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LA ARQUITECTURA COMO PROCESO RACIONAL Y LOGICO

ENTREVISTA A ADOLFO CHAVEZ
Espacio24, mayo 2009

www.achavezarquitectos.com

Adolfo Chávez es arquitecto de la Universidad Nacional de Ingeniería (FAUA - UNI), trabajó desde 1990 hasta el
2003 en el estudio Cooper-Graña-Nicolini, despeñándose como jefe de proyectos y arquitecto asociado, fecha en la
que se independiza y crea su propio estudio, Adolfo Chávez & Arquitectos Asociados. Ha ejercido la docencia en
diferentes universidades, tales como UPC, PUCP y la UNI, siendo actualmente en profesor principal del curso de
Diseño Arquitectónico 4 en la facultad de arquitectura urbanismo y artes de la UNI. Ha participado en diferentes
exposiciones y congresos, entre ellos Exposición “Panorama Emergente Iberoamericano: Jóvenes Arquitectos
Emergentes Latinoamericanos” en la III Bienal de Arquitectura de Chile. Hexágono de Plata de la IX Bienal de
Arquitectura del Perú 2000 (Colegio San Pedro); Mención Honrosa en el tema Comercio en la XI Bienal Nacional de
Arquitectura del Perú 2004 (Centro Comercial "Royal Plaza" en Independencia).
El estudio ADOLFO CHAVEZ & ARQUITECTOS ASOCIADOS logró rápidamente un reconocimiento por su capacidad
manifiesta en los temas para el sector comercial y el diseño de la imagen corporativa, así como por la eficiencia y
racionalidad técnica y distributiva. Esa capacidad también se ha volcado al escenario doméstico donde con escasos
recursos ha logrado plasmar formas renovadas. El estudio de Adolfo Chavez & Arquitectos Asociados participará en
la “II Maratón Latinoamericana de Arquitectura” Perú&Brasil en la Generación Vigente.

Adolfo, ¿Cómo fue tu experiencia en la Universidad? ¿Cómo eras de alumno?
Hice la universidad en cinco años y medio, en esa época era bien complicado hacerlo porque
había huelgas, paros, y otros problemas propios de las universidades estatales, sin embargo la
FAUAUNI se esforzó bastante, ofrecía cursos de recuperación y ciclos de nivelación.
Como alumno fui muy intuitivo, creo que tuve suerte en aprender a hacer arquitectura más o
menos rápido en la universidad. Los profesores eran misteriosos, venían y decían “vamos a
generar dos espacios con una línea”, ¿dos espacios con una línea? Y entonces llegaba la
entrega y no sabias claramente si lo que habías presentado estaba bien, era observado por
todos en una crítica general y empezabas a descubrirse por ese método que era lo que estaba
correcto o incorrecto, había una estrategia de sorpresa, de develamiento del misterio, el oficio
debía ir descubriéndose solo.

¿Cómo ves a las promociones ahora?
Hay alumnos que avanzan salvando los talleres, y eso está mal, los alumnos mediocres en el
taller de diseño son un problema por que contagian su rendimiento, en niveles superiores eso
se agrava. Es mejor hacer las correctivas abajo, si los fundamentos no se han aprendido bien y
el alumno sigue avanzando vas a tener problemas más adelante, y eso ya no se lo van a poder
enseñar, lo va a tener que descubrir, entonces los talleres tienen que ser más exigentes desde
el principio.

¿Cuál es el planteamiento que estás haciendo en el taller de diseño?
Vamos a reforzar la conexión entre los conceptos básicos de diseño y su aplicación con fines
prácticos del oficio por que hay problemas de continuidad entre los contenidos aprendidos en
los talleres iniciales y sus aplicaciones para casos de diseño en los talleres siguientes. Por
ejemplo, en los talleres iniciales se aprenden conceptos básicos como el espacio, los alumnos
aprenden generar y definir espacios, jerarquizarlos e interrelacionarlos, generar subespacios,
etc., sin embargo, cuando diseñan sus proyectos no utilizan esa herramienta, algunos no
piensan en el espacio, entonces ¿para qué aprendes esos fundamentos si no sabes cuándo
aplicarlos?
Otro objetivo, es el de entender el proceso de diseño como un proceso lógico y racional, en el
cual se parte de un encargo. La sola mención de este encargo genera en el arquitecto una
imagen objetivo, una visión totalmente estereotipada del encargo, un prejuicio, el mismo que
después mediante un proceso de lógico de análisis del sitio, el hombre y la materia llega a
confirmarse, reformularse, o desestimarse. Esta idea inicial constituirá el concepto o idea matriz
que rige el proyecto.

¿Lo que planteas en la universidad lo aplicas en la oficina?
Sinceramente me gusta más el trabajo como diseñador en mi oficina que como profesor en el
taller. Cuando enseñas arquitectura otro la está haciendo y tú solo comentas sobre ella, una
cosa es opinar y otra hacerla. El trato con los chicos de la universidad es bueno, se genera
mucho entusiasmo, pero las velocidades entre el taller y la oficina son distintas. En la oficina es
más dinámico, tenemos todo un sistema para resolver las cosas, entendemos rápido los
encargos.
En el taller no hay la costumbre de trabajar con método (o cada uno tiene el suyo), muchos
profesores y alumnos creen que los arquitectos nacen y son genios de inspiración divina, y esa
visión es reforzada durante todo el proceso universitario, por eso quienes tienen esa genialidad
son los que reciben más información, mejores críticas, más atención, ¿y los demás? están
sueltos a su suerte, y si con buena suerte en algún momento de su proceso reciben la luz, ese
chispazo que les haga descubrir cómo se hace la arquitectura entonces en ese momento opera
un cambio y se convierten en buenos alumnos y en adelante serán buenos arquitectos, pero ¿y
si no pasa eso? ¿Por qué nadie se los dice? si es un tema totalmente racional, deberías
aprender a ser arquitecto, no serás un genio, o sea, tu parte subjetiva no será brillante y no
reafirmará el otro proceso, pero el proceso racional y lógico debería ser suficiente para hacer
una arquitectura correcta.

¿Cómo funciona la oficina?
En la oficina somos alrededor de veinte personas, entre arquitectos asociados y dibujantes;
asociados son ocho y cada uno de ellos trabaja con un equipo de personas variable en número
dependiendo la cantidad de carga de trabajo.
Los asociados son arquitectos que trabajan conmigo el proyecto, tienen un mayor nivel de
responsabilidad, y son coautores del mismo.
La permanencia de los asociados es variable, promedia entre 2 a 3 años con algunas
excepciones, tras lo cual muchos de ellos deciden iniciar el camino por su cuenta. Lo cual
siempre es una pérdida, porque no se capitaliza plenamente el conocimiento, aunque veces
pienso que ese hecho también tiene algunos beneficios como el de renovarse continuamente, y
reiniciar con fuerza nuevas relaciones laborales.

¿Cómo entiendes a la arquitectura?
La arquitectura es un silogismo, tienes premisas que son el encargo, las condiciones de sitio,
las condiciones del individuo que te encarga, las tuyas como arquitecto, las condiciones de los
materiales, siendo todas estas premisas racionales y objetivas. Y por otro lado hay otras
premisas totalmente subjetivas como el prejuicio que uno se forma con solo oír el encargo.
La arquitectura es un oficio como cualquier otro. Tiene un componente creativo muy
importante, pero también demanda mucho oficio y experiencia.
No pienso que sea una actividad artística, por que lo que vas a resolver es un encargo, alguien
está demandando un proyecto con determinadas características, el mismo que además está
condicionado entre otras cosas por los reglamentos de edificación que restringen tu capacidad
de respuesta; bueno pues, en ese momento dejó de ser arte. Un arquitecto tiene que enfrentar
en forma objetiva una demanda para alguien, mientras que un artista produce para el mismo; el
día que el artista empiece a producir para el público, entonces dejo de ser artista.

¿Cómo fue tu inicio en las oficinas de arquitectura? Aparece la imagen e
influencia de Eugenio Nicollini, ¿Qué aprendiste de él?
Inicié a trabajar en Cooper-Graña-Nicolini (CGN) en los años noventa, justo con el “Fujishock”,
justo al terminar la universidad. Eugenio Nicollini, fue primero mi profesor (excelente profesor),
y en algún momento fue más bien mi amigo, porque trabajamos juntos durante 7 años. El no
creía mucho en rollos filosóficos y decía estar orgulloso de haber leído solo un solo libro de
arquitectura: Vitrubio, nada más; solía decir que “la arquitectura se ve y se toca, no se habla”
era muy categórico en sus afirmaciones y una persona con mucho oficio en el desarrollo, creo
que su enfrentamiento era más por el lado constructivo. Aprendí de él mucho sobre el oficio, y
no solo de él, también de Frederick Cooper, de Antonio Graña y de Pepe Bentín, con quien
trabajé cuando estaba aún en la universidad.
A Eugenio había que darle el fósforo encendido, Antonio como que prendía el fósforo, con él
nos sentábamos, cuando había algún concurso, a definir los lineamientos básicos de la
propuesta, con Eugenio hubiera sido imposible comenzar algún proyecto, en cambio, si
Eugenio empezaba con lo definido, adaptaba, ajustaba, moldeaba, además le daba un matiz
tectónico, él era muy bueno en la solución de detalles, nos hacia investigar, te hacia levantar
todas las opciones de solución de la escalera, llamábamos al herrero para que nos fabrique la
pieza, en esa época se trabajaba todo con más tiempo, existía mucho interés en construir bien,
los proveedores estaban muy dispuestos. Ahora viene un representante de Miyasato o
Furukawa, y pretende venderte el sistema de cerramientos del edificio con todo el sistema listo
incluida su ingeniería de detalles. La velocidad con la que se realizaban los proyectos antes era
mucho menor de la que se hacen ahora, antes un proyecto como el Centro de Investigación de
la Universidad del Pacifico lo hacíamos en dos años, se trabajaba diferente, todos ganábamos
mucho menos, ahora a un chico que trabaja en la oficina le pago dos o tres veces lo que yo
ganaba en CGN, era menos democrática la cosa, por lo menos, en la línea en que yo he vivido,
no sé si a otras personas les habrá ido mejor.

Tienes un concepto de eficiencia muy presente al momento de trabajar ¿Cuál es
el sistema de trabajo en la oficina? ¿Cómo logras esa eficiencia?
Lo que tratamos de hacer es primero enfocar la solución, debido a que cada encargo tiene
muchas opciones; sea por descarte o por comparación tratamos de llevar al cliente a la
solución que creemos más conveniente. Una vez que se han establecido los lineamientos
básicos del proyecto empezamos a trabajar el desarrollo, es un proceso claro, entra la
arquitectura básica a comprometer las especialidades y después a desarrollarse en detalle.
Recuerdo que en la oficina de CGN podíamos demorarnos hasta dos años en resolver un
proyecto; éramos muy exigentes con el desarrollo de detalles y la economía era distinta,
además las herramientas de trabajo no ayudaban. Creo que la arquitectura siempre estuvo
muy ligada a sus herramientas de representación; por ejemplo, en el Renacimiento se conocía
la perspectiva con 3 puntos de fuga y las composiciones eran principalmente simétricas; ahora
no, ahora existe el “array”, “mirrow”, etc, y es evidente que los proyectos contemporáneos
hechos en ordenador llevan mucha carga de esas herramientas. Asimismo, creo que el mayor
aporte de trabajar virtualmente es que te liberas de la escala, y eso te permite ir de lo muy
particular y detallado a lo general las veces que quieras y en tiempo real.

Tienes mucha experiencia en la arquitectura comercial ¿Cómo empezó? ¿Qué
proyectos están haciendo ahora?
Siempre se hizo algo de arquitectura comercial, creo que lo fuerte fue cuando empecé a
trabajar Cineplanet. En CGN teníamos cada uno, como asociado una cartera de clientes, y en
la que yo manejaba llego Cineplanet, el primer complejo de cines que trabajamos fue el
Cineplanet Alcázar y el cliente quedo encantado con el proyecto, primero porque ganamos el
concurso e hicimos un proyecto impecable, más que en términos arquitectónicos en manejo
del proyecto, fue un proyecto muy correcto, no se generaron adicionales durante la obra, no
hubieron imprevistos, se manejo bien el tema municipal, se manejo bien el tema del encargo
del proyecto, el cronograma, el cliente quedo muy satisfecho y el edificio se convirtió además
en una herramienta de marketing de la marca, iba muy bien con el slogan “vive la nueva
experiencia”.
Después de eso vinieron más encargos para la misma marca, hicimos los cines de Limatambo,
Adán y Eva, Piura, Arequipa, Real Plaza, Chiclayo, Risso, La Molina, etc. después fueron con
la marca Movieland a Chile donde se desarrollaron tres complejos más; posteriormente el
mismo grupo compró la Supermercados Peruanos. Esta empresa operaba tres marcas: una de
hipermercados que era Plaza Vea, una de supermercados como Santa Isabel, y finalmente una
de minimarkets o tiendas de conveniencia llamada Mass.
Plaza Vea era una marca que ya contaba con una imagen corporativa resuelta, la misma que
se decidió mantener, creo que el aporte de nuestra oficina está en que hemos producido
diferentes respuestas en función al sitio, ya que a pesar que las tiendas siguen usando el
mismo color y los mismos elementos de marca cada proyecto varía sustantivamente de
planteamiento en función al lugar, sin perder su identidad de marca; creo que la política anterior
a la administración que nos contrató fue la de imponer sus tiendas sin observar mayores
ajustes formales como respuesta al lugar específico; otro objetivo de nuestros proyectos fue el
de “abrir” un poco los volúmenes de las tiendas, haciéndolas más amigables, mostrando sus
circulaciones , sus sistemas constructivos, etc.. Luego les trabajamos el rebranding de Santa
Isabel a Vivanda, una marca que ellos querían trabajar como una marca Premium, una tienda
que vende productos de carácter gourmet, un poco más especializada, no tan grande,
cubriendo un frente que no existía en ese momento. Viajamos a ver bastantes marcas,
identificar primero por donde iba la cosa, el tema ecológico, el tema gourmet, empezamos a
establecer una serie de parámetros, llegamos a un concepto que creo bastante bueno, que se
replicó y ha funcionado bastante bien, les ha proporcionado a ellos el posicionamiento en un
frente comercial que no había.
También hemos trabajado para otras marcas: Casa & Ideas, las tiendas por conveniencia de
Primax “Listo”, Cinépolis, etc.

Por otro lado ¿Cómo ves en general a la arquitectura peruana y su vínculo con la
sociedad?
Creo que hay un buen nivel de arquitecto formado académicamente. Lamentablemente no hay
una buena conexión entre la sociedad demandante y los arquitectos. Es un tema en el nivel
cultural de la población, la gente cree que un arquitecto le va a significar algo caro e
innecesario, pues para eso está el ingeniero o el maestro que lo construye. Por otro lado, el
arquitecto no se acerca al cliente, al contrario, el arquitecto es como un Dios, artista y
protagónico, que maneja las voluntades y no sabe escuchar, eso también nos separa de
mucho de la sociedad.
La gente en el Perú no ahorra, construye, o mejor dicho: ahorra en la construcción de su casa,
la casa es la imagen de cómo va creciendo la familia, cada ingreso extraordinario es una
ampliación, cada gratificación un cuarto adicional. Los arquitectos vamos al margen de esos
procesos, estamos orientados a resolver los problemas de otro grupo de mandantes, ni el
estado ni las entidades financieras como interesadas promueven la participación profesional en
estos procesos de crecimiento, las autoridades permiten la autoconstrucción sin participación
profesional, y la ciudad muestra cada vez más desorden.
El colegio de arquitectos no hace nada, salvo premiaciones y concursos, eventos de
reconocimiento con brindis, foros y congresos con paño verde y estandartes, pero nada de eso
aterriza en hechos concretos.

¿Cuáles son los proyectos donde mejor has desarrollado tus ideas de la
arquitectura?
Creo que el Colegio San Pedro, por el plan maestro, los temas constructivos, y porque éramos
mucho más libres en ese momento al no estar tan prejuiciados; además en ese proyecto hubo
una confluencia grata con el grupo mandante, lo que permitió un trabajo libre y bien
considerado. Ahora, siendo un proyecto comercial y muy condicionado el Plaza Vea de
Limatambo, me gusta Vivanda en general, aunque creo que pudo haber quedado mucho mejor;
el Cineplanet Alcázar como proceso del proyecto y como resultado, aunque ahora con el
tiempo y el uso ha ido cambiando, y eso denota fallas en la propuesta.

¿Hacia qué te gustaría llegar en la arquitectura?
Quisiera hacer arquitectura para mi alguna vez, hacer encargos, hacer edificios, ser el dueño
del encargo, el cliente y el profesional, lo estamos empezando a hacer. Se trata de un primer
edificio en Miraflores bajo la gerencia de nosotros, planteamos en principio un edificio comercial
cuya particularidad es la forma en que se agrupan las unidades de vivienda, el planteamiento
interno de los mismos módulos, y los sistemas de cerramiento hacia las fachadas.
Generalmente, todos los edificios multifamiliares que se hacen son totalmente antisociales, en
el que las unidades de vivienda se organizan alrededor un hall de distribución que es un
espacio muerto con 4 puertas. Apuesto por la vecindad del “Chavo del Ocho”, donde todo se
organiza alrededor de un patio en el la gente se encuentra y convive. El consumidor aún no lo
percibe, pero lo va a percibir cuando lo viva.

Entrevista realizada por ESPACIO24
Lima, Mayo 2009

Francis Espino / Miguel Gomez / Daline Portocarrero / Ivan Rojas/ Walter Arias/ Rocio Naventa

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