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ALINE Y VALCOUR

o
La Novela Filosófica

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D. A. F. Marqués de Sade
Digitalizado por Dolmancé para
El Divino Marqués
(http://www.sade.iwebland.com)

NOTA PRELIMINAR
El autor considera su deber avisar que, habiendo cedido su manuscrito cuando sal
ió de la Bastilla, se vio, por este motivo, en la imposibilidad de retocarlo. ¿Cómo es
posible que, después de este inconveniente, la obra, escrita hace siete años, esté al
día?
Ruega, pues a sus lectores que tengan en cuenta la época en que fue compuesta y así
encontrarán cosas muy extraordinarias. Asimismo les invita a que no la juzguen has
ta después de haberla leído con la mayor exactitud de principio a fin: en un libro c
omo este no se puede formar una opinión basándose en la fisonomía de tal o cual person
aje ni en tal o cual sistema aislado. El hombre imparcial y justo solamente se p
ronunciará sobre el conjunto.

Nam veluti pueris absinthia tetra medentes,
Cum dare conantur prius oras pocula circum,
Contingunt mellis dulci flavoque liquore
Ut puerum aetas improvida ludicifetur
Labrorum tenus; interea perpotet amarum
Absintiae laticem deceptaque non capiatur,
Sed potius tali tacta recreata valescat.
Luc. lib. IV*

ADVERTENCIA DEL EDITOR
Es justificado contemplar la presente colección de cartas como una de las obras más
picantes que hayan aparecido desde hace mucho tiempo. Se puede afirmar que nunca
trazó el mismo pincel contrastes más singulares y, si en ellas la virtud se hace ad
orar por la forma atractiva y sincera con que es presentada, con toda seguridad
los espantosos colores que ha utilizado para pintar el vicio harán que sea detesta
do. Es difícil describirlo bajo una fisonomía horrible.
Del ensamblaje de tantos caracteres diferentes, que continuamente están interfirie
ndo los unos con los otros, debían resultar aventuras inauditas. Así, podemos afirma
r que ninguna anécdota real... ninguna memoria, ninguna novela contiene peripecias
más singulares y en ninguna otra parte, sin duda, se verá aumentar el interés y soste
nerse con tanta destreza como vigor. Quienes gusten de los viajes encontraran co
n que satisfacerse y se les puede garantizar que nada hay tan exacto como las do
s diferentes vueltas al mundo que, en sentido contrario, viven Sainville y Léonore
.
Nadie ha llegado aún al reino de Butua, situado en el centro de África. Solamente nu
estro autor ha penetrado en estos climas bárbaros. No se trata ya de una novela, s
on las notas de un viajero preciso, culto y que solamente cuenta lo que ha visto
. Si en Tamoé quiere consolar a sus lectores de las crueles verdades que se ha vis
to obligado a describir en Butua recurriendo a ficciones más agradables, ¿se le debe
reprochar? Solamente vemos aquí una cosa lamentable, que todo lo que hay de más hor
rible se encuentre en la naturaleza y que sea solamente en el país de las quimeras
en donde se puede hallar lo justo y lo bueno.
Sea como fuere el contraste de estos dos gobernantes no dejará de agradar y estamo
s perfectamente convencidos del interés que debe despertar. Esperamos el mismo efe
cto de las relaciones de todos los personajes que se presentan a través de estas c
artas de la artística conjugación de los unos con los otros a pesar de su asombrosa
desproporción.
Sus principios debían ser opuestos, como sus fisonomías y si el autor se ha permitid
o pintarlas con trazos vigorosos ha sido solamente para mostrar con que ascendie
nte y al mismo tiempo con que facilidad, el lenguaje de la virtud pulveriza siem
pre los sofismas del libertinaje y de la impiedad. La idea de suavizar algunos d
iscursos y algunos matices se ha presentado más de una vez, lo confesamos, ¿pero hub
iéramos podido hacerlo sin diluir? Por muy pronunciado que sea el vicio, solamente
debe ser temido por sus partidarios y, si triunfa sólo consigue inspirar más horror
a la virtud: nada hay tan peligroso como suavizar sus tintas. Pintarlo a la man
era de CrébiIlon significa hacer que se le ame y faltar, por consiguiente, a la fi
nalidad moral que todo hombre de bien debe proponerse al escribir.
Otro rasgo singular de esta obra consiste en haber sido escrita en la Bastilla.
La forma en que, aplastado por el despotismo ministerial, nuestro autor preveía la
Revolución es sumamente extraordinaria y debe conferir a su obra un vivo interés. C
on tantos derechos para excitar la curiosidad del público, con un estilo puro, sie
mpre florido y universalmente original, con la reunión en la obra de tres géneros: cóm
ico, sentimental y erótico, estamos absolutamente seguros de que esta edición nos la
van a quitar de las manos. Los pedidos llegaran de todas partes porque la pluma
del autor es muy conocida. Apenas si podremos servir a París y ya lamentamos no h
aber hecho una tirada mayor. Rogamos a quienes no hayan podido procurarse ejempl
ares que tengan un poco de paciencia, la segunda edición esta ya en la imprenta.
No obstante, tendremos críticos, contradictores y enemigos, estamos seguros de ell
o: Amar a los hombres es peligroso,

Instruirles es una equivocación.
Tanto peor para, quienes condenen esta obra y no perciban el espíritu en que ha si
do concebida: esclavos de los prejuicios y del hábito demostrarán que solamente son
sensibles a las ideas preconcebidas y que jamás serán iluminados por la antorcha de
la filosofía.

CARTA PRIMERA
Déterville a Valcour
París, 3 de Junio de 1778
Ayer cenamos, Eugénie y yo, en casa de tu divinidad, mi querido Valcour... ¿Qué hacías tú?
... ¿Eran los celos?... ¿EI enojo?... ¿EI temor?... Tu ausencia fue para nosotros un e
nigma que Aline no pudo o no quiso explicarnos y cuya clave nos costó mucho esfuer
zo descifrar. Iba a solicitar noticias tuyas cuando dos grandes ojos azules que
reflejaban a la vez el amor y la decencia, vinieron a fijarse en los míos rogándome
que disimulase... Me callé; poco después me acerqué; quise inquirir la razón de ese mist
erio.
Las únicas respuestas que obtuve fueron un suspiro y un signo con la cabeza. Eugénie
no fue tampoco más afortunada; no presionamos más; pero Mme. de Blamont suspiro y y
o la oí, esa mujer es una madre deliciosa, amigo mío; no creo que sea posible tener
mas ingenio, un alma mas sensible, tanta gracia en los modales ni tanta amenidad
en las costumbres. Es extremadamente raro que con tantos conocimientos alguien
sea al mismo tiempo tan amable. He observado casi siempre que las mujeres instru
idas tienen en el mundo una cierta rudeza; una especie de afectación que hace que
se compre muy caro el placer de su compañía. Parece como si solamente quisiesen most
rar su ingenio en su gabinete o que, al no encontrarlo nunca en cantidad suficie
nte en aquellos que las rodean, no se dignasen rebajarse a mostrar el que ellas
poseen.
¡Pero qué diferente de este retrato es la adorable madre de tu Aline! En verdad no m
e extrañaría que una mujer así despertase aun grandes pasiones, a pesar de haber alcan
zado los treinta y seis años.

Por lo que hace a M. de Blamont, ese indigno esposo de una mujer demasiado digna
, fue tajante, sistemático y desabrido como si estuviese administrando justicia en
nombre del rey; desencadenó una serie de invectivas contra la tolerancia , hizo l
a apología de la tortura, nos habló con una especie de regocijo de un desgraciado a
quien sus colegas y él iban a infligir, al día siguiente, el suplicio de la rueda ;
nos aseguró que el hombre era malo por naturaleza y que no había nada que debiera ev
itarse para hacerlo encadenar; que el temor era el resorte más poderoso de las mon
arquías y que un tribunal encargado de recibir delaciones era una obra maestra de
la política. Seguidamente nos habló de unas tierras que acababa de comprar, de la su
blimidad de sus derechos y, sobre todo, del proyecto que abriga de instalar en e
llas una casa de fieras de las que, te lo garantizo, él será el animal más peligroso.
Pocos minutos antes de que fuese servida la cena llegó otro individuo, corto y cua
drado, cuyo espinazo se adornaba con una casaca de paño verde oliva, guarnecida de
arriba a abajo con un bordado de ocho pulgadas de anchura cuyo dibujo me recordó
al que llevaba Clovis en su manto real. Este hombre pequeño poseía un pie muy grande
asentado sobre unos tacones altos en medio de los cuales se apoyaban dos pierna
s enormes. Si se intentaba buscar su cintura no se encontraba más que un vientre.

. como una tortuga volte ada.¿Interesaba una idea de su rostro? no se percibía más que una peluca y una corbata de cuyo centro se escapaba a veces un falsete discordante que permitía dudar si el ga znate del que emanaba era efectivamente el de ser humano o el de una vieja cotor ra. descompuso un poco su s postizos atractivos. vino a per turbar desafortunadamente las leyes de equilibrio que se había impuesto el persona je con la intención de deducir de ellas su reverencia de entrada. Se le enfundó en su peluca y se rehizo artísticamente el nudo de su corbata. los esfuerzos que hacía para distraer a su querida hija.. todo me convenció de que ese desgraciado banquero era tu rival y rival tanto más peligroso por cuanto me pareció que el pres idente estaba entusiasmado con él. el gesto afligido de Mme. el presidente se en fadó.. Valcour!. pero dispuesta a inmolar su sangre en aras de la amistad. He aquí. pasó rápidamente de l a alegría a la cólera mas extremada desde el momento en que la hice partícipe de mis s ospechas. de Blamont se limitaba a suspirar cuando yo la interrogaba. espéralo todo de la mía y de la de Eugénie y convéncete de que la felicidad que nos aguarda no puede realmen te ser perfecta mientras sepamos que hay obstáculos entre la de Aline y la tuya. Mme. se h izo anunciar como M. reunir la inactividad más plúmbea con un ser cuajado de talentos. y optamos por retirarnos. desparramado y desguarnecido de esta guisa. Mme. Tropezó con el cap ullo de rosa y definitivamente llegó hasta nosotros con la cabeza por delante. Est e golpe inesperado. no podía recobrar la elasticidad necesaria para restablecer su verticalidad. adaptar a un abultado volumen de materia el alma más sutil y más sensible. atolondrada. Eugénie se lleno de tristeza en cuanto adivino la fechoría. Aline lanzaba a Eugénie... qué alianza!.. no había nada. Aconsejó a su madre que se retirase temprano. provocó a mi loca Eugénie un ataque d e risa tan espasmódico que nos vimos obligados a conducirla a una sala contigua en donde llegue a creer que se desvanecería. absolutamente fiel al retrato que de el he trazado. mi querido Valcour. no. Loca. ¡Amigo mío.. de Blamont.. la corbata voló por un lado. no podéis soportarlo y si esa fechoría era real... o la Providencia es insensible o no lo permitirá jamás. el fastidio de Aline. la peluca por otro y el infeli z. que ella no hiciera para impedirlo. ¡que atentado.. en ese mismo instante.. Un capullo de rosa que. ¡O h! no. ¡Unir un mortal tan prodigiosamente ridículo a una joven de di ecinueve años hecha como las Gracias.. Eugénie a pareció y el anuncio de la cena vino a restaurar el orden general al obligar a cad a cual a ocuparse en una sola idea. Dolbourg. lozana como Hebe y más bella que Flora! Atreverse a sacrificar a la estupidez en persona el espíritu más dulce y más agradable .. CARTA II . la noticia que recibí ulteriormente de que tenía cien mil escudos de renta.. el estado en que dejé las cosas. Pero Aline se obstinaba en su silenc io. decía golpeando el suelo con su s pies. Este ridículo mortal... Miro a su amiga y las lágrimas vinieron a bañar sus mejillas rosas que l a alegría acababa de encender. este súbito derrumbamiento de las masas. Las exageradas cortesías del presidente hacia el hombrecillo. e incluso un poco cr uel. para impedir que los demás percibiesen el malestar que la embargaba. Dos lacayos levantaron al hombrecillo que. de Blamont se mordía los labios para no reventar de risa y se deshacía en s eñas de interés. cosa que hubiera apostado co n sólo verle la cara. en prenda de mi sincer a amistad debes instruirme de todo lo que puedas averiguar. Aline se contuvo.

.. Y no t iene un céntimo. e l que me habéis dado?. comunicádsela. ¡he podido escribirla sin morir!. Dolbourg es amigo mío desde hace veinticinco años y tiene una renta de cien mil escudos. ni siquiera lo ima gina aún. pero yo. quiero dinero. Emulad mi valor. porque haya leído a Homero y a Vi rgilio va a poseer. no soportaré que mi hij a lo pierda. Valcour. sin duda. . ¿Queréis que a mi hija le suceda con su Valcour lo que a mí me ha sucedido con vos? ¿Casarse con unos pergaminos?. no obstante. haciendo creer a una joven que se han prendad o de ella únicamente porque saben que es muy rica..Aline a Valcour 6 de Junio ¿De qué expresiones me serviría yo? ¿Cómo suavizaría el golpe que necesariamente he de asest aros? Mis sentidos se nublan. ha dicho enfurecido a mi madre. consulta su interés y a sus caprichos debo inmolar por completo todos mis sentimi entos.. – Es un partido conveniente.... y no se puede vivir sin consi deración.Vos sabéis cómo ama a su hija y no ignoráis tampoco los sentimientos de ternu ra que despertáis en ella... algunos epigramas. no quiero entregar mi hija a un hombre que no tiene nada. Lo hace por interés... como siempre. pero el muy cruel. mi razón me abandona. Esta es su sentencia. El muy bárbaro l as ha visto y no le han conmovido en absoluto. de Valcour y le comuniquéi s que sus visitas me honran infinitamente. si existo es solamente por el sentido de mi dolor ¿Por qué os habré visto?.. Nuestras lágrimas han corrido parejas. ¿por qué esos rasgos cautivadores han penetrado en mi alma? ¡Ay!. un argumento tan poderoso? ¿Es que actualmente la gente se casa por amor?. que solamente son ilustres porque no podemos divisar su origen y de las que se puede afirmar lo que se quiera porque carecen de principio. ya apareció. temi endo que no le hubiésemos entendido aún: − Os ruego. lo sé. solamente brillan gracias a la oscuridad.. amigo mío! creo que el habito de juzgar a los demás hace necesariamente a las personas duras y crueles. eso basta.. por eso sólo hecho todo lo necesario para la felicidad de vues tra hija? Veréis. esa es la única ley que debe estrechar los lazos del himeneo. respondió mi madre. Mi padre me ha hablado como un amo quiere ser obedecido. le apasiona la literatura.. replicó encolerizado. − Su cuna. ¡Oh. Preferiría veinticinco mil francos anuales que todas esas g enealogías que. ese partido le conviene. pero que. ¡Qué im porta el amor siempre que uno sea rico! ¿Acaso el amor proporciona la consideración en el mundo? No por cierto. me c omplacería que las suprimiese. ¡Dios mío!. Valcour es de buena casa. que no me conmuevo ante estas consideraciones. − Lo sé de sobras. es la fortuna.. ¿De qué me sirve.. no ha hecho nada. Ya ha sido pronunciada la frase cruel. amigo mío. ¿por qué me habéis arrastrado al abismo con vo s?. ¿Qué tiene mi amigo Dolbourg que puede inspirar el distanciamiento de vuestra hija? (¡Oh.. es imperativo que no nos veamos más. decidme. quién sabe cuales serán los límites de los que nos aguardan? Amigo mío. además tiene a vuestros ojos un gran merito. Se pre senta un partido. el orgullo de los aristócratas. para ellos el nacimiento lo es todo. se casan con la dote y dejan a la chica? ¿O quizás os sentís seducida por el talento y el ingenio? ¿Eh? ¿Porque un hombre haya hecho algunas comedias. ella no ha dicho nada.. ¿acaso pueden todas vuestras pequeñas consideraciones contrarresta r.. quisiera que le vieseis!) ¿Es acaso porque no es uno de esos mequetrefes de hoy en día que. es más alta que la mía. Además. como los gusanos de luz. ¡qué breves han sido nuestros instantes de dicha! ¿Quién sabe. os lo aconsejo. No acuséis a mi madre. a quien iba destinado este último sarcasmo. No pide mi consentimiento. que escribáis al punto a M. señora mía.

. tanto tenerlo como obtenerlo lo significa todo... sobre todo. Déterville. divina o humana.. la reanimáis!.. ¡No embria garme mas en esos ojos que adoro. que vuestro padre exigiría que yo no os viera y a nunca más. que no desea que desesperéis. Aline!. Mi infortunio acrecient a mis inquietudes. Yo estaba preparado para este golpe fatal.. dic e. pensad en mí.. ¡Destruís mi esperanza y.. no me lo decís vos. mi Aline! ¿cuál ha sido el arte que habéis empleado para asestarlo? ¡Me dais la muerte y queréis que yo viva!. conseguirá impedir me que os ame.Con estas palabras desapareció y nos dejó. Adiós. No. pues. ¡Renunci ar yo al encanto de poseeros un día! No.. al mismo tiempo.. no moriré. ¡ay! durante esta terrible ausencia?.. os confieso que lo consideraré como una victoria a medias.. No sé qué órgano secreto parece decirme que vi va y que todos los instantes de la felicidad no se han extinguido aun para mi. ¡No veros más.. amadme. siempre que no se ejerza pre sión alguna y que se nos permita pasar algunos meses solas en Vertfeuille. anegadas en el llanto. y esa mad re respetable.. y creo que mi madre conseguirá la autori zación de pasar esta estación sola conmigo en su pequeña posesión de Vertfeuille. y todas las facultades que la componen no se han desvanecido! ¡Oh. Que yo ocupe todos vuestros instantes al igual que vos llenáis mi corazón. único bien que aportó a mi padre que. pero ignoraba que las cosas hubiera n llegado tan lejos y.. no os lo he dicho nunca tal y como lo siento. Sólo nos hace falta tiempo. No se que v oz se deja oír en el fondo de mi corazón. a las órdenes de mi padre.. Oh no.. cerca de Orleáns.. escribidme.. como veis. en el que no se puede gozar de su mirada? ¿no es pedir a u n hombre que exista separado de su alma?. Me parece como si no os lo hubi era dicho nunca. alimenta aún las quimeras que vuestras confortadoras palabras i ntentan hacer menos horribles. Su objeto es conseguir del presidente que no precipite nada. me habéis puesto sobre aviso. amigo mío! Pocas cosas harían falta para separarnos para siempre. Aline. con el delicioso sentimiento de mi amor!...... ¡Oh cielos! ¿imagináis como es el tiempo que transcurre lejos del ser amado?. no se que es esa emoción. Rendíos.. No.. ¿Qué haré.... pero lo que al menos me consuela en mi desgracia es la certeza que poseo de que ninguna fuerza.. ¡Oh... ¿Qué queréis que haga de mi persona? al menos hubiera podido deciros cuánto os amo!... se lo reprocha con crueld ad. Amigo mío. ¿Soi s vos quien me lo ordena?. de disponerme a todo y de vencer mi repugnancia. ¿Quién ha podido informarle de nuestros secretos? ¡Ah! ¿es que cabe esconde rse cuando se ama? Si ha sorprendido nuestras miradas habrá averiguado nuestro amo r. no volváis. esa frase cruel. No obstante. Un caso de suma importancia mantendrá al presidente en París durante todo el verano. ¿Y cómo lo hubiera conseguido? ¿Qué palabra podría encerrar este fuego divino que me devora? Ora . ¿En el qu e no se puede oír su voz. se encargará. no os alarméis... el tiempo lo es todo en estas crisis tan terribles. la he leído.. que yo idolatro y que os ama... la esperanza no ha abandonado mi corazón. CARTA III Valcour a Aline 7 de Junio Si.. amigo mío. ¡He recibido el golpe que ha de quebrantar mi vi da...... pero escribidnos.. si lo consigue. porque es necesario que alivie con un poco de bálsamo las he ridas que acabo de infligiros. decís. me encarga positivamente que os dig a.. pero cedo ante ella. a mi madre y a mí. Esta casi segura de poder ganar tiempo y en cir cunstancias como las presentes el tiempo supone mucho. tiempo. ¡Ah! ¿Qué habré hecho yo para merecer tal suerte?.

.... sostenida por el imperio de la belleza. Podré hacerlo. Haced .. ¡vuestra alma se anegará en el dolor y yo no podré compartir su s angustias! Que.. Considero lo que decís como un juramento de que no se realizará jamás. sois la hija de un dios o.. Aline. y este tipo de personas ama demasiado el error como para que quepa la esperanza d e conseguir que renuncien a él. ¡Cómo voy a añorar esos momentos tan breves y tan dulces! Aline. esta terrible y funesta decisión. ella misma un milagro?....... Independienteme nte de los prejuicios de su condición. "El amor. no tenga lugar ese cruel himeneo. le sucederá lo que a esas flores que se seca n a medida que se alejan de ellas los rayos del astro que las hizo nacer. se pierden con mayor presteza que con que se adquirieron y la necesidad que ambos experimentan de sacudirse l a cadena que les oprime. ¡Ord en bárbara!. Aline?. al menos. solamente se la conoce en donde vos estáis. Aline. ¡Y además tiene la osadía de hallar sofismas en que ap oyar sus horribles sistemas!.. Y ¿cuando s erá ese viaje? ¡qué! ¿no os veré ya antes de que partáis y... qué prudencia! ¡Qué amor por vos! Adorad a esta madre.. Pero os escribiré. sólo su sangre l leváis vos. hay ocasiones en las que me complazco en imaginar que si habéis recibido la existencia en el seno de esta madre adorable. ¡Ay!. Dejadme esta opinión. ora abrasa da por vuestras miradas. ¿creéis que yo pueda vivir sin ellos? Y sin embrago lloraréis. sois vos misma un dios y a través de vuestras miradas la natural eza entera recibe la existencia: purificáis todo lo que os toca. Au menta. a su ambición. por primera vez en mi vida.. Dulce y divina amiga de mi corazón. sin duda. a su interés. un t ráfico vergonzoso de fortunas y de nombres que sólo encadena a las personas. sin duda. quien me fortificará durante el resto de mi vida? Mi alma va a marchitarse separada de la vuestra. ¿Sí. .. el provecho y la dicha de esos matrimonios de convenienc ia.. de Blamont en todo este asunto y cuánto la a doro! ¡Qué conducta. vivificáis todo lo que os rodea.. voy a pasar una temporada entera lejos de vos?.. desd e hace tres años que os conocí. prejuicios cruelmente odiosos. ¿Dónde está. abre el abismo espantoso que los devorará en un solo día si n remedio. ¿Y por quién. del que yo necesito! . cautiva gracias a vue stros rasgos. seduce a través de vos. ¿En qué se conv ierten entonces esos bienes tan anhelados? ¿Son destinados a los hijos que ya no s erán sino el fruto del azar o del interés? Se disipan. ¿Me lo permitís?. es moralmente imposible que una sola gota de la de ese hombre cruel fluya por vuestras venas.. ha sido gracias al hálito de la divinidad... por quién lo haría la naturaleza si no por mi Aline?. ya que las mismas fortunas que han estrechado los nudos desaparecen ya sea p ara aflojarlos. ti ene además aquellos (excusadme la expresión) de una cabeza estrecha y un corazón frío..... El bárbaro os sacrifica.... aún más el culto que os profeso. pero ¡qué lejos está del que yo deseo. mejor. pues. todas las presiones me parecían demasiado débiles. dice.. ¿y a q ué?. me consuela. mi querida Aline! ya no habrá para mí en la tierra un solo instante de felicidad... Dios mío. no hace la felicidad en los lazo s del himeneo". me parece.. es un consuel o.. abandon ando el corazón a todos los desórdenes de la desesperación y del despecho. mi divina amiga. ¡Qué respetable el comportamiento de Mme. ¡Oh.. ¿no las hemos recibido n osotros en nuestras opiniones religiosas? Pero hubiera sido necesario un milagro ... ¿No es. la virtud solamente es grata cerca de vos.aniquilada por la fuerza misma de este sentimiento que me absorbe. y nunca me siento más honrado que cuando me ac erco a vos o cuando os dejo. si.. Es imposible... ¡padre cruel! Aliviad.. ya para deshacerlos? Pero concebir la esperanza de conducir a vuestro padre a opiniones razonables es empresa semejante a la de hacer que un río remonte a sus fuentes.. Y ahora lamento haber perdido tantas ocasiones o ha berlas aprovechado tan mal.... ¿no a dmitís la mitología de los griegos este tipo de existencias?... ¿Y cuáles son esos lazos cuando el amor no los forma? Un pacto mercenario y vil.. ¿Quién animará ahora en mi corazón estos sentimientos que n acen cerca de vos... al menos. mi alma sentía sin poder expresar...

La f . . solicito esta gracia besando vuestros p ies. amigo mío. Alejad. si sería posible concederos la hora que solicitáis con tanta insistencia.. le preguntó los motivos de su alejamiento para con vos. cuando menos.. en cuanto a él sus asuntos le obligan a qu edarse en París: nos dejará solas y tranquilas. . este descubrimiento fatal le había determinado a elegir prontamente un yer no que a un seductor sin la esperanza de desviar a su hija de sus deberes. Recordad esa indulgencia tan activa y tan dulce que os caracteriza. que únicamente a título de conocimiento y ami stad social os había acogido. esa bondad. que osaseis poner vuestras miradas sobre su hija. cuando os presentasteis en su casa. a ese hombre. Que vuestras penas se aplaquen. Juzgad. menos severidad en los ojos de mi padre. no abuséis de lo que voy a deciros. sólo una hora ¡ay! no deseo otras cosa para poder vi vir un año. No.. permitid que os implore. os amo de masiado sinceramente como para dejar nacer en vuestro corazón una esperanza que pe rderíais pronto.... Ignoro lo que mi madre haya podido decir a su marido. aunque no sea completa.que pueda veros aún un solo día. sin combatir en absoluto su proyecto. Aline... mi querido Valco ur.. Madre adorable. hay algunos casos en los que una simple recomendación es un ultraje y creo que este es uno de ellos. no vayáis a creer que de ello se deriva que sus primeros proyectos se han anulado. de lo contrario no habréis amado jamás. por esta severid ad. o. la espero como los criminales esperan el golpe fatal. Que la naturalez a me agobie con todos los que quiera. en esa hora preciosa recogeré todo lo que mi alma necesite para existir durante siglos. CARTA IV Aline a Valcour 9 de Junio Os agradezco vuestra resignación.. no importa. Dolbourg no ha vuelto a aparecer desde la noche aquella en que cenó aquí. Nuestro viaje a Vertfeuille está decidido: mi padre se muestra de acuerdo en que v ayamos mi madre y yo durante el verano. Al interés que mi madre tenía de saber por qué razón habíais resultado tan sospechoso al p residente. esa humanidad que os hacen tan sensible a la suerte amarga del infortunio. que no vaya con vos al campo. ¡Ah! si la temo es que la adivino.. Pero las cosas no serán tan rápidas como yo lo temía. una sola hora. os lo repito. pero mi reconocimiento hubiera sido menor si hubi eseis obedecido de mejor grado. Sí. Pero una hora.. amigo mío. y en unas circuns tancias como éstas. pero no os oculto. hombre muy rico y su amigo desde hac ia mucho tiempo." Mi madre. Espero vuestra respuesta. es que vos no aparezcáis.. ¡Ay! ja más habréis socorrido a un desgraciado cuyos males fueran más agudos. muy contenta de llevarle poco a poco a una explicación.. pero que me deje los ojos de Aline y su co razón. pero M.. No os pido que rechacéis los lazos con que os ofrece uniros a él.. y que no había encontrado nada mejor que Dolbourg. es todo obtener algún aplazamiento. no os l o pido. pero dándose al final cuenta de nuestros sentimientos mutuos. Aline.. He creído adivinar. que una de las cláusulas de este permiso. el le contesto: "Que nunca se hubiera imaginado.. me atrevo a estar seguro de vos porque me habéis dich o que yo no os era del todo indiferente y que no queríais arrancar el corazón de vue stro amigo. en la certeza de que las comparto.

. la consideraci6n es. la confianza es la más dulce prueba de amor y tengo el aspecto de quien os la ha negado al no relataros las desdichas de mi vida. el temor de aburriros con h istorias que sólo a mí me interesan y mi vanidad. un soneto o un madrigal. señora? replicó enardecido. Si el azar me hubiese unido a otra persona. − ¿Y qué hacen esos miserables para alcanzar la felicidad de la vida. pero estos reproches. ami go mío.. me hicisteis avergonzarme de mí mismo y de mi audacia de col ocar en vuestras cadenas a un esclavo tan poco digno de vos ¡Me sentía tan lejos de lo que juzgaba necesario para merecerlo! y prefería dejaros creer que era digno de vos que mostraros vuestro error. Mi madre quiso oponer a esto vuestros talentos. sería hoy mariscal de campo si lo hubies e querido. Yo. que. vos mismo me lo habéis repetido cien veces. el nombre que ll eva y las alianzas que puede hacer valer.. se da a conocer uno en el mundo y se llega a todo.. y no pudiendo. desde ese instante. CARTA V Valcour a Aline 12 de Junio Si. pensad q ue habláis a la mejor amiga de vuestro corazón. no lo he visto jamás. amigo mío. Lo que hace falta es dinero. habéis cometido al abandonar el servicio siendo tan joven. vuestro amor por las letras. dinero. que . con una hipótesis. necesaria e n el mundo y si ese publico es lo bastante injusto como para no querer concedérsel a mas que a quienes ostentan honores. ¿qué le estaría vedado? El templo de la Fortuna está abierto a todo el mundo. una Cristina. los Horacios no encuentran ya un Mecenas. que concibe la imposib ilidad de vivir sin ella.. y el que os reprocha con más acritud es la falta de ambición. al menos. pero no justificándoos. se ha lanzado de entrada sobre vuestros defectos. A los treinta años. un silogismo. debe hacer todo lo posible para adquirir lo necesario para merecerla. pero. Esa es la únic a llave de los cargos y de los honores y vuestro querido Valcour no lo tiene. que sufriría con su narración. dijo. os pido perdón. solamente hay que cu idar de no dejarse aventajar por la muchedumbre que se abre paso a codazos y que quiere llegar antes que vos. en que . ¿No habrá un poco de repugnancia. estoy en un error y vos me lo hacéis sentir. ¿no son merecidos? ¡No os imaginéis qu e es mi corazón el que os recrimina. la sorprende nte despreocupación que mostráis hacia vuestra fortuna y el nefasto error que. ¡Oh! amigo mío. Uno qui siera elevarse incesantemente a los ojos del ser amado y guarda silencio cuando lo que puede decir de si no tiene nada de halagador. para poder estudiar más detenidament e. el hombre prudente. ya no es como en otros tiempos. en su opinión. ni los De scartes. absorbiendo t oda otra afición. enemigo capital de todo lo que se denomina Bellas Artes se ha excitado una vez más. pero ese silencio por mi parte desde que os conozco tiene su origen en dos principios que espero no censuraréis. un poco de misantropía en esa despreocupación que se o s reprocha? Quisiera que me aclaraseis todo esto. Aline. quizás me hubiera mostrado menos orgulloso. pero supisteis inspir arme tanto desde el momento en que creí haber despertado vuestra sensibilidad. con su fecha. A esto el presidente. señora mía.. tiene ingenio y un cierto mérito −observad. rechazar vuestras cualidades (como si su orgullo estuviera desolado por una conf esión que le resultaba imposible omitir). la escasa alegría con que se ha dignado concederos un cierto mérito  con estas ventajas.alta de fortuna fue enseguida su argumento indestructible. ¿acaso habéis visto a lo largo de vuestra exist encia que las artes o incluso las ciencias hayan hecho la fortuna de un solo hom bre?. continuó. . os ha aislado. que no soy dueña de mi mano! que no puedo proba ros al instante hasta que punto estos prejuicios son viles a mis ojos. por así decirlo. Es joven.

para mi desgracia. Esa impetuosi dad natural de mi carácter. resulta de todo punto imposible que esta clase de ciudadanos tan útil pueda ser perfecta nunca mientras se siga e l criterio de ingresar  joven. mi madre le siguió y yo fui enviado a casa de una abuela en La nguedoc cuyo cariño excesivamente ciego alimentó en mí todos los defectos que acabo de confesar. que la naturaleza y la fortuna se habían unido para colmarme con sus dones. pudiese y o encontrar su apoyo en todos los instantes de mi vida. según el prejuicio actual. despótico e iracundo. sin duda. a una edad en que. ya lo conocéis. pero mi vanidad de aquel la época. parecía como si todo debiera ced er ante mí. solamente os relataré los errores a los que me ha inducido la ilusión de un origen vano del que casi siempre nos enorgullecemos injustificadamente. siéndole conocido desde mi infancia. pero que. lo creí porque otros cometieron la estupidez de decírmelo y este pre juicio ridículo me hizo altivo. Todas mis faltas so n anteriores al instante en que os vi por vez primera. por mi padre a todo lo que podía haber de más distinguido en la provi ncia de Languedoc. ignorando si se poseen los requisitos para ser ad mitido y sin comprender que es imposible poseer las virtudes necesarias mientras no se conceda a los jóvenes aspirantes la posibilidad de adquirirlas a través de un a educación prolongada y perfecta. por parte de mi madre a todo cuanto de grandeza pudiera haber en el reino. solamente os relataré un r asgo de mi infancia para convenceros del peligro que encerraban los principios q ue. nacido en París en medio del lujo y de la abundancia. se sintió herida un DIA en nuestros juegos infantiles porque el quería disputarme algo. dejaban germinar en mí. Me vengue d e sus resistencias mediante golpes muy numerosos. con muy j ustos títulos. él se creía autorizado por su rango para hacerlo. en el afán de hacerme servir se interrumpió mi educación y salí para el regimiento en donde había sido empleado. no os culpéis sino a vos misma si en ellas veis motivo para estimarme menos y que mi franqueza o mi obediencia me ha gan recuperar en vuestro corazón lo que la verdad me arrebate. sino en tene rlos muy Buenos. para formar mi juventud. Relacionado. Volví a París a realizar mis estudios bajo la tutela de un hombre fuerte y dotado de mucho ingenio. y mucho más aún por que. de haber seguido las cosas su curso natural. sin duda. se afanaban en q ue me reuniese con el a fin de que. Quiera Dios que se reflexione sobre el vicio dominante en nuestros días y que se v ea que el objeto esencial no consiste en tener militares muy jóvenes. ya que esta ventaja se debe exclusivamen te al azar. con toda ineptitud. muy adecuado. unido. no conserve durante mucho tiempo. Fue aproximadamente en esa época cuando mi padre recibió el encargo de llevar a cabo las negociaciones. sin que ninguna consideración lo grase detenerme y sin que nada que no fuese la fuerza o la violencia consiguiese separarme de mi adversario. poco mas o menos mi edad. Nacido y educado en el palacio de un príncipe ilustre con quien mi madre tenía el ho nor de estar emparentada y que tenia. solam ente se debería ingresar en la Academia. Se declaró la guerra. y que. que no entendía aún nada de estos cálculos. como si el universo entero debiera atender mis caprichos y como si a mí no me correspondiese más que concebirlos y satisfacerlos. creí. Se iniciaron las campanas y me atrevo a afirmar que las hice bien.Ahora exigís confidencias que yo prefería callar. esa alma de fuego que la naturaleza me había otorgado no hacía sino incrementar la fuerza y la actividad de esa virtud feroz que recibe el . desde que tuve use de razón. desd e ese momento dichoso no he conocido más que el amor y la virtud. ¡Ay! es mi única excusa. ¿y cómo hubiera osad o después mancillar con nuevos extravíos el corazón en donde reinaba vuestra imagen? Historia de Valcour No voy a hablaros mucho de mi nacimiento.

Acababa de cumplir la edad de veintidós años. Adélaïde de Sainval. era porque ningún objeto supo cautivar mis miradas. En las guarniciones está muy extendido el uso de que cada cual elija una amante y de no considerarla. hablé a mi familia de este compromis o. El regimiento salió. pero la negativa de mi padre legitimó mu y pronto mi inconstancia. deseaba verme establecido antes de entregar el alma. que se lo hiciese saber tan pronto la hubiese conseguido. volé hacia él. Adélaïde cedió y yo osé hacerla culpable al no pretender más que encontrarla sensible. sin duda. corrieron los ríos de lágrima s. Adélaïde tenía un herm ano. yo convencí a Adélaïde y desde ese momento fatal fue evidente que la amaba menos. Ese invierno mi padre me llamó a París. Adélaïde no tardó mucho en saberlo. no conocía mi corazón y tampoco sospechaba que fuese se nsible.. su inocencia. Nuestro regimiento. perpetuamente arrastrado hasta entonce s por los trabajos de Marte. se los firmé y al hacerlo creí que no la engañaba. que se cultiva en apariencia y que se abandona en el instante en que se despliegan las banderas. creyéndose quizás incluso inocente. que ella s e escaparía de la casa de su padre y vendría a enterrarse viva en el ataúd que me roga ba le preparase. su sensibilidad. más que como una especie de divinidad a quien se deifica para matar el tiempo. fue enviado a una guarnición de Normandía.. osé responder con algunas chanzas a ese horrible . La amaba porque debía adorar necesariamente todo lo que estuviese relacionado con vos. todos esos se ntimientos que poco antes hicieran mis delicias llegaban a mí como palabras apasio nadas sin que ninguna alcanzase mi corazón.. se los hice. los renové entre sus brazos. se trataba de un matrimonio. constituye el crimen de mi inconstancia. ya que había cubierto su debilidad con todo lo que le parecía apto para legitimarla. si no habían ardido hasta entonces . Perfectamente tranquilo entonces. para mí los hilaron las manos el placer. per o esta razón que legitima mi derrota. que yo amaría a Adélaïde. A salvo de los reproches de su corazón. Un día me escribió pidiéndome como único favor que obtuviese para ella una plaza en las Carmelitas. la forma en que se lo aseguré la persu adió. supo convencerme sin tardanza de que todos los fuegos del amor debían abrasar fácilmente un alma como la mía. quisimos ir a forjarlas juntos al otro extremo del universo. aplastado en la penúltima campaña de esta guerra. su amor. el honor me obligaba a ello y lo hice.. exigió juramentos. su grandeza. siempre fueron unos los rasgos que iban a permitirle penetrar en mi alma y lo que me embriagó en ella fue el esbozo de las bellezas y las virtudes que idolatro en vos. se considera como l a única necesaria en nuestra profesión. ahí es donde comienza la primera parte de mis desdichas. mi corazón no presentaba objeción alguna y cedí sin combatir sofocando mis remordimientos. su s alud flaqueaba. en la embriaguez de nuestros éxtasis llegó un momento incluso en que quisi mos huir. Es difícil expresar su tristeza.. para Adélaïde quedaron marc ados por el arrepentimiento y la desesperación. hija de un antiguo oficial retirado en la ciudad donde nos encontrábamos. Lo espe rábamos.. ese proyect o.. No voy a describiros a Adélaïde. La razón triunfó. No obstante.nombre de valor y que. Seis meses transcurrieron en esta ilusión sin que nuestros placeres alterasen nues tro amor. todo bor ró poco a poco a Adélaïde de mi corazón. quería escritos. inseguros de la libertad de formar nuestras propias cadenas. Adélaïde me recordó mis juramentos. y nos separamos. desdichadamente. capitán de infantería a quien esperábamos iniciar en nuestros propósitos. y que. sólo uno era el género de belleza destinado a despertar el amor en mí.. cometiendo un grave error. Dos años pasaron así. nos despedimos. los placeres ¿qué os diría yo? esa fuerza irresistible de la mano del destino que n os lleva siempre a nuestro pesar a donde sus leyes quieren que estemos. Al principio creí de buena fe q ue esto no ocurriría jamás. pero no llegó.

que me hizo encontra r a algunos antiguos conocidos terminó por consolidar y amenizar este proyecto y j untos compartimos los placeres que ofrece esa altiva rival de París cuando una tar de. me incitó a permanecer en ella varias semanas para admirarla. en el fondo de m i alma. tal parece que el cielo quisiera vengar ya a Adélaïde del infortunio al que yo la había arrojado. todo se esfu maba con ellos. libera das por la caída del álamo añoso que protegía sus jóvenes ímpetus y que no tardan en sucumbi r por falta de asidero. que se encontraba en mi camino. los gastos que habían acarreado los años pasados en las n egociaciones los habían mermado considerablemente. abandon ado en el mundo a todas las desgracias y todos los accidentes que persiguen ordi nariamente a un joven de mi carácter a quien corrompen los falsos amigos y a quien la experiencia no esclarece aún y que. sino que todo se eclipsaba. ¡Oh justo cielo! ¿Quién pu o inspirar esa voz salvaje. terrible para mí.proyecto del dolor y. vino a estorbar mis proyectos. cuál es el sentimiento falso y cruel que la hizo nacer ? ¿Dónde se encuentran en el mundo amigos que puedan sustituir al padre y a la madre ? ¿Quién nos mostrará un interés más real y más vivo? ¿Quién nos excusará? ¿Quién nos aconsej tendrá para nosotros el hilo en ese dédalo oscuro al que nos arrastran las pasiones? Algunos aduladores nos extraviarán. Adélaïde no me escribió más. mi interés me obligaba a acudir sin tardanza a Languedoc para tomar al menos not icia de lo que me pudiera corresponder. era necesaria la horrible catástrofe que me aguardaba. rompiendo al fin todo comedimiento. no sólo quedaba sin apoyo alguno en la tierra. esa gloria vana que me había seducido quedó convertida en una sombra que se desvanecía con los rayos que la modificaban. le pregunté con arrogancia qué necesidad había de aclarar este extrem o. no es sino como esas plantas ligeras. sin considerar. me propuso ir a cenar a casa del intendente y se perdió entre la muchedum bre antes de que yo pudiese responderle. se atreve a men udo a tomar como un golpe de suerte el acontecimiento que le convierte en su pro pio dueño. Los aduladores huyeron. las protecciones se perdieron. Un acontecimiento. Sin embargo no sentí inmediatamente mis pérdidas. Solamente trampa s se abrirán a nuestros pies y ninguna mano compasiva nos impedirá caer en ellas. poco después le siguió mi madre y con veinticinco años me vi solo. exhorté a Adélaïde a que ol vidase en el seno del matrimonio los delirios del amor. ¡ay! que los mismos frenos que le mantenían cautivo servían también para sostenerle y que. quiera Dios que mi eterno arrepen timiento sea su venganza de esa voz funesta e involuntaria que. se atrevió a gritar: "¿De qué te lamentas?. los c argos se otorgaron. Al oír el nombre de Valcour un oficial vestido de blanco y que parecía salir del mis mo lugar que nosotros me abordó con el rostro oculto por su sombrero y me preguntó v isiblemente turbado si había oído bien y si Valcour era mi nombre. desde el instante en que se rompen. la verdad desgarró el velo que la mano del error extendía sobre el espejo de la vida y finalmente me vi tal y com o era. Aline. llamándome por mi nombre en muy a lta voz. Mi padre murió. Obtuve permiso y emprendí el viaje. El azar. Pero tres meses después supe que se había casado. La magnificencia de la ciudad de Lyon. . Para apreciarlas. Era esencial poner un poco de orden en los bienes de mi padre. uno de mis amigos. al salir de un espectáculo. Poco inclinado a responder abiertamente a una pregunta formulada con tanta brusq uedad y altivez. permitid que mis lágrimas fluya n aún sobre las cenizas de esos padres queridos. en el colmo de su ceguera. sólo pensé en imitarla. que había vivido mu y lejos de sus posesiones. Aline. los falsos amigos nos engañarán. ¡eres libre!". antes de pensar en establecerme . No solamente perdía unos padres amantes y preciosos. y liberado así de todos mis lazos.

. el combate fue breve. al menos. suma a todas tus víctimas el jefe desdic hado de esta honrada familia. apresúrate a convencerme de que.. que yo engañé. en el éxtasis que te agita.. me arrojé. Obsesionada por to da la familia." Me precipité una vez más sobre el cadáver ensangrentado e intente reanimarle. la recibió e ntre mis brazos. no basta con qu e tu abandono ruin la haya precipitado a la tumba. sígueme . ¿sois el hermano de Adélaïde? – Si. − Os conozco y os oigo. Sainval tenía más valor que destreza y más razón que suerte. la desdichada había obedecido al punto. cruel. me respondió Sainval.– ¿Qué necesidad.. voy a daros satisfacción. la de lavar en la sangre de ese hombre o en la mía la virtud de una hermana adorada. Nos batimos... tu crueldad acaba de arrebatárselo. antes de que nos separemos para sie mpre.. éste acababa de obligar a Adélaïde a sepultarla en los brazos de un esposo. lo soy y desde el instante fatal que nos la arrebató. – Ingrato. hunde tu espada en su corazón. lamento cada instante de demora en mi venganza. – ¿Y qué más? – La de reparar un ultraje infligido a una familia honrada por un hombre de ese no mbre. ve a colmar tu horrible victoria. lo confieso. la historia fatal de esa mujer respetable. señor? la más grande. dije embargado por la emoción. Desde ese instante fatal no he cesado de buscarte por todas partes. Cada día. además ha sido necesario que qu ites la vida a su infortunado hermano.. Responded o de lo contrario os consideraré un hombre de mala fe. tus indignos procedimientos hundieron una daga en su corazón y desde es e momento te busco para arrancar el tuyo o para morir bajo tu espada. Confesó a mi padre la falta a la que supiste inducirla. Ya he dado c ontigo. no convive en ti la cobardía junt o con la más bárbara seducción. pero a quien no he dejado de apreciar. Ven. cada instante la arrastraba a la muerte. – ¿Que decís? ¿ella ya no vive? – No. corre.. me decía a mí mismo. ¡Dios cruel! ¿es así como bri lla tu justicia? ¿no era yo el único culpable?. Cedió bajo mis primeras estocadas y tuve el dolor de ver cómo caía muerto a mi s pies.. devolver le el aliento vital aún a costa de mi propia existencia que hubiera querido sacrif icar. si la suerte es ju sta es posible que pronto esta sea mayor.. Aún vive. aguijoneado por el poderoso interés que aún me inspi raba esa amante desdichada – Sainval. pero no os neguéis a relatarme.. envuelto en lágrimas sobre el cuerpo ensangrentado de este infortunado joven cuyos rasgos. ¿no era yo quien debía sucumbir? Al in corporarme deliraba: "Asesino vil. porque yo soy el culpable y soy yo qui en debe morir. frente a la ciudad. n os disponíamos a batirnos cuando. atravesamos el Ródano y nos perd imos en los paseos que se encuentran en la orilla opuesta. No pudo resistir la viole ncia del sacrificio. Apenas me hube convencido de ello. murió suplicando al cielo que jamás casti gase tu crimen. Llegamos rápidamente a la parte trasera del teatro. cuya voz. murió adorándote.. termina.. acababan de recordarme tan dolorosamente a su desdichada hermana.. He seguido t us pasos hasta esta ciudad sin estar seguro de encontrarte en ella. Este único hijo era el sólo consuelo que p odía aliviar la pérdida de la hija que idolatraba.. . ¡Triunfo horrible! ¡Remordimientos desgarrado res! Ve.

me detuvieron y me llevaron sin tardanza ante el comandante d e la ciudad. que he cumpl ido con mi deber. hizo para calmarme..... me incorporé extraviado. todo ello dispuso a M. pero.Era demasiado tarde.. viles mercenarios que.. Con estas palabras salio para impartir las órdenes y fui conducido al castillo de Pierre en Cise. Finalmente apareció el comandante de la ciudad. – Por grave que sea su caso. Ora se d irigía a mi razón. en el caso c ontrario. . vuestra silla y un pasaporte os esperan en la primera posta en dirección a Gine bra. Llegad hasta allí a pie y sin despertar sospechas. Mi desorden.. . me dijo. a través de un mensaje indirecto he comunicado a su padre su mue rte. al menos... ¡Oh.. de Sainval con la mayor discreción posible. – No ha trascendido nada. . con esa honradez militar. así lo espero. He guardado los papeles que se encontraron sobre el y no verán la luz a menos que me vea obligado a ello. pero no voy a detenerme aquí. pero hace falta un alma e ingenio en el lugar en que la naturaleza airada. usadla como si fuera la vuestra. no obstante. Vuestra gent e. mi gente seguía en el albergue en que me había alojado y siguiendo mis órdenes mantenían el más impenetrable secreto. Algunas cortesías del oficial que mandaba el puesto y todo el horror de mi situación se pre sentó a mis ojos. Un mes transcurrió sin que se hablase de este asunto. os devolveré la libertad. el informe de que un hombre había muerto. pudiese probar. permaneced escondido hasta que vuestros amigos os comuniqu en desde París que giro ha tornado vuestro asunto. es imprescindible que os tenga a mi disposición a fin de que. en puestos semejantes contempláis a quienes os son confiados como animales con cuya sangre cebaros.. Si de hache a tres meses no surge nada.. seréis dueño de vuestros actos. Me vieron huir. me persiguier on. Residiréis en una regia mansión y mañana iré yo a recomendaros en persona. he hecho enterrar a M. No voy a relataros lo que paso por mi alma al llegar a este lugar fatal.. dirigíos a Suiza o a Saboy a y. Los primeros efectos de mi desesperación hicieron estremecerse a quienes me rodeaban. a actuar con precaución y severi dad. que sólo os ha creado para la desgracia de los demás. puede ofreceros el goce de mil virtudes. ¡Qué dicha encontrar en semejantes circunstancias un hombre de ingenio y conoce dor del corazón humano! Es imposible repetir todo lo que ese respetable mortal. me alcanzaron. me dijo. ora apelaba a mi corazón extrayendo siempre del suyo los argumentos que empleaba. omitiendo la causa que lo ha llevado a la tumba. supo devolverme a mí mismo y a la vida que hubiera perdido infalibl emente sin su ayuda.. señor. de XXX. Sin embargo no os preocupéis. no ha puesto más que avaricia y estupidez. vosotros.. en cuyas manos me había depositado mi buena estrella. que.. una carta que se encontró sobre M. voy a obrar con vos como lo haría con mi propio hijo... las gentes habían oído el ruido del combate. que los atormentaríais y l os haríais expirar si os indemnizasen generosamente su pérdida! Dirigid vuestros ojo s al virtuoso amigo de quien os hablo y sabed que ese mismo puesto en el que sólo veis ocasión de practicar el vicio. si el trib unal o la familia decidiesen perseguiros. Estos son los servicios que he podido prestaros. No hubo medio que no utilizase para intentar quitarme la v ida. Acallaré todo esto con el mayor cuidado.. Sólo me resta ofreceros mi bolsa. Salid esta noche sigilosamente de esta prisión y de esta ciudad. lugar que había elegido como mi destino particular para estar siem pre en condiciones de disponer secretamente de mi persona y de una forma que pud iera resultarme agradable.. dejé que mis pasos me condujesen a l a deriva. mi atuendo ensangrentado. de Sainval por la que su padre le o rdenaba que me buscase hasta los mismos confines de la tierra. que pronto. voy a poner tanto esmero en acalla r todo. en aquella época gobernaba Lyon. si me hacéis caso.

me decía un día. perjudicaba empero mis intereses pecuniarios. quizás de por vida. Nada había trascendido. de este amigo sincero de la n aturaleza y de los hombres. al presen tarme antes de estar seguro de que había pasado todo peligro. acudí con la mayor presteza a la cita que me había sido fijada. ese impetuoso ardor que antes me habían arrastrado a placeres mucho meno s dulces y mucho más peligrosos. Alabó y alentó el proyecto que le expuse de renunciar a todo para entregarme por completo al estudio de las letra s y de la filosofía. Gracias a la conversación de este filosofo profundo. Durante esta cruel inactividad fue cua ndo la afición por la literatura y las artes vino a reemplazar en mi alma a esa fr ivolidad. ilúst rales. sentirás que la virtud reposa mansamente en tu alma y ella te consolará cada día del orgullo del rico y de la estupidez del déspota. ¿cómo he podido merecer tanta bondad?.. me respondió M. la deshonra y . Su respuesta encajaba a la perfección con los consejos d e M. a pesar de todo esto. Rousseau vivía. ¿Y quién podría renunciar a este placer después de haberlo conocido? Quien pueda fijar sus ojos en ella sin e stremecerse turbado por el amor no merece ya la calidad de hombre. Esta opinión me pareció demasiado prudente como para ser desoída y rogué a Déterville que me escribiese regularmente todos los meses a Ginebra de donde no me proponía salir .. Hice volver a una parte d e mi sequito después de haberles hecho prometer que guardarían el secreto y esperé en paz lo que el cielo me tuviese destinado. me encerré en el coche. ¿qué suerte me agua rdaría? Una vez llegado a Ginebra mi primera preocupación fue escribir a Déterville. imposible r egresar una vez expirado mi permiso y más imposible aún publicar las razones de huid a por temor de desencadenar los acontecimientos que la motivaban. allí encontré a mi gente y. de XXX. pero se atravesaba una época de rigor frente a los duelos y.. Imaginad mi agradecimiento. Aline. yo sólo podría describíroslo muy pálidamente. opusieron a este raudal de luz los prejuicios de la superstición. ama a tus semejantes. de XXX. señor. deslumbrados por su brillo. No dudo que os resultará fácil adivinar hasta qué punto este desgraciado suceso. desde el momento en que los rayos de la virtud iluminaron a los hombres.. le dije que nos dirigíamos a Ginebra. sería mil veces mejor para mí exponerme a ello que correr el riesgo de ir a parar a la cárcel. estas dos crueles desgracias eran las que menos temor me inspiraban porque. Sin embargo. por b ueno que fuese el sesgo que estuviese tomando. – Mi corazón. excepto al de adorar a Aline. respondí arrojándome a los brazos de este jefe respetable y rechazando esta última oferta. el ministro iba a nombrar a otro que ocupase mi puesto. aunque debiese perderlo todo. No quedó para ellos más santuario que el fondo del corazón del hombre honrado. el único amigo verdadero que poseía. Los hombres de negocios iban a devastar mis pertenencias. si. ¿Cuál es el motivo que así os oblig a a servir al desdichado?. volamos. había conocido a mi fami lia. nació en mí esta pasión dominante que desde siempre me ha llevado hacia la literatura y las artes y que hace que hoy las prefiera a todos los demás placeres de la vida. guió a través de ellas mis juveniles pasos y me enseñó a separar la v erdadera virtud de los sistemas odiosos que a menudo la sofocan. estos. me recibió con esa amabilidad y esa honesta franqueza que son las compañeras in separables del genio y de los talentos superiores.. decía. y yo me hundí en mis pensamientos . envuelto en lágrimas. se justo.. me resultaba imposible ir a tomar posesión de mis bienes. reaparecía. dejé a mi ayuda de cámara que se ocupase de los detall es. siempre ha sido el asilo de los infelices y el a migo de quienes se os parecen. ya que carecía de fondos suficientes como para viajar. Detesta el vicio. fui a verle.– Oh. abracé a los dos fieles amigos que una feliz estrella puso en mi camino. – Amigo mío.

todos esos reveses os han arrojado a un abismo del que mi cariño y los cuidado s de mi madre quieren salvaros a cualquier precio... fuisteis inconstante. no veáis ya en vuestro adorador más que a un temerario indigno de los deseos qu e osa formular. las cartas de Déterville eran siempre casi iguales. Dos mil escudos de renta fue todo lo que pude rec oger de cuatro fincas que antaño valían más de cincuenta mil libras anuales.. no juzguéis mi corazón a tra vés de los desvaríos de mi juventud y no temáis la inconstancia allí donde encendisteis el fuego del amor.la envilece si permanece insensible a tales encantos. pretexté un v iaje indispensable al extranjero.. mis bienes han sido devastados. Estas son.... soy yo quien fue escogida por el cielo para aliviar vuestros males. ¡Desgraciado de mí! ¿después de tantos reveses pret endo a la divinidad que adoro?.. y soy suficientemente vanido sa como para estar segura de ocuparlo por completo... Yo le escribí para prevenirle. amigo mío!. querida Aline.. granjas sin administradores y desorden. y antes me arrancarían mil veces la vida sin conseguir por ell o destruir mi amor. Todos mis recursos fueron baldíos y el ministro dispuso de mi cargo. Es tan imposible dejar de amaros como defenderse de vos... Aline. a pesar de todo eso. olvidadme. t odos mis amigos me han abandonado.. Valcour ¡cómo ha aumentado el cariño que os profeso desde qu e conozco vuestro infortunio! No pienso que no hayáis cometido errores. modificada solamente por las impresiones de vuestros rasgos. Lo hice sin ningún riesgo. miseri a y abandono por todas partes. Habían transcurrido dos años de exilio voluntario.. Pero ¿qué fue lo que encontré? ¡Ay! Casas demolidas. andonaros yo. ¡cómo me conmueve vuestra confesión! ¡Cuánto aprecio vuestra constancia!. ¡Ah!. No. no estoy celosa de Adélaïde . quizás incluso seductor. Aline. Sin embargo. Finalmente llegó esa última desgracia. CARTA VI Aline a Valcour 15 de Junio ¡Oh. si concedéis alguna respues ta a los sentimientos que en vuestro nombre me abrasan. lo espero tod o de vuestra compasión. Hube de c ontentarme con ello y arriesgarme a reaparecer por fin. Pero no temo ya que reine en el vuestro. ¡Ah!. despreciadm e... Mi a lma. Aline.. creí que podría acercarme a mis poses iones. reproche tanto más injusto por cuanto que ignora las r azones que me obligan a recibirlo. . Mi empleo ha sido concedido a otro.. amigo mío. abandonadme. Espero mi sentencia y mi perdón. pero habéis sido valeroso y nob le.. y cada día es más probable que nunca sea perseguido por ese duelo. ¡Cuánto mayor haya sido vuestra desgrac ia.. su historia ha conmovido profundamente mi corazón. las crueles razones que motivan el reproche inmerecido que vuestro padre me hace. con tanto mas ardor se entrega mi alma al placer de amaros! Soy yo. me exhortaba enérgicamente a no abandonar mi as ilo.. derechos usurpados.. pero los sentís con excesiva viveza como para que sea yo quien os los reproche. no puede sustr aerse a su dominio. ¿Entraña esta desgracia algo que me pueda hacer p erder vuestra estima o que me pueda alejar de la suya? Me atrevo a ponerlo en du da. renunciar a vos? ¡cruel! . Pero si me tendéis una mano auxiliadora. nada había trascend ido. Pero esa catástrof e horrible no dejará por eso de estar grabada con sangre durante toda mi vida en m i corazón... Mi amigo sabía que el desconci erto se había apoderado de mis bienes y estaba casi seguro de que mi compañía iba a se r asignada y. tierras sin cultivar. será mi mano la que los aplaque.. me compadezco de ella con toda mi alma. Fuisteis déb il. Salí hacia Languedoc. pero mi ausencia extrañaba a todo el mundo y mucha gente se permitía comentarla de una manera tan falsa como cargada de calumnias.

Vuestra carta ha hecho llorar a mi madre. CARTA VII Déterville a Valcour París. me atrevo a poner en tu conocimiento mi enlace con Eugénie. ami go mío. me entregará esos billetes fielmente. sopesemos incluso . tened la certeza de que las usará. Todas las dificultade s que nos separaban han sido vencidas y dentro de veinticuatro horas seré el más fel iz de los esposos.. os ama. sin comprometeros a nada. enfriaría quizás un poco el entusiasmo del querido presidente. Sabes que Eugénie. pero. ¡Oh. no es una empresa fácil. el trajín de las vísperas de una boda me impide concederte mas tiempo. ¿Cómo no lo querría si sois vos quien lo ha educado? Ese animal encantador os ama hasta tal extremo que cada vez que oye vuestro nom bre parece que la esperanza y la alegría animen sus rasgos. Si tenéis que decirme algo más secreto. al menos . se duerme sobre mi regazo con un gran suspiro que hace que lo cubra de be sos. y que las aprueba. En la hipótesis de que Dolbourg adoleciese de algún defecto capital que hubiera de acarrear la desgra cia de su mujer. su hija te adora. dice. escribidnos en los primeros días del próximo mes. Sé perfectamente que esta es una de esas argucias de guerra para las que nada sirve tu maldita delicadeza. que conoce vuestras intencio nes. Y jamás podré creerme verdaderamente dichoso mientras que el mejor de mis amigos sea d esgraciado. amigo .. os dirigiréis a Julie. Se alegra mucho de conocer vuestra historia.. dice. ella contará. ¿no sería tu deber prevenirla? Adiós. la ausencia de tu felici dad impide la mía. como si un día hubieseis de convertiros en su amo. Por ello. Quisiera que estudi ases un poco a ese Dolbourg.. Os envía un abrazo. y cuando se disipa su error. Llevamos con nosotros a Folichon. ¿Será posible todo esto. mi querido Valcour. Te ama. de las penas de la realidad. Y. de Blamont.. es la satisfacción de los seres que estimas. sacado a la luz del día. en el que sólo me hablaréis del sentimiento que nos deleita. pero tengo presentimientos que a veces me consuelan. su madre y yo hemos salido de viaje para Vertfeuil le. Escribiréis vuestras cartas de forma que se puedan leer en alta voz. este procedimiento en la balanza de tu justicia. Ten la certeza. Sin embargo n o os prohíbo que de tanto en tanto incluyáis un pequeño billete para mí. mi madre. amigo mío? No lo sé. esa muchacha que me sirve desde su infancia . por su deliciosa il usión. espera todo del corazón de estas dos maravillo sas mujeres. Pero tengo puestas mis esperanzas en las prórrogas que obtiene Mme. Solamente os escribo unas letras. No me atrevo a decir de los hombres. hay que valerse de todo en el caso en que te encuentras. mi querido Valcour. o ignoro cómo se debe juzgar a un hombre o ese absurd o mortal debe ocultar un hermoso vicio que. si quieres. imagínate si nos ocuparemos y si no buscaremos todos los medios posibles para adelantar tu dicha. Sacar de la cabeza de un leguleyo un a idea que se ha introducido en ella. de que solamente nos ocu paremos de esto. 17 de Junio Si hay algo que pueda aliviar los tormentos de un alma honrada y sensible como l a tuya. Pero te ruego que tengas valor y paciencia. Nos vamos.. con armas para defenderos.

ya que es difícil encontrar una mujer cuyo maravil loso carácter se amolde mejor al tuyo. en cada instante tus ojos podrán detenerse en los suyos. disfruta.. un sentimiento. ¡Ah! ¡cómo deseo ahora lo que siempre he desprecia do ! . el corazón lleva todas las de ganar. mi querido Déterville! huiría de ella para no volverla a ver jamás. cada una de estas cosas modifica sus rasgos de una forma diferen te. Adiós. no hay una sola de esas variaciones que no legitime mil razones para amarla más aún. nada escapa en la búsqueda de todo lo que pueda hacerse para el alivio de sus pe nas. y te felicito muy sinceramente por esta unión.. Por que. respirarás el mismo aire que ella. Pero.. me parece que sería humillante triunfar gracias a los vi cios de mi rival. y todo lo que pudiera hacerme digno de aquella a quien adoro! Incluso suponiendo que mis dificultades se desvaneciesen y que yo alcanzase lo q ue considero la única felicidad de mi vida.. para captar todos e stos matices.. disfrutarás de esas mezclas de rasgos... Eugénie me enca rga que te ofrezca asimismo sus servicios. Entonces... una influencia en el ambiente. pero imagino que ya habréis tomado toda s vuestras precauciones..... el precario estado de la de tu amigo.. no quiero deber sino a mí mismo la preferencia de Aline. . cuando alguien se ama con el ardor que lo hacéis vosotros . te estoy molestando. una comida. mezclas encantadoras que a todas horas vienen a dibujarse en su delicioso rostro. amigo mío! ¡Ah! jamás alardeo de haberlas vencido. De estas relaciones dichosas nace toda la f elicidad de la vida. Acepto que hace falta estar enamorado para estudiar. Ella abr cumplido con su deber y yo habré evitado incumplir el mío. hay una especie de t raición que no concuerda con la franqueza de mi ánimo. ¿no acabaría con mi felicidad la pesadumbr e de no haber aportado una fortuna digna de ella? Cuando se disipe la ilusión de l os placeres. no sé s decírtelo. No. no apruebo tus secretas investigaciones sobre Dolbourg. todo esto. 19 de Junio La noticia de tu boda me produce la misma alegría que si fuese la mía.. si esta horrible idea llegase en algunos instantes de calma a presentarse al espíritu de mi Aline.. y además. tesoros. ¡Cómo quisiera tener honores. estoy robando minutos de tu felicidad. Si los tiene y pueden acarrear la desdicha de Aline.. ... su madre sabrá descubrirlos con presteza para prevenir su unión... amigo mío! ocúltale mis temores.. todo será como es de bido... en todo s los días de mi vida no he visto una fisonomía tan excitante y tan diversamente exp resiva. la verás todos los días. CARTA VIII Valcour a Déterville París. Si algún día llegase a pensarlo. obsérvalo... No aceptaré tus ofertas para este viaje. ¡Oh... ya hemos adoptado nuestras medidas y no p or ello va a disminuir mi agradecimiento.mío! ¿cuándo podré compartir contigo todos los trabajos de la tuya? Si crees que puedo serte de alguna utilidad en la circulación de tus misivas. ¡Ah! como envidio la felicidad. Su belleza en una hora determinada no es igual a la de otro momento.. ¿no he de temer que ella misma conciba un día estas quejas? ¡Oh. ella no me perdonaría haberlos albergado. amigo mío. .. un comentario.. pero ¡cuántas dificultades. ¡Ay! yo también he encontrado las que pueden hacer la felicidad de la mía. amigo mío. dispón de mí. me hace temer que la gente imagine que mis sentimientos se basan exclusiva mente en el deseo de concluir lo que en el mundo se conoce como un buen negocio. ¿Te confesaría una delicadeza más que lo vas a considerar una niñería? La brilla nte fortuna de Aline.. querido a migo.

No obstante. Con esperanza y dicha poco a poco la arropas... me arriesgaría yo a llevarte al campo después de los fracasos cosechados en la ciudad? Mirándolo bien. Veremos quien se lleva los laureles de la victoria... Tu estúpida franqueza te impide entender nada de todo esto. desde hace mucho tiempo forma parte de nuestros principios el no preo cuparse en absoluto del corazón de una mujer siempre que se cuente con su persona y con su dinero. 1 de Julio Me parece.disfruta. tus éxitos no han sido sona dos y ¿cómo.. hay que intentar adquirir destreza en el arte de engañar bien. ta l sinceridad.. afortunado amigo. O si no tú negocias. por todos los diablos. de trampas y de maniobras insidiosas que empleamos hábilmente en semejantes circunstancias y comprobarás que todo esto nos forma en el oficio de l as artimañas y en la ciencia de llevar los acontecimientos a la finalidad que nos proponemos. por su credulidad La castigas al punto con gran severidad. mientras tú montas tus ataques. Las amazonas se pertrechan. de falacias... de hacer morir a un inocente. Me reiría muy a gusto de ti si te hubiera tocado emprender solo esta g ran aventura y si tuvieras que triunfar tú solo.... ¡Ah! puedes tener la certeza de que el amigo más sincero que tienes e n el mundo la comparte intensamente. de ahora en adelante sólo me ocuparé de t u felicidad. Yo te ayudaré a batir la brecha y. me temo q ue tendremos que tomar la ciudadela al asalto.. te detestan. Hecha un vistazo a la infinidad de recursos que sabemos poner en práctica cuando se trata. en cuanto haya caído. ni un simulacro de finta! ¡No tardarías mucho en ver desestimadas tus ridículas pretensiones!... que. La afrontarías con tal candor. hasta el momento. amigo mío... por ejemplo. CARTA IX El presidente Blamont a Dolbourg París.. se establece uno de los puntos dominantes y desde allí se cae sobre el objetivo sin temer las resistencias. Querido Dolbour g. pero que nada de todo esto vaya a estorbar en lo más mínimo nuestras diversiones. tú trastocas. ¿Qué importa? Como b ien sabes. Finalm ente se abre la campaña... tú truecas.. ¡Las muy locas! ¡cómo me gusta verlas debatirse ante mí! es el cordero entre los dientes del león. A la cantidad de falsedades. yo te organizaré escaramuzas a retaguardia.. no es mi intención marchitar las rosas del himeneo c on las amargas lágrimas del amor desdichado. ¡ni siquiera un maldito enigma. Y. En realidad la culpa de esto la tienen las mujeres. los salvajes van a atacar las. de menti ras. A menudo sucede que cuando se pretende conquistar una plaza hay que apoderarse necesaria mente de las alturas. pero te pierde tu buena fe.. Si una puerta no se t e abre de par en par eres incapaz de imaginar que existan otros medios para forz ar las barricadas. no se trata de que no seas un zorro hecho y derecho.. a fuerza de q uerer ser listas han conseguido hacernos falsos. mi querido Dolbourg.. y ya que el más feliz de todos es el que mejor engaña..... no hay nada como nu estro oficio para aprender el arte de fingir y de engañar a los hombres. si no demuestras más pericia en el futuro.. ni un solo gesto. Les doy diez sobre d ieciséis y siempre estoy seguro de ganarles por cuatro tantos de ventaja.. hay que saber luchar en varios frentes a la vez y el proyecto de los placeres que aún no podemos disfruta . te lo he dicho cientos de veces. hoy en día para abrirse paso en el mundo hace falta picardía.

venidos a las Galias en busca de laureles. la experimenta con más viveza mi corazón. el senescal de Queux o al valiente Lancelot du Lac. Déterville es el único hombr e que nos acompaña y. de Blamont. Dejadme que os cuente como vivimos. tanto más amplio por cuanto que es la única comida por la que nos sentamos a la mesa. siempre que el tiempo lo permite. la abundancia de la caza y de los frutos. de Blamont. amigo mío. sólo faltáis vos. Aquí nos levantamos todos los días a las nueve y.r sólo puede nacer en medio de aquellos que gozamos ahora. está situado a cinco leguas de Orléans. todo eso. aunque el objeto sea de poca importancia.. más alocada que ninguna de nosotras afirma gravemente que lo peor que nos puede pasar es en contrar a algunos caballeros de la Tabla Redonda. cuya sombra nos procura adorables paseos. mi querida y deliciosa mamá. por tanto. no nos volvemos a reunir hasta las tres. . la inmensa cantidad de flores que se suceden durante nueves meses a l año. al que. El cercano bosque. no tengo la meno r duda de que llegaremos a vivir las aventuras que pretendemos buscar. estamos a salvo.. que antes parece la hermana mayor de Eugénie que su madre. para hacerla deliciosa. a Gauvain. amigo mío.. esta privación. llama a esto las imprudencias y Mme. y nuestra jornada ha quedado decidida. es la hora de los grandes paseos. que estos hombres de bien. a través de el los me seguiréis. Te espero en casa de nuestras diosas. antes de nada tiene que transportarse vuestro espíritu. los jardines agradablemente divididos por lím pidos canales. pobladas siempre por rebaños orondos y saltarines. Entonces se nos sirve un e xcelente almuerzo. entonces nos separamos para pasar los momentos de más intenso calor en algunas habitaciones frescas junto a un buen libro. En verdad que hacía siglos desde que no realizábamos un arreglo tan sabio como el presente. A las cinco salimos. estaré más presente en vuestra imaginación y ellos harán que la ausencia os resulte menos cruel. están adornadas por d oquier con pueblos y casas de campo. cada cual coge su bastón o su tocado y ¡Dios sabe dónde nos llevarán nuestros pasos! A menos que el tiempo sea ad verso la costumbre es de hacerlo a pie y siempre muy lejos. por bosquecillos aromáticos animados por una sorprendente multitud de ruiseñores. a juzgar por la manera en que nos perdemos. a orillas del Loira. protectores natos del sexo débil.. el aire puro y sereno que se resp ira. El palacio de Vertfeuille. sin más objeto que el de andar mucho. no han hecho jamás daño a las mujeres y que. 15 de Julio Ya nos hemos instalado. es libre y encantadora. no es magnífico. pero es cómodo y extremadamente pulcro. sé que estos detalles os agradan. la cita para el desayuno se realiza en un bosquecillo de lilas en donde todo se encuentra dispuesto desde que uno llega. Esta primera ocupación nos retiene hasta las diez. las verdes y fresca s praderas. a esto le llamamos salir a la aventura. que los demás ya han sentido. de Senneval. Valcour. a convertirlo en una residencia digna de adornar el Eliseo y es mil veces prefer ible a todas las hermosas posesiones de M. Mme. CARTA X Aline a Valcour Vertfeuille. absolutamente uniformes y en las que el aburrimiento corre parejo a la regularidad. contribuye. Allí cada cual toma lo que desea y mi mad re pone buen cuidado de que haya casi todo lo que sabe que puede gustar a alguie n.

. amigo mío.. pero mi madre es tan amab le!.. tenemos enemigos poderosos. o. No creáis q ue mi alegría me ha abandonado. CARTA XI Valcour a Aline París. nuestros dos mejores lectores. vuestra felicidad se dibuja en el la. son una locura y os suplico que les pongáis freno. ¡Me consuela tan bien!.. nos echamos sobre los canapés. me precipi to en sus brazos y le digo: "Mamá... que triste estoy esta tarde. en la horrible inquietud que me embarga. yo. pienso como Mme. desesperada y t urbada ante esta idea. Détervil le o mi madre." y nuestras lágrimas inun dan nuestros pechos y nos juramos amarnos y morir ambas a un tiempo. como podréis imagin ar.Volvemos al morir el día. La descripción de la vida que hacéis es deliciosa. esta v ida.. helados. ¿Os armaríais hasta los dientes para combatir al desleal?. haced que os sigan. su falsedad me asusta menos de lo que me tranquilizan sus promesas. cansados. si algún gigante.. esta idea me consuela.. únicamente deseaba relataros detalladamente estas ci rcunstancias. al menos a más de u n hombre con vos. ese incivil persona je os privase de vuestra Aline?. amadme y escribidnos.. excepto yo... decía... 20 de Julio Os escribo con prisa. arreglada en la forma que os he explicado. Aline." Y yo... si. convendréis conmigo en que le sería imposible defenderos solo cont ra un grupo armado. y se sirven frutas. ¿Y si Aline fuese ya la mujer del gigante? ¡Oh. hora en que nos separamos pa ra restaurar las fuerzas necesarias para volver a empezar el día siguiente. llevad. se lo ruego a Mme.. esta ligera colación. Adiós. ¡La ternura que me profesa es tan viva!. de Blamont a quien suplico acepte el testimon io sincero de mi respetuoso afecto.. amigo mío. que no puedo admitirla sin estremecerme. Ayer me decía : "Si vuestro padre os desheredase.. Ferragus.. si os distraen. ¿qué diríais vos. el azote del valeroso caballero Valentín. yo no sé por qué.. que alivia un poco la pena de la separación. he aquí el motivo de que yo la arregle. al menos no podría quitaros esta p equeña posesión.. p or ejemplo. tened por seguro que será vuestra sin que nada pueda privaros de ella . . da principio a lo que llamamos la velada. se apoderan de algunas obras recie ntes y la lectura se prolonga hasta la media noche. por mucho que confíe yo en el valor de mi querido Déterville. Salimos a la aventura.. no cometái s imprudencias. amigo mío. pero esos grandes paseos me espantan. la cuide y la embellezca. prolongar mi bill ete supondría retrasar su envío y ardo de impaciencia por saber que está en vuestras m anos. todos los demás t ienen la impresión de que están aquí desde ayer.. de Senneval. jarabes o algún vino español y pastas. Os dejo. ellos son el ob jeto de mi carta. cada cual en su butaca. si deseáis hacerlos. ¡Sí!. me vais a hacer morir. quiero que os obligue a pensar en mí cuando yo ya no esté a vuestro lado. Deja nac er en mi corazón con tanta bondad la dichosa esperanza de pertenecer un día a aquel a quien amo. que encuentro siempre demasiado largos los instantes que debo existir sin vos. no me habléis de esta forma. me fío poco de lo que dic en. tiene la virtud de hacer que los días pasen para nosotros con tal rapidez que...

experimento una especie de emoción respetuosa. ¿Habéis visto nunca semejantes modales?. Basta que me hay an visto coger mi escritorio para que inmediatamente aparezca un rostro por enci ma de mi hombro.CARTA XII Madame de Blamont a Valcour Vertfeuille. antes rompería doce lanzas. señorita... − ¿A M. calma la sangre. . La confianza.! Y cesan las risas. mamá? − Al mismo. Acaba de llegar aquí un hombre a quien conocéis y que se interesa siempre mucho por vos. aunque este erróneamente d epositada. soy yo la que he recibido esa carta apresurada y soy yo la que río con toda el a lma de ese ridículo temor que refleja. − ¡Oh. lo habéis dicho vos misma. Dolbourg... hacedlo vos.. todo anuncia en él al ferviente partidario de esas leyes tan prodigi osamente olvidadas en nuestros días. Qué ser tan singular es una jovencita que ha entregado su corazón . mamá. vamos a intercambiar los papeles. Dolbourg.. señorita. espero que al menos un día me permitáis dis frutar de vuestros placeres. la antigua amistad que me profesa. tengo más confianza que vos en su palabra. su porte.. nuestros paseos no en trañan ningún peligro. no me privéis del placer que me procura. su forma d e expresarse. he cambiado de opinión.. aunque solo.. de esas leyes preciosas que han sido sustit uidas por la impertinencia y los vicios. − Tened. a cuyas órdenes hicisteis vos vuestras primeras armas. − Pues bien. siempre que veo a este honrado y va liente militar. que permitir que se llevasen a su mujer o a las dos amigas de su amigo? Respecto a las gentes que ha cen promesas. − ¡Es cierto! ¿pero vuestro padre? − Vos le venceréis. − Pero. − ¿Y qué tengo yo en común con ese hombre? − ¡Como! ¿No es acaso él mi futuro yerno? − ¡Oh! amáis demasiado a vuestra Aline para sacrificarla así. Es el conde de Beaulé. y luego esas risas porque la sorprendo y me enfado. ¿no tenemos con nosotras al valiente Déterville que . su atuendo. si me han jurado que este verano tendría tranquilidad. lo que pasa es que esa correspondencia me concierne. podéis estar seguro. la vecindad de nuestra s fincas. pienso yo. − No respondo de ello. un rapto es.. 25 de Julio Sí. mamá... sé que la tendré. Podéis estar tranquilo. vuestro padre quiere que yo esc riba a M. su ascendiente en la provincia. una violación. todas esas razones le han incitado a venir a compartir algunos días con nosotros. ¿Pero a quién pertenece esa pequeña cabeza que se acerca a la mía?. es la única persona en Francia que aún nos describ e las sinceras virtudes de la antigua caballería. lo peor que nos podía suce der y en esos fatales percances.

. ¡es un asunto de conveniencias y yo seré la víctima de estos manejos! .. ¡una amante!. ese hombre tiene una querida! y. vamos a reanudar nuestra antigua vida. mantened vuestra palabra. tened la seguridad de que renunciaríamos a ellos si hubiese motivos para temer cualquier cosa. la criatura abandonada? Es cierto que cuando se tie ne dinero. ingenio. me han dicho a espaldas de mi madre. y en donde resulta más agradable su espectáculo. Os lo repito. Pero en París.− ¿He de morir entonces? − Entonces venid y permitidme que os bese una vez más antes de esa muerte a la ingle sa y dejad que termine mi carta. ¡Ah! ya lo entiendo. había sido nece sario interrumpirla. es en donde l a felicidad de amarse sabe mejor. ama apasionadamente a su marido y él la adora. ¡Oh! ¡cómo odio ese tono! ¡Oh! ¡cómo os odiaría a vos si no estuvieseis enamorado de la vuestra al cabo de veinte años! Adiós. en donde la indecencia es una gracia. Él los aprueba con ese talante abierto y franco que revela que el sí que se otorga sale del corazón y no es una salida de circunstancias. Aquí disfrutamos de la imagen misma de la felicidad. ¿Pero. pues.. CARTA XIII Aline a Valcour Vertfeuille. mientras me cubre de be sos. nuestros paseos no tienen nada de peligros o. ¿por q ué quiere casarse conmigo?. es indisoluble. quizás sean más difíciles de romper qu e aquellas que sostiene la virtud y temo asombrosamente sus efectos.. son incapaces de recuperar su ene rgía.. en ese abismo de perversidad. allí es más fácil encontrar la c hanza que el sentimiento.. podéis entender estas costumbres? ¿A qué viene entonc es el tomar ahora una esposa? ¿Es un mueble que se compra?. sed prudente.. ¿Y quién es. En este a silo de reposo y de inocencia que es el campo. nos hemos visto obligados a hacerle compañía.. Ha sonreído al decir que Dolbourg y él estaban íntimamente unidos y ha sonreído de una forma que me hace temer que esta indigna asociación esté basada sobre el vicio. de Beaulé se pasea poco. y. ¿ese Dolbourg?. Mi madre habló el otro día a su antiguo amigo sobre nuestros proyectos comunes. en donde las malas cost umbres están al orden del día.. mi querido Valcour. tengo que cambiar de página y la muy picara ríe y llora a la vez. no os ala rméis por esta reanudación. se ignora todo lo que dicta la naturaleza y se permanece siempre al margen o más allá de sus emociones. Eugénie. mientras que para el otro haría falta un corazón cuyas sensaciones. ¡Amigo mío. todo irá bien. enardecidas por la licencia y corrompidas por el libertinaje. Por frágiles que sean esas sociedades. e s una cosa que se tiene en la habitación como quien tiene una porcelana encima de la chimenea. Déterville.. Allí se pone en solfa a un marido que al cabo de un mes estuviese aún enamorado de su mujer. pero teme que no logremos vencer al presidente. si esto fuese cierto.. a pesar de su insistencia para que no nos molestásemos por él. Vino a cubrir de lágrimas el papel en el que estaba escribiendo. en mi opinión.. 6 de Agosto El conde acaba de dejarnos... Ya lo veis. M. porque para la primera basta con un poco de jerigonza. Finalmente se sienta y puedo escribir. a quien no deberíamos ll amar más que Mme. la falsedad una sutileza y la calumnia.. según dicen u nen entre sí a sus amantes al igual que lo están ellos mismos y ese perverso cuartet o. guardadme el secreto....

sería.. ya no estoy tan alegre. ¡su eda d es tan diferente! pero haya o no haya amor..¡yo tengo que romper los nudos que me son tan queridos para ser la mujer de ese ho mbre! ¿Cómo os imaginaríais a vuestra desdichada Aline en esta fatal circunstancia si el cielo decidiese que ha de correr esta suerte? Déterville quisiera hacer algunas investigaciones sobre las costumbres depravadas de este financiero. pero ¿me vais a consolar vos. pero debemos respetarlos. sobre mi espíritu se ciernen nubes sombrías. Valcour. Si os obligase a ello. me atrevo a estar seguro de reinar en él. pero si la asociación que sospecham os es cierta. no puedo sino aprobarla . pero si ese hombre llegase yo huiría . No es que no debiese. ¡Q ué dulce es para mí este consuelo! no existiría sin él. yo? ¡Ah! tenéis razón.. de Blamont . ¿Qué hacer? ¿cómo actuar? ¿qué imaginar. además. ¿Debo hacerlo? Mi madre es desgraciada y me apenaría much o que un descubrimiento tan triste viniese a aumentar el horror de su situación. Distrae dme.. el carácter del ho bre en cuestión está hecho para alarmarnos a ambos. como nosotros. esa madre que os adora y que nosotros apreciamos tanto. no puede hacer nada.. Si Mme. ¡Oh! m i querido Valcour. a mí me dan escalofríos... podemos padecer a manos de aquellos a quienes la naturaleza nos ha sometido. si se presentase con su querido Dolbourg?. preten do acallar la confusión que me devora.. CARTA XIV Valcour a Aline París. no puede haber nada cuyos tormentos sean tan sensibles.. mi pad re nos ha dicho que este verano tendríamos calma. yo no resistiría el horror de la suya.. opongamos a esa . vos que debéis temblar tanto como yo?. n o temo que sufra su corazón. me atr evería a decir que es cosa que a ella concierne. como no hay sensación más vivida que la del amor. y ahora la mía me impone una ley semejante. que no cuente con mi presencia. me ha hablado de vuestra delicadeza. Querrá comprobar si es cierta vuestra soledad. . se pondrían de vuestro lado con tanto ardor que o btendría para vos nuevas prorrogas. si fuera incierta. Dios mío? Al menos me queda vuestro corazón. difícil que su mujer pudiese amarle afectuosamente y. alejad de mí estas tristes ideas.. esa seguridad que os ha proporci onado su promesa encierra quizás una trampa en la que quiere sorprenderos. y ¡quién sabe si no llevará consigo a su Dolbourg! Sin embargo.. no lo creo y. Pero. estorban mi reposo y yo no sé vencer las. Es cierto que me he opuesto a las investigaciones que me proponía Déterville y. si no tengo intención de interrumpirl a. no es probable que os ex ija enseguida un juramento que os produce tanta repugnancia. Sin embargo. Eugénie lo teme. de Blamont no estuviese unida.. quiero consolar a Aline y estoy más afligido que ella. sin duda. Déterville no podría revelar los desmanes de uno sin s acar a luz los del otro... 14 de Agosto ¿Tranquilizaros?. ¿quién. después de la manera en que la ha tratado M. L as penas que este sentimiento herido puede provocar son quizás tan dolorosas como las que nos inflige el amor. ¿si cambiase de opinión.... sed siempre el único árbitro de mi suerte. ¿no había quedado en co ncederos un plazo?. ¡Ay! os tranquilizo y yo mismo tiemblo. desp ués de lo que me habéis contado me opondré aun con más energía. no por ello se dejan de compartir los errores del mari do y tampoco sufre menos nuestro orgullo por los vicios que se encuentren en él.. no lo dudéis. se lo he dicho a mi madre.. Aline. porque si esta unión viciosa entre mi padre y Dolbourg se confirma. tiemblo tanto como vos.. pero si es cosa probada debe guardar silencio. No sé. en esa investigación. Conservad para mí ese sentimiento que supone mi felicidad.

h abiendo perdido en absoluto el control de sus piernas. me resultará menos cruel. no vaya por delante de la verdad y no la cambie inmediatamente en espantosas desgracias. a pesar del int enso calor. y un reclutamiento sumamente singular. defender.. 26 de Agosto Lo habías adivinado. de Blamont y que tu prudencia te hacía reprobar. la infortunada no me respondía. cayó desmayada en mis brazos y las otras tres.. lo mejor que pude y . sin perder un minuto. si la desgracia os abate... Eugénie. Si yo deseaba evitar que nos encontrásemos de noche en medio del bosque es porque preveía lo que iba a suceder al mínimo incidente y las molestias que para mí se iban a derivar.. fue recibida como tú imaginas. Por consiguiente. escucha antes de prever. Todo iba a las mil m aravillas hasta la aldea. no queríamos regresar de noche por el bosque y temíamos que la noche extendería sus lúgubre s velos por el bosque a las siete. porque. salimos a las tres y media con la intención de atravesar un pequeño ángulo del bosque detrás del cual hay una aldea encantadora en donde tu Aline tiene una amiga llamada Colette que todos los días le proporciona una leche deliciosa. pues.. la infeliz que los profería estaba fuera del camino. que sé impaciente y fogosa. corrí al lugar de donde venían los gritos. y para que tu imaginación. Todo el mundo se pa ró.. Tranquilizar. Ali ne. No o .. pues. forzosamente tenía que sucedernos una avent ura durante esos paseos prolongados tan apreciados por Mme. que llevaba los bolsillos llenos de chucherías que le había hecho para contentarla. pero teníamos que apresurarnos. Las calmé. Pero si vaciláis. Hay dos leguas desde Vertfeuille hasta la cas a de Colette. investigar. Aline. Apenas nos habíamos internado por el camino del bosque que desemboca en las avenid as de Vertfeuille oímos unos gritos penetrantes que nos parecía procedían de uno de lo s caminos diagonales que se pierden en el centro del bosque. ya era de noche. si estaba alarmado. a saborear la leche de Colette. Nos despedimos refunfuñando y diciendo que apenas si teníamos tiempo para respirar. mi querido Valcour. pero no te inquietes. . demasiado ocupada en su dolor. Que ríamos ir. enviadme la muerte.. de forma que no podíamos perder ni un instante. No fue fácil dar co n el lugar de su procedencia. pero todos los relojes marcaban las seis. estas eran mis tareas y me preocup aban mucho más las dos primeras que la tercera. Desde que los días son más cortos comemos antes en Vertfeuille con el fin de tener p oco más o menos el mismo número de horas de paseo. si las persecuciones os doblegan. ninguna disminución ha venido a m ermar el número de nuestros anfitriones. El asombro dio paso al miedo y todas nuestras heroínas quedar on tan espantadas que una.. CARTA XV Déterville a Valcour Vertfeuille. nada le ha sucedido a ninguno de ellos. aunque la llamase. así que no me enfadé y nos fuimos. que yo estaba más asustado que las mujeres y otras mil bromas de parecido talante que no me desconcertaron.. las queridas señoras tenían qu e advertir que era solamente por ellas. se dejaron caer al pie de un árbol. había que salir a toda prisa. llegamos a las cinco y media a casa de la bella lecher a: bebimos su leche. parecía que se encontraba en la espesura y por mucho ruido que hiciera yo.multitud de obstáculos la firmeza que proporciona la constancia y un día venceremos. L o único que hemos hecho ha sido hacer un nuevo reclutamiento.

al fin pude distinguir con más precisión. me dijo la desconocida. dijo mientras lo envolvía en un pañuelo y lo colocaba en su re gazo. cuyo espectáculo. fruto de mi vergüenza y de mi deshonor. se esforzaban en tranquilizarlas. le dije. de Blamont quería conceder al menos unos instantes de re poso a la madre. de Blamont comentase que seguramente hubiera muerto de haber persistido en su proyecto de ir a ese pueblo llamado Berseuil. presentó sus respetos como pudo. Eugénie o freció los suyos a las dos damas y salimos rápidamente del bosque. para escucharos ni para socorreros. me adentré en la espe sura y finalmente encontré sobre un montón de helechos. al pie de un gran roble. o me ve ré obligado a abandonaros. Aprobaron mi consejo y finalmente llegamos a puerto. con la espada e n la mano. dejé el camino. un asado al vino de Borgoña. La primera preocupación de la dueña de la casa fue instalar a esa desdichada en una de las mejores habitaciones del castillo junto con su hijo y.bstante. − Nada de interrogatorios hasta que no estemos en el palacio. coged yamos. Imaginarás el efecto d e mi regreso: al no ver más que a una persona de su sexo y percibiendo mi aspecto tranquilo. Como no se le había pedido ninguna explicación esa noche para no fatigarla. dos horas más tarde. vuestra posición me a esa criatura. señorita. Oportunamente. en este momen to no puedo ofreceros más que lo que acabo de deciros. Mme. Mi entrada. estoy segura de que allí me socorrerán. Entonces la pobre muchacha recogió a su niño y le besó: − Desgraciada criatura. aunque ellas mismas eran presa d e una agitación prodigiosa. fatigarían a esta joven que ya está muy abatida . pero n o me atrevo a aceptarla. En dos palabras les conté cómo la había enc ontrado. no tengo tiempo reunirme con unas damas que me esperan cerca do ya ha caído la noche. aceptadlo. en parte por humanidad y en parte para instruirse más detenidamen te en lo que pudiese arrojar luz sobre una aventura tan singular. unido a los grandes dolores que acababa de padecer la madre. porque la po bre joven a quien ayudaba a caminar apenas si podía arrastrar los pies. la dejamo s reposar. ¡cómo iba a saber yo que te iba a faltar un techo desde el momento mismo de venir a este mundo! Luego se apoyó en mi brazo y. a u na joven que acababa de dar a luz a una desdichada criaturilla. después de hacerle i ngerir un caldo y luego. conseguí tranquilizarla enseguida. fue interpretada en las formas más diversas: cada cual dijo su . Alin e quiso llevar al niño para aliviar a la madre que se apoyaba en mi brazo. dije a Mme. debo de aquí y que no puedo abandonar cuan con vuestros gritos. No tardamos en avistarlas. pero ¡en qué estado! Las dos hijas estaban abrazadas a sus madres y. la asustó. como te puedes imaginar. me acerqué a ella y hablándo la con suavidad. Pero hice obse rvar a las damas que la noche cada vez era más cerrada y que nos quedaban tres cua rtos de legua por andar y decidí que lo más conveniente era salir cuanto antes. las habéis asustado parece sumamente embarazosa. cuya situación ignoraba yo y que se encontraba a seis leguas largas del lugar en donde la habíamos encontrado. creedme. tomad mi brazo y va − Quienquiera que seáis. quisiera ir al pueblo de Berseuil. andando con dificultad. hacedme el favor de mostrarme el camino. Examinaron y acariciaron al niño. de Blamo nt que no cesaba de hacer preguntas. − Perdón. sumamente confusa. aprecio mucho vuestra ayuda. Esto hizo que Mme. pero la escondí debajo de mi ropa tan pronto me percaté que solamente se trataba de una mujer. − No conozco ningún pueblo que se llame Berseuil en estos alrededores. esta noche sólo nos ocuparemos de llegar y socorrerla. seguidme. llegamos cuanto antes al lug ar en donde había dejado a las damas. como supondrás. hacían proferir a est a lamentables gritos acompañados de lágrimas abundantes. La joven. todo se calmó y corrieron hacia mí. la avent ura.

pero que.. S egún él yo era encantadora. Entramos después de algunas cortesías mutuas.. pero me encontraría en un apuro si hubiera de daros cuenta de mi nacimiento. de Blamont y yo. en el abismo de l desenfreno y del vicio. iba a reunirme con ella cuando me encont rasteis. que me había ll evado a su casa y que secretamente me aseguró que era mi padre. Hasta la edad de trece años no recibí más visita qu e la de un señor que venia de París. ¡Dichoso el carácter que modela siempre sus deseos sobre sus deberes! e sa privación no le costó esfuerzo alguno. ella había aceptado relatárnosl o. ¡Oh. mi que rido Valcour. como estos accidentes no tienen nada de extraño en estas circunstancias.. Dijeron a Isabeau que se retirase y me examinaron ambos con la mayor atención . no imaginaba que estos dones de la naturaleza fuesen a convertirs . hoy vamos a ir a la habitación de la bella a venturera en cuanto la sepamos despierta para o ir de ella el relato de su histo ria si la comadrona que hemos enviado a buscar la encuentra lo bastante mejorada como para permitirle que nos la cuente. de Blamont. Fui educada en el pueblo de Berseuil po r la mujer de un viñador llamada Isabeau. por lo que decía Isabeau. cerca de cincuenta años. de Senneval. CARTA XVI Déterville a Valcour Vertfeuille. a pesar mío. su curiosidad no pudo más que su pudor. dijo refiriéndose a Mme. 28 de Agosto Como el correo no salió ayer he tenido que esperar hasta hoy para reanudar la narr ación de nuestra aventura. nos dijo poco después que la noche había sido agitada. ¡Ay! era la primera vez que oí sem ejantes cosas. si lo deseas. Mme. amigo mío. Nada más simple ni más monótono que la historia de mis primeros años hasta la época fatal en que me arrancar on de este refugio de la inocencia para precipitarme. señora.. yo con contarte y tú con sos pechar. conjeturar e incluso investigar. nadie se aproximo siquiera a una verdad que resultó ser más importante de lo que se pensa ba. es decir. Al día siguiente por la mañana. qué ideas va a provocar todo esto en ti y q ue singulares sospechas se forman aquí en todas las mentes! ¿Será posible que el azar haya querido poner en nuestras manos el primer anillo de una cadena cuya extremi dad puede proporcionarnos la explicación que tan ardientemente anhelábamos? Pero com o es demasiado pronto para afirmar nada. Estos fueron. Iba a cumplir los trece años cuando el hombre del que os hablo vino a verme por últi ma vez con uno de sus amigos de la misma edad que él. es decir. desde que tuve uso de razón. Un abrazo. que había tenido un poco de fiebre. Eu génie le hizo compañía. debido a una fatalidad bastante común en esta clase de situaciones. bella como una pintura. Sólo fuimos admitidos Mme. Ella fue mi nodriza y. La comadrona que visitó ayer a la joven en su habitación. podíamos entrar si lo deseábamos y escuchar todo lo referente a la muchacha. Esta narración será el tema de mi próxima car ta. Mme.. de Blamont me dice que me apresure... los términos en que se expresó nuestra aventurera: Historia de Sophie Me llaman Sophie. el mismo. El amigo del que yo debía considerar como mi padre hizo grandes elogios de mí. el correo sale. contentémonos.opinión y.. me dijo que no era mi madre y que estaba en su casa como pupila. sólo conozco a mi padre e ig noro los detalles de mi venida al mundo. no creímos decente lle var a Aline.

. sería presa de la desespe ración si le sucediese alguna desgracia.. cura lo ha aplazado al año próximo.. incluso hubo momen tos en que se permitieron algunas que estaban vedadas por el más mínimo respeto a la decencia. Isabeau se puso a llorar y arrojándome en sus brazos tan apenada como ella. Delcour: Pero vos me habíais dicho..... el más pequeño retraso.. señor.. dirigiéndose a mí. es la inocencia y el candor en persona. va a llevarla a casa con su mujer que cuidará de ella como de su propia hija. ¿No creéis. dijo M. ya que me habláis de fortuna. dijo seña lando a su amigo. no le conozco ningún defecto. – ¡Ah! señor. le he pro metido a mi mujer que se la llevaría mañana.... está claro! sin embargo. ha agradado a M.. que me la dejaríais al menos hasta que hubiese cumplido sus primeros deberes religioso s. que pueda haber en la capital tan buenos directores de jóvenes como en Berseuil?.. Pero ¿no se pueden cumplir esos deberes en cualquier sitio? Delcour: En cualquier sitio y lo mismo es allí que aquí. le interrumpí ingenuamente. Y luego. ¿Es que la alegría puede nacer en donde se medita el crimen? ¿acaso el alma puede encontrar una expansión en medio de los complots formados contra la inocencia? ¡Tristes efectos d e la corrupción! ¡qué lejos me encontraba yo de poder augurar sus consecuencias! Iban a ser muy amargas para mí. Isabeau: Que. Llamaron de nuevo a Isabeau. Y me arrojé a los brazos de esa dulce madre... dijo Isabeau dirigiéndose a M. aún no esta preparada: el Sr. – ¿Alguna desgracia? interrumpió Mirville. señor.. . – ¡Ay! señor. oí incluso cómo se reían.... de Mirville. Delcour: ¡Y bien! ¿es que eso no ha sucedido aún? Isabeau: No.e en el origen de mi pérdida.. al menos.. Mirville: ¡Oh. en vuestra última visita. me gustaría más que s la procurarais a Isabeau y que me permitieseis no dejarla jamás. y la inunde con mi llanto. Delcour (ese era el nombre del que me habían dicho que considerase como padre). – ¿Sophie. Delcour: ¿Religiosos? Isabeau: Si. y quiero.. Isabeau. Os la confío..... luego hablaron ambos en voz baja. quisierais poner obstáculos a vuestra fortuna? Cuando se trata de conseguir la.. Mirville: ¡Cuánta sabiduría en la buena nodriza! Isabeau a M. – Vamos a llevarnos a su joven pupila. si os separo de ella es para hacer su fortu na... señor. mezcla mos nuestros lamentos y nuestro llanto.. señor.. de Mirville. ¡qué fuesen la causa de todas mis desgracias! El exame n de los dos amigos estaba entremezclado de ligeras caricias. el cielo la guarde de hacerla a costa de su honor. no vamos a esperar hasta entonces.

. Delcour se divertía con ellos y la indecencia había alcanzado su punto culminante.. nos condujeron a París y por fin llegamos. y no obstante. – A fe mía.. me parece que ya es bastante.. Pero no me gusta oír berrear... por patética que pueda ser. os parecéis mucho a los perros de caza. pero no me perteneces.. dijo M. acuérdate de la madre Isabeau. Si os acusan de tragar la caza cruda para tener el placer de sentirla palpitar e ntre los dientes. Nuestra reputación es bastante más sólida que la vuestra y en el fondo no hay nadie que no diga que somos buenas personas... dijo Delcour. no os encarnizáis jamás si antes no habéis forzado al animal. sie mpre encontrarás en su casa un pedazo de pan. lo que oía y lo que percibía debía haberme persuadido antes de llegar de que los deberes a que se me destinaba eran bien diferentes de los que desempeñaba en Berseuil. ¿acaso se asusta el guerrero del fragor de su victoria?. decía ella estrechándome contra su pecho. Me cogieron y nos precipitamos a una berlina que rasgaba el aire y que nos depos itó en París esa misma tarde. si te cuesta algún esfuerzo ganarlo. que los proyectos eran mu y distintos al de servir a una dama en el destino que me esperaba y que.. te agradezco tu buena v oluntad.... dijo Mirville. La casa en donde bajamos no estaba precisamente dentro de París. M. dijo Mirville.. Nunca en la vida he visto almas tan duras como la de estos secuaces de Bartolo. de Mirville. retrasa nuestro s deseos.. a l menos lo comerás puro. mi simplicidad les daba alas. no es ciertamente una gratuidad. lo que veía. Si hubiese tenido un poco más de experiencia. Cuando el otro día fuimos a buscar a tu hija cerca de Chartres. mi niña.. decía... ahora. Obedece a tus superiores y que tu inocencia no te abandone jamás. esto iba a las mil maravillas.. vayámonos. esta escena de llanto. dijo Delcour arrancándome de los brazos de mi nodriza. de Mirville a cuyo lado estaba en el coche me puso pronto en condiciones de n o poder dudar de sus horribles intenciones: la oscuridad favorecía sus designios. los lamentos os excitan.. Si la desgracia cae sobre ti. – ¡Y bien! respondió Delcour. antes de entr ar en París ya tenía el honor de ser tu yerno.... puedo deciros que estaba situada cerca de la puerta de .. – Buena mujer. si sabemos desplumar la gallina .. Mis lágrimas corrieron profusamente. Semejantes simplezas y otras afirmaciones que no comprendí porque no las había oído ja más.. hale. – ¡Oh! pero a vosotros los togados. – Peste de niña. ¿acaso me alarmé como tú lo haces ahora? Hubo también una escena de lágrimas.. pero que me parecieron aun más horribles tanto por las expresiones que las enla zaban como por la indignidad de las acciones con que Mirville las acompañaba. – En verdad.... en una palabra.– Hale. yo ignoraba su po sición.. que a los financieros se les supone un corazón mucho más se nsible. esa inocencia que tan fervientemente me recordaba mi buena nodriza esta ba casi a punto de ser olvidada. no estará bañado por las lágrimas de la pena y la desesperación .. seme jantes horrores.. al menos no la degollamos. no hacemos morir a nadie. más instruida... yo creía que antes de llegar. M.

de Mirville se acostó y me ordenó que ocupase mi lugar a su lado. conmigo habréis de s er honrada. ésta. etc. no esperéis una fortuna muy brillante ni una vida muy disipada. Pronunciada esta hermosa arenga. quiero.. que os he cogido para manteneros. os distraeréis aquí con Rose y la vieja Dubois. su ejemplo me fue propuesto para suav izar el rigor de la mía. mi propio padre.. señora.. en caso que tuviese intenciones de prolongarla. Correré un velo sobre el resto. a cambio del bien que os haga. nada detuvo a esos monstruos y mi inocencia fue mancillada.. señora. era para M.. serían severamente castigadas. ¿Qué le diría yo. no es mucho. de Mirville terminó de desvelarme la suerte que me aguardaba.. Las únicas personas que nos esperaban eran una vieja y una muchacha de mi edad. y recibiréis cien francos mensuales para vuestros caprichos. sin que ninguna de esas dos desgraciadas criaturas conociese mejor que la otra la segunda parte de los lazos que las unía a estos dos padres. señora. una locura. una ev asión. Seréis alimentada. tanto una co mo otra tienen. En cuanto a la vieja. amiga mía. otro salón más pequeño y más artísticamente amueblado fue destin ado a estos vergonzosos manejos. el rango soc ial que ese caballero y yo ostentamos nos obliga a adoptar precauciones que conv ierten vuestra soledad en una obligación. por lo demás. dentro de su género. y para hacerme sentir su inutilidad. La vieja que habéis visto con Rose y que s e ocupará igualmente de vos nos responde de vuestra conducta. El coche fue despedido y entramos en una sala en donde la cena parecía estar prepa rada para ser servida.. M. mi infelicidad aumentaba con el hech o de que me resultaba imposible sustraerme a ella ya que la única persona que tenía autoridad sobre mí. cualidades que os ayudaran a llevar una vida apacible. No sois mi única mantenida. Delcour y él afirmaban que había n ido a buscar recientemente cerca de Chartres. Eran casi las diez cuando nos detuvimos en el patio. los indecentes detalles de esta cena y de la ho rrible noche que le siguió.. Rose y M. su empleo me fue explicado enseguida y al mismo tiempo se me dijo que esa casa era donde yo iba a vivir junto con mi joven compañera. que precisamente era esa hija de M.los Gobelinos. lloré. Hacia las tres de la madrugada los dos amigos se separaron.. de Mirville quería que yo fuese para él.. hay bastante ya para haceros ver cual era la horrible suerte que me había sido destinada. Allí M. . Sin emb argo. y podéis tener la certeza. lo se. cada cual ocupó su hab itación para pasar en ella el resto de la noche y nosotros seguimos a quienes nos estaban destinados. que esos dos caballeros se habían dado recíprocamente sus hijas como queridas. – No debéis pensar ya.. os lo advierto. encontrar cuando menos en vos toda la obediencia q ue me correspondería si fueseis mi mujer legítima. este es el motivo por el que no os veré más que tres veces por semana. Me permitiréis que silencie. de que acabaréis siendo feliz. de Mirville que M.. me obligaba a aceptarla y me daba el ejempl o del desorden. llamada Rose. enterada ya. perseverante y bondadosa y si la diferencia de nuestras edades se op one a un sentimiento vuestro que sólo despierta en mi un interés mediocre. no me costó mucho trabajo comprobar durante la cena que esa muchacha. vuestra situación acaba de seros aclarada de una manera que no deja lugar a dudas... pe ro ¿de qué os serviría el excedente en el retiro que forzosamente he de imponeros? Ade más tengo otros asuntos que me están arruinando. el resto del tiempo os mantendréis tranquila. Delcour pasaron a él con nosotros. me dijo duramente. bajamos. señora? temb lé. Esto prueba. estaba destinada a se r nuestra ama de llaves. no opuso ninguna resistencia. vestida. Delcour l o que según me parecía M.. se me hizo temer la fuerza. y con ellas nos sentamos a la mesa.

. no debo atribuir su prudencia en lo que vos decíais más que a un sentimiento más imperioso que su desenfreno.. era atolondrada. las circunstancias de la vida de Rose no diferían apenas de las de la mía. lo sé.... nos paseábamos a voluntad por un bellísi mo jardín. malvada y mucho más inclinada hacia mi compañera que haci a mí: como veis no había nada que me acercase excesivamente a ella y durante el tiem po que pasé en esa casa estuve casi siempre en mi habitación entregada a la lectura. d e Blamont.. Como yo. q ue solamente se dejaban ver en semejantes ocasiones. pero ¿no sucedieron nunca cosas peores? Y como vio que Sophie no acababa de comprenderla.. cada uno con su amante. sin pruebas. se reunían. dijo Mme. respondió Sophie. carente de corazón. horrores. Nada más regular que la vida que allí llevábamos. Ya sé que está mal juzga r de esta forma al prójimo. a buen seguro. no obedecería ciertamente jamás a los postulados de la virtud. a sus habitaciones que también eran las nuestras durante el resto del tiempo. señora.. pero jamás los de la amistad. estaba obl igada a vivir con ella. de Mirville. Lo reconozco.. cenaban con nosot ros y se entregaban a sus placeres el uno delante del otro durante dos o tres ho ras después de cenar. liante. no se como plantearos mi pregunta. Por lo que respecta a la Dubois. que mi compañera. el candor y la modestia que me había d ado la naturaleza se arreglaban mal con tanta indecencia y vivacidad. de Senneval. – Una especie de celos que dominaban a ambos amigos son quizás el único freno que les haya contenido en eso que queréis decir. respondió Sophie. había sido educada por su nodriza y estaba en París desde hacia tres días.. que. – Y sobre todo con esas otras mantenidas mencionadas por M. – ¿Cómo sabéis vos si no es esencial que lo averigüemos?. en tales almas. pues bien. de Blamont. prosiguió esta dama verdaderamente honrada y respetable. de Senneval. demasiado evidentes como para ponerlos en duda. a continuación iban a pasar el resto de la noche. los lazos del infortunio nos unieron. había vivido en un pueblo.. al menos no puedo s uponer más que este sentimiento como causa de una moderación. tres veces por semana los dos amigos.. deseo nacido de sus cel os. autoritaria. no he visto nin guno que fuese más poderoso que sus celos.. pero nunca salíamos de sus límites. yo trabé un conocimiento más profundo con mi gu ardiana y mi compañera.. interrumpió Mme.. de Mirvill e había ordenado que jamás me faltasen los libros. pero otras desviaciones. cubriéndose de rubo r. que me gusta mucho y que no me planteaba grandes problemas ya que M. tenía seis meses más que yo. dijo Mme. me pidió que le explicase en voz baja el significado de su pregunta. ¡los padres a la vista de sus hijas! – Mi querida amiga. de del icadeza y de cualquier clase de principios. – ¡Que indecencia!. no profundicemos más en ese abismo de hor ror. pero la enorme dist ancia que separaba el carácter de esta muchacha y el mío fue siempre un obstáculo a qu e estableciese relación alguna con ella. prevalecerá siempre sobre su c orazón y les impedirá ejecutar. esta desdichada nos mostraría quizás atrocidades muy distintas. tenia los vicios propios de su condición y de su edad.Los dos amigos nos dejaron a mediodía. tantas otras b ajezas han sabido convencerme tan bien de la depravación de costumbres de estos do s amigos.. pero lo que es segur o es que el deseo de conservar cada cual su pertenencia. hubiera respondid . – Resultan un poco incongruentes con esa comunidad de placeres de la que nos habla bais. que. Señorita. dijo Mme. añadió Mme. quizás sea este uno de los casos en los que el choqu e violento de dos pasiones sólo permite triunfar a la más viva. de Blamont..

– Proseguid. Es mi amante. he de confesároslo. enteramente cómplice del inicuo comercio al que me vi arrastrada. dejaré de daros más. esa mujer ha sido pagada con exceso por las pequeñas molestias que hayáis p odido ocasionarle. Fue poco más a menos entonces cuando mi compañera. .. de Mirville a sumía la de su hija cuando M.o entre risas y que a mí me hubieran parecido más horribles que la propia muerte. Delcour. de M irville. me confesó que meditaba una evasión. convencida de que él mismo se o cuparía de buscar la forma de ejecutar mis deseos. de Mirville.. me propone devolverme la libertad. de Mirville. yo te conseguiré un amigo. ya que sólo pensaba en tirar el dinero por la ventana. Este último plan de unión no me convenía y si yo deseaba recuperar mi libertad era par a llevar una clase de vida bien diferente a la que iba a dedicarse mi compañera. de Mirville no me daría un céntimo.. al no tener ningún motivo para gastarla. me dijo un día. de acuerdo con su s deseos. Rechazada por uno quise acudir a otro y hablé de mi proyecto a M. Hube de re nunciar a esta buena obra a falta de medios con que realizarla. ese sentimiento tan dulce de alimentar y cuyo eclosión es tan deliciosa? – Ya está bien.. completamente culpa ble. imaginad el abuso que ambos cometían con es ta autoridad respectiva. y no censuréis que el interés que me habéis inspirado me haga temblar por vos. – No quiero emprenderla sola. ya que tenéis demasiado dinero. tú e res libre de compartir mi suerte. quizás valdría mas que esperases a después del par to. le rogué que no me olvidase y dispusiese todo para ese momento. No obstante. no por eso dejaré de preparar tu liberación. me respondió brutalmente M. la sumisión y el temor que. qué quiméricos son todos esos agradecimientos. Nunca he visto que report asen ningún provecho y sólo me gusta alimentar los sentimientos que me aportan algo. M. – Quedan pocas cosas que no sepáis hasta el suceso que me ha valido vuestra protección . Delcour. me trataba sobre todo con una dureza inaudita al menor capricho de su imaginación.. que ambos padres se habían cedido recíprocamente delante de nosotras su autoridad sobre sus hijas. vendrá a s acarte de aquí y si lo deseas nos reuniremos. señora. continuo Sophie dirigiéndose siempre a Mme. Delcour la maltrataba de igual forma. iban a ser nuestras cadenas. y aunque o brase delante de M. de Blamont. señor.. señora. Él lo des aprobó más enérgicamente aún. Pero antes de llegar a lo que dio lugar a la aciaga catástrofe de mi historia.. No hablemos más de ello o. rogando el uno al otro el olvido de toda indulgencia en caso de que su hija cometiese algún desatino y esto con el fin de i nspirar en nosotras el comedimiento. la naturale za traicionó mi deber y mis sentimientos e hizo germinar en mi seno la prenda de m i deshonor. la guardaba con la intención de encontrar quizás un día la ocasión de ha cérsela llegar a mi buena Isabeau. me dijo que si estuviese en el lugar de M.. acepté su oferta. lo que sucedía c on la misma frecuencia. de Blamont. ¡Inocente! ¿Adonde iba yo a busca r compasión? ¿Es que acaso ha podido nunca sobrevivir en el seno del vicio y del lib ertinaje? – Debéis olvidar todos esos sentimientos pueblerinos. cuyo recuerdo perduraba en mí ininterrumpidamente . N o obstante. dijo Mme. – ¿Y mi agradecimiento. Desde que estuve en esa casa mi asignación me fue pagada con la mayor exactitud y. estuve de acuerdo con ella en que más valía no ejecutar la fuga hasta después del parto. éste no asumía mi defensa como tampoco M. Me atreví a comunicar esta intención a M. fatigada de la vida q ue llevaba... es preciso que sepáis. he encontrado los medios para interesa r al hijo del jardinero. no le debéis nada. extraordinariamente brutal.

por mucha que fuera su prisa... nada le convencería. con un rigor... sus ojos llameaban con mil sentimientos diferentes entre los cuales creí descubri r algunos más temibles que la cólera y cuyas impresiones.. se guardó muy bien de decir una sola p alabra y la tempestad se desencadenó solamente sobre mí. hicieron que me pareciera aún más horrible.. y que desaparezca. ya que esa misma circunstancia fue la que me sacó de esa sima. me arrastró por to do el cuarto cogida de los pelos. ella iba a evadirse.. me amenazó con patear el fruto que llevaba en mi seno y que ya no consideraba más que como un testimonio de su vergüenza. Había llegado el momento... estaba seguro de lo que decía. Mi verdugo iba y venía por mi cuarto a grandes pasos... Pero con una crueldad. salió enseguida. parecía que impl orase mi gracia.. Iba ya a e xpirar bajo sus golpes. Me puse. que cierren las puertas. en cuanto me tuvo así unos bárbaros lazos respondieron de mi compostura. pues.. ¡Oh!. ¿está lista ya? Y viéndome aún tan desnuda como el había deseado que lo estuviese: – Vestidla.. mi suerte quiso qu e sucediese entonces lo que nunca había sucedido en tres años. sin miramientos hacia mi estad o. Finalmente palid ecí.. agitando mi seno co n sus palpitaciones pareció inclinarse ya a los pies de su padre. Sólo recuperé el uso de mis sentidos en los brazos de la Dubois. le juré veinte veces mi inocencia.. lo había visto. jamás podré describíroslas. Rose. ignoro la continuación de su barbarie. .. dislocando los músculos de s u odiosa fisonomía.. intenté ablandarle mediante el funesto fruto de su indigno amor.. com o una prueba más de la infidelidad que él sospechaba.. de los que aún conservo las magulladuras.. de Mirville entró so lo y tropezó conmigo antes de que hubiera tenido tiempo de esconder al joven para evitar que lo viera.... su bastón fue la primera arma que utilizó y. me arrojé a sus pies. mis ojos se cerraron.. Nada hay que pueda describir el acceso de cólera que se apoderó de Mirville en aquel mismo i nstante. como él deseaba. Entonces su ira se hizo más fría. señora.... los preparativos de su proyecto exigían unas demoras y no se pudo arreglar todo hasta dos meses antes del término de mi e mbarazo. sino para deshacerse más rápidamente de mi.. pero no sin ser visto. me pidió que me qu edase con ese joven que.No obstante... el monstruo... Mi estado no conmovió a Mirville. M. vestidla. cuando un día.. Fui tratada con esa especie de ignominia escandalosa que el pedantismo se permit e hacia la infancia. ¡Época fatal de mi infortunio! o más bien de mi fortuna.. dijo... señora ¡cómo relataro las nuevas infamias de que fui objeto! atentan simultáneamente contra la naturale za y contra el pudor. según decía. si la Dubois no hubiese acudido y me hubiese arrancado de sus manos... me abrumó de injurias.. la víspera del que había e scogido para su salida y víspera igualmente de aquel en que tuve la dicha de encon traros.. deseoso de salir.. Me ordenó que me despojase de mis ve stidos.. – Vamos. parecía que no quería detenerse. de lo que ella sola había merecido. sin investigar si yo era culpable o no. el desdichado. No obstante.. gritó. apresuraba los cuidados que yo recibía. lo interpretaba... mientras ella subía a su cuarto para ir a buscar algún dinero destinado al j ardinero que debía ocuparse de buscarle un alojamiento amueblado. Pronto me siguió mi tirano. que había oído todo y que estaba muy contenta de librarse. – No disminuirá esto la crueldad de mi castigo.. q ue nadie entre y que esta prostituta suba inmediatamente a su habitación. gracias a este male ntendido. me tambaleé sobre mis ataduras.. y que le hiciese esperar un minuto. no por piedad. todo lo que yo alegaba no era sino impostura.

palpitando de tem or. No me arrebatará el refugio de los animales y el ci elo se apiadará de mis desdichas y quizás me permita morir en paz".. por la tarde. a dejarte con las tuyas asegurándote que mi primer a preocupación será la de comunicarte detalladamente lo que hayamos podido descubrir sobre esta malhadada aventura. llegó el día. si he cometido una falta.Me pidió mis llaves. . aunque no tenga unas comodidades como las que me había procurado el crimen.. al menos. cerca de una ciuda d absolutamente desconocida para mí.. me llevó al extremo de la casa y m e arrojó a una calle apartada que daba una de las puertas del jardín. Ayudaré a mi buena Isabeau en las tareas domésticas y. creí estar cerca cuando me perdí y cuando los dolores me detuvieron. encontraré. sintiendo el remordimiento finalmente en su alma de fango. CARTA XVII Déterville a Valcour Vertfeuille. 30 de Agosto. .. – ¡Oh. había dejado p aso a la compasión? Quienquiera que fuese pasó rápidamente a mi lado.. Soy joven. me ve o obligado. molida a golpes. di spuesta a pasar la noche allí. l a tranquilidad y me veré libre de remordimientos. destrozada. pues. que deberían haberlo ablandado si el alma de los tiranos fues e receptiva a la compasión... sola a la caída de la noche.. ¿quería acabar su crimen. me lev anté e inmediatamente decidí volver a casa de mi querida Isabeau... segura de que ella no me negaría el asilo que siempre me había ofrecido.... ya que me garantiza el apoyo de una dama cuya compa sión me tranquiliza y cuyas bondades harán que vuelva a encontrar a la que llamo mi madre. quería arrebatarme lo que quedaba de una vida que yo dete staba? ¿o. nos suplicó que la dejásemos sola un momento. la contempl o como una gracia del cielo. ¿me había mandado a buscar?. Hubo un momento en que me creí perdida.. yo no he cometido nunca más que una falta y sois vos quien me la hizo cometer. demasiado con movida como para contener las suyas. y. sin duda. Allí fue donde tuve la dicha de encontrar a este caballero. me cogió por el brazo. Dio s es testigo de que ha sido en contra de mi voluntad. prosiguió poniendo los ojos en Mme. me resultaba imposible derra marlas.. ya que. y había llegado a mi cuarto día de marcha. herida en todo mi cuerpo y sin contar siquiera c on el recurso de las lágrimas. fatigada por la carga que llevaba en mi seno. Apr eciad mi arrepentimiento a través de mis desdichas y no me ultrajéis en el infortuni o. "El bárbaro... Nos retiramos para ir a renovar nuestras conjeturas y como el correo sale. en el estado en que me encontraba. por espanto sa que sea mi situación. que su alma sensible imagine mi situación.. Sophie.. de Blamont. mi querido Valcour. por desgracia. no me escatimará el aire que aún ten go la desgracia de respirar. complacida a una criatura culpable de la conducta que habéis observado en mi casa.. Me precipité sobre las mismas huellas de mi sangre. sin contar apenas con medios. Oí como alguien pasaba cerca de mí. señora. Sin saber a dónde dirigir mis pasos me eché en el umbral de esa puerta que acababan de cerrar a mis espaldas. me dijo. En este punto corrieron las lágrimas de todos los presentes. La repararé.. me atrevería a añadir que soy buena. dijo Sophie señalándome. me decía. si el crimen que la corrompe no la cerrase siempre a l os gritos de la inocencia. sin poder soportar ya este último envilecimiento. os sobra dinero para ir a casa de una de esas mujeres públicas que llenan la ciudad y que recibirá. la lloraré to da mi vida. Ante estas palabras. sin atreverme apenas a tomar a limento temiendo que el escaso dinero de que disponía no me llegase hasta Berseuil . recuperó todo lo que me había dado y dándome dos escudos: – Tened. señor! respondí yo entre lágrimas. arrastrándome como podía. Salí.

no está aún en condiciones de recibirla. y poco después. consecuencia de los accidentes pa decidos por la enferma. de mucha flexibilid ad. De acuerdo con esta exposición. la quería y deseaba verla. veintinueve. de todas las atrocidades que diariamente se cometían. de pena. después de haber observado el buen resultado de su tratamiento. Ambos recordaban perfec tamente a la joven. si la hubiese averiguado. espera mucho. El artista hizo su examen y s u diagnostico fue que. Ésta encontró tantos desordenes y magulladuras tan graves que no quiso asumir ningun a responsabilidad y Mme. de Blamont. se t rataba con toda seguridad de un parto forzado. que no estaba aún en condiciones de saludar a personas tan querida s. Dominic prescribió una sangría del pie. contusionaba infinitamente menos aunque las marcas fuesen más visibles y los p eligros de este segundo tratamiento. Le hemos ocultado esta noticia. habiendo sido consultada. pretendía. aparte de un golpe muy violento a la altura de los riñones había veintiún más tanto sobre los brazos. y. esperando la hora del almuerzo. Sólo se retiro al cabo de veinticuatro horas. de Blamont. de Blamont me había convencido de la neces idad de disimularlos y. habiéndose realizado el alumbramiento en el séptimo mes. una plétora de . cuando le expliqué su estado. aunque haya sido llevado al extremo no eran tan peligrosos como los del otro. caus a única. vi qu e era un hombre dotado de un gran sentido común. Por lo que se refiere a Isabeau. como sob re los hombros o el resto del cuerpo de esta desdichada y cada uno de ellos había dado lugar a una contusión que necesitaba un vendaje inmediato. así como las gestiones que habíamos realizado. amigo mío. me invitó a comer en su casa y. el mayor repos o y algunas bebidas. me llevó a casa d e Isabeau que era tal y como nos la había descrito Sophie. el cura se acordaba muy bien de haberle enseñado la religión. que no se había atrevido aún a enseñar a su enfermera las sangrientas marcas q ue la cubrían se arriesgó a hacerlo tan pronto hubo hecho su confesión y a partir del veintiocho. Me limité a dejar sentado que la situación de Sophie no era grave y a convenir con e sas buenas gentes que ambos acudirían a la próxima invitación que les hiciese la señora que me enviaba. ha dejado su receta a la comadron a y volverá a principios de la próxima semana. me dijo el honrado eclesiástico con ese entusiasmo cálido que confiere la vi rtud. per o el instrumento de su barbarie. ya que Mme. Fui hasta allí a caballo y. al que no condujo hasta la enf erma sino después de haberle hecho jurar el secreto. la cual no retrasaría el placer de verles más que por motivo de la s alud de Sophie. que entonces era. aunque hoy se siente un poco mejor. su cirujano de Orléans. decisión afortunada. rogó a esta mujer que examinase sus co ntusiones y que las aliviase. quizás la hubiese env iado a la tumba. como había pasado muy mala noche. ya que esa pobre criaturilla murió poco después de haber sido separado de su madre y esa pérdida. de Blamont me rogó que fuese al pueblo de Berseuil a verif icar las declaraciones de Sophie. envió inmediatament e a que trajesen a Dominic. aunque el niño hubiese nacido vivo. Insistí poco en los detalles. la historia del v eintiocho. dice. Almorcé en casa del cura y allí. me dirigí a casa del cura. al principio lloró de alegría cuando le dije que su pupila vivía. Los efectos del se gundo acceso de la cólera meditada de Mirville eran de una extensión prodigiosa.Sophie. Mme. de la edad y del buen temperamento de la joven. continuamente veo surgir un fárrago de escritos ininteligibles. Es un hombre de cerca de cincuent a años cuyo carácter parece sostenido por su porte y su honestidad. el suceso que me había llevado a su casa hizo que la conversación recayese sobre la depravación de las costumbres. provisto de una cart a de Mme. estaba persuadido de la necesidad de este sec reto. Esta es. sin duda. como ella. Le ha parecido oportuno que se la separe de su hi jo. – ¡Oh! señor. Me recibió muy bie n. Ayer.

sin dignarse siquiera a re conocerle y a confortarle. desdichada excrescencia de todos estos abusos. Clase abyecta. más útiles. señor. se desvanecerá de la superficie del g lobo terráqueo como desaparecieron las florecientes ciudades de Grecia que. desesperación por verse obligado a entregar algún socorro cuand o cree que su oro solamente está hecho para pagar sus vergonzosos deleites. no los sepultéis como cadáveres en las fosas del horror y de la fetide z. ¿qué sucede? El edificio se derrumba. no los molestéis dejándoos llevar por una compasión bárbara e insultante. no fatigarán vuestras mir adas. en lugar de minarl a sordamente con sus prevaricaciones. y los mendigos. el orgullo y la inhumanidad. Disminuid los impuestos. engreído a causa de una l evita engalanada. aniquila. ese lujo pernicioso que arruina y altera al rico sin aliviar al miserable y que arro ja. señor. que la circulación sea libre y la dosis de felicidad. como e lla. servirían a la patria en lugar de destruirla. las únicas causas de estos lame ntables escritos. pronto irá a mendigar con los que l e quedan a la puerta misma de la mansión en donde su hijo. debilitado por embellecer a esta nueva Sodoma. más bien. sobre los medios de que disponemos para erradicarla de Francia. en los cuales.. ¿por qué es necesario que haya una parte de hombres que rebosan oro mientras que la otra no puede siquiera cubrir sus primeras necesidades?. y el Estado. a éste al abismo a través de su loca pretensión de alcanzar lo que no pued e anhelar sin acarrear su pérdida. que en el estr ado o en el foro. entraron en decadencia solamente a causa del lujo. que le hace ver al hombre desde demasiado cerca.. nacerá pronto esta reforma de mendigos tan deseada por vu estra capital. Os parecéis a esos niños que hacen un solo castillo con las cartas que se les ha ent regado. no explotéis al desdichado labrador con impuestos que superan sus posibilidades. pero no los desterréis. tan inútil como despreciable que las buenas le yes deberían confinar en sus hogares o asignar. no explotéis a vuestros aparceros para estar en me jores condiciones de bordar vuestros trajes y de adornar vuestro peinado. devolviéndolo a las abrumadoras ideas de la desgracia. Que ese lujo tan peligroso no atraiga a vuestros talleres de bara tijas o a la parte trasera de vuestros magníficos coches al hijo de ese buen campe sino que. e quitativamente repartida entre todos los ciudadanos. bajo sus doradas ruina s.. que se reforme el lujo.. honrad. . mientras que el infortunio asola y despuebla las otras?. estimulad la agricul tura. Esa es vuestra imagen. preferid sobre todo al honesto individuo que se dedica a ella a ese impert inente plumífero que. Quisie ra sustraerse a estas tristes obligaciones..proyectos ineptos sobre la mendicidad. sus rapiñas y sus escandalosas estafas. a pesar suyo. desaparecerá como ella. y del éxito de est as primeras operaciones. ¡pues bien! que. pensad que son hombres como vos. Si n o queréis ver mendigos en Francia. se ocupen de buscar los medios para reformar las costumbres y de prese rvar sobre todo a la juventud de su pérfida corrupción. No se quieren ver pobres en Francia. al menos. Estas son. Vuestra moderna Babilon ia quedará aniquilada como aquella de Semíramis. que. ¿por qué han de existir sol amente dos o tres ciudades bellas en Francia. quisiera alejar de sus ojos el espec táculo enternecedor de la miseria que hiela sus indignos placeres. desde el instante en que saliesen de ellos. no le quepa duda. ¡No queréis mendigos! no bebáis en las capitales los ríos de o ro de vuestras provincias. Que vuestras gentes de letras se ocupen de esto s planes. para con seguirlo. a los trabajos públicos. que el sol luce también para ellos y que tiene n derecho al mismo pan. el inmenso intervalo que su orgullo se atrev e a colocar entre hombre y hombre. venenosa. proyectos atroces cuyo único y malhadado principio es la d esesperación en que el rico se encuentra porque se ve obligado a contemplar el inf ortunio en su prójimo. se atreve a mirarle insolentemente. o os mostrará ya a uno en el pináculo y al otro en los harapos de la miseria. disfrazado con un faldón negro ha abandonado la carreta de su padre para venir a engordar a la ciudad gracias a las divisiones intestinas del ciudadano. abandonado por lo mejor de su prole.. son los dictados de la avaricia. que ofrezcan al gobierno proyectos rectificados.

pero mi corazón es tan p por el Eterno y si puedo salvar mi vida. ¡qué pena que no haya caído en manos de un solterón honesto y formal! lo hubiera hecho f eliz gracias a su prudencia y su dulzura. experimenta por el la una singular amistad. hace que. Nadie vio inconveniente en que le diese noticias de su buena no driza. de Blamont cuando ésta enviase un coche a recogerlos. hay que arrancarla de la cabecera de la cama. Le hice prometer que acudiría puntualmente con Isabeau a casa de Mme. con lágrimas en los ojos. la misma boca y exactamente el mismo aspecto en su con junto. ¡oh. – ¡Ay! señor. Eugénie y Mme. En verdad el carácter de esta joven es encantador: si el destino le reservaba la desdichada situación de mantenida.Hubiera podido responder al cura. Mme. emple al cielo por su felicidad y por la de todas la Regaba mis manos con sus lágrimas. Pero parece que las intenciones de Mme . Sus desgracias terminan de enternec erle a uno y es realmente imposible no desear que sea feliz. que probablemente n o tendrá ocasión de arrepentirse de su cambio de condición. Pero hay u na cosa más extraordinaria. involunt ariamente. de Blamont. como tu Aline. podrá vivir en aquel que se le destina conservando toda la pureza de su alma.. un poco mejor. de Blamont hasta qué punto era sensible a las bo ndades que de ella había recibido. Apenas hube comunicado a nuestra enferma las noticias de su buena Isabeau cuando ya ardía en deseos de verla. sin tardanza de este buen clérigo prometiéndole discutir otro día con más calma los temas que hasta el momen to nos habían ocupado. coloca su alma en los rasgos de su hermoso rostro. se rindió y. los bellísimos ojos henchidos de sentimiento. pues. Sophie. yo preveía la inquietud de nuestras damas y me separé. a quien se e xplicó la aventura de Sophie hasta donde lo permitía la decencia. la verdad que emana de toda su fisonomía y que. yo lo había notado antes que ellas. pero cuando le hube demostrado que su salud exigía que se privase aún durante unos días de este placer. exactamente la misma forma de rostro. en lugar de es to. de Blamont y yo creemos mu y probable que los nombres de Mirville y de Delcour sean nombres ficticios que o . Para empezar tienen absolutamente el mismo tono de voz. de Senneval. amigo mío. Sophie adora a Aline y le pide insistentemente que deje de preocuparse tanto por ella al mismo tiempo que se le trasluce toda la pena que le daría si esta accediese a su petición. quiere da rle ella misma los caldos y se acostaría con ella si se lo permitiésemos. Si te describo sus rasgos comunes te imaginarás aún mejo r a Sophie. ella me lo agradeció con expresiones del más cariñoso reconocimiento. decía con voz dulce y sdichada como yo son bien triviales uro que sus deseos serán escuchados aré todos los instantes en implorar s personas que la rodean. Al comprobar todas estas cosas Mme. de Senneval han hecho la misma observación. A la vuelta de ese viaje fue cuando encontré muerto al hijo de Sophie y a la madre .. La voz acaric iante de esta muchacha. los efectos del agradecimiento de una de para Mme. pero el tiempo se me echaba encim a. se despierte el interés hacia ella. t irando un poco a rubio y el mismo brillo en su piel y finalmente ambas parecen t ener el mismo carácter. de Blamont se había sentido conmovida por esto desde la primera vez que la vio. todo eso. el aspecto i nocente. Valcour! resulta imposible dejar de observar entre estas dos jóvenes un aire de familia: es impresionante. me pedía una y mil veces perdón por todas las moles tias que dignábamos tomarnos por una pobre muchacha que no lo merecía. Aline. de Blamont respecto a esta pobre chica son tan ventajosas. por así decirlo. tiene esos soberbios cabellos color castaño claro. me encargó que transmitiese a Mme. Mme. ya que no hubiera podido p erpetuar su estado sino a costa de su honor y de su conciencia y. halagadora. porque sabes que no pienso como él sobre ese luj o que tú a veces censuras también con tanta energía.

si la combinación es justa. de Blamont de pena por haber dispuesto de todo lo necesario para detener ese horrible sacrificio y no haberlo hecho? Estas consideraciones. consigue poner a Aline en los brazos de Dolbourg. le ha recibido y él ha tomado nota de su exposición del hecho simple y puro : "De un ultraje cometido en su persona. Si convence a So phie para que haga una denuncia en contra de M. sobre las que creí oportuno hacer énfasis. de Blamont y. y la puso a la puerta de su casa. ¿será posible q ue. ¿no se arrepentirá toda la v ida de no haber aprovechado este suceso para poner freno a las intenciones de un hombre cuya alianza la deshonraría? Si deja correr lo que el azar le ofrece. Delcour. Sin embargo. de Blamont. Porque si Delcour es Blamont. Por consiguiente. aún no nos atrevemos más que a adelantar algunas conjeturas. la decidieron por fin a presentar una denuncia a Orléans. pues. El excelente carácter de Sophie rechazaba la idea de una denuncia.. hay.. sus profesiones. Delcour y M. si t riunfa M. embarazada por el que dice ser M. etc. de Blamont no sabe que decidir. ¿encontrará jamás una ocasión tan propicia? Si e s cierto que esos nombres esconden a quien sospechamos. La educación de Sophie en un pueblo tan cercano a la finca a donde viene todos los anos M. ya ves quien es esa odiosa persona. Delcour a Berseuil se pued e ignorar su lugar de procedencia.... de Blamont temblaba por miedo a comprometer al personaje que creía implicado . su edad. ¡Y. ese singular parecido. que. ella como parte y nosotros en calidad de testigos.. el juez ha acudid o esta mañana a la invitación que ella le ha hecho. financiero de París. si es c ulpable de la infamia que investigamos. Mme.. la relación de lo s dos amigos. recapitulemos su s fundamentos.. de Mirville supone hacerla también contra M. un togado y un financiero. ignoran en absoluto su aspecto. si M. p ero consideré que era sumamente necesario. de Blamont se les conoce en Berseuil solamente de oídas. pero una denuncia secre ta que ella puede controlar en todo momento. l as descripciones hechas por Sophie y por su nodriza en donde se encuentran todos los rasgos de los originales. Delcour ha estado varias vece s en casa de Isabeau y nunca se ha dicho que viniese de Vertfeuille. poniendo en juego su autoridad y acudiendo a las leyes. ¡qué arma está dejando escapar! si no aprovecha todo esto para librarse d e las persecuciones de un yerno. cosa que realizó hasta el momento en que la trató indignam ente. además es posible que siempre que haya venido l o haya hecho desde París. En esta espinosa situación Mme.. Todo esto se hacía a regañadientes y jamás se hubiera llevado a cabo de no ser por mí. motivos para apostar que se trata del mismo hombre y. y Mme. a buen seguro. Dominic firma rá en Orléans y la denuncia será guardada por el magistrado hasta que Mme...culten quizás otros verdaderos mucho más interesantes para Mme. ¿no morirá Mme. como Sophie se encontraba un poc o mejor.. de Blamont son una misma persona. de Blamont desee activarla. de Blamont a ver a su mujer. aunque estaba encinta. tan semejante a la de los señores Blamont y Dolbourg. no du demos que Mirville sea Dolbourg. si nos dejamos engañar por los nombres. no sea conocido en un p ueblo tan cercano a la finca de su mujer? Pero esta objeción se desvanece ante un examen más detenido: en primer lugar al ver llegar a M.... A quí se presenta una ligera objeción. ya ves a quien puede comprometer con esta denuncia! Esta idea la detiene. quien es el pe rverso que se atreve a ofrecerse a tu Aline. me doy cuenta. Sin emba rgo. En segundo lugar a M." Firmamos todos. de Mirv ille. M. luego puede tratarse del mismo hombre... etc. etc. que era el autor del embarazo y que la había venido a bus car al pueblo de Berseuil con uno de sus amigos hace aproximadamente tres años par a mantenerla como amante.. es indigno de ella.

dudo que te hubiera llevado a proceder de otra form a y creo que aprobarás lo que he hecho. podrías ir tú y finalmente podríamos destacar a un tal Saint Paul. Delcour en la denuncia que se ha depositado exclusivamente en contra de M. – ¿A dónde nos llevará este descubrimiento? – Al mismo motivo que me inclinó a aconsejaros que presentaseis una denuncia. Está decidido que sale mañana con cincuenta luises en su bolsillo y que no va a volv er sin la vieja o sin toda la información que ésta posea. de Blamont inmediatamente después de la salida del magistrado. el azar os las ofrece. – Y si vos no aclaraseis este asunto y el malvado fuese Dolbourg y vuestro esposo alcanzase la meta que se propone. de Mi rville. A mi entender se trata de acudir a los mismos lugares y de intentar ganar a la d ueña Dubois a fin de que nos proporcione datos. m e parece que el objeto esencial es conocer ahora al héroe de nuestra aventura. ¿imagináis los remordimientos que os atormentarían? – No sobreviviría. antiguo domestico de Mme. os lo ruego. dije a Mme. confío en vos. pero cuya ejecución m e parece indispensable. de Blamont. – Señora. singularmente apegado a su señora y que es uno de los mejores criados de los que pueda honrarse la servi dumbre de Francia.. no nos atrevíamos a comunicar al juez ninguna de estas consideraciones. Seguiréis siendo siempre la dueña de la denunci a de Sophie. Si me equivoco corrígeme. el tercero sin que tú te veas mezclado y sin que ni siquiera Saint Paul te vea en París. si Mirville es Dolbourg. Voy a exponerte ahora otra idea. El primero de esos medios me repugna un poco. Estoy convencido de que puede sumi nistrárnoslos en gran cantidad. el motivo que ha determinado mis operaciones. – ¿Y si esos dos individuos no tienen nada que ver con los que nos interesan? – Al menos sabréis a que ateneros y todo quedará entonces entre nosotros. – ¿Y sin son ellos? – Os encontraréis en la misma situación. ac tuad con la mayor discreción. Como tiene órdenes de no com . necesi táis armas. – Por consiguiente.bajo el nombre de Delcour. pero. Ya ves ahora. estoy seguro de que no te encargaría s del segundo. pues. – Déterville. pero sea cual sea el exceso de tu delicadeza. Hay tres medios que nos pueden llevar hasta la fie l guardiana: podría ir yo a corromperla. amigo mío.. ¡Oh! señora. ¿acaso le entregaríais vuestra hija? – Esa idea me repugna. hay que evitarlos. hemos adoptado. os ruego que no me la mencionéis más. solamente h e contemplado tu interés y tu felicidad. haced todo lo que creáis conveniente. consecuencia necesaria de nuestras primeras ges tiones y que quizás discrepe más aún con la rectitud de tu espíritu. yo creí encontrar el sesgo adecuado al no nombrar para nada a M.

Mme. Se prec ipitó en la habitación y cayó a los pies de Isabeau. M me. y. Todos nuestros cuidados resultaron inútiles desde el momento en que Sophie oyó la voz de su buena madre (así la llama)..... ¡Cuántas conjeturas!. Su tranquilidad me resulta más preciosa que mi propia satisfacción y jamás dejaré de respetarla. sé discreto y déjate ver lo menos posible mientras actuamos . ¡Cuántos acontecimientos!.unicarse más que con nosotros seremos nosotros quienes te contaremos todos los det alles. Ambas se abrazaron mezclando sus lágrimas que manaba n abundantes con las expresiones de mutuo cariño. ¡Cuántas sospechas!. Dominic había vuelto el día un o y como encontró a su paciente en el mejor estado. de Blamont. como salieron muy temprano. que siempre será inexpresable. escribidnos y contad con el ca riño de vuestra Aline. que deseaba gozar de esta conm ovedora escena sin testigos que pudieran enfriarla dejó al cura un momento con Mme . La buena mujer se echó sobre ella y la reanimó con sus caricias. 3 de Septiembre... – ¡Y bien! mi querida niña. ¿no te había dicho yo que serías desgraciada en cuanto dejases de s er buena? Sophie: ¡Los muy crueles! me engañaron: ¿por qué me entregasteis a ellos? . Mme. quedad tranquilo. sin conocimiento. Apenas hubo oído Sophie el ruido de la carroza quiso levantarse y volar a los braz os de su nodriza. Aline está completamente bien hoy. Sophie va mejor. Adiós. de Senneval y yo llevamos la casa y nos ocupamo s de todo. de Senneval y nos trajo a Isabeau. CARTA XVIII Déterville a Valcour Vertfeuille. en cuanto la emoción que las embargaba les permitió entenderse. Aline está cansada. Se envió.. disfruta de la tranquilidad de su amiga. estate tranquilo. un coche al cura de Berseuil con l a invitación de que trajese a Isabeau. Aline a Valcour P. Eugénie le ha prometido que cuidará de Sophie como ella misma. La contuvimos. pues. nuestros rústi cos compañeros estaban con nosotros para la hora del almuerzo. le dijo Isabeau. ayer tuvo un poco de jaqueca y hemos consegui do que guarde cama.S. La emoción fue tan viva que nos vimos obligados a volver a meterla en la cama en d onde permaneció algunos minutos. Aline no quiere que cierres esta carta sin probarte en dos líneas que su indisposi ción carece de importancia. creyó que no había inconveniente e n dejarle abrazar a su nodriza. de la felicidad que ayer le supuso la visita de su Isabeau. ¡Ah! ¡si el cielo ha escogido todo esto para esclarecernos no dejará imperfecta su obra! Ojalá que todo esto redunde en nuestra felicidad sin enturbiar la de la persona qu e me dio la vida. En el momento de salir la carta. Blamont está muy agitada..

¿Es que no hubo falta por tu parte? Sophie: Lo único que he sido es desgraciada y seducida. no. de Blamont. era haber sido arrancada a su pastor antes de que hubiese podido cumplir con sus deberes de re ligión. Isabeau: ¡Pobre criatura! Luego. Isabeau: Y. esta mu jer adorable les expuso las siguientes condiciones: – Varias razones personales me impiden. dijo. dijo Mme. permitid la espera. Mme. Una de las cosas que siempre le había causado remordimientos. mi buena. mi buena Isabeau! no dejéis de amar a vuestra Sophie. una carga! no. ¡Ven. Y se lanzaron la una a los brazos de la otra y sus lágrimas volvieron a bañar sus pe chos. – ¡Ella. sentándose en el borde de la cama y dirigiéndose a Isabeau y al cura. Luego.. todo lo que tengo le pertenec e y os digo ya desde ahora que no acepto nada de lo que veo que estáis dispuesta a ofrecerme.Isabeau: ¿Acaso tenía yo algún derecho sobre ti?. Isabeau. conservar en mi casa a esta joven ta nto tiempo como quisiera. mi niña no puede molestarme. siempre han estado grabados en su corazón. toda la culpa fue suya. le pidió las más sinceras excusas por la mala conducta que había observado desde que se la llevaron... ¿acaso los libertinos sumidos en el vicio piensan aún en los deberes de la religión? – Esto será la primera cosa que hará en cuanto su estado de salud se lo permita. porque la vir tud y la religión no saldrán jamás de ella. señor! no os extrañéis de que la ame. temiendo que una emoción demasiado prolongada pudiera perjudicar a su querida enferma. Sophie! ven . Isabea u. siempre encontrarás la dicha y la tranquilidad en casa de Isabeau. hizo subir al cura. y para que no os suponga una carga. estoy en deuda con ella por no haberla salvado del crimen: dejadme q ue la pague. que nosotros nos ocuparemos de lo segu ndo. no tengo más h ja que ella. os lo concedo. de Senneval. – ¡Ah! señor. ¿por que no volviste a mi casa? bien sabías que estaba abierta a la inoc encia. en cuanto recupere su salud la enviaré a su casa.. señor. Sophie: ¡Oh. – ¿Es posible que hayan descuidado los deberes religiosos? dijo el cura con la mayor sorpresa. . este se acercó a la cama de Sophie y la reconoció enseguida. la considero como a una hija mía.. – Bien. dijo Mme. dijo. jamás ha olvidado vuestros consejos. Ésta le pidió su bendición. de Blamont. pero no me impediréis que provea lo necesario para s u futuro. Y esos malvados. volviéndose hacia mí envuelta en lágrimas: – ¡Oh. ¿me la quitaron sólo para perderla?..

de Blamont y la bañaba con las lágrimas de su agradecimiento. honesta y cortés. añadió riéndose. – Y a eso se añadirá. ¡Oh. La cláusula más esencial de la unión que proyecto para esta querida niña es que ame a su marido y que sea amada por él.. Mme. amigo mío. Es muy cierto que la virtud nunca está fuera de lugar en ningún sitio.. junto a las virtudes que le hagan merecedor de una mujer así. No hay una sola mesa. mi intención es que esta suma sirva de dote a Sophie. Esa imagen de la inocencia desgraciada. en lugar de las reflexiones simples y llenas de candor. como ahora era mayor y además . porque quisiera amarle siempre y ser para él como una madre. Si se administ Mientras tanto. dirigiéndose al cura y entregándole unos papeles: – Aquí. de Blamont y Mme.Luego. de la compasión. amigo mío! ¡si existen las alegrías celestiales han de estar compuestas de sensacio nes semejantes! Nos separamos. tantas y tan diversas emociones habían debilitado el ánimo de Sophie. la enfermera nos pidió que le dejásemos sola y nos fuimos a comer. de la virtud.. Sophie sollozaba: había cogido una de las manos de Mme. Os ruego. Isabeau llena de alegría. de est os discursos ingenuos. . de Senneval hicieron que se s entase entre ellas. Le dijo que iba a preparar su alojamiento. de Blamont que le contestó que no comprendía como unas acciones tan naturales y que proporcionaban tanto placer p odían merecer elogios. le haréis sentir hasta qué punto es inocente y no los reuniréis sino en el caso de que esta fatalidad no inspire ningún distanciamiento al esposo. Si suc ediese que el sujeto escogido no le conviniese os ruego que pongáis vuestros ojos en otro hombre. imagen de la naturaleza. adjunto cuarenta mil francos en billetes pagaderos dentro de u n año. Se mostró decente.. que no se honre más con una invitada como esa que con una de esas impúdicas conocidas como pe queñas amantes que. incluiréis en el contrato la cláusula de que los esposos vivirán en su casa. La buena Isabeau quería ir a comer al office. no hubiera aportado más que la jer ga del crimen que las deshonra y ultraja. le faltaban las expresiones para describirlo. al querer hacer su felicidad no me perdonaría haberla entregado a un esposo que quizás la despreciase por una falta qu e no ha cometido. la del cariño filial. en vuestra opinión. pero que. Como I sabeau sufriría si hubiese de separarse de su adorada niña. señor. será prevenido de la desgracia de la muchacha que se le destina. Por lo tanto. que todo lo que poseo será para del todo falta de recursos. posea la dicha de resulta rle agradable. del más rendido agradecimiento por una y o tra parte. señor. continuó. le dijo. si n o me creéis ya digna de serviros me haréis creer que mis faltas me han hecho perder méritos a vuestros ojos y no me consolaría jamás. interrumpió ellos. como era una joven casadera. no estoy e tierra en donde los dos jóvenes o la gentileza de darles tengo la ran bien sus hijos serán ricos. y no qui ero en su casa otro empleo que el que desempeñaba. Aline se precipitó en los brazos de su madre y la colmó de ca ricias. Señora. tengo un buen pedazo d podrán ganarse la vida y con lo que vos habéis tenid certeza de que no pasarán apuros. Cubrió de alabanzas a Mme. – ¡Estaríamos bien! ¡A mí! no quiero ninguna que no sea la que siempre he tenido. que dura nte este tiempo le busquéis un esposo digno de ella y que. Si me priváis de esta dicha. quería cederle la habitación principal. inundaban el alma co n impresiones tan deliciosas y la llenaban de emociones tan delicadas y tan dulc es. El cura se encargó de todo. Después de la comida Isabeau quiso abrazar una vez más a su hija.

. Le prometió una pensión que aumentaría con la edad de la niña. que ellos mismos tenían de quedarse. que los ven a todos en la naturaleza. tiene una especie de espíritu natural que confiere u n increíble atractivo a todo cuanto le inspira su hermosa alma. dijo Isabeau. – Pero fue idea mía. coser y leer. añadió graciosamente la buena mujer. CARTA XIX Valcour a Déterville París. que prefieren no ver crimen en ningún sitio que verse forzados a temblar ant e el aspecto de los que los enfangan.. Isabeau fue pagada con regularidad. ¿quién. Luego vino a recogerla con su amigo y ya conocéis lo demás. que están más cómodos ignorando los más s antos instrumentos de esta ley sagrada que viéndose obligados a despreciarse a sí mi smos. Cumplió con exactitud. porque él no preguntó jamás sobre este extremo y cuando yo le hablaba de cía: – Coser. se opo nían al deseo. Esperamos noticias de la s gestiones que estamos realizando en París y no te escribiré hasta que no las tenga mos. Esta forma de pensar. a escribir y a leer. que comparen si se atreven. y salieron en el mismo coche. en tu opinión. cura. me respondía. ¡que vengan. entre el de la respetab le protectora de Sophie y el de su perseguidor. Solamente hizo cuatro v isitas a Sophie durante los trece años que estuvo de pupila en casa de Isabeau. porque la creen tan corrompida como sus almas. que aparezcan esos apóstoles de la indecencia y de l vicio. que legitiman todos los errores. que vengan y que se pronuncien! Son libres de tomar partido.Esta muchacha es encantadora. señora. digo . le hizo pensar que se tra taba de un hugonote. paraba en la hostería. Avisar on a Isabeau. quien debe pasar las noches más tranquilas. Las declaraciones de Isabeau no nos enseñaron nada especial: Sophie parecía tener tr es semanas de edad cuando M. Mme de Blamont quiso retener a sus hués pedes. eso es. pero las tareas domésticas de una y los deberes religiosos del otro. el malvado que ha deshonrado y maltratado a esta pobre hija o el ser sensible y honrado que se deleita en reparar tan generosamen te todos sus males? Que vengan. examinaba sus pequeños talentos y se iba. . Ll egaba siempre por la carretera de París. Se apeó en la hostería de Berseuil y pidió una nodriza. que. compran su tenebro sa tranquilidad al precio de sofocar todos sus remordimientos. Delcour llegó de París llevándola en una cuna en la parte delantera de su coche. hacerle aprender la religión y ponerla como alumna del Sr. todo lo que necesita una muchacha . 8 de Septiembre. Pidió que se la enseñase a coser. veía a la niña durante u na hora o dos. en pocas palabras. ha de disfrutar de la calma más pura. ¡Y bien! Valcour. que no se le diese más nombre que el de So phie y que cuando él no pudiese traer en persona el dinero de la pensión se ocuparía d e hacerlo llegar puntualmente. Se levantó acta de todo cuanto había sucedido.

y a partir de ese momento. el corazón de esta respetable madre alberga todas las virtudes y su más dulce manera de disfrutar es hacer felices a todos los que la rodean. de Blamont ha de vérselas con un m arido tan hábil como corrompido. permíteme que ponga p or un momento todas las preocupaciones del amor en las dulces manos de la amista d. le habremos proporcionado a él armas contr a nosotros. de Blamont aventuras tan agradables como esta. de Blamont se ha ocupado ya de esto de una forma sumamente noble. al menos durante el periodo de calma que todo esto os va a dejar y no salgáis a la aventura hasta horas tan avanzadas. Además esta denuncia no sirve para nada respecto a la indemnización que se le debe a Sophie. como nacen todos los unos de los otros. de todas las alabanzas que merece! Descríbele. cómo todos se encade nan. de Bla mont. en lugar de disponer de armas contra él. ¡qué sorpresa la mía. las molestias y la turbación de estos sucesos me hacen temer por las dos.. mi estado de ánimo. esa especie de tunantes redomados a quienes su dinero confiere una autoridad. de Blamont. ¡Oh! amigo mío. el arte con el que estos malvados dirigen sobre los demás lo que est os intentan hacerles a ellos? y sobre todo. cuyos peligros son tan manifiestos? Qu isiera que todos los hombres.. CARTA XX Valcour a Aline . ¿no opinas que todo lo que se asemeje a un proceso está fuera de lugar y puede resultar peligroso? ¿Igno ras. ¿No es indiscutible la utilidad de semejante cuadro mo ral? ¿no es mucho mejor que un Teniers o un Rubens? Adiós. Convéncelas de que deben reposarse.. Quizás no le sucedan a Mme. la generosidad de Mme. Digo agradables porque ha sa bido encontrar en ella una de esas ocasiones para hacer el bien que su corazón tan to anhela. Después de estas consideraciones.Como el singular acontecimiento que acabas de relatarme adoptaba en tus cartas l a forma de un diario he creído conveniente dejar que terminase para que mi carta r esponda a todas las tuyas. no poder colmarla. Mme. ¡Oh! amigo mío. comenzando por el tropiezo más leve se llega gradualmente hasta el crimen originado por el olvido de los deberes más elementales. confío en ti. Pero ¡cuánto me cuesta no ir a rendir homenaje a la sublime actuación de Mme. junto con esa hija encantador a. legal o no. cuando se da el primer paso en su peligrosa carrera se pudiese sentir con qué rapidez se dará el segundo y que el abismo nos aguarda en el último! ¡si se pudiese ver la imperceptible filiación de nuestros errores. hay demasiados sentimientos de mi alma implicados en ella como para que no desee ardientemente su desenlace. tuviesen consigo una especie de árbol en relieve en el que cada ra ma llevase el nombre de un vicio y que pudiesen observar que. al menos. como la ruptura del freno más pequeño c onduce pronto al quebrantamiento de lo más sagrado! ¿Qué hombre no se estremecería? ¿Quién s e atrevería a permitirse la más ligera desviación cuando de esta primera falta puede n acer un hábito de vencer cualquier obstáculo. si llegase a descubrir esa denuncia quizás se sirvi ese de ella para divulgar que su mujer quiere perderlo y que ella ha fraguado to da la historia con el fin de buscar en el defectos suficientemente graves como p ara privarle de la autoridad que tiene sobre su hija. ¡a dónde nos lleva la embriaguez de las pasiones! ¡ah! ¡si cuando se comienz a a ceder a todo. y que piensan que no hay o casión más legítima para usarla que cuando la ponen al servicio de sus pasiones. no me hagas esperar el fi nal de esta aventura. en lugar de esos muebles de fantasía que no producen una sola idea. ¡Dios quiera que me equivoque! Me ha conmovido mucho el comportamiento de Mme. observaré la misma circunspección hasta el desenlace de todo esto. Para evitar los encuentros y para seguir mejor tus consejos hace ocho días que no salgo. amigo mío. no p oder caer a sus pies con Aline. Estoy preocupado por la salud de Aline. amigo mío.. cuántas cábalas he hecho! Me parece seguro que los nomb es de Delcour y Mirville ocultan otros más interesantes para nosotros y este es el motivo por el que desapruebo la denuncia.

a esta criatura angelical que parece haber sido creada por el cielo para ser el hechizo de sus amigos.. inquieto por todo lo que sucede. Mucho me temo que esa desdichada niña. ¿cómo has podido mirar a mi ángel sin que tu corazón se hiciese honr ado? ¿cómo puede el libertinaje mancillar. Aline!. ¿quién podría resistir al imperio universal que ejercéis sobre los corazones? La necesidad de adoraros se hace sentir desde el mom ento en que se os ve y hay que dejar de ser o bien ceder al culto que merecéis. cruel efecto de las pasiones demasiado violentas. Dios mío!........ ¡Ah! que imperioso es en mí ese deseo cuando una virtud adicional viene a haceros aún más digna de admiración. todo llevaría la huella de mi dolor. embargado por el temor... ¡Qué! ¿será ese el monstruo que se atreve a pretender a mi Aline? . os conozco. al individuo q ue ha podido respirar el aire que mi Aline purifica? ¿Tú la has visto y los horrores envenenan tu alma?.. destrozado por vue stra ausencia... ¡Cómo podría dejar de ado rarla! ¿cómo no idolatrar a esta hija celeste mil veces más bella aún por sus virtudes q ue por sus atractivos. So lamente yo me veo privado de rendíroslo... La sig o hasta la cama de Sophie... por cuya suerte resulta imposible no interesarse. deseosa de dárselos ella misma... celosa de los cuidados que se le prodigan.. Os he de dejar. pero que estas preocupa ciones no vayan en detrimento de vuestra salud.. si efectivamente..... seres sensibles sobre quienes el amor y la virtud ca recen de influjo?.... ¡yo. Hombre vil y bárbaro.. mis pensamientos. ¡Ah! qué dulces so n las que se derraman por compasión. abocado al más amargo dolor. ¡Me estremezc o ante mis sospechas! me repugnan y no puedo alejarlas de mi mente. vuestro cariño los reforzará.. os sujete con lazos más apretados de lo que cabe imaginar. ¡él. porque es desgraciada y porque l a dulce y la buena Aline sólo se satisface haciendo el bien.. os lo suplico. El estado de mi corazón es inconcebible.. 8 de Septiembre ¡Cómo me hubiera gustado recibir una palabra más de Aline en esta última carta de mi ami go! ¡Si ya es arduo estar separado de vos todo el tiempo cuanto más cruel se hace es ta ausencia cuando me priva del espectáculo de vuestra alma en el ejercicio de sus virtudes! La actuación de vuestra honorable madre ha hecho correr mis lágrimas. ya que me está vedado veros.. ¡Ah! todas las expresiones son pálidas. guiando los pas os de su madre asustada y estrechando contra su pecho a esa personilla cuyos gri tos desgarradores penetran tan profundamente en su alma y la conmueven... lo percibo. ninguna refleja mi sentir. aunque sólo sea un instante. que me atrevería a creerme tan digno s i las alabanzas se juzgasen por la delicadeza del corazón que quiere ofrecerlas! M e parece que veo a Aline. ¿Te atreves a aspirar a ella mientras tus manos se hunden e n la infamia? ¿Existen. sus bellas mejillas bañadas de lágrimas. Naturaleza avara d e los dones que nos otorgas ¿por qué al inspirarnos un sentimiento tan vivo nos priv as de la facultad de expresarlo y por qué todo lo que inventamos para describirlo queda siempre tan por debajo de él? Si el nombre de esos dos aventureros nos engaña... ¡Ah! yo creía que cerca de los dioses el crimen resultaba impos ible.. todo se resentiría de mi turbación. Aline. Pensad que no os debéis al amante más apasionado que considera como un favor los cuidados que concedéis a vuestra persona. mis expresiones . porque Sophie ha sufrido.. Sophie os ama.. No me neguéis esto.. o las sospechas .. pues.. y no deseo aumentar la vuestra.. CARTA XXI .. ¡Veros..París. el refugio del desgraciado y la delicia de su amante?. ¡Haría falta que no quedase ya una sola gota de sangre en mis venas para que tal infamia se consumas e!.

esa es una causa mal juzgada.. la criminal se había evadido. En cuanto a las astucias que ha usado nuestro hombre. ningún lazo me retiene en estos casos y los derechos de la naturaleza se anulan cuando se han infringido los de la gente. Esa fue la c ausa del ruido que la desdichada oyó en medio de su dolor y que redobló tan oportuna mente su espanto. Como no había visto nada.. tan grandes como e stas? La cocinera salió y. aunque esta estaba en el umbral de la puerta pequeña del jardín. sin duda. en una cas a excelente. voy a relatarte ahora lo que hemos descubier to gracias al éxito de esta operación. como si fuese pariente suya. había escogido este lugar porque sabía que en él se encontr aba la dueña de la casa y quería que su primer deber fuese un acto de agradecimiento . Soy inflexible sobre los atentados del crimen. por cierto... Mme. puso a su amigo al corriente de la operación q ue acababa de realizar y como su diálogo es bastante curioso voy a transcribírtelo p alabra por palabra de acuerdo con las declaraciones de la vieja que no perdió una sola sílaba. ayer se levantó y como hacía buen tiempo tomó el aire un momento en la terraza.. combinadas. bajo el pretexto de presentarla. ¡Oh! amigo mío. Apenas Mirville hubo puesto a Sophie en la puerta cuando llegó Delcour: era el día d e su cena. Al avistar a estas damas desde lejos. a través de ella. bañando con sus lágrimas el regazo de su bienhechora. pero aún no ha visto a Sophie. que corran a buscarla y que le digan que aún ha de recibir una corrección suplementaria a manos de su padre. permite que deje mos por el momento a Sophie para reanudar la historia de sus perseguidores. el despecho y la necesidad la arrojaron a los brazos de Saint  Paul y. y sólo debisteis castigarla en mi presencia. el primero enfurecido aún. Delcour: Sí. Esa noche cenó con nosotros. Si quieres darte el gu sto. la condujo fácilmente hasta Vertfeuille.. la cocinera volvió y dijo que. amigo mío. se precipitó hacia ellas y vino a caer a los pies de Mme. desp edida también ella. pero este abatimiento no perjudica sus pod erosos atractivos. afortunadamente no la descubrió. está aquí. ¿ha habido nunca atrocidades meditadas. de Blamont. habéis olvidado los derechos que tengo sobre esa p. leyendo bajo un bosquecillo. – ¡Ojalá pueda llegar a ser más feliz! respondió Aline besándola. Era imposible encontrar un momento mejor para seducir a la vieja Dubois y para d esentrañar. – Es más bonita que vos. de Blamont la levantó. de Blamont a su hija. Pero tengo que contarte cosas mucho más interesantes. 10 de Septiembre Sophie está ya completamente bien. está débil.Déterville a Valcour Vertfeuille.. El presidente Delcour: ¡Voto a Judas!. sus modales. Una reflexión súbita asaltó inmediatamente al presidente. os hubiera ayudado de todo corazón. voy a ahorrártelas.. ¿Dónde está? El financiero Mirville: No creo que haya ido muy lejos. su aspecto y su decencia nos han encanta do a todos.. Expulsada. busco a Sophie y. dijo riendo Mme. de buena fe. la abrazó con todo su corazón y la hizo sentarse a su lado. bástate saber que han dado resultado. está pálida. buscando las palabras y no encontrándolas y llegando a ser más expresiva a través de este silencio del sentimiento que a través de todas las frases del espíritu.. todo el nudo de esta infame intriga.. Prosigamos con nuestra manera de reflejar su enérgica conversación: .

Además.. Vas a ver cómo los golpes de bastón y los correazos que propiné a tu hija.. éste es e l espíritu de la ley.. Yo sigo los dictados de mi corazón y rara vez me engaña. están cargadas. Ésta protestó en vano su inocencia. como te imaginarás. a perder la vida. me pareció que era más que suficiente para legitimar su estupidez. fue convocada al instante. exclamó Mirville. amigo mío. Tu ejemplo me ha tentado. se trata de asustar. de acuerdo. estamos por encima de estas miserias y un ser de menos en el mu ndo no supone para nosotros un asunto excesivamente grave. co mencemos por interrogar a la Dubois. Mirville. Delcour: Las apariencias engañan tan a menudo. digo yo. Delcour: Coge una y yo la otra. amigo mío. Por lo demás si hiciera falta una reparación. sino porque me gustaría mucho tener. Mirville: ¡Quién los ignora! Pero estas pistolas. lo que yo me propongo no es hacer que realices una buena acción. Y la Dubois.. añadió: No sé qué m e contiene. al sentir los dos cañones d e las pistolas apoyados sobre sus sienes y al verse conminada a decir la verdad o. Prodigiosamente asustada. e se es nuestro objeto. sino procurarme el placer de realizar una mala. de lo contrario. ¿Dónde la encontraría. yo no conozco muy bien la ley y aún menos la just icia. no te imaginarías lo que se o btiene asustando: te estoy enseñando los secretos de la profesión. Y amenazándola con la pistola. un culpabl e para castigarlo. y no conozco nada peor que el ejemplo. como tú. int roducida en una misteriosa habitación que solamente se utilizaba para las grandes aventuras. Mirville: De la ley. los dos amigos le dijeron que después de semejante . – ¡Pues bien! dijo Delcour furioso. en estos casos. Has captado mal el sentido de mi discurso. y ¿qué importa una cabeza cuando se trata de cons eguir lo que llamamos indicios? Mil víctimas para descubrir a un culpable. ¿Hay pistolas? Mirville: Sí. Nadie ofende como los discípulos de Themis y nadie repara tan poco como ello s.. creo que es cómplice. interroguemos. Las manos de un juez got ean continuamente con la sangre que las apariencias le hacen derramar. no procede la reparación. cómo lo repararía? Delcour: ¡Oh! pero. los aplacarás ayudándome a vengarme: comencemos por decidir la suerte de esta intrigante. Delcour: Eso es lo que hace falta. Harás como noso tros.Delcour: ¿Estás seguro. lo que digo no es para desculpar a Sophie. Examinemos los hechos y hagamos comparecer a los testigos. declaró que Rose era la única culpable y que e lla no había tenido jamás noticia de que Sophie hubiese cometido falta alguna... ¿qué podría hacer? esas cosas no se corrigen .. de que Sophie es realmente culpable? Mirville: La he encontrado con el delincuente.. han sido debida y legítimamente aplicado s. que hubiera deseado estar muy lejos.. – ¡Voto a tal!. creo que siento remordimientos. Afortunadamente.

d ijo a Mme. el otro es un tal señor Dolbourg. ¿y esa niña de Berseuil no será la de a Valville? – No. el presidente ocultó la muerte a su amigo y le enseñó otra niña de la mis ma edad que la que acababa de perder ya que la llevó al pueblo de Berseuil en dond e hizo que la criasen. – ¿Las Valville? – Si. es el presidente de Blamont. con dos famosas cortesanas. cogió sus cosas y salió. señora. y se fingió enterrar una niña en la parroquia de Pré Saint Gervais. la niña de la Valville murió con toda seguridad y la qu e fue llevada a Berseuil era una hija legítima que el señor presidente había tenido de su mujer y que habían mandado criar en Pré Saint Gervais. según decía. Rose fue ll amada y acudió. Desafortunada circu nstancia. pues. hacer conjeturas sobre la suerte de la desgraciada compañera de Sophie. respondió la Dubois.. Ya no hay dudas. de Blamont murió al ca bo de ocho días. La viva imaginación de Mme. mi querido Valcour. Esto es. Al retirarla él mismo de es te pueblo.. Estos señor es vivieron primero.. la Dubois. Que cenó muy tranquilamente con los dos amigos y que ella. como ves. quisieron verse libres de testigos. sobre la personalidad de nuestros dos desco nocidos. Esto rompe nuestro hilo y ya ves que ahora nos resulta imposible saber de que na turaleza pudo ser la venganza que recayó sobre Rose.. pero que al día siguiente por la mañana. cuando quiso ir a servir el desayuno según su cost umbre vio que todos habían salido sin que hubiese oído nada diferente a los otros días y sin que encontrase desorden en ninguna de las habitaciones. de las que quizás la señora haya oído hablar. Solamente podemos. entregó cincuenta luises a la nodriza a fin de que propalase la muerte de esa criatura. casi al mismo t iempo tuvieron ambos una hija de sus amantes. son que el presidente ha hecho encerrar a Rose. engañada por Saint Paul y sin saber a quien estaba hablando. de Blamont sumamente turbada. antes de castigar a la culpable. señora.. Y. que dijo a su camarada que podía estar tranquila. tal y como le había amenazado para el caso en que se vie se obligado a ello en virtud de sus desmanes. al menos d urante un mes. como a buen seguro el cas tigo no era muy legal.conducta.. no podían depositar en ella ninguna confianza y que debía irse esa misma tarde. una vez s ervida la cena. dijo que en cuanto la Dubois salió. . Veamos ahora el resto. quería sustraer por razones secretas a su madre. continuó nuestra dueña. pero la de M. ya que nos priva por completo de las consecuencias de esta funesta ave ntura y hurta a nuestras miradas atrocidades cuyo descubrimiento bien pudiera se rnos necesario un día. señora. un lacayo de Mirville vino a pedir a la cocinera los vestidos y los efectos de la joven. Al día siguiente por la mañana. dos hermanas. amigo mío. que. interrogada por Saint Paul la vísp era de su salida para Vertfeuille.. sus llaves. de Blamont – El que se hace llamar Delcour. de Blamont ha forjado enseguida las más siniestras. se retiró como de costumbre y que no vio nada de particular. que un viaje que esos señores iban a realizar al campo iba a interrumpir sus cenas. Las de la Dubois. todo lo que hemo s podido averiguar por esta parte. que tiene una de las mujeres más amables de París.. uno tenía a la mayor y el otro a la menor. pero fue incapaz de responder a ninguna de las preguntas que la sirviente le hizo. – ¡Qué! interrumpió Mme. que yo adopto por encontrarlas más naturales. financiero riquís imo y amigo suyo desde hace treinta años y que va a casarse con su hija. Seguidamente la casa fue cerrada por el hombre de Mirville. Ésta. En la cas a sólo quedaban la delincuente y la cocinera. pues. La Dubois devolvió. Gr acias a un afortunado azar se hospedó cerca del portazgo en una especie de pequeña p osada a donde precisamente llegó nuestro Saint Paul dos o tres días después.

Las sumas que gastan en esto. Puedes imaginar el estado en que se encuentra Mme. puedes recono cer aquí el alma tierna y delicada del querido presidente que. de Blamont como amante y a la otra como mujer. con una barbarie atroz. ¿Será pos ible? ¡Sophie!. en ella se reunían para almorzar tres veces por s emana al igual que lo hacían en la otra para las tres cenas. encarcelan. al ver que se desvanecían sus derechos sobre la hija de Dolbourg con la muerte de la suya.. le dijo esa desdichada esposa... Creo que supondrás. – Tranquilizaos. Saint Paul salió esa misma tarde para llevarla a Orléans.– ¡Santo cielo! exclamó Mme. había decidido silenciar esa muerte y sustituir a la pequeña bastarda por una hija legítima ya que era lo bastante afortunado como para tener u na en ese momento.. ¿qué objeto podría eguir? En este momento la Dubois se dio cuenta de quién era la dueña de la casa y cayó a los pies de Mme... ríe y se divierte con su pérdida. en d onde se colocó poco tiempo después. de Blamont. Esa era la historia de Sophie. Si hay en este mundo rasgos que dibujen mejor el ca rácter abominable.. como no había sido intr oducida en este segundo nido no estaba muy al corriente de las orgías que en el ce lebraban.. si los conoces. hubiera tenido. por muy ricos que se an. Esta es. no os abandonaré jamás. estáis a salvo. mientras la e ncontraba. y se estaba criando en el mismo sitio que decís.. si todo sale bien. colmó a Mme.. encantada. sin duda.. le propuso que buscase una casa en Orléans y que. no obstante. . no comprende como no han disipado ya toda su fortuna.... con los ma los tratos que ha recibido y se ofrece incluso. en la parte de Montmartre.. la conducta de todos aquellos que deshonran. dijo. había que tomar una decisión respecto a esta mujer. al nacer hijas que habían tenido de sus amantes se había n prometido mutuamente utilizar a esas niñas para reemplazar a sus antiguas sultan as y prostituírselas recíprocamente en cuanto hubiesen alcanzado la edad núbil. de Blamont con exp resiones de gratitud.. Y entonces esa mujer continuó y a través de sus respuesta s supimos que ambos amigos. ésta era la causa que explicaba su asombrosa semeja nza con Aline. parecida a la de Gobel inos. aunque estaba persu adido de que Sophie era su hija legítima. a hacerl a víctima de nuevos tormentos. te ruego que me lo digas a fin de que los res erve para describir al primer malvado que haya de pintar. le indemnizaría todos los gastos con una gratificación de veinticinco lui ses que le pagaría en el acto. de Blamont suplicándole compasión. t orturan y atormentan a los desdichados. No obstante. no podía permitir que se quedase ni qu e Sophie la viese. pero e l presidente. quien iba a ser el objeto de los primeros arrebatos de Mme. de Blamont: apenas hubo concluido con los asuntos de la Dubois cuando ardía ya en deseos de verse cerca de Sophie. pero no me ocultéis nada. ¡Mi querido Déterville!. de Blamont que no podía contenerse ya. ¡qué multitud de crímenes!... gracias a las diabólicas maqui naciones del presidente. dice la vieja. ¡pero la vida de diez de estos desdichados no mostraría semejantes refinamient os en el crimen y en la infamia! La Dubois añadió que sus dos amos tienen otra casa de placer. son enormes y.. efectivamente yo per dí una hija en aquella época. culpables de algunas debilidades. Por añadidura. así verás que el poco delicado Dolbourg. un serrallo compuesto por doce jovencitas de las que la mayor n o tendrá más de quince años y las renovaban a razón de una cada mes... La Dubois. pero a grandes rasgos sabía que todo era más indecente y más abundante que e n la casa que ella regentaba. mi querido Valcour. a una de las hijas d e Mme. – Allí tienen.

no suponía para ella un arma poderosa contra su esposo. que debíamos con seguir informaciones más seguras sobre la antigua nodriza de Sophie y que había que forzar a esta criatura a confesar su crimen.. fue allí donde Sophie pasó las tres primeras semanas de su vida.. Inmediatamente hice observar a Mme. de Blamont las armas que este acontecimiento nos proporcionaba contra las odiosas e ilegítimas pretensiones del presidente. de Blamont se ponía inmediatamente en su contra. pues. pero al mismo tiempo vio que nuestras gestiones exigían el misterio y lo s más delicados preparativos. invirtiendo los términos... M. señora! ¿es eso cierto? – Aline. me f ue arrebatada de la cuna. La antig ua nodriza de Claire vivía en Pré Saint Gervais. en casa de una aldeana llamada Claudine Dupuis y en esa parroquia fue dond e se celebraron los funerales. ést e.. a quien continuábamos da ndo el nombre de Sophie. Esto no era seguro ni fácil. le resultaría casi imposible servirse de ella de centemente y con eficacia para rechazar las indignas pretensiones de M. Pero yo me opuse a esa manera de abordar las cosas e hice observar a Mme. había sido transportada a casa de Isabeau por el mismo presidente.. pretendía tener sobre Alin e y del que quería hacer uso para entregársela a su amigo.. ¡Oh.. Y además. pero era no obstante la única solución adecuada a las circunstancias. no dejes de hac er nada que permita que la realices con tanta celeridad como exactitud. bautizada con el nombre de Claire.... tú. de Senneval. Dolbourg : Convinimos. la nodriza. Esto es todo lo necesario. si el presidente deseaba investigar sobre Sophie comenzaría sin duda por el pueblo de Berseuil y que además. mi querido Valcour. para dirigir tus informaciones... hacía tamba learse los derechos de Mme.. actúa inmediatamente y prescinde de cualquier tipo . Claire. ¿podríamos encontrar a la nodriza de Pré Saint Gervais? ¿Suponiendo que la enc ontrásemos. desde ese momento Sophie no sería ya más que una desdichada bastarda que había recibido todos los cuidados que le correspondían y que había sido seducida por Mme. porque si Claire. besa a tu hermana. de acuer do. De acuer do con todo esto te encargamos a ti esta importante investigación. Dios mío! – ¿Vos mi madre?. de Blamont afirmar que todo es to no era más que una patraña? ¿Reconocería a Sophie como hija legítima? ¿era siquiera proba ble que diese muestras de conocerla? ¿Qué pruebas tendría entonces Mme. ¿Quién podía impedir a M. imagi nando que esa pobre desgraciada sería más afortunada si permanecía oculta que si se qu edaba en su casa.. en lug ar de la niña. comparte mi alegría. había colocado con toda probabilidad un tronco. había si do comprobada.. de Bla mont que. Todo lo que no favorecía ya a Mme. que lo mejor sería que se quedase con nosotros. cuya muerte me costó tantas lágrimas.. de Blamont había conseguido un testimonio del cura. Mme. el cielo me la devuelve. mientras tanto. de Blamont par a convencerle? La muerte de su hijita. Eugénie y yo mezclamos nuestras lágrimas a las de esta encantadora famili a y el resto del día lo dedicamos a disfrutar de este inesperado acontecimiento qu e proporcionó regocijo a una madre tan dulce. aislándola en esa oscura aldea y en un estado t an inferior al que le correspondía. con razón.. que se había prestado a todo. de ese pueblo salió el presidente la noche del 15 d e Agosto de 1762 llevando a una niña pequeña en una cunita verde en la parte delante ra de un coche gris sin lacayos. era sumamente emocionante. el pueblo no es muy grande y las in vestigaciones serán fáciles... de Blamont. y ¡en qué estado. bajo el nom bre de Sophie. exclamó precipitándose a los brazos de esta tractiva criatura. . Todas esas consideracione s la impresionaron. su primera idea fue respetar lo convenido con Isabeau.– ¡Oh. confesaría su crimen? Todo esto multiplicaba las dificultades. Amigo mío. se encontraba en posición de superioridad respecto a su mujer. en el ataúd que se había enterrado. renuncio a describirte la situación. de Blamont y llevada a su casa para que le sirviese de pretexto para perjudicar a su marido y para privarle del derecho que él. ¡me has sido devuelta! mi querida hija. ¿por quién? Nada hay que pueda expresar lo que siento.. el la asintió.

no hay recurso que no deba emplearse para alcanzar el éxito ya que del reconocimiento de esta legitimidad penden todas nuestras esperanzas y que.. no hay delicadeza alguna que pueda de tenerte en estas circunstancias. 15 de Septiembre Solamente os escribo unas palabras y ¡Dios sabe la agitación que me embarga! Ayer po r la tarde todo estaba tranquilo. y que intentes que te reconozca delante de algunos testigos. era mi padre. sino únicamente en favor de una madre desolada que te adora y que sola mente puede confiarte a ti estos trabajos. ¿Por qué motivo? ¿saben que tenemos a Sophie? ¿qué es lo que quieren?.. Eugénie y yo estamos preparados para todo. Eugénie..... Piensa que no estás actuando contra Blamont ni contr a Dolbourg. Escuchamos.. . no se equivocaba. con seguiremos destruir todos los proyectos que tiene para perjudicarte... apenas hubo bajado cuando una silla de postas ent ró efectivamente. Mi madre se apresuró a esconder a Sophie en la hab itación de una de sus doncellas. feliz por su nueva situación.. pretexta una jaqueca. Amigo mío.de reflexiones por tu parte. mezclaba sus lágrimas con las nuestras. de Senneval. ya que toda consi deración debe ceder ante la importancia de comprobar la legitimidad de Sophie. Adiós. dejando que de vez en cuando sus miradas cayesen emocionadas sobre el cuadro que les ofrecíamos.. el comercio de Dolbourg con esta muchacha. esperábamos noticias vuestras. Mi mano tiembla al trazar estos nombres.. a ambas las colmaba de caricias. No temas nada. yo me encontraba entre la mejor de las madres y esta hermana querid a e infortunada a quien amo con pasión. prefiero que estén aquí a que estén en París duran e tus operaciones: de momento no hay caras largas y sólo percibo honestidad y dece ncia. que estaba cerca de una ventana que daba al patio. ¡Santo cielo! si los hombres supieran al entrar en la vida las penas que les esper an y si de ellos dependiese volver a la nada. de Senneval... de Senneval leían en el otro extr emo del salón. era el cruel Dolb ourg. Déterville y Mme. Si encuentras a la mujer que buscamos creemos q ue es conveniente que emplees métodos de extremada suavidad para hacerla confesar lo que hizo. Sophie estaba c ada día mejor. por otra. se han presentado a pesar de su promesa.. actúa. trajeron antorchas. Voy a reanudar el diario. nos ocupamos de todo. ¿qué exi en? Toda mi sangre se trastorna. CARTA XXII Aline a Valcour Vertfeuille. Mme. de repente Mme. consolada de todos sus males. Si se niega a confesar será necesario ponerla en manos de la justicia.. acelera tus gestiones. Sólo tengo fuerzas para besaros y para entregar este billete a Déterville que se encargará de que lo recibáis. probando por una pa rte esta legitimidad y. sabrás todo lo que suceda minuto a minuto. Mme. infórmanos y cuenta siempre con la exactitud de nuestr os cuidados. Esta pobr e Sophie. de Blamont se encuentra en un estado horrible. porque los postillones que han traído hasta aquí a estos m alvados van a encargarse de hacerlo pasar de mano en mano de forma que lo recibi rás tres días antes. no habría uno sólo que quisiera empren der esta carrera... Post scriptum de Déterville Lo envío con la diligencia. dejo su libro y exclamó asustada: – Oigo un coche.

le pr opuso pasar a la habitación de su mujer en donde iban a servir el desayuno. 20 de Septiembre ¡Oh Valcour! ¿hay un punto en donde el vicio. envuelta en un salto de cama s e había evadido con presteza por la pequeña escalera que comunica su cuarto con la h abitación de Mme. Aline y no temáis. estoy en la cama. El presidente la cogió de la ma no y. – Cuando se trata de recibir a un padre y a un esposo. Por nuestra parte. – Es cierto que no puedo. . seguido de Dolbourg. pues. temores y una noche sin sueño. se detiene? ¿Existe un medio para adivinar en los ojos del hombre corrompido si lo que dice. declaró que si no se le abría al instante derribaría la puerta. el billete que te escribimos. cuando el presidente.. poco escrupuloso. y estaba ya sumamente alarmada a los pies de la cama de su madre. o me enfadaré. hija mía. dijo a través de la puerta. Ignoro el ar te de pintar sin color. ins istió. pero se había vuelto a acos tar. algunas noticias. habituado. nueva en la casa y había sido enviada porque fue la primera que se presentó.. creyeron prudente aparecer enseguida a f in de que las quejas de quien se les había escapado fuesen tomadas a broma. necesario que te prepares a leer detalles obscenos y que me perdones por referirlos. No t ardaron en seguirla sus dos asaltantes. y se dispuso a encerrarse cuando la ág il criada.CARTA XXIII Déterville a Valcour Vertfeuille. que lamentaba mucho no poderle abrir. puede distin guirse cuando engaña o no? Me resulta verdaderamente imposible asegurarte que haya nada cierto sobre las consecuencias de lo que he de decirte hasta que hayamos s olucionado este problema.. y si éstas desagradan. presentarlo bajo una luz hermosa es el medio de hacer que se le ame y esto no entra en mis proyectos. La embajadora era bonita. si lo que hace. El presidente. la cena y la cama. emana verdaderamente de su corazón o si sus acciones y sus discursos proceden exc lusivamente de su falsedad? ¿Qué procedimientos pueden. habéis de abrir. poco acostumbrado a la resistencia frente a sus deseos. respondió a su padre que le preguntaba si ya era de día. ésta se había levantado temprano para venir a deslizar bajo mi puerta. La virtud se atormenta y se agita allí donde el vicio reposa seguro. en pocas palabras... El catorce por la tarde nuestros viajeros fatigados se limitaron a algunas vagas cortesías. el billete al que yo añadí algunas palabras. con ojos muy vivos. cuando el vicio cae bajo mis pinceles lo esbozo con toda s sus tintas. – Qué importa. El quince por la mañana el presidente llevó a su amigo a la habitación de Aline. como lo está a fingir. adivinando sus intenciones. se escapó y fue a reunirse con su ama. como la puerta del cuarto que ocupaba se encontraba un poco alejada empujó h asta allí a la muchacha. de Blamont. Ya estab a resuelto a ello cuando una doncella que le había sido enviada con rapidez. Desgraciadamente he de representar a dos libertinos. n o se debe andar con tantos miramientos: abrid. es. pero que nadie había entrado hasta entonces en su habitación.. como habíamos conven ido la víspera. Extremadamente sorprendida por una visita tan matinal. mejor. muy blanca. yo contaré y tú combinarás. confundido. darnos la clave del alma de un malvado y cómo. Pero la prudente Aline no pudo oír esta última frase.

te lo ruego. ¿desde cuándo tan os miramientos estando en el campo? – La honradez está de moda en todas partes. Está muy bien.. uno se atreve a sacar a un amigo de la ciudad. Ya sabéis que yo doy poca importa ncia a esas pamplinas... (y ella estaba presente ).. te es cucho. Dolbourg. señor.. dijo el presidente. hacéis que parezca un crimen el homenaje rendido a la belleza. ¿Dónde está mi hija? – Está terminando de vestirse y acudirá a donde se le diga que estamos. vuestro rigor es excesivo. la habéis despertado.... – Tenéis razón.. Y Mme. señora.. las virtudes cívicas y las virtudes morales.. ... dijo Blamont al entrar. a v eces ¡me haría hacer unas cosas!.. pero si creyese a vuestro marido. ... ¿Qué edad tenéis. confieso que en vuestra opinión.. señorita? – Diecinueve años. cuando. Dolbourg va a predicar y hace ya tiempo que tengo curiosidad por oír el sermón de un recaudador de impuestos.. Aline había subido de nuevo a su cuarto. es preciso entretenerle. ¿Cuanto tiempo hace que tenéis a esa orgullosa vestal?. ¿no veis que el señor se está burlando de vos? – Pero. señora. ¡Y bien! ¿No os sentáis?... voy a sentarme.. ¡ya salió la palabra que las mujeres siempre tienen en los labios! hace ya mucho tiempo que intento penetrar la significación de esta palabra bárbara sin ha berlo conseguido. me gustan sus ojos.... dijo Dolbourg. Yo me he reído de sus temores y la he enviado a vestirse. si. mi hija va a bajar... ha venido corriendo hacia mí.Libre ya de sus enemigos. salid.. de Blamont. Vamos.... sí. – Iremos a donde os plazca. Perdonad. confusa: – Salid.. – Vuestras mujeres son auténticas Lucrecias. – ¡Oh! esto merece que me siente. Yo imaginaba.. – ¿Vestirse? ¡qué extravagancia! ¿es que hay que vestirse para un padre?. – Pues decidle. – Pero hay cosas que la decencia. – No está mal.. porque siempre van desnudos y podéis estar perfectamente segura de que en . no quiero que se haga la mojigata. prosigue. ¡es asombroso lo que me gusta la virtud ! – ¿Preferís tomar el desayuno aquí o pasar al salón? interrumpió la presidenta.. dicen toda clase de cosas. os lo ruego. gracias a lo cu al estos señores sólo encontraron a la presidenta. en verdad que son estas virtudes romanas. analízanos un poco.. – Eso no significa que yo sea severa. Augustine. con todos los riesgos de aburrimiento que entraña e l campo. en verdad. . que cuando vaya a verla por la mañana con mi amigo.. los salvajes deben ser bien ind ecentes.. dejándose caer en una butaca.. que haya mucha virtud en tu discurso.. ¡menudo susto!. señora. – ¡Decencia!.

debe regir nuestras acciones de acuerdo con nuestras costumbres y con nu estros sentimientos y si en Francia la moda fuese ir como en el Paraguay. puede ser arbitraria. Aline. estoy vencido. – No. . puede ser relativa según los diferentes climas. os temo demasiado aliada a semejante campeón. confusa. – ¡Oh! os digo que hay países en donde no existe nada de lo que decís.. un fren o reconocido en razón de la clase de clima o de gobierno. El presidente. Dolbourg: Me parece que tenéis razón. cuando menos. Todo el mundo se reunió en el salón. salvémonos. – De acuerdo. en donde vuestros deberes son quimeras y vuestros crímenes excelentes acciones. de Blamont obligó a su hija a colocarse entre Dolbourg y él y le repitió a menudo: – Señorita. – Esto supone. ¿admitís cuando menos que existen? y e sos vicios. es muy cierto que el vicio es una cosa q ue. sean cuales f ueren los vicios de ese pueblo del que habláis. vay amos a desayunar: decid a Aline que baje. Y. de Blamont.. por lo que a mí respecta. un instante en que se la ha oído aún sin quererlo. porque. la decencia no es ideal.. nada como la virtud. señora. no tengo nece sidad de argumentos ni de disertaciones para convencerme del verdadero carácter de una cosa y para entregarme a ella si está bien o para detestarla si está mal. cualesquiera que sean. de Senneval. la dec encia. Durante el almuerzo M. con tanta amabilidad como modestia. – Luego se ha sido virtuoso cuando esa voz se dejaba oír y se ha dejado de serlo a p artir del momento en que se intenta sofocarla. pero os digo que. el presidente le dijo u nas cuantas frases agrias a propósito de la historia de la mañana que terminaron por ruborizarla y gracias a la habilidad de Mme. entre risotadas: ¡Ah! a fe mía. cada cual puede hacer de su corazón lo que quiera y os as eguro que a fuerza de sofocar su voz pronto se consigue extinguirla. respondió Mme. habéis de ser cortés con mi amigo. – Basta este razonamiento para condenaros.. apareció. la conversación paso a otros temas. p ero su existencia no es por ello menos real.tre los Californianos o entre los Ostiagos cuando un padre quiere ver a su hija por la mañana ésta no le cierra la puerta bajo el ridículo pretexto de que está en camisón . a fin de cuentas. di ferencias bien acusadas que vos mismo definís esforzándoos en suprimirlas. ambos habéis nacido para conoceros pronto más íntimamente. ¿habiendo nacido en éste. pues. si el lógico Dolbourg interviene. – No hay órgano más mentiroso. vamos. El bien y el mal tienen. por qué no aceptar igualmente sus principios? – Pero nada de eso es cierto. al servicio de otros deberes más esenciales no dejaría por ello de ser respet ada. señora. y además. para quien está ciego. – Señor. pues. siempre lo he dicho. es hija del sentido común y de la pru dencia. – ¿Y cuál es esa guía infalible? – Mi corazón. los evita y los castiga: he aquí.

de Blamont. . que. – Vuestras órdenes son leyes para mí. dent ro de esta correspondencia que quizás le sentase mal el procedimiento contrario. de Senneval hace en vuestra casa.. que no hay nada más deshonesto que l a orden que dais ahora a vuestra hija y que. que ruegue a su respetable esposa que no se meta en nada de lo que suceda en la mía. he estado casada durante dieciséis años y j amás mi marido ha deseado hablar con mi hija sin mí. que teníais algo que decirme. de Senneval. de Blamont hace lo que yo quiero. esperadle mañana por la mañana levantada en vuestro cuarto a la hora en que le plazca pasar. ni muy sufrida. El día dieciséis.? Dolbourg: ¡Oh! por mí. señora.. – Hace veinte años. padre mío. Al retirarse el presidente dijo a su hija que debía estar sola al día siguiente por la mañana en su habitación porque tenía algo que decirle que solamente podía ser oído por Dolbourg. pues. que preveía una escena que deseaba evitar. aceptad. rodeando con sus dos manos el talle de Aline. mie ntras llamaba a la servidumbre para que trajesen luz. ambos amigos se presentaron efectivamente e n la puerta de Aline. ¿Reconoces en esto. quiso re plicar. el pudor y la timidez de esta encantadora muchacha?. . no valía la pena molestarse.. como tú sabes no es ni muy suave. a buen seguro que no lo toleraría. estaba levantada. Se siente tan bien así. Mme. de Blamont. dijo Mme. – ¿No me dijisteis que M.. Mme. de Blamont. – ¡Cómo está hecha! dijo M. se empeñaba en sacarla una y otra vez. sean cuales fueren los lazos qu e una muchacha pueda tener con los hombres. estaba vestida. no es decente que los reciba sola.. respondió el presidente con acritud. amigo mío. no se había acostado. – Os pregunto que por qué estáis ya levantada. ¿has visto jamás proporciones semejantes? ¡Cómo! ¿Lleváis un corsé estando en el campo? – Lo llevo siempre. de Senneval. de Blamont: Le hubiera gustado tanto encontraros en la cama como levantada. yo lo manifiesto y ella me satisface. dijo. – Aline. señorita.. N unca he querido saber lo que M.No fue una tarea fácil para mi suegra y para mí interrumpir a cada instante la conve rsación y volver a introducirla dentro de los límites de la decencia de donde el pre sidente. ¿No va a veros en ella dentro de poco? Aline: Había imaginado. Ante esta orden las damas se unieron para combatirla. señor. pero Mme.. M. habéis oído las órdenes de vuestro padre. a las ocho de la mañana. más que Dolbourg. ¡Hombres odiosos! ¡hasta qué punto habéis llegado a ser despreciab les en el seno de vuestra propia familia ya que la desconfianza que inspiráis indu ce a semejantes precauciones! – ¿Levantada ya? dijo M. de Blamont.   En verdad.. si yo fuera Mme. señor. Dolbourg. y aunque os enfadéis siempre me oiréis decir.

fue. las circunstancias. Hay cosas muy desagradables que . aunque no se le hubiese contado a ella. pero sus consecuencias son suficientemente elocuentes. la inquietud de Mme. fascinada por el oro. que vino a anunciar q ue el desayuno estaba servido.. prosiguió Blamont lanzando con una mano la prenda sobre la cama y sujetando a su hija con la otra. Todo se aplacó. Mme.. que estaba arreglando algo. bromeó y dijo que su hija se había asustado de una caricia completamente inocente que Dolbourg había querido hacerle. le suplicó que la llevase a un convento. le preguntó amablemente a M. Los detalles de esta segunda escena no llegaron a nuestros oídos. ¿no sería esto excesivo si había sido indiscr eta? Sumida en esta horrible perplejidad la presidenta se decidió a preguntar a su marido qué podía haber hecho a esa muchacha y cuál era la causa de su evasión.– Pero este pañuelo. tan pronto como se supo que Augustine se había ido .. ¿era esto lo que teníais que decirme? – Permitidme. Blamont. señorita. Y Aline. al encontrar confundidos a los dos amigos como consec uencia de la súbita huida de Aline. Pero el diecisiete por la mañana. a vos os debo la vida! exclamo Aline escapándose con presteza. todo la obligaba a obrar con ti ento. sin duda menos cruel que la víspera.. habiéndola dejado al cuidado de Eugénie y de Mme. sonr ió.. Augustine.. Mme. de Blamont se retiró y Augustine.. me siento autorizada a desoír sentimi entos que os negáis a merecer. aunque presentía el objeto del viaje. fue a reunirse con su marido. Al menos logró aplacar a nuestros libertinos y todo el resto del día fue tranquilo. a vuestro padr e le complace que yo mire todo esto como algo mío y es lo bastante juicioso como p ara no concluir un trato antes de que me haya cerciorado de que no hay fraude. bien. Tarda más el rayo en preceder al trueno que lo que tardó esta dulce y honrada criatu ra en precipitarse a la alcoba de su madre. Su natural timidez. Se contuvo.. se vio gracias a ell o a solas con nuestros dos héroes. vemos t antas. Estas tonterías se ven sin dificultad. son bienvenidas.. no imaginéis que mi respeto y mi obediencia llegan hasta el punto de traicionar mi deber y ya que vos olvidáis el vuestro hasta el extremo. cruzando sus manos sobre su pecho: – ¡Oh! padre mío.. permitidme. de Blamont. y.. Su papel en todo esto resultaba tanto más difícil por el temor que sentía por Sophie. confusa y desolada. dijo Dolbourg separando una de las manos con que Aline trata ba de ocultar lo que su padre acababa de descubrir. pues. de Blamont que había hecho a su hija que la hacia derramar tan copiosas lágrimas. no se atrevía a informarse y esperaba que su esposo se explicase en prime r lugar. de Senneval. que ya no habría nada q ue pudiera hacerla enfadar. que no volvimos a ver a Augustine d urante todo el día y que desapareció al día siguiente. podía haber hablado de S ophie. – ¡Oh. este suceso es una de ellas. este pañuelo nos lo vais a dispensar. se lan zó a los pies de esa madre adorable. aun no se había resuelto a tomar partido. Sin embargo. le dij o que la desesperación la cegaba. Llegó a ella anegada en llanto. si fuese así. que no respondía de sí misma y después de algunas pala bras de consuelo.. Lo cierto es qu e estos señores no aparecieron para desayunar. desvió la atención y el presidente rogó a su mujer que tranquilizase a Aline y que le dijese que podía presentarse. Incluso le hostigó un poco para descubrir si había algo sobre sus temores y le convencieron de que su doncella había sido corrompida y que la desdichada había ido a París a esper . y considerando que aún no había llegado el momento de hablar. de Blamont creció considerablemente. un poco conf uso por su parte. Augustin e. señor. pero esto. conocía de la historia todo aquello que no había podido ocultarse en la casa. en determinadas circunstancias.

muy justos motivos para q uejarme de vuestra conducta. de Senneval: Las desordenadas costumbres de esa criatura no han debido daro s la oportunidad de lamentar su pérdida. de Blamont: ¿De qué habláis? Mme. el asunto era penoso. una aclaración para el día siguiente por la mañana sin falta y preparé tod o con la intención de conferir a la escena el patetismo que juzgaba necesario con el fin de conmover. de Blamont a romper el hielo. de Blamont: ¡Menuda ignorancia! ¿se debe al misterio o quizás a la falsedad? . Durante la jornada del diecisiete el presidente. conseguimos que renunciase a este proyecto y se había presentado como de costumbr e limitándose a ruborizarse ligeramente. las amonestaciones que recibo por tu culpa . Ésta había deseado ardientemente permanecer en su habitación. que no la calma jamás. M. si fuera malvada. de Blamont: ¿Acaso intentáis contraer nuevos lazos? M. ¡Dos hombres casados! M. M. en verdad. si ello era posible. como el presi dente no decía nada. este último proyecto se ejecutó y ya no les vimos hasta la cena. había que desvelar sus designios . pero se hacía necesaria una explicación. señor. Durante todo el día anterior y gran parte del presente había habido una sensible con fusión entre padre e hija. Mme.ar los efectos de la liberalidad de sus seductores y las nuevas pruebas de su fa ntasía hacia ella. está ya en su tercera viudedad. Aline. M. pues. podía albergar secretamente el proyecto de llevarse a su hija. pero. Mme. Mme. en lo más espeso del bosque iba a verse a merced de sus dos perseguidores. no bastaba con limitarnos a estudiar su conducta. tomándolo com o es debido. no pueda exaltar a veces la mente.. Decidí. los resortes de ese alma marchita. que me proporcionáis. de Blamont: Creo que dentro de cuatro días eso dejará de ser una mera presunción. Además Dolbourg no está ya sujeto por ningún lazo.. es el más feliz de los hombres. de Blamont: ¡Vaya! ya ves. no digo que. de Blamont: Poco importa el sacramento en este caso. de Blamont: ¡Oh! es una pérdida que no me entristece en absoluto. Dolbourg. gracias al arte con que había dispuesto lo s recorridos y los coches. de Blamont co menzó así: – Concededme. Dolbourg: ¿Me hubiera atrevido yo a incurrir en semejante ofensa si tú no compart ieras mi culpabilidad? Mme. Nosotros no nos habíamos movido del palaci o durante esta ausencia y yo había logrado convencer a Mme. Una vez que hubimos tom ado el chocolate nos dirigimos al salón del que lo he hablado y Mme. de Blamont: ¿Qué significa este rapto? ¿No merece mayor respeto el asilo de vuest ra familia? M. propuso un paseo por el bosque al que se opuso toda la concurrencia cuando percibimos que. Ya e s hora de describir detalladamente este acontecimiento que tuvo lugar en el segu ndo salón en cuyo lado izquierdo hay un pequeño gabinete para escribir en el que había hecho que se escondiese Sophie que ya estaba prevenida. que seguía afanándose en quedarse a solas con Dolbourg y Aline. de Senneval: Creía que estaba casado. todo lo he hecho por ti y mira como me riñen como si yo fuese el delincuente. Al contemplar el fracaso de sus planes el presidente dijo que quería ir a recorrer los bosques solo con su amigo.

Aline: ¿Padre. M. de Blamont: Será lo que vos queráis. Mme. M. Mme. me cuesta concebir que lo ocultéis después de lo que sabéis sobre este asun to. Mme.. ¿cómo podéis razonar así? M.. M. ¡pues bien ! cierra los ojos. ¿quién puede juzgar mejor que ella mis ma? Si os asegura que a pesar de todas las cualidades del señor Dolbourg le result a imposible alcanzar la felicidad con él. he ahí todo el misterio. ¿creéis que lo son todas las muje res? .. de Blamont: Si las costumbres son depravadas. No se trata de saber si mi h ija debe creerse feliz en el matrimonio que le propongo. Mme. habéis decidido sacrificarme de esa forma? M. pues. de Blamont: ¿Qué pretendéis que haga ante sus caprichos si tengo la intención de no c eder ante ellos? Mme. de Blamont: Pues bien. M. pero no conozco nada tan simple como ignor ar los propósitos de las personas que apenas si se conocen. de Blamont: De acuerdo. algunas observaciones de la práctica y si. de Blamont: ¡Oh! señor. de Blamont: Que lo que no llega un día llegará otro. de Blamont: Pero en un asunto como este. Mme. se trata de que voy a entregar mi hija a este caballer o. de Blamont: ¡Ah! ¡Vive Dios! estoy dispuesto a daros la clave de éste. ¿Quién la obliga a buscarla ahí? Un esposo de la edad de mi amigo sólo pide algunas considerac iones. una vez satisfec has estas nimiedades.Mme.. ¿que objeción podríais hacerle? M.. pero cuando suceden. algunas asiduidades. M. Quería una solución y me proponéis un enigma. de Blamont: He decidido haceros feliz y conozco lo bastante el carácter de este caballero como para estar seguro de que tiene todo cuanto hace falta para conse guirlo. de Blamont: No afirméis. de Blamont: Ya habrá tiempo para conocerse y en cuanto al interés que debéis tomaro s en ello. la mujer piensa que puede encontrar algo mejor. de Blamont: Dado el actual estado de nuestras costumbres una muchacha que dic e que teme no encontrar la felicidad en los lazos del himeneo me hace reír. de Senneval: Nos encantará escucharla. de Blamont: Me confundís en lugar de explicarme. se trata solamente de a ceptar que el hombre que le destino tiene todo lo necesario para hacerla dichosa .. de Blamont: Hay cosas que se pueden repetir cien veces sin que se lleguen a comprender jamás. al menos no se puede alegar igno rancia. ¿Qué hombre sería lo bastante tirano como para escandalizarse al ver que su mujer va a buscar un bien que él no puede proporcionarle? Mme. que deseáis la felicidad de vuestra hija.

porque vuestros análisis están demasiado aleja dos de nuestros principios como para que jamás podamos ponernos de acuerdo... no habiendo conocido nunca más que el convento. No. Creedme. a los hechos. Desde el momento en que él no se opone a nada a cambio de ciertas condiciones puramente físi cas. Mme. prosiguió con ardor Mme. no os lo oculto. Jamás el hombre prudente fundamenta la suya en lo que los demás le pueden dar y le p ueden quitar al más ligero movimiento de sus caprichos. v en a explicárselas tú misma a tu padre. solamente la basa en sí mism o. alejada de vuestros indignos prejuicios. M. estos son vuestros precepto s. M. os lo ruego. conmovido y balbuciente: Al menos su espíritu no se vería estorbado p or los malos principios..M. atengámo nos. La aprobación de los tontos c oncedida a los seguidores de sus pequeños y ruines prejuicios. en sus opiniones. e ignora toda consideración ulterior. pues. señora. cómo pretendéis que alguie n pueda estar deseoso de merecer semejante sentimiento. de Blamont: La estima. no. de Blamont abriendo la puerta del gabinete. de Blamont: Esta depravación es solamente ideal.. señoras mías. amable.. tiránicamente negad a al hombre genial que los censura. complaciente. ese fantasma no e s el que hace la felicidad. ven a precipitarte a sus pies.. Decidme. el delito solamente afecta al marido y queda anulado desde el momento en que éste lo tolera o lo niega. Mme. de Blamont: Ciertamente estas afirmaciones son.. de Blamont: Simplifiquemos. que disculpa todo lo metafísico. confie so que no puedo imaginarme lo que pedís. M. De haber actuado yo como debiera no hubierais educado vos a esta criatura. sus gustos.. la estima.. M. de Blamont. ven a pedirle . de Senneval: Yo tendría en bien poca estima al esposo que hiciese conmigo ese tipo de arreglos. ¿Qué es la estima?. Dejemos tod os esos goces ilusorios. ¿cuál puede ser el crimen de la mujer? Mme. ¿creéis que la unión que os propone vuestro padre pued a haceros feliz? Aline: Estoy tan segura de que no es así que ruego a mi padre que me traspase mil veces el corazón antes que sujetarme con semejantes nudos.. – Ven Sophie. de Blamont: Una criatura arrancada a su madre desde la misma cuna no alcanz a ciertamente la felicidad. Mme. que nunc a exige más que lo que se le puede dar. señor. el hombre de mundo que prefiero es aquel a quien menos se estim a y siempre le supondré más ingenio que a todos los demás. ese es un h ombre que puede hacer feliz a una mujer: si él no lo consiguiese. Por lo que a mí respecta. Sep arada de vos desde su nacimiento.. ese es otro de esos sentimientos quiméricos que no concuerdan con mi filosofía. Aline. un marido rico. de Blamont: Pero se pervertirían sus costumbres en medio de la infamia y el q ue debería ser el protector de su inocencia es a menudo el corruptor. de Blamont: ¡ah! esas son vuestras lecciones. no hubiera encontrado ninguna respuesta cuando se tratase de obedecerme..

. V e a implorar a las leyes. volved enseguida. el arte de la maldad más refinada vino a disponer los músc ulos de la fisonomía de estos dos indignos mortales. que tenía justamente la edad necesaria. Dolbourg. respondió Blamont lleno de dulzura y amabilidad... de Senneval fur iosa. dirigiéndose a mí. En este momento pudimos conve ncernos de que el alma de un libertino no tiene una sola facultad que no esté al s ervicio de su cabeza y que todos los movimientos de la naturaleza ceden en semej antes corazones ante la pérfida corrupción del espíritu. hela aquí víctima de vuestros manejos. Engañada sobre su nacimiento. Aline y Eugénie pasaron a la habitación de Mme. añadió que co mo la muerte. le había convenido y que pagó cien luises a la madre y la llevó seguidamente el mismo al pueblo de Berseuil en donde había sido ed ucada hasta la edad de trece años. dijo Mme.. Y alejándose aún más de Sophie: – ¿Qué casualidad ha traído a esta muchacha hasta aquí?. pero nunca el de haber corrompido a su prop ia hija o habérsela arrebatado a su mujer. lo sabemos todo. ¿aturdir al público con discusiones tan minuciosas como estas?.perdón por haber podido merecer su odio desde el primer día de tu nacimiento. con fesó el deseo que había formulado de sustituirla por otra para conservar los derecho s que su pérfido convenio le otorgaba sobre la hija natural de su amigo.eso no lo veréis jamás . muy real. señora. Confesó que había tenido una hija de la Valville. nunca hubo tantos m otivos para acudir. En este momento. Seguidamente nos preguntó cómo había llegado esa muchacha hasta Vertfeuille. amigo mío. ciertamente no triunfaréis. ¿Te hubieras imaginado. no esperes ya nada más de este hombre atroz. después de haber cumplido los últimos deberes para con esa hijita. señor. pero que en todo esto no había habido más mal que e l de haber querido engañar a su amigo. si estas son las armas con que queréis batirme. dirigiéndose rápidamente a Dolbourg: – Y vos señor. que la casa de mi mujer iba a servir de refugio a nuestras putillas? – ¡Oh! querida. ¿osaréis hundir aún más el puñal en el corazón de una madre desdichada? ¿Osaré ar como mujer una de sus hijas después de haber convertido la otra en vuestra aman te? Luego. quien rechaza a la naturaleza con tanta energía sólo puede inspirarte temor. de su hija Claire. Luego. que no siga viendo en vos al corruptor de sus primeros años y mostradle el corazón de un padre para hacer le olvidar a su verdugo. dijo el presidente con la mayor serenidad mientras rechazaba a Sophie... que nos había pedido que nos sentásemos y le escucháramos nos dijo que entre Sophie y él no había habido jamás lazo alguno de parentesco. de Blamont y en cu anto volví el presidente. señor. .. captando la turbación de su marido a cuyos pies se encontraba Sophie: Dejad que hable vuestro corazón. haced que se retire la gente joven. en donde había sido confiada a una nodriza... nunca hubo tanto derecho a su auxilio. no os neguéis a abrir vuestros bra zos a esta desdichada Claire que me arrebatasteis de la cuna. explicaré el enigma. desolada. pero sólo quiero hacerlo ante estas dos damas y vos. hela aquí. Luego. añadió. que la ide a de esta alianza era absurda. os lo ruego. había pensado en procurarse alguna niña bonita que pudiera ocu par el lugar de la que había tenido de la Valville y que la hijita de la nodriza. . su templo está abierto a tus quejas. Sophie. – Déterville. le había llevado a Pré Saint Gervais. – ¡Oh! a fe mía. – ¿Querellarme yo contra mi mujer?.

Mme. Sobre todo que el temor de un crimen no sea lo que os retenga. no puedo ocultarlo. como no tenía nada positivo que objetar.. Dolbourg: ¡Ah! ya lo veo. siempre honrada y sensible. confesó todo de buena fe. mi debilidad por las mujeres es hor rible. he vivido cinco años con ella. decía. os concedo la prórroga que pedís para vuestra Aline.. prosiguió estrechando las manos de su mujer. pero os aseguro que jamás lo ha sido d e la hermana de Aline. seguía estando en condiciones de hacerle mucho bien. de Blamont. El Presidente: Ahora ya no hay impostura que pueda asombrarnos. El presidente se arrojó a los brazos de su mujer y abrazándola con la mayor ternura: – No. ninguna puede llevar tan lejos la mentira y la atro . como h abíamos convenido en un principio. Sophie es hija de una campesina. Quizás me haya deja do llevar por mi cólera. soy incapaz de haberos engañado hasta el punto de fingir esa muerte si n o hubiese sido real. Dolbourg ha podido ser el amante de Sophie. debo conocerla y la conozco bien. es hija de la nodriza de v uestra Claire. siempre dulce. le dijo. en contró en su corazón la respuesta que le dictaban nuestros ojos. p orque tú no habías aclarado nada. madre o no de Sophie. En señal d e reconciliación. no vamos a desunirnos por una cosa semejante . no.. Nada hay más cierto que la muerte de vues tra hija. de Blamont: Se nos ha asegurado insistentemente que no. creed que sería indigno del honor que pretendo de co nvertirme un día en vuestro yerno si hubiese maltratado a esa muchacha como lo hic e sin que ella me hubiera dado los más serios motivos para ello.. que no podía refutar las afirmaciones de su marido o que no podía oponerle más que las de la Dubois. me atrevo a suplicaros. creyendo ver alguna sinceridad en lo que estaba oyendo y prefiriendo renunciar al placer de volver a encontrar a su hija ante la necesidad de ver a su marido culpable de tantos críme nes. pero se trata solamente de un capricho de la naturaleza que no debe engañaros.. se le concediese la gracia de c onservarla. de Blamont. disfrutad en paz con vuestros amigos del tiempo que os dejo para convencer a mi hija de lo que constituye la meta de mis anhelo s. Pero n o le creáis nada: si queréis conocer la verdad ninguna mujer en el mundo es capaz de disfrazarla con tanto arte. lo confieso. Mme. si fuese necesario. no hay juramento que no pueda haceros. no obstante me habéis pedido tiempo para disponerlo.. sin duda. que lo obtenía. Mme.. que sólo pensaba en ganar tiempo para Aline. de Blamont: Es cierto que he visto a la Dubois. hace tiempo que he observado los rasgos comunes de Sophie y de vuestra Aline.. No hay ninguna prueba que no pueda proporcionaros. Mme. El parecido es singular.. Os suplico que os ayuden a obtener de ella lo que espero y que estén bien segur os que solamente me preocupa su felicidad. de Blamont. esa es la person a que os ha inducido a caer en los errores sobre el objeto que nos ocupa. si Sophie le pertenecía realmente y. pero podéis tener la certeza de que es culpable. ya que el cielo había hecho que Sophie cayese en sus manos. no. Dolbourg: No merece el bien que queréis hacerle. que. Estoy dispuesto a jurároslo frent e a los altares.. querida. El matrimonio que pido haría mi felicidad. pero no os pertenece en absoluto. Mme. Convenció a su esposo de la fe que otorgaba al discurso que acababa de pronunciar y añadió que. soy culpable de algunos desvaríos. os concedo hasta mi vuelta a París. que no tenían nada que las hiciese preferibles a las del presidente. pero un error no es un crimen y yo sería un monstruo si fuese culpable del crimen que me acusáis. pero que acepte después. señora. Sophie no ha sido la única que ha caído en vuestras ma nos y esa criatura que la encubría y era cómplice de sus desórdenes se encuentra igual mente en ellas. no.

nos robaba para su amante. necesitaría siglos para repararlas. no penséis más en ese matrimonio desproporcionado.. su alma es demasiado delicada co mo para pretender la mano de Aline sin merecerla. Mme. siempre criminales. él no se negará. El Presidente: Hubo incluso algunas que hubieran merecido la atención de la ley. El Presidente: Sea. era culpable. Seduce. no tardaríais en arrepentiros.. pero deberíais devolvernos a esa Sophie. . Mme... ni siquiera Dolbourg podría liberarme. Dolbourg castigó a una. Es joven. tres meses.. de Blamont: ¡Oh! amigo mío. No obs tante puedo concederos una prórroga. al menos. El Presidente: ¡Pues bien! nada más simple. donde se perv irtió. yo quería castigar ig ualmente a la otra. ya no soy dueño de mi palabra... se arrepiente ya.. no os oculto nada. podéis ver mi sinceridad. Mme. M. ya no puede ofenderos. es como el corazón de un niño. deberíais pe rmitir que fuese tratada como merece. al igual que Sophie. señora.. como su corazón. de Blamont: ¿Y qué ha sido de esa otra criatura de la que ambos habéis aceptado q ue ha sido la amante de mi marido y la hija de Dolbourg? El Presidente. se me escapó. resulta u n consuelo para el infortunado... dijo esa desdicha da esposa anegada en llanto. creedme. esa segunda muchacha de la que acabáis de hablarnos sól o nos engañaba a instancias suyas.. Concededme la gracia completa. de Blamont. puede arrepentirse.. E l hijo que llevaba en su seno no era de mi amigo con seguridad. engaña. pero desconfiad de su dulzura. de Blamont: Su desgracia le garantiza mi compasión. la certeza de no ver aumentar sus males. con la Dubois. Mme.. No protejáis a esa serpiente. si fues e necesario. finge sentimientos y todo con el ún ico objeto de llegar siempre a sus fines. Dos meses. Dolbourg: No hay falta que no haya cometido respecto a nosotros. es capaz de todo.. alterado: ¿Qué ha sido de ella? Mme.. dejádmela. os los concedo. – A falta de la felicidad real.. Debe bastaros la seguri dad de que no las agravaré más. que entr e vuestra Aline y yo hubiese sido mil veces más pura. cuántas inquietudes son siempre la consecuencia de ese vicio espantos o. creed. de Blamont: Dejemos de lado mis faltas. ¡ah! si la felicidad hubiese sido menor en vuestra casa. de Blamont: Pero no hay bien que no le haya atribuido la mujer que la crió. La imposibilidad de conseguirlo me llevaría a la desesperación. la quiero simplemente por que sufre.. La haríais entrar en un convento por la fuerza. ignoráis hasta qué punto son f uertes. Dolbourg: Esa mujer sólo la conoció de niña y fue en París. yo la convenceré por las buenas para que realice el mismo sacrificio y seréis vengado igualmente. Y las lágrimas escaparon de los ojos de la crédula Mme. de Senneval: Sí. El Presidente: Tengo compromisos que no puedo romper. ¡contemplad a dónde os lleva el libertinaje! Cuántas penas. temed sus virtudes ya que sólo las adopta para esconder el alma más traidora. culpable de la misma clase de falta.cidad.

mi querido Valcour? ¿debemos creer?. No podemos preveni r nada. la consoló. que no abuséis más de esa infeliz que sedujisteis ayer en mi casa. Acelera las investigaciones sobre Sophie. si es cierto.. se trata de un bello sueño de cuyo disfrute no podemos privarlas. ¿debemos desconfiar?. – Además querría pediros aún. Eugénie las compar te. no dio ninguna explicación a So phie.... sólo servirían para turbar su momentánea calma. cuando haya tenido tiempo de recuperarse del breve mo mento de confusión en que todas estas cosas consiguieron sumirle. ¿debemos darnos por satisfechos con eso? ¿cuando hayan experimentado esos plazos. ambos amigos con el rostro tranquilo. que Sophie se quedaría con Mme. se aferra ávidamente a la ilusión que se le presenta. se mantuvo firme. solamente me atrevo a manifestártela a ti. no volverá con el mismo ímpetu? No obstante hemos acordado mi suegra y yo dispensar a nuestras amigas de estas r eflexiones. harta de desgracias. Entonces signific a que están tramando algo horrible. todo esto no debería ser motivo de tristeza.. ambas se han abandonado a las más dulces esperanzas. de S enneval y yo. Es un momento de reposo del que quiere disfrutar. pero lo somos de verdad.. que no encuen tre en vos el apoyo seguro de sus desórdenes.. Hasta el día s iguiente por la tarde las cosas fueron mejorando continuamente y el día veinte por la mañana. Vamos. – En verdad.Al observar que Mme.. muchas cosas dependen de ello si nos h an mentido a este respecto. en nombre de la honestidad y de la decencia. además. y. ningún suceso depende de nosotros. está cometido. Mme.. de Blamont fue a buscar ella misma a su hija. como su amiga.. ¿qué ha prometido el Presidente?. porque es buena y sensible... quizás mucho más que sus corazones.. de Blamont. ¿Qué piensas ahora de esto. Su querida hija s e le parece. Tantas ganas de ceder. nos habrán engañado sobre todo lo demás. El tiempo se encargará de desengañarnos. por lo que hace al crimen. Su partida ha sido rápida. ¿De qué serviría nuestra desconfianza? ¿qué neces idad hay de mostrársela? por lo tanto.. clavé en ella mis o jos. ya es demasiado tar de. ¿por qué mostrarles nuestros temores? Si se equivocan. una prórroga de algunos meses... de Blamont. ella me entendió. Si no nos han engañado respecto a Sophie y las mentiras proceden de la Dubois. ¿qué hubiera podido decirle dada la incertidumbre que la embargaba? La acarició. dijo Mme. alegó que la caridad y la religión la obligab an a no abandonar a esa desdichada después de haberle prometido su protección y los dos amigos no se atrevieron a insistir más sobre las ganas que tenían de recobrarla. de Blamont estaba a punto de desfallecer. que los placeres sustituyan a las penas y que reine la alegría.. se despidieron colmando de elogios y de expresiones de amistad a todos los habit antes del palacio. Si ha de confirmarse esa c alma en la que no creemos. la confió a sus doncellas y volvió a reinar la tranquilidad. colocadla. lo confieso. Solamente nos conceden tiempo para poder conse guirlo y. puede volver a ser honrada. Los únicos incrédulos somos Mme. cosa que no puedo cr . debemos disipar la ilusión.. su alma honesta enc uentra tanto placer en ver reflejadas sus virtudes en los demás. . Mme.. Se firmó la paz bajo la condición de que no se harían reproches por ninguna de ambas partes. las circunstancias la imponían de tal forma que creemos que solamente obedece a ellas . respondió el Presidente. . en ese caso.. – Al menos no la retengáis. llamad a Aline y a Eugénie y ya que no nos quedan más que veinticuatro horas de estancia aquí. – ¡Bien! os lo juro. de Blamont y que se concedería a Aline un pl azo hasta el invierno para decidirse al matrimonio que se exigía de ella. tan poca resistencia.

consuela y no provoques ningún alboroto.. absorbido por ella. dice que el deseo de recuperar a Sophie. estamos seguros de que hasta el último in stante se aferró al deseo de recuperar a Sophie.. CARTA XXIV .. s egún él. es solamente la ausencia del dolor. ¡si quiere hacerlas eternamente desgraciadas! ¡Oh! amigo mío. de los goces que le proporciona la ilusión? – Lo que llamamos felicidad. para dar a una la apariencia de la otra. pero jamás el crimen arraigado y sostenido por las idea s. porque jamás creó seres que fuesen acreedores de mayo r felicidad. Inten taron introducirse en el cuarto en donde suponían que estaba encerrada: un hombre del presidente estuvo al acecho todo el día que precedió a su salida. ésta las fomenta. fundados o no. No obstante. sus faltas emanan de su filosofía. todo está tranquilo: tenemos cuando menos hasta el invierno.. a menos que tus investigaciones te obliguen a ello .. ¿es natura l? ¿No es. No me atrevo a responder nada.. pero no por eso dejo de pensar. nunca hubo dos criaturas que la mereciesen con más justo título si esta manera de existir es el patrimonio de quienes son virtuosos y sensibles. ¿qué instantes serían estos para ella. Pero si ese ho mbre pérfido ha sido lo suficientemente hábil como para aliar la mentira a la verdad . Como quiera que sea. Mme. en estos principios invariables encu entra las leyes de su depravación. si Sophie no es pariente suya. entonces exclamaré lleno de alegría que ésta es la influencia de la virtud. si efectivamente no es hi ja suya. por el contrario... nosotros los desgraciados. . las alimenta en él y.. en el mome nto de la reconciliación. Por triste que sea esta miserable situación. de Blamont. escribe. si es debida a quienes saben transmitirla tan bien a todos cuantos les rodean.. si han dicho la verdad. En cuanto a Sophie. junt o a los tormentos que la abruman incesantemente no pudiese disfrutar. Este es un mis terio más en la conducta de este esposo que parece arrepentido. todo depende de las luces que esperamos que nos proporciones. uno de los motivos del viaje informarse si tú no has ap arecido? Algunas preguntas que formularon en la casa y que inmediatamente llegar on a nuestro conocimiento prueban que estas investigaciones formaban parte de su s planes. la suerte del infortunado consiste en disfrutar del pr esente sin preocuparse del porvenir y. si quiere engañar a estas dos respe tables mujeres.eer.. si. entonc es diré que el cielo es injusto. ¿Por qué. ha dicho Mme. La mayor desgracia del hombre consiste en fundamentar sus desvaríos con sus teo rías. en una palabra. como ha creado sus principios sobr e los escombros de la moral de su infancia. quiera vengarse de una criatura que... que nuestros a migos nos dejen disfrutar de ella. volverán a ellos. Esto es lo que hace que las faltas de las pe rsonas jóvenes carezcan de importancia. que esa joven Sophie es culpable de todas las faltas de las que le acusan.. confundirse. que es muy compren sible que.. de Blamont sa be todo esto.. una vez que ha conseguido que sean lo suficientemente seguras como para legi timar su conducta. Sería demasiado duro despojarla de ellos y la crueldad no t iene albergue en un alma como la de nuestra amiga. es independiente de lo que les atañe a Aline y a ella. no por eso dejo de temer que todo esto no sea más que un letargo cuyo despertar sea quizás terrible. sigue teniendo los mismos derechos. se ve obligado a humillarse. Adiós. al menos.. me decía ayer. pero el hombre maduro peca por reflexión. ha cometido tantos desmanes. no lo mencionaron abiertamente? ¿No es este un aspecto tur bio de la conducta del Presidente? Además. La buscaron por el palacio. que hay momentos en los que el vicio. ¿Pero acaso los vicios mimados pueden doblegarse de esta manera. pues. los vicios alimentados desde hace tantos años? No. si algo turba a esta respetable mujer es el silencio aparente que guardamos sobre ti... haz como yo.. solamente han transgredido sus principios. quizás cedería así la fogosidad de la juvent ud o el error del momento... todo lo que la haría condenable en el corazón de los demás sirve pa ra fijarla para siempre en el suyo. incluso. que esto no es prueba de que quiera afligir a su mujer o hacer desgraciada a su hija. se callaron delante de nosotros? ¿por qué. implorar gracia y desaparece r. hasta que se aclare la situación.

hoy.. me aseguraron. hija legítima de M. – Es un hombre íntegro.. de rostro dulce y atento que me preguntó en primer lugar a que debía la dicha de poderme ser de alguna utilidad. si era un individu o sociable. la engaña con la más insigne falsedad y. señor. señor. domiciliados en la rue Saint Louis. cada día. ¿no basta este título para esclarec er una traición? – Pero esto puede dar lugar a un proceso y yo debo saber. tengo algo que comunicar a ese pastor. si le querían sus parroquianos. 20 de Septiembre El día catorce. para ir a preguntarle si un honrado ciudadano de París no le incomodaría solicitándole audiencia.. señor. pero lo que vino después no tardó en convencerme de mi error. Pero permitidme que antes os pregunte: ¿a quién te ngo el honor de dirigirme? – A un hombre honrado. para no perder nada de los mov imientos de su fisonomía. le respondí con dulzura. es necesario profu ndizar. . Aquí nuestro hombre se estremeció y retrocedió. habiéndome alojado en la posada. me respondió el cura. sedlo también. – Lo que me decís es muy difícil de creer. Mi hombre salió y la respuesta fue una invitación para que acudiese al presbiterio e n donde encontré a un eclesiástico de más de sesenta años.. Si tenéis algo que tratar con él. se traspasa a sí mismo con los tiros con que pretende a lcanzar a la virtud? El presidente es culpable en conciencia y no lo es de hecho. y Mme.. recibí la carta en la que me recomendabas las g estiones en Pré Saint Gervais y.. Y ya que sois tan amable como para informarme. de Blamont. le dije. El día quince me dirigí al pueblo indicado y. sin embargo no le miente. os lo ruego. 17 de Septiembre de 1778. señor. le dije al cura clavando mis ojos en él. pregunté si el cura era persona honrada. Soy amigo de Mme. – Bien. Explique mi comisión. el corazón del hombre! ¿Cómo negar la influencia que la divinidad ejerce sobre él cuando se contempla la fatalidad con que el que tiende l as trampas es casi siempre el primero en caer en ellas y como el vicio. rebuscamos en los registros y encontramos la muerte que buscáb amos tan bien constatada como podría estarlo y todas las pruebas de un servicio ce lebrado en la parroquia el 15 de Agosto de 1762 a Claire de Blamont. he venido a veros de s u parte. estáis lejos de ser considerado sospechoso. por consiguiente puedo garantizaros el secreto que se guardará sobre todo este asunto y lo lejos que estamos de querellarnos... se encuentra mejor que vos y que yo. Te rueg o que me leas con atención y mi enigma quedará desvelado. viejo y hace ya veinticinco años que está en pose sión de su curazgo. por un momento le creí culpable. – No habrá proceso. nuestra intención e s solucionar esto amistosamente y podéis confiar en mi palabra de que no trascende rá nada de lo que hagamos aquí. – Si. mi querido Déterville. en el Marais. n o he podido alcanzar ningún resultado hasta ayer. amigo mío! ¡qué estudio tan interes ante nos proporciona. ¡Oh.. en perpe tua oposición consigo mismo. de Blamont. el asunto bien lo vale.. esa Claire de Blamont que enterrasteis el 15 de Agosto d e 1762.Valcour a Déterville París. a pesar de la diligencia que he puesto en ello. es cierto. quedaréis realmente contento. engaña odiosamente a su mujer.

de cerca de cuarenta años y viu da desde hacia cuatro. El lugar estab a mencionado en los registros. es esencial que me justifique. cerramos la iglesia y pusimos manos a la obra. – Buena idea. – Señor. el secreto es esencial. Le dejé en ellas por do s o tres minutos y finalmente le pregunté cual era su decisión. probaba evidentemente el fraude. pueden valeros una recompensa. era una campesina gorda. Me opuse a ello y. Estáis obligado a ell o para prevenir estos desórdenes en el futuro. Volvimos a dejar la caja en su lugar. sino que debe incluso prevenirlo. buena falta me hace.. respondí. Nuestro hombre. El cura: Sentaos. conocemos a los malhechores. nos llevó a la conclus ión de que se trataba de los restos de un perro. cachis. – La de abrir la tumba. Solamente pretendo verificar una superchería de la nodr iza e investigar discretamente las razones que la motivaron. señor. en esta expedición sólo podemos estar el enterrado r y nosotros. – De ninguna forma. me dijo el cura al cabo de unos instantes. os lo confirmo una vez más. en los asuntos que tratemos con ella deben reinar la dul zura y la amabilidad y deben quedar envueltos en el silencio más inviolable. Llegó el enterrador. su casa está aquí cerca. Entonces le dije que la nodriza y el padre eran los únicos autores de la superchería . . en perfecto estado aún . cerrad todo. que se llevó a cabo con la mayor exactitud. además había una inscripción en el ataúd. El cura se sobresaltó: no obstante se recuperó en seguida y recobrando la serenidad de una persona honrada que ha sido engañada. cuya cabeza. se sumió en profundas reflexiones. – ¿Qué hay seor cura?. si son ciertas. señor. Claudine. aún vive. dijo alegremente. ¿dónde se encuentra actualmente? – En los brazos de su madre. ya que estábamos actuando en secreto. no nos equivoca mos.– Pero. habiéndole convencido de la necesid ad de dejar todo como estaba. ende que se murió el mío cá dia estoy peor.. me propuso que se tir asen los restos del animal. No albergamos en absoluto ninguna sospecha contra vos.. él impuso silencio a su hombre y regresamos al presbiterio. comenzamos a t rabajar en ello desde ese mismo momento. intentaremos buscar ahí las prime ras pruebas del fraude antes de tomar ninguna otra decisión. cuy as respuestas. como me decís. – ¿Su nombre? – Claudine Dupuis. Extrajimos un cofrecillo de plomo que debía contener el cuerpo de Claire y el exam en de los huesos. sentándose. lo sabremos todo. muy lozana. a pesar de lo que digáis yo podría p asar por culpable en esta aventura. – ¿Claudine?. Claudine: ¿Una recompensa? Pos cuanto m'alegro. per o que es incapaz de haber tomado parte en semejante treta. si esa Claire existe. – Enviad a por ella. le dije. que el segundo lo negaba todo y que se trataba de interrogar a la nodriza. tenemos que plantearle algunas preguntas serias. el ministro de Dios no debe limitar se a escuchar la confesión del crimen. ¡ay! cuanta razón llevan cuando icen qu'una casa sin hombre 'sun corazón sin alma. Llegó Claudine. me dijo levantándose. os lo repito..

a través de la cual el cura me invitaba a almorzar en s u casa al día siguiente para ponerme al corriente. cachislá. Claudine. todas las recompenses que ha yáis podido prometer serán pagadas. Claudine? Claudine: ¿Por qu'es lo que icen. m'acuerdo como si ju era ayer. Dios lo pué to. me ha costado p romesas y hasta he tenido que ponerme severo. Claudine: ¿Yo? ¿y qu'habría ganao yo con to eso? ¡mia qu'hay malas lenguas! ¿no m'habría pre judicao yo misma si habría hecho eso que decís? El cura: ¿Y si os hubiesen pagado bien? Claudine: Que no. al no querer convencerla aún por la fuerza de los hechos. – Señor. pá que luego te cuelguen d espués. Como vi que este hombre tenía tanta simpatía como ganas de agradarme. señor. fue que se retirase cal mada y sobre todo con la promesa de no decir nada de lo que acababa de pasar. que no. pos si que pué ser qu'haya resucitao. gentes notables. Ya resucitó Cristo ¿no?. Os pagaron el funeral como si juese la hija d'un préncipe y l'anterr astís en la iglesia. de acontecimientos muy extraordinarios y que yo distaba mucho de imaginar. Pero por secretas que hayan sido nuestras operac iones y a pesar de que os garantizo que esto no llegará a los tribunales. hace dieciséis años. no tardaréis en saberlo. El quinto día comenzaba a impacientarme cuando mi amigo me envió una carta que acaba ba de recibir a mi nombre. – Marchaos. Claudine: Andalá. le respondí. que yo no paso por ahí. de Blamont. pero lo he averiguado todo. Dejadme una dirección y volveréis aquí para recibir su última respuesta. Designad. c erca del sitio en que vayamos a escuchar a Claudine con el fin de que puedan dar fe de sus confesiones en caso de necesidad. El cura: No. consentí en sus arreglos. a dos de vuestros parroquianos. Es menester que la vea a solas. era más bonita que toas las cosas vediez. a una niña llamada Claire. Claudine: Sí. Aquí suprimo el resto del dialogo. me dijo el buen hombre en cuanto me vio. si no permitís. se sospecha que perpetrasteis alguna superchería . E1 hecho es que Claudin e no confesó nada en esa primera visita y que todo lo que pudimos obtener de ella. delantico mismo de la capilla'la Virgen. le dejé las señas de un amigo y volví a esperar noticias suyas con la firme resolución de llevar enérgicamente adelante el asunto si no me escribía enseguida. seor cura? El cura: Dicen que esa niña no está muerta. de haber criado durante tres semanas. pues. me dijo el cura y al momento mandó a buscar a dos gra . es neces ario tomar algunas precauciones. no me refiero a eso. que pertenecía al presidente M. me dijo el cura en cuanto ella salió. – Me ha costado esfuerzo. discretas y de buena reputación que colocaremos. vuestros compromisos serán atendidos. murió de cólicos la creatura. aunque aún fue muy largo. vuestra presencia le incomoda. sí que m'acuerdo. por boca de la propia Claudine. El cura: ¿Sabéis lo que se dice. le garantizo que investigaré a fondo todo esto con esa mujer. Por fi n tenemos el secreto.El cura: Os acordáis. – No veo inconveniente alguno.

consecuentemente con esta resolución. había muerto y que ella. Cuando esta niña llegó a Pré Saint Gervais había recibi do una sola vez la visita de su madre. Mme. había consentido en propalar la fal sa noticia de la muerte de esa Claire a cambio de lo cual el presidente la indem nizaría. antevíspera de la pretendida muerte de Claire y le había dicho que destinaba a esa hija una suerte sumamente ventajosa. ésta llegó y al exigi rle el pastor que remitiese delante de mí las mismas cosas que le había dicho. Esta exposición. había imaginado hacer pasar a la p equeña por muerta. haciéndola pasar por su hija.  Que. que había venido de Bretaña a París para recoger una sucesión esencial en la que su presencia era más necesaria que la de su marido. la condesa d e Kerneuil. pero que su mujer era una arpía que no veía con buenos ojos la situación que él proyectaba para su hija porque se trataba de ir a las Indias. como ves. incluso frente al cura a quien había hecho enterrar a Elisabeth de Kerneuil b ajo el nombre de su hija. que había ven ido de París ante la noticia de la enfermedad de su hija. educarla secretamente en París y no declarar el fraude a su mujer más que cuando la joven estuviese casada. cosa que hizo inmediatamente mediante un presente de cincuenta luises y d esde el día siguiente ella había preparado todo para el buen fin de la ficción. Que. se celebraron los funerales en la parroquia y que M.njeros que le merecían confianza. para no perder la recompensa prometida y como no tenía mucho apego a la pequeña Claire q ue le había quedado del presidente Blamont. engañado en la mism a forma que él había querido engañar a los demás se había llevado esa misma noche a la hij a de Claudine en lugar de la suya. por tanto le pedía encarecidamente que no se opusiera a est a ligera treta de la que sólo se derivaría un bien. había dado a luz a una hija nada más llegar. había solicitado criaturas que aliment ar y que ocho días después del entierro que acabamos de mencionar. ni enfre ntarse abiertamente con los deseos de su mujer.  Que. habiendo reflexionado profundamente durante toda la jornada del catorce en el feliz destino que el presidente le había dicho que debía gozar la pequeña Clair e y como su propia hija tenía un parecido muy singular con la del presidente. había imaginado colocar a una en el lugar de la otra con el fin de conseguir la felici dad para su hija. poco después. que protegía a Clau dine y que este la condujo a casa de Claudine al dia siguiente para que se crias e allí entre los mayores cuidados. Había divulgado la en fermedad de la hija de M. establece la existencia presente o pasada de tres niñas: . que esta hija había quedado confiada al partero. Claudine. que. que había puesto el cadáver de un perro en la caja de plomo delante mismo del presidente. les hizo jurar el secreto y los escondió detrás de u na cortina ante la cual se colocó la silla destinada a Claudine. llamada Elisabeth. que se había visto obligada a salir muy deprisa para Rennes. admit ió en mi presencia los hechos siguientes: 1. se había ocupado de la otra. había encomendado muy encarecidamente su hija a Claudine. mi querido Déterville. 2. de Blamont. Pero para ello era necesario el consent imiento de la nodriza. a casa de uno de sus vecinos pretextand o que el aire de la casa estaba infestado y que no quería exponer a su hija.  Que M. de Blamont se había dirigido a su casa el 13 de Agosto. Que como ella no veía en todo es e sto nada que fuese en contra de su conciencia. as egurándole que la enviaría sin falta un coche y una mujer para recoger a la pequeña de ntro de dos años entregando una fuerte recompensa a la nodriza. Ésta. en consecuencia. Una v ez arreglada esta primera escena. Entonces puso a Claire en el lugar de Elisabeth y divulgó que quien había muerto era su hija: que había sostenido este fraude. esencial para el comportamiento de los demás. 3. Pero que al cabo d e tres meses esa pequeña. su muerte. había preparado dos sup ercherías a la vez había puesto a su pequeña hija en la cuna de Claire y que había envia do a Claire. que c omo no quería hacer perder a su hija el rico matrimonio que le destinaba. no habiéndosele retirado aún la leche. había urdido una nueva patraña cuando vino la mujer de la condesa de Kerneuil. de Blamont y.

debe continuar disfrutándola. título certificado por Claudine?. informarse solamente de la suerte de esa muchacha y si esa suerte es como debe ser. – Eso corresponde a Mme. le dije. de Kerneuil y adoptar. por rica que sea ¿podría dar a esta hermana meno r la situación que le haría perder en calidad de heredera única de la casa de Kerneuil . El cura quiso que escribiese a la condesa de Kerneuil. 2. es tablecida en la capital de una gran provincia. ganará. aquel qu e le parezca menos peligroso? Porque. de esa hija que ella ya había cedido al presidente y qu e sólo vivía ficticiamente en su casa bajo el nombre de Claire de Blamont y que segu idamente fue entregada a Mme.  Claire de Blamont a quien se dio por muerta y que realmente ocupó el lugar de Elisabeth de Kerneuil y que debe vivir actualmente en Rennes bajo ese nombre. no conseguirían hacerla feliz. de Blamont. de Blamont debe. me obliga a silenc iar mis reflexiones. sin olvidar nunca el enorme peligro que supondría p oner de nuevo a esa muchacha entre las manos de su marido. La imposibilidad en que actualmente me encuentro para dar consejos a Mme. de Blamont. una postura culpable. a migo mío. porque se lo ha impedido el crimen perpetrado por Claudine. de Bla mont. de Kerneuil. privar de ella a Mme. de Kerneuil. es. pero.  Y finalmente.  Jeanne Dupuis. que consiste en frustrar a los verdaderos herederos de Mme. Ahí es donde está la hija de M. si fuese necesario. muy feliz y eso para entregarla a un padre que ya había conspirado contra e lla cuando se encontraba en la cuna ¿supondría eso trabajar para su felicidad? Mme. Déterville: sé muy bien que hay una especie de fraude deshonesto en el hecho de pe rmitir que subsista el de la nodriza.. reclamarla. junto a la cual es... efectivamente muerta a los tres meses e n casa de Claudine y enterrada en la parroquia de Pré Saint Gervais bajo el nombre de la hija de Claudine. no podría compensarle. Elisabeth de Kerneuil. Que piense. sea c ual sea el sacrificio que esto suponga para el corazón de nuestra amiga. en mi opinión. raptada por el presidente y criada en Berse uil bajo el nombre de Sophie y que actualmente se encuentra en Vertfeuille. hija de Claudine. 3. que pertenece a una mujer noble. Como si fuese una de las leyes de la fortuna que las pequeñas fechorías deban suprimir siemp re los efectos de las más grandes. pero como estábamos obligados a actuar delicadamente fingimos reírnos de sus atrocidades y la despedimos entregándole diez luises después de haberle hecho firmar su declarac ión y el juramento sobre el Evangelio de que no desfiguraba la verdad. en este flujo y reflujo de acontecimientos prodigiosos. pues y que actúe después en consecuencia. sin duda. No. que el crimen no deja por ello de estar en su alma y que. por consiguiente..1. Te envío los originales de estas actas. Cedió ante mis razones y nos despedimos. . voy a informarle y ella actuará como l o crea conveniente: nuestro papel consiste en confirmar. cuando hubo terminado to do nos juramos mutuamente guardar el secreto reservándonos el derecho de establece r jurídicamente nuestras pruebas solamente si el caso to requería. con la precaución muy especial de no entregarla ni al presidente ni a su madre: dos seres que. Pero si adoptamos la otra ¡cuántos nuevos crímenes habría que temer! ¿Es. a buen seguro. si no lo ha co metido. pues contrario a la conciencia de un hombre honrado elegir de entre dos males ciertos. esa joven.. tod o lo que sabemos y en no revelar nada. Porque si se querella. Esos son los fraudes y las supercherías de esta criatura de escasa probidad.. por lo que se refiere al presidente verás. pero sin embargo me atrevería a decirle que debe continuar es cuchando a su compasión y a su corazón en todo lo que respecta a la desdichada Sophi e. sin duda. Por lo que respecta a Claire. Pondera estas razones . Los testigo s firmaron también.

¿Y cuál es el primer vicio que nos lleva a todo esto?. pero su marido la engaña ind ignamente..Verdad terrible que nos hace ver la espantosa necesidad del mal sobre la tierra y que nos demuestra que los grandes males solamente pueden inhibirse a través de l os pequeños. cómo la maldad se alimenta por sus propios efectos. El rapto de esa Augustine me parece otra de sus infernales maquina . Llegado a este punto ya no se contenta con hacer simplemente el mal sino que pretende incluso no hace r jamás el bien y su corazón. perdona mis temores. ¿te imaginas que sus infam es deseos no se inflamarían ante esa impudicia? ¡Ah!. Pero sea cual fuere el motivo que le haya podido contener con Sophie. Desde ese instante o bien su vida le parece fastidiosa o ha de envenenar cada minuto con esa ponzoña que le gangrena. la misma clase de dolor que siente el alma del j usto ante la sola idea de la fechoría. lo que d eteriora.. Po r convencido que esté de ello. la desea. Sucede lo mismo con algunos insectos que nos molestan y sin embargo su útil existe ncia nos impide ser incomodados por otros más venenosos. quiere recuperarla. que el vicio puede conducir al hombre a tal punto de depravación que debe resultar casi imposible a quien lo cultiva en sí concebir la mi sma idea de la virtud. pued a ser culpable de lo que se le acusa?. es por tanto todo lo culpable que puede ser. si no es. Desentrañaré hasta el más secreto repliegue de s u conciencia. ¿Imaginas tú esa atrocidad?. embebido en una perversidad habitual. amigo mío... cuyas declaraciones parecían t an verdaderas y que solamente se ha callado sobre lo que era imposible que supie se. Contempla. par a vengarse de que el azar le haya dado por asilo a esa infeliz la casa de su esp osa? Que Mme. Le perse guiré por todas partes si es necesario.. Si empre se intenta hacer odiosos a aquellos a quienes se maltrata a propósito. El velo del p udor arrancado por un padre. Es inexpresable hasta qué grado relaja la energía del alm a. La Dubois. lo que envenena.. Sea como fuere me produce horror que se haya mancillado a Sophie con acusaciones graves para despojarla incluso de las generosas atenciones de su protectora. de Blamont no dude que él intentará todo para sacarla de su casa y que escuche a su corazón cuando éste le dicte las medidas necesarias que haya que adopt ar para oponerse a esa nueva fechoría. para aplacar los remordimientos y legitimar las injusticias.. Pero esos dos bribones no se contentan con una mentira. El libertinaje. cuanto más se l e da. no dijo nada que se pareciese a esto. la amante de su ami go a quien creía su hija. ¡Oh. el de la dulce y virtuosa Aline entre las manos de esos dos li bertinos! creí ver a Susana sorprendida en el baño por los ancianos. ¿Y por qué. es inaudito lo que extingue. Dice que Sophie no es su hija y a buen seguro que está persuadido de que lo es. no lo dudemos. sea cual fuere su cuna... ¡Qué cuadro. me duele arrancar el velo de los ojos de nuestra amiga. más exige y cada vez que se le permite romper un freno solamente se consigue incrementar aún más el deseo que tiene de quebrantar otros. amigo mío.. Me parece que.. sensible y dulce. ya que el recuerdo de las acciones a las que las otras le arrastran son agudos remordimientos. créeme que ninguno le detendrá en este asunto y que la espos a de Dolbourg será pronto la víctima del incestuoso ardor de Blamont.. experimenta. después de ese odi oso golpe ha disminuido mi delicadeza en lo que concierne a ese hombre.. Estoy convencido. que en este caso se convierten en horribles goces. mi querido Déterville! impidamos esos horrores. ¿Es que acaso parece que esa muchacha honrada. Lo digo con pena. obligándola a convertir en placeres las molestas consecue ncias de sus errores y esto es sin duda lo que esta pasión tienen de más peligroso q ue ninguna de las demás que devoran al hombre.. hastía la conciencia. pues. ant e las impresiones de la virtud. a ella unen la más notoria calumnia. El presidente.

Todo esto no consolida los derechos de Mme. se pondrá fácilmente de su parte. CARTA XXV Valcour a Aline París. de acuerdo. de Kerneuil. este último s entimiento es el origen de tu temor. animada por los conse jos. Es cierto que tenemos una prueba de las malas intenciones de este homb re.. no obstante creo en las prórrogas. al proyectar el rapto de su hija. no p erdamos de vista a esa muchacha. Todo esto está bien probado y pode mos probarlo jurídicamente cuando queramos. el otro alimenta el mío.. te lo suplico. lo concedo. puedes estar bi en seguro de que sus promesas son solamente el fruto de su confusión. ¿Crees que es el simple placer de corromper a una muchacha lo que les hace cometer ese horror? A ellos.ciones. pe ro no la ha cometido y esto no va a impedirle que consiga casar a su hija según su s deseos. fortificada por el encanto de la agradable compañía de tu suegra y de tu mujer. Quizás hubiera valido más que Sophie hu biese sido realmente su hija: los derechos de Mme. si Claire pasa actualmente por ser la hija de Mme. no son estas las cosas de las que no pueda defenderse si lo necesi ta y que incluso no pueda negar si lo desea. Aline.. sino por la de Claudine: él proporcionó a través de sus gestiones el primer impulso a esta falta.. ha querido hacer pasar a Claire por muerta. no es por su culpa. No abandones. Temo su soledad. sostendrá que lo sabía y que no se la hubiera llevado sin ese requisito. cuya voluntad puede comprarse con un poco de oro. ¿Sabes?. la sola idea de l a felicidad que estaban arrebatando ni siquiera hubiera osado presentarse a mi e spíritu. de Blamont cuando la acuse de haber seducido a esa criatura y de haberla recogido en su casa para procurarse un medio poco honrado con el fi n de privarle de la autoridad que tiene sobre su hija mayor? Todo el resto de es ta novela no influye para nada en nuestro asunto. pero que ha quedado anula do por las circunstancias. pero la acción no ha tenido lugar y como Sophie resulta ser r ealmente la hija de Claudine. En cuanto a los remordimientos que ha manifestado el presidente. . lo que temo es el instante de la reunión. Y Claudine. habéis llegado a ser aún más querida para mí mientras sufríais. Esta emoción s aca al alma de sus registros ordinarios y la mantiene prolongadamente nerviosa. Opinas como yo en todo esto o quizás ambos veamos las cosas demasiado ne gras. amigo mío. que saborean trescientas veces al año los indignos placeres de esas seducciones. Hay que amar como yo lo hago para sentir lo que he experimentado. presa de las más punzantes inquietudes. 22 de Septiembre Os he compadecido. de Blamont contra ese pérfido e sposo serían mucho más fuertes. el amor y la amistad se alarman con facilidad. de Blamont si se ve obligada a quere llarse. mientras que triste y abandonado. Solamente ha entregado a su amigo una campesina y ¿cómo se defendeos Mme. no puedo resistirme al placer de escribir unas palabras a mi querida Al ine y voy a incluirlas en tu carta. será menos propicia a sucumbir a sus tormentos que si estuviese abandonada a sí mis ma. pero no son estas las armas que nos da rán el triunfo. Apuesto a que esto se debe a otra cosa. a esa desdichada madre. Ellos triunfaban. sin duda. a ellos que.. su alma.. ¿Pero qué ha habido aquí? un crimen premeditado. ¡Santo cielo! ¿pre cisamente aquel que por su condición debe ser el guardián de la virtud de su hija se convierte en su corruptor? ¿A dónde nos llevarán los desórdenes de una mente extraviada y de un corazón sin principios?. Adiós. El presidente ha querido realizar una mala acción. los muy monstruos.

obligadle con vuestros dis cursos. sea cual fuere el estado que la suerte os destine los encontraréis continuamente..Aline. las espinas han de alfombrar eternamente vuestro camino. Perdonadme los ligeros temores que aún se perciben en mi carta.. solamente veo quizás una en la que serían inútiles. es cl aramente culpable de otra superchería que revela la bajeza de su alma. Pero si la desdichada Sophie no os pertenece ya por los lazos de la naturaleza. pues. Pero ¿a dónde se dirige mi imaginación ? ¿No son acaso las virtudes lo que amo? ¿y no es acaso el ídolo de mi amor más que la r eunión de todas ellas? ¡Ah!. junto con vuestra buena madre. pero que ni siquiera se atreva a aproximarse a vue stra persona. su extremado deseo de tenerla. guardaos mucho de entregársela. Aline. preferiría ver en vos una virtud de menos a cambio de un poco más de amor. huid. No la enviéis allí. Ya sea por amor o por prudencia. al menos. Déterville los ha percibido: sería ahí donde el presidente haría sus primeras pesquisas si es que persiste. N o le deseéis semejante suerte. calmarán vuestros ratos de hastío si por una horrible fatalidad. no suponen hasta donde llega su curiosidad. escapad siempre al crimen cuando éste os per siga. que los lazos de la compasión aumenten vuestro apego por ella. El motivo por el que Claudine la quiso alejar de si era excusable. q ué es lo mejor para esta infortunada y dadme vuestras órdenes si creéis que puedo sero s útil en todo esto. como espero. sin duda. Aline. para devolve ros otra a doscientas leguas de distancia y a la que quizás no veáis en vuestra vida . Cuanto mayor sea su recaída en el infortunio. cultivarlos en todas circun stancias. Os quito una hermana. El pueblo en que habita es uno de esos asilos pe stilentes a donde la corrupción de la capital acude a cubrirse con las sombras del secreto.. creía que gracias a esta picardía haría pasar a su hija la fortuna inmensa que vuestr o padre aseguraba que un día pertenecería a la suya. terminaría de corromper se. Ved. aquella en que. No obstante ahora estáis tranquila hasta el final del viaje. además es muy interesada. tantos mayores cuidados le debéis. No puede afectaros. una hermana que ya es vuestra compañera. no pudiera haber un instante en que tuviéramos necesidad de dis traernos de los sentimientos que experimentásemos. atribuidlos exclus ivamente al estado de mi alma. Ellos harán que alcance su plenitud la flor de vuest ros días felices si el cielo. Viendo que sus proyectos se habían desvanecido quizás intentase por vías menos honestas hacer que su hija entrase en posesión de la fortuna que no había podi do procurarle su primer fraude. La necesidad en que os veréis de separaros de ella os conducirá quizás a la idea de devolvérsela a su madre. alejadle con vuestras virtudes y que su existencia sea imposible en todo s los lugares que vos adornáis. Los releo con dolo r y no me atrevo a borrarlos. pues. no le dejéis jamás que se acerque a vos. en el cruel estado en que me encuentro. Pero Claudine no se paró ahí. Os aseguro que no estaría segura durante mucho tiempo. destinad os el uno al otro. perdonadme una pregunta.. permitidme que me aproveche de este intervalo para utiliza r vuestros hermosos talentos. como pa rece. ¿había un poco de amor junto a la decencia? ¿estabais ta n enfadada por el insulto al pudor como por el ultraje que se hacia al enamorado ? Lo primero os hace muy respetable a mis ojos. sin duda. os los concede después de tantas desdicha s. Habitualmente la gente no imagina las tiernas solicitudes del enamorado. L os compromisos contraídos con Isabeau tienen escollos. Debéis. así lo imagino. Pero. Imponedle respeto con vuestras miradas. e n esa emoción que os hizo huir. pero ¡cuánto más adorable aún os haría lo segundo! Y quizás. Sin embargo no deben asustaros. ¿No tiembla uno siempre por aquello que ama? CARTA XXVI El presidente Blamont a Dolbourg .

26 de septiembre No.. cosa s que tú ignoras. haz de ella lo que quieras en otro orden de cosas. conduce al arte del crimen secreto que nos degrada y que nos envilece. la indulgencia que hay que mostrar aún ante determinad os prejuicios. aprovechémono s de ello y callémonos. Tú no entiendes nada del g ran arte de calentar una mente joven. revelándonos sus más recónditas costumbres... Tranquilízate. ¡Dichoso error! Qué fuente de delicias vo y a hallar en tu castigo. de reemplazarlos por sensaciones agradables y de emplear finalmente en el vicio que se desea hasta las virtudes que se descubren.. como decía Lingu et. Por lo que se refiere a Sophie.. todo se perderá si tú te encargas de ello. bebe. te lo suplico.. pero déjame a mí el trabajo de guiarla. Sería un hombre marcado.. pues en ello. son los abusos de la civilización. hasta qué punto es pos ible apoyarse en lo físico. cuáles de ellos no son perjudiciales. ¡Oh! son estos delitos demasiado graves como para ser perdonados. no intervengas en la educación de esta muchacha.. y esa respetable esposa que no me advirtió enseguida... Qué importa. que no conoce las suyas. te lo repito. Pues no.... Cuando el camello baja sus riñones y se arrodilla el viajero se monta sobre él y lo gobierna sin preocuparse de calcular sus fuerzas. el sexo o la educación del sujeto que se desea corromper. y duerme.. encanto.. amigo mío. Este estudio experto d el corazón humano que.. He de responder de mi conducta ante toda la corpor ación de los maridos. Todas e sas profundas sutilezas del gran secreto de la seducción son. confieso que me calienta los ca scos: ir a buscar refugio en casa de mi mujer. No intervengas. A todas las armas indicadas añadiría. como bien sabes. si me tomo la molestia. la clase de delicadeza que hay que emplear en razón de la ed ad. nos muestra al mismo tiempo cuál es la tecla que hay que tocar. de aprovecharse de la s debilidades halladas. Porque ¿qué son nuestros interrogatorios capit ales? ¿qué son sino espantosas subordinaciones y seducciones? Éste resulta ser uno de esos casos gratos en los que el arte de nuestra virtud apa rente. la forma de sofoc ar los remordimientos.París.. Esa ciencia sublime que nos hace dueños de l as energías del alma mediante la influencia de las pasiones.. no te inquietes .. de extenderlas o de cambiar su objeto. Tiene todo lo que hace falta para llegar. de Jousse y de Cujas.. cada rama es un placer. que nos eleva y nos hace respetables. l os nuevos aspectos bajo los que hay que presentar todos los objetos. cuál es esencial desarraigar.. tachado de la lista. ¿Son acaso estos los extremos que se tocan?. que le somete. se limit a a asombrarse del animal.. que le esclaviza bajo el pesado yugo del opresor con siguiendo hábilmente que toda la cantidad de felicidad de que priva al otro pase a este en el nombre de Farinacius. si dejase impunes estas calaveradas. no sois vos quien va a dárselas de lista conmigo.. que nos enseña a mover poco a poco a aquella que ha de surtir el efecto deseado. pues. una sola de mis tretas haría fracasar. Yo meditaré sobre tus placeres y sobre nu estra mutua tranquilidad. come. déjame hacer y yo lo conseg uiré. de esta civilización tan mentada que devuelve al hombre al estado del animal antes que res catarlo de él. ¿No te sientes sumamente feliz de tener un segundo como . en una palabra. que se organizó en secreto para poder dominarme. ve hículo seguro para estos seres subalternos que jamás conciben el crimen a gran escal a que solamente consienten en arriesgarse a ir al patíbulo ante la esperanza de ha cer una fortuna. Pero volvamos al tema. Es un tesoro esta en cantadora Augustine. el bienestar de la sociedad exige un ejemplo. defendeos y no combatáis. No son los hombres que se depravan. Aquí hay una cosa sumamente singular y es que la ciencia de interrogar jurídicamente nace de la de seducir criminalmente.. Dolbour g. el móvil poderoso del interés. no. los diferentes usos que hay que hacer d e la alabanza y del halago. todas las que vos alumbraseis en diez años. la filosofía que hay que inspirar. la manera de manejar el orgullo.

CARTA XXVII Madame de Blamont a Valcour Vertfeuille. lo bastante de sdichadas como para haber vivido siempre en la calma y en la prosperidad. en los que aún no conocíamos esas largas y penosas reminiscencias sobre los diver sos acontecimientos que nos han puesto en semejante estado. se puede conseguir serlo veinte veces uno mismo. Consideración. Sí.... sino solamente que obligue a los demás a que lo haga n.. Además . Esta impunidad que aquí se consigue con un poco de consideración. ¿No somos como jugadores alrededor de una mesa?..yo. es algo que siempre me hará preferir nuest ra buena patria a esos malditos reinos del norte donde nuestro crédito se pierde. esa garantía de poder hacerlo todo baj o la negra armadura que es la toga y la caricatura ampulosa.. ¿A caso la fortuna favorece a todos los que hay en ella? ¿Y con qué derecho se atreven a acusarla los que dilapidan su oro en lugar de recogerlo? Hay una suma más o meno s igual de bienes y de males suspendidos sobre nuestras cabezas por la mano del Eterno. en las que se prevé todo lo que va a aumentarla. Lo más fácil es haber n acido para las contrariedades. eso es lo que hace falta para hac er todo lo que uno quiera. Sería mucho más feliz si no si ntiese nada. crédito. esclarecidos por la antorcha de la filosofía.. un cargo en el que prote gerse cuando sea necesario. incluso en el exceso de desgracia? A fu erza de aguzar nuestra alma ésta incrementa nuestra sensibilidad.. ¡Qué lejos estoy ahora de creer que un alma dulce es uno de los dones más preciosos de la naturaleza! solamente nos ha sido dada para nuestro tormento. esos sombríos temores al sentir que nos acompañarán hasta la muerte. porque en los cargos como el mío.. en los que uno se emb ebe y se alimenta de ella. ¿Amigo mío. si se desea. le embargaría.. y junto a todo esto la dulcísimo esperanza de un Dios consolador.. lo confieso para que tu corazón se tranquilice y para liberarle de u na parte del vivo agradecimiento que. en las que uno se repli ega con todos los sentidos sobre su desdicha. acaso no son placeres todos estos? . amigo mío. no me exigen que me conduzca bien. un cargo. por ejemplo... al desarrollar de una manera más enérgica todas las formas de s entir le hacen experimentar placeres desconocidos a personas frías. ¿Qué digo? ¿Qué blasfemia he osado proferir? ¿No es una injusticia por mi parte pretender una felicidad sin sombra? ¿Es que eso existe en este mundo?. a cuyos pies irán a secarse nuestras lágrimas y comenzarán todas nuestras alegrías.. donde nuestras prevaricaciones se castigan. ¡Hay lágri mas tan dulces en nuestras situaciones! Esos momentos... Es cierto que arriesg o menos que tú. dinero. sin el menor p eligro. 28 de Septiembre ¡Cuántas variaciones! ¡cuántas cosas! me parece que el cielo sólo me ha dado un corazón sens ible para ponerlo a prueba en los más rudos combates... amigo mío. al ver nuestro ataúd abierto por las lívi das manos del infortunio. en los que se recuerda todo lo que la agrava. un amigo que se ocupa de que sólo tengas que coger los frutos de todas las fec horías que tiene la amabilidad de cometer para tu felicidad.. donde los pueblos. esos instantes d eliciosos en los que se abandona el universo en los que se penetra en un antro o scuro o en lo más espeso del bosque para llorar a gusto. Y eso es lo que hace que yo ame a Francia con locura. un cargo.. las impresiones que deja sobre ella. Es cosa del azar y la mayor de las equivocaciones es quejarse. Podía ser feliz igual que soy de sgraciada... sí.. ¿es que se supone que no hay algún gozo. sin esto... Esos tiernos recuerdos de los días de nuestra infanci a.. comienzan a creer que pueden gobernarse sin nosotros y en donde presumen de ser felices sin la pena de muerte. pero es indiferente a quien correspondan. digo bien. envarada y rigorist a que es necesaria para engañar al vulgo. A poco que se haya logrado atormentar magistralmente a media docena de desdichad os.

en vano cerraría la fuente de mi l lanto. querido... Si sois desdichado e s por mi culpa. me callo. ¡Con qué ca lma hubiera llegado en vuestra compañía hasta el término de mi vida! Mi vejez hubiera sido una primavera.. ¡Cuántos días serenos hubieran transcurrido para los tres!.. Y.. una me fue arrebatad a en la cuna. ¡Ay! me creí la única culpable.. corre a pesar mío. El cielo no deseaba. solamente me reprochaba a mí el no ser amada.. como mi ami go.. vuelvo a caer en los tonos sombríos que deseaba evitar. cerrados los ojos por la dulce mano de la amistad...Son los placeres de un alma dulce. No debía haberos permitido que conocierais a Aline y a su triste madre. Valcour. los de un corazón delicado. Tuve dos hijas.. Valcour. Hoy tendríamos todos menos penas y uno no se consuela jamás de las que hace pasar a los demás... Mil nuevas ideas me atormentan. ¡Cuántos proyectos no llegué a formar desde entonces para su dicha! Sólo estas ideas log raban apaciguar mis males.. ya no los tendré cuando l legue al borde de la tumba. bien quisiera mez clar mis lágrimas con las vuestras... me callo. contenta de haber obtenido en mi seno pruebas de su estima. sólo ellas cons eguían que durmiese apaciblemente. No. ¡Y bien!. No Valcour.. mis atenciones con brusquedades. solamente ellas podían cerrar mis párpados. Dios sabe que jamás los infringí. Pretenden que la otr a sea tan desdichada como yo y que.. Permitid que... Sacrificada muy joven a un esposo que no tenía nada que me gustase y que apenas co nocía.. aquel que se ha permitido todo conmigo. aquel que yo consideraba como a mi padre.. no todo está perdido. me decía. aquél que me fue dado para que fuese el báculo de mi vida y que solamente ha sido su destructor. que es a fuese ya para mí la fuente de la felicidad. En lugar de esto d escenderé sola y ningún amigo se dignará a prestarme su ayuda.. la copa amarga del infortunio? Aquél a quien siempre he respetado.. todos mis sentimientos confluyeron desde entonces en esas prendas sagradas. ¡Vaya! ved como a pesar de todo esto. conmigo.. ¡Oh! qué felices hubiésemos sido. Tengo necesidad de pensarlo y de creerlo así. pero no quiero que las derraméis si mi mano no puede enjuagarlas. no.. seré la amiga de mis hijas y a que no he sido suficientemente dichosa como para ser la amiga de mi esposo.. Prefería imaginar en mí defectos o errores que suponer que mi esposo era injusto. los disfrute con vos. después de la pérdida del mío. sin embargo... Lloráis al leerme. como mi esposo y que solamente era mi tirano y mi perseguidor.. lo veo. Ese bárbaro esposo puede reflexionar. que hubiera preferido perder la vida a faltarle en cualquier cosa. amigo mío. con tanto ardor.. hasta las heces... hubiera d escendido al féretro con la tranquilidad que confiere la dicha. m i Aline. quizás de su amor. a pesar de las alabanzas que me embriagaban cada día. No veía ya contrariedades desde que creí haber ha llado lo que debía hacer felices a mis hijas.... no todo lo es. La ilusión es al infortunio como la mi el con que se frotan los bordes del vaso lleno de ajenjo salutífero que se present . no por ello dejé de formar en el fondo de mi alma el plan de mis más rigurosos deberes. sentirá quizás que ninguno de los placeres que espera puede alcanzarse con una persona que sólo sien te odio por él.. de quien. Vi cómo mis cuidados se pagaban con durez a... Recibid aún un poco de esperanza de vuestra buena y sincera amiga. No debía haber permitido que naciese en vos una pasión que no podía sa tisfacer. amigo mío.... Bueno... la encuentro cuando jamás podré volver a verla. Vos. y yo.. desearía merecer este título ante vos. . ese monstr uo que le sigue a todas partes y que os persigue con tanta furia. mi fidelidad con crímenes y mi sumisión con horr ores. Pero no todo es desesperado. El las me consolarán de sus brusquedades y encontraré en sus brazos la felicidad que me arrebatan.. ¿quién me asalta con todos estos males? ¿quién me hace beber. por u n momento..

. ¿Y los inconvenientes de devolverla a un padre que quizás no quiera reconocerla o que solamente vea en ella una víctima de su más insigne libertinaje. sin duda.... me interesa de masiado como para no tener deseos de averiguarla.. les imploraré por mi Aline y por mí. nada podía disuadirle de ello y en esos corazones la naturaleza no suele ha cer milagros:. ignoro si lo aprobareis. Creía que era su hija y juraba que no lo era. en esa clase de almas . entre dos males ter ribles. Me respondió que había desaprobado radicalmente esa decisión en todas las circunstancias. cuando no creímos que fuese su hija legítima y que no entendía cómo los encontraba ahora que sabíamos que no pertenecía ni al marido ni a la mujer. que puedo conocerla... Me arroja ré a sus brazos y ellos me salvarán.. en cuanto supiese que estaba fuera de Vertfeuille.. que. mayor peligro veía en Berseuil. Ese sentimiento lleva al despecho y el despecho a todo.. esos peligros es pantosos no cuentan nada.. no dejaría de enviar a alguien a casa de Isabeau y q ue entonces. Y además ¿trabajaría yo en favor de l a felicidad de Elisabeth si consiguiese recuperarla? ¿EI destino que tiene o que l e está reservado no será siempre preferible al que yo le podría dar como hermana menor ?.. Valcour. Imagináis bien que no he podido resistir al deseo de recibir cuanto antes noticias de Elisabeth de Kerneuil.. completo y lo que he obtenido de su falsedad no es más que el fruto de su vergüenza.. Valcour?. El crimen es.a al niño. Esa circunstancia os h a chocado tanto como a mí.... Pero si este pobre gozo es negado a mi dulce alma. Fuese o no su hija no debíamos du dar en este momento del deseo que tenía de recuperarla. verla una vez. lo habéis advertido. no estoy del todo abandonada. seré aún más desgraciada. Luego esta ese asunto de los bienes que ensombrece un ciencia. Pero cambiemos de tema. ¿Puede imaginar que es para volver a empujarle al abi smo? ¡Ay! tenéis razón. Yo lo creía ¡uno se entrega tan apresuradamente a l o que desea! El desdichado que naufraga agarra con tanta diligencia el brazo que le tienden para salvarle. No. Yo objetaba a Déterville que no había encontrado obstáculos al establecimiento de esa muchacha en Berseuil e n los primeros momentos en que imaginamos eso. pues. prefiero dejarla en donde está.. Afortunadamente sé serlo y mi en tal estado de abatimiento que una sacudida más o menos no significa te nada para él. escogemos el menor. Déterville ha escrito inmediatam ente a uno de sus parientes en Rennes. Me re . ¿Puedo permitir que mi hija disfrute de una fortuna que no le corazón se encuentra absolutamen poco mi con pertenece? ¿Debo privar de ella a los herederos legítimos? No. dejad que os cuente mis proye ctos y mis gestiones porque con el lenguaje de las lamentaciones mi corazón se alt era incesantemente. voy a contaros lo que hemos hecho ... debía creer que Sophie era su hija. Respecto a Sophie. me basta con saber solamente que es feliz. me engañaba hasta donde podía hacerlo. en vez de salvar a Sophie. Déterville objetaba siempre el peligro cierto que s upondría su regreso a Berseuil y la imposibilidad de devolverla allí se hace tanto más fastidiosa. Le suplica que nos proporcione cuanta inf ormación le sea posible sobre esa joven. se le engaña. Cómo ha abusado de mí este hombre. grandes deseos de poseer a esa muchacha.. pero que cuanto más evidentes se hacían las investigacion es del presidente. pero el error es dulce.. amarla si empre y me consideraré excesivamente dichosa. Amigo mío.. Pertenezca o no al presidente. esperamos. Sea cual fuere la suerte que disfrute... Como quiera que sea tengo parientes. sin duda.. . Mi situación en este caso es m uy embarazosa. no querrán perde rnos a las dos. ¡oh!. yo diría también como vos que. estaba claro que la sacrificaba. Tengo. pero ¿qué derecho tendría a su corazón? El sólo título de madre que podría alegar ¿sería suficiente para ganarme su cariño? ¿No se de e toda entera a los padres que la han criado?. Valcour. por cuanto la variación de su suerte había hecho que le pareciese muy a gradable el destino que le habíamos preparado en el pueblo.

hemos decidido pues. le dijo Déterville. apelé a su religión y a su compasión. – ¡Está bien! iré. No puedo encontrar refugio en la tierra. y os respondo que Aline no se encontraba mejor que yo.. Esta es la persona que el presidente acusa de falsedad. como imaginareis. Allí no s eréis tanto una protegida como una pariente de Mme. que hubiera supuesto la venganza de sus dos perseguidores. al evi tarle esa otra. soy una carga para todo el mundo. – Hay que sustraeros al presidente. no p odemos dudarlo. para ello.. Convencida finalmente del p eligro que supondría esta decisión. Aline y yo la llevamos antes de ayer a las Ursulinas de Orléans a cuya superiora conozco. lanzó sus hermosos brazos a través de la reja y pidió insistentemente el favor de besar una vez más las manos de su bienhechora.. en todas partes e staré llena de agradecimiento a la bondad de la dama que no desea abandonarme. Me pidió permiso para escribirme y sobre todo de poder entregar todos los años una parte de su pensión a Isabeau. Cuando me vio preparada a abrir la puert a del locutorio. Este destino no es comparable al de ser su hija.... Renunciaba gustosa a la dote y al matrimonio. Es imposible que las virtudes de esta alma encantadora se hall en en la hija de una campesina depravada. Pero . pero hay que atenerse a las pruebas y separarla de ella. Preveía que esto causaría demasiada pena como para querer encargarme yo misma. la recomendé como una pariente y la inscribí con el nombre de Isabelle de Ganges con mil libras de renta cuya acta le fue entregada al momento. Ella había adivinado p or sí misma la muerte de su hijo. un convento en Orléans en donde nos esforzaremos para que se aficione a la vida recogida y para que al cabo de unos años se ate con los voto s si no ve nada objetable en ello. Se trataba de prevenir a esa desdichada de los cambios de su suerte y de su naci miento. Después de muchas lágrimas. por dura que pueda ser. Y esta suerte. No oculté los motivos de mi secreto a la superiora. me dijo que antes renunciaría a todo el b ien que yo le hacía que a este compromiso.ndí. cuando había visto que no se le hablaba de él. En cuanto supe que se encontraba en este estado corrí a abrazarla.. se las concedí de todo corazón y nos despedimos. nos pareció decididamente la más prudente de todas. Volvimos sobre nuestros pasos y quedó sofocada por el dolor al abrazarnos a las do s. su alma se desbordó.. pero y a que unas circunstancias desdichadas os privan de esta dulce satisfacción.. Le explicamos los nuevo s peligros y admitió finalmente que eran mayores. Se l o prometí. estaréis mejor allí que en ningún otro sitio. En verdad. Un retiro perpetuo es la única alternativa que puede protegeros de sus ardides y de sus iras. exclamó envuelta en lágrimas... Que me lleven a donde quieran. de Blamont y disfrutaréis de una pensión de cien doblones. hay momentos en que mi corazón ignora las realidades que nos comunicasteis. Así pues. tal y como nos habéis descrito a esa Cla udine. más enojosa sin duda. después de habernos enterado que esta p obre muchacha estaba todo lo bien que su situación le permitía. es seguro que os busca. ella me lo pidió insistentemente. Estas dos p eticiones honraban demasiado su alma afectuosa como para ser rechazadas. reclamó a su querida Isabeau. Es evidente que os tratará mal si os descubre. Sin embarg o sólo abandonamos la ciudad al día siguiente. ¡Ah! ¡oj alá fuera tan puro como esta persona a la que así calumnia para hacer así felices a lo s suyos! Nos retiramos. pero quería vivir con Isabeau. amigo mío. impostura y crimen. manifestó en primer lugar el deseo de ser devuelta a su madre.. Pero veré a esa muchacha querida. ella se precipi tó a mis brazos anegada en llanto y me dedicó las más dulces y halagadoras expresiones . Nuestro amigo se ocupó de ello. ella sólo se pondrá en contacto conmigo para todo lo que se refiera a esta joven y ocultará s u existencia a todo el resto de la gente.

habéis compartido mis penas. Déterville se encargaba por su parte de romper los compromisos que habíamos contraído en Berseuil. 8 de Octubre ¡Ah! Valcour. no pude resistir la tentación de entregarle una pequeña suma del dinero que me ha bía devuelto el cura. ¿Conocéis e l hombre a quien la destino?. estoy segura de que sería más honrado. lo que siento es que el amor los hermana.. para seducir. contener al presidente lo mejor que sepa con los e scasos medios de que yo dispongo para esto y poner finalmente en pie de guerra a mis parientes si fuese necesario. nos miramos como lo haría alguien que. ¡Han penetrado en vuestro corazón! ¡Qué preciosos son para mí los testimonios que de ello me dais! Perdono menos a mi pad re todo lo sucedido que su funesta alianza con ese hombre malvado. La buena Isabeau estaba muy afligid a. hacer un poco de bien! ¿Y de qué serviría que la suerte nos haya tratado favorablemente si no es para satisfacer todas las necesidades del infor tunado? Nuestras riquezas son patrimonio del pobre y el que no sienta el placer de confo rtarle ha vivido sin conocer la verdadera razón de haber nacido en una situación más a comodada que otros y los más dulces encantos de la vida. Me preguntáis. ni una sola emoción de mi corazón que no se deba a ese primer sentimiento. qué golpe. Así como otra a este buen pastor para los necesitados de su pa rroquia. Digo la calma porque creo en ello y no veo absoluta mente nada que pueda turbarla hasta nuestro regreso a París. tiene más ingen io que ese monstruo y.. Terminadas todas nuestras operaciones. amigo mío. CARTA XXVIII Aline a Valcour Vertfeuille. Si pudiese pe rder a ese desafortunado amigo. Santo Dios! ya lo habéis visto. miradla ho y... ¡Me equivocaba. de l a tranquilidad hubiera pasado súbitamente a la angustia y la tribulación y que final mente ve renacer la calma.. estad bien seguro. ¡Ay! se creía mi hermana. algún enca nto. ¡Pérfido efecto del vicio!. Y si gano mi causa. solamente la fuerza podrá decidirme a sacrificar mi hij a al malvado que la desea. Mientras yo me ocupaba de esto. ¿en favor de quien será?. ¡Es tan dulce... si el amor ha contribuido tanto como la decencia en el arr ebato que me hizo huir.. cuando menos. que no existe un solo pensamiento de mi mente. He llorado mucho a esa pobre Sophie. amigo mío.... ¡Ah! ¿cómo queréis que distinga entre esos dos efectos? Lo que c reo. los confunde tan perfectamente en mí. no podré mostraros nunca más que mi corazón. No perderá nada: mi madre me ha prometido considerarla siempre como hija suya. Dirigirá siempre todos los pasos que me v eáis dar y cuando me exijáis que os revele los motivos. hija de una campesina tan indigna de ella que no nos atrevemos siquiera a dev olvérsela..Déterville le hizo reflexionar tan hábilmente sobre este asunto. éste le arrastra.. debería tener. es el mejor amigo d e mi corazón. lo consigue mostrando al desnud o su fealdad.. Porque. Entonces mi intención e s solicitar una nueva prórroga.. Lo odiaba tanto que pensaba que. sin embargo. que su dolor fue mu cho menos vivo de lo que hubiéramos creído. Es el más digno de poseerla.. Le he jurado llamarla siempre mi hermana y conservar siempre para ella tod .

... amigo mío.. El conde de Beaulé ha vuelto a vernos.. si terminará amándome. para ver si nue stros caracteres armonizan. sient o que ya la amo... ¡A ! ¡qué a gusto haría el viaje hasta Bretaña para ir a abrazarla! . qué título para ganar mi aprecio! Yo era de la opinión de que mi madre le confiase nuestras penas. ¡Quién sabe! Déterville ha escrito.. esperamos... ¡Ah! ¡son sólo quimeras! apostaría que no la veré en toda mi vida.. Ap uesto a que lo preferiríais... Ya lo sabéis.. pero aún era joven cuando mi madre entró en sociedad y se conocen desde entonces.... pero concededme.. ¿si yo fuese la hija del conde de Beaulé?... .. no puedo arrojar más luz sobre el ob jeto de vuestras pesquisas que la que contienen las pocas líneas que vais a leer. amig o mío. todo esto estorba un poco nuestro plan de vida y nuestros pas eos.. .. Si queréis os lo di ré también en días. y éstas son tan quiméricas que he creído que podría permitírmelas para distraeros un instante.. no quiero decir ya más extravagancias.. Nuestras aventuras. querido Déterville. ¿cuántas veces la he visto lamentar en mis brazos el peso de la carga que la abrumaba?. seguro que la elección de l conde hubiera excusado sobradamente sus errores.. que semejante falta no debería quedar sin castigo. Si este hombre cruel se h ubiese contentado con olvidarla. ¡Oh. ¿No la veré jamás?. poder responder extensamente y de una manera más satisfac toria a la carta que tuvisteis la amabilidad de escribirme. ¡Ay! lo haría de buen grado si esos desmanes no ultrajasen a la mejor de las madres. Por lo que a mí respecta. no quiero aburriros. 12 de Octubre Querría. os estima.. ¿v iviríamos en suma más de cuatro años? CARTA XXIX El caballero de Meilcourt a Déterville Rennes. ella hubiese hallado en su indiferencia hacia él razones para perdonar esa falta... cuántos desórdenes causa a una familia la ambición de una desdichada nodriza! No soy severa.. ¡Oh.. Vamos.. es mi padre y debo respetar en él hasta sus desviaciones. y a aquella a quien rea lmente se los debo.. Adiós.. Casi siete meses.. ¡Ah ! si se prescindiese de los momentos de la vida en los que no nace ningún placer. Pero no quisiera qu e supiese que la pertenezco. ¡Si hay una mujer en el mundo que merezc a legítimamente los títulos de casta y de virtuosa. ¡Qué fatalidad! ¡cuántas molestias. Cambiemos de tema. en horas y en minutos. el conde es bastan te más viejo.os los sentimientos que por este título le corresponden. me libera a menudo de los sentimientos que debo a quien me coloco allí. ¡Qué historia! yo me reí. Pero si esa locura que acabo de mencionar fuese cierta. mi mente se entristece.. amigo mío! dejad que ría un mi nuto con vos.. Quizás lo haga.. mi aleg ría no se ha repuesto aún lo bastante. Quisiera conocerla accidentalmente.. amigo mío.. cuánto tiempo hace que no os veo!. Julie me decía ayer que era un antiguo amante de mi madre... lo amo. atado por cons ideraciones de las que dependo esencialmente. amigo mío. Pero lo que a ella le debo me hace olvidar a veces lo que él exige y la obligación de odiar al perseguidor de la que me ha llevado en su seno. A buen seguro él nos serviría con todas sus fuerzas. Estos espantosos intervalos los considero como instantes en los que no vivo.. Pero el muy perverso. se puede afirmar que es ésta! ¡Y qué mér ito tenía al merecerlos!.. pero. La alegría entra tan pocas veces en mi corazón que debéis tener un poco de indulgencia en los breves momentos que me entrego a ella.... ¡Oh. ¡Ah! si alguna vez esa mujer respetable hubiera tenido que apartarse d e los penosos y rigurosos deberes que le imponía el cielo. la tempo rada que finaliza.

Adiós. Valcour. Se le da por muerto. CARTA XXX Mme. 22 de octubre Sí. exijo vuestra palabra que lo que os digo sólo será revelado a las personas que os encargan escribirme y a quienes os ruego que exijáis el más abso luto secreto. dotada con todas las gracias del cuerpo y del espíritu.. de Blamont a Valcour Vertfeuille. ya que se han propalado los rumores más diversos respecto a esta desafortunada aventura. 16 de octubre Leed y llorad conmigo. Se diría que le agrada alimentarse de el los y que esta manera de existir. Alteraría los hechos... y con verosimilitud. Sin embargo. Se mató de desesperación. ansía los au xilios de la amistad. Los obstáculos i nvencibles que uno y otro encontraban para llevar a cabo la unión deseada originar on dos desgracias que perdieron para siempre a ambos jóvenes. per o hija de una madre que no podía soportarla. ¿Q ué os importa esa hija a la que jamás conocisteis? Ya es bastante llorar sobre los m . Su madre terminó sus días dos años después del suce so que interrumpió la vida de su hija y como Mlle. En verdad es una gran desgracia no estar organizado ta n groseramente como otras personas. uno de los primeros gentilhombres de Bretaña.. Mlle. pero.. ¡Siniestro error! ¿Hubiera sucedid o todo esto sin la infamia de esa nodriza? ¿Sin el espantoso proyecto de mi esposo ? Hubiera querido más detalles. Este hombre cruel se hace informar de todo. no imagináis cómo necesito cartas. querido primo. siempre desengañado. El conde se expatrió.... aún joven. nos impedirá quizás esc ribiros con la misma frecuencia que hasta el momento. Sin duda hubierais deseado más detalles. pero los lazos que me unen a ambas familias me impiden ser más explícito . ¿de qué me hubieran servido? ¡La he perdido!. ¡Ah! después de tanto s años de violentarlas sé que un sacrificio más no debería costarme. lo confieso. calmadme. CARTA XXXI Valcour a Mme. de Kerneuil había terminado su vida de una manera aún más horribl e: se mató en cuanto vio la imposibilidad de pertenecer jamás al objeto de su ardor. mi corazón. ¡Ah! ¡cómo la hubier a amado!. compadecedme y no dejéis de amarme.. Adiós. de Kerneuil era hija única. señora. A quien quiera que interrogaseis en nuestra provincia no os respondería con tanta franquez a. los b ienes han pasado a los colaterales. sirvió durante algún tiempo en Rusia... Y no hay una sola de sus maniobras que no me haga temblar.. necesita un sentimiento real para consolarse de todas las ilusiones que lo extravían.. Vuestra alma es de una delicadeza tal que siempre parece volar más allá de todas las informaciones para componerse suplicios. escribid me.. Su padre había muerto hacia tiempo...Elisabeth de Kerneuil. no os inquietéis en absoluto. es la que mejor se le acomoda. Esto es todo cuanto puedo deciros. . no sucederá nada serio que vos no sepáis inmed iatamente. Era desdichada. un exceso de sensibilidad es uno de los más crueles presentes que la naturaleza puede otorgarnos.. Hay que sofocar todas las emociones de mi corazón.. El exceso de precauciones que nos vemos obligados a adoptar... a los sentimientos del conde de Karmeil. de Blamont París... ¡No la veré jamás!. Por uno o dos gozos mejores se encuentran ve inte tormentos más.. Antes de que la noticia se divulgase. respondió.. al ser más viva.. En este instante ese exceso supone vuestra desdicha.. Era odiada.. ¿no sabía yo ya que no volvería a encontrar esa hija durante un minuto si no era para añorarla eternamente?.

sin dolor.. Aline. ¡Pero vivir sin oíro s y sin contemplaros. Pero en la fuerza de mi amor hallo el valor de volverla a formular. ¿Imagináis la violencia de este suplicio? ¿Y por qué no he de veros? ¿Por qué no me concederéis un minuto? Soy consciente de la amplitud de mi petición y recuerdo temblando que ya me ha sido denegada. Durante estas largas veladas.. apenas si siente las que sobre él descarga esta amenaza. . Aline. amar a uno que no vais a ver jamás. Sin duda el cariño q ue sentimos por nuestros hijos debería estar en relación con el que ellos experiment an hacia nosotros. perdonadme la expresión. Lo que antes me distraía. Si no los satisfacéis.... CARTA XXXII Valcour a Aline París. intento sorprender sus secretos y ella solamente me muestra a mi Aline. Pensad que os debéis a vos misma. debo morir o satisfacerlo. ocupado exclusiva mente por vuestras penas.. Mi corazón. ¡Que significan para mí los instantes que estoy condenado a vivir sin vos! En vano. señora.... a una h ija que sólo vive por vos.ales reales sin añorar los placeres que no se han podido gozar. ¡Ah! ¡vuestra salud me inquieta mucho más que esa pérdida que no debería causaros realmente ninguna impresión! Eso es algo real en que ocuparos y no debe ser desplazado por puras quimeras. l legaría disfrazado. El amor supo ne relaciones. la estudio. Me parecería tan inoportuno amar a un hijo que os odiase. No intentéis. 5 de Noviembre ¡Qué silencio! no me he atrevido a turbarlo pero... en vano hago todo lo que puedo para alejar de mí este violento deseo.. Y no escaparéis a vuestros remordimientos. Con esta manera de pensar todo nos causaría pena y seríamos sumamente desgraciados. sobre todo calmarme con razones. Contem plo las bellezas de la naturaleza. CARTA XXXIII Mme.... Me en tero con dolor que vais a estar algún tiempo sin darme noticias vuestras. a los amigos en cuyo nombre me atrevo a intervenir y qu e quedarían desolados por la menor alteración de una salud que aprecian tanto.. mi corazón solam ente escucha los sentimientos que lo arrebatan. todas mis ideas lo traen a mi espíritu. renace sin cesar en mi corazón... Ocupaos solamente de vos.. todos los momentos que han de seguirlo.. Vues tro exceso de rigor habrá hecho nacer dos seres desdichados. Aline!. un solo instante a los pies de vuestra respetable madre y a los vuestros.. esos días infortunados que os consagro se malgast en así en las lágrimas y el dolor? ¡Ah. ¿estaba por ello más tranquilo?. sin que ninguna conve niencia a la que inútilmente os hayáis sacrificado os hayan otorgado una virtud de más . Me arrojaría un instante.. os lo suplico. Esto es lo único que os suplico que me informéis sin falta. ¿qué digo? me consideraré feliz cuando sepa que sufrís menos.. ¡Tened piedad de vuestra obra.. como insensato.. Si pudiese veros sufriría mucho menos por esta ausencia de cartas. en esa Aline que os adora los gozos que os arreba ta la muerte de Claire.... pero es imprescindible priv ar a un corazón tan sensible como el vuestro de la perpetua facilidad que tiene pa ra afligirse.. ¿Y cuáles son las que pueden existir entre nosotros y un ser desconoc ido? Quizás encontréis que mis consuelos son algo duros. Buscad en Aline. pensad solamente en vos. vais a reducirlo a la desesperación. ojalá pudiera comprar con mi sangre este favor q ue me atrevo a suplicar!. ahora me resulta tedioso. No quiero existir más que ese instante y abandono. 12 de Noviembre . no me cast iguéis por mi amor!. Daré to do por bien empleado. que lo pague con mi vida si es necesario. El más impenetrable secreto ocultaría estos propósitos.. Os agrad ezco el instante que habéis escogido para comunicármelo. ¡Qué calma s upondría este minuto de dicha para el resto de días aciagos que aún debo pasar lejos d e vos! ¿Podéis exigir que esos días.... de Blamont a Valcour Vertfeuille.

. "Pero mamá. sino por vos. como decía el día pasado ciert a dama que tú conoces. no me habléis más de ello. cerca de mí. en las circ unstancias en que nos encontramos.. podéis exigir algo semejante? Decís que me amáis. en porciones. 15 de Noviembre Hace ya bastante tiempo que debes haber observado.. CARTA XXXIV Déterville a Valcour Vertfeuille. a Dios gracias. querido Valcour. ¿es esa la forma en que lo manifestáis?." ¡Pues bien ! ya lo veis.. me causáis penas. Pero esto no es posible... la filosofía salida de sus casillas. la certitud de saborearla pronto en su integ ridad. amigo mío! apelad en socorro de vuestra razón a esa delicadeza que caracteriza tan bien al corazón que me sedujo . Junto al bien que hago. quizás no tendría lugar.. que para arriesgar por un insta nte dicha que. no la riñáis. tranquilo. al precio de l a de quien os ama como nadie en el mundo.. llorando como una niña. ¿O creéis que no sé lo que puede convenir al am or? Jamás he conocido. nada debe llevarla a la desesperación.. veréis si os permite comprar un instante de dicha.. que y o os prohíbo desesperar y que es a mí a quien vais a apenar si no me prometéis que vai s a ser más prudente.. Es tad.. Trabajemos antes para obtenerla un día entera. siempre me quedaría la pena de imaginar que os atormento.. os las causáis a vos mismo y esto es. pero sois amado con exclusividad.. lo desea tan ardientemente como vos. me opongo a esta fantasía.. pues. Sí. am adme lo bastante como para decirme que no.. ¡Ya no hay tranquilidad.. pero lo imagino... a migo mío! perdonadme. ¿Pensáis acaso que la to rmenta no caería sobre mí si se descubriese el asunto? ¡Ah.Sí.. de aquí a cierto tiempo. al hacerlo. no temo por ella. Mi felicidad sería completa. a propósito de tu ridículo proyecto.. sí.. ¿qué digo? la destruiríais para siempre. sois amado. todo lo que resulta de esos breves momentos de efervescencia que no habéi s podido contener. Así.. Estaría segura de que habéis sido razonable merced a vues tras solas reflexiones y me vería libre del calvario de tener que destrozar vuestr a alma escribiéndoos las mías.. me tranquilizan y el enamorado que es tan delicado como para no pedir u na cita de su amada si no es en presencia de su madre... yo que quizás os ame como ella. pero no destruyáis el fruto de nuestros desvelos y no intentéis perderlo todo a cambio de un instante de satisfacción que qu izás sólo serviría para sumirnos de nuevo en un abismo de tormentos y de males. prefiero que la victoria sea el fruto d e vuestra razón que el de mis argumentos. ¿No percibís la imposibilidad de vuestra proposición y. ¡Oh. me parece que un cuartito de hora.. Os perdonaría si tuvieseis motivos para estar ce loso. Aquí está esa querida Ali ne. Que esta certeza sirva para calmaros. la hacéis llorar. sigue los dictados de su corazón... en m i opinión. dice con sus grandes o jos bañados de lágrimas. aquí está. trabajamos para vos... alejaríais vuestra fe licidad. s i esto es así no intentéis hacerme más desgraciada de lo que soy. creedme que si yo misma no viera en ello los mayores peligros hubie se sido quizás la primera en imaginarlo.. no se convertirá jamás en el seductor de la que ama. Nada debe agitar vuestra alma.. n . Como para asegurarme que ya habéis re nunciado a esa extravagancia. Vos que invitáis a los demás a tener valor. Sois amado.. ¿Creéis que eso sería ignorado? Supongamos q ue sucede ¿sería menos culpable por haber consentido a pesar de la promesa que hice de oponerme? Sé muy bien que nada he de temer de vos. al menos. he querido que esta palabra fuese escrita po r la misma persona que. exijo que...... decídmelo. me doy perfectamente cuenta de que os hago desgraciado.. ¡Pues bien! ya tenemos la cabeza a pájaros. vuestras v irtudes. ¡Oh! ¡Pobre filosofía! ¿es esa la manera en que cautivas el corazón de l hombre? ¿es así como llegas a ser la dueña de sus pasiones?. que para disfrutarla así.. soy yo quien responde. vuestra Aline está demasiado débil como para hacerlo por sí m isma. Haré más.. nos ocupamos de vos. vuestra honradez. esa especie de delirio. que cuando l as cartas son mías se trata siempre de nuevas catástrofes. Pensad que yo. Consultadla. No.

¿de dónde venís? – De Lyon. un tiempo endemoniado. Veamos. cuando súbitamente oímos a un hombre. de Senneval. de Beaulé jugaba al ajedrez con Mme. es posible que el presidente hubiese entrado en r azón y que lo estuviésemos esperando para una boda... en primer lugar que el presidente hubiese vuelto. Me ha enviado por de lante para ver si obtengo alguna información sobre la ruta que debemos seguir. con sus gritos y que pedía auxilio con todas sus fuerzas. ¿comprendéis? no quiere molestar a nadie y a buen seguro que no aceptará jamás el a silo que vais a tener la cortesía de ofrecerle. de Blamont la libertad que acababa de tomarse. – Entre gente de bien. – Mucho. pero preferiríamos estar en la posada. Ganas me dan de exasperarte. en segundo lugar todos los que pueden contrariarte.. extra vié el postillón que me seguía. no te abandones por completo a la dulce espe ranza del segundo y escucha pacíficamente el tercero. en cuyas posesiones se encuentra. aunque esta ya muy jaque mate corrió conmigo detrás de los criados. Mi amo. se enojaría mucho si no le hiciese el honor de ven ir a cenar a su casa. Aline.. de Blamont se estremeció. – Ya lo veo. Serían apr oximadamente las ocho de la tarde. que viaja de incógn ito.. ¿No es cierto. y decidle que la Sra. Eugénie y yo razona ndo sobre tu locura... pardiez! Si hubies e caído en una cueva de ladrones no me hubiesen recibido con tanta amabilidad. Es seguro que lo que he de contarte está en una de estas tres clases.. en la esquina de la avenida. que nos pregunta si está en el camino de Orléans y si le queda muc ho camino que hacer para llegar a esta ciudad. ni sentido común! Qué pocas cosas son necesarias para convertir a un h ombre razonable en un loco y a menudo a una persona llena de sentido común en la más extravagante de las criaturas.. en absoluto. todos los que te resultan i ndiferentes. a caballo. el cielo. nos devolvéis a la vida. ¡Vivan las gentes honradas. Esta mujer encantadora a quien se hace un servicio cuand . – Id a buscarle. Y el fiel jinete voló en pos de su amo mientras que el conde se apresuraba a comun icar a Mme. Conozco el otro camino. que me sigue con su mujer quiso pasar por el camino de Orléans. qu e hacía estremecer el patio con sus latigazos. Cabalgando delante del coche. porque mi amo. es extremadamente simple que u nos desconocidos hubiesen llegado casualmente a Vertfeuille y que nos hubiesen r elatado cosas muy extraordinarias. Se abrieron las puertas. señor. de Blamont estábamos ella.. El mismo conde.. que todos estos incid entes están en la categoría de las cosas posibles? ¡Pues bien! calma tus temores sobre el primero. apenas si acababa de re cuperarse de un espantoso huracán. Si hubiese habido solamen te una choza se hubiera detenido. La noch e se nos echó encima. querido mío.. pero este.i principios. – A fe mía. La tarde en que te escribió Mme. le dijo el conde. al ofrecer su casa a unos viajeros perdidos. Formulémoslos. Aline y ella se imaginaron que iban a volver a ver al terrible objeto de sus temores.. muy oscuro. calcule mos por una parte todos los sucesos que debes considerar venturosos. pero solamente hay árboles. nos dirigimos a París en etapas cortas.. que Aline hubiese sido raptada. los criados acudieron corriend o. – ¿Y dónde está vuestro amo? – A doscientos pasos de aquí. Alumbraron. Y finalmente introdujimos en l a primera antecámara a un desdichado doméstico calado hasta los huesos. Mme. presidenta de Blamont.. Sería posible. finalmente. porque me había extraviado yo mismo. M. enfangado ha sta la coronilla. y ese maldito capricho es la causa de que a hora estemos perdidos.. y ahora no sé donde n os encontramos.

. ya que solamente a él debo el inesperado honor de prese ntaros mis respetos. – No. acudió prontamente a su lado. de Senneval. Se encendieron antorchas y corrieron al encuentro del coche para conducirlo a la casa con más seguridad. los dientes hermosos. de Blamont. sus gestos cuidados. Sólo os pediría un guía. se ve que hay más artificio que natu ralidad en todos esos atributos externos de pertenecer a la buena sociedad. Ambos. examinándola un poco mejor. Ella les dio las gracias de todo corazón y no hizo uso de sus servicios.. señora. una extraordinaria vivacidad animaba sus ojos. su pronunciación bella. bien porque había olvidado la orden que había dado a su criado o porque quizás no le había dado nin guna. dijo el joven a la dueña de la casa. – ¿Ibais a París. su esposo. señor. Recuperados todos de la primera impresión de esta aventura nos resultó imposible dej ar de ver contradicciones en el relato de nuestros viajeros. señora. dijo a Mme. llamó. del acci dente que nos ha acaecido. tenía detalles encantadores y una finura aso mbrosa en los rasgos. l No. de Blamont le envió las suyas. que venia del Delfinado y que sus pasos s e dirigían hacia el Maine. en el Delfinado a un viejo tío mío que quería abrazarnos antes de morir y que. señora. a una mujer de diecisiete a dieciocho años. dijo Mme. Venimos de ver. Mme. Como Léonore no había traído doncellas consigo. – ¿Sois acaso uno de los nuestros? dijo el general Beaulé. señora. sufrió un lige ro desmayo. Su talle era esbelto y bien formado. – Gracias debo dar a la fortuna. Además el aspecto de la joven nos pareció un poco sospechos o. como suya. son accidentes propios de una recién c asada que no deben sorprender en los primeros años del matrimonio. mostraron hacia nosotros la mejor y más honr ada actitud. Durante los postres. El amo. ¿servís en la caballería? – . sus cabellos negros. si mis caballos no estuviesen rend idos y si me atreviese a privar a vuestro corazón del placer que veo que experimen ta con la hospitalidad que nos brinda. señor? dijo Mme. Sainville. Sus modales son estudiados. señora. Léonore. Nos sentamos.. – No os alarméis. conduzco a mi mujer junto a su familia. charlamos unos instantes y pasamos a la me sa. – Ese si que es un viaje provechoso. la nariz era ligera mente aquilina.. nos aseguraba.. y vimos aparecer a un joven de alrededor de veinte años y que nos presentó. . de Blamont al joven. Iba vestid a a la inglesa. – Sí.. estaban atados con un a cinta rosa. si hay algo que pueda compensar la muerte de las personas amadas y que n os aprecian tanto. nos ha dejado doce mi libras de renta. junto a unos rasgos de lo más dulce y regular. Sin duda tiene maneras graciosas y corteses y parece haber recibido una excel ente educación. Os pedimos perm iso para retirarnos. con un elegante sombrero de paja que le cubría los ojos. Mientras tanto. soy capitán en el regimiento de Navarra y voy a incorporarme a él en Calais después de haber dejado a mi mujer con su madre. por el contrario. Un cuarto de hora después se abrieron las puertas del salón. en la provincia de Mans y me i ncorporaré a mi unidad después de haberla dejado allí. pero afectada . la joven se expresaba con más encanto y desenvoltura aún. como imaginarás. así se llama esta encantadora aventurera. pero. bellísimos. En primer lugar el criado nos había dicho que venían de Lyon y que se dirigían a París. enseg uida para dar órdenes. Subieron ambos a la habitación que les había sido destinada.o se le proporciona el placer de hacer una buena obra.

. pero Mme. no obstante se transpar entan el candor y la modestia. les d ejaremos marchar sin hablar más de ello y si. manifestaron espontáneamente que se consideraban muy afortunados de poder agradecer. opino que la quebranta ríamos si les forzamos a explicarse. que comenzase por invitarles a descansar uno s días en Vertfeuille y que. dijo Mme. mu y inteligentes ambos. de Blamont encauzó la conversación con mucha habilidad. Como había ordenado decir e xpresamente que estaría levantada a las nueve.. No le obliguemos a desvelar su secreto. Sin negarnos hoy a las explicaciones que nos pedís quizás mos obligados. estos son dos aventureros. nos ha dicho que su amo viajaba clandestinament e. M me. con el fin de estar segura de encon trarlos levantados a las ocho y media. – Cuantas más contradicciones hay en lo que dicen.. Durante unos instantes. de Senneval. Sus movimientos son acompasados y a través de todo esto. si esto les aflige. al llegar a su casa. de Blamont no se atrevió a insistir más y qued amos de acuerdo que se haría un desayuno copioso que. más claro está que su intención es ocul tarse. no se atrevió a hacer sola esa visita y fui designado para acompañarla. El intercambio de cortesías fue recíproco. Manifestaron su embaraz o porque nos habíamos anticipado a ellos. de Blamont no quiso y definiti vamente se adoptó la decisión de que la dueña de la casa fuese a ver personalmente a l a joven al día siguiente por la mañana. con her mosos ojos y soberbios cabellos. nos facilitase una jornada más larga y. consienten. El joven es de muy buena facha. levemente bronceado. a través de un acto de obediencia tan leve. todas las atenciones que habían recibido. q ue les avisasen una hora antes y que saldrían inmediatamente después de haberse desp edido de la dueña de la casa. de porte ágil.. señora.. como ya sabes que es. sin embargo. Esta hospitalidad que les hemos conce dido solamente nos obliga a ser considerados con ellos. – Pardiez. a introducir algunas restricciones. – Pero sólo se trata de proponérselo. disfrazásemos un poco la verdad. el tiempo necesario de prestar toda nuestra atención a las aventuras que íbamos a escuchar. Les habían dicho que se informasen del momento en que Mme. de Blamont estaría visible al día siguiente. Habían terminado de arreglarse y se disponían a bajar. dijo Sainville . disimuladamente le dejase entrever el interés que tendría en conocerla más detenidamente. nos dirigimos a sus habitaciones a esa ho ra.. al permitirnos prescindir de la comida. por delicadeza. ¿por qué p rivarnos de esta distracción? Eugénie propuso interrogar a sus criados. Nuestras sospechas se redoblar on. Pero. Mme. nos perdonareis que ayer. tímida.. – Como no suponíamos que os pudiéramos interesar hasta tal punto. adivinaron sus intenciones y. por el contrario. Preguntamos que instrucciones habían dado a sus criados. castaño. El marido y la mujer. apuesto a que sí. Pero como no marán en nada la singularidad de nuestro relato nos las perdonareis. eguridad de que la mayor exactitud regirá en todos los demás detalles. pero se ve que tiene mundo y que posee las cualidades necesarias para triunf ar. Nos sentamos temprano a la mesa y en cuanto volvimos al salón la concurrencia se dispuso en se micírculo alrededor de ambos jóvenes y Sainville comenzó su relato en los siguientes tér . con ella. Nos t endrán que pagar nuestra hospitalidad con el relato de su historia. Cuando estábamos en estas reflexiones. el conde buscó el nombre de Sainville en la nómina del regimiento de Navarra y no lo encontró. señora. Su tono es menos amanerado que el de su acompañan te. dijo el conde de Beaulé. se nos vea mer en la s Contenta de lo que había obtenido. El criado esta en el ajo. Mme. Hay cosas que se pueden esconder sin ofender en nada a la persona ante quien mantienen ocultas. de Blamont se opuso a este proyecto ... lejos de negarse a lo que de ellos se pedía... temía que eso los enojase.

¡Ah! ¿es que solamente voy a tener que contarte desgracias? CARTA XXXVI Déterville a Valcour Vertfeuille... querido Valcour. después de haber pasado veinticuatro horas ocupados exclusivam ente en nuestro amor y en la felicidad que nos producía el poder darnos mil prueba s de él. cuando vimos aparecer. dijo Mme.. ¡Santo cielo! ¿quién me impide proseguir? ¿qué espantoso ruido ha conmovido repentinamente los cimientos de la casa? ¡Oh. No necesito decirte en qué se convirtió esa a gradable reunión. nos encanta ra escucharla. las mujeres se desmayan. de espías. de guardias. Un abrazo. desdichado amigo!. tendrán. Valcour... le pedí que me relatase los sucesos que le habían acaecido. más atractivo si las cuenta ella en mi lugar. Sí.. corto y gordo. Porque el objeto de esa expedición eran Aline y él. ¿Aline y él? te escucho d ecir.. Derriban las puertas.. Pero estas aventuras. Valcour! ¿seguirán los cielos conspirando contra nosot ros?. como s i el gobierno necesitase más seguridad que la que confiere la virtud y el hombre más lazos que los que emanan del honor.. en nombre de toda la concurrencia. en medio de la confusión general a un hombr ecillo feo. Es inútil que te describa el horror de nuestras damas cuando vieron que la casa se llenaba de alguaciles. que esta prolongada exposición sea el tema de mi próxima carta. adiós. completamente alelado. me atrevo a decirlo.minos. y. ¡Adiós... estas fatalidades dan lugar a muchas reflexiones y prefie ro callar a revelarlas. que un desdichado joven exclusivamente culpable de l sentimiento que es origen de todas las virtudes. creo.... que sólo puede volver a ver maldiciéndola?. dijo Sainville al terminar las suyas. después de haber resistido todos los peligros que se pueden afrontar sola mente encuentre escollos... después de haber recorrido la tierra. las ventanas se erizan de bayonetas. de toda esa canalla repugnante cuy o despotismo asusta a la humanidad a expensas de la justicia y de la razón. me permitirás. 16 de Noviembre [Historia de Sainville] Después de haber manifestado a esta querida esposa la embriaguez que me producía el haberla encontrado. 17 de Noviembre ¿No es odioso. de Blamont. ¿Permitís que así sea? – Claro que sí. querido Valcour.. CARTA XXXV Déterville a Valcour Vertfeuille. ya no queda tiempo. desde el fatal in stante que nos había separado. tormentos y desgracias a las puertas de su patria y de spués en el centro mismo de esa patria. todo se explicará. ¡Eh! ¿qué extravagancia los une? Escucha. La amistad que inspira el infortunado Sainville las impr egnaría de una amargura excesiva.. El correo va a salir. temblando de los pies a la cab . señoras.

el hombrecillo quedó sudoroso. Una vez que hubo soltado estos cumplidos. es esta señorita. Por este preámbulo adivinarás lo que todo el mundo pudo pensar. de Blamont. dirigiéndose a los señores de Sainville: – Ahora sois mis prisioneros. después de haberle reprendido una segunda vez y de haberle dicho que las órdenes de los padres no se anunciaban com o si fuesen de Mandrin.. en contrándose el susodicho M. Sólo voy a contarte lo que siguió y la parte que el presidente tiene en todo esto. dijo precipitadamente el oficial de policía.. oficial superior de la Sûreté de París respondió.. oficial superior. en nombre de la seguridad del Estado. de Sainville en el palacio de Vertfeuille. – Os equivocáis. Pero el conde. nombre usurpado. Y señalando a Léonore: – Ella y sólo ella es Mme. como se vería en la orden de que era portador. – Sr. debía prender a un oficial que hacia llamarse Sainville.. es obra del presidente de Blamont. señor. respondió el alguacil. Nicodéme Poussefort. La joven que designáis es la hija de Mme. de Sainville.. oficial superior del tribunal de la Sûreté de París y afirmando que. ante el porte señorial de quien la formulaba. Por toda respuesta el alguacil le entregó sus papeles. decía. y el conde. cerca de Or léans. señor. ya que esta des cripción en la cual me baso.eza. o la descripción que os han dado es falsa. prender al su sodicho militar en el susodicho castillo así como a una señorita. le ordenó. lo que decís es muy poco probable.. sino que se ejecutaban a través de los oficiales delegados en cada distrito a este efecto y que. Luego. ante los títulos y las condecoraciones que la respaldaban. La que corresponde a la de scripción que me han dado. que dijo ser consejero d el Rey y además. prosiguió señalando a Aline. con la espada en una mano y la pistola en la otra. como la quimérica preponderancia o la iluso ria autoridad del tribunal de la Sûreté de París no tenia jurisdicción más allá de las puert as de la ciudad. palpitant e y apestando como un capuchino que baja del púlpito. les dijo. de Sainville. Ante esta pregunta.. . raptada por este o ficial y que hacía pasar por su mujer. ¿Me hubiera dado la de su hija? Confrontémoslo. conde. nuestras damas habían vuelto e n sí a fuerza de cuidados y el desdichado Sainville y su mujer entremezclaban sus lágrimas y sus gemidos. entonces el conde de Beaulé avanzó hacia el alguacil y le orde nó con esos aires de nobleza y de superioridad con que antaño había conducido a los fr anceses hacia el enemigo. le dijo sin mirarlos: – Estad tranquilo. respondió el conde. yo me encargo de todo. esta dama a quien e xigís la palabra no es la persona a quien debo prender. dadme vuestra palabra de honor de no ausen taros de esta casa sin mí.. después de recibi rlos.. – Sois vos quien cometéis el error. que. Y ella debe se r Mme. le preguntó además si sabía de quién procedía la orden y quién la había soli itado. le había sido ordenado a él. porque la traigo aquí. señor. un tanto confuso que se había creído autorizado en sus gestion es por su orden y por las diferentes consignas particulares que había recibido de las personas interesadas en ello.. que envainase sus armas y que hiciese sa lir a su gente del salón y le preguntó cómo se le había ocurrido entrar de manera tan br usca en el palacio de una mujer honrada. Nicodéme Poussefort. todo ello en orden a ponerlos a ambos a bue n recaudo en un lugar que se indicaba en su orden.

dijo impetuosamente Mme. todo lo que hemos podido averiguar sobre este lance . sin ponerse previamente de acuerdo con el señor presidente. Que el padre de Sainville apenas si tenía interés en esta Léonore y como sólo deseaba separarla de su hijo. siempre que éste permitiese hacer prender al joven en el palaci o de Vertfeuille. de Sainville hasta la isla de Sainte Marguerite en don de se le encerrará por diez años. de Blamont la retendría probablemente en su casa y que. Aline detenida de esta forma y conducida a L yon. señor. dijo el alguacil inclinándose hasta tocar el suelo. – ¿Y quienes os han dado las diferentes comisiones? preguntó a su vez Mme. ya que Mme. imagino que antes de haber terminado la lectu ra de mi carta vas a entregarte a mil cábalas. id a decir a quienes os hayan enviado que el conde de Beaulé. señora. poco despues iría a buscarla él mismo para colocarla en algun convento en donde se la podría encon trar siempre que fuese requerida. sin duda. obedezco sin repl icar. en cuanto este hubo terminado con sus explicaciones. Volvamos ahora a los detalles que ya no p ueden tolerar más demoras. pero ya conocéis nuestros cargos y corro el peligro de perder el mío si no tenéi s la bondad de hacerme un recibo. como no se parece en abs oluto a Léonore. y como aún no se ha aclarado nada. En primer lugar parece bastante claro que M. de Blamont. estuvo de acuerdo en todo con el presidente. os libera de vuestras obligaciones respecto a ellos y os da su palabra de llevarlos ante el ministro antes de tres días. amigo mío. Que. que le ha pedido insistentemente. – ¡Ah! ahora me doy cuenta de todo. . él se encargaría de responder de ello. algunas contigo a ntes de proseguir con las cosas interesantes que aún he de relatarte. se me citó al día siguiente por la mañana. Decirle que espere ahí a su familia que pronto vendría a disponer de ella y proseguir mi ruta con M. de Blamont se ha confiado al padre de Sainville. pues. e ntonces encontré reunidas a las dos personas con quienes había de tratar. como ésta no estaba actualmente reclamada por nadie. Éstas son mis conjeturas. una orden general y vaga del ma gistrado de acomodarme a todo to que me fuese ordenado por el padre de M. El general pidió recado de escribir y firmó sin dificultad lo que el alguacil deseab a. la orden de detencion destinada a esa Léonore. igual es a las del resto de la concurrencia. dijo el conde al alguacil. Y finalmente que. señor. de Blamont en donde sabía que estaba. que hubiera acudido rapid amente a su lado junto con el presidente. respondió el a lguacil. Esto es. dirigiéndose al alguacil: – Terminad. Que lo importante era separarla de Sainville. de Blamont. mi querido Valcour. era imposible equivocarse. – En primer lugar recibí. de Sai nville quien no ha querido correr con la responsabilidad de hacer prender a su h ijo en casa de Mme. mucho más culpable que Léonore. lo que se conseguía igualmente . Luego. ¿Tenéis alguna orden particular referente a esta joven? – La de dejarla en el convento de las Benedictinas al pasar por Lyon. Y de ellas recibí los diferentes detalles que necesitaba para actuar. coma ndante de Orléans y teniente general de los ejércitos se hace cargo de vuestros pris ioneros. Como consecuencia de esta delicadeza y como no se llegó a ninguna conclusion ese mismo día. dirigir contra su hija . – Podéis iros. – Senor conde. respondió el alguacil. Formulemos. terminad de aclarar esto. no tardaría en convertirse en la mujer de Dolbourg.Creo que era difícil describir a Aline con más precision y.

conozco mucho a vuestro padre. ignorar durante más tiempo su nacimiento. de rodillas. ¿sois el conde de Karmeil?. Mme. – Santo Dios. que no conocía los hechos. después de haber recorrido rápidamente algunas líneas – ¡Cómo!. éste y su tropa desalojaron el palacio. permitidme que. por una parte. ¿Habéis leído bien? ¿N os equivocáis?.. ¿Qué ha querido decir?. corre a precipitarte. de Blamont. Tenemos todo lo necesario para convenceros. ay udadnos a devolver a vuestra esposa la más adorable de las madres. abre tus brazos. por eso me detestaba. El conde... Finalmente. – ¡El conde de Karmeil!. auxiliemos a Mme. dijo... paso rápidamente a las consecuencias esenciales de esta aventura. recuperó el uso de sus sentidos y se lanzó de nuevo a los brazos de Léo nore. Apenas hubieron salido. de Blamont auxiliada por Aline.Despues de lo cual. que no sabía a quien atender. señorita. y. ¡Oh!. se desvaneció en los mismos brazos de Léonore. – Este es entonces el motivo de que fuese odiada por Mme. bañó los pies de Mme.. afa nar y robar. por otra. no los habéis cometi do. ignor aba incluso de qué se trataba. Y.... no resisto a estos renovados embates de la fortuna. exhibí. no. de Kerneuil. a qui en en adelante seguiremos llamando Léonore. demasiado conmovida por lo que acababa de suceder. ¿os dignaréis perdonar mi crimen?. No está equivoc ada. Sainville. Mme. Restablecida la calma y realizadas todas las reflexiones. dijo con sorpresa a Sainville. dijo la jov en. Pídele pe rdón por nuestros desvaríos y no sueñes ya con tenerme si no es con su consentimiento. toda vuestra culpa es haberla amado. Léonore. no sin escamotear. – Oh. os pid a para mi los sentimientos que mi desafortunado destino me impidió conocer. el conde abrió la orden y.. Entonces este interesante joven. señor. resultó imposible a Claire de Blamont. ¡mis crímenes!. de Senneval. exclamó Mme.. Todo se aclaró. Te dejo imaginar la confusion reinante. para la mejor comprension de esta hist oria.... señora. de Blamont con sus lágrimas y prosternado ante ella: – ¡Oh!. Desdichada niña. la carta del caballero de Meilcourt. la bondad de esta amable dama la engaña sin duda. las declaraciones recogidas en Pré Saint Gervais y.. reconoce a tu madre. aseguraba a Léonore qu e no nos engañábamos. pero con más amaneramiento que verdadera emoción (éste es un rasgo de su carác ter que no hay que perder de vista) ¡oh! señora. comenzamos a razonar intensamente sobre las maniobras so rdas e infames del presidente pero como todo lo que se dijo te lo acabo de consi gnar. emocionada por una escena tan enternecedora. Yo la hubiera amado como vos.. dijo enseguida esa madre delicada y sensible. todo lo que cayó en sus manos. .. como todas las piez as encajaron reforzandose mutuamente.. bastante más afectado que su mujer. le resultó imposible. de Blamont visiblemente turbada. Mi alm a estaba hecha para recibirlos y la más bárbara de las mujeres le negó siempre este go ce. arrojándose a los pies de su verdadera madre. señora . decía.. ni mucho menos.. Dios santo. como yo a los pies de esta dulce madre. ¿yo su hija?. dijo ésta... ¡Ojalá lo hubiera sido! – Lo sois. más informada. Sainville. continuó.. Cielos. dije yo entonces.

¿Pero entonces os habéis hecho pasar por muertos los dos?. Mme. le saltó al cuello y le dijo: – ¡Oh!. añadió el general con ese talante abierto que le gana todos l os corazones. Valor. continuó. como no podía resistir el horror de su situación.. Pensamos que encontrarían el paquete. harían f alta los colores de la misma naturaleza para reproducir este cuadro. dijo acercándose a Mme. Pero sois excesivamente misteriosa. mi querido conde. en Córcega. explicamos.. continuó dirigiéndose a l os Sres. Y. Durante este tiempo. retenida por la decencia. vamos. no se había atrevido a llevar a cabo sus designios. el arte no lograría imitarlo.. o no me habéis amado jamás o libraréis de la desgracia a estas t res conmovedoras criaturas. Veis. en verdad que no.. si la menor desgracia les amenaza aún. toda esta historia a l conde de Beaulé.. lo acariciamos. leerían la carta. amigo mío. Para que no se dudase de lo que anunciaba. luego. que el cuerpo había sido devorad o y que no quedarían dudas en la provincia sobre su muerte... – Es cierto.. qué seguridad tendría de hacerle cambiar de opinión!. Supe que lo había hecho así y que mi padre se había consolado mucho antes de mi desaparición que de la de los cien mil escudos que yo le había quitado.. sin duda. Sainville... señor. Léonore había escrito a sus padres que. respondió el conde emocionado.. Que. – Son estas aventuras muy singulares. respondió el joven enamorado de Léonore. lo más sucintamente posible. de Sainville. todos los brazos se tendieron hacia ese militar sensible y honrado. que sospecharían. Por lo que a mi respec ta. acojo a los tr es bajo mi protección y. Y esa desdichada Aline con quien también se han ensañado. Hablaré al ministro. Aline besaba ya a su madre. ya nos ocuparemos de todo esto. lo que legitima la carta del caballero de Meilc ourt. que todo el mundo se calme. valor.. valor. Renuncio a describirte la situación de esa mujer adorable en medio de esa encantad ora pareja. Pero no renuncio a estos lingote s. Hay que escribir. de Blamont. os lo acababa de deci r. Y que como su con ducta la situaba entre la pérdida de todo lo que amaba y el deshonor. amigo mío.. ¡pardiez! ¡si hubiésemos podido recuperar solamente la mitad de los lingotes dejados a la Inquisición. hemos guerre ado juntos en Alemania. antes perdería mi cabe za que ver sufrir a cualquiera de ellos. esta es una de las circunst ancias de nuestra historia que consideré conveniente silenciar.. – Entonces es esto.. me interesan enormemente. – Os doy mi palabra. al unísono... se había escapado del convento para reunirse con el elegido de su corazón. y ¿cómo podría dejar de intentarlo cua ndo veo a mi alrededor. escribí a mi padre que me marchaba a Rusia cegado por la desesperación y que jamás oiría hablar del que intentaba convertir en su víctima. lo que preocupa a vuestro padre son los cien mil escudos. a fin de poner término a sus investigaciones.. ya a su hermana.. ¿Por qué no me lo dijisteis antes? Ahora este Sainville se ha convertido en mi hijo. mi querida y antigua amiga.. El . Para certificar mejor mi pérd ida total. Hela aquí. rogué a un amigo que tenía en este país que al cabo de tres meses anunciase mi muerte al conde de Karmeil. cogiendo sus manos.. No. el amor y la amistad que me suplican en nomb re de todos sus derechos? Karmeil es amigo mío desde hace treinta años. había adoptado la decisión de poner fin a sus días. deseo que la recibáis de mi propia mano. es una infamia. dijo el conde.. reconocerían la prenda. dejándose llevar por su alegría. había colocado esta carta en el fondo de una caja oculta en uno de sus vestidos que o rdenamos fuese arrojado al río..Levantaos.. Lo rodeamos. ¡Qué horror! Vamos.. le manifestamos nuestro agradecimiento. el himeneo. de Bl amont. Lo que le desespera son los cien mil escudos .

Pero tiene medios para vivir si n necesidad de acudir a vos. Valcour no des ea mis bienes y yo misma no los quiero si no es para compartirlos con mi hermana . pero una desgracia muy fácil de reparar mediante sacrificios que Léonore haría seguramente y. de Blamont. hubiese al gunos desdichados a quienes esta maniobra llevase a la ruina? – Sería una desgracia. eres la menos afectada. sería cuestión de veinticuat ro horas. dijo el conde. – ¡Oh!. esa dote que supone la fortuna de nuestro querido Valcour. mucho menor que la de devolver a Léonore al presidente. Es preciso que reclame la herencia de Mme. qué fortuna le daríais a esta joven? ¿Sabéis hasta qué punto me interesa? ¿Creéis que voy a tolerar que disminuyeseis la dote de Aline. de Kerne . – Podéis tener la conciencia tranquila. ¿Pensáis. cosa que el conde suponía que. A la mañana siguiente decidimos que ocultaríamos cuidadosamente al presidente todo l o relacionado con Léonore.. No cabe duda de que.. ¿Y. como había llegado la hora de la cena. por tanto. No despertemos nada semejante en esa alma perversa. no has de temer nada. No hay carta de detención contra ti. imagino vuestra delicadeza. – No. nos sentamos a la mesa. de Kerneuil.. ¿Que Léonore.. o bien es preciso que se haga reconocer po r lo que siempre se creyó que era y. de los tres. que después de haber arreglado en Versalles la historia de la ord en de arresto. – ¿Pero si entre los herederos de Mme. O bien hay que declarar que Léonore es vuestra hija. Pero la considero fuera de lugar. señor. por lo que a ti se refiere. de Sainville y. El único peligro es el que amenaza a Léonore. se buscaría a un hombre de negocios inteligente y seguro que saldría con l os jóvenes hacia Rennes para ocuparse de la recuperación de los bienes de Léonore. al ver que le desagradaba este arreglo.. Entre dos males inevitables el hombre prudente debe siempre preferir el menor. El recurso del presidente es un subterfugio q ue no se sostiene en cuanto se ha comprendido el error. en la multitud de explicaciones indecentes que habría que dar al público si adoptásemos esta postura? El presidente n o tiene ninguna necesidad de tener una hija más. lo que resulta impracticable c on un hombre como el presidente que. Y volviéndose hacia Aline: – ¡Oh!. exclamó Aline. La descripción que dieron en el tribunal es un error que no resiste u n ligero examen. en. que llevaba su nombre y que debía recl amar sus bienes. además. en donde la espera nza no tardó en despertar en todas las almas los sentimientos que tantos acontecim ientos aciagos habían borrado. y yo respondo de él. dijo Mme. hija mía. después de haber conspirado desde la cuna con tra la felicidad de esta desdichada. dijo el conde a Mme. Cree que tiene una en Sophie. En este instante comenzaron a brotar de nuevo las efusiones de agradecimiento y.rey de España ha de repararla. si la volviese a encontrar sería solamente pa ra atormentarla de alguna otra forma. de Blamont. respondió el conde. continuó. no permitáis que os detenga esta consideración. debe reclamar los bienes. ha abusado de ella para cosas horrorosas. como mucho. el más honrado y el mejor de los hombres?. Léonore no aceptaría esta generosa oferta de su hermana mayor más que en el caso en que no tuviese otra fortuna. La única que existe es contra Mme. que había sido criada por ella. no te inquietes. ese caso. no lo sea más aún con un padre real. ha de hacerlo.. desgraciada ya con una madre quimérica. lo que hizo que la tranquilidad y la alegría aflorara n en todos los rostros. que esta joven pasaría en público por la hija de la condesa de Kerneuil. en cualquier caso.

a quien esta orden sólo concierne gracias a una superch ería demasiado grosera como para no poder ser destruida por el menor impulso de re flexión. adeptos del Liceo. – ¡Pues bien! pardiez. 3. a pesar de tus falsas teorías. sin albergar absolutamente ni nguna inquietud por Aline. dijo una vez más la buena p residenta. CARTA XXXVII El presidente Blamont a Dolbourg París. te presento en medio de los Sócra tes y de las Aspasias del siglo.. de ternura y de gratitud sólo nos ocu pamos del placer de escuchar las aventuras de la bella Léonore.  Que era necesario probar que Elisabeth de Kerneuil. La gente se echo a reír.. dada la cantidad de cosas que me hacen escribir a propósito de todo esto. me miraron. Guerra abierta a todas las estúpidas quimeras que aún te ofusc an y no me expongas más a afrentas semejantes.  Que era preciso hacer aprobar al conde de Karmeil la boda de Sainville y Léono re y revestirla enseguida de las formalidades religiosas y civiles. te lo ruego. a pesar de tus absurdos razonamie ntos. sólo había sido raptada por su futuro esposo y que había que proclamarla heredera legítima de l os bienes del conde y de la condesa de Kerneuil. por una y otra parte.. con la seguridad de que sería el primero en esconderla con el mayo r cuidado a partir del momento en que conociese el poco éxito obtenido. – Pero esos herederos a quienes despojamos me inquietan. Que. ¡pues bien!. ¿Dónde diablos habías aprendido lo contrario? En lo que se refiere al honor tienes aún ciertos prejuici os de clase que hacen que me avergüence de ti todos los dias. estarás de acuerdo en que el cielo favorece a menudo a eso que llamas el cri men y que abandona frecuentemente a eso que denominas la virtud. Fórmate. que. dime si has visto en tu vida algo más gracioso que la llegada de esa hermosa aventurera a casa de mi mujer. por el honor del presidente. si lo permite s. había que ocuparse del levantamiento de la orden. Dolbourg. Confiad en lo que os he dicho y dejemos las cosas co mo están. académicos.. proscrita desde su nacimiento por su padre y que. les subrogaremos en nuestros derech os sobre los lingotes de Madrid. 2. Como eres más viejo que Herodes no puedo excusarte por tu edad. en cuanto te oyen hablar dejan de creerme. Adoptadas estas resoluciones y después de haber hecho algunas reflexiones unánimes s obre la singularidad de la suerte de Léonore. Últimamente te pr ocuro buenas compañías. en primer luga r.uil y que disfrute de ella.. ésta carecía de validez. no me quedó más remedio qu e renegar de ti. se intercambia ron graciosamente manifestaciones de afecto.  Que. te ll egarán en mi próxima carta. vale más así. dijo el conde. dada por muerta. a falta de l as cuales. que la santa y conmovedora hospita .. 18 de Noviembre Y bien... Esta salida provocó las risas generales y todo el mundo coincidió finalmente en esta opinión por lo que convinimos los tres puntos siguientes: 1. Comoquiera que sea.. ¡Y he de contemplar como subes a la cátedra para demostrarnos la existencia de Dios!. por así decirlo.. No importa que repit a que eres mi alumno. sería incluso prudente silenciar esta art imaña condenable. ha renacido de nuevo solamente para volver a caer e n otra trampa de ese malvado y una vez que.

v olveréis a verla. ese buen gentilhombre bretón que solicita mi consentimiento para detener a su hijo en casa de mi mujer en donde ha averiguado que está gracias a los rumores y finalmente que esta ocasión singular de hacer capt urar con completa naturalidad a nuestra encantadora Aline. qué dices a todo esto?. ¡Y bien! ¿Te gusta el proyecto? Lyon Lo encuentra s bien razonado? Gracias a estas nuevas disposiciones.lidad que le concede mi buena y querida esposa. con todas la s cortesías requeridas. ¿Acaso el cazador sigue tendi o trampas cuando la pieza. la dejaremos una semana o dos para ocuparnos de la otra. que haga lo que quiera. nos resulta bastante inútil. que ese padre.. con toda la decencia imaginable.... El viejo conde bretón no me parece que se preocupe nada en absoluto de esa señorita de Kerneuil que su hijo decidió raptar. No saborearemos sus primicias. para que la vigilen m uy de cerca hasta nuestra llegada.. todos los bonitos epítetos que las damas prodigan cuando nues tras fantasías y nuestros gustos no se adaptan a la estúpida monotonía de los suyos.. espero que lo comprenderás. nuestra ya. volamos a Lyon. e . ¿No es seguro que se disfrutarán siempre placeres nu evos y picantes si los únicos que proponemos son de esta clase? A fin de evitar dar muestras de una prisa excesiva no iremos a Vertfeuille hasta dentro de cuatro o cinco días y allí. es oportuno que te indique el camino y que te esboce un plan de nuestros proyectos.. Vuestra hija no está muerta. que mi mujer. entre los dientes del perro.... Hay una clase de libertinos para los cuales todas estas m iserias deben ser indiferentes. ¿Eh.. me tra tará de tirano y de. Esta hermo sa muchacha es lo que se llama una verdadera criatura abandonada. Que grite.. y además bella como un ángel y de dieciocho años. pero hay tantas formas de desquitarse.. es cierto. como ves. No importa... vos poníais con tinuamente nuevos obstáculos. sin apoyo.. eso es lo principal... ya me e ntiendes. Pero sólo bajo el nombre de Mme... ¿Te atreves a decir ahora que no es una mano divina la que viene a poner simultáneamente en n uestros lazos a estas dos conmovedoras criaturas? Como en este momento estamos en plena batalla y no dudo en absoluto de que la ga nemos.. la señorita Augustine de cuyas facultades co menzaba a estar muy contento. Resistiremos. ¿No se trata de una hermosa anguila que ha caído en nuestras redes de ac uerdo con todas las reglas?.... Dolbourg. Como yo he escrito a la abadesa. e l virtuoso Déterville fruncirá la ceja izquierda montando el labio inferior sobre el otro y la presidenta llorará. será feliz.. que es una de mis amigas. Despachadas estas diligencias. ni padre ni ma dre.. ¿No sería una injusticia no aprovecharnos de ella cua ndo el cielo la pone de tal forma en nuestro camino?. me pedirá una vez más que le devuelva su hija. he debido superarlos. a sombrada por la equivocación. si quieres. Dada por muerta en su patria. en lugar de la dulcin ea del hijo de nuestro airado gentilhombre.. Habrá aún una escena en Vertfeuille.. una mala conducta. raptaremos a la querida Léonore de Kerneuil. la Senneval chillará.. que llor e. poco me importa.. diría yo decididamente.. habrá albergado por conveniencia e inmediatamente la c onduciremos a la casita de Montmartre en donde la víctima quedará depositada hasta q ue sus sacrificadores tengan a bien ofrecerla a Venus.. ¿Y qué papel desempeñas tú en todo esto? ¿Fingir? ¿Para qué?. sólo espera que su mano la coja? Era preciso que la boda se celebrase. que la manera súbita en que me inf ormaron de todo ello. con la señorita de Kerneuil a buen recaudo. De acuerdo con mis cálculos Aline estará el 21 o el 22 en las Benedictinas de Lyon. Siempre que yo le libre de ell a estará contento y siempre que no tenga que pagar una pensión. se celebra la boda y se consuma el acto en mi i mpenetrable castillo de Blamont a donde llegaremos en una sola etapa desde los b ordes frescos y floridos del Ródano.

. pero siento por ella algo mucho más vivo que por cualqui er otra mujer. No lo sé.. esto es todo por hoy.. Aquí la bella esposa de Sainville dejó de hablar y. como la abeja entre las flores. No te imaginas. No pienses que todos estos proyectos me van a hacer olvidar a Sophie. son las dos de la madrugada y me caigo de sueño. CARTA XXXVIII Deterville a Valcour [Historia de Léonore] Ya conocéis el resto. Yo soy muy aficionado al ejemplo. porq ue no lo razonas y porque sólo es verdaderamente delicioso cuando se le trama y se le saborea. mancho y profano lo que tengo más a mi alcance. ¡Oh! ¡señora! añadió arrojándose a los brazos de la presidenta. amigo mío. ex . esto hace olvidar todos los males. lo confieso. todo el mundo se retiró. pues. ¿Sabes por qué?. después de interca mbiar recíprocas manifestaciones de ternura y de afecto. Solamente entonces nos deja recuerdos voluptuosos que nos permiten gozar de él mil años después de haberlo cometido. La gente terminará hablando de ello y todo buen esposo.. al compensarme tantas desgracias a través de una plétora de prosperidades inesperadas. de una manera inexpresable. como ejemplo. Además me parece esencial castigar severamente a la compasiva Mme. ha querido unir al milagro de encontrar a mi esposo el de devolverme una madre. Buscaremos. Un filósofo que se d edicase a estudiarlas encontraría algunas bien extraordinarias: ¿no es ya sumamente singular que nos excite interiormente.. Cuando la encontremos te imaginarás que. Disfrutas la mitad que yo haciendo el mal. puedes estar seguro. una voz secreta parece decir a mi corazón que ninguna voluptuosidad sensual lo habrá deleitado tanto jamás. como era tarde. hay muchas ocasiones en la vida en que se necesita una muc hacha segura como esta. sin conocerla. ha de ocuparse además de la de su mujer. dijo Léonore. Y. de Blamont que ha concedido así la hospitalidad a todas las jóvenes en apuros que han aparecido por la provincia. adiós. porque a nosotros no nos ahorcan. porque ni siquiera se atreven a acusarnos. ¡Cuántas rehabilitaciones desde que se atormenta y se ahorca todos los días! Solamente nosotros somos inmunes a ese maldito ejemplo. acecharemos y descubriremos. sea tratada con todo rigor. sin haberla visto. Más de veinte veces en mi vida he d ado mi opinión para hacer morir a un desdichado con el único designio de dar un ejem plo. el cielo. a esta encantad ora fugitiva. además de su reputación. De ahí nace una impunid ad que es sumamente deliciosa para almas como las nuestras. las leyes del hombre si la naturaleza nos deleita con el mero proyecto de infringirlas! Bien. los nuevos deseos no anulan jamás en mí a los antiguos. pues.. p ero contigo es un esfuerzo inútil. dejo el resto para las horas de ocio y siempre me las arreglo para que sean poca s. siempre un poco de moral. ante el simpl e deseo del mal que proyectamos? ¡En dónde quedan. Las in spiraciones de la naturaleza son una cosa sumamente graciosa.s un asunto a tratar. Una malvada redomada no es nunca un trasto inútil para dos libertinos como nosotros. sería motivo de orgullo ante otra persona. señora. hasta qué punto me obsesiona e sa bella bretona. Floto indiferente en los más apetecibles . Bueno.

en mi opinión. de Beaulé. va a convencer al ministro para que escriba a España a fin de obtener al menos todo lo que se pueda de los li ngotes confiscados por la Inquisición. Él. Mme. nuestros dos ilustres viajeros se han ido. Luego los jóvenes seran presentados en la corte que se interesará por ellos gracias a su manera de ser y a la singularidad de su aventura. 24 de Octubre Ya estamos solos.. ¿Son dignos de ella?. hasta el momento de su salida pa ra Bretaña. a pesar de las consideraciones que debe . había forjado algunas ilusiones sobre esta nueva hija. Pero como e stas reflexiones estorbarían quizás un poco el placer que para ti supone el saber lo que se decidió sobre ellos. no me ha seducido tanto como su esposo. sin perder nada del afán que tiene de serle útil. Pero. el tiempo que se pierde en leerlas . Seguidamente los jóvenes. Estas decisiones. de Blamont a quien. Dice que lo había anulado antes de sus aventuras. ahora comienza a verla infinitamente mejor. decía. Un abrazo. Mme. ha re sultado muy difícil atacarla en este tema. De esto se encargará el conde. M. hayan servido para formar su espíritu o su corazón: en primer lugar es cierto que ha perd ido todo el sentimiento religioso que le ha sido imbuido desde la infancia. lo creo. mi querido Valcour. Su primera preocupación será anular la orden de arresto obtenida por el padre de M. voy a comenzar por explicártelo. Falta mucho. que se interesa infinitamente por ellos. Me parece que la longitud de las últimas exigiría una disculpa si no fuese porque lo que contienen compensa un poco. saldrán para Rennes. ella. en un principio . Y si esto se consigue. En este punto es de una firmeza sorprendente para su edad y co mo su marido le deja la mayor libertad de conciencia además ella alega en defensa de sus principios razones que. Ya no hay ilusiones. desafortunadamente son muy poderosas y como se re fugia en la imposibilidad en que se encuentra de remediar lo que ha hecho. no te lo ocultaré. Se continuará ignorando lo que había exigido so bre la detención de una de las hermanas en lugar de la otra. porque el alma de esta mujer encantadora esta hecha para amar si n reflexión a todos los que le pertenezcan y a todos los desgraciados. en cuya casa de París se hospedarán. en mi opinión. de Bla mont. para que las contrariedades padecidas por Léonore. lo mismo que la rest itución de los bienes de Mlle. escoltados por un consejero excelent e. Se fueron ayer con el conde de Beaulé. ahora podemos juzgarlos con toda tranquilidad. pero creo que las gentes que ha frec uentado en sus viajes le han perjudicado más que todas las lecturas que hubiese po dido hacer antes.cepto la presidenta y el conde de Beaulé que pasaron una parte de la noche decidie ndo todo to que había que hacer para completar la felicidad de estos esposos. CARTA XXXIX Déterville a Valcour Vertfeuille. en donde se ejecutarán al pie de la letra todos los planes q ue te comuniqué. atrocidad que más vale callar que revelar. de Kerneuil ya ves la inmensa fortuna de que podrán d isfrutar antes de un año. de Karmeil. gustó bastante. El conde supone que deban alcanzar una especie de renombre y que excitaran el interés y la curiosidad. Además todas las disposiciones que te expliqué en mi carta del diecisiete se mantendrán irrevocablemente. que tuvieron a bien comunicarme te las contaré en mi próxima carta . No se informará al presid ente acerca del nacimiento de Léonore.. Las cosas no quedarán ahí.

era un día de fiesta. por el contrario. decía. se lo toma a broma y dice que cree tanto como se quiera en esa existencia y q ue se convencerá aún más cuando sea rica y no tenga más desgracias que temer. varios de sus razonamientos me inclinan a ell o: sus refutaciones de los sentimientos de Clementine. todo esto son solamente cosas de circunstancias que no me engañan en absolu to. Léonore no puede ser indiferent e. o bien. en una palabra. son en ella más amanerados que sinceros.a todos los que estamos aquí. No veo ni siquiera haya adoptado todas las que. por ejemplo. según su costumbre. cuando los principios no suponen un freno. Examinemos sus virtudes. que han hecho nacer en ella grandes dudas sobre la realidad de su señor. que solamente está sostenida por el orgullo. Su compasión. Pero todo esto no impide que se la adivine y que se la juzgue. su generosidad. es posible que encontrásemos en ella mucha crueldad. Que no había nada más peligroso que las limosnas. demasiado trastornada por el infortunio ( hasta tal punto es cierta. Llegó incluso hasta negarse a imitar a su madre. si antes de los dieciocho años tiene ya un estoicismo suficientemente meditado como para extinguir en ella la compasión. estoy seguro de ello. Si despojamos a su persona de ese barniz mundano que disimula tan bien los defectos de una mujer de ingenio. es preciso que tenga grandes virtudes o grandes vicios y. Le han calado hasta la médula. ella co ntestó al lacayo con sequedad que no iba jamás y que la Sra. cuando menos. de Blamont ayudar. Si se intenta probarle que este razonamiento es débil y que lo s defectos de la obra no demuestran nada en contra de la existencia de su hacedo r. a los pobres que venían a implorar su socorro y se burló de este acto con una dureza que no agradó a nadie. No obstante ella solamente s e explica entre risas sobre este último punto. y como no adopt a jamás ninguno sin razonarlo. le mostraron los bandidos que ha frecuentado y su alma o bien es. Dice que los servidores de Dios le han dado tan malos ejemplos. su agradecimiento. cuando tienden a romperlos. mediant e el ejemplo. El otro día vio a Mme. Mme. una mujer pued e llegar a desórdenes aún más peligrosos que los de las Teodoras o las Mesalinas. No cree en nada. como sus virtudes s on en ella obra de la naturaleza y sus vicios de sus principios. cuando los defectos del espíritu no encuentran ningún dique en las cualidades del corazón y cuando. se diga lo que se diga. A pesar del enorme interés que tendría. e xcepto las que tienen a su marido por objeto. se ha negado obstinadamente a realizar prácticas piadosas generales. la afirmación de que la escuela de la desgracia es la mas peligrosa de todas para el alma) su alma. es posible que llegue más lejos a los cuarenta. le dijo esa mujer dulce y compasiva. La prudencia. amigo mío. presidenta sabía perfectamente las razones. Ant eayer. todos los sentimientos que nacen d el alma. la sólida apatía de éste deja esc apar osadamente al otro sobre todo lo que le irrita o le deleita. Y desgraciadamente creo que van más a llá de la inobservancia del culto de su país. como en todas las demás ocasiones de su vi da. de Blamont le preguntó el moti vo con un poco de humor. ¿cómo es posibl e que semejantes pruebas no os hayan enseñado a socorrer al infortunado? Ella respondió que obraba por principios. Yo supong o que es atea en su fuero interno. Se la avisó para que fuese a misa. e n fingir. porq ue estos solamente infringen las costumbres mientras que aquellos conducen insen siblemente a los crímenes. Que solamente servían para mante . pero no obstante de forma que dejaba de man ifiesto que sus principios eran invariables. – Vos misma habéis sido desdichada. La insensibilidad no es natural en un alma como ésa. por naturaleza. sus confesiones a la Inqu isición. cede ante pasiones más fu ertes que este sentimiento y. se cie rra a todo lo que la conmueve y no admite ninguna de las delicias de la benefice ncia. Cuando volvimos se excusó gentilmente. sus facultades afectivas. poco sensible.

no podría se r mayor. Aunque el hombre que me pide sea pobre o no. podéis comprar una joya. de esta forma yo le proporciono u na alegría mayor aún. respondió Mme. sea un mal el sostener la holgazanería. ¿creéis qu e habéis realizado una buena acción? Lo que habéis hecho es ceder. el placer que yo siento al dar depende del que pro porcione. su patria y sus padres.. llega un desdichado. de donde resultaba que lo que se creía una buena obra. se os haga ver todo lo que . de mer ecer su gratitud que por el de procuraros la joya. Pero supongamos por un instante que. continuó. El daño enorme que produce es el de llevar todos los días al cadalso a unos cuantos desgraciados. dotado de todo lo necesario. – No existe ese daño enorme en no confortar al infortunado. como decís. Que si todo s los corazones estuviesen cerrados como el suyo a esta inútil compasión. luego la limosn a que acabáis de hacer no es ninguna gran acción. en qué se convertirá el hom bre a quien habéis dado esa limosna? Si algún día le falta vuestra caridad se converti rá en ladrón. En primer lugar se puede negar ese placer o. aunque la limosna que yo le haya dado esté bien o mal empleada. a la emoc ión más imperiosa. que un hombre. Es. Os sentíais más satisfecha con el placer de sacar a ese hombre de la miseria. según decís. para ser un excelente obrero se conv ertía en un vago gracias a la costumbre de ser socorrido sin hacer nada. pueden ser ciertos. Pero sea como fuere lo cometéis. seguros de vivir a costa de los inocentes. al menos. voy a suponer que hoy tenéis ci en luises que tirar por la ventana. y si las ayudas que a veces he en contrado. para multiplicar en el Estado esa plaga espantos a conocida bajo el nombre de mendicidad que lo mancha y lo deshonra. he podido ver que cabía mejorar la propia suerte sin tener necesidad de los demás. Que le re sultaba mucho más fácil aprovecharse de sus males que ponerse en condiciones de no p adecerlos. ¿no es un mal mucho mayor no ayudar al infortunado? Pues yo prefiero incurrir en un mal pequeño para prevenir uno enorme que cometer un daño enorme por haber temido uno pequeño. a quienes hacen desgraciados al privarles de su socorro. como las de Gaspar o Bersac. me ha hecho experimentar un goce sensible al socor rerlo y este es motivo suficiente para que yo ceda. – Todo esto son sofismas del espíritu. Por una parte.. de Blamont. sin duda. lo exigirá pistola en mano cuando no cedáis a sus súplicas. hubiera desarro llado más destreza y más actividad para contrariar los golpes de la fortuna y tornar los en mi favor. Acostumbrado al ocio. Pero. no sentirlo como vos... ¿Qué digo? Me hace mucho más feliz ya que he proporcionado al vago que he socorrido una alegría mayor de la que proporc ionaría al laborioso. estos desd ichados. porque os proporciona placer. Ahora bien. Después de haber reflexionado un instante renunciáis a p oseer la joya y socorréis con este dinero al hombre que viene a imploraros. no abandonarían su oficio. Si ese desgraciado es un vag o. Per o admitiéndolo. me ha emoci onado vivamente con su súplica. después de haberos probado que nada tiene de bueno. pues. ¿en qué quedará esta decisión cuan do. habituado a ver como le llegaba el dinero sin más molestia que la de pedirlo honradamente. – Precisamente porque he sido desdichada. me hubiesen sido negadas. luego esto no me hace ser menos feliz. se convertía enton ces en una muy mala.ner la miseria y la holgazanería. por la otra. habéis escogido lo que os produ cía mayor contento y solamente habéis trabajado en vuestro provecho. una voluptuosidad satisfecha que ni siquiera tiene la apariencia de una virtud. enorme ese mal. ¿qué bien habéis realizado en esta acción ya que solamente habéis trabajado para vos? ¿Acaso el egoísmo es una virtud? ¿Y no se convierte en un vicio muy peligros o cuando puede ser causa de la muerte casi inevitable del infortunado que acaba de serviros proporcionándoos ese placer? Prosigamos. ¿Sabéis vos. respondió Léonore. pero no me gusta verlos en vuestro corazón. prosiguió dirigiéndose a su madre. solamente existe el inconveniente de dejarle todas sus energías junto a los peligros muy re ales que acabo de explicaros. es aparentemente porque le cuesta trabajar.

– Sí. que el alma menos abierta a la compasión sería indiscutiblemente la mejor organizada. Vuestra negativa. por ejemplo. mientras que vuestra beneficencia mal entendida l o envía tarde o temprano al cadalso. la com pasión. ya que. mientras q ue en el segundo los inconvenientes son legión. Cuanto más vigor tenga el individuo. ya que solamente actúa sobre nos otros en razón de la impresión recibida. Y que si. Esta úl tima desgracia al actuar de una manera distante sobre vuestra alma. La prueba de que esta emoc ión pusilánime sólo actúa sobre nosotros de una forma física. y estas llegan en ocasiones bien lejos. dijo Mme. Al preferir la limosna solamente habéis hecho un holgazán. Ahora bien. el que hubierais compadecido más. veis a este caballero. ¿acaso todas nuestras almas están hechas d a misma manera? ¿deben todas sentir las mismas cosas? La compasión sólo actúa sobre ella s en función de su blandura. Esta es. el dinero está perdido para vos. Hay almas que solamente parecen duras a fuerza de ser susceptibles a la emoción. señora? respondió vivamente Léonore. Como si el espíritu de esas virtudes no consistiese mucho más en ser duro en u n momento dado para salvar a los hombres que en ser compasivo para destruirlos. un ingrato o un lib ertino que. de Blamont. de Blamont. pero en el primer caso. que os hubiera conmovido menos. vayamos más lejos. no obstante. Por tanto. todas las emociones verdaderamente virtuosas que preferís calificar de dure za. se sienten menos que nunca. una debilidad y en forma alguna una virtud. sea cual sea vuestra destreza para disfrazar esta segunda acción con los nombres pomposos de beneficencia y de human idad. supongamos que se trata del placer soso e i mbécil de hacer con este dinero cabrillas sobre el agua. no encuentra mañana una bolsa abierta como la vuestra. devolverían a ese desdichado la energía que la limosna le arrebata. sin duda sea más importante. Pero vamos a dejar de comparar esa joya con l a supuesta limosna. es posible tener mucha a pesar de ser sensible a cosas que parecen excluirla. menos susceptible es de esta clase de conmoción. irá a hacérselas abrir a golpes de puñal. que lo que os conmovería la notic ia de que este señor acaba de romperse una pierna a doscientas leguas de aquí. de las vibraciones que alcanzan las fibras de nuestra alma gracias a la mayor o menor distancia de la desgracia acaecida. Si todo el m undo le rechazase como vos iría a buscar trabajo y vuestra pretendida dureza recup eraría un hombre para el Estado. ¿Y por qué no queréis que me defienda de una debilidad que nunca es buena para los demás y que solamente nos aporta pesar? – Esta insensibilidad es espantosa. solamente porque lo habríais presenciado. los refinami entos sólo proceden de la delicadeza. este accidente os conmovería mucho más. estimuláis las a rtes. de donde resultaría. vuestra resist encia. es que compadeceremos mucho más el mal que se realiza ante nuestros ojos que el que sucede a cien leguas de d istancia. dijo señalándome. ¿Qué digo? Este tipo de cosas puede lle gar a ser lo que más irrite en almas que han llegado a este último exceso de finura. Pero analicemos esos sentimientos que en nuestros días se adornan con nombres tan sobe rbios y que. tanto en una como en otra suposición. dijo Mme. en un alma común. – Todo lo que queráis. pero estáis discutiéndome la clase de place r que se experimenta al confortar al desdichado y no me gusta que lo hagáis. ¡Pues bien! afirmo que dedicándoos a esta puerilidad habréis cometido sin duda un mal menor que sosteniendo la holgazanería. – ¿Y por qué. no sea nada y que el segundo. si. aunque el primer o de estos males. .puede tener de funesto? Al pagar la joya mantenéis a la industria. sin ningún inconveniente. pero no en las que tienen un cierto temple. pues. como habréis de concederme. que el choque moral que impr ime está absolutamente subordinado al de los sentidos. cortarse e l dedo con una navaja y si vieseis correr su sangre. Lo que en ellas se califica de despreocup ación o crueldad es solamente una forma de sentir más intensamente que los demás que sól o ellas conocen. respondió Léonore. la conmovería sensiblemente menos que el del dedo cortado ante vuestros ojos. como acabo de deciros. Hay sensaciones que no están al alcance de todo el mundo.

confundiéndolos siempre con su voz. en vísperas quizás de descargar esta cruz en el fon do de su féretro. las cosas violentas trastornan por igual nuestras almas. Sean como fueren debemos respetarlas a todas. ¿Quién sabe si no es preciso superarla en mucho para oír lo que quiere decirnos? ¿Comprenderíais los sonidos del ser que os habla si vuestras manos oprimen su garganta? Estudiemos la naturaleza. Que el sentim iento opere en ti lo que la persuasión no es capaz de hacer. mientras la encadenamos a nuestros viles prejuicios. No por ello dejamos de ser sensibles una y otra. ¿Le arrebatarías este c onsuelo? Agobiada por sus males.De forma que habría aún un desorden pronunciado. los magros auxilios que deseabas en Lisboa. Quienes te han precipitado a l abismo al negarte el esposo que amabas. Léonore! prefiere la moral de quienes te aman. quizás sosten idos momentáneamente por el delirio. Pero lo que llega a la mía no es. una sorprendente contrariedad entr e las sensaciones del alma simplemente organizada y las que quiero describir. hemos de atrevernos finalm ente a ultrajarla para conocer mejor el arte de gozar de ella. Una vez admitido esto. entre lágrimas. que nada estorbe sus impresiones.. Es increíble lo que quizás se encuentre después de haber roto definitivamente esos fre nos vulgares. dijo Mme. abre esta alma que rechaza tu s ublimidad. Mira a tu desdichada madre que. sigámosla hasta sus límites más remotos. deja de adopt ar los errores de quienes te han hecho desgraciada.. No somos nosotros quienes hemos de analizarl as. ¿Qué asilo encontrarías en la tierra si todas las almas fuesen como la que describes? Tu triste ceguera sobre nuestros dogmas religiosos es solamente una consecuenci a de esa perversidad que se establece insensiblemente en tu corazón.. solamente nos proporciona horribles placeres. j amás aprenderemos a conocerla. ¿quieres que piense que si le ha caído en suerte la sensibilidad ha sido solamente para la desesperación de su triste existencia? ¿que una vez entregada el alma este sentimiento le será prohibido? ¡Ah! no me presentes un porvenir tan do loroso. pero no se los pongamos nunca. Es tas máximas eran las de los malvados que quisieron venderte. serán semejantes a las de un alma entregada al imperio de estas causas? En ese caso bastaría con tener filosofía como para recibir impresiones muy singulares y. Si detestas a estos monstruos. En ocasiones hemos de saber tratarl a como una presumida a esta naturaleza ininteligible.. por consiguiente para extender asombrosamente la esfera del propio placer. Solamente estamos hechos para seguirlas. cuántas veces no recibimos nuestras impresiones solamente gracias al hábito creado por los prejuicios? ¿Cómo entonces las sensaciones de un alma acostumbrada a vencer los prejuicios y a liberarse de las cadenas de l hábito. arrojándose a los brazos de Léonore. carcomidos pronto por los remordimientos. la causa de los vicios y el motivo de las virtudes. abjura de los principios cuyo fr uto." .. de Blamont. "Ser divino y consolador. Esta acusada diferencia en la organización es la excusa de los sistemas al igual q ue lo es de las costumbres. Impregnaban el corazón de quienes te arrojaron a los calabozos de Madrid. al precio de tu honor . Que nada la oculte a nuestras miradas. estaban imbuidos de estos sistemas. ¿Además. como que resulte extraordinariamente excitada por lo que os hiere. te suplica que ames el bien porque tu felicidad depende de ello.. – Desdichada. Mira como te implora que le permitas disfrutar de la esperanza de ver cómo se prolonga esta dicha incluso más allá del final de la vida. No la castigues por un endurecimiento que solamente se debe a su info rtunio. Deja que me consuele de mis penas en la certeza de verlas terminar junto a ese Dios que adoro. De este desorden resultaría quizás que lo que a una afectaría intensamente en un sentido . estéril y amargo. Mientras sometamos la naturaleza a nuestras pequeñas miras. si tienes m otivos para odiarlos. es tan fácil que yo sea completamente insensible a lo que o s conmueve. ¿por qué quieres parecerte a ellos? ¡Oh. de la misma clase que lo que conviene a la vuestra. afectaría a la otra en sentido opuesto. esforcémonos para hacerlos retroceder.

sin embargo. Yo no he cambiado de opinión sobre estos principios. la sensibilidad que se duce y.. le contaron la historia de esta criatura infortunada y tan digna de una suerte mejor. Que sean los sentimientos de amor quienes presentan ante tus ojos sus rasgos y y a que no estamos destinadas a vivir juntas. Esos eran casi siempre los temas de nuestras discusiones. ¡ojalá sepa sen ir su felicidad! Como quiera que sea y a pesar de la poca alegría que Mme. Ella escuchó flemáticamente lo s sucesos de la vida de esta muchacha. pero no exigen necesariamente los otros. Había de todo en este discurso. raramente deja escapar la ocasión de hacer una buena obra. que vio qu e las ardientes chispas de su corazón no habían alumbrado nada en el de su hija. de Blamont rechazó las ofertas de Sainville. ¿entonces esta es vuestra hermana . por temperamento.. Ni siquiera pasó esa idea por su mente. Su alma. Mme. sin duda a su disposición todo su poder. Aline iba con ella. de Blamont. ven a captar la idea de este Ser supremo en la ternura de una madre que te adora. por espíritu. Léonore besó fríamente a su madre y le dijo con mayor sequedad aún que consideraría siempre como un deber adquirir sus virtudes y qu e si lamentaba no estar destinada a vivir con ella. no sofoques al menos la dulce espera nza de reunirme un día contigo al pie de su trono de gloria.. Ella y sus amigos pondrán. se puede ser prudente por carácter. Ve en su alma dilatada por tu presencia la imagen de este Dios qu e te llama. estrechándola contra su pecho: – Ven. Y Mme. Quizás opines que los rasgos que aquí te doy del carácter de Léonore no concuerden perfe ctamente con sus discursos a la compañera cuyos errores trataba de refutar. – Solamente se trataba. dijo a tu Aline estrechándole las manos entre u n mar de lágrimas: – ¡Oh! señorita. hija mía. Pero no le habló en todo el tiempo que estuvieron juntas más que en un tono impregnado de orgullo y superiori dad. sin verse obligada a adoptar por ello mil sistemas absurdos q ue nada tienen que ver con esta virtud.. de Blamont. no obligan a someter se a esos errores. infinitamente más sensible o sensible de otra forma. es porque veía que su conversión solamente podía ser obra de una madre tan amable. La llevaron a ver a Sophie. está decidida a no negar a Léonore nada de todo lo que pueda ay udarla a recuperar la fortuna de Mme. pero a bue n seguro que no tiene su corazón. Quizás tenga la misma manera de pensar que su mujer sobre muchos temas. Dijo que Sophie seguía siendo su hija querida y que no quería abandonarla jamás. Y est a desdichada. debían interesarla. Sainville reparó en este imperdonable olvido.Luego. que tan singularmente concuerdan con su e xperiencia y que. solamente por eso. cog ió llorando el brazo de Aline y ambas se alejaron. siempre conmovedora. de Blamont ha sacado de este descubrimiento. ¡Oh! amigo mío ¡qué diferencia hay entre estas dos muchachas! ¿Cómo encontrar en Léonore siqu era la apariencia de las virtudes que a cada instante manan del corazón de tu Alin e? A buen seguro que es imposible ser hermanas y parecerse menos. de Kerneuil. inclu so debía haber disputado este honor a Mme. responde ella cuando se le hace esta objeción. Es más dichosa que yo. la elocuencia que arrastra. En una palabra. La inmensa fortuna que la espera podía hacerla proclive a ofrecer una ayuda. aunque ella sienta siempre una especie de rep . de establecer con esta imprudente amiga los principios relativos a la continencia. no consiguió nada.

a donde M. de Karmeil. Llora en silencio y no se enfría. Ayer fui a casa del conde de Beaulé en donde tuve el honor de saludar a los condes de Karmeil. de Karmeil iba a regresar cuando su hijo llegó a París. Creo que era imposible mantener una correspondencia más sostenida y más detallada. ah ora me toca a mí dároslas desde París. 30 de Noviembre Después de haber recibido tantas noticias interesantes de vuestra tierra. mi querido Valcour. eso arroja un total de cuando menos. Sin embargo seguía recorda ndo los cien mil escudos. Adiós. de Kerneuil nos da cincuenta mil más y la de M. de acuerdo con el ministro. no deja da amarla con la mayor ternura. Los bienes de Mlle. Ahora volverá con la joven pareja. Siguiendo vuestro consejo. de Karmeil adelantará tod o lo necesario y luego se arreglará con Sainville. les hemos dado a Bonneval como abogado. estuvo encantado de abrazar y d e volver a ver a su padre a quien siempre ha amado en el fondo de su corazón. Se han negado rotundamente a que corráis con los gastos. señora. Léonore.ugnancia que emana del hecho de que considera ilegítimo este procedimiento. l a sucesión de Mme. Les acompañará a Bretaña. de Kerneuil están muy divididos. CARTA XL Valcour a Madame de Blamont París. a pesar de que perciba el extremo alejamiento que hay ent re el carácter de Léonore y el suyo. M. No esperes nad a más. no se men cionarán vuestros nombres en todo esto. Y como se ha acordado guardar el secreto. Ambos fueron a ver juntos al ministro y la anulación se obtuvo inmedia tamente. doscientas mil libras de renta y muc ho más si los lingotes vuelven completos. aunque la presencia de esta joven debe arreglarlo todo. lo que destr uye con la mayor seguridad los obstáculos que oponía a la elección de su hijo. de Beaulé. Solamente se os pide vuestro consentimient o tácito. otro tanto. razones que enfríe n sus sentimientos. Un alma honesta no encuentra jamás en los defectos de quienes debe amar. cuando menos. al vernos el otro día hacer esta cu . dos millones sobre el valor de los lingotes. debes estar contento conmigo este verano. Hay un número muy elevado de co laterales y. Sus antiguos procesos han acabado. Pero M. Las cer emonias que habían sido omitidas se celebrarán en Saint Roch en presencia y con la a probación de M. Ambos me han invitado a que acuda mañana de madrugada para asistir a las formalidades religiosas de su boda. Sainville. Imagino que cuando recibas esta carta ya habrás visto a su protagonista y que prob ablemente la habrás juzgado como nosotros. salimos para París y pronto sólo hablaremos ya de viva voz. tememos que se entablen algunos procesos. Por lo que respecta a Aline. señora. me permitiréis que conserve ese nombre. de Karmeil. eso supone cien mil libras de renta. La fortuna de estos jóvenes puede ser considerable: el ministro ha respondido de que devuelvan. Y éste no recibió sin lágrimas las efusiones del cariño de su hijo. de Beaulé le ha convencido de que los lingotes d e España deberían hacerle olvidar esa bagatela y. escrib ieron inmediatamente para intentar recuperarlos. La anulación de la orden de detención ha sido cuestión de veinticuatro horas. padre del joven. El conde de Karmeil se rindió con la mayor facilidad ante las opiniones y los consejos de M.

Quizás sea un poco pretenciosa. ¡Y cómo se burla continuamente de mí! ¡Oh. migo mío. solamente yo soy desgraciado. ella se dio cuenta y no pareció ser insensible a ello. perdón.. a mí no me ha h echo tan feliz como me imaginaba.. de acuerdo. mi querido Valcour. es graciosa. Me complace el motivo que le hizo desear el Padre de Familia.. a pesar del torbellino en que nos sumiremos dentro de unos instantes y me atrevo a aseguraros que será siempre un dulce deber plegarse a vuestras intenciones. ingenio. Tiene más ingenio que sentimiento.. CARTA XLI Madame de Blamont a Valcour Vertfeuille.. M. señor a.enta.. Ella desea el Padre de Familia en el Francés y Lucille en los Italianos.. no? Oh. incluso melindrosa y hay muchos sofismas en sus razonamientos. Luego razonaré mejor con vos. La encontraron muy bonit a. El conde de Beaulé quiere que sea su amigo. gracias. ¿Quién mejor que vos sabe si mis sufrimientos merecen una com pensación? Pero. Es cierto que tiene una figura viva y animada... os ha gustado. en donde sus aventuras. que sigue mi corazón. ha llegado a extremos que superan la fuerza humana con el fin de conservarse pura para él. debemos estar más atentos que nunca! Dejemos de pensar en esos horrores.. de Sainville. aunque mi espíritu sólo encuentre defectos.... ¿Qué decís de esa infame artimaña que a punto estuvo de privarnos de Aline?. amenidad. y posee un talle delicioso y mucho ingenio. le g ustarán. de Beaulé quiere que lo sea en los demás espectácu los. talentos. veo cómo se marchitan entre lágrimas y dolor mis mejores días. solamente yo. ¡Ah! señora. ¿cuando estemos en la misma ciudad m e será permitido arrojarme a vuestros pies? En vuestras solas manos pongo los inte reses de mi felicidad. Adiós. o casión de presentaros en breve mis respetos? y. 5 de Diciembre Si no supiese que Déterville os ha contado todo esperaría a veros para desahogar mi corazón en el vuestro. ¿Pero por qué es preciso que todo esto sea obra del orgullo? ¿por qué no encontré nada cuando quise . enviadme vuestras órdenes. ¡Cómo me engañaba el muy traidor!. más vanidad que prudencia y un amor excesivo hacia su marido. lo que prueba que le g usta el dinero. hicieron que todos los ojos se fijasen en ella.. Es necesario que vea las cosas con más detenimiento. mi ma no. entre el temor y la esperan za.. tiene todo lo necesario para ser el amigo de todo el mundo y el amante de todas las mujeres. Pero. Como fui su acompañante en la Ópera. señora. contadas de boca e n boca. señora. las transmitiré. Solamente se ha presentado en la Ópera.. Esto es una m uestra de sensibilidad. en verdad que el esfuerzo no será grande: dulzura. cuando hablo de algo vuestro. ¿Tendré cuando menos. ama todo lo que le recuerde el dichoso instante en que recuperó a su ser amado.. solamente debería pintar cualidades.. si pretendiese detallar todas las virtudes que he en contrado en M. Pero no acabaría nunca. ¿cómo voy a quejarme cuando aún cuento con vuestras bondades y con el c orazón de Aline? Consolado por tales dones no debería creer en las desgracias si la mayor de todas no fuese conocer el precio de estos favores y no disfrutar de ell os. ¡Y bien! ¿esa nueva hija.. no pudo ocultar un cierto estremecimiento de alegría.

Los recibiré como personas que han pasado casualmen te por mis posesiones al regresar de su aventura. en virtud de esto. cuando me acordé del encanto de vuestras antiguas visitas.. imaginándoos en otra. no obstante es un consuelo. si prosigue con sus sórdida s maniobras.. Sin embargo.. CARTA XLII Aline a Valcour París...... Veo con dolor. Hemos llorado mucho vuestra Aline y yo. ama a Léonore. muy dulce respirar el mismo aire que el objeto de mi adoración. me doy cuenta. La historia de su detención en m i casa ha levantado demasiado revuelo como para que pueda permitirme ignorarla. que seguiremos así quizás todo el invierno. Sé que os apeno al dec iros esto. pero sin que me sea permitido veros.. cuando la miro a ella. es. ¿En qué estado voy a encontrar todo lo que nos interesa?.. ¡qué preci picio se abre entonces ante sus pies! ¡Qué cerca estamos de hacer el mal.. es el más bello presente que puedo hacer a mi amigo. el ateísmo en principio y la indiferencia en razonamiento.sondear su corazón? ¿y por qué he de desesperarme al ver que jamás nacen en ella las cua lidades que no encontré? Oh. pero nunca germinará en ella la virtud. experimenté esa divina turbación del choqu e de los rayos de nuestros ojos.. todo lo que no es dulce y de licado como ella. Pero hablemos de vos. sentí una vez más esa emoción deliciosa que me agitaba al esperaros.. quiero verla u na vez más antes de que se vaya. no obstante. este her oísmo de fidelidad conyugal es un mérito que la encanta. ¡Ah! ¡cómo la adoro y qué bien me l o paga! Mi corazón oscila entre el orgullo. cuando no encontramos atractivo en hacer el bien! Los desvaríos del espíritu son bastante meno s peligrosos que los del corazón. ante el fuego de las pasiones. ¿Qué postura adoptaré frente a mi marido? Después de este nuevo horror....... ser iguales.. Y esas riquezas de que va a disfrutar terminarán de corro mperla... ¿no es cierto. ¿Pero imagináis que yo estoy más tranquila? ¿Creéis que no comparto este dolor cruel? ¡Ah! ¡qué mal conoceríais mis sentimientos si os vieseis obligado a suponerlos! Cuando volví a ver esta casa a donde acudíais con tanta libertad en otro tiempo. Pero vayamos a los detalles . Sentada en una de ellas.. merecedla. amigo mío... amigo mío. Y a vos os agrada mucho que haya dicho esto. Si las contrariedades no han podido formar el alma de esta joven es de temer que la hayan hecho malvada... podrá quizás no i ncurrir jamás en error. os d irigía a veces la palabra como si hubieseis podido oírme y engañada con estas ilusione s tan dulces. Por fin me acerco. me complacía en reconoc er las que habíamos utilizado.. decid a Léonore que estaré sin falta en París el día 10. Valcour? Por este motivo os lo cuento.. e s el lazo más dulce que me puede atar a él... Será para vos la que amo. amigo mío. que calma los primeros. exacerba siempr e estos últimos. me creí feliz durante algunos instantes. amaos y no me escribáis ya al campo.. y si la razón de est a muchacha cruel cede ante el ejemplo. aquella que convierte la insensibilidad en s istema. ¿cómo las adivinaré? ¿cómo las impediré? Comoquiera que sea os veré aquí o allá.. Dice que con esa virtud.. erré de butaca en butaca. o que abrazaros. ¡Ah! ¡es un designio divino. 15 de Diciembre Al fin estoy cerca de vos. Adiós. Aunque el amor una las almas sea cual fuere su alej amiento y aunque todas las distancias deban.. y entre la hu millación cuando veo todos los defectos de su hermana..... le parece tan gigantesco. la edad. Esta es mi última carta desd e Vertfeuille. hubiera estado demasiado orgullosa si hubiera tenido dos hijas como Aline! El ci elo ha querido disminuir mi triunfo sobre una y ha redoblado mi amor por la otra . se pueden adquirir todas las demás. La única cosa que hay que ocultar es que es mi hija. os respondo que mi corazón no m e delatará..

Es un renacimiento de la ternura.. .. que eludiría el tema si se sacaba a col ación. estas esc enas tienen tan poco atractivo para ella. Le había prome tido una brillante fortuna sin que hubiese de correr ningún riesgo. No obstante. Hacia ya más de cinco años. estaba muy embarazada conmigo. a la mañana sig uiente. no sé por qué. Nos hizo mil elogios de Léonore. que había previsto que lo negaría.. dijo el president e. e dificados por la conducta de esta muchacha la habían metido en un convento hasta e l regreso de mi madre.. me par ece.. Moría de ganas de contármelo y de reírse de ell o. Le recordó la historia de Au gustine. ¡Ah!. ¿Lo creeríais? Esta primera noche la ha pasado casi toda con su mujer.. Frente a mí se mostró al principio un tan to embarazado. Un hombre que solamente ha sido un tir ano y un libertino ha de ser tan poco delicado a la hora de actuar como esposo.. Mi madre. En realidad. para convencerla de que dejase Vertfeuille.. esperaba a mi madre. Si realmente Augustine se ha conducido así.. asegurándome qu e me vela muy poco. No sé cuál es el motivo. para recomendarle una con ducta más conveniente para su salud y para su reputación. hubo de someterse. le hizo sentir que era espantoso por su parte no haber aparecido en Ver tfeuille más que para seducir a una de sus criadas. ¿No es esa la palabra. someterse. pero no ordena. ¡Cuando pienso que sin el fraude de la nodriza de Pré Saint Gervais sería ella a quien hubiera prostituido con Dolbourg! ¡Santo cielo! ¿Cómo se hubiera avenido el orgullo d e Léonore con semejante tratamiento? ¡Oh. los exigís. y ella... ya veremos lo que ella cuenta... Al día siguiente el presidente no dejó de traernos a Dolbourg. Pero en cuanto ella vio de que se trataba... creo que ha habido un cambio en su conducta. el aspecto de una amenaza. Valcour! Existe algo más singular que todo esto. muy asombroso y completamente inconcebible. pero existe.. a quien él debía rogar con insistencia que la volviese a coge r.. Pero él no se atrevió a decir una sola pa labra de la canallada que quería hacer. advertido. decidió no mencionarlo. Valcour.. No ocultó a mi madre qu e estaba más empeñado que nunca en sus antiguos proyectos y que le gustaría mucho que hubiese algo definitivo antes del verano. Sainville y Léonore fueron el tema de nuestra primera conversa ción.. Se guardó mucho de reconocer que. se defendió como una romana y su Dolbourg.. sino que incluso deseó vivamente que se le devolv iese esa muchacha. Efectivamente no hubo argumento que no utilizase ante su mujer en favor de esto. desconfío de esta última idea. me arrepiento además porque es una muchacha verdaderamente estimable.. tendrá que ser muy astuta para qu e no desentrañemos todo. La recibió de maravilla. no solamente consintió.. .. pero pronto se recuperó y me dijo las cosas más dulces. Y mi madre. Incluso ma nifestó interés y le prodigó algunas caricias.... aunque sólo fuera por la mayor facil idad. amigo mío? hub ierais tachado la palabra colaborar si me hubiese atrevido a utilizarla.. es justo que os los proporcione. Mi madr e aprovechó esos instantes para reprocharle su corrupción. pero. Es imposible equivocarse. así como él. No sabía como hacerlo.. Esta variación hace nacer una brizna de esperanza para n osotros. Preferiría conservarla fuera... quiso rehusarse. El presidente. de golpe. Pero estas proposiciones no tienen ya. . a través de una atrocidad sin precedentes.. o de la falsedad. de Léonore y de mí.. al menos. intentaba apoderarse.. merece bondad e indulgencia y mi madre debe volver a abrirle su casa. ¿Q ué objeto tiene que mi padre quiera hacer volver a esa muchacha si ella se hubiese rendido a él?. desea. Le gusta mucho. En fin.. así como hoy lo son de todas las de París. La había engañado.. pretendía. En verdad.

como sabéis da d os o tres almuerzos por semana. Pero a pesar de estas apariencias de buena conducta. mi padre. y aunque siento alguna repugnancia al permitirme esta pequeña indecencia. lo que no es cierto. Pero como la naturaleza tampoco le dice apenas nada en favor de su madre. esta alegría es sombría.. pues.. Yo me colocaré siempre a la derecha en donde me visteis algunas veces el año pasado. mi madre os lo recomienda. ¿con qué ojos vería todas esas salidas a espectácu los con mi hermana? Sabéis sin duda que ambos han salido para Bretaña. reunamos nuestras fuerzas para sufrir y p ara amarnos..¡debemos abandonarnos a ella? ¡Es tan dulce avistar la aurora de una felicidad!. que considero que una de nuestras ocupaciones más delicadas será dar juntos gracias al Eterno? Me parece que el culto que emana de dos corazones inflamados de amor debe ser necesariamente más dulce y más puro.. si estuviese celosa. orgullosa y altiva. el presidente? – Sí. la quiero. para servirle y para glorificarle al unísono. pero en verda d tiene muchos defectos y desgraciadamente todos están en su corazón.. Pero no sé. E se hombre malvado. Desmiente de u na forma bien auténtica lo que se atrevió a decir.. que las mayores virtudes van siem pre unidas a la falta de compasión. . amigo mío... ese basto Dolbourg se acercó subrepticiamente a mí y me preguntó si me había divertido en el campo.. he aquí un defecto más que la naturaleza ha puesto en mí. porq ue no me dice absolutamente nada en favor de ese hombre. le dije... le agradaría mucho verse en la obligación de renunciar a ser hija de una condesa para convertirse en hija de una presidenta y creo que. En ambas ocasiones estaban presentes Dolbourg y mi padre y yo hice singulares reflexiones al respecto.. Un amor honesto y legítimo debe hacer a lo s corazones más dignos de serle ofrecidos. por mal que esté. quiso b esarme la mano. .. al volver a Francia hubiera preferido ser Elisabeth de K erneuil que Claire de Blamont. Mi madre os verá en casa del conde de Beaulé que.. nos entregaremos nuestras cartas y no saldremos j amás sin jurarnos amor eterno y sin pedir perdón a Dios por atrevernos a decirlo allí.. lo hemos acordado así. Ahora voy a explicaros cómo haremos para vernos a hurtadillas y para entregarnos nuestras c artas.. amigo mío. aguantemos nu estras contrariedades si se presentan.. ¿Sabéis. Pero ese Dios bueno ve el fondo de nuestros corazones. esa pe queña indiferencia no me sorprendió en absoluto. Pero. robaremos algunos minutos a lo que debemos al Ser supremo.. La primera ve z que Léonore vio a M. a migo mío. Habéis de evitar sobre todo con el mayor cuidado ap arecer por la casa. Aunque no pueda ver a mi amado en casa de mi madre estoy encantada de haber vuel to. debemos estar alerta. Me encontró más gorda. N os diremos algunas palabras. El más santo de los seres no qui ere ser servido por almas indiferentes. Si esas virtudes se manifiestan en ella en alg unos aspectos hay otros en que el brillo que despiden se ve obscurecido por defe ctos muy serios. a propósito.. – ¡Pues bien!. ve que si deseamos e star unidos es para amarle. Mi madre les invitó a cenar dos veces antes de su partida. tiene un cierto carácter de tristeza que me a larma. Una voz tumultuosa e interior parece decirme que soy como los marineros q ue se regocijan mientras la tormenta se cierne sobre ellos.. de Blamont se acercó a mí y me dijo con su habitual soltura: – ¿Este es.. En general no creo que a Léonore. Esa querida hermana. Allí. pero no consiguió hacerlo.. Pero yo no iré jamás.. Todos los domingos acudiréis sin falta a la misa de doce en los Capuchinos. Adiós. continuó ella.

Ella preferiría la más profunda indiferencia que esas emociones casi sie mpre desordenadas. Augustine ha sido perdonada: se arrojó a los pies de la presidenta. queda desdibujada. más ardiente s y más nobles que las suyas. la levantó y le devolvió toda su confianza y protección. si pudiese atarl e y vencerle a fuerza de complacencia. mie ntras que las otras no tienen nada que contrarreste su plúmbea apatía. en mi opinión. Son una espec ie de autómatas que. que. fruto del desarreglo de la mente. todas las inconsecuencias de su corazón. van mucho más allá de los límites por un exceso de delicadeza . Pero mi madre está muy preocupada por Sophie: no sabe en absoluto en que tono habl arle de ella al presidente. hable el mismo lenguaje que nosotros. Valcour. merced a u n espíritu penetrante y extraordinario. amigo mío. les costaría un mayor esfuerzo persuadirse de ello. si me permitís la expresión. a botargadas por el volumen del aire que las absorbe.. La mano que os la entre gue habrá sentido el placer de estrechar la vuestra. me complace. ya os habré visto para cuando leáis esta carta. En ese momento mi madre no podía imaginar que. Esa es la forma de amar. 17 de Diciembre Vuestra resignación. le pidió perdón po r su mala conducta. solamente le permiten desempeñar el triste papel de la paloma bajo las agudas garr as del halcón. una conmoción parecida a la que os refiero? ¡Oh!.. más que de los sentimientos d el corazón. en sus discursos. ¡Ojalá nadie interrumpa esta inocente manera de vernos este invierno! El presidente sigue siendo el mismo. nuestros ojos se habrán hablado y nuestras almas se habrán entendido. A otros enamorados menos delicados y menos hechos a l os sacrificios que nosotros. siempre íntegra. como mi querida hermana. Sin emb argo una de las cosas que más me impacientan es ver que poca gente hay en el mundo que.. me conmueve y me atrae.. ejercen sobre nosotros el mismo efecto que esos días sofocantes de verano en los que la organización de todas nuestras facultades. le suplicó que lo olvidase y ya os imaginaréis que el alma tiern a y dulce de mi madre no pudo resistir esta escena. El presidente estaba c asi conmovido. P ero qué nos importa la opinión de la gente fría siempre que nuestras almas.. Mi madre no sabe a qué atribuir estas ansias. Dedica a ello una buena parte de la noche y os aseguro que esto no hace más feliz a su mujer. Pero ella necesita hacer gala de arte y de política. colocándola siempre en una especie de inferioridad y de humillación. como aquellas que no sienten nada. dice que no hay nada que no haría con sumo grado para la felicidad de su querida Aline. ¿Por qué si la naturaleza nos ha destinado a vivir juntos.CARTA XLIII Aline a Valcour París. ¿No es ju sta mi comparación? ¿Acaso un tonto no os ha producido jamás una especie de dolor físico ? ¿No habéis percibido en su proximidad.. Al menos las primeras compensan. sepan disfrutar de lo que ellos no perciben. le estaba diciendo la verdad. no nos ha dado a todos un alma parec ida? ¿Por qué no tenemos todos la misma manera de sentir? Dentro del fastidio que me inspiran determinados seres no sé si me desagradarían tanto aquellas personas que. sin quererlo. La última vez que estuvieron en Vertfeuille sabéis que m i padre sostuvo que no era su hija. Por otra parte es extremadamente comedido respecto a esta muchach a. Abrazó cariñosamente a esa mucha cha. Ahora que está segura de que Sophie n o le pertenece ¿no sería lo mismo no decir nada y dejar ver que creyó lo que su marido le dijo? Además el interés que siente por esta desdichada no puede ser el mismo que cuando cr .

dice... A unque no fuese más que por esto. De forma que prefiere no decir nada y dejar que su marido continúe en el erro r. No entiende. que tu candidez. que tu error. así como la nuestra es la de no escucharle. la buena señora. de una aman te abandonada. "¿No es espantoso. la v enganza.. el libertinaje. La ab adesa ha reclamado en vano a Mme. es su suerte. quiero que la honradez re ine hasta en medio del mismo desorden.. Cuando se enteren de esto.. mientras la someto a mi ardor: "Si supieses que el placer que busco contigo solamente se alimenta del punzante atractivo de engañarte. ¿N o cumple así todos sus deberes? CARTA XLIV El presidente de Blamont a Dolbourg París. y que esos placeres serían nulos para mí sin el aguijón de la perfidia?" ¿Eh.... ¿Qué si esta arma peligrosa.. pero la pequ eña maldad de dar un disgusto proporciona otro goce moral. que en las mujeres la conmoción provocada por un disgusto sobre la masa de los ner vios inclina inmediatamente los átomos del fluido eléctrico al placer y que una pers ona de este sexo no es nunca tan voluptuosa como cuando es poseída entre lágrimas. Le ocultará siempre el destino de esa pobre muchacha y seguirá ocupándose de ella.. los que la tratan de abuso tiránico.. a ti todo esto te suena a griego? Como el asno qu e pace la hierba fina de una verde pradera sin distinguir las preciosas plantas . son toda la sal que encuentro en lo s placeres que me embriagan. se van a enf adar conmigo. 10 de enero de 1779 Sophie es nuestra. ¿comprendes que pueda decir en mi fuero interno a una mujer.. de un pariente incómodo. que la manera en que te convierto en víctima.. los reyes justos y buenos comparten su peso. No obstante. . de un rival temido.... la crueldad. en primer lugar. Y ¿valdría la pena sostenerla sin hacer uso de ella de cuando en cuando? ¿No es indecente que tu amante. para una o dos veces por siglo que es oportu na.. de Blamont. es algo inaudito como las respeto. un viejo marido como yo debería ser disculpado por emplear con su dulce esposa todas las artimañas que puedan devolverle lo que ya no puede alcanzar con su vigor. Se asombrarán de mi ardor. Están al servicio de las pasiones más diversas.. el adulterio. el amor.. el odio. Con ellas se deshace uno del marido que estorba...eía que era hija suya.. Dios lo sabe. la avaricia. la ambición.. que. b uscar placeres con una mujer a quien se colma de disgustos?" Ella no se da cuent a de lo que hay detrás de todo esto. porque ha querido escapar de nosotros o ponerse en situación de ser despedida vaya a vivir a expensas de mi mujer? ¿Es que le corresponde a ella pagar esas cosas? Yo adoro l as conveniencias. Sí. mi hija. ¡Oh! no terminaría nunca si lo detallase la totalidad de los diferentes servicios que proporciona esa bendita institución. los celos. cuando pienso en ello. Dilo. Y ha de ocuparse de los intereses de dos hijas verdaderas q ue no sacrificará. El débil s e ha quejado siempre. que el poder del soberano se debilita al dividirse. estremece quinientas veces en el mismo siglo el tronco... como si el Estado tuviese algo que fuese más sagr ado que la felicidad de sus jefes y como si pudiese haber algo más grato Para ello s que es a manera asiática de enviar a los corchetes. dirán. esas órdenes son una co sa bien cómoda.. pretenden.. se est recha cuando cree extenderse mediante el despotismo y se degrada al proteger los crímenes. Aún n o comprendo porqué mis colegas se quejan: quedo confundido al oírles decir que va en contra de las leyes del Estado. Yo me pregunto ¿qué sería una autoridad cuyos rayos bienhechores no brillasen un poc o sobre los pilares del trono? Únicamente los tiranos llevan solos su espada. Esto en lo referente al piano físico.. a los de una persona a la que se siente unida por la comp asión.. no es percibido por tu torpe espíritu. había una orden de arresto y no había más remedio que ceder. destrozando las rama s? Todo eso son los sofismas de quienes las padecen o las han padecido.. advierto. para apoyar su opinión.. el incesto. El asunto se ha llevado a cabo con la mayor agilidad.. Sé perfectamente que los que d enigran esta deliciosa costumbre.... confiésalo. Dolbourg.. la tiranía..

me contentaré con ir a dar una vuelta.. según ellas. devoras indiferentemente todo lo que tu boca encu entra. ¡es una sensación tan violenta!.. Sin embargo. Me han dicho que esa querida personita ha llorado prodigiosamente. no obstante. se me escapan cosas muy expresivas y ella debería entenderla s. Por lo demás. ¿no hay una especie de animal feroz que no r uge nunca tanto a su hembra como cuando se dispone a devorarla? Hace poco me aso mbraba la seguridad de las mujeres. el efecto del milagro se debe a su arte... Lo que me divierte es que la buena mujer cree que todo esto se debe a sus encantos. sorprenderse. ella de be saberlo. debería ser muy consciente de que éstos no participan en absoluto en los motivos de mi éxtasis.. Es imposible que no vea que tengo otras cosas en mente: en algunas ocasiones no me doy cuenta de lo que digo. que ya que es el alma del proyecto... Pero como está allí y como tenemos muchas cosas que hacer aquí. En estos instantes en que deliro y en los que quien delira más es generalmente qui en tiene más ingenio. si para inflamarlos no contase con las ideas nacidas de los pérfidos designios que tú sabes (porque hay que volver a esos malditos designios ya que el proyecto d e Lyon no tuvo éxito)? También desde que adopté esa decisión. en qué quedarían. Comoquiera que sea.. dime. desde que fue firme. sin adoptar principios sobre nada y sin disfruta r jamás de tus principios. había mucho menos entu siasmo. ella debería preguntarse de qué se trata. te pregunt o.. pues. debería acordarse. sin examen y sin análisis. con el fin de que pensaran que aún tengo corazón. cuando te dije: "ésta es la que necesitamos. es notable como ha sido aceptada la rehabilitación de la señorita August ine. Que no vaya a perder todas sus lágrimas. Cuando antes había un poco más de buena fe por mi parte. Hasta entonces hay demasiadas cosas que nos retienen en París a los dos.. qué buenas son las mujeres! Ahora esa muchacha está soberanamente instalada .. Tú... Y las muy inocentes. se colocan en el altar como diosas. ¿De dónde puede nacer.. no hay que perderla de vista. para disponerla a que nos reciba esta prim avera.... siempre. más feliz que tú. al no procurarme jamás goces físicos que no vayan acompañados de un pequeño desorden mo ral? ¿Por mucha variedad que ponga en mis amores con la presidenta. Por muy seguros que estemos de ella.medicinales del junco salvaje. arrancada por orden del rey al convento de las Ursul inas de Orléans está confinada en el Castillo de Blamont. ¡Ah! ¡qué digna de nos otros era esa encantadora mujercita. a su mag ia. Sophie. demasiado contentas por recuperar lo que estaban perdiendo. comprenderás. al refinarlo todo como hago.. que eres un poco naturalista. por muy bonita que sea aún. amigo mío. coop era con inteligencia en la consumación de las segundas? En verdad necesitábamos un p oco esto para compensarnos de la pérdida real que supone Léonore.. La seguridad de las mujeres es una cosa curiosa. Y al ver que esto no es lo que me inflama.. ésta es la persona que la suerte pone en nuestras manos para ejecutar sus caprichos.. incluso temblar. por bizarros que puedan ser mis placeres. después de haberse plegado a nuestras primeras intenciones dócilmente. amigo mío! Ese conde de Beaulé que me estorba e . Yo estaba ahí." ¿Y ves cómo.. Demasiado felices por tener. ¡Una vez más... dejaba que de vez en cuando mis ojos se empañasen. cuando sólo deberían ser víctimas.. y tuvieron la simpleza de creerlo. engañadas por el culto de su sacrificador... Ahora lo que no entiendo es su orgullo. la jugarreta que nos ha hecho merece que le hagamos de rramar unas cuantas más.. ¿No soy. ¿Reconocerás que soy buen fisonomi sta? Apenas la hube visto en todos los sentidos en Vertfeuille. este nuevo delirio? ¿De la indec encia del acto? Hace ya tiempo que estoy habituado a las singularidades. en donde mi portero la ha encerrado en el fondo de una habitación segura y bien cerrada y me responde de ell a con su vida. pues.

Prevenida por mí. Si ese hombre no gozase de influencias. Te encargo del cuidado de mis placeres mientras que yo me sacrifico por los tuyos.. ni un sentimiento que no esté comprometido. CARTA XLV Madame de Blamont a Valcour París. enternecerlo con mis cuidados y cu ando lo creía encadenado. en realidad me estaba doblegando yo b ajo el yugo imperioso del muy pérfido. algunos alguaciles y ya tenemos a un hombre en el tormento. Adiós.. un recurso para sojuzgarlo. ya más de lo que hacía falta en este siglo para llevarlo derecho al cad also. Esta obligación en que se coloca a estas criaturas de dar cuenta ex acta del acto lujurioso de este hombre. Se trata de una forma de encadenar al ciudadano. que realmente .. todo puede infringirse hoy impunemente! ¡Qué siglo! me ruborizo de haber tenido la desgracia de nacer en él. ¡Ya no hay nada sagrado...n todo desde hace algún tiempo. Casi preferiría ser ac usado hoy de una conspiración contra el gobierno que de irregularidades con las pu tillas. no obstante. no se terminaría nunca. de Blamont. Es extremadamente útil al gobierno y a la socieda d. cuando lo suponía mío. Advierte a las niñas del amor con que tienen que despertar las sensaciones extingu idas en los santos desórdenes del himeneo. algunos de mis amigos y yo le hubiéramos montado sin tardanza un b uen proceso criminal. está muy bien que las trampas se hayan colocado en donde están.. Sé que cena en ocasiones con muchachas. El 6 de Enero a las nueve de la mañana fueron a presentar una orden a la Sra. prudentes. Inmortaliza para siempre al ilustre arconte que la instauró en París... así como a Déterville. nuestro querido cond e. eso es.. Por tanto. no hay una sola facultad de mi alma que no esté quebrantada. Todo lo que se hace para fomentar las delaciones de la s sacerdotisas de Venus es poco. ya no hay leyes ni virtudes. me engañaba con sus caricia s!. sobornar a algunos querellan tes. Nadie ha servido a su mujer con tanta asiduidad.. dijo al principio que no conocía a esa muchacha. dicen lo s enemigos de este sistema. es en verdad una de las más bellas institu ciones francesas. sospech ando algún horror. sobre todo. es una colección de impurezas que puede ser excitante para el juez que las escucha. Esta espe cie de inquisición establecida sobre la conducta del ciudadano que se encierra con una muchacha. comienza a impacientarme. para perderlo cuando se desea y esto es lo esencial. Lo que he averiguado me ha dej ado anonadada. D esde hace treinta años hemos visto más de una de estas escenas. pero no saldré de mi casa.. Si cuando se tienen ganas de perder a un hombre hubiese que esperar a que atentase contra el Estado. algunos espías. Y en verdad esa manera de llevar las cosas es respetable. Espiar y recoger las acciones libertinas de Pedro para estimular la intemperancia de Juan no es hacer un servicio a las buenas costumbres. Honra a la p atria. Es uno de esos entretenimientos agradables y. l o concedo. Mientras que hay muy pocos mor tales que no cenen con prostitutas. abadesa de las madres Ursulinas de Orléans que le co nminaba a entregar inmediatamente al portador de esa orden a una muchacha llamad a Sophie que le había sido confiada por Mme. segurís imas todas ellas. la presidenta me agota. yo esperaba reducirlo a fuerza de arte. 12 de Enero Saboreaba ya el placer de almorzar hoy en casa de nuestro querido conde y de ver os. Hay miles de inducciones. El resultado de esto. que necesito que me sirvan platos picantes en las comidas q ue me preparas... de suponer. que no habría que dejar nu nca que cayese en desuso... Piensa. Solamente se trata de inventar... saber cómo un hombre se conduce en tales casos.... que se pueden extraer sobre su carácter. ¡El muy canalla.

po r orden de los que pregonan la decencia. más peligrosa y dejaré de quejarme al punto. fui a dar con una muchacha con quien el amigo destinado a su hija había vivido en efecto varios meses. Probadme una depravación más completa. como lo prueba el siguiente extracto de los reg istros de la parroquia. Esta muc hacha esta solamente en su casa a modo de depósito y.. Y las razones que el presidente ha dado para obtener fraudulentamente esta odios a orden son las siguientes: Dijo que yo me oponía desde hace mucho tiempo a un matrimonio muy ventajoso para s u hija. Estemos alerta.. por tanto.. Esto . Sophie fue conducida al castillo de Blamont... más que una aventurera instruida por mi mujer que la dirige co ntra mí.. Que hice venir a esa dulcinea a mis posesiones y que después de haberla instruido debidamen te. aunque afortunadamente esto no sea cierto. porque entonces resultaría que habría tenido relación carnal con las dos hermanas. Muerta de miedo. para castigarla porque su desafortunada estrella la condujo a mi casa. Sin embargo. bajo la sola condición de pagarle una pensión suficiente para mantenerla. l e dijeron que entrarían en la clausura si trataba de entretenerlos durante más tiemp o. ¡Oh. Y me llena de caricias y pasa noches enteras conmigo diciéndo me que sus sentimientos renacen y que alberga aún en su corazón todos los de los pri meros días de nuestro matrimonio. Y cuando hace tod o esto. para que yo no pueda encontrarla jamás. Valcour. para apoy ar sus afirmaciones. . está convencido decía. examinad a fondo el horrible carácter de este hombre.. para demostrar todas mis imposturas. de qu e Sophie es su hija. que solamente pudo haber sido sugerida a su mujer por un espíritu diabólico que qu iere perderle a él y a su familia. ¡cuando tejisteis estos lazos os atrevisteis a prometerme felicidad! Mirad ahora lo que significan para mí.. Y esta Sophie que se hace llamar Claire de Blamont y a quien se atreven a presentarme como tal .. para someterla. Ese espíritu infernal sois vos. "Así. Que a través de este artificio y como ese amigo er a el mismo que él quería convertir en su yerno. Este es el hombre con quien he de vérmelas. no puede ser la misma Sophie que reclamo... la hacía pasar por hija mía raptada por él cuando era pequeña con la abominable inte nción de prostituirla a su amigo. sin duda de nuevo a su odiosa intemperancia. procedimiento que merecería la atención de los jueces si quisiera armar escánda lo y si tuviese la intención de pelear con una mujer a quien quiero y respeto aún a pesar de su debilidad por el hombre a quien se obstina en entregar a mi hija. allí se encuentra detenida bajo la vi gilancia de un portero en una habitación en donde no puede ver ni hablar a nadie. ha hecho público el cert ificado que conocéis de la pretendida muerte de Claire de Blamont. llegar a algo más grave. es tá convencido. padre mío!. Por consiguiente ha solicitado a Sophie y. no es. . Este es el peligroso mortal de quien d epende hoy mi suerte. Estas so n las favorables impresiones que empieza a propalar sobre vos para. Fábula execrable. añade. Este subterfugio no engañó a nadie. Ahora. Temo cualquier cosa. ha obtenido el derecho de hacer que la lleven secretamente a donde a él le plazca . mandará que la metan en un convento en el otro extremo de Fr ancia. si mi hija Claire está realmente muerta. a continuación . en contra de mi voluntad".. añad ió.. dice. Que a través de mis pérfidos consejos impedía a esta hija que le obedeciese y que... cuando haya tenido tiempo pa ra despistarme. éste no podría serlo ya. la buena mujer no se atrevió a negarse a lo que le pedían y esa desdichada muchacha salió para ser arrojada de nuevo al seno del libertinaje..no se encontraba en su casa bajo ese nombre. Estas son las mentiras que el muy canalla ha utilizado para vengarse de esta pob re hija. cuando actúa así. uniendo la astucia a las maniobras abiertas. otras preocupaciones más valiosas me obligan a seguir fingiendo.

¿qué nuevas desgracias y qué inconvenientes aún más terribles no se abalanzaría sobre mí? y aunque es la mujer del marqués de Karmeil. no tengo nada que reclamar y le dejaré intacta su ilu sión para que no descubra nada sobre el nacimiento de Léonore.. En reali dad no tiene en sus manos más que a la hija de una campesina y si se la arrebato m e quitará a la mía. ¡Qué apuro! yo que me regocijaba de los días en que había traído al mundo a mis hijas. Valcour. ¿cómo imaginarlo? ¿en virtud d e que título actuaría? Ya que consiento en dar a la casa de Kerneuil una heredera qu e en realidad no lo es. No negaré que quise hacerla pasar por mi hija. es actualmente la señorita de Kerneuil. de Kerneuil de lo que les corresponde. yo también lo afirmaré. He de renunciar a ello. ¿qué persecuciones no urdiría el p residente para aplastar a esa desdichada Léonore? Y lo que no pueda hacer contra e lla. El conde de Beaulé se encarga de ello. No puedo socorrer a esa infortunada sin menoscabar la felicidad de mis d os hijas.y decidida a no cambiar mi conducta frente a él. para que no sepa nunc a que era Claire de Blamont. no cederé. abandono a una honrada y du lce criatura. he de hacerlo. ¡A h! sería en vano. si lo dije en un momento probaré a través de todo lo que me i ndujo a ese error que obraba de buena fe. Es preciso que continúe en su error . tendría un arma que supondría una eficaz ayuda en la oposición a los proyectos del huraño amigo de mi esposo. porque con el carácter que el cielo le ha dado. Por mucho que lo piense no puedo actuar de otra forma. que no tiene ninguna necesidad de ser reconocida. Es preciso que ni siquiera se le ocurra la idea de investigar y esto en interés de Aline y de Léonore que en este momento me importan mucho más que Sophie. si descubro el nacimient o de Léonore. su ánimo vengativo lo emprenderá contra Aline y yo me veré sumida en un abismo de infortunios. pero no deja de ser un mal y estoy sumamente contrariada con todas estas cosas que alarman mi conci encia. que cree que es Sophie. esto no hace disminuir mi repugnancia por haber aceptado ere arregl o con el conde de Beaulé. a quien no reconoceré jamás. No imagináis. ¿Es posible que haya circunstancias fatal es en las que el cielo favorezca escasamente a la virtud a fin de que resulte im . al abandonar a Sophie. Salvar a Sophie de las manos de este hombre. ¿no puedo dar igualmente al presidente una hija que jamás le perteneció? Cuando se trata de arrebatar al infortunado de las garras de la injus ticia y de la crueldad. siempre me pondría por delante esa certificación parroquial y solame nte podría demostrar su inautenticidad perjudicando a mi Léonore. Al obrar como lo hago prefiero un mal pequeño a un mal grande. Es ilegal y es toy indignada. Hay otra cosa que aflige intensamente mi delicadeza y me hace derramar en secreto lágrimas bien amargas.. Pero una de ellas es mi hija y la otra no es n ada para mí. Se trata de una aventurera que no tiene ni nguna relación de parentesco. No obstante. Pero si no ignoro estas consideraciones. Esta verdad concordará en muchos puntos con la del presidente. Porque a fin de cuentas con esta maniobra estamos privan do a los colaterales de Mme. Lo único que mi probidad me exige ahora consiste en hacer saber al ministro la ver dad exacta de todo. pero que ya que Claire de Blamont está m uerta como queda demostrado. ¿no es lícito acudir a un subterfugio? Además si continuase afirmando que Sophie es hija mía. una muchacha llena de virtud y de religión en favor de otra que dist a mucho de tener esas cualidades. ¿Tendré que sit uar ahora esos días entre los más funestos de mi vida? . Con ell o no quito nada a Léonore. Si lo creí.No. solamente podría perjudic ar todo lo que hacemos para que Léonore entre en posesión de los bienes de quien pre suntamente es su madre ante la opinión pública. devolveré la libertad a Sophie y garantizaré la dicha de Aline. abandonaré a Sophie. hasta qué punto esta manera de obrar ofende mi delicadeza.

– ¿Y que hará de ella después? – La enviará. interrumpiendo sus zalamerías. Hay una enormidad de gente que e sta sumamente interesada en engañaros... Ahora me pesa no haber enviado a Sophie a casa de su buena nodriza de Berseuil. . él no había hech o casi nada. ¡Oh! no conocéis a Dolb ourg. según dijo suavemente. le dije.. muchas jóvenes llegarían a la conclusión de que esa vía espinosa en que la s coloca la educación no merece ser recorrida ya que en ella se cae antes en las t rampas de la intemperancia y del vicio. . ¿no sería todo i gual hoy?. ¡Es de una simplicidad de costumbres ta n grande. – Sí. explicó. era para bien y. os hubierais opuesto.. fue Dolbourg quien.. de una ingenuidad tan preciosa! ¡Ah!. – Mi única falta consiste. en no haberos prevenido. está en mi casa .... Estará bien. en verdad. yo?... Y como yo evito con tanto cuidado todo lo que pueda enturbiar nuestras relacione s. debéis perdonarme est e pequeño secreto que obedecía al deseo supremo de conservar vuestra estima.... se m e adelantó. de una franqueza tan rara. ¿estará dispuesto a creer que aba ndono a la ligera los intereses de aquella que durante tanto tiempo he considera do como hija mía? ¡Bien! entonces explicaré mi resignación a través de mi bondad. Todo lo que había hecho..... "los tributos del himeneo ofrecidos por las manos del amor". no he podido negar mi castillo a Dolbourg que quería recibirla en él durante unos instantes.. prosiguió.. la enviará a un convento perdido en la Gascuña. os la recomiendo y os suplico que la hagáis feliz''. Me interrumpen. Aunque sólo fuese ese Valc our. Y como observó una ligera alteración en mi rostro. ¿quizás llegaría a ablandarle? ¿quizás esa entrega completa por mi parte le haga desistir de sus indign as pretensiones sobre Aline? Pero..... ¿Cómo podría hacerlo? – Pero ella está en vuestra casa. como deseo tan intensamente reparar mis antiguos errores.. Además. que me haga sentirme tan sinceramente celoso. Hay pocas mujeres que reúnan tantas gracias.. al pretender emparentar conmigo. sorprendido de verme tan bien informada.posible rescatarla del infortunio? Ojalá pudieran ignorar perpetuamente estas verd ades fatales. ¿Pelear con vos. si cedo en todo al hombr e que me engaña. creedme que el único hombre que está llamado a hacer l a felicidad de nuestra Aline..... Le diré: "Esa muchacha me interesa. (Yo me callé). se avergonzaba de saber que una de sus antiguas amantes estaba entre mis manos y fue él quien qu iso recuperarla. No hay nada.... de una naturaleza tan auténtica. terminaré mi carta mañana. respondió.. Jamás he visto que le hagáis justicia. si no me enfado por todo lo que acaba de suceder. me dijo con ese tono misterioso que emplean tan hábilmente los impostore s para conferir a sus mentiras el colorido de la verdad.. Pero como estabais conv encida de la loca idea de que se trataba de vuestra hija... sí. si continuo observando frente a él la misma conducta. y que lo hace. ¿querellarme?. Habría un crimen más... ¡Bueno! ¿Estáis convencida ahora de que todo lo que creíai s sobre esto era puro cuento?... por otra parte.. Le dará una buena pensión... Día 13 ¿Lo creeríais? ayer por la tarde se presentó como de costumbre para obtener. es verdad. continuó. aunque me esforzaba por contenerme. virtudes tan raras..estaría casada. Ahora sois su amo.. junto a atractivos tan divinos. ¿Qué digo? frente a las intrigas de un traidor que no escatima ni s u influencia ni el dinero cuando se trata de servir a sus pasiones.

no me festejaba con tanta asiduidad..... no i nventéis otros nuevos.. jamás la muerte se atreverá a destrui r esta obra de arte. delicadamente horr ible. Dormid en paz por lo que respecta a Aline.. aún le serviréis de modelo.. Y gracias a esta idea alcanzó la cúspide de su placer. ¿Qué significaba est e retorno?. señor. Incluso en los primeros años de nuestro matrimonio. respondió él sonriendo. Nunca le vi tan apasionado. vamos. ya que no sabía qué responder a todas las preguntas que se me formulaban al respe cto. que incluso hizo que me enfadase un poco con vos por no haberme advertido nad a. ¿me explicaréis la razón de esa comisión secreta confiada al alg uacil que vino a detener a Léonore a Vertfeuille? ¿Por qué disponía ese hombre de una or den vuestra basada en una descripción para detener a mi hija en lugar de la esposa de Sainville? Y en ese momento. os lo digo yo. también los debéis tener vos.. – ¡Enemigos. Solamente los tontos no tienen nunca enem igos. ahora veo que estáis bromeando.. Escucha algunas de sus palabras: – ¡Qué bella sois! me dijo examinándome sin velos.. ¿Si verdaderamente me amase.. ¡Pero qué siniestro es el espíritu de este hombre. porque no podía soportar tantas falsedades y movida por la curiosidad de ver hasta donde podía llegar. – Vamos. incluso en med io de sus placeres mas dulces!. Y en el último reposo d e la naturaleza. sumió a sus sentidos en la embriaguez. tan depravado. el arte de fingir acudió a componer a su antojo todos l os rasgos de ese odioso rostro... Me volví a sentar. por favor. los a gravaría? . ya que estaba decidida a fingir.. – ¿Lo negáis entonces? le dije levantándome enfurecida.... amigo mío! ¡no sé. debería decir. Ya que estáis justifi cando vuestra conducta. y no pasaré de ahí....... Esta idea. No quedaréis sometida a la ley que rige sobre los demás.. lo que estaba dispuesta a seguir concediéndole. Os la pido. Ya tengo bastante con los errores verdaderos que he cometido. – Os creo. – Un momento. a exigir finalmente.. circunstancia que me colocó en una situación muy embarazos a.. ¿yo dar órdenes para poner a Aline en el lugar de Léonore?.desconfiad de él. un momento. no. Nada se alterará nunca en vos.. dije con una tranquilidad fingida.. No os la arreb ataré.. si desease reparar sus errores. Pero pensad.. y espero que después de un poco de reflexión ya no me la negaréis. Pero si me acusáis de ten er enemigos. las desprecio hasta el extremo de que.. El amor o el sentimiento en esas almas es solamente el exceso del desorden. La perfidia que os echo en cara os ha s ido atribuida en público... que si yo me he enterado de la aventura de Sainville en Vertfeuille fue por boca de terceros.. Me di cuenta del error que acababa de cometer al romper el sile ncio sobre un tema que me había propuesto mantener en secreto y cuyo recuerdo evoc aba en vano ya que.. y. le dije. todo esto me alarma. ¡Oh. Pero si proseguís.. Sí.. Es el más peligroso de los bribones. os creo.. por mi honor. Y animándose y acalorándose por mi causa... me enfadaré... Este bello cuerpo no se corromperá. ni siquiera me informaré de aquellos que han pretendido indisponerme con v os. Pero todas esas calumnias. enemigos! ¿Quién no los tiene?. – ¿Yo? respondió. este cambio tan evidente en su conducta. lo negaría todo.... a buen seguro. es te afán por obtener cosas que ya no deberían apasionarle!. sin darme tiempo de responderle se puso a repetirme sus halagos.. amigo mío..

Valco ur.. en que se pre fiere mil veces el fin de la existencia a la renovación del infortunio. La providencia se opuso a ello. Pero a ambas debo mi amor y mi pena. Solamente hay que engañar a quienes tememos.... le dije... . ¡Oh.. Repetid a menudo: "Me amaba. La astucia es el arma del esclavo... Intent ad almorzar el jueves en casa del conde. estaríais más cómodo para explicármelo..... Valc our. señora.. president e de Blamont. Pero explicaros rápidamente porque hay asuntos que reclaman mi presencia.. estoy demasiado triste esta noche como para continuar escribiéndoos. para liberarla de los hor rores que amenacen su frágil existencia. Mi cabeza se nubla. Oh. Adiós. CARTA XLVI Valcour a Madame de Blamont París. No hay ningún asunto que sea tan urgente para vos como el que vengo a exponeros. – Me tomaré el tiempo que necesite y vos tendréis la bondad de escucharme. me engaña.. – ¿Puedo saber... a qué debo el honor de tal atención de vuestra parte? – Debéis suponerlo. Me acaricia. Llega un punto e n que ya no podemos soportar el horrible peso de nuestras cadenas. si yo hubiera de faltaros.. si yo no estuviese y Aline fuese desdichada. Se rían las diez de la mañana y me disponía a salir cuando me anunciaron al Sr. – No vengo aquí ni para haceros cumplidos ni para recibirlos.. pero si deseáis tomar asiento.. Tened siempre presente a la madre que o s la entrega. y me aflige. ¡Ay! ¡tiemblo! ¿Qué prete nde? ¿Qué necesidad tiene de utilizar la astucia conmigo? ¿No es el más fuerte?... sin embargo. f atigada de desgracias. se irrita ante el temor de otras nuevas. amigo mío... 20 de Enero Acabo de recibir una extraña visita. señor. siempre seré su víctima. aunque me alabe o aunque me degrade. permanezcamos de pie. ¡Ah! aunque me ennoblezca. aunque me humille. De bo quererlas más allá de la tumba o perecer con ellas". las lágrimas fluyen en contra de mi voluntad. derramad toda vuestra sangre. mi Aline!. Lo que ha sucedido me parece de tan alt a importancia que he creído que me permitiríais que os lo comunicase al instante.. – Vengo a daros un consejo. y yo ya no estaré para arrancarte de su mano cruel. si es preciso. haré todo lo posible para veros allí. Solamente está permitida a los débiles. Envilece a los más fuertes si se atreven a uti lizarla... deseaba mi felicidad y la de su h ija. Quizás lo seas tú también.. – Lo ignoro.. – ¡Y bien! ¿De qué se trata? Explicaos.Me halaga y. – Si es así. Nada hay que pueda impedir que lo sea... mi alma.

a menudo una de las más tristes y siempre un a de las menos consideradas. sois el hombre más innoble y tenéis todo el a specto del más débil.– No me agradan. – ¡Y bien! si es como decís. – El hombre más prudente aún no los da jamás. – ¿La superioridad?. – Es una de las más mediocres del Estado. – ¿Preferiríais que dijese la fuerza? – Ninguna de las dos cosas os convienen. vuestra conducta os pierde y por consideración hacia vos mismo. – Modificad entonces la vuestras si deseáis que esta seguridad sea perfecta. – El deber de un hombre prudente es seguirlos cuando son buenos. – ¿Qué ley me lo impide? . – Un hombre de bien la halla en su conducta. Dejándose caer en un sillón. – Con estas respuestas se arregla todo... – No podéis amarla ya. – Solamente pretendo decir la verdad.. de Valcour. que este no es precisamente el tono de un consejo.. – De este depende vuestra seguridad. – La superioridad da en ocasiones algunos consejos que no están formulados en el ton o de la amistad. – Vuestro reproche es falso en dos puntos: no intento seducir a vuestra hija y jamás la he citado en ninguna parte. – Mi posición. ¿cuáles son vuestros sentimientos hacia mi hija? – Los del respeto más profundo y al amor más inviolable. Sabed además que entre una muchacha de su edad y u n hombre de la mía no hay más seductor que el amor y que si la encuentro de vez en c uando en la iglesia es por pura casualidad. – Seducir a mi hija es ofenderme y citarla en una iglesia es ofender al público. Pensad que con cien bolsas de mil francos mi criado puede ser mañana vuestro igual. señor. dijo: – M. deb eríais cambiarla. – Me parece. Sentándome enfrente de él: – No comprendo como mi conducta puede ofender al público o a vos.

– Hay muchas cosas que existen aunque sean injustas. – Tendría gracia que un hombre no pudiera disponer de su hija.. Levantandose enfurecido: – ¿Esperaréis? Entonces toda vuestra felicidad se basa en el fin de mi existencia. – Esas restricciones son sofísticas. impedir que se una a un libertino es h acerle un favor.. me agradaría mucho llamaros padre y recibir a Aline de vuestra mano. tranquilizaos. – Esperaremos. – No. – ¿En ese caso hago mal al deciros que esperaremos? un hombre menos honrado no os lo diría. – Puede hacerlo. mientras sus intenciones tengan en cuenta la felicidad de esta hija. . Instado por otras personas que no son ni vuestra mujer ni vuestra hij a. Paseándose por la habitación a grandes zancadas: – No contéis con ello. – No cambiaréis las leyes. – Haré cesar sus efectos. – Significa deciros que deseamos que os hagáis adorar como padre o que os hagáis olvid ar como enemigo. si n embargo. – Pero si lo es apartarla del esposo a quien se la he destinado. – Tampoco extinguiréis vos mi amor. los derechos de un padre sobre sus hijos no lo son. – Aunque dejase de pensar para siempre en mí. – No es un error amar a vuestra hija. para que aclarase la conducta del monstruo con quien queréis unirla.– Mi voluntad que se opone a ello. sin duda. – Conseguiréis que os odien quienes deben amaros. – ¡Ah! ¿Son estas las impresiones que suscitáis en ella? ¿Son estos los sentimientos que s ugerís en mi mujer? – Es lícito avisar a los amigos cuando están a punto de ser engañados. Pero la providencia quiso que sus desvaríos se descubriesen naturalmente y de beríais avergonzaros de un proyecto que os deshonra. me negué a e llo. – Pero significa decirme claramente. – Hay que burlarse de los sentimientos de las personas cuyos errores hay que casti gar.

. lo deja en libertad. no me obliguéis a llegar a extremos que me enojarían. el patrimonio del huérfano. tesoros que podrían ser devorados instantáneamente por el infortunio si reinase la e quidad en este tribunal envilecido al que os jactáis de pertenecer. más vale que empr endamos un camino menos escabroso. de Valcour. pero la sangre de mis antepasados corre por mis venas y me duelen menos las faltas que me han hecho perder mi patrimonio que lo que me son rojaría el poseer unos bienes cuya adquisición me cubriría de vergüenza. para compensar las virtudes que no posee. – ¿Entonces no deseáis renunciar a mi hija? – Lo haré cuando ella lo exija y cuando me diga que no soy digno de ella. es absolutamente necesario que se sacrifique alguien ¿no es más justo que sea Dolbourg. la e scasa dignidad de tu situación. sa cos de oro de origen inconfesable. señor. – La haréis desdichada. – Si para que esa muchacha sea feliz. mi palabra está dada y no la retiraré.. dijo. solamente aspira a la a lianza y es lo suficientemente equitativo como para estar convencido de que a su . Los escasos bienes de que disfruto son míos y l os del hombre que destináis a vuestra hija son la dote de la viuda. Tened. – ¿Y por qué he de merecer ser humillado con tanta crueldad? ¿Quién puede induciros a sube stimarme? ¿Renunciar por dinero al sentimiento más precioso de mi vida? ¡Cobarde! si soy pobre. Cogiendo los cilindros y arrojándolos a la antecámara: – Hombre vil. – ¿Y. – Lo haría en cualquier parte. a quien ella no ama. Mueran mil vece s quienes solamente pueden aportar. – Un sacrificio hecho a expensas del corazón de Aline sería un sacrificio mal entendid o. y no que lo haga yo que la adoro y que me enorgu llezco de no parecerle indiferente? – Si Dolbourg no es el preferido ¿por qué queréis que haga un sacrificio? A quien corres ponde hacer un sacrificio por ella es al que la ama. la sangre del pueblo. – Pero Dolbourg no pretende su corazón. por qué horrible injusticia la felicidad de un amigo os es más preciosa que la de Aline? – Estimo ambas por igual y haría felices a ambos si no trastornaseis la cabeza de mi hija. ¿olvidas que estas en mi casa? ¿Olvidas la bajeza de tu existencia. he aquí quinientos luises y firmadme una renuncia al matrimonio que pretendéis. lo sé. pero como estáis en mi casa me contento con pediros que os marchéis. Estremeceos dar a vuestros nietos riquezas adq uiridas a costa del honor. no sois rico. poniendo diez cilindros encima d e la mesa. consideración única ante la cual toda otra debe ceder. – Os tomáis las cosas muy a pecho. el envilecimiento en que te sumergen tus vicios y los derechos que la virtud y la naturaleza me confieren sobre tu despreciable pe rsona? – Me insultáis.– M.

edad no se puede cautivar ya el corazón de una joven. – Pero ¿estáis seguro de que se tengan ideas a los dieciocho años? Creedme. ¿Y qué se conoce . más se saborea lo que se obtiene. Pensad que en la vida del ho mbre hay veinte años en que este desea aún gozar todos los días y no obstante es segur o que sólo inspirará repugnancia. se casa con ella. Nadie pone ya en e l matrimonio esa grotesca caballerosidad de que alardeáis. Extraviado por un guía absurdo uno se engaña acerca de las sensaciones y pretende que la sensibilidad saboree lo que solamente es bueno cuando se la ultraja.. lo está siempre y cuando ese instante es cruel. es el fruto de la victoria ya que es preciso combatir y vencer.. para hacer uso de ella alguna vez en caso de necesidad. – Una mujer virtuosa no se encuentra solamente ligada en el instante de los debere s. le quedan veintidós horas p ara hacer lo que quiera. dos momentos un poco duros cada día.. hace menos de diez años que sé q ué es lo que hay que excluir y qué es lo que hay que sofocar para mejorar un placer. No tiene pretensión alguna so bre los sentimientos de Aline. las personas de grande s sentimientos situáis la felicidad en quimeras metafísicas que solamente existen en vuestras huecas cabezas.. que le ame o que no le ame. – Las ideas de una mujer de dieciocho años no son las de un hombre de cincuenta. la edad en q ue solamente se escucha al corazón no es nunca la de las ideas.. Ya me gustaría que me dijeseis de qué sirve el amor de una mujer siempre que se pued a gozar de ella. El amor es solamente la espina del goce. serán. como a mi edad preferiréis las ideas menos intelectuales a todos esos s ofismas del amor. Y si se goza de ella ¿qué puede aportar el amor a la sensación física? – Suponiendo que vuestro Dolbourg sea lo bastante despreciable como para pensar así. eso es todo. Uno se casa con una muj er por sus relaciones.. ¿qué importa todo lo demás para la felicidad? Vosotros. sus cadenas se hacen insoportab les porque su recta conciencia no le permite recurrir a los medios infamantes co n que podría aligerarlas. si no se exige de ella nada que no pueda dar? – Esos dones son horribles cuando no los hace el corazón. lo confieso que hace menos de diez años que disfruto. supongo. Entonces es preciso que. siempre que se obt enga.. luego es posible ser feliz sin proporcionar ningún placer y es muy posible recibirlos sin devolver nad a a cambio. si vuestra hija es delicada la haréis desgraciada.. ¡Que diferencia en la sensación física! así tiene siempre el atractivo picante de la violación. Si al marido para ser feliz le basta con lo físico. a la otra ha y que arrancárselo. Es inaudito lo bien que se percibe lo que creemos que estamos a punto de perder . – Todo eso son principios de jovenzuelos recién salidos de la escuela. solamente lo físico es la rosa. por consiguiente es cien veces más deliciosa. – ¿Y suponéis que un marido puede ser dichoso si prescinde del corazón? – Sostengo que lo será más. ¿Cómo podría ser feliz cuando ya no puede dar amor. si s olamente el amor hiciese la felicidad? Y sin embargo lo es. Analizad todo esto. que esté contenta o triste al co ncederle lo que de ella se pretende. Esta da. y que sea legítimo o no. y el resultado es: nada. E s preciso haber conocido mucho para opinar sobre lo que es bueno. la mujer deb e serlo sin lo moral. d e Valcour. M. Os sorprendería si os dijese que se pueden saborear placeres más inte nsos con una mujer que nos odia que con una que nos ama. Ha de manifestarle una sumis ión ciega y por lo demás. la mujer muestre a su marido toda la obediencia que le debe. – ¿Y por qué. – Bien. por las buenas o por las malas. Por lo que a mí respecta. Ya veréis... Cuanto menos seguro está uno de poder repetir. por su dinero.

26 de Enero... de Valcour. señora. puede concebirse la idea de esa s investigaciones deliciosas. Levantándose enfurecido. pero no pude soportar que me tratasen como lo hizo.. ¿Cuál es vuestra última decisión? – Morir antes mil veces que renunciar a mi Aline. estando apegado a todos estos prejuicios ¿puede concebirse esas divina s desviaciones fruto del hastío y de la depravación. Salió enfurecido recogiendo sus cilindros y protestando quo mi obstinación no tardaría en producirme remordimientos. que haré vigilar a mi hija y que.... Esto es lo que pasó. cree en la virtud. señora. Yo que quería daros ánimo. – ¿Es entonces esta vuestra última respuesta? – Es la única quo obtendréis de mí. – Si ella me ama. el presentimiento del infortunio.. como vos. nacidas en el seno de la impotencia? Hay que envej ecer. no vacilaría un minuto. no sin sentir. – Os haréis acreedor a muchos males. aunque el trono del universo fuese el precio de mi sacrificio.. ¡Ay! advierto que necesito el vuestro... ¿Volveremos a conocer algún día los instantes dichosos del reposo y de la felicidad? CARTA XLVII Madame de Blamont a Valcour París. señor.. admite la existencia de los dioses. – Acordaos.. quimeras.. . Ocultad esta escena a vuestra Aline... . Pero terminemos. M. de las fuerzas que a rmaré contra vos.. Reconozco quo me duele por vos la acritud que manifesté.. me daréis el derecho de despreciaros y disfrutaré de él e n toda su extensión. os estoy sermoneando y no os convenzo. sobre todo. que mi casa os está vedada. ¡Proponerme que vendiese mi amor por Aline! ¡Santo ciel o! todas las gotas de mi sangre derramadas una tras otra no me harían renunciar a ella.. en el fondo de mi alma. aunque la a lternativa fuesen los más horribles tormentos..a los dieciocho años? A esa edad uno estima aún sus principios. los afrontaré todos. Espero vuestras órdenes. os digo.. Aumenta ría sus inquietudes.. Quisiera haberme mostrado más sociable en esta visita. De joven solamente se puede estar enamorad o y no es solamente en Citeres en donde el placer desea que se le rinda culto. si continuáis escribiéndole o dándole citas apelaré a las leyes y a través de ella sabré haceros observar el respeto qué debéis a uno de sus ministros.. dijo: – ¡Pues bien! No os sorprendáis de las medidas qué voy a adoptar. pero no sin inquietud. para ser voluptuoso.. – Si actuáis como un hombre vil.

Se contentó con decirme que quiso veros para persuadiros a renunciar a pretensiones que no os convenían en modo alguno y que no pudo vence ros.. ¿Podrán los tít ulos que se te atribuyen protegerte de las iras de este libertino? ¿No se arrepent irá de haberte convertido en la amante de Dolbourg? y. CARTA XLVIII Léonore a Madame de Blamont . pero. ¿no infl amará su imaginación?. Es preciso que os hable de mi Aline. Conocía estas entrevistas. Os abraza. ¿Y no hemos de temblar? ¡Oh.No trató de ocultarme la visita que os hizo... amigo mío. Estoy segu ra de que son muy sencillas y nada más lejos de mi intención que prohibíroslas si vues tros propios intereses no me obligasen a ello. cielos! todo está hecho para inspirarnos los más vivos temores. como su madre. sin acritud. que ya conocíais. Pero si solamente las hace por falsedad. aunque muy cierto que ella está. Me lo oculta y eso me inquieta... He encontrado la forma de establecer una correspondencia segura con Blamont: me harán llegar las cartas de esta desdichada muchacha y me informarán puntualmente de todo lo que la afecte...... ¡Oh!. el presidente sale solo y Dolbourg ni siquiera va a moverse de París. desde su encierro. Antes de cerrar mi carta q uiero saber si Dolbourg va con él. pero con un carácter como el suyo con tanta ruindad... sin dureza. está ligeramente inquiet a.. rotos ya esos lazos. Ya llega. Desdichada Sophie. no quise decir nada para no ser descubiert a. me ha mostrado ya de una forma excesivamente explícita hasta dónde puede conducir a un corazón como el suyo el abandono de los principios... la idea del crimen. Valcour.. hasta que la tormenta haya amainado. y sus intenciones para conmigo no disminuyen. que esté bien seguro de que yo solamente las recibo por política y que lo trataría como merece de no verme f orzada por el interés de mis hijas. Consolada de veros un instante todas las semanas le desagrada verse obligada a r enunciar a ello. ni siquiera la cal ma debe engañarnos. No tengo pruebas ciertas de la ira del hombre a quie n tememos. me dijo que era mi deber oponerme a ciertas citas de cuya existencia no tenía la menor duda. y espero que estéis convencido de que yo no las ignor aba. Pero eso no basta. amigo mío. Imagino el esfuerzo que os habrá costado conteneros y. Ninguno de sus sistemas me sorprende. No os la envié porque solamente contenía las particularidades de su secuestro.... Me habló de ella antes d e ayer y como el tono no había variado.. que me fue entregada en el mayor secr eto. ¿están comprobadas esas desviaciones? ¿son manifiestas esas falsedades?... hay que evitar cuidadosamente salir de aquí. ¿Cuál es el objeto de esta visita?. Salió ayer para Blamont. va a Blamont y me asegura que ella no está a llí. No. Esto me hace comprender el caso que hay que hacer a sus caricias.. Hace algunos días recibí una carta suya. Me rogó que me ocupase de ello y. aún he de deciro s que os excedisteis. ve en tod o esto algo turbio. En estos momentos ella se encuentra en Bl amont y el presidente se dirige allí... sin embargo. No hubierais querido que Aline os las propusiera a mis espaldas. Yo esperaba.. ase gurándome que Sophie ya no estaba allí..... No obstante os exhorta a que mostréis el mismo valor que ella y a mbas os abrazamos. no va con él. afortunadamente imaginario. Pero no me dijo una sola palabra de los quinientos luises y aún menos de cual h abía sido el estado de ánimo.. Ignora todo lo referente a vuestra escena. mi mente necesita descansar en virtud ya qu e se ha visto obligada a imaginar el crimen....

me concederéis que hay ocasiones en que e l mal que cae sobre los demás resulta a veces bien agradable ¿No cabe incluir entre ellas aquellas en que nos enriquece? El conde de Beaulé nos ha enviado una respuesta de España que nos garantiza una rápida y segura restitución de una parte de los lingotes y esto. le ofrezco un puesto en mi casa en cuanto n os hayamos establecido. creo que no hay nada peor que fomentar la holgazanería. pero. si no os comunicase el feliz comien zo de todas nuestras gestiones. que guardo en lo más profun do de mi corazón. va a co nvertir nuestra casa en una de las más ricas de Bretaña. Una multitud de pequeños primos oscuros que se habían repar tido la herencia de la condesa de Kerneuil opinan que es una contrariedad que ve nga a arrebatársela y la desesperación de estos desdichados campesinos es tanto más am arga por cuanto no ven ninguna posibilidad de sostener ya sus ridículas pretension es. Sainville y yo a brazamos a la dulce Aline y os presentamos nuestros respetos.. S in embargo no admito ninguna condena sobre el primero y mi sensibilidad sigue si endo muy activa cuando se trata de quereros.. señora. Destinada a efectuar encuentros singulares he encontrado como directores de espe ctáculo en Rennes a M. Espero que toméis una decisión y me comuniquéis vuestras órdenes. Es hermosa. CARTA XLIX Sophie a Madame de Blamont Castillo de Blamont. Voy a c . Pero.. según decís. Vais a decirme que soy mala. Cuando uno es joven hay que trabajar: establecer una pen sión para que rece a Dios y murmure enterrada en un convento es emplear mal el din ero. Me vieron en una parte de mi gloria y mi pequeño orgullo quedó muy halagado. mis antiguos amigos se han ofrecido a formarla bien.. como el aguilón que derriba las plantas parásitas que nac en en un día y quedan destruidas en un instante... me dice que os habéis dignado llorar a causa de mis males. en verdad que yo la abandonaría sin escrúpulo.Rennes. ¡Qué desvelos! y ¡cuánto temo veros fracasar! Apelaré a mi corazón ara que acuda en socorro de mi espíritu. No pretendo enfriar vuestra compasión. pero ambos. Nada me divierte tanto como el desconcierto que crean esas pequeñas fortunas d isipadas por mi presencia.. vuestra respuesta. son tan malos. viviremos en la capital: el centro de los placeres y el lugar que conviene a las riquezas. Ya os lo dije. 29 de Enero ¡Oh!. Además este proyecto nos acerca a vos ¿qué más queremos para decidirnos? ¿No habíais emprendido mi conversión? Es preciso que os reconozca el mérito. Mi retorno a Bretaña ha sorprendido a mucha gente y ha afligido a algunos. Me parece que eso siempre será mejor que un convento y cuando se tiene un rostro como el suyo. ¿cómo me atrevo a hablar así cuando quien me hace sufrir es una persona tan cercana a vos? Habéis t enido a bien leer mi primera carta.. que tengo mal corazón. infringirlas todas. Y desde el momento en que s e pueden satisfacer todos los caprichos. y Mme. pero si esa muchachita no quiere hacer nada. unido a lo demás. hay que preferir como lugar de residenc ia aquel en donde se renueven con más frecuencia. 22 de Enero Faltaría a todo lo que os debo.. de Bersac. Esta aventura me ha dado una idea sobre esa pequ eña Sophie que me hicisteis ver en Orléans. si lo aprobáis. reproches aparte.. Pero no será en provincias en donde consumamos esta brillante fortuna. sean cuales fueren me honraré con ellas y para mi será una norma el cumplirlas fielmente. ¿no es infinitamente más sensa to ser útil a los hombres que inútil a Dios? Si no obstante este proyecto escandaliz a a la fiera virtud de mi bonita mamá. ¿por qué mi sino ha de ser el de referiros infamias? ¿por qué el cielo me ha d ado la existencia para ser siempre la víctima del infortunio?. mi querida mamá. Eso significa infringir las leyes de la s ociedad.

Estaréis persuadida. Expulsada por vuestro amigo iba a implorar el socorro de la mujer qu me había criado. Eran aproximadam ente las ocho cuando entró en la casa... señor.onfiároslos una vez más. – ¿Yo. No pido más ayud a que la libertad de poder trabajar. casi no me atrevía a avanzar. y lo que es más. pero tratad solamente. – Acercaos. no todos los corazones están endurecidos. – Después de haber sido expulsada de una manera tan cruel creí que era lícito que me que jase. ya que me permitís que os los refiera. Subió enseguida y en cuanto estuvo preparado mando decirme que me presentase ante él. Solamente pido el fruto de mi trabajo. Mis desdichadas manos proveerán lo necesario para mi subsistencia. Su lacayo cerró cuidadosamente al salir todas las puertas. ¿Qué motivos pudieron induciros a buscar la casa de mi mujer como refugio? – a e n El azar.. sois una putilla... – No. La única comunicación que quedó libre fue la que unía nuestras habita ciones. ¡Oh! señora. Mme. Creed el juramento que os hago de mi inocencia en todos los puntos de vuestra acusación. voy a implorar de nuevo vuestra protección. señor! soy una desgraciada. – ¿Pero le contasteis todo lo que sucedía en la casa que compartíamos mi amigo y yo? – Ignoraba a quien estaba hablando. protegerán mi juventud. Presidente llegó aquí en la diligencia el día 25 por la tarde. estad bien seguro de ello. – Sois una desvergonzada y traicionasteis a mi amigo... de Blamont me encontró en el bosque y me llevó a su palacio si que yo supiese que estaba en casa de alguien tan cercano a vos. Pero pasemos a los detalle s. Una hoja agitada por l a tormenta hubiera temblado menos que yo... El Sr.. – No deberíais haberlo hecho en ningún caso. enfrente de la puerta por la que yo entraba. que si he venido aquí es sola mente para haceros llorar. . señor. en la parte de arriba. me veo amenazada por desgracias mayores que las que hasta ahora he padecido. ¡Santo cielo! Y arrojándome a sus pies: – ¡Oh. os lo suplico. habéis de temblar al verme después de l a tontería que hicisteis. – Merecisteis el tratamiento que se os infligió. Huía haci Berseuil. – ¿Qué juramento os convencería de lo contrario? – No me engañaréis.. señora. Pero ante todos escuchadme y que la verdad guíe vuestra s respuestas. espero.. me dijo. Estaba sobre una poltrona. ¡dignaos libr arme de ellas! No os pido ya que tengáis las mismas atenciones hacia mí. pero la indigencia no excluye ni la franqueza ni la honradez. Le habían encendido el fuego y le habían servid o la cena en sus habitaciones. en el fondo de la habitación. de hacer que pueda salir de este lugar. La gente se apiadará de mi miseria. sé que son im posibles. lo mereceré por mi conducta y mi actividad. nos robasteis al salir. señor?. imagino vuestros temores. Me iré a vivir ignorada a alguna parte de la tierra y ya nunca se oirá hablar más de mí. es la única causa de este suceso.

señor. señora. aún cuando lo fueseis. Ya se ocupaba él mismo de ello. Os han dicho que os parecíais a Aline: sería muy enojoso para ella que fuese tan fea como vos. – ¡Ay! señor. se lanzó sobre mí como un loco y arrancándome la ropa o btuve el mismo tratamiento que había recibido de su amigo cuando fui expulsada de su casa. pero eso me dijeron en el palacio. Ni las lágrimas ni las oraciones fueron capaces de enternecerle. – Todo lo que hice ayer no es. qu e levantó y abarcó con una de sus manos. – ¿Cuál es? Y en este punto. Os lo trae ré enseguida. lo que explica que.. ahora sé cuál es mi cuna. durante la mitad d e la noche a todo lo que el delirio de su mente y la perversidad de su corazón pud ieron sugerirle. no... sujetando mi garganta con una de sus manos mientras con la otra aferraba mi cabeza para poder contemplarme desde más cerca. bromeand o... no será en el instante en que vengo a castigar severa mente vuestras faltas cuando me haréis creer que éstas no existen. . no creí cometer una imprudencia al confesar que sabía que no era más que la hija de Claudine Dupuis de Pré Saint Gervais.. no fue excesivamente eficaz. nadie sabe mejor que yo quien sois. os llamase hija mía. Desnudaos. me dijo: – Os han trastornado la cabeza. – ¿Lo sabéis? – Sí. Pero espero que estéis bien convencida de que no nos une par entesco alguno... obligándome a erguir la cabeza. – ¿Y quién ha investigado esto? preguntó entonces sumamente sorprendido. señor. Luego. la venganza.. Entonces se acerco a mí y. no por e llo tendría menos derecho a castigaros rigurosamente y a reduciros a la sumisión que quiero que me mostréis. Yo me levanté también me ma ntuve en silencio sin atreverme a levantar la vista hacia mi juez y temblando ca da vez que se detenía. se diría que mis esfuerzos por desarmarle le encendían aún más.. si se quiere.... Nosotr os los hombres de leyes tenemos la desgracia de estar un poco de vuelta de todos esos bellos secretos femeninos. Fuisteis criada durante algún tiem po por esa mujer.– No será en este momento. A él traicionasteis y a él le corresponde. pero no sois nada suyo. no lo sé. – Os engañaron. más que una leve muestra de lo que os reserv a mi amigo. Y prolongando esto s crueles preliminares con acciones más indecentes aún... Y entonces se levantó y se paseó algún tiempo por la habitación. Es imposible serlo menos.. preparaos a recibirle y sobre todo intentad ablandarle como lo inten tasteis ayer conmigo con esos dos ojazos azules inundados con un torrente de lágri mas cuyo efecto.. os han dicho que erais bonita. me dijo: – Ha de bastaros con saber que no sois hija mía y que. – ¡Oh! sí. me sometió. me dijo. pues. Al día siguiente me hizo llamar cuando se despertó. Al contr ario. Algunos rasgos. Pero cuando vio que yo retrocedía bajando la cabez a y con aspecto de implorarle.. como pudisteis comprobar.

............. ¿por qué he de fatigaros con mis lamentaciones? ¡Ay! serán quizás las últimas e pueda dirigiros............... .... a fin de que la repare con todas mis fuerzas......... ¡que ambos me con cedan un poco de reposo después de tantas desgracias! Me atrevo a arrojarme a los pies de la señorita Aline y a presentarle mis respetos................. ¡Cuántos os los que ya están cerca del féretro!................ pero no me abandonéis... Los únicos apoyos con que cuento son el cielo y vos. . después de haber languidecido bajo l tijeras de Parca dispuestas a poner fi ¡Con qué tranquilidad contemplan el instante que va a reunirles con el ser que los c reó! contentos de ir a glorificarle en paz............ dichosos de renacer en el seno de su po der...... séame permitido implorar a ambos................ Entonces su mirada se cebó en los vestigios de su intemperancia..... Si he cometido alguna imprudencia......................... ¡Qué sería de ellos si la consoladora esperanza en un Dios justo no viniese a miti gar su tormento! ¡Pero ay! mi juventud me hace estremecer...... ¡Quién sabe lo que me esta reservado! . Lu eg o v o lv ió a empezar...... una carga para todo e l mundo...................................................... señora................. ................. Dios mío? os las ofrezco y como precio de mi sumisión solamente os pido que destruyáis pronto la desdichada existencia de una cr iatura que solamente aspira a volar de nuevo hacia vos para serviros y adoraros... Perdón......................................................................... Veamos.. ¿valía la pena nacer? ¿Se trata de pruebas......... .............. despreciada.... ¡quién sabe como acabaré! D ios todopoderoso........................... haced que la desdichada Sophie no llegue a los pies de vuestro trono sobre una cruz de dolor. cómo te has desvanecido!.. ¡Enton ces hay seres en el mundo que no han nacido más que para el infortunio y el dolor! ............................. ................... os lo suplico.................... ven finalmente las n a sus males! lo que para otra sería motivo de dicha es años me quedan de sufrir en la tierra! ¡Dichos ¡los que..... .. ....................... Luego llamó al hombre que me vigila y le recomendó que lo hiciese con más cuidado que nunca y sobre todo que me privase de cualquier medio de comunicarme verbal o epi stolarmente con quienquiera que fuese. CARTA L ................ señora.............. Añadió que pronto volvería con su amigo y subió d e nuevo a su silla............ ¡con qué alegría han de despojarse de los harapos de su humanidad! ¡Por qué hube de n acer! ¿Para qué sirvo en este mundo? Desconocida............ dignaos decírmelo............... ¡Qué dichosos instantes aque llos en que pude llamarla mi hermana! ¡Dulce ilusión... .......... la desgracia de la pobre Sophie.....................¿No podría decirse que os he pulverizado?....... as cadenas de la vida.... Los contempló d u r an te lar g o tiemp o co n u n a cu r io s id ad f er o z................. ...

¡Bien! ¿debemos dudar ahora de la realidad de los males que se acumulan sobre nuestr as cabezas?. no debe saber nada. que diga lo qu e quiera. ¿podré refrenar el temblor cuando simplemente sus ojos se fijen en los míos? Pero. ¿qué hacer?. y ahora tiemblo de espanto.. los mismos afa nes. cuando menos. Las mismas caricias. Yo no diría nada a Sophie: que continúe respondi endo como lo ha hecho sin entrar en ninguna clase de detalle: debe ignorarlos to dos.. ¿Por qué reducir a esos desgraciados a la indigencia?. observad que cree que es su h ija y que. y pr otegerla.. deben prevalecer. Abandonarla es muy duro..... como viene haciendo desde hace algún tiempo. ¿cómo las tendría para actuar? No obstante me parece esencial que vayáis a ver al cura de Pré Saint Gervais y que a verigüéis si el presidente no ha emprendido alguna acción basada en las afirmaciones d e Sophie y que prevengáis a ese eclesiástico de lo que le rogamos que diga en el cas o en que alguien vaya a informarse. La segunda. podía haber dispensado a los más pobres? ¿Y la in diferencia con que me habla de Sophie?... En el fondo su respuesta es indiferente... leedla.. 1 de Febrero Os envío dos cartas bien diferentes que acabo de recibir a la vez y ambas me han a fligido por motivos bien distintos.. cuenta solamente con una afirmación de ella cuya certe za no le consta y que no ha podido destruir sus primeras opiniones que.... que ignoraba esas manos criminales.. ¡Oh! amigo mío... ¿Podré sostener hasta el fin al el papel que me he impuesto?... ¡Ay! per mití que se acercaran a mí. Siempre sentí algo turbio en el fondo de mi conciencia... ¡y el rayo n o cae sobre un hombre así!... aconsejadme. Como no tengo ninguna necesidad de reconocer jamás a Léon ore. ¿si continuase reclamando a Sophie?.. Hacer hablar a Dolbourg significa otorgarle una confianza de la que seguramente abusará. muy peligroso... al conservar a uno. Y yo. El conde está encargado de una negociación tan importante par a Léonore que no me atrevo a encomendarle nuevos trabajos.. como el hábito de fingir impedía que vacilase s u frente.. ¿Qué haremos ahora con esa desdichada? . Me hubiera gustado que hubieseis visto la calma con que volvió de esta admirable expedición.. Hay casos en los que la trama del crimen e stán tan bien urdida que resulta imposible romperla.. ¿Qué me decís de la tranquilidad de Léonore en despojar a esos desdichados colaterales? En verdad que me arrepiento más que nunca de la decisión que adoptamos. Os lo dije cuando adoptamo s la postura de reclamar esa sucesión. tengo la ce rteza de que hará fluir las vuestras. ¿No podría contentarse con los bienes de su marido? ¿O... pierdo al otro.. ¡ay! prefiero no hablar de ella. Una ha sido bañada por mis lágrimas.. que nada sabía.. Pretendió pasar dos o tres horas conmigo. Los sentimientos del corazón perjudican a lo s razonamientos de la mente. lo siento y no sé que decidir... ¿Pero puedo hacerlo después de lo que ha d icho?. ¿qué puedo hacer ah ora por Sophie que no vaya en contra de mi marido? Al defender a uno ataco al ot ro.. ni una respuesta turb ia.. qué cruel!..... Convertirla en una cómica o en una donce lla... ya no hay tiempo para echarse atrás. ni siquiera tengo fuerzas para imagin ar. cree que es su hija y ved cómo la trata.. Ni un falso tono en las inflexiones de su voz. lo necesito. Nunca gozó el crimen de tanta seguridad. ¡Qué canalla es ese hombre. como es natural.. Además.... yo. .... para desengañarse. El conde lo quiso. Imagino cien recursos para salvar a esa infortunada y entre todo lo que pasa por mi mente quizás haya co sas peligrosas..Madame de Blamont a Valcour París.

qué ha sido de Claire de Blamont que estaba criándo se aquí en tal época y con tal mujer. le respondió el presidente. que se acordaba de nuestras operaciones. lo que tendría como consecuencia que aho ra yo tuviese en mis manos a su hija en vez de la mía. señor?. – Y. – Murió y yo os entregué entonces los certificados pertinentes. – Esas cosas no se hacen.. – Saber. – ¿Que deseáis de mí. – ¿Qué ha sido de la hija de Claudine? Y el cura. Este otoño os aconsejaba casi lo contrario. mejor que vos. acelerad esas gestiones que os pido. Es seguro que si estas cosas pudiesen sostenerse judicialmente sin inconveniente . Le dije que reservaba a esa niña el futuro más dichoso. al sospechar que el presidente deseaba poner en claro este asun to. a escuchar menos en este momento a vuestro corazón que a vuestros int ereses. el único medio que tendríais para sa lvar a Sophie sería el de reclamarla como vuestra hija. por mi parte. pues. después de algunas orgías más alejarán a esa muchacha de vos y . Quizás deseó que fuese la suya quien lo disfrutase y pudo dármela en su luga r y conservar a la que yo iba a llevarme. no lo haría y quizás tuvieseis éxito. yo tenía razones para sustraer a esa niña a mi mujer y me puse de a cuerdo con la nodriza para fingir su muerte y me la llevé de aquí de noche. captando hábilmente la oportunidad de la muerte real de Elisabeth de Ke rneuil. Como entretanto no había hablado de la tercera niña contra quien fue cambiada Claire de Blamont.. Pero para esto es necesari o un proceso y no lo deseáis y yo. La primera cosa q ue hizo a su vuelta de Blamont fue dirigirse a toda prisa a Pré Saint Gervais. como si hubiese temido no cargar al punto su conciencia con este nuevo horror. CARTA LI Valcour a Madame de Blamont París. Este buen hombre. Como Léonore no tiene ningún i nterés en desmentirnos. pero desde entonces han variad o las circunstancias. Aconsejadme. mi cabeza está demasiado fatigada e sta tarde como para continuar escribiéndoos. Se vio obligado a recurrir al cura. de no ser por el escándalo que tratáis de evitar. dejó que el presidente siguiese en el error y absoluta mente convencido de que la hija de Claudine murió y que la persona que es Sophie e s decididamente su hija. Pre guntó por Claudine Dupuis y le dijeron que había muerto. iluminadme y sobre tod o.Así es como la compasión habla en el fondo de ese corazón. nos sirvió com o si hubiésemos estado allí para animarle. señor. no murió. ¿qué deseáis? ¿quién. de ser así. Todo os o bliga.. – No. 4 de Febrero Teníais razón. como si tuviese prisa por saber si su crimen era real o no. ¿No es más simple i maginar que ambos amigos.. traspasó a la hija de Claudine (Sophie) la suerte de Elisabeth y le dijo q ue había muerto. Adiós. No hay que ver las cosas demasiado negras. tan parecido al del hombr e que es causa de todos nuestros males. tampoco os lo aconsejo. le dijo. señora.. puede conocer el destino de esa muchach ? – Pero la nodriza puede haberme engañado..

. Para estar más seguro de los hechos el presidente propuso al cura la exhumación del pretendido cuerpo de Claire. que co mo había ordenado el fraude. antes que . enterrada bajo el falso nombre de la hija de Claudine gracias a una superchería de esta nodriza que ya supisteis con motivo de mis anteriores investigaciones. no lo imaginéis. No me atrevo a asumir la responsabilidad de aconseja ros de nuevo que abandonéis a Sophie a la providencia.. l o que es seguro. no dudéis de que sea vuestra hija. ¿qué ha sido de la hija de Claudine Dupu is? Y el cura le repitió que estaba muerta y terminó de convencerle enseñándole el extracto mortuorio de Elisabeth de Kerneuil. sacrificaréis Aline a Dolbourg. decía.. Os lo repito.. el presidente. Un hombre honrado. no obstante los negros designios de ese padre atroz. – Pero. desde entonces ya no habrá medio alguno que pueda liberarla de sus garras. en un momento de furor.. repitió el presidente. que ya es taba bastante mal haber abusado así de las ceremonial de la Iglesia como para unir a esta indecencia la exhumación propuesta. Por hábil que sea esta joven. Para la aclaración jurídica haría fal ta el testimonio del cura. una vez más. le dijo que esta investigación era inútil.. deseoso de procurarse todas las pruebas qu e le permitiesen comprobar mejor su crimen.. que solamente deseaba estas informaciones para gozar co n certeza de haber cometido este crimen. El cura. asegurándole que en el féretro no debía hallarse ningún ras tro de un cadáver de niña.. debía estar seguro de que había sido ejecutado. recordando en este instante las indignidades que.la colocaran en algún convento de provincias? ¿No es más simple creer esto que supone r una atrocidad tan estéril como inverosímil? Hay crímenes gratuitos que son demasiado horribles como para ser imaginados y que ni siquiera el exceso de la perversida d humana puede admitir.. Mi corazón sufriría demasiado o bligándoos a ello.. El que podéis temer sería uno de ellos. pudo descargar sobre su hija. ¿Reconoceríais este fraude ant e él? Creedme. que sabia a que atenerse. señora. señora.. Hay casos desafortunados.. perfectamente tranquilo en el mal. Pero sea cual fuere el interés que os inspire. añadió. hubiera muerto de remordimientos y de dolor. el presidente. El presidente. Si os querelláis y perdéis.. le expondréis. Estos son los hechos.. La niña que os llevasteis está en vues tras manos.. ganéis o perdáis. dejemos que se olvide todo esto. no puedo hacerlo sin permiso del arzobispo. el presidente está más seguro que nun ca de que Sophie es su hija y que todo lo que haya podido decirse ulteriormente es solamente chismorreo de criadas que no debe tener un grado de realidad superi or que lo que le han probado. y veréis que mi comparación pone todo en lo peor. hay casos de safortunados en los que el pastor sensato sacrifica una oveja perdida. se había limitado a ocultar un secreto que le había sido confiado y aprovecharse de los engaños de los que el mismo había sid o víctima. pero aunque fueran ciertas. se marchó satisfech o. ya que Sophie no será ya su hermana. – Además. dejando que su rostro reflejase esa perversa alegría que la convicción de la atro cidad cometida despierta en los hombres malvados.. Y. habrá alboroto. Desde ese momento no salvaréis a Sophie y recuperaréis a Léonore... Di al cura mil gracias por hab ernos servido tan bien y ambos convinimos que lo había hecho sin faltar a sus obli gaciones ya que no había cometido ningún engaño. ya que supone atrocidades imposibles. capaz de sacrificar hasta a Sainville en el momento en que solamen te vea en él un obstáculo a las infamias que concebirá infaliblemente sobre esta nueva hija inmolada ya desde la cuna en su pérfida imaginación. dignaos reflexiona r que habéis de ocuparos de dos hijas y un esposo. París entero se ocupará de vos y todo esto por una mucha cha que no es pariente vuestra y por la cual ya habéis hecho todo lo que podría dict aros el más generoso sentimiento de compasión.

Usad las mismas armas. Porque no te has forma do principios. los hábitos. me callo.. te lo he dicho. cuando veía que se inundaban con las lágrimas de la piedad y de la compunción. adorar a l mismo Dios en su más divino santuario. ¡Bien! me privaré de esas delicias. ¡Sin embargo. Se puede retroceder lo que se quiera. En la juventud son violent as.. solamente escuchas a tus pasiones sin razonar su causa. El presidente em plea el fingimiento con vos. ¿Y por qué harás eso?. Seguid vuestro primer plan. él la escuchará. pero el homenaje permanec erá siempre igual. en vez de detenernos. dirigía a ese Dios todos los sentimientos d e un alma encendida. voy a aislarme por completo ya que lo consideráis necesario.. de t us amigos y luego te irás como un imbécil. Los gus tos están formados. Mi comedimiento y mi delicadeza se oponen a que insista más sobre este último punto. me resultaba tan dulce edificarme a su lado! Cuando. mejor adivinaréis sus pasos y mejor preparada estaréis para prevenirlos. arraigados. lo imagino. Desde aquí te veo rodeado de curas que te probarán que el diablo est a ahí y te espera y tú temblarás. te santiguarás. A fuerza de ultrajes hemos conseguido t ener la conciencia tranquila. abjurarás de tus gustos.. ¿qué hacemos? Renacen todos los prejuicios y expiramos desesperado s. Su presencia y sus atenciones os repugnan. Una vez ahí. osaréis mencionar mi nombre y ha cer valer los sentimientos de Aline. Durante este tiempo trabajad firmemente para que la suert e de Aline se decida en una asamblea de parientes. nunca has tenido la filosofía necesaria para someterlas a un sistema que pu . ella le implora. los redoblamos. en el ferv or de sus invocaciones. 6 de Febrero ¿Dónde te has metido Dolbourg? En verdad creo que te estás haciendo sensato. El exceso de la víspera inflama los deseos y solamente nos sirve para inventar nuevos proyectos para el día siguiente. Sin emba rgo es cierto que hay que llegar a esto. a nuestra edad.. si vuestro corazón sigue albergando las mismas bondades hacia mi persona. Si es así. nos ciegan. Cuanto más envejecemos.arriesgar a todo el rebaño al pretender proteger a esa fugitiva. palidecerás. más nos dominan. pero negaros a ello sería peligroso. hemos llegado a comprender que esas reminiscencias fastidiosas que en ocasiones la atormentan se extinguen a medida que se las ali menta y que la forma más segura de aniquilarlas consiste en darles doble ració6n. Si lo alejáis de vos aumentará su falsedad. me someto a vuestros consejos.. Ella y ese Dios confundidos en mi alma solamente serán un a sola y misma cosa en donde convergirán a cada instante todos los sentimientos de l amor más violento.. nada me conmueve tanto como una conversión y creo tan poco en ellas que siempre he querido presenciar una sin haberlo logrado hasta el momento. cuanto más cerca de vos lo tengáis.. siempre presente en mi imaginación. Este sacrificio costará muy poco a aquel que solamente respi ra por el dulce objeto que ya no puede ver ni encontrar en ninguna parte. veía a veces cómo sus hermosas mejillas se coloreaban con el fuego de un santo ardor. me decía con tanta alegría: ¿cómo es posible que el Dios que la anima en este momento no satisfaga sus deseos? Está en ella. ¡Oh! ¡en qué buenas manos estará mi causa si vos os dignáis defenderla! Por lo demás.. son depravadas. esas malditas pasiones nos trastornan. desciende a ella. al prosternarme ante ella. sus maniobras serán las mismas y os result ará más difícil descubrirle. Este será tu fin.. Me pri varé de la dicha de ir a rezar a su lado al Dios que puede poner fin a nuestros ma les... E imaginándome entonces. Y así llegamos al borde de la tumba sin habernos ocupado de la caída ni un solo ins tante. la adoraré en el silencio del reposo y de la soledad. Debéis hacer todo lo posible p ara no molestarle. En tonces. CARTA LII El presidente de Blamont a Dolbourg París. Allí alegaréis todas las razones que obstaculicen el enlace que vuestro esposo desea y allí.

como si a través de ese pedantismo pensasen cubrir los desvaríos en que están inmers os. Yo. no se trata de ignorar.. ¿qué me importa dónde me lleve? No dudes.. de Blamont es peligrosa. he apoyado mis desvaríos con razonamientos. a cada cual me jor. Te lo repito.. no pienso que haya que abandonarlo. me parece que es una de las más locas que se me han ocurrido en much o tiempo. te lo ruego. pero sin arrepentirme por haberlos amado y me dormiría en paz en el seno de la naturaleza. Te anuncio esta c . He acatado su voluntad. que hacen que sean indispensable adoptar cuanto antes medidas respecto a So phie. solamente te queda mi mujer. ¿Quieres que aventure la proposición?.eda identificarlas en ti. he s eguido sus inspiraciones. Tú serás durante veinticuatro horas el amante apasionado y si no se ri nde. Hay que desconfiar de ella.. a mi regreso de Blamont lo más urgente era verificar las afirmacio nes de esa pequeña. Es seguro que es legítima y her mana de la que te ha sido destinada. ¡Ah!.. de que mi fin no sea tranquilo con unos sentimientos así.. Lo que he hecho le agradaba.. sin duda. deja que me ría de la idea... En el mundo solamente se ven personas que hacen el mal y que continuamente censuran el mal de los demás . hay que vencer.. Aunque no diga gra n cosa sobre este tema. Sea como fuere. Mientras tanto prepárate para el viaje proyectado. ya que ella des pertaba el deseo en mí. me cabe efectivamente el hono r de haber puesto en el mundo a Sophie.. subyugar... he destruido en mi cor azón todo lo que podía estorbar a mis placeres. por lo que h ace al plan adoptado. Te espero entonces en mi casa el 21 por la mañana sin falta. Ya hablaremos en el camino sobre la forma de hacerlo. y reconozco que me hubiera desesperado al ver que uno de esos lazos no confería un encanto al otro. tus pretensiones se habían esfumado. He vencido. yo acudiré en tu ayuda. Un solo pr ejuicio detrás de nosotros basta para nuestra desolación y hay que declarar guerra a bierta a todos. guiado siempre por una fuerza ciega. todo se extingui rá cuando mis ojos se cierren y todos los momentos que sigan a la aparición que he h echo en este mundo serán semejantes a aquellos en que mi existencia era nula. Has saltado por encima de todos los prejuicios sin int entar destruir ninguno. Pero todo ha sido reconocido. es imposible que su hermana sea tu mujer. infinitamente más sensato. Sí. aniquilar. te vo y a hacer degustar los placeres de los dioses. incluso a aquellos que parecen más respetables a los ojos de los hombres... de propagar por doquier que. Afortunado esposo de toda mi familia. ¿Qué horror podría despertar entonces en mí el fin de mi existen cia? ¿Debo temer el castigo por haber cedido mansamente al dulce yugo de las leyes que me arrastraban?. me diría.. Me agradaba la idea de estar unido a ella de tantas maneras. La muy bribona es como una araña. Nada es mío. Ya no te temía. No p uedes imaginarte las ganas que tengo de verte mancillar las palmas de la virtud conyugal de las que mi altiva esposa está tan orgullosa. Hay mil razones.. lo que debe hacer que el recuerdo de los placeres que saboreaste con ella sea más delicioso.. privarle de todo medio de reclamar a esa muchacha. quisiera verte convertido en el amante de mi mujer. lo que me hacía temblar era el temor de ver que mis pl aceres se desvanecían. he desarraigado. No me he permitido la menor vacilación. cosa que es probable. moriré tranquilo. No d ebo temblar más por lo que sigue que por lo que precedía. c uando mejor trabaja es cuando lo hace en silencio.. ya que. Solamente me frenaba un título. amigo mío. ¿Qué pasaría si tuviera que abandonarlos ? Me molestaría tener que perderlos. Tenemos que adelantarnos a ella.. Dolbourg. amigo mío. Los has ido dejando detrás de ti y todos se presentarán para desesperarte cuando ya no haya forma de combatirlos. como ha sido tu amante. ahora ya no me engaña. Esa Mme. ¿Te das cu enta de la necesidad de poner freno a todas esas calumnias? Hay una infinidad de beatos que montarían en cólera ante este proyecto incestuoso. ¡Y bien! me conoces. todo terminará conmigo. nada sucede con migo.

ita con antelación para que la recuerdes mejor. Nada de lo que sabes se echará a per
der durante nuestro viaje.
Haré como los grandes generales, mientras ataco al enemigo por un lado sabré debilit
arle por el otro. Y quizás al volver de concluir una buena operación nos encontremos
con una derrota mejor. Sobre todo que ningún placer te haga descuidar nuestros de
beres esenciales. Temo que, dejándote llevar por un asunto del momento, vayas a fa
llar cuando se trate de trabajar. César, infinitamente más amable, pero mucho menos
versátil que tú, dejaba todo por una batalla. Adiós.
CARTA LIII
Déterville a Valcour
13 de Febrero
He estado dos veces en tu casa hoy por la mañana y no he dado contigo, mi querido
Valcour. Por lo tanto he decidido dejar una carta en tu portería con el encargo de
que te sea entregada sin falta cuando vuelvas... Toma precauciones... estate al
erta... evita estar solo durante algún tiempo. El presidente te tiende emboscadas.
Aún no han podido decirme qué clase de peligro has de temer, pero será indiscutibleme
nte funesto desde el momento en que semejante monstruo está de por medio. Piensa e
n todos los motivos que le guían... en su carácter... en sus riquezas... en la impun
idad en que creen vivir esos viles bribones y tiembla. Voy a hacer todo lo que e
sté en mi mano para descubrir lo que trama.
Entretanto, por ti mismo y por tus amigos, debes adoptar precauciones. Cuando qu
ieras que te acompañe hazme llegar una palabra y acudiré volando...
Estos malvados castigan con todo rigor los delitos más leves, deshonran, marcan y
asesinan por una miseria a los mejores ciudadanos del Estado, mientras que ellos
, que son sus heces, que no le servirán jamás, que lo trastornarán y lo traicionarán sie
mpre al abrigo de la espada que sostienen sus despreciables manos, merecen en to
do instante ser golpeados con ella.
¡Oh! qué ganas me dan de irme a vivir con los osos cuando pienso en esta multitud de
abusos peligrosos y en esta plétora de inconsecuencias intolerables, que, con alg
unas óperas cómicas y algunas canciones, parecen pasar completamente inadvertidas.
CARTA LIV
Valcour a Madame de Blamont
Desde mi lecho, 25 de Febrero

¿Qué consuelo más dulce puede haber para mí, señora, que el interés que me manifestáis? Ya no
siento el dolor ni la inquietud desde que sé que vos y mi querida Aline os habéis di
gnado derramar vuestras lágrimas sobre mis males. He querido escribiros yo mismo p
ara probaros que estoy todo lo bien que se puede estar con dos estocadas en el c
uerpo. Ni una ni otra son peligrosas. Una de ellas perforó la parte superior del h
ombro izquierdo, la otra se hundió en las carnes del brazo derecho... apenas lo si
ento... Esa misma mano es la que os escribe... ella os referirá el suceso... Perdo
naréis el estilo y la letra, la mente que dirige al primero está ligeramente enferma
y la mano que traza la segunda está aún muy débil.
Ayer por la noche, al volver de cenar de casa de la condesa de Farres a donde me
dirigí para despedirme, ya que, de acuerdo con vuestro consejo, deseaba romper co
n todos mis amigos... iba a pie... la noche estaba clara, torcí por la calle de Bu

ci para coger la calle Mazarin: era alrededor de la media noche... Cuatro hombre
s, espada en mano, atravesados en la calle, cayeron sobre mí a tal velocidad que r
ecibí el primer golpe antes de haber tenido tiempo para defenderme. Paré los otros a
poyándome contra una casa... Mientras tanto, mi criado, uno de los mozos más valient
es que he conocido, saltó sobre una de esas personas y le propinó un rodillazo en el
vientre que lo tumbó en la cuneta. Iba a agarrar a otro cuando recibí mi segunda he
rida. Al ver que estaba probado que se trataba de unos asesinos sólo pensé en batirm
e en retirada, parando siempre lo mejor que podía, aunque mi brazo se había entumeci
do por la sangre que estaba perdiendo... Entonces pedí auxilio y como vi que la gu
ardia acudía y que mis asesinos huían, depuse tranquilamente mi espada... Mi lacayo
llegó corriendo. Me vendó, como pudo, las heridas con nuestros pañuelos y, cerca ya de
mi casa, me retiré felizmente sin ningún escándalo. Mi valeroso criado está un poco her
ido... y, de no haber sido por las atenciones de Déterville, quizás me hubiese llega
do a sentir incómodo en mi pequeño hogar de soltero. Pero ese afectuoso y querido am
igo vino con dos de sus hombres que me sirven y él mismo no me deja un solo minuto
.
Si hubiese seguido sus consejos quizás no me hubiese acaecido esta desgracia... Me
riñe.... me cuida... me consuela... me habla de vos. ¿Qué desgracia no se olvidaría así?
Sin el accidente que tuve quizás no disfrutaría tan plenamente de estas delicias: ta
nta amistad lo hace muy estimable.

Ambos hacemos mil cábalas sobre este acontecimiento. Él le atribuye un origen que yo
no admito en forma alguna... Me cuesta tanto creer lo que repugna a mi corazón...
Estoy tan lejos de suponer lo que yo no me permitiría... Lo más verosímil es un malen
tendido...
la idea de un canalla, en una palabra, cualquier cosa menos el horror que mi ami
go supone. El cariño que siente por mí le ciega... no le imitéis, señora, os lo suplico.
.. vuestra alma sensible sufriría demasiado con una suposición que queda desmentida
por su improbabilidad.
CARTA LV
Aline a Valcour

París, 24 de Febrero
¡Oh, cielos! ... ¿qué
adorar eternamente...
a de ti!... Tu sangre
no puedo curarte! No
lo impiden.

me han dicho?... Me lo ocultaban... Tú, mi amado, tú a quien quiero
¡ídolo de mi corazón... has corrido peligros y yo no estaba cerc
se derrama... la has derramado por mí... por mi causa... ¡y yo
puedo cuidarte ni socorrerte. Quiero correr a tu lado, me

Sin embargo, no tendré reposo ni tranquilidad hasta que te haya visto. Aunque mi h
onor...
mi vida, lo más preciado que tengo, se viesen comprometidos, he de verte... es pre
ciso que mis ojos me digan que no me engañan y que tú vida está segura.
Bárbaro padre... si creyese que habíais sido vos, el amor sofocaría la voz de la natur
aleza... pero, ¿dónde me lleva mi funesto estado? Mis lágrimas fluyen y no me alivian,
mi corazón está en tal opresión que todos mis sentidos han quedado anulados...
¿cuál es el motivo de este funesto accidente?... quiero averiguarlo o morir. ¡Ah! ¡cómo te
amo, Valcour! ¡cómo inflaman tus males mi cariño! ¡Ese hierro fatal ha traspasado mi co

razón... la sangre que de él arranca se mezcla con las lágrimas que inundan lo que esc
ribo! ¿Cómo estás tú?... ¿Cuál es tu estado?... Quiero estar informada continuamente...
a todas horas mandaré gente a tu casa... excepto durante las de tu reposo... de es
e reposo que querría ir a proporcionarte yo misma, a costa del mío y de mi vida... ¿Po
r qué no he de ir? ¿Qué he de temer?... ¿Qué he de recelar?... Solamente me asustan tus do
lores...
Todo me es igual sin ti. Deberes, respetos, sentimientos, decencia, frías y vanas
consideraciones, no sois nada en comparación con mi amor... ¡Qué afortunados son los q
ue te cuidan! ... ¿Qué no daría yo por compartir su suerte? ¿Qué digo? ¡Ah! Si me cupiese es
a dicha, nadie que no fuese yo te prestaría servicio alguno, estaría celosa de todos
aquellos cuidados que pretendiesen impedirme que te diera... ¿Podrás leerme, podrás c
omprender de estos rasgos?... El fuego de esta mente extraviada por la desespera
ción... las expresiones de este corazón perdido de amor, todo lo que siento,
¿llegará a tus oídos? Hay momentos en que mi alma me abandona para ir a unirse con la
tuya... momentos en los que no respiro más, en los que, de mi existencia, sólo queda
una triste máquina y todos sus resortes parecen residir en el fondo de tu corazón.
Mi madre quiere consolarme... quiere secar mis lágrimas... ¡Ay! ¿qué mano sería más indicada
si mi inquietud fuese susceptible de alivio?... Apenas la oigo, apenas la veo..
. a ella, que es el objeto más dulce de mi vida...
¡Oh, alma querida! ¡Oh, dulce esperanza de mis días aciagos!... ¿Por qué no han caído sobre
mí esos golpes crueles que han destrozado a mi enamorado? Padecería mucho menos con
mis propios males que con los tuyos... Ser eterno... véngalo... venga el amor ultr
ajado... a costa de quien sea. Tu delicadeza te oculta al verdadero autor de est
e crimen.
La mía, absorbida por tu desdicha, no me permite las mismas ilusiones... Lo veo, a
ese tirano, lo veo armar la mano de los desalmados que te ultrajaron. ¡Eh! dirige
hacia mí ese cruel acero... ¡hombre desnaturalizado!... traspasa el pecho que le id
olatra... ¡ábrelo, te digo, si quieres desterrar de él el amor que lo abrasa!... ese a
mor violento que me anima es el único principio de mi vida, solamente cesará con ell
a... ¿y por qué ibas a tener reparo en derramar mi sangre cuando has derramado la de
Valcour?... ¿Acaso ignoras que es la misma? ¿Ignoras que es mi vida lo que circula
por sus venas, y que al abrirlas, es mi vida la que haces expirar? Termina de ar
rancarla, puedes hacerlo, pero no esperes que nos separemos. Estas almas cuyos l
azos quieres romper estarán unidas para siempre. Dios sólo las ha creado para estar
juntas. A cada una de ellas ha dado como existencia una porción del alma del otro.
Estas mitades han de reunirse a despecho del monstruo que pretende separarlas a
quí...
Entran... vienen de tu casa... me dicen que vas bien, no lo creo, me engañan... to
do el mundo se ha puesto de acuerdo para engañarme. Si estas mejor, ¿por qué no me esc
ribes?
Tu estado puede haber cambiado desde que te dejaron... Volved, bárbaro... volved,
decidle que trace una sola palabra con su mano para su Aline, que diga que va me
jor... y que la ama... Pero como todo el mundo permanece frió ante mis lágrimas, com
o todos los corazones son insensibles a lo que padezco... Solamente mi madre me
entiende...
solamente su alma se parece a la mía... ¡Qué cruel soy! ella me besa y yo la rechazo..
. le pregunto por Valcour,... le pregunto por qué no quiere conducirme ante él. Si v
os me lo negáis es que ya no existe... y me lo ocultáis... teméis que le siga... ¡Ah! no
lo dudéis...
vuestros esfuerzos serían superfluos... nada hay que pueda retenerme... ¿Yo... vivir
sin Valcour?... ¿existir en un mundo que no cuente ya con su ornato?... ¡Ah! ¿qué haría e

Escuchadlos y si p odéis. ¡Cómo podemos esperar sortear tantos escollos!.. ¡cuántos peligros! Espero que no dudéis de que somos espiadas. la de Aline. Envíame a Déterville. jamás tendremos fuerzas suficientes como para librarnos de él y a pesar de la just icia de la providencia el vicio aplastará a la virtud... ¡qué sospechas!.. todo proyecta una horrible luz sobre esta terrible aventura.... Quiso tener correos perpetuos a vuestro lado.. Ese hombre... que te lleve mis ardientes suspiros. Ya sabéis cuál era su deseo y me conocéis lo bastant e como para estar seguro de que si ese deseo hubiese podido ser satisfecho. ¿Atentaríais contra el honor del padre de vuest ra Aline?. amigo mío! qu trastornada estoy. CARTA LVI Madame de Blamont a Valcour París. Una carta que salió en c ontra de mi parecer y que no quisieron mostrarme os ha convencido sin duda del e spantoso estado en que la ha sumido vuestro accidente. hizo.... escuchad y decidid vos mismo. pero ahora está todo lo bien que pue de estar..... toda información secreta. Sin embargo no os asustéis aún. 23 de Febrero Calmaos... ¿Qué advertencias recibo en la historia de los diversos sucesos de esa desdichada Sophie?. ¿Mancillaría yo el nombre de mi esposo? Sin embargo no ha tenido la audacia de exigirme placeres. ¡Oh. Tengo amigos leales que no pierden de vista l os pasos que da mi marido y que me pondrán al corriente de todo. ¡El muy malvado! urdía dos tramas a la vez y mientras intentaba deshacerse del enamorado de su hija. Imaginad las consecuencias después de lo que acabáis de padecer.. porque soy yo quien os lo digo.. ¡Oh.. Estamos rodeados del mayor peligro .... El presidente y Dolbourg salieron el veintiuno a las seis de la mañana para Blamon t. después de haberme infli gido semejantes pesares. Ha estado veinticuatro ho ras con unos espasmos que nos han inquietado. solamente confiaré en él. que venga. Esperad nuevas ex plicaciones y no penséis más que en vuestra salud.. Este es el resultado de sus maniobras . todo lo que estaba en su mano para observar lo que pasaba y empleó en ello a todos sus amigos. si lo que sospecho es cierto.. exigirían que nos separásemos inmediatamente de él. temo que estén conspirando contra vuestra liber tad. Y en verdad ha hecho bien.. Aline está mejor.. toda palabra .... la ilusión nos está vedada en adelante.. desde entonces.. A partir de ese momento Sophie cambio de habit ación y le fue imposible comunicarse ya a través de la ventana con el hombre de conf ianza que tengo en el pueblo... Sólo pido que me tranquilicen. los tuvo... Pero.... calmad mis sospechas. La primera impresión fue terrible.. amigo mío!. que vuelva. mi seguridad. y finalmente les creyó. Escuchad.. intentad hacerme ver que son qui méricos. si fuese capaz de ese horr or supremo. creo que me resultaría impos ible disimular más. que te vea. ¡Oh.. se deshacía de u na desdichada..... disipad mis temores. igualmente temible para la ejecución de sus pérfidos proyectos. que tiene motivos personales para serm e leal..... Pero... amigo mío! temo nuevas artimañas..n la tierra después de él?. que me tranq uilice o que me de la muerte. ¿Cómo no creer?. Creedlo... y nuestra desdichada posición es tal que no nos es tá permitido ni estallar ni quejarnos. toda indiscreción. no hubiera encontrado obstáculo alguno por mi parte.. Llegaron a las siete de la tarde.

que no estaba en el castillo. el mismo que habían traído consigo últimamente. Agucé el oído. el fuego ardió sin cesar y por la noche hubo muchas luces.. Por seis veces durante ese día repe tí mis señales bajo la ventana de vuestra protegida sin que nadie me respondiese. señora. las ventanas y los postigos y todo quedó en una oscuridad tal que me resultaba imposible saber incluso si había luz en esas habitaciones. Volví tres veces bajo la ventana de Sophie y no vi luz jamás: seguramente cambió de habitación desde ese día. Su consigna era examinar con la más escrupulosa atención todos los coches que fuese n o volviesen por esos caminos e informarme con la mayor exactitud de las person as que viajasen en ellos.. Presidente y su amigo llegaron al castillo entr e las siete y las ocho. que es quien me ha proporcionado estos detalles. Absolutamente nadie entró o s alió de la casa. ni siquiera el jardinero. Esa era la hora en que habitualmente yo veía luz en la hab itación de Sophie. El veinticuatro la jornada fue igualmente tranquila.: os envío la carta a fin de que estéis en mejores condiciones para juzgar. Las habitaciones de la parte superior. 26 de Febrero Obedezco vuestras órdenes.. Ya no la vi más. siempre que el velo impenetrable que esos malvados han tenido el arte de echar sobre su conducta os lo permita. .. Pero nunca oí nada. El veintidós por la mañana supe que nuestros viajeros no llevaban consigo más que un l acayo. Pero lo que me sorpre ndió mucho fue observar en diferentes ocasiones un ir y venir de luces por las asp illeras que están cerca de los subterráneos.. A las nueve las ventanas se abrieron y cerraron las contraventanas. Esa tarde no hubo fuego ni apariencia de luz en las habitacio nes del señor en donde habían estado la víspera y el día anterior. Tengo la certeza de que dur ante el día no se encendió el fuego en ninguna habitación. El silencio fue tal durante todo el resto de la tarde que creí que todo el mundo había salido. Hubo mucho movimiento en las habitaciones superiores. estaban muy iluminadas. en donde sabéis que el señor se aloja preferentemente. Esa tarde pedí a cuatro de mis amigos que fu esen a colocarse cada uno en uno de los cuatro caminos que llevan a Blamont y le s hice prometerme que se quedarían allí hasta que recibiesen un aviso mío para volver. y sin más preámbulos. me retiré. al retirarme mandé que dos hombres se quedasen vigilando alrededor del castillo como había hecho la víspera. Tenía que hablar con el señor por un asunto urgente y no pudo obtener audiencia.. Su informe fue que el silencio había sido el mi smo. El veintitrés por la mañana se abrieron las ventanas de la habitación de Sophie. pero. Viend o que mi presencia era inútil. paso al diario que me habéis pedi do. N o obstante. Me presenté en ella bajo el pretexto de saludar al señor presidente. El portero me dijo que me equivocaba. pero solamente apareció el portero. Dejó las ventanas abiertas hasta después de la salida d e esos caballeros. El veintiuno por la tarde el Sr. la distancia y la altura me impidieron oír y no distinguí n ada. CARTA LVII A Madame de Blamont Desde el castillo de Blamont. También supe que el portero les p reparaba la comida y que nadie entraba en el castillo. Me acerqué lo más posible hasta el extremo de que entre ellas y yo solamente estaba el foso. a pesar de l a tranquilidad reinante.

no se ha ido y. No me atreví a de cirle que.. para poder darme detalles más precisos sobre la fisonomía de estas dos mujeres. le dejé y me fui a interroga r a mis amigos: por tres de los cuatro caminos mencionados solamente pasaron car retas y un cabriolé en el que iban dos viejos curas. Nadie apareció en ninguna ventana. el campesino detuvo los cabal los y ambas viajeras bajaron para ver si no le había sucedido ninguna desgracia al borracho. vestida de aldeana y una joven con un justillo blanco que tenía apro ximadamente la edad y el aspecto de Sophie. la de Lorena. Les hice se guir. nada os alegra. A partir de ese instante di a mis cuatro amigos la orden de que volviesen y. he seguido fielmente v uestras órdenes y espero estas para intervenir de nuevo en el interior o en el ext erior. O. ¿Es ciert o que está aún con vida?. se hizo el borracho y se dejó ca er casi bajo las ruedas del coche.El veinticinco. Y la joven volvió a subir suspirando. Durante este tiempo no entró absolutamente nadie en la casa excepto el postillón que os he mencionado y es toy absolutamente seguro de que no salió nadie.. ¿Dónde está? ¿Qué han hecho de ella?. ¡Me detengo. hubiera montado inmediatamente a caba llo y hubiera perseguido a ese coche. Al ver que el jardinero no quería ha blar más y que incluso intentaba desviar la conversación. conducido al paso por un postillón vestido de paisano.. Fui en su busca y le preg unté por qué no veíamos ya a esa joven y qué creía que había sido de ella. al cabo de unos instantes. Mi amigo. a las dos de la mañana un postillón trajo tres caballos al paso. como no había abandonado los alrededores del castillo desde hacía cuatro días. Si hubiese de apostar mi fortuna la arriesgaría para convenceros de que no es ella. Pero estaba tan seguro de lo que digo que ni siquiera se me ocurrió. Cuanto mayor parecía ser la coincidencia entre esta joven viajera y Sophie. más evidente se hace a mi espíritu todo lo que legitima la realidad de su existencia y apenas ha terminado mi corazón de des truir todas mis sospechas cuando mi razón las renueva. Valcour. mientras tanto.. señora. es que salió del castillo por los aires. caballero.. le abrieron rápida y sigilosamente. continué examinando el castillo. le dijo: – Estoy muy contenta. que ningún coche se acerco por allí desde el veintiuno al veinticinco. con una pro nunciación exacta. Pero no sonrió en ningún momento. Me vais a hacer morir con vuestra tristez a. Al principio se h izo el misterioso. le dijo bruscamente: – Vamos. si estáis en condiciones de hacerlo. Sophie ha estado en el castillo de Blamont. Efectuad. Era imposible que hubiesen podido ocultar Sophie al j ardinero. más inte rrogué a mi amigo. no participo en lo más mínimo en la grosera alegría de l a vieja que. Por la otra. mi desdichada situación me prohíbe toda conjetura ! Cuanto más me esfuerzo en ignorar el mal. Entonces mi amigo se levantó e hizo algunas payasadas para hacerlas hab lar: la mujer mayor se puso a reír y respondió a sus sandeces. Ellas gritaron. La joven.. Mil cosas prueban que es ella y mil otras lo desmienten absolut amente. sin embargo. como corresponde a una joven de buena familia. Estas son mis actuaciones. Los llevaron muy despacio hasta el final de la avenida y solamente a parti r de ahí se pusieron al galope. él sabía que estaba allí. de que no os hayáis hecho daño. decidid ahora. lo había reconocido ante mí. Post scriptum de Madame de Blamont Bueno. ya no se la ve. estaba absolutamente seguro de lo contrario. Desde detrás de un árbol les vi subir a ambo s al coche. un juicio cierto sobre este asunto. En ese coche viajaba una dama anciana. Era preciso haber seguido a . Aparejó la misma silla que había traído a esos señores y todo el mundo salió antes que fuese el día. estoy seguro de que no llevaron consigo a ninguna mujer. si lo es. luego me dijo que había salido el veinticuatro por la tarde en un coche junto con una dama que había venido a buscarla desde París. Pero os aseguro señora. De no haber esta do íntimamente convencido de que no es ella. hemos de subir.. sin equipaje .. pa só el veinticuatro por la tarde un coche muy ligero con dos caballos.

.......... eso hubiera sido más conveniente pero no se presentó ninguna que pudiese compararse al hombre leal a quien se la confiamos............. no lo digáis nada de todo esto.... autorizaba mis pre guntas....................... por la confusión en que me veis ad ivinaréis la impaciencia con que espero vuestra respuesta........... Sabe...... yo no me atrevo..... es que he t enido un sueño espantoso sobre esta desdichada y vuestras respuestas podrían disipar mis funestas ilusiones...... .. no os haré ninguna más.......... no aumentemos los m otivos que tiene para odiarle. los mismos caball os. que no me había sido ocultado.... ... disculpad mis preguntas....... El viaje a Blamont.......... pero.. ¡Ah! si fuese Sophie..... El presidente parecía preocupado por el aspecto de su hija. en verdad... quise preguntarle sob re el resto. Está demasiado pr eocupada por vuestro estado. a pesar de las palabras que dejaba caer... CARTA LVIII Madame de Blamont a Valcour París.. que Sophie ha sido r aptada y conducida a un convento de Alsacia.. me respondió. arrastrado por caballos de alquiler.. 6 de Marzo ... fingió ignorar los motiv os y Dolbourg no apareció en toda la semana. que la llevaban a un convento de Alsaci a en donde estaría estupendamente..... ya que Dolbourg la recomendaba encarecidamente a la superiora que era pariente suya........... En medio de esta confusión me atreví a redoblar mis preguntas: – ¿A quién habéis confiado esa joven?......... Es el mismo coche.... Si escribís a Aline.. hay quien está seguro de que no es ella... había que verificar de quién se trataba....... solamente el acompañante y el vestido son diferentes... Adiós.. – ¿Cómo iba vestida? – Con una levita azul...... P or otra parte........... Me dijo que Sophie había salido... . – ¡Oh! señor.. – A un hombre seguro... La infeliz de mi sueño estaba en manos de una mujer e iba vestida de blanco..... ¡Oh! amigo mío. No tengo ningún motivo para dudar de la exactitud de las gestiones del hombre que me informa.. le dije al presidente.......... vuestras preguntas........ se lo estamos ocultando... – Perdonad... que probaban sobradamente su participación en vuestra aventura.......... ¿En que coche salió? – En un faetón muy ligero............ La muc hacha que vieron en el camino de Lorena pudo ser muy bien la que va a Alsacia.....esa muchacha.................... Hubiéramos preferido una mujer... ya tiene motivos suficientes para temer a su padre.. Quisiera disipar mi co nfusión con esa multitud de cuestiones y solamente consigo aumentarla.... es una puerilidad por mi parte....... no es necesario que sepa más.......... ¿no me hubiera escrito?......... en términos generales............ no soportaría esta segunda revolución...... ¡Oh! ¡en circunstancias tan de licadas es preciso actuar por sí mismo! A su regreso.. .. decidlo vos..... Esto hace renacer mi incertidumbre...... Es inútil que se pa nada. a pesar del fastidio......

Este desgraciado que prácticamente sólo cuenta con este legado para vivir. Aunque está perfectamente se gura de contar siempre con doscientas o trescientas mil libras de renta y aunque sabe que van a ser devueltos una parte de los lingotes de España... Nunca os repetiré suficientemente cuánto me desagrada..... No se trata de saber si los necesitan o no. como veis..... Era evidente....... Hice desalojar rápidamente a mi hombre y a toda la comitiva d e esposa e hijos que le acompañaba y... ¿podía ser otra cosa que Mlle.. ha hecho allí una peq ueña villanía que terminará por demostrarnos cómo es su alma. que.. ..... De donde resulta que el infeliz.......... Antes de tres meses Mlle..... que n i siquiera me hicieron vacilar.... Se ha comportado de igual manera con el conde de Beaulé. ¿Cómo es posible ser tan dura cuan do se ha sido tan desgraciada? Yo creía que el infortunio ensanchaba el alma.. a pesar de sus gritos y de sus quejas. tan ingeniosa y con un corazón bien frío. – No hay ningún caso.. sospechaba una usurpac ión.... diciendo qua los lingotes encon trados en las maletas de Valcour no representaron jamás una suma más importante......... – Lo que gustéis.. Hay que razonar todas estas cosas.. El Inquisidor ha protestado ante el mismo rey............. – Llevasteis a esos desgraciados a la desesperación.. Por lo que respecta a la joven. al rememorar los males padecidos.......... aunque sigue siempre tan amanerada. Yo r azono todo.. pero tengo mi terraza... se mantiene la misma actitud a nte los que alcanzan al prójimo. esa es mi desgracia. se va a ver obligado a renunciar a una boda que ese legado l e permitía hacer y va a verse obligado a volver al arado o a alistarse para poder vivir.. Cuando ref erí al presidente el gesto horrible que acabo de contaros. Hace seis meses que hice alg o bastante peor en Blamont.. yo construí mi terraza y ellos abandonaron el país.. y bastante inútil en el fondo.. de Kerneuil. La privación del embellecimiento q ue supondría mi terraza sería una sensación dolorosa para mí........ Se trataba de un rincón de tierra que necesitaba para prolongar una terraza. está condenado a morir de hambre si lo pierde. en que haya que dejar a los demás en posesión de nuestro s bienes..... Ese gesto es infame.Todo va maravillosamente en Bretaña... Sa inville me ha escrito dos o tres cartas con un sentimiento bien diferente del de su querida esposa. solamente puede salvarle la voluntad de la legítima heredera.. Me equivocaba.... De acue rdo con la ley debe perderlo... ni a ese ni a ningún otro. nos pertenecen y eso basta y. es una equivocación cederlos.. que seguramen te vale más que ella. .......... p ero lamento mucho que lo haya hecho una hija mía. la desgracia endurece.. de Kerneuil? y al serlo es preciso que herede los bienes de esa casa.. E sa pequeña parcela formaba parte desde hacia sesenta años del patrimonio de una fami lia muy pobre que vivía cerca del castillo..... el rey de España ha hecho responder qua se podía contar con dos millones . Pero mi querida hija ha declarado formalmente que no iba a perdonar a nadie. A p esar de la falsedad de esta respuesta estamos muy contentos con obtener esto.. el corazón se hacia más sensible a los males que veía padecer.. que ha bría sido de Léonore sin esto? Al existir razones demasiado poderosas para no recono cerla.. Someto todo a la historia de las sensaciones.. que n o dejará de servirle con sumo interés...... En mi opinión es la manera más segura de juzgar... pone la soga al cuello de un desdichado colateral que había heredado una renta de seiscientas lib ras a la muerte de Mme.... corresponde sin duda a la hija del presidente de Blamont.... objeto de lujo....... Busqué mis títulos. nos dijo..... alabó a la heroína durant e una hora..... Ahora estoy aún más enojada de haber consentido ese n efasto arreglo.. para completar la dich a de ambos... ¿Pero... de Kerneuil habrá entrado en posesión de los bienes de su pretendida madre y... a fuerza de hastiarse de los propios dolores uno se acostumbra a no conmoverse de los dolores de los demás y a l permanecer impasible ante los golpes recibidos.. de acuerdo con eso....... La privación del terreno que .

queréis que caritativamente la acepte yo par a librar de ella a ese hombre que no es nada para mí? Cualquier persona sensata me tomaría por loco si fuese capaz de actuar de esa forma.. señor. amigo mío. un vistazo al reloj.. ha sido obtenid a contra vuestra libertad.. Os buscan. Y a pesar de todo ello puedo respond eros que no pasará nada sin que estéis perfectamente informado.. . Las vuestr as eran una simple fantasía. el hábito de las fantasías es. que uno es un monstruo porque no llora como vos una tragedia o porque no realiza sacrificios en favor de algún patán. Las de Pierre eran vitales.. Luego una caricia muy falsa.. no es en absoluto necesario que las necesidades sean iguales. el perfecto restablecimiento de vuestra sal ud os permite escuchar sin riesgo todo lo que ha sucedido desde que os escribí. ¿por qué queréis que impida a un hombre sufrir una co sa que no siento a costa de una que he de padecer? Sería un defecto de razonamient o imperdonable por mi parte.. 15 de Marzo. – ¡Oh!. salid de París.. Los quinientos l uises que os fueron ofrecidos no han tropezado en otros sitios con almas tan del icadas... ese es el ser pe ligroso con quien hemos de vérnoslas. para de cidir en mi favor. os cederé que sol amente puede ser amable quien se parezca a vos. – Os equivocáis. Cuando cedéis al sentimiento de la compasión en vez d e oír los consejos de la razón. una llamada. una neces idad tan imperiosa como pueda serlo el vivir para esos bribones. que soy galante. esas diferencias morales e stán completamente sometidas a la física. Afortunadamente. Concededme que se puede existir sin parecerse a vos y yo... Emprended cualquier viaje. Al comparar las sensaciones hay que comparar las nece sidades. ningún otro nos lleva a cálculos tan tontos. si tonto es quien escucha a su cora zón.. por qué. CARTA LIX Madame de Blamont a Valcour París.. cuando escucháis al corazón más que al espíritu os estáis sum endo en un abismo de errores ya que no hay órganos más falsos que los de la sensibil idad. mi querido Valcour. en cambio. Es seguro que algo se trama. sí. ni a actitudes tan ridículas. la orden de preparar los caballos y a la Ópera... con toda seguridad. El dolor de Pierre es nulo para mí... para nosotros los ricos. que está dese sperado por haber fallado. Aún es más seguro que intenta compensar la torpeza de los malvados que se atrevió a enviar contra vos. no afecta a mi alma en forma alguna. no se puede prescindir de ellas. Pero lo que os suplico es que no concluyái s jamás.. dejadme ser una tonta toda mi vida. Pero os lo repito. decía. Y prefiero ser imbécil y sensible que poseer el ge nio de Descartes si hubiese de adquirirlo a costa de mi corazón. Vuestros crueles sofismas no me proporcionaran jamás la cuarta parte del placer que me procura una buena acción. Ese es el hombre. Y además.. respondió el presidente.. fácilmente hubierais podido renunciar a ellas. – Pero el cálculo no es justo. no os inquietéis hasta qu e esté mejor informada. Entonces. señora. Han sido el precio de una orden que.. – Todo eso depende de los órganos. Es cierto que atentó contra vuestra vida. os lo ruego.debía contribuir a este embellecimiento supondría lo mismo para el desgraciado camp esino. Que Pier re coma o no coma es algo que no puede causarme a mí ningún pesar y la privación de mi terraza.. Me acaban de dar la opinión más segura sobre el asunto que os afecta. Decidme ahora. como sé que os sucede a veces. No debéis perder un solo i nstante. ¿por qué si entre Pierre o yo hemos de recibir una sensación desagradable..

No prescindiré de Augustine. Salir inmediatamente para Vertfeuille en do nde siempre estaremos más tranquilas que aquí.. espionaje. 2. 3. concederé mi consentimiento a la bod a de Dolbourg y Aline.. No penséis que nos quedaremos en P arís cuando os vayáis. me he aprovechado de ello.. hacednos a todos el favor de escribir ante mí al ministro que se os acusa de conspirar contra la libertad de Valcour y que me suplicáis que le aseguré que esto es falso. acostumbrado al crimen se defendió de las dos acusaciones. Creo que lo que le ha movido a ceder ante mis peticiones es la esperanza que tiene de deshacerse pronto de vos. – Soy un magistrado. tengo veinte años más que M. le dij o fríamente. señor... pero a pesar de es as consideraciones estad absolutamente seguro de que si tuviera ganas de deshace rme de él no emplearía medios tan indignos como los que osáis atribuirme. os lo confieso es una de las más dulces para mí. Y quiso retirarse. Ya me han dicho donde s e encuentra y debo estar tranquila.. – No negaréis la existencia de la orden de detención. dijo furioso el presidente. solamente me enoja que no queráis darme satisfacción en una cosa tan s . dado el aspecto de las respuestas y de la conducta del presidente.: en primer lugar una prórroga. Iría a propo nerle unas pistolas y ya que me obligáis a explicar mi actitud respecto a él. estaba tan seguro del hecho como era posible. No importa. – Os han engañado... a quien no preocupaba la idea de romper. ¡Qué canallada!. Entonces el conde. Gracias a estas cuatro cláusulas obtengo.. Concediendo una infinidad de cosas he obtenido algunas.... dijo al presidente que le resultaba imposible ocultarle que había gente que sospechaba de él dos cosas y que le suplicaba que se justificase para la tranquilidad de sus amigos: la pri mera consistía en haber querido asesinar a Valcour. todo lo que queráis supone r de más espantoso.. por ejemplo: hace mucho tiempo que lo deseabais. ahora tengo pruebas irrefutables. la segunda en haber obtenido u na orden para hacerlo encerrar.. y esto ya es mucho en mi opinión. respondió el presidente. No os recibiré en el campo. Representará a la vez un motivo de distracción.. de Valcour. al principio no lo creía. Una vez hecho esto y como el conde estaba informado de todo. como veis . y aquí tenían muchas ganas de hacerme firmar q ue renunciaba a la idea de suponerla mi hija.. Hasta la época de mi consentimiento al matrimonio no verle ni a él ni a su amigo y esta condición. estas son la s cláusulas: 1... o quizás han querido hablaros de la o btenida contra Sophie. señor... – Os creo.. que solamente quería convencerse y que. de formación y de seguridad.. he sido advert ido hoy mismo en el despacho. El próximo mes de Septiembre. lleg aré a ese extremo si no desiste de unas pretensiones que me desagradan o si se atr eve a poner el menor obstáculo a los arreglos que estamos acordando hoy. pero yo no he solicitado ninguna más. a donde he pedido ir enseguida. – Creía que tratándose de cosas como estas.. le dijo el conde. 2. ¡el muy traidor exige esta cláusula cuando tiene en el bolsillo lo necesario para hace ros prender! 3.. dijo.Italia. replicó el conde. Todo ha sido firmado por una y otra parte y M. sin más demoras. Es inimaginable la desvergüenza con que este hom bre. – Si es así. Me he guardado mucho de hacerlo. No emprenderé ninguna pesquisa sobre Sophie. de Beaulé h a salido fiador de las dos partes. os bastaría mi p alabra. Libertinaje... ¡Qué t orpeza! 4.

El paso es delicado. Las cosas quedaron ahí y el conde. lo veo. por el contrario. he de pediros un favor... por consiguiente. y que confíe en mí sobre las medidas que adopta ré en este intervalo para garantizar su dicha y su felicidad. juzgaran siemp re con severidad. Además no nos veremos obligados nunca a llegar a los hechos. me encarga literalmente que os diga. os conozco. A finales de Julio volveré súbitamente a París y emplearé el últi mo mes de tranquilidad que me queda según las cláusulas firmadas. que hay que suponer siempre q ue un individuo que ha resultado una vez culpable de una clase de delito. Esa es la opinión de las buenas personas. sabed que siempre me tendrá co mo defensor. Resulta extremadamente fácil concebir lo que uno admite y no lo es tanto comprend er lo que uno rechaza. Ya no vacilo más. amigo mío. se prestará a todo lo que queramos para evitar la demanda. pero es seguro. es un peligro leve. Estamos seguros de que. amigo mío.. Sacaremos a la luz la conducta del presidente. si es verdad que no habéis actuado contra nuestro común amigo. que hay personas que están muy seguras de que no le resultaría fácil encontrar a esa criatura si un día le obligasen a mostrarla.. en vísperas de una salida tan precipitada. Desvelaremos sus odiosas intrigas con Dolbo urg. será dur ante toda su vida culpable de delitos de la misma clase. reclamaré a Sophie como hija mía.... En lugar de sostener. le he encargado que os entregue mil lu ises. .. Es infinitamente mejor salvar a un culpable por exceso de indulgencia que condenar a un inocente por exceso d e severidad.. Estas personas no deben juzgar a los hombres. sabiéndose malvados y capaces. en realidad yo d udo de ese horror. Toda mi familia me apoya. Pero sea o no cierto lo que nos habéis dicho. eso es espantoso. en poner todo en m ovimiento.. Que se vaya. confundido por la simple mención de es te nombre. un hombre que ha sido ca stigado o amonestado por una clase de delito cualquiera no volverá a cometerlo en su vida.. una vez iniciado el asunto. me atrevería a afirmar que. imaginan que los de más deben parecérseles. esa negativa que finjo no temer. Ahora. la otra es la de aquellos que. Haremos valer la extr ema repugnancia de esta desdichada muchacha hacia ese hombre horrible. Es muy difícil comprender cosas tan repugnantes y lo que más me a grada es que el candor y la franqueza del conde de Beaulé tampoco las admiten. ¿Puedo esperar que me améis lo bastante como para que no haya de temer una negativa? Mientras estáis leyendo esta carta hay en vuestra antecámara un hombre de confianza.. lo sé. ¿No es posible que. Sie mpre he hecho una observación muy curiosa: que las personas siempre dispuestas a s ospechar un crimen de determinada clase son siempre las más propensas a cometerlo. si no es a vuestra mejor amiga? Valcour. Será sonado. me la estáis dando. No habría ni diez condenas a muerte por siglo si durante es e siglo el colegio de jueces estuviese enteramente compuesto de personas honrada s... Pero sea lo que fuere lo que la gente imagine sobre este punto... que son el motivo de que quiera entregarle a Aline. seguro de que el presidente tiene en su bolsill o una orden contra vos es el primero en aconsejaros que os marchéis.. En una palabra.. La severidad es muy peligrosa. Será mi familia quien haga esta gestión ya que yo me he comprometido a no hacerla. Publicare mos las razones en que se basa esa repugnancia. El inconveniente de la severidad es hacer morir al inocente... Nuestros proyectos están aprobados ahora por nuestro común amigo: emplearé los cuatro primeros meses en el perfeccionamiento y afianzamiento de mis proyectos con toda s mis baterías dispuestas. no tengáis los fondos n ecesarios para emprender el viaje que os aconsejo?. el presidente. ¿A quién corresponde en ese ca so el derecho de prevenir vuestras necesidades.imple como esta quo os pido... El mayor peligro de la indulgencia consiste en salvar al culpable... de reincidir. Ya veis. lo que es una paradoja abominable. como hacen esos bellacos.

.....Pero escuchad. mientras estéis sola...... señaladme la ruta a seguir. CARTA LXI Valcour a Aline París.. Esta funesta idea penetra en mi corazón como un hierro ardiente que lo destroza. sin que me sea permitido arrojarme a los pies de quien adoro. entra en él con el escalofrío de la muer . Haré todo. armarían tantas baterías para alejar los obstáculos ? ¡Ah! ojalá sean falsos mis presentimientos.. una hora.. Adivináis lo que os pido .... 16 de Marzo. pero me parece que esta nueva prórroga se ha c oncedido con demasiada facilidad. y convenceos de que una sola palabra basta para convertirme en el más afortunado de los hombres o en el más desdichado de los enamorados.. si no tuviesen intenciones de presionar. más violento es el deseo de ve ros.. nada hay a lo que no me sometiera para obten er la gracia que imploro...... No me he atrevido a decirlo. ¡Cuánta delicadeza sabéis poner al obligar!. ¡Si fuesen a engañarnos a todos! ¡Si las odiosas maniobras de este hombre cruel fuesen a arrebatarme a quien idolatro!.. Este favor me fue negado el pasado año. señora. ¡Hábil subterfugio.. ¡Amigo cruel! ¿osareis rechazarlos ah ora? CARTA LX Valcour a Madame de Blamont París.... Pero desarraigarme. sin veros. la nueva prueba que me atrevo a imploraros?. En los primeros días de vuestra l legada a Vertfeuille. lo recuerdo con dolor. ¡Oh!. obedeceré en todo. pero dignaos pensar en ello.. me dan el val or de pediros una prueba más: alejarme de vos.. ¿Es coherente esta tranquilidad prometida con to das las precauciones que adoptan. vuestro corazón. no me condenareis a una privación que me resultaría más dura que la muerte. las circunstancias en que os dejo es ta vez son muy diferentes a las que reinaban entonces.... y lo que os dará es un adelanto sobre la dote de mi hija. con las indignidades que se permiten? ¿Y. obtengo pruebas tan dulces de vuestra excesiva bondad. alejarme durante tanto tiempo.. ¿Seréis t an rigurosa como para condenarme a ello? Para pediros esta gracia apelo a todo e l encarecimiento que mi corazón es capaz de dar. ¡Cómo aumentan vuestros derechos a mi agradecimiento... Después de todo el interés que he podido hacer nacer en vuestra alma sensible ¿me nega réis. señora ¿he de confesároslo?. no... al padece rlas.. al alejarme me estremezco.. Aline. y desde este mismo momento.. pronunciadla. voy a al ejarme.. un solo minuto..Indicadme las precauciones que he de adoptar.. abando nar mi patria sin gozar de la dicha de ver un instante a todo lo que me une a el la. vuestras bondades me llenan de audacia... dichosa esperanza!. pero. Aline. Espero mi sentencia... Sí. ya que mi seguridad os interesa voy a ocup arme de ella alojándome en casa de un amigo en donde permaneceré de incógnito hasta el momento de mi salida... animado del mismo deseo sabe captar fácilmente la gracia que enca recidamente os solicito. 16 de Marzo. No pu edo ocultároslo y cuanto más horribles son mis temores.. el hombre que va a hablaros exigirá de vos un recibo. no lo exigiréis. señora! ¿Es necesario multiplicar los títulos que tenéis sobre mí? Casi me hacéis apreciar mis desdichas ya que.. Desconfío de esta calma apa rente.

Estad en casa de esa mujer el 15 de Abril entre las tres y las cuatro de la tarde.. Con la sangre derramada por vos escribo. este deseo desenfrenado de mi alma.. disfrazado de cazador. vivíamos en el mismo país.. al me nos. la necesidad que tengo de ello es tal que .. ella estará sobre aviso. Estoy de acuerdo que desde hace mucho t iempo deberíamos estar acostumbrados a vivir el uno sin el otro. Sí.te.... ¿A dónde queréis que vaya sin haberos visto? Debilitado por mi desesperación...... e s preciso. me iré. Salimos el día primero del mes próximo. ¡Cuántas cosas pueden pasar durante una ausencia tan prolongada! Aunque estemo s separados el uno del otro. Creedlo por muy quimérica que pueda ser esta idea. . l lorando. soportar mejor vuestra ausencia.. en el lindero del bosque. hasta entonces el mayor silencio.. debo quererla eternamente? Ved lo que ha hech o por mí... extraviad o por mi amor. Pero. ¿qué será de mí.... De ahí volvíamos cuando encontramos a esa d esdichada Sophie. pero no me veréis nunca más.. 20 de Marzo A dos leguas del palacio que alojará a vuestras amigas en Orléans y Vertfeuille. Aline. mi Aline! ved a vuestro enamorado a vuestros pies implorar.. ¡qué breve será esta alegría. amigo mío. dichoso de llevar conmigo vuestro corazón.. no s abrá a qué sentimiento entregarse en ese dichoso día.. por primera vez en mi vida.. En una palabra.. A ambas os lo pido y quiero abrazar a ambas o morir. me absorbe y no puedo impedir que surja. y todo es obra de ella. el peligro aumenta de día en día. Adiós.. menos capaz me imagi no. preferiría desobedeceros y veros que morir obedeciéndoos. y qué espantosos tormentos seguirán quizás a esta dicha! ¡Ah! creed que esta se paración cruel me alarma tanto como a vos. a ella debemos este favor y el alma de vuestra dulce Aline. . Satisfecho al ver que me echáis de menos. henchida de amor y de agradecimiento a la vez. ignoro incluso si os obedeceré en el supuesto de que me prohibieseis acudir... palpitando aún bajo el hierro del au tor de vuestros días.. Amo esta vida cruel desde que despertasteis en mí tanto interés. encarecidamente. Dejad París cuanto antes.. una amiga de Aline de la que ya os hablamos el año pasado.... ¡Oh. regándolos con sus lágrimas. la gracia de veros un minuto. He de veros antes.. hay una aldea que se llama Haut Chêne.. En la extremidad de esa aldea hay una pequeña colina aislada en la que hay una choza habitada por una vieja que solamente tiene consigo una hija llamada Colette. Si me lo negáis. esperar que solamente este favor compense todos sus males. 20 de Marzo ¿Debo amar a esta madre encantadora. vedlo. ¡ay! sin el consuelo que ansío? O no me habéis amado jamás o obtendréis de vuestra madre.. podré.. cuanto más pienso en ello. CARTA LXIII Aline a Valcour París. Poneos en camino antes de pasar por el lugar que os indicamos y de allí salid de Francia sin perder un instante. Aline. he de hablaros una vez más de mi amor... CARTA LXII Madame de Blamont a Valcour París. cuando estáis cerca de mí me siento con más fuerzas. Voy a veros. pero respirábamos e l mismo aire. ¡Y qué horribles barreras van a tenderse ahora entre nosotros! ¡Oh! ¿cómo soportar este alejamiento?... dos amigas que ceden a vuestras peticiones a pesar de todos los peligros que las rodean.. es preciso que os vea.. Allí veréis a l as dos personas que más os quieren en el mundo.

Alejémoslos. exclusivamente sobre esa felicidad celestial que necesariamente ha de alcanzar la virtud? Qué dignos de compasión son. abierto a los desgraciados.. y el báculo de mis desdichas? ¡Oh..... si estuviese escrito en los cielos que jamás habremos de disfrutar de esa dicha. Sí. indignado p or el yugo que le oprime. Ese matiz lúgubre emana a mi pesar.. partid. .. ¿qué puede perder ese esclavo infortun ado? ¿qué peligro corre al hundir el puñal en el pecho del déspota orgulloso que quiere dominarle?. mi corazón volará sobre vuestras huellas. recogerá mi alma afligida y mereceré su compasión confortadora a cambio de los males que me hayan hecho. ¿quien me infundirá el valor? ¿quién será el alma de mi vida... su seno.. No hay un solo instante en la vida en la qu e esta idea no sea querida y preciosa. que cuentan mis pasos y ordenan mis días. Valcour! no me comuniquéis vuestros pres entimientos... si todos nuestros proyectos fueran quiméricos.. privándose a si mismo de la esperanza más d ulce de la vida. amigo mío. siniestro para el oprimido. Las lágrima s corren a borrar mis líneas a medida que las escribo. ¿Por qué se es capan? Mi madre me ama. Oscurece todo lo que piens o y todo lo que imagino. Os seguiré. roto el freno de aquel a quien quiere atar. no obstante. ¿haríamos mal en fijar e n ese caso nuestras ideas. quienes no cuentan en sus penas con la halagüeña e speranza de la religión.. viéndose abrumados por los hombres. ¿Es inferior o pobre ese impío sectario de las siniestras quimeras del ateísmo? ¿Quién le socorrerá en su miseria? ¿Quién salivará sus tormentos? ¿Quién le ofrecer ano compasiva cuando arrebata a los hombres la esperanza de ser recompensados po r el bien que hayan hecho? Pero esa servidumbre de que se queja.. ¿Quién es lo bastante bárbaro como para poder imaginar que cabe arrebatárselo a los hombres? ¡El muy cruel.sufro con más resignación. Pero ahora. sus cimas que se elevan hacia las nubes. no puedan deci r en el fondo de su corazón: hay un Dios justo y bueno que me compensará de lo que m e han hecho sufrir. ¿Qué clase de hombre es el d esdichado que nos arrebata la idea del Ser justo que recompensa el bien y castig a el mal? ¿Es opulento? ¿Domina a sus semejantes? Que tiemble.. mi enamorado me adora. si me lo permitís.. ¿Qué digo? Es peligroso para los hombres de todas clases.... No hay uno solo en que no nos depare un t orrente de delicias. Creo iluminarlo un instante cuando os hablo y los trazo s que dibuja mi mano están impregnados de pena en contra de mi voluntad. lloro.. armando el brazo de la iniquidad.... amigo mío.. seguro de mi amor. quienes. esas calamidade s que le descorazonan. Cuando lleguéi s a la más alta de las cúspides volved vuestra mirada sobre esta tierra en la que ha béis dejado a vuestra Aline y decid: ahí respiran dos criaturas que me aman que se i nteresan por mí.. para nada ese sistema espantoso y triste. La verdadera filosofía debe contemplar el momen to en que este sistema se apodera de los espíritus como esos años de desolación en que el aire infectado de un veneno pestilente viene a aniquilar sordamente a las ge neraciones que pueblan la tierra. el instante de esa dicha tan dulce. ¿por qué no se multiplicarían.. este pequeño arrebato racional de vuestra Aline? Temo que me en contréis melancólica.. al no existir Dios. que.. f ranquearán... finalmen te. está próximo el momento en que voy a verle y. aburrido de sus cadenas. estaba abriendo la puerta a los vicios y que estaba cavando. Mis ojos. siempre fijos sobre los Alpes. ¿no se ha dado cuenta de que estaba aguzando el hierro del tirano . ya que el tirano que las ocasion a no ha de temer a un vengador? No sirve.. fatal para el op resor. ¿Por qué manan?... el conocimiento de un Ser supremo es uno de los más dulces pres entes que la naturaleza nos ha dado... que desean con tanto ardo r como yo que llegue el instante en que pueda reunirme con ellas... como mis deseos.. partid ya que es preciso. otros igualmente crueles acuden asimismo a destrozarme. pues. Un tupido velo parece extenderse sobre el porve nir. al mancillar el premio de todas las virtudes. que se estremezca. como en algunas ocasiones os he dicho.... ¿Perdonaréis. ¡Oh! amigo mío. el abismo al que acabarían arrojándole sus sistemas?...

.. los pensamientos que te expresa no saldrán jamás de tu memoria. Piensa que.. Créeme. respiramos aquí durante un abrir y cerrar de ojos.. solamente reaparecerían para tu desesperación. aunque muy joven aún.. Y hay más.. Quiere solamente a e sta alma a la que la tuya habrá de unirse un día. se precipita al abismo de la eternidad como el caudal de un torrente impetuoso lo hace en las inmensas llanuras del océano. por el contrario. Si s on breves esos instantes en que respiramos. Puri ficaría tanto los sentimientos del alma que es el origen de tu felicidad que el cu lto que ella te rindiese sería entonces absolutamente semejante al que ofrece a su Dios. Ya no habría separación. ¿Encontraríais en vuestra alma la fuerza necesaria para no caer abat ido?. ¿Qué importa que desapar ezca lo perecedero cuando tenemos la deliciosa certeza de que lo que no ha de al terarse nunca no podremos perderlo jamás? ¿Qué amarás de mi persona. Si mis dedos lo rasgan un instante.. dividirnos o exti nguirnos y nuestro amor. te pregunto. Te dejo.. a pesar mío. quisiera que. al residir entero en el ser que nunca perece. duraría tan to como ese Dios. ni nada que pudiese turbarnos. Y esta serie de instantes fugaces que nada fija. De nada vale que deponga o que vuelva a coger la pluma. el día que nos ve nacer es contiguo al que nos extingue. impregnado de estas razones.. deje solamente en el fondo del féretro los restos de un esqueleto? Suponiendo incluso que estos atractivos desfigurados puedan re construirse bajo tus sentidos. me parece que yo te amaría más aún si consintieras en no amarme más que así.. Valcour! ama en mí solamente aquello que no puedas perder.. te desafiaría a que me describieses. ¡Oh. Mientr as que las expresiones de esta alma que yo quiero que prefieras vendrán a gravitar sobre la tuya para expandirla y vivificarla. A menudo os he reñido por poner un precio demasiado elevado a estas bellezas efímeras y lo vuelvo a hacer ahora.. amigo mío. en vez de fortificar tu espíritu...... Percibe bien la acusa da diferencia entre los dos objetos que ofrezco a tu amor: si estuvieses quince años sin verme. ¡Oh.. amándome así.. que nada detiene. soportareis e sta desgracia con resignación. amigo mío!. me añorareis mucho menos si me pierdes.. os convirtieseis más bien en el amante de esa alma que ha de seguirme que en el de estos perecederos atrac tivos que un soplo puede marchitar al instante. ¡Valcour! ¿Quién puede responder de un momento de la vida ?.. pues lo que puedas conservar perpetuamente a aquello que se escapa con rapide z. No consigo consolarte y lo único que hago es afligirme más..... esto puede suceder en cualquier momento.. Cuando nos veamos exigiré de vos que me juréis que pase lo que pase. embebida si empre. ¿Por qué entregar entonces todo nuestro amor a criatu ras tan frágiles?. renuncia a todo lo demás ant es de que los hombres o la muerte te obliguen a hacerlo. convertida en polvo. Frágiles criaturas. el cielo quisiese disponer de ella!. CARTA LXIV El presidente de Blamont a Dolbourg . ¡si. las emociones de mi alma.Mis tristes ojos no pueden penetrarlo.. ¿Tendríais el valor de soportar esta pérdida?. lo alarma. todos los atributos de la muerte se me presentan detrás de él. en la hiel de la melancolía. Prefier e.. Si. cuando esta masa. si son fáciles de destruir. ¡si llegaseis a perder a esta Aline a quien tanto queréis!.

... ¡Los muy imbéciles! .. Es preciso que cene con ella en tu casita de las af ueras..... acepta entonces con más facilidad todos los horrores que sea preciso prop onerles.. La equidad con que nos adornamos se funde. al recibirla ya encendida de sus manos. a los que hice absolver a c ondición de que se encargasen de ésta. ¡Qué idea tan agradable! Estoy encantado de haberla imaginad o. Sin embargo eran unos can allas bien hábiles.. trabajaremos con éxito su moral... de la necesidad de enderezar ese espíritu débil... Tímidas por naturaleza. dice que actuaría en mi presencia. actuará sobre lo físico sin sospechar nada de nosotros. No te imaginar ias lo contento que estoy de la mía. y allí triunfare mos. en una palabra . Ya sabes. o bien había que evitarlas como cómplices o bien era urge nte deshacerse de ellas en cuanto hubiesen actuado. todo eso no concuerda con las desmedidas exigencias de una muchacha de diecioc ho años a la que hay que trastornar el seso. Solamente oste ntando con escrúpulo esa rigidez para con la moral de los demás conseguimos ocultar artísticamente toda la depravación de la nuestra. es una imbécil. en lo demás no se puede contar con ellas para nada... como juez.. como la cera sometida a los ardientes rayos del sol. Claro está que ni tú ni yo vamos a encargarnos de esa burda tarea: nuestros principios sobre el placer. Nunca he vist o nada tan seguro como los principios de ese truhán... capaces de otras mil gentilezas. A menudo es placentero ver hasta dónde puede llegar la propia alma. Hace ya mucho tiempo que afirmo que las mujeres sólo son buenas en la cama y ¡aun e n eso!. . nuestra manera de ser.. le habrá entrado tanto miedo que seguramente no se atreverá a volv er a asomarse hasta que todo esto esté decidido.. bribón. más próxima al estado de maldad para el que las ha creado la nat uraleza..... ya que salen al día siguiente.. nuestra edad. ni para que dejemos de castigar lo que nos gusta. En ocasiones he visto la necesidad de qu e el temperamento encienda la estrecha cabeza de una mujer para que haga esta cl ase de cosas... lo hace n abortar por desidia o lo traicionan por maldad. pérfid as o descuidadas si tenemos la desgracia de encomendarles un proyecto. Todo esto me aporta una sensación que no está del .. con más valor. Y sin embargo hay que estar prepar ado para ello cuando se emplea a mujeres en asuntos como el presente... Sea como fuere ya nos h emos librado de él. Yo creía que tenía presencia de ánimo. la gran diferencia que entre nosotros existe entre lo que nos vemos obligados a defender y lo que nos gusta hacer... Emprendedor.. por un cierto tiempo. es el día destinado a la despedida conyugal y ya te imagina s por qué quiero que sea especialmente dulce.. 29 de Marzo Es preciso que te vea. ¿Lo creerías? esa Augustine. diestro.. Nada hay peor que esta clase de oscilaciones.. Pero tengo un ayuda de cámara que es ún ico en ese tipo de justas. ¡La muy tonta! te das cuenta... cuando se trata de cosas importantes solamente se puede confiar en person as importantes: ella pretende que yo vaya a Vertfeuille.. no la tiene. en ellas el ingenio es siempre el resultado de los síncopes del corazón...París. Falsas o débiles.... Pero eso no es motivo para que no censuremos lo que adoptamos. tiembla cuando ha llegado el momento de actuar. sobre sus necios escrúpulos. querido amigo... ant e nuestros hirvientes arrebatos.. hubiera puesto en la operación tanto vigor como falsedad. Seguramente se refería a ellas M aquiavelo cuando dijo que. Estoy desesperado de que hayan fallado con Valcour . Cualquiera diría que estamos exigiéndole cosas extraordinarias . Lamento mucho que no hayamos encargado este trabajo a ese capellán sinvergüenza que me ha servido durante tres año s.. como yo. Solamente a él debo más aventuras de las que a mí. lo más tarde mañana por la noche.... Cuando dos personas se separan. hipócrita.. Su alma. espero.. En realidad solamente se trata de engañar: ya que no podemos hacerlo con nuestras virtudes al menos que sea con nues tros rigores. me bastarían para enviar a treinta tunantes al cadalso. Qué cierto e s que.. Es inaudito lo que se puede obtener de ellas en esos momentos de e mbriaguez. No te veré esta tarde.

entonces el choque no puede ser ya muy peligroso. las ganas que tengo de poseer a esa querida Aline: creo que ha de tener unos detalles sumamente picant es. Fácil re ceptor de las impresiones de la mente.. porque los efectos del extravío. peor si esa virtud es una quimera. son. para disimular aún mejor mi sali da de París. como sabes. la sentencia del cielo escrita con trazos de sangre.. Sin embargo no juremos nada. ¡Qué cosa tan extraña es el análisis del corazón humano! Ah ora estoy perfectamente seguro de que se hace con él todo lo que se quiere.. toda la acrit ud de la resistencia.. pero imaginaba no obstante que disponía de más tiempo del necesario para encontrarme allí a la hora prescrita.. todo retraso podría ser funesto. incalculables. ese conde encantador. pero Aline!.. a pesar de las cláusulas firmadas.. en mentes como las n uestras. al principio.. bajo el delirio de tus besos... Hay que renunciar a esa extravagancia que en otra época nos impedía mezclar nuestros placeres y nuestras amantes... Desconfío de la pr esidenta y. ¡Oh! mi querido Déterville. perderán. mis herid s mal curadas. A la virtud se le debe una especie de consideración.. los horribles presentimiento s. ¡qué funesta separación! . te lo suplico. quizás inundados de lágrimas.. No te pongas celoso. como yo. pero que. 20 de Abril He llegado aquí y salgo mañana. CARTA LXV Valcour a Déterville Dijon.. consecuencia de los detalles de este cruel adiós. secadas pronto g racias al ardor de tu llama.. ¡El otro día pretendía aturd irme! No hay nada que me divierta tanto como esos seres bonachones que creen eng añar a desalmados profesionales como nosotros.. Por lo que dicen el ascendiente de la virtud nos aplasta. Es lo menos que m e debes por todas las preocupaciones que me he tornado desde hace tanto tiempo p ara la satisfacción de tus deseos.. iba a esperarme a Montargis.. a la sangre. apostaría a que esta actuando bajo cu erda con su adorable protector.. si la contemplamos sie mpre como tal.. tierno y delicado esposo: ya me parece verte en los brazos del himeneo. No sabía exactamente qué camino debía toma r para ir desde Orléans al pueblo indicado. rob ando besos..todo desprovista de placer. Después de haberte abrazado el día ocho por la tarde. me h ace imposible proseguir. te lo advierto. amigo mío. no tarda en rechazar todo lo que no sean sus emociones y así se va gangrenando uno voluptuosamente de un extremo a otro sin que nada se oponga a la circulación del veneno. quizás hubiera ido inmediatamente a Saboya si mi salud lo hubiera permitido... escoltand o mi equipaje. Y antes de que vaya más lejos es preciso que vierta un mo mento en tu corazón toda la voraz tristeza que atormenta el mío. todo. Salí de la ciud . Así fue como viajé solo y a pie hasta Orléans. No te imaginas.... mientras que mi lacayo. amigo mío. pero necesito unos días de descanso.. Escucha las lúgubres circunstancias de esta última entrevista y dime si no ves en el la. Apresurémonos. decidí salir con el traje de cazador que me había sido propuesto para la cita. El horror que la acompañó. la espantosa agitación de mi alma... Acuérdate de que una de las cláusulas del contrato es que yo presto sin ceder. todo. Adiós. Y además n o llegaremos con esta tan lejos como con la otra. ¡Qué delicia poseerla entre lágrimas! ¡Sophie estaba bien.

.. ¿Sois cazador furtivo. el fuego celeste brillaba por doquier.... cuando súbitamen te el sonido de una infinidad de lúgubres campanas vino a añadir a esta dolorosa esc ena todo el horror de que era susceptible.. un instante después esta idea se desvanecía y renacía la esperanza de encontrar a alguie n mejor informado... Aunque la estación era ya un poco avanzada. como los rob les que me rodeaban.. los relámpagos que sur caban la nube me anunciaron una horrible tormenta. Hubo un momento en que quise volver a la ciudad.... tristemente proyectado hacia el cielo. curvadas bajo el impetuoso aquilón. Y ese siniestro tañido... Poco a poco la bóveda atmosférica se cubrió de nubes que aumentaron el espanto de la oscuridad. Entonces parecía que mil fantasmas est uviesen revoloteando a mi lado. su pr odigioso esfuerzo rompía los árboles a mi alrededor.. yo no seré el causante de vuestra pérdida.. Pero cuál no sería mi sorpresa.. no resultaba tan inocente en otros sitios y sobre todo ante la impo sibilidad de identificarme.. Apenas hu be llegado cuando la noche más oscura extendió sus velos por todos los rincones del bosque. – Me guardaré mucho de hacerlo.. que acababa de ser juguete de los airados elementos. Los vientos soplaban... se atrevió a renacer a la esperanza.. Finalmente se calmaron los vientos. y mi alma.... Me despedí de mi hombre y caminé aún cuatro leguas orientánd ome como pude sin encontrar a nadie cuando súbitamente el cielo se oscureció. me respondió.. cuando al preguntar a un leñador si estab a lejos de Vertfeuille. brillaron las estrellas. ese silencio espant oso solamente interrumpido por el mugido del aire.... con el único proyecto de retornar a la ciudad. Sin embargo mis fuerzas se agotaban. Y eso bastó para que yo mismo me viese impregnado de toda la inquietud que sus almas sensibles iban a dignarse sentir por mí. Mi razón me abandonó completamente y permanecí el resto de la noche en esa actitud de dolor y desesperación... me adentré en el espesor del bosque. Habiendo descansado un poco... ¡Desgraciado! exclamé. Entonces comprendí que este disfraz que no tenía ningún peligro en los alrededores de Vertfeuille. un torrente de llamas la envo lvió y la hizo desaparecer ante mis ojos. cuyos lastimeros acentos m artirizan mis oídos. ellas van a esperarme. está muerta.. majestuosas...... no me quedó más remedio que subirme a un árbol si quería ver un poco más lejos y observar si no había algún refugio. entre ellos creí distinguir el espíritu querido qu e idolatro y cuando quise precipitarme hacia ella. ¿Qué hacer en semejante circunsta ncia? En tres leguas a la redonda no había una casa en donde pudiese obtener la más insignificante brizna de información. Llegué a ella el dieciséis a las seis de la madrugada.. me encontraba en el centro de un bosque. Más vale que os alejéis. por los estallidos del relámpag o y por ese ruido majestuoso del bronce. pero estaba des trozado por la fatiga.. e n una región que no conocía.. me dijo que no conocía ningún lugar con ese nombre..ad el día quince a las siete de la mañana. es lo me jor que podéis hacer... hacia el cielo.. Como n o veía nada en los alrededores y viajaba siempre al azar de los caminos apartados del bosque.. Al ver que no acudo su inquietud será ter rible. después de ha ber andado por el bosque hasta mediodía. veinte veces me creí tan afortunado que había llegado a mi última hora.. al igual que sus ramas. Me puse en camino. ¡Cielos! me dije. se alzaban.. volví a salir a . el cielo se ilumi nó. No. No vi ninguno. Me di cuenta de que me resultaba imposible ir más lejos y. la cruel agitación de mi alma me impedía sentir hambre.. se abriese para recibirme. veinte veces cayó a mi lado... quise que ese suelo inu ndado que me sostenía. no es cierto? Y la casa a la que queréis que os conduzca está llena de guardias que no os lo perdo narían. me hizo temer que no era el único que ese día se veía amenazado por la cólera divina.. Este desencadenamiento de toda la naturaleza. En esta cruel alternativa rogué al campesino que acababa de int errogar que me condujese a la casa más próxima.. Negras quimeras terminaron de extravi ar mi razón.. se refiere a mi Aline.. Rodé por tierra. como no quería dormir en el camino.

le dije. Pero éstas lo buscan.. reservadlos para el ramo de novia. Madre. No se f ueron hasta la noche y envueltas en llanto.. ¿No podía eso acarrearle nuevas desgracias?. madre. ambas me hicieron prometer ser puntual en mis respuestas . hija mía. Y le describí de la manera más viva mi inquietud por todos los males que padecía por m i culpa.. de Blamont sobre mis temores por el interés que ella se tomaba por mí. dulces lágrimas inundaban mis ojos. están tan c ontentas que la señora me ha dicho que me iba a dar las diez ovejas que necesito p ara casarme con Colas.....las ocho acompañado por un guía que se comprometió a llevarme en menos de cinco horas al pueblo de Haut Chêne. me casaré con él ¿verdad? No pude resistir la inocente alegría de esa jovencita.. ¡Ah! sin la caridad de la señora y de la señorita. y vos. buen hombre. envuelta en llanto. en una palabra. señor! Hay gente que espera que el desdichado se acerque a ella pa ra socorrerle. Se podía temer cualquier cosa de un mar ido furioso a quien tanto enojaban los sentimientos que en mí despertaba su hija. descansad mientras tanto... También hay q ue ver lo que nosotros las queremos... . Quise hablar un instante a Mme.. a él sin novedad y.. Colette.. No vivirían si no lo confortasen. mi niña. Corre. añadió arrojándose al cuello de la anciana. Si necesitasen nuestra sangre.. en efecto.. . añadió dirigiéndose a su hija a av isarles... me comunicó sus esperanzas y sus proyectos para hacerlas realidad. lo despedí en cuanto me mostró la aldea. ¡Ay! continuó esa buena mujer ofreciéndo me todo lo que tenía. las medidas a adoptar para alcanzar el éxit o. sí. ¡con qué imp aciencia os esperaron ayer esas damas! Les habéis causado mucha inquietud. dijo la pobre niña cubierta de sudor. Esa madre respetable me dio los mejores y más sensatos consejos.. Después de haber estrechado contra mi corazón a esas personas tan queridas. tomad diez luises. nos sentamos. corre. señor.. la conversación se hizo más tranquila. Madame de Blamont se arrojó a mis brazos y Aline. Es justo que comparta la gratitud por u n servicio que es para mí aún mucho más precioso que para las amigas que me anunciáis. después de haber colmado a ambas de deliciosas caricias que prodiga el alma y que la mente no puede describir. le siguió poco después. Y estoy segura de que no llegaron a casa antes de la tormenta... – Sí. Ya sabes qué encarecidamente lo pidieron. Me dijo todo lo que había hech o. Llegué. Mi corazón se ensanchaba al escuchar tales palabras. ¡Había hecho las cuatro leguas corriendo y en menos de dos horas! – Vienen detrás de mí. y no podemos ofreceros gran cosa.. Apenas hube pronunciado estas palabras cuando entraron esas damas.. pero ¡son dos perso nas tan buenas. – ¡Oh! señor. vienen detrás de mí. Le he dado una buena alegría. como no quería que ese hombre presenciase lo qu e iba a hacer..... Arreglamos el intercambio de correspondencia.. señor. me dijo la madre de Colette en cuanto me vio entrar en su casa. a juzgar por lo que decía debía considerar que mi dicha era seg ura para este otoño. Quítate los zuecos para ir más deprisa.. es todo lo que llevo en cima. ¿Hay una felicidad más viva que la de oír las alabanzas de las personas amada s? Finalmente llegó Colette jadeando... la derramaríam os inmediatamente hasta la última gota y aún pensaríamos no haber hecho nada. somos muy pobres. os casareis con él... las posibilidades que aún percibía. lo decidimos sobre el mapa teniendo en cuenta las ciudades p or las que debía pasar. Me casaré con él... haría qui zás mucho tiempo que no estaríamos en este mundo ni mi hija ni yo. per o lo hacemos de todo corazón. Me ordenó que volviese entonces.

saltó un resorte y el retrato de mi Al ine vino a embriagar a la vez mi alma y mis ojos..... Que la mano del Eterno me convierta en polvo en el instan te en que su contenido no sea la ley de mi vida. – ¡Pues bien!. se había abandonado entre mis brazos. Inmediatamente me arrojé a los brazos de esas dos amigas tan queridas y en este pu nto. Pero Aline ya no escuchaba nada.. Se levantó sin mirarme... éstas son... Deseo que todo esto os resulte grato amigo mío. al igual que todos los de allí estábamos tomó la mano de su hija.... como vos. os jura que sólo vivirá para vos.. Mezclaba su s lágrimas con las mías y ya no dejaba oír más que los amargos gritos de dolor y los sol lozos de la desesperación. había que separarse. que el cielo sea testigo de que mi consentimiento no se rá jamás para otro. tened. su sangre. ¿me prometéis escribirme. lo besé. No obstante la noche se nos echaba encima.. – ¿Qué importa amigo mío.. Al menos tengo el consuelo de que lo soy por serviros. la sangre de la divinidad que idolatro había trazado d os líneas que inmediatamente se grabaron en mi alma. me dijo A line poniendo mi mano sobre su corazón.... En la parte inferior de ese ad orado retrato.. Madame de Blamon t creyó tener la fuerza para señalar el momento. su hija la oyó. continuó esa muchacha adorada entregándome una soberbia cartera.. sus rodillas fallaron y cayo en su silla entre soll ozos... quiero que esto sólo sirva para mis cartas. .. que importa ser un poco más o menos desdichada? Lo sería igualmente sin vos. mi silencio.... la puso en la mía.. Entonces Madame de Blamont le dijo con noble firmeza: – Pierdo. son las expresiones de este corazón que os a dora grabadas por la sangre que lo agita.. De ahí las recojo. Déterville... me prometéis ser muy puntual? – ¡Cielos! ¿Acaso podéis dudarlo?. un amigo... de ese santu ario en donde reina para siempre su imagen con el fin de ofrecerlas a tu mirada: PENSAD SIEMPRE EN MÍ Y QUE ESTA IDEA SEA LA BASE DE TODAS VUESTRAS ACCIONES.. Me sostiene la esperanza de volverlo a ver y tengo valor para separarme de él. más elocuente que mis palabras les convenció de que mi alma encend ida se unía a las suyas para residir allí hasta el último día de mi vida.. me dijo. y me dijo: – Sí.. Éstas son esas líneas querid as. hija mía. os prohíbo que lo empleéis para o tra cosa... lo devoré. Cogí ese precioso objeto. – Amigo mío me dijo Aline. – La sangre que he utilizado para escribir estas palabras procede de aquí.. Con esas palabras cayó de sus hinojos y esa madre res petable. a los pies de su madre.... quiso hacer lo mismo. y no olvidéis a una desdichada muchacha que. Valcour.. conmovida.Ella volvió hacia mí sus bellos ojos inundados de lágrimas. atrayéndome hacia sí. Una de sus manos estrechó la mía mientras pronunciaba estas palabras y mi boca se im primió sobre esa boca adorada y grabó en ella los besos de la amistad y de la más viva gratitud.. es vuestra..

. Aún lo veo. tiembla... Apenas lo hube hecho cuando inmediatamente un espantoso fantasma se of reció a mis sentidos desencadenados.... unidos como nuestras almas.. iba vestido de negro. sí... en su mano . por decirlo así intentó franquear el umbral de la puerta. Al no verme. no había ya ninguna consideración que pudiese calmar su e fervescencia. como el día anterior.. Marchad. sostenía por los ca bellos la cabeza de esa hija querida.. perdiéndome en mi s ideas... cruel presentimiento que aún impregna la mía de confusión y de hielo: esa niña adorada se volvió hacia el lugar donde habíamos estado .. devolviese... Esta intensa caricia produjo inmediatamente en el alma de Aline la diversión prev ista por esa mujer espiritual y sensible... continuó ella tendiéndome la mano. – ¡Huid! dijo madame de Blamont. yo. me decía el muy cruel: – "Aquí está a la que quieres como esposa. a través del dolor. ensangre ... la sacudía sobre mi pecho.. S agrado impulso de un alma impetuosa. la posibilidad de un i nstante de reposo. por lo que decidí esperar al pie de un árbol que e l astro.. encontré. quise arrebatarle esa preciosa cabeza y llevarla. el estado en que me encontraba no permitía a mi espíritu la posibilidad de guiarme.. desaparecí en otra habitación. a una señal suya. a quien suspende. suponiéndome aún allí.. llevándola en sus brazos. con la intención de llegar a Orléans esa misma tarde. después de haberla bañado con las lágrim as de mi gratitud y de mi cariño. Digo que soñaba. a través de la misma violencia de mi pesar. me lo d ecía. más vale que al volver en sí no os vea ya.. de haber estado mi alma menos destrozada y siendo más le ve la presión del dolor. Te ruego que obtengas p ara mí su relato con el mayor detalle. y Madame de Blamont levantándo se enseguida. mientras hacía que tendiesen a su desdichada hija sob re una cama. acordaos de esta escena. huid. amigo mío.. nuestros cuerpos. Entonces estalló mi corazón. la impresión fue demasiado viva.... me atreví a alzar los ojos una vez más sobre el ídolo adorado de mi corazón.... que. la estreché contra mi pecho.. mezclaba el t orrente de sangre que de ella manaba con la que fluía de mis heridas..... Me tendí al pie de un añoso roble y. persuadíos. las últimas expresiones de mi amor y corrí hacia el bosque. no estaba dormido.. todas las facul tades de mi existencia. tomó una mano de su hija y la besó arrebatada. Además. . allí derramó un nuevo torrente de lágrimas. recordad cómo se os ama y si creéis que quiero a mi hija. parecían formar una masa que ningún es fuerzo podría separar y mi razón no retornó sino por el deseo de devolver a la vida a quien está destrozando la mía. que... sus palabras llegaron a mis oídos. llegó como el rayo a la habitación en donde me escondía y cayó inerte a mis pies. abandonándome a la lúgubre melancolía que parecía lastrar a la vez todos mis se ntidos.. se liberó de los brazos de su madre. mientras tanto. franqueó de u n salto el espacio que nos separaba. que cayó de golpe. el del padre de Aline.. Le dirigí sin ser oído..... amigo mío.. Se volvió hacia su madre...... perdona el desorden... No había andado dos leguas cuando la noche.. no hubiera alcanzado... o bien me quitan la vida o bien sólo será vuestra.. Terminemos con lo que me concierne. pero no me atrev ería a sostenerlo... Yo vi ese fantasma... espero. mientras me ofrecía este espantoso espectáculo me decía.. No. Me dormí... Lancé mis brazos contra ese fantasma. se escondió en su seno. al venir a consolar a la tierra. tenía un aspecto que describiría sin v acilar.. divino am igo. si esto era posible.... Me precipité sobre esta querida amiga.. me hizo temer que me perdería... las consecuencias de esta triste separación.. no soñaba... ya no la verás más". de nuevo abi ertas.. un po co de calma a mi agitado corazón.Madame de Blamont se volvió a sentar.. Ellas me co ntarán. Después de prosternarme ante esta mano adorada.

d esde donde te escribo.. observo que esa criatura tiene la mirada perdi da. Solo el terror y la desesperación seguían siendo reales.. Ella pasó la noche conmigo. infórmame de su suerte.. No tardes en ir a ver a esos dos objetos de mi ternura... una especie de decencia y honestidad en el porte que aumentaban el brillo de sus atractivos.. Proseguí mi camino al azar... parecían conferir aún más realismo a la visión lúgubre que acababa de tener.. Enviamos reca do al palacio. No sé... . hacia las tres. causan horror.. Al día siguiente tuvo fiebre. .... Adiós. la estim a y la confianza de las dos sinceras amigas que han tenido a bien dármelas. . Y el carácter del crimen es hasta tal punto enemigo de la naturaleza que. desde que estamos aquí. que en sus preguntas había mucha más curiosidad q ue interés. volví a la ciudad de donde salí al cabo de unas pocas horas para ir a reunirme con mi criado en Auxerre y llegar como pude a Dijon. refiéreles la mía.. allí donde se impriman los odiosos rasgos del primero.. Emocionado a un tiempo por mil pensamientos dife rentes.. Diferentes som bras gigantescas. sigue teniendo la misma cara y ya resulta imposible mirarla sin repugnancia. A partir de ese momento no tuvimos ya dudas de que era la vigilante que el presidente había colocado a nuestro lado. pero para calmar los propios males es preciso verterlos en el pecho de un amigo.. presa de mil diversos tormentos. pues. a aquella que mi imaginación me ha bía pintado muerta.. esa Augustine de la que os he habla do en ocasiones. En ese momento cruel hubiera dado mi vida por oír aún una sola palabra de mi Aline.. Antes tenía candor. cuando menos. ¡Oh! ¡cómo afea el vicio! Esa desdichada. mi madre quiere ser fiel a lo convenido. tráeme hasta sus más insignificantes pensamientos y piensa que los verdaderos desvelos de la amistad consisten en servir al amor desesperado.. siempre habrá un torrente de lágrimas que las acerq ue hasta vos! Pero pasemos a los detalles del instante fatal en que os separaste is de vuestras desdichadas amigas. Me levanté presa de una agitación mortal.... El espantoso estado en que me encontraba obli gó a mi madre a dormir en casa de Colette. todos los atractivos de la segunda desaparecen o se marchita n.. CARTA LXVI Aline a Valcour Vertfeuille. ora quería volver sobre mis pasos. No obstante nos abstuvimos de d espedirla. sin embargo. de todo eso no queda hoy más que el orgullo. por retener un instante su mirada.. cuando era sensata era bella.. ora quería poner fin a mis días para no sobrevivir. producidas por los reflejos de la luna sobre los árboles que me rodeaban... acompañada de dolores de cabeza. no! ¡jamás las expresiones de mi corazón llega rán hasta vos sino entre sollozos. a través de la exacta ejecución de las órdenes recibidas. posee unos ojos soberbios y. la obra de la seducción. la indecencia y la inmodestia. ni mi madr e ni yo pudimos dejar de observar.. 22 de Abril ¿Por qué es preciso que la primera carta que os escriba después de vuestra marcha haya de ser escrita con mano temblorosa? ¡Oh. pero mis manos sólo agarraron una sombra. Todo permaneció tranquilo hasta el dieciocho. del desenfreno.... Todo desapareció en u n instante. pero desconfiamos de ella. Esa es.. Finalmente salió el sol y guiado más por el azar que por la impr ecisión de mis vacilantes pasos. a mis labios. pareció ser la más sorprendida por esa breve ausencia y.ntada. para que no se inquietasen y regresamos a él al día siguiente para la hora de comer. de donde saldré asimismo pronto para abandonar finalmente Francia y merecer.. l arga carta es ésta y llena de detalles atroces. ese día. pe .... mi madre se s intió indispuesta. Esa protegida de mi padre.

. pero no las tengo todas conmigo cuando escrib o estas líneas. acudiría a su lado. ¿creéis que yo pueda sobrevivir a la autora de mis días?. pero que ella suponía que su indisposición era demasiado lige ra como para que eso valiese la pena de obligarle a hacer un viaje.. Al no ver peligro de ninguna clase... No creo. pero la hora del correo me obligará a echar esta carta antes de que haya podido comunicaros el resultado de esta visita.. Si las almas están cerradas durante unos instantes en nuestros cuerpos sólo para languidecer.. puede destruir los lazos cuando estos se hacen dem asiado dolorosos. Le pide permiso para no escuchar. Valcour!. debe temer la m uerte y ha de estremecerse ante la idea de dársela. vuela por delante de las desgracias y que las realiza a su antojo... más que a su corazón. hace poco. su médico di jo que no era nada. imagináis que.. los dolores de las entrañas. que era dueño de hacer lo que quisiera. un involuntario estremecimiento guía las palabras que traza mi mano.. solamente hacemos variar las mod ificaciones y este derecho que nos confiere la naturaleza no contraría ninguna de sus leyes ya que no atenta contra sus fundamentos... se limitó a prescribir los remedios indicados para un poco de empacho y se fue. más vivos. que me fuese imposible vivir sin ser la causa de una multitud de crímenes y sin poder ev . que sabéis como la amo..... podéis suponerlo por un instante? Si a través de esta horrible pérdida me vie se privada a un tiempo de la esperanza de consagrarle mi vida y de la de pasarla con vos. al liberarse un poco antes de sus ataduras. pero ¡si alguna vez llegase!. ¡Pues bien! pensad lo que os plazca. Amigo mío.. ¡Ah! ¡la vida ya no es entonces más que un fardo que hemos de arrastrar bien a pesar nuestro! Esa alma.. preferiría interrumpir el curso de una vida que ya no podría of recerme más que dolor. me las dicta o las veta. dice. . que haya mal alguno en poner fin a sus días cuando ya no pueden servir a nuestra felicidad ni a la de los demás. ¡si hubiese de perder a es a dulce amiga!. Pero quien contempla la groser a envoltura que encierra esa brillante porción de su Dios como una prisión en la que nada le obliga a permanecer... a pesar de que ha observado el régi men más estricto. imagen del Di os que la ha creado. su inquietud es extrema. Hoy se renuevan los dolores... ¡Oh... os lo juro de que no sobrevi viré un solo minuto. Esperamos al médico. ¿Qué importa que los elemento s que nos componen existan de tal o cual manera? No está en nuestra mano el destru irlos. Pero supongamos por un momento que yo me encontrase en semejante situación. en nombre de mi madre. A no ser por el temor de vio lar lo convenido..sadez y un poco de irritación en las entrañas. si su verdadero destino está cerca del Dios del que emanan..... Acaban de entregarle un billete muy cariñoso de mi padre. no dejará de vola r pura al seno de su Padre. lo merezco. esos elementos indestructib les que ella misma modifica cada día bajo mil formas diferentes. El veinte se encontró mejor. amigo mío.... siempre lúgubr e. ¡si la mano del cielo fuese a romper los más tiernos lazos de mi v ida! Vais a reñirme. ¿por qué no reunirlas allí? ¿Acaso el afán de unirse con su autor puede se r jamás tachado de crimen? Solamente aquel que crea que todo muere con él. no! estar seguro.. ¿Qué daño recibe entonces ese a lma inmortal? ¿Acaso pueden perjudicarle los golpes que la liberan? Desorganizan u n poco de materia cuya forma es igual a la naturaleza.. se ha bía enterado de su estado.. aquel cuya pobre imaginación no pu eda elevarse hasta el dogma sublime de la inmortalidad del alma. ¡Oh.. Durante todo el día veintiun o reinó la calma. la fiebre es más fuerte que el primer día. ¡en qué confusión se encuentra vuestra Aline! ¿Os imagináis el tormento que l a agita?. ¿Vos..... vais a decirme que mi imaginación. He respondido. ¡Suponéis el estado de su alma? Afortunadamente nada me anuncia aún la des gracia que me hace temblar. en este momento.. No aniquilamos nada al darnos la muerte. los dolores de cabeza más agudos. Quien no ve esta vida más que como un tránsito puede regresar al hospicio cuando han sembrado su camino con espinas.. no..

haya destruido s u frágil existencia para volar cuanto antes junto a su Dios? ¿A quién puede pertenecer mi vida sino a mí? ¿Quién podrá disponer de ella si no soy yo? Si esta vida es un don de Dios. si queréis considerarlo como tal. al querer disfrutar de este don.. que . Pero cuando este presente se hace one roso. Si esa voz que me las dicta fuese a obligarme a seguirlas. Esos días. observad los días en que me améis mejor. un crimen... una ingrata si.. vómitos. ¿adoraríais siempre su memoria?. le pe diría la gracia de que el aliento que otrora animó el cuerpo de la que amasteis pued a acudir de vez en cuando a agitar el vuestro. ya no hay nada oscuro para mí en el futuro. ¿os o cuparíais de esta dulce Aline? ¿Viviría ella siempre en vuestros pensamientos? ¿Sería sin cesar el alma de vuestra vida. ansioso de abandonar rápidamente es ta morada de la falsedad. este camino que sólo es lícito seguir para glorificar a Quien me ero si... ¿no es.. cuando pesa en lugar de ser útil.. aquellos en que sólo estaréis animado por ella. Desgraciada de mí... puedo devolverlo sin temor a quien me lo d io.. no puede e xigir que considere o que respete ese don como conveniente para mí. estad atento los días en que os parezca más presente.. serán aquellos en los que el alma de vuestra Aline haya conseg uido revivir en vos. ¿Creéis. perdonadme estas ideas... todos los horrores que adivinaba detrás de él avanzan hacia mí bajo la guadaña de la muerte. deseoso de gozar de la luz celestial.. Ya se ha desgarrado ese velo oscuro que sep araba mi vida.. a buen seguro de que eshacerme de él. el egoísmo.. que...... Sería. volverá de esta carnicería cubierto de honores y de laureles. Mi madre llama.. mientras que la acción que me sustrae a millon es de crímenes ciertos. sin duda.. en todas las suposiciones posibles. Había aprovechado un momento de reposo para escribiros..... estoy firmemente convencida de que ha de ser lícito que me libere de mis cadenas cuando me molestan.itar ser obligada a cometerlos yo misma. un poder más fuerte que yo me las inspira. si fueseis a perder a quien tanto habéis amado. el elemento de vuestra existencia? ¡Oh! mi querido Valcour. el temor de verme expuesta a cometerlos volver el don que profanaría al conservarlo.. ¡Dios! está peor que nunca: escalofríos. mancho de crímenes ha colocado en él. Se des pierta. ¿y c argareis de censuras y de oprobio al infeliz que perjudicándose sólo a sí mismo.. el libertinaje y el crimen. ¿no es preferible a doscientos? Y si no cometo nin guno al matarme.. si el Dios a quien imploro se dignase escucharme. por el contrario. . amigo mío. por el contrario.. que ese estado perpetuo d e desorden y de desesperación no irritaría bastante más a la divinidad que el leve daño que causaría dándome la muerte? Y.... P me obliga a de no obro mal al d Amigo mío.. Y si obtengo ese favor.. CARTA LXVII Déterville a Valcour . el ángel de las tinieblas entreabre el féretro y vuestra desdi chada Aline sólo ha de dar un paso para descender a él.. más que en la me dida en que nada me impida considerarlo así. si fuese a dejaros so bre la tierra.. amigo mío. loable? ¿No se convierte en un título merecedor de las bondades del Eterno? ¿Es tan preciosa nuestra existencia como par a que una criatura de más o de menos en el universo pueda ser considerada como alg o realmente importante? En nombre de un Dios de paz un general del ejército podrá sacrificar a veinte mil ho mbres en un solo día.

Vertfeuille, 6 de Mayo
Pasaron ya los días felices en que mi mano, ocupada en transmitirte hechos interes
antes, empleaba días enteros en disipar tus penas distrayéndote con los mismos relat
os que hacían las delicias de los objetos de tu cariño. Contempla ahora los trazos d
e esta pluma fúnebre como otras tantas serpientes crueles que han de destrozarte e
l corazón.
Tiembla al abrir este paquete. No te diré que te armes de valor... no te induciré a
consolarte. Te conocería mal o te tendría en poco si esos fuesen los acentos de la v
oz que te habla... No... lee y muere... No te retengo ya en una existencia demas
iado cruel para ti después de las pérdidas que acabas de padecer... Renuncia a la vi
da, Valcour, ya sólo puede ofrecerte espinas. Une tu alma a las de tus amigas... U
na vez más te digo, lee y desciende a la tumba.
Apenas me hube enterado del estado de Mme. de Blamont, corrí a Vertfeuille. Me había
n enviado un hombre a caballo para rogarme que no perdiese un instante. El mismo
correo me traía una carta para el conde de Beaulé a quien invitaban a venir conmigo
.
Acababa de salir el día anterior para realizar unas inspecciones urgentes en las c
ostas.
Puse su carta en el correo dentro de una carta mía y el día veinticuatro llegué solo.

Encontré, como te imaginarás, a todo el mundo presa de la más extrema desolación. El acc
idente de nuestra respetable amiga revestía suma gravedad. La recaída del veintidós ha
bía presentado síntomas tan regulares como espantosos y el médico me dijo en voz baja
que si no había una evolución favorable al día siguiente, no respondía de la enferma ni
tres días más. Me guardé mucho de anunciar esta noticia a tu Aline, los presagios de s
u corazón eran más que suficientes. Como, según me dijeron, su madre me esperaba con i
mpaciencia, me acerqué inmediatamente a ella para recibir sus órdenes y manifestarle
mi preocupación por su estado. En cuanto me vio me tendió su mano y estrechándomela d
ijo:
– ¡Oh! amigo mío, temo que vayamos a separarnos.
Pero cuando vio que la tranquilizaba:
– Bueno, sea como fuere, respondió, he querido veros para confiaros mis últimas volunt
ades.

– Esa preocupación es aún inútil, ¿por qué ensombrecer la imaginación cuando aún hay tantas e
ranzas?
– Eso no mata a nadie, amigo mío... eso no mata a nadie y tranquiliza.
Diciéndome estas palabras me entregó un papel y me rogó que lo leyese.
Como ese escrito contiene muchas cláusulas que, sea cual fuere el interés que puedas
tener en esta noble mujer, son, sin embargo, de poca importancia, sólo lo mencion
aré las más importantes.
Casada, separada de bienes y pudiendo disponer de lo que tenía, dejaba todo a su h
ija Aline bajo la estricta condición de que se casase contigo. Como única y última gra
cia pedía a su marido no contrariar la voluntad de su hija en un asunto del que de
pendía absolutamente la felicidad o la desdicha de su vida. En el caso en que Alin

e fuese obligada a realizar otro matrimonio, no la privaba de sus bienes, pero q
uería que fuese ella sola quien dispusiera de ellos y esos bienes no entrarían a for
mar parte de la comunidad...
Fundaba un hospital de seis camas en Vertfeuille destinado exclusivamente a los
habitantes del lugar, el dinero necesario para la creación de este establecimiento
se encontraba en poder de su notario... Pedía un entierro sumamente simple en la
parroquia del lugar, pero deseaba que todos los pobres que hubiese en el ámbito de
sus posesiones, fuesen alimentados durante nueve días, mañana y tarde y servidos po
r sus criados en la sala grande del palacio... Quería que una cajita que contiene
su retrato engarzado en pedrería por un valor de quince mil francos te fuese envia
da inmediatamente desde el día siguiente a su muerte... Quería que sus soberbios cab
ellos fuesen cortados y entregados a su hija... Dejaba una joya de doce mil fran
cos a Léonore y a Sainville otra hermosa caja de su retrato.
Este escrito terminaba con sabios consejos para su Aline, consejos repletos de m
oral y de piedad. A continuación suplicaba a esa dulce hija que no eligiese nunca
una sepultura distinta a aquella en que reposaba su madre... Me nombró ejecutor te
stamentario de sus legados y voluntades y, en nombre de la amistad que siempre n
os había unido, me exigió la más completa exactitud en el cumplimiento de todas las cláu
sulas contenidas en el escrito que me entregaba.
En cuanto vio que lo hube leído me pregunto ansiosamente si le juraba cumplir lo q
ue me pedía...
Se lo prometí estrechando sus manos.
Me sonrió, me dijo que esto era una prueba de mi amistad, y que, segura de esto, s
e encontraba mucho más tranquila.
Efectivamente durmió cerca de tres horas durante la noche del veinticuatro al vein
ticinco. Pero al despertarse hacia las dos de la madrugada llamó a Aline, que nunc
a quiso separarse de la cabecera de su cama, la estrechó contra su pecho y le dijo
que se encontraba peor.
Esta dulce hija rompió en llanto. Entonces Mme. de Blamont se contuvo para no afec
tar excesivamente a aquella que tan cruelmente compartía sus dolores. Le suplicó que
se tomase unos instantes de descanso, le aseguró que yo la sustituiría. Pero Aline
no quiso ceder a nadie la satisfacción que experimentaba al cuidar a su madre. Dij
o que no confiaría en nadie... que los hombres no entendían este tipo de cosas y, ni
ruegos, ni súplicas, ni órdenes pudieron hacer que abandonase su sitio.
¡Qué atractiva resultaba, amigo mío, en el cumplimiento de sus sagrados deberes!...
Pálida... ojerosa... despeinada, con una pobre bata de tela... rodeada de un gran
delantal de doncella... Parecía que la piedad filial quisiera disputar a las Graci
as el deber conmovedor de embellecerla.
Pero al aumentar el dolor Mme. de Blamont no pudo seguir fingiendo... El médico, q
ue no había abandonado su puesto, me dijo, acercándose a mí después de haberla observado
:

– Esto es lo que me temía, está perdida.
– ¡Oh! ¡cielos! respondí espantado... ¿Perdida... a esta edad... con tantos recursos...
tanta sensatez y tanta salud?

– Está perdida.
– ¿Cuál es entonces su enfermedad? ¿Cuál es la causa de este accidente imprevisto?
– Una causa ante la que fracasaran todos los secretos del arte: ha sido envenenada
...
– ¡Envenenada! ¡Santo cielo!
– Sí, envenenada. Decid, ¿qué queréis que haga?
– Escribir a su marido y ocultárselo cuidadosamente a ella, a su hija y a toda la ca
sa.
Esto es lo que me parece más prudente...
El médico certificó, firmó su opinión y la carta salió secretamente, encomendada a un corr
eo especial.
No obstante los dolores de las entrañas oscilaron varias veces durante el día... En
una de las crisis más violentas, Aline hizo brotar las lágrimas de todos los present
es. Fue a arrojarse a los pies del médico.
– ¡Oh! señor, dijo en un espantoso acceso de dolor, ¡Oh! señor, ¡salvad a mi madre!
Todo lo que poseo es vuestro, os lo doy públicamente.
Pero cuando vio que el medico retrocedía, cubriéndose los ojos con un pañuelo y sin re
sponderle, volvió a precipitarse a los pies del lecho de su madre... invocó al Etern
o con una compunción, con un fervor tan ardiente que la violencia de la emoción term
inó con sus fuerzas y la hizo caer en mis brazos sin sentido...
La llevamos a una cama... cuando hubo recuperado el conocimiento, le hice compre
nder lo mejor que pude que debía calmarse, que el abandono al que se entregaba per
judicaría su salud y que dañaría incluso la de su madre: creí observar que esos razonami
entos la tranquilizaban un poco, quise intentar prepararla para el terrible acon
tecimiento que la amenazaba. Pero me interrumpió violentamente a la primera frase.
– ¡Santo cielo!... exclamó, ¿está muerta?...
Y escapándose de mis brazos, salió disparada de la cama en donde yo intentaba retene
rla hasta los pies de la de su madre en donde cayó de rodillas y con las manos jun
tas.
Mme. de Blamont, que se encontraba un poco mejor hizo que se levantase y la riñó dul
cemente por haberse exaltado tanto y besándole los ojos le dijo:
– ¿Es que no quieres que charlemos tranquilamente las dos?

– ¡Oh, mi querida y dulce madre! respondió Aline entre lágrimas, ¿acaso no sabéis cuánto os a
o? ¿Ignoráis hasta qué punto vuestra suerte está irrevocablemente unida a la mía?
– Si me amas, pruébalo calmándote...
– Bueno, bueno, estoy tranquila, mamá, estoy tranquila...
Entonces Mme. de Blamont, que quería olvidar sus males y los de su hija, hizo que
le trajesen los diamantes a su cama y jugó con ellos durante dos horas poniéndoselos
ella o aderezando a Aline, pero, más propensa a caer en el lado lúgubre de sus idea
s que a realizar el proyecto de aliviarlas por un momento, me dijo:

– Mirad, Déterville... ¡qué bien hubiera estado mi Aline el día de su boda!... Así es como l
a hubiera enjoyado...
Y esa idea desgarradora hizo que ambas derramasen sendos torrentes de lágrimas.
Sin embargo, en toda esta casa, que en otras ocasiones había sido tan tranquila, t
an deliciosa, sólo había dolor, sólo afloraban la tristeza y la inquietud... por todas
partes se veía gente que venía, se informaba, se iba... la desolación era general.
En medio de la multitud que circulaba por las habitaciones vimos entrar súbitament
e a una muchacha con los brazos alzados y la cara inundada de llanto... Era la p
equeña Colette en cuya casa os despedisteis. Quisieron contenerla, pero ella se re
sistió.
– ¡Dejadme, dejadme! dijo, quiero ir a ver a la protectora de los pobres, quiero ir
a ver a mi buena madre...
Se arrojó de rodillas a los pies de la cama, suplicó a su querida señora que le diese
su bendición, besó la tierra y se retiró entre lágrimas.
– ¡Bien! dijo esa mujer adorable una vez que hubo salido la joven, ¿no es cierto que s
e encuentran satisfacciones haciendo el bien? ¿No creéis que el homenaje del pobre v
ale tanto como todas las caricias de la fortuna?
Como se sintiese fatigada el veinticinco por la tarde, nos retiramos antes de me
dianoche. Pero por mucho que rogué a Aline, no quiso dejar a su madre. Me pidió que
me encargase de todos los cuidados exteriores, que ella se encargaría de los inter
iores. La ayudaban dos mujeres de Verfeuille que se relevaban por turnos. Todas
se disputaban este honor, no había una sola, ni siquiera entre las más acomodadas, n
i en el pueblo ni en los alrededores, que no solicitase como un favor la gracia
de velar a esa mujer angelical.
¡Oh, amigo mío! ¡esos son los efectos de la beneficencia, esos son los deliciosos frut
os de la compasión y la prudencia! Parece como si el Eterno, deseoso de recompensa
r al hombre, quisiese hacerle saborear en la tierra la imagen de los placeres ce
lestes que premiaran sus virtudes.
El veintiséis, desde el alba, día espantoso, amigo mío, día en que la voluntad de Dios p
ermitió que la inocencia sucumbiese bajo el crimen, para probar a los hombres o pa
ra humillarlos... nos anunciaron ya por la mañana que Augustine acababa de evadirs
e... que no había dicho nada a nadie y que no podían imaginarse qué había sido de ella.
En ese momento se rasgo el velo... ya no podía dudar... Recomendé que se guardase el
máximo secreto y me abstuve de toda investigación.
Debía mirar por el honor de Aline. ¿Iba a emprender algo que no salvaría la vida de su
madre y que daría con su indigno padre en el cadalso?... Subí... la noche había sido
terrible, espasmos... convulsiones... todos los síntomas de un fin tan cruel como
próximo indujeron al médico a decirme que mi deber era advertir a Mme. de Blamont...
Me acerqué a la cama de la enferma... había escogido un momento en que Aline había id
o a buscar unos papeles por orden de su madre y había encargado al médico que la ret
uviese a la vuelta para que yo tuviese tiempo de actuar...
Mme. de Blamont sonrió al verme... ¡sublime tranquilidad de un alma honesta y apacib
le!... ¡Oh, dulce reposo de una conciencia pura!
– ¿Estoy muy mal, no es cierto, amigo mío? me dijo... ¿No veré nunca la felicidad de mi hi
ja? ¡Ay! sólo deseo la vida para hacer su felicidad... no la disfrutaré nunca... el ci
elo no lo quiere...

En ese momento pensé que nada sería tan expresivo como mi silencio... bajé los ojos y
me callé.
– ¿No me respondéis, Déterville?...
Tomé una de sus manos y la acerqué a mis labios.
– ¿No me respondéis? replicó una segunda vez...
En este punto, la naturaleza pudo más que el valor. Tuvo una violenta crisis y, te
ndiéndome los dos brazos, exclamó:

– Estoy preparada, amigo mío... estoy preparada... Pero esa querida Aline... ¿voy a ab
andonarla entonces? ... ¡voy a dejarla desamparada en medio de los peligros que la
rodean!... No hubiese creído que el cielo lo permitiera... No importa, no soy yo
quien para examinar esas órdenes, sólo he de acatarlas...
Entonces me rogó que hiciese venir a su confesor y que me encargase por completo d
e Aline durante dos horas, sin permitirle que entrase.
Ese encargo no era fácil... envié enseguida a que llamasen al cura y, asegurando a A
line que su madre estaba mejor, le supliqué que viniese conmigo a dar un paseo por
el jardín, y que debía decirle algo absolutamente esencial... Pero ya sabía yo que no
era fácil manejar un carácter como el suyo. Me respondió decididamente que no iría ante
s de haber visto a su madre, que hacia ya más de una hora que la había dejado y que
después de tanto tiempo no confiaría más que en sus ojos para saber cómo se encontraba.
Subió a llevarle los papeles que ésta le había pedido. Bajó poco después. Me di cuenta de
que Mme. de Blamont no le había dicho nada y que, sin duda se había limitado a recom
endarle que viniese a hablar conmigo.
Al principio y con frases imprecisas me la llevé mucho más allá del jardín y cuando fina
lmente llegamos a un bosquecillo, le supliqué que me escuchase.
– ¡Bien! me dijo sin sentarse y presa de una terrible excitación... ¿qué tenéis que decirme?
... Ya veo que hacéis mucho misterio... ¿Voy a perderla?...
– Quizás no, le dije, ¿pero si llegase esa desgracia?...
– No sería la única víctima y no tardaría en compartir su suerte.
– ¡Oh, cielos! ¿Es esto lo que se ha de esperar de una piedad y una virtud como las vu
estras? ¿Pensáis en lo que os debéis a vos misma, en lo que debéis al hombre que os ador
a?
– ¿Valcour?... Ya lo he perdido... ¿Cómo podéis pensar que pueda ser suya algún día?
Pero no me habléis de eso, os lo ruego, ni siquiera el sentimiento de lo que debo
a Dios prevalecería hoy sobre lo que sólo corresponde a mi madre. No quiero pensar más
que en ella, sólo quiero ocuparme de ella. No hay una sola idea que pueda vencer
a la suya en mi corazón... ¿Es eso todo lo que tenéis que decirme? añadió emprendiendo la
huida como si hubiese contado todos los momentos que la separaban del objeto de
su idolatría.
Pero, reteniéndola por una mano y viendo que con un alma como esa más valía dar la mal
a noticia enseguida que emplear consideraciones que sólo servirían para destrozarla,
exclamé:
– ¡Aline!... ¡mi querida Aline!... esa madre que adoramos... ese dulce objeto de nuest

ras mutuas inquietudes... vamos a perderla irremisiblemente...
El golpe había caído sobre la parte más sensible de su alma y, por así decirlo, la había p
etrificado. Clavo sus ojos en mí... De pronto su mirada se extravió, la estupidez ap
areció en su rostro, su respiración se hizo viva y pesada y su cabeza se trastornó com
pletamente...
Me arrepentí de haber sido tan brusco. Reconocí que no estaba en forma alguna prepar
ada y que, a pesar de sus palabras, siempre se había hecho ilusiones... Me acerqué a
ella, me rechazó con un gesto furioso y, extraviándose más y más... me dijo balbuciente
que fuese a buscar a su madre... que la comida estaba servida en el bosquecillo
donde nos encontrábamos... ¡Ay! desgraciadamente era el mismo que solíamos emplear an
taño para estos menesteres...

– Sé perfectamente que no acudirá, continuó... luego, señalando el suelo, añadió, quiere ir a
lí... allí, allí, pero no se irá sin mí... Déterville, id a buscarla, ya veis que la estamos
esperando...
Entonces, inundado con mis propias lágrimas, la estreché contra mi pecho.
– ¡Oh dulce niña!, exclamé, recuperad vuestra razón y vuestros sentidos. Reconoced al más si
ncero de vuestros amigos y escuchadle...
Pero liberándose bruscamente de mis brazos, me dijo, siempre extraviada, que ya qu
e no quería ir a buscar a su madre, iba a hacerlo ella misma...
– No, le dije, reteniéndola... está cumpliendo unos piadosos deberes que no debéis estor
bar.
Estas palabras golpearon de nuevo su alma, porque, por crueles que fuesen no des
truían completamente la esperanza... estas palabras, decía, la retornaron a la reali
dad...
la razón volvió, pero como el choque había trastornado excesivamente sus nervios, cayó víc
tima de un violento ataque de convulsiones. Cayó a tierra... se revolcó... todos sus
miembros temblaban... quizás hubiese sucumbido en ese instante fatal si un diluvi
o de lágrimas no la hubiese aliviado... Contento al verla llorar, le tendí los brazo
s... Se lanzo a ellos...

– ¡Oh, amigo mío! me dijo, ¿es preciso entonces que me sea arrebatada? ¿He de perder el co
nsuelo de mi vida... la amiga preferida de mi corazón... el árbitro de mi destino...
la que yo adoro... cuya dulzura hacía toda mi felicidad... y que podía haber conser
vado aún durante cincuenta años? ¿Y queréis que yo la sobreviva?... ¡Ah! ¿qué será de mí en e
undo cuando ya no esté conmigo? No, no, no me pidáis tal sacrificio... no me lo exijái
s, amigo mío, no podría prometéroslo.
Al verla más afligida, sin duda, pero no obstante algo más razonable, destaqué los mot
ivos de consuelo que nos podía dictar la prudencia... Todo en vano... cuanto más int
entaba resignarla más se me escapaba; lo que debería calmarla, la sublevaba casi de
inmediato, y no llegaba a su alma abatida más que para agravar su desesperación. Sin
embargo, ella se impacientaba; ardía en deseos de acudir al lado de su madre... M
e vi obligado a llevarla allí y a dejar incompleta la tarea que se me había encomend
ado. Mme.
de Blamont había terminado con la suya... Entramos... Aline se lanzó a los brazos de
l dulce objeto de su corazón, le preguntó por que las habían separado durante tanto ti
empo.

Arrójate a los brazos del Esposo sin manc . El momento que he de vivir es cruel.. Quizás también sea culpable de d emasiado amor propio. Me quejé y no debí hacerlo. estoy ya dispuesta a separarme de vosotros para siempre. volvió a caer sobre la cama de su madre presa de un nuevo ataque de espasmos que nos hizo temer por su vida. porque siempre se ilusionaba cuando no estaba desolada. de Blamont. Pero cuand o Aline se deshizo del abrazo. respondió Aline enojada. al ver que podía hablar. ¡Qué cuadro. cuando llega.. más tranquila. pero la culpa la tiene esta querida Aline. Contemplé la posibilidad de conseguirla como un consuelo de todos mis males. No pude hac erlo. sin moverse. se calmó y el médico permitió a Mme. abrazando cariñosamente a su hija. – Amigos míos. Sin embargo. hija mía. Le pido sinceramente perdón por mi s ofensas. hemos de separarnos.. durante varios minutos... y ya no estaré yo para apartarlos de su camino. ya que temes los crímenes que inevitablemente acompañarían a semejante un ión. En cuanto volvió a abrir los oj os pidió que la dejaran sola durante media hora con su hija y conmigo. ahora hemos perdido toda esperanza! El último co nsejo que he de darte es que obedezcas a tu padre y que aceptes ciegamente lo qu e él te dé. Debí contemplar lo que me sucedía como la voluntad del cielo... nos dijo esa divina mujer. amigo mío! nunca vi nada más conmovedor y mis lágrimas son demasiadas como pa ra que intente describírtelo.. aún no ha llegado el momento. Y como viese que Aline hacia un gesto de horror. ¡Oh.. Aline.. Ahora la acechan peligros que me hacen temblar por ella. – ¡Bien! continuó.. le dijo entre amargas lágrimas: – Aline. Su felicidad era mi única ocupación. uno no se acostumbra a cont emplarlo de una manera suficiente en este mundo y sea cual fuere nuestra conduct a. Debía cargar también con esta cruz.. te queda la alternativa del convento.. Sin embargo os engañaría si os dijese que no he cometido muchas faltas: ¡con cuánta impaciencia soportaba el yugo que tuvo a bien echar sobre mis espaldas! Fui sacrificada muy joven y sabéis lo que he sufrido.. a fuerza de cuidados y como esa dulce hija no quería perder los últimos momentos que le queda ban. Durante mucho tiempo me sentí orgullosa de haberla traído al mundo y. como todo mi cariño era suyo.. Entonces Mme. de Blamont que tomase un poco de crema de ar roz que parecía desear... era preciso que apurase hasta las heces la copa del dolor. pero c on las desgracias que gravitaban sobre mí. A los treinta y seis años debería tener una vida más prolongada. me atrevo a volar sin temor a sus brazos... Solamente pudimos v olverla en sí gracias a los más violentos cordiales.. Me hubiera gustado llevarle un corazón más puro. dudo que hubiese sido más útil para la salv ación de mi alma. El excesivo amor que he tenido por esta hija me distrajo sin duda del que debía a Dios.. – Esas obligaciones no son necesarias aún... pero Aline sólo quiso escucharla de rod illas. la fortaleció con unas gotas más de esencia y nos dejó: Ella hizo que ambos nos colocásemos cerca de su cama.– Ciertas obligaciones... comp artió estos últimos alimentos pegada al pecho de su madre. A las tres nuestra enferma se sintió horriblemente debilitada. mi mano no podrá enjuagar las lágrimas q ue derrame su corazón. también coloqué en ella mi orgullo. nos asusta. al menos se lo ofrezco sin crimen. la escuchó con el más santo respeto. Aline. En esto postura. cada despecho era una r ebelión de la que debería acusarme como de un crimen. Plenamente convencida de la existencia de un Dios j usto. apoyó sus manos en las de su madre e inclinando su cabez a sobre la cama. El médico. Y ambas abrazadas se quedaron así..

Os autorizo plenamente.. que sabía de sobra la horrible pérdida que acababa de experimentar. Llevaron a Aline a su habitación confiada a los cuidados de su querida Julie y del médico. Entonces sus lágrimas manaron copiosamente. Luego... Pero.. como una silla de postas llega ba al patio. Esa querida niña carecía de pulso.. Se encontraba ya e n la morada que el Eterno destina a la virtud. no la hubiera cogido y conducido sin tardanza a su cama. corriendo el riesgo de ser derribada. Déterville.... Esa silla era la del presidente. os l a confío. Al cabo de una hora volvió en sí y. Déterville.. . por los gemidos. si la amab a. Profirió gritos de dolor que hubieran de sgarrado el alma del más insensible mortal. de acuerdo con esta decisión introduciréis los cambios necesarios en el act a que os he entregado. le permitiría la dicha de abrazar una vez más a su dulce madre. dependiendo de la decisión que adopte Aline y. Adiós. estaba inclinada s obre su madre. cayó sobre la cama sin conocimiento.. Déterville. ¿No h a podido serme arrebatada? Déjame que te bendiga y que te abrace. sería preciso hacer que mi marido reconociese a Léonore y todos mis bien es serían suyos.. ¡Ay! era difícil saber cuál de las dos vivía aún. En ese caso . ¿no es una gran dicha que tenga la suerte de expirar en tus brazos?. no le hubie ra opuesto su cuerpo. se hubiera abalanzad o infaliblemente sobre el cadáver que acababa de ser expuesto sobre el lecho mortu orio si afortunadamente Julie. me vi precisado a abandonarla. extraviada me dijo que era yo quien se la arrebataba. sufrió una ligera convulsión. Entonces arrojó sus brazos alrededor de su Aline. Levántate.... se dividieron lo s cuidados... decía... me pidió mil perdones por los reproches que me dirigía.. – Se acerca el momento... dentro de poco intercederé ante Él por mi Aline.. Se paró en la prime ra sala y por los lúgubres acentos que hirieron sus oídos. conseguí arrancarla de los brazos que la enlazaban. de respi ación y de calor y cuando. Renuncio a describirte mi estado. La cogí en mis brazos y ella se esquivó.. y el alma más pura que haya salido de las man os del Ser supremo voló de nuevo hacia su autor. Acudieron. Os confío esta tarea. si mi Aline se entrega a Dios. me preguntó por su madre. pero la infortunada madre ya no los necesitaba. ya te lo imaginas. después de haberla confiado a Julie y hube de ocuparme en otras cosas. q ue yo le impedía verla y que apelaría ante el tribunal de Dios por todas las injusti cias de las que era objeto.. levantándose con gran trabajo.. al desaparecer estas razones.. continuó.. protegida por un esposo que la ama no tendría nada que temer de un padre vicioso y cruel y. con él solamente había un criado... pero que. al verme en la cabecera de su cama.. Dentro de poco compareceré a los pies d el Eterno.. Valcour. ya la adornaba. sería necesario devolver a su hermana la existencia que le corresponde y hacerla renunciar a lo s bienes que hoy reclama que quedarán generosamente recompensados por los míos y los de su padre. por los llantos generales. con grandes esfuerzos. Léonore. mi primera preocupación fue correr hacia Aline. volviendo enseguida emocionada..ha. Diciendo esto se escapó y. amigos míos.. leván tate. a pesar de los esfuerzos de Julie.. que no dejaba de ocasionarme muchos remordimientos... pudo comprobar que su abominable fechoría se había consumado. Me dijo que había perdido la cabeza. Pero había importantes ocupaciones que me exhortaban a tener valor. al desaparecer todas las razones que hubieran po dido legitimar un arreglo.... hija mía. la estrechó fuertemente contra su pecho.. Apenas si tenía fu erzas para levantar los ojos. los placeres celestiales que Él te promete son mucho más valiosos que las engañosa s alegrías de un mundo en el que solamente encontrarás contrariedades.

... Hizo señas de que se retirasen.... Permití q ue dijese lo que quisiera. me abrazó con la mayor serenidad... cubierto solamente por un velo que se habían apresurado a echar por en cima cuando nos oyeron entrar. añadí. Imaginaréis que he despedido al criado. – Pero no veo ningún síntoma de veneno. Cuando estuvo solo conmigo. – ¡Bueno. esa es una zorra! La conozco bien.. Me rogó que le llevase al lugar en donde reposaba su mujer. se acercó a la cama. ¿Son esas vuestras pru ebas? – Podría reunir más. y vos mism o no deberíais haberlo consentido. – Una muchacha se ha escapado.. le describí el estado de esa querida niña y le dije que consideraba prudente dejarla tranquila durante algunos días. lo llevé a la sala mortuoria y. Estos horrores no deben suponerse jamás en una ca sa.. y. cuento con llevármela mañana... Yo hice como que no com prendía. dijo.. – ¿Algunos días? me dijo socarronamente. ¿Qué es lo que pretende vuestro médico? Es u n loco o un hombre peligroso que merecería que lo hiciese castigar.. – No veo que eso sea un signo de vuestra prudencia. que el ángel no estaba ya en el templo. Dolbou . – Quizás no haya tenido más en toda mi vida. eso es lo qu e yo llamaría prudencia.. como tenía en mi cartera lo necesario para justificar mi presencia. – ¿Qué? – Augustine. creer en ellos es comprometer a todas las personas que la habitan. agradeció mis cuidados. Ha sido seducida por uno de mis criados . – Vamos. vamos.. miro con atención el rostro.. Lo abordé. ha decidido escaparse de todas formas.. Ambos están muy lejos. Y conteniéndome.. y ya que no lo era hubiese valido mucho más no decir nada... éste esta ba desnudo. S e acercó.. enferma o no. como estaban amortajando el cuerpo. ¿Dónde está Ali ne? Contento de cambiar de tema y como no quería ir más lejos de acuerdo con las firmes decisiones que había adoptado.. sino que he ordenado que os escribieran. Sin embargo. dándome a enten der hábilmente que mi presencia en el palacio era ya inútil. Eso supone un perjuicio para todas las personas honradas entre las que ha muerto. – ¿Yo? no solamente lo he consentido. y que el Eterno lo había llamado a su sen o. levantando el velo. – ¿A quién había que quejarse? ¿A quién había que comunicar un hecho cierto sino a aquel que ebe vengarlo? – ¿Cierto? no. dejemos todo esto... no le gustaba su ama. el muy m onstruo dijo como Nerón cuando quiso mancillar a Agripina: – ¡En verdad que está bella aún! Quizás hubiera seguido hablando si no me hubiera visto estremecerme de horror.

si. pero que no queremos que hagan los demás . M. acudió a pesar de los peligros. de Mezane que tiene un asunto pendiente con la Au diencia de Aix y esa Audiencia es una de las más prudentes.. de acuerdo con esto.. . M. os lo ruego. es una especie de reparación que debemos a la naturaleza y cada minuto de retraso es una infracción de sus leye s.. podemos seguirlos. se sienten y ¡ay de quien no las sienta! – No.... si queréis.. Me parece que si el gobie rno nos da semejantes ejemplos. de acuerdo con la perfecta certeza que poseo de que la muerte termina con todos nuestros males y no debemos temer ninguno más. mi mujer. todo debe someterse al análisis. señor.. prosiguió: – ¿Sobre qué basáis la legitimidad de ese dolor que sentimos al perder a los seres queri dos? ¿Qué utilidad puede tener un sentimiento que no aporta ninguna variación al estad o de quien ya no existe y que trastorna o desarregla la salud del que queda? – Esas cosas no se razonan. me parece una atrocidad incurrir e n tal crimen para castigar un delito ordinario.. – ¡Oh! señor.. me desespera ver que ya no vais a sufrir más. Mirad. que no era en absoluto feliz en este mundo. sin duda el hombre de quien habláis era cul pable de alta traición. es fal so. acabo de venir de París y ayer por la tarde sucedió algo muy semejante aunque no exactamente igual.. no se encuentra ahora en un reposo preferible al estado de perpetuo dolor en que vivía aquí abajo.. sin embargo. prediccion es. dije. os preg unto. de Mezane. – En ese caso. os hará ver que.rg la espera en Blamont y vamos a dar fin a este asunto inmediatamente.. Ahora bien. – ¡Bueno! ¡Eso son pequeñeces! Una mujer que acaba de morir no impide que se ponga a otr a en condiciones de dar la vida. si creo que m i mujer está en un mundo mejor.. si. pero movido por la estúpida delicadeza de acudir a París a prodigar los últimos cuidados a una madre agonizante. Cosas que hacemos nosotros mismos todos los días.. – ¿Qué me dice. Y el muy indigno. no hay que pararse en sentimentalismos estúpidos que solamente están hechos para el pueblo. desviando la conversación. os parece delicada? Renunciando por un momento a mis sistemas. se rieron de él en sus propias narices y lo arrojaron a un calabozo de la Bastilla en donde tranquilamente puede deplorar a la vez la pérdida de su libertad. pero que. por cierto. por lo que la únic a alternativa era una prolongada detención. si adopto los vuestros.. Por el contrario. si.. de acuerdo con mis sistemas materialistas. señor y permitidme que os lo diga. la mue rte de su madre y la bárbara estupidez de sus parientes. cuando se tra ta de cosas serias. señor. Apenas había puesto el pie en la casa de la difunta cuando la familia de su mujer le hizo detener. – No. mi pena por no verla más en este en que sufría ¿no es in .. Protestó contra ese procedimiento. algunos escritos contra nosotros. algunas aventuras de juventud. ¿y esta pena. lo que no es susceptible de ello. Porque entonces la virtud no ha ganado nada y una execrable fechoría más viene a aumentar la masa de los errores del Estado. decía. decía . cuando está muerta ya no es na da. cuando vive. se escondía desde hac e años.. lo que decís me horroriza. decidme. Una madre es sagrada. contra los reyes.. bien perdonables a los veintisiete años. más íntegras y mejor compu estas del reino no quiso arreglarse con la familia de su mujer.. señor? Estando aún abierta la tumba de su madre. ¿Y si es así. por qué habría de lamentarlo yo? Mi pena sería como decirle: deploro que ya no seáis desgraciada.

o no son nada. porque o s aseguro que no la he experimentado jamás. ¿no sería bárbaro resistirse? – La verdadera filosofía se acostumbra a las privaciones y no debe resultar afectada por ninguna. una nueva querida. Me enfado porque me veo privado de ella y mi única aflicción es por la pérdida que experimento al no tenerla ya. Esta idea no solamente es personal. Además no estoy de acuerdo con vos en que esa exagerada sensibilidad sea un bien. al menos no lo es para todo el mundo. eso supone embrutecer nuestra alma... Es la costumbre. y no debemos afligirnos. me conc ederéis que el placer que consuela es mucho mejor que el que aflige.. ¡Ay! señor. lo cual no es un estado peor o están mejor. sino que es quimérica. porque. Luego el hombre más desgraciado es. Cuando nos abandonan son afortunados.. a un corazón delicado y sensible. su sola idea produce horror. – Ahora habría que saber (dejando de lado las convenciones sociales) qué proporciona más .. – ¿Y de dónde sacáis. Usemos todo y no nos apeguemos a nada y entonces las pérdidas no nos afectarán jamás. sin duda. que nos ata mucho más que esa relación o esa conveniencia de cualidades y. ¿existe uno solo que pueda comparar con lo que para mí supone la sensación de llorar a la amiga que acabo de perder? – Pero si amáis vuestro dolor. . lo que supondría un emp eoramiento. ¡es tan fácil volver a llenar el vacío que deja una mujer. Lo que es seguro es que si esa emoción es una dicha. Si actúo de esta forma sólo pienso en mí. sin duda aquel que. Y en ambos casos es un error desear que vuelvan a la vida. al no conocer el arte de r evolotear igualmente sobre todos los placeres.. un amigo nuevo reemplazara al antiguo. supone sofocar en ella la más dulce de las facultades. sea cual fue re el placer que podáis ofrecerme ahora. – Ese vacío es espantoso. sin pensar en la ganancia que para ella supone no tenerme más. advertiríamos que la pena experimentada con la pérdida es solamente la se nsación física de un hábito interrumpido.. lo que supone un estado más agradable. que valga más estar organizado en vuestro sentido que en el mío. Por eso no hemos de extrañarnos de que haya países enteros en donde rein e la costumbre de reunirse para regocijarse por la muerte de los parientes y lam entar el nacimiento de los niños. de probarlos todos sin apegarse a ninguno. – El uno corresponde a un alma de hierro.sultante ya que soy yo su único objeto? Me concederéis que este egoísmo es repugnante. una querida. al quedar excluido el infierno. No conozco costumbres mejores que éstas. Por lo que concluyo que es una grave inj usticia lamentar la muerte de los seres queridos. se crea un hábito tan fuerte en algunas cosas que ya no puede renuncia r a ellas sin dolor. Quizás me resultase muy fácil probaros lo contrario. este se convierte en un placer y en ese caso. el otro. los vuestros conducen a todos los crímenes. ¡Oh! señor. si ambos experimentamos placeres? – Los míos son los de la virtud. si nos pr eocupásemos. señor. Hay que c ompadecer a quienes nacen al dolor. un pariente o un amigo! Si su pérdida nos af ecta tan intensamente es por la idea que tenemos de que jamás podremos encontrar e n otra persona las cualidades que se nos escapan en aquel que nos arrebata la mu erte. hay que imitarlos y llorar como ellos cuando ven la luz del día. y en modo alguno en ella y pare ce como si consintiese tácitamente en que ella perdiese el bien que posee para que viniese a devolverme el que pierdo yo. – Pero supongamos por un momento que ese dolor sea solamente para nosotros el inst into delicioso de un alma sensible. a la que acabamos de perder y el torbellino de los placeres nos arrastrará sin darn os tiempo a pensar y no tendremos que experimentar jamás el dolor de lamentar la pér dida de las cosas que sepamos reemplazar con tanta prontitud.

Creedme que el hábito del mal los ha debilitado hace ya tiempo en semejantes almas. ese fantasma ideal de la virtud? – ¿Felices? No pueden serlo. yo no comí.. esa sensación excitante recibida por el alma y debida a una causa cualquiera. como vos. – Pero. ya veo que no nos vamos a poner de acuerdo en toda la t arde. le preguntó descaradamente que cuál era la causa de la muerte de su esposa. y con razón. mucho más viole nta cuando es causada por el vicio. convirtiese vu estros vicios en virtudes y todas vuestras virtudes. para dirigir las propias ac ciones de acuerdo con la picante singularidad de los propios sistemas filosóficos. señor. – De acuerdo. señor. dará infaliblemente origen a más placer que la q ue fuese efecto de la virtud. El médico no se había ido aún. – Señor. derribando todas vuestras ideas sociales. si es que no se atreven a molestarlo en forma dif erente. – ¿Remordimientos? No me hagáis reír. esa conmoción. respondió ese desalmado. – Hay una forma segura de convenceros. . .placer. que nos sirvan la cena. pero no fui a la habitación de Aline a quien mi presencia irritaba en lugar de calmar y a quien no quería informar si no al día siguiente de la cruel continuación de sus desdichas. Ese es el primer efecto de la s uperioridad. Esto es lo que permite que un hombre traicione al Estado. respondió audazmente éste. Como imagina ras.. que cien otro s se pongan de acuerdo para atraer hacia sí la sustancia del pueblo y para hacer m orir de hambre a continuación a ese mismo pueblo vendiéndole diez veces por encima d e su valor ese alimento que acaban de robarle. estaba descansando un poco. Pero mirad. pero la felicidad de estar por encima de los demás confiere el derecho de no pensar como ellos. la verdadera felicidad solamente reside en la virtud y los remordimientos de los sinvergüenzas de que habláis deben vengarnos de todos sus crímenes ya que no lo hace la espada de Themis. yo no he almorzado para veni r más deprisa y tengo un hambre feroz. Di las órdenes y él se sentó a la mesa y cenó con una tranquilidad que me hizo comprende r que era preciso que ese desalmado hubiera adquirido un arraigado hábito en el cr imen para que pudiese permanecer tan tranquilo después de cometerlos. en vicios. al menos. mandaríais colgar. si el vicio o la virtud. – ¿Cómo puede discutirse una cosa semejante? – Os devuelvo la pregunta. – El veneno.. me contenté con hacerle compañía levantándome de vez en cuando para ocupa rme de los detalles propios de mi cometido. El segundo consiste en abusar de ellos. amase una fortuna y a bandone el ministerio diciendo que está arruinado. doctor. os lo ruego. es o bjeto de sus bromas más crueles. El presidente quiso verle. al desdichado que pensase como vos. ¿acaso pensáis?. ¿Creéis que esas gentes son menos felices por no haber amado. dije enfurecido al no poder aguantar más esos sofismas tan crueles. porque si caracterizáis al placer. que otro destruya el comercio i nterior de Francia porque su absurdo proyecto le costó dos millones. Ya filosofaremos a los postres si lo deseáis. Y en ese caso el hombre perfectamente feliz podría s er perfectamente quien. cuando queráis procederemos a abrir el c uerpo. Si alguno de ellos volviese a tener una recaída es un tonto a quien sus compañeros deberían despojar al instante y que. Ordenad.

– ¿Contra quién? dijo el presidente. las circunstancias.. sin fundamentos y sin motivos. señor. Y cuando le hube mostrado las últimas voluntades de su mujer al respecto. por compasión.. Lo que más me preocupaba era la manera en que prevendría a la pobre Aline de las nue vas desgracias que la esperaban. Se trataba de una joven huérfana de catorce años que está casi sola en el mu ndo. Un poco sorprendido por esta respuesta. No son seguras y además opino que tienen algo de cruel. todo pertenece a mi mujer y ella pudo adoptar las disposiciones que le pareciesen convenientes. El celoso sirviente se la mostró a su amo. – Por lo que hace a los bienes muebles e inmuebles. No disequemos. el dolor general. honor y todas las virtudes que caracterizan a un hombre honrado.. Inmediatamente cambió el tema de la conversación evitando. me dijo. Os . pero para colmo de horror. se atrevió a escuchar las proposiciones que se le hicieron. ¿p or qué es preciso que haya de revelar aún esta última torpeza... nada consideraron sagrado e stos dos monstruos. Y entre todas las jóvenes cam pesinas atraídas por la piedad y el agradecimiento a los pies de su respetable señor a. – . celosos de los placeres d e su amo que... Vos.. sólo conseguiríamos armar mucho ruido y no dar un escarmiento. aún palpitantes de esa desdichada mujer cuyos días acababa de abreviar de forma tan odiosa. En cuanto se retiró me ocupé de los tristes deberes que me habían sido encomendados. se podía prestar oídos en el momento en que ella los dictaba. El lugar. estoy plenamente convencido que lo más sensato es permanecer en silencio y conclu ir. religión. con el mayor cuidado habl ar de Augustine. que un crimen así. por qué una carta que sol amente dedicaría a la tristeza ha de verse manchada por relatos infames? El presidente no viaja jamás sin uno de esos sirvientes.. desprovistos com estamos de pruebas. Por la tarde se la llevó a las habitaciones de este horrible esposo y el traidor se atrevió a consu mar la fechoría junto a los restos. ésta me pertenece. La orden era precisa. como yo. enterremos. sacrifican todo. nada tengo que reclamar. Se quedó con ella durante toda la noche.. pero como no admito en absoluto vuestra sospecha que al ser formulada compromete inevitablemente a todas las buenas personas qu ha habido alrededor de mi mujer desde hace tres meses y como. pero que después había que reírse de ellos. el presidente me la había repetido antes que nos separásemos. es inadmisible. una. Después de cenar fue a acostarse. señor. debéis saber mejor que nosotros la necesidad que hay de perseguir estos horrores. esa impresión de profundo respet o grabada profundamente en todos los que allí estaban. éste aprobó la elección. este famoso agente lanza inmediatamente sus ojos a su alrededor y descu bre con una habilidad y presteza singulares el objeto que pueda convenir a los s ucios deseos de quien lo emplea. En cuanto el patrón está en algun a parte. dijo que n o eran más que desatinos a los que. más débil o menos afectada. que castigáis hasta la más leve sospecha. e o De acuerdo. Pero por lo que respecta a mi hija. Uno ordenó acción y el otro trabajo. – Pero. Yo me enteré solamente después de su marcha. por favor. dijo el presidente.. el medico le preguntó si no creía convenient e formular una denuncia en regla. deberes. esas cosas no deben quedar impunes. En verdad que no lo hubiera tolerado de haber sido advertido. esas operaciones me han disgustado siempre.– No.. para procurárselos.

Para no turbar su sueño. le respondí. Si esto sucede. Me miró con un gesto de espanto que me hizo temblar. amigo mío!.. volvían a cae r sobre su corazón en forma de gotas de sangre. – ¡Oh. Se le escapó un gesto de amistad.. Emplead todo: la naturaleza os ha conferido gracias. a buen seguro se os negaría. Nada puede revocar las decisiones de vuestro padre. como supongo.. ¡ya no hay nada en el mundo que pueda impedirme q ue me reúna con mi madre! – Sentaos Aline... Sus lágrimas al no poder encontrar el camino hacia el exterior. que ya imaginaba muy intranquilo. – ¡Oh. Valcour está perfectamente bien y estoy seguro de que solamente se ocupa de vo s.. Como es menos violento que vuestro padre... la cogí. Una vez en el castillo intentad hablar a solas con Dolbourg. Describidle las desgracias que con toda seguridad se derivarán para ambos. sale hoy mismo con vos y quiere que os convirtáis inmediatamente en la esp osa de Dolbourg. Pero pongamos las co sas en lo peor y supongamos que no encontrarais ningún medio de evitar la suerte q .. amiga mía!.. la estr eché en mis brazos y lloró.. En primer lugar vuestra sumisión debe doblegar a vuestro padre. cogí una de sus manos y. conv encedle con el mismo ardor para que rompa lo que quizás haga.. pero lo que he de deciros es quizás más cruel que lo que temíais. armaos de valor.. d espués de haber concedido todo lo que me fue posible a la aflicción que embargaba su alma. ¿Valcour está con mi madre? ¿Han sido derribados por el mismo golpe? En semejantes circunstancias es agradable que la persona a quien se ha de dar un a noticia espantosa vaya más allá de la verdad. durante el viaje mos tradle obediencia y respeto. pues.. pero os quedan medios para escapar a los lazos que os destina.. sonriéndole ami stosamente.. intenté adueñarme de ella. Cuando me vio se recuperó un poco. debo notificaros nuevas desg racias.. creí encontrar en vos la fuerza y solamente me mostráis la desesperación. le dije: – No. una elocuenci a suave y persuasiva a la que resulta difícil resistir. le dije entonces. sobre todo.. y todas sus ideas se dirigi eron hacia ti. Vuestro padre e stá aquí. Me pregunto por qué la había dejado sola durante ta nto tiempo.. – ¡Oh. Me disculpé hablándole de los deberes correspondientes a mi situación y. interes adle. Debía prepararla. – ¿Cuáles son? – Escuchadme y.. no me extrañaría que se rindiese. En mi vida he visto una emoción tan violenta como la que embargo a esa muchacha va lerosa a infortunada a la vez.. y tanto más por cuanto su desesperación era muda. Pedía incesantemente ir a besar a su madre y se irritaba violentamente ante la obligada resistencia que se le oponía. mostradle enérgicamente la insuperable aversión que experimentáis por este m atrimonio.. n o fui a sus habitaciones hasta el alba. calmaos... vuestro intento sería en vano. le dije entonces. me dijo levantándose. pero esto es lo que os dicta la amistad.ruego que la advirtáis que es preciso que salgamos mañana sin falta. Se sentó y me prestó toda su atención. cielos! exclamó. en fin. – No os aconsejaría la reclusión en un convento. S us accesos de dolor habían sido crueles. Ella no se había desvestido ni acostado.

. En ese caso vuestro padre habrá incurrido en faltas reale s de las que simplemente no querréis ser víctima. en donde me resulte imposible. Aline? ¿No conocéis los derechos que tenéis sobre mi corazón? – Quiero besar una vez más a mi madre. luego añadió con violencia.. me siento más fuerte de lo que hubiera imaginado. Déterville!. si es cierto que tenéis ganas de librarme de los males que me a menazan. vuestro padre esta aquí en este momento. Si desaparecierais significaría que yo os he raptado y. como me han demostrado vuestras conmovedoras bondades ¿por qué no comienzan aquí vuestras atenciones? ¿por qué no me evitáis ese horrible viaje con mi padre? – ¿Es eso posible? respondí yo con dulzura.. exclamó lanzándose a mis brazos.. le pregunté que le pasaba. y si bien es verdad que vuestra desgracia es desesperada q uizás haya que compadeceros hoy menos de lo que hubiera creído ayer. ninguna sospecha puede recaer sobre mí. demasiado apas ionado. ¡Mi querido Déterville!. Sí. Os sacaremos de Francia. pero antes de que me destroce no me neguéis el favor que voy a pediros. una decisión violenta. pero permitidme una reflexión. estái s en su poder. un se rvicio que os prestamos. en una palabra. si creéis que hay en el mundo una criatura más desdichada qu e yo. eso ya está decidido.. Vuestras bondades me h an conmovido y voy a aprovecharlas. Desde allí me avisaréis. Hay decisiones más simple s que pueden tener éxito y una ley de la prudencia aconseja no emplear jamás métodos e xcesivos más que cuando los otros no ofrezcan ninguna esperanza.ue os ha sido destinada. no podréis soportarlo jamás. perderéis con ella al mejor amigo de que podíais disp oner. le dije. estará sobre aviso. – Os temo. – Seguro que sí. Ella volvió a sumirse en sus reflexiones. es de día. Lo más probable es que nos sepa remos pronto. de Senneval.. mientras que hasta el momento sus faltas hacia vos no justifican la huida. amigo mío. voy a aprovecharlas. este nuevo golpe será terrible para mí... Eugénie y yo nos enca rgaremos de vos. Y cociéndome ambas manos: – Ahora decidme. vuestra mente es demasiado viva. Vuestra fiel Julie irá con vos.. en Blamo nt hay horrores. vuestra huida será obra exclusivamente vuestra y las atenciones que tengamos seguidamente para con vos no serán ya el fruto de una seducción.. – ¡Oh.. Acud id a casa de Mme. sin que e sta gestión sirva para salvaros.. Si salís de Blamont. no seré jamás la esposa de Dolbourg. – Amigo mío. .. sino la protección que os concedemos. le dije. ¡La más ligera apariencia de felicidad es tan halagadora para un corazón desesperado! Esa querida niña cayó en una dulce entonación. ese espectáculo es doloroso. – ¿Qué queréis.. Luego al cabo de un tiempo me dijo: – Déterville. Aquí sólo ha habido malas maneras. irá a esperaros expresamente a su propiedad cercana a París que ya conocéis. O no me habéis amado jamás o me concederéis este consuelo. amigo mío. vuestro corazón. dijo volviéndose hacia la ventana.. continuó lev antándose. Tomad cien luises que os doy para los gastos que esto origine. me dijo. Escaparos de aquí es. vuestros procedimientos me confunden. amigo mío. Escap ad con ella. os llevaremos a los brazos del esposo que os destinaba vuestra madre y haremos que disfrutéis allí en paz la fortuna que o s deja. Pero posible o no..

el temor de perderlo... se ret iró con los ojos bajos y se arrodilló a los pies de la cama para compartir un instan te las oraciones con los honrados eclesiásticos que se ocupaban de esta tarea.. abatida por un número excesivo de choques. encontrará en medio de la multitud de sacudidas la fuerza que cada una de ellas le arrebato.. la colmó de besos y le dirigió palabras tan dulces. dádmelos. Alrededor de la cama ardían ocho cirios y las cortinas de ésta estaban sujetas con grandes la zos de cinta blanca. sin darme tiempo para responder.... ya que sólo tenía oídos para su do lor. los conservaré toda mi vida.. la religión y la piedad combatirán el dolor.. Pero como ella se resistía. Todas estas ideas ensombrecieron sin duda el triste placer que le causaba este regalo . admiró la belleza que aún la adorna... ha pensado en mí. esa dulce madre. todo la sostuvo y avanzamos... Tu desd ichada Aline.. dijo.. de Blamont estaba sobre una cama de damasco azul en donde había hecho que la prepararan convenientemente ya que quería que al día siguiente los habitantes de sus posesiones tuviesen la satisfacción de verla. Aline. más libre. le agradaba la idea de poseer sus cabellos. Dos curas modestamente recogidos recitaban oraciones en voz baja. en cierta forma esto significaba desarreglar ese cuerpo que ella idolatraba. Mme.... su cabeza reposaba sobre una alm ohada adornada con encaje y su actitud era la de una mujer que duerme. dio un paso atrás y cayó en mis brazos. Luego. se arrojó a los pies de su madre y los besó con respet o. Parecía que esto fuese para ella una prueba más de la muerte de s u madre y quizás alimentase en este momento la ilusión de creerla dormida. respondió: – No. Me acerqué a la cama para proceder a esta operación... sus cabellos. Desde la puerta por la que entramos pudimos contemplar todo el cuadro. Lanzó sus brazos al cuello de esa madre adorad a. Los curas se retiraron un instante. – Ella me da sus cabellos.. perpetuamente consciente de sus deberes y que siempre sacrifica las pasiones más ardientes de su alma. esa buena madre. Llevaba un vestido de gros de Tours blanco... le hi zo preguntas tan conmovedoras que el temor de verla sucumbir ante este exceso de sensibilidad hizo que me acercase a ella y que la suplicara que no se abandonas e así. en su color natural.. Además. e staban debidamente peinados bajo un gran gorro. es un santo deber y no voy a marcharme sin cumplirlo. Mi alma. ¡Ah!. cogió mi brazo y avanzamos hacia la cámara m ortuoria. se levantó. En ese momento le anuncié en voz baja el legado de los cabellos que le había hecho su m adre. como no escuchaba.. Esta noticia la re confortó... la regó con sus lágrimas. contempló un instante la calma pura que emanaba de los rasgos de es a mujer. no quiso ver como actuaba. cogió cada una de las dos manos e imp rimió en ellas sus labios con la compunción que confiere el más vivo dolor. cosa que pedían entre torrentes de lágr imas. la extrema resignación que la embargaba. pero Aline se volvió. Se acercó a la cabecera. Pero no t emáis nada.. Vayamos. Esa dulce niña. fue a ambos lados de la cama. pero le enojaba qu e fuesen cortados. Entonces temió haber faltado al respeto. en cuanto lo advirtió. os equivocáis. guiad mis vacilantes pasos y no temái s. Le dije que iba a cortarlos para entregárselos enseguida.. acudió el cura y le hizo las mismas súplicas... dádmelos enseguida... pero la convicción de que no disponía más que de un momento. En este instante su alma se desgarró.Pero conteniéndose con un valor que me resulta imposible describir..

. de verdad. como ayer. exijo que toméis algún alimento. Volvimos a su habitación. Yo la abrace en cuanto estuvimos fuera. con aquella que he perdido. . crema de arroz. no es cierto. – Si.. le dije. Sin embarg o enseguida lo cubrió de besos y.. prudent e. – ¡Oh! qué importa. pero siempre firme y valerosa. sagaz. como distraída.. debemos irnos . ya no será con ella. habéis de ser fuerte. – Mi querida amiga. Pensad que tengo doce anos más que vos.. después de haber renovado una vez más su s besos en las manos y en la frente. la naturaleza no va a modificar sus leyes para que yo me oc upe de esa tarea. como ayer? Y. – ¡Oh! de todo lo que queráis después de esa promesa.. de Blamont deseaba expresamente que su hija fuese colocada un día en su mism o féretro. esto me llena de esperanzas para el porvenir. ¿No es así. le dije.. Le conté las últimas disposiciones de la difunta y cuando vio que Mme. amigo mío? – Niña adorable. Déterville? ¿Se hará así? ¿Nadie puede oponerse. pero a condición de que nos ocupemos de otra cosa. añadió: – ¿Os encargareis vos de ello.. se puede morir a cualquier edad.. – ¡Pero ella ya no estará aquí.. ¡Oh!. y estad segura de que todo saldrá bien. no? – No. Ella se estremeció y se hubiera dicho que yo estaba arrancando la parte más sensible de su alma. – Estoy mucho más contento de vos de lo que hubiera creído.y cuando se lo entregué lo recibió al principio con un estremecimiento. – ¡Pues bien!. los colocó debajo del pecho izquierdo prometiendo a los pies de su madre que jamás los pondría en otr o lugar. ya no la veré más! Sin responder directamente dije: – ¿Queréis que vaya a buscaros algún alimento ligero? – No. dije al cabo de media hora de esta cruel visita. – Os lo juro. se inclinó respetuosamente y salió llorando con la cabeza escondida en mis brazos. mi querida amiga.. amigo mío. más valdría que no hubiésemos venido.. Luego. volviéndose para abrir su vestido. respondí.. Me preguntó dónde sería enterrada su madre con una especie de emoción que me alarmó.. ciertamente. Prometedme que si me sobrevivís os encargareis de ponerme junto a mi madre. dijo: – ¡Ah! ¡Cómo me consuela eso! ¿Se hará así. Este momento ha de aumentar vuestra aflicción. ligeramente extraviada.

. – Valor. se vistió. Me rogó que te escribiese y apenas hubo aflorado tu nombre en sus labios cuando sus o jos se inundaron. – ¡Ah!. ¿Ha comido mi hija? – Si señor. Cuando le presentaron el vestido negro lo besó arrebatada. su corazón estaba a punto de derrumbarse. Puse término una vez más a esas nuevas efusiones. dije. a fuerza de insistir.. Entró. al abrirse a la amistad. amigo mío. Ella me prodigó mil caricias.Y no obstante. le dije. amigo mío. Aline? – No. Terminé de fortalecer su corazón.. – ¡Bien!. saludó a su padre sin decir una palabra... Empleamos seguidamente el poco tiempo que nos quedaba en asegurar nuestras medidas. pero eso no alimenta.. Convine con ella que. Hizo bien en escogeros. dijo mirándome.. En cuanto oyó la voz del presidente que hablaba con algun os habitantes de Vertfeuille. padre mío. le obligue a tomar un huevo fresco en el qu e había batido unas gotas de elixir. no me dejéis hasta que haya subido al coche. ¿Tomaréis una. el presidente comió sus dos perdices. Le dijo que el luto la sentaba de maravilla y que jamás la había visto tan bonita. pero sobre todo. Ella continúo de pie con los ojos bajos sin respo nder ni una palabra. pienso que nadie lo haría mejor que vos. bebió otras tantas botellas de vino de Borgoña y habló con las diferentes personas que llenaban la sala mientras que Al ine y yo nos fuimos a un rincón a hablar aún durante un momento. me dijo el presi dente. . – Como ejecutor testamentario todo esto va a daros mucho trabajo.. se estremeció. – El viaje será largo. Aline me prometió por su parte escribirme con la mayor frecuencia posible y observ ar con exactitud lo que había sido convenido entre nosotros.. Haremos seis relevos.. Me gustan con locura las perdices de Vertf euille. me respondió ella tomando mi brazo. son mucho más sabrosas que las de Blamont. Sirvieron. de Blamont se acercó a ella y la ex horto fríamente a que se consolara. yo hice que no veía nada. Tendremos galletas en el coche. El tiempo apremiaba. este será el último color que lleve en mi vida. seguro de que esta respuesta complacería a Aline. he dicho que pongan dos perdices. M. ¿Habéis ordenado que o s sirvan? – Si. le dije. no nos pararemos. Julie me contaría detalladamente lo que pasase en el castillo de Blamont desde que Aline entrase en él. ¿Cómo va ese corazón? – Mejor de lo que hubiera creído. temía una horrib le crisis. Apenas estuvo preparada cuando el presidente me avisó que me esperaba en las salas de abajo y que me rogaba que llevase allí a su hija. respeto y silencio. en cualquier caso. Se lo prometí y bajamos. y como. es una travesía de veinticinco leguas.

Cuando llegó el momento de salir no vi, para evitar ese trance, más alternativa que
afligirla con mi frialdad. Me estaba destrozando a mí mismo al obrar así, pero era p
reciso. Abordé al presidente, ella me oyó y se contuvo...
Vinieron a avisar que los caballos estaban puestos... Vi cómo se estremecía, pero no
me acerque más a ella... El presidente salió... Seguidamente Julie... Ella salió en últ
imo lugar. En cuanto la vieron la gente formó dos hileras en medio de las cuales s
e vio obligada a pasar.
Allí ese ángel celestial recibió involuntariamente los homenajes de todos los presente
s.
Unos elevaban sus manos al cielo deseándole toda suerte de prosperidades... Otros
lloraban y se volvían como para no ver como se la arrebataban, finalmente otros se
arrojaban a sus pies, le daban las gracias por los favores que habían recibido e
imploraban su bendición... Ella atravesó la multitud mirando al suelo y sin reflejar
en su frente más que no fuese el dolor y la humildad.
El presidente subió al coche, Julie le siguió... Entonces Aline volvió sus ojos hacia
mí para dirigirme un adiós cruel que hubiera abierto la fuente de lágrimas que yo me e
sforzaba por contener... Pero al no poder distinguirme ya, por las precauciones
que había tomado, aunque yo no la perdía de vista, ella se metió súbitamente en el coche
. Éste se alejó con la rapidez de un rayo... y yo confundido... anonadado... creí que
el astro desaparecía para siempre de los cielos y que el mundo iba a verse condena
do a vivir eternamente en las tinieblas.
Entré en la casa seguido por el pueblo que lloraba incesantemente. Como no quería en
terrar a Mme. de Blamont hasta que hubiesen pasado treinta y seis horas, de acue
rdo con los reiterados deseos de su hija, hice abrir la habitación en que se encon
traba expuesta, después de haber tomado la precaución de rodear la cama con una bala
ustrada cubierta de paño negro. No hubo nadie que no viniese a prosternarse a los
pies de aquella persona que tanto habían amado, todos la bendijeron y la adoraron.
..
¡Oh, gentes del siglo! vosotros que vivís como el monstruo que la sacrifica,
¿obtendréis semejantes homenajes cuando la Parca ponga fin a vuestros días?...
¿Tendréis, como esta divina mujer, en el seno del Padre, en donde la han colocado su
s virtudes, el dulce consuelo de vivir aun en el corazón de los hombres y de verle
s ofreceros el sagrado tributo de su amor y su agradecimiento?
Estas tareas ocuparon todo el día veintisiete. Al día siguiente a las diez de la mañan
a vino el cortejo para tomar el cuerpo y llevarlo a su última morada. Todo el mund
o se disputaba el honor de llevar esa preciosa carga y sus gentes acabaron cediénd
ola a duras penas a los seis más notables del lugar.
Se la llevaron y llegó a la parroquia al triste son de las campanas... armonioso m
urmullo que hacían aún más lúgubre los llantos y los gemidos de todos los que la acompañab
an. Pero la desesperación se hizo tan violenta cuando la vieron desaparecer y hund
irse en las entrañas de la tierra... los gritos de dolor fueron tales, que las bóved
as del templo se estremecieron. Se hubiera dicho que todos los allí presentes hubi
esen estado unidos a ella por algún lazo... parecía que todos fuesen sus hijos, todo
s la lloraban como a una madre.
Yo volví y pasé sin duda el día más cruel de mi vida: liberado de las tareas más important
es ya sólo tenía oídos para mi dolor.
¡Oh, amigo mío, qué espantoso fue! La obligación de contenerme reprimiendo hacia mi cora
zón las lágrimas que yo mismo me negaba había derribado todos sus resortes, la máquina s

e había derrumbado... Me paseaba solo a grandes zancadas por esas habitaciones en
donde antaño había reinado la decencia, la dulce alegría y la honestidad y sólo encontra
ba un vacío horrible y señales de luto.
Ya se ha ido ella, me decía, la que hacía la felicidad de los demás. El cielo no quiso
dejarla más que un instante sobre la tierra... sólo ha estado aquí para hacer el bien
... Y le apliqué esas soberbias palabras que inspiró a Fléchier la celebre duquesa d’Aig
uillon:
"Solo ha sido grande para servir a Dios, rica, para asistir a los pobres, ha viv
ido para prepararse a morir."
Esa es, mi querido Valcour, la primera parte de las desdichas que he de notifica
rte.

Omito los detalles que me mantuvieron ocupado los días siguientes para llegar cuan
to antes al triste relato que he de transmitirte y que no destrozara más tu corazón
de lo que destrozo el mío cuando lo leí.
El 3 de Mayo por la tarde volvía de la iglesia a donde no he dejado de ir a llorar
dos horas al día sobre la tumba de mi desdichada amiga desde que tuvimos la desgr
acia de perderla, cuando me advirtieron que un hombre a caballo solicitaba insis
tentemente hablar conmigo. Acudí corriendo al lugar en donde me dijeron que estaba
con el corazón palpitando de espanto. Encontré a un desconocido que me entregó al ins
tante un paquete de cartas... Lo abrí precipitadamente... pregunté... leí sin comprend
er, finalmente reconocí la letra de Aline precedida de un diario exacto escrito po
r Julie. Te lo envío todo... lee, Valcour, y respira, si puedes, hasta la última línea
.
CARTA LXVIII
Julie a Déterville
Desde el castillo de Blamont, 1 de Mayo
Ejecuto vuestras órdenes y las de mi señora. Ojalá podáis leer estos tristes caracteres
que mis lágrimas borran a medida que mi mano los traza. Exigís los detalles por dolo
rosos que sean, yo obedezco.
El Sr. presidente se durmió en cuanto el coche se puso en movimiento y sólo se despe
rtó en la primera parada. Hizo algunas preguntas a su hija que solamente le respon
dió con monosílabos, entonces le preguntó con un tono severo si pensaba seguir de mal
humor.
– Solamente tengo tristeza, señor, respondió ella, pienso que mis desgracias me confie
ren ese derecho.
A eso el Sr. presidente respondió que la mayor de todas las locuras era apenarse y
que era preciso saber elevar el alma a una especie de estoicismo que nos haga c
ontemplar con indiferencia todos los acontecimientos de la vida. Que él, lejos de
afligirse de nada, disfrutaba con todo. Que si se examinaba con atención lo que, a
primera vista, debiera apenarnos cruelmente, se percibiría enseguida un lado agra
dable. Que se trataba de captar éste, de olvidar el otro y que con ese sistema se
llegaría a convertir en rosas todas las espinas de la vida... que la sensibilidad
era simplemente una flaqueza de fácil curación rechazando con violencia todo lo que
pretendiese afectarnos de muy cerca y reemplazando rápidamente con una idea volupt
uosa o consoladora las estocadas con que la tristeza pretendiese alcanzarnos...
que ese pequeño ejercicio era cosa de pocos años al cabo de los cuales uno conseguía e

ndurecerse hasta un punto en que nada le podía afectar. Y aseguró a la señorita que se
ría siempre desgraciada mientras no adoptase esa prudente filosofía...
Aline no respondió nada y el señor, volviéndose hacia mí, me hizo en alta voz preguntas
sumamente indecentes sobre la señorita.
Cuando vio que yo bajaba los ojos sin responder me increpó enojado. Me dijo que me
irían mal las cosas si yo también quería hacerme la mojigata. Que el tono de su casa
era bien distinto al de la que yo dejaba y que había que acomodarse a él o hacerse a
la idea de no permanecer en ella durante mucho tiempo. Seguidamente me repitió la
s preguntas indiscretas que acababa de hacer sobre su hija, añadiendo que, ya que
iba a casarla, era preciso que conociese esos extremos, que era esencial que sup
iese si la mercancía carecía de defectos. Pero que ya que yo me negaba a decírselo... él
registraría los fardos por sí mismo para apreciar su valor. Y después de esto dijo a
la señorita que hacía mucho calor y que le aconsejaba que se quitase todos los tocad
os y manteletas que la agobiaban.
Pero Aline, que había preferido viajar en el traspontín, estaba inclinada sobre la p
ortezuela con la cabeza escondida entre sus manos y no respondía a nada...
Entonces el Sr. presidente me pidió que le proporcionase los mismos informes que q
uería que le diese sobre la señorita y acompañó sus preguntas con gestos tan deshonestos
... con acciones tan indecentes que le amenacé con llamar o con saltar fuera del c
oche. Me dijo que ya sabría hacerme entrar en razón. Que me equivocaba ampliamente s
i pensaba que me llevaba consigo para agradar a su hija y que a buen seguro me h
ubiera dejado a no ser por mi juventud y mi bonita figura; que, ya que yo me hacía
la difícil, esperaría, pero que me advertía que sería preciso llegar ahí y que en Blamont
contaba con medios infalibles para vencer la resistencia de las muchachas.
Poco después volvió a dormirse y no volvió a hablar en casi todo el día. Cuando estábamos
casi a un cuarto de legua de Sens se rompió una rueda y llegamos como pudimos al a
lbergue de la posta en donde debíamos pasar la noche bien a pesar nuestro.
El señor habló él mismo a la dueña de la casa y, poco después subimos a una habitación con d
os camas a donde hizo llevar el equipaje de noche de la señorita diciéndome que esa
era su habitación y la de su hija y que yo no tenía más que pedir una para mí. Pero Alin
e me tomó por el brazo y dijo que iba a pedir una para ella y para mí, porque no podía
prescindir por la noche de su doncella de cámara.
– ¡Bueno! dijo el presidente, pondrán aquí una tercera cama, pero vos no pasaréis la noche
en otro sitio.
– Os pido perdón, padre, dijo Aline abriendo bruscamente la puerta y saliendo conmig
o al pasillo.
Entonces llamó a la dueña de la casa y le pidió una habitación. Esa mujer, guiada por lo
s ojos del presidente que consultó enseguida, respondió que no podía ofrecerle más cama
que la que se encontraba en la habitación del presidente y que su casa estaba llen
a.
– ¿Pero alojaréis a esta muchacha en algún sitio?
– Si, señorita, pero esa habitación no es digna de vos.
– No importa, no importa, dormiré con ella. Todo es bueno siempre que sea decente y
nada lo es menos, señora, que hacer que una hija duerma en la habitación de su padre
.
– Sin embargo eso nos sucede todos los días.

tengo gran confianza en Dolbourg. rejas y gruesas puertas. que nos observaba desde su puerta. que para legitimar vuestra huida era preciso que vuestro padre cometiese alguna falta. que esperaba doblegar a Dolbourg . El señor no dijo una sola palabra.. se atreviese a pronunciar una sola palabra. Pero la señorita. con todos los peligros que corríamos con un hombre semejante. Pidió insistentemente a la posa dera que guardase ella misma la llave de nuestra habitación y que no nos abriese a l día siguiente más que cuando su padre quisiese salir. quizás las cosas transcurran mejor de l o que crees. Déterville. bajamos con él y ocupamos en el coche las mismas plazas que la víspera.– Espero que no os importe que conmigo no sea así. Todo es triste en e se horrible castillo. quizás fuese prudente intentar huir de donde estábamos. El coche se retiró y entramos en la sala de la parte inferior. no quería apartarse en nada de los consejos que había recibido. favorecida por M. según me parece. a donde sólo había ido una vez con su madre cuando era niña. como acabo de decir. Y esa horrible casa tiene más el aspecto de una fortaleza que la de una casa de ca mpo. Sólo se ven bóvedas. que habló delante de mí. sus proyectos de hoy... dijo. Julie. L o que ha dicho. El coche entró hasta el patio interior y allí encontramos a M. La posadera no se atrevió a replicar y abrió un cuartito bastante malo en el otro ex tremo del pasillo y entramos en él sin que el presidente. no traicionaré jamás a aquél que amo. esta es la mano que abrirá su costado.. La señorita pidió un caldo para ella y un pollo para mí.. Ella acepto esa cortesía y le hizo una reverencia llena de dulzura. que no se acordaba en absoluto del castillo de Blamont. .. le dije. Preferiría morir que atreverme a algo semejante. Dolbourg qu e ofreció su brazo a la señorita para que bajase del coche. Apenas estuvimos encerradas recordé a Aline la conducta de su padre durante este día y le dije que. dijo esa inestimable ama. en él todo ensombrece la imaginación. ¿no sabes lo que es acusar a un padre? No sientes lo que a un alma como la mía le cuesta divulgar las faltas de esta clase cometida s por aquel que me dio la vida. – Señorita. Déterville. Apareció. añadió cogiendo mi mano con un gesto que me hizo estremecer. Salimos enseg uida y fuimos a colocarnos ante la puerta de la habitación del señor sin entrar en e lla.. todo inspira el terror. me dijo que le parecía imposible qu e no encontrásemos allí los mismos recursos que aquí. jamás haré una elección distinta a la de mi madre y si esos monstruos necesitan una víctima. Nosotras imitamos su silencio y llegamos hacia el mediodía al castillo de Blamont cuyos alrededores tenebrosos y aislados sorpren dieron y asustaron a la señorita que. Al día siguiente por la mañana vinieron a avisarnos para seguir viaje. Y además en todo esto no hay aún nada real que yo pueda probar y nada que él no pueda c ombatir. ¿no anuncia todo esto los horrores que n os esperan? – Julie.. mi querida amiga! esperemos. ¡Oh. no se acordaba ya de su situación. no temas nada.. obtener de él la renuncia a sus proyectos y que. Seguidamente se tendió en la cama sin desvestirse y pasó la noche llorando. Le recordé que una vez en el casti llo quizás no dispusiéramos de los medios que encontrábamos en ese momento.. Sea como fuere. M.

. bastante bonita y un joven abad.. entonces fue aquí a donde trajo a esa pobre chi ca. solamente se había hablado en esa entrevista de cosas indiferentes. de Blamont. Dolbourg.. porque era imposible que perso nas como esas no las profiriesen. dijo el presidente. pidió permiso para retirarse. Julie! todo esto me hace estremecer... Esa fue la historia del veintiocho.. Me parece que una muchacha está segura cuando esta con su padre y co n el esposo que le ha sido destinado. no se atrevió a poner excusas. Yo fui a hacer lo que me habían ordenado y volví enseg uida al salón. pero más agitada aún a causa de esa línea imperfecta escrita por la man o de Sophie cuyo sentido no podía descifrar. pero cuando fueron despedidos después de los p ostres. cielos!. Ese tunante de Do lbourg fue mi rival durante un cierto tiempo. – Aline. Entonces vio que el grupo se componía de los dos amigos. dijo M. Segura de que la forzarían a presentarse. os la recomiendo. pero estará cerca de vos y aquí están las campanillas que utilizaréis cuando sea preciso. ¡Oh. Esta hermosa niña y su madre serán los testigos de vuestra boda y la celebrará el señor abad.. adoptó un tono muy diferente. Dicho esto se retiró y nos instalamos en esa habitación. – No tenéis nada que temer. sin embargo ella no va a comer y do rmir con vos. pero la señorita me detuvo y pidió encarecidamente a esos dos señores que permitiesen que yo estuviera siempre con ella.. con los ojos constantemente bajos. no respondió una sola palabra. pardiez.. le respondió el presidente. dijo Aline asustada. dijo bruscamente M. por favor y permitid que se vaya vuestra Julie. circunstancia a la que ha pensado oponerse Dolbourg. En cuanto Aline vio que yo volvía.En cuanto hubimos entrado.. saludó respetuosamente a su padre y se retiró.. una joven de quince a dieciséis años. me ha prometido que sólo encenderá los fuegos del amor en los brazos del hi meneo. creedme. – ¡Oh!. La frase estaba inacabada.. una señora mayor. señorita. – Eso es imposible. Al revisar los diferentes r incones pudimos ver en el hueco de la ventana la siguiente inscripción hecha a lápiz : Aquí fue donde la desdichada Sophie. esa joven que veis ahí es la hija de esta señora. porque el abad es un conquistador y vuestro anciano marido es celoso como un italiano.. La señorita.. Yo no lo sabía. Pretextó estar fatigada a fin de dispensarse de la cena y después de hab er revisado ambas todos los rincones de la habitación para asegurarnos de que nadi e podría entrar allí por sorpresa. excepción hecha de algunas palabras fuera de lugar. el señor me dijo que llevase el equipaje de su hija a l a habitación que se me indicase. pero ahora que está atado por el sac ramento.. me habían dicho que estaba en un convento. . Aline no se atrevió a resistir.. Cuand o ella entró allí y al ver que solamente había una cama pidió encarecidamente que instal asen otra para mí. se encerró conmigo y pasó la noche poco más o menos com o la anterior.. La señorita estaba sentada entre los dos señores y pude averiguar que. Se le vantaron de la mesa y en cuanto hubieron salido. el señor le ofreció el brazo para conducirla a su habitación. espero que os llevéis bien con ella. La conversación fue gene ral mientras los criados sirvieron. Le fue concedido. Es mi q uerida. Estábamos así cuando vinieron a avisar a la señorita que el almuerzo estaba servido. – ¡Oh.. Se repuso c omo pudo de su turbación y bajo. ¿Y qué ha hecho con ella? ¿Por qué la trajo a este castillo?. ¿Por qué no pudo terminar de escribir esta línea?.

en forma alguna su corazón y que una ve z convertida en su mujer. No hubo nada que Aline dejase de hacer.. continúo con un tono de chanz a tan impertinente como ridículo. dejémosla enfadarse durante veinticuatr o horas ya que eso la divierte. Además ¿acaso no hay cosas en que haya de ocuparse n ecesariamente una muchacha que va a dejar de serlo?. respondió con términos duros que se reía de esas consideraciones.. dijo Dolbourg. haced todo eso y que yo sólo pueda alabar la casa cuando tu papá me dé las llav es. Dolbourg entró poco después.Al día siguiente el presidente llamó a las nueve. sabría vencer sus repugnancias o reírse de ellas si aument aban. de Blamont ella repitió delante de Dolbourg las mismas promesas co n una expresión firme y tranquila. ya se ha dicho todo. nada que no utilizase para alejarlo de ese himeneo.. Dijo que eso le recordab a a su primera esposa a quien se había visto obligado a tomar al asalto. Todo fu e inútil. Finalmente esa muchacha admirable se arrojó a los pies de su tir ano anegada en llanto a fin de rogarle que renunciase a sus proyectos. Cuando regresó M. señor. Ese f avor no le fue negado. Le abrimos. respondió ella con presteza. Que se acordaba perfectamente de los me dios empleados y que. era la cosa del mundo que menos le asustaba. La señorita le dijo que no podía recuperarse de la sorpresa que la embargaba al ver que se le hacía semejante proposición antes de que su madre estuviese siquiera enter rada. que no quería de ella más que su persona. Pero ya que se exigía de ella un sa crificio tan cruel. mi padre puede venir a buscar mi palabra. le dijo fríamente que se levantase. que se haría lo que se había decidido.. Entonces la señorita. sí.. al que era imposible resistir.. El señor. le dijo altivamente – Bien.. Sí. confundida por haberse rebajado hasta la suplica con semejan te monstruo.. El amor y la deses peración conferían energía a su discurso. sí... El presidente vaciló. dijo que lo no . La señorita no se alarmó. me ordenó que me retiras e y. que respecto al odio que ella le manifestaba. después de decir a su hija que le escuchase con atención. – Sí. El presidente salió y M. niña mía. viendo que dominaba a su víctima. seré vue stra mujer mañana. pedía encarecidamente poder hablar con Dolbourg a solas... como ya v eía que tendría que hacer con ella y que a pesar de toda la altivez del carácter de es a mujer. dijo que no correspondía al esclavo dictar las leyes a sus amo s. a pesar de la invencible repugnancia que ella sentía por él. Dijo que confiaba demasiado en la bon dad de su padre como para temer ser tratada así. había sabido red ucirla en pocos meses a la mayor sumisión. sí. .. añadió intentando cogerla por la barbil a... Le pidió como única gracia que no se la obligase a bajar y que se la dejase sola durante veinticuatro horas para prepararse a una a cción que le costaba tanto. – Ya veis. le preguntó si estaba d ecidida a obedecerle y a casarse con Dolbourg. llevándose al presidente.... Que la haría vivir en tal soledad y en una subordinación tan comp leta que no tendría porqué temer los efectos de su antipatía. Entonces el señor. por violentos que fuesen sabría servirse de ellos. que quería ser obedecido y que venía a pedirle su palabra de que lo haría así o de lo contrario la arrojaría a un calabozo del que no saldría en t oda su vida.. que solamente os pido una gracia. su valor fue enorme. pretendiendo mantener ese tono de broma grosera. Dolbourg fu e inquebrantable. sí.

la midió con sus ojos. me atreví a decirle que. respondí yo con dolor. mucho más asustado que su amigo. Aunque te comas la ostra no puedes evitar que yo encuentre la concha y eso es todo lo que precisa un esposo examinador y que desdichadamente no es nada más que eso. se dio cuenta de todo. no necesito más tiempo. Y acercándose a la ventana. abandonaros yo? ¡Podéis contar conmigo hasta la muerte! . consideró su altura. La señorita estaba sin conocimiento. Ante esas crueles palabras la señorita cayó boca arriba sobre un sofá y sus lágrimas y s ollozos la hubieran sofocado infaliblemente si Dolbourg. me dijo después de haber reflexionado un poco. deshaciéndome en lágrimas.. Nues tra situación es espantosa. – Bueno. ese es el precio que exigen por concederos las veinticuatro horas.. – ¡Oh.. le dije. respondí yo. exclamó. le dijo: – Salvaje criatura... no me hubiera llamado enseguida. amigo mío..rmal era barrer las habitaciones antes de admitir en ellas a un huésped nuevo. Entretanto me sujetaron. ya no hay defensa que valga... ya no tienes una madre en cuyo se no puedas refugiarte. señor. me dijo. agitado por los suspiros del dolor.. me estr emezco al escribir estas indignidades. – Más de lo que pensáis. de forma que sólo me queda una cosa que hacer. Julie. ¿Qué han hecho esos señores? – ¡Ay!.... respondió ella con una firmeza que me sorprendió.. era preciso orearlas y que esa tarea le incumbía solamente a él. La señorita.. – Creía que eras mi amiga.. Como no comprendí lo que quería decir. Pero los muy malvados. inundado por las lágrimas de la desesperación.. respondió Aline. al recuperar el conocimiento. dijo Dolbourg. Se atrevieron a. acudí. – ¡Ah! mi querida Julie. pero ya veo que no lo eres. era de más de oc henta pies y debajo había un foso de tres toesas de ancho y completamente lleno de agua.. ya ves que nuestros p royectos son imposibles. – Es verdad.. – Bueno.... no soy celoso. se atrevieron a posar sus ojos en ese s eno de alabastro. Animado por estas palabras insulsas y odiosas. ¡Oh!.. ya lo sabes.. dadas las circunstanci as en que nos encontrábamos. mostrándole el otro lado del foso. Mirad... sus execra ciones no conocieron límite. Haz lo que quieras. el presidente avanzó impúdicamente ha cia su hija y tomándola de un brazo. Yo. cuando menos. – Ya me doy cuenta. ¿cómo habéis podido concebir semejante sospech ? ¿Traicionaros yo. que . se nos observa por todas partes.. que estaba escondida en un rincón fue ra de la habitación y no había perdido nada. aflojé inmediatamente los lazos de su vestido.. no exijáis más detalles. pero sin escuchar más me rechazo airada. observad que hay allí dos hombres que nunca pierden de vista nuest ra ventana y si ando por la casa hay otros dos que me siguen a todos lados. cielos! exclamé arrojándome a sus pies. ¿Ya te has vendido a m is tiranos? ¿Son ellos los que te obligan a hablarme así? ¿Estoy ya sola en el mundo? ¿Me han abandonado? ¿Estoy rodeada de enemigos por todas partes?.. la única alternativa era obedecer. eso es lo que hace que nuestra suerte sea horrible.

Las leí. dije yo.. volveré a la casa de mi madre. la entregaré yo misma. todas esas palabras?.. Se levantó presa de una agitación prodigiosa.. dijo ella sonriendo con un gesto que he recordado después y que no me chocó excesi vamente entonces. Me pidió su escritorio. mi buena amiga . me dijo con un talante abierto y libre. niña mía.. me servirá aún. tenía los medios para huir y que me los iba a comunicar. – ¿Quieres entregar esta?. – ¡Oh. – Señorita. que su seno no me servirá ya de refugio.. no nos habíamos ac ordado de rezar un instante por su madre.. No es cierto.. Déterville. Entonces me hizo entrar y después de haberme dic ho que me sentara: – Mira las señas de estas cartas. ciertamente. dijo al tomarlo. le dije... Y después de dar dos veces la vuelta a la habitación a gran velocidad... que creía que se había recuperado un poco y suponiendo que. Ella sonrió. esa comida no os dará muchas fuerz as si queréis ir muy lejos. – Apuesto. – Este es. sí. que esta es para M. Me servirá.. Poco después me dijo que.. voy a escaparme.. Obedecí y escribió hasta las siete....– ¡No tardaré en saber si lo que me dices es cierto y ya verás si el último recurso que me queda no me libera de mis perseguidores! – ¡Qué! ¿Pensáis escaparos? – Sí..... se lo entregué.. me iré muy lejos. Ju lie. Julie. Leí la otra.. como han dicho.. En una decía: A mi mejor amigo.. La tercera decía: A los manes de mi madre.. ¡Oh! ¿por qué se me escaparon esas emocion es. señorita! – ¡Bueno!. le dije.. desde que habíamos salido de Vertfeuille... el último alimento que voy a tomar en Blamont. – Ciertamente.. le pondré el nombre cuando queráis. me pidió un vas o de agua... le dije.. Me dijo que la dejase tranquila hasta que llamase. decía: A aquel que idolatraré incluso más allá de la tumba. me dijo. me dijo. ¡No se puede huir demasiado lejos de semejante morada! . ya la llevaré yo. – Así es. . – ¡Oh! a esta.. – Es cierto.

.. Julie. Era lo que yo quería y acepté.. un poco antes de que ven gan a buscarme me apetecería tomarme unas horas de descanso. Quiero estar bonita p ara la ceremonia. Tú estás vivo.. ¡cómo me estrechaba entre sus brazos unas horas antes de expirar! ¡No me qued a nada. una compunción que hizo que se me saltasen las lágr imas. ¡Ah! que venga (bis) ¡Ay! ¡Ay! Pero el bienamado no vuelve ya. esa dulce madre.. Vos que vendréis a llorar Sobre la tumba en que repose ... dame la guitarra.. .. ¡cómo me amaba... Se puso de rodillas y me ordenó que adoptase la misma postura y que recitase en mi libro el Oficio de Difuntos lentamente y de forma que pudiese seguirme y oírme. – Bueno. me dijo después de un instante de reflexión. Me preguntó si quería velar con ella. Seguidamente quiso que recitásemos juntas el salmo veinticuatro. Como la rosa en la dulce primavera Se abre al soplo del céfiro Ante estos suaves acentos Mi alma se abriría al delirio En vano escucho ¡Ay! ¡Ay! El bienamado no habla ya. no se ha de temer nada cuando Dios es nuestro protector y la vida eterna nuestr a esperanza... La cogió. están cenando... Julie! no me queda nada. cómo me cuidaba cuando era niña! . – Ahora estoy más tranquila.. illumina tio mea. sea cual fuere el número de enemigos que nos acosen. es inaudita la satisfacción que experimenta un a lma sensible al rezar por los que ama.. sus ojos se llenaron de lágrimas. me dijo. quiero estar tan bonita como me lo permita la naturaleza. Pero cuando llegó al tercer versículo: Mi padre y mi madre me han aband onado solo el Señor se ocupa de mí. he perdido todo. la afinó e improvisó a continuación los versos que siguen imitando la romanza de Nina: Melodía: Romanza de Nina Madre adorada en un momento La muerte te aleja de mi cariño. están sumidos en la alegría y los placeres.. Dominus.. sin embargo no pasaremos toda la noche. no me oirán. Esa pobre madre. ¡más adelante mi felicidad era su única preocu pación!. No obstante eran casi las once.. cuyo sentido es que.– Reparemos eso.... y ella se sumió en el más profundo dolor. Y prorrumpió de nuevo en llanto. ¡oh mi amor! Vuelve a consolar a tu amada. Poco después se levantó. me dijo... he perdido todo en este mundo. C umplió este deber con un fervor. ¡a h!.

cuando se lo envíes. un diario exacto de todo lo que pasase aquí? – Sí. . Sonaron las once. Hablamos dos o tres horas tranquilamente. pero ella entremezcla ba siempre en sus palabras alusiones siniestras que me asustaron mucho. Y reuniendo sus cartas las p uso en un sobre con vuestra dirección. En cuanto hubo terminado: – ¡Vete... Si creía qu e Valcour se enojaría mucho al saber su muerte.. – ¿No te pidió Déterville.. No me atrevía a hablarle porque la veía sumamente turbada y agitada. Ora se levant aba y cruzaba la habitación a grandes zancadas.. volviéndose hacia mí. Vendrán a las diez. sumiéndose e n su dolor.. me pregunto. dijo. Seguidamente contó los años que habían transcurrido desde que estábamos juntas. continué ocultándoselas de acue rdo con vuestras órdenes.. instr umento inútil! Después de haber cantado por última vez a aquel que amo no debes servir ya para nada. o si creía que una persona que se abriese las venas tardaría mucho en morir. Como no conocía la huida de Augustine ni las espa ntosas sospechas que esa aventura nos había inspirado.Gimiendo sobre mis dolores Decid al amante que los causa Que fue siempre ¡Ay! ¡Ay! El bienamado hasta la muerte. me miró durante algún tiempo sin decir nada. no te olvides de enviarle ta mbién este paquete. – Cómo pasa el tiempo.. Cuando hoy por la tarde suene esta misma h ora habrán pasado muchas cosas. – Pues bien. Me lo dio y me hizo jurar que os lo enviaría sin falta. se estremeció. dijo rompiendo enfurecida su guitarra contra el muro. parece que los instantes transcurran con más rapidez.. cuando se acerca un gran acontecimiento. señorita. vete lejos de mí. – Solamente me quedan esas horas. se calmó. Parecía inquieta por la suerte de Sophie. En ocasi ones me preguntó durante cuánto tiempo se conservaba intacto un cuerpo después de habe r exhalado el último suspiro. Otras veces si pensaba que. Finalmente dieron las tres. Luego. tienes que hacerlo y. en el caso en que muriese en Blamont. Y otras mil cosas semejantes a l as que no presté toda la atención que debiera. sólo dejaba o ir gritos y gemidos... No comprendía cómo había llegado al castillo ni por qué su nombre estaba escrito en esta habitación. Hablamos de temas sin importancia. ora se volvía a sentar y. Observó cariñosamente que yo estaba con ella desde que tenía uso de razón.. Hecho esto. su padre le negaría la gracia de ser colocada junto a su madre. contó las campanadas.

. Entonces me de cidí a no perderla de vista.. necesito por lo menos una hora para arreglarme. ¡Funesta voluntad del cielo! esto no bastó para que tomase precauciones. me dijo cuando hubo terminado. Volvió a cogerlo llena de inquietud y lo escondió en mi pecho.. No olvidó nada. continuó mi entras me abrazaba. – Van a venir a las diez. Parece que todo esto no haya sido más que un sueño. vete y sobre todo no dejes de entra r una hora antes que ellos.. No tardó en darse cuenta de que ese acceso de dolor me afec . me dijo. Me dijeron. Eres una buena persona.. sus momentos de dicha. Te confío a Déterville. Ve a tomarte unas horas de descanso. estaba convencida de que quería escaparse y q ue solamente atentaría contra su vida si ese proyecto se frustraba. – Vamos. ¡qué corta es la vida!. amiga mía.. mientras me empujaban hacia atrás que esas no eran horas y que debía vol ver inmediatamente o que despertarían al señor. cuand o dos hombres de la casa se presentaron. me dijo.. Estas palabras fueron de las más fuertes que me dijo. entrarás a mi habitación a las nueve. bruscamente ante mí y me preguntaron a dónd e iba. irían a decir que queríamos escaparnos y ellos vendrían enseguida para someterme a nuevas violencias. – No. sus penas. Luego. Salí. sus esperanzas. Hubiera remediado est o si me hubiese casado con Valcour. Vete. llevándome hacia la puerta. Dieron las cuatro. Volví a contar a la señorita el triste resultado de mi misión. sus inquietudes.– Eras tan niña como yo. Sin embargo me opuse a esta atención hacia mí.... mi buena amiga. sus temores. hay que resignarse. a mí no me molestaría dormir un poco. ya te imaginarás que no deseo que me encuentren en la cama. y nunca he podido hacer nada por ti. Ella recordó todo lo que había hecho desde que estuvimos juntas. ella me detuvo.. qué pretendía y por qué estaba aún levantada... Ya iba a plegarme a sus deseos cuando ella se dio cuenta de que olvidaba sobre l a mesa su paquete de cartas. Salí.. Apenas había llegado a la esquina del pasillo. – Oh... sus deseos. – ¿Pero no sería mejor. Pretexté la necesidad de tomar el air e.. si nos vigilan. vete a ver si es posible huir. ya me acuerdo. Si está libre ven a buscarme y nos escaparemos .. me dijo entonces. Le dije que no necesitaba en absoluto descansar y que prefería quedarme y cuidar de ella. Estamos habla ndo y no terminaríamos nunca... eso no me dejaría dormir.. señorita que vinieseis conmigo? – No. Examina el cam ino hasta las puertas del castillo....... no.. en ellas su proyecto parecía t raslucirse mejor sin que ella se diese cuenta.. – Sal con cuidado. con la mayor tranquilidad (y esto fue lo que me despisto). que se haga la voluntad de Dios... paso sus brazos alrededor de mi cuello y me estrechó contr a sí envuelta en llanto... siempre bien iluminado.

Lo transcribo palabra por palabra: "Pido humildemente perdón a mi padre por la acción que voy a cometer en su casa y po r el enojo que le he causado con mi resistencia a sus órdenes. Al parecer se había apuñalado ante estos objetos. Este se estremeció. ya que prefiero la muerte a lo que me estaba destinado. El arma que había empleado era el brazo de unas largas tijeras de las que se servia para su toilette. volvió a poner sus ojos sobre Aline. no dormí nada.. Las ganas de socorrerla. tan próximos a su corazón y. ¿Podrá vuestra alma sensible imaginar los excesos de inhumanidad de este hombre?. estaba en el suelo. Ya estoy cansado de no ser más que un objeto de horror y de desprecio en este mund o. Solamente por mis vicios he inspirado el horror a esta des dichada. Me retiré.. ese ángel del cielo que lloraré toda mi vida.. Pero nunca oí nada y cuando dieron las nueve me precipité hacia su habitación con una inquietud in expresable.. las sombras de la muerte oscurecían ya los rasgos de su hermos o rostro. leyó e l billete. había caído hacia atrás sobre sus rodillas. Esa ama querida. La tomé en mis brazos regándola con mis lágrimas y la extendí sobre la cama.. sus ojos se habían cerrado ya a la luz.... . señor?. Me arrojó por los suelos y mientras me pateaba. El mundo había perdido ya su adorn o más bello.... me resulta imposible describirlo. Se paseó a gr andes zancadas por la habitación sin que el dolor se reflejase nunca sobre su fren te.. ¿Lo creeríais.. ¡qué espectáculo!. La tomó conmigo.... esto es demasiado.. llamé. le dijo: – Señor.. y rompió en llanto. Me fui a mi habit ación en donde. si es que aún había tiempo... estaba bañada en sangre. pero fue terrible. Luego. Varias veces fui sigilosamente a su puerta a escuchar.... ¡Oh.. Volé hacia ella.. sin que pudiese verse otra cosa que el furor y la ira. me decía qu e yo había matado a su hija. Lo leyó rápidamente y. como ella lo deseó y que pongan conmigo en el féretro este retrat o y estos cabellos en donde se imprimen mis labios al perder la vida. Al cabo de algunos mi nutos volvió a bajar y enseguida reapareció con Dolbourg. dispuesta a entrar si cuchaba el menor ruido.. soportándolo todo sin encontrar fuerzas para responder le mostré con el dedo el billete que estaba sobre la mesa. Me llenó de invectivas." ALINE DE BLAMONT Después de copiar el billete... Al poner mi s ojos sobre la mesa encontré en ella el siguiente escrito que copié rápidamente en mi s tablillas antes de hacer subir a nadie. obligado a justificarme pareció despreocuparse de mí.. Había separado este br azo del otro y lo había hundido tres veces en su seno izquierdo. presidente llegó.. La sangre había man ado en abundancia por estas tres heridas y encharcaba la habitación. a medida que la pérdida de sangre le iba privando de sus fuerzas.. En esa postura la encontré.. entonces se contuvo. continuó llevándome suavemente ha cia la puerta mientras me pedía que no olvidase nada de lo que me había dicho. Este suceso espantoso me abre por fin los ojos sobre los desórdenes de mi vida... dir igiendo altivamente la palabra al presidente.. El Sr. Ese cuadro lúgubre solamente inspiro su ira.. Hundida en mi dolor. Era preciso que los motivos que justificasen esa resistencia fuesen muy violentos. tenía delante de sí las trenzas de los cabellos de la señora. como imaginareis. pero se apoderó de mí una inquietud que no podía dominar. prevalecieron sobre mi miedo... Como última gracia imploro que me coloquen junto a mi madre. en medio de l as cuales había colocado el retrato en miniatura que poseía de esa madre respetable..taba con demasiada violencia..... pero ya estaba fría.. señor!.

creo que lo más prudente y honrado que podéis hacer es meter a Aline en un ataúd y enviarla a Vertfeuille para ser enterra da allí junto a vuestra esposa. Estas son. señor. señor. No m e sigáis y no volváis a verme en vuestra vida. lo iluminan y lo des garran. Le rogué que r ecordase que me había prohibido dormir en la habitación de la señorita y que no obstan te había pasado en ella parte de la noche a pesar de sus órdenes y que esa desgracia había sucedido de madrugada. imitaré a Dolbourg y ni mi hija ni yo permanec eremos un minuto más en vuestra casa. Se acercó al presidente: – Señor.. pero si decidís otra cosa. Salió furioso y poco después subió con la señora mayor y con el abad. como ella desea y hacer que la acompañe con la mayor discreción esta pobre chica que a buen seguro no es culpable. pero que era importante se guir el hilo de esta aventura. terminaré la mía en el momento en que crea que puedo enviárosla sin contratiempos. para que me lo perdone también. Voy a expiarlo en el dolor. todas las cosas horribles que había de referiros. – Seguro. a quien ahora glorificas por entero.. Pero el espíritu de M. le dijo. de Blamont no se conmovió con tanta facilidad.Los últimos rayos de esta virtud sin tacha llaman a mi corazón. No veo más recurso que ponerla en manos de la ju sticia. Esta criatura es la única que puede e sclarecerlo y se niega a decírmelo. señor. perdona el crimen que he provocado. Ante estas palabras el presidente. Mientras tanto la señora. hija celestial! continuó tomando una de las manos de mi ama y cubriéndola con sus lágrimas. Este dijo melindro samente y pellizcando su camisa que eso era horrible.. – ¡Está bien! ¡Iros todos al diablo! dijo el presidente enfurecido. Me dijo que si hubiese vigilado a Aline esto no hubiese tenido lugar. salió refunfuñando. Dígnate interceder ante el Eterno. esto es lo razonable y lo prudent e. A partir de este momento voy a enterrarme en un severo retiro para siempre.. no hay otra alternativa. dijo el abad. Estaba aún más fur ioso por la pérdida de su amigo que por la de su hija y la tomó de nuevo conmigo. Después de decir esto salió y una hora después estaba lejos del castillo.. Adiós. Voy a llorarlo el resto de mi vida. dijo la señora con mucha fuerza y sangre fría. ¡Oh. Post-scriptum de Julie . – No lo creo. porque esta muchacha no h a hecho nada y no confesará nada. Pero estamos ante un crimen cierto y quiero conocer su origen. Os ruego que me per donéis. Una vez fuera de vuestras manos se quejará y airea rá un suceso terrible que tenéis gran interés en silenciar. que a buen seguro había ramificaciones de todo esto que no se descubrirían jamás si no detenían a la cómplice y habló en voz baja con el pres idente. sin responder. si hacéis caso de mis consejos. en un momento en que Aline me había pedido expresament e que me retirase. leía el billete y contemplaba a la señorita. Le siguieron y me quedé sola sumida en mi dolor y mi inquietud.. muy conmovida. Ahora solamente voy a ocuparme de la forma de hacer que os lleguen estas cartas. ya no compartiré vuestras orgías.

Pensad que he sufrido demasiado en esta vida com o para que no me sea otorgado cuando menos este favor después de mi muerte. Si eres capaz de sobrevivir a aquella que te supo amar así... señor que muero para conservarme para él.. Su delic adeza me entenderá. ¿Podía vacilar? Os ruego que tengáis a bien evocar mi recuerdo ante mi querida Eugénie y su respetab le madre. CARTA LXIX Aline a Déterville Desde el castillo de Blamont. el dolor me sofoca y sólo me queda manifestaros mi respeto.. pero tened la certeza que no me queda otra ya que me he visto obligada a adoptar ésta. De forma q ue volveréis a ver a vuestra desdichada amiga. Julie os dirá que la hu ida solamente fue posible en un momento en que no estaba de acuerdo ni con vuest ros consejos ni con mi deber. Pasará como un coche de muebles que el señor envía a las tierr as de la señora y va dirigido a vos. señor! ¡Y cuánta indiscreción p r nuestra parte haberos causado tantas molestias! Sin embargo os ruego que no me .. La hubierais recibido si el Sr. Si la crueldad de quienes ahora me albergan llegase hasta la negación de esta gracia . a ella le ruego que me excuse sin comprometer sobre todo a aquel a quien la na turaleza me obliga a respetar sean cuales fueren sus errores.. confío todos mis derechos a la amistad . Os envío el ve rdadero diario. Decidle. que alien te todos los pensamientos de tu vida y conságrale cada momento de tu existencia. reclamadme. Si me condenan. Pero si al guna vez. Aline s erá conducida a Vertfeuille en un coche cerrado que se me confiará a mí y a un criado que llevará los caballos. sean cuales fueren los consejos que ella te dé. El señor. vos me defenderéis. Te envío este funesto diario así como sus cartas póstum as.. os ruego q ue hagáis poner en el féretro de mi madre la carta que le está dirigida y de hacer lle gar la otra a Valcour. 29 de Abril Os sorprenderá la decisión que he tomado.. todo se prepara para la salida. diré: Valcour no era digno de Aline y tampoco lo es de Déterville. Este paquete os llegará antes de que hayáis recibido mis tristes cenizas. que sabe que os escribo y que me ha p roporcionado los medios para que os llegue mi carta os ruega que nos esperéis y qu e no abandonéis Vertfeuille hasta después de haber satisfecho respecto a Aline los m ismos deberes que tuvisteis a bien asumir respecto a Mme. os lo ruego.. ¡Cuántas bondades habéis tenido para mi madre y para conmigo. Adiós.. para bañar su féretro con las amargas lágrimas de mi desesperación y para o cuparme de los últimos cuidados. Julie Post-scriptum de Déterville La espero. el mundo te vuelve a ver después de semejante pérdida. recordad su voluntad... señor.. N o te permito más distracciones que las que pueda ofrecerte la piedad. pero no me lo ha pedido. No me queda más alternativa que la que adopto o la de ser una cr iatura infame.El consejo de la señora prevaleció sin duda. pero ¡en qué estado! ¿Lo habríais imagina do? Tenía preparada otra carta menos detallada.. de Blamont. Que estos crueles escritos alimenten eternamente tu dolor. señor. Pido muy encarecidamente ser colocada junto a mi madre. presid ente hubiese querido ver lo que yo escribía. señor. al menos añórala perpetuamente. Creed que si hubiese podido apro vechar vuestras amables ofertas lo hubiera hecho sin duda.

. Abrid los brazos.. Muramos juntas ya que no hemos podido vivir así. lo merece tanto por su conducta. y que me inspira el valor de reunirme con vos. ¡Los muy bárbaros! quisieron inmolarme sobre vuestra tumba. pues. como por todas las atenciones que ha tenido conmigo hasta el último momento. querida sombra que adivino. Resistí. quedándose sola en el mundo. señor. 29 de Abril ¡Oh. vos que me disteis la vida!. cuyos restos mortales beso al trazar estos últimos caracteres. sois vos quien me conducirá ante el trono de Dios. que mis pequ eñas labores y mis dibujos sean enviados a Valcour porque sé que le gustan. que oigo. Pero no me lloréis.... Dignao s emplear estos argumentos para consolar a Valcour. ¡Ojalá estuvieseis con él para prodigarle vuestros cuidados! ¡Oh! señor..... La persona que... Adiós.. En la p az del seno materno. Os lo ruego en nombre de ese sentimiento puro que tantas veces me habéis jurado. Por muy poco me habréis precedido en el abismo de la eternidad. pero su corazón fue siempre vuestro templo. Le diréis: "He aquí una víctima de los hombres. me aflij o mucho más por vos que por mí.. madre mía. Llego a su lado sostenida por vuestras virtudes: ellas ganarán para mí la com pasión que no me atrevería a esperar en su ausencia.. Este reg alo le complacerá. Por lo demás os sup lico que repartáis el resto de mis pertenencias y mi dinero entre los pobres de Ve rtfeuille y Julie. yo me sumerjo en él tras vos llena de confianza en la bondad del Eter no junto al cual os encontráis ya. Y a vos. CARTA LXX Aline a los manes de su madre Desde el castillo de Blamont... Habéis querido que muera como Moisés. señor. señor. mi madre. Sí. no le reprochéis. ¡vos. ¡Qué felizmente se ha desmentido! .... nunca tuvisteis una amiga mejor ni más sin cera. temo sus primeras reacciones .. señor. madre mía y sin embargo ya no soy digna de vos.. Os confío a esa muchacha. Feliz por haber visto extinguid a la llama de su vida justo en el momento en que se alumbraba. madre mía. s . Me atrevo a esperar que no me castigará por mi falta. tengo pocas c osas. ¿Qué digo? ¡quizás cortaron ellos el hilo de vuestra vida para seguir mejor el de su odiosa tra ma!.. Sí... los crímenes y las crueldades de los hombres no podrán alcanzar ya a vuestra desdichada hija. dig felizmente.. os acordaréis. se ve en situación de tene r que llorar a los seres queridos debe ser considerada como la más digna de compas ión.. vuestra familia y Valcour en las que me decíais que sería yo la q ue os sobreviviese a todos y que a mí me correspondería el epitafio del grupo? Ese p ronóstico me entristeció.. abridlos para recibirme. El que muere lo es mucho menos y. Dignaos acoger a vuestra hija en el asilo en que reposáis.. dentro de pocas horas estaremos juntas!.. la felicidad a la que ahora m e atrevo a aspirar está muy por encima de la que me esperaba en este mundo.. Allí encontrará la calma y el reposo que no ha podido encontrar en el mundo. Quiero... os ruego que aceptéis mis libros. ¿Os acordáis de esas encantadoras veladas de algunos de nuestros inviernos en París en tre vos. Aún no se habían enfriado vuestras cenizas cuando el crimen ya anidaba en sus corazones... vuestra voluntad la transporto a la montaña y la hizo ver la tierra prometida que no habito jamás. acordaos alguna vez de Aline. conociendo vuestra sensibilidad.neguéis vuestras últimas atenciones. pero al menos nadie puede quitarme lo que es mío.. sois vos.. Nuestras carnes van a repos ar y a marchitarse juntas.. haced que participe en los legados píos de mi madre..

. Quizás sea una debilidad. cobrará reali dad en tus vigilias.. si no f uese ya inmortal por la pureza de su esencia.." ¡Oh. Has perdido a la que amabas.. Cánticos. lo sería como obra de tu llama y el ser que supiste animar en Aline. en vez de sublevarse contra su freno.. Dios mío! ¡no hagáis nada por mí! concededme vuestro perdón solamente por las lágrim s de esta madre adorada que nunca dejó de conoceros y de serviros... debe ser eterno como éste. esa madre dulce que yo he perdido y que tú idolatrabas se ilu .. ¡Oh.. por el contrario que repose en la gloria porque ha desea do conocer la vuestra y ha querido franquear rápidamente el abismo profundo de las miserias humanas para encontrarse cuanto antes en la inmensidad de vuestra glor ia. sus días han huido como la sombra y se ha secado como la hierba. desfiguradas por los horrores de la disolución y en las que solamente persiste el sello del se ntimiento indestructible que mi alma imprimió en cada una. se ha disuelto como el humo que arrastra el a ire...... se escapa de ellos para volar de n uevo hacia vos. tuvo más amor que esperanza. quizás le falte valor. Valcour! ya no existe la que te habla.. no la condenéis al dolor por haber temi do esas sensación.. proyectos. como la mano de Dios dirige los astros en las inmensas llanuras del espacio. El tiempo de mi permanencia sobre la tierra ha terminado. No la castiguéis por haberse entregado a él. s u voz frágil. Dios mío! esta alma. Verás ese alma enamorada... que vivificó tu amor.. Miradnos como d os flores desecadas por el veneno de la serpiente que el soplo puro de vuestra a lma celestial puede reanimar en el seno de la inmortalidad.. no la castiguéis por haber roto los lazos d e un vida perecedera para pediros una vida eterna en donde la dicha de serviros no será interrumpida por las lágrimas. soy como la tienda del pastor que ya recogen para su traslado.. Pero si todo ha desap arecido. intercambio d e correspondencia. ¿Me equivocaba al pedirte que despreciaras este vaso de a rcilla que solamente debía durar un instante? Que tus ojos penetren la nube de mue rte que ahora me envuelve. ¡Engañosa alegría! ¡esperanza frívola! ¡sólo habéis entretenido su corazón para h que vuestra privación resulte más cruel! ¡Oh. si ya no queda de mí más que el polvo.. si os hubiese llamado en medio de sus tribulaciones quizás hubiese obtenido vuestra ayuda . CARTA LXXI Aline a Valcour Desde el castillo de Blamont. identi ficándose a la tuya.. ¿estará manchada por haber estado durante algún tiempo en el cuerpo frágil en que la encerrasteis? Allí no conoció otra cosa más que la desesperación y el llanto. que vean estas facciones. esta alma que te amó subsiste. digna os no castigarlos. amigo mío! ¡cuántos cambios han aportado unos pocos días a nuestra situación! Hace tres semanas forjábamos nuestros planes de placeres. elevándose del seno de los sepulcros es como esos meteoros que escapan al ojo que los sigue. Son estos los crímenes de un alma dulce.. haced. aparecerá en tus sueños.eñor... antaño queridas. revoloteará a tu alrededor e. Se ha desvanecido esa dulce ilusión. En vez de reb elarse contra las cadenas.. pura cuando salió de vuestras manos. más deseos de reunirse con vos que fuerzas para pedíroslo.. N o la castiguéis por su debilidad... Ezequías. regulará sus emociones.. 29 de Abril. que creó. ¡Oh. Cuando la creasteis a vuestra imagen el don de amar fue la pr imera virtud que imprimisteis en ella.. por haberse atrevido a apagarla.

. si me he visto obligada a destrozar tu ídolo en el templo en que tú lo adorabas. Ahora e s imposible que nunca seamos el uno del otro.. se cruzarán. Valcour! ahora debería justificar ante tus ojos el recurso criminal que empleo para dejar esta vida.sionaba al vernos unidos y nos permitía creerlo con ella!... al ha cer que cada día nos pareciesen más queridos. amigo mío! permíteme que me detenga con complacencia sobre una idea que mi desdic ha me arrebata en el mismo instante en que la concibe mi corazón... Todo variará. no tendríamos que abandonar como Eva esa dulce morada de la felicidad? ¿Te imaginas que esa separación no hubiese sido más cruel entonces que lo que hoy nos parece. Adorém osle y sometámonos. ¡con qué enc anto hubiera dirigido yo esos tiernos frutos de tu cariño y del mío! ¡Con qué alegría hubi era imbuido en sus almas inocentes ese fuego divino que tú me haces sentir! ¡Cómo me h ubiera gustado ver que te dirigiesen a ti las expresiones de mi amor! ¿Qué tenían de c ondenables esos placeres dulces y puros que Dios se complace en arrebatarme?. he preferido la muerte a la certeza de no ser nunca el uno para el otro... Pero supongamos que todo nos hubiese salido bien.. En cambio hoy derramas tus lágrimas por una amante que apenas conoces. ¡para siempre! ¡Qué pal abra..... Pero no escrutemos sus designios... Si esas prenda s sagradas de las que hablo hubiesen venido a estrechar nuestros nudos. ¿Somos inmortales. ¿no hubiera hecho horrible la necesidad de romperlos? Agradezcamos al Eterno que nos haya presentado el cáliz antes de que fuese más amargo. te hubieran hecho más dolorosa mi pér dida. a la a miga complaciente y dulce y a la madre de esos tiernos frutos que tu amor hubier a hecho surgir en mi seno... ¡Oh. las generaci ones presentes y futuras se derrumbarán en el abismo del tiempo. sin que ninguna de esas circunstancias pueda conducirnos a la que haya de devolver Aline a Valc . no hubieran nacido en mí algunas vi rtudes nuevas que.. ya que nos separa para siempre. Infórmate antes de condenarme y no me censures sin escuchar lo que al respecto han de decirte. ¡Frágiles juguetes de los decretos supremos. ¡Ah! si he adoptado esta terrible alternativa. ¡Así son los p royectos de los hombres! ¡Éstos son los tristes resultados de sus vacilantes decisio nes! Sus impotentes deseos.... los crímenes y la s virtudes se mezclarán. ¡En qué estado hab ría de encontrarme para renunciar al bien más querido de mi vida y para provocar la pena más grande de la tuya?...? ¡Ah. Esta altern ativa es horrible. al igua l que aquellos se disipan sin calor entre las ondas condensadas del aire.. como los débiles rayos del sol bajo los helados signos del Zodíaco van a destruirse ineficaces contra las voluntades del Eterno.. todo renacerá.. todo se destruirá bajo la bóveda de los cielos.. ¿Quién sabe si por el ardiente deseo de agradarte. Hubieras tenido que llorar a la vez a la esposa querida. amigo mío.. nos imaginábamos próx ima ya la felicidad cuando lo cierto es que jamás existirá para nosotros. se multiplicarán sobre la faz de la tierra.. amigo mío! es demasiado verdadera. No habíamos nacido el uno para el otro. cuando nuestros pasos solamente han tropezado con espinos ? Nuestros lazos se hubieran multiplicado y el incremento de nuestro amor. He preferido la cesación de mi vida al doble oprobio que debía mancillarla. encadenándote con más fuerza aún...... créeme que nin guna otra solución me hubiera librado de la infamia. en donde el cedro perfumado siempre nos hubiese ofrecido su sombra al borde de arroyos de leche y cerca de frutos de la palmera .. qué enorme intervalo acaban de poner entre nosotros esos poc os instantes! Como el piloto insensato que se alegra de ver puerto y que el impetuoso huracán ar roja inmediatamente sobre el arrecife que creía haber evitado. admitamos por un instante que nuestros días hubiesen transcurrido en un jardín de delicias en donde las rosas hubi eran nacido bajo nuestros pasos.. Sí.. sin duda. Los años se acumularán. estamos separados para siempre..

No.. por bello que sea. amigo mío. Muera yo.our.. ¡No. Unidos por la mano del Ser supremo.. Cuando el verdadero cristiano quiere ejercitar en sí mismo actos de amor por el Di os que adora. amigo mío. el crimen de la que le amó. si. Solamente exijo de ti que continúes viviendo en él honestamente. cuando quiere oponer ese amor que le abrasa a la tentación que le se duce. amigo mío... en él se recoge y en él encuentra las fuerzas para resistir a la corrupc ión. pero no la imites. para merecer ese fin celestial. será presentada al sagrado tribunal de este gran Ser. si es preciso mi l veces antes que cometerlo. No me arrebates la halagadora esperanza de imaginar que mis oraciones co ntribuirán quizás a tu eterna felicidad. Cuantas más ocasiones de caída nos ofrezca nuestr a permanencia en él mas bello es no manifestar más que virtudes. humillados sobre sus propios pechos.... No lo alejéis de vuestro seno y que a través de sus buen as obras obtenga a la vez de vos mi perdón y su felicidad. os glorificaremos. ni un solo acto de autoridad.. Cada una de ellas. Recuerda los dolores de ese Dios.. posa tus ojos sobre el retrato de Aline y. Si ese pensamiento no basta para mantener tu alma en el camino del bien. Dios todopoderoso. ¡con qué dulzura viene a presentarse la del Ser infinito en cuyo seno han de reunirse nuestras almas!. no serán ya para nosotros más que lo qu e. una forma de volver a ve rte y esta forma. no te alejes del mundo. se inmoló para evitar el crimen. Valcour. también murió por mí... en lo que te espera en el seno del Eterno. Y mientras dura este hor rible intervalo.. pues. os que rremos... Valcour. que pudiera reanudar esos lazos terrestres en que teníamos la lo cura de complacernos. He de intentar obtenerla en el cielo ya que no he podido hacerlo en la tierra. Déjame que prepare a ese santo ser para que se digne recibirte un día.. no puede ll enarla.. me atreveré a decirle. repite: Y ella que me amó. todas las gotas de agua del océano multiplicadas cien millones de v eces por sí mismas no darían aun ni la más pálida idea de la multitud de siglos que han de constituir el inmenso intervalo que va a separarnos. aún tengo suficiente orgullo como para creer que servirá de dique al vicio y que jamás nada vergonzoso podrá penetrar en el santuario erigido a esa imagen querida. te esperaré a sus pies. Hay. Pero. no me compadezcas... cantaremos en Sion el nombre del Señor y en Jerusalén publicaremos sus alabanzas. está borrando.. en c uanto sea recogida por tu Aline.. no hay una sola combinación. los rasgos envenenados de la maldad de los h ombres. fueron los del Príncipe de las tinieblas contra el dios que le . no me compadezcas! Piensa en lo poco que pierdes. juntos tejeremos las coronas de mirtos que depositaremos a vuestros pies. ¡Que mi imagen embellezca esa soledad a donde te exilo! haz que reine incesante mente en ella. mirándolo.. Se dice: murió por mí. concebida por la existencia de ese Ser adorable.. es el corazón de un hombre prudente.. Con esta fe y con esta fuerza nos volveremos a ver. ¿no hace que se a para nosotros más querido y más precioso?. piensa en lo que puedes encontrar. aunque emanase de Dios.. osaremos hacer resonar juntos las azules bóvedas de vuestro templ o. pone sus ojos en la imagen doliente de ese Dios bueno que se inmoló por él.. Os amaremos. amigo mío.. Tú. reviviremos de nuevo en la eternidad.. Déjame implorarle por ti y pedirle un sitio para ti en medio de todos los Ángeles que le alaban. llora sobre mi falta.. continúa ejerciendo esas virtudes que te ganaron mi corazón. a fuerza de buenas acciones . Estás hecho para ser su adorno y yo no te condeno a abandonarlo. No precipites el instante de esta reunión deseada. En medio de este mu ndo perverso hay una soledad profunda. Pero junto a esta idea. al lí desciende. Sí. en otro tiempo..

. y sólo adoraré a mi Aline. me resulta imposible truncar una vida que ella anima y que inflamará hasta el último momento. Valcour.. Y ahora es para siempre. no tiene al tuyo como escudo? ¿Por qué las últimas palabras que profiero... Hará entonces mucho tiempo que se halle sume rgida en el abismo y si tu ilusión te la presenta ya no será más que como los rayos de luz que colorean aún las cimas de los Alpes aunque el astro se haya sumergido ya en las ondas.. y. ¡Cómo es que tu mano no descarga el golpe fatal? ¿Por qué no puedo expirar entre. Ámame. ya sólo vivirá en tu corazón. me arr ojaré a ellos........ y esta separación es muy diferente de la que hace ta n poco tiempo vivimos sobre la colina de Colette. viviré... Hemos de separarnos. CARTA LXXII Valcour a Déterville 17 de Mayo de 1779 ¡He leído estos funestos escritos. ¿Por qué mi cuerpo. sin embargo no podría repro chárselo... Al recibir estas letras. No es que... quiere siempre a aquella que prefirió la muerte al deshonor y permanécele fiel hasta el último instante de tu vida... .. Soy como el joven cervatillo que arrancan al seno de su madre...... no.. pero no existirá ya. No puedo.. mi sangre se hiela al escribirla. beberé la hiel que exhalan... no son las más exaltadas expresiones de mi cariño?.. me arrojaré a los brazos de Dios. al bañarlas co n tus lágrimas.. afectada por quien las escribe quizás la represente aún ante tus sentidos.. Pero mi postura es diferente... El que no puede soportar las desgracias que se abaten sobre él y escapa de ellas privándose de la vida ¿no es infinitamente más débil que el que consiente en vivir en me dio de los males y de los tormentos? El uno teme el dolor y se somete a él.. ¿Por qué he de morir fríamente y sola en medio de mis enemigos?.. Haré mucho más que morir.. Adiós. dentro de poco ya sólo se hablará de ella como si nunca h ubiese existido. que quizás profanen sus indignas miradas. ¡Adiós.precipitó.. me alimentaré con las serpientes de la vida. ámame.. los he leído y aún respiro! El sentimiento de mi am or es tan vivo que incluso al perder a la que es su objeto... pero muero por ti y esta idea me da las fuerzas que mi amor me iba a arrebatar... Déterville. Valcour.. Ninguna de las caricias que te embriaguen en los brazos de otra se podrá comparar con un suspiro del ardiente amor de tu Aline y en el mismo instante que las recibieras quedarías destrozado por los remordimie ntos.. Esta Aline de la que estabas tan orgulloso no se presentará ya a tus ojos. pero no serán más dulces. Entonces esperábamos volver a ve rnos.. me permite la elección de los medios y pre fiero el que debe mantener mi dolor que el que me obligaría a perderlo. el otr o lo afronta y se resigna. Valcour! ha llegado el momento de pronunciar esa palabra.. mis ojos se vuelven hacia ti.tus brazos? ¿Por qué al exhalar el alma. al decir eso desapruebe la horrible deci sión adoptada por Aline: me arrebata lo que más quería.. E1 sacrificio es más espantoso que si me inmolase a mi mismo.. ésta no puede unirse inmediatamente a la tuya a través del ardor de mis últimos suspiros?.. El mundo te ofrecerá criatura s más bellas. impresas en tus labios.. Acuérdate a menudo de nuestros antiguos amores e intenta encontrar en el recuerdo de los placeres pasados la fuerza necesaria para soportar los males presentes. tu imaginación. nos separábamos solamente para reunirnos. inmersa en l a oscuridad de las tumbas.. te busc an y ya no te encuentran.... Mis lágrimas fluye n. Un profund o retiro me va a enterrar para siempre.

no había lugar en mi corazón para admitirlo un solo minuto. en la misma tumba que su madre. solamente allí puedo vivir. Adiós...... me perseguirá en mi retiro. el cuerpo de Aline salió misteriosamente del castillo de Blamont escoltado por Julie a quien el presidente impuso el más riguroso silenc io... ¿Quién sabe si esa a lma ardiente y sensible. Este oficial lleno de mérito y que gozaba de fue rtes influencias.. Déterville. en donde esperaba tranquilamente . contemplaré tu recuerdo como una prueba de despreci o antes que como una muestra del cariño que ya no debes a aquel que abjura. veré en todas partes.. junto a su mujer. Su primera preocupación fue encargar que se hiciesen las más exactas pesquisas sobre el paradero de Augustine. La encontraro n en otra finca de ese desalmado. NOTA DEL EDITOR La correspondencia termina aquí y nos resultaba muy difícil transmitir al lector la continuación de esta historia. ¿Qué asilo iré a buscar? ¿Dónde podré ir para escapar? ¿Qué lugar no me ofrecerá su imagen?. a part ir de ahora mismo y para siempre.... Déjame que vaya a regarla cada día con las amargas lágrimas de mi desesperación.. Quiéreme. devorado por el deseo de vengar a esas dulces amigas. Dejo de escribir. Otros asuntos más importantes le ocuparon enseg uida. Si. se me presentará bajo los rasgos d e ese Dios en cuyo seno yo hubiera esperado la felicidad. Volvieron ensegui da a París. olvídame y... amigo mío! ábreme la tumba que la encierra. Pensando que los crímenes del presidente eran demasiado horribles como para quedar impunes. ... cómplice de las fechorías de M. El 2 de Mayo.Abandonado desde mi infancia y habiendo vivido solamente para sufrir. en cuanto hubo d espachado sus asuntos en Vertfeuille salió a buscar al conde de Beaulé a donde su de ber le había retenido a pesar suyo. Llegaron a Vertfeuille el 6 de Mayo y Aline fue enterrada inmediatamente. ¡Oh. habiendo conocido solamente el infortunio... Pero no esperaba este. nos han permitido proporcionar algunas aclaracion es que esperamos sepan agradecernos. juro a Déterville que lo ayudaría a vengarse del monstruo que acab aba de privarles a ambos de dos mujeres a quienes tanto querían.. Pero no se c onformó con estas pequeñas atenciones. para que la devuel va a la vida o para que muera. Pero el vivo deseo de agradarle. a pesar de todas mis precauc iones. no volverá a en cenderse con toda la violencia del mío? Ábreme su féretro. no intentes jamás saber dónde estoy. tu amistad descubre mi retiro. de todo lo que pueda recordarle un mundo al qu e la feroz mano del destino sólo le arrojó para el llanto. Déterville tomó a Julie en su casa en donde aun se encuentra. te digo. por la tarde. el interés que supon emos que tiene por los personajes con los que acaba de vivir y la información que nos ha facilitado M. sobre todo. Mi amargu ra es demasiado violenta y pronto sería estúpido o cruel. de acu erdo con sus deseos. d ebería saber perfectamente que ninguna de las horas de mi vida podría transcurrir si n contratiempos...... mi razón se extravía. abrasada solamente por el fuego del amor.. con una renta de cien pistolas y la seguridad de que terminará allí sus días. en Champagne. de Blamont. sin ver brillar en cada instante de mis malha dados días nada que no fueran las siniestras luces de la antorcha de las Furias.

pero que. a pasar una parte del verano a Vertfeuille. una orden para detenerlo. permitió que ese malvado fuese asesinado por unos ladrones cua ndo se dirigía a visitar el norte de Inglaterra. siempre que había sido tan vigilante como astuto y criminal no había contemplado las gestiones de los amigos de su mujer si n maniobrar igualmente. Como el cuerpo del delito contra M. de Senneval y el conde de Beaulé continúan yendo. Hizo erigir a Aline y a su madre un soberbio mausole o en la iglesia de Vertfeuille cuyos atributos son la Constancia. . Estos esposos se encuentran ahora en pos esión de las tierras de Vertfeuille. su querid a Eugénie. completamente arrepentido de sus desmanes.. Mme. la Piedad. la Fe conyugal y el Amor colocando coronas de mirtos y de rosas sobre las cabezas d e estas dos mujeres infortunadas que se estrechan mutuamente en los brazos. Ésta confesó todo y fue condenada al instante a se r recluida de por vida. Disfrutan tranquilamente de la gr ata compañía de los nuevos habitantes de Vertfeuille a donde no van jamás sin ofrecer un nuevo tributo de lágrimas y de oraciones a los manes de esas dos mujeres virtuo sas que todos amaron y respetaron. al probar. lejo s de París. de Blamont y no de la condesa de Kerneuil. como en otro tiempo. y. será más prudente. gozó en paz durante algunos años de una renta de más de cincuenta mil l ibras en Londres. sin duda. Sainville. de la madre y de la hermana de Léonore han conmovid o más a ese carácter duro y altivo que todas las desgracias que le acaecieron durant e sus viajes. Lo descubrió en Estocolmo y mandó deci rle que tomase una residencia fija. se contentaron con hacer interrogar secretamente a Augustine ante per sonas designadas por el ministro. M. de acuerdo con los deseos d e Mme. es claro que son infinitamente ricos. No había sido lo bastante afortunado como para interrumpir las. deseaban hacer entrar en posesión de los bienes que le destinab a su verdadero nacimiento. por medio de todas las actas que poseían. decididos ambos a no provocar ningún escándalo a causa de Léonore. el ministro expidió sin más tardanz a. Ese hombre.la recompensa de sus indignos servicios. legitimando el nacimien to de Claire. Déterville. a cuya sucesión renunció públicament e. sin der ramar sangre a personas a quienes tanto querían. cosa que no afligió a los colaterales. que había escogido como residencia. Pero el cielo. quiso compartir de otra forma la piedad f ilial de su querida esposa. pero había sido lo suficientemente hábil como para adelantarse. Dolbourg. cosa que hizo con la mayor exactitud. en donde lleva una vida de lo más regular con una fortuna muy mediocre y a que dejó todo lo que poseía a sus parientes y a los pobres. Una vez que se había n deshecho de este indigno mortal ya sólo se ocuparon de hacer entrar a Sainville y a Léonore en posesión de los bienes de la casa de Blamont. mejorar su situación y disfrutar d el delicado placer de transferirle anualmente las rentas. que nunca dej a impune el crimen. renunciando a aquellos otros sobre los que no tenía nin gún derecho. Pero la humanidad ya no se ofenderá por e l empleo que esa joven haga desde ahora de sus riquezas. siempre honrado y sensible. Y el presidente. Se había evadido. de Blamont estaba completo gracias a las dec laraciones de Augustine y a través de las de los testigos designados por la muchac ha y que fueron escuchados en secreto como ella.. que era realmen te la hija de M. El conde pensó que no era conveniente llevar las cosas más lejos. a quien. que no se había corregido. y Mme. El horrible destino del padre. podrá llorar durante mucho tiempo los horribles extravíos de su juventud. contentos de haber vengado. gracias a los dos millones que el rey de España devolvió a cambio de los lingotes de Sainville y a la fortuna considerable de la casa de la que ahora forman part e. de Blamont. El conde y Déterville. vive en un pueblecito. en donde le haría disfrutar de unos bienes que ella había aceptado solamente para ocuparse de él. Y el primer efecto de su vuelta a la beneficencia fue hacer buscar con el mayor cuidado el refugio de su padre. que han convertido en su más agradable morada.

le dirigió una carta en la que le encomendaba s us últimas disposiciones. de Déterville donde estaba su amigo cuando era demasiado tarde para socorrerle. el amor y el agradecimiento de todos los que esta ban a su alrededor.En cuanto a M. a no ser por Zamé. Clementine sigue en Vizcaya. des pués de haber estado seis semanas entre la vida y la muerte. sin duda. Ninguna de las gestiones de M. de Valcour. Solamen te cuando murió fue descubierto su retiro. es feliz con su marido y escribe regularmente a Léono re a la que viene a ver cada dos años. la estima. . después de unos horribles arrebatos de desesperación. en la abadía de Sept-Fonds. no creemos que los demás tengan una importancia suficiente como para que el lector lamente no ser inf ormado de sus andanzas. Excepto por Sophie. habrá muerto en medio de un pueblo que le idolatraba. después de una prolongada carrera. Ignoramos la suerte de los demás personajes. llevándose consigo a la tumba la añoranza. que. se arrojó a los brazos de Dios y terminó sus días. Gracias a esta carta supo M. Déterville había podido dar con él hasta entonces y quizás siguiese siendo un misterio de no ser porque M. de Valcour. en donde di o ejemplo de una resignación. de la que nos duele no poder decir nada. halagadoras recompensas de la virtud. al cabo de dos años. Ese amante dulce y delicado n o había dejado nunca de llevar sobre su corazón el retrato de su amada: allí lo encont raron cuando murió. un candor y una austeridad de las más severas. del hombre de bien y d el legislador. al expirar.