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México, D. F., a 18 de Mayo del 2010.

Mi vida dentro de la Universidad Pedagógica Nacional.

El comienzo de esta semblanza se basa en tantas cosas que tengo que decir,
que no sé por dónde empezar, lo que sí puedo mencionar es que no comienza
desde el tiempo de las cavernas, sino que se trata de tiempos actuales en los que
la seriedad que se le ha estado dando a todos los modelos de educación o de
enseñanza-aprendizaje, donde se contemplan todas las esferas de desarrollo de
los alumnos, van estrechamente de la mano con el campo que cubre la pedagogía
en general.

Esta es precisamente la causa por la cual me haya decidido, a buscar un nuevo


espacio de estudio dentro de una institución de nivel superior, como es la
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL, ya que mi formación esta
principalmente centrada en el campo del entrenamiento deportivo, en la
preparación de alumnos de diversas edades, en áreas como son la activación
física, el entrenamiento deportivo y al Atletismo, donde sus ejes temáticos de
enseñanza, encierran a la psicología y la pedagogía del deporte.

Este último concepto es el que me motivo aun más, para ingresar a esta
institución superior, ya que este se maneja muy comúnmente en los diferentes
materiales tanto auditivos, bibliográficos, video y de consulta, en los que se hace
referencia, pero no explican la forma de interacción, que tienen con el deporte, ya
que solo lo maneja como un tema más de un curriculum lineal a seguir.

Debo confesar que tuve que hacer mi registro dos veces, para poder presentar
el examen de selección, esto originado principalmente por el descuido de no
corroborar las fechas y por el excesivo grado de confianza en el que luego cae
uno como persona, ya que en el 1er. Registro que hice para presentar el examen,
acudí al CETYS No. 13 en la delegación Iztacalco donde se me habían asignado,
solo que un día después que se había realizado el examen, aún recuerdo que el
vigilante de esta escuela, se rio mucho ya que era domingo y yo había llegado
relativamente temprano, sentándome frente a una unidad habitacional que esta
frente de la escuela, después de 30 minutos, me percate que el vigilante ya se
había arreglado para irse a su casa y por la falta de movimiento que había; cuando
él salió se dirigió hacia mí, para preguntarme si necesitaba algo, al mostrarle mi
ficha de registro fue cuando se atasco de risa, ya que el examen se había
realizado en sábado.

Yo me empecine a que era en ese día a lo que él corroboro la fecha con su libro
de registro de la institución donde marcaba claramente que la fecha de examen
había sido en sábado y que en domingo, a los únicos que esperaban era al
personal de limpieza, ya que los angelitos que habían hecho el examen en
sábado, habían dejado un chiquero dentro de la institución, invitándome a verlo
con mis propios ojos, por lo que lo único que hice fue darle las gracias por su
tiempo y salir de ahí huyendo como si me estuvieran correteando.

Cuando llegue a casa y relate lo sucedido, se rieron y me dijeron de todo,


principalmente por descuidado, pero esto en lugar de desanimarme, me motivo a
realizar por segunda vez el mismo registro; por lo que al tiempo, tuve la buena
fortuna de volver a estar seleccionado, para ingresar a la UPN, por lo que el día
que me toco hacer el examen, tenía escrita la fecha y la hora en una cartulina y
esta estaba pegada en la cabecera de mi cama, otro en la puerta a la entrada de
mí cuarto, con tal de que no se me olvidara, puse el despertador con 30 minutos
de adelanto, por lo que me levante a muy buena hora, desayune como dios
manda, por lo que me fui temprano para que me tocara la buena suerte de ser el
tercero en llegar al plantel, y para no aburrirme, me puse a platicar con el mismo
policía, fue hasta que entre al examen cuando me hizo la referencia, que si no era
yo el que hace un año, había llegado un día después del examen el año pasado,
al afirmarle nos reímos un buen rato, terminando siendo buenos cuates.

Me acuerdo que el primer día de clases, al llegar a las instalaciones, fue un


verdadero caos, entre a la universidad por la entrada principal, me dirigí hacia
donde está el gimnasio, buscando el salón 319, solo que en ese momento nadie
daba ningún tipo de información, empezando por los maestros y el personal tanto
académico, como el de limpieza, y este salón me quedaba pero del lado del a
auditorio Lauro Aguirre.

En el tiempo que estuve buscando el salón en el cual me correspondía tomar las


sesiones de ese primer semestre, fácil nos llevamos una hora buscando, hasta
que gracias a uno de los choferes de la universidad me llevo casi de la mano
hasta el salón, donde tuve a bien conocer a la Profa. Ma. De Lourdes Cuevas
Leyva, con la cual trabajamos temas o aspectos de contenido histórico y con la
cual, tuvimos la buena suerte de representar a personajes ligados con la historia,
como Karl Marx, a quien tuve la suerte de representar, algo que puedo mencionar
es que ese, día y el día que nos tomaron la foto del recuerdo dentro de la
universidad han, sido los únicos días en que me han visto como gente decente
dentro de la universidad.

Ya que la mayor parte de estos cuatro años, me he dedicado a las actividades


deportivas, por lo que me es difícil, utilizar ropa muy formal, pero al menos, a sí
me siento a gusto, fue en esta época en donde tuve la oportunidad de hacer
nuevos amigos como Daniel, Mario e Irving, a si como con compañeras de una
gran belleza espiritual como Mayra, Judith, Berenice interactuar, con los cuales
tuve la oportunidad de interactuar y compartir en muchos momentos, menciono a
mi compañera Thalía, como una de las personas a la que más aprecio, pues
gracias a su jovialidad y el apoyo que me brindo en el momento en que más lo
necesite estuvo, conmigo asistiéndome.

Si hoy que estamos a punto de egresar de la Universidad Pedagógica


Nacional, veo que esa confianza y esa tolerancia que nos teníamos como amigos,
se ha ido deteriorando, por motivos ajenos a mi voluntad, yo le pido una disculpa,
quizás porque no le he dado el valor que merece su amistad, por mis problemas
de salud, he inclusive por los problemas que he tenido con 3ras. Personas; y yo no
eh buscado la manera de arreglarlos, cayendo en posiciones infantiles, pues
siento que al hacerlo, perdería a una gran amiga a la que le guardo una gran
estima, por lo que juzgo mejor huir del problema y no a enfrentarlo.

Una situación muy similar me sucede con mi compañera Ileana, a la que


conocemos como la flaca, a quien desde que la conocí siempre la he
considerando, como una mujer fuera de serie, que refleja una personalidad muy
fuerte y al mismo tiempo es capaz de sostenerla.

Hago mención que si en algún momento perdiera la amistad de alguna de las dos,
siento que sería una gran pérdida de mi parte, pues gente como estas dos
apreciables amigas no se dan en las macetas.