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UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA

Catedrático: Francisco Piñón Gaytán. Historia de la Filosofía III. Medievales y Renacimiento

EL CONCEPTO DE INFINITO DE GIORDANO BRUNO.

UNIVERSIDAD AUTONOMA METROPOLITANA Catedrático: Francisco Piñón Gaytán. Historia de la Filosofía III. Medievales y Renacimiento EL

Balam Hidalgo López Licenciatura en Filosofía Matricula: 2133016432

Ciudad de México a 15 de diciembre de 2014

CONTENIDO:

  • 1. Introducción.

  • 2. Bruno contra Aristóteles.

  • 3. Argumento en contra de la concepción aristotélica de espacio.

  • 4. Argumento Teológico.

  • 5. Consecuencias Científicas, Éticas y Políticas de la idea de infinito de Bruno.

  • 6. Comentarios finales.

  • 7. Bibliografía.

INTRUDUCCION

Giordano Bruno no es un filósofo típico del renacimiento, es una figura mítica que se encuentra entre la religión y la ciencia. Bruno es el único que se le puede atribuir la categoría de filósofo copernicano. Fue el único que desarrollo y elaboro una filosofía copernicana. Pero esta tenía algo de particular, ya que la filosofía de Bruno, sería una síntesis de las ideas religiosas y científicas de la época. Pero Bruno no era en sí mismo un científico, las ideas acerca de astronomía y sus ataques a las matemáticas, las desarrollo a partir de la especulación y no de una ciencia empírica. Bruno retomo la astrología de Copérnico en contra de la tradición aristotélica, de una tierra recubierta de una esfera que ponía limites a esta, esta fue traspasada por la idea anti geocéntrica de Copérnico. Pero Bruno llevo más haya esta idea y propuso un modelo de un universo infinito y de mundos infinitos. Para algunos fue esta idea fue la que lo llevo a la hoguera, ¿qué tiene de especial el infinito de Bruno, si en la época del renacimiento había una multiplicidad de ideas sobre el infinito? Tal vez esto se muestre más claramente dando una mirada a la concepción sobre el infinito que tenía Bruno. En este ensayo, precisamente, trataremos de reconstruir el argumento de Bruno sobre el infinito.

BRUNO CONTRA ARISTOTELES

Bruno expone sus ideas sobre el infinito en varias obras, pero hay una en particular que trata el asunto y lleva por nombre El infinito, el universo y los mundos. En esta obra Bruno trata de establecer la existencia del infinito como substancia real en acto y no solo en el

principio absoluto que es Dios. En toda la obra polemiza con Aristóteles y su idea de la

finitud del universo y de los mundos. El problema en el dialogo, es pues este. Para Bruno Aristóteles corrompió a la filosofía y a la religión con su idea de un universo finito, Bruno

trae “una buena nueva” que es establecimiento de un universo infinito, que es el

descubrimiento de la verdad de lo cielos y de los mundos. Pero esta no es una división

simple entre lo viejo y lo nuevo, representado por el universo finito aristotélico y el universo infinito bruniano, más bien, esta verdad ya estaba en el mundo, lo que hizo Bruno

fue una restauración de esta. La luz de la verdad que había sucumbido ante la “caliginosa noche de temerarios sofistas”. El infinito es la verdad de la cual Aristóteles se alejó y huyo

para refugiarse en su falsa idea del universo finito.

Para Bruno el origen de tales quimeras, no es otra cosa que la apariencia de las cosas. En este sentido, la razón es la que nos da el verdadero conocimiento y no así los sentidos. Sólo esta tiene la capacidad de conocer al infinito.

Es, pues, la conciencia que tiene relación con lo “infinito”. Es la obra de Copérnico al abrir la mente a los infinitos mundos y no encerrar al hombre a la esclavitud de los hechos, de los visualmente inmediatos. La verdad no se encuentra en los sentidos, sino presagiando a Kant, y siguiendo a San Agustín, en “la razón como manera de argumentación”… El ... entendimiento tomará de sí mismo contenidos objetivos. Es luz y ojo que contempla los objetos". ” (Piñón Gaytán, 2013, pág. 135)

Así pues el atribuirle conocimiento a la experiencia sensible, hace que la imaginación, que es una facultad central en el ser humano, quede sujeta al engaño de los sentidos. Interpretando y elaborando un universo fantástico, que tendrá consecuencias perniciosas en la vida de los hombres. En palabras de Bruno:

No hay sentido que vea el infinito, no hay sentido de quien se pueda exigir esta conclusión, porque el infinito no puede ser objeto de los sentidos, y, en consecuencia, quien pretende conocerlo por medio de los sentidos es semejante a quien quisiera ver con los ojos la substancia y la esencia, y quien negase por eso la casa, por cuanto no es sensible o visible, llegaría a negar la propia substancia y ser.

..

Al

intelecto le corresponde juzgar y dar razón de las cosas ausentes y separadas de

nosotros por distancia temporal o intervalo espacial.” (Bruno. Del infinito pp. 369) Los hombres que se quedan en la inmediatez de los sentidos, son los representantes de los espíritus estrechos. De cierta manera adelanta el rechazo de Hegel a la inmediatez.

Sin Copérnico hubiera sido imposible un Bruno. Es pues Copérnico la condición y la base

sobre la cual Bruno rechazara la doctrina aristotélica. Para Bruno, Copérnico es la “aurora”

que saca de la oscuridad en la que se encontraba sumida la filosofía y trae a la luz la

verdadera filosofía. Copérnico, pues, recupera la sabiduría pre aristotélica. La afirmación del movimiento de la tierra parece esta animada por una epistemología realista de fuertes bases platónicas y humanistas.

Pero a pesar de que Copérnico estableció la prensa necesaria y suficiente para abrir el universo al infinito, este no dio el paso final. Para el Nolano, era la renuncia de Copérnico al límite de un discurso que era físico y filosófico, pero que no terminaba de serlo, además que este nunca abandono los compromisos con una astronomía matemática.

Bruno influido fuertemente por el neoplatonismo hace de Dios y la naturaleza uno solo.

Dios

es

el

alma de mundo, es la naturaleza de

la naturaleza. Así pues

se identifica la

naturaleza con Dios y viceversa. “La naturaleza no es otra cosa que Dios en las cosas”

afirma Bruno.

 

Aristóteles había definido el lugar como “limite del cuerpo continente”. De esta manera el espacio no tenía existencia independiente, sino que es un accidente de la sustancia corpórea. Si no hay cuerpo no hay espacio. “El lugar del mundo, es, pues, el cuerpo envolvente último, la superficie exterior de la esfera de las fijas”. Si algo ha de tener un lugar en el mundo, este algo deberá de tener un cuerpo continente. Por lo tanto, el universo es necesariamente finito porque no hay un cuerpo o una extensión tridimensional infinito.

ARGUMENTO EN CONTRA DE LA CONCEPCION ARISTOTELICA DE ESPACIO

El primer argumento que Bruno utilizara para rechazar esta concepción aristotélico de un universo finito, será el argumento de la necesidad de un espacio lleno infinito.

Si el mundo es finito y fuera del mundo no hay nada, entonces ¿Dónde está el mundo? Parece haber dos formas de contestar a esta pregunta. Una de ella es decir que el universo

está en el vacío, pero esto implica que no estaría en ningún lugar, lo cual resultaría contradictorio en sí mismo; la segunda manera de contestar sería que está dentro de la sustancia divina, es decir, que Dios contiene al universo, pero si esto es así, ¿cómo es posible que una sustancia inmaterial pueda albergar a una sustancia material? Otra vez esto resulta bastante contradictorio.

Ahora bien, Bruno pondrá el acento de este primer argumento en rechazar la idea del vacío. Si se respondiese que es el vacío, entonces, se diría que el mismo vacío no tiene ni límite ni término alguno fuera del universo finito, pero que está limitado por el mismo universo finito. Y esto parece más difícil de imaginarlo que un universo infinito. Puesto que, no se puede evitar el vacío si se quiere establecer un universo finito.

El espacio que contiene este mundo no es más apto que cualquier otro espacio. “El vacío y

la carencia no tienen aptitud alguna para recibir, y mucho menos la tienen para rechazarlo. De estas dos aptitudes podemos ver que una está en acto y la otra solo puede verse con el ojo de la razón. Así como el mundo está en este espacio bien pudo haber estado en otro. Por

lo que podemos decir que el espacio infinito tiene aptitud para recibir cuerpos.

La argumentación prosigue investigando si está bien que este espacio este lleno, en otras palabras, si está bien que el mundo exista. La respuesta será afirmativa. El mundo si bien está en este espacio, bien pudo también haber estado en cualquier otro espacio. Entonces, si este espacio puede y ha podido y es necesariamente perfecto para contener este cuerpo, también aquel otro espacio puede y ha podido ser perfecto. Concluye Bruno en boca de Filoteo:

“…Porque así como estaría mal que este espacio no estuviera lleno o sea, que este mundo no existiese, igualmente, por la diferencia, está mal que todo el espacio no esté lleno y, por consiguiente, el universo será de extensión infinita y los mundos serán innumerables.

ELPINO.- ¿Por qué causa deben ser tantos y no basta no?

FILOTEO.- Porque si es un mal que este mundo no exista o que no se dé este lleno, lo es con respecto a este espacio o a otro espacio igual a este.” (Bruno. Del infinito pp. 376)

ARGUMENTO TEOLOGICO

Bruno a pesar de rechazar la visión de la Física aristotélica, recupera algunas de las nociones metafísicas aristotélicas. El Nolano retoma la categoría aristotélica de causa- efecto. Dentro de la metafísica de Aristóteles -a diferencia de la visión moderna donde la causa A es un evento diferente al evento B que es el efecto- en esa visión tanto causa y efecto se corresponden. A una determinada causa le corresponde necesariamente un determinado efecto. Para Hume esto no es así, si sucede una causa A, el efecto B no le corresponde de manera necesaria, puede que en algún momento dado este sea diferente de aquella o se de sin la necesidad de aquella (es decir, que si se da la causa A en un momento dado se puede dar C como su efecto en vez de B). Son pues dos eventos separados. Para Bruno esto solo es posible en los objetos mundanos. Pero en Dios, que es infinito, la causa corresponde con el efecto.

Entre las potencias que se le atribuyen a Dios está la de ser infinito. El decir que Dios hizo el mundo finito, es limitar su potencia. Pero esto no es posible porque Dios no hará otra cosa más que los que puede hacer. Y como Dios es infinito no querrá hacer otra cosa más que lo que esté de acuerdo a su potencia infinita. Es por eso, y en base a la concepción que Bruno tiene de causa-efecto, a una causa infinita le corresponde un efecto infinito. El acto no se diferencia de la Potencia. Así pues como Dios es causa del universo, y él es infinito, entonces el universo también es infinito.

“Verdaderamente, si el primer eficiente no puede querer otra cosa que lo que quiere, tampoco puede hacer otra cosa que lo que quiere, tampoco puede hacer otra cosa que lo que hace. Y no veo cómo entienden algunos lo que dicen de la potencia activo infinita a la cual no corresponde una potencia pasiva infinita y que haga un mundo finito quien puede hacer innumerables mundos en el infinito e inmenso, siendo su acción necesaria, puesto que procede de una voluntad tal que es también la misma necesidad, por lo que libertad, voluntad, necesidad son absolutamente la misma cosa y además el hacer coincide con el querer poder; y ser, como es el acto, así es la voluntad y así es la potencia” (Bruno. Del infinito pp. 384-385)

Si algunos teólogos rechazan esta idea es por las consecuencias que de ella se pueden extraer. Bruno identificara la libertad con la necesidad. Ambas pueden subsistir sin contradicción. Esto no lo entienden más que los sabios. La dialéctica bruniana entre la

libertad y la necesidad la retomara Hegel, que dirá, que la libertad absoluta se da únicamente con la necesidad absoluta.

Pero Bruno aun tendrá que superar algunas objeciones. La dificultad a la que se enfrenta ahora Bruno va más o menos como sigue.

Dentro de la teología del Siglo XIII había una distinción entre la potencia absoluta y la ordinaria de Dios. La teología del Siglo XIII se tenía que enfrentar al necesitarismo de la acción creadora y la interpretación del mundo natural como el mejor de los mundos posibles, dentro de esto se había establecido que Dios actúa libremente y que su acción creadora es la actualización voluntaria de una parte de su potencia total, por lo que su acción no agota para nada su poder, puede más de la que quiere y hace y podría haber creado un mundo distinto o mejor. Con ello se ponía las bases de esta distinción, potencia absoluta y potencia ordinaria, pero también establecía el carácter contingente del mundo finito y único, resultante de una elección voluntaria de Dios y no de un imperativo necesario de la esencia divina.

Pero este modo de ver las cosas es limitar la potencia de Dios. Y esto es contradictorio. Por eso Bruno la rechazara y con ello rechazara la distinción entre potencia absoluta y potencia ordinaria.

Ya hemos dicho bastante a propósito de esa pretensión de que la voluntad divina regule, modifique y limite la potencia divina. De ahí se sigue innumerables inconvenientes, al menos según la filosofía. Dejo de lado los principios teológicos, que sin embargo no

admitirán que la potencia divina sea mayor que la voluntad o bondad divina y en general

que un atributo convenga a la divinidad con mayor razón que otro”. (Bruno. Del infinito

pp. 388)

La coincidencia en Dios de potencia, voluntad y acción, de libertad y necesidad, establece la necesidad del universo como efecto de la potencia divina y dado su infinitud (de Dios); se establece también la necesidad de la infinitud del universo. Bruno, pues, contrapone su concepción de un universo infinito y natural y homogéneo, con un mismo nivel de ser, constituido por los infinitos sistemas solares como el efecto necesario y libre a la vez de la

potencia divina; frente al único y finito mundo necesario de Aristóteles y la posibilidad no realizada de facto del universo infinito y los mundos posibles.

Se esto es así, entonces pues, si la realización de la potencia divina es el universo, de ello se deriva, que el universo es el espejo de Dios; imagen, vestigio, espejo y simulacro de la divinidad. Pero este modo bruniano de ver al universo cambio radicalmente la visión del dogma religioso. Por ejemplo, necesariamente abandona y rechaza el dogma de la trinidad. Pero no solo eso, sino que ya no hay mediación entre Dios y el humano, pues como parte del universo, el humano es divino y como ser en el universo es pues una relación directa entre Dios y humano.

CONSECUENCIAS CIENTIFICAS, ETICAS Y POLITICAS DE LA IDEA DE INFINITO DE BRUNO.

  • a) Consecuencias científicas

Roberto G. Prado nos recuerda que una de las grandes polémicas que se dan durante el renacimiento en el campo filosófico y científico, es sobre la concepción del espacio y sus propiedades. Su importancia es pues, el remplazo de la concepción aristotélica de espacio como accidente de los cuerpos, por una nueva concepción de este, que permita desarrollar la nueva ciencia.

Los renacentistas, al igual que los griegos, veían la dificultad de pensar y utilizar el concepto del infinito. Este no se podría fundamentar dentro de una visión materialista en una época donde la ciencia apenas se iba desarrollando. La siguiente cita de Copérnico deja ver eso:

“Pero si el cielo fuera infinito y sólo fuera finito en su concavidad interior, quizás con más

fuerza se confirmará que fuera del cielo no hay nada, puesto que cualquier cosa estará en él, sea cual sea la magnitud que ocupara, pero el cielo mismo permanecería inmóvil. Pues

el argumento más fuerte para intentar demostrar que el mundo es finito, es el movimiento.”

(Prado, 2000)

Las dificultades de una filosofía materialista de imaginarse el infinito, era uno de los grandes obstáculos que tenía que superar. La posibilidad del conocimiento, para el materialista, estaba restringida únicamente a lo particular. Solo se conoce lo particular. Por

lo que, el infinito no puede ser comprendido y conocido. De ahí que surjan múltiples paradojas. Si se le asignara alguna figura al infinito entonces este ya tendría límites, por lo que ya no sería ilimitado. Así pues no puede haber infinito en una realidad plagada de

cuerpos y formas, ya que si se le asignara a alguno de ellos esta propiedad, o bien ellos ya no serían cuerpos, o bien, el infinito ya no sería infinito. Kepler es un ejemplo de este pensamiento:

En verdad el pensamiento no puede comprender un cuerpo infinito, ya que los conceptos de la mente relativos al infinito son o bien acerca del significado del término infinito o bien acerca de algo que excede toda la medida numérica, visual o táctil concebible; es decir,

algo que no es infinito en acto, ya que nunca se puede pensar una medida infinita” (Prado,

2000)

El materialismo no pudo resolver el problema del infinito, su método lo impedía. La visión positivista era la que dominaba, solo podía ser probado aquello que era comprobado por la experiencia, de aquello que había evidencia. Se necesitaba salir de esta situación, superar su positivismo, a la razón geométrica-matemática, se necesitaba de un giro metafísico. Bruno a pesar de no ser un científico puso al problema donde tenía que ponerse, en la metafísica. Si bien lo abordo como un problema teológico-metafísico, su solución fue lo bastante satisfactoria. Cuando la ciencia no puede resolver sus problemas y sus límites no pueden se atravesados a partir de su mismo método, ahí es donde la filosofía hace su aparición. Y precisamente, si bien no fue una teoría científica, lo que Bruno aporto, si fue esa nueva fundamentación que la ciencia necesitaba, para seguir el progreso y desarrollo que ella alcanzaría. En ese sentido Bruno es moderno, la ciencia moderna no puede separarse de él aunque él sea más un filósofo.

  • b) Consecuencias éticas políticas.

Como dijimos anteriormente Bruno piensa que el universo y Dios son uno. La unidad de ellos hace que todo sea divino. Bruno es una especie de panteísta, tal vez como Spinoza, con sus matices. Es también un neoplatónico como hemos dicho. En su idea del universo vivo. Como dice el Doc. Franciso Piñon:

Bruno era, además, el pensador y filósofo de la totalidad. En Dios, idea absoluta, “coincidían” todas las cosas. Era el coincidentia oppositorum, lo máximo y lo mínimo, la

pluralidad y la unidad, el espíritu y la materia. Todo no es sino el uno: omnia in uno, omnia in ómnibus, unus et omnia, unus inómnibus. ¿Un Spinoza anticipado? Y el universo, en cuanto totalidad de los seres, no sería sino la manifestación de la mente divina. Su concepción del universo parecido al de Hegel. Además, ahí, nada inerte, ni inanimado. Todo conformado por el alma universal, como un animal santo, sagrado, venerable, robándole la frase cas textual al viejo Platón: animal sanctum, sacrum et venerabilemundus. Será lamodernidad de Bruno” (Piñón Gaytán, 2013, pág. 147)

El hombre es pues divino y si es divino y parte de este universo divino, tiene contacto directo con Dios. La divinidad esta en nosotros. Toda mediación es rechazada. Entonces la jerarquización eclesiástica no tiene razón de ser, esto es un desafío directo que Bruno le hace a la Iglesia.

Bruno también se oponía a la razón puramente teórica, inspirada en la eficacia, como cálculo y medida, eficacia, etc. Bruno sabía que este mundo ya estaba dominado por el dinero y una ética alrededor de él. Él también se oponía a esto. Cuando él puso el acento de divinidad sobre todo el mundo, el proclamo el valor de lo espiritual. Pero por se infinita el universo y el hombre uno con él, también le concedía una infinita libertad.

Pero también podemos hablar que dio un fundamento sólido para la justificación de la igualdad del hombre. Ya no hay diferencia, no solo somos hijos de Dios como la tradición cristiana dice. Somos todos divinos, pues la divinidad esta en nosotros. Todos somos partes del todo, y en el todo está el espíritu divino.

COMENTARIOS FINALES

Bruno es sin duda un filósofo moderno, tanto en su visión científica como ética y política. Bruno supo recuperar el momento de la filosofía dentro de una época donde el espíritu científico iba ganando terreno a pasos agigantados. La concepción y desarrollo de la idea del infinito es una muestra del gran genio que tenía. No era fácil refundar el concepto dentro de un ámbito metafísico.

La manera en la que se unen filosofía, teología y ciencia en Bruno, parece ser un caso raro entre los filosos de la modernidad. Ninguno tal vez lo hizo con este genio. Adelanto y dio bases para el desarrollo de filosofías tales como la de Spinoza y Hegel. Supo, también,

recobrar la tradición antigua que por mucho tiempo quedo opacada por la escolástica aristotélica.

Pero también de alguna forma es el precursor del racionalismo, la fe en la razón y el conocimiento que solo puede dar esta del mundo, hace de él un racionalista. Aun y cuando revindica el lado espiritual. Pero nosotros que compartimos, como sombra de la idea divina, nuestra razón, nuestra facultad racional, sigue siendo para Bruno nuestra característica distintiva. Bruno desprecia al vulgo porque son de espíritu estrecho, se dejan guiar por los sentidos. El desprecio del conocimiento sensorial sin duda alguna es característica del neoplatonismo, y en general el desprecio de los sentidos es característico del cristianismo. Pero en Bruno el desprecio de este tipo de conocimiento dentro del marco de su época, se acerca más al racionalismo cartesiano que al neoplatonismo. En medio de esto el Nolano construyo su concepción del infinito.

Pero de esto se desprende que sin duda alguna una de las múltiples acusaciones que se le hizo en el proceso inquisitorial, estaría fundado en este concepto. Si bien Bruno, fundo uno de sus principales argumentos en la teología, no por eso dejaba de ser subversivo. Como hemos visto las consecuencias que de estos argumentos se pueden desprender consecuencias que rechazan no solo los dogmas más importantes del cristianismo, como la trinidad o el mismo cristo, sino que también rechazan toda autoridad espiritual y moral que la iglesia pudiera tener. Pero también de paso, rechazaba la jerarquía de los reyes que basaba su legitimidad en el derecho divino.

El infinito bruniano trae consigo, pero sobre todo presagia, las demandas que la sociedad moderna se hicieron objeto de constante reclamo, como la igualdad. Por lo menos se puede encontrar un fundamento metafísico de la igualdad dentro de la teoría bruniana del infinito. El infinito bruniano, pues, represento un nuevo impulso dentro del pensamiento moderno, un impulso que era revolucionario cortaba con toda tradición, cuestionando todo lo establecido y construyendo dentro de esos escombros, un nuevo fundamento, una nueva visión, moderna sí, pero también critica.

Bibliografía

Bruno, G. (1993). Del infinito: el universo y los mundos. Madrid: Alianza.

Granada, M. A. (2000). Giordano Bruno: Universo Infinito, Union Con Dios, Perfección del Hombre. Barcelona: Herder.

Piñón Gaytán, F. (2013). Renacímiento. Maquiavelo y Giordano Bruno. Los inicios de una modernidad. México, D.F.: Centro Gramsci, Almaqui.

Prado, R. G. (2000). Metafísica del infinito y concepto de espacio en Giordano Bruno. A Parte Rei,

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