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CAPITULO II. EL ESTABLECIMIENTO DE SECTORES POPULARES EN LA COMUNA Y LOS PLANES MUNICIPALES DE PROMOCIÓN.

La ciudad de Viña del Mar tuvo un nacimiento fuertemente ligado a la actividad turística y condicionada a la existencia del ferrocarril. En pleno siglo XIX,

y en especial desde 1863 con la entrega oficial de las obras del ferrocarril que unía

a Valparaíso y Santiago, la ciudad comenzó a recibir la frecuente visita de familias

santiaguinas que encontraron en ésta el balneario adecuado para los requerimientos de la elite criolla, quienes “a semejanza de las comunidades de comerciantes extranjeros de Valparaíso, que a partir de la década de 1870 comenzaron a levantar chalets en Viña del Mar, las familias de la elite santiaguina pronto adquirieron el gusto por el nuevo balneario, al cual emigraban en masa cada verano” 1 .

Con el andar de los años, y haciendo uso de las posibilidades que ofrecía la conectividad, la joven ciudad comenzó a ser frecuentada con regularidad por ilustres familias, muchas de las cuales, además, decidieron establecer aquí sus casas de veraneo. Rápidamente, el ferrocarril se transformó en uno de los elementos facilitadores del pujante desarrollo de la actividad turística y del crecimiento demográfico. No es extraño entonces, que Vicuña Mackenna, intentando relevar este punto, denominara a Viña del Mar como “la hija de los

rieles”.2

Favoreciendo el crecimiento de la ciudad y resaltando la importancia económica y social que ésta fue adquiriendo, muchos de los visitantes se maravillaron con el potencial que aquí se estaba generando. Ya mencionado anteriormente, el destacado pensador y hombre público chileno, Benjamín Vicuña Mackenna, de ser un asiduo visitante, se transformó con los años en un férreo promotor de la ciudad, llegando a establecer una osada comparación al definir a

1 Vicuña Urrutia, Manuel, La belle époque chilena, Editorial Sudamericana, primera edición; Santiago de Chile, 2001, p. 62.

2 Vicuña Mackenna, Benjamín, Crónicas Viñamarinas, p. 21.

ésta como el “Versalles de Chile”3. Sin embargo, la comparación resulta desproporcionada y sesgada, relevando sólo una parte de la realidad viñamarina, aquella del boato aristocrático que se había asentado en la zona costera y el sector plano de Viña del Mar, en oposición a la pobreza que ya se manifestaba en la ciudad, por medio de grupos poblacionales humildes distribuidos irregularmente en ésta, lo que ocurrió desde el momento en que comenzaron los trabajos de instalación de la línea férrea que unió, en un corto tramo, a Valparaíso y Viña del Mar.

que unió, en un corto tramo, a Valparaíso y Viña del Mar. Lámina 1 4 Desde

Lámina 1 4

Desde fines del siglo XIX, la ciudad de Viña del Mar experimentó el auge de la actividad industrial, coincidentemente con lo que ocurría a nivel nacional, donde se apreciaba un incipiente desarrollo en esta materia. Las industrias viñamarinas del periodo se caracterizaron por abarcar diversos rubros productivos, pero a la

3 Vicuña Mackenna, Benjamín, De Valparaíso a Santiago, p. 48.

4 Plano de Viña del Mar hacia el año 1900, Díaz Román, Susana, Viña del Mar, pauta importante del desarrollo poblacional y urbanístico en las últimas décadas, en la provincia de Valparaíso. Relación 1971, Memoria de prueba para optar al grado de licenciado en filosofía y educación y al título de Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, UCV, 1971.

vez, por su diversidad en tamaño, permanencia y trascendencia. Entre las industrias con surgimiento anterior a 1920 –en algunos casos surgimiento y ocaso antes de esta fecha- podemos mencionar: Refinería de Azúcar de Viña del Mar, El Matadero, la Barraca de Berger, Fábrica de Pólvora, Fábrica de Cerveza, Fábrica de Ladrillos y Tejas, The Viña del Mar Electric Company, Bodegas de Viña del Mar, Fábrica de Licores Viña del Mar, Fábrica de Ladrillos, Fábrica de Ladrillos de Alfredo Weber, Fábrica Nacional de Ladrillos, Maestranza de Lever & Murphy en Caleta Abarca, Compañía de Gas de Viña del Mar, Fábrica de Baldosas, Fábrica de Aceite de Coco, Fábrica de Cerillas de Viña del Mar, Fábrica de Velas, Cerrajería Artística de Carlos Panzer, Fábrica de Ladrillos (a diferencia de las anteriores, ésta nace con posterioridad a 1906), Fábrica de Fideos Daveggio y Gagliardi, Fábrica de la Compañía Chilena de Tabacos, Panadería Industrial, Fábrica de Tejidos Gratry de Viña del Mar, Compañía Marítima Población Vergara, Fábrica de Almidón Hornet, Fundición Viña del Mar, Fábrica de Tejidos La Caupolicán, Fábrica de Soda Cristalizada de El Salto, Fábrica de Escobas de Viña del Mar y Fábrica de Sebo 5 .

Hacia principios del siglo XX, el turismo se había fortalecido y su fama parecía acrecentarse, con opiniones tales como: “aunque aun faltan en esa pintoresca población, mezcla curiosa de rincón de campo y de costa marítima, muchos de los lujos y refinamientos de aquellas grandes colmenas a que afluye a pasar el verano todo el mundo elegante y distinguido de la Europa, no por eso ha de ser menor nuestro derecho a llamarla, con justo amor propio, la Costa Azul, la Riviera de Sud América” 6 . Si bien es cierto que la ciudad fue desarrollándose hacia estos años bajo una orientación elitista, las necesidades de crecimiento económico y de producción de determinados bienes para satisfacer la demanda local y nacional, favorecieron el surgimiento y desarrollo, en los primeros años, de

5 Urbina, María Ximena, Chalets y chimeneas: los primeros establecimientos industriales viñamarinos, 1870 – 1920, revista Archivum, Año IV, Nº 5, Viña del Mar, pp. 177 - 196. La misma información se encuentra también en Ansaldo Godoy, Carlos, Historia de la industria y su Desarrollo V Región, Asociación Gremial de Industriales de la V Región, Imprenta El Mercurio de Valparaíso, pp. 11 – 28.

6 Revista Zig Zag, Notas de Veraneo – Viña del Mar, N°3, Santiago, 5 de marzo de 1905, p. 31.

una incipiente industria local. De manera conjunta con el proceso de desarrollo fabril, la ciudad experimentó otro tipo de cambios profundos, principalmente efectos asociados al crecimiento de esta actividad. Con la llegada de las industrias, Viña del Mar vivió un proceso de sostenido crecimiento demográfico vinculado al arribo de obreros y trabajadores diversos, quienes venidos desde distintos puntos de la región, fueron dando forma a la base social humilde de la ciudad, en contraste a la clase acomodada que había sido protagonista en la etapa fundacional de la ciudad.

Datos retrospectivos del X Censo de Población, 1930 7 .

AÑOS

1854

1865

1875

1885

1895

1907

1920

1930

N° de habitantes en Viña del Mar

518

-

1.318

4.859

10.651

26.262

35.441

49.488

Estableciendo una periodificación y en lo que se podría denominar una primera etapa, comprendida entre los años 1870 a 19308, se observa que en la ciudad conviven de manera incipiente, dos grupos sociales: aquellos “acomodados” que instalaron sus mansiones en las cercanías de la estación de ferrocarriles o en calle Alvares y aquellos trabajadores que instalaron sus viviendas rústicas a orilla de playa o al costado de las industrias; sin llegar a distinguirse con claridad la aparición de un “sector popular” definido. Sin embargo, este hecho posibilitó que la élite local compartiera “la villa con una nutrida población obrera, mostrando una progresiva heterogeneidad social distribuida en su trama urbana, formada de grupos populares y elíticos residentes en calles de ricos y pobres, compartiendo espacios comunes, como la parroquia, la estación, la

7 Urbina, María Ximena, Chalets y chimeneas: los primeros establecimientos industriales viñamarinos, 1870 – 1920, revista Archivum, Año IV, Nº 5, Viña del Mar, p. 177.

8 Periodificación tomada de Vildósola Basualto, Luis, Tomas de terreno en la ciudad de Viña del Mar, en Tomas de Terreno en Viña del Mar: Los poblantes del Siglo XXI, 2004, Dirección de Desarrollo Comunitario, I. Municipalidad de Viña del Mar.

plaza y la calle Valparaíso como centro comercial. Sin embargo, el surgimiento de viviendas populares - ranchos, cuartos de alquiler, conventillos y “ciudadelas” - no es una consecuencia directa de la instalación de fábricas, sino que a las viviendas precarias de los obreros industriales se sumaron las habitaciones del grueso contingente de los sectores populares preexistentes desde los tiempos en que se construía la línea férrea, más los que se fueron instalando en la villa provenientes del interior del valle o desde Valparaíso, en un desplazamiento facilitado por el ferrocarril. Un tipo corriente de habitación utilizada en este periodo fueron los conventillos, aunque también destacan, por su particularidad, las “ciudadelas” o barracones para habitaciones provistas por el dueño de la industria e instaladas en los terrenos de ésta”9. Adicionalmente, la ciudad de “Viña del Mar ofrecía la amplitud espacial que el congestionado Valparaíso negaba, al tiempo que podía aliviar los problemas de higiene urbana y la merma en la calidad de vida de los porteños que se veían obligados a compartir un estrecho recinto para la doble función residencial e industrial”10. Sin embargo, resulta difícil establecer con certeza la distribución espacial de los grupos de obreros que se asentaron durante estos años en la ciudad, principalmente por la falta de evidencia al respecto, como señala Vildósola: “los sectores populares, en este periodo, casi no existen en la ciudad o aparecen tan desarticulados y dispersos, que no logran una configuración precisa como núcleo urbano o como población con una identidad distinguible” 11 y agrega que “la pobreza de las referencias historiográficas sobre la presencia popular en Viña del Mar en este tiempo caminó a la par de su escasa o nula consideración de su participación a la hora de pensar el desarrollo local” 12 .

9 Urbina, María Ximena, Op. Cit., p. 175.

10 Urbina, María Ximena, Op. Cit., p. 174.

11 Silva Bijit, “Me llamo Viña del Mar”, Ed. El Observador de Quillota, 1974, en Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 58.

12 Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 58.

Lámina 2 1 3 Ya en el siglo XX y en especial en la década

Lámina 2 13

Ya en el siglo XX y en especial en la década de los años ’20, las autoridades administrativas de Viña del Mar, con apoyo del Estado, dieron impulso a una iniciativa renovadora para las proyecciones turísticas de la ciudad, la que tenía por propósito transformar definitivamente a Viña del Mar en “Ciudad Balneario” y con ello, “propender al progreso y fomento del turismo en la ciudad” 14 . De esta manera, se buscó potenciar una imagen de ciudad centrada en el turismo, en base a las cualidades naturales y ubicación estratégica que ofrece Viña del Mar. En esta misma lógica, se creó el Casino Municipal, obra fundamental para generar mayores y permanentes ingresos económicos para la comuna, y de gran aporte para el presupuesto municipal. En lo sucesivo, se analizará la importancia y forma en que fueron utilizados los ingresos percibidos por la municipalidad a través del Casino Municipal, los que, sin lugar a dudas, fueron y continúan siendo determinantes para el desarrollo de diversas obras de adelanto para la comuna en

13 Plano de Viña del Mar hacia el año 1930, Díaz Román, Susana, Op. Cit.

14 Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 58.

general. Sin embargo, y a pesar de la importancia económica que tuvo para la ciudad la instalación del Casino, también tuvo otro tipo de efectos, ya que física y socialmente, el perímetro aledaño a éste fue transformado profusamente. Los terrenos adyacentes, que en una primera etapa sirvieron incluso, para la instalación de precarias viviendas de obreros, al poco tiempo elevaron su valor ostensiblemente, desplazando con ello, a quienes lo habían ocupado originalmente 15 .

A continuación, y como una segunda etapa, me referiré al periodo comprendido aproximadamente entre los años 1940 a 1970, época en que el impulso industrial, “favorecido por los aires desarrollistas de la política estatal” 16 , creó las condiciones para sustentar un aumento de esta actividad en la zona. Variadas industrias se instalaron en este periodo, las que sirvieron para atender un amplio conjunto de necesidades de la población local y nacional. Pero fue además, la época en que se configuró socialmente y en forma definitiva la ciudad, siendo “el desarrollo industrial de mediados del siglo XX un gran foco de atracción para los desplazados, venidos de todas partes del país” 17 . A las ya mencionadas industrias establecidas a partir del siglo XIX, se agregan a la historia de la industria viñamarina, entre otras: Cía. Industrial de Aceite y Jabones, la Perlina S.A., Fábrica Chilena de Sederías, Karmy y Cía., Manufacturera en Metales Guzmán y Cía., Establecimientos Químicos Viña del Mar, Madeviña, Maino y Cía., Laboratorios Sanino, Barracas Bagnara, Ruiz y Scassi, Giraudo, Pevisa, Francioli y Zolezzi, Massú Hnos., Adolfo Aliaga y Cía., Establecimientos de Le Grand Chic, Pinturas Blundell 18 , ENAP en Concón, Compañía de Industrias de Azúcar S.A. (COIA), Constructora Longhi y Cía. Ltda. 19 , CODA y Cía, Traverso y Cía., Scassi

15 Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 59.

16 Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 59.

17 Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 59

18 Para las industrias mencionadas, véase Basulto L., Renato, Op. Cit., p. 145.

19 Empresa que tuvo una planta de 170 empleados y 600 obreros. En, Ansaldo Godoy, Carlos, Op. Cit., p. 29.

Maderas, Fábrica de Cecinas Otto Stark, Unión Lechera de Aconcagua ULA, Promar Ltda., Imprenta y Litografía Sánchez, Textil Asturias, Fábrica de Linos Squadritto, OXIQUIM, Soquina, Pinturas Tricolor, Textil Viña, Ambrosoli S.A., Establecimientos Gratry, Fábrica de Cartón El Salto, Embotelladora Williamson Balfour, Compañía de Muelles de la Población Vergara y las petroleras Copec, Esso y Shell 20 . Uno de los efectos perdurables del proceso de industrialización que experimentó la ciudad en este periodo, fue el poblamiento y configuración de los sectores altos de Viña del Mar. Si bien el proceso de asentamiento de los trabajadores industriales y sus familias en la ciudad se incrementa en la década del ’50, éste ya se había mostrado con fuerza y proyección desde algunas décadas anteriores, considerando que “la historia del poblamiento más masivo comienza por el año 1930, cuando se empiezan a instalar en Viña muchas industrias; en ese año se comenzó también la construcción del Casino en la zona de arenales. Ese sector estaba poblado de puras casas de obreros, pero cuando se comenzó a urbanizar y apareció el Casino, estos terrenos pasaron a ser interesantes para las familias adineradas que compraban a estos obreros a precios que resultaban bastante convenientes para ellos, ya que se iban a Santa Inés donde estaban vendiendo terrenos mucho más baratos” 21 . De esta manera, la expansión de la ciudad y el rápido crecimiento en el número de sus habitantes, estuvo directamente relacionado con el desarrollo alcanzado por el sector fabril, ya que estas industrias, que contaban con gran cantidad de obreros, generaron la necesidad de desarrollar nuevas alternativas residenciales para ellos y sus familias en la comuna, siendo la mejor y más barata, la instalación en los cerros despoblados del margen urbano.

Las características de la ciudad, unido al impulso industrial, atrajo en forma paralela, no sólo a obreros, sino también a comerciantes y trabajadores diversos, que vieron en Viña del Mar una posibilidad de desarrollo. Todos ellos debieron

20 Véase Ansaldo Godoy, Carlos, Op. Cit., pp. 29 – 30.

21 Brignardello V., Andrés y Santibáñez F., Héctor, La memoria de los barrios, http://arpa.ucv.cl

buscar alternativas económicas para establecer su residencia en la ciudad, al principio, “arrendando cuartos de pensiones, piezas de conventillos y cité, allegándose donde familiares, instalándose en sitios eriazos al costado del estero, o en los faldeos de los cerros deshabitados” 22 . Sin embargo, pronto se instalaría la necesidad de encontrar soluciones definitivas en la ciudad, lo que se tradujo en breve plazo, en la masiva instalación en los cerros. Los pocos sectores residenciales para obreros ubicados en el centro, fueron objeto de un rápido hacinamiento 23 .

De cualquier forma, el proceso vivido en Viña del Mar, no era más que la expresión local de lo que ocurría en gran parte de las zonas urbanas del país. A los movimientos migratorios campo – ciudad, se sumó el efecto de la concentración urbana de la pobreza y los problemas asociados a ésta 24 . Sin embargo, también es cierto que “dentro de las poblaciones habitaban sectores sociales heterogéneos que sólo tendían a compartir similares problemáticas urbanas” 25 .

Hacia la década de los años ‘30, la ciudad daba señales claras de su posterior configuración definitiva, tanto en aspectos demográficos, como en la distribución espacial de su población: “con 50.000 habitantes, al mismo tiempo que ciudad de descanso, es una ciudad densamente fabril, y por lo tanto obrera, como lo demuestran sus 22.106 asegurados inscritos” 26 . En el mismo texto, y refiriéndose al establecimiento de poblaciones de obreros, el autor señala: “Viña

22 Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 60.

23 Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 60.

24 Al respecto, Clarisa Hardy señala que en 1960, la mitad de las familias pobres estaban radicadas en zonas urbanas. En promedio, la localización urbana de la pobreza alcanzaba al 56%, mientras que en América Latina el promedio era de 33%. Hardy, Clarisa, Organizarse para Vivir. Pobreza Urbana y Organización Popular, Programa de Economía del Trabajo (PET), primera edición, Santiago, 1987, p. 19.

25 Hardy, Clarisa, Op. Cit., p. 23.

26 García Tello, Dr., Mi experiencia de seis años en el policlínico de la caja del seguro obrero de Viña del Mar, Editores Droguería del Pacífico S.A., Imprenta Andrés Bello, Memoria del año 1931, Valparaíso, p. 5.

del Mar, en su crecimiento excéntrico, como muchas otras ciudades, ha quedado rodeada en su centro de barrios obreros, antiguamente sub-urbanos, que más tarde en su violento crecimiento, han sido incluidos en la zona urbana, para desplazar los nuevos barrios obreros a mayor distancia” 27 , y agrega, “hay pues dos círculos concéntricos de fábricas y barrios obreros en la ciudad, el uno estrecho y que va desapareciendo y que participa de los beneficios de los barrios aristocráticos; el otro allá lejos por los cerros o vecinos a ellos, que no participa sino de las migajas del esplendor de la ciudad” 28 . En relación a lo último, y en específico acerca de las condiciones de habitabilidad de los obreros, un periódico de la época recoge la siguiente visión: “Uno de los problemas que más aqueja a nuestro país es el que se refiere a la forma inhumana en que vive nuestra clase trabajadora, la que en su gran mayoría debe habitar piezas insalubres que no tiene ventanas, sus paredes y techos están formados por latas de tarros parafineros, gangochos y cartones todos agujereados, que cuando llueve o hace viento, es mil veces preferible cobijarse a la intemperie y no al interior de estas covachas, que en un 99% pertenecen a la flamante Asociación de Propietarios que capitanea José Ferretti. La forma de explotación de los propietarios de estas pocilgas, revela la insensibilidad carente de todo rasgo humanitario, ya que por ellas cobran un ojo de la cara y se imaginan que los que tienen que vivir en ellas son animales y no gente igual que ellos” 29 . Sin embargo, las malas condiciones de vida referidas en el artículo anterior, no eran más que una proyección de lo que ocurría a nivel nacional con el acelerado surgimiento de poblaciones obreras en diversas zonas urbanas del país: “La realidad actual de los pobladores está en relación directa con el medio habitacional y las necesidades que allí surgen; entre otras: edificios de departamentos, residenciales y otros; arrendatarios, barrios, calles, poblaciones constituidas, poblaciones ilegales, poblaciones de la Corvi,

27 García Tello, Dr., Op. Cit., p. 5.

28 García Tellos, Dr., Op. Cit., p. 5.

29 Conventillos, fuente de riquezas de propietarios, son mataderos humanos, Periódico El Intransigente, Viña del Mar, 15 de julio de 1950; en Vildósola Basualto, Luis, Op. Cit., p. 60.

cooperativas de edificación, loteos semiurbanos, loteos con promesa de venta, familias sin casa y poblaciones callampa. Entre esta gama de intereses debe desenvolver su acción la Agrupación Nacional de Pobladores” 30 .

A pesar de las dificultades mencionadas anteriormente, el proceso de instalación de los obreros y sus familias en los cerros de la ciudad, surgió no como una solución transitoria a sus problemas habitacionales, sino más bien, como una de carácter definitivo, en el entendido de que “la masiva instalación en los cerros viñamarinos se produjo sobre la base de un cambio fundamental – la posibilidad de hacerse propietario de un pedazo de suelo. Este hecho toma una fuerza extraordinaria a mitad de siglo y durante toda la década del sesenta” 31 . Refiriéndose exclusivamente a la situación de la vivienda social en la comuna, Vildósola afirma que “ni la política estatal ni la dinámica municipal tuvo respuestas para esta demanda en los años ’50. En este contexto el problema habitacional de los sectores obreros adquirió proporciones desmesuradas y representó situaciones difíciles para sus familias en la ciudad” 32 .

30 Boletín de Resoluciones de la Agrupación de Pobladores de Chile, Santiago, diciembre de 1957, p. 2.

31 Vildósola B. Luis, Op. Cit., p. 60.

32 Vildósola B., Luis, Tomas de Terreno en la ciudad de Viña del Mar, en Tomas de Terreno de Viña del Mar:

Los poblantes del siglo XXI. Cuatro ensayos para comprenderlo, I. Municipalidad de Viña del Mar, Dirección de Desarrollo Comunitario, 2004.

Lámina 3 3 3 Considerando lo anterior, hubo esfuerzos notables por parte de algunos trabajadores

Lámina 3 33

Considerando lo anterior, hubo esfuerzos notables por parte de algunos trabajadores y organizaciones de éstos, como lo ocurrido en 1948, cuando organizados a través de la Confederación de Sindicatos de Obreros de Viña del Mar, buscaron solucionar sus problemas habitacionales, por medio de la adquisición del fundo “Las Achupallas”, con lo cual se daría respuesta a las demandas de sus más de siete mil afiliados 34 , en un terreno de alrededor de nueve millones de metros cuadrados 35 . Ante estos complejos problemas de origen multicausal, es importante señalar que a nivel nacional, “la tasa de crecimiento de la población prácticamente se duplicó respecto del lapso transcurrido entre 1940 y 1952, pasándose de 1,4%

33 Plano de Viña del Mar hacia el año 1950, Díaz Román, Susana, Op. Cit.

34 En el artículo de Vildósola, éste habla de un proyecto de “ciudad satélite” para 10 mil trabajadores., Vildósola B., Luis, Op. Cit., p. 61.

35 Arellano E., Nelson y Sandoval M., Juan, Trayectorias laborales, desempleo y ciudadanía: El caso de Viña del Mar, Revista Última Década Nº22, CIDPA, Valparaíso, 2005.

anual a 2,8% entre 1952 y 1960” 36 . Paralelamente, y ya desde la década del ’30, la concentración poblacional en zonas urbanas había tenido un crecimiento significativo, lo que se agudizó hacia la década de 1950, cuando la población urbana llegó a casi el 60% del total nacional 37 .

Para el periodo específico de esta investigación, en materia de urbanización, la Constitución de 1925, en su Art. 105, contemplaba dentro de las atribuciones administrativas de las municipalidades, en especial en los Nºs 1 y 4, “cuidar de la policía de salubridad, comodidad, ornato y recreo” y “cuidar de la reparación de los caminos, calzadas, puentes, y de todas las obras de necesidad, utilidad y ornato que se costeen con fondos municipales” 38 . La definición general de estas atribuciones, contenidas en la constitución, son especificadas posteriormente, en cuanto a atribuciones y funciones de las municipalidades en lo relativo a la construcción y urbanización de las poblaciones, en la Ordenanza General de Construcciones y Urbanización, aprobada por decreto supremo Nº 4.882 de 20 de noviembre de 1935. La legislación en materia de atribuciones urbanísticas de los municipios, para el periodo en estudio, permite clasificarlas en tres grandes grupos: “la ejecución de obras necesarias e indispensables para el bienestar y progreso de la comunidad; fiscalización de las construcciones realizadas por terceros; reglamentación del tránsito y transporte público” 39 . Adicionalmente, los municipios “han tenido facultades para determinar la numeración metódica de las casas, dar denominación a las calles, avenidas, plazas y paseos públicos; ordenar el aseo exterior de los edificios; confeccionar los planos reguladores o de urbanización y proceder a la formación de poblaciones, barrios y calles nuevas; proveer al alumbrado público” 40

36 Hidalgo D., Rodrigo, La Vivienda Social en Chile y la construcción del espacio urbano en el Santiago del siglo XX, Ediciones de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Santiago, 2005, p. 186.

37 Hidalgo D., Rodrigo, Op. Cit., p. 186.

38 Constitución Política de la República, 1925.

39 Vadebenito I., Alfonso, op cit

40 Valdebenito I., Alfonso, op cit

De acuerdo a las funciones descritas, eran de competencia municipal un conjunto de atribuciones administrativas, las que en general contribuyeron a regular el proceso de ordenamiento habitacional de la comuna, como ocurría –p. ej.- en el caso de la aprobación de los loteos de terrenos para edificación. A partir de todo lo anterior, la ciudad de Viña del Mar y las autoridades municipales, debieron dividirse históricamente entre las definiciones de ciudad turística, ciudad balneario y las de ciudad industrial, que promovió indirectamente el surgimiento de un sector popular residente en la comuna. A la vez, debió y ha debido, enfrentar la permanente dualidad territorial plan - cerro, cada cual con sus particularidades sociales y necesidades permanentes.

Número de poblaciones creadas por décadas en Viña del Mar 41

Años

N° de poblaciones

Censos de población

Antes de 1900

7

12.772

1901-1910

7

28.502

1911-1920

9

42.630

1921-1930

7

52.880

1931-1940

6

70.013

1941-1950

4

91908

1951.1960

45

126.619

1961-1970

63

184.332

A partir de los datos identificados en la tabla anterior, los que dan cuenta del surgimiento explosivo de nuevas poblaciones a partir de 1951 en Viña del Mar, haré una relación acerca del surgimiento y desarrollo de los grandes sectores donde se concentraron las poblaciones obreras en la comuna durante el periodo y la forma en que la Municipalidad de Viña del Mar contribuyó a la solución de los problemas sociales originados en este proceso.

41 Díaz Román, Susana, Viña del Mar, pauta importante del desarrollo poblacional y urbanístico en las últimas décadas, en la provincia de Valparaíso. Relación 1971, Memoria de prueba para optar al grado de licenciado en filosofía y educación y al título de Profesor de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, UCV, 1971, p. 71.

1.

POBLACIÓN BRITÁNICA O POBLACIÓN SANTA INÉS.

Con posterioridad al terremoto de 1906, diversos industriales vieron en los terrenos de la Población Vergara una posibilidad para instalar allí las fábricas, que con el tiempo, ocuparon parte importante del paisaje de este sector 42 . “Dos factores propiciaron esto: en primer lugar, el bajo costo del espacio, lo que permitió que grandes complejos se instalaran desde 9 Norte a los pies del cerro y, en segundo lugar, la política municipal de erradicar las actividades más contaminantes del centro habitacional de la ciudad” 43 . La llegada de estas fábricas provocó que los trabajadores buscaran alternativas habitacionales económicas y cercanas, de las cuales Santa Inés cumplía con ambas. En sus inicios, el actual sector Santa Inés o Población Británica 44 como fue conocida en la primera etapa de su poblamiento, sólo era conocida por ser un sector de paso para el trayecto Valparaíso – Quillota. Los terrenos eran en gran parte, propiedad de la Sociedad Anónima Población Vergara, siendo esta entidad la encargada de “instalar la línea de ferrocarril a finales de 1908, entregando en compensación por tales facilidades, unas dos hectáreas de terreno para la creación de un cementerio laico en la ciudad” 45 . Después del establecimiento del plano urbano de la futura población, labor asumida por don Julio Plath, se “colocaron a la venta grandes paños de terreno para habitaciones de obreros y sus familias, quienes, a partir de programas de autoconstrucción, levantaron sus viviendas, algunas más modestas que otras” 46 . A la vez, el municipio de la ciudad, atendiendo a las necesidades de la naciente población, “apoyó al barrio

42 Revista Tell Magazine, El Barrio Obrero de Santa Inés, 08 de enero de 2007

43 Revista Tell Magazine, Op. Cit.

44 La denominación de Población Británica se debe a que “allí vivían trabajadores de firmas de capitales de esa nacionalidad, y también por la influencia de aquella nación en la Armada, algunos de cuyos funcionarios también se establecieron en ese sector”, Castagneto, Piero, Op. Cit., p. 141.

45 Revista Tell Magazine, Op. Cit.

46 Revista Tell Magazine, Op. Cit.

introduciendo algunas mejoras urbanas, aunque siempre con la participación de los vecinos. Así se produjo la pavimentación del histórico camino a Concón y Quillota en 1938, donde todos los vecinos colindantes a la arteria cooperaron económicamente para ello” 47 . Posteriormente, y apoyados por la labor de los dirigentes vecinales, se logró acceder al alumbrado público y a la electrificación de las viviendas, además de lograr la instalación de las redes de agua potable, para parte importante de la población 48 , los que “sin embargo se resolverán recién a partir de 1943 cuando el alcalde Carlos Cuevas inicie la pavimentación y alcantarillado, el alumbrado público sería mucho más tarde y en algunos casos muy precario” 49 . Hacia la década del ’50, el sector Santa Inés vivió un periodo de auge y rápido crecimiento, principalmente como consecuencia del establecimiento de diversas poblaciones de obreros pertenecientes a distintas empresas y servicios públicos de la comuna, lo que sumó un importante número de habitantes adicional a los que habían iniciado, a través de la autoconstrucción, el poblamiento de este barrio. Tal es el caso de los trabajos realizados por el arquitecto Sr. Jorge Herrera T., a quien, por medio del pago con recursos municipales, se le encargó la proyección y dirección de las obras de construcción de una población obrera municipal 50 en Santa Inés 51 , venta que fue hecha a la Caja o Servicio de Seguro Social, bajo expresa condición de vender éstas a los arrendatarios u ocupantes de

47 Revista Tell Magazine, Ibid.

48 Santibáñez Frey, Héctor, La memoria de los barrios, síntesis de cinco historias locales de Viña del Mar, Centro de estudios Miguel Enríquez, Archivo Chile, Historia Político Social – Movimiento Popular, p. 14.

49 Aceituno Silva, David, Impacto del desarrollo industrial de Viña del Mar en el emplazamiento urbano del sector obrero-popular 1900-1980, tesis para optar al grado de Magister en Historia PUCV, 2008, p. 116.

50 La instalación de obreros municipales se había iniciado con anterioridad, ya que el municipio, entre 1940 y 1951, había desarrollado dos importantes proyectos para estos funcionarios en el sector. Por una parte, se construyó un conjunto de 40 casas por un valor de $4.240.168,50, además de otro grupo de 45 viviendas ubicadas en Población Británica y que significaron un gasto total de $10.078.410,40. En, Basulto L., Renato, 75 años de Viña del Mar 1879 – 1954, Talleres de la Imprenta y Litografía Sánchez, Viña del Mar, 1954, p. 68.

51 D.A. 733, 21 de julio de 1954, Archivo Municipal.

ese momento 52 . Lo propio ocurrió con los trabajadores del Servicio de Correos y Telégrafos de Viña del Mar 53 , quienes adquirieron terrenos en la población Británica, correspondientes a las manzanas comprendidas entre las calles 9 y 10 y 21 y 22 norte 54 , al igual que lo habían hecho antes los obreros de la Cía. de Industria y Azúcar (COIA) 55 , con el loteo y construcción de una población obrera en las Manzanas 20 y 25 del barrio Santa Inés” 56 . Con cierta posterioridad, se instalarían también las viviendas de obreros pertenecientes al Sindicato Industrial Gratry, quienes habían comprado terrenos en la calle 18 de esta población, debiendo cumplir, previo a la edificación, las especificaciones emanadas desde el municipio, en el sentido de “ejecutar a su costa, el pavimento de las respectivas calzadas y aceras”, además de “instalar los servicios de alumbrado público y desagües” 57 . De igual manera, la autoridad municipal autorizó la solicitud de subdivisión de los terrenos de la manzana 36 de la Población Británica, adquiridos por la Fundación de Casas para Obreros “Ramón Nieto Otero”, a quienes se autorizó, con la única indicación de “edificar en la porción de terrenos adquirida por esa misma Fundación una Población Obrera” 58 . De esta forma, el barrio o población Santa Inés se constituyó rápidamente en uno de los barrios pioneros en materia de viviendas sociales. Al respecto, Castagneto señala que “la inauguración de una nueva población obrera en Santa Inés, en 1951, preludia el explosivo aumento que tendría la formación de barrios en los sectores altos de la ciudad; todo ello, en una época en que la población de

52 D.A. 1123, 03 de octubre de 1954.

53 D.A. 1130, de 25 de octubre de 1954.

54 D.A. 1130, 25 de octubre de 1954.

55 D.A. 698, de 22 de agosto de 1950.

56 DA 698, 22 de agosto de 1950, Archivo Municipal.

57 D.A. 853, de 21de junio de 1956.

58 D.A. 626, de 16 de mayo de 1957.

Viña del Mar crecía a un ritmo cada vez más acelerado, elevándose de 30 mil habitantes en 1930, a 70 mil en 1940 y a 90 mil según el censo de 1952” 59 . Sin embargo, y como efecto de la masiva llegada de nuevos habitantes a esta población, se incrementó el número y tipo de necesidades a ser cubiertas, lo que hizo que el municipio buscara alternativas a los diversos problemas que se estaban generando. Por una parte, se hizo necesario contar con un nuevo acceso a la población, el que fue licitado en propuesta pública en 1954 60 y del que existen distintas referencias en la documentación municipal, ya sea por el llamado a propuesta, adjudicación de la licitación, ampliación de obras, instalación de barandas, colocación de cunetas, habilitación de colectores de aguas, instalación de cierros y rejas e instalación de luminarias 61 . Luego se sumarían otras obras de conectividad para el sector, como el mejoramiento del camino de Viña del Mar a Colmo, en el tramo que cruzaba por Santa Inés 62 . En forma paralela a los trabajos de conectividad vial, el municipio realizó una importante inversión en diversas obras de adelanto para la población en general, como ocurrió con la pavimentación de calles 63 , instalación de cauces 64 y matrices de agua potable 65 , construcción de muros de contención 66 , habilitación de

59 Castagneto G., Piero, Op. Cit.

60 D.A. 952, de 11 de septiembre de 1954.

61 D.A. 952, de 11 de septiembre de 1954; D.A. 1313, de 04 de diciembre de 1954; D.A. 95, de 20 de enero de 1956; D.A. 362, de 20 de marzo de 1956;D.A. 560, de 30 de abril de 1956; D.A. 947, de 09 de julio de 1956; D.A. 353, de 26 de marzo de 1957; D.A. 499, de 16 de abril de 1957; D.A. 966, de 23 de julio de 1958; D.A. 1789, de 31 de diciembre de 1958, mediante el cual se denomina definitivamente a la Subida por los Establecimientos Americanos Gratry, Arturo Alessandri Palma; D.A. 1210, de 18 de agosto de 1959.

62 D.A. 447, de 23 de marzo de 1959.

63 D.A. 1547, de 08 de octubre de 1960, el que incluía un plan de pavimentación (segunda etapa) para el sector nor-oriente de la ciudad y que consideraba la pavimentación de las calles: Nueve (entre 21 y 24 Norte), 24 Norte (entre Nueve y Uno), Uno (entre 21 y 24 Norte), Seis (entre Subida Concón y 24 Norte), Los Lirios (entre Quillota y El Bosque) y Plath (entre Subida Concón y El Bosque); D.A. 463, de 05 de abril de

1961.

64 D.A. 137, de 31 de enero de 1957.

65 D.A. 197, de 31 de enero de 1957; D.A. 1784, de 25 de noviembre de 1957; D.A. 1933, de 16 de diciembre de 1957; D.A. 1493, de 28 de septiembre de 1959; D.A. 603, de 29 de abril de 1961.

plaza pública 67 , instalación y extensión de la red de alumbrado público 68 , además de la realización de expropiaciones para la apertura de calles y pasajes en la población 69 . Junto con lo anterior, el municipio viñamarino facilitó la instalación y/o permanencia de algunas instituciones de beneficio público para los habitantes de esta población, lo que se tradujo en aportes de distinta naturaleza. En 1957, y comprendiendo la importancia de establecer una adecuada red de servicios para la creciente población que se había instalado, el municipio cedió a la comunidad de Santa Inés un conjunto de terrenos que le habían sido donados por don Francisco Valencia Simms, con el fin único de “ser destinados a Iglesia del Culto Católico, a Escuela Pública y a Cuartel de Policía o Carabineros” 70 . Adicionalmente, se subvencionó las obras de apoyo social que realizaban instituciones como la “Gota de Leche de Santa Inés”, por medio del apoyo económico para las obras de construcción que la entidad estaba realizando en el barrio 71 , lo que por cierto aseguraba la permanencia de esta institución en el sector, considerando la importante labor que cumplía en la entrega de este alimento a la comunidad y el aporte que con ello significaba para la salud de la población infantil. En aspectos ligados a la salud, y aparte de lo que ya se había hecho en apoyo a la “Gota de Leche”, la Municipalidad de Viña del Mar cedió a título gratuito al Servicio Nacional de Salud, los terrenos de su propiedad ubicados en Calle Siete, entre 21 y 22 norte, los que tenían una extensión total de 3.000 mts 2 , con el

66 D.A. 880, de 13 de junio de 1959; D.A. 1754, de 17 de noviembre de 1960; D.A. 1763, de 17 de noviembre de 1960; D.A. 460, de 05 de abril de 1961; D.A. 528, de 17 de abril de 1961.

67 D.A. 1752, de 20 de noviembre de 1957.

68 D.A. 781, de 26 de junio de 1957; D.A. 278, de 18 de febrero de 1959; D.A. 1210, de 18 de agosto de 1959; D.A. 1656, de 31 de octubre de 1960; D.A. 1860, de 13 de diciembre de 1960.

69 D.A. 107, de 22 de enero de 1959.

70 D.A. 882, de 10 de julio de 1957.

71 D.A. 622, de 16 de mayo de 1957, obras apoyadas con los dineros de la cláusula X del Contrato del Casino, “destinados a la atención de los barrios altos”.

“objeto de que dicho Servicio construya en él un Consultorio Materno Infantil, un Servicio Dental y un Consultorio General de Adultos”, haciéndose presente que las obras debían iniciarse en el plazo máximo de dos años, en caso contrario, la cesión quedaría automáticamente sin efecto 72 . Sumado a todo lo anterior, la municipalidad también realizó aportes en otras áreas complementarias, como los hechos para la habilitación y mejoramiento de la cancha municipal de Av. El Bosque 73 , de gran utilidad para el desarrollo deportivo de la población, así como los aportes hechos a la Parroquia de Santa Inés, “para el mejor desarrollo de las obras de beneficencia y asistenciales que ella desarrolla en ese barrio” 74 . De esta forma, y de acuerdo a todos los antecedentes expuestos, resulta evidente que el apoyo brindado por el municipio al desarrollo de esta población y a la mejora en las condiciones de vida de sus habitantes, fue fundamental. Sin embargo, el acelerado crecimiento de Santa Inés durante la década del ’50 provocó la saturación de sus viviendas y terrenos, lo que facilitó el surgimiento de nuevos polos habitacionales en Viña del Mar y con ello, la creación de nuevas poblaciones y necesidades que atender en la comuna.

2. ACHUPALLAS

Al presente, el sector de Achupallas es el segundo con mayor habitantes en la comuna, superado sólo por el Plan, lo que demuestra el interés que el sector ha adquirido a través del tiempo y la importancia que éste tiene en la configuración de la ciudad. Sin embargo, esto no es coincidencia.

72 D.A. 422, de 29 de marzo de 1961.

73 D.A. 1293, de 13 de octubre de 1958; D.A. 225, de 10 de diciembre de 1959; D.A. 1949, de 22 de diciembre de 1960.

74 D.A. 1649, de 31 de octubre de 1960; D.A. 372, de 29 de febrero de 1968; D.A. 357, 29 de febrero de 1968; D.A. 466, de 15 de marzo de 1968, recursos destinados a apoyar a damnificados por incendio ocurrido en Gómez Carreño; D.A. 1998, de 20 de noviembre de 1968; D.A. 2154, de 19 de diciembre de 1968; D.A. 168, de 06 de febrero de 1969; Ds.As. 805 y 806, de 06 de junio de 1969.

La historia de esta población, tal vez una de las más estudiadas en la incipiente historiografía de la comuna de la segunda mitad del siglo XX, se remonta al mes de junio del año 1950, cuando “los obreros agrupados en la Confederación Nacional de Sindicatos con sede en Viña del Mar, resolvieron solucionar el problema de la vivienda y, por conducto de su directiva compuesta por los señores Rubén Hurtado 75 , Emilio Puebla 76 , Carlos Gaytán, Humberto Herrera, Juan Ribera, Jorge Sandoval, Tomás Díaz, Juan Zapata y otros, adquirieron el fundo Las Achupallas a la sucesión Kameid, en la suma de $7.250.000, valor que con los impuestos y derechos notariales subió a 8 millones de pesos” 77 . De esta forma, y contando con la colaboración de “los arquitectos, señores Sergio Larraín y Emilio Duhart, proyectaron la futura población en un sector cercano a Miraflores Alto y Población Vergara, con capacidad para unidades vecinales, con escuelas, centros comerciales y cívicos, iglesias, etc., y 3.900 casas” 78 .

75 El Sr. Rubén Hurtado O’Ryan desempeñó labores en la Compañía de Refinería de Azúcar de Viña del Mar. Fue fundador y presidente de la Confederación Nacional de Sindicatos (1949) y la Federación Nacional de Sindicatos de la Industria Azucarera (1953). Fue elegido regidor por Viña del Mar en 1950, en representación del sector gremialista de la comuna. Posteriormente sería elegido diputado por la sexta agrupación departamental de Valparaíso y Quillota, para el periodo 1953 – 1957 y reelecto para el periodo siguiente. Véase www.bcn.cl, Reseña Biográfica Parlamentaria, Rubén Hurtado O’Ryan.

76 El 1° de marzo de 1953, el Sr. Emilio Puebla Quijanes fue elegido regidor por la comuna de Viña del Mar. De él se destacaba su carácter apolítico y de representación del sector gremialista de la comuna. Véase, Basulto L. Renato, Op. Cit., pp. 12 – 14.

77 Torres Vergara, Belarmino, Viña del Mar, Edén del Pacífico (Obra histórica, turística y biográfica), marzo del año 1960, p. 84.

78 Torres Vergara, Belarmino, Op. Cit., p. 84.

Lámina 4 7 9 Lo señalado precedentemente, es recogido también en los talleres de Historia

Lámina 4 79

Lo señalado precedentemente, es recogido también en los talleres de Historia y Cultura Local de EKOSOL, de donde se obtiene el testimonio de uno de los actores de este proceso, el Sr. Eduardo Tapia, quien señala que “la directiva de la Confederación tuvo la visión de comprar los terrenos que conformaban el fundo Las Achupallas, que pertenecía a unos turcos, la familia Kameidi. Todo el terreno costó 7 millones 250 mil pesos que se obtuvieron del pago que hicimos los trabajadores. Habíamos unos 10 mil afiliados en ese tiempo”. La compra se materializó en 1950 y se hizo efectiva por vía del Sindicato Industrial de la CRAV; por contar con personalidad jurídica y respaldo en bienes para hacer la compra” 80 . Lo anterior significaba un proyecto de gran envergadura, que transformaría definitivamente el rostro de esta parte de Viña del Mar, y con ello, el de centenares de familias de obreros que encontraron aquí una solución definitiva al problema de sus viviendas. Pero no sólo esto, ya que el proyecto que se desarrollaba en

79 Dibujo del despoblado sector Achupallas en relación con el centro de Viña del Mar. En Cruz C., Alberto, Estudio Urbanístico para una Población Obrera en Achupallas, Revista Anales UCV, N° 1, 1954.

80 Breve Historia de Achupallas, Programa Aprendiendo con Nuestra Historia, www.ekosol.cl

Achupallas también representó un ejemplo a nivel nacional, sustentado en la capacidad de organización de los obreros, para dar respuesta colectiva a sus necesidades: “Un excelente ejemplo de ello fue Achupallas, en Viña del Mar, una población edificada sobre un programa de autoconstrucción, llevada a cabo por los propios interesados que adquirieron los terrenos a través de cuotas pagadas en sus sindicatos” 81 . Con esto, destaca el hecho de que “los constructores de Achupallas (y de cientos de poblaciones populares a lo largo de Chile) fueron productores de espacio urbano, pobladores en toda la esencia del concepto. En ese espacio iniciaron una “nueva vida” y forjaron identidades colectivas que se reconocieron en el trabajo de tantas manos, sembradoras de nuevos sueños” 82 . Resalta positivamente, la voluntad de obreros y dirigentes por buscar soluciones autogestionadas, lo que se tradujo, además, en el apoyo de empresarios y autoridades públicas, “que vieron en su proyecto de autogestión la forma correcta de encarar las necesidades básicas de sectores populares, prescindiendo de todo vínculo político o ideológico” 83 . Una vez instalada la nueva población, “el ministro respectivo confeccionó proyectos camineros, con aporte superiores a 80 millones de pesos, por parte de la Confederación Obrera. Esta iniciativa trajo por consecuencia la ejecución de obras de esta naturaleza superiores a 220 millones de pesos; esto sin considerar las terminaciones y pavimentación caminera. Estos caminos son: uno periférico que rodea toda la población; uno que une Miraflores Alto con Achupallas y uno de alta velocidad que cruza el fundo desde Subida Achupallas hasta camino Santa Inés, en dirección al futuro puerto aéreo de Reñaca, con una economía de 16 kilómetros hasta Concón, en relación con el camino costero” 84 . Al respecto, es importante señalar que la primera referencia encontrada en la documentación

81 Salazar, Gabriel y Pinto, Julio, Historia Contemporánea de Chile II. Actores, identidad y movimiento, LOM Ediciones, primera edición, Santiago, 1999, p. 128.

82 Salazar, Gabriel y Pinto, Julio, Op. Cit., p. 128.

83 Salazar, Gabriel y Pinto, Julio, Op. Cit., p. 128.

84 Torres Vergara, Belarmino, Op. Cit., p. 84.

municipal acerca del sector Achupallas, es precisamente aquella donde se indica un aporte municipal de $3.000.000 para las obras de defensa y protección del camino que une Achupallas y Miraflores Alto 85 . A decir de Belarmino Torres, las obras emprendidas en Achupallas representaban “un esfuerzo verdaderamente ejemplar de la Confederación Nacional de Sindicatos que no desmaya y trabaja para que la futura gran población cuente, además, con todos los servicios indispensables, como agua potable, luz eléctrica, movilización, etc” 86 ; y agrega que otro de los pasos fundamentales de esta agrupación de obreros, “es la formación de la sociedad denominada “Viviendas Económicas y Compañía Encomandita por Acciones”, cuya sigla es “Provien y Cía. C.P.A. De esta sociedad forman parte: a) “Materiales Provien C.A.P.”; b) “Distribuidora Provien C.P.A.” y c) “Casas Provien C.A.P.”, con lo cual la Federación se convierte en una personalidad jurídica con capacidad legal para mover sus capitales y sus aspiraciones” 87 . Producto de lo anterior, en el año 1962, la Municipalidad de Viña del Mar, mediante D.A. 1314, aprobó “los loteos de terrenos de propiedad de la Soc. Promotora de Viviendas Económicas Ltda. y Cía. en comandita por acciones “Provien y Cía. C.P.A.”, ubicados en población Achupallas, sectores denominados Villa Dulce Sur y Villa Dulce Norte, conforme a los planos acompañados por los solicitantes. Dichos sectores se individualizan en la siguiente forma:

Villa Dulce Sur: deslinda por el sur, con el camino de Viña del Mar a Quilpué (Variante Achupallas); por el Norte con el acueducto Las Vegas; y por el Oriente con el camino que une la Variante Achupallas con el camino a Concón Alto por Santa Inés. Villa Dulce Norte: deslinda por el sur con el acueducto de Las Vegas; por el Norte con el resto del fundo Achupallas; y por el Oriente con el camino que une la Variante Achupallas (camino de Viña del Mar a Quilpué) con el camino a Concón

85 D.A. 1670, de 16 de diciembre de 1958.

86 Torres Vergara, Belarmino, Op. Cit., p. 84.

87 Torres Vergara, Belarmino, Op. Cit., p. 84.

Alto por Santa Inés” 88 . Posteriormente, pero en el mismo año, la municipalidad aprobaría los loteos de terrenos pertenecientes a la misma Soc. Promotora de Viviendas Económicas Ltda. y Cía. en comandita por acciones Provien y Cía. C.P.A.; de los sectores denominados: Villa Dulce Oriente, Villa Dulce Meseta Oriente y Ampliación Villa Dulce Norte, individualizados en la siguiente forma:

“VILLA DULCE ORIENTE: Plano N° 20-A, N° 3 del plano general de emplazamiento. Norte: Con resto fundo Achupallas (Villa Dulce Meseta Oriente). Sur: Con Camino Viña – Quilpué. Oriente: Con resto fundo Achupallas. Poniente: Con Variante Achupallas, Viña – Colmo y resto fundo Achupallas.

VILLA DULCE MESETA ORIENTE: Plano N° 21, N° 3 A. del plano general del emplazamiento Norte: Con resto fundo Achupallas. Sur: Con resto fundo Achupallas (Villa Dulce Oriente). Oriente: Con resto fundo Achupallas. Poniente: Con resto fundo Achupallas.

AMPLIACIÓN VILLA DULCE NORTE: Plano N° 35, N° 2 A. del plano general de emplazamiento. Norte: Con resto fundo Achupallas. Sur: Con resto fundo Achupallas (Villa Dulce Norte). Oriente: Con resto fundo Achupallas (Villa Dulce Norte)” 89 . De esta forma, y en un breve periodo, los obreros accedieron a sus viviendas, gestión no exenta de problemas, ya que lamentablemente para los habitantes de las distintas villas creadas bajo la denominación genérica de Villa Dulce, éstas se vieron afectadas gravemente por el terremoto que sacudió a la zona central en el año 1965. En

88 D.A. 1314, de 21 de septiembre de 1962.

89 D.A. 1688, de 03 de diciembre de 1962.

relación con esto último, Arturo Olavarría compara las deficiencias de las viviendas de Villa Dulce con semejante problema en otras localidades del país, especialmente en San Felipe, señalando que: “algo similar ocurrió en la población “Villa Dulce” de Las Achupallas en Viña del Mar, que había sido construida, en su carácter de empresario, por el diputado democratacristiano señor Rubén Hurtado. Pocos meses antes se solicitó el desafuero de este parlamentario, que no fue concedido, justamente por irregularidades denunciadas respecto de la edificación de esa villa” 90 . La entrega oficial de las viviendas se había hecho en el teatro de la CRAV, el día 13 de julio de 1963 y con posterioridad a los problemas originados en el terremoto, hacia 1971, esta villa albergaba un total de 500 viviendas 91 . No obstante los problemas, Achupallas logró consolidarse, ya sea por la gestión de sus pobladores, dirigentes y por el apoyo brindado por instituciones como la Municipalidad de Viña del Mar y otras, que se hicieron parte en la búsqueda de las soluciones a los problemas propios de la instalación de una población con las dimensiones y características de Achupallas. A las ya citadas obras de apoyo, por parte del municipio, para la conexión vial con Miraflores Alto, debe agregarse las de colocación de estanques de agua para el abastecimiento de la población 92 , construcción de pozos 93 , habilitación y ampliación de establecimientos educacionales 94 , alumbrado público 95 , habilitación de redes de

90 Olavarría Pérez, Arturo, Chile bajo la Democracia Cristiana, Editorial Nascimento, Santiago, 1966, p. 58.

91 Aceituno Silva, David, Op. Cit., p. 103.

92 D.A. 1698, de 08 de noviembre de 1960; D.A. 110, de 23 de enero de 1961.

93 D.A. 457, de 05 de abril de 1961.

94 D.A. 334, de 14 de marzo de 1961; D.A. 1690, de 03 de noviembre de 1961; D.A. 1428, de 16 de octubre de 1962; D.A. 529, de 06 de abril de 1965; D.A. 818, de 02 de junio de 1965, que señala la obligación del concesionario de extracción de arenas del estero, de aportar a la construcción de la Escuela de Villa Independencia, como condición para la concesión; D.A. 915, de 26 de junio de 1965; D.A. 1254, de 10 de septiembre de 1965; D.A. 1525, de 05 de noviembre de 1965.

95 D.A. 530, de 17 de abril de 1961; obras que beneficiaron en conjunto a Achupallas y Reñaca Alto, cuyo valor ascendía a E° 50.000, financiados a través de los fondos obtenidos por el empréstito autorizado a la Municipalidad de Viña del Mar en la Ley 13.364 (Ley Lorca). Véase Anexo 2; D.A. 1764, de 15 de diciembre de 1962, con financiamiento municipal, del fisco y de los propios vecinos; D.A. 776, de 28 de mayo de 1965.

agua potable 96 , construcción de “posta de primeros auxilios” 97 , instalación de sedes vecinales 98 , obras de reconstrucción después del terremoto de 1965 99 , e incluso el favorecimiento de la movilización de los vecinos 100 .

96 D.A. 1444, de 17 de octubre de 1962.

97 D.A. 117, de 18 de enero de 1964.

98 D.A. 1793, de 28 de diciembre de 1965.

99 D.A. 1769, de 22 de diciembre de 1965.

100 D.A. 1781, de 14 de noviembre de 1959, donde se establece la venta de un microbús marca Brockway, de propiedad municipal, a la Sociedad Promotora de Viviendas Económicas Ltda., en la suma de $1.000.000 (E°1.000), con la única indicación de que “dicho vehículo deberá necesariamente ser destinado por la Sociedad compradora, a la movilización colectiva de los pobladores del sector Achupallas, sean o no socios de la misma”.

3. MIRAFLORES

Este sector debe su origen a una sociedad comercial formada por un grupo de extranjeros reunidos en la denominada Sociedad Duncan Fox y Compañía 101 , quienes adquirieron a la Población Vergara una hijuela de terreno, compuesta por 60 hectáreas en zona plana y otras 70 hectáreas que eran parte de cerro 102 . Esta sociedad “presentó a la municipalidad un plano de loteo de la población, referido a la parte plana, el cual fue aprobado por Decreto Municipal de fecha 30 de octubre de 1912, con la sola observación de que debía llamarse Población Nueva Miraflores” 103 ; motivo por el cual, el 30 de septiembre de 1913 se constituyó la Sociedad Población Nueva Miraflores 104 y se dio el impulso inicial al barrio que llevaría este nombre. Lamentablemente, no existen investigaciones históricas específicas acerca del desarrollo de este barrio durante la primera mitad del siglo XX, con la sola excepción de la ya citada. A pesar de ello, parece haber sido progresivo el avance en la utilización territorial de Miraflores, avanzando desde la zona plana, hacia el cerro. Ya hacia la década del ‘50, la documentación municipal entrega antecedentes de obras y acciones realizadas en la zona baja de Miraflores 105 , pero también, y de manera progresiva, entrega antecedentes acerca del ocupamiento de la zona alta de este sector. Hacia estos años, Miraflores Alto ya había surgido y se configuraba con fuerza creciente, lo que era observado por el municipio, a través del seguimiento a las obligaciones contraídas por la Sociedad formadora de esta población: “concédase a los Departamentos de Obras y Jurídico un plazo de 60 días para que evacúen un informe sobre la formación de la Población

101 Bahamondes G. Juan, Población Miraflores de Viña del Mar. Sus orígenes, Revista Archivum, año VI, N° 7, 2006, p. 255.

102 Bahamondes G. Juan, Op. Cit., p.256.

103 Bahamondes G. Juan, Op. Cit., p.259.

104 Bahamondes G. Juan, Op. Cit., p.259.

105 D.A. 935, de 07 de septiembre de 1954, obras en calle Los Fresnos.

Miraflores Alto y sobre el cumplimiento que ha dado a sus obligaciones la Sociedad formadora de dicha Población 106 ”. Corresponde a este periodo la división de Miraflores Alto en un conjunto diverso de nuevas poblaciones: Cuatro Vientos, La Conquista, Eleanor Roosevelt, Las Pataguas, Granadilla, entre otras; que incrementarían el número de habitantes populares de este sector. Gran parte de los terrenos que fueron subdivididos para la formación de las nuevas poblaciones, eran de propiedad de la Sociedad Población Miraflores en Liquidación, la que junto a otros, como la Municipalidad de Viña del Mar, levantaron grandes conjuntos poblacionales, existentes al presente. Como parte de las necesidades de los nuevos habitantes, el acceso a Miraflores Alto se transformó en un problema mayor, principalmente por las características físicas, que obligaban a contar con pavimento para su tránsito 107 . Esto llevó a que el concejo municipal resolviera, en 1958, comisionar “al señor Alcalde para que, en su próximo viaje a la capital, se entreviste con el Sr. Director General de Pavimentación Urbana, con el objeto de buscar una solución al problema de la pavimentación de la Subida Miraflores Alto” 108 . Asimismo, y manifestando la preocupación por la progresiva necesidad de habilitar viviendas en la comuna, el municipio, en 1959, resolvió: “Cúmplase el mencionado acuerdo y, en consecuencia, transfiérase directa y gratuitamente a la Corporación de la Vivienda, para que los destine a la construcción de viviendas de tipo popular, cincuenta mil metros cuadrados de terreno de dominio de la Corporación, ubicados en Población Miraflores Alto … Asimismo manifiéstese a la Corporación de la Vivienda los agradecimientos del Municipio de Viña del Mar por los servicios que prestará a la ciudad y su población con la construcción de viviendas económicas que efectuará en los terrenos que se transfieren” 109 . Lo

106 D.A. 1398, de 29 de octubre de 1958.

107 D.A. 782, de 26 de junio de 1957, que da cuenta de aporte municipal de $5.000.000 para la pavimentación, desde la zona plana, hasta la Iglesia del Santo Cristo, además del aporte para la construcción de huellas desde la iglesia hacia la parte superior de ésta.

108 D.A. 1087, de 22 de agosto de 1958.

109 D.A. 926, de 22 de junio de 1959.

anterior, debe complementarse con las obras de beneficio comunitario realizadas durante el periodo: construcción de pasadas de agua 110 , habilitación de muros de contención 111 , escalas 112 , obras en cancha deportiva 113 , movimientos de tierra para construcción de poblaciones 114 , habilitación de alumbrado público 115 , cierres de poblaciones 116 , planificación de calles 117 , cesión de terrenos para construcción de escuela gratuita 118 , aportes en “piedra puesta en cantera” 119 , instalación de pilón de agua 120 , entre otras obras menores.

110 D.A. 780, de 03 de junio de 1969.

111 D.A. 1923, de 08 de noviembre de 1968.

112 D.A. 2226, de 30 de diciembre de 1968.

113 D.A. 1672, de 16 de diciembre de 1958; D.A. 1795, de 18 de noviembre de 1959; D.A. 2335, de 24 de noviembre de 1967.

114 D.A. 152, de 24 de enero de 1964, para la creación de la Población La Conquista.

115 D.A. 1216, de 18 de agosto de 1959; D.A. 1233, de 03 de septiembre de 1962; D.A. 774, de 28 de mayo de 1965; D.A. 1379, de 09 de septiembre de 1969.

116 D.A. 300, de 13 de marzo de 1961.

117 D.A. 1882, de 16 de diciembre de 1960.

118 D.A. 1134, de 25 de octubre de 1954.

119 D.A. 1061, de 13 de octubre de 1954.

120 D.A. 1820, de 28 de noviembre de 1957.

4. CHORRILLOS

El nombre de Chorrillos, que recuerda a una de las batallas de la Guerra del

Pacífico 121 , sirvió para albergar en sus inicios a “residencias magníficas, de las cuales salían preciosos carruajes tirados por caballos que conducían a sus dueños

al centro, es decir, a los alrededores de la estación” 122 . Esta postal cambiaría

durante la segunda mitad del siglo XX, ya que a los chalets instalados en la zona

plana, se agregarían las modestas casas auto construidas en los cerros.

A principios de los años ‘50, la documentación municipal permite afirmar

que era cada vez más frecuente la solicitud de aprobación de loteos de terrenos, como aparece en el D.A. 726 del 20 de julio de 1954, en que se da curso favorable

a la presentación hecha por el Sindicato Industrial del Casino Municipal,

proyectado entre calle Achupallas s/n con apertura de otras calles y pasajes. En el decreto, queda establecido que las materias relacionadas con “la urbanización que corresponde a pavimentación – desagües - luz eléctrica – agua potable y gas deberá ser realizada por los loteadores o garantizada por medio de una Boleta Bancaria renovable cada seis meses, por una suma igual a la que represente el total de los presupuestos pasados por las respectivas Compañías para la ejecución de los matrices. d) De acuerdo con la Ley se deberá pagar un derecho a beneficio municipal equivalente al 1% del avalúo del terreno que se proyecta lotear” 123 . Complementariamente, en 1956, se aceptaría la subdivisión de terrenos presentada por los Establecimientos Industriales Giacoman S.A., a quienes se les imponían similares condiciones 124 ; al igual que a la Sociedad Constructora Chorrillos Ltda. 125 , que construiría entre Alvares, Cantera y Jackson, bajo las

121 Silva Bijit, Roberto, Op. Cit., Me llamo Viña del Mar (La ciudad cuenta su historia al cumplir cien años de vida), Talleres Gráficos de EDEVAL, Valparaíso, 1974, p. 49

122 Silva Bijit, Roberto, Op. Cit., p. 49.

123 D.A. 726, 20 de julio de 1954

124 D.A. 365, de 20 de marzo de 1956.

125 D.A. 1297, de 20 de septiembre de 1962.

mismas indicaciones. Hacia 1962, el mismo municipio promovería nuevamente el traslado de algunos de los funcionarios del Casino Municipal al sector Chorrillos, a través del otorgamiento de préstamos hipotecarios para adquirir casas construidas en una población de calle Souther 126 . Casi simultáneamente al establecimiento de nuevas poblaciones, el municipio haría un aporte complementario en urbanización, indispensable para la vida adecuada en el sector, dadas las condiciones físicas de esta población; por medio de la inversión en muros, escalas y cauces 127 , además de construcción de barandas 128 , rellenos de muros, arreglos de calles, habilitación de alumbrado público 129 , prolongación de cauces 130 , construcción de cunetas 131 , extensión de matrices de alcantarillado y agua potable 132 , obras de captación de aguas lluvias 133 , incorporación de calle al uso público 134 , además del aporte a

126 D.A. 1827, de 19 de diciembre de 1962.

127 D.A. 570, de 02 de mayo de 1956; D.A. 629, de 06 de mayo de 1956; D.A. 844, de 18 de junio de 1956; D.A. 1236, de 12 de septiembre de 1957; D.A. 1559, de 18 de octubre de 1957; D.A. 1080, de 22 de agosto de 1958; D.A. 1755, de 14 de noviembre de 1961, que corresponde a obras en población Lomas de Chorrillos; D.A. 552, de 08 de abril de 1965.

128 D.A. 1237, de 12 de septiembre de 1957.

129 D.A. 664, de 16 de mayo de 1956; D.A. 1688, de 31 de octubre de 1957; D.A. 1433, de 05 de noviembre de 1958; D.A. 1375, de 05 de octubre de 1962; D.A. 1716, de 06 de diciembre de 1962; D.A. 1613, de 24 de noviembre de 1965; D.A. 2297, de 21 de noviembre de 1967

130 D.A. 503, de 16 de abril de 1957.

131 D.A. 1718, de 12 de noviembre de 1960, que correspondía a la instalación de “15 tubos de cemento, destinados a ser colocados en las cunetas insalubres existentes en la Población Chorrillos Alto”.

132 D.A. 449, de 11 de abril de 1957, que incluye todas las obras descritas; D.A. 1838, de 29 de noviembre de 1957; D.A. 1468, de 21 de septiembre de 1961; D.A. 1709, de 06 de diciembre de 1962; D.A. 1320, de 21 de septiembre de 1962

133 D.A. 1676, de 04 de noviembre de 1960; D.A. 565, de 21 de abril de 1961; D.A. 601, de 29 de abril de 1961; D.A. 206, de 03 de febrero de 1964, destinados a la población de funcionarios del Casino Municipal; D.A. 1025, de 22 de julio de 1965, relativo a la captación de aguas lluvias de la Población de Emergencia en el sector El Boldo

134 D.A. 357, de 25 de marzo de 1969

organizaciones sociales de la población 135 , así como a la realización de otras obras menores 136 .

5. REÑACA ALTO

Hacia 1956, un grupo de obreros dio origen a la idea de formar una agrupación que les permitiera obtener los terrenos necesarios para instalar en ellos sus viviendas. Para esto, contaban con el apoyo de los sacerdotes Cirilo Helton y Raúl Cohen 137 , quienes promovieron la idea de organizar a los obreros a través de cooperativas. Entre las distintas motivaciones que tuvieron los obreros para buscar alternativas habitacionales en Reñaca Alto, estaba el marcado hacinamiento del que era objeto la población Santa Inés, donde muchos de éstos residían. Debido a lo anterior, los obreros decidieron buscar distintas alternativas, entre las que analizaron las posibilidades de adquirir terrenos en Forestal y Achupallas, ésta última en formación por esos mismos años. Sin embargo, la decisión final fue la de trasladarse a un terreno ubicado a 7 kms. de Santa Inés, siendo éste el sitio urbano más cercano a la naciente población 138 . Inicialmente, la decisión de trasladarse a estos terrenos no fue compartida por todos los inscritos,

135 D.A. 1277, de 08 de octubre de 1958; D.A. 48, de 09 de enero de 1964, para obras de carácter social de la iglesia del sector; D.A. 200, de 03 de febrero de 1968; D.A. 498, de 19 de abril de 1969, correspondiente a la aceptación de propuesta del Hogar de Cristo para la construcción de sede social prefabricada para el Centro de Madres de la Población Lomas de Chorrillos; D.A. 601, de 08 de mayo de 1969.

136 D.A. 944, de 20 de julio de 1957; D.A. 416, de 28 de marzo de 1961, correspondiente al permiso para realizar en el Estadio Sausalito, la representación artística de “La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, “obra que tendrá como único objeto el reunir fondos para los trabajos de mejoramiento que se ejecutan en el sector”.

137 Sacerdote porteño, estudió en el Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso y posteriormente ingresó al noviciado de Los Perales de Marga Marga. Contribuyó en la formación de cooperativas de obreros en Santa Inés y Reñaca Alto. En Araneda, Sergio y otros, Historia Oral de Reñaca Alto, COTRA, Viña del Mar, pp. 8 – 10.

138 Araneda, Sergio y otros, Op. Cit., p. 7.

principalmente, debido a las adversas condiciones que deberían afrontar y la lejanía respecto del centro de la ciudad y de cualquier otro sector urbano 139 . Para la adquisición de los terrenos bajo la modalidad de cooperativa, a los obreros se les exigía el 20% de la urbanización 140 , razón por la que finalmente, y después de la revisión de alternativas legales, decidieron comprar bajo la figura de “Cooperativa de Huertos Obreros”, en base a la Ley de Huertos Obreros N° 6.815 141 , dictada bajo el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, lo que les permitió adquirir terrenos de 2.500 mts 2 , 142 aprovechando las indicaciones de la citada ley, la que establecía: “se entenderá por jardín obrero y por jardín familiar, la vivienda popular construida principalmente en el radio urbano o en sus inmediaciones, que disponga de un terreno anexo no inferior a quinientos ni superior a cinco mil metros cuadrados, a fin de que pueda desarrollarse alguna pequeña industria casera, especialmente agropecuaria” 143 . Los terrenos fueron comprados al Sr. Dionisio Hernández, quien hábilmente decidió venderles los terrenos posteriores de su propiedad, con el objeto de que la urbanización de éstos, sirviera para urbanizar los anteriores, y así venderlos a un precio más elevado 144 . En lo relativo a la opinión de la municipalidad acerca de la instalación de este nuevo barrio obrero, un vecino contemporáneo al nacimiento de ésta, indica:

“cuando el Padre Raúl instaló toda esa gente en Reñaca Alto, la autoridad de la municipalidad se molestó, porque vio que ese barrio no tenía alcantarillado, no tenía agua y ponerle esas cosas era muy caro. Y como a raíz de Reñaca Alto comenzó Achupallas, comenzó Forestal, y también un poco Chorrillos Alto,

139 Araneda, Sergio y otros, Op. Cit, p. 9.

140 Araneda, Sergio y otros, Op. Cit., p. 12.

141 Título de la Ley: Destina fondos para la formación de huertos obreros y al desarrollo y fomento de las industrias caseras. Ley N° 6.815, www.bcn.cl

142 Araneda, Sergio y otros, Op. Cit., p. 12.

143 Ley 6.815, de 04 de marzo de 1941, Art. 2°.

144 Araneda, Sergio y otros, Op. Cit., p. 11.

entonces “las cabezas“ (de la municipalidad) se preocuparon y empezaron a estudiar la población Gómez Carreño” 145 . En efecto, pudo haberse molestado la autoridad municipal, de lo cual no existe registro oficial, pero ello no fue obstáculo para invertir en el sector. Al respecto, las referencias municipales más antiguas acerca de Reñaca Alto, corresponden al año 1959, cuando se decreta:

“adquiérase a la Empresa Municipal de Desagües de Valparaíso y Viña del Mar, 84 tubos de cemento de 0,80 mts. de diámetro, para ser destinados al mejoramiento del camino a Población Reñaca Alto con el encauzamiento, con dichos tubos, de cuatro quebradas que atraviesan dicho camino” 146 ; lo que evidencia el inicial interés, aunque tardío de la municipalidad, por realizar obras que permitieran mejorar las condiciones de vida de los habitantes de esta población. Como parte de las necesidades básicas de los residentes de este sector, pronto surgió la idea de levantar una escuela que sirviera para atender a la población de niños que había llegado con las familias fundadoras. De esta forma, los dirigentes vecinales de la población, dieron forma a la creación de una escuela que inició su funcionamiento en el galpón de las micros (paradero 1), para posteriormente, establecerse en forma definitiva en la población, bajo la tutela del Profesor Enrique Cárdenas 147 , designándose a esta Escuela Pública con el N° 42. En adelante, el municipio realizaría una serie de aportes para el desarrollo y avance de esta escuela, como: cierres perimetrales 148 , colocación de piso, habilitación de pupitres y estantes, habilitación de motobomba para la extracción de agua potable 149 y la posterior llegada de la luz eléctrica 150 , además de otras obras menores 151 .

145 Araneda, Sergio y otros, Op. Cit., p. 11.

146 D.A. 705, 08 de mayo de 1959, Archivo Municipal.

147 En la actualidad, una de las tres escuelas públicas de Reñaca Alto, lleva por nombre “Colegio Enrique Cárdenas Rivera”, en homenaje a este profesor.

148 D.A. 1428, de 16 de octubre de 1962; D.A. 1710, de 06 de diciembre de 1962.

149 D.A. 74, de 14 de enero de 1964

En 1964, el municipio incluyó en una de las modificaciones presupuestarias de ese año, una glosa especial para apoyar las labores de la Junta de Vecinos 152 de Reñaca Alto, y a través de ella a sus habitantes, por medio del otorgamiento de E° 12.424,80 153 , los que en subvenciones sucesivas, contribuyeron a paliar el problema del abastecimiento de agua potable para el sector 154 , problema que ya formaba parte de las preocupaciones municipales, si se considera lo establecido en el D.A. 1301, sobre la habilitación de estanques de agua potable 155 en la población. Sin embargo, estas no eran las únicas necesidades sociales que requerían atención. A las ya mencionadas obras de habilitación de la escuela y al establecimiento de agua potable, también se agregan otras iniciativas municipales, tendientes – p. ej.- a dotar de alumbrado público al sector 156 y al desarrollo y fomento de la actividad deportiva 157 entre sus habitantes. Asimismo, cabe destacar que esta población fue una de las incluidas dentro del plan de obras de adelanto especificados en el Artículo 3° de la Ley N° 16.792, que proyectaba dotar de agua potable, alumbrado público y pavimentos a la

150 D.A. 1597, de 23 de octubre de 1969.

151 D.A. 1.868, de 15 de diciembre de 1960.

152 Subvenciones inespecíficas para fines propios de la Junta de Vecinos, D.A. 07, de 03 de enero de 1964; D.A. 601, de 21 de abril de 1965, por E° 15.000; D.A. 899, de 21 de junio de 1965; D.A. 1221, de 02 de septiembre de 1965

153 D.A. 305, de 18 de febrero de 1964.

154 D.A. 366, de 25 de febrero de 1964; D.A. 376, de 25 de febrero de 1964; D.A. 413, de 11 de marzo de 1964; D.A. 414, de 11 de marzo de 1964. Todos estos decretos tenían la siguiente indicación: “para que financie los gastos relacionados con el suministro de agua a los pobladores de ese sector de la Comuna”.

155 D.A. 1301, de 20 de septiembre de 1962, que consideraba la adquisición de dos estanques de 1.ooo lts. cada uno, los que serían utilizados para los depósitos de reserva de agua potable para la población.

156 D.A. 530, de 17 de abril de 1961, que correspondía a parte de las obras contempladas en la Ley 13.364 (Ley Lorca) y que significó una inversión deducida del empréstito autorizado a través de esta ley. D.A. 1532, de 06 de noviembre de 1965, redes de alumbrado público para el primer sector, por un valor de E° 34.079, 80; D.A. 148, de 25 de enero de 1968

157 D.A. 1596, de 23 de octubre de 1969

población 158 ; además de beneficiarse con los empréstitos autorizados por las leyes N° 13.364 y N° 16.536, que autorizó el crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo BID.

6. FORESTAL

Desde la percepción, el barrio Forestal surge como uno de los más emblemáticos de la comuna. Allí se instalaron prontamente obreros venidos desde distintas industrias de la comuna, en especial por la cercanía con la zona plana de la Población Vergara. Entre ellos, la Confederación Nacional de Sindicatos Obreros levantó en este lugar una población para obreros del Sindicato Industrial de la Refinería de Azúcar 159 , al igual que lo hicieron la Cía. Industrial 160 , el Comité de Empleados y Obreros del Hospital de Viña del Mar 161 , la Comunidad de Vivienda y Sociedad Inmobiliaria Forestal Alto, del Sindicato Industrial de Aceites Vegetales 162 ; la Municipalidad de Viña del Mar, la Comunidad de Viviendas Camilo Henríquez 163 o la Sociedad Inmobiliaria Los Buenos Amigos. 164 En su mayoría, las poblaciones levantadas en Forestal albergaron viviendas autoconstruidas, en medio de un amplio sector con carencias evidentes: “Los primeros vecinos que llegamos a esta parte de Forestal teníamos que abastecernos de agua de un pilón o llave que había en el paradero 5 … La micro llegaba solamente hasta la plaza de Forestal. Los pobladores bajábamos por la escala B, que en esos tiempos no existía como escala, era una bajada de tierra y

158 Véase Anexo 4, pp. 136-137.

159 Basulto L. Renato, Op. Cit., p. 146. También en D.A. 150, de 31 de enero de 1956; D.A. 792, de 07 de junio de 1956

160 D.A. 137, de 31 de enero de 1956

161 D.A. 397, de 02 de abril de 1957, decreto de aprobación de loteo.

162 D.A. 484, de 17 de abril de 1957.

163 D.A. 117, de 22 de enero de 195.

164 D.A. 381, de 20 de marzo de 1961.

cuando llovía parecía resbalín con el barro. Nosotras, las madres, teníamos que ir con nuestros hijos a control al Hospital G. Fricke, lo que significaba un gran sacrificio, pues teníamos que bajar y subir con nuestros hijos y a veces con un niño en brazos, uno de la mano y otro en el vientre…Los maridos tenían que hacer ese recorrido todos los días para ir a trabajar” 165 . Las situaciones relatadas eran parte del panorama inicial de esta población, la que requirió de una inversión sostenida por parte del municipio, en diversas obras de progreso para el barrio y sus habitantes: arreglos de calle 166 , construcción de caminos 167 , mejoramiento de mobiliario urbano 168 , construcción de muros 169 , habilitación de plaza 170 , construcción de cauces 171 , construcción de escalas y barandas 172 , alumbrado público 173 , instalación de cunetas 174 , pavimentos 175 , habilitación de vespasiana 176 ,

165 Santibáñez Frey, Héctor, Op. Cit

, p. 14.

166 D.A. 498, de 13 de abril de 1956.

167 D.A. 576, de 02 de mayo de 1956, camino vecinal de acceso a Población Manuel Rodríguez; D.A. 762, de 02 de junio de 1956; D:A 998, de 09 de agosto de 1958; D.A. 1715, de 06 de diciembre de 1962; D.A. 1340, de 01 de octubre de 1965.

168 D.A. 606, de 05 de mayo de 1956.

169 D.A. 873, de 22 de junio de 1956; D.A. 506, de 18 de abril de 1957; D.A. 1557, de 18 de octubre de 1957; D.A. 1622, de 28 de octubre de 1957; D.A. 1832, de 29 de noviembre de 1957; D.A. 965, de 28 de julio de 1958; D.A. 1378, de 28 de octubre de 1958; D.A. 1684, de 17 de diciembre de 1958; D.A. 1632, de 21 de octubre de 1959; D.A. 1506, de 30 de octubre de 1962; D.A. 307, de 18 de febrero de 1964; D.A. 813, de 02 de junio de 1965; D.A. 816, de 02 de junio de 1965; D.A. 821, de 02 de junio de 1965; D.A. 912, de 24 de junio de 1965; D.A. 2029, de 07 de octubre de 1967; D.A. 1329, de 02 de septiembre de 1969.

170 D.A. 874, de 22 de junio de 1956; D.A. 60, de 18 de enero de 1957.

171 D.A. 72, de 18 de enero de 1957; D.A. 767, de 25 de mayo de 1965; D.A. 1592, de 24 de noviembre de 1965; D.A. 1593, de 24 de noviembre de 1965.

172 D.A. 240, de 27 de febrero de 1957; D.A. 576, de 07 de mayo de 1957; D.A. 618, de 16 de mayo de 1957; D.A. 1105, de 27 de agosto de 1957; D.A. 1258, de 16 de septiembre de 1957; D.A. 1624, de 24 de octubre de 1957; D.A. 494, de 02 de abril de 1959; D.A. 1950, de 22 de diciembre de 1960; D.A. 632, de 03 de mayo de 1961; D.A. 1316, de 21 de septiembre de 1962; D.A. 09, de 03 de enero de 1968.

173 D.A. 484, de 17 de abril de 1957; D.A. 976, de 24 de julio de 1957; D.A. 1818, de 28 de noviembre de 1957; D.A. 1919, de 20 de diciembre de 1960; D.A. 638, de 04 de mayo de 1961; D.A. 1319, de 21 de septiembre de 1962; D.A. 1732, de 07 de diciembre de 1962; D.A. 78, de 14 de enero de 1964; D.A. 698, de

instalación de estanques de agua 177 , pilones de agua potable 178 , habilitación y reparación de escuela 179 , instalación de matrices de agua potable 180 , instalación de alcantarillado 181 , habilitación de teléfono público 182 , además del apoyo a organizaciones sociales 183 .

11 de mayo de 1965; D.A. 1839, de 31 de diciembre de 1965; D.A. 2472, de 20 de diciembre de 1967; D.A. 824, de 06 de junio de 1968.

174 D.A. 1238, de 13 de septiembre de 1957; D.A. 1060, de 20 de agosto de 1958; D.A. 509, de 13 de abril de

1961.

175 D.A. 1612, de 23 de octubre de 1957; D.A. 2012, de 05 de octubre de 1967; D.A. 1842, de 29 de octubre de 1968; D.A. 1848, de 31 de octubre de 1968.

176 D.A. 1706, de 09 de noviembre de 1957.

177 D.A. 1714, de 19 de diciembre de 1958, estanque de 6.000 lts. para la Población Manuel Rodríguez; D.A. 1760, de 29 de diciembre de 1958, para la adquisición de seis estanques de agua de 2.000 lts. cada uno, para ser distribuidos en distintos puntos de la población, lo que da cuenta de las dimensiones que ésta alcanzaba; D.A. 1465, de 18 de octubre de 1962.

178 D.A. 69, de 13 de enero de 1964.

179 D.A. 1394, de 29 de octubre de 1958; D.A. 527, de 17 de abril de 1961; D.A. 342, de 15 de marzo de 1961; D.A. 1935, de 19 de diciembre de 1961; D.A. 1430, de 16 de octubre de 1962; D.A. 1428, de 16 de octubre de 1962; D.A. 1250, de 08 de septiembre de 1962; D.A. 1834, de 20 de diciembre de 1962; D.A. 2000, de 05 de octubre de 1967; D.A. 2001, de 05 de octubre de 1967.

180 D.A. 1178, de 10 de agosto de 1959; D.A. 1252, de 10 de septiembre de 1965; D.A. 2194, de 07 de noviembre de 1967; D.A. 2257, de 16 de noviembre de 1967; D.A. 134, de 05 de febrero de 1969; D.A. 248, de 24 de febrero de 1969.

181 Ds.As. 309, 310, 311, 312, 313, de 21 de febrero de 1968; Ds.As. 315, 316, 317, de 22 de febrero de 1968.

182 D.A. 1727, de 13 de noviembre de 1961.

183 D.A. 1200, de 15 de septiembre de 1958; D.A. 1294, de 13 de octubre de 1958; D.A. 251, de 11 de febrero de 1959; D.A. 1853, de 28 de noviembre de 1959; D.A. 1941, de 22 de diciembre de 1960, por medio del cual el municipio asumía la compra de terreno y construcción de la sede de la Junta de Vecinos de Forestal; D.A. 119, de 18 de enero de 1964; D.A. 934, de 03 de julio de 1965; D.A. 1017, de 20 de julio de 1965; D.A. 1793, de 28 de diciembre de 1965; D.A. 2088, de 18 de octubre de 1967; D.A. 289, de 20 de febrero de 1968; D.A. 372, de 29 de febrero de 1968; D.A. 433, de 12 de marzo de 1968; D.A. 2048, de 30 de noviembre de 1968; D.A. 2048, de 30 de noviembre de 1968; D.A. 1160, de 04 de agosto de 1969; D.A. 257, de 27 de febrero de 1969; D.A. 525, de 28 de abril de 1969; D.A. 899, de 21 de junio de 1969; D.A. 1686, de 06 de noviembre de 1969, sobre construcción de sede para el “Centro de Madres 25 de mayo”.

De la relación anterior, resulta evidente que el municipio concentró durante estos años una inversión diversa y permanente en Forestal, siendo la mayor a nivel de sectores populares. Lo anterior se justifica, en parte, si se considera que hacia 1970 este conjunto poblacional era el mayor de la comuna, agrupando al 20% de la población de Viña del Mar, con más de 35.000 habitantes. 184 A la vez, es importante hacer presente que este sector presentaba durante estos años “una homogeneidad total en cuanto al tipo de construcción y población que la componen. En estudios realizados se ha podido constatar que en las 19 unidades vecinales predominan los obreros textiles o de la construcción, seguidos de un importante número de jubilados que han comprado allí sitios para edificar sus viviendas”. 185 A pesar de los enormes esfuerzos desplegados por el municipio y los vecinos, hacia 1970, parecía prevalecer una imagen de acentuado pauperismo en el sector, como lo expresado en la siguiente opinión: “Forestal es una de las más descuidadas poblaciones, en todo sentido. Muchas, por no decir la mayoría de sus calles están sin pavimentar e incluso las hay ya delineadas y en pésimo estado. En invierno, con las lluvias, muchos hogares quedan aislados por el lodo. Se constata la gran escasez de locales para una población escolar que supera el 40% de la población del sector. Los jardines y parques son desconocidos y en su reemplazo los niños juegan en la calle o acequias con el consiguiente peligro de accidentes y enfermedades. Tampoco son suficientes los muros de contención por lo que la erosión en dicho cerro es alarmante”. 186

184 Díaz Román, Susana, Op. Cit., p. 55.

185 Díaz Román, Susana, Op. Cit., p. 54.

186 Díaz Román, Susana, Op. Cit., p. 55.

7.

NUEVA AURORA

En la mayoría de las nuevas poblaciones de obreros que surgían en Viña del Mar, destaca el carácter fundacional de éstas y las condiciones adversas en que tuvieron que vivir los primeros pobladores. Prueba de ello es el relato de antiguos vecinos de Nueva Aurora, quienes a través de su testimonio, nos entregan una visión de lo que significó poblar en sectores que carecían de las comodidades y servicios básicos adecuados para el desarrollo de la creciente población que allí se instalaba. En relación con la falta de agua potable, el Sr. Victor Valenzuela señala: “… llegamos allá, donde no había nada. No existía para empezar el agua potable para beber. Menos así iba a existir el alcantarillado … Pasaba por ahí, por aquellos años y que estaba en uso todavía, el popular acueducto Las Vizcachas … Entones, la necesidad tiene cara de hereje, no era para ir a robar, sólo que la necesidad nos hacía tener que tomar esas medidas. Ahí buscamos cual era la solución más posible y más honrada y llegamos a la conclusión de romper la cámara con chuzos y picotas” 187 . Su relato es claro retrato del esfuerzo de estos pobladores, siendo otro ejemplo de ello, la narración de la Sra. Eliana Arancibia, quien cuenta que cuando llegaron al sector “…eso era todo bosque, había litre, boldo, maitenes, cualquier tipo de árboles y eucaliptus que estaban más a la quebrada. A nosotros nos salía muy caro contratar una máquina para que nos desmontara, entonces en una reunión quedamos todos de acuerdo que el día domingo íbamos a desmontar nosotros. Los hombres cortaban y las mujeres quemábamos, llevábamos parafina y hacíamos montones hasta que se despejó todo para poder enmarcar y hacer calles " Contando con la ayuda del municipio y gracias al esfuerzo de los propios vecinos, éstos pronto verían una serie de avances para la población, necesarios para el adecuado desarrollo de sus habitantes. Es así como diversas referencias en la documentación municipal, dan testimonio de ello, a través de la “construcción

188

187 Santibáñez Frey, Héctor, Op. Cit., p. 14.

188 Santibáñez Frey, Héctor, Op. Cit., p. 12.

de muros de retención” 189 , colocación de estanques de agua potable 190 , obras de habilitación de redes de agua potable 191 , alumbrado público 192 , habilitación de escuela pública 193 , aporte a organizaciones sociales 194 , entre otras. Hacia 1969 se concretaría la llegada de los fondos provenientes del crédito contraído por la Municipalidad de Viña del Mar ante el BID 195 , gestionado con el fin de sanear poblaciones de sectores populares. Al respecto, Castagneto recoge el relato de un vecino de Nueva Aurora, quien da cuenta del importante avance experimentado por la población, después de la llegada de los mencionados fondos: “… en 1969, recibimos un dinero del Banco Interamericano de Desarrollo para la urbanización de agua potable. Este dinero fue de cinco millones de dólares. Para esto, las ocho juntas de vecinos existentes en ese entonces, debieron hacer un convenio con la Comisión Especial de Saneamiento, C.E.S., en donde cada poblador debía hacer la apertura y retape de la zanja frente a su vivienda, para así optar al beneficio de poner deslinde de terreno el agua potable y el alcantarillado…” 196

189 D.A 377, de 18 de marzo de 1961; D.A. 528, de 17 de abril de 1961;

190 D.A. 110, de 23 de enero de 1961, “a condición de que este último sirva a la parte alta de la Población y que no se sigan construyendo viviendas a orillas del camino a Santiago, variante de Placilla”

191 D.A. 307, de 18 de febrero de 1964, donde se indica el abastecimiento de agua potable por medio del sistema de motobomba; D.A. 1252, de 10 de septiembre de 1965

192 D.A. 1215, de 30 de agosto de 1962; D.A. 60, de 13 de enero de 1964; D.A. 1931, de 29 de diciembre de 1969, mediante el cual se establecía el alumbrado público para poblaciones Villa Monte y Villa Linda Norte; D.A. 777, de 03 de junio de 1969, para la población Villa Linda Sur; D.A. 951, de 28 de junio de 1969.

193 D.A. 1916, de 28 de diciembre de 1962; D.A. 1075, de 03 de agosto de 1965

194 D.A. 1374, de 05 de octubre de 1962

195 Véase Anexo 3, pp. 131-135.

196 Citado por Castagneto, Piero, Op. Cit., p. 207.

8. EL MUNICIPIO Y EL APORTE GENERAL AL DESARROLLO DE LOS BARRIOS POPULARES 197 .

Ya se ha revisado la forma en que el municipio atendió los requerimientos específicos de las poblaciones obreras surgidas en los años ’50 y posteriores, así como aquellas creadas con anterioridad. Sin embargo, las administraciones municipales desarrollaron estrategias diversas para afrontar los problemas sociales surgidos en la comuna, tales como la falta de viviendas, inexistencia o precaria urbanización de las poblaciones, deficiencias sanitarias, inexistencia de agua potable, alcantarillado y alumbrado público, entre otros, que hubo que asumir ante la creciente demanda de servicios. Paralelamente, surgió una demanda importante en materia de pavimentos, lo que sería resuelto por el municipio a través de los aportes recibidos por los recursos del Casino, ya que gran parte del financiamiento para las obras de este tipo, venían dados por esta institución: “2) Apórtese con la suma de $10.000.000.- para la prosecución de las obras de pavimentación de la Comuna, con cargo a los recursos que se obtengan en el ejercicio 1954 – 1955 de la cláusula X del contrato de Arrendamiento y Concesión del Casino Municipal” 198 , los que se sumaban a los recursos comprometidos por la Dirección General de Pavimentación (monto inferior al aporte del Casino), que en su conjunto sustentarían un “vasto plan de trabajos” para la comuna. En todo caso, el costo total de las obras proyectadas para 1954, era inferior al que el municipio proyectó pagar como tope máximo, para la realización de las obras de mejoras del Balneario de Caleta Abarca, por un monto de $37.574.800 199 .- Las obras incluían al sector céntrico, pero proyectaban también trabajos hacia los sectores altos, donde se establecían poblaciones obreras, como se indica en el D.A. 805, siendo los sitios donde se ejecutarían las

197 Se utiliza la denominación “barrios populares”, por ser la utilizada en los documentos municipales de la época.

198 D.A. 728, 21 de julio de 1954, Archivo Municipal.

199 D.A. 760, 26 de julio de 1954, Archivo Municipal.

obras: “1º.- Avenida Marina, desde el Hotel Miramar hasta la subida del Cerro Castillo, 2º.- Subida Miraflores Alto, desde calle Central a Parroquia y Bellavista y de Parroquia a campo deportivo, 3º.- Calle Ferrocarril, de Ocho a Catorce Norte, iniciando con urgencia el tramo de Doce a Catorce Norte y Subida Quillota hasta el Cementerio de Santa Inés, 4º.- Calle Los Acacios, desde el Valparaíso Sporting Club a calle Carolinos incluyendo la calle de la Clínica Miraflores, 5º.- Para la población Santa Inés la Dirección General de Pavimentación tiene consultados diez millones de pesos, sin perjuicio de lo cual y para acelerar las obras, se contemplará de inmediato en este plan trabajos por el mismo valor en el mencionado barrio, 6º.- Destínense cinco millones de pesos para las obras más urgentes del sector Recreo – Villa Moderna y Caleta Abarca” 200 . Sin embargo, es importante mencionar que durante los primeros años de la década del ’50, la Municipalidad de Viña del Mar presentaba una situación económica deficitaria. Al asumir la alcaldía el Sr. Emilio Court, la municipalidad tenía un déficit de 22 millones de pesos, lo que era un problema asociado, en gran medida, al Decreto 4.635 dictado por el gobierno, por medio del cual se restringió en forma exagerada el acceso a las salas de juegos del Casino 201 . Hacia fines de 1950, otro elemento vendría a agravar la delicada situación financiera del municipio, la que tuvo origen en la dictación de la Ley 9.798 que reajustaba los sueldos del personal municipal con efecto retroactivo, hecho que desajustó gravemente el debilitado presupuesto y que obligó a cerrar el año 1951, con un incrementado déficit de $101.106.686,76. 202 Esto puede explicar, en parte, que las administraciones iniciales de este periodo, es decir, la alcaldía del Sr. Gustavo Fricke y la del Sr. Emilio Court, fueran gestiones con un fuerte énfasis en la administración interna del municipio y con escaso protagonismo en la atención de las necesidades de la población que ya estaba ocupando los sectores periféricos

200 D.A. 805, 05 de agosto de 1954, Archivo Municipal.

201 Basulto L., Renato, Op. Cit., p. 42.

202 Basulto L., Renato, Op. Cit., p. 42.

de la ciudad. Esto es coincidente con lo planteado por Alfredo Rehren 203 , quien señala que hacia estos años, y posteriores incluso, gran parte de los fondos municipales eran destinados a asuntos internos, como el pago de sueldos y beneficios para los empleados de la corporación 204 . La debilitada situación financiera de la municipalidad tiende a cambiar hacia los primeros años de la administración del Sr. Vladimir Huber, quien obtuvo del gobierno, la devolución del impuesto de Cifra de Negocios 205 sobre utilidades del Casino y un aporte fiscal de $24.700.000 206 , lo que provocó que hacia el final de su periodo alcaldicio, lograra reducir el déficit a tan sólo $15.799.139,74. 207 Relativamente desestimada, la administración de Huber estuvo orientada, a decir de Basulto, en “el ideal de hacer del servicio comunal, un organismo de acción oportuna, rápida y eficiente, presidido por el afán preferente de servir a la colectividad” 208 . Corresponde a su periodo, la creación de una importante glosa

203 Ver pp. 39-40.

204 A diferencia de los periodos siguientes, resulta llamativo que durante las primeras administraciones de los años ’50, la gestión municipal estuviera abocada a resolver, mayoritariamente, asuntos internos:

licencias, designación de tareas para empleados, comisión de servicio, instrucción de sumarios, pago de cuota mortuoria, pago de reembolsos, traslado de funcionarios, pago y fijación de sueldos de trabajadores, renovaciones de contratos, cancelación de contratos, otorgamiento de préstamos hipotecarios o de reparación de viviendas de empleados, entre otros. Sobre un total de 177 decretos del año 1950, el 58,8% de éstos está referido exclusivamente a asuntos internos relacionados directamente con funcionarios de la municipalidad. En oposición, sólo el 6,8% de los decretos están orientados a asuntos de carácter externo, como aportes para habilitación de jardines, alumbrado, pavimentación, autorización para realizar colecta en la comuna y otros. El porcentaje restante estaba referido a asuntos de gestión interna, pero no relacionados con funcionarios, como –p. ej.- giros de cuentas, tramitación de boletas de garantía, revocación de decretos, entre otros menores.

205 D.A. 1084, de 18 de octubre de 1954; mediante el cual se dejó sin efecto el Acuerdo N° 125, del 23 de abril de 1952, con el que se instruyó a la firma concesionaria del Casino Municipal de abstenerse de pagar el “Impuesto de Cifra de Negocios que grava el producto de las Salas de Juego del establecimiento”. Lo anterior, fundado en la entrada en vigencia de la Ley 11.257, que permitió el retorno de estos fondos al municipio.

206 Basulto L., Renato, Op. Cit., p. 42.

207 Basulto L., Renato, Op. Cit., p. 42.

208 Basulto L., Renato, Op. Cit., pp. 51-52.

presupuestaria especial para atender las crecientes necesidades de los “sectores populares” que se estaban instalando en la comuna, lo que era complementado con ingresos extraordinarios provenientes de la cláusula X 209 del contrato de arrendamiento del Casino Municipal 210 , utilizada para los mismos fines. Con posterioridad, en la administración del Sr. Gustavo Lorca, y a propósito de la Ley 13.364 211 , conocida como Ley Lorca o también Ley Lorca – Eluchans, en la que se autorizó al municipio para realizar expropiaciones en el borde costero y la preservación de éste, también se incluyó la autorización para gestionar un empréstito por $1.600.000.000 que ayudaría en la materialización de un conjunto de obras de gran relevancia para el turismo comunal, así como para la atención de algunos de los problemas de urbanización de nuevas poblaciones surgidas en la comuna. Ya en la administración del Sr. Juan Andueza, el municipio, a través de la gestión de su alcalde, más la tramitación de proyectos de ley hechos por el diputado Gustavo Lorca, lograron la aprobación de dos importantes leyes para la obtención de nuevos préstamos ante distintas instituciones. Por una parte, se dictó la Ley N°16.792, que autorizó a la municipalidad a contratar un empréstito de hasta E° 1.600.000, los que serían utilizados de la siguiente forma:

“Artículo 2°- El producto del o los empréstitos se invertirá en las siguientes

obras:

a) Aporte para un plan de pavimentación total de Forestal Alto, de Miraflores Alto, Chorrillos Alto, sector de Las Colinas, de Recreo, Población Los Mayos, Reñaca Alto, Villa Dulce, Nueva Aurora y Villa Montes;

209 El aporte a través de la cláusula X de arrendamiento del Casino Municipal estuvo presente en diversas obras, véase –p. ej- cita 325, D.A. 728, 21 de julio de 1954, sobre trabajos de pavimentación en la comuna. Para el presupuesto de 1959, el aporte al municipio a través de esta cláusula significó ingresos por $270.000.000, cifra muy elevada, que equivalía al 9,8% del presupuesto total del municipio, considerando ingresos regulares y extraordinarios; D.A. 1750, de 27 de diciembre de 1958. También véase pág. 64, sobre influencia del aporte del Casino en el presupuesto municipal.

210 Basulto L., Renato, Op. Cit., p. 52.

211 Véase Anexo 2, pp. 123-130.

b) Para continuar el plan de mejoramiento del alumbrado público mediante

la incorporación de todas las poblaciones de los sectores altos;

c) Para la dotación de agua potable de los sectores de Achupallas, Reñaca

Alto y Santa Julia, Población Forestal Sur, Tranque Sur, Nueva Aurora y Villa Montes, y

d) E° 100.000 para la terminación del edificio del Cuerpo de Bomberos de

Viña del Mar, los que deberán ponerse a disposición de dicha Institución, y E° 100.000 para la Unión de Obreros Municipales” 212 . De esta forma, el municipio viñamarino daba respuesta a parte importante de los problemas sociales que aquejaban a la comuna, después del explosivo crecimiento de su población. En segundo lugar, y en conjunto con la Municipalidad de Valparaíso, el municipio viñamarino gestionó 213 la aprobación de la Ley N°16.536, que permitió obtener recursos a través del Banco Interamericano de Desarrollo BID, por un monto de US$5.000.000, los que se utilizarían, de acuerdo a lo indicado en el texto de la misma ley, en la forma siguiente:

“Artículo 3°.- Los fondos que produzcan el o los empréstitos antes señalados se destinarán, en forma exclusiva, a realizar un plan de saneamiento de los sectores populares de los barrios altos de las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar, plan que comprenderá la dotación de servicios de agua potable y alcantarillado a los sectores de dichas ciudades que se determinen. Ambas Municipalidades, por intermedio de sus Departamentos Técnicos y con la asesoría de la División de Estudios y Planificaciones del referido Banco, de la Dirección de Obras Sanitarias y de la Gerencia de la Empresa Municipal de Desagües de

212 Ley 16.792, de 09 de abril de 1968.

213 Las gestiones incluyeron, además de la presentación del proyecto a cargo del Diputado Gustavo Lorca, la presentación hecha ante la Comisión de Vías y Obras Públicas de la H. Cámara de Diputados, por el regidor Sr. Emilio Puebla, en base al gran conocimiento que tenía éste en relación con la materia a que se refería el proyecto de ley; D.A. 1013, de 20 de julio de 1965.

Valparaíso y Viña del Mar, determinarán los sectores de ambas ciudades que serán sometidos al plan de saneamiento antes indicado” 214 . Resultan significativos los esfuerzos financieros hechos por el municipio viñamarino para atender, ya sea con ingresos ordinarios (regulares de la municipalidad), extraordinarios (aporte del Casino Municipal) o vía empréstitos, los problemas sociales de la comuna y la ejecución de obras asociados a éstos.

de la comuna y la ejecución de obras asociados a éstos. Lámina 5 2 1 5

Lámina 5 215

214 Ley N° 16.536, de 30 de agosto de 1966. Para el impacto social de este empréstito, véase pág. 109, donde se reproduce el relato de un dirigente de Nueva Aurora, quien narra los avances de la población en base al crédito BID, Castagneto, Piero, Op. Cit., p. 207.

215 Plano de Viña del Mar hacia el año 1970, Díaz Román, Susana, Op. Cit.