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LA POESÍA AMOROSA HEBRAICO-ESPAÑOLA DEL SIGLO XIII COMO PUNTO DE CONFLUENCIA DE MOTIVOS TROVADORESCOS Y ANDALUSÍES

Aviva Dorón

UNIVERSIDAD DE HAIFA

A. PRESENTACIÓN DEL TEMA

En la época de Alfonso X el Sabio llegó a su culminación un proceso literario singular, que presenta gran interés para los investigadores de la literatura medie- val de la península ibérica. Me refiero al fenómeno en virtud del cual las distin- tas tendencias poéticas y corrientes literarias de los poetas hispano-cristianos por una parte y de los autores hispano-musulmanes por la otra, se reflejaron jun- tas en la poesía hispano-hebrea. Cuando en una sociedad pluricultural tienen lugar contactos literarios, lo usual, como es sabido, es que se reflejen en la literatura de la minoría, por cuan- to los escritores pertenecientes a ella se expresan en su propia lengua, pero co- nocen también la lengua y la cultura de la mayoría. Por lo tanto, para compren- der las implicaciones literarias del encuentro intercultural que se produjo en la España medieval, conviene prestar atención a la literatura hispano-hebrea. Durante la Edad Media, los judíos de España estuvieron plenamente integra- dos en la vida económica y cultural de la sociedad circundante, tanto bajo el do- minio musulmán como en los reinos cristianos. En el califato de Córdoba, en tiempos de Abderrahmán III, los eruditos judíos entraron en contacto con la lite- ratura árabe, tanto la clásica como la andalusí, y colocándose en una posición de apertura cultural, optaron por aprender de los logros impresionantes de esa lite- ratura, adoptando sus diversos géneros y motivos, y las normas poéticas impe- rantes en ella, pero escribiendo en hebreo y preservando los componentes pro- fundos de la tradición judía. 1 A mediados del siglo XII los centros culturales judíos se desplazaron del ám- bito islámico de al-Andalus a los reinos cristianos. Los poetas judíos siguieron creando según la poética andalusí, pero al mismo tiempo dominaban todas las lenguas de creación literaria en la península y conocían a fondo sus corrientes y géneros literarios, ya que estaban por completo inmersos en la sociedad en la

' Vid.:F. Pérez Castro, Poesía secular hispano-hebrea, Madrid, 1989; A. Sáenz-Badillos, J. Targa- rona, Poetas hebreos de al-Andalus (Siglos X-XII), Antología, Córdoba, 1988.

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1989; A. Sáenz-Badillos, J. Targa- rona, Poetas hebreos de al-Andalus (Siglos X-XII), Antología, Córdoba, 1988. 107

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que vivían y participaban activamente en sus actividades literarias, culturales y científicas. 2 Por ello, en la poesía de los autores hispano-hebreos del siglo XIII se aprecia por una parte su vinculación con la literatura árabe, y por la otra, el reflejo de las corrientes literarias de la España cristiana. Como ejemplo de este fenómeno nos servirá la poesía amorosa escrita en Toledo en el siglo XIII. En estos poemas se aprecian motivos cuyo origen puede encontrarse en la poesía trovadoresca, estrechamente entrelazados con los moti- vos característicos de la poesía andalusí.

B. LA POESÍA AMOROSAANDALUSÍ

Recordemos brevemente los caracteres distintivos de los poemas de amor de Al-Andalus. Ibn Hazm escribe en su libro El collar de la paloma: «Uno de los aspectos significativos del amor es la unión. Es un sino ensalzado, un rango enaltecido, un grado sublime, una estrella afortunada; más aún, es la vida reno- vada, el placer supremo, el gozo perenne y una gran merced de Allah» (Ibn Hazm 1953, pág. 118). La poesía amorosa andalusí heredó la tradición rica en color de las descrip- ciones amorosas árabes. Así, el poeta Ibn Jafaya de Alcira escribe: «Mis manos se paseaban por su cuerpo, unas veces hasta la cintura y otras hacia sus senos;

Los judíos se hallaban incorporados al servicio de los reyes cristianos, particularmente en el caso de Alfonso X el Sabio. José Amador de los Ríos describe las buenas relaciones entre los reyes

cristianos y los judíos en su libro fundamental Historia social, política y religiosa de los judíos de España y Portugal, 3 vols., Madrid, 1984, vol. I, cap. X, págs. 337-489. I. F. Baer en su Historiade losjudíos en la España Cristiana,escribe: «Las relaciones amistosas entre Alfonso X el Sabio y los judíos se extendían más allá del terreno político. El rey, que era también un estudioso y un patrono del saber, extendió a los judíos doctos una hospitalidad que no se hallara en ninguna de las cortes de sus contemporáneos» (vol. I, pág. 120). Las relaciones entre judíos y cristianos en Castilla son discutidas por Carlos Carrete en su artículo «Fraternization Between Jews and Christians in Spain before 1492», The American Sepharadi, 9, New York, 1978, págs. 15-21. Vid. también Pilar León Tello, Los Judíos de Toledo, Madrid, 1979, págs. 67-135. Luis Suárez Fernández, Judíos españoles en la Edad Media, Madrid, 1980, pág. 101. Eleazar Gutwirth, «Actitudes judías hacia el cristianismo: ideario de los traductores hispano- judíos del latín», // Congreso Internacional: Encuentro de las Tres Culturas, Toledo, 1985, págs. 189-96. Norman Roth, «New Light on the Jews and Mozarabic Toledo», A. J. S. Review, 5(2), 1986, págs. 189-220. Dwayne Carpenter, Alfonso X and the Jews: An Edition of and Commentary on 'Siete Partidas de los Judíos', 7.24, Berkeley, 1986. Sobre la escuela de traductores y su incorporación de judíos C. Singer, The Jewish Factor in the Medieval Thought,

The Legacy of Israel, Oxford, 1927, págs.

orientalesen los manuscritosde la bibliotecacatedral de Toledo, Madrid, 1942. R. Menéndez Pidal, España y la introducciónde la ciencia árabe en Occidente, I, pág. 739. Norman Roth, «Jewish Translators at the Court of Alfonso X», Thought, 60, 1985, págs. 55-139. José S. Gil, La escuela de traductoresde Toledo y sus colaboradores judíos, Toledo, 1985. Afirma David Romano en su libro La ciencia hispanojudía: «No en todas las obras científicas alfonsíes consta quién las redactó o las tradujo; pero hay algo manifiestamente evidente: en todas aquéllas que menciona el nombre del autor o de los autores siempre se aprecia la intervención de un judío». Veáse del mismo «Los colaboradores judíos», págs. 132-52. F. Márquez Villanueva, El conceptoculturalalfonsí,Madrid, 1994, págs. 66-81.

173-283. J. M. Millas Vallicrosa, Lastraducciones

Villanueva, El conceptoculturalalfonsí, Madrid, 1994, págs. 66-81. 173-283. J. M. Millas Vallicrosa, Lastraducciones

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mientras que una descendía hasta el pliegue del costado, como en Tihama, la otra subía hacia los senos como para ir al Nadjd» (Henry Peres 1983,pág. 405). En los poemas amorosos de Al-Andalus, el rostro del ciervo (o la cierva) alumbran como el sol o la luna, los labios son como una hebra escarlata, la me-

jilla es de púrpura. Los senos de la cierva son granadas o manzanas, que las ma- nos ansian coger. La cierva es hermosa pero cruel. Su rostro y sus labios están manchados con la sangre del apasionado; sus ojos son saetas mortíferas. Los pechos de la cierva también son dardos o lanzas.

A veces la amada cede a las suplicaciones del apasionado y ambos se

deleitan en el tálamo del amor, en el que el amante bebe néctar de labios de su amada, pero pronto la cierva lo traiciona, porque no hay en ella sino mentira y engaño.

Lo poesía hebraico-andalusí, que se basó en las normas poéticas árabes, de-

sarrolló los motivos del deleite y las descripciones hedonísticas. 3 Así, por ejem- plo, Yehudá ha-Leví escribe:

Te abrazaré de noche, al anhelado crepúsculo y mi dulzura será el fruto de tus labios (Yehudá ha-Leví 1994:74, 75). Recuerdo el día en que me prometió devolverme a la vida, y lo cumplió; con dos manzanas confortó (Yehudá Ha-Leví 1994:70, 71).

y Selomó Ibn-Gabirol escribe así:

Se avergüenza la luna cuando mira el albor de su cara; el sol se postra. Son sus pezones dos granadas áureas engastadas en oro. ¡Quién pudiera libar de esas granadas! (Ibn-Gabirol 1978: 422-423).

C. L A POESÍA

HEBREA EN EL TOLEDO DEL SIGLO XIII

La poesía hebrea en la España cristiana constituye, en términos generales, la

continuación de la escuela andalusí. Los poetas hispano-hebreos conservan las estructuras y los motivos de sus antecesores, pero al mismo tiempo se observa en sus obras una similitud con las corrientes literarias de su entorno.

Sobre la poesía amorosa hebraico-andalusí, vid.: Dan Pagis, «Poems of Wine and Love», Secular Poetry and Poetic Theory, Moisés Ibn Ezra and his coníemporaries, Jerusalem, 1970, págs. 253-280; Raymond Scheindlin, Wine, Woman and Death, Medieval Hebrew Poems on the Good Life, Philadelphia, New York, Jerusalem, 1986, págs. 77-89; Aviva Doron, «Poemas de amor y vino - Estudios literarios», Yehudá ha-Leví, poemas, traducción y notas A. Sáenz- Badillos, J. Targarona Borras, Madrid, 1994,págs. 29-39.

Yehudá ha-Leví, poemas, traducción y notas A. Sáenz- Badillos, J. Targarona Borras, Madrid, 1994,págs. 29-39.

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AVIVA DORÓN

Uno de los poetas destacados de este período es Todros Ha-Leví Abulafia,

que nació en Toledo en 1247 y vivió allí hasta su muerte. 4 Ejerció las funciones de arrendador de impuestos y durante su vida alcanzó renombre como poeta. Sus poemas muestran rasgos parecidos a los que caracterizan a la literatura que

se estaba desarrollando en la sociedad cristiana, como por ejemplo un cruce de

los límites entre la poesía sacra y la poesía profana, lo que dentro de la literatura hebrea constituía una innovación radical. 5 Todros estuvo al servicio de Alfonso

X y perteneció a los círculos culturales de la corte de Toledo en la misma época

en que la visitó el trovador Giraut Riquier. En este centro cultural, Todros estu- vo en contacto con todas las corrientes poéticas de su tiempo y con poetas de to-

das las razas y culturas, a los que Alfonso el Sabio acogía con beneplácito. Cabe suponer que así conoció también la poesía amorosa de los trovadores, 6 cuyos ecos pueden encontrarse en sus poemas. Para apreciar mejor la trayectoria de Todros en la fusión de los motivos an- dalusíes con las características trovadorescas, examinemos el poema Cuando no tenía razón ni saber. Elementos andalusíes típicos aparecen aquí en contextos distintos de los aceptados en la escuela andalusí:

1) El narrador evoca imágenes de un instante de gozo, pero adoptando una

perspectiva crítica, mientras que en la poesía erótica andalusí se presentan como

el objetivo sublime del narrador. El instante de gozo, que en la poesía erótica

andalusí se compara con un néctar, un logro y un goce, se presenta aquí como

deseo

La actitud de autocrítica reviste la forma de un distanciamiento. El narrador

fvv.

se presenta distanciado en el tiempo cuando yo

1,2); distanciado por un juicio moral no diferenciaba desdeñable de preciada»

(v. 4); colmar su deseo

sólo (v. 3) y distanciado por la no identificación con el

sólo (v. 3), y como la maldad de mis actos

(v. 6).

en los días de juventud

4 Sobre Todros Abulafia, vid.: I. F. Baer, «Todros Ben Yehuda ha-Levi and his time», Sion, vol. II, Jerusalem, 1937, págs. 19-55; Judith Targarona, «Todros Ben Yehuda Ha-Levi Abulafia, un poeta hebreo en la Corte de Alfonso X el Sabio», Helmíntica XXXVI, 1985, págs. 195-210; Aviva Doron, Poeta en la corte del rey, Todros ha-LevíAbulafia - Unpoeta hebreo enToledo de Alfonso X «El Sabio», Tel Aviv, 1989 (hebreo).

5 Tratan de este tema los siguientes artículos: Aviva Doron, «'Dios haz que el Rey se apiade de mi". Entrelazamiento de lo sacro y lo profano en la poesía hebreo-toledana en el transfondo de la poesía cristiano-española», Sefarad, año XLVI, Madrid, 1986; Aviva Doron, «The Poetry of Todros ha-Levi Abulafia as a reflection of Cultural Contacts, a Hebrew Poet in Christian Spain», From Iberia to Diaspora, (Edited by Yedida and Norman Stillman), Leiden, Brill Academic Publishers, 1998,págs. 282-290. Sobre la poesía trovadoresca, puede consultarse: Moshe Lazar, Amour Courtois et Fin'amors

dans la literaturedu Xlf me siécle, París, Klinksiesk, 1964, and «Cupid,

Modes of love at Eleanor of Aquitain's Court», Eleonor of Aquitaine, Patrón and Politician, ed. Wiliam W. Kibler, Texas, Austin & London, 1975, págs. 35-53; M. de Riquer, Los trova- dores, historia, literaturay textos, 3 vols., Barcelona, 1975, págs. 90-93; C. Alvar, Poesíade trovadores, trouvéres, minnesinger, Antología de principios del s. XII a fines del s. XIII, Madrid, 1982.

the lady, and the poet:

trouvéres, minnesinger, Antología de principios del s. XII a fines del s. XIII, Madrid, 1982. the

LA POESÍA AMOROSA HEBRAICO-ESPAÑOLA

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personaje que describe, al cual alude en tercera persona mi corazón corría hacia

(v. 4);

pensó mi corazón (v. 6), no pensaré en tocarla (v. 15). 2) Las descripciones de la belleza de la amada se ajustan a los modelos andalusíes, pero el sentimiento que el poeta expresa por su amada es una emo- ción del alma, conforme a los modelos trovadorescos; es decir, que al lado de los elementos andalusíes se encuentran expresiones de amor de otra índole, des- cripciones de un vínculo emocional.

Por ejemplo, los siguientes versos andalusíes: Es una gacela que se asemeja

al sol (v. 9); y la fama de su belleza ya se expandió por el mundo (v. 10). Estos versos se refieren en el poema que nos ocupa a una amada de características distintas: Y he aquí que mi alma se prendó del alma de una gacela más valiosa que la Osa Mayor y las Pléyades (v. 8); está en los pensamientos de mi co-

toda hermosa

(v.

1); era

su voluntad, (v. 3); [él] no diferenciaba

razón

Y en los versos siguientes los elementos trovadorescos coexisten con los ele- mentos andalusíes antes señalados: La amé y puse su amor en la niña de mis ojos, grabado con un punzón de hierro (v. 11); Mi amor por ella es como un

sello anular encerradoy marcado en mi corazón

(v. 13).

(v. 12).

3) El goce de los sentidos, que en la poesía amorosa andalusí se exalta por sí mismo, en un contexto positivo y sin relación con lazos amorosos, en el presente poema se integra de una manera distinta: el narrador declara que no desea el contacto sensual por sí solo. A estas descripciones agrega el narrador aclaracio- nes sobre la actitud reservada que tiene hacia su amada: «Me basta, cuando pienso, su imagen en mi corazón representada» (v. 18); «no pensaré en tocarla jamás pues ¿qué vale mi vida para que yo la toque?» (v. 15), como diciendo: y desespero de que la llegue a tocar.

La expresión me basta, referente al diálogo con la amada (v. 17) y a la visión

de la amada (ibid), trae ecos -y quizás incluso sigue el modelo- de la caneó, en la que se manifiesta el concepto trovadoresco del amor. Como es sabido, los trovadores establecieron un paralelo entre el señor feudal y la señora de su corazón, aplicándolo incluso a la ceremonia de homenaje del vasallo a su señor. Las etapas de aproximación entre el poeta y su señora en la poesía de Todros ha-Leví Abulafia corresponden a las etapas del amor sensual medieval. En esta poesía, Todros habla de la etapa de la contemplación (visos): «me basta, ver su graciosa figura» (v. 17) y de la segunda etapa, el habla (alloquium): «Me basta

de ella oír sus palabras

En cuanto a las demás etapas del amor (la caricia, el beso y el acto), el poeta no las menciona en este poema. ¿Quiere esto decir que no desea a su amada, o que se resigna, al igual que los trovadores, que conocían las limitaciones de la realidad, a no conseguir a su amada, pese a que sí quisiera gozarla?

Por sus palabras se comprende, a través de la forma dialogada, que él aspira a conseguir a la señora de su corazón: «Hay quienes dicen: ¿a Fulanita espe-

esplendor de luz esperas tomar en tus manos» (vv 25, 26); «¿por qué

» (ibid.).

ras?

un

dicen: ¿a Fulanita espe- esplendor de luz esperas tomar en tus manos» (vv 25, 26); «¿por

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AVIVA DORÓN

¿Podrás subir hasta ella al cielo? ¿bajará

para ti ella a la tierra?» (vv. 27, 28). 4) Él sabe que no logrará conseguir a su amada y lo expresa de modo directo, en la forma de diálogo con su entorno: «¡sé que me espera un mar de miel go- teando en su boca, y me moriré de sed!» (v. 16). El narrador en este poema habla de la miel de la boca de su amada y del deseo de tomarla en sus manos. Esas intenciones sensuales son parte integrante del amor por la señora de su alma. Sin embargo, él sabe perfectamente que no podrá conseguirla. Esta actitud emocional es característica de la poesía trova- doresca.

También el mencionar a la amada con un nombre que no revela su identidad

fulanita (v. 25) es una de las características de los poemas de amor de los trova- dores (el seudónimo o señal). El calificativo de dama y no doncella, también aproxima este poema a la poesía trovadoresca: «deja su amor y aléjate de las

entristecer tu alma con su amor?

damas ilustres; entre las muchachas busca

» (v. 29).

Hemos visto, pues, cómo en este poema aparecen motivos cuyo origen se encuentra en la poesía amorosa árabe y andalusí, junto a motivos característicos de la poesía trovadoresca. Observamos, también, cómo a consecuencia del en- cuentro del poeta con la concepción trovadoresca del amor, aparece en este poe- ma un elemento nuevo e inesperado: la polémica del poeta con la concepción andalusí. El amor de las mozas, el correr en pos de toda hermosa y sin tacha (v. 1) en la juventud, se censura en este poema como la maldad de mis actos (v. 6), como acciones de las cuales se avergüenza el poeta. Desear a una moza ingenua significa satisfacer el apetito bestial: «colmando mis apetitos y me sucederá lo que sucede a la bestia» (v. 35). Según esta explicación que aparece en el poema mismo, el pecado y la culpa se deben al deseo de satisfacer sólo el apetito de los cuerpos. En cambio el poeta habla aquí de un lazo espiritual, dentro del cual cabe desear a la señora en una armonía de cuerpo y alma: «no anhelo su amor para el placer del cuerpo, sólo para el placer del alma» (v. 21). 7 El poeta expresa su concepción y su esperanza: «Qué placentero y qué bue- no es el anhelo que en el pecado y la culpa no se basa» (v. 37). Esta actitud es semejante a la que expresa el trovador Guilhem, conde de Poitiers, en una de sus trovas: «Amor no es pecado /sino virtud que mejora /al malvado y ensalza al justo y conduce al hombre a hacer el bien cada día».

7 En una primera lectura esta frase se percibe como negación absoluta del placer del cuerpo y apego exclusivo al placer del alma; en segunda lectura se puede entender como expresión de la finalidadespiritual de la atracción hacia la amada: lo que quiere el poeta en su deseo del cuerpo de ella sólo tiene por objeto causar placer al alma, o sea la aspiración a un contacto pleno con la amada, a la cual está unido con su alma. Lograr este objetivo será causa de una felicidad verdadera.

pleno con la amada, a la cual está unido con su alma. Lograr este objetivo será

LA POESÍA AMOROSA HEBRAICO-ESPAÑOLA

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D. CONCLUSIÓN

A partir de la premisa según la cual la poesía hispano-hebrea ofrece un fiel reflejo de los contactos literarios que tuvieron lugar en la Península Ibérica en general y en la España cristiana en particular, debido a su carácter de creación minoritaria dentro de una sociedad pluricultural, hemos examinado un ejemplo de la poesía hebrea en el Toledo del siglo XIII. Para ello, hemos considerado una obra del poeta hebraico-toledano más destacado de aquel período, Todros ha-Leví Abulafia, que frecuentó la corte literaria de Alfonso X el Sabio. Este poema de amor refleja un encuentro literario apasionante. En efecto, el poema, que está escrito en hebreo, se basa en las normas poéticas árabes y comprende motivos andalusíes, pero al mismo tiempo, la actitud del narrador está más próxima a la de la poesía amorosa de los trovadores. El poeta acertó, pues, a combinar motivos andalusíes con motivos trovadorescos en una creación hispano-hebrea.

BIBLIOGRAFÍA:

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AVIVA DORÓN

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Abu-l- 'afia». Gan Hammeshalim we-Hahi- dot, Jerusalem: Hassefer, 1932 (vol. A), 1934 (vol. BI), 1936 (vol.

LA POESÍA AMOROSA HEBRAICO-ESPAÑOLA

Cuando yo no tenía razón ni saber

por

Todros Ha-Levi Abulafia

115

1.

Cuando yo no tenía razón ni saber

mi

corazón corría hacia toda hermosa y sin tacha

2.

y

en los días de juventud amaba a las doncellas

y

anhelaba en gran medida a las gacelas;

3.

colmar su deseo era sólo su voluntad

de

toda bella de aspecto y encumbrada,

4.

no

diferenciaba desdeñable de preciada,

de

hija de noble, majestuosa como un ejército con las insignias desplegadas.

5.

El

tiempo hizo pasar la mocedad

y

fue como un viajero cuyo carruaje está enganchado;

6.

en

la maldad de mis actos pensó mi corazón

y

casi se me cubrió la cara de vergüenza;

7.

no

volví a amar a una doncella

si

no era digna de honor y virtuosa.

8.

Y

he aquí que mi alma se prendó del alma

de

una gacela más valiosa que la Osa Mayor y las Pléyades

9.

Es

una gacela que se asemeja al sol;

aunque su imagen es preciada y excelsa,

10.

y la fama de su belleza ya se expandió por el mundo

y

alcanzó los extremos de Occidente y Oriente,

11.

la amé, y puse su amor

en

la niña de mis ojos grabado con un punzón de hierro.

12.

Mi amor por ella es como un sello anular encerrado y marcado en mis entrañas

13.

Está en los pensamientos de mi corazón como una cerca de oro en hileras de amatista;

14.

a diario me turbará su lejanía

y

no dará reposo a mis párpados.

15.

No pensaré en tocarla jamas

pues ¿qué vale mi vida para que yo la toque?;

16.

¡sé que me espera un mar de miel goteando

en

su boca, y me moriré de sed!

17.

Me basta de ella oír sus palabras dulces y ver su graciosa figura;

18.

me basta, cuando pienso,

su

imagen en mi corazón representada.

19.

Aunque la oyera o la viera

no

dejaría en mí ninguna conmoción.

20.

Al muerto el verla haría resucitar

y

al débil hace levantar con sus palabras,

21.

pero no anhelo su amor para el placer del cuerpo, sólo para el placer del alma.

22.

Aunque no se muestre a mí, ¿podrá no mostrarse acaso a ojos de mi corazón?

sólo para el placer del alma. 22. Aunque no se muestre a mí, ¿podrá no mostrarse

116

AVIVA DORÓN

23.

Está lejana pero, en todo momento, de cerca

la

contemplaré con ojos que no se cierran

24.

con el pensamiento muy puro, inmaculado,

y

con un gran anhelo, inmensurable.

25.

Hay quienes dicen: ¿a Fulanita esperas? ¡en el cielo es, ciertamente, la luna y el sol!

26.

Y

un esplendor de luz esperas tomar en tus manos

pero nada te quedará entre ellas;

27.

¿por qué entristecer tu alma con su amor? ¿amará la que es constelación de estrellas al que es constelación de falsedad?

28.

¿Podrás subir hasta ella al cielo? ¿bajará para ti ella a la tierra?

29.

deja su amor y aléjate de las damas ilustres;

entre las muchachas busca una paloma sin defecto

30.

que se apresure a hacer realidad tus ansias

y

corra a cumplir tu voluntad sea cual sea.

31.

No persigas ya más sino a una cierva que tengas a tu alcance conseguir.

32.

Les contesté: "¡Ignorantes!" no digáis cosas vanas, os lo pido,

y

callaos, pues será prueba de sabiduría por vuestra parte!

33.

¿Es preferible que ame a una muchacha ansiosa por satisfacer el deseo de la juventud, y deshonesta?

34.

¿acaso así como sacie mi deseo no saciará con engaño el de todo el que se acerque?

35.

Me solazaré colmando mis apetitos

y

me sucederá lo que sucede a la bestia,

36.

Pero no permanecerá por siempre sino el amor de nada está prendido

37.

Qué placentero y qué bueno es el anhelo que en el pecado y la culpa no se basa.

38.

El deseo de los ignorantes, es deseo agreste pero el deseo de los nobles, está en el pensamiento.

no se basa. 38. El deseo de los ignorantes, es deseo agreste pero el deseo de