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Acerca del libro “la Dictadura Nazi”, de Ian Kershaw

Problemas y perspectivas de interpretación.


Siglo veintiuno editores Argentina, 2004.
Por Juan Enrique Fernández

El libro de Kershaw analiza el debate historiográfico en torno al nazismo


generado en Alemania (tanto las visiones de la ex República Federal Alemana, como de
la ex República Democrática) desde la inmediata posguerra hasta los años noventa-
unificación alemana de por medio. Kershaw estudia dichas visiones históricas
apoyándose en ejes temáticos fundamentales: las polémicas historiográficas; la
naturaleza política del nazismo; la economía y las relaciones exteriores; el poder real de
Hitler; el delicado asunto de la resistencia interna hacia el nazismo; el Holocausto, etc.

En primer lugar, el autor analiza las polémicas historiográficas en torno al


período nazi, y como las mismas variaron con el paso del tiempo y en consecuencia las
distintas realidades políticas y sociales. Desde la situación de Alemania hacia fines de la
década del cuarenta y cincuenta, pasando por las nuevos enfoques de las décadas del
sesenta y setenta, para culminar con la revisión profunda del nazismo a partir de la
Caída del Muro de Berlín y la inmediata Reunificación Alemana.

Es sumamente interesante y útil que Kershaw presente las polémicas


historiográficas (a veces muy fuertes, no exentas de enfrentamientos personales)
tomando tres ejes fundamentales, que a su vez están íntimamente relacionados en una
“inevitable fusión”, como expresa el autor. El análisis histórico-filosófico; el político e
ideológico y por último el moral.

Precisamente en la dimensión moral que inevitablemente tiene el historiador al


estudiar el período del Tercer Reich y en el cual el autor pone un interés especial, lo
que consideramos un gran acierto al abordar el régimen nazi no sólo como un desafió
historiográfico (como se podría plantear cualquier período de la historia) sino también
como un dilema ético y moral para el historiador, ya que el nazismo con las atrocidades
humanas que implicó, no es sólo un fenómeno histórico a estudiar con los métodos
científicos y racionales. Inteligentemente, Kershaw, se hace una pregunta ineludible,
inquietante y valedera” ¿Se puede analizar racionalmente al nazismo? A la vista de sus
crímenes…Frente a Auschwitz, la capacidad del historiador resulta insignificante”

Otros de los aspectos importantes que trata el libro de Kershaw, es la cuestión


del papel de Hitler en curso del desarrollo histórico de Alemania del período nazi,
planteando la pregunta central que da título al capítulo “Hitler: ¿Amo del Tercer Reich
o Dictador débil”, logrando una síntesis integradora del real poder de Hitler, no
inclinándose por las dos visiones tradicionales, sino que logra integrar las mismas; por
un lado, ni la personalidad de Hitler fue totalmente excluyente en el desarrollo de los
acontecimientos, como lo ve la corriente historiográfica personalista, pero tampoco es
partidario de la visión estructuralista, la cual da importancia solamente a la estructura
social y económica de Alemania en el período tratado, restándole total importancia a la
acción personal de Hitler, transformándolo en una “pieza” de los intereses de las elites
económicas -visión “marxista “ ortodoxa de los historiadores de la ex República
Democrática Alemana-.
Kershaw, plantea una síntesis integradora al encarar la cuestión en dos
dimensiones fuertemente relacionadas: intención y estructura. Las mismas, analizan
por qué Hitler ”Si no fue un dictador débil, tampoco fue el amo del Tercer Reich”.
Planteando el tema en sus distintos aspectos, no sólo ve la acción de Hitler como la de
un agitador profesional, imbuido de un liderazgo carismático indiscutible, sino también,
la importante cuestión del apoyo activo o pasivo que Hitler y su política e ideología,
recibió de importantes sectores de la sociedad alemana de su tiempo.

Desde el apoyo que le brindo la alta burguesía industrial, deseosa de encontrar a


un líder con sustento popular que la “defendiera” del “peligro rojo”; hasta el apoyo
activo al nazismo de las clases medias, principalmente de la pequeña burguesía,
temerosas del desorden y de proletarizarse. Por último se analiza la llegada que tuvo
Hitler y su ideología en las masas populares, en un período marcado por la profunda
crisis política que envolvía a la endeble República de Weimar y sus principios
democrático-liberales, potenciados enormemente por la profunda crisis económica, que
genero una importante desocupación y por ende el descontento y la desesperación de
millones de alemanes, situación que Hitler y sus partidarios explotaron al máximo.
Con relación al apoyo que tuvo el nazismo de importantes sectores de la
sociedad alemana en el triste y terrible tema del el Holocausto, Kershaw plantea que
tanto la política de asesinatos masivos en los campos de concentración como en otras
atrocidades nazis, los dirigentes del Tercer Reich actuaron “autónomamente” (el
encomillado es muy importante) en la implementación de las políticas que implicaban la
muerte de millones de hombres. Sin negar bajo ningún aspecto el papel fundamental de
Hitler en la toma de decisiones y en su adhesión política e ideológica en las mismas, la
dirigencia nazi implemento rápidamente las políticas de exterminio masivo,
convencidos -y no sin razón- de que estaban interpretando los deseos del Fuhrer, y que
este los aprobaría, como en la realidad ocurrió.

Otra cuestión interesante que plantea el libro de Kershaw, es el debate de si el


nazismo significó una “Reacción social”o una “Revolución social”; es decir si fue el fin
de las estructuras tradicionales, fuertemente jerarquizadas, a nivel de las clases sociales,
tradiciones, religión, etc. empujando a Alemania a la modernidad; o por el contrario, el
nazismo significo una reacción social, una vuelta al campo, dejando atrás a la sociedad
industrial, si bien en lo ideológico el nazismo estaba cerca de dicha concepción, por otro
lado Kershaw, analizando la acción del régimen sobre las elites sociales, la industria, la
clase obrera, la iglesia, llega a la correcta conclusión de que no significó una revolución
social sino que “Reafirmó el orden de las clases existentes”.

En otro de sus capítulos, el libro de Kershaw, trata la importante y espinosa


cuestión de la “resistencia al nazismo” de parte de la sociedad alemana. En este punto
el libro, teniendo en cuenta el terror que ejerció el nazismo, por demás típico en un
estado totalitario, , y por otro lado, sin soslayar la heroica resistencia que
protagonizaron personas a nivel individual, como la resistencia, también en carácter
individual de sacerdotes de la iglesia católica, Kershaw llega a la interesante y fuerte
conclusión que la resistencia al nazismo, nunca llegó a un nivel popular que hiciera
peligrar la permanencia del régimen nazi.

En síntesis el libro de Kershaw, es fundamental para conocer la evolución de las


corrientes historiográficas del nazismo, en sus temas más importantes, como así
también para situar equilibradamente el papel de Hitler en la política implementada.
Aunque a nuestro entender, el principal merito del libro es mostrar clara y crudamente,
el drama ético y moral que le plantea al historiador o simplemente al amante de la
historia, el análisis del nazismo, ya que como dice Kershaw, resulta imposible analizar
“racionalmente al nazismo, a la vista de sus atrocidades”.