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Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade

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Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade

Marqués de
Sade

La filosofía en el tocador

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Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade

Índice

A los libertinos
Primer Diálogo: Señora de Saint-Ange, El Caballero de Mirvel
Segundo Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia
Tercer Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia, Dolmancé
Cuarto Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia, Dolmancé, El Caballero de Mirvel
Quinto Diálogo: Dolmancé, El Caballero, Agustín, Eugenia, Señora de Saint-Ange
Franceses, un esfuerzo más si queréis ser republicanos
La religión
Las costumbres
Sexto Diálogo: Señora de Saint-Ange, Eugenia, El Caballero
Séptimo y Ultimo Diálogo: Señora de Saint-Ange, El Caballero, Agustín, Dolmancé,
Señora de Mistival

LA FILOSOFÍA EN EL TOCADOR
Obra póstuma del autor de

JUSTINE

La madre ordenará
Esta lectura a su hija

A LOS LIBERTINOS1

Voluptuosos de todas las edades Y de todos los sexos, a vosotros solos ofrezco es-
ta obra: nutríos de sus principios, que favorecen vuestras pasiones; esas pasiones,
de las que fríos e insulsos moralistas os hacen asustaros, no son sino los medíos
que la naturaleza emplea para hacer alcanzar al hombre los designios que sobre él
tiene; escuchad sólo esas pasiones deliciosas, su órgano es el único que debe con-
duciros a la felicidad.

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Notas del traductor llevan entre paréntesis la indicación «Nota del T»

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amigo mío. SRA. Muchachas demasiado tiempo contenidas en las ataduras absurdas y peligrosas de una virtud fantástica y de una religión repugnante.. A los veintiséis años ya debiera ser devota. que la encadenaron to- da su vida. más se excita y vuelve li- bertina mi maldita cabeza: me lo pasas todo. 4 . id tan lejos como él si como él queréis recorrer to- dos los caminos de flores que la lubricidad os prepara. a ejemplo su- yo despreciad cuanto contraría las leyes divinas del placer. ¿el señor Dolmancé? EL CABALLERO: Llegará a las cuatro en punto y no cenaremos hasta las siete.. que estoy algo arrepentida de mi curiosi- dad y de todos los proyectos obscenos formados para hoy? En verdad. DE SAINT-ANGE: ¿Sabes. co- mo ves. que el cínico Dolmancé os sirva de ejemplo. como yo...Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade Mujeres lúbricas. vosotros que desde vuestra juventud no tenéis más freno que vuestros deseos ni otras leyes que vuestros caprichos.. En fin. que mis de- seos concentrados en mi sexo no se exhalarían ya hacia el vuestro. amables disolutos. hermano. imitad a la ardiente Eugenia. cuanto más razonable debiera ser. Y a vosotros. es inútil pensar en imponerse frenos: fogosos deseos los rompen al punto. EL CABALLERO DE MIRVEL SRA. todos los preceptos ridículos incul- cados por imbéciles padres.. con tanta rapidez como ella. amigo mío. hermano. LA FILOSOFÍA EN EL TOCADOR o Los preceptores inmorales DIÁLOGOS Destinados a la educación de las jóvenes Señoritas Primer Dialogo SEÑORA DE SAINT-ANGE. conven- ceos de que sólo ampliando la esfera de sus gustos y de sus fantasías y sacrificando todo a la voluptuosidad es como el desgraciado individuo conocido bajo el nombre de hombre y arrojado a pesar suyo sobre este triste universo. tendremos tiempo de sobra para charlar. puede lograr sembrar algunas rosas en las espinas de la vida. DE SAINT-ANGE: Buenos días. y eso sólo sirve para echarme a perder. amigo mío. Pensaba que limitándome a las mujeres me volvería prudente. que eres demasiado indulgente. de lo que que- rría hacer. Y bien. a enseñanza suya. los placeres de que quería privarme no han venido sino a ofrecerse con más ardor a mi imaginación. y he visto que cuando. se ha nacido para el liber- tinaje. pisotead. y no soy aún sino la más desenfrenada de las mujeres.. proyectos quiméri- cos. Es imposible hacerse una idea de lo que concibo. destruid. que la voluptuosa Saint Ange sea vuestro modelo.

sodomita por principio. Estoy lejos de esa altanería ridícula que hace pensar a nuestros jóvenes mequetre- fes que hay que responder con bastonazos a proposiciones semejantes. veo una diferencia inconcebible. cautivar a semejante hombre! EL CABALLERO: No te ocultaré mis extravagancias con él. DE SAINT-ANGE: ¡Mancharse.. Entre los procedimientos que me han esclavizado y los que aún me esclavizarán a esa extrava- gante manía. DE SAINT ANGE: ¡Cómo me enardece todo eso! ¡Voy a enloquecer por ese hombre! ¿Y sus gustos. a pesar de ello. te lo suplico. pagado para tratarme de esa forma. él acepta y te advierte a su vez las cláusulas del trato.. EL CABALLERO: ¡Ah! ¿Cómo dices eso? Es el ateo más célebre. No hay nada que no haga enton- ces. es de una elegancia extremada. amo todo. sólo ama a los hombres en sus placeres y si. de rostro muy hermoso. ¡Amo hasta la locura el lenguaje de esas amables personas! También entre nosotras las mujeres tenemos palabras exclusivas que. hermana mía. querido. Yo le he hablado de ti. EL CABALLERO: Dolmancé. de ojos muy vivos y muy espirituales. le he prevenido de tus inten- ciones.. cuál es mi extravagante fantasía: quiero ser el Ganímedes de ese nuevo Júpiter. es alto. consiente alguna vez en probar mujeres. Píntame a tu Dolman- cé. en toda su vida no ha podido ver a una mujer como el uso lo prescribe. y sólo me entrego a estos gus- tos extravagantes cuando un hombre amable me acosa.. según dices. pero. el individuo más malvado y perver- so que pueda existir en el mundo! SRA. ¿te ha poseído? ¡Con tu delicio- sa cara y tus veinte años.. soy un animal anfibio. acaba de cumplir los treinta y seis años. el hombre más in- moral. a fin de que lo tenga bien metido en la cabeza antes de verle llegar. talento. una extravagancia con la que uno sólo se mancha raramente y con muchas precauciones. hoy no es ya ni la complacencia ni el capricho. sólo es a condición de que sean lo bastante complacientes como para cambiar de sexo con él.. Te lo prevengo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade querido. querido. que. una licencia. me gustan las mujeres. es la corrupción más completa y entera. ¡Eh! Y dime. y quiero conocerla. SRA. tiene hermosa la voz.. tiene los más hermosos dien- tes del mundo. ¿es el hombre 5 . tienes demasiada inteli- gencia para censurarlas. pero una cosa algo dura y un poco malvada se pinta a pesar suyo en sus rasgos. con sus desenfrenos. quiero reunir todos los géneros. en mi opinión. como ésas. bien se puede. hermana mía. prueban el horror profundo de que están penetradas por todo lo que no atañe al culto admitido. sino que únicamente cede al nuestro con la cláusula especial de entregarle los que- ridos atractivos de que está acostumbrado a servirse en los hombres? Mira. es sólo el gusto lo que me decide. mucha filosofía en el espíritu. confiésalo. no sólo es idólatra de su sexo.... y. sin duda por la costumbre que tiene de adoptar tan a menudo ademanes femeninos. me divierto con todo. DE SAINT-ANGE: Espero que no crea en Dios. te rechazará en seco si pretendes incitarle a otra cosa: «Lo que consiento hacer con vuestra hermana es -según pretende-. precauciones!... por complacencia. hermano mío? EL CABALLERO: Ya los sabes: las delicias de Sodoma le son tan caras como agente que como paciente.. hermano mío. o a alguno de mis criados que.. quiero gozar con sus gustos. ¿no es en mí una extravagancia completa querer conocer a ese singular Dolmancé que.» SRA. por- que ya sabes que sólo le conozco de haberlo encontrado el otro día en una casa en la que sólo estuve unos minutos con él. sobre todo. que hasta ahora nunca me he entregado así más que a ti. sólo se prestaba a ello por interés. un poco de molicie en el talle y en el porte. quiero ser la víctima de sus errores: sabes.. De hecho. hermano. ¡Oh.

le privaríais de la mitad de las sensacio- nes que Dolmancé espera de vos. todo me hizo feliz pronto a mí también.» El mar- qués estaba allí. me con- juró a que yo tuviera a bien ser aún algo hombre con él mientras iba a ser la mujer de su amigo. a invi- tarme a cenar a su casa. debes de haber gozado los mayores placeres al encontrarte entre dos de esa manera. volviéndose desenfrenado hacia mí. y del que se me rogó que gozara. no: es un cumplido que os hace. es el mejor sitio. y toqué el fondo de sus entrañas sin que el maldi- to pareciese sentirlo. y que. DE SAINT-ANGE: Hermano mío. dame unos pocos detalles tanto sobre el físico de ese hombre como sobre sus placeres contigo. EL CABALLERO: Muy cierto. amor mío.. con lo enorme que es. EL CABALLERO: El señor Dolmancé estaba enterado por uno de mis amigos del so- berbio miembro de que sabes que estoy dotado. digo yo hundiéndome ciegamente en el abismo. pero. todo eso no son más que extravagancias que nunca preferiré al placer de las mujeres. no eran dueños de llegar al mundo con gustos diferentes.. casi al mismo tiempo. sus meneos.» «¡Será satisfecho!». ¿Y puedes creer. muy larga y de seis pulgadas por lo menos de contorno-. sus deliciosas palabras... se imaginan los quijotes de esos derechos ordinarios. muy pronto exhaló al fondo de mi culo ese licor encantador con el que yo rociaba. dicen que es delicioso. la excesiva voluptuosidad que él gustaba. como nosotros no lo somos de nacer patituertos o bien hechos. el de V.. besando todo lo que uno y otro sacábamos a la luz. un culo muy hermoso que se me puso delante. rojo como una bacante: «Ves el estado en que me has puesto. pero es que el mundo está poblado de sandios imbéciles que creen injuria el declararles que uno los encuentra idóneos para los placeres. echados a perder por las mujeres. pero no in- sultarlos nunca. SRA. Me preparo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade dueño de sus gustos? Hay que compadecer a quienes los tienen singulares. me presté. amigo mío. respon- der entonces con injurias o insultos? Sólo los tontos pueden pensar así.. manoseando. jamás un hom- bre razonable hablará de esta materia de modo distinto a como yo lo hago. hermana mía. Previne a Dolmancé de todas las dificultades de la em- presa: nada lo asustó: «Soy a prueba de ariete -me dijo-. DE SAINT-ANGE: ¡Ay. dígnate servirme de mujer después de haber sido mi amante. el marqués. devolviéndome centuplicadas todas las sacudi- das con que yo abrumaba a nuestro tercero. ¿os dice un hombre algo desagradable al testimoniaros el deseo que tiene de gozar de vosotros? Indudablemente. pero se diga lo que se diga. quiere que le desgarren. que no me costó apenas?. comprometió al marqués de V. pues. bésame! No serías tú mi hermano si pen- saras de otro modo. el cual. quiero por lo menos algunos preparativos: «¡Guardaos bien de ello! -me dice el marqués-. brutalizando a quienes no reconocen toda su extensión. la cu- riosidad pareció ser al principio el único motivo. mi polla. SRA. por favor. fue preciso exhibir lo que yo llevaba. Ni un lamento.» Encontrando tan pocas dificultades en lo uno como en lo otro. Traté a Dolmancé como amigo. se hundió sin que me diera cuenta. y así podré decir que he saboreado en tus brazos divinos todos los placeres del gusto que con tanta imperiosidad ansío. y lo inundé. me hizo ver al punto que sólo el gusto había tenido parte en aquel examen. él nos alentaba toqueteando. Apenas estuve fuera. Una vez allí. siempre celosas de cuanto parece atentar contra sus derechos. quitándose los calzones ante mis ojos. quiere que le atraviesen.. su error es el de la naturaleza. y no tendréis siquiera la gloria de ser el más temible de los hombres que perforaron el culo que os ofrezco. Ade- más. ¿por qué. le traté como a Dolmancé. 6 . querido caballero? -me dijo ofreciéndome una polla seca y amotinada.. te lo ruego. ángel mío. Dolmancé.

he destinado para ti. el de inspirar los gus- tos a la amable inocente que atraigo a nuestras redes. DE SAINT-ANGE: Ten por seguro que no ahorraré nada para pervertirla.ANGE: Me parece que no tardará mucho con las disposiciones que sé que tiene.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA.. ¡Ay. para degradarla. DE SAINT-ANGE: Pues bien. la abrasaremos con nuestros fuegos... DE SAINT-ANGE: No temo nada.. la alimentaremos con nuestra filosofía. que tu alumna responda a los cuidados del preceptor y te garantizo que pronto estará perdida! SRA... EL CABALLERO: Pero. Su padre es un libertino..... pero nos prometimos reunirnos cuando fuera posible.. DE SAINT-ANGE: Así han de ser para que resulten seguros. al que he cautivado. para echar por tierra en ella todos los falsos principios de moral con que hayan podido aturdirla. la impiedad. y te prometo cumplir a las mil maravillas el encantador papel que me destinas. tan im- pía. pero nun- ca se atreverá a profundizar en ellos. la cosecha de los mirtos de Citerea. EL CABALLERO: ¿Cómo? Con Dolmancé. al ahogar en ese joven corazón todas las semillas de virtud y de religión que pusieron en él sus institutrices! En verdad que es demasiado vicioso para mí.. el hombre más corrompido.. Prevén a Dolmancé. es el seductor más profundo.] 7 . ¿haces venir una mujer a tu casa? SRA. el más peligroso. ¡Ah. no nos atrevimos a nada. fluyen de los labios de Dolmancé como antaño la unción mística de los del célebre arzobispo de Cambrai2. en dos lecciones quiero volverla tan malvada como yo.. dos días deliciosos. la espero. para recompensar hoy tu delicada complacencia. 2 Se trata de Fénelon. la mejor parte de ese tiempo la emplearé en educar a esta personilla. y como quiero unir un poco de práctica a la teoría. ¿Tendré que confesártelo? Me he entregado a él para cerrarle los ojos. EL CABALLERO: Era imposible encontrar un hombre mejor para lo que necesitabas: la irreligión. al circular en ese joven corazón junto con el que yo lance en él. querida amiga. DE SAINT. voy a entregar a tus ardores una jovencita virgen. hermano mío. tan corrompida. a cuya «unción mística» alude Sade.. ocupada únicamente por ese deseo. logre desarraigar en pocos instantes todas las semillas de virtud que podrían germi- nar sin nosotros. la inhumanidad. dime. para que el veneno de sus inmoralidades. caballero. para satisfacerlo trabé conocimiento con su familia. bri- bona. ignora mis designios.. [Nota del T. querida hermana. Lo tengo. ¿es digno de mi imaginación este proyecto? EL CABALLERO: No puede ser concebido más que por ella. he seducido al padre. hermana mía.. ¿no temes nada de los padres? ¿Y si esa jovencita habla al volver a su casa? SRA. el libertinaje. Por fin viene la hermosa. SRA. Dolmancé y yo meteremos en esa lin- da cabecita todos los principios del libertinaje más desenfrenado. demasiados ojos estaban fijos en nosotras. es mío. la inspiraremos nuestros deseos.. ponle al tanto en cuanto llegue. es divino. cómo vas a gozar con el placer de educar a esa niña! ¡Qué delicias para ti al co- rromperla. y más hermosa que el Amor. para Dolmancé la de las rosas de Sodoma.. pasaremos dos días juntas. Y bien. DE SAINT-ANGE: Se trata de una educación: es una jovencita que conocí en el convento el pasado otoño.. querido mío. Allí no pudimos nada. EL CABALLERO: ¡Tus medios son horribles! SRA. mientras mi marido estaba en las aguas. como quiero que se demuestre a medi- da que se diserta. Tendré dos placeres a la vez: el de gozar yo misma de esas voluptuosidades criminales y el de dar las lecciones...

... SRA. su tez es de una blancura resplandeciente. Los recaudadores no tienen por destino más que la riqueza. 20)... sus ojos de un negro de ébano y de un ardor. Amigo mío. los interesantes párpados que los bordean!. Segundo Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE.. toca su polla a través del calzón.. y la muchacha. amigo mío. ¡Apenas hay con qué colmar la mano.» La elección de este cargo para Mistival no debe ser ajena a lo que de los «recaudadores» dice Montesquieu en L'Esprit des lois: los recaudadores romanos «eran ávidos. el aire de nobleza que tiene cuando la vuelve. SRA. tan frescas. le bajan hasta las nalgas. DE SAINT-ANGE: Se llama Eugenia.. 18. sal por el jardín para no encontrarte con ella y sé puntual a la cita. su nariz algo aguileña.. desde luego... (Ella lo besa. que a duras penas caben en el puño... ¡Son.... Eugenia es alta para su edad: se la echarían diecisiete años. amigo mío: sus cabellos castaños. DE SAINT-ANGE: ¡Eh! Buenos días. cómo sus dos gran- des ojos me pintaban el estado de su alma!.... ni el respeto y la consideración de los magistrados» (XI.. y todo ello de una frescu- ra. jamás el Olimpo tuvo divinidad que pudiera comparársele!... Su boca es muy pequeña.. sa- biendo aproximadamente con quién tengo que habérmelas. no sé cómo es el resto.. no merecen ni la gloria y el honor de la nobleza. EUGENIA. tan blancas!. ¡Veinte veces he perdido la cabeza besándolas! ¡Y si hubieras visto cómo se animaba con mis caricias.. Mistival es tan libertino como su mujer devota. DE SAINTANGE: Bueno. Pero ya la oigo.. ¿cómo es esa joven? SRA.. ¡Si vieras las lindas cejas que los coronan... para que. hermosa mía. su talle es un modelo de elegancia y de finura. sus pechos de- liciosos. para satisfacerme al menos hasta entonces. EL CABALLERO: Pero esbózamela al menos.... te esperaba con una impa- ciencia que fácilmente adivinarás si lees en mi corazón. En cuanto a Eugenia..... dejarte en el estado en que estoy!. un beso.. déjanos.. de unos treinta y seis años. [Nota del T] 8 . por favor. Una de sus bellezas es la elegante manera en que su hermosa cabeza está unida a sus hombros. EL CABALLERO: El cuadro que acabas de hacerme te responde de mi puntualidad.. 3 En el texto. pero tan dulces. ¡Oh. uno de los recaudadores3 más ricos de la capital. si no puedes pintármela... y es la hija de un tal Mistival. la madre tiene todo lo más treinta y dos. y XIII. es imposible resistir a esos ojos! ¡No imaginaríais siquiera todas las tonterías que me han hecho hacer!. a juzgar por lo que conozco... quince.. y el joven sale precipitadamente. un beso sola- mente. amigo mío. sería en vano. hermana mía. ¡Ay. que tratara de pintártela: está por encima de mis pinceles.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EL CABALLERO: Y dime. sus dientes soberbios. que el Diccionario Littré define como: «Aquel que se encarga de la cobranza de los dineros públicos en las condiciones reguladas por un tratado. ¡Oh. dos tetitas más hermosas!. cielos! ¡Salir. traitant.. sembraban desgracias sobre las desgracias y hacían nacer las necesidades públicas de las necesidades públicas.. bástete estar convencido de que ni tú ni yo hemos visto nunca algo tan delicioso en el mundo.. llene mejor mi imaginación con el ídolo en que debo sacrificar. Adiós.

mi madre se oponía rotundamente a este delicioso viaje. querida mía! Creí que no llegaría nunca. esto es una traición! SRA. DE SAINT-ANGE: Pasemos. ahí estaremos más a gusto. pretendía que no era conveniente que una joven de mi edad viniese sola. EUGENIA. se ha dado cuenta de que sería necesaria mi presencia en las lecciones que debéis dar a la señorita. a propósito. Llamada «Sátira sotádica de Luisa Sigea so- bre los arcanos del amor y de Venus». (Pasan a él abrazadas. igualmente sorprendida: ¿Por qué azar estáis aquí. señora: me he encontrado con vuestro señor hermano. expresarte todo lo que me inspiras. no deberíais llegar hasta las cuatro. EUGENIA: Querida amiga. hemos almorzado a una legua de aquí. y además tenemos que hablar. que a nadie se le ocurrirá interrumpir- nos. [Nota del T. probablemente. a mi tocador. y me ha introducido secretamente pensando que no lo 4 La expresión es un recuerdo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: ¡Oh. besándola: ¡Oh.. y he acudido corriendo. he temblado de miedo a que fuera impo- sible venir. cuántas cosas vamos a hacernos y decirnos una a otra! Pero. muy sorprendida al ver en el gabinete a un hombre que no esperaba: ¡Oh! ¡Dios! ¡Querida amiga. me quedaré!. no tengo otra necesidad que oírte. pero mi padre la había golpeado tanto anteayer que una sola de sus miradas ha dejado anonadada a la señora de Mistival.) Tercer Dialogo La escena transcurre en un tocador delicioso SEÑORA DE SAINT ANDE. SRA. SRA. Aloisia Sigea. 1978). es absolutamente preciso que tu coche y una de tus criadas me devuelvan pasado mañana. Ha habido edición castellana moderna: La Academia de las Damas. DOLMANCÉ EUGENIA. Me han dado dos días. ya he prevenido a mis criados. sabía que aquí sería el li- ceo donde se daría el curso.. Latinitate donavit Joannes Meursius. tranquilízate. en traducción del latín de Joaquín López Barbadillo (última edi- ción Madrid. ángel mío! Apenas podré. señor? Según creo. amor querido. de los diálogos de Nicolás Chorier: Aloisioe Sigue Tole- tano Satyra Sotadica De Arcani Amoris Et Veneris. ¿quieres almorzar.. en tan poco tiempo. tanta era la prisa que tenía por estar en tus brazos. Aloisia Hispanice Scripsit. DE SAINT-ANGE. si no sé todo. ahora esperaré hasta las ocho de la tarde sin sentir la menor nece- sidad. una hora antes de partir. DE SAINT-ANGE: ¡Qué breve es ese intervalo. ha terminado por consentir lo que me concedía mi padre. ¿no sa- bes que es en esta entrevista en la que debo iniciarte en los misterios más secretos de Ve- nus4? ¿Tendremos tiempo en dos días? EUGENIA: ¡Ah. Para Gilbert Lély La filosofía en el tocador debe su «ordenamiento» a ese personaje de Chorier. He venido aquí para instruirme y no me iré sin ser sabia. DOLMANCÉ: Siempre adelanta uno cuanto puede la dicha de veros.. pues. cuya primera edición in-8° fue casi completamente secuestrada y quemada. DE SAINT-ANDE.. SRA.] 9 . reina mía? Es posible que la lección sea larga.

. Al menos debías haberme consultado. bribonzuela... Familiarízate. que la besa ardientemente.. cómo me besas! SRA. y en cuanto a él.) DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Estos preliminares me embriagan de voluptuosidad! Señoras mías. no puede sino ser útil a nuestros proyectos. a quien tengo por un hombre muy amable. no lo conozco más que a ti.. y precisamente del grado de filosofía que nos hace falta para tu instruc- ción. como sabe que sus demostraciones no serán necesa- rias hasta después de las disertaciones teóricas. DOLMANCÉ. ayudándola a desvestirse: Totalmente ridículas. Es una rosa apenas entreabier- ta. se opondrá a todos nuestros proyectos. respecto a su discreción. sonrojándose: ¡Oh. señor! En verdad que me tratáis con pocos mi- ramientos.. DE SAINT-ANGE: De acuerdo. Dolmancé. pues. SRA. ¿de quién tomaría mejores ejemplos? (Se entrega a Dolmancé. infinitamente más estimables. con el hombre de mundo en mejor si- tuación de formarte y guiarte en la carrera de la felicidad y de los placeres que que- remos recorrer juntas... EUGENIA. evi- dentemente. EUGENIA: Por la que no me dejo engañar.) Imítame. querida. EUGENIA: ¡Oh! De acuerdo. la verdad. las lame durante un cuarto de hora a las dos y las dos se le entregan y lo rinden. sin tocarlas: Y que promete otros encantos.. pero no te asustes: Dolmancé.. querida amiga. con tantos encantos. hermosa Eugenia.) 10 .. (Lo besa lúbricamente en la boca. sí. te respondo de él como de mí. hablaremos infi- nitamente mejor. no aparecerá hasta entonces. y mira cómo me entrego a él. palabra de honor! (Al decir esto.. que la idea de esta sorpresa es úni- camente de mi hermano. todo esto es obra tu- ya. vistámonos estas túnicas de gasa: de nuestros atractivos sólo velarán aquello que hay que ocultar al deseo. SRA. DE SAINT ANGE: ¿Más estimables? DOLMANCÉ: ¡Oh.. Dolmancé. teniendo a las dos en sus brazos. DOLMANCÉ: Otra costumbre gótica de la que bien poco caso se hace en el día. SRA. DE SAINT-ANGE: Eugenia. que no iba a tener yo mi parte? (Aquí. defendiéndose: ¡Acabad.. EUGENIA: Pero la decencia. Eugenia.. debéis saber prescindir a las mil maravillas. SRA. besándola también: ¿Habías creído. DOLMANCÉ: Vamos. ¡Contraría tanto a la naturaleza! (Dolmancé coge a Eugenia. DE SAINT-ANGE: De veras.) DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Qué amable y deliciosa criatura! SRA. EUGENIA: ¡De veras. metiéndole la lengua en la boca.. vaya faena. SRA. no por ello estoy menos confusa!. dejemos tanto una como otra de ser gazmoñas con este hombre encantador. Dolmancé hace ademán de volver a Eugenia para examinarla por detrás.. DE SAINT-ANDE. la estrecha entre sus bra- zos y la besa.. ¡Ay. querida. tranquilizaos. DE SAINT-ANGE: ¡Qué pecho tan hermoso!. el pudor es una vieja vir- tud de la que.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade desaprobaríais.) EUGENIA. SRA. me obligáis a unas cosas!. contemplando las tetas de Eugenia. DE SAINT-ANGE: Te aseguro. Y ahora siento una vergüenza que. ¿querréis creerme? Hace mucho calor: pongámonos cómodos. DE SAINT-ANDE. ¿no es eso? EUGENIA: Por lo menos muy indecentes.. hazme caso.

todas las partes que cita: Comienzo. DE SAINT-ANGE: No... señora. tan fresca. sí. podáis luego razonar con sangre fría... pero para demostrar. qué bello cuerpo! ¡Es la misma Venus.) 11 . heme aquí completa- mente desnuda: disertad sobre mí cuanto queráis! DOLMANCÉ: ¡Ah. debéis reñirla mu- cho si no es prudente. balbuceando y besando a Eugenia en la boca: Castigos. os lo suplico! SRA. sí. tetas. DOLMANCÉ: Bien podría no quedarme sólo en reprimendas. para dar a esta hermosa criatura las prime- ras lecciones del libertinaje. es necesario. porque si no sois dócil usaré con vos los derechos que ampliamente me concede el título de preceptor vuestro... (Se lo palmea a través de la túnica de gasa con que ahora está vestida Eugenia. un amante los tiene ante los ojos cuando goza. escucho. DOLMANCÉ: Sea. Vamos. embellecida por las Gracias! EUGENIA: ¡Oh.. y los mirtos que queréis coger formarán luego vuestra corona. sólo es atención lo que os pido por ahora. perfectamente bella. dé- jame cubrirlos de besos. Pero ¿no sería mejor. apruebo el proyecto. SRA. pero no lo demás. Comencemos nuestra lección. DE SAINT-ANGE: ¡En buena hora!. al cabo de unos pocos movimientos algunos hombres logran derramar ahí el bálsamo delicioso de la vida. ¡Bien. palizas. bella Eu- genia. no. no quiero que veáis todavía. algunos incluso hacen de ellos la sede del goce y. no..... y explicaréis vos misma sus propiedades a nuestra jo- ven alumna.. EUGENIA: ¡Oh.) SRA. os la entrego. qué atractivos! Déjame recorrerlos a placer. que la mujer cierra y comprime sobre ese miembro. senos. o el poco tiempo que tenemos para gozar de Eugenia va a pasar en preliminares.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: ¡Oh. ¿Y qué haríais entonces. escuchadme.. DE SAINT-ANGE: ¡Oh. decididamente. DOLMANCÉ. derrame que constituye la mayor di- cha de los libertinos. que por lo menos vos tengáis la bondad de prestaros. y ese lindo culito bien podría responderme de las faltas de la cabeza. su uso es de gran virtud en el placer. dar una disertación a nuestra cole- giala sobre ese miembro al que habrá que citar constantemente? SRA. ¡Ay!. y no se hará su instrucción.. de Saint-Ange. ¿verdad. pero estoy conven- cido de que vos no le vais a la zaga. justo cielo! Me asustáis. linda alumnita... señora. Necesitamos de vuestras lecciones. señor? DOLMANCÉ: Es bella. señor? DOLMANCÉ. DE SAINT ANGE: Así lo creo. os apoderaréis del sujeto. Es que es tan hermosa. DE SAINT-ANGE: Sí. sobre la Sra. los palpa. mirad... (Lo hace. vos os situaréis a mi lado.. escucho.. No hablaré de estos globos de carne: sabéis tan bien como yo que los llaman indistintamente pechos. dád- noslas. que va tocando. teniendo lo metido en la ca- beza..) DOLMANCÉ: ¡Qué disposiciones tan excelentes! Un poco menos ardor. los acaricia. anidando su miembro entre los dos montes de Venus.. Dolmancé. tan rolliza. señora. (Dolmancé se coloca y la Sra. Dolmancé. qué encantadora es mi amiga... SRA. EUGENIA: Vamos.. de Saint Ange muestra. un objeto cuyo poder es demasiado imperioso sobre vos para que.. voy a tenderme sobre ese canapé. querida amiga. DOLMANCÉ: Pues bien.

querida amiga. que apenas cabe en mi mano. EUGENIA: ¡Oh. en términos de libertinaje. que dependen más de la medicina que del libertinaje. Y estas bolas. Eugenia. señora: esa ingenuidad me la pone horriblemente tiesa.. cuando ese miembro enorme. cuánto me gustaría ver correr ese licor! SRA. bien se haga por detrás. DE SAINTANGE: Este cetro de Venus que ves ante tus ojos. pero nos basaremos po- co en estos detalles. para fijarnos principal y únicamente en las voluptuosidades libertinas. es con frecuencia aquí (separa sus nalgas y muestra el agujero de su culo) donde el libertino busca gozar: ya volveremos sobre ese goce. en un agujero tan pequeño como el de tu trasero.. como tú me aseguras que puede hacerlo. qué molesta estoy. éste es el único que debes preferir. la más usual.. además. Eugenia. el maestro de ambas. Siempre dócil a las pasiones de quien lo mueve. nada puede igualar los placeres que se gustan. debe causar un grandísimo dolor a la mujer. por la resistencia que pones a mis deseos!. no evita una mujer en- tonces! Menos riesgo para la salud. DE SAINT-ANGE: Me opongo a tal efervescencia. y cuya eyaculación en la matriz de la mujer produce la especie humana. en fin. cualquiera que sea el lugar que prefiera. y ninguno de embarazo. también le presentan a menudo altares donde arde su incienso.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA. DE SAINT-ANGE: Podría hacerlo mediante la simple vibración de mi mano.. se le llama miembro por excelencia. Es- tas bolas encierran el depósito de esa semilla prolífica de que acabo de hablarte.. el más delicioso de todos. EUGENIA. y el que se experimenta al introducir este miembro en nuestros culos es indiscutiblemente preferible a cuantos puede procurar esa misma introducción por delante. de que. la analizará pronto ampliamente y uniendo la práctica a la teoría. Le ha pla- cido a la naturaleza hacernos llegar a la felicidad sólo por las penas: pero una vez venci- das. DE SAINT-ANGE: La palabra técnica es cojones. nunca de engendrar. ¿veis cómo se irrita a medida que lo sacudo? Estos movimientos se llaman masturbación y. déjame menear ese hermoso miembro! DOLMANCÉ: ¡No aguanto más! Dejadla hacer. DE SAINT-ANGE: Bien que esa introducción se haga por delante. Pasaremos por alto todo lo que atañe al insulso mecanismo de la procreación. buscando un templo más misterioso. es el pri- mer agente de los placeres en amor. ¿cuál es su uso y cómo se llaman? SRA. no hay ni una sola parte del cuerpo donde no se introduzca. EUGENIA: Pero. pero no la más agradable. querida. Eugenia. las axilas. cuyo espíritu no es nada procreador. la boca. sed prudente: al disminuir el derrame de esa semilla la actividad de vuestros espíritus animales aminoraría el calor de vuestras disertaciones. Dolmancé. Una muchacha bonita no debe preocuparse más que de joder. penetra. de todos los placeres del goce. manipulando los testículos de Dolmancé: ¡Oh. el seno. suele anidar aquí (toca el coño de Eugenia): es su ruta ordinaria.. SRA. EUGENIA: ¡Oh. tras ser agitado unos instantes se le ve lanzar un licor blanco y viscoso cuyo derramamiento sume al hombre en un delirio lo bastante vivo para procurarle los placeres más dulces que pueda esperar de su vida.. querida amiga. SRA. querida amiga. No me extenderé más ahora sobre esta voluptuosidad. cuando la mujer no está todavía acostumbrada siempre siente dolor.. 12 . esta acción se llama menearla. testículos es la del arte. ¡Cuántos peligros. espero que te convenza.

. cuánto brillo y elegancia!. DE SAINT ANGE: No. no puedo aguantar más. os lo ruego. ¡Y. señoras. Ponte sobre este canapé. ¡Vive Dios. sublime Eugenia. DE SAINT-ANGE: Dolmancé. ¡Oh.. (La desnuda. ofrecer sin cesar a mis miradas estos culos encantadores que idolatro? SRA. deforma que sus dos culos estén frente a Dolmancé.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: Daos prisa con vuestras demostraciones. qué relleno y qué frescura. ¿Dónde tendría el amor altares más divinos?. tendré tanto placer en ver correr eso! SRA. ángel mío!... EUGENIA: ¡Qué deliciosa invención! SRA. querida. Ninguna de las partes de ninguno de los dos cuerpos puede ser ocultada por este medio.. déjame hacérsela perder. otros tantos imitadores de sus placeres. DE SAINT-ANGE: ¡De mil amores!.) ¡Ay.. Suspended esos ardores... por ejemplo? SRA. libertino!. DE SAINT-ANGE: ¡Deteneos. y sus primeras miradas se dirigen al instante al trasero. señora. no.. único precio de las lecciones que de vos espera. Pues bien. EUGENIA: ¡Oh. cómo demuestran tus placeres y tus gustos tus primeros homenajes! DOLMANCÉ: Pero ¿puede haber en el mundo nada que valga como esto?. DE SAINT-ANGE: Indudablemente. ninguno. DOLMANCÉ: Sea. para que yo vea lo que ocurre. déjame que colme este culo con las más dulces caricias! (Lo palpa y lo besa transportado. o me enfado. que admire el uno junto al otro: ¡es Ganímedes al lado de Venus! (Colma de besos los dos.. querida. otros tantos cuadros deli- ciosos. desvestid vos mismo a la víctima.. pero para convencer mejor a Eugenia de todo cuanto vamos a de- cirle sobre el placer. ¡Jamás vi uno tan hermoso! SRA. voy a ver este culo divino y pre- cioso que ansío con tanto ardor.. EUGENIA: ¡Cómo! ¿Se reduce a nada. voy a col- marlo de los mismos homenajes.. Dios! ¡Qué deliciosa travesura! Pero ¿por qué todos esos espejos? SRA. qué bello es. Dolmancé. DOLMANCÉ: ¡Ah. ¿no podríais.. multipliquen hasta el infinito los mismos goces a los ojos de quienes los gustan sobre esta otomana... ¡y también qué delicioso! Dejadme que los compare. ¿estáis satisfecho?. si pierde esa semilla de que hablas?. bribón. Olvidáis que sólo a mí me pertenece Eugenia. entregadme el vuestro..... con los que su lubricidad se embriaga y que sirven para colmarla al punto. (Le quita la túnica a la señora de Saint Ange y le aca- ricia el trasero. además.. Mirad.) Ahora voy a verlo. pensad que es el premio a vuestros trabajos y que sólo puedo entregároslo cuando lo hayáis merecido. DE SAINT-ANGE: Es para que. me correré a pesar mío y ese temible miembro. reducido a nada. sólo después de haberlas reci- bido se convertirá en vuestra recompensa.. bribona.) SRA. enlazándoos una a otra. ¿qué inconveniente habría en que la magrearais delante de mí..) Para dejar siempre ante mis ojos el espectáculo encantador de tantas bellezas.. y voy a proceder a ello con tanta más alegría cuanto que este episodio lúbrico no podrá sino ayudar a nuestras lecciones. DE SAINT-ANGE: ¡Ah.. ¡Eugenia. no podrá serviros en vuestras lecciones. al repetir las posturas en mil sentidos distintos. DOLMANCÉ: No será difícil puesto que no hay más que quitar esta gasa para ver al desnudo los más conmovedores atractivos. levantaos. es preciso que todo esté a la vista: son otros tantos grupos reunidos a su alrededor que el amor encadena. son celos!. (Se abrazan una a otra.) 13 .

Inténtalo.. su culo queda para vos. Es tan dulce formarla. sí!.. voy a enseñarte ahora una nueva manera de sumir a una mujer en la voluptuosidad más extrema. Eugenia. seguramente eres virgen!. vuestras ideas variándolas. mientras yo chupo este culo divino. de la forma en que la coloco. ¡Para!... ¡Qué embriaguez se apodera de mis sentidos! DOLMANCÉ: ¡Cómo descarga la pequeña bribona!... es delicioso. cuando una muchacha comienza a tener la regla.... Entregaos. Dolmancé.. DOLMANCÉ: Pues bien. ya lo ves. examina mi coño. ¡Ay. Dolmancé!...... contenedme.. Esa lengüeta que se encuentra de- bajo se llama el clítoris.. Ahí yace toda la sensibilidad de las mujeres: es el foco de toda la mía: no podrían excitarme esa parte sin verme extasiar de placer.. ¡Cuánto me gusta besar ese vellito!. cambie- mos de postura. pero mira. al menos nada es tan delicioso. y a sus ojos nada debe ser tan sagrado como el placer. ¡Qué delicioso sería encularla en este instante! (Se levanta y planta su polla ante el agujero del culo de la joven.. es el único al que una joven debe sacrificar todo. que sea el único dios de vuestra existencia.. Su ano se aprieta hasta cortarme el dedo. ¡Ay. DE SAINT-ANGE: ¡Un poco de paciencia.. Eugenia.. ¡Ah. lo noto!. y que sólo se corra ella.. SRA..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: No podría estarlo más: es precisamente lo que pedía. ¿Cómo se llama esto que hacemos? SRA. si es posible.. Cuando tu buena amiga quiera. que sólo nos preocupe la educación de esta querida niña!. darse placer. cómo lo haces!...) EUGENIA: ¡Ay. ¡no sé ya ni lo que digo ni lo que hago!. después de un magreo más o menos lar- go.. amiga mía. ¡Bien. te haré ver de qué forma más enérgica y más imperiosa ocurre esa misma operación en los hombres. ¡Déjame separarte!.. DE SAINT-ANGE: Espera.. DE SAINTANGE: Masturbarse.. DOLMANCÉ: Bueno. es delicioso! EUGENIA: ¡Ay. Chupádselo mientras su coño va a serlo por mi lengua. ¡Ahí.. ¡Cómo te agitas!... Eso se llama descargar. está poco formado. Eugenia. mi polla está muy cerca de vuestras manos.. Separa bien tus muslos. querida mía. que sigan las impresiones con que el placer va a moverlos. (Lo hacen. Tu monte es encantador. examínalo bien: voy a entreabrirlo. pero es muy sen- sible. bri- bonzuela.. No. es una sensación imposible de pintar! Me sería muy difícil decir cuál de vuestras lenguas me sume mejor en el delirio. Este antro que la mano cubre. mas- turbadla vos misma.. bien.. estoy a punto de perder la cabeza..... querida mía. te digo que no. conteneos vos.. Tu clítoris. que suban y bajen a compás.. las glándulas seminales se hinchan y terminan por exhalar un licor cuyo derrame su- me a la mujer en el transporte más delicioso. Esa elevación que ves que está coronada se llama el monte: se guarnece de pelos comúnmente a los catorce o quince años.. abandonad todos vuestros sentidos al placer.. y hagámosla extasiarse entre nosotros de este modo tres o cuatro veces seguidas si se puede. Bajo los dedos hechiceros de esta linda niña..) SRA. no quiero entregarme.. ya veis que.. así es como se llama el templo de Venus.. señora. Dime el efecto que experimentas cuando nuestras lenguas se introduzcan a la vez en tus dos aber- turas. pues para entibiar.. dignaos menearla.. Estoy fuera de mí. ahora agitad esos hermosos culos con todo el fuego de la lubricidad. que ahora veo mejor. EUGENIA: ¡Ay.. por favor. Hundid más 14 ... DOEMANCÉ: Por la postura en que estoy. qué placer me das!... ¡Para!.. en esta postura. Eugenia.. ¡Se diría que no has hecho otra cosa en tu vida!. de este modo su lindo culo se encuentra bajo mis manos: voy a masturbarla ligeramente con un dedo..

DOLMANCÉ: Semejante predilección no tiene nada de extraño: yo he pensado lo mismo. han deducido. os lo rue- go. cuánto detesto a las mujeres virtuosas!. lanzado solo... parecido a una botella.. durante la operación también querréis mi culo. devota.. su- persticiosa. sin mezcla con el de la mujer. aunque esté probado sin embargo que el feto debe su existencia únicamente al semen del hombre. el que nosotras proporcionamos no hace más que elaborar. no debemos absolutamente nada a nuestras madres. que produce unas veces niños y otras niñas. me muero! ¡No me abandonéis. no se me ocurriría combatirla. haced penetrar esa lengua vo- luptuosa hasta la matriz: es la mejor forma de adelantar la eyaculación de su leche. apostaría a que esa moji- gata no ha dado un paso en falso en su vida. gruñona. Pero ya volveremos sobre ello.. el padre por tanto ha querido nuestro nacimiento. lo creo incluso útil. envarándose: ¡Ay. aprendiese a devolver lo que vos acabáis de prestarle. y. EUGENIA. no os limitéis a chuparle el clítoris. y de la mezcla de estos licores nace el germen. aunque mujer. no han hecho. ¿no es así. Adoptad sin temor estos mismos sentimientos. aún no me he consolado de la muerte de mi padre. (Se corre en medio de sus dos preceptores. señora. no lo lograría. ¿qué signifi- ca matriz? SRA. los moralistas. dos palabras que habéis pronunciado y que no entiendo. ayuda a la creación sin ser su causa. esa definición me explica al mismo tiempo la palabra le- che. es con toda seguridad la tuya! Desabrida. estoy a punto de desvanecerme!. ¡Ay. Tal afirmación no carece de verosimilitud y. ¡Si hay alguna madre en el mundo que deba ser detestada. amiga mía.. del placer con que le rendiré mis más dulces homenajes? 15 . DE SAINT-ANGE: Es una especie de vaso. ¡Qué diferencia para los sentimientos! SRA.. mientras que cuando perdí a mi madre. y que os magrease ante mis ojos? SRA.) SRA. sino prestarse al acto. y en el hombre por la eyaculación que te haremos ver.. que en tal caso el niño formado de la sangre del padre sólo a éste debía ternura. por eso. Eugenia. estoy anonadada!. La detestaba cordialmente. Dolmancé? DOLMANCÉ: ¿Podéis dudar. no crea nada. amigos míos.. Muchos naturalistas modernos pretenden in- cluso que es inútil. salté de alegría.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade vuestra lengua. sin duda. estoy rota. DOLMANCÉ: Ahora ¿no sería necesario que Eugenia. DE SAINT-ANGE: Existen mil razones más a tu favor. no puedo más. y siento que detesto a mi madre. DE SAINT-ANGE: Y bien. mientras que el padre lo ha solicitado. además. DE SAINT-ANGE: Probablemente. querida. porque amo a mi padre hasta la locura. señora. entiendo. Pero explicadme. ¿cómo te encuentras tras el placer que te hemos dado? EUGENIA: ¡Estoy muerta. mientras que la madre no ha hecho sino consentirlo... querida.. y de una gazmoñería indignante. Formados únicamente por la sangre de nuestros pa- dres. DE SAINT-ANGE: Consiento en ello. cuyo cuello abraza el miembro del hombre y que recibe el semen producido en la mujer por el rezu- mamiento de las glándulas. dirigida por mí. Y ¿es necesaria la unión de las simien- tes para la formación del feto? SRA. en primer lugar. siempre guiados por el descubrimiento de aquéllos. EUGENIA: ¡Ah!. EUGENIA: Encuentro en mi corazón la prueba de lo que me dices. Eugenia: son naturales. que al principio no había comprendido bien. con bastante verosimilitud.

. ¿Debemos algo a semejantes seres. y que. Me habéis saciado los dos. las mujeres. los mismos cuidados que acabáis de obtener de ella.. la virtud no es más que una quimera. están semiacostadas sobre el canapé. con vues- tra linda lengua. EUGENIA: ¡Oh! Me lo explico. EUGENIA: (Tras haberse restablecido levemente la calma durante estas disertaciones. ¿Qué entiendes tú por esa expresión de puta? Perdón. ¿pueden ser naturales? ¿Aconseja la naturaleza lo que la ultraja? No seas víctima. cuando mi esperma eyacula así!. y no la ofendemos al comportarnos como lo hacemos? DOLMANCÉ: ¡Ah. pero que la voluptuosidad corona. cuánto me gusta hacer de puta.. son los intereses particulares. a esas víctimas públicas de la depravación de los hombres. po- neos con la cabeza bien metida entre las piernas de vuestra amiga y devolvedle. DE SAINT-ANDE.. si quieres. ¡Vivan aquellas a las que este título honra a sus ojos! Ésas son las mujeres realmente amables. es el orgullo. y no la entiendo. ¿os parece que estoy bien puesta? DOLMANCÉ: ¡De maravilla! Así puedo devolveros de la mejor manera posible los mismos servicios con que Eugenia se ha encontrado tan bien. Eugenia. me es más preciosa que los actos más sublimes de una virtud que desprecio.. extasiándose: ¡Me muero. Tales movimientos. y 16 ... más necesarias a la sociedad que las mojigatas. Eugenia! ¿Hay uno solo de los sacrificios que pueden hacerse a esas falsas divinidades que valga lo que un minuto de los placeres que se gustan ultrajándolas? Bah. vive Dios!. presentándole las nalgas: Y bien. renuncia a las virtudes. chupando el de su bella amiga. ¡Masturbad!. esa injuria me calienta la cabeza. ¡Chupadme. pregunto? ¿No han seguido ellas sólo las impresiones del amor propio? Por lo que a mí respecta. pero ¿no se opone la virtud a semejante conducta. me divierte. a menudo in- cluso sólo la frigidez de un temperamento que no les aconseja nada.. no puedo más.. ¡Ay. creo que tanto valen unas como otras. para servirla. DE SAINT-ANGE. Eugenia. siempre dispuestos a entregarse a su temperamento o a su interés. pero ya sabes que estoy aquí para instruirme.. SRA.. EUGENIA: ¡Qué contenta estoy de ser yo la causa! Pero una cosa. te aseguro que lejos de molestarme.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA. de esas mujeres que oyes llamar virtuosas. Una sola gota de leche eya- culada por este miembro. cuyo culto sólo consiste en inmolaciones perpetuas. Creo que nunca en mi vida he tenido tanto placer. ¡Vaya! Por la postu- ra podría poseer vuestros dos culos. DE SAINT-ANGE: Se denomina así.. querida mía... Se acabó. querida amiga. ¿Veis cómo nos conjuntamos? SRA. Ahora. No son. ¡cuánto me gusta tocar tu hermosa polla mientras me corro!.. pequeña loca. aunque tengo menos méritos para el título. bella mía... felices y respetables criaturas que la opinión mancilla. la consideración que esa sociedad osa quitarles injustamente. Es más: me gusta que me llamen así cuando me follan. tampoco a mí me molestaría que me lo dije- ran. en rebeldías sin número contra las inspiraciones del temperamento. Ahí. Dolmancé. tienen el coraje de sacrifi- car. las únicas verdaderamente filósofas. aca- ba de escapársete una palabra. sobaré deliciosamente el de Eugenia. mientras que la otra lo es sólo de la estupidez y del prejuicio. que desde hace doce años trabajo por merecerlo. En cuanto a mí. nuestras pasiones las que ellas sirven: tienen otras.. querida. santo DiosL. vestidas de nuevo con sus túnicas. ¡Quisiera que me inundara de le- che!. Es la ambición. y quien sólo escucha esta última voz tiene más razones sin duda. y con mucha frecuencia despreciables. bien.. puesto que ella sola es el órgano de la naturaleza.

sería con toda seguridad el más detestable de los seres. si está probado que la exis- tencia de ese Dios es imposible. y que la naturaleza. ¿cuál es ese agente creador? Tal es la única dificultad que hay que resolver: ahí tienes la única cuestión que hemos de contestar. por combinaciones que nos son desconocidas. Fruto del pavor de unos y de la debilidad de otros. ¿creéis entonces. median- te un culto. siempre en acción. porque sería preciso que actuase siempre. amable amiga. que tiene la acción perpetua por una de sus leyes. a la Sra. y la naturaleza. puesto que no habría servido más que un solo día y luego durante millones de si- glos estaría en una inacción despreciable. si está demostrado que ese Dios. Dios y la naturaleza son la misma cosa. por ejemplo. todo esto estuviera probado. el reconocimiento que tiene por la existencia recibida de ese sublime autor? EUGENIA: No se puede definir mejor. no es. no podría sino encontrarse en competencia y oposición perpetua con el. se dirá a es- to. feroz y despre- ciable. infaliblemente la perjudicaría. invariable. a quien los tontos miran como autor y fabricante único de todo lo que vemos. si ésta sola. ese abominable fantasma. Eugenia: ¿no llamáis religión al pacto que liga al hombre con su creador. si es cierto. Eugenia. sería con toda seguridad el más ridículo de los se- res. porque constantemente debería querer el bien. porque sus voluntades. puede. nos llena de respe- 17 . siempre en mo- vimiento. de Saint Ange: ¿Cómo? ¿De veras. Eugenia. Ahora bien. suponiendo que ese ser inerte exista. de la piedad? DOLMANCÉ: ¿Qué puede ser esa virtud para quien no cree en la religión? ¿Y quién puede creer en la religión? Veamos. producir. ¿qué pensáis vos. ¿No sería un absurdo? La cosa creada no puede ser igual al agente que crea: ¿es posible que el reloj sea el relojero? Pues bien. es inútil para el sis- tema de la tierra. es Dios quien lo es todo. a todas luces. la naturaleza no es nada. mientras que la naturaleza sólo tiene que desearlo como compensación del mal que sirve a sus leyes. sería una virtud muy necesaria? EUGENIA. DE SAINT-ANGE: Y. que la exis- tencia de Dios sería una quimera? SRA. en fin. que debieran ser justas. Si la materia actúa. si el mo- vimiento es inherente a la materia. mantener. saca de sí misma lo que a los tontos place darle gratuitamente. como el roble. que la piedad que vincule al hombre con ese Creador imbécil. razonemos con orden. suponiendo que exista como las religiones nos lo pintan. ¡Otra tontería! Necesa- riamente ha de haber dos cosas en el universo: el agente creador y el individuo creado. digo yo. insuficiente. crear. conservar. el fantasma creado en el instante en que esa razón ya no ve nada más. jamás podrían aliarse con las injusticias. y que no debe la suya a nadie. se mueve. Pero. esenciales alas leyes de la naturaleza. puesto que per- mite el mal sobre la tierra cuando su omnipotencia podría impedirlo. tan antiguo sobre este glo- bo como el globo mismo. como indiscutiblemente lo está. debido a su energía. como los minerales que se encuentran en las entrañas de este globo. continuarían. si está probado que. más que una producción necesitada por la existencia del globo. equilibrar en las llanuras inmensas del espacio todos los globos cuya vista nos sorprende y cuya marcha uniforme. a fin de ayudar a sus operaciones. DOLMANCÉ: Hay que haber perdido el sentido para creer en ella.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade Dolmancé junto a ellas en un gran sillón. DOLMANCÉ: Pues bien. si. si está demostrado que el hombre sólo debe su existencia a los planes irresistibles de la naturaleza. una de las más despreciables. no es más que el nec plus ultra de la razón humana.) Pero hay virtudes de más de una especie. como el león. y que lo compromete a testimoniarle.

¡y asegura que estas tres personas no deben ser más que una! ¡Cuanto más sorprende a la razón este ridículo misterio. in- unda al hombre para convertirlo. Un ser más poderoso que ese despreciable Dios. aunque Dios. Nada de todo esto lo cambia. ¡puede ofenderle y merecer por ello suplicios eternos! ¡Qué ser tan débil ese Dios! ¡Cómo! ¿Ha podido crear todo cuanto vemos y le es imposi- ble formar un hombre a su guisa? Pero. le domina. en fin. prestados por ese bribonzuelo a los sacerdotes del templo de Jerusalén. ¿Qué imagina entonces. es en me- dio de un cortijo de cerdos donde se anuncia el Dios que viene a salvar la tierra.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade to y de admiración. va a res- plandecer su grandeza? Veo en primer lugar una infancia ignorada. Es tentar al hombre de- jarle que elija. que finalmente introduce en Judea. éste ha querido que su Dios joda también.. Nada puede vencer la energía de ese demonio en nosotros. Desde ese momento. que sigue conservando su poder. en el seno de 18 . Suponiendo que me engañe respecto a las facultades internas de la mate- ria. luego una desaparición de quince años. jamás habría podido hacer el mal. a la criatura que él mismo ha formado. igual a su padre. poco satisfecho de tan sublime tarea. que sigue pudiendo desafiar a su autor. ¿nos resarcirá? Sigamos un instante al personaje. el horrible Dios que predicáis? No tiene más que un hijo. si lo hubiera creado así.. lo maldice.. y desde ese momento la obra era digna de un Dios. a esta alian- za asocia otro fantasma que denomina Espíritu Santo. ¿aclara algo? Desafío a que me lo prueben. ¿Qué hacéis presentándome para resolver- la a vuestro Dios? Me planteáis otra más.. el Diablo. ¡Qué horrible Dios ese Dios! ¡Qué monstruo! ¡Qué perverso más digno de nuestro odio y de nuestra implacable venganza! Sin embargo. ¿Y cómo queréis que admita por causa de lo que no comprendo algo que comprendo menos aún? ¿Será en medio de los dogmas de la religión cristiana que he de examinar. por tanto. a la vista del universo entero.. mediante sus seduccio- nes. sabía de sobra lo que de ello resultaría. ¿Qué dice? ¿Qué hace? ¿Qué sublime misión recibimos de él? ¿Qué misterio va a revelar? ¿Qué dogma nos va a prescribir? ¿En qué actos. envía desde el cielo a esa respetable porción de sí mismo. pues- to que esa facultad activa se encuentra esencialmente en la naturaleza misma.. Nada de eso. peligros en aniquilarlo! Asegura el im- bécil que es para salvar a todos por lo que él ha tomado carne. Tal vez alguien imagine que esta su- blime criatura ha de aparecer sobre rayos celestiales. el hombre no habría tenido mérito. ¿qué necesidad habrá de buscar un agente extraño a todo esto. me responderéis a esto. durante la que el bribón va a envenenarse con todas las enseñanzas de la escuela egipcia. corromper el rebaño que se había reservado el Eterno. indudablemente muy li- bertinos. que no es otra cosa que la materia en acción? Vuestra quimera deífica. porque igual que el hombre jode.. ¿Qué veo en el Dios de ese culto infame a no ser un inconsecuente y bárbaro que crea hoy un mundo de cuya construcción se arrepiente al día siguiente? ¿Qué veo sino un ser débil que jamás puede hacer que el hombre se pliegue a lo que él querría? Esta criatura. ¡Ésa es la digna extracción que le prestan! Pero su honorable misión. donde se me aparecerá vuestro espantoso Dios? Veamos un poco cómo me lo pinta. su demencia empieza por hacerle decir que es hijo de Dios. consigue constantemente. más afirma el bellaco que hay mérito en adoptarlo. Apenas reaparece. según vosotros. algunos servicios. se me plantea una dificultad por lo menos. ¡Qué simpleza! ¿Y qué necesidad hay de que el hombre merezca de su Dios? De haberlo formado completamente bueno. aunque emanada de él. lo quema. sino en el seno de una puta judía. en medio del cortejo de los ángeles.. por su presciencia infinita. pierde adrede.. un hijo único que posee de no sé qué comercio car- nal. Y Dios.

el más digno y más abominable de los cuales es ése por el cual un sacerdote. dada su imbecilidad. Le torturan. en un desierto. el pícaro cam- bia. y. hasta que cansando final- mente a los magistrados. descenderá a ellos para que se lo coman. solamente delante de dos o tres amigos suyos. se les hacía necesaria una revolución. según se dice. nuestra nueva religión se sostendrá. como esta novedad se predicaba a los pobres. en aquella ciudad donde tan grandes maravillas acaban de realizarse. en efecto. publiquemos que ha resucitado: la estra- tagema es segura. 19 . sin embar- go. hace un juego de manos que haría avergonzarse al peor prestidi- gitador de nuestros días. Que traten de cubrirlo. dada su debilidad. desde su mismo nacimiento este culto indigno habría sido destruido sin remisión si no hubieran empleado contra él otras armas que las del desprecio que mere- cía. habla muy poco. en esa ciudad teñida por la sangre de un Dios. y nuestro impostor lo resucita. No lo dudemos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade un hijo de los hombres. no le presta la menor ayuda. ese Dios sublime de quien osa decir que desciende. si conseguimos que crean en esta bribonada. seducirá al mundo entero. y caerá. Pronto los altares de Venus y de Marte son sustituidos por los de Jesús y María. y. al- gunas de sus ridículas frases se vuelven pronto la base de su moral. Es más: el hecho es tan poco digno de ser transmitido que ningún historiador habla de él. con- vencerán pronto de ello al universo! En una cena de borrachos. Cansados del despotismo de los emperadores. ¿A cuántos bribones la audacia no ha valido tanto como el mérito? El cuerpo es robado. Maldiciendo además con entusiasmo a quienes no crean en él. Todo cambio place a los hombres. y ya tenemos al tunante tratado como el último de los criminales. y es de todos los escritores el que puede vanagloriarse de haber hecho más prosélitos. aunque muy raros. ¡Manos a la obra!» Emprenden el golpe. el poder de hacer llegar a Dios en un trozo de pan. incluso hoy. él deja que lo hagan. Emborrachemos a la guardia que rodea a Jesús. cada vez que lo invoquen. por la vir- tud de algunas palabras mágicas. de los que tan digno era de ser el jefe. el medio era inevitable. Se instituyen ritos extravagantes bajo el nombre de sacramentos. finalmente. erigen. el charlatán se hace crucificar tras haber asegurado a los pillos que le siguen que. esta insulsa novela encuentra víctimas. el tunante promete los cielos a todos los tontos que le escuchen. pero se les ocurrió perseguirlo. ¡y los sorprendentes milagros que han de vérsele realizar. tienen éxito. y todas nuestras esperanzas se des- vanecerán si no nos salvamos con una hazaña. En una palabra. creció. se traslada a una montaña. sobre ella el edificio vacilante de su repugnante doctrina. robemos su cuerpo. los tontos. de ridículo. El hábil Voltaire no empleaba otras armas.. uno de sus camaradas se hace el muer- to. No escribe nada. cubierto de crímenes. impacientados por sus discursos sediciosos. nadie quiere creer en ese Dios. la caridad se convierte en la primera virtud. hace aún menos. y allí. El señor su padre. se publica la vida del impostor. dada su ignorancia. dicen. pero no por el momento. no se produce ni una sola conversión. Sólo los discípulos de ese impostor piensan en sacar partido del fraude. se propagará. el agua en vino. progresan rápidamente: es la historia de todos los errores. las mujeres y los niños gritan cuanto pueden. con un golpe de efecto.. se le hace decir cien cosas en las que jamás pensó. La siguiente consideración es también muy esencial: dejan transcurrir varios años antes de hacer uso de su insigne bribonada. Escuchan a estos trapaceros. alimenta a varios malvados con provi- siones ocultas que sus secuaces tenían preparadas. tiene no obstante. Sus satélites se reúnen: «Estamos perdidos.

DE SAINT-ANGE: ¿Podría tener otro motivo? EUGENIA: Pero. personalmente. las virtudes que no hacen más que ingratos. Eugenia. algunas virtudes prescritas por ella. Dolmancé. no tengamos nunca ese temor! Uno de los primeros vicios de este gobierno consiste en una población demasiado nu- merosa. aunque vuestro conjunto sea su imagen? ¿Acataríais la obligación de combatir todos los movimientos de la naturaleza? ¿Los sacrificaríais todos al vano y ridí- culo honor de no tener nunca una debilidad? Sed justa y responded. EUGENIA: Mi elección no es difícil. acostumbra al pobre a socorros que deterioran su energía. todos los medios que haya recibido de la naturaleza para salir del estado en que ha nacido. Pero no te engañes. pregunto yo. precipitándose sobre el seno de la señora de Saint Ange: ¡Ah! ¡Hago el juramento entre tus brazos! ¿No veo acaso que lo que exiges es por mi bien. ¿Queréis no tener pobres en Francia? No distribuyáis ninguna limosna. no trabaja si espera vuestras caridades y. SRA. se convierte en ladrón o en asesino. ¿Será la castidad. e incluso ese Dios. No imagines tampoco. por ri- dícula que sea. palabra de honor que no quiero eso. conservar con tantos cuidados a tales individuos? ¿Hay miedo a que Francia se despueble? ¡Ah. ¿no podrían hacer la felicidad de algunas almas sensibles? DOLMANCÉ: Lejos de nosotros. examinémoslo. se sentirían muy molestos si la limos- na que acaban de dar no tuviera toda la publicidad posible. EUGENIA. derribad sin pie- dad esas detestables casas en que tenéis la desfachatez de encubrir los frutos del libertina- je de ese pobre. y mientras se hace todo lo posible para multiplicarla. ved el caso que tales fábulas mere- cen. no es para mí más que un objeto de horror.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade Eugenia. ¿Queréis no tener mos- cas en vuestra habitación? No derraméis azúcar para atraerlas. que esta acción tiene tan buen resultado como se piensa: yo. ésta es la historia de Dios y de la religión. no os importunará más. cloacas espantosas que vomitan cada día a la sociedad un enjambre re- pugnante de nuevas criaturas que no tienen más esperanza que vuestra bolsa. y suprimid antes que nada vuestras casas de caridad. y cuyo culto podría contribuir a nues- tra felicidad? DOLMANCÉ: Bueno. empleará todo el coraje. Destruid. es por ostentación por lo que uno alivia a sus semejantes. la consi- dero la mayor de todas las estafas. Euge- nia. esa virtud que vues- tros ojos destruyen. ¿No existirán en esa religión. desde el momento en que le faltan. y que no quieres que semejantes reminiscencias pueden perturbar jamás mi tranquilidad? SRA. Estos seres 20 . yo desprecio todas esas fantasías repugnantes. encantadora amiga: la beneficencia es más un vicio de orgullo que una verdadera virtud del alma. Volvamos a él. nunca por la única mira de hacer una buena acción. la beneficencia. Por todas partes oigo exigir medios para suprimir la mendicidad. y decidíos sobre ellas en consecuencia. Dolmancé. pero. viéndose así privado de estos peligrosos recursos. al que aún tenía en consideración por debilidad o por ignorancia. según creo ha sido el análisis de las virtudes lo que nos ha llevado al análisis de las religiones. no siento en mí la menor inclina- ción a ser casta. la caridad. no ocuparte nunca de in- vocarle en ningún momento de tu vida y no volver a él mientras vivas. El individuo nacido en el infortunio. Eugenia. ¿De qué sirve. DE SAINT-ANGE: Júrame no volver a pensar en ello. sino la mayor disposición al vicio contrario. hermosa amiga: ¿Creéis encontrar en esa absurda y peligrosa pureza de alma todos los placeres del vicio contrario? EUGENIA: No. y tales superfluidades no son en modo alguno riquezas para el estado.

que sea verdaderamente criminal. ¿Qué me importan a mí los males de los de- más? ¿No tengo bastante con los míos para ir a afligirme con los que me son extraños? ¡Que el fuego de esa sensibilidad no alumbre nunca otra cosa que nuestros placeres! Seamos sensibles a cuanto los halaga.. ser crímenes para nosotros. ese gobierno languidece. lo que aquí es crimen. por singular que podáis suponerla. No siem- pre se puede hacer el mal. El chino. a las escuelas gratuitas y a las casas de caridad a las que debemos el horrible caos en que estamos ahora. sobre la beneficencia. de Saint Ange: Querida amiga. deben ser respetados? DOLMANCÉ: ¡Ah! No lo dudéis. se guarda mucho de dejarse dominar así por una población demasiado abundante. de la Sociedad filantrópica: no sé de qué sociedad no era. SRA. en esto. a contrario. a la Sra. No hay ninguna acción. absolutamente inflexibles con todo lo demás. Nada de casas para la pobreza: no se la conoce en China. nada es tan indiferente sobre la tierra como cometer en ella el bien o el mal. ninguna que pueda llamarse realmente virtuosa. DE SAINT-ANGE: Y si se presentase una mala. compensemos al menos esa sensa- ción mediante la pequeña maldad excitante de no hacer nunca el bien. ¿sólo nuestros gustos. es a ellas. hace tiempo que mi padre exigió de mí lo mismo. él la ha obligado a dejar todo eso. ningu- 5 En este fragmento hay fuertes relaciones con la tesis que. No cesa de reñir a mi madre por las sumas que gasta en tales prácticas. sus órdenes. ¿estarías también dispuesta a cometerla? EUGENIA: Cállate. querida.. mi padre piensa lo mismo que el señor: en su vida ha hecho una obra buena. y las virtudes de otro hemisferio podrían. ¿Qué resulta de ello? Ya se ve. [Nota del T] 21 .. Me parece que después de cuanto me decís.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade supernumerarios son como las ramas parásitas que. terminan siempre por extenuarlo. allí todo el mundo es feliz. Dios! ¡Cómo me inflaman vuestra lecciones! Creo que me mataría an- tes que obligarme ahora a hacer una buena acción. seductora. DE SAINT-ANGE: No hay nada más ridículo y al mismo tiempo más peligroso. EUGENIA: ¡Ah. más sabio que nosotros. EUGENIA: No temas. Todo es en razón de nuestras costumbres y del clima que habitamos. Era de la Sociedad maternal. no responderé hasta que no hayas terminado de ins- truirme. Eugenia. No des jamás limosna. que todas esas asociaciones. ii). Nada de asilo para los frutos vergonzosos de su desenfreno: abandona esos horribles resultados como las secuelas de una digestión. nada altera la energía del pobre y cada uno puede decir como Nerón: Quid est pauper?5 EUGENIA. Recordad que siempre que en cualquier gobierno la po- blación es superior a los medios de existencia. los impulsos de mi corazón y tus deseos. Privados del placer que da. es con frecuencia virtud cien leguas más abajo. te lo suplico. esas palabras de vicio y virtud sólo nos dan ideas puramente locales. nuestro tem- peramento. viviendo sólo a expensas del tronco. Examinad aten- tamente Francia: veréis lo que os ofrece. y la benefi- cencia me tienta demasiado poco para infringir. por supuesto. SRA. asegurándola que le dejaría la pensión más módica si se le ocurría volver a caer en semejantes estupideces. No hay horror que no haya sido divinizado. expone Rousseau en La Nueva Eloisa (VI. Dolmancé. Eugenia. aunque. a la recíproca. De ese estado anímico resulta una especie de crueldad no exenta a veces de delicia. DOLMANCÉ: No dividamos esa porción de sensibilidad que hemos recibido de la na- turaleza: es aniquilarla más que ampliarla. Allí todo el mundo trabaja.

Eugenia. aislándose. bastante malas en sí mismas como para haber sido generalmente consideradas como criminales. y que las leyes de los animales. que plazca a sus padres. ¿Dará en el vicio? ¿Y qué importa? Los servicios que brinda una joven consintiendo en hacer la felicidad de todos los que a ella se dirigen. ¿Se extienden los deberes paternales en ellas más allá de las pri- meras necesidades físicas? Los frutos del goce del macho y de la hembra ¿no poseen toda su libertad. convertirse en víctima de la voluntad de sus padres. DE SA1NT-ANGE: Escúchame entonces. esperar. constreñidos a otros deberes? ¿Y qué fundamenta esos deberes si no es la avaricia o la ambición de los padres? Ahora yo pregunto si es justo que una joven que comienza a sentir y a razonar se someta a tales frenos. tales ataduras serán muy pronto aniquiladas. todos sus deseos? Tan pronto como pueden caminar y nutrirse solos. ¡Ay! No. a los quince años. rogándoos que comencéis por explicarme. Escuchemos a la naturaleza sobre tema tan in- teresante. no. el candor. a pesar suyo. ¿Con qué derecho los hijos de los hom- bres están. nos sirvan un momento de ejemplo. EUGENIA: Os suplico que me expliquéis todo eso: exijo un breve análisis de cada uno de esos crímenes. la castidad. ¿No es acaso el prejuicio únicamente el que prolonga esas cadenas? No hay nada más ridículo que ver a una jo- ven de quince o dieciséis años. ni siquiera el asesinato o el parricidio. coronados. luego sobre el adulterio de las mujeres. sin embargo. desde ese instante. Es. considerados como excelentes acciones. que debe de haber acciones bastante peligro- sas. tras haber hecho desgraciada su juventud. amor mío. mucho más cercanos a ella. ¿no son infinitamente más impor- tantes que los que. Es absurdo decir que tan pronto como una muchacha está fuera del seno de su madre. alejando desde la edad de razón a la joven de la casa paterna. 22 . EUGENIA: ¡Cómo! ¿Pueden excusarse en alguna parte tales horrores? DOLMANCÉ: Han sido honrados. SRA. eran miradas como monstruosidades. ninguna. No es en un siglo en que la amplitud y los derechos del hombre acaban de ser profundizados con tanto cuidado en el que las muchachas jóvenes deben seguir creyén- dose esclavas de sus familias. ¿creen deber algo a los que les han dado la vida? Indudablemente no. se la deje dueña de convertirse. vuestra opinión sobre el libertinaje de las muchachas. EUGENIA: Pero me parece. hasta el punto incluso de preferir sin temor su desprecio. por encima de los cuales debemos ponernos. cuando está probado que los poderes de esas familias so- bre ellas son absolutamente quiméricos. para permanecer así hasta su último aliento.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade na virtud que no haya sido reprobada. De tales diferencias puramente geográficas nace el poco caso que debemos hacer de la estima o del desprecio de los hombres. evidentemente. todas nuestras virtudes. inmolándola a su pérfida codi- cia. Eugenia. pues. DE SAINT-ANGE: Ninguna. mientras que en otros lugares la humanidad. ¿les conocen los autores de sus días? Y ellos. SRA. en fin. ni siquiera la violación o el in- cesto. a un esposo que o no tiene nada para hacerse amar o lo tiene todo para hacerse odiar. a poco que las acciones que nos lo merezcan tengan alguna voluptuosidad para nosotros. urgida por deseos que está obligada a vencer. es preciso que. asociándola. debe. desde ese momento. sentimientos ridículos y frívolos. la beneficencia. y castigadas por tales de una punta a otra del universo. en lo que quiera. sacrificar aun su edad madura. primero. y tras haberle dado una educación nacional. como la loba: debe pertenecer a cuantos quieran algo de ella. ofrece a su esposo? El destino de la mujer es ser como la perra. entre tormentos peores que los del infierno.

libre y de mundo. Eugenia. Que una muchacha trabaje por conseguir una buena amiga que. a falta de esa amiga. religión. sacrificio de sus gustos y de sus afectos. hay espinas en todas partes. no apunte a guiarla al seno de la impudicia. padres. todos los hombres deben servir a tus voluptuosi- dades. y estos seductores atractivos nos compensan pronto de ese desprecio ilusorio al que es difícil escapar si se desafia a la opinión pública. y que el hecho de ceder a los impulsos de la naturaleza. deben colocarse ellas mismas por encima de la costum- bre y del prejuicio y pisotear audazmente los hierros vergonzosos con que pretenden esclavizarlas. para esto has venido al mundo. y rompe tus cadenas al precio que sea. a no ser el de tus fuerzas o el de tus deseos. prometiéndoles todo el oro que puedan sacar de su venta. pero las rosas se encuentran por encima de ellas en la carrera del vicio. y que se llaman celestinas. que les suplique que la prostituyan. una intriga que le ha desagradado. no son más que placeres morales. pero sin encadenarte. de la que la naturaleza. si se lo exigen. pero compensémonos en silencio de esa castidad cruel que estamos obligadas a tener en público. no tardará en llevarla a una situación más agradable. o las mujeres que ellos encuentren. virtudes. que se entregue a todos. desprecia las vanas reprimendas de una madre imbécil. jode. de tiempos ni de perso- nas. ninguna excepción de lugares. y que. primos. Eugenia. El único escollo a temer en el primero de esos caminos es la opinión de los hombres. deberes. no puede serlo en un pueblo libre. el hombre. a quien legíti- mamente no debes más que odio y desprecio. en una palabra. no se olvide la suerte de las desgraciadas muchachas.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade ultrajar al destino que la naturaleza impone a las mujeres encadenarlas por el lazo ab- surdo de un himeneo solitario. usemos de ciertos velos. mirado como un crimen en un pueblo cautivo. triunfarán entonces al punto de la costumbre y de la opinión. Mientras las leyes sean las que toda- vía son. realizarán al punto las miras de la joven. lo desea. y ya está lanzada. de la legitimidad de tales principios. rompe el yugo si quiere esclavizar- te. y a la que se habrá entregado sólo por política. más de una joven ha actuado de la misma forma con su padre. los de la jodienda agradan a todos. que entonces arroje polvo a los ojos de cuantos la rodean. si es necesario para ocultar su conducta. vuelto más sabio porque será más libre. Pero que nunca vuelva a los prejuicios de su infancia. cuanto. si son tan dignas de lástima que resultan olvidadas. trate de sedu- cir a los argos de que está rodeada. pero del que muchas mujeres sensatas se han burlado hasta el punto de hacer de él un placer 23 . hermanos. Las predicciones de desgracias en el camino del libertinaje no son más que una extra- vagancia de nuestros padres. amigos. y esos argos por sí mismos. Si tu padre. en buena hora: que goce de ti. sólo en los senderos cenagosos de la virtud no las ha hecho nacer nunca la naturaleza. que es un libertino. Jode. consejos. nos castiga al punto con mil desgracias. pueda hacerle gustar secretamente los placeres. amenazas. que rechace y desprecie obstinadamente cuanto sólo tienda a encadenarla de nue- vo. que haga in- cluso. por tanto. no pongas límite alguno a tus placeres. al asegurar la libertad de todos los indivi- duos. sólo convenientes a ciertas cabezas. que pisotee todo. en una palabra. a toda hora y en todos los lugares. pero. la opinión nos obliga a ello. exhortaciones. sentirá la injusticia que cometía por despreciar a las que así actuaron. Esperemos que se abran los ojos. que. pero ¿qué muchacha ingeniosa no ha de su- perar esa despreciable opinión a poco que reflexione? Los placeres recibidos de la esti- ma. la continencia es una virtud imposible. violada en sus derechos. Parte.

me encargo de hacerte tan virgen como el día en que viniste al mundo.. horribles remordimientos nos desgarran y se unen a los tormentos de la edad para rodear de lágrimas y zarzas la funesta proximidad del ataúd. te colmaré de ellas.. ¿Tienes acaso la locura de la inmortalidad? Pues bien. el que antes le aconsejaré aniquilar será con toda seguridad el del matrimonio. jode pues. y. delicio- sos recuerdos nos consuelan y nos divierten aún en nuestra vejez. Te prometo hacértelos conocer. coronán- donos de flores aquí abajo. de Saint Ange: ¡Oh.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade más.. pero me parece que me diste a entender. de todos los frenos a romper. que. Eugenia.. Eugenia. obligada a pasar súbitamente a los brazos de un hombre al que jamás ha visto. aunque hayas jodido como Anto- nieta. te sumergiré en un mar de delicias. en nuestras antiguas conversaciones. sea doncella. Aprovecha el tiempo más feliz de tu vida: ¡son demasiado cortos estos felices años de nuestros placeres! Si somos lo bastante afortunadas para haber gozado en ellos. no preferir este partido a aquel que. querida. te ado- ro. (turbada) que me prostituirán. es jodiendo como permanecerás en la memoria de los hombres. sólo tú en el mundo tienes derecho a gozar de él y a hacer gozar con él a quien bien te parezca. que era difícil para una joven lanzarse al libertinaje sin que el esposo que debe tomar se dé cuenta. nos deja aún la esperanza de culto más allá de la tumba? ¿Cómo. para cumplir tal intención. pregunto yo.. precipitándose en brazos de la Sra.. sea viuda. Apresúrate. querida. Jode. SRA. déjame a mí ese cuidado. querida. No te inquietes. ángel mío: tu cuerpo es tuyo. el desprecio más constante de todos los consejos de sus padres. sigue instruyéndome. pero hay secretos que zurcen todas esas brechas. EUGENIA: ¡Ah! ¡Eres deliciosa! Vamos.. y entonces. que no tiene experiencia alguna. y si. Se ha olvidado pronto a las Lucrecias. Recuerdos amargos. a enseñarme cuál ha de ser la conducta de una mujer en el matrimonio. ¿podrás presentarme a algunas de esas mujeres. cómo inflaman mi cabeza y se- ducen mi alma esos discursos seductores! Estoy en un estado difícil de pintar. Considera. DE SAINT-ANGE: Cierto. haciéndonos vegetar im- bécilmente en la tierra. ¿Que los hemos per- dido?. en que se encuentre una mu- jer. a una joven apenas salida de la casa paterna. si le prescribo la desobediencia más formal a las órdenes de su familia. una obediencia y una fidelidad injusta. DE SAINT-ANGE: En cualquier estado. te hartaré de ellas! EUGENIA. de Saint-Ange: ¡Ay. con- vendrás.. más aún. que no conoce nada. querida amiga: ¡te haré volar de placer en placer. SRA. sólo tuyo. todas las precauciones que adopte para cubrir tus extravíos: mi hermano y este amigo seguro que te instruye serán los primeros a quienes quiero que te entregues. nunca tendrás una alumna más sumisa que yo. mientras que las Teodoras y las Mesalinas son motivo de las conversaciones más dulces y más frecuentes de la vida ¿Cómo pues. Eugenia. no preferir un partido que. a la Sra. Y. al pie de los altares. porque en el fondo de su corazón sólo tiene el 24 . ángel mío. sea mujer. que hacerse joder de la mañana a la noche: para este único fin es para lo que la ha creado la naturaleza. si se lo digo? SRA. amor mío. querida. eso sólo me atañe a mí. no nos promete después de nuestra existencia más que el des- precio y el olvido? EUGENIA. luego te buscaremos otros. nunca debe tener otra meta. Eugenia. en efecto. obligada a jurar a este hombre. mira. en tal ca- so. otra ocupación y otro deseo. Eugenia. di- me. DE SAINT-ANGE: De aquí a que tengas más experiencia. exijo de ella pisotear todos los prejuicios de su infancia.

no hay ningún inconveniente en legitimar algunas veces las sospechas. xviii): «¿Hay en el mundo algún hombre honesto que no sienta horror a cambiar el hijo de otro durante la cría? ¿Y es menor crimen cambiarlo en el seno de la madre?» [Nota del T. Pero ¿no es horrible. la única algo es- peciosa con que puede combatirse el adulterio. mírala ahí atada. El divorcio incluso. Eugenia. ¿a título de qué habría participado de mis bienes? ¿No sería en razón de lo que hubiera 6 La Nueva Eloisa (III. ¿es capaz de satisfacernos? Indudablemente. no son más que un homenaje sincero que le rendimos. ni ese hijo ni yo le quitamos nada a mi marido. y es. ¿Hay en el mundo. el adulterio. tenga él o deje de te- ner para con ella ternura o malos modos. lejos de ultrajar a la naturaleza. le plazca o no su marido.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade mayor deseo de faltar a esa palabra. que han osado castigar como tal arrancándonos por él la vida. no es para ese fin para el que nosotras hemos nacido! Esas leyes absurdas son obra de los hombres. convengo en ello. su honor se basa en sus juramentos. porque es imposible responder de una mujer y porque la que ha sido prudente diez años puede dejar de serlo un día. no es más que el pago de un derecho a la naturaleza. por especioso que parezca al principio. quimérico. para su estado de dicha o de desgracia moral no sería ni más ni menos. supongo. dicen nuestros esposos. que los hombres miran como un cri- men. Pero ¿no es extremadamente fácil en- tregarse al libertinaje sin temer el embarazo? ¿No es más fácil todavía destruirlo. sólo es. Euge- nia. Si ese hijo hubiera sido suyo. Eugenia. esa parte que va a disfrutar. seguras de que nuestros des- órdenes en este punto. nada podrá probarle nunca que el hijo que nazca no le pertenece. y en caso de incertidumbre no puede ni debe jamás (puesto que ha cooperado a la existencia de esta criatura) tener escrúpulo alguno por conservar esa existencia. excesos a que podamos llevarlos. jamás estará seguro de que el hijo que abraza es verdaderamente el suyo. mientras su semilla corra hasta el fondo de mi matriz. aunque vea a diez hombres al mismo tiempo que a él. lo será en todos los casos. da lo mismo que ocurra. a abrazar como a tales. si ese marido es suspicaz. si por imprudencia ha ocurrido? Pero como volveremos sobre este tema no trataremos ahora más que el fondo de la cuestión: veremos que el argumento. puede ser suyo como puede no serlo. mientras me acueste con mi marido. los frutos de vuestros desórdenes? Esa es la objeción de Rousseau6. no. es preciso que ella se pierda o que arrastre el yugo. ¿qué mal hago metiendo en el hogar un hijo que debe gozar de una parte de esos bienes? Será de la mía de la que gozará. por lo tanto. aun- que tenga que morir por ello de dolor. ¡Ah. y nosotras no debemos someternos a ellas. sin embargo. no robará nada a mi tierno esposo. En primer lugar. sean cuales fueren los. del que las fantasías de esos tiranos jamás podrán sustraernos. sería igual de desgraciado aunque su mujer fuera una vestal. él queda mancillado si ella los infringe. por lo tanto. Y si puede ser suspicaz siempre. sólo resistiendo a ellos la ultrajaríamos. en un completo error: ahí lo tienes acariciando el fruto del libertinaje de su mujer: ¿dónde está el crimen? ¿No son comunes nuestros bienes? En tal caso. la considero tomada de mi dote. Ahí lo tienes.] 25 . Desde el momento en que puede pertenecerle. El adulterio. suerte más horrible que ésa? Sin embargo. no. Por tanto. le pertenece. expo- nernos a querer como a hijos nuestros. ¿Quién nos responde de encontrar con mayor seguridad en unos segundos lazos la dicha que se nos ha escapado en los primeros? Compensemos por tanto en secreto toda la coacción de ataduras tan absurdas. no. ceder a los deseos que sólo ella ha puesto en nosotros no es más que obedecer sus leyes. y cualquier hombre que sufra por sospechas sobre este tema.

La única pre- caución que debe usar es no hacer hijos. Hay. el del esposo que se encuentra en la impotencia o sometido a gustos contrarios a la procreación. ¡Que haga él lo mismo conmigo. más que una fábula. fácil de probar. pero ¿debe molestarse ella por esto? Indudablemente. si el marido descubre el adulterio. entonces no es el adulterio lo que es un mal. casos en que el adulterio. desgraciada de la mujer a la que se le ocurra estar celosa de su marido! Que se contente con lo que la da. porque no lo era hacía un momento. Quienes antaño castigaron el adulterio eran. mis faltas son perso- nales. ¿os gustaría que hiciera otro tanto? . no sólo no lo conseguiría. eso es todo. ¡Yo joderé con toda la tierra sin hacerle siquiera un rasguño! Esa pretendida lesión no es. y él no puede cambiar de naturaleza. si no sabe nada. y perfectamente buena para la mujer.Pero se trata de un ultraje real hecho al honor de vuestro mari- do. se sentirá feliz por ello si es honesto. tiranos. lejos de ultrajar a la naturaleza y a la sociedad. sino que se haría detestar ensegui- da. en la primera hipótesis. verdugos. no podría afligirlo. lo único que hay es el descubrimiento que de él ha hecho el marido. aunque sea introducir en el hogar hijos que no pertenecen al esposo. . si le ama. por tanto. no podrá ser desgraciado. de existencia imposible. como si una injuria personal debiera considerarse alguna vez un crimen.Pero si le amáis. Si soy razonable. el marido. ante todo tiene que satisfacerle sin repugnancia en sus gustos. dado que me gus- tan los placeres. Una de dos: o mi marido es brutal y celoso. y si es desconocido por el marido. desde ese momento el adulterio no es más que una acción completamente indiferente para el marido. Ese pretendido deshonor estaba bien hacía un siglo. en la segunda. lo mejor que puedo hacer es vengarme de su conducta. va a gozar de esa parte en virtud de esa misma razón de alianza íntima. es.¡Ay. se vuelve más embarazoso para la mujer. . que pueda ser un crimen. desde el momento en que son de la mujer tie- nen derechos seguros a una parte de la dote de esa mujer. o abortar si tales precauciones le fallan. Como ella goza mientras su marido no goza nunca. si el adulterio no tiene secuelas. esa falsedad es atroz. por ejemplo. . Si son gustos antifísicos los que la obligan a compensarse por las negligencias de su marido. celosos que. si lo sabe. porque es imposible serlo por un mal que se ignora.No. ¿Qué reproche tenéis que hacerme. debe mirarlos como a hijos que su mujer hubiera tenido de un primer matrimonio. y la paz reinará en el hogar! Resumamos: Sean cuales fueren los efectos del adulterio. Es porque ese hijo me pertenece por lo que le debo una porción de mis riquezas. sin embargo. ahora bien. sirve evidentemente a la una y a la otra. nunca me afligiré por tanto de los desenfrenos de mi marido. tales excesos se tornan indudablemente más ostensibles entonces. ¿hay algo más simple? . no.Pero engañáis a vues- tro marido. por tanto. que no la conoce. en ese caso. sin ser por ello más criminal. y como si en justicia pudiera llamarse crimen a una acción que.¡Prejuicios! Mi libertinaje no afecta a mi marido para nada.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade emanado de mí? Pues bien. este error sólo a él pertenece: no podría afectar a la mujer. hoy ya estamos de vuelta de esa quimera y mi marido no queda más mancillado por mis desenfrenos de lo que yo podría estarlo por los suyos. ningún jurisconsulto podría probar. sean de la naturaleza que 26 . remitiendo todo a sí mismos. a la que deleita. se trata de una devolución. no hay ningún hombre delicado que no goce con el espectáculo de la felicidad de la persona que adora. o es un hombre delicado. pero que no trate de contradecirle. si él también las disfruta? . he sido la primera víctima de unos lazos que él me ha forzado a tomar: y me vengo de ello. imaginaban injustamente que bastaba con ofenderlos para ser criminal.

¿os negaríais. ¿exalta el público más a unos de lo que condena a otros? ¡No. por favor. le plugo. DE SAINT-ANGE: Mi marido era ya viejo cuando me casé con él. El gusto de mi marido consiste en que se la chupe. Entonces el marido niega o consiente. porque nosotras hemos nacido para joder. como ha hecho el mío. no. al crear a los hombres. durante el goce. una vez más. todas están en la naturaleza. bien los ultrajes de su esposo. sí.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade tisfacerle sin repugnancia en sus gustos. ¿podrán compensarla de tales sacrificios? No. inclinada sobre él. Al cabo de algunos años. creo que mis preceptores deben estar se- guros de que no habrá nunca más distancia que la que ellos mismos exijan. se en- tregan a ella prodigiosamente. ¡Qué seductoras son. en cualquier caso. una infinidad de hombres. porque cumplimos las leyes de la naturaleza jodiendo. en primer lugar. enrojeciendo: Según las máximas que me son inculcadas aquí. de forma que pueda te- ner hijos. ¿qué es lo que te hace entonces? SRA. sean de la naturaleza que sean. ten- go que cagarle en la boca. Eugenia. absorbo con ardor la leche de sus cojones. en lo que acabas de decirme. redoblando los cuidados y las condescendencias para con sus caprichos. o la mancilla. ángel mío! ¡Cómo triunfas de mis prejuicios! ¡Cómo destruyes todos los falsos principios que mi madre había puesto en mí! ¡Ay! Quisiera estar casada mañana mismo para poner al punto en práctica tus máximas. si alguien la exigiera de vos? EUGENIA. amor mío. tanto la virtud como el vicio se confunden en la tumba. no. Eugenia. pero de la solución del problema a la ejecución del procedimiento. Pretendes que tu marido no se comporta. y como no lo entiendo te suplico que me lo expli- ques. que le haga entender que semejantes complacencias merecen sobradamente algunos miramien- tos. querida. y entonces una jode tranquilamente a su sombra. que teme bien el embarazo. y cuánto las amo! Sólo una cosa me inquieta. La fantasía de que acaba de hablaros vuestra amiga no pue- de estar más de moda. y mira el singularísimo episodio que une a esto: mientras que. algunas frívolas esperanzas religiosas. y no! Y la desgraciada que haya vivido sin placer. ¡Ah! ¡Que joda. Acabas de verlo. una mujer vive tranquila.. De cual- 27 . ¡Lo traga!. y no debemos asombrarnos de la diversidad que ha puesto en nuestros trazos más que de la que ha puesto en nuestros afectos. Juré obedecerle. expira. y desde esa época siempre hemos vivido los dos en la más deliciosa libertad. EUGENIA: ¡Cómo me convences. pero. EUGENIA: ¡Vaya fantasía extraordinaria! DOLMANGÉ: Ninguna puede ser calificada así. sin compensación. Desde la primera noche de bodas me previno de sus fantasías. diferenciar sus rostros como sus figuras.. es preciso. si se niega. ¿Que es impotente? Una se separa. si consiente. y sobre todo los de cierta edad. que joda im- punemente! Un poco de falsa gloria. con mis nalgas a plomo sobre su rostro. cómo inmola vilmente a los más ridículos prejui- cios tanto su felicidad como todas las delicias de la vida. hay que espesar los velos. ¡ay!. Dime. que pida una libertad total en razón de la que otorga. ¿puedo negarme a algo? Sólo pido perdón para mi sorpresa: es ésta la primera vez que oigo to- das esas lubricidades. y porque toda la ley humana que contraría las de la naturaleza no merece otra cosa que el desprecio.. asegurándome que por su parte jamás pondría obstáculos a las mías. qué verdaderas. de su reputación. luego. Vive muy engañada la mujer a la que nudos tan absurdos como los del himeneo impi- den entregarse a sus inclinaciones. hay que joder siempre. ha de vivir a gusto.. que las conciba. acabas de sentir cuán engañada está. más vana aún. querida amiga.

DE SAINT-ANGE: Una joven nunca se expone a tener hijos mientras no se la deje meter en el coño.. el esperma salta. ¿Que lo quiere hacer metido entre los senos? Nos tendemos en la cama. seguros de gustar los más dulces placeres conmigo si eran discretos. me reemplaza entonces. como si lo bombease. Eugenia: una sacude. sea en la carrera del libertinaje. estrictamente ligado a sus gustos. EUGENIA: Pero sin duda él no se queda ahí.. sea con el esposo que debo tomar. Por esta última vía. ¿no exigió nunca otra cosa de ti? SRA. el pormenor de las maneras con que una joven.. Ésa es la conducta que siempre prescribiré a todas las mujeres que quie- ran imitarme. y cubre con ese licor la parte de tu cuerpo que mejor le place.. Hago por mi parte lo que quiero. también de ser despedidos si decían una sola palabra. al cabo de al- gunos movimientos. sus tetas o el ojete de su culo. y al cabo de unas cuantas sacudidas el hombre se corre de tal modo que nos inunda las tetas y algunas veces la cara. que puede ser muy agradable para el hombre. me han jodido más de diez o do- ce mil individuos. recibirá mucho placer. pero ¿qué me importan a mí sus excesos cuando su multiplicidad autoriza y oculta con un velo los míos? EUGENIA: Sigamos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade quier modo. pero no tomo amantes: amo demasiado el placer para eso. pero esa forma de gozar. como tú. excepto cuando tengo mis reglas. me rodeaba de sirvientes encantadores. ¿no concurren exteriormente otros obje- tos a diversificar sus placeres? DOLMANCÉ: No lo dudéis. y sólo puede convenir a mujeres cuyo pecho. mientras que diez escenas de libertinaje repetidas cada día. si ella lo quiere. y al momento habría estado perdida. tampoco yo lo dudo. No tienes idea. porque he de confesarte que ese temor me asus- ta mucho. y todo va a pedir de boca. Eugenia. A la primera de esas formas. casa- da o no. su boca. DE SAINT-ANGE: A decir verdad. EUGENIA: Esta máxima es la más segura. el miembro de su amigo. ángel mío. el hombre te besa. gasta más de cien mil escudos anuales en los gustos obscenos que vuestra amiga acaba de pintaros hace un instante. del torrente de delicias en que me sumergí de esta manera. Una joven muy hermosa. querida. Desde hace doce años que estoy casada. colocamos el miembro viril en medio de los dos pechos. SRA. SRA. y será por supuesto la mía. desde hace doce años no se ha desdicho un solo día. que ofrezca en su lu- gar indistintamente su mano. Que evite con cuidado esa manera de gozar. querida. ¿ganas tu libertad a cambio del consentimiento a esta complacen- cia? SRA. Pero. Eugenia: el marido de la señora es uno de los mayores li- bertinos de su siglo. lo presionamos. a la de la mano. DE SAINT-ANGE: La libertad más total. y es de nuestros goces exentos de unos riesgos que temo de lo que deseo que me hables. se desvanecerán en la noche del silencio tan pronto como estén consumadas! Yo era rica: pagaba a jóvenes que me jodían sin conocerme. no me parece que lo sea tanto para la mujer. me case con un hombre rico y sobre todo con un hombre de fantasías. Esta manera es la menos voluptuo- sa de todas. ¡y en mi sociedad me creen mojigata! Cualquier otra habría tenido amantes. que él ha querido que tome a mi servicio. quiero decir. de las demás maneras. e incluso más que por otras partes. es preciso que. puede preservarse del embarazo. tu marido. sin que él ponga obstáculos. haya ad- quirido suficiente flexibilidad para apretar el miembro del hombre comprimiéndose sobre 28 . se procede como acabas de ver. lo dará. a fuerza de servicio. ¡Pobre de la mujer que se ata! ¡Basta un amante para perderla. acabas de indicarme una al hablar de los gustos de tu esposo. te acaricia durante ese tiempo. te lo ruego. DE SAINT-ANGE: Nunca.

está realmente lleno de encantos. se la sirve tan bien ahí como en otra parte. y es especialmente por el hombre por el que nos ha dado gusto. empleado como insulto por tratarse de herejes pertenecientes a la Iglesia ortodoxa griega. me da aún más voluptuosidad que el de una muchacha. te mete la polla en la boca y. tanto para el hombre como para la mujer. El goce de la boca es infinitamente más agradable. cuando es la que nos lo inspira? ¿Puede dictar lo que la degrada? No. ¿Cómo podría haber prescrito por ley un acto que la priva de los derechos de su omnipotencia. os dejo que disertéis sobre ella. y dado que. Eugenia. las axilas. por conducto de otra lengua romance. Echar a perder así los derechos de la propagación y contrariar de esta forma lo que los tontos lla- man leyes de la naturaleza. Es absurdo decir que tal manía ultraja a la naturaleza. suprimiendo la l y la a. que no tienen con las damas toda la atención que les de- ben. Dolmancé. La mejor forma de gustarlo es que la mujer se tienda a contra sentido sobre el cuerpo de su jodedor. puesto que la propagación no es más que una secuela de sus prime- ras intenciones. DE SAINT-ANGE: Algunas mujeres se meten en el interior de la vagina espon- jas que. ahora bien. [Nota del T. En castellano aparece en 1526. nuevas cons- trucciones rehechas por su mano volverían a hacer surgir las intenciones primordiales cuya realización sería más halagadora aún para su orgullo y para su poder? 7 Sade emplea el término bougres que Voltaire explica en el Dictionnaire philosophique: «Búlgaros: Ya que en el Dictionnaire enciclopédique se ha hablado de búlgaros. La propagación no es más que una tolerancia por su parte. Amantes calientes y llenas de imaginación tragan entonces la leche que exhalan en su bo- ca. si nuestra especie fuera destruida totalmente. probablemente el francés anticuado bougeron (s. ¿Puede ser. debo admitirlo. y cuyo nom- bre se dio luego en Francia a los inconformistas. Se llama bujdrrones7 a quienes se entregan a esta pasión. y quizá de forma más santa incluso. y gozan delicadamente de este modo el placer voluptuoso de hacer pasar mutuamente a sus entrañas ese precioso licor.] 29 . le impiden lanzarse en el vaso que lo haría propagarse. si su defensa lo exigiera? DOLMANCÉ: Confieso mi debilidad. pero de todas estas maneras. SRA. pero el culo de un joven muchacho. te de- vuelve lo que le haces. » La palabra castellana bujarrón tiene esa misma etimología: el bajo latín bulgarus. malvadamente escamoteado a su destino usual. episodio siempre necesario para el complemento de la voluptuosidad. quizá guste saber a ciertos lectores quiénes eran estas extrañas gentes. donde la semilla corre sin riesgo de alcanzar la meta. vulgarmente llamada condón. Los muslos. Eugenia. no. y le ofrecen reductos donde su se- milla puede perderse sin riesgo de embarazo. con la cabeza entre tus muslos. otras obligan a sus jodedores a servirse de una bolsita de piel de Venecia. con su significado actual de «sodomita». empuñar las nalgas y cosquillearse recíprocamente el agujero del culo. introduciéndote su lengua en el coño o sobre el clítoris. la del culo es la más deliciosa indudablemente. os recomiendo su ejecución. cuando uno es buja- rrón. sir- ven a veces también de asilo al miembro del hombre. ¿Quién mejor que vos para pintar un gusto por el que daríais vues- tra vida. lo adoro en los dos sexos. DOLMANCÉ: Esta forma es deliciosa. al recibir el esperma. Joder a las mujeres por el culo no es más que serlo a medias: es en el varón donde la naturaleza quiere que el hombre se sirva de esta fantasía. Convengo en que no hay ningún goce en el mundo que sea preferible a éste. que parecieron tan malvadas que se las trató de heréticas. de suerte que hoy se llama a estos señores Boulgares. hay que serlo hasta el final. xv). cuando se adopta esta postura hay que agarrar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade él. Eugenia.

sin duda cuando se doblega bajo los golpes de la des- gracia. en qué estado debe encontrarse. Dolmancé. porque. DE SAINT-ANGE: ¡Oh. es esencial que el objeto que sirve tenga entonces las mayores ganas de cagar. estad bien segura de ello. los asesinatos. Ninguno va- le tanto. a fin de que la punta de la polla del jodedor. mientras tanto. la cabeza lo más bajo posible. cuando siente su miembro penetrar. DOLMANCÉ: ¡Error! Ese goce es tal que resulta imposible que algo lo perjudique y que el objeto que lo sirve no se vea transportado al séptimo cielo al gozarlo. es acostarse boca abajo. si es nueva y joven. santo cielo! Las guerras. Hay otros que no quieren que la paciente goce: es lo que explicaremos en seguida. con la otra separa las nalgas de su goce. hasta que por fin haya alcanzado la meta. teniendo mucho cuidado de no perder terreno. palpado. y prepara la intro- ducción con la punta de su lengua. ¿no serían más que accidentes necesarios a las leyes de la naturaleza. pero sin miramiento alguno para con los dolores que pronto van a convertirse en placeres. que habrán provocado tan lúbricos detalles. y es difícil que quienes lo hayan gustado vuelvan a probar otra cosa. Que prosiga entonces su camino con rapidez: todas las espinas están ya cogidas. no sería por tanto más criminal en un caso de lo que sería víctima en el otro? DOLMANCÉ: Víctima lo es. al alcanzar el mojón. a veces la mujer sufre enton- ces. Eugenia. Ésas son. si es un joven muchacho que le coja la polla y se la menee. Para acabar de metamorfosear en placer los restos de dolor que su objeto aún experimenta. el jodedor debe empujar con vivacidad su polla gradual- mente. Dolmancé. las hambres. es decir. se goza no sólo ofreciendo el culo a 30 . disparará pronto al fondo del culo de su goce un esperma tan abundante como espe- so. nunca. DE SAINT-ANGE: Me temo que el paciente ha de conseguir así menos placer. señora? SRA. por supuesto. El lascivo. que acaricie el clítoris si es una muchacha. en el borde de la cama. tras haberlo palmoteado. DE SAINT-ANGE: ¿Sabéis. sólo quedan las rosas. con las nalgas bien separadas.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA. hasta que el pelo de su apara- to frote exactamente los bordes del ano del objeto al que encula. Ya volveremos sobre todas estas cosas. La postura más usada para la mujer. tras haber disfrutado un instante con la perspectiva del bello culo que se le ofrece. ninguno puede satisfacer de este modo tan completo a los dos individuos que se le entregan. SRA. SRA. humedece con su boca el lindo ojete que va a perforar. y el hombre. las pestes. agente o paciente de tales efectos. moja asimismo su aparato con saliva o con pomada y lo presenta suavemente al agujero que va a horadar. DOLMANCÉ: Lleno. DE SAINT-ANGE: Permitid un momento que sea alumna a mi vez y que os pre- gunte. las . el culo del paciente. a veces incluso latigado. para complemento de los placeres del agente. las mejores formas de saborear el placer con un hombre sin correr los ries- gos del embarazo. se hunda en él y deposite más cálida y blandamente la leche que lo irrita y enar- dece. en este goce. que mediante este sistema llegáis a probar incluso que la extinción total de la raza humana sólo sería un servicio hecho a la naturaleza? DOLMANCÉ: ¿Quién lo duda. redoblarán los placeres del agente que. con una mano lo lleva. es preciso que empuje con ardor. pellizcado y mordido. pero criminal. analicemos para la bella Eugenia el goce sodomita que constituye ahora el objeto de nuestra conversación.titilaciones del placer que provoca cuando encoge prodigiosamente el ano de la paciente. colmado de gusto y de voluptuosi- dad.

y he conocido mujeres libertinas que ponían con frecuencia mayores encantos en estos episodios que en los goces reales. he satisfecho durante una sema- na entera las fantasías de muchos viciosos. Eugenia: lo más sucio. proezas: apuesto a que has hecho co- sas más singulares. querida. EUGENIA: Eso no son más que desenfrenos. DE SAINT-ANGE: Sí. ¡Ay. EUGENIA: ¿Qué quiere decir esa palabra? DOLMANCÉ: Se llama así a las casas públicas donde. dime. besando y palpando a la joven: Bella Eugenia. cualquier hombre encuentra jóvenes y hermosas muchachas dispuestas a satisfacer sus pasiones. La imaginación es el aguijón de los placeres. le decía éste. consisten en romper todos los frenos que se le oponen.. DE SAINT-ANGE: Que las atrocidades. ¡Cuánto lo desea mi corazón! SRA. es enemiga de la regla. DE SAINT-ANGE: Yo no te lo aconsejaría. mi buena amiga. te lo ruego. DE SAINT-ANGE: Me las he entendido yo sola con quince hombres: he sido jodida noventa veces en veinticuatro horas. la imaginación sólo nos sirve cuando nuestro espíritu se halla totalmente liberado de prejuicios: uno solo basta para enfriarla. EUGENIA: No sé si sería demasiado para mí prestarme a todo.. como la célebre emperatriz Teodora. idólatra del desorden y de todo lo que lleva los colores del crimen. los horrores. por un precio convenido. los crímenes más odiosos no te asombren ya. magreándolo. lo regula todo. por un principio igual de libertinaje... ahora bien.. lo más infame y lo más prohibido es lo que mejor excita la cabeza. querida? SRA. sólo desde ese instante.. EUGENIA: ¿Y tú te has entregado allí. cómo compren- do ahora el mal!. en los de esta especie. EUGENIA: Bueno. y he visto gustos muy singulares. sino también chupándolo. EUGENIA: ¡A cuántos extravíos increíbles no habréis debido de entregaros uno y otra! ¡Cuánto me gustaría conocer los detalles! DOLMANCÉ.. no puedes figurarte todas las ideas voluptuosas que ha acariciado mi espíritu. etc. he estado allí de puta. ¿no se goza por ella? ¿No es de ella de la que proceden las voluptuosidades más excitantes? SRA. SRA. Eugenia. sus delicias más eminentes. su mayor triunfo. pero tú. EUGENIA: Me gusta hasta la locura esa respuesta. DE SAINT-ANGE: He estado en el burdel.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade un hombre del modo que acabo de explicaros. ¡Ay. es que lo que me hacéis es completamente tonto. SRA.. de ahí procede la singular respuesta que dio una mujer imaginativa que jodía fríamente con su marido: -¿Por qué tanto hielo?.. qué es lo más extraordinario que has hecho en tu vida. desde que estamos juntas. es el móvil de todo.... SRA. le perdono a Dolmancé sus detalles. -¡Vaya! Pues la verdad. no querida. DE SAINT-ANGE: De acuerdo. es siempre lo que nos hace descargar con mayores delicias. pero Eugenia debe tener cuidado. mujer de Justinia- 31 . no. tanto por delante como por detrás. qué disposiciones siento en mí para conocer esos divinos impulsos de una imaginación desordenada! No imaginas. le respondió aquella singular criatura.. antes preferiría cien veces veros experimentar cuanto yo quisiera hacer que contaros lo que he hecho. Esta caprichosa porción de nuestro espíritu es de un libertinaje que nada puede contener.

8 Véanselas anécdotas de Procopio. EUGENIA: Ahora bien. traducidas del griego al latín en 1607 por primera vez. encanto. DE SAINT-ANGE: A los crímenes. ya ves adónde sospecho que se puede llegar. a los crímenes más negros y más horribles. ¿no es cierto que sus extravíos serían prodigiosos? SRA. No pretenderéis convencerme. y lo que has hecho tras haberlo imaginado. Prosi- gamos nuestra instrucción. DOLMANCÉ: ¡Es. prosiguiendo: Lo que te pido es lo que has imaginado. [Nota del T] 32 . EUGENIA: Querida. DE SAINT-ANGE: ¡Qué progresos ha hecho la bribona en tan poco tiempo! Pero ¿sabes. de que jamás habéis hecho lo que habéis imaginado.. DE SAINT-ANGE: Indudablemente. DE SAINTANGE: Sí lo he dicho.. que se puede ir lejos por el camino que nos trazas? EUGENIA: Así lo entiendo. sí. ruborizándose: Pues bien.. la humani- dad. en voz baja y entrecortada: Pero tú dices que no existen. más desearemos conmovernos con violencia. en los paseos públicos. algún día te contaré mi vida. SRA. EUGENIA: Si esto es así. besando a Eugenia: ¡Deliciosa! SRA.. y además. DE SAINT-ANDE.. En ellas figuran las aventuras amorosas de Teodora. EUGENIA. conozco tu cabeza. y. y me jugué a la lotería el dinero ganado en esas prostituciones.. nuestro goce mejorará entonces en razón del camino que haya hecho la cabeza. que dejó unas Anécdotas. DE SAINT ANGE: Nada más cierto. SRA. EUGENIA: Pues bien. DE SAINT-ANGE: ¿Es eso posible? EUGENIA: ¡Oh! Sí. has ido mucho más lejos todavía. y mira cómo lo imagino: ¿no me has dicho que las sensacio- nes morales más deliciosas nos venían de la imaginación? SRA. y puesto que no me impongo ningún freno.. todos nuestros presuntos deberes.. malvada.... sin embargo. sólo es para calentarse la cabeza: no se hace nada. la decencia.. SRA.. los atrapé en las esquinas de las calles. ¿no ha de excitaros más gracias a la inmensidad de sus ex- travíos? SRA. en fin. cuanto más agitadas queramos estar. tan dulce hacer lo que uno ha imaginado! EUGENIA. [Fue Procopio un historiador de Justiniano y secretario de Belisario (siglo VI). dándole libertad para fran- quear los últimos límites que querrían prescribirle la religión. DOLMANCÉ... balbuceando: Eugenia. se hace. la virtud. SRA. porque me harías decir unas cosas. dejando errar esa imaginación. o Historia secreta. DE SAINT-ANGE: A veces lo he hecho. queri- dos preceptores. que tuvo una juventud tormentosa como actriz antes de casarse con el emperador]. más rienda suelta habrá que dar a nuestra imaginación en las cosas más inconcebibles..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade no8. EUGENIA: ¡Ya llegamos! DOLMANCÉ: ¡Qué cabeza! EUGENIA.

cesemos de cegarnos sobre los sen- timientos de un hermano por su hermana. EUGENIA: ¡Delicioso apaño! Pero ¿no es el incesto un crimen? DOLMANCÉ: ¿Podría considerarse así a las uniones más dulces de la naturaleza. Uno de mis amigos vive habitualmente con la hija que ha tenido de su propia madre. pero la tradición de Adán se perdió. a aquella que ésta nos prescribe y nos aconseja como la mejor? Razonad un momento. Dime. igual que dejó a Noé un acontecimiento semejante. son los de- seos de mi amigo. no por ella dejamos de sumergirnos menos. y reconoceremos que no hay nada más delicado que la unión carnal de las familias. desde nuestros años más tempranos nos habíamos divertido con frecuencia sin llegar al final. ¿pu- dieron perpetuarse de otro modo que por este medio? Hojead y compulsad las costumbres del universo: por doquiera veréis el incesto autorizado. por tanto. mantuve mi palabra. esos deliciosos incestos. prosigamos con nuestros detalles. en los libros respetados por el cristianismo? Las familias de Adán y de Noé9. tras las grandes catástrofes que experimentó nuestro globo. sino un restaurador del género humano. causada por el temor a permitir que ciertas familias se volvieran demasiado poderosas. como Noé. tierna Eugenia. en todo esto parto siempre de un princi- pio: si la naturaleza prohibiese los goces sodomitas. sondeemos nuestros corazones: a ellos remito siempre a nuestros pedantes moralistas. fruto de un comercio carnal con esa hija. prohibió el incesto en nuestras costumbres. interroguemos a ese órgano sagrado. las mastur- 9 Adán no fue. en los excesos más divinos del libertinaje. y él me hace conocer hombres. de un padre por su hija. se- gún sé. nace del parecido. y la prueba in- cluso. cuanto más cercano nos sea el objeto de nuestros deseos. con qué cantidad de incestos y de crímenes se habría mancillado este honrado amigo si hubiera algo de verdad en el prejuicio que nos hace admitir el mal en estas relaciones. ya veo que no me amas lo bastante para abrirme hasta ese punto tu alma. Eu- genia: ¿cómo pudo la naturaleza humana. mi marido no había estropeado nada y él cogió todo. ¿dón- de puede haberlo más perfecto que entre hermano y hermana. dentro de algunos años. cada uno por nuestro lado. y estemos seguros de que. es joven y puede esperar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: Vamos. reserva una suerte análoga a estos proyectos. tripliquemos. son gozar también de los frutos que nacerán de ese himeneo. Seguimos dedicándonos a esta intriga. ¿quién fue el primer mortal al que hiciste dueño de tus primicias? SRA. le había prometido entregarme a él cuando estuviera casada. En vano uno y otro los disfrazan bajo el velo de una legítima ternura: el amor más violento es el único senti- miento que los inflama. Un horrible cataclismo dejó a Adán sólo sobre la tierra. mirado como ley sabia y hecha para cimentar los lazos de la familia. no hace ocho días desfloró a un muchacho de trece años. en una palabra. el único que la naturaleza ha puesto en sus corazones. felizmente. pero no abusemos has- ta el punto de tomar por ley de la naturaleza lo que no ha sido dictado más que por el in- terés y por ambición. y la de Noé se conservó. Si el amor. Ved. pero sin molestarnos el uno al otro. En resumen. que entre padre e hija? Una política mal entendida. los goces incestuosos. queri- da. sin temer nada. esperaré el plazo que me impones. DE SAINT ANGE: Mi hermano: me adoraba desde la infancia. reproducirse si no por el incesto? ¿No tenemos el ejemplo. más encantos tendremos para gozar. Doblemos. 33 . ese mismo joven se casará con su madre. y sus intenciones. incluso nos ayudamos mu- tuamente: yo le procuro mujeres.

pero si. entregados a estas depravaciones. y como las creaciones no pueden ser más que goce para quien se entrega a ellas. 34 . que según vues- tros principios hay pocos crímenes sobre la tierra.. por singulares que puedan parecer a los tontos que. decidme en conciencia. Estimándonos las primeras criaturas del uni- verso. le daría de nuevo una energía de la que nosotros la privamos al propagarnos. Eugenia! ¡Pues qué! Un soberano ambicioso podrá destruir a su capricho y sin el menor escrúpulo a los enemigos que obstaculizan sus proyectos de grandeza.. arbitrarias. contra la vida de nuestros semejantes. devolviendo a la naturaleza la facultad creadora que ella nos cede. el asesinato no es una destrucción. cediésemos a las inspiraciones de esa extravagante naturaleza hasta el punto de atentar. vengarnos ampliamente de semejante inepcia10? EUGENIA: Desde luego. ¿Cómo podría ultrajarla una acción que sirve tan bien a la naturaleza? Esa destrucción. Siendo la des- trucción una de las primeras leyes de la naturaleza. etcétera. ¿no podremos sacri- ficar un solo ser a nuestras venganzas o a nuestros caprichos? ¿Hay algo tan bárbaro.. que tal acción sería un crimen. me concederéis. eso espero al menos.. divinos preceptores míos. podrán incluso asesinar cada siglo mi- llones de individuos.. ofendiéndose y alarmándose por todo. nos contentamos con sentar aquí algunas bases del sistema que pronto desarrollaremos. de la que el hombre se vanagloria. se sirve para recompensar al punto a otros seres. ¿no admitís al menos que existan ciertas acciones absolutamente escandalosas y decididamente criminales. ¿permitiría que encontráramos en ellos tanto placer? Es imposible que pueda tolerar lo que realmente la ultraja. Pero. y cómo me gus- ta!. ¡Oh! ¡Cuán seductora es vuestra moral. uno a la naturaleza. nos lleva con frecuencia a hechos crueles. Es a nuestro orgullo al que se le ocurre erigir el asesinato en crimen. débiles y desgraciadas criaturas. imperiosas. hemos imaginado tontamente que toda lesión que sufra esta sublime criatura de- bería ser por necesidad un crimen enorme. amigos míos. y que podemos entregarnos en paz a todos nuestros deseos. no es por otra parte sino una quimera. ¡pe- ro qué inconsecuencia. toman imbécilmente las instituciones sociales por leyes divinas de la naturaleza.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade baciones. hemos creído que la naturaleza perecería si nuestra maravillosa especie llegara a aniquilarse en este globo. sin embargo. aunque estén dictadas por la naturaleza? Estoy de acuerdo con vosotros en que esta naturaleza.. con su hábil mano. leyes crueles. es una suposición. mientras que la total destrucción de la especie. le proporciona ma- teriales que ella utiliza inmediatamente. bajo el velo del más profundo misterio. DOLMANCÉ: Eugenia. tan ridículamente extraño? ¿Y no debemos nosotros. por tanto. y nosotros. ¿nunca os habéis satisfecho en ese pun- to? DOLMANCÉ: No me forcéis a revelaros mis faltas: su número y su especie me obligarían a ruborizarme demasiado. quien lo comete no hace más que variar las formas. el asesino le prepara. tan singular en las producciones que ha creado como variada en las inclinaciones que nos da. da a la naturaleza los elementos de que ésta. Quizás un día os las confiese. ni con mucho podemos concederos tal cosa. 10 Por hallarse tratado extensamente este artículo más adelante. nada de lo que destruye podría ser un crimen. y la acción que los tontos locamente censuran no es más que un mérito a los ojos de este agente universal. EUGENIA: ¡Oh! Comprendo claramente. Dolmancé. Pero.

en la postura en que os coloco. no puedo aguantar más. me dará a chupar su clítoris: de este modo le haré perder leche por segunda vez.. Eugenia. que se lo presta con lubricidad. EUGENIA: ¿De quién sospechas? SRA. ven a mis brazos. es decir. (Dolmancé la be- sa en todo el cuerpo. y ante mis ojos he tenido cada día una abominable criatura a la que desde hace mucho tiempo quisiera ver en la tumba. Yo os encularé. Y tras algunas correrías en el culo de esta criatura. es que yo me corra dando a esta encantadora muchachita el mayor placer que pueda. EUGENIA: ¡Ah! ¡Deja que oculte mi rubor en tu seno! DOLMANCÉ: ¡Voluptuosa criatura! ¡Quiero a mi vez abrumarte a caricias que han de ser el premio a la energía de tu corazón y de tu deliciosa cabeza. Dolmancé continúa.. variaremos el cuadro. es preciso que un cri- men pague el otro. vos des- 35 . algo repuesto. ¡Ven!. si os place. y no dudé. con vuestra cabeza entre sus piernas. perversa. se le pone tiesa. como ella acabará de hacerlo. ¿ahora qué haríais? EUGENIA: Todo. que pondréis. DE SAINT-ANGE: De tu madre.. ¡Besadme. la magreáis como mejor se- páis. ¿cuál es la que no estoy dispuesta a aceptar? DOLMANCÉ: Ven. yo detesté a mi madre tanto como tú odias a la tuya.. de Saint Ange. es preciso que tu encantador trasero sea el precio del don que te prometo. la Sra. encima de vos. DE SAINT-ANGE: Eugenia. doblada en vuestros brazos. yo me volveré a colocar en su ano. DE SAINT-ANDE. vos me ofreceréis vuestro culo en lugar del coño que ella me ofrecía. un poco de orden en estas orgías: es preciso hacerlo hasta en el seno del delirio y de la infamia. ¡Que me den los medios. sí. DOLMANCÉ: ¡Ojalá no tuviera otros reproches que hacerme! SRA.. saltando a su cuello: ¡Hombre divino!. Eugenia.. ¿no habéis deseado nunca la muerte a nadie? EUGENIA: ¡Oh!. sí.. y le da ligeras palmadas en las nalgas. SRA. ¡Os adoro!. DOLMANCÉ: Nada más sencillo: el objetivo principal.. DE SAINT-ANGE: Pongamos. Luego. Eugenia. SRA. su cabeza entre vuestras piernas. DE SAINT-ANGE: Dirigiendo la espada de las leyes. en mi opinión. las manos de Dolmancé se pierden también de vez en cuando por el trasero de la Sra. ¿por qué no habríamos de poner en práctica esa idea sublime? SRA. ella podrá devolvéroslo: os besaréis la una a la otra. Eugenia. pero pongo una condición.. os lo prometo. yo chuparé el ojete de vuestro culo de la misma forma que habré chupado el coño.. EUGENIA: ¡Ay! ¡Tan joven todavía! DOLMANCÉ: Pero ahora. DE SAINT-ANEE: Apuesto a que adivino quién es. EUGENIA: ¿Cuál? O mejor. DE SAINT-ANGE: Di mejor el valor. el malvado se ha servi- do muchas veces de ella para satisfacer sus pasiones. ¡O mejor. de Saint Ange empuña y menea su polla. venid ambas a apagar con oleadas de leche el fuego divino que nos inflama! SRA. sois encantador! DOLMANCÉ: Sed franca.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA. ¡Qué espíritu y qué valor hay que tener para haber gustado como vos todos los place- res! Sólo al hombre de genio le está reservado el honor de romper todos los frenos de la ignorancia y de la estupidez. Voy a meterle mi polla en el culo mientras. EUGENIA: Me han faltado medios. y entonces se verá! DOLMANCÉ: Los tendréis. señora.) Pero.

aborrece y desprecia mucho mejor esa repugnante quimera. Vamos. amigo mío! DOLMANCÉ: Dadme vuestro culo. DE SAINT ANGE: Eugenia. ¡Dadme vuestra lengua. Me parece que mi espíritu. Mujeres voluptuosas y hábiles. por más placer que sienta. EUGENIA lo hace. EUGENIA: ¡Oh.... y no os asombréis de mis blasfemias: uno de mis mayores placeres es jurar cuando estoy empalmado. valor!. DE SAINT-ANGE: Dejémoslo por esta mañana. DE SAINT ANGE: Pues bien. DE SAINT-ANGE: ¡Cómo blasfemas. SRA... Cuanto más tenso pongáis el frenillo. Pongamos manos a la obra. veo que.. SRA. De este modo. Eugenia... irá a cosquillearle el clítoris para hacerla correrse también. la impotencia de vuestros esfuerzos! La despropor- ción es demasiado grande. no neguéis nunca este placer a vuestros amantes... rediós!. y veréis cómo tales palabras acrecientan de modo infalible vuestros senti- dos. pero os faltará algo. Dolmancé... señora. qué boca tan deliciosa! ¡Qué calor!.... ayer incluso. ¡Valor. métete su polla en la boca y chúpala unos instan- tes. ¿Es así? DOLMANCÉ: ¡Ah... dádmelo que lo bese mientras me chu- pan... 36 . y querría poder reconstruir al punto el fantasma para que mi rabia se dirigiera al menos contra algo.. SRA. no la recubráis nunca. (Ella lo hace.. ¡Que vuestras nalgas se posen sobre mi mano de- recha. mujer encantadora. EUGENIA: ¡Ay! ¡Me desgarráis! SRA. un niño de sie- te años fue desflorado por esta polla en menos de tres minutos. (Adoptan la postura. y sumerjámonos los tres en la ebriedad más voluptuosa. ¿Veis cómo se decide?. yo haré otro tanto mientras mi mano.. DOLMANCÉ: ¿Una polla en el culo? Tenéis razón... vos misma preparáis el estado del miembro que va a perforaros. ¿quieres hacerle gustar el mayor de los placeres? EUGENIA: Por supuesto.. SRA... mil veces más exaltado entonces. ¡Ay! ¡Dios! ¡Jamás experimenté dolores tan vivos!.. abrazando el lindo cuerpecito de esta en- cantadora novicia. sentirá menos el dolor.. así es.. mi querido Dolmancé. pensad que yo respondo de ella! DOLMANCÉ: Magreadla bien. Mira el sudor que cubre mi frente. querida.. nunca hay que cubrir la polla que se está meneando. debo retirarme inmediatamente de esa boca divina. cielos! No ha sido sin esfuerzo. ¡Ah. la tendremos por la tarde: mi hermano vendrá a ayudarnos.. señora.. un poco más rápido. Pero ¡rediós!. ¡dejaré ahí mi leche!.. DOLMANCÉ: Sodomizo todos los días a gente más joven.. señora. quiero hacer cualquier cosa para procurárselo. amor mío. los encadenará a vosotras para siempre. santo Dios. Imitadme. ya está todo di- cho: la he metido hasta el pelo.... colocaos. quisiera encontrar una forma de denos- tarlo o de ultrajarlo más. querido.. mientras mi mano izquierda os cosquillea el clítoris! SRA. DE SAINT-ANGE: Bien. mantened siempre bien desnuda esa cabeza bermeja. ¡Vale para mí tanto como el más hermoso de los culos!. bribonzuela!.. DOLMANCÉ: Quisiera que Eugenia me la menease un momento. DE SAINT-ANGE: ¡Tened cuidado..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade cargaréis.. además. mejor es la erec- ción. me excito.) Sí.) EUGENIA: ¡Cuánto temo... ejecutemos el cua- dro que he trazado. y nuestros placeres quedarán colmados.. y cuando mis malditas reflexiones me llevan a la convicción de la nulidad de ese repugnante objeto de mi odio. ¡Bien!.. Sí.. Eugenia.

Siento que imper- ceptiblemente el dolor se metamorfosea en placer.. ¡Oh. quiero lamerlo a mi gusto.. fríamente: ¡Ah.. SRA.. cómo me chupa!. (Eugenia se coloca.. además. EUGENIA: Bien. Dios mío. ya está.. este aniquilamiento los lleva a la desgana... ¡Estoy en la más dulce de las embriagueces!. un infractor. SRA.. me muero!. estos atractivos no están hechos para mis ojos.. SRA. qué injuria. querida. quiero agotarla si es posible.. EUGENIA: ¿Estoy bien así. cómo lo comprime.. DOLMANCÉ: ¡Ay! ¡Santo Dios! ¡Rediós! ¡Recontradiós! Cambiemos. Quiero hacer correr su leche. y me muero!.. DOLMANCÉ. ¿Podríais creerlo. querida. Eugenia mía: si adquieren el derecho a des- preocuparse de nosotras porque están satisfechos.. DE SAINT-ANGE: Así son los hombres. por favor. una mujer sólo tiene que probar de esta manera para que no quiera hacer otra cosa. ¡rediós! ¡Descargo!.. cielos! Es- toy agotado... señora. Seré víctima de todos estos cambios de mano. bien! Ya estoy en mi primera guarida.. ángel mío. jura!..) Aquí me cuesta menos.. Pero este bello culo no es menos delicioso.. ¡Ay! Dejadme que os lo chupe bien mientras lanzo mi esperma al fondo del coño de vuestra amiga. ¡Empujad!. EUGENIA: También él me hace morir a mí. me corro!. joder! No imagináis cómo lo aprieta. o no aguantaré más... no aguanto más. ¡Ay. (la lame. (Se colocan.. Si Tiberio sacrificaba a Caprea los objetos 37 . señora? Esta vez ha entrado sin es- fuerzo. y Dolmancé continúa. ¡Dolmancé.. mostradme el agujero de vuestro culo... ¡Cómo entra mi polla!... querida! ¡Ay. y la desgana pronto al desprecio...... DE SAINT-ANGE: Pero consuélate. ¡Jodido santo dios.. apenas nos miran cuando sus deseos quedan satisfechos. ¡Dolman- cé. lo sé. qué placer siento!. dejadme que recupere el aliento al menos un instante. Dolmancé? DOLMANCÉ: ¡De maravilla! Este lindo coñito ¡ r—e n se ofrece deliciosamente a mí. ¡Ay! ¡Joder....Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA.. pero el deseo de dar a esta niña las primeras lecciones de la voluptuosidad es mayor que cual- quier otra consideración.... te lo juro.. ¡Cuánto me gusta besar un culo que acabo de joder!. mi leche corre. DE SAINTANGE: ¡Jura entonces....) ¡Ah.. señora.. SRA.. bien puede comprarse esa gloria a cambio de un poco de dolor... y colocaos inmediatamente como os he dicho. Soy un culpable. ya has ingresado en el rango de las mujeres. ¿no te alivian un poco mis dedos? EUGENIA: ¿Podría resistir sin ellos? Hazme cosquillas.. EUGENIA: ¡Yo hago lo mismo.. putilla. DE SAINT-ANGE: Ya estás desflorada a medias.. SRA........ también nosotras tenemos el de despre- ciarlos cuando su proceder nos fuerza a ello. DOLMANCÉ: ¡A tu sitio!.. ¡Jode!. DE SAINT-ANGE: ¡Ya me voy! ¡Ay! ¡Jode!. ¡A tu sitio.. no puedo resistirlo!.. sólo cuesta la primera vez. Eugenia!. divina belleza! (Abraza a ambas...... cualquiera que sea el estado en que uno se encuentre. ¡Empujad!. Vuestro trasero.) EUGENIA: ¡Ay! ¡Me hacéis morir de placer.) Sólo es- táis hechas para los homenajes. DE SAINTANGE: ¡La muy bribona! ¡Qué pronto se acostumbrará! DOLMANCÉ: Conozco una infinidad de jovencitas de su edad a las que nada en el mundo podría convencer para gozar de otro modo..

Eugenia. haz más aún. creo que tiene la probidad de los vicio- sos: es la mejor. quedarás sa- tisfecha. es preciso que ob- tenga su vida al precio que sea. Que actúe como quiera a ese respecto. donde cita como fuentes a los misioneros portugueses y en especial al capuchino Antonio de Gaeta. que es lo que hace el propio autor en el prólogo. actúa sola: nada tan peligroso como los cómplices. desconfiemos siempre de aquellos mismos que creemos que nos son los más adictos. Nerón. piensa que es tu madre. [Nota del T] 38 . SRA. sea el exceso que fuere al que llegue en este caso. [Zingua. Eugenia. EUGENIA: ¡Bonito título! DOLMANCÉ: Tienes razón: esa madre ¿ha pensado en Eugenia al traerla al mundo? La muy tunanta se dejaba follar porque sentía placer. entre nosotros. nunca deben realizarse. inmolaba a sus amantes12. EUGENIA: La aborrezco. DOLMANCÉ: Estos excesos. Si la mentira es siempre necesaria a las mujeres. dice el proverbio. y. No temáis nada de mí. puesto que tus resoluciones son inquebrantables. te lo juro. también Zingua. pero permíteme algunos consejos que. júrale que la adoras. fingir para los proyectos que maquinas. al gran designio que nos inflamaba antes de que nos excitásemos. todavía piensas en ello! Había creído que la historia nacía sólo de la efervescencia de tu cabeza. antes de actuar. 12 Véase la Histoire de Zingua. Y esto no es todo: resulta indispensable. pero nunca os lo haré. mil razones legitiman mi odio. EUGENIA: ¡Oh! No. comparte sus penas. querida. DE SAINT-ANGE: ¡Cómo! ¡Bribona.] [Nota del T. perdónala. Acércate más que nunca a tu víctima antes de inmolarla. dejémosla en total libertad y contenté- monos con asegurarle que. DE SAINT-ANGE: ¡Oh! Bueno. finge agradarla o consolarla. convéncela: en tales casos. se convierten en lo más necesario para ti. perfectamente sencillos y de sobra conocidos por mí. bueno. decía Maquiavelo. reine d’Angola. 11 Véanse Suetonio y Dión Casio de Nicea. EUGENIA: Es el impulso más nítido de mi corazón. desde luego. cuando quieren engañar es cuando se vuelve más indispensable. Nerón acariciaba a Agripina en la barca mis- ma que debía engullirla13: imita este ejemplo. XXXIV.] 13 Suetonio. fue escrita por Jean-Louis Castilhon. y no quedaré contenta hasta la consumación de ese crimen. sobre todo. DOLMANCÉ: Pues bien. mímala. aunque por error Sade atribuya el libro a un «misionero». histoire africaine. reina de África. París. reine d’Angola. sin embargo. nunca podrá llevarse demasiado lejos la falsedad. no. jamás se hará culpable de ningún mal. pero estaba muy lejos de pensar en esta hija. os lo suplico. hay que tener cómplices. y por trivial que sea es exacto. o hay que deshacerse de ellos en cuanto nos han servido. SRA. la detesto. pero volvamos a nuestro preceptor a sus principios y retornemos. Que jamás se te escape tu secreto.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade que acababan de servir a sus pasiones11. amigas mías: quizá pudiera haceros mucho mal. todas las imposturas que pueda sugerirte tu espíritu. me atrevo a responder de ello: Dolmancé nunca abu- sará de los derechos que sobre nosotras le demos. usa toda la trapacería. Nunca. «Jamás entre sí se co- men los lobos». 1769.

con tal que quien haya de vivir con nosotros parezca virtuoso. por orgullo. sólo me culpo a mí. en tal hipótesis. Eugenia debe estar tranquila y animada: que actúe cuando quiera. tendrá razón cuando yo esté equivocado. porque yo. repito.» [Nota del T. de todas las reputa- ciones. cautivará pronto a la opinión pública. progresará. por otro. ni el don de ninguna virtud. este campo ha de ser vasto. acabamos de iniciar a nuestra alumna en algunos misterios de la práctica. nos da igual que lo sea en realidad o no. ni el poder. si es verdad. en esa falsedad que aconsejáis usar a las mujeres. y mi engañador triunfará. SRA.] 39 . las fantasías sacrílegas y los gustos 14 Rousseau: Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres: «Ser y parecer llegaron a ser dos cosas totalmente diferentes. apuesto diez contra uno a que su marido no tendrá estos gustos. poco susceptibles de motivos de instrucción para una joven que. Puesto que en sociedad los hombres no hacen más que rozarse. Si. lo convence: desde ese momento triunfa. lo que se vuelve realmente necesario al hombre social14? No du- demos que la apariencia sola le basta: poseyéndola. además. siempre. no obstante. una verdad cierta va a probaros su indispensabilidad. sobre todo. Si me doy cuenta de que me han engañado. mucha falsedad y compensaciones secretas: estas pocas palabras lo encierran todo. no habré de quejarme. por favor. tiene todo lo necesario.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: Estas lecciones serán retenidas y puestas en práctica sin duda. mirémosla como la llave de todas las gracias. yo os pre- gunto: ¿cómo no ha de fracasar siempre un individuo sincero en medió de una sociedad de gentes falsas? Ahora bien. de que la práctica de las virtudes apenas es útil a quien la posee: los demás sacan tan poco de ella que. como pretenden. de todas las riquezas. y calmemos cumplidamente el pequeño pesar de haber cometido engaños con el excitante placer de ser bribones. por encima de mí. como Eugenia sobre todo. o su apariencia. la fal- sedad es casi siempre un medio seguro de triunfar: quien la posee adquiere necesariamen- te una especie de prioridad sobre quien comercia o tiene tratos con él: deslumbrándole con falsas apariencias. los reduciremos a tres: la sodomía. no obstante. tras esto. pero profun- dicemos. señora. DOLMANCÉ: Los detalles libertinos de las pasiones del hombre son. recorrá- moslo. todo el mundo la emplea. su conducta es fácil: mucha dulzura y complacencia con él por un lado. no descuidemos la teoría. DE SAINT-ANGE: Pienso que esto es infinitamente más de lo que requiere es- ta materia. una vez logrado. mientras que yo no seré nada. en la práctica. él se enri- quecerá mientras que yo me arruinaré. Pienso que es preciso seguir ahora nuestras disertaciones sobre los dife- rentes caprichos de los hombres en el libertinaje. si así fuera. su ascendiente sobre mí será siempre notable. Una vez convencida. cosa que le ocurre a muchas personas. de todos los favores. se casará y. ni siquiera me es- cucharán. por más que lo inculpe. Entreguémonos por tanto audazmente y sin cesar a la más insigne falsedad. que las virtudes son de algu- na utilidad en la vida civil. ¿no ha de bastarles con mostrarnos la corteza? Convenzámonos. ¿cómo queréis que aquel a quien ni la voluntad. no está destinada al oficio de mujer pública. ¿no es desde luego la virtud. ¿consideráis abso- lutamente esencial en el mundo tal manera de ser? DOLMANCÉ: Indudablemente no conozco otra más necesaria en la vida. para examinarlos más someramente. vues- tra Eugenia desea algunos análisis de los gustos del libertinaje. cómo queréis. que tal ser no esté esencialmente obligado a fingir para obtener a su vez un poco de la porción de felicidad que sus competidores le arrebatan? Y. en fin. Por otra parte.

ese pérfido licor cuya vegetación sólo sirve para estropearnos nuestros ta- lles. EUGENIA: ¿Y si el niño estuviera ya hecho? SRA. de este delicioso placer.. amigas mías. No temas el infanticidio. aunque voluptuosa para la imaginación. bien a un muchacho. echad siempre fuera las distintas emisiones a medida que se produzcan. y te haré echarlo suavemente. entregarse a un hombre que nos trata como a una mujer. nosotras somos siempre dueñas de lo que llevamos en nuestro seno. porque. dile que detestas los hijos. Euge- nia. Acabo de familiarizaros con esos ataques. Y si esta desgracia te ocurre sin que tú tengas culpa. ¡Ay. o los que le son análogos. Eugenia. No hay sobre la tierra derecho más cierto que el de las madres so- 40 . bien a una mujer. que hay el menor mal en prestar- se. Así. qué voluptuosi- dad! Pero. puesto que se goza a la vez de la sensación de delante y de la de atrás. cuando estéis en trance de gozar de esa manera. y no hacemos peor destruyendo esa especie de materia que purgando la otra mediante medicamentos cuando sentimos necesidad de ello. porque la propagación no es en modo alguno el objetivo de la naturaleza: sólo es una tole- rancia. siento por la propagación un horror tal que dejaría de ser tu amiga en el instante mismo en que estuvieras encinta. y he visto suficiente para estar convencido de que. DE SAINT-ANGE: No imagines. a desviar del principal camino la semilla del hombre. quieren gozar. pobre loca. ofrécele todas las rutas que puedan alejar el homenaje del templo. incluso en el matrimonio. Se divide en dos clases: la activa y la pasiva: el hombre que encula. es sodomita pasivo cuando se hace joder. Sumemos algunas reflexiones a lo que ya hemos dicho. para debilitar en nosotras las sensaciones voluptuosas. es tan dulce cambiar de sexo. Voy a limitarme a dos o tres avisos esenciales para cualquier persona decidida a conocer sólo este género de placeres. no se tiene idea de hasta qué punto se prolongan las sensaciones. sé enemiga jurada de esa fastidiosa propagación. Os exhorto a recorrerla como una de las más deliciosas de la isla de Citerea. debéis haceros masturbar siempre el clítoris cuando os sodomicen: nada casa mejor que esos dos placeres. siguiendo nuestro ejem- plo. y cuando no la aprovechamos. que le suplicas no hacértelos. Eugenia. confesarse su querida. perfec- tamente convencido de que cumpliréis el consejo. para marchitarnos. oponeos a que varios hombres os des- carguen sucesivamente en el culo: esa mezcla de esperma. evitad los ácidos: inflaman las hemo- rroides y vuelven las introducciones dolorosas. haréis progresos en esta carre- ra. sus intenciones quedan cumplidas mejor. Cumple este artículo. llamar a ese hombre amante. te lo aseguro. tan delicioso imitar a la puta. querida. comete sodomía activa. DE SAINT-ANGE: Aunque estuviera en el mundo siempre seguiríamos siendo dueñas de destruirlo. algún día. En primer lugar. y desvía sin cesar. avísame en las siete u ocho primeras semanas.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade crueles. para en- vejecernos y para perturbar nuestra salud. La primera pasión es hoy universal. Eugenia. de la manera que sea. evitad el bidé o el roce de telas cuando acabáis de ser jodida de esa forma: conviene que la brecha esté siempre abierta: de ello se derivan deseos y titilaciones que pronto apagan los cuidados de la limpieza. metamorfoseándose en hombres. sólo relativos a las mujeres que. obliga a tu marido a acostumbrarse a tales pérdidas. es con frecuencia peligrosa para la salud. ese crimen es imaginario. EUGENIA: Pero ¿no sería un crimen si fueran hechas por delante? SRA. Con frecuencia se ha puesto en tela de juicio cuál de estas dos formas de cometer sodomía era más voluptuosa: con toda seguridad lo es la pasiva. limitémonos aquí a algunos consejos de detalle.

DE SAINT-ANGE: En dos ocasiones. Cuenta. habréis podido apreciar la pe- queña secuela que debe de tener asimismo cuanto atañe al infanticidio. Ampliando la extensión de nuestros derechos.) Pero dime. venía a animarla al punto. por fin hemos llegado a reconocer que éramos perfectamente libres de volver a tomar lo que sólo de mala gana y por azar habíamos entregado. y. pero debo confesarte que sólo he hecho la prueba en los primeros días. ¿has empleado algu- na vez el remedio que me ofreces para destruir interiormente el feto? SRA. es indiscutible. como lo somos de las uñas que cortamos de nuestros dedos. Eugenia. según ellos. y de que tan pronto como un embrión se hallaba maduro una pequeña alma. tse podía disponer de ella sin pecar? Pero desde que la antorcha de la filosofía ha disipado todas esas imposturas. mejor instruidos en las leyes y en los secretos de la física. porque todo ello es de nosotros. La lectura de la historia de las cos- tumbres de todos los pueblos de la tierra. la muy escasa importancia que la acción del asesinato tenía en la tierra. y porque somos absolutamente dueños de lo que de nosotros emana. (Dirigiéndose luego a la Sra. EUGENIA. hemos desarrollado el principio de la generación. porque todo ello está en nosotros. La extravagancia del sistema deifico fue la fuente de todos estos groseros errores. DOLMANCÉ: Tal derecho está en la naturaleza. es una espe- 41 . DOLMANCÉ: Supongo que Eugenia está demasiado de vuelta de los errores reli- giosos para no hallarse íntimamente convencida de que cuanto implica burlarse de los objetos de la piedad de los tontos. o de las digestiones que suprimimos de nuestras entrañas. y que. haciéndonos ver que este uso es universal. Dolmancé. Prosigamos ahora la serie de detalles lúbricos que hemos prometido a esta jo- ven. Continuad. No hay ningún pueblo que no haya reconocido esa verdad: está basada en la razón. estamos en las fantasías sacrílegas. Cuando desarrollaba para vos. desde que. y me han asegurado que habían obtenido buenos resultados. que una criatura de más o de menos sobre la tierra no tenía mayores consecuencias. desde que ese mecanismo artificial no ofrece a los ojos nada más sorprendente que la ve- getación del grano de trigo. querida. debieron con toda certeza considerar como un crimen capital la destrucción de esa pequeña criatura porque. acabará por convenceros de que sólo sería una imbecilidad admitir como tal esta acción totalmente indiferente. dos mu- jeres que conozco han empleado este mismo remedio en la mitad del embarazo. pero te exhorto a no ponerte nunca en el caso de necesitarlo: es más seguro. emanada de Dios. en la práctica. de las excrecencias de carne que extirpamos de nuestro cuerpo. Era obra de Dios: era de Dios. en resumen. querida. Los imbéciles que creí- an en Dios. primero a Dolmancé: No puedo deciros hasta qué punto me convencéis. no deben calentar más que a cabezas muy jóvenes..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade bre sus hijos. en los principios. convencidos de que nosotros sólo recibíamos la existencia de él. apenas tiene alguna clase de consecuencia. esos imbéciles. cometido inclu- so sobre una criatura en la edad de razón. desde que la quimera divina ha sido pisoteada. por animado que estuviese.. digo. hemos apelado a la naturaleza contra el error de los hom- bres. y que es imposible exigir de un individuo cualquiera que se con- vierta en padre o en madre si no lo desea. para quienes toda ruptura de cualquier freno se convierte en goce. éramos tan palmariamente dueños de ese trozo de carne. es por tanto inútil volver sobre ello: la exce- lencia de vuestro ingenio aumentará mis pruebas. no obstante. conmigo si te ocurre. por tanto. no pertenecía ya a los hombres. de Saint Ange. y siempre con el mayor éxito. Estas fan- tasías tienen tan pocas que.

haced alarde de desenfreno y de libertinaje. sin duda. puesto que el honor quimérico de las mujeres afecta a las primicias anteriores. No hay que ahorrar nada: hay que adornar esas palabras con el mayor lujo de expresiones. dado que. nada de amantes. señoras mías. Probadlo. y porque las de la blasfemia van bien a la imaginación. Prosiga- mos: Son los placeres de la crueldad los que hemos prometido analizar en tercer lugar. exigid lo mismo de ellas. se trata sólo de hacer estremecerse la masa de nuestros nervios mediante el choque más violento posible. y queremos serlo por los medios más activos. hacedles sentirse lo que se dice mal. sobre todo. mediante con- sejos. si son más jóvenes que vos. sermoneadlas. abrasarán de inmediato los órganos de la voluptuosi- 42 . dicen. Una vez que se ha condenado al desprecio tan execrables fruslerías. meneádsela. a ojos del filósofo. habréis encontrado el arte de hacer cuanto os plazca. divertíos y corrompedlas mediante ejemplos. si no puede po- nerse en duda que el dolor afecta con más viveza que el placer. nada podrá dañar vuestra reputación. Eugenia. y éste es el argumento de que se sirven para legitimarla: queremos que nos conmuevan. y sin que se haya podido sospechar nunca de vos. una vez casada. ahora bien. más de lo que supondría la degradación de una estatua profana. tomadlas por la fuerza. la hostia. para el orgullo. remangaos los vestidos con indecencia. los choques sobre noso- tros de esa sensación producida en otros tendrán esencialmente una vibración más vigo- rosa. que os masturben. insí- pidas y frías. jurad como un hombre con ellas. pero. en mi opinión. mediante todo aquello que os parezca idóneo para pervertirlas. ése es el objetivo de todo hombre que se entrega a la voluptuosidad. no se trata de saber si nuestros procedimientos agradarán o desagradarán al objeto que nos sirve. fingid que hacéis de puta. haceos más difícil en ellas. si vais con ellas a lugares secretos. hay que olvidarlas sin preocuparse más por ellas. o pagad a algunas personas seguras. el crucifijo. dejadles ver con afectación las partes más secretas de vuestro cuerpo. desde ese momen- to todo queda a cubierto. concededles misteriosamente cuanto pueda divertirles sin comprometeros.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade cie de pequeña venganza que enardece la imaginación y que. de todo ello sólo hay que conservar la blasfe- mia. dejaos magrear por ellos. es preciso que escandalicen lo más posible. es una de mis voluptuosidades secretas: pocos placeres morales hay más activos sobre mi imaginación. no porque en ella haya más realidad. las imágenes de los santos. un pequeño triunfo de ningún modo desdeñable. de una prodigiosa impiedad cuando os encon- tréis con personas de vuestra edad que vegetan aún en las tinieblas de la superstición. dejando ver vues- tro pecho. haced alarde con ellos de irreligión y de impudor: lejos de asustaros por las libertades que tomen. sed asimismo ex- tremadamente libre con los hombres. puede divertir durante unos instantes. todo eso no de- be suponer. demostradles lo ridículo de sus prejuicios. desde el momento en que no hay Dios. pondrán en circulación más violenta los espíritus animales que. y veréis cuáles son sus resultados. Profanar las reliquias. porque es muy dulce es- candalizar: hay en ello. al ser determinados en las regiones bajas por el movimiento de retrogradación que les es esencial. tomad criados. pero tales voluptuosidades han de volverse. Partiendo de este punto. cuando uno ha tenido tiempo de instruirse y convencerse de la nulidad de objetos que no son sino pobre representación de los ídolos que nosotros escarnecemos. resonarán con más energía en nosotros. ¿de qué sirve insultar su nombre? Sino porque es esencial pronunciar palabras fuertes o sucias en la embriaguez del placer. Esa clase de placeres es hoy muy común entre los hombres. seducidlas. llegad incluso a poner el culo. os lo confieso. Haced gala.

que nunca imprime en nosotros otros impulsos ni otras inspiraciones. Pues bien. no hay nada tan egoísta como su voz. sin importar a expensas de quién. y de hombres débiles. [Nota del T] 16 El término francés imbécile mantenía aún en esa época rastros de su sentido latino: debilidad mental. ¿Qué nos importan. hagámosla caso. sólo nos habla de nosotros. asegurarnos que no hemos de pensar en deleitarnos si eso puede causar dolor a los demás? ¡Ah! Hagámosla caso. y yo añado. y en el que sólo le conviene que estemos. que siempre nos aconseja deleitarnos.. es el primer sentimiento que 15 Nuevamente parece haber aquí un recuerdo de las tesis expuestas por Rousseau en el libro citado ante- riormente.. y los choques mucho menos nerviosos. nuestra ma- dre común. cuyos efectos no pueden engañar y cuyas vibraciones son más activas. preferir lo que sienten a lo que no sienten de ningún modo. sobre la piedad. al contrario. ¿Por qué motivo habríamos de tener consideración con un individuo que no nos afecta para nada? ¿Con qué motivo hemos de evitarle nosotros un dolor que nunca nos arrancará una lágrima. lo cual ha dado lugar a una polémica entre eru- ditos que en el prólogo a mi edición de esos dos títulos de Rousseau abordo sumariamente dando bibliogra- fía sobre el tema. Así es. Al hombre fuerte no se le ocurrirá nunca emplear ese lenguaje. como razonan esas gentes. Eugenia. En buen hora. gritaban a quien quería oírlos: «¡No nos queméis. según los impulsos de la naturaleza. [Nota del T.] 43 . ese dolor aflige al prójimo. Rousseau trató en varias ocasiones el tema de la piedad: en el capítulo IX del Ensayo sobre el origen de las lenguas. Fueron los primeros cris- tianos los que. ¿Y si lo consi- guen? En tal caso son débiles. Pero los demás -responden ellos a esto. están convencidos de que es muy fácil. y en el Ensayo sobre el origen de las lenguas. ¿es caritativo hacer daño a los demás para deleitarse uno mismo? Los tunantes os res- ponderán que.» ¡Imbéciles16! ¿Cómo la naturaleza. dolores ocasionales en el prójimo? ¿Los sentimos noso- tros? No.. el tema de la piedad se halla en contradicción con lo expresado por Rousseau en el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres. se atreven a decir. la naturaleza. y lo que vemos más claro en ella es el inmutable y santo consejo que nos da de deleitarnos. podría al momento siguiente. Precisamente en este ensayo. y no debe cada uno mirar para sí mismo en el mundo15? Nos habláis de una voz quimérica de esa naturaleza. Los efectos del placer son siempre falaces en las mujeres: es además muy difícil que un hombre viejo y feo los produzca. Por tanto hay que preferir el dolor. lejos de ser un vicio. por una incoherencia sin ejemplo. tras mi experien- cia y mis estudios. que nos di- ce que no ha de hacerse a los demás lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros. en la primera parte de ese Discurso sobre la desigualdad y en el libro IV del Emilio. sólo el más fuerte tendrá razón. acostumbrados como están en el acto del placer a creerse ellos todo y a no creer nada en los demás.pueden vengar- se. perseguidos diariamente por su estúpido sistema. mi querida Eugenia. no nos desolléis! La naturaleza dice que no hay que hacer a los otros lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade dad y los dispondrán para el placer. acabamos de demostrar que producirlos nos depara una sensa- ción deliciosa. pero ese absurdo consejo sólo nos ha venido de hombres. así estamos en el estado primitivo de guerra y de destrucción perpetua para el que su mano nos creó.. cuando es seguro que de ese dolor ha de nacer un gran placer para nosotros? ¿Hemos experimentado alguna vez un solo impulso de la natura- leza que nos aconseje preferir los demás a nosotros. Pero -objetan a los hombres encaprichados con esta manía-. que la crueldad.

las Mesalinas o las Chantal19. y santa Juana de Chantal a Mesalina. su figura se convirtió en personaje legendario. compañero de Juana de Arco. lo repito. inmediatamente después de sus pensamientos sobre la piedad. y está en los salvajes. 1400-1440). La crueldad está en la naturale- za. Euge- nia. más adelante. puesto que no obrará nunca sin que pueda ser rechazada al punto por los mismos medios. la energía de los espíritus animales: he ahí las causas físicas que producen en el mismo momento los Titos o los Nerones. Eliminad vuestras leyes. que fue quien. evidentemente. La crueldad está impresa en los animales. Santa Juana. Todo ello es concebible. [Nota del T] 19 Sade opone Tito a Nerón. las leyes de la natura- leza se leen más enérgicamente que en nosotros. lo que Sade atribuye a los labios reales. [Nota del T] 18 El mariscal de Retz o Rais (c. fue recogido por Rousseau en el Discurso sobre el origen de la desigualdad. las pronunció. repentinamente. con ese otro que vuestro arte cuida dominándolo. los diferentes excesos a que pueden llevar. Nuestra constitu- ción. acabo de probároslo. ya veis. muerde la teta de su no- driza. no deben tener límites. porque el ser lesionado carece casi siempre o de la fuerza o de los medios para rechazar la injuria. como creo haber dicho. en los que. Tal sistema es falso. dejó un reguero de crímenes por los que fue ejecutado en Nantes. el propio Sade referirá uno de esos episodios. Charolais18. tío de Condé. inmolaban niños para conseguir que se les pusiera dura. Era. murió en julio de 1760. En uno de sus castillos de Bretaña se hallaron setecientos u ochocientos inmolados. de todos modos. pero en el estado de incivilización. no hay el menor inconveniente. pero la educación no está en la naturaleza. si actúa sobre el fuerte será rechazada por éste. y si actúa sobre el débil. nuestros órganos. La crueldad no es otra cosa que la energía del hombre que la civilización no ha corrompido todavía: es por tanto una virtud y un vicio. no hay por qué enorgullecerse más de la virtud que arrepen- 17 El tema del niño cruel. puesto que sólo lesiona a un ser que cede ante el fuerte de acuerdo con las leyes de la naturaleza. un tema frecuente de la Enciclopedia: Diderot lo comenta al final de su artículo Hobbisme. fundadora de la orden de la Visitación (1572-1741) fue dirigida espiritualmente por san Francisco de Sales. en un alma firme y estoica. cuál os da mejores frutos. No analizaremos la crueldad en los placeres lúbricos de los hombres. Charolais. todos nosotros nacemos con una dosis de crueldad que sólo la educación modifica. perjudica a los efectos sagrados de la natura- leza tanto como el cultivo perjudica a los árboles. se cuentan varios episodios que ponen de relieve su brutalidad y sus violencias. cometieron también los asesinatos del desenfreno: el primero confesó en su interrogatorio que no conocía voluptuosidad más poderosa que la que sacaba del suplicio infligido por su limosnero y él a niños de ambos sexos. que procede de Hobbes. de gota. el mariscal de Retz. emparentado con el Príncipe de Condé. Tiberio. [Nota del T] 44 . En el Journal de Barbier Chronique de la Régence et du regne de Louis XV (París. aun- que en la obra de Barbier. El niño rompe su sonajero. más próximos a la naturaleza que el hombre civilizado. Comparad en vuestros vergeles el árbol abandonado a los cuidados de la naturaleza. es en el estado de civilización en el que es peligrosa. vuestros castigos. el curso de los licores. Heliogábalo. estrangula su pájaro mucho antes de entrar en la edad de la razón17. y veréis cuál es más bello. 1857). poco más o menos. sería por tanto absurdo concluir que es una se- cuela de la depravación. vuestras cos- tumbres y la crueldad dejará de tener efectos peligrosos. figura en los del Duque de Orleans. Nerón.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade imprime en nosotros la naturaleza. y vuestra ardiente imaginación ha de haceros comprender fácilmente que.

no tenía mayor placer que ver ejecutar criminales ante sus ojos. siempre es fácil evitarlas. afinando sobre la clase de suplicio que iba a imponer a sus víctimas. ante ella. por el mismo procedimiento. 21 Zoé: se ha supuesto que bajo este nombre se alude a la emperatriz Wu Chao. sólo bajo el velo más oscuro. la fuerza de su espíritu. a cubrir su inclinación por medio de ostensibles actos de beneficencia que en el fondo de su corazón detestan. Estudiadlas bien: veréis si no es el exceso de su sensibilidad lo que las ha llevado ahí. un duelo. Por tanto sólo examinaré aquí la crueldad de las mujeres. nun- ca razonada. veréis cómo acuden. embotada demasiado deprisa por su excesiva finura. la mujer de Justiniano. rara vez son peligrosas. inmolaba a sus amantes nada más gozar de ella. por desgracia. la absurdidad de nues- tras costumbres. La Voisin (c. Teodora. más bien. véase la nota 8. En general distinguimos dos clases de crueldad: la que nace de la estupidez. este segundo género de crueldad es el que afecta con más frecuencia a las mujeres. Zingua. Ahora bien. las brutalidades de un ser así. Sobre Teodora. a disimular. ¿Queréis conocerlas? Anunciad un espectáculo cruel. son indudables. la que. reine d'Angola. [Nota del T] 45 . sólo es conocida por seres extremadamente delicados. por ello son tan encantadoras. y Mesalina se masturbaba mientras. para despertar. la más cruel de las mujeres. a falta de ellos. veréis si no es la extrema actividad de su ima- ginación. con las precauciones más grandes. una batalla. se divertía mandando machacar en un mortero a todas las mujeres que habían quedado embarazadas antes de los treinta años20. pueden entregarse a sus inclinaciones. otorga poco alimento a su crueldad. Ella fue la que. están obligadas a esconderse. mujer de un emperador chino. reina de Angola. siempre más activa en ellas que en los hombres. con frecuencia hacía luchar a guerreros ante sus ojos y se convertía en premio del vencedor.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade tirse del vicio. in- ventó esa famosa columna de bronce hueca que se ponía al rojo vivo tras haber introduci- do en ella al paciente. Lancemos una rápida ojeada sobre las mujeres de esa clase. un com- bate de gladiadores. ella ha actuado según sus miras. pero estas ocasiones no son lo suficientemen- te numerosas para alimentar su furor: se contienen y sufren. o. lo que las vuelve malvadas y feroces. hacía inmolar esclavos mientras jodía con su marido. muchas son las desgraciadas en consecuencia. fruto de la extrema sensibilidad de los órganos. por un misionero. un incendio. 1640-1680) y la Brinvilliers (1676) fueron dos envenenadoras de la época. por ello también no hay una sola de esta especie que no desemboque en la locura cuando empieza. se hacía morir por agotamiento a los hombres. por la poderosa razón de la excesiva sensibilidad de sus órganos. iguala al individuo nacido así con la bestia feroz: no pro- porciona ningún placer. ¡Qué pocas personas conciben estas diferencias! ¡Cuán pocas las que las sienten! Y sin em- bargo existen. para halagar su alma feroz. como hay muchas de esta clase. sus placeres y sus necesidades: sometámonos. que. ayudadas de algunas amigas seguras. la otra especie de crueldad. nunca analizada. se divertía viendo hacer eunucos. Zoé21. ni tampoco hay por qué acusar a la naturaleza por habernos hecho nacer buenos más que por habernos creado perversos. y los excesos a que lleva no son sino refinamientos de su delicadeza. es esa delicadeza. la rigidez. y. y los impulsos de su descarga eran proporcionales a la crueldad de las angustias que hacía soportar a aquellos desdichados. Las mujeres de Florida hacían hincharse el miembro de 20 Véase la Histoire de Zingua. porque quien está inclinado a ella no es susceptible de ningún refinamiento. utiliza todos los recursos de la crueldad.

.. medio por el que los hombres crueles aplacan su ferocidad.. os juro que sería azotada. que no se pierda ni una sola go- ta!. señora. ¡Ah. 46 .) ¡Adorable criatura.. Indudablemente habría otros medios con los que una mujer a un tiempo sensible y feroz puede calmar sus fogo- sas pasiones. ¡Hostias! Mi éxtasis es completo... tragará. si por niñe- ría. ¡Qué calor voluptuoso!.... Con esta salida brindada a la barbarie de las mujeres. ayuda! ¿Dejaremos correrse a esta hermosa niña sin ayudarla?.. esa ferocidad a que ciertas mujeres son arrastradas por naturaleza. procedería con mayor energía a los placeres de nues- tra encantadora alumna. señoras mías. y además. o por no sé qué otro motivo. masturbándose: ¡Ay...... extraviada: ¡Ay! ¡Joder! ¡No será difícil! DOLMANCÉ: Por la postura en que estamos.. señora. que sería azotada hasta la sangre!. ¡Traga. pero eso es poco y a menudo dista mucho de su necesidad de hacer lo peor... Eugenia.. ¡Aquí tenéis el efecto de vuestras jodidas palabras!. ¡Un castigo ejemplar. diseminando su veneno en la sociedad. La Voisin y la Brin- villiers envenenaban por el solo placer de cometer un crimen.. Y vos. respondo de ella. rediós!.. DOLMANCÉ: Ocupaos de la parte delantera. lo son de otra y. la de socorrer al infortunado. descuidara los deberes que aquí le impone la lubrici- dad.. te disputo el honor de chupar esta hermosa polla. ¿os porta- réis bien en el momento de la crisis? SRA. Pero.. señora. señora.. ¡Oh.. para esta operación los ataban y se reunían varias en torno a un solo hombre para lograr más fácilmente sus propósitos. ocupaos de mi culo. pero son peligrosos. santo Dios! ¡Me volvéis loca!. lo cual les hacía sufrir horribles dolores. pero no se halla extendida entre ese sexo hasta el punto que yo desearía. ¡Traga!. desearía que se acostumbraran a usar la flagelación ac- tiva. ellas mismas suje- taban a sus esposos mientras esos bárbaros europeos los asesinaban. EUGENIA.. Eugenia... desarrolla perfectamente. DE SAINT-ANGE: Tragará.. EUGENIA. EUGENIA: Querida....) DOLMANCÉ: ¡Ay! ¡Qué delicias!. nunca una cabeza tan deliciosa!. con mi lengua voy a lamer el lin- do agujerito de su culo... la historia nos proporciona miles de rasgos de la crueldad de las mujeres. debido a la inclinación natu- ral que sienten por esos impulsos. ¡Los hundís hasta la muñeca!.. ángel querido?. SRA....Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade sus esposos y ponían pequeños insectos sobre el glande. DOLMANCÉ: ¡Ayuda..... muy animado: ¡No la perdonaría.... nunca he visto una sensibilidad como la tuya.... no puedo más. porque al no poder ser malvadas de esa forma.. no la perdonaría!. Algunas de ellas la uti- lizan.. calmémonos. tiene que correrse entre nuestras manos por lo menos siete u ocho veces de esta forma.. cau- san la desesperación de sus esposos y de su familia. (La empuña.. DE SAINT-ANGE: ¡Oh! ¡Sería injusto! (Tomándola en sus brazos.. la sociedad ganaría. ¡en qué estado se encuentra vuestra alumna!.. si se quiere. lo sé. ¡Mi leche corre!. así excitado.. DOLMANCÉ.. ¿No veis cómo está entre- abierto mi jodido culo? ¿No veis cómo apela a vuestros dedos?. mientras doy leves cachetadas en las nalgas... Señora.. y nunca me atreveré a aconsejártelos. cielos! ¿Qué os pasa. que a vos se ofrece. Su negativa a hacer una buena acción cuando la ocasión se presenta. Descargo.. y. En resumen. observo que podríais chu- parme la polla por turno. Cuando vieron a los españoles.... Eugenia.. ¡Ay. esta encan- tadora niña me ha chupado como un ángel!.

apoderándose ya del caballero: Nunca podríamos estarlo demasia- do. el objeto de ésta es mostrar a Eugenia el mecanismo de la eyaculación. estamos educando a esta hermosa joven.. DE SAINT-ANGE: ¡Ah.. Atiende.) SRA. (Se colocan. cielos! ¿Qué oigo?. bella Eugenia. le enseñamos todo cuanto tiene que saber una señorita de su edad.. no he perdido ni una sola gota... vamos a colocarnos los cuatro frente a frente y muy cerca unos de otros. señora. EUGENIA: ¡Oh! De veras que es demasiado fuerte.. ahí está mi hermana. DOLMANCÉ: Sólo se me ocurre una cosa para terminar de una vez este ridículo ce- remonial. Bésame. DE SAINT-ANGE: ¿No estamos demasiado cerca? DOLMANCÉ. desde luego. Vos masturbaréis a vuestra amiga. pero como es difícil que pueda observar tal fenómeno con sangre fría.. hermano mío. sólo trabaja- mos para vuestros placeres. y. estoy en mi derecho. ¿no es así? No temáis nada. sabe lo que hay que hacer a los otros. Eugenia. pronto quedará convencida! Acércate. SRA. Como sabe lo que le conviene. Cuarto Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE. Cuando se trata de masturbar. tu leche está ahora en el fondo de mis entrañas. Va- mos.. querida. caballero. es total.. Yo voy a dirigir la es- cena. caballero.. Llaman: ¿quién puede venir a molestarnos de este modo?.. Es mi hermano. os lo ruego.. DOLMANCÉ. señora.. de mi discreción. EUGENIA: Pero. abusáis de mi juventud hasta un punto. vamos! Manos a la obra ahora mismo. yo me encargaré del caballero. es preciso que se corra en sus mis- 47 . para instruirla mejor. coloquémonos. es preciso que el seno y el rostro de vuestra amiga sean inundados por las pruebas de la virilidad de vuestro hermano. ¡Imprudente!. un hombre es para otro hombre infinitamente mejor que una mujer.. demasiado halagadora para que la rehúse.. SRA. Eugenia. Dios! ¡Qué atractivos tan frescos y bonitos! ¡Qué gracias tan encantadoras!. DE SAINT-ANGE: ¡Está inundada! ¡Oh.. (La besa y deja pasear sus manos por sus encantos. EUGENIA. SRA. unimos siempre algo de práctica a la teoría. DOLMANCÉ: Es deliciosa.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: Querido y adorable preceptor. que pueden responderos de mí.. y ríete de esta jovencita que se esconde para que no la veas. EL CABALLERO DE MIRVEL EL CABALLERO: No temáis nada. ¡esto es una traición! DOLMANCÉ: Una traición inaudita. ahí mi amigo. amor. por la criatura más adorable que he visto en mi vida.. ¡Y cómo ha descargado la pequeña bribona!.... pero ¿por quién va a tomarme el señor? EL CABALLERO: Por una muchacha encantadora. DOLMANCÉ: Hablemos menos..) ¡Oh. DE SAINT ANGE: ¡Pues bien. y hagamos más. y la señorita tiene encantos que decidirán enseguida los efectos de la lección deseada. Le falta ver una polla descargando: en ese punto estamos: ¿quieres darnos tú el modelo? EL CABALLERO: Tal propuesta es.

Si la naturaleza hubiera querido que ocultásemos algunas partes de nuestro cuerpo. DOLMANCÉ: Y haríais bien: una joven nunca debe asustarse por una cosa se- mejante. pero se remangan en cuanto se lo piden. cómo menea voluptuosamente la hermosa polla de este joven. ella misma hubiera tenido ese cuidado. en conse- cuencia. inundada de leche por los dos. manos a la obra! ¡Ya está la manga de la bomba en el aire. que el mío es bastante inferior. qué miembro tan monstruoso!.. ya masturbada por la Sra. sufrirá mucho al volver a otro mediocre. SRA.. muestran cuanto llevan. querida amiga. joven y bella. escrito por Diderot. y para ser aún más feliz. de este modo. pero nos ha creado desnudos. ya veis que éste no os perforaría sin peligro. la naturaleza y los torrentes de placeres con que os colma. ¡Oh. que las voluptuosas sacudidas con que ha de agitar al que la encoña sirvan para precipitar el éxtasis del que la encula. que se sirva de los dos a la vez. 22 Sade parece aprovechar de Bougainville su Voyage autour du monde. que todavía no tienen ninguna idea del placer ni. de SaintAnge: ¡Ay. cómo examina complacido el so- berbio culo de mi hermano.. una vez rotos cuanto antes los ligamentos del himen. no aparecería hasta un año después de la publicación del texto sa- diano. Cierto que una vez acostumbrada a ese tamaño. sin que en ellos pueda en- contrarse la modestia de costumbres. lance la suya muriendo de placer. tales aparatos son temibles para una jovencita. Soy de la opi- nión de que una joven debe. yo dirigiré los chorros de manera que resulte to- talmente cubierta.. a la vez que discursea. Con coraje y paciencia se superan los mayores obstáculos. He visto a muchachas más jóve- nes que vos aguantar pollas más gordas todavía. que se los meta entonces por el culo. Mientras tanto. Eugenia.. De Bougainville parece haber tomado la cita de la desnudez de las mujeres de Otaiti.. por el contrario.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade mas narices. Eugenia. Los niños. os compensan pronto de los pequeños dolores que los preceden. las sensaciones del placer puedan. e. Dios mío! ¿Son todos tan gordos como éste? DOLMANCÉ: Sabéis. ¡Vamos. Dueño de la manga. Que se limite entonces a ellos. hay que recurrir a pollas muy pequeñas para desflorar a una joven.. publicado en 1771: el suple- mento a este viaje. [Nota del T] 48 . a todos los desafiaría yo para gozar de ellos!. pronto nos inundará! EUGENIA: ¡Ay. entregarse a los aparatos más gordos que pueda encontrar. encon- trará todos los que quiera de ese tamaño. producirse con mayor rapidez en ella. DE SAINT-ANGE: Lo que me gusta de Dolmancé es que no pierde el tiempo. a fin de que.. sobadle cuidadosamente todas las partes lú- bricas de su cuerpo. en la medida de lo posible. pensad que vais a ver realizarse los más bellos misterios ante vuestros ojos. pisotead todo comedimiento: el pudor no fue nunca una vir- tud22. ved cómo actúa. pero si es rica. por lo tanto quiere que vayamos desnudos y todo proceder en contra ultraja totalmente sus leyes. Es una locura imaginar que. EUGENIA. También a veces puede encontrarse una singularidad mayor: hay países donde es habitual el pudor de las vestimentas. y si se le presen- tan otros menos gordos y quiere utilizarlos. ¡Si apenas pue- do abarcarlo!. poned toda vuestra imaginación en los últimos ex- travíos del libertinaje. DE SAINT ANGE: Indudablemente. Eugenia. En Otaiti las jóvenes van vestidas. SRA. de la necesidad de hacerlo más vivo mediante la modestia.

EL CABALLERO: Eugenia.. (Encula a Dolmancé. durante esta crisis. esa mujer que colocáis en la forma que acabáis de decir. DE SAINT-ANGE: Divina niña. qué delicias!... la única base de todas mis acciones. Destinada a jugar un día todos y cada uno de los distintos papeles de la lujuria.... ¡Cómo corre!. EUGENIA.. durante las lecciones que aquí le damos... caballero!. Dolmancé.. bésame una y mil veces.. déjame que respire tu voluptuoso aliento cuando está inundado por el fuego del placer.... DE SAINT-ANGE: Espera. yo os joderé du- rante este voluptuoso incesto.. SRA. armada con este consolador.. la única regla de mi conducta. querido maestro?. como el caballero lo es por Dolmancé: ¡Ay. es preciso que vaya preparándose. remátame. 49 ..) ¿Es así......... no devorar más que pollas en torno a una.. ¡Cómo me masturbas.. sí! Esa idea es deliciosa. déjame recoger esas perlas preciosas.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: (Hay que observar que las masturbaciones continúan siempre durante el diálogo.. también yo me corro!... DE SAINT-ANGE: ¡Ay... ofreciéndome vuestro culo. ¡Cómo! ¡Que podré entregarme.. ¡Ay.. EUGENIA.) EUGENIA: ¡Qué bello espectáculo!. Déjame chupar tu lengua. SRA.. me muero. joder... (Dolmancé. metédsela. me dará por el culo. Y esta hermosa polla.... amiga mía... ¿Lo hago bien?. que sigue siendo masturbada por su amiga.... ¡Ah.. Eugenia.. en esos momentos sería preciso no tener... ay.. caballero. ser inundada por todas en el mismo mo- mento en que una descargue. a cumplirlos todos por igual. voy a frotar tu clítoris con ellas para provocar más deprisa tu descarga.. masturbad a vuestra hermana. Me vuelves loca. ¡Bueno! Me parece que ya estamos perfectamente enlazados los cuatro. ¿no podría tener una polla en la boca y otra más en cada mano? SRA... DE SAINT-ANGE: Podría tenerlas debajo de las axilas y en el pelo. qué pechos tan divi- nos!. ¡Qué nalgas tan suaves y rollizas!. ¡Heme aquí total- mente cubierta.) Me parece. me ha saltado hasta los ojos!. rediós!. ¡Ay.. ahora sólo se trata de seguir adelante. EL CABALLERO: Prefiero joderla. DOLMANCÉ: ¡De maravilla!. tiene la precaución de dirigir las oleadas de esperma de su amigo sobre las dos mujeres.... a tantos hombres!. te lo ruego!. señora. ¡cómo se hincha!. debería de tener treinta a su alrededor si fuera posible.. hermana mía. que resulta inundada.... ¡Cuán noble y majestuoso!... Hazlo.. sí.. ¡No puedo acostumbrarme a las deliciosas sacudidas de tu hermosa polla!. EUGENIA: ¡Ay... encantada! Nunca me cogeréis en falta cuando se trate de libertinaje: ahora es mi único dios... ¡Realmente la pequeña bribona me encula como un hombre!. mi leche va a unir- se a la vuestra!. querida!. ¡Eres la diosa misma del placer!. ¡Cómo se llena y vuelve bermeja su majestuosa cabeza!.. SRA. ¡Ay... DOLMANCÉ: Pues entonces. acercaos. sí. no tocar. DOLMANCÉ: Sí.. querida. todavía la tengo gorda. DOLMANCÉ: Está muy cerca del desenlace. y prin- cipalmente sobre Eugenia. ¡Ah. que en el cuadro que pintáis debería haber dos o tres po- llas más... querida!. qué puta soy! Os desafío a igualarme en los deliciosos combates de la lujuria. poniéndose un consolador: ¡Oh... y me corro en tus brazos. ¡Yo he hecho todo lo que se puede en la materia!.. ¡Hermano mío. ¡Correos! ¡Correos las dos.

y.. sólo se preocupan de hablar) Esa idea es extravagante y la tendré en cuenta. Eugenia acaba de contemplar a placer el sublime misterio de una descarga. y aseguro aquí a todas las mujeres voluptuosas que el placer que se siente jodiendo por el culo superará siempre con mucho al que se experimenta haciéndolo por el coño. y que no tenga yo otro tanto en el culo! SRA. DOLMANCÉ: Todos los excesos lo proporcionan cuando uno es libertino. amigo mío. SRA. Soy. sin embargo. DE SAINT-ANGE: Son viejos hábitos. no concibo que nadie se vuelva a los otros. de vuestra opinión.. y que difícilmente volverán al de adelante cuando hayan hecho la experien- cia del trasero. DOLMANCÉ: ¡Ese lugar es el culo! Querido caballero. EL CABALLERO: Yo no pienso lo mismo. pero por gusto. SRA. ¡Rediós. quisiera ahora que aprendiese a dirigir sus oleadas. que ese singular deseo tras el que corréis se parezca a los débiles placeres que acabáis de gustar. DE SAINT-ANGE: ¡Descansemos. besando a Eugenia: Esta encantadora niña me ha jodido como un dios. ¡Ay. nuevamente tranquilos. SRA. me muero. me muero! DOLMANCÉ. DE SAINT-ANGE: ¿Cómo? DOLMANCÉ: Os juro por mi honor que no conozco nada tan fastidioso como gozar de un coño y cuando. 50 . multiplicando una propagación que ella sólo se limita a tolerar. cualquiera que sea la parte que un aparato perfore. rediós! Si su intención no fuera que jo- diésemos los culos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: ¡Rediós! ¡Qué placer me da este culo encantador! ¡Ah! ¡Joder. se ha probado el placer del culo. una es fe- liz al sentirlo. señora.. Pero prosigamos con nuestra educación. le des- agradarían de modo infalible.. pero ordena éste. ¿habría proporcionado con tanta exactitud su orificio a nuestros miembros? Ese orificio. permite lo demás. mira qué embadurnado está. DOLMANCÉ: ¡Ay. y lo mejor que puede hacer una mujer es multiplicarlos más allá incluso de lo posible. en mi vida me correré con más voluptuosidad! ¿Has perdido tu esperma. ¡Ah. Me presto a lo que sea. si escrutas con cuidado sus le- yes. Que se remitan para ello a la mujer de Eu- ropa que más veces lo ha hecho de las dos maneras: yo les aseguro que no hay la menor comparación. EUGENIA: Realmente he vuelto a sentir placer. desfallezco!. quiere que la jodan por todas partes. caballero? EL CABALLERO: Mira este coño. joder! ¡Descarguemos los cuatro a la vez!. lo único que verdaderamente amo en las mujeres es el altar que indicó la naturaleza para rendirles homenaje.. jamás la naturaleza indicó otros altares para nuestro homenaje que el agujero del trasero. DOLMANCÉ: (En este punto los interlocutores. ¿no es tan redondo como ellos? ¿Hay un ser lo bastante enemigo del sentido común para imaginar que un agujero ovala- do puede haber sido creado por la naturaleza para miembros redondos? Sus intenciones se leen en esa deformidad: nos hace ver claramente con ello que sacrificios demasiado reitera- dos en esa parte. señora. pero dudo. como vos. DE SAINT-ANGE: He depositado quinientos luises en un notario para el indivi- duo que me enseñe una pasión que no conozca y que pueda sumergir mis sentidos en una voluptuosidad que todavía no haya gozado. DE SAINT-ANGE: En el agotamiento en que ambos estáis. será prepararle un buen trabajo. Cuando una piensa como yo.. SRA.

DOLMANCÉ. que tiene. encantador. señores. caray. ¿Qué sería la vida sin placer? ¡Acércate.. SRA. por la que debamos sentir vergüenza.. Sí. Y tú. y cuando hay terreno barbecho. Agustín.. señorita. y que la mujer que se niega a esta intención de la naturaleza no merece ver la luz.. santo cielo! ¡Qué monstruo!. no hay ninguna. Voy a buscarlo. zeñora! Deciz a veces que empiezo hora no ir tanto mal. y que vuestro sexo nunca la sir- ve mejor que cuando se prostituye al nuestro: en una palabra.. como un torrente!.. cuyo miembro tiene tre- ce pulgadas de largo por ocho y medio de circunferencia! DOLMANCÉ: ¡Ah. no te quedes así con las manos juntas. Que ahora una de vuestras manos se apodere de ese gran trozo de carne que pronto... siempre a mi lo dais. así.. DE SAINT-ANGE: ¡Oh. ¡Bien! ¿Veis ahora el efecto de mis lecciones?. mantenedla desnuda. EL CABALLERO. te lo ruego.. así. so- bre todo de las del libertinaje por sernos inspiradas por la naturaleza. EUGENIA. por esas hermosas nalgas.. Quinto Diálogo DOLMANCÉ. Vamos. Eugenia. pánfilo! ¡Oh.. Paséalas por ese hermoso seno. tan gentiles pedazoz no están hecho para nozotroz.. DE SAINT-ANGE: Tengo precisamente lo que me pedís. Bajad vos misma los calzones de este joven hasta más abajo de sus bellos muslos. DE SAINT-ANDE. ¿no tienes en qué ocuparlas?. pensad que toda provocación de una muchacha a un muchacho es una ofrenda a la naturaleza. amigos míos. que habéis nacido para ser jodida. cielos. qué tonto! ¿Podéis creer que hace seis meses que trabajo por desbravar a este gran cerdo sin conseguirlo? AGUSTÍN: ¡Vaya... muy hermoso. Yeso ¿eyacula?.. se encuentren a vuestra disposición..) Descapullad bien esa cabeza rubicunda. SRA..) Agustín.. DOLMANCÉ: ¿No será por casualidad un joven jardinero. algún joven muy robusto que nos sirva de maniquí y sobre el que poda- mos dar las lecciones.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: Estoy de acuerdo. DE SAINT-ANGE SRA. haced acto de putanismo con este joven. EUGENIA. trayendo a Agustín: Aquí está el hombre del que os he habla- do.. lo estoy viendo. de todas nuestras acciones.. y le haga cosquillas. qué vergüenza! DOLMANCÉ: Alejad de vos ese sentimiento pusilánime. encantador! Nuestro querido amigo es tan fran- co como fresco. él mismo socratiza a Agustín. DOLMANCÉ: Vamos. en el orificio del culo... divirtámonos... (Señalando a Eugenía. entre paréntesis. y que la otra se pasee por las nalgas. precisamente. enro- lladle la camisa debajo de la chaqueta de modo que la delantera. que he visto hace un momento trabajando en vuestro huerto? SRA. aquí tienes un bancal de flores en bar- becho. tensad el frenillo hasta romperlo. ruborizándose: ¡Oh.. va a espantaros por su forma. de rostro delicioso y de unos dieciocho o veinte años. riendo: ¡Ah. hermoso mío. 51 . (Para demostrar a Eugenia cómo debe hacerlo. DE SAINT-ANGE: ¡Agustín! ¡Sí. y el trasero. de vuestra casa o de vuestros campos. AGUSTÍN. sea cual fuere la especie de que podáis suponerla. SRA. Vamos. ¿quieres encargarte? AGUSTÍN: ¡Ay. por eso me gustaría que viniese. no la cubráis nunca al mas- turbarla.

) ¿Veis cómo estos movimientos son más firmes y al mismo tiempo más blandos? . (Se la menea a Agustín. DOLMANCÉ: Ya lo veremos: me halaga que mi Agustín me haga el honor de lanzar- me un poco de leche en el trasero.. hacia sus ma- nos!. EUGENIA: Quisiera estar inundada. palabra de honor que no sé si me va a caber.. ¡Qué frezca eztáiz!. ¿os ha jodido esta noche? SRA. Nunca la he visto tan gorda. veiz el efecto que ezo ha producido! EUGENIA: ¡Cielos! ¡Qué larga!. y cuando. DOLMANCÉ: ¡Ay. SRA.. anuncia las mejo- 52 . ¿o es que no me besas a mí cuando me acuesto contigo? AGUSTÍN: ¡Ah. y sobre todo no tapéis el capullo. DE SAINT-ANGE: Con más frecuencia por el coño. ¡Ah. la víbora va a vomitar su veneno. me muero!. oz lo zuplico. tenéis razón: trece de longitud por ocho y medio de circunfe- rencia. por así decir. ¡Bien! Ya está en toda su potencia. está en la ebriedad!. me parece: hace tiempo que ya no con- tamos. DE SAINT-ANGE: Nueve o diez veces. DOLMANCÉ: Espero que por el culo. DE SAINT-ANGE: No os hagáis el estrecho...MANCÉ: Que vuestros movimientos sean ahora más regulares. pero prosigamos nuestra lección. seguid. bésala cuanto quieras.. más fuerte. se lo devolveré... redióz. To- mad. Ved las huellas del primer chorro: ha saltado más de diez pies. Vamos.. entrará en vuestro culo como entra en el mío. EUGENIA: No hay ninguna duda: ya veis que no puedo empuñarla. qué abundancia de esperma!.. ¡No puedo máz!. ¿Y os servís de ella. para empezar. caray! ¡Qué hermosa boca!. Ahora máz fuer- te. Nunca he visto a nadie correrse así. entregaos por completo al libertino que goza de vos. DOLMANCÉ: ¡Más fuerte. sin miramientos... SRA. lo confieso. ¡Ay.... (A Dolmancé.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade AGUSTÍN: Zeñorez. estoy muy contenta de mi Eugenia. pero todavía hay algunos episodios que habéis descuidado. DOLMANCÉ. Eugenia. maestro mío.. y decid. DOL. exa- minemos si es cierto que la tiene más gorda que el caballero. Es lo que se dice una polla soberbia. señora.. ¡Se corre. Dolmancé.. mide: Sí.) Y bien. señora? SRA.. preparaos. buscad su boca para chuparla.. Eugenia. (Mostrando su polla tiesa. ¿no pudiera yo bezar a zeñorita que me da tanto placer? SRA. estáis toda cubierta. ¡Recristo! ¡Ha llenado toda la habitación!.) ¡Veiz. que vuestros atractivos vuelen. Dejadme el sitio un momento. en cuanto a mí.. que los dedos que cosquillean el ano se hun- dan lo más profundo que puedan. lo veáis hincharse y matizarse del púrpura más bello. ¿estás con- tento? DOLMANCÉ: Mucho.... ¡Con qué vigor la ha lan zado!. rediós! ¡Qué libertinaje! Pues bien. más enérgicos.. imbécil. DE SAINT-ANGE: Regularmente todas las noches cuando estoy en este campo.. no veo nada claro!. ahí tenéis el instante de vuestro triunfo! AGUSTÍN: ¡Ají! ¡Ají! ¡Ají! ¡Zeñorita.. en prueba de su pronta eyacula- ción.. SRA. Eugenia... DE SAINT ANGE: Pues bésala. EL CABALLERO: Hermosa Eugenia.... que vuestros ojos estén fijos en la cabeza de este sublime miembro. y mirad bien cómo lo hago. DE SAINT-ANGE: Esperemos: en ella no pueden ser más que fruto de la expe- riencia.. Me parece tener la nariz zobre laz rozaz de nuestro jardín. que vuestros movimientos ad- quieran toda la energía de que son capaces. zeñorez.

cuando esté dentro. para el aparato que trabaja. me enculará mientras yo os sodomizo.. preparaos. ¡Dejadme que lo bese!. guía el dardo. y que le debemos lecciones precisas. DOLMANCÉ. ¡Mejor. Dolmancé... mas permitid que me de- tenga un instante a los pies del ídolo: ¡quiero festejarlo antes de introducirme hasta el fondo de su santuario!. Vamos. antes tengo que encular a tu hermana... mucho mejor. ¡Qué culo divino!.. DOLMANCÉ: Me agrada la idea. No faltemos a ninguno de los principios: pensemos que una alumna nos mira. pero si queréis que os trate bien. ángel mío! ¡Si supieras cómo te deseo. lo que pro- ponéis. apoderándose de Agustín: Ven aquí.. hermana. ¡Ah. amigo mío.. a quien voy a lograr que se le ponga tiesa con dos pasadas de mano. ésos son tus deberes de novicia.. puesto que Agustín me lo insinúa.. caballero.. muchachote mío. Dolmancé? ¡Ay. ya se le pone tiesa a mi hombre!. ¡Qué guapo eres!. tengo que chuparle el culo a la vez que se la me- neo!. estamos contigo dentro de un minuto. yo saldré ganando. permitidme añadir una cláusula: Agustín.. Eugenia. exponién- dole a él tus hermosas nalgas lo más separadas posible. Sí. señora. todavía estás todo mojado de leche.. ha de ser tu mano la que lo encamine a la brecha. es preciso que sea ella la que lo haga penetrar.. así!. cuánto tiempo hace que quiero que me encule un bujarrón! DOLMANCÉ: Vuestros deseos van a ser saciados. la cabe- za de mi polla toque el ojete de vuestro culo. yo estaré en brazos de mi hermano. entre tanto. señora. venid a meneármela mientras yo decido al enorme aparato de este mal sujeto... y ese lindo culito será pronto desgarrado ante nues- tros ojos por las violentas sacudidas del bravo Agustín. la mano que coopera tiene que volverse. él me la meterá por el coño. ¡Rediós. ven que te re- anime. DE SAINT ANGE: ¿Mis nalgas están bien para ti. esperadme. a cada sacudida. señora. (Ella lo pone en práctica. cogerás el de Agustín.. Eugenia: si la masturbación sólo es agradable porque comprime más que el goce. abrid ese culo sublime a mi ardor impuro. así! Masturba a tu hermana entretan- to. luego os casaré a vosotros: serán mis dedos los que os unan.. con el que llena- rás mis entrañas. un lugar infinitamente más estrecho que ninguna otra parte del cuerpo. para responder mejor a las intenciones de Dol- mancé y a las tuyas. en todo ello hay enseñanzas que pue- des sacar. y será Eugenia la que preparará vuestra polla. Apruebo. apretad mucho más la polla que meneáis. EL CABALLERO: Acércate. voy a ofreceros el mío.. Bésame... quien la colocará en mi culo. Separad el trasero un poco más.. así: ahora ya podemos empe- zar.. regulará todos los movimientos y los estudiará a fin de familiarizarse con esta operación que inmediatamente le haremos sufrir a ella misma con la enorme polla de este hércules. ¡Sí. DOLMANCÉ: Todavía no. mantened la erección de mi polla masturbándola levemente sobre vuestra nalgas. y para mi alumna serán dos excelentes lecciones en vez de una.) EUGENIA: ¿Lo hago bien? DOLMANCÉ: Siempre ponéis demasiada blandura en vuestros movimientos. y creo que ahora debemos hacerla gozar de otro espectáculo. SRA.. DE SAINT ANGE: Apruebo de buena gana el arreglo.. para que. y es leche lo que yo te pido.. ¡Que lo lama mil 53 . te acostarás en mis brazos. Hagámos- le ver los efectos de una polla en el culo.. voy a tumbarme en esta cama. por eso te mando que lo hagas.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade res disposiciones... SRA. vos por el culo. Eugenia. bien.

. SRA.. solo y único dios de mi alma. contémplame. amigos míos. corrámonos juntos: es la única felicidad de la vida!... sus sacudidas son más vivas. a gustarlo con arrobo. mira todo lo que hago a la vez: ¡escándalo. Eugenia. ¡Bribona...Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade y mil veces!. fuérzame con la violencia de tus movimientos a precipitarme en la espada de mi hermano. DE SAINT-ANGE: ¡Ay. estás tan fresco!. ven a aprender siguiendo mi ejemplo... métemela hasta el fondo de las entrañas!.. y tú. ahora ya sabes el arte de reanimar los deseos vacilantes. todo lo que quieras.... Todo me fuerza a correrme hora mismo. que te coma.. (Agustín. rediós... (Introduce la polla del caballero en el coño de su hermana. sacúdeme!. siempre son parecidas. Toma. quiero cooperar lo mejor posible a este divino incesto.. dulce voluptuosidad... DOLMANCÉ: ¡Empuja.. DOLMANCÉ: Venid... lo siento..... cómo me obligas a co- rrerme con tus frases y con el extremado calor de tu culo!. tengo que cederte lo que hubiera querido deber sólo a mi culo!.. Inundadme.) SRA. Entraré mejor que en voz. ¡Me muero!.. ¡Oh.. entreabre sus nalgas. ven a mirarme en el vicio. bezarme un poco para entrar mejor. que devore tu leche mientras pierdo la mía!. heme aquí jodida por los dos lados!. ¡Rediós en quien me jodo!. EL CABALLERO: Prueba y dime lo que te parece. Lucifer. Eugenia.. inundad a vuestra puta. en tales instantes... seducción. granuja? Di. déjame que te bese. que os case. ¡Re- diós! ¡Qué divino placer!.. ¡Sacúdeme. te vas... ofrece a mi corazón nuevos extravíos y verás cómo me sumerjo en ellos! DOLMANCÉ: ¡Voluptuosa criatura! ¡Cómo empujas mi leche.. caballero.) 54 . Mira. joder!.. no hay nada en el mundo que pueda comparársele!. joder! Correos cuando queráis.. ¿estás listo?. sodomía!. Vamos.. Desgárrame si hace falta.. ¡Esperadnos!. oprime sus flancos... que mi culo ya está dispuesto.. Dolmancé... ¡Oh... incesto. DOLMANCÉ: ¡Tengo. Eugenia? EUGENIA: Dos apenas. ¡Espérame!... amigo mío!. DE SAINT ANGE: ¡Ay! ¡Joder.. ¡Me re- vienta.. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Joder. Caballero.. Vamos. yo no aguanto más.. zeñorita. que por vuestros cuidados Agustín me encule al instante.. mal ejemplo.. ¡Sagrado bujarrón de dios! ¡Descargo!. EUGENIA: Aquí está...... a saborearlo con delicia... (A Agustín). Eugenia.. DE SAINT-ANGE: ¡Ay. os lo traigo.. da ánimos al coraje de mi jodedor... ¿ves el agujero que tienes que perforar? AGUSTÍN: Veo bien... besándole: ¡Oh. ¡Oh..... ¡Eugenia. adulterio. Tu sola proximidad da energía a la polla que me jode. ¿Cuántas pulgadas quedan fuera.. Me parece que el resto no tardará mucho. inspírame alguna cosa más. qué maza! ¡No he recibido nunca nada semejan- te!. angelito........ ¡Maldizión! Ahí zí que hay zitio!. amigos míos.... Pero empuja. ¿La sientes. EUGENIA. joder! ¡Qué pena me da la mujer que no lo haya probado!. ¡Qué pronto ha entrado la cabeza!.. amigos míos. ¡Ay... hijos míos. Venga.. Dolmancé y el caba- llero le hacen coro. ¡Ay.. ¡Qué delicia!. aquí está esta polla que deseas!.. cuán poderoso es tu imperio! DOLMANCÉ: No he jodido otro culo igual en mi vida: ¡es digno del mismo Ganíme- des! Vamos.. lanzad las olas de vuestra leche espumosa hasta el fondo de mi alma abrasada: sólo existe para recibirlas. ¡No. el temor a ser monótonos nos impide transcribir expresiones que. no puedo más!. ¡Qué increíble exceso de voluptuosidad!.. La siento. por tanto.. once pulgadas en el culo!... amor mío. empuja.. SRA.... di: ¿sientes cómo penetra?.

fue de ese suceso tan simple de donde partieron para inventar bárbaramente el suplicio del fuego contra los desgraciados humanos que se entregaban en una parte de Europa a esa fantasía natural. de él no hablo). y. la naturaleza no tiene dos voces: una con la mi- sión de condenar diariamente lo que la otra inspira. pronto te va a pertenecer.) Besadme. a todas las instituciones humanas (porque en cuan- to al cielo. es tu presa. sobre todo. y es muy cierto que sólo por su ór- gano reciben los hombres encaprichados con esta manía las impresiones que hacia ella los llevan. que os azote. fastidiosa compilación de un judío ignorante durante el cautiverio de Babilonia. por detrás cuanto queráis. esas aldeas. ¡Pero bien os lo he devuelto. porque no me habéis tranquilizado sobre el crimen enorme que siempre oí decir que había en ello. Sodoma y Go- morra perecieron como esas ciudades de Italia que engulleron las lavas del Vesubio: eso es todo el milagro. y ni una sola carece de modelo en la naturaleza. DE SAINT-ANGE: ¡Ay. las que parecen chocar con más evidencia a todas las leyes.) Este bujarrón me ha llenado de esperma. Eugenia.. SRA. y completamente inverosímil. SRA. sólo tenemos que ocu- parnos de ella.. situadas en el cráter de algunos antiguos volcanes. como Dolmancé acaba de hacerme hace un rato. como acaba de ocurrir entre Dolmancé y Agustín. DE SAINTANGE: ¡Ingenua y deliciosa muchachita! ¡Os pide precisamente lo que tanto cuesta obtener de otras! EUGENIA: ¡Oh! Y no sin remordimientos. por delante no! Me haría mucho daño.. EUGENIA: ¡Oh. relativamente. estoy inundada! EUGENIA: ¡Yo no puedo decir otro tanto! (Arrojándose retozona en los brazos de su amíga. gracias a Dios. porque todo lo que el libertinaje inspira está inspirado asimismo por la natu- raleza. señor. y es que no hay nada horroroso en li- bertinaje. pues bien. pere- cieron por el fuego. ni siquiera éstas son horrorosas.. SRA. ¡pero yo. y.) Dices que has cometido muchos pecados. hermano mío. no me habléis. si como mucho tiempo pan con humo como ahora. las acciones más extraordinarias. que aquella que se encuentra en una fábula tan singular de la insulsa narración de la santa Escritura. ni uno solo! ¡Ay. DE SAINT ANGE: De ahora en adelante. mírala. Venid aquí. en hacerlo entre hombres.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: ¡Ha sido uno de los mejores goces que he tenido en mi vida! (Señalando a Agustín. sin embargo. natural. estallando de risa: ¡Qué pícara! DOLMANCÉ: ¡Es encantadora!. EUGENIA: ¡Oh. hermosa Eugenia. verdad? DOLMANCÉ: Partid de lo siguiente. es la misma. ¡Qué tontos son! Esos imbéciles nunca han tenido en la cabeza otra idea que la procreación. DE SAINT-ANGE. Eugenia. no tengo que temer ninguna indigestión! SRA. ¿cómo explica vuestra filosofía esta clase de delito? ¿Es horrible. (Le da cachetes en el culo. cierto que ésa de que habláis.. que fue- se como castigo a estos extravíos por lo que esas ciudades. Veamos. seño- ra!.. examina esa encantadora virginidad. pequeña. ni han visto nunca otra cosa que crimen en todo lo que se aparta de ella. lo repito. veamos. ¿Está demostrado acaso que la naturaleza tenga tanta necesidad de esa procreación como quisieran hacérnoslo creer? ¿Es totalmente cierto que se la ultraja cada vez que 55 . querida. pero es falso. Quienes intentan proscribir o condenar este gusto pretenden que perjudica a la procreación. o mejor. natural! DOLMANCÉ: Sí. las más extravagantes. que pronto os tocará.

igual que la creación. mucho más importante que la pér- dida. ¿Dónde estaría entonces el crimen. les concedería que la negativa a producir deba ser necesariamente un crimen. ¿no prueba que las destrucciones son tan necesarias para sus planes como las creaciones? ¿Que estas dos operaciones están ligadas y enca- denadas tan íntimamente que le resulta imposible a una actuar sin la otra? ¿Que nada nacería. que. sin embargo. de que el sodomita y la tríbada están a su servicio. por el contrario. y. que no. tal propagación no fue nunca una de sus leyes. ¡Pero qué le importa que la raza de los hombres se extinga o aniquile en la tierra! ¡Se ríe de nuestro orgullo. ya os lo he dicho. puesto que esta pérdida no equival- dría siquiera a una destrucción. por otro veo que le es necesario y que no hago otra cosa que entrar en sus miras entregándome a ella. en primer lugar. se encuentra entre sus leyes como acabo de probar. avara de un licor tan precioso. Acabo de probar. una de las leyes de la naturaleza. nunca permitiría su derrame salvo en el vaso de la propagación. os pregunto? Pero los tontos y los procreadores objetan aún lo que es sinónimo. Si por un lado admito la inclinación que la naturaleza me impone hacia tal pérdida. para convencernos de ello. por tanto. hechas todas las deducciones.. que el de destruir. sino que. ¡Ah! Lejos de ultrajar a la naturaleza. No nos engañemos. La más leve ojeada sobre las operaciones de la naturaleza. puesto que lo perdemos cuando queremos y donde queremos. es falso que la naturaleza quie- ra que este licor espermático esté absoluta y enteramente destinado a producir. que nos ha convencido de que todo terminaría si esa 56 . cosa que sería así si tal pro- creación fuera tan cara a la naturaleza. tanto su marcha como sus leyes. ¿cómo puedo ofender a la naturaleza negándome a crear? Si suponemos como mal tal acción. porque no sería razonable suponer que consiente en darnos placer en el momento mismo en que nosotros la abrumamos a ultrajes. y la semilla que presta al hombre para servir a esas propagaciones se pierde siempre que place al hombre! ¡Él encuentra el mismo placer en esta pérdida que en su empleo útil. no sólo no permitiría que tal derrame se produjera en otros casos. no sería en sí misma un crimen. que sólo durante siete años. ocurriría.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade uno se aparta de esa estúpida procreación? Escrutemos un instante. con esos fastidiosos sofistas.. todo lo que no tiende a esa meta la ofende. yo podría creer. sino todo lo más una tolerancia. se opondría a que tales pérdidas ocurrieran sin coito. y si no destruyese nunca. Cesemos. convenzámonos bien. se hallaría en condiciones de dar la vida a su semejante. como nos prueba la experiencia. Admitido este principio. como sucede tanto en nuestros sueños como en nuestros recuerdos. que el más sublime de todos los actos sería trabajar sin cesar en el que produce. Si la naturaleza no hiciera más que crear. sería infinitamente más pequeño. suponiendo la vida de mujer más larga. con toda seguridad. el sexo destinado a produ- cirla no podrá hacerlo más que durante siete años! ¡La naturaleza sólo quiere propaga- ciones. además. que esta voluptuosidad con que entonces nos corona pudiera ser sentida de nuevo si desviásemos el homenaje. En segundo lugar. si así fuera. y nunca el menor inconveniente!. en cien años de vida. ni nada se regeneraría sin destrucciones? La destrucción es. y que la destrucción. desde luego. y. ese esperma procreador no puede haber sido puesto en vuestros riñones para más uso que el de la procreación: volverlo hacia otra parte es una ofensa. Vayamos más lejos: si las mujeres no hubieran nacido para producir. cesemos de creer en tales absurdos: hacen estremecerse al sentido común. ¡Cómo! ¡La naturaleza está ávida de procreación. amigos. negándose obstinadamente a una con- junción de la que sólo resulta una progenitura fastidiosa para ella. no querría. por ende.

¡Qué progresos no le vemos hacer bajo los emperadores! Al amparo de las águilas romanas se extiende de un extremo a otro de la tierra. hijo de la naturaleza y del placer. vuelve a hundirse hasta el pelo! ¡No. es el de los héroes. ni la marcha del universo menos exacta. Roma envió en busca de leyes a Atenas. por haberle parecido preferible un joven con el que encuentra dos placeres.. el carácter de este hombre. ¿Cree alguien que no ha habido ya razas extinguidas? Buffon cuenta varias. La especie entera se aniquilaría. asimilan- do de este modo a las mujeres. todos ten- drán sus manías y. si supierais cuán deliciosamente se goza cuando una polla gorda nos llena el trasero. pues. no hay en el mundo entero un goce comparable a éste: es el de los filósofos. ¡Hay que ser imbécil para creer que nuestra especie es tan útil al mundo que quien no trabaje por propagarla o quien perturbe esa propagación se volvería necesariamente un crimi- nal! Cesemos de estar ciegos en este punto. Descubrimos un hemisferio. se refugia junto a la tiara. ¿por qué la naturaleza lo ha creado sensible a este placer? Examinad su conformación. ¡Ay. reconoceréis incluso su debilidad.. también diferente del carácter de los demás. sería el de los dioses si las partes de ese divino goce no fueran ellas mismas los únicos dioses que debemos adorar en la tierra23! 23 Como en la continuación de esta obra hay una disertación más amplia sobre esta materia. sus nalgas serán más blancas. cuando. hundida hasta los cojones. ¿Será. más acariciadora. Los griegos. ¡Oh. ni siquiera lo tiene en cuenta. cuya extensión excesiva la perjudicaría infaliblemen- te?. y allí encontramos la sodomía. sigue a las artes en Italia. a una muchacha que no le promete más que un goce! ¡Sería un malvado. nos llega cuando nos civilizamos. cuando. y doquiera se os haya conocido os erigirán altares. debéis estar doquiera se hallen hombres. muda por una pérdida tan preciosa. ni el astro menos brillante. se irrite por tener los gustos de ellas? ¿No es evidente que se trata de una clase de hombres distinta de la otra. allí la habrían en- contrado igualmente. y de allí se trajo este gusto divi- no. cuando desaparece el imperio. le erigieron una estatua con el nombre de Ve- nus Calípiga. tapizado de una membrana más delica- da. que hacían de él una virtud. 57 . retraída hasta el prepucio. se mueve con ardor. más sensual. Cook fondea en un mundo nuevo: allí reina ella. Gusto delicioso. cuyo interior. algunos. y que la naturaleza la creó así para disminuir esta propagación. observaréis en ella diferencias radicales con la de los hombres que no comparten este gusto. más flexibilidad. posible que la naturaleza. querida Eugenia. puede haber extravagancia igual a la de imaginar que un hombre ha de ser un monstruo digno de perder la vida por preferir en sus goces el agujero del culo al de un coño. encontraréis en él casi todos los vi- cios y todas las virtudes de las mujeres. amigos míos. el de ser a la vez amante y querida. No hay un solo rincón de la tierra donde ese pretendido crimen de sodomía no haya tenido templos ni partidarios. no. un monstruo por haber querido jugar el papel de un sexo que no es el suyo! Y entonces. más rollizas. tendrá más blandura.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade desgracia ocurriese! Ella ni se daría cuenta. será positivamente de la misma clase que el interior de la vagina de una mujer. y el aire no sería menos puro por ello. los rasgos. y que el ejemplo de los pueblos más ra- zonables nos sirva para convencernos de nuestros errores. y la naturaleza. ni un pelo sombreará el altar del placer. aquí nos li- mitaremos a un análisis ligero. Si nuestros globos hubieran estado en la luna.

. pero. en disfrazar sus vicios que tienen para no ofrecernos más que las virtudes que nunca veneraron. excepto el asesinato y el robo. SRA. podéis estar seguro de que lo he hecho todo. he cometido horrores. os las ofrezco. yo diría lo mismo. sí. pero nosotros. porque. la besa y ofrece los lomos alzados de esta joven a Dolmancé. mis con- temporáneos están engañados. aunque con una excepción. SRA. De verdad. DE SAINT-ANGE: Reputación de franqueza no es. quien se encargue de apagar los fuegos que enciendo. dará en el culo de su hermano los golpes más temibles.) 58 . no me convenceréis de que los habéis cometido atroces! DOLMANCÉ: ¡Atroces!. señora.. DE SAINT-ANGE: ¡Ay.. jodamos!. que alguien me encule! Tomad. sin embargo. los bujarrones.» DOLMANCÉ: Sí. cuando no hay un solo crimen del que no haya hecho mis delicias más queridas.. si lo permitís. tenéis a mis ojos el gran pe- cado de ser mujer. entonces. señor. Condenados a vivir con per- sonas que tienen el mayor interés en ocultarse a nuestros ojos. ¿resistiríais esta propuesta? ¿No ha de ten- taros este sublime trasero? ¡Mirad cómo respira. señora. es evidente que les concederíamos sobre nosotros todas las ventajas que ellos nos niegan. no quiero ocultároslo. DOLMANCÉ: Algo traidores. muy animada: ¡Oh. y quiero devolverle totalmente lo que me ha hecho.. DE SAINT-ANGE: Pues bien. como vos. (Se colocan. el culo de este hermoso mucha- cho me tienta desde hace una hora. quien la estrecha. pero. señora: con toda probabilidad. DE SAINT ANGE: Divino preceptor. pues bien.. están acostumbrados a poseer a las personas sólo por detrás. no puedo aguantar más. lo que se tiene de los que. ¿puede uno negarse a algo con mi temperamento y con mis principios? SRA. DE SAINT-ANGE: ¡Oh. Querida niña. que la enculará y al que yo joderé entretanto... de verdad. no alardeamos más que de franqueza y de justicia en nuestros principios. armada con este consolador.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA.. espero que os parezca bien que me quede ahí. Cuando la tenéis tiesa os gus- ta decir horrores. sois como aquel que decía a su confesor: «El detalle es inútil. Permitidme que me ofrezca a vos un instante como ejemplo. SRA.. porque. me corro!. Dolmancé. y el engaño sería manifiesto. SRA. (Al pronunciar estas palabras cae en brazos de la Sra. Su hermana. señorita. señora. algo falsos. al tiempo que presentará su hermoso trasero a Agustín.. ¡Jodedme. cómo se entreabre! DOLMANCÉ: Os pido perdón. Dolmancé. De buena gana quisiera olvidar toda prevención para cosechar vuestras primicias. os he de- mostrado que tal carácter era indispensable en la sociedad. jodamos. para añadir mayor fe a vuestras confesiones. de Saint-Ange. DE SAINT-ANGE: ¡Cómo! ¿Libertino. no hay en el mundo un ser más corrompido. no seré yo. ¿eso creéis? Pues bien. aquí es- tán mis nalgas. la franqueza de vuestra con- fesión no deja de encerrar cierta descortesía. quiero oírlas únicamente con la cabeza fría. preguntadles qué piensan de mí. Ante estas palabras. señora. os habéis permitido?. amigos míos. hermosa Eugenia... correríamos el ma- yor peligro si mostrásemos únicamente franqueza.) SRA. DOLMANCÉ: Mil perdones. todo. el caballero se encargará de la faena. El disimulo y la hipocresía son necesidades que la sociedad nos ha impuesto: cedamos ante ella. sí. DOLMANCÉ: Todo. ya volveremos sobre ello. EUGENIA: Acepto el cambio. y quizá nos dierais ahora por verdades los libertinos prodigios de vuestra imaginación inflamada. todos os dirán que soy un hombre honrado.

. ¡Tratadme con cuidado. y mis besos serían más ardientes si los vestigios fueran más crueles.. pero esperad.. me desgarráis!.. (Y azota ella a Dolmancé.. ya veis que si- go en esto la ley de la naturaleza.. ¡Caballero. y por ello pido perdón a la hermosa Eugenia. SRA. os aseguro que no he de tratar con mi- 59 .. tiene que permitirme azo- tarla para ponerla a punto. ¡Oh. y en tres sacudidas está hecho. ángel mío.... Me encanta ver el pelo de una polla frotar las paredes de un ano. Decid.. y como yo no os pido gracia tampoco quiero que le concedáis ninguna. ¡Mis nalgas están ardiendo!... señora. Tengo que llegar al final. que sigue azotándola: ¡Ah. de veras!... enculad a vuestro hermano. DE SAINTANGE. EL CABALLERO: Es imposible. sodomízala. EUGENIA: ¡Oh.. sois un monstruo! DOLMANCÉ: ¡Estoy de acuerdo! EL CABALLERO: Por lo menos es sincero. ángel mío. sí. ¡Vamos. voy a devolvérselo. cuánto placer sacas de besar así los vestigios de tu crueldad! DOLMANCÉ. DE SAINT-ANGE: Voy a vengarte. DE SAINT-ANGE: Embellecerá tus nalgas coloreándolas. os suplico que no finjáis que hacéis algo por mí.) SRA.. amiga mía. luego. en cuanto a mí. cielos! ¡Con qué empeño golpea!. así es.. bribonzuela... por favor...Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: Espera. No conocéis el imperio de este preliminar. DOLMANCÉ. ¡Ay. Dolmancé. más bien. EUGENIA: No puedo más. ya estamos!. EL CABALLERO: Sosténla por las caderas.. seréis fusti- gada! EUGENIA: ¡Oh. Pensad que me encuentro a la vista de mi maestro: debo mostrarme digno de sus lecciones.. que satisface vuestra lujuria. os lo suplico!. se detiene un minuto para contemplar su obra. sí. valor.... no lo oculto.) EUGENIA: Os aseguro que esta ceremonia es inútil. como esas madres que llevan a sus hijos a la espalda. tunantes. Eugenia. masturbándose: Sí. (La azota. su trasero está lleno de sangre!. ya me daréis noticias dentro de poco!. de veras. caballero. vamos...) DOLMANCÉ: ¡Oh! ¡Muchísimas gracias! Sólo un favor le pido a Eugenia: que me deje azotarla con la misma cuerda con la que yo deseo que me azoten. pero previamente.. el caballero y Agustín me lo devolverán golpeando los dos juntos a la vez mis nalgas. pero al proceder a ella. ¡Qué delicia! SRA. DOLMANCÉ: Vamos. yo mismo seré quien la introduzca. señora. arreglémoslo mejor: que Eugenia se suba a vuestros lomos.. pobre pequeña.. ¡Perverso.. EUGENIA: ¡Ah. DOLMANCÉ: ¡Ya está!.. cielos! ¡La tenéis más gorda que Dolmancé!. Valor. acuérdate de que sólo por las penas se alcanzan siempre los placeres. Pero ¡me hacéis daño. Vamos.. SRA.. Sí. EUGENIA: ¡Ají! ¡Ají! ¡Ají! Creo que mi sangre corre de veras. así tendré dos culos al alcance de mi mano.. prosiguiendo: Sesenta más todavía.. examinando las nalgas de Eugenia: ¡Ay. DE SAINT-ANGE: No tengáis miramientos con esta bribona. ¡sesenta más en cada culo!. espera... se agarrará a vuestro cuello. los zurraré juntos. DOLMANCÉ. Ya está la polla de Agustín dispuesta a introducirse en vos.. caballero. qué placer vais a tener ahora jodiendo! (La postura se deshace.

.. y nos iríamos todos a la vez. sea lo que sea: la más monstruosa de las acciones ¿no tiene un lado por el que nos resulta propicia? EUGENIA: ¿Quién lo duda? DOLMANCÉ: Pues bien. Antes bien. EL CABALLERO: ¡Al bidé.. Ahora.. debe hacer más todavía: como es- ta manera de joder es deliciosa. aunque lo que sirve a uno perjudicando a otro fuera crimen.. no se arruine por una mujer lo bastante hábil para negarse con el solo propósito de inflamarle más. esta polla in- mensa. amigos míos..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade ramientos a vuestro jodedor.. porque no hay comparación posible entre lo que sienten los demás y lo que nosotros sentimos. por lo tanto la acción que sirve a uno perjudicando a otro es perfectamente indiferente para la naturale- za. santo nombre de un dios!. que se dé a valer. 60 . SRA. si espera obtener de él favores. me gusta sentir la leche en el cu- lo: cuando la tengo no la devuelvo nunca. AGUSTÍN: ¡Y a mí también!.. DE SAINT-ANGE: Siempre.. angelito. al bidé! SRA. siempre. ese ligero cosquilleo que nos deleita a esa suma inmensa de desgracias de los demás. señoras mías. que no podría afectarnos. ¡Y a mí también!. en un ca- so así. aho- ra pensemos sólo en corrernos. EUGENIA: De veras que no puedo más. me corro!. también a mí me ciega la leche. mi leche corre en el culo de la hermosa Euge- nia. ¿qué me importa? ¿No habéis demostrado vos la nade- ría de los crímenes? Ahora muy pocas acciones son criminales a mis ojos. DE SAINT-ANGE: ¡Vaya escena!. ¡Me muero!. amigos míos... EL CABALLERO: Ya no hay tiempo. de veras. habría que demostrar que el ser herido es más precioso para la naturaleza que el ser servido: ahora bien.. y el más leve cosquilleo de placer experimentado por nosotros nos con- mueve. al precio que sea... debe exigirla de aquellos de quienes se sirve.. por tanto debemos preferir.. SRA. porque.. me gusta así. querida. ¡Esta fustigación. ¡Qué placer!. SRA. querida hija. EUGENIA: ¿Es culpa mía? ¡Me muero de placer!. os habré alcanzado en seguida... amigos míos. DOLMANCÉ: Os sigo.... EUGENIA: Pero si la acción perjudicase a una gran mayoría de individuos.. dado que todos los indi- viduos son iguales a ojos de la naturaleza. DE SAINT-ANGE: Mirad cómo se estremece la muy pícara... decidme si una mujer debe aceptar siempre la propuesta de ser follada de esta forma cuando se la hacen. SRA. DE SAINT-ANGE: ¡Dios santo! ¡Yo tampoco. desde ese momento deja de ser crimen. DOLMANCÉ: Nada es crimen.. DE SAINT-ANGE: No.. no hay hombre aficionado a esta postura que. ¡Ah! ¡Bien! Me parece que ya está formado el rosario.... querida.... os sigo. ¡Querida.. ¡Este bujarrón me ha llenado el culo!. ¿no sería horrible entregarse a ella? DOLMANCÉ: Tampoco. DOLMANCÉ: Vayamos juntos. DOLMANCÉ: Y bien. presentes o gracias.... ¡Ay... que se haga acosar.. y este amable caballero que aún sigue masturbándome!. y si depen- de de aquél con quien se divierte. tal predilección es imposible. sacará cuanto quiera si domina el arte de conceder sólo adrede lo que se le pide. ¿estás convertida? ¿Has dejado ya de creer que la so- domía es un crimen? EUGENIA: Y aunque lo fuera. y nos pro- porcionase a nosotros una dosis muy ligera de placer. la dosis más fuerte de dolor en los demás debe ser para nosotros nada. no puedo más!.. si quisierais concederme sólo dos minu- tos.

los de la san- gre nacidos de su alianza recíproca. y. a él o a mí. debe establecer lazos indisolubles o sagrados con el objeto al que me alío? Os pregunto. como decís. que se convertiría en una privación para nosotros? La fuente de todos nuestros errores en moral procede de la admisión ridícula de ese hilo de fraternidad que inventaron los cristianos en su siglo de infortunio y de indigencia. los del reconocimien- to. ¿qué queda entre él y yo? ¿Y qué obligación real encadenará. independientes unos de otros. decidme. sólo puede considerarse como el efecto resultan- te de las cualidades de un objeto hermoso sobre nosotros. al acercarlos. para ver prolongada mi raza o para conseguir mi fortuna. ¡Me habláis de los lazos del amor. me concederéis al menos que las necesidades. nos hace agradables los dolores del prójimo. que la necesidad de casarme.. tno sería absurdo sostenerlo? Mientras dura el acto del coito. pensando sólo en sus placeres. pero tan pronto como está concluido. los de la amistad. nos está permi- tido detestarlos y deshacernos incluso de ellos si su proceder nos irrita. tales efectos nos transportan. por ejemplo. la beneficencia. los del amor. por el bien que os deseo! ¿Qué es el amor? A mi entender. en realidad. porque los derechos del nacimiento no establecen nada ni fundan nada.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade ocurre por el contrario que la singularidad de nuestros órganos.» [Nota del T] 61 . resultarían virtudes naturales. y los interesados cuidados que tienen con nosotros en nuestra infancia son únicamente para merecer luego las mismas atenciones en su postrera edad. no nos hallamos todos en estado de guerra perpetuo y recíproco? Ahora bien. y el hijo mismo no era nada para la madre tan pronto como podía prescindir de ella. Forzados a mendigar la piedad de los demás.. escrutándolos con prudencia y reflexión. EUGENIA: Pero si. como a veces ocurre: ¿quién duda entonces de que ineludiblemente debemos preferir este dolor de otros. Dejemos de ser víctimas de todo esto: no debemos nada a nuestros padres.. que semejante sentimiento no se acerque jamás a vuestro corazón. de ahí. a la ausen- cia de tal dolor. A partir de ese instante la piedad. tDiríais vos. ¿No nacemos todos aislados? Digo más. los dos sexos ya no se reconocían. Eugenia. de las que sería imposible defenderse. las sentirían desde el nacimiento. y como han trabajado menos para nosotros que para sí. puedo indudablemente ne- cesitar ese objeto para que participe en él. sólo debemos amarlos si actúan bien con nosotros. Eugenia. y esa ternura no debe ser un grado superior al que tendríamos con otros amigos. la humanidad. no encontraremos probablemen- te en ellos otra cosa que razones de odio hacia los que. 24 Nuevo eco de Rousseau y de su Discurso sobre la desigualdad: «Satisfecha la necesidad. y que harían ese estado primitivo del hombre salvaje to- talmente contrario a como lo vemos. pero analicémoslos. a los resultados de ese coito? Estos últimos lazos fueron frutos del pavor que sintieron los padres a ser abandonados en su vejez. lo deseo: eche- mos una rápida ojeada. que nos divierte. espero que al menos respetéis éstos. la naturaleza hace que los hombres nazcan aislados. no era torpe sostener que eran todos hermanos. según esa hipótesis? Pero es imposible admitir semejante doctrina. ¿no somos enemigos unos de otros. Eugenia! ¿Habéis podido conocerlos alguna vez? ¡Ah. han debido establecer obligatoriamente algunos lazos entre ellos24. sobre cada uno en particular. ni lo más mínimo. ¿Cómo negar ayuda. DOLMANCÉ: No más que los otros. una construcción extraña. no nos han dado a menudo más que una existencia desgraciada o malsana. Si su voz las inspirase a los hombres. yo os pregunto si lo sería suponiendo que las virtudes exigidas por ese pretendido hilo de fraternidad estuvieran realmente en la natura- leza.

atándoos a él. en billetes de dulce amor. consiento en ello. El motivo es poseer el objeto. egoísmo cruel que pronto se vol- vería fatal para vuestros placeres. ¿Cuáles son las secuelas de ese sentimiento?. nos desesperamos.. En la hipótesis de que quisieran quitárselo. indudable- mente. ¿Ocurre? ¿Hay muchos ejemplos de esas relaciones eternas que jamás se hayan desmentido? Algunos meses de goce. no os preocupéis más por ser amadas: lo necesario no es extenuarse en lamentaciones. si poseemos ese objeto. Siempre putas. y con frecuencia mejores. en suspiros. pues bien. ya estamos contentos. Escuchando sólo esta sagrada voz. al motivo. Las mujeres no están hechas para un solo hombre: la naturaleza las ha creado para todos.. pero no améis. nos pone en tal estado que ya no vemos ni existimos más que por ese objeto locamente adorado! ¿Es eso vivir? ¿No es más bien privarse voluntaria- mente de todas las dulzuras de la vida? ¿No es querer permanecer en una fiebre ardorosa que nos absorbe y que nos devora sin dejarnos otra dicha que goces metafísicos. pronto cansada del nuevo. preguntad a la encantadora mujer que ha tenido a bien encargarse de vuestra educación. sobre el caso que hay que hacer a un hombre cuando se ha gozado de él. Preguntad. y. todos los hombres. se parecen: no hay amor que resista los efectos de una reflexión sana. sólo flores será lo que nos prodiguéis. como si le hubiéramos abierto sus entretelas. todas las mujeres. nos consolarán de la pérdida de ése. ¡Oh! ¡Qué engaño esa embriaguez que. tomaría otro. impediros que os entreguéis a otro. igual que el de todas las mujeres. y li- brémonos de los efectos. que se entreguen indiferentemente a cuantos quieran algo de ellas. [Nota del T] 62 . si fuera seguro que jamás tendríamos que abandonarlo. divertíos: eso es lo esencial. adorando el placer. divertíos. sería una extravagancia. absorbiendo en nosotros el resultado de los sentidos. Atengámonos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade nos inflaman. nos hacen avergonzarnos por el incienso que hemos que- mado en sus altares. tratemos de triunfar. pero excusable al menos. Pero ¿cuál es la base de ese sentimiento?. nunca amantes. pues. Eugenia. pero huid con cuidado del amor. re- pudiando el amor.) Preguntadle si daría un paso para conservar a este Agustín que hace hoy día sus delicias. porque la meta de este constante amor sería. si nos es imposible conse- guirlo. gocémoslo en cuanto lo tengamos. consolémonos en caso contrario: otros mil objetos semejantes. Rousseau también aprovecha esta idea de Buffon para demostrar que la familia no es natural. mientras nos 25 En el Discurso sobre la naturaleza de los animales (1753). y no sólo sobre este punto razonaba como buen filósofo. y con frecuencia no llegamos siquiera a concebir que haya podido seducirnos hasta ese punto. Respetemos los primeros. SRA. no pensaría más en éste. multiplicar y cambiar a menudo de jodedores. lo inmolaría ella misma en dos meses si nuevos goces debieran nacer de tal sacrificio. (Lo suficientemente bajo para no ser oído po- rAgustín. Lo único bueno que tiene es la parte física. el deseo. sólo rosas encontrarán en la carrera de la vida. la locura.. sino follar.. en miradas. decía el naturalista Buffon25. DE SA1NT-ANGE: Que mi querida Eugenia esté completamente segura de que Dolmancé le explica mi corazón. DOLMANCÉ: La última parte de mi análisis se dirige por tanto a los lazos de la amis- tad y a los del reconocimiento. oponerse fuerte- mente sobre todo a que uno solo quiera cautivaros. que ponen pronto al objeto en su verdadero lugar. ¡Oh jóvenes voluptuosas. Lo repito. tan se- mejantes a los efectos de la locura? Si debiéramos amar siempre ese objeto adorable. entregadnos por tanto vuestros cuerpos cuanto podáis! Follad. pero con prudencia.

sino para lo general. ¿No es humillante. a las personas nunca hay que amarlas más que por uno mismo. de caridad. me halagan demasiado para que mi espíritu las rechace. como hace con las serpientes y las víboras que.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade sean útiles. lo cual las pone en perpetua contradicción con el interés. aunque hieren o envenenan. ¿Cuáles son ahora. buenas para la sociedad. ¿por qué se oponen a ello las leyes? DOLMANCÉ: Porque las leyes no están hechas para lo particular. predicadas por impostores o por mendigos. SRA. ¡Ojalá la fantasía de algunos crímenes inflame vuestra alma. conservemos a nuestros amigos mientras nos sirvan. con vuestra amiga y conmigo! EUGENIA: ¡Ay. por orgullo. DE SAINT-ANGE: ¿Qué capricho te habita. jamás estu- vo en la naturaleza inspirar a los hombres otros impulsos. debieron necesariamente aconsejar aquello que podía apoyarlas o tolerarlas? Pues bien. seámoslo por tanto también si queremos cumplir sus leyes. Mas las leyes. apenas brotado de su seno. es induda- blemente el más débil de todos los lazos. Las al- mas orgullosas soportan mal el peso del beneficio: pesa sobre ellas con tanta violencia que el único sentimiento que exhalan es el de odio por el bienhechor. Eugenia: basta para demostrarlo la aprobación que les das. mediante misterios. ¿admitís aún algo sagrado entre los hombres? ¿Concebís alguna ra- zón que nos haga preferirlos a ellos en vez de a nosotros? EUGENIA: Esas lecciones. EUGENIA. sirven sin embargo a veces en medicina. dado que el interés personal está enfrentado siempre al interés general. Eugenia. que. Eugenia. SRA. los lazos que sustituyen el aislamiento en que nos ha creado la natura- leza? ¿Cuáles son aquéllos que deben establecer relaciones entre los hombres? ¿A titulo de qué habríamos de amarlos. a las que mi corazón ayuda. olvidémoslos desde el momento en que no podamos sacar nada de ellos. amarlas por ellas mismas no es más que un engaño. otros sentimientos que los que deben ser buenos para algo. querida: lo hacen por ostentación. de preferirlos a nosotros mismos? ¿Con qué derecho consolaríamos su infortunio? ¿Dónde estará ahora en nuestras almas la cuna de vuestras bellas e inútiles virtudes de beneficencia. por eso el hombre sabio y lleno de desprecio hacia ellas las tolera. de humanidad. esa fantasía está ya en mi corazón! SRA. indicadas en el código absurdo de algunas religiones imbéciles. porque para una vez que lo protegen o le ofrecen garantías. ¿cómo podría ser lo que sientes fruto de la corrupción? EUGENIA: Pero si todos los errores que preconizáis están en la naturaleza. lo molestan y lo atan las tres cuartas partes de su vida. DE SAINT-ANGE: Están en la naturaleza. extraviada: Quisiera una víctima. Nada de términos medios: o lo devolvemos o nos envilece. DE SAINT-ANGE: ¿Y de qué sexo la deseas? EUGENIA: ¡Del mío! 63 . cosas fáciles para la sabiduría y la prudencia. desde ese momento. se protegerá de las leyes como lo hará de estas bestias venenosas. en vuestra opinión. nada es tan egoísta como la naturaleza. de quererlos. Eugenia! ¡Pero estad bien segura de cometer- los sin temor. son muy malas para el individuo que la compone. ¿Acaso nos hacen favores los hombres por no- sotros mismos? No lo creamos. se pondrá a cubierto mediante precaucio- nes. convertirse así en el juguete del amor propio de los de- más? ¿No lo es más todavía tener que estar agradecido por ello? Nada cuesta tanto como un beneficio recibido. En cuanto al reconocimiento. Eugenia? Dínoslo en confianza.

Dolmancé. Yo recibo la del culo del caba- 64 . qué imaginación!. (Todo se cumple a medida que Dolmancé lo indica. ponme buen culo. DOLMANCÉ: Me guardaré mucho de ello: se pierde la mitad del placer con esas tontas atenciones... señora. haría la fe- licidad de mi vida!. DOLMANCÉ: ¡Rediós! ¡He llegado al fondo! EUGENIA: ¡Ay.. aquí está mi culo!... el querido caballero. y nuestro héroe escoge el más temible. y al cabo de un instante perseguidora!. que sin decir una palabra se la menea suavemente oyéndonos. sí. Eugenia. amigo mío... ¡Todo! Todo lo que pudiera hacerle la más desgraciada de las criaturas.. SRA. DOLMANCÉ: No temáis nada. lo soy y quiero serlo. que Eugenia se acueste en tus brazos.. ¡Oh. ¡Ya está! ¡Ya está.... me llena de leche...) Agustín. me pones en las nubes!. ¡Nada de piedad.. a pesar suyo. EUGENIA: ¡Me matas!.) Ved. voy a joder tu culo sin prepararlo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: Y bien.. SRA. Y vos.. Prepara por lo menos el camino. Eugenia. qué hermoso tras- ero!. DOLMANCÉ: ¡Santo Dios.. ¿Te la meneo bien. que. ¡no siento más que placer!. Agustín... Ven que te bese mil y mil veces. poneos esto a la cintura. DOLMANCÉ: ¡Cuánto me gusta menear esta gruesa polla encima del clítoris de una virgen!. amigo mío. mirad a esta libertina cómo se corre de cabeza sin que nadie la toque.. ¡ahora. ¡Oh. ¡En- tra!. ¡Sí.... tendrá cuidado de no correrse. ¡poneos el más enorme de vues- tros consoladores! (La Sra. córrete!. señora... ¡Es absolutamente necesario que la dé por el culo una vez más! EUGENIA: ¿Tendré luego lo que pido? DOLMANCÉ: ¡Sí.. ved. yo se la menearé por debajo. me desgarras!. masturbaré su clítoris con la soberbia cabeza de la polla de Agustín. yo te respondo de ello! EUGENIA: ¡Oh. santo Dios!. Eugenia.. y dadme ahora los golpes más terribles. Ya está ahí. sí. jodedme. dioses. follad a vuestra puta. según el número. es decir.. trabajo para mí... ¡Ay. de veras.. para ahorrar su leche. tras haber sido yo vuestro marido.. Tú. mientras la sodomizo. quiero que os convirtáis vos en el mío.. querida. menearé una polla con cada mano. tendrá a bien tenderse sobre los hombros de Eugenia. ángel mío. ahora puedes hacer lo que quieras!... DE SAINT ANGE: ¿Y qué le harías? EUGENIA: ¡Todo!. EUGENIA: ¡Oh. tiene catorce pul- gadas de largo por diez de contorno. ¡Santo Dios. querida mía.) ¡Bien! Éste... señora... DE SAINT-ANGE: Estáis loco... querida.. santo Dios!...... señora. ángel mío. y voy a reventaros con esto. ¡Haced lo que queráis con él! DOLMANCÉ: Esperad a que disponga este goce de una manera algo lujuriosa. señora. teniendo mi aparato en un culo. y en cuanto a vos. Piensa en nuestros principios. eres deliciosa. Te lo advierto. caballero. loca!. ¿son suficientemente rápidos? EUGENIA.. hermosa mía!.. penetrad. no puedo más!... una víctima!. libertino?. exponiendo sus hermo- sas nalgas a mis besos. yo no encularé a vuestra querida Eugenia hasta que vuestro enorme miembro esté bien dentro en mi culo. ¡Ay. víctima un momento. ¿estáis contenta con vuestra alumna? Sus progresos...... ten piedad de mí. de Saint Ange abre un cofre que está lleno de ellos. (La coge en sus brazos.. como antes: ¡Una víctima. empujad.. tiéndete en el borde de esta cama.. ¡córrete. Ven... ángel mío.

pierdo la cabeza. y quereiz que ahora ze ponga tieza en zeguida para vueztro culo. de Saint Ange acaricia el clítoris de Eugenia.) Mirad. te aseguro que saco mucho más contigo de lo que saqué con Eugenia. que no ez tan bonito.) EL CABALLERO: ¿Estoy bien de esta manera? DOLMANCÉ: Un poco más arriba el culo. frotad vigorosamente su clítoris todo mojado de esperma. ami- gos míos. señor. moriría! El vuestro es más pe- queño. os lo suplico! DOLIMANCÉ: Es imposible.. Vuestras primicias pertenecen al caballero.. ¡Dame por el culo. porque desafío a que alguien diga que mi Eugenia no es la muchacha más hermosa de París! ¡Oh.. preocúpate sólo de ti: tienes razón.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade llero.. ez que acaba de corrérzeme ahí juntito a enta gentil tortolita. palpitante: ¡Ay.. Dolmancé. ¿por qué quejarse? Es la naturaleza: cada cual predica para su santo. DE SAINT-ANGE: ¡Rechazar una desfloración. agita tus nalgas. voy a lanzar al fondo de tus entrañas la leche ardiente que se exhala. ca- ballero... ¡Ají! ¡Ají! ¡Ají!. de veras. ardo de lubricidad! (Se colocan en esa postura. bien. Eugenia. ¡tanta diferencia es la que hay entre el culo de un muchacho y el de una muchacha!.. caballero. tan linda como ésta. amor mío. ¡que sólo a vos deba yo esta operación. es una de las cosas más deliciosas que se pueden hacer... ayuda a tu hermana para que se pasme en tus brazos..... la postura se rompe. le beso. EUGENIA: Y bien que se la meneo.) DOLMANCÉ: Caballero. de Saint-Auge la leche acumulada: nada me divierte tanto como empezar en un culo la operación que quiero terminar en otro. como eres tú quien va a desflorar a esta hermosa niña. me corro!. ángel mío.. nunca en mi vida he jodido un coño. no quiero que me lo haga él. SRA. vamos.. ¡Santo Dios! ¡Estoy fuera de mí!... ¡Ay. ¡Y bien. verídico Agustín. no.. sigue penetrando. ¡Tened piedad de mi estado. que tu ano presio- ne mi polla... ya me dirás si no valen más los culos que los coños. EUGENIA.. la mía se une a ella. libertina.. señora. No resisto más. masturbadla. (Todo se dispone así.. Agustín! ¡Cuánto tardas en decidirte! AGUSTÍN: ¡Maldita zea! ¡Zeñorez.. ahí.... qué placer me darías! ¡Ay. puesto que va a ser él quien coja tus primicias. Vamos. pero en interés mismo de tus placeres. menéasela.) DOLMANCÉ: En cuanto a mí. maldita zea! DOLMANCÉ: ¡Imbécil! Pero. Sólo pretendía poner en trance este her- moso culo. guardo para la Sra... jodido bujarrón de dios! ¡Me muero! (Se retira. querido amor. sin preparación. la entrada de su coño está inun- dada. Eugenia. cielos. ¿La desfloramos? EUGENIA: ¡Oh. querido.. señor!. y en esa postura ofréceme las nalgas: voy a joderte mientras Agustín me encula. DOLIMANCÉ: Yo en cambio seré prudente. ahí tenéis a vuestra pequeña libertina llena todavía de leche. y cuando tengas algo más de experiencia. amiga. sólo él es digno de cogerlas: no le quitemos sus derechos. ya estás a punto!. no puedo más. me muero. mientras la Sra.. EL CABALLERO: ¡A fe que como tú quieras! ¿Puedo sentir otra cosa que placer en el seno de esta muchacha? (La besa y la masturba.... tan fresca. de- vuelve al caballero lo que él te hace. hundiéndole ligeramente un dedo en el coño. me per- mitiréis que no empiece a mi edad.. ¡eso es lo que se dice atenerse demasiado a sus prin- cipios! 65 ...

pero ten cuidado.. ¡Empuja! ¡Empuja... las lágrimas corren por sus mejillas. mientras él jodía. Vamos.. ¡Queréis matarme.. apoderándose de Eugenía: ¡Que no.. ¡Hala. como suponéis. que el caballero me azote! (Se colocan. desgárrame si quieres.. caballero. así. jardinero. que me co- rro!... zeñorita: ezo no ha hecho nunca mo- rir a nadie. santo dios!.. rediós.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade DOLMANCÉ: No tanto como debiera. empuñando la enorme polla de Agustín: ¡Mira... ¡Joder! ¡Vaya virginidad del diablo!. ¡Ah.. pasar por ello! EUGENIA: ¡Despacio.. santo cielo. mira la peque- ñez del estrecho que vas a enfilar: ¿hay alguna proporción entre el contenido y el conti- nente? EUGENIA: ¡Oh. Es digna de sustituirme. te compadezco. ¡Sí. eso está claro!... (El caba- llero descarga... EL CABALLERO: Grita cuanto quieras. por tanto. EL CABALLERO.. ¡Mirad cómo corre su sangre! EUGENIA: ¡Anda...... ¡Aho- ra que todavía sangro!. es preciso..) ¡Socorro! ¡Querida amiga!. (Se debate. Dolmancé.) ¡No. DE SAINT-ANGE: Adelante.. caballero. hijo.. señora.. ¡Anda.. ¡Mientras tanto. pordioz.. tigre!.... te digo que tiene que entrar. La postura se deshace... pues. a ti me entrego. verdugo. querido. señora de Saint-Ange: os he prometido encularos.. joder! ¿Puede ser uno delicado cuando la tiene tiesa? EL CABALLERO: ¡Miradla! ¡Ya está! ¡Ya está. de Saint Ange acariciaba el clítoris de Eugenia. penetra.. dezde Roma a piez.. ¡Bésame. EUGENIA: ¡Qué barbarie! DOLMANCÉ: ¡Ah.. AGUSTÍN: ¡Ay..) 66 . EUGENIA: ¡Por Agustín!..) DOLMANCÉ: Mi parecer es que. moriré. santo Dios! ¡Qué empresa!. más suave. el dolor cede ante el placer.. ¡Pobres de las jóvenes que se asusten ante semejante ataque!. joder! ¡Es necesario que penetre!.. sostenedle cada uno una pierna. Eugenia. empújala hasta el fondo de mi matriz.... eso es inevitable!. corazón mío: tienes que sufrirla. ¡Ay.. Hermana mía... una vez que está dentro no es nada!: todos los dolores se olvidan.. Yo lo he hecho y volveré a hacerlo... ¡Qué grandes placeres rechazarían por un pequeño dolor!. mira qué tiesa está!.. aunque tenga que atravesarla. estoy a punto de desvanecerme!. te adoro!. ¡Una polla de ese tamaño!. vendría. porque estoy seguro de que muchos de mis cofrades no os la meterían por el culo. acercaos. sí. ya eztoy preparado! ¡Cuando ze trata de trincar a ezta niñi- ta.. DE SAINT-ANGE: Amor mío... AGUSTÍN.. EUGENIA: ¡Ay. Sí. pero la sentencia se ha pronunciado y es inapelable.. no quiero que entre! ¡Si seguís.. y mantendré mi palabra. y la Sra. Rocía con tu leche las llagas con que me has cubierto. aunque hayas de reventar mil veces.. no es. Dolmancé le ha sobado el culo y los cojones. llevar mi culto hasta el fanatismo. venga. SRA. aunque tenga que des- garrarla. Agustín joda inmediatamente a la pequeña bribona.. gritaré que me están asesinando!.. EL CABALLERO. pequeña bribona. sosteniendo con toda la mano su polla tiesa: ¡Sí. qué garrote!. deprisa!. no puedo aguantar!.. ¿Tenéis ganas de matarme? SRA.. mientras estén abiertos los caminos. pero colocaos de modo que al joderos esté en condiciones de azotar a Eugenia.. Pero el ardiente deseo que tengo de ser jo- dida me hace atreverme a todo sin temer nada. (Ella grita. bésame. un momento!: tienes que ofrecerme el cu- lo mientras la jodes. DOLMANCÉ: ¡Un momento... ahora me río!. bésame. ¡Ay.

¿me imitas? ¡Oh. sobre el que queréis que os instru- ya? EUGENIA: Me gustaría saber si las costumbres son verdaderamente necesarias a un gobierno. Es encenderme por dos partes.. juro que. Ya corre.) Y bien. Amigos míos. Estoy anona- dada. amigo mío. córrete... cuánta leche me va a costar este doble goce!. ¡Ay. de creer al título. ¡Camina despacio.. ¡Así te correrás más deliciosamente! ¡Cómo la masturbáis.. jode!. ¿estás contenta con tu alumna?. y yo encularé a mi hermana que. amiga mía.. Pero vuestro ano se aprieta. Sin esta sensual eyaculación. córrete. ¡Cómo no había de adoptarlos yo. alentadme. he comprado en el Palacio de la Igualdad26 un folleto que. cómo golpeáis!..... SRA.. DOLMANCÉ: ¡Ah.... santo cielo!. pequeña bribo- na!. os perdono. es el medio de hacer una alumna perfecta... Proseguid mi instrucción.. me ponéis al rojo las nalgas... pasa rápidamente del culo de mi hermana al de Eugenia.. lo tendrás... y debo respetar los principios que llevan a los extra- víos. recibid mi leche: se une a la vuestra. señora. que sólo quiero vivir en el crimen? Sentémonos y charlemos un instante: no puedo más...... DOLMANCÉ. haciéndolo: Acepto. Dolmancé. apagad mis remordimientos.. DOLMANCÉ: ¿Podía acaso contrariar mis dogmas? EUGENIA: Entonces. debe de responder necesariamente a vuestra pregunta.. ¡Oh. cambiemos de mano.. ¡Ay.. Eugenia. ¿Ahora soy lo suficientemente puta?. [Nota del T] 67 ... qué divino estar así entre el hermano y la hermana! SRA. santo cielo!. tenía bas- tante con este ganso. ¡Oh. el buja- rrón! ¡Cómo clava!.. azotando con toda su fuerza: ¡Lo tendrás... ¡Ya ha llegado al fondo!. este rudo campesino me inunda: me lo lanza al fondo de mis entrañas. ¿puede hacerse un cambio más rápido que éste? EUGENIA: ¡Cómo! ¡Los dos sobre mí. Pero me habéis puesto en un estado.... sol mío.. sí. DOLMANCÉ: ¡Qué bella está así! EUGENIA: ¡Os detesto.. me habéis rechazado!. vamos a corrernos al mismo tiempo.. Mira. el jodido!. si fuera preciso llegaría a hacerme joder en medio de las calles!... DOLMANCÉ: ¡Bueno! ¿Cuál es el objeto... cómo jura la bribona!. Saint-Ange.. ¡Ya ha llegado. para hacerle conocer los placeres de estar entre dos. la alusión apunta a Philippe Egalité. Ya lo veo. (La postura se rompe.. en una agitación. amor mío.. ¡cómo! ¡Los dos a la vez.. EL CABALLERO: Dolmancé. pardiez! Al salir de casa esta mañana.. Dolmancé.. y decidme algo que me consuele de los excesos a que me he entregado. en la embriaguez en que me encuentro. gran payaso!.. ¡Me mue- ro!.. mientras tanto...Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: ¡Ay.. querida. 26 El Palais Royal. a Dolmancé: ¡Jode... es preciso que un poco de teoría suceda a la prácti- ca. ¡Ay.. No sé a cuál atender.. Creo que nunca tuve tanto placer... si su influencia tiene algún peso sobre el genio de la nación... devolverá sobre tus nalgas los golpes de verga con que acabas de ensangrentar las de Eugenia... ¡Ay.. DE SAINT-ANDE.. joder! ¡Me revienta!. Vaya.... cómo de- be de endulzar ese ligero dedo los males que Agustín y yo le hacemos!. creo que estaría ya muerta. Dolmancé.. Acaba de salir de las prensas. DE SAINT-ANGE: Es justo.. jodedores míos!. DOLMANCÉ.

el francés volviera a se- pultarse en las tinieblas del cristianismo. y vuestro edificio republicano. con inquietud siento que estamos en vísperas de no alcanzarla una vez más. por un lado el orgullo. y no la moral en la religión. elevando el alma.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA. se derrumbaría. debilitando la altivez del alma republicana. tú que posees una hermosa voz. Ahora bien. volverían a encadenaros a los reyes. FRANCESES. 27 No tardaría tanto: El Concordato en 1801.- pero nosotros hemos destronado a César y no queremos darle nada. vuestros sacerdotes. muy alejado de poder continuar el de Roma. las escucharán. léenos esto. si no todas agradan. DE SAINT ANGE: Veamos. No. por otro la baje- za. pueda mantenerla perpe- tuamente a la altura de esa libertad preciosa que constituye hoy día su único ídolo. Franceses. UNESFUERZO MÁS SI QUERÉIS SER REPUBLICANOS La religión Vengo a ofrecer grandes ideas.] 68 . Si. EL CABALLERO: Empiezo. que sea algo así como su desarrollo. En un siglo en que estamos tan convencidos de que la religión debe apoyarse en la moral. pero no te alejes. EUGENIA: ¡Desde luego! SRA. (Lee. siempre hay vicios de estado que nunca pueden corregirse. sin religión? Necesitamos un culto. falto de bases. y qué. yo pregunto si puede suponerse que la de un esclavo de Tito. volverían a poseer el impe- rio de las almas que habían invadido. se necesita una religión que vaya con las costumbres. la tiranía y el despotis- mo de los sacerdotes. como su necesaria secuela. DOLMANCI: O mucho me equivoco o debe de responder perfectamente a la pregunta de Eugenia. vicios que siempre renacen en esa horda impura. la estrechez de miras. por desgracia para él. un esfuerzo más si queréis ser re- publicanos. y el Imperio en 1804. y con ello que- daré satisfecho. la pondrían pronto bajo el yugo que su energía acaba de romper. ¿Qué haríamos con las leyes. tocaremos la campanilla cuando sea preciso que vengas. DE SAINT-ANGE: Agustín. la de un vil histrión de Judea. y un culto hecho para el ca- rácter de un republicano.) Franceses. esto a ti no te incumbe. [Nota del T. de sus prejuicios. sería va- no jactarse de que el espíritu de un clero que ha jurado la constitución no es el de un clero refractario. Antes de diez años27. pese a su juramento. porque el po- der de éstos siempre apuntaló el de aquéllos. al menos algunas quedarán. habré contribuido algo al progreso de las luces. A fe que es un título singular: promete mucho. en medio de la religión cristiana. no. puede convenir a una nación libre y guerrera que acaba de regenerarse. serán pensadas. ¿Cree al- guien que esa meta se alcanza cuando nos hayan dado leyes? Que nadie lo crea. no lo creáis. la insulsez de los dogmas y de los misterios de esa indigna y fabulosa religión. No perdamos de vista que esta pueril religión era una de sus mejores armas en manos de nuestros tiranos: uno de sus primeros dogmas era dar al César lo que es del César. veo con pena la lentitud con que tratamos de llegar a la me- ta. pese a su pobreza. compatriotas míos. de su superstición. caballero. No lo oculto.

Franceses. Daos prisa: no deis a la santa Roma. está decidido a que el matrimonio sea sólo un acto civil. Roma desapare- ció cuando se predicó el cristianismo. Golpead sin miramientos su cabeza altiva y tembloro- sa. descaradamente alzados sobre las cenizas tanto de los Ca- tones como de los Brutos. No es ni ante las ro- dillas de un ser imaginario ni ante las de un vil impostor ante lo que un republicano de- be arrodillarse. ¡Qué sacerdote. no volváis a caer pronto bajo el imperio de lo que habríais descuidado disolver. Vieran los sacerdotes lo que son hoy? Ya veis adónde habían llegado. ha derribado los ídolos. los pretendidos fieles. Ya se disipan nuestros prejuicios. si no la prohibís completamente. no os de- tengáis: Europa entera. por su bajeza de miras. cubra con el peso de sus ramas victoriosas todos estos desprecia- bles ídolos del cristianismo. a esa religión y a quienes la predi- can. que se agita en todas direcciones para reprimir vuestra energía. pues. propinad el último golpe al árbol de la su- perstición: no os contentéis con podar las ramas: desarraigad por entero una planta cu- yos efectos son tan contagiosos. sin embargo. quién los había conducido allí? ¿No fueron los medios que les proporcionaba la re- ligión? Ahora bien. con una mano puesta en la venda que fascina sus ojos. el tiempo de con- servar quizás algunos prosélitos. ¿Creéis de buena fe que me iba a dejar yo dominar por la opinión de un hombre al que acabo de ver a los pies del imbécil sacerdote de Jesús? ¡No. Franceses. dejan los dioses de harina a los ratones. y que antes de dos meses el árbol de la libertad. al deser- tar del banquete católico. Europa espera de vosotros verse libre a un tiempo del cetro y del incensario. si dejáis subsistir una de las dos. para siempre todo lo que un día puede destruir vuestra obra. no ha de hacer cuanto de él dependa para recuperar no sólo la confianza. dando sombra a los despojos de la cátedra de san Pedro. es deber vuestro. Aniquilad. siempre vil. ya el pueblo abjura los absurdos católicos. comparando el estado a que acaban de reducirle con el que antes gozaba. y ved si puede convenir a una república. vosotros que tenéis la hoz en la mano. espera de vosotros el esfuerzo que debe arrancarla de su frente. Examinad con atención los dogmas absurdos. contando siempre con los mismos medios llegarán pronto al mismo fin. Pensad que es imposible librarla de la tiranía monárquica sin romper al mismo tiempo los frenos de la superstición religiosa: los lazos de la una están demasia- do íntimamente ligados a la otra para que. los confesionarios rotos sirven en los fogones públicos. tenderá siempre. la moral imposible de esa repugnante religión. los misterios espantosos. Pensad que estando el fruto de vuestros trabajos reservado sólo a vuestros nietos. os lo repito. a las atroci- dades del antiguo régimen. sino también la autoridad que le han hecho perder? ¿Y cuántos seres débiles y pusilánimes no se volve- rán pronto esclavos de este ambicioso tonsurado? ¿Por qué no se piensa que los in- convenientes que han existido pueden renacer aún? En la infancia de la Iglesia cristia- na. desde luego que no! Ese hombre. ha suprimido los tem- plos. las ceremonias monstruosas. y Francia está perdida si en ella se lo venera to- davía. desde el momento en que ha podido someterse a las estupi- 69 . probidad vuestra.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade Oh. sus únicos dioses deben ser ahora el valor y la libertad. debéis estar totalmente convencidos de que vuestro sistema de libertad y de igualdad contraría demasiado abiertamente a los ministros de los altares de Cristo para que haya alguna vez uno solo que la adopte de buena fe o no busque con moverlo si consigue recuperar algún dominio sobre las conciencias. no dejar ni uno de estos gérmenes peligrosos que podrían volverles a sumir en el caos de que con tanto esfuerzo hemos salido.

El adorador de Minerva quería ser prudente. franceses. no le veo más que como un esclavo de los prejui- cios y de la superstición. para convencernos de esta verdad.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade deces de una religión tan insulsa como teníamos la locura de admitir. la mayoría de los adornos y ornamentos del palacio de los papas tiene sus mo- delos en el paganismo. ¡quien puede servir a reyes debe adorar a dioses! Pero nosotros. el agente necesario para imprimir ese movimiento se convertía en un ser ilusorio y que. tan justamente despreciada. y ahora el ateísmo es el único sistema de todas las personas que saben razonar. y como tenían la esperanza de ser adorados también ellos un día. Que el esclavo de un bergante coronado se arrodille. la electrizaban. que se había publicado en 1768. si quiere. y en parte de la indiferencia y de la confusión de los gentiles. o de heroísmo. por tener que estar todo 28 Si alguien examina atentamente esta religión. en lugar de asumir lo que los pueblos de la Antigüedad tenían de bueno. pregunto. A medida que las luces ilustran se ha comprendido que. Ni un solo dios de estos grandes hombres estaba privado de energía. y. dando a nuestra alma ese grado de energía esencial a las virtudes republicanas. los héroes. veremos entonces si no son todos enemigos irreconciliables del sistema actual. Pongamos los ojos. todos transmitían el fuego en que ellos mismos se abrasaban al alma de quien los veneraba. compatriotas míos. mientras el mundo subsista. esa imbécil religión28? El insulso im- postor de Nazaret29 ¿provoca en vosotros el nacimiento de alguna gran idea? Su sucia y repugnante madre. los cristianos pare- cen haber hecho su religión con la mezcla de los vicios que encontraron por todas partes. esos sí que eran ob- jetos respetables. nosotros. [Nota del T] 70 . referido a Moisés. [Nota del T. sólo él encenderá el verbo de los grandes hombres. las pasiones. El valor estaba en el corazón de aquél al que se veía a los pies de Marte. llevará al hombre a amarlas o a practi- carlas? Ni lo soñéis. imitemos el de los romanos: las acciones. Tales ídolos sublimaban el alma. 29 Quizá Sade piensa en un texto anónimo titulado Traité des trois Imposteurs. encontrará que las impiedades de que está llena proce- den en parte de la ferocidad y de la inocencia de los judíos. en Roma mismo. estamos de vuelta de ese fantasma. ¿Será en el teísmo30 puro donde encontraremos más motivos de grandeza y de eleva- ción? ¿Será en la adopción de una quimera que. veremos si no es en su número donde está totalmente comprendida esa casta. ¿os inspira algunas virtudes? ¿Y encontráis en los santos con que han adornado su Elíseo algún modelo de grandeza. ya no puede ni dictarme leyes ni transmitirme luces. que ningún artista puede emplear sus atributos en los monumentos que alza. nosotros. ¿Qué encontramos en cambio en los vanos dio- ses del cristianismo? ¿Qué os ofrece. la impúdica María. ¿arrastrarnos todavía humildemente bajo frenos tan despreciables? ¡An- tes morir mil veces que ser esclavos de nuevo! Puesto que creemos necesario un culto. de realistas y de aristócratas. hacían más: le co- municaban las virtudes del ser respetado. sobre los pocos individuos que permanecen adictos a ese culto insensato de nuestros padres.] 30 Sade no parece hacer distinción entre teísmo y deísmo: el primero admite la posibilidad de Revela- ción. a los pies de un ídolo de pasta: ese objeto está hecho para su alma de barro. por ser inherente el movimiento a la materia. o de virtudes? Es tan cierto que esa estúpida religión no presta nada a las grandes ideas. Jesús y Mahoma. aspiraban a volverse al menos tan grandes como aquellos a los que tomaban por modelo.

Numa. jamás sus dog- mas. no temamos extirpar de igual modo lo que cons- tituía su sostén. un ser soberanamente bueno que no hace más que descontentos. no queremos ya a un dios sin extensión y que. desde que lo ha sido felizmente para siempre. se ha comprendido que ese dios quimérico. sin embargo. la que conviene a los hom- bres libres. ¿estáis destinados para siempre a pareceros al amo de esos dos bribones? 71 . en los principios que propaguemos a toda Europa. y seguros de cautivar a los pueblos con la sanción de tales dioses. Es de sobra conocida la historia del inten- dente y del cocinero: Pasadme la pimienta. dicen. desde el momento en que ese trono ha sido abatido. todos esos grandes bribones. siempre veréis a los reyes apuntalar la religión. prudentemente inventado por los primeros legisladores. pulvericemos por siempre los ídolos: no hubo nun- ca más que un paso de la superstición a la realeza31. lo habéis nota- do. y yo os pasaré la mantequilla. Licurgo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade cuanto existe en movimiento por esencia. Pero se necesita una para el pueblo. reservándose el derecho de hacer hablar sólo ellos a ese fantasma. ciudadanos. en ese caso. un ser amigo del orden y por cuyo gobierno todo está en desorden. no queremos ya un dios que perturba la naturaleza. El hombre libre jamás se inclinará ante los dioses del cristianismo. Despreciemos por tanto hoy día tanto el vano dios que los impostores han predicado como todas las sutilezas religiosas que se desprenden de su ridícula adopción. jamás sus ritos. Jesucristo. De buena gana adoraremos a Júpi- ter. a no ser por el embrutecimiento en que la superstición los mantiene. a Hércules o a Palas. Un esfuer- zo más. puesto que uno de los primeros artículos de la consagración de los reyes era siempre el mantenimiento de la religión dominante como una de las bases políticas que mejor de- bían sostener su trono. todos esos grandes déspotas de nues- tras ideas. llena todo con su inmensidad. de interrogarlos sólo a propósito. y 31 Seguid la historia de todos los pueblos: nunca los veréis cambiar el gobierno que tenían por un gobier- no monárquico. No nos contentemos con romper los cetros. que mueve al hombre en el momento en que el hombre se entrega a los horrores. ¡Y cuánto más seguros no debe- mos estar de su retorno si el que dejáis vivir es positivamente la cuna de todos los de- más! Basta de creer que la religión pueda ser útil al hombre. puesto que trabajáis por destruir todos los prejuicios. lo contiene. Sí. Tengamos buenas leyes. ¡En buena hora! Dadnos pues. no era entre sus manos sino otro medio más para encadenarnos y que. sus misterios o su moral convendrán a un republicano. ¡Infortunados humanos!. Indudablemente hubo de ser así. tuvieron -cuidado siempre. un dios todopoderoso que no cumple nunca lo que desea. y a la religión consagrar a los reyes. Pero. Moisés. el motor era inútil. no es con ese sonajero como se puede divertir ya a hombres libres. como se sabe. o de hacerles responder úni- camente aquello que creían que podía servirles. no dejéis subsistir ningu- no. que es el padre de la confusión. Mahoma. tal dios nos hace estremecernos de indignación. supieron asociar las divinidades que fabricaban a su desmesurada ambición. por lo tanto. pero ya no queremos al fabuloso autor de un universo que se mueve por sí mismo. Devolvednos los dioses del paganismo. Que la extinción total de los cultos figure. lo divier- te. la religión es incoherente con el sistema de la libertad. porque basta uno sólo para volver a traerlos todos. y podremos prescindir de la religión. No. podían muy bien hacerle decir sólo aquello que apoyaba las leyes ridículas con que pretendían esclavizarnos.

éstos son los títulos que se verá obligado a poner el amante a los pies de su amada. la humanidad. No bastará con amar para ser digno de esta corona. Las estatuas de Marte. Dejemos de temer el efecto del ateísmo en nuestros campos. Venus. tratemos a todos los ídolos cristianos como hemos tratados a los de nuestros reyes. Franceses. del que el infame Robespierre32 ha querido sacar- lo33. 72 . alejadlos de él y el velo caerá naturalmente. debilidad y locura. de los que se burla desde su infancia. tan contradictorio con los verdaderos principios de la libertad? ¿No han visto sin temor. Dios. y sin dolor. el Himeneo y el Amor. Hemos vuelto a poner los emblemas de la libertad so- bre las bases que sostenían antaño a los tiranos. y valdrán más que los del nacimiento y de la riqueza que un tonto orgullo exigía antaño. mientras que del que hemos tenido sólo nace la debilidad de profesar crímenes. de Minerva y de la Libertad serán colocadas en los lugares más ostentosos de sus casas. será allí donde. mucho más sa- bio de lo que imagináis. ha creado el mundo para sí mismo. derrocar sus altares y sus presbiterios? ¡Ah! Creed que del mismo modo renunciarán a su ridículo dios. la animará. los talentos. lo estará muy pronto de los de la superstición. ¡Qué pobre diablo ese dios! 34 Aquí sólo tratamos de aquellos cuya reputación se halla establecida hace mucho tiempo. un civismo a toda prueba. En una palabra. ¿no han sentido los campesinos necesidad del aniquilamiento del culto católico. aquel a quien la espada material de las leyes no detiene tampoco se detendrá por el temor moral de los suplicios del infierno. pero cuando nos exponen su conducta no encontramos más que imprudencia. se otorgará la co- rona cívica al ciudadano que más lo haya merecido de la patria. de ese culto saldrán algunas virtudes. reedifiquemos igualmente la efigie de los grandes hombres sobre los pedestales de esos polizontes adorados por el cristianis- mo34. pero ja- más ha evitado una sola. la encenderá. levantados bajo un templo agreste. se realizó sin el menor obstáculo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade lo relegamos por siempre al olvido. y pasamos nuestra vida burlándonos de él. ciudadanos. liberado de los hierros de la tiranía. allí celebrarán una fiesta todos los años. Vosotros lo teméis si no tiene ese freno: ¡qué extravagancia! ¡Ah! ¡Creedlo. que su efecto es tender ante nuestros ojos una nube que nos oculte los peligros de que están rodeadas. Si es cierto que las pasiones ciegan. ¿cómo 32 Robespierre fue guillotinado el 10 Termidor de 1794. [Nota del T. por la mano de las Gracias. será preci- so haber merecido serlo: el heroísmo. la grandeza de alma. Por lo menos. mientras que el teísmo es por esencia y por naturaleza el enemigo más mortal de la libertad a que noso- tros servimos. preparada por la estupidez de un pueblo es- clavizado. precisamente el mismo día en que Sade salió de la cárcel. ¿Cómo podemos temer que la obra de la filosofía sea más penosa que la del despotismo? Son únicamente los sacerdotes los que todavía encadenan a los pies de su quimérico dios a este pueblo que tanto teméis ilumi- nar. sustituyamos ese indigno fantasma por los imponentes simulacros que hacían a Roma dueña del universo. recibi- rán el homenaje de los amantes. la belleza coronará a la constancia. ¿Costó una gota de sangre cuando los ídolos paganos fueron destruidos en el Bajo Imperio? La revolución. A la entrada de un bos- que solitario. y hasta ahora no ha podido conseguir que se le honre convenientemente. la mantendrá.] 33 Todas las religiones coinciden en ponderarnos la sabiduría y el poder íntimo de la divinidad. vuestro teísmo ha hecho cometer muchas fechorías. dicen. Creed que ese pueblo. Dios nos ha creado para adorarle. Este culto se aliará con la libertad a que servimos.

si está probado que es peligroso por sus demás efectos. por excelentes principios sociales. vosotros daréis los primeros golpes. harán derrumbarse el edificio y se convertirán en malvados sólo porque creerán que la religión que han derribado les prohibía serlo. sean instrui- dos en sus deberes para con la sociedad. Si quieren que por encima de todo les habléis de un creador. que se convierta en uno de vuestros cuidados prioritarios. pero pongámonos pronto a la tarea. Que un filósofo sencillo enseñe a estos nuevos alumnos las sublimidades incom- prensibles de la naturaleza.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade podemos suponer que los que están lejos de nosotros. responded que. mucho menos de lo que la hemos atormenta- do en todos los sentidos desde la época de la caída de la Bastilla. el camino que hemos recorrido desde el 89 era de otro tipo de dificultades que el que nos queda por recorrer. con el mayor cuidado. que tenga ante todo por base esa moral esencial. para bien y prosperidad de la república. Haciéndoles sentir en cambio la necesidad de la virtud únicamente porque su propia felicidad depende de ella. No perdamos nun- ca de vista que son hombres libres lo que queremos formar y no viles adoradores de un dios. no habiendo tenido comienzo jamás y no debiendo tener 35 La fundación de la École Normale es contemporánea de la redacción del libro por Sade (1795). sin vuestras fábulas religiosas. lo bastante valiente para conducir a un monarca impúdico des- de la cima de las grandezas a los pies del cadalso. y en qué motivos hemos dé apoyarnos para prolongar su existencia? ¿Se me dirá que no estamos bastante maduros para consolidar aún nuestra revolución de una manera tan manifiesta? ¡Ah. que es mucho menos esencial entender la naturaleza que gozar de ella y respetar sus leyes. jamás sirve a su felicidad. si está demostrado que este suplemento de frenos impuesto por la idea de un dios se vuelve inútil. serán personas honestas por egoísmo. y esta ley que rige a todos los hombres será siempre la más segura de todas. y hemos de trabajar sobre la opinión. para lo que os propongo. habiendo sido siempre las cosas lo que son. que están escritas en el corazón de todos los hombres y que basta con preguntar a ese corazón para discernir sus impulsos. lo será de sobra para inmolar. como antaño cometíais la locura de hacerlo. con que fatigáis los jóvenes órganos de vuestros hijos. enseñadles a amar las virtudes de que apenas les hablabais antaño y que. hacedles sentir que esa felicidad consiste en hacer a los demás tan afortunados como nosotros mismos deseamos serlo. bastan para su felicidad indi- vidual. Reemplazad las tonterías deíficas. vuestra educación nacional35 hará el resto. [Nota del T. mezclar ninguna fábula religiosa a esta educación nacional. tan descuida da en la edu- cación religiosa. como lo están los castigos anun- ciados por vuestro dios. ser- vir. pregunto: ¿para qué puede. Creemos que un pue- blo lo bastante prudente. un fantasma mucho más ilusorio de lo que podía serlo el de un rey. Evítese. apenas hayan reconocido vues- tros alumnos la futilidad de las bases. muy peli- groso a menudo para los hombres. conciudadanos míos. que estas leyes son tan sabias como simples. que ha sabido romper tantos frenos ridículos. pues.] 73 . y que no serán más felices admitiendo como causa de lo que no comprenden algo que comprenden aún menos. Franceses. por tanto. Si colocáis esas verdades sobre las quimeras cristianas. que en lugar de aprender a recitar fútiles plegarias que tendrán a gloria olvidar cuando tengan dieciséis años. que un pueblo que en estos pocos años ha sabido vencer tantos prejuicios. puedan llegar a disipar esa nube que no disuelve siquiera la es- pada de las leyes. siempre suspendida sobre las pasiones? Por tanto. que les pruebe que el conocimiento de un dios.

buenos padres. y que los hombres tienen esa idea desde el vientre de su madre. que ningún terror religioso vendrá a turbar su genio. y la experiencia sólo se adquiere mediante el ejercicio de los sentidos. le resulta tan inútil como imposible al hombre poder remontarse a un origen imaginario que no explicaría nada y que nada cambiaría. el primero de todos los déspotas fue un sacerdote. y haréis buenos ciudadanos. de donde se sigue que los principios religiosos no se refieren evidentemente a nada y no son en modo alguno innatos. [Nota del T] 74 . ¿Cómo. Pero si. No propongo. he ahí las dos bases de todas las religiones. que evidentemente es una idea sin objeto? Una idea semejante. porque se convertirá en el único sentimiento dominante. ¿qué ocurrirá? Se volverá a construir sobre esas bases. por la sencilla razón de que el primero servirá siempre de ley al segundo. Heliogábalo fue sacerdote del Sol. todo juicio es el efecto de la experiencia. sin embargo. al destruir al uno. creería que le falta algo si no tu- viera nada que esperar o que temer36. buenos esposos. cuando el cere- bro está turbado. No. añadiréis. todo principio es un juicio. y. si se deja subsistir las bases del edificio que se había creído destruir. no desterréis: esas atrocidades son propias 36 La crítica ha descubierto en estos pasajes detalles textuales de las ideas de Holbach. proseguiréis. el miedo se vuelve habitual en él y se convierte en necesidad. en las tinieblas. El hombre tiene miedo. La ignorancia y el miedo. Todas nuestras ideas son representaciones de objetos que nos llaman la atención. Pero esto es falso. es que. y se colocarán en ellas los mismos colosos. es que. Decidles que es imposible pa- ra los hombres tener ideas verdaderas de un ser que no actúa sobre ninguno de nuestros sentidos. ni matanzas ni deportaciones: todos estos horrores están demasiado lejos de mi alma para osar conce- birlos un minuto siquiera. no son seguidos estos consejos. el primer rey y el primer emperador de Roma. sobre todo. entonces. ¿no es tan imposible como los efectos sin causa? Una idea sin prototipo ¿es algo más que una quimera? Algunos doctores. no asesinéis. Que nadie dude de que las religiones son la cuna del despotismo. se cesa de razo- nar. Desde todos los tiempos. se convertirá en ley del universo. reinará con toda su fuer- za y con toda su pureza. tanto fisico como moral. ase- guran que la idea de Dios es innata. muchas más pruebas que libros. Volved luego a la utilidad de la moral: dadles so- bre ese gran tema muchos más ejemplos que lecciones. les han recomendado desconfiar de su razón. seguiréis diciéndoles. con la cruel diferencia de que esta vez serán cimentadas con tal fuerza que ni vuestra generación ni las que la sigan logra- rán derribarlas. consolidada por ella. ¿cuál puede representarnos la idea de Dios. y nin- guna idea extraña debilitará su energía. por temor o pusilanimidad. cuando se tiene miedo. hubo entre el despotismo y la religión tal conexión que está demostra- do de sobra que. vuestra segunda generación está segu- ra y vuestra obra. haréis buenos guerreros. se debe zapar al otro. La incertidumbre en que el hombre se encuentra en relación a su Dios es precisamente el motivo que lo vincula a su religión. en todos los siglos. añadiréis.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade nunca fin. se cree todo y no se analiza nada. proseguiréis. ha podido persuadirse a seres razonables de que la cosa más difícil de comprender era la más esencial para ellos? Es que les han asustado mucho. Numa y Augusto. Entonces el verdadero patriotismo estallará en todas las almas. Constantino y Clodoveo fueron antes abades que soberanos. se asocian uno y otro al sacerdocio. haréis hombres tan unidos a la libertad de su país que ninguna idea de servidumbre po- drá presentarse ya a su espíritu.

a fin de acabar de extirpar en el corazón y en la memoria de los hombres esos terribles juguetes de nuestra infancia. cuya única guía es la virtud. las diferencias de sus intereses. sobre todo porque son las costumbres las que van a servir de motivos a las leyes que han de promulgarse. Franceses.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade de los reyes o de los malvados que los imitaron. Sólo hemos de emplear la fuerza co- ntra los ídolos. sois demasiado ilustrados para no datos cuenta de que un gobierno nuevo va a necesitar costumbres nuevas. de pequeños delitos sociales. no será obrando igual que ellos como obligaréis a sentir horror por quienes las ejercían. sin cesar de temer la espada de las leyes. Condenemos a ser escarnecido. Tras conceder la libertad de con- ciencia y la de prensa. que se vinculen a este oficio tan noble para un republicano. basta con ridiculizar a quienes los sirven. las obras más ateas sean autorizadas plenamente en seguida. algunos lo son ya. os quedan muchos menos crímenes que poder castigar. porque en la práctica hay muy pocas ac- ciones criminales en una sociedad cuyas bases se fundan en la libertad y la igualdad. una prisión perpetua será la pena que caiga sobre quien incurra dos veces en las mismas faltas. de sus de- beres. que con un poco más ha de concederse la de acción. determinan de un modo absolutamente distinto su comportamiento en el mundo. destruyamos para siempre toda idea de Dios y hagamos soldados de sus sacerdotes. sin dejar de ser honesto. y que salvo aquello que choca directamente a las bases del gobierno. bajo un gobierno que no conoce ya ni reyes ni religiones de- ben desaparecer asimismo en un Estado republicano. una multitud de pequeños errores. los sarcasmos de Juliano per- judicaron más a la religión cristiana que todos los suplicios de Nerón. sea recompensa de quien. porque se habrá com- prendido que el verdadero amigo de la patria no debe ser arrastrado por quimeras. van a anularse aquí. me parece necesario probar que a las costumbres francesas tampoco les con- viene más. Este artículo es esencial. habiendo demostrado todo so- bre esta materia. ni el temor a males mayores que los que nos envía la naturaleza. Sí. discernido por la nación. ni la esperanza frívola de un mundo mejor. ridiculizado. y esto sin dejar de ser justo o celoso de la estima de los demás. Que las blasfemias más insultantes. y que un premio considerable. al primero de esos benditos charlatanes que venga a hablarnos todavía de Dios o de religión. en una palabra. único objeto de nuestros des- precios. 75 . lo que debe conducir a un republicano. es imposible que el ciudadano de un Estado libre se comporte como el esclavo de un rey déspota. conocidas bajo los nombres de regicidio o de sacrilegio. deje a sus compatriotas una guadaña para derribar todos esos fantas- mas y un corazón recto para odiarlos. que no es. pero que no vuelvan a hablar ni de su ser quimérico ni de su religión fabuladora. como el esclavo de los reyes. considerados muy esenciales bajo el gobierno de los reyes. de sus relaciones entre sí. otras fechorías. pensad. En seis meses todo habrá acabado: vuestro infa- me Dios será nada. habiendo dicho todo. cubierto de barro en todas las en- crucijadas de las mayores ciudades de Francia. ciudadanos. que se saque a concurso la obra más capaz de iluminar por fin a los europeos en materia tan importante. que debían exigir tanto más cuanto que necesitaban imponer frenos para hacerse respetables o inaborda- bles a sus súbditos. Las costumbres Tras haber demostrado que el teísmo no conviene en modo alguno a un gobierno re- publicano. como el remordimiento su úni- co freno.

franceses. debemos proteger a todas igualmente. Desde tiempos inmemoriales los deberes del hombre han sido considerados bajo las tres relaciones distintas siguientes: 1. si no queréis que su funesto imperio nos vuelva a sumir pronto en todos los horrores del despotismo. puesto que tenemos la certeza moral de que todas son supercherías: por eso ninguna puede agradar más que las otras a un dios que no existe. Aquellos que está obligado a cumplir con sus hermanos. sin embargo. logró ser rehabilitada por la Convención. etc. al dictarnos la naturaleza tantos vicios como virtudes en razón de nuestra organización. la igualdad. Si no veis las religiones desde este enfoque. nada de dioses. blasfemia. 76 . o prohibirlas a todas por igual. sacrilegio. [Nota del T. volverán a pelearse por las religio- nes38. decidir sobre la naturaleza de lo que con- tenta o desagrada a ese ridículo fantasma de su imaginación. pron- to adquirirán la seriedad que las vuelve importantes. todos aquellos. todos los peli- gros que conllevan renacerán al punto en tropel si ponéis en ello capricho o importan- 37 Fue ajusticiado en 1766. lo más seguro es indudablemente proscribirlas. y de la teocracia reedificada nacerá pronto la aristo- cracia. fuesen vistos como comediantes en una escena. La certeza en que debemos estar de que ningún dios ha tenido nada que ver con noso- tros y de que. vamos a clasificar las diferentes acciones de la vida del hombre que hasta ahora se ha convenido denominar criminales. Por eso nunca podrá repetirse demasiado: nada de dioses. pero sólo burlándoos de ellos los destruiréis. Pero para desarrollar mejor mis ideas sobre un tema tan esencial. querer. esa certeza aniquila de un solo golpe. en una palabra. Por último. desearía que fuéramos libre de reírnos o bur- larnos de todos. aquellos que sólo tienen relación con él. y luego las medire- mos con los verdaderos deberes de un republicano. 3. criaturas necesitadas de la naturaleza como las plantas y los animales. la primera parte de estos deberes. que no conocen a su dios y lo que ese dios pueda exigir más que se- gún sus limitadas ideas. sino casi todas contradictorias. porque. estamos aquí porque era imposible que dejáramos de estar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade pesando y examinando bien las cosas. y se apoya. como puede verse. 2. o más filosóficamente aun. de cuya repre- sentación cada cual puede ir a reírse. desaparecerá pronto del gobierno. aniquilada por la preferencia o la protección otorgada a una de ellas. que Atenas castigó tan injustamente en Alci- bíades y Francia en el infortunado La Barre37. para convencernos. reunidos en un templo cualquiera para invocar al Eterno según su gusto. ¿cuál de ellas puede agradar a un Dios. ahora bien. y su memoria. todos ellos co- nocidos bajo los nombres vagos e indefinidos de impiedad. Aquellos que su conciencia y su credulidad le imponen para con el Ser Supremo. en razón de la necesidad que tiene de unos y de otras. que los hombres. defendida por Voltaire ese mismo año. En la profunda ignorancia en que es- tamos. suponiendo que haya un Dios? Si somos sabios. sólo es verdaderamente criminal aquello que la ley reprueba. ateís- mo. Por eso no me limitaría a permitir con indiferencia todos los cultos. en una infinidad de pruebas no sólo discordantes entre sí. es decir de aquellos por los que nos creemos falsamente responsables para con la divinidad.] 38 Cada pueblo pretende que su religión es la mejor.. protegerán pronto las opiniones. Si hay algo extravagante en el mundo es ver a los hombres. cuanto ella nos inspira se convertiría en medida muy insegura para re- gular con precisión lo que está bien o lo que está mal. y en cuanto vuelva a discutirse sobre las religiones.

Esa absurda moral nos dice que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. indudablemente. Está demostrado que la práctica de tal o cual virtud es imposible para ciertos hombres. en tan pequeño número. sobre todo. y sería la última inconsecuencia castigar a quienes ultrajan o desprecian un culto cuya priori- dad sobre los demás nada demuestra con evidencia. Nada sería probablemente más sublime si fuera posible que lo falso pudiese llevar alguna vez los caracteres de la belleza. Convengo en que no pueden hacerse tantas leyes como hombres. y. en razón del indi- viduo al que habrían de afectar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade cia. pero las leyes pue- den ser tan dulces. y cumplámoslos cada uno con el sencillo grado de energía que en este punto nos ha dado la naturaleza. Creo que basta esto para demostrar sobradamente que no debe promulgarse ninguna ley contra los delitos religiosos. injusta. pulverizadlos jugando. pese a ser tan conmovedores. esta clase es. y la opinión caerá por sí misma. porque. Ahora bien. desde entonces. la necesidad de hacer leyes suaves. sin censurar y sobre todo sin castigar a quienes. quien ofende una quimera. de acabar para siempre con la atrocidad de la pena de muerte. porque hay que convenir que sería un ab- surdo palpable querer prescribir leyes universales. La moral cristiana. puedan haber recibido de esta madre común la total libertad de atentar contra la vida de otros. No se trata de amar a los semejantes como a uno mismo. la fraternidad. demasiado vaga en las relaciones del hombre con sus semejantes. sin ultrajar a la naturaleza (y eso es lo que demostraré). del carácter que sean. No derribéis su ídolos con cólera. Y no es. que todos los hombres. Pasemos a los segundos deberes del hombre. puesto que eso va contra todas las leyes de la naturaleza y puesto que sólo su órgano debe dirigir todas las acciones de nuestra vida. puedan fácilmente plegarse a ellas. y con los que debemos vivir tanto mejor en un Estado republicano cuanto que la desaparición de las distancias debe necesariamente estrechar los lazos. como vemos. que no haya infinidad de ca- sos en que los hombres. que el espíritu de quien las dirija sea emplear mayor o menor severidad. inadmisible. y aun exigiría yo que ese pequeño número de leyes sea susceptible de poder adaptarse fácilmente a todos los distintos caracteres. porque toda ley que atente contra la vida de un hombre es imprac- ticable. se trata únicamente de amar a nuestros semejantes como a hermanos. como hay tal o cual remedio que no puede convenir a tal o cual temperamento. más fríos o más atrabiliarios. nada ofende. como a amigos que la naturaleza nos da. todas las dulzuras que los demás encuentran. sienta bases tan llenas de sofismas que resulta imposible admitirlas. la más extensa. no sienten en estos lazos. Que la humanidad. ¡cuál no sería el colmo de vuestra injusticia si cas- tigaseis con la ley a quien le resulta imposible plegarse a la ley! La iniquidad que come- teríais ¿no será igual a aquella de la que os haríais culpable si quisierais forzar a un cie- go a discernir los colores? De estos primeros principios se desprende. sobre la balanza de la igualdad. 77 . porque cuando se quiere edificar principios hay que guardarse mucho de darles sofismas por base. como diré enseguida. este proceder sería tan ridículo como el de un general del ejército que quisiera que todos sus soldados fueran vestidos con un traje hecho a la misma medida. a los que lo vinculan a sus semejantes. la beneficencia nos prescriban según esto nuestros deberes recíprocos. sería necesariamente adoptar un partido e influir. primera ley de vuestro nuevo gobierno. es una injusticia espantosa exigir que hombres de carac- teres desiguales se plieguen a las leyes generales: lo que a uno le va. a otro no le va.

tenemos dos menos de golpe. consideradas capitales en un gobierno monárquico. porque se comete día tras día a los pies del cadalso. y éstas me leerán sin peligro. aquellos delitos que. en el que todos los hombres. no puede ser autorizada a permitirse los mismos extravíos: sin tener los mismos motivos. para impedirme ir allí. y así tenemos al mal- hechor mejor conocido. sobre el nuevo Código que se nos prepara39. pero serán aceptadas por personas instruidas. no podría acceder a las pasiones que pueden legitimar en el hombre el acto cruel del asesinato. causados por la impureza. me ha impedido sufrir uno 39 El nuevo código llamado de Napoleón se promulgaría el 21 de marzo de 1804. más cercanos. el hombre recibe de la naturaleza impresiones que pueden hacer perdonar esa acción. Supongamos que reina una influjo malsano en Hannover. porque no hay peor cálculo que el de hacer morir a un hombre por haber matado a otro. Estaremos de acuerdo en que. Que no se me tache de innovador peligroso. porque sólo a su única luz debe emprenderse un examen semejante. fría por sí misma. He ahí distinciones sabias y delicadas que escapan a muchas personas porque muy po- cas personas reflexionan. e influirán. las fechorías que podemos cometer contra nuestros hermanos se reducen a cuatro principales: la calumnia. tal vez. in- cluso. a quienes las di- rijo. me diga que moriré nada más llegar? Indudablemente no. y menos aun en un gobierno como el nuestro. en el primer caso. no corro otro riesgo que coger un acceso de fiebre. Todas estas acciones. Confieso con la franqueza más extrema que nunca he creído que la calumnia fuera un mal. Una de dos: o la calumnia se dirige contra un hombre verdaderamente perverso. en resumen. como espero. tanto peor para quienes sólo saben captar el mal en las opiniones filosóficas. pueden afectar desagradablemente a los demás. tienen evidentemente mayor interés en conocerse bien. sólo me dirijo a personas capaces de entenderme. de este proceder resulta evidentemente que en lugar de un hombre menos. el mal que no existe aclare mejor entonces el que existe. siempre en oposición a la naturaleza y sin recibir nada de ella. o cae sobre un ser virtuoso. Hay que su- primir esa pena. es imposible que tenga los mismos derechos. Sea. [Nota del T ] 78 . el remordimiento en el alma de los malhechores. ex- pongo ideas que desde la edad de razón se han identificado conmigo y a las que el in- fame despotismo de los tiranos se ha opuesto durante tantos siglos. porque. me- diante la suavidad de mi moral. susceptibles de corromperse con todo! ¿Quién sabe si no se envenenarían quizá con las lecturas de Séneca y de Charron? No es a ellos a quienes hablo. y que esa aritmética sólo puede ser familiar a los verdugos o a los imbéciles. en fin. ¡Tanto peor para aquellos a quienes estas grandes ideas corrompan. son tan graves en un Esta- do republicano? Esto es lo que debemos analizar a la luz de la filosofia. la inclinación que esos mismos malhechores tienen hacia el crimen: afirmo aquí formalmente no tener ninguna de esas miras perversas. y el asesinato. que mayor mal hay en aumentar. pero que. La segunda razón por la que hay que acabar con la pena de muerte es que nunca ha reprimido el crimen.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade sino que es imposible que la ley pueda obtener idéntico privilegio. asustándome con un gran mal. exponiéndome a esa inclemencia malsana. porque la ley. el robo. en cambio. más unidos entre sí. como fuere. resulta casi indi- ferente que se hable algo peor de un hombre conocido por practicar el mal. que no se diga que hay riesgo en embotar. mientras que la ley. ¿podré en- fadarme con el hombre que. como quizá hagan estos escritos.

y. se aplicará a hacerlo mejor aún. que la nación acaba de pronunciar40. del que su virtud sólo saldrá más resplandeciente. sin parcialidad. recompensado en todas las repúblicas de Grecia. ¿Cuáles son los elementos del pacto social? ¿No consiste en ceder un poco de su libertad y de sus propiedades para asegurar y mantener lo que se conserva de ambas? Todas las leyes descansan sobre estas bases. veremos el robo permitido. querrá superar esa calum- nia de la que se creía a salvo. en el primer caso. y sus buenas acciones adquirirán entonces un grado más de energía. es un gran mal en un gobierno cuya meta es la igualdad. pero rectificado. como algo muy útil. algunos otros pueblos lo consideraron una virtud guerrera. son las razones de los castigos infligidos a quien abusa de su libertad. Guárdense mu- cho. Para tales personas la calumnia no es más que un escrutinio depurador. al contrario. desafío a que pueda poner alguna sombra de justicia a la ley que la castigaría. Indudablemente. Esparta o Lacedemonia lo favorecían abiertamente. Autorizan asimismo las imposiciones. la astucia. pero ¿se me permitirán algunas ideas sobre la injusticia de ese juramento? ¿Cuál es el espíritu de un juramento pronunciado por todos los individuos de una nación? ¿No es el de mantener una perfecta igualdad entre los ciu- dadanos. por otro nos impulsa a conservar nuestros bienes. sobre todo en un gobierno en que tan esencial es conocer a los malvados y aumentar la energía de los buenos. Lo cual nos lleva a reflexiones más amplias. se 40 Al jurar la Declaración de los derechos del hombre y de los ciudadanos.] 79 . porque este hombre virtuoso y sensible. yo os pregunto si es muy justa la ley que ordena al que no tiene nada respetar al que lo tiene todo. en el segundo los habrá producido exce- lentes. el calumniador habrá producido efectos bastante buenos. y cuando de este modo observe así los efectos que derivan de la calumnia. vuelve a haber un nuevo recuerdo de Rousseau. en una palabra. obligando a la virtud a mostrársenos por entero. Si recorremos la Antigüedad. no. por tanto. le desafío a encontrar en ellos algo punible. cuyas ideas han de ser grandes como la obra a la que se aplica. lo cual hace que un ciudadano no proteste cuando se le exigen. la fuerza. a fin de que aprendiese a cuidar de sus propiedades. es cierto que mantiene el valor. Así. en cualquier caso. Dios me guarde de querer atacar o destruir aquí el juramento de respeto a las propieda- des. se convierte en el hombre más justo y más íntegro si la favorece o la recompensa. En este caso hay incluso beneficio para la masa de las virtudes de la república. y el de someterlos a todos por igual a la ley protectora de las propiedades de to- dos? Ahora bien. a cambio de lo que da. yo pregunto bajo qué enfoque puede pareceros temible el calumniador. puesto que sabe que. nunca debe estudiar el efecto del delito que sólo afecta individualmente: son los efectos en masa lo que debe examinar. porque si alimenta la igualdad por un lado. [Nota del T. Un poco más abajo. me atrevería a preguntar si el robo. Ahora bien. estimulado por la injusticia que acaba de sufrir. El robo es el segundo de los delitos morales cuyo examen nos hemos propuesto. Ahora.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade pequeño ¿Que la calumnia se dirige por el contrario contra un hombre virtuoso? Que no se alarme por ello: pruébese. El legislador. incrementando los vicios del hombre peligroso. y todo el veneno del calumniador recaerá pronto sobre él mismo. considerémosla bajo la doble perspectiva de un fanal y de un estimulante. sino al que se había dejado robar. cuyo efecto es igualar las riquezas. todas las virtudes útiles a un gobierno republicano y en con- secuencia al nuestro. Hubo un pueblo que castigaba no al ladrón. de pronunciar ninguna pena contra la calumnia.

con toda seguridad. castigad al hombre lo bastante negligente para dejarse robar. mediante vuestro juramento. por el medio que sea. y nada hay menos moral que la guerra. No debemos dudar ni un solo momento de que los denominados crímenes morales. no agravéis por tanto vuestra injusticia castigando al que nada tiene por haber osado robar algo al que lo tiene todo: vuestro desigual juramento le da más que nunca derecho. el adulterio. pero no pronunciéis ninguna clase de pena contra quien roba. debe excitar necesariamente el odio y los celos de cuanto le ro- dea. de esta bárbara desigualdad. no os corresponde por tanto castigar aquello cuya causa habéis sido vo- sotros. Nada más diré para haceros sentir la terrible crueldad que hay en castigar a los ladrones. legitimáis todos los crímenes a que ha de condu- cirle ese perjurio. siempre indispensable en un gobierno que. Ahora bien. la forma esencial a su mantenimiento: ésa es la única moral de un gobierno republicano. es decir. el de conservar su propia existencia sin importarle a costa de quién. es imposible que pueda encadenar a quien no tiene nin- gún interés en su mantenimiento. influyendo su disolución moral en la que es útil a la máquina. perfectamente feliz como el gobierno republicano. Digo más: es bueno que no lo sean. La insurrección.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade le conserva lo que le queda. Forzándole al perjurio mediante un juramento absurdo para él. porque sólo pervivirá por la guerra. contra la que éste debería revolverse sin cesar. sería el arma del fuerte sobre el débil. porque entonces no sería ya el pacto de un pueblo libre. Los legisladores de Grecia habían comprendido perfectamente la importante necesidad de gangrenar los miembros para que. no hace más que seguir el primero y más sabio de los impulsos de la natu- raleza. [Nota del T] 80 . no es en modo alguno un esta- 41 El Leviatán de Hobbes. no sería razonable imaginar que sus medios de pervivencia puedan ser los medios morales. ¿no come- téis una injusticia exigiendo este juramento del «conservador» que no tiene nada? ¿Qué interés tiene éste en vuestro juramento? ¿Y por qué queréis que prometa una cosa que sólo resulta favorable para quien tanto se diferencia de él por sus riquezas? No hay. y eso es lo que ocurre en el juramento de respeto de las propiedades que acaba de exigirse a la nación. Ahora yo pregunto cómo se llega- rá a demostrar que. Convencidos. en un Estado inmoral por sus obligaciones41. son perfectamente indiferentes en un go- bierno cuyo único deber consiste en conservar. la violación y la sodomía. las propiedades del rico. todas las acciones de esa clase que acabamos de citar. ¿con qué derecho quien nada tiene se encadenará a un pacto que sólo protege a quien lo tiene todo? Si hacéis un acto de equidad conservando. entre- gándose a ella. pero. el incesto. sólo el rico encadena con él al pobre. repitámoslo una vez más. puesto que siempre se ve acosado por los déspotas que lo rodean. pensaban esos sabios legisladores. resultase de ello la insurrección. sea esencial a los indi- viduos ser morales. pensad que vuestro juramento le autoriza a esa clase de acción y que. sólo el rico tiene interés en el juramento que el pobre pronuncia con una falta de consideración que le impide verse extorsionado en su buena fe por ese juramento y comprometido a hacer algo que no pueden hacer por él. entre las cuales se distinguen particularmente como más atentatorias a lo que cada uno debe a los otros la prostitución. nada más injusto: un juramento debe tener el mismo efecto sobre todos los individuos que lo pronuncian. Los delitos que debemos examinar en esta segunda clase de deberes del hombre para con sus semejantes consisten en las acciones que puede emprender el libertinaje. como debéis estarlo. Imitad la sabia ley del pueblo de que acabo de hablar.

ser el estado permanente de una república. por tanto. todos los sexos. embotando la pasión que los hombres sienten por una muchacha desnuda. completamente seguros de que. Si estuviera en la intención de la naturaleza que el hombre fuese púdico. van desnudos y no sienten ninguna vergüenza. Sea como fuere. Licurgo y Solón. y la subordinación más completa será la regla de los individuos presentados. así el pudor. sin hallarse encadenado nunca por nada. ese movimiento pusilánime. a establecer toda la seguridad precisa para que el ciudadano. uno de los primeros medios de la coquetería de las mujeres. obligaron a las jóvenes a exhibirse desnudas en el teatro42. la desnudez pasó incluso por virtud entre algunos pueblos. pensaron que. porque no hay en el hombre ninguna pasión que tenga mayor necesidad de toda la extensión de la libertad que ésta. a quien la necesidad acerca a los objetos de lujuria. pueda entregarse con esos objetos a cuanto sus pasiones le prescriban. ajustarlo a las costumbres republica- 42 Se ha dicho que la intención de estos legisladores era. hacer más activa la que los hombres sienten a veces por su sexo. en cualquier caso ¿no trabajaban con vistas a la meta que acabamos de mencionar? Como se ve. 81 . la mayoría de los misterios pa- ganos se celebraban así. Debemos. y cuya primera consecuencia es la prostitución. no fue por lo tanto más que una de las primeras secuelas de la corrupción. sólo escuchamos su voz. Vayamos ahora a los detalles y comencemos por analizar el pudor. espaciosos. probablemente no habría hecho que naciera desnudo. lejos de ser una virtud. se trata menos de apagar esta pasión en nosotros que de regular los medios de satisfacerla en paz. Ahora que hemos superado en este punto la multitud de errores religiosos que nos cautivaban. a capricho de quien la haya sufrido. se aseguraban mucho mejor los medios de agradar ocultando esos defectos mediante adornos. todas las edades. Todavía debo explicar esto. cuidadosamente amueblados y seguros en todos sus puntos. más cerca de la naturaleza por la cantidad de prejuicios que acabamos de destruir. siendo la lujuria una secuela de tales inclinaciones. sería pues tan absurdo como peligroso exigir que quienes han de mantener la perpetua conmoción in- moral de la máquina. contrario a los afectos impuros. com- prendieron que no tardarían en perder todos los efectos del deseo si los prevenían. debe. lo que resulta de tales inclinaciones constituye los pretendidos crímenes que estamos analizando. Roma imitó pronto este ejemplo: bailaban desnudas en los juegos de Flora. En las ciudades se crearán distintos emplazamientos sanos. ahí. del impudor nacen las inclinaciones lujuriosas. Esos sabios mostraban lo que querían que se rechazara y ocultaban lo que creían hecho para inspirar los más dulces deseos. no hay duda de que la costumbre de vestirse ha tenido por única base tanto la inclemencia del aire como la coquetería de las mujeres. por no haberlas creado sin defectos la naturaleza. porque el estado moral de un hombre es un estado de paz y tranquilidad. sólo radicaría en resistir a las inclinaciones que nos inspira antes que en combatirlas. todas las criaturas. serán ofrendados a los caprichos de los libertinos que vayan a gozar. y ahora que.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade do moral. mientras que su estado inmorales un estado de mo- vimiento perpetuo que le acerca a la necesaria insurrección. sin embargo. en lugar de dejarlos nacer. en la que el republicano tiene que mantener siempre al gobierno de que es miembro. la negativa más leve será castigada al punto. fueran seres muy morales. dedicarnos a poner orden en este punto. una infinidad de pueblos. si hubiera crimen en algo. comprendían la necesidad de la inmoralidad en las costumbres republicanas. persuadidos de que. completamente conscientes de que los resultados del impu- dor mantienen al ciudadano en el estado inmoral esencial a las leyes del gobierno repu- blicano. menos degradados que nosotros por la civilización.

celoso en seguida del despotismo que os ve ejercer completamente solos. que gozan de las ventajas de los demás animales hembras y pertenecen. le atormen- tan constantemente. de rodearse de esclavos obligados a satisfacerle. Ved cómo trataban los legisladores griegos. declarado por el orá- culo el más sabio de los filósofos de la tierra.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade frido. embriagaban con él al ciudadano. como mi meta es probar que debemos apresurarnos a cambiar estas costumbres si queremos con- servar el gobierno adoptado. cada vez que no deis al hombre el medio secreto de exhalar la dosis de despotismo que la naturaleza puso en el fondo de su corazón. ninguna indudablemente es tan despótica. con qué otro derecho pretendéis someterlas a una continencia imposible para su fisico y absolutamente inútil a su honor? Voy a tratar por separado cada una de estas cuestiones. como acabo de decir hace un instante. [Nota del T. ahora bien. de ser obedecido. sobre las criaturas que lo rodeen. y. y Sócrates. ningún género de lubricidad les estaba prohibido. las mujeres nacen vulgívagas. haciendo leer tres veces por semana. no por ello dejaba de ser gloria de Grecia. indudablemente. para ejercerlo. Esta rama del libertinaje del Nerón francés le costaba al Estado tres millones. 82 . Iré todavía más lejos. de cuanto pasaba en los lugares de mala nota de París. Practicad. exasperado al punto contra vuestro gobierno. que fue amigo y protector además de Di- derot y de la Enciclopedia] le preparaba a Luis XV medios de lujuria. y que no sólo debemos asociarlas a las lujurias practicadas en las casas que esta- blezco. ninguna pasión tiene más necesidad de toda la extensión de la libertad que ésta. el desenfre- no en Lacedemonia. el pormenor privado. bien imbuidos de estas ideas. en el estado de naturaleza. Todavía debo explicar esto. imponed sobre esos objetos de la lujuria pública las ridículas trabas antaño inventadas por la tiranía ministerial y por la lubricidad de nuestros Sardanápa- los44. Si queréis evi- tar este peligro. tales fueron. la cambiará como acaba de hacerlo. un proceder diferente. y enriquecido por él. el hombre. harto de vuestra forma de regirle. Si. contento por haber podido ejercer su pequeña soberanía en medio del harén de icoglanes43 o de sultanas que vuestros cuidados y su dinero le someten. tcon qué derecho pretendéis que las mujeres sean exceptuadas de la ciega sumisión que la naturaleza les prescribe para con los caprichos de los hombres? Y luego. Es cierto que. saldrá satisfecho y sin ningún deseo de perturbar un gobierno que le asegura de modo tan complaciente todos los medios de su concupiscencia. permitid libre vuelo a esos deseos tiránicos que. es decir. es en ella donde el hombre gusta de ordenar. a todos los machos. de labios de la Dubarry. en lugar de prohibír- selo. pasando indiferentemente de los brazos de Aspasia a los de Alcibíades. he prometido la misma lógica para todo y mantendré mi palabra. se abalanzará. a su pesar. tanto las prime- 43 Icoglán: según el Diccionario Littré: «Paje del Gran Señor». voy a tratar de convenceros de que la prostitución de las mujeres conocidas con el nombre de honestas no es más peligrosa que la de los hom- bres. sino que incluso debemos erigir para ellas otras donde sus caprichos y las nece- sidades de su temperamento. sacudirá el yugo que le imponéis.] 44 Se sabe que el infame y malvado Satrine [Jefe de la policía. ajustarlo a las costumbres republicanas. por el contrario. en Atenas. de un ardor muy diferente del nuestro. perturbará el gobierno. por contrarias que sean mis ideas a nuestras actuales costumbres. puedan asimismo satisfacerse con todos los sexos. como ellas y sin ninguna excepción. En primer lugar.

en legítimo derecho no puede por tanto otorgarse a un sexo la posibilidad de apoderarse exclusivamente del otro. tengo derecho a obligarla a este goce si ella me lo rehúsa por el motivo que sea. por tanto. en cualquier caso. y jamás uno de esos sexos o una de esas clases puede poseer al otro de forma arbitraria. pero sí derechos' ciertos a su disfrute. pero los tengo indiscutibles a su goce. sean de la clase que sean. la injusticia. La ley que ha de obligarlas a prostituirse cuanto queramos en las casas de desenfreno de que acaba de hablarse. Todos los hombres tienen. en su defensa. son tan injustas como quiméricas. todos los hombres han nacido libres. el pudor o su vinculación a otros hombres. no hay pues nadie que. al que se puede denominar locura del alma. Jamás puede ejercerse un acto de posesión sobre un ser libre. sino momentáneamente45. no puede servir a la felicidad de los demás. de igual modo. y todas las ataduras que puedan encadenar una mujer a un hombre. según esto. todos son iguales en derecho. podemos emplearla legalmente. resulta indiscutible que hemos recibido de la naturaleza el derecho a ex- presar nuestros deseos indistintamente a todas las mujeres. por tanto. El ínterés. de ello mismo se deriva que tenemos el de obligarla a someterse a nuestros deseos. con más frecuencia todavía raptaron a esa mujer. jamás sobre un individuo que es semejante a nosotros. según las leyes de la natura- leza. porque ese motivo se convierte en exclusión. al no satisfacer más que a dos individuos. para lo que se nos han dado todas las mujeres. El amor. no tengo ningún derecho real a la propiedad de tal o cual mujer. creyeron enriquecerse tomando una mujer y con ella los bienes de su familia. pueda establecer sobre una mujer un derecho único y personal. un derecho de goce igual sobre todas las mujeres. Es indiscutible que tenemos derecho a establecer le- yes que la obliguen a ceder a la pasión de quien la desea. estos medios quiméricos nada valen. y que las forzará a ello si se niegan. tengo derecho a aprovechar el agua límpida que ofrece a mi sed. ni que tras haber establecido más arriba que no teníamos derecho alguno a atar una mujer a nosotros. siendo la violencia misma uno de los efectos de ese derecho.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade ras leyes de la naturaleza como las únicas instituciones de los primeros agrupamientos que los hombres hicieron. repito que aquí sólo se trata del goce y no de la propiedad. no tiene más títulos para legitimar su constancia. el egoísmo y el amor degradaron estas primeras miras tan simples y tan naturales. ¿Y qué? ¿Acaso no ha demostrado la naturaleza que teníamos ese derecho. más arriba hemos visto que el pudor era un sentimiento ficticio y despreciable. Aplicando en puridad las leyes de la naturaleza. y es para la felicidad de todos. una mujer no puede alegar como motivo del rechazo que hace a quien la desea el amor que siente por otro. al ser amado y al ser amante. que las castigará si faltan. Si. es tan injusto poseer ex- clusivamente una mujer como poseer esclavos. porque me con- tradiría. Sólo puede ejercerse el acto de posesión sobre un inmue- ble o sobre un animal. al otorgarnos la fuerza necesaria para someterlas a nuestros deseos? En vano las mujeres deben invocar. 83 . no tengo ningún derecho a la propiedad de la fuente que encuentro en mi camino. y no para una felicidad egoísta y privilegiada. y ningún hombre puede ser excluido de la posesión de una mujer desde el momento en que es evidente que pertenece decidi- damente a todos los hombres. y se la quedaron. es por tanto 45 Que no se diga que me contradigo. he ahí satisfechos los dos primeros sentimientos que acabo de indicar. no perdamos nunca de vista estos principios. no en exclusiva. he ahí el segundo motivo en acción y. destruyo esos principios diciendo ahora que tenemos derecho a forzarla.

con tanta humildad como sumisión. que todas las mujeres deben ser sometidas a nuestros deseos. absolu- tamente vueltas al estado natural. porque no hay ninguna que no esté en la naturaleza. y es lo que va a constituir la res- puesta a la segunda cuestión que me he propuesto. bajo la supervisión de las matronas de este templo de Venus. debemos compensarlas a todas luces. 84 . si las leyes que promulguéis son justas. desde el momento en que me concedéis el derecho de propiedad sobre el goce. al mismo tiempo. en este examen se trata sólo de lo que conviene a aquel que desea. absolutamente li- beradas de todos los lazos del himeneo. podemos permitirles evidentemente satisfacer todos los suyos. nuestras leyes deben favorecer en este punto su temperamento de fuego. de todos los falsos prejuicios del pudor. y su sola exposición debería hacer- nos sentir la extremada necesidad que tenemos de cambiarlas por otras más puras. es preciso que tengan la libertad de gozar igualmente de cuantos ellas crean dignos de satisfacerlas. indudablemente debemos nivelarla. cogerlo maduro o verde. porque pretendo que no se puede hacer sin perturbar la libertad de quien desea el goce de una muchacha de tal o cual edad. que las mujeres. y. consentimos en hacerlas débiles a fuerza de seducción y en castigarlas luego por ceder a todos los esfuerzos que nosotros hemos hecho para provocarlas a la caída. Quien tiene derecho a comer el fruto de un árbol puede. Se me objetará que hay una edad en que el comportamiento del hom- bre perjudica decididamente la salud de la muchacha. todos los caprichos que le agrade tener con ella. en esa desigual atrocidad. y que tiene derecho a apropiársela. Esta consideración carece de valor. bajo cláusula especial de entregarse asimismo a cuantos las deseen. y es absurdo haber colo- cado tanto su honor como su virtud en la fuerza natural que ponen en resistir a inclinacio- nes que han recibido con mucha más profusión que nosotros. que han recibido inclinaciones mucho más violentas que nosotros a los placeres de la lujuria. Sí. como acabamos de hacer.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade una ley de las más equitativas. Toda la absurdidad de nuestras costumbres está escrita. este dere- cho es independiente de los efectos producidos por el goce. contra la que no podría invocarse ningún motivo legíti- mo o justo. obligarla a que esté en una de las casas de que he hablado. ¿No he probado ya que era legal forzar la voluntad de una mujer en este punto y que. Ya nivelaremos la balanza. pues. porque no se trata en modo alguno de lo que puede sufrir el objeto condenado por la naturaleza y por la ley al sometimiento momentáneo de los deseos del otro. y allí. ninguna que no sea aprobada por ella. con toda evidencia. Un hombre que quiera gozar de una mujer o de una muchacha cualquiera podrá. Desde el momento en que las consideraciones que se tengan al respecto destruyan o debiliten el goce de quien la desea. Tampoco se trata aquí de fijar la edad. a lo que me parece. abstracción hecha de cual- quier sentimiento egoísta? Lo mismo ocurre con su salud. por más que sean extravagancias o irregularidades. quiero que el goce de todos los sexos y de todas las partes del cuerpo les sea permitido igual que a los hombres. esa consideración de la edad nada significa. Si admitimos. a estas mujeres a las que acabamos de esclavizar tan cruelmente. quiero que las leyes les permitan entregarse a tantos hombres como buenamente les parezca. según las inspira- ciones de su gusto. tan pron- to como inspira el deseo del goce. le será en- tregada para satisfacer. Digo. podrán entregarse a ellas cuanto quieran. esta injusticia de nuestras costumbres es más de temer dado que. debía someterse a ese goce. desde entonces da lo mismo que ese goce sea provechoso o perjudicial para la criatura que debe someterse a él.

como las de los hombres. casas destinadas al libertinaje de las mujeres y. cualquier violencia hecha a la naturaleza marchita mucho más que el abuso de los placeres. de los placeres de la mujer no nacen más frutos que niños a los que el co- nocimiento de su padre les está totalmente prohibido. Habrá. gozarás como los hombres de todos los placeres que la naturaleza te impone como un deber. en que todos los que nacen son hijos de la patria? ¡Ah. ¿no se los separa naturalmente por los medios que propongo? Al destruir absolutamente todos los lazos del himeneo. no habiendo conocido nunca a otra que ella. los peligros de esta licencia? ¿Niños sin padres? Pero ¿y qué importa eso en una república en que todos los individuos no deben tener más madre que la patria. estarán puestas bajo la protección del gobierno. entregarse a cuanto le dicte su temperamento en las casas establecidas al efecto. una joven liberada de los lazos paternos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade ¿Cuáles son. allí será recibida con respeto. 47 Las mujeres no saben hasta qué punto las embellecen sus lascivias. en fin. La parte más divina de la humanidad. y todas las virtudes de un hombre de Estado se vuelven absolutamente imposibles. Otorgando sólo a algunos individuos la dosis de afecto que deben repartir entre todos sus hermanos. ultraja sus leyes. que únicamente deben pertenecer a la república. su corazón entero a quienes los han hecho nacer. darlos a conocer e ilustrarlos. y cuanto más frecuenten estas casas tanto más serán estimadas. Si hay el menor in- conveniente en dejar a los niños mamar así en sus familias intereses a menudo muy di- ferentes de los de la patria. pues. si se resiste. más moral que la de la naturaleza. como deben. Sexo encantador. que ya no tiene nada que conservar para el himeneo (absolutamente abolido por las sabias leyes que de- seo). en lugar de ser. y la carrera de los combates de Venus está 46 Las babilonias no aguardaban a los siete años para llevar sus primicias al templo de Venus. adoptan inevitablemente los prejuicios. y con ello los medios de pertene- cer sólo a una misma familia. de regreso a la sociedad. Compárese a dos mujeres de edad y de belleza casi semejantes. podrá hablar en ella tan públicamente de los placeres que haya gustado como hoy lo hace de un baile o de un paseo. rompedlas. no tengáis más freno que vuestras inclinaciones. sus opiniones. 85 . No hay nada tan bárbaro ni tan ridículo como haber unido el honor y la virtud de las mujeres a la resistencia que ponen a los deseos que han recibido de la naturaleza y que enardecen sin cesar a quienes cometen la barbarie de censurarlas. Abandonando. sabrán desde que nazcan que sólo de ella deben esperarlo todo? No soñéis con hacer buenos republicanos mien- tras aisléis en sus familias a los niños. ¿debe acaso recibir cadenas de la otra? ¡Ah. no reprimirás ninguno. y. se aíslan. con frecuencia peligrosos. serás libre. hijos de la patria. la naturaleza lo exige!. satisfecha con abundancia. no languidezcáis más tiempo en estos prejui- cios bárbaros que marchitan vuestros encantos y cautivan los divinos impulsos de vues- tros corazones47. se particularizan. Desde su más tierna edad46. El primer movimiento de concupiscencia que experimenta una muchacha es el momento que la naturaleza le marca para prostituirse y. allí les serán proporcionados todos los individuos de uno y otro sexo que puedan desear. sólo hay ventajas separándolos de ellas. en su corazón ya no encuentran ningún afecto por aquella que debe hacerlos vivir. sin ninguna otra consideración. pues. de es- tos individuos. cuánto más no la amarán los que. me pregunto. sois libres como nosotros. más leyes que vuestros de- seos. por encima del prejuicio que antaño encadenaba su sexo podrá. debe ceder desde el momento en que su naturaleza habla. una de las cuales vive en el celibato y otra en el libertinaje: así se verá cuánto la supera ésta en esplendor y frescura. como si estos segundos beneficios no fueran más importantes que los primeros. sus ideas. no hay nadie que ignore que los partos embellecen a una mujer.

amplía los lazos de las familias y en consecuencia vuelve más activo el amor de los ciudadanos por la patria. Entre los tártaros. En Pegú49 las propias familias entregan sus mujeres o sus hijas a los extranjeros que viajan: ¡se las alquilan a tanto por día. y por ello les vuelve más pesado el yugo de un himeneo eterno. llevaba públicamente al cuello las marcas de su impudicia. y casi todos autorizaron el desorden de las mujeres. lo encontramos en el origen de las sociedades. cuanto más se prostituía una mujer tanto más honrada era. todas las leyes lo han favorecido. ¿Es el incesto más peligroso? Indudablemente no. encontraremos 48 Este mismo autor quería que los prometidos se viesen completamente desnudos antes de desposarse. convenceos de que no puede existir mal al- guno en seguir los impulsos de la naturaleza. la eternidad de los vínculos conyu- gales. nunca los legisladores que les dieron leyes creyeron conver- tir en crimen el adulterio. Tomás Moro prueba en su Utopía que es ventajoso para las mujeres entregarse al desenfreno. de que no habéis sido creadas para un solo hombre. en mi opinión bastaba con examinar o sentir toda la pesadez de estos vínculos para dejar de considerar como crimen la acción que los aflojaba. resarcíos ahora sin miedo. Ya sabemos de qué modo se aprovecharon de ello. lo sentimos. la estima que con- cebiremos por vosotras será proporcional sólo a la mayor amplitud que vosotras mismas os hayáis permitido dar a tales extravíos. era. con toda seguridad. la naturaleza. ¡Cuán ridículo era considerarlo criminal en nuestras antiguas instituciones! Si había algo absurdo en el mundo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade abierta para vosotras lo mismo que para nosotros. y las ideas de este gran hombre no siempre eran sueños48. como los caballos y los carrua- jes! En fin. por nulo que sea según las leyes que establez- co. y no se estima ba a las que no lleva- ban ese adorno. ¡Cuántos matrimonios fallarían si esa ley se cumpliese! Debe admitirse que lo contrario es lo que se dice comprar la mercancía sin haberla visto. reservando para ellos el conocimiento y la absolución de estos pecados secretos. sin duda. la pedantería y la superstición han sido aniquiladas. está consagrado por todas las religiones. ya no se os verá ruborizaros por vues- tros encantadores extravíos. y el goce de objetos que nos pertenecen nos parece siempre más delicioso. [Nota del T] 86 . ubicado en Birmania. de examinar el adulterio. Imitad a las republicanas de Grecia. no temáis más absurdos reproches. nos es dic- tado por las primeras leyes de la naturaleza. echemos sobre él no obstante una ojeada. Mujeres tiernas y abrasadas por el fuego del amor. Las primeras instituciones favorecen el incesto. de una sensibilidad más profunda que a los individuos del otro sexo. les da- ba un increíble dominio sobre las mujeres y les abría una carrera de lubricidad cuya ex- tensión no tenía límites. 49 Pegú. Los sacerdotes tenían por supuesto su motivo al prohibirnos la lujuria: esta recomendación. varios volúmenes no bastarían para demostrar que nunca se consideró la lu- juria un crimen en ninguno de los pueblos sabios de la tierra. y cómo se- guirían abusando si su crédito no se hubiera perdido sin remisión. coronadas de mirtos y de rosas. Si recorremos el universo. Lo que acabo de decir debería dispensarnos. como hemos dicho hace un momento. Que ningún freno os detenga. sino para placer indistintamente a todos. ha dotado a las mujeres de un temperamento más ar- diente. antiguo reino desaparecido. Todos los filósofos saben de sobra que sólo a los impostores cristianos debemos haberlo erigido en crimen.

ciudadanos. de hecho. ¿no es un extravío monstruoso cuyo castigo nunca podría ser demasia- do fuerte? Es sin duda muy doloroso para nosotros tener que reprochar a nuestros ante- pasados los asesinatos judiciales que osaron permitirse en este tema. el único presunto delito sólo podría consistir en este caso en la pérdida de la simiente. ese presunto crimen que atrajo el fuego del cielo sobre las ciudades entregadas a él. acción rara y muy difícil de probar. aquel cuya lesión está mejor establecida en razón del ultraje que parece hacer. Consolaos. ¿Cómo pudieron hombres razonables llevar el absur- do hasta el punto de creer que el goce de su madre. de su hermana o de su hija podría ser alguna vez criminal? ¿No es. no hace aún cuarenta años. y vamos a pasar a la violación que. ¿Pro- cedería ella a diario a pérdidas semejantes si así fuera? ¿Y no es autorizarlas permitirlas durante el sueño. tanto más nos ordena al mismo tiempo que nos alejemos de él. puesto que éste invade la propiedad que el otro se conten- ta con deteriorar. Me atrevo a asegurar. Es. ¿Qué tendréis pues que objetar al violador si os responde que. en el acto del goce de una mujer embarazada? ¿Podemos imaginar que la naturaleza nos dé la posibilidad de un crimen que la ultraja? ¿Puede consentir que los 87 . el mayor de los hijos en el reino de Judá debe desposar a la mujer de su padre. causa menos per- juicio al prójimo que el robo. a la primera ojeada. la absurdidad de los legisladores estaba todavía en ese punto. y que hay unas puras y otras mancilladas. y que cuantas más inclinaciones nos hace sentir hacia un objeto. puesto que no ha hecho sino po- ner un poco antes a la criatura de que ha abusado en el estado en que poco después había de ponerle el himeneo o el amor? Mas la sodomía. con sus hijas. y se casan a menudo a la vez con la madre y la hija. y que la naturaleza no podría haber otorgado al fluido que corre en nuestros ri- ñones una importancia tan grande como para enfadarse por el camino que nos plazca hacer tomar a ese licor. La comunidad de mujeres que yo esta- blezco. a menos que se quiera sostener que todas las partes del cuerpo no son iguales. los pueblos del Chile se acuestan indistinta- mente con sus hermanas. abominable prejuicio considerar crimen el hecho de que un hombre estime en más para su goce el objeto al que el sentimiento de la naturaleza más le acerca? Equivaldría a decir que nos está prohibido amar dema- siado a los individuos que la naturaleza más nos ordena que amemos. Estas contradicciones son absurdas: sólo pueblos embrutecidos por la superstición pueden creerlas o adoptarlas. ¿Cuál es el único crimen que puede existir aquí? Probablemente no lo es ponerse en tal o cual lugar.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade el incesto establecido por doquier. sin embargo. cierto que la violación. tales absurdos no volverán: la sabiduría de vuestros le- gisladores os responde de ello. ¿Es posible ser tan bárbaro como para atreverse a condenar a muerte a un desgraciado individuo cuyo úni- co crimen es no tener los mismos gustos que vosotros? Uno se estremece cuando piensa que. pero como es imposible seguir ade- lante con tales absurdos. os pregunto. Los negros de la Costa de la Pimienta y de Río Ga- bón prostituyen sus mujeres con sus propios hijos. parece ser. que el incesto debería ser la ley de todo gobier- no cuya base fuera la fraternidad. Completamente esclarecida sobre esta debilidad de al- gunos hombres. Ahora yo me pregunto si es verosímil que esa simiente sea tan preciosa a los ojos de la naturaleza que se vuelva imposible perderla sin crimen. en resumen. de todos los extravíos del libertinaje. hoy se comprende perfectamente que semejante error no puede ser cri- minal. entraña necesariamente el incesto y deja poco que decir sobre un presunto delito cuya nulidad está demasiado demostrada para que sigamos insistiendo. el mal que ha cometido es más bien mediocre.

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hombres destruyan sus placeres y se hagan así más fuertes que ella? Es inaudito el
abismo de absurdos a que uno se lanza cuando para razonar se abandona la antorcha de
la razón. Tengamos, pues, por seguro que es tan sencillo gozar de una mujer de una
manera como de otra, que es absolutamente indiferente gozar de una muchacha que de
un muchacho, y que, una vez comprobado que en nosotros no pueden existir otras incli-
naciones que las que hemos recibido de la naturaleza, ésta es demasiado sabia y dema-
siado consecuente para haber puesto en nosotros algo que puede ofenderla alguna vez.
El de la sodomía es resultado de la organización, y nosotros no contribuimos en nada
a esa organización. Niños en su más temprana edad anuncian este gusto, y ya no se co-
rrigen de él nunca. A veces es fruto de la saciedad; pero incluso en este caso, ¿pertene-
ce menos por ello a la naturaleza? Desde cualquier enfoque, es obra suya, y en todos los
casos lo que ella inspira debe ser respetado por los hombres. Si mediante un censo
exacto se llegara a probar que este gusto afecta infinitamente más a uno que a otro, que
los placeres que de él resultan son mucho más vivos y que por este motivo sus partida-
rios son mil veces más numerosos que sus enemigos, ¿no podríamos deducir que, lejos
de ultrajar a la naturaleza, este vicio serviría sus miras, y que le importa menos la pro-
creación de lo que nosotros tenemos la locura de creer? Y, recorriendo el universo, ¡a
cuántos pueblos no vemos despreciar a las mujeres! Los hay que sólo se sirven de ella
para tener el hijo necesario para reemplazarlos. La costumbre que los hombres tienen de
vivir juntos en las repúblicas siempre volverá este vicio más frecuente, pero no es desde
luego peligroso. ¿Lo habrían introducido los legisladores de Grecia si así lo hubieran
creído? Muy lejos de eso, lo creían necesario para un pueblo guerrero. Plutarco nos
habla con entusiasmo del batallón de los amantes y de los amados; ellos solos defendie-
ron durante mucho tiempo la libertad de Grecia. Este vicio reinó en la asociación de las
hermandades de armas; la cimentó; los mayores hombres estuvieron inclinados a él.
Toda América, cuando fue descubierta, se la encontró poblada por personas de este gus-
to. En Luisiana, los indios Illinois, vestidos de mujeres, se prostituían como cortesanas.
Los negros de Benguelé mantenían públicamente a hombres; casi todos los serrallos de
Argelia están poblados en la actualidad sólo por muchachos. En Tebas no se contenta-
ban con tolerarlo: ordenaban el amor de los muchachos; el filósofo de Queronea50 lo
prescribió para suavizar las costumbres de los jóvenes.
Ya sabemos hasta qué punto reinó en Roma: había allí lugares públicos en que los jó-
venes se prostituían vestidos de muchachas y las muchachas vestidas de muchachos.
Marcial, Catulo, Tibulo, Horacio y Virgilio escribían cartas a hombres como a sus
amantes, y en Plutarco finalmente leemos51 que las mujeres no deben tener ninguna par-
ticipación en el amor de los hombres. Los amasios de la isla de Creta raptaban antaño a
muchachos con las más singulares ceremonias. Cuando amaban a uno, participaban a
los padres el día en que el raptor quería raptarlo; el joven oponía alguna resistencia si su
amante no le placía; en caso contrario, partía con él, y el seductor lo devolvía a su fami-
lia tan pronto como lo había utilizado; porque en esta pasión, como en la de las muje-
res, se tiene demasiado cuando uno ha tenido bastante. Estrabón nos dice que, en esa
misma isla, los serrallos sólo se llenaban con muchachos: los prostituían públicamente.

50
Sócrates. [Nota del T.]
51
Obras morales. Tratado del amor.

88

Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade

¿Queréis una última autoridad, hecha para demostrar cuán útil es este vicio en una re-
pública? Escuchemos a jerónimo el Peripatético. El amor de los muchachos, nos dice,
se extendía por toda Grecia porque daba valor y fuerza, y porque servía para expulsar a
los tiranos; las conspiraciones se formaban entre amantes, y antes se dejaban torturar
que denunciar a sus cómplices; de esta manera, el patriotismo sacrificaba todo a la
prosperidad del estado; estaban seguros de que estas relaciones fortalecían la república,
clamaban contra las mujeres y era debilidad reservada al despotismo unirse a estas cria-
turas.
Siempre la pederastia fue vicio de los pueblos guerreros. César nos enseña que los ga-
los estaban completamente entregados a él. Las guerras que tenían que sostener las re-
públicas, al separar los dos sexos, propagaron el vicio, y cuando se reconocieron secue-
las tan útiles al estado, la religión lo consagró al punto. Se sabe que los romanos santi-
ficaron los amores de Júpiter y de Ganímedes. Sexto Empírico nos asegura que esta
fantasía era obligatoria entre los persas. Finalmente, las mujeres celosas y despreciadas
ofrecieron a sus maridos el mismo servicio que recibían de los jóvenes; algunos lo pro-
baron y volvieron a sus antiguas costumbres por no parecerles posible la ilusión.
Los turcos, muy inclinados a esta depravación que Mahoma consagró en su Corán,
aseguran no obstante que una virgen muy joven puede reemplazar bastante bien a un
muchacho, y raramente las hacen mujeres sin haber pasado por esta prueba. Sixto Quin-
to y Sánchez permitieron este desenfreno; el último se propuso probar incluso que era
útil a la procreación, y que un niño creado tras este curso previo estaba infinitamente
mejor constituido. Finalmente, las mujeres se resarcieron entre sí. Esta fantasía no tiene
indudablemente más inconvenientes que la otra, porque el resultado es sólo la negativa
a crear, y porque los medios de quienes tienen el gusto de la población son lo bastante
potentes como para que los adversarios nunca puedan perjudicarles. Los griegos basa-
ban asimismo este extravío de las mujeres en razones de Estado. De él resultaba que,
bastándose entre sí, sus comunicaciones con los hombres eran menos frecuentes y así
no perjudicaban los asuntos de la república. Luciano nos enseña los progresos que hizo
esta licencia, y no sin interés la vemos en Safo.
En una palabra, no hay ninguna clase de peligro en todas estas manías: aunque llega-
sen más lejos, aunque llegasen a rozarse con monstruos y animales, como nos enseña el
ejemplo de muchos pueblos, no habría en todas estas nimiedades el menor inconvenien-
te, porque la corrupción de las costumbres, con frecuencia muy útil en un gobierno, no
podría perjudicarlo desde ningún punto de vista, y debemos esperar de nuestros legisla-
dores suficiente sabiduría y suficiente prudencia para estar completamente seguros de
que ninguna ley emanará de ellos para la represión de estas miserias que, por derivar
totalmente de la organización, no podrían hacer a quien siente inclinación por ellas más
culpable de lo que lo es el individuo que la naturaleza creó contrahecho.
En la segunda clase de delitos del hombre hacia sus semejantes sólo nos queda exa-
minar el asesinato; luego pasaremos a sus deberes para consigo mismo. De todas las
ofensas que el hombre puede hacer a su semejante, el asesinato es, sin contradicción, la
más cruel de todas puesto que le quita el único bien que ha recibido de la naturaleza, el
único cuya pérdida es irreparable. Muchas cuestiones sin embargo se plantean aquí,
abstracción hecha del mal que el asesino causa a quien se convierte en su víctima.
l. Esta acción, considerada desde las leyes solas de la naturaleza, ¿es realmente crimi-
nal?

89

Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade

2. ¿Lo es desde las leyes de la política? 3. ¿Es perjudicial para la sociedad?
4. ¿Cómo debe considerarse en un gobierno republicano?
5. Finalmente, ¿debe reprimirse el asesino mediante el asesinato?
Vamos a examinar por separado cada una de estas cuestiones: el tema es lo bastante
esencial para permitir que nos detengamos en él; quizá parezcan nuestras ideas algo
fuertes, ¿qué importa? ¿No hemos adquirido el derecho a decir todo? Desarrollemos
para los hombres grandes verdades: las esperan de nosotros; es hora de que el error des-
aparezca, es preciso que su venda caiga junto con la corona de los reyes. ¿Es el asesina-
to un crimen a ojos de la naturaleza? Ésa es la primera cuestión planteada.
Indudablemente vamos a humillar aquí el orgullo del hombre, rebajándolo al rango de
todas las demás producciones de la naturaleza, pero el filósofo no halaga las pequeñas
vanidades humanas; ardiente perseguidor de la verdad, la discierne bajo los tontos pre-
juicios del amor propio, la alcanza, la desarrolla y la muestra audazmente a la tierra
asombrada.
¿Qué es el hombre y qué diferencia hay entre él y las demás plantas, entre él y los
demás animales de la naturaleza? Ninguna probablemente. Casualmente colocado, co-
mo ellos, en este globo, ha nacido como ellos; se propaga, crece y decrece como ellos;
llega como ellos a la vejez y como ellos cae en la nada tras el término que la naturaleza
asigna a cada especie de animales en razón de la constitución de sus órganos. Si las se-
mejanzas son tan exactas que resulta completamente imposible a la mirada escrutadora
del filósofo percibir desemejanzas, entonces habrá tanto mal en matar a un animal como
a un hombre, o tan poco en lo uno como en lo otro, y sólo en los prejuicios de nuestro
orgullo estará la distancia; pero nada hay tan desgraciadamente absurdo como los pre-
juicios del orgullo. Estrujemos no obstante la cuestión. No podéis dejar de convenir que
no sea igual destruir un hombre que una bestia; pero la destrucción de todo animal que
tiene vida, ¿no es decididamente un mal, como creían los pitagóricos y como creen hoy
todavía los habitantes de las riberas del Ganges? Antes de responder a esto, recordemos
en primer lugar a los lectores que sólo examinamos la cuestión en lo que atañe a la na-
turaleza; luego la contemplaremos en relación a los hombres.
Ahora yo pregunto qué valor pueden tener para la naturaleza individuos que no le
cuestan ni el menor esfuerzo ni el menor cuidado. El obrero sólo estima su obra en ra-
zón del trabajo que le cuesta, del tiempo que emplea en crearla. ¿Le cuesta el hombre a
la naturaleza? Suponiendo que le cueste, ¿le cuesta más que un mono o que un elefante?
Voy más lejos: ¿cuáles son las materias generadoras de la naturaleza? ¿De qué se com-
ponen los seres que vienen a la vida? Los tres elementos que los forman ¿no resultan de
la primitiva destrucción de los demás cuerpos? Si todos los individuos fueran eternos,
¿no se le haría imposible a la naturaleza crear otros nuevos? Si la eternidad de los seres
es imposible para la naturaleza, su destrucción se convierte, por tanto, en una de sus
leyes. Ahora bien, si las destrucciones le son tan útiles que en modo alguno puede pres-
cindir de ellas, y si no puede llegar a sus creaciones sin abrevar en esas masas de des-
trucción que le prepara la muerte, desde ese momento la idea de aniquilación que acha-
camos a la muerte no será ya real; no habrá aniquilamiento comprobado; lo que noso-
tros llamamos fin de un animal que tiene vida no será entonces un fin real sino una sim-
ple transmutación, cuya base es el movimiento perpetuo, verdadera esencia de la materia,
admitida por todos los filósofos modernos como una de sus primeras leyes. La muerte,
según estos principios irrefutables, no es por lo tanto más que un cambio de forma, un

90

no. la acción que cometéis al variar las formas de sus diferentes obras es ventajosa para ella. ¿No fue a fuerza de asesinatos como Roma se convirtió en dueña del mundo? ¿No fue a fuerza de asesinatos como Francia es libre hoy? Es inútil advertir aquí que sólo se habla de asesinatos ocasionados 52 Sade sigue en esta tesis de la generación espontánea a Buffon.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade paso imperceptible de una existencia a otra: esto es lo que Pitágoras llamaba la metemp- sícosis. las guerras. habría que decir que la serpiente venenosa es más necesaria que el perro fiel. habría que pro- bar que. dado que lo único que hacemos. Llevados más adelante aún por la serie de nuestras consecuencias. sexo o especie que la supongáis. Ahora bien. como todos estos sistemas son insostenibles. la cual se sirve de todos los medios posibles para obtener antes esa materia prima de destrucción. consen- tir en admitir la imposibilidad en que nos hallamos de aniquilar las obras de la naturaleza. es preciso. al entregarnos a la destrucción. un vago que engorda en la inac- ción y en la indolencia es más útil que el caballo. absoluta- mente esencial para sus obras. o que el buey. jamás descubriréis ese momento. cuyo cuerpo es tan precioso que ninguna de sus partes queda sin utilidad. habrá que convenir fi- nalmente en que. por el contrario. no es más que operar una variación en las formas. según esto. Pequeños animales se forman en el instante mismo en que el gran animal ha perdido el aliento. Dignémonos esclarecer un instante nuestra alma con la santa antorcha de la filosofía: ¿qué otra voz sino la de la naturaleza nos sugiere los odios personales. ¡Ea!. es que los necesita. ¿Cómo podemos nosotros. es la naturaleza la que lo aconseja. suponernos culpa- bles ante ella. que nacen unas de otras. Con toda evidencia hay que dejarla hacer. yo pregunto si alguna vez se podrá sostener que la destrucción sea un crimen. Con el propósito de conservar vuestros absurdos prejuicios. respecto a los planes sublimes de la naturaleza. y el hombre que destruye a su semejante es a la naturaleza lo que le es la peste o el hambre. en una palabra. pero son sus impulsos lo que el hombre sigue cuando se entrega al homicidio. cuyo servicio es tan esencial. os dicen. ¿Hay crimen en política? Nos atrevemos a confesar. igualmente enviadas por su mano. lejos de perjudicar a la naturaleza. [Nota del T] 91 . porque sería necesario para ello demostrar en la materia un instante de inacción. Una vez admitidas estas verdades. puesto que mediante esa acción le proporcionáis la materia prima de sus reconstrucciones. desde el momento en que no hacemos sino seguir sus miras? Pero esto es más de lo necesario para convencer a cualquier lector ilustrado de que es imposible que el asesinato pueda ultrajar alguna vez a la naturaleza. ¿Osaréis decir ahora que place más a la naturaleza el uno que el otro? Para ello habría que probar una cosa imposible: que la forma alargada o cuadrada es más útil. por tanto. aunque también había sido defendida por otros. y está fuera del alcance de las fuer- zas humanas probar que pueda existir algún crimen en la pretendida destrucción de una criatura. cuyo trabajo se le haría impracti- cable si no destruyeseis. y la vida de estos pequeños animales no es más que uno de los efectos necesarios y determinados por el sueño mo- mentáneo del grande52. Ahora bien. todos esos motivos de asesinatos perpetuos? Y si ella nos lo aconseja. dejadla hacer. de cualquier edad. un momento de reposo. que desgracia- damente es uno de los grandes resortes de la política. ¿osaréis decirme que la transmutación es una destrucción? Indudablemente. más agradable a la naturaleza que la forma oblonga o triangular. las venganzas. que no puede apagar la vida.

que cree que todo está hecho para él. por una causa particular. ¿Qué sería del árbol que trans- plantaseis de un terreno lleno de vigor a una llanura arenosa y seca? Todas las ideas in- telectuales están tan subordinadas a la física de la naturaleza que las comparaciones proporcionadas por la agricultura jamás nos engañarán en moral. siempre hay que empezar por lo menos. La altivez del republicano exige un poco de ferocidad. si se ablanda. es decir. no! La naturaleza entera no lo sentiría. ¿experimentaría la menor alteración material? ¡Ah. se ha deshecho de su enemigo.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade por la guerra. de un estado violento a un estado suave. en ciertos días del año. pronto será sojuzgado. que enseña públicamente el arte de matar. Una nación que comienza a gobernarse como republica sólo se sostendrá por las virtudes. matar a todo el que encuentre. reino asiático en Tartaria.] 92 . en el reino de Tangut53 escogen un hombre joven. caería en una inercia cuyo resultado sería muy pronto su ruina cierta. En Esparta y en Lacedemonia salían a la caza de ilotas como en Francia vamos a la de perdices. pero una nación ya envejecida y corrompida que valerosa- mente sacude el yugo de su gobierno monárquico para adoptar otro republicano. únicos fru- tos de esta bárbara política. con que se fortifica. ¿es el asesinato un crimen contra la sociedad? ¿Quién pudo nunca creerlo razonablemente? ¡Ah! ¿Qué le importa a esa numerosa sociedad que haya entre ella un miembro más o menos? Sus leyes. ¿No es hora de volver a hablar de errores tan bárbaros? Finalmente. de su totalidad si se quiere. la diré. y no de atrocidades cometidas por los facciosos y los desorganizadores. los salvajes. porque está ya en el crimen. a orillas de China. ¿son otra cosa que los medios de que se nutre. sus costumbres. sería extremadamente peligroso desacreditar esa acción. y si quisiera pasar del crimen a la virtud. se entregan con impunidad diariamente al asesinato. y el tonto orgullo del hombre. los habitantes de Borneo creen que todos cuantos matan les servirán cuando ya no existan. o casti- garla. éstos. En Mindanao. entre los cara- guos hay que haber matado a siete hombres para obtener los honores de ese tocado. Aquí aparece una reflexión muy singular. al que le está permitido. quedaría sorprendido tras la destrucción total de la especie humana si viera que nada varía en la naturaleza y que el curso de los astros no se ha retrasado siquiera por ello. pero como es verdadera pese a su audacia. el pequeño número de seres que pudiera sobrevivir. que recompensa al que mejor lo hace y que castiga a aquél que. Los pueblos más libres son aquellos que mejor acogida le prestan. sólo se mantendrá mediante muchos crímenes. ¿Hubo algún pue- 53 Tangut. Los hombres más independientes. [Nota del T. ¿Cómo debe verse el asesinato en un Estado guerrero y republicano? Con toda seguridad. fuerte y vigoroso. Prosigamos. ¿se viciarán por ello? ¿Ha influido alguna vez la muerte de un individuo sobre la masa general? Y tras la pérdida de la mayor batalla. tras la extinción de la mitad del mundo. sus usos. los devotos españoles llegaban a prometer a Santiago de Galicia matar doce americanos diarios. abocados a la execración pública. si su energía se pierde. con que se sostiene? ¿Y qué es la guerra sino la ciencia de destruir? Extraña ceguera la del hombre. qué digo. los más cercanos a la naturaleza. ¿Qué ciencia humana tiene más necesidad de sos- tenerse por el asesinato que aquella que sólo tiende a engañar. no necesitan ser invocados para excitar siempre el horror y la indignación generales. porque para llegar a lo más. quien quiere cometer un asesinato es elevado al rango de los valientes: le adornan al punto con un turbante. que aquella que no tiene otra meta que el crecimiento de una nación a expensas de otra? Las guerras.

Muchos pueblos salvajes matan a sus hijos en cuanto nacen. el hombre que ahogaba su sensibilidad hasta el punto de matar a un semejante y de arrostrar la ven- ganza pública o particular. convencidas como estaban de que sus hijas sólo nacían para ser desgraciadas. se volvió guerrera por su hábito de convertir en un juego el asesina- to. todos los niños deformes eran inmolados por los mismos padres. a orillas del río Orinoco. las inmolaban tan pronto como las habían dado a luz. [Nota del T] 55 Trapobana. masacran todo lo que en- cuentran a su paso. se convertirá en la felicidad de los otros. osaban exigir que los moribundos cayesen con gracia y mos- traran sus formas aun bajo las convulsiones de la muerte. la actual Ceilán. los asesinos. se ha creído que semejante hombre tenía que ser muy peligroso. digo. El emperador y los mandarines de China adoptan de cuando en cuando medidas para hacer que el pueblo se rebele. degüellan por or- den vuestra y ante vuestros ojos al individuo que les señaléis. y los héroes del mundo se convirtieron pronto en juguetes. que no podían soportar a las mujeres. y en consecuencia muy precioso en un gobierno guerrero o re- publicano. En las repúblicas de Grecia se examinaba cuidadosamente a los niños cuan- do llegaban al mundo. vino a persuadir a los hombres de que era malo matarse. univer- salmente adoptadas. y allí. por doquiera. las mujeres. y si no los encontraban formados de manera que pudieran defen- der un día a la república. y que nación conservó por más tiempo su esplendor y su libertad? El espectáculo de los gladiadores mantuvo su coraje. ¿Qué pueblo fue a un tiempo más grande y más cruel que los romanos. los tiranos encadena- ron al punto a ese pueblo. Las mujeres de Madagascar exponían a las bestias salvajes los hijos nacidos ciertos días de la semana. puesto que su destino era convertirse en esposas de los salvajes de aquella comarca. En Trapobana55 y en el reino de Sopit. los mataría a palos con mucho mayor motivo. Por doquiera. Las madres. Si ese pueblo blando y afeminado se liberara del yugo de sus tiranos. y cuando el culto cristiano. Los romanos pasaron de ahí al placer de ver estrangular enanos en su presencia. en Venecia. Una infinidad de naciones toleran los asesinatos públicos. se ha creído con razón que el asesino. infectando la tierra. en fin. están totalmente permitidos en Génova. [Nota del T] 93 . a fin de obtener mediante estas maniobras derecho a co- meter una horrible carnicería. siempre adop- tado. en todas las páginas de su historia.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade blo más amigo del asesinato que los judíos? Lo vemos en todas las formas. sólo quedaron satisfechas in- molando niños. eran inmolados al punto: allí no consideraban esencial cons- 54 Kachao. es decir. no haría más que cambiar de víctimas. y con mucha frecuencia a los propios: veremos estas acciones. Repasemos las naciones que. capital del reino de Tonkín. los viajeros ingleses han dado testimonio de esta manía en Batavia. era la dicha de unos. con una vestimenta conocida y confesada. precipitándose luego a las calles. los indios toman opio pa- ra animarse al asesinato. en Nápoles y en toda Albania. siempre necesario. y el asesinato. conocida mejor como Taprobana. en Kachao54. más feroces aún. Doce o quince víctimas diarias llenaban la arena del circo. junto al río de San- to Domingo. formar parte en ocasiones de las leyes. más crueles que los hombres.

Dejad decir a los monár- quicos que un Estado sólo es grande en razón de su extremada población: ese Estado será siempre floreciente si. de todos los enemigos que pueden perjudicarle. y nunca ninguno de sus códigos reprimió los dere- chos que un padre creyó tener siempre sobre su familia. cada mañana se encuentra una increíble cantidad de niños abandonados en las calles. Guardaos de multiplicar demasiado un pueblo en el que cada ser es soberano y estad seguros de que las revoluciones no son nunca otra cosa que secuelas de una población muy numerosa. despre- ciaban esa conmiseración individual que se encuentra entre las naciones modernas.. Pero no es cuando el hombre ya está hecho cuando hay que destruirlo a fin de disminuir la población: es injusto abreviar los días de un in- 56 Cabe esperar que la nación reforme este gasto. En todas las ciudades de China. [Nota del T] 94 . jesuita. es un vicio real en un gobierno republicano. contenido en sus justos límites. Los antiguos legisladores no tenían ningún escrúpu- lo en condenar a los niños a muerte. No hay. el más inútil de todos. necesitan evidentemente hombres. y los arrojan a una fosa. para la conservación de ese mismo Estado conceded igualmente a cada individuo que se entregue cuanto quiera. porque el resultado de todas estas acciones. pero la abun- dancia de población. Hasta el traslado de la sede del imperio. ¿no cortáis las ramas? Todo sistema que se aparte de estos principios será una extrava- gancia cuyos abusos enseguida nos llevarían a un vuelco total del edificio que acaba- mos de levantar con tanto esfuerzo. no lo dudemos. En Pekín. pero se amaba más al país. 57 Jean Baptiste Duhalde. con los riesgos y peligros a su costa.. Aristóteles aconsejaba el abor- to. sin embargo. y estos antiguos republicanos. todos los romanos que no querían alimentar a sus hijos los arrojaban al vertedero. ¿No podáis el árbol cuando tiene demasiadas ramas? Y para conservar el tronco. los ponen en pequeñas canastillas de juncos que abandonan en los canales. que degollarlos para disminuirlo. por intenciones completa- mente contrarias.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade truir casas ricamente provistas para conservar esa vil espuma de la naturaleza humana56. llenos de entusiasmo y de ardor por la patria. concededle asimismo deshacerse. una carreta los recoge al despuntar el día. puede traficar con lo super- fluo. se amaba menos a los hijos. y el célebre viajero Duhalde57 estima en más de treinta mil el número diario que quitan cada vez. ahogando nada más nacer sus frutos en cubos de agua hirviendo o arrojándolos al río. como decían nuestros modernos de- cenviros: sólo se trata de no permitirle los medios de extenderse más allá de los límites que su felicidad le prescribe. puesto que puede hacerlo sin ultrajar a la naturaleza. hay que alentarla en una monarquía: en ésta. Si para esplendor del Estado concedéis a vuestros guerreros el derecho a destruir hombres. al derecho de deshacerse de los niños que no puede alimentar o de aquellos de los que el gobierno no puede sacar ningún beneficio. absolu- tamente nimias en sí mismas. París. cada día retiran lo que flota en esos canales. 1735. los tiranos sólo son ricos en razón del número de sus esclavos. a menudo las coma- dronas mismas liberan a las madres. autor de Description. No puede negarse que no sea extraordinariamente necesario y extremadamente po- lítico poner coto a la población en un gobierno republicano. todo individuo que nace sin las cualidades necesarias para ser un día útil a la república no tiene ningún de recho a conservar la vida. de la Chine et de la Tartarie chinoise. será mantener vuestra población en un estado moderado y nunca lo bastante numeroso para perturbar vuestro gobierno. y lo mejor que puede hacerse es quitársela en el momento en que la recibe.

rey de Austria. en la que Rousseau escribe por la pluma de Saint-Preux: «Cuanto más reflexiono. pero ¿hay que considerarlo como una acción hecha para ser penada con la muerte? Quienes respondan al dilema siguiente habrán resuelto la pregunta: ¿El asesinato es un crimen ò no lo es? Si no lo es. es completamente inútil recomendarle su práctica. pero un horror con frecuencia necesario. Cuando nuestra vida es un mal para nosotros y no es un bien para nadie. más inútil aún imponerle penas si falta a ellos. Cuando Roma fue tomada por los galos. 59 Alusión a la carta XXI. éstos son los únicos medios razonables para aminorar una población cuyo excesivo número es. que acababa de matar un hombre para divertirse. pero también lo concedo a quien os ma- te. no. La especie humana debe ser depurada desde la cuna. los más ilustres senadores se entregaron a la muerte.. el más peligroso de los abusos. digo yo. sino contra aquel que se sustrajera a la multa dictada contra el asesino. La ley ripuaria tampoco ordenaba contra esta acción otra cosa que una mul- ta. impedir llegar a la vida a un ser que cier- tamente será inútil al mundo. más me parece que la cuestión se reduce a esta propo- sición fundamental: buscar su bien y huir su mal. nunca criminal. Como el filó- sofo únicamente adopta esos deberes cuando tienden a su placer o a su conservación. hay que suprimir de su seno a todo aquel de quien se suponga que no habrá ser nunca útil a la sociedad. el culpable y su familia quedaban esclavos de la Iglesia. Es hora de resumir. en caso contrario. entraba en los planes de los legisladores. Los atenienses exponían en el Areópago las razones que tenían para matarse: luego se apuñalaban.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade dividuo bien conformado. Todas las repúblicas de Grecia toleraron el suicidio. el asesinato es un horror. en la tercera parte de La Nueva Eloísa. entonces está permi- tido librarse de ella. y hacía de su muerte un espectá- culo de aparato. mediante una orden fir- mada en Colonia. tan célebres. No imponga- mos jamás al asesino otra pena que aquella en que puede incurrir por la venganza de los amigos o de la familia del muerto. en lo que no ofende a otro es derecho de la na- turaleza. recuperando ese mismo espíritu. ¿por qué bárbara y estúpida inconsecuencia vais a castigarlo con un crimen igual? Sólo nos queda hablar de los deberes del hombre para consigo mismo. y como el culpable encontraba fá- cilmente medios para sustraerse a ella. Costaba muy caro si se trataba de un sacerdote: fa- bricaban para el asesino una túnica de plomo de su talla. Si hay en el mundo una máxima evidente y cierta. decretó. El único delito que el hombre puede cometer en este género es el suicidio. Durante la campaña del 92 un soldado se mató de pena 58 La ley sálica sólo castigaba el asesinato con una simple multa. esencial para que se tolere en un Estado republicano. En una palabra. ¿por qué hacer leyes que lo castiguen? Y si lo es. Childeberto. La república de Roma alentó el suicidio: aquellas abnegaciones por la patria. He demostrado que el universo entero ha dado ejemplos de ello. adoptemos las mismas virtudes. proporcionada al individuo que había matado. uno se mataba en público. no lo es. decía Luis XV a Charolais. Casi todos los antiguos gobiernos autorizaban el suicidio por política o por religión. No me en- tretendré probando aquí la imbecilidad de las personas que erigen esta acción en cri- men: remito a la famosa carta de Rousseau59 a quienes aún puedan tener alguna duda al respecto.» [Nota del T] 95 . la pena de muerte no contra el asesino. Yo os otorgo el perdón. no eran más que suicidios. como acabamos de demostrar. ¿Debe ser reprimido el asesinato con el asesinato? Indudablemente. pienso que es ésta. y tenía que pagar el equivalente en oro del peso de esa túnica. Todas las bases de la ley contra los asesinos se encuentran en esa frase sublime58..

unión. la nimiedad. no lo lamentemos si alcanzamos nuestra meta. al que todavía in- censaban. ellas mismas. dejad a los tronos de Europa desmoronarse por sí mismos. tan necesaria en un gobierno como el vuestro y cuyo espíritu debe poder abastecer a todo el mundo sin que nadie pase necesidad. Dumouriez (1739-1823). el despotismo. Mas. todas. no nos dieron más que leyes dignas de ese tirano. miraban como criminales. que sólo está adormecido. Al presentar aquí. Véase la nota siguiente. no quisiera que el ardor de propagar vuestros principios os arrastrase más lejos. su felicidad y el esplendor de la república. dad de nuevo energía y salidas a vuestras manufacturas. 60 Batalla de 1792 ganada por Dumouriez. animad la agricultura. [Charles-François du Perrier. sólo con el hierro y el fuego podríais llevarlos al fin del universo. guardad vuestras fronteras y quedaos en casa. creedme. nuestros primeros legisladores. pronto vamos a ver de qué accio- nes sublimes es capaz el genio. al precio de nuestras fortunas y de nuestras vidas. la indiferencia de una infinidad de acciones que nuestros antepasados. el carácter francés. abandonáis el cuidado de vuestra propia felicidad. después de haber arrojado al enemigo de vuestras tierras. pero unión. Siempre a la altura de estos orgullosos republicanos. que nuestra leyes sean dulces como el pueblo que deben regir.] 61 Recuérdese que la guerra exterior no fue nunca propuesta más que por el infame Dumouriez. Invencibles en vuestro interior y modelos de todos los pueblos por vuestra civilización y vuestras buenas leyes. Hagamos pocas leyes. por el vano honor de llevar vuestros principios lejos. había depravado nuestras costumbres. acordaos de los desgraciados sucesos de las Cruzadas. o perderemos el fruto de todos nuestros esfuerzos.. reanimad vuestro comercio. pronto superaremos sus virtudes: es el gobierno el que hace al hombre. renacerá. se han entre- gado voluntariamente. habréis agotado vuestras finanzas y vuestras conquistas. las disensiones intestinas os desgarrarán. No se trata de multiplicar los frenos: se trata de dar al que utilicemos una calidad indestructible. esclavos aún del déspota que por fin hemos abatido. probemos leyes excelentes sobre las victorias que acabamos de conseguir. vuestro ejemplo. Antes de cumplir tales resoluciones. reduzco nuestro trabajo a bien poco. seducidos por una religión falsa. Alzado hasta las 96 . pero que sean buenas. sostengamos esa libertad que ya nos ha costado tantas víc- timas. Cuando el enemigo esté al otro lado del Rhin. [Nota del T. rehagamos su obra.. vuestra prosperidad los derrocarán pronto sin que tengáis necesidad de intervenir. cuando es libre. que los demás pueblos os vean felices. franceses. Todo lo que deseáis puede hacerse sin que sea necesario abandonar vuestros hogares. y todo esto para volver a besar los hierros que habrán de imponeros los tiranos que os habrán subyugado durante vuestra ausencia. Que las leyes que promulguemos no tengan otra meta que la tranquilidad del ciudadano. como acabo de hacerlo. ni uno sólo que no se honre con vuestra alianza. pensemos que es para republicanos y para filósofos para los que por fin vamos a trabajar. haced florecer vuestras artes. y correrán a la dicha por el mismo camino que vosotros les habréis trazado61. mas si. será juzgado casi en los mismos términos por Michelet: «Un aventurero cínico con el que el antiguo régimen gratificó al nuevo. no habrá gobierno en el mundo que no trabaje por imitaros.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade por no poder seguir a sus camaradas en la acción de Jemmapes60. no volvamos su sangre inútil. Un hábito tan prolongado de despotismo había debilitado totalmente nuestro coraje.

y los compara luego con los de una firmeza sostenida. Este hombre traicionaba con una especie de voluptuosidad. ¡mírala.] 97 . como los animales. por favor. hombre cruel. más vale rechazar el que realmente debiera interesaros que arriesgaros a dar al malvado. al intrigante o al farsante: lo primero tiene muy leves consecuencias. Si a un buen observador se le ocurre calcular todos los peligros de la piedad. abatido por trabajos que a ti te permiten vivir. hija mía. EL CABALLERO: Séame permitido. ¡Ah! ¡Cuán diferentes serían. reclamar de ti eso superfluo que tu crueldad le niega! nubes en 1792. mira el suyo. dan incluso a la lectura que acabamos de hacer las apariencias de una repetición. DOLMANCÉ: No hay en el mundo nada más peligroso que la piedad y la beneficen- cia. sin embargo. privada de la posibilidad de cumplir ninguno de esos deberes tan sagrados para su alma sensible. y no cierres tu alma hasta el punto de endurecerla sin remedio a los gritos desgarradores de la necesidad. y mis discursos. lanza una mirada sobre ellos. cayó en el oprobio y en el desprecio desde el año siguiente. Eugenia. sin estremecerte si es que puedes. y la ingratitud y la impertinencia de los débiles fuerzan siempre a las gentes honradas a arrepentirse de ella. es el guía más falso que hemos recibido de la naturaleza.. cerradlo con gran cuidado a los acentos falaces de la desdicha. la raíz amarga de un suelo reseco. míralo cuando tú no te prohíbes nada. que languidece a su lado.) ] [Nota del T. Cuando tu cuerpo. si puedo. en los bosques. harto sólo de voluptuosidades. resumamos para vuestra educación el único consejo que puede sacarse de cuanto acabamos de deciros: no escuchéis nunca a vuestro corazón. y los que la naturaleza le impone para con los brotes de su amor. privado de esa fortu- na inmensa en que encuentras sin cesar los medios de satisfacer tus pasiones. DOLMANCÉ: Es muy cierto que estoy de acuerdo con gran parte de esas reflexiones. las gracias y las risas lleven a tu yacija impura los objetos más conmovedores del templo de Citerea. te digo. rodeado de pla- tos suculentos con los que cada día veinte discípulos de Comus despiertan tu sensuali- dad. mientras esos desgraciados disputan a los lobos. al menos en muchos puntos.miserable tendido junto a su triste esposa. cuando los juegos. nunca se repetirán demasiado las co- sas buenas. dudar y destruir.» (Histoire de la Révolution française. que estoy tentada por creeros su autor. lo segundo los mayores inconvenientes. cuando nadas en medio de lo superfluo. descanse lánguidamente en lechos de pluma. carecer incluso constantemente de las necesida- des más primarias de la vida. echa una ojeada sobre su familia desolada. que os lo han demostrado. los princi- pios de Dolmancé. pues no tienen. y tan ajustado a vuestros principios. más que su fría superficie para tenderse.. a Dolmancé: Eso es lo que se dice un escrito muy sabio. mira al. cortándole: No me he dado cuenta.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA. encuentro. míralo. verá si no son más los primeros. peligrosos algunos de esos principios. EUGENIA. si. Pero vamos demasiado lejos. mira a su es- posa temblorosa repartirse con ternura entre los cuidados que debe a su marido. satisfecho de los placeres que recoge en medio de las lágrimas sin sospe- char siquiera que existan otros. la bondad no es nunca otra cosa que una debilidad. lan- guidecieses algunos años en esa abrumadora miseria que tu espíritu feroz se atreve a reprochar a los miserables! Echa una ojeada piadosa sobre ellos. recogiendo apenas un poco de paja para preservarse del frío de la tierra.

y es puro. DOLMANCÉ: Sí. al deciros que abráis vuestro corazón a todos los males imagina- rios del infortunio. sólo se llora porque se teme. soy joven. nunca me induce a error.] 98 . porque nunca es otra cosa que la expresión de los falsos cálculos de espíritu. si los vicios de unos vuelven en otros peligrosas estas virtu- des. detestad pues los pérfidos consejos del caballero. Eugenia. y jamás los sofismas de la cabeza apagaron los movimientos del alma. En una palabra. no hablaréis tan bien de los hombres. amigo mío? ¿Pueden existir en el alma de quien no reconoce el crimen en nada? Que vuestros principios los apaguen si teméis su aguijón: ¿os será posible arre- pentiros de una acción de cuya indiferencia estéis profundamente convencido? Desde el momento en que no creáis que hay algo malo. madurad éste. y por eso son tiranos los reyes. soy capaz de todos los desenfrenos del espíritu. y es con él. Rechazad. inapreciables. os falta experiencia. sólo son fruto del corazón. Te lo repito una vez más. el otro cederá al punto. querido mío. porque los habréis conocido. Fue su ingratitud lo que secó mi cora- zón. con el que me consuelo de todos los defectos de mi edad62. más que la debilidad del alma. creed. impío. y estad bien segura de ello. ¿de qué mal podréis arrepentiros? EL CABALLERO: No es del espíritu de donde vienen los remordimientos. trata de inventar para vos un montón de penas que. cuando queremos razonar. Una sola y única antorcha resplandece en mí: cuando estoy sano y seguro. como vos. Eugenia: que esta pérfida sensibilidad no abuse de vos. pero no abandonemos nunca las virtudes que la sensibili- dad nos inspira. [Nota del T. Ahora bien. Eugenia. aca- so había nacido. soy libertino. hipocondríaco o pusiláni- me? Me engaña. sólo practicándolas gustaremos los goces más dulces y más deliciosos del alma. ¿no son acaso hombres como tú? Y si se te parecen. ella apagará en vos los remordimientos que vuestra mala conducta provocará en él y. cuando separéis su órgano del fuego de las pasiones que lo absorben. pero aún me queda mi corazón. entonces. ¡Ah. no apaguéis jamás en vuestra alma la voz sagrada de la naturaleza: es a la beneficencia a lo que os conducirá a pesar vuestro. DOLMANCÉ: Pero el corazón engaña. entonces me califico de sensible. de acuerdo. lo demostráis con vuestro discurso. siempre falsas definiciones nos extravían. caballero. ésta no sabe más que alcanzar en un sentido el corazón que el otro acaricia y trastorna por todas partes. amigos míos. sin ser vuestras. mientras que en el fondo no soy otra cosa que débil y tímido. ¿por qué tú debes gozar mientras ellos languidecen? Eugenia. su perfidia lo que destruyó en mí esas virtudes funestas para las que. ¿pue- den compararse los goces permitidos con los goces que unen a los atributos más excitan- tes aquellos otros. de la ruptura de los frenos sociales y del atropello de todas las leyes? 62 Hay un nuevo eco de las doctrinas rousseaunianas. formando en el fondo de vuestra conciencia un asilo sagrado al que a veces os replega- réis con vos misma. yo no sé lo que es el corazón: llamo así a las debilidades del espíritu. Todos los extravíos de vuestro espíritu serán redimidos por una buena obra. sois joven. espero a que ella os haya madurado. ¿no es hacer un servicio a la juventud ahogarlos en ella a tiempo? ¿Qué me dices de remordimientos. encontraréis ahí consuelo a los extravíos a que vuestros errores os habrán arrastrado. ¿Que soy viejo. Dejemos los prin- cipios religiosos. no es.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade Bárbaro. Hermana mía. os desgarrarían pronto para nada. creed que los placeres nacidos de la apatía valen más que los que la sensibilidad os da.

¿verdad? DOLMANCÉ: Por supuesto. Todo esto. decidme por favor. menos ebrios que vos. los de vuestra Europa meridional.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: ¡Tú triunfas. El rey de Achem63 manda cortar despiadadamente la cabeza de la mujer que ose olvidarse de ello en su presencia hasta el punto de gozar. EL CABALLERO: De acuerdo. ya os lo he dicho: su repercusión. que comparta o no mis goces. ¿Qué se desea cuando gozamos? Que todo lo que nos rodea se ocupe exclusi- vamente de nosotros. Achim. al caballero: Sí. o Acenim. guardaré mi moral para aquellos que. y muy a menudo se la corta él mismo. sí. hermano mío. Si los objetos que nos sirven gozan. sí. los de Asia. sé que aquí estamos para un objetivo muy distinto del que yo querría alcanzar. DOLMANCÉ: Tiene razón. cometeríais un error. siempre les da sus órdenes mediante signos. es demasiado dulce para las personas sin principios de nuestra es- pecie. EUGENIA: ¿Perturbar? ¡Oh! ¡No. desde ese momento los tenemos probablemente más ocupados de ellos que de nosotros. y no queremos de vos otra cosa que vuestro comportamiento. y ved si los jefes de esos célebres harenes se preocupan mucho. Hay entre ellos algunos que castigarían como una falta de respeto la audacia de compartir su goce. y vuestros principios están demasiado bien apuntalados en mi corazón pa- ra que los sofismas del caballero lleguen alguna vez a destruirlos. con tal que yo sea feliz. más activa en nosotros. está guardado sólo por mujeres.] 99 . ¡los tuyos la seducen y la arrastran! ¡Ah! Creedme. amigo mío. cuando se les pone tiesa. mi querida Eugenia. uno de los más singulares de Asia. te perdonamos la moral. querida. Abrid los serrallos de África. que no piense más que en nosotros. ¿cómo miráis al objeto que sirve a vuestros placeres? DOLMANCÉ: Como algo absolutamente nulo. está basado por entero en los principios que ya os he mostrado. de acuerdo. es mucho mejor. ordenan. Para desenredar mis ideas sobre todo esto. sois duro al gozar. caballero. y los suplicios se ejecutan siempre por su mano o ante sus ojos. que experimente o no contento. se satisfacen y entonces se van. SRA. no! Vuestra obra está acabada. tú ganas! Los discursos del caballero apenas rozan mi alma. que cuide solo de nosotros. EUGENIA: Es mejor incluso que ese objeto sienta dolor. jódeme bien pero no me ser- monees: no nos convertirás. también percibo en mí algunas disposiciones para ese vicio. de dar placer a los individuos que les sirven. son obedecidos. en la isla de Sumatra. era capital del reino del mismo nombre. no nos des otra cosa que tu leche. DE SAINT-ANGE. gozan. la muerte más cruel es el castigo para las que no le comprenden. Este déspota. [Nota del T. ya me ha parecido observarlo. no hablemos más de ello. lo demás me da lo mismo. EUGENIA: Temo mucho. SRA. y podrías perjudicar las lecciones con que queremos alimen- tar el alma y la mente de esta encantadora niña. y nuestro goce por lo tanto resulta perturbado. determina con mayor energía y rapidez los espíritus animales en la dirección que necesitan para la voluptuosidad. estén en condiciones de oírme. nadie se atreve a responderles. Dolmancé. caballero. vayamos derechos a ese objetivo. que esa crueldad que preconizáis con ardor influ- ya algo en vuestros placeres. apatía o incluso dolor. DE SAINT-ANGE: Sí. dirigíos más a las pasiones que a las virtudes cuando queráis persuadir a una mujer. lo que los tontos lla- man corrupción se ha asentado ahora con tanta fuerza en mí que no hay esperanza de re- torno siquiera. No hay 63 Achem. Dolmancé.

. haciendo el mal experi- menta todos los encantos que gusta un individuo nervioso haciendo uso de sus fuerzas. eso es servirlos. la ejerza mediante todas las violencias que buenamente le parezca. ven. ¿no sería una especie de rabia si la intención de esta madre del género humano no fuera que el trato en el coito fuese el mismo que en la cólera? En una palabra. muy natural en ese momento. Muestra a mis ojos esa obra maestra. bien de otra. los únicos que están hechos para prescribirles las leyes y para las lecciones.. que nunca se dan cuenta de sus sensaciones. molestar su go- ce en ese momento? Sé de sobra que una infinidad de imbéciles. os lo suplico.. les dejo esperar a los pies de su insolente dulcinea el suspiro que debe hacerlos fe- lices y.. ¡quiero besarla y acariciarla un cuarto de hora! Ven. amor- cito. bien de una forma. Ved si los que están en esclavitud procrean como los que están libres. por otra parte. de rodillas. comprenderán mal los sistemas que establezco.... Sosos adoradores de las muje- res. pero que al mismo tiempo las reúne. Por un movimiento de orgullo. 100 . El acto del goce es una pasión que subordina a ella. no habría creado más débiles que él a los seres que ella le des- tina en ese momento. esperamos que nuestros ilustrados lectores nos entiendan y no confun- dan el absurdo despotismo político con el muy lujurioso despotismo de las pasiones de libertinaje. Agustín.) ¡Es in- audito cómo el soberbio culo de este hermoso muchacho está en mi cabeza desde que hablo! Todas mis ideas parecían referirse involuntariamente a él. más blancas? ¡Quisiera que Eugenia. y que se convenzan de que quienes sólo quieren establecer sus principios en esta suerte de materias sobre los impulsos de un alma vigorosa y de una imaginación sin freno. él entra. hacemos. Que esos animales vegeten en la bajeza que los envilece: sería vano que predicá- ramos para ellos. es como si tuviera menos placer si los otros parecen sentir tanto como él.. siempre serán los únicos que merecerán ser escuchados. el hombre está lejos del deseo de ser útil a los demás. que goza más que nunca enton- ces de su potencia. La crisis de la voluptuosidad. ¡Joder! ¡La tengo tiesa!. le remite a una especie de igualdad que perjudica los indecibles atractivos que el despotismo hace experimentar entonces64. Pero que no denigren lo que no pueden entender. y lo acepto. y. los entrego a los viles en- cantos de llevar las cadenas con que la naturaleza les da el derecho de abrumar a los otros. le 64 La pobreza de la lengua francesa nos obliga a emplear palabras que nuestro feliz gobierno re- prueba hoy día con tanta razón. ¿Hay nalgas más bellas. Ese deseo de dominar en ese momento es tan fuerte en la naturaleza que incluso se reconoce en los animales.. es tirano. que en tu bello culo me haga yo digno de las llamas con que Sodoma me abrasa.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade hombre que no quiera ser déspota cuando está caliente. Al contrario. ¡Qué diferencia para el amor propio! No creemos que en tal caso se calle. la idea de ver a otro gozar como él. El dromedario va más lejos: no engendra si no se cree solo. Si la intención de la naturaleza no fuera que el hombre tuviera esta superioridad. (Llaman.. Llamad a Agustín. pero ¿qué me importan esos imbéciles? No es a ellos a quien hablo. todas las demás. bajamente esclavos del sexo que deberían dominar.. Es falso. qué hombre dotado de órganos vigorosos no desea.. ¿qué hombre bien constituido. incluso mediante suplicios.. Esta debilidad a que la naturaleza condenó a las mujeres prueba de forma irrefutable que su intención es que el hombre. Tratad de sorprenderlo y de demostrarle así que tiene un amo: huirá y se separará inmediatamente de su compañía. que haya placer en darlo a los demás. quisiera ser el único en el mundo capaz de experimentar lo que siente.. seño- ra. cuando la tiene dura. como vos y yo. entonces domina.

para pasar un momento al gabinete vecino con este joven. de Saint-Auge.. delicioso!.. voy a decírosla. quizá pudiera. te soltaré un pedo en la boca.. bribona. y la Sra. SRA. ya veis cómo me han puesto vuestros alumnos! Tengo el trasero y la boca llenos de leche.. (La muerde. con aire de repugnancia: Tenéis razón. (Le da un azote y al instante recibe otro pedo. DE SAINT-ANGE: ¿No podéis hacer aquí con él cuanto os plazca? DOLMANCÉ. armada con un puñado de vergas. EUGENIA: ¡Ah! ¡Vaya! Por lo menos ponednos al corriente.. SRA.. amigos míos! De veras. de veras. cómo te domino?. (Volvién- dose hacia el culo de Agustin. quiero que me echéis en la boca la que el caballero os ha metido en el culo. SRA. (Se colocan en esa postura.. ¿qué habéis hecho? EUGENIA.. DOLMANCÉ. a quien esta estimulante ceremonia incitaría a no tener contemplaciones con nuestra alma. así es. DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Santo Dios! ¡Qué amenaza! Es apremiarme a ofenderte. morder y pellizcar vuestras hermosas carnes mientras follo? SRA... (Lo traga. hay ciertas cosas que exigen velos de todo punto. te lo advierto.) ¿Ves cómo te trato... es un placer pediros cuadros. toda la barbarie. le da azotes. no hay artista en el mundo en situación de ejecutarlos como vosotros. no suelto más que leche por todas partes. juro que a cada vejación.. ¡Me corro!. vivamente: Esperad. señora.) Voy a pediros permiso. pero... Uno más. amigos míos.. ¡y que el último insulto sea para el ídolo mismo donde he sacrificado! (La muerde en el ojete del culo.. azotar al caballero. ¡todo está a las mil maravillas. ¡Joder!. Todo lo que puedo hacer es alojarme en él. ángel mío! Guárdame algunos para el momento de la crisis. Es un manjar digno de dioses. maestro mío. 101 . EUGENIA. colocándose: ¡Qué extravagancia! DOLMANCÉ: ¡Ah!.. hermana mía. a caballo a lomos de Agustín.. DE SAINT-ANGE: Cuanto queráis. ahora comprenderéis que hay que estar solo y en la sombra para entregarse a semejantes bajezas. mas mi venganza está dispues- ta. DE SAINT ANGE: ¡Oh! ¡Me lo temía! DOLMANCÉ: Como veis. SRA. echando la leche que tiene en el culo y en la boca: ¡Ay. no puede decirse....) ¡Veamos si mantienes la palabra! (Recibe un pedo. DOLMANCÉ.) Sí. DOLMANCÉ: ¿Queréis saberlo? EUGENIA: Absolutamente.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade chupase la polla mientras tanto! Con su postura expondría su trasero al caballero.. señoras mías.... inclinándose un poco. me ofrecería sus nal- gas a besar. ¿Me permitiríais. amigo mío. es horrible. señoras mías. arrastrando a Agustín: Pues bien.) Y vosotros. y ella no cesa de soltar pedos. voy. y puedes estar segura de que entonces te trataré con toda la crueldad. la postura se deshace.) Mirad cuánto me importa.. se- gún me parece. (La muerde.. debía callaros esa fantasía.) ¡Oh! ¡Es divino... (Habla en voz baja a las dos mujeres.) EUGENIA. en voz baja y misteriosa: No. ¡Este bribón tiene el culo de un estrecho!.. que besa.) ¡Ah! ¡Joder! ¡Delicioso. no puedo más. y éste... DE SAINT ANGE: No le dejo irse sin ello.. DE SAINT-ANGE: ¿Hay acaso alguna infamia en el mundo que no sea- mos dignos de oír y de ejecutar? EL CABALLERO: Bueno. nada es tan bueno como la leche que sale del fondo de un hermoso trasero.. que la encularía.

te lo ruego. ¡Ay! ¡Estamos perdidas!. sin embargo. DOLMANCÉ: No. EL CABALLERO: Una carta que trae Lafleur. parte ahora mismo en su busca? Se imagina tantas cosas. Dentro de un momento estoy con vosotras. por favor. SRA. querida. ¿Quién puede ser? Había prohibido que a mi puerta. os lo suplico. ¡Ay. de buena gana quisiera ser de los vuestros.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: ¿Queréis que vaya con vos? Mientras vos os divertís con Agustín. DE SAINT-ANGE: Llaman. ¡Oh! ¡Queri- da..... DE SAINT-ANGE: En serio.) Sexto Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE. Vamos.. Adiós. alarmada por el viaje de mi hija a vuestra casa. hermano mío... Jugadle una buena pasada.. Llegará poco después de mí carta.. ¡qué libertino es tu amigo! EL CABALLERO: Por lo tanto no te he engañado presentándotelo como tal. Quiero dejaros a vosotros las pri- meras cosechas.) ¿Podéis creer.. Ve a ver de qué se trata. la lección no ha bastado. no... ¡Cuánto me gusta ver en ti tan bue- nas disposiciones!.. en verdad. DE SAINTANGE: ¡Ah! ¡Ah! ¿Qué es esto? . os lo pido como gracia. DE SAINT-ANGE: Bésame. Eu- genia! EUGENIA: ¡Mi padre!. ¿Me entendéis? Lo que hagáis esta- rá bien hecho. caballero. Os ruego que la castiguéis rigurosamente por esta impertinencia. que mi insoportable esposa. que. te lo suplico. te aseguro que no tendremos contempla- 102 . que. esto es un asunto de honor que debe hacerse sólo entre hombres: una mujer nos perturbaría... EL CABALLERO SRA.. EUGENIA: ¡Esa puta!. estad en guardia por lo tanto. pero estadseguros. SRA.. es encantador! Veámoslo a menudo.. señoras mías.. amor mío. (Sale arrastrando consigo a Agustín. diciendo que recordaba las órdenes que le habíais dado. hermosa amiga.. SRA. (Lee. yo os la menearé. de que habréis trabajado en cierto mo- do para mí. yo la corregí ayer por una semejante. EUGENIA.. Ha de ser algo muy urgente. se ha retirado apresuradamente. Es cuanto puedo deciros.. y creed que cualquiera sea el extremo a que llevéis las cosas no me quejaré. Eugenia.. DE SAINT-ANGE: Leamos antes de desanimarnos. aun sospechando que fueran ciertas. pero que le había pareci- do tan importante como urgente. tranquilízate.. no serían en verdad sino muy simples. hemos de recibir a esa ramera como se merece! SRA. ¡Es de vuestro padre.. ¿ves hasta qué punto no hay que asustarse? Habrás de convenir que esa mujercita es muy insolente. EUGENIA: Estoy convencida de que no tiene igual en el mundo. Hace tanto tiempo que esta ramera me carga... No me devolváis a Eugenia hasta que no esté instruida. Bueno.. puesto que mi papá nos da carta blanca.

EUGENIA: La gozaremos. y sin conocer exactamente el grado de las relaciones que existen entre la Sra. ¡Ay. a la Sra. ¡Vamos. ¡A sobrepasarlos. Séptimo y último Diálogo SEÑORA DE SAINT-ANGE. ¡Ah! Que la tierra se hunda a mis pies si me veis ablandarme. ¿nos ponemos algo más decente para recibirla? DOLMANCÉ: Todo lo contrario. que no se tira por ahí a una mujer como yo! Ignoro quién sois. ¡Eugenia. es fácil juzgar vuestras costum- bres. te lo juro. SEÑORA DE MISTIVAL SRA. de oíros se diría que vuestra hija está en malas manos. valor. AGUSTÍN. DE SAINT-ANGE: Oigo ruido: es ella. de Saint-Ange y vos. Querido amigo. querido!.. SRA. DOLMANCÉ. Coloqué- monos en el mayor desorden. SRA. EUGENIA. la gozaremos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade ciones. pero por vuestras palabras. de Mistival no podría venir más a propósito. tengáis a bien devolvérmela y no desaprobar mi llegada. SRA. no estaba lo bastante lejos como para no oíros. señora.. Espero que estéis totalmente decidida a cumplir los deseos de su marido.. La Sra. por el estado en que os halláis. SRA. os habría mandado tirar por la ventana.. por favor. lo sé todo.. ¡Ah! ¡Insolente criatura! ¡jamás vi nada semejante!. DE SAINT ANGE: ¡Qué torpe es! Y bien. creo que no me equivoco mucho pensando que está muy mal aquí. DE MISTIVAL. DE SAINT-ANGE: Su llegada es de lo más descortés. sean cuales fueren los horrores a que condenéis a esa furcia... de dirigir todo esto. de Saint-Ange: Os ruego que me excuséis. pero me han dicho que mi hija está aquí y. se- ñor.... señoras mías. señora. DE MISTIVAL: ¿Qué entendéis vos por tirar por la ventana? ¡Sabed. señora. DOLMANCÉ: Dejad hacer a vuestra amiga y a mí. SRA. vos limitaos a obedecer.. como su edad no permite todavía que vaya sola. santo Dios! ¡Qué escena tan deliciosa!. EL CABALLERO.. señora. regresando con Agustín: De mil amores. es preciso que desde que entre no conciba la más mínima duda sobre la forma que tenemos de pasar el tiempo con su hija. Eugenia! ¡Recuerda bien nuestros principios!.. a vos y a vuestra compañía. querida. señora. DOLMANCÉ: Ese principio es impertinente.. DE MISTIVAL: A fe mía que si hay que juzgar por el estado en que la encuentro a ella.. SRA. en su lugar. DE SAINT-ANGE: ¡Ay.. a Dolmancé: ¿A cumplirlos?.. por llegar a vuestra casa sin preveniros. os ruego.. EUGENIA. encárgate. ¿Tú querías una víctima. no os oculto que yo. Eugenia? Pues aquí la naturaleza y el azar te dan una. sígueme! 103 . cuánto me impacienta saber cómo recibirá Dol- mancé esta noticia! DOLMANCÉ. es lo único que os pedimos.

éstos. Piedad. ninguno de esos sentimientos se les debe. volarían a sus brazos y los adorarían. como veis. y vosotros. Nada funda. reconocimiento. señora. DE MISTIVAL: ¡Cómo! ¿Mi hija me ha de desobedecer y yo no he de poder hacerle sentir los derechos que tengo sobre ella? DOLMANCÉ: ¿Y cuáles son esos derechos. sin conocerse mu- tuamente. os lanzó en la vagina las gotas de leche que hicieron brotar a Eugenia. Creedme.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade EUGENIA: Os pido perdón. puesto que hay países en que los padres matan a sus hijos. ni los de éstos por los autores de sus días. si no os ocuparais más que de vosotros: sólo para vosotros debéis vivir. sólo el interés los imaginó. absurdos. en medio de la mayor asamblea. el uso los pres- cribió. de Místíval:Despacio. que se las apañen. la fuerza de la sangre no sería ya quimérica. pero no puedo tener ese honor. y sin verse. y si por casualidad imagináis que el órgano de esos sentimientos está en las inspiraciones del uso o en las de los efectos mora- les del carácter. Si los movimientos de amor recíproco correspondieran a la naturaleza. no trabajan más que para ellos. pe- ro el mayor de todos los engaños sería darles cuidados o ayudas que no les debéis por ningún concepto. nada establece semejantes sentimientos. ¿Queréis que mande a buscar azotes para corregir a esta niña indócil? EUGENIA: Mucho me temo que. nada de in- sultos.. señora. hijos que. que no hay nada más ilusorio que los sentimientos del padre o de la madre para con los hijos. quienes os han dado la vida no tienen ni un so- lo título para exigirlos de vosotros. nunca han podido soportar la vista de sus padres. de Mistival.. sirviesen más para la señora que para mí. amor. DE MISTIVAL: ¡Impertinente criatura! DOLMANCÉ. amor mío. pero jamás los imprimió la naturaleza en nuestros cora- zones. acercándose a la Sra. no lo permitáis. detestados allá. y podríais arrepentiros de vuestras vehe- mencias con ella. ¿qué agradecimiento queréis que os tenga hoy por haberos corrido cuando os jodían ese despreciable coño? Sabed. no les debéis nada. si los trajeran. ¡Oh padres! Tranquilizaos por tanto sobre las pretendidas injusticias que vuestras pasiones o vuestros intereses os llevan a cometer sobre esos seres nulos para vosotros. otros en los que éstos degüellan a aquellos de los que han recibido la vida. SRA. ¿verdad? Pues bien. y a la inversa. de esa piedad filial cuya base es una verdadera quimera. adorarían a sus hijos. reconocerían a sus padres desconocidos. todos nosotros protegemos a Eugenia.. los padres distinguirían. mucho más libres. a los que algunas gotas de vuestro esper- ma han dado la luz. convenceos asimismo de que tampoco debéis nada a esos individuos cuya sangre os ha traído a la vida. o no sé quién. hijos. Ved si los conocen los animales. estáis en el mundo para vosotros y no para ellos. sentimientos 104 . inclu- so antes de la edad de razón. estaríais muy locos si os molestarais. a ellos hay que remitirse siempre que se quiere conocer la naturaleza. señora? ¿Alardeáis de su legiti- midad? Cuando el Sr. indudablemente. SRA. la costumbre los sostuvo. señora. por favor. padres que alejan a sus hijos de sí porque nunca pudieron sufrir su proximidad. no: y sin embargo. si es posible. nada prescribe la ley sobre esto. ahogad sin remordimientos tales sentimientos absurdos. ¿Qué vemos en lugar de esto? Odios recíprocos e inveterados. SRA. en uso aquí. Estos pretendidos impulsos son por tanto ilusorios. ¿la tuvisteis en cuenta entonces? No. DE MISTIVAL: ¡Cómo! ¡Mi hija se me resiste! DOLMANCÉ: Os desobedece formalmente incluso.

como si exis- tiera alguno. En cuanto a la educación. como si todos los cultos reli- giosos fuesen otra cosa que el resultado de la impostura del más fuerte y de la imbecili- dad del más débil. te lo pido de rodillas! (Se echa a sus pies. reniego para siempre de que seas hija mía! EUGENIA: ¡Unid a ello vuestra maldición. enterne- ceos! EUGENIA.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade locales. mamaíta. de virtud.. rechazando a Eugenia con horror: ¡Ah! ¡Monstruo! ¡Aléjate. de Jesucristo. para que la cosa sea más conmovedora. de religión. ¡aléjate de este comercio peligroso y sígueme. señora. ¡Vamos. habéis querido darle buenas costumbres.. SRA. tened la bondad de desnudaros por completo para recibir el que merece vuestra brutalidad. mi querida Eugenia. la que más se revuelca en la porquería y el libertinaje. Recuerda. oye por última vez las súplicas de la que te ha dado la vida. DE MISTIVAL: ¡Desnudarme!. nin- guna obligación que esté dictada por la naturaleza habéis cumplido respecto a ella: Euge- nia no os debe. evidentemente Eugenia no os debe nada. término desconocido por los diccionarios franceses. señora. la educación que le he dado!. corazón mío. es preciso un castigo para este crimen. SRA. besadlas. Nada habéis hecho por vuestra hija.. a la altura de vuestra boca.) DOLMANCÉ: ¡Ah! ¡Bueno! ¡Vaya escena de lagrimas!.. DE MISTIVAL.) 65 El texto sadiano dice climatérales. como si fuera necesaria.. tiene que haber sido muy mala. Eugenia. la que mejor desafía todos los embustes y la que más se burla de la repu- tación. ni uno que no sea absurdo o quimérico. medio desnuda. despacio. como si ese tunante no fuera otra cosa que un trapacero y un malvado! Le habéis dicho que joder era un pecado. no hay uno solo encaminado a su feli- cidad. madrecita mía. Dolmance. más que odio.. son súplicas. ella se defiende. por desgracia es demasiado cierto que aquí estás entre monstruos. porque aquí nos hemos visto obligados a re- fundir todos los principios que le habéis inculcado. chupadlas.. DE MISTIVAL: ¡Santo cielo! Mi Eugenia está perdida. fruto de costumbres climáticas65 que la naturaleza reprueba y que siempre desau- torizó la razón. sirve de doncella a la señora. ya que se resiste.. y me veréis siempre de la misma flema! DOLMANCÉ: ¡Oh! Despacio. [Nota del T] 105 . ¡Ah! Desengañaos. indiscutiblemente. que siempre me mostraré digna de ser tu alumna.. DE MISTIVAL: ¡Cómo! ¡Los cuidados que con ella he tenido. os doy mis nal- gas. ahí las tenéis.. ya no son órdenes.. hija mía. ¡Le habéis hablado de Dios. como si la felicidad de una joven no estuviera en el desenfreno y la inmoralidad. acabáis de re- chazar a Eugenia con demasiada dureza. nunca han sido otra cosa que fruto de la costumbre o del orgullo. desengañaos. si queréis. Eugenia. es todo cuanto Eugenia puede hacer por vos. SRA. corno se recordará: Tomad. es evidente. ya os he dicho que está bajo nuestra protección.. mientras que joder es la acción más deliciosa de la vida. como no habéis hecho por ella más de lo que prescriben las cos- tumbres del país en que habitáis. DOLMANCÉ: ¡Oh! Respecto a los cuidados. eso ha sido un insulto. como si la más feliz de todas las mujeres no tuviera que ser. (Agustín lo hace brutalmente. SRA. DOLMANCÉ: Agustín. pues.

Ya. nada es más cierto! Creo que en mi vida he visto un cuerpo más maltratado. DOLMANCÉ. conviene que os prevenga del estado en que vais a encontrarla. todo ha partido ya. no se puede haber caído mejor... DE MISTIVAL.. cuando la Sra. sólo quería magrear un poco para ponerme a pun- to. Te lo repito. atenazada. como ves. (Eugenia obedece. cada cual será dueño de condenarla al suplicio que mejor le 106 . y vos. y. tiene tan- to por delante como por detrás. Pe- ro sufrirás.. ¡Qué diferencia!. el de la mamá no está mal tampoco. nada de nada.. Pero. Eugenia. hermosa. la elección de tu suplicio depende de tu hija: es ella la que ha de pronunciar tu condena. tu marido nos autoriza a lo que hagamos. diablos. DE SAINT-ANGE: No es muy seguro que podáis hacerlo. ¿pensáis en lo que permitís que se me haga en vuestra casa? ¿Imagináis que no me quejaré de semejantes procedimientos? SRA.... se ve que tenéis una buena amiga en la Sra. contened a la señora. vos. Eugenia acaba de decírmelo al oído: ayer su marido la azotó a más no poder por algunos pecadillos caseros. Antes de exponer a vuestros ojos el cuerpo de esta encantadora belleza. querida. descuartizada. será una vez más su culo el que reciba mi homenaje. DE SAINT-ANGE: Un momento. tiene un culo muy hermoso.) A fe que el tuyo es bello. Eugenia.... de Saint Ange: ¡Oh.. SRA. quemada viva. DE MISTIVAL: ¡Oh. ¡Ah! ¡Cómo se nota que vuestro marido se ha servido con frecuencia de esta ruta! Ahora tú. EUGENIA: Prevenirla hasta ese punto es lo que se dice tener miramientos. y. En primer lugar.. no serás inmolada hasta después de haber sufrido una infi- nidad de tormentos previos! En cuanto a tus gritos... SRA. ni siquiera lo habéis sentido!. señora. (Lo besa y lo soba. Tus caba- llos. ¿Cuál será? No lo sé. tened la bondad de armaros de estos consoladores a fin de dar por turno a esta res- petable dama. vaya. DE MISTIVAL: ¡Ah. es preciso que sufras tu suerte. pero. de Saint-Ange. Dios mío! ¡Aquí me van a matar! DOLMANCÉ: ¿Y por qué no? SRA.. Un poco de orden ahora. Yo voy a empezar. acercándose a ella y cogiéndola por el brazo: ¡Escucha. bien en el culo.. vais a encontrar sus nalgas como tafetán chino. los golpes más temibles.. he de prevenirte que serán inútiles: podría degollar a un buey en este gabinete sin que sus mugidos fueran oídos. seño- ra. ¡Ved. y os relevaremos puntualmen- te.. Durante el goce. y tu venida no es más que una trampa tendida a tu simplicidad. de Mistival está desnuda: ¡Ah. nada podrá librarte de ella... sí. ya estoy satisfecho. señoras mías. ¡furcia! ¡Oh. El caballero. señores. Agustín. DE MISTIVAL: ¡Dejadme.. cumpliendo su propósito y comenzando por encular a la madre: ¡Eh.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade SRA. Para nosotros eres una víctima en viada por tu mismo marido. ¿Dón de encontrar ahora esa franqueza? ¡Os dice unas verdades!. Es preciso que me divierta un instante jodiéndolos a los dos. Quizá seas colgada.) SRA.. supliciada. dejadme o pediré socorro! SRA. diablos. tus criados. Sin embargo. DOLMANCÉ: Espero que ahora la señora se haya tranquilizado por completo. qué sencillo!. como supondréis. pu- ta! ¡Voy a decirte por fin la verdad!. DOLMANCÉ.. según me asegura Eugenia. Agustín y yo trabajaremos con nuestros propios miembros. que yo compare vuestros dos culos. bien en el coño. DE SAINT-ANGE. palpándola y dándola siempre azotes en las nalgas: En verdad. cielos! Dónde estoy? Pero.. en la que. ¡cómo!. santo cielo! ¡Qué ultraje! DOLMANCÉ.. a la Sra.... Saint-Ange.. Eu- genia.. venid a poner vuestras nalgas al lado de las de vuestra madre.

.. quiero socratizarlo... Dolmancé. recorre igualmente las dos rutas. Es un poco más gorda que la de vuestro esposo. qué daño me hacéis! DOLMANCÉ: ¡Increíbles efectos de las extravagancias del espíritu humano!. Vos. y yo me corro. lloras. al cielo y a las leyes más santas de la humanidad. mi dulce amigo. ¿no es verdad. venid a tumbaros sobre el cuerpo de la víctima.. me muero!.. da diez o doce puñetazos en el pecho y en los costados de su madre. SRA. EL CABALLERO: ¡Realmente. Dolmancé ha recorrido con su aparato los culos de todos los agentes. Eugenia.. señora. por favor. amigo mío. al recibir esta vejación: ¡Ah! ¡Monstruo! ¡Malvado! ¡Me va a lisiar!. excitándoles con sus palabras. Durante estos distintos ataques... continúa azotándola: La cosa más natural del mundo: la voy a depilar y la voy a magullar los muslos a fuerza de pellizcos. la azotaremos para volverle el sentido. Saint-Ange. os lo supli- co!.... ¡Jódeme.. ¿no es cierto que se corre?.. teniendo cuidado de ir gradualmente á fin de no reventarla de golpe. al correrse... madre mía. quiero sobarlo. me estás dando por el cu- lo!. DOLMANCÉ: Nada me divierte tanto como los firmes arranques de virtud del caba- llero. ¡Ay.. Heme aquí a la vez incestuosa. acercad el vuestro.. Sufres. mira sus ojos. le da algunos puñetazos. es ultrajar a un tiempo a la naturaleza. querida.. viene luego el caballero. Ahora te toca a ti. hace lo mismo y termina con algunos cachetes y pellizcos. amiga mia. ¡primero por el coño! EUGENIA: Venid. DE MISTIVAL. (La aprieta y la magulla el cuello. soy una perdida!... será sordo a tu voz como lo es a la de to- dos los hombres. enculándome. Dolmancé. me mareo...) ¡Ay.) SRA... ¡con qué rapidez reco- rro la espinosa ruta del vicio!. venid. (Eugenia.. es de la naturaleza de la que los viciosos reciben los principios que ponen en práctica. Agustín. Ahora voy a saber si sois firme.. en cuanto hacemos. ¡Ah.. putorra! Te estrangularía si no quisiera dejar pla- cer a los otros. ¡Qué progresos.. adúltera. SRA. (La Sra. Eugenia. toma!. Ya te he dicho mil veces que la naturaleza -que para 107 . el menor ultraje a la naturaleza. Dolmancé.. querida? No importa. ¡Y tú. ¿Dónde diablos verá... EUGENIA: ¿Qué vas a hacer. gritas cuando tu hija te folla!.. follad a vuestra madre. ese cielo poderoso nunca se ha preocupado por un culo..) DOLMANCÉ: ¡Eh! No... al cielo y a la humanidad? Amigo mío.. sodomita. gritas. Dolmancé!. y la abofetea mientras descarga. jódeme. Saint-Auge. dejadla en ese síncope.. ¡Ah. perdiendo el conocimiento: ¡Tened piedad de mí. (La Sra. de la obligación en que me veo de sodomizar a esta vieja vaca... magreadla mientras la joden. luego viene Agustín.) Vamos. entrará. amigos míos!. qué vas a hacerle a esta zorra? ¿A qué vas a condenarla mientras pierdes tu esperma? DOLMANCÉ. mamaíta. DE MISTIVAL. de Saint Ange quiere socorrerla.. DE MISTIVAL: ¡Ay. ¡santo cielo!. dame a besar tu hermoso trasero mientras jodo el de tu mamá. hermosa Eugenia... no hay nada tan lúbrico como ver a una mujer desvanecida.. ramera. y todo esto para una joven que acaba de ser desvirgada hoy. ¡Oh. cuanto nos mandáis hacer es horrible!... Dolmancé se opone. de Saint Ange la encula y la en- coña con su consolador. Me siento mal. que os sirva de marido. DOLMANCÉ: No le imploréis. consuélame. y que ella nos la menee a Agustín y a mí con cada una de sus manos. putona! ¡Voy a enseñarte a ser libertina! ¡Toma.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade parezca. Hay que estar rodeado de culos cuando es un culo lo que se jode. folladla sobre el pecho de su madre desfallecida. Caballero. no.. ¡Creo que te estás corriendo.. dulce mamaíta!. y vos.

la abofetea y le da cachetes. colocaos. abusando de la credulidad de sus semejantes. ¡eso es lo que teme ultrajar!. EUGENIA. ¿No es preciso que oigáis vuestra condena?.. que esta quimérica virtud. han sido deificados por ellos bajo mil formas a cual más ex- traordinaria. de Mistival sigue en su síncope. con humor: ¡Muerta! ¡Muerta! ¡Cómo! ¿Voy a tener que llevar luto este verano. verte encular a tu hermana: ponte de tal modo que pueda besarte las nalgas durante la operación. la Sra. ¿No es preciso que se cumpla?. de que todo lo demás está completamente permitido y que no ha sido absurda hasta el punto de dar- nos el poder de perturbarla o de perjudicarla en su marcha. vuelve a la vida.. Pero ¿qué veo?. no está todo di- cho. abriendo los ojos: ¡Oh.. los efectos físicos de esta madre del género humano. Eugenia... caballero. vaya con el pequeño monstruo!. Y en cuanto al cielo. si pulverizáramos a esta ramera no habría siquiera el menor indicio de crimen. el grupo se deshace. amigo mío. chúpame la polla mientras trabajo en devolve- ros una madre y mientras Agustín me devuelve los golpes que voy a dar. o mejor. EL CABALLERO: Obedezcamos. ¡Palidece!. ganapanes o intrigantes. añade. deja de temer sus efectos: un solo motor actúa en el universo. caballero.. vete enseguida a coger un puñado de espinos del jardín. puesto que no hay ningún medio de convencer a este malvado de que cuanto nos ordena hacer es horroroso. Las leyes de la humanidad.. DE SAINT-ANGE. encadenando sólo a los hombres débiles. No me molesta- ría. tendiéndose sobre su madre: ¿Yo palidecer? ¡Rediós! Vais a ver ahora mismo que no. con los hermosos vestidos que me he mandado hacer? SRA. por tanto. DE MISTIVAL. estallando de risa: ¡Ah. supo sabiamente alejar de ellos las acciones que podían perturbar sus leyes.) DOLMANCÉ: ¡Cómo! ¡Esta golfa no ha vuelto en sí todavía! ¡Vergas! ¡Vergas!. Eugenia.. DOLMANCÉ. cualesquiera que sean los que podamos imaginar. otras de virtudes.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade el perfecto mantenimiento de las leyes de su equilibrio tiene unas veces necesidad de vicios. hombre simple y pusilánime. Los milagros... en realidad. cogiendo los espinos de la mano de Agustín.. ninguna clase de mal entregándonos a estos impulsos.nos inspira por turno el movimiento que necesita. a medida que la Sra. y todos los malvados de la tierra no son más que agentes de sus caprichos. (Adoptan la postura. Vamos. valor y filosofía forman su carácter.. no hacemos. es desconocida de aquéllos cuyo estoicismo.. de una vez por todas. Recuerda. Los crímenes son imposibles para el hombre. de Mistival es azotada. han propagado sus ridículas ensoñaciones: y eso es lo que el caballero denomina cielo.) ¡Oh! ¡A fe que temo que esté muerta: nada la vuelve en sí. actúa sin temer nada. Va- 108 ... pues.. que lo que los tontos llaman humanidad no es más que una debilidad nacida del temor y del egoísmo. Actúa.. y ese motor es la naturaleza. caballero. EUGENIA. (Se dispone el cuadro. son violadas por las tonte- rías que nos permitimos. aunque nos ordenara quemar el universo. Ciegos instrumentos de sus inspiraciones. el único crimen sería resistirnos a ello. diferentemente interpre- tados por los hombres. te lo suplico. que vuelve: Vamos a ver el efecto de este último remedio. madrecita. (Mientras los espera. SRA.. Cuando el caballero se ha corrido. que sigue flagelándola: Es que. cielos! ¿Por qué me sacan del seno de las tumbas? ¿Por qué devolverme a los horrores de la vida? DOLMANCÉ. Convéncete. Agustín. Al inculcarle la naturaleza el irresistible deseo de cometerlo.) DOLMANCÉ: ¡Y bien! ¿Veis el efecto de mi remedio? Ya os había dicho que era segu- ro.

en veinticuatro mil trozos. para que encoñe con firmeza a la Sra. SRA.) Lapierre.. fo- llad a esa mujer. EL CABALLERO: Cortada. Agustín me zurrará a mí. señor? DOLMANCÉ: ¿Tienes miedo de enseñarnos tu polla? LAPIERRE: No. aquí tienes diez luises. LAPIERRE: ¿Delante de todos. os calcine los huesos con rapidez. ¡Oh. (Aquí la postura se deshace. por favor. EUGENIA: ¡Excelente idea! Vamos. mamá. de Mistival. «ningún inoculador en Europa era más célebre. señora de Saint-Ange. por tanto es preciso que Eugenia os cosa con cui- dado el coño y el culo. de Saint-Ange. reunámonos en torno de la víctima. más concentrado. menos sometido a evaporación. la puta se acuerde de no molestar a su hija cuando ésta se dedique a joder. Comenzad. y lo hace. como entre los chinos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade mos. por lo menos podré llevar mis lindos vesti- dos este verano. DOLMANCÉ: Divirtámonos mientras tanto. Eugenia zurrará a Agustín y será azotada vigorosamente por el caballero. en mi calidad de preceptor vues- tro. Tengo abajo un criado provisto de uno de los más hermosos miembros que haber pueda en la naturaleza. de Saint-Ange zurrará a Lapierre. DE SAINT-ANGE: Yo la condeno a ser colgada. a partir de ese momento. al revés.. primer médico del duque de Orléans. en 1755 llegó a París la inoculación de la viruela ( petite vérole).. al año siguiente. este goce puede curaros: hay ejemplos de ese remedio. la Sra. AGUSTÍN: Mirad. señora. mi opinión es que nos flagelemos todos. porque es muy hermosa. EUGENIA: Mi mamaíta será mechada con pastillas de azufre. yo la dejaría con tal de zer rota en vida. yo zurrare a la Sra. para que el humor virulento. pero la diferencia que va a haber entre mi fallo y el vuestro es que vuestras sentencias no eran sino los efectos de una mistificación mordaz. Separad vuestros muslos. Toma. al criado. Dolmancé. tened la bondad de colocaros. Voy a hacerle subir: lanzará su veneno en los dos conductos de la naturaleza de esta querida y amable dama. agujas.) DOLMANCÉ. fue el más famoso inoculador de la época. que se ponga en medio del círculo y que es- cuche temblando lo que hemos de anunciarle. su amo le ordena joder el culo. suavizo la condena. durante todo el tiempo que duren las impresiones de esta cruel enfermedad.. (Todos se colocan. pero que desgraciadamente destila el virus y está roído por una de las más terribles sífilis que se hayan visto en el mundo. (Los fa- llos siguientes se dicen mientras los actores continúan en acción. está extraordinariamente sana. con sangre fría: Y bien. para que os cosa a fin de que no me deis más hermanas 66 Sade juega con el término francés vérole: Théodore Tronchin (1709-1781). Cuando Lapierre ha fo- llado el coño.] 109 . vamos. Lapierre. Vamos. mandan subir al criado. vete. amigos míos.) Bueno. diablos! ¡Vaya inoculación! ¡Ni Tronchin hizo una igual en su vida66! SRA. por mí. mientras que la mía va a ejecutarse. [Nota del T. (Todo el mundo aplaude. ninguno había sido tan feliz». mamá. hilo. Tronchin era llamado a París para la inoculación de los hijos del duque de Orléans. DE SAINT ANGE: Creo que ahora es muy esencial que el veneno que circula en las venas de la señora no pueda salirse. DE MISTIVAL: ¡Oh! ¡Justo cielo! ¡Qué horrible condena! EUGENIA: Más vale eso que morir. que yo me encargaré de prender una a una.) SRA. según Condorcet. a fin de que.

DOLMANCÉ: ¡Hostia bendita! Empiezo a perder la cabeza. gritando como un diablo: ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! DOLMANCÉ. DE SAINT-ANGE: Estás demasiado empalmado. voy a dar puntadas por todas partes. Eugenia cose. DOLMANCÉ: ¿Y qué importa? ¿No tenemos acaso permiso por escrito? (La tiende boca abajo. Un poco más el culo. de Saint Ange: Eugenia. malvada!. quedando presente el pequeño material de costura en el instrumento de suplicio». mamá: es para probar mi aguja.. pinchando de vez en cuando los labios del coño. SRA..) SRA. de Saint Ange da a Eugenia una gran aguja. paz. muy inflamada: Nada de invectivas. [Nota del T. es la parte que me toca. pero a condición de que pinchéis más fuerte. menéamela!. Dolmancé..Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade ni hermanos. (La Sra.. querido.. o te pongo las nalgas como mermelada!... mas crece el horror y más impreso queda en nosotros (si nos hubiera contado el grano del hilo. Caballero. las tetas. voy a mecharla enseguida como si fuera un trasero de buey. furcia. más se detalla el instrumento en sus elementos tenues (el color. ¡Eugenia. mientras tu hermano te encoña. saliendo empalmado de las manos de la Sra. EUGENIA. estás cubriéndome la polla! EUGENIA: Es que los dolores de esta ramera inflaman mi imaginación hasta el punto de que no sé exactamente lo que hago. de Saint-Ange se la menee.. en Sade.. ¡olvidas las lecciones. obedeciendo: ¡Jamás se ha visto una joven tan bribona como ésta! EUGENIA.. el interior y a veces el vientre y el monte: Esto no es nada.. mamaíta. y que yo vea sobre todo los culos: este cuadro va a acabar conmigo. SRA.. multiplicad los puntos para que se me ponga más gorda. nunca habría dado con ella. DE MISTIVAL. si es preciso. ¡Ay! ¡Joder! ¡Qué placer!. EL CABALLERO. por favor. EUGENIA: Haré más de doscientos. caballero.) SRA. ¿sólo tienes una mano? Ya no veo nada.... te honra....] 110 . EUGENIA: Sí. la sinécdoque se profundiza aquí me- diante una especie de tranquilidad doméstica. Eugenia.. en frente de la opera- ción: ¡Ah! ¡Santo dios! ¡Qué tiesa me la pone este extravío! Eugenia.. DE MISTIVAL: ¡Oh! ¡Cielos. qué dolor! DOLMANCÉ. haciendo que la Sra. la cera). Saint-Auge. que tiene un grue- so hilo rojo encerado67. que Agustín te dé por el culo delante de mí. Conten- taos con sobarme como es debido. Roland Barthes. la vas a martirizar. metiéndole la aguja profundamente en las carnes: ¡Cállate. ¡Cómo me avergüenzo de haberte dado el ser! EUGENIA: Vamos. que ya termino. (Se la menea. porque os pincho. masturbadme mientras opero. DE SAINT-ANGE: ¡Trabajadme un poco esas dos gordas nalgas! DOLMANCÉ: Paciencia. DOLMANCÉ. se detiene en este «hilo rojo» para hablar de su sentido metonímico: «Cuanto más se amplia la sinécdoque. se habría vuelto intolerable). Mirad hasta dónde se extravía mi aguja. SRA. EL CABALLERO: ¡Esta pequeña puta la va a llenar de sangre! DOLMANCÉ. coge una aguja y comienza a coserle el agujero del culo.. el hilo revestido de pez que emplean zapateros y guarnicioneros. Fourier. porque estaréis de acuerdo conmigo en que tenemos demasiados miramientos con ella. cédeme el culo. con toda probabilidad. DE MISTIVAL: ¡Me desgarras. Loyola. (Pincha las nalgas mientras se prepara la 67 Ese hilo encerado es. riendo como un loco: ¡Diablos! La idea es excelente. por favor. hasta los muslos.

señor! ¡Mil y mil perdones! ¡Me estáis matando! DOLMANCÉ. caballero.. SRA. (Le enseña la carta. ¡Un día estupendo! Nunca como tan bien ni duermo más tranquilo que cuando me he mancha- do suficientemente durante el día con lo que los imbéciles llaman crímenes. y pídele perdón por tu abominable conducta con ella. (La pincha en más de veinte sitios. san- to dios!. adoptando la postura exigida: ¿Estamos bien así.) SRA.. (A Agustín). santo nombre de dios! ¡Qué dulce ser jodida por dos hombres de este mo- do! (El grupo se deshace. ¡Saluda a todos.. rediós! ¡Mi esperma corre..) DOLMANCÉ: Todo está dicho. ¿estáis preparados vosotros? En cuanto a mí. (A la Sra. ¿Por qué tiene que suceder la debilidad a pasiones tan intensas? SRA. DOLMANCÉ. extraviado por el placer: Mucho me gustaría. DE SAINTANGE. FIN 111 .. Vos. ya no puedo más. dirígelo sobre las nalgas que martirizo. toma ésta.. lo mejor es dejarla que haga lo que quiera. que se incline: quiero ver el ojete. puedes vestirte y partir ahora cuando quieras. perdón. (Todo esto se hace. tú no lo has creído: lee la prueba.. DE SAINT-ANGE: Sí. Sal: el caballero va a llevarte...) ¡Puta!. corazón mío. me corro. sí.) Y nosotros. (Cuando se han ido. Nosotros te lo hemos dicho... que ha nacido para joder y que si no quieres que te joda a ti.. se pierde. Vamos.Librodot La filosofía en el tocador Marqués de Sade postura que ha pedido. dentro de un instante rocío con el bálsamo de la vida las llagas que acabo de producir. jodido! ¿No sabes que cuando me corro es cuando hay que entrar más adentro en mi culo?. no veo lo suficiente el culo. alcanzamos la meta al mismo tiempo que tú. Has de saber que estábamos autorizados por tu esposo mismo a cuanto acabamos de hacer. querida mamá. y tan pronto como esté en el umbral de la puerta.. vamos a sentarnos a la mesa. no lo habría creído después de tantas descargas.. ¡Muévete. dadle dos buenas bofetadas a vuestra señora madre. Dolmancé? DOLMANCÉ: Que Agustín gire un poco a la derecha. Eugenia. ¡Ay. ¡Ah! ¡Joder! ¡joder! Se aca- bó. EUGENIA: ¡Ay! ¡Joder! ¡Ya sangra la bujarrona! DOLMANCÉ: No le va mal. que ha terminado su operación. DE MISTIVAL: ¡Ay. no se os ocurra joder a la señora en el camino. Eugenia... DE SAINT-ANGE: ¡Fóliame! ¡Fóliame.. no hace más que multiplicar sus pinchazos sobre las nalgas de la víctima. y ésta otra!. de Mistival. hermano. hacédselo cruzar a patadas en el culo. Hacía mucho tiempo que no se me ponía tan tiesa.. que me corro!. corriéndose: ¡Ay... y de ahí los cuatro nos iremos a la misma cama...) Adiós. que le gusta joder. recordad que está cosida y que tiene la sífilis. puta! Ponte de rodillas ante tu hija. amigos míos.) Que este ejemplo sirva para recordarte que tu hija está en edad de ha- cer lo que quiera. SRA.) ¡Toma.