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ua Feserbch Fragmente zur Charakteristik meines philosophischen Entwicklungsganges Fragmentos para la caracteristca del proceso de mi evolucién flosofica 1927-28 Dumas 1273 Cul of ta relacién que hay entre el pensamiento y el ser, entre la ldgica y Ta naturaleza? ZEsté justificado el paso de aguélla a ésta? {Dénde reside In necesidad y el prin- ipio do ese paso? Si que vemos en el interior de Ta logics 4 simples detcrminaciones como ser, nada, algo, otto, finito, Infinit, esencia, fendmeno, confundirse entre si ¥ suprimirse: pero é8as son en si doterminacionss abstracas, unilaterales y hegativas. Pero jedmo se puede poner a la idea, en cuanto totalidad que aberca a todas esas dotermizaciones, en la misma ‘categoria precisimente de esis determinaciones finitas? La ne vesidad de la progresion logica es ta negatividad propia & las sdeterminaciones logicas. Pero zqué es lo negativo en la idea absolut, perfecta? {Que no existe mis que en el dominio det pensamiente? ZY de ddnde sabéis que se da todavia otro do- tminjo? {Por Ia Idgica? De ninguna manera, pues Ja Iogica, {de por si, no sabe nada mas quo de si misma, del pensamiento, Por Io tanto, lo opuesto 2 la Idea no es deducido de la igica 0 Iégleamento, sino iligleamente: es decir, que la 6aica pasa dnicamente a [a naturaleza, porque el sujeto pensante en- uentra ya, ademas de Ia ldgie, una etistencia inmediata, una natureleza, y se ve constreside a admitrla en fuerza desu visién inmediata, esto es, natural, Si no se diese naturaloza, jams la virgen quo es la igi la darfa a luz (Werke 11 p.36s) Zur Kritik der Hegelschen Philosophie Ensayo de critioa de ta flosofie de Heget 1274... Hoge ja y presonta solamente las diferencias ms saliontes de las diversas religiones, flosoias, eras y- pueblos, y ello s6lo en una gradacién ascendente; 1o comin, Jo igual, Jo idéntico, queda relegado a un segundo plano. La forma de su Intuicién y método es nicemente el tiempo exclusivo y no a la par ol espacio tolerante; su sistema no sabe mis que ‘Tel proisionlr de reforms Horfice as ‘su subordinacién ¥ sueesién, nada de coordinacién y corns. tenela, Es verdad que el ultimo momento de 1a evolucién es Siempre la totalidad, que reasume en sf los otros momentos; pera como él mismo es una determinada existencia temporal ¥ comporta, por lo mismo, en sf el carécter de la partcular- dad, no pusde asumir en sf las otras existencias sin privarias de ia sefal de la vida independiente y quitarles con ello el sentido que tienen gnicamente en su libertad absoluta. El m& fodo hegeliano se jacta de seguir el curso do Ja naturaleza Gerto que imita a ia natutalera, pero falta a Ja copia la vida el origins) (ibid, 159) Vorliufige Thesen zur Reform der Philosophie esis provsionoles para ta reforma de la filosofia 1275 BI filésofo tiene que acoger en e] texto de la flor sofia aquello que en el hombte no filsofa, mis ain, que esté contra la filosafia, que se opone al pensamiento abstracios fovlo eso, por Jo tanto, queda en Fogel desradado ala categoria de nota, Sélo ast podrd logar a ser la fosofla una fuerza uni vers, sin oposicién posible irefutable,iresistible. Por es0 no debe empezar por sf, sino por su anitesis, por la no-flosofia. Bsa esencia distinta del pensamiento no filosifica y absoluts- ments antiescolistica en nosotros es el principio del sensualis= mo (ibid, 7234), 1276 Los instrumentos esenciales, Jos drganos de In filo soffa, son Ia eabeza, foente de la actividad, dela libertad, de la Infinitud metatisiea, del idealismo, y el corazén, fuente de las pasiones, de la fiitud, de Ia necesidad, del sensualismo; en {éeminos teéricos, el pensamicnto y Ia intuciéa, pues el pensa- iiento e3 la necesidad de Ia cabeza; la intucion, el sentido, Ja neoesidad det corazén. E] pensamiento es el principio de Ja escuela, de] sistema; Ta intuicién, ef principio de la vida. En la intuickén, yo soy determinado por el objeto; en el pensa miento determina yo el objeto; en el pensamiento, yo soy yo; en la intuiciém, ao. Sélo a partir de le acgacién de pensamionto, a parti de [a determinacién del objeto, de la pa- S60, de Ta fuente de todo placer y de toda necesidad, surge cl pensamiento verdadero, objetivo, la filosotia verdadera, abje- tiva, La intuicién da lo inmediatamente idéatico con la exis. tena, el pensamienio, la esencia, mediatizada por la distineica ue Fenerhch yy la separaci6n de la existencia, S6lo, pues, donde Ja existencit fe una a la esencia, Ia intwicién al pensamiento, Ia pasividad 4a actividad, el principio antiescolistico y sangulneo del sen- Suallsmo y materialism francés a Ia flema esvolistca de lt Imetffses alemana, esta la vida y la verdad Gb, p.235). Grundsitze der Philosophie der Zulcunft Principios fundanentales de ta flosofia del porvenir 1277. § 32 Lo real en su realidad, 0 en cuanto real, es to real como objeto del sentido, es lo Sensible. Verdad, tea Tidad, eualidad sensible, son una misma cosa. Sélo un ser sea- sible es un ser verdad, un ser real, Solo por Jos sentidos es dado un objeto en el verdadero sentido de ia palabra, y no por sélo el pensamiento, El objeto dado con el pensamiento idéntico al pensamiento no es mds que un pensimiento, 'S6io me es dado un objeto, un objeto real, cuando me ‘es dado un ser que obre en mi, cuando mi autoactividad (si parto del punto de vista do} pensamiento) encuentra sus limi ‘es, una resistencia, en [a actividad de otro ser. Originariamen- {ey el concepta de dbjeto no es otra cosa que e] concepto de otto yoas el aifio conoce todas las cosas como seres dota~ dos de espontancidad y libertad—j por eso el concepto de ‘hjsto en general ests mediatizado por el concepto del ti, del ‘yo objetivo, No es al yo, sino al no-yo que hay en mi, por usar of lenguaje de Fichle, a quien estd dado un objeto, esto firo yo: poraue Ia zepresentacién de una actividad existente fuera de mi, es decir, de una objtividad, no surge sino cuando, yo soy melamorfoseada de un yo ea un td, cuando yo soy afectado, Pero sélo el sentido hace del yo un no-yo (iid. 7.296). 1278 § 34, La nueva filosofla so apoya en la verdad del amor, en Ia verdad del sentimiento, En el amor, en el seat Imiento en general, es donde cada uno reconoce Je verdad de la fueva flosofla, La nueva filosfia, en zelacién con su principio, no es otra cosa que Ja esencia del sentimiento clevada a Ia I i ca git Fa et ae et ec Princibos de te floss de portnir aa onciencia; solamente afirma en y con la rizén lo que cada hhombee-—el hombre rel—tiene en si corazén, Es el corazia tlevado a tango de entendimiento. El corazén no quiere obje tos seres abstracts, metafisicos 0 teolégieas: quiere objetos Y sores reales, sensibles (ibid, 9.299), 1279 § 41. Los sentidos no tienen solamente por obj. to las cosas “externas”. E| hombre no «8 dado a st mismo més que por los sentidos: es objeto para si mismo como obje- to de los sontides. La identidad de sujeto ¥ objeto, que 20 mas que pensamiento abstracto en la conciencia de si mis ‘mo, no 5 verdad y realidad mis que en Ia intuicién sensible que el hombre tiene del hombre. 'Nasoiros sentimos no sélo piedras y pedazes de madera, came y hueso; sentimes también sentimientos cuando apzeta: mos Jas manos o los labios de un ser sensible; percibimas par Jas orejas no sélo e] murmullo del agua oe} sduseln bonise- ‘ment de las hojas, sino también la vor animada de] amor ¥ de la sabiduria; vemos no solamente supericies espejeantes 0 es peetros coloreados; vemos también si miter del hombre, No 6, puss, sdlo lo exterior ef objeto de los sentidos, sino tam- bin Jo interior; no sélo la carne, sino también el espititus no s6lo la cosa, sino también el yo. Todo es, pues, perceptible pata Tos sentides, sino inmediatiments, al menos mediatamen te; sino a los sentidas vulgeres y rudos, al menos a los edi ‘eados;, si no a fos ojos del anatomista o del quimico, al mo. nos a los del filésofo. Con razdn, pucs, también el empirsme pone 1 arigen de nucstros conocimientas en Ios sentidos: sélo que olvida que el objeto més principal y més esoncial de los sentidos humanos es el hombre mismo, que solamente en Ja mirada con que el hombre penetra al hombre se enciende Ia uz de Ta coneiencia y de Ia razén. Por eso e} idealsmo tlene raya en busear en el hombre el origen de las ideas; pero no Ja tiene en querer deductlas del hombre sislado, fijado ‘como un ser existente por sf, como si alma; en una palabra, ‘do un yo sin un td dado sensiblemente, 1280 Soto por Ia comunicaci6n, por la conversacién det hombre con ef hombre, e& como macen ias ideas. No se llega solo, sino entre dos, a los conceptos y a la razén en general Dos seres humanos interyienen en la generacién del hombre, ‘del espiritual tanto como del fisico; Ja comunidad del hombre ‘con ] hombre es el primer principio y eriterio de la verdad ¥y dbo la umiversalidad, Aun Ia eertidumbre misma de [a existen- us Feverback cia de tas dems cosas exteriores a mf se me comuniea por Ja cartidumbre do Ia existencia de otro hombre fuera de mt Yo dudo de lo que yo solo veo} sélo es cierto lo que el otro ve también (Werke I p3036), 1281 § 50. Lo real en su realidad y on su totslidad, 1 objeto de la aueva filsotia, es también s6lo el objeto para tun ser real y total. Por eso la nueva filosfia tiene por prin pio de conocimiento y como objeto no el espiitu absoluto, es ‘desi, abstracto; en vmna palabra, no la razsn para si, sino el ser feal y total del hombre, S6lo el hombre es la realidad, y cl sujelo ef la razén, Piensa el hombre, no ol yo 0 lz razén. La nuova floroffa se apoya, pues, no en la divinidsd o verdad de Ia raz6n por si sola, sino en la divinidad o verdad del hom- bre total, O de otra manera: se apoya, si, en Ta razén, mas sobre la fazén cuya esencia es el ser hummano; se apoye, pues, fo en una razin sin ser, color ni nombre, sino sobre la rezén Impregnada de fa sangre del hombre. Por eso, donde fa filoso fig antigua decta: s6lo lo racional es fo verdadero y Jo real, la filosafia. nueva dice al contrarie: sélo to humano es To yer~ dadero y lo ret}, porque s6lo fo humano es lo racional; Jhombre es 1a norma dela razén (ib, p-133). 1282 § 51, La unidad del pensamionto y del ser slo tie- ne sentido y verdad si se concibe al hombre como el Tunda- rienta y sujeto de esa unidad, Sélo un ser real conace costs reales: s6lo cuando e} pensamiento no es sujeto para sf mis- mo, sino predieado de un ser real, no est separado del ser. De ahf que la unidad del pensamiento y dol ser no es una tunidad formal en In que ¢l ser s® alada como una datarai nacién al pensamiento en sf y por sf; la unidad no depende mis que del objeto, de} contenido del pensamicato Do esto resulta ef sigulente imperativo categérico: que el flésofo no se scpare de! hombre; que sea solamente un hom- bre que piensa; que piense no como pensador, es decir, en el interior de una facultad srrancada de Ja totalidad del re} ser Inumano y aislada en si: que piense como un ser viviente, real; ‘como ese td expuesto al oleaje vivificante y refreseante sen- sible, 1283 § 60. Ta soledad cs finitud y limitaciéa, Ja comu- nidad ¢ libertad ¢ infiitud, Fl hombee para si es un hom: 12m conan cc 9215 Linn ns Coun e dnt extrpoaing, eaneespritn uo bre (en ol sentido corriente); el hombre con el hombre—a vunidad del yo y del td—es Dios (ibid, p18) 1284 § 61, EI fiésofo absolute decia, o al menos pen- ‘saba de sf, en cuanto pensador, naturalmente, y no en euanto hhombre: Ja verdad soy yo, de manera andloga al L’Etat c'est ‘moi del monarea absoluto y ol L'ére c'est mei del Dios abso- Juto. F1{26sofo humano dice por el contrario: aun en el pensi- rmiento, aun como filssof0: yo sos un hombee eon Tos hombres Wider den Dualismus von Leib und Seele, Fleisch und Geist Contra el dualism de cuerpo y alma, carne y expiritu 1285 E] hombre no se distingue de los animales més que cen que e¢ el superlative viviente del sensualismo, el ser mis fenstal y més sensible del mando. Tiene en comin con Tos animales los sentidos, pero sélo en é! la sensacign llega a ser de un ser relativa suhordinado a las necesidades inferiores de ‘un ser absoluto, un fin en si, un goce de si, Sslo él fenta un placer colestial en la contemplacién desiniere- So 4 no se sacia de contemplar el res- plandor de las piedras presiosas, e}espejo de las aguas, el color {de Tas flores y de las mariposas; s6lo 61 goza en ofr el canto {de Tos pajaros, el sonida de los metales, | chapoteo de las fuentes, el silbida del viento; s6io él esparce incienso para Ta sensasion “superfiua” del olfata como para un ser vino. hombre no es, pues, hombre més que perque no es, como cl animal, un sensualista Timitado, sino un sensualista abso- Iuto; porque na tal o tal cosa sensibe, sine todas, el mundo, cl infinto, son simplemente por s{ mismos, es decic, por el placer estético, objetos de sus sentidos, de sus sensaciones {Werke 1 9.3495), 1B 27 fn Fert Le sm Msn tat 197 ! 150 Peserbch Das Wesen des Christentums ree eeMeneatee IstmoDvce16% Cartruto 12a esencia det hombre 1286 La religign descansa on I diferencia esencil del hom- bre y de los animales; Jos animales no tienen zolgién, Los antiguas zoéiogas, que admitian las cosas sin ertiea, atribufan a elefante, entre otras cualidades laudables, también la virtud de in relissidad; pero Ia religién de los elefantes pertenece al mundo de Iss fabulas. Cuvier, uno de los mojores conoce ores del mundo de los animales, no pone, apoyado en propias observacfones, al olefants en un plano de alma superior al perro. 1287 Pero seul es esa diferencia esonciat antre ct hom: bie y el animal? La respuesta més simple y comin, y también Ja mds popular, e¢ ésta: In conclencia; pero Ja conciencia en al sentido estrieto; puss 1a conciencia en el sentido de venti- micnto de sf mismo, de Ja facultad sensible de distinguir las cosas, de la pereepeiéa y aun del discoraimiento do las cosas por determinadas sefiales sensibes, esa conciencia no se puede hhegit @ Jos animales, Conciencia en sentido estricto so da so- Tamente donde un ser tiene por objeto a su especie, a su esen- cia, El animal sf que es objeto como individuo—y por eso tiene sentimiento en sf—, pero no lo os como especlé—y por es0 Te falta la conciencia, palabra que se deriva de ciencia—. Donde hay conciencia, hay’ capseidad de clencia, La clencia es !a co ciencia de las especies. En la vida nos las hebemos con indiv duos, ea I clencia con especies, S6lo un ser que tiene por dohjeto su propia especie, su esencia, puede constituir en obje- tos, segiin su naturateza’esencial, a otras cosas 0 sere. Iason Gricoms, 6, pI; De Lane, 6, 92359: Coxims, 0 Goa ph ene ai a rer a Sika, a eenin del eritiong ast 1288 La etencia del hombre, en contraposiciin a Ta del Animal, no es s6lo el fundamenco, es también el objeto de ia roliglén, Mas Ta goliga es Ta concencla de To infinito; por lo tanto, no es y no puode ser otra casa que Ia conciencia que tiene el hombre de su ser; ser no finito, limitado, sino infnito. Un set auténticamente fnito no tiene el més remoto presen: timiento, ewdnto menos eonciencia, de un se- infinito, pues los limites del ser son también fo limites de la conciencia. La con ciencia de ta orage, evya vida y ser estin Timitados a una deter- ‘minada especie de planta, no se extiende més all de ese domi io; distingue, sf estas plantas de aquellas otras, pero mis no ‘abe. A una fal conciencia limitada, poro precisamente pot esa ‘su limitacion infalible, le Hamamos por es0 no concienca, sino insti, Conciencia en sentido extticto 0 propio y concien- cia de {0 infinito son inseparables; una conciencia limitada no es concienciay Ia conclencla es esencialmente naturaleza que abarea todo, infinta, La conciencia de Jo infinito no es otra ‘cosa que la conciencia de la infinitud de Ta conciencia. O de ‘otra manera: en Ja conciencia del iafinit, el que tiene eon ciencia tiene por objeto Ia infinited de su propio set. 1289 Pero zeudl es, pues, esa esencia del hombre, del eval 41s consciente, 0 qué ef lo que coasiituye Ja especi, Ja hie rmanidad propiamente dicha del hombre? ‘Ta razén, Ia volun fad, cl corazén, Para un hombre perfecio hace falta la fuerza Gel pensamiento, la fuerza de Ta voluntad, la fuerza del cora- zen. La fuerea del pensamianto es la uz del conoeimiento; la fuerza de Ia voluntad, la energla del caréetery In fuerza del ‘corazin, el amor, La razén, ¢] amor y la voluntad son pesfecsio. nes, son las fuetzas supremas, la esencia absoluta del hombre fen cuanto hombre y el fin de su existencia (Werke VI .1-3) Cartrono Mba esencia de ta religién 1290 Pero cuando a la religion, Ja conciencia de Dios, se Ia designa como Is conciencia de si de] hombre, no hay’ ‘tue entenderlo como si el hombre religiso fuese direstaments onsciente de que su conciencia de Dios es la conciencia de Shad cee aus {Pehla de it tims” Wo tw tee el Lge pos a2 Poverbcd ‘i, de su propia esencia, pues precisamente lt falta de est eon- cfencia 6s la que funda Ta esencia propia de Ja religion, Para cevitar esa mala inteligencia es mejor decit: la religim es la primera, y lla, fdirecta conciencia de ai del hombre, Por eso Ja religion precede doquier a la filosotia, en la historia de la ‘humanidad como en Ia historia del individio, E] hombre proyec- ta primero su esencla fuera de si antes de encontratia en sf mismo. Le es objeto su propio ser primero como otro ser. La seligiOn es el ser de la humanidad en su infancia; pero el nino ve su esencia; el hombre, fuera de sf; de nifo, el hombre es objeto para él mismo on forma de otro hombre. Por eso el progreso histérico de las reliiones consiste en que lo que la ‘aligion antigua tenfa por algo objetivo, ahora se Jo tiene como algo subjetivo; es devi, en que lo que se contemplaba y ado- abs como a Dios, ahota se lo reconace coma hermano, La ‘eligién antigua es idolaria para Ja nueva religion: el hombre ha adorado su propia esoncia, El hombre sea abjetivado, pero no ha Feconocido ese objeto como su propio seri la nueva religién ha dado ese paso; por eso todo progreso en Ja reli- fidn es un conccimiento mais profundo de sf mismo. 1291 La religin, al menos Ia zeligida erlstana, es Ja re- lacidn del hombre consigo mismo, © mejor, con su ser;_ pero tuna zelacién con su ser como un ser diferente. El ser divino ‘no es otra cosa que el ser inumano, o mejor, gue el ser del hombre desiacado de los limites del hombre individual, esto «, real y corporal; y objetivado, es decir, contemplado y ado- ado como otro propio ser distinto de él; por eso todas fas Aeterminaciones del ser divino son determinaciones del ser hu mano... (bid, p16). 1292 Para enriquecer a Dios, el hombre debe hacerse po- ‘bre; para que Dios sea todo, el hombre no debe aor nada Pero no tiene ninguna necesidad de ser algo para sf mismo, puesto que todo lo que él se quita, no se pierde en Dios, sino {que se conserva, El hombre tiene su ser en Dios; {por qué Inabia de tenerlo también en sf y para si? Qué necesidad hay de poner dos veces la misma cosa, de poseeria dos veces? Todo lo que se sustrae a si mismo el hombre, todo aquello ‘de que se priva, goza de ello en Dios en una medida incom- parablemente més alta y mds rica (bid, p32). La rete del eristianiomo 158 1293 EI hombre—éste es el misterio de ta relisién—obje- tiva su esenela, y se hace después objeto de ese set objeti- ‘vada transformado en sujeto, en persona; él se pienss, es su propio objeto, pera como objeto de un objeto de otro ser ‘Asi agui, EI hombre es un objeto de Dias. Que el hombre sea bueno o malo, no es indiferente para Dios, (no! Dios tiene un vivo y profundo interés en que el hombre sea bueno; quiere que sea bueno, que sea feliz, porque sin bondad no hay fel fidad, Ta nada de 1a actividad humana es desmentida por el hombre religoso al hacer de sus intenciones y acciones un objeto de Dios; del hombre, un fin de Dios—porque 10 que fs objeto para el espirity os fia para fa aceidn—, y de Ta active Gad divina, un medio para la salvaciéa humana, Dios esta en fclividad para que el hombre Hegue a ste bueno y feliz. Asi fn realidad, of hombre, mientras aparentemente queda rebajs- 49 hasta fo més profundo, es enaltecido hasta la més alta cum- bre, Ast el hiombre se tiene sf como fin dnicamente en y por Dios. Cietto que ef hombre tiene como fin a Dios, pera Dios no se propone més que Ja salud moral y eterna del hom: bre, , por Jo mismo, al hombre dnicamente aspira a si mismo, Ia setividad divina no se distingue da la humana, 1294 :Cémo podria la actividad divina obrar en mi como) en su objeto? Es més, en mf mismo, si fuese otra activi. dad esencialmente distinta, eémo podria tener un fin hums. 1, e] fin de hacer mejor al hombre, de hacerle feliz, si ella ‘oisma no fuese una actividad humana? {No especifica el fin 4a aeci6n? Si el hombre se propone como fin su pexfeccién oral, tiene entonces decisiones divinas, propésitos divinos ¥ si Dios se propone como fin la salvacién del hombre, tie he fines humanos y una actividad humana correspondiente a 306 fines, Asi es para el hombre, objeto en Dios, cietamente, ‘1 propia actividad. Pero precistmente porque contempla su propia actividad silo coma una actividad objetivada, distinta {del mismo, y al bien como objeto, recibe el impulso, Ia ten- Adencia, a0 de sf mismo, sino de ese objeto. El contempla su tvencia fuera de sl, 9 a ese ser como el bien; se comprende, por lo mismo, de por sf, ¥ es ya s6lo una tautologia el que smbiéa | impulso al bien Je venga de donde é1 ha puesto ot bien. 1295 Dios es el ser mis subjetivo ¥ propio del hombre weparada y destacado de €l; por Jo tanto, no puede obrar 54 Feserhach de por sf, todo bien viene de Dios, Cuanto més subjetivo, ‘cuanto més humano es Dios, tanto més se aliena el hombre de su subjtividad, de su humanidad, porque Dios es en si y por su yo alienado, al cua, sin embargo, se lo apropia de nuevo. Como la actividad de las arterias lanza la sangre hasta las Ul timas extremidades, y la de las vonas la dovuelve de nue como la vida en general consiste en una continua sistole tigstole, as pasa en Ta zligién. En la sistole religisa lanza de ‘i el hombre su propio ser, se rechaza, se arroja asf mismos en Ja didetole relgiosa acoge en su corazéa el ser lanzado fuera Dios es solamente el ser que obra, que ¢5 activo de por si 4&e es] acto de Ja fuerza Teligiosa do repulsion; Dios es e! ser que obra en mi, conmigo, por medio de mi, sobre mi, para Ini; el principio de mi salud, de mis sentimieatos y acciones bhuenass por To tanto, mi propio principio y esencia; ése es al acto de la fuerza reliiosa de alraccin (bid, p.37-38). CariroLo XIX—EI elelo cristiano 0 la inmortlidad personal 1296 ...La doctrina de Ja inmortalidad es Ja ultima dot. trina de Ia religén, su testamento, en la que manifiesia sus iilimas yoluntades, Por e50 ahf dico sin rodeos lo que en ‘otras oeasiones ealia; ottas veces se trata de la eaistencia de blto ser, aqut manifiestamente se trata s6lo de la propia exis. tencia; en otras octsiones hace el hombre en la religion de- ppendor su ser del de Dios, aquf hace depender Is existencia {de Dios de su propia existencia; por es0 Jo que habitualmente fs para él Ia verdad primaria, jomediata, le es aquf una verdad Gerivada, secundaria: SF yo no sey eterno, Dios no es Dios ‘Si no hay inmortlidad, no hay Dios, Bsa conclusion Ia sacé ye el Apsstol, Si nosotros na resucitamos, tampaco Cristo ha Tesuctadlo, ¥ todo es vano, Comamos y bebamos. Se puede, es verdad, ellminar lo que hay de aparente y realmente chocante ‘en Jos argumentos populares evitando la conclusion, pero s60 haciendo de la inmortalidad wna verdad aneltiea, de suerte que el concepto de Dios, como la absoluta personalidad o subjeti= Yidad, et ya de por si el concepto de Ja inmoralidad. Dios e5 el gatante de mui existoncia futura, porque él es ya Ja cesteza y Ia verdad de mi existencla actual, mi salvacion, ‘i eonsuelo y mi proteceién contra las potestades del mundo exterior; no necesito, pues, deduelr expresamente Ja iamortay Tidad ni presentarla como una verdad aparte; si tengo a Dios, tenga ln inmortaidad, Asf ora an los grandes misticos erst ros; para ellos, el concepto de Ta inmoralidad se resolvia en La eencie dt itive 355 fl eoncepto de Dios; Dios era pata ellos su ser iamortal; Dios ‘mismo, Ja bienayenturanza subjeliva; por lo tanto, era para ellos, para su conciencia, lo que é| es en si, es decir, en la esencia de la religiOn (ibid, p.2105), 1297 Ast como Dios no es otra cosa que la esencia del hombre purfienda de todo lo que aparece al individuo humano, sea en el sentimjento o en el pensamiento, como un limite, ‘como un mal, asi lo que estd mds alld no es olra cosa que 10 tle aqut liberado de todo To que aparece como un limits, como tun mal, BI individuo conoce el imite como simite, el mal de ‘manera tan determinada y clara como condee e! mas al, en que esas limites desaparecen, Bi més alld es el sentimiento, la ima- inacién de In lberacién de los limites que aqui resttingen el sSentimiento de si y la existencia del individuo. E! curso de la religiin se distingue tnicamente de la marcha del hombre na- tural 6 razonable en quo ella recorre el eamina que éste sigue en linea recta, por ser la més corta, en inea earva, cicula. El hhombre natural se queda en su tierra porque le gusts, porque ‘sti plenamenta salisfecho; la religiéa, que tiene su origen en tuna insatisfacci6o, en una discordia, abandons la patra, se va lejos, pero dnicamente para sentir con més fuor2a Ia bondad del pals natal en ta} alejemiento. Fl hombre se separa de si mismo en la relisia, poro Unicamente para volver sin cestt al ‘mismo punto del que ha partido, El hombre se niega, pero tinicamente para ponerse de muro, y esta vex en unt forma alorficada, Ast, repedia también lo de acd, pero unicamente para ponerlo dé nuevo como un més allé (ibid, p.219), Carfruto XX1—Le contradiceian en ta exstencia de Dios 1298 Ta religién 5 Ia actitud del hombre para eon su ser —en eso reside su verdad y fuerza moral salvadora—j pero aa con su Ser, no como el siya, ino como otro ser distinto de él y aun opuesto, y ahi reside su falta de verdad, sus Mimi. ‘5, su contradiecién con Ja razén y con Ja moral; abi la fuente funesta del fanatismo roligoso, ahi el principio metaisica su- ppremo do os sacrificos sangrientos humanos; en una palabra: ahi eslé la rafz. de todos los horrores, de todas las esconas terrorificas de la tragedia de la historia de las religiones Ciba, 238), , 180 Reverbeb Cariruto XXIV,—La contradiccién en la doctrina especulaiva ide Dios 1299 No tendremos una unidad verdadera y satisfecha en sf del ser divino y humano—la unidad de) ser humano con- igo mismo—si no tenemos una flosofia de la religidn © una teologia particular diferente de Ia psicologia. Toda identidad {que no es una verdadera identidad, una unidad consigo mismo, tiene por base la escsién, Ia separactén en dos, puesto que se Ja suprime al mismo tiempo, o més bien se la debe suprimin. ‘Toda unidad de esa fndole es una contradiceiéa consigo mismo yy la raza, algo insuficlento—una fantasia—, una excentricidad, pero que parece fanto mis profunda cuanto es més absurda yorrénea (ibid, p-279), CCapfruo XXVIL—La contradiccién entre tafe y el amor 1300 Los sacramentos sensibilizan Ta contradiceién entre ‘dealsmo y materialismo, subjetivismo y objetivismo, que €ons- ticaye Ia Esencla intima de la religién, Pero los sacramentos son nada sin la fe y el amor. Do ahi que la contradicsiGn in- hherente a Tos sacramentos nos remite a la contradicciin entre la fe y el amor. La esencia stereta de la religién es Ja unidad del ser di- vino con el humane, pero la forma de la religién, 0 su esencia manifiesta, consciente, os 1a diferencia entre ambos. Dios es el ser humano, pero ¢ stbido como otro ser. El amor es, pues, cl que manifiesta Ia esencia oculta de la religiéa, pero la fe la ‘que constituye su forma consciento, Fl amor identifica al hom bbre con Dios, a Dios con el hombre; por [o tanto, al hombre con el hombre; la fe separa a Dios del hombre, y, por lo tanto, al hombre dsl hombre, pues Dios no es otra cosa que el con- ‘epta genético mistico de la humanidad, y por eso la Separacién ide Dios del hombre, la separacién del hombre de con el ham- bre, e& lt disolueidn del vinculo combn. Por la fe se pone ls =~ ligibn on contradiccién con Ia moral, con la razén y eon el sim= ple sentido de la verdad del hombre; mas por el amor se opone de nuevo a est contradlecidn. La fe asia a Dios, le constituye. ‘enn ser particular y distinto; el amor generaliza, hace a Dios lun ser comin, cuyo amor es una misma cosa que el amor al hhombre, La fe escinde al hombre en si interior, en sf mismo, ¥, consiguientemente, respecto de lo exterior; pero el amor {4 el que evra Ins heridas que la fe hace en el corazén del hom Ine, a fe hace de Ia fe en su Dios una ley; el amor es libertad, 1a exec del ein ast po condena ni siquera al ateo, porque 41 mismo es ateo, sun ‘cuando no siempre niega tedricamente, bien que si précticamen- te, la existencia de un Dios particular epuesto al hombre (Wer. ke VI 7.2973), CArtieLo XXVIIL— Conclusion 1501 En Ja contradiceidn ante la fe y el amor que hemos ‘expuesto tenemos el fundamento préctico, palpable, de la ne- ‘eesidad de elevarnos por encima del eistanismo, por encima de ia esencia particular de ta religion. Hemos demosirado que cl contenida y objeto de Ia religién es completamente humano, que al secreto de la teologla es Ie antropologia, ¥ el del ser divino, el ser hximano. Pero la religion no es consciente do To humano de su contenido; més bien, se opone a To humano, © por lo menos no reconoce que su contenido es un contenido hhumano, E| momento decisive necesario de la historia es, pues, sa confesién y reconocimiento paladino de que ta contiencia de Dios no es otra cosa que la conciencia do la especie, de que el hombee pucde y debe clevarse inicamente por encima de los limites de su individualidad o de su personalidad, pero rho por encima de las leyes, de las determinaciones esenciales ide su especie} de que el hombre no puede pensar, presente, imaginar, sentir, creer, querer, amar y yenerar a ningtin otrO set absoluto como divino que el ser humane’, 1302 Nuestra actirud para con Ta religién no es, pues, una actitud negativa, sing critica; lo unico que hacemos «s dis tinguir lo verdadero de lo falso, aunque, cierto, la verdad con- tradistinguida del error es siempre una verdad nueva, diferente ‘esencialmente de ls antigua. La religién ela primera conciencia de sf del hombre. Santas son las religiones, precisamente por= ‘que son 1a tradicion de esa primera concioncia. Pero lo que para la religion es lo primero, Dios, e5, como lo dejamos pro- bado, ea si y conforme a la verdad, To. postrero, pues Dios zno es més que la esencia del Rombre objetivada a sf mismo; 4 lo que es postrero, el hombre, debs, por lo mismo, ser puesto ¥y proclamado coma Jo primero, El amor al hambre no debe Ser un amor derivado, hay que hacerlo un amor original. $610 ‘con Lauter podenon upeer'Wegourg tobenstua al cristae 158 Poserch fsatonces sesulla el amor una fuerza verdadera, santa y segura. Si el ser del hombre es el ser supremo del hombre, también fn el onden prictico It Ley suprema y primera debe ser e] amor Ale hombre al hombre: Homo hordint Deus est: he abt el viaje de a historia del mundo (Werke VT 9.32555). Das Wesen des Christentums in Bezichung auf den «Einzigen und sein Eigentum» * La esencia del cristianismo en relacin con et “Unico 1y Su propiedad” 1503 1Ciiino Feuerbach hace subsstir Jos_predicados? ‘Todo esté en e#0, {Como son predicados de Dios? jNol Como predieados de ta natutaleza y do Ja humanidad, como propic~ fades naturales, humanas, En cuanto s0 es transfiere de Dios sl hombre, plerden el earécter de Ia divinidad, es devin ese ex tesa que no les compete més que en el alejamiento del hom- te, en la abstraccion, en Ia fantasia; transferidas asf de las tinieblas misticas del sentimiento religioso a la luz meridiana de la conctencia humana, se hacen populares, “comunes! anos", {Fn qué 50 apoyt la potencia de la majestad terrestre? Simplemente en Ja potencia de la opinién, de la presuncién de fque [2 petsona de la majestad es un ser absolutamente excen- ional. Peto si, par el contrario, yo me represento en el pensi~ riento, o, mejor ain, en la intuicin sensible, la persona o Gujoto do la miajstad en pie de igualdad conmigo y me doy cuenta de que es hombre, ai més ni menos que caalauier otto, Ja majestad queda eatonces reducida a nada. Pues lo mismo pasa con Ia majestad celeste. Sélo Dios, como sujeto, es el portador fundamental de todos los predicados reliiosos;, slo Eomo predicados de un ser supremo, es decir, hiperbslleo y txaltados s6lo, por lo tanto, como predicadas clevados al gra fo supremo, exaltados e hiperhélices, son otras predicados {que 108 mios, predicados trascendentes a ml, es deci, al hom: Sve. Suprimido, por lo tanto, el sujeto, quedan también supe midos los preticados (entiéndase: como predicados teoligi 0s), va que el sujto no es en realidad otra cosa que el pedi ‘eado pensado y representado como suleto (Werke VIl p295s8) a eves dl erin 180 1304 {Qué quiere decir: “El hombre es el Dios del hom- bro? zQuiere decir que es Dios en el sentido de un ser dis- ‘into del hombre, de un ser (ascendente a] hombre, en el sentido en que hay un Dios para la reliién, la teologia y Ja filosofin especulativa? Feuerhach demuestra precsamente que Ja religiin no se compronde a s{ misma y que la filosoia es- pecutativa y Ta teologia la entienden falsamentes demuestra que Ta fe en Dios—en realided de verdad, natucalmente, y no en Jn imaginacisn y en in reflexidn de los ereyentes—no es mis ue fa fo del hombre on sf mismo; demuestra, por To tanto, que Jo divino no @s divino, que Dios no es Dios, sino tan S6lo el ser humano anindose a si mismo, afirmindose y rec0- rnociéadase a sf mismo elevado al sumo grado; que el hombre sélo reconoce a un Dios que reconozea al hombre, y que Te econo, por eierta, coma él se reconoce a st mismo. Si, por ejemplo, yo no reconozco mi cuerpo, si 10 separo de mt, si Siento las necesidades operaciones corporales como Timita- ciones ¥ contradieciones para conmigo; si, eon una sola palse yo rechazo mi cuerpo, aspito al sucidio y alabo al ser no corpéreo como al ser verdadero, feliz, magnifico, supremo, es Aecir,divino, To que yo no soy, pero deseo ser y me esluerz0 por ser, eso e¢ mi Dies. Dios, dice en consacuencia Feuerbach, ‘no es otra cosa que el ser que colma 10s anhelos del hombre, ‘que satisface a sus necesidades, sean del género que sean. Por To tanto, si curds a.un exfermo o aun solamente a un hombre “possido” de ideas fils, si fortalecis a un bambriento, sols para €, en Tenguaje prosaico, un bienhechor, an hombre cate lativo y, en lenguaje poética, un Dios, porque el hombre, al que procura el placer y el bien, Io llama, en estilo pancsti Dios. La religiéa es sentimionto, es poesia, La nroposiiéa: “I hombre es el Dias, el se supremo del hombre", es, por 630, Idgntica a Ia proposicién: “No hay Dios, no hay see supremo en 1 sentido de lz teologi", Pero esta dltima proposicién no es nis que la expresign ate, esto es, negaUiva, y aquella otra es la lexprasign prictiea y religosa, es decir, positiva (Ibid, p.296s) 1505 EI ponsemionto de ta especie en este sentido et un ponsamionto necesario ¢ indispensable para el individua sin- ular, y cada uno es singular. “Todos. sin excepcién somos Herfectos", dice el Unico con verdad y hellamente; sin embargo, Ns sentimos limitados e Imperfects, porque nos compsramos hvesariamente—necesariamente, porque somos. sotes rellesi= os mo solamente con otras, sina también con nosetras mi hos, al eonfeontar Jo que hemos llegado a ser con Jo que 180 Poserbck podiamos legar a ser, y lo que podlamos haber Negado a set fn otfas circunstaneias, y no nos sentinos Jimitados sdlo moral. ‘nents, sino también sonsiblemente, espacialmente y temporal mente; nosotros, estos individuos, exstimos tan s6Io en este lugar determinado, en este tiempo limitado. zDénde, pues, ibrar- rnas de este sentimiento de limitacion sino en el pensamiento de la especie ilimitads, es decir, en el peasamiento de otros Ihombres, de otros sitios, de ottes tiempos mas felices? Por 50, el que no reemplaza a Ja divinidad por Ja especie, deja tin vaefo en el individu, que se colma de nuevo neccsariamente con la repzesentaciéa de un Dios, es deci, del ser personificado de Ta especie, Sola la especie es capaz de suptimir y reemplazat fala vera la divinidad, ala religin, No tener ainguna religion ‘quiere decit no pensar inde que en st mismo; tener una relle in quiere decir pensar en los demi. Y esa religién serd Ja Tinea estable, al menos en tanto no exista sobre la tierra un hombre “‘inico", porque basta que haya dos seres humanos, ‘como el hombre ¥ la mujer, para que haya también relist. Dos sere fa distincién, es el ovigen de la raljgin; el ti es {1 Dios del yo, pues no say yo sin tl; el yo depende del ‘i sin ti no hay yo (ibid, p.302s), 1306 “Feuerbach hace precisamente de 1a religiin ética, y de Ia ética, religin”. Asi os, en oposicidn al cristianismo, fn el que le étiea, como relaciéa del hombre al hombre, no ‘cupa, respecto de la relaeiéa del hombre a Dios, més que tum punto subordinada, Pero Feuerbach pone al Hombre sobre Ja moral: “Al poner a Dios como un ser que perdona los pecados, no se le pone como un ser no moral, pero so le pone como un ser mde que moral, a saber, humano”. Esas palabras represontan el paso de la esencia de Ja ley moral a Ja efencia propia dol cxstianismo, que en si es tan poco una tsencia inmoral como una esencia moral. Feuerbach no hace, pues, a Ja mora ia medida del hombre, sino, al revés, al hombre Ta medida de Ja meral: es bueno Jo que es conforme al hombre, lo que le corresponde; malo, reprobable, lo que le es contrario. Sagradas son pra é as rlaciones éticss, pero en modo alguno por “amor de elles mismas” 1307. “Feuerbach zeviste su materialismo de los atributos del ideatismo", {Qué afirmacién més fundada en el aire! Feuer bach, "Unico" no es ai idealist ni materalista, Para Feuerbach, Dios, el espirtu, el alma, el yo, son puras abstracsiones: pero) tambien lo son para & el cuerpo humano, la materia, los eue‘pos. Para €, verdad, ser realidad, es s6lo lo sensible (bid, p.308s) J. STUART MILL (2806-1873) ‘onras rnsiricas mancatus: 1 Sastem of Louie raticinatioe and inne (1D) Oh hore Cy, Lan is enaiain Sham a8) Nar, ey of Reon Theta tpt, 18) Tica crioa A Suite of Lope ratioiatve at indtve, Ta ae a Ge) 00 et Stein °Y Mon Some a tate endacton Schucies isdee 117, Binkjoes, afk: R. Avsciure, The Philoeophy of J, S. Mil (Oxford teshyhR° ces an eosin of the Deaton of fo Stat Dat uendon 193623, Recseit, four Start Mi (Lamon 1930; ue aL Du fondemat de Condion (ane LSP; F Coviaston A Bi they of Pulse Mitt 960 gab394 F. Snto, Le probteme tniae de Fachion (Bis 961) A System of Logie ratiocinative and inductive Sistema de Iégica raciocinativa e inductioa Libro Il—Del razonamiento CartroLo UL, De la funcidn y valor tbico det silogismo 1308 1, Hemos demostrado que el silogisme se refers 41 la naturaleza real de In verdad, en conta de la otra mancra iis superficial de concebiro, condensado en 12 teorfa comin: mente aceptada; y que ss fuerza probativa o conclusiva se basa (© depende de log atiomas fundamentales. Ahora vamos a ine vestigar al el procedimiento silogistico, os decir, ol razonamien. to de lo general @ Io particular, es 0 no un proceso de infe- tencia; an progreso de To conecido a To desconocido; un medio, en stima, de llegar a conocer alguna cost que antes ‘no conociamos Los i6gicos han mostrado una notable unanimidad en su modo de contestar a esta pregunta, Es opinidn universe]. que tun silogismo es vicioso si en la conclusiéa hay algo mas de Jo que estaba comprendido en las premisas; pero, de hecho, tsto.es desir que naa fue probado nusca ai puede ser probado por el silogismo que no sea conocido o presupuesto antes. Fintonces, {Ja argumentacién no es un proceso de inferencia? Patt oe Van “Rian” er sana 99 eT Swan Lok SARA Ps PBT eS Ceeh La intr mors 2 .