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El realismo pictórico 1
El realismo pictórico
El realismo pictórico

1.

FACTORES DEL REALISMO

El Realismo Francés (1848-1870) es un movimiento que surge propulsado por las revoluciones que provocaron el emperador francés Luis Felipe (anuló la libertad de prensa, de reunión, de expresión y ordenó matanzas indiscriminadas en las barricadas parisinas). Muchos de los pintores realistas se sienten atraídos por las ideologías surgidas de estas revoluciones. En pintura, el precedente más inmediato es el paisajismo de la Escuela de Barbizon, a la cual se aproximó Millet de ahí sus cuadros con temas de labores campesinas con más naturalismo que reivindicación social; aún así esto le obligó a emigrar para evitar represalias. Respecto a la estética realista podemos ver se suma al detallismo y la verosimilitud, y se aleja de las composiciones extravagantes. Los óleos pretenden ser claros y directos en la transmisión de su mensaje, para lo cual se remiten a una perfecta captación de la psicología de sus personajes, así como de las realidades materiales, recuperando en cierta medida la lección pictórica de realismo que ofrece el Siglo de Oro español.

a. LA DEFINITIVA IMPLANTACIÓN DE LA BURGUESÍA

b. EL POSITIVISMO FILOSÓFICO DE AUGUSTE COMTE

c. LA CONCIENCIA EN LOS ARTISTAS DE LOS TERRIBLES PROBLEMAS SOCIALES DE LA INDUSTRIALIZACIÓN

d. EL DESENCANTO POR LOS FRACASOS REVOLUCIONARIOS DE 1848

2. PRINCIPALES PINTORES DEL REALISMO

a. JEAN FRANÇOISE MILLET

Jean-François Millet pintor francés nació en Gruchy (1814) y falleció en Barbizon (1875 Francia). Se le puede adjuntar a dos estilos: Realismo francés e Impresionismo. Nació en una familia de campesinos de Normandía y, gracias a una beca, pudo estudiar pintura en París, en el estudio de Delaroche. Sus primeros retratos y cuadros mitológicos nada tienen que ver con sus posteriores obras de tema campesino, en las que se enaltecen la vida y las ocupaciones diarias de las gentes que trabajan en el campo. La primera de estas creaciones, a las que está indisolublemente unido el nombre de Millet, fue El cribador, presentado en el Salón de 1848, al que más tarde siguieron Las espigadoras, El Ángelus, sin duda su obra más conocida, y El sembrador, cuadros todos ellos de figuras humanas definidas con vigor sobre un fondo de paisaje verídico. Con estas creaciones carentes de retórica e imbuidas de un profundo sentido de lo cotidiano, abrió el camino al realismo pictórico y dejó un modelo en el que se inspiró, entre otros, Courbet. En 1849, se estableció en Barbizon, donde permaneció el resto de su vida; aunque propiamente no perteneció a la famosa escuela de pintores de Barbizon, sí encarnó, como ellos, el deseo de huir de la vida urbana. A partir de 1863 y bajo la influencia de su amigo Théodore Rousseau, se dedicó con mayor intensidad al paisaje (La primavera, El crepúsculo). En 1859, El Ángelus le reportó la fama y la fortuna que no había logrado con sus obras anteriores, y ello le supuso salir por primera vez de la pobreza. Esta obra, sin embargo, lo encasilló como un pintor de efectismo sentimentalista, lo cual perjudicó su imagen hasta fechas recientes.

embargo, lo encasilló como un pintor de efectismo sentimentalista, lo cual perjudicó su imagen hasta fechas

Titulo: El Angelus, 1859-60 Autor: Jean-François Millet Museo: Museo de Orsay Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 55´5 x 66 cm. Estilo: Realismo Francés

El Angelus es la obra maestra de Millet y pone de manifiesto su adhesión al Realismo. Millet muestra a dos campesinos orando y dando gracias a Dios por la cosecha obtenida con el sudor y el esfuerzo de muchos días. El hombre y la mujer agachan piadosamente las cabezas, agarrando él su sombrero y llevando ella sus manos al pecho. A sus pies contemplamos la cesta con los frutos y el apero de labor. La escena se desarrolla al atardecer, quedando las dos figuras en zonas de luz y sombra respectivamente, en un contraste lumínico de gran belleza. Este interés por la luz natural acerca a Millet al Impresionismo. Su pincelada es firme y segura al igual que el dibujo, emplea colores suaves para el campo y más oscuros para los personajes, reflejando las vestimentas de los campesinos a la perfección. La temática empleada por el maestro hizo que los críticos le tacharan de socialista lo cual le trajo persecuciones. Consiguió transmitir la espiritualidad de los trabajadores en su faceta más realista, alejada de tópicos.

b. HONORE DAUMIER

Pintor y caricaturista francés, cuyas obras, de gran crudeza y dramatismo, tratan lo cotidiano desde una óptica muy marcada de protesta social. Daumier nació en Marsella y de niño se trasladó con su familia a París. Trabajó en un tribunal de justicia y en una librería, y después estudió dibujo y pintura. Comenzó su carrera artística dibujando para anuncios publicitarios. Fue empleado de la revista cómica La caricature y adquirió fama por sus litografías de descarnada sátira política. Una de esas caricaturas, publicada en 1832, mostraba al rey, Luis Felipe I de Orleans, como Gargantúa (el gigante legendario de la obra de François Rabelais), lo que le valió a Daumier seis meses de cárcel. Más tarde satirizó a la sociedad burguesa en una serie de litografías publicadas en el periódico Le charivari y volvió a la sátira política durante la Revolución de 1848. Las esculturas de escayola (yeso) y bronce que hizo para utilizar como modelos de sus dibujos de diferentes personas son muy valoradas por coleccionistas y galerías. Daumier fue un dibujante de gran talento y muy prolífico, ya que realizó alrededor de 4000 litografías, 300 dibujos y 200 pinturas. Entre sus principales obras, no fechadas, se incluyen La República (1848), Los ladrones y el asno (Louvre, París) y El levantamiento (1860, Colección Phillips, Washington). Daumier tuvo un gran número de imitadores, pero ninguno de ellos alcanzó la profundidad y agudeza de su estilo.

un gran número de imitadores, pero ninguno de ellos alcanzó la profundidad y agudeza de su

EL LEVANTAMIENTO

El vagón de la tercera clase c. COURBET Gustave Courbet es el máximo representante del

El vagón de la tercera clase

c.

COURBET

Gustave Courbet es el máximo representante del Realismo francés. Nació en Ornans en 1819, trasladándose a París con 20 años y realizando en esa capital su formación artística, copiando obras en el Louvre y trabajando en la Academia Suiza. Caravaggio, Rembrandt, Velázquez y la Escuela veneciana fueron sus maestros, desarrollando un estilo naturalista aunque adaptado al siglo XIX, representando escenas de la vida cotidiana, retratos, desnudos o paisajes. Courbet participó abiertamente en la Revolución de 1848, ganándose la reputación de artista peligroso, tanto por su actitud como por su pintura. Siempre rechazó la idealización del arte, proclamando que sólo el Realismo era genuinamente democrático, debiéndose tomar como modelos a los campesinos y trabajadores. Al participar en la Comuna de París fue encarcelado y multado, por lo que decidió exilarse a Suiza en 1873. Ejerció una notable influencia sobre los pintores impresionistas por su intransigencia frente al academicismo. En Suiza se dedicó a realizar, junto a una gran cantidad de colaboradores, paisajes suizos casi en serie para poder pagar al Estado francés la multa impuesta. Pintor francés muy prolífico y de gran influencia que, junto a sus compatriotas Honoré Daumier y Jean François Millet, fue pieza fundamental en el origen de la escuela realista de pintura del siglo XIX. Hijo de una familia acomodada de agricultores del Franco Condado, Courbet nació el 10 de junio de 1819. Llegó a París alrededor de 1840, según parece para estudiar derecho, sin embargo, se dedicó a pintar, cosa que aprendió copiando las obras maestras del Museo del Louvre. En 1850 expuso Los picapedreros (1849, en la Gemäldegalerie de Dresde, destruida por un bombardeo en 1945), cruda representación de unos obreros arreglando una carretera. En esta obra Courbet evita deliberadamente el elemento exótico, de gran carga emocional, característico de la tradición romántica y no sigue las reglas de composición de la pintura académica. Siguió escandalizando a los académicos con su obra de enormes proporciones Entierro en Ornans (1850, Museo Orsay, París), en la que un friso de campesinos pobremente vestidos rodea una tumba de grandes proporciones. El desafío a las convenciones se hace aún mayor en otra pintura de colosal tamaño, El estudio del artista (1855, Museo Orsay), que subtituló Alegoría real sobre siete años de mi vida artística. En el centro se halla retratado el propio Courbet pintando un paisaje, con un niño, un perro y una voluptuosa mujer desnuda, a la izquierda, un grupo de personajes con aire aburrido le ignora manifiestamente, a la derecha, una multitud de amigos llenos de vida y entusiasmo admira su obra. En esa misma época publicó un provocativo manifiesto en el que exponía con todo detalle su credo social y realista sobre el arte y la vida, que le proporcionó una gran popularidad. Para entonces su estilo ya estaba totalmente maduro y se caracterizaba por una técnica magistral, una paleta limitada aunque vigorosa, composiciones

sencillas, figuras de modelado sólido y severo (como puede apreciarse en los desnudos) y gruesos trazos de pintura muy empastada que a menudo aplicaba con espátula, lo cual se manifiesta sobre todo en los paisajes y las marinas. Courbet, tan radical en política como en pintura, fue nombrado por la revolucionaria Comuna de París en 1871 director de los museos de la ciudad, puesto desde el que logró salvar las colecciones del Louvre del incendio de las Tullerías y del saqueo de las masas. Sin embargo, tras la caída de la Comuna, Courbet fue acusado falsamente de haber permitido el derribo de la columna triunfal de Napoleón ubicada en la Plaza Vendôme, fue encarcelado y condenado a pagar la reparación. En 1873 fue obligado a expatriarse, se trasladó a Suiza y allí continuó pintando hasta su muerte, el 31 de diciembre de 1877 en Verey.

Obras representativas:

el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans
el 31 de diciembre de 1877 en Verey. Obras representativas: G. Courbet, El entierro en Ornans

G. Courbet, El entierro en Ornans, c.1849-1850, óleo sobre lienzo, 314 x 663 cm,

Musée d´Orsay, París. Con comentario.

G. Courbet, El taller del pintor, 1855, óleo sobre lienzo, 361 x 598 cm, Musée

d´Orsay, París. Con comentario.

G. Courbet, Buenos días, señor Courbet, 1854, óleo sobre lienzo, Musée Fabre,

Montpellier.

Con comentario.

G. Courbet, Jóvenes a orillas del Sena, c.1856-1857, óleo sobre lienzo, Musée du

Petit Palais, París.

Con comentario.

G. Courbet, La siesta, 1866, óleo sobre lienzo, Musée du Petit Palais, París.

Con comentario.

G. Courbet, Mujer en las olas, 1866,65 x 54 cm, óleo sobre lienzo, The Metropolitan

Museum of Art, New York.

G.

Courbet, La fuente, 1868, 128 x 97 cm, óleo sobre lienzo, Musee d'Orsay, Paris.

G.

Courbet, Las bañistas, 1853, 227 x 193 cm, óleo sobre lienzo, Musee Fabre,

Montpellier.

G. Courbet, Trucha, 1872, 55 x 89 cm, óleo sobre lienzo, Kunsthaus, Zurich.

The Meeting, or "Bonjour Monsieur Courbet" 1854 Oil on canvas 50 3/4 x 58 5/8

The Meeting, or "Bonjour Monsieur Courbet"

1854

Oil on canvas 50 3/4 x 58 5/8 in. (129 x 149 cm) Musee Fabre, Montpellier

Monsieur Courbet" 1854 Oil on canvas 50 3/4 x 58 5/8 in. (129 x 149 cm)

El sueño

Los picapedreros El taller 7

Los picapedreros

Los picapedreros El taller 7

El taller

> Entierro en Ornans

> Entierro en Ornans Titulo: Entierro en Ornans, 1849-50 Autor: Gustave Courbet Museo: Museo de Orsay

Titulo: Entierro en Ornans, 1849-50 Autor: Gustave Courbet Museo: Museo de Orsay Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 314 x 663 cm. Estilo: Realismo Francés

Gustave Courbet Museo: Museo de Orsay Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 314 x 663 cm. Estilo: Realismo
Gustave Courbet Museo: Museo de Orsay Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 314 x 663 cm. Estilo: Realismo
Gustave Courbet Museo: Museo de Orsay Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 314 x 663 cm. Estilo: Realismo
Gustave Courbet Museo: Museo de Orsay Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 314 x 663 cm. Estilo: Realismo
Gustave Courbet Museo: Museo de Orsay Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 314 x 663 cm. Estilo: Realismo
Oleo sobre lienzo 314 x 663 cm. Estilo: Realismo Francés La obra maestra de Courbet es

La obra maestra de Courbet es el Entierro en Ornans, donde transmite con el máximo realismo posible un funeral - posiblemente el de su propio abuelo materno - al que asiste toda la comunidad, desde los representantes del ayuntamiento hasta las plañideras oficiales, pasando por los hidalgos y la familia del pintor. Incluso un perro perdiguero no quiere perderse el evento y se presenta en primer plano. Por comentarios del propio pintor sabemos que toda la población de Ornans, su pueblo natal, quiso posar para el cuadro, resultando un conjunto de casi 40 personajes a tamaño natural representados con enormes dosis de veracidad. Se puede decir que esta obra es un panfleto del nuevo estilo artístico defendido por Courbet considerado como un arte científico, naturalista, anticlásico, antirromántico, antiacadémico, progresista y social, cuya única fuente debía ser la observación directa del natural. Las figuras forman un grupo compacto y se recortan sobre las planas montañas de la localidad, representadas en diversas actitudes y posturas, siendo una de las mejores galerías de retratos de la historia del arte. Las tonalidades empleadas son bastante oscuras, siguiendo el cromatismo de los cuadros barrocos españoles y holandeses que había contemplado en el Louvre durante su juventud. El estilo de Courbet es muy seguro, dominado por un poderoso dibujo y un acertado estudio lumínico ligeramente inspirado en Caravaggio. Desgraciadamente empleaba mucho betún para las tonalidades negras, lo que provoca problemas de conservación en sus lienzos. Esperando obtener un sonoro triunfo en el Salón de París - como ya había ocurrido un año antes al conseguir una segunda medalla - presentó su lienzo pero recibió sonoras críticas y sólo alguna que otra alabanza, especialmente de los jóvenes pintores.

1. DE LOS PAISAJISTAS INGLESES A LA ESCUELA DE BARBIZON

a. LA ESCUELA DE BARBIZON

El Impresionismo nace como una evolución a ultranza del Realismo y de la Escuela paisajística francesa de finales del siglo XIX. El preludio se encuentra en 1863, con la creación del Salon des Refusés, a modo de contestación de los Salones Oficiales de Otoño, que mantenían un arte estancado y carente de originalidad. El Impresionismo se corresponde con una transformación social y filosófica; por un lado, el florecimiento de la burguesía, por otro, la llegada del positivismo. La burguesía, como nuevo fenómeno social, trae sus propios usos y costumbres; unos afectan al campo, que deja de ser lugar de trabajo para convertirse en lugar de ocio: las excursiones campestres. Es el mundo retratado por Monet y Renoir. La ciudad, por el contrario, se convierte en nuevo espacio para la nueva clase social: aparecen los flanneurs, paseantes ociosos que se lucen y asisten a conciertos en los boulevards y los jardines de París. También cobra relevancia la noche y sus habitantes, los locales nocturnos, el paseo, las cantantes de cabaret, el ballet, los cafés y sus tertulias. Es un mundo fascinante, del cual los impresionistas extraen sus temas: en especial Degas

o Toulouse-Lautrec. Porque para ellos se han terminado los temas grandiosos del pasado. El

positivismo acarrea una concepción de objetividad de la percepción, de un criterio científico que resta valor a todo lo que no sea clasificable según las leyes del color y de la óptica. Según esto, cualquier objeto natural, visible, afectado por la luz y el color, es susceptible de ser representado

artísticamente. El cuadro impresionista se vuelca pues en los paisajes, las regatas, las reuniones domingueras, etc. Los impresionistas se agruparon en torno a la figura de Manet, el rechazado de los Salones oficiales y promotor del Salon des Refusés. Ante el nuevo léxico que proponen, de pincelada descompuesta en colores primarios que han de recomponerse en la retina del espectador, el público reacciona en contra, incapaz de "leer" correctamente el nuevo lenguaje. Pero el Impresionismo cuenta con el apoyo de dos fuerzas sociales emergentes: la crítica de arte, que se encargará de encauzar el gusto del público; y los marchands, los vendedores de arte, que colocan

sus cuadros en las mejores colecciones del país. Las tertulias, los Salones extra-oficiales y el propio escándalo se convirtieron en vehículos propagandísticos del nuevo estilo. Dicho estilo cuenta como precedente con los paisajistas de la Escuela de Barbizon, dependiente del último Realismo francés. Corot y Millet son las referencias más inmediatas en Francia, apoyados por la innovación de los paisajes de Turner. Esta tendencia paisajista la desarrollaron los integrantes del denominado Grupo de Batignoles, llamados así por vivir en el barrio del mismo nombre. Éstos son Monet, Boudin,

Renoir

español. El japonismo, una moda de la época, añadió su parte a través de grabados que enseñaron

a los artistas una forma nueva de ver el espacio y de utilizar los colores planos, sin intentar

falsificar la realidad del cuadro con la tercera dimensión. Por último, la fotografía fue otro enlace, aunque no está claro si la espontaneidad de la captación del momento la aprende el Impresionismo de la fotografía o, más bien, ésta es la alumna de aquél. En cualquier caso, el resultado es una pintura amable, ligera, frecuentemente de paisaje, llena de luz y color, con pinceladas muy cortas que a veces dejan entrever el blanco del lienzo. No son cuadros grandes puesto que responden a encargos privados. Están alejados de cualquier compromiso social (casi todos los impresionistas se fueron de vacaciones al campo o a Inglaterra durante la represión de los movimientos obreros de la década de 1880) y no tardaron en ser refrendados por una amplia aceptación social, de esta burguesía que se veía retratada en los lienzos impresionistas, al modo en que el mundo noctámbulo parisino se refleja en el espejo de La Barra del Folies-Bergère de Manet.

También toman referencias, especialmente de color y composición, del Siglo de Oro

i. CAMILLE COROT

> Corot, Camille Nacionalidad: Francesa París (1796) - (1875) Estilo: Romanticismo Francés
> Corot, Camille
Nacionalidad: Francesa
París (1796) - (1875)
Estilo: Romanticismo Francés

Jean-Baptiste Camille Corot nace en París en 1796. Sus primeros años de aprendizaje fueron dentro del academicismo imperante, pero en 1825 se traslada a Italia, instalándose durante dos años en Roma. La campiña romana se convertirá en su lugar de inspiración, interesado por la luz y los valores tonales. Los bocetos realizados son espontáneos, a diferencia de los paisajes compuestos en el estudio. Desde Francia realizó numerosos viajes, volviendo a Italia en varias ocasiones. Hacia 1850 la pintura de Corot sufre un importante cambio, variando hacia un estilo más nebuloso y artificial, que provoca una mayor aceptación entre el público y la crítica. Sus retratos y estudios están libres de este nuevo tratamiento. Siempre se preocupó por ayudar a los jóvenes artistas, pero su humanidad no quedó ahí: ayudó a Daumier cuando se quedó ciego o a la viuda de Millet. Corot falleció en 1875.

ii. THEODORE ROUSSEAU

París, 1812 - Barbizon, 1867

Romanticismo

Pintor paisajista francés. La orientación no académica de su obra hace que el Salón rechace su pintura por lo que Rosseau se instala en Barbizon de manera permanente en 1848. Allí entabla amistad con Díaz de la Peña, Millet Daubigny y Corot. Inspirado por los paisajes ingleses así como por los delicados de Corot, Rousseau se convierte en uno de los integrantes más importantes de la Escuela de Barbizon: interesados en la naturaleza y con un deseo sincero de representar las diversas caras que ésta les ofrece, responden cada uno, y de manera individual, a los estímulos que de ella reciben. Las pinturas de estanques y de árboles de Rousseau se caracterizan por sus colores apagados, presentando un todo armonioso que aun así goza de cierta individualidad o particularidad. El efecto inacabado de las pinturas de los de Barbizon, influye notablemente en los impresionistas.

iii.

DAUBIGNY

> Daubigny, Charles François Nacionalidad: Francia París (1817) - París (1878) Estilo: Escuela de Barbizon
> Daubigny, Charles François
Nacionalidad: Francia
París (1817) - París (1878)
Estilo: Escuela de Barbizon

Entre los paisajistas del siglo XIX francés destaca la personalidad de Daubigny, miembro de una familia de artistas. Muy joven se trasladó a Italia para iniciar su formación, continuada en el estudio de Delaroche a su regreso a París, iniciándose dentro del Romanticismo imperante. Interesado por el paisaje, se relacionó con los miembros de la la Escuela de Barbizon, de la que formaría parte, especialmente con Corot, siendo atraído por el paisaje. Sus obras destacarán por su naturalismo luminoso y la novedad del planteamiento, trabajando directamente del natural, anticipándose al Impresionismo. Entre sus amigos estaba Monet, por el que tomó partido como miembro del jurado de selección del Salón de París, donde participó casi sin interrupción desde 1838. Daubigny también se interesó por el grabado, realizando obras de gran belleza como imágenes de las catedrales francesas con las que obtuvo un considerable éxito.

iv.

JONGKIND

> Jongkind, Johan Barthold Nacionalidad: Holanda Lattrop (1819) - La Còte-Saint-André (1891) Estilo: Realismo
> Jongkind, Johan Barthold
Nacionalidad: Holanda
Lattrop (1819) - La Còte-Saint-André
(1891)
Estilo: Realismo Francés

Jongkind creció en una localidad cercana a Rotterdam llamada Vlaardingen, trabajando como escribiente de un notario. Al fallecer su padre inicia estudios de dibujo en la Escuela de La Haya como alumno del paisajista Schelfhout, siguiendo al maestro en sus primeros cuadros. En 1843 obtiene una beca y participa en la exposición de Amsterdam donde vende un cuadro. Animado por estos éxitos, decide trasladarse a París, estudiando en los talleres de Isabey y Picot, entablando amistad con Courbet, Stevens y Troyon. Cinco años después de su llegada a París se traslada a Le Havre y a Normandía, donde su virtuoso estilo inicial empieza a transformarse. El color y la luz le llaman la atención, especialmente en sus acuarelas, interesándose por paisajes a la luz de la luna que tendrán un importante éxito entre el público. Tras pasar cinco años en Holanda por problemas psicólogicos, regresa a París donde vive en la más absoluta pobreza, como un bohemio, llegando a organizar sus amigos una subasta a su favor. En 1862 conoce a Monet y Boudin, pintando con ellos en Le Havre, mejorando su situación económica gracias a la venta de cuadros con fuertes tonalidades. Sus desgracias aumentan en 1870 cuando es detenido bajo la acusación de espionaje dentro de la psicosis provocada por la Guerra franco-prusiana. Su rechazo del Salón en 1873 provoca la retirada a La Côte-Saint-André donde fallecerá, debido a sus problemas psicológicos que le llevaron al alcoholismo. El estilo de Jongkind se irá simplificando con el tiempo a la vez que su paleta se aclara más; curiosamente nunca pintó sus óleos directamente del natural sino que tomaba bocetos y dibujos a "plein air" para acabarlos en el estudio, obteniendo atractivos resultados cercanos al Impresionismo, siendo uno de sus precursores.

2. LA PINTURA ROMÁNTICA ESPAÑOLA

a. FEDERICO MADRAZO

Hijo de José Madrazo y de madre alemana fue un pintor romántico académico de corte francés, que cultivó tanto el género del retrato como de la pintura histórica. Atraviesa tres fases en su carrera. Al principio, su etapa es purista, de gran detallismo. Más tarde suaviza los contornos y su pintura se vuelve más espontánea. Finalmente retorna a la tradición. Su formación en el dibujo hace que predomine en él casi siempre la línea sobre el color. Pinta retratos para la aristocracia, gozando por ello de una situación social elevada lo que le introduce en ambientes privilegiados. Su pintura está definida por medio de una pincelada prieta y muy brillante. Amigo de Ingres, trabajó en su taller durante su estancia en París. En Roma estuvo en contacto con Overbeck y el grupo de los nazarenos, quienes reforzaron su destreza innata para el dibujo. Fue pintor de cámara de la reina Isabel II y director de la Academia de San Fernando y del Museo del Prado.

de la Academia de San Fernando y del Museo del Prado. 1841 - 26 años Don

1841 - 26 años Don Álvaro de Luna en el patíbulo Material: Óleo sobre lienzo. Medidas: 24 x 27,5 cm. Museo: Museo Goya. Castres

lienzo. Medidas: 24 x 27,5 cm. Museo: Museo Goya. Castres 1851 - 36 años Isabel II
lienzo. Medidas: 24 x 27,5 cm. Museo: Museo Goya. Castres 1851 - 36 años Isabel II

1851 - 36 años Isabel II Material: Óleo sobre lienzo. Medidas: 204 x 131 cm. Museo: Museo del Ejército. Madrid

1851 - 36 años Isabel II Material: Óleo sobre lienzo. Medidas: 204 x 131 cm. Museo:
1855 - 40 años Estudios para una Inmaculada Material: Óleo sobre lienzo. Medidas: 38 x

1855 - 40 años Estudios para una Inmaculada Material: Óleo sobre lienzo. Medidas: 38 x 47 cm. Museo: Casón del Buen Retiro. Madrid

Medidas: 38 x 47 cm. Museo: Casón del Buen Retiro. Madrid b. ANTONIO ESQUIVEL 1866 -
Medidas: 38 x 47 cm. Museo: Casón del Buen Retiro. Madrid b. ANTONIO ESQUIVEL 1866 -

b. ANTONIO ESQUIVEL

1866 - 51 años Manuel Rivadeneyra Material: Óleo sobre lienzo. Medidas: 51.5 x 39.5 cm. Museo: Museo del Prado. Madrid

Medidas: 51.5 x 39.5 cm. Museo: Museo del Prado. Madrid > Esquivel, Antonio María Nacionalidad: Española
> Esquivel, Antonio María Nacionalidad: Española Sevilla (1806) - Madrid (1857) Estilo: Romanticismo Español
> Esquivel, Antonio María
Nacionalidad: Española
Sevilla (1806) - Madrid (1857)
Estilo: Romanticismo Español

Este pintor de origen sevillano trabajó durante toda su vida en Madrid. Participó en las corrientes historicistas que predominaron durante el siglo XIX en Madrid, dentro del llamado movimiento eclecticista. Estuvo integrado en los salones artísticos que solían celebrarse en las ricas mansiones alto-burguesas, reuniones en las cuales participaban políticos, literatos, músicos y pintores, tal y como se aprecia en su cuadro Lectura de Zorrilla en casa del pintor, colgado en el Museo del Prado.Su formación corrió a cargo de las enseñanzas impartidas en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Esta educación se basaba sobre todo en el dominio del dibujo y el contorno, que primaba sobre el color y la luz. Esquivel combinó esta maestría dibujística con las grandes composiciones de los maestros del Siglo de Oro español, así como con las técnicas de iluminación desarrolladas durante el Romanticismo. De la síntesis realizada sobreviene el nombre que se le otorga al período en el que trabajó, Eclecticismo, que trataba de aprovechar lo mejor de otras épocas y estilos.

c. JOAQUÍN ESPALTER

d. VALERIANO DOMÍNGUEZ BÉCQUER

Hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, abanderado del movimiento literario del Romanticismo, Valeriano fue su paralelo en la pintura. Formado en Sevilla, en el taller de su tío, se trasladó con Gustavo a Madrid, donde podrían encontrar mejores oportunidades. Aprovechaban una beca de su hermano, que enfermo de los pulmones, debía vivir en lugares elevados. De esta manera consiguieron un piso en la capital, donde ambos trabajaron hasta la muerte del poeta. Valeriano realizó una pintura de calidad relativa, gustando sobre todo de temas típicos del folklore regional, como en el lienzo que se encuentra en el Museo del Prado, titulado Campesinos Sorianos. Su estilo debe mucho al dibujo académico, pese a ser considerado como abanderado del movimiento romántico. Su visión es estática e iluminada con homogeneidad. Sin embargo, prestó atención a temas que los académicos hubieran despreciado, como son los trajes y las costumbres de los diferentes pueblos españoles.

e. EUGENIO LUCAS

> Lucas Velázquez, Eugenio Nacionalidad: Española Madrid (1817) - Madrid (1870) Estilo: Romanticismo Español
>
Lucas Velázquez, Eugenio
Nacionalidad: Española
Madrid (1817) - Madrid (1870)
Estilo: Romanticismo Español

Eugenio Lucas muestra en sus obras el costumbrismo de veta brava típico de la Escuela madrileña del Romanticismo español, igual que harán Leonardo Alenza y Francisco Lameyer. Su atracción por la pintura de Goya y Velázquez le convierte en uno de los mejores artistas del siglo XIX español. Sus escenas - Condenado por la Inquisición o el Cazador - atraerán al propio Manet durante el viaje de éste por España. Lucas nació en Madrid en 1817, formándose en la Academia de San Fernando, aunque las copias en el Museo del Prado ejercerán mayor influencia en su arte. Realizó numerosos viajes por Italia, París y Marruecos. Separado de su esposa, convivió con una hermana de Jenaro Pérez Villaamil. Falleció en Madrid en 1870.

f. LEONARDO ALENZA

Villaamil . Falleció en Madrid en 1870. f. LEONARDO ALENZA FICHA > Alenza, Leonardo Nacionalidad: España

FICHA

. Falleció en Madrid en 1870. f. LEONARDO ALENZA FICHA > Alenza, Leonardo Nacionalidad: España Madrid
> Alenza, Leonardo Nacionalidad: España Madrid (1807) - Madrid (1845) Estilo: Romanticismo Español
>
Alenza, Leonardo
Nacionalidad: España
Madrid (1807) - Madrid (1845)
Estilo: Romanticismo Español

Pintor romántico de la Escuela madrileña. Alenza vivió su infancia entre la guerra y la reacción fernandina. Fue un muchacho enfermizo, sensible e introvertido. Estudió en la Academia de San Fernando de Madrid con Juan Antonio Ribera, José Aparicio y José Madrazo, todos ellos pintores neoclásicos al estilo de Jacques Louis David. El ambiente académico le llevó a hacer temas históricos como Fernando VII llorando por las Artes y las Ciencias y La Proclamación de Isabel II; ambas obras son de 1833, pero no se conservan. Su producción la constituyen óleos de pequeño tamaño y dibujos de asuntos populares. Alenza se centró en escenas de la vida popular y suburbial de Madrid. Su estilo costumbrista es sobrio y amargo, rasgo característico de la Escuela madrileña. Rara vez es satírico, aunque alguna vez satiriza la manía al suicidio de algunos románticos. Alenza se diferencia de otros pintores académicos en que él no dibuja las escenas sino que las mancha con color. No perfila los contornos con una línea sino con luz. Alenza fue considerado imitador de Goya porque su temática es la misma, sin embargo, más bien se le puede considerar discípulo de Goya en el sentido de que por él se adentró en el mundo de la realidad, de lo popular y de la observación directa de la vida. Alenza vivió la segunda etapa del Absolutismo fernandino alejado del arte oficial pero también de la oposición liberal y romántica.

g. JENARO PÉREZ VILLAAMIL El Ferrol (1807) - Madrid (1854)

Jenaro Pérez Villaamil es el mejor paisajista del Romanticismo español, poniendo de moda la pintura de paisaje en la España del siglo XIX. Nació en El Ferrol en 1807, iniciándose en el dibujo topográfico con su padre, profesor de la Escuela Militar de Santiago. A los 8 años obtiene el cargo de profesor de perspectiva, quizá por el enchufismo típico del país. Continuó sus estudios en Madrid, al trasladarse a la capital con su familia. Pronto ingresó en el Ejército, siendo herido en 1823 - cuando ostentaba el grado de alférez de Estado Mayor - en Cádiz, al repeler la invasión de las tropas francesas del Duque de Angulema para reinstaurar el absolutismo de Fernando VII. Exiliado en Puerto Rico, pasó dos años en la isla (1830-1832), decorando los techos del teatro de la capital. En 1832 regresa a Madrid, realizando varios viajes por España en compañía del pintor romántico inglés David Roberts, buscando los paisajes y escenas pintorescas que integrarían la edición del libro titulado "España artística y monumental", acompañadas las láminas por textos de Patricio de la Escosura. También realizó numerosos viajes a Francia y a Bélgica, residiendo durante una temporada en Bruselas. En 1835 recibió la cátedra de paisaje en la Escuela de San Fernando, llegando a ser director de la institución en 1845. Se relacionó con Isabel II, llegando a ser pintor de cámara. Sus paisajes se caracterizarán por una neblina dorada que otorga un aspecto romántico a la composición, el empleo de figurillas para dar mayor vitalidad al conjunto y el recurso de una amplia perspectiva, como se aprecia en el Castillo de Gaucín del Museo del Prado. En la plenitud de su fama, Villaamil falleció en Madrid en 1854, a los 47 años.

h. CARLOS DE HAES Bélgica (1829) - Madrid (1898)

Carlos de Haes fue el introductor del paisajismo en la pintura española, hasta el punto de que detentó la primera cátedra de paisaje en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Sus vistas están compuestas a la manera clásica, aunque con predominio de la tierra frente al cielo, que suele estar reducido a un tercio de la superficie del lienzo. Creó una importante escuela de paisajistas madrileños, en cuya tradición se formó, por ejemplo, Aureliano Beruete. Pero también otros artistas, más lejanos al ámbito madrileño, disfrutaron de su influencia, como Darío de Regoyos, próximo a la pintura impresionista. El Museo del Prado posee una importante colección de paisajistas que no sólo incluye a Haes, sino también obras de sus seguidores, como los mencionados Beruete y Regoyos, lo cual facilita al espectador comparar la evolución que el paisaje experimentó a lo largo de las dos generaciones que representan.

3. LA PINTURA DE HISTORIA

El Eclecticismo constituye uno de los momentos menos brillantes de la pintura española. Los modelos se han agotado y las innovaciones técnicas también. Frente a la atonía ibérica, en el resto de Europa se incuban movimientos renovadores, como el Realismo o el Impresionismo, que sólo muy levemente se dejaron sentir en España. El Eclecticismo toma este nombre de su intención de aprovechar lo mejor de todos los estilos conocidos, amalgamándolo para conseguir una pintura "muy bien pintada", pero sin la menor trascendencia. El tema favorito de los pintores eclécticos fue la Historia de España, especialmente la de la Edad Media y el período Reyes Católicos. Los momentos elegidos suelen ser anecdóticos, sentimentales, como el llanto de Juana la Loca ante el cadáver de Felipe el Hermoso, el Testamento de Isabel la Católica o el discurso de Colón ante los monjes de La Rábida para convencerlos de la existencia del Nuevo Mundo. Es decir, momentos brillantes de la historia española pero vistos desde la perspectiva más cercana y humana posible, recreándose en lo vulgar e intrascendente de la escena. Los autores que se dedicaron a este género lo hicieron en enormes lienzos de varios metros de superficie, para dar importancia a lo que no la tiene. Frecuentemente estaban alentados por organismos oficiales, como los Salones de Otoño o la propia Academia, que pedía rigor en el dibujo y en la documentación histórica. Algunos de estos pintores fueron Cano de la Peña, Gisbert y Casado del Alisal (exponentes del enfrentamiento bipartidista del régimen político imperante) y Pradilla. El paisaje se decantó definitivamente por la vía documental que se había inaugurado durante el Romanticismo español y se aglutinó casi en exclusiva alrededor del belga Carlos de Haes, el primer catedrático de la

Academia en pintura de paisaje. En paralelo, se desarrolló un foco catalán de paisaje urbano y burgués, que desembocaría en el pre-impresionismo catalán que anuncian Rosales y Fortuny. Éste último creó el tableautin, cuadrito de formato apaisado con un tema gracioso o agradable pensado para adornar el interior del hogar.

a. ANTONIO GISBERT Alcoy (1834) - París (1902)

El alcoyano Antonio Gisbert (1834) se formó en la Academia de Bellas Artes de Madrid, obteniendo una pensión para continuar sus estudios en Roma, donde permaneció por espacio de cinco años (1855-60) El éxito por su cuadro de Los Comuneros (Madrid, Palacio de las Cortes) motivó su dedicación a la Pintura de Historia, compitiendo con Casado del Alisal. Gisbert se especializa en las escenas de carácter liberal, destacando los Fusilamientos de Torrijos y sus compañeros del Museo del Prado. También destacó en la pintura de género. Gisbert falleció en París en 1902.

> El fusilamiento de Torrijos

Titulo: El fusilamiento de Torrijos, 1860 S. F. Autor: Antonio Gisbert Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo

fusilamiento de Torrijos, 1860 S. F. Autor: Antonio Gisbert Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre
fusilamiento de Torrijos, 1860 S. F. Autor: Antonio Gisbert Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre
fusilamiento de Torrijos, 1860 S. F. Autor: Antonio Gisbert Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre
Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo El Fusilamiento de Torrijos nos narra la ejecución

El Fusilamiento de Torrijos nos narra la ejecución de un importante personaje afín a los ideales liberales del Partido Progresista en la España de la segunda mitad del XIX. Junto a Torrijos fueron fusilados muchos de sus compañeros, que el pintor utiliza para mostrar la entereza y valentía del ser humano ante la proximidad de la muerte. Torrijos, como el héroe que encarna, se niega a ser vendado por sus verdugos y encara la muerte abiertamente. Este símbolo lo usó Antonio Gisbert, representante de la pintura ecléctica española. El tratamiento de los capítulos históricos dentro de esta corriente solía llevarse a cabo con extrema escrupulosidad, debiendo el pintor documentarse al máximo para no errar lo más mínimo en el relato del episodio en cuestión. Una exactitud similar la podemos encontrar en otro cuadro del siglo XIX, de parecido contenido político, Fusilamiento del Emperador Maximiliano de México, realizado por Manet. Gisbert, al igual que Manet, realizó en la composición de este cuadro, un estudio del famoso lienzo de Goya titulado Los Fusilamientos de Príncipe Pío; no se trata de una lectura literal de aquel, sino de una interpretación libre del tema, que se asemeja formalmente más en la disposición caótica de los cuerpos de los fusilados inmediatamente antes. Gisbert concede gran importancia a la luz y el color del cuadro, en una

gama de grises desleídos que acompañan a la fúnebre actividad allí desarrollada. Acompaña esta sensación la lejanía de un paisaje desdibujado que se pierde en el fondo, como un telón. Gisbert pertenecía a la Generación del 68, una generación de políticos, intelectuales, literatos y pintores. Estaban divididos en dos facciones, siendo nuestro artista representante del Partido Progresista. En respuesta a su cuadro, Casado del Alisal, autor del bando opositor, el Partido Moderado, presentó La Rendición de Bailén.

b. JOSE CASADO DEL ALISAL Villada (1832) - Madrid (1886)

José Casado del Alisal es uno de los mejores exponentes de la pintura de historia española del siglo XIX. Nació en la localidad palentina de Villada en 1832, trasladándose a Madrid donde fue discípulo de Federico de Madrazo. Continuaría su formación en Roma - apreciando la obra de Rafael y Miguel Ángel - y París. Su Rendición de Bailén, inspirado en Las Lanzas de Velázquez, cosechó un importante éxito de público y crítica. Llegó a ostentar el cargo de Director de la Academia Española en Roma. Falleció en Madrid en 1886.

> Rendición de Bailén

> Rendición de Bailén Titulo: Rendición de Bailén, 1863 Autor: Jose Casado del Alisal Museo: Museo

Titulo: Rendición de Bailén, 1863 Autor: Jose Casado del Alisal Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 338 x 500 cm.

Bailén, 1863 Autor: Jose Casado del Alisal Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 338
Bailén, 1863 Autor: Jose Casado del Alisal Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 338
Bailén, 1863 Autor: Jose Casado del Alisal Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 338
Bailén, 1863 Autor: Jose Casado del Alisal Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 338
Bailén, 1863 Autor: Jose Casado del Alisal Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 338
Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 338 x 500 cm. Durante la primavera de 1863 Casado está

Durante la primavera de 1863 Casado está en París continuando su formación artística - para lo que recibe una pensión de la Academia de Bellas Artes de San Fernando - y trabajando en un gran cuadro de asunto histórico, eligiendo el tema de la Rendición de Bailén donde resalta la heroica jornada del 19 de julio de 1808, cuando las tropas españolas del general Castaños vencieron y obtuvieron la rendición de los ejércitos franceses dirigidos por el general Dupont, suponiendo la primera victoria hispánica en la Guerra de la Independencia. El artista recoge el momento de la entrevista entre Castaños y Dupont para fijar las condiciones de la rendición. Así vemos al general Castaños al frente de las tropas españolas, saludando con un gesto respetuoso al enemigo vencido. Dupont, con gesto serio y orgulloso, responde al saludo de Castaños abriendo sus brazos en señal de absoluta rendición. Junto a ambos generales, Casado coloca a otros militares que también participarían en la batalla pero no en la capitulación, fantaseando ligeramente el episodio. La composición está estructurada para rendir un homenaje a Las Lanzas de Velázquez, ubicando de

forma similar los grupos de soldados para configurar un aspa, colocándose los franceses en la zona de la derecha, en un plano inferior para indicar su derrota, mientras los españoles se sitúan a la izquierda. En el centro hallamos a los dos generales, resaltando el papel generoso de Castaños frente al gesto arrogante de Dupont y la actitud de Gobert, representados ambos con nobleza a pesar de la derrota. Tras los grupos de primer plano se desarrolla una visión panorámica del lugar de la batalla así como de las banderas, que refuerzan el recuerdo velazqueño. También se advierte la influencia de los pintores franceses Gros y Gerard, especialistas en campañas napoleónicas. Las tonalidades empleadas indican la maestría de la técnica de Casado, que recurre a una amplia gama cromática de rica armonía, creando una espectacular sensación atmosférica que indica el ambiente caluroso de un mes de julio en Jaén. El dibujo es muy firme y seguro destacando las actitudes y las expresiones de los personajes, con excelentes detalles que recogen a la perfección las vestimentas de ambos ejércitos, documentados excepcionalmente por Casado tanto en Madrid como en París. La zona de mayor calidad podría ser el grupo de soldados españoles donde encontramos una amplia gama de gestos y expresiones tomadas del natural, enlazando con el realismo imperante en los círculos artísticos. El equilibrado colorido, las armas de primer término, las mieses cortadas, el polvo que levantan las tropas vencidas, etc. son algunos de los elementos que hacen de esta obra una de las mejores muestras de pintura de historia. El lienzo fue enviado a Madrid en 1864 nada más ser concluido, exponiéndose en el recién construido Teatro Real donde obtuvo un importante éxito de público, llegando a verlo los reyes Isabel II y don Francisco de Asís de Borbón. La reina quedó tan entusiasmada con la obra que la compró y otorgó a Casado el título de Pintor Honorario de Cámara.

c. EDUARDO ROSALES Madrid (1836) - Madrid (1873)

Artista español nacido en Madrid a comienzos del siglo XIX; se formó durante el Eclecticismo español. Muerto a los treinta y seis años, la brillante carrera de Rosales prometía una obra de enorme calidad. Iniciado en la pintura de Historia propia del Eclecticismo, evolucionó del rígido academicismo exhibido en el Testamento de Isabel la Católica hacia la ligereza del pigmento y la pincelada fluida del Impresionismo, como se aprecia en sus abundantes estudios, bocetos y acuarelas. Una parte importante en su evolución se produjo en un viaje por Italia, que le descubrió la importancia de la luz solar y sus efectos sobre la materia, un descubrimiento que aplicó en la superficie blanda y húmeda de su último cuadro, Saliendo del Baño del Museo del Prado. El principal valor de este lienzo, que es su espontaneidad y su aspecto abocetado, no se sabe si atribuirlo a una evolución hacia la libertad de estilo o a que realmente quedó incompleto con su muerte.

Testamento de Isabel la Católica

Testamento de Isabel la Católica Titulo: Testamento de Isabel la Católica, 1864 Autor: Eduardo Rosales Museo:

Titulo: Testamento de Isabel la Católica, 1864 Autor: Eduardo Rosales Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 287 x 398 cm.

la Católica, 1864 Autor: Eduardo Rosales Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 287 x
la Católica, 1864 Autor: Eduardo Rosales Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 287 x
la Católica, 1864 Autor: Eduardo Rosales Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 287 x
la Católica, 1864 Autor: Eduardo Rosales Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 287 x
la Católica, 1864 Autor: Eduardo Rosales Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 287 x
Durante el Eclecticismo se recuperaron los temas nacionales más característicos, en un intento de reafirmar

Durante el Eclecticismo se recuperaron los temas nacionales más característicos, en un intento de reafirmar la personalidad cultural de España, puesto que, al menos en pintura, la decadencia acosaba por todos los rincones. Políticamente el momento tampoco era bueno y la recuperación de estos temas estuvo siempre teñida de cierta nostalgia. Este cuadro que contemplamos se considera la obra cumbre de la pintura de historia española; en él se muestra a la reina Isabel I en el momento de dictar su testamento el 12 de octubre de 1504 en el castillo de Medina del Campo donde fallecerá, víctima de un cáncer, el 26 de noviembre de ese mismo año. La moribunda reina se encuentra tendida en una cama cubierta por un elegante dosel rematado con el escudo de Castilla. Doña Isabel reposa su cabeza sobre dos gruesos almohadones, cubriéndose con un velo transparente sujeto al pecho por la venera y la cruz de la Orden de Santiago. Junto a la cama encontramos al escribano sentado en su pupitre al que la reina ordena su última voluntad con su enérgica mano. A la izquierda de la composición aparece el rey Fernando sentado, con gesto decaído, mirada perdida y pensamiento distraído, dejándose caer en el sillón y apoyando los pies en un grueso almohadón de terciopelo. A su lado hallamos a una dama vestida de negro, apuntándose a su hija Juana llamada la Loca pero en 1502 estaba en Flandes por lo que podría tratarse de una dueña. A los pies del lecho se sitúan otros fieles servidores de doña Isabel encabezados por el cardenal Cisneros mientras que al fondo aparecen los marqueses de Moya, los más sumisos vasallos y valedores de la reina moribunda. La gran protagonista del lienzo es la luz, tratada soberbiamente por Rosales para crear una atmósfera densa y recargada, característica del lugar cerrado que acoge a un moribundo, siguiendo así a Velázquez que para Rosales era el mejor creador. De esta forma, esta pintura supuso el redescubrimiento por parte de los artistas españoles decimonónicos del Barroco y de sus grandes figuras como Murillo o Zurbarán. La técnica utilizada también corresponde al estilo del sevillano ya que construye sus figuras con un certero dibujo pero emplea una pincelada ancha y diluida la hora de aplicar el color sin renunciar a las calidades de las telas como observamos en las ropas de raso del cardenal, el gabán del noble o la seda de las medias, obteniendo unos resultados impresionantes. Otro de los elementos de la obra que llaman nuestra atención son las expresiones de los personajes, captando sus rostros con maestría, mostrando sus sentimientos y las reacciones que provocan las palabras de la reina, especialmente en su esposo Fernando, en quien se mezclan el abatimiento por la pérdida del ser querido y la responsabilidad del político. El perfil de Cisneros recortado ante el cortinaje nos ofrece su carácter astuto y sagaz, como buen estadista que fue mientras que los rasgos de fidelidad y afecto se manifiestan en los marqueses de Moya, cuyos rostros quedan difuminados por el aire velazqueño que envuelve la estancia. La composición está estructurada por dos aspas en profundidad, culminando con las figuras de los marqueses y la esquina oscura de la estancia. Los planos paralelos donde se ubican los personajes también otorgan profundidad a la escena mientras que el

ritmo vertical está subrayado por las líneas del mobiliario, resultando un entramado geométrico de gran dificultad pero aparente simpleza. Cada una de las figuras ocupa su puesto aparentemente casual pero que demuestra el laborioso trabajo que llevó el maestro. Uno de los aspectos más sugerentes del lienzo posiblemente sea la maestría en la construcción de los pesados ropajes y la lencería del lecho real, destacando las calidades táctiles de cada una de las telas, especialmente la indumentaria del joven cortesano que la luz resalta compuesta por un gabán de terciopelo brocado con ancho cuello en piel, mangas de raso y medias de seda, ejecutado con una pincelada rápida e imprecisa que aporta la más exquisita calidad y detallismo. Rosales presentó su espectacular trabajo a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864 consiguiendo una Primera Medalla a pesar de que la crítica se ensañó con la pintura. El pintor no se amilanó y presentó su obra en la Exposición Universal de París de 1867 consiguiendo la Medalla de Oro y la Legión de Honor francesa concedida por el emperador Napoleón III. Rosales regresó a Roma con todos los honores celebrando su triunfo en el Hospital de Montserrat donde fue ingresado debido a su tuberculosis que pronto acabará con su vida.

> Saliendo del Baño

Titulo: Saliendo del Baño, 1868 Autor: Eduardo Rosales Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 185 x 90 cm.

del Prado Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 185 x 90 cm. No son numerosos los desnudos en

No son numerosos los desnudos en el catálogo de Rosales por lo que esta mujer al salir del baño que contemplamos se convierte en una de las más acertadas muestras del artista. Aparentemente parece que está sin concluir pero se trata de una obra final, posiblemente realizada en una sola sesión de la modelo. La mujer está vista de espaldas, inclinándose hacia la izquierda para secarse las piernas, resultando un escorzo de gran calidad. Se recorta ante el fondo oscuro donde destaca

la cortina verde, impactando la luz en sus redondeadas y sensuales formas. El maestro ha destacado las líneas de los contornos con la misma tonalidad que el fondo mientras que ha aplicado el color con rapidez y fluidez, con toques de pincel seguros y magistrales, acercándose al Impresionismo de Degas o Renoir y manteniendo el contacto con la pintura de Velázquez. La sensación de volumetría y perspectiva es otro gran logro del maestro, resaltando un movimiento muy atractivo. La pintura fue adquirida por el Museo del Prado en 1878 por 3.500 pesetas.

d. MARIANO FORTUNY Reus (1838) - Roma (1874)

Nadie cosechará tanto éxito con los cuadros de gabinete como Mariano Fortuny i Marsal, no sólo en España sino también en París y Roma, alcanzando la fama y obteniendo una considerable fortuna que le permitirá tener varias casas abiertas en diferentes ciudades. Por desgracia, su temprana muerte no le facilitó el ocupar un puesto destacado entre los grandes maestros de la pintura española, que le corresponde sin ninguna duda. Mariano nació en Reus (Tarragona) el 11 de julio de 1838, en el seno de una modesta familia que tendrá tres hijos más. Su padre, también llamado Mariano, era propietario de un pequeño taller de carpintería mientras que su esposa, Teresa, se dedicaba a cuidar de la familia. La epidemia de cólera que asoló Cataluña en la década de 1840 le dejó huérfano de madre a los once años, siendo recogido - tras emigrar el padre a Barcelona - por su abuelo, llamado "Marianet de les Figures", hábil ebanista que poseía un teatrillo con el que se ganaba la vida por los pueblos de la comarca. La relación entre abuelo y nieto fue muy estrecha, existiendo entre ambos una química especial. El abuelo se entusiasmó con los dibujos del pequeño, que ya había despuntado como un mal escolar, sintiendo Fortuny gran afición por el dibujo y la pintura. Marianet consideró que su nieto debía completar su formación artística - llevaba acudiendo a la Escuela de Dibujo de Reus desde los nueve años - por lo que le envió al taller de Domingo Soberano, quien le enseñó el manejo del óleo y la acuarela. También aprende con un platero miniaturista llamado Antonio Bassa, que le enseñará la minuciosidad que caracteriza su pintura, trabajando en un amplio número de exvotos. La enseñanza artística se compaginaba con el estudio de las primeras letras en la escuela de don Simón Fort. El abuelo es consciente de que la formación del pequeño ha tocado techo en Reus; piensa que en Barcelona puede recibir una educación artística más completa y sin dudarlo emprenden el viaje. Al carecer de recursos económicos tuvieron que realizar el trayecto a pie, posiblemente ganándose la vida como titiriteros con los muñecos y los platillos. En el mes de septiembre de 1852 llegan a la Ciudad Condal, donde es protegido por el escultor Domingo Tallarn, colaborando en la ejecución de obras religiosas, familiarizándose con el dibujo y el empleo del óleo. El propio Tallarn, contento con los avances del joven, le gestiona una pequeña pensión de la Obra Pía y la matrícula gratuita en la Escuela de Bellas Artes de La Lonja, donde recibirá por primera vez formación oficial. Sus maestros en la Escuela serán Pablo Milá i Fontanals, Luis Rigalt y Claudio Lorenzale, miembros del llamado Nazarenismo Catalán que tenía puesta la mirada en la historia de Cataluña y en el Quattrocento italiano. Acudirá también al estudio particular de Lorenzale, siendo este maestro el que más marque al joven artista. Durante los cinco cursos que permaneció Mariano en la Escuela aprendió un riguroso dibujo, una soberbia ejecución compositiva y las cuestiones relacionadas con el oficio. Trabajaba incesantemente, realizando croquis, caricaturas, dibujos, ayudándose económicamente con la elaboración de xilografías y litografías devocionales, dibujando en el campo junto a su amigo José Tapiró e ilustrando algunas novelas como "El mendigo hipócrita" de Dumas o el "Quijote". Tanto trabajó que cayó enfermo, siendo trasladado a Berga por su abuelo para que se recuperara. Los trabajos de este primer periodo están dedicados a la temática histórica, sagrada o mitológica, manifestando una acentuada influencia de los nazarenos, especialmente Lorenzale. Gracias al cuadro sobre Ramón Berenguer III en el castillo de Foix consigue una pensión de la Diputación de Barcelona para trasladarse a Roma. Obtiene 8.000 reales anuales para completar su formación artística durante un periodo de dos años, teniendo que enviar a cambio algunos trabajos para mostrar sus progresos a la entidad. El 19 de marzo de 1858 llega a la Ciudad Eterna, siendo su primera impresión absolutamente negativa; escribirá que "Roma me ha producido el efecto de un vasto cementerio visitado por extranjeros". Acude habitualmente la Academia Giggi donde se dibuja del natural, coincidiendo con Eduardo Rosales y Dióscoro de la Puebla, animándose algo más. Los tres frecuentarán el Café Greco y visitarán las iglesias, palacios y museos romanos. Fortuny sentirá una especial admiración por la pintura de Rafael, maravillándose con el Inocencio X de Velázquez. Pero también se interesa por las novedades como los macchiaioli florentinos - interesados por la pintura al aire libre rechazando temas académicos - o los paisajistas napolitanos. Mariano trabaja infatigablemente, estudiando del natural, dibujando, elaborando acuarelas. Sus

trabajos empiezan a ser considerados en el ambiente romano, vendiendo algunas obras con bastante facilidad, sin olvidar los trabajos que debe enviar periódicamente a la Diputación que le pensiona. En octubre de 1859 estalla la guerra entre España y el sultán de Marruecos. En los desiertos africanos uno de los principales protagonistas militares es el general Juan Prim, oriundo también de Reus, que está obteniendo importantes éxitos al mando de los voluntarios catalanes. La Diputación de Barcelona piensa en Fortuny como el cronista que capte las hazañas de los soldados catalanes, cubriendo la institución todos los gastos de la estancia tanto de él como su ayudante, Jaime Escriu. A Mariano le debió entusiasmar el encargo ya que en pocos días hizo los preparativos

necesarios para emprender el viaje. El 12 de febrero de 1860 llegan a las playas de Tetuán, sin oportunidad de presenciar las batallas de los Castillejos y Tetuán. Mariano sí llega a tiempo de contemplar la batalla de Wad-Ras realizando un buen número de apuntes, bocetos y notas cuyo objetivo será ejecutar una serie de grandes lienzos donde deje constancia de las victorias españolas. África va a suponer un nuevo aire para Fortuny, al sentirse encandilado con los ambientes, las luces y los personajes, llegando a aprender el árabe para integrarse mejor. Se libera de convenciones y academicismos sintiéndose atraído intensamente por lo oriental, enlazando con las obras del francés Delacroix. Al firmarse la paz entre España y Marruecos (1860), tras dos meses

y medio de estancia en tierras marroquíes, Fortuny vuelve a Barcelona, pasando por Madrid donde

visita el Museo del Prado, interesándose por Velázquez, Ribera y Goya. Durante este tiempo que pasó en la capital de España conocerá a Federico de Madrazo y a su hija Cecilia, su futura esposa.

A su regreso a Barcelona presenta los diversos estudios para los cuadros de batallas a la Diputación

de Barcelona, obteniendo un éxito insospechado, de tal manera que se piensa en dotarle de una pensión para que viaje por Europa y estudie las obras de los más insignes pintores de batallas. En esta coyuntura viaja a París donde contempla las obras de los museos del Louvre, Versalles y Luxemburgo, interesándose por Horace Vernet, Eugène Fromentin, Alexandre-Gabriel Decamps y especialmente Eugène Delacroix, ampliando sus conocimientos y abriéndose un nuevo periodo en la pintura de Fortuny. Atrás queda el periodo de formación. Desde 1860 Mariano se abre camino en los circuitos comerciales aumentando rápidamente su prestigio. En 1861 está de nuevo en Roma, donde empieza a cosechar un importante triunfo con acuarelas y cuadritos, relacionándose con los "macchiaioli" y trabajando en la Batalla de Tetuán por encargo de la Diputación. Los cuadros de batallas - que debían ser seis en total - se le atragantan y regresa a Marruecos en 1862 para reavivar sus impresiones. En tierras africanas permanecerá dos meses, vistiéndose como un árabe

y aprendiendo la lengua para poder desenvolverse mejor en la zona. Las sensaciones que le

emocionaron dos años atrás vuelven al espíritu del maestro, aunque no se inspiró lo suficiente para ejecutar los cuadros encargados. Se inicia ahora una época de continuos viajes entre Roma, París, Barcelona y Madrid conociendo a diversos artistas: Domenico Morelli, Martín Rico, Paul Delaroche, Gerôme, firmando un contrato con el marchante Adolphe Goupil para vender los cuadros que elaborase el joven artista, tomando una temática orientalista junto a cuadros de "casacón" o gabinete, siguiendo a los franceses Antoine Watteau y Ernest Meissonier y al alemán Adolf Menzel cuyos trabajos estaban alcanzando elevados precios en Europa. Con estos cuadritos - llamados "tableautin" en Francia - de asuntos intranscendentes, realizados con un estilo minucioso y detallista, interesado por la luz, el dibujo y el color, Fortuny arrasará en el mercado europeo. Su fortuna crece a medida que le llueven los encargos. En Madrid entablará relación con Cecilia Madrazo, belleza rubia que encandilará al artista desde el primer momento, contrayendo la pareja matrimonio en la madrileña iglesia de San Ginés el 27 de noviembre de 1867. Las frecuentes visitas al templo le servirán de inspiración para realizar La vicaría, su obra maestra. El viaje de novios les lleva a Granada, donde se siente hechizado por la luz y el ambiente musulmán de la ciudad. La pareja vivirá a caballo entre Roma y París, coleccionando cerámicas, cuadros y objetos metálicos. Durante 1868 se instalan en Granada pero pronto abandonan la ciudad andaluza debido al estallido de la Revolución contra Isabel II. Roma será la ciudad elegida para vivir, abriendo un estudio al que acudían todos los artistas romanos y extranjeros mientras Fortuny pinta incansablemente cuadritos y acuarelas que se vendían con suma facilidad y aumentaban su fortuna. En el estudio iba acumulando una espléndida colección de armas, tapices, cerámicas, vidrios y mil caprichosos objetos debido a su faceta de coleccionista, animado por la moda de la época. En 1869 tiene su primer acceso de malaria, año en el que el marchante Goupil le hace un sensacional ofrecimiento: la construcción de un gran taller en París a cambio de establecerse en la capital francesa. Mariano aceptó el reto y se traslada con su familia a París en julio de 1869. En la Ciudad de la Luz todos los literatos, artistas y aristócratas se disputan su amistad, llegando a decir su cuñado Raimundo de Madrazo: "Nada exagero si afirmo que la reputación creciente de Fortuny se hizo asunto de moda, y no había jamás primado ni ministro que haya tenido a su puerta más carruajes de pretendientes y admiradores". En la primavera de 1870 se inaugura una exposición en la Galería Goupil que servirá para confirmar su éxito sintiendo el agasajo de la capital donde se

marcaban las pautas del gusto de la época. Antes de estallar la Guerra Franco-Prusiana los Fortuny regresan a España pasando por Madrid y Sevilla para instalarse en Granada donde nace Mariano, su segundo hijo, en mayo de 1871. Durante dos años el pintor residirá casi permanentemente en Granada, sintiéndose tremendamente feliz. Allí pinta, hace cerámica, adquiere numerosos objetos

para sus colecciones, admirando la luz y el color andaluz. Durante estos momentos se manifiesta por primera vez el debate artístico que definirá sus últimos años: Fortuny se encuentra metido en un increíble negocio que le resta mucha libertad creativa, ciñéndole a un determinado tipo de pintura sin problemas y de éxito fácil, deseando salir de ese círculo vicioso pero el nivel de vida alcanzado le impide romper con el estilo que tanto éxito le trae. Por eso, en sus últimos años cae en una depresión que motiva la realización de obras como el Corral o el Paisaje, que suponen para él una vía de escape. Fortuny deseaba abrir nuevos caminos con su pintura pero los encargos que le hacen son obras de "casacón" y él necesita dinero para vivir. Se encuentra en un callejón sin salida. En el otoño de 1871 regresa a Marruecos acompañado por su amigo Tapiró y en mayo de

1872 vuelve a Roma con la intención de terminar sus encargos e instalarse definitivamente en

Granada; dará los últimos toques a La vicaría, la Elección de la modelo o el Ensayo en el jardín de los poetas Arcades - destruido en la Guerra Civil Española - alcanzando en la venta de cada uno de ellos precios jamás obtenidos por un pintor moderno, llegándose a pagar 90.000 francos por la última obra. Durante el tiempo pasado en la Ciudad Eterna, en la Villa Martinori, recibe la admiración y adulación de todos; cualquiera de sus apuntes alcanza altísimos precios en el mercado. Pero Fortuny iba cayendo progresivamente en un abismo de hastío y tristeza del que sólo

sale pintando. Cada vez se aísla más llegando a decir de él un personaje romano: "Es una lástima que el señor Fortuny, que tanto talento ha derrochado en sus cuadros, no haya reservado un poco para la conversación". Mariano había caído en la depresión porque no estaba contento consigo mismo, porque tenía sensación de fracaso al sacrificar el genio que apuntaba en sus esbozos marroquíes y en sus paisajes granadinos para satisfacer el gusto de los burgueses. Intentando

animarle un poco, su amigo el barón Charles Davillier le prepara un viaje a Londres donde visitarán numerosas colecciones, museos y talleres entre ellos los de Alma-Tadema y Millais. El verano de

1874 lo pasará en la villa napolitana de Portici animado por su paisaje marino y la luz

mediterránea. Los trabajos elaborados en estos meses se llenan de alegría, enlazando casi con el Impresionismo como se aprecia en el Desnudo en la playa. En octubre regresa la familia Fortuny a Roma cayendo enfermo el 14 de noviembre; Fortuny fallecerá en Roma el 21 de noviembre de 1874, víctima posiblemente de la malaria, complicada con una dolencia gástrica motivada por el vicio de chupar los pinceles de la acuarela. Su entierro fue una auténtica apoteosis siendo sepultado en el cementerio romano de San Lorenzo Extramuros con su paleta, sus pinceles y su último dibujo. En el cortejo se pudo ver a una multitud de artistas llegados de todas partes; los directores de las Academias de Francia y Nápoles y el embajador de España acompañaron el

cadáver, siendo reproducido el momento en las mejores revistas ilustradas de la época. En abril de

1875 los tesoros que Fortuny había reunido fueron subastados en el Hotel Drouot de París,

alcanzando precios desorbitados. A pesar de sus 36 años, su estilo y su obra le definen como un auténtico genio que pudo revolucionar la pintura española. Como bien dice E. Lafuente Ferrari, la culpa de que no lo hiciera "no sólo fue de él, sino de la sociedad de su tiempo". Y de la muerte, por supuesto.

> Batalla de Tetuán

Titulo: Batalla de Tetuán, 1863-64 Autor: Mariano Fortuny Museo: Colección Particular Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 23 x 62 cm. Estilo: Eclecticismo Español

Fortuny Museo: Colección Particular Caracteristicas: Oleo sobre lienzo 23 x 62 cm. Estilo: Eclecticismo Español 22

La razón por la que Fortuny viajó a Marruecos en 1860 está vinculada con los éxitos obtenidos por las tropas catalanas en la guerra que se libró en el norte de África durante 1859-1860. La Diputación de Barcelona pensionó al artista para que elaborara diversos lienzos relacionados con las diferentes batallas; Fortuny continuó su formación sobre estos asuntos acudiendo a París para contemplar las obras de Vernet y Decamps, conociendo también los trabajos de Delacroix, Ingres y Fromentin. Sin embargo, los cuadros de batallas serán para él como una pesadilla que nunca pudo concluir, ejecutando numerosos bocetos como éste que contemplamos donde los personajes se ubican alrededor de una loma presidida por la figurita del general Juan Prim, ofreciendo una vista panorámica del lugar del encuentro militar. La escena se divide en diversos grupos a veces inconexos, aumentando las dificultades cuando el pintor tenga que traspasar los bocetos a una tela de gran tamaño, alejada de los pequeños formatos empleados por el artista donde su estilo rápido y preciosista pueden brillar. Quizá el elemento más interesante de este boceto sea la iluminación, ya que la luz africana será el detonante que provoque el primer cambio en la pintura de Fortuny.

> La vicaría

> La vicaría Titulo: La vicaría, 1870 Autor: Mariano Fortuny Museo: Museo de Arte de Cataluña

Titulo: La vicaría, 1870 Autor: Mariano Fortuny Museo: Museo de Arte de Cataluña Caracteristicas: Oleo sobre tabla 60 x 93´5 cm. Estilo: Eclecticismo Español

Museo: Museo de Arte de Cataluña Caracteristicas: Oleo sobre tabla 60 x 93´5 cm. Estilo: Eclecticismo
Museo: Museo de Arte de Cataluña Caracteristicas: Oleo sobre tabla 60 x 93´5 cm. Estilo: Eclecticismo
Museo: Museo de Arte de Cataluña Caracteristicas: Oleo sobre tabla 60 x 93´5 cm. Estilo: Eclecticismo
Museo: Museo de Arte de Cataluña Caracteristicas: Oleo sobre tabla 60 x 93´5 cm. Estilo: Eclecticismo
Museo: Museo de Arte de Cataluña Caracteristicas: Oleo sobre tabla 60 x 93´5 cm. Estilo: Eclecticismo
sobre tabla 60 x 93´5 cm. Estilo: Eclecticismo Español La obra maestra de Fortuny se fue

La obra maestra de Fortuny se fue madurando desde su matrimonio el 27 de noviembre de 1867 por lo que realizó una primera versión sobre una tabla que adquirió en el Rastro madrileño; pronto se dio cuenta de que la tabla era demasiado pequeña para el desarrollo que quería dar a la escena por lo que su modelo Arlechino le proporcionó una puerta de nogal perfecta en un primer momento, apareciendo la carcoma instantes después, siendo restaurada por el propio Fortuny. En esta nueva tabla elaborará un cuadro que supondrá un auténtico revuelo cuando fue expuesto en París, en la primavera de 1870, considerándose el acontecimiento del año, calificando la obra Teophile Gautier de "boceto de Goya retocado por Meissonier - el creador en Francia de esta temática costumbrista -", planteando Regnault que Fortuny "es el maestro de todos". La vicaría representa el momento en que los testigos de una boda firman en la sacristía, separada del templo por una magnífica reja que el pintor localizó en una iglesia romana, siendo el elemento culminante del trabajo. Todos los invitados a la ceremonia están pendientes del acto mientras en la zona derecha unos majos y un torero están ausentes del protocolo, al igual que los dos hombres de la izquierda. La escena está ambientada en el siglo XVIII como los cuadros de "casacón" que tanto éxito cosechaban en Europa, sirviendo como modelo la esposa del artista, Cecilia, para la mujer que habla con la novia, la mujer rubia y la señora de espaldas; Arlechino sirvió para el torero y Nicolina para la mujer que se abanica, siendo los demás personajes modelos profesionales que Fortuny utilizaba en variadas ocasiones así como sus cuñados Raimundo e Isabel de Madrazo. Meissonier posó para el general, existiendo un estudio previo sirviéndole al pintor como excusa

cuando alguien le importunaba ya que alegaba: "Perdóneme, poso para monsieur Fortuny". El pintor plantea la obra con una amplia concepción espacial, distribuyendo las pequeñas figuras en los diferentes episodios que aparentemente están aislados pero forman un excepcional conjunto, descentrando la escena principal. Las principales características de la obra de Fortuny se resumen en esta obra: cuidado dibujo; minuciosidad y preciosismo; delicadeza y verosimilitud en los detalles; amplitud espacial; gran sentido del color y estupendo estudio lumínico; perfecta captación de los distintos tipos de telas y sus calidades descriptivas; interés por las expresiones de los personajes que se convierten en auténticos retratos; pincelada rápida y fluida a la par que precisa; interés por el estudio de los reflejos que provoca la luz blanca. La imagen es un perfecto retrato de la sociedad española del siglo XVIII con su clérigo, su torero, sus damas encopetadas, sus majas, el militar, hasta el demandadero de las ánimas del purgatorio, la extraña figura que con el torso desnudo, la cabeza encapuchada y una bandeja en las manos otorga a la escena un aspecto fantasmal. La ejecución de la obra fue lenta, motivando un buen número de retoques y repintes que agobiaban al maestro. La tabla fue vendida por el marchante Goupil nada más exponerla a Mme. de Cassin por 70.000 francos, un elevadísimo precio para su época, contrastando su pequeño formato con las grandes "máquinas" de historia que se hacían en aquellos momentos como el Testamento de Isabel la Católica de Rosales por ejemplo. Con este tipo de trabajos Fortuny alcanzará la fama y la fortuna social y económica, llegando a una situación límite cuando se canse de estas escenas pero el ritmo de vida que lleva le obligará a desperdiciar su verdadero talento.

Elección de la modelo

Elección de la modelo Titulo: Elección de la modelo, 1874 Autor: Mariano Fortuny Museo: The Corcoran

Titulo: Elección de la modelo, 1874 Autor: Mariano Fortuny Museo: The Corcoran Gallery of Art, Washigton Caracteristicas: Oleo sobre tabla 50 x 80 cm. Estilo: Eclecticismo Español

The Corcoran Gallery of Art, Washigton Caracteristicas: Oleo sobre tabla 50 x 80 cm. Estilo: Eclecticismo
The Corcoran Gallery of Art, Washigton Caracteristicas: Oleo sobre tabla 50 x 80 cm. Estilo: Eclecticismo
The Corcoran Gallery of Art, Washigton Caracteristicas: Oleo sobre tabla 50 x 80 cm. Estilo: Eclecticismo
The Corcoran Gallery of Art, Washigton Caracteristicas: Oleo sobre tabla 50 x 80 cm. Estilo: Eclecticismo
The Corcoran Gallery of Art, Washigton Caracteristicas: Oleo sobre tabla 50 x 80 cm. Estilo: Eclecticismo
Oleo sobre tabla 50 x 80 cm. Estilo: Eclecticismo Español Junto a La vicaría , la

Junto a La vicaría, la Elección de la modelo es el cuadro más famoso de Fortuny, dentro del estilo preciosista con el que alcanzará tan elevada fama. Se trata de un cuadro muy estudiado, existiendo varios bocetos preparatorios y dibujos relacionados con la obra, llegando el propio pintor a sentirse agotado debido a la inmensa cantidad de retoques que requirió ya que el cliente que encargó el trabajo - W. H. Stewart, rico coleccionista norteamericano propietario de una empresa de ferrocarriles - era muy aficionado al estilo preciosista, pagando por la tabla 60.000 francos, siendo vendido en 1898 por 210.000 francos. La escena presenta a un grupo de académicos seleccionando a una bella modelo. Para los académicos posaron algunos amigos del pintor como el actor L´Heritier, el escultor D´Epinay, Delatre o Cuggini, eligiendo a Marieta la "organettera" para la joven modelo. Existe una anécdota relativa a esta elección, que narra cómo otra modelo llamada Maria Grazia cuando se enteró de que su rival había sido la elegida se presentó en el estudio de Fortuny y se desnudó para que el propio maestro comprobara sus formas. Algunos estudiosos

consideraron durante un tiempo que la joven desnuda sería Adelaida d´Afry, duquesa consorte de Castiglione-Colonna ya que el espacio donde se desarrolla la acción es el gran salón de fiestas del Palazzo Colonna, retocado con algunos motivos ornamentales del Museo del Prado, de las Colecciones Vaticanas y de la propia colección de Fortuny. Los académicos se sitúan en la zona central de la composición, dispuestos en perspectiva para servir de punto de fuga mientras la modelo ocupa el lugar derecho de la estancia. Subida a una mesa, sus redondeadas formas reciben un foco de luz que baña su silueta, apreciándose a sus pies sus vestidos y zapatos. Parece ser que originalmente junto a la mesa estaba sentada la madre, que evitaba cualquier intento de acoso a la joven, pero esta figura desapareció en la obra final. Las figuras de los académicos aparecen vestidos a la moda dieciochesca, tratándose pues de un cuadro de "casacón" que presenta las características fundamentales de la pintura de Fortuny: esmerado dibujo; minuciosidad preciosista; exquisitez detallista; interés hacia la luz; colores brillantes; expresividad en los rostros; anecdotismo, como observamos en el académico que se agacha; etc. Una pequeña obra maestra con la que Fortuny obtendrá aún más éxito en el mercado comercial europeo, que deseaba abandonar para trabajar en asuntos menos recargados protagonizados por la luz, acercándose así al Impresionismo.

> Desnudo en la Playa

Titulo: Desnudo en la Playa, 1874 Autor: Mariano Fortuny Museo: Museo del Prado Caracteristicas: Oleo sobre tabla 13 x 19 cm.

del Prado Caracteristicas: Oleo sobre tabla 13 x 19 cm. Posiblemente sea este Desnudo una de

Posiblemente sea este Desnudo una de las obras más interesantes de las realizadas por Fortuny, quien en sus últimos años anduvo en un fuerte debate interior: la vida de lujos, viajes y diversión le parece maravillosa pero la pintura que hace no le agrada; podría dar un giro a su obra, sin embargo teme no tener éxito y perder el tren de vida al que tan apegado se siente. Este debate interno le lleva a realizar escenas muy distintas a las que nos tiene acostumbrados, para su propio disfrute, como el Corral. Es decir, tiene dos tipos de pintura: la personal y la de los clientes. El Desnudo mezcla ambos tipos, ya que es la silueta de uno de sus hijos, tumbado al sol en la playa napolitana de Portici. La minuciosidad con que está realizada la imagen, si se tiene en cuenta que tiene el tamaño de una postal, demuestra la altísima calidad del artista, con un excelente dibujo y una pincelada minuciosa y precisa. No en balde, aprendió con un miniaturista platero del que heredaría esta facilidad para realizar obras tan diminutas sin olvidar ningún detalle. El iluminado y dibujado cuerpo de la muchacha contrasta con la superficie de alrededor, más oscura y menos trabajada. La luz y el color, inspirados en el Impresionismo, ponen en relación esta obra con las que posteriormente realizará Joaquín Sorolla. Aun utilizando el mismo estilo que en los cuadros de

casacón con los que obtuvo tanto prestigio y fortuna, el tema, más natural, hace esta imagen más atrayente al espectador.

4. LA ESCULTURA EN EL SIGLO XIX

CARPEAUX

a.

El romanticismo permitió a los escultores del siglo XIX liberarse de los modelos del pasado, creando obras nuevas basadas en la imaginación y en las emociones. Carpeaux es un artista tardo-romántico, en él encontramos el paso al Realismo. Busca captar el movimiento e introducir la acción. Rehuye del modelado liso del neoclasicismo y propone las superficies ásperas y el gesto grandilocuente.

Su aspecto realista no está en la temática, sino en la técnica y en la intención realista. Continúa la línea de lo barroco y de lo complicado. Logra un realismo pictórico lleno de vivacidad, preocupado por reflejar vivamente la expresión de la naturaleza. Muestra una atención más detenida de la realidad, una concepción más verista del arte. Su modelo es nervioso e intuitivo, y se aprecia el interés por reflejar el juego incesante de luces y sombras.

Jean-Batipste Carpeaux nace el 11 de Mayo de 1827 en Valencinnes. Su vocación artística comenzó muy temprano, desde niño realizaba figuras con yeso. A los dieciséis años modela en barro y talla en madera dos frontones para una casa de su ciudad natal.

Sus estudios comienzan con un riguroso aprendizaje artístico. En 1842 se traslada a París para estudiar en la Escuela Real de Dibujo y Matemáticas. De Rude recibe la enseñanza de la escultura romántica, gracias al cual se apartó del academicismo y acuñó un estilo personal libre y vivaz.

En 1854 consigue el Premio de Roma, lo que le permite completar su formación en Italia estudiando la escultura de a antigüedad romana y del Renacimiento, y en particular la figura de Miguel Ángel.

El grupo de Héctor y Astyarax muestra todavía cierta frialdad académica. Sin embargo, El conde Ugolino y sus hijos es el reflejo de la admiración que siente por Miguel Ángel y aquí resume todos los conocimientos adquiridos durante su formación. Para las figuras de los hijos se inspira en el Laooconte y para el padre, en el Pensiodoro. Esta obra causó gran admiración por su fuerza dramática y le sirvió de inspiración a Rodin para concebir su Pensador. A través del bronce, el material preferido por los escultores románticos, Carpeaux muestra la expresividad de sus figuras, la marcada gestualidad de los rostros.

Al poco tiempo expone en la capital francesa Niño pescador cogiendo una caracola, otra de las obras realizadas durante su estancia en Italia y se observa la influencia de Rude y su Niño de la tortuga. Debido a la gran acogida que tiene esta obra y movido por intereses económicos, realizará variantes entre las que destaca el Pescador napolitano.

En muchas esculturas, Carpeaux, capta el movimiento del cuerpo humano, al igual que sus colegas, pero además, hará que el gesto transmita o permita visualizar el dinamismo. Es una escultura de acción, a veces contenida. Esto le hace abrir las libertades que más tarde alcanzará las obras de Rodin y de otros escultores contemporáneos.

En el retrato El príncipe imperial y su perro Nero busca plasmar el contorno y el volumen final de la pieza. Las facciones del príncipe reflejan la dulzura heredada de su madre, la emperatriz Eugenia, que con gesto protector apoya el brazo en el perro Nero y lo acaricia. Capta la apariencia de vida y el movimiento del retratado.

En los bocetos que realiza para Watteau, pintor del siglo XVIII, intenta representar lo más característicamente al personaje, sus facciones, su ropa. Dinamiza la escultura imprimiéndole la fuerza psicológica, que da la sensación de movilidad frenada, ya que a primera vista puede parecer una figura estática.

Carpaux es un escultor conocido en la Corte de Napoleón III y por ello es invitado a participar en proyectos públicos que contribuyan a monumentalizar el Imperio. Trabajará entonces en las labores de ornamentación del pabellón de Flora del Louvre y en la Ópera de París.

Charles Garnier fue quien le encargó La danza, uno de los cuatro grupos escultóricos que junto con El drama lírico, La música instrumental, y La armonía, forman parte de la fachada principal dela Ópera de París. Se trata de un relieve que representa un baile de ninfas alrededor de un genio alado. La obra de Carpeaux, se diferencia de las otras tres, rígidamente simétricas. El personaje principal, desnudo, desplazado ligeramente a la izquierda, tiene a los pies a un niño juguetón que anima a bailar a un grupo de jóvenes, casi desnudas, en torno a él.

La obra contiene un gran dinamismo y las figuras, tratadas con gran naturalidad, expresan gran alegría, mediante rostros y miradas llenas de picardía.

Encontramos influencias de La Marsellesa de su maestro Rude, pero abandona el tono épico y se decanta por actitudes más relajadas y juguetonas próximas al rococó francés.

Este relieve causó un gran revuelo en la época porque se consideraba un tema indecoroso y por el tratamiento excesivamente realista de los personajes.

En Fuente del Observatorio, trata el cuerpo femenino con más pudor, más acorde con los gustos que imperan. Cuatro mujeres que representan las razas humanas giran lentamente alrededor de una esfera zodiacal.

Realizará también retratos, en los que capta la personalidad de sus personajes. Son obras llenas de vida, como el Retrato de la Marquesa de la Valette.

El estilo de Carpeaux es muy personal, se caracteriza por tener una excelente calidad técnica, ser alegre y dinámico. Sus obras rompen los modelos creados por la Academia. No tiene discípulos directos, pero va a ser muy copiado hasta el surgimiento de la escultura modernista francesa, que será uno de sus progenitores.

hasta el surgimiento de la escultura modernista francesa, que será uno de sus progenitores. UGOLINO Y

UGOLINO Y SUS HIJOS

LA DANZA 1869. 420 x 298 cm. Piedra. Musée d'Orsay, París. b. FRANÇOIS RUDE i.

LA DANZA 1869. 420 x 298 cm. Piedra. Musée d'Orsay, París.

b. FRANÇOIS RUDE

i. LA MARSELLESA

d'Orsay, París. b. FRANÇOIS RUDE i. LA MARSELLESA The Departure of the Volunteers of '92 ("La

The Departure of the Volunteers of '92 ("La Marseillaise"), 1833-36

NAPOLEÓN EN BRONCE NAPOLEÓN ALCANZANDO LA INMORTALIDAD 1845-47 Bronze, width 251 cm Parc Noirot, Fixin-lés-Dijon

NAPOLEÓN EN BRONCE

NAPOLEÓN EN BRONCE NAPOLEÓN ALCANZANDO LA INMORTALIDAD 1845-47 Bronze, width 251 cm Parc Noirot, Fixin-lés-Dijon 29

NAPOLEÓN ALCANZANDO LA INMORTALIDAD

1845-47

Bronze, width 251 cm Parc Noirot, Fixin-lés-Dijon

ii. MUSEO DE ORSAY

> Museo de Orsay Teléfono: 33-1 40 49 48 14 1, rue de la Légion

> Museo de Orsay

Teléfono: 33-1 40 49 48 14 1, rue de la Légion d'Honneur - 75007 Paris París Francia http://www.musee-orsay.fr/

Teléfono: 33-1 40 49 48 14 1, rue de la Légion d'Honneur - 75007 Paris París
Teléfono: 33-1 40 49 48 14 1, rue de la Légion d'Honneur - 75007 Paris París

Las obras que posee el museo datan de la segunda mitad del siglo XIX, desde 1848 hasta 1914. Las salas están divididas en: escultura, pintores particulares como Daumier, Ingres o también se divide por estilos como puede ser el Impresionismo, que ocupa una sala con obras de muy diferentes autores como Monet, Manet o Degas. La escultura representada en el museo abarca los periodos de 1850 a 1870 con obras como "El Genio de la Patria", obra romántica en donde se deforman los objetos para expresar una idea o un sentimiento. También es interesante destacar la obra de Carpeaux como, por ejemplo, su Ugolino, que ya no responde a temas bíblicos o mitológicos, como hacían los pintores en su misma época, sino que se interesaba directamente por la naturaleza. La sala de Ingres plantea una obra que se encuentra a caballo entre dos épocas: el Clasicismo y el Romanticismo; la Fuente, del año 1820-1856, puede servir como ejemplo. También se encuentra en el museo bien representada la pintura de historia de los años 1850-1880, en la que el pintor Alexandre Cabanel ofrece una de sus mejores obras, La Muerte de Francesca de Rímini y Paolo Malatesta, del año 1870. Otro autor muy conocido fue Daumier, quien se interesó tanto por la pintura como por la escultura, el dibujo y la litografía. Otro autor que ocupa un amplio espacio es el pintor Gustave Courbet, que destaca por sus dotes como retratista, paisajista, pintor de naturalezas muertas y por su sensibilidad a la hora de pintar el cuerpo femenino. Otra sala la ocupan los pintores impresionistas y Manet; en este museo se encuentra una de sus mejores obras, Olimpia. Finalmente, hay artes aplicadas e industriales.

En este museo hay obras realistas e impresionistas. Una de las obras que se pueden encontrar en el museo son las cerámicas de Enrique II, de gran refinamiento. También se pueden ver obras de esculturas como las Tres Gracias del año 1872-1874 de Jean-Baptiste Carpeaux, donde las tres figuras de mujeres se resuelven en una gran armonía. Cézanne, gran pintor que cierra el Impresionismo e inspira a otros artistas a desarrollar un nuevo estilo, el cubismo, tiene en este museo también un retrato de Ambroise Vollard, marchante muy conocido en París. Corot pintó la Mariette en 1843, gran desnudo femenino, uno de los primeros que creó al final de su vida. De Courbet, pintor realista francés, ofrece este museo una de sus mejores obras, Demoiselles de la Seine, donde la riqueza de los empastes y el relieve que se da a la carne hablan de la alegría de vivir. Courbet también pinta a P.J. Proudhon y a sus hijas; es una pintura moral y simbólica en la figura del filósofo pero también familiar en la representación de las dos niñas. Monet fue uno de los mejores pintores impresionistas e hizo el retrato de Théodore Duret donde el fondo tiene una variada tonalidad de grises. Odilon Redon muestra en el museo 24 obras, que dominan por su simbolismo. El museo tiene incluso obras de Rembrandt: alguno de sus famosos autorretratos.

5.

LA ESCULTURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX

a. JOSE GRAGERA

ESCULTURAS. GUILLERMO SCHULZ

DEL SIGLO XIX a. JOSE GRAGERA ESCULTURAS. GUILLERMO SCHULZ Guillermo Schulz (1898) Autor: Grajera y Herboso,

Guillermo Schulz (1898)

Autor: Grajera y Herboso, José

Año: 1898 Situación: C/ Independencia

El 26 de agosto de 1898 el Ayuntamiento aceptó el ofrecimiento de la Diputación Provincial para disponer del busto en bronce esculpido en honor del geólogo Guillermo Schulz por José Grajera y Herboso(Laredo,1818).

Entonces se aprobó su colocación sobre la columna meteorológica existente en la plaza de Riego, que permanecía inservible desde hacía seis años, convirtiéndose así en improvisado pedestal. Posteriormente se cedería el busto del Geólogo alemán a la Universidad de Oviedo para ser colocado a la entrada de la Escuela Superior de Minas.

Schulz nació en Alemania en 1800.Tras visitar Asturias en 1833 quedará vinculado a la región a través de los estudios que ha firmado :"Mapa topográfico de Oviedo" y "Descripción geológica de Oviedo"

b. PONCIANO PONZANO

Nació el 19 de enero de 1813 en Zaragoza. Recibió en Roma lecciones de Thorwaldsen y Tenerani. El gran escultor dinamarqués intervino en un bajo relieve de Ponzano, quien años después colaboró en obras de Tenerani a su vez. Una de sus obras más reconocidas es el frontón del Palacio del Congreso de los Diputados de Madrid. Se negaba a esculpir animales en mármol alegando que traía mala suerte. No pudo negarse a hacerlo cuando recibió el encargo de esculpir dos leones para decorar la fachada del Congreso de los Diputados madrileño con el bronce fundido de los cañones tomados en la guerra de África del año 1860. Falleció repentinamente el 15 de septiembre de 1877 sin haber acabado de esculpir los leones.

África del año 1860. Falleció repentinamente el 15 de septiembre de 1877 sin haber acabado de

c. JERÓNIMO SUÑOL

Jerónimo Suñol, fue un escultor catalán, nacido en Barcelona en 1840 y fallecido en Madrid, el 16 de Octubre de 1902.

Entre ambas fechas median cuarenta años dedicados a la escultura. Ciertamente su memoria se ha perdido casi por completo, aunque algunas de sus obras son contempladas a diario por millares de ciudadanos que las ven sin sentirlas, acostumbrados a pasar los ojos sobre lo que al ser cotidiano, forma parte de nuestro entorno y se convierte en un hábito que no atrae una segunda mirada.

Parece difícil en estas fechas en que la escultura adopta tantas y tan peculiares formas, considerar a un artista de su talla como innovador dentro de su arte. Pero es cierto que lo fue y sacó su trabajo del límite neo clásico imperante en la segunda mitad del siglo XIX.

neo clásico imperante en la segunda mitad del siglo XIX. Su obra es grande, pero menos

Su obra es grande, pero menos extensa de lo que habría sido de no prestar tan cuidadosa atención a cuanto trabajo realizaba. Un siglo después de su muerte se ha perdido tanta información, tantos recuerdos, que cualquier intento de hacer una biografía esta llamado al fracaso. Esta pagina, trata de recuperar lo que sabemos de él, por medio de la transcripción fiel y exacta de los documentos cuyo estado de conservación lo permite. Solo se hacen puntualizaciones en los errores evidentes, debidos a los imperfectos sistemas de documentación del siglo pasado, que le atribuyen determinadas obras no salidas de su mano. Reflejan opiniones particulares, que tienen el valor por su diversa procedencia de arrojar un fondo de claridad a los testimonios que, sumados permiten extraer la verdad de como era Suñol. Y vienen a presentarnos un hombre culto, de modestia y sencillez extremas, gran artista, buen catalán y digno español. Es justo reconocerlo y aportar nuevos datos que puedan ir saliendo a la luz en el futuro.

español. Es justo reconocerlo y aportar nuevos datos que puedan ir saliendo a la luz en

CRISTÓBAL COLÓN

d. RICARDO BELLVER

(* Madrid, 1845 — † Madrid, 20 de diciembre de 1924), escultor español.

Biografía

Fue alumno en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y terminó su formación de escultor en Roma pensionado por el Estado.

Fue en 1878, cuando empezó a tener reconocimiento a través de su obra, el Ángel caído, el único monumento dedicado al diablo. Fue entonces cuando obtuvo la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes y de nuevo, más tarde, en 1885, en la Exposición Universal de París. Se trata de una estatua de indudable originalidad y era tanto el interés que suscitaba a las masas que el Museo Nacional del Prado la donó al pueblo de Madrid, y actualmente decora la plaza homónima del Parque del Retiro. A raíz de todo este éxito fue nombrado académico y acabo como director de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.

Se conservan otros trabajos de Ricardo Bellver en la Basílica de San Francisco el Grande, en la Iglesia de San José, en la Iglesia Pontificia de San Miguel y en el edificio del Ministerio de Fomento del paseo de la Infanta Isabel.

Obra

Entierro de Santa Inés (bajorrelieve).

El Ángel caído, estatua situada en los Jardines del buen retiro de Madrid.

La muerte de Santa Ágata, bajorrelieve (1888).

Talla de San Expedito (1916), ubicada en la San Vicente Martir de Abando (Bilbao).

Estatua de Juan Sebastián Elcano (1888) en la plaza del Ayuntamiento de Guetaria (Vizcaya).

Puertas neogóticas de la Catedral de Sevilla.

San Bartolomé y San Andrés, en San Francisco el Grande, Madrid.

Monumento a Donoso Cortés, cementerio de San Isidro, Madrid.

El sepulcro del Cardenal Silíceo.

e. MARIANO BENLLIURE

• El sepulcro del Cardenal Silíceo. e. MARIANO BENLLIURE Mariano Benlliure (en el suelo) acompañado de

Mariano Benlliure (en el suelo) acompañado de Don Segismundo Moret (en la silla) días antes de que falleciera este último.

Mariano Benlliure y Gil (* Valencia, 8 de septiembre de 1862 — † Madrid, 9 de noviembre de 1947), escultor español.

Biografía

Uno de los más famosos escultores españoles. Nació en el Grao de Valencia de una familia de artistas modestos y murió en Madrid. Su padre, pintor decorador, fue su primer maestro. Víctima de mudez, no empezó a hablar hasta la edad de ocho años. Desde muy niño mostró sus excepcionales disposiciones artísticas. Se presenta a un concurso con su primera obra hecha con tan sólo 6 años. A los nueve años expuso su primer modelado de barro en la Nacional. Durante la juventud cultivó con predilección los temas taurinos, de los que ha dejado realizaciones admirables. Su dedicación principal, sin embargo, era entonces la pintura, que siguió cultivando en París al lado de su maestro Domingo Marqués. En 1879 fue a Roma, donde, fascinado por Miguel Ángel, abandonó los pinceles para dedicarse exclusivamente a la escultura. En 1887 se estableció definitivamente en Madrid, donde, en la Exposición Nacional de dicho año, obtuvo primera medalla por la estatua del pintor Ribera. Su nombre pronto adquirió fama. Los bustos y monumentos públicos que realizó son numerosos; entre estos últimos destaca el del general San Martín, en Lima. Caracteriza su estilo un naturalismo detallista y minucioso, un impresionismo espontáneo, de modelado nervioso, tan rápido y vivaz que queda patente en el barro la huella manual del artista. En este orden alcanzó una maestría prodigiosa. Alfonso XIII le encargó trabajos para la Casa Real. Obras importantes suyas son los monumentos de Castelar, Gayarre, María Cristina de Borbón, Velázquez, Fortuny y Joselito. Ha dejado una producción vastísima. En 1895 obtuvo la medalla de honor por la escultura del poeta Trueba, instalada en Bilbao, ciudad para la que también hizo la estatua de su fundador, don Diego López V de Haro. Cultivó además la imaginería religiosa. Poseía ilustres condecoraciones extranjeras, como la de la Legión de Honor, de Francia, y la medalla especial del emperador Francisco José.

Obra

, y la medalla especial del emperador Francisco José. Obra Monumento a Emilio Castelar • Monumento

Monumento a Emilio Castelar

Monumento funerario a Joselito el Gallo, en el cementerio de San Fernando, Sevilla.

Monumento funerario -mausoleo- al tenor Julián Gayarre en Roncal (Navarra).

Monumentos a Sagasta y Canalejas en el panteón de hombres ilustres.

Estatua ecuestre de Alfonso XII (1922).

Monumento a Diego López V de Haro, que en su día se instaló frente al Ayuntamiento de Bilbao y hoy está en la Plaza Circular.

Retratos de la familia de Joaquín Sorolla y Bastida, hoy en la Casa Sorolla, en Madrid.

Monumento a Goya (1902), frente a la entrada del Museo del Prado, en Madrid. (ver monumento)

Monumento a Emilio Castelar, inaugurado en 1908.

Obra religiosa para la ciudad de Crevillente

Nuestro Padre Jesús Nazareno,

María Magdalena,

Virgen Dolorosa,

Stmo. Cristo de Difuntos y Ánimas,

Las Tres Marías y San Juan,

Stmo. Cristo Yacente,

Entrada de Jesús en Jerusalén,

San Juan de la Tercera Palabra de la Cruz

Yacente, • Entrada de Jesús en Jerusalén , • San Juan de la Tercera Palabra de

MONUMENTO A GOYA, 1902

MONUMENTO A DIEGO LÓPEZ, BILBAO. 36

MONUMENTO A DIEGO LÓPEZ, BILBAO.