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erfectamente, podríamos comenzar este trabajo viajando hacia el pasado, a la


era romana, pues para nadie es mentira que, en materia de Derecho, todo está
conectado con todo. Muy pocas cosas, o mejor ninguna, pueden atribuir su
surgimiento a la generación espontánea.

Ese sería nuestro punto de partida, pero, a su vez, podríamos también darnos
una vuelta histórica por la Europa del siglo XX y recorrer los recovecos jurisprudenciales
de algunas naciones que también tienen una interesante historia que contar. Por el
camino nos encontraríamos, muy seguramente, con una que otra obra de la escuela
alemana y con algunos gigantes del Derecho Procesal de Italia, que, sin lugar a dudas,
aportarían mucho a este tour por el tiempo, el tiempo jurídico.

Pero no lo haremos, por cuestiones prácticas, pues en esta cadena de eventos


concatenados, los eslabones que nos interesan realmente son los que cuentan la breve
historia de nuestra legislación, breve porque si de Derecho Procesal hablamos, somos
un minúsculo planeta perdido sin órbita en la infinidad de su universo normativo.

DD 

 
 

Tras un convulsionado 1810 que desembocó en la


independencia del imperio español, la recién instituida República se
continuó rigiendo por las normas procedimentales de éste.c Es así
como, la Constitución de Cúcuta de 1821 mantuvo vigentes la
normatividad anterior, la c 
  
 , siempre que no
entrara en oposición ni contradicción con las leyes o decretos que se
expidan.

De esta forma, se inició el proceso legislativo propio de ùc  cccccccc


Colombia, durante el cual se sancionó lo que podríamos considerar, en
    c
estricto sentido, como el primer estatuto procesal, se trata del 13 de mayo de 1825 que
se refería Dz c 
 c
 c c c  c c c  c c   
dz. Allí se
regulaba de manera primigenia la jerarquía a acatar en la observancia de las leyes,
comenzando con  c  c 
 c c  c 
  c c c 
c c  c
  y finalizando con c  c.

Además, la ley ungía a DON LINO DE POMBO como el encargado para llevar a cabo
la sistematización de la legislación existente en el país, cosa que se había convertido en
un caos total dada la abundante y absurda proliferación de decretos y leyes en materia
procesal. Esto se hizo vigente durante el periodo comprendido entre 1925 y 1944 donde
se dictaron 29 leyes sobre aspectos diversos tales como recusaciones, procesos de
ejecución, aranceles, entre otros. Es así como en 1945 DON LINO DE POMBO publica la
ë 
 , recopilación que condensa todos los aspectos procesales de
los territorios independientes, con un apéndice que el mismo autor redactaría para
1950.

DD  ( &)   )



*  +,

Es 1872, Colombia pasa por una de sus tantas


épocas federalistas, esta vez consagrada por la
Constitución de 1858 gracias al cambio de régimen en el
poder. Todos los Estados Soberanos adoptaron sus
propias legislaciones y la Nación, para todos los asuntos de
la Unión, también acogió el suyo o mejor dicho Dzcopió el
ù- c c  c c   c suyodz, pues el cuál determinó como propio en ese fue una
copia fiel del Código Judicial de Cundinamarca, que había sido promulgado mediante la
ley 29 de 1858 y por medio de la cual regulaba todo lo que tuviera que ver con el
procedimiento civil al interior de sus territorios.

Claro está, el gobierno de aquel entonces puede vivir sin remordimientos, pues
el Código Judicial de Cundinamarca no es más sino un calco textual del Código de
Procedimiento Civil chileno, sorpresivo en absoluto, el cual a su vez fue tomado de la
ley española de Enjuiciamiento Civil de 1855. Como dijimos en el principio, todo está
conectado con todo.

DD  ( &)  +

El país ahora está bajo las riendas de un sistema centralista que, lógicamente,
debe reagrupar la codificación nacional dispersa de antaño por la corriente federalista.
De esta forma, se expide la famosa Ley 57 de 1887 y algunas otras normatividades que
respondieron a las necesidades de modernizar las instituciones jurídicas anquilosadas
gracias al anterior Código Judicial de Cundinamarca y a poner orden ante la confusión
legislativa sobre la vigencia de las leyes promulgadas durante ese periodo.

Así pues, la Ley 57 de 1887 acoge para todo el país un solo Código Judicial que se
divide en tres libros; el primero trata de la organización del poder judicial, el segundo
sobre el procedimiento civil propiamente dicho y el tercero cierra con el enjuiciamiento
en asuntos criminales.
Este código tuvo rápidamente su primera modificación, pues se vio reemplazado
por la Ley 147 de ese mismo año, con la cual se hizo una épica derogatoria consignada
por su artículo 230 del Libro 1, evento que demostró el claro carácter volátil de esta
normatividad que por clamor popular fue desechada, tras varios intentos legislativos
por recomponerla en el camino, dándole paso a una nueva y necesaria maniobra
jurídica que buscaba paliar los negativos efectos desatados por el estatuto antecesor.

DD  -.  
/0  /.  1

Este particular momento de la historia ha sido pocas veces nombrado, tanto que
el olvido lo tiene al borde de la desaparición de la memoria colectiva. Corre el año de
1894 y se le encarga al Consejo de Estado la exhaustiva labor de redactar un nuevo
código sobre procedimiento civil. Esta vez no había visos de improvisación en el
proyecto, pues el equipo redactor estaba compuesto de grandes personajes de la
actualidad colombiana de aquel entonces como   " 
" (Vicepresidente de la época, designado en la Presidencia
ante la súbita muerte de RAFAEL NÚÑEZ), entre otros.

Al principio, se buscó sólo armonizar el conjunto de leyes


que ya existían sobre el particular, pero a la larga se optó, como la
opción más prudente, crear un estatuto desde cero. Éste se
elaboró y fue publicado, tal y como mandaba la norma, en los
respectivos diarios oficiales respectivos, se presentó ante el
ùc
c  c  c congreso en 1895 y no fue aprobado por el mismo. ¿Por qué?
Nunca lo sabremos. Quizás el apego a la tradición les impidió a los legisladores de la
época darse cuenta de la oportunidad de progreso que desaprovechaban. Tal vez fuera
el miedo a experimentar nuevos mecanismos o la sencilla pereza de estudiar y
aprender una nueva codificación, el caso es que lo que pudo ser una solución efectiva
para le hecatombe normativa del momento, se quedó sólo en buenas intenciones.

DD   (  " 234 1,5

La crisis de la legislación procesal seguía agravándose conforme pasaba el


tiempo. Ninguna solución aplicada había logrado conjurar el incendio desatado que
amenazaba con colapsar el sistema tarde que temprano. Poco a poco iba
materializándose la pesadilla normativa más temida por todos: La inseguridad jurídica.

El mismo JOSÉ ANTONIO ARCHILA definió la situación con una frase más que
apropiada para aquel momento:  c c  c c c c

 ccc  cc
 c  c c  c  c c  c  c  c
c c !""#c c !$%%c  c
 
c c c  
ccc c  c
 c
.

En medio de este panorama desolador, el Gobierno decidió quemar las naves


con la designación del doctor Ismael Arbeláez, jurisconsulto antioqueño, como
abanderado en la unificación de las leyes procesales mediante la elaboración de un
proyecto de código, el cual fue realizado y puesto a estudio minucioso del mismo
Gobierno en el año 1914.

Muchos inconvenientes se le encontraron a este documento por parte de los


diferentes sectores interesados que intervinieron en su revisión. Se resaltó el hecho de
que se olvidara por completo de la tradición jurídica nacional, inutilización en cierta
medida una gran cantidad de obras jurisprudenciales recogidas a lo largo de 40 años.
También cometía graves errores en cuestiones de procedimiento, al tiempo que
implementaba instituciones inaplicables a la luz del periodo de tiempo en curso.

Aún así, y a pesar de todos los puntos débiles que se le desnudaron, el DzCódigo
de Arbeláezdz (Como fue llamado) logró sobreponerse a todos los escollos y finalmente
se aprobó en el Congreso y fue expedido por medio de la Ley 103 de 1923. Los
problemas no se hicieron esperar, obviamente, pues los juzgados se vieron
perjudicados rápidamente por los vacíos e incongruencias de las que el Código de
Arbeláez era un excelso representante. Tanta y en tan poco tiempo, fue la confusión
que el Gobierno se vio obligado, ante el clamor de los tribunales del país, a suspender
su vigencia por medio de la Ley 26 de 1924, con la cual se restablecía el imperio y
vigencia de la ley anterior, es decir, la adoptada en 1887 con todas las leyes que le
habían reformado, en otras palabras, Colombia siguió rigiéndose por el Código Judicial
de Cundinamarca de 1872, código que ya sabemos de dónde viene. 51 años después el
Gobierno volvía a fracasar en su intento de legislar en serio.

DD - 6  15

Luego del fiasco vivido el año pasado, el Congreso decide no


darse por vencido e intentarlo una vez más, con lo cual expide una
ley en 1925 que dispone la formación de una comisión de juristas
para encomendarles la labor de examinar y construir un nuevo
proyecto de Código de Procedimiento. Tras 5 años de incansable
trabajo, se presenta finalmente el boceto del código deseado, éste
se adopta por medio de la Ley 105 de 1931 y es publicado en el
diario oficial del 24 de octubre de ese año.

Su encabezado era escueto, pero preciso: DzSobre la ùc cc   c


organización judicial y procedimiento civildz y se dividía en tres libros, primero, el de la
organización judicial, segundo, el del procedimiento civil y el tercero, como gran
novedad, el del procedimiento penal.

1229 artículos que regularon con éxito los procesos civiles y penales de la Nación
a lo largo de 40 años. 7 "8" $" logró como Presidente lo que sus
antecesores no habían alcanzado: Crear un Código de Procedimiento autónomo y sin la
influencia directa, casi textual, de legislaciones extranjeras de la época anterior a la
independencia.

Hubo regulación para todos los temas, desde las disposiciones generales hasta
el arbitramento, pasando por juicios de sucesiones, publicaciones de testamento,
guarda de los incapaces, bienes vacantes, instrumentos públicos, presunciones, entre
otros. Para terminar en el artículo 1228 con una cláusula temporal de ultractividad que
evitaría los inconvenientes con la ley anterior al entrar a surtir plenos efectos: c
 
 c  c  c & c  c  
c c c 
c   c c c  c c  c

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c   cc c 
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 c c  c c c   c c(c
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cc c  c c 
cc c
  .

DD  (    *


. 9 1+

Todo iba aparentemente bien en el mundo del Derecho Procesal. El código de


1931 había amansado las comúnmente perturbadas en antaño aguas de la legislación
procesal de Colombia, pero las cosas cambiarían a mediados de los 60´s cuando una
serie de inventos normativos trataron transformar nuestras instituciones jurídicas y
devolvieron a la administración pública al estado de caos del cual alguna vez intentó
escapar.
ùc 
c c Uno de estos nefastos experimentos jurídicos
   c c
fueron el decreto 528 de 1964 que eliminó los jueves
civiles del circuito, implantando a su vez tribunales de dudosa utilidad. El
decreto buscaba, de manera precipitada e inconsulta, permitir un acceso
más fácil a la justicia, dando paso, en su lugar, a un verdadero carrusel
de burocracia judicial sin la eficacia Esta situación fue oportunamente
reversada gracias a la presión ejercida por partes y abogados de
distintos procesos.

Ante la imperiosa necesidad de crear una nueva normatividad, el


Congreso autorizó al Gobierno para la revisión y adopción de un  ( 
  *
. 9 por medio de la Ley 4ª de 1969. Para tamaña tarea fue integrada
una comisión de prestigiosos juristas, entre los que se destacaban HERNANDO DEVIS
ECHANDIA y $" "% ", quienes presentaron el proyecto para la
innovadora codificación, destinada a sustituir por completo la Ley 105 de 1931.

El ejecutivo, investido de facultades ccc  c cùccc


extraordinarias dictó el decreto 1400 de 1970, ccc  c
estatuto que introduce al sistema procesal una modificaciones vitales
como la amplia potestad dada al juez de intervención como director
del proceso, quitando el carácter excesivamente formalista que se
quiso implantar tiempo atrás, se buscó darle mayor cabida a la
oralidad y reducir el número de procedimientos especiales.

Ciertamente, el estatuto civil de 1970, de manera general y a grandes rasgos,


representó un avance mayúsculo y significativo dentro de las legislaciones de
Latinoamérica, convirtiéndose en un importante referente para que numerosos
códigos del continente se inspiraran en el mismo para sustentar sus reformas. A pesar
de ello, hay que admitir que, al mismo tiempo, contiene algunas disposiciones de difícil
cumplimiento, aún hoy en día con todos los adelantos tecnológicos y de recursos con
los que se pueda contar, pues son insuficientes para consolidar las modificaciones que
contiene, como lo es en el campo de la operancia de la oralidad.

DD - 56  1+

El deterioro en la función de administrar justicia se volvió una


vez más evidente, debido a la demora inusual y desproporcionada del
sistema para fallar sobre los casos más sencillos y elementales. Esta
constante comenzó a afectar el desarrollo y desempeño del país, lo
cual aumentó la falta de confianza en el engranaje judicial de Colombia
por su descarada lentitud e ineficiencia. Esta suma de elementos, nada
positiva, con proyecciones en absoluto positivas obligó al Gobierno de
ùc
c-  c   :" a buscar soluciones para esta problemática que crecía
exponencialmente. Es así como desde diciembre de 1986 se presentó al Congreso el
proyecto de ley 208 de 1986, en el cual se solicitaban al legislativo facultades
extraordinarias para encarar el desafío de encarrilar, de nuevo, el camino de la justicia
colombiana.

La exposición de motivos hace hincapié en la urgente necesidad de Dz  c c



 c  c c c  c
 c ) c c  c

   c )c c
c  c c 
c  c  c c 
c c c
c c c c
 cc  c c 

 c   cc
 c c 
 dz.

Se materializa la iniciativa gubernamental por medio de la Ley 30 de octubre 9


de 1987 con la cual se dio al ejecutivo una generosa autorización para modificar los
elementos que considerara necesarios dentro del esquema de la administración de
justicia en Colombia, durante máximo dos años. El remezón fue inminente, pues el
Gobierno, con el apoyo de los ministros ENRIQUE LOW MURTRA, GUILLERMO PLAZAS ALCID y
MÓNICA DE GREIFF, expidió una serie de decretos que cobijaron aspectos civiles, penales y
contencioso administrativos. Algunos de los más importantes fueron:

DD   <1  " %   1= Por medio del cual se crean las subcomisiones
asesoras para la reforma a la administración de justicia.
DD   ,,+6   : +  11= Por medio del cual se modificó la división
territorial judicial del país.
DD   ,,+,   : +  11= Por el cual se creó la jurisdicción de familia.
DD   ,,+   : +  11= Por el cual se modifica el estatuto orgánico de la
administración de justicia en lo atinente especialmente a la forma como desarrollan su
labor las Corporaciones Judiciales y sus salas.
DD   ,,+1   : +  11= Por medio del cual se eliminó del Código de
Procedimiento Civil el proceso arbitral y se creó el estatuto arbitral autónomo.
DD   ,,,   : +  11= Por medio del cual se introducen sustanciales
modificaciones al Código de Procedimiento Civil.

DD  . ,,,  .)2  +  11

Su preparación fue encargada a una subcomisión creada por el


decreto 1691 de 1988, e integrada por una nómina de brillantes y
distinguidos juristas: $" % $"'", CÉSAR GÓMEZ ESTRADA,
HERNANDO MORALES MOLINA, ERNESTO CEDIEL ANGEL, ALFONSO GUARÍN
ARIZA, RAFAEL ROMERO SIERRA, RAFAEL NAVARRO DÍAZ-GRANADOS, EDGARD
SANABRIA, HÉCTOR ROMERO DÍAZ, RAMIRO BEJARANO GUZMÁN, JAIRO PARRA
QUIJANO y $; !": # :", la cual recibió la activa
ùc  c cc
colaboración de la comisión asesora que fue establecida por la ley 30 ÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚc
de 1987 y que estaba compuesta por JAIRO DUQUE PÉREZ, JAVIER HENAO ùc  c c
HIDRÓN, RODOLFO GARCÍA ORDÓÑEZ y JAIME BERNAL CUÉLLAR.   c
c

El objetivo común era desarrollar reformas primordialmente


operativas con espíritu práctico, cosa que se logró aterrizando, a la
realidad jurídica de Colombia, diferentes posturas académicas. Es así
como se le da premura a los artículos que versan sobre la
interpretación de la ley procesal para poner fin a las confusas visiones
jurisprudenciales y doctrinales que sólo colaboraban creando aún
más incertidumbre jurídica. La claridad legal que acarreó este tipo de aclaraciones fue
un factor que indudablemente influyó en la eficacia del sistema.

Los primeros párrafos de la presentación general de la reforma, hecha por el


mismo HERNANDO DEVIS ECHANDÍA, son contundentes y en pocas palabras describen con
acierto la amenaza que buscaban combatir con ella:
& c  c c   c c c  c  c
  c c

 c c c c  

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 (
c  )c  c c   

 c  c c ) c c c
 
 c cc ccc  
,.

A continuación, será el mismo DEVIS ECHANDÍA quien elaborará de 33 puntos que,


según él, conforman las principales reformas que se introducen al Código, la cuál
encabeza con Dz c    c c  c  c c 
  c  c 
 c c
c c
  c  c c c c   c c c c c cc0cc c)c c
 c  c   
c
c c
c 
c c c   (sic)dzy finaliza con una
denuncia pública sobre una Dz cc  c
c c dz como él mismo la
califica, pues, supuestamente, al entregar el proyecto de decreto por la comisión de
juristas al Departamento Jurídico de la Presidencia de la República Dz c c  c

cc  c
c
c c
 c c& c1,2c c  
ccc

c
 c1,2c cc 
c 
.

La reforma al procedimiento civil fue mayor de lo que en la presentación se


quiere exponer, pues el 2282 de octubre 7 de 1989 fue el más amplio de los decretos
expedidos en aquel entonces, pues se modificaron 372 normas de las 699 que tienes el
estatuto procesal civil, es decir, en términos porcentuales la modificación tuvo un
alcance del 55% del contenido original del Código de Procedimiento. Toda una cirugía a
corazón abierto.

DD - ,5  11

A pesar del exhaustivo trabajo que se realizó con el decreto 2282 de 1989, no se
lograron solucionar todos los problemas del procedimiento civil, pues la esperada
panacea jurídica tuvo que ver cómo algunos de sus decretos más significativos fueron
cayendo por excederse en las funciones extraordinarias autorizadas por el Congreso.

Ante esta perspectiva, el Presidente >%" "" se arremanga la camisa y


decide intervenir en la administración de justicia por medio de la Ley 23 de marzo 21 de
1991 que propende ampliar aún más el campo de acción a la conciliación y al proceso
arbitral. Una ley de 121 artículos con entrada en vigencia
inmediata que, según su encabezado, crea Dz
c c
 
 c c  
.c
 dz.

En primer lugar, se da paso a la transferencia de


ùc c
  c competencias a los funcionarios de policía (O en su defecto al
alcalde) para conocer, en primera instancia, sobre algunas contravenciones especiales
tales como el ejercicio arbitrario de las propias razones, la violación de habitación ajena,
las lesiones personales dolosas, el hurto simple, la estafa, el abuso de confianza, el
daño en bien ajeno, entre otros.

A renglón seguido, se hace lo mismo, pero con las autoridades de tránsito por
medio de la modificación de dos artículos del entonces utilizado Código Nacional de
Transporte Terrestre.

Posteriormente, se entra a regular la conciliación en sus diferentes áreas,


empezando por la laboral (25 artículos), siguiendo con la de familia (12 artículos), la
contencioso administrativa (7 artículos), los centros de conciliación (16 artículos), la
dada por la equidad (8 artículos), tarea que consume el 56% del articulado total de la
ley. Para luego terminar con dos secciones finales: Una donde se estructura el
arbitramento a lo largo de 27 artículos, la gran mayoría de los cuales reemplaza o
adhiere fragmentos a los promulgados en el decreto 2279 de 1989 que ya hemos tenido
la oportunidad de citar anteriormente; y otra donde se consagra un capítulo de
disposiciones transitorias que dan fe del efecto general inmediato de la misma en el
tiempo.

DD - <  0) +  11

El 25 de noviembre de 1991 se expide un decreto por parte del ejecutivo para


continuar con su labor estructuradora de la administración de justicia, fortaleciendo
aún más las instituciones de conciliación y arbitraje a un nivel totalmente novedoso en
la forma de desarrollar los procesos regidos por el estatuto procesal.

Un decreto fresco que le daba otro aire a la práctica de pruebas de común


acuerdo, el enfoque sobre la perención en materia civil y uno que otro cambio en lo
concerniente al sistema de cauciones y forma de practicar los remates, todo con un
impulso original que estaba llamado a recoger buenos frutos judiciales.

El único aspecto negativo fue el hecho de que este decreto fue diseñado sobre
la base de una vigencia limitada, pues se aspiraba que sobre él se realizase una
complementación más a fondo en el futuro, cosa que no se hizo, pues las prioridades
del Gobierno variaron un poco y distrajeron la atención del ejecutivo en otros asuntos.
Por lo tanto se vio el Congreso en la necesidad de expedir la ley 192 de junio 29 de 1995
para prorrogar los efectos del decreto por otro año más, respaldado todo por la
promesa del Ministerio de Justicia de presentar en ese lapso, un proyecto de reforma
integral que contuviera los logros del 2651/91. Lógicamente, esto no se cumplió y se
hizo necesario expedir otra ley, la 287 del 4 julio de 1996, que repitió la fórmula de la
primera y prolongó por otro año la vigencia del decreto en cuestión. Como si no fuera
suficiente, posteriormente se expidió la Ley 377 de 1997 Dzpor medio de la cual se
prorroga por un (1) año la vigencia del Decreto 2651 del 25 de noviembre de 1991, sobre
descongestión de despachos judiciales, prorrogado por la Ley 287 del 4 de julio de
1996dz

Fue hasta la Ley 446 de julio 7 de 1998 que se logró consolidar el proceso
iniciado por el decreto 2651/91 (Y cumplir, de paso, la promesa del Ministerio). La idea
fundamental era rescatar todo lo adecuado de su antecesor, el resultado final fue un
estatuto multidisciplinario y complejo que recorre y contiene los más variados aspectos
de la actividad jurídica del país.

Así pues, la ley cumplió su cometido y principios consagrados en su encabezado:


Dzc c
 c c c
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 c   c cc c/
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c
7cc c
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 c c 
  c 
 
cc

cc c

dz, pues mantuvo y reforzó legislativamente los aportes del decreto transitorio,
además de derogar otros por algunas con mejor redacción y mejoras no tan relevantes
a lo largo de 167 artículos.

DD  .   11

La ola de modificaciones no paró ahí, pues la ley 446/98 dejó la puerta abierta,
por medio de su artículo 166, para que el Gobierno legislara una vez más sobre asuntos
de procedimiento, pues
Dz c 
 c  c 8 c 
 c c  c  c  c c c 1%2c   c
  c c c 6 
 c  c c c
  c c c  
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 c %%#$c  c !$"$c c c c  )c  
 c   c c
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 cc
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 c )c c9c c c:
c7  c
 c 
 c c& 
*

De esta manera, el Gobierno se puso manos a la obra y comenzó la redacción de


su decreto con la definición de conciliación, ingeniosamente extraída de la Ley 446 de
1998: c

 
 c cc
c c  
 c c
 
cc(c c
 ccc
)c c c ccc c 
 c cc  
c
c cc cc
 
c   c c
  
c  c

 . Es así como a lo largo de 114
artículos de vigencia inmediata tras su publicación, se estructura la conciliación judicial
y extrajudicial, la de materia penal (Dependiendo si son delitos o contravenciones), en
materia de alimentos, en asuntos laborales, contencioso administrativos, agrarios, de
tránsito, acciones de grupo, en equidad, por reclamos en la prestación de servicios
turísticos, internacional y para la indemnización de perjuicios causados a victimas de la
violación a los derechos humanos, en virtud de decisiones de organismos
internacionales de defensa de los derechos humanos (Título XIII).

Luego, prosigue al segundo gran componente del decreto: El arbitramento, el


cual define como c 
c c  c  c
 c c  c  
c c c

 
c c
)
 c c   cc 
 ccc c c c
 c c
  c c c c 
 c cc
c   cc
 c
 c c . Posteriormente, entra a describir los diferentes elementos
que hacen parte del arbitramento para que no quede ninguna duda respecto a ellos,
para dividirse a continuación en zonas tales como el trámite prearbitral, el inicio del
trámite arbitral, la intervención de terceros, audiencia, pruebas y medidas cautelares,
laudo arbitral y recursos, arbitramento técnico (Desglosando todas las posibles
variables con las que éste cuenta), amigable composición y solución de controversias
contractuales.

Del año 2000 al 2010, fueron expedidas una serie de normas sobre temáticas
pequeñas que modifican pocos y contados artículos, que se resumen a continuación.

DD 8 +,  ,666= Por la cual se modifica el artículo 19 del Cód. de Procedimiento Civil.
DD 8 1,  ,666= Por medio de la cual se modifica el artículo 366 del Código de
Procedimiento Civil.
DD 8 ,6  ,665= Por la cual se expide el régimen de arrendamiento de vivienda
urbana y se dictan otras disposiciones.
DD 8 1  ,66= Por medio de la cual se reforma el Código de Procedimiento Civil y
se dictan otras disposiciones   
  /  * ?   .@ 5<@
DD 8 5156  ,66= Por el cual se otorgan facultades a la Sala Administrativa y
Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura y se dictan otras
disposiciones.
DD 8 56<  ,661= Por la cual se dictan normas para la Protección de Personas con
Discapacidad Mental y se establece el Régimen de la Representación Legal de
Incapaces Emancipados'
DD 8 56  ,66= Por la cual se establece el Régimen de Insolvencia para la Persona
Natural No Comerciante.
DD - +1  ,665

70 artículos con aplicación diferida en el tiempo, pues empezarían a regir Dz c


152c   c   (c  c c  
 c  c c  c  c   c c c 
 c 5""c

c  c c ) c %;c  c 
 c 4%"c c
 c )c c  c c c  c c
 
 c c c dz.

En total se modificaron 68 artículos (Incluido el primero, de donde se eliminan


los impuestos de timbre y papel sellado que contenía el anterior) del Código de
Procedimiento Civil, es decir, un 9% del original. Derogando a su paso el artículo 102 de
la ley 446 de 1998 que consagraba: 
c c9

 *c9c c 
c c 

 c
c  
c  c

 
 c   )c  c
c  c    c 6

 c  c (*c
< )c cc c 
c c cc c c   c c  c
c c
 c4!=cc
c  c
c c
 c4>4c c& c c
 c& c c c
*c

El artículo 6º también sufrió modificaciones importantes, pues antes se


entendían que las normas del código eran de orden público y que no podían
incumplirse salvo expreso designio de la ley, pero ahora se agrega que tampoco Dzen
ningún caso, podrán ser derogadas, modificadas o sustituidas por los funcionarios o
particularesdz.

DD - 51  ,66

La más reciente reforma de nuestro Código de Procedimiento Civil (Fechada con


julio 12 del año en curso) y última parada de nuestro viaje por este recuento histórico
del tortuoso camino que ha debido andar nuestra legislación para llegar a ser lo que es.

122 artículos que rigen a partir de su publicación, Dzpc c


 c c c c
c  c  c  
  c 
 c y se modifican 41 artículos del Código de
Procedimiento Civil en el Capítulo I, 5 artículos del Código del Trabajo y la Seguridad
Social en el Capítulo II, 3 artículos de la Ley 640 de 2001 sobre conciliación extrajudicial
en el Capítulo III, 5 artículos de las atribuciones del Consejo Superior de la Judicatura en
el Capítulo IV, 17 artículos del Código Contencioso Administrativo en el Capítulo V, 9
artículos de la Ley 793 de 2002 sobre extinción de dominio en el Capítulo VI, 21 artículos
del Código Procesal Penal en el Capítulo VII, 11 artículos del Código Contencioso
Administrativo nuevamente en el Capítulo VIII y 10 artículos finales sobre disposiciones
varias en el Capítulo IX.

41 artículos que versan sobre los más variados temas del código y que se abren
paso desde 14 hasta el 690, regulando el remate desierto; los recursos y su trámite; la
procedencia y oportunidad para proponer el recurso de súplica; los efectos en que se
concede la apelación; el testimonio para fines judiciales; la inadmisibilidad y el rechazo
de plano de la demanda y la competencia de los jueces intermunicipales, entre otros.
Siempre con la prioridad de consagrar la oralidad en el sistema judicial de Colombia.

Así llegamos al final evidenciando un código vivo y en constante evolución que


con el tiempo se va perfeccionando, superando escollo tras escollo, como siempre le ha
tocado todo en su vida jurídica. Traspié a traspié, los legisladores de nuestro país tratan
de alcanzar el objetivo y razón de ser de la legislación procesal que alguna vez
HERNANDO DEVIS ECHANDÍA supo resumir brillantemente al decir: ?c  c & c  c

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