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rtículos EL SISTEMA VERBAL DEL ESPAÑOL DEAMÉRICA: DELATEMPORALIDAD ALAASPECTUALIDAD MIGUE L ÁNGE L QUESADA
rtículos
EL SISTEMA VERBAL DEL ESPAÑOL
DEAMÉRICA: DELATEMPORALIDAD
ALAASPECTUALIDAD
MIGUE L ÁNGE L
QUESADA
PACHEC O
Universidad de Bergen (Noruega)
1.
INTRODUCCIÓN
En un cuento de la escritora uruguaya Cris-
tina Peri Rossi, que tiene por título «Las aveni-
das de la lengua», se lee el siguiente pasaje 1 :
Un día, la misma persona me dijo: «He subido
arriba y no te encontré». Esta frase me hizo refle-
xionar bastante. [
]
Mi desconcierto inicial se de-
bió a que él había empleado un tiempo compues-
to. ¿Por qué no dijo, simplemente: «Subí arriba y
no te encontré»? [
]
En realidad, al decir: «He su-
bido arriba y no te encontré», prolongaba hasta el
presente la acción de subir y no hallarme; [
]
Si
hubiera dicho: «Subí arriba y no te encontré», la
acción habría transcurrido en el pasado, yo podría
sentirme libre de mi culpa; ahora, en cambio, el
acto flotaba, se prolongaba; era como si todavía él
estuviera subiendo y yo no hubiera llegado, no hu-
biera llegado nunca. (Peri Rossi 1983: 93).
la temporalidad verbal en el subsistema de es-
pañol conocido tradicionalmente como espa-
ñol de América, al confrontárselo con el llama-
do español pensinsular, o bien, con el español
estándar, tal como figura descrito en las gramá-
ticas tradicionales. En él se cuestionan algunos
puntos en torno a la validez del concepto
«tiempo verbal» en dicha modalidad de espa-
ñol, a la vez que se propone un modelo que ex-
plique, de manera coherente y de conjunto, las
variaciones que muestra el sistema verbal en el
castellano hablado en la Romania Nova. El ma-
terial con el que se trabaja acá proviene de aná-
lisis hechos a partir de la lengua hablada. Por
lo tanto, la lengua escrita queda fuera del al-
cance de este estudio, y solamente se usará
como punto de partida teórico.
A través del relato anterior Peri Rossi lleva a
la literatura una de las diferencias dialectales
más pronunciadas entre grandes partes de
América y de España, la cual ha llevado a fre-
cuentes malentendidos entre hispanohablan-
tes de una y otra banda del Atlántico, cuales
son algunos valores de los tiempos verbales,
problemática que se toca a continuación.
El presente estudio intenta dar una visión
general acerca de los problemas que presenta
1 El texto de este cuento me lo facilitó mi colega
Hansejordet, a quien le agradezco su colaboración.
Ingunn
Es importante recalcar que, cuando en el
presente estudio se habla de «español peninsu-
lar», se está haciendo una abstracción del siste-
ma tomando como base el marco teórico ob-
servado en la bibliografía consultada, y no se
tienen presentes las variaciones dialectales que
se dan en la misma España; por ejemplo, el uso
del pretérito perfecto simple por el compuesto
en el ámbito del pasado reciente en algunas re-
giones del norte peninsular. Otro tanto sucede
cuando me refiero a «español de América» o
«español americano», pues, tal como lo expre-
sa J. M. Lope Blanch (1972: 45), «Ni todos los
fenómenos de Hispanoamérica son generales
5
Español Actual, 75/2001.
actúa.L -comunes a todos los países-, ni, mucho menos, se producen todos en el español
actúa.L
-comunes a todos los países-, ni, mucho menos,
se producen todos en el español peninsular».
sadapor A.J. Henrichsen (1980: 149), según el
cual «le problem de l'aspect est essentiel pour
l'étude du verbe dans les langues romanes».
2.
ESTADO DE LA CUESTIÓN
3. TIEMPO, ASPECTO Y MODOS DE ACCIÓN
Siguiendo de cerca a G. Rojo (1990: 18-23),
los gramáticos hispánicos tradicionales han
rehuido el uso de la categoría aspectual, en
parte por estar imbuidos en una estructura con
raíces en la gramática latina, la cual no consi-
deraba dicha categoría, y en parte por no con-
siderar que el español tuviera en su sistema ver-
bal marcadores aspectuales. Además, estaban
anclados en una concepción de la temporali-
dad basada en el presente, el pasado y el futu-
ro, división que no siempre calza con la expre-
sión de la temporalidad lingüística, como sería
la simultaneidad, la anterioridad y la posterio-
(AKTIONSART)
Si, como afirma E. Coseriu (1976: 81), el
tiempo es una categoría que trata de la simple
posición de la acción verbal en el tiempo en re-
lación con el momento del habla, el aspecto,
según C. Marco (1988: 5), son «los diferentes
modos de ver la constitución temporal interna
de una situación o, lo que es lo mismo, las di-
versas manifestaciones del transcurso de las si-
tuaciones (estados, acciones o procesos)».
ridad. Así, con tal de ajustarse a dicha división,
describían de manera incoherente los tiempos
a los cuales circunscribían las formas 2 . De esta
manera, en casi todas las gramáticas figura la
división del sistema verbal español bajo las ca-
tegorías de modo y tiempo, dejando de lado la
del aspecto; incluso, en varias se confunde la
oposición entre perfectividad e imperfectivi-
dad con terminación en el tiempo (cfr. Gili
Gaya 1961: § 191). Como diría A. López
(1990: 160), «en español, al igual que en fran-
cés, el aspecto ha quedado casi siempre sote-
rrado bajo el dominio omnicomprensivo del
tiempo, hasta el punto de constituir el pariente
pobre de las categorías verbales». No es sino en
las últimas décadas cuando los investigadores
incluyen la categoría de aspecto en la gramáti-
ca española. De acuerdo con Rojo (1990: 24):
De acuerdo con Criado de Val (1992: 55),
«La duración del tiempo guarda una estrecha
relación con lo que llamamos aspecto verbal,
que tiene a su cargo la cualidad de las acciones
verbales». De esta manera, si la temporalidad
es una categoría lingüística que, según Porter
(1993: 99) 3 , es deíctica y orienta una situación
en el eje del tiempo en su relación con el ori-
gen, el aspecto es una categoría no deíctica
que tiene más bien que ver con el desarrollo
interno de la situación. De acuerdo con B.
Comrie (1981:5):
However, although both aspect and tense are
concerned with time, they are concerned with time
in very different ways. As noted above, tense, is a
deictic category, i. e. locates situations in time,
usually with reference to the present moment,
thoug h also with referenc e to othe r situations.
As-
pect is not concerned with relating the time of the
Situation to any other time-point, but rather with
th e interna l tempora l constituenc y of th e on e Si-
Hay, además, factores internos a la concepción
tradicional del tiempo gramatical cuya inadecua-
ción ha dado lugar a la fuerte disminución del pa-
pel jugado por la temporalidad o incluso a su vir-
tual desaparición como factor estructurante del
sistema.
tuation; one could state the difference as one bet-
ween situation-internal time (aspect) and situation-
extern al time (tense).
De esta forma, la presente investigación in-
tenta dar un paso hacia adelante en lo referen-
te a la categoría del aspecto, al tratar de seguir
de cerca el proceso de cambio que se nota en
el sistema verbal del español americano, a la
vez que contribuye al estudio de dicha catego-
ría en el dominio románico, necesidad expre-
En la categoría aspectual se parte general-
mente de una primera oposición: acción termi-
nada versus acción no terminada. A la primera
subdivisión se le llama aspecto perfectivo y la
2 Rojo (1990: 24) pone como ejemplo el futuro simple opues-
to al futuro de mandato, que nada tiene que ver con un futuro.
3 Al respecto afirma Rojo: "Así, pues, temporalidad y aspecto
son dos categorías lingüísticas distintas, pero estrechamente re-
lacionadas entre sí, ya que ambas están vinculadas al fenómeno
del tiempo. La diferencia radica en que la temporalidad es una
categoría deíctica que, como hemos visto ya, orienta (localiza en
sentido débil) una situación en el eje temporal con respecto al
origen (de forma directa o indirecta). El aspecto, categoría no
deíctica, se refiere al desarrollo interno de la situación sin rela-
cionarla con nada exterior a ella misma" (Rojo 1990: 33-34).
6
E l sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl segunda
E l sistema verbal del español de América: de
la temporalidad a la aspectualidaCl
segunda se conoce como aspecto imperfectivo.
De acuerdo con B. Comrie (1981: 6), el aspec-
to imperfectivo se subdivide a su vez en habi-
tual y continuo, y el continuo en -progresivo y
-i-progresivo. Por su parte, C. Marco (1988: 5)
señala dos maneras de expresar el aspecto, la
morfológica, es decir, mediante procesos de
orden gramatical, y la léxica, y S. C. Dik (cit.
por Rojo 1990: 32-33) se refiere a tres tipos:
tan, a través de modificaciones afíjales, un es-
quema dentro del cual se pueden aplicar se-
gún sea el caso, de donde se obtiene el siguien-
te esquema:
El aspecto en eslavo
imperfecto
perfectivo
1. Aspecto imperfectivo, opuesto al aspecto
perfectivo.
pasado
pasado
presente
presente
2. Aspecto fásico, el cual a su vez se subdivi-
de en progresivo, ingresivo, egresivo, etc.
Futuro
Futuro
infinitivo
infinitivo, etc
3. Aspecto cuantificacional, subdividido en
habitual, continuo, iterativo, frecuentati-
vo, etc.
YJ. Holt (citado por Coseriu 1976: 117-118)
distingue cuatro tipos de aspecto según la ma-
nera de expresarlo:
1. Aspecto flexivo: de acuerdo con el cual
el aspecto se expresa mediante las for-
mas conjugadas del verbo (como sucede
con el griego: lyo, lélyka, élyon, élysa 'desa-
tar');
2. Aspecto derivativo: el cual se expresa me-
diante afijos (como el del ruso);
3. Aspecto radical: el expresado
mediante
manifestaciones de oposición semántica
en la raíz verbal (como en el verbo ruso
letat' vrs. letet"volar');
4. Aspecto sintagmático: el cual se expresa
mediante perífrasis verbales, normal-
mente con verbos auxiliares (como en
las lenguas romances).
Si bien el tiempo es una relación entre el
momento del proceso y el momento de la
enunciación (Cohen 1989: 34), en el aspecto
el hablante elige la forma de expresión más
conveniente a sus exigencias lingüísticas. De
esta forma, existe para el hablante la posibili-
dad de escoger entre dos formas verbales as-
pectuales para expresar un a determinad a si-
tuación. En este sentido, se dice que el tiempo
verbal es objetivo, mientras que el aspecto es
subjetivo. Ahora bien, dentro de esta dimen-
sión de la subjetividad se hace necesario distin-
guir entre dos categorías, cuales son el aspecto
y el modo de acción, conocido comúnmente
como Aktionsart. Así, cuando se habla de mo-
dos de acción, esta categoría se define, según J.
D. Quesada (1993: 101), como la percepción o
representación de estados de cosas y tiene su
campo de acción en el nivel léxico a través del
proceso de la derivación y de la perífrasis,
como se puede ver en los siguientes ejemplos:
(1)
los camposflorecenen primavera
(2) los niños acaban de llegar de la escuela
Coseriu agrega que las lenguas románicas
pertenecen al cuarto tipo señalado por Holt,
aunque también se dan los otros tipos aspectua-
les de manera esporádica como apariciones léxi-
cas carentes de reglas gramaticales (como suce-
de con el aspecto derivativo y el radical), o bien
implícitamente, en forma de significados secun-
darios, como ocurre con el aspecto flexivo.
Los modos de acción se manifiestan a través
de fases según el énfasis que se le dé al proceso
de la acción. Para el español distingue D. Que-
sada (1993: 200-218) seis subcategorías:
De acuerdo con Cohen (1989: 40), el aspec-
to es general, automático y trascendente. Quie-
re decir esto que, en contraposición a los mo-
dos de acción, el aspecto se aplica a todos los
tiempos verbales del sistema. Así, en eslavo, se
puede observar que todos los verbos presen-
1. Fase, la cual tiene que ver con la etapa de
desarrollo de una situación resaltada por
el hablante, dentro de la cual hay tres: in-
ceptiva (comenzar a + inf., ponerse a + inf.,
salir + ger., saltar + ger., etc.); continuati-
va (seguir + ger.) y egresiva (terminar de +
inf., dejar de + inf., etc.);
2. Dirección, la cual expresa el movimiento
de la situación, y se distinguen tres: retros-
7
pectiva (venir+ ger., etc.), neutral (andar + ger.) y prospectiva (ir+ ger., ir + part.);
pectiva (venir+ ger., etc.), neutral (andar +
ger.) y prospectiva (ir+ ger., ir + part.);
3. Resultado, mediante la cual se expresa un
estado que implica un evento anterior: es-
tar + part., salir + part., quedarse + ger., etc.;
4. Repetición, la cual indica la reiteración
unitaria de una situación: volver a + inf;
confluye con la determinación del tiempo; so-
lamente los aspectos que él llama «implícitos»
(como por ejemplo cursivo, complexivo, termi-
nativo o no terminativo) confluyen en roman-
ce con el tiempo (por ejemplo, presente) o
bien con la temporalidad (por ejemplo, ante-
rioridad) .
Digno de resaltar es el hecho de que, dia-
5. Habitual, mediante la cual se expresa una
acción que sucede frecuentemente: pasar
+ part., estar acostumbrado a + inf., etc.;
6. Énfasis, en que se incluyen construccio-
nes paratácticas con función intensiva:
crónicamente visto, desde el latín hasta las len-
guas romances, los únicos tiempos verbales
que se han conservado prácticamente intactos
hasta la fecha han sido el presente y el imper-
fecto. La razón puede estar en el hecho de que
el imperfecto, y por ende el presente, son las
cojo y me voy, etc.
En resumen, el modo de acción tiene un
campo de acción limitado, ya que los mecanis-
mos de derivación de un modo de acción no se
formas no marcadas del sistema (cfr. Blücher
1974: 325; Coseriu 1976: 157). Además, como
explica B.
Comrie
(19781 :
112-117) ,
el tiempo
o aspecto más usual es el no marcado, y por
pueden aplicar a la totalidad del sistema ver-
bal, como sucede con el aspecto. Es importan-
ende el imperfectivo es menos marcado que el
perfectivo 4 .
te señalar, siguiendo aj . D. Quesada (1989:
101-102), que el modo de acción puede grama-
ticalizarse en aspecto, particularmente en lo
que concierne a las perífrasis verbales. En este
caso, según afirma el mencionado investiga-
dor, el español muestra un estado muy avanza-
do de aspectualidad de algunas perífrasis ver-
bales.
4.
LA ANTERIORIDAD EN ESPAÑOL
E. Coseriu (1976: 115) distingue tres tipos
de subsistema en el sistema verbal románico,
cuales son:
En lo pertinente a la anterioridad, la biblio-
grafía consultada señala que la función princi-
pal del pretérito perfecto simple es marcar la
perfectividad de una acción que no tiene rela-
ción con el presente: «Es un tiempo pasado,
absoluto y perfecto» (Esbozo, 468). Por ejem-
plo:
(3)
Ayer los niños fueron ajugar; después dejugar se
compraron un helado y regresaron a casa muy contentos
a) un subsistema primario que
comprende
los tiempos verbales;
Para el pretérito perfecto compuesto, en
cambio, cinco funciones básicas se le pueden
b) un subsistema secundario o categoría de
extraer, entre ellas una temporal, cuando seña-
la «segunda perspectiva», la cual corresponde
la un pasado inmediato:
a las formas perifrásticas con HABERE (O
TENERE) + participio y verbos auxiliares (nor-
malment e IRÉ + infinitiv o (y e n ruman o co n
subjuntivo);
(4) Hoy me he comido una
manzana
(5)
Esta mañana
los señores han
ido a misa de 11
y cuatro aspectuales, cuales son:
c) un subsistema terciario, que corresponde
a diversas perífrasis verbales.
Como se puede ver, Coseriu
(1976: 110)
a) la durativa, cuando indica un hecho ocu-
rrido en un lapso de tiempo que no ha termi-
nado aún:
considera que las lenguas románicas son, en
primer plano, lenguas con sistema temporal,
en las cuales el aspecto es una categoría secun-
daria. Así, al hablar de aspecto en estas len-
guas, Coseriu lo compara con otras lenguas
como el ruso, el griego y el inglés, tras lo cual
constata que, en contraposición a las anterio-
res, el aspecto en las lenguas románicas no
(6) Este siglo ha sido muy convulsivo
(7) Pedro no ha traído el caballo
4 Comrie (1981: 120) advierte que la marcación es relativa,
pues es un rasgo que se debe considerar entre dos aspectos del
sistema o dentro del total de los aspectos del sistema. Así, por
ejemplo, respecto de los pretéritos perfectos, el pretérito perfec-
to simple es el tiempo no marcado en español (cfr. Comrie
1981: 117 y 122).
8

E l sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

b) la resultativa, que se refiere a acciones

alejadas del presente cuyas consecuencias du- ran todavía:

(8) Los estudiantes han empeorado sus calificaciones

c) la «experiencial» (cfr. Comrie 1981: 58),

que tiene que ver con determinada situación que ha ocurrido al menos una vez entre el pa- sado y el presente:

(9)

(10) Yo he comido ballena, y

Nosotros hemos estado en las Bahamas

d) la iterativa, que indica la realización in-

termitente y repetitiva de una situación hasta el presente:

(11) Durante las últimas semanas he comido mucho

E. Alarcos (1973), quien hace un somero re- corrido histórico por los autores que han toca- do el tema, desde Andrés Bello hasta el mo- mento en que publicó su obra, afirma que la oposición entre el pretérito perfecto simple y el compuesto puede ser real o simplemente pensada o percibida por el hablante, en donde se vislumbra una relación subjetiva. En cuanto al aspecto, dice Alarcos:

El aspecto de la acción (sea ésta perfectiva, im- perfectiva, durativa, iterativa, incoativa, terminati- va, etc.) no influye, al parecer, en la preferencia por el perfecto simple o por el compuesto. Una misma acción, 'leer un libro', por ejemplo, expre- sada con las dos formas no muestra diferencias de aspecto, sino diferencias temporales: leí un libro frente a he leído un libro indica un mayor alejamien- to de la acción con respecto al punto de vista del que habla, pero en los dos casos el aspecto de la ac- ción es el mismo perfectivo. (Alarcos 1973: 19-20).

Más adelante, Alarcos enumera los valores de dichos tiempos. Así, para él, el pretérito perfecto simple se emplea para designar acciones en las que no está implicado el presente, y por eso va acompañado de adverbios como ayer, anoche, un día, etc., mientras que el pretérito perfecto com- puesto siempre designa una acción que se apro- xima al presente gramatical, esto es, que se pro- duce en lo que él llama presente ampliado. Por otro lado, A. López (1990: 172, nota 94), afirma:

Sí diremos algo sobre la equiparación habló = ha hablado que, como se sabe, se ha consumado en be- neficio del término habló en ciertas zonas hispáni- cas, y en beneficio del término ha hablado en otras.

De momento, pareciera que López habla de dos tipos de nivelación de los pretéritos en cas-

9

tellano. De un lado, aquellas zonas que mani- fiestan el pasado a favor de la forma simple, y de otro, las que lo manifiestan con la forma compuesta. En este caso, estaría ocurriendo

algo similar a lo que se da en ciertas zonas del dominio románico, en donde las dos formas del pretérito tienen el mismo valor temporal

pero están distribuidas

adelante apunta López (ubi supra):

Claro que los hablantes que distinguen tam- bién tienen razón en mantener los dos términos di- ferenciados: en habló predomina el extrañamiento respecto al ahora, en ha hablado la simple anteriori- dad.

Está claro que la distinción que marcan los autores antes citados tiene que ver más que todo con la Península Ibérica, y no con el con- tinente americano, como se verá más adelante.

En lo pertinente al español de América 6 , J. Lope Blanch (1961/1989 y 1972) es el primero en detectar un cambio aspectual en el uso del pretérito en el español de México, cuando afir- ma:

los sistemas actuales del castellano español y del mexicano son bastante diversos: mientras que en España las diferencias entre canté y he cantado son básicamente temporales (ambas funcionan allí como formas, por lo general, perfectivas), en Méxi- co los dos pretéritos se distinguen por los distintos valores aspectuales que cada uno de ellos implica:

perfectivo en el caso de la forma simple («llovió mucho») e imperfectivo en el de la perifrástica («ha llovido mucho», y está o puede seguir llovien- do aún). (Lope Blanch 1989: 190).

Lope Blanch hace hincapié en los valores de ambos tiempos de perfecto, aduciendo que no se trata de superposición de uno sobre otro tiempo, como sucede en francés e italiano, sino más bien de especialización de usos:

ni el pretérito compuesto está en vías de desapari- ción -al menos en México— ni ha habido confusión entre los valores de la forma simple y de la com- puesta. Puede, eso sí, afirmarse que el uso mexica-

Más

geográficamente 5 .

5 Por ejemplo, en Italia, donde, a nivel de lengua hablada el pretérito compuesto se emplea en la parte norte, y el simple en la parte sur. En cuanto a América, como se verá más adelante, parece ser que en Argentina la distribución en el uso de los per- fectos está condicionada geográficamente.

6 Consúltese a M. Squartini (1998: 152-206), el cual hace un recorrido aspectual de la anterioridad, no solo dentro del espa- ñol de América, sino también pasando, entre otros idiomas y dialectos, por el español canario, el portugués, el gallego, el as- turiano, el judeoespañol y el siciliano.

rtit i ]Español actualL

no de las dos formas de pretérito es distinto del uso castellano, pero no que en México se hayan con- fundido sus valores propios. (Lope Blanch 1972:

127-128).

América Central muestra el mismo fenóme- no que México:

el español de Centroamérica emplea el pretérito

perfecto simple para denotar cualquier tipo de ac-

ción pasada: ya

parte, el pretérito perfecto compuesto se emplea para a) indicar una acción pasada que se proyecta

hasta el presente: he estado enfermo desde el lunes, Ma-

ría no ha comido mucho en estos días, Juan

el día sin hacer nada, b) para enfatizar o topicalizar

una acción pasada: venía distraído por el camino y me he tropezado con un caballo. (Quesada Pacheco 1996:

110).

vine, se fue, hoy comí tortilla; por su

se ha pasado

Respecto de las Antillas, Ch. Kany (1969:

202) muestra ejemplos del uso del pretérito

perfecto simple como perfectivo

Puerto Rico, M. Álvarez (1982: 128, nota 69) señala que hay una marcada preferencia por el perfecto simple para indicar acciones perfecti- vas, pero el perfecto compuesto, además de emplearse con valor durativo y resultativo, a ve- ces suele alternar con el simple para señalar ac- ciones ocurridas en un tiempo reciente. En la República Dominicana sucede algo similar con la anterioridad. Según M. Sabater, y siguiendo los resultados de un estudio estadístico sobre el uso de dichos tiempos en los diarios dominica- nos 8 :

el empleo del perfecto compuesto se encuentra re-

en Cuba 7 . En

servado solamente a aquellos casos en que una ac- ción, comenzada en el pasado, dura efectivamente - n o sus meras consecuencias, más o menos subje- tivas- hasta el momento que la expresa el hablan-

En todas las demás circunstancias, según

estos resultados, los dominicanos prefieren siste- máticamente el perfecto simple al perfecto com- puesto para toda acción o suceso acaecido en el pasado, incluso si éste es muy reciente. (Sabater 1984: 167).

Lo mismo ocurre en Venezuela:

te

[

]

El pretérito perfecto simple se usa en Venezue- la cuando el hablante se refiere a una acción termi- nada. El que dicha acción haya sido concluida

7 Los ejemplos de Kany provienen de la literatura costumbris-

ta.

8 Sabater se refiere a una tesis de licienciatura hecha por Iris Peña (Universidad Católica Madre y Maestra: Facultad de Edu- cación, 1973), pero no precisa su título (cfr. Sabater 1984: 167).

10

hace mucho tiempo o inmediatamente antes de pronunciarse el enunciado no afecta el empleo de ese tiempo verbal. En consecuencia, en nuestro país podemos oír tanto en esa época que ella lo vio como cuando llegué hace cinco minutos.

El pretérito compuesto se usa en Venezuela en dos circunstancias funtamentales. La primera tiene lugar cuando el hablante se refiere a una acción o estado que desea presentar como no terminado; en tal sentido, una oración como siempre me ha gus- tado estudiar ha de interpretarse como que a su emi- sor le gustaba estudiar en el pasado y todavía le gusta en el presente.

La segunda circunstancia se produce cuando el emisor desea asignar gran fuerza emotiva a una ac- ción que concluyó en el pasado. Esto tiene lugar, sobre todo, cuando dicha acción constituye el pun- to culminante de una cadena de sucesos. (Álvarez et al., 1992: 51).

Respecto del Ecuador, Toscano (1953: 259) admite el uso prioritario del perfecto simple sobre el compuesto 9 , y en el Paraguay, M. Alvar (1996: 204) afirma que «las desinencias del perfecto son -iste {viniste), -äste {llegaste)». En cuanto al Uruguay, en un estudio del pretérito perfecto compuesto en Montevideo, Caviglia & Malcouri (1994: 581) afirman lo siguiente:

Observando las ocurrencias del PC en el habla de los montevideanos, notamos que está sometido a determinadas restricciones combinatorias.

En efecto, el PC es incompatible con todo aquello que inmovilice el estado de cosas denotado por la predicación en un momento dado del pasa- do, de manera tal que le impida coexistir en algu- na forma con el momento de la enunciación.

Por esta causa es incompatible con comple- mentos temporales del tipo «en 1971», «ayer», «hace un instante» y compatible, en cambio, con «últimamente», «hasta ahora», «este siglo», siem- pre que, a diferencia de los anteriores, indican un período de tiempo del cual el momento de la enunciación forma parte. Este hecho, que pueda combinarse con «este siglo» y no pueda hacerlo con «hace un instante», nos lleva además a descar- tar que sea el grado de proximidad temporal con

9 Al parecer, un uso característico del perfecto compuesto se da en el Ecuador, donde, según Toscano (1953: 260), adquiere valor de presente y de futuro: «"Fulano ha sido (es) Ministro de Relaciones Exteriores", hoy ha sido (es) día de fiesta». De acuer- do con este autor, «Estas y parecidas oraciones encierran un ma- tiz de sorpresa y admiración o simplemente la comprobación de algo que antes era ignorado. Psicológicamente, el hablante se coloca en el pasado; la ignorancia pasada explica el empleo de "ha sido"».

El sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

el momento del habla el que establezca la referida vinculación.

Más adelante, las autoras comparan los valo- res del pretérito perfecto compuesto con los del pretérito perfecto simple, y concluyen afir- mando que:

El PS tiene un significado más vacío que el PC, es únicamente pasado; es la forma primaria de un ámbito temporal del que ella misma es el centro: el ámbito retrospectivo.

El PC, por su parte, es la forma secundaria re-

trospectiva del ámbito temporal paralelo, es decir, el PC a su situación de forma retrospectiva agrega la particularidad de ser una forma secundaria de un ámbito temporal definido como paralelo al mo-

(Caviglia & Malcouri

mento de la enunciación. 1994: 588).

No obstante, hay excepciones a la regla, y el Perú parece ser una de ellas en cuanto al uso de los tiempos de perfecto, ya que, según R. Caravedo (1996: 165):

Para las formas pasadas se usa con mucha fre- cuencia el perfecto compuesto en vez del simple.

En la zona costeña del norte, la tendencia ha-

cia el perfecto compuesto es todavía más marcada en contextos en que el español peninsular requeri- ría la forma simple. Este uso es también frecuente en el español andino y amazónico.

En Bolivia, de acuerdo con C. Coello (1996:

177-78): «El aspecto perfectivo es habitualmen- te expresado mediante el pretérito perfecto en lugar del pretérito indefinido». En cuanto a la Argentina, la situación se presenta más com- pleja, pues el uso de los pretéritos está condi- cionado geográficamente, ya que, de acuerdo con N. Donni de Mirande (1996: 217):

En el uso de los pretéritos perfectos simple y compuesto de indicativo hay tendencias en distin- tas zonas a preferir uno u otro de ellos, aparecien- do olvidadas o poco claras las diferencias funciona- les y semántico-pragmáticas entre las dos formas. En la zona litoral-pampeana se emplea sobre todo el perfecto simple, tanto que en el noroeste y en la región central se prefiere la forma compuesta.

[ ]

5 .

LA SUPUESTA IMPERFECTIVIDAD DEL PRETÉRITO PERFECTO COMPUESTO AMERICANO

I. Mackenzie (1995) refuta la hipótesis de la imperfectividad del pretérito perfecto com- puesto en el español de México, formulada y defendida por J. Lope Blanch yj . Moreno de

Alba, antes citados. Mackenzie, entre otros ar- gumentos, intenta demostrar que los ejemplos dados por los lingüistas mexicanos nada tienen que ver con la imperfectividad, sino que, tal como ocurre en otras lenguas, expresan valo- res típicamente perfectivos. Por ejemplo, mu- chos de esos ejemplos -aduce- tienen verbos estativos {lie tenido, ha estado, he sido, ha atendido, ha ido, han abusado, he usado, ha procedido) y, por consiguiente, «the Present Perfect has the pro- pert y of leavin g ope n th e possibilit y tha t th e Si- tuation is ongoing at the moment of utterance only when the verb or clause-radical is stative» (Mackenzie 1995: 39). Además, Mackenzie muestra que muchos de los ejemplos dados por dichos lingüistas se dan también en el es- pañol peninsular y, por lo tanto, «Since no one is claiming that the Peninsular Present Perfect has perfective meaning, there seem to be no grounds at all for arguing that this type of use exemplifies the putative imperfective character of the Mexican Present Perfect» (Mackenzie 1995: 42). Por otra parte, Mackenzie niega que las oraciones negativas que pueden ocurrir en el futuro (del tipo «Todavía no los he ido a ver») sean de aspecto imperfectivo, ya que

one of the properties associated with imperfectivity is that a clause in an imperfective paradigm -for instance, the Imperfect- will report the existence of a Situation regardless of whether the clause is ne- gated or not. Yet what is the Situation reported in No los he ido a ver} There istn't one: the sentence re- ports that a particular event did not occur. Once again, then, the examples presented do not display the properties associated with imperfectivity. (Mac- kenzie 1995: 43).

Apoyándose en la crítica de Mackenzie, N. Cartagena (1999: 2944) afírmalo siguiente:

Recordemos que la perfección gramatical indica simplemente que una acción verbal ha terminado, acabado antes del momento cero del habla, es de- cir, se refiere al punto en que el tiempo de la situa- ción concluye, independientemente de las implica- ciones derivadas del tiempo de foco o validez del referido proceso, que dependen fundamentalmen- te del valor léxico del verbo y/ o del significado oracional y co(n)textual. (Cartagena 1999: 2950).

Cartagena argumenta que los ejemplos alu- didos por los investigadores mexicanos para destacar la imperfectividad del pretérito com- puesto americano también se dan en el espa- ñol peninsular, y agrega (ubi supra):

11

Como se ha visto, todos los casos coincidentes en el uso peninsular, americano y canario del ante-pre- sente corresponden exactamente al valor de pasa- do dentro del ámbito de la actualidad del hablan- te, en tanto que la oposición con el pretérito indica siempre la consideración del proceso pasa- do fuera de dicho ámbito. La diferencia entre di- chas variedades radica esencialmente en que la an- terioridad inmediata se expresa en la norma peninsular mediante el ante-presente y en la ame- ricana y en la canaria con el pretérito, aun cuando estudios sociolingüísticos han demostrado que el español insular muestra un evidente proceso de adaptación a la norma española continental res- pecto del uso de ambos tiempos.

Dejando de lado los argumentos -po r lo de-

más, bastante convincentes- de Mackenzie en contra de la imperfectividad del perfecto com- puesto del español de México, las críticas de

este autor y de Cartagena merecen dos comen- tarios. En primer lugar, si bien los usos en los ejemplos que estos autores comentan, sacados

a su vez de los materiales de Lope Blanch y de

Moreno de Alba, valen para el español penin- sular, precisamente los usos que ni Mackenzie ni Cartagena mencionan son los más frecuen- tes y capaces de portar ambigüedad, diferen- cias de sentido y malentendidos a uno y otro lado del Atlántico. Así, se producen grandes di- ferencias semánticas con frecuencia. Por ejem- plo, en la oración:

(12)

Yo le he preguntado cómo se llama y no me ha

querido responder

para un americano significa que el acto de pre- guntar ha ocurrido más de una vez, es decir, está dentro de la función aspectual iterativa; para un peninsular, en cambio, además de po- der interpretarla como aspectual, también puede interpretarla como temporal, como una acción pasada en el mismo día. La siguiente

oración:

(13) Vamos a empezar porque la señora [X] no ha venido

totalmente normal para un peninsular, es in- congruente para el oído americano, pues el as- pecto durativo que marca el pretérito perfecto

compuesto indica que habrá que esperar a la persona; por lo tanto, se esperaría la siguiente

oración:

(14) Vamos a empezar porque la señora [X] no vino

o bien:

actúa.L

(15) Vamos a esperar porque la señora [X] no ha ve- nido

Si la siguiente oración:

(16) ¡Qué bueno! No me han puesto ninguna

multa

es dicha por un peninsular cuando llega a abordar su coche después de tenerlo estaciona- do en un sitio de acceso restringido, este da el hecho como acción puntual pasada y por lo tanto puede irse tranquilo. Sin embargo, la misma oración será interpretada por un ameri- cano como de aspecto durativo, con lo cual, mientras el peninsular se muestra contento de no haber visto ninguna multa, para el america- no todavía existe la posibilidad de que venga el agente de policía y por lo tanto no habrá que estar tan contento, sino marcharse a toda prisa. Otro ejemplo:

(17) ¿Ha comido usted?

dicha por un peninsular, se refiere a la acción de comer vista en el mismo día de la enuncia- ción; para un americano, da a entender que quien pregunta ha visto a su interlocutor con cara demacrada, por haberle faltado el alimento durante algún tiempo. Por otra parte, la oración

(18) He escrito una carta

totalmente posible en boca de un peninsular (para referirse a una acción sucedida en el mis- mo día de la enunciación) es imposible para un americano, el cual más bien diría:

(19) Ya escribí una carta

o bien:

(20) Durante este mes solo he escrito una carta

pero con su respectivo cambio aspectual. Por otra parte, no es posible para muchos hispano- americanos -y en realidad también para mu- chos peninsulares- decir oraciones negativas con todavía:

(21) No los vi todavía

porque, con algunas excepciones 10 , en la nor- ma hispanoamericana rige obligatoriamente para estos casos el aspecto durativo y por lo tanto no es congruente con el aspecto puntual que implica el uso del pretérito perfecto sim- ple. Obligatoriamente habrá que decir:

(22) No los he visto todavía

10 Pienso, por ejemplo, en el español de Argentina, donde es común escuchar este tipo de oraciones.

12

E l sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

En segundo lugar, porque lo que ha ocu- rrido en la Península Ibérica es que, al haber invadido el pretérito perfecto compuesto el dominio del simple, lo que ha sucedido esen- cialmente es que en España la temporalidad asume mayor peso que la aspectualidad; ade-

más, muchos usos pueden ser ambiguos, pues pueden referirse a la categoría temporal como a

la aspectual; así, en el ejemplo siguiente:

(23) ¿Has tomado cerveza?

tiene en España dos valores, uno temporal re- ciente y otro aspectual experiencial, mientras que en América solo se puede interpretar con valor aspectual. La siguiente oración:

(24)

Yo le he preguntado cómo se llama y no me ha

querido responder

en España puede tener carácter temporal («hoy le he preguntado») y aspectual iterativo («desde hace días le pregunto y no respon- de»); en América, solamente valor iterativo 11 . Visto el fenómeno desde la perspectiva del aná- lisis de Caviglia & Malcouri:

Un evento único agotado en la transitividad [es decir, perfectivo] no puede incluir el mo- mento de la enunciación y por eso es contra- dictorio con el significado del PC.

*(12) Don Alberto ha construido la casa.

* (13) La modista ha hecho el vestido.

*(14) Mi hermano ha demolido la casa.

*(15) María ha roto el vestido.

*(16) El gato ha matado al ratón. & Malcouri 1994: 586).

De esta manera, en América se da una neu- tralización de la oposición pasado reciente/pa- sado lejano, con lo cual el perfecto compuesto asume sola y únicamente los valores aspectua- les, no los temporales (cfr. Esbozo, 465-466), de manera que no da pie para la ambigüedad

o la confusión que se da en el español peninsu-

(Caviglia

lar, no solo dentro del pretérito perfecto com- puesto, sino entre este y el pretérito perfecto simple, según señala W. Bull (1963) 12 .

11 Ahora bien, en América puede que la oración haya sido ex- presada en el mismo día de la enunciación ("Hoy le he pregun-

pero el tiempo aquí no tiene importancia, es secunda-

rio. La prueba está en que para saber desde cuándo se da esa acción habrá que preguntar específicamente por el tiempo.

12 "Cantó an d ha cantado are potential fre e variants, and for a great many Spaniards there is no significant difference between

tado

"),

En resumen, si bien las observaciones que hace Cartagena respecto del español americano son válidas y tienen fundamento, no es menos fundamental afirmar, siguiendo a Lope Blanch

y Moreno de Alba, que los tiempos del pasado

en el español de América de manera sistemática

y consecuente están orientados a marcar una

oposición más aspectual que temporal, a pesar de que los autores mencionados hayan usado una terminología quizás no tan dichosa para de- nominar el fenómeno. En otras palabras, si bien la mayor parte de los valores del pretérito per- fecto compuesto señalados por Lope Blanch y Moreno de Alba (imperfectividad, duratividad, reiteratividad, etc.) se hallan en la norma penin- sular, como acertadamente lo ve Cartagena (1999: 2949), la particularidad del español de América es que ambos pretéritos no presentan los traslapes temporales que se dan en la norma peninsular, en donde el pretérito compuesto ha invadido el ámbito del pretérito simple, con lo cual habrá que ver los fenómenos peninsular y americano desde una óptica o perspectiva que congruentemente explique los deslindes de am- bos tiempos, tal y como en un principio han in- tentado hacerlo Moreno de Alba y Lope Blanch. Así, la diferencia no es tan simple como se qui- siera pintar, porque -como queda dicho— se tra- ta de la parte marcada del sistema verbal y, por lo tanto, más susceptible de ser malinterpretada en caso de escucharse el uso no frecuente o nor- mal.

6. L A POSTERIORIDAD

EN

ESPAÑOL

En cuanto a la posterioridad, en términos generales y globalizantes, tal como lo explican H. Berschin et al. para el español peninsular, hay dos maneras de expresarla, cuales son el futuro sintético (cantará) y el analítico, com- puesto de ir a + infinitivo (va a cantar) 13 . Los

13

the simple statements cantó bien and Ha cantado bien or between Se

Ther e is mor e Variation in preference when

a calendar-tensor formula is used. If it is kept in mind that RP

[=pretérito perfecto simple] can be any point anterior to PP, then

it follows that RP and PP may be contained within the same time

interval. Whe n it happens, cantó an d ha cantado are free variants:

Ha cantado ~ cantó hoy. However, when the event is anterior to the axis interval (which contains PP), there is a strong preference for

cantó (cantó ayer)" (Bull 1963: 65).

13 El que el futuro analítico no aparezca en el paradigma ver-

bal lo achaca Berschin a la tradición canónica conservadora, por u n lado, y por otro, a que, e n contraposición a la perífrasis haber

+ participio, no está gramaticalizado (Berschin 1995: 222).

/«can d Se ha ido. [

]

campos de acción de dichas formas están a grandes rasgos repartidos en la secuencia tem- poral, de manera que, a mayor cercanía del punto de referencia o del momento de la ac- ción, mayor uso del futuro perifrástico:

In temporaler Funktion sind bei cantaré Sprechsitua- tion und nachzeitiges Referenzereignis klar abge- grenzt; bei voy a cantar bilden sie zusammen einen gegenwartsbezogenen Ereignisraum: Lo comprenderás (algún día) «(Eines Tages) wirst du es verstehen» vs. Lo vas a comprender (en seguida) «Du wirst es (gleich) verstehen» (Berschin et al. 1995: 222).

Visto desde el esquema propuesto por Bers- chin et al. (ubi supra), tenemos el siguiente gráfico temporal:

lo vas a comprender

lo

comprenderás

AHORA

enseguida

AHORA

algún día

Más adelante afirma el mencionado

autor:

Innerhalb der spanischen Temporaldeixis nimmt das analytische Futur bevorzugt die Systemstelle 'un-

mittelbare Nachzeitigkeit' ein: Ahora mismo voy a lla-

mar a tu madre y le voy a decir que

gleich deine Mutter an und sage ihr, daß

berhinaus bezeichnet es allgemein 'Nachzeitigkeit' und kann hier mit dem synthetischen Futur konku- rrieren: ¿Qué va a ser/será de nosotros? «Was soll aus uns werden?», ¿Vas a venir/Vendrás esta tarde?

«Ich rufe jetzt

».

Darü-

G. Bauhr (1989), tras un estudio sobre la an- terioridad en algunas obras teatrales modernas escritas en la Península, concluye afirmando que el futuro sintético indica una relación de poste-

rioridad al origen, mientras que el analítico indi-

posterioridad a la situación si-

multánea al origen (Bauhr 1989: 347). En cuanto al aspecto, Bauhr encuentra que el valor aspectual está en el carácter del verbo, no en las formas verbales en sí. Respecto de la modalidad, el futuro sintético tiende más a un carácter de in- tención, probabilidad y posibilidad, mientras que en el analítico tienen mayor peso las modali- dades epistémica, deóntica y funcional (Bauhr 1989: 349) 14 .

ca un a relación de

14 La modalidad epistémica tiene que ver con el valor veritativo de las proposiciones: la deóntica se refiere a a la necesidad o posi- bilidad de realizar una acción, y la funcional está ligada al compor-

14

actúa. L

En cuanto a la marcación del futuro en el español de América, el 90.98% de los casos re- gistrados muestra el poco uso que se hace de este tiempo en México, el cual, como dice Mo- reno de Alba (1977a: 121), es absorbido en sus funciones por el presente. La decadencia del futuro en el español de América es un tema que se viene tocando por diferentes autores desde principios del siglo xx (cfr. Moreno de Alba 1977b: 131, nota 12). No obstante, como apunta el referido autor (1977b: 131), «su de- cadencia es notable pero no absoluta», de lo cual se puede inferir que ha habido una reduc- ción, pero no desaparición total. Así, el futuro sintético se sustituye en el español americano por la perífrasis ir a + infinitivo y por el presen- te. Basándose en los ejemplos recopilados para su investigación, Moreno de Alba (1977b: 137) cree que el presente expresa un futuro más in- mediato que las otras formas verbales que se ocupan en sustituir el presente sintético (por ejemplo haber de + infinitivo, querer + infinitivo, pensar + infinitivo). Los casos en que el filólogo mexicano recoge el futuro sintético son: futuro atemporal («En los códices encontrarás que hay información»), futuro concesivo («Con pa- labras se podrán decir cosas muy hermosas pero muchas veces se tiene que llegar a la ac- ción»), en oraciones regidas por la expresión no sé («No sé si tú te acordarás»), en suposicio- nes, referidas al presente («Ya tú comprende- rás cómo nos reíamos») y en pregunta directa, referida al presente («¿será cierto?»). Como se puede notar, y tal como lo apunta Moreno de Alba (1977b: 143), la mayor parte de los casos en que se registra dicho futuro tienen que ver con modalidad, no con temporalidad.

En un estudio similar al realizado en la ciu- dad de México, R. Iuliano (1975) estudia el fu- turo -sintético y analítico- en Caracas, y llega a la conclusión de que, de los 627 casos registra- dos de futuro, 481 (77% del total) son casos de

futuro analítico (perífrasis ir a + infinitivo), y 146 de futuro sintético o futuro de indicativo. Así, dicha perífrasis tiene ante todo valor tem-

poral futuro 15 . Además,

no es que el futuro de

tamiento práctico y se aplica a lo que se juzga necesario o posible de realizar para lograr un fin determinado (Bauhr 1990: 77).

15 Iuliano ha registrado otros valores en la perífrasis ir a + in- finitivo, como el exhortativo (9%), y el modal (ingresivo, perfec- tivo y conativo con un total de 8%); sin embargo, el valor tempo- ral es absolutamente abrumador, pues conforma el 83% de los valores registrados.

El sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

indicativo desaparezca del todo, pues, según Iuliano (1975: 62):

En realidad, el futuro de indicativo tiene cierto va- lor hipotético, y esto hace que el hablante recurra a la perífrasis para dar a su expresión mayor clari- dad: con la forma analítica el hablante siente que puede expresar un futuro más próximo y, casi, más real [el subrayado es mío].

Algo similar ocurre en América Central, en donde, de acuerdo con M. A. Quesada Pache- co (1996: 110) 16 :

El futuro sintético queda relegado para denotar duda (¿qué le pasará a Juan?) y se sustituye por el presente o por la perífrasis ir + a + infinitiva, maña- na cierran la iglesia, ¿qué vas a hacer el sábado?

En Venezuela la situación es parecida a América Central y a México:

El uso del futuro morfológico para las referencias a una acción o hecho venideros es bastante limitado; esto se debe a que dicha forma se emplea sobre todo para expresar duda, conjetura o cálculo res- pecto de un acontecimiento del presente (no sé si la pisána estará libre hoy). El empleo del presente de indicativo para las referencias futuras solo parece posible cuando la acción futura se concibe como muy próxima en el tiempo o de muy certera reali- zación (el sol sale mañana a las 6.10 a.m.; mi hija cumple años mañana). El futuro perifrástico consti- tuye la forma más empleada y más usual de referir- se a un acontecimiento venidero. (Sedaño & Benti- voglio 1996: 125).

En el Ecuador se observa el mismo fenóme- no: 17

Las formas perifrásticas he de amar, voy a tomar, etc., reemplazan muy a menudo al futuro simple: «ma- ñana me he de ir (iré) a Quito», «el jueves voy a em- pezar el trabajo (empezaré), etc.» (Toscano 1953:

256).

Al igual que en el Perú:

16 En un estudio geolingüístico, M. Castillo (2000: 54) detecta en Costa Rica, para la expresión de la posterioridad, un uso bas- tante alto del presente (35, 5%) y del futuro perifrástico (43%) frente al futuro sintético (21,5%).

17 De acuerdo con Toscano (1953: 258), «El futuro flexional

se emplea mucho en el Ecuador para indicar inmediata futuri- dad: "¿No quieres dormirte? Ahora verás" (Gil Gilbert, El Malo, LMCE, pág. 338). "Nu a sido mudo. ¿ Veremos la cabeza? Uuu, con

piojos , co n

agüita para sumercé, niñito", en El cojo Navarrete. En todos estos casos se trata de algo que va a ocurrir inmediatamente». Este uso parece ser caractéristico del Ecuador, aunque puede remontarse

a un empleo antiguo, existente también en otras regiones hispa- nohablantes, pues en Costa Rica se dicen frases fosilizadas como ahora veres, esperate y veres.

sarnas " (Icaza, Cholos, pág . 53) ; "Yo prepararé um.

15

Así, el futuro se expresa mediante la combinación de la forma flexionada del verbo ir con el infinitivo del verbo principal como en: voy a ir, vas a leer, por

estar con

el gerundio: voy llegando mañana a las seis. Por otro lado, la forma flexiva del futuro ocurre para expre- sar duda: será así pues, estará cansado, cómo será, pues. (Caravedo 1996: 165).

Asimismo en Bolivia:

iré o leeré o mediante la perífrasis del verbo

Cabe apuntar que esta variedad del castellano boli- viano [región oriental] prefiere también las formas perifrásticas del tipo IR + INF, que reemplazan al fu- turo imperfecto. Así: Voy a cantar por cantaré.

En cuanto al Paraguay, la situación es simi- lar, pues, de acuerdo con los datos de M. Alvar (1996: 205), «el futuro suele ser sustituido por voy + a + infinitivo (voy a salir = 'saldré')». En la Argentina se da la misma tendencia: «En lo re- ferente al futuro de indicativo, existe en todo el país la tendencia a reemplazar la forma sin- tética por perífrasis, especialmente por la for- mada por ir a + infinitivo» (Donni de Mirande 1996: 217). Yen Chile, de acuerdo con C. Wag- ner (1996: 223):

Aunque en Chile se recurre a varias locuciones con valor de futuro, la más usual es la construcción [ir a + infinitivo}. Una particularidad, sin embargo, se puede comprobar en la provincia de Parinacota:

allí alternan con marcada preferencia por la últi- ma, pero entre los hablantes de nivel pupular, la construcción {ir a + infinitivol es la única utilizada. En el nivel alto predomina, por el contrario, el uso del futuro sintético.

7 .

LA

AMERICANO

REDUCCIÓN TEMPORAL DEL ESPAÑOL

En un estudio cuantitativo sobre los tiem-

pos verbales en el español de México (hablado

y escrito), J. Moreno de Alba (1977a: 120) 18

18 Los estudios de Moreno de Alba citados en esta investiga- ción corresponden al proyecto llamado "Estudio coordinado de la norma lingüística culta de las principales ciudades de Hispa- noamérica y la Península Ibérica", presentado por Juan Manuel Lope Blanch en el Simposio de Bloomington, en 1964, el cual toma como fuente primaria los datos lingüísticos recopilados en informantes profesionales y con niveles altos de educación for- mal, residentes en las grandes ciudades de América y España. Se- gún R. Iuliano (1975: 59): «El propósito de dicho estudio es el análisis y descripción de las realidades idiomáticas específicas que caracterizan a cada uno de los países que tienen el español como lengua oficial: se podría llegar así al conocimiento de la norma hispánica común, es decir, al conocimiento de la 'unidad dentro de la diversidad', de la 'unidad variada' o 'variedad uni- forme', como dice Lope Blanch».

nota que el sistema verbal en el Nuevo Mundo ha sufrido una reducción en el paradigma ver- bal. De manera que se nota, respecto del modo indicativo, una alta frecuencia del presente (más de la mitad de las formas verbales que re- gistró el autor), el cual también se emplea para expresar posterioridad, es decir, acciones futu- ras 19 . Le siguen, en orden descendente, el pre- térito perfecto simple (cantó) y el imperfecto (cantaba), ambos con frecuencias de uso bas- tante similares. A una gran distancia de estos se encuentra el pretérito perfecto compuesto, el cual, según el autor, debe su diferencia al matiz aspectual que tiene en México 20 . A similares conclusiones llegan H. Miranda (1980-1981) y J. Montes (1990) en sus respectivos análisis so- bre la frecuencia de los tiempos verbales en el español de Santigo de Chile y Colombia.

En lo relativo al pluscuamperfecto, Moreno de Alba (ubi supra) afirma que en el español mexicano dicho tiempo es muy poco frecuen- te, y que, al menos en dicho país, es absorbido por el imperfecto, el pretérito perfecto simple

y el pretérito de subjuntivo 21 . Algo similar suce- de en América Central:

Asimismo, se nota un proceso de debilitamiento del pretérito pluscuamperfecto en favor del preté- rito perfecto simple (vinieron a llevarse lo que ellos de-

jaron).

(Quesada Pacheco 1996: 110).

Por su parte, y de acuerdo con los datos su- ministrados por Ch. Kany (1969: 205-208), en Colombia (Sur), Ecuador, Perú, Boliva, Chile,

19 Lo mismo observa R. Caravedo en el español peruano: «El valor del presente expresa todas las posibilidades extensivas re- conocidas normativamente para el sistema español, de modo que en muchos casos se utiliza para referirse a acciones pasadas o futuras» (Caravedo 1996: 165).

20 En el cuadro 7 de su estudio, Moreno de Alba (1977a: 121) muestra las diferencias de frecuencia entre el uso del pretérito perfecto compuesto en México (lengua hablada) y España (len- gua escrita), aduciendo los porcentajes respectivos de 10.2 y 39.3, con lo cual queda bien marcada la diferencia entre una y otra habla hispanas. Respecto de España, el cuadro muestra asi- mismo que el porcentaje de uso de este tiempo verbal es más alto que el pretérito perfecto simple (28.2%) y que el imperfec- to (25.1%). Moreno de Alba nota que las diferencias pueden de- berse a razones de índole diatópica (regional) y no de nivel de lengua (hablada/escrita), en vista de que los porcentajes esta- blecidos por él para la lengua escrita (obtenidos de W. Bull 1947) y comparados con los suyos de la lengua hablada mexica- na, no difieren mayor cosa, según se puede apreciar en el cua- dro 8 de su artículo.

21 Interesante es notar que, en el habla rural de Costa Rica, es común oír el pluscuamperfecto en función de pretérito en ora- ciones interrogativas puntuales: ¿Cuándo se habían venido a vivir aquí?, ¿Juan se había llevado la vaca ?

16

Uruguay y Argentina el pluscuamperfecto pier- de su carácter temporal para adquirir uno cog- nitivo:

Es interesante el uso popular del pluscuamperfecto había sido, más un sustantivo, pronombre o adjetivo generalmente, con sentido de presente o imperfec- to de indicativo para expresar sorpresa o admira- ción: ¡había sido usted! Esta locución parece repre- sentar una especie de elipsis del pensamiento del hablante: era usted y yo no lo sabía, o yo no creí que era usted, o que había de ser usted. (Ch. Kany 1969: 205).

De acuerdo con los análisis de R. Caravedo sobre el español del Perú:

el pretérito pluscuamperfecto conlleva el valor de no participación del hablante respecto del hecho ocurrido, o de conocimiento indirecto a través de versiones de otros. Así, las secuencias había venido tarde (no sabía que hubiera venido tarde), muchos hijos había tenido (no sabía que tenía tantos hijos), qué viva había sido expresan el mismo matiz de falta de conocimiento personal. Usos semejantes se pre- sentan en el español costeño, incluso entre hablan- tes escolarizados, si bien con cierto matiz estilístico irónico adicional en las formas como viva habías sido tú, coqueta habías sido, probablemente influido por el uso andino en el contexto de la confluencia migratoria.

Yen Uruguay (Montevideo), Caviglia & Malcouri (1994: 589) afirman que el pretérito perfecto simple puede sustituir a una serie de formas temporales:

En efecto, puede sustituir al PC que pertenece al ámbito temporal paralelo (que como ya dijimos tiene por centro el momento de la enunciación), pero también al Pluscuamperfecto, al Pretérito An- terior, al Futuro Perfecto y al Condicional Com- puesto, sin distinción de planos ni de ámbitos.

de

Respecto del futuro perfecto, Moreno Alba indica lo siguiente para México:

en el español de México, se ha reducido totalmen- te a expresiones modales, que generalmente deno- tan o bien una suposición temporalmente pretéri- ta, o bien una pregunta o exclamación referidas también al tiempo pasado: «Yo n o conozc o much o

de eso, pero te habrás dado cuenta de que

En las cien horas de grabación que escuché, no apareció ni un solo caso de antefuturo de indicati- vo en su uso temporal «académico», o sea, de ac- ción futura anterior a otra; los 21 casos registrados tienen todos valor modal. (Moreno de Alba 1977b:

»

[

]

143-144).

En América Central, dicho tiempo sufre una reducción semejante a México, pues, se-

El sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

gún M. Á. Quesada Pacheco, hay un debilita- miento de este a favor del pretérito perfecto compuesto: Cuando ella venga ya yo me he ido (Quesada Pacheco 1996: 110) 22 . Lo mismo en la región de los Andes, donde, de acuerdo con las investigaciones de C. Coello:

De los dieciséis tiempos del paradigma verbal que figuran en cualquier gramática del español, como el Esbozo (1973: 262-268), sólo se reconocieron, en el uso de los hablantes paceños, diez modelos. El pretérito anterior, el futuro perfecto y el condicio- nal perfecto del modo indicativo, y el futuro im- perfecto, pretérito pluscuamperfecto y futuro per- fecto del modo subjuntivo no funcionan en esta variedad dialectal, la cual, en gran medida, refleja el uso de una zona mucho más extensa: el área an- dina.

Pero, ¿qué ocurre con el presente, el cual refleja una categoría típicamente temporal? De acuerdo con los análisis pragmalingüísticos de D. Jorques, en el español americano -llama- do por él español continental- el presente pasa a ser, a su modo de ver, un «aspectoide»; es decir,

[un] tiempo aspectualmente recubierto o solapa- do; una función que se ve obligada a actuar por en- cima de su nivel de adaptación y que, como res- puesta a este estímulo excesivo, pasa a desempeñar las funciones de su espacio aspectual más cercano,

el correspondiente al pretérito perfec-

que es

[

]

to. (Jorques 1999: 275).

En otras palabras, el presente asume el pa- pel de pretérito perfecto, tal como se aprecia en los siguientes ejemplos (tomados de Jor- ques, ubi supra) 23 :

22 En el estudio antes citado, M. ("astillo (2000: 55) descubre que, respecto del uso del pretérito perfecto simple por plus- cuamperfecto, en Costa Rica «Se encontró el uso predominante del pretérito perfecto simple, registrado en un 96% de los casos. El pretérito pluscuamperfecto parece haber caído en desuso y solo fueron registrados seis casos, que podrían considerarse ais- lados, a lo largo del país y que corresponden a un 4% del total de informantes».

Jorques : «Si el present e -que , en cali-

dad de verdadero tiempo, es puramente a-memorial-, invade el ámbito de la función retentiva (presuposicional) de la huella me- morística (w") representada por el pretérito perfecto al aden- trarse en los dominios del aspecto, es lógico esperar que la fun- ción de retención sea asumida ahora por la categoría más cercana (véase de nuevo nuestro nuevo esquema más arriba) en la línea de avances aspectuales hacia el interior de la acción verbal; es decir, por el indefinido, que de forma efectiva posee en Hispa- noamérica la doble función de asumir en forma exponencial sincrética tanto los valores de duración instantánea que le corres- ponden por naturaleza como los de retención permanente propios del perfecto» (Jorques 1999: 277).

23 Más adelant e expresa

(25)

Durante todo el día se comporta con in-

dignación

(26)

Sux no me pregunta todavía sobre el

asunto del uranio

(27)

Nunca María quiere decir quién le arrojó

ácido en los ojos

(28)

Hoy todavía no voy a verlo

(29)

Sábato siente malestar durante todos es-

tos años porque piensa que los reflectores no per- donan detalle

Los datos del apartado anterior permiten inferir que en el español americano los tiem- pos más frecuentes y de mayor solidez son el presente, el imperfecto, el pretérito perfecto simple y el pretérito perfecto compuesto (ha cantado). En cuanto al futuro sintético, el futu- ro perfecto y los condicionales, pasan de lo temporal a la modalidad para expresar duda, suposición o irrealidad. Con esto, el paradig- ma verbal sufre una drástica reducción, de ma- nera que el presente cumple las funciones de

presente y de futuro; el futuro se sustituye por la perífrasis ir a + infinitivo (va a cantar), el pre-

mantien e sin

cambios y asume las funciones del condicional (cantaría), el pretérito perfecto simple fund e las funciones de pretérito y de pluscuamper- fecto, y el futuro perfecto desaparece para ce- der sus funciones en parte al pretérito perfecto simple, en parte al compuesto (cfr. Jorques 1999: 280, 283 y 288). Visto desde una perspec- tiva diacrónica, el ajuste que sufre el paradig- ma verbal hispanoamericano se puede presen- tar en la siguiente ilustración:

térito imperfect o (cantaba) se

Presente

Futuro

,

Presente/futuro

Imperfecto

\

 

Imperfecto

Condicional

/

Pretérito perfecto simple s. Pretérito perfecto simple/

Pluscuamperfecto

/

imperfecto

Pretérito perfecto

compuesto

Futuro perfecto

\

^

Pretérito perfecto

compuesto

En vista de lo anterior, en mi opinión, una reducción tan drástica y una reorganización

17

aparentemente abrupta de las funciones tem- porales da sobradas razones para pensar que hay un cambio en marcha. En este caso, sospe- cho que el cambio en el paradigma temporal del español americano va orientado desde la categoría de la temporalidad hacia las catego- rías modales y aspectuales, lo cual justificaría dicha reducción y un reacomodamiento del sistema 24 . De esta manera, en varias hablas del español americano el sistema de la temporali- dad pretérita y futura da indicios de estar orde- nado desde otra perspectiva, de modo que ha habido una reestructuración planteada sobre cuatro tiempos verbales, según se puede ver en el esquema siguiente:

 

PRESENTE

IMPERFECTO

PERFECTOS.

PERFECTO C.

-progresivo

canto

cantaba

canté

he cantado

+ progresivo

estoy cantando

estaba cantando

estuve cantando

he estado

 

cantando

Respecto del futuro, la perífrasis verbal ir a + infinitivo asume el papel temporal de poste- rioridad, mientras que el futuro sintético, más el condicional simple, quedan para expresar posibilidad, de manera que se podría propo- ner el siguiente esquema:

La posterioridad

realis

irrealis

canto

cantaré

voy a cantar

(cantaría)

En cuanto al tipo de aspecto que el español americano está desarrollando, todo indica que es flexivo, ya que, al igual que el griego anti- guo, coincide con la posición de la acción en un determinado tiempo, de manera que cuan- do una acción marca una posición en el tiem- po, marca asimismo una posición aspectual (cfr. Coseriu 1976: 113; Fanning 1990; Porter 1993). De esta manera, las funciones tempora- les y aspectuales arriba esbozadas se pueden describir someramente en el siguiente cuadro:

24 Razón tiene D. Jorques en afirmar que «la tendencia natu- ral del sistema hispanoamericano es la de filtrar el tiempo a tra- vés del aspecto, y no viceversa» (Jorques 1999: 280).

actúa.L

Tiempo

Valor temporal

Valor aspectual

Presente

Acción simultánea Imperfectivo, habitual, al momento del habla gnómico, 'realis', etc.

Imperfecto

Acontecimiento

anterior

Los mismos del

al momento del

habla

presente

Pretérito perfecto

Acontecimiento pasado

Puntual, perfectivo

simple

Pretérito perfecto

Acontecimiento pasado

Durativo, iterativo,

compuesto

que se proyecta al

empírico, gnómico,

presente

resultativo

8 . DE L LATÍN A LAS LENGUAS ROMÁNICAS

En un principio, y al igual que en las demás lenguas indoeuropeas, parece que el latín man- tuvo una oposición aspectual basada en la corre- lación imperfectivo/perfectivo, conocida como infectum/perfectum (cfr. Cohen 1989: 20-21) 25 , la cual desarrolló tres momentos temporales, se- gún se puede ver en el siguiente esquema:

El sistema verbal latino

INFECTUM

PERFECTUM

presente

perfecto

imperfecto

pluscuamperfecto

futuro

futuro perfecto

Poco a poco se fue borrando la oposición as- pectual en favor de la modalidad que se observa en el surgimiento de las construcciones perifrás- ticas del sistema del perfecto y del futuro. Así, el sistema de perfecto desarrolló una oposición temporal no conocida en latín clásico: pretérito perfecto simple o indefinido (amo) y pretérito perfecto compuesto (ha amado), como se puede apreciar en el siguiente esquema:

 

Latín clásico

Protorromance

 

PRESENTE

amat

*ama

INFECTUM

IMPERFECTO

amabat

*amava

FUTURO

amabit

*amare habet > amara

 

PERFECTO

amavit

*amaut

*habet

amatum

 

Henel

amatum

PERFECTUM

PLUSCUAMP.

amaverat

*habebat

amatum

FUT. PERF.

amaverit

*hakre habet

amatum

 

25 Sobre el tema de la aspectualidad en latín, la cual está muy discutida, ver D. Cohen (1989: 232-246).

18

El sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

tipológica-

mente tres grupos de la Romania según el uso

de los pretéritos:

a) El grupo septentrional, el cual ha dejado

de usar el pretérito perfecto simple en la len-

gua hablada, y abarca el francés (oral espontá- neo), el retorromano y los dialectos del norte de Italia;

b) el grupo central, el más extendido, que

emplea regularmente las dos formas del preté- rito y está compuesto por el francés (escrito), el occitano, el catalán 26 , el español peninsular (y académico), el italiano («toscano», escrito y normativo) y el rumano (literario);

c) el grupo meridional, el cual utiliza más las

A. Thibault

(2000) distingue

formas simples que las compuestas, en el que se incluyen el portugués, el gallego, el asturiano y el español americano (con excepciones en el sur del continente, como queda visto).

La distinción temporal entre el pasado re- ciente y el pasado remoto se mantuvo durante siglos en las lenguas romances señaladas. Por ejemplo, en la gramática francesa de Lancelot y Arnaut, de 1660 (cit. por Comrie 1981: 61), aún tenía validez la llamada «regla de las 24 horas», según la cual el pasado reciente desig- naba una acción transcurrida en el mismo día del momento del enunciado (j'ai écrit), y el pa- sado remoto para un pretérito que abarcaba más allá del día anterior {j'écrivis).

De esta forma, en la actualidad, salvo en el español peninsular, en francés e italiano la dis- tinción perfectiva se ha mantenido estilística- mente en la literatura, pero no en la lengua ha- blada, en donde los valores perfectivos se han neutralizado a favor de una u otra forma ver- bal. Así, en francés, el pasado se expresa a fa- vor del pretérito perfecto compuesto (passé compose). Por su parte, en italiano, de acuerdo con K. Blücher (1974: 308-09) se pueden oír ambas formas, pero más el pretérito compues- to (ha cantato) 21 .

26 Thibault llama la atención sobre el catalán, el cual tiene tres tipos de pretérito: uno perfecto compuesto (por ejemplo ha cantat), y dos perfectos simples, un o perifrástico, hablado (va cantar) y un o sintético, de orden literario (canta).

27 «Ho cantato (s'intende sempre in funzione aoristica a PR)

prevale nettamente, di fronte a cantai, nella linga parlata della

s'impiega in larga misura anche nella lingua

conversazione

scritta (cfr. le nostre statistiche a partiré da págs. 131 sgg.). Can-

tal ugualmente viene usato tanto nella lingua scritta quanto in

19

Una situación particular la presenta el por- tugués, en donde los valores de los pretéritos, al igual que en el español americano, apuntan a una categorización aspectual:

Imaginemos que eu encontro um conhecido e lhe digo: «que tem feito, que nao aparece?» Se ele me

responde: »estive doentc« significa que ele conside- ra o estado de doente inteiramente passado e mais ou menos distante do presente; mas se disser «tenho estado doente» , entä o refere-se a u m lapso de tempo próximo, que se estende até ao momento

O que torna expressivo o perfeito

presente.

composto portugués e lhe atribui um lugar incon- fundível e único no quadro das linguas románicas

a faculdade de poder exprimir a durafäo e a

é

iteragao sem qualquer expressáo adverbial (embo- ra esta se lhe possa vir juntar). (Paiva Boleos 1936, cit. por Berschin 1976: 43).

[

]

De esta forma, cantou se refiere a una acción perfectiva, pasada, sea reciente, indefinida o lejana, y tem cantado marca una acción iterativa, durativa hasta el presente, sin que haya necesi- dad de poner indicadores temporales (cfr. Thi- bault 2000: 97).

Respecto de la posterioridad, el futuro ro- mánico desarrolló igualmente, aunque en me- nor medida, una oposición basada en la conti- güidad de la acción respecto del momento de la enunciación, así, entre una acción posterior inminente o contigua y una acción posterior lejana. Haciendo una somera revisión al siste- ma temporal en algunas lenguas románicas, obtenemos el siguiente cuadro:

Latín clásico Protorromance Francés Italiano Catalán Español

Portugués

amabit

*amare habet

amairá

amera

amara

amará

amará

*ire (ad) amare

va aimer

va a amar

va amar

La acción posterior se expresó con el futuro

románico sintético (amará)

nente con una perífrasis cuyo auxiliar es el ver- bo ire\ español va a amar. Esta oposición se nota viva en portugués y, en cierta medida, en

y la acción inmi-

quella parlata della conversazione. Nella conversazione la sua frequenza varia da persona a persona, varia secondo il livello cul- túrale, tipo di lingua ecc., ma é una forma ben viva. Ne consegue che non é possibile, come invece per il francese, parlare di due

diverse strutture linguistiche concretamente esistenti, delle quali in

un a é ammeso cantai (e ho cantato) e nell'altra escluso

(solo ho

cantato). Nel quadro della struttura generale del sistema verbale italiano sono cosi due strutture solamente virtuali, non reali» (Blücher 1974: 308-309).

¡fS^ÍL v--JÉ

¡fS^ÍL v--JÉ

ILRJP ¿t \ JH

ILRJP ¿t \ JH

]Esp>añol >añol act actna]

el español peninsular (cfr. Bauhr 1989). Res-

pecto del francés, sin embargo, en la actuali- dad este idioma ofrece una distribución se- mántica bien intricada. O. Halm0y (1992:

184), quien estudia los valores, usos y frecuen-

cias de ambos futuros en una obra literaria, lle-

ga a la conclusión de que

la Situation est non seulement d'une extreme com- plexité -cela, on le savait déja- mais qu'on décou- vre une hiérarchie de facteurs qui déterminent le choix de l'une forme de futur. II s'avére que le type de texte -monologue intérieur, récit ou dialogue- est pertinent. Que dans le monologue intérieur, la valeur modale «historique» appelle l'emploi du fu- tur simple. Que dans les dialogues, la relation qui lie les personnages joue un röle non négligeable également. Que parfois, ce son des raisons d'eu- phonie qui font pencher la balance dans un sens plutót que dans l'autre. Que avoir/étre, et les verbes modaux sont aussi susceptibles d'influer sur l'em- ploi des deux temps. II faut done teñir compte de tous ees facteurs si l'on veut espérer rendre comp- te de la distribution des deux formes.

9 .

EVOLUCIÓN DE LA ANTERIORIDAD Y LA HIPÓTESIS

DEL ARCAÍSMO DEL ESPAÑOL AMERICANO

En un estudio comparativo sobre los valores temporales pretéritos en España y Colombia, H. Berschin (1976:121-122) llega a formular una serie de hipótesis según las cuales el espa- ñol colombiano ha conservado los usos pretéri- tos del español preclásico. Dichas hipótesis di- cen (la traducción es mía) 28 :

H 6: El español colombiano ha conservado en el uso del pretérito y del perfecto las re- glas delimitantes del español preclásico; no así el español europeo.

H6a:

El español peninsular y el español co- lombiano modernos se remontan a un

28 El texto alemán reza:

H 6: Das kolumbianische Spanisch hat im Präteritum- und Per-

fektgebrauch die Abgrenzunsregeln des vorklassischen Spanisch be- wahrt, das europäische Spanisch nicht.

H6a: Heutiges E-Sp. und K-Sp. gehen auf einen gemiensamen Sprachzustand, das vorklassische Spanisch, zurück.

H6b: Der Präteritum- und Perfektgebrauch des heutigen K-Sp. ist identisch mit dem des voklassischen Spanisch.

H6c:

Wenn zwei Sprachzustände Xt' und Yt' auf einen gemein-

samen Zustand Zt zurückgehen, und Xt' linguistische Merkmale von

Ztaufweist, Yt'aber nicht, dann hat X diese Merkmale in seiner Ent-

wicklung von Xt bis Xt' bewahrt; in Bezug aufYt' male archaisch.

heißen diese Merk-

20

estado lingüístico común, el español pre- clásico.

H6b: El empleo del pretérito y del perfecto en el español colombiano moderno es idén- tico al del español preclásico.

H6c: Si dos estados lingüísticos Xt' y Yt' se re- montan a un estado común Zt, y Xt' muestra rasgos lingüísticos de Zt, pero no los muestra Yt', entonces X ha conser- vado estos rasgos en su desarrollo de Xt a Xt'; en relación con Yt', estos rasgos se consideran arcaicos.

Así, en el español medieval el pretérito per- fecto simple indicaba una acción pasada y pun- tual, mientras que el compuesto tenía valor de resultativo y de durativo (cfr. Sánchez 1997: 262; Cartagena 1999: 2944; Thibault 2000: 17). No obstante, por lo menos a partir del siglo xvi -es decir, en época preclásica- el pretérito perfecto compuesto da visos de utilizarse con valor tem- poral para referirse a una acción recientemente ocurrida, con lo cual surgió la oposición cerca- nía/lejanía con respecto del momento de la ac- ción, y el perfecto comenzó a invadir el dominio del pretérito perfecto simple (cfr. Cartagena 1999: 2950), con lo cual el pretérito perfecto compuesto se convierte en un tiempo claramen- te relacionado con el presente. Tal como lo ex- presa Thibault (2000:70-71), en cuyo análisis se nota el abundante uso del pretérito perfecto compuesto con indicadores de duración que lle- ga hasta el momento de la enunciación:

El estudio de los indicadores temporales que apare- cen con verbos en PC pone en evidencia la estrecha relación del PC con el presente. El momento de la enunciación está siempre incluido en el período más

o menos largo determinado por el indicador, y los

indicadores puntuales de época pasada prácticamen-

te

no se documentan. [

]

El PC, al contrario del PS,

es

un tiempo verbal muy estrechamente vinculado al

momento de la enunciación, pertenece casi exclusi- vamente a la esfera deíctica primaria.

En cuanto a valores aspectuales, la división es clara: el pretérito perfecto compuesto está estrechamente ligado a la iteración y al resulta- do. Ya pesar de que con el pretérito perfecto

simple también se da la iteración, esta está liga-

da a un pasado, no

a un presente 29 .

29 Thibault (2000: 69, 90 y 104-110) nota que los adverbios agora y ya se pueden usar tanto con pretérito perfecto simple como con el compuesto. O sea, que aquí en estos casos se da una

E l sistema verbal del español de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

De esta forma, el perfecto compuesto no solo no perdió parte de sus funciones aspectua- les, sino que adquirió funciones temporales. Estas dos funciones, la temporal y la aspectual, que se notan ya en obras literarias del siglo xvi peninsular, se evidencian también en manus- critos no literarios americanos de la época co- lonial, incluidos los de Colombia (cfr. Carrera de la Red 2000), en donde se observa que el pretérito perfecto simple continuó empleán- dose con valor puntual, sin importar el mo- mento de la acción en el eje de la anterioridad, y el perfecto compuesto se empleó básicamen- te con los siguientes valores:

a) valor durativo:

(30) Guatemala, 1567: avnque les tengo escritas muchas cartas después que vine, con los que an ydo a [e]sas partes, no sé si abrán recebido mis cartas. (Frago 1999: 115)

(31) Colombia, 1635: que V.M. le honrre y haga merced particular mente en cosas donde exercite su talento y celo que siempre A mostrado de seruir a V.M. (Carrera de la Red 2000: 82)

b) iterativo, de acuerdo con el cual la ac- ción se repite desde un pasado hasta el mo- mento del enunciado:

(32) Costa Rica, 1790: En quanto el dia sabado veinte y tres del corr te faltó al abasto Público el obli- gado D" Bruno Albarado; y siendo este uno de los principales cuidados a que con preferencia y mu-

(Archi-

cho esmero han atendido mis antesesores

vo Nacional de Costa Rica, Serie Complementario Colonial 0897)

c) resultativo, mediante el cual, como expli-

ca J. Sánchez (1997: 263), «se expresa el resul- tado presente de acciones pasadas. Son sucesos que tuvieron lugar en un pretérito que se sien- te como parte integrante del amplio "ahora" en el que se mueve el hablante».

(33) Colombia, 1626: Y porque he entendido que de tpos atras a ynstancia de los gouernadores Vra mag d tiene Hordenado q ue se cresca la guarnición de soldados (Carrera de la Red 2000: 58).

y en este estado, las

Remitieron al rreal consejo de las yndias, a donde han estado, hasta ahora sin determinar» (Sánchez 1997: 265).

(34) Venezuela, 1616: «

neutralización, la cual, por lo menos en América, se resuelve a favor del pretérit o perfect o simple en el caso de ahora, y en cuanto a ya, se utiliza un o y otro tiempo según la particularidad aspectual expresada en el verbo.

21

d) en oraciones negativas, para indicar que

la acción no se ha cumplido:

an

bisto la cédula que la petición rrefiere ni sabido ni

entendido que la aya

desta ciu- d Y

no a parecido (Carrera de la Red 2000: 80).

(35) Ecuador, 1648: «

»

y asta aora

[

]

no

(Sánchez 1997: 265).

(36) Colombia, 1616: se aussento

e) temporal reciente, con el que también se

indica una acción sucedida en el mismo día del enunciado:

(37) Puerto Rico, 1520: «e dempués me an di-

choque

(38) Costa Rica, 1562: «ansi lo que el dho m c de canpo le avia dho, como lo que el señor general agora de nuevo le a dado a entender» (A. G. I.: Patro- nato 65, ramo 13, número 1, s/n).

lo an hecho» (Alvarez 1982: 125).

(39) Colombia, 1631: Helo bisto por la bisita que [e] hecho en los mas lugares de gouierno assi en las Iglessias como en las dotrinas de los naturales = Helo comunicado con el obispo desta ziudad como V. Mgd me lo m. da (Carrera de la Red 2000: 76).

(40) Puerto Rico, 1664: «Se a firmado el aviso que Vmd. me ha dado» (Alvarez 1982: 128).

(41) Costa Rica, 1774: «oy día de la fecha e sali- do para Matina» (Quesada Pacheco 1990: 108).

También se dan casos de neutralización de los dos pretéritos, en los cuales se nota vacila- ción en sus funciones (los ejemplos están to- mados de Sánchez 1997: 262):

si sauen que el dho

xptoval verdugo a sido alcalde hordinario en esta

ciudad y si como tal siguió y como deuia

dijo que las ueses que

asido alcale hordn° [

diga y declare que tiempo

(42) Venezuela, 1648: «

(43) Venezuela, 1655: «

]

(44) Quito, 1648: «

»

hizo auto

»

a estado ausente de esta ciudad y [

ella

»

]

quando vino a

f) Topicalizador, de acuerdo con lo cual,

como se vio anteriormente (Quesada Pacheco 1996: 110), el uso del pretérito perfecto com- puesto se emplea para realzar o focalizar una acción ocurrida en el pasado:

(45) Colombia, 1649: : ni se entiende por donde, ni como de vn pobre letrado que aqui bino y se caso con vna hija de vn jubetero que con el tiempo bino a

ser Algo se a levantado con el mando poder y autoridad

que le a dado el precidente

tiempo se a uenido a meter• en la casa del nueuo fiscal a titulo de pariente y autualmente es su guespede y se llaman primos (Carrera de la Red 2000: 83).

[

]

como be se acaua el

spañol actúa.

Volviendo a la hipótesis de H. Berschin, an-

tes citada, el hallazgo de oraciones del tipo

de que la etapa de

confusión que se desarrolló en el español pre- clásico, o sea, del siglo xvi, cuando ocurre la trasposición temporal sobre la aspectual, tam- bién tocó suelo americano y se extendió duran- te la Colonia, con lo cual dicha hipótesis pier- de actualidad. Además, los usos americanos del pretérito no calzan muy bien con los del espa- ñol del siglo xvi, pues, tal como lo explica A. Thibault en su estudio del español preclásico:

(37) - (44) es una prueba

Al término de nuestro trabajo, ¿qué podemos decir de la «hipótesis del arcaísmo» para explicar el uso de los perfectos en el español de muchos países la- tinoamericanos? Sería peligroso afirmar, dentro de los límites de nuestro corpus, que el funcionamien- to observado en las tres obras analizadas coincide perfectamente con el uso de América Latina; pri- mero, el uso varía según las distintas zonas; ade- más, se notan diferencias muy precisas entre el uso que hemos podido observar en las obras analizadas

y el uso descrito por algunos autores: por ejemplo, el PS colombiano no se utiliza para remitir a acon- tecimientos cuya duración se extiende hasta el mo- mento de la enunciación, mientras que el PS en nuestro corpus se observa con frecuencia en esta función. El valor de «imperfectividad» del PC en el español mexicano tampoco se puede aplicar siste- máticamente al PC en nuestro corpus: se utiliza a veces para remitir a acontecimientos semelfactivos bien delimitados. Ahora bien, lo que sí hay que destacar es que todos los usos modernos, tanto americanos como peninsulares, ya se documentan

en nuestros textos. [

En resumen, el uso de los

perfectos tal como se presenta en nuestro corpus no se ha perpetuado sin evolución alguna hasta nuestros días en las normas latinoamericanas, sino que se ha transformado y especializado hasta cierto punto; sin embargo, ya poseía en ciernes los rasgos que darían lugar, algunos siglos más tarde, a usos regionales relativamente diversificados, a ambos la- dos del Atlántico. (Thibault 2000: 225-226).

]

De esta manera, tras una época de transi- ción, ocurrió lo que se podría llamar una espe- cialización de los pretéritos en el castellano, distribuida geográficamente. Mientras que en grandes zonas de España la oposición entre uno y otro tiempo verbal se orientó hacia la temporalidad a partir del siglo xvi, en Améri- ca, después de una etapa de transición, la orientación fue en busca de la aspectualidad, de manera que en una y otra parte del español pasaron a segundo plano, o bien se borraron,

22

los usos que no encajaban en el nuevo siste- ma 30 . Esto explicaría mejor la discusión en tor- no a las diferencias que se suscitan en cuanto a la determinación teórica del fenómeno a uno y otro lado del Atlántico 31 . Por lo tanto, de conti- nuar hallándose ejemplos en otros documen- tos americanos como los citados, habrá que ha- blar más bien de una nueva especialización del español americano que coincide a grandes ras- gos con el sistema del pretérito preclásico, pero no como herencia directa.

Ahora bien, dicha especialización no ocu- rrió en todo el continente americano de mane-

ra uniforme, pues, mientras que en el siglo xvi hay muestras de que la oposición aspectual es- taba ya vigente en México (Lope Blanch 1989:

190), en Venezuela y Ecuador dicha oposición

se empieza a dilucidar a partir del siglo xvn (Sánchez 1997: 263), pero en otras partes,

como en Puerto Rico (por lo menos hasta el si- glo XVIi) y Costa Rica (hasta fines del siglo

xviii) se mantienen los usos temporal y aspec-

tual del pretérito perfecto compuesto durante toda la época colonial. En términos de la teo- ría de la koineización, la especialización de la anterioridad en el español americano es un rasgo de estandarización de la lengua (cfr. Quesada Pacheco 2000: 37-39).

1 0 . PARA CONCLUIR

De las lenguas románicas vistas en el presen- te estudio, el español es la única que ha conser- vado, en la lengua escrita y en la hablada, la dis- tinción temporal en lo tocante a la anterioridad y a la posterioridad, surgida en el seno del latín vulgar, cuyo parámetro de oposición radica en la lejanía (mediatez) o cercanía (inmediatez) de la acción respecto del acto de la enuncia-

30 Es significativo el hecho de que los ejemplos registrados de pretérito compuesto en América, con valor de pasado reciente, se hallan en dos regiones con trasfondos histórico-dialectales bien diversos; pues, mientras que Puerto Rico era centro de irra- diación lingüística en América, por su posición intermediaria entre España y América, Costa Rica era una provincia totalmen- te alejada de los centros de irradiación. Esto permite inferir que el uso del pretérito perfecto compuesto con valor temporal de pasado reciente se pudo haber dado en otras partes del conti- nente americano, pero que este valor temporal fue olvidado en beneficio de una función meramente aspectual.

31 Ver para ello la polémica conceptual entre Lope Blanch, Moreno de Alba, Mackenzie y Cartagena en Cartagena (1999:

2950).

E l sistema verbal del español

de América: de la temporalidad a la aspectualidaCl

ción. De esta manera, la bibliografía consultada permite inferir que el español peninsular expre- sa el pretérito en dos niveles, según su acerca- miento al momento de la enunciación o su ale- jamiento de esta: el pretérito perfecto compuesto para expresar una acción ocurrida en un tiempo inmediatamente anterior al mo- mento del acto del habla, y el pretérito perfecto simple cuando la acción expresada ha ocurrido en un tiempo lejano al ahora, generalmente cuando se trata de una acción ocurrida el día anterior y hacia atrás (cantó) 32 . El límite entre los dos tiempos es subjetivo, es el hablante quien lo marca. En cuanto al futuro, se expresa de manera análoga, es decir, en dos niveles:

cuanto más cercana sea la acción al ahora, se emplea la forma perifrástica ir a + infinitivo (va a cantar); cuanto más lejana al ahora, se expresa con el futuro sintético (cantará). Nótese que hay un perfecto paralelismo entre los dos ejes tem- porales, de manera que el uso de formas analíti- cas o perifrásticas coinciden con un acercamien- to de la acción al momento de la enunciación; por el contrario, cuanto más lejana sea la acción del momento del enunciado, se prefiere las for- mas sintéticas. Gráficamente visto, se puede ilus- trar el fenómeno de la siguiente manera:

cantó

PASADO

inmediate z

ha

cantado

W

PUNTO DE

REFERENCIA

va a

cantar

mediate z

FUTURO

w

cantará

No obstante, dentro de esta lengua ha habi- do un cisma de acuerdo con el cual, en térmi- nos generales, el español ibérico mantiene la diferenciación temporal, mientras que grandes zonas del español americano se han especiali-

32 Hablando de los grados de lejanía del futuro, afirma Cria- do de Val (1992: 141): «La previsión del tiempo futuro en el len- guaje permite establecer unos grados de lejanía que van desde u n futur o inmediato (voy a salir) a unas distancias fijadas con precisión gracias a la ayuda de elementos adverbiales, palabras o fórmulas concretas, cronológicas, y al contexto».

zado en la oposición aspectual. Así, y según se puede inferir de la bibliografía consultada, es un hecho comprobado que el español america- no ha visto reducido el paradigma temporal a cuatro tiempos básicos: presente, imperfecto, perfecto simple y perfecto compuesto. Esta drástica reducción ha traído consecuencias se- rias para el sistema temporal, el cual, en mi opinión, se ha visto afectado en favor de la as- pectualidad. Dicho de otra manera, la aspec- tualidad ha contribuido a la reducción del sis- tema temporal en esta variedad de español atlántico. Resumiendo lo anterior, y siguiendo de cerca el esquema propuesto por Comrie, tendremos el siguiente resultado:

+ progresivo

- progresivo

+ resultativo

ha cantado

(canta)

- resultativo

/

/

\ x

\

+ perfectivo

- perfectivo

+ habitual

- habitual

cantaba

va a cantar

Visto el fenómeno desde esta perspectiva,

no tiene sentido ver desplazamientos del pasa-

do al presente en el español de América, según los ejemplos citados por A. López (1990: 129):

ya llegué y me fui

por acabo de llegar (llego) y me

voy, respectivamente, ya que el aspecto marca una línea divisoria entre acción completa y acción incompleta; en los casos anteriores, el hablante percibe claramente llegar e ir como acciones terminadas. Además, tal como lo ex- presa Jorques (1999: 277):

No se trata de un mero reemplazo arbitrario e in- motivado, sino de un trasvase o traslación consecu- tiva originada en el exceso de sobrecarga informa- cional y congnoscitiva que presenta el espacio temporal del presente dialógico.

Por otra parte, es un hecho que en el espa- ñol peninsular se dan cambios de categoría; pero, como afirma Jorques (1999: 278):

23

f

f

1

1

j j

j j

W il

W il

í '

í '

£

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]Español añol act act.ua]

Las traslaciones aspectuales del español peninsular afectan exclusivamente al discurso y se hallan motiva- das esencialmente desde el ámbito de la esülística de formas y funciones. Las del español americano proce- den, por el contrario, del sistema, y sobre él inciden.

Es también factible que ambas categorías -la temporal y la aspectual- coexistan, y que hasta cierto punto sea difícil marcar una barre- ra entre una y otra categoría. Además, se debe tener presente la fuerza conservadora y nor- mativa de la lengua escrita sobre la hablada, y el prestigio que el sistema peninsular pueda ejercer sobre la lengua normativa, factores que pueden retener o desviar el proceso de cam- bio. En efecto, y tal como sucede en la actuali- dad con el español canario, por ejemplo, en el español mexicano se han encontrado trazas de cambio en el perfecto, ya que, tal como afirma Squartini (1998), y según estudios sociolingüís- ticos sobre la distribución de dicho tiempo ver- bal en el español de la capital azteca:

The form might be moving further in the process of grammaticalization, tending to the stage in which the Perfect is used for a past perfective con- text, as in European Spanish, and tending to lose the actional requirement of durative and iterative situations.

Por lo tanto, surge la pregunta: ¿estará el es- pañol de América verdaderamente moviéndo- se hacia la conversión de su sistema temporal en sistema aspectual? Siendo este el caso, en aras de la cautela sería mejor hablar entonces de un proceso en marcha que da claros indi- cios de pasar de la temporalidad a la aspectua- lidad, pues, como afirma Rojo (1990: 34):

Es perfectamente comprensible que, a lo largo de su historia, las lenguas evolucionen hacia la con- versión de las oposiciones aspectuales en oposicio- nes temporales (caso del latín y las lenguas románi- cas) o bien hacia la conversión de las oposiciones temporales en oposiciones aspectuales.

Además, es un hecho, tal como se puede apreciar en las gramáticas tradicionales, que varias de las funcic>nes que marcan los tiempos estudiados en esta investigación se dan en el es- pañol de la Península Ibérica; por ejemplo, el uso del futuro sintético para marcar duda o probabilidad, o del pretérito perfecto com- puesto con valor de duratividad (cfr. Cartagena 1999: 2947-2951). Lo que se puede deducir acá es que, a diferencia del español peninsular, en el español americano ha habido una especiali-

zación y el sistema da indicios de categorizar las funciones expuestas.

A pesar de los esfuerzos por demostrarlo en el presente estudio, y dada la diversidad de opi- niones en torno a la categoría del aspecto, las conclusiones a que se ha llegado en la presente investigación deberán considerarse a manera de hipótesis. Para comprobarla, necesitamos de ma- yores estudios y más detallados acerca de la pro- blemática que nos ocupa, desde la dimensión teó- rica aquí planteada. Solo así se podrá saber con bastante certeza el rumbo que le espera a este macrodialecto del español, y sus consecuencias para el sistema verbal de la lengua castellana.

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