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El Estado ideal en los discursos de Platón, Aristóteles y Cicerón

La relación entre crisis de la sociedad y construcción de conocimiento político, puede ser analizada en las teorías políticas de los pensadores de la antigüedad. En el presente ensayo, se introducirá lo que Platón, Aristóteles y Cicerón consideran como el Estado o institución ideal, capaz de regular los aspectos humanos. Este eje, fue atendido por los tres autores en cuestión, y será la excusa para la cual abordar a los filósofos.

El problema del orden en Platón, es considerado como diseño del propio hombre. Es decir, que el orden político, es maleable y manipulable por el hombre y no es parte de las leyes de la naturaleza. Este orden, es un sistema, y como tal debe poseer una lógica donde a cada individuo le corresponde una tarea específica. Entonces, la explicación de Platón, va a justificar un sistema donde a cada quien le pertenece un rol. Se encuentran por un lado, aquellos que son capaces de pensar y responsabilizarse por la comunidad, que reflexionan por las cuestiones que pueden hacer al orden. Por otra parte, se encuentran los que protegen a la ciudad, que combaten en nombre de ella. Por último, un tercer estrato social en el esquema del Estado ideal en Platón, se puede categorizar a los que trabajan Por lo tanto, cada una de esas clases (gobernantes, guardianes y productores), tiene derechos y obligaciones. Por otro lado, Atenas, la ciudad en la que escribe Platón, se había alejado de lo bello, según su parecer. La democracia ateniense es rechazada en el pensamiento platónico. Los políticos que tomaban rienda en los asuntos, no saben gobernar y sin embargo hacen política. El que ejerce la política de ese momento, en nada se parece al arte de gobernar. Esta, corresponde a aquellos que si tienen la capacidad de reflexionar los asuntos políticos, es decir que está encargada por los filósofos. Entonces, una cosa es pensar en lo político (tarea del filósofo), y otra cuestión es la política (llevada a cabo por los políticos). El Estado, debe estar dirigido por aquellos que poseen el verdadero conocimiento, y precisamente no se trata de los políticos. Además, hay que tener en cuenta la idea de Justicia para poder entender el Estado perfecto. El Estado ideal debe estar basado en la Justicia. La justicia, tiene el rol de garantía de las otras tres virtudes: prudencia, el valor, la templanza. En este esquema, cada uno debe hacer lo que le corresponde en relación con el fin común que se persigue.

Retomando la idea de lo bello, la idea, según Platón, es una e inmutable. En esta idea se encuentra la belleza. Y el único capaz de llegar a conocer la belleza es el filósofo. Sin embargo, ese Estado no existe en ningún lugar de la Tierra, y si llegara a fundarse, se prolongaría por muy poco tiempo por el carácter de las ideas. Por su parte, Aristóteles desplaza el lugar del saber a los filósofos, para colocar como máxima de racionalidad a la ley. Mientras que para Platón debe gobernar la razón,

y quienes la poseen ya que conocen la idea de bien y lo justo son los filósofos, para

Aristóteles la ley está más allá de cualquier persona. Además, la ley es producto de un conjunto de hombres y no por individuos particulares. Ocupa el lugar del universal. Más allá de la clasificación en regímenes óptimos y desviados, donde encontramos

a la Monarquía, la Aristocracia y la República y sus opuestos Tiranía, Oligarquía y

Democracia respectivamente, Aristóteles considera que el verdadero fin de la ciudad- estado es la virtud y la felicidad. Sin estos principios, los ciudadanos no podrían llegar a ser buenos y justos. Aristóteles argumenta que la ciudad no es un lugar para impedir injusticias y con

vistas al intercambio, sino una comunidad donde las familias viven bien y persiguen el fin de conseguir una vida perfecta. Además, es incorrecta la idea de que sea un hombre y no la ley quien ejerza la soberanía. Así, el régimen óptimo es una comunidad en la cual todos los ciudadanos mandan y al mismo tiempo obedecen. Es preferible el gobierno de los ciudadanos (muchos) que la de unos pocos. Al ser muchos cada uno tiene una parte de virtud y prudencia, que reunidas se hacen como un hombre, ya que es preferible a los hombres todos juntos que la mediocridad de uno solo. Pero no por ello, debemos olvidar que la soberanía está en la ley. De esta forma, se puede interpretar que el mejor régimen político aristotélico es una especie de aristocracia, pero entendido como el gobierno concentrado de un conjunto de personas que tienen la capacidad gubernamental de buscar la virtud (Lord:

1992).

Por su parte, Cicerón entiende como concepto clave para pensar al Estado el

consensus iuris. Se trata de la posesión de derechos y obligaciones al conjunto de los

ciudadanos. Este es un elemento fundamental para hablar de la res publica, la cosa pública, lo que afecta al conjunto de ciudadanos. Entonces, la igualdad, en el plano jurídico, es esencial al momento de interpretar a Cicerón. Además, para Cicerón la

organización básica del ser humano es la de pueblo, y su vida social basada en la justicia

y el derecho. La ciudad y la República tienen origen en el pueblo.

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El tipo de República depende de la forma del gobierno, cuyas modalidades más comunes son la Monarquía, Aristocracia y Democracia. Sin embargo, cada uno de estos regímenes tiene inconvenientes, ya que los ciudadanos están apartados de las actividades relacionadas con el Derecho (Rivera García: 2006). Existe la posibilidad como en Aristóteles, que se degeneren en las otras tres formas. Teniendo en cuenta las inestabilidades pensadas en Cicerón, la mejor forma de gobierno es aquella forma combinada y moderada que se compone de los tres tipos de República. Es decir, un Estado con una constitución mixta que organice dos virtudes fundamentales: la igualdad moderada y la estabilidad. Entonces, el régimen mixto necesita de una cierta igualdad de derechos y obligaciones, y así estaría asegurada la no corrupción de los gobernantes. Cicerón sostiene que de esa forma se tiene lo mejor de los tres sistemas justos: la monarquía, representada por los cónsules, la aristocracia representada por el senado, y la democracia, representada en comicios. Por su parte, la constitución mixta se respeta en el Estado romano donde el elemento monárquico se refleja en el Consulado, el elemento aristocrático en el Senado y el democrático en las asambleas populares. Otra de las ideas articuladas por Cicerón, es aquella que refiere a la patria como acreedora de los hombres, ya que estos se deben a la patria. Es un pensamiento que busca un vínculo entre el pueblo con la cosa pública, que ata al hombre a la vida colectiva. Otra de los ejes políticos abordados por Cicerón, es que la virtud es concebida como la cualidad que tienen los humanos para hacer el bien común. Esta cualidad no tiene una condición natural sino social. Aquí, se puede notar una similitud con el hombre político que vive en comunidad el cual considera Aristóteles, ya que el hombre es el que construye y produce el conjunto de las leyes. Así mismo, hay una diferencia notable con Platón, quien considera que la idea de bien regula la justicia, en donde cada cual tiene que hacer lo que le corresponda. Ahora bien, una diferencia fundamental entre Cicerón y los filósofos griegos analizados, es que el pensador romano no tiene en mente un Estado ideal construido en

un modelo teórico. Esto sucede ya que el Estado que más se acerca al ideal es la res

publica romana, que logró llegar a su plenitud a través de los siglos de formación. Por lo tanto, el pensamiento político de Cicerón tiene la finalidad de legitimar el Estado romano, al que considera en su forma republicana como ideal.

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Por otro lado, aparece en Cicerón una justificación de la ampliación del dominio romano. Es decir, una especie de imperialismo que somete a los demás pueblos.

Para concluir, relacionaremos los principales ejes en cuestionen los tres autores, haciendo hincapié en similitudes y diferencias. En primer lugar, una diferencia notable entre Platón y Aristóteles, por un lado, y Cicerón, por otro, es que para este último el Estado ideal existe en la historia y es el romano, en el extremo pensamiento de Platón principalmente. Así mismo, Cicerón desplaza del mando a los filósofos, al igual que Aristóteles, para darle a un gobernante el lugar del hombre práctico. Mientras que para Platón, sólo aquellos que tienen la capacidad de conocer la idea de bien son los que verdaderamente deben acceder al gobierno, lugar reservado para filósofos. Por otra parte, Cicerón y Aristóteles piensan al hombre como un ser social y a su virtud como su principal característica. Así, las leyes son producto del propio hombre, en contraposición a la idea platónica. Finalizando, cada uno de los pensadores así como las obras políticas que nos legaron forman parte de sus imaginarios para pensar las formas de hacer política de sus épocas, como así también al Estado que los involucró, en mayor o menor medida, ya sea legitimándolo o en forma crítica.

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BIBLIOGRAFÍA

Aristóteles (1988). La Política. Gredos, Madrid.

Cicerón (1984). Sobre la República. Gredos, Madrid.

Lord, Carnes (1992). “Aristóteles”, en Leo Strauss y Joseph Cropsey (comps.). Historia de la filosofía política, FCE, México.

Platón (2003). República. Gredos, Madrid.

Rivera García, Antonio (2006). “El republicanismo de Cicerón: Retórica, Constitución mixta y Ley Natural en De República”, DOXA, Cuadernos de Filosofía del Derecho, 29. Disponible en

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