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FUNCIONALIDAD Y DISFUNCIONALIDAD DE LOS LÓBULOS CEREBRALES

Los lóbulos son partes del cerebro que controlan de manera específica las distintas funciones que nuestro cuerpo puede realizar.

FUNCIONES DE LOS LÓBULOS CEREBRALES

Lóbulo frontal: Movimiento, Razonamiento, Resolución de problemas, Memoria, Emociones, Lenguaje

Lóbulo parietal: Percepción y reconocimiento de estímulos táctiles, la presión, la temperatura y el dolor, Manipulación de objetos, conocimiento numérico, Lenguaje.

Lóbulo temporal: Percepción y reconocimiento de estímulos auditivos y olfativos, Equilibrio, Coordinación, Memoria, Reconocimiento de caras, Emociones.

Lóbulo occipital: Percepción e interpretación de estímulos visuales, Reconocimiento espacial.

Los lóbulos frontales no sólo son la región más grande sino también la más compleja de todo el cerebro y, con toda seguridad, la zona más desconocida.

el cerebro y, con toda seguridad, la zona más desconocida. Durante mucho tiempo se le consideró

Durante mucho tiempo se le consideró como un área "silenciosa", dado que no recibe información directamente del exterior, como sí lo hacen las zonas posteriores. Exceptuando el área premotora, encargada de la transmisión de información motora a los órganos

efectores, todas las otras regiones de los lóbulos frontales se encargan de la compleja interacción de las diversas conexiones provenientes de otras zonas.

La disfunción o alteración de los hemisferios cerebrales puede ser de origen orgánico (es decir, por un mecanismo estructural, químico o metabólico conocido) o no orgánico (de causa desconocida). Las alteraciones no orgánicas incluyen las psicosis y muchos trastornos del comportamiento.

La disfunción cerebral orgánica puede tener una distribución focal o global. La mayoría de los trastornos focales se deben a anomalías estructurales (p. ej., lesiones ocupantes de espacio, ictus, traumatismos, alteraciones del desarrollo o procesos cicatriciales del SNC) y generalmente afectan sólo a las funciones corticales de forma local. En cambio, la mayor parte de los trastornos globales son secundarios a alteraciones químico-metabólicas o a lesiones estructurales diseminadas (p. ej., inflamación difusa, vasculopatía o neoplasias multifocales). Las lesiones difusas alteran múltiples funciones cerebrales sensoriales y conductuales y a menudo afectan también a los sistemas subcorticales, interfiriendo con el nivel de conciencia (estupor, coma) o con la integración normal del pensamiento consciente (delirio, demencia). Algunos trastornos, como la apraxia y la amnesia, pueden deberse a una disfunción cerebral tanto focal como difusa.

La corteza cerebral contiene grandes áreas de asociación y varias áreas primarias sensitivas y motoras, éstas proporcionalmente pequeñas, que expresan dichas funciones (v. fig. 169-1) específicamente. Las áreas sensitivas reciben directamente los estímulos somatoestésicos, auditivos, visuales y olfatorios de los receptores periféricos y transmiten información a las áreas motoras. Éstas, a su vez, envían señales motoras al músculo estriado para regular el movimiento corporal voluntario. El resto de la corteza está formado por las áreas de asociación y el sistema límbico que, de forma conjunta, integran las percepciones sensitivas con la memoria instintiva y adquirida para dar lugar al pensamiento, el aprendizaje, la expresión y la conducta.

Los efectos clínicos de las lesiones cerebrales focales dependen principalmente de la localización y extensión de las mismas. La recuperación funcional, por su parte, depende

del grado de redundancia, adaptación y plasticidad del resto del cerebro sano y de la edad del paciente.

En el adulto existe una escasa redundancia en las áreas receptoras corticales primarias y en las vías de la función somática y visual del control motor, las cuales están intensamente lateralizadas; una lesión directa suele causar al menos algún déficit permanente a cualquier edad. Después de la primera infancia, las funciones espaciales y del lenguaje se hacen cada vez más lateralizadas y no redundantes. Aunque los estímulos auditivos de cada lado alcanzan la corteza de ambos lóbulos temporales, izquierdo y derecho, existe evidencia de la dominancia en el hemisferio izquierdo. Muchas zonas separadas de la corteza de asociación presentan cierta superposición de funciones o redundancia que permite que una parte del cerebro sano compense funcionalmente las zonas dañadas. Este proceso se denomina adaptación y es más evidente en los sujetos menores de 40 años.

La plasticidad es la capacidad que tienen ciertas áreas cerebrales, dependiendo del tipo de estímulo y de la edad, de modificar su función. Por ejemplo, a lo largo de la vida, los procesos del hipocampo pueden convertir nuevos conceptos y percepciones en memoria permanente. En menor grado, la plasticidad cerebral contribuye al reaprendizaje del pensamiento, el movimiento y las funciones sensitivas tras una lesión cerebral en el adulto. Sin embargo, esta capacidad es más significativa en el cerebro en proceso de desarrollo; por ejemplo, si se lesionan las áreas del lenguaje en el hemisferio izquierdo dominante antes de los 8 años de edad, el hemisferio derecho generalmente puede asumir una capacidad para el lenguaje prácticamente normal.

Frontal Ubicado al frente del cerebro es el encargado de los movimientos individuales, recibir la referencia y programar las actividades motoras primarias, controlar los movimientos oculares voluntarios, produce las palabras y su subsistema (el prefrontal) está encargado de la estructura de la personalidad, regula sentimientos, se encarga de la iniciativa, el juicio y la atención. La lesión general de este lóbulo causa apatía y rechazo. A la vez, y debido a los hemisferios del cerebro, se divide en el frontal izquierdo y derechos quienes tienes otras

funciones:

El izquierdo está encargado de la lengua. Su lesión produce hablar menos o falsas depresiones o reducción del interés sexual

. El derecho se encarga de las capacidades no verbales. Su lesión produce que el individuo hable en demasía o una psicopatía o aumento del interés sexual. Intervienen en la actividad motora aprendida y en la organización de la conducta expresiva. La circunvolución prerrolándica o precentral y las regiones inmediatamente anteriores a ella (área premotora y área motora suplementaria) en cada hemisferio cerebral regulan la actividad muscular especializada en el lado contrario del cuerpo. La corteza premotora y suplementaria también controlan la conducta motora ipsilateral (p. ej., en el movimiento coordinado de ambos hemicuerpos al golpear una bola de golf). Las convulsiones que se originan en las áreas premotoras consisten en un movimiento característico de aversión de la cabeza, los ojos, el tronco y las extremidades hacia el lado contrario; cuando derivan de la circunvolución precentral producen las crisis focales motoras jacksonianas clásicas.

Las alteraciones de la conducta secundarias a una lesión de la corteza prefrontal de la región más anterior del lóbulo frontal son variables en función de su localización, tamaño y rapidez de instauración. Las lesiones unilaterales de diamétro <2 cm casi nunca causan síntomas deficitarios, pero sí convulsiones. Las lesiones de mayor tamaño pueden no causar síntomas salvo si se desarrollan rápidamente (en semanas o meses más que en años) o si afectan a ambos lóbulos frontales. Los pacientes con una gran lesión frontal basal se encuentran apáticos, inatentos, indiferentes a los estímulos y a las consecuencias de sus actos y a veces incontinentes. Aquellos con lesiones anterolaterales o del polo frontal tienden a rechazar las consecuencias de su comportamiento y suelen estar distraídos, eufóricos, chistosos, a menudo vulgares e indiferentes a las normas sociales. Un traumatismo bilateral en las áreas prefrontales puede dar lugar a inquietud, verborrea y comportamiento socialmente invasivo, que suelen durar varios días o semanas y ceder espontáneamente.

Parietal Ubicado en la parte superior del cerebro es el encargado de recibir las sensaciones y coordinar el balance de su comprensión. Fórmula el habla y el controla el sistema visual.

Además de encargarse de la memoria, labor primordial. Su lesión produce una alteración visual y del sistema motor y una mala recepción de imagen y movimientos del cuerpo.

La

(ambilevidade) o una dificultad para la escritura o una dificultado motora o percibir objetos

.

La lesión del lado derecho produce una dificultad para coordinar el cuerpo con el espacio o

dibujar.

una

de mejor manera

hemisferios

lesión

en

la

parte

izquierda,

además,

produce

una

confusión

de

alteración

de

habilidades

manuales

o

mejora

la

capacidad

para

Temporal Ubicado al costado de cada hemisferio es quien recibe y procesa la información de os oídos, contribuye al balance y al equilibrio, regula emociones y motivaciones como ansiedad, placer e ira. El sub-sistema denominado como lóbulo temporal medial se encarga de la memoria declarativa (manejarla) además de reconocer y activar los recuerdos. Su lesión produce pérdida de la memoria y una dificultad para poner las palabras en categorías. La lesión en el lado izquierdo produce un aumento en la capacidad verbal (logorrea) y aumento de la memoria visual y musical, interfiere gravemente con el reconocimiento, la y la formación del lenguaje. Los pacientes con focos epileptógenos en las zonas mediales límbico-emocionales del lóbulo temporal suelen presentar crisis parciales complejas caracterizadas por sensaciones o pensamientos incontrolables y por procesos autónomos, cognitivos o emocionales anómalos. Ocasionalmente, estos pacientes presentan alteraciones de la personalidad caracterizadas por falta de sentido del humor, religiosidad filosófica, obsesiones y, en el varón, disminución de la libido.

. En el lado derecho produce un reconocimiento agudo de tonos y sonidos o una mejora en la capacidad muscular o, también, aumento de la memoria visual o, finalmente, inhibición del habla. Los lóbulos temporales intervienen en el procesamiento del reconocimiento visual, la percepción auditiva, la memoria y las emociones. Los pacientes con una lesión unilateral adquirida del lóbulo temporal derecho habitualmente pierden agudeza para reconocer los estímulos auditivos no verbales (p. ej., la música). La lesión del lóbulo temporal izquierdo

Occipital Ubicado en la parte posterior del cerebro es quien está encargado del pensamiento concreto

impulsos eléctricos y

y abstracto,

además

de

procesar

imágenes,

interpretar

elaborar imágenes (pensamientos). Controla las emociones, reconoce espacio, tiempo, movimiento y colores. Su lesión aún se desconoce el efecto que podría tener pero todo apunta a una disminución del CI y la capacidad funcional de elaborar pensamientos en el individuo.

Emoción vs. Estado Anímico

Una de las claves para entender y, a la vez, desarrollar lo que algunos psicólogos llaman "inteligencia emocional" es, justamente, distinguir entre una emoción y un estado anímico.

Las emociones son las respuestas psico-fisiológicas eventuales frente a un estímulo (generalmente externo), con las que el cuerpo puede reaccionar entorno al ambiente. Estas provocan reacciones tanto a nivel orgánico: como cambios faciales (ej. una sonrisa), liberaciones hormonales (ej. endorfina), movimientos involuntarios (ej. dilatación de pupilas), entre otras, como a nivel psicológico: cambio en la atención (ej. atención en el estímulo que ocasiona la emoción), pensamientos (ej. planificación de una estrategia en el caso de sentir miedo) y conductas (ante la alegría la conducta puede ser más relajada). De esto, lo fundamental es entender que las emociones son de corta duración y existen 6 tipos básicos: Alegría, Miedo, Ira, Sorpresa, Desprecio y Tristeza. De esto último, es también necesario hacer la diferencia respecto a los sentimientos, pues éstos son provocados por las emociones pero son productos de la cognición o el pensamiento, por ejemplo, sentir nostalgia es un sentimiento que combina la alegría y la tristeza, elaborando una construcción imaginaria de alegría respecto al estímulo que me causó la alegría y canalizado a través de una tristeza debido a la privación del mismo estímulo.

Por el contrario, los estados anímicos presentan a ser de mayor duración y muchos señalan actualmente que son trascendentes al ambiente, o sea, que no dependen ni serían eventualmente una reacción al ambiente, sino que una adecuación a éste. Estos afectar transversalmente el pensamiento, la conducta e, incluso, el sistema orgánico del individuo, siendo, generalmente, el estado anímico no percibido conscientemente por el individuo (o

es más difícil de lograrlo). Estos estados son medidos por nivel de actividad y "energía" que tiene la persona, los cuáles van de estados anímicos de poca energía (como en cansancio moral o depresión) hasta estados anímicos de alta energía (como manía o euforia), todos con sus respectivas consecuencias.

Por tanto, ambas cosas son distintas y están presentes simultáneamente, tal como lo podría representar la imagen, donde las líneas moradas representan emociones que duran poco, mientras que la línea azul o roja es una constante que está siempre representando el estado anímico.

Por esto, antes de evaluar lo que siente intente identificar si es algo momentáneo (emoción) o constante (Estado de ánimo) y así poder tener claridad de lo que va sintiendo por la vida, pues gran parte de los sufrimiento pueden nacer de una confusión de estas dos variables.

FUNCIÓN Y DISFUNCIÓN POR LESIÓN DE LOS LÓBULOS FRONTALES En general, podemos dividir el análisis histórico de la investigación de los lóbulos frontales en tres períodos principales: un primer período que comenzaría con la rotunda aceptación, hacia 1830, del cerebro como "sede" de las operaciones mentales. A éste pertenecen también los grandes descubrimientos (1860 aproximadamente) sobre la morfología de ambos hemisferios, no obstante se trataba a los lóbulos frontales como un "área silenciosa". Se pensaba incluso que éstos no tenían una función específica, ya que si a una persona le remueven dicha zona, sigue manteniendo sus capacidades de lenguaje, sensación y movimiento. Actualmente, sabemos que la lesión frontal conlleva muchas consecuencias muy graves en la personalidad, en el pensamiento y en la planeación de estrategias (Perecman, 1987; Stuss y Benson, 1987; Jouandet, 1979; Miller y Cummings, 1999). El caso más famoso sobre alteraciones frontales es el de Phineas Gage, un obrero de ferrocarril que sufre un accidente de trabajo colocando una barra en la carrilera que, luego de una explosión, le atraviesa el cráneo lacerando y destruyendo completamente las regiones frontales hasta la órbita ocular izquierda. Milagrosamente, Gage no murió y, según parecía, había quedado completamente "normal". No obstante, la evidencia poste rior mostró alteraciones muy severas que sólo pudieron ser producto de la atrofia de las zonas

frontales de su cerebro. Comenzó por presentar muchos problemas comportamentales y cognoscitivos: previamente había sido una persona amable, trabajadora, honesta y responsable, pero, luego del accidente, se volvió irresponsable, irrespetuoso, sin control social, todo lo cual hizo que su vida posterior cambiara radicalmente de rumbo. Estas alteraciones se han descrito después dentro de lo que se conoce como el síndrome prefrontal comportamental (Damas\o, 1994).