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Índice

POR :
Nathali Castillo
Introducción

1.Sintomas del agresor

2.¿A qué llamamos Violencia Familiar?

3.La Violencia Familiar tiene


consecuencias

4.Cómo se explicaría este fenómeno.

5. Comentario personal

Referencias

Introducción
La familia, institución social, núcleo de soporte y apoyo para sus
miembros, donde se da y se recibe el amor tan necesario para el
desarrollo saludable de los individuos; en donde se intercambian,
consolidan y se adoptan mensajes, valores, tradiciones, costumbres,
deseos, mitos y creencias; y en donde también se resuelven y
comparten aspectos de convivencia, responsabilidades, información
y opciones de decisiones que afectan a todo el grupo familiar, se ve
seriamente lesionada cuando se instaura el abuso, la violencia y el
maltrato como sistema de relación entre sus integrantes. La familia
además, tiene que soportar un grado muy alto de conocimiento entre
la pareja, aspectos de intimidad y el enfrentamiento a crisis
originadas por factores internos y externos que son causa de estrés.
En la violencia familiar, estos factores constituyen desencadenantes
habituales de tensión y violencia y acrecientan el estrés entre todos
sus integrantes.

Aunque nos parezca extraño a la luz de nuestra razón y quizás


veamos con horror algunas de sus manifestaciones entre nuestros
familiares, en amigos o en la calle, este problema es muy común y
está muy arraigado en nuestra sociedad, por la educación, la
costumbre y la tradición.

La composición actual de la familia dentro de la sociedad,


compuesta por el padre y la madre, laborando generalmente fuera
del hogar, así como familias compuestas por un solo progenitor en
situación de soltería, viudedad o divorcio, constituye un problema
social y político que interesa a gobiernos e instituciones
internacionales, pues hay una gran incertidumbre sobre la futura
calidad de vida y la integración de las diferentes generaciones en
una misma sociedad.

En sociedades como la nuestra el problema se agudiza pues el


índice de familias constituidas por un solo progenitor —generalmente
mujeres e hijos dependientes—, es muy alto. Estas familias que antes
se originaba por el fallecimiento de uno de los padres y las
ocurrencias eran poco frecuentes, ahora se origina con gran
frecuencia, por la concepción de hijos producto de relaciones
ocasionales o inestables, por las uniones de hecho, por la separación
o el divorcio. Hay muchas madres solteras, se-paradas o divorciadas,
con escasos recursos económicos, de vivienda y de educación para
mantener a sus hijos, lo que da lugar a tasas de mortalidad y
deterioro en la calidad de vida de los ciudadanos. Los hijos criados en
el seno de una familia de este tipo, tienden a repetir el ciclo, lo que
suscita gran preocupación en los gobiernos porque para el Estado
supone altos costos en la implementación de políticas de vivienda y
ayudas de toda índole; además de la alta incidencia e incremento de
la violencia que se ha observado en hijos de estas familias.
El problema también es complejo cuando se unen parejas en
segundas nupcias o conviven juntas sin la formalidad del matrimonio
y tienen hijos propios producto de un matrimonio o una relación
anterior o de una relación ocasional. Los problemas de relación entre
padres no biológicos e hijos suelen ser un foco de tensiones,
especialmente cuando existen hijos propios en ambos integrantes de
la pareja. Situación que es muy común en nuestra sociedad.

Muchos desconocen que la violencia es una conducta aprendida y


que el agresor no conoce otras formas de relacionarse pues los
modelos aprendidos no le han permitido comunicarse en forma
pacífica, menos egoísta y con igualdad de derechos, oportunidades y
obligaciones para todos los integrantes de la familia.

La gente por lo general prejuzga la actitud de la víctima y no


entiende sus reacciones. Pocos conocen el estrés intenso y continuo
al que están sometidas y todos los mecanismos que tienen que
movilizar, para poder soportar la situación y no perder su integridad
física y psicológica.

No se entiende muchas veces por qué defiende o protege al


agresor, por qué no lo abandona o por qué inclusive, se siente
culpable por una conducta de la cual ella no es responsable, ni
tampoco se entienden las razones por las cuales muestra
desconfianza hacia su propia familia o amigos o a la persona que les
brinda algún tipo de ayuda o hacia el funcionario que los atiende o de
las actuaciones que este realiza para su defensa y protección.

El interés cada día más creciente por conocer la dinámica de este


fenómeno que afecta a todas las poblaciones y lesiona los derechos
humanos de las personas, ha hecho que se profundice más en su
estudio y se apliquen planes y programas para su erradicación.

Se han firmado acuerdos entre organismos internacionales y


gobiernos de la mayoría de los países del mundo. Para ello que se han
emitido leyes que sancionan al agresor y protegen a las víctimas. Se
procura también promover en la población y especialmente en la
juventud, valores de mutua tolerancia, autoestima, comprensión,
solución pacífica de los conflictos y preparación para la vida familiar
con derechos y obligaciones domésticas compartidas e igualdad de
oportunidades entre hombres y mujeres, dentro de las relaciones
familiares.

Las nuevas tendencias en el tratamiento y prevención de


poblaciones que viven en situaciones de riesgo, violencia y
adversidad y exhiben una evidente condición de vulnerabilidad,
señalan la importancia de orientar los planes y proyectos hacia una
propuesta que se centra en las fortalezas de los individuos y las
comunidades, antes que en su déficit. Esto es, la promoción de
factores protectores que fomenten el empleo de recursos biológicos y
psicológicos de personas y comunidades, para procurar el bienestar
físico y psicológico y mejorar la calidad de vida de los individuos, las
familias y la comunidad y lograr una sociedad eficaz y saludable. Esto
es, la Resiliencia.

Sirva entonces el presente como instrumento de orientación para


identificar las señales de violencia dentro de las relaciones familiares
y constituya medio informativo para el mejor conocimiento de la
dinámica de este fenómeno tan común y cotidiano, en beneficio de la
paz social y familiar. .

SINTOMAS DEL
AGRESOR

Algunas señales que nos pueden alertar sobre un


comportamiento violento dentro de las relaciones familiares:

• Muestra con frecuencia una actitud hostil, prepotente y


sentimientos negativos.
• Arremete contra puertas, objetos, animales, cuando algo le
disgusta.
• Ordena e impone sus deseos. No informa, no consulta no
solicita la opinión de la pareja o de los otros miembros del
grupo familiar.
• Critica constantemente a la pareja o a otro miembro de la
familia como persona, madre, padre, hijo, trabajador,
estudiante, ama de casa, etc.
• Se comporta de manera sobreprotectora o se pone demasiado
celoso(a) y exclusivista.
• Amenaza con hacer daño a la pareja, a sus hijos, familiares,
mascotas o a sí mismo.
• Impide a la pareja ver a familiares o amigos.
• Impide o manipula a la pareja para que no realice actividades
que puedan permitir su autonomía o libertad. (estudios, trabajo
o labores fuera del hogar, membresías).
• En ocasiones dice sentirse rechazado o solo (a).
• No logra reconocer los sentimientos o derechos de otros.
• Crea situaciones o realiza acciones que provocan conflicto para
después culpar a la pareja o a los hijos u otras personas de la
situación o hace que los demás crean que la pareja es culpable
o que lo provoca.
• Niega o no le da importancia o justifica sus comportamientos
controladores, manipuladores, abusadores o violentos.
• Obliga a la pareja a tener relaciones sexuales que la hacen
sentir incomoda o cuando no lo desea.
• Le pega a la pareja con la mano o con el puño, la patea, la
empuja, la muerde, la araña o cualquier otra acción que le
cause lesión física.
• Suele mantener excelentes relaciones con otras personas
diferentes a la familia y no es extraño que sean reconocidos
como “buenas personas” y acuse a la pareja de ser dominante,
irritable, controladora y caprichosa, haciendo él papel de
víctima frente a los demás

El abuso, la violencia y el maltrato son comportamientos


aprendidos y como cualquier comportamiento aprendido, puede ser
cambiado. Pero no es fácil. No hay una sola causa para la violencia
familiar y tampoco hay una sola solución. Sin embargo, lo mejor que
se puede hacer es aprender a reconocer las señales de alerta de este
tipo de comportamiento

¿A qué llamamos
Violencia Familiar?

En sociedades

como la nuestra,
Se define la violencia familiar como la agresión, amenaza u
ofensa ejercida sobre la mujer u otro integrante de la familia,lapor
violencia
cónyuges, concubinos, ex cónyuges, ex concubinos o personas que
generalmente es
han cohabitado, ascendientes, descendientes y parientes colaterales,
consanguíneos o afines, que menoscabe la integridad física,
psicológica, sexual o patrimonial” ejercida por el

En la dinámica de las relaciones interfamiliares, la violencia hombre, por


familiar es el conjunto de conductas, acciones u omisiones habituales,
costumbre,
ejercidas contra la pareja, u otro miembro de la familia, con el
propósito explícito o no, de mantener el control de la relación. Dichas
tradición y

educación.
conductas adoptan formas físicas, psicológicas o sexuales, o atentan
contra las propiedades o individuos relacionados con la pareja o que
involucran aislamiento social progresivo, castigo, intimidación y/o
restricción económica.

Se distinguen tres tipos de violencia: violencia física,


violencia psicológica y violencia sexual
Violencia física es toda aquella conducta que directa o
indirectamente esté dirigida a ocasionar un daño o sufrimiento físico
sobre la persona, tales como heridas, hematomas, contusiones,
excoriaciones, dislocaciones, quemaduras, pellizcos, pérdida de
dientes, empujones o cualquier otro maltrato que afecte la integridad
física de las personas, así como toda conducta destinada a producir
daño a los bienes que integran el patrimonio de la víctima.
Violencia sexual es toda conducta que amenace o vulnere el
derecho de la persona a decidir voluntariamente su sexualidad,
comprendida en esta no sólo el acto sexual sino toda forma de
contacto o acceso sexual o no genital..
Violencia psicológica que se presenta en forma de
intimidación, amenazas, insultos, control, aislamiento y devaluación
de la persona.
Ciertas conductas de maltrato que constituyen violencia
psicológica, se tornan cotidianas y son consideradas como algo
“natural” y parte de la relación de pareja. La víctima no se da cuenta
hasta que el abuso, la manipulación y el maltrato se han instaurado
crónicamente en la relación. Por lo general la toma de conciencia y la
búsqueda de ayuda llegan cuando la autoestima ya se encuentra
disminuida y gravemente lesionada.

En todos los casos, el patrón de la amenaza de ejercer violencia


y su ejercicio dentro de la familia, son conductas aprendidas en su
entorno y reforzadas por la violencia en los medios y en la sociedad y
por la estructura tradicional de dominación en la familia.

En sociedades como la nuestra, la violencia generalmente es ejercida


por el hombre, debido a la costumbre, la tradición y estilos
educativos; transmitidos de generación en generación, e
interiorizados por el agresor y la víctima, a través de modelos que
han sido reforzados dentro de la propia familia, la calle, los medios de
comunicación. Sin embargo, con poca frecuencia pero igual
importancia, también observamos casos de conducta violenta en
mujeres hacia su pareja y familia e hijos hacia padres y hermanos.

La violencia familiar por lo general, se fundamenta en una estructura


familiar vertical, en la rigidez de las jerarquías en las relaciones
familiares, en las creencias en torno a la obediencia y el respeto, a la
disciplina y al valor del castigo, a la idea irracional que el proveedor
de la economía tiene derecho a exigir y ejercer dominio sobre los
demás y al grado de adhesión a los estereotipos de género --el
hombre es superior, la mujer es inferior-- y al grado de autonomía
relativa de los miembros que componen el grupo familiar --el hombre
es de la calle, la mujer de la casa, el hombre es superior, la mujer
inferior. El fin es ejercer, por medios violentos o de manipulación,
control y dominio sobre la relación.

En la violencia familiar, la agresión constituye el estilo de


relación en la pareja y a partir de ella se construyen patrones
específicos de comunicación, negociación y resolución de problemas.
Siendo la agresión una manifestación de los conflictos que surgen al
interior de la familia.

La violencia psicológica es la que primero


se instaura y la que más daño hace.

De todas las formas de violencia, la violencia


psicológica o abuso emocional, es la que
presenta más incidencia y es la que menos se
denuncia. Ciertas conductas de maltrato se
tornan cotidianas y son consideradas como algo
“natural” y parte de la relación de pareja. A
diferencia de la violencia física, cuyos efectos
son evidentes (moretones, heridas, fracturas), la
violencia psicológica, por su modo de operar,
pasa inadvertida e incrementa la confusión, la
sumisión y la culpabilidad en la víctima. Esta no
se da cuenta hasta que el abuso se ha
instaurado crónicamente en la relación. Por lo
general, la toma de conciencia y la búsqueda de
ayuda llegan cuando la autoestima ya se
encuentra disminuida y gravemente lesionada.

Constituyen muestras de violencia:

Violencia verbal: rebajar, insultar, humillar, ridiculizar, manipular


e inducir a la confusión (la mujer llega a creer que merece estas
agresiones).
Intimidación: acusar con miradas, gestos o gritos (ej. “si dices
algo te mato”).
Amenazas: de herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.
Abuso económico: Control abusivo de la economía familiar,
recompensas o castigos monetarios,
Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, negar que
utilice métodos anticonceptivos, presiones para abortar,
menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la
voluntad o deseo del otro.
Control: organiza las tareas o actividades del otro, impone su
voluntad en decisiones como vestir, peinarse, el trato a los hijos, la
organización del hogar y hasta las actividades que ella pueda
realizar fuera del hogar.
Manipulación. Provoca situaciones conflictivas o histriónicas que
pueden crear reacciones violentas, agresivas o aparentemente
extrañas en la víctima, con la intención de que los demás lo
perciban como víctima de ésta y así lograr atención y opiniones
favorables hacia su persona. Tiende a engañar y mentir para
disculpar, justificar
El desamor, el abandono, la infidelidad, la conducta
engañosa, la mentira, la indiferencia, la sobreprotección y
la permisividad también son manifestaciones de violencia, pues
el ser humano para su desarrollo personal y su salud física y
psicológica, necesita del amor, la protección y la atención de
otros, sin menoscabar su independencia y autonomía.

La violencia se manifiesta tanto por la agresión como por la


omisión, la permisividad y la indiferencia y afecta la salud física y
mental de todos sus miembros.

No es común observar comportamientos violentos, al comienzo de


la relación. Durante este período, por lo general los comportamientos
son positivos, todo es “color de rosa”, la pareja se percibe perfecta,
con la sensación de haber encontrado a su “media naranja”. Las
imperfecciones o defectos son minimizados, justificados y vistos como
pasajeros, por ambos.

Algunos especialistas informan que la violencia en la relación de


pareja se inicia luego de ciertos eventos importantes que provocan
cambios en la dinámica familiar, como son: el inicio de la convivencia,
durante el primer embarazo, el nacimiento del primer hijo, la
infidelidad en uno o ambos cónyuges o convivientes, entre otros.

Una vez que se inicia el comportamiento violento este es cíclico y


repetitivo.
Fase 1:
Acumulación de tensión

Se observan cambios en el agresor que se hacen


estables en la vida conyugal. Se manifiesta como
hostilidad, provocaciones y verbalizaciones ofensivas y
agresivas.
El agresor se muestra nervioso, irritable y no reconoce su enfado.
Comienza con sutiles menosprecios, ira contenida, fría indiferencia,
sarcasmos, largos silencios.
Pueden aparecer además episodios de comportamiento agresivo
dirigido más hacia objetos que hacia su pareja (da portazos, arroja
objetos, rompe cosas).

Fase 2:
Explosión violenta

Sigue una descarga incontrolada de las tensiones


acumuladas (golpes, insultos, frases hirientes, abuso
sexual, entre otras).
Luego de la descarga desaparece la tensión y el estrés en el
agresor. Si hay algún tipo de intervención —policía, fiscalía, familiares,
amigos— aparenta calma y tranquilidad. Tiende a minimizar y culpar
a la pareja diciendo que lo provocó, o que ella es la culpable de la
situación. En esta fase los incidentes se tornan periódicos y las
lesiones son cada día más graves. Cesa cuando el agresor descarga
su tensión o repara en la magnitud del daño causado.

Fase 3
Arrepentimiento y reconciliación

Entra luego a una fase en la que el agresor muestra signos


de arrepentimiento, se muestra amable, cercano y en
ocasiones pide perdón o promete no ejercer más violencia,
trata inclusive de reparar el daño. Da señales de amor y
consideración y todo es felicidad.
A esta falsa ilusión —”luna de miel”— sigue un nuevo ciclo de
tensiones, desde el momento que considera que está perdiendo el
control sobre su pareja y el ciclo se vuelve a repetir una y otra vez.
La violencia familiar
tiene consecuencias

LEGALES

Pues se violan derechos fundamentales de las personas, lesiona su


autonomía, su libertad y pone en riesgo su salud física y mental. La
violencia familiar constituye una falta o delito que es penalizado en la
legislación de casi todos los países del mundo..

SOCIALES Y CULTURALES
Porque perpetúa comportamientos negativos y crea estereotipos
culturales que
pasan de generación en generación. Se extiende pues se manifiesta
en otros
ámbitos de relación como son la escuela, el trabajo, el vecindario, la
comunidad..
En comunidades donde la violencia familiar se ha instaurado como
sistema de relación entre sus pobladores, genera en ello, baja
motivación de logro, resignación, conformismo, fatalismo, menor
inteligencia emocional y social, déficit en habilidades como la de
solución de problemas, control de impulsos y de relaciones sociales .
Esta situación representa un grave problema social, político y de
salud pública por el alto riesgo en la salud física y mental de los
individuos y las familias y por el deterioro cada vez mas evidente en
la calidad de vida de poblaciones con estas características

FAMILIARES
Pues cuando se instaura la violencia, la familia se encuentra
seriamente lesionada y no cumple las funciones de apoyo, protección
y afecto recíproco que debe desempeñar para el desarrollo saludable
de sus miembros. Desencadena entre sus integrantes una serie de
reacciones en cadena de comportamientos violentos, pues la
conducta violenta se manifiesta del agresor a la víctima, de la víctima
a los hijos, los hijos a los hermanos y a niños menores, a mascotas, a
personas mayores. .Los hijos irán creciendo y cuando sientan a sus
padres vulnerbles, también ejercerán violencia contra ellos.
Las relaciones se deterioran y son causa frecuente de ruptura y
abandono, con consecuencias no solo para la familia sino para la
comunidad, pues surgen las familias disfuncionales con conflictos y
problemas en el vecindario, en la comunidad
Además, si la relación se rompe, el comportamiento violento o
sumiso, tiende a repetirse en otra relación de pareja y los hijos
cuando mayores adoptarán el rol que observaron en sus padres.

EN LA SALUD
Pues en ocasiones es la causa de lesiones físicas y enfermedades de
diferente índole. El maltrato prolongado, con amenazas de diferente
índole y escasa ayuda social, puede favorecer el deterioro del
rendimiento personal, social y familiar de quien lo padece y es causa
de estrés intenso y de grandes proporciones. Las consecuencias a
nivel físico y psicológico, pueden ser graves, gravísimas, reversibles o
irreversibles, llegando incluso hasta la pérdida de la salud y la vida de
la víctima.

Los hijos también sufren


consecuencias graves, gravísimas,
reversibles o no en su salud física y
mental

En la violencia familiar, los hijos, son también víctimas o


testigos de la violencia instaurada en las relaciones familiares.
Los padres transmiten a los hijos costumbres, tradiciones,
valores y modelos de relación y de conducta. Son los primeros
agentes socializadores del niño, en especial cuando se trata de
transmitir el modelo de padre o madre, que queda grabado a lo largo
de toda su vida.
Las consecuencias de estas conductas son observadas en los
hijos de cualquier edad, pues se les expone o son también víctimas
de comportamientos negativos que los afectan en su salud física y
mental, en su educación, en sus relaciones interpersonales, en sus
futuras relaciones de pareja y en su eficacia y productividad como
personas dentro de la sociedad.

En una relación interfamiliar caracterizada por el abuso, la


violencia y el maltrato, podemos escuchar con frecuencia, al padre
abusador, que impone al hijo, formas no asertivas de disciplina.Con el
convencimiento de que los niños les pertenecen y que tienen un
derecho absoluto sobre ellos y sobre su futuro. Estas concepciones
también están avaladas por la costumbre, la educación, la tradición y
los modelos que presentan los medios de comunicación.

En este tipo de relación, la comunicación con los hijos es


ineficaz pues se caracteriza por ser controladora, atacante,
condenatoria, dogmática, manipuladora, vejatoria. Muchas veces
busca cambiar una conducta en los hijos, pero notoriamente hiere la
autoestima, genera desmotivación, crea confusión y no permite que
los niños se sientan aceptados, reconocidos y valiosos., interfiriendo
en un desarrollo físico y mental adecuado y saludable.
En respuesta, los hijos, al recibir maltrato tanto del agresor
como de la víctima, muestran conductas perturbadoras, agresivas,
apáticas, de retraimiento, ansiedad o timidez, con claras muestras de
una autoestima baja, inseguridad y dificultades para relacionarse con
los demás. Puede también desplazar su agresividad y arremeter
contra sus hermanos menores, niños más pequeños o ancianos o
hacia mascotas u objetos o desplazar estos modelos de
comportamiento (violencia/sumisión) a la escuela y el vecindario.. Es
entonces cuando encontramos casos de niños con problemas de
aprendizaje y problemas de conducta: niños agresivos, niños
incontrolables, niños tímidos, niños retraídos, niños que no aprenden,
niños con problemas de salud, niños con todo tipo de problemas
psicológicos, pues la violencia familiar afecta su desenvolvimiento y
desarrollo físico y mental..
Las conductas de violencia o de sumisión se repetirán una y
otra vez en una y otra generación y en todos los ámbitos de relación,
si no se hace algo por eliminarlas.

¿Cómo se explicaría
este fenómeno?

El fenómeno de la violencia familiar es muy complejo pues en el


intervienen muchos factores. Es una conducta aprendida, que ha sido
transmitida de generación en generación, se presenta en forma
cíclica y repetitiva como se presenta, sucede dentro del seno de
familias de cualquier nivel social, económico, educacional o cultural,
la víctima y el agresor tienen características particulares, el escaso
apoyo familiar y social que agrava más el problema, tiene
consecuencias en la vida y en la salud de las personas, afecta a la
sociedades; factores que hacen difícil su estudio y erradicación.
Se han realizado varios intentos para determinar el perfil del
agresor y el de la víctima para establecer pautas de tratamiento. Con
este fin, varios autores han relacionado estas conductas con algunos
trastornos de la personalidad.

Hay autores que explican la violencia familiar como un trastorno


de personalidad denominado “dependencia emocional”, que se
origina en carencias afectivas tempranas y el mantenimiento de
vínculos con personas no satisfactorias, atemorizantes o
sobreprotectoras o muy permisivas

Esta dependencia emocional se define como la necesidad


afectiva extrema que una persona siente hacia otra, a lo largo de sus
diferentes relaciones de pareja.

El dependiente emocional no soporta la soledad, tiene que estar


con una pareja para sentirse bien, pues la indecisión y la sensación de
inutilidad o desvalecimiento personal es lo que lo une a la otra
persona. Sus características son similares a la dependencia alcohólica
y a la drogadicción.

El dependiente emocional presenta déficit en áreas de la


personalidad como la autoestima, el autoconcepto, los estados de
ánimo, tolerancia a la frustración y control de impulsos y en las
relaciones interpersonales

La autoestima y el autoconcepto son bajos, probablemente


debido a experiencias desvalorizadoras y de carencias afectivas o
poco satisfactorias. Son poco tolerantes a las frustraciones y tienen
pobre control sobre sus impulsos.

El estado de ánimo que priva en ellos es el disfóricos, con


tendencia a rumiaciones, es decir, tristeza, pesimismo y quejas
constantes, que pueden desencadenar estados depresivos y ansiosos.

En las relaciones interpersonales son inseguros, tienden a ser


exclusivistas, necesitan el acceso constante de la persona de la cual
dependen y la aprobación constante de los demás; tienen miedo e
intolerancia a la soledad. Sus relaciones con la pareja se caracterizan
por ser asimétricas y desequilibradas, pues uno es el que domina y el
otro el que se somete. Muestran además déficit en las habilidades
sociales y en la capacidad empática, pues no logran colocarse en el
lugar del otro, ni entender sus emociones y sus sentimientos. Son
poco asertivos pues desconocen los límites de sus derechos y no
respetan los derechos de los demás; son además, poco capaces en la
resolución de problemas.

La dependencia emocional en la relación de sumisión en grado


extremo, explicaría la conducta de la víctima que permanece en una
relación de violencia y aquellos casos enmarcados dentro del
síndrome de adaptación paradójica que algunas víctimas presentan
dentro de la violencia familiar (identificación con el agresor,
permanece con el agresor y lo defiende, a pesar de los recursos que
pueda tener para romper con la relación). A pesar del maltrato, estas
personas siguen amando a su pareja y no la dejan. La ruptura de la
relación les desencadena profunda depresión y tienden a volverse a
enganchar en una relación de dependencia.

En el agresor la dependencia emocional es dominante y se


presenta con las características ya descritas pero acompañadas
también de otros factores como la ambivalencia —sentimientos
positivos y negativos simultáneos hacia la pareja—. Es una forma
atípica de la dependencia emocional en la que el maltrato y la
violencia constituyen una fachada que esconde profundas
necesidades de afecto. Son individuos que por un lado atacan,
controlan y humillan a su pareja y por el otro quieren a la pareja
siempre consigo y en exclusividad. A pesar de los sentimientos de
hostilidad y el desinterés, también sienten amor por la pareja y no la
dejan.

En un intento por determinar un perfil del agresor con el objeto


de sugerir líneas de intervención específicas en la aplicación de
programas para el tratamiento de la violencia familiar, seis perfiles de
personalidad diferenciados, dentro de la población de agresores, que
se asocian a un determinado tipo de trastorno de personalidad.
Estos son:

Agresores antisociales (medianamente graves), con un patrón


de desprecio y violación de los derechos de los demás, requieren
el establecimiento estricto de límites, el desarrollo de la empatía y
el control del abuso de alcohol y drogas.

Agresores narcisistas puros (también medianamente graves),


con un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de
empatía; debe motivárseles con un tratamiento del que van a
obtener mas ventajas que inconvenientes; y con tareas en grupo,
que puedan controlar su tendencia al individualismo estricto.

Agresores paranoides (muy graves), que muestran un patrón


de desconfianza y suspicacia, y se suelen presentar como
víctimas, necesitan ver un beneficio directo del tratamiento, lo
cual se puede conseguir, más que con un desafío directo a sus
ideas irracionales, con una comunicación abierta, unas tareas
graduadas y una estrategia de solución de problemas.

Agresores con trastorno límite (también muy graves), con un


patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la
imagen de sí mismos, y los afectos, y de una notable impulsividad
y tendencias suicidas, pueden beneficiarse del tratamiento, si se
les enseña una regulación de los afectos, control del abuso de
alcohol y/o drogas y el manejo de la ansiedad y de la ira, así como
habilidades apropiadas de comunicación.

Comentario
personal

En este trabajo trate de ser objetiva , no ponerme a


favor de nadie , pero creo que Luchar contra la
violencia , es un combate constante por la dignidad,
respeto y libertad de la mitad de la población
mundial. Millones de mujeres victimas de malos
tratos , violaciones, mutilaciones , agresiones , son
victimas de una intolerancia criminal de naturaleza
sexista, que recuerdan a nuestra sociedad del siglo
XXI una causa pendiente en la historia de la
convivencia humana : La liberacion de la mujer.
La violencia hacia la mujer no es obra de locos,
afectados por el alcohol o la drogas. El hombre
violento sabe lo que hace y por que lo hace , le va
bien y de momento le funciona , busca coherencia a
su justificación y quiere dar credito a sus amenazas .
La fuerza y la violencia de los derechos son su
herramienta para mantener a un ser humano bajo su
autonomia , consiente de la dificultad que tiene la
victima de probar y soportar una situacion que de
forma cotidiana que se da en el hogar.
Creo que este es un tema tan importante como
cualquier otro y me da mucha pena que el gobierno
no se preocupe tanto , el otro dia lei un articulo
sobre el por que las mujeres no denuncian al agresor
, no esque porque sea boba y le gusta que le
maltraten, sin luagar a duda no , es porque no tienen
garantias para su seguridad . Estamos en pleno siglo
XXI y me da una vergüenza enorme que cada año
aumente el numero de victimas , mujeres que saben
que tienen derechos pero no ayuda . Aunque formar
una famila es algo que muchos anhelan , hay muchos
que no lo conservan porque incluso en ese ciclo
repetitivo de agresion hay victimas como los niños ,
propios hijos del agresor , que no reparan daños y
comente actos violentos contra ellos, sin pensar el
daño que comenten a una persona sangre de su
sangre
Creo que una persona violenta se puede regenerar ,
pero tampoco creo en los milagros .
En este trabajo quize mostrar las causas y sintomas
de un ambiente de hostilidades de agresion.