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Ragin, Charles (1987) - Introducción y cap.1

- La pregunta no debe centrarse en cuál método es mejor, sino en establecer un diálogo entre ideas y evidencia

- Se centra en la comparación cualitativa en cs.sociales: case-oriented vs. variable-oriented le interesa la discusión más amplia, sobre las estrategias de la investigación social comparativa.

- Su propuesta: algebra booleana → estrategia QCA (Qualitative Comparative Analysis)

- Explica la tensión o trade off que se da entre investigación cuantitativa y relevancia teórica, por un lado, y investigación cualitativa y capacidad de generalización por otro. Parece que adoptar una implica renuncia al logro de alguno de estos objetivos.

- Lo central en su argumento no es que las técnicas estadísticas impliquen ciertos supuestos, sino la

preocupación por la tendencia en que esos supuestos distorsionan el diálogo entre ideas (o teorías) y la

evidencia empírica.

- Pensar sin comparar es impensable- Toda la investigación social actual es de alguna u otra manera,

comparativa.

- En un sentido estricto, método comparativo refiere a un tipo especial de comparación, la de unidades

macrosociales extensas. Según la tradición, el MC es el principal en las ciencias sociales; sin embargo en la actualidad muchos comparativistas sostienen que no se trata de un método distintivo sino que todas las ciencias sociales son comparativas.

- Ragin argumenta que la ciencia social comparativa se define mejor por sus objetivos distintivos; lo que

distingue a este tipo de investigación no es el tipo de datos utilizados, ni su carácter multinivel, sino el uso de atributos de unidades macrosociales en sus explicaciones. Los comparativistas comparan unidades macrosociales, y por lo tanto su interés está centrado en los casos por sí mismos, no simplemente en las relaciones entre variables que caracterizan a una amplia categoría de casos (N grande).

- Un punto central en su argumento y que resulta muy clarificador, es que habitualmente tienen a confundirse

dos usos de lo que se denomina “unidades de análisis”. Este término se usa en referencia a categorías de datos (por ejemplo, el desarrollo económico se trabaja en base a países, es en ese nivel donde los datos son recolectados), y por otra parte como categoría teórica (por ejemplo, la unidad de análisis en B. Moore es la clase). Esta dualidad y ambigüedad del término unidad de análisis suele provocar confusiones a la hora de caracterizar la investigación social comparativa. Por ello, Ragin propone distinguir entre unidades

observacionales y explicativas. Las primeras refieren a las unidades utilizadas en la recolección y análisis de los datos; las segundas se utilizan para dar cuenta de los patrones de resultados obtenidos, es decir, la explicación. Por ejemplo, en el tema del voto de clase, la unidad de observación es el individuo, y la unidad explicativa es social.

- Uno de los problemas metodológicos que se presentan es la comparabilidad de sociedades relativamente

diferentes. En parte, es un tema de clasificación y medición. Otro problema es el n pequeño: el número de unidades relevantes disponibles para ciertas afirmaciones suele ser limitado empíricamente; y las restricciones teóricas pueden reducir aún más el número de casos. Generalmente, a mayor especificidad teórica, menor el número de casos relevantes para la investigación. Y a menor número de casos, menos posibilidad de cumplir con los estándares del mainstream cuantitativo. Esto va de la mano de la complejidad

de los fenómenos y su consecuente gran número de variables explicativas relevantes, que puede ser mayor al de los casos. Lo que recalca Ragin es que muchos comparativistas no buscan “testear” teorías per se, sino más bien aplicarlas a casos a fin de interpretarlos.

- Uno de las metas distintivas de la comparación en ciencias sociales es interpretar resultados (outcomes)

históricos significativos. En un estudio comparativo, el diseño es case-oriented, donde un pequeño set de casos puede proporcionar la base para generalizaciones empíricas.

- Entrando al método comparativo en sí, Ragin propone denominarlo de esa forma porque es el que deriva

directamente de preguntas sobre entidades empíricamente definidas, históricamente concretas y de gran escala. Esas preguntas necesariamente requieren un detallado análisis de un relativamente pocos número de casos. Una vez que admitimos que el método comparado deriva de las metas especiales de este tipo de investigación podemos delinear sus características.

- En resumen, son dos las características relevantes: el método comparado es holístico, ya que tiende a

analizar cada entidad de observación como un todo; y es interpretativo en su aproximación, dado que el investigador tiende a hacer preguntas que se responden en términos históricos (orígenes).

- Un punto relevante que señala al final del capítulo 1 es que las decisiones metodológicas son claves en el

caso de la investigación cualitativa, y no se puede dejar de tener en cuenta las impliaciones políticas del trabajo comparativo; por ejemplo, el cómo el investigador define “desarrollo” puede implicar incluir sólo los países más ricos, o bien ampliar a otros que presentan indicadores de desarrollo humano alternativos. - Otro punto a tener en cuenta es la respuesta al argumento de Smelser (páginas 15 y 16), quien defiende el método estadístico sobre el comparado, de una forma similar a lo que hace Lijphart. La respuesta de Ragin es que “el método comparado no es el primo bastardo del método estadístico”.