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Philip Abrams Akhil Gupta Timothy Mitchell

ANTROPOLOGÍA DEL ESTADO

UMBRALES

UMBRALES

Ferna ndo

Colecció n dirig ida por Esca lant e Go nzalbo y C laudio Lo mnitz

Sucede con

frecue ncia que lo m ejo r, lo más o r iginal

e inte resant e de lo que se esc rib e e n o tros idi o mas, tarda muc ho en traduci rse al es paño l. O n o se tradu ce nunca.

Y desde luego sucede con lo m e jo r y lo s o rigi nal que se ha escrito en las ciencias sociales de los últ imos veinte o treinta años. Y eso hace que la discusión pública en los países de habla españo la termine dándose

en los términos que e ran habituales en el resto del mundo hace dos o t res décadas . La co lecc ió n Umbrales ti ene

el

propósito de en españ ol

come nza r a llenar esa lagun a, y presentar una mu es tra s ig nifi cativa del trabajo

de los acadé micos s n ota bles de los últimos tie mpos en antropo logía, soci ología, ciencia polít ica, h istoria,

est udi os culturales , es tudios de gén ero

Philip Abrams Akhil Gupta Timothy Mitchell

ANTROPOLOGÍA DEL ESTADO

Prólogo

MARCO PALACIOS

Tradu cc ión

M ARCElA PIMENTEl

R ev i s i ó 11 d e l a tradu cció n

FAUSTO TR EJO

OS Tradu cc ión M ARCElA PIMENTEl R ev i s i ó 11 d e

FONDO DE CULT URA ECONÓMI CA

Abrams.l'tlilip. AkJúl G ,ca y 1\moch,· r.litc:hdl Antropoic«ia dd eaado 1 Philip Abnms. Akhil Gupca.

Abrams.l'tlilip. AkJúl G

,ca

y 1\moch,· r.litc:hdl

Antropoic«ia dd eaado 1 Philip Abnms. Akhil Gupca. Timothy Mitchcl! :

pról d.- Mara> f'aDcios : tnd d.- Marceb l'immtd. -

187 p. : 17 •

11 cm -

(Cok-c. Umbrales

!'.laico : FCE. 20\ 5

Nora: traducción parc:ial dd titulo original 1M Anthropology of the S!'~t~:

A~

ISIIN 978-607-16-2206-8

Asp«tos social~ 3. Pulíti •

- Antropología l. Gupta . Akhil. coaut . 11. Mitchdl. limothy. coaut . 111. Pala-

cios. Marco. pról. IY. Pitne'ntel. Marcela . tr. V. ~r.V I. t .

1. Estado -

Asp«tos sociaks 2. Nación -

LCGN92

I. t . 1. Estado - Asp«tos sociaks 2. Nación - LCGN92 Disrrilnlci6n 1111111dial Diseño de

Disrrilnlci6n 1111111dial

Diseño de la colección: Paola Alvarez Baldit

Los capítulos de este libro fueron tomados de Tlt~Antltropology oftlre Srare:

A RNder, editado por Aradhana Sharma y Akhil Gupta. Blackwell. Malden.

MA . 2006: "Notes on the Difficulty of Studying the State", de Philip Abrams (pp. 112-130); "Society, Economy. and the State Effect ", de limothy Mit chell (pp. 169-186), y "Biurred Boundaries: The Discourse of Corruption, the

Culture of Politics and the lmagined State", de Akhil Gupta (pp. 211-242 ). Esta traducción se publica con el permiso de Blackwell Publishing ltd.

D.

R. e 2006, Blackwell Publishing Ltd.

D.

R. e 2015. Fondo de Cultura Económica

Carretera Picacho Ajusco, 227; 14738 México, D. F.

Empresa certificada ISO 9001:2008

Comentarios: editorial@fondodeculturaeconomica.com www.fondodeculturaeconomica.com Tel.: (SS) S227-4672; fax: (55) S227-4694

Se prohíbe la reproducción total o parcta

el medio, sin la anuencia por escrito del titular de los derec os.

.

1 d

e esta 0

b r a • sea cual h fuere

ISBN 978-607-16-2206-8

Impreso en México • Printed in Mexico

(NDICE

Prólogo, por Marco Palacios

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1 . Notas

.

sob~ 14 di.Jicvlt4d de

.

estudiar d estado,

 

por Philip Abrams El problema en general El problema ~n particular Una alternativa El estado de la sociología política El estado de la teoría marxista La extinción del estado Descifrar la legitimidad Hacia una recuperación de la historia Anexo. Sistemas políticos Bibliografía

2. Fronteras borrosas: el discurso de la corrupción, la cultt~rade la política y el estado imaginado,

~:;:~~~p:~~:.~¡~~~~d~:.·~~·~l·i~bi~~·i~~~l·: : :

El discurs? de la corrupción en la cultura pública . El estado Imaginado

Conclusión

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Bibliografía

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••••

Socie~ad,economía y el efecto del estado, por T1mothy Mitchell Abandono del estado El regreso del estado . :

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Un enfoque

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••

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•••

o • • •• o o o o ••• 17 1 23 27 29 39 51

17

1

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6.t

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127

134

o • • •• o o o o ••• 17 1 23 27 29 39 51

fND ICE

Disciplina y gobierno La apari ció n de la estructura Inve nción de la economía

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17

1

Bibli og rafía

:: :::::: :: : ::::::::: ·.·.·. ~~~

17 1 Bibli og rafía :: :::::: :: : ::::::::: ·.·.·. ~~~ PRÓLOGO Los textos de
17 1 Bibli og rafía :: :::::: :: : ::::::::: ·.·.·. ~~~ PRÓLOGO Los textos de

PRÓLOGO

Los textos de este volumen ahondan en una línea editorial destinada a de smitificar paradigmas co~ceptualesso bre el est ado que prevalec ie ron a lo largo del siglo pasad o Y espe-

cialmente después de la segunda Guer~aMund!al. Po n e rlos

a disposición de lec to res latinoamen ca nos ~tene mucho se ntid o, m áx im e c uando d os de lo s e n say os es tan a ca~go del an tropólogo Akhil Gupta y el sociólogo Timo~hyMttchell .

India y Egipto. s u s campes mados y co-

munidades rurales. En contraste, el estudio de Abrams es uno de esos "clásicos" de crítica fro ntal al tratami e nto d e l esta- do en la sociología política y el m arxis mo que predominaban

qu e han trabajado

en la década de 1970.

No tas sobre la dificultad

de es tudiar el estado ( 1977) no

puede más que situarse en el co nt ext o de las c risis del capi- talismo maduro y del socialis mo realmente existente que pu- sieron en entredicho la pertinencia de los grandes modelos de las ciencias sociales del mundo bipo lar. La inv iabilidad fiscal del es tado de bienest ar, el letargo e improductivi- dad creciente de la economía planificada de tipo soviético, las peculiares y hasta insólitas trayectorias nacionalistas de los estados surgidos de la gran oleada de la descolonización del mundo tuvieron consecu encias políticas e ideológicas pla- netanas, constituyéndose en referentes de gran po tencia

e n l os rep~~nteami entos e n la s c ien c ia s sociales y la filosofía .

Abrams,Jello·w d e Pe t er hou se , Cam-

ndge, sobresalió por su arduo empeño en amalgamar so -

~iologí~ e hi storia; en 19 57. a la edad de veinticuatro a ñ os , se mtegro al cuerpo ed'1ton·a¡ de Past and Present, co locá ndo se

ntamco · · de la Guerra Fría en par-

b . El soc10 logo Philip

en el azaroso a

.

t •cu ar en el g

1

m b. •ente d

rup o

b

1

·

.

e ta e nto sos h1 sto n a d o res co mun is t as

'

.

azaroso a . t •cu ar en el g 1 m b. •ente d rup o

10

PRÓLOGO

PRÓLOGO

11

formado en 1946 y que, a raíz de la invasión soviéf

6

H ungna en 195 , se retiraron o

tido. Algunos (Morris,

Hill, .

gUleron la tarea con un marx1smo no dogmático y sin

d

e

.

.

,

tea ueron expulsados d 1

Hobsbawm

f

.

Hilton) ep rost- pa:-

·1·-

m¡¡

1' .

F

d

1

tanc1a po Itica. un aron a que en sus comienzos debió aparecer como una revista azarosa, precaria, dedicada a 1 historia social; su~pro~otor_esbuscaban calidad, grande:

temas, romper el a1slam1ento mtelectual y político asocian- do autoridades no marxistas del mundo académico. y en pocos años lo consiguieron.

Una conexión con el grupo de Annales estuvo presente desde el inicio y pagó bien. Con el tiempo la revista sería

un equivalente británico de la prestigiosa publicación que Marc Bloch y Lucien Febvre fundaran en 1929. Aparte de las relaciones especiales entre los editores de esas revistas, mutuamente del otro lado del Canal, importa destacar que los británicos tornaron en serio la idea de Georges Lefevbre de producir "historia desde abajo"; el efecto llega hasta el presente y se aprecia en los textos que tiene en sus manos el lector; de allí provienen preguntas centrales y metodolo- gías de "los estudios poscoloniales", "culturales", "subalter- nos" y de "las prácticas políticas y del estado". Es, también, el caso de los planteamientos de Michel Foucault sobre la configuración del poder-conocimiento, no desde la cúspi~e centralizada de la soberanía estatal, sino de abajo hacia am:

ba mediante "mecanismos infinitesimales", "microfísicos capaces de producir el individuo moderno, disciplinado, apto para el sistema escolar, el ejército, la fábrica. En los años iniciales de la pos-Guerra Fría, Timothy Mitchell y Akhil Gupta formularon las tesis expuestas res:

pectivamente en "Sociedad, economía y el efecto del estad~ Y " Fronteras borrosas: el discurso de la corrupción, 1~ cu - tura de la política y el estado imaginado". La sola cons•?~ra-

c1on . ·

, planteó enormes desafíos conceptuales a la filosof•a Y 0 ciencias sociales. En busca de paradigmas, acertadamente

d

e entonces, que empezaba una nueva epo

ca histonca. a las

a ca1 'd

1

a

del Muro de Berlín , representaba

1

)

supuso que

~

no , ~e

:!

(Kar Popper '

t~~nd~la\istoria" (Francis Fukuyama), la_vi~toriafinal

el 1 ortento civilizador de "la señal de preciOS _(Hayek) .

d

finitivo de la "sociedad abierta

d Figuras p este ares

1

de la libertad

'

aclamados sucesivamente

or Thatcher, Reagan, G. W Bush.

.

.

p En cualquier caso, la luminosidad de este umversa_hsmo

racionalista hubo de encontrar enormes sombras: la resisten-

cia feroz del desorden geopolítico que trajo la pos-Guerra

Fría con sus conflictos bélicos, devastación, fundamenta-

lismos; pero también en alternativas teóricas, metodológi-

cas, epistemológicas, que no renunciaban a dar cuenta de la

historia desde abajo. "El estado no es la realidad detrás de la máscara de la práctica política. Es la máscara misma que nos impide ver la práctica tal como es.'' Con esta frase memorable, inspirada en el materialismo de Bentham -pensador influyente en líderes liberales de la Sudamérica recién independizada de España-, Abrams abre un campo de análisis para explicar la diferencia entre el concepto del estado y lo que efectiva- mente hacen quienes lo manejan. El primero es un concep- to ad hoc, falaz, pues crea ilusiones y fantasías que utilizan los grupos dominantes para encubrir sus intereses. Bajo la falacia el estado se presenta como una institución neutra,

separada de la sociedad. Bourdieu comentaría después que ~1 estado crea permanentemente los conceptos a partir de ts cuales se autodefine y, en este sentido , las ciencias socia- es dson parte del mismo, o si se quiere , de su "discurso" de '

mo

campo del e

cepto

o que el r

e t o ·

es · como ' alcanzar mdependencia · en ese

. onoclmlento. Es decir, cómo formular un con-

Ab pertmen_re de estado por fuera y más allá de éste. rams senaló q

1

1

• .

po 1ttca estadun·d

d

1

ense

d

e

,

ue os autores mas destacados de la so-

1 a segunda posguerra se

cialmente a 1 ca_ o venalmente con el poder político; espe- Mills, La élifeaZ{ de la publicación del libro de c. Wright poder, marcaron una evidente retirada de

ciología

habían ident'fi

de la publicación del libro de c. Wright poder, marcaron una evidente retirada de ciología habían
de la publicación del libro de c. Wright poder, marcaron una evidente retirada de ciología habían
1 2 PROLOGO la in ves tigació n de las prác ticas po líticas a

12

PROLOGO

la investigació n de las prác ticas po líticas a la o bsesió n me-

todo lógica de

política". La li sta que elabora es ex qui s ita: D a ni e l Be ll , Gio- vanni Sartori, Talcott Parsons , Davis Easto n , Gabriel Al-

"hablar d e cómo d e b e habl a r se de la prác ti ca

mond, )ames S. Coleman , Sey m Bendix , Robert Dahl , clásicos d e

o ur Martin Lipse t , Re inhard cualquier curso d e ciencia

política. Obsesión metodológica que parece predominar en las ciencias sociales contemporáneas, a partir de la econo-

metría , reminiscente del m étodo esco lá s ti co y tístico manierista.

d el est ilo ar-

Abrams centró su crítica al

marxismo en la s obras de

Ralph Miliband , El Estado en la soc iedad capitalista, y

de Nicos Poulantzas , di scípulo de Althusser, hasta entonces

publicada en inglés, Cla sses in Contemporary Capitalism Y Política/ Power and Social Classes. Se refie re por separado a

cada uno y también al debat e qu e los do s sostuvieron en New Left Review en 1969. Para él, ninguno d e los do s res- pondía adecuadamente a la obs ervac ió n que Le nin formu-

lara en 1919: "¿Qué es el estado ?" No conseguían delimitar Y

El

primero lo diluyó, como lo había h echo la sociología polltl- ca angloamericana, esta vez en procesos indiferenciados de relaciones de do minación ; el segundo lo opacó relegá ndolo al estudio general de las clases sociales en detrimento de los re-

Jos

ubicar co ncretamente el es tad o, e l probl e m a del estado

gímenes políticos específicos, aunqu e Abrams no conoció últimos textos de Poulantzas. influidos por Fo ucault.

. En. es te punto d e la

argum e nt ación . Abrams acude _a al t ex to d e Perry And e r so n so bre

~

¿por que

. absolutismo en el paso del feudali smo al capitalism~. Sw

adherirse completamente a la metodología, pregunta: sr An:

derson consigue desenmascarar el es tado absolutista, no se podría desenmascarar el estado de bie n estar?

h1s tona, especialmente

. En .~u m áx ima p o t e ncia e l es tado es " un m e n sa j e d e d oÍ mrnacron , un artefacto ideo lógi co" que es. precisamente , e

punto de

namente incorporado y objeto de crítica propositiva.

partida de Mitchell, pero ya con un Foucault pl e -

PRÓLOGO

13

, Mitchell t am br e_n s ude Jefinir y loca li za r el estado yac-

es un p o d e -

bra a la in capacidad de la ciencia

.

políti ca co nt e mporan ca d e Abrams. El es t ado no

tu a li za la li s t a d e a~to~e,s

act o r· es

m ás bi e n . un

.

1

obj eto . u ga r.

roso conjunto de m~to os

Jidad social; po r e!us;.o qu e

du

díada estado-sociedad. Pero de los dos elementos

no f~terde e ndi e nt e d e e ll os;

roduc~ión d e l a divi s oria

o rganrzacro , d n d o

.ap

rscurs rvas

·

o rde nar y represe nt a r a rea-

e arezca este conjunto es pro-

1

c u y; punto de partida es la

'rica n o se form a e n nin -

ni es una relación

a

eto de estrategras

Ida plolrdíada

e

.

.

,

se forma e n la pr~duccro n y re~

mi s ma ~u.~ llama

e fecto del _ es

iado " Una v e z " inv e nt a da la eco n o mr a • entre I920-t9SO, ~s-ta rem~la za la so ciedad en la dí a d a . Ilustr a la t es r s d e la ~~sw.n de la separación est ado y econ o mía, d e la ex traor mana

opacidad de Jos límites del estado , pri_m~rode u~.modo ge- neral atendiendo a los discursos academrcos , del a?andono

del estado" a su vuelta, y. en segundo lugar. propomendo s u

alt ernat iva con casos de la Arameo Oil Company o el Ban co

Mundial que. seg ún l o pr ese nt a s umaria _Y críptica_me~t e,

demues tran que el estado (o el sist ema polrtrco, s r as1 qu 1 ere

llamársele)

no

tien e un "ex teri o r real"; la línea e ntre es tado

y

soc i e d a d

no

e s e ntr e acto r es.

pu es

es

u~a l~n e a. interna .

trazada "dentro d e la red de

través de los cuales se ma nti e ne cierto o rde n social Y polí-

tico". En una sociedad democrática. cuando la pe trolera Arameo funciona como estado nadie rinde cuentas.

a ntropología Es el re sulta-

mecani s mos rnstrtucwnal es a

El e n sayo d e Gupta

es. literalm e nt e, una

del estado, más ce rca n o al título del volumen.

do de su "trabajo de campo" en una aldea de Uttar Pradesh,

al no rte d e India, qu e llam a Alipur. Valga s ubra ya r que Gup-

ta está entre qui enes d es mitifica n el "traba jo de campo" e n el se ntid o de las supue stas ventajas cognitivas inherentes a la mera locali zación espacia l del investigador. De mucho rnt erés me to dológico es , por ejemplo. su propues ta sobre e l uso de periódicos locales que inva riable m e nte traen repor- tajes Ye ntrev istas, "conocimi e nto situado"; cuando s us pá-

PRÓLOGO

ginas se tornan amarillentas y arrugadas, se transform "

e l antropólogo." an en pn

maria" del historiador.

¿Cómo "se construye y representa el estado" en la vida

aldeas? El

desafío etnográfico es monumental y el investigador debe, en primer lugar, entender las limitaciones de la recolección de "datos de campo". Aunque el discurso de la corrupción es- té mediado por burócratas y la población locales, no puede

comprenderse solamente con que el investigador "esté allí"; el mapa debe considerar la relación entre la presencia física en una localidad específica y la generación de datos etno- gráficos que, efectivamente, transcurre en un contexto de discursos nacionales y trasnacionales, discursos "de media- ción múltiple " como el de la corrupción. Discursos que también son históricos habida cuenta de la situación pos- colonial de la India, en que todavía es manifiesto el. efecto de los conceptos paradigmáticos académicos de Oce~dente. En el intento de ofrecer una etnografía del estado con-

cotidiana de una aldea , entre cientos d e miles de

"d

atos

d

e campo : uente

f

"

sec un d ana .

" d

logra integrar tres pl~nos: 1 ) El

funcionamiento cotidiano del estado en Alipur v1sto en las prácticas de los niveles más bajos de la burocracia; ofrece tres casos: a) la explotación de dos jóvenes campesinos fus~ quieren regularizar títulos de propiedad de sus pa~ce ~~ b) la situación ambigua en que se encuentra un hom reda- las castas más bajas para protegerse de un poder?so ra~ea más local; e) la acción de un sindicato campesmo./ennres funcionarios de rango medio que deben prov~erd• er~ela servicios públicos. En todos Jos casos es evidente.qrnpre gente conoce las reglas y sabe defenderse aunq~e ~o s•~ravés Jo consiga. 2) La formación de una cultura pubhc~a ntre- del discurso de la corrupción mediante ,el u~? ~:urnor

vistas, la prensa en inglés, la prensa "vernacula Y e uentra

temporáneo en India, Gupta

·gación . d ene cirnen-

social; como en el primer plano, a mvestl

un estado multicentrado, altamente diferenc•~ 0 ' dientes tado por la "cultura pública", uno de cuyos mgre

1

.

principales es el n.exo de

PRÓLOGO

1di scurso de la ciudadanía co~."la

Las formas ya "naturali.za~as de

democracia popui_Ista ·. J) representación o •.magmacwn

popular del

estado mdw. na-

ciona li s ta y _ropuh st~. 'ficación es d e velar

el poder saca ndo

Descubnr una m• stl d Algo que puede ser revolu-

e-

la mercancía. Estos ensayos apuntan

MARCO PALACIOS

a luz e

1

· h 'smo del esta

.

¡etiC o • mostro , M

d

e

r

o.

d

1descifrar el capitalismo .

arx a

cionano. co~ h ' velando el fenc •smo

a ese blanco.

NOTAS SOBRE LA DIFICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTAD0 1 * cccuando el estado mismo se
NOTAS SOBRE LA DIFICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTAD0 1 * cccuando el estado mismo se

NOTAS SOBRE LA DIFICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTAD0 1 *

cccuando el estado mismo se halla en un peligro -dijo ayer lord Denning en su juicio-, nuestras preciadas libertades pueden pasar a un segundo plano, e incluso la justicia natural puede sufrir un retroceso:' "El error en el argumento de lord Denning reside en que el gobierno es quien decide cuáles deben ser los intereses del estado y el que invoca la 'seguridad nacional' tal como el estado decide definirla'', dijo ayer la señora Pat Hewitt, directora del Consejo Nacional para las Libertades Civiles.

The Guardian, 18 de febrero de 1977

Cuando Jeremy Bentham se propuso depurar el discurso político de los engaños y fantasías generados por las mu- chas "estratagemas alegóricas" mediante las cuales el inte-

1 Este texto fue presentado por primera vez en la conferencia anual de la Asociación Sociológica Británica, 1977. La versión revisada, que aquí se publica, fue entregada al profesorado en sociología durante el seminario de posgrado que se llevó a cabo el9 de noviembre de 1977 en la Universi- dad de Durham. Estamos muy agradecidos con la señora Sheila Abrams por permitirnos publicar este artículo.

, Es importante insistir en que este artículo fue escrito en 1977, antes

de la publicación de State Power, Socialism (New Left Books, Londres, 1 978), de Poulantzas, cuya primera parte, "The Institutional Materiali~yof the State~podría haber llevado a Philip Abrams a modificar en cterto

~odosus observaciones sobre Poulantzas. Esta última obra de Poulantzas, Inspirada en Foucault, es otro indicador de una ausencia justificada en el teno de Abrams. [E.]

18

PHILIP ABRAMS

18 PHILIP ABRAMS rés propio y el poder secciona! se enmascaran como 1 . d d'

rés propio y el poder secciona! se enmascaran como

1

.

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.

,

d' entiu.aues f ts rutaba

·

~

·

1-.L

mora es m epen tentes, a noción de estado* n

.

d

De haberlo hecho ast, seguramente lo habría incluid

con

termmos parttcu armente aptos para promover "una at

1

o

e

gran aceptacton e_n la vtda política 0 intelectual in lesa

"

b'

go temo . .

d

·¡

.

,

"

d

"

l or en

y

fal

constitución" como uno d

o JUnto

e esos mos · _

•era e 1 us10n -una acia de confusión, en el mejor de los casos, y en el peor, una "pantalla oficial de maleficencia"- dando concreción espuria y realidad a aquello que sólo exist~ en lo meramente abstracto y formaP Sin embargo. hacia 1919 los esfuerzos combinados de hegelianos y marxistas, así como de los políticos, habían producido un cambio:"Casi todos los conflictos políticos y las diferencias de opinión -Lenin pudo entonces observar- se remiten ahora al con- cepto de estado", y más particularmente a la pregunta: ¿qué es el estado?} Entre los sociólogos, al menos, su observación aún parece en gran medida correcta; cincuenta años de plan- tear esa pregunta no han producido ninguna respuesta muy satisfactoria, o siquiera ampliamente aceptada. Al mismo tiem- po. esa suerte de invocación del estado como el máximo re- ferente para la práctica política pregonada por lord Denning.

y la clase de objeción a tales invocaciones expresada por la

señora Hewitt, han llegado a convertirse cada vez más e~~~­ gares comunes. Como objeto de práctica política y de ~náliSIS

político, hemos llegado a dar por sentado al estado. rroent;:

sigue sin quedar aun mínimamente claro qué es el esta De distintas maneras se nos exhorta a respetarlo o aplastar 0

e

* En este ensayo se ha mantenido la escritura en mmu

·

.

.

1

aut~r.

a postura s1rn1""

1 b

"

tado" se conse

1

.

.

.

J. Bentham, The Handbook of PolJtJcal Fallac1es. H.

· sculas de laS

A ·rnisrno.

.,_~ 1 a la que

palabras "estado" y "dios" para respetar la intención del

en v1rtud de que los demas . autores comparten un

rvó en Jlll·

·

asume Abrams, en el resto del hbro a pa a ra es

núsculas. [E.]

A. Larrabet (ed.>.

Harper and Brothers, Nueva York, 1'}61.

' V. l. Lenin , "Th e State", Stlected Works , vol. U. InternatJO Nueva York. 1943. p. 639.

. nal publishef'•

NOTAS SOBRE LA DIFICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTADO

19

0 estudiarlo; pero por falta de claridad sobre la naturaleza del estado, tales propósitos siguen plagados de dificultades. ¿Acaso será oportuna una nueva depuración a la manera de Bentham?

EL PROBLEMA EN GENERAL

De acuerdo con W G. Runciman, la sociología política sur- ge de la separación entre lo político -y más específicamen-

te el estado- y lo social. Está construida como un intento de dar una explicación social del estado, considerándolo un agente político concreto o una estructura distinta de las agencias sociales y de las estructuras de la sociedad en la que éste opera, ~erjudicándolas y siendo perjudicado por

ella~.Se nos ha dicho que es esta "distinción[

] la que hace

posible una sociología de la política".i . El marxismo. el único rival serio de la sociología en la busqueda de una teoría contemporánea del estado, se apo-

r:· al menos s_uperficialmente, en una distinción muy simi- r. La-~~yona. ~e las variantes de marxismo suponen que un andahs¡s pohtlco adecuado debe, como manifestó Marx

proce er sobre la b

la sociedad

asunto e ~lVII• es eCir, su

entonces rucia el grad en el a

a re ¡ ac!On . . real entre el estado y •

separación".s En ese marco el

?adtsts T · po Ittco marxista acaba siendo

d

"1

.

·¡

a~e .e

d

r

·

·

tado en sus relac?

sociedad civ¡·¡. 1

.

Iones e m con ependencia las pr· · real que disfruta el es-

as e 1 ases social

1

1

e

.

es.

mctpa es •ormaciOnes de la

marxistas, como Poula

esquema, lo hacen

tado y la sociedad s~.olara sustitui r la separación del es -

·¡ ntzas, rechazan abiertamente este

nc 1 uso cuando escritores

.

corno "la autonomía lVI p~ una problemática formulada

espec¡ ca de lo político y lo económi-

• W

·

G

·

Ru

nc1man

.

'

s

U

niVersity p

·

OCia

1

Science

:n

d p r .

o

ex1co

'

19

75·

]

s ay os : SOCiol:e~s. Nue~a York, 1963

'

lb 'd

tik der ' H ·· P

·

glay pol!tlca, 2 ' ed

33

d onde se cita M ··

E,

ltl c al T~eory, Ca mbridge

FCP M3 : [ .Hay traducclon al español· En -

·

egelschen Staatsrecht voalrxl-Engels Gesamtausgabe , Aus der K

.

·

·

· p. 492.

n-

traducclon al español· En - · egelschen Staatsrecht voalrxl-Engels Gesamtausgabe , Aus der K . ·

lO

PHILIP ABRAMS

co" dentro del modo d e producción capitalista. Y el probl t

ma res ultant e co n respecto a la natural eza y fun ció

est ado d eberá reso lve r se m e diant e el análisis d e la reln

acton . del es t ado con el ca mpo de la lu ch a de c lases a través de

desenmascara~i_entode 1~auto~~míadel primero y el a~s~

!amien to del ulumo. AqUt , tambt e n , la pro bl e m áti ca con ·_ dera al e tado como una entidad di stinta, en efecto, y la:~. rea co ns ist e en de t e rminar las formas y m o d os reales de dependencia o independencia que lo relacio nan con lo socio. eco nó mi co ."

_el

Si n embargo, es t e co nt ex t o co m ú n d e a n ális i s, ex istente

y acordado durant e más de un siglo , n o h a demostrado ser muy útil. La soc io logía p o líti ca es ri ca e n agendas: "E l prin- c ipa l problema e mpíri co de l a soc io logía política de hoy

pa rece [

soc iológica de la peculiar estruct ura social lla m ada estado", la "sociología política empi eza con la sociedad y examina

cómo és t a afecta a l es t ad o ".

men te pobre. El

h ec ho de que Dowse y Hu g h es n o encon-

traran ca i nada qu e impl ementara dichas agendas para in- clutrlo en su libro de texto refleja con precisió n la situación

Max Weber

d~lcampo.' Las obse rvac io n es fragm e nta ri as de

aun repre se nt an ó ptimament e la soc i o logía d el estado. Y la

]

ser la

d e

c r ipció n , e l

an á li s is

y la ex plicaci ón

n otable-

Pero s u d ese mp e ño es

'

CJ

Pou lant zas . Poli t ical J>ower a n d Socia l Cl a sses,

cw Left

Books. Lo ndres , t 973 . pp. 130- 137

cta les l'rl el Estad o cap italist a. Siglo

10 cnc u e nt ro mu y poco co n vince

y 1 50 - '53 · [ Pode r político)' clasesso·

XXI Editore . M éxi co . t969-l Po r cter·

nt e

el

in t e nt o

d e

Po ulantzas de de ·

acre d it a r o t ras variedades d el m a rx is m o en es t e se ntid o -

~.raba

un

Ju ego d e pa lab r as " e n la le

febvre . Delia Vo lpe y o tro

sob re t odo el

j o d e Lefebvr e y b esc uela tt alia n a - j uzg á ndol as co mo re u ltado de

tura d e M a r x. Por el co nt rario . lo que Le·

ael 0 '

ociology ", en R. L. Fans ( ed .). Ha n la

han hecho es lee r lit er alme nt e -

uev a Yo rk , 1964 , p .

si

dema<iado lit eralmente- los pasajes clave de

·

Gree r y P. Orl ean . " Pol it ical

boo k of M ode rn So cio log;•. Ra nd M e ' ally,

10 •_e

fuente de la p rimera agenda. y R. Bend 1 x v S. M. Lip et , " Polit ical Soc-'olo·

gy: an Essa)' and Bibhography",

de 1 9 7· p. 7· de la segunda . Para la esca ez ge nerahzada de traba¡o

urrent Sociology. vol. VI. n ú m . 2 ¡u:~~

NOTAS S OBR E LA D I FICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTADO

21

.

.

d

la sociología política d e We-

so rp rend e nt e ca ra cte n st tlca

0 tan e aramen e ber es que. com me·or de los casos, un

constituye. en el

ad lzoc y es pecífica ment e

de las políticas de clase. co n po. lca

e

t

lo demostró Be nth a m .

a nális is sumame~te

de sistemas complejOS

un a r e fere n c ia al

s Por lo demás,

J

h.

. ts tonco o nin

.

1't' g

lgo sepa rado de ta es po t teas.

estad~~a~~~ ~ ntelec t~al en tr e la socieda d y el estad ~ e ~ e l

la sepo de la soc io logía pa rece , e n la práctica, ~aberstgnt~­

~:~:la excl u sió n d e l esta d o d e l o polít.i.co ; n? ctO n_ es espec i- fi cas t a l es co m o "sistema de gobi~rno [ polz ty] s trv e 9n p a ra

co la sar la iden tid ad d el es t ado mas que esclarecer!~ .

los escritores marx istas se

han ocupado del anal JSis_del

est ado m ás a fondo y d e form a ex plícit a pe ro, co n la p os tble

excepción del aná lisis del bon apa rtis m o , n o lo h a n hecho de forma much o más concl u ye n te. El gran d ebat e so b re la autonomía relativa del estado, que parecía tan pro m etedor

que , e~ v~z Los pnn c t-

pa les protagonistas dirigi e ro n su at e n ción a ot r?_s as un tos.

Hacia 1974. Ralph Miliband exhortaba a los socwlogos po -

líti cos, " desd e un pu nt o de v i sta marxista" , a n o mal~astar sus energías en nuevos estudios de nuestras especulaciOnes

sino a abrazar una problemática alte rnativa

expresada en térm inos de procesos y relaciones de do mi- nación más amplios y con cebidos de un modo diferent e.' 0

c uando se o ri g in ó, t er min ó co n l a se n sac i ó n d e de resolverse, su s pro bl e mas se h abía n agotado.

sobre el estado

sec uente

John Wiley a nd So ns,

adecuados . véase R . E. D owse y J. Hugh e . f>olitical Soc iology .

ucva Yo rk . 1972.

' D. Beetha m , Max W ebe r a11d che Th eory of !vf oder-n Politics. Gco rge Allen and Unwin , Londres. , 97 3. [M ax W eber)' la teoría políti ca mode r-

na , Centro de Est udi os

' Me he extendido en ese te ma en f>olirical Sociology. Allen and Un -

w tn , Lond rc> (p r ó xima pubhc a ción) : C> t C a'unto t a mbi é n h a >ido tr a tado

en

Co nstitucionale> . Madr id. 1979-l

' · l'o ula nt zas, op. cit ., pp. 40 )' 266.

· R. E. Dowse . " I nforme d e la Confe renci a so bre Sociolog ía l'olitica ",

r el P oli !l e a l i e n ce o mmi tt e e of S~Rc. ocia! c1en cc R e - , Londres. 197 4 .

pa t r oc tnada po

search

ou ncil

PHILJP ABRAMS Mientras tanto, Nicos Poulantzas pasó de las opacas clusiones .?e su lucha por
PHILJP ABRAMS Mientras tanto, Nicos Poulantzas pasó de las opacas clusiones .?e su lucha por

PHILJP ABRAMS

Mientras tanto, Nicos Poulantzas pasó de las opacas clusiones .?e su lucha por esclarec~r.una teoría marxist~od:j estado - el estado posee la func10n particular de con t'- t~~rel f~c~.orde co~esiónentre los niveles de una fo~­ Cion soc1al -, no a mtentar una formulación clara, más exa _ ta y empíricamente específica de esas ideas, sino más bienc estudiar regímenes específicos y los grandes problemas d:

la estructura de clases del capitalismo.'' Los únicos resulta- d~s concertados del debate parecieron ser un reconoci- miento mutuo de varias características importantes de la presunta relación entre el estado y la sociedad, las cuales, de todos modos hasta ahora, no podían demostrarse ade- cuadamente. Por lo tanto, la credibilidad de la noción de la dominación de clase está a salvo -pero por otro lado, por supuesto, eso se concede en todas las variedades de marxis- mo-; sin e~~argo, en el contexto de estados específicos, la demostrac10n de esa dominación sigue siendo incom- pleta. En este punto, el estado logra una vez más desafiar el escrutinio. . Parece necesario decir, entonces, que el estado, conce- bido ~omo una entidad sustancial y autónoma respecto de ~~oc1edad,ha demostrado ser un objeto de análisis muy di- f¡ctl de_alcanzar. En vez de la comprensión y el conocimiento garantizados, la.a~dezy un mar de confusiones parecen ser los resultados t1p1cos de la obra, en las dos tradiciones den- tro de las que el análisis del estado se ha considerado como un problema importante en el pasado reciente. Es posible que este desconcierto tenga que ver con la forma en que

" N. Poulantzas, op. cit., p. 44; la cuestión de la naturaleza del estado es, por supuesto, retornada con cieno detenimiento en dos de las últimJS obras de este autor. Fascism and Dicrarorship. New Left Books. Londres·

1 ?14 [Fascís~oy dicra_d&~ra. La T~ua lncern~~eionalJrenu al Ja~isWIO·

~gloXXI Eduores. Mex1co, 2005]. y Classes in Conrempor~~ryCap.'ral.islfl·

f!W Left Books. Londres, 1975 [Las clllSf!s soci4les en el capJCalis111°

IJCCJ¿~J/,

u• ed., Siglo XXI Editores. México, 2005] ; sin embargo. no se

plantea el problema de identificar con precisión las funciones dd estado-

NOTAS SOBRE LA DIFICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTADO

23

.

.

h

ambas tradiciones

conceptualizado el estado. De he- ~n oblema marxista con el estado es

eh~,~~~!i~~~~efu;r:bl~~asociológico _con el estadodY ~e~

lorados de forma independiente. Antes ómo el sen-

~~; 0 °~omúnrefuerza constantemente el saber que se da por

m

ben ser exp

y

1

e

a

b

debemos tener en cuenta, sm . em argo, e

sentado en ambas tradiciones.

EL PROBLEMA EN PARTICULAR

Lo cotidiano de la política sugiere fuertemente que la con-

cepción del estado que ofrecen el marxismo y la sociología política está bien fundada, cualesquiera que sean las dificul-

tades de hacerla operativa. El sentido común nos empuja a inferir que existe una realidad oculta en la vida política y que esa realidad es el estado. De cualquier modo, la búsque- da del estado y la presunción de su existencia real y oculta son formas muy probables de "leer" la manera en que se llevan a cabo los aspectos públicos de la política. La ingenua experiencia de investigación de los sociólogos que han tra- tado de estudiar lo que ellos consideran el funcionamiento del estado o cualquiera de sus supuestas agencias constitu- ye nuestra reserva de sentido común más inmediata a este respecto. Cualquiera que haya tratado de negociar un con- tr~t~ de ~nvestigación con el Departamento de Salud o el Mlmsteno del Interior estará al tanto del celo extremo con q~~esos organismos protegen instintivamente la inforrna- Cion ~elativaa ellos mismos. La presunción, y su aplicación efectiva, en cuanto a que el "sector público" es realmente uhn sector privado sobre el cual el conocimiento no debe ser

de manera demasiado evidente, el princi-

padobstaculo inmediato para cualquier estudio serio del es- ta ~- La aplicación de dicho supuesto adopta diversas e in-

~:mosasf~rm~.Una de las más conocidas es la combinación garant1as publicas anodinas, en el sentido de que las

ech

1

° P~

' bl'

1co es,

b

conocidas es la combinación garant1as publicas anodinas, en el sentido de que las ech 1 °

24

PHILIP ABRAM S

agencias del estado . agradecerían las "buenas" inv

b

,

es •gaclo-

.

ec t 1va .

t.

n es so re SI m1s m as, con la apologética, aunque et

.

1

.

,

d

~ut1 ~c1o~,o veto e casi todas las propuestas concretas d~ mvest.•gaciOn po r razones de metodología defectuosa 0 in- aprop•a~a u otras consideraciones "técnicas". Resulta una estrategia agradablemente incapacitante de control del co- n ~cimiento la de a firmar que son lo s defectos de procedi - mte~to ~e la in ves ti gac ión propue s ta má s que su objeto lo que JUStifica la negativa de acceso. Tampoco puede haber muchos que hayan pasado por este tipo de experiencia que pongan en duda que "buenas", en tales contextos, significa "que brindan apoyo": un a sociología de decisión , no una so- ciolog ía de crítica. De nuevo, se trata del bloqueo o la de- formación de la investigación por razones de la necesidad de proteger un interés público indefinido o, más descarada- mente, los intereses de los sujetos. Los intentos para estudiar temas tan diversos como el comportamiento de los funcio- narios de la Comisión de Beneficios Complementarios y las actitudes de las esposas de los soldados se han , de acuerdo con mi experiencia, estrellado contra semejantes rocas. Y si uno se acerca a los ni ve les más serios d e funcionamiento de las inst ituciones políticas, judiciales y administrativas, el co ntrol o la n egación del c onoc imie nto se vu elven a la vez más simples y por supuesto más absolutos: nos encontra- mos con el mundo de los secretos oficiales. Cualquier intento de examinar muy de cerca el poder políticament e institucionalizado está, en pocas palabras. ex¡ puesto a sacar a la luz el hecho de que un elemento integra de ese poder es la h abilid ad bastante conspicua, de .rete~e~ informació n , n ega r la observación y dictar Jos t ermmos e conocimiento. Para la sociología del estado. sería importadnte · o a

simplem ente recoge r, doc ume ntar y tratar de dar sentt e l as ex p e ri e ncia s d e J os soc iólogos a es te r es p ec to. Hasta¿~­ eso se haga parece razonable, en vista de tales esfuerzos ·

por- de ocultación, suponer que algo realmente _ 1 rn d be

horados

tante se está ocultando; que la confidencialidad ofictal

e

NOTA

SOBi lE LA DIFICU LTAD DE ESTUDIA R EL ESTADO

p

. 1 culpa de mu ch as d e las d e fi c ie n cia

.

d

1

d

·pue d e h ace r o.

UI Za

actuales d e lo

fl

asumtr a

a náli s i s soc i o l óg i cos y ) ~ aQrxt.st,asso' l eo ::~~:~s a quí una difi -

culta~~; uri a. Muy a menudo, c u a nd o l o ocult~ sa l e a

te l os s:C r e t os o fici a l es r es ultan se r t a nt o trlVI~les co m o

. ~~~r~~cum entos d e l es t a do se h ace n públi cos y e l tr a b a JO de inves tigación es t á terminado, s? Io s irve pa ra confirmar

0 agregar d e t a ll es a la s int e rpr e t ac .!On es elaborada s al calo ~ de los acontecimientos y sup erficialme nte po r o?sen:a~o res de mirada aguda bi e n info rmado s e n mat e na teonca , hace treinta años. u Antes d e seguir ad elante, ex pres e m os

o-

',

mente predec ibl es. tl Con m ayo r frec u e n c ia , cuan~o

" Casi cualquiera de las series inagotables de autobiografías po líticas.

documentos personales. diarios. ct e

retirados o que forman parte de esas coleccio nes de papeles familiares pu -

blicadas finalmente por los historiadores. co nfirmará este pu nt o; lo que se pone de manifiesto es que el egocentrismo de los po lít icos s ie mpre est á más sobredimensionado de lo que uno podría haber imaginado y que la

lo que

uno pod ría habe r adivinado. En los relatos de este tipo. por bie n docu-

mentados que es t én . es en rea lidad muy raro h alla r algo qu e camb ie sig ni -

que fluyen de las p lumas d e políticos

agudeza de la politiquería int erperso nal res ult a m ás perspicaz de

fi~ativament e e l se n t id o pr eviame nt

racter esenc ial y la est ru ct ura de po der d e un régim en. La exp licación de los "acontecimientos" puede cambiar. pero no la co mprens ión de los "es-

tados". Es e n el ni vel de lo efím e ro

e es t ab l eci do y h ec ho público d e l ca -

má s que e n e l d e la

n eces idad es d e la de la po lít ica es

Vtda polít ica donde la revelación del trasfondo del mundo sorprendente; el reciente ejemplo b ritánico más obvio es R.

" E

. n este sentido. la "escuela" de la histo ria representada

evtdcncia de los

TI

· mas · mtntmos

·

d

11

d

.

H.

S. Crossman .

Dtanes of a Cab iner Mi nisrer. Lo ngman . Lo ndres . 1976.

po r el t rabajo de

Maun ce Cowling es muy impo rt ante. El escr utini o más exhaust ivo de la ·

eta es con u ce solo a la concl us to n de que

'e lm pacr of Labour. 19 20 - 1 924 (Cambrid ge Univers ity Press. Ca mbridge.

.

.

~9~ ~) o The lm pacr of Hirl e r (Cambridge Univcrsity

Press. Cambridge . 1 976)

a

tan de tntensificar las luchas po líticas int e rnas.

reorganiza r las ali anzas

personales y las

1

hab' actores . poli!'

e ca d a poltttco, y aclarar en la mente de

os

tcos a e ase y o tras a tn eactones de poder polt t 1co qu e ya

ri dtan stdo comprendidas po r los pe ri o di st as info rmados y po r los hi sto -

1 .

oport unt a es

1

1

.

rm a d os.

.d

d

d

.

• .

a ores desmfo

nivel de

:

u

1

na vez m as as sorp res as resultan, to das. est ar a

.

los acontectmtentos. no de las est ructuras.

desmfo nivel de : u 1 na vez m as as sorp res as resultan, to

PHILJp ABRAM S

nuestras dudas sobre 1 oficial.

.

a Importan cia d e la confid

.

p

ue_s, entretanto, e l sentido co

1

o

a

.

.

.

e~~~

enturbia tal escepticismo L

gro . incluso d e b"d

, . mun en todas sus ~

a rev ista Private E

devan

.ye co rre orrnas p

m _ve ~tigación política. Th e S~~~atn~~les co n la tarea d: ;~

publtca por s us intentos de poco reveladores de lo s

y P~ilip Agee y Mark Ho se~~~~~( de Richard Crossman.

so sus n deportados con . . porque ocLmLentos po-

-personas reales desco no:t.das

e ~mpleadosdel "estado"

,

segun d les dijeron y nos h

zmes p~ovocaun a crisis r los chismes se creto s y

ubl?ca

"d d" tc

ah d o ,

nan poner en peligro las

,

an

cuya existencia como "h

 

as

~ Imposibles

de conocer

en peligro

or l

om

res

e estado" está realmente

sus activid~des~q~~es,lp;esumiblemente, la verdad sobre sob ¡ . · tmu taneamente, Joe Haines informa

. ~e e mane¡o per s istente, encubierto y artero del cono-

ctmlltento ~or parte de los funcionario s del Teso ro en suba-

e mgresos . legale s a los po -

Lti~~s electos que se comprometieron a luchar contra esa

ex-

e poder demo strar la existencia de una po-

en este país en los años de que esos organismos

trana

pol~tlc~. ·~ Por su parte , Tony Bunyan se encuentra en la

ta

1'

.

. ,

a para tmponer

Sl t _uac10n ·'

d

una po It1 ca

1- ·

d

hct_a pohtic_a muy eficaz y repres iva

tr~ mta, al tiempo que su sugerencia

exist~? todavía en los setenta es calificada de "poco convi~­ cente porque, en efecto, no pudo romper la densa y peli-

grosa

barrera del secreto policial contemporáneo. 15 El h echo

"

t .

·

·

J. Ha ine s, T h e Policics o' Power Ho dd er and Stroughton. Lond rdes.

es

1977; resu lta por supu esto sin tomát ico de la forma en que las rea po l!Jcas · · se enmascaran en las sociedades cap itali stas · ava nza as

rec e pc10 n pu

'J

'

I"d

1

a

1

que a

mpleto . . en s pohuca

na perspicaz e i nfo rm ado de -~do

d

d

· bl 1ca · de es te libro

ha ya tenid o que se r cas1 por co

termmos

pe rso nales. }' que su a náli s is s uma m ent e

estruct uración institucional de poder haya sido prácticamente pa>

por alto.

e los co ment ari os del autor so bre las relacwnes

.

ndres.

" T. Bunyan, Th e Political

1976; cf la rese ña de este libro

Po/ice in

Bricain , Quartet Books. Lo

en Righcs, vol. l. p. 1, 1976.

NOTAS SO BR E lA OIFI CULTAO DE EST U DIAR EL ESTADO

27

de que algui en pu ed a imponer un secreto es, sin duda. la

evidencia de que esa persona tie ne poder y. también , de que

tiene algo que ocultar (deducció n de En suma. la expe rie n cia , s i n o los

tigación académica y de la práctica política, tiende a la con- clusión de que existe una realidad oculta de la política , una institucionalización del poder político entre los bastidores

de las age ncias en el escenari o del gobierno; de que el poder

manera ve-

rosímil. éste po dría ser identi fica do

otras palabras, sigue siendo razonable

de

como entidad espec ial independiente y au tóno ma , está

hecho all í y es realmente poderoso, y que un aspecto de su poderío es su capacidad para impedi r el estudio adecuado

del estado. Pareciera que tenemos pruebas de que el propio estado es la fuente de la capacidad del estado para desafiar

como "el estado". En supo ner que el estado,

sentido común). resu lt ados d e la inves-

combate eficazm ente los hallazgos y de que , de

nuestros es fu e rzos

po r desenmascararlo.

UNA ALTERNATIVA

Ahora quiero sugerir que todo este involucram ie nto en el problema del estado puede ser, en un sentido importante, una fantasía. Hemos estado, argumentaré, atrapados tanto

en la sociología política com o en el marxismo por u na cosi-

eficaz

ficación que, en s í. obstaculiza seriamente el estudi o

de una serie de problemas sobre el poder político que debe- rían preocuparnos -aun cuando el peso de las ideas here-

probablemen te inevitable

qu e he m os expe rim en tado en el

estudio del es tado se basa en parte e n el eno rme poderío

del poder político: la capacidad del señor Rees de deportar al

para hacerlo que no sea

el interés del estado es un hecho. y en verdad merece que se

vez sea. igualmente, consecuencia de la

dadas del posthegel ianis mo haga

esa trampa- . La dificult ad

señor Agee si n dar ninguna razón

lo explique. Pero t al

forma en que nos hemos presentado ese problema.

19

PHILIP ABRAM S

E LA DIFICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTADO

NOTAS SOBR

umento, nos ayudará ver _un

Antes de desarrollar_ese ~~~esdel marxismo y la socJO-
0

n es intelectuales con

Al tratar de reconstruir el tema , comenzaré sugiriend

dificultad de estudiar el

est ado puede verse, en part

que la

como una consecuencia de su naturaleza, pero en una part:

igualmente significativa debe ser vista como una conse- cuencia de las predi spo s iciones d e quienes lo es tudian . En

ambos aspectos, el asunto de "estudiar el estado" parece es- tar atravesado por falacias altamente benthamistas. Y sería

mejor dejar el proyec to en

tudiar algo que por el momento, y a falta de un mejor tér- mino, llamaré la sujeción políti ca mente organizada. En otras palabras, lo que aquí sugiero es que el estado, al igual que la ciudad y la familia , es un obj eto espurio de preocu- pación sociológica y que ahora debemo s ir más allá de He-

análisis del

estado hasta la preocupación por las realidades de la subor- dinación social. Si de hecho existe una realidad oculta del poder político, un primer paso hacia su descubrimiento po- dría constituir un rechazo determinante a aceptar la descrip- ción legitimadora de éste que los teóricos y actores políticos nos ofrecen de manera ubicua y tentadora; es deci r, la idea de que ése es "el estado". Mi argumento, en suma, es que debemos tomar en serio la observación de Engels - una de las pocas fuentes clásicas de la teoría marxista del estado, no citada, por cierto, en Política/ Power and Social Classes- , en el sentido de que "el estado se nos presenta él mi smo como el primer poder ideológico sobre el hombre". O la noción pre se ntada con tanta fuerza en The G e rman Ide~­ logy [La ideología alemana] de que la característica m_as importante del estado es que constituye el "interés comun ilusorio" de una sociedad: aquí, la palabra clave resulta "ilusorio". 16

gel , Marx, Stein, Gumplowicz y Weber, desde el

esos término s y, en s u lugar, es-

ás de cerca las dJf1cu l

.

1

.

, Jogía pohuca en su

poco m

el estado .

s presentes re ac10

LA SOCIOLOGÍA poLfTI CA

1'

ue ha

EL ESTAD O DE

fi r mac ió n de los soció logos políti-

Ji na se constituye como un

. , p social so bre el estado , en la

A pesar de la constant;ua disci

cos e n cua nto a que

int ento de dar

unda elxp IC~C Jloongía política el estado a duras

ocurrido, en cam b JO, ' es

normal .

e

d

a sociO L

pracuca .

,

penat ~~~i~~s~e~r:is~~m~ 2e gobierno, o, en el escrit~ m ás

qu~ a

reciente

.

,

ame . 1 Bell ' "el hogar , público", . , · ha d absorbido 1 d la e

d

D

e

del est ado. ¡; La explicacion socwlogica

e esta

o s

~~:t\~:ye por l a r e ducción soc i o lógic a ~;1 ~stado -ob s er-

Sm embargo, esta

transformación no es del todo infructuosa. Al presentar su caso para hacer del sistema de gobierno el concepto central

de la sociología po lítica. Parso ns, Almon? Y Easto n , los principales defensores de ese proyecto, teman al menos un

de la afir-

argumento a su favor. Se trataba , por supuesto,

vación mordaz de Sartori, ya en 1968-.

Londres, 1965. p. 42. ( Hay t raducció n al español: La ideología alem a na , Ediciones Pueblos Unidos/Grijalbo, Mo ntevideo/ Barcelona. 1974·] A~n­ que hay que admitir que las afirmaciones c ruciales de est e p unto de v tsta fueron incorpo racio nes menores de Engels al texto principal del trabajo en colaboración , lo que posiblemente confirma una opinió n que h e sosteni- do durante mucho tiempo. en el sentido de que para haberse hecho plena

propio Engels debería h abe r colabo rado con Durkheim y no

just icia. el con Marx.

17 D. Bell , The C ulwral Co nt rad ictio ns of Capi t a lism , Basic Books.

Nueva York . 1976. [Las co ntradiccio nes c ulturales del capitalismo, Alia n za , Madrid. 1977-] 11 G. Sanori. "From Sociology of Politics to Political Sociology". en

S. M. Lipset (ed.), Policics and the Social Scietzces, O xford U niversity

Press, Nueva Yo rk. 1969 . [Política y cie ncias social es , Guadiana d e Publica- Ciones. Madrid, 197 ~.]

1 ' F. Engel s, Lud wig Fe u e rba c h an d th e End of C la ssical Ge rm a11 Plú lo·

sophy, en (e.g.)

and Philosophy, Dou bleday, Nueva York, 1959. p. 236 [ Engels. Obras.fil~só.fi· c as . Ludwig Feuerba c lz y e l .fin de l a fil osofía clásica a l e mana , FCE , ~extc o. 19 86): K. Marx y F. Engels, The German Jd eo l ogy, Lawre n ce and Wtshart .

L. Fe uer (ed .) , Marx and E11gels: Basic Wri ci11gs O ll Polll_rcs

30

PHILIP ABRAM S

mac10n de que lo importante par

.

.

.

a

e

e

f

1

estudio n

.

0

ecto, se remo

1

estructuras smo las funcione s 19 En

l

que argumenta an que el carácter distinf de lo político, . era una cuestión de los p mstJtucwnes: que el estado era una prácti

eran b las nta an a

a en no estado, de 1 o

un ' aparato as

fi

·

a conocida agenda de la sociología pol't·

.

.

b

t Ica en a medid

d

1

rocesos tvo e

a, esa a

e

.

ca, no omo . una . revtsion de pnnc 1p 1o s de la agend

.

.,

.

.

.

·

rma

c1on me sigue pareciendo totalmente sólida Pe

mo~tamos a los modelos del sistema de gobierno que ¡

escntores funcionalistas

1960, Y. luego los comparamos con el trabajo empírico que

e~ reahdad se ha

anos sete~ta y ochenta, aparece una discrepancia fuera de lo comun. Muchos de los relatos formale s del sistema de gob_i:rno propuestos en los primeros días de la sociología polltlca tomaron la forma de modelos de entrada-salida Onput-output). 20 En esos modelos, las funciones de sentido común del estado -la determinación y aplicación de los objetivos, la aplicación de la ley, la legitimación del orden, la expropiación y la asignación de los recursos , la integración de los conflictos- fueron todas característicamente asig-

ro SI · nos re- -

nos ofrecieron en la década ~:

hecho por los sociólogos políticos en los

nadas al lado de salida (output) del proceso político. Hay por supuesto una calidad absurdamente mecanicista sobre dichos modelos. Sin embargo, lo que debe impactamos d~l trabajo que, en realidad, han producido los sociólogos poh~ ticos, ya que su ámbito se definió de este modo. es que cast

"

Cf T. Parsons, "Voting and the Equilibrium of the

.

A

1 v'ocal

na Y 515 Colernan

press.

n p0 1itical

menea ·

1

10

. ur

oif Po 111

System", en E. Burdi c k y A

F

Brodbec k (eds . ) . America11 Voring Be

A

1

.

~ee Press, Glencoe. lll. , 1960; D. Easton. A Sys re m s

LiJe, John Wiley and Sons, Nu eva York . 1965; C. Almond Y J .

(eds.), The Politics of che Developing Areas. Princeton Umversity Glen·

Nueva Jersey. 1960; W Mitchell, The American Polity. Free Press. r esla

ido P 0 al fi·

I1l

., 1962. La perce pción neta d e l proceso po 1 uco ·

me¡or . conocido, por supuesto. es e

1 sugen ·d o

lograda

1

. corriente de análisis tal vez podría o ficializarse en el anexo ¡nc u

nal de este capítulo. zo El

op. cit.

coe,

.d EastoO·

por Davi

NOTAS

SOBR E LA DIFI C ULTAD DE ESTUDIAR EL ES T ADO

JI

or las funciones de entrada

todos se han pr~oc~~ncio~esde sa lida (output) . Inclu so

(input) y no por

d

el estado no ha

ado

't

as

·o· n funcional

és

de su

reco n stl uc1

sie;~~studiadorealmente. Aquí. de nuevo, ~~wsey Hugh~s

re rese ntan confiablemente a sus colegas. Lo q~e.se a ~diado es la socialización política, la cultura pohtica. los

~~:posde presión (articulación de intereses)

partido (la agregación de intereses), los mov1m1entos ~?­ ciales. incluida la tesis de Michels sobre la d~gene~ac10n oligárquica de los movimientos sociales, los disturbiOs, la rebelión y la revolución.'' De forma abrumadora, se ha pres- tado atención a los procesos de base del sistema de gobier- no y no a las funciones centrales de la coordinación y el

la_ clase Y el

despliegue del poder. ¿Por qué? Una simple respuesta sería que, al organizar de esta ma- nera sus intereses de investigación, los sociólogos políticos . como sus colegas en otras disciplinas, desvían con cautela su mirada del estado y se ocupan, en su lugar. de los sujetos sometidos a él; así, muestran solamente el oportunismo ti- morato y servil repetida y correctamente vapuleado por Andreski. Nicolau s, Gouldner, Schmidt y Horowitz. Empe- ro, su criterio todavía parece exultante en la determinación

proyectos de investigación en

las Ciencias sociales." Las tentacio nes de adoptar una orga-

nor~al y la selección de los

" R. E. Dowse y J. Hu ghes. o p. ci t ., p ero n ó t e n se es p ec ia lm e nt e l as la-

gun!s en su ca~ítulo s. "Stru cture s of Power in

Indus trial Society".

1

en evid a

pr

d

E

~te patron era ya ev id e nte en l a lit era tura d e la disciplina ecada de

' ?5° -

por eJem · pl o, Lip . set y Ben d1x . , op. nr.- . y

producida no m e n os

ent e en la decada de 1970 . Considérese la s ección " Further Readi ng"

0 ~,uestapor Dowse y Hughes.

¡

La

S

S. Andreski Soc· 1s ·

Cl e ll CiaS SOC.

.

.

1

1a

1

Ia

F

'

·

r.

·

c1ence as

S

o r ce ry , Andre Deut sc h Lo ndres

,

1

·

.

.

·

1972

M . Nicolaus , "Th~a es co~o Jorma de . bruj erra. Tauru s . Madrid. 1 973];

Professwnal Orgamsauon of Sociologv: a View from ·e n R. Blackburn (ed ) Id

eo ogy 111 Soc ial Sc1ence. Readi11gs in Cri-

Be!ow"

rica / Soc ·

ontana Lo n d res, 1 972. PP· 44 - 60; A. Gouldner. "The Soc io-

logis t as Pan·

l. Horow itz ;sa.~' en For Soc iolog)•. Allen Lane. Londres. 1973 · p. 103;

' roJess~r~g Socio log)•. Allen La n e, Londre s , 19 72 .

Allen Lane. Londres. 1973 · p. 103; ' roJess~r~g Socio log)•. Allen La n e, Londre

)2

PHILIP ABRAMS

nización sumisa de la investigación son atractivas y¡· . tes, y no o son menos para qu1enes ocupan tales po · .

nes

desde abajo. Sin embargo, en mi opinión , la venalidad no es toda 1 historia ni, incluso en este país , una gran parte de ellaa Tampoco, creo, podemos culpar a los tipos de oportunismo ocupacional ni a la identificación semiconsciente con el poder de los cuales Nicolaus y Horowitz hacen tanto uso en los Estados Unidos. La sociología británica y desde lue-

go su asociación profesional están mucho menos invo- lucradas, felizmente, con las instituciones de poder que sus homólogas estadunidenses. Una de las ventajas de no ser percibido como útil es que, como académicos, nos queda- mos relativamente libres para hacer el trabajo que que-

1

.

·¡

.

Imitan.

SICIO-

0

d

,

d

e pnv1 eg10 que no po nan soportar mucho escrut" .

101

.

remos. En esa

medida , el fracaso de los sociólogos políticos

en atender el estado, incluso dentro de su propia proble- mática, debe ser explicado en términos de sus inclinacio- nes intelectuales más que en términos de sus inclinaciones materiales. Existe, quizá, una patología estrictamente pro- fesional de la sociología política que define los problemas importantes e investigables de la disciplina fuera del estado. El aspecto más obvio de esta patología es metodológico. Los métodos distintivos de la sociología política, desde las encuestas de opinión pública en adelante, están adaptados

al estudio de las actitudes y el comportamiento de la~po- blaciones grandes , accesibles y dóciles, y no al estudiO de las relaciones dentro de las pequeñas redes inaccesibles Y poderosas. En cambio, consideremos lo que sucedió con tos esfuerzos de los sociólogos políticos estadunidenses p~ra estudiar incluso las modestas estructuras de poder de as

Ja vez

comunidades locales: todo el campo se transformo a en un lodazal de acusaciones virulentas de ineptitud me~?­ dológica. De forma más general. a partir de la publicaciO~ de The Power Elite en adelante, todos los intentos P 0 ~pa~s te de los sociólogos políticos para examinar las funcwn

lA R E L ESTADO

LA DIFI CULTAD DE ESTUD

33

NOTAS SOBRE

. tema de gobierno han su-

de autoridad o r~~resivaso~~~;~~ca. La lín ea que va de Dahl

g a Ab e 11 · marca un retroceso '

f

·do es t a redu ccw n met

n

Lukes

a Bachrach y Ba~:tzd:la prá~ticapolítica a habla~_de com~

constante de ha

se puede hablar d e_ la practd¡ca_P nada 'q ue arriesgarse a ser

. acusado de se~ ~acw na ¡srn

. de acumulación de incursiones metodolog¡came~te tmp . ras en la descripción del poder, a la manera de MiliS , podna

. Más allá de la prohibición metodolog1ca, sm embar~o, hay un obstáculo te ó rico más sustancial dentro -~e la SOCIO- logía política que sirve para desalentar la atencwn a lo que los propios sociólogos políticos afirman que es el problema central de su campo. Aquí. pueden identificarse dos dificultades primordia-

agregar algo convincente.

buen meto . d o. . me¡or no

ar

olítica· una obseswn con e

r

.

.

o eclr z• No parece haberse toma te suficientemente grande

d

o en

,

.

u-

.

.

. cuenta la nocwn de que una par

les. En primer lugar, la trasl ac ión funcional de la

estado efectuada por Easton, Almond, Mitchell y otros, y generalmente aceptada como una estrategia definitoria fun-

da~entalde la sociología política, ha dejado a los sociólogos poht1~oscon ~na noción curiosamente nebulosa , impreci- sa de ¡usto que es o dónde se encuentra su supuesto expli-

Una vaga concepción de las funciones

¿~en~'erealizan - el logro_de objetivos", "regla de adjudica-

abre necesanamente la puerta a un concepto

noción de

candu m pr_incipal

, etc.

" R

,

d

· Dahl. WIJo Goven¡s? Democr

Prcs . s.

N

ew Havcn

e

se ,

1

\ ale Umversity

19

po er en una ci udad estadunid e n · , e

cas: Madrid, 201o); N. Pol sb

Q

p

owe r w . an American C ity

··

d

acy 6 [ an

ent ro

¿ dUJen gobierna? Democracia )' e Investigaciones Sociológi -

o mmrn~.ll)' Pow er and Poli ti cal Th eo ry, Y a l e

n1 v cr s it y Pre ss, New Hav /'

U

nn y l'owc r", The A de 1969

8

.

· p. 11

. n . 1963. y

'

Plurah s m in the Study of

C

·

.

· num . 2, Nu ev a York

.

m

me• rca.¡ Sonologis r vo l IV

S

om mu-

ay_o

x ord Um-

; P. Bachrac h

1

y

M

versn y Press. Oxford

Press, Londres

drid, 200 ] ] ; P . ·A~71( ~./oder: un e nfoque radi c al, Si . 1 a~Vrew , _Macm ill an

XI Editore s , M a-

vo l. XI, núm 3

.

. Baratz , Power and Po ve rry O

.

.

~

, 1,970. S. lukc s , Power: A Radie

,

g

do

eran

Th e M a ny Fa ces of Pow enero de 1977. p. 3·

. e

llb e ny ", Sociology,

-
-

34

PHILIP ABRAMS

vago de las estructuras y procesos que intervienen desempeño. Está claro, por ejemplo, para tomar el e en su

Almo~d .Y Coleman, que inclu~o ~n las condiciones ~: 0 afe

ta

bierno "modernos" no surgirá una relación uno-a-uno~go-

f unc10nes . "aut ntre

especlhc1dad de estructura atnbmda a los sistemas d

"

l as estructuras

gu ernamenta es

b

1

"

y

1

as

.

zadas". Así, aunque estos autores siguen insistiendo eno;.;- distinción analítica entre la sociedad y el sistema de gobie ~ no", los derrota la identificación estructural de las fases cla~ del sistema de gobierno, por no hablar de su relación con ¡e sociedad. 25 Suzanne Keller está, pues, en la misma línea d:

la mayoría de sus colegas cuando abandona el concepto de estado en favor de las nociones, más incluyentes y menos comprometidas, de "un centro social, un núcleo, un punto de apoyo", optando al fi.nal por la idea de "unificación en tor- no a un centro simbólico". 26 La idea de centro preserva la concepción de funciones del estado, en principio, pero deja desastrosamente abiertos todos los interrogantes acerca de la ejecución de dichas funciones . Por otra parte, inhibe tan- to empírica como conceptualmente el análisis de los proce- sos pertinentes al reducir drásticamente la especificidad de las propias funciones. Como ya se indicó, la verdadera ten- dencia de la sociología política consiste, tal vez, no tanto en explicar el estado sino en afirmar que no es relevante. El segundo problema tiene que ver con la persistencia en la sociología política de un interés inicial en un deter- minado tipo de cuestión de fondo, la cuestión de la entrada en el terreno de la acción política de poblaciones previa- mente sumisas. Dentro de la amplia estructura intelectual

del campo, a saber, la separación entre estado y sociedad, esto se convirtió en el urgente problema práctico para la

" Almond YColeman, op. cic.: compárese en especial la promesa de la introducción con lo que realmente se ofrece en la conclusión.

•a York .

er,

1963. p. 34· [Más

'' S

.

1

.

K 11

e

B

eyon

d

che Rulzng · Class, Random House,

N

ue'

allá de la clase dirigente, Tecnos . Madrid. 1971.]

-

--

35

DiFICULTAD DE ESTUDIAR EL ESTADO

NOTAS SOBRE LA

e los ioneros, cuyo trabajo ~~ consider?

lo que hacían los socwlogos . , d poh-

H bo mue h as raz ones para esta concentracwn e m . -

.

.

casi totahdad ~d

que

,

debl amen e

ra

"1

.

,

pt

d e ma

.

ucos.

,

1

,

·

fi.

u lgunas .

d" ¡ca 1 e s ' algunas conservadoras, pero su

neral es clara. En la práctica, la socio . og¡a

1

1

teres, a

consecuencia g~

,

un cuerpo de trabajo concentrado

se conv1rt1o ampliación en de la ciudadanía a las e ases

" "las condi-

po ¡t¡ca

en temas como

b .

" "la incorporación a de la clase tra ap ora '

b

· d

~las' ara una democracia estable". En casi todo este tra -

~:.~e;l~stado, 0 algún nexo institucional~zado.v~rdadera­

m~nteequivalente del poder central, se dw pracuca~e~~e or sentado, ya sea porque fue pensado como dado hls:on- p mente 0 porque se supuso que se trataba de una vanable ~~pendiente vulnerable a los efect?s . impactar:tes ~e las fuerzas sociales externas que constltman el objeto mme- diato de preocupación. En consecuencia, aunque ~na per- cepción del estado estaba allí, el estado no se trato eficaz- mente como parte del problema en investigación. Lo que hace a los estudios como el análisis de Peter Nettl sobre los socialdemócratas alemanes tan excepcionales como contri- buciones a la sociología política es que tratan el problema de la entrada de nuevos grupos como un asunto de carácter genuinamente dual que implica tanto al estado como a la sociedad en interacción activa. 27 En conjunto, estas inclinaciones teóricas y sustantivas de la sociología política recorren una distancia considerable para explicar por qué, en la práctica, su preocupación por el estado -a pesar de su importancia, en principio- se ha preservado en forma muy rudimentaria. Más aún, en la me- dida que se ha desarrollado, ha sido en gran parte como resultado inesperado de los estudios de las presuntas fun- ciones de "entrada" (input) y procesos del sistema de go- bierno como la socialización política, y no consecuencia de

" ].P. Nett\, "The Social German Democratic Party 1890- 1914 as a Po- litica\ Mode\", Pase ar1d Presenr. num . ~o. abril de 196~ .

PHILIP ABRAMS

un ataque directo al tema

d.

central. Es d ecir 1

.

10s

d

e soCia · 1zac10n

· •

h

an encontrado que · es os meJores e

r

stu-

da (input) es configurado de manera más be . 1pofde entra-

por

po erosas acc1ones e influencias en sentido d

que emanan desde "el centro". escendeme

d

1en

.

uene

El

. fl

·

.

estudio . de d la socialización l . política a soc10logía política

orec1entes

d

.

l

una d tiene e s

e

1

1

as t'd ramas en 1

e entro del patron general de interés en

n~evos grupos . El tema planteado por los nue-

mas SI m1smo d l

·

e

os

.

.

d

o bl en e-

pro

ma

vos grupos Simplemente se extendió para incluir la dom _ t1cac10n e o que p arsons ha llamado la "invasión al estilo es de los bárbaros" de niños recién nacidos, así como el con-

tra~.de l.o que Lipse~ ha denominado los "excesos populis- tas ~e mvasores mas maduros . Sin embargo, el trabajo en esta area ha tendido de manera extraña a "redescubrir" el estado, y. en esa medida, constituye una de las característi- cas más creativas y prometedoras de la sociología política contemporánea. (Véase, por ejemplo, el debate de Dawson y Prewitt sobre el problema de "aprender a ser leales", o la demostración de David Easton sobre la forma en que los hijos llegan a fundir a los padres, los presidentes y policías

en un solo paquete de

Por supuesto, es cierto que este tipo de estudios descu- bren al estado en sólo un aspecto muy especial. Lo que se percibe es un agente legitimador más bien poderoso: Aque- llos sociólogos atraídos por una concepción webenana de la política, de los cuales Daniel Bell sea quizá el represen- tante contemporáneo más interesante, y para quien~s, en palabras de Bell, "el principio axial del sistema de gobierno

es la legitimidad" , concluirán que el verdadero progr~sl~ ~~ está haciendo mediante la investigación sobre la socia lZ

autoridad benigna. 28 )

.

L.

1 Brown Boston.

" R. E. Dawson y K. Prewin, Política! Sociahsacwn , lit e . é lrildretr. 1971 ; D. Easton eral., Tlze Development of Political Attitude~.•;.lre Ameri·

.

Aldine. Chicago. 1967; F. Greenstein. "T he Be nevolent Leader ·

can Política! Science Review, vol. UV, núm. 4· diciembre de 1 9 °'

6

934 , y.

en general, Dowse y Hughes , op. cit ., cap. 6.

CULTAD DE ESTUDIAR EL ESTADO

NOTAS SOBRE LA DIFI

37

ue conciben el estado como

ción políti~a.z• Para aq~ello:o~rdinación más e~tera~ e nte

una a.g~nCla de con~~n )es resultará muy anodtna e ~~~de­

la pregunta es. ¿los sociOlo-

e un no a vacua. persuas1 ero ·o' n pued e n dem os trar que un

os

estado del tipo ~nl.que.~re~~n hecho -en

os pro-

cesos de legitimación. como el de M~eller- es establecer

la existencia de una construcción gestwnada de un~ cre.e n-

cia acerca del estado y aclarar las consecuencias e Implica- ciones de ese proceso para la vinculación de los s ujetos con vistas a su propia sujeción. Además , han demo s trado que el proceso de vinculación, aunque no se haya efectuado por el estado, procede en términos de la creación de ciertos tipos de percepciones del estado. De la afirmación de Stein relati- va a que "el rey es la encarnación de la idea pura del estado"

a la creencia del niño estadunidense de que "el presidente

es la mejor persona del mundo", hay difícilmente un gran trecho.JO El descubrimiento de que la idea del estado tiene

estudios de socia ¡zacw n otros trabajos enfocados más explícitamente sobre

gos de esta se

cuada. SI es qu

coercitiva. tal conclu

.

g

d

p

1

existe realmente ? Lo que

conjunto con

l

una _realidad política. importante, incluso si el propio estado es aun apenas conoc1do , marca para la sociología política un

ca t. 1vo Ypoco comun . de emp1nsmo . . y una

pos¡ le teona de lo político.

En otr~spalabras, el estado surge de estos estudios como

encuentro signifi

'b

.

un a cosa 1deol ' g·

en fun

cosa ideo) Clon '

.

.

e

.

S

d ol rca. e puede entender como el dispositivo

sometimiento; y como

cual se 1 egltlma e

·

·

1

así. Nos ;r~~~a~t~u~~een realid~~der:nos~rar~eque 'trabaja

una forma q 1 pod~r pohtlco mstltUCIOnalizado de ue es a a vez mtegrada y aislada, y al satisfacer

" D. Bell

~

L

-~n~e·

' op. CIC. · , en especial, pp. 220- 232