Sie sind auf Seite 1von 13

L A M Ú S I C A

A N D A L U S Í
(Breve Introducción)


ANTONIO PULIDO PASTOR

DIBUJO JUANJO CUENCA

LA CH ILABA ● EDICIONES
‫بسم ال الرحما الرحيم‬
“Entre gran parte de los médicos predomina la teoría, que la buena voz
penetra en el cuerpo, tranquiliza el corazón, y se estremecen los miembros, y que todas las cosas fatigan
al cuerpo salvo la música, que no fatiga al cuerpo ni a sus miembros, por ser descanso del alma,
primavera del corazón, distracción del afligido, entretenimiento del solitario, y viático del viajero,
debido al efecto que produce la voz hermosa sobre el cuerpo, invadiéndolo todo. Dios no creó nada que
influyera más sobre los corazones, ni que más subyugara a los sentidos que la buena voz, sobre todo
cuando viene de un rostro hermoso, y no le está permitido a ningún hombre creyente reprochar a quién
se sienta atraído por ella, puesto que emana de la dulzura y la sutileza del alma, y del equilibrio del
temperamento, y no puede negarlo sino el terco de carácter y el perturbado de mente”.

EL CANCIONERO DE AL-HAIK. TETUÁN SIGLO XVIII


C UANDO se profundiza en la historia de esta “nuestra tierra”,
Andalucía, escapando de las versiones oficiales y se adentra uno en los textos escritos y
sobre todo en las grandes trazas culturales que aún perviven en la otra ribera del mar
mediterráneo, se cae en la cuenta de cuan desviados hemos estado hasta el momento,
siguiendo unas directrices educativas más tendentes al alejamiento que al reencuentro . Y
no puede tratarse sino de un reencuentro puesto que mucho de lo allí existente nació en
esta otra parte del mar, sobre suelo peninsular ibérico, con gente propia y originaria de
aquí, creadora de una cultura que fue la más brillante del occidente conocido durante
más de ocho siglos, y la base del posterior Renacimiento o cultura de la luz surgida en
el resto de Europa a partir del siglo XV. Obligado a desaparecer, este legado andalusí
encontró refugio por un lado en las costumbres crípticas de los moriscos ibéricos que
aquí quedaron, derivando por tanto en manifestaciones culturales que pasan por el
“Ojalá” (In sha’llah ‫ ) ان شاء ال‬y “Olé” (wallah ‫) وال‬, la costumbre andaluza de cubrir la
cabeza, hasta las recetas de cocina, el magnífico arte mudéjar, y numerosas expresiones
musicales de carácter popular.
Por otro, se trasladó hasta el Magreb africano, la otra orilla de
ese “Mare Nostrum” que desde entonces algunos se empeñan en separar forzadamente
para que no sea así. Allí se manifestaron nuevamente con esplendor la cocina, la
arquitectura, la poesía, y la música, todo ello muchas veces mantenido mediante
transmisión oral de unas generaciones a otras.
Ha sido así en el caso de la música. Llegada allí durante el
esplendor de Al-Andalus, y sobre todo tras el éxodo andalusí de los siglos XIV y XV,
no se encuentra en textos escritos completos hasta el siglo XVIII, en el cancionero o
Kunnas de al-Haik, tetuaní para unos, fasí para otros, pero de indudable ascendencia
andalusí. En cualquier caso dicho cancionero solamente recopilaba las letras de las
canciones que aparecían en las Nawbat, (‫ )نوبات‬la composición clásica por excelencia de
la música andalusí, de manera que las melodías y ritmos se mantuvieron igualmente por
la tradición oral hasta prácticamente el siglo XX en que se recogen sobre partitura.
“La música es sin duda una de las artes más hermosas que nos
lleva a conocer el sentir de un pueblo, y en la cultura árabe-islámica constituye junto
con la poesía una de las formas de expresión más importantes de su civilización. El
artista árabe encontró en la música y la poesía esa evasión que le permitiría plasmar el
genio que encerraba en su interior, de ahí que su patrimonio musical sea una de las
más bellas huellas que ha ido dejando a través de su andadura histórica como un
auténtico museo oral. Dentro de este patrimonio, la música andalusí, dadas sus
características, es un hecho cultural imprescindible para el conocimiento de la
civilización árabo-islámica en su rama hispano-árabe” (Cortés García, 1996).
El origen de la producción musical característica de Al-
Andalus, la música andalusí, es fijado por todos los entendidos con la llegada del
músico bagdadí Abu-l-Hassan Alí Ibn Nafeh, apodado Ziryab (“el mirlo”), procedente
de Bagdad, a la corte del califa Abdu-Rahman II en Córdoba. Aquel no trajo solamente
la rica experiencia del refinamiento cortesano abasí, aplicables a muchos aspectos del
protocolo y la vida cortesana, sino que dio nueva vida e impulso al arte andalusí.
“Mientras que en Occidente triunfaba la música gregoriana, adaptada a la liturgia
católica y calcada de la lengua latina, Ziryab se había convertido en Occidente en el
pionero de la música profana. En Al-Andalus el arte musical gozaba de una autonomía
muy grande y se humaniza, distanciándose a la vez del canto gregoriano y de la música
árabe.” (Garaudy, 1987).
La composición musical por excelencia de aquella época es la
Nawba(‫)نو بة‬, vulgarmente conocida como Nuba y que equivale a una especie de
sinfonía o suite actual. La primera impresión para el que no ha tenido nunca contacto
con esta música es todo un sobresalto y descubrimiento. Por regla general, la formación
musical que se ha obtenido en los centros de enseñanza desde siempre nos estructura la
mente fijando para las composiciones musicales de la alta edad media, siglos X al XIV,
poco más de las composiciones litúrgicas del gregoriano o las melodías de zanfona,
dulzaina y arpa propias de trovadores de corte, de escasa variedad rítmica y melódica.
Frente a ello, el mundo andalusí da lugar a elaboradas composiciones instrumentales de
contenido en su mayor parte profano o místico, donde la exaltación del amor, la belleza
y la sensualidad alcanzan su máxima expresión, siempre, como suele ser normal en la
cultura islámica, como obra y prueba de la existencia del Creador.

‫أكامل البها ما شفك تعبي عقلي من جفاك جفاني كسينة الجفان‬


‫وبقيت بالحسان نتبع طلبي لوصبت ننظر بعياني سيدي مع اعياني‬
‫نظرة في جمالك تحيي قلبي وارحم يا حياة الفاني راحبك افناني‬
‫حسنك يا حسن بالجمال جميل‬
‫دليل و فتان فتنة للقتيل‬
‫و صار بالوسن ما صار بالدليل‬
‫غلبني الهوى ورضيت بغلبي من قبل ما بديته بداني وسرى في بداني‬
‫رغبت في الفدا ما ساعف رغبي لو كان لي مساعف داني من يسره فداني‬
‫نظرة في جمالك تحيي قلبي وارحم يا حياة الفاني راحبك افناني‬
‫أنت المنتشبي من صافي النضر‬
‫و شمش العشي على الجلنار‬
‫و حسنه الواشي ما وشي العدار‬
‫نظرة في جمالك تحيي قلبي وارحم يا حياة الفاني راحبك افناني‬

La perfección de la hermosura no alivió el cansancio de mi mente.


Quien te abandonó me maltrató con el cerrar de sus párpados.
Permaneció con las hermosas y seguimos con mi deseo.
¡Si hacia mi señor vertiese la mirada de mis ojos, de mis ojos!
Contemplar tu belleza vivifica mi corazón,
compadécete oh tú, vida para mi desfallecimiento, amarte me agotó.
Tu hermosura, ¡oh hermosa! por la belleza es bella
guía y encantadora, fascinación para el que muere,
fue somnolencia lo que no llegó a ser guía.
Me venció el amor y consentí en la victoria
que se apoderó de mi cuerpo y propagó en mi interior.
Anhelé el rescate sin atenderse mi deseo,
¡si me hubiese concedido el placer de mi redención!
Contemplar tu belleza vivifica mi corazón,
compadécete oh tú, vida para mi desfallecimiento, amarte me agotó.
Tu eres la violenta guerra de mi clara prosperidad,
el sol de la tarde sobre la flor del granado
y su belleza la delatora no revelada, virginal.
Contemplar tu belleza vivifica mi corazón,
compadécete oh tú, vida para mi desfallecimiento, amarte me agotó.

(San’a Akaml l-bha. La perfección de la hermosura. Nuba al-Istihlal). Trad. propia

‫فكان هللين عند النظر‬ ‫رأيت الهلل ووجبه الحبيب‬


‫هلل الدجى ام هلل البشر‬ ‫فلم ادر من حيرتى فيهما‬
‫وما راعنى من سواد الشعر‬ ‫فلول التورد فى الجنتين‬
‫و كنت اظن الحبيب القمر‬ ‫لكنت أظن الهلل الحبيب‬
‫وما من يغيب كما من حضر‬ ‫فذاك يغيب وذا ل يغيب‬
Vi la luna y el rostro de mi amada
y eran dos lunas ante mi mirada.
No pude evitar la confusión entre ambas,
la luna de la noche y la luna humana.
Si no hubiese sido por el rosado de sus mejillas
y el negro de su cabello,
habría confundido la luna con mi amada
y la amada con la luna,
pero aquella se ausenta y esta no desaparece
y ¡qué distinto es lo ausente de lo presente!
San’a de la Nuba ‘Iraq ‘arab. Trad.: propia

‫الحاظكم تجرحنا في الخشا ولحظنا يجرحكم في الجدود‬


‫جرح بجرح فحسيه ذا بذا فما الذى اوجب جرح الصدود‬
Vuestras miradas hieren mis entrañas
y mis ojos vuestras mejillas.
Herida por herida, valga una por otra,
pero ¿qué causó la herida del desdén?

Amat al Aziz as-Sharifa al Hussaniyya. S. XII. Trad.: Manuela Cortés García

El inicio de estas piezas musicales es meramente instrumental,


y la palabra árabe nawba significa turno o vez, haciendo alusión a que la interpretación
de cada uno de los músicos era medida y ordenada en su actuación frente al auditorio.
Posteriormente se simultanea la intervención acompasada de todos los instrumentos y se
introduce la voz de manera que el turno se establece de manera alternativa entre un
solista y un grupo o entre pequeños grupos dentro del conjunto que parecen estar
dialogando entre sí.
A partir de entonces la base vocal de esta composición musical
es la Muwassaha (‫ )مو شحة‬o Moaxaja, composición poética creada, según la tradición,
por el autor Muqqadam ibn al Mu’afa, nacido en la localidad de Cabra (Córdoba) hacia
finales del siglo IX y por ello apodado al Qabrí, aunque, fue más conocido como “El
Ciego de Cabra”. La Moaxaja rompe con la métrica rígida de la Qasida (‫ )قصيدة‬árabe
originaria de Oriente, la poesía de los nómadas del desierto y se impone rápidamente,
siendo trasladada posteriormente durante el esplendor de Al-Andalus hacia aquellas
lejanas tierras. El último verso de la “Moaxaja” se escribe en lengua romance y se le
conoce con el nombre de “Jarcha” (‫ )خرجة‬quiere decir salida. A partir de la “Moaxaja”,
se deriva el “Zayal” o “Zéjel”(‫)زجل‬, caracterizado por expresarse en lengua romance o
dialecto andalusí popular, a lo que debe su mayor calado en todos los estratos sociales y
que fue creado por el también cordobés Ibn Quzman, según unos (Cortés García) o por
el zaragozano Ibn Bayya (Avempace) según otros (García Gómez, Vernet). Toda esta
producción literaria, y sobre todo los zéjeles tienen reflejo y traslado a las culturas
vecinas como la castellana, italiana o franca, siendo la base de los cantos trovadores
iniciados en Francia por el cortesano Guillermo de Aquitania o las cantigas de Alfonso
X en Castilla. “Las huellas andalusíes aparecen también esparcidas en el contenido del
Romancero español y en algunos cancioneros medievales. Así las estructuras de las
formas estróficas como la “Muwassaha” y el “Zéjel”, géneros creados en Al-Andalus
en los siglos IX y XI respectivamente, se ven reflejadas en una parte importante de los
villancicos recogidos en los cancioneros hispanos, en la lírica tradicional galaico-
portuguesa, a través de las cantigas de amigo, y en las formas poéticas y musicales de
los trovadores franceses”. (Cortés García, 1996).

Las Nubas son pues una elevada concepción y expresión de la


sensibilidad refinada, de tal modo que se cuenta que llegaron a establecerse veinticuatro
modos, dedicándose una para cada hora del día de manera que pudieran adaptarse a las
distintas condiciones y estados del espíritu humano a lo largo de la jornada.
“Realmente, no existe ninguna prueba de que fueron 24 las Nawba de Al-Andalus. Solo
en Marruecos, son 26 las Nawba. Si coges un cancionero de música andalusí marroquí
y lo abres justo en el comienzo de una Nawba, por ejemplo RASD, no leerás como titulo
"Nawba Rasd", sino "Nawba Rasd, Hisar, Zayadan wa Mazmúm". Y si lo abres en la
Nawba Isbahan, leerás "Nawba Isbahan wa Zawarkand". ¿Porque? Pues, porque
de algunas Nawbas como Zawarkand, Mazmúm,... se perdieron la mayor parte de sus
san’as y solo quedaron otras sueltas, que ni siquiera se podían cantar aisladamente, ya
que carecían de las san´as claves para ofrecer la estructura melódica de una Nawba en
condiciones (La Tesdir o apertura, por ejemplo, La qantra,...). Entonces, a los eruditos
del siglo 18 y 19, se les ocurrió insertar esas san´as en las Nawbas cuyos tab's
(denominación andalusí del maqam oriental) se acercaba bastante al de dichas san'as.
Así que, si contamos las Nawbas de la música andalusí marroquí, tenemos 26 y no 11.
Ello, además de las argelinas y las tunecinas. Así pues, lo de las 24 Nawbas no deja de
ser (hasta ahora) un bonito y hermoso tópico”.(Chaachoo, A., com. pers.)
Hoy día solamente se conservan once modos originales, con la
“Nuba al-Istihlal” compuesta en el siglo XVIII en la localidad de Fes (Marruecos).
“Todas ellas fueron compuestas en Andalucía, y al interpretarlas, después de la
expulsión en los países del Magreb, fue como un árbol arrancado de esta fértil tierra de
inspiración, trasplantado a un terreno que no era el de su suelo, carente del entorno
propio de Andalucía, de forma que los mejores músicos se resignaron a admitir que ‘la
puerta de la composición se había cerrado para siempre’. Entre la infinidad de
diferentes canciones de las “Nubas” hay unas de origen puramente granadino
llamadas ‘Garnatis’ (granadinas), de las cuales existen muchas cuya melodía es al
interpretarlas un buen cantaor, idéntica a las actuales ‘granaínas’ y ‘medias
granaínas’. Los solos llamados “Mawwal” (‫ ) موال‬serán una gran sorpresa para el
público asistente al concierto” (Orellana).

La poesía en la música andalusí. La música y la poesía son las


expresiones culturales más cultivadas y difundidas en cualquiera de las etapas históricas
del hombre, como ser civilizado. Su facilidad mediática así como la versatilidad y
utilidad de sus creaciones, le hicieron siempre estar presente en todas las facetas
sociales de las distintas civilizaciones y al igual que otras manifestaciones culturales, la
abundancia y proliferación de sus creaciones no son sino reflejo de la condición o
estatus alcanzado por un determinado país o sociedad, quedando estrechamente
vinculadas al auge político-económico en un determinado período temporal de su
Historia.
Así la poesía en Al Andalus se vincula estrechamente a las
creaciones musicales, teniendo una inmensa producción durante el amplio trecho que
suponen más de cinco siglos al frente de la civilización del Occidente conocido.
El gran problema que se nos presenta cuando queremos conocer
la poesía andalusí reside en el hecho de estar escrita en lengua árabe, la lengua andaluza
por excelencia. “La lengua árabe es como el aliento vital del arabismo, posee un
extraordinario poder creativo, que desborda ampliamente la influencia étnica de los
árabes de sangre y se debe tanto al hecho de ser el árabe la lengua sagrada del Islam,
como al de representar una de las lenguas más primitivas del tronco semítico y de
hecho la más antigua que se conserva”.....“La facultad del árabe de derivar de una
palabra que expresa la acción innumerables términos para los modos de ser, lo hace
particularmente apto para describir los estados interiores y los movimientos de la
voluntad;….Esto y la posibilidad de la formulación escueta, así como la riqueza casi
ilimitada de palabras, lo convierten en lengua de poetas, que traduce una imagen, un
estado, un paisaje en un suceso interior, siendo al mismo tiempo melodía y ritmo.”
(BURCKHARDT, 1999). Las traducciones que nos llegan gracias al esfuerzo, muchas
veces desinteresado de los expertos en la materia, pierden sin remedio uno de los
valores poéticos esenciales, la rima, y sin ella carecen de la oculta cadencia musical que
transmite toda composición en verso. No obstante, es posible apreciar el otro de sus
grandes pilares, su contenido. En su interior, estas obras mantienen la esencia espiritual
de aquel tiempo, tratando desde simples descripciones de la belleza natural, actividades
cotidianas de la vida o elogios a los elementos sociales influyentes del momento, hasta
la profunda retórica del amor udrí o la más pura mística de la vida contemplativa.
”Apenas encontramos una obra científica escrita en la España musulmana que no esté
adornada de poemas. Apenas existió un político importante entre los árabes españoles
que no supiera versificar;…era propio de un verdadero caballero hacer un poema
antes de desenvainar la espada y arrojarse al tumulto del combate” (BURCKHARDT,
1999)
Existen por suerte ya numerosos estudios sobre la materia, en
los que pueden encontrarse las interioridades técnicas de esta expresión artística. Por el
momento, nos vale para nosotros la exposición de aquellos autores que hemos
encontrado, con la traducción de sus obras, a fin de dejar manifiesta la trascendencia de
su producción así como su legado cultural. Su ingente volumen, pese a la destrucción
sistemática que de muchas de estas obras se hizo, así como la persecución posterior a
que se vio sometida toda expresión de esta cultura, no es sino muestra de la
magnificiencia de aquella sociedad, cuya herencia ha estado oculta y técnicamente
prohibida, presentándose como ajena a nuestro solar y patrimonio cultural y por tanto
cuando menos, evitable.
Hay que resaltar el hecho de que la mayoría de los textos que
aparecen en estas páginas pertenecen cronológicamente a los siglos X-XIV, época en la
que la literatura, la música, el arte y las ciencias en general, destacaron por su ausencia
o nimiedad en el ámbito de los reinos de Castilla, León y Aragón. Frente a ellos la sola
obra de Ibn Hazm, Ibn Jafaya, Ibn az Zaqqaq, Ibn Sa’id, Ibn al ‘Arabi, Ibn Quzman, Ibn
Bayya, entre otros, sobrepasan con mucho en cantidad y calidad a cualquiera de los
“ilustres”, significados y resaltados por la historiografía tradicionalista española.
“La poesía andalusí fue, al decir de E. García Gómez, <<una
de las criaturas de arte que más se ha resistido a desaparecer. Después de tantos siglos
de imperio, trabajada por infinitas manos con tanta gracia y tan fina ingeniosidad, era
un globo que flotaba en el aire, acaso ya sin rumbo, pero cargado de sensibilidad,
henchido y tenso de imágenes, de perfumes y de música. No se resignaba a encerrarse
en polvorientos manuscritos….Debía morir realmente así: sobre los muros de la
Alhambra>>” (CRUZ HERNANDEZ, 1996).
La poesía andalusí, pese a quién pese, es poesía ibérica, la
mejor hasta entonces y la mejor de su tiempo, con la que se alabó la belleza de las
mujeres de esta tierra, de sus puestas de sol, de sus halcones y caballos, de sus campos y
jardines, de sus ríos y montañas, de su lluvia, de la amistad entre hombres y mujeres,
del amor profano, del amor udrí y cómo no de la ansiada búsqueda de la misticidad
divina por la que gloriosos hombres como Ibn ‘Arabi, al-Shustarí, Ibn Sahl, Ibn al Jatib,
Ibn Bayya, llegaron a escribir miles de versos
El Kunnash (cancionero) que escribe el descendiente de
sevillanos emigrados, Ibn ‘Abd Allah Muhammad ibn al Husayn al Haik al Andalusí, a
finales del siglo XVIII, recoge las letras de las nubas que se conservaron hasta ese
momento, por transmisión oral, a pesar de la diáspora andalusí, y que aún hoy, se cantan
en el vecino Marruecos. La obra, solamente consigue recoger parte de las muchas que
existieron. A pesar de ello, contiene más de setecientos poemas, de los que siglos antes
se cantaron en suelo andaluz. En definitiva, viene a ser un libro de poesía, con textos
escritos entre los siglos XI y XIV principalmente y que no tiene parangón en la
literatura castellana o aragonesa paralela.

‫قل الحبيب الدي يرضيه سفك دمي‬


‫دمي حلل له في آلحلل و آلحرم‬
‫إن كان سفك دمي اقصئ مردكم‬
‫فما غلت نظرة منكم سفك دمي‬
Di a mi amor
que no dude en verter mi sangre
porque mi sangre le es debida en cualquier circunstancia
Si derramar mi sangre es tu último deseo
no es un precio elevado
a cambio de tu mirada
Sana’a de la Nuba Garybat al Husayn. Anónimo

‫رب ليل ظفرت بالبدر‬


‫و نجوم ألسماء لم تدر‬
‫حفظ ل ليلنا و رعى‬
‫أي شمل لنا قد اجتمعا‬
‫غفل الدهر‬
‫الرقيب معا‬
‫ليت نهر النهار لم يجر‬
‫حكم ال لنا على الفجر‬
‫ غرناطة‬,‫إبن الخطيب‬
Dulce la noche que vencí a la luna
y las estrellas del cielo lo ignoraron.
Allah guarde y vigile nuestra noche.
¡Ay que unión la nuestra cuando juntos estamos!,
se olvidan de nosotros el tiempo y el espía.
Ojalá el río del dia no corriese,
del alba Allah nos proteja.
Ibn al Jatib. Granada, 1350. Trad.: Propia

‫يوم حث الركاب‬ ‫اه من لوعة برت كبدي‬


‫واشتريت العذاب‬ ‫يوم بعت الحجا يدا بيدي‬
‫بين تلك القباب‬ ‫ومضت مهجتي بل قود‬
‫واقفا بالربوع‬ ‫تركوني ملزم السهر‬
‫أسأل الليل عن ضيا الفخر هل له من طلوع‬
‫ابن الخطيب‬
De ansiedad caritativa que sufro,
excité hoy mi cabalgadura.
Hoy derramó la sagacidad mano con mano
y consiguió el tormento.
Brilló mi alma para dejarse guiar entre aquella tumba
refugiándose en la inseparabilidad de la vigilia
y estremecerse por la morada.
Mendigué a la noche la luz del alba,
¿Acaso tiene ella que levantarse?
Ibn al-Jatib. Trad.: Propia

La música andalusí y el flamenco. ¿Trajeron los moros el


lerele? Consta así esta pregunta en uno de los capítulos de un libro que leí, empeñado
en echar por tierra todo el legado andaluz de esta tierra. Solamente recomendar a quién
posea esta inquietud que escuche el Ya lili ya lilil con el que se arrancan muchas de las
canciones de la música andalusí, en la voz de artistas como Shergini el arabi, Sa’id
Belqadi, Abd-l-Fatah Bennis, recitar al ritmo marcado por el grave punteo del ‘ud o el
solo de violín.
Las nubas se quedaron aquí, en el suelo que las vio nacer,
porque los andalusíes quedaron aquí en su mayoría, pero destrozadas, hechas retazos
como la mayor parte del legado cultural que las engendró, quedando diseminadas entre
los bancos de trabajo de los alnayares (carpinteros), de los alfayates (sastres), en la
fragua del haddad (herrero), en los andamios y faenas de alarifes y albanys (arquitectos
y albañiles) y sobre todo en el aire, sostenidas con la voz al paso de arrieros y, cómo no,
de fellags (campesinos) resultando en trovos, martinetes, cantes de mina, verdiales,
saetas, soleás, fandangos, seguiriyas, granaínas, tonás, zambras, malagueñas y
romances, entre otras.
En esta sociedad, inmersa en prisas y agobios, marcada por el
afán de lucro y la producción, vale la pena recalar en puertos más sosegados. Ahora
existe la ocasión de descubrir este arte, nacido para el sosiego del espíritu y cultivo de la
sensibilidad humana, cuyo valor espiritual y terapéutico aún se mantiene a pesar de los
siglos transcurridos. Aprecie cuan cercanos son los solos de un “Mawwal”, a las Saetas
o muchas de las piezas del Cante Jondo. De hecho la palabra flamenco deriva del árabe
“fallah mamqút”, (‫( )فلح مم قوت‬campesino despreciado) o “mamlukt” (‫( )مم لوك‬que ha
sido dominado, mameluco), y no casualmente el origen de este arte es la bahía de Cádiz
y su ámbito actual es el que es, no precisamente el norte de la actual España. Del mismo
modo los sonidos del “ud”(‫ )عود‬y la guitarra son tan hermanos que no pueden sino tener
un mismo origen. Todas estas son razones para el reencuentro y hermanamiento de una
sociedad que se quebró a finales del siglo XV pero que tan solo ha estado separada por
algo tan escaso como son quince kilómetros. Conmueve enormemente comprobar cómo
el sentimiento andalusí, el origen andaluz es causa de enorme orgullo, de casi fervor, en
los andaluces del norte africano. Los sentimientos se estremecen al ver cómo sus ojos se
cargan de lágrimas y emoción con sólo escuchar palabras como Córdoba, Sevilla o
Granada y, por encima de todas ellas, Andalucía, te da la impronta de hermano en las
tierras de Fes, Rabat o Tetuán.

¡¡¡Acércate a tu Historia!!!
ANEXOS
Tengo que agradecer personalmente al Doctor Malik Bennuna,
uno de los actuales sabios de Tetuán, el regalo personal de un ejemplar del Kunnash de
al Haik, en la edición preparada por él y publicada en 1999 por el Ministerio de Cultura
de Marruecos. Es una especie de talismán que sin duda llenará de luz el camino del
conocimiento de la cultura andalusí, que nos hemos propuesto recorrer. Esta es la
principal fuente de la que surgen los poemas que plasmamos, traducidos al castellano en
estas páginas.
Hay que reconocer igualmente el interés demostrado por la
Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, editando recientemente un facsímil de
uno de los manuscritos del Kunnash que aún se conservan y que ha resultado en un
precioso libro.
Actualmente existen en territorio español distintos grupos (Al-
Tarab, Qurtuba, Ibn Bayya, Mulaee, ...) compuestos por músicos de ambas orillas que
nos ofrecen la posibilidad de acercarnos a estas composiciones para su disfrute y
comprensión en los distintos certámenes y actividades como As-Sharq: Usos, Artes y
Ciencias de la Cultura Andalusí, Salares (Málaga) o Al Sur del Sur, para el encuentro
entre las ciudades de Málaga, Tetuán y Nador que cada vez se organizan con más
frecuencia.
Si bien la discografía más abundante y cercana a nosotros se
encuentra en territorio marroquí (Tánger, Tetuán, Fes), hay que destacar la encomiable
labor de algunos autores o grupos, empeñados en recuperar este pasado cultural tan
propio y olvidado. Sin lugar a dudas hay que mencionar a la saga Paniagua, Tarik
Banzi, Luis Delgado, Omar Metioui, los hermanos Amin y Mahdi Chaachoo, Pascal
Lefevre, Begoña Olavide, productores de una ingente discografía que en muchos casos,
además de documentos históricos son verdaderos tratados musicales a los que tenemos
que acercarnos aquellos interesados en este apasionante rincón de la cultura andalusí.
Asimismo es notoria y destacable por su calidad, presentación y valor documental, la
“Nuba de los Poetas de Al-Andalus”, editada por la Fundación “El Legado Andalusí”
conjuntamente con el Patronato “Sierra Nevada 95” y que fue dirigida por el maestro
Abd-l-karim Raîs al frente de la orquesta andalusí del conservatorio de Fes

Para adquisición de este tipo de discografía recomendamos:


Librería Alcaraván. Sita en Urueña (Valladolid) Amplio catálogo y magnífico servicio
de venta por correo. www.alcaravan.com
Discos Gran Vía. Sita en la ciudad de Garnata (Granada). C/ Gran Via, 21.
Sorprendente repertorio por su variedad y calidad de música andalusí, árabe y étnica en
general, una de las mejores de España en Flamenco.

Bibliografía:
BENNUNA, M.: Kunnash al Haik. Ministerio de Cultura del Reino de Marruecos.
Rabat 1999
DAWUD, H.: Comunicación Personal. Conservadora de la Biblioteca Dawdia de
Tetuán. Tetuán 2003
CORTES GARCIA, M.: Pasado y Presente de la Música Andalusí. Fundación El
Monte. Sevilla 1996
CHAACHOO, A.: Comunicación personal. Tetuán y Sevilla. 2003-2004
CRUCES ROLDÁN, C.: El flamenco y la música andalusí, argumentos para un
encuentro. Ediciones Carena. Barcelona 2003
CRUZ HERNANDEZ, M.: El islam de Al-Andalus. Historia y estructura de su
realidad social. Agencia Española de Cooperación Internacional. 2ª Ed. Madrid
1996
FANJUL, S.: Al-Andalus contra España: La forja del mito. Siglo veintiuno de España
editores. Madrid 2001
GARAUDY, R.: El Islam en Occidente. Córdoba, capital del pensamiento unitario.
Editorial Breogán. Madrid 1987.
GARCIA BARRIUSO, P.: La Música Hispano-Musulmana en Marruecos. Fundación
Cervantes de Tánger, Fundación El Monte. Sevilla 2001
GUETTAT, M.: La Música Andalusí en el Magreb. Simbiosis musical entre las orillas
del Mediterráneo. Fundación El Monte. Sevilla 1999
LARREA PALACÍN, A. DE: Nawba Isbahan. Instituto General Franco de Estudios
e Investigación Hispano-árabe. Editora Marroquí. Tetuán 1956
ORELLANA, J.: La música andalusí. Sin referencias bibliográficas
PANIAGUA, E.; METIOUI, O.: Pneuma Colección Al-Andalus. Discos de música
andalusí del sello Pneuma. Madrid
POCHÉ, CH.: La Música Arábigo-Andaluza. Ediciones Akal, Colección “Músicas
del Mundo”. Torrejón de Ardoz 1997
RIBERA Y TARRAGÓ, J.: La música árabe y su influencia en la española. Editorial
Pre-Textos. Serie Música “La Huella Sonora”. Valencia 2000.
QUZMAN, Ibn.: Cancionero Andalusí. Traducción, introducción y notas de
Federico Corriente. Editorial Hiparión. 3ª edición. Madrid 1996.
VV.AA.: Música y Poesía del Sur de Al-Andalus. Colección El Legado Andalusí.
Lunwerg Editores. Barcelona 1995
VALDERRAMA MARTÍNEZ, F.: El Cancionero de Al-Haik. Instituto General
Franco de Estudios e Investigación Hispano-Árabe. Editora Marroquí. Tetuán
1954
VERNET, J.: Lo que Europa debe al Islam de España. Ediciones El Acantilado.
Barcelona 1999