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(República Dominicana, 1909-2001)

© 

A ESO DE las siete la fiebre aturdía al haitiano Luis Pie. Además de que
sentía la pierna endurecida, golpes internos le sacudían la ingle. Medio
ciego por el dolor de cabeza y la debilidad, Luis Pie se sentó en el suelo,
sobre las secas hojas de la caña, rayó un fósforo y trató de ver la herida.
Allí estaba, en el dedo grueso de su pie derecho. Se trataba de una herida
que no alcanzaba la pulgada, pero estaba llena de lodo. Se había cortado el
dedo la tarde anterior, al pisar un pedazo de hierro viejo mientras
tumbaba caña en la colonia Josefita.
Un golpe de aire apagó el fósforo, y el haitiano encendió otro. Quería
estar seguro de que el mal le había entrado por la herida y no que se debía
a obra de algún desconocido que deseaba hacerle daño. Escudriñó la
pequeña cortada, con sus ojos cargados por la fiebre, y no supo qué
responderse; después quiso levantarse y andar, pero el dolor había
aumentado a tal grado que no podía mover la pierna.
Esto ocurría el sábado, al iniciarse la noche. Luis Pie pegó la frente al
suelo, buscando el fresco de la tierra, y cuando la alzó de nuevo le pareció
que había itranscurrido mucho tiempo. Hubiera querido quedarse allí
descansando; mas de pronto el instinto le hizo salir ja cabeza. ²Ah... Pití
Mishe ta eperan a mué ²dijo con amargura
Necesariamente debía salir al camino, donde tal vez alguien le
ayudaría a seguir hacia el batey; podría pasar una carreta o un peón
montado que fuera a la fiesta de esa noche.
Arrastrándose a duras penas, a veces pegando el pecho a la tierra, Luis
Pie emprendió el camino. Pero de pronto alzó la cabeza: hacia su espalda
sonaba algo como un auto. El haitiano meditó un minuto. Su rostro
brillante y sus ojos inteligentes se mostraban angustiados. ¿Habría
perdido el rumbo debido al dolor o la oscuridad lo confundía? Temía no
llegar al camino en toda la noche, y en ese caso los tres hijitos le esperarían
junto a la hoguera que Miguel, el mayor, encendía de noche para que el
padre pudiera prepararles con rapidez harina de maíz o les salcochara
plátanos, a su retorno del trabajo. Si él se perdía, los niños le esperarían
hasta que el sueño los aturdiera y se quedarían dormidos allí, junto a la
hoguera consumida.
Luis Pie sentía a menudo un miedo terrible de que sus hijos no
comieran o de que Miguel, que era enfermizo, se le muriera un día, como
se le murió la mujer. Para que no les faltara comida Luis Pie cargó con
ellos desde Haití, caminando sin cesar, primero a través de las lomas, en el
cruce de la frontera dominicana, luego a lo largo de todo el Cibao, después
recorriendo las soleadas carreteras del Este, hasta verse en la región de los
centrales de azúcar.
²¡Bonyé! ²gimió Luis Pie con la frente sobre el brazo y la pierna
sacudida por temblores², pití Mishé va a ta eperán to la noche a son per.
Y entonces sintó ganas de llorar, a lo que se negó porque temía
entregarse a la debilidad. Lo que debía hacer era buscar el rumbo y
avanzar. Cuando volvió a levantar la cabeza ya no se oía el ruido del motor.
²No, no ta sien palla; ta sien paca ²afirmó resuelto. Y siguió
arrastrándose, andando a veces a gatas. Pero sí había pasado a distancia
un motor.
Luis Pie llegó de su tierra meses antes y se puso a trabajar, primero en
la Colonia Carolina, después en la Josefita; e ignoraba que detrás estaba
otra colonia, la Gloria, con su trocha medio kilómetro más lejos, y que don
Valentín Quintero, el dueño de la Gloria, tenía un viejo Ford en el cual iba
al batey a emborracharse y a pegarles a las mujeres que llegaban hasta allí,
por la zafra, en busca de unos pesos. Don Valentín acababa de pasar por
aquella trocha en su estrepitoso Ford; y como iba muy alegre, pensando en
la fiesta de esa noche, no tomó en cuenta, cuando encendió el tabaco, que
el auto pasaba junto al cañaveral. Golpeando en la espalda al chofer, don
Valentín dijo:
²Esa Lucía es una sinvergüenza, sí señor, ¡pero qué hembra!
Y en ese momento lanzó el fósforo, que cayó encendido entre las cañas.
Disparando ruidosamente el Ford se perdió en dirección del batey para
llegar allá antes de que Luis Pie hubiera avanzado trescientos metros.
Tal vez esa distancia había logrado arrastrarse el haitiano. Trataba de
llegar a la orilla del corte de la caña, porque sabía que el corte empieza
siempre junto a una trocha; iba con la esperanza de salir a la trocha
cuando notó el resplandor. Al principio no comprendió; jamás había visto
él un incendio en el cañaveral. Pero de pronto oyó chasquidos y una
llamarada gigantesca se levantó inesperadamente hacia el cielo,
iluminando el lugar con un tono rojizo. Luis Pie se quedó inmóvil del
asombro. Se puso de rodillas y se preguntaba qué era aquello. Mas el fuego
se extendía con demasiada rapidez para que Luis Pie no supiera de qué se
trataba. Echándose sobre las cañas, como si tuvieran vida, las llamas
avanzaban ávidamente, envueltas en un humo negro que iba cubriendo
todo el lugar; los tallos disparaban sin cesar y por momentos el fuego se
producía en explosiones y ascendía a golpes hasta perderse en la altura. El
haitiano temió que iba a quedar cercado. Quiso huir. Se levantó y
pretendió correr a saltos sobre una sola pierna. Pero le pareció que nada
podría salvarle.
²¡Bonyé, Bonyé! ²empezó a aullar, fuera de sí; y luego, más alto aún:
²¡Bonyéeeee!
Gritó de tal manera y llegó a tanto su terror, que por un instante perdió
la voz y el conocimiento. Sin embargo siguió moviéndose, tratando de
escapar, pero sin saber en verdad qué hacía. Quienquiera que fuera, el
enemigo que le había echado el mal se valió de fuerzas poderosas. Luis Pie
lo reconoció así y se preparó a lo peor.
Pegado a la tierra, con sus ojos desorbitados por el pavor, veía crecer el
fuego cuando le pareció o ir tropel de caballos, voces de mando y tiros.
Rápidamente levantó la cabeza. La esperanza le embriagó.
²¡Bonyé, Bonyé ²clamó casi llorando², ayuda a mué, gran Bonyé; tú
salva a mué de murí quemá!
¡Iba a salvarlo el buen Dios de los desgraciados! Su instinto le hizo
agudizar todos los sentidos. Aplicó el oí do para saber en qué dirección
estaban sus presuntos salvadores; buscó con los ojos la presencia de esos
dominicanos generosos que iban a sacarlo del infierno de llamas en que se
hallaba. Dando la mayor amplitud posible a su voz, gritó estentóreamente:
²¡Dominiquén bon, aquí ta mué, Luí Pie! ¡Salva a mué, dominiquén
bon!
Entonces oyó que alguien vociferaba desde el otro lado del cañaveral.
La voz decía:
²¡Por aquí, por aquí! ¡Corran, que está cogió! ¡Corran, que se puede ir!
Olvidándose de su fiebre y de su pierna, Luis Pie se incorporó y corrió.
Iba cojeando, dando saltos, hasta que tropezó y cayó de bruces. Volvió a
pararse al tiempo que miraba hacia el cielo y mascullaba:
²Oh Bonyé, gran Bonyé que ta ayudan a mué...
En ese mismo instante la alegría le cortó el habla, pues a su frente,
irrumpiendo por entre las cañas, acababa de aparecer un hombre a
caballo, un salvador.
²¡Aquí está, corran! ²demandó el hombre dirigiéndose a los que le
seguían.
Inmediatamente aparecieron diez o doce, muchos de ellos a pie y la
mayoría armada de mochas. Todos gritaban insultos y se lanzaban sobre
Luis Pie.
²¡Hay que matarlo ahí mismo, y que se achicharre con la candela ese
maldito haitiano! ²se oyó vociferar.
Puesto de rodillas, Luis Pie, que apenas entendía el idioma, rogaba
enternecido:
²¡Ah dominiquén bon, salva a mué, salva a mué pa lleva manyé a mon
pití!
Una mocha cayó de plano en su cabeza, y el acero resonó largamente.
²¿Qué ta pasan? ²preguntó Luis Pie lleno de miedo.
²¡No, no! ²ordenaba alguien que corría². ¡Dénles golpes, pero no lo
maten! ¡Hay que dejarlo vivo para que diga quiénes son sus cómplices! ¡Le
han pegado fuego también a la Gloria!
El que así gritaba era don Valentín Quintero, y él fue el primero en dar
el ejemplo. Le pegó al haitiano en la nariz, haciendo saltar la sangre.
Después siguieron otros, mientras Luis Pie, gimiendo, alzaba los brazos y
pedía perdón por un daño que no había hecho. Le encontraro n en los
bolsillos una caja con cuatro o cinco fósforos.
²¡Canalla, bandolero; confiesa que prendiste candela!
²Uí, uí ²afirmaba él haitiano. Pero como no sabía explicarse en
español no podía decir que había encendido dos fósforos para verse la
herida y qué el viento los había apagado.
¿Qué había ocurrido? Luis Pié no lo comprendía. Su poderoso enemigo
acabaría con él; le había echado encima a todos los terribles dioses de
Haití, y Luis Pie, que temía a esas fuerzas ocultas, no iba a luchar contra
ellas porque sabía que era inútil!
²¡Levántate, perro! ²ordenó un soldado.
Con gran asombro suyo, el haitiano se sintió capaz de levantarse. La
primera arremetida de la infección había pasado, pero él lo ignoraba.
Todavía cojeaba bastante cuando dos soldados lo echaron por delante y lo
sacaron al camino; después, a golpes y empujones, debió seguir sin
detenerse, aunque a veces le era imposible sufrir el dolor en la ingle.
Tardó una hora en llegar al batey, donde la gente se agolpó para verlo
pasar. Iba echando sangre por la cabeza, con la ropa desgarrada y una
pierna a rastras. Se le veía qué no podía ya mas, que estaba exhausto y a
punto de caer desfallecido.
El grupo se acercaba a un miserable bohío de yaguas paradas, en el que
apenas cabía un hombre y en cuya puerta, destacados por una hoguera que
iluminaba adentro la vivienda, estaban tres niños desnudos que
contemplaban la escena sin moverse y sin decir una palabra.
Aunque la luz era escasa todo el mundo vio a Luis Pie cuando su rostro
pasó de aquella impresión de vencido a la de atención; todo el mundo vio
el resplandor del interés en sus ojos. Era tal el momento que nadie habló.
Y de pronto la voz de Luis Pie, una voz llena de angustia y de ternura, se
alzó en medio del silencio, diciendo:
²¡Pití Mishé, mon pití Mishé! ¿Tú no ta enferme, mon pití? ¿Tú ta
bien?
El mayor de los niños, que tendría seis años y que presenciaba la
escena llorando amargamente, dijo entre llanto, sin mover un músculo,
hablando bien alto:
²¡Sí, per; yo ta bien; to nosotro ta bien, mon per! Y se quedó inmóvil,
mientras las lágrimas le corrían por las mejillas.
Luis Pie, asombrado de que sus hijos no se hallaran bajo el poder de
las tenebrosas fuerzas que le perseguían, no pudo contener sus palabras.
²¡Oh Bonyé, tú sé gran! ²clamó volviendo al cielo una honda mirada
de gratitud.
Después abatió la cabeza, pegó la barbilla al pecho que no lo vieran
llorar, y empezó a caminar de nuevo, arrastrando su pierna enferma. La
gente que se agrupaba alrededor de Luis Pie era mucha y pareció dudar
entre seguirlo o detenerse para ver a los niños; pero como no tardó en
comprender que el espectáculo que ofrecía Luis Pie era más atrayente,
decidió ir tras él. Sólo una muchacha negra de acaso doce años se demoró
frente a la casucha. Pareció que iba a dirigirse hacia los niños; pero al fin
echó a correr tras la turba, que iba doblando una esquina. Luis Pie había
vuelto el rostro, sin duda para ver una vez más a sus hijos, y uno de los
soldados pareció llenarse de ira.
²¡Ya ta bueno de hablar con la familia! ²rugía el soldado.
La muchacha llegó al grupo justamente cuando el militar levantaba el
puño para pegarle a Luis Pie, y como estaba asustada cerró los ojos para no
ver la escena. Durante un segundo esperó el ruido.
Pero el chasquido del golpe no llegó a sonar. Pues aunque deseaba
pegar, el soldado se contuvo. Tenía la mano demasiado adolorida por el
uso que le había dado esa noche, y, además, co mprendió que por duro que
le pegara Luis Pie no se daría cuenta de ello.
No podía darse cuenta, porque iba caminando como un borracho,
mirando hacia el cielo y hasta ligeramente sonreído.
Rubén Darío.
(1867 -1916 )

Fue el primer hijo del matrimonio formado por Manuel García y Rosa Sarmiento,
quienes se habían casado en León el 26 de abril de 1866, tras conseguir las dispensas
eclesiásticas necesarias, pues se trataba de primos segundos. Sin embargo, la conducta
de Manuel, aficionado en exceso al alcohol y a las prostitutas, hizo que Rosa, ya
embarazada, tomara la decisión de abandonar el hogar conyugal y refugiarse en la
ciudad de Metapa, en la que dio a luz a su hijo, Félix Rubén. El matrimonio terminaría
por reconciliarse, e incluso Rosa llegó a dar a luz a otra hija de Manuel, Cándida Rosa,
quien murió a los pocos días. La relación se volvió a deteriorar y Rosa abandonó a su
marido para ir a vivir con su hijo en casa de una tía suya, Bernarda Sarmiento, que vivía
con su esposo, el coronel Félix Ramírez Madregil, en la misma ciudad de León. Rosa
Sarmiento conoció poco después a otro hombre, y estableció con él su residencia en San
Marcos de Colón, en el departamento de Choluteca, en Honduras.

Aunque según su fe de bautismo el primer apellido de Rubén era García, la familia


paterna era conocida desde generaciones por el apellido Darío. El propio Rubén lo
explica en su autobiografía:

Según lo que algunos ancianos de aquella ciudad de mi infancia me han referido, un mi


tatarabuelo tenía por nombre Darío. En la pequeña población conocíale todo el mundo
por don Darío; a sus hijos e hijas, por los Daríos, las Daríos. Fue así desapareciendo el
primer apellido, a punto de que mi bisabuela paterna firmaba ya Rita Darío; y ello,
convertido en patronímico, llegó a adquirir valor legal; pues mi padre, que era
comerciante, realizó todos sus negocios ya con el nombre de Manuel Darío [...][1]

La catedral-basílica de la Asunción, en la ciudad de León, en la que transcurrió la


infancia del poeta. Sus restos se encuentran sepultados en esta iglesia. La niñez de
Rubén Darío transcurrió en la ciudad de León, criado por sus tíos abuelos Félix y
Bernarda, a quienes consideró en su infancia sus verdaderos padres (de hecho, durante
sus primeros años firmaba sus trabajos escolares como Félix Rubén Ramírez). Apenas
tuvo contacto con su madre, que residía en Honduras, ni con su padre, a quien llamaba
"tío Manuel".

Sobre sus primeros años hay pocas noticias, aunque se sabe que a la muerte del coronel
Félix Ramírez, en 1871, la familia pasó apuros económicos, e incluso se pensó en
colocar al joven Rubén como aprendiz de sastre. Según su biógrafo Edelberto Torres,
asistió a varias escuelas de la ciudad de León antes de pasar, en los años 1879 y 1880, a
educarse con los jesuitas.

Lector precoz (según su propio testimonio aprendió a leer a los tres años[2] ), pronto
empezó también a escribir sus primeros versos: se conserva un soneto escrito por él en
1879, y publicó por primera vez en un periódico poco después de cumplir los trece
años: se trata de la elegía Una lágrima, que apareció en el diario El Termómetro, de la
ciudad de Rivas, el 26 de julio de 1880. Poco después colaboró también en El Ensayo,
revista literaria de León, y alcanzó fama como "poeta niño". En estos primeros versos,
según Teodosio Fernández[3] sus influencias predominantes eran los poetas españoles
de la época Zorrilla, Campoamor, Núñez de Arce y Ventura de la Vega. Más adelante,
sin embargo, se interesó mucho por la obra de Víctor Hugo, que tendría una influencia
determinante en su labor poética. Sus obras de esta época muestran también la impronta
del pensamiento liberal, hostil a la excesiva influencia de la Iglesia católica, como es el
caso su composición El jesuita, de 1881. En cuanto a su actitud política, su influencia
más destacada fue el ecuatoriano Juan Montalvo, a quien imitó deliberadamente en sus
primeros artículos periodísticos.[4] Ya en esta época (contaba catorce años) proyectó
publicar un primer libro, Poesías y artículos en prosa, que no vería la luz hasta el
cincuentenario de su muerte. Poseía una superdotada memoria, gozaba de una
creatividad y retentiva genial, y era invitado con frecuencia a recitar poesía en reuniones
sociales y actos públicos.

En diciembre de ese mismo año se trasladó a Managua, capital del país, a instancias de
algunos políticos liberales que habían concebido la idea de que, dadas sus dotes
poéticas, debería educarse en Europa a costa del erario público. No obstante, el tono
anticlerical de sus versos no convenció al presidente del Congreso, el conservador Pedro
Joaquín Chamorro y Alfaro, y se resolvió que estudiaría en la ciudad nicaragüense de
Granada. Rubén, sin embargo, prefirió quedarse en Managua, donde continuó su
actividad periodística, colaborando con los diarios El Ferrocarril y El Porvenir de
Nicaragua. En la capital se enamoró de una muchacha de once años, Rosario Emelina
Murillo, con la que incluso proyectó casarse. Poco después, en agosto de 1882, se
embarcaba en el puerto de Corinto, hacia El Salvador.

En enero del año siguiente, su esposa, Rafaela Contreras, se reunió con él en Guatemala,
y el 11 de febrero contrajeron matrimonio religioso en la catedral de Guatemala. En
junio, el diario que dirigía Darío, El Correo de la Tarde, dejó de percibir la subvención
gubernamental, y tuvo que cerrar. Darío optó por probar suerte en Costa Rica, y se
instaló en agosto de ese año en la capital del país, San José. En Costa Rica, donde
apenas era capaz de sacar adelante a su familia, agobiado por las deudas a pesar de
algunos empleos eventuales, nació su primer hijo, Rubén Darío Contreras, el 12 de
noviembre de 1891.
Interrumpió su tranquilidad la llegada a París de su esposa, Rosario Murillo, que se
negaba a aceptar el divorcio a menos que se le garantizase una compensación
económica que el poeta juzgó desproporcionada. En marzo de 1907, cuando iba a partir
para París, Darío, cuyo alcoholismo estaba ya muy avanzado, cayó gravemente
enfermo. Cuando se recuperó, regresó a París, pero no pudo llegar a un acuerdo con su
esposa, por lo que decidió regresar a Nicaragua para presentar su caso ante los
tribunales. A fines de año nació el cuarto hijo del poeta y Francisca, Rubén Darío
Sánchez, apodado por su padre "Güicho", y el único hijo superviviente de la pareja.

El archivo de Rubén Darío fue donado por Francisca Sánchez al gobierno de España en
1956 y ahora están la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. Con Darío
tuvo Francisca tres hijos -dos murieron siendo muy niños, el otro en la madurez, está
enterrado en México-. Muerto Darío, Francisca se casó con José Villacastín, un hombre
culto, que gastó toda su fortuna en recoger la obra de Rubén que se encontraba dispersa
por todo el mundo y que entregó para su publicación al editor Aguilar, de quien era
buen amigo.
REFRANES

1. 0  gente j nt go b nt.


2. · E onsejo es omo e seo q e impime en  e y no en  pied.
3. · L memoi en  vid en  m ete en  pen y en  goi.
4. · Cd no q iee ev e g   s moino y dej seo e de s veino.
5. · Comid f y bebid iente n n iieon b en diente.
6. · Donde pee q e y oizos no y vos donde ogos.
7. · Vivis b en vid si efens t i.
8. · Un mes ntes y oto desp s de Nvidd es invieno de vedd.
9. · Un goondin no e veno ni n so vit d bienvent do.
10. · Ten oss en  ombe de s s
e  mo  gote y  m je bv.
11. · Todo o n evo pe  nq e se ont zón.
12. · E tiempo todo o  be y todo o des be.
13. · So md geo no d  n d enteo.
14. · Seeto de dos sbeo Dios; seeto de tes tod es.
15. · L sdin y  ongniz  o de  eniz.
16. · L s d no es onoid st q e es pedid.
17. · Q ien me e fiest q e no s ee e o me  eng do o eng me q iee.
18. · Q i n ms vive ms sbe.
19. · E pez q e b s e nz eo b s s d eo.
20. · E pn iente m o en  mno y poo en e viente.
ADIVINANZAS

. De beo e pes mi soy bno omo   todos me sben bi ndie me sbe e
(¿)

2. Leo  peo no eón; pdo peo no pdio


Si no sbes q i n soy yo ees n poo
tdio ( ¿ )

3. A mon en de pe; ningún pinteo te  sbido e( ? )

4. ¿ Q es o q e todos tomn y ndie ob? ( ¿ )

5. Ce de  toe y no se mt e en e g  y se desbt ( ¿ )

6. Es op edond y neg


bo ib est v y bo bjo est en ( ¿ )

7. Ciq it omo n tón g d  s omo n eón ( ¿ )

8. Hy n ijo q e e ne   mde q e e dio e se ( ¿ )

9. Pso po e f ego y no me q emo pso po e g  y no me mojo ( ¿ )

10. ¿Q os q os esq e v e sin tene sy oe sin tene pies? ( ¿ )

11. Dos emnos son e no v  mis peo e oto no ( ¿ )

12. A ne soy go vede y  moi bstnte ojo po dento estoy ms vo q e 
bez de n oo? ( ¿ )

13. Lgo go omo n pino pes menos q e n omino ( ¿ )

14. En s mnos de s dms si siempe estoy metido ns vees estido y ots
vees enogido ( ¿ )

15. Doe se oits en n mido tods tienen medis y zptos no ( ¿ )


16. Gope v gope viene y en s p esto se mntiene ( ¿ )

17. Bm y bm omo e too y e mb omo e oo ( ¿ )

18. ¿Q se q b de se q e  nto ms gnde se e menos  podemos ve? (
¿)

19. Toditos psn po m y yo no pso po ndie


Todos peg ntn po m yo no peg nto
po ndie ( ¿ )

20. ¿Q se q e no se q e  ndo ms se e q it ms gnde est? ( ¿ )

RESPUESTAS

1.- E H evo
2.- Leopdo
3.- L mend
4.- E so
5.- E ppe
6.- E sombeo
7.- L ve
8.- E ieo
9.- L somb
10.-E tiempo
11.-E vino tinto y e bno
12.-E pimiento
13.-E  mo
14.-E bnio
15.-Ls os
16.-L p et
17.-L toment
18.-L os idd
19.-L e
20.-E oyo

Primera Conjugación îegunda Conjugación  ercera Conjugación

AMAR   M R PAR R
(Formas no personales) (Formas no personales) (Formas no personales)
Aerboides Aerboides Aerboides
simple ?ompuesto simple ?ompuesto simple ?ompuesto
nfinitivo: nfinitivo: nfinitivo:
amar haber amado temer haber temido partir haber partido
Participio Participio Participio
amado temido partido
erundio erundio erundio
habiendo habiendo habiendo
amando temiendo partiendo
amado temido partido
(Formas personales) (Formas personales) (Formas personales)
Modo ndicativo: Modo ndicativo: Modo ndicativo:
Presente: Presente: Presente:
singular plural singular plural singular plural
amo amamos temo tememos parto partimos
amas amáis temes teméis partes partís
ama aman teme temen parte parten
Pretérito mperfecto: Pretérito mperfecto: Pretérito mperfecto:
amaba amábamos temía temíamos partía partíamos
amabas amabais temías temíais partías partíais
amaba amaban temía temían partía partían
Pretérito perfecto simple Pretérito perfecto simple Pretérito perfecto simple
o indefinido: o indefinido: o indefinido:
amé amamos temí temimos partí partimos
amaste amasteis temiste temisteis partiste partisteis
amó amaron temió temieron partió partieron
Xuturo imperfecto Xuturo imperfecto Xuturo imperfecto
amaré amaremos temeré temeremos partiré partiremos
amarás amaréis temerás temeréis partirás partiréis
amará amarán temerá temerán partirá partirán
Condicional simple Condicional simple Condicional simple
amaría amaríamos temería temeríamos partiría partiríamos
amarías amaríais temerías temeríais partirías partiríais
amaría amarían temería temerían partiría partirían
Pretérito perfecto Pretérito perfecto Pretérito perfecto
compuesto compuesto compuesto
he amado hemos amado he temido hemos temido he partido hemos partido
has amado habéis amado has temido habéis temido has partido habéis partido
ha amado han amado ha temido han temido ha partido han partido
Pretérito Pretérito Pretérito
Pluscuamperfecto Pluscuamperfecto Pluscuamperfecto
había habíamos había habíamos había habíamos
amado amado temido temido partido partido
habías habíais amado habías habíais temido habías habíais partido
amado habían amado temido habían temido partido habían partido
había había había
amado temido partido
Pretérito Anterior Pretérito Anterior Pretérito Anterior
hube hubimos hube temido hubimos hube partido hubimos
amado amado hubiste temido hubiste partido
hubiste hubisteis temido hubisteis partido hubisteis
amado amado hubo temido temido hubo partido
hubo hubieron hubieron partido hubieron
amado amado temido partido
Xuturo Perfecto Xuturo Perfecto Xuturo Perfecto
habré habremos habré habremos habré habremos
amado amado temido temido partido partido
habrás habréis amado habrás habréis temido habrás habréis partido
amado habrán amado temido habrán temido partido habrán partido
habrá habrá habrá
amado temido partido
Condicional Compuesto Condicional Compuesto Condicional Compuesto
habría habría habría
amado habríamos temido habríamos partido habríamos
habrías amado habrías temido habrías partido
amado habríais amado temido habríais temido partido habríais partido
habría habrían amado habría habrían temido habría habrían partido
amado temido partido

Modo îubjuntivo: Modo îubjuntivo: Modo îubjuntivo:


Presente Presente Presente
ame amemos tema temamos parta partamos
ames améis temas temáis partas partáis
ame amen tema teman parta partan
Pretérito imperfecto: Pretérito imperfecto: Pretérito imperfecto:
amara o amáramos o temiera o temiéramos o partiera o partiéramos o
amase temiese
amaras o amásemos temieras o temiésemos partiese partiésemos
amases amarais o temierais o partieras o partierais o
amara o amaseis temieses temieseis partieseis
amase amaran o temiera o temieran o partieses partieran o
amasen temiese temiesen partiera o partiesen

partiese
Xuturo imperfecto: Xuturo imperfecto: Xuturo imperfecto:
amare amáremos temiere temiéremos partiere partiéremos
amares amareis temieres temiereis partieres partiereis
amare amaren temiere temieren partiere partieren
Pretérito perfecto: Pretérito perfecto: Pretérito perfecto:
haya amado hayamos haya temido hayamos haya hayamos
hayas amado amado hayas temido partido partido
haya amado hayáis amado temido hayáis temido hayas hayáis partido
hayan amado haya temido hayan temido partido hayan partido
haya
partido
Pretérito Pretérito Pretérito
pluscuamperfecto: pluscuamperfecto: pluscuamperfecto:
hubiera o hubiéramos o hubiera o hubiéramos o hubiera o hubiéramos o
hubiese hubiese hubiese
amado hubiésemos hubiésemos hubiésemos
hubieras o amado temido temido partido partido
hubieses hubierais o hubieras o hubierais o hubieras o hubierais o
amado hubieseis hubieses hubieseis hubieses hubieseis
hubiera o amado temido temido partido partido
hubiese hubieran o hubiera o hubieran o hubiera o hubieran o
amado hubiesen hubiese hubiesen hubiese hubiesen
amado temido partido
temido partido

Xuturo perfecto: Xuturo perfecto: Xuturo perfecto:


hubiere amado hubiéremos hubiere hubiéremos hubiere hubiéremos
hubieres temido temido partido partido
amado amado hubieres hubiereis hubieres hubiereis
hubiere amado hubiereis temido temido partido partido
amado hubiere hubieren hubiere hubieren
hubieren temido temido partido partido
amado

Modo imperativo: Modo imperativo: Modo imperativo:


Presente: Presente: Presente:
ama amad teme temed parte partid

©     © © 

El varón que tiene corazón de lis,


alma de querube, lengua celestial,
el mínimo y dulce Francisco de Asís,
está con un rudo y torvo animal,
bestia temerosa, de sangre y de robo,
las fauces de furia, los ojos de mal:
el lobo de Gubbia, el terrible lobo,
rabioso, ha asolado los alrededores;
cruel ha deshecho todos los rebaños;
devoró corderos, devoró pastores,
y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros


fueron destrozados. Los duros colmillos
dieron cuenta de los más bravos perros,
como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:
al lobo buscó
en su madriguera.
Cerca de la cueva encontró a la fiera
enorme, que al verle se lanzó feroz
contra él. Francisco, con su dulce voz,
alzando la mano,
al lobo furioso dijo: ²¡Paz, hermano
lobo! El animal
contempló al varón de tosco sayal;
dejó su aire arisco,
cerró las abiertas fauces agresivas,
y dijo: ²¡Está bien, hermano Francisco!
¡ Cómo! ²exclamó el santo². ¿Es ley que tú
vivas
de horror y de muerte?
¿ La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor,
no han de contener tu encono infernal?
¿ Vienes del infierno?
¿ Te ha infundido acaso su rencor eterno
Luzbel o Belial?
Y el gran lobo, humilde: ²¡Es duro el invierno,
y es horrible el hambre! En el bosque helado
no hallé qué comer; y busqué el ganado,
y en veces comí ganado y pastor.
¿ La sangre? Yo vi más de un cazador
sobre su caballo, llevando el azor
al puño; o correr tras el jabalí,
el oso o el ciervo; y a más de uno vi
mancharse de sangre, herir, torturar,
de las roncas trompas al sordo clamor,
a los animales de Nuestro Señor.
Y no era por hambre, que iban a cazar.
Francisco responde: ²En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Tú vas a tener
desde hoy qué comer.
Dejarás en paz
rebaños y gente en este país.
¡ Que Dios melifique tu ser montaraz!
² Está bien, hermano Francisco de Asís.
² Ante el Señor, que todo ata y desata,
en fe de promesa tiéndeme la pata.
El lobo tendió la pata al hermano
de Asís, que a su vez le alargó la mano.
Fueron a la aldea. La gente veía
y lo que miraba casi no creía.
Tras el religioso iba el lobo fiero,
y, baja la testa, quieto le seguía
como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza


y allí predicó.
Y dijo: ²He aquí una amable caza.
El hermano lobo se viene conmigo;
me juró no ser ya vuestro enemigo,
y no repetir su ataque sangriento.
Vosotros, en cambio, daréis su alimento
a la pobre bestia de Dios. ²¡Así sea!,
contestó la gente toda de la aldea.
Y luego, en señal
de contentamiento,
movió testa y cola el buen animal,
y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo


en el santo asilo.
Sus bastas orejas los salmos oían
y los claros ojos se le humedecían.
Aprendió mil gracias y hacía mil juegos
cuando a la cocina iba con los legos.
Y cuando Francisco su oración hacía,
el lobo las pobres sandalias lamía.
Salía a la calle,
iba por el monte, descendía al valle,
entraba en las casas y le daban algo
de comer. Mirábanle como a un manso galgo.
Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo
dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,
desapareció, tornó a la montaña,
y recomenzaron su aullido y su saña.
Otra vez sintióse el temor, la alarma,
entre los vecinos y entre los pastores;
colmaba el espanto los alrededores,
de nada servían el valor y el arma,
pues la bestia fiera
no dio treguas a su furor jamás,
como si tuviera
fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,


todos lo buscaron con quejas y llanto,
y con mil querellas dieron testimonio
de lo que sufrían y perdían tanto
por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.


Se fue a la montaña
a buscar al falso lobo carnicero.
Y junto a su cueva halló a la alimaña.
² En nombre del Padre del sacro universo,
conjúrote ²dijo², ¡oh lobo perverso!,
a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?

Contesta. Te escucho.
Como en sorda lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
² Hermano Francisco, no te acerques mucho...
Yo estaba tranquilo allá en el convento;
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos,
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fue como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
mas siempre mejor que esa mala gente.
y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue tu camino y tu santidad.

El santo de Asís no le dijo nada.


Le miró con una profunda mirada,
y partió con lágrimas y con desconsuelos,
y habló al Dios eterno con su corazón.
El viento del bosque llevó su oración,
que era: Padre nuestro, que estás en los cielos...




         


         

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(La Habana, 1853 - Dos Ríos, Cuba, 1895) Político y escritor cubano.
Nacido en el seno de una familia española con pocos recursos
económicos, a la edad de doce años José Martí empezó a estudiar en el
colegio municipal que dirigía el poeta Rafael María de Mendive, quien
se fijó en las cualidades intelectuales del muchacho y decidió dedicarse
personalmente a su educación.

El joven Martí pronto se sintió atraído por las ideas revolucionarias de


muchos cubanos, y tras el inicio de la guerra de los Diez Años y el
encarcelamiento de su mentor, inició su actividad revolucionaria: publicó una gacetilla El
Diablo Cojuelo, y poco después una revista, La Patria Libre, que contenía su poema «Abdalá».

A los diecisiete años José Martí fue condenado a seis de cárcel por su pertenencia a grupos
independentistas. Realizó trabajos forzados en el penal hasta que su mal estado de salud le valió
el indulto. Deportado a España, en este país publicó su primera obra de importancia, el drama
3 . Inició en Madrid estudios de derecho y se licenció en derecho y filosofía y letras por
la Universidad de Zaragoza.

Durante sus años en España surgió en él un profundo afecto por el país, aunque nunca perdonó
su política colonial. En su obra  
  
    reclamaba a
la metrópoli que hiciera un acto de contrición y reconociese los errores cometidos en Cuba. Tras
viajar durante tres años por Europa y América, José Martí acabó por instalarse en México.

Allí se casó con la cubana Carmen Sayes Bazán y, poco después, gracias a la paz de Zanjón, que
daba por concluida la guerra de los Diez Años, se trasladó a Cuba. Deportado de nuevo por las
autoridades cubanas, temerosas ante su pasado revolucionario, se afincó en Nueva York y se
dedicó por completo a la actividad política y literaria.

Desde su residencia en el exilio, José Martí se afanó en la organización de un nuevo proceso


revolucionario en Cuba, y en 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano y la revista Patria.
Se convirtió entonces en el máximo adalid de la lucha por la independencia de su país.

Dos años más tarde, tras entrevistarse con el generalísimo Máximo Gómez, logró poner en
marcha un proceso de independencia. Pese al embargo de sus barcos por parte de las autoridades
estadounidenses, pudo partir al frente de un pequeño contingente hacia Cuba. Fue abatido por
las tropas realistas cuando contaba cuarenta y dos años. Martí es, junto a Bolívar y San Martín,
uno de los principales protagonistas del proceso de emancipación de Hispanoamérica.


7© 1 0

24
/ 4/
1

A.-Hola, Juan. ¿Qué tal? B.-Muy bien, ¿y tú? A.-Bien también. Ya hace tiempo que no nos
vemos. B.-Pues sí, la verdad. ¿Qué tal si quedamos un día de estos? A.-Vale. Podemos ir al
cine, ¿no? Ponen una película muy buena en el Rex. B.-De acuerdo. ¿Cómo quedamos? A.-
¿Nos vemos este viernes? B.-No, lo siento. El viernes no puedo. Es que tengo que llevar a los
niños a una fiesta de cumpleños de un amiguito. ¿Qué tal el sábado? A.-El sábado no me viene
bien a mí. ¿Y el domingo? B.-¿El domingo por la tarde o por la noche? A.-Por la tarde, ¿no? Es
que yo tengo que levantarme temprano el lunes. B.-Bueno. ¿A qué hora quedamos? A.-¿Qué tal
a las 3:30, después de comer? B.-Mejor un poco más tarde, a las 4:30. Los domingos siempre
me echo la siesta. A.-Vale. ¿Y dónde quedamos? ¿Te recojo en casa? B.-Está bien. Entonces te
pasas por mi casa el domingo a las 4:30, ¿no? A.-Sí. Bueno, hasta el domingo, que me tengo
que ir. B.-Adiós, hasta luego.

7© 1 8 
© 0

/  
4/


A.-Hola, buenos días. B.-Buenos días. ¿Qué deseaba? A.-Quería ver al Sr. Hernández. B.-Pues
en este momento está ocupado. A.-¿Cuándo podría verlo para hablar con él? B.-Pues... vamos a
ver. ¿Qué tal mañana por la mañana? A.-¿A qué hora? B.-¿Le viene bien a las 9:30? A.-No, lo
siento. A esa hora no puedo. Es que tengo un compromiso. Mejor un poco más tarde. B.-¿A las
12:30 entonces? A.-Sí, muy bien. B.-¿Su nombre, por favor?
A.-Soy Emilio López. Él ya me conoce. B.-De acuerdo. Entonces mañana a las 12:30 lo
esperamos. A.-Muy bien. Gracias y hasta mañana. B.-Gracias a usted. Hasta luego.

Dijo Maite:
-Me gustaría ir a un restaurante -y añadió- que esté en Barcelona.
-Vale, pues pues vamos -le respondió Juan-
Y los dos entraron en el coche, rumbo al restaurante.
¿Que te parece? Está bien ¿no? Es lo básico.

©-/


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Dicen que hace mucho tiempo atrás en un lugar de Chan-chan, una mujer fue con su pequeña
hija a mariscar en el mar. Rápidamente recogió lo que necesitaba. Cuando iban de regreso a su
casa, caminando por las orillas del mar, la niña corría por todos lados. De repente pasaba por
delante de su madre luego se quedaba muy atrás. Su madre le decía: no te alejes mucho de mi
hija, anda con cuidado. De repente la mujer vio que muy mar adentro venía hacia fuera una
inmensa nube. Cuando más cerca la veía, le parecía como un sol y sin darse cuenta estaba con
su hija entre esa nube y no veía nada. Pero luego, la nube desapareció y cuando miró hacia el
lado que iba su niña, ésta no estaba, había desaparecido. Miró por todos lados, sin saber que
había ocurrido con su hija. Desesperadamente la llamaba, pero, no apareció. Pasaron los días se
dirigió a una machi para saber que había sucedido.
La machi le dijo: Su hija está viva y vive en una casa de oro, ella está muy bien. Así es que no la
busquen más.
La niña se había encantado en el lugar de kiwkiwlime en Chan-chan. Y un día en que ya había
pasado bastante tiempo de la desaparición de la niña, hubo una salida del mar y dejó abundante
peces, algas y moluscos y que la gente de ese lugar recogió. Esto era como un pago que daba el
dueño del mar a la familia de la niña que había tomado como esposa.
Leyenda mapuche.

 8    /(


Leyenda real de una niña de 8 años que anda en los pueblos de la sierra del Perú.

Esta leyenda nacio en un pueblo alejado de las carreteras, rodeado por chacras donde las casas
estan a 600 metros de distancia entre si.

La historia ya era conocida en ese pueblo. Un dia un forastero decide hospedarse por unos dias
en una casa de ese pueblo por una semana y luego continuar su viaje.
En ese dia el forastero ya dormido a la media noche escucha la puerta : pod pod pod. Él se
desperto y se pregunto quien toca a estas horas, al abrir la puerta se encuentra con una niña con
rasgos de quemaduras, entonces el forastero le pregunta: ¿que necesitas niña a estas horas?, ella
responde, ¿me regalaria un vaso con agua?, y el le dice si claro que si , despues de darle el vaso
con agua la niña se retira.

Al dia siguiente la misma niña fue a la misma hora donde el forastero y lo mismo le pidio;
pasaron 4 dias seguidos que la niña iba. Entonces el Forastero decide hacerle unas preguntas,
esperó que sea la media noche, y llegada la hora la niña toca la puerta, pod pod pod, el forastero
abre la puerta y la niña le pide si le pudiera regalar un poco de agua en su vaso, el forastero saca
un poco de agua y le da a la niña.

Cuando la niña se iba ,el forastero decide preguntarle y le dice: ¿niña para quien llevas ese vaso
con agua?..ella dice para mi papà , y el forastero pregunta ¿y donde esta tu papá?..ella le dice: él
se esta quemando...el forastero queda sorprendido y le pregunta: ¿QUIEN ES TU PAPA?..y la
niña grita con una voz terrorizante: ¡es EL DIABLOOO!.

Aquel grito fue escuchado por todo el pueblo y el forastero fallecio 2 dias despues..se dice que
la niña sale a penar los 21 de febrero de todos los años, durante 2 semanas atacando a turistas
....quien sera la proxima victima?

  !+
En Guatemala y en toda la región centroamericana se conoce la leyenda del ³Mico Brujo´. En
algunas partes también le dicen la Mona.

Decían nuestros antepasados que había unas mujeres que a las once de la noche se daban tres
volantines para atrás y luego tres para adelante; que esta mujeres tenían un guacal blanco y que
a la última voltereta vomitaban el alma en el guacal. Ya sin alma, tomaban figura de monos o
micos y se dedicaban a hacer ³diabluras´.

Y así, estas brujas, acompañadas de la oscuridad de la noche, se trepaban a los árboles y tiraban
frutas a la gente. Se subían a los techos de las casas, saltando de un lugar a otro y arrojando
pedradas contra las piedras de la calle. Muchas personas han tratado de agarrar y matar a la
mona o al mico, pero de nada les sirve, pues cuando ya están cerca y creen tenerlo acorralado se
les esfuma como por encanto.

También contaban nuestros antepasados que estas mujeres podían convertirse en cerdas grandes,
negras y llenas de lodo.

Apenas veían a la persona ³señalada´, aligeraban su trote y comenzaban a gruñir. Embestían


furiosamente a la persona y le daban trompadas y mordiscos en las piernas hasta derribarla y
hacerle perder el conocimiento. Al día siguiente, la víctima amanecía molida y mordida, y con
los bolsillos vacíos.

  +
Leyenda guaraní.
Entre los indios mocoretaes había uno, joven, aguerrido y valiente llamado Igtá (hábil nadador)
que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu, Picazú (paloma torcaz), y
quería casarse con ella.
Los padres de Picazú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesario para ello
la aprobación de la Luna, llamaron al Tuyá (adivino) de la tribu para que la consultara.
Era una noche plácida y serena. La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba
los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuyá interpretó:
-Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Igtá y Picazú.
Entonces, el Jefe de la tribu ordenó a Igtá demostrase a todos que en verdad era digno y
merecedor de tomar compañera. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar
durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.
Igtá, que era excelente nadador y había cazado mucho desde su niñez, realizó las pruebas con el
mayor éxito, pues nadó cuanto se lo pidió y trajo entre sus brazos abundante caza.
Las ceremonias de la boda realizáronse una noche, después de tres lunas. Se encendió una gran
hoguera, a cuyo alrededor todos los indios comían, bebían, bailaban y gritaban, festejando tan
grande acontecimiento.
Pero algo faltaba para que Igtá y Picazú fueran felices: tener la seguridad de que Tupá, su dios
bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron.
¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer una
copiosa lluvia! Eran las lágrimas de Tupá las que caían sobre la tribu para significar el
descontento y desaprobación del dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios.
Igtá y Picazú no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse
a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado
contrariando la voluntad de Tupá. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.
Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el sol iba a ocultarse en el ocaso,
Igtá y Picazú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar.
Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los
injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupá y evitar sus castigos, pues ésta era su
creencia.
Igtá, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada
compañera. Poco faltaba a Igtá y Picazú para llegar a la isla sanos y salvos, cuando una nueva
desgracia cayó sobre ellos: Ñuatí (Espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una
flecha. Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta
Picazú e Igtá, quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.
En ese preciso instante el sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz
tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.
Esto llenó de asombro a los indios, los que, atemorizados, huyeron velozmente, alejándose de la
laguna.
Mientras tanto Igtá y Picazú, ayudados sin duda por Tupá porque eran buenos, lograban salvarse
y llegar a la isla, donde podrían al fin vivir felices, pues se amaban mucho.

©  % 
Las niñas tuvieron que cruzar solas porque a la madre la llamaron del trabajo para que fuera
urgentemente. Les dijo a las niñas que cruzaran solas, pero que tuvieran cuidado, mirando a los
dos lados. Las niñas obedecieron. Nada más girarse la madre para marcharse oyó un golpe muy
fuerte detrás de ella. Eran sus hijas, habían sido atropelladas por un camión. desgraciadamente,
las dos habían muerto. Cuatro años más tarde la madre, aún joven, ya que tenía 34 años, todavía
vivía en la misma casa cerca de la carretera y no olvidaba ningún día a sus dos gemelas.
Afortunadamente, había vuelto a tener hijos, y casualmente eran dos gemelas. Además, eran
muy parecidas a las que murieron atropelladas. Esto hacía que la madre olvidara en parte ese
trágico suceso. Pero la fatalidad estuvo a punto de volver a la familia, a pesar de prohibirles
expresamente acercarse a la carretera. Un día las dos niñas estaban jugando y decidieron cruzar
la carretera. No venía nadie en ningún sentido, no había peligro. En el último momento apareció
su madre que chillando muy alterada, les dijo que no cruzaran, a lo que las niñas respondieron al
unísono: - Si no pensábamos cruzar,... ya nos atropellaron una vez y no volverá a ocurrir
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Leyenda real de una niña de 8 años que anda en los pueblos de la sierra del Perú.

Esta leyenda nacio en un pueblo alejado de las carreteras, rodeado por chacras donde las casas
estan a 600 metros de distancia entre si.

La historia ya era conocida en ese pueblo. Un dia un forastero decide hospedarse por unos dias
en una casa de ese pueblo por una semana y luego continuar su viaje.
En ese dia el forastero ya dormido a la media noche escucha la puerta : pod pod pod. Él se
desperto y se pregunto quien toca a estas horas, al abrir la puerta se encuentra con una niña con
rasgos de quemaduras, entonces el forastero le pregunta: ¿que necesitas niña a estas horas?, ella
responde, ¿me regalaria un vaso con agua?, y el le dice si claro que si , despues de darle el vaso
con agua la niña se retira.

Al dia siguiente la misma niña fue a la misma hora donde el forastero y lo mismo le pidio;
pasaron 4 dias seguidos que la niña iba. Entonces el Forastero decide hacerle unas preguntas,
esperó que sea la media noche, y llegada la hora la niña toca la puerta, pod pod pod, el forastero
abre la puerta y la niña le pide si le pudiera regalar un poco de agua en su vaso, el forastero saca
un poco de agua y le da a la niña.

Cuando la niña se iba ,el forastero decide preguntarle y le dice: ¿niña para quien llevas ese vaso
con agua?..ella dice para mi papà , y el forastero pregunta ¿y donde esta tu papá?..ella le dice: él
se esta quemando...el forastero queda sorprendido y le pregunta: ¿QUIEN ES TU PAPA?..y la
niña grita con una voz terrorizante: ¡es EL DIABLOOO!.

Aquel grito fue escuchado por todo el pueblo y el forastero fallecio 2 dias despues..se dice que
la niña sale a penar los 21 de febrero de todos los años, durante 2 semanas atacando a turistas
....quien sera la proxima victima?

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La leyenda de las brujas en la República Dominicana es una herencia de Europa, que aun
conserva los ecos de las creencias medievales de viejo cuño. Nuestras brujas son seres de la
noche, mujeres de aspecto envejecido y tétrico, de alma perversa. Como en la vieja tradición, las
brujas vuelan en escobas, aunque aqui prefieren convertirse en aves de buen tamaño y
revolotear sobre las casas, emitiendo graznidos espantosos.

Aseguran, que las brujas se quitan la piel antes de volar, que la ponen en remojo en una tinaja, y
que luegon alzan el vuelo diciendo ¡Sin Dios ni Santa Maria! para acceder a las fuerzas mas
oscuras. Cuenta la gente que cuando vuelan, emiten risas y cantos incomprensibles, cuando no
resoplan al viento un claro fo-fo-fo, que utilizan también para ahuyentar a los que las
descubren.

Dicen los campesinos que cuando las brujas no vuelan por las noches, descansan bajo las matas
de platano de los conucos. Las brujas succionan la sangre de los niños, y la extraen directamente
del ombligo o del dedo gordo del pie, a traves del peciolo hueco de una hoja de higuereta
Ricinus comunis, o del de una hoja de lechoza, Papaya carica.

Se cree que las brujas no atacan a los hijos de sus compadres, ni a los mellizos o gemelos. En
todas las comunidades rurales hay historias de brujas que fueron descubiertas en pleno vuelo. El
proceso de atrapar a una bruja se conoce como "tumbar a una bruja", y los "tumbadores" son
personas con cierto poder, que conocen las oraciones y los rituales especiales para este fin.
Dicen que cuando se atrapa a una bruja hay que esperar el amanecer, pues cuando sale el sol el
encantamiento se rompe y se puede descubrir la identidad de la maligna mujer. Aseguran que
cuando llueve y hace sol, en algun lugar escondido se esta casando una bruja...

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Las ciguapas son extrañas mujeres salvajes que habitan en las montanas y poseen poder mágico.
Son de tez morena, de ojos negros y rasgados, de pelo suave y lustroso, tan largo que es la única
vestimenta de su cuerpo a la intemperie. En algunas regiones los campesinos dicen que son
diminutas y de cuerpo desproporcionado; otros que tienen las piernas largas y delgadas; algunos
afirman que son velludas y unos pocos que están bellamente emplumadas.

Todos sostienen sin embargo que tienen el rostro hermoso y que son muy ariscas. Quizás las
ciguapas mas que bellas y ariscas, sean tristes, pues tienen los pies al revés y dejan huellas
contrarias al rumbo de su destino... Estas criaturas son esencialmente nocturnas o prefieren las
zonas oscuras de los bosques; cuando salen lo hacen en busca de frutas, peces o aves con los
cuales se alimentan.

Nunca se ha oído hablar a las ciguapas; afirman que emite aullidos e hipidos cuando corren por
los campos, y cuando saltan o duermen entre las ramas de los árboles. Cuentan que las ciguapas
tienen un corazón cazador, y que salen por las noches de las serranías en busca de algún
caminante nocturno al que embruja , ama y luego mata. Al decir de las leyendas las ciguapas
tienen malas costumbres; estas salen de sus moradas a robar manteca y carne cruda de las
cocinas, aunque afirman que les gusta el maíz y otros granos que se siembran en los conucos.

En algunas regiones han visto a las ciguapas cabalgar por las madrugadas en los llanos de las
montanas, y las han descubierto haciendo trenzas en las crines y las colas de los caballos. Se
dice que una ciguapa se atrapa un día de luna creciente con un perro jíbaro y cinqueño. No
obstante, se añade que es preferible dejarlas en paz, pues es tan grande el dolor que sienten en
cautiverio, que al final mueren de pena. Alguna vez se escucho la leyenda de un ser de los
bosques llamado ciguapo. Era este un gallo vuelto de espaldas, con el lomo emplumado y el
pecho con senos de mujer. Cuentan que su grito se asemeja al llanto de un niño, y que esperan
terribles infortunios a la persona que se atreve a matar a una de estas aves. Si usted ve a una
ciguapa, nunca la mire a los ojos para que no le embruje con su poder...

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Cuentan las crónicas dominicanas, que a finales del siglo XVIII, existió un sanguinario asesino
a quien por la índole de sus crímenes, sospecharon antropófago y sobrenombraron el
Comegente. Se describe este hombre como "negro, que parece indio; el pelo como los demás
negros pero muy largo; de estatura menor que lo regular, bien proporcionado en todos sus
miembros, y tiene de particular los pies demasiado pequeños".

Durante mucho tiempo, las atrocidades que cometía el Comegente aterrorizaron a la población,
y se urdieron en torno a el las mas oscuras especulaciones. Se dijo que había ido a Haití, donde
aprendió la hechicería; que podía estar en muchas partes a la vez; que recorría largos caminos en
una sola noche valiéndose de medios sobrenaturales. La gente aseguraba que mataba a sus
victimas con una especie de garrocha, y afirmaba que no se podía atrapar pues en cuanto sus
pies tocaban un río o arroyuelo, desaparecía en el aire dejando un olor nauseabundo tras de si.

Lo cierto fue -de acuerdo a las crónicas- que el aborrecible asesino, tras muchas noches de
búsqueda por las comarcas, finalmente se atrapo. Atribuyen la hazaña a un campesino conocido
como "seno Antonio", quien el día de San Antonio, haciendo uso de un "bejuco de brujas" , ato
al Comegente y lo trajo a la capital donde se condeno a muerte y se ejecuto sin que quedaran
registrados históricamente los detalles criminológicos del proceso. En nuestros días, el
Comegente es un ser legendario. Se afirma todavía que deambula por los caminos con su
garrocha...
CANCIONES

LETRA ' ALEJATE DE MI '

Alejate de mi y hazlo pronto antes de que te mienta.


Tu cielo se hace gris , yo ya camino bajo la tormenta.
Alejate de mi, escapa ve que ya no debo verte.
Entiende que aunque pida que te vayas, no quiero perderte.

La luz ya, no alcanza.....


No quieras caminar sobre el dolor descalza.......
Un Angel te cuida.......
Y puso en mi boca la verdad para mostrarme la salida....

Y alejate de mi amor....
Yo se que aun estas a tiempo....
No soy quien en verdad parezco....
y perdon no soy quien crees YO NO CAI DEL CIELO

Si aun no me lo crees amor............


y quieres tu correr el riesgo
veras que soy realmente bueno
en engañar y hacer sufrir
a quien mas quiero..(X2)

Alejate de mi pues tu bien sabes que no te merezco


quiciera arrepentirme, ser el mismo y no decirte esto
Alejate de mi, escapa, vete ya no debo verte
Entiende que aunque pida que te vayas no quiero perderte.

La luz ya, no alcanza.....


No quieras caminar sobre el dolor descalza.......
Un Angel te cuida.......
Y puso en mi boca la verdad para mostrarme la salida....

Y alejate de mi amor....
Yo se que aun estas a tiempo....
No soy quien en verdad parezco....
y perdon no soy quien crees YO NO CAI DEL CIELO

Si aun no me lo crees amor............


y quieres tu correr el riesgo
veras que soy realmente bueno
en engañar y hacer sufrir
y hacer llorar
a quien mas quiero..
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Tú Llegaste a mi vida para enseñarme,


tú, supiste encenderme y luego apagarme,
tú, te hiciste indispensable para mi y... y...

Y con los ojos cerrados te seguí,


si yo busqué dolor lo conseguí,
no eres la persona que pensé, que creí, que pedí.

Mientes, me haces daño y luego te arrepientes


ya no tiene caso que lo intentes
no me quedan ganas de sentir

Llegas cuando estoy a punto de olvidarte


busca tu camino en otra parte
mientras busco el tiempo que perdí
y hoy estoy mejor sin ti.

Voy de nuevo recordando lo que soy,


sabiendo lo que das y lo que doy,
el nido que buscaste para ti y... y...y...

Y el tiempo hizo lo suyo y comprendí


las cosas no suceden porque si,
no eres la persona que pensé, que creí, que pedí.

Mientes, me haces daño y luego te arrepientes


ya no tiene caso que lo intentes
no me quedan ganas de sentir

Llegas cuando estoy a punto de olvidarte


busca tu camino en otra parte
mientras busco el tiempo que perdí
y hoy estoy mejor sin ti, y hoy estoy mejor sin ti.

Llegas cuando estoy a punto de olvidarte


busca tu camino en otra parte
mientras busco el tiempo que perdí
y hoy estoy mejor sin ti,
y hoy estoy mejor sin ti,
y hoy estoy mejor sin ti.
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Amiga mía, lo sé, sólo vives por él,


que lo sabe también, pero él no te ve
como yo, suplicarte a mi boca que diga
que me confesado entre copas
que es con tu piel con quien sueña de noche
y que enloqueces con cada botón que
te desabrochas pensando en su manos.
él no te ha visto temblar, esperando
una palabra, algún gesto un abrazo.
él no te ve como yo suspirando,
con los ojitos abiertos de par en par,
escucharme nombrarle.
!ay, amiga mía! lo sé y él también.
Amiga mía, no sé qué decir,
ni qué hacer para verte feliz.
ojala pudiera mandar en el alma o en la libertad,
que es lo que a él le hace falta,
llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
de sueños e ilusiones renovadas.
yo quiero regalarte una poesía;
tú piensas que estoy dando las noticias.
Amiga mía, ojala algún día escuchando mi canción,
de pronto, entiendas que nunca quise fue contar tu historia
porque pudiera resultar conmovedora.
pero, perdona, amiga mía,
no es inteligencia mi sabiduría;
esta es mi manera de decir las cosas.
no es que sea mi trabajo, es que es mi idioma.
Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
amiga mía, tan sólo pretendo que cuentes conmigo.
amiga mía, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar
sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa
porque eres mi amiga.
Amiga mía, lo sé, sólo vives por él,
que lo sabe también, pero él no te ve
como yo, suplicarte a mi boca que diga
que me confesado entre copas
que es con tu piel con quien sueña de noche ...
Amiga mía, no sé qué decir,
ni qué hacer para verte feliz.
ójala pudiera mandar en el alma o en la libertad,
que es lo que a él le hace falta,
llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
de sueños e ilusiones renovadas.
yo quiero regalarte una poesía;
tú piensas que estoy dando las noticias.
Amiga mía, princesa de un cuento infinito.
amiga mía, tan sólo prentendo que cuentes conmigo.
amiga mía, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar
sin tener que dar tantos rodeos,
que toda esta historia me importa
porque eres mi amiga.
amiga mía ...

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A veces sueña con tu alegría mi melodía,


a veces sueño del aire que nos caemos,
qué es lo que iba a decirte yo...

A veces sueña con tu alegría mi melodía


en esas noches que escribo sólo pretextos lo que quiero decirte amor,
es que he sido tan feliz contigo.

Tal vez porque esta noche no vaya a ser lo que se dice


una noche inolvidable... no por ti,
la culpa es mía por fingir que todo me da risa
y que la culpa es de la prisa o es del frío, pero vamos...
que yo sé que es culpa mía.

Que curioso s el silencio... no sé qué es lo que es,


pero hay algo en nuestras vidas
y en esta noche yo enloquecería
si al amanecer te fueras sin haberte dicho:
que yo he sido tan feliz contigo

A ver si sueña con tu alegría mi melodía,


a ver si sueño y te agarras que nos caemos,
o que ese sueño me apague el sol,
si yo no he sido tan feliz contigo.

Contigo...

Yo puedo hacer que traiga la noche media luna fría,


puedo fingir que no te he visto,
pensar que no soy lo que querías pero con todo te lo digo:
yo he sido tan feliz contigo... yo he sido tan feliz...
A veces sueña con tu alegría mi melodía,
a veces sueño del aire que nos caemos, a veces sueña mi sueño, amor

A veces sueño que no amanece, que nos perdemos,


y un firmamento de estrellas me da el aliento,que lo oiga el mundo entero y lo escuche Dios:
³yo he sido tan feliz contigo´

  .
Que mis ojos ya la vieron por aqui
Que he soñado con su risa, que he pasado por su casa
Que ha venido porque quiere ser feliz.

Canta Corazon
Que el amor de mis amores ya esta aqui
Que he guardado cada carta, que escribi con las palabras
Que sembraste en cada beso que te di.

Y con el tiempo te pensaba aferrada a mis manos


Y con la lluvia consolaba tu ausencia en los años
Y con el tiempo yo sabia que algun dia
Moririas por volver.

Te lo dije cantando, te lo dije de frente


Que volverias conmigo
Volverias porque no quieres perderme.

Te lo dije cantando, te lo dije de frente


Que sin mis besos no puedes empezar una mañana
Y sacarme de tu vida
Y de tu mente.

Canta Corazon
Que en la vida estaba escrito que ella y yo
Eramos abril y marzo Canta Corazón
Una gota en el desierto
Que ibamos a estar tan juntos como la luna y el sol

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Besame, besame mucho


como si fuera esta la noche
la ultima vez
Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte despues
Quiero tenerte muy cerca
mirarme en tus ojos
verte junto a mi
piensa que tal vez manana
yo ya estare lejos
muy lejos de aquí
Besame, besame mucho
como si fuera esta la noche
la ultima vez
Besame, besame mucho
que tengo miedo a perderte
perderte despues
Besame, besame mucho...

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No sé tú
pero yo no dejo de pensar
ni un minuto me logro despojar
de tus besos, tus abrazos,
de lo bien que la pasamos la otra vez

No sé tú
pero yo quisiera repetir
el cansancio que mi hiciste sentir
con la noche que me diste
y el momento que con besos construiste

No sé tú
pero yo te he comenzado a extrañar
en mi almohada no te dejo de pensar
con las gentes, mis amigos,
en las calles, sin testigos

No sé tú
pero yo te busco en cada amanecer
mis deseos no los puedo contener
en las noches cuando duermo
sí de insomnio, yo me enfermo
me haces falta, mucha falta
no sé tú
No sé tú
pero yo te busco en cada amanecer
mis deseos no los puedo contener
en las noches cuando duermo
sí de insomnio, yo me enfermo
me haces falta, mucha falta
no sé tú

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Contigo aprendí
que existen nuevas y mejores emociones
Contigo aprendí
a conocer un mundo nuevo de ilusiones

Aprendí
que la semana tiene más de siete días
a hacer mayores mis contadas alegrías
y a ser dichoso yo contigo lo aprendí.

Contigo aprendí
a ver la luz del otro lado de la luna
Contigo aprendí
que tu presencia no la cambio por ninguna

Aprendí
que puede un beso ser más dulce y más profundo
que puedo irme mañana mismo de este mundo

Las cosas buenas ya contigo las viví


y contigo aprendí
que yo nací el día que te conocí.