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Diario de una mujer en campaa

Da 45. A donde mi botas me lleven...


Hoy camine y mis botas me llevaron hasta Emma, una mujer cuya tristeza se reflejaba en sus
manos acariciando a su pequeo nieto. La vi sentada en una banqueta con los ojos puestos
en la nada, en menos de tres meses murieron su pap, su esposo y su yerno. El dolor de ella
fue que hubo alguien que le prometi apoyarla con las tierras y esa promesa nunca se
materializo. Me dijo con mucho dolor: cumple siempre con lo que prometes. Ya que detrs de
cada promesa esta vertida la ilusin y esperanza de alguien...
Tambin conoc a Luis y su ferviente amor a su madre, quien falleci hace apenas unos
meses. Me paso a su hogar a ver las fotografas a su sala donde el ambiente que se respira
era de pura tranquilidad y paz. Esa tranquilidad que se produce cuando entregaste todo el
amor a alguien e hiciste todo lo posible para hacerla feliz : ES LA PAZ CON UNO MISMO.