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Investigación

Urvio, Revista Latinoamericana de Seguridad Ciudadana. No. 1, Quito, mayo 2007, pp. 55-73
©Programa de Estudios de la Ciudad de FLACSO Sede Ecuador • ISSN: 1390-3691
Cárceles del Ecuador:
los efectos de la
criminalización
por drogas
Jenny Pontón1 y Andreina Torres2 e institucional de los centros de rehabilitación
ecuatorianos, profundizando sobre los efectos
Fecha de recepción: febrero 2007 de la política antinarcóticos en la cotidianidad
Fecha de aceptación y versión final: febrero carcelaria, especialmente en el caso de las
2007 mujeres.
Palabras claves: sistema penitenciario
Resumen ecuatoriano, perfiles de población detenida,
política antidrogas y criminalización, cotidia-
Este artículo muestra los principales nidad carcelaria, mujeres y encierro.
hallazgos de una investigación multidiscipli-

E
naria realizada en el año 2005 sobre la realidad Introducción
penitenciaria ecuatoriana, cuyo eje articulador
fue el análisis de los impactos que la crimi- ste artículo pretende
nalización por delitos de estupefacientes ha describir la situación
ocasionado en las cárceles del país. En esta actual que enfrentan las
línea, el presente trabajo muestra datos histó- cárceles ecuatorianas en
ricos y actuales sobre la situación poblacional base a un análisis insti-
tucional y poblacional
1  Jenny Pontón. Comunicadora Social y Mas- del sistema peniten-
ter en Estudios de Género, es investigadora del ciario ecuatoriano. Para
Programa Estudios de la Ciudad de Flacso sede
ello, hemos tomado como fuente los princi-
Ecuador, trabaja temas relacionados con  género
y desarrollo, género y criminalización, seguridad pales hallazgos de una amplia investigación
ciudadana y, violencia en los medios de comuni- en este tema realizada durante el 2005 por el
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cación. Programa Estudios de la Ciudad de FLACSO,


2  Andreina Torres (MA FLACSO Ecuador, BA Sede Ecuador titulada “La Cárcel en Ecuador:
Universidad de McGill) investigadora del Progra- vida cotidiana, relaciones de poder y polí-
ma de Estudios de la Ciudad, trabaja temas re- ticas públicas”. Esta investigación tuvo como
lacionados con género, violencia y seguridad ciu- objetivo estratégico elaborar un diagnóstico del
dadana y ha desarrollado investigaciones sobre el sistema penitenciario ecuatoriano en términos
funcionamiento de las cárceles de mujeres, la cri-
históricos, económicos, sociales y de género;
minalización femenina por drogas y la interrelación
entre el género, la pobreza y el funcionamiento del con el fin de identificar problemas críticos que
sistema judicial. permitieran diseñar políticas acordes con las

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necesidades actuales del modelo de rehabili- se efectuó en el Ex penal “García Moreno” de
tación social. Los productos de este proyecto Quito. Además, nos remitiremos a los últimos
fueron informes de investigación de cada cate- datos estadísticos publicados por la Dirección
goría estudiada que contribuyeron a elaborar Nacional de Rehabilitación Social – DNRS,
un diagnóstico integral del sistema de cárceles y a información recopilada sobre el tema de
ecuatoriano. Escribimos este artículo en un cárceles en los diarios más representativos de
esfuerzo por difundir los resultados de este la Costa y Sierra ecuatoriana. Por otro lado,
proyecto, y dada nuestra participación en el nuestra experiencia etnográfica en los centros
componente de género del mismo, le daremos de rehabilitación femeninos de Quito y Gua-
peso a la situación particular que viven las yaquil, y la colaboración de la realización de
mujeres privadas de libertad. la encuesta sobre cárceles, son dos aspectos
El eje articulador de todas las investiga- que aportan a las reflexiones planteadas en
ciones del proyecto “La Cárcel en Ecuador” este artículo; el cual está divido en cinco sec-
fue la criminalización por delitos de drogas, ciones: en la primera, realizaremos una breve
fenómeno que ha transformado, a nivel estruc- reseña histórica del nacimiento y evolución
tural, la realidad penitenciaria ecuatoriana en de las prisiones en el Ecuador; en la segunda
las últimas dos décadas, exacerbando los pro- parte, detallaremos los datos existentes sobre
blemas carcelarios pre existentes en el país, la composición y situación poblacional e ins-
como la deficiente infraestructura, la ineficaz titucional de los centros penitenciarios, inclu-
administración y gestión de recursos, las inhu- yendo la gestión presupuestaria de los mismos;
manas condiciones de vida de internos/as, y, en tercer lugar, analizaremos el contexto de
la corrupción por parte del personal peniten- la criminalización por delitos de drogas en
ciario en los diferentes centros de rehabili- el Ecuador y sus efectos particulares sobre
tación social a nivel nacional. las mujeres; para finalizar, con una última
En este escenario, las preguntas que han sección, en la cual profundizaremos sobre esta
guiado este trabajo son: ¿Qué efectos ha realidad en la cárcel femenina más numerosa
acarreado la criminalización por delitos de del país.
drogas en la institución y población peni-
tenciaria ecuatoriana?, ¿En qué condiciones Antecedentes históricos
se encuentra el sistema penitenciario ecua-
toriano?, ¿Qué efectos particulares ha tenido En el Ecuador el origen de un sistema peni-
la política antidroga adoptada en el país con tenciario constituyó un proceso planificado y
respecto a la criminalización de las mujeres?, funcional al surgimiento de un Estado-Nación
¿Cómo sobreviven las mujeres, privadas de moderno (Goetschel, 199:205) y a su vez tuvo
libertad, la reclusión por delitos de estupefa- un carácter ambiguo e improvisado dado que
cientes?. Estos cuestionamientos los hemos la institucionalidad carcelaria fue surgiendo de
planteado considerando que el responder a manera precaria, accidentada y manteniendo
ellos permitirá brindar una idea integral de rezagos de instituciones antes utilizadas para
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la realidad carcelaria que afronta el país, en el la beneficencia y/o la represión.


contexto descrito anteriormente. Según Goetschel (1999:2005), en el
Metodológicamente hemos realizado Ecuador el surgimiento de un sistema peni-
una revisión de todo el material producido tenciario puede ser situado en el contexto
en el marco del proyecto cárceles, el cual más amplio del proyecto de nación del pre-
incluye siete informes de investigación; una sidente García Moreno (1859-1875). El gar-
encuesta aplicada en los presidios de hombres cianismo, afirma la autora, se caracterizó por
y mujeres de Quito y Guayaquil; y, un docu- impulsar reformas que contribuyeran a la for-
mental titulado “El comité”, cuya realización mación de una “civilización católica” moderna

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(Goetschel, 1999: 34). La construcción del más bien a las “casas de guarda” europeas en
Penal “García Moreno” en el corazón de la las que se internaba los pobres, mendigos
ciudad capital de país, llevada a cabo entre y vagabundos cuya función era “ambigua-
1869 y1874 y tomando como referencia la mente ubicable entre asistencia, beneficencia
arquitectura penitenciaria europea y estadouni- y represión” (Graziosi, 2000: 156).
dense (Goetschel, 2005) es, tal vez, el ejemplo Para 1982-1983, doce de los centros carce-
más evidente de este proceso. Aunque existen larios entraron en la categoría de “casas adap-
dudas sobre la verdadera capacidad que tuvo tadas para prisión” (construidas con materiales
el Estado ecuatoriano en ciernes para llevar un como adobe, bareque, caña guadúa, tela, zinc,
régimen penitenciario (con todos los disposi- etc.), mientras que 14 establecimientos fueron
tivos de vigilancia y control que supone la idea clasificados como “construidos para fines de
del panoptismo3 en la cual estuvo inspirado) reclusión y/o prisión” (Estudio del Instituto
no cabe duda que el proyecto ambicioso del de Criminología de la Universidad Central
“panóptico”4 García Moreno se convirtió en del Ecuador; Vega Uquillas et. al., 1982-
un símbolo del proyecto de Estado-Nación 1983: 179). Entre estas últimas edificaciones
moderno de la época garciana. encontramos los centros más importantes del
No obstante, no todas las prisiones en país en la actualidad, como el penal “García
el Ecuador fueron planificadas de la misma Moreno”, la Penitenciaria Modelo del Litoral
manera, en efecto, muchas resultaron de la y las cárceles de mujeres de Quito y de Gua-
adecuación de casas a las cuales se “dotaron de yaquil. Gran parte de estos edificios, pensados
ciertas medidas de seguridad” (Vega Uquillas, desde su diseño como prisiones, fueron eje-
1982-1983: 176). Un ejemplo claro, del cutados a raíz de la creación en 1970 de la
carácter improvisado de lo que se conoce hoy Dirección Nacional de Prisiones como depen-
como el sistema penitenciario del Ecuador, se dencia del Ministerio de Gobierno y Cárceles6
observa en el tratamiento de la delincuencia (Vega Uquillas et. al., 1982-1983: 176) y que
femenina, pues como anotan las fuentes, reemplaza la administración municipal del
“entrando al siglo XX todavía el Ecuador sistema carcelario que se pensaba estaba obs-
no contaba con una cárcel de mujeres” pro- taculizando la modernización y tecnificación
piamente dicha (Maldonado, 1960: 7) y el del mismo. Sin embargo, la construcción de
manejo de las mujeres transgresoras no sólo la penitenciaría Modelo de Guayaquil (que
tuvo múltiples y precarias localidades sino que actualmente alberga el mayor número de
estuvo a cargo de las religiosas del Buen Pastor internos en el país), a pesar de haber concluido
hasta bien entrado el siglo XX5, asemejándose en 1976, se hizo bajo un modelo (llamado de
teléfono, espina o peine doble) que data del
siglo XIX, obedeciendo a ideas ya caducas de
3  Para una explicación ver p.e. Thomas W.
la arquitectura penitenciaria (Vega Uquillas
Wright. Escaping the Panopticon: Protecting Data
Privacy in the Information Age. http://gsulaw.gsu. et. al., 1982-1983: 181).
edu/lawand/papers/su98/panopticon/ Como es evidente las anomalías del sistema
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4  Aunque se piensa que el diseño del edificio penitenciario ecuatoriano son de larga data y
estuvo inspirado en la propuesta panóptica de han sido visibles y criticadas desde sus inicios.
Bentham no puede ser llamado “panóptico” ya En los años ochenta, se comienza a reconocer
que no es totalmente fiel a la idea de un edificio problemas que no son del todo ajenos al con-
circular en cuyo centro se ubica una torre de vi- texto actual: la ausencia de una política peni-
gilancia.
5  Para una descripción detallada de la historia
de las cárceles de mujeres en el país ver Torres 6  Hoy la Dirección Nacional de Rehabilitación
(2005) y Pontón (2006). Social, adscrita al Ministerio de Gobierno y Policía
del Ecuador.

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tenciaria; el fracaso de la labor rehabilitadora 35 centros de rehabilitación social en 18 de
de las cárceles del país; la precariedad de las las 21 provincias en que se divide el país; 15
instalaciones carcelarias; el hacinamiento; lo de ellos están ubicados en cinco provincias de
inapropiado de las instalaciones para generar la Costa, 18 en diez provincias de la Sierra y
un ambiente tendiente a la rehabilitación, la dos en dos provincias de la región Oriental.
escasez de trabajo para los/as detenidos/as; el De estos centros, cinco son de mujeres, ocho
fracaso de los sistemas de clasificación (o la de varones, 19 son mixtos y tres de detención
ausencia de los mismos); la poca preparación provisional.
del personal penitenciario, etc. (Vega Uquillas Hasta octubre del 2005, el número de per-
et. al., 1982-1983). sonas privadas de libertad en el Ecuador eran
Todos son problemas que persisten hoy en 11.971, de las cuales 10.721 eran hombres
día a pesar de los cambos históricos que han y 1.250 mujeres. Del 2002 al 2004 el creci-
afectado las dinámicas de la institucionalidad miento de esta población subió en un 4,16 %,
penitenciaria actual (como los graves efectos lo cual nos da una idea de la fuerte tendencia
que ha tenido la guerra contra las drogas sobre que existe en el Ecuador de los últimos años
el sistema penitenciario). En este sentido, de sancionar los delitos con prisión (DNRS,
cuando se discute el “problema de las cárceles” 2005).
en el contexto ecuatoriano, sorprende la rei- A nivel nacional 73,82% de las personas
teración de viejos señalamientos. Como se encarceladas tienen entre 18 y 39 años edad,
refleja en el documental “El Comité”7, quizás una población joven casi en su totalidad.
la expresión más cruda de la “crisis” carcelaria Según la encuesta realizada por FLACSO,
actual (que podría ser caracterizada más bien Sede Ecuador, en el 20058 (Gallardo y Núñez
como una enfermedad crónica) la constituye 2006), la edad más representativa de hombres
los constantes amotinamientos y “medidas y mujeres en los cuatro centros encuestados en
de hecho” que adoptan los y las internos/as Quito y Guayaquil, se encuentra entre los 31 y
para reclamar no sólo mejores condiciones en 45 años de edad; en éstos existe también entre
las prisiones del país sino también reivindica- un 3% y un 6% de personas de la tercera edad,
ciones en el campo legal. La situación de las lo cual es inconstitucional ya que ancianos/as
cárceles se agrava al no existir opciones real- tienen el derecho a ser detenidos bajo arresto
mente “alternativas” a la prisión moderna y domiciliario. Por otro lado, con respecto al
al no poder resolverse el angustioso problema nivel educativo de la población penitenciaria
del hacinamiento carcelario, producto de polí- ecuatoriana, un 42,68% de ella tiene ins-
ticas que finalmente criminalizan fenómenos trucción primaria, un 42,23% secundaria,
sociales, como la precariedad económica y el un 7,99% superior y un 7,10% no tienen
consumo de drogas. ningún nivel de instrucción. En este sentido,
vemos que el porcentaje de estudios primarios
El sistema penitenciario actual y secundarios es prácticamente el mismo;
mientras el porcentaje de estudios superiores
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Según el último boletín estadístico de la


Dirección Nacional de Rehabilitación Social 8  Esta encuesta se realizó en el marco del Pro-
– DNRS 2004 -2005, en el Ecuador existen yecto “La cárcel en Ecuador: vida cotidiana, rela-
ciones de poder y políticas pública”, y se aplicó
7  Dirigido por Mateo Herrera con el apoyo en los centros de rehabilitación social de hombres
investigativo de Jorge Núñez. Este documental y mujeres más numerosos del país; es decir, en el
se realizó en el marco del proyecto “La cárcel en Ex penal “García Moreno” de Quito, en la Cárcel
Ecuador: vida cotidiana, relaciones de poder y polí- de Mujeres del Inca de Quito, en la Penitenciaría
ticas públicas” (2005) del Programa de Estudios de de Varones de Guayaquil y en la Penitenciaría de
la Ciudad de FLACSO, Sede Ecuador. Mujeres de Guayaquil.

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es bastante reducido, equiparándose al por- cárcel de mujeres de Guayaquil el porcentaje
centaje de quienes no tienen ningún tipo de de negros y negras en prisión (18,73%) es
educación formal (DNRS: 2005). inferior al de personas blancas (25,26%).
Según la DNRS, la distribución de la En el Ecuador el 12,62% de la población
población de acuerdo al estado civil no ha penitenciaria es extranjera, de ésta el 18% son
variado con respecto a años anteriores. El 69% mujeres y el 81% son hombres. El grupo más
de ella se encuentra soltera o en unión libre. numeroso de extranjeros/as está representado
Así, observamos que el 33% de los hombres son por colombianos/as 63,31%, seguido por
solteros; el 32,39% en unión libre; el 20,93% peruanos/as 8,22%, y en tercer lugar por espa-
casado; y tan solo el 7,97% divorciado, viudo o ñoles/as 3,41% (DNRS: 2005). En el gráfico
separado. En el caso de las mujeres confinadas 1 podemos observar que es, precisamente, en
llama la atención que el porcentaje más bajo las cárceles de hombres y mujeres de Quito
es el de casadas con un 11,60%; mientras que donde se concentra la gran parte de internos/
el de divorciadas o separadas es de 15,23%; as de nacionalidad colombiana.
el de solteras es de 28,96%; y el de unión En el año 2004 las tendencias delictivas a
libre es 37,90%. Es decir, que la mayoría de nivel nacional en los centros de rehabilitación
mujeres se encuentra en unión libre mientras de varones, ubicaron en primer lugar a los
la mayoría de los hombres son solteros. Por delitos contra la propiedad 36,4%, en segundo
otro lado, la composición étnica de las cár- lugar a estupefacientes 33,5%; y en tercer
celes a nivel nacional está conformada por un lugar los delitos contra las personas 15,8%;
75% de mestizos, un 12% de negros, un 9% en el caso de las mujeres la principal razón
de blancos, y un 4% de indígenas; a nivel de de encarcelamiento fue: los delitos de estupe-
los 4 centros de rehabilitación estudiados en facientes con el 77%. Seguido de los delitos
la encuesta de FLACSO, Sede Ecuador, este contra la propiedad 11%, y luego los delitos
mismo ordenamiento se mantiene en el caso contra las personas 6,4% (DNRS: 2005).
de la penitenciaría de varones de Guayaquil, Estos datos demuestran que la criminalización
sin embargo, en los centros de Quito y en la por drogas es un factor que ha elevado, en gran

Cuadro elaborado por las autoras de este artículo.

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Gráfico 1 Fuente: FLACSO, Sede Ecuador. Encuesta a Centros de Rehabilitación Social, 2005.

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medida, el número de personas privadas de En el cuadro 1 es posible apreciar que la
libertad en el país, en la población masculina capacidad de infraestructura de los centros de
está casi a la par con delitos contra la pro- rehabilitación social a nivel nacional es de 7.463
piedad, mientras que en las mujeres existe una internos/as; sin embargo, el promedio existente
diferencia abismal del 66% con el delito que es de 11.427. Es decir, las cárceles del país están
ocupa la segunda razón de encarcelamiento. sobrepobladas con 3.964 personas que viven
En este contexto, es posible afirmar que las completamente hacinadas, considerando que
mujeres están siendo recluidas fundamental- la norma internacional establece que el área
mente por actividades vinculadas al negocio mínima por recluido/a es de 20 metros cua-
de drogas ilegales, situación que analizaremos drados (Piedra 2003, cit. en Gallardo y Núñez,
más adelante. 2006). En el Ecuador el área construida por
La situación legal de la población peni- interno/as es de 10,89, por lo tanto, el déficit
tenciaria en el Ecuador es bastante crítica, es de 9,11 metros por persona. A este hacina-
el 59,89% se encuentran procesados/as y miento hay que sumarle el número de niños/
tan solo el 40,11% condenados/as; es decir, as viviendo en las cárceles principalmente con
que en el Ecuador la mayoría de las personas sus madres, los cuales en el año 2004 aumen-
recluidas no han sido sentenciadas. Este taron en un 43% en relación al año anterior,
fenómeno tiene varias causas, una de ellas es sumando un total de 392 menores de edad.
la crisis de la función judicial; sin embargo, Toda esta población mencionada es cus-
el principal motivo que ha exacerbado esta todiada por 1673 funcionarios/as que existen
situación es la figura de la detención en firme, en el sistema penitenciario ecuatoriano; de los
la cual implica mantener a las personas pro- cuales el 61,81% es personal de seguridad. Éstos
cesadas detenidas, asegurando así su presencia últimos, más conocidos como guías peniten-
en las investigaciones y audiencias de los juz- ciarios, distribuyen sus funciones en dos turnos
gamientos. Aunque ésta figura ya fue abolida diarios, con una cobertura de vigilancia de un
en septiembre del 2006, rige únicamente para guía para 10 internos/as a nivel nacional, una
las personas que a partir de esa fecha han sido cifra aceptada dentro de los indicadores globales
detenidas, no así para quienes ya se encon- según la DNRS. En la encuesta realizada por
traban cumpliendo sentencia bajo esa medida. FLACSO, Sede Ecuador, cuando se preguntó a
Según Gallardo y Núñez (2006) la defensa internos/as su percepción sobre el trato que los
pública en nuestro país no es una práctica guías penitenciarios y personal administrativo
común en la atención a detenidos/as; la razón les otorgan al interior del centro, la apreciación
principal es que solo existen 32 abogados de general fue que reciben un trato regular; sin
oficio en el sistema de justicia del Ecuador, embargo, llama la atención que existe un alto
los/as cuales deben repartirse la defensa de porcentaje de personas que se consideran mal-
las personas en prisión, por lo que el número tratadas por funcionarios/as de los centros,
de profesionales es insuficiente para cubrir la especialmente en las cárceles de varones; lo cual
gran demanda de internos/as existentes en los nos da una pauta de la necesidad de capaci-
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distintos centros de rehabilitación (Gallardo y tación y entrenamiento en derechos humanos


Núñez 2006: 29) que requieren quienes manejan y custodian las
Cuadro elaborado por las

Capacidad Diferencia Área


autoras de este artículo.

instalada para No. Internos/as entre instalada construida


no. internos/as promedio y ocupada Área total m2 por interno/a Déficit m2
7.463 11.427 -3.964 124,386 10,89 -9,11
Cuadro 1 Fuente: DNRS 2005.

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diferentes cárceles del país, una demanda prác- un sobrante de USD 15 millones, los cuales
ticamente inalcanzable por motivos de la inefi- en la etapa de cierre del presupuesto debieron
ciente planificación presupuestaria del sistema ser reembolsados automáticamente al Minis-
de penitenciario ecuatoriano. terio de Economía y Finanzas – MEC. Esta
situación comprueba que no tiene sentido el
El presupuesto de las cárceles incremento de recursos sin la existencia de
una política presupuestaria que disminuya la
De acuerdo al estudio sobre la política brecha entre lo programado y lo ejecutado.
presupuestaria del sistema penitenciario ecua- Por otro lado, es importante conocer cuáles
toriano realizado por Carla Calero (2005), son los ingresos y gastos que recibe y efectúa
los recursos asignados a Rehabilitación Social el sistema penitenciario ecuatoriano; al res-
son parte del sector Asuntos Internos dentro pecto llama la atención que durante el período
del Presupuesto General del Estado – PGE9, estudiado más de un 60% de las asignaciones
el cual destina el 5,82% de sus asignaciones provienen de las multas de los cheques pro-
al régimen carcelario, proporción que a nivel testados; es decir, que paradójicamente en el
del PGE implica tan solo el 0,32%. No obs- Ecuador las cárceles se financian de fondos
tante, el monto fijado al sistema penitenciario provenientes de una actividad penada por la
fue incrementado considerablemente durante ley. En cuanto a los gastos efectuados por el
el período 2000-2004, ya que pasó de USD sistema penitenciario entre el 2000 y 2004,
6,73 millones en el año 2000 a USD 27,15 más de la mitad de éstos se orientaron a gastos
millones en el 2004; es decir, aumentó 4,03 en personal 58,68%, el 27,8% a bienes y ser-
veces (Calero, 2005: 4 - 6). vicios de consumo, el 10,24% a obras públicas,
Estos datos aparentemente revelan que el 2,17% a bienes de larga duración, el 0,57%
han existido grandes avances en la distri- a transferencia y donaciones corrientes y el
bución de recursos al interior del sistema 0,53% a otros gastos corrientes; de manera
penitenciario ecuatoriano. Sin embargo, la que, según Calero (2006: 18), el destino de
asignación de fondos no es el único requisito los fondos se dedican principalmente a gastos
para que mejoren las condiciones de una ins- de remuneración a personal, mientras los
titución, ya que de igual o mayor importancia rubros destinados a la población peniten-
es la gestión que se le de a esos recursos, y es ciaria se centran básicamente en la provisión
ahí precisamente donde el sistema de cárceles de “ranchos”10. Esto implica que la inversión
presenta mayores falencias. De acuerdo a lo del Estado en la población penitenciaria está
que Calero (2005) demuestra en su estudio, la limitada exclusivamente a la alimentación
DNRS no planifica su presupuesto de manera (Calero, 2005).
técnica, es decir, en base a un diagnóstico de Ésta es en términos generales la situación
las necesidades del régimen penitenciario; que envuelve al sistema penitenciario ecua-
sino que lo hace de manera improvisada, toriano, tanto en lo institucional como en la
ocasionando que en la etapa de ejecución del composición de quienes se encuentran pri-
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ciclo del presupuesto el gasto sea ineficiente. vados/as de libertad. Situación que, como
Es así que el porcentaje de ejecución del pre- veremos seguidamente, está determinada en
supuesto de cárceles del 2000 al 2004 fue de gran medida por los efectos de la política anti-
solo el 72,84%, lo que implica que se registró narcóticos adoptada en el país.

9  El PGE es un instrumento con el cual se visua- 10  El rancho consiste en las tres comidas diarias
liza la planificación y programación de los recursos que entregan los Centros de Rehabilitación Social
del Gobierno Central y sus prioridades para la a internos/as, cuyo valor diario por persona es de
asignación de recursos públicos. (Calero 2005). USD 1.

Urvio 61
Drogas y población penitenciaria Latina los Estados Unidos han liderado la lucha
contra las drogas a través de una infraestructura
Adopción de la política antidroga y un aparato militar complejos, liderados por
en el Ecuador11 el Bureau for International Narcotics and Law
Aunque el término “guerra contra las Enforcement Affaires (INL) del Departamento
drogas” comienza a utilizarse en la década de los de Estado.
setentas, la conformación de una instituciona- En torno al combate del mercado interna-
lidad global tendiente a combatir el “problema cional de las drogas no sólo se ha construido
de las drogas” tiene una larga historia. En 1912 un intrincado aparato burocrático y de control
se llevó a cabo la primera Convención Interna- trasnacional sino también un discurso hege-
cional del Opio en la Haya -con antecedentes mónico que tiene un fuerte impacto en la valo-
en las conferencias de Hong Kong en 1903 y ración cultural y moral (en este caso de orden
Shanghai en 1909- donde se propusieron reco- negativo) de las substancias que han sido defi-
mendaciones para el control internacional del nidas como “ilegales”. Este discurso está fuerte-
tráfico de opio12. En 1914 los Estados Unidos, mente influido por un enfoque que enfatiza la
en un esfuerzo por operativizar la convención prohibición y la reducción de la oferta, concen-
de 1912, aprobó el Acta de Harrison que pro- trándose principalmente en las tres primeras
gresivamente criminalizó el consumo y tráfico etapas de la cadena producción-consumo:
de los opiáceos, sus derivados y la cocaína. En cultivo, procesamiento y tráfico. Si bien se hace
la actualidad existe un sistema complejo que alusión a los esfuerzos por reducir la demanda,
incluye instrumentos internacionales13, agencias éstos se consideran como asuntos domésticos y
de interdicción y un sistema de cooperación son vistos desde una óptica médica. La atención
bilateral y multilateral para la fiscalización de principal de instituciones como el INL recae
la producción y tráfico de drogas14. En América en los esfuerzos de interdicción y control pues
como se afirma en uno de sus informes anuales
“[el] objetivo principal es reducir y finalmente
11  Estas ideas se desarrollaron inicialmente en
eliminar el flujo de drogas ilegales a los Estados
el marco del proyecto de tesis “Drogas y crimina-
lidad femenina en Ecuador: el caso de las mujeres Unidos” (INCSR, 2004, traducción propia).
mulas” desarrollado por Andreina Torres entre En este sentido, la influencia de la “visión”
2004-2006. estadounidense del problema ha definido la
12  A History Of Drug Use & Prohibition. Do- agenda de la guerra contra las drogas en torno
cumento electrónico, http://www.lectlaw.com/fi- a la defensa de la seguridad nacional norteame-
les/drg09.htm ricana.
13  En el Sistema de las Naciones Unidas se A pesar de que numerosos analistas han
cuenta con tres instrumentos internacionales im- señalado el fracaso y los efectos contraprodu-
portantes:1) la Convención Única de 1961 sobre
centes15 de la política antidrogas liderada por
Estupefacientes; 2) el Convenio sobre Sustancias
Sicotrópicas de 1972 y; 3) la Convención de las
Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estu- 15  Algunos de estos efectos contraproducentes
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pefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. A son: “el efecto globo” en los cultivos (Bagley, 2003)
esto se le puede sumar un instrumento más re- es decir, que los cultivos eliminados en una zona
ciente: la Convención de las Naciones Unidas con- simplemente se han traslado a otras áreas geog-
tra el Crimen Trasnacional Organizado aprobada ráficas y se han diversificado (la reducción dramá-
en noviembre del 2000 (Arriagada y Hopenhayn, tica de cultivos en Bolivia y Perú ha convertido
2000:8). a Colombia en el primer país productor de coca
14  En el sistema ONU y en la OEA existen una en el mundo); constantes cambios en las rutas de
variedad de instancias que han sido creadas para tráfico y una diversificación de los países que están
la fiscalización de narcóticos a nivel internacional sirviendo de lugares de tránsito para el mercado
y hemisférico. de las drogas; y, por último, el vacío dejado por el

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Estados Unidos en la región (ver p.e. Walsh, al no definir claramente la distinción entre
2004; Bagley, 2003; Bagley et.al., 1991; Jelsma tráfico, consumo19 y tenencia, además reduce
y Metaal, 2004; Youngers, 2002; Núñez, 2006) los derechos de los/as detenidos/as y senten-
el enfoque prohibicionista está muy lejos de ser ciados/as por delitos de drogas (ver Edwards,
abandonado. En el contexto luego de los aten- 2003; Núñez, 2006). Sandra Edwards (2003)
tados ocurridos en EE.UU. el 11 se septiembre ha estudiado el carácter inconstitucional de
del 2001 (9/11) la alerta general que existe ante la primera versión de esta ley (de lo cual aún
las amenazas trasnacionales ha confluido los quedan rezagos según la autora) (Edwards,
esfuerzos (y discursos) antinarcóticos y antiterro- 2003:5, traducción propia) mientras que
ristas confundiéndose en una estrategia común. Núñez (2006) afirma que la aplicación de esta
Se aprovecha entonces la infraestructura creada ley en el país supone una suerte de “subsistema
para el control del tráfico de drogas para man- penal paralelo” (Núñez, 2006: 41). La pre-
tener una presencia y un control en la región sencia de la base de Manta, que constituye un
con el propósito de combatir posibles brotes centro de operaciones para el control del tráfico
terroristas o “narcoterroristas”16. de narcóticos (o FOL20) da cuenta también
Ecuador, a pesar de no ser un país pro- de la militarización de la lucha antidrogas en
ductor de drogas se ha adherido firmemente y el Ecuador, un fenómeno común a todos los
de manera indiferenciada a los requerimientos países de la región andina (Núñez, 2006).
de los Estados Unidos frente a la llamada lucha Actualmente, los Estados Unidos siguen
contra las drogas. Además de la adscripción a monitoreando el compromiso del Ecuador en
las distintas convenciones y tratados interna- la lucha antidrogas, prueba de ello es la firma
cionales, una de las muestras más claras de esta en el año 2005 de un convenio bilateral con
“obediencia” se reflejó en la aprobación la Ley los Estados Unidos, en el que se estipula una
de Sustancias Estupefacientes y Sicotrópicas inversión de 15,7 millones de dólares en el
en 199117 (conocida como la Ley 108). Esta incremento de seguridad en el país y se exige
ley, altamente criticada en su tiempo18 y en el un aumento de 12% en la captura y procesa-
presente, representa un endurecimiento de las miento de narcotraficantes y de 10% en las
penas, se presta a ambigüedades e injusticias incautaciones de drogas, en relación al año
2004 (El Comercio, 30/03/2005; 31/03/2005).
desmantelamiento de los Carteles de Cali y Med- Estas exigencias se fundamentan en una pre-
ellín ha sido llenado por “cartelitos” (Bagley, 2003) ocupación, por parte de los Estados Unidos,
que, como argumenta Jacobo (2003) “implica lu- de un aparente descenso en los esfuerzos anti-
char contra muchos más actores menos visibles” drogas en el país (El Comercio, 30/03/2005).
(Jacobo, 2003: 2). Sin embargo, este financiamiento está sujeto a
16  A diferencia del término “narco-guerrillas” la cantidad de detenciones e incautaciones de
que se comenzó a utilizar a principios de los años
drogas que reporte la policía21.
ochenta para caracterizar al caso colombiano, el
“narcoterrorismo” genera una asociación indife-
renciada entre traficantes y terroristas en Colom- 19  A pesar de que el consumo fue despenaliza-
I n v e s t i g a c i ó n

bia y en otros países de la región (Youngers, 2002: do en 1998, aún hay personas que son detenidas
11). por consumo aunque son acusadas de tenencia o
17  Jelsma y Metaal (2004) afirman que “actual- tráfico. Estas arbitrariedades se deben a las dificul-
mente no existe ningún otro tema sobre el cual se tades (económicas, logísticas y legales) para com-
haya desarrollado un discurso universal que a su probar que una persona detenida por posesión de
vez ha sido traducido en legislaciones casi idénticas drogas sea un/a consumidor/a o un distribuidor.
a nivel mundial” (Jelsma y Metaal, 2004:3). 20  Siglas en inglés de las Foward Operating Lo-
18  Ver trabajos de Adrián Bonilla, Alexei Páez cations.
y Xavier Andrade en Bagley, Bonilla y Páez eds, 21  En general el cumplimiento o no de estos
(1991). convenios tienen repercusiones materiales en nu-

Urvio 63
La naturaleza misma de la política anti- sinatos (19%), robos (16,5%) y heridas (14%),
narcóticos adoptada en la región hace que también encontramos delitos como el abigeato
prevalezca una “lógica de cuantificación” en la y las calumnias que representaban alrededor
lucha antidrogas pues el “número” de personas del 8% de los delitos (Castro Proaño, 1986-
detenidas y condenadas por delitos de drogas 1987:97)22. Durante el período garciano (finales
y la cantidad de kilos incautados se consideran del siglo XIX) se hace un énfasis en los “delitos
indicadores importantes de eficiencia en los morales” que atentaban contra el orden y la
esfuerzos de interdicción, por lo que además moral pública, como la embriaguez, el ocio y el
estos “números” adquieren una importancia concubinato, llegando a convertirse éste último
política. En este contexto, no cabe duda que en el delito más perseguido en el país (Goetschel,
la política antidrogas liderada por Washington 2005). El siglo XX nos presenta un panorama
en la región andina ha tenido un impacto sig- radicalmente distinto. Mientras en 1980 vemos
nificativo en la definición de la agenda de segu- nuevamente que los delitos contra la propiedad
ridad local, la caracterización de la población y contra las personas son los más importantes
penitenciaria, el funcionamiento de las pri- (cada uno representa alrededor del 34% de las
siones, y ha generado fenómenos particulares detenciones), ya se empieza a notar la presencia
como la sobre representación de los “delitos de de los delitos de “estupefacientes”, que aparecen
estupefacientes” entre las mujeres encarceladas. de manera abrupta en la década de los años
setenta, alcanzando el 17% de las detenciones en
Política antidroga y cambios 1980 (Vega Uquillas et. al., 1982-1983: 195).
en los perfiles de la población Así, se destaca como una tendencia preocupante
penitenciaria el acelerado crecimiento de estos delitos pues
“mientras en el año 1972 apenas representaban
Es claro que la definición del delito y los el 3,5%, en el año 1984 llegan al 27%” (Vega
énfasis de las políticas criminales están mediados Uquillas, 1986-87:106). Entre 1972 y 1985 la
por procesos sociales, políticos, económicos población penitenciaria del país casi se duplica,
e históricos específicos. De allí que en el caso pasando de un promedio de internos/as de 3.744
ecuatoriano, y en Latinoamérica en general, la a una población total de 6.582 (Vega Uquillas,
llamada guerra contra las drogas ha tenido un 1986-1987: 104-105). Las primeras explica-
impacto significativo en la caracterización actual ciones de esta tendencia ya hacen referencia a los
de la población penitenciaria pues no es casual efectos de una política antidroga que comienza
que con la aprobación de la Ley 108, a prin- a tener un peso significativo en la definición
cipios de los años noventa, los delitos de estu- de los énfasis en los mecanismos del control
pefacientes comiencen a predominar entre la punitivo y al hecho de que esta criminalización
población penitenciaria del país. no afecta a los “grandes narcotraficantes” sino
Esto ha significado un cambio histórico en más bien a “trabajadores desempleados” que ven
el perfil de las personas condenadas a prisión en en el mercado de las drogas una salida a su difícil
el Ecuador, pues los énfasis de las políticas de situación económica (Vega Uquillas, 1986-87:
I n v e s t i g a c i ó n

control han cambiado históricamente. Datos del 106).


período1841-1850 revelan que a mediados del En la década de los noventas los delitos de
siglo XIX los delitos más importantes eran ase- estupefacientes se convierten en la principal
causa de criminalización de hombres y mujeres
estros países, como la garantía (o suspensión) de
las preferencias arancelarias bajo el ATPDEA, y son
adoptados bajo ciertas presiones como la “certi- 22  En este estudio Rosa Castro Proaño hace
ficación” unilateral que hace los Estados Unidos a una revisión de los juicios de la sección “Crimina-
los países que cumplen o no con las expectativas les” del Archivo Nacional de Historia de Quito del
de Washington en la lucha antidrogas. período 1841-1850.

64 Urvio
Cuadro elaborado por las autoras de este artículo.
Gráfico 2 Fuente: DNRS. Boletín estadístico 2004-2005.

en el país. La población penitenciaria sigue cre- “dos por uno” en el año 200125.
ciendo aceleradamente alcanzando un pico en Actualmente se observa un repunte en la
1996, año en que los delitos de estupefacientes se población de detenidos por delitos de narco-
ubican muy por encima de otros tipos de delitos. tráfico y nuevamente su preponderancia entre
Como se muestra en el gráfico 2, a partir del año los/as internos/as del país. Estos efectos en la
1997 se comienza a observar un decrecimiento población penitenciaria se reflejan también en
en la población penitenciaria total del país. el perfil de las personas que permanecen en
No obstante, antes de que se trate de una dis- este momento en las cárceles del país. Como
minución de los esfuerzos de interdicción, este afirma Núñez (2006), la composición socio-
descenso se atribuye principalmente a diversas económica de la cárcel ha cambiado en los
reformas legales como rebajas de penas como el últimos veinte años:
“dos por uno”23, convenios de repatriación, des- …el perfil del preso pasó de ser una
penalización del consumo de drogas, entre otras persona de sexo masculino, de origen rural,
(DNRS, 2000:13-15). Asimismo, el incremento con instrucción primaria o analfabeta, casado,
de la población penitenciaria que se observa a de familia grande, agricultor o artesano de
partir del año 2002 se debe a la eliminación de preferencia, pobre y detenido por robar; a
algunos de los beneficios jurídicos mencionados un sujeto, masculino y femenino, urbano,
anteriormente, con la aprobación, por ejemplo, con estudios secundarios y/o universitarios,
de la detención en firme24, y la eliminación del casado/a o soltero/a con pareja estable, de
I n v e s t i g a c i ó n

23  El “dos por uno” es una reforma legal al Có- derogada en el 2006 pero solo beneficiará a las
digo de Ejecución de Penas y Rehabilitación Social, personas que sean detenidas a partir de la fecha
la cual consiste en aumentar los días de rebaja por de su aprobación.
año, de 120 días a 180 días, para que internos/as 25  Con la reforma del Artículo 33 del Código
que han tenido buena conducta logren la reduc- de Ejecución de Penas en el año 2001 el “dos por
ción de su pena (DNRS 2000). uno” fue reemplazado por un mecanismo que es-
24  La detención en firme se crea a través del tablece una rebaja de seis meses por cada cinco
Artículo 160 del nuevo Código de Procedimien- años de cumplimiento de condena (DNRS, 2003:
to Penal vigente desde 2003. (CEDHU, s/f) y fue 10).

Urvio 65
familia pequeña, comerciante o profesional, contra la propiedad. Entre los delitos contra
de estrato social medio y/o bajo, y preso gene- la persona el 31% eran uxoricidios (asesinato
ralmente por delitos relacionados con drogas del esposo), 20% homicidios, 15% asesinatos,
ilegales. (Núñez, 2006:20). 13% infanticidios y 2.5% fratricidios. Entre
Como afirma Jacobo (2003) los nuevos otros datos que señala el estudio cabe destacar
“cartelitos” que remplazaron a los grandes los siguientes: el 63% estaba entre 20 y 35
carteles han planteado un cambio radical en años de edad, la mayoría (33%) eran casadas
el perfil de los traficantes porque “[m]uchos y 31% viudas, el 72% vivía una situación eco-
cuentan con educación universitaria, pro- nómica “difícil”, la mayoría de los delitos (el
vienen de los estratos medios y, además de [tra- 36%) fueron catalogados como “pasionales”,
ficar] cocaína, [se dedican a] negocios lícitos” el 74% de las mujeres trabajaban en el servicio
(Jacobo, 2003:10) lo cual explica también doméstico y el 72% de ellas eran analfabetas
los cambios en los perfiles de las personas en (Barrera, 1942-43), lo cual contrasta en gran
prisión, que en su mayoría son acusadas de medida con los datos observados anterior-
delitos de drogas. Estos nuevos perfiles en la mente de la población penitenciaria femenina
población carcelaria más de reflejar el fuerte en la actualidad.
peso de la lucha antidroga en las prácticas de Para el primer trimestre de 1980 el 38,24%
criminalización del país, plantean nuevos retos de las mujeres eran detenidas y encarceladas
sobre la capacidad que puede tener la cárcel por delitos de drogas, mientras que los delitos
para “rehabilitar” a personas que no cumplen contra las personas representaban el 21,75%
con el perfil “antisocial” que el positivismo y los delitos contra la propiedad el 20,35%
instaló como imagen por excelencia del “cri- (Vega Uquillas et.al., 1982: 107). Es decir,
minal”. en los ochentas, los delitos de estupefacientes
ya constituían la principal causa de criminali-
Drogas y criminalización de las zación femenina en el Ecuador, mientras que
mujeres los delitos contra la propiedad todavía eran la
principal causa delictiva en el país. A raíz de
Aunque el porcentaje de mujeres dete- ello la población penitenciaria femenina expe-
nidas es bajo en relación a la población rimentó un rápido crecimiento, si en 1973 las
total de internos/as del país (10% en el año mujeres representaban el 4% de la población
2004) es necesario destacar que el desarrollo recluida en el país, en 1985 su proporción se
de la industria de las drogas en la región y la duplicó, llegando al 8% (porcentaje que ha
adopción de una política antidroga eminen- tendido a subir). Si en 1960 se hablaba de 32
temente prohibicionista, sin duda, ha tenido internas en la Cárcel “Velasco Ibarra” (Mal-
un impacto particular en la criminalidad donado, 1960), ya para 1980 la población de
femenina. Los delitos de drogas no siempre mujeres recluidas en el país llegaba a aproxi-
predominaron entre las mujeres, pues éstos madamente 296 internas (Vega Uquillas et al.
más bien desplazaron recientemente aquellos 1982-1983: 197) mientras que el año 2005
I n v e s t i g a c i ó n

que por mucho tiempo fueron considerados la población de mujeres recluidas ascendió a
como delitos “propios” de las mujeres (infan- 1.250 (DNRS, 2005). Durante el tiempo que
ticidio, fratricidio, uxoricidio, etc.) (Kalisnky, hicimos el trabajo etnográfico en la cárcel de
2004: 154). mujeres de Quito (CRSFQ26) fuimos testigos
En una revisión de 39 fichas de mujeres del rápido crecimiento de la población de
encarceladas entre 1936 y 1941, registradas internas y sobre todo de los estragos que ello
en el Instituto de Criminología, el 82% de los
delitos cometidos por ellas eran delitos contra 26  Centro de Rehabilitación Femenino de
la persona, mientras que el 18% eran delitos Quito.

66 Urvio
causaba en la convivencia dentro de la cárcel. las experiencias de violencia (material y sim-
Los delitos de drogas aún son la principal bólica), explotación y engaño que sufren,
causa de criminalización de las mujeres en el sobre todo, aquellas que se ubican en los
Ecuador, alcanzando una proporción alar- eslabones más bajos (como las mulas) evi-
mante (77% en el 2005 porcentaje que está dencian que las mujeres son utilizadas en el
muy por encima del promedio nacional que tráfico precisamente por ofrecer un perfil de
es de 37,9 %-DNRS, 2005). Históricamente “vulnerabilidad” que está determinado por
la proporción de delitos de estupefacientes ha su condición de género (ver Torres, 2006a).
tendido a ser mucho más alta entre las mujeres En este sentido, la función estratégica de
que entre los hombres y esta diferencia se sigue las mujeres, está dada más por ser piezas
acentuando. “prescindibles” en la industria que por su
Situar a las mujeres en el contexto actual capacidad de ser exitosas en las actividades
de las dinámicas del tráfico de drogas requiere del tráfico. En un estudio demográfico rea-
una consideración de las dinámicas actuales lizado en Gran Bretaña sobre traficantes
del mercado y el contexto de “democrati- detenidos/as en el aeropuerto de Hearthrow
zación”, fragmentación, proliferación y cre- se llega a la conclusión de que las mujeres
ciente trasnacionalización del tráfico. Denton están asumiendo las posiciones de mayor
y O´Malley (1999) proponen que la creciente riesgo y menor estatus, basados en el hecho
inserción de mujeres en actividades rela- de que una mayor proporción de mujeres
cionadas al tráfico de drogas responde a la están participando como mulas (Harper,
expansión del mercado a nivel global y a una Harper y Stockdale, 2002). Actualmente,
mayor demanda tanto de hombres como de existen otros indicios de que las mujeres se
mujeres en esta industria, aunque sus estudios están involucrando en el tráfico desde posi-
sobre mujeres traficantes al menudeo de ciones subordinadas y en condiciones de
heroína en Australia también muestran que especial vulnerabilidad. En un informe de
algunas mujeres, precisamente por su con- la CEPAL se hace una breve mención a la
dición de género están siendo “exitosas” en la incorporación de mujeres (junto con niños/
industria y están introduciendo nuevas formas as y ancianos/as) al “microtráfico”, actividad
de lidiar con el riesgo en el tráfico. Por otra en la cual se ven más expuestas a situaciones
parte, la detención de mujeres contribuye a peligrosas (que pueden involucrar violencia)
engrosar los “números” o indicadores de efi- y a ser detenidas más fácilmente (Arriagada y
ciencia de las políticas antidrogas adoptada en Hopenhayn, 2000: 18).
la región. Como revelan los datos anteriores, el
En los datos arrojados por la encuesta rea- grupo de las “mulas” es el más numeroso
lizada por FLACSO, Sede Ecuador en la cárcel y visible dentro de la cárcel de mujeres de
de mujeres de Quito (CRSFQ), el 16,4% del Quito, sugiriendo que ésta es la modalidad
total de internas afirmó haber incursionado en más común de participación de las mujeres
el tráfico internacional de drogas; el 13,4% se en el tráfico de drogas. En esta cárcel existe
I n v e s t i g a c i ó n

dedicaba al tráfico nacional/regional, el 13,1% un fuerte sentimiento de “utilización” de las


afirma haber sido detenida por consumo (a mujeres en el tráfico internacional de drogas
pesar de la despenalización del consumo en por las actividades que están realizando y las
el país desde 1998) y es claro que el grupo razones por las cuales están asumiendo estas
de “mulas” es el más grande alcanzando un posiciones: “…prácticamente de todos los
27,5% . casos que hay acá por tráfico, todas, todas
Aunque es evidente que las mujeres se son utilizadas, ¿por qué?, por necesidad,
están involucrando en el tráfico de drogas en por hambre y por conseguir ingresos para
distintos niveles y desde distintas posiciones, su familia…”[Entrevista a interna realizada

Urvio 67
en enero de 2005 en el CRSFQ]. También ciones, y prácticas al interior de este centro;
fue posible constatar, a través de las trayec- basándonos en los resultados del trabajo
torias de vida de mujeres que trabajaron omo etnográfico realizado en la cárcel de mujeres
“mulas”, que la incursión de las mujeres en el de Quito (CRSFQ) (Pontón, 2006 y Torres,
tráfico de drogas está, en gran parte, mediada 2006b).
por sus relaciones de pareja y sus identidades
de género (Torres, 2006a). Clasificación y relaciones en el
El mismo hecho de que las mujeres, en CRSFQ
su mayoría, están siendo detenidas como
mulas pone en cuestión el papel de la cárcel En la cárcel del Inca29, la sobrepoblación
para resolver el “problema de las drogas” es evidente, este centro tiene una capacidad
dado el hecho de que (por la sobrepoblación para 384 internas, y el promedio de personas
e incapacidad institucional) su función se recluidas es de 434 (DNRS 2005). En esta
ve reducida al castigo penitenciario a través cárcel las mujeres están clasificadas en tres
del encierro, no hay una necesidad clara de tipos de pabellones: nuevos, intermedios y
“rehabilitación” entre esta población, otras viejos; en donde, de acuerdo a la información
personas las reemplazarán en el tráfico de brindada por funcionarios/as del centro, se
drogas y la “reinserción” social antes que ser ubica a las internas por su nivel de peligrosidad.
facilitada es obstaculizada y truncada27. Una Así, en los pabellones nuevos se encuentran las
funcionaria del centro lo explica mejor: “hay mujeres que tienen cumplida más de la mitad
un sinnúmero de personas que no necesitan de su condena o que están encarceladas por
rehabilitarse y que circunstancialmente han delitos leves, en los intermedios están las acu-
venido a caer aquí… [es necesario más bien sadas por delitos de drogas, mientras que en
que se] reinserten, tanto en su vida familiar los antiguos se sitúan las personas reincidentes
como en su vida social [Entrevista a funcio- y las detenidas por robo o estafa. Por el con-
naria del CRSFQ, marzo 2005]”. trario, las internas consideran que la distri-
A continuación se verá que esta realidad bución de los pabellones obedece a prejuicios
afecta la cotidianidad que viven las internas de clase y etnia que operan en el sistema; para
en los “centros de rehabilitación” en general y ellas a los nuevos e intermedios van quienes
en esta cárcel de mujeres en particular28. tienen más dinero, mejor nivel de instrucción
o quienes son extranjeras, mientras que a los
Reclusión por drogas y antiguos van las mujeres más pobres y de raza
sobrevivencia femenina negra; en los cuales viven más de tres internas
por celda con sus respectivos hijos/as.
En esta sección abordaremos a breves El número de integrantes de cada tipo de
rasgos las implicaciones de la política anti- pabellón da cuenta del criterio que opera en
narcóticos en la cotidianidad de las mujeres la clasificación de las internas, pues refleja que
recluidas, tanto en su clasificación, rela- en la escala de nuevos a antiguos, los primeros
I n v e s t i g a c i ó n

son más exclusivos y los últimos más popu-


27  Especialmente en el caso de las mujeres, el lares (y por lo tanto más poblados). En abril
estigma de la prisión hace que sus relaciones fa- del 2005 la cantidad de personas que residían
miliares y sociales se debiliten y en algunos casos en los pabellones nuevos oscilaba entre 29 y
desaparezcan.
28  Para una examen de los efectos que ha te-
nido la política antidrogas entre la población peni- 29  Se le denomina así al Centro de Rehabil-
tenciaria masculina ver Núñez (2006), un estudio itación Social Femenino de Quito, por encontrase
que se centra en la realidad del ex penal “García ubicado en el Barrio El Inca de la capital ecuato-
Moreno” de Quito. riana.

68 Urvio
34, en los intermedios entre 41 y 47, mientras blecen entre ellas; es decir, se maternan31 unas
que en los antiguos entre 50 y 5930. Esta cla- a otras, recreando el espacio familiar a través
sificación ha creado internamente otro tipo de la protección y los afectos. De esta manera,
de categorizaciones sociales que se han cons- unas son las abuelas, otras la madres y otras las
tituido en estigmas a la hora de relacionarse hijas; con lo cual crean vínculos muy fuertes
al interior del centro. Así, vivir en los nuevos al compartir la experiencia de estar en prisión.
o intermedios es ser aniñada y mohína, esto Sin embargo, el CRSFQ es también el espacio
implica tener o aparentar tener más dinero, de la rivalidad, ya que al congregar personas
cumplir con el estereotipo de feminidad tan diversas, surgen pleitos y conflictos por
delicada y recatada, pero al mismo tiempo la dureza misma de la reclusión, donde el
ser hipócrita y mojigata; mientras que vivir en chisme32 juega un papel clave que determina
los antiguos es pertenecer al barrio rojo donde las relaciones cotidianas de las internas, quienes
están las pobres, las vulgares y/o las ladronas, al estar sujetas a un orden punitivo altamente
quienes al mismo tiempo son consideradas sexista (como se demuestra en Pontón 2006
personas más sinceras. De esta manera, es y Torres 2006b), viven un ambiente donde
posible afirmar que el hecho de que esta cárcel tarde o temprano todas se ven involucradas en
esté constituida por una mayoría de detenidas fuertes disputas. En este sentido, las mujeres
por delitos de estupefacientes (74.63%), cuyo presas, acumulan sentimientos contradic-
comportamiento es considerado no violento, torios que, por un lado, las lleva a desarrollar
donde además existe un 40% de recluidas con entre ellas lazos muy profundos de amistad y
instrucción secundaria, y un 13% con edu- solidaridad; y por otro lado, a descargar sus
cación superior (Gallardo y Núñez 2006); ha preocupaciones, frustraciones, e irritabilidad
creado en el ambiente dividido y sectario en el con sus mismas compañeras e incluso con sus
interior del centro, principalmente por dife- propios hijos/as, pues la cárcel es también un
rencias de clase, raza y nacionalidad. espacio de odio y violencia.
Al estar separadas de su entorno habitual y En este contexto de relaciones vulneradas
de su pasado, las mujeres presas se relacionan por el encierro, un nuevo factor que está oca-
de acuerdo al pabellón donde las ubican y a las sionando serios conflictos entre las internas
actividades que realizan; ellas crean amistades es la medida de la detención en firme (ver
y vínculos de acuerdo a si son ecuatorianas sección 4.2); no solo por el hacinamiento que
o extranjeras, antiguas o nuevas, jóvenes o ha generado, sino también porque ha vuelto
mayores, en fin, según sus afinidades. Esto sig- objeto de rechazo y malos tratos tanto a las
nifica que las relaciones entre las internas están recién llegadas como a las que permanecen
determinadas por condiciones de clase, raza,
nacionalidad, nivel de instrucción, orientación
31  Maternar es un término que implica cuidar
sexual, etc.; lo cual también sucede en el resto
de otros/as, una actividad atribuida biológica y sim-
de la sociedad, con la variante de que la cárcel bólicamente a las mujeres, a quienes socialmente
es un espacio sumamente reducido donde las se les delega maternar aunque no tengan hijos/as;
I n v e s t i g a c i ó n

circunstancias se magnifican (Pontón 2006). es decir, es a ellas a quienes les recae la responsa-
De acuerdo a lo que constatamos en bilidad de cuidar de los demás en el ámbito pri-
nuestras visitas a la cárcel del Inca, las internas vado y muchas veces hasta en el ámbito público,
de este centro tienden a reproducir el rol de debido su condición genérica (Pontón 2006).
mujeres cuidadoras en las relaciones que esta- 32  El chisme trabaja eminentemente sobre el
orden moral, evaluando permanentemente la su-
jeción a él por parte de sus miembros, donde se
juegan el honor y el prestigio individuales y gru-
30  Datos proporcionados por las representan- pales (Fasano y otros 2003: 29 -34, cit. en Pontón
tes de cada pabellón en abril del 2005. 2006)

Urvio 69
largo tiempo sin ser enjuiciadas; ya que en el CRSFQ pese a que es parte de la DNRS
este centro existe una mayoría de detenidas en (una institución estatal y por tanto laica),
situación de procesadas 68,96%, frente a tan continúa aplicando un trato conservador y
solo un 31,04% de condenadas. basado en preceptos religiosos a las mujeres
recluidas, sin dejar atrás la herencia del trabajo
Quehaceres carcelarios doméstico impuesto por la filosofía de las
Monjas del Buen Pastor, quienes durante años
En la cárcel del Inca las mujeres están ejercieron la custodia de las cárceles de mujeres
siempre muy ocupadas realizando todo el en el Ecuador (Anthony 2004; Torres, 2006b;
tiempo diversas actividades; debido a que Goetschel, 1999). Para Elena Azaola (2004)
tienen horarios impuestos por la institución, estas actividades son denigrantes, puesto que
ellas organizan su día en base a esos tiempos. A desconocen que las internas pueden tener
través de la etnografía realizada en el CRSFQ, otras aptitudes y no las capacita para ingresar
fue posible observar que las mujeres del Inca al mercado laboral al salir en libertad (Azaola
realizan un sinfín de actividades con el pro- 2004:12).
pósito de “no pensar”, ya sea esto voluntario De esta forma, el cautiverio de lo doméstico
o por necesidad económica. Es decir, ellas se está presente en la vida de las mujeres presas
mantienen permanentemente ocupadas con aún viviendo fuera del hogar, no sólo en el
el objetivo de contrarrestar el encierro; por momento de realizar actividades laborales sino
lo que el “no pensar” se ha convertido en un también en la organización de la vida dentro
mecanismo de resistencia a la reclusión y a la de cada pabellón; en ellos las reglas más
institución penitenciaria. importantes a seguir son las de aseo, y el no
Sin embargo, si bien estas prácticas coti- cumplirlas implica multas, críticas e incluso
dianas permiten a las mujeres evadir la prisión, expulsión por parte de las compañeras. Así, la
al estar basadas principalmente en actividades cotidianidad en el centro del Inca está deter-
de tipo doméstico, se está replicando el “rol minada por dos factores: evadir la realidad a
femenino” asignado culturalmente a las través de mantenerse ocupadas con prácticas
mujeres en sistemas androcéntricos. De este domésticas para “no pensar” y la lucha por la
modo, las internas están doblemente presas, supervivencia33.
en la cárcel y en su condición genérica, pues Este análisis de la cotidianidad carcelaria
no dejan de ocuparse de las labores reproduc- de las mujeres recluidas en la ciudad de Quito,
tivas que les han sido delegadas socialmente nos ha permitido conocer con mayor detalle
(Pontón 2006). Marcela Lagarde (2003) llama el confinamiento femenino desde adentro, el
a esto “cautiverios”, los cuales expresan falta cual está ocurriendo al interior de un sistema
de libertad en las diversas formas de ser mujer penitenciario que se ve rebasado en sus posi-
de cada sociedad y cultura (Lagarde 2003: bilidades de sostener la sobrecriminalización
36); de manera que, quienes se encuentran por delitos de estupefacientes que existe al
confinadas viven física y simbólicamente esta momento (principalmente en el caso de la
I n v e s t i g a c i ó n

realidad. mujeres); ya que carece de condiciones físicas,


Las internas del Inca se encuentran y en especial, de una política de rehabilitación
cautivas en los trabajos domésticos, ellas se (trabajo digno y capacitación) que permita a
ven obligadas a aceptar tareas que reproducen internos/as sobrellevar la reclusión y potencia-
los roles de género, porque es la única opción lizar su reinserción al mundo exterior.
que brinda el centro para generar ingresos, y a
la vez obtener certificados de buen comporta-
33  Para un análisis exhaustivo de la superviven-
miento que les permitan acceder a rebajas en cia carcelaria desde un enfoque económico con-
sus sentencias. Una explicación de esto, es que sultar Vásconez (2006).

70 Urvio
Conclusiones Por otro lado, la incursión de las mujeres
en el tráfico internacional de drogas no puede
Si bien la “crisis” es definida como un ser disociada de su condición y relaciones de
“cambio brusco” o una “mutación” en el desa- género, lo cual no es tomado en cuenta en
rrollo de ciertos procesos y/o enfermedades, es el funcionamiento de las cárceles de mujeres
claro que la “crisis del sistema penitenciario” del país, que ante todo refuerzan la posición
ecuatoriano, de la cual se habla actualmente, tradicional y vulnerable de las mujeres en la
puede ser vista más bien como una enfermedad sociedad. Asimismo, las implicaciones de la
crónica cuyos síntomas acompañan los inicios política antinarcóticos en la cotidianidad de
mismos de la institucionalidad penitenciaria. las mujeres recluidas ha afectado significati-
El carácter improvisado de la infraestructura vamente la manera en que ellas cumplen su
y el mal manejo de los “centros de rehabi- condena. El nivel de hacinamiento existente
litación” (que se refleja por ejemplo en las y la diversidad de procedencia de las per-
inconsistencias presentes en la administración sonas confinadas (clase social, nacionalidad,
y el presupuesto carcelarios) explican en gran etnia, edad e incluso orientación sexual), han
medida las dificultades que se observan hoy tornado el ambiente carcelario dividido y sec-
en su funcionamiento, el más evidente es, tal tario, tanto en la clasificación como en las rela-
vez, la incapacidad para alojar a las miles de ciones que establecen las internas al interior de
personas encarceladas en el país. Más allá de un régimen que no les brinda opciones dignas
ello, la función de la cárcel en las condiciones de sobrevivencia.
actuales es cada vez más cuestionable. En un Ante esta situación, una salida propuesta
contexto de debilidad institucional la función por la Comisión de las Naciones Unidas
de la institución penitenciaria se reduce sobre Prevención del Delito y Justicia Penal
meramente al castigo a través del encierro, y - ILANUD (cit. en Rodríguez 2004: 17) es
antes que resolver los conflictos sociales que evitar en lo posible el ingreso de personas a la
actualmente están siendo criminalizados, los justicia penal, desviando de ella los casos que
agrava. El fuerte peso que ha tenido la lucha no deberían ser motivo de esa respuesta, para
antidrogas en los énfasis y las prácticas de cri- lo cual es necesario introducir en los códigos
minalización en el país ha definido perfiles penales sanciones no privativas de libertad,
entre la población que se alejan de la imagen reservando la cárcel para los delitos violentos
de aquel sujeto “antisocial” y “rehabilitable” y para los que causen grave daño social. Una
que nace paralelamente a la cárcel moderna, posibilidad que según Zaffaroni (1993),
poniendo en duda la función “rehabilitadota” tendría eficacia únicamente si existe la decisión
de la cárcel, sobre todo, cuando quienes están política de los gobiernos de poner límite al
siendo encarcelados/as cumplen funciones número de presos/as, adaptando la población
marginales en el negocio internacional de las penal a la capacidad física y de atención de
drogas. los sistemas penitenciarios, para a partir de ahí
En el caso de las mujeres, la proporción dar efectividad a las penas alternativas.
I n v e s t i g a c i ó n

de encarceladas por delitos de drogas históri-


camente ha tendido a ser más alta que entre Bibliografía
los hombres, lo cual nos permite observar los
efectos diferenciados que tienen las políticas -A History Of Drug Use and Prohibition,
de control sobre mujeres y hombres. Este http://www.lectlaw.com/files/drg09.htm
fenómeno debe ser entendido en el marco de -ANTHONY, Carmen (2004), “Panorama
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