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EL CANTO DE LA PERLA Compañeros jesenios y amigos visitantes de este sitio. Respondiendo al

EL CANTO DE LA PERLA

Compañeros jesenios y amigos visitantes de este sitio. Respondiendo al propósito de transformar nuestra página Web en un vehículo que, por un lado, divulgue la Gnosis, y por otro intente mostrar la historia de la Comunidad Jesenia Occidental, queremos presentar en esta oportunidad un aspecto de los esfuerzos de los antiguos alumnos, que en la época de 1998 a 2000 se esforzaron por comprender los aspectos elevados y prácticos de la enseñanza Gnóstica de los siglos I a IV d.C.

de la enseñanza Gnóstica de los siglos I a IV d.C. Aquellos primeros alumnos participaron de

Aquellos primeros alumnos participaron de una filiación jesenia muy restringida, grandiosamente hermética y todavía envuelta en muchos velos. En aquella época no poseíamos una enseñanza escrita organizada y la enseñanza oral sólo podía ser apreciada como un conjunto de doctrinas muy obscuras que aguardaban un tiempo futuro para poder ser esclarecidas. Por supuesto esto implicaba que los alumnos tuviesen una falta de perspectiva. Aún más: había un afligido deseo de cambiar las directrices y moderar el muy riguroso uso de mitos, de símbolos, de parábolas inexplicables o enigmas propuestos sin que, con todo, se les proporcionase una explicación de ellos. Una exigencia fue formulada entonces de manera general y enfática por parte de los alumnos: Hacer que la Comunidad Jesenia fuera más accesible a la comprensión humana. Pero una de las ideas que resultaba más oscura para aquel grupo, muy acostumbrado a las Órdenes y Organizaciones esotéricas monistas, era la de que en el tiempo propicio, y bajo las orientaciones de la visión astrosófica del Hierofante, dicha situación sería modificada.

La idea de formar una Fraternidad de Misterios siguiendo la orientación de una Hierofanía está contenida en diversos Apocalipsis y diversas profecías esotéricas, como por ejemplo, en el Libro de Henoch, en el Apocalipsis de Esdras, en el Apocalipsis de Juan, en el Apocalipsis de Baruch, en los libros esenios CD, 1QH y 1QS, en el documento Caverna de los Tesoros, en el Evangelio de la Pistis Sophia, así como en los escritos de Jacob Boehme. Estos escritos se refieren exactamente al período de 1961 a 2050 d.C. y contienen la revelación previa de fenómenos de astrología esotérica (o astrosofía) muy precisos, abarcando hechos que podrían ser verificados incluso mensualmente, los cuales determinarían toda nuestra directriz de vida discipular, todos nuestros pasos como grupo fraternal, transformándonos en una Escuela Escatológica de Misterios muy semejante a la de los Esenios de Qumrán, de Alejandría en Egipto, y del Monte Carmelo.

La orientación apocalíptica leída proféticamente por un Intérprete de la Ley

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Espiritual determina cada una de las acciones llevadas a cabo por un grupo organizado como Escuela de Misterios. Paso a paso, este tipo de organización, al interpretar las condiciones astrológico-esotéricas de la acción de tres grandiosos grupos angélicos de la Fraternidad Universal en las ruedas cósmicas y macrocósmicas, camina en el desierto de la vida material aprisionadora, dando pasos cuidadosamente planeados, los cuales tienen reflejos tanto en el pasado como en el futuro.

Los tres grupos angélicos que mencionamos son descritos por Jacob Boehme como Uriel, Gabriel y Miguel. El primer ángel produce la Luz; el segundo, la Fuerza y el tercero el Combate y la victoria final sobre los aspectos aprisionadores de este mundo material de la Caída. Cualquier grupo que se coloque bajo semejante orientación hierofántico-profética mencionada en los escritos de Boehme (y también en los escritos de Qumrán) tendrá que tratar día a día con las tres poderosas acciones de estos tres Ángeles: La búsqueda de la Verdad que conduce a la Luz (Uriel), la unión con la Fuerza de auxilio de la Misericordia de Dios (Gabriel) y la idea de que nuestro planeta es gobernado por dos grupos de seres: los de las Tinieblas con sus hijos humanos, y los de la Luz, también con sus hijos humanos, quienes deberán entablar un combate continuo hasta el día de la total transformación de la entera Creación (Miguel).

de la total transformación de la entera Creación (Miguel). En el evangelio de la Pistis Sophia

En el evangelio de la Pistis Sophia los Ángeles Gabriel, o del auxilio divino, y Miguel, del combate con las fuerzas de las tinieblas y de la impiedad, aparecen como portadores del rayo que habrá de socorrer a la Pistis Sophia en su lucha contra Authades, contra Adamas, contra los Regentes del los eones, y con sus emanaciones infernales. Por estar en combate, y contar con el auxilio divino de Gabriel y Miguel, Pistis Sophia representa a cualquier alumno de una Escuela Escatológica de Misterios.

La idea de un combate con monstruos, dragones, fuerzas impías, grupos humanos enemigos, etc., auxiliado por “siete cartas dirigidas a Asia”, o auxiliados por Ángeles y hombres sabios, profetas, mensajeros de Dios, inherente al Apocalipsis de Juan, y a los documentos herméticos antiguos, es el sello característico de los documentos que sirven para la orientación de un tipo de organización espiritual en particular: Las Escuelas de Misterios. El documento hacia el que queremos dirigir ahora nuestra atención es EL CANTO DE LA PERLA, en que el peregrino debe combatir una serpiente o un dragón, así como a un grupo de hombres muy hostiles, los egipcios. Debemos considerar a este relato como un apocalipsis, es decir, como un documento escatológico, puesto que se refiere a un conjunto de acciones llevadas a cabo en el presente, pero cuyos frutos serán recogidos en el futuro.

Este combate escatológico posee siempre un doble carácter, ya que está ligado

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a dos Ángeles: Miguel, que combate en los espacios cósmicos la impiedad sideral; y Gabriel, quien proporciona al corazón y al ser interior del discípulo la Fuerza necesaria para llevar a cabo el combate en sí mismo.

En medio de la dificultad que tenían los primeros jesenios en la asimilación de tales hechos, se nos solicitó que permitiéramos a algunos alumnos desarrollar un sitio Web paralelo al de nuestra Comunidad, con un link común a su dirección de internet, denominado Alquimia del Corazón, en el que muchos asuntos esotéricos, incluyendo los de la Comunidad Jesenia, pudiesen ser expuestos de una forma más clara y más pública, de manera que lo que hubiese de mejor en el esoterismo occidental pudiese ser presentado de acuerdo a la visión de algunos alumnos jesenios y no jesenios de aquella época.

de algunos alumnos jesenios y no jesenios de aquella época. Algunos martinistas quisieron llevar a ese

Algunos martinistas quisieron llevar a ese sitio web, con la ayuda de la Comunidad Jesenia, lo mejor que pudiese haber sobre Jacob Boehme y, en efecto, un discípulo se dirigió a casa de Ibny Joshai con el propósito de revisar traducciones y comentarios diversos y raros sobre la literatura boehmiana, sobre Karl Von

Eckartshausen, sobre los gnósticos, los apocalipsis, etc

Aquellos alumnos, después

de haber reunido mucho material esotérico secreto, hasta entonces inédito, no sólo comenzaron a compartirlo con los demás sino que también comenzaron a llevarlo al

sitio web mencionado.

Pero ocurrió algo en relación a esto. Puesto que la Comunidad Jesenia mantenía todavía su enseñanza oral dualista y apocalíptica en total hermeticidad, los compañeros del sitio Alquimia del Corazón redoblaron sus esfuerzos y comentaron algunos escritos teniendo en mente únicamente la enseñanza esotérica monista, escogiendo como fuente de inspiración principalmente el monismo hindú de la Sociedad Teosófica. Ellos no sabían que el futuro la Comunidad Jesenia se suscribiría como dualista boehmiana y que adoptaría la Gnosis de Bardesanes, de los Ofitas, de los Naasenios y de Valentín como fuentes principales de inspiración doctrinaria. Tampoco sabían de la grandiosa ligazón de nuestro dualismo con el de los esenios, con el de Zoroastro y el de los Elkesaítas así como de los Mandeanos.

Todas las acciones de la hierofanía jesenia, durante el tiempo en que existió un link entre el sitio “Alquimia del Corazón” y el de la Comunidad Jesenia, configuraron una notable identidad de nuestra Escuela, distinguiéndola como una organización espiritual dualista moderada que intentaba manifestarse a amigos y simpatizantes totalmente orientados hacia las características y aspectos de la iniciación monista.

Fue así que, a partir de 1998, el sitio de los jesenios continuó su propio desenvolvimiento presentándose de una manera cada vez más dualista, más hermética y gnóstica. Entre tanto, el sitio Alquimia del Corazón siguió por otra vía, mostrando un aspecto monista universal muy amplio. De todo ello surgió una

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característica sin igual para este milenio: El despuntar de las antiguas iniciaciones de La Sabiduría Clásica dualista y su muy típica e histórica manera de convivencia pacífica, noble y bella con las demás vías iniciáticas.

De esta convivencia el buscador puede hoy extraer grandiosos elementos de pesquisa que podrán mostrarle con claridad la diferencia existente entre el Camino Acuariano de la Sabiduría Clásica, predominantemente dualista, y la iniciación monista. También puede percibir la forma en que los verdaderos gnósticos dualistas mantienen su antigua característica de relacionamiento pacífico, sabio y honroso con todas las formas de iniciación monista.

sabio y honroso con todas las formas de iniciación monista. De todos los escritos gnósticos que

De todos los escritos gnósticos que fueron llevados al sitio Alquimia del Corazón, el que más llama la atención es el de la presentación y comentario del bellísimo documento gnóstico-bardesano denominado El Canto de la Perla. Comentado con noble y muy loable inspiración monista, se vuelve ahora un documento excepcional a través del cual podemos mostrar cómo nuestra augusta Escuela de Misterios desenvolvió su eslabón con la Sabiduría Clásica manteniendo el espíritu de fraternidad y de paz con todos los seguidores y buscadores de la Verdad.

En esta ocasión queremos presentar este documento tratando de guardar la mayor fidelidad posible con el espíritu doctrinario en que fue producido, leído y practicado durante los siglos II y III d.C. en el seno de los grupos gnósticos dualistas de la llamada Escuela del Apóstol Tomás, y exactamente como los hierofantes acuarianos están actualmente presentándolo para una iniciación dualista moderna. Sin embargo los jesenios y buscadores que lo deseen, podrán encontrar el antiguo texto monista en cualquier motor de búsqueda con sólo requerir el Canto de la Perla, y establecer un paralelo que creo servirá para mostrar de forma muy didáctica, clara e incuestionable, la diferencia existente entre el pensamiento de una Escuela Gnóstico-dualista de Misterios y el pensamiento monista poseedor de una concepción evolucionista.

A partir del texto griego del CANTO DE LA PERLA, y cotejándolo con diversas traducciones al inglés y al español, y con la traducción y comentario del profesor Bentley Layton, uno de los más reconocidos especialistas en los medios académicos en el campo la investigación de las Escrituras Apócrifas Coptas, formularemos una nueva traducción y un nuevo comentario de este tan luminoso documento de los gnósticos bardesanos.

Atribuido a Bardesan o Bardesanes, influyente poeta del gnosticismo cristiano del siglo II, que trabajó en Edessa, antigua ciudad más allá de la frontera norte de Siria, EL CANTO DE LA PERLA ofrece una oportunidad excepcional de percibir la profundidad iniciática de los orígenes de nuestra tradición cristiana. El CANTO

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ofrece un relato simbólico de la peregrinación del alma que culmina con su ‘Salvación’ simbolizada por la adquisición de la ‘Perla’ (la Gnosis) y el consecuente retorno al Reino Original, a la Casa del Padre, en un estrecho paralelo con las parábolas del Hijo Pródigo (Lucas 15: 11 a 32) y de la perla de gran valor (Mateo 14: 44 a 46). Dejemos que el mensaje dualista de este bello documento que presentamos ahora penetre en nuestra comprensión y encuentre allí la necesaria luz espiritual del Nous.

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“Cuando yo era un pequeño niño, tanto que aún no podía hablar en la casa palaciega de mi Padre, reposando en la riqueza y en el esplendor que me nutrían, mis padres me enviaron muy lejos del Oriente, nuestro país, en una misión, equipado con provisiones para el viaje. De la abundancia de riquezas de nuestros tesoros ellos me entregaron un gran cargamento, que sin embargo era muy ligero de forma que yo pudiese cargarlo solo.

La carga consistía en oro del país de Lo Alto, plata de los grandes tesoros, joyas de esmeraldas de la India y ágatas de Kushan. Y me ciñeron con acero (o diamante). Retiraron mi vestido engastado en joyas y adornado de oro que, por su amor, habían hecho para mí, y también mi manto de color amarillo, confeccionado a mi exacta medida.

E hicieron un pacto conmigo, grabándolo en mi corazón para que no pudiera olvidarlo, diciendo esto: “Si vas a Egipto y traes de allí la Perla que se encuentra en medio del mar, envuelta por la serpiente devoradora, podrás entonces ataviarte de nuevo con tu vestido engastado con joyas y, sobre él, el manto que tanto aprecias y ser un heredero de nuestro reino, junto a tu hermano, el segundo en nuestra jerarquía.”

Abandoné el Oriente y partí acompañado por dos guías, pues el camino era difícil y peligroso y yo era demasiado joven para tal viaje. Atravesé las fronteras de Maishan, el lugar de encuentro de los mercaderes orientales, llegué a la Tierra de Babel y entré por las murallas de Sarbug. Seguí adelante y al llegar a Egipto mis acompañantes se separaron de mí.

Busqué, con osadía, a la serpiente, estableciéndome cerca de su morada, aguardando la ocasión en que ella estuviera somnolienta y fuese a dormir, para robarle la perla. Como estaba solo y me mantenía aparte, era

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considerado un extraño por mis compañeros de hospedaje. Entre tanto, vi allí un hombre libre, mi primo del Oriente, un joven hermoso y bien favorecido, hijo de un Noble. Él vino y se unió a mí. Lo hice mi compañero predilecto, un compañero para mis jornadas. Como asiduo compañero me alertó sobre los egipcios, advirtiéndome que evitara mezclarme con ellos o tener relación con sus impurezas. Comencé entonces a vestirme como ellos, para que no creyeran que yo era un extranjero venido de lejos para apoderarme de la perla y evitar que pudieran incitar a la serpiente contra mí.

y evitar que pudieran incitar a la serpiente contra mí. Pero por alguna razón, ellos supieron

Pero por alguna razón, ellos supieron que yo no era de su país. Con sus artimañas, se presentaron a mí y me ofrecieron sus alimentos para que comiera. Al probarlos, me olvidé que era hijo de un Rey y me convertí en un súbdito del rey de los egipcios. Olvidé completamente la perla por la cual mis Padres me habían enviado y, bajo el efecto de sus alimentos, me sumergí en un profundo sueño

Mis Padres percibían todo aquello que estaba aconteciendo y quedaron preocupados. Entonces se realizó una proclama en nuestro Reino:

Que todos se presentaran rápidamente en el Pórtico. Y entonces los reyes y jefes de Partia, y todos los nobles del Levante decidieron que yo no debería permanecer más en Egipto. Me escribieron una carta y en ella todos los nobles firmaron con su nombre.

“De parte de tu Padre, el Rey de los Reyes, de tu madre, Señora que gobierna el Oriente, y de nuestro segundo, tu hermano, a nuestro hijo en Egipto: ¡Saludos! Levántate y despierta de tu sueño. Oye las palabras de nuestra carta. Acuérdate que eres el Hijo de un Rey. Mira a quién has servido en tu esclavitud. Piensa de nuevo en la perla, la razón por la que viajaste a Egipto. Acuérdate de tu gloriosa vestidura y de tu espléndido manto, para que puedas de nuevo vestirlos y usarlos como ornamentos, y para que tu nombre pueda ser leído en el Libro de la Vida, y con nuestro sucesor, tu hermano, puedas ser heredero en nuestro reino.”

La carta, que el Rey había lacrado con su mano derecha, era como un mensajero contra la amenaza de los hijos de Babel y de los rebeldes demonios del Laberinto. Ella voló en la forma de un águila, la reina de todas las aves, hasta posarse a mi lado, transformándose en un discurso entero. Con su voz y el sonido de sus alas, me levanté, despertando de mi profundo sueño. La tomé, la besé, rompí su lacre y la leí. Las palabras de la carta estaban escritas de la misma manera en la que habían sido escritas en mi

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corazón.

Recordé en aquel momento que yo era el hijo de un rey y que mi alma, nacida libre, tenía nostalgia de quienes tenían la misma naturaleza. Recordé nuevamente la perla, por la cual yo había sido enviado en misión a Egipto. Y comencé a perseguir la terrible y ruidosa serpiente. Y la subyugué gritando el hombre de mi Padre, el nombre de nuestro segundo y el nombre de mi madre, la Reina de Oriente.

Robé, entonces, la perla y huí en dirección a la casa de mi Padre. Retire las vestimentas sucias e impuras que llevaba, abandonándolas en su país de origen. Me dirigí al camino por el cual había venido, la senda que lleva a la Luz de nuestra casa, el Oriente. En el camino, encontré delante de mí la carta que me había despertado. Y de la misma manera me orientaba ahora con su Luz que brillaba delante de mí. Su voz vencía mi temor, y su amor me conducía. Y seguí adelante. Vislumbraba, en ocasiones, las reales vestiduras de seda brillando ante mí. Continué avanzando; atravesé el Laberinto; dejé la Tierra de Babel a la izquierda y llegué a Maishan, el lugar de encuentro de los mercaderes, localizado en la costa.

de encuentro de los mercaderes, localizado en la costa. Mis padres me enviaron el Vestido de

Mis padres me enviaron el Vestido de Gloria que yo había abandonado y el manto que lo cubría. Fueron traídos desde las alturaS de Hycarnia por la manos de sus distribuidores de tesoros, a los que por su lealtad, podían ser confiados. Por recordar su esplendor, pues lo había dejado abandonado en la Casa de mi Padre desde mi infancia, mi vestido me pareció, al verlo, como la imagen de mí mismo.

Percibí en él todo mi ser y, a través de él, me reconocí y me percibí. Pues a pesar de haber sido originados de la misma unidad, estábamos parcialmente divididos y, sin embargo, éramos también uno en semejanza. Vi también que los tesoreros que lo habían traído para mí desde lo alto eran dos seres, pero que había una única forma en ambos, un único símbolo real compuesto de dos mitades, y que traían mi dinero y mi riqueza en sus manos, los cuales me entregaron como recompensa.

El glorioso vestido reluciente estaba adornado con un brillante esplendor de colores: con oro, perlas y también piedras preciosas de diversos colores. Para realzar su grandeza estaba ceñido con diamantes. Además de ello la imagen del Rey de Reyes estaba completamente grabada en él. Piedras de zafiro estaban fijadas al cuello con hermoso efecto.

Percibí que el movimiento de la Gnosis abundaba en toda su extensión, y que se estaba preparando para hablar. Escuché el sonido de su música, que susurraba al descender: “Soy yo el que pertenece a aquel que es más fuerte que todos los seres humanos y para el que fui señalado por el

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Padre mismo. Percibí, entonces, que mi estatura aumentaba con su actividad.

Y ahora, con sus movimientos reales, ella venía en mi dirección, como apresurada en las manos de sus donadores, para que yo pudiese tomarla y recibirla. Y de mi parte también mi amor me instaba a correr a su encuentro y tomarla. Me estiré para recibirlo, me vestí con su colorida belleza y me envolví en aquel manto de resplandecientes colores.

Vestido de esta forma, ascendí al Portal de las Bienvenidas y de la Veneración. Incliné mi cabeza y rendí homenaje a la gloria del Padre que lo había enviado, cuyas órdenes yo había cumplido, y que, de su parte, había cumplido lo que había prometido. Él me recibió con alegría, y me quedé con Él en su Reino, y todos sus súbditos cantaban cantos con voces reverentes. Él me permitió ser llevado a la corte del Rey en su compañía para que, con la perla, pudiese comparecer delante del Rey.”

que, con la perla, pudiese comparecer delante del Rey.” La historia comienza cuando un alma demasiado

La historia comienza cuando un alma demasiado joven para hablar (es decir, para ejercer sus poderes logoicos auto-creadores) es enviada, por sus padres, desde el mundo espiritual hacia el mundo material, en una misión que representa el gran peregrinaje del alma.

En este punto comienzan las diferencias entre el abordaje decididamente monista y el abordaje boehmiano-dualista y bardesano-valentiniano de la Comunidad Jesenia. En efecto, para los alumnos monistas del sitio Alquimia del Corazón, el primer párrafo indica claramente que la voluntad insondable de la Divinidad deseó que el Hombre saliese de su morada original, representada por el Oriente, para que en un proceso de involución descendiese hasta la materia para vivir una experiencia de maduración. En este descenso el Hombre perdió su antiguo poder de vida celestial colmado de tesoros de la Luz, y despojado de esos poderes, acabó surgiendo en el seno de la materia: el campo que le proporcionaría las experiencias necesarias para alcanzar la madurez.

El Padre pretendía que este descenso – enseña el monismo – fuera una especie de peregrinación hasta la materia, a lo que seguiría una nueva ascensión de vuelta a la Luz, a la Morada Original, a lo largo de la cual el hombre se desarrollaría como entidad divina, tornándose adulta y apta para trabajar con los grandes y muy gloriosos poderes de Dios disponibles en la creación para todos aquellos que se volviesen adultos y maduros.

Pero para los jesenios, y en general para el dualismo, principalmente el profesado por los cristianos gnósticos bardesanos y valentinianos, el primer párrafo indica un “eón de tiempo”, un período inconmensurable, durante el cual la Creación se desarrollaba por medio de las Hipóstasis de los Ángeles del Logos-Arquitecto,

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como algo que la Idea de Dios concebía como perfecto y bueno. Este tiempo-eón es denominado, en los medios gnósticos barbelitas, como Barbeló, la Segunda- Emisión-Pensamiento de Dios, el Dios Padre-Madre, el Pensamiento de Dios unido a una forma de Sabiduría y de Espíritu Santo, el cual emite la Luz y las Luminarias divinas no planetarias de la Luz, es decir, los Ángeles

En este espacio de la Creación del Logos-Arquitecto se desarrollaron dos procesos distintos: el surgimiento del Hombre y la Caída de Lucifer. En efecto el Hombre era habitante de un mundo que fue concebido de forma perfecta y buena. Pero en algún momento de su desarrollo, dentro de esa creación, caracterizada como Oriente o Lugar de la Luz, surgió una perturbación, que Boehme y la Cábala Cristiana vinculan a la Caída del Ángel Lucifer.

Cábala Cristiana vinculan a la Caída del Ángel Lucifer. En este punto podemos precisamente notar la

En este punto podemos precisamente notar la diferencia entre el dualismo y el monismo: para el primero la creación que podemos ver y en la que nos encontramos como criaturas, es fruto de un Accidente o Caída, y todas las criaturas que se encuentran en ella sufrieron también la caída y un consecuente aprisionamiento (esto es a lo que Platón, Sócrates, Pitágoras y los Esenios Terapeutas de Egipto, denominan el Drama del Alma, es decir, el descenso funesto y no planeado al mundo material, en el que el alma yace prisionera padeciendo un gran sufrimiento). El monismo, por el contrario, considera que no hay Caída y por ello la creación es una unidad que desde el comienzo es buena y perfecta. Los hombres y criaturas que se encuentran en ella no fueron apartados del Reino Original por una perturbación, sino que fueron conducidos por la Divinidad misma a un descenso involutivo, para después proseguir en un ascenso evolutivo.

Para el monismo el contacto del Hombre con la materia es un acontecimiento planeado por Dios que envió al hombre desde el mundo del Espíritu puro y de la Luz, es decir, del Oriente que simboliza el hogar del peregrino del Canto de la Perla, hasta el nadir de la materia. En este recorrido fue asistido por todos los seres celestiales, sin que hubiera ocurrido, por tanto, ningún accidente ni tampoco ninguna acción de fuerzas o seres cósmicos impíos. Para el monismo más radical no existe tampoco en el seno de la Creación ningún combate entre las tinieblas y la luz, entre el bien y el mal, pues ambos son considerados como las dos mitades de la rueda que forman el gran carro de la Creación.

Jacob Boehme afirma, sin embargo, en su libro Aurora Naciente, capítulo 7º, ítems 38 y 39: “Después de la terrible caída de Lucifer, el creador restableció las ‘virtudes’ de las estrellas y las de los elementos en el mismo orden en que se encontraban antes de esa caída; pero no se debe pensar que haya, al presente, en el mundo angélico y en el mundo donde están las creaturas, un mismo encadenamiento de movimiento y rotación, pues en el reino de las creaturas las fuerzas de movimiento y rotación generan este mundo. Y esta generación consiste en la

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dolorosa angustia del bien y del mal; en la perdición y en la entrega, hasta el fin de esta numeración, es decir hasta el juicio final.”

En su libro Los Tres Principios de la Esencia Divina, capítulo 14, ítem 2, Boehme afirma que “la vida [humana] tiene así su inicio a partir del brillo del Sol en el espíritu de las estrellas y de los elementos que están en la gran angustia, donde la muerte y la vida combaten entre sí. Pues cuando el hombre pasó del Paraíso para otra generación, a saber, la del Sol en su rotación y movimiento que ya no eran más angélicos, la visión del Paraíso se extinguió.”

más angélicos, la visión del Paraíso se extinguió.” Y, en su libro Mysterium Magnun , capítulo

Y, en su libro Mysterium Magnun, capítulo XVII, ítem 28, Boehme expresa:

“Así la luz se extinguió para Lucifer, pues él entregó su ser angélico, que se encontraba en gran dulzura y en un deseo ígneo de amor, para lo enteramente rudo, duro, frío y que era de una ira ígnea, en esta propiedad tenebrosa y colérica; entonces nacieron inmediatamente en él las propiedades de la hostilidad, que no pueden manifestarse en la luz. Pero, cuando la luz se extinguió, las propiedades hostiles aparecieron y él se convirtió en un demonio; y fue expulsado de su propio cielo, del segundo principio, es decir, del mundo angélico.”

En el sitio Alquimia del Corazón se dice que el Oriente es el lugar donde nace la luz del sol físico y, en sentido figurativo, es el origen de la Luz espiritual primordial. Sin embargo, no se especificó allí, debido a su orientación monista, que este Oriente Solar pasó por dos estados creacionales: el primero en el que el Logos-Luz habitaba como idea de perfección y pura bondad con sus Ángeles y con su Humanidad original; y el segundo, donde debido al error de Lucifer, pasó a ser una estrella cuya rotación y movimiento generaron este mundo tenebroso en el que combaten entre sí la vida y la muerte, el bien con el mal.

Sin percibir que el Sol u Oriente, fuente de toda la Creación, pasó por estos dos estadios en un “eón de tiempo”, los monistas consideran que aquel Sol deseó que el Hombre descendiese hacia la materia para una involución que le permitiese madurar. Sin embargo, aquel Sol y la Divinidad sobre él, jamás desearon que el hombre descendiese de su Paraíso y se sumergiese en las tinieblas de la materia. Cuando allí, en el Oriente, surgió la orden para que el Hombre descendiera y se sumergiera en la materia, en aquel Sol ya se desarrollaba el error de Lucifer, y en él había, por tanto, una perturbación. A causa de dicha perturbación la Divinidad debió “guardar”, en un primer momento, a Adán en el Paraíso terrestre, e indicarle que en el reino estelar o solar se desarrollaban, a partir del error de Lucifer, dos ondas de influencias o fuerzas siderales, una a la que podemos llamar Árbol de la Vida (en el que residía el bien divino y supremo) y otra, el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (en el que residían un “bien” y un “mal” relativos y contaminados por el error luciferino).

En la enseñanza oral jesenia señalamos que el Árbol de La Vida y el doble

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árbol del conocimiento del bien y del mal se hallan presentes en el escenario del Gólgota como la Cruz de Jesús, y las dos cruces del “buen ladrón” y del “mal ladrón”. Ahora bien, las dos cruces, no importa su adjetivo, son de “ladrones”, sólo la del medio no es ni del “bien”, ni del “mal”, y tampoco es la de ningún “ladrón”:

Es la Cruz del Árbol de la Vida o el Árbol del Logos Solar de la primera Creación. No debemos olvidar, si conocemos bien los documentos gnósticos de Nag Hammadi y de los gnósticos de los siglos I a IV d. C., que en el Evangelio de la Pistis Sophia se describe que los Eones y su multitud de emanaciones están siempre deseosos de robar las fuerzas de la Pistis Sophia. Los Ladrones son los representantes y arquitectos de la segunda creación, la creación deformada y ejecutada por el demiurgo y sus eones asaltantes. En este sentido, el Gólgota es el Sol Primordial ya perturbado por el error luciférico, y en él no sólo encontramos la Cruz de la Primera Creación, sino también la cruz de los ladrones. En la cruz de los ladrones yace enterrado y aprisionado Adam Belial (la humanidad caída) quien descendió a la caverna de la materia mortal y yace hasta hoy en su tumba. Mas de la cruz del medio descenderá a la tumba aquel que tiene la llave del infierno y de las puertas del Valle Subterráneo de la Muerte. Durante tres días él desciende para abrir los portales de la Gueenah, para confundir a sus guardias, desalojar a sus eones asesinos y asaltantes, mudar las órbitas cósmicas del Jardín terrestre maldecido en el que yace sepultado Adán Belial, penetrar en el cráneo muerto del hombre caído, vencer en él y en su sangre las siete impiedades y, de ese modo, impulsarlo también a salir de la tumba que ahora se encuentra menos cerrada, menos enrejada tras el grandioso trabajo de la Cruz del Medio.

enrejada tras el grandioso trabajo de la Cruz del Medio. Los compañeros del sitio Alquimia del

Los compañeros del sitio Alquimia del Corazón dijeron que “de Oriente el alma es enviada con provisiones para la jornada que son la substancia de todos los planos que el peregrino debe atravesar. Las riquezas del tesoro del Padre, joyas y metales preciosos, se refieren a los poderes espirituales, que poseen gran valor y ningún peso, pudiendo ser cargados fácilmente por el alma. El oro de las tierras altas simboliza la más elevada sabiduría espiritual y la plata la comprensión espiritual; el diamante, la piedra más preciosa, simboliza la esencia espiritual del universo y su expresión en el hombre como coraje intrépido y voluntad indomable (la piedra más dura que raya todas las otras); y el zafiro representa la sabiduría.”

Al parecer tenemos un punto muy importante de observación, pues los monistas del Sitio A.C leyeron en el texto original “diamante”, pero en el texto griego podemos leer Adamas o Acero, lo que en Alquimia indica la dureza del corazón, su resistencia a tornarse un verdadero horno de la transformación del hombre mortal en hombre inmortal (lo que explicaremos a lo largo de este texto) y que los gnósticos cristianos valentinianos, responsables del Evangelio de la Pistis Sophia, tomaron por uno de los impíos y tenebrosos seres eónicos que persiguen y roban las fuerzas del alma en vías de iniciación.

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En honor a la verdad, ciertamente en el Sol del Principio en el que se desarrolló nuestro Sistema Planetario había doce poderosas corrientes astrales en las que ondulaba, como misteriosa fuerza de la Sabiduría de Dios, el Hashimal o electricidad gnóstica, a la que el profeta Ezequiel denomina “Ámbar” y que los compañeros del Sitio Alquimia del Corazón denominan “Oro”. En el principio el Hombre surgió allí por el Misterio del Abraxas gnóstico, es decir, que él tomó de la electricidad gnóstica (que era para él un saber divino, una Gnosis o Perla), en el medio de los cuatro elementos. El aire era para él el aliento de su vuelo libre hacia la Luz, simbolizado por el Águila; la tierra era la parte más densa de los cuatro elementos, el buey, que con Hashimal plantaba las simientes del saber, su Jardín de Árboles de la Vida Sabia; el agua era el fluido sagrado que mezclado al Hashimal se tornaba oro-luz irradiante, es decir, el carnero; y el fuego era el elemento que simbolizaba los frutos del árbol de la Sabiduría de Dios, es decir, la Voz de Dios en el corazón del Hombre como un río de letras en infinitas combinaciones dulces y maravillosas. Hombre, Buey, Carnero y Águila eran, así un Abraxas divino que habitaba la totalidad del espacio del Sol de la primera Creación, anterior a la Caída.

del Sol de la primera Creación, anterior a la Caída. En el elemento fuego del Abraxas,

En el elemento fuego del Abraxas, ora representado por el carnero, ora por el León, Lucifer llevó a cabo su error. Esto quiere decir que “la voz del Cordero Solar se tornó, en el Abraxas, la voz de una serpiente engañosa”, que descendió al Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal como una energía, como un “ámbar” u “oro extraño”, corrompido, como una sabiduría deformada y transformada en ciencia del bien y del mal.

Podemos decir, inspirándonos en el Evangelio de la Pistis Sophia, el más gnóstico de todos los evangelios gnósticos, que Abraxas, representado por la Serpiente-Carnero del Hashimal o electricidad áurea de la totalidad del espacio del Sol del Logos, del Sol del Oriente primordial, se tornó la serpiente con cabeza de león, o Authades. Authades representa, por tanto, la “sabiduría vanidosa”, la “sabiduría obstinada y orgullosa” o la “sabiduría loca”, o mejor, recordando el Evangelio Gnóstico de María Magdalena, la “sabiduría embriagada” que adormeció

Adán en el Paraíso y le hizo sumergirse en el nadir de la materia en la que yace prisionero, ciego, inmóvil e ignorante.

a

Cuando Adán, es decir, la raza humana, fue retirada del Abraxas solar debido

a que en su elemento fuego se desarrollaba una duplicidad de árboles, el de la Vida y

el de la Ciencia del Bien y del Mal, él llegó al Jardín protegido de Dios, al Jardín del

Edén, como si fuese un enviado del Sol u Oriente, hacia un lugar cercano al nadir de la materialidad, a la Hospedería de Egipto donde debería resguardarse de la serpiente de la Sabiduría embriagada que se enrollaba en uno de esos Árboles. Él tenía, pues, una “carta” del Rey de los Reyes y también los tesoros de aquel país, aunque se encontrase fuera de Oriente, lejos del Sol de la primera Creación.

El Canto de La Perla

Pero, para emprender el viaje el joven del Canto de la Perla debía retirar su vestido real y su manto púrpura. Tenemos aquí la descripción del proceso luciferino, el penoso descenso del espíritu a la materia. La alegoría del retiro de las vestiduras espirituales en el espíritu encarnante que debe recubrirse con ropajes cada vez más groseros, culminando en la colocación de los vestidos, que por sus pesadas vibraciones son consideradas como impuros: los cuerpos mental, astral estérico y el físico, que –para citar una vez más el Evangelio de la Pistis Sophia– están constituidos por la materia de los Eones asesinos. En ese momento, para que entendamos la enseñanza dualista, lo que sucedía en el desenvolvimiento del accidente de la Caída era que Adán “comía del fruto adormecedor de la Sabiduría embriagada” y, de la misma manera que Lucifer, él se estaba envenenado y sometiéndose al proceso de Caída que le resultaría fatal: él perdería así el lugar protegido, el Jardín del Edén y también sus vestiduras divinas.

el Jardín del Edén y también sus vestiduras divinas. Los compañeros del sitio Alquimia del Corazón

Los compañeros del sitio Alquimia del Corazón afirman, según su modo monístico de interpretación, que en el tercer párrafo del Canto de la Perla “se describe, entonces, un curioso pacto hecho por sus padres, el cual es grabado en el corazón del peregrino, en lo íntimo de su ser, para que nunca más sea olvidado. Ese pacto simboliza la misión del hombre en el mundo, que encierra la promesa de su retorno triunfal a las glorias celestiales, y está escrito en el corazón.”

De hecho, con la Caída y expulsión de Adán del lugar protegido, él recibe una señal en su ser interior, es decir, en los cinco puntos del pecho y sobre los cuales hablaremos de forma más clara un poco más adelante. En el sitio Alquimia del Corazón podemos leer al respecto: “el conocimiento interior de este pacto explica la insatisfacción latente que aflora en el hombre en determinados momentos, cuando experimenta un sentimiento de carencia, una nostalgia inexplicable que lo persigue, hasta que entiende que las cosas externas de este mundo no colman los profundos anhelos de su alma. Comienza entonces la búsqueda del verdadero tesoro cuando comprendemos que vivimos en este mundo distante.” En el dualismo, sin embargo, pueden ser dichas y constatadas muchas cosas más. En efecto, en el Evangelio gnóstico de Tomás, dicho 2, esta “insatisfacción latente” se describe así: “Aquel que busca no cese de buscar hasta encontrar; cuando encuentre será inquietado, y después de ser inquietado quedará maravillado y reinará sobre el todo.” En la lectura midraxada (es decir, hecha en la forma midraxico-cabalística) del maestro Jodachay Bilbakh, leemos: “Aquél que busca no cese de buscar hasta encontrar; cuando encuentre será inquietado, y después de ser inquietado será abrasado, quedará maravillado y reinará sobre el todo.”

Esto significa que el pacto firmado en el corazón del hombre es una “energía Hashimal, áurea, que una vez despertada en la sangre del discípulo, provoca en el una inquietud que transforma su mundo mental, y tiene como efecto la aparición del anhelo de la búsqueda de la Verdad. Mientras que el fuego en el que Lucifer

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desenvolvió su error y caída es una electricidad que hace al hombre tender hacia las pasiones e ilusiones de la materia, siendo seducido por el conocimiento científico- material, por la vanidosa ciencia del bien y del mal, y por todos sus frutos caracterizados como sabiduría loca y embriagada. El pacto, por el contrario, al encender su electricidad propia en el corazón del hombre, lo coloca en el atiguo fuego solar de Abraxas, en la Sabiduría del Logos del Primer estado Solar, el de la Cruz del Medio o Árbol de la Vida.

En ese punto los jesenios reconocemos, como descendientes de los gnósticos valentinianos, ofitas, bardesanos y naasenios, que el ardor del corazón es una energía barbelita cuando abrasa e inquieta, cuando impulsa al discípulo en dirección a la Gnosis. En el sistema de la Gnosis barbelita el Primer Pensamiento de Dios en el estado de Quietud precreacional se encendió y desbordó, produciendo a Barbeló como Padre-Madre, el Hombre-Original, el Espíritu Santo, el Poder Triple-Macho, el Triple Andrógino, la Totalidad o Todo. Este abrasivo Barbeló forma una quintuplicidad junto con Gnosis o Conocimiento previo, Incorruptibilidad, Vida Eterna y Verdad.

previo, Incorruptibilidad, Vida Eterna y Verdad. Así, si el hombre abrasa su corazón con el pacto,

Así, si el hombre abrasa su corazón con el pacto, con el sentimiento de búsqueda de la Verdad, de la Gnosis, de la Incorruptibilidad y de la Vida Eterna, él no solamente entra en el estado cósmico y microcósmico de Barbeló, sino que comienza a bullir y a brotar en él la quintuplicidad barbelita y también a adquirir de nuevo el Todo, la Totalidad.

Para los jesenios no hay una simple coincidencia entre la definición quíntuple de Barbeló, las llamadas Cinco Tradiciones de la Sabiduría Antigua y los Cinco Puntos del Pecho (es decir, entre esas tres series de cinco). Tampoco se trata de una simple coincidencia el que los ofitas hayan escogido a Ófis - OfiV (O70 + f500 + i10 + V200 = 780 = 15), es decir, la serpiente-Nous, como símbolo de la tercera forma de emisión de Barbeló, esta vez como Auto-generado (o Ungido – el Cristo), Intelecto (Nous), Voluntad y Verbo (Logos), así como Cuatro Luminarias. El número 15, de las tres series de Cinco emisiones efervescentes, debe ser visto como una clara marca gnóstica del eón-tiempo de Barbeló, de la Creación pensada por Dios. Él es, también, la señal de toda enseñanza gnóstica que señala al corazón como el fundamento de la Nueva Alianza.

Estas tres series de Cinco nos muestran las quince formas en que Barbeló se manifiesta, algo que los ofitas representan a través de la figura de la serpiente- quince, que aparece en la Gnosis valentiniana bajo la forma de Quince Totalidades Pares del Pleroma o Triconíade. Esto significa que buscar las Cinco Tradiciones, encontrar los Cinco Puntos del pecho y practicar los Cincos Sellamientos, son una forma del Triple Poder Andrógino abrasador que transformará el pecho del discípulo en un verdadero Athanor alquímico. Es por esto los jesenios iniciaron su

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enseñanza pública en el año 2001 hablando de la Alquimia del Corazón y afirmando que la Androginia acontece en el pecho y en las costillas, no en los genitales.

Los compañeros del sitio Alquimia del Corazón dijeron que el pacto contenía una directriz imperiosa: ir a Egipto, donde él iría a recuperar la perla preciosa que se encuentra perdida en el medio del mar, guardada por las fuerzas de la materia, simbolizadas por la terrible serpiente (drakon en griego).

Esa perla representa la Gnosis, palabra griega que significa conocimiento, mas no un conocimiento común sino más bien una experiencia de la Realidad que es vivencial y no simplemente intelectual.

la Realidad que es vivencial y no simplemente intelectual. A continuación se afirmaba que la figura

A continuación se afirmaba que la figura del mar es el símbolo tradicional del plano emocional en el que se producen las pasiones y los deseos. La serpiente, de la cual casi nada se dice en el relato, simboliza la tremenda fuerza telúrica que, como deseo sexual, es la fuerza de la procreación, la cual puede, si es espiritualizada y dirigida hacia lo alto, convertirse en poder de procreación espiritual. Insinuada como un terrible monstruo, la serpiente es, en realidad, el fuego serpentino, conocido en Oriente como kundalini, el cual debe ser despertado y elevado cuidadosamente hasta el centro de la cabeza donde se encuentra con la fuerza espiritual que desciende por el chacra coronario para conferir la iluminación o Gnosis, simbolizada por la perla.

En esta explicación monista de la figura de la serpiente percibimos un total distanciamiento (o desconocimiento) de la doctrina gnóstica barbelita, ya que la serpiente-Nous, la Ofis es realmente la Perla, y no la serpiente que vigila la Perla. Se dice que la Perla es la Gnosis, y esto es cierto, ya que ella muestra el mundo barbelita del primer eón-tiempo, en el cual arden quince emisiones y una de ellas, es la del Conocimiento previo o Gnosis. Sin embargo, esta serpiente-quince está, como lo vemos en las quince emisiones de Barbeló, en el Auto-Generado y en su Cruz, es decir, en los Cinco Puntos del Pecho y no en la pelvis.

Nos encontramos aquí con un error muy típico en las organizaciones que enseñan el monismo filosófico: confundir la kundalini con la fuerza material de Authades, con la fuerza material del Abraxas deformado y transformado en serpiente-león maligna. Pues bien, el dragón o la serpiente descrita en el Canto de la Perla no es nada benéfica, sino que es más bien una enemiga que guarda exactamente aquello que el hombre perdió durante su Caída: la electricidad áurea y el estado elementar abráxico ¡en la forma de Gnosis o Perla! Esa serpiente-dragón es la sabiduría loca y embriagada que adormece a Adán en el lecho de la materia y le hace perder su ciudadanía solar. Nuestra tarea no es despertarla, sino más bien atacarla, romper sus aguijones venenosos y curarnos de su veneno embriagador. O, en otras palabras, debemos sacarle, robarle, sustraer de su veneno, nuestra antigua

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vida gnóstica solar-barbelítica. Esa vida gnóstica, esa Gnosis y Totalidad, es realmente un conocimiento y una sabiduría que transciende la simple intelectualidad, ya que es una corriente eléctrica que enciende en el corazón del hombre el abrasamiento que lo convertirá en una llama divina y angélica colmada de poderes creadores.

La página A.C. (Alquimia del Corazón) hace una afirmación interesante al decir que el mar es el símbolo tradicional del plano emocional en el que se producen las pasiones y los deseos humanos inferiores. Desde una perspectiva dualista podríamos decir que el mar, las aguas, las fuentes y los lagos simbolizan la astralidad cardíaca en la que se manifiestan los siete metales de la impiedad, con su serpiente que representa la naturaleza de la tendencia al mal, y que rodea a la Joya en el Loto (o punto energético en el cual está firmado el pacto), sobre la cual casi nada se dice en este relato, sino apenas que se trata de una Perla. Podríamos añadir que la Perla simboliza la tremenda fuerza telúrica, pero no la del cuerpo material de nuestro planeta, ni la del cuerpo físico humano, sino la del Tercer Logos (o del Espíritu Santo, uno de los quince eones barbelitas), la cual surge en el corazón del discípulo como anhelo y búsqueda ardiente de la Verdad, y es la fuerza de la verdadera Gnosis y de la legítima Salvación. A esta fuerza los antiguos cristianos la denominaban Salus Mundi o salud del mundo. En el corazón humano se encuentra, por tanto, la Perla con su fuerza Hashimal. Y la serpiente-dragón es, por el contrario, en realidad un fuego astral zodiacal proveniente del mundo impío que rodea la Tierra que se refleja en la astralidad cardiaca impía y en la sangre del hombre, y por tanto en sus siete metales sanguíneos impíos. Esta astralidad draconiana cardiaca envuelve y mantiene en un estado latente, como adormecida, la energía de la Perla o Joya en el Loto que en Oriente recibe el nombre de kundalini cardíaca o Shabda Brahma, que en sánscrito significa cántico y voz del espíritu. En una autentica iniciación dualista gnóstica, el discípulo debe realizar la alquimia de la separación, es decir, debe negar y combatir a la serpiente-dragón, y buscar la Perla que debe ser despertada y elevada cuidadosamente del corazón hasta el centro de la cabeza, donde se encuentra con la fuerza espiritual dos veces duodécupla (los veinticuatro pares de nervios craneanos tomados por los veinticuatro éteres crísticos) que desciende por el chakra coronario para conceder la iluminación o Gnosis en la forma de una corona de luz con guirnalda y de vestiduras sagradas.

En la página A.C. se dice el siguiente: “Lo curioso es que el premio de esa realización tan extremadamente difícil sea el retorno al estado original. Paralelamente a otras tradiciones, se percibe aquí que los mundos pasan por interminables ciclos de manifestación y retracción”. Por nuestra parte, como dualistas, diríamos que de acuerdo con Jacob Boehme, con la Tradición Persa zoroástrica, con la enseñanza de los esenios, de los mandeanos y de los cristianos gnósticos, “los mundos perturbados por el error luciférico, los mundos no barbelitas,

cristianos gnósticos, “los mundos perturbados por el error luciférico, los mundos no barbelitas, www.jessenios.com.br

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pasan por interminables ciclos de manifestación y retracción.” En esos mundos perturbados por la deformación authádica de Lucifer, mundos que ya no son abráxicos, “la conciencia divina baja, en cada ciclo, paulatinamente en la materia, en un proceso de rescate de las chispas humanas o perlas perdidas, a lo que se sigue una etapa ascensional en que se va liberando, desprendiéndose progresivamente del yugo de la materia, hasta manifestar plenamente su naturaleza divina original.”

Sin tener en mente el concepto dualista, los compañeros de la página A.C. afirman que el noble hijo sale del Oriente, del Reino de la Luz Original, acompañado por dos guías y concluyen que tal vez estos dos seres representan los Sephiroth cabalísticos, los Arcángeles, o los Elohim cuya misión es la de facilitar el descenso de las mónadas desde lo alto, desde el mundo divino hasta el plano físico.

desde lo alto, desde el mundo divino hasta el plano físico. Desde una perspectiva dualista, estos

Desde una perspectiva dualista, estos dos guías son seres de dos tipos:

1º Los seres de la Jerarquía Angélica del Logos que, conducidos por Miguel (de acuerdo a la enseñanza de Jacob Boehme y de boehmianos como Carlos Guitchel, Freher y Saint Martin), forman el ejercito hipostático que lucha contra los espíritus lucifericos en las ruedas cósmicas de la serpiente maligna, cuya misión es abrir brechas en medio de los líneas de fuerzas siderales authádicas del zodíaco impío y eónico para la segunda especie de seres: los hierofantes o Tathagatas (Tatha= que fue y volvió; gata= camino que se recorre).

2º Los Hierofantes o Supremos Maestros que, habiendo descendido al nadir de la materia y logrado su liberación, no regresan al Reino de la Luz, sino que “van y vuelven” de un lado al otro de la frontera entre la astralidad cósmica serpentina y la región cósmica del Salus Mundi, guiando a los grupos de discípulos y sus mónadas desde los planos inferiores de la Materia hacia el reino de la Plenitud o del Pleroma. Estos dos tipos de seres habitan espiritualmente el corazón de los Planetas junto al Tercer Logos y Sus Fuerzas de Salus Mundi, formando aquello que los gnósticos valentinianos y los discípulos de Bardesanes llamaban Stoikeia.

Una Stoikeia es una formación, en el corazón de un planeta, es decir, en el aspecto séptuplo del Espíritu Santo o Tercer Logos, de fuerzas angélicas que se unen en par con fuerzas humanas liberadas, o fuerzas humanas tathagatas. La Biblia nos ofrece la clara descripción de una stoikeia actuando en la Tierra, en el siguiente pasaje del Nuevo Testamento: “Hechos 12:6 –La misma noche en que Herodes iba a hacerlo comparecer, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los centinelas montaban guardia delante de la puerta de la Cárcel. 12:7 – Y he aquí que se presentó el ángel del Señor y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, lo despertó diciendo: Levántate en seguida. Y las cadenas le cayeron de las manos. 12:8 – y le dijo el ángel: Cíñete y cálzate las sandalias. Y así lo hizo. Y añadió: Envuélvete en tu manto y sígueme. 12:9 – Y saliendo, le seguía; y no sabía si era realidad lo que el ángel hacía, sino que pensaba

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que era una visión. 12:10 – Pasaron la primera y la segunda guardia y llegaron a la puerta de hierro que da a la ciudad, la cual se les abrió por sí sola: y salieron, recorrieron una calle; y luego el ángel se apartó de él. 12:11 – Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora ahora se que realmente el Señor ha enviado a su ángel,

y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo judío esperaba.

12:12 - Y considerando esto, llegó Pedro a casa de María, la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos y oraban. 12:13 – Y

tocando Pedro a la puerta del patio, salió una muchacha llamada Rode para escuchar. 12:14 – La cual como conociendo la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, pero, corriendo para dentro anunció que Pedro estaba en la puerta. 12:15 – Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella afirmaba que así era. Entonces ellos decían: Es tan sólo el ángel de Pedro. 12:16 – Pero Pedro continuaba tocando, y cuando abrieron, lo vieron, y quedaron estupefactos.” Pedro, el Hierofante que fue nombrado “piedra fundamental” por Jesús, y que se convirtió en el primer hierofante

o

tathagata cristiano, formaba con su Ángel, una Stoikeia. Debemos notar que Pedro

formaba con su Ángel, una Stoikeia. Debemos notar que Pedro está, en la narración del libro

está, en la narración del libro de Hechos de los Apóstoles, encarcelado y rodeado de guardias y soldados y que un Ángel viene abrirle las puertas de la cárcel. De hecho el hierofante tiene que unirse con su Ángel de la jerarquía del General Arqui-

angélico Miguel y formar con él una Stoikeia para poder penetrar en las redes de hierro de las fuerzas zodiacales encarceladoras del Authades cósmico, descender hasta el planeta, nacer allí y fundar una Ekklesia o Escuela de Misterios. Manes o Mani, gran hierofante persa del siglo III d.C., fundador de la Ekklesia maniquea o Iglesia del Paráclito, formaba una Stoikeia con su “Gemelo” llamado “Ta-Um”. En el Evangelio de la Pistis Sophia, la Stoikeia es llamada Salvador Gemelo. En el Evangelio de Tomás, Tomás y Jesús son “gemelos”, es decir, forman una Stoikeia. La doctrina de las Stoikeias es un secreto del dualismo gnóstico y persa, y aparece también en la enseñanza de Filón de Alejandría y de los Esenios Terapeutas, así como en el budismo esotérico. El monismo desconoce prácticamente esta grandiosa enseñanza y, por ello, tiene mucha dificultad para sondear e interpretar con profundidad los documentos gnósticos como los de Nag Hammadi, el Canto de la Perla, las Enseñanzas maniqueas o el Evangelio de las Pistis Sophia.

En aquel evangelio, encontramos maravillosas enseñanzas que dan cuenta de

que Jesús, como Primer Misterio, debe aguardar determinados giros de las ruedas de los arcontes de los eones y observar sus angulaciones, actuar en ellas, hacerlas girar misteriosamente, abriendo brechas para que las almas Pistis Sophia escapen por las aberturas así forjadas. Él actúa ahí con su “manto lleno de fuerzas angélicas que ondulan como Nombre Sagrado”, es decir, él actúa como una Stoikeia. En una de esas actuaciones, él tiene que esperar una angulación específica entre Zeus (Júpiter)

y Afrodita (Venus), lo que astrosóficamente indica una brecha entre Sagitario y Tauro.

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Ahora bien, en la Biblia una configuración semejante está indicada en la narración de la vida de Jacob. El hijo de Isaac “lucha con un Ángel hasta que su nombre sea cambiado de Jacob para Israel, por eso el ángel lo hiere en la cadera y lo deja cojo (Génesis 32:24 a 31)”. Pedro también es tocado en el costado cuando forma una Stoikeia con su Ángel gemelo y tiene que envolverse en su capa, es decir, en su manto angélico en el cual vibra la electricidad de la Gnosis solar abráxica. Sabemos que Sagitario, en la mitología griega, es el Pan Quirón herido en la rodilla y también en la cadera.

el Pan Quirón herido en la rodilla y también en la cadera. En el Apocalipsis de

En el Apocalipsis de Juan, capitulo 1, versículos 10 a 20 y capítulo 2, versículo 1, Jesús aparece también en medio de las fuerzas siderales de siete estrellas como Stoikeia que envía “cartas” para los “Siete Ángeles de las Siete Escuelas de Misterios o Ekklesias de Asia”. Jesús en el corazón de los Siete Planetas y los dirigentes hierofantes de aquellas Siete Iglesias, son gemelos o Stoikeias.

El relato continúa con la travesía del joven por diferentes lugares, a saber, por la astralidad cósmica impía y por su propia astralidad cardíaca maligna la cual, gracias al proceso de la Caída, debe ser descrita como un descenso de la Luz a las Tinieblas o, simbólicamente hablando, del Oriente hacia Egipto. La denominación de esos lugares está en parte relacionada con la realidad histórica y geográfica de la época en que el Canto fue escrito, pero también corresponde al recorrido descencional, interno y externo, de la Caída. Atravesar las fronteras del Maishan (griego Meson o Intermediario) significa que el alma franquea los límites del mundo celestial, el puente entre el mundo espiritual y el mundo material, que en la Cábala es denominado el pasaje o travesía de las Sephiroth hacia las Qiliphoths mediante el proceso de los vasos partidos (Isaac de Luria). En esta esfera los seres de luz se “mezclan” con los elementos materiales tenebrosos, el lugar de encuentro de los mercaderes orientales. Ese lugar o plano de conciencia parece simbolizar el punto de transición entre la mente superior y la inferior, donde los conceptos abstractos son cambiados por los conceptos concretos utilizados en este mundo.

En este descenso la Cognición, Intuición e Iluminación (que pertenecen a la Mente Abstracta) se duermen siendo aprisionadas por los Pensamientos, Voluntades, Sentimientos y Memoria Racional (Mente Concreta). Llegan entonces a la Tierra de Babel, expresión tradicional de la confusión de los sonidos, es decir, de las vibraciones del plano de los deseos, de las emociones y de las pasiones en la serpiente cardíaca impía (que son de naturaleza contraria a la de Shabda Brahma). Entran entonces por las murallas de Sarbug (llamado también laberinto) simbolizando los inextricables meandros del Fatum Zodiacal que determina el tortuoso destino eónico de los hombres que corresponde a los planos astral y etérico en los que una compleja red de conexiones energéticas impías determina la conformación y las tendencias malignas de los cuerpos humanos. Al llegar a Egipto,

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símbolo del cuerpo físico, sus acompañantes, después de cumplir su misión, vuelven a su mundo de origen.

Nuestro aventurero se instala entonces en una hospedería, es decir, en el cuerpo denso en el que vino al mundo físico (para los gnósticos, el cuerpo humano era considerado como una hospedería peligrosa y aprisionadora del alma, y cuya naturaleza es, según la doctrina budista, una naturaleza de impermanencia y de dukka o sufrimiento y dolor). Él parece un extraño a sus compañeros ya que, a pesar de estar vestido como los egipcios (es decir, en este mundo físico hostil y cercado por sus fuerzas venenosas), en la medida que el peregrino esté consciente de su misión divina será siempre de alguna manera diferente de los demás, pues su comportamiento y sus motivaciones estarán guiados por intereses que no son de este mundo. El viajero, sin embargo, se alía con un “hombre libre, hijo de nobles de la tierra de la Aurora”. Ese “joven hermoso y bien favorecido”, representa el guía o instructor espiritual, el Hierofante que siempre aparece cuando el peregrino (a pesar de estar en la materia) no ha bebido del vaso del vino adormecedor que le ofrece la Sabiduría embriagada.

del vino adormecedor que le ofrece la Sabiduría embriagada. El noble amigo de nuestro héroe le

El noble amigo de nuestro héroe le aconseja no mezclarse con los impuros, para que no se intoxique con la taza de vino de la sabiduría embriagada. Los egipcios, sin embargo, con sus artimañas, se presentan ante el viajero y le ofrecen sus alimentos. En este caso más que de alimentos físicos se trata de alimentos para las emociones y las pasiones, para el orgullo y la ambición, los cuales hacen a la mente abstracta dormirse y mantienen la mente concreta constantemente dirigida hacia actividades ligadas a las cosas de este mundo. Con esto, el hijo del Rey se olvida de su misión y se convierte en un súbdito del rey local, es decir, se convierte en un esclavo olvidándose del plano de la espiritualidad.

Los amigos de la página A.C. afirman que los Padres del peregrino percibían todo lo que estaba pasando y quedaron preocupados. La ansiedad de los Padres, afirman ellos, es un velo, ya que ellos sabían desde el inicio del viaje cuál era el grado de peligro de la misión de su hijo y el largo tiempo que debía durar. Sin embargo, llegado el momento apropiado en el largo viaje del alma, que sólo la providencia divina conoce, la corte divina envía un mensaje en el que cada miembro de la jerarquía angélica celeste firma con su nombre. Firmar con el nombre significa colocar sus poderes a disposición del destinatario.

Un monista necesita expresar estas cosas de esta manera, ya que él tropieza con un problema filosófico que desde su perspectiva debe ser visto como un “velo”. La problemática es la siguiente: si los Padres sabían y hasta intentaron voluntariamente enviar el peregrino desde Oriente (o Luz) hacia Egipto (la materia), ¿por qué razón habrían de preocuparse por el viaje de su enviado? Esta parte de la historia del Canto de la Perla es una descripción muy difícil de ser apreciada desde

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la perspectiva monista. Nadie quien enviase a su hijo o a un amigo a un viaje de forma intencional, planeada, necesaria para generar en el peregrino una madurez espiritual, y que sólo viese en ello un viaje muy benéfico, ¡estaría preocupado!

En la visión dualista, por el contrario, dicho viaje no era un propósito del Logos. El Logos no planeó tal viaje ni generó la fuerza que lo impulsa. Fue, sin embargo, el error luciferino el que lo generó, y a causa de ese error, instigado por un fuego impío y muy agresivo desarrollado en el elemento fuego del Abraxas tetramórfico, su aspecto furioso, lleno de engaños y peligros, hizo surgir aprehensión en el Logos Solar, algo que es perfectamente comprensible desde ese punto de vista. Así, desde de un punto vista dualista, se esfuma aquello que el monista ve como un enigmático “velo”.

aquello que el monista ve como un enigmático “velo”. Los monistas de la página A.C. afirman

Los monistas de la página A.C. afirman a continuación que la carta escrita al peregrino recuerda una referencia similar existente en el libro La Voz del Silencio en donde se dice que el guía es la voz interior o la expresión de la conciencia divina que sólo puede ser percibida cuando hay un silencio interior total y, por lo tanto, cuando el individuo no se orienta ya más a las cosas del mundo.

¡Esto es totalmente cierto! La carta es un aspecto de la Joya en el Loto que, alcanzando la cabeza como fluido hormonal etérico, por vía de la pequeña circulación, genera un rechazo espontáneo de los bienes materiales ilusorios y coloca al peregrino en un estado de relativa inmunidad frente a los efectos del vino de la Sabiduría embriagada y loca. Existe, sin embargo, un segundo aspecto simbólico en la carta, al cual ya nos hemos referido: la Stoikeia, es decir, la voz de los hierofantes sobre la Tierra como mensajeros del corazón angélico del Logos.

Algunos monistas asumen una posición radical en la interpretación de este segundo aspecto simbólico de la “carta” del Canto de la Perla, afirmando que se trata únicamente de un aspecto interior discipular de los candidatos a la iniciación. Algunos llegan a citar las palabras de Jesús: “el reino está dentro de vosotros”, buscando con esto, justificar una visión exclusivamente microcósmica de los escritos gnósticos. Sin embargo, el Evangelio de Tomás, que es dualista, dice exactamente lo siguiente en el dicho 3: “Jesús dijo: si aquellos que os guían dicen «el Reino está en los cielos» entonces, las aves del cielo os superarán. Si ellos os dicen «el Reino está en el mar» entonces los peces os superarán. Pues bien, el Reino está en vuestro interior, pero también está en vuestro exterior.” El Evangelio de Tomás ofrece, por lo tanto, una visión microcósmica como reflejo de una visión cósmica. El candidato a los Misterios dualistas enfrenta la astralidad impía microcósmica al mismo tiempo que la astralidad impía cósmica, y alcanza la astralidad divina en su corazón como también en el corazón de las estrellas y de la propia Luz del Logos Solar. En su iniciación final, él también será un ser en Stoikeia

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con la Luz del padre. Y en ese momento podrá proclamar: «yo y el Padre somos uno.»

Los amigos de A.C. afirman que la carta, sellada con la mano derecha del Padre, vuela en la forma de un águila y, al posarse al lado del destinatario, se transforma en un discurso. El águila, el ave más poderosa que vuela en dirección al sol (el Logos) y desciende para tomar pequeños cuadrúpedos como presa (la personalidad cuaternaria), simboliza la naturaleza divina en el hombre que es enviada como mensajero al peregrino en la tierra lejana. El águila representa el Cristo interior, la intuición espiritual que, al posarse, trae la verdad de las alturas al plano de la mente concreta.

trae la verdad de las alturas al plano de la mente concreta. Al respecto queremos decir

Al respecto queremos decir lo siguiente: el Águila, lo mismo que la carta, es un símbolo que posee múltiples, complejos y diversos aspectos. En realidad, la mente abstracta tomada por las hormonas crísticas destiladas por los cinco puntos del Pecho (hueso esternón, corazón, corriente sanguínea, glándula Timo y Joya en el Loto), puede asumir el aspecto de un Cristo interior, de un Águila o Nous que abre su boca como una Voz o Maestro Interior.

Existe también un aspecto en el cual el águila debe ser mostrada como una Escuela de Misterios en la que los Hierofantes y los Ángeles pronuncian discursos iniciáticos y enseñanzas orientadoras. Aún más, como Stoikeia, los Hierofantes son pájaros celestes que llevan la carta que los seres angélicos firman. Los jesenios tenemos un cuidado especial en enseñar que el Águila es un ave de las alturas, que simboliza la Verdad pronunciada o revelada sólo por los Ángeles, y que el Hierofante-profeta es capaz de subir al país de los Ángeles y descender con el aspecto del Tercer Logos, es decir, con el Padre en forma de Paloma, tal como lo describe el Evangelio de la Pistis Sophia.

Esa es una bellísima enseñanza del dualismo filosófico que podemos encontrar tanto en las lecciones jesenias de Cábala, así como en la enseñanza más secreta ofrecida a nuestros discípulos. Se trata de la transformación del lenguaje de los Ángeles o de las Águilas (citada por el Apóstol Pablo en la 1ª. Epístola a los Corintios, capítulo 13, versículo 1) en lenguaje de hombres o de Palomas, a través de un corazón lleno de amor ardiente al prójimo, en el cual el acero sanguíneo de la soberbia, así como de la codicia, ya no existe más como Adamas, es decir, como dureza y orgullo.

Escribir la carta sellando con la mano derecha es un simbolismo típico de la enseñanza dualista, y se en encuentra en relación directa con lo que los jesenios están conociendo ahora a través de la charla interna de Ibny Joshai Fe Discernimiento y Nous y Sus Relaciones con las Siete Facultades Mentales. En esta conferencia se muestra la estructura atómica del pecho del discípulo y de los dos lados del corazón, señalando algo que afirman tanto el Evangelio de los Cátaros

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como la enseñanza persa dualista: el lado izquierdo del corazón, y el oído izquierdo, tienen como regente atómico al átomo de vida, el cual contiene el poder que hace que el hombre ame y conozca la materia a través de los cinco sentidos imperfectos; y el lado derecho del corazón, así como el oído derecho, están regidos por el átomo pneumático cuya fuerza lleva el hombre a anhelar, conocer y amar a Dios. El Sello de la Mano Derecha del Padre se refiere a la Joya del Loto cardíaco, el átomo pneumático, ubicado en el ventrículo derecho del corazón.

En la explicación que los monistas dan de los símbolos de la carta y del águila no aparece de forma clara, ni siquiera con una leve insinuación, la idea de que los símbolos de la Paloma y del Águila pueden indicar también la Fraternidad de los Ángeles en los cielos y la fraternidad de los Hierofantes en la Tierra. Max Heindel es un caso único dentro del monismo en la medida en que intentó esbozar de la manera más clara posible la idea de una Fraternidad de Hierofantes formando una Ekklesia pero, incluso en esa tentativa ciertamente noble, ocurrieron muchos accidentes. Parece que aquí, al parecer, se repitió la misma problemática de Krishnamurti. Leemos en el grandioso Himno del Maestro esenio de la Rectitud, 1QS, con el tono de su acostumbrada forma dualista de discurso, estas bellas palabras sobre la formación de una Ekklesia: “Dios hizo que sus elegidos heredaran la suerte de los Santos, Él unió la sinagoga de los elegidos en la tierra a los hijos angélicos del Cielo, para que, de esa manera, formasen un consejo de la Comunidad como base del Edificio de la Santidad, y la Plantación eterna por los tiempos que vendrán. (1QS XI, 7 – 9)”. Percibimos aquí la formación ekklesiástica de una comunidad de Palomas y Águilas, una con el Lenguaje de los Ángeles, y otra con el Lenguaje de los Hombres.

de los Ángeles, y otra con el Lenguaje de los Hombres. Para el monismo no hay

Para el monismo no hay nada que entender en Pablo, sobre todo en su insistente y misteriosa acción de formación de la “Comunidad de los Elegidos de Dios” en la cual las mujeres deben usar velos y someterse a los hombres de forma prejuiciada. Pero desde una perspectiva dualista podemos decir que las “mujeres” de la Ekklesia simbolizan el mental concreto de cualquier ser humano, masculino o femenino, que sólo puede contemplar la enseñanza a través de velos simbólicos. Sólo el mental abstracto puede hacer esto sin velos, ya que en él habita el Padre en la forma de Paloma, y, en ese punto, las “mujeres” (el mental concreto), deben someterse a sus maridos (el mental abstracto).

Del punto de vista comunitario gnóstico, el Padre en forma de Paloma debe ser Padre-Madre, o el barbelítico Dios-Padre-Espíritu Santo, formando en el seno de la Ekklesia el Lenguaje de los Ángeles y de los Hombres. Ese elevado punto de la Gnosis paulina es un enigma total para el monismo. En los Evangelios, el Padre- Madre aparece en dos situaciones mágicas, las cuales se constituyen en llaves centrales del cristianismo dualista esotérico: en el Bautismo, para generar Jesús en Stoikeia con Cristo-Logos (Marcos 1: 9 a 11), y en la Transfiguración (Marcos 9: 1 a

El Canto de La Perla

8), para generar con Pedro, Juan y Tiago las tres tiendas ekklesiásticas del cristianismo. En el bautismo, Jesús se hace Hierofante y cada uno de nosotros se hace discípulo; en la Transfiguración formamos la Ekklesia en cuyo interior el Hierofante hablará para muchos oídos bajo tres tiendas: la de Moisés, o del Antiguo Testamento, la de los Profetas y esenios (o del Intertestamento) y la de Jesús, o del Nuevo Testamento.

El monismo de los compañeros de la A.C. continúa su interpretación diciendo que la gracia divina permite que el atribulado aventurero pueda oír la voz del silencio, el mensaje de la carta, y así él se levanta, despertando de su profundo sueño. El buscador se regocija con el regalo recibido, el recuerdo de su verdadera naturaleza y agradece a sus Padres besando la carta, es decir, absorbiendo el mensaje de su Yo Superior en su conciencia ordinaria.

el mensaje de su Yo Superior en su conciencia ordinaria. En efecto, la doctrina del Yo

En efecto, la doctrina del Yo Superior es típica del monismo hindú, pasando por Rudolf Steiner y por Max Heindel, y luego por muchos esoteristas del siglo XX. Se dice que un Yo Superior debe ser colocado para unirse a un Yo Inferior y gobernarlo, por eso los amigos de la A.C. dicen que el beso es usado con frecuencia en el lenguaje sagrado para expresar la unión, en este caso la unión de la conciencia superior (el mensaje del plano intuitivo simbolizado por el águila) con la conciencia inferior (el joven peregrino). El viajero percibe entonces que la carta ya estaba escrita en su corazón desde un comienzo. Ella es el mensaje de la Vida Una que reverbera en los planos sutiles desde el inicio de la manifestación. Esta idea es expresada también por Pablo: “Nuestra carta sois vosotros, carta escrita en nuestro corazón, reconocida y leída por todos los hombres. Evidentemente, pues, una carta de Cristo, entregada a nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en los corazones! (II Cor 3, 2-3).

Sin embargo, para el dualismo no hay un Yo Superior que deba ser unido al Yo Inferior, lo concuerda con el budismo en su aspecto más esotérico, ya que para este, el ego es una “jaula de hierro” (expresión de Chogyam Trumgpa, monje budista tibetano, en su libro Más Allá del Materialismo Espiritual) la cual debe ser examinada en sus cinco agregados para libertarnos de ellos, para disolverlos.

Esta idea de la disolución del ego, del liberarse de sus lazos o skandas está expresada de manera tan fuerte en el budismo que esa religión fue acusada de llamar al aniquilamiento del yo. Otra corriente espiritualista que enfocaba también esa doctrina del ego en sus aspectos superiores o inferiores era la Cátara. Ellos denominaban a esta doctrina la Endura, y decían que Juan Bautista la enseñó cuando dijo sobre Jesús: “él debe crecer y yo menguar” (Juan 3:30).

Pablo enseña también esa disminución del ego cuando dice, a los Romanos, en el Viejo Hombre debe desaparecer y que el Nuevo debe manifestarse en su lugar:

El Canto de La Perla

“(Rm 6:6) – Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, para que no sirvamos más al pecado”. Y a los Colosenses: “(Cl 3:9) – Nos os mintáis los unos a los otros, ya que os despedisteis del viejo hombre con todos sus hechos, (Cl 3:10) – Y os revestisteis con el nuevo, que se renueva el conocimiento, según la imagen de aquel que lo creó.”

Observamos en las palabras de la enseñanza de Pablo en Cl 3:10 que el nuevo hombre se viste con un manto nuevo, y que se renueva en esas vestiduras para que en él nazca la Gnosis (el Conocimiento) y la imagen original que el hombre poseía cuando habitaba en la Luz de la Primera Creación. Esa doctrina paulina brilla en la enseñanza gnóstica de los Cátaros, de los Bogomilos y en la doctrina maniquea, y aparece también en el Canto de la Perla tal como lo mostraremos a continuación.

Canto de la Perla tal como lo mostraremos a continuación. Notemos también, en la explicación que

Notemos también, en la explicación que ofrecimos sobre el Ángel de Pedro, lo siguiente: cuando el Ángel lo despierta, le indica que realice tres cosas en el siguiente orden (Hechos 12:8): primero, ceñir su pecho, después calzar sus sandalias y, en tercer lugar, ponerse la capa y seguirlo. Estas son las tres etapas del proceso de disolución del yo, empezando por el despertar y abrasamiento hashimálico del corazón y de los cinco puntos del pecho, luego por la inversión de todas las actitudes, lo que nos hace pisar serpientes y escorpiones, y, finalmente, por el vestir la capa, es decir, por la formación del nuevo cuerpo astral o estelar con el cual podremos ir hasta el reino angélico para formar con él una Stoikeia.

Los amigos de la A.C. dicen que al recibir el mensaje de la carta, el buscador despierta y sale para cumplir su misión. La historia, más allá de la información de que el joven empezó a “perseguir la serpiente, encantándola para dormirla, cantando el nombre de su padre”, no proporciona más detalles sobre cómo fue obtenido el tesoro. Está implícito el poder de los nombres sagrados de la Divinidad, usados en la Cábala como mantra. El peregrino invoca el nombre del Padre, de la Madre y de toda la jerarquía celestial, movilizando toda la fuerza divina de los Arcángeles para despertar y utilizar los tremendos poderes de la serpiente adormecida, la kundalini, elevándola hasta la cabeza donde ocurre la iluminación liberadora, la Gnosis, simbolizada por la perla. Ese proceso tiene un estrecho paralelo con la Cábala, en la que la conciencia es elevada a través del pilar central, usando la fuerza almacenada en la base, en la sephirah Yesod, valiéndose de la intervención del redentor Tipheret, para finalmente alcanzar la sephirah oculta Daath, el Conocimiento o Gnosis.

Esta descripción necesita ser apreciada desde el punto de vista dualista propuesto por el Ángel a Pedro: primero ceñir el pecho, después aplastar la vieja serpiente para resucitar la kundalini y luego vestir la capa. En el monismo, principalmente el hindú yoguico, la atención se centra casi completamente en la

El Canto de La Perla

kundalini sexual y no se revela nada del proceso de ceñir el pecho. De hecho, ceñir

el pecho se refiere a la disolución del ego a partir de su base alquímica de vida

impía: los siete metales malignos presentes en la sangre. Aquí debemos recordar el secreto de las dos cruces, la Y y la ., al que nos referimos al comienzo, y enfocarnos

en aquella cruz formada por el hueso esternón y por las clavículas. En efecto, la Perla o Joya en el Loto se esconde en el corazón y no en la pelvis. Los amigos de la A.C. dicen que una vez obtenida la perla preciosa, el peregrino se libera de Egipto y parte en dirección a la casa del padre, dejando atrás las vestimentas impuras. Esto parece indicar que, habiendo obtenido la iluminación, el buscador se libera del mundo material simbolizando el abandono sus cuerpos groseros. En el caso de que desee regresar más tarde en una misión de misericordia para ayudar a otros buscadores dormidos en Egipto, podrá adquirir vehículos o vestimentas apropiadas para ese tipo especial de misión, los cuales a pesar de ser idénticos a los que usan los habitantes de la tierra, no son sucios, ni impuros, pues fueron confeccionados especialmente para el noble que ahora es Maestro de Compasión y Sabiduría.

el noble que ahora es Maestro de Compasión y Sabiduría. A partir de la visión dualista,

A partir de la visión dualista, podemos aquí apreciar un grandioso secreto relacionado con los títulos apocalípticos y proféticos atribuidos a Jesús como “cordero herido por nuestros pecados”. De hecho, Isaías dijo afirmó sobre él: “(IS 53:4) – Verdaderamente él tomó sobre sí nuestras enfermedades, y nuestros dolores tomó sobre sí; y nosotros lo reputábamos por afligido, herido de Dios y oprimido. (IS 53:5) – Pero él fue herido a causa de nuestras transgresiones y golpeado por causa de nuestras inequidades; el castigo que nos trae la paz estaba sobre él, y por sus heridas fuimos curados. (IS 53:6) – Todos nosotros andábamos extraviados como ovejas; cada uno desviada por su propio camino; pero el SEÑOR hizo caer sobre él la iniquidad de todos nosotros.”

Para los monistas este “agnus Dei pecata mundi” (Cordero de Dios que quita

el

explicación se encuentra en las venas herméticas y profundas del Evangelio de la Pistis Sophia, así como de la enseñanza gnóstica bardesana, ofita y valentiana, la cual intentaremos exponer a continuación.

pecado del mundo) suena muy dogmático y por demás católico. Sin embargo, la

Según los gnósticos valentinianos, los eones forman una barrera magnética

astral alrededor de la Tierra la cual aprisiona a todas las almas humanas que no fabrican el vestido o el manto estelar angélico. Esta barrera tiene siete estratos u órbitas (denominadas Hebdómada), y doce casas zodiacales (llamadas Heimarmené

o Fatum, o también Destino). Para transitar allí como un prisionero el hombre

necesita tener karma, es decir, poseer las energías astrales impías de la rueda del samsara. En la Tierra no puede entrar nada que no tenga karma, y nada sale que posea karma. En ese sentido podemos imaginar que para salir de esa prisión cósmica magnética, el alma necesita fabricar un manto astral sin el magnetismo kármico, ya que de lo contrario, tal como dos imanes polarizados Norte con Sur, el alma será

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atraída y aprisionada por los eones. Sin embargo, si dicha alma confecciona un manto estelar libre de karma, los poderosos imanes eónicos la repelerán hacia fuera del sistema cósmico terrestre y no la dejarán volver más.

¿Cómo puede un alma sin karma, y por lo tanto, con su imán en la posición de ser repelido por los eones en dirección a la Luz, al Oriente lejano, volver a la Tierra como un Tathagata o Hierofante ya que como ser puro e iniciado ¡él no sabe fabricar más karma!? Para retornar él toma sobre sí mismo una parte del karma de la humanidad y, de esa forma, igual que un hombre aprisionado en el samsara, al llegar de fuera para dentro del sistema de la Hebdómada y de la Heirmanené, él se presenta ante los eones con el debido imán debidamente polarizado, y así él puede pasar en dirección al mundo denso de la humanidad terrestre caída. Esta es la estratagema que Jesús utilizó para descender desde el Mundo de los Ángeles hasta Belén y nacer en una gruta, entre los hombres caídos y sumergidos en la materia. Fue tal la eficacia de esa ciencia de “tomar sobre sí mismo nuestras faltas” que el Evangelio de la Pistis Sophia describe la admiración de los eones al ver a Jesús subir de la Tierra hacia los cielos con sus vestiduras intensamente brillantes, que decían entre ellos:

vestiduras intensamente brillantes, que decían entre ellos: “¿Cómo fue que este tremendo poder de Luz descendió

“¿Cómo fue que este tremendo poder de Luz descendió a la Tierra sin nuestro conocimiento?”.

Esa ciencia aparece en las siguientes palabras del apóstol Pedro: “(1 PE 5:7) – lanzando sobre él toda vuestra ansiedad, porque él ha estado cuidando de vosotros.” Sin embargo, su mejor anunciación y simbolismo está en la descripción de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, cuando él tomó las doce capas de los doce discípulos, preparó un burro y montó sobre ellas dirigiéndose a la cruz (Mateo 21:7).

Nuestro héroe retorna por el camino que había venido. La dirección del Oriente simboliza la dirección de donde viene la luz. De esta manera el alma se dirige hacia las alturas espirituales, lo que también significa que vuelve hacia su interior.

Aquí hallamos una aparente contradicción. El héroe encuentra en su camino el mensaje que lo había despertado. Es como si hubiese un segundo encuentro con el mensaje. Ya que el héroe está libre de las limitaciones del cuerpo físico, puede percibir ahora lo que se encuentra en lo más recóndito de su ser. La expansión de la conciencia, que despertó inicialmente su audición sutil, despierta ahora también su visión espiritual. Esta parece ser esa la tendencia de la mayoría de los aspirantes en el Sendero, primero se despierta la audición espiritual y sólo más tarde la visión. Él sigue adelante, reconfortado por la voz amorosa del maestro interior y por la visión diáfana de las vestiduras reales del mundo celestial. La Voz es el aspecto femenino del poder y la Luz, el masculino, guía, controla y ordena. La Voz y la Luz pueden también ser interpretadas como la Verdad Eterna, como en los Cantares de Salomón.

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Él contempla las vestiduras pero aún no puede llevarlas, pues aún no ha entrado en el mundo de la Luz.

Vemos aquí de nuevo a los compañeros de la A.C. transitar la senda de una explicación monista, lo cual es normal, pero este segundo encuentro puede ser explicado, otra vez de nuevo, a partir de la Gnosis tanto barbelita como ofita y bardesana. Los amigos monistas recuerdan los Cantares de Salomón cuando hablan del tema de manera filosófica. Sabemos que esos Cantares son esenios (por tanto dualistas) y que el igualmente dualista Evangelio de la Pistis Sophia lo cita como explicación de las súplicas del alma afligida. Tanto los Salmos bíblicos como los Cantares de Salomón sirven de bases literarias sagradas para mostrar el estado miserable del hombre caído. Fuera del mundo barbelita del principio, y en el Edén seguro donde el Logos lo colocó después de la contaminación del Abraxas, le fue solicitado al hombre caído que esperase un tiempo para sondear y buscar la verdad, ya que, en aquel momento, toda forma de ardor, cualquier forma de abrasamiento o fuego de la búsqueda del conocimiento no podía ser vehiculado, a no ser en el fuego luciferino. Un nuevo Abraxas, en la figura de la Serpiente-Nous, el Ófis, en la Cruz, sería entonces providenciado por la figura barbélica del Cristo Auto-engendrado. Él sería un nuevo poder cuádruple abráxico luminoso, una nueva forma de ardor en el corazón abráxico de las estrellas, que formaría una Stoikeia entre Cristo, sus Ángeles y sus Hierofantes con la fuerza planetaria. En ese momento, el hombre podría volver a acercarse al Árbol de la Vida para Conocer al Padre en la forma de Paloma, en la savia ardiente de su tronco.

en la forma de Paloma, en la savia ardiente de su tronco. Sin embargo, sin la

Sin embargo, sin la posibilidad de conocer a Dios a través del Árbol de la Vida (pues no había aún sido transformado de forma abráxica en la Cruz del Auto Generado), el hombre decidió conocer a través del Árbol del Bien y del Mal, es decir, a través del árbol contaminado por el fuego o ardor luciférico, y entonces él, que estaba desnudo, no podía ya más contemplar su futuro vestido y fue totalmente contaminado por la Sabiduría embriagada y cegadora. Desde entonces él sólo pudo ver su propia desnudez. La voz que le guiaba durante el tiempo de peligro en el Edén se fue apagando, ya que él había bebido del cáliz de la Sabiduría embriagada, o como diría el Evangelio de la Pistis Sophia, había tomado del cáliz del olvido.

En su camino de retorno al lugar del Árbol de la Vida (ahora transformado en Cruz abráxica divina por el sacrificio de Cristo), él ve, tanto adentro como afuera, su vestido y oye la Voz divina que le orienta. En otra palabras él escucha interiormente aquello que las Stoikeias le dicen exteriormente bajo la forma de Hierofanía y Ekklesia o Escuela de Misterios.

Los amigos de la A.C. afirman que “la creciente expansión de la conciencia que el noble joven experimenta es descrita como un viaje. Así, él deja tras de sí el Laberinto y la Tierra de Babel, y llega a Maishan, el lugar de intercambio entre los

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mundos espiritual y material. Una vez transpuesto ese límite, denominado “la costa” en donde se localiza el Maishan simbólico, aparecen los distribuidores del tesoro llevando el Vestido de Gloria que había sido dejado en la casa del Padre. Una sorpresa más: el vestido parece una imagen de él mismo”. Podemos ver aquí que la palabra “costa”, se refiere a “costilla”, es así una nueva indicación del pecho con sus cinco puntos, los cuales pueden ser abrasados con el Abraxas del Auto-Generado si preservamos la cruz Y, formada por el esternón y por las clavículas, y negamos la cruz ., del fuego abrasador luciférico formado por la columna vertebral y por las dos piernas. Queremos también señalar que observando de forma apocalíptica la historia de la Tierra a lo largo del tiempo, debemos considerar de manera seria ese periodo posterior al sacrificio de la Cruz del Auto-Generado. De hecho, esos dos mil años después del advenimiento del Cristo crucificado tienen como principal característica el cambio abráxico del Árbol de la Vida, como podemos observar en el Apocalipsis de Juan, capítulo 22, versículos 1 a 3. Esto significa que el estado cósmico del corazón de la Tierra es ahora un Abraxas vivo y divino cuyo fuego puede ser un ardor de la verdadera Gnosis. Tenemos ahora la cruz viva del elemento fuego planetario como estado barbélico desde el corazón de la Tierra hasta los otros seis planetas, y de estos hasta el corazón solar. Dicho estado es el Padre-Espíritu Santo, o el Padre en la Forma de Paloma. Tenemos también la Ófis-Cristo en su plenitud, en su número quince, cinco de los cuales son los Cinco Sellamientos de Misterios practicados por los jesenios y por la corriente de Escuelas de Misterios Gnósticas.

y por la corriente de Escuelas de Misterios Gnósticas. Quien estudia ahora junto a los jesenios

Quien estudia ahora junto a los jesenios las Cinco Tradiciones de la Sabiduría clásica, quien practica los Cinco Sellamientos de Misterios y quien prepara los Cinco Puntos del Pecho de acuerdo con nuestra instrucción iniciática, puede ser injertado en el Árbol de la Cruz del Auto-Generado, en la cruz-quince del Barbeló o del tiempo-eón del primer Estado Solar, el tiempo del Reino de la Perfección y de la Luz de la primera Creación.

Se trata, por supuesto, de un estudio profundo, el cual exige iniciación, aceptación de las Stoikeias gnósticas y de sus instrucciones. Exige también una purificación bautismal para convivir con una doble figura: El Hombre angélico del tiempo del comienzo, y el Ángel de las esferas de los mundos originales. Por lo tanto, es un camino de relacionamiento doble. Por un lado con los Ángeles del Logos, como un reino externo, y con las potencias humano-angélicas guardadas en la Perla o Joya en el Loto, como un reino interior.

Los amigos de la A.C. dicen que “El reencuentro consigo mismo, el reconocimiento de su imagen primordial y la unión con ella significan el verdadero momento de la salvación”. Sin embargo, como ellos mismos sospechan, ese reencuentro es doble, pues es consigo mismo y también con los Ángeles o mensajeros de las Stoikeias. La Salvación, desde el punto de vista gnóstico, es más parecida a la propuesta martinista de la Reintegración. El hombre se reintegra

El Canto de La Perla

consigo mismo, pero también con todas (diríamos de forma barbelita, con la Totalidad) las criaturas, fuerzas y elementos angelicales de la Creación primordial.

El monismo de los amigos de la A.C. insiste en la visión de ser apenas una Salvación interior, microcósmica, sin implicaciones de reintegración cósmica, y, de esa manera, dicen que “El hecho de que el manto se parezca a su dueño es de gran importancia en todas las tradiciones esotéricas. El conocimiento de nuestra verdadera naturaleza sólo puede ser realmente alcanzado a través de la Gnosis, cuando percibimos entonces todas las implicaciones de que somos una chispa divina interior, que somos uno con el Padre y, por lo tanto, con todos los seres”.

uno con el Padre y, por lo tanto, con todos los seres”. Sin embargo el monismo

Sin embargo el monismo de los hermanos de la A.C. se aleja un poco de su línea habitual de pensamiento al reconocer la persona del Hierofante – quizás influenciados por la pesquisa de los escritos gnósticos – y afirma lo siguiente: “Los tesoreros se presentan como dos seres con una forma única representando la verdad oculta de que, en el mundo de la manifestación, toda unidad se presenta en forma dual. Cada ser de luz está completo cuando posee en sí mismo los dos aspectos de la totalidad, masculino y femenino, fuerza y forma. Los dos tesoreros representan también el Maestro instructor, que hasta entonces había guiado al joven noble de manera oculta, y el Gran Hierofante quien concede la Iniciación, es decir, el Manto de Luz de la iluminación suprema.”

Sin embargo, a pesar de este alejamiento momentáneo de la línea típica del pensamiento monista y a pesar de hablar de la situación dual de una Totalidad, aun se observa en la afirmación de los amigos de la A.C. una inclinación a afirmar que el caminante sólo posee un Maestro instructor como aspecto interno de su Vestido de Luz. Esa afirmación ignora el aspecto gnóstico de la Stoikeia, fundamental en el gnosticismo valentiniano, bardesano, ofita, así como en la enseñanza del Apóstol Pablo.

Seremos más claros en lo tocante a este tema. En la explicación monista del Canto de la Perla, el peregrino lleva a cabo su viaje apoyado más en su estado interior de que en otra vía. Puesto que los comentadores de este hermoso documento bardesano consideran, de forma monista, que no hubo Caída, afirman que el peregrino tuvo siempre la capacidad de conectarse con el pacto grabado en su corazón, y sólo dependía de él para la realización de su viaje. En la visión dualista de este documento, y en especial, en la enseñanza gnóstica, hubo un tiempo en que el peregrino bebió del cáliz del olvido y perdió totalmente la capacidad de recordar su misión, necesitando por ello ser alertado externamente por las Stoikeias de Cristo.

Lo que el monismo no logra concebir es la idea de la Ekklesia o Escuela de Misterios tal como la presentó Jesús en el siguiente pasaje: “(MT 23:37) –

los que te son enviados!

¡Cuántas veces quise yo juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas los profetas, y apedreas

El Canto de La Perla

debajo de sus alas, y tu no quisiste!” Querido amigo que visita nuestra pagina, ¿entiende Ud. de qué está hablando Jesús? Él se refiere a la figura de la gallina que calienta los huevos hasta su eclosión en un nido ¡organizado como comunidad o ekklesia! La gallina es, como el Águila o la Paloma, utilizada por Jesús para indicar el nuevo fuego del Abraxas, o del estado barbelita de efervescencia de las Stoikeias, es decir, de la unión de los Ángeles con los Hierofantes ¡para formar una Escuela de Misterios! Él nos revela aún más al respecto cuando dice: “(Lucas 12:49) – Vine a lanzar fuego sobre la tierra; ¿y qué más quiero, si ya está encendido? (LC 12:50) – Importa, sin embargo, que sea bautizado con un cierto bautismo; y como me angustio hasta que venga a cumplirse!”. Lo que los monistas, y sobre todo los monistas krishnamurtianos, no admiten es que haya una salvación doble, en la forma valentiniana Anthropos-Ekklesia. Ellos no admiten que amarse a sí mismo, amar a Dios y amar al prójimo es la esencia del triple poder barbélico que pesca de manera redentora al hombre en su forma Anthropos (por su amor divino por él mismo), y en la forma externa de Ekklesia, es decir, de amor por Dios y amor fraternal a su estirpe pneumática: el amor a los hermanos elegidos de la Escuela de Misterios.

el amor a los hermanos elegidos de la Escuela de Misterios. Pero, sin poder huir de

Pero, sin poder huir de la esencia gnóstica del Canto de la Perla, los amigos monistas tuvieron que emitir la siguiente opinión: “Los fieles depositarios de los tesoros del rey entregan finalmente la recompensa prometida al héroe, el vestido glorioso. En el vestido bordado con joyas, los tesoros espirituales, se encuentra estampada la Imagen del Rey de los Reyes, es decir, de una expresión del Supremo.

Él

percibe entonces que “movimientos de Gnosis abundaban en toda la extensión

(del vestido) que se estaba como que preparando para hablar.” La conciencia de la unidad permite que la Gnosis suprema sea concedida, desvelando a la mente la

verdad sobre todas las cosas de forma directa.

Por las palabras del vestido queda claro que el conquistador recibe la iniciación final que lo convierte en super-hombre, en un Maestro de Compasión y Sabiduría. Eso está confirmado por el Noble cuando dice: “Y percibí cómo en mí,

mi

De hecho, quien practica el triángulo barbelita del amor a sí mismo, del amor a Dios y del Amor a la Ekklesia, hace aumentar la fuerza vibrante y ardiente de la Gnosis en su vestido, y aumenta el brillo de sus joyas. Buda, con su idea de Sangha (o Comunidad de discípulos), fue un precursor de ese camino Anthropos-Ekklesia. Jesús denominado muchas veces como “el compasivo” en el Evangelio de la Pistis Sophia, fue su verdadero inaugurador y arquitecto.

Los amigos de la A.C. comentan lo siguiente: “El próximo paso es la ceremonia de recibimiento del manto que simboliza el gran esplendor de la ceremonia de iniciación de un Maestro. La belleza colorida del vestido y el manto de colores resplandecientes expresan el hecho de que al volverse Uno con el Todo, el

estatura aumentaba con su actividad.”

El Canto de La Perla

Adepto tiene a su alcance los poderes de los siete rayos, simbolizados por la profusión de colores. Finalmente el vencedor coloca el vestido de luz y el manto de poder, asciende al Portal de las Bienvenidas y de la Reverencia” donde se inclina y rinde homenaje a la gloria del Padre que lo recibe con alegría, del mismo modo que el padre de la parábola del hijo prodigo, y todos los súbditos del Reino participan de las celebraciones, pues un Hijo de Dios más, un rayo del Sol Espiritual, ha regresado a la fuente después de haber cumplido su misión.”

En este punto los lectores pueden percibir que el monismo habla de la “Unión con el Todo” de una forma siempre general y sin mayor profundidad. Si el monismo hablará de esto con la debida extensión y amplitud, tendría que enfrentarse inevitablemente con el dualismo si no quiere caer en un panteísmo grosero. Los jesenios, sin embargo, como dualistas, pueden decirles que encontrar el Todo, la Totalidad, el Pleroma, significa realizar en sí mismo los quince estados primordiales del Sol de la Primera Creación, o los quince eones de Barbeló o pensamiento creador de Dios, a través del Misterio de la Alquimia del abrasamiento abráxico del corazón o del despertar de la Perla-Nous o Perla-Ófis.

del corazón o del despertar de la Perla-Nous o Perla-Ófis. Aunque este conocimiento iniciático gnóstico sea

Aunque este conocimiento iniciático gnóstico sea complejo, lo que reconocemos de antemano en la Escuela de Misterios, los dedos de la mano de Dios lo revelan con una maestría sin igual para el Antropos-Ekklesia. En el pasado, esa forma esotérica e iniciática de cristianismo fue muy odiada y atacada. Recordamos aquí a Ireneo de Lyon, antignóstico del siglo II d.C., quien definía la enseñanza gnóstica como una inundación de ideas confusas nacidas de mentes locas y peligrosas para la sociedad.

Recordamos también las palabras de Blavatsky que, a pesar de ser monista, dice lo siguiente a propósito de los gnósticos: “los gnósticos alejandrinos divulgaron en gran medida los secretos de la Iniciación; sus anales están llenos de las Caídas de los Eones, en su doble cualidad de seres cósmicos y de periodos de tiempo, siendo unos la evolución natural de los otros” (La Síntesis de la Doctrina Secreta, página

83).

Al traer este comentario del Canto de la Perla a nuestra página web, esperamos que exista en el presente un número creciente de personas que estén más inclinados hacia la opinión de Blavatsky que hacia la de Ireneo de Lyon la cual inició en el siglo II d.C. una forma Inquisición sangrienta que duró hasta el siglo XVII, y que aún hoy tiene sus partidarios. En honor a la verdad debemos afirmar que en muchas personas se instala actualmente la opinión de Ireneo, el principio del espíritu abominable de la Inquisición, aun cuando se trate personas de buenas intenciones y excelentes buscadores de la Verdad. A estos aconsejamos que alimenten su ardor de búsqueda y la agudeza de sus mentes, en el sentido de adquirir

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una visión lo más amplia posible, a partir de la cual podrán evaluar mejor todas estas cosas.

La Escuela Jesenia de Misterios se pone, desde ya, a la disposición de aquellos que, con verdadero espíritu de sencillez y de mente acuciosamente investigadora, quieran conocer mejor todo lo que hemos expuesto aquí.

y de mente acuciosamente investigadora, quieran conocer mejor todo lo que hemos expuesto aquí. www.jessenios.com.br