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La épica o narrativa

Definición

La épica o narrativa es el género literario al que pertenecen todas las obras


en las que un autor cuenta o narra, de manera más o menos objetiva, en verso o
en prosa, las acciones llevadas a cabo por unos personajes (o, incluso, por él
mismo).
Así, el autor narrativo se convierte en una especie de mediad entre los
acontecimientos que se producen en la obra, por un lado, y el lector, por otro.
La narración, pues, es el relato de unos sucesos, reales o imagina rios,
protagonizados por una serie de personajes y desarrollados en periodo de tiempo
determinado.
La actividad narrativa, tan vieja como la Humanidad, ha hecho que los
pueblos, desde la más remota Antigüedad, hayan creado mitos, le yendas, relatos,
etc., para ensalzar las hazañas o la vida ejemplar de sus dioses, sus héroes o de
algunas personas especiales para ellos.
Estos relatos primitivos, la denominada épica antigua, se cantaban y
transmitían oralmente, de generación en generación. Solían estar compuestos en
verso, pero, con el tiempo, el género épico o narrativo fue admitiendo diferentes
obras en prosa, tales como los cuentos y las novelas.

Elementos narrativos
A la hora de analizar una obra narrativa, hemos de tener en cuenta ciertos
elementos fundamentales. Los principales son los siguientes:
- el narrador o persona que cuenta la historia;
- el narratario o destinatario de la obra;
- la historia o contenido o argumento del relato;
- los personajes, que llevan a cabo la acción;
- el espacio o lugar en que se desarrollan los acontecimientos;
- el tiempo o el momento en el que se producen los sucesos que se narran.
El narrador. Es el responsable directo del relato. Él es quien proporciona el
punto de vista a la historia que va a contar, selecciona los acontecimientos que
considera relevantes, así como el orden y la forma de contarlos. Según el punto
de vista que adopte el narrador, podemos encontrar un narrador interno o un
narrador externo.
• El narrador interno cuenta la historia desde dentro de ella, es decir, es un personaje
más del relato. En este caso, nos solemos encontrar ante un relato en primera persona o
autobiográfico. Lo más frecuente es que el narrador sea el protagonista de la obra
(narrador-protagonista), que cuenta unos hechos que le han ocurrido a él mismo.
Veamos un ejemplo:

Sin embargo, si quiero ser sincera, debo confesarme que entre ellas y yo nunca existió
la misma confianza que tuve con Virchi, porque ella y yo éramos anverso y reverso de la
misma hoja, uña y carne de un dedo, cara y cruz de una moneda.
Carmen Gómez Ojea, No vuelvas a leer Jane Eyre, Anaya.
No obstante, también puede darse el caso de que el narrador no sea el
protagonista de la obra, sino un personaje secundario que cuen ta, en primera y en
tercera persona, lo que le ocurre al protagonista. Se trata, entonces, de un
narrador-personaje secundario. Compruébalo en el siguiente texto, en el que
quien habla es Aria ne, una amiga del protagonista del relato:
Yo soy la única que le ha llamado siempre -Luki-. Probablemente porque desde
siempre le he tenido cariño. Pero de ello no me he dado cuenta hasta ahora. Antes no caí
en ello. Luki y yo estábamos siempre juntos. No solo en el colegio. Somos vecinos.
Christine Nöstlinger, Mi amigo Luki-live, Alfaguara.
• El narrador externo cuenta lo que les ha sucedido a otras perso nas desde
fuera de la obra, sin que él haya tomado parte en los hechos narrados. En este
caso, la narración se realiza en tercera persona. Se dis tinguen dos tipos de
narradores externos: el narrador omnisciente y el narrador objetivo.
El narrador omnisciente conoce todos los detalles de la historia que
cuenta, los sentimientos más íntimos de los personajes, sus reaccio nes, sus
pensamientos, sus emociones, etc. Incluso se permite emitir juicios de valor y dar
su opinión sobre el comportamiento de los perso najes. Se trata, pues, de un
narrador subjetivo. Observa en el siguiente texto cómo el narrador conoce los pen -
samientos de los personajes:
Harmonía sentía un nudo en la garganta, pero no quería llorar. Sabía que, si ella
lloraba, lloraría también Rosa, que ya estaba poniendo los morritos de pato y
preguntando a cada minuto: “¿Por qué no viene mamá?”.
Marina Mayoral, Tristes armas, Anaya.
El narrador objetivo –también llamado observador externo-, al igual que
el omnisciente, narra los hechos en tercera persona, pero como si los observara
desde fuera; no conoce las motivaciones, sentimientos etc. de los personajes.
Precisa mente por ello, en este tipo de narración, es fundamental el diálogo de los
personajes, para saber lo que piensan y lo que sienten. Ejemplo:
Todo estaba ya preparado para iniciar el rito secreto. Sentado en su viejo butacón,
Hassan abrió el cajoncito que había debajo de la mesa y sacó dos piedras de sílex del
interior de una pequeña bolsa de cuero marrón muy desgastada.
Susana Fernández Gabaldón, Más allá de las tres dunas, Casals.
La historia y la trama
En los relatos literarios debemos diferenciar dos componentes:
- la historia es el relato de los hechos siguiendo el orden cronológico. Es lo
que se conoce como argumento de la obra;
- la trama o narración es la organización de los sucesos o acontecimientos
según los gustos o preferencias del escritor, quien puede empezar una obra por el
final, por el medio, contar cosas que han ocurrido o que ocurrirán, etc.

Los personajes
Los personajes son elementos fundamentales del relato, ya que son los que
llevan a cabo la acción. Hay personajes tomados de la reali dad, otros son
inventados por el autor, los hay también de carácter sim bólico, etc. El lector va
conociendo tanto los rasgos físicos como los psicológicos de los personajes a
través de sus propias palabras, de sus acciones o de la descripción que de ellos
hace el narrador.

• Según su importancia y la función que desempeñen en el relato, hay dos


tipos de personajes:
- personajes principales: son los responsables directos de la acción. El
personaje principal en torno al cual gira la acción es el protagonista, mientras
que el personaje o la fuerza que se le opone recibe el nombre de antagonista;
- personajes secundarios: son simples comparsas o acompañantes de los
principales y su papel es poco relevante para el desarrollo de la acción.

• Según el grado de complejidad que presenten, los personajes pueden ser:


- estáticos o planos (flat characters o estereotipos) : son los que no evolucionan
a lo largo del relato y que suelen representar una sola idea o cualidad ; sus actos
siempre son previsibles y el lector sabe en todo momento de qué manera van a
actuar. Los héroes de los cómics y de las películas de aventuras –también el
Amadís de Gaula- son un buen ejemplo de este tipo de personajes;
- dinámicos o redondos (round characters): presentan un mayor grado de
complejidad y de profundidad psicológica, de manera que van evolucionando a lo largo
del relato; cambian de parecer, dudan, se equivocan, rectifican, reflexionan,
experimentan contradicciones e, incluso, pueden llegar a sorprender con sus
actuaciones. Como ejemplos tenemos el Lazarillo, don Quijote y Sancho.
e, incluso, pueden llegar a sorprender con sus actuaciones.

El espacio y el tiempo
• El es pacio es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos en un relato.
Puede ser real, imaginario, irreal, simbólico, etc.
• El tiempo es el momento en que se desarrolla la acción. Pero hemos de
diferenciar entre:
- tiempo externo o referencial histórico: es la época o periodo histórico en el
que se desarrollan los acontecimientos y suele ser bastante amplio;
- tiempo interno o narrativo: es la duración de los sucesos del relato, el tiempo
que transcurre a lo largo del relato, desde el comienzo hasta el final; el tiempo del
relato es la disposición estética del acontecer en la narración, mientras que el tiempo de
la historia es el orden lógico y causal, tiempo que el narrador organiza rompiendo con
la cronología ordenada y lineal causa-efecto.
- tiempo verbal: es el que se refiere a las formas verbales utilizadas, de pasado ,
de presente o de futuro ;
- tiempo del discurso: es el momento de la escritura.

El orden en el tiempo narrativo

• A la hora de contar una historia, el narrador puede hacerlo de diferentes


maneras. Una de ellas es seguir el orden cronológico o desarrollo lineal ( ab-
ovo), es decir, narrar los acontecimientos en el mismo orden temporal en que se
han producido.
• En otras ocasiones, en cambio, el narrador puede comenzar su relato por un punto
intermedio y presentar un momento crucial de la historia. A esta manera de comenzar
un relato se la designa con la expresión latina in medias res (en medio del asunto). Si
parte del desenlace y reconstruye después toda la acción, hablamos de un relato hecho
in extremas res.
• Con frecuencia, el narrador rompe la linealidad temporal para contar o
evocar algún hecho pasado, anterior a lo que estaba contando. Este recurso se
denomina, en literatura, analepsis (flash-back , nombre con el que se conoce en
cine).
• También puede darse que el narrador anticipe algo que va a suceder después.
Cuando esto ocurre, recibe el nombre de prolepsis (flash-forward). Un ejemplo de
prolepsis lo hallamos en Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García
Márquez.