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Cuadernos de Trabajo

Institu to de Investigacio nes Histórico- So ciales UNIVERSIDAD VERACRUZANA

Cuadernos de Trabajo Institu to de Investigacio nes Histórico- So ciales UNIVERSIDAD VERACRUZANA 34 Huellas de

34

Huellas de la migración

Parte II

Carlos Alberto Garrido de la Calleja (Coordinador)

INSTITUTO DE INVESTIGACION ES HISTÓRICO-SOCIALES

Director: Martín Aguilar Sánchez

CUADERNOS DE TRABAJO

Editor:

Feliciano García Aguirre

Comité Editorial:

Joaquín R. González Martinez Rosío Córdova Plaza

Pedro Jiménez Lara David Skerritt Gardner

CUADERNO DE TRABAJO N° 34 © Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales Universidad Veracruzana Diego Leño 8, Centro Xalapa, C.P. 91000, Veracruz

ISSN 1405-5600

Viñeta de la portada: Luis Rechy (†) Cuidado de la edición: Lilia del Carmen Cárdenas Vázquez

Huellas de la migración

Car los Al ber to G arr ido d e l a Ca ll ej a (Coo rdi na dor)

Cuadernos de trabajo

Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales

Universidad Veracruzana

Índice

Segunda parte

Presentación, Carlos A. Garrido de la Calleja, p. 5

Apartado C. Género, familia y educación. Impactos de la migración.

Problemas de comportamiento y depresión en hijos de migrantes y no migrantes veracruzanos, Esperanza Ferrant. Wilfredo Salas y Juan A. Chaires, p. 11

Migración femenina y dinámica doméstica en Ixhuatlancillo, Veracruz, Julia Tepetla Montes, p. 23

Tlen yawi ne wehka: relatos y reflexione s sobre el trabajo foráneo de los nahuas d e la Sierra de Zongolica, Veracruz, Alejandro Martínez Canales, p. 31

“Cuando los hijos se quedan y los padres se van”…, Laura Oliva, Et al, p. 42

Apartado D. ¿Políticas públicas y migración? Análisis y propuestas.

La vulnerabilidad de las y los veracruzano s e n un esc enario de migraciones:

necesidad de políticas públicas, Mario Pérez Monterosa s, p. 53

Propuesta para evaluar los programas de trabajo temporal entre México, Estados Unidos y Canadá. El caso del Estado de Veracruz, Carlos A. Garrido, p.66

Políticas públicas y migración. Análisi s y propuestas, Enrique Quintero y Claudi a Zilli, p.80

Políticas sociales y migración interna, José Cruz Agüero Rodríguez, p. 95

Presentació n

El presente Cuad erno de Trabajo titulado Hu ellas de la migración, con stituye e l primer esfuerzo colectivo de los miembros de la Red Articuladora de Estudios Migratorios (RAEM) por sistematizar los impact os de la migración en diferentes campos de nuestra sociedad veracruzana.

Es de importancia señalar que la RAEM está conformada por estudiantes, pasantes, egres ados, profesores e inve stigadores tanto del sistema e scolarizad o como del abierto, con sus sede s en las cinco regiones, considerando también l a participación de brigadistas y colega s de la Unive rsidad Veracruzana Intercultural (UVI). 1 La RAEM se ha enfocado a investigar y generar alternativas de atención que resultan de la migración, en todos los ámbitos posibles. Los componentes d e trabajo que conforma la agenda investigativa de la RAEM son:

Remesa s

Derechos humanos

Proyectos productivos

Mercados de trabajo

1 Por cit ar algunos de ellos s e encuentra el Instituto de Psi cologí a y Educa ción; Instituto de Salud Públi ca; Facult ad de Trab ajo Soci al; Facult a d de Antropologí a; alumnos de l a Maestrí a en Der ech o, Salud Públi ca y del Doctor ado e n Histori a y Estudios Regional es; el Sist ema de Ens eñ anza Abi e rt a (S EA); el Instituto de Investigaci ones Históri co-So ci al es; Instituto de Investigaci ones Educativas; Direc ción de Vincul aci ón; F acu lt ad de Psi cologí a; Facult ad de Economí a; Fa cult ad de Sociologí a; Instituto de Investigaci ones y Estudios Superi ores Económi cos y So ci al es, entre otros .

Paral elo a est as entidades a cad é mi cas de l a Unive rsidad Verac ruzan a, s e h an hech o trab ajos, eventos y ali anzas estrat égi cas int eri nstitucional es con dependenci as f eder al es, est at al es y muni cipal es como son S EDES OL-P R OGR AM A 3 X1; Dir ecci ón de At ención a Migran t es; Cons ejo Est at al de Pobl aci ón; Congres o Local del Est ado, S ecr et ari a de Rel aci ones Ext eri or es- Del ega ción Xal apa; Co misión Est at al de De rechos Hu manos; CI ES AS- GOLF O, C OLVER , entr e otros.

Salud pública

Psicología, familia y educación

Agroindustria

Agricultura

Cultura, identidad y religión

Género

El contexto migratorio del Cuaderno de Trabajo

No obstante de conocer que en Veracruz, la migración hacia los Estados Unidos h a transformado (en diversos aspectos) extensas zon as indígenas, rurales y urbanas impactándolas demográficamente a tal grado de reducir su población a mujeres, ancianos y niños (Binford, 2004; Garrido, 2008; Pérez, 2003) las instituciones municipales, estatale s y federales adolecen d e información sistematizada p ara conformar un diagnóstico social que le s permita conocer el est ado actual de la migración y estar en condiciones d e replantear, diseñar políticas públicas y/ o programas sociales qu e atiendan las situacione s vulnerables que resultan de e ste proceso social.

En este contexto, el presente documento con stituye un espacio par a divulgar los hallazgos parciales que miembros de la RAEM han sistematizado en diferentes áreas de investigación. Tales resulta dos permiten analizar la vida cotidiana de los diferente s actores sociale s trasto cados por proceso s migratorios regionales y transnacionales. Se discuten, comparten y proponen alternativas a las situaciones que vulneran la calidad de vida tanto de los migrantes como de sus familiares y de las comunidades de origen, de paso y receptoras.

Pertinencia del cuaderno de trabajo Huellas de la Migración

Por lo anterior, consideramos pertinente el divulgar un documento que sin apartarse de la fundamentación teórica y rigor metodológico que demanda la investigación social, ofrece resultados empíricos que han transitado de su etapa inicial, la investigación, hacia la intervención, aportando estrategias específicas de atención a esposas e hijos de migrantes a través de talleres, grupos de apoyo, reuniones grupales y conferencias temáticas.

Es menester señalar que tales acciones de investi gación e intervención, se realizan en cada una d e las etap as del proce so migratorio veracruzano que de acuerdo a Garrido (2008) son:

et apa premigr atori a (zo nas de origen en el est ado de Ve rac ruz); et apa migrat ori a

(l a s alida y cru ce por t e rritorio m exi can o); et apa f r ont eri za ( zona de Ciudad Juárez, Chihuahua y Reynos a, Ta maulipas); et apa de c ruce y ll egada (co ndados y

ciudades nort ea me ri can as); y , et apa d e r etorno ( a l as zo nas de

origen ).

Cabe desta car que al ser el estado de V eracruz una tierra de migrantes, los estudios que realizan los miembros de la RAEM abordan las migraciones entre estados, municipios y la cada vez má s creciente migración centroamericana de paso, la cual se acompañ a también de migrantes a siáticos y o tras nacionalidade s. Resultado s que en números suc esivos estaremos comp artiendo a través de los Cuadernos d e Trabajo del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales.

Organización del cuaderno de trabajo

En un esfuerzo por explicar y sug erir estrategias d e intervención a lo des crito en e l párrafo anterior, los hallazgos se organizan en cuatro apartados generales:

Apartado A. Condiciones perspectivas.

e structurales

de

la

migración. Consecuencia s y

Apartado B. Cultura, arte y migración.

Apartado C. Género, familia y educación. Impactos de la migración.

Apartado D. ¿Políticas públicas y migración? Análisis y propuestas.

Propósito del cuaderno de trabajo

En este contexto, el presente documento busca ser un medio que generé conocimientos y experiencias que permitan acerc arnos más al proceso migratorio veracruzano y poder di señar alternativas integrale s para diagno sticar, investigar y atender los problemas sociale s que viven: los qu e se van, los que se qu edan, los que regresan, los que pasan y los que se vuelven a ir de tierras veracruzanas.

Carlos Garrido

Huellas de la migración

Car los Al ber to G arr ido d e l a Ca ll ej a (Coo rdi na dor)

Apartado C. Género , familia y educación. Impactos de la migración

Proble mas de compor tam ient o y depresión en hijos de migra ntes y no migran tes veracruzanos

Introducción

Esperanza Ferrant Jiméne z Marco Wilfredo Salas Martínez Juan Alberto Chaires Cisnero s

*

Migración puede ser definida como el traslado de población de un lugar de origen o de partida a otro denominado receptor o de llegada. Este tipo de movimientos se ven mucho en países como México. Hay pueblos en diversas partes dentro de México, en donde los jefes de familia no se encuentran. Mucha s vec es estos pueblos sól o están h abitados por mujere s y niño s. Los jóvenes y hombres padres de familia, se marchan a los EU para buscar alguna forma de mantener a su s familias a l arga distancia. La mi gración de los conna cionales h acia Estado s Unidos es un problema serio. La CONAPO, con base en Bureau of Census, Curr ent Population Survey (CPS), marzo de 1994–2007, y American Community Surve y (ACS) 2000– 2005, estimaba al 2005 qu e la pobla ción nacida en México re sidente en Estados Unidos era un poco mayor a los 11 millones de personas y en 2007 CPS estimó la cifra en más de onc e millones ochocientos mil. El número aumenta cad a año a medida qu e más inmigrantes entran de forma ilegal o exceden el tiempo de permanencia autorizado por sus visas. La migración permanente, temporal o intermitente suele dar lugar a familias disfuncionales y los efecto s d e éstas generalmente repercuten de man era más ma rcada en lo s hijos pequeño s o adolescent es. En ocasiones, la disfuncionalidad familiar es ll evada al extremo y s e da un a ruptura o desintegración definitiva. En los hijos, los problemas del entorno familiar se reflejan con frecuencia en problemas sociales, emocionales y educativos.

En el Estado de Veracruz, en algunas poblaciones existe un alto índice de migración que trae repercusiones en el ambiente familiar, es pecialmente en lo hijo s de lo s migrantes qu e cursan los distintos niveles escolares, en el subsistema de telesecundaria se ha observado que

* Mi e mbros del Instituto de Psi cologí a y Educ aci ón, Un iversidad Vera cru z ana.

tanto los padres de familia como los profesores no están capacitados para identificar los problemas conductuales de los alumnos, además éstos presentan altos índices de des erción escolar y reprobación, problemas conductuales, depresivos y de drogadicción. Lo anterior queda de m anifiesto en la prueba s internaciona les y n acionales que son aplicadas a est e subsistema; de a cuerdo al Prog ramme fo r Interna tional Student Assessment (PISA 2006) y l a Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolare s (ENLACE 2008), los alumnos de tele secundaria h an obtenido la s c alificaciones más bajas a nivel n acional, propiciado probablemente por factores tales com o el de sconocimiento de estrategia s bá sica s de aprendizaje, desintegración familiar, depresión, deficiencia de atención en el aula, migración por parte de alguno de los p adres y/o desconocimiento por parte d e los profesores sobre estrategia s para el man ejo conductual adecu ado en los alumnos. El comportamiento del adolescente con Deficiencia de Atención (TDA) se caracteriza por desatención, dificultad en la realización de la s tareas es colares, falta de conce ntración, realización incompleta de trabajo s escolares, entrega de trabajos sucios, carenc ia de atención sostenida, no escuch a, desorganizado y tiende a conformarse con bajos logros; ocasionado un bajo aprovechamiento escolar.

Velásquez, Salas y Ferrant (2008) realizaron una investigación cuyos propósitos fuero n identificar a adolescentes con conductas de d eficiencias de atención y c apacitar a maestros, padres y adolescentes de secund aria a través de un programa cognitivo conductual para disminuir estas conductas problema. Ambos ob jetivos fueron alcanzado s. Steer, Ranieri, Kumar y Beck (2000), reportan niveles má s alt os de depresión en niños, adole scente s y adultos diagnosticados con TDAH. Para ellos, existe una fuerte relación genética que establece relación entre el TDAH y depresión. Señalan que la incidencia del TDAH en los hijos de adultos con depresión es más alta que en la gente común y también los familiares de los jóvenes que sufren de TDAH muestran más posibilidades de Trastorno de Depresión Mayor.

Objetivo general

Identificar los problemas de comportamiento de los adolescente s con TDA y Evaluar el efecto de un programa en la adquisición de competencias para el mejoramiento del comportamiento y aprovechamiento escolar de adolescentes de telese cundaria.

El objetivo de la Etapa de scriptiva fue Identificar la incidencia del TDAH y d e depresión así como la relación entre amb as, en adolescente s de cinco t elesecund arias pertenecientes a la s comunidades La Reforma, Coyolillo, Trapiche del Rosario, Coacoatzintla y Jilotepec.

El objetivo general de la etapa de intervención es evaluar el efecto de un programa en la adquisición de competencias para el mejoramiento del comportamiento y aprovechamiento escolar de adolescentes de telese cundaria, derivándose los siguientes objetivos particulares:

1.

Evaluar las competencias adquiridas por los profesores para el mejoramiento del comportamiento de deficiencia de atención en los adolescente s.

2.

Evaluar el efecto del curso taller Cognitivo Conductual en los alumnos en la adquisición de competencias básica s para el aprovechamiento escolar.

Método

Etapa descriptiva. Participantes

La muestra definitiva de participantes fue de 155 alumnos, de los cuales 78 son del sexo masculino y 77 del femenino, cuyas edades fluctúan entre 12 y 17 años. Distribuyéndose de la

siguiente manera: 17 alumno s en La Reforma, 33 en Trapiche del Ros ario, 44

en

Coacoatzintla, 33 en probabilística.

Jilotepec

y

28

en

Coy olillo. La muestra fue convencional no

Etapa de intervención. Participantes

En esta etapa participaron 19 alumnos, 5 mujeres y 14 hombres, de las telesecundarias de la s siguientes comunidades: 4 de Coacoatzintla, 10 de Jilotepec, 2 d e La Reforma y 3 de Trapiche

del Rosario. En cuanto a la participación de los profesores de los alumnos seleccionado s s e obtuvo una muestra conformada por 17 do centes, distribuyéndose de la siguiente manera: 4 d e Coacoatzintla, 8 de Jilotepe c, 2 de La Reforma y 3 de Trapiche del Ro sario. El criterio de inclusión de los alumnos para e sta etapa fue la considerada por los maestros, quiene s lo s identificaron como los más “problemáticos” dentro del salón de clases.

Situación

Los salone s de cada una de las teles ecundarias se leccionadas, con dimensione s diversa s per o con iluminación y ventilación adecuada.

Herramientas (Materiale s y Equipo)

Los materiales utilizados son: 1) Escala para la Evaluación del Adolescente con síntomas d e TDAH (McConnell, K., Ryser, G., y Higgins, J. (2000); 2) Inventario de Depresión de Beck-II (2006). 3) Pre- Post evaluación de la unidad I del curso taller para profesores: “Identificación y tratamiento de adol escente s con trastornos de d eficiencia de atención e hiperactividad”; 4 ) Pre y post evaluación de la unidad II del curso taller a profesores: “Evaluación diagnóstica de los concepto s sobre principios del comportamiento aplicado”; 5) Cd del curso talle r “Adquisición de competencia s para mejorar el comportamiento y aprovechamiento de lo s alumnos de telesecundaria”; 6) Cd del curso taller Cognitivo-conductual: “Programa de Hábitos de estudio”; 7) pre y pos evaluación de cada uno de los cinco temas del curso antes mencionado; 8) encuesta de hábitos y A ctitudes ha cia el Estudio de Brown-Holtzman (1971) y las hojas de perfil de diagnóstico donde se vaciaron los resultados obtenidos de la encuesta y 9) Hojas de Regi stro de frecuencia s para Ma estros sobre la s Condu ctas de los alumnos de do s fases: línea base y fas e de intervención. El equipo utilizado fue el siguiente: Laptop Acer Aspire 5710-2036. y un proyector de video Infocus.

Recurso s humanos

El personal participante está conformado por dos investigadores y tres estudiantes del programa de Mae stría en Investigación en Psi cología Aplicada a la Educación, quiene s fungieron como encuestadores.

Procedimiento

El desarrollo de la etapa descriptiva a través de encuesta s (Ary, Jacob y Rezavieh, 1987) involucró las siguientes actividade s: Elaboración del Protocolo de investigación, el cual se presentó ante las autoridade s de la SEV para su a utorización; se obtuvo una muestra aleatoria conformada por cinco comunidades cercanas a Xa lapa, cuyos alumnos presentaran problema s de comportamiento y de aprendizaje. Se entrevistó a los directores y personal docente de las telesecundarias s eleccionada s para darles a conocer los objetivos, contenidos y beneficios del programa así como de los instrumentos de recolección de datos; posteriormente los docentes identificaron a los alumnos hijos de padres migrantes y no migrantes con problemas de conducta y/o aprendizaje. Se realizó la aplic ación a profesores y alumnos d e los in strumentos de recolección de datos: Es cala para la Evaluació n del Adolescente con síntomas d e TDAH (McConnell, K., Ryser, G., y Higgins, J., 2000) y la Encuesta para la identificación de l a Depresión de Beck-II (2006) a fin de obtener los índices de alumnos con e stos problemas, antes de la aplic ación, se les dio una explicación d etallada del objetivo de dicha s encuesta s, d e su carácter anónimo, así como la pre sentación glo bal de los datos obtenidos, despej ando duda s y ejemplificando los reactivos. Se calificaron la s encue stas, se codificaron los datos y s e elaboraron las tablas y figuras; se realizó el análisis estadístico mediante la prueba de Coeficiente de Correlación de Pearson. Por último se procedió a la redacción del reporte de investigación.

Para la etapa de intervención se implementó un diseño Intrasujeto A-B y un diseño pre-experimental con pre y posprueba. Con el fin de identificar las competencias requerida s en los profesores, se aplicó la pre evaluación sobre los contenidos del curso taller, para posteriormente impartir el curso “Principios del análisis conductual aplicado para l a identificación y tratamiento de adolescent es con TDAH”. Subsecuentemente se aplicó la pre

evaluación a lo s alumno s de telese cundaria sobr e los cont enidos del curso t aller cognitivo conductual, para proceder a su impartición. Se aplicaron las post evaluaciones de los curso s impartidos a profesores y alumnos, a éstos se les aplicó nuevamente la Escal a para la Evaluación del Adolescent e con síntomas de TDAH. Posteriormente se registraron las conductas problemas emitidas por los alumnos por parte de los profesores; así como los alumnos registraron las competencias adquirida s en el curso. Se realizó la evaluación y análisis de los resultado s, mismos que permitieron la elaboración de tablas y gráficas y finalmente la redacción del reporte final.

Resultados

De acuerdo a los d atos obtenidos de los in strumentos de recolección de datos en l a Escala par a la Evaluación del Adolescente con síntoma s de TDAH (McConnell, K., Ryser, G., y Higgins, J., 2000) y el Inventario de Depresión de Beck-II (2006) aplicado a 155 estudiantes pertenecientes a la s cinco comunidade s permitieron dar respuesta al objetivo de la etapa descriptiva, de la muestra total de TDA se obtuv o una incidencia de 24.52% y en depresió n de 43.87%. El porcentaje de TDA en alumnos que son hijos de migrantes representan un 13.82%, mientras que los hijos de no migrantes representan un 65.63%; con respecto a la depresión los hijos de migrantes repres entan un 41.46% y los hijos d e no migrantes son el

53.13%.

El análisis e stadístico realiz ado a fin d e dar respu esta a la relación entre los trastorn o s de TDA y depresión; para ello se llevó a cabo l a prueba de correlación de Pe arson para l a totalidad de la muestra, mediante la aproximac ión una distribución t-Student, resultó ser altamente significativa, (coeficiente de correlaci ón r=0.542; la probabilidad (p) es igual a 0.00000). Se cuenta con suficiente evidencia esta dística para a sumir que la correlación entr e los trastornos es diferente con un nivel de significancia alto de 0.01.

Los resultados de la etapa de intervención indic an que d e forma general lo s alumnos participantes obtuvieron un porcentaje promedio de deficiencia de atención de 41.38% en el pretest y un 37.15% en el postest. El porcentaje promedio de deficiencia de atención obtenida de la e scala que conte staron los profesores por lo s alumnos resultó de un 66.17% en el pretest

y un 54.11% en el postes. En cuanto a la depresión en los participantes, éstos registraron un porcentaje promedio en el pretest de 37.11% y un 33.39% en el postest.

Ambas unidades del curso taller dirigido a profesores dan respuesta al objetivo uno de esta etap a, de la unidad I “Identificación y tratami ento de adole scente s con TDAH” se obtuvo un porcentaje promedio de conocimiento s del 45. 81% en el pretest y un 76.27% en el poste st (figura 1)

76.27

45.81

   
45.81
  • pre

  • pos

Figura 1. Porcentaje promedio obtenido por el total de profesores correspondiente a la unidad I del pretest u postest en el curso taller “Adquisición de competencias para el mejoramiento del comportamiento y el aprovechamiento escolar de los alumnos de telesecundarias.

En cuanto a la unidad II “Evaluación diagnóstica de los conceptos sobre principios del comportamiento aplicado”, los profesore s obtuv ieron un conocimiento del 32.44% en e l pretest y un 71.21% en el postest (figura 2)

7 1 .2 1

y un 54.11% en el postes. En cuanto a la depresión en los participantes, éstos registraron

3 2 .4 4

y un 54.11% en el postes. En cuanto a la depresión en los participantes, éstos registraron
  • p r e

pos

Figura 2. Porcentaje promedio obtenido por el total de profesores correspondiente a la unidad II del pretest u postest en el curso taller “Adquisición de competencias para el mejoramiento del comportamiento y el aprovechamiento escolar de los alumnos de telesecundarias.

En la figura 3 se muestra los porcentajes promedios de los conocimientos de los alumnos que

participaron en el curso taller cognitivo conductual dando respuesta al segundo objetivo

particular de esta etapa; en el tema uno ambiente de estudio(AE) obtuvieron un 22% en el

pretest y un 85% en el poste st; el tema dos La Le ctura (L) obtuvieron un 59% en el pretest y

un 87% en el postest; tema tres Toma de Apuntes (TA) un 40% en el pretest y un 90% en el

postest; tema cu atro Participación en Cla se (PC) un 53% en el pretest y un 85% en el poste st y

el tema cinco Preparación de Exámenes (PE) obtuvieron un 32% en el pretest y un 78% en el

postest.

9 0 8 5 8 7 8 5 7 8 5 9 5 3 4 0
9 0
8 5
8 7
8 5
7 8
5 9
5 3
4 0
3 2
2 2
p r e
pos
p r e
pos
p r e
pos
p r e
pos
L
TA
P C
P E

C o n t en id o d el cu rso

Fig. 16. postest Porcentaje de cada promedio tema del contenido de los conocimientos del curso taller de los cognitivo alumnos conductual. en el pretest y

Figura tema Toma d d 3. el e contenido Porcentaje apuntes (TA); del promedio curso Participación taller de los Cognitivo conocimientos en clase (PC) conductual: y de preparación los Ambiente alumnos de en exámenes de el estudio pretest (PE). (AE), y postest lectura de cada (L);

Se aplicó como prete st y po stest la en cuesta de Hábitos y Actitudes hacia el Estudio d e

Brown-Holtzman a cada uno de lo s participante s del curso taller cognitivo condu ctual con el

fin de obtener el percentil que indica la orientación hacia el estudio. Considerando a los seis

participantes, el promedio de los percentiles en el pretest fue de 24 y 44 en el po stest como lo

indica la figura 4.

44 24 p r e pos O rient ación hacia el est ud io Figura 4.

44

44 24 p r e pos O rient ación hacia el est ud io Figura 4.

24

44 24 p r e pos O rient ación hacia el est ud io Figura 4.
  • p r e

  • pos

O rient ación hacia el est ud io

Figura 4. Promedio de los percentiles de orientación hacia el estudio de los seis participantes del curso taller Cognitivoconductual.

En el registro de las conductas por deficiencia de atención por parte de los maestros de las

cuatro comunidades, las frecuencias promedio d e línea base conformada de cinco sesione s

tienen una media de X = 3.46 y en la fase de intervención, la cual tuvo un tiempo de dos

semanas, se registró una media de X= 1.35 (ver figura 5).

LB FI X=3.46 X=1.35 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
LB
FI
X=3.46
X=1.35
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16

Sesiones

línea alumnos Figura base 5. Frecuencia participantes, (X= 3.46) y promedio fase registrado de intervención de por las los conductas profesores (X=1.35) problema dentro del por salón deficiencia de clases de en atención dos fases: de 19

F ig . 2 4 .F re c u e n c ia s p ro m e d

io d e la s c o n d u c t a s p ro b le m a p o r d e f ic ie n c ia

d

e a t e n c ió n d e l t o t a l d e lo s p a rt ic ip a n t e s, re g ist ra d o p o r e l p ro f e so r

d

e n t ro d e l sa ló n d e c la se s e n d o s f a se s: L ín e a b a se y f a se d e in t e rv e n c ió n

Se contrastaron las respuestas en el pretest y poste st de la escala de TDAH para maestros par a

determinar si existe efecto del tratamiento después de la intervención del programa en la

disminución de la deficiencia de aten ción en los alumnos, realizándo se la prueba no

paramétrica de Wilconxon y se obtuvo que el v alor calculado de probabilidad (p=0.034) a

partir de la muestra ES MENOR que el valor de tablas para un nivel de significancia de 0.05;

se concluye qu e los dato s aportan evidencia sufi ciente para optar por la hipótesis alterna de

que el tratamiento sí disminuye la deficiencia de atención. Del mismo modo se contrastaron

los resultados del pretest y poste st de l as do s uni dades del curso taller para profesore s y e n

cada uno de los cinco temas del curso taller cognitivo conductual para los alumnos, resultando,

de acuerdo a la prueba de Wilconxon: que el val or de probabilidad calculado es menor al d e

tablas para un nivel de significancia d e 0.05, concluyéndose por tanto que las competencia s

adquiridas en el postest son mayores que los conocimientos del pretest.

Conclusiones

Los resultados obtenido s en l a etapa desc riptiva permiten dar respuesta al primer objetivo

particular en virtud de que se pudo evaluar la incidencia de TDA y depresión en los

estudiantes d e teles ecundaria de c ada una d e la s cuatro comunidade s. De la mue stra total

de155 alumnos, se obtuvo una incidencia mayor en Depresión que en TDA. Los porcentajes

en ambos trastornos evidencian una mayor incidencia en los hijos de no migrantes. Mediante

la prueba de Correlación de Pearson, resultó qu e la relación entre lo s trastornos es altament e

significativa. De acuerdo a las evidencias estadísti cas se puede afirmar que existe una relación

directamente proporcional entre TDA y la Depresi ón y que es po sitiva, es decir, a mayor TD A

mayor Depresión y viceversa, a mayor Depresi ón mayor TDA. Y a menor TDA menor

Depresión y viceversa.

En la Etapa de intervención los resultados obtenidos permiten dar respuesta al primer

objetivo, pues se pudieron evaluar las competen cias adquiridas por los profesores para el

mejoramiento del comportamiento de los alumno s con deficiencia de aten ción, ya que e sto s

pasaron de un porcentaje promedio alto de deficie ncia de atención en el pretest a uno má s baj o

en el poste st tanto en su autoregistro como en la opinión de su s profesores. Con respecto a l a

depresión, los alumnos p articipantes lograron una mínima disminución entre los porcentaje s

promedios del pretest y po stest en este trastorno según lo conte stado en la Encuesta p ara la

identificación de la Depresión de Beck-II (2006). Los profesores adquirieron las competencias

para el mejoramiento del comportamiento de deficiencia de atención en los adolescentes, ya

que la aplicación de los conocimientos adquiridos se vieron reflejados en el registro d e

frecuencia de las conductas problema por deficiencia de atención, encontrando que de los

diecinueve participantes se obtuvo una media men or en la fase de intervención, que en la líne a

base.

El segundo objetivo también se cumplió, p ues los alumnos adquirieron las

competencias bá sicas en cada uno de lo s temas d el curso taller Cognitivo Conductual, pasand o

de porcentaje menores en el prete st a mayore s e n el poste st. La aplicación de la prueba d e

Wilconxon aporta datos significativos, es d ecir, hay evidencia suficiente para afirmar que las

competencias adquiridas en el postest son mayores a las del pretest.

Las principales implicaciones del estudio son: la identificación de los tipos d e

comportamientos problemas a través de la Escala de TDAH, por parte de los maestros la

adquisición de competencias para el mejoramie nto del comportamiento de deficiencia de

atención, y en los alumnos, el establecimiento de competencias básic as para el

aprovechamiento escolar. Se identificaron las sigu ientes limitaciones: resi stencia inicial d e lo s

directivos, lo que requirió una gran labor de convencimiento; recursos económico s

insuficientes de los encuestadore s para el traslado a las comunidades, por lo se buscó el apoyo

de la Universidad Veracruzana y la SEV y por último, el desinterés de algunos alumnos,

actitud que se superó con la explicación y demostración de los beneficios del mismo.

Referencias

Ary, D. Jacobs, Ch. L., y Razavieh, A. (1987). Introducción a la Investigación Pedagógica.

México, D.F.: Interamericana.

Beck, A. T., Steer, R. A., y Brown, G. K. (2006). BDI-II: Inventario de Depr esión d e Beck (2ª

ed.). México: Paidós.

Brown, F., Holtzman, H. (1971) Manual Encuesta de Hábitos y Actitudes hacia el e studio.

U.S.A.: The Psychological Corporation.

CONAPO. Población nacida en México residente en Estados Unidos por año de captación y

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McConnell, K., Ryser, G., y Higgins, J. (2000). Practical Ideas That Really Wo rk fo r Student s

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Migración fe meni na y diná mica do mésti ca en Ixhuatla ncillo, Veracruz

Introducción

Julia Tepetla Montes 1

La región 2 Córdoba-Orizaba se define por un apretado nudo de relaciones culturales, sociales y

económicas que se han venido conformando históricamente. El entramado se va tejiendo

desde la época colonial, periodo que marca el destino de la pobla ción indígena alrededor de l

cultivo de la caña d e azú car, del tabaco y del algo dón, además de la g anadería, y s e fortalece a

finales del siglo XI X, cuando se implanta la industr ia textil y cervecera. A partir de entonces, el

auge industrial y la migración campo-ciudad s e vuelven inten sos, con centrándose en la s

ciudades de Córdoba, Orizaba, Río Blanco, N ogales y Ciud ad Mendo za. Por su parte,

Ixhuatlancillo no escapa a ello. Sus habitantes co mienzan un ir y venir desde inicios del sigl o

XX, atraídos por el crecimiento d e e stas ciudades: los hombres, empleándos e como p eones de

albañil, como cortadores en las plantaciones circunvecinas o desempeñando labores

productivas relacionadas con el café, la c aña, l a ganadería y la floricultura; las mujeres,

vendiendo leche u hortalizas. Esta relación de inte rcambio comercial y de fuerza d e trabajo s e

prolongó hasta finales de los años setenta.

Ixhuatlancillo limita al norte con el municipio La Perla; al sur, con Nogales y Orizaba;

al este, con Mariano Escobedo y Orizaba, y al o este, con Maltrata. Su ubicación geográfic a

nos da una idea de su cercaní a con Orizaba: quinc e minutos los sep aran por carretera. Orizaba,

uno de los municipios más importantes de la región, constituye un centro económico,

industrial y político importante, foco de atracción para los municipios vecinos. Ixhuatlancillo,

a pesar de su cercanía con él y de su inserción a la economía regional, mantiene rasgos

culturales que permiten reconocerla como una co munidad tradicional. Así, según el censo del

  • 1 Prof esora d e ti empo compl eto d e l a Facult ad d e So ciologí a, Sist ema de Ens eñ anza Abi ert a, de l a Universidad Vera cru z ana.

  • 2 Rosío Córdova defi ne l a reg ión como una unidad es paci o-t empor al de análisis, es decir, co mo un espaci o soci alment e vivido con entidades dis cret as que s e encuentran int erco nect adas por l azo s históri cos, eco nómi cos y cultural es, en el cual ti ene lugar una int eracci ón simbóli ca de signifi cad os .

(2003:184)

2000, 47.67 por ciento de la población total de e ste municipio habla lengua indígena. En la

cabecera municipal (lugar de e studio), nos encon tramos con una conc entración de hablante s

indígenas del 78 por ciento, en donde persiste un sistema de cargos tradicional que cuenta co n

alrededor de 38 mayordomías, una administración municipal eminentemente indígena y una

organización del grupo doméstico que corresponde al sistema familiar mesoamericano

propuesto por Robichaux (1997). En el nivel político, el poder municipal e stá ligad o

tradicionalmente al sistema de cargos. En él, la participación indígena ocupa un lugar de

privilegio en su estructura de representación.

Comunidad con rasgos tradicionales, la gente de Ixhuatlancillo proviene de una bas e

fundamentalmente campesina. El reparto agrario de 1928 permitió que lo s nahua s d e

Ixhuatlancillo pudieran obtener parcelas de ha sta 8 hectáreas, de la s cuale s sólo una o dos eran

aptas para la agricultura; no obstante, los ranchos expropiados se dedicab an básic amente a l a

ganadería y las tierras agrícolas localizadas en el valle resultaron bastante fértiles. De esta

manera, la pequeña ganadería, junto con la agricultura de milpa, ocupó un lugar central en la

economía de la comunidad. Cultivos como el frijol, el pipián y las hierba s come stibles, como

el quelite y el p ápalo, entre otros, complementan e sta economía d e sub sistenci a. Hay registro s

importantes de que la producción lechera se con virtió en la principal actividad comercial y

permitió que la población llegara a formar parte, en 1950, de la Unión de Exportadores,

Productores, Transportistas y Vendedores de la Sierra del Volcán de Ixhuatlancillo, que s e

integra después a la Central Nacional de Trabajadores (CNT). Los pobladores comentan que

diariamente salían cientos de litros de leche para la zona urbana, actividad que empezaba

desde las 4:00 a.m. hasta el anochecer (Agüero, 2004).

Esta relativa mejoría en las condiciones productiv as agropecuaria s se vio amenazad a al

final de la década de los ochenta, momento crucial en la vida de la población porque, si bien

no hay registros oficiale s, la producción lech era se desploma d ebido a la mortandad de l

ganado bovino provocada por una epidemia. Los pobladores identifican este hecho como l a

“fiebre que mata al ganado”. Ante el amargo escenario de perder todo su patrimonio, los

habitantes tuvieron que vender sus animales para s ubsistir. Otro factor que agudizó la crisi s d e

esta pequeñ a cuen ca lechera fue la introducción de la le che pa steurizada vía institucione s

sociales. El maíz de temporal y el frijol de milpa se producían en poca escala, porque eran

productos de subsistencia.

Con una extensión territorial de 3,950 hectáreas, Ixhuatlancillo contaba en 1991 con

3,350 hectáreas de superficie ejidal, es decir, el 84.8%; sin embargo, para 1993 sólo quedaban

1,626 hectáreas, el 41.2%. Este proceso de privatización y venta de terrenos ejidales debilitó la

organización agraria y económica de su s habita ntes, quienes se vieron obligados a bus car

estrategias de sobrevivencia económica. Entre ellas, destacó el comercio de productos

artesanales y flores artificiales que las mujeres realizaron.

En la década de los ochenta del siglo XX, la crisis regional se expresa en una indu stria

textil que languidece, en tanto la industria cervecera sufre una profunda reestructuración que

provoca desempleo generalizado. En el c ampo, la caída de los precios d e los principale s

productos regionales, como el café, la caña de az úcar, la ganadería y productos b ásico s com o

el maíz y el frijol, acarrea un éxodo cada vez mayor hacia el centro y norte del país. Una

característica importante de este periodo es qu e la movilidad femenina d e Ixhuatlancillo

aparece con más fuerza en el e scenario nacional y rebasando los límites regionale s. Su trabajo

como vendedoras ambulantes, en un primer mome nto en la venta de las hierbas comestible s y

de flores, y posteriormente la comercialización de artesanías y flores artificiales, las lleva a

diferentes confines del país. Las mujeres casadas se incorporan de diferente manera al

comercio ambulante, ya sea con su s e sposo s o c on sus padres: la s mujeres solteras, con su s

padres o hermanos; las viudas salen solas o con sus hijos mayores.

El cambio en la participación de la mujer fuera del ámbito regional es un indicador del

trastorno que la organización tradicional comunitaria y la dinámica doméstica tradicional ha

padecido.

Aunque el peso de la población mestiza ha crecido desproporcionadamente debido a

las unidades habitacionale s con struidas en terri torio ixhuatleco, el peso de la población

indígena y sus comunidades tradicionales sigue siendo importante, principalmente en la

cabecera municipal.

Sin embargo, hoy en día la actividad fundamental de sus habitantes e stá orientada al

comercio ambulante de artesanías, flores y artículos varios, lo cual constituye patrones de

movilidad que se van transformando del ámbito regional al nacional y que trastocan la lógic a

interna de la dinámica d el grupo doméstico y las relaciones de género, predominantes ha sta l a

década de los ochenta del siglo pasado. (Ver cuadro 1).

Cuadro 1. Dinámica poblacional del municipio de ixhuatlancillo

Años

Total de la población

 
  • 1990 6, 553

  • 1995 9, 511

  • 2000 11, 914

  • 2005 15, 644

Fuente: INEGI. Censos de población y vivienda: 1990, 1995, 2000, 2005.

Migración en Ixhuatlancillo

En el siglo pasado, los campesinos e indígenas perdieron de manera paulatina sus tierras. Se

vieron obligados entonces a trabajar en la s tierras de otros. A pesar del continuo despojo de l a

propiedad agrícola, han prevalecido algunos e nclaves de grupo s minoritarios que aú n

preservan característica s so ciales y políticas propias de la s tradicione s y la cultura de su s

ancestros: la s minorías étnicas. Dicho s grupos no han estado totalmente excluidos del proce so

histórico del país, p ero su s formas d e integración son distinta s; por tanto, como el resto de la s

comunidades agrarias de la nación, los indígenas están acos ados por una sola alternativa:

integrarse como mano d e obra en los nivel es o cup acionales d e una nu eva e conomía. Testigos

y víctimas a la vez de un desarrollo desigual.

El camino por andar en los estudios acerca de la migración aún es largo y requiere

nuevas formas de aprehender la complejidad d el fenómeno. El género, como categoría útil en

la investigación social de la migración, permite profundizar sus condicione s objetiva s y

subjetivas, tomando en consideración lo s pro cesos socioculturales que inciden en la s

migraciones. La categoría de género no sólo perm ite analizar los elementos estructurales de la

migración, sino que posibilita estudiar cómo la migración irrumpe en la vida familiar y

comunitaria, proporcionando así elementos para entender aquellas herramientas simbólicas

que ofrece la cultura a los individuos y que los ub ica en proceso s de cambio y continuidade s.

La migración, principalmente la femenina, abre un campo de conflicto, pone en tensió n

normas y creencia s, lealtade s y repre sentacione s, asignación de roles, derechos y obligacione s

de cada grupo o colectividad que hasta el momento no se habían puesto en entredicho.

La migración femenina indígena cobra relevan cia aún más que la masculina por tres

aspectos: 1) en el lugar de origen, el impacto en las relacione s del grupo doméstico son

mayores debido a los roles asignado s tradicionalmente a las mujeres, tale s como l a

maternidad, el cuidado de los hijos y de la casa, dependiendo de la presencia o au sencia d e

pareja; 2) debido al capital cultural (escolaridad, estado civil, edad, entre otros indicadores),

las mujeres procedente s del medio rural tienden a actividades considerada s “propias d e s u

sexo”, trabajo doméstico o vendedoras ambulantes; 3) su inserción en la ciudad las obliga a

modificar sus comportamientos respecto a los ex hibidos en el lugar de origen, mismo s qu e

tienen que ver con el vestido, alimento y la lengua, entre otros factores de identidad étnica.

Las relaciones sociale s de género colocan a las mujeres indígenas en una tercera

condición o triple subordinación. En primer lugar, por ser mujeres, por ser pobres y por ser

indígenas; en segundo término, la desigualdad derivada de las relaciones de poder al interior

de la familia o grupo doméstico y, como tercer punto, las relaciones de dominación que le s

impone la sociedad hegemónica (Lagarde, 1990).

La inserción de los habitantes de Ixhuatlancillo en la dinámica regional está inscrita en

el crecimiento económico del corredor industrial-comercial Córdoba-Orizaba desd e principio s

del siglo XX y, sobre todo, en la segunda mitad del mismo siglo, constituyéndose en una

permanente zona de atracción de empleo y come rcio para las comunidades campesina s qu e

contribuyeron con la aportación de fuerza de trabajo local, ya sea en calidad de obreros,

jornaleros de las plantaciones regionales de tabaco , caña, café, ganadería, así como la oferta de

productos básico s baratos p ara este crecimiento. Este intercambio no esc apa a l as mujeres,

quienes se constituyeron como cortadoras d e café o como cocineras, cuando a compañaban a

su pareja al corte de caña; y a veces no sólo como cocineras de sus espo sos, sino también de

los jóvene s solteros, contribuyendo así al ingre so familiar. Otra forma de empleo d e la s

mujeres de Ixhuatlancillo ha sido su de sempeño como trabajadoras doméstica s o vendedora s

ambulantes.

Cambios en los patr ones Migrac ió n e impact o en lo s gr up os do méstic os .

19 70- 19 80 Migr aci ón

regio na

l:

Hombr es: j orn al eros y campesi nos. Mu jer es: tr ab aj o do méstico y comercio a mbul a nte . Grup o d o mést ico tr ad icio n al

1985: Cri si s Agropecuari a Reconversión del uso del suelo
1985: Cri si s
Agropecuari a
Reconversión del
uso del suelo

19 80- 19 90 Migr aci ón interr egi on al y re gio na l

Incor por ació n de h ombr es Y

mu jer es al co mercio

ambu la nt e: ve nt a de artes aní as y f lor es. Mec anis mos de a da pt ació n de los gru pos do mésticos.

  • 19 90-Act ua li da d:

Migr ac ión int erre gio na l, r egi ona l y n aci on al.

Trá nsito d e uni d ad es fa mili ares: h o mbr es, mu jer es y niñ os. Deb ili ta mi en to d el t ej id o soci al . Cambi o de p ercepci on es y f unci on es d el p ap el de l a mu jer e n e l gru po d oméstic o y act ivid ad es econ ó micas.

Hasta la década de los ochenta del siglo X X, e l proceso migratorio de los habitantes de

Ixhuatlancillo se caracterizó por movimientos pe ndulares: migración interior regional en que

la gente sale a vender o a trabajar a Orizaba o Córdoba (en el corredor industrial) y regresa el

mismo día o cad a fin de semana, comercio que re cayó mayormente en la s mujeres y niños y

que se ejerce en la zona conurbana y ciudades cercanas.

Es precisamente despué s d e 1990 cuando el patró n migratorio cambia paulatinamente

hacia una migración temporal prolongada: la ge nte se va a trabajar o vender por tiempos

largos (tres, seis o más me se s al año) a otras re giones de la República, como el surest e, el

centro del país o el norte, y regresan oca sional mente para ordenar las siembras, at ender la

escolaridad de sus hijos, tratar asuntos legale s o asistir a la s festividade s religios as. En l a

mayoría de los casos, las personas tienden a migrar en unidades familiares adquiriendo una

residencia provisional o definitiva en el lugar de ll egada. Es posible encontrar a los n ahuas de

Ixhuatlancillo en lugares tan distantes y turísticos como Acapulco, Cancún, Quintana Roo,

Palenque, Chiapas, Villahermosa, Tabasco, y Veracruz Puerto; en la misma ciudad de México,

en Guadalajara o Baja California.

Asimismo, la migración femenina de Ixhuatlancillo, al rebasar los límites regionales,

impactó la organización tradicional comunitaria y el grupo doméstico, principalmente en

aquellas actividades relacionad as con la crianza d e los hijos y la incorporación de las mujeres

en ámbitos públicos.

A manera de conclusión

Las relaciones al interior de la familia entran en conflicto y las percepciones dada s hast a

entonces se ten san. En las relacione s de pareja se dan negociacione s que pued en matizar o

agudizar las relaciones de poder, para ello es importante indagar formas de resistencia,

cambios o adaptacione s que se opongan a lo s códi gos de “normalidad” construidos hast a el

momento. De esta manera, los cambios estructurales que se generan por las migraciones no

corresponden nece sariamente en magnitud y profundidad al cambio cultural,

principalmente a las construcciones de género.

La organización tradicional y la dinámic a do méstica de las familias ixhuatleca s h a

desarrollado procesos d e resist encia a la “moder nidad”. Su expresión simbólica se da a

través de su lengua, vestido, tradiciones y la defensa de su territorialidad, elementos que

constituyen en su conjunto un foco de identidad c ultural y les ayuda a confrontar la cultura

dominante y las relaciones de poder regionales. Sin embargo, el cambio en los patrones de

movilidad actual, principalmente la femenina, abre un campo de conflicto, pone en tensión

normas y creencias, lealtad es y repres entacio nes, asignación de roles, derechos y

obligaciones al interior de la estructura familiar, adaptando las relaciones de género y

generacionales de los grupos domésticos.

La migración femenina indígena cobra importancia porque transgrede relacione s

tradicionales, tales como lo s roles a signados a las mujeres en el grupo domé stico:

maternidad, crianza, educación, cuidado del patrimonio familiar, labores domésticas y

trabajo, y las relaciones jerárquicas, de poder y dependencia de las mujeres.

Sus patrones culturales, que requieren adaptaciones para su inserción en sus relaciones de

intercambio con el exterior, por ejemplo vestido, alimento y forma de expresión.

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Tlen yawi ne wehka: relat os y reflexiones sobre el trabajo forá neo de los nahu as de la Sierra de Zongolica, Veracruz

Luis Alejandro Martínez Canales *

“Aquí no hay trabajo y cuando hay trabajo no hay dine ro” Habitant e de Tlaquilpa, Ver.

Este escrito presenta avances sobre el estudio del proceso laboral foráneo de los migrantes

nahuas de la Sierra de Zongolica, en el centro de Veracruz, así como datos contextuales que

permiten comprender la experiencia migratoria de la zona y cómo é sta ha su scitad o

adaptaciones o cambios que modifican la represent ación de las comunidades y su organiza ción

social, en especial d esde que la s experiencia s m ás allá de la frontera norte comenzaron a

transformarse en un fenómeno masivo, a partir de la última década del siglo pasado.

La construcción del término migración y sus referentes comunitarios en Zongolica

La construcción que se hace de sde las comuni dades serranas d e Zongolica no refiere al

concepto “migración” como tal, pues tal acepción no tiene un símil en el idioma náhuatl. La

migración practicada y platicada por los nahuas d e la zona ocurre en circunstancia s distinta s

de aquellas en que migra la población que no es hablante de una lengua autóctona.

La manifestación oral incluye la frase tlen yawi ne wehka, que interpretada al español

dice aproximadamente: “los que se van lejo s”. La intención de tal descripción e s más ampli a

que el sólo hecho de manifest ar o describir una si tuación laboral o un hecho relacionado con

este tipo de actividades. Para el nativo nahua la principal sensación o sentido es la au sencia y

no sólo el hecho laboral per se. Por supuesto, la conciencia de las causa s de la salida es clara.

* Doc ent e Inv estigador. Universidad Ver acru z ana Int er cultural, S ede Gran des Mont añas . Tequil a, Ver. R AEM - UV. Cont a cto: al ejm artinez @uv. mx, al ex mar c 70@g mail.co m

Encontramos alocuciones que lo avalan: “aquí no hay trabajo o hay trabajo, pero no hay

dinero”, “aquí siempre ha salido la gente a trabajar, eran pocos los que no salían”. 1

El constructo nahua de la migración incluye la visión de que sin ésta la economía

familiar está “incompleta”. Desde siempre los na huas han s alido, a cortar café, luego caña y

después llegaron hasta zona s donde se entrenaron para la recolecta de cítricos y más tarde de

hortalizas, en el noroeste de México, como e xperiencia inmediata anterior a su salid a

indocumentada del país. Es complicado proponerles la migración como un fenómen o

necesitado de estudio o de reflexión. Más bien s e debe de partir del interés o nece sidad d e

analizar las causas y las motivaciones y lo que éstas traen consigo, pues la cotidianidad de la

salida impide por lo general en sus actores reconocer aspectos ajeno s al económico, éste e l

más urgente.

Es este el c aso de la migración internacional qu e ocurre en l a Sierra de Zongolica

debido a que las relaciones se trastocan debido a la evolución que experimentan las ideas del

migrante y que a su retorno encuentran eco en su círculo más cercano. Estas idea s

regularmente tienen que ver con la forma que a p artir de ahora habrá de seguir para generar

riqueza, seguridad o beneficios para sí y para lo s s uyos. Ya no es el campo (si bi en continúa l a

siembra en es cala micro para la subsi stencia), inclusive ya no e s sólo la migración como fin,

sino que ahora es el medio a través del cual se posibilita la inversión de insumos para

dedicarse al comercio; esto por un lado. Por el otro, la comunidad, en consecuencia, encuentra

en las actividade s económica s individualizad as un a “renuncia” o cambio de la s prioridades e n

las que en su versión más costumbrista solía ampararse para su reproducción.

Migración rural-rural

Las primeras experiencia s migratorias d e los nahu as de Zongolica, en e special d e aquello s qu e

viven en la parte más alta limítrofe con el estado de Puebla, 2 son muy antiguas. Se sabe que

desde 1912 un periódico lo cal del municipio de Zongolica informaba sobre la existencia d e

1 Entrev ist as dur ant e trab ajo de ca mpo en Tehuipango y Tl aquilpa, 2007-2008.

2 Est a investigaci ón hac e énf asis en l as exp eri enci as de los muni cipios de Tehuipango, Tl aquilpa y Ast aci nga .

fincas en la zona cálida de la sierra en donde se cu ltivaba la caña de azúcar, hule y café. 3 Para

la década de lo s s esenta, los movimientos segu ían ocurriendo regularmente dentro de los

límites de la sierra y en algunos municipio s ale daños. La cau sa de la salida dice la gente :

“Aquí no había trabajo, o había trabajo pero no había dinero”. El empleo “número uno” –

cuentan– era baj ar a los cafetales, pero ya en la d écada de lo s 70, los n ahuas comenzaron a i r

más allá de las fincas del aromático, y experimentaron el trabajo en las zonas cañeras del

centro de Veracruz, cercanas a focos urbanos como Córdoba:

Ya e mpeza ron a ir más abajo, por [los muni cipios de] Córdoba , Ti err a Bl anca , Tezo n apa a l cort e de c aña. En Cuautl apan [ muni cipio de Ixt aczo quitl án] t ambi én cort aban l a c aña. El empl eo en el caf é er a t empo ral y por es a razó n l a g e nt e s e tuvo que empe zar a ir m ás abajo para bus car m ás empl eo en l as part es más baj as en donde s e necesit aba más mano de obra.( Entrev ist as, 2008)

Pero la migración no obedecía sólo a la nece sidad de trabajo, sino también a la sobrevivencia.

autosuficiencia. Las constante s heladas en la par te alta de la sierra (por arriba de los 2000

msnm), el largo periodo entre la siembra y la cos echa (hasta 1 año en el c aso del m aíz), y el

hecho de que aún la espera y los mejores cuidados no surtieran efecto, obligaron a buscar la

subsisten cia en otros lugares:

Cuando era yo chi co aquí no s e daba el maí z , mi papá iba a trab aj ar por l a si err a, l e ll am aba n Tep exilotl a, ahí iban a hac er el chap eo del acah u al, t umbaban. Ahí s e mbr aban milpa y ya cuando cos e chaban tr aí an pa ra acá el maí z . Tep exilotl a queda por Chi co mapa [ muni cipio de Zongoli ca] …ahí adel antito l e di cen Rancho Nuevo y a hí hay una entr ada pa ra Al melinga, ahí suben y ll egan a Limon estitl a [estos dos del muni cipio de Tezo napa ], y d e ahí suben pa r a Tl aco t ep ec d e Dí a z [ Puebl a] . De ahí pa’r riba iban a tr a baj ar. Est á l ejos. ( Entrev ist as, 2009)

Estas localidades permitían la siembra, pero también a la par acrecentaron la experiencia de

los nahuas en el intercambio con gente que vivía en un contexto diferente al de la sierra alta.

La migración rural-rural estaba ligada al ciclo ag rícola y en cuanto a su organización como

trabajo remunerado sucedía de la siguiente manera:

3 Ménde z, 1988.

Gen eral ment e s e iba algui en prim ero

y ll egab a all á , y s i s e daba cuent a que habí a buen cort e, a

los 15 dí as reg res aba o a l as 8 dí as; y avis aba y entonces s e comuni cab a con los compadres , amigos, los hijos, el papá, los cuñados y ya s e iba un gr upo de 10 o 15 pers onas. Se iban niños, s eñoras, s eñorit as a tr abaj ar al ca fé. Luego en el cort e de c aña co menz aro n a conocer y ya nombrab an a un cap it án qu e iba prime ro en estos dí as cuando no habí a cort e d e c aña, iban a limpi arl a. Y si empre veí an al m ás abus adito y l e decían que ll evara gent e, que cuántos, pues tráem e dos cuadrill as de 8, de 10, de 12 y aquí l es damos cas a en una gal e ra . ( Entrev ist as,

2008)

El trabajo en las comunidades de origen se complementaba de forma natural con este tipo de

migración:

A l a caña s e e mpez aba a ir entre di ci emb re y ener o, y reg res aban en m ayo. Entonces ya dej aban todo s embrad o y l a espos a s e dedi c aba a cos e char, a pis car y gua rdaban su mazo r ca . Cuando reg res aba el s eñor , volví a a barb e char y volví a a s e mbr ar. En S em ana Sant a , que l es daban un m es, reg res aban y s e mbrab an, luego s e volví an a ir y reg r es aban en junio o julio para empe zar a limpi a r l a milpa. Te rminaban y s e volví an a ir al azad ón a limpi ar l a cañ a . (Entrev ist as, 2008)

Para el café, el corte podía comenzar de sde media dos de octubre o hasta noviembre, según l a

altitud a la que se sembrara, pues su maduración n o es uniforme. El cafeto madura primero en

tierras bajas, y tres o cuatro semana s despué s i nicia la cose cha en la s tierras alta s. Esta

diferencia de maduración influye no sólo en la col ocación de los jornaleros sino en el ritmo de

trabajo. 4 La temporada más productiva es denomi nada del buen corte y culmina hasta febrero

o marzo. El periodo de permanencia en el café o en la caña varía desde pocas seman as hasta 3

o 4 meses, sobre todo si el viaje lo realiza la familia completa.

En síntesis respecto a los actores de la migració n rural-rural, su perfil es de nahuas

monolingües, con escasa s posibilidades para de se nvolverse fuera de su zona de origen debido

al esca so conocimiento que po seen sobre dinámicas distinta s a la s del campo. No obstante ,

existen ca sos de aqu ellos que logran des arrollar ciertas habilidade s o stensibles para lo s

contratantes mestizos quienes de e sta manera crean una relación que termina por personificar

  • 4 Maci p , 2005.

al enlace o “enganchador” en la figura de alguno de los nativos. Estas habilidades se refieren

básicamente a la s destrez as ganad as durante el tra bajo (siembra, limpia y cosecha), pero sobre

todo a aquella s que conllevan un mejor manej o del idioma e spañol, liderazgo natural y

convocatoria.

De la sierra a las ciudades

Son quizás las zonas conurbada s de Orizab a y de Córdoba las que a p artir de los ochenta co n

mayor profusión, los nahuas pudieron haber visitado con fines laborales por su c ercanía, pero

también es en estos lugares donde históricamente encontraron patrones discriminatorios

referentes a su lengua, su v estimenta y su trabajo. Así, varios grupos e individuos de la sierra

vieron a Orizaba como un lugar para el abastecimiento y negocio, y no como un punto de

encuentro laboral.

El periplo de los nahua s hacia l as ciudad es d e Mé xico y Puebla principalmente, inició

a finales de los 70. Se fueron para hallar más oportunidades laborales y de p aso s e encontraron

con la posibilidad de aprender oficios que h ast a entonces le s eran poco cono cidos o qu e

estaban radicados sólo en alguno s lugares de la sierra, como el caso de la carpintería;

asimismo, comenzaron a trabajar en la balconería, la herrería y la mecánica. En el caso de las

mujeres, más notoriamente a partir de la dé cada de los noventa, empezaron a contratarse com o

trabajadoras domésticas.

Sin embargo, en cualquier trabajo urbano, la paga para el o la indígena de Zongolic a

sigue siendo actualmente baja y su capacidad de negociación prácticamente nula, razón por la

que ca si siempre trabajan horas extras sin recibir a cambio el e stipendio previsto por la ley en

la materia.

Los problemas para los migrantes de la región de Zongolica en su enfrentamiento con

ciudades como Orizaba y Córdoba, en Veracruz, y las capitales de algunos d e los est ados d el

centro del país, se refieren a la adaptación a un medio diferente al rural, en donde el ascens o

social depende de capacidades y/o conductas que no les son requeridas en su lugar de origen:

Yo voy a Méxi co , a Puebl a, donde encu entre cha mba.

En

Puebl a a ve ces

encuentro de

albañil erí a, es a es mi cha mba . En Méxi co igual. Ll evo como 2 años que voy. Ant es s alí a, pero como no agarrab a bi en l a onda, me iba a cort ar cañ a, a cort ar ca fé. P ero ahora me voy a Méxi co, s e gan a un poquito más, un poquito, no digo que mucho. S e trab aj a toda l a s eman a y en el ca mpo no es igual, a ve ces llueve y des can s a mos y no s e g ana. ( Entrev ist as 2009)

La salida a las ciudades tiene mayores posibilidades de convertirse en una situación

permanente a pe sar de la s dificultades una ve z q ue el migrante nahua encuentra la forma de

adaptarse, teniendo como principal aliciente l a n ecesidad del trabajo y una remuneración si

bien exigua, usualmente más segura.

En resumen, la relación de los nahuas venidos de la parte alta de la sierra con sus

contrapartes mestizos de la ciudad siempre ha estado marcada por el menosprecio del

hispanohablante adinerado y de clase media, hacia aquél cuya lengua materna es el

macehuatlahtol o náhuatl. Aún con lo anterior, el indígena de Zongolica encontró para sí en el

ámbito citadino nuevas opciones de trabajo y nuevos aprendizajes de corte práctico-laboral,

mismos que le resultaron sumamente atractivos y valiosos pues est as experiencia s

incrementaron sus habilidades y destrezas.

Hacia la Unión Americana

Las grandes ciudades del c entro del paí s fueron e l parteaguas d e la migración al norte, pue s

ahí la gente de Tlaquilpa y Ast acinga primero, y la de Tehuipango d espué s, comenzó a

relacionarse con experimentados migrantes de otra s entidades, que los ac ercaron a las historia s

venidas de sde los Estados Unido s. Historias cont adas por la gent e de la sierra ubican ciert o

número de experiencias aislada s que representa rían los primeros pasos de los nahuas d e

Zongolica en Estados Unidos:

En 1976 s e fue uno con gent e de Méxi co. Y reg res ó m ás o menos como en el 85 y ll egó y traí a dól ares; nomás vino a dar una vuelt a. Pero estuvo en Ast aci nga y ya luego s e bajó por acá, ya habí a ca rret e ra [de t e rra cerí a ], como en 1980 o el 82 . Se fue der ech ito a Ast a cinga y all á lo vi ero n diferen t e. Le pr egunt aro n que qui én er a, de dón de vi enes. Les dijo que vení a de Est ados Unidos pero que era de Tl aquilpa: lo que pas a es que ya estuve muchos años all á y ahora

vengo por mis p apel es. Y traí a dinero , dól ares y los empe zó a invit ar a to mar y l e di ero n el paquet azo . [ Decí an] est e c anijo sí, s e gana bi en; él fue el que l es dio l a noción para irs e. (Entrev ist as, 2008)

La historia es relevante pues en alguna literatura e inclusive como tema de otros relatos sobre

el inicio de la migración al norte, es precisamente la gente de Astacinga la señalad a como

precursora del paso hacia Estados Unidos alreded or de 1985, poco después del tiempo en que

se ubica a la anécdota anterior:

Yo t engo una re fer enci a en el 86 o el 87[cu ando] un muchach o m e decí a m e voy pa’l no rt e y yo ignoran t e: ¿pa´l nort e? Como a los dos mes es andaba el mismo mucha cho j al ando una camionet a porque trab aj aba par a el ayunt ami ento y chocó y murió una pers ona. De ahí ya no s e supo nada. Pero pr egunt amos porque nos ll evábamos c on él y nos dij ero n que s e fue pa’l nort e . Y fue l a primer a vez que yo es cuchaba que algui en s e iba al nort e, pero yo no s abí a qué querí a decir o a dónde s e h abí a ido. ( Entrev ist as, 2008)

La travesía de lo s nahua s ha cia EE UU no e s dif erente a la d el resto de los indo cumentados,

debido a que como lo describe la primera narración, una vez que en su paso por las grandes

ciudades del centro de México cono cieron a otros trabajadores, estos lo s enc ausaron en su rut a

hacia el norte, cruzando el desierto de Altar, Sonora hasta la frontera. Este encausamiento fue

generando para Zongolica sus propios relatos:

Cuando me fui , ér amos 6 que s alimos d e aquí. Despu és nos junt amos con otros de Guer rero , Mi choac án, Guanajuato y ll egamos a s er 13 con el coy ot e. P ero y a en l a fro nt er a ll ega mos a s er 80 y t antos… De los ochent a que íbamos , c ada coyot e t ení a su gent e. El que me p asó a mi l e decí an el miguelito, al otro el di ablo, que el ángel; sus apodos no sus nombres. ( Entrev ist as ,

2008)

Los destinos hacia los Estados Unidos má s me ncionados por los nahua s son Carolina del

Norte, Florida, Illinois, Mississippi, la ciudad de Nueva York y en menor medida entidades

como Alabama y Colorado. El estado de Arizona, así como Los Ángeles son destinos casi

obligados cuando s e llega, pero la mayoría coincide en señalar que la p ermanencia en e sto s

lugares es temporal, “de paso”.

Las actividades de los nahua s indocumentado s s e concentran mayormente en la recolección d e

la cosecha (tomate, lechuga, espárrago), la construcción, las cocinas de los restaurantes y las

áreas de empacado de fábricas divers as. Algu nos mencionan los “car wa sh” y tallere s

mecánicos, esto s últimos quizá s de las labores má s especializad as. Desd e Astacing a, Tlaquilpa

y sobre todo Tehuipango, municipios de la zona fría de la sierra se llegó “tarde” a la gestación

y al desarrollo de redes y contactos organizados en el sur y norte de Veracruz, aunque hoy

comienzan a forjar sus propios enlaces:

Se fue algui en prime ro [a EE UU], empe zó a m andar d inero para ac á: mi marido l e est á yendo bi en, mi hijo l e est á yendo bi en … entonces l e di c en a l a s eñora que qui er en habl ar con él, l es cont est a que t al dí a va a habl ar [por t el éfo no a l a comu nidad]. Y l e di cen : éch am e l a mano par a pas ar para all á . Les cont est a que sí, cómo de que no, ¿cu ántos van a venir?, pues t antos, y ya s e organi zan y s e van los que s ean . All á c ada qui en t i ene su av al, y a los est án esper ando. (Entrev ist as, 2008)

Esta organización para pa sar a Estados Unidos h a incluido en los últimos años a la s mujeres, a

partir del año 2000 con mayor notoriedad, según señalan alguno s informantes. Si bien no e s

una percepción generalizada, la comunidad ya no ve mal como antes que una muchacha “si n

compromisos” se involucre en el viaje en comp añía de varones solteros, pues la prioridad

sería, al igual que en el caso de los hombres, hallar trabajo y enviar dinero.

El cambio o diferencias en el perfil de los nahua s migrantes internacionale s, si s e l e

compara con aquello s que salían h ace má s de 30 a ños solamente a la caña y al café, se refiere

básicamente a su mejor capacidad para interrelacionarse con el contexto diverso de las zon a s

urbanas. Es usual escuch ar entre varios de los mig rantes más jóvene s, de entre 25 y 35 años de

edad, su rechazo a ir al corte de caña o cómo expresan la experiencia en la pixca 5 del café

cuando en el pasado eran llevados por sus padres y no tenían más opción.

Varios son los jefes d e familia que tras regres ar de “el norte” ahora se preocupan po r

la educación de sus hijos como lo atestigua una profesora de la zona:

5 Voc ablo náhuatl que signifi ca r eco l ec ción o cos e cha, sobre todo de g ran os co mo el ca fé y el maí z .

Te di cen lo que a ellos l es gust arí a que los niños apren di eran , tr aen otros puntos de vist a y di cen : mi niño ya no debe de habl ar el náhuatl, no l e va a s erv ir, mejor ens éñ al e el español; o mejor ens éñal e est a cos a porque eso sí l e va a hac er fal t a. Lu ego vi enen y recl a man que porqué est amos ens eñando en náhuatl, si ellos ya lo s aben, porque ven l a situaci ón all á fuera. (Entrev ist as, 2007)

Desde la perspe ctiva de padres e hijo s, la idea de un futuro que dependa económicamente del

viaje hacia los Estados Unidos, es con stante. Entre los jóvenes de se cundaria y bachillerato, la

oportunidad de hacerse de habilidades y destrezas como un mejor dominio del español o el

manejar una camioneta y el v estir pantalone s de mezclilla y c amiseta s e stampadas, no le s

impide, sin embargo, seguir hablando el náhuatl. Pero sus requerimientos difícilmente

encontrarían sustento en la continuidad del trabajo comunitario de antaño (las faenas, la

milpa). El acceso a la educa ción, la llegada del In ternet y la televisión vía satélite (aunque d e

manera precaria y parcial), así como el contacto cotidiano con sus maestros me stizos, lo s

ponen de frente ante un escenario inédito para sus antecesores.

Apuntes finales

De todas las dimensiones sociale s que el fenómeno migratorio abarca en Zongolica, destaco

una línea prioritaria a seguir: el cómo esta dinámica histórica de los “los qu e se van lejo s ”

exponenciada ahora con la irrupción de los viajes hacia EE UU, evolucionará hacia nuevos

escenarios. Si lo s nahua s e stán gen erando su propia experiencia, hay qu e vislumbrar al meno s

dos aspectos que, considero, se entrelazan:

  • a) La oportunidad y el derecho que les concie rne respecto a la con strucción y deconstrucción de su propio imaginario, de lo que creen que debe de ser su comunidad en estos tiempos y cómo debe de influir su reciente experiencia en Estados Unidos: qué preservar, qué acotar, qué cambiar, etc.

  • b) Ésta su experiencia, no se quedará ai slada y eve ntualmente los nahuas la sumarán y compararán con el resto de las exp eriencias surgidas en otros puntos geográficos d el país, a fin de encontrar también a través de este ejercicio una forma de reflexión sobre su organización y el día a día de sus comunidades.

Sobre el primer inciso, un avan ce sería ac ercarse a la Sierra de Zongolica como un camp o

social cambiante económica, política y culturalmente. Esta especie de fórmula tripartita, si

bien suele centrarse en la identidad y la rutina de las comunidades de origen, po see en sí la s

condiciones para avanzar hacia el de sarrollo y c ambios de l as práctic as sociale s, 6 así como

hacia el cuestionamiento que se haga de las normas y las costumbres regionales.

Tanto el migrante interno, principalmente aquel que trabaja en las ciudades, como el

migrante internacional de la sierra, realizan actividades que ocurren en dos contextos

disímbolos: su comunidad d e origen y el lugar d e atracción lejo s geográficamente y diferente

en cuanto a su estructura social. Entonces, no se trataría ahora solamente de que un indígena o

un grupo de ellos se e sté despla zando de lado a la do, de contexto a contexto con motivo de s u

necesidad económica, aunque ésta sea su primera causa.

Al igual que con otros grupos d e migrantes, a los indígena s s e les estudia desd e

perspectivas complem entarias tale s como la unida d doméstica y la s rede s. No obstante, habrí a

que considerar el nivel de la s formas de organiza ción y funcionamiento de sus comunidad es,

para entender la complejidad del fenómeno migratorio. 7

En el caso concreto de los nahuas de Zongolica, la relativa proximidad del fenómeno

de la migración internacional, aún no permite pasar del tema en lo individual, pues sus

experiencias son mayormente nu evas y su registr o poco trabajado. Una vez qu e los nahua s

consolidaran la vía comunitaria, a partir del liderazgo de sus migrante s emergerían

manifestaciones organiz ativas m ás acabada s. Los estímulos p ara llegar a esto s cu erpos má s

complejos de análi sis s erían diversos, al meno s: las propias circunstancia s locale s y la s

perspectivas de quienes retornan y encuentran que su localidad puede ser “mejor” o

“diferente”.

El escenario de la migración internacional o frece a los nahuas de Zongolica

posibilidades de emancip ación y autonomía que d eben de rebasar pronto la reflexión del corto

plazo cimentada en la supervivencia y la experiencia individual, para pasar a la reflexión de lo

que los cambios del presente deparan para el futuro de la zona y de sus comunidades.

  • 6 Moct ezu ma Longori a, 2008.

  • 7 Sánche z, 2007

Bibliografía citada

MACIP RÍOS R. S emos un país de peon es: café, crisis y el estado neoliberal en el centro d e

Veracruz. Puebla. BUAP, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades. 2005.

MÉNDEZ LÓPEZ, S. La migración como alternativa de subsistencia: el caso de Tehuipango.

Tesis de Licenciatura. Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana. Xalapa,

México. 1988.

MOCTEZUMA LONGORIA, M. “Transna cionalidad y transna cionalismo”. Papeles d e

población, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población, UAEM. Julio-

septiembre. Nueva época, Año 14, núm. 57. 2008, pp. 39-64.

SÁNCHEZ, M.J. (2007) “La importancia del sistema de cargos en el entendimiento de los

flujos migratorios indígenas”. En Ariza, M. y Portes, A. (Coords.), El país transnacional

migración mexicana y cambio social a través de la frontera (pp. 349-390). México, UNAM.

"Cuand o los hijos se quedan y los padres se van"...

Introducción

Laura Oliva Zárate 1

Elsa Angélica Rivera Vargas 2

María del Pilar González Flores 3

Luis Rey Yedra 4

Dinorah León Córdoba 5

México e stá ubicado en los primeros lugares d e lo s paíse s que viven el movimiento migratorio

internacional. La migración mexicana hacia los Estados Unidos es un fenómeno complejo

conformado por diversos factores, como sería lo político, lo económico y lo social en el caso

de cada nación.

Sin embargo, se conoce poco sobre el impacto que estos procesos social es tienen sobre

la salud mental de los miembros de las generaciones siguientes: niños, adolescente s y jóvenes,

hijos e hijas de migrantes internacional es. El estu dio de la migración en población infantil y

adolescente s e ha abordado básicamente de sde los modelos teóricos que explican el estrés y la

resiliencia. Estos estudios se han conducido en niños y adolescentes que han migrado, se han

refugiado o radican en Estados Unidos de América, (Salgado de Snyder,1992).

Pocos son los estudios realizados en l as familias q ue se quedan. En México los análisi s

apenas han hecho referencia a las principales caus as de enfermedades en los 510 municipios

con alta movilidad: infecciones respiratorias agu das, infecciones inte stinales, infeccione s d e

  • 1 La Dra . Laur a Oliva Zá rat e es Acad émi c a del Instituto de Psi cologí a y Educa ción de l a Universidad Ve rac ruzan a . loliva @uv. mx

  • 2 La Mtra . Els a A. River a Va rgas es Inv estigadora Universidad Vera cru z ana. eri ve ra @uv .mx

del Instituto de Psi cologí a y Educaci ón de l a

  • 3 La Dra . Ma rí a del Pil ar Gon zál ez Flores Pro fes or d e Ti e mpo Compl eto d el Instituto de Psi cologí a y Educa ción de l a Universidad Ver acru z ana. pgonz al ez @uv. mx

  • 4 El

Dr .

Luis R ey

Yed ra

es

Pro fes or d e

Universidad Vera cru z ana. lyedra @uv .mx

Ti e mpo

Compl eto de

l a

Facult ad de P edagogí a de l a

  • 5 La Mtr a. Dinorah León Córdoba es Investigadora del Instituto de Psi cologí a y Educaci ón de l a Universidad Vera cru z ana. dl eon @uv. mx

vías urinarias, gastritis, duodenitis y úlcera, amibiasis intestinal, otras helmintiasis,

intoxicación por picadura de alacrán, otitis media aguda, varicela, hipertensión arterial (SSA,

2002). El tema de la salud mental en cambio no ha sido explorado.

La migración reestructura de manera significativ a las relacione s familiares: oca siona

cambios de roles, implica la presen cia de problemas ac adémicos o de conducta en lo s

pequeños que s e quedan al cuidado de abuelo s cu ando los p adres emigran o que se pre sente n

dificultades y tension es en las relaciones de par eja, cuestiones que inclu so la reunificació n

familiar no resolverá por si sola (Fresneda, 2001).

Un estudio realizado por Vargas, Aguilar, V ásquez y Aguilar (2004) en do s

comunidades de los valles centrales del estado de Oaxaca encontraron que quienes emigran de

acuerdo al rol que juegan en la familia son: los hijos y los padres y en menor medida la s

madres. En las familias con migrantes se obse rvó una mayor incidencia de problema s

psicológicos en relación a otras familias que n o los tenían. La an siedad, la depresión, l a

violencia intrafamiliar, los trastornos de conducta y el alcoholismo fueron los problemas más

comunes. Una correlación entre el rol del migran te y los problemas d e conduct a infantil fue

encontrada. En la categoría de otros efectos de l a emigración sobre la familia, se dete ctó que

además d e la s reaccion es emocionales ya m encion adas, también se presentab an enfermedade s

sistémicas y psicosom áticas luego de la emigración familiar.

En la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica de 1997 (INEGI), Veracruz no

aparece como uno de los primero 15 estados expulsores de migrantes a Estados Unidos. Esto

significa que entre 1997 y 2000, el e stado remon tó al menos 10 posicione s en el número d e

migrantes que se dirigen a Estados Unidos.

Cuando s e analiz a la m agnitud de la emigración veracruzana dentro d el total de la

migración internacional mexicana, res alta que en el año 2000, el estado acumula el 4.86% d e

la misma. Así, Veracruz se coloca como el sexto estado en orden de importancia luego de

Jalisco, Michoacán, Guanajuato, México y Distrito Federal.

Finalmente, queremos mencionar que, según el Índice de Intensidad Migratoria,

diseñado por C ONAPO (2001), Veracruz no ob se rva una migración de alta intensid ad. De lo s

210 municipios que conforman el estado, 5 municipios se encontrarían en el estrato de nula

migración, 116 con muy baja, 67 como baja, 17 como media, 3 con alta (Carrillo Puerto,

Cuitláhuac y Yecuatla) y 2 con muy alta (Landero y Coss y Yanga). Sin embargo, en el 2005

(INEGI) Veracruz aparece en tercer lugar de e migración a Estados Unidos y cuarto e n

migración.

Pero es en los últimos años que con la feminización del flujo migratorio hacia Estados

Unidos cuando se di spara la alarma social y los di scursos a nivel social, político, mediático y

educativo se centran, específicamente, en la desi ntegración familiar, el abandono de los/a s

hijos/as y la consiguiente estigmatiza ción sobre e l desempeño escolar y social de niños/a s y

adolescente s involucrados en estos contextos migratorios transnacionales (Pedone, 2006).

Es bien conocida la importancia de la institución familiar en la socialización de los

niños y jóvenes. La transmisión de normas, valores e identidades comienza y toma su forma

en el ámbito de las relaciones familiares. La familia es también el ámbito del cuidado y del

afecto. Las experiencias vividas en el ámbito familiar se combinan con la s de otra s

instituciones y otras relaciones sociales.

Algunas situacione s familiares son claramente desfavorables y riesgo sas para l a

socialización de lo s niños y adole scente s: la violencia doméstica, la falta de recurso s

materiales para la c ertidumbre del sustento cotidiano, la ausencia d e lazo s establ es y solidario s

con los otros, el aislamiento social, el autoritarismo patriarcal tradicional, la ausencia de ley

(Rodríguez, 1994).

Los procesos migratorios actuales de la s familias veracruzanas e specíficamente a

Estados Unidos, se han convertido en un proceso transformador con profundas implicaciones a

nivel familiar. De manera paralela a estas profundas transformaciones familiares, los ámbitos

socioeducativos d e origen se h an convertido e n espacios sociale s donde a ctualmente s e

socializan niños, niñas y adolescentes veracruza nos. En este sentido, la escuela, enfrenta

nuevos des afíos ante la socialización de una pob lación infantil y adolescente en un espa cio

donde se deben acatar nuevas autoridades y roles familiares mediante la presencia-ausencia de

sus madres, padres, hermanos/as y abuelos/as, nuevos usos de espacio s públicos y privados y

cambios en las pautas de crianza y de convivencia socioeducativa.

Planteado desde el ángulo de la sociedad, el tema de la juventud tiene otro carácter. Los dato s

cuantitativos y cualitativos sobre problemas s ociales, señalan al grupo juvenil como

problemático: las tasas de desempleo son sistemát icamente más altas en los grupos juveniles;

los problemas sociales vinculados a la violencia y el crimen, a la drogadicción, a la vagancia, a

la sexualidad no convencional -embarazos adoles centes y madre s solteras, enfermedade s d e

transmisión sexual espe cialmente el SIDA, etc.-, los "chicos de la calle " y otras formas de vida

no familiar, se manifiestan predominantemente entre jóvenes.

Una salvedad muy importante: el riesgo juvenil existe en todas las clase s sociales; si n

embargo, la pobreza aumenta la vulnerabilidad , al contar con menos recurso s y meno s

protección frente a él (González-Núñez,1993). Lo anterior se puede expresar particularmente,

en los hijos de padres migrantes la creación de un imaginario propio de estos grupos de

adolescente s que vincula sus proyecto s de vida c on las deci siones de migrar al norte, y que

según Marioni (2006) esta construcción colectiva se sust enta en razones explícita s de que la s

posibilidades de mejoría en sus estándares de vida son imposibles sin la experiencia migratoria

de alguno o varios miembros de la familia. A lo que se explica dicho fenómeno migratorio

como revolución de expectativas modernas, un mejor costo de oportunidad, como apuntan lo s

economistas, un producto de l a reestructuración m undial en la forma de la globalización o u n

conjunto de motivos particulares para bu scar el su eño americano aunada la n ecesid ad de vivir

la experiencia de manera propia y no a través de otros. Se manifiesta en la expresión “para

que no me cuenten” (Herrera, 2002 y Carrillo, 2003). El deseo de irse está asociado también a

la negativa situación económica del país y a la falta de oportunidades para su futuro. Y

también aparece una de las motivaciones más fuertes para migrar que es la posibilidad de

reencontrarse con sus familiares en el exterior.

Otro aspecto esencial que reportan los maestros que atienden a estos jóven es e s que

pueden percatarse de cambio s importantes en su c onducta o en su desemp eño escolar. Dicho s

cambios conductuale s pueden reflejarse en con sta ntes fluctuaciones del humor y del estado d e

ánimo en los adolescentes, a tal grado que constituyen una de las características de l a

adolescencia. Los adole scente s, como grupo poblacional, no están exento s de lo s estre sore s

que proceso s históricos, culturales y social es, com o la migración, generan a sus comunidade s

y familias. Además, hay que con siderar que las esposa s de lo s migrantes pueden presentar

puntajes altos de sintomatología depre siva, aso ciados a la s múltiples re sponsabilidade s y

nuevas tareas que des arrollan debido a la ausencia de sus maridos (Salgado y Maldonado,

1994). Todas estas circunstancias pueden coloca r a estos adoles centes en una situación d e

mayor vulnerabilidad.

Si bien la literatura antropológica ha abordado des de diferentes perspectiva s de análisi s

de la migración, esto no significa que los temas estén agotados. Dada la c ambiante realidad

nacional y mundial, podemos decir que la migración también se actualiza, es decir, surgen

nuevas formas de migrar y por ende, nuevas transformaciones y consecuencias de ello.

Método

Muestra

La aplicación del instrumento de evaluación se llevó a cabo entre los meses de abril y junio y

en el mes de diciembre del año 2008 en escuelas secundarias de los municipios con siderado s

de alta migración, pertenecientes a la región ca pital, ubicada en el c entro del Estado d e

Veracruz aledaña a la capital d el estado. Los municipios participantes fueron Coatepec,

Banderilla, Coacoatzintla, Jilotepec, Alto Lucero, Actopan, Perote, Landero y Coss, La s

Vigas. Con alumnos del ciclo 2007-2008 y cuyos padres eran migrantes, sus edades s e

encontraban entre los 12 y los 17 año s, predominando los 13 y 14 años (65%). Las escuela s s e

seleccionaron por medio de un mue streo no probabilístico intencional. La muestra final quedó

constituida por 310 alumnos, resultante s la s 18 secundarias ubi cadas en los municipios d e

estudio perteneciendo tanto al turno ve spertino como al matutino. De un total de 310

estudiantes, 51% son hombres y el 49% mujeres.

Instrumentos

Se aplicaron simultáneamente do s cue stionarios; 1) Cuestionario sobre el comportamiento de

niños (as) de 11 a 18 años elaborado por T. M. Achenbach (Achenbach, 2001). Es un

instrumento estandarizado que permite evaluar problemas conductuales/emocionale s, con base

en descripciones. La lista de cotejo del comportamiento del niño utilizada en esta

investigación es un cuestionario de 112 ítems para ser contestado por los mismos jóvenes. Está

diseñado para identificar síndromes de problemas que tienden a ocurrir juntos. Los nombres de

los 7 síndromes son ansioso/depre sivo, somatización, introversión, problemas sociales,

problemas de atención y agresividad. 2) Cuestionario sobre factores relacionados co n

problemas de conducta y migración. Este instrumento consta de una introducción-explicació n

para situar a la person a que respondía la encu esta. La primera parte contenía pregunta s

relativas a datos generales del informante y la segunda constaba de 16 preguntas abiertas y

cerradas agrupadas en tres dimensiones: Ámbito Escolar, Relaciones Familiares y Migración.

Procedimiento

Previa autorización de las autoridades escolares correspondientes, los cuestionarios s e

aplicaron en horas de clase y se aseguró la confidencialidad de la información brindada. El

tiempo total promedio de la aplicación del cuestionario global fue de una hora.

Análisis estadístico

El análisis e stadístico de los datos se llevó a cabo con el paquete est adístico SPSS, versión 1 0

(SPSS Inc., 2000). Se realizaron análisis univariado, vibariado (X2) y multivariado con el

estadístico Análisis de Segmentación (CHAID).

Resultados

Lo primero a reportar es que los jóvene s que manifestaron tener algún problema la mayoría lo

identificó como de comportamiento (41.6%) seguido por escolar (20.4%) y posteriormente

familiar (17.7%). Lo anterior se ve directamente fortalecido con los resultados obtenidos de l

cuestionario del comportamiento en donde el 58 % de la muestra se encontraba en el rang o

normal, el resto en limítrofe (18.7) y clínico (23.2%), dando con estos dos últimos un total

41.9% jóvenes con algún

problema..

Identificando a nivel limítrofe las conductas de ansios o

depresivo, introversión y problemas sociales, co n el 12% respectivamente. Y en el rang o

clínico, ansioso depresivo (10.8%) y problemas sociales (11.1%).

En lo referente a aspectos socioafectivos podemos comentar lo siguiente;

1)

El 40% de los jóvenes expresaban

razones se observan a continuación:

el deseo de alcanzar al familiar migrante, las

Tabla 1. Motivos para alcanzar al familiar migrante

 

Frecuencia

Porcentaje

Mejorar económicamente

57

40.1

Conocer el país

15

10.6

Reunirse con su familiar

44

31.0

Superación

9

6.3

No sentirse a gusto (lugar/personas)

16

11.3

NC

1

.7

Total

142

100.0

Respecto de los motivos para al canzar al progeni tor migrante, analizando los resultados por

sexo el mayor porcentaje de los v arones señ aló mejorar económicamente (48.6%) a diferencia

de las adolescentes (31.4%).

2)

El 38.8% de los adolescentes manifestó situaciones que en la actualidad le desagradan:

Tabla 2. Situaciones de desagrado

 

Frecuencia

Porcentaje

Ausencia del padre/madre y extrañarlo

26

17.7

Falta de convivencia y apoyo

14

9.5

Desintegración familiar

6

4.1

Efectos provocados por la ausencia

35

23.8

NC

66

44.9

Total

147

100.0

En situaciones que les desagradan, se detecta que la edad más afectada por la ausencia de la

madre/padre es la de los 12 años. Los que son mayores 14 (16.7%) y 15(20%), lo que les

desagrada es la falta de convivencia y apoyo. No se observan diferencias en el sexo.

Respecto a la edad y el género en contramos que de los jóven es que reportaron

problemas de comportamiento predominan los q ue tienen 12 (46.7%) y 14 años de edad

(43.5%), mientras que el menor porcentaje se exp resa en los de 15 (36.8%). Respecto al sexo

no existen diferencia s en relación al reporte de problemas del comportamiento pero sí e n

problemas familiares donde las niñas (21.5%) predominan sobre los niños (12.5%), siendo

inverso en los problemas escolare s donde predo minan la percepción de los varones (25%)

sobre la de las niñas (16.9%).

Conclusiones

Con el presente trabajo se alcanzó el objetivo planteado, ya que fue po sible identificar

comportamientos y estados socio afectivos que presentan los adolescente s consecu encia de la

migración de uno o ambos padres. De tal manera q ue, los problemas conductuales rec aen en l a

depresión y en los problemas sociale s, lo cual se ve confirmado en estudios ante s realizado s

por otros autores, lo anterior podría explicarse ante la ruptura familiar que representa la

ausencia d e uno o ambos padre s a una edad en qu e los hijos continúan ne cesitando la s figura s

paternas tanto afectivas como socialmente.

Por otro lado observamos que las razones por las que los adolescente s desean irse a

alcanzar al familiar cambia dependiendo de la edad y el sexo, observándose que a mayor eda d

la razón es la económic a mientras que a menor ed ad la razón es de tipo afectiva: reunirse con

su familia. Tales hallazgos avalan los estudios que refieren la importancia de la cercanía física

y emocional de los padres (siempre y cuando sea salud able la relación), mientras van

madurando los niños y a mayor edad, exist e la nec esidad de satisfacer además d e las afectivas,

las materiales, lo que les puede llevar a la motivación para alcanzar a su(s) padres,

principalmente por lo hijos varones, al considerarse como parte de la cultura de nue stra s

comunidades que el varón es el proveedor.

Como se pudo ob servar uno de los factores qu e mayor efecto tiene en los jóvenes es l a

ausencia de lo s padres y en s egundo lugar el extrañarlos, lo que refuerza l a importancia de l a

presencia parental para el adecuado des arrollo socioafectivo de los hijo s, particularmente

cuando éstos son adolescente s.

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29.

Apartado D. ¿Políticas públicas y migración? Análisis y propuestas

La vulnerabi lida d de las y los veracruzanos en un escenario de migracio nes:

necesidad de pol íticas pú blicas

Dr. Mario Pérez Monterosas

Ante la presencia acelerada, novedo sa y sorpresi va del fenómeno migratorio internacional,

heterogéneo y en redefinición constante, desde m ediados de la décad a de los noventa, se h an

identificado y analizado una serie de cambios en l os procesos rurales del Estado de Veracruz.

La inserción en los flujos migratorios ha traído consigo una serie riesgo s social es y humano s,

costos económicos y efectos que vulneran cotidia namente los d erechos y condicione s de vida

tanto de qui enes se van como de quien es se que dan. A pesar de ello el papel del Estado, e n

sus tre s nivele s de gobierno y d e la s institucione s en materia de protección de los derechos d e

los migrantes sigu e aus ente, por lo que la socieda d organizada a tomado un lugar importante

en señalar la necesidad de políticas publicas en m ateria de migración. Este articulo aborda las

situaciones de vulnerabilidad y violación de los de rechos humanos y laborale s de qu e han sid o

objeto los migrantes v eracruzanos tanto en Méxic o como en Estado s Unidos, tanto d e quiene s

ingresan a la Unión Am ericana de manera indo cu mentada o a través del programa bilateral de

trabajadores, finalmente emitiremos algunas recomendaciones en materia de política pública.

El tema migratorio en la agenda ciudadana de Veracruz

En el año 2004 en el marco del foro Ciudadano por la Democracia, organizado por el Centro

de Servicios Municipales “Heriberto Jara”, A. C. (CESEM) y la fundación Rosa Luxemburgo,

hablé del tema de los migrantes veracruzanos y la vulnerabilidad en que se encontraban por

ser objeto de la violación de sus derechos human os y laborale s. A partir de ahí coloc amos e n

la agenda ciudadana el tema migratorio y hemos pugnado a través de la prensa porque s e

implemente una política pública que atienda a esta población. 1

1 Pére z Mont ero s as, Mario. “ Los de rech os d e los migr ant es vera cru z anos ”. Ag en da ci udada na por l a de moc rati zación d e Vera c ru z. Centro de S erv i cios Muni cipal es “ Heri bert o J ara ” A. C. -Funda ción Ros a Luxe mburgo. Xal apa , Vera cru z . Pp.21-24. 2004

Las organizaciones civiles y sociales de Xalap a, a través de la Red de Organizacione s

Ciudadanas de Veracruz A.C. (ROCVER), convocamos en el 2006 a varias actividades par a

hacer visibles a los migrantes v eracruzanos qu e se encuentran en Estado s Unidos y la s

problemáticas que enfrentan como la viola ción d e sus d erechos y l a nece sidad de política s

publicas que los atiendan al igual que a su s familias. En abril de 2006 invitamos 2 a la

ciudadanía veracruzana, a travé s de un a rueda d e prensa en la oficinas d e Movimiento d e

Apoyo a niños trabajadores y de la calle, A.C. (MATRACA), a sumarse al boicot, el 1º de

mayo de 2006, para no con sumir productos y servicios norteamericanos, en apoyo a lo s

migrantes que en Est ados Unido s llevarían a ca bo un día sin migrantes, en protesta a l a

aprobación de la ley que victimizaba a los m igrantes y los señalab a como criminales,

haciéndolos objeto de deportación y les negaría el acceso a los servicios sociale s.

El domingo 30 de mayo nos instalamos en la Plaz a Lerdo para reunir firmas de apoyo

al boicot y dar a conocer la problemática que viven los veracruzanos que migran a la frontera

norte y los Estados Unidos. El primero de mayo hicimos la marcha de los Tec ajetes 3 a la Plaz a

Lerdo, a la cual se sumaron mujeres y hom bres del público, los que no lo hicieron

manifestaron su apoyo mediante aplausos que se oyeron por varios minutos. Al final de la

marcha cerca del edificio de correos, las mujeres preocupadas y algunas invadidas por el llanto

nos hicieron saber los problemas que enfrentaban con sus hijos, esposos y familiares que se

encontraban en Estados Unidos. Ahí el diputado del PRD Atanasio García, alguno s

académicos e integrantes de l as Organizacione s de l a Sociedad Civil, les escuch amos,

analizamos y canalizamos algunas de sus demandas.

En el 2007 fui seleccionado dentro de un grupo de 15 académicos mexicanos y 15

norteamericanos que nos reuniríamos en la Ciud ad de México para discutir y analizar los

derechos laborales de los migrantes, en el marco del encuentro por la justicia laboral

  • 2 Las organi za ciones convoc ant es: fu ero n: AUGE, C ESEM , C ES EM, M ATR AC A, M AI Z- AS ER .

  • 3 A raí z d e est as ac ciones posi cionamos el t em a migra torio en l a agenda ciudadana y en l a R OC VER , por lo que s eis mes es después s e dab a continuidad co n l a reali za ción del foro r egional de migraci ón indígena en l a Si erra de Zongoli ca, convocad o por AUGE, C ES EM , Radio Teocel o, Ocis z , IF AI / comunidades y Radio Zongoli ca. Donde s e t ení a como obj etivo anali zar y refl exionar el fen ómen o migrat orio de los m exi can os a Est ados Unidos, l a mig raci ón cen tro am eri can a de trán sito y los ef ect os soci al es, cultural es y f amili ares qu e el f enómeno h abí a t enido en l a organi z aci ón local y cotidi ana de los act ores del m edio rural .

binacional, convocado por el Centro de Derech os del Migrante INC. Y PRODESC, A.C.

(2007).

La migración internacional en Veracruz

La migración de mexicano s a los Estados Unidos es un fenómeno que desde hac e ma s de 100

años forma parte d e la vida de los habitantes de J alisco, Zacateca s, Michoac án y Guanajuato,

ese flujo de persona s, información, bienes, dinero e ideas fue portador de importantes cambio s

sociales, económicos y culturales. Desde la déca da de 1990, Veracruz es uno de los estados

del sur del país que se han agregado a contribuir con mano de obra barata al mercado de

trabajo norteamericano.

Entre 1995 y el 2000 el Distrito Federal, Guerrero, Veracruz y Oaxaca presentaron una

pérdida neta de población considerable debido a los recientes flujos migratorios que cobraban

cada vez mayor importancia. Durante e se quinque nio el estado de Veracruz aportó el 4.8% del

total, ocupando el sexto lugar, despué s de Jalis co, Michoacán, Guanajuato, Méxi co y e l

Distrito federal. Lo que equivale a 76 587 verac ruzanos, el 1.1% de la población total de l

estado en el año 2000 (último levantamiento de la ENADID).

Para el año 2002, Veracruz descendió al décimo lugar con el 3.5%, sin embargo otras

cifras señalan, para el mismo año, que aproximadamente un millón de veracruzano s se habí a

ido a los Estado s Unido s, un 12.5% del total de la población del estado, ubicándo se en el

cuarto lugar, después de Oaxaca, México y Puebla (Coespo-Veracruz, 2002; Cfr. González,

2006). Una posición importante si con sideramos que en 1997 ocup aba el lugar número 3 0

dentro de la lista de los e stados expulsores d e migrantes a los Estados Unidos, lo que

representaba el 1.9% de la población total del estado.

Una variable importante en la migración internacional es la de las remesas, tomémosla s

como muestra para d estacar l a acel erada particip ación de Veracruz, que en 1995 captó 76

millones de dólares, lo que no s ubicó en el lu gar 15. Para el año 2000, 45 319 hogares

recibieron remesas procedentes de lo s Estado s Uni dos, en el 2002 se c aptaron 200 millones d e

dólares, para el año 2005 hubo un incremento al captar 1 154 millones de dólares, y en 2007

alcanzó los 1 800. En los últimos años el Estado de Veracruz se ha ubicado en los primeros 7

lugares como receptor de remesas al igual que como estado expulsor de migrantes (Pérez,

2008).

La reciente migración de veracruzanos por motivos laborales tiene como de stino l a

frontera norte del país donde se emplean en la s maquiladoras; y lo s Estados d e Illinois,

California, Texas, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Nueva York y Georgia, en los Est ado s

Unidos.

La migración es un fenómeno multicausal y mu ltivariado integrado por hombres y

mujeres vulnerables, que son objeto de vejaciones y la violación de sus derechos mas

esenciale s: al estar en manos de un e stado que no l es brinda la s condicion es n eces arias para s u

mejor reproducción: dígase: derecho al trabajo; lu ego en manos de coyote s o “ contrabandista s

de humanos” qu e al brindar el servicio de cruz a rlos la frontera los engañan, los as altan y

abandonan en el desierto exponiéndolo s a l a muerte en el río, el monte o el desierto. Un ca s o

indignante fue la muerte de 14 veracruzanos, que fueron abandonados por los coyotes en el

desierto de Yuma, Arizona, en mayo de 2001; a raíz de lo cual el gobierno del Est ado d e

Veracruz, creo el Programa de Atención a Migrantes, para atender principalmente la

repatriación de cuerpos.

En lo que refiere a los veracruzanos que han perdido la vida en su intento por cruzar la

frontera o por internarse de man era indocumen tada a lo s Estado s Unido s, en ac cidente s

automovilísticos u homicidios h an ido en aumento : en el 2000 fueron 30 y p ara enero-julio de

2001 ya habíamos al canzado la cifra de 56, dentro de los cuale s se contabilizaba a lo s

fallecidos en Yum a, para el 2002 fueron 184, y pa ra agosto de 2004 ya eran 139. Entre 2005 y

2007 murieron casi 18 mil migrantes en el intento por alcanzar el sueño americano, los cuale s

provenían de los estados de Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Veracruz, Puebla y Oaxaca.

Una vez en Estados Unidos nuestros paisano s ven violados sus derechos laborales,

teniendo que aceptar trabajos duros, sufrido accidentes de trabajo, a cambio de bajos s alarios,

así como vivir constantemente el temor y la incertidumbre de ser deportados en las múltiples

redadas que tiene lugar en años recientes.

A pesar del impacto que la migración internacional acelerada y no tan nueva ha tenido,

tanto en México como en Veracruz s e carece d e una política migratoria, no ha habido un

pronunciamiento a favor de los migrantes mexicanos, ya sea de lo s que s e internan a lo s

Estados Unidos de manera indocumentada, ni de aquellos que lo hacen bajo un contrato de

trabajo temporal, en los programa bilaterales para trabajadores que se tienen firmados con

Estados Unidos y Canadá. Tampoco se han gen erado por parte del gobi erno de V eracruz,

datos, información o estudios que den cuenta d e la situación de la migración de origen o d e

transito que tiene lugar en el estado.

El caso de las/los que se quedan

La ausencia d el e sposo o de lo s hijos, no es como antaño cuando se iban a trabajar a Xalap a o

la Ciudad de México y sabían que pronto se podía realizar una visita, la migración de larga

distancia y por periodos largos, como la que se presenta ahora a los Estados Unidos h a

generado mucho dolor e incertidumbre no sólo a los familiares que se quedan en el pueblo. La

soledad, la tristeza, incertidumbre, dolor y un sentimiento de desamparo, afloran de manera

cotidiana en mujeres, jóvenes y niños, que se r eflejan en el incremento de enfermedade s

psicosomática s, bajo rendimiento escolar, desobediencia de los niños al no respetar a la madre

como cabeza de hogar, niños con problemas de identidad por la ausencia de la figura paterna,

consumo de alcohol y drogas, y relaciones sexuale s tempranas.

Quisiera destacar una situación crítica que se presenta en las comunidades rurales, la

mujer como el centro de la vulnerabilidad al ser objeto de engaños vía telefónica donde se le

pide que deposite en lo inmediato, en una cuenta bancaria, determinada cantidad de dinero,

por la supuesta enfermedad o problema legal que su familiar enfrenta en Estados Unidos,

siendo esto mentira. Cuando las e sposa s de migra ntes van a cobrar son victimas de asalto por

hombres que las vigilan y las siguen, sufren el aco so sexual por teléfono, de quienes saben qu e

se encuentran solas. Sin que hasta el momento haya instancias que las protejan u orienten.

Esta población debiera ser considerada dentro de programas que las atiendan en la s

problemáticas que presentan, mediante grupos de trabajo o de manera individual a mujeres,

jóvenes y niños que e stán altamente expu esta s a situaciones de crisi s y que no sólo no son

atendidos por las autoridades, sino ni siquiera so n escuchado s. Debe repensarse el papel qu e

deben cumplir las oficina s municipale s del DIF , los centros de salud y departamento d e

atención social. Deb en dejar de pens ar sólo e n los plane s políticos para incorporar la s

condiciones de una realidad c ambiante, que se ha transformado severamente por la migración

internacional y que coloca en situación de vul nerabilidad a quiene s permanec en en la s

comunidades de origen.

Hoy las mujeres tienen mayores respons abilidade s y carga s de trabajo qu e en much as

ocasiones no saben como enfrentar: se hacen cargo del ejido, de la educación de los niños, de

la construcción de la nueva cas a, de lo s cultivos de la parcela o d e contratar peon es o albañile s,

por ello en el medio rural las tarea s del campo se han feminizado. Mucha s vec es no basta qu e

los migrantes envíen dinero, pues e ste no se muev e solo, son ellas quien es tienen qu e hacerlo

rendir y eso implica un de sgast e físico y emociona l de gran tras cendencia y que muchas de la s

veces no saben como aminorar.

Los trabajadores legales

Los programas de trabajo temporal deben ser regulados por las autoridades mexican as y

veracruzanas a fin de garantizar los derechos lab orales y humanos de lo s migrantes, quiene s

muchas vec es son vulnerables ante el no cumplimiento del contrato laboral, la percepción d e

salarios mas bajos que los prometidos cuando se engancharon en México, la perdida de su

libertad de movilidad al prohibirles que se alejen de sus c entros de trabajo, las precaria s

condiciones de vida y hacinamiento en que viven, y el uso de fertilizantes y pesticidas de alt a

peligrosidad que los migrantes aplican sin las medidas de protección mínimas.

Recientemente hemo s documentado el ca so de empresas norteamericanas qu e

defraudan a ex soldadores que trabajaban en TAMSA, originarios de los municipios de

Orizaba, Córdoba y Martínez de la Torre, y de otros veracruzanos que trabajaban en lo s

estados de Texa s, Georgia y Nueva Orleans, luego de que les ofrecieron más salario y la vis a a

cambio de contratarlos para reconstruir las afectaciones que el huracán Catrina dejo a su paso

por Louissianna en 2005. 4

4 informaci ón del autor ofreci da en entrev ist a a Al Ca lor Políti co. Consult ada el 30 de novi embre de

  • 2007. http://www.al c alorpoliti co.com/ arch ivo/not a.php ?idnot a=16612&t exto= Ma rio P ere z

Ni el gobierno estadounidense ni las empresas contratistas que se los llevaron, les han

cumplido las condiciones de trabajo ofrecidas. 5 Los contratistas norteamericanos enganchan a

los veracruzanos como mano de obra no calificada, pero una vez allá les ponen tareas que

requieren un trabajo de alta especializ ación y en el cual ellos tiene experiencia por su s

antecedentes laborales en TA MSA, por el cual ob tienen bajos salarios ademá s de s er victima s

de engaños cu ando despu és del fin de semana se presentan a su lugar de trabajo y la empres a

ya se ha ido.

El trabajo que los migrantes llevan a cabo lo hacen en condiciones de alto riesgo, entre

animales muertos, zonas inundadas, inseguridad, posibilidades de enfermedades, en casa s a

punto de derrumbarse, durmiendo en lugares peligrosos y comiendo en las latas de conservas. 6

El gobierno de Estados Unidos entrega vi sas de trabajo temporales tipo H2A para

trabajo en la agricultura y H2B para no especializa dos, estas visas son por 6 meses y mediante

contrato, el problema es que van amparadas por la Secretaría de Relaciones Exteriores, la

Secretaría de Trabajo y de Gobernación, sin que ningún gobierno haga efectivo el

cumplimiento del contrato a los empleadores violando en ocasiones su s derechos humano s y

laborales.

Los migrantes indocumentados

Los riesgos de los migrantes indocumentados se han incrementado con el endurecimiento de

las políticas migratorias de Estados Unidos, la presencia de grupos racistas y xenofóbicos que

persiguen a los migrantes en la zona fronteriza y el cierre de la frontera que ha obligado a los

migrantes a internarse a los Estados Unidos por lugares inhóspitos y de alta peligrosidad.

Aunado a lo anterior hay que considerar el incremento en los costos económicos de l

cruce, los “coyotes”, polleros o pateros, cobran un promedio de 30 mil pesos, y el servicio no

  • 5 Sobre l as condi ciones d e s alud y vivi enda que enf ren t an los migran t es en Nuev a Orl e áns, puede consult ars e: And Injusti ce for All: Work er´s Live in the R eco nstruction of Ne w Orl eán s. Ne w Orl eán s Work er Justi ce Coalition. 2006

  • 6 Cfr. Clos e to Sl avery . Guest worker P rogra ms in the Unit ed St atus. Southern Povert y La w Cent er . 2007. Para m ayor informa ción sobre l a viol aci ón de los derech os de los migran t es que forman part e de los program as de trab aj ador es huéspedes .

esta garantizado, ya que los migrantes algunas de las veces son victimas de engaño, extorsión

y en el caso de las mujeres son objeto de violación o abuso sexual, sin que leyes ni autoridades

migratorias les protejan o garanticen sus derechos humanos.

La falta de transparencia y generación de datos por parte de las autoridades estatales

producen un desconocimiento para saber que hacen en la materia. 7

Migrantes agrícolas sin protección en su propio país 8

La muerte de 20 cortadores de c afé, originarios del municipio de Filomeno Mata, justo en e l

día internacional del migrante, reveló que aún si guen siendo invisibles para la s autoridade s

estatales y federales, para los funcionarios de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, del

Programa de Jornaleros Agrícolas, que los migrantes jornaleros no sólo son discriminados y

abandonados, sino que también son vulnerables e n su lugar de origen, en el lugar de destino

donde trabajaban en el Estado de Puebla y durante el trayecto de su lugar de residencia a su

lugar de trabajo, por ello mas que busc ar cul pables de la tragedia lo qu e s e requiere

urgentemente es instrumentar accione s en lo s tres niveles de gobierno para evitar que esta s

tragedias se repitan y cobren la vida de gente inocente, trabajadora y vulnerable.

Es necesario revisar los mecani smos de contrataci ón y las garantías de los trabajadore s

migrantes y el papel de los gobiernos y empre sarios para hac er valer los derecho s humano s y

laborales de los migrantes.

Los trabajadores son transportados d e igual maner a que hac e 50 año s, en c amiones d e

redilas, no es posible que los mecanismo s de co ntratación y traslado de mano d e obra a la s

fincas cafetaleras o de productos agroindustriales siga llevándose a cabo en condiciones de

precariedad y de riesgo para la s mujeres, hombre s y niños que migran en busca de mejore s

condiciones de vida. Los jornaleros provienen de comunidades donde se dedican a sembrar s u

parcela para la subsistencia, y en los tiempos muertos de la agricultura salen de sus

  • 7 Datos emitidos por el autor a rep ort ero de Al Calor Políti co en s epti embre de 2007. Consult ada el 1 de octubre de 2007. (http:/www.al cal orpoliti co.co m/not as/not as.php?not a=070926politi cal al.htm)

  • 8 Informa ción del autor o fre cida en entrev ist a a Al C alor Políti co. Consult ada el 20 de di ci e mbr e de

    • 2007. http://www.al c alorpoliti co.com/ arch ivo/not a.php ?idnot a=071219jornal ero s al.htm

comunidades abandonando familia, hijos y bienes materiales para ir a zonas de producción

agrícola donde obtienen un ingreso económico que les permite sobrevivir y mejorar su s

condiciones so ciales. Los migrantes se convie rten en víctimas de eng años, abuso s y

discriminación. Un ejemplo de ello es como toda l a familia trabaja, pero a la mujer le asigna n

salarios más bajo s que al hombre, y el trabajo de los niños no es cont abilizado, justamente

porque saben que les están violando sus derechos laborales.

Las víctimas de este accidente eran cortadores de café, pero en las mismas condiciones

de vulnerabilidad se encuentran algunos migrantes que han dejado el Estado de Veracruz

temporalmente para dirigirse al corte del mango, caña de azúcar y cítricos en otras geografía s

del país. Un caso relevante es el de quiene s se con tratan en los campos de jitomate en Sonora

y Sinaloa y un a vez que llegan allá no le s cumpl en las condiciones laborales y de viviend a

ofrecidas. Estos migrantes arriesgan constante mente su estado de s alud, al exponerse a

agroquímicos y sustancias peligrosa s que incluso están prohibidas en Estados Unidos, y ellos

tiene que aplicarlas sin ninguna protección, en los últimos años cuando menos cinco personas

han muertos por dicha causa.

Ante esta s situacione s no se trata de bu scar culpa bles sino garantizar los derechos d e

los migrantes, es necesaria la creación de una c oordinación interinstitucional entre los tres

niveles de gobierno, las univer sidades, empres arios, organizaciones de l a socied ad civil e

instancias gubernamentales para atender dicha problemática.

Mujeres migrantes veracruzanas en alta vulnerabilidad 9

Dentro del proceso de la migración de los veracruzanos a los Estados Unidos han sucedido

acontecimientos dolorosos, que los migrantes y su s familiares han tenido que vivir de manera

directa, como la muerte de aquellos que ingresan de manera indocumentada o el tráfico ilegal

de mujeres para su explotación sexual. Situaciones que trastocan lo s más finos tejido s de l a

sociedad veracruzana.

9 Cfr. Pé rez Mont ero s as, Mario. “ Muj er es migran t es veracru zan as en alt a vulnerab ilidad”. En Sororida d. R evist a del Instituto Veracruz ano de l as Muj eres. No. 4. Gobi ern o del Est ado de Ver acru z. Xal apa. Pp . 4 -5. 2008 .

La explotación s exual de las mujeres migrante s veracruzanas es un a sunto poco conocido y

difundido, mas no por ellos menos real. En Santia go y San Andrés Tuxtla, en el sur del Estado

de Veracruz, operó hace varios años una red de personas que traficaban con mujeres para

prostituirlas; sujetos que aprovechando la situació n de pobreza y de sempleo que se vivía en l a

región, ofrecían a mujeres jóvenes trabajo en restaurantes y hoteles de Estados Unido s por un

salario de 3 mil dólares mensuales.

Después de la muerte, éste e s uno d e los precios más altos que se ha tenido que pag ar

por hacer realidad el llamado “sueño americano”, sueño que el jefe de una poderosa y

organizada red de traficantes de personas, les vendía a las mujere s nece sitada s

económicamente de los Tuxtlas.

Los campesinos de los Tuxtlas y sus familiares al no encontrar alternativas económica s

y de empleo viable s han t enido que recurrir a l os enganchadore s para v ender su fuerza d e

trabajo.

“Trabajas y trabajas y sigues en la misma situa ción”, por eso emigran en busca de

nuevas oportunidade s laborales, aunque para ello tengan que enfrentar situacione s d e

vulnerabilidad y vejación.

El traficante “de 46 años, originario de Santi ago Tuxtla”, junto con su red d e

traficantes controlaban 10 centros de prostitución en Boston Bea ch, West Palm Beach y otro s

poblados de la Co sta Sur del Estado de Florida; a demás de otros do s ubicado s en Carolina de l

Sur, en donde ofrecían el servicio sexual de la s mujeres veracruzanas por 25 dólare s los 1 5

minutos, ellas a cambio, a manera de pago recibían sólo 3 dólares.

María una joven originaria de Santiago Tuxtla, una de las víctima s, tenía sólo 14 año s

cuando fue robada, trabajaba en el puerto d e V eracruz, cuando un miembro d e la red d e

traficantes la contactó, para ofrecerle llevarla y conseguirle empleo en Estados Unidos, donde

le aseguraron “ganaría mas que aquí”. Atraída por las ideas de bienestar y los sueños que

podría cumplir estando allá, la joven accedió a irse con la ayuda de estos traficantes. L a

llevaron a la frontera de Tamaulipas, luego a Houston y después a Orlando donde la obligaron

a prostituirse para pag ar el co sto del viaje, que e ra de 2 mil 200 dólares. Muy pronto Marí a

quedó embarazada y fue obligada a abortar, cargándole a su cuenta los gasto s médicos,

haciéndose una suma casi impagable.

La mujeres que como ella eran obligadas a prostituirse, tenían algo en común: eran

jóvenes, bonitas, ingenuas y tenían una gran nece sidad y deseo s de trabajar, de salir adelant e

para ayudar económicamente a su s familias, aunque para ello tuvieran que arriesgar sus vida s

al intentar cruzar la frontera norte de México. Los miembros de la red de traficantes les

ofrecían y les vendían a las mujeres veracruzana s la idea de que yéndose con ello s tendrían

acceso a lujos, comodidades, riqueza rápida y trabajo seguro, por eso muchas mujeres

accedían a irse con ellos, aunque pronto se daban cuenta del engaño de que eran objeto y del

cual no se podían librar tan fácilmente, pues las mantenían prisioneras y amenazadas d e

muerte.

A estas mujeres las llevaban a vivir en casas rodan tes, en poblados cerca de la costa de

Florida, donde las obligaban a mantener relaciones sexuale s con los trabajadores de los

campos agrícolas cercanos, ca si todos ello s inmigrantes indocumentados venidos de México y

Centroamérica. La deuda contraída con los traficantes las obligab a a soportar esa s

condiciones, por lo cual sólo recibían l a cantidad de 3 dólares por servicio, mientras el cliente

estaba pagando entre 25 y 30 dólare s. Julia, otra de las migrantes victima s del eng año, exigió

justicia a las autoridades porque “nosotros somos pobres y los coyotes tienen dinero, aquí no

hay justicia”.

En 1997 agentes federales inici aron la búsqued a de los traficantes, quiene s fueron

detenidos, lográndose la liberación de 17 mujeres a quienes mantenían a la fuerza y habían

sido obligadas a prostituirse. El 2 de abril de 199 9, el líder de la banda fue cond enado a 1 5

años de cárcel, otros acusados, entre ellos miembros de la propia familia siguen prófugos.

La historia de esta banda d e traficantes se remite a los años 1980 cuando de cidieron

emigrar a los Estados Unidos, tiempo después regresaron a los Tuxtlas con camionetas nuevas

y dinero en efectivo, fue entonces cuando ofrecían llevarse a hombres y mujeres pa´l otro lado.

“Ellos me decían que yo podía irme a trabajar a la casa de Jos é por mil pesos a la semana, pero

no fue cierto. Mi madre me decía que no fuera, pero no le hice caso”. Expresó una de las

chicas explotada por la red de los traficante s de indocumentados, quien pago muy caro el

hacer caso omiso del consejo de su madre. La historia de esta joven, es al mismo tiempo la

historia de muchas mujeres, no solo veracruzanas, sino también centroamericanas, rusas y

asiáticas que son victima s de engaños, actos de in justicia, violación de sus derechos civiles y

humanos, que merecen la atención de las autoridades competentes.

Recomendaciones

  • Ante esta situación que viven y padecen los principales protagonistas del medio rural veracruzano a partir de la presencia masiva y acelerada del fenómeno migratorio de carácter internacional, que ha trastocado los mas finos tejidos sociales es que consideramos que se debe poner mayor énfasis en la aplicación de una política que beneficie a las familias d e las comunidad es rurales expulsoras, para atender su salud físic a y mental, que se ve alterada con la separación de uno o mas miembros de la familia que han decidido migrar.

  • Deben conjuntarse los esfuerzos entre miembros de la sociedad civil, las organizacione s gubernamentales y no gubernamentales, cuerpos a cadémicos, la iglesia, partidos y grupos políticos en el poder, organismos de derechos hu manos nacionale s e internacionales, 10 no sólo para generar mayor conocimiento sobre las c aracterísticas, beneficios y costo s que el fenómeno migratorio guarda en el e stado, para su mejor tratamiento, sino ademá s generar compromisos, encaminados a la implementación d e políticas publica s que verdaderament e contribuyan a reducir los costos y riesgos que implica, e incrementar sus beneficios sociales, humanos y económicos.

  • Generar acuerdos bilaterales entre México-Estado s Unidos, en aras de que se an respetado s los derechos laborales y humanos d e los migrantes. Procurar el respeto bási co, en lo s

10 No debemos olvidar que Vera cru z , por su ubi cación geográfi ca y de comuni caci ones, es de l as principal es rut as de trán sito de los cen troa meri c anos que s e dirigen haci a los Est ados Unidos. Estos “indocument ados de paso”, desgra ci ada ment e son pres a de abusos, robo y vej aci ones no solo por grupos deli ctivos, sino t ambi én por los propios grupos Bet a , que desd e que ll egan a Ac ayucan ini ci an gran des pers e cuciones par a det ene rlos y deport arl os; hacerl os ap arec er en l as not as roj as de los di ari os local es y algunos de ellos al int ent ar es cap ar en los tren es, sufren acci dent es donde quedan mutil ados de sus extre midades. No olvidemos t a mbi én qu e l a p a storal de Co rdoba-ori zab a, y l a cas a EM AUS han sido criti cad as en el proces o de at ender de ma nera hum anit ari a a est e grupo de pobl aci ón vulnerab l e en el exilio.

aspectos d e educación y salud a que tienen der echo las familias e hijos d e migrantes,

independientemente de su estatu s migratorio (Considerar la Convención Internacional

sobre la Protección de los Derecho s de todo s los Trabajadores Migratorios y su s

Familiares, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1990). 11

  • Que los DIF municipales, centros de salud, ce ntros de atención juvenil, autoridades municipales y lo cales, a sí como otras in stituciones del s ector soci al brinden la ayuda y lo s apoyos necesarios a las familias fragmentadas para que resuelvan sus problemas inmediatos, así como consultarles directamente sobre el tipo de programas de atención a migrantes que requieren para hacer frente al proceso de desintegración familiar.

  • La atención del campo e s algo que requiere prioridad, por lo que es nec esario promover el uso productivo de remesas en el estado y en las comunidades rurales de origen de los migrantes o en aquellas que requieran una m ayor inversión para su des arrollo; así como atender y brindar ase soría de tipo económico-emp resarial que garantice a lo s migrantes el éxito de su inversión de determinado nichos comerciales.

  • Los campesinos consideran que para aliviar su situ ación económica y productiva, el e stado debe implementar programas de financiamiento, abasto y comercialización (pens ados y diseñados de sde abajo); e impulsar la diversific ación de cultivos, considerando que la mayor parte de los productores rurales son minifundistas y producen para el autoconsumo, economías campe sinas de subsist encia que necesitan s er apoyadas y orientada s verdaderamente para introducir cultivos sustentables e impulsar proyectos productivos.

  • Se propone que la s in stituciones de aten ción a m igrantes asuman un p apel de verdadera ayuda y colaboración en favor de lo s migrante s y su s familias. Que con sulten a la s autoridades municipales y locale s para la im plementación de política s de carácter migratorio relacionadas directamente con las problemáticas locales o regionales.

  • Que el Programa de trabajo temporal con Canadá y Estados Unidos se ejecute con transparencia y respeto a las garantía s humana s y laborales de los migrantes. Mejorar la operatividad del programa Paisano en el Estado d e Veracruz, aplicar medidas y ac cione s que lo mejoren, erradicar desvíos, corrupción y abusos al migrante que retorna a México.

11 En divers as ocasiones l a igl esi a s e h a pronunci ado po r el cumplimi ento d el convenio.

Prop uesta para evalu ar los programas d e trabajo te mporal en tre México, Estados Unidos y Cana dá. El caso del Estado de Veracruz

Dr. Carlos A. Garrido de la Calleja 1

El contexto histórico de la migración mexicana internacional

La migración de mexicanos hacia los Estados Unidos es un proceso histórico que se remonta

al libre paso e intercambio de productos y mano de obra que hacían los viejos americanos

sureños con los viejos mexic anos norteños (Attencio, 2000). Estos últimos, lejos de los

beneficios prometidos por la revolución, apoyaban la producción americana enseñando y

mejorando las técnicas agrícolas practicada s por los rancheros americanos (Durand, 2007). Tal

flujo migratorio comenzó a crecer con la llegada de los nuevos migrante s, quienes atraídos po r

los primeros, salieron de occidente y d el norte, principalmente de lo s e stados de Jalis co,

Michoacán, Guanajuato y Zacatecas (Mines and Massey, 1985; Binford, 2003).

No obstante esta migración histórica, lo que resulta de interés en los últimos diez años

es la incorporación de nuevos est ados a e ste proceso migratorio indocumentado (Zúñiga y

Leite, 2004; Garrido, 2006) y al documentado. Sobre este último me refiero a la migración

“regulada” de mexic anos a los campos agrícolas d e Estados Unido s y Canadá. La presen cia d e

ambos tipos de migración s e atribuyen por una parte a las crisis agrícolas e indu striale s

inherentes al modelo neoliberal (actualmente en crisis), las cuales han repercutido

directamente en el recorte de créditos para el c ampo y en la contracción del sistema d e

seguridad social para los trabajadores del Estado y por otra parte, desde nuestro punto de vista,

a la con solidación de redes migratorias, quien es pe se a las crisis existente s continúa n

generando nuevos flujos migratorios.

1 Instituto de Investigaci ones Históri cos-Soci al es. Un iversidad Ver acru zan a . Coordinador de l a Red Arti cul ador a de Estudios Migrat orios (R AEM) y direc tor del Programa de Radio: Ve rac ruz, ti err a de migran t es: análisis y propuest as. cgar rido@uv .mx . Es menest er s eñ al ar que el pres ent e docu mento forma p art e de l a nu eva línea de investigaci ón Evaluac ión de programas de trabajo t emporal, Méxi co , Estados Unidos y Canadá. Propuestas de trabajo col ec ti vo.

En este contexto de migración indocumentada ( acelerada) y documentada (en ciernes), el

Estado de Veracruz ha pa sado a formar parte de los nuevos est ados expulsores de mano d e

obra a los Estados Unidos y Canadá. Tal es la migración que experimenta la entidad que según

Binford (2003) y Garrido (2004) existen poblaciones rurales y urbanas veracruzanas que está n

experimentando una migración acelerada (indocumentada), lo cual significa que por lo menos

el 30% de su pobla ción ha tenido una experienci a migratoria hacia Estados Unido s. Sin en

embargo, pocos son los veracruzanos que han p articipado en los programas de migración

documentada como son los H2A y H2B. Por su lado, la migración documentada hacia Canadá,

en los últimos cincos años apenas a colo cado c erca de 2500 trabajadore s agrícolas en su s

cultivos y ranchos. 2

No obstante la pre sencia d e tale s proce sos m igratorios, se des conocen estudio s

sistematizado s que aborden de forma diagnóstica o evaluativa el impacto que han tenido lo s

programas temporales de trabajo americano s (H2 A y H2B) y el c anadiense (PTAT) en la vida

de los mexicanos, específicamente en la de los veracruzanos.

Concomitante a lo anterior y sin menoscabo del aporte que hacen a la agenda

investigativa de la migración en Veracruz, los trabajos académicos ha sta el momento

analizados son b ásicamente estudios de c aso 3 qu e ofrecen una mirada parcial hacia ciertas

localidades rurales o urbanas, y a su vez supon en posibles e scenarios migratorios en otras

latitudes veracruzana s de la s cual es se tiene esc as a o nula información sist ematizada como e s

el caso de la zona norte d el e stado, 4 donde h abitantes de algunas comunidades de lo s

municipios de Papantla (Agua Dulce), Coatzintla (Contreras), Tihuatlán, iniciaron un proceso

migratorio que de 1980 a la fecha ha permitido fortalecer redes migratorias a los est ado s

americanos de Texas, California, Carolina del Norte y Florida. Cabe destacar que a este último

estado emigran cortadores de naranja de la región citrícola de Álamo, Temapache y Tempoal.

El análisis precedente permite so stener que la mayoría de los estudios encontrado s

presentan dos constante s: a)

son

disperso s y b)

se dirigen

a

las

causa s y

consecu encia s

  • 2 Entrev ist a con pers onal de l a Secr et ari a de Rel aci ones Ext eri ores , qui enes soli cit aro n no s er grab ados. Octubr e 2008 y Junio 2009.

  • 3 Vé as e Zamudio (2003); P érez , (2007); Gar rido, (2006 ); entre otros .

  • 4 Tr abajo de ca mpo reali zad o en p eri odos cortos en del año 2006 al 2009.

“espontánea s e individuale s” de la migración si n abordarla como un proceso social m á s

complejo; el cual no se agota con la zona de expulsión, sino que va más allá de la zona

fronteriza (Estados Unidos y Canadá) y el retorno a la comunidad (y su con exión con l a

migración de paso c entroamericana). Paralelo a e stas con stantes, se ob serva una au sencia de

esfuerzos colectivos por diseñar líneas de inve stigación que articulen y optimicen esfuerzos

institucionales para evaluar los programas temporales H2A, H2B y PTAT.

En este breve contexto histórico des crito se ob serva que entre México y Estado s

Unidos existe un intercambio de mano de obra histórico, el cual, ha sido transformado por las

diferentes políticas migratorias contextuales que l os vecinos del norte han dis eñado a partir de

sus ne cesidade s tanto de mano d e obra, de s eguridad interna, de expansioni smo económic o

como de explotación laboral.

En este sentido, la relación laboral hi stórica de México con Norteamérica denot a

disparidades e incongruencia s de orden económic o y jurídico, las cu ales se pueden palpar e n

los abuso s, vejacione s y explotación que subyac e n al interior de los programas temporales ya

mencionados H2A, H2B y PTAT.

Programas temporales de Estados Unidos: Bracero, H2A y H2B

Es menester señal ar que histórica y paradójicam ente la producción de los c ampos agrícola s

norteamericanos se ha apoyado en la mano de obra mexicana, por ser conocedora de la tierra

pero sobre todo (según discurso s de p atrones ame ricanos: they a re ha rd wo rkers) 5 por difícil

de rendirse ante las duras jornadas a la s que son sometidos. Validando este di scurso,

podríamos citar la aceptación que desde antes del Programa Bracero tuvieron los campesino s

que huyeron de la Revolución Mexicana y lle garon a tierras fronterizas, donde no sólo

levantaron los campos agrícolas sino también enseñaron técnicas tradicionales de cultivo,

cosecha y limpia a los rancheros am ericanos quien es sufrían el impacto laboral ocasionado por

la segunda guerra mundial (Fernández del Campo, 1946).

  • 5 Entrev ist a reali zad a en el condado Athens, Georgi a d uran t e l a cos ech a de durazn o , 2006.

En este contexto de 1942 a 1964, entre 4 y 5 cinc o millones de mexicano s entraron a trabajar

en los campo s agrícolas de los Estados Unidos, c onvirtiendo a la agricultura americana en l a

más rentable y avanzada de es a época (Duran, 2007; Craig, 1971; Casarrubias, 1956). Tal

impacto en la tierra reflejó la experiencia de los campesinos mexicanos que en su mayoría

provenía de las zona s agrícolas d e los e stados de Zacatecas, Coahuila, Durango, Chihuahua,

Veracruz. 6

Paradójicamente los brac eros en contraron en el P rograma las promesa s h echas por la

Revolución Mexicana: tierra y trabajo, lo cual se reflejó sólo en uno s cu antos, quiene s ahora,

dueños de la s tierras, explotaban a lo s campe si nos revolucionarios quiene s según Durand

(2007):

… A pes a r de que más d e dos millones de ca mpesin os perd i ero n su vida en l a R evolución Mexi can a de 1910, el gobi ern o nunca l es propor cionó los medios neces ari os para sobr evivir trab aj ando sus ti errit as en sus comunidades rural es. Así que p ara fines de los años trei nt as, cuando los ca mpos no rindi ero n lo sufi ci ent e, hubo ha mbre y es c as eó el trab ajo. El c ampesino tuvo que bus car otras fo rm as de subsist enci a.

En este sentido, no hay un acuerdo en las cifras o ficiales, pero se estima que fueron miles los

mexicanos que abandonaron sus lugares de origen, como fue el caso de Don Alberto Álvarez,

de la comunidad La Caña en el Municipio de Úrsulo Galván, Veracruz, quien se trasladó a

Ciudad Juárez, Chihuahua, donde estaban instaladas las agencias contratadoras de mano de

obra.

Es importante destacar que algunos de ellos, al no enrolarse en los campos agrícolas

norteamericanos, permanecieron en la frontera norte, acrecentando paulatinamente los

cinturones de miseria que ya desde entonce s co menzaban a not arse en los alrededores d e

ciudades fronterizas como Ciudad Juárez y Tijuana. De acuerdo a Durand, (2007):

Casi una cuart a part e de los brac ero s p as aro n por El Paso. Se l es tran sport ab a en ca miones a

Fabens,

Tex as,

al

C entro

de

Proc es ami ento

de

"Río

Vist a" ,

donde

los

bañaban,

los

6 Para mayor infor mación a cer ca del P rogra ma Brac e ro consúlt es e a Craig , 1971; Ga rcí a y Gri ego , 1998. Para cono cer el impa cto del Progra ma en el Est a do de Ver acru z, véas e a Sker ritt, 2007, o diríj as e a dskerritt @uv. mx.

desinfect aban con extrañ os polvos bl ancos y luego los entreg aban a sus patrones. De ahí , partí an a l as distint as reg iones agrí col as del suro est e y el nort e de los Est ados Unidos. En Tex as, Colorad o , Nuevo M éxi co y prácti ca ment e por t oda l a naci ón, fuero n los que pl ant aro n y pis caro n el algodón, el bet abel de azú car y muchísimos otros cultivos y reci bí an de pago menos del 50 por ci ento de lo que gan aban los am eri can os.

A mediados de los año s cincuenta s intentaron organizarse ante los abusos y di scriminación

que vivían, sin embargo, varios de ellos fueron golpeados, reprimidos, hostigados por los

capataces de los patrones.

Sin recibir un reclamo o muestra de preocupación por parte del Gobierno Mexicano,

los Estados Unidos dieron por terminado el Prog rama Bracero en el año de 1942. Miles de

mexicanos retornaron, el sueño de tierra y trabajo experimentado en el otro lado del río bravo

fue efímero y crudo ya que también debieron so portar abusos laborales, raci smo durante s u

estancia laboral y la retención de su fondo de ahorro.

Al respecto es mene ster señalar que ha sta el momento no existe una postura

determinante por parte del gobierno mexicano para reclamar formalmente los fondos d e

ahorro. Se sabe por medios d e comunicación impresa que el entonce s presidente Fox

recomendó al sucesor en turno, Felipe Calderón, lograr con el presidente Barack Obama lo

que él no pudo lograr (nunca hubo un intento claro) con el ex presidente George Bush:

recuperar los fondos de ahorro de los braceros mexicanos (La Jornada, 2009).

Los recursos correspondían a 10 por ciento del salario de los braceros y serían

utilizados para conformar un fondo de ahorro ca mpesino. Aunque se h an publicado “nota s”

argumentando que dichos fondos fueron entregados por Estados Unidos al gobierno mexicano

y estuvieron administrados por el Banco Agrario, antecedente del Banrural, hasta el momento

no ha llegado recurso alguno a manos de ex braceros veracruzanos, como es el caso de Don

Rubén, quien desde septiembre del año 2006 solicitó formalmente ante la Secretaría de

Gobernación lo proporcional a su fondo de ahorro, sin hasta ahora recibir información del

avance de su trámite. 7

7 Don Rubén Gar cí a, exbr acero del peri odo 1942-1946. Originari o de Córdoba, Vera cru z . Actualment e sigue esperan do l a ll egada de su fondo de ahorro .

Los programas H2A y H2B: programas “H’s” 8

Sin duda alguna los programas “H’s” son el resultado de la experiencia administrativa, pero

sobre todo económica que el Programa Bracero of reció a los Estados Unidos. En este sentido,

no resulta extraño que tale s programas s e haya n fundamentado legalmente en el Acta d e

Inmigración de 1917, que a la postre, permitió la llegada de miles de trabajadores temporales a

los Estados Unido s (Durand, 2007). En este sentido, tratando de generar condiciones legale s

que beneficien a los patrone s americanos, los pro gramas “H’s” han caminado de la mano co n

el surgimiento de varias leye s hasta d ejar las e stipulaciones laborale s que hoy en día s e

conocen y que a continuación se analizan.

El contexto actual de los Programas “H’s”

De acuerdo a LANC (2008), el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (H2A),

permite la llega de casi 10,000 trabajadores, quie nes anualmente se insertan en la economía

agrícola norteamericana. Los trabajadores agrícolas llegan a diversos e stados (Nueva York,

Georgia, Arizona) sin embargo, es uno d e ellos donde las experiencias de su trabajo (alt a

producción acompañada de incumplimientos laborales, maltratos y vejaciones) se evidencia

más que en otros: el estado de Carolina del Norte. Según LANC (2008), anualmente entre

6,000 y 8,000 trabajadores agrícolas mexicanos viajan a este estado americano. La visa

temporal puede ser de 6 ó 9 meses. No obstante de contar con ella, los trabajadores agrícolas

no pueden generar algún tipo de antigüedad que les permita solicitar la residencia y mucho

menos las ciudadanía; lo cual implica que al término del periodo contratado, deben regresar a

sus paíse s de origen.

La mayoría de los trabajadores agrícola s que se insertan en el programa H2A

provienen de México, Honduras y Jamaica, do nde contrario al discurso político de su s

gobernantes, hay un alto nivel de pérdidas de empleos formales y descapitalización del camp o

(Garrido, 2008).

8 El progra ma H2 A s e refi e re a trab aj ador es agrí col as t emporal es y el H2B a trab aj ador es en el á rea d e s erv i cios.

Una vez que los patrones americano s han proba do ante las institucione s norteamericanas l a

necesidad de m ano de obra extranjera-temporal, son ellos quienes se enc argan de la s

implicaciones laborales de sus trabajadore s agrícolas: cumplir tanto las cláusulas del contrato

convenidas entre ambas parte s, así como las establ ecidas por el Departamento de Labor de los

Estados Unidos. 9

Cabe s eñalar que lo s trabajadores agrícolas tempor ales del H2 A están protegidos por la

Ley del Salario Justo (Fair Labor Standards Ac t), la Ley Federal de Ocupación Segura y

Estándar de Salud (Federal Occupational Safety and Health Standards [OSHA]), la Agencia de

Protección del Ambiente (Environmental Protection Agency [EPA]); por los Estándares de

Protección para el Trabajador por Pesticidas (Worker Protection Standards for Pesticides) y

por Las Leyes de Vivienda para Migrantes y la s Leyes de Salarios de Carolina del Norte

(North Carolina’s Wage and Migrant Housing Laws); (LANC, 2008).

En este contexto y en términos h acer “cumplir” las observancias l aborales, los patrone s

se ven comprometidos a ofrecer a su trabajadore s agrícolas un lugar donde vivir (evitando el

hacinamiento) con instalaciones ad ecuada s (gas, electricidad, teléfono) y acceso a camino s

para trasladarse a lugares urbano s (en alguno s ca s os ofrecen transporte). En el discurso, tanto

granjeros como instituciones americanas sab en qu e el cumplimiento de tale s ofertas p ermitirá

un ambiente de trabajo que a su vez se reflejará en el cultivo, cosecha y limpia de tabaco,

árboles de navidad, pepinos, camotes, chiles, vegetales y otros cultivos en los que laboran en

los campos agrícolas de Carolina del Norte, Georgia, Nueva York, entre otros.

Sin embargo, al no contar con las condiciones la borales prometidas y signadas en un

documento oficial, el cual es avalado y supervisado por el Departamento del Trabajo de los

Estados Unidos, varios trabajadore s agrícola s, ante tales incumplimientos y v ejacione s

recibidas, no realizan con profesionalismo el traba jo encomendado, incluso, se organizan para

escapar de los albergues:

9 El Depart a mento de Labor de los Est ados Unidos apr ueba apli ca ciones par a vis as H2 A y sólo sugi er e hace cumplir l as reg ul a ciones fed eral es .

Mira, yo vine bi en r ect o, con todos mis papel es en o rden… vine a cha mbear y e vitarme la pasada que está bi en dura, pero cabrón, acá t e tratan igual que allá en la zafra, t e hacen des cuentos que no sabes de donde sal en y luego no t e dan todo lo que t e prometi eron… Un día l e habl é a mi pri mo y él me dijo que me daba cha mb a de pintar casas y l e entr é , estaba con los míos del pu eblo. No, él no ti ene papel es pero ti ene buen trabajo. 10

Lejos de cumplir los acuerdos celebrados con los trabajadores agrícolas, lo s granjeros toma n

como ejemplo tales fugas para amenazar a los re st antes con desp edirlos y contratar a paisanos

sin papales quiene s en palabras de ello s siempre están dispue stos a trabajar por unos cuantos

dólares. Cansados d e la situación e conómica que v iven en México, representa más provecho so

soportar tales tratos que reclamar el cumplimiento del contrato y regresar al desempleo o bajos

salarios en México, como comenta Juan:

Uno s e aguanta acá todo, pero chingao, si en el rancho en ingenio t e hace lo mismo, ¡¡a donde vas a dar!! 11

En este contexto es comprensible que mucho s trabajadores H2A se rehúsen a proteger su s

derechos por miedo a las represalias del patrón. Las visas H2A son emitida s con el nombre del

patrón, lo cual les da má s poder sobre su s empleados H2A. Lo que no e s compren sible e s l a

simulación que hace el gobierno mexicano al e sc uchar las quejas y no salir de sus oficina s y

romper esquemas o realizar una investigación diagnóstica que culmine con el inicio d e

propuestas evaluativas a los programas “H´s”.

  • 10 Juan, hijo de ejidat ari o

cañ ero , ejido La

Geo rgi a, US A. Tr abajo de ca mpo, 2006.

Caña , Ve rac ruz. Entrev ist a re ali zad a en el est ado d e

11

Un

estudio

por

l a

Ofi cina

de

Cont abilidad Gen eral de los Est ados

Unidos encontró que los

trab aj adores H2 A "norm alment e no s e quej an de l as viol aci ones a l as prot e cci ones l abor al es, po r el t emor d e pe rder sus trab ajos o qu e no los contrat en en e l futuro." www.us a.gov

El programa H2B: trabajadores de los servicios

Dirigido a fortalecer de mano de obra el sector servicios, el programa H2B al igual que el

H2A, ofrece una visa especial que en igualdad de circunstancias al primero, impide a los

trabajadores todo derecho relacionado con tramitar residencia o ciudadanía norteamericana.

El programa H2B ofrece una visa temporal. Al término de su contrato los trabajadores

mexicanos deben regresar a su país. Los trabajadores H2B trabajan en áreas que no son

agrícolas. Como el programa de visa s H2A, los patrones tienen que demostrar que no hay

suficiente personal local di sponible para hacer e stos trabajo s. En el e stado d e Carolina del

Norte trabajan en la industria de empaque de productos marinos, industria del bosque,

jardinería. Los trabajadores de este programa, al igual que los participantes del H2B, en

discurso y contratos están protegidos por las leyes estatales, en la práctica, las quejas por

incumplimientos y abusos laborales se viven cotidianamente.

Canadá: el programa de trabajadores agrícolas temporales (PTAT)

No obstante de tener un discurso incluyente y tolerante a la diversidad cultural en donde se

acogen persona s de di stintas na cionalidades y c reencias, al igual que lo s Estados Unidos,

Canadá cuenta con un programa de trabajadores agrícolas temporales a través del cual se

toleran abusos laborales.

En el año de 1974 los gobiernos de México y Canadá firmaron un Memorandum de

Entendimiento mediante el cual Canadá se comprometía a proveer de trabajadore s del campo

a los p equeños y mediano s granjeros, por la s c aren cias de mano d e obra que venía padeciendo

este sector canadiense.

De esta forma, los mexicanos comen zaron a in cursionar en el mercado de trabajo

canadiense, e specíficamente en lo s trabajos agríco las de las provincias de Manitota, Alberta,

Québec, Saskatchewa, Columbia Británica, Isla Príncipe Eduardo, New Brunswuick, Nueva

Escocia y Ontario.

Según datos del gobierno canadien se, este territorio cuenta aproximadamente con 70 millone s

de hectáreas para el cultivo, entre los que principalmente destacan frutas, hortalizas, forrajes,

maíz, la ganadería y tomate, e ste último mediante la producción de inv ernadero (Agricultural

Statistics for Canada, 2003).

Al igual que en los programas “H’s”, los trabajad ores mexicanos que participan en el

PTAT firman un contrato para laborar con un pat rón determinado por un periodo de tiempo

que de acuerdo a las n ecesid ades d el trabajo agríc ola, puede ser de seis semana s a un m áximo

de ocho me ses. En este periodo de tiempo trabajan en invernaderos (como pepino, jitomate,

flores), empacadoras, tabaco, verdura, entre otros.

Para participar en el PTAT los criterios de s elecció n establec en que lo s hombres deben

ser cas ados y con familia. Por su lado, la s mujeres deben s er solteras o viudas (sin pareja). Se

aceptan solteros, pero con dependientes e conómic os. Todos ellos deben cumplir con requisitos

adicionales:

• Conocimientos de trabajo agrícola.

• Mexicanos por nacimiento.

• Edad entre 22 a 45 años.

• Gozar de buena salud física.

• Tener de ocupación campesinos o personas, relacionadas con la agricultura.

• Escolaridad: Mínima tercero de primaria y máxima de tercero secundaria.

Históricamente son los estado s de Oaxaca, Tlaxca la y Puebla lo s primeros en participar en e l

PTAT. Actualmente participan lo s e stados de S an Luis Potosí, México, Distrito Federal,

Jalisco, Tlaxcala, Puebla, Yucatán, Oaxaca, Sinaloa y Veracruz (Styps, 2008).

No obstante de sostener que la operatividad administrativa del PTAT ha sido eficiente

(STyPS, 2008), son varios los casos que se han registrado sobre violaciones a los acu erdos

laborales que firman los trabajadores agrícolas con los patrones canadienses.

Por ejemplo, al término de su contrato laboral, deben pagar por seguro al desempleo y

prestaciones d e las que nun ca deveng aron, paralelo a los envenenamiento s que algunos sufren

por usar agroquímicos sin protección, laboran bajo condiciones de trabajo poco s eguras y

hacinamiento.

El caso de Don José y Pablo, trabajadores agrícolas del sur del Estado de Veracruz, son

un claro ejemplo de las contradicciones laborales y jurídicas en las que opera el PTAT:

En pal abr as de P ablo: el probl ema no es aquí, aquí t e tratan bi en [s e r efi er e a las ofi cinas de la SER del egación Veracruz] t e citan y t e ati enden bi en, el probl ema es cuando ll egas allá, a los pocos días ya no hay sufi ci ent e co mida o ya t e están des contando de tu paga y tu ni sabes de qué.

Por su l ado Don Jos é coment a: yo ya he ven ido varias veces con ésta, y uno ve como a los nuevo s compañeros si l es cuesta adaptars e, yo cr eo que pi ensan que van a di vertirs e pero la ver dad son puras chingas estar agachado todo el día y cuidadito y t e paras a des cansar por que luego t e r egañan… tal vez por que ya me conoce el patrón y su encargado de la gent e cr eo que me tratan un poco bi en.

A estos comentarios se sum an los diagnóstico s h echos por Fusch (2009), quien sostiene que

los trabajadores agrícolas que llegan a laborar a las provincias de Canadá viven una serie de

irregularidades que extrañamente no son atendidas ni por la justicia local ni expuestas por los

consulados mexicanos. La autora enlista lo encontrado:

Exposi ción y uso de quími cos p eligrosos sin equipo apr opi ado o entren a mi ento pr evio.

Des cuentos por pr est aci ones que no dev engan ( Seguro de Des e mpl eo y Pl an de Pensión).

Jornadas de trab ajo por m ás de 12 ó 15 hor as sin pago extra o de dí as festivos.

Neg aci ón de des c ansos obligatorios.

Ha cinami ento, que incluye falt a de espaci o, un buen si st ema de plomerí a, baños inad ecu ados, falt a de agua cali ent e, f acilidades de cocina abi ert a o al aire.

Dis cri minaci ón y racis mo de los mi e mbros de l as c omunidades donde habit an, incluyendo situaci ones que ll egan a a men azas físi cas.

Dis cri minaci ón de pago entre tr abaj adores migr ant es y no migran t es.

De fi ci enci a en l a at en ción m édi ca y s erv i cios co munit a rios que re ciben.

Limit a ciones par a asoci aci ón y pa rti cipaci ón en sindi cat os.

De fi ci ent e rep res ent aci ón en l a fir ma de contrat os y en proces os de disput as l aboral es.

Falt a de proces o de apel aci ón cuando empl e adores dec iden reg res arl os a Méxi co por re cl am ar sus derech os.

Reflexiones y conclusiones preliminares

Los hallazgos aquí presentados ofrecen al lector:

  • a) un proceso histórico que permite conocer y comprender las complejidades sociales,

laborales y políticas que subyacen en la contratación de trabajadores veracruzanos en lo s

citados programas de trabajo temporal;

  • b) los incumplimientos de orden laboral a que se ven sometidos los veracruzanos,

  • c) la ausencia de una política social negoci adora que evalúe y replanté, en beneficio de los

veracruzanos, las estructura orgánica de dichos programas;

  • d) la incapacidad de las instituciones estatale s por generar políticas laborales integrales y

atractivas, así como por proponer mecanismos de concertación para evaluar el proceso e

impacto de los programas H2A, H2B y de Trabajadores Agrícolas en Canadá; y por último,

  • e) la ausenci a de inve stigaciones académic as v eracruzanas que permitan generar información

clave, la cual, sin duda sería insumo para los to madores de decisione s tanto a nivel federal

como estatal.

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