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Lupo Hernández Rueda

LA GENERACIÓN DEL 48

Tomo 1: La Historia

Santo Domingo, República Dominicana,

1998

~~

Comisión Permanente de la Feria Nacional del Libro

1991. Primera edición 1996. Segunda edición (El Pez Rojo)

© 1998: Tercera edición

Hernández Rueda, Lupo La generación de 48 I Lupo Hernández Rueda. -- Santo Domingo: Comisión Permanente Feria Nacional del Libro, 1998.

2v.

Contenido: v. 1. La historia. -- v. 2. La poesía:

antología.

1. Poesía dominicana -- Historia y crítica I. Tít.

CEP/INTEC

RD861.44 H557g

COORDINACION GENERAL DE ESTA EDICION

José Chez Checo

DISEÑO DE CUBIERTA

Lourdes Saleme

DIAGRAMACION

Punto Creativo

IMPRESION

Editora Taller

Impreso en República Dominicana Printed in Dominican Republic

A María Ugarte, Pedro René Contín Aybar y a mis compañeros de generaci6n

CONTENIDO

PRESENTACIÓN José Rafael Lantigua Presidente de la Comisión Permanente de la Feria del Libro

17

INTRODUCCIÓN

19

1.

LA GENERACIÓN DEL 48

EN LA LITERATURA DOMINICANA

21

Origen y Formación

21

Orden de Aparición

22

Los Cuadernos Dominicanos de Cultura

24

Conciencia de sí

25

La Denominación

26

Otras Denominaciones

27

Los Integrantes

28

El Ambiente. El Silbo Vulnerado

31

Objetivos. Pronunciamientos

32

La Reacción de los Poetas del 48

34

Un Nuevo Estado de Conciencia en Poesía

35

La Revista Testimonio

37

11.

LA GENERACIÓN LITERARIA DE UNA

GENERACION HISTÓRICA

39

El Concepto de Generación :

39

Una Generación Histórica

42

Una Generación Literaria

44

Coetaneidad y Homogeneidad de Educación

45

El Trato Humano

46

La Experiencia Generacional

47

El Liderazgo de Valera

48

El Lenguaje Generacional

49

Parálisis del Movimiento Sorprendido

51

-9-

 

LA HERENCiA RECIBIDA

52

La Poesía con el Hombre Universal

52

La Poesía Dominicana a lo Dominicano

54

Poesía con lo Dominicano Universal

55

111.

LOS POETAS DEL 48 Y SUS CRÍTICOS

57

Las Críticas de Marcio

59

Ni Apéndice ni Rémora

60

En Total Desacuerdo.

62

La Generación Frente a la Dictadura

63

La Reacción Frente a la Segunda Guerra Mundial

64

REFUTACIÓN A OTROS COMENTARIOS

66

Las Aberraciones de Céspedes

66

El Síndrome de Penélope

70

Crítica de Resonancia

72

Respuesta de Manuel Rueda

82

IV.

EL DRAMA DEL SILENCIO

87

Contra la Dictadura

88

Tu Silencio me Habla

92

El Drama del Silencio

96

V.

LA POESIA DEL DESAHÚGO

99

Un Nuevo Escenario

99

La Poesía del Desahogo

101

31

Racimos de Sangre

102

Santo Domingo Vertical

106

Los Centros Peculiares

110

Los Patios de los Pueblos

113

20

de Octubre

114

Descripción y Llanto

116

VI.

LA POESÍA POLÍTICO-SOCIAL

117

Una Orquesta, no un solo Instrumento

118

La Poesía Social

118

La Denuncia Vivida

119

Máximo Avilés Blonda

120

Abelardo Vicioso

124

Víctor Vil1egas

127

Ramón Cifré Navarro

131

Rafael Valera Benítez

132

Alberto Peña Lebrón

133

Lupa Hernández Rueda

134

Rafael Lara Cintrón

136

Luis Alfredo Torres

137

Abel Fernández Mejía

138

El Grito Anti-Yankee

141

-10-

La Poesía Anti-Yankee

146

Desde el Principio

148

VII. LA VISIÓN PROFÉTICA OPTIMISTA

155

El Siglo XX

156

EL PESIMISMO TRADICIONAL

159

Los Poetas de Hoy

159

Tomás Hernández Franco

160

Manuel del Cabral

160

Francisco Domínguez Charro

161

Héctor Incháustegui Cabral

162

Pedro Mir

164

Rafael América Henríquez

168

Manuel Llanes

168

Franklin Mieses Burgos

169

Aída Cartagena Portalatín

173

Manuel Valerio

174

Freddy Gatón Arce

175

Enriquillo Rojas Abreu

180

Fernández Spencer, Manuel Rueda, Glass Mejía

182

Mariano Lebrón Saviñón

183

EL OPTIMISMO GENERACIONAL

184

La Visión Profética Optimista

184

Desde los Orígenes

187

Las Causas del Cambio

188

Reacción de la Juventud

189

VIII. LA PATRIA Y EL PAISAJE

191

Hablando con Héctor Incháustegui Cabral

191

El Laurel y la Iglesia

192

De Macorís del Mar

194

La Memoria de Dios

197

La Mirada Seca de los Hombres

199

El Paisaje es un Niño

201

El Sur, Símbolo de Nuestro País y de Nuestro Tiempo

203

Los Signos del Cielo

204

IX. LA RECREACIÓN HISTÓRICA

,

207

Partiendo del Origen

208

Centro del Mundo

209

Itinerario del Dolor

212

Otra Versión

214

La Isla, lo Permanente

217

X. EL TEMA DE LA SOLEDAD. DIOS Y LA ANGUSTIA HUMANA

221

La Soledad de un Ciego

222

-11-

 

La Conciencia de Dios

222

En Paz y en Soledad Transfigurado

223

Mundo Interior y Circundante

224

La Angustiosa Soledad

225

Más Cerca de la TIerra

226

LA RELIGIOSIDAD ARRAIGADA

228

Solo una Vestidura Celeste

228

La Lucpa con Dios

229

El Señor Premiará la Esperanza

231

La Angustia de Dios

232

Círculo

233

Dios, Sustancia Redentora

235

La Religión de la Materia

235

XI.

EL TIEMPO EN

LA GENERACIÓN DEL 48

239

Tiempo Físico y Tiempo Poético. El Espejo

:

240

El Tiempo-Espejo

241

La Temporalidad de la Apariencia

242

Sentido Trágico y Nostálgico del TIempo

243

Temporalidad Social

244

Tiempo-Ritmo. Ritmo del Tiempo

245

Tiempo Circular. Cambio y Permanencia Constante

246

La Otredad

248

La Superposición Temporal

250

Conclusiones

251

XII.

LA MUERTE EN LA GENERACIÓN DEL 48

253

La Muerte en la Poesía Castellana

253

La Muerte

en la Poesía Dominicana Contemporánea

258

La Muerte en la Generación del 48

273

Conclusiones

293

XIII.

POESÍA CON EL HOMBRE UNIVERSAL Y

REALISMO HUMANO

297

La Humanización de la Poesía

298

El Cuanto al Lenguaje

301

No Hay Imitación

303

Reafirmación de Aportes Generacionales a Propósito de Diálogos con Simeón

304

XlV.

LENGUAJE Y EXPRESIÓN POÉTICA

307

Procedimientos Poéticos

308

La Imagen Visionaria

310

La Visión

312

El Símbolo

313

-12-

OTROS PROCEDIMIENTOS

314

 

El

Desplazamiento Calificativo

314

La

Personificación

315

El

Contraste. La Ruptura del Sistema

317

Reiteración

318

La

Metáfora

319

La Correlación

324

Las Superposiciones

324

La

Enumeración Poética

327

DEL VERSO LIBRE A LA ABSOLUTA LIBERTAD

329

El

Pluralismo o Integralismo

329

xv.

EL DRAMA DEL AMOR EN LA GENERACIÓN DEL 48

333

VALERA BENÍTEZ, O LA PATRIA TEMBLANDO EN LA PALABRA

335

El

Hijo del Amor

336

La Amada, Luz, Pureza Completa

337

La

Protesta entre Líneas

340

Los Centros Peculiares

341

Una Voz Enardecida

342

Otra Vez el Amor Idealizado

343

La Mezcla Permanente

344

La Visión Profética Optimista

345

Las Elegías

346

El

Poeta se Observa en el Espejo

347

El

Mismo Tema Obsesionante

347

Como en Círculos Líricos

348

Una Estatua Sensible y Perdurable

349

El

Poeta se Reprocha su Ausencia

350

EL IDEALISMO AMOROSO DE CIFRÉ NAVARRO

350

La Frescura Inicial

352

Edificio de Agua

354

La Pureza Absoluta

355

Madre y Amante

356

Las Carnes del Corazón

357

La Perfección de la Estrella

358

La Parte de la Vida

358

Testimonio del Hombre Atormentado

360

La Primitiva Oscuridad

360

Abrir los Ojos

362

La Evolución Necesaria

363

MÁXIMO AVILÉS BLONDA: DE LA PUREZA SERÁFICA

A

LO HUMANO

364

La Pureza Seráfica

366

El

Temblor de la Quietud

367

-13-

Aura de Soledad

368

La

Ternura Doliente

369

La

Puerta de la Gracia

370

La

Primera Piedra

371

El Testigo de su Tiempo

373

El

Cronista Lírico

374

El Amor Filial

376

Mi

Deseo de Perdurar

378

La

Miseria

379

Los Ricos y los Pobres

380

EL

MISTICISMO SENSUAL DE RAFAEL LARA CINTRÓN

382

La

Satisfacción de unos Deseos

383

Una Gota de Dios

383

El

Misticismo Sensual

384

La

Soledad de un Ciego

385

Conocimiento de la Muerte

386

La

Nostalgia de la Patria

387

El Número Cuarenta

388

Todo ha Cambiado

389

La

Muchacha de la Carretera. Los Social y lo Político

390

Luminosidad y Experiencias

391

JUAN CARLOS JIMÉNEZ: EL FUEGO QUE LE ABRASA POR DENTRO

391

Descubrimiento del Amor

392

Melancolía y Nostalgia

393

Tiempos de Olvido

395

Balada

395

En

Soledad. La Espera

398

La

Espera y la Esperanza

398

PEÑA LEBRÓN: LA DESOLACIÓN QUE AMO

400

En

Alas de Agonía

400

La

Desolada Angustia

402

La

Destrucción o el Amor

403

El Paisaje Interior

405

Su

Contorno Vital

406

Hay Tantas Cosas que Callar

408

La

Angustia de la Juventud

409

Atados al Martirio

409

La

Ilimitada Paciencia Tiene un Límite

410

Después de Órbita Inviolable

411

VÍCTOR VILLEGAS: LA ESFERA QUE NUTRE LA ESPERANZA

412

La

Lámpara Rota

414

Los Pasos de la Muerte

417

-14-

La Madre Nuevamente

417

Hay más Amor Donde te Espero

419

Los Diálogos con Simeón

420

Si Deseas Amar

421

Antielegías

424

Poco Tiempo Después

425

EL ROMANTICISMO ARRAIGADO DE LUIS ALFREDO TORRES

426

El Amor y la Muerte

427

El Bautizo Enlutado

427

El Vacío Interior

429

La Belleza del Cuerpo

430

Los Bellos Rostros

431

La Gracia es.Contemplar

432

El Rostro en el Espejo

432

El Muro que Aviva los Deseos

433

El Paisaje

434

El Olor del Recuerdo

435

El Canto a Proserpina

436

Las Cayenas de Cristo

437

La Sonrisa del Diablo

438

Señor, Ten Piedad

439

La Ciudad Cerrada

439

La Realidad Infame

441

El Romanticismo Arraigado

443

EL REALISMO AMOROSO EN ABELARDO VICIOSO

444

El Deseo Cumplido

445

Sólo el Amor te Ofrezco

446

Carezco de Palabras

449

La Vida Plena

450

Cualquiera que me Ame

450

El Río la Destruye

451

Camino la Ciudad

452

El Tiempo es Culpable

453

El Día Cero

454

La Recuperación por la Alegría

455

Faltaba el Pan

456

Comprometido con su Causa

456

La Pasión Entrañable

457

LUPO: AMOR SOBRE LA MUERTE

459

El Ansia de Vivir

460

El Sexo Creador

462

El Fervor Romántico

462

El Vitalismo Existencial

464

El Realismo Amoroso

465

-15-

Amor de Ojos Abiertos

467

Los Lazos Familiares

467

El Amor al Padre

468

El Amor Humano Integral

470

El Amor y la Muerte

472

La

Angustia Humana

473

Mi

Compañera es el Amor

474

Un

Nuevo Génesis

475

Por Ahora

476

EL

TESTIMONIO DE ABEL FERNÁNDEZ MEJÍA

477

El Testigo de su Tiempo

478

Sexto Escritorio Auxiliar

481

Piedra y Tierra

482

La

Evolución del Lenguaje

483

XVI. LA VISIÓN GENERACIONAL

485

Recuento Histórico

485

La

Visión Generacional del 48

488

XVII. CONCLUSIONES

491

-16-

PRESENTACIÓN

La reedición de esta obra excepcional en dos tomos, en el marco de la I Feria Internacional del Libro Santo Domingo '98, es una demostración palpable de la importancia que la Comi- sión Permanente de la Feria Nacional del Libro le concede a la poesía dominicana. Los méritos de este libro son tantos, y su autor ejerce tan pleno dominio de la materia tratada, que difícilmente puede es- cribirse en la República Dominicana otra obra tan exhaustiva e inspirada sobre la denominada generación poética del 48. Por él desfilan en amplios y concienzudos capítulos, las prin- cipales coordenadas que hicieron posible el nacimiento, conso- lidación y ulterior proyección en el ámbito literario de esta fértil generación nacional, de voces originales y nuevas. En el primer tomo, en atinada sucesión se encuentran los capítulos que podríamos llamar conceptuales, los que nos dan los correlatos estéticos que animaban al grupo, pero siempre par- tiendo de los versos mismos, fuente y raíz de su quehacer, por- que su autor como miembro destacado del mismo conoce más que nadie las interioridades de esta poesía apasionada y honda, que abarcó todos los temas, y cuyo común denominador era su compromiso absoluto con el arte auténtico. En sus páginas también se analizan las vertientes creativas de sus principales representantes, y así en un vívido recuento crítico-biográfico de ellos, va enlazando lo abstracto con lo con- creto, lo general con lo particular, iluminando la poesía propia de cada uno con su esencia verdadera, con su particular voca- ción, desde la propia realidad de cada artista, y que culmina de

-17-

manera admirable con la magnífica antología del segundo tomo, que ilustra de manera cabal el fundamento conceptual y crítico. La publicación de esta obra constituye, también, un sincero homenaje a los miembros de esta generación literaria con moti- vo de cumplirse 50 años de su surgimiento en la "Página Esco- lar" de María Ugarte, del periódico El Caribe. Del mismo modo, la edición de esta obra es un decisivo res- paldo y la expresión de un genuino sentimiento de aprecio a Lupa Hernández Rueda, destacado y apreciado escritor dominicano, a quien por su significativa obra se le concedió en 1998, el Pre- mio Nacional de Literatura, máximo galardón que se otorga en el país para reconocer y premiar la labor literaria de toda una vida.

José Rafael Lantigua, Presidente Comisión Permanente de la Feria Nacional del Libro

23 de abril de 1998

-18-

INTRODUCCIÓN

Esta obra es el testimonio de uno de sus protagonistas. Quizás, por esta circunstancia, resulte parcializada, se omitan detalles, perspectivas. Pero la sinceridad y la arraigada convic- ción del autor en sus ideas, son suficientes para revelarnos, con palabra vibrante y apasionada, todo un período, así como aspectos oscuros y desconocidos de nuestras letras. La obra, a pesar de ser un estudio parcial de la poesía dominicana contemporánea, proyecta una imagen de su historia durante los últimos cincuenta años, deteniéndose sobre todo, en la Generación del 48, y, en particular, en sus poetas más representativos. Se ha escrito poco sobre la poesía dominicana de van- guardia, y mucho menos sobre los grupos poéticos que la integran. Este es un mérito singular de este libro unitario y sin precedentes en nuestro país, por cuanto es el primer estudio sistemático y pormenorizado sobre una generación poética nacional. La obra ha sido escrita con la urgencia y el calor que requieren los días que corren. Ella descubre realidades poéticas ignoradas o pobremente conocidas. El autor sólo ha querido revelarnos lo que, por su proximidad, escapa generalmente a nuestros ojos, cegados por la fuerte claridad de los hechos, seguro de que, de ahora en adelante, los poetas del 48 y la poesía dominicana en general, tienen un lugar prominente en el reino de la mejor poesía.

Lupo Hemández Rueda

-19-

1

LA GENERACIÓN DEL 48 EN LA LITERATURA DOMINICANA

Es en el año 1954, ha dicho con propiedad Abelardo Vicioso (La Generación del 48, 1 Coloquio de Literatura Dominicana, Universidad Católica Madre y Maestra, abril, 1969), cuando se plantea por primera vez públicamente la existencia de un grupo de poetas jóvenes que integrarían una generación posterior al grupo de La Poesía Sorprendida. Bajo el nombre de Generación del 48, el periódico Alma Máter, que se editaba en la Universidad de Santo Domingo, -hoy autónoma- publicó en su número 5, de julio-agosto de ese año, una selección antológica de poemas de Máximo Avilés Blonda, Alberto Peña Lebrón, Víctor Villegas, Rafael Valera Benitez, Lupo Hemández Rueda y Rafael Lara Cintrón, precedida de una nota que aparece calzada con las iniciales de Fabio Herrera Roa, director de la publicación. La nota -agrega Vicioso- recogía una breve declaración de Avilés Blonda, en la que expone su tesis acerca del nombre y los integrantes de la nueva generación: el grupo debía llamarse Generación del 48, porque "fue en el año 1948 cuando empezamos a damos a conocer sus integrantes".

Origen y Formación

Precisamente, el 14 de abril de ese año de 1948, había nacido el diario El Caribe, acontecimiento económico y cultural

-21-

que tendría enorme significación para la af10ración de este brote poético dominicano. El establecimiento, en dicho diario, de una sección denomi- nada Colaboración Escolar, dirigida por doña María Ugarte, fue el hecho determinante para que allí quedara marcado el inicio de uno de los grupos poéticos más relevantes de la literatura dominicana de los últimos años. El diario entonces se editaba bajo la dirección de Stanley Ross. Dinámica y emprendedora, María Ugarte hizo visitas a las escuelas normales y de enseñanza intermedia existentes, así como realizó otras gestiones para dar vida a la nueva sección. De inmediato, recibió numerosa colaboración, y la ayuda entusiasta de Máximo Avilés Blonda, entonces estudiante de primer año de la Escuela Normal de Varones.

Orden de Aparición

Precisamente, Máximo Avilés Blonda es quien, el 30 de mayo de 1948, Día de las Madres, inicia la sección Colabo- ración Escolar. Allí aparece entonces un poema suyo titulado Madre. "La nueva y original sección -citamos otra vez a Vicioso- dio cabida a trabajos en verso y en prosa, de diversos géneros, escritos por cerca de medio centenar de jóvenes estudiantes de ambos sexos que nunca antes habían dado a conocer sus inquietudes literarias. Casi siempre, las primeras publicaciones iban precedidas de una breve nota con datos biográficos, en la que se indicaban los géneros literarios cultivados, las lecturas y los temas preferidos del debutante. Las edades oscilaban entre quince y veinte años" . Del interesante trabajo de Abelardo Vicioso, que es el más completo hasta ahora sobre estos poetas, extraemos el orden de publicación de los poetas del 48 en la citada sección Cola- boración Escolar del diario El Caribe, iniciada ya por Blonda Vicioso dice: "Empezamos a publicar allí, por orden cro- nológico: Lara Cintrón, ellO de junio; Peña Lebrón (que

-22-

Dol'la Maria Ugarte

De izquierda a derecha, Máximo Avilés Blonda, Rafael Valera Benítez, Lupo Hernández Rueda, Abel Fernández Mejía, Abelardo Vicioso y Víctor Villegas

entonces se llamaba Agripino), el 14 de junio; Femández Mejía, el 23 de junio; yo, el 15 de julio, y Lupo Hemández Rueda, el 4 de agosto. Todos en 1948. Otros nombres que me vienen a la mente son los de Rafael González Tirado, Oscar Antonio Torres, Tomás Pujols Sanabia (quien usaba entonces el seu- dónimo de Rolando Cassino) y Bienvenido Díaz Castillo. Colaboración Escolar fue una especie de vivero amorosamente cultivado por doña María Ugarte, jardinera de literatura, para luego transplantar de allí las floraciones más de su gusto a otras secciones literarias de más prestigio del propio diario El Caribe, que ella también dirigía. El 8 de agosto de 1948, un poema de Avilés Blonda apareció en la Revista Dominical que se editaba como suplemento del periódico, y el 12 de septiembre, otro del mismo joven poeta veía la luz en la primera página literaria de los domingos. A esa página pasaron (también en orden crono- lógico) Femández Mejía, el 19 de septiembre, con un cuento; Peña Lebrón, el 17 de octubre (aunque todavía bajo el rótulo de Colaboración Escolar), y el 12 de diciembre (sin rótulo); Lara Cintrón, el 7 de noviembre. Yo no ascendí hasta el 25 de septiembre de 1949, y Lupo algún tiempo después. El salto no fue siempre definitivo. Todavía en enero de 1949 aparece un poema de Peña Lebrón en Colaboración Escolar, y en abril de ese mismo año otro de Lara Cintrón. Fue en esa página literaria donde se inició Valera Benítez el 31 de octubre de 1948." Abelardo Vicioso, siempre ordenado y cuidadoso, nos ofrece pues, una relación cronológica de la aparición de los poetas del 48 en las páginas del diario El Caribe. Ya para entonces, se habían descontinuado las ediciones de La Poesía Sorprendida, y hasta desaparecido la revista Entre' las Sole- dades, dirigida por Antonio Femández Spencer.

-23-

Los Cuadernos Dominicanos de Cultura

costeados

por el Gobierno y dirigidos por Tomás Hernández Franco, Héctor Incháustegui Cabral, Rafael Díaz Niese, Emilio Rodriguez Demorizi y Pedro René Contín Aybar (principal- mente por este último), y administrados por Vicente Tolentino Rojas, continuaban con regularidad sus ediciones mensuales, iniciadas en septiembre de 1943. Aunque una publicación oficial, la dirección de los Cuadernos nos abrió sus puertas a los poetas del 48, sin condiciones ni limitaciones de ningún género. Pedro René Contín Aybar publicó allí, incluso, poemas que contenían abiertas denuncias contra el régimen dictatorial imperante. Todavía recordamos el tremendo susto de Contín Aybar, cuando se entero de que el semanario O Globo, de Brasil, hizo referencia a estas denuncias. Ramón Cifré Navarro, iniciado ya en Entre las Soledades, es el primero en publicar en Cuadernos Dominicanos de Cultura (octubre de 1948, núm. 62). Le siguen Rafael Valera Benitez, mayo de 1949 (núm. 69); Pefia Lebrón, en agosto de 1949 (núm. 72); Lupo Hernández Rueda, en septiembre de 1949 (núm. 73); Hugo Tolentino Dipp y Rafael Valera Benítez, noviembre de 1949 (núm. 75); Ramón Cifré Navarro nue- vamente, diciembre de 1949 (núm.76). El número de los

Cultura correspondiente a los

meses de febrero y marzo (núms. 78-79), es una selección de Trece Poetas Jóvenes Dominicanos: Rafael Lara Cintrón, Máximo Avilés Blonda, Vispéride Hugo, Ángel Hernández Acosta, José Escuder, Víctor Villegas, Rafael González Tirado,

Bienvenido Díaz Castillo, Abel Fernández Mejía, Lupo Hernández Rueda, Enriquillo Rojas Abreu (quien ya había publicado en el Cuaderno, núm. 71, julio de 1949), Agripino Pefia Lebrón y Rafael Valera B.enítez. Algunos poemas traen vifietas de Domingo Liz. La selección esta precedida por unas palabras de Pedro René Contín Aybar, quien entusiasmado,

Sólo los Cuadernos Dominicanos de Cultura,

Cuadernos Dominicanos de

-24-

entre otras cosas, afirma que "si la poesía dominicana tiene un destino en la poesía universal, si nuestra voz se alzará en el concierto para decir el solo cantante, no cabe duda que mucho deberá a estos poetas" . Víctor Villegas y Rafael Lara Cintrón publican nuevamente en esta revista (núms. 85-86, septiembre-octubre, 1950). Le siguen Lupo Hemández Rueda, en febrero de 1951 (núm. 90); Ramón Cifré Navarro, Víctor Villegas y Rafael Valera Benítez, marzo de 1951 (núm. 91); Abelardo Vicioso, abril-mayo, 1951 (núms. 92-93); Lupo Hemández Rueda, Rafael Lara Cintrón (un cuento), Víctor Villegas, Rafael Valera Benítez, Hugo Tolentino Dipp (un cuento) y Ramón Cifré Navarro, agosto-octubre, 1951 (núms. 96-98); Rafael Lara Cintrón (dos relatos), noviembre-diciembre de 1951 (núms. 99-100); Víctor Villegas, enero de 1952 (núm. 101), Silvano Lora (quien publica luego en Alma Máter, junto a otros poetas de la generación, y, posteriormente, en 1964, hace las viñetas y la portada del libro Crónica del Sur, de Lupo Hemández Rueda), Abelardo Vicioso, Rafael· Lára Cintrón, Lupo Hemández Rueda, junio-julio de 1952 (núms. 106-107); Víctor Villegas,

Rodolfo Coiscou Weber (nacido en 1924, y que en 1948 precisamente, publicó Velero del Regreso, su primer libro; y al año siguiente, Presencia del Angel), Hugo Tolentino Dipp, Rafael Valera Benítez, Ramón Cifré Navarro, Rafael Lara Cintrón, agosto de 1952 (núm. 108); Víctor Villegas, Rafael Valera Benítez, Lupo Hemández Rueda, Abelardo Vicioso, Ramón Cifré Navarro, noviembre-diciembre de 1952 (núms.

111-112,

Cultura).

último

número

de

Conciencia de sí

Cuadernos

Dominicanos

de

Cuando en 1954, Leopoldo Panero calificó a la joven poesía dominicana como uno de los brotes poéticos más prometedores con que cuenta la poesía general de habla española, los poetas

-25-

jóvenes a cuya obra se refería, no tenían aun conciencia de sí. Lo integraban voces sueltas que, aunque unidas por diversos factores generacionales, no se habían percatado de lo que, como grupo poético generacional representaban. Cada quien pensaba en sí. Prevalecía la actividad individual, no la labor colectiva. Esto ha permitido a Máximo Avilés Blonda, uno de sus nom- bres más répresentativos, refiriéndose a la época inicial de los poetas del 48, afirmar que, en verdad, ese grupo no era tal, por la ausencia de labor conjunta. Pero si hay cierta verdad en la afirmación categórica de Blonda, lo cierto es que hasta ese instante, el brote poético generacional observado por Panero no tenía conciencia de sí, la que adquiere a partir de entonces.

La Denominación

El poeta español, interesado en la joven poesía que acababa de descubrir, preguntó a Avilés Blonda si ese grupo tenía algún nombre. En verdad no habíamos pensado en ello. Nuestra aparición de 1948, se había producido espontáneamente, a la manera de un manantial que brota de la tierra, dejando rodar el cuerpo virgen y cristalino de sus aguas por el mundo. Aunque el contacto personal fue inmediato, y nos acer- camos unos a los otros, y, desde entonces, se nos veía departir juntos, en pequeños grupos de dos o tres, en el bullicio de los pasillos de la antigua Escuela Normal de Varones, en la Universidad de Santo Domingo, o en los cafés de la calle El Conde, el manantial se deslizaba sobre la tierra sin pensar en lo que esa corriente lúcida significaba en el tiempo y lugar en que discurría su existencia. La mente joven y siempre despierta de Blonda buscó una solución inmediata a la pregunta de Leopoldo Panero. El mismo Blonda cuenta (El Caribe, 28 de abril de 1973): "Busqué una solución a lo del nombre diciendo a Panero que éramos la Generación del 48, pues comenzamos a publicar en El Caribe ese año, fecha en que el periódico fue fundado".

-26-

Carlos Curiel

En esta foto del ano 1948 apare- cen el profesor Carlos Curiel

(con saco y corbata), junto a sus

alumnos de la Escuela Normal

de Varones. Arriba, de izquierda

a derecha: Read Espaillat, Ro-

berto Ozuna,

Manuel Jiménez

(semioculto),

Sánchez

5anlley

(fallecido en la invasión del 14

de Junio), Papito Peguero, Amiama castillo, Manolo Tavá- rez Justo, Marino Vinicio Cas- tillo, Negrito Pacheco, Calventi. En el centro, PericIes Andújar, Pimentel, Pompilio Bonilla Cue- vas, Prof. Curiel, José Antonio Jiménez, Jhonny Marrero, Lupo Hemández Rueda, Juan José Garcla (encima de Lupo Hemán dez Rueda Y al lado de Manolo Tavárez Justo), Plutarco Sama- na (semioculto), Gutiérrez (se- mioculto), William Tejada. Aba- jo: José Escuder Ramlrez, Al- berto Pet'Ia Lebrón, José Oliva, Hemández Guante y Roy Brid- gewater, Ventura (encima de Bridgewater).

Otras Denominaciones

Sembrada la semilla de la inquietud colectiva por Leopoldo Panero, poco a poco ésta se fortalece en las sienes y en los corazones de estos jóvenes, y va tomando cuerpo la idea de lo que habían sido, eran y deberían ser. Se acrecienta el diálogo común, y empieza la discusión sobre lo que es y debe ser la poesía; sobre el valor estético y lo que es perdurable en lo heredado; sobre lo que han significado y significan los poetas que les preceden. Rafael Valera Benítez es el más maduro y además, el más decidido. De hecho, se toma en líder. Debido a su tempera- mento, generalmente trata de imponer su criterio apasionado a los otros. Tenaz y combativo, de fluente expresión, resultaba generalmente apabullante. Por suerte, nos libró de su dictadura Abelardo Vicioso, sereno y persuasivo, factor aglutinante de primer orden, en cuyo hogar nos reuníamos con frecuencia con el beneplácito de sus padres. Allí se discute. Hay desacuerdo sobre si se lanza una revista o una colección de publicaciones. Prevalece este último criterio. Entonces, se inicia una labor tan ardua como dificil: reunir los fondos del primer número. Cuan- do este objetivo ha sido logrado, Trío ve la luz pública, seguido por La Lumbre Sacudida, de Abelardo Vicioso (poesía), y por El Último Instante y La Broma del Senador (teatro) de Franklin Domínguez. Es precisamente en "Un Poeta y la Función Poética", prólogo del libro de Vicioso, donde Valera Benítez se refiere a las otras denominaciones atribuidas a estos poetas. El propio Valera Benitez les denomina Generación de postguerra, por las repercusiones políticas y sociales que la termÍnación de la segunda contienda bélica mundial trajo al país, y los efectos que estos hechos producen en la generación de entonces, en la cual figuran los poetas que, en 1948, se darían a conocer en las páginas de El Caribe. El nombre de Generación Integradora. citado también por Valera Benitez en el referido prólogo, es propuesto por Víctor

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VilIegas, en razón del "designio integrador", de la "función integradora" propugnados por los poetas del 48, "indicios característicos" de la generación apuntados por Valera Benítez en el supradicho prólogo. Más claramente, Villegas sostiene que este nombre es el más apropiado porque la generación se propone, estéticamente, la fusión de lo dominicano con lo universal, del realismo postumista con el subjetivismo de los sorprendidos. Ese equilibrio formal y de contenido, Arte y Verdad; esa visión integral del hombre, de nuestras realidades, es la "poesía responsable", el "nuevo estado de conciencia en poesía" de que habla Valera Benítez en el tan citado prólogo. No se hace referencia a la llamada Generación del 30, con que Pedro René Contín Aybar (La Nación, 24 dc octubre de 1954), bautizó a los más representativos poetas dominicanos de la época, incluyendo a algunos de la Generación del 48, porque esta denominación no se refiere propiamente a los poetas del 48, sino a toda la poesía dominicana contemporánea. Pero de los nombres propuestos el de Generación del 48 es el más popular, el más conocido, el del agrado de la inmensa mayoría de sus integrantes y el que ha prevalecido. Es pues, el nombre de nuestra generación literaria.

Los Integrantes

Con este nombre se conoce principalmente a los poetas de una generación histórica dominicana; a los que hicieron y aún hacen vida de grupo; a los que todavía se sienten hermanados por el vínculo imborrable creado en ellos por María Ugarte y la sección Colaboración Escolar del diario El Caribe. La cercanía de los hechos de los cuales son protagonistas, ha motivado que exista un desacuerdo entre ellos acerca de quienes integran o deben integrar la Generación del 48. "Los nombres de Víctor Villegas, Ramón Cifré Navarro, Alberto Peña Lebrón, Abelardo Vicioso, Rafael Lara Cintrón, Lupa Hernández Rueda, Máximo Avilés Blonda, Luis Alfredo

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Torres, Guarocuya Batista del Villar y el de quien estas líneas escribe -dice Rafael Valera Benítez (prólogo citado, pág. XV)- constituyen el núcleo poético que ha sido situado" bajo las denominaciones precedentemente indicadas. "He dejado fuera de la lista que para mí, integra la generación aludida, -agrega Valera- a los siguientes poetas: Héctor Pérez Reyes, Francisco Antonio Cruz, Enriquillo Rojas Abreu, Ciriaco Landolfl, Ramón Francisco, Abel Femández Mejía, Heriberto Bobadilla Beras, Juan Sánchez Lamouth, Andrés Lora Mayer, Ramón Lacay Polanco, Rafael Astacio, Marcio Veloz Maggiolo y Rodolfo Coiscou Weber". Para Máximo Avilés Blonda (Alma Máter, núm. 6, julio agosto de 1954), forman esta generación, además de él, Alberto Peiía Lebrón, Víctor Villegas, Rafael Lara Cintrón, Rafael Valera Benitez, Lupo Hemández Rueda, Abel Fernández Mejía y otros de gran valor literario, "cuyos nombres no seiíala, que habían aparecido en una selección de Joven Poesía Dominicana

en 1950, en los Cuadernos Dominicanos de Cultura" (Abelardo

Vicioso, 1 Coloquio citado). En cuanto a los integrantes, afirma por su parte Abelardo Vicioso, "Villegas aceptaba la enumeración de Valera Benítez, que para también es válida, aunque quiero dejar constancia de que algunos, como Guarocuya Batista del Villar, no hicieron verdadera vida de grupo con nosotros" (Coloquio citado). Para Ramón Cifré Navarro, iniciado como hemos dicho en Entre las Soledades, revista dirigida por Antonio Fernández Spencer, semejante en formato y orientación a la de La Poesía Sorprendida, que circuló inmediatamente después de desapare- cida esta última, los integrantes de la Generación del 48 son "los poetas y escritores Víctor Villegas, Rafael Valera Benítez, Lupo Hemández Rueda, Ramón Cifré Navarro, Máximo Avilés Blonda, Alberto Peiía Lebrón, Luis Alfredo Torres, Vispéride Hugo, Ramón García, Rafael Laca Cintrón, Abel Femández Mejía, Abelardo Vicioso, Rodolfo Coiscou Weber, Ramón Francisco, Ramón Vásquez Jiménez, José Escuder Ramírez,

-29-

Guarocuya Batista del ViIlar y otros" (revista Testimonio, núm. 15, abril-diciembre, 1965, pág 11).

debe ser vista y

examinada en un doble sentido. Desde un punto de vista restringido, ella comprenderia únicamente a los poetas de una generación histórica, específicamente, a aquéllos que hacían y todavía hacen vida de grupo. En un sentido amplio, esta generación literaria comprende a todos los intelectuales y artistas que, desde el punto de vista histórico, integran la generación de los nacidos entre 1924 y 1938. Se trata, en este sentido, de los representantes de una generación histórica de- terminada, con sus particularidades y su propia sensibilidad. La Generación del 48 no es otra cosa que la generación literaria de esa generación histórica. Y a ella limitaremos el presente tra- bajo, específicamente, a la Generación del 48 en su sentido estricto, tal como lo hemos definido precedentemente. En otros términos, la Generación del 48 no puede ser vista exclusivamente como un grupo poético, como el resultado de la actividad de los poetas iniciados en las páginas de El Caribe. Aunque esencialmente una generación poética, ella tiene un alcance más amplio. Comprende dramaturgos (Franklin Do- mínguez, Máximo Avilés Blonda); narradores (Virgilio Díaz Grullón y los poetas Rafael Lara Cintrón, Ángel Hemández Acosta); pintores, escultores (Domingo Líz, Antonio Toribio, Silvano Lora, Noemí Mella); músicos (Manuel María Miniño); además historiadores (el poeta Hugo Tolentino Dipp);políticos (Manuel Aurelio Tavares Justo); gramáticos, profesores univer- sitarios (los poetas Rafael González Tirado, Abel Femández Mejía, Rodolfo Coiscou Weber, Rafael Astacio Hemández, Guarocuya Batista del Villar, Bienvenido Díaz Castillo); doc- tores en Derecho y abogados (la mayoría tiene este título y ejerce esta profesión); actores y directores de teatro (Luis José Germán, Máximo Avilés Blonda, Ilander Selig), etc. Esto es un aspecto virgen, aún no enfocado, digno de estudio. Lo que deseamos decir -entiéndase bien- es que por Generación del 48 se conoce en Santo Domingo al grupo poético de una genera-

La

Generación

del

48,

entendemos,

-30-

ción histórica; más claramente, a los poetas de esa generación que se dieron a conocer en 1948 en el diario El Caribe. Pero esta generación, tanto en el plano histórico como en el literario, tiene un alcance mucho más amplio, que no ha sido determi- nado ni estudiado aún.

El Ambiente. El Silbo Vulnerado.

La madurez alcanzada por los poetas del 48, las lecturas clandestinas, el fracaso de la invasión de Luperón, encabezada por Horacio Julio Omes, las emisiones radiales del extranjero oídas, calladamente, en el silencio de la noche, plantean en estos poetas jóvenes, en el plano literario y en el existencial, la necesidad de definir el rol que ellos deben desempeñar frente a esta herencia recibida, el devenir de nuestras letras, y a la realidad histórica que les ha tocado vivir. Las reuniones son cada vez más frecuentes, más concretas, más provechosas. De ellas nace El Silbo Vulnerado, nombre tomado de un verso del

poeta español Miguel Hernández,

revelar su queja, la honda herida que taladra su voz, dadas las circunstancias ambientales imperantes. Estuvo dirigido por Máximo Avilés Blonda, Lupo Hemández Rueda, Rafael Valera Benítez y Abelardo Vicioso. El Adminístrador de la colección era el doctor Sergio Vicioso Peguero. El editor, don Luis Miura Baralt. Recuérdese que la Generación del 48 surge inmediatamente después de terminada la segunda guerra mundial y que, en nuestro país, esta contienda trajo como consecuencia un debi- litamiento momentáneo, o vacilación temporal del régimen dictatorial que nos gobernaba, el cual permite, aunque por breve tiempo, la instalación y el funcionamiento de grupos políticos d '; oposición (pSP, Juventud Democrática) así comO el despertar del movimiento obrero dominicano. La apertura del cerrado puño de la dictadura, conmueve la conciencia nacional, particularmente a la juventud que palpaba y

y con el cual el grupo quiere

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vivía por primera vez hechos de esta naturaleza. El tirano se asusta por el giro que toman los hechos y el entusiasmo que despierta la voz nueva de la oposición en la colectividad, y cierra brúscamente el puño de su férrea dictadura, reprimiendo con violencia, brutalmente, a la oposición~ incluso algunos como el líder obrero Mauricio Báez, fueron perseguidos hasta en el exilio, donde se les dio muerte. La roncha que dejaron estos hechos en la juventud de entonces, no se borrarla jamás. Los poetas del 48 eran precisa- mente parte de esa juventud. Pasados estos acontecimientos, incorporados ya estos jóvenes a las letras a través de Colaboración Escolar, la Página Dominical de El Caribe, Y los Cuadernos Dominicanos de Cultura, el tema obligado y continuo de sus reuniones (entre los más allegados, naturalmente), era la manera de combatir, de un modo u otro, a la dictadura. La Generación del 48 tenía, pues, este designio. Había que combatir, pero había que saber hacerlo, porque era necesario conservar la vida para la prose- cución de las más perdurables urgencias que demandaba el devenir de nuestras realidades. Esto explica en parte, la forma indirecta y, a veces, oscura, de los pronunciamientos de los poetas del 48.

Objetivos. Pronunciamientos.

Trío, el primer número de El Silbo Vulnerado, y los otros volúmenes de la Colección, traen en sus respectivas solapas, bajo firma colectiva, pronunciamientos que señalan los objetivos de los poetas del 48, su reacción frente a la herencia recibida. Estos pronunciamientos, y el prólogo de Rafael Valera Benítez al libro de Abelardo Vicioso, trazan los lineamientos estéticos de la Generación del 48 al momento de tomar conciencia de sí, como grupo generacional distinto, obligado a definirse, en búsqueda de su propia espontaneidad.

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De la solapa de Trío extraemos este glosario de dichos objetivos:

a) El Silbo se propone garantizar el rumbo de ciertas

manifestaciones fundamentales del proceso cultural dominicano;

b) consecuentemente, se recogerá y entregará en El Silbo

sólo aquellos productos del pensamiento dominicano que puedan situarse dentro de las exigencias del arte y de la ciencia;

c) toda manifestación del arte dominicano debe partir de las propias raíces de nuestra colectividad;

d) esto debe alcanzarse mediante la búsqueda e identifica-

ción con nuestras más plausibles esencias, como único medio para arribar a la expresión de las dimensiones universales del ser dominicano;

e) y, consecuentemente, a estructurar con perfiles defini-

tivos la autonomía y validez de nuestra cultura; t) las manifestaciones culturales de nuestro medio deben ser desenvueltas de modo conducente a fructuosas conquistas y

reveladores hallazgos que demuestran la hermosa compati-

bilidad funcional de los menesteres intelectuales con la condición humana; y

g) reconocimiento de los valores eternos que integran el acervo de la cultura universal, con la práctica real y la incor- poración de procedimientos y principios básicos al devenir de

nuestra realidad

De

la

siguiente:

solapa

de

La

Lumbre

Sacudida,

extraemos

lo

1) El hombre es el único ser sujeto de destino y la única

criatura susceptible de plantearse el problema de su tránsito por el mundo;

2) la poesía, "dado el tono humano de su procedencia",

aunque sea universal e intemporal, tiene una grave y apa- sionada función a tono con un tiempo y un espacio dados;

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3) lo contrario es reducir la poesía a un mecanismo inerte, a un simple divertimiento, a una pirueta intelectual, incompatibles con la seriedad y hermosura que le son propias; 4) consecuentemente, la Colección se atiene a su procla- mado principio de creación basada en una amorosa conquista de las mayores posibilidades nuestras, raíz y energía de la universa- lidad dominicana.

Con las limitaciones de entonces, la Generación del 48 propugna por una poesía responsable, ("belleza y verdad": arte y testimonio) vinculada a nuestro destino histórico, que, sin despreciar la tradición, lo permanente de la herencia que recibe, parta de las propias raíces de nuestra colectividad en búsqueda incesante de las dimensiones universales del ser dominicano,

esto es, "poesía con lo dominicano universal; poesía con el hombre dominicano desenvuelta a la conquista integral de la· libertad, "dado el tono humano de su procedencia", con "una

grave y apasionada función que cumplir a tono con su tiempo y su medio"; consecuentemente, contraria a todo cuanto tienda a hacer de la poesía un mecanismo inerte, o simple divertimiento estético, o pirueta intelectual, incompatibles con la seriedad y la hermosura que la poesía, como arte y como verdad, instru- mento de expresión humana, requiere en todas las épocas.

La Reacción de los Poetas del 48

Cuanto antecede es una critica a la poesía automática, al Vedrinismo y a otros ismos que trataron de reducir la poesía a piruetas intelectuales, o simples divertimientos del lenguaje metafórico, hueco cascarón de lumbre y de sonido. La reacción alcanza también al aíslacionismo postumista y a su desdén por la tradición. Los poetas del 48 hablan del reconocimiento de los valores eternos que integran el acervo cultural, herencia que acogen de los poetas sorprendidos, pero con quienes están también en desacuerdo en cuanto al surrealismo puro de la

-34-

Pedro René Contln Aybar

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·1111
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Puesta en circulaci6n de LB lumbrft slJCudida, de Abelardo Vicioso. De izquierda 8 derecha. lupo Hemández Rueda, Máximo Avilés Blonda, Rafael Valera Benllez, Pedro René Contln Aybar y Abelardo Vicioso. (Foto de e Csribe, 31 mayo de 1958).

poesía automática, y en cuanto a aquella poesía cuya norma consiste en extraer de la luz todo su contenido, haciéndola más luna que la luna, hasta dejarla sólo en la expresión de lo cantado. La diferencia con este grupo es todavía más profunda, como se verá más adelante. "Los directores de la colección El Silbo Vulnerado -se lee en la solapa de Trío- entienden que, en los días que corren, el auténtico rol del hombre intelectual y artista se compadece sólo con una actitud creadora orientada en función de su tiempo y de su medio. No interesa, por consiguiente, el ejercicio literario epidérmico que se basta a sí mismo en su puerilidad verbal y esteticista, no aquella otra labor que, en general, se resuelve sólo en superficiales incursiones más o menos eruditas. "De manera que, la simple recapitulación, el intelectualismo profesional y los amaneramientos están excluidos del sistema de esta colección que se basa, como norma inquebrantable, en una dirección de creación al servicio de nuestra condición, del tiempo y de la sociedad a que pertenecemos".

Un Nnevo Estado de Conciencia en Poesía

Estos pronunciamientos son completados con los que hace Rafael Valera Benitez en el supraditado prólogo de La Lumbre Sacudida. Allí se habla de un nuevo estado de conciencia en poesía, como aporte generacional de los poetas del 48, el cual consiste en una "integral función poética", consecuencia de una concepción integral del hombre y su destino, "del hombre como tal, en su realidad circunstancial, en su existencia -siempre virgen y agónica- integrando así como un conjunto". Ganada su autonomía espiritual, visto el establecimiento de la realidad y la imaginación, la poesía dominicana -afirma Valera- avanza en su desarrollo hasta una etapa, en la cual entra en juego la generación poética del 48. Los sacudimientos del hombre actual, agrega, lejos de producir infecundos espasmos, engendra con esta generación un "designio integrador donde se

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promueve una actitud trascendente cada vez más atenta a las legítimas derivaciones de nuestra especifica condición hu- mana".

Ese designio integrador, esa función integradora como "indicios característicos" de la generación, apunta una doble dirección. De un lado, "la persistencia ostensible de los temas, las preocupaciones y la misma temperatura -forma y fondo-; y de otra parte, "el mecanismo según el cual se llega a esa situación". Valera se refiere al tema del hombre, considerado éste, "en su inevitable contingencia vital", y a "la acentuada y evidente orientación simbólica que en el aspecto formal se advierte en la mayoría de estos nuevos poetas". De inmediato señala las diferencias que, a su juicio, hay entre el lenguaje de ocultación de los sorprendidos y este lenguaje igualmente onírico y simbólico de los inicios en los poetas de la Generación del 48. Y concluye: "Así pues, el resultado integrador se define no por la simple adopción de cierto lenguaje o temática propios de las corrientes más importantes de la última poesía universal. Se trata de un proceso, diríase, de auto-contemplación, "de

vuelta a los orígenes y a las raíces íntimas de nuestra con-

dición humana". De inmediato hace referencia a hechos de distinta naturaleza producidos en la vida de nuestro país (que no menciona expresamente, por razones obvias) y que han sido

determinantes de una nueva conciencia social y cultural. La

influencia de estos factores políticos-sociales en la creación del actual período poético dominicano. Valera se refiere a los hechos políticos y sociales del 1946-1947, a la frustrada invasión de Luperón (1949), y la represión trujillista, etc., de influencias decisivas en la psique y en la forma de manifestarse los poetas del 48. No debemos olvidar que el poeta escribe en plena dictadura de Trujillo, la que le tenía marcado como desafecto al régimen, por lo cual sufrió persecuciones, torturas y encarcelamientos. De todos esos factores y otros, nace ese nuevo estado de conciencia en poesía, que integra el realismo postumista con el subjetivismo de los sorprendidos, fusionando estéticamente, lo

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dominicano descubierto por el Postumismo y afianzado con los poetas Independientes del 40, con la "universalidad hermosa del hombre universal" de La Poesía Sorprendida. Pero el aporte de la Generación del 48 no se limita al logro de esta fusión, sino que, ahondando en las raíces mismas de nuestra colectividad, en las entrañas del ser dominicano, proyecta lo dominicano uni- versalmente, esto es, lo nuestro en un plano estético de universalidadperdurable.

El grupo reacciona contra la opresión circundante (la temática del silencio, la angustia por la patria oprimida, etc., lo confirman plenamente), y da un paso más, va más lejos en la trasmutación de nuestras realidades, con una proyección profética de nuestro destino, la que comunica y proyecta a través de una visión estética optimista. de arraigada convicción cristiana. cosmovisión desconocida hasta entonces en nuestras

letras.

La Revista Testimonio

La revista Testimonio (1964-1966), creada y dirigida por Alberto Peña Lebrón. Luis Alfredo Torres, Ramón Cifré Navarro y Lupo Hernández Rueda. se convierte propiamente, por esta circunstancia. en órgano de esta generación. publi- cándose en cada número una selección poética o antología individual de poetas del 48, presidida en cada caso, por breves notas críticas y bibliográficas. Esta revista sirve además de refugio a intelectuales de diversas tendencias; a académicos y a principiantes, llenando un vacío cultural en nuestro medio carente entonces de otro órgano de esta naturaleza. En ella se publican trabajos en prosa y en verso de connotados intelectuales contemporáneos y de otras épocas, escritores latinoamericanos, de Europa y de otros continentes. La revista recibe reconocimientos tanto de escritores extranjeros como de nacionales. El más completo de ellos llega

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desde París, mediante carta suscrita por Alberto Baeza Flores. De ésta, reproducimos lo siguiente: "Me ha gustado mucho 'Testimonio', la presentación sobria, elegante, sencilla: la direc-

ción colectiva y la doble condición lírica y crítica de sus directores; la línea de continuidad, de independencia, de sen- cillez, de neohumanismo en la selección de poesía y prosa; la veracidad para difundir obras y ser vínculo y vehículo para el conocimiento de la joven literatura dominicana en el exterior, ofreciendo hasta las direcciones de los autores. La mirada hacia el exterior, cargada de una juventud serena que sólo está "

dispuesta a admitir lo mejor Los directores de la revista Testimonio dirigen también la Colección del mismo nombre, que edita obras individuales. Allí aparecen Magdalena (novela), de Carlos Esteban Deive; De Manos con las Piedras, de Ramón Cifré Navarro; La Vida no Tiene Nombre (narraciones), de Marcio Veloz Maggiolo; Crónica del Sur, de Lupo Hemández Rueda, y Los Días Irreverentes, de Luis Alfredo Torres. Testimonio ha merecido también otro reconocimiento de Alberto Baeza Flores (carta al Comité Organizador del 1 Foro

Latinoamericano de la Joven Poesía, La Noticia, suplemento cultural Aquí, del 21 de diciembre de 1975; pág. 9, columnas 2

y 3), que revela la importancia de esta revista y de la labor de los poetas del 48 en la poesía dominicana contemporánea. Baeza dice: "Y sobre la Joven Poesía o Nueva Poesía Do- minicana debo recordar dos deudas. La una a Aída Cartagena Portalatín y a Brigadas Líricas. La otra a Lupo Hemández Rueda, Luis Alfredo Torres, Alberto Peña Lebrón y Ramón Cifré Navarro. Sin Brigadas Líricas y sin Testimonio la poesía dominicana de la década de los aftos sesenta no hubiera podido trabajar ni su calidad, ni su novedad, de su condición humana testimonial, como lo ha hecho. Esta deuda a Brigadas Líricas y

a Testimonio es para muy clara y me atrevo a afirmar que sin el trabajo de esas dos revistas epocales, los poetas dominicanos que hoy trabajan en la Joven Poesía o en la Nueva Poesía, no puedan hacerlo como lo hacen en 1975".

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n

LA GENERACIÓN LITERARIA DE UNA GENERACIÓN HISTÓRICA

Los jóvenes poetas que se dan a conocer en 1948, inmediatamente después de desaparecidas las publicaciones del movimiento de La Poesía Sorprendida, han sido considerddos como una generación literaria. Para otros, simplemente son vistos como "una prolongación de la estética sorprendida" (Manuel Rueda, prólogo Antología Panorámica); o también como "un puente entre La Poesía Sorprendida y el presente" (Héctor Incháustegui Cabral, prólogo de Teatro, de Máximo Avilés Blonda); o más radicalmente, a juicio de Marcio Veloz Maggiolo, "no representa realmente una generación". De modo que en nuestro medio se discute si realmente estos poetas forman una generación literaria, por lo que trataremos de arrojar luz sobre este tema.

El Concepto de Generación

El concepto de generación ha sido estudiado con dete- nimiento por numerosos ensayistas. Ortega y Gasset, en di- versas obras, ha sentado toda una teoría sobre las generaciones. Petersen se ha referido a sus factores formativos. Julián Marias

donde

ofrece un cuadro completo y profundo sobre este tema y sus tratadistas a través del tiempo. "Cada generación -enseí\a Ortega y Gasset- es una variedad

escribió El Método Histórico de

/as

Generaciones,

humana

cada generación representa cierta altitud vital,

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desde la cual se siente la existencia de una manera deter- minada" (El Tema de Nuestro Tiempo, Austral, tercera edición,

pág. 14). Y agrega más adelante (pág. 15), "las generaciones

nacen unas de otras, de suerte que la nueva se encuentra ya con las formas que a la existencia ha dado la anterior. Para cada generación, vivir es, pues, una faena de dos dimensiones, una de las cuales consiste en recibir lo vivido -ideas, valoraciones, instituciones, etc.- por la precedente; la otra, dejar fluir su

propia espontaneidad

de la ecuación que esos dos ingredientes formen, en la actitud

que ante cada uno de ellos adopte la mayoría de .sus individuos" . Según esta actitud, hay "épocas acumulativas", de solida- ridad' en que los jóvenes se supeditan 'a los viejos; y "epocas eliminatorias y polémicas", en las cuales "no se trata de conservar y acumular, sino de arrumbar y sustituir, los viejos' quedan barridos por los mozos" (Ortega y Gasset, ob. cit., pág.

El espíritu de cada generación depende

16).

La generación histórica de dominicanos nacidos entre 1894

y 1908 (Domingo Moreno limenes (1894), Rafael Arnérico

Henríquez (1899), Manuel L1anes (1899), Andrés Avelino (1900), Delia Weber (1900), Zacarías Espinal (1901), Tomás Hemández Franco (1904), Manuel del Cabral (1907), Pedro René Contín Aybar (1906), Frank1in Mieses Burgos (1907), es una generación histórica de combate, cuyos miembros arrumban

y sustituyen, por su estética, la heredada por ellos. Las dos

generaciones históricas subsiguientes, la de los nacidos entre

1909 y 1923: Francisco Domínguez Charro (1911), Héctor Incháustegui CabraJ (1912), Pedro Mir (]913), Rubén Suro (1916), Carmen Natalia (1917), Aída Cartagena PortaIatín (] 918), Manuel Valerio (19] 8), Freddy Gatón Arce (1920), EnriquilJo Rojas Abréu (1920), Manuel Rueda (192]), Mariano Lebrón Saviñón (1922), Antonio Fernández Spencer (1922), 1. M. Glass Mejía (]923); y la de les nacidos entre ]924 y 1938:

Víctor VilJegas (1924), Rodolfo Coiscou Weber (1924), Ramón Cifré Navarro (]926), Rafael VaIera Benítez (1928), Juan

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Sánchez Lamouth (1929), Ramón Francisco (1929), Juan Carlos Jiménez (1929), Abelardo Vicioso (1930), Alberto Peña Lebrón (1930), Lupo Hemández Rueda (1930), Rafael Lara Cintrón (1931), Máximo Avilés Blonda (1931), Abel Femández Mejía (1931), Ramón Emilio Reyes (1936), Luis Alfredo Torres (1935), José Goudy Pratt (1936) y Marcio Veloz Maggiolo (1936), propiamente son generaciones "acumulativas", por cuanto éstas, fundamentalmente, lo que hacen es conservar, depurar y afianzar los cambios radicales introducidos en nuestras letras por la generación anteriormente citada (los nacidos entre 1894 y 1908). Naturalmente, que esta afirmación no es absoluta. Las circunstancias de haber vivido estas generaciones, en deter- minado momento, los mismos hechos históricos, ha producido en ellas una intercomunicación de tendencias estéticas e influencias que a la postre, han producido la nueva sensibilidad predominante en determinado tiempo. El carácter insular de nuestra cultura, acrecentado por las limitaciones impuestas por 31 años de férrea dictadura, ha motivado también que, miembros de una y otra generación compartan en determinado momento histórico, el carro nuevo de las innovaciones, como ocurrió con La Poesía Sorprendida que agrupó en sus filas a integrantes de dos generaciones activas (nacidos entre 1894 y

1908, Ynacidos entre 1909 y 1923).

Menéndez y Pelayo (La· Lengua de Cristóbal Colón, Austral, Madrid, 1942, págs. SS-56), señala que "del contacto entre todas las generaciones que conviven se forma o suele formarse una posición estética común, en la que aproxí- madamente todas participan". Aunque esta estética común no nace entonces se puede comprobar fácilmente que, en nuestro medio, la estética sorprendida o encamada entre nosotros por ellos, influye en Moreno Jimenes, y hasta en Héctor Incháus- tegui Cabral y otros poetas independientes; y que el realismo de éstos, también aparece en los poetas de La Poesía Sorprendida. A la referida "estética común" se llega, según Carlos Bousoño (La Poesía de Vicente Aleixandre, Gredos, 1968, pág.

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93) "simultáneamente y con semejante intensidad, no siempre, pero, por lo menos en algunos casos, desde las distintas generaciones que en tal fecha se den. Quiero decir que cada una de ellas descubre en principio por su cuenta la nueva sensibilidad, aunque luego esa sensibilidad recién advenida se fortifique y adquiera carácter y grosor con el contacto entre ambos grupos humanos". Esto es precisamente lo que ha ocurrido entre nosotros con la convivencia activa de más de dos generaciones, durante los últimos años. Esto ha dado lugar a la época más brillante y fecunda para la poesía dominicana en toda su historia. En otros términos, el siglo XX es, pues, un "siglo de oro" de la poesía dominicana de todos los tiempos.

Una Generación Histórica

El diario El Caribe del 14 de marzo de 1975, trae un artículo de Julián Marias, titulado El Próximo Acto, donde el eminente pensador español presenta el siguiente cuadro de "las generaciones existentes a partir de 1976:

Generación 'superviviente~ 1901 (nacidos entre 1894 y 1908); Generación 'augusta', 1916 (nacidos entre 1909 y 1923);

Generación 'cesárea',

Generación 'ascendente', 1946 (nacidos entre 1939 y 1953); Generación 'juvenil', 1961 (nacidos entre 1954 y 1968)".

1931 (nacidos entre 1924 y 1938);

Colocándonos en el mismo plano histórico de Marias, los integrantes de la Generación del 48 pertenecen a la generación cesárea (nacidos entre 1924 y 1938). En efecto, Víctor Villegas nace en 1924~ Ramón Cifré Navarro, 1926~ Rafael Valera Benítez, 1928~ Juan Carlos Jiménez, 1929~ Alberto Peña Lebrón, Abelardo Vicioso y Lupo Hemández Rueda, 1930~ Rafael Lara Cintrón, Máximo Avilés Blonda, Abel Femández

1931 ~ Luis Alfredo Torres, 1935. No hay uno que no

haya nacido entre 1924 y 1938. Incluso, Juan Sánchez Lamouth

Mejía,

-42-

(1929), Ramón 'Francisco (1929), Marcio Veloz Maggiolo (1936), .José Goudy Pratt (1936), indiferentes unos y com- bativos otros, de la Generación del 48, pertenecen a la misma generación histórica, dentro del cuadro generacional elaborado por Julián Marias. "Los miembros de una generación -señala Ortega y Gasset, ob. cit., pág. 13- vienen dotados al mundo de ciertos caracteres típicos, que les prestan una fisonomía común, diferenciándolos de la generación anterior. Dentro de ese marco de identidad pueden ser los individuos del más diverso temple, hasta el punto de que, habiendo de vivir los unos junto a los otros, a fuer de contemporáneos, se sienten a veces como antagonistas" (las itálicas son nuestras). Esta afirmación del notable filósofo y pensador español, se confirma fácilmente si nos detenemos en los poetas arriba nombrados nacidos entre 1894 y 1908, Y entre 1916 y 1923; entre los cuales, como ocurre con los miembros de la generación histórica de los nacidos entre 1924 y 1938, en que ''habiendo de vivir los unos junto a los otros, a fuer de contemporáneos, se sienten a veces como antagonistas". Federico Henriquez Gratereaux (Del Pesimismo Domini- cano, Última Hora, 20 de diciembre de 1974) ha dicho:

"Durante los años de 1959-1960, la atmósfera social de Santo Domingo era completamente contraria al gobierno y al estilo de

Si a la fecha de 1959-1960 se le resta la cifra de 30

años, llegamos, en la cuenta retrospectiva, a 1930, fecha en que

Si se resta otra vez treinta años, caemos

restamos de

nuevo treinta años, y estamos en 1869. Los seis años de Báez, la guerra de los seis años. Restamos los mismos treinta años y llegamos a la fundación de la sociedad secreta La Trinitaria (1838-1839). Resta Ud. treinta años más y tenemos 1808-1809, La Reconquista. Son zonas de fechas de coincidencia gene- racional aproximada". Las citas que anteceden nos parecen concluyentes para sostener que, conforme al método histórico de las generaciones, es incuestionable que los poetas que se dieron a conocer en

Trujillo

Trujillo sube al poder

en 1899, hora del asesinato de Ulises Heureaux

-43-

1948, pertenecen y representan una generación, la cual, según la escala de Marias, es actualmente a la que éste denomina generación cesárea.

Una Generación Literaria

Pero veamos el asunto desde el ángulo de las generaciones literarias. Julián Marias no comparte la teoria de Petersen y otros intelectuales. Para el filósofo español "el concepto mismo de generación literaria es infecundo y, a lo sumo, tendria el valor de una ejemplificación o particularización abstracta de la generación histórica en su plenitud" (ob. cit., pág. 137), Y en otras páginas de esta obra trata de demostrar "lo deleznable e insuficiente que es la doctrina de Petersen". De todos modos, la historiografia literaria alemana ha elaborado (lo que ha prendido en gran parte del mundo) su concepto de generación literaria. Marcio Veloz Maggiolo (Cultura, Teatro y Relatos en Santo Domingo, UCMM, núm. 13, 1972, págs. 167 y otras), niega categóricamente y con pasión propia a su temperamento, que "el grupo poético denominado Generación del 48" sea o represente "realmente tal generación". Petersen es quien, entre los pensadores alemanes, ha elaborado mejor los factores tipificantes de una generación literaria. A ellos se refiere Pedro Salinas (El Concepto de Generación Literaria aplicado a la del 98, Literatura Española Siglo XX; Alianza Editorial, núm. 239, págs. 26 y siguientes) para demostrar que el grupo del 98 era realmente una generación, pues en España entonces, como en Santo Domingo ahora con la Generación del 48, se discutía y especulaba, digámoslo mejor con palabras del propio Salinas, "después que Azorin lanza a los cuatro vientos esta denominación (Genera- ción del 98) se inicia una lenta pero continua polémica en tomo a este concepto azoriniano: ¿hayo no hay generación del

98?",

-44-

Los elementos, condiciones o factores tipificantes según Petersen (nos atenemos a Salinas, pues no hemos leído el estudio del primero sobre las Generaciones Literarias, que cita el segundo) son los siguientes:

1) Coincidencia en nacimiento en el mismo año o en años muy poco distantes;

2) Homogeneidad de

educación o "elementos formativos"

del grupo; 3) Trato humano, relaciones personales entre los hombres de la generación; 4) Acontecimiento o experiencia generacional (hecho histó-

rico o cultural aglutinante y que crea un estado de conciencia colectivo); 5) Existencia de un líder o caudillaje en el grupo; 6) Lenguaje generacional;

anterior; y

7) Anquilosamiento o parálisis de la generación 8) La herencia (Julián Marias, ob. cit. pág. 125).

Coetaneidad y Homogeneidad de Educación

La Generación del 48 reúne las condiciones propias de una

E 1 nacimiento de sus integrantes

está enmarcado entre 1924 y 1938, como hemos señalado más arriba. Los poetas del 48 reúnen también la segunda nota característica; homogeneidad en la educación, identidad en los "elementos formativos"; todos concurrieron casi al mismo tiempo a la Escuela Normal de Varones, donde fueron sus maestros, entre otros, Pedro Mir, Livia Veloz, Carlos Curiel, Tulio H. Arvelo, Andrés Avelino, Alicia Ramón, Bienvenido Mejía y Mejía. La gran mayoría ingresa a la Universidad. de Santo Domingo, donde estudia Derecho. Los textos, las lecturas eran comunes y sus fuentes las mismas. Había identidad también en los medios de proyección de sus inquietudes (Alma

Máter, Colaboración Escolar, El Caribe, etc.).

generación literaria. Veamos.

-45-

El Trato Humano

El trato humano, la unidad generacional se mantiene a través del tiempo. Todos hacen referencias en sus pronun- ciamientos personales a la condición de miembro de la generación. La colección El Silbo Vulnerado (1957), dirigida por Máximo Avilés Blonda, Lupo Hemández Rueda, Rafael Valera Benítez y Abelardo Vicioso; la labor y dirección colectiva de la revista Testimonio (1964-1966), a cargo de Alberto Peña Lebrón, Luis Alfredo Torres, Ramón Cifré Navarro y Lupo Hemández Rueda; las reuniones en casa de Abelardo Vicioso o en el hogar de otro miembro de la generación; las lecturas comunes y otras actividades colectivas, no dejan dudas sobre la comunidad personal entre ellos. "La hermandad de los integrantes del grupo -apunta Abelardo Vicioso (Coloquio de Literatura Dominicana, UCMM Santiago, 1969)- se observa incluso en la labor de presentación de las obras de unos y otros. Como ya dijimos, el prólogo de mi libro fue escrito por Valera Benítez. Pero este fenómeno se observa mejor en las publicaciones hechas al margen de El Silbo Vulnerado: "6rbita Inviolable (1953), de Alberto Peña Lebrón, fue prologado por Avilés Blonda; el libro de cuentos Huida (1954) de Rafael Lara Cintrón, tiene prólogo de Peña Lebrón; Linterna Sorda (1958), de Luis Alfredo Torres, fue presentado por Lara Cintrón". y agregamos nosotros: Edad Hacia la Vida (1954), de Juan Carlos Jiménez, fue prologado por Peña Lebrón; y Orbe de Ternura, de Bienvenido Díaz Castillo; Tierra Blanca (Narraciones, 1957), de Ángel Hemández Acosta; De Manos con las Piedras (1964), de Ramón Cifré Navarro; Los Días Irreverentes (1966) de Luis Alfredo Torres, llevan notas preliminares de Lupo Hemández Rueda. Diálogos con Simeón, de Víctor Villegas, lleva un prólogo de Abelardo Vicioso.

-46-

Máximo Avilés Blonda

_, ,¡"

La Experiencia Generacional

El acontecimiento o experiencia generacional también esta

presente. Este elemento constitutivo se manifiesta en el plano político y en el cultural. El hecho histórico aglutinante,

estos

generador

de

"un

nuevo estado

de

conciencia" en

jóvenes, fue el debilitamiento de la dictadura; más claramente, los acontecimientos políticos acaecidos en el país después de la terminación de la Segunda Guerra Mundial. A partir de esta fecha, el régimen de Trujillo (único conocido por estos poetas,

y bajo el cual había nacido la mayoría y todos vivieron su

adolescencia, y aun sus primeros años como "generación ascendente"), cambia y permite ciertas libertades a la oposición. Despierta el movimiento obrero. Nace el grupo "Juventud

Democrática". Hay toda una sacudida que conmueve el cuerpo hasta entonces monolítico e inalterable de la dictadura. Para los jóvenes que, uno o dos años después habrían de aparecer en las letras nacionales, esos acontecimientos históricos, estas situa-

ciones que nunca habían vivido, habrían de tener en ellos honda repercusión. Aunque la oposición fue brutalmente aplastada, este quebrantamiento de la férrea dictadura, y la torpe reacción de esta, calaron hondamente en la juventud, y afectaría la vida de muchos de los poetas del 48 (prisión y persecuciones por causas políticas), reflejándose en sus obras posteriormente. Se forma de este modo en ellos un nuevo estado de conciencia, un despertar, que conllevaría su participación directa o indirecta en hechos políticos oposicionistas. No se limitarían a un simple estado contemplativo, sino que ellos -en razón de su edad- participarían activamente distribuyendo folletos, volantes, asistiendo a mítines, etc. Este despertar y la reacción brutal de la dictadura frente a estas actividades democráticas, constitu- yeron para esta juventud, el "acontecimiento catastrófico" o "hecho histórico" de que habla Petersen, de efectos semejantes

a "una revolución o una guerra", usando términos extraídos del libro citado de Pedro Salinas.

-47-

Los efectos aglutinantes de tales ocurrencias son evidentes. Pero, en lo referente a los poetas del 48, hay otro hecho, de tipo cultural este, que también produce en ellos un efecto revo- lucionario y aglutinante. Se trata de la aparición del diario El Caribe, en 1948, y el establecimiento en este de la Sección Colaboración Escolar, dirigida por doña María Ugarte. Desde este mOqlento, los jóvenes del 48 tienen un medio donde manifestar sus inquietudes literarias. Allí acuden y desde allí se inicia un vínculo, una amistad que se acrecentará con los años. Tan vital y determinante es este hecho histórico-cultural, que el grupo recibe por esta circunstancia el nombre de Generación del 48.

El Liderazgo de Valera

Como la Generación del 98 en España, la del 48 en Santo Domingo, no tuvo un líder reconocido. De hecho, inicialmente,

estas funciones las tenía Rafael Valera Benítez. Su liderazgo, ideas y pronunciamientos eran comunicados y compartidos con otros. Valera era un líder democrático. Incluso, Un poeta y la

de

Abelardo Vicioso), fue leído y discutido con los demás, que compartieron los criterios de Valera, con excepción de sus juicios sobre Deligne, los integrantes de la generación y el nombre por él otorgado a ésta. El liderazgo de Valera se manifiesta también en la circunstancia de que éste fue el redactor de los pronunciamientos que, bajo firma colectiva, se insertan en las solapas de Trío, La Lumbre Sacudida y otros volúmenes de la colección El Silbo Vulnerado. La presencia de Valera Benitez ha seguido siendo determinante. Aunque en las reuniones celebradas últimamente, el liderazgo se ha ido rotando entre Abelardo Vicioso y Víctor ViIlegas, ambos

de

Función

Poética

(prólogo

La

Lumbre

Sacudida.

poetas respetados y queridos por todos.

-48-

El Lenguaje Generacional

Los poetas de la Generación del 48 tienen un lenguaje generacional, producto -sin dudas- de su coetaneidad, identidad de formación e identidad de lecturas, estudios académicos. actividades. Esta similitud de expresión formal mayormente visible en los poemas iniciales, continúa después. Está patente además, en la unidad temática de la generación. El propio Veloz Maggiolo lo reconoce implícitamente cuando afirma (ob. cit., pág. 169), que "casi todos, salvo raras excepciones, han seguido produciendo una poesía mecanizada y onírica". Leopoldo Panero, cuando visitó el país (1954), tiene un concepto opuesto: "Creo -dijo el poeta español- que se trata de uno de los brotes poéticos más prometedores con que cuenta hoy la poesía general de habla española. La poesía, la Joven poesía dominicana, es reciente, pero el lenguaje común la revela, como si dijéramos, diez siglos de tradición espiritual.

Recibir esa tradición desde una nueva y peculiar sensibilidady

es una empresa

hermosa, noble, verdaderamente original; quiero decir desde los mismos orígenes de la palabra que puso el destino en nuestros labios" (Alma Máter, año 1, núm. 7, octubre de 1954. (Las itálicas son nuestras). No se trata de una opinión aventurada. Panero conocía nuestros versos. Nosotros le habíamos visitado en el Hotel Jaragua, mostrado y leído nuestra producción. El poeta español se interesó por esta poesía, nos dio consejos y nos llenó de preguntas sobre las actividades comunes. Desde ese momento, pensamos en nosotros, lo que representábamos. Conviene recordar que respondiendo a una pregunta de Leopoldo Panero, y para salir del paso, fue que Avilés Blonda inventó el nombre

enriquecida

desde

ella,

continuándola,

de Generación del 48.

Pedro

René Contín Aybar (Cuadernos Dominicanos de

Cultura, núms. 77-78, febrero-marzo, 1950), al hacer la

aunque

presentación de Trece Poetas Jóvenes, observa que "

puede advertirse en unos y otros la influencia de algún gran

-49-

poeta extranjero, su traducción, al modo de sentir de cada cual,

los iguala. Cada quien escoge lo más cercano a todos y, sin advertirlo, aun con criterios muy desemejantes, parecen acordados en la búsqueda, en el trasiego en la labranza". (Las

itálicas son nuestras). Esta misma identidad es observada aiios más tarde por el propio Contín Aybar (La Invención Poética, prólogo de Trío: colección El Silbo Vulnerado, núm. 1, 1957),

"Observando, además, el lenguaje de todos, y comparándolos, aparecen numerosas analogías que dan lugar a un entender la creación poética de manera muy semejante". La mejor prueba

de la existencia de este lenguaje generacional fue que, en razón del mismo, del peculiar modo expresivo de estos poetas, se les denominó en nuestro medio literario, despectivamente, "los

marcianos".

En los años de la dictadura de Trujillo, ese lenguaje era predominantemente oscuro, onírico. Su hermetismo obedece y es consecuencia directa del régimen político imperante y, en particular, de la intención de los poetas del 48 de denuncíar dentro de ese hermetismo, la realidad que desaprobaban. De ahí que, si se lee con detenimiento la obra poética de estos jóvenes, durante este período de opresión, se podrá extraer de ella versos y alusiones más o menos directas, de repudio al régimen. Sobre esto abundaremos con ejemplos más adelante. Ese lenguaje de entonces también obedecía a la admiración que sentían por Pablo Neruda. Conviene señalar que es sólo en 1956 cuando estos poetas conocen el Canto General que trajo de México Abelardo Vicioso, copiado a mano, el cual circuló y era leído en secreto entre los más allegados y de confianza. Después de 1961, naturalmente, el lenguaje cambia. Pero esto es común a toda la poesía dominicana. La simultaneidad de varias generaciones de poetas e intelectuales, en plena actividad (postumistas, sorprendidos, independientes del 48, del 60, etc.), ha generado lo que Carlos Bousoño denomina (La Poesía de Vicente Aleixandre, Gredos, S. A., segunda edición, 1968, pág. 94) "nueva sensibilidad".

-50-

Parálisis del Movimiento Sorprendido

Cuando en 1948, Maria Ugarte "descubrió", como dice Contín Aybar, esa cantera de poetas, que luego Máximo Avilés Blonda, uno de sus integrantes, denominaría con propiedad (aunque lo hiciera como lo hizo Azorin con los españoles del 98), Generación del 48, ya no existía el movimiento de La Poesía Sorprendida. Se habían descontinuado sus publicaciones el año anterior. Tampoco para entonces aparecían ni se podían adquirir ejemplares sueltos de éstas. Había pues, un gran vacío, una parálisis de actividades en la generación anterior, que para los fines caracterizantes del nuevo grupo generacional que surgía, tiene las caracteristicas del factor "aniquilamiento" o "parálisis" de la generación anterior, que Petersen incluye como elemento indispensable para la existencia de una generación literaria. De ahí que los poetas del 48 tengan en doña María Ugarte y en Pedro René Contín Aybar sus padres y orientadores inici?.1es; la primera los descubre y lanza a la palestra pública; y el segundo, los defiende y les abre las puertas de los Cuadernos Dominicanos de Cultura, "sin establecer condiciones previas como se supondria bajo una tiranía tan feroz como la que entonces padecía nuestro pueblo" (Abelardo Vicioso, trabajo citado). El hecho de que los poetas del 48 se hayan denominado Generación del 48, ha motivado diversas opiniones. Marcio Veloz Maggiolo, Diógenes Céspedes, Manuel Rueda, Tony Raful, Pedro Peix, Franklin Gutiérrez y otros, descartan la denominación, y algunos llegan a considerar que dichos poetas no constituyen una generación literaria. Bruno Rosario Cande- lier, en el prólogo del libro Tiempo Circular, de Juan Bartolo Domínguez, pág. 5, considera que dicha generación literaria "en realidad constituye la promoción poética del 50". Alberto Baeza

Flores

PUCMM, págs. 32-38, y tomo III, 1986, pág. 492) ha "propuesto dividir esta generación en dos grandes promociones:

la que abarca a los más jóvenes de La Poesía Sorprendida, y a

(La Poesía Dominicana en

el Siglo XX,

tomo 1I,

-51-

la que incluye a los poetas del 48". "Algunos erróneamente, -dice Mariano Lebrón Saviñón (Listín Diario, del 5 de noviembre de 1988)- quisieron ahondar un abismo entre La Poesía Sorprendida y la Generación del 48, con estéril des- medro de ambos grupos. En eso consistió el error; porque ambos movimientos tU\·;eron sus esencias y valores, sus ascensos y caídas, pero fueron en última instancia cenitales en un tiempo en que importaba serlo". Lo cierto es que es muy corta la diferencia de edad entre unos y otros; que dichos poetas coexisten en un medio y tiempo determinados: que tienen, mucho en común, pero también conservan sus diferencias, valores y esencias particulares. Antonio Fernández Spencer (En

Busca de

la realidad literaria.

¿Qué es La Poesía Sor-

prendida?, aparecido en la revista eme eme, julio-agosto, 1977, pág. 26), afinna que "es muy probable que (la promoción más joven de La Poesía Sorprendida, de la cual.él mismo forma parte), "constituya una nueva generación poética en nuestras letras; a la que pertenecen también Lupo Hernández Rueda, Máximo Aviles Blonda, Víctor Villegas, Rafael Valera Benítez, Ramón Cifré Navarro y otros". El problema, como afirma Baeza Flores, (ob. cit. tomo 111, pág. 492), "depende del concepto abarcador de una generación".

LA HERENCIA RECIBIDA

La Poesía con el Hombre Universal

Pero, también los poetas sorprendidos, protestaron a su modo, contra la dictadura. La diferencia reside en que en los sorprendidos ese lenguaje obedecía principal y predominan- temente, a un Ji" estético, que respondía al lema "Poesía con el Hombre Universal", aunque en su momento ellos supieron también denunciar la realidad imperante. "Ahí están -dice Antonio Fernández Spencer (Discurso de Respuesta al discurso

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de ingreso como Individuo de Número de la Academia Domini- cana de la Lengua del doctor Mariano Lebrón Saviñón, Boletín

de la Academia Dominicana de la Lengua Española, núms. 8 y

9, enero-mario, 1970, pág. 93)- La Poesía Sorprendida y la revista Entre las Soledades para testimoniar que, sin ser practicantes de la vida política, no fuimos indiferentes al drama social de nuestro pueblo". Y, en efecto, Clima de Eternidad, de Franklin Mieses Burgos, Presagio, del propio Fernández Spencer, y gran parte de la poesía, de Manuel Valerio, son testimonios elocuentes de ello. En la nota sobre este

movimiento que se lee en la Antología Panorámica de la Poesía Dominicana Contemporánea (tomo 1, pág. 129),

Manuel Rueda y Lupo Hemández Rueda dicen, entre otras cosas, que La Poesía Sorprendida constituyó "un grito de independencia, dignidad y espiritualidad dentro de un régimen de opresión, manteniéndose al margen de todo compromiso" "Nuestro movimiento, señala Femández Spencer (Discurso

de manera

citado, pág. cit.), en noviembre de 1943, lo dijo

muy bella: El ideal político puede servir al ideal poético; pero el ideal poético no puede servir al ideal político, porque sería lo mismo que un automóvil arrastrando una estrella". En el

primer número de las ediciones de La Poesía Sorprendida, se lee: "Estamos con una poesía nacional nutrida en lo universal, única forma de ser propia; con lo clásico de ayer, de hoy y de mañana; con la creación sin límites, sin fronteras y permanente; y con el mundo misterioso del hombre, universal, secreto, solitario e íntimo, creador, siempre". "La poesía siempre mági- ca, callada, total en su soledad y su resplandor inusitado de vida. ¿Por qué no ha de ser sorprendida? ¿Por qué -como las grandes bellezas mágicas- no ha de sorprenderse, de vez en cuando, de sí misma y de contener su mundo el mu"ndo? Poesía sorprendida, sorprendiendo al hombre profundo, testi- monio de él· Y de su gracia. Hombre en gracia de hombre

adentro que recibe sin sorprenderse, al fin, la poesía. Y de ella, con el hombre vamos a esa universalidad hermosa del hombre

universal"

"Muchos desorientados de nuestras aventuras

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poéticas juveniles -dice Femández Spencer (discurso citado)- no se percataron de que los poetas de mi generación se distinguen por su universalidad". Esa universalidad, el lenguaje onírico y la depuración formal, fueron dos aportes principales del movimiento de La Poesía Sorprendida.

La Poesía Dominicana a lo Dominicano

La Poesía Sorprendida reacciona contra el aislamiento postumista, contra la pobreza expresiva y el realismo pos- tumista, y, nutriéndose con valores literarios de las más diversas tendencias, enriquecen esa realidad, comunican belleza poética universal a nuestra poesía desnuda de ella -y este es su principal aporte- a tono con su lema de Poesía con el Hombre Universal. El hallazgo expresivo, lo permanente de esa "universalidad hermosa del hombre universal", constituyen sus aportes básicos, las columnas que sostienen su altitud vital. Esto lo reciben como herencia cultural los poetas del 48~ pero ellos también reciben algo más~ algo que les atrae fuertemente: "La poesía dominicana a lo dominicano". "Entre Moreno Jimenes, Manuel del Cabral, el Tomás Hemández Franco de Cibao, que también es poesía, y de las Canciones del Litoral Alegre, que no es más que un intento de reconquistar el mar en el tono de Alberti de Marinero en Tierra; el Pedro Mir anterior a Hay un País en el Mundo y yo, -dice Héctor Incháustegui Cabral (prólogo de Teatro, de Máximo Avilés Blonda, 1968, pág. 7)- sobre todo por los Poemas de una Sola Angustia, habíamos limitado la poesía dominicana a lo dominicano y es posible que hasta lo dominicano menor, allí donde hay más lágrimas y más bostezo, amor de ese que acaba en niños gritones, cotorras, cuellos sucios y pobreza, sobre todo pobreza" . (Las itálicas son nuestras).

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Poesía con lo Dominicano Universal

La herencia pues, es doble: una inmensa montaña con dos pendientes distintas. Una pulida y hermosa. Otra erizada. Una llena de estrellas, otra de altos pinares. Los poetas del 48 se percatan de esto; ellos aprecian la altitud vital de las genera- ciones que les preceden, y se proponen entonces un "designio integrador" de estas actitudes, "nuevo estado de conciencia en poesía" (Valera Benítez, prólogo citado), que hemos denomi-

nado Poesía con lo dominicano universal (El Caribe, 30 de

noviembre, 1974), aunque esto último no es totalmente nuevo en nuestra poesía contemporánea, pero sí lo es como finalidad colectiva consciente de una generación. Repetimos, los poetas del 48 reciben esta valiosísima herencia: la obra de los sorprendidos, lo permanente aportado por el Postumismo, y Del Cabral, Incháustegui, Mir y otros poetas independientes que admiran y, cuando toman conciencia de sí, como grupo generacional distinto, hacen una revisión crítica, panorámica, de nuestra literatura, ubicándose en ella, y adoptando la altitud vital que su tiempo y su medio les exigían. Esto tiene lugar en }';I Si/ho Vulnerado (1957). El grupo, aunque guarda con los

sorprendidos cierta similitud, se propone decir cosas distintas.

De ahí sus diferencias, tanto formales como de contenido. "La intención humana (Valera Benítez, prólogo citado) en los poetas de este grupo (se refiere a su generación literaria), aún cuando surge por un enfrentamiento con la realidad", difiere de los poetas que inmediatamente le preceden "en que ella continúa más allá que la inmediatidad vital para adoptar así un tono de mayor definición subjetiva que hace derivar la especulación poética hacia un plano de concepción más integral". Ello explica, particularmente en la etapa inicial, "la acentuada y evidente orientación simbólica en el aspecto formal que se advierte en la mayoría de estos nuevos poetas, lo cual tiene un comportamiento marcadamente distinto al que caracteriza el lenguaje en La Poesía Sorprendida. Mientras en este grupo el cometido expresivo se mantiene en la pura abstracción, dentro

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de una intencional atmósfera de sueño e irrealidad, la gene- ración de postguerra le imprime a su mecanismo imaginativo una finalidad expresional que, aun cuando opera con acusadas propiedades de sustitución -de tipo simbólico siempre- alcanza en cambio, el ejercicio, el planteamiento de un encuentro absoluto con nuestra condición humana, aun en el orden más diverso, inclusive yendo desde la posición religiosa hasta otras que podrían considerarse como desprendidas de esa esfera espi- ritual". "Sin embargo, agrega Valera Benítez, Manuel Valerio y Manuel Rueda, dos poetas iniciados dentro del grupo de La Poesía Sorprendida, continuaron luego una labor que, en el correr del tiempo y teniendo en cuenta la orientación seguida, permiten significarlos como dos puntos de contacto a través de los cuales podría establecerse una línea consecutiva originada en aquel grupo poético y que llega hasta la labor desarrollada por la generación de post guerra, inclusive en los días que corren". El teórico de la Generación del 48 habla de "un nuevo estado de conciencia en poesía" que se revela en una "preo- cupación por el destino y los problemas humanos", de un "designio integrador" y de "una función integradora", como "indicios característicos de la labor de su generación". Otra característica señalada en dicho prólogo es, "la preocupación por la vida entendida como un inmenso recipiente donde se vierte una específica condición humana, enmarcada en un tiempo y un espacio dado".

-56-

m

LOS POETAS DEL 48 Y SUS CRÍTICOS

Sobre los poetas del 48, han escrito o emitido juicio, entre otros, Pedro René Contín Aybar (Cuadernos Dominicanos de Cultura; prólogo de Trío); Leopoldo Panero (Alma Máter, órgano infonnativo de los estudiantes de la Universidad de Santo Domingo, año 1, octubre de 1954, núm. 7; Pascal Peña (El Caribe, 25 de febrero, 1957); Máximo Avilés Blonda (Alma Máter, 1954; El Caribe, Tertulia Literaria, 28 de abril de 1973); Abelardo Vicioso (La Generación del 48, Coloquio de Literatura Dominicana, Universidad Católica Madre y Maestra, Santiago, abril 1969); Rafael Valera Benítez (prólogo citado); Freddy Gatón Arce (El Caribe, Tertulia Literaria, 9 d~ noviembre de 1974); Lupo Hemández Rueda (Lo Social en la Generación del 48, Primer Congreso Nacional de Poesía Joven, UASD, 1971; El Caribe, 23 y 30 de noviembre de 1974); Manuel Rueda (prólogo de Antología Panorámica de la Poesía Dominicana Contemporánea, 1, Ediciones UCMM, 1972, Pág. 12); Ramón Francisco (Literatura Dominicana 60, UCMM, 1968, pág. 28); Ramón Cifré Navarro (Confrontación Personal de la Poesía Sorprendida con la Generación del 48, revista Testimonio, núm. 15, pág. 5); Marcio Veloz Maggiolo (ob. cit.); Janine Touzery de Rodriguez (La Poesía Social en la Era de Truji//o, tesis universitaria, UASD); Alberto Baeza Flores (revista Testimonio); don Manuel Valldeperes, Carlos Curiel, doña María Ugarte, Manuel Valerio, y otros intelectuales (trabajos dispersos en diarios nacionales). Héctor Incháustegui Cabral (prólogo de la antología Teatro, de Máximo Avilés Blonda, ediciones de la Sociedad de Autores y Compositores

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Dramáticos, 1968), también se ha referido a el1a. Igualmente lo hizo Antonio Fernández Spencer (Poesía Ordenada, prólogo de El Sol y Las Cosas, de Marcia Veloz Maggiolo, Santo Do- mingo, colección Arquero, 1957; La Noticia, 29 de junio de

1975, Diálogo con Antonio remández Spencer).

Entre estas opiniones hay juicios laudatorios y fuertes criticas, apasionadas, destructoras. Las observaciones de Antonio Fernández Spencer, particularmente dirigidas a señalar los méritos de La Poesía Sorprendida, son de las más recientes de todas y quizás las más serias. El poeta y pensador sorprendido emite juicios de peso sobre el lenguaje, que los poetas del 48 deben tener presente. En cuanto a las opiniones de fondo, se trata de distintas visiones del mundo. Los poetas sorprendidos claman por una poesía universal; los del 48 son esenciales humanos, nacionalistas. Es imposible, entienden, llegar a la universalidad dominicana, sin partir de la dominica- nidad, sin ir en búsqueda de nuestras raíces para proyectar nuestras esencias universalmente; las cuales en el fondo, son, generalmente, las propias del género humano, con la particu- laridad de que ya somos mayores de edad cultural mente, y tenemos cosas y criterios propios, y nuestras peculiaridades, las que es preciso proyectar en el plano del arte universal. Los poetas del 48 aprovechan y enriquecen, pues. la herencia que reciben Toman de el1a la universalidad sorpren- dida y el nacionalismo de los independientes. Y, dan mezclados, los dos tipos de expresión, de contenido y de continente, de forma y de fondo. Esto es otro mérito que el10s comparten con otros poetas dominicanos contemporáneos, pero que es pro- ducto de la nueva sensibilidad nacida del contacto vivo, o entrecruzamiento de estéticas de varias generaciones activas de poetas nacionales en el mismo momento histórico. Este fenó- meno, naturalmente, tiene lugar en los poetas del 48 desde la altitud vital de la generación histórica que representan El criterio escueto de Freddy Gatón Arce, de que la Generación del 48 "no agrega nada a lo que en materia literaria realizó La Poesía Sorprendida", (El Caribe, 9 de noviembre de

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1974), es completamente erróneo. El contenido de esta obra lo demuestra. Pero si acaso él, como Femández Spencer, se refieren al lenguaje, lo escrito más adelante bajo el título "Poesía Universal y Nacionalismo", sirve de réplica. A los hallazgos expresivos de la Generación del 48 hemos de referimos también más adelante. Pero de todas las criticas, las formuladas por Marcio Veloz Maggiolo, su coetáneo, son las más apasionadas e injustas. Sobre ellas y sobre las opiniones de otros intelectuales, trataremos de inmediato.

Las Críticas de Marcio

Marcio dedica varios párrafos de su obra Cultura, Teatro y

Relatos en Santo Domingo,

resumen, dice:

a) Los poetas del 48 "no representan realmente una generación" (ob. cit., pág. 69);

b) "En un principio, los poetas que integraron este

movimiento fueron remanentes rezagados de La Poesía Sor- prendida" (ob. cit., pág. 169); "La llamada generación del 48 no es otra cosa que un apéndice, si no una rémora de ese movimiento mayor que fue la Poesía Sorprendida" (ob. cit., pág

a la Generación del

48.

En

18);

c) "casi todos, salvo raras excepciones, han seguido

produciendo una poesía mecanizada y onirica, incapaz de producir verdaderas sensaciones" (ob. cit., pág. 169); "los poetas Máximo Avilés Blonda y Abelardo Vicioso son los únicos de la generación del 48 que han estado produciendo una literatura concienzuda y ajena al onirismo surrealista" (ob. cit., pág. 170); d) "ellos (los poetas del 48, con las excepciones apuntadas), sin lugar a dudas, representan el momento de mayor flojedad poética en la literatura dominicana en los últimos treinta y siete años" (ob. cit., pág. 169):

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e) "no había nada generacional" en este movimiento, ya que "no se conmocionaba frente a una situación vital para el país o para la sociedad dominicana" -se refiere a la dictadura de Trujillo- (ob. cit., pág. 170); Y t) "en la obra de esta época de Vicioso, de Valera, de Luis Alfredo Torres, de Hemández Rueda, de Avilés Blonda, de Cifré Navarro, de Rafaél Astacio, etc., no aparece ni la temática que podría producir la. Segunda Guerra Mundial, ni la temática que obligadamente debía producir la dictadura trujillista" (ob. cit., pág. 170).

Estos juicios requieren una réplica. Se trata de una obra editada por una universidad (la Universidad Católica Madre y Maestra), dentro de una colección de prestigio continental, obra de consulta de estudiosos y destinada a la formación cultural de las nuevas generaciones. Es el resultado de la cátedra, en otra universidad (la Autónoma de Santo Domingo), y el resultado del trabajo y estudio de uno de nuestros más reputados y laboriosos intelectuales.

Ni Apéndice ni Rémora

E1 criterio de que los poetas del 48 no representan una generación, quedó rebatido precedentemente. No vamos a repetimos. Ella es la generación literaria de una generación histórica. Pero no es un apéndice ni una rémora, ni un remanente rezagado de La Poesía Sorprendida. como afirma Marcio Veloz Maggiolo. Apéndice es algo que se añade a otra cosa de la cual es parte accesoria. No se puede ser parte de algo que no existe. Tampoco se puede añadir algo que nace, a otra cosa que, en ese

momento, no tiene ya existencia. Esto es, cuando en 1948, doña

María U garte da a conocer, poco

a poco, en la sección

Colaboración Escolar del diario El Caribe. a una serie de "inéditos" poetas ya no existía La Poesía Sorprendida; cuando

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estos jóvenes ascienden a la página literaria de dicho diario, y, más tarde, Contín Aybar les da cabida en los Cuadernos Dominicanos de Cultura; cuando Leopoldo Panero, en 1954, les llama "uno de los brotes poéticos más prometedores con que cuenta hoy la poesía general de habla española"~ cuando adquieren conciencia de sí, y, en 1957, inician la colección El Silbo Vulnerado, ya no existía La Poesía Sorprendida. Por tanto, ellos no pueden ser apéndice de este movimiento. De manera que ni "en un principio" ni después, los poetas del 48 han sido "remanentes rezagados" de La Poesía Sor- prendida. Por su formación, los del 48 estaban vinculados a personas que nada tenían que ver con los sorprendidos. En la Escuela Normal de Varones, sus profesores fueron Livia Veloz (poetisa no .sorprendida), Andrés Avelino (postumista), Pedro Mir (poeta independiente), Carlos Curiel (intelectual y perio- dista independiente). Precisamente Curiel es quien les pone en contacto con la obra de Rubén Darío, Gabriela Mistral, los poetas españoles del 27 (Lorca, Alberti, Cemuda, Aleixandre), con la poesía de Pedro Mir y de Manuel del Cabral, y les lee y presta traducciones de la poesía inglesa contemporánea. Luego les llega el fervor por Neruda,· el de Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada, Residencia en la Tierra y el Canto General, que es lo que conocen entonces de este gran poeta chileno. El contacto personal con Leopoldo Panero y Luis Rosales (1954), y con Octavio Paz (1956), les da conciencia colectiva, y les acerca a las obras de estos poetas, las cuales les impresionan vivamente. Las ediciones de La Poesía Sorpren- dida no aparecen entonces, y, consecuentemente, no pueden leerlas ni pueden por tanto, influenciarlos directamente. Más tarde, algunos de ellos conocen y visitan con frecuencia la casa de Franldin Mieses Burgos o se acercan a Freddy Gatón Arce. No obstante, consideran a Héctor Incháustegui Cabral "el poeta dominicano más importante hoy por hoy" (Valera Benítez, prólogo citado). Las similitudes formales entre la Generación del 48 Y La Poesía Sorprendida no le llegan a la primera a través de la

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segunda; la oscuridad, el símbolo, lo reciben del Neruda de Residencia en la Tie"a. y es causa principalmente, del afán común de denunciar una situación existencial que les oprime, y desaprueban.

En Total Desacuerdo

En total desacuerdo con la evolución de nuestra poética contemporánea, está la afirmación de Marcio Veloz Maggiolo de que los poetas del '48 "sin lugar a dudas representan el momento de mayor flojedad poética en la literatura dominicana en los últimos treinta y siete años". La Lumbre Sacudida, de Abelardo Vicioso, La Luz Descalza y Elegías. de Rafael Valera Benítez, Los Días I"everentes. de Luis Alfredo Torres, Centro del Mundo y Cantos a Helena. de Máximo Avilés Blonda, Crónica del Sur y El Tiempo que Espero. de Lupo Hemández Rueda, son suficientes para desmentir lo afirmado por Marcio Veloz Maggiolo, y esto, para citar sólo nombres de libros recientes y de poetas que han publicado obras últimamente, porque ni Edad hacia la Vida (1954), de Juan Carlos Jiménez, ni Órbita Inviolable (1953), de Alberto Peña Lebrón, ni Alabanza de la Memoria (1957), de Rafael Lara Cintrón, ni

Adolescente y Nubes (1958), de Abel Femández Mejía, ni De Manos con las Piedras y &pejo y Aventura. de Ramón Cifré Navarro (escritos ambos entre 1947 y 1957, pero por cir- cunstancias especiales publicados tardíamente), todos estos libros de inicio, desmienten tal estancamiento. Es más, un estudio desapasionado de la obra poética de los nombres más representativos de este movimiento poético revelaría la exis- tencia en ella de algunos de los poemas más importantes de la literatura dominicana de todos los tiempos. Círculo. de Her- nández Rueda, y Centro del Mundo. de Máximo Avilés Blonda, son suficientes para damos la razón. El primero "es una

cosmovisión

es una recuperación circular de todos los

es

valores". "

Es lo que en la cultura indú se llama mandala

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un poema mandálico" (Antonio Femández Spencer, Monte- video, carta del 12 de julio de 1974). El segundo, "el antiéxodo", como lo denomina Héctor Incháustegui Cabral (De Literatura Dominicana Siglo X\'; UCMM, 1969, pág. 111), proyecta nuestra historia desde sus raíces hasta la conquista de la libertad. "Y como era de esperarse en un espíritu religioso remata en la aparición de un dios manso y amantísimo" (Incháustegui Cabral, ob. cit., pág. 116). Con poemas como estos -sin necesidad de citar otros- el vaticinio de Contín Aybar (Cuadernos Dominicanos de Cultura núms. 78-79, 1950) se ha cumplido.

La Generación Frente a la Dictadura

Tan injusta como sorprendente es la afirmación de que la Generación del 48 no se conmovió frente a la dictadura de Trujillo; que en la Generación del 48, que Valera Benítez llama Generación de Post-Guerra (prólogo citado), "no aparece ni la temática que podría producir la Segunda Guerra Mundial, ni la temática que obligatoriamente debía producir la dictadura Trujillista" (Veloz Maggiolo, ob. cit., pág. 170). Pero esta afirmación es peregrina. La mayoría de estos poetas no sólo formó parte de grupos de oposición (Juventud Democrática, el Partido Socialista Popular, el 1J4, etc.), sufriendo algunos encarcelamientos y persecuciones en vida del tirano por sus ideas y hechos políticos, sino que poemas como "Una Voz de Esperanza" (El Caribe, 1948, Colaboración Escolar), "Sistema de Destino" (revista Alma Máter, 1954), ambos de Alberto Peña Lebrón; "Parábola del Hombre Mudo", de Máximo Avilés Blonda (Alma Máter, 1954), "Definición del Árbol", de Lupo Hemández Rueda (Cuadernos Dominicanos de Cultura, 1950); de este último: "Canción a la Libertad", "Por los Caminos de la Tierra", ahora titulado "Fonso" (de Como Naciendo Aún, 1960) y ''Epístola a Abelardo" (1960); "Aniversario del Silencio" y el poema a "Job", ambos de Peña Lebrón (Órbita Inviolable,

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1953); el desgarramiento angustioso que hay en "Argumento de la Sangre" yen otros poemas de La Lumbre Sacudida (1957); las alusiones indirectas que, con frecuencia aparecen en los poemas de entonces de Rafael Valera Benítez, Los Diálogos con Simeón, de Víctor Villegas, etc., desmienten categórica-

mente tal afirmación

demuestran la temática del silencio y la poesia de testimonio de

esta generación. Es más en El Silbo Vulnerado no aparece un libro dedicado a. Trujillo, como era costumbre imperiosa de entonces. La temática del silencio adquiere en estos poetas un dramatismo heroico, sin precedentes, revelador de toda la tragedia dominicana de aquellos años. Ningún grupo poético palpó mejor que estos jóvenes este drama singular de nuestro pueblo, y lo manifestó, con belleza y dignidad en su palabra.

Esta reacción vigorosa y profunda lo

La Reacción Frente a la Segunda Guerra Mundial

"No brotan las ideas de los puños", escribía Antonio Machado a raíz de la Primera Guerra Mundial, (afinna Guillermo de Torre, Ultraísmo, Existencialismo y Objetivismo en Literatura, Guadarrama 1968, pág. 156). Nada más exacto.

Pudimos comprobarlo nuevamente al terminar la segunda gue- rra mundial y advertir cómo en el plano literario e ideológico seguían prevaleciendo conceptos, escuelas y tendencias que ya existían, o al menos estaban en germen, antes de 1939. Así

las guerras -y sus

acontece con el asendereado existencialismo

matrices modernas, las dictaduras- no engendran cosa que valga". El mismo tratadista nos dice (ob. cit., pág 157),

de los ismos que nos imantaron hace algunos

lustros

fue hijo o consecuencia directa de alguna de las dos

guerras del medio siglo" (las itálicas son nuestras). No obstante, una reacción de nuestra generación frente al

dramá humano de la segunda .contienda mundial (Cuadernos Dominicanos de Cultura, núms. 78-79, 1950), es ''Pero no puedo", poema de Víctor Villegas. El poeta se consterna con

" ninguno

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"la sangre de la guerra I que tiembla en el viento", y en intento desgarrado, desea:

"

tocar

la

puerta del corazón de los hombres,

para pedir una limosna de paz".

La Generación del 48 pues, se conmociona ante la "sangre de la guerra"; no es indiferente .a este drama que dividió y ensangrentó al mundo moderno. Los poemas "Avaricia de paz" y "Semilla de la paz", de Abelardo Vicioso, revelan preocupación semejante en otro poeta del 48. Eclipsado por un acontecer de cosas tristes, Vicioso convoca la paz, porque

"Es preciso que impongas tu caricia para evitar que el cielo se nos caiga con lenta fiebre dura entre las noches.

Hace falta tu labio tembloroso, ay, tu labio de amor desesperado, para que los amigos de la muerte, que prodigan la fiebre como granos, lloren en las trincheras imponentes del corazón unánime que clama:

¡paz en la consistencia de mi cielo! ¡,paz de ayer, paz de hoy, paz de maiúlna!"

(Avaricia de Paz)

este deseo, ese clamor de paz entre los hombres, es denunciado también por Ramón Cifré Navarro

"Ahora me decido por los que sufren

y claman por la paz entre los hombres".

(Recurso para Olvidar en el Atardecer)

Ignoramos cuál debió ser, para Veloz Maggiolo, la temática obligada que, en plena dictadura pro nazi fascista de Trujillo, y contra ella, residiendo en el país, se podría producir y publicar

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entonces sin que su autor no perdiera la vida. La reacción del grupo del 48, que frisaba en la adolescencia para esa época,

encauza su protesta en la temática del silencio, la soledad, la muerte, el testimonio y denuncia de la realidad que desaprueba,

la angustia por la patria y la visión optimista de su, destino, y del

destino del hombre dominicano. Temas a los cuales nos referimos más adelante.

REFUTACIÓN A OTROS COMENTARIOS

Las Aberraciones de Céspedes

La crítica coetánea corre el riesgo de la ceguera. La proxi- midad al fenómeno poético contemporáneo puede producirle miopía o deformación de la percepción. El riesgo es mayor

cuando el crítico escribe poesía o es un apasionado de los postulados del razonamiento científico, el sectarismo literario, o de determinada ideología política. Este apasionamiento es susceptible generalmente de producir error en la percepción de

la obra poética, o de conducir al crítico por caminos completa-

mente ajenos al campo de la crítica literaria, o a opiniones que

denoten prejuicios o resentimientos personales, sociales o de grupo. En fin, es susceptible de restar ecuanimidad y objetividad al análisis crítico. A veces, el poeta se aventura a la crítica circunstancialmente, sin propósito de hacer de ella objeto permanente de su dedicación. Otras veces, incursiona en este dominio en interés de refutar opiniones que considera erróneas,

o para esclarecer momentos o períodos literarios de interés, o

rescatar poetas importantes en olvido, o que han contribuido a su formación o tocado su sensibilidad profundamente. En fin, son múltiples los motivos que mueven al poeta a incursionar en

la crítica literaria. Nuestra incursión en esta materia obedeció al

propósito de hacer un lugar dentro de la literatura dominicana a

la Generación del 48,

-dice Baeza Flores (La Poesía Dominicana en el Siglo .XX',

injustamente

menospreciada. "Se advierte,

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Biblioteca Nacional, 1986, pág. 501)- sin mucha dificultad, y esto tiene una lógica de tipo psicológico, que Hemández Rueda lo que desea es subrayar la personalidad de los poetas de El Silbo Vulnerado -que la tienen, sin duda- y, como