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C URSO O N - LINE : FILOSOFÍA EN SAN AGUSTÍN EN BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

FILOSOFÍA EN SAN AGUSTÍN

EN BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

MANUAL DE CLASES

“TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN”

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UNIDAD 4 EL DESEO DE LA FELICIDAD COMO MANIFESTACIÓN NATURAL DEL HOMBRE 1. I NTRODUCCIÓN

UNIDAD 4

EL DESEO DE LA FELICIDAD COMO MANIFESTACIÓN NATURAL DEL HOMBRE

1. INTRODUCCIÓN

El tema central de esta investigación es lo argumentado por el santo de Hipona sobre el hombre como ser que desea la felicidad.

La estructura de nuestra reflexión a partir de lo dicho por San Agustín referente al ser humano y su felicidad, está dividida en los siguientes puntos: Todos los hombres desean la felicidad; no todos los hombres son felices; y la verdadera felicidad.

2. TODOS LOS HOMBRES DESEAN LA FELICIDAD

Nuestro santo no deja de tomar en cuenta, al aproximarse al hombre, que el deseo de felicidad que tiene se encuentra en sí mismo, se manifiesta por su experiencia y a lo largo de toda la vida de humanidad.

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De Hipona (1968) señala lo siguiente: Pero ¿en qué consiste que si se pregunta a

De Hipona (1968) señala lo siguiente:

Pero ¿en qué consiste que si se pregunta a dos individuos si quieren ser militares, tal vez uno de ellos responda que quiere y el otro que no quiere, y, en cambio, si se les pregunta a ambos si quieren ser felices, uno y otro al punto y sin vacilación alguna respondan que lo quieren y que no por otro fin que por ser felices quiere el uno la milicia y el otro no la quiere? ¿No será tal vez porque el uno se goza en una cosa y el otro en otra? De este modo concuerdan todos en querer ser felices, como concordarían, si fuesen preguntados de ello, en querer gozar, gozo al cual llaman vida bienaventurada. Y así, aunque uno la alcance por un camino y otro por otro, uno es, sin embargo, el término adonde todos se empeñan por llegar: gozar. Lo cual, por ser cosa que ninguno puede decir que no ha experimentado, cuando oye el nombre de "vida bienaventurada", hallándola en la memoria, la reconoce. (p. 419).

No hay duda para el santo que todos desean ser felices, no hay ningún hombre (que goce de todas sus facultades) que no lo desee y que ese deseo de felicidad se encuentra en uno mismo y es evidente por la experiencia personal.

El santo, en su diálogo de “De la Vida Feliz”, cuestiona: “Todos queremos ser felices, ¿no? Apenas había dicho esto, todos lo aprobaron unánimemente. (De Hipona, 1957, p. 635).

3. NO TODOS LOS HOMBRES SON FELICES

Pero, continuando con el diálogo citado, nos encontramos con una realidad contrastante:

De Hipona (1957)

¿Y os parece bienaventurado el que no tiene lo que desea? No dijeron todos. ¿Y será feliz el que posee todo cuanto quiere? Entonces la madre respondió: Si desea bienes y los tiene, sí; pero si desea males, aunque los alcance, es un desgraciado. (…) –Sobre un punto convenimos todos: nadie puede ser feliz si le falta lo que desea; pero tampoco lo es quien lo reúne todo a la medida de su afán. ¿No es así? Asintieron todos. Respondedme ahora: todo el que no es feliz,

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¿es infeliz? Todos mostraron su conformidad sin vacilar. – Luego todo el que no tiene

¿es infeliz? Todos mostraron su conformidad sin vacilar. Luego todo el que no tiene lo que quiere es desdichado. (Aprobación general.) (p. 635).

San Agustín manifiesta que el que no tiene lo que se desea, no es feliz, y si lo que se desea son cosas malas tampoco es feliz dejando claro que tampoco es feliz el que reúne todo lo que puede porque no necesariamente todo lo que quiere le puede convenir. Ante todo esto quedamos ante la pregunta: ¿qué es lo que debe de buscar el ser humano para ser feliz?

De Hipona (1957) continúa:

Luego dije yo ha de ser

una cosa permanente y segura, independiente de la suerte, no sujeta a las vicisitudes de la vida. Pues lo pasajero y mortal no podemos poseerlo a nuestro talante, ni al tiempo que nos plazca (p. 637).

¿Qué debe buscar, pues el hombre para alcanzar su dicha? (

)

Entonces podemos concluir que la razón por la que los seres humanos no son felices es porque no buscan su felicidad en lo eterno y permanente.

¿Por qué no son felices? Porque se ocupan más intensamente en otras cosas que les hacen miserables que felices” (De Hipona, 1968, p. 421).

4. LA VERDADERA FELICIDAD

El santo de Hipona, dialogando da respuesta a la interrogante sobre cuál es lo eterno y siempre permanente que nos daría la felicidad verdadera.

“– ¿Dios os parece eterno y siempre permanente? (…) –Luego es feliz el que posee a Dios. Gozosamente admitieron todos la idea última. Nada nos resta continué yo sino averiguar quiénes tienen a Dios, porque ellos son los verdaderamente dichosos.” (De Hipona, 1957, p.

639).

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Es claro para San Agustín que el poseer a Dios significa ser verdaderamente feliz, y

Es claro para San Agustín que el poseer a Dios significa ser verdaderamente feliz, y los que

no sopeen a Dios son infelices.

Nuestro santo también plantea que la forma de elevarnos hacia Él es por medio del orden:

“El orden es el que, guardándolo, nos lleva a Dios; y si no lo guardamos en la vida, no lograremos

elevarnos hasta Él. (De Hipona, 1957, p. 713).

Hermosamente es sus “Confesiones” a manera de oración concluye que solamente Dios es la

verdadera felicidad:

De Hipona (1968):

Lejos, Señor, lejos del corazón de tu siervo, que se confiesa a ti, lejos de mí juzgarme feliz por

cualquier gozo que disfrute. Porque hay gozo que no se da a los impíos, sino a los que

generosamente te sirven, cuyo gozo eres tú mismo. Y la misma vida bienaventurada no es otra

cosa que gozar de ti, para ti y por ti: ésa es y no otra. Mas los que piensan que es otra, otro es

también el gozo que persiguen, aunque no el verdadero. Sin embargo, su voluntad no se aparta

de cierta imagen de gozo (p. 420).

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BIBLIOGRAFÍA

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De Hipona, A. (1957). Los Soliloquios. Obras de San Agustín Vol. II, España: Biblioteca de

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