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Opciones de captura de carbono en el sector forestal 1

Versión resumida por Carlos Javier Flores Saracho del Doctorado en Desarrollo Científico y Tecnológico par la Sociedad C I N V E S T A V

LOS BOSQUES Y SELVAS COMO SUMIDEROS DE CARBONO

LOS ECOSISTEMAS FORESTALES pueden absorber cantidades significativas de bióxido de carbono (CO2), principal gas de efecto invernadero (GEI). Como producto de este hecho, en las últimas décadas ha surgido un interés considerable por incrementar el contenido de carbono en la vegetación terrestre mediante la conservación forestal, la reforestación, la agroforestería y otros métodos de manejo del suelo. Un gran número de estudios ha demostrado el gran potencial que poseen los bosques y los ecosistemas agrícolas para almacenar carbono.

El ciclo de carbono en la vegetación comienza con la fijación del CO2 por medio de los procesos de fotosíntesis, realizada por las plantas y ciertos microorganismos. En este proceso, catalizado por la energía solar, el CO2 y el agua reaccionan para formar carbohidratos y liberar oxígeno a la atmósfera. Parte de los carbohidratos se consumen directamente para suministrar energía a la planta, y el CO2 liberado como producto de este proceso lo hace a través de las hojas, ramas, fuste o raíces. Otra parte de los carbohidratos son consumidos por los animales, que también respiran y liberan CO2. Las plantas y los animales mueren y son finalmente descompuestos por macro y micro-organismos, lo que da como resultado que el carbono de sus tejidos se oxide en CO2 y regrese a la atmósfera .

La fijación de carbono por bacterias y animales contribuye también a disminuir la cantidad de bióxido de carbono, aunque cuantitativamente es menos importante que la fijación de carbono en las plantas.

Cuando mueren los organismos y son comprimidos por sedimentación, sufren una serie de cambios químicos para formar turba, luego carbón pardo o lignito y finalmente carbón. Durante el tiempo en que el CO2 se encuentra constituyendo alguna estructura de la planta o el suelo y hasta que es enviado nuevamente a la atmósfera se considera “capturado”. En el momento de su liberación (ya sea por la descomposición de la materia orgánica y/o por la quema de la biomasa), el CO2 fluye para regresar al ciclo de carbono.

México presenta condiciones naturales muy propicias para las acciones de mitigación en el área de recursos naturales. Para 1990, aproximadamente 25% de la superficie del país (50 millones de hectáreas) estaba cubierta por bosques y selvas. De este total, prácticamente la mitad eran bosques (25.5 millones ha) y la mitad selvas (24.1 millones ha). Adicionalmente existen alrededor de 62 millones de hectáreas forestales con vegetación semiárida, como matorrales y otros.

Debido a la deforestación acelerada, estos bosques hoy en día (2003-2004) son una fuente neta de emisiones. Sin embargo, tienen el potencial de convertirse en un sumidero importante, siempre y cuando se apliquen por lo menos algunas de las opciones que se discuten en la siguiente sección .

1 Por Bernardus H. J. de Jong, Omar Masera y Tomás Hernández-Tejeda . “Cambio climático: una visión desde México ”. Julia Martínez y Adrián Fernández , Coordinadores . Instituto Nacional de Ecología. Primera edición, noviembre de

2004.

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OPCIONES FORESTALES DE MITIGACIÓN DE EMISIONES DE CARBONO

Existen tres opciones básicas de mitigación de carbono en el sector forestal:

a) La conservación. Esta opción consiste en evitar las emisiones de carbono preservando

las áreas naturales protegidas, fomentando el manejo sostenible de bosques naturales y el uso renovable de la leña, y/o reduciendo la ocurrencia de incendios.

b) La reforestación y forestación. Esta opción consiste en recuperar áreas degradadas

mediante acciones como la protección de cuencas, la reforestación urbana, la restauración

para fines de subsistencia, el desarrollo de plantaciones comerciales para madera, pulpa para papel, hule, etc., así como de plantaciones energéticas (producción de leña y generación de electricidad) y de sistemas agroforestales.

c) La sustitución. Esta opción consiste en sustituir los productos industriales por aquellos

hechos de madera; es decir, ahorrar energía en la producción estos productos industriales (p. ej. cemento) y por la sustitución de combustibles fósiles por combustibles renovables, como leña, carbón vegetal y biogás.

CONCLUSIONES

En México, la percepción que la sociedad tiene sobre el deterioro ambiental y la necesidad de impulsar acciones que lo detengan, ha aumentado considerablemente en los últimos años. Esta circunstancia se ha convertido en un motor novedoso para el desarrollo de instituciones políticas. Por esto, las medidas de mitigación del cambio climático no son ajenas a las políticas gubernamentales y a las iniciativas del empresariado mexicano y de los organismos ambientalistas, particularmente en lo que se refiere a eficiencia energética, industria limpia, manejo sustentable de bosques y conservación de la biodiversidad.

México ha venido impulsando políticas que tienen como propósito principal solucionar diversos problemas sociales, económicos y ambientales. En muchos casos, estas acciones permiten mitigar simultáneamente los efectos del cambio climático al impulsar una mayor eficiencia del aparato productivo. Las sinergias se dan en el aprovechamiento, conservación y/o restauración de recursos naturales (manejo sustentable de bosques, creación de áreas naturales protegidas, programas de reforestación, e impulso de plantaciones, entre otras) y en la eficiencia energética (sustitución de luminarias, mejorando combustibles, estableciendo nuevas reglas para las emisiones de la industria, e impulsando proyectos de fuentes renovables para producción de energía, entre otros).

En México una buena parte de los bosques y selvas son de propiedad comunal o ejidal y constituyen el patrimonio principal de aproximadamente 12 millones de mexicanos, muchos de ellos en condiciones de extrema pobreza y marginación. Por lo anterior, la política forestal se debe enfocar no sólo a la conservación e incremento de las posibilidades de bosques y selvas para prestar servicios ambientales, sino también a su utilización sustentable como fuente de desarrollo económico de las comunidades que cuentan con recursos forestales.

De alcanzar estas metas, México podría lograr que los ecosistemas forestales pasaran de ser una fuente neta a un reservorio neto de carbono, y así contribuir en la meta primordial de reducir significativamente las emisiones futuras de gases de efecto invernadero en el país. Asimismo, la investigación científica sobre el papel de los ecosistemas forestales en la mitigación y adaptación al cambio climático, requerirá de mecanismos financieros que permitan la asignación continua de recursos económicos, con la finalidad de tener estimaciones más precisas del carbono almacenado en los diferentes ecosistemas y su potencial de captura a corto, mediano y largo plazos.

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