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INICIACIÓN A LA BIBLIA

HISTORIA

DE

LA

PROM

INTRODUCCIÓ N

Y

GENERA !

ANTIGU O

TEST-AMENT O

I

Colección «PALABRA INSPIRA

Colección «PALABRA

3

INSPIRADA»

INICIACIÓN A LA BIBLIA

I

HISTORI A

DE

Introducción

general y

LA

PROMESA

Antiguo

Testamento

WILFRID

J.

POR

HARRINGTON,

O.

P.

EDITORIA L

«SA L

TERR A

77

Guevara, 20 - Apartado

SAÍÍTANDE R

Título del original inglés-

RECORD OF REVELATION; THE

BIBLE

RECORD OF THE PROMISE: THE

OLD TESTAMENT

The Priory Press - Chicago, Illinois

(USA)

Versión del mglés por José M a

Ruiz, S. J. y Antonio Parapar,

Imprimí

URBANO

potest:

VALERO,

S

J

S.

J

PRÓLOG O

vV

Prep

Prov

Castilla

La

Biblia

es

histórica

y

es

doctrinal,

y

contiene

la

revelación

 

que Dios

hizo

a los hombres

por

medio

de sus

obras y

de sus

palabras

Nihil

obstat:

AGAPITO

Censor

AMIEVA

Imprimatur:

ENRIQUE

Vicario

DE

CABO

Capitular

Santander, 30 de jumo de

1967

© EDITORIAL «SAL TERRAE».

SANTANDER

La Biblia

gradual

cuenta

del plan

la

divino

historia

de nuestra

salvación, a lo largo

el de los dos

desenvolvimiento

Testamentos

de la redención

o

Alianzas,

primero

en la Antigua

Alianza

hecha

entre

Dios

e

Israel

y mantenida

por Dios

a pesar

de la infidelidad

de

su

Pueblo

Elegido,

y

luego

en

la

Nueva

Alianza,

 

abierta

a toda la humanidad

y sellada

con

la

sangre

de

un

hijo

de este pueblo

que

era también

el Hijo

de

Dios

Más

aún,

la

Biblia

muestra

como todos y

cada uno de los hombres

deben

entrar

en esta

Alianza

y

permanecer

en ella,

alcanzando

así

su

salva-

ción personal

Nos

dice qué es lo que tenemos

que conocer

de Dios

y

del

hombre,

y qué tiene

que hacer el hombre

para

hacerse

aceptable

a

Dios

 

Esta

palabra

de Dios

va

dirigida

a cada

uno

de

nosotros

como

lo

fue

a nuestros

como fue

de

lejanos

la

antecesores

lograr

en

la fe

Ella

es

la fuente

y

como

Biblia

de

nues-

el

Palabra

palabra

la

condición

de

tra fe,

mensaje

de ellos

esta

Para

palabra

alcanzar

al hombre

trasmitirle

la

La

Y

salvación

se «encarnó)}, así

la salvación

(el Verbo)

de Dios

misma

se hizo carne para

«el Libro»,

que la Palabra

del hombre

de

la

se hizo

manera

o -mejor «los Libros»

hecha carne tomó sobre sí toda la

humana,

excepto

el pecado,

así

también

la palabra

 

de Dios

se

sujeto

a

las

condiciones

del lenguaje

humano,

excepto

en

el

error.

Se

trasmitió

 

a

través

de autores

humanos

en los que la inspiración

divina-

no

supri

 

PRINTED

IN

SPAIN

mió

ningún

rasgo

que les pertenecía

como

hombres

de

su propia

época

 

de su propio

ambiente

y

de su propia

cultura

 

Estas

características

dis

Hntivas

varían

de

un

autor

sagrado

a

otro,

y

se diferencian

de las

nuestras.

 
 

La

composición

de los libros

del Antiguo

y

Nuevo

Testamento

tuve

 

lugar durante

un período

de unos

mil

años,

y

el último

de estos

libros

DEPÓSITO

LEGAL.

SA

131

-

19*7

se escribió

casi

dos mil

años

antes

de nuestros

días

Durante

estos

tres

ALDUS VELARDE, S. A.

-

Campogiro, 14 -

Santander

-

1967

mil

años,

la faz

del

mundo

ha cambiado

muchas

veces

Dios

hablo

a los

6

PROLOGO

 

PRÓLOGO

/

antiguos

israelitas

en la lengua

de

su

tiempo,

y

habló

de distinto

mo-

de la revelación

Es

un

placer

poder

decir

que

ha

logrado

admirable-

do

a

los

que

salieron

de Egipto

con

Moisés

y

a

los

que

volvieron

del

mente

su proposito

El

ha delineado

claramente

una

solida

introducción

destierro

con Esdras

Jesús

hablo

a los judíos

de su tiempo

Y

nosotros

teológica

a toda la Biblia

Ha hecho uso de las conclusiones

mejor

sacadas

somos

distintos

tanto

de los

antiguos

israelitas

como

de los

judíos

del

por la investigación

moderna

al hacer

la introducción

a los libros

tanto

tiempo

de

Cristo

Los

escritores

bíblicos

que

recibieron

y

trasmitie-

del Antiguo

como del Nuevo

Testamento

Los

lectores

verán

inmediata-

ron el sagrado

mensaje

fueron

semitas

que pensaron

y hablaron

como se-

mente

cómo

estas

posiciones

fijadas

por

la

ciencia

bíblica

concuerdan

mitas

Nuestro

pensamiento

no

es el mismo

que

el

de

ellos y

hablamos

con la mente

de la Iglesia,

la guardiana

de la Biblia

Siguiendo

esta

guía

en términos

diferentes

irán

avanzando

desde los libros

de la Promesa

a

los

de

la

Realización,

 

Dios

constituyo

como

guardiana

e interprete

de

la

pala-

y la palabra

escrita

les dará un mayor

conocimiento

de la Palabra

Encar-

bra,

pero

la

Biblia

a la Iglesia considerada

como el libro

que contiene

esa

pala-

nada, «Jesucristo,

el punto

focal

de ambos

Testamentos,

del

Antiguo

bra

no

se

ha

librado

de los

accidentes

que

afectan

a la trasmisión

de

como

esperanza

suya,

y

del Nuevo

como su modelo,

y

de ambos

como

su

cualquier

texto

humano

Se

copio

y

los

copistas

cometieron

faltas

e

núcleo»

(Pascal)

introdujeron

cambios

Se

tradujo

y

los traductores

no fueron

siempre

exactos

Se expuso,

pero

los comentadores

no siempre

la entendieron

per

Roland

de

Vaux,

O.

P

fectamente

bien

A

pesar

de todo esto

el mensaje

de la

Biblia

dura

pa-

Harvard Umversity

ra

siempre

y

es

valido

para

los

hombres

de

todos

los

tiempos

y

de

Pascua,

1965

todos los lugares

Ciertamente

la Biblia

ha sido siempre

el libro más

ex-

tensamente

leído en el mundo

y hombres

de los más vanados

orígenes

en-

cuentran

en sus paginas

la enseñanza

de la verdad

y una

regla

de

vida

Es porque

la

Biblia

viene

de Dios

por

lo que

tiene

este

valor

humano

universal,

y

lleva

dentro

de

la gracia

de

la

luz para todos los

hombres

de

bueña

voluntad

 

Sin

de tiempos

la

embargo,

y

el misterio

del mensaje

divino

en

y

la

conceptos

de los que primero

serios

obstáculos

del trabajo

la trasmitieron

Biblia

y

revela

del exegeta

reciben

hoy constituyen

a través

La

combinado

plena

solamente

y

disparidad

que

riqueza

teólo-

de los

su

del

go, y puesto

que la riqueza

de

la

Biblia

es inagotable

esta

labor

nunca

se termina

Siempre

se harán

esfuerzos

para

hallar

un

texto

más

puro

y

una

traducción

más

exacta

o para

entenderla

mejor

colocándola

de

nuevo

dentro

del contexto

humano

en el que primero

se escribió

y

para

penetrar

más

profundamente

 

su

significado

divino

por

la

luz

de

la

fe

Incluso

como

meditación

de

la

vida

y

obras

de Jesús

nunca

elucidará

todo

el misterio

de

su

Persona

el estudio

de

la

Biblia

nunca

agotara

del todo el contenido

de la palabra

de

Dios

 

El

estudio

bíblico

es

un

deber

para

todo

estukante

que

hace

uso

de

la

sagrada

Escritura

al

ir

desarrollando

su

propia

teología

o

que

busca

en ella

su

alimento

espiritual

o que la predicara

a los fieles

Es

para por la sagrada Escritura

de mteies

también

los laicos

gracias

o seglares

al resurgir

que han adquirido bíblico de nuestro

un

tiempo

gusto

y

que participan

ahora más

íntimamente

en la liturgia

de la Palabra

como

resultólo

de

las

reformas

recientes

Uno y

otro grupo necesita

ser

m-

troduciio

es

en

este

estudio

ha escrito

para quienes

y

guiado

el Padre

en

esta

Hamngton

lectura

y esta obra sobre el

Para

unos

otros

legado

INTRO D

UCCIÓ N

Después de algunos años de experiencia docente, soy más cons-

ciente que nunca de que nos falta una introducción a la Biblia en inglés que pudiera formar la base de un curso de Escritura para estudiantes de

la Biblia Al mismo tiempo, no hay ninguna obra completamente satisfac-

toria que se pueda recomendar a los seglares interesados en la Biblia

Sería presuntuoso pretender que esta introducción llenase ambas necesi- dades o alguna de ellas, simplemente es un intento de afrontarlas Está

libro de texto que proveerá al estudiante de una base cla-

ramente definida y dejara al profesor un poco más de tiempo para conti- nuar con su tarea esencial de explicar el texto de la Biblia Puesto que se ha pretendido que sea auto-explicativo, al menos en gran parte es de esperar que pueda servir también para que todos aquellos que no tie- nen la ventaja de un profesor puedan estudiarlo por sí mismos Tales son,

al menos los propósitos, y solamente el tiempo nos dirá si se lograron

ideado como un

o no Al decir que no hay ninguna obra satisfactoria, no estoy menospre- ciando la admirable Guía de la Biblia (1) Sin embargo creo se admitirá

que esta obra puede desorientar al estudiante, que prefiere tener la ma- teria presentada más sucintamente y en un orden más sistemático La Guia (o Initiatión Bíbhque, en el original francés) ha sido luego superada por la Introduction a la Bible (¿) en dos gruesos volúmenesfácilmen-

te la mejor introducción a la Biblia hecha por peritos católicos El lec-

tor observara enseguida que me he apoyado mucho en esta espléndida obra Creo poder decir que como consecuencia, esta introducción a la Biblia presenta fielmente los puntos de vista de algunos de los mejores escri- turistas de nuestros días

 

)

A

Robert and A

Tricot, Gmde

to the Bible,

tra d

mgl

E

P

Arbez

and

W

R

P

McGuire

(New

York

 

l-II

(2)

A

Robert

y

\

Feuillet,

Desclee, 3 9602), Introducción

a

la

Biblia

(Herder,

Barcelona,

10

INTRODUCCIÓN

La parte más importante de toda la introducción esta formada por los capítulos tres al seis de este primer volumen, que trata de la ins- piración, inerrancia, y los sentidos de la Escritura. En estos capítu- los me he contentado con seguir exclusivamente a uno que es una autori- dad reconocida en este campo: el Padre Pierre Benoit, O. P., profesor de la Ecole Bihlique y director de la Revue Biblique. El Padre Benoit ha construido, a lo largo de los años, una síntesis imponente. Creo que lo mejor sería presentar esta síntesis ante el estudiante, la alterna- tiva sería presentar y valorar diferentes opiniones Él puede estar se- guro de que cada uno de los pasos ha sido cuidadosamente elaborado por el maestro. Otras opiniones sólidas se hallarán en el Apéndice al final de este libro, y se indicarán en las notas y en la Bibliografía. Sólo me queda dar las gracias al Padre Thomas C. Donlan, O. P., de la editorial The Priory Press que me encomendó esta obra; sin su invita- ción y sus ánimos no la hubiera llevado a cabo nunca. Tengo una especial deuda de gratitud para mis colegas, los Padres Liam G. Walsh, O. P. y Thomas P. Mclnerney, O. P., profesores de St. Mary's, Tallaght, Irlan- da, por su costosa lectura de mi manuscrito y por sus valiosas críticas y sugerencias. Estoy agradecido también al Padre Kevin A. Lynch, C. S. P., que me concedió bondadosamente permiso para usar libremente el material de What is the Bible publicado por la Paulist Press y cuyos derechos tie-

ne la Sociedad Misionera

de San

Pablo

Apóstol

W.

J.

H.

ABREVIATURAS

USADAS PARA LOS LIBROS DE LA BIBLIA

Gen.

: Génesis

Am.

: Amos

Ex.

: Éxodo.

Abd.

: Abdías.

Lv.

: Levítico

Jon.

: Jonás.

Nm.

: Números.

Mi.

: Micah (Miqueas).

Dt.

: Deuteronomio.

Na.

: Nahum.

Jos.

: Josué.

Hb.

: Habakuk.

Jue.

: Jueces.

Zef.

: Zefanías

(Sofonías).

Ru.

:

Rut.

Ag.

: Ageo.

1,2 Sam.

1,2 Re .

1,2 Crón.

:

:

1,2

Samuel

1,2

:

Reyes

1,2

Crónicas

Za.

Mal.: Malaquías.

: Zacarías.

1,2 Me.

:

1,2

Macabeos.

Es.

: Esdras

Mt.

: Mateo.

Neh.

: Nehemías.

Me.

: Marcos.

Tb.

: Tobías.

Le.

: Lucas.

Jdt.

: Judit.

Jn.

: Juan.

Est.

: Ester.

Act.

: Actos

(Hechos).

Jb.

: Job.

Rom. : Romanos.

Sal. : Salmos

Pro.

: Proverbios.

1,2

Gal. : Gálatas.

Cor.

:

1,2

Corintios.

Qoh. : Qohelet

Ef.

: Efesios.

 
 

(Eclesiastés)

Fil.

: Filipenses.

Ct.

: Cantar de los Cantares.

Col.

: Colosenses.

Sab. : Sabiduría.

1,2 Tes.

 

:

1,2

Tesalonicenses.

Sir.

: Sirach.

(Eclesiástico)

1,2

Tim.

:

1,2

Timoteo .

Is.

: Isaías.

Ti.

: Tito.

 

Jer.

: Jeremías.

Fm.

: Filemón.

Lam.

: Lamentaciones.

Heb.

: Hebreos.

Bar.

: Baruc.

San. : Santiago.

Ez.

: EzequieL

1,2

Pe.

:

1.2

Pedro.

Dn.

: Daniel.

1,2,3

Jn.

:

1,2,3

Juan.

Os.

: Oseas.

Jud.

: Judas.

 

Jl.

: Joel.

Ap.

: Apocalipsis.

PARTE

PRIMERA

INTRODUCCIÓN GENERAL A LA BIBLIA

LA

PALABRA

ESCRITA

LOS LIBROS DE LA BIBLIA LA FORMACIÓN DE LA BIBLIA LOS ESCRITOS BÍBLICOS EN ORDEN CRONOLÓGICO

La Biblia la podemos describir como la colección de escritos que la Iglesia ha reconocido como inspirados, a esta colección se la llama también con frecuencia las Escrituras, la Sagrada Escritura, los Libros Sagrados y, especialmente, el Testamento La Palabra «Biblia» nos viene del griego a través del latín En griego la expresión es ta biblia («los libros»), en el latín posterior esta palabra biblia (tomada del plu- ral neutro griego) pa^ó a ser un sustantivo latino singular, femenino que significa «el libro» De ahí el que, para nosotros, la Biblia sea el Li- bro por excelencia Aunque es cierto que la Biblia se puede considerai como una gran obra—la obra de un Autor divino— sin embargo, desde el punto de vista humano, la Biblia no es un libro, no es ni siquiera el libro, es una biblioteca, o mejor aún, es la literatura de un pueblo, el Pueblo Ele- gido, el Pueblo de Dios Como luego veremos, esta es una observación muy importante, un hecho que tenemos que comprender si queremos tener un conocimiento adecuado de la Biblia Nos encontramos con que la Escritura está dividida en dos partes, hablamos del Antiguo Testamento y del Nuevo 1 estamento La pala- bra «testamento» es una traducción aproximada de la palabra griega diatheke, ella indica la característica fundamental de la revelación, la Alianza o tratado que Dios hizo con el pueblo que habn elegido, el pueblo de Israel Este tratado (en hebreo benth), que se renovó mas de una vez, era también un contrato, puesto que también el pueblo,

16

1

LA

PALABRA

ESCRITA

por su parte, aceptó cieitab condiciones, especialmente la obligación de serle fiel a Él, el Dios verdadero El Antiguo Testamento es la his- toria de este pueblo a la luz de la Alianza, una historia en gran parte de infidelidad por parte del pueblo—que llevaba consigo inevitable- mente un justo castigo—y de una fidelidad indefectible por parte de Dios El propósito de Dios, que era la salvación de la humanidad, se había de conseguir mediante el envío de su Hijo al mundo La venida del Hijo de Dios marcaba naturalmente el comienzo de una nueva era Dios hacía un nuevo y definitivo tratado, sellado con la sangre de Cristo, con un pueblo nuevo, la Iglesia—que descendía sin embargo del antiguo pueblo— El Nuevo Testamento habla del cumplimiento del plan de Dios Este plan existía, no obstante, ya desde el comienzo puesto que los Testamentos, aunque distintos, están íntimamente unidos entre sí El Antiguo Testamento conduce al Nuevo y es la pre- paración, que Dios hace, para el Nuevo Testamento. El Antiguo Tes- tamento ciertamente sólo se puede comprender plenamente a la luz de su complemento—que es el Nuevo

I. LOS LIBROS DE LA BIBLIA

Los judíos, muy sabiamente, tenían una división elástica de su Biblia, hablaban de la Ley, de los Profetas, y de las (otras) Escrituras La Ley, que para ellos ocupaba el primer lugar, consistía en los cinco libros de Moisés, el Pentateuco Entre los Profetas ponían ellos no sólo los libros que nosotros llamamos proféticos, sino también a Josué, los Jueces, Samuel, los Reyes, a los que ellos llamaban Profetas an- teriores Significativamente no contaban ellos (como hacemos nos- otros) entre los Profetas a Daniel, sino que lo colocaban en la tercera división, las Escrituras, que agrupaban los demás libros Muchas ra- zones aconsejan esta división de los hebreo», especialmente el hecho de que esta división (y esto vale de una manera particular para las Escrituras) no trata de encajar los diversos libros dentro de unas ca- tegorías predeterminadas Podríamos explicarlo más claramente de esta forma

La Ley (tora)

El Pentateuco

 
 

í Anteriores

Josué hasta los Reyes

Los Profetas

(nebnm)

\ Posteriores

Isaías, Jeremías, Ezequiel

( y los 12 profetas

menores

I

LOS

LIBROS

DE

LA

BIBLIA

17

 

/

1) Salmos, Proverbios, Job—los «gran-

I

des> v escritos

I

2) Cantar

de los Cantares, Ruth, La-

Las Escrituras (kethubim)

<

mentaciones,

j

Eclesiastés, Ester—los «rollos».

f

3) Daniel, Esdras, Nehemías, 1, 2 Pa-

\

ralipómenos

Desde el siglo XIII los católicos han venido dividiendo el Antiguo Testamento en libros historíeos didácticos y proféticos Es una división útil, y en general presenta una buena indicación del carácter general de los distintos libros, pero no hay que forzarla demasiado porque, en algunos casos, podría ser bastante desonentadora Sin embargo será útil dar una lista de los libios bíblicos según esta división

1 Históricos

El Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números;

Deuteronomio), Josué, Jueces, Ruth, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes; 1 y 2

Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester, 1 y 2 Macabeos

Hay que notar que en la Vulgata y en Douay

Reyes

1, 2 Samuel

== 1,2

1, 2 Crónicas = 1,2 Paralipómeno s Esdras, Nehemías =1, 2 Esdras pero los nombres que damos en la lista anterior son los aceptados

ahora casi umversalmente Nótese además que, puesto que 1,2 Samuel

en la list a anterio r = 3,4 Reye s e n

== 1,2 Reyes en Douay , 1,2 Reyes Douay

2 DidáJicos (y poéticos). Job, Salmos, Proverbios, Qohelet

(Eclesiastés), Cantar de los Cantares, Sabiduría, Sirach (Eclesiástico).

3 Proféticos

Cuatro profetas

mayores-

Isaías,

ciones y Baruc), Ezequiel; Daniel.

Jeremías

(más

las

Lamenta-

Doce piofetas

menores.

Oseas, Joel, Amos, Abdías, Jonás; Miqueas, Nahum, Habakuk, Zefanías, Ageo, Zacarías, Malaquías

En las traducciones católicas de la Biblia muchos de estos nombres se escuben ordmanamente de distinta forma, y lo mismo ocurre con la mayoría de los nombres propios La íazón es fácil de comprender Los nombres propios en Douay están basados en la Vulgata que, a su vez tomó las formas griegas de los nombres tal como se presentan en ]a

2

18

versión del Antiguo Testamento conocida por el nombre de los Seten- ta (LXX) Las traducciones protestantes han adoptado la forma he- brea de los nombres Sería muy de desear una conformidad en esta materia y de hecho hay un movimiento cada vez mayor para aceptar las formas hebreas El Nuevo Testamento, basándose en el modelo del Antiguo, se suele a veces dividir en libros históricos, didácticos y proféticos

1

LA

PALABRA

ESCRITA

1 Historíeos. Los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles

2 Didácticos Las carta s de San Pabl o a los Romanos , 1,2 Co-

rintios, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1,2 Tesalonicenses, 1,2 Timo- teo, Tito, Filemón La carta a los Hebreos Las epístolas católicas-San- tiago, 1,2 Pedro, 1,2 Juan , Juda s

¿ Proféticos' El Apocalipsis

II. LA FORMACIÓN DE LA BIBLIA

1)

El Antiguo

Testamento

La formación del Antiguo Testamento constituyó un proceso lar- go La historia sagrada comienza con la elección que Dios hace de

Abraham en algún período del siglo diecinueve antes de Cristo, los orí- genes del Antiguo Testamento y las tradiciones que se forman en tor- no a los patriarcas, se remontan en su origen hasta Abraham, el hom- bre de las promesas divinas, y a sus inmediatos descendientes Pero

fue

una informe multitud de refugiados una nación, puso en pie un pode- roso movimiento, y dio el impulso a la gran obra literaria que consti- tuye el don de Israel —y últimamente de Dios —para la humanidad

El Pentateuco lleva en sí el sello de Moisés, pero la obra tal como nosotros la conocemos recibió su forma definitiva muchos siglos después de Moisés - en el siglo Vi o mas probablemente en el V antes de Cristo

y

se cerro con Joel y Zacarías 9-14 en el siglo iv a de C Los libros histó- ricos que abarcan desde Josué (basado en tradiciones antiguas que lle- gan hasta el siglo x m a C ) hasta el 1 Macabeos se escribieron hacia el comienzo del siglo primero El siglo v, que vio la forma definitiva de los Proverbios y la aparición de Job, fue la edad de oro de la literatura sapiencial, pero este movimiento había comenzado ya bajo el reinado de Salomón en el siglo x, aunque el libro de la Sabiduría apareció escasamente medio siglo antes de Cristo Aunque nada hayamos di- cho del génesis complejo de cada uno de los libros, basta lo anterior

La literatura profética comenzó con Amos y Oseas

Moisés, el jefe y legislador nato, quien en el siglo xi x formó de

en el siglo v m

II

LA

FORMACIÓN

DE

LA

BIBLIA

19

para indicar que la formación del Antiguo Testamento fue lenta y

complicada

Tenemos que darnos cuenta de que la mayor parte de los libros del Antiguo Testamento son obras de muchas manos, una obra que fue creciendo a lo largo de un extenso período probablemente de siglos

Todos los que colaboraron en la producción de cada uno de los libios, ya sea que escribieran la mayor parte o simplemente añadieran al- gunos detalles, estuvieron inspirados La mayor parte de ellos no se daban cuenta en absoluto de que eran impulsados por Dios, poi eso de momento también nosotros consideraremos tan sólo el aspecto humano de la Biblia y la veremos bajo el aspecto de un esfuerzo co- lectivo, la obra de todo un pueblo que ha depositado en la Biblia,

a través de los siglos, los tesoros de su tradición Es la literatuia de un pueblo, engranada en la historia de ese pueblo Presentaremos un breve esquema de esa actividad literaria desde sus comienzos y lo colocaremos sobre su fondo histórico, de esta forma tendiemos una visión del Antiguo Testamento que facilitara en gran manera nues-

tr o mejor conocimiento del mismo (1)

Gran parte del Antiguo Testamento esta basado en la tradición oral La parte que aparece en primer término en nuestra Biblia—el Pentateuco hasta Samuel—se basa en muchas tradiciones orales que se centran principalmente en torno a los patriarcas, Moisés Josué, los Jueces, Samuel, David, y más tarde en una sección de los Reyes, Elias

e Isaías Estas tradiciones, incluso antes de que quedasen fijadas en las

escrituras, formaban una verdadera literatura «Literatura» es, pn- mordialmente, una forma artística, en cierto sentido es incidental el que la mayor parte de las literaturas nos hayan quedado en escritos puesto que la literatura es ante todo materia de palabras y de lengua (sean o no escritas) Aunque, como veremos, los libros bíblicos, tal como nosotros los conocemos, adquirieron su forma definitiva en una época mas bien tardía, esto no hace sino señalar la forma definitiva escrita de tradiciones que habían comenzado, y en muchos casos ha- bían alcanzado un desarrollo completo, muchos siglos antes La fecha de un libro bíblico, con mucha frecuencia, no es ninguna indicación de la fecha del material que se contiene en el libro, y cuando habla- mos de «tradiciones» no excluimos la posibilidad—incluso la certeza — de que muchas de ellas pudieron escribirle mucho antes De hecho, como veremos, la actividad literaria posterior en Israel, en gian parte consistió en re-editar los escritos antiguos Por lo tanto, de ninguna

(1)

Generalmente

es

difícil

determinar

la

fecha

de

un

libro

bíblico

Las

fechas

que

se

dan

en

este

capitulo

son

siempre

aproximadas

Sin

embargo

dentro de unos limites en esta materia hay prácticamente unanimidad entre

los principales

escnturistas

católicos

modernos

2 0

1

LA

PALABRA

ESCRITA

manera ignoiamos o subestimamos la contribución de los siglos ante- riores cuando fijamos el comienzo de la Literatura bíblica, entendida estrictamente, en el remo de Salomón Ante el hecho de la agresión fihstea que a mediados del siglo xi, había destruido la amñctionía israelita (la Confederación de doce grupos unidos en alianza con Yavé), Israel hizo su primera intención de organizarse como una monarquía A pesar de las promesas inicia-

les, Saúl resultó un fracaso, pero la idea de la monarquía no se aban- donó Se comenzó nuevamente con David que tuvo éxito al estable- cer un remo, e incluso un modesto imperio, una situación que mantuvo

y explotó su hijo, Salomón Con el fin de llevar la administración del remo y del imperio, surgió una clase de escribas, hombres educados Se guardaron anales del remo y los negocios del estado se anotaron

y fijaron en archivos Esto proporcionó la materia prima para los

libros históricos Muy pronto en el remo pacífico de Salomón (hacia

970-931 a C ) un escritor de dones excepcionales produjo la pieza maestia del Antiguo Testamento, la breve historia de David 2 Sam.

9-20

y

1

Re

1-2

Un escritor de la misma época de casi tanta habilidad literaria y con una mente muy aguda, trabajando sobre tradiciones antiguas, escribió una teología de la historia que forma una de las cuatro

importantes líneas del

de cuya habilidad como poeta quedan testimonios abundantes, fue el autor de algunos de los salmos Estos forman el núcleo del Salte-

rio Toda la obra, que recibió su ímpetu original de él, se le atubuyó originalmente a David De la misma forma, la literatura de la Sabi- duría, que se desarrolló en los siglos siguientes, se atribuyó a. Salomón,

el proverbial hombre sabio, que había comenzado el movimiento entre

los Hebreos o, al menos, había creado la atmósfera pan. que brotase Después de la muerte de Salomón, el reino, unido poi D ivid, se di- vidió e Israel (o el Remo del Norte) y Juda siguieron en .uUlante ca- minos distintos Un cisma religioso siguió a la división política, que- dando solamente Juda fiel, no sólo a la dinastía de David, sino tam- bién a la forma más pura de la auténtica religión En Istael un golpe de estado seguía a otro y el culto de Yavé—en los templos c ismáticos de Bethel y Dan—se vio muy afectado de influencias extianjcras. El li- bro de los Reyes nos da una historia religiosa paralela de los dos reinos Fue en Israel donde aparecieron Elias y Elíseo, los campeones de Yavé en torno a ellos crecieron las tradiciones que hallamos en 1 Re 17-2 Re 1 (Elias) y 2 Re 2-13 (Elíseo) Fue también en Isi icl, durante el remido de Jeroboán II (783-743 a C ) cuando los primeros así

Pentateuco

(2)

David (hacia 1010-970 a

C ),

(2)

El

lo menos

es el análisis literario ha

un a

Pentateuco

combinación

de

cuatro

tradiciones

lineas o

descubierto las cuatro

distintas

directrices

por

21

llamados profetas (escritores), Amos y Oseas llevaron a cabo su mi- sión, a pesar de que Amos era judío Hacia el mismo tiempo, otra linea de la tradición del Pentateuco, paralela a la tradición Yavista que se había formado en Juda, tomó una forma definitiva Esta tradición del Norte—en su forma final la obra del Elohista como llamamos ahora a su autor—que se enfrentaba con los abusos en el culto a Ya\ e corriente en Israel fue naturalmente mas conservadora que la otra, proponiendo como su ideal la religión del Éxodo y del desierto Poco después de Amos y Oseas surgieron los profetas Isaías y Miqueas en Judá Sin embargo, sólo la primera parte del Libro de Isaías (i e cps 1-39)—e incluso no todo ello—se puede atribuir a este gran Profeta del siglo vin El mismo Isaías nos habla de discípulos que se reunieron en torno a él (8 16) Fueron estos los que publicaron sus profecías, los escritores inspirados que se añadieron luego a la obra de su maestro procedían de la misma escuela que continuó a través de los siglos Mientras tanto, la ti emenda presión de Asina había comenzado a hacerse sentir y los días del Remo del Norte estaban contados Samaría, su capital, cayó en poder de Sargón I I en el 721 a de C, la población

del país, de acuerdo con la política asina, fue deportada, e Israel, co- mo entidad independiente, desapareció de la historia Antes de la tra- gedia final, algunos refugiados, hombres religiosos que habían visto

el escrito sobre las murallas, huyeron a Judá llevando consigo las tra-

diciones sagradas Como resultado de esto, bajo Ezequías (716-687 a

C ) las dos tradiciones mas antiguas del Pentateuco (la Yavista y la

Elohista) quedaron unidas Otra herencia del Norte, traída a Jerusa- lén en la misma época, fue la part e legislativa del Deuteíonomi o (el código deuteronómico, Dt 12-26) Ésta iba a tener un efecto poderoso

y de laigo alcance—pero aun no suficientemente

El gran poderío que había destruido a Israel amenazó también a Juda, pero este, gracias a la gran previsión de los esfuerzos de Isaías, logró sobrevivir Un siglo mas tarde, Asina, aunque aparentemente en su apogeo, se hundió y desapareció con dramática rapidez En el breve período que ocupó la decadencia de Asina, antes de que su su-

cesoí el Imperio Neobabilónico pudiera asegurarse, a Juda se le con- cedió un breve respiro y el joven y piadoso rey, Josías, (640-609 a C ), pudo comenzar una reforma religiosa Una de las primeras obras qne tuvo que emprender fue la restauración del Templo—que se había tristemente olvidado—y durante la obra de renovación se descubrió

el «libro de la Ley» (2 Re 22 8-10) Este fue el código deuteronómico

que habían llevado a Jerusalén los refugiados de Israel cien años ante s y que se habí a depositad o en el Templo, par a ser descuidad o y fi- nalmente olvidado Ahora al volver providencia'mente de nue>o a la luz, se convirtió en la carta de la reforma y se publicó bajo la forma

II

LA

FORMACIÓN

DE

LA

BIBLIA

estimado

22

1

LA

PALABRA

ESCRITA

de un discurro de Moisés, la primera edición de la obra corresponde

Se reeditó más tarde

durante el Destierro cuando se añadieron los otros discursos de Moisés

uno al principio y otro al fin El Deuteronomio (o más concretamente su primera edición) dio

el impulso a una obra literaria muy importante La visión deuteronó-

mica era profundamente religiosa y notable por su simplicidad la

nación permanecía en pie o caía a medida de su fidelidad o infidelidad

a Yavé y a su Ley La historia del Pueblo Elegido se midió con esta

regla y el resultado dio la respuesta a un problema complejo El pro- blema era este Por una parte estaban las promesas divinas, que no po- dían fallar, y por otra una catástrofe tías otra habían humillado la nación, Israel había desaparecido y Juda pudo simplemente sobre- vivir Los deuteronomistas (como convenientemente los podemos llamar) vieron muy claramente que todos estos males habían venido

sobre ellos porque el pueblo había sido constantemente infiel a su Dios, esta fue la lección obvia de su historia Estos hombres se pusieron a publicar las antiguas tradiciones históricas, dando en esta elaboración

a esa historia su propia y especial visión religiosa Pero tuvieron cui- dado en no hacer violencia al material y consiguieron su propósito

bien por medio de modestas inserciones o bien dándole una forma distintiva Por ejemplo, en el Libro de los Jueces el ciclo de la infideli- dad, castigo, arrepentimiento, y liberación en el que se inserta la his- toria de cada uno de los grandes Jueces, es obra de estos editores Du- rante el remo de Josías se publicaron los libros de Josué: Jueces- Samuel-Reyes, con el Deuteronomio (cap 5-28) como introducción El 2 Re y el Dt se completaron durante el Destierro (587-538 a C ),

y al comienzo de este período se publicó por segunda (y última) vez

la historia de Josué-Reyes Los Profetas Zefanías y Nahum florecie-

ron durante el reino de Josías, Habakuk fue un poco más tarde que Nahum ambos fueron contemporáneos de Jeremías

Da^pués de la prematura muerte de Josías (609 a C ), el Remo de Jada caminó rápidamente hacia la destrucción, sus últimos trágicos años quedaron reflejados en la vida y persona de Jeremías La predi- cación de este gran Profeta había pasado casi desapercibida—a excep- ción de que fue perseguido por causa de ella—pero tuvo después de su muerte una profunda influencia Su mensaje lo recogió y publicó su fiel discípulo Baruc En el 587 a C Jerusalén cayó a manos de Na- bucodonosor, como ya había anunciado Jeremías que había de suce- der, y sus habitantes fueron deportados a Babilonia. Est e debió pa- recer el fin, pero en los secretos designios de Dios el Destierro había de ser el crisol en el que la religión de Yavé se purificó de toda he-

a los capítulos 5-28 de nuestro Deuteronomio

II

LA

FORMACIÓN

DE

LA

BIBLIA

23

rrumbre, este hecho marca también un momento decisivo en la for- mación de la Biblia Paralelo a este movimiento deuteronómico hubo otro, cuyo repre- sentante es la Ley de la Santidad (Lv 17-26) Este movimiento estaba inspirado por la visión de la clase sacerdotal que insistía en la santidad de Yavé y que describía a la nación como el pueblo sacerdotal cuya vida era una liturgia Ezeqmel, que fue transportado a Babilonia con otros judíos algún tiempo antes de la caída de Jerusalén, probable- mente en el 598 a C , era un fruto de esta escuela, mientras que su contemporáneo, Jeremías, estaba más en la línea del Deuteronomio Durante el destierro, los sacerdotes, apartados ahora del Templo y de su culto, volvieron a las antiguas tradiciones, especialmente a la tra- dición mosaica, y las editaron y presentaron desde un punto de vista marcadamente cúltico Casi toda la legislación desde el Génesis hasta los Números pertenece a esta tradición, aunque incluye además mucho géneio narrativo, y después del Destierro, fueron los sacerdotes los que dieron al Pentateuco su forma final No todos los judíos habían sido deportados, algunos quedaron y estos de cuando en cuando venían a llorar sobre las rumas del Templo En estas circunstancias es cuando tomaron forma las Lamentaciones Está umversalmente reconocido que esta no es obra de Jeremías, aun- que la Vulgata le atribuye el escrito, pero no así la Biblia Hebrea Ba- ruc, que en la Vulgata viene inmediatamente después de las Lamenta- ciones, data de una fecha incierta En Babilonia a los desterrados los confortaba un profeta anónimo, un tardío, pero auténtico discípulo de Isaías, su obra, que se compuso en los años anteriores al 538 a C (cuando Ciro el Grande, después de tomar Babilonia, permitió a los judíos volver a Palestina), se contiene en Isaías 40-55 Estos capítulos marcan la cumbre teológica (y poética) del Antiguo Testamento Muy pronto después de la vuelta a Jerusa'én, otros miembros de la escuela de Isaías añadieron al libro de Isaías los capítulos 56-66 Ni fue tampo- co este el final, puesto que en el siglo quinto los capítulos 34-35 y 24-27 cerraron finalmente la obra que había comenzado en el siglo octavo Peí o con el Segundo Isaías (como llamamos al desconocido autor de Is 40-55) la profecía había alcanzado su cúspide, luego declinaría gradualmente para desaparecer el en siglo cuarto, hasta el tiempo de su plenitud Los primeros desterrados volvieron desde Babilonia a Jerusalén el año 538 a C , el Templo y la ciudad se reconstruyeron Los profetas Ageo y Zacarías (sólo los capítulo s 1-8 de Zac . pertenece n a este período) promovieron y apoyaron la obra de la restauración. Al comienzo de este período —lo más tard e a principios del siglo quinto — quedó fijado ya finalmente el Torah El Deuteronomio, puesto que

24

1

LA

PALABRA

ESCRITA

II

LA

FORMACIÓN

DE

LA

BIBLIA

25-

completaba la historia de Moi c és, se sepaió de la gran obra histórica

el Cronista escribió una teología de la historia Lo mi c mo que los

deu-

(Josué-Reyes) y se unió a los cuatro primeros libros de la Biblia El Pentateuco comenzaba a existir El pequeño Libro de Rut se escribió probablemente poco después de la vuelta (aunque pudo haber apare- cido antes del Destierro) El último de los profetas apareció en los

teíonomistas él ha sacado de la historia de su pueblo un mensaje reli- gioso, pero el Cronista usa el material con mucha mas libertad que aquellos El escribió para sus contemporáneos y les hace \er una y otra vez que la existencia de la nación depende de su fidelidad hacia

siglos quinto y cuarto el autor (o autores) de Is 34-35, 24-27, Mal ,

su Dios, quería hacer de su pueblo una comunidad santa en la que

Abd , Jocl y el autor de Zac 9-14

se pudieran al fm cumplir las promesas hechas a David La obra «e

También en esta época, es decir, especialmente en el siglo quinto, floreció otro tipo de literatura No era de ningún modo un estilo del todo nuevo, puesto que ya bajo Salomón había aparecido una visión

escribió en el siglo cuarto, exactamente antes de la venida de Ale- jandro Magno Algo antes en los días de Esdras, y en oposición a una visión estrechamente nacionalista, el autor de Joñas, un brillante

practica que se expresaba en dichos y máximas que gobernaban la vida

satinsta, señaló con especial relieve la providencia umveisal de D±os

de cada día «Por la palabra «sabiduría» tenemos que entender no so-

Y hacia la misma época el libro de Tobit, en forma de una novela

lamente un conocimiento enciclopédico de todo lo que hay bajo el sol, sino también la definición concisa de todas las formas del comporta- miento humano, en particular el arte de ser un perfecto caballero Este arte, tan indispensable para conseguir un porvenir brillante, se había practicado durant e siglos en Egipto» (3) Sin embargo en Isiacl esta sabiduría practica, al menos hasta cierto punto, iba siempre mspnada por la fe en Yave, tendencia esta muy marcada después del Destierro En el siglo quinto tomó su forma final el Libro de los Pioverbios (partes del cual se remontan a los tiempos de Salomón) y un poco des- pués apareció la obra maestra poética de la Biblia Job El Libro de Job no es de ninguna manera la única obra poética de la Biblia En primer lugar están los salmos David compuso sin duda alguna algunos de ellos y su número continuó aumentando constante-

moderna, exalto la providencia diana de Dios En el 333 a C , con la conquista por Alejandro de Siria y Palestina, comenzó en Judá el período Griego Para los judíos, o al menos para aquellos que eran fieles a sus tradiciones esto quería decir, no la asi- milación de la cultura griega, como ocurrió en todas las demás par- tes, sino la resistencia al sistema de vida de los griegos Una indica- ción de esto puede acaso verse en el florecimiento de una género lite- rario típicament e hebreo, el midrash (1) Est e genero influyó y a en la obra del Cronista pero es sobre todo al comienzo del periodo griego cuando encontramos desarrollado el midrash bíblico También po- demos poner en este período (hacia mediados del siglo tercero) el Qoheleth (Eclesiastés), y un poco más tarde, hacia el 180 a C , otio escritor sapiencial, ben Sirach, escribió el Sirach (Eclesiástico)

mente La construcción del Segundo Templo (después de volver del Destierro) y el re-establecimiento del culto del Templo dio un nue-^o

Pronto tuvieron los judíos que enfrentarse con una grave crisis Cuando Antíoco IV (175-163 a C ) ocupó el trono de Siria, determinó

impulso a la composición de estos poemas litúrgicos y a la adaptación de los salmos antiguos A fines del siglo cuarto es muy probable que

obligar a todos sus subditos judíos a adoptar el estilo de vida de los griegos La consiguiente persecución religiosa provocó la revuelta de

estuviera ya completo el Salterio, tal como lo conocemos hoy En el

los Macabeos que empezó en el 167 a C Hacia el fm

de la primera

mismo siglo hizo su aparición el Cantar de los Cantares Los escritos históricos no terminaron con el Destierro y la restau-

parte de la lucha (167-164 a C ), publicó su obra el autor de Daniel con el fm de animar a sus compatriotas La primera parte de la obra

ración dominada por las figuras de E c dras y Nehemías, tuvo también

{Dn

1-6) es un

midrash, y en Dn 7-12 nos encontramos con u n ejem-

su historiador Los libros 1,2 Crónicas, Esdras , Nehemías (cuatro li-

plo perfecto de una forma literaria judía que estaba en boga entonces

bros en nuestra Biblia), forman en realidad un solo volumen, la obra

el Apocalipsis Daniel apareció exactamente antes del 164 a C (En

de un único autor a quien llamamos con toda piopiedad el Cronista En la primera parte de la obra (1 2 Crónicas) el autor sigue, en gran

una fecha posterior se aumentó el libro con la adición del capítulo 3 24-90 y los capítulos 13-14 ) Ester se escribió poco después de Daniel

parte, los Libros de Samuel y los Reyes En la segunda parte depen-

 

Las últimas obras históricas de la Biblia captan el espíritu de la

de de las relaciones de Esdras y Nehemías y de otros documentos del

época revuelta de los Macabeos

Hacia

el año

100 a

C se publicó el

mismo peí iodo Se señala n esta s diferencias entr e el 1,2 Crónicas y Samuel-Reyes, porque mientras el «egundo es una historia religiosa,

1 Macabeos

El 2 Macabeos

compuesto en griego y adaptado de la

 

(])

Mtdra^h

es

un

método

de

exegesis

que se desarrolló ya

tard t

en

el

(3)

L

H

Grollenberg,

Shorter

Atlas

of the

Bible,

tiad

Mary

F

Hedlund

Judaismo

queda

plenamente

explicado

en

la

2 a

part e de

este libro

Historia

(Camden

N

J

Nelson, 19f c f)

p

94

de

la

Promesa

W

F

Harnngto n

26

1.

LA

PALABRA

ESCRITA

obra de cierto Jasón de Cuene, es un poco anterior, hacia el 120 a C Se ocupa mas o menos del mismo material que el 1 Macabeos, y como

él es también un escrito histórico, pero es oratorio en su estilo y tiende

a tratar detalles con cierta libertad El libro de Judit, un midrash,

apareció a principios del siglo primero Si los judíos de Palestina resistieron efectivamente a la heleniza- ción, algunos de los judíos del importante centro de Alejandría asimi- laron con éxito el pensamiento griego sin sacrificar sus herencias ju- días La última obra del Antiguo Testamento, el Libro de la Sabidu- ría, la escribió uno de éstos Sm embargo, aunque es un producto de la escuela Alejandrina y se escribió en griego, no se ha de exagerar el influjo griego, su autor no fue un filósofo sino un auténtico «sabio» de Israel.

2)

El Nuevo

Testamento

El Nuevo Testamento se distingue del Antiguo en muchos aspectos importantes, pero se parece al Antiguo en estar estrechamente unido a la vida y a la evolución del pueblo, el nuevo pueblo de Dios: la primi- tiva Iglesia De un modo parecido, aunque el cuerpo del Nuevo Tes- tamento se formó dentro del siglo primero de la Era cristiana, con todo su génesis es también compleja Y de la misma forma que los judíos consideraron los cinco libros de Moisés, la Ley, como la primera

y la más importante parte del Antiguo Testamento, así también los

cristianos consideran los cuatro Evangelios como el corazón del Nuevo Testamento Estos tienen su origen en la predicación apostólica, pero los tres primeros Evangelios, tal como los conocemos, no aparecieron hasta una generación o mas después de la resurrección Marcos data del 64-65 d C , Mateo y Lucas, de una fecha inmediatamente anterior (o tal vez, inmediatamente postenor) al 70 d C , la fecha de la des- trucción de Jerusalén por los romanos San Lucas escribió los Hechos de los Apóstoles poco después de su Evangelio Durante este tiempo, entre los años 51 y 67, había escrito San Pa- blo sus epístolas, o cartas, a vanas iglesias, que tratan con ñecuencia de problemas especiales En estas cartas hallamos el comienzo y el primer desarrollo de nuestra teología específicamente cristiana, le- yendo entre líneas podemos aprender en ellas bastante sobre la vida cristiana y las dificultades de la primitiva Iglesia La Epístola a los Hebreos la escribió poco antes del 70 d C un discípulo de San Pablo Santiago aparece en el 50 d C , o, más probablemente, en el 58 d C , San Pedro escribió su epístola (1 Pedro) hacia el 64 d C De las otras epístolas «católicas» (así llamadas porque la mayor parte de ellas iban dirigidas a los cristianos en general) la de Judas y la 2 Pedro se escri- bieron en la década 70-80 d C , y las 2, 3 Juan, seguidas de la 1 Juan,

III

LOS

ESCRITOS

BÍBLICOS

EN

ORDEN

CRONOLÓGICO

2 7

se escribieron en la última década del siglo El Apocalipsis, un libro que no es tan misterioso como parece, data en su forma final de una época cercana al 95 d C El siglo de los acontecimientos más importan- tes de la historia había ya casi terminado cuando se publicó el Cuarto Evangelio Todo lo que se ha dicho sobre la formación de ambos Testamentos no está de ninguna manera fuera de propósito, sino que tiene una im- portancia practica en nuestro estudio de la inspiración. No se trata sólo (esto vale sobre todo para el Antiguo Testamento) de que no podamos saber el nombre de los autores de muchos de los libros; si el problema fuera sencillamente éste, no nos preocuparía puesto que po- demos decir que el autor—quienquiera que fuese—estuvo inspirado Sm embargo en la practica muy pocas veces podemos señalar a un individuo concreto como el autor de todo un libro Hemos señalado, por ejemplo, que Isaías contiene material que abarca desde el siglo octavo al siglo quinto Nuestra noción de inspiración debe ser suficien- temente flexible para acomodarse a este caso y a otros semejantes Habrá quedado ya suficientemente claro por ahora que el Antiguo Testamento es el resultado último de un esfuerzo colectivo Lo mismo vale proporcionalmente para el Nuevo Testamento, especialmente para los Evangelios La obra de un evangelista no era una empresa privada de un individuo, en realidad el evangelista era el último eslabón de una cadena El Evangelio, fundado en las obras y palabras de Cristo, se vivió primero en la Iglesia, y el evangelista, aunque inspirado él mismo directamente por Dios, fue también el portavoz de una Iglesia guiada por el Espíritu de Dios De esta forma, el Nuevo Testamento, no menos que el Antiguo, da testimonio de la verdad de que la pala- bra de Dios escrita, lo mismo que su Palabra (Verbo) Encarnada, vino suavemente, sosegadamente a nosotros, creciendo y desarrollán- dose hasta el momento de su manifestación a los hombres Los escri- tores sagrados eran movidos por el Espíritu de una manera especial, pero la larga preparación que coronaron sus trabajos fue tod a ella parte del plan salvífico de Dios, de su solicitud por el Pueblo Elegido, el Antiguo Israel y el Nuevo

III.

LOS ESCRITOS

BÍBLICOS

EN

ORDEN

CRONOLÓGICO

Conviene dar una visión esquemática de los escritos bíblicos in- dicando la fecha aproximada de cada uno de ellos El orden cronoló- gico correcto, que irá manifestando el desarrollo constante dentro de la Biblia, es, naturalmente, esencial para una comprensión inteligente de la Escritura

28

1.

LA

PALABRA

ESCRITA

En cuanto a los libros del Antiguo Testamento, el título de «¡Otios Escritos» sugiere que las obras que se nombran bajo ese encabezamien- to no pertenecen en realidad a las categorías en las que se los coloca tradicionalmente. Por consiguiente, es mejor colocarlas aparte, pues- to que hay que estudiar esas obras una por una y hay que determinai su particular forma literaria. En el Nuevo Testamento el encabeza- miento agrupa simplemente los escritos que no aparecen bajo otros títulos.

SIGLOS

A

C

ESCRITOS

HISTÓRICOS

FSCRITOS

PROFÉTICOS

13 Moisés Comierzo de la literatura

12-11

de l

Pentateuco

Josué Tradiciones de la Conquista Jueces Tradiciones de los Jueces

10

Salomón (hacia 970-941)

 

2 Sam

 

9-20 y

1 Reyes

1 -2

La tradición Yavista queda

fijada

9

Elias y Elíseo

 

Tradiciones subyacentes en 1 Re

 
 

1 7 -

2

R e

13

 

La tradición Elohista queda fijada

 

8

El Código Deuteronómico queda fi- jad o

Amos

 

Oseas

Isaías

(1-39)

Miqueas

7

E

n

tiempo

de Ezequías

(716-687)

 

se combinan las tradiciones Ya-

vista

 

y

Elohista

 
 

E

n

tiempo s

d e

Josía s

(640-CÜ9),

Zejatiuis

 

la primer a edición de l Deuterono-

mio

(D t

5-28)

 

Nal/mu

 

La

primera

edición

de

la

historia

 

deuterocanónica ,

Josué-Reyes

IJabiiknU

 

III

LOS

ESCRITOS

BÍBLICOS

EN

ORDEN

CRONOLÓGICO

 

2 9

SIGLOS

 

A

C

LSCRITOS

HISTÓRICOS

ESCRITOS

PROFÉTICOS

 

b

del

Destierio

 

Jeremías,

Ezequiel

 
 

Durante el Destierro (587-538)

Lamentaciones

 

Segund a (v final) edición de] Deu- teronomio

Segundo

Isaías

(40-55)

Primer a edición d e Josué-Jueces- Samuel-Reyes La tradición sacerdotal queda fija-

Ageo,

Zacarías

(1-8).

 

da

después

del

Destierro

Isaías

(1-39)

 

5

E l Pentateuco

qued a

fijado

Isaías

(^4-35; 24-27)

 
 

Malaquías

Abdías

 

4

Crónicas

Usaras

Neheniías

Joel

 

Zacarías

(9-14)

 

3

2

2

Macábeos

 

1

1

Macabeos

30

SIGLOS

A

C

13

12-n

10

9

8

7

6

5

4

3

2

3

1

LA PALABRA

ESCRITA

SABIDURÍA Y LIBROS

POÉTICOS

David

(hacia

1010-970)

OTROS

Comienz o

d

e

lo s

Salmos

Salomón

 

Comienz o

d

e l a literatur a

Sapien

cial

Muchos

Salmo s

 

Proverbios

 

Rut

Job

Joñas

Tobías

Salterio

complet o

 

Cantar

de los

Cantares

 

Qoheleth

Sirach

Baruc

Daniel

Ester

Sabiduría

Judit

 

rSCRITOS

DEL

NUEVO

TESTAMENTO

 

EVANGELIOS

Y

TPISTOLAS

DE SAN

ESCRITOS

HTCHOS

PABLO

OTROS

ESCRITOS

 

51

1,

2

Fesalonicenses

 

56

(¿Fihpenses?)

 

57

1

Corintios

 

1

Gálatas

2

Corintios

 

57-58

Romanos

 

58

Santiago

61 -6¿

((

Füipenses'')

Colosenses

¿./estos

Filemón

64

1 Pedro

64-65

Marcos

65

1

Timoteo

Tito

Hebreos

67

2

Timoteo

68-70

Mateo

Lucas

Hechos

70-80

Judas

2

Pedro

90-100

Apocalipsis

2

Juan

¿

Juan

1

Juan

 

Juan

LA PALABRA

DE DIOS A LOS HOMBRES

LAS DOS ENCARNACIONES EL PUEBLO DE LA PALABRA

así es en rea-

lidad. Sin embargo, posiblemente ninguna otra verdad ha sido mal entendida con tanta frecuencia e insistencia como esta. Toda- vía hay muchos que imaginan que Dios nos habla en cada palalra de

la Escritura, y que habló así también a los contemporáneos de Moisés,

de los profetas, o de los sabios. El pensar así es concebir mal la manera que Dios tiene de tratar con nosotros. Si Dios condescendió en lablar

a los hombres, decidió no solamente hablarles en la lengua de los

hombres, sino que habló a los hombres en una lengua que pudieran entender aquellos a quienes se confió primero su palabra, aquellos que escribieron la Biblia, bajo su inspiración. Dios nos habla realmente, pero a través del pueblo del Antiguo Testamento y a través de los cristianos del siglo primero.

Nosotros creemos que la Biblia es la palabra de Dios, y

I. LAS DOS ENCARNACIONES

Antes de pasar a considerar esta verdad capital, hemos de tratar

de caer en la cuenta de lo que lleva consigo el hecho de que Dios hable

a

los hombres. Tal vez la mejor manera de comprender esto sea seguir

la

línea de los Padres que apuntaban a un paralelo entre las dos encar-

naciones del Verbo de Dios: en la lengua humana y en la carne tama- ña. De la misma forma que sabemos que el Hijo de Dios se hizoseme- jante a los hombres en todas las cosas, excepto en el pecado (Heb 4:15),

II

EL PUEBLO DE LA PALABRA

33

3 4

2

LA

PALABRA

DE

DIOS

A LOS

HOMBRES

así también podemos decir que la palabia escrita de Dios se pau u en todo al lenguaje humano, excepto en que no puede contener enoi formal Podemos, y hasta debemos, seguir más adelante con el para- lelo Cristo no es sólo semejante a los hombres, Cristo es verdadera- mente Hombre y verdaderamente Dios, la Escritura es no solamente semejante al lenguaje humano, es el lenguaje humano en el sentido mas pleno, y precisamente al mismo tiempo es la palabra de Dios Dios nos habla a través de autores humanos a quienes El usa y mue- ve con este fin Él los mueve, como veremos, de tal forma que escriban solamente lo que Él quiere Solamente podemos estar seguros dehabei captado lo que Dios realmente quiere decir cuando estemos seguros de la intención del escritor humano, puesto que es por medio de él y no directamente, como Dios se dirige a todos los lectores de sus Es- crituras Pero aún hay más Dios adapta su mensaje a los talentos de su instrumento escogido y a la cultura de aquellos a quienes se dirigió primeramente el mensaje En concreto, Él nos ha hablado, y todavía nos habla, por la boca, no de europeos o americanos, sino de antiguos semitas También vale aquí el paralelo con el Verbo Encarnado, pues- to que Cristo no fue un Hombre de una raza o de una época indetermi- nada, sino que fue un judío del siglo primero

II. EL PUEBLO DE LA PALABRA

No podemos ignorar el condicionamiento humano de la palabra de Dios, con el consiguiente peligro de interpretar mal el mensaje de Dios Mas concretamente, tenemos que esforzarnos por entender y por apreciar el origen semítico, el molde y subsuelo semítico de la Biblia, puesto que todo esto es una parte esencial de ella No podemos medir las Escrituras con nuestras normas occidentales, más bien de- beríamos tratar de comprender la mentalidad de sus escritores Esto, obviamente, requiere una cierta reonentacion La cultura occidental tiene sus raíces en Grecia y Roma, la herencia griega de una manera especial (aunque la mayoría de nosotros podemos no darnos cuenta de ello) ha influenciado en nuestra manera de pensar Nosotros usa- mos ideas abstractas y términos abstractos, pero los escritores bíbli- cos, y Nuestro Señor mismo, usaron términos e imágenes concretas Nuestra propia manera de pensar nos viene naturalmente, pero te- nemos que caer en la cuenta de que la mente semítica piensa de otra manera distinta, por consiguiente la mentalidad y la cultura semíticas son diferentes de las nuestras Nos adelantamos a añadir que la forma semítica de pensar y de expresarse no indica en manera alguna mn- gana inferioridad mental Puede ser que los griegos hayan desarrolla-

do la filosofía, pero incluso sobre este punto hemos de estar en guardia, ya que nuestra tendencia es a equiparar la filosofía como tal con el producto de pensadores occidentales Los griegos han producido una gran literatura, pero las piezas maestras de la literatura de la Biblia están en la primera línea de la literatura universal En el campo de la teología los hebreos son lo mejor, pero también aquí traiciona- mos nuestra parcialidad occidental Para nosotros los teólogos son hombres como Agustín o Tomas de Aqumo, mientras que la verdad es que, hasta el fin de los tiempos, hallaremos siempre nuevas profun- didades en los teólogos realmente grandes de la Biblia el Yavista Job, Pablo, Juan, para nombrar solamente a los gigantes Tenemos que aprender de los hebreos mas de lo que solemos estar dispuestos a admitir De ahí que debemos instruirnos a nosotros mismos para acercarnos a la Biblia no sólo con la reverencia que merece la palabra de Dios sino también con la humildad intelectual que reconoce en ella una conquista msuperada del espíritu humano Por lo menos hoy sabemos que la mentalidad semítica era min distinta de la griega En primer lugar un hebreo nunca daba, en el lemo del conocimiento, una primacía manifiesta al conocimiento es- peculativo Para nosotros «conocer» significa captar una idea, para un semita significa mucho más que eso «Conocimiento» de Dios, en el lenguaje bíblico, no es una noción especulativa de Dios es un movi- miento de todo el ser, un compromiso de un amor que gobierna toda la vida, incluye la aceptación de todo lo que Dios pide, incluye el ser- \ icio de Dios Se va a Dios por la obediencia y el servicio más que poi la contemplación

porque

la perfección consiste menos en mirar al misterio de la esencia di- vina que en escuchar las llamadas del amor de Dios La religión bí- blica es una religión de acción mucho mas que una religión de conocer* Mas aún es un hecho que Dios, a los ojos del semita, no es un a esencia abstracta, un espíritu puro El es Creador, Juez, Padre La idea min- ina de «espíritu puro» nos dice a nosotros algo, entendemos, al menos vagamente, que Dios es inmaterial Para el pueblo de la Biblia esa expresión no tendría sentido alguno, porque ellos no tenían nuestra distinción (que es totalmente griega) entre espíritu y materia Isi hablaban ellos tampoco de «alma» y «cuerpo» como lo hacemo nos- otros, para ellos todo el hombre era objeto de atención Nuestra ter- minología mas precisa tiene sus peligros, incluso en la vida espiritual Hablamos de salvar nuestras «almas», como si nuestros cuerpos no

En

la Biblia,

el «oír» es mas importante

que

el

«ver»,

 

(*)

Véase Pierr e Benoi t

Aspects

of

Bibhcal

Insptrahon,

tra

d

J

Mirphy -

O

Connor

y

S

K

Ashe

(Chicago

The

Priory

Press

1965,

p p

62-G3)

II

EL PUEBLO DE LA PALABRA

37

36

2.

LA

PALABRA

DE

DIOS

A LOS

HOMBRES

fueran a participar en nuestra salvación y en nuestro destino eterno; una valoración equivocada en este punto nos ha llevado con frecuencia a una actitud no cristiana hacia la creación material. Tenemos la inclinación de mirar a la Biblia como una especie de li- bro de texto (o si no, peor aún, como un libro de textos) en el que tra- tamos de hallar una colección de doctrinas; y nos encontramos un poco incómodos porque las enseñanzas no se dan en un orden lógico. Lo que habíamos de buscar era la imagen viviente de un Dios que actúa, que entra dentro de nuestra historia, que habla a nuestros corazones; entonces entenderíamos por qué el Antiguo Testamento describe a Dios como el Pasto r de su pueblo: «Yo mismo soy el pasto r de mis ovejas» (Ezeq. 34:15), palabras que recogió como un eco el Hijo de Dios: «Yo soy el Bue n Pastor» (Jn . 10:11,14) . Caeríamos en la cuent a de cómo Dios puede presentarse como el Ebposo de Israel: «Vuestro Hacedor es vuestro esposo, Yavé Sebaot (Señor del mundo) es su Nombre (Is. 54:5); y de cómo, en el Nuevo Testamento, la Iglesia es la Esposa de Cristo (Ap. 21:9). Nosotros hemos sistematizado las doctri- nas de la fe y las hemos presentado en un lenguaje técnico preciso, y las hemos reducido a la forma de un catecismo, pero Jesús enseñó en parábolas; y tomó ejemplos vivos de la vida de cada día y habló el len- guaje de la poesía. Naturalmente, no tratamos de menospreciar la teología sistemática. Sin embargo debemos tener en cuenta que nuestra teología, como sis- tema, se formó más tarde que las Escrituras. Tiene sus raíces en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento, pero habla otra len- gua; la teología traduce las poderosas, y a veces atrevidas, imágenes del lenguaje semítico a unas fórmulas precisas y cuidadosamente cons- truidas. Al hacer esto cumple un servicio necesario; pero no hemos de esperar hallar la misma terminología científica en las Escrituras de la misma forma que tampoco debemos considerar a la Biblia como un tratado teológico (aunque, naturalmente, la Biblia es teología desde el principio hasta el fin). Perdemos todo el sabor de la palabra de Dios si queremos poner sus enseñanzas divididas en compartimientos pul- cros, y con rótulos bien detallados. Brevemente, tenemos que esfor- zarnos por entender la Biblia como es y no tratar de encuadrarla por la fuerza dentro de nuestras categorías de pensar. El molde semítico no se limita solamente al Antiguo Testamento, sino que comprende también al Nuevo Testamento. Los escritores del Nuevo Testamento, con excepción de San Lucas, fueron judíos. Incluso Lucas no es en realidad una excepción, ya que sus escritos en gran parte son semíticos en el tono. Los cuatro Evangelios, en parti- cular, tienen esta cualidad; no son especulativos, pero son siempre vi- vidos y concretos, un hecho que no impide que el Cuarto Evangelio

sea la obra teológica más profunda que se haya escrito siempre. En estos Evangelios leemos de un Hombre que es el Hijo de Dios, que vi- vió entre nosotros, nos enseñó, sufrió, murió y resucitó de entre los muertos. El nació de la raza judía y vino y predicó a los judíos en el lenguaje concreto y pictórico de los semitas; y los evangelistas, aun- que escribieron en griego, fueron fieles a la cultura semítica que era

la de ellos y la de él. Esta es la cultura y la mentalidad y la manera

de hablar que debemos considerar desdé la una punta de la Biblia hasta la otra, al mismo tiempo que no negamos una cierta influencia griega en algunos de los últimos libros. Si persistimos en tratar a la

Biblia como un producto de la cultura occidental del siglo veinte, no podemos por menos de violentarla. Una vez que hayamos comprendido esto, nuestro acercamiento a la

Biblia se irá naciendo conforme a las líneas acertadas. Con sólo caer en

la cuenta de que la mentalidad de los escritores bíblicos es diferente

de la nuestra, ya podemos comenzar a comprender muchos aspectos de la Biblia que hasta ahora eran para nosotros un enigma. Tenemos también que recordar que la última parte de la Escritura se escribió hace casi dos mil años y que la primera parte de ella tomó forma unos mil años o cosa así antes de aquella. Esta es una razón más y obvia por la que la Biblia puede presentar dificultades: es un producto de su propia época; de ahí que no podamos esperar comprenderla tan fácilmente como podríamos comprender una obra moderna. Además hay que traducirla a las lenguas modernas antes de comenzar a leerla, ya que pocas personas tienen un adecuado conocimiento del hebreo (del aramaico) y del griego.

Una vez más tenemos que acentuar la verdad importante y fun- damental de que Dios nos ha hablado en un lenguaje humano. La Biblia no es solamente la palabra de Dios, es también palabra de hombres

y su aspecto humano es algo que no podemos ignorar. Nuestro único

modo de conocer lo que Dios tiene que decirnos en sus Escrituras es conocer en primer lugar antes que nada lo que ha dicho el escritor humano. Dios le ha usado y le ha movido; Dios, al hablar a los hombres, ha hablado por boca de un hombre a quien eligió para ese fin. Sola-

mente escuchando atentamente esa voz humana podemos captar los acentos de Dios mismo.

LA

PALABR A

INSPIRAD A

EL HECHO DE LA INSPIRACIÓN INTERPRETACIONES EQUIVOCADAS DE LA INSPIRACIÓN REVELACIÓN E INSPIRACIÓN SUMARIO

Se ha de aplicar una noción adecuada de inspiración a la Bihlia tal cual es en toda su complejidad; de ahí que hayamos tratado del ori- gen de la Biblia y de su naturaleza. Sólo así podemos ahora estar pre- parados para examinar el concepto de la inspiración en sí misma.

I.

EL HECHO DE LA INSPIRACIÓN

1)

El Testimonio

de la

Escritura

No se hace una mención explícita de la inspiración escriturística en las páginas del Antiguo Testamento, sin embargo hay muchos pa- sajes que la insinúan. Sabemos, por ejemplo, que Moisés escribió el

libro de la Alianza a invitación divina.

Jeremías refirió en un libro los oráculos del

Los judíos dividían en tres partes sus libros sagrados y creían que todos ellos venían de Dios. Así, pues, la Ley se consideraba como la palabra de Dios mientras que los Profetas hablaron la palabra de Dios; éstos, con los Escritos, constituyen los «libros sagrados» a los que se refiere 1 Mac. 12:9.

La Iglesia heredó estas Escrituras y aceptó su carácter sagrado. Nuestro Señor se refirió ya a ellas y las citó como la palabra de Dios (Mt. 22:31; Me. 7:13; Jn. 10:34s.) que se tiene que cumplir (Mt.26:54; Le. 24: 44s.). Lo mismo hicieron los Apóstoles: es el Espíritu Santo

(Ex.

24:4 s.; 34: 27) y que Señor (Jer. 30:2; 36:2).

40

3

LA

PALABRA

INSPIRADA

quien habló por boca de David, según San Pedro (Actos 1 16, 4 25),

v

San Pablo dice lo mismo de Isaías (Actos 28 25) Los argumentos

se

paeden basar en la Escritura como en la autoridad divina (Rom

3 2, 1 Cor 14 21, Heb 3 7, 10 15, etc ) Ademas existen dos

clásicos, 2 Tim 3 16 y 2 Pe 1.21, que, refiriéndose al Antiguo Testa- mento, consideran respectivamente la extensión y la naturaleza de la inspiración

En 2 Tim 3 14s , San Pab'o exhorta a Timoteo a perseverar en la

sana doctrina como corresponde a quien ha sido instruido por el Após-

tol y ha conocido desde su infancia las «escrituras sagradas» El veiso

siguiente prosigue diciendo «Pues toda la Escntuia es divinamente

inspirada y útil para enseñai, para argüir, para corregir, para educaí

en la justicia» «Toda la Esentura» (literalmente, «todo lo que se ha

escrito») es clarament e lo mismo que las «escrituras sagradas» (cf

v 15) es decir todo el Antiguo Testamento Ha y que notar que la

lectura de la Vulgata, usada en algunas traducciones españolas: «toda Escritura, inspirada por Dios, es apta para » es posible, pero los es- cntunstas modernos aceptan mas bien la otra versión La de la Vul- gata afirma que la Escritura es inspirada, pero no se puede aplicar a todo el Antiguo Testamento como se puede hacer y mejor con la otra versión

textos

2 Pe 1 21 afirma que ninguna piofecia puede ser sujeto de inter- pretación privada El verso 21 añade «La profecía no ha sido pro- ferida en los tiempos pasados por humana voluntad, antes bien mo- vidos del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios» «Profecía» que se menciona en el verso 21, es ciertamente lo mismo que

«profecía de la Escritura» del contexto inmediatamente anterior (v 20),

es

decir, la palabra piofética escrita Así, pues, aprendérnoslo que es

la

profecía

el efecto de un movimiento especial del Espíritu Santo

\mbos textos se refieren solamente al Antiguo Testamento, no hay un testimonio explícito en la Escritura sobre la inspiración del Nuevo Testamento, aunque se suelen indicar comúnmente algunos argumentos indirectos Por ejemplo, en 1 Tim 5 18 San Pab'o cita como Escritura, es decir, bajo el mismo epígrafe («dice la Escritura»), Dt 25 4 y un dicho de Cristo que se encuentra en Le 10 7 Y en 2 Pe 3 15 s las epístolas de San Pablo se colocan a la par con las otras Es- crituras que ciertamente se consideran como inspiradas

2)

El

Testimonio

de los Padres

La creencia de la Iglesia en la inspiración divina de la Escritura está clara, desde los pnmeros tiempos, en la tradición de los Padres y

II INTERPRETACIONES

EQUIVOCADAS

DE

L l

INSPIRACIÓN

en las enseñanzas de los teólogos de todas las épocas, aparte de otras muchas declaraciones especiales Los Padres mas antiguos, del siglo segundo, llamaron a las Escri- turas los «oráculos de Dios» que fueron «dictados por el Espíritu Santo» que usó como «instrumentos» a los escritores sagrados Los escritores posteriores (de los siglos tercero y cuarto) hablaron del Espíritu Santo como «autor» de la Escritura y afirmaron que ambos Testamentos fue- ron inspirados por el Espíritu Santo San Agustín pudo describir la Biblia como una carta del cielo, San Jerónimo habló del escritor sa- grado como de un instrumento de Dios, San Gregono Magno fue tan adelante que dijo que puesto que el Autor de la Escrituras es el Espíritu Santo, no importaba quién fuera el escritor humano La doc- trina de los Padres sobre la inspiración se puede resumir en dos afir- maciones

1 Dios (el Espíritu Santo) es el autor de la Sagrada Escritura

2 El escritor humano es el instrumento de Dios

Junto con esta tradición de los Padies tenemos toda una sene de declaraciones por parte de la Iglesia, en que podemos hallar una continua evolución y una creciente precisión Hasta el siglo quinto

la Iglesia se ocupó principalmente en definir y defender la extensión

y contenido de la palabra de Dios, y se formaron listas de los libros

sagrados Desde el siglo sexto hasta el trece se afirmó repetidamente que esos libros eran sagrados porque Dios es su autor y también, en vista de ciertas herejías que minimizaban y desechaban el Antiguo Testamento, que Dios es el mismo Autor del Antiguo lestamentoy del Nuevo En el Concilio de Florencia (1441) se presentó una razón para apoyar la ultima afirmación (razón que se encuentra ya en los Padres) Dios es Autor de los dos Testamentos poique los escritores sagrados de ambos Testamentos hablaron bajo la inspiración del mismo Espí- ritu Santo Esto lo repitieron los Concilios de Trento y Vaticano Pri- mero, este ultimo aclaró también lo que no es la mspiracióa La encíclica Providentissimus Deus da una definición positiva de la inspi- ración, algunos aspectos de la inspiración se desarrollan mas extensa- mente en las encíclicas Spmtus Parachtus y Divino Afflante Spirttu

II.

INTERPRETACIONES EQUIVOCADAS DE LA

INSPIRACIÓN

La existencia de la inspiración es un dogma de fe, su naturaleza, sin embargo, es un problema mas complejo, y no todas las teorías de

la inspiración lo han tenido en cuenta Algunas han sido realmente

tan defectuosas que la Iglesia ha tenido que intervenir y llamar la

atención sobre sus defectos e incluso condenarlas abieitamente

42

3

LA

PALABRA

INSPIRADA

Entre estas teorías, rechazadas por el Concilio Vaticano Primero, están las de la aprobación subsecuente y la asistencia externa En la pri- mera de estas teorías se sugería que la inspiración quedaría salvaguar- dada si Dios, directamente o por medio de la Iglesia, aprobaba, y de- claraba inmune de error, un libro compuesto sin ayuda alguna poi el arte o esfuerzo humano, obviamente, Dios no sería, en sentido alguno, el autor de tal libro En la teoría de la asistencia externa, la inspiración se reducía a una ayuda meramente negativa por la que Dios preservaba de error al escritor—pero tampoco aquí es Dios el autor del libro Algunas teorías no-catóhcas no se distinguen mucho de estas teorías Se dice, por ejemplo, que Dios es el autor de los li- bros sagrados porque Él quibO que estos se escribieran, de ahí que Él eligió escritores a propósito a quienes El encomendó o impulsó a escri- bir, también aquí toda la obra es de los escritores Muchos escritores modernos reducen, simplemente, la inspiración bíblica al nivel de una inspiración poética Este es un extremo, se puede suponer que el otro extremo no se evitó siempre Con frecuencia nos encontramos con que se minimiza la obra del escutor sagrado él escribía fiel y mecánicamente lo que Dios le dictaba permaneciendo completamente pasivo, como la pluma en la mano de un escritor Esta concepción destruye naturalmente la labor humana del autor Está muy lejos déla verdadera doctrina ca- tólica de la inspiración El Concilio Vaticano Primero claramente presupone la iniciativa humana cuando rechaza el error opuesto «no porque (los sagrados libros) fueran compuestos por el solo esfuerzo humano» Es cierto que se Dueden hallar frases e imágenes en los pri- mitivos Padres que, si se urgen, parecen implicar una dictación me canica (por ejemplo, Dios usó al escritor humano como usa su instru- mento un músico) Pero tales figuras no se han de tomar literalmente, en otras ocasiones los mismos autores admiten el uso libre de las fa- cultades de los escritores sagrados, aunque es un hecho el que ellos no insistieron en el aspecto humano de la Escritura Aparte de los errores de una y otra especie, ha habido una confu- sión bastante general entre revelación e inspiración Este punto se considerará en el apartado siguiente al exammai las diferencias entre el profeta y el escritor inspirado

III.

REVELACIÓN E INSPIRACIÓN

En su Summa Theologiae, tiene Santo Tomás un tratado sobre pro- fecía (II-II qq 171-175) Trata allí de la cuestión de la inspiración profética Restringe él deliberadamente su campo de investigación,

III

REVELACIÓN

E

INSPIRACIÓN

43

considerando al profeta, en el sentido mas escncto, como aquel que recibe una inspiración de Dios, por consiguiente la influencia divina se manifiesta hasta el máximo y queda poco lugar a la iniciativa hu- mana El cansma piofetico ilumina el juicio del profeta y garantiza la verdad divina del mensaje que ha recibido y va a comunicar Lo que queda implicado es el juicio sobre el orden especulativo el cono- cimiento de la verdad con el fin de enseñarla fielmente Hay que no tar de una manera particular que Santo Tomas, en este tratado, no considera, ni siquiera indirectamente, la inspiración escnturística de ahí que su tratado no se pueda aplicar a nuestros tema Sin embargo los principios que se aplican en este estudio sobre la profecía se pueden tener en cuenta con utilidad en el estudio de la inspiración No haríamos justicia a la mente de Santo Tomás si considerásemos al profeta como un mero instrumento dócil y fiel, cuyas palabras son un eco exacto de las palabras de Dios, pero aquí como en otros puntos los comentadores no han sabido ser felices servidores de Sant o Tomás (1) Lo que es innegable es que, hasta la época moderna, la inspiración de la Biblia se entendió del mismo modo que la inspiración de un pro- feta así imaginado La exégesis patrística y medieval—en la practica al menos—ignoraron al escritor humano la Biblia era la palabra de Dios, y Dios hablaba con la plenitud de la verdad en la más insignifi- cante palabra de la Biblia Incluso cuando el sentido literal de un pa- saje parecía excluir cualquier mensaje espiritual, la exégesis alegórica distinguía enseguida un sentido más profundo en la letra Esta con- cepción sin complicación ninguna, compartida por igual por protes- tantes y católicos, permaneció tranquila hasta el siglo diecinueve Los estudios modernos, sin embargo, han dejado en claro que no podemos ignorar al escritor humano, porque solamente a través de las palabras v de las ideas del escritor sagrado puede descubrnse y comprenderse el mensaje divino La inspiración profética, en el sentido estricto que hemos descrito anteriormente, es muy rara en la Biblia, si no es que está totalmente aumente Tenemos que recordar que el planteamiento de Santo Tomas que es mucho más amplio de lo que nos pudiera llevar a suponer la presentación posterior de su pensamiento, estuvo influenciado por la cultura que había heredado, la cultura de Platón y de Aristóteles En su sistema el conocimiento especulativo ocupa el primer lugar, según él uno alcanza a Dios por la reflexión y la contemplación Los griegos consideraban los oráculos divinos como la comunicación ie las verdades superiores a los hombies, a través del medio de profetas

(1)

Para

un

estudio

excelente

de

la

dimensión

rea l

del

pensamiento

de

Santo

Tomas,

véase Víctor

White,

God and

the

TJnconscious

(Cleveland, Ohio

Mendian ,

1961), p p

12 r >- r >7

44

3

LA

PALABRA

INSPIRADA

inspirados o por profetisas movidas por la divinidad Compartiendo esta concepción, la tradición patrística tendió a considerar a los escn tores inspirados como transmisores de «revelaciones» y a la Biblia co- mo una colección de verdades propuestas a los hombres La teologn medieval vio el problema de la misma forma También para Santo To- más la parte que correspondía al profeta era primariamente intelectual

el profeta recibió de Dios unas verdades desconocidas por otra parte

y las trasmitió a los hombres Hoy, sin embargo, sabemos mejor que la mentalidad semítica, que produjo la Biblia, se halla en un contraste notable con relación

a la mentalidad griega A lo largo de toda la Biblia no es tanto el én- fasis sobre el conocimiento y la contemplación como lo es sobre la acción y el amor Esto vale no sólo para el Antiguo Testamento smo también para el Nuevo en el que la Palabra hecha carne esta menos interesada en comunicar a los hombres los objetos últimos de la con- templación que en dingules la última invitación de amor y en trazar-

les el camino de la renuncia y de la acción de gracias, de la confianza

y de la obediencia, que conduce al Padre Santo Tomás no tuvo este

conocimiento de la naturaleza de la Biblia (ni lo pudo tener, ya que c- un resultado de los estudios modernos) También tenemos que tenei

esto en cuenta cuando aplicamos sus principios a la inspiración de la Biblia Si queremos vei con claridad el problema, tenemos que captai lo que la Biblia misma entiende por «revelación» y por «inspiración» Al hacerlo habremos de abstraemos precisamente del sentido técnico que tienen estas palabras en la teología escolástica

1)

Revelación en la

Biblia

Empezaiemos a comprender la idea bíblica de «revelación» cuando hayamos captado el sentido del termino dabar («palabra») Este térmi- no hebreo es no solamente la íepresentación de un concepto, como lo es el griego logos, sino que significa también «cosa», o, más concretamen- te, el sustrato de la cosa, en el que hay que descubrir su sentido pro- fundo La palabra de Yave es una energía objetiva que «viene» (Jue 13 12, 17), que se «cumple» (1 Reyes 2 27) Enviada por Dios al mundo como un agente supremamente eficaz (Is 55 11), no se debilita ni desaparece, sino que «permanece para siempre» (40 8) Es creativa (Gen 1 lss , Sal 33 (32) 9, 147 (146) 15-18), gobierna la historia (Is 44 26-28) y lleva a cabo la venganza de Dios (Is 9 7, Sab 18 15s ) Este uso concreto, existencial de «palabia» señala el camino para comprender la noción correlativa de «revelación» En la Biblia, Dios no recurre ordinariamente a visiones ni habla por medio de oráculos

45

repetidos palabra por palabra por un profeta La Biblia no es una suma de «verdades» abstractas, un cuerpo de doctrina Lo que la Es-

critura revela es Dios mismo, una Persona viviente, el Creador que gobierna el mundo (Is 45 12), el Santo que cita a los hombres para

de la

historia que guía los tiempos y acontecimientos hacia la meta de la salvación (Ex 14 18, Am 2 9 s , Jer 32 20, Is 45 1 ss , 52 10) Este Dios habla a los hombres, pero también se revela a Sí mismo por las maravillas de la naturaleza y los acontecimientos de la historia Su «nombre divino, Yavé (Yo soy quien soy), no es tanto la manifes- tación de su esencia como la invitación a reconocerle—en su continua

y eficaz dirección de la historia de la salvación—como el único y ver-

dadero Dios que controla el destino de Israel (Os 12 10, 13 4, Is 45 J ) » (2) E n un a palabra , Dios se revela a Sí mismo por su impacto bobie la vida de los individuos y sobie todo su pueblo

El punto de vista distintivamente bíblico se hace todavía mas evi- dente cuando nos fijamos en ¡a revelación total del Nuevo Testamento Jesús reveló el designio amoroso de su Padre, no un sistema para com- prender, sino un camino a seguir Su «verdad» no es un objeto de es- peculación intelectual, es «camino» y «vida» (Jn 14 6) Él hablo, pero su persona y sus acciones hablaron mas alto que sus palabras El no

sólo pronunció la palabra, sino que es la Palabra substancial, vrviente,

la Palabra hecha carne Su revelación esencial fue Él mismo, y su men-

saje consistió en iluminar la senda que Él pide a sus seguidores que sigan, el camino que pasa de la muerte a la vida Está claro que, si somos fieles a los datos de la Biblia, no podemos reducir la «íevelación» a declaraciones de una verdad especulativa,

tiene que incluir todo el campo de la manifestación que Dios hace de Si mismo, tiene que abarcar acciones tanto como palabras, puesto que Dios no es una esencia abstracta , sino un a Persona viv a Y, «el intérprete de la revelación no sera simplemente uno que, habiendo «entendido» una visión o un oráculo, ha trasmitido a otros su conte- nido El sera un testigo que se ha encontrado con Dios, o mejor dicho,

a quien Dios se ha dado a conocer personalmente en el misterio de su

amor creativo y salvífico» (3) Los escritores sagrados han experimen-

tado, y han captado para nosotros, esta revelación, ellos ha n escrito

en realidad sobre la naturaleza y sobre la historia, para guía del pueb'o de Dios El restringir la revelación a la estrictamente llamada «profecía»

III

REVELACIÓN

E

INSPIRACIÓN

un servicio de amor (Ex 20 1 ss , 34 6, Os 11- 1 ss ), el Señor

(2)

Pierre Benoit, Aspects

of

Biblical

InsptraUon,

tra d

J

MurprryOCo n

ñor y

S

K

Ashe

(Chicago

The Priory

Press, 1965), p p

68-69

En

estetratado

de la revelación

e inspiración,

sigo

en todo

al

Padre

Benoit

(3)

Ibid

,

p

71

46

3

LA

PALABRA

INSPIRADA

nos llevaría al peligro de menospreciar todo el contexto existencia] de acción, de historia, y de mteivención personal que envuelve a la palabra hablada de Dios con una palabra viviente ahora y antes El no reconocer la revelación en los acontecimientos de la historia sagra- da exactamente lo mismo que en la iluminación concedida a los pro- fetas significaría un empobrecimiento peligroso de la extremada ri- queza del encuentro que Dios ofrece a los hombres en la Biblia «En muchos pasajes de la Biblia, Dios no enseña a los hombres una nueva verdad, sino mas bien, les enseña a leer los divinos libios de la natura- leza y de la historia con unos ojos iluminados sobienaturalmente ¿No es esta, en resumen, la principal meta de la revelación manifes- tars e a sí mismo como el que crea, guía, y salva?» (4)

2)

Inspiración

en

la

Biblia

Fueía del íheopneustos de 2 Tim 3 16 el teimino «inspiración» no aparece en la Biblia, aunque se hace referencia ñecuentemente a la acción del Espíritu sobre los hombres A pesar de lo vanado del uso de este término, es significativo, sin embargo que nunca se dice que el Espíritu mueva al hombre a pensar o a escribir, sino siempre impulsa a hablar o a actuar «Hay en la Biblia una real inspiración para actuar es decir, un movimiento eficaz del Espíritu de Yavé que toma a un

el fin de que pueda éste realizar ciertas acciones» (5) Esta s

acciones no son tampoco solamente actos esporádicos o acciones sim- bólicas, son también empresas de gran importancia y de importancia histórica decisiva Dios envió su Espíritu sobro Moisés para dirigirle en la conducción del Éxodo o destierro, en la fundación de la Alianza, y en el gobierno del pueblo (Is 63 11-13) El sucesor de Moisés, Josué, es un «hombre sobie quien reside el Espíritu» (Núm 27 18) Cuando David fue ungido rey de su pueblo, «en lo sucesivo vino sobre David el Espíritu de Yavé» (1 Sam 16 13) De este modo, el Espíritu di\m o promueve y estimula a aquellos a quienes Dios encarga la dirección de la historia sagrada Luego, de una manera especial en los profetas, hay una inspiración para hablar (Num 22 38, 2 Sam 23 2, Is 59 21, Ez 11 5, Os 9 7; Le 1 15, 17, 41, 67, 2 27, 36, 2 Pe 1 21) Los profetas son los intérpre- tes del Espíritu Su inspiración consiste en oír \ pronunciar aquellos «oráculos de Yavé» que enseñan y dirigen al pueblo Pero, repetimos, la Biblia no nos presenta ningún caso en el que el Espíritu se apodere de un hombre para moveile a pensar o a escnbir

hombre con

(1)

Ibid

p

77

(o)

Ibid , p

78

III.

RE-VELACIÓN

E

INSPIRACIÓN

47

Naturalmente aún podemos hablar de inspiración de la «escritura», pero, ante la evidencia, tenemos que tener cuidado de no hacer de ella la manifestación absoluta y exclusiva de la inspiración en la Biblia Po- demos hablar legítimamente de la inspiración escnturistica porque la Biblia es realmente el término, querido y dirigido por Dios, de los acontecimientos de la historia sagrada y de las enseñanzas orales que ella preserva en forma escrita Sin embargo debemos ser lo suficiente- mente prudentes para no restringir la inspiración a esta última etapa, íino extenderla, como lo hace la Biblia, a las etapas anteriores y no menos importantes de la palabra que vivieron los pastores y líderes del pueblo de Israel Cuando decimos que la Biblia nunca nos presenta al Espíritu vi- niendo sobre un hombre para moverlo a pensar no queremos decir que en la Escritura no haya lugar para el pensamiento o el conocimiento El hecho, como hemos visto, es que, en la Biblia el «conocimiento» nunca es solamente especulativo es cuestión del corazón y de la acción tanto como del entendimiento La inspiración, en la Biblia, es un mo-

\ ímiento del Espíritu que alcanza a todo el hombre, le hace conocer

o pensar con sólo urgirle a actuar, a hablar o a escribir «El conside- rarlo exclusivamente desde el punto de vista del conocimiento espe- culativo es someterse uno mismo a una operación que puede muy bien resulta r en la muert e del paciente» (6) Podemos concluir que, considerándolo en la perspectiva de la Bi- blia, parece equivocado el considerar la inspiración y la revelación como dos cansinas distintos del conocimiento, el uno que se refiere

al juicio, y el otro a la presentación de la verdad No es menos arbitra-

rio el separarlos cronológicamente, el decir que la inspiración comienza

allí donde termina la revelación De hecho, en la Escritura, revelación

e inspiración, son distintas, pero operan simultáneamente Un hombre

es elevado y movido por el Espíritu para dirigir una fase de la listo-

n a de la salvación, para hablar como profeta, para anotar por escrito

lo esencial de esta divina pedagogía, pero toda esta actividad es «revelación», la manifestación personal de un Dios vivo Dios reula la

Verdad que es Él mismo por medio de las experiencias vividas, habla-

das, y escritas de su pueblo, y para conseguir ese fin El inspira a los líderes, predicadores, y escritores que perciben esta Verdad ^ que

la trasmiten al pueblo, viviéndola, hablando de ella, escribiéndola

(6)

Ibid , p

83

48

3

LA PALABRA INSPIRADA

IV. SUMARI O

1 Revelación, en la Biblia, no es la comunicación de verdades

abstractas, sino la manifestación concreta y viviente de un Dios per- sonal como Creador y Salvador Esta manifestación puede hacerse por medio de los acontecimientos de la historia sagrada (Heilsges- chichte) y por medio de las maravillas de la naturaleza, como también en las palabras de los profetas y escritores inspirados

2 Los escritores sagrados son movidos para que entiendan y tras-

mitan esta revelación divina por la acción y por la palabra tanto como por medio de escritos, la inspiración que los urge no es solamente «escnturística», sino también, y especialmente, «pastoral» y «proféti- ca» No es tan sólo un carisma de orden intelectual, sino un impulso más amplio que mueve a un hombre en cualquier esfera que pueda

originar un encuentro vivo con Dios

3 La inspiración y la revelación no son idénticas, pero tampoco

están reñidas, ni la sigue a la otra en orden cíonologico las dos ope- ran simultanea y armoniosamente Dios se revela a Sí mismo en la naturaleza, en la historia y, finalmente, se revela a las mentes de los hombres y por medio de esas mentes, al hacerlo, sin embargo, Dios ele- va al hombre y lo llena de su Espíritu para que el hombre pueda vivir, hablar, y por fin escribir el mensaje de la Verdad vi\ a que fluye de su

encuentro con Dios

LA

PSICOLOGÍA

DE

LA

INSPIRACIÓN

DEFINICIÓN DE INSPIRACIÓN JUICIO PRÁCTICO Y JUICIO ESPECULATIVO REVELACIÓN, INSPIRACIÓN Y JUICIO CÓMO ES MOVIDO EL ESCRITOR INSPIRADO LA EXTENSIÓN DE LA INSPIRACIÓN

Aunque hemos visto lo amplias y fluidas que son las nociones bí- blicas de revelación e inspiración tenemos que guardarnos de forzarlas dentro de unas categorías preparadas y ajustadas de antemano Pero también hemos visto que es legítimo hablar de inspiración esentu-

rística que lleva consigo no el articular palabras recibidas de lo alto

o el escribirlas, sino la composición de un libro, con toda la imciitiva

y el trabajo humano que exige tal empresa Con el fin de aclarai más la verdadera naturaleza de la inspiración escnturística, tenemos que dirigirnos a la psicología

I.

DEFINICIÓN DE LA INSPIRACIÓN

Al intentar hacer un análisis de la psicología de la inspiración no podemos tomar mejor punto de partida que la definición familiar

de inspiración, refiriéndola al influjo divino y sus efectos en los autores humanos, que se nos da en la Providentissimus Deus «Porque de tal

manera los movió El

y los impulsó a escribir, y de ta l nodo

los asistió mientras escribían, que concibieran rectamente ea su mente, quisieran escribir fielmente y expresasen aptamente coiver-

(Dios)

4

50

4

LA

PSICOLOGÍA

DE

LA

INSPIRACIÓN

dad infalible todas y solo aquellas cosas que El mandaba, tian o no sería auto r de tod a la Sagrada Escritma » (1)

La definición trata de dos actos 1) la aceptación de la verdad por

el escritor sagrado, 2) la comunicación de la verdad Aunque estos

son actos del entendimiento y de la voluntad veremos que la parte que le coiresponde al juicio es la más importante Sin embargo, a todas las facultades del escritor alcanza el cansma de la inspiración

La mayor paite de las veces, el autor sagrado no se da cuenta de que está siendo usado y movido por Dios, de aquí que proceda a su trabajo de un modo completamente natural Puede él sentir la nece- sidad o darse cuenta de la oportunidad de exponer alguna verdad sobre Dios o sobre el trato de Dios con los hombres, entonces él, según su habilidad y talento, ve cómo puede puntualizarlo más eficiente- mente, finalmente escribe el libro Durante todo ese tiempo, aunque

él no lo supiera, estaba guiado por el Espíritu Santo El influjo divino

delocon-

que le inspiró en el primer momento continuó moviéndole hasta que quedó escrito el libro, puesto que la finalidad de la inspiración es- cnturística es producir un libro inspirado

II. JUICIO PRÁCTICO Y JUICIO

ESPECULATIVO

De ninguna manera se puede decir que tenga poca importancia pa- ra el estudio de la inspiración la distinción hecha entre el papel que

corresponde al juicio especulativo y el que corresponde al juicio prac- tico, y el caer en la cuenta de la parte preponderante que juega este ultimo en el caso de un auto r (2) La concepción escolástica concede

el primer puesto en la inspiración de la escritura al juicio especulatn o,

asignándole al juicio práctico una posición subordinada de ejecución La realidad psicológica es completamente distinta Podemos fácilmente imaginar al escritor que afronta su tarea por distintos caminos Puede tratar de escribir con el fin principal de presentar una determinada Verdad de este modo puede producir un tratado científico En estas circunstancias su obra estará dominada por su juicio especulativo,

y el juicio práctico intervendrá menos, tendrá, naturalmente, su papel que jugar, porque el escritor tratara de presentar su pensamiento lo más claro que le sea posible, pero en un plan subordinado

(1)

León XII I véase Denz 195 2

(2)

E l juicio especulativ o se relacion a con el conocimient o d e l a verda d

y en un escritor, con la verdad que va a comunicar El juicio practico se rela-

ciona con los medios de comunicación

II

JUICIO

PRÁCTICO

Y

JUICIO

ESPECULATIVO

5 1

Por otra parte, puede ocurrir fácilmente que el juicio práctico ten- ga el papel más importante, ya que un autor puede ir presentando sus ideas de otras formas que no sean precisamente un tratado Una nove- la, por ejemplo, o una obra de teatro—si merecen el nombre de tales — tendrán algo que decirnos, un escritor con talento no da una clase sino que reviste su mensaje de una forma artística Su juicio especulativo

se va fijando en la verdad que forma el núcleo de su obra, pero el jui-

cio práctico ordena y regula toda la operación Es obvio que los dos métodos indicados son muy diferentes El primero se dirige manifiesta- mente a aclarar un punto y sin pensar mucho en la presentación li-

teraria, es un afrontamiento directo del tema, pero no necesariamente

el más efectivo, porque ¿cuántos son los que van a leer un tratado

técnico? El otro método es más sutil y tiene en cuenta a un público mayor, trata de ganar a los hombres para que tengan un punto de vista en lugar de convencerlos por la lógica Éste es, en la majoría de los casos, el método de los escritores bíblicos De ahí se sigue que no hemos de esperar encontrarnos con dogmas delante de nosotros en cada página de la Biblia Los escritores sagra-

dos trataban muchas veces de mover los corazones de sus lectores, los consolaban o los amonestaban o, simplemente, se esforzaban por ganar

su interés Los escritores del Nuevo Testamento se preocupan siempre

de Cristo, los del Antiguo Testamento, querían siempre, en último término, instruir a los hombies sobre Yavé y sus obras, pero esto lo hicieron en una gran variedad de modos Brevemente, los escritores

bíblicos eran movidos para usar sus talentos literarios hasta el máxi- mo en la presentación de su mensaje, por tanto, en realidad su juicio práctico era el que predominaba mientras escribían Por supuesto, le- jos de ocupar siempre el primer puesto, los juicios especulativos se- guirán inevitablemente el juicio práctico de la composición escrita

y estarán bajo su

Es necesario ser preciso en esta materia tan importante Por con- siguiente tenemos que hacer las siguientes afirmaciones (3)

1 En la composición de un libro inspirado (como en la de cual-

influencia

quier libro), los juicios especulativos no preceden necesariamente a los juicios prácticos, pero pueden serles concomitantes o seguirlos Muchos juicios especulativos particulares se forman a medida que avanza la obra y según las necesidades del libro

2 Estos juicios especulativos pueden ser modificados poi los

juicios prácticos Las afirmaciones, incluso sugestiones, que hace un autor a lo largo de su obra, van indicadas por la dirección dada i «u

O

(-S)

Véase Pierre

Benoit

Aspects

of

Connor

y

S

K

Ashe

(Chicago

The

Bibhcal

Pnor y

Inspiration

Press

196 r >),

trad

J

p p

104-9

Muiphy-

52

4

LA

PSICOLOGÍA

DE

LA

INSPIRACIÓN

obra, por el fin que pretende, por su forma de expresión, en breve, por

su forma literaria Todo esto pertenece a la esfera de su JUICIO práctico

que tiene ante la vista el fm concreto que persigue como escritor, de ahí que la formulación de los juicios especulativos será modificada por el juicio práctico

III.

REVELACIÓN,

INSPIRACIÓN

Y

JUICIO

Se puede dar una mayor luz sobre el papel de los juicios especulati- vos y prácticos uniendo estos juicios a Ja revelación y a la inspiración, como los hemos descrito en el capítulo anterior Parece ser que podría- mos unir la iluminación del juicio especulativo al carisma de la «re- velación»—tomada en un sentido amplio—y reservar la dirección del juicio práctic o al carisma de la «inspiración» (4)

el campo del juicio espe-

culativo que toca el escritor sagrado bajo el movimiento del Espíritu Santo Puede referirse a representaciones comunicadas sobrenatural-

ment e por Dios (revelación stncte dicta) o—y este es el mod o normal—

a representaciones adquiridas naturalmente o a juicios formados

ya naturalment e (revelación late dicta) E l factor esencial es que, en uno y otro caso, la luz divina capacitará al escritor para juzgar sobre un plano mas elevado y garantizará las verdades que toman así una cualidad nueva, sobrenatural, cuando estas verdades se enseñan en la última (lógicamente) etapa de la inspiración, se presentan con la ga- rantía de la autoridad divina

El cansina de la inspiración dirige tod a la actividad práctica de