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HERIBERTO HERNANDEZ MARTINEZ ATHERRO

HERIBERTO HERNANDEZ MARTINEZ ATHERRO ENSAYO ILIADA Examen extraordinario

ENSAYO ILIADA

Examen extraordinario

HERIBERTO HERNANDEZ MARTINEZ ATHERRO ENSAYO ILIADA Examen extraordinario

Introducción

La Ilíada es el poema épico más antiguo escrito en la literatura occidental. Nos introduce en un mundo increíble, donde los dioses se entrelazan con los humanos, donde predomina el carácter belicoso de la época. Fue compuesta por Homero, al cual también se la atribuye la escritura de La Odisea.

El poema nos habla del último año de la guerra de Troya. Relata la cólera de Aquiles, la cual surgió a causa de un conflicto con Agamenón, el rey del ejército aqueo. Aquiles de retira de la guerra y decide no combatir contra las huestes troyanas, a pesar de que sabía que sin él, los aqueos estarían perdidos. Luego de que su mejor amigo, Patroclo, falleciera en la guerra a manos de Héctor, Aquiles emprende su rumbo a la guerra, en donde su único fin es la venganza. Este guerrero incansable, da muerte a Héctor y devuelve su cuerpo a su padre Príamo.

Homero, el educador de toda Grecia, nos retrata el ambiente que se vivía en la época de la guerra de Troya. A través de su obra, nos da a conocer una nueva sociedad, mostrándonos sus distintas estructuras sociales, políticas y de justicia, como también sus distintos ritos y prácticas cotidianas.

En las siguientes páginas, pretendo responder ciertas inquietudes con respecto a lo que nos presenta Homero en la Ilíada; preguntas que van más vemos implícitamente en este maravilloso poema, el cual, hasta el día de hoy, ha sido una de las bases para el estudio de esta fascinante cultura.

Desarrollo

En los inicios del poema La Ilíada nos encontramos con la discordia que hay entre Apolo, hijo de Leto y Zeus, y el pueblo aqueo. Todo esto ocurre cuando Crises, el sacerdote de Apolo, suplica a los aqueos que le devuelvan a su hija Criseida, la cual fue tomada como botín de guerra para Agamenón. Los aqueos respetaron al sacerdote, pero Agamenón no aceptó el rescate y se negó a entregársela a Crises. El anciano, humillado, se marchó y desde la ribera del mar le dirigió súplicas a Apolo para que los aqueos no salieran impunes de esta situación. “Que paguen los dánaos mis lágrimas con tus dardos.”. El dios Apolo lo escuchó, y bajó desde el Olimpo para provocar una inmensa lluvia de flechas infectadas con la peste sobre el ejército argivo.

Al décimo día, Aquiles convocó una asamblea en la cual el adivino Calcante, comunica el porqué de la furia del flechador Apolo. Agamenón decide ceder a Criseida pero a cambio de otro botín.

“¡Oh gloriosísimo Atrida, el más codicioso de todos! ¿Pues cómo te van a dar un botín los magnánimos aqueos? Ni conocemos sitio en donde haya atesorados muchos bienes comunes, sino que lo que hemos saqueado de las ciudades está repartido, ni tampoco pocede que las huestes los reúnan y junten denuevo. Mas tú ahora entrega a esta joven al dios, y los aqueos con el triple o el cuádruple te pagaremos, si alguna vez Zeus nos concede saquear la bien amurallada ciudad de Troya”

Podemos observar como Aquiles trata de apaciguar a Agamenón diciéndole que le van a devolver el botín cuando saqueen la ciudad de Troya, pero podemos advertir más adelante que éste se niega y amenaza a Aquiles con quitarle a Briseida (su botín de guerra). Aquiles arde en cólera y llama a Agamenón desvergonzado, codicioso y sinvergüenza, alegándole que él soporta la mayor parte de la batalla con sus manos, pero que las recompensas de Agamenón son siempre mayores.

Aquiles le dice que se marcha, y Agamenón le advierte que se llevará a Briseida, demostrándole su poderío ante él. La aflicción invade el espíritu de Aquiles, pero la diosa Atenea lo calma y le dice que no se enfrente en batalla contra Agamenón. Éste recibe la amenaza de que sin él, en la guerra contra Troya, estarán perdidos. La asamblea se termina y Agamenón envía a dos de sus heraldos a la tienda de Aquiles en busca de Briseida.

Dentro de la Ilíada podemos ver como Homero nos muestra un mundo en donde los dioses están muy presentes en la vida de los personajes. Desde un comienzo podemos identificar al dios Apolo, hijo de Zeus y Leto.

Homero nos define a Apolo como protector de los troyanos. Esto se debe a que, al comienzo de la obra, Agamenón no quería devolver a Criseida a Crises, que era uno de los sacerdotes de Apolo, entonces éste lanza flechas infectadas con le peste a los aqueos. Un ejemplo claro de la protección que Apolo le brinda a los troyanos lo podemos encontrar en las siguientes lineas “Entonces los aqueos habrían tomado Troya, de altas puertas, a manos de Patroclo, que con la pica cargaba por doquier, si Febo Apolo no se hubiera plantado en una bien edificada torre, meditando males contra él y presto a defender a los troyanos.” Claramente observamos como este dios favorece a los troyanos en el combate.

Atenea, hija de Zeus y Metis, protege a los aqueos. “Ahora sí que espero, esclarecido a Aquiles, caro a Zeus, que ambos llevaremos a los aqueos a una gran gloria a sus naves tras aniquilar a Hector, por insaciable de lucha que sea. Ahora ya no hay posibilidad de que se nos escape…” Estas lineas nos muestran, en el canto XXII, cuando Aquiles dá muerte a Hector, como la diosa Atenea favorecía al pueblo aqueo. Lo mismo sucede con la diosa Hera, esposa de Zeus.

Un acontecimiento importante que nos revela ésto sucede en el canto I, cuando Tetis, por encargo de su hijo Aquiles, le habla a Zeus para que intervenga a favor de los troyanos. Zeus le responde a Tetis; “¡Desastres se avecinan, pues me impulsarás a enemistarme con Hera, cuando ella me provoque con injuriosas palabras! Aún sin motivo, una y otra vez entre los inmortales dioses me recrimina y afirma que protejo a los troyanos en la lucha.” No se sabe con exactitud por qué estas diosas, protegen a los aqueos. La ira que presenta Atenea y Hera contra Troya aparece como algo sin explicación. Se puede inferir que Atenea (al igual que Hera) quedó resentida luego que Paris habría elegido a Afrodita en el juicio de la manzana de oro.

La Ilíada nos muestra diversos arquetipos de personas, en donde se contaponen sus modos de ser, vivir y actuar. En esta obra se enfrenta el arquetipo de Aquiles versus el de Hector. Homero nos muestra a Aquiles como un hombre combativo, en donde predomina el arrebato y la audacia, como así tambien su carácter impío. Podemos ver un signo de la facil irritabilidad de éste, cuando en los inicios de la Ilíada, se siente humillado por Agamenón y abandona a las huestes aqueas; “Ahora me marcho a Ftía, porque realmente es mucho mejor ir a casa con las corvas naves y no tengo la intención de procurarte riquezas y ganancia estando aquí deshonrado”. Aquiles sólo regresa a la guerra por su carácter vengativo luego de la muerte de Patroclo.

Por otro lado nos encontramos con el héroe troyano Hector, el cual es un guerrero piadoso, mesurado, de alma valerosa y esforzada, hijo perfecto y fiel esposo.

La areté tanto en Hector como en Aquiles se ve reflejada en su honor en la guerra; ambos héroes prefieren morir en la gloria que vivir en serenidad y paz. Sin embargo, podemos ver que esta virtud heroica se diferencia en ambos. Por un lado, Hector lucha por el honor de todos los troyanos demostrando amor a su patria. Por otro lado, Aquiles lucha por su propio honor, por la venganza de su amigo Patroclo, por su propia furia. “El divino Aquiles hacía a las huestes señas con la cabeza y les prohibía disparar amargos dardos a Hector, para evitar que otro acertara y se alzara con la gloria, y él llegara tarde”. Aquiles estaba determinado en alzar la muerte contra Hector, y lo consiguió. A pesar de las advertencias que Príamo, el padre de Hector le hizo a éste, igual se internó en una lucha contra Aquiles ya que no podía faltar a su honor como joven combatiente. Hector muere y Príamo reclama su cuerpo para poder realizar los ritos funerarios.

El tema de la Ilíada y sobretodo en los cantos específicos que revisamos, se centra en la cólera de Aquiles y todo lo que surge a través de ella; La guerra de Troya, la balanza de los dioses con respecto a la guerra, la amistad entre los personajes, cómo éstos se entelazan y sus distintos puntos de vista, los arquetipos de personas y la virtuosidad de los hombres en el combate. Como cité anteriormente, todos estos indicios nos demuestran un mundo increiblemente belicoso en donde predomina frente a todo, la educación guerrera, de donde surge

en un principio, esta ira. Las primeras líneas de la Ilíada comienzan recitando la cólera de Aquiles, y la obra termina mostrándonos un Aquiles piadoso; cuando devuelve el cuerpo de Hector a Príamo.

Conclusión

Luego de leer la Ilíada logramos ver como Homero nos plasmó en su obra una sociedad con todas sus estructuras bastante delineadas; política, religión, organizaciones sociales, organizaciones familiares y, como tema característico, la educación. A través del actuar de los personajes dentro de este sistema socio- político, nos damos cuenta de una sociedad donde predomina una característica educacional única; La vultuosidad. El mundo de los personajes dentro de la obra, gira en torno a un ambiente belicoso, en donde predominan las cualidades cívicas y guerreras. Para esta sociedad el único camino para alcanzar el arete (el eje de la educación en los jóvenes; la excelencia) es a través de la valentía y la destreza en el combate. Lo podemos ver claramente en los personajes de Aquiles y Héctor, en donde preferían morir en la gloria antes que sumirse en la pérdida de su honor, que para esta sociedad, era lo más espantoso que le podía pasar a una hombre noble.

Aparte de entretenernos con las hazañas de sus personajes y la expresión de sus dioses, este aclamado poema épico es, desde el momento en que fue traspasado a una literatura escrita, un punto de partida para entender las sociedades de la época y las que vinieron a continuación y sólo ha sido un punto de partida para nuestra educación, sino que también para el descubrimiento de numerosos hallazgos arqueológicos en donde predomina la ciudad de Troya.

Esta obra, como también la Odisea y la de otros autores coetáneos, quedarán como testamentos eternos del conocimiento de la Antigua Grecia.

Bibliografía

HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág. 2 HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág. 5 Op.Cit. HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág.6 HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág. 334

HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág. 443 HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág.17

Op. Cit HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Introducción general.

HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág. 6 HOMERO. La Ilíada. Editorial GREDOS. España, 1982. Pág. 443