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ACERCA DE LA EXTENSIÓN UNIVERSITARIA
ACERCA DE LA EXTENSIÓN UNIVERSITARIA

Los textos que fueron seleccionados pretenden acercarnos a las propuestas de extensión que desde nuestras instituciones educativas públicas se fueron construyendo como formas de trabajo, en una sociedad de la que somos parte. Magisterio y la Universidad mediante las Misiones Socio Pedagógicas y Acciones de Extensión generaron principalmente en las décadas del cincuenta y sesenta instancias formativas de aprendizaje para integrantes de esos centros de estudio y diversos sectores de la población urbana y rural. Hoy estamos ante la falta de una definición universitaria sobre extensión que sin perder la diversidad de abordajes enriquecedores, formule líneas orientadoras compartidas que nos ayuden a avanzar. Por ello creemos saludable reflexionar desde estas y otras experiencias que hacen a nuestro pasado y de aquellas que estamos construyendo. Esperamos que ello nos permita proyectarnos en uno de los tres objetivos de nuestra Universidad como lo es la “Extensión”. Objetivo que tiene la potencialidad de articularnos con una sociedad que nos sostiene, de la cual somos parte y en la cual integramos saberes que tienden a encarar problemas y desafíos, buscar alternativas de solución, hacia una mejor calidad de vida.

alternativas de solución, hacia una mejor calidad de vida. “5 AÑOS DE EDUCACIÓN RURAL EN LA
“5 AÑOS DE EDUCACIÓN RURAL EN LA MINA”
“5 AÑOS DE EDUCACIÓN RURAL EN LA MINA”

MIGUEL SOLER. (1965)

PALABRAS PREVIAS

En octubre de 1959 se cumplieron los cinco primeros a los de existencia del Primer Núcleo Escolar Experimental. La ocasión parece propicia para dar, como se hace en este folleto, una idea de su organización, sus realizaciones y resultados. La índole de esta publicación obliga a ser breves, a condensar en pocas páginas la descripción y el somero análisis de algo que requirió muchas jornadas de esforzado trabajo. Tal vez, mas que los detalles de método y las estadísticas minuciosas, que pudieron darse, importe poner de relieve un estado de ánimo: el de un grupo de maestros que luchan por cumplir en medio de los campos su trascendente oficio. Como este estado espiritual no nos pertenece en exclusividad y son muchos los maestros del campo y de la ciudad que obran con sensibilidad social, aportamos los resultados de nuestra experiencia para que la información provoque, en lo que convenga, la imitación, en lo que sea justo, la crítica y, en todo caso, la reflexión constructiva en beneficio de la educación.

La educación, como cualquier obra humana, debe tener un sentido dinámico. Lo que aquí se detalla es lo que hemos podido y sabido hacer, seguros de que nuevas experiencias modificarán nuestros actuales puntos de vista, tanto en materia de doctrinas como de técnicas. No es malo tener que modificar la estructura de una obra por mucho que se le quiera. Lo que importa es poder seguir siendo fieles al destino superior del hombre, sirviéndole con el precioso instrumento que se nos ha enseñado a usar: la educación.

No es posible pasar al relato de lo hecho sin tener una palabra de gratitud hacia el fervoroso equipo de educadores que ha estado trabajando con nosotros en La Mina. Su entusiasta juventud ha sostenido la obra; su vocación les ha de permitir proseguirla y

extenderla. Tal es nuestro deseo, presintiendo que al hacer más felices y grandes a los hombres de nuestro campo, estos educadores encontrarán su propia felicidad y grandeza.

hacer más felices y grandes a los hombres de nuestro campo, estos educadores encontrarán su propia
“HACIA LOS OTROS”
“HACIA LOS OTROS”

Dr. FELIPE CANTERA SILVERA

PALABRAS PRELIMINARES

En el año 1949 se creó en el departamento de Cerro Largo el primer Centro Departamental de Misiones Socio pedagógicas del país, y en setiembre de ese mismo año este centro organizó su primera jornada misionera en un núcleo de rancheríos ubicada en la cuarta sección judicial de aquel departamento, sobre la frontera con Brasil, a sesenta kilómetros de Melo y centrados en la zona conocida con el nombre de Centurión. A esta jornada tuve la oportunidad y la suerte de asistir siendo aún un novel estudiante de medicina. Posteriormente, en los años 1951-54, el Centro de Misiones de Cerro Largo volvió a Centurión en misiones viajeras de quince días de duración. Finalmente, en el año 1955, este centro se instaló allí en misión permanente hasta la oficialización de las misiones, año 1957, cuando se aleja de Centurión y la experiencia continúa con carácter privado, transformada ya en un ensayo de organización y desarrollo de comunidades rurales. Este libro se inspira en esta experiencia y aspira a no ser una trabajo mas, escrito con el propósito de hacer literatura sobre la necesidad social, tema de inagotable inspiración, explotado con fines tan diversos, es un mensaje expresado en el lenguaje de los hechos y dirigido a aquellos que desean y pueden hacer algo por el bienestar del hombre. De ese hombre que ha motivado tantos desvelos por su situación social y por cuyo bienestar se han hecho tantos planes sin consultarle ni hacerle intervenir en ellos jamás; de ese hombre que integra un capital invalorable – energía humana capaz de traducirse en sentimiento, pensamiento y acción -, pero improductivo y siempre dejado de lado en aquellos planes, como si los recursos humanos no contaran para nada frente a los recursos materiales; de ese hombre en fin, que está viviendo el drama social de este momento de la historia en calidad de simple espectador, ya porque no se ha dado cuenta de que puede ser actor o porque si se percató de ello no sabe cómo o carece de recursos para hacerlo. Este libro aspira, en la medida de lo posible, a ser un mensaje destinado en parte a ese

hombre, de cualquier ideología política o religiosa, de cualquier clase social y nivel cultural, con

el

propósito de despertarle una actitud constructiva ante la vida, la sociedad y la historia, sobre

la

base de un anhelo sin límites de convivencia humana libre y solidaria; y un mensaje dirigido

a

todos aquellos que en cualquier lugar, con cualquier recurso y de cualquier nivel cultural,

puedan convertirse en agentes capaces de activar aquel capital humano improductivo del que hablábamos, convirtiéndolo en producción y creación y promoviéndolo en el sentido de su transformación social. Para ellos ha sido escrito, no para los intelectuales, técnicos y teóricos del cambio social, para quienes no tenemos tiempo que perder, pues ya saben mucho, más aún, demasiado de seta actividad. No he sido yo el autor de la experiencia que aquí se relata sino varias generaciones de jóvenes idealistas y los mismos habitantes de Centurión, por quienes simplemente hablo. Jóvenes que un día se dispusieron a recorrer el camino de un ideal, sin calcular que sus piedras y espinas pudiesen impedirles de llegar hasta el final de la meta, pero pensando quizás

que los sueños del caminante importan tanto como las aldeas del camino. Jóvenes como aquellos que una noche, reunidos en asamblea en un salón de clase de una humilde escuelita rural perdida en la soledad de nuestro campo, al asaltarles la duda sobre el éxito final de esta aventura, eran capaces de exclamar: “Lleguemos o no, pensamos que siempre habrá de existir una razón no menos valedera para justificar nuestro esfuerzo: el impulso que un día nos echó a andar”. Lector: tú puedes comenzar hoy mismo a andar en camino que te sugieran estas páginas sin necesidad de repetir la experiencia de Centurión; experiencia que si te la contamos es simplemente para facilitarte una idea de trabajo. Tú, quienquiera que seas, en cualquier lugar, con cualquier recurso y en cualquier medida, puedes convertirte en un agente de cambio social; de ese cambio que las clases necesidades están anhelando sin poder esperar más. Tú puedes hacer algo por el bienestar del hombre, algo que aunque infinitamente pequeño puede resultar un mundo en medio de la nada. Es por eso que nos dirigimos a ti a través de este mensaje; no para que nos aplaudas desde la platea sino para que te incorpores con nosotros al escenario. Y par terminar con esta invitación, escucha esta advertencia:

Una y mil veces, invadidos por el pesimismo, hemos pensado en el fracaso y nos hemos sentido tentados de abandonar la lucha. Pero… una y mil veces hemos sido sordos a la duda, ciegos a los escollos que parecían insuperables y hemos logrado dar siempre el paso adelante necesario para recobrar la fe. Cuando en una etapa del viaje, en su comienzo sobre todo, nos detuvo un atolladero que parecía insalvable, tendimos un puente para continuar la marcha mas allá de él. Cuando la realidad vino a nosotros a través de sus caminos, hostil e impenetrable, resistiéndose y desanimándonos, fuimos hacia ella a través de nuestras rutas interiores, transfigurándola hasta reencontrar la senda verdadera. Por el puente, camino mas fácil, el paso siempre fue desmedido y anticipado. Pero tuvo la virtud de arrastrarnos en su impulso, obligándonos a dar el otro paso con fervor y entusiasmo, necesario para continuar el viaje mas allá de él. Pienso que aquí radica el secreto por el cual superamos siempre las etapas de pesimismo de nuestra experiencia; etapas de lucha dramática por la que seguramente atraviesan todos los trabajadores sociales. Cuando no fuimos capaces de transformar una realidad objetiva, ni fuimos suficientemente heroicos como para aceptarla, la transfiguramos desde nuestra realidad subjetiva liberándonos de ella. Quizás, en última instancia, para atrincherarnos ante el miedo de no encontrar la verdad o de perder la fe en nosotros mismos. Seguramente que continuaremos realizando el ensayo de Centurión hasta que nos queden fuerzas para ello. Y otro volumen, que será la continuación de éste, y que ya hemos comenzado a escribir, relatará el final de aquel ensayo.

volumen, que será la continuación de éste, y que ya hemos comenzado a escribir, relatará el
LOS RANCHERÍOS Y SU GENTE TAREAS, COSTUMBRES, HISTORIAS DE VIDA
LOS RANCHERÍOS Y SU GENTE
TAREAS, COSTUMBRES, HISTORIAS DE VIDA

UNIVERSIDAD DE LA REPUBLICA – DEPARTAMENTO DE EXTENSIÓN Universitaria – (1962)

PRESENTACIÓN

1. ANTECEDENTES

En marzo de 1967 el Departamento de Extensión Universitaria (a cargo del profesor Abner Prada) llevó a la práctica el Programa Acción Social Universitaria, sobre rancheríos rurales. Dicho Programa, pensado y coordinado por el Prof. Enrique Iglesias, fue preparado con varios meses de anticipación y contó con el asesoramiento técnico del personal especializado del mismo DEU y la colaboración de los Institutos de Teoría y Urbanismo de la Facultad de Arquitectura y de Ciencias Sociales de la Facultad de Derecho. El Programa, en su doble objetivo de acción social y de investigación, fue llevado a cabo por doscientos universitarios. Este contingente de voluntarios fue distribuido en cuarenta núcleos, seleccionados por muestras dentro del total de conglomerados que aceptan, como denominación genérica, la de “rancheríos”.

2. TRABAJO DE CAMPO

Los grupos de universitarios –cuyo número de integrantes osciló entre tres y seis- convivieron durante tres semanas en los lugares que les fueron asignados. Un doble juego de consecuencias ocurrió a partir de entonces. Para los estudiantes: recibir un impacto formativo en su personalidad, resultante del conocimiento de nuestras realidades humanas mas deficitarias y sin perspectivas. Este enriquecimiento no derivó, desde luego, del solo choque emocional. Cada lugar fue científicamente estudiado, a través de la aplicación de cuestionarios preparados de forma muy cuidadosa. Por un lado el relevamiento censal y la investigación de actitudes y opiniones; por otro, la aplicación de la cartilla etnográfica (preparada por Renzo Pí) para el conocimiento (incluso a través de la documentación fotográfica) de la cultura material y espiritual de la pobreza rural uruguaya. Los núcleos visitados, a su vez, recibieron, cuando las circunstancias fueron propicias, la dinámica juvenil proyectada como acción social: organización de reuniones, solución de alguno de los problemas comunitarios básicos (en escuela, letrinas, huerta, sanidad, etc.). Todo muy distante de las formas de caridad o beneficencia generalizadas durante años en experiencias estudiantiles sobre rancheríos.

3. MATERIALES RECOGIDOS

Las tareas de investigación fueron, al fin, las que se cumplieron con mas esmero y dedicación. Se llevaron centenares de fichas censales familiares, se aplicaron los cuestionarios sobre actitudes y opiniones a la muestra prevista en los cuarenta núcleos, se presentaron las descripciones de vidas solicitadas. Esos materiales están destinados a seguir un camino lógico: la codificación, tabulación y explotación mecanizada. Todo eso, en un país subdesarrollado es lento, caro y engorroso; los resultados tardarán años en conocerse. Pero hay una riqueza documental en los archivos del DEU que no puede postergarse y menos aún supeditarse a una explotación estadística, a una valoración cuantitativa. Son esos materiales, precisamente, los que demuestran el subdesarrollo mas nítido en el ámbito rural, y

los que denuncian con mas dramática fuerza las consecuencias del actual sistema de tenencia y explotación de la tierra. Por eso creímos importante divulgarlos, ahora, presentándolos tal cual son: documentos para el análisis.

4. PLAN DE DIVULGACIÓN

Seguirá tres grandes líneas: notas etnográficas; reseñas departamentales y monografías, documentación fotográfica. En la primera serie se presentará las informaciones recogidas en o a partir de la cartilla etnográfica. A éste primer volumen que se tiene entre manos seguirá un segundo sobre “Viviendas y familias”. En la segunda serie se ordenarán los datos recogidos en los informes preliminares sobre los cuarenta núcleos que presentaron, de inmediato a su regreso, los grupos de trabajo. Las reseñas incluirán planos de las zonas con la ubicación exacta de los núcleos. Pero ésta segunda serie incluirá también las monografías que, sobre el lugar en que les toco actuar, realizaron ya o vienen realizando los equipos de trabajo más sólidos, más responsables y con más sentido universitario. Lo hacen siguiendo una pauta común, una guía, que se les proporcionó desde el DEU. Cada monografía irá acompañada por la foto aérea –incluyendo su interpretación agroeconómica- de la región donde se enclava el núcleo: trabajo en etapa avanzada que está a cargo de una funcionaria especializada del DEU, la Ing. Agr. Ana María Gómez. Finalmente, la tercera serie tendrá un doble alcance: libro y diapositivas. El libro presentará, sistemáticamente ordenadas y explicadas, fotos elegidas de entre las que se tomaron por la mayoría de los equipos en sus trabajos de campo. Se tratará de hacer coincidir la aparición de este volumen-álbum con la fecha de la exposición sobre “ La vida rural uruguaya en los núcleos deficitarios” que se hará en coordinación con la Intendencia Municipal de Montevideo. En cuanto a las diapositivas, tres series hay previstas. a) viviendas y condiciones de vida; b) tareas y costumbres; c) tipos humanos, familias y edades. Cada una contendrá veinte imágenes explicadas de esa misma vida rural. Será un material especialmente pensado para estudiantes, maestros y profesores.

5. CONTENIDO DE ESTE VOLUMEN

Con excepción de la admirable obra de Roberto J.Bouton “La vida rural en el Uruguay” (Revista Histórica 82-84 , julio 1958 ), las versiones más importantes sobre los estilos de vida en el interior consisten en testimonios literarios: cuentos y novelas. Al leerlos es frecuente que perdamos un marco cronológico y los remontemos a un pasado remoto, ya superado. Tras conocer los testimonios que van a leerse, recogidos todos ellos simultáneamente en 1967, se tiene la clara sensación de que nada de aquel pasado está superado, por el contrario, lo vemos más revitalizado y polifacético que nunca. En todos los casos se trata de experiencias vividas personalmente por los universitarios del programa, recogidos casi sin excepción con la mayor objetividad y respetando las expresiones de los informantes. En algunas pocas ocasiones se trabajó con grabador. Parece innecesario aclarar que esta documentación no pretende ser perfecta ni completa, es, si, absolutamente auténtica . Al material referente a tareas, creencias, recreaciones e historias de vida, hemos decidido –ya al final- agregar una selección de respuestas representativas sobre de algunas de las cuestiones fundamentales interrogadas en la investigación sobre actitudes y opiniones. Son las expresiones e ideas que nunca podrán ser encerradas en el número de un código o en la

perforación de una tarjeta. Basta esa breve transcripción para descubrir lo que hay y lo que falta de toma de conciencia en la población de los rancheríos. Ojalá que cada lector indague hondo en esta selección documental y extraiga conclusiones trascendentes. Para ello hay que superar el asombro ante la sintaxis de don Apolonio describiendo su tarea de domar, el interés participante en una cacería de tatúes y mulitas, la incredulidad hacia la vencedura de una paletilla caída, la sonrisa gozosa tras el baile de familia. Hay que repensar a don Marcelino viviendo como vive y sentirse cerca de Aracelia cuando tiene sus hijos. Sólo así llegaremos a comprender que distantes estamos de estos contemporáneos compatriotas, condenados a una “devaluación” permanente de sus expectativas humanas.

María Csukasi -

Funcionarios del D.E.U.-

Perla Svirsky-

Germán Wettstein

Encargados de A.S.U. - Noviembre de 1967.

Germán Wettstein Encargados de A.S.U. - Noviembre de 1967. SE VIVIE COMO SE PUEDE ANÓNIMO LA
SE VIVIE COMO SE PUEDE ANÓNIMO
SE VIVIE COMO SE PUEDE
ANÓNIMO

LA SITUACIÓN Y EL MÉTODO

El estancamiento del proceso evolutivo del agro en América Latina ha dado motivo en las últimas cuatro décadas a la acentuación del éxodo rural. Son millones quienes forman el contingente de aquellos que se han visto obligados a emigrar del campo, procurando en las ciudades un mejor nivel de vida para ellos y sus familias. Este éxodo rural ha alcanzado dimensiones insospechadas en países como Perú, Colombia y sobre todo en Brasil. En Uruguay, pese a ser un país en el que siempre su población ha sido mayoritariamente urbana, también ha visto agudizarse este problema durante los últimos tiempos. Ante la persistencia de estructuras de la producción del campo que no ayudan al afincamiento de una numerosa población en el mismo, en los últimos treinta años son muchísimas las familias que dejando el viejo pago se han acercado a las ciudades. No eran por cierto, familias que estuvieran exentas de todo; algunas hasta tenían algún pedacito de terreno, alguno que otro animal, características del minifundio que siempre aparece junto al deshumanizante y execrable latifundio. Al no poder sostenerse en su lugar de origen, empacaron sus cosas e intentaron mejor suerte en los pueblos o las ciudades. Desgraciadamente, es conocido por todos que el proceso de industrialización del país quedó detenido, y que luego se inició un período de retroceso, desde mediados de la década del cincuenta. De ahí quienes salieron del campo, en su gran mayoría se han visto obligados a vivir en condiciones aún peores que las de antes al habitar en los centros urbanos del país. En efecto, al escasear las fuentes de trabajo en la ciudad, resultó cada vez más difícil encontrar un modo de vida digno de ésta. El índice de industrialización no pudo compensar el de urbanización. Por lo tanto, este alto número de personas – hombres y mujeres, adultos y niños – que procuraba un mejor destino para sus vidas, se vió obligado a quedar al margen de la vida normal de los medios urbanos. Sin trabajo seguro, dependió de las changas que pudo conseguir, o de quehaceres clandestinos, o no tuvo mas remedio que intentar ganar algunos pesos por medio del azar o a través de acciones indebidas. Uno de los mayores problemas que padece este grupo creciente de personas es el que se refiere a la vivienda. No pudiendo pagar un modesto alquiler, se fue nucleando en los barrios de emergencia que han pululado en el cinturón de nuestras ciudades desde hace veinte

años. Así tomaron forma los diferentes “cantegriles”… Focos donde va muriendo la esperanza de la vida humana, pero donde aún hay latentes posibilidades enormes de esfuerzo y de trabajo, que bien canalizados pueden ayudar a provocar el necesario cambio del país. La crisis que ha golpeado hondo en el corazón mismo de Uruguay, ha tenido efectos desastrosos entre estos núcleos. Anhelan un futuro mejor, pero todos los caminos para concretarlo están cerrados. Una hosca resistencia al que viene de afuera los caracteriza; un hondo resentimiento de su respuesta ante las promesas de los salvadores de hora, es lo que se esconde detrás de su impasibilidad. Entiéndase bien, esos no son sino los frutos que hace germinar en ellos un sistema injusto e insoportable. Esa resistencia y ese resentimiento no son más que su respuesta a la marginación social a la que han sido condenados. No obstante, ni ellos ni quienes disfrutan en su favor las injusticias de este sistema pueden olvidar que quienes viven en esos barrios son personas humanas, y que como tales tienen derechos y dignidad. ¿ Cómo hacer para que sean ellos mismos los que hagan se valer como personas? ¿Qué realizar para que no se dejen conducir por la corriente de la injusticia, y

luchen con sus fuerzas para detenerla y vencerla? En otras palabras: ¿cómo provocar en ellos una toma de conciencia de su situación, de su condición humana, de los obstáculos y resistencias que se oponen para que sean considerados con justicia y con el respeto que se merecen? Claro está, que al plantear estos interrogantes, inmediatamente hay que desechar el tipo de acción asistencialista, o paternalista, que incluso movido por las mejores intenciones, en

el fondo no hace mas que mantenerlos en una situación de dependencia y de opresión.

Opresión, sí. Porque éste es el término que concretamente los define. Han salido del campo porque no pudieron rebelarse contra la injusticia que existe en él. La emigración del pago ha sido la salida resignada; casi sin protestar… Resultaba imposible para ellos poder

pensar que el estanciero (a quien debieron tantos y tantos favores) era la imagen visible de una estructura opresora, causante de sus desventuras. Y, al llegar a la ciudad, pese a la resistencia

y al resentimiento que han ido incubando en su seno, la conciencia ha continuado oprimida. De

otra manera no se explica su sumisión a un sistema que los destruye, que los aniquila, que no les brinda oportunidades de trabajo, que pervierte a sus hijos, que mata sus esperanzas… La rebeldía que en algún momento pueden sentir, la vuelcan contra la autoridad civil, o contra quienes viven mejor que ellos; lamentablemente, no alcanza a tener dimensiones políticas. Esa opresión, esa dependencia, parece acompañarlos siempre, encadenándolos, alineándolos, sometiéndolos a un sistema que constituye su propia perdición. En su situación de pobreza, de miseria, de despojamiento, las perspectivas de una vida mejor no son lo suficientemente atractivas como para provocar el esfuerzo por su liberación de esa condición de vida enajenante. De ahí que, teniendo en cuenta todos estos factores, en los últimos diez años haya crecido entre algunos pedagogos de América Latina la preocupación por cómo llegar hasta esas masas oprimidas con una pedagogía liberadora. Así ha cundido entre varios la curiosidad por algún método que pueda ayudar a estos hombres a ser dueños de sí mismos, y entonces liberarse de la opresión que las agobia. Desde el comienzo resultó evidente, para quienes actuaban movidos por este incentivo, que dicho método pedagógico debía ser muy distinto por

cierto, del tradicional. En éste, según ha sido descrito de una manera muy gráfica, se concreta una concepción “bancaria” de la pedagogía; en efecto, por medio del mismo, el maestro deposita conocimientos en la mente del alumno, pero no llega a crear en éste un ser realmente cultivado, alguien que puede crear cultura. Se asiste, como bien se sabe, a un proceso de información (en muchos casos deshumanizante), pero no de formación humana. Varios fueron los intentos realizados con miras a concretar este método de enseñanza. No es el caso ahora de mencionarlos y de caracterizarlos. Baste decir, simplemente, que entre ellos hay uno que ha merecido una atención especial: el de educación de adultos que se debe

a la inspiración de Paulo Freire. Este pedagogo, oriundo del Noreste de Brasil, supo crear un

método educativo que se basa en el diálogo. A través de la formación de “círculos de cultura”

que focalizan su atención en una imagen dada, se procura la formación de una “conciencia

crítica”, que a medida que va madurando y creciendo, necesariamente ha de superar a la “conciencia oprimida”. Para llegar a este objetivo, el diálogo es el instrumento adecuado. En efecto, crea una relación horizontal, a través de la cual las partes que dialogan se interpelan mutuamente. Se elimina así la posición superior del educador, típica de la concepción bancaria de la pedagogía. En realidad, el educador ya no es tal; es apenas un animador del diálogo. El verdadero educador en este caso es el educando mismo. Y debe ser así, porque de otro modo no podrá superar su conciencia oprimida. Claro está, la formación de una conciencia crítica no significa que todos los problemas de una persona oprimida ya han sido superados, ni tampoco que ha de luchar por una sociedad mas justa. Sin embargo, a través de la formación de esa conciencia resulta indudable que la persona está en mejores condiciones para llegar a ser un militante por la transformación de sí y de su medio. Tomando conocimiento de la existencia de este instrumento pedagógico, y ante la realidad dolorosa que manifiestan los barrios de emergencia de Montevideo, un grupo de personas (*) decidió iniciar una experiencia en uno de los barrios marginales de Montevideo. Surgió así un trabajo en equipo, que fue planteado a partir de la situación de las personas con quienes iba a ser realizado. Se trataba de un grupo de mujeres que constituyen un taller de costura, y que con el futuro de su trabajo de tejidos trata de paliar en algo las necesidades de sus vidas. Teniendo en cuenta esta situación se planteó un curso que fue puesto en práctica desde el mes de julio de 1968. A partir de entonces, a través de sesiones semanales de más de una hora de duración cada una, aquel núcleo de mujeres (muchas de ellas ya abuelas), ha experimentado una verdadera transformación. La misma se reflejó en la forma como se fueron entablando los diálogos. Si bien en el comienzo de esas sesiones de discusión el animador del grupo intervendría a menudo, cada vez lo fue haciendo menos a medida que el círculo de cultura se desarrolló. Y, lo que es más importante, notables cambios de actitud existieron entre los integrantes del grupo: sus intervenciones en el debate fueron cada vez más aplomadas, más firmes, más claras. Mientras ello ocurría, muchas comienzan a asumir posiciones políticas que revelaron un evidente crecimiento interior, una verdadera madurez. Es decir, tomaron conciencia de su situación, y adoptaron poco a poco actitudes que indudablemente, de mantenerse, han de hacer de ellas verdaderos agentes transformadores de su condición humana y del barrio en el que viven. De este modo, aparentemente, ha sido superada la conciencia oprimida. Pero, cosa más importante, la conciencia crítica (cultural) parece estar dando paso a la conciencia política. Los que hemos intervenido en esta experiencia, sea a través de su planeamiento, de su ejecución o de la reflexión evaluadora, estimamos que los resultados son más que aleccionadores. Sin embargo, no pueden ser considerados definitivos. En efecto, ante lo expuesto, se imponen algunas preguntas: ¿Persistirá esa conciencia política? ¿Se seguirá desarrollando con un contenido realmente social? Estos cuestionantes no se refieren únicamente a la situación vivida con este grupo de mujeres, cuyos diálogos constituyen este volumen, sino al método culturalista de educación de adultos de Paulo Freire. Porque, y esta afirmación que sigue nadie la puede discutir, resulta evidente que esa toma de conciencia que han tenido estas personas debe ser continuada con una formación adecuada. Aquí aparece un nuevo desafío: ¿Cómo llevar a cabo esa formación sin traicionar el método que provocó esa toma de conciencia? Para algunos, quizás esto ponga en tela de juicio el método. Estimamos que esta posición no toma en cuenta los valores positivos del mismo ya demostrados por su puesta en práctica. Es decir, que el método culturalista, que procura la formación de una conciencia crítica en el adulto con miras a la formación de una conciencia política en el mismo, de ninguna manera debe ser desestimado. Es más, para varios de los miembros del equipo de trabajo, resulta clara la convicción de que la multiplicación de experiencias de esta índole en muchos barrios y ciudades del Uruguay, ha de ser de gran valor para la transformación necesaria de nuestro pueblo. Para terminar; en un momento en el que quienes están muy interesados en mantener a los sectores populares del país en una situación de conciencia oprimida han llegado a controlar

los medios de comunicación social, se impone la experimentación de los nuevos métodos que ayuden a la liberación de nuestro pueblo. El diálogo y la puesta en cuestión de lo meramente tradicional son elementos a no desechar. La razón para esta afirmación se basa en la experiencia de la cual las páginas que siguen dan cuenta. En ellas el lector podrá advertir no sólo la injusticia de un sistema social que debe ser dejado atrás, sino también el cambio que se fue produciendo en quienes comenzaron conversando como tantos de nosotros, con la conciencia oprimida, para llegar poco a poco, hasta casi el umbral de la militancia; como de ser juguetes de un destino al que parecían conformarse fatalmente, han pasado a querer afirmarse en sus vidas como sujetos responsables de su propia historia.

(*)Integraron dicho grupo las Srtas. Raquel Carreira y Raquel Barreira y los Dres. Enrique Méndez, Julio de Santa Ana y Julio Barreiro.

Dres. Enrique Méndez, Julio de Santa Ana y Julio Barreiro. UNA ETAPA DE LA EXTENSION UNIVERSITARIA
UNA ETAPA DE LA EXTENSION UNIVERSITARIA EN EL BARRIO SUR
UNA ETAPA DE LA EXTENSION UNIVERSITARIA EN EL BARRIO SUR

FUNDAMENTOS

Una Experiencia de Extensión Universitaria.

A partir de mayo de 1957, se inició en un sector de la ciudad de Montevideo, una experiencia de Extensión Universitaria en una escala aún no conocida en nuestro medio, con participación de organismos directivos, docentes y estudiantiles de las Facultades de Medicina y Arquitectura y las Escuelas Universitarias de Enfermería y de Servicio Social, así como de la Escuela de Servicio Social del Ministerio de Salud Pública. La experiencia se encuentra aún en pleno planteamiento y en realidad no ha sobrepasado sus etapas preliminares. La presente publicación tiene por finalidad hacer conocer el trabajo realizado en el ámbito de la Universidad en torno del Barrio Sur de la capital, centrado en dos Censos: el de los estudiantes de Arquitectura del 29 de mayo de 1957, de Vivienda y Población, y el de los estudiantes de Medicina y la Cátedra de Higiene de esta última Facultad- la encuesta sanitaria del 21 de agosto de 1957.

La Doctrina de la Extensión Universitaria

La iniciativa de esta vinculación entre la Universidad y la comunidad del Barrio Sur, surgió del Comité Popular de los vecinos de la zona y rápidamente fue recogida por algunos sectores docentes y estudiantiles. Existen muchos integrantes de nuestra Casa de Estudios, conciencia formada acerca de la necesidad imperiosa de realizar Extensión Universitaria. La Extensión Universitaria surge como concepción, en Latinoamérica, del movimiento de la Reforma Universitaria de 1918. Como reacción contra la Universidad claustral y clasista, sus grupos renovadores sientan la tesis de que ella sólo puede cumplir su misión en forma acabada, acercándose al pueblo, viviendo sus problemas y colaborando para solucionarlos. Hay varios factores que conspiran contra el logro de ese sentido amplio de los fines de la Universidad. Su alumnado y su profesorado no son en general de extracción popular y, salvo pequeños núcleos interesados en revitalizarla, la mayoría se preocupa tan sólo de la obtención de un título profesional que le permita un cómodo medio de vida y un lugar social de cierta preminencia.

La Extensión Universitaria se propone efectuar una serie de tareas incumplidas por la actual Universidad:

- Conocer los problemas del medio en que actúa, para planificar soluciones;

- Hacer llegar los conocimientos de la enseñanza superior y la técnica moderna a aquellos sectores que, por razones principalmente económicas, no tienen acceso a la Universidad;

- Lograr que los egresados de la Universidad tengan una visión auténtica de la realidad en que deberán actuar y que lo hagan con una concepción social y solidaria y no egoísta e individualista como hasta ahora;

Podemos decir entonces, que con la Extensión Universitaria se forja una herramienta útil para la capacitación de los alumnos, docentes y graduados. Hasta hace pocos meses, la Extensión Universitaria en nuestro ambiente era escasa, por no decir casi nula, y corría por cuenta sobre todo de los centros estudiantiles: charlas sanitarias por la Asociación se Estudiantes de Medicina, las Misiones Socio-Pedagógicas con alumnos de magisterio y varias Facultades, y alguna Cátedra que salía a la luz pública para asesorar a la población en asuntos de interés individual o colectivo. En forma casi conjunta con la iniciación la los trabajos en el Barrio Sur, la Universidad puso en funcionamiento una Comisión de Extensión Universitaria y Acción Social, que contará con medios y orientaciones suficientes como para encauzar a nuestra Universidad por esta senda apenas hollada.

Los programas de Extensión Universitaria.

La realización en amplia escala de la Extensión Universitaria supone un esquema organizativo basado en dos pilares esenciales: La Universidad y la comunidad.

En cuanto a la Universidad, todos los actores deben participar en el programa, las diferentes Facultades, las Cátedras, los estudiantes, los graduados. La Extensión Universitaria se dirige hacia una comunidad en su conjunto para estudiarla en todas sus facetas y contribuir

a la solución de todos sus problemas. De ahí que se requiera la participación de los diversos

núcleos técnicos que componen la Universidad, apropiados para cada tipo de problema que presente la comunidad. Eventualmente, es conveniente la vinculación de estudiantes no universitarios, como ser liceales, de la Universidad del Trabajo, magisteriales, etc., brindándoles la oportunidad de conocer un grupo que busca la solución de sus problemas de vivienda, salud, educación. Esto en lo referente a la Universidad. Pero no hay que olvidar que la Extensión Universitaria es fundamentalmente una experiencia de comunidad. No puede de ninguna manera tener el propósito paternalista de ofrecer soluciones hechas y desde arriba. Los propios habitantes del núcleo en que se actúa, a través de sus agrupaciones

vecinales, sindicales, sociales, culturales, deportivas, etc., han de ser los ejecutores de los programas de Extensión Universitaria. La Universidad les da asesoramiento técnico, los ayuda

a organizarse, les brinda algunos elementos materiales. Pero el elemento base es la propia

comunidad, viviendo y conociendo sus necesidades y aplicando sus energías para subvenirlas. De ahí que el comienzo lógico de una experiencia de Extensión Universitaria sea auscultar y reavivar el interés de los vecinos en la solución de sus problemas. A partir de entonces, los universitarios ofrecen a la comunidad su asesoría técnica para la instalación de los servicios sanitarios, educacionales, recreativos y otros que los mismos vecinos sientan como necesarios. Por lo tanto, un programa de Extensión Universitaria debe tener Servicios comunitarios donde los vecinos vayan resolviendo sus dificultades. Para la instalación de dichos Servicios, es imprescindible el conocimiento previo de la realidad en que se va a trabajar. Esto se logra mediante relevamientos censales que permitan

conocer en forma cabal a la comunidad, desde el punto de vista social, económico, sanitario, ocupacional, de vivienda, jurídico, etc. En el caso que motiva esta publicación, se han logrado dos de los referidos elementos:

el interés del núcleo social y la encuesta sobre sus características y necesidades, habiéndose empezado a trabajar en la creación de Servicios.

empezado a trabajar en la creación de Servicios. EDUCACIÓN POPULAR HISTORIA Y CONCEPTUALIZACIÓN JORGE
EDUCACIÓN POPULAR HISTORIA Y CONCEPTUALIZACIÓN
EDUCACIÓN POPULAR
HISTORIA Y CONCEPTUALIZACIÓN

JORGE BRALICH (1994)

LA EDUCACIÓN POPULAR EN LA HISTORIA EL SIGLO XX LA EXTENSIÓN UNIVERSITARIA

La acción de la Universidad sobre los adultos que no concurren a sus cursos regulares tienen una larga tradición. Sin embargo, el concepto específico de Extensión Universitaria como acción de la Universidad sobre el medio, aparece a fines del siglo XIX en Europa. Señala Palacios (1): “En 1853 contesta una comisión real a una petición de algunos nobles, aceptando los recursos ofrecidos por iniciativa privada, para llevar a los pobres la enseñanza de las universidades; crece el entusiasmo, multiplicanse las instituciones populares, sucédense las conferencias… y nace, producida por el ambiente, en 1871, la University Extensión, con el profesor Stuart, de la Universidad de Cambridge, que hace un curso en una asociación de señoras. El ejemplo fue imitado. Siguieron Oxford y otras universidades después. Los ferrocarriles ponen esos frutos al alcance de los distritos más inaccesibles; surge una organización acabada… se crean clases, colegios técnicos, incorporación de estudios a las universidades…”. Raybould por su parte, confirma estos datos señalando que “… las actividades de extensión universitaria, como las demás formas de educación de adultos… no han surgido como resultado de una iniciativa espontánea de las universidades, sino como respuesta a necesidades que se habían hecho sentir y se habían expresado fuera de su recinto. Tal fue el origen del movimiento de extensión, aunque su iniciador, en la medida en que puede decirse que ese movimiento se debe a la iniciativa de una persona individual, fue un profesor universitario, James Stuart: en efecto, las organizaciones que recurrieron a Stuart y más tarde , siguiendo sus consejos, solicitaron a la Universidad de Cambridge, de cuyo claustro formaba parte Stuart, que patrocinara estas actividades, eran organizaciones que principalmente se preocupaban de poner la enseñanza superior al alcance de los sectores de la población que en general no tenían acceso a ella, como las mujeres y los trabajadores.” (2) El movimiento se extiende a los EE.UU. en 1886, aunque anteriormente se contaba con los antecedentes de los cursos nocturnos gratuitos dictados, entre otros, por Horacio Mann. “El medio generalmente utilizado al comienzo del movimiento de educación de adultos fue la conferencia pública. A principios del siglo XIX, las bibliotecas mercantiles, las sociedades históricas, los institutos para mecánicos y las asociaciones filosóficas se disputaban los conferenciantes sobre temas técnicos. Sabido es que el American Lyceum fue originado en 1826 por Josiah Holbrook, de Derby, Connecticut y ya en 1834, la organización contaba con 3000 filiales en los EE.UU. Generalmente, cada filial preparaba un programa semanal, consistente en ensayos, debates, conferencias y discusiones”. “El término “extensión universitaria” tuvo su origen en Gran Bretaña y hasta 1887 la extensión universitaria fue poco conocida en los EE.UU.” (3) En 1890 se funda en Filadelfia la American Society for Extensión

of University con el objeto de “extender el ideal universitario a los que no recibieron la educación de las universidades; de mantener despierto entre los “hombres de la Universidad” los gustos suscitados por la educación universitaria y de introducir sus métodos en el estudio de los asuntos que atraen la curiosidad del pueblo” (4) En Alemania, en Bélgica, Francia, España y otros países europeos se extendió el referido movimiento. Con respecto a las características de los beneficiarios de la “extensión” señala asimismo Palacios que “no hay gran diferencia entre el que adecue aquí a la Extensión y el que aprovecha sus enseñanzas en el extranjero. Las nuestras recaen generalmente en los mismos estudiantes de las Universidades, en otras gentes de cierta ilustración, ya de la clase media

casi siempre, aunque de ella participen obreros. Lo mismo pasa en Inglaterra, Francia, Bélgica y otros países donde la institución llegó a la mayor importancia”. En América Latina fue el Movimiento de Reforma Universitaria el que promovió esta idea. La extensión universitaria figuraba entre las 10 bases que sustentaban el movimiento, junto a otras como la co-participación estudiantil en el gobierno universitario, la asistencia y la docencia libre, etc. “En lo íntimo de la “extensión universitaria” sostenida desde 1918 por el movimiento de la Reforma Universitaria, estaba… el problema del derecho de todos a la educación integral. No es sólo la “extensión” de la Universidad lo que corresponde al pueblo, sino todo el contenido de la Universidad, comenzando por la educación pública universal completa” (5). En los años siguientes el tema de la extensión estuvo presente permanentemente en casi todas las actividades vinculadas al movimiento de Reforma Universitaria. Así en 1921 se funda la primera Universidad Popular en el Perú, que desarrolló una activa labor, según es descrita por uno de sus protagonistas: “La sala de conferencias de la federación … veíase todas las noches repleta de obreros y estudiantes atraídos , ya sea por el tema sugestivo de las conferencias ya por el renombre de algún conferencista, ya por el deseo noble de instruirse. Haya de la Torre procuró dar, desde los primeros días, a la extensión universitaria que en la universidad popular se realizaba, un carácter revolucionario… Respondiendo a ese fin se extendió la acción de la universidad popular al pueblo textil de Vitarte, compuesto exclusivamente de obreros”. “En Vitarte la población obrera cada día se entusiasmaba más y más con la obra que la universidad popular realizaba. Tres noches en Lima y tres en Vitarte se dictaba clase sobre materias varias; conferencias diversas sobre múltiples temas: arte, historia, economía, ciencias , cuestiones obreras y revolucionarias. Alejados de su seno los profesores “snobistas”, formada por una minoría de muchachos revolucionarios, con la confianza plena de la masa proletaria de Lima y sus alrededores la universidad popular fue bautizada en los comienzos del año 1923 con el nombre de “Gonzalez Prada”…” Esta universidad se componía del cuerpo de profesores y los alumnos. La asistencia era libre, aunque existía un registro donde los obreros de inscribían. La enseñanza era gratuita. Ni los alumnos pagaban ni los profesores recibían paga. En Vitarte el sindicato de trabajadores recargaba a cada asociado 5 centavos semanales para los gastos que demandaba el local de clases y los pasajes de los profesores. La Universidad Popular de Lima recibía hasta el año 1924 la cantidad de 5 libras de la Universidad de San Marcos… Todos los profesores reunidos formaban la junta de profesores, que estaba integrada además por los representantes de los alumnos, que debían

se ocupaba de todas las cuestiones relativas a la

ser obreros… La junta de profesores

enseñanza, a la orientación doctrinaria, a las conferencias, a las diversas campañas en pro del proletariado y al ingreso de nuevos profesores…” (6) En ese mismo año el Congreso Internacional de Estudiantes reunido en Méjico, resolvió ”…que la extensión universitaria es una obligación de las asociaciones estudiantiles, puesto que la primera y fundamental acción que el estudiante debe desarrollar en la sociedad es difundir la cultura que de ella ha recibido, entre quienes la han menester. Poco después, en 1927, los estudiantes de Derecho de Paraguay, al proyectar una ley de Reforma Universitaria señalaron: “Sin duda uno de los puntos más descuidados hasta hoy en nuestro país ha sido el relativo a la extensión universitaria, institución nacida en Inglaterra

con el nombre de “University extensión” Dice al respecto el sabio profesor español Rafael Altamira y Crevea: “ Confesamos que no se concibe nada más hermoso , mas digno de la juventud. Servir a la obra social de una manera tan amplia y generosa; devolver al país en actos positivos y de trascendencia suma los beneficios que del país se reciben en los grandes centros universitarios; contribuir personalmente a la regeneración y cultura de las clases desheredadas e ignorantes; tener por clientes y alumnos a los obreros y no desdeñar que la toga doctoral se ocupe en escuelas de adultos más o menos superiores, eso sí que es servir a la patria, amarla desinteresadamente y sentir el latido de la verdadera fraternidad y el verdadero socialismo” (7). En 1931, el congreso Universitario Americano reunido en Montevideo, aprobó entre sus conclusiones: “b) El establecimiento de la Extensión Universitaria considerada como un servicio obligatorio de profesores y estudiantes en todo el territorio del estado, dándose preferencia a los barrios industriales, centros fabriles, regiones agrícolas o mineras. c) El estudio especial, en cursillos, conferencias, etc. De todo problema que plantee la realidad ambiente”. Esto se fundamentaba en que “la universidad tiene que contribuir de manera eficiente a la formación del espíritu público… Debe pues, abrir sus puertas lo más ampliamente posible a fin de que todos los integrantes del cuerpo social estén en igualdad de condiciones para adquirir la alta cultura; pero además, deben extender su acción y llevar la cátedra a todos los sectores de la opinión pública, especialmente aquellos que mayores dificultades tienen para llegar, por su situación económica, a escuchar la palabra de los grandes maestros. Debe también promover el estudio de todos aquellos problemas que constituyen la actualidad ambiente, yendo a buscar inspiración para el mayor acierto de las soluciones, en el foco mismo de la realidad.” (8) Los universitarios uruguayos, por otro lado, en el proyecto de Estatuto Universitario aprobado en 1935 por la Asamblea del Claustro proponen la creación de un Instituto de Extensión Universitaria , señalando: “La Universidad debe tomar a su cargo la tarea de extender la cultura que el Estatuto enuncia como uno de sus fines esenciales… y hacer que su labor irradie en todo el medio social, fecundándolo generosamente… La universidad procurará establecer el contacto necesario con las entidades obreras e incorporar a sus trabajos a los obreros que se dispusieran a ello.” (9) A mediados de este siglo, en el Río de la Plata, se produce una interesante experiencia de extensión universitaria , cuando la Universidad de Buenos Aires crea en 1956 un departamento especializado. Al analizar su primer año de actividad, afirma que la misión de la extensión “es lograr la integración de la Universidad a su contorno social” , y explicita esto así:

“Por una parte, facilitar por los medios que le son propios el doble acceso a la Universidad de sectores cada vez más amplios de la población. Por otra parte, lograr una reestructuración de la Universidad –paralela a un cambio de actitud profesional y humana de estudiantes , profesores y egresados- para que la tarea universitaria responda efectivamente, a las necesidades reales del país”. Y se señala después: “ Al asignársele al Departamento de Extensión Universitaria una función de Educación Popular, en el momento de su creación, se pensó que la Universidad es una institución que se halla en inmejorables condiciones para aplicar el sistema denominado Educación Fundamental” (10). Acorde con este ideario , el departamento creó tres plantas piloto de extensión , una de ellas en Isla Maciel, vecindario vecinal marginal con graves problemas socio-económicos. Las otras actividades giraron en torno a ciclos radiofónicos, asesoramientos técnicos a comunidades , reactivación de bibliotecas populares, etc. Por otro lado, por esa misma fecha la universidad uruguaya –ya en los prolegómenos de una nueva Ley Orgánica crea una comisión específica de extensión universitaria que luego se convertiría en departamento. El reglamento de este departamento –aprobado en 1960- estableció, entre otros objetivos: “Capacitar a la comunidad para la comprensión y solución de sus problemas mediante el esfuerzo organizado de la propia comunidad. Ampliar la esfera social de la Universidad poniéndola al alcance de sectores que no tienen acceso a ella por

razones socio-económicas. Crear una vinculación solidaria entre la Universidad y los sectores populares a efectos de que haya una interacción activa entre ambos. Realizar el estudio de problemas de interés general propendiendo a su comprensión publica en estrecho contacto con el pueblo. Divulgar los conocimientos culturales artísticos, técnicos, científicos, a la población en general, a las comunidades organizadas y a los órdenes universitarios…” (11) Desarrolló el departamento una labor centrada en tres programas: uno rural, en el rancherío Pintos del departamento de Flores, otro en un barrio sub-urbano –Borro y Unidad Casavalle- y el último en el Barrio Sur de la ciudad de Montevideo. Más adelante –ya a comienzos de la década del 70, se extendió la acción a otros puntos del interior del país: Florida, Treinta y Tres, San José, etc.

Existieron siempre algunas dificultades para precisar los objetivos de este movimiento de extensión universitaria. Ya a principios de este siglo Palacios (op.cit.) afirmaba: “Así, en tanto que algunos autores… parecen designar con aquel nombre todo movimiento popular de educación social superior, con carácter privado o público, piensan otros que se refiere sólo a la nueva extensión de la enseñanza científica, en cierto modo llevada por la Universidad, que sale de sus confines, al pueblo que trabaja y no puede acudir a ella… y aún otros todavía que …la hacen trascender… a toda acción expansiva de carácter educativo y social que la Universidad efectúa fuera de su esfera oficial docente.” Para Savloff “El concepto de extensión implica una teoría de la Universidad, según la cual la enseñanza impartida en sus aulas, así como la investigación concentrada en sus laboratorios constituyen una parte de la función de aquella y SOLO UNA PARTE… Se basa… en el principio de que no hay una función específica de carácter áulico y además una actividad complementaria “hacia el exterior”, llamada extensión, sino que la actividad propia y esencial de la Universidad es a la vez ambas cosas.” (12) En esa misma obra, J. de Santa Ana reseña dos de los encares típicos de la extensión universitaria: “La manera más clásica como fue encarado el trabajo de extensión por parte de la Universidad tiene un marcado tono “culturalista”; es decir que intenta promover a nivel popular el tipo de cultura propio de la élite universitaria… la extensión universitaria se concibe como un método de llevar la cultura universitaria a los sectores populares… Otra expresión del trabajo de extensión universitaria … que tuvo gran desarrollo a partir de fines de la última gran guerra mundial, entiende su labor no como una conquista cultural… sino fundamentalmente como un trabajo de hondo contenido social que se desarrolla en términos de solidaridad y colaboración entre la Universidad y el pueblo, a partir de un encuentro en situaciones concretas donde se plantean problemas específicos y que es necesario solucionar.” (13) El ya mencionado Savloff señala como una de las manifestaciones de la extensión universitaria los programas de educación popular, la que es entendida de forma mas amplia que la tradicional: “El carácter de la Educación Popular, supera ampliamente la naturaleza de actividades que tradicionalmente se entienden bajo esa denominación: cursos, conferencias, alfabetización de adultos, divulgación de conocimientos útiles para la salud, el hogar, exposiciones, bibliotecas, etc. Ciertamente esas actividades están incluidas en la Educación Popular, pero ésta va más allá en la sociedad moderna: a través de procedimientos no necesariamente escolares, se dedica al ser humano durante toda su vida, cualquiera sea su nivel educativo, para integrarlo dinámicamente al cambio social y a la innovación tecnológica y cultural.” Indica también como algunos de los fines de esta educación popular el “desarrollo intelectual (información y discusión sobre problemas y temas reales de la vida cotidiana, social, política y económica… etc.”) y la “participación activa del individuo en la sociedad local y nacional: en el barrio o pueblo, en el sindicato, la cooperativa, el partido político, la asociación cultural” , agregando que la metodología a utilizar “toma también la forma de grupos de discusión sobre problemas de actualidad, círculos de lectura, tele-clubes, grupos de aficionados a una actividad determinada, clubes científicos juveniles, conjuntos vocacionales de teatro, cine clubes, etc.”

Para P. Freire, sin embargo, resultarían incompatibles el concepto de extensión y el de una acción educativa de carácter liberador. “Por esto mismo, la expresión “extensión educativa” solo tiene sentido si se toma la educación como práctica de la “domesticación”. Educar y educarse, en la práctica de la libertad no es extender algo desde la “sede del saber” hasta la

“sede de la ignorancia” para “salvar”, con este saber, a los que habitan en aquella.” (14) Por el contrario, más adelante enfatiza que “cualquier esfuerzo de educación popular, esté o no asociado a una capacitación profesional… debe tener un objetivo fundamental: posibilitar a través de la problematización del hombre-mundo, o del hombre en sus relaciones con el mundo y con los hombres, que profundicen su toma de conciencia de la realidad, en la cual y con la cual están.” Otro autor que sigue en cierta medida a Freire-reconoce en cambio la posibilidad de una “extensión agrícola” que actúe como una forma de educación liberadora. Pregunta Bosco Pinto: “¿Puede la Extensión Agrícola…hacer suya una filosofía liberadora, que plantea como objetivo básico la liberación del hombre, el que este hombre deje de ser un objeto y se haga un sujeto crítico y activo de la historia?” y contesta: “…es una tarea difícil pero no imposible. El cambio de objetivos que esto supone (pasar de una visión tecnicista de la sociedad hacia una visión estructural, de un concepto de cambio como adopción de tecnología

a cambio como transformación de estructuras básicas, de una estrategia educacional

domesticadora, manipuladora, a un planteamiento educacional que propone un redescubrimiento crítico de la realidad), implica ciertos riesgos… En cualquier caso es posible

crear ciertas condiciones en las cuales pueda emerger la conciencia crítica y generalizarse las organizaciones de base que son los elementos que llevan en sí la promesa de un cambio profundo en las estructuras”. (15) Vemos así que la extensión universitaria ha sido encarada desde esas dos perspectivas:

la “culturalista”, desde la cual se percibía a los destinatarios de la extensión como seres

pasivos que debían recibir una cultura “superior” elaborada por los sectores universitarios y otra

perspectiva distinta “liberadora” desde la cual se procuraba un acercamiento al destinatario de

la extensión para desarrollar en él su propia capacidad de crear cultura, para realizar

conjuntamente con el extensionista universitario, una interpretación de la realidad y una transformación de la misma. La primera perspectiva ha sido la más común en los orígenes del movimiento de extensión hasta bastante avanzado el presente siglo -por la década del los 50 aproximadamente- , en tanto la otra perspectiva se desarrolló a partir de entonces vinculada a las concepciones de ciertas formas de trabajo y de acción política.

1)

2) Raybould, R. S. “Los servicios de extensión Universitaria en Gran Bretaña (en “Las universidades y la educación de adultos” UNESCO.1952,p.86)

Palacios, Leopoldo. “Las Universidades” Sempere. Madrid 1907

3)

Woods y Hammarberg “La educación de extensión universitaria en los EE.UU.” (en “Las universidades y la

4)

educación de adultos” UNESCO, p.151) Palacios, op.cit.

5)

G. del Mazo, (en Conf. Intern. de Estudiantes. “La reforma Universitaria en América Latina”. 1960)

6) Crónica del mov. Estud. Peruano. Enrique Cornejo Koster, (en G. Del Mazo, “La Reforma Universitaria” T.II, pp.18 y 21-22)

7)

“La Reforma Universitaria” T.II, op. cit. p.189.

8)

Memorias del Congreso, (en “La Reforma Universitaria” T.II, pp.101-102)

9)

Universidad de la República, Asamblea del Claustro. “Estatuto Universitario”. 1935.

10) Univ. de Bs. Aires. ”1er. año de Extensión Universitaria” 1957. 11) Univ. de la República. ”Gaceta de la Universidad.” 1960. 12) Varios autores, ”Conceptos sobre extensión universitaria”, Univ. de la Repca. 1972. p.45-47 13) Idem anterior, p.96 14) Freire, P. ”¿Extensión o comunicación?”, Siglo XXI, 1982, p. 25 15) Joan Bosco Pinto. “Extensión o educación: una disyuntiva crítica” (en ”Desarrollo rural en las Américas”, Costa Rica, dic. 1973)

BIBLIOGRAFÍA Sobre experiencias de Extensión Universitaria en Uruguay.
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