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Armas de Fuego, Seguridad y Delincuencia

Armas de Fuego, Seguridad y Delincuencia por Guillermo Maciel. macielg@adinet.com.uy E l tema de las armas

por Guillermo Maciel.

macielg@adinet.com.uy

El tema de las armas de fuego siempre suscita encendidas polémicas y opiniones encontradas. Muchas veces hablamos o emitimos juicios sin tener mucha información técnica para respaldarlos y damos como ciertos hechos que se basan en rumores, creencias populares o informaciones tendenciosas.

Lo primero que habría que establecer son los términos del debate, para evitar muchos de los errores que se repiten y que nacen precisamente de un fallido planteamiento. No tratamos de objetos (las armas) sino del comportamiento humano en relación con los mismos; por tanto, el enfoque del problema no debería de ser, armas sí o no, sino libertad personal en relación con las armas, quienes sí y quienes no y bajo que condiciones.

Los autores suelen consignar, que más allá de la discusión, la posesión de armas de fuego es un tema de significativa importancia, ya que se refieren a derechos fundamentales de la persona, como el derecho a la vida, a la autodefensa o a la propiedad. Y tienen claras implicaciones en las libertades públicas y en la evolución del crimen. El tema tampoco es

un hombre desarmado deba permanecer a salvo y seguro

cuando sus servidores están armados” decía Nicolás Maquiavelo en 1532.

nuevo: “es irracional esperar que (

)

Es en este terreno, que resulta muy interesante replantear la polémica, y considerar la situación desde el análisis de nuevos acontecimientos, legislaciones, estudios, historia y posiciones.

La reacción italiana.

El parlamento de Italia aprobó, en enero del 2006, el libre uso de las armas de fuego en defensa propia. El Parlamento italiano aprobó una ley que legitima el uso de armas de fuego

en casos de defensa propia en propiedades privadas y lugares de trabajo, rompiendo con el principio hasta ahora aplicable de que la magnitud de la respuesta debía ser proporcional a la

intensidad de la agresión

agredidos en sus viviendas o lugares de trabajo podrán reaccionar como les parezca, incluso con armas de fuego, para defender, la propia integridad o la de otros, pero también, los bienes propios o de otras personas. Entretanto, el ministro de Justicia, Roberto Castelli ,aseguró que, desde hoy los delincuentes deberán tener más miedo y las buenas personas, víctimas de agresiones, algunos problemas menos”. “Se trata de una ley, que tutela al ciudadano en lugar de a los criminales y concede a los italianos, el pleno derecho a defenderse en sus casas”, sancionó por su parte Isabella Bertolini, vicepresidenta de los diputados.

En ella se establece que quienes se sientan amenazados o

Bajo el sol de la Florida.

En el estado de la Florida, EE.UU., la ley estatal denominada "Defienda su espacio", aprobada en abril del 2005 con el apoyo del gobernador e impulsada por la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por su sigla en inglés), otorga a los ciudadanos del estado de Florida el derecho a disparar a cualquier persona que perciban como una amenaza a su seguridad en un lugar público. Según la ley anterior los propietarios de armas sólo estaban autorizados a disparar contra personas a las que percibían como una amenaza si éstas invadían sus hogares o propiedades. Quienes apoyaban esta nueva ley señalaban que, “los delincuentes lo pensarán dos veces antes de intentar atacar a alguien en un lugar público”. Es un "asunto anticrimen, de sentido común", dijo el gobernador en abril, antes de firmar la norma. "La ley anterior protegía al criminal. La nueva ley está del lado de la víctima", dijo en ese momento Marion Hammer, de la organización Deportistas Unidos de Florida y ex presidenta de la NRA. "Sugerir que uno no puede defenderse de un violador que la está arrastrando a un callejón, o de un secuestrador que intenta sacarlo de su auto no tiene sentido", agregó.

En Brasil no todo es carnaval.

El 24 de octubre del pasado año 2005, Brasil votó a favor de la venta de armas: el 65% de los electores se pronunció contra la prohibición. De esta forma los Brasileños se pronunciaron por la venta libre de armas de fuego. Más de 122 millones de electores fueron llamados a las urnas para responder a la pregunta: “¿El comercio de armas de fuego y munición debe ser prohibido en Brasil?”. Los brasileños rechazaron así, en un referéndum obligatorio, el prohibir la venta de armas y municiones, que se aducía era para reducir los índices de violencia en el país. El triunfo de esta posibilidad, representada por el "NO", fue obtenido de manera abrumadora. El resultado del referéndum sobre la venta de armas en Brasil superó incluso las expectativas de los partidarios del NO. En ninguno de los 27 estados brasileños ganó la corriente abolicionista. En Brasil hay 3.927.432 armas de fuego registradas legalmente, mientras que las armas ilegales constituyen un arsenal de 8,7 millones, de acuerdo con informes presentados ante organismos internacionales. Persuadidos por el temor de quedar desarmados frente al crimen y la violencia, los brasileños se encaminaron a votar contra la prohibición de la venta de armas y dieron un severo revés a quienes consideraban que la población se opondría al libre comercio de armamento.

Tal vez una propuesta extrema.

En la ciudad de “Geuda Springs”, en el estado de Kansas, EE.UU., a fines del año 2003, se sancionó la obligación de tener un arma en casa. Uno de los consejeros comunales, explicando la inédita medida, sostuvo que “cuando todos estén armados, los malhechores preferirán mantenerse lejos de nuestras casas” En EE.UU., un país de unos 280 millones de habitantes, hay aproximadamente 192 millones de armas de fuego en manos de la población.

La contracara de la moneda: La Habana 1959.

En Cuba, un 8 de enero de 1959, Fidel Castro pronunciaba un encendido discurso en la base aérea de Columbia. Ese discurso a pasado a la historia con el nombre “Armas ¿para que?”, y de hecho se constituyó en el momento en que el pueblo de Cuba fue, por primera vez en toda su historia totalmente desarmado. Arengaba Fidel Castro, en el discurso señalado: “Armas ¿para que? ¿Para luchar contra quien? ¿Contra el gobierno revolucionario que tiene el apoyo del pueblo? . Ahora no hay censura, la prensa es libre y uno puede estar seguro de que la censura no va a ser restablecida nunca. Hoy, no hay tortura, ni asesinatos, ni dictadura, Hoy hay solo felicidad”. Tras esto se confiscaron y prohibieron las armas de fuego en manos de la población

civil.

las armas de fuego en manos de la población civil. “Más armas, menos crímenes”. E sta

“Más armas, menos crímenes”.

Esta impactante aseveración proviene de trabajo del profesor e investigador estadounidense de la University of Chicago Law School y economista graduado de la Universidad de Yale, Dr. John R. Lott Jr., en su polémico libro “More Guns, Less Crime. Understanding Crimen and Gun Control Laws” (traducido como: “Más armas, menos crímenes”) -University of Chicago Press, Press, de 1998-. Lott además ha publicado recientemente un nuevo artículo titulado significativamente “Confirming More Guns, Less Crime”, American Enterprise Institute, 9 de diciembre de 2002, en el que amplía el período de análisis al año 2000 de su anterior estudio y donde el valor de los datos obtenidos al ampliar el análisis es parecido, y el sentido es exactamente igual. Asimismo las conclusiones del libro no se debilitan sino que se reconfirman con la ampliación del período considerado.

Lott considera que las soluciones para el problema de la violencia, pueden ser muy diferentes de las esperadas. Basándose en un estudio que realizo a lo largo de 19 años, concluye que cuanto mayor el numero de ciudadanos portando armas, menor será el numero de muertes en tiroteos. En libro analiza tiroteos no relacionados con otros crímenes, como guerra de bandas, asaltos o venta de drogas. (Entre 1977 y 1995). Cruzo esos datos con diversas variables, entre ellas los cambios en las leyes estatales sobre portación de armas, "Verifique que en la medida que los Estados adoptaban leyes mas liberales sobre la portación

de armas, el numero de tiroteos caía y el numero de muertes en esos episodios también", dijo Lott a un periódico brasileño en una entrevista. Actualmente, 31 Estados de los USA, permiten

a cualquier ciudadano portar armas (desde que sea mayor de edad y no tenga antecedentes

criminales, después de aprobar un examen Psicotécnico). En otros 12 estados, quien quisiera puede andar armado, desde que convenza al Sheriff local que corre riesgos de vida. En otros

siete prohíben las armas en las calles. "Si los ciudadanos comunes pudieran andar armados, entonces, tendrían mas chances de defender a victimas inocentes" Este libro demostró con base en datos oficiales que los homicidios son un 81% menos en los estados que adoptaron la

libre portación. No hay polémica, no fue publicado ningún trabajo que contradiga las conclusiones Lott; La obvia razón de la caída de la criminalidad es el establecimiento del equilibrio de fuerzas entre los criminales y los que no lo son, y como se sabe es este equilibrio

el que evita mas crímenes.

Desarmado e inseguro.

También resulta importante consignar la opinión del reconocido autor, Paul Craig Roberts, columnista del Washington Time y ex Secretario Adjunto del Tesoro de los EE.UU Craig ha escrito un renombrado artículo (“El debate sobre las armas”, 2001) donde entre otras interesantes consideraciones expresa: “Otro más de los vestigios de la Inglaterra

civilizada pasa a la historia: el policía desarmado. Por 170 años la policía británica funcionó sin armas. Desde su fundación por Sir Robert Peel en 1829, los "bobbies" vigilaban armados sólo con un rolo. Y hasta hace pocas décadas la gente del Reino Unido sí estaba armada. Ahora es

al revés. La policía tiene revólveres y la ciudadanía no. ¿Qué pasó?. El Reino Unido tiene las más rígidas leyes de control de armas en el mundo. Ni siquiera

a los miembros del equipo olímpico de tiro al blanco se les permite tener pistolas. El público

británico puede obtener sólo licencias para poseer rifles y las municiones para estos pueden ser sólo de perdigones para matar aves. El Reino Unido debería ser un país seguro y sin crímenes. La realidad es otra y tanto los crímenes violentos como los robos se han disparado. Peleas a tiros entre grupos rivales de delincuentes es la causa de los cambios en la policía. En los viejos campos de Robin Hood en Nottinghamshire, la policía anda en parejas y armados de semiautomáticos, mientas que vehículos con ametralladoras están listos para respaldarlos. Si el control gubernamental de las armas logra que la sociedad esté segura, ¿por qué los policías ingleses están ahora armados hasta los dientes? Más bien es indicativo que el control de armas es un tremendo fracaso. El resultado es lo opuesto a lo que aseguraban los activistas y la realidad es que cuando se prohíben las armas, sólo los delincuentes andan armados. Puede que el hogar del inglés sigue siendo su castillo, donde ni siquiera el rey puede entrar sin una orden judicial, pero los ladrones y violadores entran cuando les da la gana. Es más fácil y menos arriesgado asaltar a sus víctimas en la privacidad de los hogares que en la calle. El asaltante sabe que la familia está desarmada. Los expertos en Estados Unidos han probado una y otra vez que la difundida propiedad de armas entre la población es un potente freno a la delincuencia, impidiendo entre uno y tres millones de asaltos y crímenes al año. La posesión de armas salva muchas vidas e impide violaciones y robos. Hace poco el ministro de Justicia del Canadá, Allan Rock, contestó las críticas a la obligación de registrar las armas, asegurando que "no hay razón alguna para confiscar armas poseídas legalmente". Menos de diez meses después 553.000 armas registradas legalmente fueron confiscadas por el gobierno del Canadá. Ahora, muchos canadienses prefieren exponerse a cinco años de cárcel antes de registrar su arma. El control de armas reduce drásticamente la seguridad pública y convierte al ciudadano respetuoso de las leyes en infractor. Licencias y registros aumentan la delincuencia al dedicar tiempo y recursos de la policía a trámites y papeleo. Y, por supuesto, todo el mundo sabe que los criminales no solicitan licencias ni registran sus armas”.

Australia, Canadá, Inglaterra, y Suiza.

En 1996 Australia prohibió las escopetas, fusiles y rifles; las pistolas solamente quedarían en manos de competidores olímpicos y de clubes de tiro. Pero parece que esas medidas no fueron suficiente. Luego se pasó a prohibir las pistolas semi-automáticas también. Este tipo de leyes ha permitido que los criminales tengan mas armas que el resto de la población. En efecto, desde que se prohibieron las armas en Australia, los asaltos (con armas) han aumentado en un 44%.

Canadá sufre las consecuencias de las políticas en materia de prohibición de armas de fuego. A medida que la regulación se ha ido haciendo más opresiva, el crimen ha ido creciendo exponencialmente. En los Estados de USA con legislaciones más laxas y permiso para portar armas de fuego, los crímenes han tomado la dirección opuesta, y han descendido bruscamente.

En Inglaterra desde hace bastantes años el Estado optó por prohibir las armas a los civiles, y de hecho es lo que viene haciendo, con las consecuencias inesperadas: un aumento significativo de los crímenes violentos. Que han aumentado este pasado 2005, sólo en Londres, más de un 50 por ciento. Como profusamente evidencia John R. Lott, en sus dos libros de lectura imprescindible, “More Guns, Less Crimey “The Bias Against Guns, la

prohibición de armas de fuego únicamente provoca que la gran mayoría de los ciudadanos sigan cumpliendo la ley positiva, permaneciendo desprotegidos ante los criminales, quienes sí seguirán adquiriendo armas para perpetrar sus crímenes. Los datos parece que hablan por sí mismos.

En “El Príncipe”, una de las obras más famosas de Nicolás Maquiavelo, su autor rinde tributo a una tradición de los suizos de la siguiente manera: “los suizos están tan bien armados como libres”, lo que resume perfectamente la realidad de hoy día incuestionablemente. El arma personal es para los helvéticos un símbolo de libertad y la esencia misma de su salvaguarda.

También es un error buscar una relación directa entre cantidad de armas y cantidad de delitos que se cometen con armas o cifras de muertes por balas. Así por ejemplo Suiza por su parte, es el país del mundo que tiene mayor cantidad de armas de fuego per cápita, y no es que no existan delitos, pero no es un país que esté habitualmente en las primeras planas de los diarios por sus altos índices delictivos. Corresponde también señalar que en Suiza el servicio dura desde los 19 hasta los 48 años, y que cada persona tiene su revolver o su fusil en su casa. Además de que el tiro, es el deporte nacional en Suiza. Por su parte los informes de Naciones Unidas (UNICRI) registran un número muy bajo de homicidios con armas de fuego. En suiza, basta con no tener antecedentes para acceder a un arma de fuego. Hoy por hoy la confederación helvética es un país mucho mejor armado que los propios EE.UU. y donde el 72% de la criminalidad ocurre con armas blancas (cuchillos) y bates de beisball. En Suiza se señala que cualquier ladrón lo piensa mil veces antes de entrar en una casa a robar.

lo piensa mil veces antes de entrar en una casa a robar. El fracaso del control

El fracaso del control de armas

Conforme lo declarado por los autores de “Armed. New Perspectives in Gun Control”, Gary Klerk y Don B. Kates, lo primero que cabe decir es que las leyes de control de armas no pueden cumplir el que es su objetivo declarado: desarmar a los criminales. Y es que hay una relación inversa entre quienes deberían estar afectados por el control, los criminales y quienes de hecho lo están, los ciudadanos de a pie. Para los primeros la prohibición de adquirir armas nunca supone una dificultad suficiente, ya que quienes ya están fuera de la ley por otros motivos no se plantean si saltarse esta última regulación o no, en especial en la medida en que la obtención de una arma sea necesaria para llevar a cabo sus actividades criminales. El ciudadano sabe que las leyes que prohíben el tráfico y el consumo de drogas o alcohol nunca han sido suficientemente efectivas como para hacer desaparecer su uso. Son precisamente los ciudadanos que cumplen con la ley los que están afectados por estas legislaciones, por lo que quienes desean disponer de armas para auto defenderse son los que se quedan privados de este instrumento idóneo. A ello hay que añadir que incluso cuando la adquisición de armas es legal, los criminales utilizan los conductos fuera de la ley. De hecho, los principales medios de adquirir armas por los criminales son el robo y la compra a otros ciudadanos.

La crítica al libre uso de las armas se une con el acendrado antiamericanismo de muchas sociedades, que encuentra en los supuestos efectos negativos de la libertad de armas un motivo más de crítica. Como muchas otras, esta carece de fundamento. En primer lugar Estados Unidos tiene un nivel de homicidios por habitantes comparables con otras

democracias occidentales. La primera democracia del mundo no es la única en permitir libertad de armas. Otros países con una población que posee armas en igual proporción, como Suiza, Finlandia o Nueva Zelanda, tienen menor incidencia de la criminalidad. Gran Bretaña, que lleva más de nueve años con la aplicación de una estricta legislación de control de armas, ha superado a los Estados Unidos en esa desagradable estadística. El criminalista Joyce Lee Malcolm, autor de la obra “Guns & Violence: The English Expierence”, Harvard University Press, Cambridge, Mass, 2000., apunta directamente a la legislación de 1997 que prácticamente acaba con la libertad de armas en Gran Bretaña como la principal causa del aumento del número de delitos que ha tenido lugar precisamente con la aplicación de dicha norma en su artículo Gun Control’s Twisted Outcome. Suiza tiene un 40% menos de criminalidad que Alemania, y Nueva Zelanda también queda por debajo de Australia en crimen, con una legislación sobre el libre uso de las armas contrapuesta. Israel tiene un porcentaje de la población con armas mayor que el de los Estados Unidos, y una incidencia del crimen por debajo de Canadá.

Unidos, y una incidencia del crimen por debajo de Canadá. Efecto disuasor sobre el delito L

Efecto disuasor sobre el delito

Los criminales planifican su actividad como el resto de los ciudadanos, tomando en cuenta los beneficios que les pueden reportar su comportamiento y los costos y efectos negativos de cada una de las opciones consideradas. Tienen en cuenta, como cabe esperar, los riesgos que se derivan de su actividad, como el de ser apresados por la policía, llevados a juicio, condenados y finalmente forzados a cumplir las penas.

Pero añadidos a estos riesgos, los criminales tienen en cuenta en los Estados Unidos y en otros países con libertad de armas, como Suiza e Israel, la posibilidad de enfrentarse a una víctima armada. La criminología ha demostrado que los criminales temen encontrarse a una víctima con un arma, y que tal posibilidad la tienen en cuenta a la hora de llevar a cabo su actividad ilícita. Un estudio elaborado por los profesores James D. Wright y Peter Rossi, tras entrevistar a criminales en la cárcel convictos de un robo o un crimen violento muestra que el 34% de éstos había sido “asustado, disparado, herido o capturado por una víctima armada”;

En 1981, la ciudad de Morton Grove, en Illinois EE.UU., prohibió la posesión de armas y como resultado en número de robos aumentó. En 1982, en la ciudad de Kennesaw, Georgia EE.UU., por ley se estableció que el cabeza de cada familia tenga por lo menos un arma de fuego en su hogar, luego de esto los delitos y en particular los delitos con armas de fuego disminuyeron significativamente.

Impactantes estadísticas, datos y más polémica.

Un interesantísimo material titulado "Resistencia armada al crimen: La naturaleza de la defensa personal con armas". de Gary Kleck y Marc Gertz, (publicado en The Journal of Criminal Law & Criminology, de la Northwestern University Schoold of Law; basado en el "National Crime Victim Survey" y recogido en "The World Wide Web Gun Defense Clock"). Señala que:

Cada 13 segundos un norteamericano usa un arma de fuego para defenderse de un ataque criminal. Del primero de enero al 18 de marzo de este año, 509.678 ciudadanos han

detenido agresiones criminales al usar su arma de fuego

15,7% de las personas que se han defendido con un arma tienen la seguridad de que habrían resultado heridos o muertos, de no estar armados”.

Prosigamos con las estadísticas:

El estudio de Gary Kleck y Marc Gertz también señala que “el 83,5% de las defensas, con armas de fuego, a las agresiones, el atacante fue el que primero recurrió a la violencia. Estas cifras contrastan con la idea, sostenida por algunos, que portar un arma no tiene mayor relevancia en caso de ser agredido o que puede resultar contraproducente tener un arma si uno es atacado”.

El estudio también dice que “91,7% de los casos de las personas que recurrieron a su arma para defenderse, no tuvieron necesidad de herir o matar a su agresor. 73,4% de esos casos, el agresor era un desconocido para la víctima. Esta cifra choca con el mito de que una persona que posee un arma la usará contra un familiar o alguien conocido. En más de la mitad de los casos estudiados, el ciudadano que recurrió a su arma para defenderse era agredido por dos o más atacantes. 25% de los casos, se trataba de tres o más agresores. Ningún otro tipo

de equipo, accesorio, o pericia, tales como artes marciales, sprays irritantes o descargadores de electricidad, le hubiera dado a estas víctimas potenciales una posibilidad de defensa, similar

a la que les brindó el arma de fuego.79,7% de estos casos exitosos de defensa al arma, el

ciudadano portaba su arma oculta. La cuarta parte de los casos estudiados sucedieron en sitios lejanos a la casa de la víctima”.

Otras estadísticas e informaciones adicionales, correspondientes a “The World Wide Web Gun Defense Clock”: - “En los Estados Unidos cada 30 minutos se comete un homicidio con un arma de fuego; pero, en las dos terceras partes de los casos, las víctimas tenían antecedentes penales y expedientes con la justicia; es decir, no se trataba de ciudadanos honestos sin récord criminal. El hecho de que los ciudadanos puedan portar un arma de fuego legalmente no hace a la sociedad más violenta, o van a generarse tiroteos por incidentes de tránsito. Por ejemplo, en el estado de Florida, donde cientos de miles de ciudadanos portan legalmente armas, no se conoce de delitos cometidos por estas personas. De hecho, los índices de homicidio, atracos, violaciones y robos son bastante menores en las regiones de los Estados Unidos donde es fácil obtener la licencia para portar un arma, que en aquellos estados donde están prohibidas las armas o es muy difícil obtener la licencia. Reducir los permisos de armas de fuego no tiene repercusiones sobre la tasa de suicidios. En Canadá se prohibieron, totalmente en 1976, las armas cortas de fuego para civiles Los índices de suicidios no

disminuyeron por ello. Los suicidas sustituyeron las armas por lanzarse al vacío desde puentes

o edificios altos

por lanzarse al vacío desde puentes o edificios altos ” El epicentro el tema. S e

El epicentro el tema.

Se ha sostenido con insistencia que la forma de evitar los delitos con armas de fuego, no es complicar su tenencia por parte de los legítimos usuarios. Sino el control y la represión severa, constante e implacable sobre los delincuentes.

La ecuación: “ciudadano honesto desarmado, versus, delincuente armado”, no parece ser la más acertada. Sino que la cuestión debería recaer entre, armas legalmente registradas versus armas ilegales o sin registro. El control de armas debe apuntar básicamente a desarmar a los delincuentes. Y son ellos quienes deberían estar afectados por el control, los criminales y no los ciudadanos honestos y cumplidores de la ley. No se debe hacer pagar a justos por pecadores. Quien quiere acceder a un arma a los efectos de su legítima defensa o la de su hogar no puede verse enfrentado a una serie de complicaciones legales y burocráticas mientras que quienes están fuera de la ley seguirán armándose. Tampoco se conoce de delincuentes o grupos criminales que antes de cometer sus fechorías se tomen el tiempo y el trabajo de dejar los papeles de sus armas “en regla”. No es lógico pensar que el que desea identificarse, dar su domicilio, su medio de vida, probar que no tiene antecedentes, que realizó y aprobó un curso de capacitación en el manejo de armas de fuego, se dedique luego a delinquir. De la misma manera que los estudios empíricos demuestran que en los accidentes con armas ha habido de forma mayoritaria un uso indebido o irresponsable. El mismo estudio revela que quien ha estado implicado en accidentes con armas de fuego “están desproporcionadamente implicados en otros accidentes, crímenes violentos y abuso del alcohol”, y en muchas ocasiones de otras substancias que alteran el comportamiento. También las estadísticas revelan que los legítimos usuarios de armas prácticamente no intervienen en delitos con armas y que las armas utilizadas en delitos generalmente no son adquiridas en el mercado legal. Como corolario parecería claro que lo que se debe de combatir es la posesión y el tráfico clandestino e ilegal de armas, es decir aquellas armas en manos o al alcance de los delincuentes que a diario ensombrecen la convivencia en paz del resto de los ciudadanos honestos y respetuosos de las leyes. No se trata entonces de políticas restrictivas en materia de armas de fuego sino de tenencia regulada, responsable y con capacitación por un lado, y por otro con las más severas sanciones a quienes no se ajusten a la normativa.

severas sanciones a quienes no se ajusten a la normativa. El marco normativo nacional E n

El marco normativo nacional

En primer lugar cabe consignar que en el Uruguay, existe un mercado de armas legítimo por parte de particulares que responde básicamente a motivaciones tales como actividades de caza; tiro práctico; coleccionismo; y protección, defensa o seguridad.

Se podría decir que el Uruguay desde el punto de vista reglamentario ha evolucionado correctamente en los últimos años, aunque queda un camino por recorrer. Como surge, de todo lo reseñado anteriormente, el marco normativo debería de apuntar en dos direcciones:

I- Por un lado, regulando la tenencia y el porte de armas de fuego en forma legal. Como consecuencia las pautas en esta materia deben sin abandonar el control

sobre el arma en sí, ajustarse substancialmente a exigencias sobre la persona que va a adquirirla y/o a portarla.

En tal sentido, en Uruguay hasta el año 1999, solo hacía falta entrar a una armería, ser mayor de 18 años y presentar la cédula para comprar un arma calibre 22 considerada de “uso deportivo”, pese a ser utilizada en la mayoría de los delitos cometidos con armas de fuego –y basta recordar también que el asesinato de Robert Kennedy, en los EE.UU. se cometió con un arma calibre 22-.

Luego la normativa fue modificada (Decreto 238/999 de fecha 30/7/99) y desde entonces se exigieron los mismos requisitos que para armas de mayor calibre, es decir presentar el certificando de buena conducta y obtener previamente un certificado policial que habilita a poseer un arma de fuego (Título de habilitación para adquisición y tenencia de armas de fuego).

Pero recién en el año 2002 se modernizó efectivamente la normativa para le tenencia legítima de armas de fuego, adecuándola, a criterios modernos, exigiendo entre otros aspectos importantísimos, capacitación y responsabilidad.

En efecto, el 18 de junio del año 2002 se aprobó por parte del Poder Ejecutivo el Decreto N° 231/002 que ajusta y actualiza parte de la normativa en materia de adquisición, tenencia y porte de armas de fuego. Debe señalarse que la reglamentación sobre armas de fuego, es de competencia compartida entre el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa Nacional.

El referido Decreto 231 del año 2002, procedió a la actualización del antiguo decreto N°

652/970 en materia de adquisición y tenencia de armas de fuego, y en la filosofía de mismo se pueden apreciar como aspectos importantes: el apuntar a ser más severos sobre los requisitos a exigir a las personas que quieran adquirir o portar un arma, al igual que las legislaciones más modernas -como la canadiense o la suiza- exigiendo idoneidad, pericia, etc.; el buscar minimizar el riesgo y el peligro insito en la tenencia de armas -ya sea en el hogar o portándolas- para que las mismas no representen un riesgo ni peligro social y que quien la posea sea idóneo en su manejo y conozca su peligrosidad; el aumentar la eficacia de los controles por parte del Estado coordinando el intercambio de información; y el incentivar la regularización de las armas sin registrar y así obtener un mayor control al habilitar que las personas registren sus armas que hoy poseen en forma irregular o no documentada.

Al igual que las legislaciones comparadas se orientó, no a convertir al ciudadano respetuoso de la ley en infractor. Basta reiterar que los delincuentes no tramitan ni gestionan autorizaciones para adquirir o portar armas, quienes tramiten los procedimientos son ciudadanos que quieren y deben cumplir con las normas legales. Por ende como se ha señalado por prestigiosos autores sobre este tema, la forma de evitar los delitos con armas de fuego, no es complicar su tenencia por parte de los legítimos usuarios sino el control y la represión constante e implacable sobre la delincuencia.

Las principales características de la nueva normativa pueden sintetizarse en cuanto a

que:

A. - se estableció que para la adquisición de cualquier arma de fuego sin distinción de calibre, modelo o sistema se requerirá la previa obtención del Título de habilitación

para la adquisición y tenencia de armas. (Art. 5);

B. - en el nuevo decreto Art. -4 y 8 -se exigen, tanto para obtener el título de habilitación para tenencia de armas, como para el porte de armas: 1- certificado de Antecedentes Judiciales (Decreto. 382/999); 2- certificado médico de aptitud psicofísica expedido por profesionales e instituciones habilitadas por el M.S.P.; 3- constancia laboral o justificativo de ingresos; 4- certificado de idoneidad de conocimientos básicos sobre seguridad y manejo de armas. Esto es el realizar y aprobar un “Curso Especial”, teórico

y práctico que implica entre otros puntos: Medidas de seguridad con respecto a las

armas, alcance y efectos de los proyectiles, normativa de derecho penal sobre la temática, y tiro práctico todo ello de acuerdo al tipo de arma. Se gestiona y realiza en Centros de Formación de la Policía Nacional, Unidades Militares que impartan los

cursos e instituciones privadas habilitadas por el Ministerio del Interior. La finalidad perseguida es demostrar un conocimiento, manejo e idoneidad para poseer un arma de fuego;

C.

-

en otro orden se estableció también que los portes de armas quedan limitados

únicamente para armas de puño -Art. 10-, la normativa anterior no distinguía, por lo

cual también se podían habilita armas largas;

D.

- también se aclaró que el porte de armas solo autoriza a portar efectivamente una sola arma de las autorizadas a la vez –Art.9-;

E.

- se coordina el intercambio fluido y regular de información entre el Servicio de Material

y

Armamento del Ejército dependiente del Ministerio de Defensa Nacional y la Oficina

de Armamento, Balística y Equipos Policiales del Ministerio del Interior, remitiéndose

ambas dependencias información mensual –Art. 11- para coordinar un mayor control sobre las armas- y

F.

-

se modificaron los plazos de vigencia del título de Habilitación para la adquisición y

tenencia de armas que pasa de 2 a 5 años y el porte de armas que pasa de 1 a 2 años, con la finalidad de alentar el registro de armas al establecerse plazos más razonables – arts.6 y 10-.

II- Por otra parte y tal vez el capítulo más sustancial, es el que debería referir al combate, el control y la represión severa, constante e implacable sobre los delincuentes armados, y sobre la posesión y el tráfico clandestino e ilegal de armas.

En este aspecto la normativa vigente, resulta hasta la fecha muy limitada. En tal sentido se pueden mencionar algunas normas en especial, como lo establecido en el Decreto 652/970, Art. 12 y 21 por los cuales se encuentra facultada la Policía para practicar registro de armas, en todos los sitios públicos o abiertos al público. Y para la retención de armas sin documentación o no autorizadas; y el Art. 365 num. 12 del Código Penal que establece que es una falta prevista por el Código Penal, el usar armas sin estar facultado para ello o poseer armas prohibidas, lo cual también se consagra en el Art. 12 del Dec. 652/970. Cabe acotar que en las legislaciones comparadas el poseer armas sin autorización es considerado directamente, como un delito punible. A modo de ejemplo en el estado de Texas EE.UU., se implementó con buen éxito, un programa legislativo para la lucha contra los delincuentes que porten o usen armas de fuego. Al grado que “una persona con antecedentes penales que se encuentre portando un arma en Texas hará frente a una larga sentencia en una prisión federal”, según informó el Procurador General de ese Estado.

Mientras que en nuestro país, el único esfuerzo por actualizar la legislación en este punto, es lo consignado legislativamente, en el Art. 141 de la Ley Nº 17.296 –Ley de Presupuesto del año 2001- donde se penaliza a quien porte un arma de fuego teniendo antecedentes por la comisión de delitos graves, expresamente previstos en la norma; y en menor medida lo previsto por el artículo 148 de la Ley Nº 17.296 que crea el Registro Nacional de Balística Forense dependiente del Ministerio del Interior en la órbita de la Dirección Nacional de Policía Técnica, como área propia del Departamento de Balística Forense.

En suma, creemos que nuestra legislación se debe orientar a endurecer severamente las penas contra aquellos delincuentes o personas con antecedentes penales que sean sorprendidos por la autoridad portando armas de fuego, así como a quienes la tengan sin la respectiva autorización. Pero no deben complicarse los trámites o aumentar las exigencias o restringir de manera alguna, a aquellos ciudadanos honestos que cumplen con la normativa legal establecida. Las leyes en esta materia no deben orientarse entonces a afectar a aquellos con la voluntad de cumplirlas sino justamente a quienes habitualmente están al margen de la ley.