vista del presente investigacién, es mis importante tatar de de terminar su relacin con algunos otros conceptes, en particular con el concepto de lenguaje. Agu se pueden distinguir dos enfoques. Enel primeto el lenguaje es concebido como una esencia primar que ob- Fene uns existenciaowa [iabyie| material, a materializaiseen el tex cea tester, em Seca Tndy po zucoep soma, Tat, Tay Rik Dikcol Tometned, 1H, tim. 14, pg 31 Repreducde eo MLL, bonne stat iin, Alvan, 1952.01, pigs 146160, (Nd 91 cultura y del texto, Seleccién y traduccién del ruso por Desiderio Navarro con capitulo final de Manuel Caceres, Valencia, Fronesis- Cétedra- Universitat de Valéncia, 1996, pp.81- 109. tol. Con toda la variedad de aspectos y enfoques, qué se destaca una suposicién comin: el lenguae precede al texto, el texto €5 generico por el lengua, Hasta en los casos en que se'subraya que precisamen fe el texto constituye la realidad dada al linlista y que todo estudio del engusje parte del texto, se trata de una consecutivided heutstic, y.no ontolégica: puesto que en el concepto mismo de texto esta in ida la calidad de haber sido dotado de sentido osmyslennos, ct texto supone, por su naturaleza, un determinado caricter codificdo, Por consiguiente, la presencia de un cédigo es considerada como algo precedente ‘A esa suposicin esti ligada la idea del Lenguaje como un sistema ccerado que es capaz de generar una multtud abierta de textos, que se rmuliplica infinitamente. As cs, por ejemplo, la definicién que del texto dio Hjelmslev como todo fo que fue, es y seré dicho en un let _guaje dado. De esto se deriva que el lenguaje es concebido como un Sistema pancronico y cerrado, y el texto, como un sistema que s€ hace erecer constantemente en el ee temporal. El segundo enfoque es el mis empleado en los trabajos cintifco: lteratios y las investigaciones culturoldgicas dedicados 2 la tipologla general de los textos*. Aqui se pone de manifiesto que, a diferencia de [os linguistas, los entific lteraris estudian por lo regular no sin “Tent, sino eder Text. La aspiracién a aproximar el texto como objeto de investigacién lingiistica y el texto como objeto de investigacién cientifcolterria determind en la etapa inicial del estudio el enfoque del que LL. Revzin eseribié lo siguiente Sise tata del ands de la obra en su totaldad, los métodos tnucturales renutan partcularmente eficaces en ol estudio de ls "Gi a defnicin de M.A. K.Haldy: 1 "texo® esl lenge en acd (No ‘oe var gti, vl. Vl, Mosc, 1978, pig 142). Mentas que en or Ili de Halidy deta pst psd penal ein ‘mca Ps Hartman 5. Schide sta a Spain snes ie — enn {hin masterazadas Cf a Formac de P. Harman bl lenge se hae seen fmm de texto (Bidon, pi, 97)- Para un ans detallado del conceo de sexton en Tatu linguists del texte, eae el alo de TM, Nikelieva ye Krad slows? ‘eo init tlt, pepe por ella iden pigs. 18 5, pigs 471-472), 1 Cir sin embargo, la option de Vachek sobre el carkterncompltamente ce do dl engi: Vachek, Une isa tangy proce bla ona ph ann edn katie calc, VPI, 1988, i 3 Amba tendencar era et como relzacin de un sistema year lo coma la desrccn deen sisters psieron de mates ya en los bajo de eeu forma 2 formas pequcdareatvamente simples que xe repten, como las Chad, tas avout, by, cuenoslantsicos fo ‘lbricsy ls mito, od una producign masva como las naaco: nes policiales (eft. Revzin, 1964), las novelas triviales [bul'varnye], les novela pais, et, pero entonces ya no seat dela bra Aisin ene atétco sent des pala ‘Sin embargo, las investigaciones de la obra aistica ven el autént- co sentido de la palabra si como de otras de las formas mis comple jas de la vida cultural, eran dictadas por consideraciones demasiado rnumerosas e importantes para que fuera posible enunciar a elias. Pero ese trabajo investigativo exigia otro enfoque del texto Desde el punto de vista del segundo enfoque se concibe el texto como una formacién finita delimitada, cerada en si misma. Uno de sus 12sg0s dstntvos fundamentales es la presencia de una estructura inmanente especifica, lo que trae consigo la gran importancia dela ca tcgora de frontera (principio, fine, ecandilejas, emarcow, spedestale, sbastidoresy, ete), Si en el primer eato un rasgo distintvo esencial del texto essu extensin ene tiempo natural, en el segundo el texto o tien dea la pancronicided (por ejemplo, los texts icénicos de la pintura 0 Ia escultur), 0 forma su propia tiempo interno apart, cuya rlicién con el tiempo natural es exptz de generar vanados efectos de sentido. La comelacin entre el texto y ef ego (¢ lengua) cambia. Al tomar conciencia de agin objeto como texto, con ello estamos suponiendlo que esti codifcaclo de alguna manera fa suposicion del careter cod ficado entra en el concepto de texto. Sin embargo, ese cbdigo mismo noses desconocido: todavia tendremos que reconstruclo basindonos endl texto que nos es dado, Se refer sigue rb: Revzn, semothehom anal detetvow (na primer oman Aga Kiss, eran ey daa Lt he po ibm woddabi stoma, Tet, 196 PTT Rewain. Sore etn Engi Prony mtd, Mosc 1977 ie,210 Ye id rt ac te pb di sein de texto ne aiculo dP. Torop Problema intl, Sait. Td po nah i ome, Tat, 1981, im 14 pgs 3364 [NTP * Chae eo ch pos ie os ora conin un scoops tomes ne de cer sve saa Sesion elie cl) pe ers poppe moc Onley: et bs puilares y acontecimientos histéricos de la Rusia antigua. (Adel 7) = 3 Da lo mismo si estamos ante un texto en una lengua que no co: nocemos ant un pedazo consewad easlmente de aha culira perdida para nosotros— o ante una obra artsticacalculada para que sea una innovacién que le provoque un shock al auditorio: el que el texto esté previamente codifcado no cambia el hecho de que, para el aucitorio, precisamente el texto es algo primario, y el lenguaje, una abstraccidn secundaria, Es mds: puesto que el receptor de la informa ‘ién nunca puede estar seguro de que sobre la base del texto dado ha logrado reconstruir por completo el lengua como es en si mismo, el lenguaje se presenta s6lo como relaivamente cerrado, En relacign con ef texto inmanentemente organizado y cerrado se activars el rasgo dis tintivo de su caticter inconeluso y abierto. Esto seri especialmente evidenteen los casos en que el sistema codificador esti organizado je- rirquicemente y la reconstruccién de uno de sus niveles no garantiza la comprensin en otros. En los casos —como, por ejemplo, en el arte—en que el texto admite en principio una multitud abierta de in terpretaciones, el dispositive que lo codifica, aunque es concebido como cerrado en distintos niveles, tiene, en su totalidad, un caricter fundamentalmente abierto. Asi pues, también desde este punto de vis tael texto y el lenguaje estin colocados cada uno en el lugar que oct paba el otro. El texto ¢s dado al colectvo antes que el lengua, y el fenguaje oes calculadow a partir del texto. La base de esta oble orientacién investigativa es la dualidad fun: cional de los textos en el sistema dela cultura En el sistema general de fa cultura Jos textos cumplen pot lo me- ss do fino sca stan occ des dpe, yyla generacién de nuevos sentidos. La primera funcién se cumple de la mejor manera en el caso de la ms completa coincidencia de los cé- digos del que habla y el que eseucha, y, por consiguiente, en el caso dela mixima monosemia del texto. E] mecanisio extrema idea para sa operacién seri un lenguaje artificial y un texto en un lengusje at ficial. Latendencia al estandarizacion, que genera lenguajesaritiia- tes, y la tendencia ala autodescripeién, que erea construcciones meta Tinglletices, no son extrinceces con respecte al maecaniema lingoltico y cultural. Ninguna cultura puede funcionar sin metatexts y sn tex tos en lenguajesariliciles. Pesto que es precisamente este aspecto dll texto el que mis fcilmente se modeliza con ayuda de los recursos que estin a nuestra disposicién, reslté el mis destacado, Devino ob jeto de estudio, ya veces Fue identificado con el texto como tal y arto 61un velo sobre otros aspectos. EI] mecanismo de la identifcacion, de la abolicidn de las diferen: 4 cias,y de la clevacin del texto a estindar, no desempeta tinicamente ¢} papel de un principio que garantiza el caricter adecuado de late cepeién del mensaje en el sistema de la comunicacién: no menos i pportante es st funcidn de garantizar la memoria comin dela colect: Yidad, de convertit la colectivid, de muchedumbre desordenada, en “Une prionne morales, seghn la expresién de Rousseau. Esta fancién es fspecialmente importante en las cuuras Sgrafas y en las culturas en ‘que domina una conciencia mitolégica, pero, como tendencia, se ma nifiesta con una u otro grado de evidenca en coda cultura {Un rasgo caracterfseo de la cultura de ovientaciSn mitolbgica <3 cf surgimiento de un eslabén intermedio entre el lengua y los textos: el feto-cdigo. Se puede tomar conciencia de este texto como modelo ideal y ponerio de manifiesto como tal (eft, por ejemplo, el papel de a Bnsida de Virgilio pars la literatura del Renacimiento y del Clasicis mo), 0 ese texto puede quedarse en el dominio de los mecanismos subjetivos inconscientes que no obtienen una expresién direct’, sino que se realizan en forma de variantes en textos de un nivel mis bajo cn a jerarquia de le cultura, Esto no cambia lo fundamental: el texto- ‘digo es precisamente un texto. No es una coleccién abstracta de ce- as para la construccién del texto, sino un todo construido sintagmé ticamente, una estructura organizada de signos. Debemos subrayar geen e cure del funcionaniento euleuzal en el proceso de forma Cin del texto 0 en la metadescripcién del investigador— cada signo del texto-cédigo puede presentarse ante nosotros en forma de paradig ‘ma, Sin embargo, «para s! mismo, desde la posicién de su propio nt vel, se presenta como algo dotado no sélo de unidad de expresi6n, sino también de unidad de contenido. Sea difuso, ambivalente o po- livalent, sea que se desintegre ora en un paradigma de significados cequivalentes pero diferentes, ora en un sistema de oposiciones antiné- Incas para el observador externo, «para si mismo» es monolitico, ‘ompacto, monosémico. Entrando en vinculos estructurales con los elementos de su nivel, forma un texto dotado de todos los rasgos dis fintivos de la realidad textual, aunque no estérevelado en ninguna parte 7 edlo exits, sin que se tenga anciencia de dl, en la cabera de tin recitador de cuentos fantisticos foleldricos, de an improvisador popular, organizando la memoria de ése dictindole los limites de la Nariacién posible del texto. Precisamente una realidad asi es la que describe el modelo del cuento maravlloso folelérico de hadas de 7 Fla alors no an sid objet de una reconstrecin cet 95 Propp 0 el modelo de la novela policial de Revzin, Es esencal subta ‘yar que estos modelos investigaivos no desciben la estructura del ob- jeto(étasblo se deduce indirectamente a pati de esas descripciones), sino un objeto textual real, aunque no revelado, que se halla tras esa estructura’, ‘Acite tipo de objetos pertenece el stexto peterburguésy, revelado pot V.N. Toporov en el material de las obras de Dostoievsk?. Obser ‘vaciones realizadas sobre los textos de Dostoievski convencieron alin vestigador de que una de las capas dela conciencia creaiora del autor cde Crimen_y castigo se distingue por un profundo arcalstno y esté on contacto directo con la tradicién mitologica. V. N. Toporov muestra I existencia, en la conciencia anstca de Dostoievski, de un determi: nado texto estable que, en numerosas variaciones, se manifiesa en sus ‘obras y que puede ser reconstruido por el investigador. Bl vinculo com esquemas arcaicos, pero también el hecho de que la investigacin s= basa en las obras de un solo autor, les garantizan a los elementos dis Linguidos por V. N. Toporov la necesariarefeibilidad a un solo nivel ‘ya.un tnico texto, La segunda Funcin del texto es a generacién de nuevos sentido. En este aspecto el texto deja de ser un eslabin pasivo de la tansmi sign de alguna informacign constante entze la entrada (l semitente) 7 Inalida (el eceptor). Sien el primer caso ladlferencia entre el mensa ja la entrada y ala salida de la cadena informacional s6lo es posible como resultado de interferencias en el canal de enlace y debe ser remi tida ala cuenta de ls imperfecciones técnicas del sistema, en el segun do consttuye la esencia misma del trabajo def texto como «disposi: vo pensantes. Lo que desde el primer punto de vista es tn defecto, desde el segundo es una norma, y viceversa, Es natural que en este caso el mecanismo del texto deba estar organizado de otra manera. El rasgo distitivo bisico del texto cn esta segunda Funcidn es so carencia de homogeneidad interna. El texto representa un dispositivo formado como un sistema de espacios semidticos heterogéneos en cuye contin cicada agin meneaje inirial Na se proconta ante nex Sotzos como una manifestacion de un solo lenguaje: para su forma cién se necesitan como minimo dos lenguajes. Ningin texto de esta ‘Ee bjt lo denomiamnos teto-cdige y lo dstingimos del metateat geo ere, com el de Popp yo * Vee VIN. Topotoy, »O stature romana Dostoeskogo v svi s ajay siemami mifiogsichekogo mpi, en Store of test and ei of ee, 2 HaysPay 1973. 36 especie puede ser descrito adecuadamente en la perspectiva de un Gn co lenguaje. Podemos encontrarnos con una codificacién completa mediante un doble cédigo, y, entonces, en las diferentes perspectivas de fos lectores se divisa ora una organizacién, ora otra; 0 con una combinacin de una codifcacién general mediante alga cédigo do rminante y codificaciones locales de segundo grado, de tercer grado, etc. En esta situacién, una codificacién de fondo que tiene cardcter int consciente y que, por ende, es comiinmente imperceptible, e intro chuce en ln esfera de la concieneia estructural y adquiere una importa: cia consciente (cfc el ejemplo de Tolstoi con la limpieza del agua, que se hace perceptible a causa de las basusita yasilitas caidas en el vaso: las basusitas son las inclusiones textuaes adicionales que sacan el c&- dligo de fondo bisico —la slinypieza-— de la esfera de lo estructural inconsciente). El juego de sentido que surge entonces en el texto, el deslizamiento entte los ordenamientos estructurles de diverso géne 10, le confiere al texto posllédades de sentido mayors que aquellas de ue dispone cualquier lenguaje tomado por separado, Por ende, en su segunda funcidn el texto no es un recipient pasivo el portador de un contenido depositado en él desde afuera, sino un generador. Pero la esencia del proceso de generacidn no estd solamente en el despliegue de lag estructura, sino también, en contiderable medida, en tu inte raceidn. La interaccién de las estructura en el mundo cerrado del tex- to deviene wn factor activo de la cultura como sistema semistico que funciona. El texto de este tipo siempre es mis rico que cualquier len ‘aie aislado y no puede ser calculado automiticamente a partir de te. El texto es un espacio semidtico en el que interactian, se iterfie ren y se autoorganizanjerirquicamente los lenguaes Si la metédica cle Propp estéorientada a calcular, a partir de dif rentes textos —después de habetlos presentado como un haz de va riantes de un solo texto—, ese tnico texto-cbdigo en que se basan, la smetédica de Bajtin, a parts de El marxigmo y la flosfa del lengua, es 4a opuesta: en un tnico texto se aslan subtextos no sélo diversos, sino Inne ot partilarmente econcial_—intradnethle ol na ante Se revela en el texto su conflictividad interna. En la descripeién de Propp, ef texto tiende a un caracter equiibrado pancrénico: precise mente por el hecho de que se examinan textos narratives, es paticu Tamente perceptible que, en realidad, no hay movimiento: solo hay tuna oscilacin alrededor de alguna norma homeosttica (equlibrio— violacién del equilrio — restablecimiento del equilibrio). En el and lsis de Bajtin, la inevitabilidad del movirniento, del cambio, dela des truccidn, est latente hasta en la estitica del texto, Por eso, éste tiene 7 siget hasta en los casos en que parecera estar muy Ikjos de los proble sas del set. La esfera natural para el texto viene a se, segiin Propp, el xen aaviloso folio [hacky sein Bat, le novela y El problema del texto esté orginicamente vinculado al aspecto pragmitico. La pragmatica del texto a menudo es identificada incons Cientemente por los investigadores con la categoria de lo subjetivo en In Bilosofia clisica, Esto condiciona una actitud hacia la pragmitica como hacia algo externo y extraio que puede apartar al investigador Selsenvenir objets delteco : Pero, en realidad, cl aspecto pragmatico es el aspecto del taba del ‘eco, ya que el mecanisino de trabajo del texto supone cirtaintroduc- cin de algo de afuera en El, Sea eso le afueru» otto texto, 0 el lector (que también ¢5 wotro textos), o el contexto cultural, es necesario para ue la posibilidad potencial de generar nuevos sentidos, encerrada en la estructura inmanente del texto, se convierta en realidad. Por es0, cl proceso de transformacién del rexto en la conciencia del lector (0 del investigadon), al igual que el de transformacién de la conciencia del lector introducida en el texto (en realidad, tenemos dos textos en una relacién de incorporados/enmarcantes; véase mis adelante), no es una desfiguracién de la estructura objetiva de la que debamos apa tamos, sino la revelacidn de la esencia del mecanismo en su proceso de trabajo. Las relaciones pragmaticas son las relaciones entre el texto y el hombre. Ambas formaciones se dstinguen por un grado tal de com plejdad, que siempre est presente la posbilidad le una ativacin de fal o cual aspecto de la estructura del texto cle una conversién, en el proceso de funcionamiento pragmatico, de las estructuras nucleares en periféricas,y de las periféricas en nucleares. As{ es como, por ejem plo, el lector orientado ala recepcién de textos mitolégicos considera la poesa perteneciente a una época que se caracteriza por un sentido dela individvaldad fuertemente desarollado y orientada ala oxigina lidad como caracteristca suprema del valor artstico. ste lector no ve tun panorama de textos, cada uno de los cuales esté marcado “por la ‘xpresi6n no comiin de una persona (Baratynski, sino ciedto texto general, repetido en una serie de variaciones. En esta situacién tiene ugar una acentuacién de los pardmetros que no eran percibidos como importantes por los contemporineos mismos, ya que eran au: tomaticos o inconscientes, y lo que era notado en primer término por los contemporineos, es suprimido, Textos heterogéneos son conside- tados como homogéneos. El proceso contrat tiene lugar cuando el 98 lector contemporineo halla un spolifonismov en los textos de Epocas ‘que no conocieron el funcionamiento artisticamente consciente de «a categoria, pero incluian de modo natural elementos de no homo: geneidad de lenguae, a cual en determinadas condiciones puede ser Teida de manera semejante Serfa una simplifcacién ver en estos tratamientos meras «designe racioness (cuando se practica tal enfoque, la secular historia de la in texpretaciones de los mis grandes monumentos dela cultura mundial se presenta como una cadena de errores¢ interpretaciones equivoca: das, en lugar de la cual uno U otf ertico 6 lector propone una nueva interpretacin que debe , por fin, establecer la verdad en diltima ins tancia). La reformulacién de las bases de l estructura del texto testi monia que éste entiS en interaccién con una conciencia no homogénea respecto a él, y que en el curso de la generacin de nue- ‘vos sentidos reorganizé su estructura iomanente. Las posibilidades de tales reestracturaciones son finita, eso pone un limite ala vida de tal o cual texto en los sigos, y también taza una linea entee la rees tructuracin de un monumento en el proceso de variacién del contex to cultural y la imposicidn arbitraria al mismo de sentidos para cuya expresién no tiene recursos. Los vinculos pragmticos pueden actual Zarestructuras periféricas 0 automiticas, pero no son capaces deintro- duct en el texto codigos esencralmente ausentes de él Sin embargo, la destruceién de los textos y su conversin en material de lac de nuevos textos de tipo secundario —desce Ja construccién’ de los edifcios medievale a partir de edficos antiguos destruidos hasta la creacién de piezas contemporsneas »sobre la base de temas» de Sha- kespeare— también es pare del proceso de la cultura. Pero el papel del principio pragmitico no puede ser reducido a di versos géneros de reinterpretaciones (peroumplenian) del texto: ese principio constituye el aspecto activo del funcionamiento del texto como tal. E texto como generador del sentido, como dispostivo pen- sate, necesita, para ser puesto en accidn, de un interlocutor. En esto se pone de manifiesto la naturaleza profundamente dialdgica de la onciencia como tal. Para absjar, lv conciencia tiene necesdad de tuna conciencia; el texto, de un texto; la cultura, de una cura. La in tuoduccién de un texto extemo en el mundo inmanente de un texto dado desempefa un enorme papel. Por una pare, en el campo estrac tural de sentido del texto, el texto extemo se transforma, formando un nuevo mensaje. La complejidad y la multiplicdad de’niveles de los componentes participantes en Ia interaccién textual conducen a cier ta impredecibilidad de la transformacién a que es sometido el texto 99 ue se introduce. Sin embargo, se transforma no sélo él: carnbia toda la situacién semidtica dentro de! mando textual en que es introducido. La introduccin de una semiosis extrafa que s halla en estado de intra ibilidad al texto emadrer, condiuce este ilhimo a un estado de excita cin: el objeto de la atencién se traslada del mensaje al lenguaje como tal, y se descubre la evidente no homogeneidad de los cBdigos del pro: pio texto «madre», En estas condiciones, los subtextos que lo consti tuyen pueden empezar a presentarse como ajenos los unos a los otros y.transformindose segin leyer exteaBar pars ellor, formar nvevor mensajes. El texto sacado del estado de equilibrio semidtico, resulta capaz de un autodesarrollo. Las poderosasisupciones textuales exter ras en la cultura considerada como un gyan texto, no sélo conducen a la adaptacin de los mensajes extemos y a la introduccién de éstos cen la memoria de la cultura, sino que también siven de estimulos del autodesartollo de Ia cultura, que da resultados impredecibles. Podemos poner dos ejemplos de ese proceso El buen estado del aparato intelectual del nifio en el estado inicial de su desarrollo todavia no garantiza el funcionamiiento normal de la cconciencia le son indispensabls los contactos, en el curso de los cua Jes‘recibe de afuera textos que desempean el papel de estimlalores de propia atedlecarallo intelectial. Otro ejemplo est igado con el asi Hamado sdesamollo acelerado» (G. Gichev) de Ia cultura. Las culturas arcaicas bien estabilizadas pueden estar durante un tiempo extraordinariamente largo en un estado de encerramiento cilico ¢ in movilidad balanceada. La irupcién de textos externos en su esfera ppone en movimiento los mecanismos de autodesarrollo. Canto mis fuerte es la ruptura, y, por consiguiente, cuanto mayor ela dificultad con que se descifran los textos que han irrumpido mediante los recur 505 de los eédigos de la cordilera textual «madres, tanto més dindmi- co resulta el estado en que se pone a la cultura en su totalidad. El es tudio comparativo de diversos casos de semejantes «explosiones cult tales» con que nos encontramos en ta historia de la civilizacién mundial, nos convence del simplismo de la concepcién de la unidad del camino de la Razén universal, planteada por Voltaire en Einayo i- dre ls costumbres y el epirit dels pueblos y por Condorcet (Bosqug de sor enadro hitéico del progresa dela rezin bumand), y desatrllada por Hegel. Desde el punto de vista de fa culturosofia de la Tlustacion, toda la diversidad de las culturas mundiales puede ser reducida o Ia diferencia en las etapas del devenir de un tnico Patrén Universal de cultura, 0 2 los werrores» que llevan la mente humana a un laberinto ‘A la luz de tal concepcisn, parece natural [a actitud de las cultucas 100 +avanzadase hacia las vatrasadas- como culturas no cabales ylaaspira cién de las watrasadase a alcanzar las savanzadase y disolverse en ella. in esa petspectva, el wdesarolloacelerador est ligado a la disminw cién de la variedad del amplio contexto de la civilizacién mundial por consiguiente, a una disminucién de su informatividad como Tex: to tnico, 0 sea, a una degradacién informacional. Sin embargo, es hi pétesis no es confirmada por el material empitico: en el curso de las cexplosiones culturales»en la historia de la civilizacién mundial no ‘ocurre una nivelacin de ext éiltina: tienen loger pracesos diametel mente opuestos ‘Al observar los estados dinimicos de ls sistemas semisticos, pode- sos totar una curiosa paticularidad: en el curso de un lento y gradual dlsarollo el sistema incorpora asi mismo textos eereanos y facilmen- te traducibles a su lenguaje. En momtentos de eexplosiones culturales (6, en general, semi6ticas), son incozporados os textos que, desde el punto de vista del sistema dado, son los mis lejanos ¢ intraducibles (0 sca, sincomprensibley). No siempre en este caso la cultura mis com plcia desempeiiaré el papel de estimulador para la mis areaica; también es posible Ia tendencia contaria. As, en al siglo 3x hemos devenido testigos de la poderosaitrupeién de textos de culturasarcaica y de To primitivo en Ia eivilizaciin europea, lo cual fine acompafade por ta prucsia en estado dle exctacién dinienica de esa eivlizacién. Precisa ‘mente fa diferencia de potencialidades cultuales, la dificultad en el desciftamiento de textos mediante los recursos de ls lenguajes de la cultura existentes, resulta un factor operante esencal. As, por ejemplo, la adopcién del ctstianismo y la introduccn de los textos ligados ad fueron para los pueblos bétbaros de Europa de principios de nuestra ra una incorporacién a un mundo textual dificiente accesible en virtud de su complejidad cultural. Pero, para las antiguas civilizaciones del Mediterrineo, esos mismos textos eran dificlmente accesibles en virtue de su caricter primitivo. Sin embargo, cn ambos casos su efec: to fue parecido: provocaron una potente explosion cultural que ron Fi Ia ertitca infantil y zen de ambos mundon y los puso en estado de dinamismo. Antctiormente hemos subrayado la diferencia tipol6gica entre los textos ontologicamente orientados a la identificacin de toda una multitud de textos con algin Texto, y aquellos en que el problema de la diversidad de fos cédigos se traslida al interior de las fronteras del texto y la estratifcacién del Texto en textos se convierte en una ley in- tema, Pero este mismo problema puede ser examinado también en el aspecto pragmitico. En cualquier civiizacién que conozeamos un tot tanto detaltadamente, tropezamos con textos de alta complejidad. En estas condiciones empieza a desempefar un papel especial Ia dispos cién pragmatica del auditorio, que puede actvar en tin mismo texto af aspecto sproppianoso el sbajtiniano. Esta cuestin est estrechamente ligada al problema de la relacién del texto con el contesto cultura. La cultura no es una acumulacién desordenada de textos, sino un sistema funcionante complejo, jerér 4uicamente organizado. Pero su complejidad sespecto al ee shomoge neidad — no homogeneidad» esta, que todo texto se presenta inev- lablemente por lo menos en dos perspectivas, como texto inciuido en dos tipos de contextos, Desde un punto de vista se presenta como ho- ‘mogéneo respecto a otros textos, y desde otro, como fuera de serie, sextraion ¢ wincomprensiblee, En el primer caso, se insalari en el sintagmtico; en el segundo, en el eje ret6rico. La yuxtaposicién de texto con una serie que semidticamente no guarda homogencidad con Ai, genera un efecto retSrico, Los procesos formadores de sentido transcurren tanto a cuenta de la interaccion entre capas del texto se midticamente heterogéneas que se hallan en woa relacién de intrad cibilidad: mutua, como a consecuencia de complejos conlictos de sentido entce el texto y el contexto extrafio para él. En la misma me dida en que el texto atistico tiende hacia el poliglotismo, el contexto anistico (y el cultural en general) no puede Ser monolingic. La com. pleja multiplicidad de factores y estructuras de cualquier contexto cul tural conduce a que los textos que lo constituyen puedan ser examina dos tanto en el eje sintagmético como en el ret6rico. Precisamente ‘este segundo tipo de yuxtaposiciones saca la estructura semidtiea del dominio de los mecanismos inconsciente ala esfera dela creacién se midtica consciente. Fl problema de las diversas yuxtaposiciones de textos heterogéneos, planteado tan agudamenteen el arte y la cultura del siglo xx, es, en realidad, de los mas antiguos. Precisamente él constituye la base del citculo de cuestiones ligadas al tema wel texto en 1 textor. En ese mismo plano se halla el interés por la neorretérica ‘que se ha intensficado en la ciencia actual “Bl texto en el texto» es una construceidn retérica especifica en la que la diferencia en la codificacién de las distintas partes del texto se hhace un factor manifesto de la construccién autoral del texto y de su "Chi os uabujos de M. Dronds, dedicals alos problemas de Is vanguatia ewes, 102 recepcién pore! lector. El paso de un sistema de toma de conciencia Serni6tica del texto a otro en alguna frontera estructural interna cons tituye en este caso la base de la generacién del sentido. Esa construc cin, ante todo, intensifica el elemento del juego en el texto: desde la posicién de otro modo de codificar, el texto adquiere rasgos de una clevada convencionalidad, se acentha su carter lidicro: su sentido irénico, parédico, teatralizado, etc. Al mismo tiempo, se acentia el papel de ls fronteras del texto, tanto las externas, que lo separan del ‘otexto, como las internas, que separan los sectores de diferente co- difcacion. La actualidad de las fronteras es subrayada previsanscote por su movilidad, por el hecho de que, al cambiar las orientaciones hhaca tal o cual cédigo, cambia también la estructura de ls fronteras Asi, por ejemplo, sobre el fondo de una tradicin ya formada que in lye el pedestal o el marco del cuadro en el dominio del no-exto, el arte de la época del barroco los introduce en el texto (por ejemplo, convirtiendo el pedestal en una roca y vinculindola mediante el suit a la figura en una tinied composicidn). El aspecto hidicro se intensifi ce no sélo porque en una petspectiva estos elementos resultan inclu dos en el texto, yen la ota, exciuidos de é, sino también porque en amos €2s0s el grado de convencionalidad de los mismos es distinto del que es inherente al texto bisico: cuando las figuras de una escultw ‘a del barraco tepan al pedestal o bajan de el de un salto, o cuando, ‘en ls pintura, se salen de los marcos, con ¢s0 no se bora, sino que st subraya el hecho de que algunas de elas poscen réalidad material, y ‘otras, realidad antstica, Este mismo juego con las sensaciones de diver 08 géneros de realidad que experimenta el espectador, tiene lugar también cuando la representacién tearal baa de la escena y se trasla dda al espacio de la sala, cuya realidad es la de la vida cotidiana. TBI juego con la oposicién «real — convencional» es propio de cualquier situacion de stexto en el texto». El caso mas simple es lain ‘usin en el texto de un sector codificado con el mismo eddigo que todo el restante espacio de la obra, pero duplicado. Esto serd el cuadro en el cuadro, el teteo en el teat, el filme en el filme, ola novela en Ta novela. El caricter dablemente codificado de dererminados sectores del texto, identifcable con la convencionalidad artstica, conduce a que el expacio bisico del texto sea percibido como «reals. Asi, por ejemplo, en Hamlet tenemos ante nosotros no sélo un «texto en el tex {oe sino también a Hamlet en Hamlet: la pieza representada por inicia tiva de Hamlet, epite de una manera marcadamente convencional la pieza compuesta por Shakespeare (al principio la pantomima, después la mareada convencionalidad de los monélogos rimados, interrumpi 103 dos por as réplias en prosa de los espectadores: Hamlet, el rey la ek: nay Ofelia) La convencionalidad de la primera subraya el caricter real de la segunda, Pasa acentuar este sentmiento en los lectores, Shakespeare introduce en el texto elementos metatextuales: ante noso ‘nos, en la escena, se realza la direccidn dela pieza. Como si antic pls 2.812 de Flin, Hare es das acres dante dlp ico, indicaciones de cémo deben actuar. Shakespeare muestra en es cena no solo la escena, sino, lo que es aun mas importante, el ensayo dela escena La duplicacin es la forma mis simple de sacar la organizacién de Jos cddigos a la esfera de la construccién estructural conscente. No or auld etn yinculader precsamente a la dupliain osm tos sobre el origen del arte: Iara como fendmeno engendiado por {Ico le pintur como sombra contorneada con cab sobre le dra, etc. Ente los recusos de la creacin de subtextos locales con es tructura duplicada en las artes representativas, ocupa un puesto esen- cal dl motivo del espeo en la pintara y la cinematografia El motivo del espeo fo encontrarmos ampliamente en las mis ferentes obras vdanse La Vens del epg de Velie, Reto de ma smonio Amol de Van Bye y muchas otra). Sin embargo, enreguis twopezamos con el hecho de que la duplicacin con ayuda del espejo nunca es una simple repeticin: cambia el je «derecho — izquierdo», oul que soda mis euent al plano del zo od a pall se agrega un eje perpendicular al mismo, que crea profundidad o que aude un punto de vita que se ala fuera dl plan. Asien el cuatro de Velazquez, al punto de vista de los expectadores, que ven a Venus de espaldas, se arega un punto de vista desde la profundidad de! es pejo: el rosto de Venus. Enel retrato de Van Byckel efecto es ain ms complcado: el espso que cule del pared en a profundiad del cuadro,refleja de espaldas las figuras de Amolfiniy su esposa (en el Tienzo estén vucltos en fe) los visitantes que ellos reciben, que entian del lado de los espectadores. Asi pues, dela profundidad del expeio se "Los peronses de Hal comportan como taser el eater escénico ‘or comeanter ys conviiersn ellos miss en on publica exaicnc, Exo ples tanto sup 3 prom, como las obseracioney maredament ndecetes de Fume, que ecvedan as elas det plc dela epoca de Shakespeare De hecho, sorge no slo un wens en el tentos Sno anbien tn opublico ene publcon Pas tense de mancnadecuada cor eeto a eapetar de nesta tempo, probable rentesraneero qu, desu ples deel pb los aroma ch ee 90 tent se quia el mogul ya sentaan en Isl, cedndoles la ese To radiates que intercon fone, 104 lanza una mirada perpndiclr a enzo (encuentra del rizada Ge fos eopectaore) sue tsps les limites del eparo propio el “snd De hecho. spo desempen semis papel elo int fore el bao, abvendo el eaco proplamentearulteténico porn ia creaion de ona infintud israel reflgjo del expo en cles Fajo Is uplcaion del espacio rstco mediante el efeo de cox Gos enel expo! ota rptur el fonter inte — extern me lane el eo de ventas en Jesper ‘Sin embargo, el espe ambien pucte desemper ovo papel: cuplca desig y cone desiguraion pone a desobiewa qu ftierenacon que pec aura, es una proyecsn qo ews dem trodes un detcrninado lengaje de modeliacin. Ashen el eto de Van Bye el expos convero (fee eat Ge Hans Bargkonaye on at epors, pinta por Lucas Purtenagelenel qe a mer ose nen spo commen een glo to on el ao del eno 0 ue produce urn olenta defomacion de fos refs) a gra thn dada no slo por dente por dens, sno también en ona pro Yeccion sobre una sper plan sobre wna ei, En La pst de Visco I gua Gel heroin, ntencionlmente impasibl ype ‘cide td cotapactss so refcointen em rsp Ci fa bith chemocionane efecto del relgo ene espefo rte en Le omg Ge J. 8 Chon, 0 el speo soto tn. Commyns dia de Came Podriama compas con et a vata mitologa trata dels rete jon enc espelo del tt lado del expo (zara) coy ries Temontan lis ideas steacs sobre el explo como ventana al mando Gal sah Un cqtlene Fiera del mori de espio es l tema dl do ble: Ast com lo que et el ora ado del ape es un modelo ext io del mundo content, dab es tn rely exo del persone. AT cambiar la agen del persone sep ley del efleo expe br el enantio ole preset ns combina de raios qe permjen et base invariants de cambios (art {én dela simetia de derecho — igquerdo puede reebir una interpre feelon extordinanamente ample de lamas dives naturalesa el Gren Derhavin: Lecco os xpejsrespitaban, Eres deen el mel yo pela (GD. Derthavin, Sse, Venn, 1957, 213), 105 nucito es el doble del vivo; el inexistente, del exstente; el feo, del hermoso; el criminal, del santos el insignificane, del grande; ete), fo cual crea un campo de amplias posbilidades para la modelizacién attstca La naturalea signica dl texto aristico es dual en su base: por una parte, el texto finge ser I realidad misma, simula tener una existencia independiente, que no depende del autor, simula ser una cosa entre Jae corar del mond real; por ota, reeverda conctantemente qe = una creacién de alguien y que significa algo. Bajo esta doble ilumina cin surge el juego en el campo semintco «realidad — fccidne, que Pushkin expres6 con estas palabras: sPor una ficcién me desharé en li azimase, La unin tetrica de ls »cosas Ios signos de lak cosas (0- age) en una tinica totaldad textual genera un doble efecto, subrayan- ddo ala ver la convencionalidad de lo convencional y su absoluta aw tenticidad. Fn funcién de cosas» (objetos reales tomados del mundo exterior y no reads porla mano del autor de texto) pueden interve nir documentos: textos cuya autenticidad en el contexto cultural dado no es puesta en duda, Un ejemplo de esto es la insercidn de cuz dros de crnicas en una cinta cinematogelicaatsica (le. ley de A, Tarkovski), 0 el procedimiento empleado por Pushkin al instar en Dados un amplio proceso judicial auténtico del siglo xv, can biando solamente los nombres propios. Mis complejos son los casos en que el aributo de la santenticidade no se detiva de Ia propia natw ‘aleza del subtexto o incluso la contraice, y, a pesar de es0, ela 10: talidad retdrica del texto se le atrbuye precisamente a ese subtexto la fancin de realidad anténtica. [Examinemos desde ese punto de vista la novela Et Maestro y Mar- arta de M. Bulgikov. La novela est constnida como una entreteje ddura de dos textos independientes: uno cuenta sobre acontecimientos que se desarollan en el Mose de la época del autor, e otro, en la a tigua Jeasalén El texto de Mosci posee atibutos de sealidade: tiene caticter de vida cotdiana,esté recargado de detalles verosimiles, co- nocidos para el lector, y se presenta como una prolongacidn directa de la actualidad conocida por el lector. En la novela es presentaco como un texto pritatio de nivel neutral A diferencia della narra cin sobre Jerusalén tiene, odo el tiempo, el caicter de un stexto en eltextos, Mientras que el primer texto es una ceacion de Bulgikow, el segundo lo crean los héroes de la novela. La irealidad del Segundo texto es subrayada por el hecho de que lo precede una discusibn me: tatextual acerea de cdmo se debe escribilo; eft: Jesis wen realidad nunca estuvo entee los vivos. Precisamente en es0 hay que hacer el 106 principal hincapig-Y. Asi pues, mientras que respects al primer sub- texto Se nos quiere hacer creer que tiene denotados reales, respecto al segundo se nos persuade demostativamente de que no existen tales denotados. sto se logra, tanto subrayando constantemente la nature Jeza textual de los eapituls sobre Jerusalén (al principio, el evento de Voland; después la novela del Maestro), como presentando los capi tulos de Mosc como una realidad que se puede ver, y los de Jerusa én, como un cuenta que s escucha 0 alee Los capitulos de Jéruss 1én'son introducidos invarablemente por los finales de les eapitules de Moscd, que se convierten en principios de los primero, subrayan do su segunda naturaleza: «Empe2d a hablar en vor baj, y su acento desaparecié por alguna razén: —Todo es senillo: Con una capa bla ca. fin del primer capitulo, principio del segundo — I. L] «Con tuna capa blanca de forro color sangre, arrastrando los pies en su andar de jnete(.) salié el procurador de Judea, Poncio Pilatos (pag. 435). El capitulo titulado «La ejecuciéne és introducido como un sueso de vin": «. empezé a sofar que el sol ya descendia sobre el Monte Calvaro y éste estaba cercado por un doble cordén..» [fn del eapitu- lo 15, principio del capitulo 16 — I. L] «El sol ya descendia sobre el Monte Calvatia y éste estaba cercado por un doble cordién» (pigi- nas 587588). Mis adelante, el texto sobre Jerusalén es introducido como una obra del Maestro: hasta el mismo amanccer pods Mar- garta hacer susurrar las hojas dé los cuademos, examinaras y besar y releer las palabras: —La oscuridad, venida del mar Mediterraneo, bi la ciudad odiada por el proctrador...Si, la oscuridad..» [fn del ‘capitulo 24, principio del capitulo 25 —1. 1] «La oscuridad, venida del mar Mediterineo, cubrié la ciudad odiada por e! procurador» (ig. 714). ‘Sin embargo, an pronto se establece esa inercia de la distribucién de lo realy lo intea, empieza el juego con el lector a cuenta de la re distibucién de la, ftonteras entre esas esferas. En primer lugar, el ‘mundo moscovita (eal) se lena de los acontecimientos més fants: jad algo, Roma, Mosc, 1973, lg 26 ae ean fee didn sedan en ele, "WB such a gual que as node nteraadas, esun proceiminto taiional fan into tet en ut texto Se dtngien por su mayor complejidad cas como ‘Eleueto- En cl sor de medio enn vale de Daguesn.) de Lemonton ca (que el dre morbundo ve en sues sa heroin, queen ses ve heroe monn La reptiion des esteles pre y Sima res um espacio qu positron repre Senrr eal forma de un anil de Mocbus, una de euyas supe digs ue, yews ves, 107 ticos, mientras que el mundo «inventado» de la novela del Maestro ‘esti subordinado a las rigurosasleyes de a verosimiltud de la vida co- tidiana. En el nivel del encadenamiento de los elernentos dels, la distibucién de slo real y alo neal es dameialmente opuesi. Ade zis, elementos de narracin metatextual son introducidos también cn [linea emoscovita (cierto es que muy tras veces), ereardo els aguiente esquema: el autor cuenta acerca de sus héroes, y sus héroes euentan Ia historia de Jessy Pilatos: iSigueme, lector! Quién te dijo aque no hay en el mundo un amor verdadero, fe, eterno? (pig. 632) Por iio, en el sentido ideo flos6fico eta profundizacién en el srelsto sobre ei relator no le parece a Bulgikov un aljaniento de ta ‘realidad hacia un mundo de juego verbal (como tiene lugar, porcjen plo, en Menusritehallado en Zaragoza de Jan Potock), sito una aseen sin que atranca de la butlona apariencia del mundo ilsoriamente real hacia la auignticaesencia del misterio universal. Ente los dos textos se establece una especlaidad, pero lo que parece un objeto real, nterviene 610 como un reflejo desigurado de lo que parecfa un reflej. ‘Un recurso esencialy muy tradicional de la combinacién ret6rica de textos codificados de manera diversas es el marco composicional La construccién «normale (o 203, neutral) ext barads, en particular, que el enmarcamiento del texto (el marco del cuadro, la encuadems- cin de libro o los anuncios publicitaros al final de éte, la tos del ae: tor para aclararse la vor antes del ara, a afinacin de les instrurnen tos por la orquesta, las palabras »iBien, escuchen!» en un 1eato ora, te) no se introduce en el texto. Deserpehael papel de seal que a verte del principio del texto, pero €l misma se encuentra fuera de Tos limites de éte. Basta con introducr el marco en el texto, para que el centro de la atencidn del auditorio se desplace del mensaje al cdo. Mis complicado es el caso en que cl texto y el eniarcatniento se <1 tretejen, de tal modo que eada tno es, desde determinado punto de vista tanto un texto enmarcante como un texto enmiarcado. ‘Tambien es posible una construccién en la que un texto sea dado como narraci6n interrumpida y ous sean introdueidos en él en una forma intencionalmente fagmentaia (citas, referencias, epigrates, etc). Se supone que el lector desarollaeé esos gérmenes de otas cons tucciones estructurales hasta convertitlos en textos. Semieantes inclu "Sabre ls fgurs de enced, vate A. V. Shibsilow y V. A. Koti Sinaia nant ian, Moni, 1972, ge 1718. 108 siones pueden leese como homogéneas respect al texto que as 10 dea, también, como heterogénes especto a él. Cuanto mas intens mente manifesta est Ia intraduiblidad de ls edligs del texto tercalaciny del cbdigo bisico, tanto mds sensible ex la especifiidad semiotics de cada tino de ello. 'No menos multfuscionaes son los casos de colficaciéndoble o :maltiple de tod el texto. Nos ha tocado sefalar esos en que el tex tto coifiaba la conducta de la vida de ls pereonas,convitiéndola én histones, y la conduc -hisrea ea considerada un ser nat ral pars la pineal “También en este caso ef aspecto retéricosemiico es el més acer tuado cuanslo se aceran e6digs Iejanose inteaducibles uno al oto. ‘Asi, Visconti en La pas (fine rodado en ela 1950, en el apogeo Gel iunfo del neorealsmo, después de que el mismo director rea zara La tive tinble) hizo pasar demostativamente el filme 4 tavés del céigo de a pera. Sobre el fondo de esa dualdad general dep nos en el tereno de los cddigos,oftece cuadros en los que hace un ‘montaje de un actor vivo (Franz) con un fesco renzcentisa Ta cultura en su totalidad puede se considera como uit texto. ero es extaoidinariamente importante subrayar que en texto om plejamenteorganizado que se descompone ena jearqla de stexoe en fs textos» que forma complejs entcejeduas de tetos. Puesto