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La Filosofia de la realidad histérica que ahora postumamente publicamos constituye sin duda el mas ingente trabajo intelectual de Ignacio Ellacuria en el campo Ge la filosofia y representa por su cali- dad y por su contenido una pieza clave para com- prender no solamente su produccion estrictamente filoséfica, sino también su pensamiento teolégico y socio-politico, La elaboracion de este libro, en la cual Ellacuria trabajaba desde los afios setenta, de- terminé el contenido de muchos de sus cursos en Universidad Centroamericana "José Sime6n Cafas" y también varias de sus colaboraciones ocasionales ‘con universidades europeas. Se puede decir que el libro constituye un verda- dero intento para fundamentar el concepto tedrico praxis histérica a partir del andlisis estructural de Jos elementos que la integran, desde la materia has- ta la persona, desde el individuo hasta la sociedad, iio de estas notas constituttvas de la reall- ‘a, si bien es inexcusable para una recta comprension de la misma, no agota lo original de la ia nl su constitutiva creatividad. La praxis nia las leyes del mundo 08 de algun presunto cuanto apropiacion y espiritu. La praxis humana transmisién tradertte de posibilidades es Ja catego- ria mds apropiada para comprender la originalidad de lo hist6rico, Quizés el desarrollo de esta tesis de raigambre zubiriana sea la principal aportacién del libro de Ellacuria, Filosofia de la realidad historica Ellacuria Ignacio Ellacuria Filosofia de la realidad historica Ignacio Ellacuria Filosofia de la realidad histérica UCA Editores ~ ‘ouvumy ofeqen Jo Ua KLTOISIY 9 eZDLIMIEN °Z'T ty” fyfosonyf my ap o1afqo owoo vougrsty popyyva4 7] (2) 8¢ [popreas vj ap atuapuaosn & yonsazoud s2129409 131] (P) fooysopio%p atuouqnsuaayun ou 49199400 1] (2) Fouopunuoatiy 114 D} ap oonupuIp 4919409 17] (q) [ouppurun snus popryoas ny ap popiun 77] (v) @P o10{go owoo eoporstY peprTear BT “E wa coygsory o1afgo fp peprun eT “Z yeroued so1puy 2.3. gEs la hist Notas Capftulo segundo: la componente social de la hist ‘especie humana como fundamento de la La realidad fisica de la especie animal La especie animal y 1a sociedad hum 2. La estructura formal de lo social. 2.1, La publicidad de lo social 0 Jo social 209 218 221 207 238 284 261 315 316 Capitulo tercero: la componente personal de ta histo 1, Realidad y realizaci6n de la persona humana... 1,1. Las acciones, las habitudes y las estructuras del hombre ....... 1,2, La realidad humé 13, La realidad humana como persona.. 2. La dimensién personal y del ser humano 317 328 337 352 360 364 366 380 380 385 394 397 an 399 Capitulo cuarto: la estructura temporal de la 1. La temporalidad de la realidad humana 1.1. La liberacién del tiempo numano. 1.2. Las estructuras temporales de a realidad humana. Capftulo quinto: ta realidad formal de la histor 1, La definicién real de la hit 1.1. La historia como transmisi6n tradente (a) [La transmision trade (b) [Los momentos esiri (c) [El sujeto de la tradi (d) [La impersonalidad de (d) [El dinamismo de ta pos : 3. La historia como proceso creacional de (¢) [El proceso de capaci © [El proceso creacional 2. La estructura dindmica de 1a 2.1. Las fuerzas que intervienen en ot “Yopwuoqejoo oypanise spun to any EpMOeTT UoIN OP OoseA oYospTy “BIqNZ, JOIAEX 9p oWWOUrESUAd op “wUROLOUE -koune] eamedsied eun opsop ‘ugperadioqur owesargqu wun soayo eypuoteud anb yenioazaquy orsagard un e eux ound corp un ojsand ey oyazgfo fp pepyun wun sod soxayedwos coup sns 9p & epnaelty op oywulsase jeinsg [A ‘SoWOse Jos ¥ COUN UBT Of] OW .upIoeraqKT ap voUOTSIY sHxeid EL, aIgos ONO ,.euOISTY 2] 9p opnuas jo, aiqos oun ‘soqnydeo sop song ,asefo ap seuzonb ~$2,, SOJWIORS soun IBOgEID & OSaIT'susUTEIOs vIOwIsep sod anb Pp £ opeongnd soouojua wisey of senunuOD & OpeUNsap +, pHOISH BL 9p otafns Tq,, argos Jopeares ues uD osIMD UN gIOIP EuNOETL “L861 UO ByAepOL “souZapEND soIsa ua SOpTaIUCD aZIEND So[ Op sywiope sommydeo SoueA opeamege soqey ap BIqeY a1qy| J9 ‘oIoaK -oid ns unos ‘onb wisuoo sou ‘oRequia WIS “R61 Ud VON EI Op quaiduyy ef sod sopeayiqnd uosony ‘oonmppeoe euowur oUtod ‘on SopeyyesBours9u souzapens SOLA UOS SOSIND $oIs9 op OMUL{ ‘stadama sapepisroaun woo sayeuo1svo0 SaUOJDEIOGEION SMS ep SeLIEA ap UpIqUIEI OUIS “JOpeATES UES 2p (VOM) .S2WRD UOEUS Sof, eUEDHOUMONUDD PEpISIOATI Ff UD Sosin9 sns ap soyonw 9p suoUMEJOs OU OpmuATUOD Yo OpeuTUsTp ‘FqeY “eIUDIES Soye SO] apsap equfeqen EEMIeTTA Tend [9 UD ‘orgTT Bisa 9p upoeIoquID eT ‘consIOd-o1208 & oorFofom oIuoWesuod As upIqUE ous ‘voyOsony amauIOEISO upfoonposd ns a]uSUTE}OS ‘ou sopuarduioa exed aaeyo ezaid vun opmustucs 30d viuasaidar & eyosony e{ 2p odumo [> Tenjoojsiur ofeqen suadut spui j9 epnp us ‘uoweunysod Boye anb Do}4oIsty pepqDos vy ap myfosotte YT 0801914 ‘BpNDETLY OPeUR] ap sooygsoyy soy] 1089 :soypupdy * [uppsuowap & popro2y] (2) Ty osoooad [ap SOWISIUNEUIP SOT “Z°Z [sooagisty sozsanf op oouaye 1] (4) “* fouossty 01 2p sappamonatse sotuouou oq] (2) ‘Sin embargo, aunque estemos ciertamente ante una obra trun- cada, esto no significa en modo alguno que lo que de ella hemos podido recuperar y que ahora publicamos carezca de valor. Al jemos del grueso de su proyectada obra y, lo que ces mds importante, esto que nos ha quedado goza de unidad l6gica y de relevancia filos6fica. El objetivo iltimo de las reflexiones de Ignacio Ellacurfa en el campo de la filosoffa era el esbozo de Io que podrfamos lamar una “filosofia de la liberaciGn”. Esta perspectiva tltima de su trabajo, que en sus primeros trabajos filoséficos aparece solamente de un modo indirecto, cobra un perfil cada vez mAs nftido en sus iltimos ensayos, entre los cuales su estudio sobre “La funcién liberadora de fa filosoffa” merece ser especialmente mencionado {véase el apéndice bibliogréfico que publicamos al final de esta obra), Puede hablarse en este sentido : en un principio la obra de Xavier Zubiri constituye casi exclusivamente el objeto de sus investigaciones en el campo de 1a filosoffa, En esta fi- losoffa habfa descubierto Ja posbitidad de un didlogo profundo y creativo con el marxismo, no solamente con ef materialismo his- t6rico, sino también con el asf amado materialismo dialéctico. En sus tiltimos ensayos filoséficos, sin embargo, la posicién de se trata tanto de lismo realista abiet ; superando 1a perspectiva naturalista, para tomar la actividad his- torica de 1a humanidad como objeto y punto de partida de una filosofia con intencién liberadora, En este sentido, la presente Filosoffa de la realidad hist6rica ofrece claves importantes para entender esta evolucién de su pen- tento para fundamentar el concepto ted partir det andlisis estructural de los desde 1a materia hasta la persona, desde el individuo hasta Ta s0- titutiva creatividad. La praxis hist6rica no es reducible ni a las 10 leyes del mundo natural ni a los saltos dialéctioos de algtin pre- sunto espfritu. La praxis humana en cuanto apropiacién y tras- misiOn tradente de posibilidades es 1a categorfa més apropiada para comprender la originalidad de lo hist6rico, QuizAs el desa- rrollo de esta tesis de raigambre zubirlana sea la principal apor- taci6n del libro de Ellacurfa, pues con ella logra situar al lector en una perspectiva adecuada para enfocar muchos de los problemas clisicos de Ja filosofia de la historia, superando la unilateralidad tanto de quienes entienden 1a historia como mero desarrollo natural de unas potencias dadas desde el principio de los tiempos, como de quienes piensan que Ia historia es mera trasmisi6n cultural de “sentido”. wae Para la edicién de este libro se ha partido de un texto me- canografiado que el autor me Habfa confiado en 1985 y que cons- tituye el original de los cuademos arriba mencionados, Este texto, que Ellacurfa habfa utilizado en un curso universitario de verano en Espafia, tiene 1a ventaja que ofrece algunas correcciones ma- ‘nuscritas del mismo autor. Siguiendo un esbozo de Ellacurfa sobre Ja estructura definitiva que habfa de tener su libro, hemos dividido el muy extenso capitulo segundo (“La componente social y la componente personal de la historia”) en dos capitulos, dejando obviamente su contenido intacto, pero unificando la numeracién de los apartados. El caricter inconcluso del capftulo quinto nos ha inclinado a cambiar el titulo det tiltimo apartado, de manera que corresponda mi su contenido. Como “Introduccién” y “A modo de conclusién” hemos recurrido a un importante art{culo que Ellacurfa en Ia revista Estudios Centroamericanos en 1981 sobre “El objeto de 1a filosofia” (véase el apéndice biblio- grafico) y que é1 consideraba como una buena introduccién a su filosoffa de la historia. Por lo demés, hemos respetado el texto original, exceptuando leves correcciones eslisticas de las que un texto destinado al uso privado, como son los mencionados cua- demos, suele estar necesitado, EL principal problema de Ia edicién Jo ha representado la iL eI “ps-tt dd “9 ‘do ‘voyysony nSojodo.sup ap sokpsua atarg ua *,axquioy Jp udSuo Ty, :HO dd £9S ‘LE6L “PEPE “Cp2 %6) “sor ‘eeoIsty ‘DzaPDANION :GHN- A FLE “p86r ‘PEPE “pa 1) ‘popynas ppowaSyyonuy “J owoy, “aquonuas vyouaByoruy aM) 1d “dd ply ‘peel ‘PUpEWN ‘seg K auquoy iy :aH “001-18 “dd “H9 do ‘voypsoyf m3 -ojodosgun 2p sokosuo 2yans ua *,odiano ns & aiquioy Te, :DH dé SSE “6R6I ‘PHPUN ‘PepHDe 2 2p vonupap vémonusy :YaT “vIS-6L¥ “dd “yL61 ‘PEP ay ‘] sonoay we epMoeTTE orseuBy sod ‘po ‘,oroeds9 Ta,, a7 “pL “LIL “dd ‘2861 “Wo8og ‘voypsonf vy3ojodouuv ap sok “Psu a}S Ud *,OURTUM 408 JOP ROUHTSTY UDISUOUN wT, “SHC “LoL ad ‘9161 “Pup “RW ‘11 sm1pf07y Ud *,oduien 9p oAnduasep ordeoucd 1g,, TD HIqNZ ap se3qQ “T SepeziTn sepsis a “zoyzuey omomy “RPIA ns ofp some yo sauoqNb 40d soyfgnbe ap o1siaras ye sped wun & ojuoruresued un sazorooq So] annua zejnumso ered Ass oxQyy 2180 9p oxpmyso yo anb pref “ugyo -Biogejoo wpeoyrtena ns zaupunp dasor e A zy 9sor oOsToUBA soo9pesse arom upiquie] uorDEpe quasaid vy oqo v saat] exed opeisaid uey ow onb ofode jo Jod sopeares weg ap eye) UpaU IS 380f,, euopouanuED PepisiaalUN vw X PUPEW op wIgNZ, J9IAX UpYoEpUN vB SBOE sey sep onb spus visas au ON “oumsyur Jo uo sepezrTNn seande}Aasqe set OP ist eun oBojpud aise sen soursoayo oons19 owsede 2380 ap Osh [> JEU ered “Sor (soood Anus) sonmersar soy eouaraFas WIS OT'O 40d opurfop ‘feuiZuo conyo orwede ns uo eqruojaiodoxd so1ne P anb smjou seyonbe opinnsuocar uey as squsUIEIOS “~Up!ONPED um rou vA;sodsar ef wo opuataaxjo ‘eH Soy Jse EENDETTEL OpUEND ‘Teur8u0 vaBuay ns u2 sorofuesnxo sazoine ap sopxer soj JoUI}UPUL 2p OUD [9 opines BY os up!oIsoduwooAr Iso UA “opIpsod 10d aquoumanmuyap sep anb ey owanun ns sen anb A xoqne Yop UpIA wa tune operaenye wqey 28 reno Jo ‘oon oVerede Top up!oonnstOIDE PH: “Bl problema del hombre”, en Siete ensayos de antropo- logta filoséfica, op. cit., pp. 79-86. SE: Sobre la esencia, (5a ed.), Madrid, 1985, 574 pp. SH: — Sobre el hombre, Madrid, 1986, 709 pp. SPF: “Sobre el problema de Ia filosofia”, Revista de Occidente, 1933, 1/5, pp. 51-80 y 1933, 118, pp. 83-117. Tiz: Texto atin inédito de Zubiri, en nota se especifica su pro- cedencia, 2, Otras sighas ECA: Revista Estudios Centroamericanos, San Salvador, Fi Salvador. MEW: K. Marx-F, Engels, Werke, Dietz Verlag, Berlin, 1956- 1968, 45 vols. RLT: Revista Latinoamericana de Teologia, San Salvador, El Salvador. ND: Cita textual cuya procedencia no ha podido ser determi- nada, 14 Introduccién El objeto de la filosofia Se llama aquf objeto de Ia filosoffa, a falta de mejor témmino y por seguir la tradiciGn, a aquello que constituye el tema central de una determinada filosoffa 0 metafisica. A diferencia de otros mo- dos de saber, Ia filosoffa tiene esta inicial indefinicién: no s6lo no sabe cOmo es aquello de que trata, sino que tiene que hacerse cuesti6n inicial de qué es lo que va a tratar 0, all menos, de qué es concretamente aquello que quiere estudiar. Zubiri ha interpretado asf la famosa expresi6n aristotélica (la ciencia que se busca), en el sentido de que es el saber que ante todo busca cudl es su objeto. Se podrfa decir muy genéricamente que por lo menos los fildsofos clisicos —y en esto hay gran unidad en muchos de ellos desde los presocréticos hasta Heidegger— buscan hablar de todas las cosas en cuanto todas ellas coinciden en algo o son abarcadas y tota- lizadas por algo. Pero qué es ese algo que abarca y totaliza todas las cosas haciendo de todas las cosas un todo, sea un todo Iégico 0 un todo real, es la gran cuesti6n que diferencia profundamente a los fil6sofos y a las filosofias. Este asunto o problema se ha enfrentado de diversas formas. ‘Hay filosoffas que tratan de esa unidad totalizante en lo que po- de todas las cosas én 0 que suclen Tamar metafisica especial 0 regional. En el mismo sentido va la contraposicién entre filosoffa Primera y filosoffas segundas, Este tipo de filosoffas pensarfan que la unidad de todas las cosas reales es mds Igica que real, pensarfan que la unidad totalizante es una unidad conceptual; pero 15 ~ i apupp Jod 2p vy sejunstp souonsans sop uos a1oumwou9a,, Laopayowioud spur ameumeaiSoyoporaur s9 ng)? creas spU $9 gn? {aquesedes pepisioatp se] ap 0 aqueztte101 pepyun ey op anred onb Avy? :sea2gfoporaur serouonsosuoo soawu3 aes) nO ap 0 oysondns un ap sued ‘ofsequia wig “219 ‘ano ap 0 opow un ap openydaouos 495 9QOP OPOI 69 18 ‘ooIHoT © TRaL $9 OpOI ase IS ‘OPO uN fey 38 Ozu9TWOD UN UD sages soUIpod ON “ozUDYWOD Ns OU £ seJOSO -¥ PP FUE opeynsar Jo sq ‘UII9 e eBeTT a8 anb ous ‘ugronjos ns ap oued 95 ON “woyDsony vare} v op [eUY pw BUOIDESIIES eIsond -sax ap ozuoIWOS un sezUe9Te Uapand oTps & opuEjosolyy sopuodsar Uuapond 9s ojos seminaid seiso sepor anb ouion s90p gnb IN em wa epexodns js onbune. ‘eyignbe ue eprpiad eponb ou wisp onb opow ap ‘pepuernoad ns tua & pepqeio) ns ua zoA vf & emidaou0d ef a8 owpD ‘,o1uaMTeIO,, epidaouod e] 98 onb sed vy w ,squowoueZyTeIO},, B00 epED e eMIdao oo 98 owig(? {ToI01 Tear Peprun ef oD seq|D 2p BUN EEO ap TeNp uproeredas e BBn{t09 98 owgd? :yse seqRUNIOS SoUREpIPOd 0} uo Onsont ud onb ‘oquoMWTAOUE Jap A pmuainb ef ap ‘peprondy -Jnur eT & papein e] ap uoHSano euMSynbAUE el ~ISO “SORE s00 18919 SO] 8 JeplAqo Ou wred ‘sopeno set anua ap ‘souonsano seyoRU sexo supe Ae} {sel]O Op Tear spu OF us safear sesco svt op opur]qey aoUTTEAI 7ISO 9S OPO) 989 op JeIQeY Te onb eULOS [er ap ‘opol un owe atuaumeANoayo eoI8oT O [ea pepRIM eso oareZUEOTE apand? 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Veamos en ‘un ejemplo concreio, que nos va a acercar a Ia tesis que quiero sostener en esta presentaci6n, esta diferencia. No es una digresién porque los dos autores que aquf se van a contraponer sostienen, ita manera, 1a unidad real del todo, que es también 1a tesis que aqut se va a defender, como supuesto para determinar después cémo ha de caracterizarse ose todo, Estos dos autores son Hegel y Marx, més unidos de lo que se admite por su aceptacién de la unidad de lo real que separados por sus presuntas inter- pretaciones idealistas 0 materialistas, jos6fico en Hegel y Marx la referencia a Hegel y Marx no es gratuita. La tesis que més tarde se va a proponer recoge plan- teamientos hegelianos y marxistas, Pero es que, ademas, ambos, cada uno @ su manera, entienden que cl objeto de ta filosoffa es realmente uno solo por Ja sencilla raz6n que la realidad toda for- ‘ma una sola unidad y que 1a filosoffa no es sino la conceptuacién racional y totalizante de esa unidad de realidad que es ya en st misma una unidad real y no puramente conceptual. Es evidente que esta interpretaci6n en casi cada una de sus formulaciones es inexacta, de modo que hegelianos y marxistas se sentirfan jus- tamente incémodos con ellas. Pero Ta interpretacién misma no es inexacta o, al menos, es una interpretacidn justificada. Lo que en ella quiere decirse es lo siguiente, Cualquiera sea el sentido distinto que ambos autores dan a Ia determinaci6n con- creta de la conceptuacién formal, podrfa verse en ellos una tesis fundamental: 1a realidad es un todo sistemético, Ia real es un todo dindmico, la realidad verdadera —no puramente riencial— de cada una de las cosas, que, en definitiva, no son momentos procesuales de un todo en pleno principalmente, Ja realidad entera en lo que tiene de verdadera- mente real més all de las apariencias. El Hegel fildsofo Hevaré esta interpretaci6n al todo de la realidad unificada idealmente en 1. La unidad del objeto ‘Como acabo de insinu 18 el Absoluto, que es todo en todas las cosas, pero esa unificacién total dicese ideal, s6lo porque lo més real de la realidad esi conceptuado como ideal y no porque la unidad sea “conceptual” 0 ‘meramente conceptual en el sentido clisico, El Marx cientffico social asimismo haré de toda la realidad econémi unidad real, de modo que esa realidad no serd i Ja medida en que se tome unitaria y dindmicamente como una sola totalidad; no s6lo eso, sino que haré de esa realidad econémica la liltima instancia de toda la realidad social e historica, haciendo por tanto de toda la realidad, natural ¢ hist6rica, una sola realidad, No se pretende aquf entrar en la discusién de cudnto debe ‘Marx a Hegel y, si 10 que le debe, le hizo bien 0 mal tanto al: fildsofo Marx como al cienttfico Marx. Ni tampoco, al contrario, lectura marxista de Hegel es la lectura que redime y salva todo lo que de bueno y genial habfa en el planteami iano, Esto witimo toca un punto candente: el de Ja posit imposibilidad para trasladar métodos sin cargat con ellos las adherencias metafisicas 0 précticas que puedan tener en cada uno de Ios casos. Baste sefialar aquf que ese traslado se da en el caso de Marx respecto de Hegel: un mismo método dialéctico, el de un Hegel metafisico ¢ idealista, es usado por un Marx cientifico y materialista. Los que sostengan que el uso marxiano del método hegeliano es un uso deformante, superador 0 no de su original, deberin conceder al menos a este propdsito que a veces es ne- cesario “pasar por” para superar y abandonar adquisiciones vé- lidas, Pero sin entrar en esa discusién y cifténdonos a la pregunta por cl objeto de Ia filosoffa en el caso de Hegel y Mare, es interesante subrayar algunos aspectos de su relacin, tal como aparecen sobre todo en los Grundriesse der Kritik der Politischen Ockonomie', «que por su fecha (1857-1858) y por su naturaleza permiten mejor subrayar algunos aspectos de esa relacién en pleno momento de madurez, cuando ya ha abandonado los intentos filos6ficos juve- niles y ha entrado de Leno en los andlisis econémicos, aunque sin Ucgar todavia a la personalidad propia de Et Capital (1867). EI 16 de enero de 1858, cuando Marx andaba escribiendo ya su cuarto cuademo de notas escribfa a Engels que en su método de trabajo 19 a It 2fop onb ‘sowsdns pepqun vun x osed wep soporompenuos sowou “OW SOP Soy “AEP UD OWOD jHOH UD OWL} ‘opiqes so OW.) “1s & suB9q] ¥ BA onb of ap EATioe UpIDEBoU eT sod opesedosqos 135 ‘un ous ‘sesed oxour un s9 ou 198 9p sefap ns anb aad ‘aquourens -2901d aoqpear 98 por ‘nb ered 49s op zefep agap onb ,onrauu FUN 9p ,,O1UEWOU,, OwOd opuals FIs9 ‘und { so ou Byaepor anb 07 aowTear 89 oduion ousyur ye osod ‘oquowererpounu 9 oquosaud sa anb oj $9 ‘8800 epeo zoussyur Js ap ou K owmstUt JS ap 204 BI ¥ auON eSOD EpED ‘nb of eqoyua anb soxadns pepruopt wun so arureymsar Fy] ‘pepnusprou ey op € pepnuapr ey op prey ‘mmaywraout ue Opot Yap peplun eT uD anbuod ‘ean: Pepin ap anbune ‘pepun op dso “und J98 ap seBny ua “upreRou ey “epeadns poprfeal ap ono; ordiound owco ‘eps op oansod oidiouud owoo ojoureurn ‘asropusqus apond uprovZou e] onb asifoap epand onb v vIsqo ou “uploefaugt,, Omoo vpemnBysop A epypuoma opis eXey euensuo Uousau ef and ‘omayuNnBos [> esed vuLso00u So onb up|reROU zap p ond ouaMUE v] op upIoeMdaonioD A upLoezrTesiOArUN, PB] ous so ot sond ‘ouvnsuo UIs *X “zed ¥ 9p A sow Jop eDIBOT vy ENIUOD BA at ‘anbiod ‘sournsyo soyonur ¥ esnse anb ojund un so ssyxeid ey woo wos vorlg] ¥[ Yo O1Ue Jad anb auap onb opuryoud ound un so ‘218g ‘owsondo ns va19 up}oeau ¥] ‘ganas wziony eUN so up!oLFOU OH kik “UpHeOU Bf sod esed prplfear eI wIOEY A pepron wioey ulus 2189 onb sa edeigns jo8oq1 ond O7 “sefotguede Se 9p wourg vj wiodns X ero ap exopode 28 ‘es09 eT op opor 19 ezuwop ‘e809 vy op vioudse ey eeuwoTE onb Jo oF9s ‘uByeSua K uensonur sepmayede sey ‘soyosg]y soyon & uNUIO OB soIzed “Se sns ap soxjonur ua X oueyaBay suoureUD|d $9 o1S9 Opoy, “serououede st] sen vpjanesop 28 owouvar onb ossoaid un 9p oustupYds je. 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No hay momento quietoo etapa final. [La negacién —como momento ereador— debe ser también ne- ‘gada e incluso Ja unidad superior nueva contiene de forma distinta ‘una nueva contradieci6n, que es 1a continuacién en otra forma de quella misma que ya ha sido superada, pero que al mismo tiempo ha sido conservada, aunque cualitativamente transformada. Este movimiento ni en Hegel ni en Marx viene de cada cosa, consi- derada aislada y en sf misma, pues cada cosa es un momento del todo, parte de una unidad superior. La unidad, si se quiere, no es s6l0 diacrénica, sino también sincrénica; no es s6lo procesual, sino también estructural. El todo es un sistema dindmico 0 es un smo sistemdtico; quizé mds exactamente un proceso sis- tema procesual. Cuando se Io ve como sistema se una serie de categorfas y cuando se lo ve como proceso se emplean otras, pero en ambos casos es preciso referir lo sistémico alo procesual y lo procesual a lo sistémico, Nicolaus sostiene asf que la utilidad de Hegel y su utilizacién por parte de Marx consiste en prover Jas Uineas macstras para lograr conseguir 1a captacién de una totalidad en movimiento y desarrollo. Una captacién no meramente sensible, sino estric- tamente conceptual. Bste método, cuya esencia es captar los todos como contre ies, es la mejor leccién que aprendié Marx de Hegel. Marx, por su parte, se encargaré de hacer una lectura materia- lista de la realidad donde Hegel habfa hecho una lectura idealista, Lo que se da en Ia realidad y en la historia no es el producto de un Espititu, que se va realizando en la historia y conduce los pro- ‘cesos hist6ricos, sino que, al revés, incluso lo que puede haber de Espfritu en la realidad y en la historia es el producto de con- diciones materiales tanto de Ja naturaleza como de 1a historia. Toda la dialéctica idealista no es sino el traslado a Ta esfera de lo ideal de algo que anterior y actualmente esté ocurriendo en la ‘sfera de lo material, aunque en ese traslado se oscurecen puntos esenciales de la realidad. Es un traslado mistificado, Marx se empefiard en retirar esta costra mistificada del método dialéctico 22 hegeliano para encontrar su nicleo estriciamente racional, Yo cual implica una critica de su teorfa de Ia contradiccién y, consiguien- temente, una critica de los procesos fundamentales del concepto hegeliano, en concreto de su captacién de 10 que es cl moyimien- mediata y necesariamente, 0 més bien, indirecta y condicionada- mente’, Por Io que toca al problema de por dénde comenzar una reflexiGn dialéctica, Hegel lo hace —siguiendo la mds clsica de las tradiciones— con el més abstracto de los conceptos, el ser puro e indeterminado, el ser en toda su generalidad, Para Marx, este ser-en-general es un producto mental, una categorfa que solo tiene realidad en la mente, Por eso, é1 comenzard con una categorfa de Ja vida material y de 1a economfa politica: “Ia produccién ma- terial” en sociedad. Y como Hegel sitia a la nada como el opuesto al ser, asf Marx sitia el consumo como el opuesto a la produccin. Pero 1a mera sustitucién de una categorfa materialista por una idealista deja a Marx insatisfecho. Porque Ia “produccién-en-ge- neral” sigue siendo una abstraccién. Hay que encontrar en cai ‘caso aquella categorfa que ocupe una posicién predominante en 1a fommacién social particular que se estd estudiando, Es en el caso de la formacién social que Marx estudia, es ofa”; es una categorfa concreta, material, hist6ricamente espectfica ¥ contiene unitariamente una antitesis clave (valor de uso contra valor de cambio), cuyo desarrollo contiene todas las otras con- tradieciones del modo de produccién capitalista. El arranque del andlisis no se pone, por tanto, en una abstraccién pura, indet minada, universal y etema, sino en un todo conerelo, delimitado, determinado, una concentracién de varias determinaciones, en las cuales aparece Ia unidad en la diversidad. Sdlo un inicio materia- ta, un inicio con lo concreto y determinado, que incluya las con- tradicciones fundamentales, puede tomarse como un comienzo verdadcramente dialéctico; s6lo asf se pueden lograr todas las po- tencialidades que contiene el método dialéctico hegeliano, Que no haya comenzado los Grundrisse por 1a mercanefa muestra la su- 23 ee oe sz un UD UMHS a8 Tend Of UOD ‘wUEpUNUIENXD pepHEAL a1qIsod JOqnb “Ter 9p euepunurenny pepyreas ty $2 wignz anfuysip ys anb oy “soqqeiqureazaiut soued sns £ owuoyrun so (por aso exouewr eundumu ap sand ‘soed 0 sojuowour sns ap oun epeo ue Tepadso owwapuIEn wljxa £ of>jdw09 vos opor 2189 anb Spur 40d ‘pepyreas et op opor jo seen aqop spur UES EYOSOTLS Ul 0 BoqsyeIow B] anb ous ‘epunas eyosory £ wiownd eyosory anu ‘ppadso rowyeiom 4 jerousd eoysyeiou axquo Bundle upounsip ‘Key ou ‘19 ered ‘oso Jog “Te OjwuEnd Ua pepyqear P| e ayodusoo aq anb Temonnse & sjreanjonaso omsyueurp Jop pruyA ua osaooud un op opeimsal Peprun kjos tun eLeULO WOU peplTeaL e'] *,SoqeDIpRL ‘SerouauayIp sayqeaTesuy sms ap sesad ‘seuerjo80y owe) un ueuaNs Pepress BT Op oper [9 augos wlan ap souo‘oenULIOY se] ap seuNe “Be anb o1so oy upiseo0 eNO UA “OpeapisuoD sjWOWEO;UNpUID PepHeST BI 8p Oper yo wgnz, wed so eyosory eT ap ,o1!90,, 1 $IQNZ, ua ooygsory 072[q0 Jap Peprun ey °z “sora stioo spuap se sopeuoo reas poprm auuoy anb pear ben 89 0u ated “aiquioy Je sod epeaio ,,29py,, BUN $9 ‘sauOjoeUTUIOUED sns 9p eioinbyeno ua ‘omosqy 1a ‘key anb of opor op jenutdsa oydround owoo esorpuama os anb omjosqy un owoo “o8Sny apsap “ opeyseisodry muydsey owoo asiopuatua exarpnd anb of oper fear Of 9p B1ays9 ef ap zeoRs ye epronpar Spur Pepfum eUN o[9s Ue ENdaTe ae onb senuorur ‘eyofew ey op seiouasad sefeq spur se] Ouro omjosay 19 owe yeSaH ered veNUD peprm eso Uy “o1quIED & owayurjAous onjadiod uo soueruco op peprun eun vos ¥s9 anbune “eDeP BA pep ef ayqrsod opout 1ofou fap afaysax anb oxdoou00 un oujs ‘oszedsyp £ ommsip oquoureaysy oBfe op oxreareqe & cto yim oxdzouo9 un seosnq onb ‘owuey 10d ‘ey ON “xseWy U9 ano ap 4 'o89H{ U2 opoat un ap orpmisa ns ap o72{go Jo eN2s Te OWIO anb ‘Tensooaid 4 voyupuyp ‘Tea pepmum vjos tun ‘eouwMT eNO n euN 9p “BuLOS Pepleax e epoy onb uapwpe LBW K faBoH “upIsnostp es9 Jod sopemis £ sopeuonsana sowmnues owOWoU! ap a1svg “PYOsOTY eI 9p o1{90 989 308 ap ey Tyno SoureBuodoud opuEno ‘sey Sparul-oueya8oy souopxayar sewso ua epquatuoo wzonbu vl apret sym souara#onayl "Te} OMI eyosomy EI OP or—{gO Jo Bas OZUALUIOD oe aso anb easonur equse e oftqe op coupisiy-coujdure ozuarwoo Jp ooodurey tu ‘198 49 eos wYOSOIY ns ap ,c19f90,, [9 anb earpur (ou ‘398 Jo 40d 709897 ¥ souDWIOD fo89}1 anb ‘ojdwafo 10d sy “reyosoyy Jp wed openoope ozuatwi0d [2 So [yo op ‘soureqgnuysut ef omloo ‘eunsip tiunsasd “eyosopy ey ap oraigo jo 198 9992p ‘nb 0] ® SoMIParIOR 2p J9 OUIS ‘980 s9 ou ousodard yq “su9uF ‘ms pepoyeywowo|dwoo eun woo onbune ‘seueiuawajdiioo sexns ai uepond onb spur sod ‘soqqeseduoouy wos “eapquyap uo ‘onb Sesoo ¥IOZOU OU [EPOS-COYAIUA!D ojayurearTd uN eB COUOSOTY ouaqueanieyd un 9p opeysen Jo 1S 9p upIsNosIp vy ua seu ‘une souayy ‘PROH & -sode.qu09 8189 - solewos sowsquodeiue 9p oxen un so suey ua onb senuon un ‘oust Js B COTURPE 198 UN “TRO us ‘souoysnjuco WeADTT “oAjsionqns £ ouPuo‘onyoxas oporyUK uN £ sjeZUOUTE joUOD vonOgTeIp BUN anu BFoUAaN!p ef Sy "]>39H ua nb 1, ‘SamQeI|AaN os vimidru & owstUOTEIUE ns “eyo nq AUAPL-OW Ns anb sEIIUDFEE ‘SOLOIST SeFOUEISUNAIIO op ‘opuodep A euopipuoo so soysondo so] ap’ pepHuapt ey “ue Wed ‘oduron un B seseo sequre Sa004 @ A seIMjosqe O seAnafgns 0 UeHOS Souo[oe (pou sns O14 ‘OpO‘yUI NS uD TeIOUIsa OBfe $9 X [eB auolape o[ eK oMloo ‘souoroeIpau ‘owe 40d ‘uaxaqnba 2g ‘Sop -euororpuoo & soperuy| quouiaiuaroqur uos wzareamen eydoud ns god aonb ‘sayeuayew sorpout azainbar anb ‘oduran [2 ua £ opedso 1 uo zeny auon aonb osoocid un sa pepnuapy vy anb ouls ‘aiqentasut 9 eanjosqe “eerpauut ¥as aonb sowsondo sor ap pepnuopy wun det, ou ‘sne[oo1N undas Sue wed {soHuEsaud se}s9 OU o seIso Uapand anb ‘squojstpues seyai9 op auarpuadap so (opoi Jap omwarwfuaIueUI To “gquawiquoingisuoo “f) uoloeipour visa ap pepranooyo e] £ peprun suo ¥ UopIO UD upreIpaW euN UaroINbar so¥sondo soy ‘ole ico Je ‘0 JwuoIIpUCOUT 9 eVerPoUNU “eINIOsqe so sorsondo soIsa ‘an repuatus souaqap? ‘souoiorpenued saradse 0 sojod sod eprmnsuoo ¥1s9 (‘219 ‘opor ‘pEpHTEIO) ‘pepnuspr) puprun peo onb opep :jse ossejnuo) opand ‘sapepnuapt se] op zaverpaut Ut B{ ap ugHsono vf “euraqgord opunBas Te EOL anb oY sod “aney of Js enb ‘yonrdap 137 2p pepuouad posici6n distinta tanto de Hegel como de Marx. Para Marx no hay sino una realidad intramundana, cerrada sobre s{ misma y auto- suficiente; y esa realidad asf entendida es el objeto del saber humano 0, si se quiere, del conjunto de saberes humanos. Para Hegel, la realidad que se nos da en las cosas reales, es Ia realidad uunificante del Absoluto, por lo que carecerfa de sentido no sélo un saber tltimo que no se hiciese cuestién de este Absoluto, sino un saber suficientemente riguroso de lo que se nos aparece como realidad intramundana sin ver esa realidad como momento del Absoluto. Zubiri sostiene que cabe una estricta metafisica intra- mundana que en sf misma no se haga cuestién de Dios, porque precisamente el “mundo” es una unidad estrictamente fisica, que ‘como tal no abarca posibles realidades no mundanas; dicho de ‘oto modo, la unidad fisica real y constatable del mundo no admite como “parte” de esa unidad fisica algo que no puede entrar en ella, una realidad que no sea intrfnsecamente respectiva a ese tipo de realidades que forman unitariamente un mundo. Lo Hegel sea tal vez. un pantefsmo y en Marx un atefsmo, id ‘uno y materialista el ‘otro —lo cual limita seriamente tanto el ‘cardcter pantefsta del primero como cl cardcter ateo del segun- do—, en Zubiri y su metafisica intramundana es simplemente una cuestiGn abierta, ni tefsta ni atefsta. {Rompe con ello Zubiri 1a unidad del objeto de la filosoffa? ‘Hegel logra mantener la unidad, a pesar de abarcar todo lo que hay y todo lo que se piensa que hay, haciendo de esa unidad una unidad real y procesual, pero ideal. Marx Jogra mantener a uni- dad sacando de Ja realidad, no s6lo actualmente dada, sino pen- sablc, todo aquello que no cabe dentro de el afirmado dogméticamente que en el principio e1 Hegel habfa afirmado dogméticamente que en el principio era el espfritu, Zubiri mantiene la unidad, ciftendo el objeto de su saber metafisico a la realidad intramundana, que es la que de por sf y de suyo constituye un tipo propio de unidad, un tipo de unidad fisica que Zubiri dice proceder de a realidad en cuanto tal, pero en- tendiendo que esa en cuanto fal es la realidad intramun- dana y, en algin la realidad material. Quizd sea exage- rado decir que la respectividad mundanal, en 1a que se constituye 26 Ja unidad de lo real, venga dada por el caricter material de la realidad, pero si esto es discutible formalmente, no lo es como ‘cuestiOn de hec! la respectividad es material, aunque no s6lo ‘material, y toda materialidad es respectiva, aungue no en su ca- récter abstracto de materialidad, sino en su carécter concreto de “realidad” material. Tenemos asf que, hasta cierto punto, Zubiri Jogra la unidad del objeto filos6fico, sacando de su consideraci ial que ese estudio puede estar exigido por alguna cuestiones y por alguna de las realidades que son imprescindibles en su metaffsica intramundana, ; 2 Lo que sucede, entonces, es que la unidad de las cosas in” tramundanas entre sf es de indole distinta a la posible unidad de la realidad intramundana con la realidad que no fuera mundana; lo que sucede es que el todo fisico, objeto de Ia filosoffa, no es fisicamente ‘el mismo todo, cuando en éI se dan sélo realidades intramundanas, que cuando se quieren introducir en él realidades que no Io son. Dicho de otra forma, Dios y Ia realidad intra- mundana no forman estrictamente un’ todo, 10 cual no significa necesariamente que no haya o pueda haber una cierta unidad de ese tado con Dios y de Dios eon oe tod, otra fndole completamente distinta, Ni significa tam, Dios no pueda hacerse presente de algiin modo en Ia realidad stam dana, pero esa presencia serd de otra indole de lo que es Ta pre- sencia —la actualidad, diré Zubiri— de unas cosas intramundanas respecto de otras. La unidad, por tanto, formal de un objeto. Aquf la distincién clésica entre objeto ma- terial y objeto formal puede llevar a engafio, El objeto material de Ja filosoffa serfan todas las cosas reales y hasta de algiin modo, segiin las filosofias, lo mientras que el objeto formal serfa lun concepto 0 una perspectiva 0 un horizonte, segtin los casos, que serfa el formalmente u . Tal enfoque es inadecuado, por- que en definitiva supone que el conjunto de las cosas reales es Sélo un agregado, mds o menos ordenado y sistemético, y no una unidad fisica real. Ese conjunto de cosas reales coincidirfa en ser an 6% “epejouarayip pepiun esa ap eos sarap ~¥9 U9 Repunyord ered & was of ap peprun eT ud sezpuryoud wird “eyosoiy ey ap eisia op ound [0 opsep ‘sopensape Soy ueos ‘anb sayeiuaumysuy sosinaa1 £ soid2ouos 2p onun{uos fanbe so11 “BUDISIs 28 awuaWeDojOpoIoU Tend eT Uo TeUOWIEPUTY BoIS|FETOUL Bun 9p osteigey ypod sw of y “peprear ey ap soued sesiaaip St] 2p Uptounsip ] sod supiSrxe —oorSojoporou eista ap o1und 1m apsop— eyosorly v1 ap seued semmnsyp excy onbune ‘ejoad -So worsyeaM & yerouse woisyerow anus upiouRsip wun exey ou nb ue 3c Te ommend uo pepiear ap peprreutsog eso anb o1 soqes aed osnjouy outs ‘sa eifa anb oj soqes wind o19s ou wis}A by ‘YIDATOA 98 atuamanuEsuoD Tend Bw ¥ “TEL OF Op BOISy PEpluN esa opUDIs ‘ands eyosoIy v1 ap oro{qo Jo :ouopuege un so ou ‘oBLequIO UNS ‘o} ~wojumepuoye aisg ‘Texjonuyso peprun ajuamBisqns ns £ pensooard Pepnm vueumd x2 uo sepuoye anb e800 wii0 s2 ou 208 Uo!D “BiopIsuoD 2IGoP vIs9 ab of osag “TEMIOpUEOSUEN UpTORI9pISUOD fun eX eaneie uproesopysuco kun v EpAaWos peprunN Bisa ar 2d "yOROTL ty 2p ore{Go Io $9 anb vf ensaoard poprun v4s9 934 “sowaisod 0] aruaureonupuyp opuangns anb of sopatue of s9 ‘owen “Woo Te couETnuE ws oumsvax of onb oms ‘oueme of euopuEqE ou zoyodns of “aro ‘pepnigisuss uy Pepmaisues Aey ou ‘epaieu us vp 20d ‘endnue pepyyeou vf sod £ uo ous asisqns ou souodns popiyear "1 ‘Pepreol vaonu ef :oweuD of EnSoNUT SoU pepHEaX | “ENUNSp eprrear ns guojse90 anb oxjanbe op opesedes esepanb js op sep 989 9p exnsou anb of tena [a ua ‘soperedos ys op sep un wo aysisuoo ou 8 9p zep atso onb asrensowp opand osnjout sopumuT jo so Koy anb of 108 © meBaq] wey Js op opump opy ey peHaTeM —oxdso -tud £ us8u0 arma uprstatp Bj aoureoNse jnbe soueSusjueu— wa8uo un op sped @ anb ‘opunur yop peprun vy Iqensowep sq “Tensoooid peprun eum o[quqnosap so opunus fa uo “aqUOUNELOL) ‘PEpHeaL Op oDISy JOI9p3 20 ns ‘Depyrear op owstw saapsv0 ns sod wpep oUDIA Oo] opunuE [ep BOISy Pepun ef anbod zaA vy B £ oun. ‘sWauressy7 $9 Opunut 1p onbuod ‘opunur fap fear of & year of 9p opunus jo aytaumueyun Erpmso wojsyeiow er] “Souranxo sop soso sesodns an Aep “opus ap yea Of sony eyselop ‘couUayD sogeS Jeo eaNIION O orp 87 ‘9s ‘eueypriog ejouapodxa ty 8 uadarede OID TE} S9TBAX SeSOD se] 9p o1unfuod J9 O19 BxONy oFpmIsD ns IS ‘7oo4 O} 2p opunuu 1a $9 anb of eiory opuefop euEqee sou ond joNMIO} sIuOURINd wo_SYFEIOW vun ajue soMEpEIS? 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La realidad histérica como objeto de la filosofia Las referencias a Hegel, Marx y Zubiri no son ociosas. Pre- paran y, en algiin modo, fundamentan lo que aqu{ se va a pro- poner como objeto de Ja filosoffa. Hasta cierto punto puede de- ‘eirse que para el conjunto de la filosoffa hegeliana todo lo que hay y lo que acurre no es sino el proceso hist6rico del Absoluto o el ‘Absoluto historizado en busca de su plena autorrealizacién y autoidentificacién. En Marx, el Absoluto, la unidad de todo lo que hay y ocurte, es la unidad de la realidad material tal como aparece en la historia de la sociedad y del hombre, En Zubiri, et objeto de Ja filosoffa es 1a realidad unitaria intramundana en su proceso hhacia formas superiores de realidad tales como se dan en la per- sona humana y en Ja historia. En cada uno de los tres, el trata- lista en Hegel, Io més real de 1a realidad. Amparado en este tipo de pensamiento se presentan aquf al- ‘gunas tesis sobre el objeto de Ta filosofta, no tanto para determinar cémo se debe ensefiar en filosoffa o oémo se debe investigar filos6ficamente, sino para determinar sobre qué se debe filosofar, 30 sobre el todo filos6fico desde el cual deben verse las partes fi- los6ficas y en el cual éstas deben reasumirse so pena de perder 1a ‘unidad de lo real y, en definitiva, la realidad misma de lo real. (a) [La unidad de la realidad intramundana] Toda Ja realidad intramundana constituye una sola unidad Alsica compleja y diferenclada, de modo que ni la unidad anula las diferencias ni las diferencias anulan la unidad. Esta tesis no s6lo sostiene que todas las cosas mantienen re- Jacién con las demés, sea mediata o inmediatamente, sea directa o irectamente; més auin no s6lo sostiene que todas el funcién” de Jas demds, mediata o inmediatamente, di ctamente; sino que hay una unidad primaria ant relaci6n (aspecto estético) y a toda funcién (aspecto dis ; ue es constitutiva de las cosas tanto en su talidad (en cuanto son tales o cuales os sas) como en-su transcendentalidad (en cuanto son reales). El principio transcendental de la unidad es la realidad misma de cada cosa real, que por ser real es intrfnseca y cons- titutivamente respectiva a cualquier otra cosa real intramundana y material; Sobre este cardcter respectivo de la realidad en realidad se funda toda otra ulterior forma de unidad sea relacién sea de tipo funcional. Quien ha sostenido més vigc mente esta tesis ha sido Zubiri, al referirse al concepto de res- (metafisica), pero es hablar de ta realidad misma, que de formas comprobables muestra esta unidad de todo lo real (fisica). 7 os que 61 syeto humano abarque unitariamente una realidad en sf es disgregada y menos que im la realidad una Unidad dela cual é.a crete, Kan ht nse en aus nada oo ha insistido en que nada se aliza, pero para él el todo no que es una necesidad de la razén, Pero son dos cosas muy distintas asegurar que el todo de la realidad no se descubre més que a una inteligencia y el afirmar 31 fe {un ju GwoRAoUE uM so ou ‘reuOZEE Jap 0 seznf Jap eouaLas Ap & ‘siBy oUF osoWT [9 onb auonsos ‘oydurof> sod “wyanz, -uonby -puopt 9s auoueuEss.0U ou onbunE ‘sosdoaid 1 oWNOMIAOUE us sowstueupp 1o00u0 sowapod ou euepunUTEAUT pepifear ef Ug “ossoadd fu onuoyuAOW auoMLEWLA $3 OU OWSIURUID asq -oussyur “Pulp Te bzyEMe PEeppUapy ou eT X peppuap! ey odwor omsyuL -BuIp 9 :pepuEIMar eyOAD eu JoOoUNIaX anb EGE SECO set ‘9p euisyur Pepreal Bf UA “PepRuapY OU eT 9p o}djoud [a owstuU “P [9 UD RIDA ‘oper OF uLBUDISOS anb sof ‘oustuURP [ap oydrouyd yo pepnuapr ou ey ua uys0A ouIs|weUIP Jo agos peprTeal ¥{ 9p eau} pepuond evo} eun ueBuasos anb soy “peprear peo ap oolwPUIP sTuOUTEFOUDSD JaIO~IeD JOP aUD]A pepnUDpL ou 218 0 —uphorperuoo ueyEWeT| sounsTe ONb o[— euIstUH Of|su0D ¥S0O EpED BP PEPAUDPT OU ET ap SUDIA OUISTURUIP Jo IS OMS ‘ousyueup dey gnb sod so ou asreaqueyd wioygop onb vorsyerour Ugnsano e] zn} -veMsTUT Js e seonUppY ajuOURUD[d ‘seonyISO sopeprear Key ON “PepHtear 9p odn ns v opuodsauioo oumsrureutp ep od ns 4 vopmpurp adurays so pepreas v7] “pepreas B] op ua8uO 8p wun munFad owcs ousyureMp jap ueduO jo sod asm -undaid ezed yeypodso uyzer Aey“ou anb opow ap ‘ewsyur js 10d Pepryeas ej ¥ cradwos ousiuMUIP Jo :PITE SpUE LA a8 sIS91 HISD UD ‘o1eg “upjoelar Bind v] ap FTE syur pep}TeuoroUTy op ous ‘eoILUPUIP upysuaiqns ap £ upronjoae ap souregyiqey ops ON ‘jst 83 ou ob f) OITA SOUIDY PUISTW eI Op OT[aLIesap Jo UO eX “Peprear eI ‘vony) -S9 pepjun tun 9p uproeuMYe Bt J9s EUpOd JOLOWWE sia) eT ‘Dupunzas vamBaad wun ‘souaut 10 ‘o DrunBasd Dsyof Dun 0 $2 onaqunsow tap u280 19 40d pundead m anb opou 2p “vomuapuyp atoumDasuysi 59 puepunumuNN poproeL OT [owopumueoiit popivs4 Dy ap oopuapyp satops09 13] (@) “oust 0] 108 atuourexesaoou eoyRus}s ou ound ow Star [op squasaKd “Peprfeas Bl Op sojgnonpauy seAneHTEND seoUaT -2yIp se] e ePAsNf 2x4 ou onb wisyemidosuos vars eu ‘opuoy 12 Uo ‘9 pepmuapy op ouyju un v svIoUaHOyIp sey Op UpJoONpaL ‘9p BJA eT 30d peprum ef renUCOU “oUOIsUysHes coodure) $9 OU O10 we ‘ouspuore yo anb pepiqear e] ap e2s20 spur sso opond owsTuOUK TH “S0seo so unas “a9 ‘souojoesou ‘souotorsodo ‘sauorooypertu0o 40s upspod serouarapip soqeno sey ‘sexouaryip X sdpepnuopt Key pepiun vy ua anb s1o9p sowtapod ‘s}sa) exo op o1aiqo y1os anb ‘o1 sund aysa ua sera US “uoIpo!pEsued 2p oldyouLd Jo jeOURSO SpUL 89 oad ‘soqumyodun 9 souesav0u Uos up!20IpesIU00 op > oWOD pepnuap: op o1diound yo ome onb aued eunSye ua comp yaBoH, “pepHUN vy] sepouarARIP SeT FU sepoUALa}IP se] Jee oq—ap PypruN ‘Vy JU onb ‘suouNTeULIEY soUDUI Pe ‘UDPISOS SIS) BNNSONN “saIQuId20_ Bul S209A SCYONUT SOUIUNIZ UD PELUN wS9 IqOUOD ONdY “Teas Of “eySqTeUOTEUL OwIs|UON HE EISTTEOPY OUWISTUOWE YN “OULSTUOW 9p sep -3NQ SBULIOJ UO BSUIPUNTUOD aqap OU UPIIEUMIE ¥ISO “OS9 10d “oszcoxd squoteuod uo ‘syurope ‘A epeoyrens symoured -a1d peprreios run so :pepyrear wso ap somawout o soIuaUa{9 So[ ‘9p UDIA onb-ouls ‘ugzes vf ap anb pepieal B] 9p spur UDA Ops ou onb ‘vjaiouoo peprieioy eum ms “eeNIsqe PepYTEIO euN so ou Pepmeion 7 ‘pepifear wf osreuasaid op seAneHTEND seuMOS seu sip Soy wun sod wun sezy[euR ap ofeqen [pp uesnoxD ou anbume “eIsTWOTe Ug!eJIp}suOD 2p ody, opor spre uefop “oP ‘seOLOISIY -o1908 sesoai sey ‘sopewawoye semmoputed sey ap ofdngpur pepjum ef ‘ap & sodureo soy ap seopsyy sesi0a se] ‘salopayur se] ueszouEUEd A wepooatse onb wis epta ap A euayeu op scuouiadns sewi0s spoarede uopand ou owga wnsonur anb £ va8yo sound un apsop ‘Aey anb of opor ap yensaaaid uafuo y> ensanm anb upfonjoad FT ‘op esoai #7 “seoqupsour A seoasuprxe SoUOLDETAL UD OU O UepTENUD .sondsap,, anb sesrodsip soqvar sesoo uepensour onb seyououede Sey 9p & sopnuss so] 9p ousdux [9 e2IUCD stuSueUTTEMEd OpLING -nosap Opt wy BoUD!D e] anb of JTuMsEaI oqep FOREIOUE UT “pepreyoi op soyaaru sesadns une A sexadnoas wed .SPATOIQNS,, SOUOISUDAKUT SvAyszoNs op sTISSOIN OU ORFOWOU Sowud un uo jeuosues epuanadxo eI Jod epeBax8syp pepHeIor 2] anb e visqo ou Jeno of ‘ajqisuas so anb upyoezyTeio op PAI ousio un Aey auaureusp> sand ‘apyoezeIon 9p sorafns soRroAIp ‘spumape ‘Key & Teron $9 anb xy euastar peprreas ef Sat “okns ap sun cou esp anb peplun wun pepreat ev ouodury anb ey upzes eT $9 amb