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ENTREVISTA

DAMIAN BAYON: SOBRE ARTE LATINOAMERICANO

J. G. Cobo Borda

En un destemplado sábado del otoño de una manera distinta también vuelve la imagen que depara es una imagen
de 1986 volví a conversar con Damián a la tierra. Quiroga lo hace a través de positiva.
Bayón (1915), esta vez en su natal personajes y situaciones. Allí está la
Buenos Aires. La Sra. Silvina Bulrich, miseria, la pobreza, el subdesarrollo. Ya sabes que estoy en contra de los jui-
por televisión, y sin aportar ninguna Doffo, paisajista abstracto, trata de cios negativos sistemáticos. Cuando
prueba, acababa de acusar a Borges de traducir la pampa en pintura. Doffo, organizé el coloquio de Austin (1975)
impotente. Los transportes aumenta- de 42 años, me parece el más valioso. Aracy Amaral, la crítica de arte brasi-
ban en un 4.9% y nueve bombas aca- leña, llamó a éste un continente dt:u-
baban de estallar en diversas sedes del Por su parte la bad-painting, y para mi pado. Marta Traba, por su parte, pro-
partido radical: el partido de gobier- sorpresa, no me ha parecido en esta pugnó la vuelta a la pintura regional.
no. El clima no parecía muy propicio ocasión tan mala como antes. Confir- La pequeña aldea contra la aldea glo-
para hablar de arte, y de arte latinoa- ma mi sospecha de que los argentinos bal de Mac-Luhan. Esto, que bien
mericano, más concretamente. Sin tienen una capacidad mimética sor- puede ser válido para los pintores se-
emb¡ugo, autor de claras y sintéticas prendente: imitan mejor. Son, para cundarios, no lo es para los grandes, y
visiones del arte de nuestros países ponerte un ejemplo, mucho más ex- son ellos, que duda cabe, los que me-
(quiero resaltar apenas dos: Aventura pertos en imitar que los españoles. jor nos representan.
Plástica de Hispanoamérica, México,
Fondo de Cultura, 1974 y Artistas con- Pierri, Eckell, Kuitkka, Prior, Lava- o movimientos creativos: el muralis-
temporáneos de América Latina, Bar- llen: esos son los nombres que recuer- mo mejicano, la arquitectura brasile-
celona, Serbal-Unesco, 1981) Bayón do y que habrá que probar, en 5 o 10 ña, el constructivismo argentino-vene-
es siempre un viajero alerta, digno de años, para ver su evolución. Hacer, zolano, o artistas independientes, to-
escucharse. Su formación, y su entu- ex-profeso, pintura mal hecha requie- dos ellos cabeza de fila: Torres García,
siasmo, no logran sojuzgar una perti- re mucho oficio. Veremos. Todo esto, Lam, Tamayo, Matta, Botero. Son
nente pizca de maldad. La primera claro está, respalda mis ideas sobre el creadores nuestros, reconocidos en to-
pregunta, inevitable, sería entonces: esnobismo porteño. Aliviadas, ahora, das partes. Con ellos, quiero decir, no
al comprobar como en Río y Sao Pau- dependemos tanto. Algunos, como
lo, o en Medellín, donde han llegado a .Torres García, entraron en el circuito
¿Cómo ves a la Argentina, ahora?
extremos delirantes, son tan esnobs o internacional de las subastas. Otros,
Vine hace año y medio. Fácilmente más que nosotros. Nos arrebatan el ce- como Figari, son de consumo interno
se tiene contacto con dos capas distin- tro. en el Río de la Plata. Ahora, en Nueva
tas, y aunque se es de aquí, el hecho de York, en Londres, se valoriza a Frida
estar por poco tiempo lo hace a uno tu- Acaba de aparecer un nuevo libro tuyo, Kahlo. El sueño, la violencia, su bella
rista. Así que hablo con gente que pro- UnO más. ¿De qué trata?
figura y su romántica vida. Pero tene-
testa y refunfuña todo el tiempo, pero mos también otros, como el venezola-
que está del buen lado de la moneda. Lo editó Taurus en España, tiene 350 no Reverón pintando en su choza de
Sólo que también está la otra capa, la páginas, y se titula Arte moderno en paja, en Macuto, las muñecas que él
que no ve brillar a los australes, y que América Latina. Sobra advertirte que mismo se fabricaba. Sí, es la imagen de
en realidad se encuentra realmente un título tan original no lo puse yo: fue un arte rico y variado.
descontenta y preocupada. Son más la editorial. Modestia aparte, es un li-
que los primeros. bro indispensable: lo escribieron 19
¿Por qué hay ahora tantos pintores co-
colaboradores de toda América, y da
lombianos en Paris?
¿Yen relación con el arte? una visión no global sino muy ajustada
de la arquitectura, la pintura y la escul- En realidad son muchos, y poco a poco
Me anuncian, gracias a Dios, que se tura, en este siglo. Los elegí a los cola- los voy conociendo. Pero me dan la
acabó la bad-paiting, pero en realidad, boradores, les pedí que escribieran lo sensación de que no sólo vienen a Pa-
y por desgracia, no está tan terminada. que quisieran, menos panfletos, y tra- rís, sino de que van y viene. Hablan
Sólo que los críticos descubren nuevos té, un poco ingeniosamente, que tra- todo el tiempo mal de París pero se
caminos con elementos sorprendente- bajaran sobre terrenos que les eran mueren de ganas de quedarse. Lo gra-
mente locales. Quiroga, quien acaba algo ajenos. Así todos aprendiamos ve es que no sólo hay buenos pintores:
de ganar el premio Braque, figurativo, algo y no repetiamos lo que ya sa- también hay varios buenos fotógrafos.
tremendista, tucumano, me parece un bemos. Está dividido en tres justifica- Sin mencionar a Botero, que ya se
nieto de Berni. Juan Doffo, a quien das épocas: 1890-1920, 1920-1950, Y mueve dentro de otros parámetros,
conocí a través del premio Fortabat, 1950-1980. Tiene 256 ilustraciones y allí están Luis Caballero, Darío Mora-

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les, Gregorio Cuartas, Saturnino Ra- hubo 350 años de continuidad. Con la constructivista, y con énfasis en la geo-
mírez, Cogollo, que tiene una imagi- independencia, ese espejo salta en pe- metría, como la de Torres García y
nación perversa y pinta bien. Pero el dazos. No sólo los grandes ríos, las Pettorutti. Esa línea sigue. Corres-
mérito que tienen es que realizan una grandes montañas, o los grandes lla- ponde a ese formalismo argentino que
pintura muy personal: todos ellos son nos, contribuían a una compartimen- en tantos casos desemboca en la per-
diferentes. Sólo que vistos desde lejos tación por regiones. También las pecu- fección sin contenido.
se crea la tendencia a unificarlos. No liaridades de 20 historias distintas. Ha-
voy a cometer la estupidez de hacerle bía, claro está, puntos comunes, como La otra (2), más reciente, empezó muy
publicidad a París, pero sí creo que es esas guerras civiles, mucho más salva- bien en los 60, con la nueva figuración
un caldo de cultivo muy favorable. jes de lo que nos contaron en la escue- de Maccio, Noé, de la Vega, etc, y ha
la. Pero, ¿cómo explicarse los paraísos ido derivando, y decayendo. La figu-
civilizados? Ya sabemos que el Atlán- ración, hoy, para existir, se ha conver-
¿Cuales son los libros que debe leer un
tico tiene de bueno que lleva a Euro- tido en algo hiriente y caricaturesco.
aspirante a crítico de arte?
pa, pero, ¿el Pacífico? Ese Chile, por
Ahh, esas preguntas tuyas, tipo-esto- ejemplo, donde se fueron a vivir Sar- Los jóvenes tratan de pintar lo peor
que. Bueno. Responderé con los que a miento, Bello, Mitre, Rugendas. El posible pero, en el fondo, los noto muy
mí me han marcado. Comencemos por Chile de 1860-1870, con las grandes ca- inhibidos. No hay ningún argentino
la Historia de la crítica de arte., de Lio- sas de los Errázuriz, los Edwards, o el que se atreva a pintar hermosos cuer-
nello Venturi. Luego, por algo que no palacio Cousiño. O el Buenos Aires, pos desnudos, como los de Luis Caba-
es tan sistemático, ni tan germánico, no la Argentina, de 1890-1920, cuando llero. Falta ese goce.
como son los libros de Herbert Read. la exposición del centenario, con los
Me estoy refiriendo, claro está, al arte palacios de la Paz, los Anchorena y los ¿Por qué ahora el arte parece darse
moderno. Más moderna, quizás: The Ortíz Basualdo, o esas grandes estan- a través de Ferias: FIAC, ARCO,
Story of Art, el cuento del arte, de E. cias, de castillos escoceses o palacios Chicago, y no de museos, galerías o
H. Gombrich. Que no es sólo cuento: franceses, en mitad de la pampa, con bienales?
es una muy buena historia. Luego, un monte artificial, en torno suyo,
pues en la pampa sólo crece el ombú, y Como crítico estoy harto de que los
algo deslumbrante. Un editor le pidió
regias bibliotecas en sus interiores. críticos y los curadores de museo (el
a un erudito un libro claro y salió El
Pero luego eso se acabó. Es necesario caso, por ejemplo, de Eduardo Serra-
arte moderno, 1770-1970, de Giulio
rescatar el siglo XIX, no por sublime o no, cuando promovía el arte concep-
. Carla Argan. Y, como no, a mi maes-
tual en Bogotá) dicten la pauta. Son
tro Pierre Francastel, quizás Pintura y excepcional, sino porque también es
nuestro. Es un hueco en nuestra me- tan esnobs y se mueren de susto de no
sociedad, pues luego su pensamiento
estar al día. ¿Cuál día?, me pregunto
se hizo mucho más enrarecido. Y no moria historiográfica, pero es un hue-
con frecuencia. Siempre andan hus-
sobra, para terminar, leer de vez en co que se va llenando.
meando la última tontería. La gota de
cuando los libros de Harold Rosen-
agua en el montón de arena. Cosas de
berg, el crítico norteamericano. Leo estas declaraciones en la prensa: esas. En las ferias, en cambio, como
"En la Argentina qué es lo qué más sabemos, cada cual lleva lo que le da la
La historiografía, en América Latina, abunda? Una gran corriente neofigura- gana. No todo está impuesto desde
tiene terrenos muy cultivados y otros tiva. ¿Nada más? Oh, si, hay dos ten- arriba. Es mucho más democrático. La
por los cuales muy pocos se detienen, y dencias netamente nuestras: el surrea- gente tiene derecho a escoger, y a ex-
casi todos pasan de largo. ¿Sucede lismo argentino de un Aizenberg, por presar su mal gusto. A adquirir aqué-
igual con la historia del arte? ejemplo, o la geometría argentina de un llo que le sirve y complace. Como en
Torres Agüero". (Entrevista de Orlan- los mercados andinos allí llegan las
Lo precolombino y lo colonial son muy do Barone a Carlos Espartaco, La Ra- mujeres con cebollas, tomates o na-
tratados. Aparecerán más cacharros y zón, mayo 14 de 1986, pg. 60). ¿Estás ranjas. Que no sea siempre la elec-
nuevos retablos, pero ya las grandes de acuerdo? ción de intelectuales fríos e implaca-
líneas están trazadas. No sucede igual
bles. Para eso está la DOCUMENTA
con el siglo XIX, que es un terreno El surrealismo argentino ha tenido
de Kassel y esas otras ferias, más
semi-virgen. Hoy todos, incluso yo muy poca importancia, en pintura.
ilustradas.
mismo, andamos fotografiando luga- Chile, desde Matta, Attunez, Opazo,
res -me voy muy triste a París por no tendría una pintura más específica-
haber alcanzado a inmortalizar con mi mente surrealista. Si uno hace artículos no hace libros. A
cámara la estación de Retiro- o que- no ser esas ensaladas donde se mez-
riendo declarar monumento nacional Las dos grandes corrientes argentinas clan, con no siempre buenos resulta-
todo lo que sobrevive. serían: 1) el arte concreto y sus deriva- dos, diversos artículos ¿Cuántos libros
ciones. El arranca del Hlito, un apelli- tienes pendientes de editarse, y cuántos
La explicación quizás sea ésta: mien- do sirio, Fernández Muro, y el año pendientes de escribir?
tras estábamos a cargo de una potencia 1945. Reaccionando fuertemente con- Acabo de donar mi biblioteca -2.000
(léase: España) nos resultaba, visto tra la Escuela de París, representada volúmenes- al Museo Nacional de Be-
desde hoy, mucho más claro armar el por pintores finos y delicados como llas Artes y a la Academia Argentina.
esquema de "las provincias de esos rei- Butler y Basaldua, buscaron en la Así que ya no escribiré ningún otro li-
nos", como las llama Octavio Paz, se- Bahaus y Mondrian sus modelos. Sólo bro más sobre la historia del arte lati-
gún los términos de la época. Estaban que los tenían en casa. Ya entre noso- noamericano. Estoy exhausto. El año
los indios, llegaron los españoles, y tros se había dado una pintura estricta, pasado casi me da un surmenage.

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Entregué, para Polígrafa de Barcelo- jores bravatas. En la del Greco nunca
na, una Historia del arte colonial suda- mencioné la palabra manierismo, del
mericano, escrita con cuatro brasile- mismo modo que en la de Rubens tam-
ños. Luego, para Alhambra de Ma- poco utilice nunca el término barroco.
drid, una Historia del Arte Iberoameri- Esta entrevista contiene mi tercera
cano, siglos XIX y XX, en edición más bravata: como habrás advertido, nun-
modesta gráficamente, que comencé a ca emplee el término transvarguardia.
trabajar en 1973, en la biblioteca de
Austin, Texas. Es un libro bastante
original. En él, como siempre, tam-
bién destaco el aporte arquitectónico.
No se si sabes que soy arquitecto frus-
trado. Hice toda la carrera pero termi-
né por no graduarme: me faltaban al-
gunos talleres prácticos. Y para Cam-
bridge, que hace una Historia de
América Latina, en inglés, 160 páginas
sobre el arte latinoamericano del siglo
XX. Pienso que ya es suficiente. Y,
para terminar, convirtiendo esta en-
trevista en una bibliografía futura di-
gamos que, por fin, mi tesis hecha con
Francastel, hace tantos años, sobre la
arquitectura en Castilla -Mecenazgo y
Sociedad- la publicará la Editora Na-
cional, en Madrid.

Por ello, desde febrero, respiro. y


ando buscando el tono para comenzar
a escribir mis memorias. No el sarcas-
mo español, ni el esprit francés, sino la
levedad y la distancia. Eso que acos-
tumbran a usar los ingleses -la literatu-
ra que más he leído- y que va desde sus
clásicos hasta las cartas al editor y las
reseñas del TLS. Llevo, como los ca-
ballos, veinte salidas en falso, pero
quizás haya que revolver todo. Como
dicen los franceses brassage, mover las
cubas y mezclar todos los lúpulos. Mis
paseos con Pedro Henríquez Ureña y
Francisco Ayala y los recuerdos de in-
fancia. Los argentinos en París (Cor-
tázar, Girri) y otras infidencias seme-
jantes. Me dicen que escriba como ha-
blo, pero no se trata de eso. Hay que
hacerlo como Victoria acampo, en
ese espléndido tomo de sus memorias
donde narra su gran pasión. Es la me-
jor novela de amor argentina. Es mag-
nífica, como literatura, y además es
verdad.

Así que sólo me quedan, para publi-


car, las dos monografías, que tú cono-
ces, sobre Rubens y El Greco. Habrá
que ponerles un título muy colombia-
no, como LAS GORDAS Y LOS
FLACOS. Quizás así la gente se asom-
bre un poco, y las compre, si alguien se
atreve a editarlas. Se sorprenderá, lue-
go de que dos ensayos, tan serios y tra-
bajados, puedan llamarse así. Pero en
realidad en ellos realicé dos de mis me-

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Chaucer, Geoffrey (1340-1400)
Poeta Inglés

Grabado en Madera
Ilustración para Los cuentos de Canterbury (c. 1386)

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