En Mateo 16: 24-25, dice: "Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mi, nieguese a si mismo, tome su cruz

y sígame. por que todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por mí la hallará". Dentro del Servicio abnegado "el negarse a si mismo", es colocarse en segundo lugar en todas las cosas y dejar de la do nuestros intereses para satisfacer y ayudar a los demás. Hoy en día vivimos en un mundo, en el cual el egoísmo y frases tales como "yo, yo y nada más que yo" o el "no es mi problema" impiden satisfacer las demandas de aquellos que lo necesitan, así, como existen estos también existen aquellos que aman a los que los necesitan y les ayudan de corazón, estos son los grandes ejemplos de vida y los pilares del servicio, a saber "En esto conocerán que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Juan 13:35). Si comprendieramos la vida y el infinito amor de Jesucristo hacía los demás al prestar servicio; nosotros al seguir su ejemplo podremos sentir lo que él sintió, comprender lo que él comprendió, porque la verdad a nadie le es negada, más a todos los que quieran hacer la voluntad de Dios les es dado "abundantemente y sin reproche" (Santiago 1:5). Les cuento una experiencia que tuve en la cual mi Fe, estaba por ser puesta a prueba, de demostrar si estaba dispuesto a hacer caso en todo lo que el Espíritu me decía. Pues de me presento una situación en la cual una mujer con un niño discapacitado entre sus brazos estaba llorando, porque se les había pasado el colectivo de la terminal de ómnibus, el cual había comprado un boleto y nadie quería ayudarla, ni si quiera los que les habían vendido el boleto para el viaje, ya que no le podían devolver la plata, y ella no tenia mas plata para volver a comprar o través el boleto para ella y su hijo. Entonces

decidí acercarme a ella para ver si podía ayudarla, ella me dijo su situación y el apuro de llegar a su destino; luego de escucharla fui hasta el local y hable amablemente con uno de los que le habían vendido el boleto, pude hacerles comprender el apuro de viajar de la señora, luego de que todo estaba arreglado, ella me agradeció por lo que había hecho por ella y su hijo. Esta experiencia me hizo reflexionar en cual fue la diferencia, de cuando fue ella a pedir que le dieran otro boleto y cuando fui yo; entonces comprendí que en ese momento era yo el que tenia que ayudar a esa señora y que no iba a ser otro a menos que yo no quisiera ayudarla, pues mi amor por el Salvador y Fe habían sido puestos a prueba. Otra experiencia fue cuando me encontraba con mi mamá en el centro no recuerdo las causas por las que estábamos allá, solo recuerdo que vi a una señora mayor que estaba sentada en la puerta de un edificio y estaba pidiendo dinero, al pasar por al lado de ella solo la miré, y seguí de largo, pero no paso ni metros en que me detuve y le dije a mi mamá que me esperará y busque lo que había en mi bolsillo que no era mucho, y tomé su mano y se lo entregué, en ese momento me invadió un Espíritu de amor y compasión hacia la señora; pero satanás también estaba allí para hacerme sentir vergüenza porque muchos me estaban mirando, ya que no solo le di dinero si no que me quede observandola, y digo que satanás estaba allí porque por mi mente pasaban palabras como: "¡Que haces se van a burlar de ti! o ¡No lo hagas no te da vergüenza ayudarla, mira te están mirando!" pero tanto era el deseo mio de ayudarla que no me importo nada y además fue ese mismo Espíritu de amor que alejo de mi el temor y vergüenza que satanás intentaba introducir en mí, así que me acorde de la escritura "No tengáis miedo de hacer lo bueno" (DyC 6:33). El servicio es una parte esencial dentro del plan de nuestro Padre Celestial, ya que por medio de el servicio desinteresado ganamos virtudes y cualidades que deben formar parte de todos los que son discípulos de Jesucristo, porque al brindar servicio damos lugar a que se siembre dentro de nuestro corazón el mismo amor que Jesucristo tenía al prestar servicio y mientras mas servimos a nuestro semejantes, más se embellecerá nuestra alma y nuestro corazón rebosará de alegría , ya que encontrarán que la felicidad se halla frente a nuestro ojos, que es hacer que las personas sean felices, alegrar el corazón de otros, el decir palabras de bondad y "llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras, a llorar con los que lloran y a consolar a los que necesitan de consuelo" (Mosíah 18:8-9), es nuestro convenio con el Señor y por ello nos daremos cuenta de que estamos embarcados en una causa justa. En cambio también están aquellos que piensan en si mismos, estos son los que pierden a sus amigos, familia, los que están solos, amargados y sin amor. El Presidente Gordon B. Hinckley, lo definió de esta manera: "Aquel que solo se preocupa por si mismo se marchita y muere, mientras que el que se olvida de sí en el servicio a los demás progresa y florece en esta vida como en la eternidad." "El Servicio es dar y no el esperar recibir" Cuenta una parábola que se titula "El Tigre y el Zorro" y dice: Un hombre que paseaba por el bosque vio que un zorro había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba como iba a sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre al verle le dejo su presa al zorro. Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El hombre empezó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a si mismo: Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito.

Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba a las puertas de la muerte cuando oyó una voz que le decía: ¡Oh tú, que te hallas en la senda del error, abre tus hojos a la verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado!. De esto aprendemos que siempre debemos estar dispuestos a extender la mano al necesitado y mostrar amor por aquellos que están pasando por una situación difícil y no ocupar el lugar de aquellos que en verdad lo necesitan. Nunca nos olvidemos de ellos porque es nuestra la responsabilidad y estos formarán parte de nuestro hechos a presentar a nuestro Padre y al Hijo cuando nos encontremos frente a ellos. Porque después de haber ayudado a los que pudimos él nos dirá: "Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuvo desnudo y me cubristeis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a mí" (Mateo 25:34-36). Entonces, nosotros nos sentiremos confundidos al escuchar esa declaración y le diremos: "Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sedientos, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?" (Mateo 25:37-39). Y él nos responderá: "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis" (Mateo 25:40). Esta es su enseñanza y mientras estemos en este mundo sin hacer nada, nunca escucharemos de él estas palabras preparado para sus herederos y por tal nunca podremos responderle algún día. Comprometamonos de hacer todo lo que fuere necesario para ayudar a los que nos rodean a diario y hacerles ver que nuestro salvador se acuerda de ellos por medio de nosotros y no se a olvidado nunca de ellos, ¡Recuerden! tenga cuidado de buscar los aplausos del mundo cuando prestan servicio a los demás, porque estos dará paso al orgullo y también nunca busquen felicidad en aquellos que aparenta serlo, sino en aquello que vale la pena y que es eterno, que es "El Servir a nuestro prójimo", en el nombre de Jesucristo, Amén.

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