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RUDOLF BULTMANN

INTRODUCCIÓN

Deseo que esta introducción se denote más bien, no como una introducción motivadora, sino como una aclaración al informe que se presentara. Rudolf Bultmann es uno de los grandes teólogos del siglo xx, de eso no cabe la menor duda, pero para comprenderlo a profundidad es necesario entender también la corriente filosófica y teológica que lo atravesó e influencio. Por lo cual me es necesario informar que el análisis presentado es muy superficial y poco especifico. Aun así es necesario informarse siquiera de aspectos que nos ayudaran a comprender mejor sus ideas y obras como, el neokantismo, la teología liberal, la teología dialéctica, el existencialismo, los cuales recomiendo se tenga alguna idea antes de tratar de ahondar en los escritos de Bultmann. Si bien pude investigar de las fuentes directas de Bultmann, la mayoría de la información la extraje de diversos autores que tratan de explicar sus ideas. Aun así es difícil poder comprender en forma concisas sus ideas sin tener un estudio profundo de sus obras. También quiero recalcar que tratare de especificar mi análisis, de manera especial en la desmitificación, que a mi opinión es uno de los planteos más interesantes y relevantes que introduce Bultmann.

DATOS BIOGRÁFICOS

Rudolf Bultmann nació el 20 de agosto de 1884, en una aldea llamada Wiefelsted, cerca de Oldenburg, Alemania. Por línea paterna y materna, era descendiente de pastores protestantes. Vivió de niño en otra aldea, llamada Rastede, donde su padre era Pastor de la Iglesia luterana, y estudió en su escuela de 1892 a 1895. Se marchó después a la pequeña ciudad de Oldenburg, donde trasladaron a su padre, y allí cursó el bachillerato en el Gymnasium o Instituto humanista

(1895-1903).

Comenzó a estudiar teología en Tubinga (tres semestres, entre 1903-1904), donde le influyó un historiador de la Iglesia, K. Miller. Estudió luego dos semestres en Berlín (1905), siendo discípulo de H. Gunkel y A. von Harnack. Vino finalmente a Marburgo (1906) y allí escuchó a los grandes neokantianos, licenciándose en teología, en 1910, con un trabajo realizado bajo la

dirección de J Weiss y luego de W. Heitmüller, sobre la predicación de san Pablo y la diatriba de los cínicos griegos. Bultmann se inició muy pronto como Lehrer o maestro de religión en el Instituto de Oldenburg (1906-1907). Luego fue Repetent (repetidor, maestro auxiliar) de teología en el Seminarium Philippinum de Marburgo (1907-1912), alternando así docencia y estudios. Culminó su carrera en 1912, escribiendo bajo la dirección de A. Jülicher (1857-1938). Se graduó como doctor en teología. Ese mismo año fue nombrado Dozent (profesor auxiliar) de nuevo testamento, en la Universidad de Marburgo, donde permaneció por cinco años (1912- 1916). Bultmann permaneció diez largos años en Marburgo (1906-1916), como estudiante, repetidor y profesor auxiliar, dedicado no sólo a la Biblia, sino a la filosofía y filología griega. Fueron años fecundos, de aprendizaje y amistad con algunos de los más grandes exegetas (Weiss, Heitmüller, Jülicher), teologos (W. Herrmann), filósofos (Cohén, Natorp, H. Hartmann), filólogos (C. Jensen. F. Pfister) e historiadores del arte (R. Gunther) de aquel tiempo. De un modo especial le influyeron W. Heitmüller, especialista en historia de las religiones, y M. Rade redactor de Die Christliche Welt, órgano oficioso de la teología liberal, donde Bultmann publicó sus primeros trabajos de pensamiento y filosofía de la religión. En 1916 fue llamado como profesor extraordinario a Breslau, Silesia (hoy Polonia), y allí permaneció por cuatro años, hasta 1920. Se casó, tuvo dos hijas (la tercera nacería en Marburgo) y pudo elaborar Historia de la tradición sinóptica (1921). En otoño de 1921, le llamaron a Marburgo, como sucesor de Heitmüller. Este era su hogar académico, ésta su ciudad cultural; por eso vino y se quedó definitivamente, a pesar de otras invitaciones (en 1930 le llamaron a Leipzig), hasta su jubilación (1951) y muerte (1976). Los diez primeros años de su docencia de Marburgo (1921-1931) son fundamentales para nuestro tema, pues son los tiempos de su encuentro con la teología dialéctica y el existencialismo. Después vinieron los años más duros del nazismo y de la guerra (de 1933 a 1945). Sin oponerse frontalmente al régimen de Hitler (como hará K. Barth), Bultmann se distancia de él y forma parte de la Bekennende Kabirche (Iglesia confesante y libre), siendo marginado por ello. Tras la victoria de los aliados, participó en el resurgimiento de su universidad de Marburgo y fue reconocido como maestro, especialmente en Gran Bretaña y USA. En el momento inicial de su carrera, Bultmann no fue un escritor prolífico, al menos en el campo bíblico. Más que la Biblia en sí, parecía importarle el pensamiento religioso. Por vocación y estudio, vino a situarse en un lugar donde confluían tres grandes corrientes culturales: filosofía, teología liberal e historia de las religiones. Ellas determinan no sólo el principio, sino todo el transcurso de su obra exegética.

Fallece el 30 de julio de 1976, en Marburgo.

ANÁLISIS

Rudolf Bultmann, avoco su trabajo a las áreas de la filosofía y teología, profundizando, a través de su vida y de sus varias etapas de transformación del pensamiento, en la comprensión de la religión y del Kerigma con sus particularidades, en especial en cuanta a la existencia del ser humano. No dejo de lado el estudio científico e histórico de los escritos bíblicos e impulso una concepción diferente del Jesús cristiano y su mensaje. Bultmann es reconocido por su labor exegética hacia los libros sacros y por su distinguida hermenéutica que hasta hoy en día sigue siendo actual. Su incursión en la existencia del ser humano atravesado por la religión y el Kerigma brinda poderosas herramientas para construir el entendimiento del ser cristiano. Su demarcada Cristología y el propuesto proceso de desmitologizacion, son claves para entender el desarrollo teológico de los últimos tiempos.

Para comprender a Bultmann, es necesario comprender la época en que vivió y las diferentes corrientes que lo atravesaron e influenciaron. Primeramente quiero especificar la manera en que Bultmann utiliza la palabra “mito”, para luego comenzar a analizar sus ideas:

“Mito”, para Bultmann, es un resabio de la época pre científica que rodea o enmarca el kerygma, es decir, la proclamación del Evangelio. Bultmann, observa que esa mitología primitiva (ángeles, demonios, universo de tres pisos, etc.) se constituye en un serio escollo para que el hombre moderno acceda al mensaje. Y, para él, el verdadero escándalo no está en esos mitos, sino en la cruz de Cristo.

Bultmann fue un filósofo de la cultura y la religión, su pensamiento básico (por lo menos en sus comienzos) se vinculaba al Neokantismo de la escuela de Marburgo. Los procesos que afronto durante la Gran Guerra (1914-1918) cambiaron su perspectiva del ser humano, y de la idea que tenía sobre la religión, podemos decir que es un primer Bultmann, caracterizado por su positivismo neokantiano. La Gran Guerra se encargó de destruir este positivismo, pero forzó a Bultmann a repensar al ser humano, recordemos que Bultmann fue un existencialista y su trabajo se trazó sobre el ser humano, si bien en sus comienzos había visto la religión como una moralidad trascendental, tuvo

que ir más profundo, observo que “la idolatría del dios-cultura vacía al ser humano, angosta su fuente de vida y convierte su potencia creadora en un espejismo destructor”. A partir de esta etapa Bultmann desarrolla una analítica existencial cristiana, interpretando la apertura del Ser como “pregunta por Dios”. Desde su “caída existencial” el hombre se abre y entiende en forma de pregunta existencial por Dios, al cual aún no conoce, pero este le puede responder. Para Bultmann la inquietud del hombre por Dios lo define, aun cuando él no lo sepa. Solo cuando Dios se revela el hombre puede descubrirle y conocerle. Por ello la revelación cristiana se entendería como respuesta a la pregunta radical del ser humano. Entonces para Bultmann la revelación de Dios es la respuesta para el ser humano, la respuesta de Dios en Cristo; la búsqueda humana, el cuestionamiento interior, lo lleva a la fe. Antes de entrar en el tema, a mi opinión, de los más característicos de Bultmann (la desmitologizacion del NT), nos es necesario también plantear su hermenéutica y visión acerca del Nuevo Testamento. Recordemos que Bultmann era un histórico-crítico y exegeta profundo, dedicándose principalmente al estudio del NT. Bultmann observo en los cristianos del NT, una especie de proyección sobre Jesús de tipo apocalíptico, pero que ha de entenderse como un revestimiento simbólico, que surgía del contexto simbólico y religioso de la religión judía, sin obviar el trasfondo histórico que rodeaba a Palestina en tiempos de Jesús. Los seguidores de Cristo eran naturalmente judíos, pero continuaron su expansión siguiendo el modelo de otros movimientos judíos (proselitismo). Los nuevos convertidos pertenecían a una cultura helenista. Estos nuevos creyentes recibieron las creencias cristianas transformándolas y recreándolas, sobre todo la figura de Jesús, interpretándolas de forma mítico- religiosa y haciendo las creencias más cercanas a la realidad ideológica de ese contexto. Bultmann también plantea que este presunto acerca de la iglesia helenista no debe entenderse como un engaño de parte de ellos, sino que ellos mismos concluían en que habían entendido a Jesús en una manera más profunda, en la esencia de su verdad revelada. Bultmann expone estos temas en su libro la historia de la tradición Sinóptica. Pero no debemos creer que este es el todo del pensamiento de Bultmann, pues este siguió evolucionando. No pudiendo apoyar su experiencia cristiana en la pura moralidad o el mítico mensaje helenista. Ahora se replantea a Jesús, no ese Jesús histórico, sino desde el Cristo de la fe, como aquel en

quien se condensa el mensaje del evangelio, como aquel que expone al ser humano a la apertura

de la idea divina liberándolo de la muerte y abriéndolo a la plenitud de vida.

En cuanto al mensaje del evangelio del NT dice:

“merece la pena interpretar las ideas teológicas del NT dentro del contexto de los hechos de vida, es decir, como explicación de la auto comprensión creyente, porque ellas no pueden pretender significar algo para el presente como doctrinas teóricas, como verdades universales atemporales, sino únicamente como expresión de una concepción de la existencia humana, que es también para el hombre actual una posibilidad de su auto comprensión, una posibilidad que le abre justamente el NT, en cuanto que éste no solamente le indica que tal auto comprensión es la respuesta al kerigma como palabra de Dios que le interpela, sino que le transmite el kerigma mismo.” Esta comprensión nos brinda cierta base para comprender el proceso de

desmitologizacion, que desarrollo en profundidad en 1941, en Plena Guerra Mundial, esto

también nos ofrece un contexto histórico, en donde el nazismo estaba imponiendo uno de los

procesos de mitologizacion más sangrientos de la historia. La idea era liberar el evangelio de los

mitos nacionales (el mito nazi de la raza) como también del mito cósmico antiguo en el cual se

había transmitido.

Pero con respecto al NT, Bultmann pensaba que este se expresaba, en un andamiaje

conceptual proveniente de la cultura mítica del mundo de esa época, es decir, que muchas de las

construcciones apocalípticas y escatológicas, además de las supernaturales, transmitían un

mensaje intrínseco pero que debían desmitificarse para que el hombre actual pueda percibirlos,

descubriendo la raíz del verdadero mensaje.

La desmitificación, que según Bultmann es un término ciertamente insatisfactorio, tiene

una doble tarea:

Una tarea negativa de crítica de la imagen del mundo tal como se expresa en el mito y, consiguientemente, de la imagen mítica del mundo tal como encuentra expresión en la biblia. Una tarea positiva, de clarificación de la verdadera intención del mito y, por tanto, de la verdadera intención de las Escrituras bíblicas. Estas dos tareas se entrelazan en tarea hermenéutica. Desmitificar no es eliminar cosas del

NT, sino brindar una interpretación existencial de los enunciados del NT. Evidenciando, más allá de

toda representación mítica, la palabra definitiva que Dios pronuncia en Cristo, y que brinda a todo

hombre, aun al actual, la posibilidad de una existencia autentica.

Si bien Bultmann no es todo “desmitificación”, si es uno de las planteamientos más

sobresalientes a la hora de leer sobre el por ello lo he tratado con un poco más de atención,

también fue uno de los más criticados. El Sínodo de Flensburg (1952) de la iglesia evangélico-

luterana se encargó de presentar postura firme contra la desmitificación de Bultmann. La critica

también acuso a Bultmann de desmitificar lo que no es desmitificadle, como lo son los hechos de la historia. Debemos entender que la teología de Bultmann parte de una interpretación existencial del Nuevo Testamento, el comprende la revelación desde una concepción antropo-existencial, es decir que la revelación acontece como tal, como palabra de Dios, solo en cuanto clarificación de la existencia. Como nota personal, creo que es clave remarcar el hecho de que entender a Bultmann resulta en un proceso largo de estudio y asimilación de conceptos que se ven imposibles de alcanzar en un espacio tan reducido como este.

HERENCIA

A Partir de 1950 Bultmann empezó a considerarse como un punto de referencia para la teología cristiana. Si bien su línea de pensamiento ha sido criticada y discutida, no ha perdido validez en la mayoría de sus aspectos y ha promovido el debate de temas de no menor importancia, podemos hablar de:

El Jesús histórico. En referencia a la forma de entender a Jesús, no solo desde la historicidad sino desde el mensaje mismo del evangelio. Esperanza humana, historia liberadora. Encauzado por representantes de la teología de la liberación, se han opuesto a una visión existencial, centrada en la llamada individual de Dios y en la respuesta interior de los creyentes, proponiendo un cambio de paradigma en la visión de Jesús y en la manera de entender el evangelio.

CONCLUSIÓN

Para concluir creo firmemente que Bultmann es uno de los pensadores cristianos más importantes de los últimos siglos, tal vez no por la masificación de sus propuestas o ideas sino por la significancia que tienen sus ideas en la construcción de una teología moderna y por la apertura que brindan sus ideas en cuanto al entendimiento de Cristo y el evangelio. Explayándome desde un punto de vista actual y cercano a nosotros (Evangélicos- pentecostales latinoamericanos) creo que los procesos de desmitificación son claves para una depuración del mensaje evangélico de los últimos tiempos. Pues la verdadera

desmitificación no solo se plantea sobre las formas antiguas sino también sobre las actuales. Quiero referirme al planteo bíblico-doctrinal que articulamos al predicar y enseñar, pues aunque en la mayoría de los casos no mitologizamos, si codificamos el mensaje en ideales abstractas que muchas veces se alejan de la realidad y dificultan la transmisión del mensaje que enuncia el evangelio, desde un Cristo vivo. Además no solo utilizamos estos planteos ajenos a la realidad actual, sino que también creamos nuestra forma de codificar el mensaje a una estructura religiosa, que se aleja del común, para volverse casi sectaria y fomentadora de construcciones humanas que distan del verdadero evangelio.

BIBLIOGRAFÍA

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