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arribos Céf1üCS son una suene d

rn

me yJ. habrían

frontera actual entre

éslabón

entre J::¡ tradición olrneca y la

ideológicas del mundo

2 12-

JY2

Desde esta perspectív

, las concepciones

tenido su

rigen en lis C05L.a5 del Pacífico próximas éxico y GU:He i1l3.12,

EL GOLfO E:\ EL PRECL.\.s¡CO

que fuera el hogar de los

nuestra era y que a˙n

subsistía en los años cuarenta, cuando MaLhew \\. Scirling exploraba las

aldeanos

Poco queda de aquel ambiente exuberante

del río Barí en el tercer milenio

ames de

capitales del mundo olmeca. Hoy, la ganadería

lera han hecho estragos

virtié ndolas en sabanas, Sin embargo,

costera una amplia red hidrológica, abundante en ríos caudalosos yex-

y la explotación

perro-

en las selvas altas de Veracruz y Tabasco, con-

subsiste en esta enorme llanura

tensos pantanos, El clima es tropical de lluvias torrenciales. la superficie de mayor actividad cultural durante el Preclásico abarcaba casi 1800J k.m 2

que rebasaban los Emires del Papaloapan y el

territorio de elevación uniforme se levantan las montañas de los Tuxtlas.

Muy próximo a La Venta, en elestado de Tabasco, sehan descubierto

los que, hasta la fecha, SOD los asenramíeruos

Tonalá

Al centro de este

aldeanos más antiguos

del Preclásico Temprano en el área, Hacia 2250 aC, grupos humanos

cultivaban las riberas de! río Barí y aprovechaban

glar. De este rico ambiente obtenían pescados, moluscos, tortugas, peca- ríes y venados, fauna que, junto con el maíz y muy probablemente la

yuca, les proporcionaba entre 1750 y 1400 ae

los recursos del rnan-

su sustento. Su primera cerámica se produjo

En este mismo periodo pudieron haber llegado al Golfo rnigranres del

Soconusco,

pertenecientes

a La Gran Tracliaón del Istmo. Estos pueblos

producirían

en San Lorenzo, de 1500 a 1150 aC (fases Ojochí, Bajío y Chi-

charras), Ur12. cerámica muy semejante a la Ocós de la costa del Pacífico. El Preclásico Medio se identífica con la historia olmeca, que dura siete

siglos y medio (1150--400 aC). A˙n se debate el origen de la civilización olmeca, a la que se Dan atribuido principalmente filiaciones lingüísticas

que el pue-

blo olmeca fue la fusión de hombres pertenecientes a estas dos familias lingüísuC2,S y a las oaxaqueñas, codos integrados en cacicazgos desarro- liados.

de las familias maya y rnixe. En ˙ltimas fechas se ha propuesto

Es tal la belleza del arte olmecz que muchos investigadores se han m-

clinado por los esrudíos es¡ilislicos e iconogrificos, r!~;;c10menos irnoo-. tancia ? los aspectos económicos y sociales de sus GéJGores. Pro~or- cionalrnenre es bajo el n˙mero de publicaciones dediG!C2s 2. 2.S0e~05 como la producción agrícola, el aprm·ech2.rrüeme de los recu,sos }: el 03-

Sin embargo, la rica slmboicgíJ piasmad2. en rnuv

diversas obras] desde los grandes monolitos de basaüo hasta las peque'. nas esculturas de piedras verdes, es una magnífica vía para conocer' 2S-

trón de asentamiento.

de 13.

jerarquía 'j las concepciones religiosas. 125 represe:1[2ciolléS escu!¡óri-

ClS reafirman la posición y el lujo de la elite. Junco 2. !3.S ¡_rnágenéS de los gobernantes aparecen seres sobrenaturales que dan 2. éstos un CJ.r::ícrer

sernidivino, así como servidores y cautivos materialidad del poder.

pectos fundamentales

de la organización

social, la !egírirn2.ci¿n

de guerr::¡ que aluden

a la

Medianree! arte se particulariza también un panteón complejo. L:J.s deidades adquieren formas fantásticas que conjugan rasgos humanos ~' animales. El cocodrilo, el tiburón, la serpiente, el ave rapaz, pero sobre todo el jaguar, son los modelos tornados de 12 natu,:::leZ2 P2_f'2 coofigursr -el mundo mítico expresado en un estilo vigoroso, ,\fucn3s ,,'éces b2S1Jn

elementos anatórríicos esquefTl~üzie'os --f¿uce5,

(has de la pid- para aludir a estos seres. Hay una fusión \:;bses¡',:!. cid

hombre f eljaguaí en represe¡¡¡;:;ciones de personajes i.n_f::t;¡ti1es,regor- detes, mofletudos, con largos colmíllos.dab¡os felinos y aur; COl¡ garns

a!:J

S,gJíT2.S,

cejas, rnan-

los símbolos van mis allá: reproducen

la topología

del uní, erso, raí r

como lo señala F. Kent Reilly. Bajo íos ojos de los cimeras la .superficie terrestre es concebida como un plano definido por cuatro puntos extre- mos y un centro que es el eje de! mundo. Se personifica como un ser

mítico con una hendidura

en forma de V en la cabeza. De ella emerge

• una planta de maíz, símbolo polivalente

del poder red y de! árbol c6s-

mico que comunica el -cielo con el i.nframundo. Los OUCS Cc12.U'O puntos

del plano tienen fOfJ1l2 semejante; son las columnas restanres de! cosmos

El esquema de los cinco elementos la cruz de S3.n Andrés.

las obras de arte olrneca proceden de siuos :lrqueoiógicos como San Lorenzo, la Venta, Tres Zapotes, El Manatí, L1g'JD2.de los Cerros, Potrero

Nuevo y Las Limas. San Lorenzo fue el centro olrnera de mayor

tancía entre 1150 y 900 ae. Se construyó entre 125 tierras altas y 12s fértiles

se repite en el cielo Con !:J. figura de

irnpor-

planicies irrigadas por el Coatzacoalcos y el rio Cfüquito La mayor parte

de

45 m de altura y SO hectáreas de superficie, regularizad,

sus construcciones fueron levantadas

sobre una gr:::n pl;:;_c.JfoITn:Jde

por la

El2[10

oe l hOrT¡ore. Predominan en ella los montículos de tierra que encierran P!:lZ2S rectangulares. También hay numerosas estructuras habitacionales. Entre las obras de planificación más importantes de San Lorenzo sobre- sale un acueducto, explorado en una longitud de 170 m y compuesto por grandes piezas de basalto tallado.

por la cantidad

producirlos, fueron los belios monumentos esculpidos durante el esplen- dor de este centro. Basta imaginar el esfuerzo realizado para trasladar

las

cia en las montañas de los Tuxtlas. Muy probablemente se necesitaron

ciemos de hombres

del Coatzacoalcos. Algunos de los monolitos -nueve encontrados hasta

ahor2.- son cabezas masculinas colosales cubiertas por cascos ceñidos.

Dadas las partícularidades de sus rostros, es de suponerse que son ver-

daderos retratos de los gobernantes.

altares por tener plana su cara superior.

de estos altares está el del gobernante

en un nicho que representa

nas un niño pequeño con rc.Sgos de jagu::l.r.

sitios como La Venta y

Tres Zapo res tuvieron una grcl1 actividad constructiva. En ellos también

se tallaron cabezas colosales, de las _cuales se conocen CU:J.UO en la Venta y dos en Tres Zapo tes. la homogeneidad cultural del momento

no se limita ración axial

presencia de altares, conductos subterráneos

gurillas de piedra verde y espejos de hernatici.

comparten, además, la

A˙n mis sorprendentes,

de trabajo necesario para

enormes piedras desde el cerro Cintepec, situado a 70 km de distan-

para llevar estas rocas en balsas a través de los flujos

OtroS monolitos han sido llamados

Entre los motivos escultóricos que, ScflGOO al frente de la pieza,

la boca de la tierra, sostiene sobre las pier-

DUr2.I1ce el esplendor

de San Lorenzo, otros

a las cabezas. los edificios de la Venta tienen la misma orien-

que los de San Lorenzo . Ambos sitios

de agua, ofrendas

con fi-

San Lorenzo declina

hacia el año 90D ae. En cambio La Venta alcan-

zará en los cuatro siglos siguientes

su máximo esplendor, aunque ya en

ese tiempo

no se tallarán esculturas

colosales. Contra lo que se supuso

hasta hace

poco tiempo, la Venta no fue un mero centro ceremonial.

edificios p˙blicos

una extensa población se distribuía en el territorio 'circundante, surcado

por nos y pantanos. El corazón de 12 Venta está formado porvarias

ellas (el Complejo

moniículo

i\fienlras que los grandes

se levantaban

en una isla,

plazas. la principal de

alargadas,

un

C) está limitada

por dos estructuras

bajo y una gran pirámide de 34 m de altura, planta radial y es-

quinas remetidas, como lo muestran 12.5 exploraciones de Rebeca Gonzá- lez Lzuck, .AJ norte, y siguiendo el mismo eje, hay otra plaza rectangular

(el Complejo A) que ocios y una v3.112. de

:llCUD. Bajo sus pisos ce arcillas de colores íOS::;. morado y rojo aparecie- ron depósitos masivos de serpenuna, pavimentos ce mosaico que forman mascarones geométricos de seres tel˙ricos, hachas y ngLlr'Jlas de piedra

verde, todo esto colocado como ofrenda,

plaza se eleva un rnoruículo de arcilla bajo el cual se encontró una tumba

con paredes

c:1 alguna

época estuvo c;

rCll:.";d::.d2

por \::.,ios e di-

columnas ·prism:íucas de: basalto o:: dos metros de

En ei extremo

narre de esta

y [echo ce pilares de basalto en que yacían dos cuerpos

juveniles. A La Venta también se ha atribuido

logos fijan hacia 400 aC la mutilación de 20 de los 24 grandes rnonu-

memos pétreos conocidos hasta ahora, hecho análogo al registrado San Lorenzo siglos ames.

Tres Zapotes, el tercero de los centros importantes de los olrnecas, fue construido sobre las colinas de una cuenca pantanosa de los nos

y nu-

en

un fin violento: los arqueó-

Papaloapan

y San JU2.I1. En él se levantaron

más de 50 edificios

merosos monumentos pétreos. Esta larga tradición escultórica conunuaría

de la caída de! mundo o lrneca ,

establecida por los arqueólogos hacia.el ~ñoAOO ::le. 1"40 se sabe con cer-

reza qué sucedió en esa época. pero los especialistas consideran

en Tres Zapotes varios siglos

después

que 2

los olrnec.i., ',-orLO urudad cultu- Tardio, Tres Zapores siguió ha-

bitado por pueblos que se supone fueron de lz misma familia lingüística que los olmecas, la rnixe. Incluso su producción artistica llega a tener una reminiscencia de b gran tradición desaparecida, lo que 1::::_ha mere- cido la denominación de epíolrneca. La Estela C es el monumento más célebre de este periodo, Conjuga UI1 estilo que es clara derivación del arte olrneca con tina fecha cilendárica de cuenta larga, el año 31 aC, uno de los más tempranos testimonios del uso de este sistema de cómputo. De la región del Golfo proceden otros registros tempranos de- cuenta larga, acompañados de extensas inscripciones jeroglíficas. Los más no- tables son la Estatuilla de los Tuxrlas (162 dC) y 12 Estela 1 de La "íojam. (143 y 156 dC). En ésta aparece la figura ricamente 3,Gvi2Ca de un gober- nante y un texto extraordinariamente largo que describe los principales momentos políticos de su vida. Lo anterior dernostraria que este sistema calendárico y la escritura compleja, característicos del pueblo maya del

Clásico, no les fueron privativos y tuvieron como antecedentes las pro- ducciones de pueblos rnixe-zoques.

p:L lli de eU::1 y'.! no ::e puede hablar

de

id Después, a lo 'largo dei Preclásico

EL Pp.ECL.\.srCO y LO OL\[EC.-\.

Si tuviéramos que caracterizar el Preclásico de manera sintética, distin- guiriarnos tres grandes momentos. El primero, fundacional de Meso- arnérica, sería definido como un universo de aldeas agrícolas muy se-

rnejantes entre .sí, vinculadas por el intercambio y compuestas por grupos

igualitarios. El segundo periodo

entre las aldeas se transforma en una compleja red piuriétnica. Nacen

por doquier

dos por cO[' $celaciones

sería decisivo, pues la relación en cadena

y religioso rodea-

centros de poder político, económico

de aldeas donde comienzan a cobrar importan-

cia novedosas

técnicas de intensificación

agrícola. A partir de entonces

las sociedades

se dividen jerárquicamente. El tercero y ˙ltimo momento

del Preclásico sería el de la diferenciación

escritura y el calendario, y del rnonumentalismo

regional, del desarrollo

arquitectónico.

de la

En el contexto global mesoarnericano es indudable que el segundo

periodo o Preclásico

J\-!edio (1200 a 400 aC) es el de la maduración:

logran romperse las barreras impuestas por las diversidades geográfica y Iingüísnca, dando lugar al gran dinamismo globalizador olmeca. Sin

embargo, el primer problema que se presenta es el de ]2 definición de

lo olrneca. Bajo este término cas muy disímiles un pueblo

una cultura panmesoarnericana. Ya hemos hablado del pueblo olrneca,

cuyo hábitat se circunscribió

Tabasco. En cambio, el estilo normalmente

ciende en mucho los límites de dicha región. Efectivamente, los símbolos

han sido caracterizadas realidades históri-

de

la región del Golfo, un estilo artístico y

al sureste

de Veracruz y al occidente

de

atribütdo a este pueblo Ü2$-

y las formas de este estilo, plasmados

en peñas, cuevas,

monolitos, pe-

queñas esculturas de piedra verde y objetos de barro,

se encuentran

diseminados por toda Mesoamérica.

oirneca se manifiesta en imágenes de niños-jaguares, cejas flarr˙geras,

cruces de San Andrés y muchos

mos hablado de la presencia de lo olmeca en la cerámica de la COSl2 y

del Valle de Oaxaca desde fechas tan tempranas como 1150 a C, En el

Desde Jalisco hasta COSl2 Rica lo

más rasgos propios de este arte. Ya he-

estado de Chiapas proliferan

relieves grabados en afloraciones

sitios como Xoc, Tzutzuculi, Ojo de Agua, Altarnira.Jzapa y Aquiles Ser- dán. Ejemplos semejantes abundan en Guatemala, principalmente en la (05l2 del P2.CíJ1co y en sitiosmás elevados, como Abaj Takalík, además, existen pinturas rupestres en Cañón Muñeca. También en Centroarnérica 'e'

las esculturas megalíticas, las estelas, los

rocosas

y el arte rnobiliar olmeca en

PlI/1!:J.:,- de

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se localizan los

sitios salvadoreños ce Cho'lcho:J.D:l Y' L2.s Victorias v lo'

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hondureños de Los :\:J.r

rnel. A muchos kilómetros de distancia, en el Alt-ipbno-<:~!

también se han descubierto excelsas obras de arte -olrneca. En Puebl~~

desucan

rlaxco y San Mamn Texmelucan. en la Cuenco de i\lexico se localizar, los ya mencionados Tlarilco y Tiapacova, yen ;\forelos .sobresulen Cl1:1I- catzingo. Atllhuayán y Cualupira. Por su paree, el estado de-Guerrero cuenta con el impresionante centro 3rqueológi<:o de Teop3nte~::micl:ln,

:J.S¡ como con las pinturas rupestres de juxtlahuaca y Ox,oliib.6:\Iudios artefactos del mis puro escila olrneca, principalmente de cer:í.'rI1iC3-y de .

mjos,Pl:lya

de los iYluenos y l.u'Gruus de CU\-:J.-

de ,'-'kxi~o

i\.cc:1.':J Te~)J_-

los sitios del valle del no Nexapa , Las Boas.

piedra verde pulida, hin sido exhumados en regiones flCl"iféric:

cuales debieron de haber llegado como preciados bienes de inrercam- bio. Son claros ejemplos de lo anterior un h3ChJ encontrada en EU::l- tlán. jalisco. y numerosos objetos depositados hoy dia en colecciones p˙blicas 'l privadas de Costo Rica. Pero ¿quiénes fueron los creadores de! estilo que desde los J.rlOSveinte conocemos con el nombre de "olrneca'? LJ respuesta tradicional ha adjudicado la autoría a los habitantes de la COSt.:l del Golfo que irradia- ron su cultura SClt~::: pueblos r~Le:;(Ores de culruru inferior. En esta mis-

ts,a las

rna línea de pensamiento se han propuesto otros focos difusores, entre ellos Guerrero y ;'lorelos. Tales posiciones dan por sentada l.i influencia +directa de sociedades culruralrnente activas sobre poblaciones maleables y poco evolucionadas. Esta explicación crea, sin embargo, un nuevo pro-

el derivado del.uso de un término tan n.go como lo es influen-

cia. mismo que engloba una gran diversidad de fenómenos, Algunos autores, al intentar precisar, han propuesto diversas hipótesis. conquistas militares que habrían creado un imperio; expansión comerc¡J.!(],ue dis- , tribuía objetossuntuarios a cambio dernaterías primas COflip 'b obsí-

blema:

.

.díana, el cinabrio, las piedras verdes y los minerales de hierro

necesarios

 

para la elaboración de espejos: colonización o rnigrac.o

es

de grupos

de especialistas que inculcarían en las poblaciones locales 0 11 :1 nueva forma de vida, y difusión de una. doctrina religiosa promovida por mi-

sioneros. En la actualidad cobra fuerza la idea de que los pueblos olrnecas del Golfo, desde esta región, impulsaron una red de intercambios con nu- merosas etnias ubicadas en territorios muy discantes. De acuerdo con Flannery, dichas etnias contaban con elites incipienres q! !eapuntalaban su posición jerárquica mediante la ideología olmeca y el eso de bienes

ce prestigio importados desde sitios como L:1 Venta y San Lorenzo. Las

ideas. los símbolos, las costumbres adoptadas y quizá el intercambio de

de reforzar los contrastes sociales y politi- de buena parte de Mesoarnérica.

Hoyes ríernasiado complicado evaluar empíricamente 1:1.5 hipótesis mencionadas. El principal obstáculo es la gran dificultad para discernir, :J partir de los vestigios arqueológicos, procesos pretéritos de conquista, expansión comercial, colonización o adoctrinarníenro. Si bien es cierto

que en algunos sitios hay indicios que apoyan alguna de estasproposi-

mujeres entre elites habrían cos dentro de Jos cacicazgos

cienes, a˙n fa112 refinar la metodología y las técnicas arqueológicas para convertir los indicios en pruebas. Además debemos tornar en cuenta que lo mis probable es que en cada región, e incluso en cada época en

l~_rru.srr región, se presentaran uno o más de los'procesos mencionados.

:J

Aunque a˙n muy arraigadas.

las hipótesis

de la .ínfluencia

directa a

partir .de un ˙nico foco han perdido adeptos recienternerue. En poco

de hablar de una "cultura madre" a concebir mu-

chas "culturas hermanas". Por ejemplo, ChrisMe Niederberger ha hecho notar que las fechas de radiocarbono no permiten sostener laexistencia precoz de lo oLrneca en un solo foco cultural: por el contrarío, a partir de: siglo xm aC se observa una sincronía en el surgirrtíerrto de las rnani- Iesraciones simbólicas y estilísticas olrnecas. Esto se hace patente en sitios muy lejanos 3. La COSta del Golfo, en 105 cuales se produjeron con materias primas IOCJ.les obras C1Jya calidad artística 'lid mucho más allá de las simples copias provinciales. Lo anterior hace proponer a Nieder- berger que en 1200 aC se gestó la primera cultura panrnesoarnericana como resultado de un proceso generalizado de ósmosis económica, cuya evidencia más tangible es el llamado estilo olrneca. Fue éste un proceso de maduración cultural simultánea de numerosas etniasque habitaban un vasto territorio geográficamente diverso.

podría suponerse que las

sociedades del área de! Golfo, conocidas en sentido estricto como olrne- C3.5, serían, por su particular desarrollo sociopolítico, el caso más evolu- cionado de la cultura que caracterizó el Preclásico Medío. Durante esta

etapa proliferaron en i\íesoamério. cacicazgos con diferentes niveles de desarrollo, aunque todos con un alto grado de centralización política, una organización social jerarquizada, una especialización técnica y artís- tiC2 nada despreciable, y un cerernonialismo complejo y compartido,

tiempo se ha pasado

De ser cierto lo señalado por \'iederberger,