Sie sind auf Seite 1von 11

Por Carlos Israel de los Santos R. Febrero de 20009. Revisado y corregido en diciembre de 2013.

LA ORACIÓN

INTRODUCCIÓN

La oración es un procedimiento mediante el cual nos ponemos en comunicación con Dios, decimos procedimiento, porque la oración implica una serie de pasos que debemos ejecutar, si queremos que ésta sea efectiva. Entiéndase por efectivo, en este contexto, algo que produce los resultados que se esperan, que satisface las expectativas creadas. La oración es un privilegio dispensado por Dios hacia el cristiano. Isaías 38:1-6. Santiago 5:16.

ALGUNOS PASOS NECESARIOS PARA QUE LA ORACIÓN SEA EFECTIVA

Esto no significa, que los pasos que se enumeran a continuación, son limitativos, dado que el Espíritu Santo, le guiará a usted durante el proceso de su relación personal con Dios, hay cosas que Dios lo tratará solo con usted.

1-APÁRTESE:

Siempre que pueda, busque la manera de hacerlo a solas, ingéniesela, si es de día, lleve los niños a ver televisión(material que no contamine el ambiente espiritual), si es casado o casada y su oración es

personal, pida permiso y retírese a un cuarto, o donde pueda estar en soledad, el lugar no importa, lo relevante es retirarse. Solicite con diplomacia, pero con firmeza, que no se le interrumpa, a no ser un caso de fuerza mayor. Aparte el teléfono u otro aparato que pueda interferir con su concentración. Mateo 6:6. Lucas 22:41.

2-ESTAR LIBRE DE CARGA EMOCIONAL NEGATIVA:

Este paso implica que es imperativo, mandatorio, antes de presentarnos delante Dios, liberar nuestro corazón sinceramente de toda atadura como:

resentimiento, rencor, repulsión, envidia, falta de perdón, ira y cualquier rastro de pecado, sin importar tipo, magnitud o naturaleza; no importa cuanto derecho sintamos tener para albergar estos sentimientos, si es así, es decir, si estos sentimientos moran en nuestro corazón, puedes estar seguro de que te están tendiendo una trampa con el objetivo de bloquear tu comunicación con el Todopoderoso y una oración hecha bajo estas condiciones, no es efectiva. Por consiguiente, no esperes que el Padre celestial te escuchará si no te despojas de estas barreas. Mateo 6:14-15. I Juan 2:15-16. II Corintios 2:14. Lucas 17:3-4.

3-ADORACIÓN.

La adoración quiere decir que debemos reconocer que del Dios verdadero, el creador de los cielos y la tierra, es el Poder, la gloria y la majestad eternamente. También, debemos estar conscientes en el fondo de nuestro corazón, que nada le es ajeno, aún aquellas cosas que no entendemos, están descubiertas a sus

ojos, debemos hacerle sentir a Dios, que reconocemos que su poder es ilimitado, inclusive el imperio del mal respeta el límite impuesto por Dios. Dios quiere que se le reconozca su primacía. I Corintios 10:26. Lucas 4:8. Ezequiel 29:15. Isaías 55:8. Colosenses 1:16. Salmo 29:1-2.

4-ACCIÓN DE GRACIAS

Es de importancia capital dar gracias a Dios por todo lo que acontece a nuestro rededor, pues como habíamos visto, en parte, en el punto anterior, todo está bajo su voluntad absoluta o voluntad relativa. Si no expresamos gratitud a Dios por todo acontecimiento en nuestra vida, hacemos inoperante su palabra en nosotros, mas no la palabra en sí misma, lo hacemos mentiroso, lo deshonramos. Esto es así, porque debemos estar convencidos plenamente de que a los que creen en El, todas las cosas le ayudan a bien. No se deje confundir, el adversario tratará de amedrentarlo, buscando con esto alejarlo de la presencia de Dios y por vía de consecuencia, impedir su crecimiento espiritual y material para luego burlarse de usted. Romanos 8:28. I Pedro 4:16. Salmo 31:14-15. Efesios 5:20. Juan 11:41.

5-CONFESIÓN

Aquí entramos en un punto que debemos analizar y escudriñar en profundidad.

En sentido general, entendemos por confesión, la

a

nuestra responsabilidad.

acción

de

reconocer

alguna

actitud

atribuible

Hablando, en particular, desde el punto de vista espiritual, confesar es reconocer que hemos faltado a Dios, y expresamos mediante esta actitud que le hemos fallado e imploramos su perdón. Como cuando un hijo que respeta a su padre, comete una falta o desobediencia, vuelve arrepentido ante él para pedirle perdón. Recordemos que por gracia y el sacrifico de Cristo, hemos sido constituidos hijos de Dios.

¿Por qué decíamos al principio que debemos escudriñar nuestra confesión ante Dios?

Porque para

Dios

lo

que

importa

no

es

lo

que

pronunciamos con nuestra

boca,

sino

lo

que

expresamos

en

nuestro

corazón.

Para

el

Todopoderoso, una confesión superficial y cuya raíz quede intacta, no tiene validez alguna. I Juan 1:9.

Números

15:39.

I

Tesalonicenses 2:4.

Crónicas

28:9.

Salmo

7:9.

I

Como está escrito, engañoso es el corazón y perverso más que todas las cosas, lo cual implica que nuestro propio corazón, nos puede tender una trampa(ver Jeremías 17:9). Esto es más profundo de lo que parece, pero el objetivo de este estudio no es irnos a profundidad, sino prepararnos con las herramientas espirituales necesarias para combatir con éxito al enemigo común, Satanás; resalto aquí que la oración es una de esas herramientas, no la única.

Cuando pedimos perdón a Dios mientras oramos, debemos solicitar el auxilio del Espíritu Santo para que nos guíe, mostrándonos todos los momentos del día, en que hemos dicho, visto o hecho algo que no haya

sido acepto a su presencia. Si lo hacemos con sinceridad, podemos asegurar que vendrán a su memoria, imágenes o pensamientos referentes a acciones que desagradan a Dios, pero que en el momento, a usted le pareció algo normal ,ver Juan 14:26. Recuerde que Satanás se disfraza de ángel de luz para enmascarar sus verdaderas intenciones. II Corintios 11:14.

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ ORAR?

A continuación vamos a analizar algunos puntos que debemos tomar en consideración respecto del por qué y para qué debemos orar.

En primer lugar, debemos comprender completamente que la voluntad absoluta de Dios es que al orar, le presentemos peticiones que estén en consonancia con sus propósitos, ver Lucas 11:2, I Juan 5:14-15. De aquí surge una interrogante muy interesante y que debe ser respondida, si queremos que nuestra petición ante El sea acepta en su totalidad:¿ cómo saber cuales son los propósitos reales de Dios, si está escrito que sus pensamientos no son nuestros pensamientos, ver Isaías 55:8?

La respuesta a esta pregunta es que el Espíritu Santo, quien es la fuerza ejecutora, por medio de quien Dios obra a través de Jesucristo, El nos guiará en la oración, mostrándonos cuál es la voluntad de Dios, en nuestro caso específico, ver Juan 14:26. Lucas 22:41-

42.

Veamos un ejemplo: supongamos que usted vive en un determinado lugar, y por alguna razón quiere mudarse de allí. Usted oraría al Señor para que le permita trasladarse, pero, ¿qué pasa si el plan de Dios es que muchas personas alcancen la salvación en aquella zona por vía suya? Sin embargo, si se deja guiar por el Espíritu Santo, con toda seguridad le traerá a su mente interceder por las personas que viven por allí, porque este es el plan de Dios respecto a ese punto. Dios lo moverá de allí, mas no sin antes desarrollar su propósito. I Juan 5:14.

Normalmente, durante la oración nos concentramos tanto en nuestras peticiones, que nos convertimos en barreras para los propósitos de Dios. Sin embargo, no debe interpretarse como que está mal pedir por nuestras necesidades, sino que debemos dar más oportunidad para que Dios obre en nuestras vidas conforme a sus propósitos, no se adelante usted, permita que el Espirita Santo le dirija en todo el proceso. Ver Mateo 6:32-34. Lucas 22:41-42.

Ahora, vamos a ver algunos puntos específicos, por los cuales el Padre celestial quiere que oremos.

1- VELAR

Este termino viene del griego “gregoreo”, se define como : espiritualmente despierto. Estar vigilando en el sentido espiritual. Significa que debemos orar para protegernos de las acechanzas del adversario. Esto es muy importante, porque tenemos que permanecer firmes y en alerta contra las maquinaciones del diablo, recuerde que está en juego nuestra salvación. Ver Efesios 6:11, Lucas 22:39-40, 45-46. I Pedro 4:7 . II Corintios 2:11. Lucas 18:1-8.

2- INTERCEDER POR LA HUMANIDAD

El Padre celestial está altamente interesado en que al presentarnos a El en oración, pidamos salvación, protección y cobertura de El para toda la humanidad, sin excepción. Dios realmente aprecia que nos interesemos por los demás. Este punto cae dentro de su voluntad absoluta. El quiere que oremos por los lideres del mundo, por los presidentes, por los cancilleres, primeros ministros, los papas, lo obispos, los artitas, por los pobres, los ricos, los sabios, los profesionales, los iletrados, porque su voluntad es que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. I Timoteo 2:1-4. II Pedro 3:9.

3-PEDIR FORTALEZA

Recordemos que nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra el maligno y sus súbditos, Efesios 6:12. Por consiguiente, vendrán momentos en los

cuales nos sentiremos débiles y necesitaremos ser reforzados por parte del Padre celestial, ver Hebreos 4:16. I Juan 2:1.

4-INTECEDER POR LOS OBREROS DE DIOS

Esto es, orar por los pastores, evangelistas, obispos, maestros, ministros y en general, por todo aquel que ha sido llamado por Dios, para cumplir una misión determinada. Es importante recordar, que todos somos miembros de un mismo cuerpo, el cual es Cristo. De la misma manera que cuando un miembro de nuestro cuerpo no funciona correctamente, afectando el buen desempeño de nuestro organismo completo, así ocurre con el cuerpo de Cristo; por consiguiente, cada mimbro debe velar por el cuidado de los demás. Colosenses 4:3. I Corintios 12:12,27. Efesios 4:16.

¿QUÉ DEBEMOS EVITAR EN LA ORACIÓN?

1-VANAS REPETICIONES

Lo que hace efectiva una oración no es cuantas veces repitamos lo mismo, sino que lo presentado ante Dios esté sincronizado con su voluntad y que tengamos fe. Lucas 17:5-6. Sin embargo, esto no significa que no seamos perseverantes , intercediendo en oración para que se cumpla el plan Divino en la tierra, sino que cuando nos postramos ante Dios, debemos evitar repetirle lo mismo mientras oramos. El

término “perseverar” se

“proskartereo” y significa ser constante, ser permanente con persistencia y fervor. Colosenses 4:2.

griego

deriva

del

2-DESESPERACIÓN

Una vez que nuestra petición haya sido presentada ante Dios, debemos ser pacientes y esperar su respuesta con quietud y tranquilidad de ánimo, sin permitir que el adversario nos infunda dudas, haciéndonos creer que lo solicitado a Dios no ha sido respondido en el tiempo que esperábamos y que por lo tanto, el Todopoderoso se ha olvidado del asunto en cuestión. Para comprender que este argumento es falso, debemos estar conscientes que el reloj humano está desfasado con relación al reloj divino, II Pedro 3:8-9, Mateo 6:7-8. Sin embargo, lo que nosotros interpretamos como tardanza, no es responsabilidad de la voluntad de Dios. Efectivamente, la división cronológica del hombre, es decir, presente, pasado y futuro, no existen para Dios como tales, El siempre ha existido y siempre existirá, ver Apocalipsis 1:8, 22:13, los términos temprano y tarde no influyen en los propósitos Divinos, su tiempo no se relaciona, sino consigo mismo . Mas, debemos estar conscientes de que nuestra lucha no es contra sangre ni carne y que la guerra que libramos en contra del maligno es en todos los frentes, incluso Satanás trata por todos los medios de impedir que las bendiciones de Dios nos alcancen, ver Efesios 6:12 y Daniel 10:12-13 y 20-21. Por consiguiente, para combatir este inconveniente, debemos afianzarnos más cada día, incluso, es posible y recomendable pelear mediante ayuno, estudio profundo de la palabra de Dios y proceso de cilicio. Si es posible, combinar los tres métodos, así se

tendrá el mejor resultado en comparación con cualquier combinación de ellos. La elección es suya, usted selecciona lo que mejor se adapte a su situación. Sin embargo, no debemos ser cobardes, sino valientes, decidios y perseverantes en lograr los objetivos que Dios haya puesto en nuestro corazón, ver II Timoteo 1:7.

CONCLUSIÓN

En síntesis, podemos decir que si queremos que el Todopoderoso nos responda nuestras peticiones, debemos procurar que las mismas estén en consonancia con su voluntad. Para ello es preciso que dejemos al Espíritu Santo dirigirnos durante el proceso, ver Romanos 8:26, I Juan 5:14, I Juan 3:22. Permitamos a Dios desarrollar sus propósitos en nosotros y esto traerá como consecuencia un crecimiento y una fortaleza espiritual insospechada. También, esto redundará en bendiciones económicas que superaran nuestras expectativas. Nuestro Dios es un Dios de abundancia y provisiones, ver Mateo 21:22. La única condición que El pone es que le entreguemos un corazón desinteresado y dispuesto a hacer su voluntad por sobre cualquier otro interés personal. I Reyes 2:3. I Crónicas 29:23. I Timoteo 6:17.

Notas

Reservados todos los derechos:

Está prohibido copiar en ninguna forma o por ningún medio y comercializar este material. Quien lo haga, es susceptible de ser sometido a la justicia por violar la ley de derechos de autor.

Salvo indicación expresa, "Las citas bíblicas son tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® Copyright (c) 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation Usadas con permiso. www.lbla.org"

El derecho de todo material usado aquí que esté protegido por copyright pertenece a su propietario.