2012

Alfonso Castillo Ramírez

[EL BÚHO MATEO]
[Dicen que los sueños, sólo son eso sueños, pero la experiencia en ellos muchas veces resuelve los problemas en la realidad, y simplemente soñar no cuesta nada.]

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Un sueño ....................................................................... 3 El encuentro .................................................................. 5 ¿Incógnita resuelta?....................................................... 7 Un vuelo comienza...................................................... 10

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Un sueño
Nació un veinticuatro de un mes cualquiera, sus ojos grandes abrieron y lo primero que hicieron fue asombrarse de todo lo que a su alrededor había, pero claro no era raro dado que nació en el mundo de los sueños, ahí podía ver elefantes de todos colores, unicornios, gatos con botas, estrellas parlantes, ríos de chocolate, montañas de helado, cuantas maravillas para nosotros suelen ser imposibles, así comenzó a pasear por todo su mundo curioso y con ganas de aprender. Así camino por el mundo un par de horas, mientras este mundo se encapsula en una porción de nuestros recuerdos y permanece dormido hasta que volvemos a soñar, con una mente analítica, muy perspicaz, de ahí la primera parte de su nombre MAT, por matemático, pero a la vez muy creyente y asombrado de las cosas tan extraordinarias de la vida de ahí la segunda parte TEO, por Teológico, entonces los demás sueños comenzaron a llamarle Mateo. Pero que hacía a Mateo especial entre los otros sueños, que era diferente en él, sí, recordaran como empezamos la historia, Mateo no apareció en un sueño, no se creó en un sueño, el nació en un sueño, es decir tuvo un tiempo de incubación, y poco a poco ingreso al mundo, no sabía ser un sueño, no sabía cuál era su misión en ese mundo, él tenía que aprender como cualquiera que no fuera un 3

sueño, y lo primero que Mateo aprendió es que los sueños tejen una red interconectada permitiéndole a las personas interactuar unas con otras, compartiendo sueños, compartiendo cosas extraordinarias. Su plumaje era color ocre, detallada por unos toques dorados, sus ojos color café y una mirada profunda pero llena de lo que refleja tu alma, su pico curvado que asemeja una sonrisa en su rostro unas orejas, alertas pero pequeñas su sentido para estar alerta es simplemente indescriptible. Conocer a Mateo fue algo esencialmente gratificante, es lo que algunos llamarían amor a primera vista, pero más bien amor a primer sueño, dando vueltas por aquí por ahí buscando, escudriñando, siempre curioso, siempre atento a esos puentes a esos enlaces entre los sueños de las personas, siempre en busca de aventuras, buscando su razón en la vida.

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El encuentro
La hora no la recuerdo, que tan importante sea, no lo sé, lo cierto es que me encontraba cansado de una jornada quizá no tanto de trabajo, pero sí de decisiones que tomar y que considerar, fue entonces que fui a dormir, tratando y esperando que mis sueños no se convirtieran en pesadillas y poder descansar. Suelo tener sueños raros, suelo tener ideas extrañas, pero esta vez incluso en mi sueño trataba de descansar, yacía en un verde paraje de aquellos que se tienen en las provincias donde aún no ha llegado la llamada civilidad del hombre, la paz se respiraba en ese sitio, pero a la vez los extraños colores en la tela celestial invitaban a curiosear un poco a preguntarte por algunas cosas. De pronto entre la tela donde se junta el cielo con el horizonte, entra un búho, admirando el paisaje, caminando con sus alas de manera de inspección, abriendo sus tremendos ojos café y siendo muy discreto para no ser descubierto por los demás sueños, sin embargo, ya había llamado la atención el animalito, en parte por la manera abrupta de su entrada, en parte por ser un búho, y en parte por su brillo dorado que matizaba en su plumaje los rayos del sol. Hola amiguito, que haces perdido en este paraje, me dirigí a él, levantando su cuello en movimiento clásico de los 5

búhos me miro como extrañado, tú no eres parte de mi sueño le dije, y se extrañó aún más, yo ya había estado aquí dijo, pero hay algo extraño algo diferente, dio un par de vueltas a mi alrededor, y prosiguió aquí donde estás tú debería haber un árbol, ¿Qué clase de árbol? Pregunté, un roble contestó robusto y con gran follaje, ¿Cómo lo sabes? Volví a preguntar, moviendo su cuello cual búho respondió, simple porque en ese árbol nací yo. Mire alrededor un par de veces y fue entonces que comprendí que el extraño era yo, que no me encontraba en mi sueño, sino en el de alguien más, el lugar tenía tantas cosas que se me hacían familiares, pero de cierta forma era un sueño que yo no soñé, pregunté entonces, ¿Tienes nombre?, esperando que en su respuesta se encontrará un indicio de quien había soñado tan bello paraje, Mateo respondió, me llamo Mateo. Y dime Mateo te vi llegar caminando, ¿por qué llegaste caminando y no volando, acaso no sabes volar?, me miró fijamente abrió los ojos y dijo ¿Volar?, claro que puedo eso es lo más sencillo, lo difícil casi siempre es encontrar un corazón donde aterrizar, bueno dije, dime Mateo, en el sueño de ¿quién estoy? El sueño de todos y el de nadie, es más bien un lugar donde convergen los sueños, pero que muy pocos se atreven a traspasar, mejor dime tú como fue que llegaste hasta aquí, como lograste cruzar. 6

¿Incógnita resuelta?
Hace un tiempo que vago sólo, hace tiempo que he dejado de buscar, hace tiempo que he dejado de creer, hace tiempo que he dejado de confiar, pero nunca he dejado de soñar, cada segundo lo puedo recordar, cada instante lo puedo duplicar, pero no todos los sueños son lindos, algunos de ellos te hacen pronto despertar. A veces yo creo que hasta despierto sueño, la razón te la has de imaginar, pero eso no es lo mío, a mí solo se me permite soñar, ¿Tú puedes volar? Pregunto Mateo, tan alto como puedas imaginar, tan largo como la inmensidad del mar y tan profundo, tan profundo como se debe amar, quizá eso te trajo hasta acá dijo, quizá es tu búsqueda la que te abrió la puerta. Quizá sólo fue mi huida Mateo, te he dicho que sueño despierto, sueño a un ángel de belleza sin igual, cabello castaño, y tez clara como la miel, ojos así como los tuyos, y un resplandor que me recuerda mucho el de tus plumas, que por instantes me hace olvidar quien soy, llega y me mira con singular ternura, me abraza y me conforta me da paz para descansar. Pero luego se marcha y me deja en la misma soledad, últimamente le he visto llorar, ¿has visto tu llorar a un ángel Mateo?, pregunté, me miró con sus grandes ojos, como tratando de recordar, luego respondió, he visitado 7

muchos sueños, he recorrido éste lugar, pero ahora que lo pienso, ahora que lo dices nunca he visto un ángel llorar. En realidad es algo triste, un espectáculo que no quisiéramos en nuestra mente cargar, quizá estaba escondiéndome de ella, ¿Ella? Preguntó Mateo, es un ángel no debería ser un él, ella, él, eso qué importancia tiene, sólo sé que no debería llorar y con el día que tuve sólo quería descansar, no quería ver sus lágrimas, y sólo pensé en refugiarme donde no me encontrará. Entonces preguntó Mateo, ¿Tú sabes dónde estamos?, quien es el dueño de tan hermoso lugar y mejor aún tu sabes ¿quién soy yo?, me temo suspiré, que así es, me temo que todo toma sentido dentro de mí, ¿Quién soy? Preguntó mientras abría los ojos grandes. La lógica es simple, el mejor lugar para esconderse es a la vista de todos, el mejor lugar para que no te busquen es en la casa de quien te busca, pero sólo hay una forma de entrar a la casa de quien te busca y es el camino donde se une tu casa con la suya, y todo esto que miras alrededor, es lo más bello que podríamos encontrar los dos, pero yace detrás de una tela que no nos permite mirar más allá. Eres por lo que deduzco de cierta forma, mi parte analítica y lógica curiosa que te da forma y movimiento, y por otro lado eres su parte inspiradora y creyente, su 8

espíritu capaz de atreverse y arriesgarse, que es lo que complementa tu forma y te da alas lo suficientemente fuertes para cruzar ese velo que aún frente a nuestros ojos nos da miedo. Supongo naciste cuando mi sentido de responsabilidad me impedía cumplir mis sueños, me limitaba a la realidad, me conducía en el camino que evitaría mi demencia, pero que enfriaría mi corazón, el mismo momento, que ella dejo de arriesgarse, que murió su ilusión que prefirió la costumbre y de igual forma congelo su corazón. Fue entonces que nos perdimos, y el camino entre nuestros sueños se abrió en muchas veredas, creo todo un mundo que sólo tú has explorado, que sólo tú has recorrido y en mi momento de búsqueda de paz has reencontrado. Mateo abrió y extendió sus alas, entonces preguntó, ¿Sabes qué camino seguir?, claro que sí yo debo permanecer aquí, quizá de vez en vez salir a mis sueños, y tú de vez en vez me acompañaras y entonces regresaras por ese camino y la visitaras en sus sueños, y en algún momento, te podrá ver y podrá platicar contigo y le resolverás todas sus dudas, ¿Pero no sé si te creerá?

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Un vuelo comienza
Lo increíble Mateo es que esta unión fue tan grande, tan profunda, que tú eres libre de ir y venir, de visitar los sueños de muchos más y de sembrar en ellos todo lo que en esencia eres tú, Mateo se sentía fuerte con ganas de emprender el vuelo, aunque su viaje le llevaría mucho tiempo, él sabía que lo disfrutaría. Metí la mano a mi bolsillo, y a manera de pase mágico saque un muñeco de alambre después de todo siempre cargo con mis sueños, lo hice rebotar para darle vida, ahora Mateo tienes un compañero, que sabrá donde encontrarme, para seguir aprendiendo de ti, para seguir sintiendo esa fe. Mateo me miró y preguntó ¿Qué debo sembrar?, como hacer algo útil de mi visita, metí entonces mi mano en el otro bolsillo, y saqué una pequeña lonchera, auto expandible y auto reclinable y le dije, ten lleva siempre contigo esta lonchera, en ella van guardados los besos y deseos y claro uno que otro sueño, que quizá solo quizá te ayuden a entender los sueños de alguien más. Mateo dijo; entonces en algún momento veré al ángel llorar, no Mateo, lo interrumpí, tu existes para que el ángel no lloré y para que yo crea, pero aún en la imaginación más grande uno debe aprender a compartir y ahí afuera hay mucho que sentir, mucho que dar, 10

mucho porque vivir, abrió sus alas y comenzó el aleteo sigue la música esa canción es la que ella suele entonar, ahí tras el horizonte en ese brillo de sol ahí la encontraras, dale las gracias por de vez en cuando irme a abrazar. Así que la próxima vez que vayas a dormir abre bien los ojos, mira en todo lugar, quizá es probable que Mateo te pase a visitar, no tengas miedo de preguntar, pues él nació porque nosotros podemos soñar.

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