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Hugo Blumenthal © 2007

Sobre Góngora
por Hugo Blumenthal

“Pondérase la discordancia, y luego pasa el


ingenio a dar sutil y adecuada solución.”
Baltasar Gracián. Agudeza y arte de ingenio.

Dentro de la poesía de Luis de Góngora la naturaleza juega un papel predominante. En su Fábula de


Polifemo y Galatea, la obra que aquí nos interesa, el mundo natural aparece descrito prácticamente a
través de todo el poema; son pocas las estrofas narrativas donde no entra en juego el paisaje. Sin
embargo poco o nada tiene de naturalista ya que se aleja demasiado de las naturalezas reales. La
intención tampoco parece ser la de pintar realidad alguna, más bien parece ser la creación de un
mundo muy particular, un mundo altamente estilizado, donde hasta un Polifemo resulta admirable.
Sicilia, lugar donde se desarrolla el Polifemo, no resulta menos estilizada por ser una ciudad real
en tiempos de Góngora. ¿Por qué entonces Sicilia, y no otro lugar cualquiera? La respuesta más
obvia, porque allí ocurría la fábula de Ovidio, resulta insuficiente teniendo en cuenta las libertades
que se tomó Góngora con el poeta romano. La razón más factible –pues nada parece hacer sido
dejado al azar o copiado sin una razón propia en la obra de Góngora– es que Sicilia era entonces uno
de esos
[...] nombres propios geográficos cuya peculiaridad consiste en que la mención
geográfica no cumple sólo con el mero hecho de localizar [...] [la] tradición de los
nombres evocadores se transforma aquí [en Góngora, en su Polifemo] en un uso
consciente de sus posibilidades evocativas, en su aspecto sonoro, gráfico, semántico. Es
decir, doblemente mítico, en primer lugar por su carácter de mediador, y en segundo
término por su posibilidad de crear una leyenda.1
Lo que ciertamente promueve Góngora con la primera descripción del paisaje siciliano, al que asocia
de inmediato con Vulcano y Tibeo (25-28). La fábula va a ubicarse, pues, en un mundo mítico, como
corresponde, más cercano a una Edad de Oro, o primer etapa de la historia del mundo, que a una
realidad inmediata. La razón de ello puede verse en la dignidad con que reviste la mitología
cualquier tipo de sensualidad,2 permitiendo además mostrar una naturaleza aún más bella, sin
corromper (la historia corrompe, por el paso del tiempo que conduce a la muerte). El tiempo mítico,
donde toda mitología es posible, es también un campo muy rico, que Góngora explota para
simbolizar muchas de sus ideas.3
Así pues, estilizados paisajes “sicilianos” van a aparecer profusamente a través de todo el
Polifemo, pareciendo conformarlo por completo. Tenemos entonces un poema que es (básicamente)
paisaje, sobre el que apenas se distinguen unos pocos seres “vivos”, que, descritos metafóricamente
en relación con el mundo natural, se confunden con éste. ¿Se puede pensar que el paisaje sirve
entonces sólo de fondo? Recordemos la advertencia de Parker de que en Góngora “la mayoría de sus

1 Hector Ciocchini. Góngora y la tradición de los emblemas. Buenos Aires: Cuadernos del Sur, 1960. P. 54.
2 Según Alexander A. Parker, “en la poesía de Góngora, sólo en el marco del cuadro pastoral puede el amor sexual ser
descrito o sugerido como sano e inocente [...]” en parte porque la moralidad y la teología son irrelevantes dentro de la
Fábula. “Introducción”, en Luis de Góngora, Fábula de Polifemo y Galatea. Alexander A. Parker (ed). Trad. cast. de
Genoveva Ruiz–Ramón. 1a ed. México: REI, 1987. Pp. 92 y 89. Y si a esto se le suma que sus protagonistas no son
propiamente humanos sino una ninfa, un cíclope y un fauno...
3 Cf. Walther Pabst. La creación gongorina en los poemas Polifemo y Soledades. Madrid: 1966. Pp. 47 y ss.

1
imágenes son “conceptos” y no sólo adornos poéticos”, y que el Polifemo es un logrado ejemplo de
agudeza poética, donde cada imagen y concepto son funcionales por relación al significado total. 4
Si algo se distingue en el Polifemo no es propiamente una naturaleza que hace de fondo y se
contrapone a una acción que se representa sobre él, sino más bien dos formas de presentar el mundo
natural en las cuales dos “fuerzas” de la naturaleza (por llamarlas de algun modo) se contraponen.
Las descripciones del “paisaje” se presentan de dos maneras: la que podríamos llamar naturaleza–
escenario donde tienen lugar las acciones, y aquella con la que todo se compara. Ambas formas
están fuertemente interrelacionadas entre sí. Sobre estos dos “planos” se van a contraponer, por sus
acciones y sus descripciones, Polifemo y Galatea, apenas diferenciandose de dos formas que puede
tomar la naturaleza dentro de su mismo seno.
Sobre la naturaleza–escenario, encontramos dos descripciones de Sicilia (en las estrofas 18 a 22)
fuertemente contrastadas. En la estrofa 18, con la dualidad Baco–Pomona, Sicilia aparece como “[...]
rica en vinos (=racimos), que “oculta” en sus bodegas, y en frutas, que “ofrece” en sus campos”; en
la 19 la dualidad pasa a ser Pales (diosa de los rebaños de corderos)–Ceres (de los cereales);5 y en la
estrofa 20 termina resaltando la fertilidad de sus riquezas naturales, su opulencia y abundancia.6
Inmediatamente después (estrofas 21–22) se nos contrasta lo anterior con una Sicilia de rebaños
descuidados, campos abandonados, de una naturaleza “infecunda” porque todo deseo (masculino) se
ha enfocado en la feminidad desdeñosa de Galatea.
La estrofa 19 asocia a Sicilia con Galatea por medio de la fertilidad, convirtiéndola en algo así
como una deidad adorada por todos los que cosechan la tierra (“De cuantos siegan [...] deidad,
aunque si templo, es Galatea” (149–152)). Pero Galatea posee la fertilidad sólo en esencia, pues
mientras se niega a aceptar todo deseo masculino permanece infértil –y provoca un desbarajuste en
la armonía natural de Sicilia. Para Parker “Galatea es el pavón de Venus y el cisne de Juno porque
triunfa (?!) de la desarmonía de la naturaleza; es la belleza y el poder juntos.”7 ¿Qué quiere decir con
ello? Galatea quizá está, en un primer momento, por encima de la naturaleza, pero hacia el final
¿triunfa sobre ella?8 Donde no hay lugar a dudas, por las descripciones que se dan, es que Galatea es
la belleza y, por tanto, que “[...] Góngora hace de la Belleza la aspiración de todos los hombres y, al
asociar su amor [el que todos sienten por Galatea] con la agricultura[...] asocia [a Galatea] también
con la creatividad de la naturaleza [...]”9
En contraposición a ese luminoso desdén llamado Galatea, y así como los jóvenes de Sicilia arden
de amor por ella, tenemos a Polifemo, masculinidad que se presenta entonces mediada por la
feminidad. Polifemo es por excelencia el representante de aquel deseo masculino rechazado dentro
de la Fábula, y así como su realidad va a corresponder a la Sicilia de los campos abandonados, su
deseo se asociará desde un principio al fuego (pasión) y a la muerte (con la primera descripción de
Sicilia (25–28) asociada a Vulcano y a Tifeo). Así, Góngora relaciona amor y muerte desde el
principio, al describir el sitio donde se encontraba la caverna de Polifemo. Vulcano connota la idea
de un ardiente amor, porque “el fuego era un símbolo tradicional de la pasión y el amor y el arder era

4 Op. cit. Pp. 13 y 52.


5 Dámaso Alonso. Estudios y ensayos gongorinos. Madrid: Gredos, 1970. Pp. 234–235.
6 Parker ve en esas metáforas la exactitud de la descripción de Sicilia como granero de Europa, con la actividad

incesante de su puerto. Op. cit. P. 46. Se trata pues de una Sicilia no completamente mítica sino en relación con el
mundo del hombre y el trabajo, aunque esto último se presente muy en el fondo, como en el episodio del ginoves
(429–462).
7 Ibíd. P. 100.
8 Parker parece contradecirse al señalar también que: “la pasión del amor, cuando incumplida, frustra el orden y el

propósito de la vida[...] sólo el Dios del Amor –principio vital de la naturaleza– puede dar un fin y un propósito a la
pasión permitiéndole arder sin consumirse a sí misma[...]” Ibíd. P. 103.
9 Ibíd. P. 101.
la imagen más común para la tensión amorosa en la tradición poética petrarquista”; la tumba de
Tifeo connota la muerte, idea reforzada gracias a la comparación del oscuro cabello de Polifemo y
las aguas del Leteo; por tanto, Polifemo “[...] sentirá el fuego del amor, pero su amor será portador
de la muerte, no de la vida.” 10
Importa sobretodo señalar que tanto Polifemo como Galatea, más que simples personajes de
fábula, parecen representar las dos fuerzas básicas que constituyen la naturaleza: masculinidad y
feminidad, de cuya unión –únicamente– puede aparecer la maternidad (o fertilidad) que caracteriza
al mundo natural de la poesía de Góngora. Pero si en el Polifemo la naturaleza se asocia con uno y
otro, alternándose, contrastándose, ¿podemos entonces decir que es benigna, totalmente? ¿O
maligna? Parker piensa que “[...] la Sicilia de Góngora es el epitome de la naturaleza benéfica y
fértil que marcó el reino de Saturno, dispensando todo lo necesario a la vida humana [...]”, y sin
embargo no es la misma Arcadia renacentista,11 aunque apenas explica lo último para las Soledades,
donde hay una sociedad pastoril que no aparece como un elemento menor y accidental. La verdad es
que en el Polifemo la naturaleza, aunque esencialmente benefica, puede llegar a ser maligna cuando
su armonía se rompe y trata de recuperarla. El mismo Parker, además, reconoce que hay fuerzas
destructoras (asociadas con Polifemo y la muerte) dentro de la naturaleza, aunque no las considera
constituyentes de un dualismo esencialmente conflictivo, como principios que se oponen sino que
más bien se complementan, pues la violencia y el desorden también son necesarios para balancear la
armonía propia de la naturaleza donde la fealdad no puede más que amar la belleza, como un ideal
necesario e imposible.12
Galatea alcanza por un momento su desarrollo creador en el amor por medio de Acis, representante
del deseo y la juventud siciliana. Acis hace de mediador (conciliador) entre esas dos fuerzas que
representan Polifemo y Galatea en sus estados más puros; en cierta medida “representa” el mismo
deseo que mueve a Polifemo (aunque la fealdad de Polifemo es legendaria, Acis no encarna tampoco
la belleza a los ojos de Galatea más que a través del amor). Y Acis alcanza a Galatea[...] pero ello no
le devuelve a Sicilia la armonía perdida por el deseo de todo lo masculino hacia Galatea. La
desarmonía se mantiene en Polifemo y sus celos, como la fealdad que impide reinar a la belleza de
modo supremo. De acuerdo entonces con el designio total del poema, los celos de Polifemo pasan a
constituir la imperfección destructora de la naturaleza.13 Ahora ¿por qué debe ser ese el designio
total del poema? Muere Acis, transformado en río que va a dar al seno de la madre de Galatea,
restablecida su armonía;14 y Galatea queda “castigada”, negándosele el amor apenas conseguido
porque, amada por todos, la armonía la obliga entonces a que retribuya ese amor de alguna manera.
En relación con el amor que ha despertado Galatea en Sicilia, Galatea y Acis no se merecen, y
menos aún por la forma en que Acis la consigue. El amor de Acis apenas se diferencia del de Glauco
o Palemo por la sutilidad del “engaño” (de respetar el sueño de Galatea), y al parecer Galatea ama a
Acis únicamente gracias a ese “engaño”. Como ese amor deja intacta la “desarmonía” de toda

10 Ibíd. Pp. 96 y ss.


11 Ibíd. Pp. 92 y 94. Por otra parte, John Beverly también piensa que “Las Soledades y el Polifemo presentan a la
naturaleza como una gran máquina productora de gente y de bienes –el tópico barroco de la cornucopia–, todos a
servicio y disposición de un protagonista noble/peregrino.” “Sobre Góngora y el gongorismo colonial.” En Revista
Iberoamericana. Vol. 47. No. 114–117. 1981. [Pp. 33–44]. P. 42.
12 Op. cit. P. 111.
13 Ibíd. P. 112.
14 “El fuego del Amor lo aniquila, el Amor lo hace culpable, lo lleva a abandonar sus rebaños a los lobos y aun antes

de que Polifemo comience a cantar ya se sabe que el destino de Acis no puede alterarse: XLV [...] infelice olmo que
pedazos/la segur de los celos hará, aguda. Polifemo arroja la roca, pero puesto que se ha hecho culpable por amor, Acis
queda absuelto y transfigurado.” Pabst. Op. cit. P. 76.
Sicilia, así como la provocada sobre Polifemo, no podía durar.15 La “muerte” de Acis se hace
entonces necesaria y la puesta de sol en la estrofa 43 parece presagiarla: el sol “muere” en el mar
como lo hará Acis. Así de acuerdo al sentido global del poema, que Acis muera a causa de los celos
de Polifemo es tan natural como la puesta del sol.
La segunda forma de comparación y asociación de contrastes entre Polifemo, Acis y Galatea y la
naturaleza que los rodea, donde la naturaleza llega a interrelacionarse fuertemente con ellos por
medio de sus descripciones metafóricas referidas al mundo natural, es otra forma de búsqueda de
armonía. Aquí, el mundo natural armoniza con los sentimientos de los personajes y de ello Pabst nos
da un ejemplo: en la escena de los amores de Acis y Galatea,
parece como si para el poeta la naturaleza estuviera ahora llena de símbolos de amor.
Una roca suspendida encima de ellos se convierte en dosel, y las yedras en celosías del
aposento (yedras cuyos pies trepan troncos y cuyos brazos abrazan piedras). La estrofa
XL nos muestra una alfombra y una pareja simbólica de palomas cuyos gemidos,
como trompas de amor, alteran a Acis y Galatea. El césped sirve de campo de batalla y
tálamo.16
Lo que demuestra, para Parker, “[...] cómo la naturaleza contribuye al decorado, ya que su amor
cumple la armonía en potencia de la naturaleza.”17 Sin embargo la naturaleza como reflejo de la
armonía que se cumple en los amores de Acis y Galatea, bien puede confundirse con el mismo amor,
como reflejo de su armonía implícita. Juego de espejos, donde difícilmente se puede reconocer si es
la naturaleza la que refleja el amor de Acis y Galatea o si este amor de ellos es el que refleja cierta
armonía de la naturaleza.
Tales juegos de armonía y contraste son, como hemos visto, esenciales dentro del Polifemo de
Góngora. Los contrastes van a justificarse por medio del ingenio que aspira a la belleza, apelando a
todos los sentidos; belleza sólo alcanzable por la combinación armoniosa de los elementos más
dispares.18 Así Góngora se da licencia para otorgar, por medio de la metáfora y la hipérbole,
atributos humanos a sus paisajes, y atributos naturales a sus personajes, creando un mundo donde
naturaleza y seres vivos son indisociables uno del otro;19 realizando, entonces, lo que Walter
Benjamín llamará luego la dialéctica de escena: un esfuerzo por presenciar y reconciliar, por medio
de la obra artística, una serie de oposiciones entonces inquietantes.20 Góngora modela así la certeza
de un todo unificado e interrelacionado.

Hugo Blumenthal
Cali, 1998

15 También puede verse en la tragedia de ese amor una venganza de la naturaleza hacia Galatea, por su desdén. Ahora,
el que ella sea una ninfa a nada la obligaba en especial, pues según la mitología las ninfas pueden unirse prácticamente
a cualquier otro ser, aun con seres humanos.
16 Op. cit. P. 118.
17 Op. cit. P. 106. Armonía que también contiene contrastes: “Las flores negras están mezcladas a las blancas en el

lecho nupcial, porque, aunque el amor una y perpetúe la vida, no puede escapar de la muerte que divide y destruye.”
Ibíd. P. 107.
18 Parker. Ibíd. P. 62.
19 “Góngora suaviza los contrastes de este mundo; tanto humaniza lo muerto y deshumaniza lo vivo que llegan a

encontrarse en un punto como líneas convergentes (y ya no son tales contrastes) hasta reunirse en un nuevo mundo,
mundo exclusivo de Góngora.” Pabst. Op. cit. P. 68.
20 Beverly. Op. cit. P. 41n.