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JAMES PETRAS

Katariche
http://www.scribd.com/people/view/3502992-jorge
Recopilación

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Globalización y ciudadanía. I

Por James Petras


DIMENSIONES SOCIALES Y POLÍTICAS

Introducción

Uno de los problemas fundamentales en la actualidad, con relación a los intelectuales


críticos, es la corrupción del lenguaje político, la ofuscación del capitalismo realmente
existente a través del uso de eufemismos y conceptos que tienen poca relación con las
realidades sociales y políticas sobre las que pretenden hablar.
Estamos farniliarizados con este tipo de mistificaciones simplemente al ojear las
páginas financieras de la prensa diaria. Términos tales como "reforma económica" no
tienen nada en común con sus tratamientos tradicionales ni con su significado de
sentido común -redistribución de ingresos, crecimiento de bienes públicos- el
concepto ahora se refiere a la reconcentración de ingresos, ascendentes y hacia el
exterior, la transferencia de propiedades públicas a monopolios privados, la
reasignación de gastos del presupuesto nacional, desde bienes sociales para los
trabajadores y pequeños granjeros hasta la exportación de subvenciones para
corporaciones gigantes. Surge el mismo problema con todo el repertorio de conceptos
elaborados en las últimas dos décadas por ideólogos del neoliberalismo para justificar
y disfrazar las crecientes diferencias socioeconómicas y las Prácticas políticas
autoritarias que acompañan la hegemonía capitalista. Una discusión seria acerca de
los mayores problemas sociales y políticos de hoy en día debe comenzar clarificando
conceptos básicos.
El tema de esta conferencia contiene dos conceptos: "globalización" y "ciudadanía" que
exigen una desmitificación.
En este ensayo, procederé a argumentar contra el concepto de "globalización" y en
favor del concepto de imperialismo, no en términos ideológicos sino como un modo
más preciso de comprender e interpretar el contexto en el que están enmarcados los
problemas políticos y sociales. Procederé luego a discutir el problema de ciudadanía a
través de un marco de trabajo más amplio, desde una visión crítica de la "democracia"
y de las transiciones democráticas, introduciendo el concepto de "neoautoritarismo"
para explicar cómo los procesos electorales han conducido a diferencias
socioeconómicas perversas y desequilibradas. Dentro de este imperio, e del marco
neoautoritario, el ensayo examinará visiones de ciudadanía "oficiales" y críticas,
fijando la atención en la diferencia entre prácticas de ciudadanía formal y sustantiva.
En la segunda parte del ensayo, discutiré el ascenso y el declive de la democracia y de
la ciudadanía en el Sur de Europa en el contexto del nuevo orden imperial y de la
consolidación de su posición subordinada dentro de ese sistema.
En la conclusión discutiré las futuras perspectivas de cambio, enfocándolas desde
una serie de probabilidades contextuales que Podrían hacer detonar transformaciones
de gran escala a largo plazo.

Mitos globales y Poder imperial.


La Globalización o el Imperialismo de los Estados Unidos, esa es la cuestión. Y 1998
debe ser visto como la respuesta definitiva: la economía mundial está cada vez más
dominada por el Poder económico de EE.UU. La visión de los años 80 Y Principios de
los 90 era la de que estábamos entrando en un mundo de "corporaciones globales"
que rebasaban los límites nacionales, lo que algunas autoridades llamaron una
"ciudad global" y lo que otros calificaron como estados interdependientes unidos por

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corporaciones internacionales. Esta perspectiva ya no es sostenible. El análisis
sistemático de la composición de la economía internacional demuestra de manera
concluyente, que las corporaciones multinacionales de EE.UU. están lejos de la fuerza
dominante y fuera de ella, y que cada vez lo están más. Las ideas de un mundo
"bipolar" o "tricolor", de una economía mundial más diversificada basada en la
aparición de las economías del milagro asiático, es un espejismo. La idea de un
contrapeso europeo al poder de EE.UU., anclado en una economía alemana unida y
que resurge, no es evidente, al menos en términos de corporaciones gigantes que dan
forma a la economía mundial.
Hasta el extremo en que persiste la globalización retórica, ésta se ha convertido en
una máscara ideológica que disfraza el poder de las corporaciones de EE.UU, que está
emergiendo, explotando y enriqueciéndose ellas mismas y a sus directores, los jefes
del ejecutivo, hasta un nivel sin precedentes. En la actualidad la globalización debe
ser vista en gran parte como un nombre en clave del imperialismo ascendente de
EE.UU..

El predominio corporativo de EE.UU.


El informe más moderno de las compañías más importantes del mundo basado en su
capitalización de mercado demuestra que entre las 500 mayores compañías del
mundo, los EE.UU. tienen 244 empresas, Japón tiene 46, Alemania 23. Incluso si
sumamos todas las de Europa, el total viene a ser de 173 compañías, muy por debajo
de EE.UU. Está claro que el capitalismo europeo, no en cambio el japonés, permanece
como el único competidor de los EE.UU. en la dominación del mercado mundial. La
aceleración del poder económico de EE.UU. y el declive de Japón en 1998 se
manifiesta en el creciente numero de firmas empresariales estadounidenses entre las
500 más importantes, de 222 a 244, y el precipitado declive de las firmas japonesas de
71 a 46. Esta tendencia se acentuará en los próximos años debido a que las
corporaciones multinacionales estadounidenses están comprando gran número de
empresas japonesas, así como coreanas, tailandesas y de otras firmas.
Si miramos las 25 firmas más importantes, aquellas en las cuales el capital excede de
los 86 billones de dólares, la concentración del poder económico de EE.UU. está aún
más clara: más del 70% son estadounidenses, el 26% son europeos y el 4% son
japonesas. Si miramos las 100 compañías más importantes, el 61% son
estadounidenses, el 33% son europeas y solamente el 2% japoneses. En el nivel en
que las multinacionales controlan la economía mundial, es en los EE.UU donde en
gran parte han resurgido, de manera abrumadora, como el poder dominante. En la
medida en que las compañías más importantes sean la primera fuerza a la hora de
comprar compañías menores, mediante uniones y fusiones, podemos suponer que las
multinacionales de EE.UU. jugarán un papel más importante en el proceso de
concentración y centralización del capital.

El mito de los "mercados emergentes"


A mediados de los años 70, colectivos de periodistas, banqueros inversores y
académicos comenzaron a referirse al fin de la dependencia del Tercer Mundo, al
surgimiento de nuevos centros de poder económico, y a la subida de Asia como el
nuevo centro del capitalismo mundial. En la actualidad esas declaraciones no tienen
valor. Todos los países que están surgiendo (en América Latina, en Asia, en Oriente
Medio, en África), juntos, suman 26 de las 500 compañías que están a la cabeza -el
5%. Lo que es aún más significativo es que debido a las crisis económicas y a las
políticas de privatización, muchas de esas compañías han sido expropiadas con
capital estadounidense o europeo -son, como consecuencia, sucursales de los gigantes
del imperio euroamericano. Por ejemplo, en América Latina la mayoría de las
compañías de telecomunicaciones y eléctricas, que están entre las mayores del mundo
empresarial de América Latina, pertenecen a multinacionales europeas. Las

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privatizaciones en Brasil, especialmente Telebras, la mayor compañía de América
Latina, ha extendido el imperio euroamericano.
Los sectores económicos que encabezan las 500 compañías más importantes son la
banca, comunicaciones, farmacéuticos, equipamiento y software de oficinas y seguros.
En otras palabras el predominio de los EE.UU. está localizado tanto en el capital
financiero como en la alta tecnología -la mayor compañía del mundo hoy en día es
Microsoft seguido de General Electric. El poder imperial de EE.UU. está basado en un
taburete de cuatro patas: financiero, alta tecnología, farmacéuticos y recursos
energéticos.
El cambio dinámico que se ha producido en el poder económico también puede ser
ilustrado, mirando el número de grandes compañías nacionales con aumentos
significativos, así como decrecimientos de valor entre 1997/98: entre las 23
compañías más importantes 13 eran estadounidenses y 10 eran europeas - ninguna
compañía de Asia ni de América Latina estaba en la lista. Como contraste, entre las
compañías cuya capitalización había decrecido de manera significativa, 12 eran de
Japón, 5 eran de otros países asiáticos y sólo 5 eran de EE.UU. y Europa Occidental.
El valor creciente de las compañías de EE.UU. y de Europa les da más capital para
extender sus imperios, mientras que el decreciente valor de las compañías de Japón,
del Sudeste Asiático y de América Latina las hace vulnerables frente a las compras.
El precipitado declive de Asia como poder en la economía mundial, coincide con el
final del desafío comunista al poder euroamericano. Las "reglas de la cooperación
capitalista" entre los centros del imperialismo y los "mercados emergentes" han
cambiado de una forma dramática. En el período previo de confrontación sistemática,
el capital asiático emergente era visto por Washington como un aliado estratégico que
debía ser consentido con un acceso fácil a los mercados y al capital; sus regulaciones
de estado y políticas de proteccionismo eran supervisados convenientemente. En el
período postcomunista contemporáneo de competición intercapitalista, todas las
reglas han cambiado. Asia es percibida como un competidor, como un objetivo a
conquistar. Washington y Wall Street presionaron fuerte para liberalizar, privatizar y
desregular sus mercados financieros. La resultante crisis en Asia es una oportunidad
tremenda para las compañías de EE.UU. y de Europa para reconquistar empresas
lucrativas asiáticas y para eliminar competidores.

Ventajas comparativas de las corporaciones de EE.UU. en la economía mundial


Incluso en los días más oscuros del relativo declive en el poder global, desde mediados
de los 70 a mediados de los 80, las compañías estadounidenses poseían varias
ventajas estratégicas que más tarde pudieron explotar enteramente para recuperar la
supremacía mundial
En primer lugar, las corporaciones estadounidenses tienen un control indiscutible
sobre el sistema político en un nivel que es inimaginable en Europa, Tanto el
Demócrata como el Republicano están comprometidos paraexpandir el poder
corporativo en el extranjero, incluso sacrificando programas sociales en su propia
casa. El Congreso, la Presidencia y la Reserva Federal (el Banco Central) ante
cualquier diferencia mínima existente sobre cuestiones marginales, están orientados a
promover expansiones en el extranjero.
En segundo lugar, los sindicatos estadounidenses representan sólo cerca del 10% de
la fuerza laboral del sector privado y es más significativo es que dependen totalmente
de los dos partidos mayoritarios y además se unen con ellos. No hay democracia social
ni amenaza de una política de izquierdas ante el consenso de los dos partidos acerca
de la expansión de grandes negocios en el exterior. Los sindicatos estadounidenses
oficiales cooperan con las compañías en despidos masivos, reduciendo beneficios
sociales, e implernentando reglas de trabajo que maximizan el poder corporativo.
Obligan a los trabajadores a aceptar cambios tecnológicos y reclasificaciones en el
trabajo en un nivel mucho mayor de lo que hacen los sindicatos europeos o asiáticos.

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Como resultado, las grandes compañías de EE.UU. pueden acumular capital y
expandirse extranjero sin ninguna resistencia política como la que encuentran las
compañías en Europa o en Asia.
En tercer lugar, las corporaciones de EE.UU. tienen los impuestos más bajos que en
cualquier país industrializado. Los impuestos corporativos responden al 10% de los
ingresos federales, los impuestos sobre la renta de los salarios es del 47%. Los EE.UU.
tienen el mayor número de trabajadores sin ningún fondo de salud, que cualquiera de
los países industrializados o semi-industrializados. En combinación, estos factores
proporcionan a las compañías estadounidenses los mejores beneficios a la hora de
comprar competidores y financiar fusiones llegando así a posiciones dominante el
mercado laboral.
En cuarto lugar, el Departamento de Hacienda Puede financiar los enormes déficits de
la cuenta corriente de EE.UU. poniendo en circulación dólares -la mayor moneda de
cambio en mundial. Ningún competidor capitalista tiene esta Posición Privilegiada
para financiar sus balances negativos con el dinero de otros países.
En quinto lugar, los funcionarios del Departamento de Hacienda de EE.UU. son los
miembros que mayor influencia tienen en el Fondo Monetario Internacional y en el
Banco Mundial, estando de ese modo en una posición que les permite reforzar
políticas económicas que minan competidores, aumentando la vulnerabilidad de los
países competidores y facilitando al corporativo de EE.UU. ocupar el poder, bajando
las barreras a las invasiones financieras o de inversión.
Finalmente, el estado imperial de EE.UU. a través de una multiplicidad de agencias
(Comercio, CIA, Pentágono, Hacienda) ha concentrado sus esfuerzos minando la
economía japonesa, conservando influencia en Europa (vía OTAN), incautándose de
bienes en Asia y América Latina mediante una combinación de intervenciones
políticas y militares que compone la agenda de desarrollo en dirección a los mercados
libres.
Estas ventajas internas y externas, políticas y económicas, les han proporcionado a
las compañías de EE.UU. unos recursos internos y una estructura internacional para
fusiones de gran escala y expansión hacia el extranjero... que ha dado lugar al
resurgimiento del imperio económico americano.
Y es imperio no globalización, lo que explica por qué la economía de EE.UU. sigue
creciendo mientras Asia experimenta quiebras masivas y la economía brasileña
colapso. El contraste entre la capitalización creciente de grandes compañías
estadounidenses y la caída de la capitalización de firmas empresariales en Asia y
América Latina no puede ser explicado mediante una economía global
"interdependiente" Más bien, el crecimiento de beneficios, los pagos de intereses a los
bancos y las compras hechas por multinacionales que preceden y acompañan al
colapso asiático y latinoamericano se entienden mejor corno una operación exitosa del
orden imperialista de EE.UU. La crisis de sus competidores es la oportunidad para los
negocios de EE.UU.: adquisiciones a bajo precio de empresas y bancos en Corea,
Japón y Brasil. Las devaluaciones de los salarios más bajos en los países donde las
compañías estadounidenses operan y los bienes de consumo baratos, alimentan el
gasto del consumidor estadounidense.
Se encuentra una buena ilustración del modo en que la "crisis" ha beneficiado al
imperio estadounidense y europeo en las exportaciones de empresas rentables. En
1998, multinacionales estadounidenses y europeas invirtieron 47 billones de dólares
comprando firmas brasileñas. En 1999 la devaluación de la deuda y a depresión en
Brasil, hacen esperar que compañías euroamericanas hagan compras más lucrativas.
En Corea más del 53% de las inversiones de EE.UU. estaban dirigidas a hacerse con
el poder de operaciones existentes de empresas nacionales coreanas. En 1998, debido
a que la industria japonesa cayó un 6.9%, algunas corporaciones de banca y
financieras de EE.UU. están haciendo profundas incursiones en el mercado financiero
y de bienes japoneses.
El imperio económico creciente se corresponde con el creciente consentimiento de la

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Administración Clinton a usar la fuerza en Irak, en Europa Central, en Asia y en
África, para incrementar el presupuesto militar de EE.UU. y para designar unos
asesores firmes de inteligencia y de seguridad presidencial para dirigir una
intervención militar cubierta y abierta. Washington está preparado para defender su
ascendencia económica recién recuperada mediante todos los medios necesarios:
mediante el "libre comercio" si es posible, y mediante la fuerza militar si es necesario.
Según la mayoría de los defensores de la teoría de la "globalización" estamos entrando
en una nueva época de interdependencia, en la que las corporaciones apátridas van
más allá de las fronteras nacionales, estimuladas por la tercera revolución tecnológica
y facilitadas por los nuevos sistemas de información. Desde este punto de vista el
estado-nación es un anacronismo, los movimientos de capital son imparables e
inevitables y el mercado mundial es el que determina la macroeconomía y
microeconomía política. El neoliberalismo es un derivado ideológico que pone el
énfasis en el mercado libre, el libre flujo de capital y la privatización. El resultado,
según los teóricos de la globalización, es progresivo, dinámico, que moderniza el
mundo con naciones prósperas. El contraste entre premisas y promesas de los
teóricos de la globalización y la realidad contemporánea no podía ser más desolador.
En lugar de naciones interdependientes tenemos dramáticos contrastes entre
naciones acreedoras y deudoras; corporaciones de billones de dólares apropiándose de
empresas, intereses, privilegios y excedentes de comercio, mientras billones de
trabajadores y campesinos cosechan, pobreza y existencias miserables.
Estructuralmente encontrarnos que más del 80% de las mayores corporaciones
multinacionales controlan sus inversiones, decisiones acerca de investigaciones y
tecnológicas fuera de sus oficinas de casa en EE.UU., Alemania o Japón. Las
corporaciones multinacionales se basan en operaciones en todo el mundo pero su
control está centralizado.
La contradicción más sorprendente en la teoría de la globalización está en el contraste
entre la relativa prosperidad del capitalismo en EE.UU. y Europa, y el colapso o la
depresión de las economías en el resto del mundo. La crisis en Asia, América Latina,
ex-URSS, etc. se alimentó con las presiones de los poderes euroamericanos que
animaron en la liberalización, la desregulación y la deuda. En la actualidad estas
corporaciones multinacionales (CMN) euroamericanas se benefician mediante compras
de bancos y corporaciones a bajos precios, explotan labores de bajo salario, del mismo
modo en que ejercitan mayor control sobre el comercio y las políticas
macroeconómicas. Es un extraño concepto de "globalización" el que describe el pillaje
y se aprovecha en un mismo soplo de las corporaciones interdependientes y apátridas.
La gran concentración de ganancias e intereses corresponde a cuentas de los
cuarteles de las CMN de los EE.UU. y Europa.
El concepto de imperialismo es mucho más preciso al definir la concentración general
de riqueza y poder, la centralización de capital, los efectos diferenciales de las crisis,
pérdidas debidas a ellas y la distribución de beneficios, Más exactamente, el enfoque
histórico del imperialismo está localizado en la actualidad en los EE.UU.
El crecimiento de los EE.UU. ha llevado al declive la teoría de declive de EE.UU.. Los
bancos estadounidenses y las casas de inversión dominan cada vez más en Asia y
Europa. Las exportaciones de la comodidad cultural de EE.UU. han expandido
geométrica e igualmente a oficiales estadounidenses nombrados en las instituciones
financieras que actúan y son vistos como peldaños para corporaciones
multinacionales y bancos estadounidenses.
Igualmente importante a causa de la OTAN y de su expansión en la Europa del Este,
los EE.UU. ahora tienen una mayor presencia e influencia en Europa que en
cualquier-otro período de la guerra fría. La influencia militar de EE.UU. se ve
mediante su presencia militar en Bosnia, Irak, Yugoslavia (Kosovo), Macedonia. La
influencia estadounidense en las Naciones Unidas, y particularmente su control sobre
los inspectores de NU en Irak es ahora conocida públicamente la violación de
Washington a los mandatos de NU al bombardear Irak y su reto hacia la OMC

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(Organización Mundial de Comercio) mediante sanciones unilaterales contra Europa
en el problema del plátano es simbólico en cuanto a la arrogancia del poder
imperialista.
Es difícil discutir contra la naturaleza imperialista de las relaciones internacionales, e
incluso más difícil negar la ascensión de los EE.UU. dentro del sistema imperialista.
Para seguir negando las realidades económicas y militares mediante la referencia
continuada a la "naturaleza global" de la economía es necesario convertirse, en parte,
a la ofuscación de los actores principales y de los beneficiarios del mismo sistema.

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Globalización y ciudadanía, II.

Por James Petras

El nuevo orden imperial: las implicaciones políticas y sociales


El nuevo orden imperial y la promoción de los intereses de las instituciones
económicas dominantes por medio de políticas neoliberales tiene profundas
consecuencias para la democracia y la sociedad. A nivel estructura] significa que
agentes externos, oficiales no electos juegan un mayor papel en definir la forma de las
decisiones macroeconómicas y macrosociales que tienen efecto en las estructuras
básicas de la economía y en el estándar de vida de las naciones.
En la actualidad en muchos lugares del mundo, oficiales nombrados por la Secretaría
del Tesoro de EE.UU. del Banco Mundial y el FMI (Fondo Monetario Internacional)
deciden a niveles de gasto de gobierno, relaciones de propiedad (propiedad privada
contra pública), estrategias de desarrollo (mercados de exportación o o domésticos y
muchos otros aspectos decisivos de existencia social, evitando el sistema electoral.
Estos actores de política externa responden al imperativo de los gobiernos y
multinacionales nacionales de sus casas. En la mayoría de los casos, la élite de la
política local implementa estas políticas macroeconómicas regresivas sin consultar a
su electorado o ni siquiera al cuerpo legislativo elegido. La presunción de toma de
decisiones políticas de estos representantes externos del poder corporativo altera
fundamentalmente la naturaleza de sistemas políticos electorales.
Si el autoritarismo esencialmente es definir decisiones tomadas sin consulta ni
responsabilidad pública, la influencia y el poder crecientes de los oficiales no electos
de las instituciones financíeras internacionales son un pilar importante de ese
sistema.
La influencia de los actores financieros no elegidos externos, no obstante, es sólo uno
de los aspectos del crecimiento del autoritarismo, aunque es un componente muy
importante. El crecimiento de la OTAN con su estructura central de mando, dominado
por los oficiales militares estadounidenses, y su creciente papel en la definición de
límites nacionales, y en la extensión de su alcance en Europa Central es otra
dimensión del nuevo autoritarismo. La resatelización de la Europa del Este por
mandato de la OTAN es el vivo recuerdo de que los defensores de ayer de la
independencia nacional son los ávidos clientes de hoy de las aspiraciones de la
hegemonía estadounidense.
El nuevo autoritarismo es diferente a los regímenes del viejo estilo represivo. En el
pasado el autoritarismo tenía una cara militar, negaba las libertades individuales y la
oposición electoral. El nuevo autoritarismo es un régimen híbrido que combina
procesos electorales y libertades individuales con estructuras de toma de decisión
altamente elitistas. Mientras acontecen las elecciones, no hay correspondencia entre
la retórica populista o social durante la campaña electoral y el gobierno postelectoral
en el cual la dura austeridad neoliberal controla las políticas de ajuste estructural, y
éstas últimas son aplicadas. El uso deliberado de decepciones políticas llama a
cuestionar el significado real de "elecciones competitivas" como se ha dispuesto en la
elección que ha hecho el votante y como un medio de influenciar en el electorado a lo
largo del proceso político. Por otro lado, el cada vez mayor uso de decretos ejecutivos
para implementar la agenda neoliberal (prívatizaciones, políticas de ajuste estructural,
etc.) es mucho más similar al estilo de los regímenes del antiguo autoritarismo que a
las prácticas democráticas.
Igualmente importante es que la expresión rutinaria de las amenazas de la economía

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debidas a la fuga de capital mediante multinacionales que recortan reformas sociales,
y las amplificaciones de esas amenazas por medio de ejecutivos políticos, es una forma
de chantaje y coacción que niega a los votantes y a las legislaturas la capacidad de
discutir y aprobar leyes. El uso de amenazas y coacción son antitéticos para una
cultura cívica, donde todos los actores socioeconómicos aceptan las reglas del juego
democrático y todos son libres para discutir sobre política sin coacción. El reciente
caso de dimisión del anterior Ministro de Finanzas, Osker La Fontaine es instructivo.
Su tentativa de corregir ciertas injusticias fiscales, fue contestado por una amenaza
de las corporaciones alemanas de salir de Alemania. El Primer Ministro Schroeder
procedió a forzar la cuestión, provocando la dimisión de La Fontaine y desbaratando la
agenda de reforma social. El electorado que había votado a la reforma social, era
marginado y el capital corporativo ya tenía su camino. El proceso democrático en
Alemania se sacrificó para enfrentarse con las exigencias del poder corporativo
centralizado.
El neoautoritarismo, es un sistema híbrido que combina las tomas de decisión de élite
y los procesos electorales, el cuerpo legislativo elegido y el corporativo no elegido que
toma decisiones, campañas electorales y prácticas de decreto, minan la noción de una
cultura cívica. En este contexto es importante examinar de una manera crítica el
significado de ciudadanía desde dos ángulos: ciudadanía "formal" y substantiva. La
ciudadanía formal se refiere a los atributos legales destinados al ciudadano según una
constitución escrita o no escrita. La ciudadanía substantiva se refiere a la capacidad
de los individuos a ejercitar el poder en el debate actual de la resolución de cuestiones
políticas. Hoy en día, a los ciudadanos se les niega sistemáticamente el derecho de voz
y voto en las cuestiones substantivas más profundas que afectan a sus vidas
-incluyendo el gasto de estado, impuestos, privatización, programas de austeridad,
subsidios para multinacionales, etc. Para encubrir esta negación hacia los ciudadanos
los defensores elitistas del estado liberal se refieren a nociones amorfas de "sociedad
civil" y "globalización".
Vivimos en sociedades de clases, donde las desigualdades socioeconómicas son más
agudas de lo que han sido a lo largo de los últimos treinta años. La "sociedad civil"
incluye inversores billonarios y banqueros que acumulan fortunas comprando y
vendiendo empresas, cerrándolas y explotando a miles de trabajadores, así como
pagando salarios muy bajos, negando a los trabajadores eventuales los derechos
laborales elementales. Las desigualdades socioeconómicas y las relaciones
explotadoras de la "sociedad civil" definen concepciones muy distintivas de ciudadanía
y acción política. Para los directores corporativos de la élite rica, la ciudadanía
consiste en decisiones macroeconómicas influyentes; para los trabajadores, la
ciudadanía consiste en adaptarse a esas decisiones o meterse en política de clases
para resistirse a ellas.
El punto teórico es que el concepto de sociedad civil es demasiado general e
incluyente para explicar las políticas económicas divisorias generadas por una clase
de sociedad civil contra otra. El ejercicio de ciudadanía substantiva está
estrechamente asociado con la política de clases que reconocen las relaciones
distintivas y desiguales entre sociedad civil y las relaciones entrelazadas entre las
clases dominantes de la sociedad civil y el Estado.
La ciudadanía substantiva está en profundo conflicto con las prácticas coactivas de
las CMN. Las amenazas públicas y cubiertas de las CMN de mover el capital, cerrar
fábricas, explotar trabajadores es un factor significativo que mina el debate libre y el
proceso legislativo democrático. Es el revólver corporativo apuntando a la cabeza del
trabajo o del legislador que impiden políticas democráticas.
La ciudadanía sólo puede funcionar cuando los ciudadanos pueden elegir a los que
tornan las decisiones, no bajo el dedo de actores externos sensibles a las élites
políticas y económicas de EE.UU. o de Europa. Los ciudadanos no pueden
comprometerse en debates significativos sin una cultura cívica, cuando amenazas y
chantajes son las armas de un conjunto de intereses. La ciudadanía requiere que las

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preferencias electorales basadas en campañas electorales tengan alguna
correspondencia con las políticas del gobierno. Los socialdemócratas que hablan a la
gente antes de las elecciones y se rinden ante las multinacionales después de ellas
ponen en cuestión no sólo sus credenciales reformistas, sino que también minan la
legitimidad del proceso electoral.

Subida y caída de la democracia en el sur de Europa


A mediados de los años 70, en el sur de Europa (Portugal, España, Grecia) se
experimentó una de las transformaciones políticas más prometedoras desde el final de
la II Guerra Mundial: el fin de las dictaduras militar y civiles y el surgimiento de
regímenes civiles elegidos democráticamente. Aún más significativo fue que las clases
populares (trabajadores, agricultores, estudiantes, etc.) de la sociedad civil jugaron un
papel crucial en la "transición" organizando asambleas de masas, publicando revistas,
debatiendo cuestiones en consejos de vecinos, en asambleas en fábricas, en
cooperativas rurales, en el campus universitario, etc. Un proceso político se había
puesto en marcha y se movía para democratizar desde el régimen hasta el lugar de
trabajo, relaciones sociales y el estado.
Esta profunda dinámica de democratización sin embargo, fracasó. La transición a la
"democracia pura" se convirtió en transacción entre las élites políticas emergentes, el
poder establecido en el estado autoritario y los escalones más altos de la estructura de
clases, ayudada e incitada por los EE.UU. y Europa Occidental -principalmente por lo
que entonces era Alemania Occidental.
La fusión de nuevos políticos postdictatoriales, de clase media que escalan posiciones
socialmente y los centros de poder del estado conservadores que existían, limitaron la
transición política a un cambio de régimen, no a una transformación de estado. La
nueva configuración institucional continuó minando las bases democráticas
sociopolíticas fundamentales de la democracia pura, antes de abolir o revocar los
avances socioeconómicos que tuvieron lugar en el período inmediato de la transición.
Las agencias estatales se apropiaron del organismo popular de toma de decisiones.
Los políticos electorales y los oficiales conformistas de la unión comercial ignoraron o
abolieron el estilo asambleario para tomar decisiones en el lugar de trabajo. Grupos
autónomos de vecinos eran sustituidos por agencias estatales o marginales en el
reparto de recursos. En una palabra, la transacción política que conducía a un
"régimen electoral autoritario" híbrido convirtió deliberada y exitosamente una
ciudadanía activa en una clientela electoral pasiva.
La dinámica política de] régimen transaccional no evitó que la sociedad civil perdiera
su autonomía, su agitado espíritu democrático, y procedió a desmantelar o a cooptar
las nuevas formas institucionales. Las cooperativas agrícolas fueron desmanteladas,
marginadas o burocratizadas. Los consejos de trabajadores se transformaron en
agencias "consultivas" marginales. Los jefes locales de los barrios se convirtieron de
facto en administradores del desembolso del presupuesto del estado.
La élite o las estructuras ---dearriba abajo" continuaron su propia "lógica
centralizadora": el poder pasó de las asambleas populares a la clase política electoral,
desde el parlamento hasta el ejecutivo, desde la ejecutiva nacional a las élites
"internacionales" de Bruselas, Washington y Bonn. El autoritarismo del nuevo estilo
fue personificado en el jefe político personalista que designó seguidores leales y
sometió bajo el mando de la OTAN a la CEE (Comunidad Económica Europea) y a los
banqueros internacionales. Ni las elecciones periódicas, partidos competidores, los
parlamentos locuaces, ni los mass-media generalmente libres pero conformistas no
eran retos para ellos.
Los "regímenes de transacción" reprodujeron un estado centralizado de hecho,
comparable con el pasado pero no idéntico a él . Mientras el vocabulario de
democracia y de una "transición democrática" circulaba mucho y era aceptado, en
general, por la mayoría de los académicos, periodistas y el público en general, el poder
político estaba cada vez más concentrado en los acuerdos formados para repartir el

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poder entre las nuevas élites políticas del brazo ejecutivo y los "capitalistas con miras
al exterior" y sus cada vez más importantes socios inversores extranjeros.
Los regímenes transaccionales del sur de Europa estaban afianzados esencialmente
en dos lógicas: la tradicional relación entre patrón/cliente que consolidaba el poder
doméstico, y la nueva lógica de "integración" por subordinación ante los circuitos
internacionales de capital y poder. Este estilo "híbrido" de hacer política era
complementario, no contradictorio. La clientela suministró la estabilidad política que
facilitó la "liberalización" y la "apertura económica" beneficiando a esas clases y
grupos dentro de los circuitos internacionales, mientras perjudicaba a muchos que
estaban fuera de los circuitos.
Los regímenes transaccionales siguieron una trayectoria política que movió la
democracia social y el liberalismo social a neoliberalismo. Esta trayectoria política
reflejó y dio forma a la creación de una estructura de clases nueva, con un
desdoblamiento tanto horizontal como vertical: las clases clave, los "capitalistas
transnacionales" locales forjaban acuerdos rápidamente o se fusionaban o eran
comprados por medio de capital de Europa, de los EE.UU. y de Japón. Las élites de los
servicios de turismo, de comercio y de la banca desarrollaron una gran afinidad y
cambios substanciales para respaldar enérgicamente un giro hacia el "neoliberalismo",
del mismo modo en que lo hicieron los asesores profesionales con las multinacionales
y con los académicos con aspiraciones de llegar a ser "funcionarios internacionales".
Bajo estas clases clave que salían beneficiadas había trabajadores, agricultores y
pequeños hombres de negocios que generalmente sufrieron las consecuencias
adversas, particularmente durante el "período neoliberal tardío", viendo desgastados
sus beneficios sociales, sus subsidios y su protección laboral.
Los partidos socialistas del sur de Europa jugaron un juego fundamental en la
formación del régimen transaccional y la desmovilización de las clases populares en la
transición hacia el liberalismo social. Sus credenciales oposicionistas les dieron un
grado de legitimidad del que los partidos tradicionales de derecha desacreditados
carecían. Los socialistas eran capaces de "vender" a las clases populares la idea de
que la reconsolidación del régimen híbrido era un elemento de "estabilización de la
democracia" y ocultar el hecho de que aquello era una cuña que abría el camino para
la vuelta al poder de una nueva forma de reglas elitistas capitalistas.
Los partidos socialistas cambiaron el discurso ideológico básico desde justicia social y
ecuanimidad hasta "modernización", "europeización" y "empresa", ofuscando (en
términos ideológicos) de esta manera el surgimiento de una nueva clase dirigente, y
nuevas formas de explotación y desigualdades.
El "discurso europeizador" de los socialistas fue particularmente efectivo y útil. En
primer lugar, se aprovechó del complejo de inferioridad de los europeos del sur y evocó
imágenes de una gran capacidad de consumo y fuertes programas de bienestar social
(de los cuales ninguno se materializó de manera continua ni generalizada), En
segundo lugar la "europeización" proporcionó a los socialistas una cobertura
ideológica en los países del sur de Europa para adentrar su economía y su estructura
militar y política en Europa como miembros subordinados. La desigual unión de
economías y el sufrimiento que esto ocasionó a muchos fue racionalizado como el
coste que había que pagar necesariamente para convertirse en "europeos". Para la
élite de la economía, militar y estatal, por supuesto, había beneficios -subsidios,
carreras profesionales, prestigio y codos que rozaban con compañeros socialistas de
Europa Occidental, así como garantías contra la reversión al pasado o revoluciones en
el futuro.
En el actual esquema de cosas, los socialistas del sur de Europa han sido ascendidos
a posiciones de "responsabilidad" por mandato de la OTAN (léase Washington). Javier
Solana, el socialista español, lleva a cabo la política de la Administración de Clinton
como Secretario General de la OTAN. Westendorf, un vestigio de Franco que ejerció en
el Ministerio de Asuntos Exteriores de Felipe González, desempeña la labor de enviado

14
de Washington en Bosnia. Costas Simitis, el Primer Ministro griego, colabora con
Washington en la entrega del líder kurdo Ocalan al represivo régimen turco. Portugal
provee de tropas a las misiones de la OTAN en Europa.
El discurso europeizador es, en efecto, una racionalización ideológica para la
abdicación de una política democrática exterior independiente para el sur de Europa.
Las conexiones sociales subyacentes entre los intereses capitalistas transnacionales
del sur de Europa y el capital euroamericano proporcionan la "base política" para la
integración, por medio de una estrategia de subordinación.
El resultado de este tipo de europeización es, sin embargo, un nuevo divorcio entre la
toma de decisiones los ciudadanos. Las líneas de mandato se extienden más allá,
hacia arriba y hacia fuera, las líneas de transmisión de mandato (políticas) son más
impersonales y unidireccionales (por medio de los massmedia) y el papel de los
ciudadanos es de manera creciente una de dos: o consumidor, o destinatario.
Las revueltas, protestas y marchas ocurren en respuesta a los programas económicos
de diseño elitista: los granjeros protestan por recortes en los subsidios; los
trabajadores se manifiestan contra el desempleo; la servidumbre civil golpea contra los
recortes a lo Mastricht en los presupuestos... todavía la estructura centralizada y su
apuntalamiento ideológico, y el apoyo de los partidos, ambos se mantienen en su
lugar... al menos por ahora.

Conclusión
El resurgimiento de relaciones imperiales -erróneamente descrito como "globalización"
ha hecho estragos en las prácticas democráticas. junto con la redefinición de
democracia como toma de decisiones de manera centralizada mediante elecciones, el
papel de los ciudadanos como protagonistas de debates políticos públicos francamente
ha decaído. El resultado es una mayor apatía del votante, una abstención creciente y
el rechazo a apoyos políticos, el "antivoto" - así como una mayor recurrencia a la
acción extraparlamentaria.
Las perspectivas para una nueva reorganización sociopolítica apremian y la
posibilidad de un orden político económico más participativo (democracia pura o
socialismo) depende de varios factores.
1. La propagación de la crisis capitalista desde el Sudeste de Asia, América Latina,
Rusia y la ex-URSS hasta EE.UU. y Europa. Hay razones muy plausibles para creer
que esto es probable, dada la coacción de que el colapso de estos mercados sería
aprovechado para realizar las mayores corporaciones en Europa y en los EE.UU..
2. Se están perfilando en el horizonte cambios sociopolíticos a gran escala en regiones
que han sido afectadas por la crisis y que son claves: en China el malestar político
está creciendo hacia el interior del país debido a cierres masivos y a las redes de
seguridad no existentes. En Brasil, la depresión está provocando cada vez más
confrontaciones a muchos niveles -desde gobernadores del Estado hasta los
trabajadores sin tierra. En Indonesia, Rusia, etc., devastados por el colapso del
capitalismo están surgiendo retos sociales similares.
3. Las confrontaciones militares y políticas provocadas por la partición de Yugoslavia
por obra militar de Washington -OTAN puede probablemente provocar un conflicto
militar prolongado desestabilizando los Balcanes y podría llevar a una guerra más
general,
4. El boom de los EE.UU. se alimenta en parte de una exagerada burbuja especulativa
que es insustancial. Los stocks están muy sobrevaluados; los ahorros son negativos y
el resultado de la economía productiva no tiene relación con la economía escrita sobre
el papel.
Si en efecto cualquiera o todos estos sucesos se volvieran realidad estaríamos
posiblemente ante un crecimiento de políticas extraparlamentarias en Occidente y

15
una radicalización de los procesos políticos en el Sur y en el Este. Los partidos ya
establecidos, incluso los socialistas o especialmente ellos, convencidos profundamente
de su misión como guardianes del status quo y creyentes de sus propios mitos de
pertenecer al "centro izquierda" o Tercera Vía son estructuralmente incapaces de
liberarse de un orden político económico en crisis. Los nuevos movimientos
sociopolíticos tomarán probablemente en un principio la forma de los consejos de
parados en Francia, de las confrontaciones de agricultores y granjeros con el estado,
de las huelgas generales de los trabajadores daneses, etc.
El colapso del neoliberalismo ya está provocando una profunda reflexión sobre la
despreocupada "liberalización" que ha condenado a cientos de millones de personas a
la pobreza en Asia, América Latina y Rusia. Hay una gran posibilidad de que se dé un
giro hacia un desarrollo interno en contra de la "globalización" imperialista, un
restablecimiento del proyecto socialista -la resocialización de empresas privadas en
quiebra como alternativa a las adquisiciones del exterior, niveles más altos en planes
públicos y un retorno al modelo de asamblea popular para la democratización de
espacios públicos y privados.
En el sur de Europa, la crisis y la reflexión de la trayectoria realizada al finalizar los
años 70 puede llevar a una reanimación del «espíritu de 1974"; la crisis saca lo mejor
y lo peor de la gente. Por parte de las clases gobernantes en decadencia siempre hay
una amenaza de represión para retener el poder y para subvencionar sus pér didas;
para las clases populares, consejos, asambleas, solidaridad -un resurgimiento de la
ciudadanía en lugar de relaciones patrón-cliente.
Lo que está claro es que un cuarto del mundo capitalista no puede prosperar cuando
tres cuartos están en crisis profunda -las leyes de acumulación capitalista no pueden
operar en unas circunstancias tan restrictivas. Lo que también queda claro es que el
actual éxito del capitalismo en Europa y en los EE.UU. está ampliamente basado en la
desmantelación del estado de bienestar social y en el rechazo a acceder a cualquier
pacto social significativo. Tal y corno hemos visto, incluso las más mínimas reformas
fiscales propuestas por el anterior ministro alemán de finanzas fueron rechazadas, y
el propio ministro fue expulsado. Esto suscita una cuestión fundamental: si el
bienestar social, tal y como históricamente ha sido entendido en Europa no es
verosímil bajo la existencia real del capitalismo, ¿cuáles son las alternativas?
Recuerdo una de las exhibiciones retóricas del Presidente Kennedy, que sin embargo
contenía una profunda verdad "Aquellos que hacen que la reforma sea imposible
hacen que la revolución sea inevitable".

17 de abril de 1999

16
1 mayo 2001
EL MOVIMIENTO SOCIAL EN LOS ESTADOS
UNIDOS

Seattle, Quebec, Nader y la recesión después de la prosperidad


James Petras
Página/12

--¿A qué se debe esta vez su visita a la Argentina?

--Forma parte de una visita a Brasil y Argentina. En Brasil participé con otros
intelectuales en una reunión que para la Consulta Popular, que es un movimiento de
los movimientos urbanos y rurales, que buscan crear un espacio político que va más
allá de ellos mismos pero no está definido si va a formar un nuevo partido o no.
También voy a participar en el Tribunal Internacional contra los Crímenes del
Latifundio en el Estado de Paraná, en Brasil, para juzgar al gobernador por el
asesinato de quince activistas campesinos en los últimos años y otros actos de
represión. En Argentina vine a presentar un libro mío de cuentos en la feria del libro
que se llama "Andando por el mundo", que publica el Grupo Editorial Altamira y
también por una invitación de Hugo Calello del Ciclo Básico de la Universidad de
Buenos Aires y por supuesto a ver amigos. Y junto con eso estamos preparando un
estudio académico comparado sobre las privatizaciones en Argentina, Brasil, y México.
Se trata de analizar críticamente lo que pasó con las privatizaciones cinco o seis años
después que fueron hechas y evaluar los resultados.

--Las grandes movilizaciones que se produjeron en Seattle en 1999 y ahora en Quebec


contra la globalización financiera mostrarían que surge un movimiento importante en
los países centrales. ¿Cómo ve usted a este nuevo movimiento, sobre todo en Estados
Unidos?

--No fue una sorpresa si uno analiza la expansión económica de los paises centrales,
como Estados Unidos, en la última década. Esta expansión fomentó las más grandes
desigualdades en la historia de estos países y aumentó geométricamente los ingresos
del diez por ciento más rico, mientras los salarios del 40 por ciento más pobre
sufrieron una pérdida y una pequeña caida en su nivel de vida. La llamada
prosperidad que se da entre 1992 y 1999 tuvo resultados polarizadores. En segundo
lugar generó enormes inseguridades por el movimiento de capitales afuera del país por
la creación de puestos de trabajo de bajos salarios y mucha inestabilidad. Según un
cálculo, con estas nuevas condiciones un trabajador cambiará 15 veces de trabajo a lo
largo de su vida, en vez de las dos o tres que era lo normal. Entre la incertidumbre, el
estancamiento y la creación de mayores desigualdades, entraron en juego varias
tendencias. En primer lugar varios sectores sindicales afectados por la fuga de
capitales, los bajos salarios y la inseguridad.Estas organizaciones han perdido alguna
fuerza porque cada vez son menos los trabajadores sindicalizados en el sector privado,
pero al mismo tiempo hay otro descontento más allá de los sindicatos. Los obreros no
sindicalizados tienen que buscar otra forma de protesta. Tenemos también la
degradación del medio ambiente con la desregulación de Bill Clinton. A pesar de la
retórica, todo el mundo sabe que la degradación con la desregulación perjudicó el
medio ambiente. Entonces tenemos a los ecologistas y los sindicalistas a los que se
suma una nueva generación de jóvenes muy sensibilizados por la explotación que
realizan las transnacionales en el exterior. Esos tres grupos formaron la vanguardia.

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Hay poca presencia de la población negra y de los sectores feministas. Participan
muchas mujeres pero no bajo las banderas feministas. A todo eso se suma otro
fenómeno importante: el desencanto con los partidos.

--En este caso sería con el Partido Demócrata que siempre despertó expectativas en
los sectores progresistas y radicales...

--El Partido Demócrata tenía la autoimagen de ser el partido del pueblo. Con la
derechización de Clinton, los recortes sociales, el libre mercado, el NAFTA, tenían que
buscar otra forma de expresar su descontento y no sólo a partir del proceso electoral.
La gente dice: 'debemos actuar por nuestra cuenta'. Como se trata de algo que
involucra a millones de norteamericanos, yo diría que estas movilizaciones fueron
apoyadas por un espectro más amplio de la población que el que simpatizó con las
grandes movilizaciones contra la guerra de Vietnam. Pese a que los medios mostraron
actos de violencia en estas manifestaciones, lo curioso es que eran vistas con gran
simpatía en la sociedad. Y entre los sindicalistas era más fuerte que el apoyo de este
sector a las protestas contra la guerra de Vietnam y a la lucha por los derechos civiles
de los negros. En esta cuestión cualquier blanco entendía que la salida de capitales y
la precarización del trabajo afectaba algún pariente, hijo o algún conocido. Hay
encuestas que dicen que casi el 80 por ciento de la población, si no está afectada
directamente, tiene algún vecino o alguien más cercano afectado por las nuevas
normas de trabajo.

--¿Cómo analiza el triunfo de George Bush en este contexto?

--Yo creo que hay un proceso de reagrupamiento después de la orgía de la campaña


donde los dos partidos principales gastaron cerca de 500 mil millones de dólares.
Hubo un enorme derroche, saturación de los medios y creo que se da un proceso de
reagrupamiento. No sé que porcentaje llegó a la protesta de Quebec desde los Estados
Unidos. Yo diría que entre el 15 o 20 por ciento fueron a Quebec desde Estados
Unidos. El 80 por ciento eran canadienses y muchos de ellos sindicalistas afiliados a
sindicatos de empresas multinacionales norteamericanas. Creo que fue una protesta
norteamericana con enfoque en Canadá y con líderes canadienses.

--¿Ese movimiento tiene alguna forma orgánica o un líder que lo represente?

--No, no hay un personaje, una figura carismática que convoca. Y creo que eso es
positivo. Pero hay una falta de liderazgo que facilitaría aglutinar en forma permanente.
Hay una descentralización de activistas en diferentes espacios políticos y
organizaciones. Hay coordinadores, hay personas que se comunican constantemente y
que coordinan acciones conjuntas.

--¿Son partidos políticos u organizaciones por los derechos civiles, o sociales?

--Son organizaciones sociales, de ecologistas, una gran gama, una sopa alfabética de
grupos donde cada cual tiene un círculo que lo apoya y se juntan a partir de
acontecimientos como la Cumbre del ALCA, etc.

--¿Se mantienen en contacto más allá de esas fechas?

--En contacto sí, pero no articulados orgánicamente. Son orgánicos dentro de su


propio espacio, pero no tenemos, por ejemplo un Movimiento de los Sin Tierra, no
existe ese tipo de organización.

--¿El convocante principal son los sindicatos?

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--Por lo general son los sindicatos asociados a una coordinadora que prepara el
terreno, se reúnen y se mantienen en comunicación y cuando se produce algún
hecho, promueven adhesiones y deciden acciones. Cada una de esas organizaciones
tiene activistas, yo no les llamaría militantes, son activistas que están actuando en su
local y en su tema específico. Cuando llega el acontecimiento se ponen a actuar a nivel
nacional o internacional.

--¿Este fenómeno social pudo ser capitalizado o expresado por la candidatura de


Ralph Nader?

--Yo participé en la campaña de Nader y estuve en Seattle y podría decir que la mitad
de los participantes junto a Nader son muy consecuentes y muy coherentes
políticamente. Y otro sector que viene del liberalismo, de desprendimientos,
simpatizantes del Partido Demócrata, no lo es tanto. Entonces en las últimas semanas
de la campaña empezaron a demonizar a Nader diciendo que ayudaba al Diablo. Bush
era el fascista, la ultraderecha y el que votaba a Nader favorecía a Bush al restarle
votos a Gore. Fue una campaña de terror que asustó a este sector progresista no
radical. En segundo lugar, Gore adoptó una política momentánea demagógica y
populista. Y además usó a líderes feministas y negros, Gloria Steinhem, Jessie
Jackson, algunos ecologistas de la derecha, para hacer campaña sucia y confundir a
la gente acusándo a Nader de robar votos de Gore. Esta campaña tuvo efecto.
Esperábamos siete millones de votos según las encuestas que se habían hecho dos
meses antes de las elecciones, que era el cinco o seis por ciento del total. Cuando la
campaña estaba finalizando, los temerosos se dieron vuelta y votaron a Gore
tapándose la nariz. Además los medios no dejaban que se mencionara a Nader, no lo
dejaron participar en los debates. En un debate de televisión ni siquiera le permitieron
pasar y sentarse a escuchar. Llamaron a la policía y lo hicieron echar. Ni siquiera lo
dejaron asistir. Fue un bloqueo total a Nader en los medios. Y esto a pesar de que los
actos de Nader fueron los más concurridos de la campaña: 20 mil personas en
Oregon, 15 mil en Seattle. En Wisconsin tuvo diez mil personas. Y Gore llegaba allí y
hacía actos con mil quinientas o dos mil personas, con autobuses pagos y demás. Eso
nos levantaba el espíritu y creo que todos los que asistieron a los actos votaron
después a Nader. El problema eran los que apoyaban en forma pasiva.

--¿Qué tipo de persona o de político es Nader, porque aquí se lo conoce sólo por su
actuación en defensa de los consumidores?

--Yo diría que recibió un 25 por ciento de votos de los trabajadores y un 10 o 15 por
ciento del voto estudiantil. Lo demás es de clase media baja hasta clase media alta,
con muy poco apoyo de la población negra, que votó en un 90 por ciento por Gore,
porque todos los pastores y sus líderes y la politiquería negra que come de las
subvenciones del gobierno federal, se prestaron a llevar los votos a Gore. También
debemos entender que el ausentismo en los barrios negros fue de más del 50 por
ciento. Nader no podía romper las barreras que tiene el Partido Demócrata a partir de
sus politiqueros.
--¿Pero existe una afinidad entre Nader y estas movilizaciones que se han realizado en
Seattle y Quebec?

--Total. Su política tiene un sentido progresista, es decir: no va más allá del Estado de
bienestar social. Dice: "debemos recuperar el New Deal de Rooseveltn porque el
Partido Demócrata traicionó la política económica de bienestar social". En este
panorama es un crítico fuerte de las multinacionales desde dos ángulos: porque
explotan a los trabajadores en el exterior, pero también,porque bajan sus costos

19
transfiriendo capitales al exterior. Hay un tinte casi proteccionista en la crítica a las
multinacionales. Una parte tiene una óptica internacionalista, si se quiere, y la otra es
un discurso que critica a las multinacionales porque están cerrando gran cantidad de
puestos de trabajo en los Estados Unidos. Con el consumidor tiene un enorme
prestigio tras 25 años de actuación en ese medio contra las trasnacionales
automotrices y las farmacéuticas. Por eso este sector de clase media lo apoyó muy
fuertemente. Con respecto a la población negra y las mujeres, tenía programas mucho
más avanzados que Gore, pero no tenía las organizaciones tradicionales. Habló en las
asociaciones de negros y de mujeres, lo aplaudieron mucho, pero finalmente estas
organizaciones optaron por Gore.

--¿La población de origen latino estaba muy influenciada por los cubanos residentes
en Miami y los medios que controlan?

--No. Los cubanos son una minoría extremista. No todos, porque internamente hay
divisiones. En el panorama latino, los puertorriqueños y mexicanos, sus líderes, son
progresistas liberales, con excepciones, hay mexicanos americanos que apoyan a
Bush porque son clientelistas de Texas. Yo diría que un 60 por ciento de los
hispanoparlantes votan Demócrata; un 30 por ciento Republicano y un diez por ciento
son radicales o progresistas. Y las proporciones de no votantes son altas también. Los
ilegales, que son millones, no votan. Y hay muchos a los que no les interesa. Las
horas de trabajo en los Estados Unidos son más que en otros países. El trabajador
promedio de Estados Unidos trabaja seis semanas más al año que el alemán, cuatro
semanas más que el español y es comparable a los coreanos del sur.

--¿Esta experiencia electoral de Nader tiene una proyección hacia el futuro?

--Él dice que sí, que debemos continuar las luchas, etcétera. El problema es que el
Partido Verde, que utiliza como instrumento de su campaña es muy heterogéneo.
Tiene muchos ecologistas radicales que están un poco fuera de la vida cotidiana, están
contra los impuestos, no tienen un enfoque muy social. Tiene que transformar este
partido para hacerlo más popular, más social.

--¿Además de usarlo como herramienta electoral, Nader es dirigente del Partido


Verde?

--Él fue el candidato presidencial del partido y es uno de sus dirigentes aunque no es
el presidente. Con respecto al futuro para convertir la candidatura y los 2.8 millones
que votaron por él, en la construcción de algo orgánico con una visión común de la
sociedad, yo no lo veo muy claro.

--¿Usted sigue participando en el partido de Nader?

--Mire, en mi pueblo, Binghampton, una pequeña ciudad de 60 mil habitantes,


tenemos un grupo de 25 activistas, pero hay sectores libertarios, cuya principal
preocupación es legalizar la marihuana y demás, no tienen vínculo con el pueblo, con
los problemas sociales, la desocupación, los bajos salarios. No me siento muy cómodo
en las reuniones porque mis intereses están más ligados a lo social y a la ecología
anticorporativa y ellos están en cosas más libertarias.

--¿Este movimiento tan amplio e inorgánico identifica intereses comunes con los
movimientos que se dan en Latinoamérica y en el mundo?

--Bueno hay mucha simpatía con los franceses de Bové, con el MST de Brasil, con los
movimientos indígenas, hay afinidades con sectores sindicales. Por ejemplo los

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sindicatos portuarios que en Estados Unidos tiene una larga tradición de izquierda, su
líder fue simpatizante del Partido Comunista en el pasado, y ellos tienen el apoyo
donde hay sindicatos portuarios de izquierda, que no es tN común. Estos sindicatos y
los del ala progresista en los Estados Unidos están elaborando relaciones. También el
ATTAQ y otros grupos de este tipo han desarrollado actividades conjuntas.

--Si se convierte en algo permanente sería un afctor nuevo en la política


norteamericana. ¿Eso no puede provocar cambios, mayor represión?

--Hay bastante represión ya. La policía mata y pega y después discute. Somos una
sociedad muy represiva detrás de la fachada liberal. En todas las ciudades hay gatillo
fácil y los ataques policiales son más brutales aquí cuando se rompen los límites de
control que tiene fijados. Este fenómeno no representa una amenaza tal como la que
teníamos en los '60 cuando se generalizó la represión y asesinaron a dirigentes
negros. Yo creo que están en la etapa de creación de equipos de vigilancia, aprobando
leyes contra el terrorismo con una interpretación muy amplia. Hay un marco legal
muy amplio que están aprobando para restringir las protestas heterodoxas. Hay que
ver qué sucederá con la agresividad de Bush y la recesión que estamos pasando.

--La recesión empezó a anunciarse en 1999, y recién ahora podría comenzar a mostrar
secuelas a afectar a la gente...

--Nadie sabe si la recesión provocará diez o 20 millones de desocupados o


simplemente siete u ocho millones, mucho dependerá de la profundidad de la
recesión. En segundo lugar si Bush se va muy lejos en su política de la nueva guerra,
podría estimular el sentimiento antiguerra, antiintervencionista, que en Estados
Unidos tiene una larga tradición. Es muy cauto en el compromiso de tropas terrestres.
Es la experiencia que han sacado sobre todo de la guerra de Vietnam. Entonces usa
muchas bombas, aviones, cipayos mercenarios subcontratando ex oficiales del ejército
norteamericano. Hay grandes empresas que subcontratan ex soldados. Utiliza estos
mecanismos para que el pueblo no vuelva a ver soldados norteamericanos en guerras.
La resistencia a implicar soldados, como ocurre ahora con la situación en Colombia,
provoca constantes interpelaciones en el Congreso. "Nosotros no tenemos tropas --dice
el gobierno-- tenemos asesores y no están en los frentes de combate". Y cuando
mueren los asesores mercenarios subcontratados no aparecen como bajas de
soldados, sino como muertes de la empresa. En este panorama, Bush trataría de
"latinoamericanizar las guerras para preservar el imperio".-

¿Por qué James Petras?


Norteamérica por un norteamericano
(Por LB)
Es más común que estudiosos norteamericanos tengan una lectura de los
movimientos sociales en América Latina o que estudiosos latinoamericanos traten de
explorar los fenómenos políticos en Estados Unidos para entender sus consecuencias
en los países de la periferia. James Petras es un pensador de izquierda, profesor de
ética política en la Universidad del Estado de Nueva York y desde hace 35 años es un
asiduo visitante y conocedor de la Argentina. Los grandes movimientos de protesta
que se efectuaron en Seattle en 1999 durante la reunión de la Organización Mundial
del Comercio pusieron de manifiesto que la prosperidad económica que se vivía en los
Estados Unidos generaba también descontento en un sector importante de la
población. La candidatura de Ralph Nader, que terció con los históricos demócratas y
republicanos desde la izquierda "líberal" fue otro dato de la existencia de una gran red

21
de agrupamientos que expresan a los afectados y descontentos con esta realidad.
Petras estuvo en las protestas de Seattle y participó en la campaña de Ralph Nader,
por lo que se convierte en un testigo directo de este fenómeno del que la mayoría de
los latinoamericanos sólo alcanza a percibir sus reflejos, pero que puede llegar a
convertirse en un factor inesperado en la política interna de los Estados Unidos, de
alguna manera la capital de la globalización financiera. Petras describe la composición
y el comportamiento de este fenómeno y señala que dependerá de la gravedad que
alcance la recesión que despunta en el país del Norte, para descifrar el futuro político
de este heterogéneo e inorgánico movimiento social.
Por Luis Bruschtein

22
5 de MAYO de 2001
CONSTRUCCION DEL IMPERIO EN
AMERICA LATINA:
LA ESTRATEGIA MILITAR DE EE.UU

James Petras
Especial para Rebelión
Traducción para Rebelión: A. Santos

Introducción
La construcción de un imperio, en particular un imperio capitalista a principios del
siglo XXI, requiere de una elaborada arquitectura militar para poder expandir,
proteger y consolidar los grandes intereses económicos, esenciales para los imperios
modernos.
Mientras que los "teóricos globalistas" escriben sobre las "clases dominantes
mundiales" y el "fin del estado-nación", el aparato militar del estado imperial, y en
concreto el de EE.UU, ha crecido enormemente durante la última década y tiene una
importancia fundamental en promover y proteger a las corporaciones, bancos y
empresas de importación-exportación basadas en EE.UU.
El objetivo de este trabajo es describir y analizar el alcance, la profundidad y la
estrategia del aparato militar de EE.UU en América Latina - destacar sus múltiples
enlaces y controles sobre los militares y cómo estos controles se dirigen a aumentar el
poder del estado imperial norteamericano. Las vastas operaciones de los militares de
EE.UU y el éxito alcanzado en forjar instituciones militares dependientes mediante
una compleja red de programas y actividades conjuntas refutan la retórica sin sentido
sobre el gobierno de las "corporaciones globales". Para demostrar la importancia de lo
militar, este informe se centrará en el Imperio Norteamericano en América Latina.
La primera parte de este trabajo tratará sobre los intereses económicos estratégicos de
EE.UU y la justificación ideológica de la expansión militar norteamericana en América
Latina. En la segunda parte, el informe se centrará en la arquitectura del imperio
militar, especialmente en el establecimiento de relaciones de dependencia o
mercenarias. La tercera parte tratará sobre los objetivos operativos y la propaganda
diseñada para legitimar la militarización de la política latinoamericana bajo la tutela
de EE.UU. En la conclusión se discutirá el fenómeno dual de la expansión del control
militar de EE.UU y el fortalecimiento del papel de los militares en las decisiones sobre
las prioridades de la política latinoamericana; el impacto sobre la sustancia y las
estructuras del sistema político y el papel del imperio norteamericano en delinear la
política interamericana.
Las instituciones militares estratégicas, así como las políticas dirigidas a América
Latina, han sido detalladas sucintamente por el General Peter Pace, Infantería de
Marina de Estados Unidos, Comandante en Jefe del Comando Sur de EE.UU
(USSOUTHCOM). El área de responsabilidad del USSOUTHCOM abarca toda América
Central y América del Sur, el Caribe y las aguas que la rodean, totalizando más de
15.6 millones de millas cuadradas y más de 404 millones de personas. Este informe se
basa en el testimonio del General Pace ante el Comité de Servicios de las Fuerzas
Armadas del Senado de EE.UU del 27 de marzo de 2001.

Bases Económicas del Imperio Militar

23
Los arquitectos de la estrategia militar norteamericana en América Latina son
perfectamente conscientes de la importancia central que tienen los intereses
empresariales de EE.UU a la hora de formular políticas. La elaboración de la
estrategia militar y los programas diseñados para incrementar el poder militar de
EE.UU dentro de los ejércitos latinoamericanos está legitimado por los intereses
económicos norteamericanos: beneficios, mercados y acceso a materias primas
estratégicas, en particular a fuentes energéticas. El General Pace, en su introducción
al Senado, enuncia claramente las bases económicas en su discurso sobre la
estrategia militar norteamericana: "Más del 39 por ciento de nuestro comercio se
realiza dentro del Hemisferio Occidental. Además, 49 centavos de cada dólar gastado
en América Latina se utiliza en bienes y servicios importados de EE.UU. América
Latina y el Caribe suministran más petróleo a EE.UU que todos los países de Oriente
Medio" (El General Pace es bastante ingenioso en el tratamiento de los datos. El
"Hemisferio Occidental" al que se refiere aquí incluye a Canadá, que obviamente no es
parte de América Latina y es el principal socio comercial de los Estados Unidos del
hemisferio. En segundo lugar, cuando dice que 49 centavos de cada dólar se gastan
en la importación de bienes y servicios es dudoso, ya que la mayoría de Sudamérica,
Argentina, Brasil y Chile tienen importantes relaciones comerciales con Europa y Asia.
Puede ser que sus cifras se hayan inflado al incluir el "servicio de la deuda" como
"servicios norteamericanos"). Debido al aumento de los movimientos antiimperialistas
y anticoloniales en todo el mundo, los poderes imperiales contemporáneos, aún
cuando se involucran en las formas más flagrantes y evidentes de dominación,
envuelven sus políticas e instituciones imperiales en una retórica democrática.
"Las amenazas" al poder imperial se expresan en términos moralistas. El
expansionismo militar imperial se justifica en términos de la lucha conjunta contra la
actividad criminal internacional, que afecta adversamente tanto al centro imperial
como a los países latinoamericanos involucrados. En la práctica, la amenaza real son
las fuerzas militares nacionalistas y los sistemas políticos democráticos participativos
que desafían la dominación de EE.UU. Los problemas de principio, como son definidos
por los estrategas militares norteamericanos, tienen que ver con el control de las
consecuencias sociales derivadas de las políticas neoliberales y la explotación
económica de América Latina. La expansión militar de EE.UU y el fortalecimiento de
los ejércitos latinoamericanos son la principal amenaza para el surgimiento de la
democracia y la estabilidad regional. Los militares, sin embargo, ven las
consecuencias - oposición popular - producidas por el dominio y la explotación
norteamericana como "la amenaza" para América Latina.
Por consiguiente, el General Pace argumenta que "La mayor amenaza para la
democracia (sic), la estabilidad y la prosperidad regional (?) de América Latina son la
inmigración ilegal, el tráfico de armas, el crimen, la corrupción y el tráfico de drogas
ilegales" (los comentarios en paréntesis son míos). La inmigración ilegal está
directamente relacionada con la militarización norteamericana de Colombia, y el
empobrecimiento de Perú, América Central y México se deben a la aplicación de
políticas neoliberales. Lo que el Comandante de USSOUTHCOM describe como
"amenazas" son en realidad las prácticas de los aliados militares del USSOUTHCOM.
Los Contras respaldados por EE.UU en América Central; Montesinos, un recurso de la
CIA en Perú; Noriega, el ex hombre fuerte de Panamá (viejo empleado de la CIA) y
muchos otros militares han estado activamente involucrados en el tráfico de armas
con el conocimiento y apoyo del USSOUTHCOM. El incremento de la emigración ilegal,
un antiguo problema en México, está directamente relacionado con las enormes
transferencias de beneficios, intereses y pagos de royalties desde México a los bancos
y corporaciones norteamericanas. El creciente problema de la emigración ilegal desde
Colombia a los países vecinos es el resultado de la estrategia, la ayuda militar y el
asesoramiento del USSOUTHCOM. El equipamiento y entrenamiento de los
escuadrones de la muerte colombianos (las llamadas "unidades paramilitares") es
parte de una estrategia general para militarizar Colombia y absolver a los militares

24
colombianos de las masacres generalizadas de dirigentes civiles de los movimientos
sociales. La verdadera preocupación del USSOUTHCOM es que los países vecinos de
Colombia (Ecuador, Venezuela, Panamá, Brasil), que están sufriendo los mismos
efectos adversos de las políticas neoliberales, se movilicen políticamente contra la
dominación militar y los intereses económicos de EE.UU. Como indica el General Pace,
"Muchos de los países que comparten fronteras permeables con Colombia continuarán
siendo vulnerables a la inmigración ilegal y a las incursiones de insurgentes
armados". La militarización de Colombia por parte de EE.UU y sus efectos de
desbordamiento hacia los países vecinos significa que el USSOUTHCOM se está
movilizando para militarizar toda la región, incrementando los envíos de armamento y
el control de las fuerzas armadas de toda esa zona. La militarización regional se
denomina ahora como "Iniciativa Andina".

Tráfico de armas.
El mayor traficante de armas de la región es el USSOUTHCOM y no los carteles de la
droga. Los segundos mayores traficantes son los aliados militares de Washington, con
el equipamiento en particular de los grupos paramilitares. Los terceros mayores
traficantes son los carteles de la droga que trabajan con el ejército y la policía. Las
guerrillas en Colombia carecen del armamento pesado que tienen las fuerzas
armadas, no tienen ni siquiera sistemas portátiles de armas para defensa aérea. El
tráfico de armas que realizan los insurgentes es una actividad mínima en comparación
con la que realizan el USSOUTHCOM y sus aliados militares. Además, los fines y la
utilización de la compra de armas son radicalmente distintas: EE.UU y el Ejército
trafican con armas para proteger el orden socioeconómico existente y aterrorizar a la
población, mientras que los insurgentes, sus armas livianas y sus misiles "caseros"
están diseñados para derribar ese orden y defender al campesinado.
El delito y la corrupción son otros de los "peligros", según el General Pace, para la
democracia y la prosperidad. La corrupción de la política y los políticos es
predominante entre los que tienen el poder gubernamental y los altos cargos del
ejército con los que el USSOUTHCOM colabora activamente, a los que asesora y dirige.
Cada gran escándalo de corrupción que ha tenido lugar en América Latina durante la
década pasada involucró a políticos y oficiales que llevaban adelante los lineamientos
norteamericanos de política económica neoliberal y la "defensa del hemisferio" (léase
hegemonía de EE.UU). Mientras los guerrilleros secuestran millonarios para financiar
sus actividades, los mayores bancos norteamericanos, incluidos el Citibank, el Bank
of América y los principales bancos de Miami y otras ciudades blanquean entre $250 y
$500 mil millones al año, según las audiencias del senado norteamericano. En cuanto
al tráfico de drogas, la mayoría de los beneficios se blanquean en los bancos
norteamericanos. El campesino recibe una fracción del precio final. La erradicación de
la coca, que conlleva la penetración profunda de EE.UU en todos los niveles de la
policía, fuerzas armadas y el sistema político latinoamericano es un pretexto para el
control a largo plazo y a gran escala por el USSOUTHCOM de todo el aparato del
estado latinoamericano.

La Arquitectura de la Esfera Militar


El USSOUTHCOM se encuentra ubicado en Miami (con una sub-sede en Puerto Rico).
Es responsable de la planificación, coordinación y conducción de la actividad militar
de EE.UU en toda América Latina y el Caribe. El USSOUTHCOM ha instalado bases
militares con aeropuertos en Aruba-Curacao, en las Antillas Holandesas; en Manta,
Ecuador y en Comalapsa, El Salvador. Estas bases le permiten a EE.UU introducirse
tanto en el espacio aéreo de la mayor parte de los países de América Latina, como por
mar y tierra. Además, EE.UU tiene una base operacional militar en Soto Cono,
Honduras, que proporciona apoyo a helicópteros en las misiones intervencionistas
norteamericanas en América Latina y el Caribe. La facilidad con que los militares

25
norteamericanos pudieron construir esta red de bases al servicio del imperio se debió
principalmente al apoyo y entrenamiento a largo plazo de oficiales militares
dependientes realizado por el USSOUTHCOM en América Latina. Así lo manifiesta el
General Pace, "Las excelentes relaciones entre EE.UU y El Salvador, fortalecidas
durante años de sólido contacto entre militares de ambos ejércitos, ayudó a alcanzar
negociaciones favorables sobre el acuerdo FOL " (Emplazamientos Operativos de
Avanzada, en inglés Forward Operating Locations, base aérea). Los años de sólida
colaboración entre los ejércitos incluyen la década de 1980 en la que 75.000
salvadoreños fueron asesinados por los militares. La victoria militar sobre las
guerrillas fue seguida por la consolidación del poder de EE.UU sobre sus lacayos
salvadoreños y la utilización de las instalaciones salvadoreñas como base de avanzada
para la expansión militar norteamericana en toda la región. En El Salvador la década
de colaboración con los militares y los escuadrones de la muerte valió la pena: El
Salvador es ahora un lugar clave para la expansión del control del USSOUTHCOM en
la zona. Actualmente el USSOUTHCOM se ha embarcado en un proyecto similar con el
ejercito colombiano y sus subordinados, los escuadrones de la muerte, las llamadas
fuerzas "paramilitares".
De la misma forma, la intervención política norteamericana en Ecuador para derribar
a la junta popular en enero de 2000 y la consolidación de régimen de Noboa, ha
facilitado grandemente que el USSOUTHCOM pueda asegurar la base militar de
Manta.
La intervención militar norteamericana, al apuntalar o imponer a sus clientes en un
país, proporciona un trampolín para un control regional más general: se dispara una
especie de efecto imperial multiplicador. La construcción de fuerzas militares
dependientes requiere una multiplicidad de actividades. Así lo describe el General
Pace, "Nuestro enfoque se centra en operaciones combinadas, ejercicios,
entrenamiento y educación, ayuda en temas de seguridad y programas de asistencia
humanitaria".
Tanto en la forma como en la organización y los contenidos, los oficiales
latinoamericanos son entrenados directamente para servir a los intereses estratégicos,
económicos y militares del imperio. Con estos programas, EE.UU exige el
fortalecimiento de los militares y el aumento de su capacidad para reprimir a los
adversarios - según sean estos definidos por EE.UU. En cada región: el Caribe,
América Central y el resto de América Latina, el USSOUTHCOM ha estado armando,
entrenando y adoctrinando a los ejércitos nacionales para servir a los intereses de
EE.UU bajo su liderazgo. La finalidad es evitar la utilización de tropas
norteamericanas y de esta forma reducir la oposición política en los Estados Unidos.
El modelo consiste en que Washington dirige y entrena a los ejércitos
latinoamericanos mediante "programas conjuntos" extensivos e intensivos, y
subcontrata compañías privadas de mercenarios que proporcionan militares
especializados, todos ellos oficiales "retirados" del ejército norteamericano. La
construcción de esta red imperial se describe con el sardónico lenguaje eufemístico
común a todas las sangrientas tentativas militares contemporáneas. Por ejemplo, el
General Pace describe la construcción de estados-cliente en el Caribe como "asistir a
la Nación Asociada en el entrenamiento de sus fuerzas de seguridad, con nuevo
equipamiento defensivo": consecuentemente, los lacayos caribeños "acogieron al
TRADE WINDS 2000, un ejercicio multinacional que promueve la cooperación de
fuerzas de mar y tierra en respuesta a las crisis regionales..." El alcance de la
participación militar de EE.UU en el Caribe ha aumentado enormemente en los
últimos dos años. Los Guardacostas norteamericanos dirigen operaciones y
entrenamientos y aumentan el flujo de armas hacia los militares caribeños. En estas
operaciones, gran cantidad de agencias norteamericanas participan por tierra, mar y
aire en los países del Caribe. Según el USSOUTHCOM, estas agencias incluyen a la
DEA (Agencia Antidroga, en inglés Drug Enforcement Agency), el Departamento de
Defensa, el Servicio de Aduanas de EE.UU, los Guardacostas de EE.UU y varias otras

26
agencias.
En América Central, el USSOUTHCOM pretende aumentar el tamaño y la eficiencia de
los ejércitos para que sirvan a los intereses estratégicos de los Estados Unidos.
Bajo la retórica eufemística de "mantener la paz", el USSOUTHCOM ha organizado
seminarios y operaciones para promover la subordinación a los militares
norteamericanos y sus objetivos estratégicos. En este contexto, "mantener la paz" se
refiere a la organización de ejércitos con militares de varios estados dependientes bajo
la dirección del USSOUTHCOM para asegurar las zonas conflictivas y mantener o
reinstaurar regímenes favorables a los Estados Unidos. Los ejercicios conjuntos son
considerados por el USSOUTHCOM como una excelente oportunidad para "entrenar
personal multinacional de las naciones del Caribe y de América Central para
operaciones de mantenimiento de la paz". El USSOUTHCOM también entrena y
adoctrina a tropas de tierra y aire de América Central en un programa llamado "Cielos
Centrales" - aparentemente para campañas antidroga, son ejercicios con fines
múltiples, diseñados para consolidar el control de EE.UU, incrementar la vigilancia
aérea contra potenciales insurgentes antiimperialistas, así como campañas selectivas
antidroga.
La tercera región en la que el imperio militar ha extendido su alcance es el "Cono Sur",
que incluye Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Los últimos años han sido
testigos de programas intensivos de adoctrinamiento ("diálogo"), mayor colaboración
militar bajo la tutela del USSOUTHCOM ("cooperación en defensa") y "ejercicios
multilaterales de entrenamiento" bajo dirección norteamericana. Con un fuerte
respaldo de Washington, los regímenes chileno y brasileño están "modernizando" sus
ejércitos, mediante el aumento de los gastos militares, especialmente compras a
fabricantes de armas norteamericanos (Chile está negociando con Lockheed Martin la
compra de aviones F-16). Dado el gran descenso del nivel de vida y los fuertes recortes
de los presupuestos para financiar la deuda externa con los bancos norteamericanos,
el resto de los países latinoamericanos tienen limitaciones en los fondos disponibles
para comprar armas a los EE.UU para defender el imperio.
El USSOUTHCOM ha dirigido ejercicios militares "conjuntos" con los países del Cono
Sur, llamados CABANAS, que se realizaron en el 2000 en Argentina, en contra de la
Constitución del país "anfitrión", sin conocimiento de la opinión pública en general y
sin aprobación legislativa. Una vez más, estos ejercicios fueron organizados para
combatir a enemigos internos, no a invasores extranjeros. Han sido diseñados para
integrar a los ejércitos Latinoamericanos bajo el comando de EE.UU en la represión de
la insurgencia interna, en caso de que colapsen algunos de los regímenes neoliberales
envueltos en la crisis económica. La contraparte marítima de los ejercicios CABANAS
son los ejercicios UNITAS: el mayor ejercicio naval multinacional dirigido por EE.UU
en el hemisferio occidental. El USSOUTHCOM ha diseñado estos ejercicios para
organizar la estructura de mando, profundizar su influencia en el personal de los
ejércitos latinoamericanos y formar a los oficiales en los procedimientos y tácticas del
ejército norteamericano para implementar de forma más eficiente las prioridades
políticas del USSOUTHCOM.
La cuarta región designada por el USSOUTHCOM es el "Sistema Andino" que incluye a
Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. En medio de las revueltas populares de
Ecuador en enero de 2000, los militares norteamericanos, junto con el embajador de
EE.UU, desempeñaron un papel relevante instigando a los cuadros superiores del
ejército a derrocar a la junta popular y apoyar al nuevo Presidente (Noboa). Así
describe el General Pace el papel de EE.UU, "En Ecuador, el USSOUTHCOM ha
trabajado en estrecha colaboración con el embajador norteamericano y el gobierno del
Presidente Noboa, proporcionando ayuda al ejército ecuatoriano, especialmente en la
gestión de la crisis nacional." Al apoyar al régimen de Noboa, el USSOUTHCOM pudo
asegurar la Base Aérea de Manta en la costa noroeste, una plataforma de lanzamiento
clave para extender la vigilancia aérea norteamericana por toda la región andina y,
más específicamente, para proporcionar inteligencia aérea al ejército colombiano (y a

27
los escuadrones de la muerte) entrenados y dirigidos por EE.UU, involucrados en
actividades de contrainsurgencia. Desde Manta, el imperio militar norteamericano ha
extendido su control aéreo sobre toda América del Sur. Como indica el General Pace,
"Manta... es la clave para reajustar nuestra zona de responsabilidad (AOR), nuestra
arquitectura (el aparato militar) y para extender el alcance de nuestra cobertura aérea
de DM y T (Detection, Monitoring and Tracking, en español Detección, Control y
Seguimiento) en la Zonas Fuente (zonas de producción de droga)"
El nuevo imperio militar se ha extendido, controlando no solo tierra, mar y aire, sino
también los ríos de Colombia y Perú. El USSOUTHCOM ha entrenado y equipado a
militares con base en los ríos de ambos países. En Iquitos, Perú, las fuerzas especiales
de la marina norteamericana, Seals, son una gran fuerza operacional que el General
Pace describe como "la mejor instalación de este tipo en el AOR" (zona de nuestra
responsabilidad, en inglés area of our responsibility).
En Colombia, con $1.300 millones en ayuda militar norteamericana destinada al Plan
Colombia, el USSOUTHCOM está involucrado en todos los niveles de las operaciones
militares colombianas. Ha entrenado tres "batallones antidrogas" de elite para
operaciones contrainsurgentes. Está formando a las tripulaciones de helicópteros
equipados con misiles y ametralladoras que trabajan con los mercenarios
norteamericanos subcontratados por el Pentágono. Los cuadros superiores y las
Fuerzas Especiales del USSOUTHCOM participan activamente en los campos de
batalla, dirigiendo operaciones de combate y coordinando la colaboración militar con
los escuadrones de la muerte, tal como se vio en El Salvador, Guatemala y
anteriormente en Vietnam. En Bolivia las Fuerzas Especiales y la DEA (Drug
Enforcement Agency, en castellano Oficina antidroga) actúan en el Chapare,
entrenando y construyendo nuevas bases militares.
Las actividades del USSOUTHCOM están interrelacionadas. Los ejercicios militares
multilaterales son el preludio a los programas de formación doctrinaria. El General
Pace declara: "El programa de ejercicios del USSOUTHCOM es el motor de nuestro
Theater Engagement Plan (programas de entrenamiento)." Los programas de
entrenamiento doctrinario se dirigen particularmente a aquellos militares
latinoamericanos que demuestran una mayor predisposición para servir en la red
militar imperial. Los oficiales latinoamericanos que completan los programas de
adoctrinamiento son valiosos activos del imperio militar, ya que muchos continúan la
carrera hasta convertirse en cuadros superiores.
El General Pace identifica claramente el papel de los programas de entrenamiento de
EE.UU y los beneficios que proporcionan al Imperio. "La formación y el entrenamiento
militar internacional (IMET, en inglés International Military Education and Training) y
su complemento el IMET Expandido proporcionan oportunidades de formación
profesional para militares y candidatos civiles seleccionados cuidadosamente. Estos
programas son la columna vertebral de nuestra combinación de formación y
profesionalización militar. Suministran fondos a los militares y el personal civil de
nuestras Naciones Asociadas para asistir a los cursos de desarrollo profesional en las
instituciones militares de EE.UU. Por solo un modesto coste, estos programas son
valiosas inversiones ya que muchos de los estudiantes continúan la carrera hasta
llegar a ser altos cuadros dirigentes en sus respectivas instituciones militares y
gubernamentales."
En el ejercicio 2000 el USSOUTHCOM recibió $9.8 millones para el IMET y entrenó a
2.684 estudiantes, incluidos 474 civiles. El proceso de construcción de un imperio
militar es por lo tanto un proceso integrado e interrelacionado que comienza por
ejercicios militares con los estados clientes ("Naciones Asociadas"), donde se
selecciona y entrena a los militares prometedores. Estos oficiales alcanzan
posteriormente los puestos más altos y se convierten en activos valiosos para el
Imperio, suministrando las bases militares para que las Fuerzas Armadas
norteamericanas ocupen el espacio aéreo, terrestre, marítimo y fluvial del país. La
expansión del estado imperial de EE.UU, y la integración de los militares lacayos en

28
sus redes, destacan la importancia del estado en el mundo contemporáneo.
La expansión del imperio militar propiciada por el USSOUTHCOM también incluye el
fortalecimiento de la infraestructura de comando, control, comunicaciones e
inteligencia para operaciones fijas y móviles en toda América Latina. Al construir esta
infraestructura, el estado dependiente latinoamericano suministra al USSOUTHCOM,
en palabras del General Pace, "comunicaciones vía satélite (que) son de vital
importancia para nuestras fuerzas desplegadas en tiempos de crisis." El
USSOUTHCOM ha comenzado varios programas para aumentar la efectividad del
Imperio en el control del rebelde pueblo latinoamericano.
Según el General Pace el control y las operaciones que realiza el USSOUTHCOM con
los aparatos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) en los estados
dependientes son "prioritarias" para dominar América Latina. Los ISR proporcionan a
los militares norteamericanos, y a los oficiales latinoamericanos de todos los niveles,
indicaciones y advertencias, conocimiento situacional y evaluación de los daños
producidos en las batallas. Estos sofisticados sistemas de reconocimiento son
necesarios para proteger a los militares norteamericanos que dirigen en combate a las
fuerzas armadas dependientes. En términos más eufemísticos el General Pace declara
"Los sistemas de reconocimiento sofisticados son necesarios para mejorar la
protección de nuestra limitada cantidad de personal desplegado en zonas de alto
riesgo". El General Pace admite que las fuerzas militares norteamericanas participan
en situaciones de combate real, dirigiendo las fuerzas militares contra la insurgencia
popular en América Latina.
El alcance y profundidad de la participación del USSOUTHCOM demuestra, por un
lado, la recolonizacion de los aparatos militares de los estados clientes mediante su
absorción, y por otro, la presencia militar directa y el control de las rutas aéreas,
terrestres, marítimas y fluviales.

Conclusión
El imperio militar norteamericano, dirigido por el USSOUTHCOM, ha construido y
extendido múltiples organizaciones regionales, coordinadas por el Comando de EE.UU
de Miami y Puerto Rico. El imperio tiene control e influencia sobre el espacio aéreo, las
aguas costeras, las rutas fluviales y terrestres -a través de los aeropuertos,
instalaciones navales y bases militares. El Imperio está construido y sostenido por el
suministro de equipos militares, entrenamiento y servicios a los clientes
latinoamericanos y caribeños. El USSOUTHCOM ejecuta un gran número de
programas (178 en el año 2000), combinando operaciones y ejercicios de
entrenamiento, cursos de formación, equipos móviles de entrenamiento, intercambio
de unidades y financiación y ventas militares. Sobre todo ha utilizado
conscientemente y sistemáticamente el entrenamiento y las operaciones "antidroga"
para captar a los oficiales latinoamericanos e integrarlos al imperio. En la actualidad,
el imperio militar norteamericano nos recuerda a los imperios coloniales:
comandantes blancos del USSOUTHCOM y oficiales mestizos que dirigen a los
soldados de piel oscura de las tropas de primera línea de combate. Esto incluye a las
Fuerzas Especiales y a los mercenarios subcontratados, escuadrones de la muerte y
conscriptos, detección electrónica aérea y fuerzas paramilitares que empuñan
machetes sobre el terreno. El Imperio se extiende hacia el sur desde Miami a través
del Caribe, América Central, los países andinos hasta el Cono sur. Es un imperio
difícil de manejar, abierto a desafíos y aún "deserciones", como demuestran los
levantamientos militares nacionalistas de Venezuela y Ecuador. Mientras que EE.UU
invierte miles de millones en armas y envía miles de asesores para reclutar y
adoctrinar a los militares latinoamericanos, los oficiales de bajo rango y los soldados
rasos están presionados por las luchas sociales masivas y los cada vez más
deteriorados niveles de vida de sus países. Han aparecido fisuras, aunque el Imperio
haya preparado fuerzas multinacionales. El papel del USSOUTHCOM es intervenir

29
constantemente para prevenir deserciones mayores y maximizar la participación
militar latinoamericana. El apoyo aéreo y operativo está diseñado para minimizar la
utilización de fuerzas terrestres norteamericanas en combate.
La pregunta es si todo esto será suficiente. Si las crisis actuales inducidas por el
pillaje económico llevan a levantamientos populares a gran escala, ¿qué solidez tienen
los militares latinoamericanos dependientes? ¿Podrán contrarrestar a las fuerzas de la
nación dirigidas contra el imperio? La lección de Irán en 1979 es clara: un gran
ejército moderno, fuertemente equipado y entrenado por los Estados Unidos y sus
asesores militares, puede ser vencido.
Lo que está absolutamente claro es que el Estado -el Estado imperial- mediante su
aparato militar, es esencial para asegurar los mercados y las inversiones de las
corporaciones multinacionales basadas en los EE.UU. La total ausencia de cualquier
referencia a este creciente papel del imperio militar norteamericano en los escritos de
las "teorías de la globalización" es otro ejemplo de la vacuidad e irrelevancia de sus
argumentos.

30
Conferencia de James Petras en Madrid

James Petras
(Trascripción de Miguel Álvarez, Colectivo Garibaldi, CELSI)

Quiero dar las gracias a los organizadores de esta Conferencia, y saludar las
presentaciones anteriores, que iluminan una parte importante de la situación actual.
Hoy voy a hablar sobre el Imperio Americano en este periodo de transición, una
transición que tiene muchos matices. No es simplemente un cambio de un presidente
por otro, o de un partido por otro. Yo creo que hay otros cambios importantes que
están ocurriendo en este momento y que podrían tener una enorme influencia en el
próximo periodo.
Para empezar voy a enunciar de forma telegráfica las claves [que permiten] reflexionar
sobre esta nueva coyuntura.
Primero, el fin de la burbuja especulativa -hablando de EEUU- con todas sus
implicaciones.
Segundo, la profundización de la recesión, en su impacto, su profundidad y su
extensión.
Tercero, un cambio en la ideología, o en la publicidad que justifica el sistema: desde lo
que llaman el populismo del mercado hacia un conservadurismo en el mundo de
negocios. [Indicaré] entre paréntesis que el populismo de mercado era la ideología de
que cualquier secretaria, funcionaria, etc... podía invertir sus pocos ahorros en la
economía de burbuja y terminar millonaria para jubilarse con 35 años con su
favorecido amante, e ir a Marbella a disfrutar. Esto ya se acabó: los pequeños
pensionistas y empleados no llegan a nada porque pierden sus fortunas con el colapso
de esta gran estafa, estimulada por la prensa respetable The New York Times o su
imitador en el España, El País.
Cuarto, no hay ningún representante directo de Wall Street en el gabinete actual de
Bush. Han salido y están reemplazados por representantes del gran capital industrial
y extractivo (petróleo, minería, energías, etc...).
Quinto, hay continuidades y cambios en la política identitaria: Bush aprendió mucho
de Clinton sobre la simbología, y ahora hay más mujeres y más negros en el gobierno,
y más homogeneidad en la política liberal; más caras hispanas, asiáticas, más faldas,
... y menos diferencia entre la política económica y la política exterior, menos
preocupación por una diversidad que podría tener vínculos con los movimientos
sociales. (Clinton era el gran maestro de seducir a los representantes de las
organizaciones sociales, sin darles nada más que tocar el saxo, ir a la iglesia para
gritar Aleluya y llorar con los pobres. Bush tal vez podría tocar la armónica o rezar con
voz de bajo en las iglesias negras, pero no va a entrar de esa forma en la política de
mistificación.)
Sexto, la composición social del gabinete, es el retorno de los aglosajones del Oeste del
país, reduciéndose notablemente el porcentaje de judíos del Este en el gobierno: el
anterior tenía a Cohen, Rubin, Berger, Albright, pero ahora son O'Neil, Rumsfeld y
Powell. Esto no creo que tenga ningún significado en términos del manejo de la
política mundial... quizá ofrezca algunas posibilidades diferentes en el tratamiento de
Oriente Medio, tema que luego discutiremos.
Séptimo y último punto, EEUU ahora, tal y como están articulando su política
exterior, no quiere ser la policía mundial de una forma indiscriminada. Quiere mejor
dirigir intervenciones estratégicas en regiones de alta prioridad económica: va a
declinar la retórica humanitaria -que era la ideología de intervención indiscriminada-
y va a intervenir por razones abiertamente económicas en aquellos lugares donde

31
calcule que pueden verse afectados los intereses de las grandes compañías extractivas
e industriales.
No hay tiempo de discutir en detalle las políticas anteriores a Bush, que generan el
contexto actual para su actuación. Pero simplemente hago notar los puntos de la
política de Clinton que afectan de forma importante a lo que Bush puede hacer y la
respuesta que debe elaborar.
Primero, Clinton hizo los recortes más drásticos en la historia de EEUU sobre los
gastos sociales. Excluyó a millones de mujeres solteras de las compensaciones
sociales, forzándolas a trabajar en puestos muy mal pagados sin tener centros
infantiles. A partir de los recortes en bienestar social, el excedente del presupuesto
aumentó a miles de millones, hechos directamente vinculados. Ahora Bush quiere
regalar este excedente a los grandes capitales con recortes de impuestos. Se habla
mucho del excedente presupuestario, pero sin comentar de dónde procede, y sin
enfocar la discusión hacia quién va a recibir la mayor parte de la tarta de los recortes
impositivos: el 1% de los más ricos recibe el 60% de los beneficios impositivos.
Segundo, Clinton desregularizó el sector financiero para que el capital pudiera entrar,
subir, bajar, y además lavar miles de millones de dólares sucios que vienen de
ultramar. Sobre esto estoy haciendo un estudio, revisando muchos documentos
oficiales. Un dato: los bancos más grandes y respetables: Citibank, Chase Maniatan y
Bank of America en conjunto lavan cada año 500 mil millones de dólares sucios que
vienen de los bancos de las Bahamas, islas Caimán, Gibraltar y otros lugares para
entrar en EEUU, o que directamente proceden de regímenes corruptos como Bongo de
Gabón, que lava en un año 130 millones de dólares. Y obviamente cuando
preguntamos a los gerentes de los bancos norteamericanos: "¿cómo haces esos
tratos?" o "¿qué sabes de los orígenes del dinero?", [la respuesta es] "En la ficha tienen
como depositario al 'oficial de gobierno'", y ante la pregunta "¿y no te parece
sospechoso que un oficial de gobierno ingrese 130 millones de dólares?", me
respondían: "¡Qué se yo!, será un error".
Esta desregulación y este tratamiento criminal financian en gran parte el enorme
déficit externo en las cuentas de comercio de EEUU. No es un simple problema de
moralidad. Es un problema estructural. Por eso, a pesar de tantas leyes y tantas
posturas morales que adoptan contra la corrupción, son los bancos norteamericanos
quienes están lavando dinero con ambas manos. Esto indica que, aparte de toda la
retórica sobre la revolución informática, muchísimo más importante es el dinero sucio
para estimular la economía norteamericana que todos los Bill Gates, Microsofts, y
demás..., esa revolución científica de la que tanto hablan los académicos de la
seudo-izquierda. Clinton juega un papel muy importante en este proceso de
sobrevaloración de la revolución informática, estimulando la burbuja especulativa que
no generaba ningunos ingresos -no ya ganancias-: empresas fantasmas que prometen
duplicar las inversiones en un año. Y, como todos los fraudes financieros, duran un
tiempo, y los primeros que entraron se beneficiaron, pero los que llegan tarde, que son
siempre los pequeños inversores, terminan con las manos vacías. (Tengo un sobrino
que tenía opciones para dos años de un empresa informática para la que trabajaba.
Valía 195 dólares cada acción, que ahora se venden por 4 dólares y 50 centavos. La
famosa revolución informática pronto convertirá sus acciones en papel higiénico.)
Manuel Castells, famoso sociólogo español, colaborador de Felipe González, habla
también de la nueva edad informática, "donde la información sustituye al capital".
Clinton dió grandes pasos para permitir la penetración de la política liberal en todas
partes. Él abrió los mercados y no sólo a empresas estadounidenses: uno de sus
principales acompañantes en América Latina era España, cuyas grandes
acumulaciones de capital durante el periodo del PSOE (Telefónica, Unión Fenosa, ...)
entran ahora a sacar gran tajada del mercado liberalizado por EEUU. Sin embargo,
hay una falta de planes de futuro, pues están empobreciendo entre Europa y Norte
América al conjunto de países sudamericanos, y además la absorción de dinero y
recursos al exterior debilita la capacidad de los países para salir de su propia crisis,

32
que precisamente fue generada por su apertura.
Ahora bien, esta política de Clinton tenía su contrapartida en la militarización de su
política exterior. Si uno mira "con poca memoria" -y los medios de comunicación
favorecen que se enfoque sobre cada incidente, en vez de con perspectiva histórica-
hoy es Iraq, mañana Colombia, después los Balcanes, pero el cuadro en su conjunto
da una muestra de que usar el término de militarización no es hablar de forma
retórica, si no que es una expresión con base empírica. Primero tenemos la primera
guerra nuclear de baja intensidad. Como los compañeros del CSCA han mostrado, el
uso de armas radioactivas [de uranio empobrecido] en las guerras se ha normalizado.
Es una forma precisa de guerra nuclear, usando la radioactividad como medio para
aplastar al enemigo. Desde Hiroshima entramos en las guerras nucleares locales.
Después, ya con Clinton empiezan las guerras ofensivas en Europa y también la
guerra prolongada en Oriente Medio (30.000 acciones áereas sobre Iraq durante su
presidencia), extensión de la OTAN hacia los límites con Rusia y reclutamiento de los
países ex-soviéticos como cipayos o lo que llaman "asociados de la OTAN" los
académicos brillantes que siempre están hay para crear nuevos eufemismos...
asociados que están ahora bien entrenados, con manuales norteamericanos, para la
obediencia. Tercero, se multiplican las bases militares en América Latina (Ecuador,
Perú, El Salvador, Aruba). Tumbaron a Fujimori y a Montesinos porque andaban con
negocios de venta de armas clandestinas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC), pero toleran todo tipo de asesinatos, narcotráfico, terrorismo,
corrupción... hasta que Montesinos se mete, como Noriega, a hacer su propio negocio
de armas. Y ahora con el nuevo y respetable presidente [colombiano] tienen sus
agentes militares, sus mercenarios y la aprobación con democráticas ovaciones del
""Plan Colombia"". En Palestina, Clinton estaba dentro del propio gobierno de Israel: el
gran estafador de los bancos inversionistas, Marc Rich , un judío belga que tiene
invertidos en fundaciones israelíes 200 millones de dólares e hizo servicio con el
Mosad (servicios secreto de Israel), que renunció a su ciudadanía norteamericana para
vivir en Suiza y comprar la española, consigue su indulto con el apoyo de Barak y la
ayuda del rey de España. Clinton ha mantenido una política de apoyo incondicional a
Israel en la represión de los palestinos y, más aún, ha apoyado la política de
[establecimiento] de bantustanes o pequeños enclaves autogobernados en los
Territorios [de Gaza y Cisjordania] por la Autoridad Palestina.
En pocas palabras, podemos decir que Clinton extendió la influencia política y militar
de EEUU pero sobre débiles fundamentos de la estructura económica: una expansión
de la economía de papel sobre la economía productiva, flujos externos y déficits
enormes en las cuentas externas, mercados externos fuertes y una falta de ahorro
interno. La capacidad de EEUU para intervenir, para corregir los excesos, queda así
muy debilitada y, con ello, la economía real para favorecer la especulativa de Wall
Street. Y asociado a ello, se da una sobre-extensión del Imperio, debilitando su
capacidad de intervenir en lugares estratégicos -EEEUU interviene en Somalia,
Albania, Kosovo, Afganistán, ...- deteriorándose además los lazos con los regímenes
conservadores árabes y las relaciones con los mercados de América Latina
-admitiendo la presencia de España en algunos de los enclaves más lucrativos.
El desafío de Bush, entonces, es cómo continuar la política neoliberal de Clinton, con
los recortes presupuestarios, la política de privatización. En este sentido, Bush
propone extender la privatización de la educación a partir de programas de [palabra
desconocida], es decir, dar dinero a los padres para que ellos escojan entre la escuela
privada o la pública para sus hijos. Bus propone también aumentar el papel de las
organizaciones religiosas para subvencionar la miseria y la pobreza, volviendo a la
caridad eclesiástica del siglo XVII, concediéndose menos importancia al conjunto de
problemas de las minorías. Utilizar el exceso de presupuesto para concentrar el
ingreso arriba: tenemos en EEUU las desigualdades más grandes de todos los países
industrializados y semiindustrializados. Cuando veáis a los políticos sonrientes con el
dedo índice extendido para indicar que son el Number One, sabed que están hablando

33
de el número uno en deficiencias de sistema sanitario en todo el mundo.
El primer cambio de Bush respecto a Clinton será el fortalecimiento de la política
imperial de EEUU, seleccionado objetivos estratégicos y actuando unilateralmente, sin
tomar en cuenta a sus aliados. Y [responsables de la nueva Administración] ya han
indicado cuáles van a ser la características [de este nuevo enfoque exterior]. EEUU va
a dar prioridad a América Latina, principalmente a Méjico (que Bush ya visitó calzado
con botas de cowboy), Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela. EEUU va a dar menos
importancia a las regiones marginales, a los matones albaneses del ELK, ya que
realmente no les interesa Kosovo, y además [aquéllos] están creando problemas con
otros clientes, como Macedonia o al nuevo cipayo de Serbia [el presidente Kosturika]
(poco a poco van a desvelar que los albaneses son terroristas y mostrar a los miles de
serbios que viven en la extrema pobreza: para EEUU ya pasó la época de los albaneses
y es la hora de abrirse a las penas de los serbios). EEUU va a cerrar algunos bases
militares y aumentar el presupuesto de guerra tecnológica con misiles
intercontinentales unilateralmente. También va a cambiar la relación con Europa:
EEUU seguirá ejerciendo el mando a través de la OTAN, pero Washington quiere
descentralizar las intervenciones militares, es decir, que los ejércitos europeos lleven a
cabo las tareas de intervención bajo las órdenes de la OTAN. Cuentan para ello con
Tony Blair y su discurso de que es posible combinar la Alianza con la iniciativa militar
europea de despliegue rápido... siempre que la dirección sea estadounidense. EEUU
va actuar como poder absolutista, rechazando pactos sobre [el desarrollo del sistema]
antimisiles [Guerra de las Galaxias] con Rusia o acuerdos medioambientales
(Protocolo de Kyoto) con Europa. En suma, EEUU va a relanzar la Guerra Fría con
Rusia, China y Corea del Norte.
Ahora bien, el problema de Bush (y él mismo así lo reconoce) es que estamos entrando
en una recesión, cada día, cada semana más profunda. Se agota la burbuja
especulativa de Clinton y esto tiene implicaciones sobre la capacidad y el alcance de la
política exterior. El paro crece, y frente a las bancarrotas económicas que se
multiplican sólo tiene un instrumento: bajar las tasas de interés y los impuestos,
siempre con la teoría de que cuanto más concentramos la riqueza arriba, más
posibilidades tenemos de estimular la inversión. Pero, ¿cómo van a invertir [las
empresas] cuando el mercado cada vez es más pequeño? Y, sobre todo, cuando los
instrumentos keynesianos ya no existen y están prohibidos por los parámetros no sólo
de la ideología neoliberal sino por los propios intereses económicos que maneja la
política económica.
En otras palabras: ¿cuál es la alternativa de Bush? No puede mirar hacia atrás e
intentar un Estado intervencionista para estimular la economía. Está realizando una
intensificación de la campaña de desregularización de la economía y la primera
víctima es el medioambiente, con la insólita extensión de la explotación de petróleo a
los lugares, hasta ahora vírgenes, del norte de Alaska (el encuentro con Fox en Méjico
tuvo como principal objetivo abrir el sector público petrolero mejicano a la penetración
norteamericana).
La política externa se resumirá en la extensión del libre comercio a toda América
Latina a fin de consolidar este mercado frente a la competencia europea y
principalmente de España y Alemania, que tienen ya demasiado espacio. Esta es una
gran prioridad, tanto en el campo manufacturero como en el petróleo.
La segunda prioridad en política exterior es consolidar las relaciones económicas que
EEUU tiene en Europa y en los países árabes respecto al comercio de petróleo.
La tercera prioridad es lanzar el "Plan Colombia" en el triángulo estratégico de
América Latina de Ecuador, Venezuela y Colombia.[Estos tres países] producen
petróleo, y el área es por ello muy importante geopolíticamente como fuente de reserva
energética alternativa frente a la inestabilidad de Oriente Medio. El "Plan Colombia"
cuenta ya con 500 oficiales ya activos, 200 mercenarios manejando helicópteros ya en
combate, que son ex-oficiales de las fuerzas especiales que ahora trabajan para
empresas privadas. Y es que de hecho, el "Plan Colombia" supone la privatización de

34
la guerra, lo cual tiene sus ventajas. Para empezar un mercenario extranjero muerto
no cuenta igual que los soldados de las tropas oficiales norteamericanas.
En Venezuela EEUU utiliza sectores reaccionarios de la iglesia y el mundo empresarial
para estimular la oposición militar contra Chávez. No hay duda de que en la política
de Bush está ya decidida una guerra prolongada y oculta destinada a deponer a
Chávez. Algunos sectores del gobierno norteamericano querrían hacer un
enfrentamiento precipitado y abierto contra Chávez, pero el nuevo subsecretario de
Exteriores -antiguo embajador de Venezuela- ha recomendado trabajar de forma
paulatina, ganando posiciones, acumulando fuerzas y estimulando distensiones, para
derrocarlo "cuando las condiciones políticas sean más favorables", es decir, "cuando
podamos movilizar sectores sociales desencantados con la lentitud del régimen
venezolano para realizar su programa social". Ecuador ya tiene bases militares
norteamericanas, y una gran financiación pendiente, con una economía
completamente dolarizada (dicen algunos indiscretos que el presidente [ecuatoriano]
tiene un tatuaje con el signo del dólar sobre una nalga, para recordar a su esposa
quién es su primer dueño: Washington).
Pero la amenaza de Colombia no es, en primera instancia económica, aunque en el
país sí haya petróleo (la petrolera BP tiene importantes explotaciones) y pueda
potencialmente producir tanto crudo como Venezuela: el problema es que en Colombia
está el más grande desafío al neoliberalismo en toda América Latina y el Tercer
Mundo, las FARC. Las FARC representan actualmente a la mitad del país en lucha.
Influye en el 50% de los municipios, con 20.000 soldados revolucionarios, pero lo más
importante es que estos peces armados nadan en un mar de millones de campesinos
descontentos que les apoyan. La prensa burguesa reitera que los pobres campesinos
están entre el fuego cruzado de paramilitares y guerrilleros. Esto es falso. ¿Cómo se
puede construir de 14 personas en 1964 un ejército de 20.000 personas armadas en
2000? Son los hijos e hijas de los campesinos en un 70% (según me comunicaron las
propias FARC). Eso significa un desafío, porque Washington no puede tolerar ningún
ejemplo de lucha exitosa prolongada que muestra a toda América Latina que "sí, se
puede crecer, se puede ganar, se puede acumular fuerzas, nosotros lo hicimos". Y esto
es intolerable. Ni en un país tan pobre como Haití, cuando el reformista Arístide ganó
las últimas elecciones con un 90% de votos, EEUU le reconoció como presidente
porque, como explícitamente se explicó entonces, aquél no quería privatizar la poca
industria pública que le queda al país. Esta obsesión por no permitir ni el más mínimo
ejemplo, muestra cuan grande es el problema que se plantea en Colombia, un país de
40 millones de habitantes, con gran extensión y fronterizo con Brasil, Ecuador, Perú y
Venezuela.
El objetivo es, ciertamente, destruir la guerrilla, pero aceptando las negociaciones de
paz como táctica. Ahora el presidente Pastrana al abrazar a los líderes guerrilleros
gana tiempo mientras prepara batallones que asedian el territorio desmilitarizado para
un posterior enfrentamiento de gran magnitud que, tarde o temprano, ha de
desencadenar. Pero en ésta guerra las dos partes están casi igualadas. Políticamente
las FARC tienen más fuerza que un desprestigiado gobierno que tiene un apoyo del
20% del electorado. En las ciudades todos los afectados por el neoliberalismo
organizan numerosas huelgas generales; las marchas siguen a pesar de las masacres,
¡qué valentía frente a los asesinos del gobierno! Incluso el Departamento de Estado
dice que el ejército colombiano está implicado hasta el cuello con los paramilitares. El
gobierno EEUU tiene una doble moral, por un lado denuncia los ataques paramilitares
ante la prensa internacional pero por otra parte los financia y ampara.
En Venezuela EEUU mantiene una lucha para aislar a la FARC, su enemigo
estratégico. Quiere primeramente presionar a Chávez para que corte sus relaciones
con la guerrilla y cerrar sus fronteras. Pero también quiere debilitar su postura
nacionalista. Cuando Chávez viaja a Iraq está abriendo un camino para que todos los
demás países petroleros recuperen sus relaciones con Bagdad, en lo que es una gran
derrota diplomática de uno de los ejes de la política estadounidense en Oriente Medio

35
-más allá de las limitaciones internas políticas de Chávez-, junto con el hecho de que
Venezuela encabece la OPEP e impulse una nueva política petrolera. EEUU está
preparando la guerra propagandística: los medios no hablan del presidente elegido de
Venezuela, si no del "régimen del ex-golpista"; tratan la pobreza como si fuera una
creación de Chávez, y no la herencia de los gobiernos anteriores o la consecuencia del
imperialismo: es la política de atrición, es decir, de debilitamiento y desgaste primero
para provocar después una crisis de gobierno y forzar el cambio, en vez de la
confrontación militar.
En Ecuador hay poderosos movimientos populares que asediaron Quito hace pocas
semanas y forzaron al gobierno a retroceder sobre ciertas medidas liberales. Indígenas
y campesinos organizados bajaron de la montaña y cortaron las principales carreteras
del país, tomando numerosas ciudades del interior. Mientras tanto, el Frente
Patriótico -que unifica a la izquierda urbana- convocó a una huelga general conjunta
que paralizó el transporte y otros sectores. Temporalmente se llegó al acuerdo de
retirar las fuerzas hasta la aplicación de diez demandas básicas. Frente a ello,
Washington quiere controlar, a partir de la política económica, de la dolarización de la
economía, con el apoyo de sus bases militares en dl país, el movimiento indígena,
aislándolo y caracterizándolo como un simple movimiento indigenista para poder
debilitarlo y preparar el asalto directo: hay sectores empresariales de Ecuador, muy
vinculados a EEUU, que presionaban por una masacre generalizada, para que el
gobierno usase las armas contra las marchas. El enfrentamiento se está preparando,
por tanto.
Pero lo más importante de toda esta política, lo que más interesa a Bush en este
momento -más allá del "Plan Colombia"- es la política del libre comercio, esto es,
extender el neoliberalismo en América Latina con el apoyo de todos los gobiernos. El
problema es que mientras la recesión económica siga afectando a EEUU, Washington
no puede bajar sus barreras: se va a liberalizar el comercio hacia América Latina sin
la reciprocidad lógica; las cuotas [arancelarias] se van a bajar pero solo en una
dirección, de forma unilateral (es más, probablemente vayan a incrementarse las
cuotas sobre el acero brasileño, se vaya a limitar la importación de textiles
colombianos, etc... realizándose concesiones menores. EEUU quiere seguir
extendiendo la dolarización para crear un bloque efectivo contra su competidor en
Latinoamérica, la Unión Europea.
Mientras tanto, EEUU va a profundizar en la extracción de la riqueza para compensar
la debilidad interna. Washington insistirá en los pagos de las deudas externas, [lo cual
vaticina] más conflictos y más explotación en América Latina, no menos. EEUU va a
soltar la correa de los gobiernos socialdemócratas y democristianos de Europa para
que ellos mismos organicen sus intervenciones. EEUU pescará otro Solana, otro
Kouchner para hacer el trabajo que obedientemente realizan y además de forma muy
eficiente; buscará nuevas relaciones que Washington define como multilaterales pero
que en el fondo defienden tan solo los intereses norteamericanos. Cuando EEUU
quiera que Europa no intervenga en un lugar estratégico, como Iraq, Washington
tomará la iniciativa unilateral. Y esto lo reconoce abiertamente [la Administración
Bus]. Cuando el secretario [estadounidense] del Tesoro Público O'neil fue a la reunión
del G7 dijo que era un acto muy interesante e informativo..., pero que allí no se
resolvía nada, lo cual motivo que los representantes europeos se mostraron ofendidos
cuando tales declaraciones aparecieron en la prensa.
El tercer área de importancia es Oriente Medio. El vicepresidente Cheney era el alto
gerente de Haliburton, una multibillonaria empresa de construcción muy presente en
países como Arabia Saudí. Las petroleras tienen una excelente representación en el
gobierno de Bush, anticipada desde que éste era gobernador de Tejas. EEUU quiere
consolidar unas relaciones que empiezan a aflojar, sacando a flote la política de
Clinton [respecto a Iraq], que está hundiéndose. Van a hacer pequeñas concesiones,
modificar el embargo, etc. para mantener buenas relaciones con algunos regímenes
que son claves desde el punto de vista económico. EEUU quiere favorecer la

36
estabilidad de Jordania, Egipto, Yemen, Líbano, Túnez, Marruecos. E Israel seguirá
siendo importante, pero no tan central. No porque condenen los asesinatos que
comete Sharon, sino por el miedo de que el extremismo radical de Sharon cree
inestabilidad en su relación con los aliados árabes. El proyecto de Israel es la
expulsión masiva de los Palestinos de todos los territorios. Con Barak Israel construyó
más colonias que con todos los gobiernos anteriores. Sharon trae la aceleración de esa
expulsión, usando más fuerza. Los palestinos desplazados irán a los países vecinos,
dónde van a seguir siendo una bomba política, lo cual preocupa a EEUU.
Continuarán los ataques contra Iraq, mientras que se intenta seguir presionando a
Irán y Libia. [Con ambos países] no va a ver una normalización [de relaciones], pero
EEUU permitirá que las grandes empresas norteamericanas intervengan en estos
países a partir de intermediarios subsidiarios (de hecho, las petroleras
norteamericanas, asociadas al capital europeo, ya están operando en Libia).
Washington llevará en este sentido una política doble: criticando formalmente pero a
la vez reconociendo que Italia tiene ya empresas en Libia, mientras Francia y Japón
están firmando acuerdos con Irán. En este sentido hay que reconocer un retroceso
respecto al poder que EEUU tenía en el año 90 o 95, un proceso paulatino de deterioro
de su política diplomática de absoluta dominación.
Lo importante del gobierno de Bush será su acción unilateral. Washington no quiere
discutir, mucho menos compartir, poder con Europa. Es un gobierno que está
preparado para relanzar su Guerra Fría contra Rusia, China y Corea del Norte. Es, en
suma, un gobierno muy influido por el complejo militar-industrial.
Finalmente quiero hablar sobre cómo la crisis doméstica va a afectar a la política
externa. En primero lugar, el declive de la economía norteamericana va a golpear a
todas las economías abiertas y todas las estrategias de exportación. Los países que
mayormente han adoptado su modelo de crecimiento a partir de la exportación van a
verse muy afectados: Corea del Sur, China, Méjico y los países productores de
petróleo. Hasta el momento Europa occidental no va a verse tan gravemente afectada,
debido a que una parte importante de su comercio es interno, entre sus propios
países. Pero cuando la recesión profundice, la crisis se extenderá inevitablemente. El
constipado de EEUU es la neumonía de América Latina: van a bajar los precios y
perder mercados. Eso agudizará la crisis y la respuesta a la crisis. Así, frente a De La
Rua, en Argentina, se anuncia un cambio de gabinete que imponga el
ultralibremercado. Por otro lado las presiones van a favorecer el enfoque nacionalista:
si no podemos vender en el mercado externo, protejamos el mercado nacional para
sustituir importaciones, porque si no se puede vender, no se puede comprar, y por lo
tanto estaremos obligados a consumir producción interna. Debido a esas presiones
están creciendo oposiciones varias al neoliberalismo. El peligro está en los gobiernos
de centro-izquierda, presentes, por ejemplo, en el Foro de Porto Alegre. Ellos todavía
manejan economías social-liberales; hablan de aumentar las inversiones sobre la
pobreza, pero no tienen un proyecto alternativo, radical, nacionalista (ni hablar de
socialista). Me refiero a los Frentes Amplios -ni hablar ya del Sandinista en Nicaragua,
que está pactando con la ultraderecha del presidente Alemán.
La alternativa son los movimientos socio-políticos, como el de Brasil, donde están
todos los sectores más radicalizados del país, recuperando el socialismo como
proyecto. De no sumarse a unas de estas tendencias, los gobiernos de
centro-izquierda se van a caer entre las dos sillas: ni liberales ni de izquierdas. No hay
una Tercera Vía, ha fracasado y va virando cada vez más hacia el liberalismo. La
profundización de la crisis va a poner todo esto sobre la mesa y va a provocar un giro
hacia el nacionalismo, no como mero esquema ideológico sino como necesidad, igual
que pasó en los años 30, cuando cayeron las exportaciones y los gobiernos de América
Latina forzosamente estaban en esta onda.
Lo que puede pasar es que la crisis doméstica provoque aventuras externas como
distracción y también tendencias -que existen ya en ciertos sectores sindicales- contra
la globalización desde la derecha proteccionista para fortalecer América. Frente a esta

37
realidad, debemos entender la cadena de las economías: no hay muros que separen la
crisis de EEUU de la crisis en Europa o Japón.
Estamos en la primera fase de un tránsito. Estamos acostumbrados a que la izquierda
juegue un papel como el del pastor mentiroso, al gritar "¡crisis!" tantas veces que al
final nada cambia. Pero ahora hay signos evidentes de la crisis y de sus efectos. Esa
es la gran oportunidad para la izquierda que tenga un proyecto. No se puede seguir
por la vía de la socialdemocracia. Cuando Jospin fue a la feria de agricultores no pudo
bajar del coche hasta que los guardaespaldas contuvieron a los agricultores. Millones
de consumidores en Europa se enfrentan a la agricultura y ganadería capitalistas con
infecciones, plagas, trangénicos, priones, ... deben ser a quienes busquemos para que
nos acompañen en la lucha.
Hay grandes oportunidades y peligros. La Administración Bush está influida por
sectores ultrabelicistas que buscan el enfrentamiento con China o Rusia, está
totalmente entregada a los sectores de capital extractivo. Pero la radicalización
derechista de la política norteamericana bajo Bush multiplicará también a sus
enemigos y su oposición a ella y, con ello, jugará a favor nuestro.

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(4/03/01)

Conferencia de James Petras en Madrid

James Petras
(Trascripción de Miguel Álvarez, Colectivo Garibaldi, CELSI)

Quiero dar las gracias a los organizadores de esta Conferencia, y saludar las
presentaciones anteriores, que iluminan una parte importante de la situación actual.
Hoy voy a hablar sobre el Imperio Americano en este periodo de transición, una
transición que tiene muchos matices. No es simplemente un cambio de un presidente
por otro, o de un partido por otro. Yo creo que hay otros cambios importantes que
están ocurriendo en este momento y que podrían tener una enorme influencia en el
próximo periodo.
Para empezar voy a enunciar de forma telegráfica las claves [que permiten] reflexionar
sobre esta nueva coyuntura.
Primero, el fin de la burbuja especulativa -hablando de EEUU- con todas sus
implicaciones.
Segundo, la profundización de la recesión, en su impacto, su profundidad y su
extensión.
Tercero, un cambio en la ideología, o en la publicidad que justifica el sistema: desde lo
que llaman el populismo del mercado hacia un conservadurismo en el mundo de
negocios. [Indicaré] entre paréntesis que el populismo de mercado era la ideología de
que cualquier secretaria, funcionaria, etc... podía invertir sus pocos ahorros en la
economía de burbuja y terminar millonaria para jubilarse con 35 años con su
favorecido amante, e ir a Marbella a disfrutar. Esto ya se acabó: los pequeños
pensionistas y empleados no llegan a nada porque pierden sus fortunas con el colapso
de esta gran estafa, estimulada por la prensa respetable The New York Times o su
imitador en el España, El País.
Cuarto, no hay ningún representante directo de Wall Street en el gabinete actual de
Bush. Han salido y están reemplazados por representantes del gran capital industrial
y extractivo (petróleo, minería, energías, etc...).
Quinto, hay continuidades y cambios en la política identitaria: Bush aprendió mucho
de Clinton sobre la simbología, y ahora hay más mujeres y más negros en el gobierno,
y más homogeneidad en la política liberal; más caras hispanas, asiáticas, más faldas,
... y menos diferencia entre la política económica y la política exterior, menos
preocupación por una diversidad que podría tener vínculos con los movimientos
sociales. (Clinton era el gran maestro de seducir a los representantes de las
organizaciones sociales, sin darles nada más que tocar el saxo, ir a la iglesia para
gritar Aleluya y llorar con los pobres. Bush tal vez podría tocar la armónica o rezar con
voz de bajo en las iglesias negras, pero no va a entrar de esa forma en la política de
mistificación.)
Sexto, la composición social del gabinete, es el retorno de los aglosajones del Oeste del
país, reduciéndose notablemente el porcentaje de judíos del Este en el gobierno: el
anterior tenía a Cohen, Rubin, Berger, Albright, pero ahora son O'Neil, Rumsfeld y
Powell. Esto no creo que tenga ningún significado en términos del manejo de la
política mundial... quizá ofrezca algunas posibilidades diferentes en el tratamiento de
Oriente Medio, tema que luego discutiremos.
Séptimo y último punto, EEUU ahora, tal y como están articulando su política
exterior, no quiere ser la policía mundial de una forma indiscriminada. Quiere mejor
dirigir intervenciones estratégicas en regiones de alta prioridad económica: va a
declinar la retórica humanitaria -que era la ideología de intervención indiscriminada-

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y va a intervenir por razones abiertamente económicas en aquellos lugares donde
calcule que pueden verse afectados los intereses de las grandes compañías extractivas
e industriales.
No hay tiempo de discutir en detalle las políticas anteriores a Bush, que generan el
contexto actual para su actuación. Pero simplemente hago notar los puntos de la
política de Clinton que afectan de forma importante a lo que Bush puede hacer y la
respuesta que debe elaborar.
Primero, Clinton hizo los recortes más drásticos en la historia de EEUU sobre los
gastos sociales. Excluyó a millones de mujeres solteras de las compensaciones
sociales, forzándolas a trabajar en puestos muy mal pagados sin tener centros
infantiles. A partir de los recortes en bienestar social, el excedente del presupuesto
aumentó a miles de millones, hechos directamente vinculados. Ahora Bush quiere
regalar este excedente a los grandes capitales con recortes de impuestos. Se habla
mucho del excedente presupuestario, pero sin comentar de dónde procede, y sin
enfocar la discusión hacia quién va a recibir la mayor parte de la tarta de los recortes
impositivos: el 1% de los más ricos recibe el 60% de los beneficios impositivos.
Segundo, Clinton desregularizó el sector financiero para que el capital pudiera entrar,
subir, bajar, y además lavar miles de millones de dólares sucios que vienen de
ultramar. Sobre esto estoy haciendo un estudio, revisando muchos documentos
oficiales. Un dato: los bancos más grandes y respetables: Citibank, Chase Maniatan y
Bank of America en conjunto lavan cada año 500 mil millones de dólares sucios que
vienen de los bancos de las Bahamas, islas Caimán, Gibraltar y otros lugares para
entrar en EEUU, o que directamente proceden de regímenes corruptos como Bongo de
Gabón, que lava en un año 130 millones de dólares. Y obviamente cuando
preguntamos a los gerentes de los bancos norteamericanos: "¿cómo haces esos
tratos?" o "¿qué sabes de los orígenes del dinero?", [la respuesta es] "En la ficha tienen
como depositario al 'oficial de gobierno'", y ante la pregunta "¿y no te parece
sospechoso que un oficial de gobierno ingrese 130 millones de dólares?", me
respondían: "¡Qué se yo!, será un error".
Esta desregulación y este tratamiento criminal financian en gran parte el enorme
déficit externo en las cuentas de comercio de EEUU. No es un simple problema de
moralidad. Es un problema estructural. Por eso, a pesar de tantas leyes y tantas
posturas morales que adoptan contra la corrupción, son los bancos norteamericanos
quienes están lavando dinero con ambas manos. Esto indica que, aparte de toda la
retórica sobre la revolución informática, muchísimo más importante es el dinero sucio
para estimular la economía norteamericana que todos los Bill Gates, Microsofts, y
demás..., esa revolución científica de la que tanto hablan los académicos de la
seudo-izquierda. Clinton juega un papel muy importante en este proceso de
sobrevaloración de la revolución informática, estimulando la burbuja especulativa que
no generaba ningunos ingresos -no ya ganancias-: empresas fantasmas que prometen
duplicar las inversiones en un año. Y, como todos los fraudes financieros, duran un
tiempo, y los primeros que entraron se beneficiaron, pero los que llegan tarde, que son
siempre los pequeños inversores, terminan con las manos vacías. (Tengo un sobrino
que tenía opciones para dos años de un empresa informática para la que trabajaba.
Valía 195 dólares cada acción, que ahora se venden por 4 dólares y 50 centavos. La
famosa revolución informática pronto convertirá sus acciones en papel higiénico.)
Manuel Castells, famoso sociólogo español, colaborador de Felipe González, habla
también de la nueva edad informática, "donde la información sustituye al capital".
Clinton dió grandes pasos para permitir la penetración de la política liberal en todas
partes. Él abrió los mercados y no sólo a empresas estadounidenses: uno de sus
principales acompañantes en América Latina era España, cuyas grandes
acumulaciones de capital durante el periodo del PSOE (Telefónica, Unión Fenosa, ...)
entran ahora a sacar gran tajada del mercado liberalizado por EEUU. Sin embargo,
hay una falta de planes de futuro, pues están empobreciendo entre Europa y Norte
América al conjunto de países sudamericanos, y además la absorción de dinero y

40
recursos al exterior debilita la capacidad de los países para salir de su propia crisis,
que precisamente fue generada por su apertura.
Ahora bien, esta política de Clinton tenía su contrapartida en la militarización de su
política exterior. Si uno mira "con poca memoria" -y los medios de comunicación
favorecen que se enfoque sobre cada incidente, en vez de con perspectiva histórica-
hoy es Iraq, mañana Colombia, después los Balcanes, pero el cuadro en su conjunto
da una muestra de que usar el término de militarización no es hablar de forma
retórica, si no que es una expresión con base empírica. Primero tenemos la primera
guerra nuclear de baja intensidad. Como los compañeros del CSCA han mostrado, el
uso de armas radioactivas [de uranio empobrecido] en las guerras se ha normalizado.
Es una forma precisa de guerra nuclear, usando la radioactividad como medio para
aplastar al enemigo. Desde Hiroshima entramos en las guerras nucleares locales.
Después, ya con Clinton empiezan las guerras ofensivas en Europa y también la
guerra prolongada en Oriente Medio (30.000 acciones áereas sobre Iraq durante su
presidencia), extensión de la OTAN hacia los límites con Rusia y reclutamiento de los
países ex-soviéticos como cipayos o lo que llaman "asociados de la OTAN" los
académicos brillantes que siempre están hay para crear nuevos eufemismos...
asociados que están ahora bien entrenados, con manuales norteamericanos, para la
obediencia. Tercero, se multiplican las bases militares en América Latina (Ecuador,
Perú, El Salvador, Aruba). Tumbaron a Fujimori y a Montesinos porque andaban con
negocios de venta de armas clandestinas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia (FARC), pero toleran todo tipo de asesinatos, narcotráfico, terrorismo,
corrupción... hasta que Montesinos se mete, como Noriega, a hacer su propio negocio
de armas. Y ahora con el nuevo y respetable presidente [colombiano] tienen sus
agentes militares, sus mercenarios y la aprobación con democráticas ovaciones del
""Plan Colombia"". En Palestina, Clinton estaba dentro del propio gobierno de Israel: el
gran estafador de los bancos inversionistas, Marc Rich , un judío belga que tiene
invertidos en fundaciones israelíes 200 millones de dólares e hizo servicio con el
Mosad (servicios secreto de Israel), que renunció a su ciudadanía norteamericana para
vivir en Suiza y comprar la española, consigue su indulto con el apoyo de Barak y la
ayuda del rey de España. Clinton ha mantenido una política de apoyo incondicional a
Israel en la represión de los palestinos y, más aún, ha apoyado la política de
[establecimiento] de bantustanes o pequeños enclaves autogobernados en los
Territorios [de Gaza y Cisjordania] por la Autoridad Palestina.
En pocas palabras, podemos decir que Clinton extendió la influencia política y militar
de EEUU pero sobre débiles fundamentos de la estructura económica: una expansión
de la economía de papel sobre la economía productiva, flujos externos y déficits
enormes en las cuentas externas, mercados externos fuertes y una falta de ahorro
interno. La capacidad de EEUU para intervenir, para corregir los excesos, queda así
muy debilitada y, con ello, la economía real para favorecer la especulativa de Wall
Street. Y asociado a ello, se da una sobre-extensión del Imperio, debilitando su
capacidad de intervenir en lugares estratégicos -EEEUU interviene en Somalia,
Albania, Kosovo, Afganistán, ...- deteriorándose además los lazos con los regímenes
conservadores árabes y las relaciones con los mercados de América Latina
-admitiendo la presencia de España en algunos de los enclaves más lucrativos.
El desafío de Bush, entonces, es cómo continuar la política neoliberal de Clinton, con
los recortes presupuestarios, la política de privatización. En este sentido, Bush
propone extender la privatización de la educación a partir de programas de [palabra
desconocida], es decir, dar dinero a los padres para que ellos escojan entre la escuela
privada o la pública para sus hijos. Bus propone también aumentar el papel de las
organizaciones religiosas para subvencionar la miseria y la pobreza, volviendo a la
caridad eclesiástica del siglo XVII, concediéndose menos importancia al conjunto de
problemas de las minorías. Utilizar el exceso de presupuesto para concentrar el
ingreso arriba: tenemos en EEUU las desigualdades más grandes de todos los países
industrializados y semiindustrializados. Cuando veáis a los políticos sonrientes con el

41
dedo índice extendido para indicar que son el Number One, sabed que están hablando
de el número uno en deficiencias de sistema sanitario en todo el mundo.
El primer cambio de Bush respecto a Clinton será el fortalecimiento de la política
imperial de EEUU, seleccionado objetivos estratégicos y actuando unilateralmente, sin
tomar en cuenta a sus aliados. Y [responsables de la nueva Administración] ya han
indicado cuáles van a ser la características [de este nuevo enfoque exterior]. EEUU va
a dar prioridad a América Latina, principalmente a Méjico (que Bush ya visitó calzado
con botas de cowboy), Brasil, Argentina, Colombia y Venezuela. EEUU va a dar menos
importancia a las regiones marginales, a los matones albaneses del ELK, ya que
realmente no les interesa Kosovo, y además [aquéllos] están creando problemas con
otros clientes, como Macedonia o al nuevo cipayo de Serbia [el presidente Kosturika]
(poco a poco van a desvelar que los albaneses son terroristas y mostrar a los miles de
serbios que viven en la extrema pobreza: para EEUU ya pasó la época de los albaneses
y es la hora de abrirse a las penas de los serbios). EEUU va a cerrar algunos bases
militares y aumentar el presupuesto de guerra tecnológica con misiles
intercontinentales unilateralmente. También va a cambiar la relación con Europa:
EEUU seguirá ejerciendo el mando a través de la OTAN, pero Washington quiere
descentralizar las intervenciones militares, es decir, que los ejércitos europeos lleven a
cabo las tareas de intervención bajo las órdenes de la OTAN. Cuentan para ello con
Tony Blair y su discurso de que es posible combinar la Alianza con la iniciativa militar
europea de despliegue rápido... siempre que la dirección sea estadounidense. EEUU
va actuar como poder absolutista, rechazando pactos sobre [el desarrollo del sistema]
antimisiles [Guerra de las Galaxias] con Rusia o acuerdos medioambientales
(Protocolo de Kyoto) con Europa. En suma, EEUU va a relanzar la Guerra Fría con
Rusia, China y Corea del Norte.
Ahora bien, el problema de Bush (y él mismo así lo reconoce) es que estamos entrando
en una recesión, cada día, cada semana más profunda. Se agota la burbuja
especulativa de Clinton y esto tiene implicaciones sobre la capacidad y el alcance de la
política exterior. El paro crece, y frente a las bancarrotas económicas que se
multiplican sólo tiene un instrumento: bajar las tasas de interés y los impuestos,
siempre con la teoría de que cuanto más concentramos la riqueza arriba, más
posibilidades tenemos de estimular la inversión. Pero, ¿cómo van a invertir [las
empresas] cuando el mercado cada vez es más pequeño? Y, sobre todo, cuando los
instrumentos keynesianos ya no existen y están prohibidos por los parámetros no sólo
de la ideología neoliberal sino por los propios intereses económicos que maneja la
política económica.
En otras palabras: ¿cuál es la alternativa de Bush? No puede mirar hacia atrás e
intentar un Estado intervencionista para estimular la economía. Está realizando una
intensificación de la campaña de desregularización de la economía y la primera
víctima es el medioambiente, con la insólita extensión de la explotación de petróleo a
los lugares, hasta ahora vírgenes, del norte de Alaska (el encuentro con Fox en Méjico
tuvo como principal objetivo abrir el sector público petrolero mejicano a la penetración
norteamericana).
La política externa se resumirá en la extensión del libre comercio a toda América
Latina a fin de consolidar este mercado frente a la competencia europea y
principalmente de España y Alemania, que tienen ya demasiado espacio. Esta es una
gran prioridad, tanto en el campo manufacturero como en el petróleo.
La segunda prioridad en política exterior es consolidar las relaciones económicas que
EEUU tiene en Europa y en los países árabes respecto al comercio de petróleo.
La tercera prioridad es lanzar el "Plan Colombia" en el triángulo estratégico de
América Latina de Ecuador, Venezuela y Colombia.[Estos tres países] producen
petróleo, y el área es por ello muy importante geopolíticamente como fuente de reserva
energética alternativa frente a la inestabilidad de Oriente Medio. El "Plan Colombia"
cuenta ya con 500 oficiales ya activos, 200 mercenarios manejando helicópteros ya en
combate, que son ex-oficiales de las fuerzas especiales que ahora trabajan para

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empresas privadas. Y es que de hecho, el "Plan Colombia" supone la privatización de
la guerra, lo cual tiene sus ventajas. Para empezar un mercenario extranjero muerto
no cuenta igual que los soldados de las tropas oficiales norteamericanas.
En Venezuela EEUU utiliza sectores reaccionarios de la iglesia y el mundo empresarial
para estimular la oposición militar contra Chávez. No hay duda de que en la política
de Bush está ya decidida una guerra prolongada y oculta destinada a deponer a
Chávez. Algunos sectores del gobierno norteamericano querrían hacer un
enfrentamiento precipitado y abierto contra Chávez, pero el nuevo subsecretario de
Exteriores -antiguo embajador de Venezuela- ha recomendado trabajar de forma
paulatina, ganando posiciones, acumulando fuerzas y estimulando distensiones, para
derrocarlo "cuando las condiciones políticas sean más favorables", es decir, "cuando
podamos movilizar sectores sociales desencantados con la lentitud del régimen
venezolano para realizar su programa social". Ecuador ya tiene bases militares
norteamericanas, y una gran financiación pendiente, con una economía
completamente dolarizada (dicen algunos indiscretos que el presidente [ecuatoriano]
tiene un tatuaje con el signo del dólar sobre una nalga, para recordar a su esposa
quién es su primer dueño: Washington).
Pero la amenaza de Colombia no es, en primera instancia económica, aunque en el
país sí haya petróleo (la petrolera BP tiene importantes explotaciones) y pueda
potencialmente producir tanto crudo como Venezuela: el problema es que en Colombia
está el más grande desafío al neoliberalismo en toda América Latina y el Tercer
Mundo, las FARC. Las FARC representan actualmente a la mitad del país en lucha.
Influye en el 50% de los municipios, con 20.000 soldados revolucionarios, pero lo más
importante es que estos peces armados nadan en un mar de millones de campesinos
descontentos que les apoyan. La prensa burguesa reitera que los pobres campesinos
están entre el fuego cruzado de paramilitares y guerrilleros. Esto es falso. ¿Cómo se
puede construir de 14 personas en 1964 un ejército de 20.000 personas armadas en
2000? Son los hijos e hijas de los campesinos en un 70% (según me comunicaron las
propias FARC). Eso significa un desafío, porque Washington no puede tolerar ningún
ejemplo de lucha exitosa prolongada que muestra a toda América Latina que "sí, se
puede crecer, se puede ganar, se puede acumular fuerzas, nosotros lo hicimos". Y esto
es intolerable. Ni en un país tan pobre como Haití, cuando el reformista Arístide ganó
las últimas elecciones con un 90% de votos, EEUU le reconoció como presidente
porque, como explícitamente se explicó entonces, aquél no quería privatizar la poca
industria pública que le queda al país. Esta obsesión por no permitir ni el más mínimo
ejemplo, muestra cuan grande es el problema que se plantea en Colombia, un país de
40 millones de habitantes, con gran extensión y fronterizo con Brasil, Ecuador, Perú y
Venezuela.
El objetivo es, ciertamente, destruir la guerrilla, pero aceptando las negociaciones de
paz como táctica. Ahora el presidente Pastrana al abrazar a los líderes guerrilleros
gana tiempo mientras prepara batallones que asedian el territorio desmilitarizado para
un posterior enfrentamiento de gran magnitud que, tarde o temprano, ha de
desencadenar. Pero en ésta guerra las dos partes están casi igualadas. Políticamente
las FARC tienen más fuerza que un desprestigiado gobierno que tiene un apoyo del
20% del electorado. En las ciudades todos los afectados por el neoliberalismo
organizan numerosas huelgas generales; las marchas siguen a pesar de las masacres,
¡qué valentía frente a los asesinos del gobierno! Incluso el Departamento de Estado
dice que el ejército colombiano está implicado hasta el cuello con los paramilitares. El
gobierno EEUU tiene una doble moral, por un lado denuncia los ataques paramilitares
ante la prensa internacional pero por otra parte los financia y ampara.
En Venezuela EEUU mantiene una lucha para aislar a la FARC, su enemigo
estratégico. Quiere primeramente presionar a Chávez para que corte sus relaciones
con la guerrilla y cerrar sus fronteras. Pero también quiere debilitar su postura
nacionalista. Cuando Chávez viaja a Iraq está abriendo un camino para que todos los
demás países petroleros recuperen sus relaciones con Bagdad, en lo que es una gran

43
derrota diplomática de uno de los ejes de la política estadounidense en Oriente Medio
-más allá de las limitaciones internas políticas de Chávez-, junto con el hecho de que
Venezuela encabece la OPEP e impulse una nueva política petrolera. EEUU está
preparando la guerra propagandística: los medios no hablan del presidente elegido de
Venezuela, si no del "régimen del ex-golpista"; tratan la pobreza como si fuera una
creación de Chávez, y no la herencia de los gobiernos anteriores o la consecuencia del
imperialismo: es la política de atrición, es decir, de debilitamiento y desgaste primero
para provocar después una crisis de gobierno y forzar el cambio, en vez de la
confrontación militar.
En Ecuador hay poderosos movimientos populares que asediaron Quito hace pocas
semanas y forzaron al gobierno a retroceder sobre ciertas medidas liberales. Indígenas
y campesinos organizados bajaron de la montaña y cortaron las principales carreteras
del país, tomando numerosas ciudades del interior. Mientras tanto, el Frente
Patriótico -que unifica a la izquierda urbana- convocó a una huelga general conjunta
que paralizó el transporte y otros sectores. Temporalmente se llegó al acuerdo de
retirar las fuerzas hasta la aplicación de diez demandas básicas. Frente a ello,
Washington quiere controlar, a partir de la política económica, de la dolarización de la
economía, con el apoyo de sus bases militares en dl país, el movimiento indígena,
aislándolo y caracterizándolo como un simple movimiento indigenista para poder
debilitarlo y preparar el asalto directo: hay sectores empresariales de Ecuador, muy
vinculados a EEUU, que presionaban por una masacre generalizada, para que el
gobierno usase las armas contra las marchas. El enfrentamiento se está preparando,
por tanto.
Pero lo más importante de toda esta política, lo que más interesa a Bush en este
momento -más allá del "Plan Colombia"- es la política del libre comercio, esto es,
extender el neoliberalismo en América Latina con el apoyo de todos los gobiernos. El
problema es que mientras la recesión económica siga afectando a EEUU, Washington
no puede bajar sus barreras: se va a liberalizar el comercio hacia América Latina sin
la reciprocidad lógica; las cuotas [arancelarias] se van a bajar pero solo en una
dirección, de forma unilateral (es más, probablemente vayan a incrementarse las
cuotas sobre el acero brasileño, se vaya a limitar la importación de textiles
colombianos, etc... realizándose concesiones menores. EEUU quiere seguir
extendiendo la dolarización para crear un bloque efectivo contra su competidor en
Latinoamérica, la Unión Europea.
Mientras tanto, EEUU va a profundizar en la extracción de la riqueza para compensar
la debilidad interna. Washington insistirá en los pagos de las deudas externas, [lo cual
vaticina] más conflictos y más explotación en América Latina, no menos. EEUU va a
soltar la correa de los gobiernos socialdemócratas y democristianos de Europa para
que ellos mismos organicen sus intervenciones. EEUU pescará otro Solana, otro
Kouchner para hacer el trabajo que obedientemente realizan y además de forma muy
eficiente; buscará nuevas relaciones que Washington define como multilaterales pero
que en el fondo defienden tan solo los intereses norteamericanos. Cuando EEUU
quiera que Europa no intervenga en un lugar estratégico, como Iraq, Washington
tomará la iniciativa unilateral. Y esto lo reconoce abiertamente [la Administración
Bus]. Cuando el secretario [estadounidense] del Tesoro Público O'neil fue a la reunión
del G7 dijo que era un acto muy interesante e informativo..., pero que allí no se
resolvía nada, lo cual motivo que los representantes europeos se mostraron ofendidos
cuando tales declaraciones aparecieron en la prensa.
El tercer área de importancia es Oriente Medio. El vicepresidente Cheney era el alto
gerente de Haliburton, una multibillonaria empresa de construcción muy presente en
países como Arabia Saudí. Las petroleras tienen una excelente representación en el
gobierno de Bush, anticipada desde que éste era gobernador de Tejas. EEUU quiere
consolidar unas relaciones que empiezan a aflojar, sacando a flote la política de
Clinton [respecto a Iraq], que está hundiéndose. Van a hacer pequeñas concesiones,
modificar el embargo, etc. para mantener buenas relaciones con algunos regímenes

44
que son claves desde el punto de vista económico. EEUU quiere favorecer la
estabilidad de Jordania, Egipto, Yemen, Líbano, Túnez, Marruecos. E Israel seguirá
siendo importante, pero no tan central. No porque condenen los asesinatos que
comete Sharon, sino por el miedo de que el extremismo radical de Sharon cree
inestabilidad en su relación con los aliados árabes. El proyecto de Israel es la
expulsión masiva de los Palestinos de todos los territorios. Con Barak Israel construyó
más colonias que con todos los gobiernos anteriores. Sharon trae la aceleración de esa
expulsión, usando más fuerza. Los palestinos desplazados irán a los países vecinos,
dónde van a seguir siendo una bomba política, lo cual preocupa a EEUU.
Continuarán los ataques contra Iraq, mientras que se intenta seguir presionando a
Irán y Libia. [Con ambos países] no va a ver una normalización [de relaciones], pero
EEUU permitirá que las grandes empresas norteamericanas intervengan en estos
países a partir de intermediarios subsidiarios (de hecho, las petroleras
norteamericanas, asociadas al capital europeo, ya están operando en Libia).
Washington llevará en este sentido una política doble: criticando formalmente pero a
la vez reconociendo que Italia tiene ya empresas en Libia, mientras Francia y Japón
están firmando acuerdos con Irán. En este sentido hay que reconocer un retroceso
respecto al poder que EEUU tenía en el año 90 o 95, un proceso paulatino de deterioro
de su política diplomática de absoluta dominación.
Lo importante del gobierno de Bush será su acción unilateral. Washington no quiere
discutir, mucho menos compartir, poder con Europa. Es un gobierno que está
preparado para relanzar su Guerra Fría contra Rusia, China y Corea del Norte. Es, en
suma, un gobierno muy influido por el complejo militar-industrial.
Finalmente quiero hablar sobre cómo la crisis doméstica va a afectar a la política
externa. En primero lugar, el declive de la economía norteamericana va a golpear a
todas las economías abiertas y todas las estrategias de exportación. Los países que
mayormente han adoptado su modelo de crecimiento a partir de la exportación van a
verse muy afectados: Corea del Sur, China, Méjico y los países productores de
petróleo. Hasta el momento Europa occidental no va a verse tan gravemente afectada,
debido a que una parte importante de su comercio es interno, entre sus propios
países. Pero cuando la recesión profundice, la crisis se extenderá inevitablemente. El
constipado de EEUU es la neumonía de América Latina: van a bajar los precios y
perder mercados. Eso agudizará la crisis y la respuesta a la crisis. Así, frente a De La
Rua, en Argentina, se anuncia un cambio de gabinete que imponga el
ultralibremercado. Por otro lado las presiones van a favorecer el enfoque nacionalista:
si no podemos vender en el mercado externo, protejamos el mercado nacional para
sustituir importaciones, porque si no se puede vender, no se puede comprar, y por lo
tanto estaremos obligados a consumir producción interna. Debido a esas presiones
están creciendo oposiciones varias al neoliberalismo. El peligro está en los gobiernos
de centro-izquierda, presentes, por ejemplo, en el Foro de Porto Alegre. Ellos todavía
manejan economías social-liberales; hablan de aumentar las inversiones sobre la
pobreza, pero no tienen un proyecto alternativo, radical, nacionalista (ni hablar de
socialista). Me refiero a los Frentes Amplios -ni hablar ya del Sandinista en Nicaragua,
que está pactando con la ultraderecha del presidente Alemán.
La alternativa son los movimientos socio-políticos, como el de Brasil, donde están
todos los sectores más radicalizados del país, recuperando el socialismo como
proyecto. De no sumarse a unas de estas tendencias, los gobiernos de
centro-izquierda se van a caer entre las dos sillas: ni liberales ni de izquierdas. No hay
una Tercera Vía, ha fracasado y va virando cada vez más hacia el liberalismo. La
profundización de la crisis va a poner todo esto sobre la mesa y va a provocar un giro
hacia el nacionalismo, no como mero esquema ideológico sino como necesidad, igual
que pasó en los años 30, cuando cayeron las exportaciones y los gobiernos de América
Latina forzosamente estaban en esta onda.
Lo que puede pasar es que la crisis doméstica provoque aventuras externas como
distracción y también tendencias -que existen ya en ciertos sectores sindicales- contra

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la globalización desde la derecha proteccionista para fortalecer América. Frente a esta
realidad, debemos entender la cadena de las economías: no hay muros que separen la
crisis de EEUU de la crisis en Europa o Japón.
Estamos en la primera fase de un tránsito. Estamos acostumbrados a que la izquierda
juegue un papel como el del pastor mentiroso, al gritar "¡crisis!" tantas veces que al
final nada cambia. Pero ahora hay signos evidentes de la crisis y de sus efectos. Esa
es la gran oportunidad para la izquierda que tenga un proyecto. No se puede seguir
por la vía de la socialdemocracia. Cuando Jospin fue a la feria de agricultores no pudo
bajar del coche hasta que los guardaespaldas contuvieron a los agricultores. Millones
de consumidores en Europa se enfrentan a la agricultura y ganadería capitalistas con
infecciones, plagas, trangénicos, priones, ... deben ser a quienes busquemos para que
nos acompañen en la lucha.
Hay grandes oportunidades y peligros. La Administración Bush está influida por
sectores ultrabelicistas que buscan el enfrentamiento con China o Rusia, está
totalmente entregada a los sectores de capital extractivo. Pero la radicalización
derechista de la política norteamericana bajo Bush multiplicará también a sus
enemigos y su oposición a ella y, con ello, jugará a favor nuestro.

46
LA CUESTIÓN DEL BILINGÜISMO

JAMES PETRAS

La lucha por un cambio social progresista en Estados Unidos y en España gira


alrededor de reformas políticas, económicas y culturales. Existe en la actualidad un
reconocimiento cada vez mayor de que el cambio político y socioeconómico depende
cada vez más de la capacidad de los trabajadores para expresar sus demandas y
preocupaciones en el idioma en el que lo hacen con mayor facilidad. Es más, la
creación de una clase obrera capaz de expresarse y segura de sí misma se basa en la
recuperación de su Historia, de su contribución cultural, de la memoria colectiva de
sus líderes y movimientos que dieron lugar a la industria y a los servicios que hicieron
que la nación prosperase.
En Estados Unidos, la lucha de los trabajadores hispanos, asiáticos y afroamericanos
oprimidos se centra en cambios fundamentales de los programas educativos y
sociales. Los manuales de Historia se han escrito de nuevo en muchos sitios para
tener en cuenta la experiencia hispana, afroamericana y asiática. Con la misma
trascendencia, las guerras culturales han girado en torno a la cuestión del
bilingüismo, el derecho de los niños hispanos y asiáticos a recibir la enseñanza en su
idioma nativo, sea español o asiático, así como en inglés. La reacción de la derecha
angloamericana ha sido la de resistir y oponerse a toda concesión en favor del
reconocimiento de un cierto pluralismo y de la diversidad cultural, como forma de
retener el poder político y económico. El monolingüismo es el banderín de enganche
de la clase étnica dominante en importantes zonas en las que las poblaciones de
idiomas español y asiático son mayoritarias o están cerca de la mayoría (California,
Texas, la ciudad de Nueva York).
Una situación parecida se da en Cataluña, donde la clase étnica catalana dominante
está imponiendo un sistema monolingüista a la población de habla hispana, incluso
en las numerosas ciudades del cinturón de Barcelona en las que la aplastante
mayoría de la población y, sobre todo, los estudiantes son hispanohablantes. La
tiranía lingüística de la elite catalana se justifica mediante una retórica centralista de
la que Franco se habría sentido orgulloso: alusiones a un mítico pasado catalán, la
necesidad de una vigorosa nación unificada y, más discretamente, el sentimiento de
superioridad y arrogancia típico de todos los grupos étnicos que dominan los
principales bancos, las empresas y los puestos de gobierno.
Los monolingüistas, sea en Cataluña o en Estados Unidos, evocan la imagen de
«amenazas» a su integridad cultural y, en el colmo del absurdo, se presentan a sí
mismos como «oprimidos» por sus víctimas. Resulta curioso que, mientras los
movimientos populares de los grupos de habla hispana y asiática han conseguido
importantes avances hacia la educación bilingüe en Estados Unidos, ocurra al
contrario en Cataluña: el dogma monolingüista es cada vez más la práctica habitual.
Item más, si en Estados Unidos son los sindicatos de profesores progresistas, los
movimientos sociales de la izquierda liberal y las confederaciones sindicales los que
han asumido un papel abiertamente en defensa de los derechos al bilingüismo y a la
cultura de afro-americanos, asiáticos e hispanos, en Cataluña los progresistas
(incluidos sindicatos y partidos de izquierda) han respaldado las políticas
monolingüistas del autoritario régimen catalán.
Los Estados Unidos tiene graves problemas étnicos y raciales; en pocas palabras, la
sociedad está impregnada de racismo. Pero se admite, y las fuerzas sociopolíticas
están divididas y se enfrentan en torno a los temas en conflicto. En Cataluña se da
una asombrosa falta de conciencia sobre los derechos de la clase trabajadora de habla
hispana, en particular sobre su derecho a recibir enseñanza en su propia lengua. Las

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consecuencias son desastrosas. Estudiantes que se han criado hablando en un
determinado idioma en casa son obligados a estudiar en otro, lo que les hace padecer
una situación gravemente desventajosa. Tanto los mexicanos en California como los
murcianos y andaluces en Cataluña registran más altas tasas de abandono de los
estudios y de fracaso escolar que los estudiantes cuyo idioma nativo es el inglés o el
catalán. Quizá se trate precisamente de eso al imponer el monolingüismo: perpetuar
las posiciones de privilegio de la población anglo y catalano hablante en la sociedad
mientras se relega a «los otros» a puestos de baja categoría, peor pagados, porque les
faltan los requisitos de formación exigibles.
Lo absurdo de esta campaña para catalanizar Cataluña se me reveló hace pocos años,
cuando me pidieron que diera una conferencia en la joya de la educación superior en
Barcelona, la Universidad Pompeu Fabra. ¡El patrocinador me preguntó si la
pronunciaría en catalán o en inglés! «¿Por qué no en español?», pregunté yo. El
profesor respondió que eso era inaceptable. Así que hablé en inglés y me dí cuenta de
que menos de la mitad de la audiencia entendía la conferencia, aunque el 100%
entendía español. Más tarde pregunté a alguien de la jerarquía universitaria por qué
pensaba que el inglés era menos represivo que el español, dado que el imperialismo de
Estados Unidos enseñoreaba la OTAN y el imperio financiero de los bancos en Wall
Street y Londres. Su respuesta: «Hemos estado oprimidos por los españoles mientras
que las grandes empresas angloamericanas son socios nuestros en la modernización
de nuestra nación». Rambla abajo, ví «la opresión»: la reconstrucción del Barrio Chino
financiada con fondos del Estado, las nuevas, enormes y feas torres de acero y cristal
de Plaza Catalunya, los bloques de carísimos pisos nuevos en los alrededores del
estadio olímpico en los que viven los oprimidos catalanes.
Tomé luego el metro a Besós, en Hospitalet, donde los bares rebosaban a primera hora
de la tarde de jóvenes en paro que bebían cerveza y todo el mundo hablaba español.
¡Sí, señor! ¡Catalanes oprimidos! Igual que los anglos oprimidos de Beverly Hills o de la
parte este de Manhattan, que se quejan de la educación bilingüe. En Estados Unidos,
los educadores progresistas que respaldan la diversidad cultural y el bilingüismo han
tenido éxito en las grandes ciudades porque los gobiernos locales tienen poder para
decidir sobre política educativa. Es indispensable en Cataluña una mayor autonomía
municipal para que la mayoría hispanohablante que vive en los suburbios de
Barcelona pueda fomentar el bilingüismo en las escuelas. A fin de cuentas, si Pujol
puede justificar la autonomía y la autodeterminación catalanas dentro del Estado
español, ¿por qué la mayoría hispanohablante de las ciudades de Cataluña no ha de
poder exigir también autonomía y autodeterminación en materia lingüística? ¿No es
hora ya de que los progresistas catalanes dejen de imitar a la derecha
norteamericana?

James Petras es profesor de Etica Política de la Universidad de Binghamton (EEUU)

48
Los intelectuales de izquierda y su
desesperada búsqueda de respetabilidad

James Petras

Introducción
Cuando George Soros, uno de los más grandes y rapaces especuladores del mundo,
publicó un libro cuestionando algunos de los aspectos más destructivos del capital
especulativo, los intelectuales de izquierda se apresuraron a reproducir sus citas
como evidencia de que, efectivamente, "el capital global" era una amenaza para la
humanidad. La parte curiosa de este escenario es que Soros ganó publicidad gratis,
aumentó sus regalías, y adquirió estatura política e intelectual, mientras seguía
beneficiándose de las ganancias de sus fondos de especulación. Este no fue un caso
aislado: más temprano que tarde, los intelectuales de izquierda buscan fuentes
"respetables" para apoyar sus argumentos, citándolas como "impecables" o "sin
afinidades de izquierda", como si la investigación y la escuela de izquierda fueran
menos confiables o menos convincentes. La búsqueda de la izquierda por una
respetabilidad burguesa tiene profundas implicaciones en la discusión del problema
de la hegemonía burguesa sobre las clases populares y el crecimiento de una cultura
alternativa en lo político y lo intelectual.
Uno de los aspectos más impresionantes de la política contemporánea es la brecha
entre las condiciones, objetivamente a la baja, de la clase trabajadora y rural, y las
respuestas subjetivas, que son difusas, fragmentadas y frecuentemente están bajo la
tutela de partidos neoliberales. Este contraste es muy claro en el Tercer Mundo, pero
también está presente en los países capitalistas avanzados.
Mientras que las inequidades entre clases sociales, razas, género y regiones se han
incrementado, y los servicios para la clase trabajadora han sido tasajeados para lograr
impuestos más bajos y subsidios más altos para los ricos, la respuesta subjetiva ha
cambiado: las huelgas y protestas tienden a ser vistas como reacciones defensivas; los
movimientos agrarios no tienen aliados urbanos y la mayoría de los intelectuales
están disociados de las luchas populares o han aceptado premisas de la ideología
neoliberal, como que la globalización es inevitable e irreversible. En una palabra, la
"hegemonía burguesa" juega un rol vital para asegurar la estabilidad de un sistema
social altamente desigual y explotador.
La hegemonía burguesa es un producto de numerosos factores, incluyendo los medios
de comunicación y las instituciones culturales del Estado. Sin embargo, es también el
resultado del pensamiento y los métodos de trabajo de los intelectuales de izquierda,
que buscan legitimar su producción intelectual en el mundo burgués.
Hoy, muchos intelectuales de izquierda toman prestados, y han asimilado para su
análisis del mundo contemporáneo, los conceptos claves y el lenguaje de teóricos
burgueses y publicistas. Estos incluyen términos como "globalización", "capital
desestatizado", "la revolución de la información", el "ajuste estructural", la "flexibilidad
laboral", entre otros. Estos conceptos son parte integral del sistema imperial y la
ideología neoliberal -y se entienden en el contexto de un sistema de poder que busca
disfrazar y legitimar su dominio. Aún más, los intelectuales de izquierda evitan usar
conceptos más precisos que son mucho más útiles para identificar las configuraciones
contemporáneas del poder, como imperialismo en lugar de globalización; Estado
imperial en lugar de corporaciones desestatizadas; ascendencia del poder financiero
en lugar de la "revolución de la información"; explotación intensiva/extensiva en lugar
de flexibilidad laboral; reversión económica en lugar de reforma económica;
reconcentración y monopolización de la riqueza en lugar de ajuste estructural. El tema
de la mímica intelectual, en la que un lenguaje y conceptos amorfos y decepcionantes

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son adoptados por los intelectuales de izquierda contemporáneos, en lugar de un
lenguaje más preciso y vigoroso nos lleva a una pregunta: ¿por qué la izquierda cae
víctima, o mejor aún, sigue los pasos de la burguesía al trabajar para la construcción
del paradigma de la "globalización"?

El gran problema
Este ensayo busca argumentar que el hecho de que los intelectuales de izquierda
muevan el rabo a la burguesía en cuestiones del paradigma de la "globalización" es
parte de un problema mayor, fuertemente anclado en la subordinación a la cultura
burguesa; es decir, en el hecho de mirar hacia la cultura dominante como fuente de
veracidad, objetividad, prestigio y reconocimiento.
La subordinación de los intelectuales de izquierda a la cultura burguesa coexiste con
el desarrollo de una crítica parcial a las instituciones y cultura de los burgueses Los
intelectuales de izquierda que trabajan con el concepto del paradigma burgués de la
globalización están en búsqueda de respetabilidad y reconocimiento que no podrían
obtener si trabajaran con el concepto del paradigma imperialista.
La búsqueda de los intelectuales de izquierda por el prestigio, el reconocimiento, las
afiliaciones institucionales y la certificación de la burguesía, implica aceptar, de facto,
los valores que se asocian con este grupo. Esta aceptación de valores y prácticas juega
un papel importante en la perpetuación de la hegemonía burguesa, a pesar de la
retórica de protesta y contra hegemonía de los intelectuales. El hecho es que
estudiantes, trabajadores y en general las clases populares que siguen lo que los
intelectuales de izquierda dicen y hacen, y la identificación institucional y simbólica
de los reconocimientos que persiguen en sus carreras y su vida diaria, habla
elocuentemente de qué es lo que realmente valoran.
Un aspecto importante dentro del avance y reconocimiento de la carrera, así como en
el aseguramiento de una posición en una institución burguesa prestigiosa, tiene que
ver con jugar las reglas del juego en el trabajo intelectual. Siguiendo las reglas de este
juego, la izquierda intelectual legitima el llamado burgués a la legitimación y refuerza
su posición hegemónica.

Legitimando la hegemonía burguesa


Una de las principales reglas seguidas por los intelectuales de izquierda es citar
fuentes burguesas, incluso cuando hay fuentes de izquierda que pueden dar una
perspectiva crítica. El pseudo argumento que muchos intelectuales de izquierda
enarbolan es que, al citar fuentes burguesas sobre fuentes de izquierda, serán más
convincentes con el "público en general" o el mundo académico. Los intelectuales de
izquierda logran varias cosas procediendo de este modo. En primer lugar, refuerzan la
autoridad de los autores burgueses, poniéndolos como una fuente de verdad objetiva.
Segundo, refuerzan y perpetúan la invisibilidad de los investigadores de izquierda y de
su trabajo, pues no logran reconocer su contribución. Tercera, adquieren
respetabilidad y aceptabilidad, al compartir con sus colegas burgueses una literatura
común y un entendimiento común de "lo que es importante haber leído". Cuarto, el
citar críticas de notorios procapitalistas contra el capitalismo les permite rediseñar su
imagen y les da una futura plataforma para denunciar a la izquierda.
La respuesta de los intelectuales de izquierda al libro de George Soros es un ejemplo
perfecto. Soros tiene una bien ganada reputación como un especulador que ha ganado
millones de pesos mediante el pillaje de economías y la ruina de países enteros antes,
durante y después de la publicación de su libro. Jugó, y continúa jugando, un papel
de primera línea en el sabotaje de instituciones culturales y en la cooptación de
intelectuales, particularmente en países ex comunistas que han implantado el libre
mercado y han quedado devastados por ello. A pesar de estos antecedentes, los
intelectuales de izquierda se encontraron citando sus críticas a las actividades
especulativas y a los excesos capitalistas, como si él fuera una autoridad especial

50
sobre los estragos del capitalismo. En su desesperada búsqueda de reivindicación, los
intelectuales de izquierda citaron a Soros para apoyar sus críticas al neoliberalismo,
obviando el hecho de que incluso mientras el libro salía a las librerías, Soros hacía
millones mutilando las economías asiáticas. El aislamiento de los movimientos de
masas de los intelectuales de izquierda, y su postración frente al poder burgués es lo
que los lleva a buscar personalidades de derecha para justificar sus argumentos
frente a audiencias burguesas.
La relación de los intelectuales de izquierda con el Banco Mundial es otro ejemplo que
ilustra esta búsqueda de respetabilidad. El Banco Mundial publica anualmente un
apéndice estadístico que incluye datos sobre la pobreza en el mundo. Es frecuente que
los intelectuales de izquierda citen estos datos para defender sus argumentos, sin
examinar críticamente cómo se mide la pobreza y en que forma es subestimada. Los
intelectuales de izquierda consideran al Banco Mundial una autoridad intachable en
el tema de pobreza, precisamente porque es una institución con credenciales
derechistas y neoliberales. El hecho es que los datos del Banco Mundial no son
confiables y sus formas de medición de pobreza son totalmente inadecuadas. Su
"límite de pobreza" es un dólar al día, lo cual no permite vivir en ningún país del
mundo. Si los investigadores de izquierda hicieran un índice adecuado, doblarían o
triplicarían el número de pobres en el mundo. Sin embargo, al citar al Banco Mundial,
los intelectuales de izquierda apelan a sus colegas "conservadores", demostrando que
comparten las mismas fuentes. Al citar la autoridad del Banco Mundial, refuerzan su
imagen como una "fuente confiable de información". Las medidas del Banco Mundial
en el Tercer Mundo llegan al absurdo de que los porcentajes de población viviendo en
la pobreza en el sudeste de Asia están casi al mismo nivel que en los Estados Unidos y
Canadá. En lugar de reconocer que la ideología neoliberal del Banco Mundial moldea
los indicadores y medidores de pobreza, los muy listos intelectuales de izquierda
piensan que pueden separar uno de otro y salvarse a sí mismos de la ardua tarea de
construir sus propios medidores de pobreza y de hacer su propio trabajo de campo, o
peor aún, de citar los datos y estadísticas que otros investigadores y militantes de
izquierda han recopilado.
La Comisión Económica para América Latina (ECLA, por sus siglas en inglés*) es otra
fuente de datos y punto de referencia para los intelectuales de izquierda. Una vez más,
presentan a la ECLA como una fuente intachavble, sin ningún tinte izquierdoso,
-como si ser de izquierda fuera algo que contamina la información. Por ejemplo, los
intelectuales de izquierda usan frecuentemente los datos de ECLA sobre privatización
de empresas públicas (que es de hecho una parte clave de la agenda política de ECLA).
Pero una mirada cuidadosa a los documentos de la ECLA revela que rara vez discuten
la corrupción y las concertasesiones que siempre existen dentro de las privatizaciones.
ECLA siempre describe las transacciones como un proceso puramente económico, y
asegura que no se involucra en los aspectos políticos no cómo los políticos organizan
las privatizaciones, ni mucho menos en las consecuencias negativas que puedan tener
en el corto o largo plazo. En términos generales, la ECLA dice que las transacciones de
Estado deben ser transparentes, pero no enfrenta el hecho de que las privatizaciones
no lo son. La pregunta es ¿porqué la ECLA continúa promoviendo recetas de
privatización, cuando saben de primera mano que el proceso es corrupto y que
involucra la renuncia a de recursos necesarios a precios irrisorios? Conociendo la
desviación de la ECLA, ¿porqué los intelectuales de izquierda siguen citándola cuando
prominentes escritores y periodistas de izquierda han publicado discusiones más
completas y críticas? Al darle juego a Soros, al Banco Mundial y a ECLA, usando su
información, validando sus fuentes y tomando prestado su lenguaje, los intelectuales
de izquierda prolongan la hegemonía burguesa.

Personalidades burguesas prominentes


En su constante búsqueda de respetabilidad, los intelectuales de izquierda no sólo
miran hacia las instituciones burguesas para repetir sus argumentos, sino que

51
también buscan personalidades burguesas prominentes, con nombre y prestigio
dentro de los círculos burgueses, para promover causas populares. Frecuentemente,
al organizar un evento público, los intelectuales de izquierda ignorarán a los escritores
más consecuentes, los activistas o líderes de izquierda, para favorecer a algún
"progresista" actor, abogado, juez o escritor, que no tiene práctica o lucha en su
expediente, pero que ofrece algunas obviedades que no educan a nadie y no resuenan
entre la gente de acción.
Al promover a individuos con "status de celebridad" en los medios como una forma de
atraer publicidad y público curioso, los intelectuales de izquierda sacrifican el
contenido de sus reuniones. El costo político puede ser significativo: las reuniones
políticas se convierten en un espectáculo, un entretenimiento que no más bien
despolitiza en lugar de educar a la gente en la causa social y sus consecuencias. Más
aún, los intelectuales de izquierda frecuentemente tienen que ser quienes terminan
dando explicaciones sobre los "lapsus" de los burgueses prestigiosos -celebridades que
frecuentemente confunden la violencia popular por la defensa de la tierra y forma de
vida con la violencia predadora de los poderes imperiales.
"Por supuesto", dirán apologéticamente los intelectuales de izquierda, "él o ella no es
uno de los nuestros, pero vean cuánta gente vino, miren cuantos centímetros nos
dieron en la prensa burguesa, cuántos segundos en la televisión". En nombre de la
"mayor unidad", la izquierda crea una plataforma para discursos de celebridades
burguesas que frecuentemente deriva de críticas del sistema a la de una política, de
una política a otra, y de otra a la crítica de una personalidad equis, ofuscando el
sentido de la reunión. Aún peor, las celebridades burguesas presumidas como
progresistas por intelectuales de izquierda en un evento público, pueden al día
siguiente celebrar con altos dignatarios de un régimen regresivo... lo que desacredita a
la izquierda y siembra confusión entre la gente sobre la naturaleza de las políticas de
izquierda y cuáles son sus líderes y voceros.
Debido a que los intelectuales de izquierda están obsesionados con la aprobación de
los medios y la respetabilidad burguesa, prefieren buscar a burgueses notables que
tengan un oído sensible aunque esto sirva a sus intereses, en lugar de construir el
apoyo mediante organizaciones enraizadas.

La búsqueda de símbolos de prestigio burgués


Los intelectuales de izquierda mueren por el reconocimiento de sus colegas burgueses
y despreciarán la acción pública, denunciarán a colegas y adoptarán posturas serviles
para complacer a sus jueces superiores y conservadores, en la esperanza de asegurar
un símbolo de prestigio burgués. Estos símbolos son un boleto hacia la promoción y la
legitimación a los ojos de los intelectuales de izquierda con movilidad ascendente. Los
intelectuales consecuentes con compromisos hacia luchas populares no reciben
ningún reconocimiento de prestigio. Para los intelectuales de izquierda, ganar un
Premio Nobel, una beca Guggenheim o de la Fundación Ford es visto como la
culminación de una carrera exitosa. Certifica ante el poder académico de elite, que el
intelectual de izquierda puede ser honrado por abstenerse de cualquier lucha
antiimperalista o anticapitalista. Es comprensible que Jean Paul Sartre rechazara el
Premio Nobel. El empeño por conseguir premios y reconocimientos burgueses
presupone ciertos compromisos, y eso está sobreentendido tanto por las fundaciones
euroamericanas que los dan, como por los intelectuales que se los piden.
Pero los intelectuales de izquierda, cuando acuden a actos políticos, citan estos
mismos títulos y premios al presentar al "prestigioso" orador. La izquierda hace
reverencias ante los premios burgueses como evidencia de su propia integridad y
conocimiento. Al dar un lugar prominente a estos títulos, convencen a la audiencia de
que efectivamente la izquierda ha llegado a tener un cierto nivel intelectual. De hecho,
lo que la izquierda hace es legitimar los estándares y procesos de selección burgueses
que determinan el acceso a las recompensas. En pocas palabras, al cortejar los
premios burgueses , la izquierda refuerza la hegemonía burguesa.

52
El anhelo de respetabilidad burguesa también se encuentra en el lugar que se le da a
las identidades institucionales: los intelectuales de izquierda presumen de ser
graduados de Harvard, Yale, Princeton, Oxford, Cambridge, la Sorbona, como si estos
no fueran centros en donde se adoctrina a los estudiantes con doctrinas neoliberales y
proimperalistas, donde uno aprende a decir algo significativamente crítico sobre el
Imperio a pesar de los profesores y los seminarios. Y aún así, la identidad institucional
es subrayada por los intelectuales de izquierda al presentar a un orador o un escritor.
Esto es verdad también cuando se habla de funcionarios gubernamentales retirados a
quienes los intelectuales de izquierda les dan importancia. Uno no puede objetar que
los antiguos funcionarios de un gobierno pueden cambiar su forma de pensar y
convertirse en críticos del estado, pero el punto de convergencia con la izquierda
debería ser el hecho de que son ex funcionarios y no los dueños de antiguas
posiciones de "prestigio" en un régimen burgués.
Como hace mucho tiempo señaló Karl Marx, la hegemonía burguesa se renueva
constantemente, mediante el reclutamiento de individuos talentosos que provienen de
clases populares. Esto se hace frecuentemente dando becas a estudiantes pobres pero
brillantes, que van a universidades "de prestigio" donde son "reeducados" y
entrenados para servir a las clases dominantes. La izquierda debe leer y escuchar lo
que dicen los intelectuales a pesar de sus prestigiosas credenciales institucionales, no
debido a ellas.
Adicionalmente a los premios y las identidades institucionales, los intelectuales de
izquierda están en búsqueda perpetua de patrocinadores burgueses para sus eventos:
personalidades, instituciones, funcionarios. La idea es que entre más burgués es un
patrocinador, mayor serán la respetabilidad, legitimidad y audiencia. De hecho, esto
lleva a una mayor visibilidad y legitimidad de las instituciones burguesas del poder,
mientras que las instituciones más marginales o radicalizadas se hacen invisibles.

Como aseguran su carrera los intelectuales de izquierda


Ser una persona de izquierda activa y crítica tiene un costo político que no es menor
cuando se persigue una carrera académica. Aún así, muchos intelectuales han
seguido senderos que los han llevado a una carrera exitosa dentro de instituciones
burguesas, y han logrado retener una pequeña parcela de credenciales de izquierda.
Podemos identificar al menos cuatro estrategias de carrera para los respetables y
móviles intelectuales de izquierda. La primera estrategia puede describirse como el
enfoque de "congelamiento", en donde los intelectuales de izquierda mantienen un
perfil bajo durante años, haciendo investigación más o menos convencional, mientras
aseguran una posición dentro de la institución y consolidan su carrera, mientras
esperan el día de "volverse" radicales. El problema es, por supuesto, que la mayoría de
los "criptoizquierdistas" es que en el tiempo de adaptación a las exigencias de sus
carreras exitosas, eventualmente terminan creyendo lo que están haciendo y nunca se
"vuelven": se convierten en lo que hacen. Para la minoría que se "convierte" el pastel
queda entero: tienen una identidad prestigiosa en el mundo burgués y el aplauso de la
izquierda, particularmente porque le añaden a su retórica radical el mérito, según la
izquierda, de un título prestigioso.
La segunda estrategia para asegurar una carrera dentro de una universidad de
prestigio es combinar la investigación convencional y pregonar, entre los tiempos de
trabajo y las pláticas de pasillo, charla radical. Ser de izquierda como si fuera un
"apostolado" es particularmente atractivo para los guardianes burgueses de la
academia, porque esto no afecta la investigación científica y no cuestiona el rol del
sistema educativo para reproducir líderes de elite o entrenar trabajadores
conformistas. Esta izquierda puede describirse como la "izquierda de coctel" -que en
escenarios privados puede ventilar sus inconsecuentes puntos de visa mientras
trabaja para escalar la escalera académica.
La tercera estrategia para el éxito de la izquierda dentro de la academia yace en el
tiempo y esfuerzo desproporcionados que se dedica al trabajo académico convencional,

53
en comparación con los escasos esfuerzos que se dedican a movimientos populares.
En esta estrategia, el intelectual de izquierda dedica meses y años para preparar
documentos y publicaciones para consumo académico, mientras que improvisa
conferencias con material anecdótico para sus audiencias radicales/populares,
reciclándose frecuentemente o repitiendo la misma plática del año anterior. En
algunos casos, los intelectuales de izquierda, a pesar de contar con fondos
sustanciosos para su trabajo, simplemente dan reminiscencias de un pasado radical;
la nostalgia se convierte en el substituto de un análisis serio. Estas reminiscencias no
requieren ningún análisis que pueda llevar a compararlas con luchas actuales, son
pura improvisación y anécdotas de la clase más superficial e impresionista.
Finalmente, están los académicos de izquierda que investigan y dirigen becas como
académicos "desinteresados", lejos de las luchas, movimientos y compromisos
políticos. Escriben sobre la clase trabajadora sin ninguna perspectiva política. Es
probable que den información útil si alguien más puede elaborar un cuadro político e
intelectual que sirva para unir esa información a eventos políticos contemporáneos.
Esta estrategia de éxito académico tiene algo de mérito y utilidad si es que hay otros
intelectuales o activistas que han realizado el riesgoso trabajo político de construir un
movimiento; de otra forma, sólo sirve para extender el currículum vitae. Este tipo
específico de académico de izquierda es particularmente abundante en Estados
Unidos, donde hay conferencias anuales que imitan las reuniones profesionales, en
las que los académicos hablan sólo entre ellos o, en otras palabras, se divorcian de los
movimientos populares. Este divorcio ha garantizado que muchos izquierdistas
aseguren sillas altas y bien remuneradas en universidades de prestigio.
Las consecuencias de estas prácticas de los intelectuales de izquierda han sido,
primero, el reforzamiento del prestigio y la legitimidad de las instituciones, ideas y
personalidades burguesas, mientras que los análisis y las posiciones de activistas de
izquierda se hacen invisibles, perpetuando una especie de complejo de inferioridad y
marginalidad de la izquierda.
Segundo, debido a que los académicos de izquierda sirven como modelos para la
generación de futuros académicos, su comportamiento propicia el arribismo. La
práctica de este arribismo perpetua el mito, sobre todo en el Tercer Mundo, de que el
"verdadero conocimiento" está en el extranjero, en las escuelas con prestigio de marca
y que los intelectuales locales nacionales son de calidad inferior y, ciertamente, no son
modelos a seguir.
Tercero, por razones de su propia agenda y condición, los intelectuales de izquierda de
instituciones de prestigio, ignoran y reafirman las distorsiones ideológicas, las
mistificaciones y los marcos teóricos y conceptuales erróneos que se enseñan en los
centros prestigiosos de educación superior. La desviación ideológica que es empacada
en estas instituciones es obviada por intelectuales de izquierda que rara vez cambian
el trabajo de sus colegas, mucho menos el curriculum, pues saben que serían
castigados. En todo caso, si alguna vez verbalizan algún tipo de inconformidad, es su
presencia en las instituciones y su proceso de acceso lo que alimenta las ambiciones
de nuevas generaciones.
Lo más asombroso sobre los intelectuales de izquierda en universidades de prestigio y
los que buscan entrar a ellas, es cómo suspenden sus críticas a los patrocinadores,
fundaciones y personalidades burguesas que financian las grandes agendas de
investigación para perpetuar y extender el poder imperial. Al suspender sus críticas,
los intelectuales de izquierda aumentan sus posibilidades de aparecer en diarios de
prestigio, conferencias internacionales y posiciones lucrativas dentro de la academia.
Aseguran reconocimiento académico y su promoción a puestos honorarios que
requieren hacer buenas relaciones con los guardianes de la academia burguesa. Los
intelectuales de izquierda tienden a ser muy colegiados, incluso con sus colegas que
apoyan las guerras imperialistas y diseñan programas neoliberales que están
devastando el Tercer Mundo.

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Intelectuales contemporáneos
Hay una gran variedad de "estilos de vida" para ser un intelectual de izquierda hoy en
día, frente al poder y la riqueza del Imperio Euroamericano.
-Intelectuales en alquiler Este es el tipo de intelectual que hoy vaga por el espectro
político ofreciendo sus servicios a una variedad de patrones. Un reconocido intelectual
francés denunció las huelgas de empleados en 1995, fue al encuentro internacional
zapatista en el verano de 1996 y después voló para encontrarse y halagar al
presidente derechista de Uruguay. Estos intelectuales son para todos lugares y
precios. Su postura pública tiene sus motivaciones con la necesidad de
reconocimiento y publicidad de cualquier bando, pero también con firmes principios
intelectuales: no están "vendidos" a la derecha, están rentados e incluso están
disponibles para la izquierda en ciertas ocasiones.

-Intelectuales de casa
Son aquellos cuyo universo son otros intelectuales o incluso su "reflexión interna".
Estos intercambios incestuosos son particularmente abundantes entre los
posmodernistas que discuten cuántas identidades podrán soportar. Tienen su propio
lenguaje exótico, que solo comprenden los iniciados, y su trabajo se concentra en gran
parte en descifrar textos y lenguaje divorciados del mundo objetivo.

-Intelectuales en angustia perpetua


Ha e intelectuales que están en angustia perpetua, que planean sobre los problemas
socioeconómicos ("neoliberalismo" y "globalización") y nunca pasan del lugar común
"debemos encontrar una alternativa". Ignoran las luchas diarias que buscan crear
alternativas; le temen al problema (imperialismo) y le temen a la solución
(transformación).

-Los pesimistas
Otra pose intelectual común es la del izquierdista que se baña en derrotas históricas y
encuentra en ellas un pretexto en la medida en que hacen incierto un nuevo y
pragmático acomodo con el status quo. Al dramatizar las pérdidas políticas, como
batallas profundas e irreversibles, evitan reconocer las nuevas luchas revolucionarias
que emergen en el Tercer Mundo, los movimientos sociales que se oponen a la OMC
en el Este, a los movimientos de granjeros militantes y trabajadores del transporte, el
rechazo masivo de consumidores y productores hacia los patrocinadores corporativos
de las comidas y semillas genéticamente alteradas, etcétera. El pathos pesimista se
convierte ya sea en una coartada para la inacción y el desentendimiento , o en un
billete de ida hacia las políticas liberales, que son percibidas como lo único que hay
disponible.

-Intelectuales irreverentes
En agudo contraste con las posturas antes mencionadas, existe el intelectual
irreverente hacia los protocolos académicos, que no se impresiona con los títulos y
premios, y que incluso, son respetuosos ante los militantes que están en las líneas de
combate anticapitalistas o antiimperialista. Son constantes y productivos en su
trabajo intelectual, que está motivado en gran medida por las grandes cuestiones que
enfrentan las luchas sociales. Son irónicos y antihéroes, cuyo trabajo es respetado por
la gente que trabaja para la transformación social básica. Son objetivamente
partidarios y partidariamente objetivos. Los intelectuales irreverentes escuchan y
discuten con los pesimistas y otros intelectuales, a pesar de sus títulos y
pretensiones, para ver si dicen algo que valga la pena.
Para el intelectual irreverente y comprometido, el prestigio y el reconocimiento derivan
de los activistas y los movimientos intelectuales que están involucrados con luchas

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populares. Trabajan con estos intelectuales y activistas. Conducen investigación que
busca fuentes originales de información; crean sus propios indicadores y conceptos,
por ejemplo, para identificar la verdadera profundidad de la pobreza, la explotación y
la exclusión. Reconocen que los premios y condecoraciones son parte de un sistema
que sostiene la hegemonía burguesa y que hay unos cuantos intelectuales en
universidades de prestigio que están claramente comprometidos con luchas
populares. Estas excepciones, dicen, deben ser notadas, aunque reconociendo que
muchos sucumben al espejismo de la certificación burguesa durante el ascenso por la
escalera. Los intelectuales irreverentes admiran a Jean Paul Sartre, quien rechazó un
Premio Nobel en medio de la Guerra de Vietnam. Y sobre todo, los intelectuales
irreverentes luchan contra la hegemonía burguesa junto con la izquierda, integrando
su pensamiento y enseñanza, evitando dividir lealtades.
En pocas palabras, los intelectuales irreverentes trabajan en la formación de una
cultura contra hegemónica.

Conclusión
Mientras que buena parte de la investigación alrededor del tema de la hegemonía
burguesa se ha realizado mediante el examen de instituciones, los medios, centros
educativos y propaganda de Estado, se ha puesto poca atención a cómo, dentro de la
izquierda, los signos y símbolos de esta hegemonía son transmitidos, en forma
putativa, por los intelectuales de izquierda. Los intelectuales son un grupo
importante, particularmente para dar forma a la subjetividad de los estudiantes y, en
ciertos contextos, de las clases populares. En la medida en que son visibles y tienen
acceso a los medios, representan otro canal a través del cual se forma la subjetividad
o conciencia política. Sus valores, carrera, opciones educativas y sus ambiciones
juegan un rol al momento de dar forma a "modelos de comportamiento" y de transmitir
mensajes que tienen un impacto en grupos estratégicos que se convertirán en líderes
de opinión. El grado en que los intelectuales han absorbido metas burguesas e
interiorizado el sistema burgués de prestigio, se convierten a su vez en un mecanismo
que prolonga y profundiza la hegemonía burguesa, especialmente dentro de la
izquierda.
El problema de la subjetividad es clave hoy en día. Hay cada vez más desinterés
popular a lo largo del Tercer Mundo e incluso en países imperialistas. La clave del
cambio está en ligar estos descontentos con movimientos de transformación social.
Esto requiere teorías revolucionarias, conceptos críticos e intelectuales comprometidos
que den una doble lucha, una contra los poderes burgueses y la segunda contra el
doble discurso de los intelectuales de izquierda.

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La geopolitica del Plan Colombia

Por James Petras

Introducción
Para poder comprender el Plan Colombia correctamente, debemos ubicarlo en su
perspectiva histórica tanto en relación con Colombia como con los últimos conflictos
de América Central. El Plan Colombia es al mismo tiempo una política "nueva" y la
continuación de la pasada intervención de los Estados Unidos en Colombia.
A principios de los años 60 con el gobierno de Kennedy, Washington lanzó su
programa de contrainsurgencia, entrenando a fuerzas especiales diseñadas para
atacar a los "enemigos internos". El objetivo era la autodefensa de las comunidades
colombianas, particularmente Marquetalia. Posteriormente el Pentágono continuó su
presencia en Colombia con mayor o menor intensidad. Por lo tanto, el Plan Colombia
es la extensión y la profundización de la guerra interna de Kennedy ahora realizada
por Clinton. La diferencia entre la versión antigua de la doctrina de guerra interna y la
actual se encuentra en las justificaciones ideológicas de la intervención
norteamericana, en la escala y el alcance de su participación y en el contexto regional
de la intervención.
Bajo Kennedy la contrainsurgencia se basaba en la amenaza del comunismo
internacional y hoy la justificación se encuentra en la amenaza de la droga. En ambas
instancias existe una negación total de la base histórica y sociológica del conflicto.
La segunda diferencia fundamental entre el Plan Colombia de Clinton y el programa
de contrainsurgencia de Kennedy es la escala y el ámbito de la intervención. El Plan
Colombia es un programa de miles de millones de dólares a largo plazo que incluye el
envío de armamento moderno a gran escala. En cambio, la agenda de contra
insurgencia de Kennedy era mucho más pequeña. La diferencia en la escala de la
operación militar no se debe a diferencias estratégicas o políticas; la causa se
encuentra en el diferente contexto político de Colombia y el mundo: en los años 60 las
guerrillas eran grupos pequeños y aislados, hoy son un ejercito formidable que opera
a escala nacional. En ese momento Kennedy se concentraba militarmente en
Indochina, mientras que hoy Washington se encuentra con las manos relativamente
libres. El Plan Colombia es entonces la continuación y el aumento de la política militar
de los EEUU basada en objetivos estratégicos similares adaptados a la nueva realidad
mundial.
El segundo factor histórico que debe tomarse en cuenta al discutir el Plan Colombia se
refiere a los conflictos regionales recientes como la intervención norteamericana en
América Central. El Plan Colombia está muy influenciado por la exitosa reafirmación
de la hegemonía de Washington en América Central, como continuación de los
llamados "acuerdos de paz". El éxito de Washington en América Central se ha basado
en el uso del terrorismo de estado, el desplazamiento masivo de la población, los
gastos militares a gran escala y a largo plazo, en los asesores militares y la oferta de
un arreglo político que implica la reincorporación de los comandantes guerrilleros a la
política electoral. El Plan Colombia de Washington se basa en el éxito obtenido en
América Central y su creencia en que puede obtener el mismo resultado en Colombia.
Washington cree que puede repetir la formula de terror por paz de América Central
con el Plan Colombia en el país andino.
A continuación realizaré un análisis de los intereses geopolíticos y las preocupaciones
ideológicas que guían al Plan Colombia, las consecuencias de la escalada militar de
EE.UU y una critica del diagnostico equivocado que realiza sobre la "cuestión
colombiana". El informe concluirá con un debate sobre algunas de las consecuencias
adversas imprevistas en las que Washington puede caer en la consecución de su

57
política militar en Colombia.

El Plan Colombia y el Triángulo Radical


El Plan Colombia es descrito por sus críticos básicamente como la política creada y
promovida por EEUU para eliminar militarmente a las fuerzas de la guerrilla de
Colombia, reprimiendo a las comunidades campesinas que la apoyan. Los políticos
norteamericanos describen al Plan Colombia como un esfuerzo para erradicar la
producción y el comercio de drogas que se encuentran en las zonas controladas por la
guerrilla. En vista de que a la guerrilla se la asocia con las regiones productoras de
coca, se desarrolla esta línea de argumento, mandando Washington a sus equipos de
asesores militares para destruir lo que ellos llaman las "narco guerrillas."
Recientemente y en particular con el éxito político y militar de los dos principales
movimientos guerrilleros – las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y
el Ejercito de Liberación Nacional (ELN), Washington admite cada vez más el hecho de
que esta guerra se dirige contra lo que ahora se llama la insurgencia guerrillera.
Mientras que los activos económicos son sustanciales en Colombia, tanto para
Washington como para la oligarquía gobernante en Bogotá, el asunto más grande y
más importante del crecimiento rápido y masivo de la intervención militar de US en
Colombia es geopolítico.
Los estrategas de Washington están preocupados con varios temas geopolíticos claves
que podrían afectar adversamente al poder imperial de EEUU en la región y aledaños.
El asunto de la insurgencia colombiana es parte de una matriz geopolítica que está en
camino de cuestionar y modificar la hegemonía norteamericana en el norte de Sud
América y en la zona del Canal de Panamá. En segundo lugar, el factor de la
producción, suministro y precio del petróleo se enlaza con este cuestionamiento en la
región y alrededores (en la OPEC, México, etc.). En tercer lugar, el foco de los
conflictos con el imperio se encuentra en Colombia, Venezuela y Ecuador (el triángulo
radical) pero también existe un creciente descontento izquierdista y nacionalista en
países vecinos claves, especialmente en Brasil y Perú. En cuarto lugar, el ejemplo de
la exitosa resistencia de los países del triángulo radical ya está resonando en países
más al sur - Paraguay, Bolivia, sobre la base de luchas políticas triunfantes realizadas
por los movimientos de indigenas-campesinos en las zonas montañosas ecuatorianas
o por las "apelaciones Bolivarianas" del Presidente Chaves de Venezuela y a la siempre
presente conciencia nacional populista de Argentina. En quinto lugar, la fuerza del
triángulo radical y en particular la diplomacia del petróleo y la política de
independencia del Presidente Chaves ha echado por tierra la estrategia
norteamericana de aislar a la revolución cubana e integrar a Cuba en la economía
regional. Más aun, los beneficiosos acuerdos con el petróleo (comercio a precios
subsidiados) ha fortalecido la decisión de los regímenes centroamericanos y caribeños
de resistir los esfuerzos de Washington para convertir al Caribe en un lago exclusivo
de los norteamericanos.
Mientras que las guerrillas y los movimientos populares representan un serio reto
político y social para la supremacía norteamericana en la región, Venezuela
representa un reto diplomático, económico y político en la cuenca del Caribe y
alrededores, mediante su liderazgo en la OPEC y con su política externa no alineada.
En términos más generales, el triángulo radical puede contribuir a minar la mística de
la hegemonía invencible de los EEUU y la idea de que la ideología del libre mercado es
inevitable.
En términos más específicos el conflicto entre el triángulo radical y el poder imperial
norteamericano centra la atención en el hecho de que mucho de lo que se describe
como "globalización" se apoya en los cimientos de las relaciones sociales de
producción y el equilibrio de las fuerzas de clase en el estado-nación. El
reconocimiento de este hecho tiene una importancia especial en el conflicto
EE.UU-FARC en Colombia. La hipótesis aquí es que sin una sólida base social, política
y militar dentro del estado-nación, la empresa imperial y las redes globales que la

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acompañan están en peligro. En consecuencia es necesario observar más de cerca la
naturaleza de esta guerra de representación en Colombia en la que Washington
mediante su régimen clientelar intenta destruir a las guerrillas y diezmar y
desmoralizar a sus simpatizantes con el objeto de restaurar los cimientos locales del
poder imperial.

La Geografía del Desafío a Washington


En los años 60 y 70 el desafío al poder imperial de EEUU se encontraba en el Cono
Sur de América Latina - es decir, Chile, Argentina, Uruguay y Bolivia. Washington
respondió respaldando a los golpes militares y el terrorismo de estado para derribar
gobiernos y aterrorizar a la oposición popular y lograr su sometimiento. Durante los
años 80, América Central se convirtió en la pieza central del desafío revolucionario al
poder imperial norteamericano. La revolución nicaragüense, los movimientos de la
guerrilla popular en El Salvador y Guatemala representaron un reto serio para los
regímenes clientelares norteamericanos y los intereses geopolíticos y económicos.
Washington militarizó la región invirtiendo miles de millones en armas, financiando
un ejercito mercenario en Nicaragua y la actividad militar terrorista de estado en El
Salvador y Guatemala. La guerra de desgaste realizada por Washington finalmente
impuso varios acuerdos de paz que restauraron los regímenes clientelares y la
hegemonía de EEUU al costo de más de 200.000 muertos en Guatemala, 75.000 en El
Salvador y al menos 50.000 en Nicaragua.
A fines de los años 90 y ya en el nuevo milenio, la geografía de resistencia al imperio
norteamericano se trasladó al norte de Sudamérica – es decir, Colombia, la zona
montañosa oriental de Ecuador y Venezuela. En Colombia, las fuerzas combinadas de
la guerrilla controlan o tienen influencia sobre una amplia banda de territorio al sur
de Bogotá hacia la frontera ecuatoriana, en el noroeste hacia Panamá y en varios
bolsillos hacia el este y oeste de la capital, además de unidades de milicia urbana.
Paralelamente al movimiento guerrillero, las movilizaciones de campesinos y
sindicatos convocaron huelgas generales que han sacudido al régimen de Pastrana.
En Venezuela el liderazgo de Chaves ganó varias elecciones, reformó las instituciones
del estado (Congreso, Constitución, Poder Judicial) y ha tomado una posición
independiente en política externa – llevando a que la OPEC aumente el precio del
petróleo, desarrollando lazos con Irak, extendiendo lazos diplomáticos y comerciales
con Cuba, etc.
En Ecuador un poderoso movimiento indigeno-campesino (CONAIE) en unión con
oficiales militares de bajo rango y con sindicalistas, tumbó el régimen de Noboa en
enero de 1999 y mientras los militares intervenían para derribar a la junta popular, el
CONAIE y sus aliados barrieron en las siguientes elecciones legislativas en el sierra
ecuatoriana. Como resultado, la estrategia militar del Pentágono de rodear a las
guerrillas colombianas mediante la construcción de una base militar en Ecuador
(Manta) está siendo seriamente amenazada. En estos tres países los movimientos
armados y civiles y el régimen de Chaves han puesto en cuestión el intervencionismo
de Washington y su promoción de la agenda económica neoliberal.
La resistencia en estos tres países tiene lugar en una zona que es rica en petróleo;
Venezuela es un importante proveedor de los EEUU, Colombia es un país productor y
posee importantes reservas sin explotar, al igual que Ecuador, si bien en menor
escala. Por lo tanto, el asunto del petróleo es una hoja de doble filo; un estimulo para
una política intervencionista agresiva de EEUU (como el Plan Colombia, la
intervención contra la junta popular ecuatoriana) y una palanca de poder para
desafiar la dominación norteamericana, como ha demostrado Chaves.
El Plan Colombia está inserto en la matriz geo-económica del triángulo rico en petróleo
del norte de Sudamérica, un recurso estratégico para alimentar al imperio así como
un recurso económico que puede permitir a los nacionalistas desafiar cualquier boicot
y financiar a aliados potenciales.
El Plan Colombia es también una estrategia para contener y minar el atractivo que

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representa el avance revolucionario colombiano para otros países latinoamericanos. La
existencia de las FARC, el CONAIE y el régimen de Chaves en los territorios
adyacentes se apoyan mutuamente. Mientras que el proyecto nacionalista-populista
de Venezuela tiene sus raíces en el revulsivo popular de la corrupción así como la
decadencia de sus instituciones políticas y la exclusión de la mayoría de su pueblo, el
hecho de que exista un poderoso movimiento social a su puerta protege las fronteras
de Venezuela de cualquier política de desestabilizacion inspirada por EEUU.
Igualmente el rechazo del régimen de Chaves de permitir que los aviones de
reconocimiento vuelen en el espacio aéreo venezolano para buscar y señalar a las
fuerzas guerrilleras, disminuye la presión militar sobre las guerrillas. El hecho de que
en Ecuador exista un movimiento indigeno-campesino a gran escala que se opone a la
militarización norteamericana de la frontera entre Ecuador y Colombia, debilita el
esfuerzo de guerra imperial.
La adopción del régimen ecuatoriano de la dolarización de la economía y la
construcción de una base norteamericana ha deslegitimizado al régimen en el medio
de un creciente empobrecimiento y grandes tensiones socio políticas.
El triángulo radical y el conflicto con el imperio norteamericano puede extenderse a
los países vecinos. Perú, un firme vasallo de los EEUU hasta hace poco gobernado por
el miembro de la CIA y jefe de la policía secreta Vladimir Montesinos se encuentra en
un periodo de inestabilidad ya que los movimientos populares de masas compiten con
los políticos neoliberales por el poder e influencia. En Brasil, el Partido de los
Trabajadores de la izquierda reformista ha ganado varias elecciones municipales
importantes incluída la municipalidad de Sao Pablo, mientras que el partido del
Presidente Cardoso continua en su espiral descendiente. Más importante es el
Movimiento de los Sin Tierra (MST) que continua organizando y ocupando grandes
fincas agrarias y resisten la represión del estado en zonas del campo tensas y
conflictivas. Mas al sur, importantes movilizaciones campesinas y urbanas con una
frecuencia creciente han paralizados las economías de Bolivia y Paraguay, mientras
que en Argentina, las provincias se encuentran en un estado de revuelta continua,
cortando rutas y atacando a las instituciones políticas municipales. Este es el
contexto de la creciente movilización continental en el que el Plan Colombia debe verse
como un intento para descabezar a la oposición más avanzada, radicalizada y bien
organizada a la hegemonía hemisférica de EEUU.
Hoy el resurgimiento de la polifacética oposición en el triángulo radical ha hecho
jaquemate o revertido las políticas norteamericanas al filo de los intereses imperiales.
La histórica política de Washington de aislar la revolución cubana de América Latina y
el Caribe se ha visto efectivamente resquebrajada. La visita de Chaves y el acuerdo del
petróleo consolida las fuentes de energía de Cuba. La conferencia iberoamericana de
Panamá en noviembre de 2000 pidiendo la terminación de la Ley Helms-Burton aisló
totalmente a los diplomáticos norteamericanos. Los pasos de Washington,
cuidadosamente calibrados para debilitar al régimen de Chaves han sido rechazados.
La OPEC eligió a un venezolano, Ali Rodríguez, para presidir la organización. Los
países caribeños buscaron entusiasmados la firma de beneficiosos acuerdos sobre el
petróleo con Venezuela. El conflicto de Oriente Medio ha fortalecido la mano de
Chavez para negociar con los EEUU: vean su ataque público al Plan Colombia y las
favorables respuestas diplomáticas de Brasil, México y otros países claves.
Washington sigue una estrategia "dominó". El Plan Colombia implica primero la
derrota de la guerrilla, luego rodear y presionar a Venezuela y Ecuador antes de
moverse hacia el aumento de la desestabilizacion interna. El objetivo estratégico es
lograr la reconsolidacion del poder en el norte de Sudamérica, asegurarse acceso
irrestricto al petróleo y aplicar la ideología de "no existe alternativa a la globalización"
en el resto de América Latina.

Manteniendo la Mística

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El Plan Colombia intenta mantener la mística de la invencibilidad del imperio y la
irreversibilidad de las políticas neoliberales. La elite en el poder en Washington sabe
que las creencias de los pueblos oprimidos y sus líderes son tan eficaces para
mantener el poder norteamericano como las demostraciones de fuerza reales.
Mientras los regímenes latinoamericanos y la oposición sigan creyendo que no existe
alternativa a la hegemonía de EEUU, aceptarán las principales demandas
provenientes de Washington y sus representantes en las instituciones financieras
internacionales La creencia de que el poder de EEUU es intocable, de que sus dictados
están más allá del alcance del estado-nación (que la retórica de la globalización
fortalece) ha sido un factor fundamental en el fortalecimiento del dominio material de
EEUU (explotación económica, construcción de bases militares, etc.). Una vez que el
dominio de EEUU se pone a prueba y es resistido por las luchas populares en una
región, la mística se menoscaba y el pueblo y los regímenes de cualquier lugar
comienzan a cuestionar los parámetros de acción política definidos por EEUU. Una vez
que se desafía a la mística y el cuestionamiento se extiende sobre el continente, se da
un nuevo ímpetu a las fuerzas de la oposición, desafiando las reglas de juego y las
normativas neoliberales que facilitan el saqueo de sus economías. Una vez que las
normas se cuestionen, el capital siempre temeroso de un resurgimiento de las
reformas nacionalistas y socialistas y de los ajustes estructurales redistributivos,
empezará a circular. La vuelta a mercados más restrictivos y las limitaciones del
riesgo y la disminución de los márgenes de ganancia debilitarán al dólar. La huida del
dólar dificultará a la economía norteamericana la financiación del enorme
desequilibrio de su cuenta corriente. El miedo a esta reacción en cadena se encuentra
en la raíz de la hostilidad de Washington a cualquier desafío proveniente de donde sea
que pueda poner en marcha una oposición política extendida y a gran escala.
Colombia es un buen ejemplo. En sí misma la participación económica y política de
EEUU en Colombia no es especialmente importante. Pero la posibilidad del triunfo de
una lucha de emancipación dirigida por la FARC, el ELN y sus aliados populares
podría minar la mística y poner en funcionamiento a los movimientos en otros países y
tal vez poner algo de carácter en algunos líderes latinoamericanos. El Plan Colombia
trata de evitar que Colombia se convierta en un ejemplo que demuestre que existen
alternativas y que Washington se puede vencer.
Más importante, una alianza Cuba-Venezuela-Colombia proporcionaría un poderoso
bloque político y económico: la tecnología cubana sobre cuestiones sociales y
seguridad, la potencia energética de Venezuela y el petróleo, la mano de obra, la
agricultura y la industria colombiana. Las favorables economías políticas podrían ser
un polo alternativo al imperio centralizado norteamericano. El Plan Colombia está
organizado para destruir la potencial pieza central de esa alianza política: la
insurgencia colombiana.

Frases Vacias y Realidades Concretas


El Plan Colombia tiene la virtud de ser una avanzada operación militar dirigida por
EEUU para destruir su enemigo de clase con el objeto de consolidar su imperio en
América Latina. La retórica antidroga es más para consumo interno, en lugar de ser
una guía operativa de acción. Los lideres de la guerrilla y sus movimientos entienden
esto y actúan en consecuencia, movilizando sus bases sociales de apoyo, asegurando
sus pertrechos militares y diseñando una estrategia anti- imperial apropiada.
Enfrentados con esta fuerte polaridad político militar, claramente definida por cada
adversario, muchos intelectuales académicos y supuestamente progresistas se retraen
a abstracciones apolíticas divorciadas de las configuraciones del poder real y la lucha
de clases, a conceptos oscurantistas y abstracciones materializadas. Hablan del
Sistema Capitalista Mundial, la Acumulación a Escala Mundial, Derrotas Históricas,
la Edad de los Extremos – palabras vacías muy escritas y repetidas como un mantra
que no explica nada y oscurece las bases políticas y de clase de los crecientes
movimientos antiimperialistas y de lucha de clases.

61
Dada la importancia estratégica de los sucesos colombianos a ojos de Washington y el
potencial que la lucha tiene como filo para cortar la hegemonía de EEUU en América
Latina, es importante tener en cuenta que la acumulación de capital norteamericano
depende de los resultados de la lucha política dentro de un estado-nación. Además,
reconociendo la posición central que ocupa el petróleo como fuente principal de
energía para EEUU, una victoria político militar de EEUU en Colombia aislaría a
Chaves y facilitaría los esfuerzos para minar a su régimen. Mientras que las
FARC/ELN existan como el radical "demonio más grande" (a ojos de Washington), los
planificadores de la política norteamericana tienen que moverse cuidadosamente
contra la política exterior de Chaves por temor a que el radicalice su política interna
en línea con la izquierda colombiana. A pesar de todos sus discursos nacionalistas
sobre política exterior, Chaves ha seguido una política fiscal bastante ortodoxa,
respetando e invitando a nuevos inversores extranjeros y ha pagado
escrupulosamente la deuda externa (e interna) de Venezuela. Por lo tanto Washington
ha seguido una política compleja hacia sus adversarios en el triángulo, manteniendo
relaciones frías pero correctas con el régimen de Chaves, y al mismo tiempo
aumentando drásticamente su apoyo a la guerra contra la FARC/ELN.

Política Multi-Via de Washington


Washington está intentando una política multi-via con las diferentes clases de
oposición que enfrenta en la región. En relación con Colombia, donde un vasallo de
EEUU controla el aparato del estado y las formaciones guerrilleras representan un
desafío sistemico, el Departamento de Estado ha declarado la guerra total, la
centralización y la expansión de la maquinaria de guerra y la marginalizacion de las
organizaciones populares autónomas en la sociedad civil. Mientras se tolera la zona
desmilitarizada en la que se realizan las negociaciones de paz, Washington intenta
apretar el cerco militar de la región, controlando militarmente toda la frontera
(especialmente la frontera ecuatoriana-colombiana) y preparando eventualmente el
ataque militar total sobre la dirección de la guerrilla dentro la zona desmilitarizada.
La estrategia militar norteamericana se ha centrado cada vez más en la expansión y la
eficacia operativa de las fuerzas paramilitares. Durante más de una década la CIA
ayudó a la formación de grupos paramilitares aparentemente para combatir el cartel
de la droga. Durante los últimos tres años, Washington ha escalado el apoyo
clandestino a las fuerzas paramilitares a través de la ayuda militar a las Fuerzas
Armadas Colombianas y tolero sus actividades con el narcotráfico. Los terroristas
paramilitares desempeñan un papel esencial en el Plan Colombia: realizando una
agresiva "limpieza social" de activistas campesinos en regiones enteras, sospechosos
de simpatizar con la guerrilla. La fuerza, estimada en 10.000 paramilitares, es la
"carta" de Washington para hundir las negociaciones de paz y convertir al conflicto
colombiano en una guerra total. La táctica de Washington es presionar para lograr la
presencia de las fuerzas paramilitares en las negociaciones de paz y luego permitir
que Pastrana medie como un centrista entre los dos extremos, imponiendo un arreglo
que sostenga el status quo socio- económico. Es muy probable que esto cause la
ruptura de las negociaciones y la guerra total.
Washington combina una política a dos bandas con las fuerzas paramilitares: "critica
de papel" en los informes anuales del Departamento de Estado y el apoyo material a
gran escala mediante la ayuda militar a los militares colombianos.
Mientras que EEUU sigue un camino casi exclusivamente militar con Colombia
(acompañado por pequeños incentivos financieros incorporando a las ONGs al trabajo
sobre cultivos alternativos), en Venezuela Washington intenta evitar precipitar
prematuramente una gran confrontación. El Departamento de Estado entiende que el
equilibrio de fuerzas dentro de Venezuela son desfavorables para cualquier acción
político militar. Chaves ha reformado el poder judicial, ganado las elecciones
legislativas, designado funcionarios con mentalidad constitucional y se ha asegurado
un sólido apoyo mayoritario entre la población. Los aliados de Washington entre la

62
elite empresarial, los partidos tradicionales y en el aparato de estado no se
encuentran en este momento en posición de proporcionar canales eficaces para un
esfuerzo desestabilizador dirigido y financiado por Washington. Por ahora la estrategia
es realizar una guerra de propaganda basada en la creación de condiciones favorables
para una futura desestabilizacion a gran escala y un golpe cívico-militar. Las tácticas
de EEUU son el reverso de su política hacia el régimen colombiano. Contra Chaves,
Washington habla sobre los peligros autoritarios de la centralización del poder; el
Departamento de Estado promueve una mayor autonomía para sus elites clientelares
de la sociedad civil. En Venezuela, Washington busca fragmentar el poder y
proporcionar una plataforma en la que reorganizar a los desacreditados partidos
tradicionales. Mientras en Colombia EEUU apoya los programas de austeridad de
Pastrana y el FMI, en Venezuela Washington se centra en la pobreza de las masas y el
desempleo, esperando estimular el descontento popular.
En Ecuador, al igual que en Colombia, Washington respalda firmemente el liderazgo
centralista del poder ejecutivo, la represión de los movimientos sociales y la
marginalizacion de la representación opositora en el Congreso. La dolarización de la
economía y la concesión de una base militar norteamericana son los más claros
indicios de la transformación de Ecuador en vasallo de EEUU.
La política multi-via norteamericana de confrontación militar (Plan Colombia) a través
del aparato del estado y las fuerzas paramilitares en Colombia, la presión diplomática
y política mediante las elites de la sociedad civil en Venezuela, la incorporación
política y económica del ejecutivo ecuatoriano definen el complejo modelo de
intervención.
Es demasiado temprano para realizar un juicio definitivo sobre la política
norteamericana multi-via. En sus estadios tempranos, el Plan Colombia ha llevado a
una utilización más agresiva de las fuerzas paramilitares y más bajas civiles pero no a
un retroceso efectivo de la guerrilla. En el lado negativo, el creciente deterioro de la
economía ha aumentado el descontento de los sectores urbanos y ha debilitado la
posición política de Pastrana evidenciado por las fuertes pérdidas en las elecciones
municipales de fines del 2000. En Venezuela, el régimen de Chaves está consolidando
el poder institucional, consiguiendo apoyo en los sindicatos mediante elecciones
libres, reteniendo al mismo tiempo el apoyo de las masas. En Ecuador los
movimientos sociales y la coalición aborigen-campesina retiene el poder de
movilización, aunque los aliados de Washington hayan triunfado momentáneamente
en presionarles con los acuerdos militares y la abierta subordinación de la economía
ecuatoriana al Tesoro de EEUU (mediante la dolarización).

Consecuencias de la escalada militar de EEUU.


El Plan Colombia – una típica guerra de baja intensidad (en la que se combinan las
armas y la financiación a gran escala de EEUU con la implicación de la infantería de
bajo rango) ya ha tenido un impacto de alta intensidad (en campesinos y trabajadores)
que está internacionalizando el conflicto. A pesar de los predecibles desmentidos, las
agencias militares y de inteligencia norteamericanas han estado activas en la
estimulación de las fuerzas paramilitares colombianas para diezmar el apoyo civil,
fundamentalmente campesino, de las FARC/ELN en los poblados. Docenas de
campesinos sospechosos, activistas comunitarios y otros son asesinados para
aterrorizar al resto de la población. Frecuentes barridas paramilitares de las regiones
ocupadas por el ejercito colombiano asesorado por EEUU ha llevado al desplazamiento
de más de un millón de campesinos. El terror paramilitar es parte del repertorio de
tácticas contra insurgentes de EEUU, diseñadas para vaciar el campo y negar a la
guerrilla apoyo logístico, comida y nuevos reclutas.
Mientras el Plan Colombia escala la violencia, miles de campesinos están huyendo y
cruzando la frontera hacia Venezuela, Ecuador, Panamá y Brasil. Inevitablemente los
ataques cruzados en la frontera de parte de los paramilitares sobre los refugiados ha
extendido el conflicto militar. Los familiares de los activistas guerrilleros que han

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tenido que huir mantienen sus lazos y contactos. La frontera y los limites se han
convertido en zonas de guerra en las que los ocupantes refugiados viviendo en la
miseria son partisanos en el conflicto y son objetivos de los militares colombianos.
Más que contener el conflicto civil, el Plan Colombia está extendiendo e
internacionalizando la guerra, exacerbando la inestabilidad en las regiones fronterizas
con los países vecinos.
El Plan Colombia claramente escala el grado y la visibilidad de la implicación
norteamericana en Colombia. Con unos 300 asesores militares y mercenarios
subcontratados adicionales que pilotan helicópteros, la implicación norteamericana ha
pasado de planificar, diseñar y dirigir la guerra al nivel táctico-operativo. Más aun, los
políticos norteamericanos han utilizado su presión financiera para premiar a los
oficiales militares colombianos colaboracionistas y maleables y castigar o humillar a
aquellos que no responden suficientemente a las directivas o al asesoramiento
norteamericano. La percepción (y la realidad) de los colombianos es que el Plan
Colombia está transformando una guerra civil en una guerra nacional. No existe
ninguna duda de que la elite colombiana y los sectores de la clase media alta están a
favor de una mayor y cada vez más directa intervención militar de EEUU. Sin
embargo, entre los campesinos la mayor presencia de EEUU significa un mayor uso de
defoliantes químicos, y redadas militares, cada vez más agresivas y destructivas para
erradicar la coca y otras plantas comestibles y eliminar físicamente a las personas que
se encuentran en el camino. El Plan Colombia está transformando una guerra civil en
una lucha de liberación nacional. Esta dimensión nacionalista podría proporcionar un
apoyo urbano añadido a la lucha de la guerrilla de estudiantes, profesionales y
sindicalistas mientras que empuja a los agricultores apolíticos al campo de la
guerrilla, para lograr la supervivencia de sus hogares.
El énfasis fundamental del Plan Colombia en una respuesta militar a la insurgencia
popular es la militarización de la sociedad colombiana – incrementando la salida al
extranjero de los profesionales y otros que escapan de la creciente intimidación
causada por las descontroladas fuerzas militares/paramilitares en las ciudades. La
colocación de Colombia en pie de guerra intimida al colombiano medio pero también
aliena a los colombianos de la clase media baja, sujetos a allanamientos arbitrarios e
interrogatorios. La perdida del limitado espacio urbano donde los colombianos realizan
el discurso civil aumentará la actividad clandestina de algunos mientras obligará al
retiro de la vida pública a otros. Las demandas sindicales y cívicas se consideran
"subversivas al esfuerzo de guerra" por el gobierno, la oposición civil está formada por
"quinta columnistas que actúan de parte de la guerrilla". El resultado es un aumento
del número de sindicalistas y periodistas asesinados. La intimidación de algunos será
acompañada por el rechazo radical del estado por otros.
El Plan Colombia requiere muchos miles de millones (3.500 millones de dólares) del
Tesoro colombiano, en un momento en que el gobierno está imponiendo medidas de
austeridad y cortes en gastos sociales que afectan adversamente a los grupos de
asalariados. Al aumentar los gastos militares de Colombia, el Plan Colombia aumenta
la oposición pública al Estado, que al mismo tiempo aumenta la demanda del aparato
político/militar de EEUU de incrementar el aparato represivo. Las políticas
neoliberales y la militarización del conflicto requiere un Estado centralizado más
grande y una sociedad civil encogida y restringida, al menos entre las clases populares
de la sociedad civil.
El reforzamiento del Estado y su compromiso para pelear en una guerra de dos frentes
– una guerra en el campo con armas, y en las ciudades con las políticas neoliberales
de austeridad- no solo profundiza la polarización entre el régimen y la población civil,
sino también cada vez más aísla al régimen y lo hace más dependiente de Washington
y de las desarrolladas fuerzas militares y paramilitares en las ciudades y en el campo.
El Plan Colombia tiene muchas consecuencias no intencionadas que lejos de contener
el conflicto y construir el apoyo para el régimen, extienden y profundizan el conflicto y
aíslan al régimen. Esencialmente esto sucede porque Washington y sus vasallos

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colombianos, cegados por la inquebrantable búsqueda del poder imperial hacen una
lectura falsa del desafío revolucionario.

Diagnóstico de Washington: Manías y Hechos


Esencialmente el Plan Colombia de Washington funciona en base a tres hipótesis
equivocadas 1) una falsa analogía extrapolada de sus victorias en América Central, 2)
varias ecuaciones falsas sobre la naturaleza de las guerrillas colombianas y sus
fuentes de poder, 3) un énfasis desubicado o enfoque exagerado sobre la droga como
base del poder político de la guerrilla.
El desafío al poder que significan las FARC/ELN no se puede comparar con las luchas
guerrilleras centroamericanas de los años 80. En primer lugar, existe el factor tiempo,
las guerrillas colombianas tienen una trayectoria más larga, acumulando una gran
cantidad de experiencias prácticas, particularmente sobre los obstáculos de los
acuerdos de paz que fracasan en la transformación del Estado y la reforma estructural
en el centro de una propuesta. En segundo lugar, el liderazgo guerrillero de las FARC
está compuesto principalmente por dirigentes campesinos o individuos que han
desarrollado profundos lazos con el campo, a diferencia de los comandantes
centroamericanos que eran mayoritariamente profesionales de clase media deseosos
de retornar a la vida en las ciudades y a una carrera política electoral. En tercer lugar,
la geografía es diferente. Colombia no solo es mucho más grande, la topografía
favorece la guerra de guerrillas. Además, la relación guerrilla política-terreno en
Colombia es mucho más favorable. Las guerrillas, por su origen social y su experiencia
están mucho más familiarizadas con el terreno de guerra. En cuarto lugar, los
dirigentes de la FARC han puesto en el centro de sus negociaciones políticas las
reformas socioeconómicas – a diferencia de los centroamericanos que priorizaron la
reinserción de los ex comandantes en el proceso electoral. En quinto lugar, las
guerrillas colombianas se auto financian totalmente y no dependen de las presiones y
los acuerdos de los apoyos de fuera – como era el caso de América Central. En sexto
lugar, las FARC han pasado por un acuerdo de paz – entre 1984-90 en que miles de
sus partidarios y simpatizantes fueron asesinados y no se realizó ningún avance en la
reforma del sistema socio económico. Finalmente las guerrillas han observado la
marcha de los acuerdos y no se han impresionado con los resultados; la ascendencia
del neoliberalismo, la impunidad de los militares violadores de los derechos humanos
o el enriquecimiento de muchos de los ex comandantes guerrilleros, algunos de los
cuales se han unido al coro que apoya la intervención norteamericana en Colombia.
Dadas estas diferencias, la política a dos bandas de Washington, hablando de paz y
financiando los cultivos alternativos al mismo tiempo que escala la guerra y promueve
la erradicación de los cultivos, está condenada al fracaso. La zanahoria de un acuerdo
de paz para los comandantes y la guerra de desgaste en la base no llevará a las FARC
a aceptar un acuerdo de paz en el que la inserción electoral, la continuidad
institucional militar y un neoliberalismo desbocado permanecen inamovibles.
La segunda hipótesis falaz de los políticos norteamericanos es el análisis simplista que
realizan de las fuentes del poder de las FARC. Los pensadores estratégicos de
Washington igualan a las FARC con el narcotráfico, derivando su fuerza de los
millones de dólares que acumulan para reclutar combatientes y a las "tácticas de
terror" que practican para intimidar a la población y ganar el control del campo. Las
ecuaciones simples: FARC=drogas, drogas=$$, $$=combatientes, combatientes=terror,
terror=crecimiento de control territorial.
Este enfoque superficial carece de dimensión histórica, social y regional, perdiendo de
vista completamente la dinámica social de la creciente influencia de las FARC.
Primero, ignora el proceso histórico de la formación y crecimiento de las FARC en
regiones y clases concretas. Las FARC han llegado a ser una formación guerrillera
formidable mediante la acumulación de fuerzas a lo largo del tiempo, no linealmente
sino con avances y retrocesos. Los lazos familiares, las experiencias de vivir y trabajar
en regiones abandonadas o amenazadas por el Estado han desempeñado un gran

65
papel en reclutamiento y movimiento – construyéndose a lo largo de un periodo de 35
años. Por un camino de pruebas y errores, reflexionando y estudiando, las FARC han
sido capaces de acumular gran cantidad de entendimiento práctico de la psicología y
las bases materiales de la guerra de guerrillas y el reclutamiento masivo. A traves de
su historia de defender la reforma agraria y los derechos de los campesinos las FARC
han sido capaces de crear cuadros campesinos que conectan a los habitantes de los
pueblos y a los dirigentes y comunican en ambas direcciones. Estos lazos históricos y
sus experiencias, mucho más que el impuesto al narcotráfico, son el instrumento del
crecimiento de las FARC. En realidad, el papel del impuesto a la venta de las FARC
está moldeado por su evolución histórica y política y no viceversa. La decisión de
cobrar impuestos a los narcotraficantes y reinvertir los fondos en el movimiento – no
obstante algunos ejemplos aislados de enriquecimiento personal – revela el carácter
político del movimiento. En las zonas bajo control de las FARC no se vende ni se
consume droga. Las FARC protegen a los productores campesinos, mientras que los
aliados políticos y militares de los EE UU, y sus bancos, comercializan las drogas y
blanquean los beneficios.
Socialmente las FARC se encuentran insertas en la estructura de clases, acoplándose
con los habitantes de los pueblos y defendiendo los intereses de los campesinos. Las
FARC reclutan sus soldados de los campesinos y de los pobres de las ciudades con los
que trabajan y con los que en muchos casos tienen relaciones familiares. Hasta el
punto en que cuando las depredaciones de los militares/paramilitares destrozan los
pueblos, los jóvenes campesinos quedan libres y dispuestos a integrarse al ejército
guerrillero. Lo mismo sucede con los programas de erradicación de coca: la
destrucción del medio rural crea condiciones propicias para escuchar la llamada a las
armas de la guerrilla.
La fortaleza de la guerrilla en las provincias proviene no solo del gobierno de
explotación y abusos de las elites económicas sino también de la concentración del
gasto del Estado y el consumo en Bogotá y aunque en menos proporción también en
las otras ciudades principales. La polarización histórica campo-ciudad ha contribuido
a la formación de ejércitos rurales, tanto por los políticos regionales como por la
guerrilla. Pero la intervención violenta y arbitraria en el campo de los militares al
servicio de la elite política de Bogotá y de los propietarios de la tierra residentes,
aumenta la distancia entre la clase política y los campesinos, muchos de los cuales se
sienten más cerca de la guerrilla.
Finalmente, los políticos norteamericanos enfatizan en exceso la centralización de los
ingresos provenientes de la droga en la guerra de guerrillas. Nadie puede negar que el
impuesto a la droga es un factor importante, una fuente de ingresos necesaria para
financiar las compras de armas y alimentos. Pero no es de ninguna forma suficiente.
Lo que los ideólogos del Plan Colombia ignoran o desvalorizan es la importancia de la
lucha de las FARC en la representación de los intereses básicos de los campesinos
(tierra, créditos, caminos, etc.), sus llamamientos a la educación política e ideológica,
los servicios sociales y la ley y el orden que proporcionan. En la mayoría de sus tratos
con la población rural, las FARC representan el orden, la rectitud y la justicia social.
Mientras que el impuesto a la droga compra armas, es esta unión de actividades
sociales, políticas e ideológicas la que resuena en el campesinado y atrae a los
campesinos a la convocatoria a las armas. La lealtad de clase y las alianzas en los
pueblos no se compran con el impuesto a la droga o con las armas. Si fuera así, las
fuerzas militares y paramilitares serían fuerzas invencibles! La fuerza de las FARC se
basa en el interjuego de los llamamientos ideológicos y la resonancia de sus análisis y
las prácticas políticas con la realidad diaria de la vida del campesinado.
Para minar a las FARC, Washington debería cambiar la realidad socio económica, que
el Plan Colombia está diseñado para defender.

Resultados y Perspectivas de un "Diagnóstico Equivocado".

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El Plan Colombia de Washington es el típico ejemplo de un poder imperial volcando
armas y dinero para promover a un vasallo leal (el régimen de Pastrana) que cada vez
más se apoya en la coerción (las fuerzas militares y paramilitares) y en los aliados
económico políticos que se apropian de la tierra, quitándosela a las familias de los
campesinos. Los militares reclutan conscriptos con ningún costo para los ingresos
militares y entrenan profesionales militares sin ninguna compenetración con la gente
(solo lealtad a la jerarquía) y que no tienen familiaridad alguna con el terreno de
lucha. Los oficiales están entrenados en el armamento militar de alta tecnología y su
principal preocupación es la promoción profesional. En general, el programa de
militarización dirigido por EEUU no la levantado la baja moral de los conscriptos o de
los oficiales de rangos inferiores. Las tácticas de los militares están dirigidas a los
grupos de civiles de los que se reclutan muchos conscriptos. La destrucción a gran
escala de cultivos y poblados no es muy atractiva para los reclutas normales – y
explica la razón por la cual los militares se apoyan en los asesinos pagados de los
grupos paramilitares para llevar adelante la "guerra sucia". El Plan Colombia provoca
el miedo y la huida de los campesinos y alguna vez las formaciones paramilitares
reclutan a unos pocos entre la juventud desarraigada. Sin embargo, es dudoso, por
razones de historia, biografía y antecedentes socio económicos, que las fuerzas
paramilitares puedan igualar a las FARC/ELN en conseguir nuevos combatientes.
La continuación y profundización de la guerra y el aumento del aislamiento del
régimen está llevando a una mayor implicación de EEUU. En este momento los
asesores norteamericanos están enseñando y dirigiendo una guerra de alta tecnología
y proporcionando liderazgo operacional en las cercanías de los campos de batalla.
Washington está presionando para extender las bases operativas a nuevas regiones y
estas guarniciones serán objetivos de las fuerzas guerrilleras. ¿Si las fuerzas
colombianas no son capaces de defender las bases avanzadas desde las cuales operan
los asesores norteamericanos, esa será la excusa para enviar más tropas
norteamericanas para proteger las bases? Esto sería el comienzo de una cadena que
llevaría a mayor implicación de EEUU.
Mientras es posible hacerse preguntas sobre el grado y la profundidad de la futura
implicancia militar norteamericana, no hay duda de que el Plan Colombia significa la
profundización de la guerra y que con seguridad conducirá a minar aun más la
economía colombiana. El Tesoro colombiano se vaciará para financiar la guerra, la
guerra creciente por aire y tierra provocará un aumento masivo de los refugiados y
desestabilizará a las economías regionales (y en última instancia, nacionales) Los
campos de refugiados con frecuencia se convierten en semilleros para políticas
radicales –las políticas de los desarraigados. Florecerán la droga, el contrabando y
otras actividades delictivas, forzando la capacidad de vigilancia de las fronteras de los
países vecinos. La historia nos enseña que EEUU no será capaz de mantener los
efectos de su guerra fuera de sus fronteras: se producirá otra vez un efecto
"boomerang".

Conclusión: El Apoyo Explosivo


La explosión se refiere a los inesperados efectos adversos de la implicancia de EEUU
en las guerras de ultramar. Por ejemplo, el entrenamiento realizado por EEUU de
exilados cubanos y de fanáticos islámicos afganos para luchar contra el comunismo
llevó a la creación de bandas de narcotraficantes altamente organizadas que
suministraron a los mercados norteamericano y europeos y más tarde se involucraron
en actividades terroristas, en algunos casos atacando objetivos norteamericanos.
Los grandes narcotraficantes colombianos no son la gente descrita por los jefes
antidrogas de Washington y difundidas por los defensores ideológicos del Plan
Colombia. Las llamadas narco guerrillas y los campesinos que cultivan coca reciben
menos del 10% de las ganancias porque ellos solo producen y gravan la materia
prima. Los grandes beneficios provienen del mercado de exportación y del blanqueo de
los beneficios de la droga. La configuración real del poder del narcotráfico en cada

67
punto de tránsito al consumidor demuestra que son aliados estratégicos de EEUU en
la guerra contrarevolucionaria. Si observamos las rutas de la droga a través del Caribe
y de América Central, veremos que pasan a través de importantes regimenes
clientelares y que obviamente se mueven con el respaldo oficial.
Lo mismo es cierto para el Sur Asiático y para Oriente Medio. La producción de droga,
su procesamiento y transporte sigue una ruta a través de vasallos norteamericanos
nuevos o viejos: Afganistán, Burma, las repúblicas ex-Sovieticas—Turquía—Bosnia,
Albania—Europa/USA.
Turquía es el centro de todo narcotráfico europeo con la protección activa de los
militares turcos y las agencias de inteligencia. Tienen profundos lazos con
delincuentes bosnios y albaneses cuyas actividades son facilitadas por el fuerte
respaldo político y militar norteamericano de Albania/Kosovo y Bosnia. Con respaldo
oficial estos gángsters llevan el negocio de la droga, el tráfico de blancas y de armas.
En algunos casos, los aliados estratégicos de Washington y los vasallos
anticomunistas se han divorciado, en muchos casos después haber sido entrenados
en armas y suministro por la CIA. Por ejemplo, ex vasallos de la CIA han organizado
células terroristas que han bombardeado objetivos como el New York's World Trade
Center.
Colombia representa potencialmente un golpe similar. Los traficantes que compran las
hojas de coca, procesan la pasta y presentan el producto final (polvo), prácticamente
en todos los casos están trabajando con o son miembros de los grupos paramilitares,
altos mandos militares, terratenientes y bastantes banqueros y otros respetables
capitalistas, que blanquean dinero proveniente de la droga, inviertiendolo en
propiedades, construcción, etc. Los beneficios provenientes de operaciones en el
extranjero se blanquean en los principales bancos norteamericanos y europeos, como
ha sido revelado por investigaciones presentes y pasadas. Los aliados políticos claves
de EEUU en Colombia y las influyentes elites económicas de los bancos
norteamericanos son los principales jugadores en el narcotrafico, minando la
propaganda fundamental ideológica del Plan Colombia de Washington y revelando su
verdadera base imperial. Los narcotraficantes respaldados por EEUU se encuentran
hoy promoviendo el abuso de la droga y el delito, que continua plagando las ciudades
norteamericanas, especialmente entre los menores. En segundo lugar, la violencia
asociada con el narcotráfico crea distorsiones conocidas que sacuden los negocios de
ultramar, norteamericanos y europeos. En tercer lugar, al involucrarse en
confrontaciones violentas los oficiales narcoparamilitares desestabilizan el clima de
inversión, perpetuando la inseguridad e inhibiendo las inversiones a largo plazo. Tan
pronto como se vea más claramente la brecha entre la ideología antidroga de EEUU y
su conexión con las fuerzas narcomilitares/paramilitares, seguramente creará más
descontento interno. Por ahora no hay perspectivas de un movimiento de oposición a
gran escala en EEUU. Pero en Colombia, en Venezuela, Ecuador y el resto de América
Latina, que se saben el blanco de la guerra para salvar al Imperio, el avance de la
lucha revolucionaria colombiana tendrá grandes consecuencias para el futuro.

Artículo cedido por Cuba Siglo XXI

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¿De quién es la violencia en Palestina?

Por James Petras

Los medios de comunicación y los sectores políticos pro israelíes no dejan de hablar y
de escribir machaconamente acerca de la violencia en Gaza o en Cisjordania. Ariel
Sharon, el recientemente elegido primer ministro de Israel, proclama que no negociará
con Arafat hasta que los palestinos renuncien a la violencia. La prensa respetable de
Estados Unidos, The New York Times y Washington Post, se hacen eco de los
argumentos de Sharon, como era de esperar.
Lo que los medios de comunicación de Israel y de Estados Unidos cuentan de la
violencia palestina guarda resabios de las prácticas de esos regímenes totalitarios y
autoritarios que acusan a sus víctimas de los crímenes que cometen contra ellas. En
esta lucha unilateral entre David y Goliat, las pedradas de unos honderos
adolescentes se miden con carros blindados, fusiles automáticos y helicópteros de
combate. Los resultados de este desigual enfrentamiento ponen de manifiesto las
mentiras de la propaganda mediática de israelíes y norteamericanos sobre la violencia
de los palestinos.
Desde que empezó la Intifada el 28 de septiembre del año pasado, los palestinos han
sido mayoría entre los muertos habidos en enfrentamientos. Casi un tercio son niños,
casi la mitad no habían tenido participación en los enfrentamientos y cerca del 90%
eran civiles. Ni uno solo de estos asesinatos a cargo de las fuerzas armadas israelíes o
de colonos paramilitares ha sido objeto de investigación, lo que ha otorgado a los
asesinos una inmunidad absoluta. La afirmación de los israelíes en el sentido de que
fueron atacados en controles tumultuarios se ve desmentida por el hecho de que cerca
de las tres cuartas partes de los palestinos heridos de bala presentaban impactos en
la parte superior del torso (pecho, estómago, cabeza).
Los asesinatos y las mutilaciones a manos de militares y colonos israelíes se pueden
comparar con la violencia de las fuerzas militares y paramilitares colombianas. La
violencia en los territorios ocupados es manifiesta y abrumadoramente una violencia
agresiva de los israelíes contra los palestinos: tiene por escenario ciudades y
poblaciones de los palestinos y las víctimas son palestinas.
Según los medios de comunicación estadounidenses y los propagandistas israelíes, la
violencia de los judíos está guiada exclusivamente por razones de seguridad nacional.
Los datos históricos, sin embargo, revelan algo diferente. Las fuerzas israelíes han
asesinado a 89 trabajadores médicos, han acribillado a tiros, como mínimo, seis
hospitales palestinos y han disparado contra 40 periodistas. Estos ataques contra
objetivos civiles en misiones humanitarias violan las leyes y acuerdos internacionales,
pero el pueblo elegido nunca se ha sentido constreñido dentro de los límites de unas
leyes que, a fin de cuentas, no dejan de ser terrenales.
Los ataques a los periodistas no son por casualidad: no se ha disparado ni un solo tiro
a ninguno de los periodistas que escriben opiniones apologéticas en favor del Estado
de Israel, sino que tan sólo se ha abierto fuego contra los periodistas que son
neutrales o que han facilitado amplios reportajes y fotografías sobre las víctimas
palestinas.
El punto clave de esta confusión que tienen los israelíes entre los que es un objetivo
militar y lo que es un objetivo civil es que no se trata de una acción policial; se trata
de una guerra abierta en la que todos los palestinos son objetivos reales o potenciales.
La verdad de este conflicto es que los palestinos están librando una guerra de
supervivencia con el objeto de evitar que los echen al mar. La lógica de la política
israelí, incluso bajo el ex primer ministro Barak o especialmente bajo él, era la
construcción de nuevos asentamientos judíos, el desplazamiento de todavía más

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palestinos y el socavamiento de su economía por el procedimiento de destruir sus
medios de producción y de intercambio de mercancías. La solución final de Sharon
consiste en que la población árabe abandone por completo los territorios ocupados.
¿Una conclusión exagerada? Los antecedentes históricos nos dicen lo contrario. A lo
largo de los dos años de negociaciones de paz de Barak, se construyeron más
asentamientos judío israelíes que en cualquier otro periodo anterior de dos años. Los
datos desmienten la retórica de Barak, la de tierra por paz, en las ruedas de prensa.
En segundo lugar, los israelíes cerraron de forma premeditada todas las carreteras,
aeropuertos y puertos, lo que obligó a los productores palestinos a buscar mercados
dentro de los territorios ocupados y en el mundo exterior, lo que ha acabado con el
comercio, el empleo y la producción (el PIB ha caído un 15%).
El desempleo ha aumentado hasta cerca del 50% y muchas empresas han tenido que
echar el cierre. Cerca de 3.000 edificios han resultado dañados o destruidos y más de
25.000 olivos y otros árboles frutales han quedado arrasados. Miles de hectáreas de
tierras han sido ocupadas al haber aplicado los israelíes la práctica de la denominada
responsabilidad colectiva, que, irónicamente, fue puesta en marcha por primera vez
por la Gestapo en represalia contra la Resistencia durante la II Guerra Mundial.
La ocupación armada de los israelíes ha llevado al cierre de escuelas, ha desarraigado
a 20.000 estudiantes, ha convertido escuelas árabes en acuartelamientos militares,
ha bombardeado o causado daños en decenas de centros educativos y ha acabado con
la vida de medio centenar de estudiantes que regresaban desde la escuela a su casa.
La política de tierra quemada de los israelíes, el estrangulamiento de la economía y de
los servicios sanitarios y educativos, la ocupación de tierras y el uso indiscriminado
del terror de Estado tienen un objetivo político: se trata de no dejar ni un sólo
momento de acorralar y de aislar a los palestinos en islas de pobreza y desolación sin
los recursos necesarios y, por último, forzar su éxodo total.
La elección de Sharon es representativa de esta política. Su simbólica invasión, el 28
de septiembre del año 2000, de un lugar religioso islámico constituyó toda una
declaración de principios, una manera de decir a los palestinos que no hay nada
sagrado, que no hay un sólo lugar que sea de los palestinos y que los judíos israelíes
pueden entrar por las bravas donde les apetezca con total impunidad. Ese es el
mensaje que Sharon, con el respaldo de Barak y la clase dirigente israelí, dirigió a los
palestinos, y así es como lo entendió el mundo árabe. Barak habría preferido el doble
lenguaje, hablar de paz y ocupar tierras, en lugar de la abierta y provocadora
ostentación de poder e impunidad que hizo Sharon.
La elección de Sharon no fue consecuencia de una falta de seguridad de los israelíes;
es la búsqueda de un hombre fuerte que sea capaz de echar mano de toda la firmeza
que haga falta para profundizar y ampliar la política de Barak de expansión de los
judíos en tierras árabes. Tal y como Sharon se ha hartado de proclamar, «lo único que
entienden los palestinos es la fuerza».
Sharon y todos los políticos israelíes han ignorado todas las resoluciones y acuerdos
internacionales, todas las condenas de las Naciones Unidas y todas las críticas de la
Unión Europea, porque cuentan con el respaldo económico y militar de Washington.
Eso quedó puesto de manifiesto hasta la saciedad bajo el presidente Clinton, que era
conocido entre los diplomáticos occidentales como el presidente de Tel Aviv. Nunca ha
estado ningún presidente norteamericano tan estrechamente ligado al estado de
Israel, tan influido por los políticos israelíes y por el poder financiero judío americano.
Su Gobierno contaba con mayoría judía (Defensa, Asesoría de Seguridad Nacional,
Política Exterior, Agricultura, el banco central); el principal receptor de ayuda exterior
fue Israel y él mismo tuvo una intervención decisiva en el indulto de uno de los más
conocidos estafadores financieros judíos y fugitivos de la Justicia de la historia de los
Estados Unidos (Marc Rich), en respuesta a «las recomendaciones» de los más
destacados dirigentes israelíes (Barak, entre ellos), lo cual hizo que montara en cólera
todo el espectro político de Estados Unidos.

70
El apoyo de los israelíes a Marc Rich se basaba en sus donativos de 200 millones de
dólares a organizaciones benéficas israelíes, dinero que ese hombre había estafado a
los ciudadanos norteamericanos.
El nuevo presidente Bush no tiene los mismos lazos políticos y no está influido por los
grupos israelíes de presión. Su Gobierno se compone fundamentalmente de
capitalistas de los sectores extractivos (minería, petróleo) del Oeste. No están
presentes Wall Street y los capitalistas financieros. Su vicepresidente, Cheney,
mantiene buenas relaciones con los conservadores gobernantes árabes de Oriente
Medio.
No va resultar tan probable que los grupos israelíes de presión tengan al régimen de
Bush en el bolsillo. Es posible que Bush no acabe siendo tan fanáticamente pro israelí
como Clinton. Todo va a depender de si los intereses económicos de Estados Unidos
en Oriente Medio se ven amenazados por la belicosa actitud de Sharon, pues a Bush y
Powell les trae sin cuidado la violencia de los israelíes contra los palestinos. Lo que les
preocupa es de qué forma va a afectar el terrorismo de Estado de Sharon a los
intereses petroleros en Oriente Medio y a las alianzas estratégicas con los estados
árabes del Golfo Pérsico. El tiempo lo dirá.

71
Centralidad del mundo en el estado actual

James Petras
Especial para Rebelión
Traducción para Rebelión: J. M. Ribó

I. INTRODUCCIÓN
Uno de los mitos más extendidos e insidiosos de nuestro tiempo es la idea que vivimos
en un mundo sin estados-nación. Nada podría estar más lejos de la verdad. En todas
las regiones del mundo el estado -ya sea imperial, capitalista o neo-colonial- se ha
reforzado, sus actividades se han expandido, su intervención en la economía y
sociedad civil es omnipresente. El estado en las naciones imperialistas -lo que
podríamos llamar estado imperialista- es particularmente activo en lo que respecta a
la concentración del poder en el interior de la nación y en su proyección exterior con
la ayuda de una gran variedad de instituciones, circunstancias económicas y políticas
y mediante el establecimiento de vastas esferas de influencia y dominio. El estado
imperialista de los Estados Unidos (USA) lidera el camino, seguido por la Unión
Europea (UE), liderada por Alemania y Francia, y Japón. El poder del estado
imperialista se extiende a las instituciones financieras internacionales (IFI) como el
Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Asiático (BA),
la Organización Mundial de Comercio (OMC), etc. Los estados imperialistas
proporcionan la mayor parte de los apoyos económicos, nombran a los lideres de las
IFIs y los mantienen responsables de implantar políticas que favorezcan a las
empresas multinacionales (EMN) de sus países respectivos. Los que abogan por un
mundo sin estados-nación o sostienen teorías globalizadoras (TG) no aciertan a
comprender que las IFIs no son una más elevada o nueva forma de gobierno más allá
de los estados-nación sino más bien instituciones cuyo poder deriva de los estados
imperialistas.
Este ensayo se ocupará de discutir y criticar los argumentos infundados de las teorías
globalizadoras y, a continuación, detallar y discutir el significado del estado en la
economía actual en los ámbitos mundial, regional y local. La tercera sección del
ensayo mostrará una explicación de las razones del crecimiento de la estatalización en
las economías neoliberales del mundo.

II. ARGUMENTOS DEL MITO DEL "MUNDO SIN ESTADOS-NACIÓN"


Los que abogan por la tesis del "mundo sin estados-nación" , a quienes llamaremos
"teóricos de la globalización" parten de un conjunto de premisas muy dudosas. Existen
variaciones y matices entre ellos: algunos argumentan que el concepto del
estado-nación es anacrónico, otros argumentan que está en decadencia, otros, que ya
no es una realidad. Mientras estas diferencias continúan generando debate, lo que es
más significativo son las premisas comunes de los teóricos de la globalización. Estas
premisas cuestionables incluyen las siguientes:
Premisa 1: Las EMN son corporaciones globales que no tienen ninguna localización
específica en ningún estado-nación en particular. Constituyen, pues, una nueva
economía mundial divorciada de los controles nacionales y son parte de una nueva
clase dirigente mundial.
Esta premisa se basa en el hecho de que las empresas multinacionales operan en un

72
buen número de países, son móviles y tienen el poder de evadir impuestos y
regulaciones de muchas jurisdicciones nacionales. Existen varios problemas tanto a
nivel conceptual como empírico con esta hipótesis.
En primer lugar, el hecho que las EMNs operen en muchos países no excluye que los
cuarteles generales en donde se toman las decisiones estratégicas más importantes y
en donde se concentran directores y beneficios están situadas en USA, UE y Japón.
En segundo lugar, la movilidad se basa en decisiones estratégicas tomadas por la
dirección en los cuarteles generales de los centros imperiales. Estas decisiones
dependen de las condiciones políticas y económicas creadas por el estado imperialista
y sus representes en las IFIs. La movilidad está supeditada a las relaciones entre
estados.
En tercer lugar, la evasión de impuestos y regulaciones son posibles por políticas
deliberadas llevadas a cabo por los estados imperialistas y sus bancos
multinacionales. La no promulgación de leyes contra la transferencia de ganancias
ilícitas desde países neo-coloniales hacia los estados imperialistas es una forma que
tiene el estado para favorecer la concentración de riqueza a gran escala que fortalece
las cuentas exteriores de las economías imperialistas. El desprecio por parte de las
EMNs de las regulaciones de los países neo-coloniales es parte de un conjunto más
amplio de relaciones de poder ancladas en las relaciones entre estados neo-coloniales
e imperialistas.
Premisa 2: Los gobiernos de los viejos estados-nación han sido desbancados por un
nuevo gobierno mundial, constituido por los mandatarios de las IFI, de la OMC y los
de las EMNs. Éste es un argumento basado en una discusión superficial del
epifenómeno, más que en una visión analítica de la estructura del poder. Aunque es
cierto que las IFIs toman importantes decisiones en gran número de puntos
geográficos afectando de forma importante distintos sectores económicos y sociales,
estas decisiones y quienes las toman están íntimamente relacionados con los estados
imperialistas y las EMNs que los influencian. Los altos cargos de las IFIs han sido
nombrados por sus gobiernos nacional/imperialistas. Todas las políticas que dictan
las condiciones para la concesión de créditos son establecidas por los ministros del
tesoro, finanzas y economía de los estados imperialistas. La inmensa mayoría de la
financiación de las IFIs proviene de los estados imperialistas. La representación en el
consejo ejecutivo de las IFIs es proporcional a la financiación otorgada por los
distintos estados imperialistas. El FMI y el BM han sido siempre dirigidos desde USA o
la Unión Europea.
La visión que tienen los globalistas sobre el poder de las IFIs está basada en la
discusión del poder derivado, no en su origen en el estado imperialista. En este
sentido, el poder internacional está basado en los estados imperialistas, no en
entidades supra-nacionales. El último concepto sobrestima en gran medida la
autonomía de las IFIs y subestima su subordinación a los estados imperialistas. El
significado real de las IFIs se encuentra en cómo magnifican, extienden y profundizan
el poder de los estados imperialistas y cómo se convierten en terreno para la
competencia entre estados imperialistas rivales. Lejos de desplazar a los viejos
estados, las IFIs han fortalecido sus posiciones.
Premisa 3: Uno de los argumentos más comunes de los teóricos de la globalización
sostiene que ha tenido lugar una revolución de la información, eliminando las
fronteras entre los estados y creando una nueva economía global. Las TG argumentan
que una nueva revolución tecnológica ha transformado el capitalismo aportando un
nuevo ímpetu al desarrollo de las fuerzas productivas. La afirmación de que las
tecnologías de la información han revolucionado las economías y, en consecuencia,
han creado una nueva economía global en la cual los estados-nación y las economías
nacionales se han convertido en superfluos es extremadamente dudosa.

73
La comparación del crecimiento de la productividad en USA en los últimos 50 años no
apoya el argumento globalizador. Entre 1953-73, antes de la llamada revolución de la
información, en USA la productividad creció una media del 2,6%; con la introducción
de los ordenadores, la productividad creció entre 1972-95 menos de la mitad. Incluso
en el llamado boom de 1995-99, el crecimiento de la productividad se situó en el 2,2%,
todavía por debajo de las cifras del periodo anterior a los ordenadores. Japón, el país
que hace un uso más extenso de ordenadores y robots ha sido testigo de una década
de estancamiento y crisis. Entre los años 2000-01, el sector de la información se
sumió en una profunda crisis. Decenas de miles de trabajadores fueron despedidos,
cientos de empresas suspendieron pagos, la cotización de las acciones cayó alrededor
del 80%. La burbuja especulativa, que definió la llamada "economía de la información"
explotó. Aún más, la mayor fuente de crecimiento de la productividad según los
globalizadores estaba en la informatización del área de la fabricación de ordenadores.
Algunos estudios han mostrado que los ordenadores usados en los centros de trabajo
se dirigen más al trabajo personal que al intercambio de ideas. Algunas estimaciones
sitúan en el 60% el tiempo de ordenador destinado a actividades no relacionadas con
la empresa. Las empresas de fabricación de ordenadores suponen el 1,2% de la
economía de los USA y menos del 5% del capital.
Aún más, el censo de población de USA proporciona otra explicación a las cifras de
alta productividad -los cinco millones de trabajadores americanos -mayoritariamente
inmigrantes ilegales que inundaron el mercado de trabajo norteamericano en los 90s.
Si consideramos que la productividad se mide por la producción por trabajador
estimado, los cinco millones de trabajadores no contabilizados inflaron los datos de
productividad. Si se incluyen los cinco millones, las cifras bajarían más allá del 2%.
Con la caída de la economía de la información y su valor en bolsa, se hace claro que la
revolución de la información no es la fuerza trascendente que define a las economías
de los grandes estados imperialistas y menos aún configura un nuevo orden mundial.
El hecho de que la mayoría de la gente disponga de ordenadores y que algunas
empresas tengan mayor control sobre sus inventarios, etc. no significa que el poder se
haya alejado de los estados-nación. Las afirmaciones de los publicistas sobre la
"revolución de la información" no tienen fundamento ya que los inversores en bolsa
trasladan sus inversiones hacia la economía real y lejos de las empresas ficticias de
alta tecnología, que no obtienen beneficios y sí, en cambio, pérdidas crecientes.
Premisa 4: En relación con la premisa anterior, los globalistas argumentan que
vivimos en una nueva Economía que ha desplazado la Vieja Economía industrial,
minera, agrícola y de servicios sociales. Según los globalistas, el 'mercado' crea una
'democracia real' en la cual 'la gente corriente' elige su futuro, y la eficiencia de las
nuevas tecnologías asegura un alto crecimiento. La recesión del final de 2000 y de
2001 ciertamente rechaza las afirmaciones de los ideólogos de la Nueva Economía: el
ciclo de negocio continúa operando y, aún más, el ciclo se acentúa particularmente
por la naturaleza altamente especulativa de la 'Nueva Economía. De hecho, la 'Nueva
Economía' manifiesta todas las características de una economía volátil y especulativa,
orientada a la obtención de beneficios desorbitados. En la ausencia de beneficios o
incluso en periodo de recesión, sucede que mucho de lo que fue calificado de 'Nueva
Economía' fue una estafa financiera colosal, en donde los grandes beneficios de los
primeros inversores llevó a la ruina de los inversores posteriores.
La nueva eficiencia prometida por los publicistas de la 'Nueva Economía' no pudo
resistir la lógica del ciclo de negocio capitalista. La producción "Just in time" estaba
basada en un crecimiento estable y continuo de la demanda: la recesión de 2001, la
caída repentina de la demanda, llevaron a una acumulación de stocks entre
productores y vendedores, y los despidos resultantes. Los problemas de liquidez
incrementaron las deudas y las bancarrotas propias de la "Vieja Economía".
Está claro que la llamada "Nueva Economía" no trasciende la crisis capitalista; de
hecho, es más vulnerable y dispone de menos recursos en qué apoyarse ya que buena

74
parte de sus movimientos de capital dependen de expectativas especulativas de
beneficios altos continuados. La brusca caída de ganancias en publicidad de los sitios
web y la saturación del mercado informático ha llevado a una crisis estructural de los
productores de hardware y software, que, a su vez, ha producido una enorme
sacudida en la 'industria' -el desorbitado valor de las acciones ha caído a una fracción
de su valor y las más grandes empresas de Internet están luchando por sobrevivir, no
para definir la naturaleza de una 'Nueva Economía'.
Premisa 5: Algunos teóricos sobre la globalización, como Toni Negre, escriben sobre un
'sistema imperialista' en oposición a los estados imperialistas -como si uno pudiera
existir sin los otros. El 'sistema' no tiene 'centro' puesto que todos los estados han
perdido su significación especial ante las todopoderosas EMNs que dominan los
mercados. Una explicación basada en los sistemas no acierta a reconocer la clase y el
poder institucional de los bancos y empresas públicas. Aún peor, los teóricos de los
sistemas no aciertan a relacionar las estructuras, operaciones, códigos legales y
enlaces entre los estados imperialistas, las empresas multinacionales y sus filiales en
las IFIs. El vasto alcance de su poder se concentra en beneficios, intereses, rentas y
royalties en los países imperialistas. El 'sistema' se deriva y se sostiene por las fuerzas
combinadas de los estados imperialistas y sus EMNs. Hacer abstracción de las
especificidades de la propiedad y el poder estatal para describir un sistema
imperialista es perder de vista las contradicciones básicas y los conflictos, las
rivalidades entre los estados imperialistas y las luchas por el poder del estado. La
quimera de los "imperios sin estado" contiene los mismos problemas que la idea de un
'mundo sin naciones-estado' -exagera la autonomía del capital respecto al estado y
propaga las proposiciones falsas de las 'ideologías del mercado libre', que argumentan
que el 'mercado' (o, en palabras de Negri, el "capitalismo colectivizado") domina el
sistema imperialista.
Premisa 6: Cuando los globalistas definen las configuraciones de poder operan en un
nivel de abstracción tan alto que amalgama las variaciones más significativas en
regímenes, estados, configuraciones de clase. Como resultado, no tienen una
concepción muy convincente de los cambios socioeconómicos. El malentendido más
flagrante se halla en su aproximación al sistema mundial, con sus categorías de
'núcleo' o 'centro' y semi-periferia y periferia. Este tipo de estratificación abstracta y
simplista de la economía y del poder mundial subordina la dinámica de las relaciones
de clase a una distribución estática de las acciones de los mercados. Las categorías
abstractas oscurecen las diferencias fundamentales en los intereses de clase entre
naciones de cada categoría; diferencias que determinan cómo las acciones del
mercado son distribuidas en el interior de las naciones, la posesión de la propiedad,
los niveles de vida así como diferencias entre países dinámicos y estancados. Más
fundamentalmente, contemplando las posiciones del mercado, los globalistas pasan
por alto la ubicuidad del estado en la preservación y desafío de las relaciones entre los
estados y las economías y en la reconfiguración de la economía mundial.

III LA CENTRALIDAD DEL ESTADO


En el mundo actual, el estado-nación, tanto en su forma imperial como neo-colonial
ha multiplicado y expandido su actividad. Lejos de ser un anacronismo, el estado se
ha convertido en un elemento central en la economía mundial y en el seno de los
estados-nación. De todos modos, las actividades del estado varían según su "carácter
de clase", es decir, si son imperialistas o neo-coloniales.

Estados imperialistas

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En los recientes años la centralidad de los estados imperialistas se ha evidenciado en
áreas fundamentales de actividad político-económica, cultural y económica que
refuerzan la posición de los poderes imperialistas, particularmente los de USA.

Gestión de la crisis
En la década pasada diversas e importantes crisis económicas y financieras tuvieron
lugar en varias regiones del mundo. En todos los casos, los estados imperialistas,
particularmente los USA intervinieron para salvar las EMNs, y evitar el colapso de los
sistemas financieros. Por ejemplo, en 1994, cuando el sistema financiero mexicano
estaba al borde del hundimiento, el entonces presidente Clinton intervino para enviar
20.000 millones de dólares al estado Mexicano para salvar a los inversores
estadounidenses y estabilizar el peso. En segunda instancia, durante la crisis Asiática
de 1998, los USA y los gobiernos europeos aprobaron una ayuda multimillonaria del
FMI-BM a cambio de una apertura en las economías de esos países (particularmente
Corea del Sur) que permitiese las absorciones extranjeras de industrias básicas. En la
crisis brasileña de 1999 y en la crisis argentina de 2001, Washington presionó a las
IFIs para salvar los regímenes. Dentro de USA la amenaza de quiebra de un
importante banco internacional de inversiones llevó a la intervención de la reserva
federal (Banco Central), salvando, de este modo, a un banco privado. En una palabra,
con gran frecuencia y con ingentes recursos, el estado imperialista ha jugado un papel
dominante en la gestión de las crisis, salvando a importantes inversores de la quiebra,
apuntalando EMNs insolventes e impidiendo el desplome de las monedas. Más que
nunca, las EMNs y la llamada "economía global" dependen de la constante y masiva
intervención de los estados imperialistas para gestionar las crisis y asegurar los
beneficios (compra de acciones de empresas locales).

Competencia inter-imperialista
La competencia entre poderes imperialistas rivales y las EMNs ha sido esencialmente
estimulada por los estados imperialistas rivales. Por ejemplo, el estado imperialista
norteamericano está dirigiendo la lucha para abrir los mercados europeos a la ternera
de USA y las exportaciones estadounidenses de plátanos provenientes de América
Central y Sudamérica. Mientras, los estados japoneses y europeos negocian con los
USA para incrementar la 'cuota' de una serie de exportaciones que incluyen acero,
materiales textiles? El comercio y los mercados se definen de forma muy importante
por acuerdos estado-estado. La globalización no es sólo un producto del 'crecimiento
de las EMNs' sino más bien un artificio de los acuerdos estado-estado. La competencia
en términos capitalistas está mediatizada, influenciada y dirigida por los estados. Los
mercados no trascienden los estados sino que operan en sus fronteras.

Conquista de los mercados


El estado juega un papel extendido y profundo en la conquista de mercados exteriores
y en la protección de los mercados locales. En primera instancia, el estado
proporciona subsidios directos e indirectos hacia los sectores exportadores. En USA
las exportaciones agrícolas reciben ayudas para el agua y la energía eléctrica y
también en forma de rebajas impositivas. En segundo lugar, el estado imperialista vía
IFI presiona a los países receptores de préstamos en el tercer mundo para reducir o
eliminar barreras comerciales y privatizar empresas a través de acuerdos
condicionados. Esto permite a las EMNs de USA, Europa y Japón penetrar en los
mercados y comprar empresas locales. La mayoría de las exportaciones están
financiadas por agencias estatales. La llamada "globalización" no existiría si no fuera
por la intervención estatal. De igual modo, los mercados no estarían abiertos si no
fuera por la intervención militar y electoral, las amenazas político-económicas o la

76
presión y reclutamiento de clientes locales llevadas a cabo por los estados
imperialistas. El imperialismo toma muchas formas pero persigue objetivos similares:
la conquista de los mercados del tercer mundo, la penetración en economías
competidoras y la protección de los mercados domésticos. Europa, los USA y Japón
han construido una serie de barreras comerciales en una gran gama de productos de
importancia estratégica: las importaciones de vehículos están limitadas por cuotas, lo
mismo que las de azúcar, materias textiles, acero, etc. Hay una multiplicidad de
restricciones no tradicionales y acuerdos informales que limitan la entrada de
productos al mercado estadounidense (todo ello negociado en base a acuerdos
estado-estado). En muchos casos, en sus acuerdos con países neo-coloniales, como
Brasil durante la presidencia de Cardoso, USA rechaza la reciprocidad, exigiendo y
asegurando la liberalización de la indutria de la información al mismo tiempo que se
restringían las exportaciones brasileñas de acero, argumentando el falso pretexto de
evitar la inundación del mercado.

Acuerdos comerciales
Todos los grandes acuerdos económicos que liberalizan el comercio y que establecen
una nueva regulación de las inversiones son negociados por los estados, exigidos por
los estados y sujetos a modificaciones estatales. GATT, WTO, Lome, etc., que
establecieron las regulaciones comerciales e instauraron el marco legal para las redes
de comercio globales fueron formuladas por los estados. Además, los pactos de
comercio bilaterales, regionales y multilaterales, como NAFTA, LAFTA, etc. son
iniciados por estados imperialistas para abrir nuevos mercados para sus
multinacionales. El
estado imperialista opera en sinergia con sus corporaciones multinacionales. Los
"mercados en expansión" no tienen nada que ver con empresas multinacionales que
desplazan los estados anacrónicos. Al contrario, la mayoría de los movimientos de
capital a nuevos mercados dependen de la intervención del estado para hacer caer
barreras y, en algunos casos, desestabilizar regímenes nacionalistas.

Acuerdos de inversiones
Los nuevos acuerdos de inversiones multilaterales y bilaterales están formulados a
nivel de estado con el acuerdo y la participación activa de las EMNs. La razón está
clara: las EMNs desean la participación estatal para garantizar que su capital no será
expropiado , sujeto a impuestos "discriminatorios" o restringido en la obtención de
beneficios. El estado se encarga de garantizar las inversiones, un elemento crucial en
las inversiones para la expansión de las corporaciones. En muchos casos, los estados
imperialistas usan sus representantes en las IFIs para imponer nuevos códigos de
inversiones como condiciones para créditos de 'estabilización' y desarrollo.

Protección, subsidios y adjudicación


El estado imperialista de USA impone poderosas barreras protectoras a sus productos
agrícolas. USA y los estados europeos subvencionan fuertemente la agricultura con
bajas tarifas para la electricidad y el uso del agua. La investigación y desarrollo de
nuevas tecnologías están financiadas fuertemente por el estado y, más tarde revierte
en las multinacionales. En cada estadio previo, durante y después de la expansión de
las EMNs en el mercado internacional, el estado se implica profundamente. Más
todavía, donde las empresas nacionales no son competitivas, los estados imperialistas
inventan pretextos para protegerlas de productores más eficientes. Japón protege sus
productores de arroz, a pesar que sus precios son diez veces superiores para los
consumidores. USA proporciona grandes subsidios a las empresas agrarias
exportadoras de California en forma de investigación, tarifas de agua baratas y
créditos ligados a la compra de cereales exportados por USA. La UE subvenciona la

77
formación de sus industrias de alta tecnología, agricultura, etc.
La estatalización o la neo-estatalización es la pieza central de la 'expansión global' de
las EMNs. El estado ha crecido, su alcance se ha expandido, su papel en la economía
internacional es esencial. La retórica vacía de los 'mercados libres' promovida por los
ideólogos conservadores ha sido consumida y repetida por la izquierda 'globalizadora'.
Mientras que la izquierda habla de la pérdida de peso del estado, la derecha ha
mantenido una posición activa en la promoción de la actividad estatal para fomentar
los intereses de las EMNs. Mientras la izquierda habla de 'globalización de mercados' ,
las EMNs desde los países imperialistas y sus estados se reparten los mercados,
ampliando sus esferas de dominación y control.
Por encima de todo, el estado imperialista no es simplemente una institución
económica; la expansión de las EMNs hacia mercados exteriores depende en gran
medida del papel político y militar del estado imperialista.

Expansión del poder político y económico del estado imperialista


La expansión exterior de las EMNs ha sido posible gracias a la expansión política y
militar del imperialismo euro-americano vía OTAN y ejércitos adláteres en el sur de
África, Latinoamérica y Asia. En Rusia (la antigua URSS) y Europa del este, los
estados imperialistas han apoyado regímenes clientelistas, preparando el terreno para
hacerse con una gran cantidad de industrias estratégicas, fuentes de energía, etc. El
triunfo del estado imperialista de USA sobre la URSS aportó el ímpetu necesario para
desmantelar los estados del bienestar en Europa y lo que pretendía ser un estado del
bienestar en USA. Las guerras Euro-americanas en el Golfo y los Balcanes
consolidaron la dominación de los estados imperialistas y extendieron su influencia
sobre los estados disidentes. La desestabilización de los antiguos regímenes
comunistas, las guerras destructivas contra los regímenes nacionalistas del sur de
África, Latinoamérica y donde fuera necesario abrieron estas regiones a prescripciones
políticas neo-liberales. La expansión militar imperialista relacionada directamente con
los aparatos militares de estado acompañó y promovió la expansión de las EMNs en el
exterior. La llamada globalización creció a punta de pistola (por supuesto, una pistola
de un estado imperialista). Para proteger aún más el capital en el exterior, USA y la
UE han creado una nueva doctrina de la OTAN que legitima las guerras ofensivas,
dentro y fuera de Europa, contra cualquier país que amenace los intereses
económicos (de sus EMNs). La OTAN se ha expandido para incorporar nuevos
estados-clientes en Europa del este y nuevos "asociados de paz" entre los estados
Bálticos y las antiguas repúblicas de la URSS (Georgia, Kazahkstan, etc...) En otras
palabras, las alianzas militares de los estados imperialistas incorporan nuevos
estados, con más y mayores aparatos estatales armados que nunca anteriormente
-para asegurar la entrada de las EMNs europeas y americanas en sus países y facilitar
el flujo de los beneficios de éstas hacia sus cuarteles generales en USA o Europa
Occidental.

El estado y los Medios de comunicación de masas


Mientras los medios de comunicación de masas y su aparato político-cultural cruza
más fronteras que nunca, la propiedad y el control están altamente concentradas en
las manos de EMNs europeas y americanas. El mensaje es cada vez más homogéneo, y
la fuente de inspiración está íntimamente coordinada con los estrategas de
Washington, Berlín, Londres, etc. Flujos globales, controles imperiales, ésta es
actualmente la esencia de los medios de comunicación de masas. Las multinacionales
de los medios de comunicación miran hacia los estados imperialistas para establecer
la línea política y para definir los parámetros de la discusión, mientras ellos recogen
los beneficios.

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En conclusión los estados imperialistas, lejos de ser desplazados por la expansión del
capital exterior, han crecido y se han convertido en componentes esenciales de la
política económica mundial. Los teóricos de la globalización confunden el papel del
estado imperialista, un adversario esencial, en la defensa de los privilegios y poder de
las EMNs.
Mientras algunos escritores globalistas podrían reconocer la importancia del estado
imperialista, argumentarían que los estados recolonizados están debilitados ante las
corporaciones globales que socavan su capacidad de tomar decisiones y regular las
economías nacionales.
IV Estados re-colonizados: El estado como terreno para la lucha
El punto de partida para cualquier discusión sobre los estados del TercerMundo (ETM)
es histórico -la mayor parte de los ETM desarrollaron políticas socioeconómicas
contrarias a las directrices del FMI y del BM durante el periodo 1945-1975. La razón
básica tenía poco que ver con la existencia o no de la URSS. La razón principal eran
las clases sociales, las alianzas políticas y la ideología que dirigió la política de los ETM
y las presiones de los movimientos de masas. Durante este período de 30 años los
estados imperialistas, específicamente USA, presionaron a los ETM para lograr la
liberalización de sus economías, la privatización de empresas públicas, etc. La mayor
parte de los ETM resistieron ante estas presiones imperialistas (ahora bautizadas
como 'globalización'). Dos cambios básicos tuvieron lugar y alteraron este escenario:
los poderes imperialistas dirigidos por USA lanzaron una ofensiva militar, utilizando
fuerzas mercenarias en el sur de África, América central y del sur y Asia para destruir
las economías y derribar a los regímenes nacionalistas y socialistas que rechazaron el
programa liberal. El segundo cambio fue la ascendencia en el Tercer Mundo de una
nueva clase capitalista transnacional (CCT) (incluyendo altos funcionarios políticos)
ligada a circuitos financieros internacionales, con cuentas de banco e inversiones en
el extranjero e involucrada de forma importante en el mercado de exportación. Esta
CCT, compartiendo el programa neoliberal de los poderes imperialistas, se convierte
en la clase dominante en los ETM y procede a la implantación de políticas que
conceden privilegios a los intereses de los poderes imperialistas. La interacción
dinámica entre las CCT y los poderes imperialistas, produce lo que se conoce por error
como globalización. Lo que realmente emerge es la re-colonización del Tercer Mundo
vía el rol de pivote de las CCT en los países del Tercer Mundo.
Los ETM son descritos por los teóricos de la globalización como desprovistos de
cualquier poder, sin los atributos de un estado e incapaces de resistir las fuerzas de la
globalización. Existen algunos problemas con esta aproximación. En primer lugar,
agrupa a todos los estados del Tercer Mundo en la misma categoría sin distinguir
aquéllos que, en el pasado tuvieron atributos diferentes de los de los estados
contemporáneos neo-coloniales. Segundo, no considera el hecho que los ETM fueron
agentes activos en el desarrollo de políticas que facilitaron la liberalización de las
economías. En tercer lugar, los teóricos de la globalización no pueden explicar las
variaciones de la política de los ETM en relación a la agenda liberal de los poderes
imperialistas. En cuarto, pasan por alto la importancia de la nueva clase, la CCT, que
ha ganado ascendencia en el Estado e impulsa la agenda liberal. Quinto, los
globalistas subestiman el alcance y profundidad de la intervención estatal en la
economía y sociedad liberales, equiparando un estado débil con la ausencia de estado
del bienestar. De hecho, el estado neo-colonial es tan activo, regulador e
intervencionista como el populista o el estado del bienestar, pero su actividad, reglas e
intervención se dirigen a servir los intereses de una clase diferente: el capital
extranjero y la CCT.
Mientras los estados recolonizados (ER) actúan para servir los intereses de capitalistas
extranjeros, banqueros y estados, requieren y retienen recursos sustanciales que
permiten a los ER cumplir su misión. De hecho, sin un estado (recolonizado) fuerte los

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objetivos imperialistas estarían en peligro. La fuerza se mide en este contexto por la
capacidad de los actores del estado y las instituciones para llevar a cabo importantes
cambios estructurales y asegurar su estabilización contra la mayoría de movimientos
sociales populares, sindicatos y partidos políticos. Mientras que el estado recolonizado
aparece débil ante las demandas de las IFIs, es fuerte cuando traduce esas demandas
en políticas nacionales. De hecho, el concepto de estado débil es de valor dudoso,
puesto que el estado recolonizado comparte las políticas del estado imperialista y se
compone de los socios de las EMNs -su propia CCT-y, por tanto, no puede ser
concebido como capitulando ante las IFIs ni dominado por las llamadas "fuerzas
globales".
La centralidad de los ER en la contrarrevolución liberal es evidente en varias áreas
políticas interrelacionadas.

Privatización
Los ER en consulta con las IFI implementan su agenda liberal por medio de la
privatización de empresas públicas estratégicas y lucrativas. La privatización requiere
una intervención intensiva por parte del estado, incluyendo el establecimiento de
alianzas políticas, represión de los sindicatos y/o el despido de trabajadores
militantes, socializando las deudas de las empresas, asegurando el asesoramiento de
bancos inversores extranjeros en la organización de la venta, interviniendo para
asegurar que los compradores favorecidos tengan ventajas en la compra, y eliminando
cualquier control de precios, cuando la empresa pública operaba con tarifas fijas.

Imposición de políticas de ajustes estructurales (PAE)


Esencialmente, el significado de PAE va mucho más allá de los términos económicos
"ajuste" y "estructural". Se refiere a poder de clase, riqueza y control. En este caso, el
ER es extremadamente importante y activo puesto que las PAE incluyen cambios en la
propiedad (de público a privado, de capital nacional a capital extranjero), imponiendo
impuestos regresivos (aumentar el IVA en lugar de impuestos progresivos al capital
extranjero), reconcentrando ganancias y propiedad (políticas salariales regresivas,
congelando los salarios mínimos, promocionando las industrias agrarias a expensas
de los agricultores, etc.), reduciendo las barreras de aranceles (quiebra de los
productores nacionales, permitiendo a las EMNs mayores acciones en mercados
locales, etc.) reduciendo gastos sociales tanto sanitarios como de educación e
incrementado los subsidios para las exportaciones. La PAE es una estrategia diseñada
por y para la clase dirigente CCT y el capital exterior y en contra de la gran mayoría de
los productores locales, trabajadores y agricultores. Incrementa la desigualdad y la
pobreza. La implantación de las PAE requiere un estado fuerte dispuesto a resistir la
oposición de la mayoría. Un estado ideológicamente comprometido, dispuesto a ocultar
su rol histórico como entidad independiente y a rechazar la idea de la soberanía
popular para así poder implantar políticas por vías autoritarias, por real decreto.
Quien habla de un régimen neoliberal habla de un estado poderoso que impone e
implanta sus políticas.

Flexibilidad laboral
Éste es un eufemismo para la concentración del poder en las manos de los
empresarios y de los ER. La llamada Reforma laboral y de las pensiones constituyen
políticas que incrementan los poderes de los empresarios para contratar trabajadores
en precario y despedirlos sin apenas indemnización. Representa la total sumisión del
trabajo al capital . Los trabajadores no tienen derecho a negociar sus condiciones
laborales, seguridad y condiciones sanitarias. Los contratos precarios no ofrecen a los
trabajadores ninguna seguridad laboral puesto que el empleo está basado en
contratos cortos sin vacaciones, pensiones, etc. La privatización de los fondos de
pensión puso miles de millones de dólares en las manos de los inversores privados,

80
que reciben exorbitantes comisiones y acceso a los fondos para especular y realizar
fraudes, enriqueciendo a unos pocos y amenazando la pensión de jubilación de
millones de personas. La implantación de una legislación laboral y de pensiones tan
regresiva requiere un estado poderoso que pueda intervenir en contra de los sectores
populares de la sociedad civil y reprimir y resistir las protestas de los sindicatos. Su
ejecución requiere la consolidación del apoyo de la clase capitalista y asegurar la
ayuda de las IFIs, que ya está disponible. Un estado débil no sería capaz de resistir las
presiones de las clases populares; haría concesiones. Un estado fuerte puede ignorar
las protestas y proceder a implantar una legislación laboral y de pensiones regresiva.
Examinando las políticas más importantes perseguidas por los ER, está claro que el
alcance y profundidad de la intervención del estado es tan fuerte como siempre. La
diferencia más importante se encuentra en la dirección socioeconómica del activismo y
la intervención estatales: el neo-estatismo liberal conlleva la intervención para
transferir riqueza y propiedad al capital privado, especialmente extranjero. El ER no
ha desregulado la economía, ha establecido nuevas reglas para gobernar las políticas
de ingresos, pensiones, relaciones laborales, políticas de importación-exportación,
flujo de capital, etc. Las nuevas reglas, que favorecen a las CTT y el capital extranjero,
requieren un nuevo régimen regulador, en el cual trabajo-capital
populistas-nacionalistas sean reemplazados por representantes de la nueva clase
dirigente liberal.
En el desmantelamiento del anterior régimen regulador y la economía social y en la
construcción de las nuevas sociedades y economías liberales, el estado recolonizado
juega un papel esencial activista e intervencionista, a pesar de operar bajo la
dominación del estado imperial.

Por qué el estado juega un papel central


Los poderes imperialistas y las CCT del Tercer Mundo tienen una comprensión mucho
más realista y pragmática de la centralidad del estado- ya sea imperial o recolonizado-
que los llamados teóricos de la globalización que pretenden mantener posiciones de
izquierdas. Mientras los publicistas de la clase dirigente lanzan su retórica
globalizadora, en la práctica trabajan unidos en fortalecer y extender el poder del
estado, porque es necesario para la expansión y la supervivencia de sus intereses.
Existen varias razones por las cuales el estado continúa jugando un papel relevante
en el mundo contemporáneo.

Volatilidad de los mercados


La economía del mundo actual está profundamente influenciada por los sectores
financieros y por la actividad especulativa que es altamente volátil y requiere
constantemente de la intervención estatal para evitar que las crisis financieras
periódicas de regiones particulares se extiendan por toda la economía mundial. Los
especuladores de los mercados financieros de los países imperialistas dependen
altamente de los tipos de interés fijados por los bancos centrales. El colapso financiero
y de los sistemas bancarios depende de la intervención del estado para "reestructurar"
los malos créditos (pago a los acreedores con el dinero de los contribuyentes) como es
el caso en Japón, Corea del Sur y Rusia. Las economías estancadas dependen de la
intervención estatal para estimular su crecimiento como en Japón y China. El número
de ejemplos se podría multiplicar, pero la idea esencial es que el incremento de
movimientos del capital especulativo ha aumentado el papel del estado para tratar de
estabilizar la anarquía del mercado, con cualesquiera recursos que puedan ser
movilizados desde dondequiera que estén disponibles, pero especialmente por la vía de
añadir cargas a los contribuyentes de ingresos bajos.

Desregulación financiera

81
El decremento del control del estado sobre las transacciones financieras ha
incrementado el papel de la intervención del estado para en la superación de crisis a
caballo de sistemas financieros y empresa, como fue el caso en las crisis de Ahorros y
Créditos en los USA. La falta de controles sobre el capital y el libre cambio ha
permitido la especulación en las monedas y las masivas huidas de capital en tiempos
de pánico. El estado ha intervenido manteniendo las monedas o dejándolas flotar y/o
dificultando los créditos con incrementos de los tipos de interés. La frecuencia y la
creciente intensidad de las crisis ha transformado el papel del estado desde policía a
bombero -apagando el fuego de las conflagraciones financieras.

Competencia inter-imperialista
Los estados imperialistas han tomado parte creciente en la lucha por las acciones de
los mercados, cada uno defendiendo sus propias EMNs. Los estados recolonizados
participan activamente en promover proyectos conjuntos entre sus empresas
transnacionales y EMNs. Los estados imperialistas han negociado cuotas en las
importaciones, llevado competidores a la OMC, organizado boicots, etc. para fortalecer
sus EMNs a expensas de sus rivales. El estado imperialista estadounidense ha
luchado para sus exportadores ganaderos contra la UE, amenazando con boicots y
medidas de represalia; ha limitado las importaciones de productos agrícolas, del
azúcar producido en países tropicales -en una palabra, la competencia entre EMNs
nacionales se ha convertido en conflictos entre estados, en los cuales los estados se
convierten finalmente en los árbitros. Considerando los mercados menguantes y la
recesión creciente de 2001, podemos esperar mayor intervención estatal y más
políticas proteccionistas.

El alcance y la profundidad de las transformaciones


Ninguna EMN (o grupo de ellas) ha tenido, por sí misma, el poder y la autoridad para
transformar la economía y estructuras sociales que permiten al capital circular
masivamente en los mercados exteriores. El estado ha creado un caparazón dentro del
cual el capital fluye y ha establecido las reglas del juego que guían la expansión
exterior. Dada la fragilidad de estas estructuras el estado debe involucrarse
continuamente para salvar el capital y sostener regímenes recolonizados.

Apoyando las IFIs


Como las IFIs dependen directamente de los estados imperialistas por lo que respecta
a sus líderes, programas y prioridades, el apoyo de los estados imperialistas es
esencial para permitir a las IFIs continuar interviniendo en los estados re-colonizados.
La subvención de las IFIs depende de los estados imperialistas, sin los cuales no
podrían tener ninguna influencia ni ninguna autoridad para forzar sus prescripciones.
Si consideramos hasta qué punto las IFIs sirven para enlazar los estados imperialistas
con los recolonizados, su posición como centro de poder se basa en el poder derivado
de los centros imperialistas. Por estas razones, el estado continúa y continuará siendo
esencial en la economía política mundial. Lejos de ser un poder residual derivado del
pasado, la relevancia continua del estado forma parte estructural del sistema
imperialista actual.

Conclusión
Las teorías derivadas del paradigma de la globalización no aciertan a explicar el papel
central que el estado juega en las economías políticas del mundo actual. Igualmente,
la idea de un sistema imperialista no tiene sentido a menos que entendamos las
actividades de los estados imperialistas y la multiplicidad de papeles que juegan en la
apertura de mercados para la expansión de sus EMNs.
El aspecto teórico fundamental es que la actual configuración de poder en la economía

82
mundial no está basada en una "ausencia de estados" o en "corporaciones globales"
sino en EMNs que colaboran íntimamente con sus estados imperialistas. Las IFIs,
como el BM y el FMI no conforman un nuevo estado global sino que derivan su poder y
subvenciones de los estados imperialistas. El imperialismo y la no globalización son
los conceptos clave para entender los conflictos interestatales y la competencia entre
las empresas. Los estados imperialistas y las EMNs no son polos opuestos. Son
sinergias entre el neo-estatalismo y el neoliberalismo. En el mundo actual, en contra
de la ideología neoliberal del libre mercado, los estrategas políticos tanto de los
estados imperialistas como de los recolonizados eligen a los ganadores y a los
perdedores a través de incentivos, subsidios, y tarifas. El resultado es la expansión de
las grandes agrupaciones capitalistas y la caída de las empresas pequeñas y medianas
y también de las grandes que no mantienen vínculos con el régimen.
El debate entre los economistas burgueses es si la intervención a gran escala y a largo
plazo y las ayudas a las EMNs es un "riesgo moral", es decir, si el conocimiento por
parte de los directores de las corporaciones de que el estado subvencionará las
pérdidas estimula un comportamiento de "especulación imprudente". Los economistas
de la Nueva Economía dejan en un segundo plano su ideología del libre mercado
cuando se enfrentan con una crisis y miran hacia el estado en busca de recursos
financieros que les pongan a salvo de la bancarrota. Por otra parte, los neo-liberales
fundamentalistas argumentan que los beneficios se ganan en base a los riesgos en las
inversiones y, por tanto, si el estado elimina el riesgo, socava la colocación eficiente de
recursos por parte del mercado y promueve la especulación destructiva.
El problema básico con la teoría de la globalización es que mira al epifenómeno -la
expansión de las corporaciones nacionales en el exterior y no acierta a considerar sus
vínculos con los cuarteles generales de estas corporaciones. Las EMNs compran y
venden globalmente pero sus decisiones estratégicas en relación a la tecnología y a las
inversiones están controladas por los cuarteles generales nacionales en su estado
imperialista. Multinacional en forma pero nacional en contenido -particularmente
cuando analizamos los íntimos lazos entre las sedes de las EMNs y los altos cargos de
los estados imperialistas.
La afirmación de los globalistas de un nuevo "régimen global" basada en la
supremacía de las IFIs está basada en la extrapolación superficial de las actividades
del FMI y del BM desde las redes de los grandes estados imperialistas de las que ellos
forman un punto subordinado. Como resultado, las teorías globalizadoras inflan el
poder de las IFIs y desinflan los poderes de los estados -particularmente de los
estados imperialistas.
Los globalistas mezclan sus errores más allá confundiendo un desplazamiento en el
activismo del estado desde el estado del bienestar a los subsidios a las empresas por
un "menor peso del estado" o un "debilitamiento del estado". Como hemos demostrado,
el estado recolonizado es muy activo, intervencionista y fuerte en la implantación de la
agenda neo-liberal. Al negar la importancia del "estado" porque el estado del bienestar
ha sido eclipsado por el estado neoliberal, los globalistas ocultan uno de los más
importantes terrenos de lucha.
Tal como hemos argumentado, el estado retiene potencialmente grandes recursos,
capacidad y una posición estratégica entre los productores y la economía mundial. La
cuestión pues, se convierte no tanto en la globalización de la lucha como en la
transformación de la naturaleza del estado, reconfigurando su relación con las EMNs
y las CCT: esto significa que la lucha de clase dentro de la nación por el poder del
estado es esencial en lo que respecta a asegurar los recursos económicos -centros de
investigación tecnológica, medios de producción, tierra -para redistribuir la riqueza y
restablecer los mercados nacionales. Las múltiples y profundas actividades que los
estados imperialistas y recolonizados realizan para las EMNs y CCTs indica que se
trata de un lugar de recursos, poder y actividades que pueden transformar y mejorar
las vidas de los trabajadores si se obra una revolución. La ideología de reducción o

83
desaparición del estado en una maniobra de desorientación imperialista diseñada
para desviar los movimientos populares hacia instituciones secundarias que reciben
su poder del estado.
El internacionalismo de los globalistas de la izquierda está basado en eventos
-reuniones del FMI, BM, etc. donde un gran conglomerado de grupos se encuentran,
protestan y se dispersan. Aunque el valor publicitario es bueno, estas actividades no
ponen en peligro los fundamentos del estado y las estructuras del poder imperial y
neo-colonial.
El internacionalismo es fuerte sólo en la medida que los movimientos políticos
nacionales son poderosos, donde las clases oprimidas tienen poder estatal y pueden
intervenir en apoyo de sus camaradas en el extranjero. Los movimientos nacionales
fuertes construyen una solidaridad internacional poderosa.

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6 de junio de 2001

El estado sigue siendo el factor decisivo de la


economía contemporánea

James Petras

Conferencia de James Petras, Profesor de Sociología de la State University of New York,


dictada en la Facultad Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, el 2
de mayo de 2001.

La exposición del doctor James Petras comprendió los siguientes temas:


1. La teoría de la globalización.
2. Los Estados neoliberales y recolonizados no desaparecen.
3. Las multinacionales tienen matriz en un determinado Estado.
4. El poder es de las multinacionales y no del FMI, del BM o del BID.
5. ¿Hay verdadera revolución científica y técnica?
6. Qué se esconde detrás de la informática y de la biotecnología.
7. El Estado sigue siendo el protagonista.
8. El triángulo no amoroso de la competencia y la colaboración.
9. La expansión política y militar del Estado imperial.
10. Para privatizar el sector productivo el Estado recolonizado se agrandó.
11. Para privatizar el Estado recolonizado tuvo que endeudarse más.
12. Por desregular el Estado recolonizado tuvo que intervenir más.
13. Preguntas de la Audiencia.

Quiero agradecer a profesores, docentes, estudiantes, por esta oportunidad de discutir


con vosotros. Es un gran placer estar aquí con tantas generaciones actuales a la mía y
con las nuevas generaciones que están surgiendo en Argentina. Nuevas generaciones
que están a la búsqueda desde las ciencias sociales y de las ciencias naturales y para
crear una visión crítica de las realidades, y en la investigación de alternativas. Como
parte de este esfuerzo es que quiero compartir con vosotros el tema elegido, que es el
tema de El Estado Contemporáneo y su relevancia en la Economía Contemporánea.
Forma parte de una gran polémica en el mundo académico con enormes
consecuencias políticas. Se trata no solo de un debate entre académicos, sino que es
una gran controversia en el conjunto de la sociedad civil e incluso más allá
alcanzando las esferas políticas y de las luchas políticas y sociales. Este marco tiene
para mí la tradición de vincular los problemas académicos con las luchas sociales y
políticas, no en el estrecho sentido de meterse en discusiones acerca de tácticas y
sobre qué hacer hoy o mañana pero, dentro del panorama de fórmulas y diagnósticos,
buscar caminos para salir de lo que podríamos llamar, sin prejuicios, la gran crisis
que está afectando actualmente no sólo a la Argentina sino a todo el mundo,
incluyendo a los países del capitalismo en el norte.

Teoría de la Globalización
Ahora la teoría que más influye es la que podríamos llamar teoría de la globalización.
Desde la derecha hasta a algunos sectores de la izquierda, desde académicos a
periodistas se habla acerca de una nueva época, donde el capital no tiene casa,
circula por todo el mundo, genera su propio poder, sus propias instituciones, y su
propia dinámica. Esta nueva configuración del poder habría superado al
Estado-nación, y se afirma que el Estado-nación es superfluo, y que es una categoría

85
residual que, poco a poco, se hará anacrónica. Yo estoy completamente en contra de
estas suposiciones, de estas afirmaciones, porque creo que el Estado sigue siendo
factor clave en el desarrollo del capitalismo y es un punto de partida para la
transformación del sistema actual. Atrás de esta contraposición se halla el concepto
mismo de globalización, que no es el más adecuado para entender la circulación de
capitales y las grandes desigualdades que existen entre clases, entre géneros, entre
etnias y entre naciones. Creo que debemos recurrir al concepto del imperialismo,
como una forma de entender las diferentes configuraciones del poder, la dominación y
la concentración de riqueza en algunos sectores sociales como también la exclusión, o
mejor dicho la explotación, de otros sectores sociales, clases sociales y naciones.
Para mí el factor decisivo consiste en el hecho de que el Estado empíricamente se
encuentra en todos lados, en todos los niveles de actividades, tanto político,
económico, militar y cultural. El Estado no ha desaparecido. Yo creo que el Estado
actual es tan activo, sino más activo, que en el período anterior, donde existían los
sistemas de bienestar social y gobiernos nacionalistas y populistas. La diferencia no es
que el Estado está desapareciendo o está más débil. Con esto se confunde un tipo de
Estado con contenido social con el Estado con formación política que ahora tiene otro
contenido. El Estado neoliberal interviene, tiene sus reglas, actúa en forma muy
agresiva en la sociedad civil, interviene entre las clases, aumenta las subvenciones
para algunos y las baja para otros, aumenta impuestos para unos y los baja para
otros. Es un mito decir que el Estado es más débil, que el Estado está desapareciendo.
Al contrario, mi tesis, como voy a demostrar, es lo contrario. El Estado, precisamente
con el neoliberalismo, tiene que aumentar sus actividades por la naturaleza de las
coyunturas que genera la inestabilidad de la política económica neoliberal. Esta es la
tesis. Ya la escuchaste, y ahora ya podemos terminar. Los que venían para tomar
apuntes de la clase ya tienen el principal punto a discutir y ya pueden abrir los diarios
para ver los resultados de Boca con sus adversarios. Perdón a los partidarios de River,
pero tengo mis preferencias en el fútbol argentino.

Hay tres tipos de Estado


Hay por lo menos tres tipos del Estado que podríamos perfilar hoy. Lo que llamo el
Estado imperial, que es el Estado de los Estados Unidos, el Estado de la Europa Unida
y el Estado de Japón.
Al Estado capitalista lo encontramos en los países capitalistas que están desarrollados
pero con poco alcance mundial. No son independientes ni conquistadores del mundo,
y son como Finlandia, Noruega, o Australia.
Y después tenemos a los que quiero llamar Estados colonizados, que son los de
América Latina, una porción importante de Asia y casi toda Africa.
Ahora bien, yo quiero primero contestar los argumentos de mis adversarios para ser
muy amplio en la discusión, y tomar en cuenta lo que dice el adversario tratando de
reconstruir, en la forma más objetiva, las premisas y suposiciones de sus argumentos.
O sea, los argumentos de los teóricos de la globalización, los teóricos del Estado
irrelevante.

El mito de la Corporación Multinacional


Lo primero que argumentan es que las grandes empresas, a las que llaman
multinacionales, ya no tienen casa matriz. Las subsidiarias funcionan por su propia
voluntad moviendo capitales por todo el mundo. Ahora bien, analicemos donde estas
empresas toman las decisiones estratégicas. Hay un estudio que se llama El Mito de la
Corporación Multinacional. Este estudio empírico respecto a las empresas de
Alemania, Japón y Estados Unidos muestra que más del 80% de las decisiones más
importantes sobre inversiones y tecnologías lo hacen en la casa matriz, es decir en
Detroit, Cleveland, Nueva York, o Los Angeles y no en los países donde funcionan las
subsidiarias. Es correcto utilizar la palabra multinacional para referir que la empresa

86
tiene subsidiarias en muchas partes del mundo. Si quieres utilizar la palabra
multinacional para indicar que una empresa que tiene inversiones en muchas partes
del mundo no hay problema, pero si al mismo tiempo con ello quieres decir que cada
subsidiaria tiene autonomía o actúa fuera del marco político estatal estás equivocado.
Están equivocados los que lo afirman. Si hacen las investigaciones de las decisiones
estratégicas respecto adónde invertir, dónde des-invertir, qué empresas comprar, qué
empresas vender. Se demuestra que todo esto se hace en las casas matrices. Entonces
es un mito que en la dinámica de la nueva época hay empresas afuera de los Estados.
Y hay muchas razones porqué siguen funcionando relacionadas con los Estados
particulares. Y esto voy a tratarlo más adelante cuando me refiera al argumento
favorable, pero primero quiero presentar la crítica.

¿Hay nuevo gobierno mundial?


La segunda suposición es que hay un nuevo gobierno mundial. Un mundo y un
gobierno mundial. Y ¿cómo se configura este nuevo gobierno mundial? La respuesta
es que el nuevo gobierno mundial está formado por las instituciones financieras
internacionales, las IFI. Como a las multinacionales, que puedes decirles CMN por
tratarse de corporaciones multinacionales. Ahora ¿qué pasa con eso? ¿Qué son las
IFI? Son el Banco Mundial, el Fondo Monetario, el Banco Interamericano de Desarrollo
BID, el Banco de Asia, etcétera. Según los teóricos de la globalización esta
configuración conforma el centro de todas las grandes decisiones mundiales y que
estas instituciones circulan arriba de cualquier Estado haciendo la política económica.
Y eso aparece en muchas protestas: ¡Abajo el Fondo monetario! ¡Abajo el Banco
mundial! Son buenos como eslóganes y para agitar y educar a la gente en las primeras
etapas, pero hay que profundizar el análisis respecto a cómo se configuran el Banco
Mundial y el Fondo Monetario, quiénes son y de dónde vienen las personas que
dirigen estas instituciones.
El primer aspecto que hay que entender es que el voto para elegir oficiales de estos
organismos surge de la contribución de cada nación: más dinero más poder electoral.
Entonces hay una división de trabajo: Estados Unidos pone más dinero en el Banco
Mundial y ¡siempre! elige al presidente, Para repartir el poder en el Fondo Monetario
siempre el presidente es un europeo, elegido por el gobierno alemán o el francés. Es el
patrón que no varía. Entonces, la representación está en función de la contribución de
los gobiernos imperiales. Los candidatos deben ser aprobados por los países
imperiales. Cuando el funcionario de la IFI tiene que considerar préstamos y
condiciones lo primero que hace es consultar a los principales ministros de su país y
del bloque de poder. En otras palabras, el poder de las IFI está derivado de los Estados
imperiales. Es una derivación de un poder potente porque enfrenta a los gobiernos y a
los pueblos porque atrás está el poder del Estado imperial. Y atrás de los Estados
imperiales, si investigamos más a fondo, están los grandes capitales multinacionales
que influyen al Estado imperial, el Estado imperial influye en las IFI, y las IFI
presionan e intervienen en el Tercer Mundo, en América Latina, en Argentina. Esta
premisa afirma que son superficiales y simples estos enfoques -hablo analíticamente,
teóricamente- sobre el Fondo Monetario, y demás IFI. Está bien utilizar estos
argumentos para criticar cuando se los utiliza en una confrontación, en un choque,
porque son ellos los que aplican la política. Pero una persona de ciencias sociales debe
profundizar el análisis.

La Informática
La tercera suposición de los teóricos de la globalización sostiene que estamos en una
época nueva a partir de lo que llaman la "revolución científico-técnica". Dicen que
entramos en una nueva fase de la tercera revolución científico-técnica. Y se centran
en dos sectores para justificar este argumento: el sector que llaman informático, y la
biotecnología, que está revolucionando el mundo. Japón tiene por los menos 30 años

87
aplicando informática, robots, en todos los sectores económicos. Pero en los últimos
10 años o 11 años está estancado, con tasas de crecimiento del 1 por ciento o menos.
¡Cómo se puede hablar de revolución científico-técnica cuando las tasas de
crecimiento son tan bajas! Por otra parte, si comparamos el comportamiento de 20
años en los Estados Unidos, desde el año 1975 a 1995, la tasa de crecimiento
productivo es menor a la de la época preinformática, que va de 1955 a 1975.
Entendamos el argumento: con la introducción de la informática no mejoraron las
tasas de crecimiento y se encuentran tasas de productividad baja. ¿Por qué? Porque
en gran parte las inversiones en informática no estimularon el crecimiento de la
productividad. Ejemplo de ello es que el enorme gasto en capitales durante el año
2000 o en el año 1999 anticipando el nuevo milenio recuerda la gran estafa provocada
cuando se afirmó que todos los bancos iban a paralizar la economía. Grandiosa estafa
histórica que resultó en la más grande estafa mundial. El mundo gastó más de 50 mil
millones de dólares para evitar el "peligro" (Y2K). En Finlandia, más vivos, sólo
invirtieron 100 mil dólares y no pasó nada. Hubo un enorme derroche en el mundo
aprovechado por las compañías informáticas. Y hay más todavía, ya que desde 1995 a
1999 en Estados Unidos creció la tasa de productividad. Creció al nivel de los años
1955 a 1975, pero si analizamos más de fondo, ¿qué sector creció más? La
productividad y la producción de computadoras, y las computadoras facilitan la
reproducción de computadoras más eficientes, pero el efecto generalizado es muy
limitado. Se hicieron estudios en las oficinas sobre el uso de las computadoras porque
todo el mundo en las oficinas tiene computadoras, y descubrieron que el 60% del uso
es por razones personales. La gente trabaja y está mandando cartas a amigas, novios,
amantes, parientes, juegan a Nintendo, miran pornografía en forma discreta, y sólo el
40% del uso tiene algo que ver con la empresa. Y en la empresa solo el 20% está
intercambiando ideas. Ahora las empresas están tomando cuenta y controlando las
formas en que se utiliza la informática. Y más aún, la gran burbuja informática está
en colapso total porque la gran mayoría de las empresas informáticas generaron
ingresos sobrevalorando sus ganancias en 180 veces. El valor de las empresas en sus
acciones eran 180 veces más de las ganancias que generaban, pero la generación de
verdaderas ganancias sólo fue un 10 por ciento.
Todo lo demás era papel con mucho bombos y platillos, que estaría generando el
mundo nuevo y el cambio y generación de la nueva economía. ¡Qué nueva economía
cuando Cisco e Intel están despidiendo miles de obreros y trabajadores! Ahora los
taxistas y autónomos son ex empleados de la informática, los unemployed.com como
los llaman. ¿Dónde está la nueva economía? No digo que hace cosas interesantes,
pero no evitan el ciclo típico del capitalismo de crecimiento y crisis. Más, acentúan las
crisis aunque el argumento consiste en que la nueva economía es diferente de la
economía vieja de chimeneas. Afirman que ahora todo se incrementa, no hay ciclos,
no hay altas y bajas, todo sube. Los inventos de chips y computadoras son increíbles.
El famoso just at time del sistema Toyota no puede evitar la sobreproducción. Hay
saturación ahora con computadoras, con chips y con todo lo demás.

La Biotecnología
La biotecnología es otro aspecto de este argumento. Siempre los expositores de
ciencias sociales, incluyendo la izquierda, repiten respecto a la revolución
biotecnológica como papagayos. Hace poco, el presidente de Genetech, la empresa
más importante en el mundo de la biotecnología, dijo textualmente: "No hay una
revolución científica con la introducción y experimentación de la biotecnología". Hay
400 empresas biotecnológicas entre las cuales solo 25 tenían algún éxito financiero.
Hay gastos de miles de millones en varios experimentos pero solo 63 productos han
logrado ganancias. Hay muchos productos fabricados con mucha publicidad,
diciéndose que curarían todos los cánceres que tenemos, pero en el período de prueba
empezaron a matar pacientes. Curar el cáncer matando al paciente. Otros productos
tenían muchos efectos colaterales negativos impidiendo su entrada al mercado.

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Algunas cosas han mejorado la vida con el estudio de los genes, pero aún es muy
preliminar decir, aunque sea con mucha modestia, que es parte de una revolución
científico-técnica. Todos los argumentos de los globalizadores caen, porque ellos
utilizan el argumento de que la globalización está en función de la revolución
científico-tecnológica y de la informática para oscurecer que la dinámica de la
expansión del capital es parte de un proceso de empuje del imperialismo. En vez de
enfrentar la dinámica y la lógica de la acumulación del capital inventan esta tercera
revolución tecnológica como el gran factor que facilita o extiende al capital.
Avanzamos más allá de las premisas de la teoría de la globalización. Ahora entramos
en el argumento propio, como es la afirmación a favor de que el Estado sigue siendo el
factor decisivo de la economía contemporánea. En primer lugar, tenemos que
examinar las crisis, las crisis económicas, porque siempre en las crisis descubres las
verdaderas relaciones, tanto a nivel personal, cuando conoces quienes son tus amigos
y amigas, como a nivel económico, en la política económica de los países. Cuando en
1994 México sufrió una quiebra con el llamado efecto tequila; cuando en Rusia en
1998 quebró la economía; cuando en Argentina entra en crisis casi permanente, lo
primero que sucede es que los gobiernos piden la intervención de los Estados
imperiales. En la crisis de 1998 Asia buscó el financiamiento de los poderes imperiales
y así los países imperiales juntaron paquetes de miles de millones de dólares
interviniendo en estos países. Cuando Clinton era presidente firmó un decreto por el
que prestó a México 20 mil millones de dólares con la garantía de la venta del petróleo
mexicano. Pero, ojo, el Estado imperial intervino al conseguir los 20 mil millones de
dólares. ¿Por qué hacen esto los Estados imperiales? Por dos razones. Primero quieren
salvar a sus especuladores ya que los que van a ser perjudicados con la quiebra son
precisamente los norteamericanos, los que han invertido en México. Entonces hacen
circular el préstamo del siguiente modo: 20 mil millones de dólares entran desde
Estados Unidos al gobierno mexicano; a su vez el gobierno mexicano los circula
compensando a los inversionistas norteamericanos. Y ¿qué pasa? La cuenta, los platos
rotos, la paga con impuestos y ajustes el pueblo mexicano. Pero desde el aspecto
teórico es claro que el Estado imperial está profundamente involucrado. No
desaparece el Estado, es el protagonista.

Un triángulo no amoroso
En segundo lugar, hay un fenómeno que debemos notar porque es importante. Se
refiere a la competencia entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Y de los
Estados Unidos con Japón, y de la Europa unida con Japón. Un triángulo no amoroso.
Es un triángulo de competencia y también de colaboración. Dentro de esta
competencia, los Estados imperiales de cada país tratan de conseguir mejoras para
sus multinacionales. Estados Unidos, por ejemplo, subvenciona su agricultura para
hacerla más poderosa que la europea, los japoneses protegen a sus productores de
arroz, Europa protege sus industrias. Y más, porque los gobiernos imperiales
condicionan los préstamos al Tercer Mundo para facilitar la penetración de sus
capitales en América Latina. En las reuniones internacionales fijan normas favorables
a sus empresas, por ejemplo desregulando los mercados financieros. Como Wall Street
y la City de Londres tienen mucho poder quieren liberalizar al máximo el mercado
financiero, y esto es producto de la acción estatal. Con los grandes acuerdos de libre
comercio sucede lo mismo. El gobierno de los Estados Unidos actúa con un doble
discurso: liberalización en Argentina y en América Latina y proteccionismo de sus
mercados donde los productores son débiles. Para ello descubren una vaca enferma
en Jujuy y dicen que "no vamos a permitir la entrada de vacas. A Brasil le dicen que
está haciendo dumping y colocando productos en el mercado con precios debajo del
costo. Todo es ficticio. Y con estos acuerdos establecen dos palabras que son liberar y
excepciones. Con las cláusulas de excepciones protegen sus industrias y facilitan la
penetración de sus empresas en otros países.
Ahora, más allá del campo de la política económica, los Estados imperiales están en

89
plena expansión político-militar, aumentado su presencia militar. La Organización del
Tratado del Atlántico Norte, OTAN, en la actualidad se extiende desde los países
bálticos, pasando por el centro europeo y los Balcanes hasta el sur de Asia, y llegando
a los países ex comunistas. La extensión de OTAN es el desplegar del alcance del
Estado imperial con relación al pasado. Aumentó el papel del Estado militarizado,
construyendo un cerco alrededor de China y de lo que queda de Rusia. Además, los
Estados están interviniendo en muchas partes: bombas sobre Servia, bombas sobre
Afganistán, bombas en Kosovo, bombas en Bosnia, ocupación en Haití, etc. Entonces,
¿cómo se puede argumentar que el Estado ha perdido relevancia? Y no hablamos de
los bombardeos a Irak que mataran a más de un millón de niños en los últimos años.
Son indicadores empíricos de lo que estamos hablando: de la expansión de los Estados
como mecanismo de expansión de los capitales, principalmente en los países
petroleros. Hasta ahora hablamos de regiones más alejadas pero aquí más cerca
tenemos el Plan Colombia y la Iniciativa Andina, donde los Estados Unidos tiene más
de 300 asesores con helicópteros, mercenarios y subcontratados que actúan para
limitar las transformaciones sociales en función de una ideología antinarcótica. Como
todo el mundo sabe, y en el Clarín del domingo 6 de mayo va a salir, creo yo, un
artículo mío diciendo que los bancos de los Estados Unidos son los principales
lavadores de dinero sucio en el mundo, principalmente el City Bank. Espero que haya
aquí un abogado del City Bank para que me demande, porque tengo miles de páginas
del Congreso (de Estados Unidos) para presentar en el juicio. Más de 500 mil millones
de dólares lavan anualmente los principales bancos de los Estados Unidos. ¡Cada año!
Tenemos con esto otro ejemplo del doble discurso: criminalizar lo latinoamericano y
defender sus propios lavaderos. Esto significa que los Estados Unidos y, en menor
grado pero con mucha fuerza, los europeos utilizan al Estado como instrumento
político-económico.
En Colombia tienen miedo por el petróleo que es un factor por las reservas, como
también en Venezuela porque tiene considerables reservas petroleras y es, junto a
México, la principal fuente de provisión de petróleo de los Estados Unidos. Se teme
que un éxito en Colombia podría tener un efecto demostrativo sobre las posibilidades
de producir cambios en América Latina. Se intenta, con el miedo, frenar cualquier
ejemplo alternativo, cualquier lucha que podría tener un "efecto de contaminación",
para usar el lenguaje imperial respecto de la ampliación de las posibilidades reales de
transformación. Con esto yo quiero concluir el primer aspecto con relación a que en el
Estado imperial es fundamental en la dinámica del capital que está atravesando el
mundo. Entonces uno puede decir, o un estudiante astuto preguntar:
-Doctor Petras, estás hablando del Estado imperial. Estamos de acuerdo, pero yo
entiendo con los académicos que debes hablar del Estado que vos llamás Estado
Recolonizado. Estos sí han perdido fuerza, han sido superados por la globalización.
Debes dirigirte a esta problemática. Es muy fácil argumentar respecto al Estado
Relevante en el mundo imperial. Por qué no tratás este tema que es el que nos afecta
aquí.

El Estado Recolonizado
Como decía, esta pregunta es muy astuta, inteligente y voy a tratar de contestarla
directamente. Primero, los Estados Recolonizados, cuando hablamos de Argentina,
Brasil, y otros países, han entregado las "joyas de la economía" al capital extranjero.
Para privatizar y desnacionalizar el Estado Recolonizado tiene un papel muy
significativo. Primero tiene que generar la crisis en las empresas públicas a través de
desinversión, sobrecostos y bajas tarifas. Y después, antes de venderlas, debe crear
una visión ineficiente y costosa de la empresa estatal. El Estado reconolizado socializa
la deuda, la toma y la pasa a cuenta de los ciudadanos. Después el Estado se pone
muy activo en los despidos, preparando la empresa para venderla. Porque para
venderla al sector privado los compradores quieren una empresa preparada para
ganar dinero. Los Estados están muy activos preparando el terreno. Luego el Estado

90
busca con propinas, "compensaciones", "comisiones", coimas el precio político, no el
precio del mercado, fijando el precio según las influencias de la competencia. Cuando
se privatiza firman el acuerdo y luego el Estado actúa para renegociar cada acuerdo
tiene alguna norma que hay que cumplir, como dar empleo, introducir tecnología,
etcétera. Pero como los grandes capitales no cumplen los contratos piden en todo
momento renegociar los contratos originales. Entonces entra otra vez el gobierno para
hacer trampa y decirles "entendemos que tienen problemas, les bajamos los
impuestos y les extendemos las concesiones, etcétera". Entonces, fíjate, el Estado
interviene, el Estado subvenciona, pero ahora en vez de dar subvenciones a los pobres
subvenciona a los compradores de empresas. En algunos casos el Estado presta
dinero a los compradores extranjeros para que compren las empresas nacionales.

El Papel del Pueblo es pagar Deudas


En segundo lugar, con los costosos compromisos con las empresas extranjeras el
Estado asume la deuda fraudulenta de los gobiernos porque sacan préstamos y
muchos de ellos entran al país pero no van a los lugares productivos, sino que van a
la bicicleta financiera, a la especulación. Pero la deuda queda para que el pueblo la
pague. El pueblo no recibe los préstamos; el papel del pueblo es pagar los intereses y
el capital. Entonces, para ajustar la economía en esta situación introducen recortes
brutales en el presupuesto educativo, de sanidad, de salud, de pensiones, etc. y eso lo
llaman con eufemismo un ajuste estructural (el ajuste es un apriete salvaje) que
consiste en la reconcentración de los ingresos, de la propiedad y una pauperización
social aumentada. Para eso usan la palabra ajuste y programas de ajuste (PAs). Y esto
también significa que el gobierno impone e interviene sobre política salarial, política
educativa, política de sanidad, intervencionismo en la economía y después interviene
para aplastar a la oposición. Intervención represiva a la sociedad civil, intervención
liberal para sostener los mal llamados ajustes.

El Neoestatismo Neoliberal
Entonces qué conclusiones tenemos. Tenemos la conclusión de que el Estado sigue
siendo más activo que nunca, el Estado es más relevante que nunca. Y entonces ¿por
qué? Es la última pregunta que vamos a contestar:
- Doctor Petras, ¿por qué pasa esto? ¿por qué está ocurriendo ahora?
Con la virulencia que está tomando este intervencionismo neoestatismo neoliberal, voy
a dar varias hipótesis.
Primero porque la desregulación de la economía (desregulación significa falta de
control sobre los flujos de capital) genera grandes volatilidades. Volatilidad significa
que haya muchas altas y bajas. Y la contrapartida de la mayor volatilidad es más
intervención estatal para establecer la estabilidad relativa de los flujos de capitales.
No es una paradoja, aunque lo parezca: a más desregulación más intervención del
Estado, pero esto es algo lógico dentro del proceso que discutimos. Después tenemos
el aumento de competencia capitalista que necesariamente implica que el Estado
interviene cada vez más para mejoras las condiciones. Entonces el Estado interviene
crecientemente dentro de la intensificación de la competencia de capitales. No hay
libre mercado. No hay libre mercado: hay intervenciones estatales puntuales y
generalizada. Y más, las transacciones entre las multinacionales se hacen en gran
parte fuera del mercado. Ochenta por ciento de las ventas de las empresas se realizan
dentro de las empresas. La misma empresa produce el cobre, y el cobre producido por
una subsidiaria es vendido por otra subsidiaria que genera la electricidad, la
electricidad genera la producción y la distribución. Todas son transacciones que se
realizan totalmente fuera del mercado. Entonces el discurso, o mejor dicho la retórica
libre mercado, no tiene nada que ver con la realidad. Para terminar entramos al tramo
final, ¿qué significa esto políticamente? Significa el hecho de que el Estado es un
terreno para luchar y que no es irrelevante. No se debe decir que debemos hacer una

91
lucha antisistémica global. Yo creo que eso se puede pensar, pero las luchas de clase
internas, a nivel de países, de estados, de la ciudad y la nación sigue teniendo una
gran importancia como una forma de controlar los recursos, controlar las inversiones,
eliminar los monopolios, negociar el comercio externo. Es falso y muy siniestro decir
que el mundo globalizado ha eliminado la lucha por el poder estatal terminando con la
lucha de clases.
Todos debemos comprar computadoras para transmitir nuestros mensajes en una
forma internacional. No estoy en contra del internacionalismo pero entiendo que el
Estado tiene muchas posibilidades, como lo usan los capitales mismos: utilizan su
Estado para beneficiarse, acumular capitales, proteger sus intereses. Y en forma
inversa, los pueblos, los estudiantes intervienen para configurar un nuevo Estado,
transformar el Estado Recolonizado en un Estado nacional y tal vez, en algunos casos,
socialista, que podría resocializar las economías estratégicas, planificar las
inversiones, y producir una economía que tiene como prioridad producir mercancías
de consumo popular. Y es obligatorio entrar a la lucha.
Ayer en Corrientes cerca de Callao caminábamos a la medianoche, y Buenos Aires no
es Africa pero tiene características africanas, o de Bosnia donde hay canibalismo.
Anoche a las once y media de la noche en el restorán Toboso tres chicos sentados en
la calle estaban comiendo la poca carne cruda que quedaba en los huesos, carne
desechada con los huesos. Era una cosa muy impresionante y no lo diga para
dramatizar, pero es urgente cambiar, estudiar y luchar. Si hoy algo estimulé en esta
área creo que he tenido éxito.
Al terminar la conferencia los oyentes hicieron algunas preguntas:
Pregunta: -¿Cuál es grado de libertad que tienen los Estados de los países
recolonizados?
Petras: -Creo que todos los países tienen espacio para actuar, no hay ninguna
restricción en absoluto, pero podemos decir que hay espacios y posibilidades relativos.
Argentina y Brasil tienen muchas posibilidades por sus tamaños, los recursos que
manejan, la capacidad científico-técnica. Países pequeños como Centroamérica, muy
cerca de Estados Unidos y con pocos recursos, obviamente están más limitados. Pero
incluso en este caso una pequeña isla como Cuba pudo desarrollar un modelo
heterodoxo donde combina su herencia revolucionaria con adaptaciones al mercado.
El problema principal es el poder, porque para hablar de la libertad de acción
debemos identificar la voluntad de aprovechar las oportunidades que existen en el
mundo. Como decía, esta competencia entre Europa, Japón y Estados Unidos permite
a Cuba transar y combinar con los competidores. Cuba consigue petróleo en
Venezuela, comercializa incluso con el nuevo régimen de Rusia, tiene relaciones
comerciales de intercambio de azúcar con China, etc. Argentina, que tiene alimentos,
minerales, petróleo, pesca, metalurgia potencial que está cerrada pero que puede
reabrir, y alto nivel de educación y desocupación, tiene enormes potencialidades pero
nunca las va a realizar si no hay una transformación en el Estado, empezando con el
desmantelamiento de las fuerzas represivas, fundamental para ejercicio del poder y
aprovechar todas las posibilidades que existen. Argentina puede comercializar con
todo el mundo: Rusia necesita carne, China granos, Europa quiere transar sobre todo
en la gama de productos metalúrgicos y para el transporte. Esto considerando lo que
existe, pero debe proyectar lo que podría existir para comercializar, que no es siempre
la configuración actual. Dice alguna persona que "si no pagamos la deuda el mercado
financiero nos va a estrangular". Hay que ver que significa estrangular, porque una
cosa es retirar el dinero, cortar los créditos. Se trata de un cuchillo de dos filos: sales y
pierdes, pierdes mercado, todo lo que invertiste en el país. Uno debe saber que si
estás perjudicando a la Argentina vas a perjudicar a los inversionistas y a todos los
bonos de seguridad que han vendido en el mundo. Obviamente una transformación
implica momentos difíciles de transiciones, implica peligros, riesgos, campañas
internacionales, pero el mundo actual es muy diversificado. Hay países que han roto
el bloque contra Irán que ya tiene contratos con todo el mundo, Libia se ha escapado

92
del control norteamericano y tiene relaciones con Italia, con empresas, etc. Hay que
usar la imaginación. La capacidad de tecnología informática que tiene Argentina es
enorme, porque tiene matemáticos e informáticos afuera y adentro. Un porcentaje de
los que se fueron del país volverán si hay una Argentina diferente que les permita
ejercer su profesión, aún con salarios más bajos de los que ahora tienen. Yo creo que
no debemos pensar que solo hay una alternativa y que todas las puertas están
cerradas en el exterior si no conformamos a los intereses imperialistas. En esto
Cavallo está, como siempre, totalmente equivocado.
Pregunta: -El desarrollo económico de los países recolonizados o recientemente
industrializados bajo las reglas de los capitales, ¿no enfrentan a las clases obreras que
usted llama a luchar? ¿Por qué cree que la izquierda en la Argentina no cumple la
función de lucha?
Petras: -Sí, es obvio que las empresas entran porque pueden bajar los salarios, tienen
acceso al mercado, tienen acceso a las exenciones impositivas, y una serie de razones.
Pero no siempre entran y reprimen o explotan. También se radican porque pactan con
los dirigentes sindicales que facilitan todo el proceso de explotación. Argentina tiene
todo un aparato que podríamos llamar "la inercia potente". Es un gran aparato
incapaz de enfrentar la situación actual pero bloquea la expresión de las bases
sociales que están con malestar y descontentas. Hay que ver cómo romper esta inercia
potente y crear canales y expresiones políticas que permitan la libre expresión de todo
el descontento y la bronca que está latente, latente pero algunas veces muy expresiva,
como los piqueteros y otros grupos de acción. Ahora, sobre la izquierda argentina, uno
debe hablar en una forma más amplia que los pequeños partidos que llamamos, en
forma tradicional, de izquierda: trotskistas, maoístas, comunistas y todas las
variantes. Ello forma una parte muy pequeña de lo que yo llamo la izquierda. La
izquierda son todas las organizaciones de los desocupados que están enfrentando en
acción, son los campesinos en Santiago del Estero que luchan por la tierra, son los
pobladores que están confrontando en las municipalidades. Ahora uno dice: Petras es
un populista porque habla de generalidades, no tiene programa fijo, no tiene una
ideología elaborada. Pero uno no define la izquierda simplemente con programas. Si
fuera así hay gropúsculos que ganarían el premio mundial. Pero programas sin
respaldo de masas son debates intelectuales. Hay que ver en esta amplia definición de
izquierda cuál es la expresión política capaz de aglutinar en un proyecto político más
coherente.
Pregunta: -¿Cuál es el rol de China?
Petras: -El fenómeno de China es muy complejo. Muy contradictorio, ya que la cúpula
dominante está en una onda muy liberal. Quieren liberalizar la economía, entregar las
empresas y los mercados al estilo Menem, porque tienen los Menem que hablan chino.
Están promoviendo el capital, y esta formación política tiene un problema, porque
China es un poder real, efectivo, con ejército. Tiene coherencia como país, no como
Rusia que es un país quebrado.

93
La centralidad del Estado en el Mundo
Contemporáneo
James Petras

I. INTRODUCCIÓN
La idea de que vivimos en un mundo sin estados-nación es uno de los mitos más
recurrentes e insidiosos de nuestros tiempos . Nada más lejos de la realidad. En todas
las regiones del mundo el estado - sea imperialista, capitalista o neocolonial - se ha
visto reforzado, se han impulsado sus actividades y ha aumentado su intervención en
la economía y en la sociedad civil. El estado en las naciones imperialistas - lo que
denominamos el estado imperial - desarrolla una actividad especialmente intensa de
concentración de poder en la nación para proyectarlo sobre el exterior a través de una
gran variedad de instituciones, tanto económicas como políticas, y estableciendo
vastas esferas de influencia y dominación. Estados Unidos lidera este fenómeno como
estado imperial, seguido por la Unión Europea (UE), encabezada ésta por Alemania y
Francia, y Japón. El poder del estado imperial se extiende hasta las Instituciones
Financieras Internacionales (IFI) como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el
Banco Mundial (BM), el Banco Asiático (BA), la Organización Mundial del Comercio
(OMC), etc. Los estados imperiales aportan la mayor parte de los fondos, nombran a
los líderes de las IFI y les responsabilizan de políticas que favorecen a las
corporaciones multinacionales de sus respectivos países. Los que anuncian un mundo
sin estados-nación o teóricos de la globalización se niegan a comprender que las IFI no
constituyen una nueva forma de gobierno por encima del estado-nación; son
instituciones que obtienen su poder de los estados imperiales.
Este ensayo abordará la discusión y crítica de argumentos poco consistentes como los
de las teorías de la globalización, así como el debate en profundidad sobre el
significado del estado en el mundo contemporáneo, en las economías regionales y
locales . La tercera parte de este ensayo presentará una explicación sobre las causas
del crecimiento de lo estatal en las economías neoliberales del mundo.

II. ARGUMENTOS RELACIONADOS CON EL MITO DE UN MUNDO SIN


ESTADOS-NACIÓN
Los defensores de la tesis de un "mundo sin estados-nación", a los que llamamos
"teóricos de la globalización", parten de presunciones bastante cuestionables. Existen
ciertas discrepancias entre ellos, ya que mientras unos consideran que el
estado-nación es un anacronismo, otros afirman que está en decadencia, y para un
tercer grupo ya no constituye una realidad. A pesar de que estas diferencia continúan
suscitando el debate, lo más significativo son los paralelismos que se encuentran en
las teorías globalizadoras. Éstas dudosas premisas son:
Presunción 1ª: Las corporaciones multinacionales son organizaciones globales que no
localizadas en ningún lugar específico de un estado-nación concreto. Forman una
nueva economía mundial ajena a los controles nacionales y son parte de una nueva
clase gobernante mundial.
Esta idea está basada en el hecho de que grandes corporaciones operan en diferentes
países, tienen gran movilidad y poder para evadir impuestos y regulaciones en
muchas jurisdicciones nacionales. Esta presunción plantea varios problemas
conceptuales y empíricos.
En primer lugar, el hecho de que las corporaciones multinacionales actúen en
numerosos países no entra en contradicción con el hecho de que sus cuarteles
generales, de donde surgen la mayor parte de las decisiones estratégicas, directores y
beneficios, estén situados en Estados Unidos, Unión Europea y Japón .

94
En segundo lugar, la movilidad está basada en decisiones estratégicas tomadas por
directores desde las centrales situadas en los núcleos imperiales. Estas decisiones
dependen de condiciones económicas y políticas creadas por el estado imperial y sus
representantes en las IFI. La movilidad es contingente respecto a las relaciones
interestatales.
En tercer lugar, logran eludir impuestos y regulaciones gracias a decisiones políticas
tomadas en el estado imperial y sus bancos multinacionales . El debilitamiento de las
leyes de los estados neocoloniales contra la transferencia de ganancias ilícitas de los
estados imperiales es una forma de actuación estatal que favorece la concentración a
gran escala de riqueza y engrosa las cuentas externas de los países imperiales. Las
corporaciones multinacionales obvian las regulaciones de los estados neo-coloniales y
forman parte de un engranaje de relaciones de poder ancladas en relaciones estatales
imperiales y neocoloniales.
Presunción 2ª: El gobierno de los viejos estados-nación ha sido sustituido por un
nuevo gobierno mundial formado por los dirigentes de las IFI, la OMC, y los directores
de las corporaciones multinacionales. Este es un argumento basado en un debate
superficial de epifenómenos, evitando un análisis profundo de la lógica de poder. Si
bien es verdad que las IFI toman decisiones muy importantes en relación con
diferentes zonas geográficas, afectando así a sectores económicos y sociales
significativos, estas decisiones y los que las adoptan están fuertemente influidos por
los estados imperiales y sus corporaciones multinacionales. Los miembros más
poderosos de las IFI son dirigidos desde sus gobiernos nacional-imperiales. Las líneas
políticas más importantes, que guían las condiciones de los préstamos, son
determinadas por los ministros de economía, finanzas y del tesoro de los estados
imperiales. La inmensa mayoría de los fondos de las IFI provienen de los estados
imperiales y la representación de la cúpula ejecutiva de las IFI se establece en
proporción a los fondos aportados por los estados imperiales. El FMI y el BM han
estado siempre liderados por individuos de Estados Unidos o la UE .
La visión globalizadora se niega a analizar el poder de las IFI como derivado de los
estados imperiales; rechazan la idea de un poder internacional basado en las
entidades no-supranacionales de los estados imperiales. Esta visión exagera la
autonomía de las IFI e infravalora su subordinación a los estados imperiales. La
verdadera significación de las IFI reside en su forma de magnificar, extender y
profundizar el poder de los estados imperiales, en cómo se convierten en terreno de
competición entre estados imperiales rivales. Lejos de debilitar los viejos estados, las
IFI han reforzado su posición.
Presunción 3ª: Uno de los argumentos más frecuentes de los teóricos de la
globalización consiste en afirmar que se ha producido una revolución informativa que
ha eliminado las fronteras estatales y ha creado una nueva economía global.
Consideran que esta revolución tecnológica ha transformado el capitalismo, aportando
un nuevo ímpetu al desarrollo de las fuerzas productivas. Dudamos de la validez de
una concepción que afirma que las tecnologías de la información han revolucionado
las economías, creando así una nueva economía global, en la que los estados-nación y
las economías nacionales serían ya inútiles.
Un análisis comparativo del crecimiento de la productividad en Estados Unidos a lo
largo de los últimos cincuenta años no corrobora este argumento globalizador. Entre
1953 y 1973, antes de la llamada revolución de la información, en Estados Unidos la
productividad crecía una media del 26%; con la introducción de los ordenadores el
crecimiento de la productividad entre 1972 y 1995 se redujo a la mitad . Incluso en el
llamado período del boom de 1995-1999, el crecimiento de la productividad fue del
2%, por debajo del período anterior a la informatización. Japón, país donde se da un
uso extensivo de informática y robótica, ha sufrido una década de estancamiento y
crisis. Entre los años 2000 y 2001, el sector de la información sufrió una fuerte crisis,
con diez mil despidos, cien empresas en bancarrota y caída del 80% del valor de los
capitales. La burbuja especulativa, que definía la llamada economía de la información,

95
explotó. Por otro lado, los autores de la globalización sostenían que la mayor fuente de
crecimiento de la productividad se encontraba en la informatización del área de
fábrica de ordenadores. Diversos estudios han mostrado que el uso de ordenadores en
las oficinas consiste fundamentalmente en el uso personal, y no potencia el
intercambio de ideas, tal y como confirman algunas estimaciones de las que se extrae
que hasta un 60% del uso del ordenador se dedica a temas no relacionados con la
empresa. Las fábricas de ordenadores suponen el 1,2% de la economía de Estados
unidos y menos del 5% del capital stock .
Por otro lado, el censo poblacional de Estados Unidos aporta una explicación diferente
en relación con las fuentes de productividad, que se identificarían con los 5 millones
de trabajadores en Estados Unidos, la mayor parte inmigrantes ilegales que han
inundado el mercado de trabajo en los noventa. Desde el momento en que la
productividad se mide en función de la producción de cada trabajador estimado, estos
5 millones de trabajadores no incluidos en la estimación engrosan los datos de
productividad. Si fueran considerados, los datos sobre productividad llegarían a
descender hasta situarse por debajo del 2%.
Con el declive de la economía de la información y las valoraciones de stock se hace
patente que la revolución de la información no es el elemento explicativo esencial a la
hora de entender la lógica de las economías de los grandes estados imperiales, y desde
luego tampoco ha provocad la aparición de un nuevo orden mundial. El hecho de que
muchísimas personas tengan acceso a ordenador e internet, o que algunas empresas
tengan un mejor control sobre sus inversiones, no significa que el poder haya dejado
de estar en manos del estado-nación. Mientras continúan las proclamas en relación
con la revolución informativa, los inversores en los mercados mundiales de stock
desvían fondos hacia la economía real alejándose de las empresas etéreas de alta
tecnología que no aportan ningún beneficio y aumentan las pérdidas.
Presunción 4ª: en relación con la presunción anterior, los globalistas afirman que
vivimos en una Nueva Economía superadora una Vieja Economía basada en fábricas,
minas, agricultura y servicios sociales. Según los globalistas el mercado crea una
"democracia real" en la que la "gente corriente" tiene ante sí opciones reales sobre su
futuro y la nueva eficiencia aportada por las nuevas tecnologías garantiza altos niveles
de crecimiento. La recesión de finales del 2000-2001 claramente refuta las bases de la
Teoría de la Nueva Economía: el ciclo económico no sólo no se ha alterado sino que
resulta reforzado por la naturaleza especulativa de la "Nueva Economía". De esta
forma, la "Nueva Economía" contiene todos los elementos propios de una economía
volátil y especulativa, guiada por demandas exorbitantes de altos beneficios. Ante la
ausencia de estos beneficios, resulta que parte de lo que se calificaba como "Nueva
Economía" consistí esencialmente en una estafa financiera colosal, donde las altas
ganancias de los primeros inversores llevaban a aquellos que invertían con
posterioridad a la ruina financiera.
La nueva eficiencia vaticinada por los partidarios de la "Nueva Economía" no resistió
la lógica del ciclo de negocio capitalista. La producción "Just In Time" se estableció en
función de un crecimiento estable y continuo de la demanda: la recesión de 2001,
causada por la caída repentina de la demanda, conllevó una acumulación de
inventarios entre productores y vendedores, provocando abundantes despidos. Con los
problemas de la circulación de líquido se multiplicaron los impagos y quiebras propias
de la "Vieja Economía".
Parece claro que la llamada "Nueva Economía" no sólo no evita las crisis capitalistas,
sino que es aún más vulnerable y cuenta con menos recursos a la hora de
recuperarse debido a que la mayor parte de su flujo de dinero depende de expectativas
especulativas y de altas ganancias constantes. El fuerte declive de los ingresos por
anuncios publicitarios en los sitios web y la saturación del mercado informático ha
causado la crisis estructural de los productores de hardware y software, creando un
auténtico trauma en la "industria". El valor exorbitante del capital se ha reducido
drásticamente y las grandes compañías de Internet luchan por sobrevivir en el

96
conjunto de la "Nueva Economía".
Presunción 5ª: algunos teóricos de la globalización como Toni Negri afirman que el
llamado "sistema imperial" es incompatible con un sistema de estados imperialistas -
como si el uno pudiera existir sin el otro . El "sistema" no tiene "centro" porque los
estados se habrían diluido ante las poderosas compañías multinacionales que
dominan los mercados. Esta concepción parte de una premisa equivocada al no tener
en cuenta el poder de clase e institucional de los bancos e industrias de propiedad y
dirección nacional. Y aún más grave, los teóricos de sistemas se niegan a relacionar
las estructuras, operaciones, códigos legales y otros elementos de los estados
imperiales con sus corporaciones multinacionales y ramificaciones en las IFI. El
amplio alcance de su poder se concentra en beneficios, intereses, rentas y regalías que
revierten en los estados imperiales. El "sistema" se deriva de y es sostenido por las
fuerzas combinadas de los estados imperiales y sus corporaciones multinacionales. Si
a la hora de describir un estado imperial no se tiene en cuenta la lógica de la
propiedad y el poder de ese estado se pierden de vista las contradicciones y conflictos
básicos, las rivalidades Inter.-imperiales y las luchas populares por el poder del
estado. La quimera de los "imperios sin estado" conlleva los mismos problemas que la
noción del "mundo sin estados-nación"; exagera la autonomía del capital respecto al
estado y propaga la falacia del "libre mercado", en la que el "mercado" (o según Negri
el capitalista colectivista) domina el sistema imperialista.
Presunción 6ª: Los "globalistas" operan en un nivel excesivamente alto de abstracción
al abordar la definición de la configuración del poder, obviando las variaciones más
significativas en relación con regímenes, estados y lógicas de clase. En consecuencia,
no aportan una concepción válida del cambio socio-económico. El fallo conceptual más
grave se encuentra en la definición los diferentes estratos del sistema mundial , que
denominan "centro", semiperiferia y periferia. Este tipo de estructuración abstracta y
simplista de la economía y el poder mundiales, subordina la dinámica de las
relaciones de clase a una distribución estática de cuotas de mercado. Estas categorías
abstractas oscurecen las diferencias fundamentales que plantean los diversos
intereses de clase entre naciones en cada categoría, diferencias que determinan cómo
se distribuyen las cuotas de mercado entre naciones, la estructura de propiedad, los
niveles de vida, así como las diferencias entre países dinámicos y estancados. Aún
más importante, al observar la situación del mercado, los globalistas no consideran la
ubicuidad del agente estatal a la hora de preservar o cuestionar la relación entre
estados y economías y la reestructuración de la economía mundial.

III. LA CENTRALIDAD DEL ESTADO


En el mundo contemporáneo el "estado-nación", tanto en su variante imperial como
neo-colonial, ha multiplicado y expandido su actividad. Lejos de ser un anacrónico, el
estado se ha convertido en un elemento vital para la economía mundial y para el resto
de los estados-nación. Con todo, las actividades de cada estado varían en función de
su carácter de clase, esto es, en función de su condición imperial o colonial.
Estados imperiales
En los últimos años, la centralidad del estado imperial se ha puesto de manifiesto en
áreas fundamentales de la actividad política, cultural y económica. De hecho, ha sido
el apoyo fundamental de la continuidad del poder imperial, en concreto en el caso de
Estados Unidos.
La gestión de la crisis
A lo largo de la última década se han producido fuertes crisis en diferentes regiones
del mundo. En cada caso, los estados imperiales, sobre todo Estados Unidos, han
intervenido para salvar a las corporaciones multinacionales y evitar el colapso de los
sistemas financieros. Por ejemplo, en 1994, cuando el sistema financiero mejicano
estaba al borde de la quiebra, el entonces presidente Clinton intervino inyectando 20
billones de dólares en Méjico, con el objetivo de tranquilizar a los inversores

97
estadounidenses y estabilizar el peso. Durante la crisis asiática de 1998, Estados
Unidos y los gobiernos europeos concedieron una ayuda de varios billones de dólares
a cambio de la apertura de sus economías, en especial Corea del Sur, a la toma de sus
industrias básicas por parte de extranjeros. En la crisis brasileña de 1999 y en la de
Argentina de 2001, Washington presionó a las IFI para que sostuvieran estos
regímenes. En EE.UU. la amenaza de quiebra de uno de los mayores bancos
inversores, provocó la intervención de la Reserva Federal (banco central), que presionó
a los bancos privados para que concedieran su apoyo. En otras palabras, en el manejo
de las crisis el estado imperial ha jugado un papel cada vez más importante y ha
contado con recursos cada vez mayores a la hora de evitar la quiebra de los grandes
inversores, apuntalar corporaciones multinacionales insolventes y prevenir el colapso
de las monedas. Más que nunca, las corporaciones multinacionales y la denominada
"economía global" dependen de la intervención masiva y constante de los estados
imperiales para gestionar las crisis y asegurar beneficios (compra de empresas
locales).
Competición Inter-imperialista
La competición entre poderes imperiales rivales y corporaciones multinacionales ha
sido espoleada por estos mismos estados imperiales. Por ejemplo, EE.UU. presiona
constantemente a la UE para lograr la apertura del mercado europeo a la carne de
vacuno norteamericana y a las exportaciones norteamericanas de plátanos
procedentes de América central y del sur, mientras que Japón y los estados europeos
negocian con EE.UU. el aumento de la cuota de una serie de exportaciones, entre ellas
el acero, los textiles, etc. El comercio y los mercados vienen definidos en buena
medida por acuerdos entre estados. La competición en términos capitalistas está
mediatizada, influida y dirigida por el estado. Los mercados no superan al estado y de
hecho actúan dentro de fronteras definidas por éste.
La conquista de mercados
El estado tiene una función de inmensa trascendencia tanto en la conquista de
mercados extranjeros como en la protección de los mercados locales. En primer lugar,
proporciona ayuda directa e indirecta a los sectores de la exportación . Las
exportaciones agrícolas de Estados Unidos reciben subvención en forma de agua y
electricidad, y ayudas a la exportación a través de reducción de impuestos. En
segundo lugar, el estado imperial presiona a los estados beneficiarios de préstamos en
el Tercer Mundo a través de las IFI para lograr la eliminación de las barreras al
comercio así como la privatización y des-nacionalización de empresas mediante la
firma de acuerdos condicionados. Esto permite a las corporaciones multinacionales
estadounidenses, europeas y japonesas penetrar en los mercados y comprar empresas
locales. La mayor parte de las exportaciones están financiadas por agencias estatales.
La denominada "globalización" no existiría sin la intervención del estado, como
tampoco los mercados permanecerían abiertos si no fuera por la intervención militar y
electoral del estado, las amenazas político-económicas, la presión y el reclutamiento
de los clientes locales. El imperialismo adopta muchas formas, pero siempre con
objetivos similares: la conquista de los mercados del Tercer Mundo, la penetración de
las economías de los competidores y la protección de los mercados nacionales.
Estados Unidos, Europa y Japón han elaborado conjuntos de barreras al comercio en
un amplio grupo de áreas de producción de importancia estratégica: las
auto-importaciones, como el del azúcar, los textiles, el acero, etc, se encuentran
limitadas por cuotas . Existen múltiples restricciones no tradicionales o bajo la forma
de acuerdos informales (siempre fruto de la negociación entre estados) que limitan la
entrada de países exportadores en los mercados estadounidenses. En muchos casos,
al negociar con regímenes neocoloniales, como el Brasil de Cardoso, Estados Unidos
rechaza el principio de reciprocidad, reclamando y garantizando la liberalización de la
industria de la información, cuando paralelamente impone la restricción de las
exportaciones de acero de Brasil, basándose en el falso pretexto de costes de
"anti-dumping".

98
Acuerdos comerciales
Cada uno de los grandes acuerdos económicos, que liberalizan el comercio y regulan
la inversión, son negociados por los estados y sometidos a modificaciones también
estatales. El GATT, la OMC, Lome, etc., que establecieron las normas del comercio y el
marco de las "redes comerciales globales", fueron formulados por los estados. Además,
los acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales regionales, como el NAFTA,
LAFTA, etc. fueron el resultado de iniciativas del estado imperial cuyo objetivo fue
siempre la apertura de mercados a sus multinacionales. El estado imperial actúa
siempre de acuerdo con su corporación multinacional. La "expansión de los mercados"
no tiene nada que ver con corporaciones multinacionales superadoras de un sistema
estatal anacrónico. En realidad, la mayor parte de los movimientos de capital hacia
nuevos mercados depende de que el estado intervenga y destruya obstáculos
económicos, o desestabilice, en algunos casos, a los regímenes nacionalistas.
Acuerdos sobre inversiones
Los nuevos acuerdos sobre inversiones multilaterales y bilaterales son formulados en
el nivel estatal con el beneplácito y la participación activa de las corporaciones
multinacionales. La razón es obvia: las corporaciones multinacionales reclaman una
participación estatal que evite la expropiación de su capital o la restricción de sus
beneficios y garantice la minimización de impuestos "discriminatorios". El estado
asegura el cumplimiento de las garantías sobre la inversión, elemento crucial en la
expansión de la inversión corporativa. En muchos casos, los estados imperiales
utilizan su representación en las IFI para imponer nuevos códigos de inversión como
condiciones sobre préstamos de "estabilización" o desarrollo.
Protección, Subvenciones y Adjudicación
Los estados imperiales de la Unión Europea protegen férreamente sus productos
agrícolas. Estados Unidos y los estados europeos subvencionan fuertemente su
agricultura mediante el descenso del nivel impositivo sobre el uso de electricidad y
agua. La investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías obtienen abundante
financiación estatal para que sus resultados sean más tarde aplicados a las
multinacionales. En cada estadio, antes, durante y después, de la expansión de las
corporaciones multinacionales en el mercado internacional, el estado está
profundamente implicado. Más aún, allá dónde las empresas nacionales no son
competitivas, los estados imperiales inventan pretextos para protegerlas de
productores más eficientes. Japón protege a sus productores de arroz, a pesar de que
su precio resulte finalmente diez veces más caro para el consumidor. Estados Unidos
proporciona una enrome subvención a los exportadores del "agro-business" de
California en forma de investigación, impuestos leves sobre el agua y préstamos
ligados a la compra de las exportaciones de grano estadounidense. La UE subvenciona
la formación de sus industrias de alta tecnología, agricultura, etc.
La estatalidad o la neo-estatalidad es el elemento central de la "expansión global" de
las corporaciones multinacionales. El estado ha crecido, su alcance se ha extendido,
su función en la economía internacional es esencial. La retórica falaz del "mercado
libre", promovida por ideólogos conservadores, ha sido extendida y cimentada por la
izquierda "globalista". Mientras la izquierda se alarma ante el debilitamiento del rol del
estado, la derecha se ha preocupado por poner en marcha una actividad dele estado
orientada a la satisfacción de los intereses de las corporaciones multinacionales.
Mientras la izquierda la "globalización" de los mercados, las corporaciones
multinacionales de los países imperiales y sus estados se reparten esos mismos
mercados, logrando aumentar sus esferas de dominación y control.
Ante todo el estado imperial no es simplemente una institución económica; la
expansión exterior de las corporaciones multinacionales depende intensamente del rol
militar y político del estado imperial.
La Expansión del poder político y militar del estado imperial
La expansión exterior de las corporaciones multinacionales ha sido posible gracias a la
expansión político-militar del imperialismo euro-americano a través de la OTAN y sus

99
ejércitos vasallos en África del Sur, América Latina y Asia. En Rusia (la antigua URSS)
y Europa del Este, los regímenes clientelares han sido financiados e impulsados por
los estados imperiales, preparando el terreno para la toma de un vasto conjunto de
industrias estratégicas, fuentes energéticas, etc. El triunfo del estado imperial
estadounidense sobre la URSS proporcionó el impulso necesario para el
desmantelamiento de los estados de bienestar en Europa y el llamado estado de
bienestar, si es que puede ser considerado como tal, en Estados Unidos. Las guerras
euro-americanas en el Golfo Pérsico y los Balcanes consolidaron la preeminencia de
los estados imperiales y extendieron su control sobre los estados disidentes. La
desestabilización de los antiguos regímenes comunistas y las guerras destructivas
contra los regímenes nacionalistas en África del Sur o América Latina entre otros,
abrieron estas regiones a las prescripciones políticas neoliberales. La expansión
militar imperial, estrechamente relacionada con los aparatos militares estatales
promovió la expansión exterior de las corporaciones multinacionales. La llamada
globalización creció a partir de los arsenales del estado imperial. Hoy, para proteger
aún más al capital en el extranjero, Estados Unidos y la UE han creado una nueva
doctrina de la OTAN que legitima las guerras ofensivas dentro y fuera de Europa y
contra cualquier país que amenace intereses económicos vitales (sus corporaciones
multinacionales) . La OTAN se ha ampliado para incorporar nuevos estados-clientes
en Europa del Este, y nuevos "socios de paz" en los estados bálticos y las antiguas
repúblicas de la URSS (Georgia, Kazajstán, etc.). En otras palabras, las alianzas
militares del estado imperial incorporan más estados, incluyendo más aparatos
militares estatales que antes, con el objetivo de asegurar una penetración eficaz de las
corporaciones multinacionales euro-norteamericanas en nuevos países y el flujo fácil
de beneficios hacia sus centros de decisión en Estados Unidos y Europa occidental.
El Estado y los medios de comunicación de masas
Ahora que los mass media y su aparato político-cultural atraviesan más fronteras que
nunca, la propiedad y el control de los mismos están claramente concentrados en las
corporaciones multinacionales estadounidenses y europeas. Sus mensajes son
crecientemente homogéneos, dictados y coordinados por políticos de Washington,
Berlín, Londres, etc. Flujos globales y controles imperiales: esa es la esencia de los
mass media en la actualidad. Los estados imperiales fijan la línea política y definen los
parámetros de discusión, que son más tarde difundidos por las corporaciones
multinacionales de mass media, garantizando así sus ingentes beneficios.
En definitiva los estados imperiales, lejos de haber sido sustituidos por la expansión
del capital en el exterior, han crecido hasta convertirse en componentes esenciales en
la configuración de la economía política mundial. Los teóricos globalistas banalizan el
rol del estado imperial y al hacerlo parecen erigirse en defensores de los privilegios y el
poder de las corporaciones multinacionales.
Llegado el caso de que algunos teóricos de la globalización admitieran el peso
específico del estado imperial, lo harían introduciendo un importante matiz: son ahora
los estados re-colonizados los que se están marchitando ante las corporaciones
globales, que minan su capacidad para tomar decisiones y regular sus economías
nacionales.

IV. ESTADOS RECOLONIZADOS: EL ESTADO COMO ÁMBITO DE LUCHA.


Debemos partir de un punto de vista histórico a la hora de analizar la situación de los
Estados del Tercer Mundo (ETM), dado que la mayor parte de este grupo de estados
llevaron a cabo políticas contrarias a las prescripciones del FMI y el BM a lo largo del
período 1945-1975. Detrás de esta actitud encontramos a la URSS tan sólo
tangencialmente. La explicación fundamental hay que buscarla en las clases sociales,
las alianzas políticas y la ideología que motivaba las decisiones de los ETM, así como
en la presión ejercida por los movimientos de masas. A lo largo de este período de
treinta años, los estados imperiales (fundamentalmente Estados Unidos) presionaban

100
a los ETM para que liberalizaran sus economías, privatizaran sus empresas públicas,
etc. La mayor parte de estos ETM resistieron estas presiones imperiales, las mismas
que hoy se insiste en denominar globalización. Dos cambios esenciales vinieron a
alterar este escenario: los poderes imperialistas, liderados por EE.UU., emprendieron
una ofensiva militar, utilizando las fuerzas político-militares clientelares como
mercenarias. Esta ofensiva se desplegó en África del Sur, América Central y del Sur y
Asia, con el objetivo de destruir sus economías y derribar aquellos regímenes
nacionalistas y socialistas que rechazaban el programa liberal. El segundo de los
cambios fue el ascenso de una nueva Clase Capitalista Trasnacional en el Tercer
mundo (CCT), formada fundamentalmente por altos funcionarios políticos y ligada con
los circuitos financieros internacionales. Esta nueva clase cuenta con cuentas
bancarias en el extranjero, inversiones y está participa activamente en los mercados
de exportación. Al aceptar y compartir el programa neoliberal de los poderes
imperiales, se transforma en la clase dirigente en los ETM e inicia la implementación
de políticas que privilegian a los poderes imperiales. La dinámica interactiva entre la
CCT y los poderes imperiales produjo lo que hoy erróneamente se describe como
globalización. Lo que realmente se inició fue la recolonización del Tercer Mundo a
través de la función de bisagra de la CCT en los Estados del Tercer Mundo.
Los ETM son descritos por los teóricos de la globalización como agentes débiles que
carecen de los atributos propios de un estado, y por lo tanto incapaces de resistir las
fuerzas de la globalización. Este planteamiento conlleva diferentes problemas. En
primer lugar amalgama todos los ETM bajo una misma rúbrica, sin lograr singularizar
aquellos que en el pasado adoptaron parte de los atributos de los estados
neo-coloniales. En segundo lugar, no tiene en cuenta el hecho de que los ETM
promovieron voluntariamente políticas que facilitaban la liberalización de las
economías. En tercer lugar, los teóricos de la globalización ignoran las variantes que
existen en las políticas de los ETM a partir de una misma agenda liberal determinada
por los poderes imperiales. En cuarto lugar, prácticamente obvian la importancia de la
configuración de una nueva clase, la CCT, que ha adquirido creciente influencia en el
estado e impulsa la agenda liberal. Por último, los globalistas infravaloran el alcance y
profundidad de la intervención del estado en la economía y la sociedad liberales,
concluyendo erróneamente que la ausencia de un estado de bienestar social significa
automáticamente que estemos ante un estado débil. En realidad, el estado neocolonial
practica una política de regulación e intervensionismo tan activa como la del estado de
bienestar o populista. La diferencia estriba en que su actividad, sus normas y su
intervención están dirigidas al servicio de diferentes intereses de clase: el capital
extranjero y la CCT.
A lo largo del proceso de adaptación de su política a los designios de los capitalistas
extranjeros, banqueros, los estados recolonizados requieren y retienen recursos
sustanciosos y beneficios suficientes para llevar a cabo su función. De hecho, si no
existiera un estado recolonizado fuerte los objetivos imperiales no serían alcanzados.
En este contexto la fortaleza se mide en función de la capacidad de los actores
estatales y sus instituciones para llevar a puerto cambios estructurales que aseguren
su estabilización frente a la oposición que representan los movimientos sociales
populares, los sindicatos y partidos políticos. El estado recolonizado es débil ante las
demandas de las IFI, pero fuerte a la hora de convertir esas exigencias en política
nacional. De hecho, el concepto de estado débil plantea en sí muchas dudas, ya que
desde el momento en que el estado recolonizado comparte las políticas del estado
imperial y cuenta con asociados de las corporaciones multinacionales - su propia CCT
- no puede ser concebido como un actor que capitula ante las IFI o está dominado por
las llamadas "fuerzas globales".
La centralidad del estado recolonizado en la contra-revolución liberal se pone de
manifiesto en diferentes áreas políticas relacionadas entre sí.
Privatización
El estado recolonizado, tras consultar a las IFI, aplica su programa liberal a través de

101
la privatización de empresas públicas estratégicas y lucrativas. Esta privatización
requiere una intensa intervención estatal que incluye la construcción de alianzas
políticas, la represión de los sindicatos del comercio y/o despido de trabajadores
militantes, la socialización de las deudas de las empresas, la garantía del apoyo de los
bancos inversores extranjeros en la organización de la venta, una intervención que
garantice que los compradores obtengan ventajas en la compra, y la eliminación de
cualquier control sobre el precio o tarifa en el caso de que la empresa pública funcione
con cuotas fijas.
La imposición de Políticas de Ajuste Estructural (PAE)
En esencia las siglas PAE significan mucho más que un mero "ajuste" económico y
"estructural". Hacen referencia al poder, la riqueza y el control de clase . En este caso,
el estado recolonizado cobra una enorme importancia ya que las PAE suponen un
cambio esencial en el concepto de propiedad (de público a privado, de nacional a
privado), la imposición de impuestos regresivos (aumento de los VAT contra la
imposición progresiva sobre el capital rico y extranjero), reconcentración de los
beneficios y la propiedad (políticas salariales regresivas, congelación de los salarios
mínimos, promoción del agro-business a expensas de la agricultura campesina, etc.),
descenso de las barreras arancelarias (arruinando a los productores nacionales,
poniendo en manos de las corporaciones multinacionales mayores porcentajes de los
mercados locales, etc.), disminución de los gastos sociales en salud y educación y
aumento de las subvenciones a los exportadores. Las Políticas de Ajuste Estructural
son una estrategia por y para la clase gobernante (CCT) y el capital extranjero contra
la inmensa mayoría de los productores locales, trabajadores y campesinos. Aumenta
la desigualdad y la pobreza. La aplicación de las PAE requiere un estado fuerte
dispuesto a imponerse a pesar de la oposición de la mayoría, un estado entregado a
una ideología y dispuesto a abandonar su papel histórico como entidad independiente
y rechazar la idea de soberanía popular en aras de la implementación de políticas
mediante medios autoritarios, a través de decretos del poder ejecutivo.
Cuando hablamos de un estado neoliberal nos referimos a un estado poderoso que
impone y lleva a cabo su política.
Flexibilidad laboral
Este es un eufemismo utilizado para hacer referencia a la concentración de poder en
manos de los patronos y el estado recolonizado. Las "nuevas" Reformas sobre el
Trabajo y las Pensiones incrementan el poder en manos de los patronos a la hora de
contratar trabajadores en precariedad y despedirlos con poca o ninguna
indemnización. Representa el total sometimiento del trabajo al capital. Los
trabajadores quedan privados de cualquier posibilidad de control sobre sus horas o
días de trabajo, condiciones de seguridad o salud. Los contratos precarios eliminan la
seguridad en el trabajo desde el momento en que los contratos son de corta duración,
sin vacaciones, pensiones, etc. La privatización de los fondos de pensiones pone
billones de dólares en manos de las empresas privadas que reciben honorarios
exorbitantes y acceden a fondos para especulación y fraude, enriqueciendo a unos
pocos y amenazando los ingresos por jubilación de millones. La aplicación de
legislaciones laborales y de pensiones regresivas requiere de un estado fuerte que
pueda actuar contra los sectores populares de la sociedad civil, y reprimir y resistir las
protestas de los sindicatos fuertes. Para lograr el cumplimiento de esta tarea es
preciso que se consolide el apoyo mutuo y colaboración entre los capitalistas,
asegurándose el respaldo de las IFI, siempre disponibles. Un estado débil nunca sería
capaz de resistir la presión de las clases populares, haría concesiones. Un estado
fuerte ignoraría las protestas y procedería a la aplicación de la citada legislación
laboral y de pensiones.
Al examinar detenidamente las políticas más importantes emprendidas por el estado
recolonizado, se hace patente que la intervención estatal es más intensa que nunca.
La principal diferencia se encuentra en la dirección socio-económica de la actividad
estatal: el neo-estatalismo liberal viene definido por una intervensionismo que

102
persigue poner la riqueza y la propiedad en manos del capital privado, rico, y, ante
todo, extranjero. El estado recolonizado no ha desregulado la economía, sino que ha
establecido nuevas normas que regulan la política de ingresos, pensiones, relaciones
laborales, políticas de exportación-importación, flujo de capital, etc. Esta nueva
normativa, que favorece a la CCT y al capital extranjero, necesita un nuevo régimen
regulador, en el que las dicotomías trabajo-capital, populistas-nacionalistas, son
reemplazadas por un único agente: los representantes de la nueva clase liberal
gobernante. Con el desmantelamiento del régimen regulador previo, la economía
social, y la construcción de la nueva economía y sociedad liberal, el estado
recolonizado juega un papel esencial, activo e intervencionista (aunque actúe bajo la
dominación del estado imperial).
El porqué del papel central del estado
Los poderes imperiales y la CCT del Tercer Mundo tienen una visión mucho más
realista y pragmática de la centralidad del estado - sea éste imperial o recolonizado -
que la de los teóricos globalistas que pretenden pertenecer a la izquierda. Los
portavoces de la clase gobernante proclaman y aceptan formalmente la retórica
globalista, pero en la práctica se esfuerzan por fortalecer y ampliar el poder del estado,
condición necesaria y previa a la hora de lograr la expansión y supervivencia de sus
intereses. Diversos factores hacen del estado un actor esencial en el mundo
contemporáneo.
La volatilidad de los mercados
La economía mundial contemporánea está profundamente influida por los sectores
financieros y la actividad especulativa, ambos altamente volátiles y necesitados
constantemente de una intervención estatal que evite que crisis financieras periódicas
en regiones concretas afecten a toda la economía mundial. Los especuladores del
mercado de capitales en los países imperiales dependen en gran medida de los precios
de los intereses fijados por los Bancos Centrales. Los sistemas financieros y bancarios
que colapsan dependen de una intervención del estado orientada a la
"reestructuración" de los préstamos "malos" (en los que se paga a los prestatarios con
dinero de los contribuyentes) como en el caso de Japón, Corea del Sur o Rusia. Las
economías estancadas, como Japón o China, necesitan de la intervención estatal para
estimular su crecimiento. El número de ejemplos podría multiplicarse, pero la idea
fundamental es que los movimientos crecientes de capital especulativo han extendido
el rol del estado. Éste intenta estabilizar la anarquía del mercado, con cualquier
recurso a su alcance, fundamentalmente a través del aumento de las cargas
impositivas sobre los contribuyentes con ingresos bajos.
Desregulación financiera
El fenómeno de disminución del control estatal sobre las transacciones financieras ha
ido acompañado de la acentuación paralela de la intervención del estado en el manejo
de las crisis y la salvaguarda de los sistemas financieros y empresas (por ejemplo en el
caso de la crisis de Savings and Loan en Estados Unidos). La inexistencia de controles
sobre el capital y la libre conversión han permitido la especulación monetaria y la
huida masiva de capital en tiempos de pánico. La intervención del estado ha buscado
la protección de las monedas o el establecimiento de reservas monetarias,
acompañadas o no de la reducción de los préstamos a través de la subida de los tipos
de interés. La frecuencia y creciente intensidad de las crisis hacen que podamos
hablar de un estado-bombero (ha dejado de ser esencialmente policía) que lucha
contra los incendios creados por las conflagraciones financieras.
Competición interimperialista
Los estados imperiales han tomado una postura crecientemente activa en la lucha por
las cuotas de mercado, defendiendo cada uno sus propias corporaciones
multinacionales. Los estados recolonizados emprenden empresas arriesgadas que
unen a sus núcleos capitalistas trasnacionales con las corporaciones multinacionales.
Los estados imperiales han negociado cuotas de importación, han llevado a sus
competidores a la OMC, organizado boicots, etc., con el objetivo de fortalecer sus

103
corporaciones multinacionales a expensas de sus rivales. El estado imperial
norteamericano ha defendido a sus exportadores de ganado frente a la UE,
amenazando con boicots y represalias, y ha limitado la importación de productos
agrícolas de los países tropicales productores de azúcar. En pocas palabras, la
competición entre corporaciones multinacionales nacionales ha tomado la forma de
conflictos interestatales, en los que los mismos estados acaban siendo el árbitro
definitivo. Ante mercados que se hunden y una creciente recesión desde comienzos
del 2001, es fácil predecir un aumento de la intervención estatal y la protección.
El alcance y la profundidad de las transformaciones
Ninguna corporación multinacional tuvo nunca el poder suficiente como para
emprender la enorme transformación de las estructuras sociales y económicas que
precedió y permitió el flujo masivo de capital hacia los mercados extranjeros. Fue el
estado el que creó el caparazón en el que fluyó el capital, y estableció las reglas del
juego que guiaron la expansión al extranjero. Dada la fragilidad de estas estructuras
el estado debe involucrarse continuamente en la salvaguarda del capital, reflotando a
los regímenes recolonizados.
Respaldando a las IFI
Dado que las IFI dependen de los estados imperiales para determinar sus líderes,
programas y prioridades, el apoyo de los estados imperiales es también esencial a la
hora de permitir que las IFI continúen interviniendo en los estados recolonizados. Los
fondos de las IFI dependen de los estados imperiales, y sin ambos no contarían con
autoridad alguna con la que imponer sus prescripciones. Las IFI sirven como nexo de
unión entre los estados imperiales y los recolonizados. Las IFI obtienen su poder de
los centros imperiales. Por estas razones, el estado continua y continuará siendo
esencial para la economía política mundial. Lejos de ser un poder residual vestigio del
pasado, la continuada relevancia del estado esta anclada estructuralmente en el
sistema imperial contemporáneo.

V. CONCLUSIÓN.
Las teorías derivadas del paradigma de la globalización no logran explicar el papel
central que juega el estado en las economías del mundo contemporáneo. De la misma
forma, la noción de sistema imperial carece de significación si no analizamos las
actividades del estado imperial y la multiplicidad de funciones que desarrolla en la
apertura de mercados para la expansión de sus corporaciones multinacionales.
La actual configuración del poder en la economía mundial no está basada en la
"ausencia de estados" o en "corporaciones globales" sino en corporaciones
multinacionales que trabajan codo a codo con sus estados imperiales . Las IFI, como
el BM o el FMI, no conforman un nuevo estado global sino que derivan su poder y sus
recursos de los estados imperiales. El concepto clave a la hora de entender los
conflictos interestatales y la competición intercorporativa es imperialismo y no
globalización. Estados imperiales y corporaciones multinacionales no son agentes
enfrentados o contradictorios, sino que más bien actúan en un contexto de sinergias
entre neo-estatalismo y neo-liberalismo. En el mundo actual, y en contra de la propia
ideología neoliberal de libre mercado, los políticos de los estados imperiales y
recolonizados eligen a los ganadores y a los perdedores mediante incentivos,
subvenciones y aranceles, provocando la expansión de grupos capitalistas específicos
y el declive de las pequeñas y medianas empresas o grandes empresas no vinculadas
estrechamente con el régimen impuesto.
El debate entre economistas burgueses se centra en dilucidar si la intervención a gran
escala, largo plazo y protección de las corporaciones multinacionales es un "peligro
moral", es decir, si el que los directores corporativos sepan de antemano que el estado
subvencionará sus pérdidas alimenta la "especulación temeraria". Los economistas de
la Nueva Economía olvidan su ideología de libre mercado, recurriendo al estado en
busca de recursos financieros que eviten la quiebra, en tiempos de crisis. Estos

104
mismos neoliberales fundamentalistas continúan afirmando que los beneficios se
obtienen a partir de la base de los riesgos de inversión y, por lo tanto, si el estado
elimina ese riesgo acaba con la asignación eficiente de recursos y promueve la
especulación destructiva.
El problema central de la teoría de la globalización es que se enfrenta al estudio de
epifenómenos, como la expansión exterior de las corporaciones nacionales hacia
muchas regiones, sin tener en cuenta sus lazos con los centros estratégicos de estas
corporaciones. Las corporaciones multinacionales compran y venden globalmente pero
sus decisiones estratégicas sobre tecnología e inversión son controladas desde sus
cuarteles generales en el estado imperial. Por su forma son multinacionales, pero su
esencia es nacional. Esta máxima es especialmente clarificadora cuando analizamos
los lazos estrechos entre los centros de las corporaciones multinacionales y sus
directores principales en el estado imperial.
La proclama globalista de un nuevo "régimen global" basado en la supremacía de las
IFI, surgida de una extrapolación superficial de las actividades del FMI y el BM que
obvia la matriz estado imperial, de la que en realidad son un elemento subordinado.
Como consecuencia, los teóricos globalistas logra magnificar el poder de las IFI y
minimizar el poder del estado, en particular el del estado imperial.
Los globalistas intentan enmendar sus errores interpretando el paso del activismo
estatal desde el ámbito de lo social al de la subvención de las pérdidas de las
corporaciones multinacionales como "declive del estado" o "debilitamiento del estado".
Tal y como hemos demostrado, el estado sigue teniendo enormes recursos y
capacidad, así como una posición estratégica entre los productores y la economía
Mundial.
De esta forma, no se trata de globalizar la lucha sino de transformar la naturaleza de
clase del estado, reconfigurando su relación con las corporaciones, multinacionales y
la clase capitalista trasnacional. Esto significa que la lucha de clase dentro del país
por el poder del estado es esencial a la hora de obtener los recursos económicos -
centros de investigación tecnológica, medios de producción, tierra - necesarios para la
redistribución de la riqueza y la reconstrucción de los mercados nacionales. La
intensas actividad que el estado recolonizado o imperial lleva a cabo en relación con
las corporaciones multinacionales muestra que se trata de un centro de recursos,
poder y actividad que puede llegar a transformar y mejorar las vidas de los
trabajadores si se revoluciona, si se le da la vuelta. La ideología del declive y la
desaparición del estado es una falacia imperial diseñada con el fin de desviar el
objetivo de los movimientos populares hacia instituciones estrictamente secundarias
que además derivan su poder del estado.
El internacionalismo del ala izquierda globalista está basado en eventos - encuentros
contra el FMI, BM etc. - donde un amplio conglomerado de grupos se encuentran,
protestan y se dispersan. A pesar de que logran una amplia cobertura mediática, estas
actividades no amenazan los pilares estatales y las estructuras del poder imperial y
neocolonial.
El internacionalismo se hará fuerte allá donde los movimientos políticos nacionales
sean poderosos, donde las clases oprimidas conquisten el poder del estado y puedan
intervenir para apoyar a sus camaradas en el extranjero. Movimientos nacionales
fuertes construyen una solidaridad internacional poderosa.

Traducción: Elisa Nieto


Campaña contra el Banco Mundial Barcelona 2001. Madrid
Junio de 2001

105
El derecho de libertad
para los Prisioneros Políticos

Una de las señales más claras de la naturaleza abortada de las transiciones políticas
de las dictaduras militares a los regímenes electorales civiles, es la impunidad
extendida al ejército, la continuidad de la legislación represiva y las políticas
socioeconómicas regresivas.
Una de las señales más claras de la naturaleza abortada de las transiciones políticas
de las dictaduras militares a los regímenes electorales civiles, es la impunidad
extendida al ejército, la continuidad de la legislación represiva y las políticas
socioeconómicas regresivas.
La llamada transición fue, de hecho, un cambio del autoritarismo militar al
neo-autoritarismo civil en el que el ejército retuvo las decisiones sobre la estrategia
política y el general Staff de las fuerzas armadas mantuvo el mando por encima de los
parámetros de la vida política. Los regímenes civiles neo-autoritarios permitieron las
elecciones, la pugna entre los partidos y las libertades individuales al interior de los
parámetros establecidos por su pacto con el ejército.
Bajo los regímenes electorales neo-autoritarios, el modelo neo-liberal se profundizó y
se extendió. Se mantuvo el programa de privatizaciones, la legislación
anti-trabajadores, las inmensas desigualdades entre quienes poseen la tierra. Riqueza
y propiedad fueron consolidadas. La nueva clase política electoral en colaboración con
el ejército se comprometió en la corrupción, en el narcotráfico y en el uso de métodos
autoritarios (los decretos presidenciales) para llevar a cabo su agenda neo-liberal
contra la voluntad de la mayoría. Los regímenes civiles desnacionalizaron las
economías vendiendo los recursos lucrativos a las corporaciones multinacionales
europeas y norteamericanas, al tiempo que aplicaron políticas de ajuste estructurales
regresivas, diseñadas por los EE.UU., el FMI y el Banco Mundial.
Enfrentado con estas brutales realidades, obreros, campesinos, profesionales, y
estudiantes organizaron la resistencia, la protesta y la acción directa. En Chile,
muchos jóvenes militantes, enfrentados con un sistema autoritario muy cerrado como
es el régimen llamado de la Concertación, compuesto principalmente de
democristianos, socialistas (sólo de nombre) y radicales, impulsaron rebeliones
organizadas. La impunidad de los Generales, incluso la del sangriento dictador
Pinochet y la persistencia de la Constitución Militar retrógrada de 1980, obligó a
numerosos militantes retornar a la acción directa. Muchos fueron abatidos en las
calles, encarcelados y torturados. Se detuvo a periodistas, escritores y comentaristas
que ejercieron la libertad de expresión, criticando al ejército. Todo esto fue
descaradamente implementado y reforzado por las políticas autoritarias del Gobierno
de la Concertación. Algunos de los militantes que luchaban por la democracia y la
justicia social contra el régimen de Concertación-Pinochet, tomaron las armas.
Decenas fueron encarcelados, torturados y condenados a largas sentencias por los
mismos jueces que exoneraron a los comandantes militares genocidas.
En lugar de considerar a estos activistas políticos como patriotas y demócratas, los
neo-autoritarios y sus apologistas en la universidad, la prensa y los medios de
comunicación de masa, los etiquetaron como terroristas. Era como si en Francia,
después de la liberación, los militantes que aplicaron justicia en contra de los
colaboradores de los Nazis y de Vichy hubieran sido etiquetados como terroristas. Una
idea que nadie en aquella época hubiera podido imaginar. No obstante en Chile los
socialistas,. que siguen fielmente los dictados de las leyes represivas de Pinochet,
persisten en aplicar enérgicamente estas mismas leyes contra los opositores. Peor
aún, la elección del mal llamado socialista Lagos continúa manteniendo en prisión a
más de un centenar de prisioneros políticos, incluidos prisioneros mapuches, así como
militantes que llevan más de 12 años en la cárcel. La tragedia es que muchos líderes

106
de derechos humanos e izquierdistas supuestamente progresistas e independientes,
utilizan al carcelero Lagos como mal menor, sacrificando los derechos y justicia de los
prisioneros políticos a cambio de su propia conveniencia personal.
El ejemplo chileno es representativo de toda América Latina, incluso su grado de
represión excede a la de algunos de sus vecinos. En Colombia, los partidos de la
oligarquía electoral usan las fuerzas armadas y los grupos paramilitares para destruir
la organización popular, asesinar a los líderes sindicales y masacrar a pueblos
enteros. En este proceso, cientos de disidentes políticos y sociales languidecen en las
cárceles. Lo mismo ocurre en México, Paraguay, Perú, Bolivia, Ecuador -quienquiera
se resiste al modelo neo-liberal y a la presencia militar U.S.A.- es encarcelado o le
sucede algo peor. La tortura se ha vuelto una rutina bajo los regímenes electorales. En
países como Brasil y Argentina, se reprimen brutalmente las protestas públicas, sobre
todo fuera de las ciudades importantes. En Brasil, se ha asesinado a más de 60
militantes campesinos bajo el régimen de Cardoso. La estrategia de estos regímenes
neo-autoritarios es encarcelar y asesinar a los activistas más comprometidos para
lograr de esta manera fragmentar y atomizar la oposición al modelo neo-liberal y al
imperialismo U.S.A.
Dado que la crisis en América Latina agrava el desempleo y el subempleo que alcanza
entre un 30-70%, y las "estrategias de exportación" se rompen ante el declive de la
demanda en U.S.A. y Japón (debido a sus crisis), crece el número de voces críticas que
se levantan, las demandas de justicia social, así como los llamados a poner un
término a la impunidad. Precisamente, es en este contexto que la exigencia de liberar
a todos los prisioneros políticos es urgente. Los movimientos fuera de las cárceles
necesitan de los activistas y líderes ahora en prisión. El primer paso, en la transición
de los regímenes electorales neo-autoritarios a la democracia socialista libertaria,
empieza vaciando las cárceles de patriotas y encarcelando a los vende-patria.

Escribe: James Petras, Desde EE.UU. para Tiempos Modernos

107
Imperio con imperialismo
7 de noviembre de 2001

Por James Petras

Traducción para Rebelión:


Germán Leyens

"Imperio" es un libro extraño. Siendo que EE.UU. es la única superpotencia, cuando


caso un 50 por ciento de las 500 mayores multinacionales son de propiedad
estadounidense y están domiciliadas en EE.UU., y cuando Washington está
conduciendo una guerra de intervención contra Afganistán (después de guerras
intervencionistas anteriores en los Balcanes, en América Central (Panamá), en el
Caribe (Granada) y guerras por encargo en Colombia (Plan Colombia) y antes en
Angola, Mozambique, Nicaragua, los autores de este libro tan elogiado, nos cuentan
que el imperialismo es algo del pasado. Argumentan que el "Imperio" es un fenómeno
pos-imperialista en el que el poder se dispersa y ninguna nación aislada puede
controlar el "imperio". Además argumentan que el "imperio" es un adelanto positivo en
la historia del mundo. "La cosa [sic] que llamamos el Imperio es en realidad una
enorme mejora histórica respecto al sistema y al imperialismo internacionales."
Después de 413 páginas de texto y 57 páginas de notas, lo mejor que los autores
saben hacer es decirnos que "en este espacio terso (?) del Imperio no hay un sitio
determinado de poder -está en todas partes y en ninguna. El Imperio es una OU-Topia
o realmente un no-sitio (p.190). Sin una noción clara de los agentes del "imperio" ni su
dinámica en los estados imperiales realmente existentes y sus corporaciones, se nos
dice que el Imperio es imperial pero no imperialista, que la Constitución de EE.UU. es
imperial y no imperialista. De esto deducen (y nosotros aprendemos) que la
Constitución de EE.UU. es imperial porque (en contraste con el proyecto del
imperialismo de expandir constantemente en forma lineal su poder en espacios
cerrados e invadir, destruir, y subsumir a los países sometidos bajo su soberanía) "el
proyecto constitucional de EE.UU. está construido sobre el modelo de la rearticulación
de un espacio abierto y de reinventar incesantemente diversas y singulares redes a
través de un terreno ilimitado. La idea contemporánea de Imperio nace a través de la
expansión global del proyecto constitucional interno de EE.UU." (p.182). En otras
palabras, la celebración del Imperio, es también una celebración del
constitucionalismo de EE.UU. (de la idea para ser exactos), que es un modelo para la
"democratización" del Imperio. El estudio se deshace de las clases y de los conflictos
de clase como pasados de moda e imprecisos, y sustituye la noción de "multitudes
biopolíticas de producción" -un término que nunca es delineado claramente y que no
tiene una especificidad histórica o empírica. Aparte de "multitudes", no hay agencias
designadas para la "revolución" anunciada pero no especificada. El programa de esta
novedosa revolución no es muy diferente del que es adoptado por los socialdemócratas
del estado de bienestar.
Se ha escrito mucho sobre el "empuje del libro, su grandeza teórica". Frederic
Jameson, colega de Hardt en Duke, lo llama "la primera nueva gran síntesis teórica
del nuevo milenio.”[1] Dejando a un lado la hipérbola, pocos de los críticos literarios
han comentado la falta de evidencia histórica y empírica para basar su sinnúmero de
aserciones no fundamentadas. Los autores argumentan desde el comienzo que los
orígenes intelectuales de la revolución estadounidense pueden ser encontrados en
Spinoza y Maquiavelo. A Rousseau y a Locke los echan con cajas destempladas, a
pesar de su mayor relevancia inmediata. Discusiones extensas y tendenciosas de la
soberanía están entremezcladas con aserciones reduccionistas que colapsan o que

108
omiten numerosas diferencias. Por ejemplo, en su discusión del totalitarismo y de la
nación-estado, argumentan "Si Alemania nazi es el tipo ideal de la transformación de
la soberanía moderna en soberanía nacional y de la articulación en su forma
capitalista, la Rusia estalinista es el tipo ideal de la transmisión del interés popular y
la cruel lógica que resulta lleva a un proyecto de modernización nacional, movilizando
para sus propias intenciones las fuerzas productivas que ansían liberarse del
capitalismo" (p.110). He citado extensivamente para ilustrar la naturaleza confusa,
ilógica, anti-histórica de las amplias y vacuas generalizaciones de los autores. ¿Qué
base empírica o histórica existe para pretender que Alemania nazi es el "tipo ideal"? La
soberanía nacional existía antes de los nazis y continúa después de su desaparición
en entornos no-totalitarios. Si la Rusia de Stalin encarnaba "el interés popular" ¿por
qué iba alguien a buscar su liberación de ella? "Lógica cruel" de los "intereses
populares" son cuentos del antiguo régimen - difícilmente una base para la
orientación de las "multitudes" que según los autores son las nuevas agencias para
democratizar el mundo.
Los autores se involucran en lo que George Saboul calificó una vez de enfoque de
"aspiradora" a la historia: un poco de historia antigua, una pizca de exégesis de teoría
política elemental, una evaluación de los pros y los contras del posmodernismo, una
celebración del constitucionalismo estadounidense, una breve sinopsis del
colonialismo y del poscolonialismo. Estas incursiones discursivas proveen un brillo
intelectual al argumento central que trata del mundo contemporáneo: la desaparición
del imperialismo; la obsolescencia de los estados imperiales, de los estados-nación (y
de las fronteras) y la supremacía de un Imperio mal definido, la globalización y los
organismos gobernantes supranacionales, aparentemente similares a las Naciones
Unidas.
Comencemos con la aserción de Negri y Hardt (NH) sobre la decadencia del estado
nacional o imperial. Su argumento a favor de un imperio sin estados, exagera la
autonomía del capital respecto al estado y repite como un logro las falsas propuestas
de los ideólogos del libre mercado que pretenden que el "mercado mundial" es
supremo. Contrariamente a lo que pretenden NH, el estado nacional en el mundo
contemporáneo, tanto en su forma imperial como en la neocolonial, ha expandido su
actividad. Lejos de ser un anacronismo, el estado se ha convertido en un elemento
central de la economía mundial y dentro de los estados-nación. Sin embargo, las
actividades del estado varían según su carácter de clase y si son estados imperiales o
neocoloniales.[2]
En los últimos años, la centralidad del estado imperial ha sido evidenciada en áreas
fundamentales de las actividades político-económicas, culturales y económicas que
refuerzan la posición de los poderes imperiales, particularmente de EE.UU.

Gestión de crisis
Durante la última década, han ocurrido varias crisis importantes en los sectores
financiero y económico, en varias regiones del mundo. En cada caso, los estados
imperiales, sobre todo el estado EE.UU., han intervenido para salvar a las compañías
multinacionales, y evitar el colapso de los sistemas financieros. Por ejemplo, en 1994,
cuando el sistema financiero mexicano estuvo al borde del colapso, el presidente
Clinton intervino para enviar 20.000 millones de dólares al estado mexicano a fin de
rescatar a los inversionistas estadounidenses y estabilizar el peso. Otro caso fue
durante la crisis asiática de 1998, cuando EE.UU. y algunos gobiernos europeos
aprobaron un paquete de rescate por miles de millones de dólares del FMI y del Banco
Mundial a cambio de una apertura de sus economías, a la adquisición de sus
industrias básicas por empresas extranjeras, particularmente en el caso de Corea del
Sur. En la crisis brasileña en 1999 y en la crisis argentina en 2001, Washington
presionó a las instituciones financieras internacionales (IFIs) para que rescataran a

109
los regímenes. Dentro de EE.UU. la amenaza de bancarrota de un importante banco
internacional de inversiones, llevó a la Reserva Federal (banco central) a intervenir,
influyendo a favor de un rescate por bancos privados. En una palabra, con cada vez
más frecuencia y con medios cada vez mayores, el estado imperial ha jugado un papel
dominante en la gestión de crisis, salvando de la bancarrota a importantes
inversionistas, apuntalando a compañías multinacionales insolventes e impidiendo el
colapso de divisas. Más que nunca, las compañías multinacionales y la llamada
"economía global" dependen de la constante y masiva intervención de los estados
imperiales para administrar la crisis, y conseguir ventajas (adquisiciones de empresas
locales).

Competencia inter-imperialista
Las competencias entre poderes imperiales rivales, empresas económicas y compañías
multinacionales han sido encabezadas esencialmente por estados imperiales rivales.
Por ejemplo, el estado imperial EE.UU. dirige la lucha por la apertura de los mercados
europeos a la carne de vacuno estadounidense, y a las exportaciones estadounidenses
de plátanos de América del Sur y de Centroamérica, mientras los estados japonés y
europeos negocian con EE.UU. para aumentar la 'cuota' de una serie de
exportaciones, incluyendo el acero, los textiles, etc. El comercio y los mercados son
generalmente definidos por acuerdos de estado a estado. La 'globalización' no es sólo
un producto del 'crecimiento de las compañías multinacionales', sino que sobre todo
un artificio de acuerdos de estado a estado. La competencia entre capitales es lograda,
influenciada, y dirigida por el estado. Los mercados no van más allá del estado, sino
que operan dentro de fronteras definidas por el estado.

Conquista de mercados
El estado juega un papel que todo lo invade y que es importante en la conquista de
mercados extranjeros y en la protección de mercados locales. En el primer caso, el
estado otorga subsidios indirectos y directos a los sectores de exportación.[3] En
EE.UU., las exportaciones agrícolas reciben agua y energía eléctrica subvencionadas,
y subsidios en la forma de reducciones impositivas. En segundo lugar, el estado
imperial, a través de las IFIs, hace presión sobre los estados receptores de préstamos
en el Tercer Mundo, a través de acuerdos condicionados, para que reduzcan o
eliminen las barreras arancelarias, y que privaticen o desnacionalicen empresas,
permitiendo así que las compañías multinacionales estadounidenses, europeas y
japonesas penetren los mercados y adquieran empresas locales. La llamada
'globalización' no existiría si no fuera por la intervención estatal, ni los mercados
seguirían abiertos si no fuera por la intervención militar y electoral del estado
imperial, por las amenazas o la presión político-económicas, y el reclutamiento de
clientes locales.
El imperialismo adopta muchas formas, pero persigue objetivos similares: la conquista
de mercados, la penetración de competidores y la protección de sus mercados
interiores. EE.UU. tiene un sistema minucioso de barreras arancelarias en una amplia
gama de productos de importancia estratégica: las importaciones de automóviles están
limitadas por cuotas, así como el azúcar, los textiles, el acero, etc.[4] Una
multiplicidad de limitaciones no-tradicionales y de acuerdos informales limitan a los
países exportadores en sus intentos de penetrar los mercados de EE.UU. - todos
negociados de estado a estado. En muchos casos, en sus negociaciones con regímenes
neocoloniales, como Brasil bajo Cardoso, el estado EE.UU. rechaza la reciprocidad,
exigiendo y logrando la liberalización de la industria informática, mientras restringe
las exportaciones de acero brasileñas, con el falso pretexto de acusaciones
"anti-dumping".

110
Acuerdos comerciales
Todos los mayores acuerdos comerciales, la liberalización del comercio y el
establecimiento de nuevas regulaciones del comercio, son negociados por los estados,
impuestos por los estados y sometidos a modificaciones por los estados. El GATT, la
OMC, y las Convenciones de Lomé, que establecieron las bases para el comercio y el
marco para las redes comerciales globales, fueron formulados por los estados.
Además, los pactos comerciales bilaterales, así como aquellos regionales
multilaterales, como NAFTA (TLCAN), ALCA, son iniciados por el estado para abrir
nuevos mercados para las multinacionales. El estado imperial opera en sinergia con
sus corporaciones multinacionales. La "expansión en los mercados" no tiene nada que
ver con el que las corporaciones multinacionales sustituyan a estados anacrónicos:
por el contrario, la mayor parte de los movimientos de capital a los nuevos mercados
depende de la intervención del estado para derribar barreras y en algunos casos
desestabilizar a los regímenes nacionalistas.

Acuerdos de Inversión
Los estados imperiales de la UE imponen poderosas barreras restrictivas para sus
productos agrícolas. EE.UU. y los estados europeos, subvencionan fuertemente la
agricultura con tarifas bajas para la electricidad y el consumo de agua. La
investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías son fuertemente financiadas por el
estado y luego transferidas a las multinacionales. En cada etapa antes de, durante y
después de, la expansión de las compañías multinacionales en el extranjero dentro del
mercado internacional, el estado está implicado profundamente. Además, donde las
empresas nacionales no son competitivas, los estados imperiales inventan pretextos
para protegerlas de productores más eficientes. Japón protege a sus productores de
arroz, aunque su producción sea diez veces más cara para los consumidores. EE.UU.
da inmensos subsidios a los exportadores del agro-comercio en la forma de
investigación, bajos costos del agua y préstamos condicionados a la compra de
exportaciones de trigo estadounidenses. La UE subvenciona la formación de sus
industrias de alta tecnología.
El estatismo o el neo-estatismo es el eje de la 'expansión global' de las compañías
multinacionales, ubicadas en los estados imperiales. El estado ha crecido, su alcance
se ha extendido, su papel en la economía internacional es esencial. La retórica vacía
de los 'libre mercados' promovida por los ideólogos conservadores ha sido consumida y
cotorreada por la 'izquierda globalista'. Mientras NH escriben sobre la decadencia del
papel del estado, la Derecha ha actuado para promover la actividad del estado en
apoyo de los intereses de las compañías multinacionales. Mientras NH escriben de la
'globalización' de los mercados, las multinacionales de los países imperiales y sus
estados se reparten los mercados, aumentando sus esferas de dominación y control.
Sobre todo, el estado imperial no es simplemente una institución económica; la
expansión en el exterior de las compañías multinacionales depende fuertemente del
rol militar y político del estado imperial.

Expansión del poder político y militar del estado imperial


La expansión en el exterior de las compañías multinacionales ha sido posibilitada por
la expansión militar y política del imperialismo euro-estadounidense a través de la
OTAN y de ejércitos supletorios en África meridional, América Latina, y Asia. En Rusia
(la antigua URSS) y Europa Oriental, los estados imperiales han auspiciado y apoyado
regímenes clientes, estableciendo los fundamentos para la adquisición de una vasta
selección de industrias estratégicas, recursos energéticos, etc. El triunfo del estado
imperial EE.UU. sobre la URSS produjo el ímpetu para desmantelar los estados de
bienestar en Europa y lo que pretendía ser un estado de bienestar en EE.UU. Las
guerras euro-estadounidenses en el Golfo y en los Balcanes consolidaron la

111
dominación de los estados imperiales y extendieron su influencia sobre los estados
disidentes. La desestabilización de los antiguos regímenes comunistas, las guerras
destructivas contra los regímenes nacionalistas y socialistas en África meridional,
América Latina y otras partes, abrió esos regímenes a las recetas de la política
neoliberal. La expansión militar fue organizada por aparatos estatales que
acompañaron y promovieron la expansión exterior de las compañías multinacionales.
La así llamada globalización creció en el cañón de un fusil -un fusil estatal imperial.
Para proteger aún mejor el capital en el extranjero, EE.UU. y la UE crearon una nueva
doctrina de la OTAN que legaliza las guerras ofensivas, fuera de Europa contra
cualquier país que amenace sus intereses económicos vitales (sus compañías
multinacionales).[5] La OTAN ha sido expandida incorporando a nuevos
estados-cliente en Europa Oriental, y a nuevos "asociados por la paz" entre los estados
bálticos y las antiguas repúblicas de la URSS (Georgia, Kazajstán, etc.). En otras
palabras, las alianzas militares estatales imperiales incorporan más estados,
involucrando más aparatos estatales que antes - para asegurar el libre paso de las
compañías multinacionales a sus países y facilitar el flujo de los beneficios a sus
centrales en EE.UU. y en Europa Occidental.

El estado y los medios de comunicación de masas


Mientras los medios de comunicación de masas y su propaganda político-cultural
atraviesan más fronteras que nunca, su propiedad y control están fuertemente
concentrados en manos de compañías multinacionales de EE.UU. y Europa. El
mensaje es crecientemente homogéneo, y la fuente e inspiración está estrechamente
coordinada con los que deciden las políticas en Washington, Berlín, Londres, etc. Los
flujos globales, los controles imperiales son la esencia de los medios de comunicación
de masas de la actualidad. Las compañías mediáticas multinacionales miran hacia los
estados y funcionarios imperiales para establecer su línea política, como es
explícitamente declarado durante la Guerra de Afganistán, y definen los parámetros
para la discusión, mientras cosechan los beneficios.
En conclusión, los estados imperiales, lejos de ser substituidos por la expansión en el
exterior del capital, han crecido y se han convertido en componentes esenciales de la
economía política mundial. El concepto de imperio de NH, encubre el papel del estado
imperial, disminuyendo así la importancia de un adversario esencial, en las primeras
líneas de la defensa de los privilegios y el poder de las compañías multinacionales.
Hardt y Negri basan sus argumentos sobre un imperio sin estados y sin clases, sin
imperialismo, en una noción de un mercado mundial dominado por las corporaciones
multinacionales, las que, argumentan, "deberán eventualmente superar el
imperialismo y destruir las barreras entre el interior y el exterior." (p.234). Esas
compañías multinacionales "globales" han convertido a las naciones y a los estados
imperiales en anacronismos.
NH no suministran informaciones sobre la organización interna de las compañías
multinacionales (CMN), ningún análisis de la estructura de la toma de decisiones,
ninguna discusión de sus relaciones con los estados. Teorizar por decreto es una
manera conveniente de evadir estudios empíricos inconvenientes. El argumento de
Hardt y Negri se basa esencialmente en seis suposiciones no fundamentadas.

Suposición 1:
Las CMN son corporaciones globales que no tienen una ubicación específica en
ninguna nación-estado en particular. Forman una nueva economía mundial
divorciada de los controles nacionales y forman parte de una nueva clase gobernante
del mundo.
Esta suposición se basa en el hecho de que corporaciones en gran escala operan en
una gran cantidad de países, son móviles y tienen el poder de evadir impuestos y
regulaciones en muchas jurisdicciones nacionales. Hay varios problemas conceptuales

112
y empíricos con esta suposición.
En primer lugar, el que las CMN operen en muchos países no cambia en nada el
hecho que sus oficinas centrales, donde se concentra la mayoría de sus decisiones
estratégicas, sus directores, y sus beneficios, están ubicadas en EE.UU., Europa, y
Japón.[6]
En segundo lugar, la movilidad se basa en decisiones estratégicas adoptadas por los
directores en las oficinas centrales en los centros imperiales. Esas decisiones
dependen de las condiciones políticas y económicas creadas por el estado imperial y
sus representantes en las IFIs. La movilidad está supeditada a las relaciones entre
estados.
En tercer lugar, la evasión de impuestos y regulaciones, es posible gracias a políticas
deliberadas de los estados imperiales y de sus bancos multinacionales.[7] El
no-cumplimiento de las leyes contra transferencias de beneficios ilícitos de los países
neocoloniales a los países imperiales, es una forma de actividad estatal que favorece la
transferencia en gran escala de riquezas que fortalecen las cuentas externas. El
abierto desacato por las CMN de las regulaciones de los estados neocoloniales, forma
parte de un sistema más amplio de relaciones de poder, aseguradas por las relaciones
entre estados imperiales y neocoloniales.

Suposición 2:
Los antiguos gobiernos-estado han sido substituidos por un nuevo gobierno mundial,
formado de los dirigentes de las IFIs, de la OMC, y los jefes de las CMN (p.326). Es un
argumento basado en una discusión superficial de epifenómenos, en lugar de una
visión analítica más profunda de la estructura del poder. Aunque es cierto que las IFIs
toman muchas decisiones importantes en numerosos emplazamientos geográficos,
que afectan importantes sectores económicos y sociales, esas decisiones y los que las
toman, están estrechamente ligados a los estados imperiales y a las CMN que los
influencian. Todos los principales funcionarios de las IFIs son nombrados por sus
gobiernos nacionales / imperiales. Todas las fundamentales orientaciones políticas
que determinan sus préstamos y las condiciones para otorgarlos, son establecidas por
los ministros de finanzas, del tesoro y de economía de los estados imperiales. La
inmensa mayoría de los fondos de las IFIs provienen de los estados imperiales. La
representación en el consejo ejecutivo de las IFIs está basada en la proporción de la
contribución financiera de los estados imperiales. El FMI y el Banco Mundial han sido
siempre dirigidos por individuos de EE.UU. o de la UE.[8]
La visión de Hardt y Negri del poder de las IFIs se basa en una discusión del poder
resultante y no de su fuente en los estados imperiales. En este sentido, el poder
internacional se basa en los estados imperiales y no en las entidades supranacionales.
Este último concepto sobreestima en demasía la autonomía de las IFIs y subestima su
subordinación a los estados imperiales. La verdadera significación de las IFIs es cómo
magnifican, extienden y profundizan el poder de los estados imperiales y cómo se
convierten en un campo de competencia entre estados imperiales rivales. Lejos de
sustituir a los viejos estados, las IFIs han reforzado sus posiciones.
Suposición 3
Uno de los argumentos comunes de teóricos globalistas como Hardt y Negri es que ha
habido una revolución de la información que ha eliminado las fronteras de los estados,
transformado el capitalismo y creado una nueva época (p.145) trayendo nuevos
ímpetus al desarrollo de las fuerzas productivas. La pretensión que las tecnologías de
la información hayan revolucionado las economías y así hayan creado una nueva
economía global en la que los estados nacionales y las economías nacionales resultan
superfluos, es extremadamente dudosa.
Una comparación del crecimiento de la productividad en EE.UU. durante el medio
siglo pasado no apoya el argumento globalista. Entre 1953 y 1972, antes de la llamada
revolución de la información, la productividad en EE.UU. creció un promedio de 2,5%;

113
con la introducción de los ordenadores, el crecimiento de la productividad entre 1973
y 1995, fue menos de la mitad.[9] Incluso en el llamado período del boom de 1995 a
1999, el crecimiento de la productividad fue de un 2,5%, aproximadamente lo mismo
que en el período anterior a los ordenadores. Japón, que hace el uso más extensivo de
ordenadores y de robots, ha sufrido una década de estagnación y de crisis. Durante el
año 2000-01. el sector informático entró en una profunda crisis, decenas de miles
fueron despedidos, cientos de firmas quebraron, las acciones bajaron su valor cerca
de un 80%. La burbuja especulativa, que definía la llamada economía de la
información, reventó. Además, la mayor fuente del pretendido crecimiento de la
productividad fue la informatización de la producción de ordenadores. Se ha
demostrado en estudios al respecto que el uso de ordenadores en oficinas se orienta
más hacia el uso personal que hacia el intercambio de ideas. Se calcula que hasta un
60% del tiempo en los ordenadores es utilizado en actividades que no tienen relación
con la empresa. Los fabricantes de ordenadores totalizan un 1,2% de la economía
estadounidense y menos de un 5% del capital social.[10]
Además, el censo de la población de EE.UU. da otra explicación de las altas cifras de
productividad - los 5 millones de inmigrantes ilegales que inundaron el mercado
laboral de EE.UU. en los años 90. Ya que la productividad es medida por la
producción por trabajador registrado, los 5 millones de trabajadores no contados
inflan los datos de productividad. Si los 5 millones fueran incluidos, las cifras de
productividad se desinflarían.
Con la declinación de la economía de la información y sus valoraciones en la bolsa, se
hace claro que la "revolución informática" no es la fuerza trascendental que define las
economías de los principales estados imperiales, ni mucho menos que puedan definir
un nuevo orden mundial. El que la mayor parte de la gente tenga ordenadores y
navegue en Internet, que algunas firmas controlen mejor sus inventarios, no
significan que el poder haya trascendido la nación-estado. Las afirmaciones de los
publicistas sobre la "revolución informática" suenan vacías, cuando los inversionistas
en las bolsas del mundo, transfieren fondos hacia la economía real, lejos de las
compañías de alta tecnología que no muestran beneficios y aumentan sus pérdidas.

Suposición 4
En relación con la suposición anterior, los globalistas NH argumentan que estamos
viviendo en una Nueva Economía que ha sustituido a la Vieja Economía, de
manufactura, minería, agricultura y servicios sociales (pp. 3-21). Según los
globalistas, el 'mercado' crea nuevas eficiencias producidas por las nuevas tecnologías
y asegura un elevado crecimiento. La recesión de fines de 2000 a 2002 refuta
claramente las afirmaciones de los ideólogos de la Nueva Economía: el ciclo económico
continúa operando y, además, el ciclo es particularmente acentuado por la naturaleza
altamente especulativa de la 'Nueva Economía'. El resultado es que la 'Nueva
Economía' muestra todas las características de una economía especulativa volátil,
movida por las promesas exorbitantes de altos rendimientos. En la ausencia de
beneficios o incluso de ingresos, resulta que gran parte de lo que era promocionado
como una 'Nueva Economía' era, en realidad, un colosal timo financiero, en el que los
altos rendimientos para los primeros inversionistas llevaron a la ruina de los que los
siguieron.
Las "nuevas eficiencias" pronosticadas no superaron la lógica del ciclo económico
capitalista. La 'producción justo a tiempo' se basaba en un crecimiento continuo y
estable de la demanda. La recesión de 2000 a 2002, la declinación repentina de la
demanda, llevaron a una acumulación de inventarios entre los productores y los
vendedores, y a los despidos resultantes. Problemas de cash-flow, creciente
endeudamiento y las bancarrotas características de la 'Vieja Economía', reaparecieron
con fuerza.
Es claro que la llamada 'Nueva Economía' no supera la crisis capitalista, en realidad

114
es más vulnerable y tiene menos recursos a los que recurrir, ya que la mayor parte de
su cash-flow depende de las expectativas especulativas de continuos altos
rendimientos. La disminución de las entradas por publicidad comercial en los sitios de
la red y la saturación del mercado de ordenadores, han llevado a una crisis
estructural tanto para productores de hardware como para los de software,
conduciendo a una inmensa escarda en la 'industria' - el exorbitante 'valor ficticio' de
las acciones se desplomó a una fracción de su valor y las principales compañías de
Internet luchan por sobrevivir, ¡cómo para que vayan a definir la naturaleza de una
'nueva época capitalista'!

Suposición 5
Los teóricos globalistas como NH escriben sobre un 'sistema imperial' en lugar de
estados imperialistas -(prefacio), como si lo uno pudiera existir sin lo otro. El 'sistema'
no tiene 'centro' ya que todos los estados han perdido su especial importancia ante las
todopoderosas CMNs que dominan los mercados. Los enfoques sistémicos no llegan a
reconocer el poder clasista e institucional de los bancos e industrias de propiedad y
dirección nacionales. Lo que es aún más fatal, los teóricos sistémicos no llegan a
asociar las estructuras, las operaciones, los códigos legales y los lazos entre los
estados imperiales, las corporaciones multinacionales y sus vástagos en las IFIs y el
amplio alcance de su poder y de su concentración de beneficios, intereses,
arrendamientos y royalties en los países imperialistas. El 'sistema' se deriva de, y es
apoyado por, las fuerzas combinadas del estado imperial y sus CMNs. Abstraer de las
especificidades de la propiedad y del poder estatal para describir un sistema imperial,
es perder de vista las contradicciones y conflictos básicos, las rivalidades imperiales
interestatales y las luchas de clase por el poder en el estado.

Suposición 6
NH operan a un tal nivel de abstracción al definir las configuraciones del poder que
oscurecen las variaciones más importantes en los regímenes, los estados, y las
configuraciones de clase. Como resultado, no tienen una concepción muy convincente
del cambio socio-económico. Su concepto del imperio se parece al enfoque del sistema
mundial. En lugar de núcleo, semi-periferia y periferia, hablan de 'imperio' y de
'multitudes'. Este tipo de estratificación simplista y abstracta de la economía y del
poder mundiales, subordina la dinámica de las relaciones de clase a una distribución
estática de cuotas de mercado. Las categorías abstractas oscurecen las diferencias
fundamentales en los intereses de clase entre las naciones en cada categoría,
diferencias que determinan cómo se distribuyen las cuotas de mercado, la posesión de
la propiedad, los niveles de vida, así como las diferencias entre países dinámicos y
estancados. Lo que es más fundamental, al considerar las posiciones de mercado, NH
pasan por alto la ubicuidad del estado en la preservación y la confrontación de la
relación entre los estados, las economías y la reconfiguración de la economía mundial.

El mito de la tercera revolución científico-tecnológica


El segundo argumento principal de N y H, es que vivimos en una época totalmente
nueva. Un nuevo capitalismo, gracias a la tercera revolución científico-tecnológica
(TRCT). Estudios empíricos detallados de la economía de los años 90, han refutado
efectivamente el argumento de que la TI, la transmisión por fibra óptica, y la
biotecnología inauguraron una "nueva época del capitalismo" al revolucionar las
fuerzas de producción.
Japón, que 'robotizó' temprano sus fábricas y que diseñó y aplicó muchos de los
nuevos productos de la TI ha estado estancado (crecimiento promedio de
aproximadamente un 1% durante los últimos 11 años) y entró a una aguda recesión

115
en 2001). El sector manufacturero en EE.UU. tuvo un crecimiento negativo desde
fines de agosto de 2000 que continúa durante 12 meses consecutivos - el período más
prolongado de crecimiento negativo registrado desde el fin de la segunda guerra
mundial. Se espera que la recesión continúe durante un período indeterminado - los
cálculos van de 1 a 3 años. Las tasas de crecimiento de la TI fueron negativas durante
todo el año 2001. Las perspectivas de una recuperación rápida no son nada de
halagüeñas, ya que los niveles de ahorro negativos, los inmensos déficit, el fuerte
dólar, inhiben el crecimiento interior o aquel nutrido por las exportaciones. Al
coincidir las crisis estructural y cíclica, es muy probable que la recesión continúe
durante algún tiempo.[11] La recesión desmiente totalmente a los ideólogos de la TI
que declararon que la 'Nueva Economía' había hecho pasar de moda los ciclos
económicos. En realidad, las compañías de TI han sido las más maltratadas en el
bajón actual. Más de un 80 por ciento de las punto.com no dan beneficios.[12]
En segundo lugar, la actual economía de la TI es menos competitiva y más
concentrada que nunca antes, ya que sólo unos pocos gigantes han sobrevivido y
muchos han fracasado. Mientras miles de punto.com desaparecían, las principales 5
compañías de la TI retuvieron su posición entre las 10 más importantes del
mundo.[13]
La revolución de la productividad -un crecimiento de un 2,5%- se basaba en un breve
intervalo de 4 años (1996-2000) y fue seguido por una disminución de la
productividad a un 1,2% negativo durante el primer trimestre de 2001.[14]
Las inversiones de miles y miles de millones de dólares en la TI, desviaron las
inversiones de otros usos más productivos, llevaron a una vasta sobrecapitalización de
un sector con bajos rendimientos y con pocos efectos indirectos. Además, el mayor
estímulo para la TI provino del engaño del año 2000 - la exageración de la posibilidad
de una avería de los sistemas, con el comienzo del nuevo milenio. Cientos de miles de
millones de dólares fueron gastados en la TI entre 1996 y 1999, para evitar un
problema dudoso, sin tener virtualmente ningún efecto a largo plazo. No se realizó
ninguna evaluación crítica o un análisis comparativo con países como Rusia, China,.
Finlandia, y unos pocos otros, que gastaron una fracción de lo que se gastó en Europa
y en América del Norte en el Y-2, sin sufrir una "avería catastrófica". Esto viene a
presentar la pregunta si la burbuja de la TI propiamente tal, no fue un artefacto de un
inmenso fraude promocional. En todo caso, los datos en los que se basan las
pretensiones de la TI sobre una revolución productiva, son extremadamente limitados
y problemáticos.
Un reciente estudio por Paul Strassman, uno de los principales críticos de los
ideólogos de la TI, basado en el estudio de 3.000 compañías europeas, demuestra que
no hay ninguna relación entre la inversión en ordenadores y la rentabilidad.[15] Por lo
tanto, tres argumentos básicos de la revolución de la TI: que ha eliminado el ciclo
económico, que ha generado una revolución sostenida de la productividad, y que
produce elevados beneficios, no se ajustan a la realidad. Lo cierto es que las
irracionalidades del capitalismo han sido ampliadas por la burbuja de la TI: el ciclo
económico opera con toda su fuerza, la productividad tiende a estancarse, y existe una
tendencia a que disminuya el nivel de rentabilidad.
Un artículo reciente de Robert Gordon que analiza el aumento de la productividad
(entre 1995 y 1999) presenta serias dudas sobre las afirmaciones de Hardt y Negri
sobre una "nueva época".[16] Señala que casi un 70% de las mejoras en productividad
pueden deberse a una mejora de los sistemas de medición de la inflación (cálculos
más bajos de la inflación significan necesariamente un mayor crecimiento de la
producción real, por lo tanto de la productividad) y la reacción de la productividad al
crecimiento excepcionalmente rápido de la producción del período de 3 ½ años. Por lo
tanto, sólo un 30% del aumento de 1% de la productividad (o sea de un 3%) durante
el período de 1995 a 1999, puede ser atribuido a la informatización de la llamada
"revolución informática", difícilmente una revolución.
Según el estudio longitudinal de Gordon sobre el progreso técnico, que cubre el

116
período entre 1950 y 1996, el período de máximo progreso técnico manifestado en el
crecimiento anual multi-factores de la productividad, fue en el período entre 1950 y
1964, en los que alcanzó aproximadamente un 1,8%. El período de menor crecimiento
multi-factores de la productividad en este siglo fue entre 1988 y 1996,
aproximadamente un crecimiento de un 0,5%.[17]
Un reciente estudio empírico detallado del Mc Kinsey Global Institute demuestra que
la aguda mejora en el desempeño económico de la economía de EE.UU. entre 1995 y
2000 fue debido a sólo un puñado de sectores empresariales y sobre todo no fue el
resultado de un repentino aumento de las inversiones en la tecnología de la
información.[18] El estudio demuestra que en la mayor parte de los sectores de la
economía los grandes aumentos en las inversiones en la TI no produjeron mejora
alguna en la productividad (www.mckensey.commends.) El estudio provee información
que demuestra que 53 sectores que representan un 69% de la economía
contribuyeron sólo un 3% de crecimiento de la productividad. Esos 53 sectores
realizaron un 62 por ciento de la aceleración en los gastos en TI. Muchos de ellos
incluso tuvieron una deceleración de la productividad. Entre los sectores que
mostraron un crecimiento acelerado, la TI fue sólo uno de numerosos factores.
Está claro que las innovaciones a principios y a mediados del siglo XX fueron causas
mucho más importantes de mejoras generales de productividad en la economía que
los sistemas electrónicos, informatizados, de fines del siglo XX.
Los fabricantes de ordenadores tienen una participación de un 1,2% en la economía
de EE.UU. y de sólo un 2% en el capital social (1997). Aunque las corporaciones
gastan montos sustanciales en ordenadores, es sobre todo para reemplazar otros
anticuados. No hay evidencia que respalde las afirmaciones de NH de una "nueva
época capitalista".[19]
La afirmación de Hardt y Negri sobre una nueva era capitalista no se basa en ninguna
supuesta Tercera Revolución Científica de la Información.
La industria de la biotecnología, junto con la TI y las fibras de transmisión óptica
fueron consideradas como los tres motores de la Nueva Economía. La industria de la
biotecnología tiene más de un cuarto de siglo y aún tiene que proveer un flujo
consistente de nuevos tratamientos y beneficios. Según Arthur Levinson, Presidente y
Director General de Genetech, la mayor y más exitosa de las compañías de
biotecnología - "no ha habido ninguna revolución en la medicina en los últimos 25
años."[20] Según el Director Ejecutivo de otra compañía biotecnológica, Kevin Sharer,
de Amgen, de los miles de millones de dólares invertidos en el sector, sólo han
resultado en 63 nuevas drogas presentadas en el mercado.[21] Analistas del mercado
señalan que sólo 25 de las más de 400 compañías de biofármacos de EE.UU. lograrán
beneficios.[22] La mayor parte de los grupos fundados hace más de una década aún
tienen que demostrar que son rentables. La mayor parte de los grupos de
biotecnología de los años 80 ya no existen. Toda la publicidad promocional alrededor
de las secuencias del genoma humano, que sigue atrayendo miles de millones,
probablemente va a provocar desilusiones según Levinson. Como el timo de la TI, la
revolución biotecnológica atrajo miles de millones de dólares, desviando inversiones de
fines productivos, llevando al mismo tiempo a muchos hacia la bancarrota.
En los años 90, el presidente Clinton y los dirigentes, inversionistas, y académicos
europeos occidentales vieron un brillante futuro para las fibras de transmisión óptica
-la tercera fuerza en la "nueva época capitalista". Entre 1999 y 2000, más de 160
millones de kilómetros de fibras ópticas fueron instaladas en todo el mundo, mientras
las compañías gastaban 35 mil millones de dólares para establecer redes de
comunicación inspiradas por Internet.[23] Hoy sólo un 5% de la fibra instalada está
"activado", pero los costos astronómicos de energía y de entrega al consumidor final,
han llevado a una disminución dramática en las inversiones en la industria de la
comunicación. Como en la biotecnología, el colapso ha impactado el resto de la
economía: miles de millones invertidos en las compañías de telecomunicación parecen
haber sido desperdiciados. El agotamiento de la inversión es una de las razones por

117
las que la economía se ha paralizado. Los gigantes en los equipos de comunicación
como Lucent Technologies y Nortel han declarado pérdidas de miles de millones.
Nortel anunció una pérdida de 19 mil millones en el primer trimestre de 2001. En la
primera mitad de 2001, hubo compañías que no pagaron 13.900 millones de dólares
en bonos de telecomunicación resultando en pérdidas de los inversionistas por 12.800
millones de dólares.[24] Una vez más, la Revolución Técnico-Científica terminó
reventando como una burbuja especulativa.
La "supremacía global" de EE.UU. y Europa se sostiene sobre 3 soportes inestables e
insostenibles. Uno reposa sobre un sector altamente vulnerable y especulativo,
tendiente a gran volatilidad y que entra en una profunda recesión. El segundo es el
alto nivel de transferencias de beneficios, pagos de intereses y royalties de sus
respectivas áreas colonizadas. Sólo en el caso de América Latina se transfirieron entre
1990 y 1998 más de 700 mil millones de dólares en pagos a bancos y multinacionales
en Europa y EE.UU.[25] La tercera base del imperio es el poder político (incluyendo el
poder de imprimir dinero para cubrir los déficit) y la seguridad que los estados
euro-estadounidenses ofrecen a los nacionales extranjeros que transfieren fondos,
incluyendo miles de millones obtenidos ilegalmente en sus respectivos países. El
poder político y la seguridad de los estados imperiales dependen de la aquiescencia o
del consenso de sectores económicos estratégicos que son vulnerables a la
competencia de libre mercado de países rivales imperiales y no-imperiales. Por
ejemplo, a causa del fuerte dólar, las corporaciones siderúrgicas estadounidenses
tienen dificultades para exportar bienes o incluso para competir en el mercado de
EE.UU.
El problema para los gobernantes euro-estadounidenses es cómo administrar sus
imperios frente a una creciente recesión, un sector de la TI deprimido y el creciente
desempleo en los sectores económicos que no son competitivos en el mercado
mundial.

El nuevo imperialismo: alternativa al "Imperio"


El neoliberalismo siempre fue un mito: los estados imperiales nunca han abierto
completamente sus mercados, eliminado todos los subsidios o dejado de intervenir
para apoyar o proteger a sectores económicos estratégicos, sea por razones políticas o
sociales. El imperialismo neoliberal siempre significó una apertura selectiva a países
seleccionados durante períodos especificados en áreas seleccionadas de productos. El
gobierno de EE.UU. abrió mercados a productos producidos por afiliadas
estadounidenses en países extranjeros. "El libre comercio" en el país imperial no se
basaba en criterios económicos sino que políticos. Por otro lado, los responsables de la
política en Europa y EE.UU., y sus empleados en el FMI-Banco Mundial, predicaron el
"fundamentalismo de mercado" al Tercer Mundo: la eliminación de todas las barreras
arancelarias, subsidios y regulaciones, para todos los productos y servicios en todos
los sectores. Las prácticas selectivas de libre mercado de los estados imperiales
permitieron que sus multinacionales se aprovecharan de las oportunidades de
mercado en los países-objetivo, practicando fundamentalismo de mercado mientras
protegían los sectores económicos interiores que afectaban a importantes electorados
políticos. El conflicto apareció cuando los dos rivales imperiales, EE.UU. y Europa
(ambos activos en el libre mercadeo selectivo) trataron de abrir los mercados de los
otros mientras protegían áreas importantes por su influencia electoral.
Con el advenimiento de la triple crisis de recesión, colapso especulativo y de
competencia intensificada, los países imperiales han recurrido a una mayor
intervención estatal en una multiplicidad de sectores: mayores subsidios agrícolas y
otros subsidios estatales - 30.000 millones de dólares en EE.UU. en 2001; a un
incremento en el recurso a la interferencia en el comercio para imponer "cuotas" a las
importaciones (el compromiso de Bush con la industria del acero de EE.UU.)[26] y la
intensificación de la explotación de regiones del Tercer Mundo para aumentar el flujo

118
de beneficios, intereses, y obtener ventajas comerciales (la proposición del "Libre
Comercio de las Américas" de EE.UU.) y la guerra, Keynesianismo militar - como en el
ataque de EE.UU. contra Afganistán.
El comercio administrado por el estado que combina la protección de los mercados
interiores y la intervención para asegurarse de ventajas monopolísticas en el mercado
y beneficios para las inversiones, define el contenido del imperialismo
neomercantilista. El imperialismo neoliberal con su retórica de libre mercado y su
apertura selectiva de mercados está siendo reemplazado por un neomercantilismo que
apunta a la mayor monopolización de zonas de comercio regionales, a más decisiones
políticas unilaterales para maximizar las ventajas comerciales y la protección de los
productores interiores y una mayor dependencia de estrategias militares para
profundizar el control sobre las economías liberales atormentadas por las crisis,
dirigidas por clientes desacreditados y para aumentar el Keynesianismo militar.
Igual que EE.UU. fue el líder en el desarrollo de su imperio neoliberal y Europa fue
una región seguidora, ahora cuando se trata de la transición a un imperio
neomercantilista, EE.UU. juega el papel dirigente.
En lo esencial, si no en el estilo, la transición al neomercantilismo comenzó durante el
régimen de Clinton y se convirtió en la estrategia dominante de construcción del
imperio durante la administración Bush.
Durante la era Clinton, EE.UU. "compartió" la absorción de los mercados y de las
empresas latinoamericanos con los europeos. Por ejemplo, los bancos, y las compañías
energéticas y de telecomunicaciones de EE.UU. compitieron con las multinacionales
españolas en la adquisición de las antiguas empresas públicas y de los bancos
nacionales. El régimen Clinton, sin embargo, trató de debilitar a la competencia
europea y japonesa, firmando el Tratado Norteamericano de Libre Comercio que
privilegió a las empresas estadounidenses en Canadá y México. El éxito de
Washington en la monopolización del mercado mexicano contrastó con la relativa
disminución de su parte en las empresas recientemente privatizadas y en los
mercados latinoamericanos.
La proposición de Clinton de extender el control monopolista de EE.UU. a través del
Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) recibió más ímpetu de la
administración Bush -particularmente en la cumbre de las Américas de Québec en
abril de 2001. El propósito del ALCA es dar privilegios a las compañías y a los
exportadores estadounidenses que operan en América Latina, mientras se restringe el
acceso latinoamericano a los mercados de EE.UU. Aunque el ALCA se presenta como
una doctrina de comercio recíproco, la administración Bush se negó a hacer
concesiones sobre las llamadas regulaciones anti-dumping, que son evocadas
normalmente para restringir el ingreso de productos latinoamericanos competitivos,
que se apoderarían de segmentos del mercado de compañías estadounidenses.
Además, la "reciprocidad" es un concepto sin sentido cuando las dos regiones que
comercian tienen desigualdades tan inmensas en la capacidad productiva y en el
tamaño de muchos sectores económicos y cuando se obliga a industrias en desarrollo
a competir con gigantes empresas bien establecidas. En esas circunstancias, la
"reciprocidad" se convierte en una fórmula para adquisiciones estadounidenses y la
bancarrota de las empresas latinoamericanas. Como hemos visto, las empresas
estadounidenses en los sectores bancario, energético, de telecomunicaciones, minero,
y del transporte, tienen inmensas ventajas que han utilizado para desplazar a sus
competidores latinoamericanos. El ALCA obliterará decisivamente lo que queda de las
economías nacionales latinoamericanas e impondrá una estructura de toma de
decisiones económicas que estará concentrada en las centrales de los bancos y de las
corporaciones multinacionales de EE.UU.
De igual importancia es que el estado EE.UU. dictará las reglas y regulaciones que
gobiernan el comercio, las inversiones y la legislación sobre patentes que regirán en
las Américas. Esto posibilitará que el gobierno de EE.UU. esté en condiciones de
combinar el proteccionismo en el interior, la exclusión de Europa de América Latina y

119
los libres mercados en América Latina.
Un claro ejemplo de los elementos proteccionistas del imperio neomercantilista son las
promesas de la Casa Blanca de proteger las plantas siderúrgicas de EE.UU. contra la
competencia extranjera -incluyendo a Brasil. En la primera semana de junio (de
2001), la administración Bush lanzó una acción (una investigación bajo la sección 201
de "prácticas comerciales injustas") para proteger a los productores de acero de
EE.UU. contra la competencia extranjera.[27] Tanto Donald Evans, el Secretario de
Comercio de EE.UU., como Robert Zoellick, el representante comercial de EE.UU.
defendieron públicamente la intervención estatal para proteger a los productores de
acero estadounidenses no-competitivos contra el "comercio injusto". La verdadera
razón de la pérdida de competitividad de la producción de EE.UU. es el fuerte dólar y
los mayores costos operativos en EE.UU. Como indicó la Asociación Nacional de
Fabricantes de EE.UU. en una carta al Secretario del Tesoro de EE.UU. [los niveles
actuales de cambio del dólar estaban] "teniendo un fuerte impacto negativo en las
exportaciones industriales, la producción y el empleo." La carta señalaba que el dólar
de EE.UU. ha aumentado un 27% desde principios de 1997, "llevando a precios que
excluyen a los productos de los mercados tanto en el interior como en el
extranjero."[28]
Sin embargo, un dólar fuerte es una estrategia preferida por el poderoso sector
financiero de EE.UU. y es vital para el continuo flujo de capital extranjero a EE.UU.,
para financiar el creciente déficit comercial.
El lavado de fondos ilícitos por los principales bancos de EE.UU. es una fuente
importante de flujos del extranjero a EE.UU. Cálculos de un subcomité del senado de
EE.UU. van de 250 a 500 mil millones de dólares por año. Como el anterior imperio
mercantilista que dependía en parte de participar en el botín de sus rapaces piratas,
la economía neomercantilista prospera con los gobernantes corruptos que saquean
sus economías y transfieren sus fondos ilícitos a los imperios euro-estadounidenses.
El dólar fuerte es uno de los atractivos de los depredadores y de los gobernantes
corruptos. No es sorprendente que la administración Bush haya debilitado
considerablemente su apoyo a una iniciativa internacional tendiente a reforzar la
regulación financiera para combatir el lavado de dinero, excepto cuando se trata de
fondos "terroristas".[29]
El imperialismo mercantilista en el que el estado imperial combina el proteccionismo
en casa, los monopolios en el extranjero y el libre comercio dentro del imperio, es por
lo tanto la estrategia escogida paras mantener el imperio y recibir apoyo político en el
interior, a un costo horrible para América Latina y consternando a los competidores
europeos. Para llegar al imperio neomercantilista, Washington debe basarse
crecientemente en decisiones y políticas unilaterales. Por su naturaleza monopolista,
el mercantilismo depende de la exclusión de aliados competidores y de la
maximización de las ventajas comerciales a través de decisiones estatales
unilaterales.
El rechazo unilateral del acuerdo de Kyoto, su decisión unilateral de proceder con el
nuevo programa de misiles, violando los acuerdos existentes, sus crecientes subsidios
a la agricultura de EE.UU., su declaración unilateral de guerra contra Afganistán y su
intento de acelerar el ALCA, constituyen ejemplos de unilateralismo al servicio de la
construcción del imperio neomercantilista.
Los ataques terroristas en Nueva York y Washington han llevado a los bombardeos de
superficie de Afganistán en la mejor tradición imperialista, digan lo que digan Negri y
Haardt, incluso si las condiciones en los mercados mundiales se deterioran. La
política de construcción de alianzas, particularmente con la UE, no ha modificado la
intención de Washington de lograr la hegemonía, Al contrario, la alianza está basada
en la subordinación de la UE al comando militar de EE.UU. y su monopolización de
todas las decisiones relacionadas con la guerra, aún más de lo que sucedió en el caso
de Kosovo. Lo que sorprende en las primeras fases de la intervención militar de
EE.UU. es el grado en el que sus exigencias bélicas fueron totalmente aceptadas por la

120
UE, Rusia, China, y algunos regímenes árabes del Oriente Medio, sin ningún quid pro
quo explícito. Va sin decirlo, la intervención afgana y el poderoso rol del estado
imperial en la definición de los temas, las alianzas, y las circunstancias políticas para
las transacciones de mercado, es otro paso en el camino a la derrota de los imperios
sin estado y fortalece el argumento a favor de una teoría de un nuevo estilo
mercantilista de imperialismo.
El mercantilismo, con su fuerte énfasis en los beneficios de los monopolios, la acción
unilateral y, particularmente, la intervención estatal para favorecer los intereses
empresariales contra sus rivales externos, ha sido acompañado históricamente por
conflictos armados y grandes gastos militares. El neomercantilismo contemporáneo
sigue la misma regla. El ALCA es acompañado por un importante aumento de los
gastos militares de EE.UU. en América Latina, nuevas bases militares, la colonización
del espacio aéreo, de las costas, de los ríos y estuarios. El Plan Colombia, la Iniciativa
Andina y los gastos militares correspondientes para militarizar las fronteras de
Ecuador con Colombia y de Panamá con Colombia, involucran más de 1.500 millones
de dólares y cientos de agentes militares estadounidenses. La subcontrata de oficiales
militares latinoamericanos, de fuerzas paramilitares y de mercenarios
estadounidenses, forma parte integral de la protección y la expansión de la
construcción del imperio neomercantilista. La guerra en Afganistán ha llevado a
vastos aumentos en los gastos militares (100.000 millones de dólares), mayor
proteccionismo y amenazas militares en todas direcciones. Al imperialismo y al
Imperio les va bien, sin duda - las únicas que sufren son las "multitudes".
Después de leer "Imperio" no sorprende que los críticos de Time y del New York Times
hayan aplaudido el libro. "Imperio", alineado con la teoría de la tontería global
generalizada, argumenta que la globalización es un movimiento progresista en la
historia, al abolirse el imperialismo por decreto intelectual y al encarnarse las
alternativas sistémicas en una multitud amorfa que carece de cualquiera de las
herramientas de análisis y de organización política que se identificaban con las luchas
revolucionarias contemporáneas. La mención en el libro de citas embalsamadas
provenientes de un ejército aplastante de pensadores, provee el boato formal para una
celebración del constitucionalismo estadounidense - en una época en el que sus
dirigentes están bombardeando Afganistán para devolverlo a la Edad de Piedra,
después de enviar a Irak y a Yugoslavia a la Edad de Hierro. "Imperio" es una síntesis
generalizada de las banalidades intelectuales sobre la globalización, el
postmodernismo, el posmarxismo, unidos todos por una serie de argumentos y
suposiciones no fundamentados que violan seriamente las realidades económicas e
históricas. La tesis del postimperialismo de "Imperio" no es novedosa, no es una gran
teoría y explica poco del mundo real. Más bien es un ejercicio verboso vacío de
inteligencia crítica.

1 Citado en el New York Times, 7 de julio de 2001, p. A15


2 Para ver una discusión detallada de las instituciones del estado imperial y del
desarrollo del imperialismo poscolonial, véase "El estado imperial EE.UU." de James
Petras y Morris H. Morley, en Review, Vol. IV. No. 2, otoño de 1980. Muchos de los
temas y argumentos discutidos en nuestro artículo fueron repetidos por Leo Panith en
Socialist Register, desgraciadamente sin citar nuestro artículo. "Imperio" no contiene
ninguna discusión de las instituciones del estado imperial, ni siquiera de su "imperio",
excepto para refundir este último con el "mercado mundial".
3 En el año 2000, el Banco de Exportación e Importación de EE.UU. financió más de
15.000 millones de dólares en ventas de exportación estadounidenses. Actualmente,
EE.UU. está en séptimo lugar entre los países que subsidian exportaciones, después
de Japón, Francia, Alemania, Holanda, Canadá y Corea del Sur. Véase Financial
Times, 6 de marzo de 2001, p.4
4 Tanto EE.UU. como la UE manipulan las regulaciones "anti-dumping" para proteger

121
a industrias no-competitivas contra productores más eficientes. Véase Financial Times,
6 de marzo de 2001, p.8
5 Véase "El concepto estratégico de la alianza atlántica" Reunión en la cumbre de la
OTAN, 23-24 de abril de 1999.
6 Paul Doremus, William Kelly, Louis Pauly y Simon Reich, The Myth of the Global
Corporation (Princeton, N.J.: Princeton University Press 1999) ch. 5.
7" Bancos privados y lavado de dinero: un estudio de oportunidades y
vulnerabilidades", audiencias ante el Subcomité permanente sobre investigaciones del
comité sobre asuntos gubernamentales, senado de EE.UU., Congreso No. 106, 9-10 de
noviembre, 1999. También "Informe sobre bancos corresponsales: un portal para el
lavado de dinero" Personal de la minoría del subcomité permanente sobre
investigaciones del senado de EE.UU., febrero de 2001.
8 Washington nombra al jefe del Banco Mundial, Europa al director del FMI. En la
última reunión para seleccionar al jefe del FMOI, EE.UU. trató de imponer a su propio
candidato, pero los europeos finalmente ganaron, pero no sin que se les haya obligado
a cambiar su postulante.
9. Martin Wolf "Not so new economy", Financial Times, 1 de agosto, 1999, p.10.
10 Martín Wolf, op. cit
11 Financial Times, 15 de mayo de 2001, p.17.
12 Financial Times, 10 de mayo de 2001, p. 12.
13 Alan Cane, "Meltdown, but the strongest keep their cool". FT 500, The world´s
largest companies, 11 de mayo de 2001 (suplemento del Financial Times), p. 9
14 Financial Times, 6 de junio de 2001, p.6.
15 Financial Times, 28 de junio de 2001, p.14.
16 Robert Gordon. "U.S. economic growth since 1870: One Big Wave?", The American
Economic Review, mayo de 1999. La discusión que sigue se basa en el artículo de
Gordon.
17 Ibíd.
18 www.McKensey.commends-
19 Robert Gordon, op. cit.
20 Financial Times, 6 de abril de 2001, p.14.
21 Ibíd..
22 Ibíd..
23 New York Times, 28 de junio de 2001, p.1.
24 Ibíd..
25 James Petras y Henry Veltmeyer, "América Latina al fin del milenio", Monthly
Review, julio y agosto de 1999, pp. 31 a 52.
26 Edward Alden y Richard McGregor, "White House promises to protect U.S.
steelworkers", Financial Times, 7 de junio de 2001, p.6.
27 Edward Alden y Christopher Bowe, "Bush seeks friends in steel industry", Financial
Times, 8 de junio de 2001, p. 6.
28 Edward Alden, "Manufacturers in call to Bush on strong dollar," Financial Times, 8
de junio de 2001, p.8
29 Edward Alden y Michael Peel, "US may ease stance over money laundering",
Financial Times, 1 de junio de 2001. Desde el 11 de septiembre de 2001, funcionarios
estadounidenses han llamado a los países a reforzar los controles sobre el lavado de
fondos de terroristas, lo que, desde luego, no afecta los miles de millones lavados por
los bancos de EE.UU. y de Gran Bretaña.

122
El 11 de setiembre: más allá de la tragedia humana
EL OTRO WORLD TRADE CENTER/PENTÁGONO

9 de noviembre de 2001
Traducción para Rebelión: Marta Negro

El 11 de setiembre los medios de comunicación ofrecieron al mundo imágenes de una


tragedia humana - gente saltando por las ventanas, edificios derrumbándose, y
heroicos bomberos y policías muriendo al intentar rescatar a las víctimas. Nos dijeron
que diez mil ciudadanos norteamericanos habían sido víctimas de un ataque terrorista
indiscriminado contra los Estados Unidos.
Periodismo de investigación reciente nos muestra una versión completamente
diferente de los hechos del 11 de setiembre.
Según la Cruz Roja de los Estados Unidos, el número de víctimas es de 2.563. Según
la Associated Press, es de 2.625. Casi un cuarenta por ciento eran extranjeros que
trabajaban en los Estados Unidos. En otras palabras, el número total de víctimas de
Nueva York puede que no exceda de 1.500 ciudadanos norteamericanos. La cifra que
dieron los funcionarios de la ciudad de Nueva York afirma que hubieron el doble de
víctimas (4.964) - probablemente por razones políticas, para conseguir más fondos del
gobierno federal para reconstruir el distrito financiero. La pregunta que surge es si la
muerte de 1.500 ciudadanos norteamericanos justifica una guerra que ya ha
provocado el éxodo de 3 millones de afganos y provocado la muerte de varios miles de
civiles a causa de bombardeos, malnutrición y enfermedades.
En segundo lugar, el WTC no era solamente un "símbolo" de poder económico - según
el periódico inglés The Guardian (2 de noviembre 2001) era un centro de la CIA y los
servicios secretos. El sótano, 20 metros bajo tierra, almacenaba cientos de armas,
incluidos rifles de asalto, bloques de cocaína y taxis falsos usados en operaciones
secretas en los Estados Unidos. En otras palabras, la CIA usaba la tapadera civil del
WTC como un centro operacional y logístico en el sótano, poniendo en peligro de un
modo irresponsable a los civiles que trabajaban en las oficinas de arriba.
En tercer lugar, el sótano del WTC era uno de los mayores depósitos de oro del
mundo, valorado en 350 millones de dólares. Los inquilinos del WTC incluían los
grandes grupos financieros de los Estados Unidos, quienes son directamente
responsables de muchas de las grandes tomas de poder y deudas en el extranjero.
Incluían J.P.Morgan, Merril Lynch y muchas de las principales empresas financieras
que controlan la economía mundial.
En otras palabras, no se trató de un ataque indiscriminado contra "América", sino de
un ataque político contra un importante objetivo militar-financiero que es primordial
para el imperio global de los Estados Unidos.
En el caso del ataque a Washington, el objetivo militar, el Pentágono, está
directamente involucrado en la planificación e implementación de las estrategias
militares de los Estados Unidos para destituir a los regímenes nacionalistas y
socialistas, para reafirmar la hegemonía global de Washington y proteger las redes
financieras y de inversión de los Estados Unidos.
Esto plantea la pregunta fundamental de si la declaración de guerra de Washington se
basó en la muerte de un reducido número de ciudadanos norteamericanos
(posiblemente 1.500) o en el contenido político-económico del WTC y el Pentágono.
El hecho de poner la CIA y los servicios secretos en un edificio catalogado de civil
(WTC) proporcionaba una "tapadera protectora" para los activistas de la ciudad de
Nueva York, pero ponía a los ocupantes del WTC directamente en la línea de fuego de
los numerosos adversarios de la CIA.
Algunas de las víctimas del WTC son conocidos estafadores. Poco después del 11 de

123
setiembre, los directores de First Equity Enterprises, que tenían oficinas en el WTC,
usaron los ataques terroristas para desaparecer con 100 millones de dólares en
fondos fraudulentos.
Numeroso otros casos de fraude y explotación comercial han salido a la luz,
incluyendo exageradas reclamaciones a compañías de seguros, la venta de recuerdos
por parte de vendedores ambulantes, la desaparición de millones de dólares en
ayudas financieras destinadas a los familiares de las víctimas (el presidente de la Cruz
Roja norteamericana tiene un sueldo de 350 mil dólares). Esto no es de extrañar dada
la competencia sanguinaria que existe entre las instituciones financieras y los
consejeros de inversión que trabajaban en el WTC. Mientras que no hay duda alguna
de que mecanógrafos y porteros también murieron en el ataque, había entre las
víctimas un número desproporcionado de financieros y especuladores en cambio de
moneda que cobraban enormes sueldos. El punto teórico es que la explosión del
sentimiento de guerra de Washington probablemente tuvo más que ver con la
"calidad" y no la "cantidad" de las víctimas y su influencia en los mercados financieros
globales. Las subsiguientes sacudidas a la economía norteamericana - el miedo de
inversores y banqueros, la caída de la bolsa - tuvo muy poco que ver con las
secretarias y los porteros, y mucho que ver con la importancia económica de las
instituciones financieras afectadas.
Además, el momento escogido para el ataque coincidió con la creciente recesión y
sirvió para acelerar la crisis económica. En octubre, 450 mil trabajadores perdieron
sus puestos de trabajo - la cifra mensual más alta de la historia reciente. Es obvio que
la decisión de los terroristas no fue un acto de venganza basado en la religión, sino en
un estratégico entendimiento económico de la posición económica y espacial de su
objetivo, y del momento escogido en el ciclo económico. El lugar y el tiempo fueron
seleccionados con tal de maximizar los efectos estratégicos a la economía
norteamericana - y no para cobrar el mayor número de vidas humanas.
En resumen, los actos del 11 de setiembre tienen dos caras: la tragedia humana y el
heroísmo personal que la CNN nos presentó, y el conflicto de poder económico y
político entre el imperio de los Estados Unidos y sus adversarios en el Tercer Mundo.
Los medios de comunicación y Washington manipulan la tragedia humana para
desviar la atención de las dimensiones económicas y militares del conflicto. Esta
manipulación se ha hecho evidente hasta en sectores del público norteamericano. Ni
dos meses después del 11 de setiembre, los mismos bomberos de la ciudad de Nueva
York, alabados por el alcalde por su heroísmo, se manifestaron en las ruinas del WTC
para protestar contra la reducción presupuestaria del personal asignado a la
búsqueda entre las ruinas. El alcalde Guiliani clasificó a los bomberos de
alborotadores e infractores de la ley y alabó a la policía por la represión de la protesta.
El alcalde ha reducido el presupuesto asignado a los bomberos para financiar la
reconstrucción del centro financiero. Los héroes de ayer son los proscritos de hoy.
Del mismo modo, los beneficiarios de los subsidios federales no son los trágicos ex
empleados que han perdido su trabajo sino los empresarios millonarios. Los
empleados que sufrieron la tragedia del 11 de setiembre se han convertido de nuevo
en víctimas, esta vez en manos del gobierno de la ciudad, sus jefes y Washington.
Las víctimas de la tragedia, ya no útiles como propaganda política a favor de la guerra,
han sido ignoradas y ahora hacen cola frente a las oficinas de empleo.
Lo que sugiero es que el 11 de setiembre fue un acto complejo en el que la tragedia
humana y cuestiones políticas estratégicas se entrelazaron. La explotación, distorsión
y el encubrimiento por parte del gobierno y los medios de comunicación no reducen la
tragedia humana. Pero esto también sugiere que, dada la naturaleza estratégica del
objetivo, los terroristas actuaron con premeditación: si su intención era desafiar al
imperio, escogieron un objetivo importante, aunque el daño circunstancial no deja de
ser atroz.

124
24 de noviembre de 2001

Carta abierta a los"amigos de EE.UU." franceses

Traductor: Germán Leyens

Las imágenes y realidades de la experiencia intelectual y política estadounidense, tal


como se las interpreta en las columnas de periodistas de derecha en Europa, son
fuertemente simplificadas, si no radicalmente tergiversadas. Por ejemplo, Jacques
Julliard, el redactor del Nouvel Observateur (El Mundo, 16 de noviembre de 2001,
p.13) ataca a los intelectuales franceses de izquierda por la "miseria del
antiamericanismo" (mean-spirited anti-americanism). De la misma manera, el
académico derechista Bernard-Henry Levy dirige una áspera "carta a aquellos
equivocados" refiriéndose a los intelectuales occidentales que critican la guerra de
EE.UU. contra Afganistán. Ambos escritores defienden la guerra de Washington
(refiriéndose erróneamente a "americanos", olvidando la otra mitad del hemisferio) en
Afganistán, y acusan a los críticos de ser "anti-'americanos'". Ambos escritores ignoran
en extremo la historia y las actuales divergencias de opinión en "América" (del Norte).
Para Julliard, las críticas de las destructivas intervenciones estadounidenses en
América Central, África del Sur e Indochina - que costaron más de 7 millones de
vidas- provienen de una "lógica delirante". Bernard-Henry Levy, celebrando los
exitosos bombardeos de área, denuncia a los intelectuales occidentales por no
reconocer los efectos liberadores de varios millones de toneladas de explosivos y de
cinco millones de refugiados desplazados. Estos intelectuales franceses de derecha
que se pretenden "pro-'americanos'" son en realidad partidarios de una tendencia
histórica en la política estadounidense. En su fervor político confunden su propia
retórica ideológica con las realidades complejas y conflictivas de EE.UU. En cierto
modo no son más que apologistas de los "americanos" que ejercen el poder militar y
político. En la actualidad, en los EE.UU. realmente existentes, hay millones de
"americanos" que se oponen a la guerra - aunque sean una minoría. En segundo
lugar, la mayoría del público de EE.UU., incluyendo a abogados, académicos,
periodistas y dirigentes religiosos -pasando por todo el espectro político- se oponen a
los poderes dictatoriales asumidos por Bush, específicamente al establecimiento de
tribunales militares secretos para juzgar a los extranjeros a los que se acusa de
asociación con terroristas.
La guerra, el incremento del autoritarismo y la erosión de las libertades democráticas
está dividiendo a "América". La alternativa que enfrentan los mal informados
apologistas franceses de la guerra es -¿qué "América" apoyan? - ¿la de los tribunales
militares y de los bombardeos de área o la del hábeas corpus, de la Declaración de
Derechos y de la autodeterminación de las naciones?
El actual conflicto entre el EE.UU. democrático y republicano y los poderes
autoritarios, imperiales, tiene una prolongada historia, desde la fundación del país.
La tradición democrática republicana comenzó con aquellos que lucharon contra la
Inglaterra colonial, aquellos que combatieron en la guerra civil contra la esclavitud,
aquellos que se opusieron a la invasión de EE.UU. de Cuba y Filipinas, aquellos que
confrontaron a los nazis y que más tarde se opusieron a la guerra de Vietnam.
Julliard y Levy no apoyan a un EE.UU. abstracto (pero oficial)- apoyan al "otro
EE.UU." - el de la dominación sobre los débiles, del apaciguamiento de los poderosos y
de la injusticia hacia la mayoría de los estadounidenses. Su postración servil ante el
poder de las bombas de Washington los ubica en la misma posición que adoptaron los
defensores del imperio británico contra la revolución anticolonial de EE.UU., los
esclavistas en el Sur, y los "anti-bolcheviques" estadounidenses como Henry Ford, que
consideraban las bombas nazis como un poderoso antídoto contra el comunismo.
Nosotros, los intelectuales estadounidenses que vivimos en EE.UU., rechazamos un

125
semejante "pro-'americanismo'" sanguinario. Somos pro-estadounidenses- como lo son
numerosos intelectuales europeos y latinoamericanos que apoyan a los EE.UU. que
están en la tradición republicana-democrática. Estamos contra los "enredos en el
extranjero", como aconsejara George Washington en su discurso de despedida, y por la
defensa incondicional de la Declaración de Derechos. Nos unimos a la vasta mayoría
de los estadounidenses en el rechazo de la violación de nuestra Constitución y la
usurpación del imperio de la ley. A los messieurs Julliard y Levy y sus colegas en
Francia, nuestra respuesta es que preferimos los demócratas franceses (a los que
ustedes se refieren injustamente como "anti-americanos") a su adulación de la
poderosa máquina de guerra y de los tribunales militares establecidos para
defenderla. Washington podrá "ganar la guerra" en Afganistán, pero los gángsteres y
señores de la droga que lleve al poder, conducirán a nuevas guerras y rebeliones. Las
mayorías de la actualidad se convertirán en las minorías de mañana. El terror estatal
llevará al terror individual. Eso es lo que asusta a muchos estadounidenses, y lo que
ignoran Julliard y Levy desde sus cafés parisinos. Después de todo, no son los
partidarios y apologistas de Washington en el extranjero los que pagan por las guerras
de Washington - es el pueblo estadounidense. Tenemos suficientes problemas
defendiendo nuestras libertades contra su cercenamiento por el ejecutivo - no
necesitamos "partidarios" que redoblen sus tambores llamando a la guerra y nos
lleven por el camino de la "justicia" militar.
Ser pro-estadounidense en la actualidad es defender los valores de los EE.UU.
democráticos y republicanos. Los auténticos anti-estadounidenses son los que,
defendiendo esta guerra infame, confunden la política del estado imperial con la
soberanía del pueblo.
Nosotros, en Estados Unidos, particularmente lo que nos preocupamos por la libertad,
comprendemos que las guerras injustas en el extranjero socavan la democracia en
casa. El poder arbitrario no tiene fronteras. Como señaló uno de sus ilustres filósofos
(J.P.Sartre) en tiempos de su guerra de Argelia, "las guerras coloniales son el cáncer
de la democracia".
La responsabilidad de los intelectuales -incluyendo sus compatriotas- es ir más allá de
la propaganda oficial, y desmitificar el poder de la destrucción realizada para obtener
beneficios.
La Alianza del Norte es financiada y dirigida por Washington, como un instrumento
político útil, a pesar de las ejecuciones masivas, del pillaje y las violaciones.
Distraer la atención de las nuevas barbaries en nombre de la liberación es patológico -
un caso de perversidad profundamente arraigada en la que las víctimas son acusadas
de los crímenes cometidos en su contra, una práctica perfeccionada por los ocupantes
en la Francia de Vichy durante la II guerra mundial. Levy y Julliard no son fascistas,
sólo imitadores, y definitivamente no pro-estadounidenses, al menos no en la tradición
democrática y republicana.

126
4 de diciembre de 2001

Las organizaciones no gubernamentales


frente a la psicosis de conflicto y guerra
James Petras
Traductor: Germán Leyens

Introducción
Los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center en Nueva
York y el Pentágono en Washington, y sus ramificaciones, definen una nueva
coyuntura para los movimientos sociales y las ONGs. El contexto global que precedió
al 11 de septiembre es importante para la comprensión de la reacción ulterior de
Washington y los efectos que han tenido en las perspectivas y el rol que las ONGs
pueden jugar en la política global.
Antes del 11 de septiembre, la posición internacional de Washington mostraba claros
signos de debilitamiento. Los movimientos de masas contra la globalización, desde
Seattle a Ginebra, estaban creando mayores obstáculos a la "agenda del libre
mercado." El rechazo por Washington del protocolo de Kyoto sobre el recalentamiento
global, su renuncia unilateral al tratado sobre misiles antibalísticos, y el hecho de que
no firmara la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas, aislaron a Washington del
resto de la comunidad internacional. En el Oriente Medio, Irak se estaba liberando del
boicot impuesto por EE.UU., convirtiéndose en un miembro activo de la OPEC, y
aumentando sus lazos con sus vecinos árabes. Irán mantiene relaciones económicas
con Japón, Rusia, la UE y con la mayor parte del resto del mundo, a pesar del boicot
de EE.UU. En América Latina, formidables movimientos sociales en Colombia, Brasil,
Argentina y Ecuador, desafiaban el modelo liberal.. La creciente recesión en EE.UU. y
Europa afectaba profundamente el "modelo de exportación" en México, América
Central y en el resto de América Latina y Asia. Además, la recesión dentro de EE.UU.
conducía a grandes despidos y bancarrotas, provocando aún más volatilidad en la
bolsa de valores, afectada ya por el colapso de la burbuja especulativa de la tecnología
de la información.
En resumen, la hegemonía global de EE.UU. se deterioraba, sus fundamentos internos
se debilitaban y el descontento aumentaba - antes del 11 de septiembre.

Después del 11 de septiembre


El período inmediatamente después del trauma del 11 de septiembre fue, en el ámbito
gubernamental, un esfuerzo concertado por movilizar al mundo basándose en un
discurso bélico. La frase clave, del presidente Bush, fue: "los países tienen que elegir,
o están con nosotros o están con los terroristas,". El efecto de este discurso fue la
movilización de seguidores previsibles, como Tony Blair de Inglaterra, Aznar de
España y Berlusconi de Italia. Otros países de la OTAN se unieron a la "alianza" con
cierta vacilación. Aunque la mayoría del resto del mundo condenó el ataque terrorista,
y expresó su solidaridad con las víctimas, muy pocos países mostraron ansias por
unirse a una campaña mundial cuyo final era imprevisible, contra terroristas
vagamente definidos, y naciones que dan albergue a terroristas. Sólo definiendo
tácticamente al enemigo, limitando los objetivos (Osama bin Laden y los talibán)
consiguió Washington una cooperación mínima dentro del Oriente Medio y en Asia
Central. Pero Washington tiene planes más amplios - la guerra contra los principales
proveedores de petróleo de Europa y Japón en el Oriente Medio - es decir Irak e Irán.
La clave de la campaña mundial del presidente Bush "contra el terrorismo" es la

127
inversión del creciente debilitamiento de la hegemonía global de EE.UU. Quiere obligar
a Europa a someterse al liderazgo de EE.UU., asegurarse de la total obediencia de los
gobernantes árabes en el Oriente Medio y alentar a los regímenes clientes en Asia y
América Latina a aumentar sus capacidades represivas contra la oposición política al
modelo neoliberal y a la hegemonía de EE.UU.
Bush hijo trata de volver a crear un Nuevo Orden Mundial, que Bush padre trató de
proyectar después de la guerra del Golfo y que se deterioró poco después. Después de
la emergencia de la guerra del Golfo, los intereses competitivos de Europa y Japón
entraron en conflicto con la hegemonía de EE.UU., como también sucedió con la
emergencia de movimientos sociales, del Norte y del Sur. Es probable que una vez que
la psicosis de guerra inicial disminuya, reaparezcan las divisiones y las rivalidades
con aún más virulencia que a principios de los años 90. La extensión de la guerra más
allá de Afganistán, la recesión mundial, y el intento de Washington de conseguir
ventajas económicas como resultado de su liderazgo en la coalición de tiempos de
guerra, puede fácilmente provocar divisiones.
A pesar de esto, la movilización bélica involucra a corto plazo una ofensiva
socio-económica mundial para anular los progresos de fines de los años 90. Esta
ofensiva tiene varias características comunes:
1. Aumentar la legislación represiva, limitar las libertades democráticas y ampliar el
poder policial.
2. Intentos de invertir el aumento de la recesión mediante un "Keysianismo militar"
con mayores gastos militares y subsidios de miles de millones de dólares a los
"negativamente afectados" (líneas aéreas, turismo, etc.).
3. Restauración de la hegemonía de EE.UU. utilizando la dominación militar - su
"liderazgo" - y el refuerzo de los regímenes clientes.
4. Silenciar a los movimientos contra la globalización reenfocando la atención
mundial de los males de las corporaciones multinacionales hacia el terrorismo
internacional.
5. Invertir la tendencia al aislamiento de EE.UU. causada por su rechazo unilateral
de acuerdos internacionales sobre la paz y el medio ambiente:
1. El rechazo del Acuerdo de Kyoto sobre los gases invernadero;
2. El rechazo del acuerdo de misiles antibalísticos;
3. El rechazo del protocolo que prohíbe la guerra biológica;
4. El rechazo de la resolución sobre el tribunal internacional de los
derechos humanos;
5. El rechazo del protocolo contra el uso de minas terrestres.
La "alianza antiterrorista" refuerza la conducción global de EE.UU. ya que el poder de
decisión está exclusivamente en manos de Washington. La "Alianza" es una asociación
de seguidores sin influencia ni en la táctica ni en la estrategia. Incluso la OTAN está
excluida de toda influencia operacional. En efecto, la alianza antiterrorista es otra
manifestación de la acción unilateral de un estado. El uso imperial del antiterrorismo
va mucho más allá de Afganistán. La expresión, tal como la aplica Washington, es
interpretada tan vagamente que se puede aplicar a cualquier país en el que haya
combatientes de la resistencia, cualquier movimiento involucrado en la
transformación social, cualesquiera partidarios de movimientos, incluyendo a las
ONGs.
El Coordinador para el Terrorismo del Departamento de Estado, Francis Taylor,
declaró: "Mi oficina está trabajando con diferentes agencias del gobierno para
establecer una estrategia antiterrorista para Colombia y otros países andinos. Esta
estrategia es elaborada para complementar el Plan Colombia y la Iniciativa Regional

128
Andina," continuó Taylor, "En la actualidad, el grupo terrorista más peligroso en este
hemisferio son las FARC." El Departamento de Estado centró la segunda parte de su
estrategia antiterrorista (después del Oriente Medio) como "una ofensiva contra el
terrorismo en las Américas." El Congreso de EE.UU. aprobó la asignación de otros 730
millones de dólares "para la guerra contra el terrorismo... en la región."
El imperialismo actual está firmemente anclado en el estado - el estado imperial, que
interviene en el mundo y en la economía interna, para subvencionar, promover y
proteger a sus compañías multinacionales, así como para organizar permanentes
ataques militares para destruir los desafíos contra su dominación. En la actualidad,
más que nunca en el pasado, el estado imperial es la pieza central del imperio y la
fuerza impulsora de la expansión multinacional del capital.
Actuando de concierto, el estado imperial y las corporaciones multinacionales han
polarizado el mundo en líneas de clase, raza, género, naciones y regiones. La ideología
imperial trata de ocultar esta división, polarizando el mundo entre la democracia (el
imperio) y el terrorismo, a fin de consolidar el poder imperial. Esta polarización
también ha penetrado el mundo de las ONGs.

Polarización de las ONGs


Las ONGs se han multiplicado por decenas de miles durante la última década,
reflejando una variedad de perspectivas políticas y sociales, fuentes de financiamiento
y
filiaciones políticas. La mayoría de las ONGs, y las más "ricas" en su financiamiento,
son colaboradoras directas de los estados euro-estadounidenses y de los regímenes
neoliberales locales, trabajando activamente contra la propiedad pública/social. A
pesar de esto, en los últimos años una cantidad creciente de ONGs ha jugado un
papel activo en los movimientos contra la globalización, contra el racismo y la guerra,
que han tenido lugar desde Seattle a Sudáfrica.
El hecho más significativo en el mundo de la ONGs es la polarización, o sea el mundo
tri-polar de las ONGs. Para simplificar, las ONGs pueden ser divididas en tres grupos
que tienden a coincidir con sus niveles de financiamiento.
1. Las ONGs que son promotoras activas del neoliberalismo, que trabajan con
inmensas sumas del Banco Mundial, de USAID, y de otras agencias de
financiamiento internacionales y estatales, sobre la base de 'subcontratos' para
socavar las instituciones nacionales de asistencia social generalizada.
2. Las ONGs reformistas que reciben financiamiento de nivel mediano de las
fundaciones privadas socialdemócratas y de gobiernos progresistas locales o
regionales para financiar proyectos de mejoras y para corregir los excesos del libre
mercado. Los reformistas tratan de "reformar" la OMC, el FMI, y el Banco Mundial
y de regular el movimiento de capitales.
3. Las ONGs radicales que están básicamente involucradas en los movimientos
contra la globalización, contra el racismo, contra el sexismo y por la solidaridad.
Entre las ONGs radicales hay diferencias en las tácticas utilizadas, (desobediencia
cívica, acción directa), en los objetivos, (anticapitalistas, anticorporativos, contra el
capital especulativo), y en las alternativas (comunitarias, ecológicas, socialistas,
por la auto administración.)
La polarización de las ONGs se refleja sobre todo en las reacciones a los principales
eventos, como ser la Conferencia de Durban. Las ONGs radicales denunciaron a Israel
como un país racista, mientras que los reformistas trataron de oponerse al racismo
sin nombrar a Israel, y las ONGs neoliberales apoyaron a Washington o guardaron
silencio.
La segunda área de diferenciación es en las principales manifestaciones, de Seattle a
Génova, donde las ONGs radicales llaman a abolir el FMI y el Banco Mundial,
mientras que las reformistas sólo buscan una mayor regulación del capital

129
especulativo (la tasa Tobin), que se perdonen las deudas, que se reaccione ante la
pobreza y reformas internas para que el Banco Mundial y el FMI sean más "sensibles"
al bienestar popular y al medio ambiente.
El tercer plano de diferenciación de las ONGs es entre aquellas ONGs (neoliberales y
reformistas) que buscan la colaboración con las instituciones imperiales (globales) y
aquellas que colaboran con los movimientos populares de masas. Los
"institucionalistas" conciben "divisiones" entre las instituciones, su capacidad de
"razonar" con banqueros y funcionarios para demostrar que los intereses de los
grandes negocios y las reformas ecológicas y de la asistencia social son compatibles
con los beneficios y la estabilidad. Las ONGs radicales orientadas hacia los
"movimientos," creen que se precisan cambios estructurales básicos desde abajo -la
redistribución del poder, de la propiedad, de los ingresos- para lograr un desarrollo
sostenible y la justicia social.
Hasta ahora las lecciones son claras: las ONGs neoliberales sólo han tenido éxito en la
integración de dirigentes locales, mientras que el modelo económico neoliberal se ha
desmoronado en la crisis, aumentando el número de pobres e indigentes. Las ONGs
reformistas y radicales han crecido y sus acciones se han multiplicado, el tamaño del
movimiento contra la globalización ha crecido -mientras que las tensiones dentro de
los movimientos han aumentado. Frente a la creciente polarización y a la crisis
económica en el mundo, las ONGs reformistas están perdiendo terreno como posibles
interlocutores, al volcarse los poderes imperiales en Bruselas y Washington hacia la
guerra contra el Tercer Mundo y hacia el ataque contra el nivel de vida en el Norte.

ONGs: repensando las políticas y las estructuras


Frente a esta polarización que se profundiza entre el imperio y los movimientos
populares, el Norte y el Sur, las ONGs deben repensar su organización interna, sus
relaciones con los movimientos de masas y sus políticas de financiamiento. La mayor
parte de las ONGs reformistas y radicales son básicamente organizaciones de cuadros,
compuestas por un personal profesional y voluntarios que "movilizan a la gente."
Aunque muchas de las causas son justas, las estructuras son elitistas. En la
actualidad los movimientos más prometedores y dinámicos -el movimiento de los
trabajadores desocupados en Argentina, el MST en Brasil, los cocaleros en Bolivia, los
zapatistas en México- se basan en asambleas y consultas populares, en la democracia
directa- Hay una contradicción en el estilo y en la sustancia entre los movimientos y
las ONGs en lo que se refiere a sus concepciones de la lucha y de la organización. Para
resolver esta contradicción, que tiene importantes consecuencias tácticas y
estratégicas, las ONGs deben democratizar sus estructuras, y llegar a formas de
organización compatibles con sus compañeros de los movimientos.
En gran parte, las estructuras y la orientación de las ONGs se derivan de sus fuentes
de financiamiento. Mientras más dependen de un apoyo financiero institucional, en
lugar de contribuciones voluntarias, más retienen una estructura jerárquica. Mientras
más se acercan las ONGs a un movimiento, más dependerán de las contribuciones
populares y voluntarias. El financiamiento institucional implica límites en la agenda
política, las reivindicaciones sociales y la actividad táctica. La dependencia de
contribuciones voluntarias significa una mayor integración con la gente en la lucha y
más sensibilidad a sus reivindicaciones, junto con una mayor educación política.
La segunda área en la que la polarización a escala global exige que las ONGs
repiensen su actividad, es en las estrategias. En el pasado, las ONGs progresistas
(radicales y reformistas) se concentraban en micro-proyectos (en América Central y en
otras partes) y, más recientemente, en movilizaciones contra la globalización. Mientras
los "micro-proyectos" mejoraron algunas comunidades, no contrarrestaron los ataques
neoliberales contra los niveles de vida y la adquisición de la riqueza nacional mediante
privatizaciones por el capital extranjero e interior. El progreso hacia la actividad
contra la globalización fue un paso adelante, en la medida en la que las ONGs
progresistas reconocieron a algunas de las principales fuerzas político-económicas que

130
atacaban a los pobres. Sin embargo, emergieron varios problemas nuevos: la ideología
de la "anti-globalización" oscureció la centralidad de los estados imperiales y su
ofensiva por la dominación mundial -exagerando la autonomía del FMI-Banco Mundial
y de las corporaciones multinacionales. En segundo lugar, las actividades contra la
globalización se concentran en gran parte en dramáticos eventos periódicos (Génova,
Davos, Melbourne, Praga), mientras disminuye la actividad de organización y lucha de
cada día. No se trata de eliminar las confrontaciones internacionales, sino que de
combinarlas con luchas de masas regionales y nacionales contra los despidos, el
desempleo, la intensificación de la explotación, etc.
El tercer sector que hay que "repensar" incluye el financiamiento, los patrocinadores y
la colaboración con empresas privadas, instituciones internacionales y gobiernos. Ha
habido un prolongado debate con las ONGs sobre estos temas. Los debates se han
concentrado en la relación de costo y beneficio de la aceptación de ayuda financiera y
del patrocinio de ésta o la otra institución. Por ejemplo, numerosas ONGs discuten si
las concesiones en programas y actividades se justifican por las contribuciones
financieras y los patrocinios "legítimos." Algunos dirigentes de ONGs se han hecho
expertos en la ambigüedad de presentar una imagen moderada y conseguir un
financiamiento importante para el trabajo militante de solidaridad. Sea como sea, la
mayor experiencia histórica demuestra que la asociación a largo plazo, en gran escala,
con la "estructura del poder" lleva a la corrupción de los dirigentes de las ONGs, y a
que las ONGs se conviertan en apéndices del proyecto neoliberal.
El análisis de costos y beneficios es un marco demasiado estrecho para evaluar el
financiamiento y las alianzas de una ONG, porque no toma en consideración la
estructura del poder y la trayectoria histórica. Las concesiones tácticas se convierten
en una subordinación estratégica cuando se sacrifican los principios en aras del
mantenimiento de florecientes y costosas burocracias e infraestructuras. ¿Qué hacer?
El punto de partida fundamental es un compromiso de clase, un programa
profundamente arraigado en principios, una ideología clara y una transición de una
organización de "cuadros" a un movimiento social que se involucre en luchas de
solidaridad en el extranjera y en luchas de clase en el país.
En la actualidad, tanto el presidente Bush como bin Laden han tratado de polarizar el
mundo, uno entre la guerra y el terrorismo, el otro entre el imperio y la religión (el
Islam). Las ONGs deben rechazar esta polarización y desarrollar alternativas al
imperio y al fundamentalismo, que refuercen la autodeterminación de los pueblos y de
los estados seculares con programas de asistencia social para todos.
Antes del 7 de octubre de 2001, cuando Washington lanzó su guerra aérea contra
Afganistán, las ONGs progresistas (las reformistas y las radicales) confrontaban la
polarización socio-económica y política entre el imperio euro-estadounidense y el
Tercer Mundo. Hoy en día, esa polarización incluye la guerra del imperio contra el
Tercer Mundo, la primera fase, según el régimen de Bush, es concentrarse en
Afganistán, para continuar con nuevas guerras, en el futuro cercano, contra otros
países del Tercer Mundo. La guerra contra Afganistán forma parte de una ofensiva a
largo plazo, en gran escala, para recuperar la hegemonía global de EE.UU.: el imperio
está empeñado en una táctica como quien corta un salchichón, eliminando uno tras
otro a todo régimen independiente que no se subordina a la alianza
euro-estadounidense.
Una de las victorias más resonantes del imperio, fue su triunfo ideológico sobre los
sectores de las ONGs de izquierda y progresistas, cuando estas últimas apoyaron los
bombardeos de la OTAN y la invasión de Yugoslavia, a los terroristas del ELK en
Kosovo, a los fundamentalistas en Bosnia, y a la invasión dirigida por el ELK contra
Macedonia. En cada uno de estos casos, el imperio manipuló los símbolos
democráticos ("los derechos de las minorías") y la retórica humanitaria para expandir
su esfera de influencia. Muchas ONGs se convirtieron en herramientas del imperio,
recibiendo millones de dólares a cambio de sus servicios humanitarios pro-imperiales.
La lógica bélica imperial, desde Irak a Yugoslavia, a Afganistán, desde el Oriente

131
Medio a los Balcanes, a Asia del Sur, ha llevado una nueva colonización: dos tercios
del espacio aéreo iraquí y un tercio del país están colonizados; hay bases militares de
la OTAN en Kosovo, Bosnia y Macedonia ocupados. Un régimen títere está siendo
preparado para Afganistán. Se planean nuevas guerras para el Oriente Medio y otros
sitios, tratando de incorporarlas en una definición abstracta de la guerra contra el
terrorismo. Se dirigen amenazas militares contra países que se niegan a subordinarse
a la lógica militar del imperio (que se niegan a "unirse a la alianza".) Los infantes de
marina reemplazan a los funcionarios del FMI como emisarios de los conquistadores.
En tiempos de crisis económica, las clases gobernantes desvían el descontento y la
cólera popular hacia enemigos externos; los movimientos populares y las ONGs
progresistas deben oponerse a las guerras imperiales y volcar la atención hacia los
opresores internos. Las ONGs deben asociar la lucha contra la globalización a la lucha
contra la guerra y a los movimientos contra la recesión.

El movimiento avanza sobre cinco frentes


El desafío actual para las ONGs es edificar movimientos que elaboren alternativas a
cinco problemas entrelazados: 1) la guerra y el terrorismo; 2) la militarización y la
represión; 3) el aumento de la recesión económica y la crisis global de los mercados; 4)
el colapso de las estrategias de exportación y la vulnerabilidad de los regímenes
neoliberales; y 5) el masivo desempleo y el crecimiento de la pobreza en el norte y en el
sur.
Las guerras imperiales en nuestros días son "guerras totales" - en las que todos los
civiles y las condiciones más elementales para la supervivencia (agua, electricidad,
alimentación, etc.) son considerados objetivos de destrucción militar. La guerra total
contiene las semillas del genocidio; pueblos enteros, como en Afganistán, huyen de la
destrucción en masa y enfrentan una muerte inminente por inanición; las muertes
causadas por la guerra en Afganistán exceden las en Nueva York y Washington en una
proporción geométrica. El estado policial: la legislación antidemocrática, está siendo
pasada por el Congreso y los parlamentos a todo correr, sin discusión, abrogando
derechos democráticos básicos en el nombre de la seguridad, pero reforzando en
realidad los poderes represivos del estado para limitar la oposición popular
democrática.
La guerra y la represión desplazan la reforma socio-económica como reacción a la
profundización de la crisis económica. Los empleadores y las multinacionales
aprovechan la psicosis de guerra para despedir a millones de trabajadores, para
aumentar la cantidad de trabajadores temporales, intensificar la explotación y
presentar al estado pedidos financieros exorbitantes para obtener subvenciones.
Lo que es una crisis en el norte, constituye una catástrofe en el sur. Las infames
"estrategias de exportación" neoliberales en el Tercer Mundo se descalabran con la
disminución de los mercados euro-estadounidenses. Nuevos ajustes estructurales
provocan grandes confrontaciones; las importaciones básicas tienen precios
inasequibles, las deudas no pueden ser reembolsadas, los sectores de exportación se
enfrentan a la bancarrota, el estado neoliberal no tiene recursos: la vulnerabilidad es
omnipresente, nadie encuentra soluciones capitalistas. Mientras tanto, los gastos de
guerra, los subsidios para las multinacionales en quiebra, y la debilidad de los
mercados llevan al aumento del desempleo en EE.UU. y en Europa.
Estamos en una época de profundización de los problemas, pero también de grandes
desafíos y oportunidades para presentar temáticas básicas y alternativas radicales.

Perspectivas y estrategias: a corto y mediano plazo


A corto plazo, enfrentamos una ofensiva derechista encabezada por la Alianza bélica
euro-estadounidense, respaldada por las poderosas multinacionales y las fuerzas
policiales y militares. Esta ofensiva, utilizando los medios de comunicación de masas,
que han aceptado abiertamente su conversión a portavoces de la Alianza, ha
conseguido el apoyo temporal o la pasividad de la mayoría de la población en América

132
del Norte y Europa, pero no en el Oriente Medio o en muchas otras partes del Tercer
Mundo.
En la actualidad, particularmente en EE.UU. y en la UE, hay una psicosis de guerra
manipulada por el estado y amplificada y transmitida por los medios de masas. A corto
plazo, esto ha llevado a la supremacía de una unanimidad irracional en la que
sectores de la opinión pública han sido llevados a creer que el disenso o la crítica de la
guerra es una forma de "colaboración" con el terrorismo. En EE.UU. los directores de
los medios de masas han sido instruidos por el estado para que no publiquen o
anuncien los discursos de bin Lasen o no informen sobre discursos de los talibán sin
identificarlos como propaganda terrorista. Probablemente no hubo necesidad de una
intervención directa del estado ya que la autocensura de los medios y su incondicional
apoyo a la guerra, hicieron innecesario todo control estatal.
En este contexto, los movimientos sociales populares y las ONGs progresistas tienen
un vital papel educativo para contrarrestar la propaganda estatal y sus exponentes
intelectuales en los medios de masas. A través de la crítica sistemática de la
propaganda de guerra y de sus deformaciones, se puede movilizar a una opinión
pública informada, particularmente en las clases populares, para que se oponga a la
guerra y a las injusticias e inseguridades que la acompañan.
La educación política puede seguir cuatro líneas de contraataque. Por ejemplo, poner
énfasis en las inconsecuencias y contradicciones flagrantes del mensaje bélico, la idea
de que se trata de una guerra humanitaria, cuando millones de afganos son
desplazados por los bombardeos de área y sufren hambre, sed y destrucción de las
necesidades básicas (electricidad, agua, alimentación, transporte, etc.)- La idea que la
violencia estatal desarraigará el terrorismo, en lugar de multiplicarlo y profundizar el
odio y las represalias violentas. La guerra creará una espiral de violencia y la lógica de
las guerras prolongadas y extendidas multiplicará los ataques contra civiles de EE.UU.
y de la UE.
Sólo a través de cambios de la política hacia las fuentes políticas (Palestina, Irak, etc.)
de descontento en el Oriente Medio y en los estados del Golfo, puede minimizarse el
conflicto y reducir los niveles de violencia.
La segunda línea de educación política requiere denunciar la manera en la que las
fuerzas socialmente reaccionarias en el estado y en la estructura de clases, se están
aprovechando de la "crisis bélica" que ellas mismas han creado, para favorecer sus
intereses a costa de la mayoría de los trabajadores.
Es una guerra, como muchas guerras anteriores, en la que muchos se sacrifican y
unos pocos se benefician. En EE.UU. las inversiones en la asistencia social están
siendo reducidas, y los gastos militares se disparan. Las corporaciones
multinacionales están despidiendo a millones de trabajadores y recibiendo inmensos
subsidios por lo que llaman "daños de guerra", mientras se rechaza el pago de
subsidios de desempleo. Los llamados del estado a la "unidad nacional" están siendo
manipulados para ocultar las divisiones y las injusticias clasistas, quién se beneficia y
quién pierde en la "guerra contra el terrorismo". Un cuadro familiar en EE.UU. es ver a
obreros despedidos manejando hacia sus hogares con una bandera ondeando en las
antenas de sus coches, mientras los mandamases de las corporaciones se codean con
los funcionarios del estado para negociar nuevas subvenciones. El punto clave es que
la crisis económica precedió al conflicto, y que la guerra dio a las corporaciones un
pretexto "legítimo" para "reestructurar" masivamente sus empresas para reducir
costos y aumentar los beneficios. Aclarando el vínculo de los quebrantos
socio-económicas con la guerra, se puede alcanzar a millones de trabajadores con un
programa de paz y justicia social.
La tercera línea de educación política puede enfocar las divisiones reales y latentes
dentro de la Alianza de la Guerra. Un conflicto particularmente explosivo es el
proyecto de Washington de ampliar la guerra para incluir a Irak, Irán, Siria, etc. La
principal fuente de petróleo de la UE es el Oriente Medio, y nuevas guerras llevarán a
una reducción catastrófica del suministro de petróleo y a un aumento geométrico en el

133
precio del crudo, lo que podría llevar a una depresión importante. Igualmente, los
clientes de EE.UU., particularmente en Arabia Saudita, Egipto, Pakistán y otras
partes, se encuentran bajo una enorme presión desde abajo y cualquiera presión
ulterior de EE.UU. para lograr un mayor apoyo a la actual guerra en Afganistán o para
ampliar la guerra a los países vecinos, podría llevar a insurrecciones nacionales. En
realidad, la guerra contra Afganistán ha limitado ya el apoyo a los EE.UU. en
comparación con la amplia simpatía original para las víctimas en Nueva York y
Washington.
En cuarto lugar, mucha gente en todo el mundo rechaza la visión dicótoma del mundo
de Bush (y bin Laden) ("O están con nosotros -y la guerra- o están contra nosotros.")
Una mayoría de "moderados" quiere que terminen los bombardeos y que comience la
ayuda humanitaria para alimentar a millones de afganos hambrientos y desplazados.
Mucha gente piensa que EE.UU. y la UE debieran considerar la oferta de los talibán
de negociar y que debiera presentarse evidencia tangible de la participación de bin
Laden en los actos terroristas. El hecho fundamental es que la mayor parte de lo que
es conocido públicamente sobre los sospechosos, no apunta ni a bin Laden ni a Al
Qaeda. La mayoría eran de clase media, no-fundamentalistas, siete estudiaron en
Occidente (Hamburgo), y cinco fueron entrenados en bases militares estadounidenses.
Ninguno ha sido identificado como entrenado en Pakistán o Afganistán o indoctrinado
por mulás en uno de los dos países. Son temas que hay que difundir ampliamente,
porque están en conflicto con la ideología básica utilizada para justificar esta guerra.

Activismo: involucrar al público


Hay tres ejes posibles para la acción política en esta coyuntura. Uno implica un
"enfoque indirecto" que incluye la movilización de comunidades, sindicalistas y
vecindarios contra las consecuencias socio-económicas de la profundización de la
recesión económica (despidos / desempleo) y los beneficios de la elite provenientes de
la "crisis bélica" en el ámbito nacional e internacional. Las decisiones tomadas por las
compañías multinacionales de despedir trabajadores por las "condiciones del mercado
mundial" constituyen un poderoso argumento contra las llamadas estrategias de
crecimiento por la exportación y los argumentos de la "globalización." Es importante
para el desarrollo de la actividad de los movimientos en esta coyuntura que se
relacione la adversidad social local con la globalización y la guerra.
En segundo lugar, la actividad debiera concentrarse en el eslabón más débil de la
llamada Alianza de la Guerra: la violencia israelí y su desposeimiento de los
palestinos. Fuera de EE.UU. la mayor parte de los comentaristas reconocen que la
guerra israelí contra los palestinos es el detonador de la actual crisis. Las políticas
genocidas del régimen ultra-derechista de Sharon han unido a todo el mundo árabe, a
la mayor parte de la opinión pública europea, y fuera del lobby judío pro-israelí en
EE.UU., a sectores de la opinión pública estadounidense. Incluso el presidente Bush y
el secretario de estado Powell han hablado, de los dientes para afuera, sobre la idea de
un estado palestino. El punto político es que al enfocar en la intransigencia israelí se
puede polarizar favorablemente a la opinión pública contra la guerra y convertirlo en
un punto de partida para reactivar el movimiento contra la globalización.
El tercer sector de actividades se relaciona con los desastres humanitarios causados
por las guerras en Afganistán, Irak y Colombia. Según las Naciones Unidas, siete
millones de afganos pueden morir de hambre a causa de la guerra, algo comparable
con el Holocausto. La ayuda humanitaria sólo puede ser transportada si cesan los
bombardeos anglo-estadounidenses. Es un tema que puede llevar a millones de
personas a ejercer presión para que terminen los bombardeos, aunque sea
temporalmente. La "Guerra contra el Terror" ya se ha convertido en una escalada
contra las fuerzas populares insurgentes en América Latina. El jefe de la DEA en
México declaró que el EZLN es una organización "terrorista." Un portavoz del
departamento de estado ha declarado que habrá un masivo aumento de 700 millones
de dólares y más personal militar para combatir el "terrorismo de las FARC." Las

134
víctimas humanas de estas nuevas guerras son horrendas: entre el 1 y el 15 de
octubre, los paramilitares respaldados por los militares colombianos asesinaron a 150
campesinos y obreros y la cuenta sigue. El tema del terrorismo de ESTADO es
ilustrado gráficamente como el verdadero contenido de nuestra definición de la guerra
contra el terrorismo.
Un tribunal internacional sobre la catástrofe humanitaria en Afganistán, dirigido por
personalidades internacionales podría concentrar la atención mundial y educar a la
opinión pública sobre el verdadero significado de la guerra. En resumen, las ONGs
progresistas debieran relacionar sus estrategias contra la globalización con la
profundización de la crisis económica interna y desarrollar alternativas programáticas
basadas en la socialización de la producción, la redistribución de los ingresos y el
incremento de los mercados internos, basándose en el aumento de los gastos sociales.
Las ONGs debieran ligar su apoyo a la ayuda humanitaria con el movimiento contra la
guerra y las catastróficas consecuencias económicas para Europa, que resultarían de
la extensión de la guerra a otros países del Oriente Medio y del Golfo. La creación de
alianzas internacionales basadas en la crisis internacional, requiere la creación de
organizaciones de base en cada barrio, municipalidad y región. Las ONGs debieran
aprender las lecciones de los movimientos de acción directa como el MST en Brasil, los
trabajadores desocupados en Argentina, que aplican piquetes de bloqueo de rutas
no-violentos y presiones estratégicas en la producción y la distribución.

Conclusión
Está claro que existe una ofensiva derechista a escala mundial: las llamadas "medidas
de seguridad" están fortaleciendo los poderes arbitrarios del estado a costa de las
libertades individuales y los derechos sociales colectivos. Además está claro que está
emergiendo un creciente movimiento de resistencia, particularmente en los países
musulmanes y en un grado considerable en Europa (Italia, Inglaterra, Francia.) El
mismísimo extremismo de la estrategia de la guerra total de Bush está teniendo un
efecto de bumerang: la prolongación de la guerra y el creciente número de víctimas,
están aumentando la cantidad de voces de los grupos humanitarias, de derechos
humanos y de los ciudadanos de los países musulmanes. Puede lograrse que la
ofensiva derechista se vuelva en su contra. Al multiplicarse los temores y las
inseguridades, al debilitarse las economías como consecuencia de la guerra y al
afectar adversamente a más y más gente, esas "víctimas masivas" en las economías
internas de la UE, e incluso de EE.UU., pueden convertirse en reclutas potenciales
para los movimientos sociales. La alianza internacional para la guerra puede llevar a
una contra-alianza por la paz y la oposición al militarismo. La legislación represiva
puede incrementar las sensibilidades democráticas; el autoritarismo puede alimentar
los movimientos por la democracia.
Las polaridades y las alternativas compulsivas ("la guerra contra el terrorismo")
pueden tener un efecto de bumerang, aislando a sus proponentes en sus propias
formulaciones extremas. Los movimientos deben redefinir las polaridades: la
globalización y la guerra, o la democracia, la autodeterminación, la ayuda humana a
las víctimas de la guerra y trabajo para los desocupados. La amplia mayoría de la
gente rehúsa escoger entre las guerras imperiales y el terror fundamentalista. La
mayoría escogerá alternativas de naciones seculares, pacíficas, en las que la gente
tenga libertad para escoger el sistema social que mejor satisfaga sus vidas. En la
actualidad, la mayor amenaza para la humanidad es el unilateralismo - la decisión de
Washington de comenzar la guerra, de bombardear un país de vuelta a "la edad de
piedra;" de rechazar Kyoto, los controles de misiles, la abolición de las minas
terrestres; de no aceptar las cortes internacionales de justicia y las decisiones de la
ONU que exigen que Israel se retire de los territorios ocupados. El unilateralismo hoy
en día significa militarismo. Frente a la crisis económica mundial y a la creciente
competencia, el unilateralismo significa la intensificación de la lucha por expandir el
control sobre recursos y mercados vitales, utilizando métodos no-económicos.

135
El unilateralismo socava cualquier pretensión de construir alianzas durables. El
militarismo aliena a aquellos que pagan el precio de la guerra: la mayoría de la
humanidad. El unilateralismo fuerza a los aliados a la oposición; la crisis económica
lleva a una reevaluación de las prioridades, modelos, mercados - desafiando la
ortodoxia neoliberal. Tácticamente es imperativo buscar la alianza táctica más amplia
posible contra el unilateralismo, el militarismo y el neoliberalismo.
La historia de las dos guerras mundiales, de las guerras de Argelia y Vietnam, nos
enseña que las penurias, el sacrificio desigual y el costo político y social de la guerra,
debilitan la unanimidad inicial y fortalecen la resistencia. Al crecer la oposición desde
abajo, se profundizan las rupturas verticales y horizontales y la arrogancia imperial de
un "Nuevo Orden Mundial" se desmorona y se abren oportunidades para transformar
el mundo y las eternas esperanzas de paz y justicia se convierten en las bases
programáticas de nuevos movimientos socio-políticos. Para formar parte de la solución
y no del problema, las ONGs progresistas deben trazar una clara línea de
diferenciación entre ellas y las ONGs millonarias, como el Foster Parent Plan, que
junta 300 millones de dólares por año, Misereor, 214 millones al año, World Vision,
500 millones, Care, 50 millones. Esas agencias millonarias colaboran con el
imperialismo euro-estadounidense y son financiadas para debilitar los movimientos
sociales mediante el "desarrollo comunitario" y "familiar" en el marco del
colaboracionismo de clase. En la actualidad, las fundaciones de las corporaciones
multinacionales, el Banco Mundial y los imperios euro-estadounidenses, invierten
más de 7 mil millones de dólares en ONGs para minar un desarrollo público general y
los movimientos anti-sistémicos. Las ONGs progresistas sólo pueden participar en las
luchas populares para oponerse a la guerra y resistir a la globalización si rechazan los
fondos de fuentes que limitan sus objetivos. Todo financiamiento proveniente de la
estructura del poder comporta "condiciones" -restricciones en las luchas, el programa,
las tácticas, y la estrategia. Pensar de otra manera es engañarse, Para llegar a ser una
fuerza verdaderamente independiente, las ONGs progresistas deben volver a sus
raíces, y conseguir la lealtad de su gente para autofinanciarse y vivir y trabajar con
donaciones voluntarias de aquellos que pretende servir.
No es una época fácil para las ONGs, ni para los movimientos populares, pero los
tiempos cambian, la reacción sobrepasa las fronteras. La necesidad lleva a la gente a
la lucha. Creo que hay un poderoso movimiento de resistencia que va desde el campo
y los barrios de América Latina, Asia y África a las calles, a las ciudades y a los
movimientos contra la globalización de Europa-EE.UU. Debemos aprovechar nuestras
oportunidades y avanzar, rechazando los cantos de sirenas de derrota, muerte,
destrucción y desmoralización.

136
Siete tesis sobre el significado histórico del
golpe militar del 24 de marzo de 1976, en
Argentina
James Petras
REDH

El significado histórico del golpe militar del 24 de marzo de 1976 determina una
transformación en la historia Argentina en diferentes aspectos relacionados entre sí. A
saber, en primer término, el golpe militar destruyó el tejido social de la sociedad
Argentina, desarticulando las fuerzas populares en la sociedad civil. A diferencia de
previos golpes que se caracterizaron por el asesinato dirigido a determinados líderes
populares, el golpe del 76, asesinó sistemáticamente a miles de activistas y dirigentes
populares, cuya existencia mantenía la unidad de millones de trabajadores con sus
debates y su capacidad de organización. Es tan sólo ahora, veinticinco años más tarde
en que, nuevamente, las organizaciones populares han resurgido emergiendo y
reconstruyendo el tejido social de la Argentina. Organizaciones populares tales como
piqueteros, cortando rutas, "Hijos" con sus escraches como también sectores de la
CTA organizando protestas, paros etc.
El sentido histórico del golpe militar de 1976 es el intento de intervención político
militar de Washington después de su derrota en Indochina y su victoria en Chile. La
lección aprendida por Washington después de Indochina y Chile fue que el único
camino para reestablecer su hegemonía era el establecimiento del terrorismo de
estado. Ese camino que iniciaron en 1976, encuentra continuidad lógica y directa en
el proyecto de dolarización de la economía Argentina (Plan Cavallo). Del estado de
terror a la recolonización.
El tercer significado histórico del golpe ha sido la transformaciòn de la burguesía
Argentina que se ha convertido en "multinacional". La idea de conciliación de clases
sociales; alianzas populares y nacionalistas se declaró extinguida. La burguesía se
convirtió en aliada de los Estados Unidos en la sistemática destrucción de las bases
populares y del poder de los trabajadores para la construcción del nuevo edificio: la
economía neoliberal.
El cuarto aspecto del golpe estuvo representado por la transformación del Peronismo
de movimiento nacional y popular a su constitución como un nuevo partido neoliberal.
Con el giro a la derecha de la burguesía, después del 76, el peronismo tenía dos
posibles caminos. Tanto la construcción de un partido de trabajadores democrático
social o bien aliarse con la burguesía. La presidencia de Menem fue la confirmación de
esa segunda hipótesis.
El quinto aspecto fue la domesticación general de los intelectuales y las clases
dirigentes. La dictadura impuso parámetros inamovibles en el proceso electoral.
Aspectos vinculados con la propiedad privada, el mercado financiero, los recursos, la
desigualdad y el permanente estado de las instituciones cada vez más alejadas de la
transformación política y el debate. La transición fue -en consecuencia- estrictamente
controlada y el proceso electoral y el el debate intelectual relegado a un segundo
plano. Los intelectuales aceptaron las reglas de juego y siguieron los dictados de
Esados Unidos y las fundaciones europeas comprometidos con el oscurantismo
imperial. Sólo veinticinco años más tarde, en medio de una severa crisis, emerge una
nueva generación de intelectuales para combatir al neoliberalismo.
El sexto aspecto esta representado por el fin de los partidos tradicionales ( comunista,
trotkista, socialista) como importantes referentes políticos durante el período
pos-militar. El partido comunista perdió para siempre su credibilidad después de su
resplado a Videla en 1976. La incapacidad de los grupos de izquierda en construir una

137
resistencia posible durante la dictadura o durante el período de transición los
convirtió en sectas marginales. Los nuevos movimientos populares surgen
desvinculados de la izquierda tradicional. Sus líderes y combatientes están
enfrentando directamente al liberalismo y la desintegraciòn de la sociedad. El proceso
de transformación del movimiento revolucionario, sin los partidos de la izquierda
tradicional es el más importante desfío dentro de la izquierda argentina.
El séptimo y último significado histórico del golpe militar de 1976 fue demoler el mito
de una Argentina potencia, excepcional europea y no latinoamericana.
El golpe militar demostró que Argentina era aún una oligarquía neocolonial con
características más similares a Paraguay y Bolivia que a Suecia y Dinamarca. Desde el
golpe, la desnacionalización de la economía, el crecimiento del 35% de la pobreza en
áreas urbanas, en cuidades, el 20 % en la tasa de desocupación, el crecimiento
geométrico de subempleados, la llamada "economía informal", la proletarización de la
clase media y la tutela directa de Washington inscribe claramente a la Argentina como
parte de latinoamérica , del tercer mundo.

CONCLUSION
La herencia que dejó el golpe del 24 de marzo de 1976 está representado aún en la
Argentina de hoy. Las fuerzas de derechos humanos y fuerzas políticas que continúan
luchando para anular las leyes de impunidad [1] son un claro ejemplo de ello. Los
viejos políticos del PJ y UCR continúan defendiendo privilegios y prerrogativas de los
militares mientras que la nueva mayoría Argentina está clamando por justicia. El plan
económico-social instrumentado por Martinez de Hoz perdura aún en el super liberal
ministro López Murphy.[2] Sólo hoy, nuevas fuerzas han surgido dentro de la
oposición tales como la organización de trabajadores, grupos de protesta social en el
interior del país y en los suburbios pobres del gran Buenos Aires.
El golpe de estado de 1976 no fue sólo militar sino también un golpe de clases. Un
enfrentamiento brutal de una clase sobre la otra. Veinticinco años después, el
enfrentamiento continúa. Los militares y sus políticas sociales han ganado
decisivamente la batalla por imponer su programa reaccionario, pero no la guerra. El
aislamiento , descrédito y corrupción dentro de esta elite ha ido en aumento y
producido gran resistencia: La lucha continúa.

[1] Nota de los traductores. Hace referencia a las leyes de Obediencia debida y Punto
Final
[2] Idem. En el momento en que fue escrita esta nota aún no se había producido la
renuncia del citado ministro y el nombramiento de Cavallo, como sí se dieron de hecho
en el instante mismo en que esta traducción llegaba a su término, por lo que se
considera pertinente esta información.
Versión de la traducción a cargo de Rose Wind and Paul Jones

138
"Los zapatistas son la piedra en el zapato del
imperialismo"

Pascual Serrano

La nueva Administración Bush parece que ha entrado con una política mucho
más agresiva: bombardeando Iraq, endureciendo su posición frente a Corea del
Norte, desarrollando su proyecto de explotar el petróleo de la reserva natural de
Alaska.... ¿Era de prever esa política?, ¿es tan diferente de la de Clinton?

Yo creo que la idea es intervenir con gran fuerza en sus planes estratégicos. Se trata
de un error afirmar que estas iniciativa son más duras puesto que algunas de las
políticas de la actual administración Bush están extendiendo y profundizando las
medidas de Clinton. Clinton hizo los grandes recortes sociales, en los presupuestos de
bienestar social, salud, educación, etc. Bush tiene como herencia el excedente de
presupuesto que procede en gran parte de esos recortes. A partir de ahí va bajando los
impuestos a los ricos y clases acomodadas. Se trata más de una interrelación entre
Clinton y Bush que una ruptura o una diferencia.
Sobre la política exterior, debemos ubicar a Bush como un presidente que tiene
interés en consolidar los mercados e inversiones en America Latina donde los Estados
Unidos mantienen ventajas sobre otros países y su balanza comercial le es favorable.
Mientras que con Europa y Asia mantienen una balanza comercial negativa. Por ello,
tiene más interés en Brasil que en Bosnia, Kosovo, etc. Creo que incluso van a
desentenderse de estos lugares, no les interesan, no ven ventajas económicas.

¿Y en Oriente Medio?

Sí hay un interés importante en Oriente Medio. Hay una división bastante clara entre
el Pentágono y Powell (1). Powell quiere defender el imperio reconstruyendo la
hegemonía norteamericana en los países del Golfo y el Africa Arabe, porque en los dos
últimos años de Clinton han perdido influencia diplomática. La izquierda no aprecia
cuanto avanzan sus posiciones. Arabia Saudí ya está abriendo relaciones con Irán,
Iraq ya está en el Consejo de Países Arabes, Egipto y otros países se están acercando a
Irán e Iraq, Siria se está normalizando con Iraq. No son grandes saltos pero sí hay un
desgaste o deterioro del control total que tenia EEUU en los 90. Ante eso, Powell
quiere volver a consolidar la influencia. Frente a esa estrategia hay otro más dura, la
de Rumself (2), que se reflejó en el último bombardeo a Iraq. Con él se pretendía dar
un mensaje de intimidación: Si no atienden nuestros intereses, miren lo que podemos
hacer. Powell es mucho más sutil, considera que no siempre la forma de mantener la
adhesión a Estados Unidos es mostrando la fuerza, especialmente cuando el gobierno
israelí tiene como objetivo expulsar a todos los palestinos. Yo creo que la idea es
expulsarlos a todos, Sharon dijo una vez: "Los palestinos ya tienen un país, Jordania".
Si analizamos la labor de Barak, observamos que consolidó más las colonias judías, el
territorio palestino está más achicado desde los Acuerdos de Oslo que antes. Tienen
menos territorio, menos recursos económicos, más dependientes de subvenciones del
exterior. Yo creo que frente a este panorama, Powell tiene claro que la agresión israelí
genera una inestabilidad peligrosa en los países árabes. El quiere tener una relación
más amable con algunos sectores árabes para estar informado de los efectos que
puede tener esta inestabilidad, y también quiere distanciarse del lobby judío, no
mucho pero una distancia razonable, por eso criticó la política de estrangulamiento de
las comunidades palestinas. Por esta razón creo que vamos a asistir a una mala
publicidad de Powell en los grandes medios de Estados Unidos, muy influidos por los

139
grupos judíos proisraelíes.

En cuanto a la estrategia económica, parece que existe una ofensiva para


dolarizar América Latina. Ecuador hace una año, ahora El Salvador, en Argentina
la ley de Convertibilidad. El republicano Connie Mark elaboró en la anterior
legislatura un proyecto de ley donde establece el protocolo para la dolarización
de los países. ¿Qué opinión le merece?

Yo creo que la dolarización ya está en marcha en América Latina pero con mucha
resistencia en Brasil y Venezuela. No va a ser fácil, ni va a ser fácil imponer un
tratado de libre comercio en toda América Latina. Los apoyos fuertes para EEUU son
Perú, con su nuevo gobierno más entreguista que Fujimori como lo ha demostrado
aceptando que fuerzas especiales marinas creen una base en Iquito para apoyar el
Plan Colombia. También tiene el apoyo de Argentina, de Banzer en Bolivia y Macchi en
Paraguay. Esos son los gobiernos completamente cipayos. Pero después están
Venezuela y Brasil que están poniendo resistencia. Pastrana es otro cliente de
Washington. México tiene que balancear su herencia independiente en política
exterior con el entreguismo de Fox. Su ministro de relaciones exteriores, Jorge
Castañeda, es un tipo muy servil, como algunos intelectuales españoles que
presentan una fachada liberal socialdemócrata pero en el fondo son más serviles que
la derecha tradicional, más entreguistas frente a Washington. Es el caso de Javier
Solana. No va a ser fácil para EEUU convencer a Brasil, porque detrás del presidente
Cardoso hay sectores de la burguesía que no quieren eliminar las barreras
comerciales. También hay una fuerte oposición desde la izquierda y de sectores de
centro que estarían incómodos con el entreguismo de la dolarización. Brasil es muy
difícil, Venezuela muy difícil y México problemático. Esos son los países que tienen
peso en América Latina.
Lo más fuerte que tiene de su lado Washington es Argentina, con de la Rua que es un
completo cipayo, no hay duda. América Latina es la gran enchilada para Washington,
después el Golfo Pérsico y Africa no cuenta. En Asia, Bush tiene que inventar el
problema de Corea del Norte, quiere montar el programa de misiles y romper el pacto
con Rusia, y una de las justificaciones, entre comillas, es la amenaza Iraq-Corea del
Norte. Si quieren montar los nuevos misiles no pueden llegar a un acuerdo con Iraq y
Corea del Norte, son los países que ellos llaman "amenaza para EEUU". Por este
vínculo con su plan de misiles quieren enfriar sus relaciones con Corea del Norte. El
problema es que hay fortísimas presiones en Corea del Sur para acercarse a la otra
Corea, es una cuestión de sangre, como en Alemania occidental y oriental pero más
fuerte todavía.

Su análisis sobre el papel de las ONG´s como cómplices del neoliberalismo,


participando en su gestión y sofocando las iniciativas sociales ha tenido una gran
repercusión. ¿Cómo cree que deberían actuar las ONG´s para no tener ese papel y
ser una auténtica vía de participación y contestación social?

Deben colaborar con los movimientos en lucha, con los zapatistas, con los Sin Tierra,
con las FARC, con todos los grupos de acción directa, los cocaleros en Bolivia,
etcétera, y no tratar de competir ni crear polos ni dividir comunidades mediante la
caridad, como nuevos misioneros con retórica izquierdista. Hay ONG´s que entienden
eso, hay buenas ONG´s, pero no son las que reciben la gran parte del pastel. Son
activistas de una adecuada línea política. De los veinte mil millones de dólares que
van a ONG´s, yo decía que el noventa por ciento va a los que colaboran con el FMI, el
BM y gobiernos neoliberales. Lo demás está dispero entre grupos tibiamente
progresistas y otras minorías, pequeña pero que se presta a apoyar los movimientos
antiimperialistas y que están en las primeras trincheras de la lucha.

140
Usted ha trabajado mucho sobres los movimientos sociales en América Latina.
Asombra ver que no haya una estrategia de lucha común en esos países, más allá
de sus encuentros en el Foro de Sao Paulo. Son muy diferentes los métodos del
MST en Brasil, las FARC en Colombia o los zapatistas en México. Incluso los
medios de lucha pueden parecer contradictorios, se podría decir que la estrategia
de las FARC tiene un alto coste de vidas humanas y que la de los zapatistas no es
suficientemente combativa, quedándose en una guerrilla lírica que no está
consiguiendo grandes logros para los indígenas. ¿Cuál es su valoración de estas
luchas?

Yo creo que todos tienen su papel y su contexto positivo. Yo no creo que las FARC
provoquen un alto coste de vidas humanas, están actuando a favor de parar la
violencia y abriendo espacios en sus audiencias en los territorios desmilitarizados.
Creo que los asesinatos de los paramilitares, los narcotraficantes, los militares, etc.
existían cuando las FARC no tenían fuerza, existen ahora y existirán después de las
FARC si no hay un cambio en la política económica. Es absolutamente falso decir que
los muertos surgen por la existencia de la guerrilla, las FARC son un obstáculo para la
extensión y profundización de la violencia. Creo que es importante entender este
punto.
Sobre los zapatistas, creo que han detonado una gran ánimo y solidaridad en México
que no existía antes. Hace dos años, los sindicatos más poderosos e independientes de
México, los electricistas, me invitaron a un congreso internacional contra las
privatizacionnes, y una de las cosas interesantes que descubrí es el apoyo que tiene la
dirección de este sindicato a los zapatistas, apoyo material, politico y moral. Se
sienten identificados porque es una forma de revelarse contra el partido único, el
neoliberalismo, coinciden en estos grandes temas. Porque los anarquistas y otros
grupos olvidan que la bandera principal del zapatismo es el antiimperialismo. El día
que se levantaron fue el día que entro en vigencia el NAFTA y no fue accidental.
Cuando ellos reivindican la autonomía de las comunidades y el control de sus
recursos naturales supone reivindicar el petróleo que hay en Chiapas. Por eso el diario
El País publica esas cosas escandalosas, es un ejemplo de la prensa de las cloacas,
llamando a Marcos pendejo o diciendo que están tomando posiciones que van en
contra de todos los mexicanos. El zapatismo es la piedra en el zapato porque siguen
enfrentándos a Fox cuando el centroizquierda, el quivalente del PSOE y
pseudoizquierda están a la espera de lo que dice Fox, cuando la esencia del ex
presidente de Coca Cola es profundizar el neoliberalismo de los priístas anteriores.
Creo que, en este sentido, la marcha zapatista y las banderas que están alzando son
muy positivas. Están tratando de romper el cerco, cerco militar con una acción
sumamente atrevida porque en el país los asesinatos políticos comunes del
gobierno-pri y los que manejan los poderes fácticos cualquier cosa es posible. Y un
atentado contra Marcos no me sorprendería.
Pero el hecho es que América Latina hay una gran coincidencia entre zapatismo,
FARC, Sin Tierra y es romper las barreras hacia la participación de las masas. Todos
están enfrentando los obstáculos institucionales controlados por las oligarquías, y eso
es importante. Y no sólo esos países, la Federación Nacional de Campesinos está
ocupando Asunción estos días, en Ecuador casi tomaron el poder, llegaron a formar
una Junta Patriotica Popular y Nacional. Lucha de masas en lugares como Paraguay,
Brasil y Ecuador y lucha militar en lugares donde no existe espacio político, donde lo
común es matar.

¿El caso de Colombia?

Recordemos los cuatro mil progresistas y comunistas de la Unión Patriotica que


mataron en Colombia en la tregua del 84 y 90. Eso marca las negociaciones. Las FARC
no van a integrarse otra vez en un progreso político mientras no haya una

141
transformación del ejército que desarme a los paramilitares. Marulanda, en mi
opinión, como lider politico y militar es el mayor y mejor estratega desde Giap de
Indochina, autor de la derrota de los japoneses primero y de los franceses y
norteamericanos después, uno de los grandes estrategas de lucha popular de la
historia. Ahora tenemos a Marulanda, treinta y cuatro años construyendo un ejército,
trabajo de hormiga acumulando fuerzas. No está reconocido como el gran líder que es,
ni por los partidos comunistas ni por los sectores progresistas porque es un hombre
humilde, no habla mucho, no es un demagogo carismático, es un hombre meticuloso,
lee mucho, sobretodo a los grandes teóricos de las luchas populares como Mao
Tse-Tung y Giap, libros de contrainsurgencia... Las FARC han enfrentado todos los
cercos, desde Kennedy a los paramilitares, y han construido un poderoso ejército y el
punto de confrontación con el imperio norteamericano en todo el mundo. Lo que está
en juego en Colombia es toda América Latina, no es simplemente Colombia. Si gana el
pueblo colombiano van a crear un referente de 40 millones de personas para América
Latina. EEUU no tolera ninguna victoria porque interumpirá su estrategia en América
Latina.

¿Cuál es en su opinión la estrategia de Pastrana con sus conversaciones con las


FARC y la aceptación de la zona de despeje?

Pastrana está ganando tiempo, mientras habla de paz está entrenando tres batallones
especiales de intervención. Están intensificando la destrucción de la alimentación que
sostiene a millones de campesinos. Pastrana habla de paz y está haciendo la guerra,
guerra intensiva porque desplaza a miles de campesinos mediante el uso de
herbicidas. Todo el mundo sabe que está destruyendo la fuente de alimentación de los
sectores populares. Hablo de cien mil hectáreas. ¿Eso qué significa?. Desplazar
millones de campesinos. Las FARC son un ejército campesino, con miles de vínculos
con campesinos: padres, hijos, abuelos, tíos, primos. ¿Cómo se sostienen veinte mil
personas si no tienen redes, una gran masa popular de apoyo?. La gran táctica de
Pastrana es vaciar el mar para capturar los peces y preparando asesores mercenarios
norteamericanos que manejan los helicópteros de guerra, están gestando el gran
asalto. Mientras, las FARC quieren un territorio desmilitarizado para abrir un dialogo
político con los civiles, han participado treinta mil personas en las audiencias en
territorio desmilitarizado, y ellos saben que con ese espacio pueden llegar a muchas
más personas que si permanecen sólo en la montaña o en la selva. El sesenta por
ciento de la población colombiana ahora está en las ciudades y ellos quieren formar
una gran alianza urbana-rural.

Se diría que los partidos políticos tradicionales están en crisis. Ningún


movimiento popular contacta con ellos y viceversa. ¿Qué están haciedo mal los
partidos de izquierda?, ¿hemos de renunciar a ellos como medios a utilizar para
cambiar las cosas?

Los partidos políticos de izquierda que no han hecho un trabajo en las bases, no han
encabezado las huelgas o las ocupaciones de tierras, no han participado en la lucha
de barrios por la sanidad, etc. y han concentrado en las confrontaciones electorales
enormes gastos y dinero, creo que han perdido los orígenes. Los resultados de las
elecciones son producto de las grandes luchas, porque a partir de las luchas creas los
vínculos y la conciencia para después presentar candidatos. Ahora los partidos de
izquierda van al contrario, creen que a partir de las elecciones llegarán a la gente y a
partir de la gente van a crear conciencia.
Yo estuve en Chile cuando ganó Allende, yo fui asesor allá. Te juro que Allende ganó
porque los cinco años antes de las elecciones hubo ocupación de terrenos urbanos,
sindicalización rural, reforma agraria, organización de barrios, luchas sindicales muy
fuertes, masacres. Allende estaba allá. Por ello, los socialistas y comunistas ganan las

142
las elecciones a pesar de tener toda la propaganda en contra. Ahora la izquierda llora
porque no tiene el apoyo de los medios. Qué esperan si no. En Chile todos los medios
estaban contra Allende, la televisión, la radio, la CIA financiando El Mercurio y el resto
de la prensa. ¿Y cómo ganaron a pesar de los medios de comunicación?. Porque en
cada lugar, en cada barrio, tenían sus cuadros trabajando con la gente. Cuando llegan
las elecciones ya no tienes que ser un paracaidista de fuera, ya estás dentro.
Recuerdo una anécdota. Una mujer que lavaba la ropa en mi casa, entonces no
teníamos lavadora, me contaba que el cura llamó a su puerta haciendo propaganda
por la democracia cristiana. Le decía que los comunistas iban a raptar a sus hijos y
mandarlos a Rusia. Ella le respondió: "Ojalá, que los lleven a Rusia para recibir
educación y salud gratuita". ¿Cómo llegó ella a pensar en esa respuesta?. Porque
participó en una toma de terreno previa para construir su casa. ¿Donde estaban los
socialistas, los comunistas, los miristas (4)?. Estaban con ella, enfrentando a la policía
y luchando por conseguir electricidad, conseguir una clínica, etc. Y entonces llega el
momento de las elecciones. Allende pide el voto, y ellos ya saben a quien votar. Esa
mujer cuando estaba en el mercado conversando con su vecino, ella le recordaba "no
olvides a quienes nos ayudaron y a quienes nos piden ahora el voto".

¿Cómo valora la situación y evolución de los movimientos sociales de


contestación social en Europa y en EEUU?

Yo creo que los partidos y los movimientos tienen algo que aportar cada uno. Los
movimientos tienen la fluidez, la capacidad de incorporar mucha gente, trabajar cosas
inmediatas, pegar fuerte, enfrentar, confrontar, desobiendiencia civil máxima, ocupar
edificios. Y los partidos ofrecen la capacidad de aportar una visión del problema
nacional, internacional, la idea de disciplina actuando juntos. Mi idea es incorporar
los dos elementos, lo que llamo movimientos políticosociales. No sirve luchar en un
sólo sector, pero tampoco formar los funcionarios y estructuras rígidas del partido. La
fluidez y dinamismo de los movimientos con la disciplina y proyecciones nacionales,
integrando las luchas sectoriales en un proyecto común. El Movimiento Sin Tierra, por
ejemplo, combina las dos estrategias.

1. Colin Powell, secretario de Estado de la Administración Bush


2. Donald Rumself, secretario de Defensa de la Administacion Bush
3. Vo Nguyen Giap (1912- ), general y ministro de Defensa vietnamita (1945-1980).
Principal figura en la victoria militar comunista en la guerra de Vietnam. Maestro
en la guerra de guerrillas, liberó Hanoi de los japoneses en 1945. Después
planificó y dirigió las operaciones militares contra los franceses que culminaron
con la derrota de éstos en la batalla de Dien Bien Phu en 1954. Durante la década
de 1960, Giap se encargó de las operaciones guerrilleras contra Vietnam del Sur y
Estados Unidos, y planificó la ofensiva final de la guerra de 1968, que supuso un
severo golpe psicológico para las fuerzas estadounidenses.
4. Militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Grupo armado
revolucionario constituido en 1965, aunque crítico apoyó la Unidad Popular de
Allende y suspendió sus acciones durante su mandato.

143
16 de diciembre de 2001

La Contraofensiva Imperial
Para el Foro Social de Porto Alegre, Brasil
30 de enero al 5 de febrero de 2002

James Petras

Traductor: Germán Leyens

La tesis general de este artículo es que el ataque de EE.UU. contra Afganistán es un


esfuerzo por invertir el debilitamiento relativo del imperio de EE.UU. y por reestablecer
su dominación en las regiones conflictivas. La guerra en Afganistán sólo forma parte
de una contraofensiva imperial general con varios componentes: 1) reestablecer la
subordinación de Europa a Washington, 2) reafirmar su control total en la región del
Oriente Medio y del Golfo, 3) profundizar y extender la penetración militar en América
Latina y en Asia, 4) aumentar la guerra militar en Colombia y proyectar su poder en
todo el resto del continente, 5) restringir y reprimir la protesta y la oposición contra
las corporaciones multinacionales (CMNs) y las instituciones financieras
internacionales (IFIs), como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la
Organización Mundial del Comercio, reemplazando los derechos democráticos por
poderes dictatoriales, 6) utilizar los gastos del estado en armamentos y los subsidios a
las CMNs que están casi en quiebra (líneas aéreas, seguros, agencias de turismo) y las
reducciones retrógradas de impuestos para detener una recesión que se profundiza, la
que debilitaría el apoyo del público para el proyecto de construcción del imperio.
La segunda tesis es que los preparativos para la contraofensiva imperial siguieron una
secuencia planificada en tres partes:
Fase 1: 11 de septiembre a 6 de octubre - Un masivo esfuerzo propagandístico que
exageró y deformó la naturaleza de los ataques contra el World Trade Center y el
Pentágono a fin de obtener apoyo político en todo el mundo. La campaña contra el
terrorismo creó la apariencia de un "consenso mundial" a favor de Washington.
Fase 2: Del 7 de octubre al presente - Un intensivo ataque militar fue lanzado,
activamente apoyado por el núcleo duro de los partidarios de EE.UU. (Gran Bretaña,
Turquía, Pakistán, Francia, Italia, Japón, España, etc.) Las barreras políticas,
psicológicas y legales a la participación en la guerra fueron demolidas en EE.UU.,
Japón y Alemania. Esto preparó la escena para nuevas intervenciones militares,
aumentó la represión interna y acrecentó la especulación, bajo el pretexto de
condiciones de "guerra permanente".
Fase 3: Implica una ofensiva militar general contra adversarios y críticos reales o
potenciales, utilizando la intimidación (la amenaza de bombardeos masivos como en
Afganistán) y una mayor presencia militar para extender y profundizar el control en
regiones en crisis como Colombia.
La tercera tesis es que hay tres "crisis internacionales,"
1) La crisis político-militar: La guerra de duración indefinida declarada por
Washington a fin de restaurar unilateralmente su poder, imponiendo nuevos estados
clientes;
2) La crisis económica: El debilitamiento y el reto al poder imperial
euro-estadounidense resultante de la recesión mundial (y de la eventual depresión) y
de los crecientes movimientos opositores dentro y fuera de los estados imperiales;
3) Las crisis de la oposición de izquierda: La contraofensiva de EE.UU. ha impuesto
una nueva gama de problemas a los movimientos populares: mayor represión,
aumento de la militarización, un esfuerzo monolítico y masivo de propaganda y la
generalización del miedo y de la ira.

144
El nuevo orden imperial crea muchos desafíos, peligros y oportunidades para la
resistencia, si la izquierda puede superar su actual desorientación. Estas tres crisis
internacionales que afectan tanto al imperio como a la oposición, generan varias
posibles consecuencias que resultan de sus respectivas contradicciones.
En el desarrollo de este ensayo identificaremos en primer lugar el contexto de la
contraofensiva imperial, es decir el debilitamiento relativo del poder de EE.UU. Luego
pasaremos a las ventajas imperiales de la guerra extendida, de duración indefinida,
(como una solución a las crisis político-económicas) y a sus contradicciones.
Finalmente, consideraremos la guerra como parte de las crisis y su impacto sobre la
oposición popular así como el potencial existente para una nueva resurgencia del
poder popular.

Debilitamiento relativo del imperio


y "la necesidad de un nuevo imperialismo"
La expresión generalmente repetida, "después del 11 de septiembre de 2001, el
mundo ha cambiado," ha recibido muchos significados diferentes. El sentido más
frecuente, explícitamente indicado por Washington, repetido por la Unión Europea, y
amplificado por los medios de masas es que, como resultado del 11 de septiembre, se
abrió una era enteramente nueva, un nuevo "período histórico" en el que se
"establecieron" una nueva serie de prioridades, de relaciones de alianzas y políticas.
La perspectiva de Washington de periodicizar una nueva era histórica desde el 11 de
septiembre refleja, sin embargo, sus propias pérdidas y vulnerabilidades. Desde la
perspectiva del Tercer Mundo (y tal vez más allá) la "nueva era·" comienza el 7 de
octubre de 2001, la fecha de la masiva intervención y bombardeo de área de
Afganistán por EE.UU. El 7 de octubre es importante porque señala el comienzo de
una importante ofensiva mundial contra los adversarios de EE.UU. bajo definiciones
muy elásticas y amplias de "terrorismo," "refugios de terroristas," y "simpatizantes de
terroristas". Marca claramente una nueva ofensiva militar contra los oponentes y
competidores del poder imperial de EE.UU., incluyendo a la disensión interior.
Es importante comprender el significado dela expresión "nueva época" porque gran
parte de lo que está sucediendo no es nuevo, sino más bien la continuación y la
profundización de la continua agresión militar imperial que precedió al 11 de
septiembre y al 7 de octubre. Igualmente, las luchas de liberación popular en muchas
partes del mundo continúan sin disminución, a pesar del 11 de septiembre y del 7 de
octubre, a pesar de algunos cambios significativos en su contexto.
En breve, aunque el 11 de septiembre y el 7 de octubre son eventos importantes,
queda por ver si los acontecimientos que siguieron después de esas fechas marcan un
nuevo período histórico desde el punto de vista cualitativo.
Yo diría que es más útil analizar la interrelación entre los acontecimientos y los
procesos históricos antes del 7 de octubre y después, a fin de separar lo que es nuevo
y significativo de lo que es efímero o establecido. Algunos factores significativos
establecen los parámetros y el contenido para nuestra discusión. El primero es el
debilitamiento relativo del poder político y económico de EE.UU. durante todos los
años 90 en áreas clave del mundo, particularmente en la región del Oriente Medio y
del Golfo, de América Latina, Asia, y Europa, junto con un aumento de la influencia de
EE.UU. en los estados balcánicos menos importantes de Kosovo, Macedonia y Serbia.
El segundo factor es la vasta expansión de los intereses económicos de EE.UU. a
través de sus corporaciones y bancos multinacionales en el Tercer Mundo, y el
debilitamiento gradual de los regímenes clientes que apoyan esa expansión.
Evidentemente, las instituciones financieras internacionales (IFIs) tales como el Banco
Mundial (BM), y el Fondo Monetario Internacional (FMI), habían agotado hasta tal
punto la riqueza de las economías locales con sus políticas de ajuste estructural, las
doctrinas de libre comercio y las exigencias de privatización, que los estados clientes
se estaban fragmentando y debilitando y se veían plagados por elites corruptas del
sector privado y políticos que saqueaban el tesoro nacional. El debilitamiento de la

145
"estructura de control" imperial significó que la dependencia tradicional casi exclusiva
de las IFIs para la extracción del superávit se estaba volviendo inadecuada. La
disminución del control imperial "indirecto" de los estados empobrecidos y devastados
del Tercer Mundo, requería un "nuevo imperialismo," según el periodista del Financial
Times, Martín Wolf, (FT, 10 de octubre de 2001, p. 13.) En pocas palabras, las bombas
y los infantes de marina, complementaron a los funcionarios del FMI y de a los
programas de ajuste estructural en la "reestructuración" de las economías y
asegurando la subordinación de los estados del Tercer Mundo. Como dice Wolf: "Para
enfrentar el reto del estado fracasado [saqueado y consumido] lo que se precisa no son
piadosas aspiraciones sino una fuerza coercitiva honesta y organizada." En otras
palabras, guerras imperiales como en Afganistán, Yugoslavia, etc., deben ser
acompañadas por nuevas conquistas imperialistas -la recolonización es el "nuevo
imperialismo," un proceso que ya está en camino en el espacio aéreo, terrestre y
marítimo de América Latina.
Desde el fin de la guerra del Golfo y la presidencia de Bush (padre) al 7 de octubre de
2001, EE.UU. venció en conflictos militares en los Balcanes y en América Central,
(regiones periféricas), y sufrió una seria pérdida de influencia en regiones estratégicas.
De manera similar, la economía de EE.UU. pasó por un mini-boom especulativo entre
1995 y 1999 y luego sufrió una creciente recesión al entrar en el nuevo milenio. La
combinación de las victorias periféricas y de la burbuja especulativa ocultó la
creciente debilidad estructural.
Las pérdidas en la influencia estadounidense pueden ser brevemente resumidas. En
el Oriente Medio, la estrategia de EE.UU. de derrocar o aislar al gobierno iraní y al
régimen iraquí de Sadam Husein fue un fracaso total. Esos regímenes no sólo
sobrevivieron, sino que rompieron efectivamente el boicot estadounidense. Las
sanciones de EE.UU. contra Irán fueron rotas, de facto, por la mayor parte de los
"aliados" de EE.UU., incluyendo a Japón, la UE, los estados árabes, etc. Irán fue
aceptado entre los países de la OPEC revitalizada y firmó acuerdos de energía nuclear
con Rusia y contratos petroleros con Japón. Irán firmó acuerdos de inversiones y
comercio con todos los principales países con la excepción de EE.UU. e incluso tres
CMNs estadounidenses, trabajando a través de terceras partes, se involucraron en el
comercio iraní.
Irak fue reintegrado a la OPEC, fue aceptado como miembro en las reuniones de los
estados del Golfo, en las cumbres árabes y en las conferencias islámicas
internacionales. Irak vendió millones de barriles "clandestinos" de petróleo a través de
Turquía y Siria, claramente con conocimiento de los "regímenes de tránsito" y de los
consumidores europeos occidentales.
La insurrección palestina y el apoyo unánime que recibió de los regímenes árabes
(incluyendo los clientes de EE.UU.) aislaron a EE.UU. que permaneció estrechamente
ligado al estado israelí. En África del Norte, Libia desarrolló fuertes lazos económicos
con la UE y sus compañías petroleras, particularmente con Italia y estableció
relaciones diplomáticas con numerosos países de la OTAN.
Por lo tanto, tres países productores de petróleo, identificados como objetivos
importantes de la política de EE.UU., aumentaron su influencia y sus lazos con el
resto del mundo, debilitando así el dominio de EE.UU. sobre la región, después de la
guerra del Golfo. Evidentemente, el "Nuevo Orden Mundial" de Bush padre se
encontraba en ruinas, reducido a mini-feudos, en el patio trasero, en las provincias
albanesas en los Balcanes, infectadas por la mafia. Otro signo importante de la
disminución del poder de EE.UU. se mostraba en el masivo aumento de los superávit
comerciales acumulados a costa de EE.UU. en Asia y en la UE. En el año 2000,
EE.UU. llegó a un déficit comercial de 450 mil millones de dólares. Los 350 millones
de consumidores de Europa Occidental compraron crecientemente bienes producidos
en Europa -más de 2/3 del comercio de la UE fue intereuropeo. En América Latina,
las CMNs europeas, particularmente las españolas, derrotaron a sus competidores
estadounidenses en la adquisición de lucrativas empresas privatizadas.

146
Políticamente, sobre todo en América Latina, la dominación de EE.UU. estaba siendo
puesta severamente a prueba por los formidables movimientos de guerrilla en
Colombia, por el presidente de Venezuela, Chávez, y por los movimientos de masas en
Ecuador, Brasil, y otros sitios. El colapso de la economía argentina, las crisis
económicas generales en el resto del continente y la significativa pérdida de
legitimidad de los regímenes clientes de EE.UU., fueron otros indicadores del
debilitamiento del poder de EE.UU. en sus provincias neocolonizadas.
El fuerte crecimiento del "movimiento contra la globalización," particularmente de sus
sectores "anticapitalistas" en toda Europa Occidental, América del Norte y otras
partes, desafió el poder de Washington en la imposición de nuevas reglas favorables al
imperio para las inversiones y el comercio.
Confrontado con la disminución de su influencia en regiones estratégicas, una
creciente crisis económica interior, el fin de la burbuja especulativa (tecnología de la
información, biotecnología, fibras ópticas), Washington decidió comenzar a militarizar
su política exterior (mediante el Plan Colombia) y a buscar agresivamente ventajas
comparativas a través de decisiones unilaterales: la abrogación de tratados (el acuerdo
anti-misiles ABM con Rusia, el Acuerdo de Kyoto, el Tribunal Internacional de
Derechos Humanos, y los acuerdos contra la guerra biológica y contra el uso de minas
terrestres, etc.) La acción unilateral fue considerada una manera de invertir el
debilitamiento relativo, combinando la acción militar regional y la presión económica.
Para contrarrestar la disminución de la influencia de EE.UU. en América Latina y
aumentar su control, Washington impulsó el Acuerdo de Libre Comercio de las
Américas (ALCA) para limitar la competencia europea y aumentar la dominación
estadounidense. Sin embargo, encontró una oposición considerable en cuatro de los
países clave de la región: Brasil, Venezuela, Colombia y Argentina.
El 11 de septiembre, (que se agregó al ataque contra el acorazado Cole en Yemen, a
los ataques contra las embajadas en Kenia y Tanzania y a los intentos anteriores de
destruir el World Trade Center) fue otra señal del debilitamiento relativo del poder de
EE.UU., esta vez de la incapacidad de Washington de defender los centros del poder
financiero y militar dentro del imperio.
El 11 de septiembre no es una fecha significativa. No lo es porque continuó marcando
la disminución relativa de la influencia de EE.UU. Lo es porque se convierte en el
momento crucial para una importante contraofensiva para invertir el debilitamiento y
reconstruir un "Nuevo Orden Mundial" centrado en EE.UU.

La contraofensiva: 7 de octubre
La declaración de guerra de Washington contra Afganistán tiene dos fases
importantes: la estructuración de una amplia alianza dominada por EE.UU. basada en
la oposición al ataque terrorista contra el World Trade Center y el Pentágono, y más
tarde en la conversión de este frente antiterrorista en un instrumento político para
apoyar la intervención militar en Afganistán y más allá. La intención evidente de la
administración Bush era lanzar una cruzada mundial contra los opositores al poder
estadounidense, y al hacerlo, invertir el debilitamiento a fin de reconstruir un nuevo
orden imperial. Desde el comienzo, los masivos bombardeos y la invasión por cientos
de miembros de las Fuerzas Especiales, en misiones de muerte y destrucción, tenían
el propósito de obliterar las objeciones internas a futuras guerras terrestres y a
nuevas intervenciones militares. Lo que es igualmente importante, las masivas
matanzas y el desplazamiento de millones de civiles sirvieron un propósito explícito de
intimidación política orientada a obligar a adversarios reales o imaginarios del estado
a aceptar la dominación y el control de EE.UU. sobre sus políticas extranjeras y
domésticas, así como a amenazar a los movimientos sociales conque la misma
violencia podría ser dirigida contra ellos.
En una palabra, la efectividad declinante de las IFIs como instrumentos de la
hegemonía de EE.UU. ha llevado a Washington a basarse crecientemente en la fuerza
militar bruta y en la violencia de alta intensidad. La amenaza abierta de una serie de

147
ataques militares está contenida explícitamente en la referencia de la Administración
a la invasión de Afganistán como la primera fase, con la evidente implicación de que
será seguida por otras guerras imperiales. La más prominente es la amenaza de
Washington de lanzar otro ataque de gran escala contra Irak, y otros "refugios" para
"terroristas". La llamada "alianza contra los terroristas" se ha fusionado en una
Alianza para la Guerra (incluyendo a todos los principales países de la OTAN.) Todas
las principales decisiones militares y políticas, hasta en el nivel táctico, son tomadas
exclusivamente y sin la menor consulta por Washington. En otras palabras, la Alianza
para la Guerra es la continuación del previo unilateralismo de Washington, sólo que
ahora ha reestablecido con éxito su dominación sobre los países de la UE. Aunque la
actividad hiper-cinética de Tony Blair por cuenta de la guerra de Washington ha
merecido elogios del presidente y de los medios de comunicación de EE.UU., no ha
conducido en lo más mínimo a alguna participación suya en la toma de decisiones.
Por lo menos en esta primera fase de la contraofensiva de EE.UU., Washington ha
reestablecido su dominación sobre Europa. Aprovechando al máximo su carta más
poderosa en el sistema inter-estatal, el poder militar, Washington ha buscado la
militarización de las realidades político-económicas. Convirtiendo el "anti-terrorismo"
en el tema dominante de todo foro internacional y regional (APEC, [Cooperación
Económica de Asia y el Pacífico], ONU, OEA) Washington espera debilitar las divisiones
horizontales entre clases y países ricos y pobres y reemplazarlas con una polarización
vertical ideológico-militar entre los que apoyan a los adversarios definidos como
"terroristas" por EE.UU. y aquellos que los resisten y consienten a su intervención
militar.
Numerosos regímenes se han aprovechado de esta definición militar de las realidades
socio-económicas para reprimir a los movimientos populares y de izquierda y a las
organizaciones por la liberación en el Oriente Próximo, América Latina y Asia Central.
La multiplicación de purgas "anti-terroristas" por parte de varios regímenes clientes
sirve perfectamente la política de Washington, siempre que los movimientos recién
etiquetados de terroristas se opongan a la política de EE.UU. y siempre que sus
clientes autoritarios sigan aceptando el Nuevo Orden Imperial. Como era previsible, la
amenaza de Washington de guerras indefinidas y extensas de conquista imperial, ha
sido acompañada por la correspondiente legislación represiva que, en efecto, confiere
poderes dictatoriales al presidente. Todas las garantías constitucionales son
suspendidas y todos los terroristas sospechosos nacidos en el extranjero son
sometidos a tribunales militares en EE.UU. - sin que importe su ubicación geográfica.
Existe un amplio consenso para considerar que los poderes que ha asumido el
ejecutivo para lanzarse a la guerra violan la letra y el espíritu de la Constitución y de
las normas de un régimen democrático. No convence el argumento de los defensores
del autoritarismo de que estas medidas evidentemente dictatoriales son sólo
temporales, considerando la posición del presidente de que vamos hacia un período de
guerra largo y extenso.
En otras palabras, el autoritarismo y la participación en guerras imperialistas
agresivas van mano en mano, obliterando la visión democrática republicana de la
revolución estadounidense. La historia nos enseña que las guerras imperiales son
siempre costosas, los beneficios económicos son desigualmente distribuidos y las
costos son soportados por los trabajadores. Las medidas autoritarias sirven para
reprimir o intimidar a aquellos que ponen en duda la retórica patriótica, que
comienzan a descalificar la consigna belicista de: 'Los Enfrentamos Unidos',
agregando, 'Pero Nos Beneficiamos por Separado'.
La resurrección de la construcción del imperio durante una recesión económica que
se agrava, es una estrategia problemática. Mientras la administración rebaja los
impuestos para los ricos, la guerra aumenta los gastos - ejerciendo considerable
presión sobre presupuesto y la masa de los contribuyentes. El keynesianismo militar
podrá estimular a unos pocos sectores de la economía, pero no invertirá la aguda
disminución de los beneficios que afecta al sector capitalista en su conjunto. Además,

148
el aumento al extremo de los aparatos represivos de los regímenes clientes para
asegurarse de su aquiescencia al proyecto de construcción del imperio global, no
expandirá los mercados mundiales para las exportaciones de EE.UU. En realidad, los
conflictos en el exterior reducirán los mercados al profundizar las cuentas externas
negativas de la economía de EE.UU.
Lo que es más significativo para el actual enfoque militar de la construcción del
imperio en el período posafgano (fase 2), es que amenaza con desestabilizar las
economías de Europa, Japón y de los estados del Oriente Próximo. Un ataque militar y
la ocupación de Irak afectarán con certeza el flujo de petróleo a Europa y Japón y
desestabilizarán la política interior en Arabia Saudita y otros países del Golfo y del
Oriente Próximo. El temor a los efectos desestabilizadores de la fase dos de la
construcción del imperio ya ha conducido al disenso, incluso entre los incondicionales
europeos más serviles de Washington en Inglaterra. Sin embargo, considerando la
visión imperial de Washington, su enfoque unilateral y su acceso a fuentes
alternativas de petróleo, (México, Venezuela, Ecuador, Alaska, Canadá, etc.), un
ataque militar contra Irak podría servir dos objetivos estratégicos - debilitar a los
competidores europeos y eliminar a Irak como posible rival regional. El bombardeo de
Irak dañaría las economías de la UE y alienaría a sus dos principales clientes árabes
(Arabia Saudita y Egipto), pero Washington ha demostrado que puede echar a un lado
todas las objeciones europeas y a pesar de ello asegurarse su aquiescencia.
Una nueva guerra de EE.UU., sin embargo, podría crear inseguridad entre los
inversionistas a escala mundial, y el debilitamiento de Europa repercutiría
negativamente en la economía de EE.UU. durante un período de crecimiento negativo.
Un debilitamiento europeo inducido por la guerra podría mejorar la posición relativa
de EE.UU., pero su economía se debilitaría en términos absolutos.
Al concentrarse exclusivamente en la persecución de un puñado de supuestos
terroristas, el presidente Bush trata de atrapar mosquitos, y traga camellos. El daño
generalizado a las economías tanto de la UE como de EE.UU. causado por una nueva
guerra excede de lejos todas las posibles pérdidas que puedan ser causadas por
terroristas. La imposición de la definición militar de la administración Bush a los
conflictos político-económicos en el Tercer Mundo, encuentra su eco en las políticas de
terrorismo de estado de Israel (contra los palestinos), de Argelia (contra los beréberes),
y de Turquía (contra los kurdos) en el Oriente Próximo y en África del Norte, y en
ninguna otra parte. Los Ariel Sharon en Washington (defensores de una guerra
permanente para la construcción del imperio) no han pensado virtualmente para nada
en las consecuencias económicas de la intervención militar en el Oriente Próximo. El
colapso de la arquitectura financiera y de los suministros de energía de los estados
imperiales puede derribar un imperio mucho más rápido y con mucho mayor
seguridad que cualquier red terrorista, real o imaginaria.

La contraofensiva: América Latina


La contraofensiva imperial es mundial. En la jerarquía de las regiones por
reconquistar, América Latina se destaca en segundo lugar, después del Oriente
Próximo. Es la región que ha facilitado a EE.UU. sus únicas balanzas de pago
favorables. Sus clases gobernantes y afluentes han extraído cientos de miles de
millones de dólares en transferencias ilegales a los bancos de EE.UU., y durante la
última década la economía estadounidense ha recibido casi un millón de millones de
dólares en beneficios, pagos de intereses, royalties, y otras transferencias. Los
regímenes clientes en América Latina siguen usualmente de manera servil las
posiciones de EE.UU. en los foros internacionales y proporcionan fuerzas militares
nominales para sus excursiones intervencionistas, suministrando así una hoja de
parra para lo que en realidad son acciones unilaterales.
Washington identificó como grupos terroristas a los movimientos de guerrilla
colombianos, basados en el campesinado (FARC/ELN), el desafío más poderoso contra
su dominación en el hemisferio. Con su control o influencia sobre más de un 50 por

149
ciento de las municipalidades del país a mediados de los años 90, el avance de las
FARC y el ELN junto con la política extranjera independiente del régimen de Chávez
en Venezuela, y el gobierno revolucionario en Cuba, representan un polo alternativo a
los serviles presidentes peones del continente que sirven al imperio.
Comenzando a fines de la presidencia de Clinton, y crecientemente durante la
administración Bush, EE.UU. declaró la guerra total a la insurgencia popular. El Plan
Colombia y más tarde la Iniciativa Andina, fueron esencialmente estrategias de guerra
que precedieron a la guerra afgana, pero que sirvieron para enfatizar la nueva
contraofensiva imperial. Washington destinó 1.500 millones de dólares en ayuda
militar a los militares colombianos y a sus suplentes paramilitares. Cientos de
miembros de las Fuerzas Especiales fueron enviados a dirigir las operaciones en el
terreno. Pilotos mercenarios estadounidenses, de firmas privadas, fueron
subcontratados para participar en la guerra química en los campos de cultivo de coca
de Colombia. Las fuerzas paramilitares se multiplicaron bajo la protección y la
promoción del comando militar. El espacio aéreo, la costa marítima y los estuarios
fluviales, fueron colonizados por las fuerzas armadas de EE.UU. Se establecieron
bases militares en El Salvador, Ecuador y Perú para dar apoyo logístico. Funcionarios
de EE.UU. establecieron una presencia operativa directa en el Ministerio de Defensa
en Bogotá. La contraofensiva mundial del 7 de octubre profundizó el proceso de
militarización en Colombia. Bajo la dirección de EE.UU. la fuerza aérea colombiana
viola el espacio aéreo sobre la zona desmilitarizada donde las FARC negocian con el
régimen Pastrana. Las incursiones ilegales a través de la frontera de la zona han
causado conflictos. La identificación de las FARC y del ELN como "terroristas" por el
Departamento de Estado, los pone en la lista de objetivos que han de ser atacados por
la maquinaria bélica de EE.UU. Bajo la doctrina Bush-Rumsfeld, la mitad de Colombia
es un refugio de terroristas y está por lo tanto expuesta a la guerra total.
La fiebre de la guerra total llevó al Departamento de Estado a enviar una delegación
oficial a Venezuela para coaccionar al gobierno de Chávez para que apoye la ofensiva
imperial. Según funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela,
cuando Chávez condenó el terrorismo y la guerra de EE.UU., el Departamento de
Estado amenazó al gobierno con represalias en la mejor tradición de los capos de la
mafia.
La dimensión fundamental del proyecto de construcción del imperio de Washington en
América Latina es el propuesto Acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Esta
proposición dará a las CMNs y a los bancos estadounidenses un acceso incontrolado a
los mercados, las materias primas y a la mano de obra, mientras limita la penetración
europea y japonesa y protege los mercados de EE.UU. Este sistema imperialista
neomercantilista es otra iniciativa unilateral, tomada de acuerdo con los regímenes
satélites de la región, sin ninguna consulta popular. Considerando los altos niveles de
descontento en la región, bajo los regímenes neoliberales, la imposición del
imperialismo neomercantilista, llevará probablemente a condiciones sociales
explosivas y a la reemergencia de alternativas nacionalistas y socialistas. La doctrina
militar anti-terrorista de Washington, con sus amenazas de intervenciones violentas y
su presencia militar activa y directa, sirve de arma ideológica útil para imponer el
imperio neomercantilista.
América Latina está actualmente colonizada a medias: sus banqueros, políticos,
generales, y la mayor parte de sus obispos, apoyan y favorecen al Imperio. Desean una
mayor "integración." La otra mitad de América Latina, la vasta mayoría de sus obreros,
campesinos, indios, empleados públicos de la baja clase media, y sobre todo sus
decenas de millones de desocupados que son explotados por el imperio, la rechazan y
resisten. La contraofensiva imperial está orientada a intervenir a fin de sostener a sus
clientes coloniales y a doblegar a la otra mitad de América Latina - la que no tiene
propiedades, pero representa los intereses históricos de la región.
Estamos ingresando en un período de aún más guerras, de constantes amenazas
militares, de salvajes bombardeos, y de decenas de millones de personas desplazadas.

150
Las zonas de conflictos sociales violentos ya no se limitan al Tercer Mundo, aunque es
donde la gente pagará el más alto precio. ¿Será también éste un período de
revoluciones - como en el pasado? ¿Puede sostener la economía de EE.UU. una
sucesión de guerras, sin socavar sus propios fundamentos? ¿Puede sobrevivir
desestabilizando no sólo a sus competidores europeos y japoneses, sino también a sus
socios comerciales e inversionistas?

Centralidad del estado imperial


Hay claras señales de que las bases económicas del imperio de EE.UU. se están
debilitando por razones económicas y políticas. Económicamente, el sector fabricante
de EE.UU. ha estado en recesión durante 18 meses y seguirá estándolo en el año
2002. Cientos de miles de millones de dólares invertidos en la tecnología de la
información, en las fibras ópticas y en empresas de biotecnología han sido perdidos.
Miles de empresas se declaran en quiebra al desplomarse sus ingresos. Tanto las
economías "antigua" como "nueva," se encuentran en crisis profundas y prolongadas.
Los sectores financieros y especulativos de la bolsa de valores dependen fuertemente
de las volátiles circunstancias político-psicológicas en EE.UU. y en la economía
mundial. La caída vertical de la bolsa de valores después del 11 de septiembre, y la
rápida recuperación después del 7 de octubre, reflejan esa volatilidad. De manera más
específica, los mercados de acciones y bonos de EE.UU. dependen fuertemente de
inversionistas extranjeros, así como de especuladores locales. Esos acaudalados
inversionistas así como sus equivalentes estadounidenses, invierten en EE.UU. tanto
por razones políticas como económicas: buscan refugios seguros y estables para sus
fortunas privadas. El 11 de septiembre sacudió su confianza, porque demostró que los
propios centros del poder económico y militar eran vulnerables a un ataque y a la
destrucción. Por ello se produjo esa fuga masiva.
El ataque del 7 de octubre, la masiva contraofensiva mundial del imperio, y la
destrucción de Afganistán, restauró la confianza de los inversionistas y llevó a un
importante ingreso de capitales y a la recuperación temporal del mercado de valores.
La estrategia de guerra total adoptada por el Pentágono lo fue tanto para restaurar la
confianza de los inversionistas en la invencibilidad y seguridad del poder imperial,
como por cualquier razón política o incluso por los futuros oleoductos. La conducta del
mercado de valores, particularmente la de los inversionistas extranjeros en gran
escala, a largo plazo, en el mercado de acciones y de bonos de EE.UU., parece ser
motivada tanto por razones de seguridad como por el estado real de la economía de
EE.UU. De ahí la paradoja entre la relación inversa entre el mercado de valores y la
economía real: mientras todos los indicadores económicos de la economía real
disminuyen, hacia un crecimiento negativo, el mercado de valores se recuperó
temporal a sus niveles de antes del 11 de septiembre.
Hay límites, sin embargo, a esa base política para las inversiones. Es casi
absolutamente seguro que un crecimiento negativo prolongado y la disminución de los
beneficios (o el aumento de las pérdidas) causarán, en su momento, el fin de la
recuperación y producirán un agudo descenso en el mercado de valores.
El planteamiento teórico es que a medida que se debilitan los fundamentos teóricos
del imperio, el papel del estado imperial aumenta. El imperio depende aún más de la
intervención estatal, revelando los lazos estrechos entre el estado imperial y los
inversionistas, incluyendo a las CMNs. Lo que es igualmente significativo es que los
componentes militares del estado imperial juegan un papel cada vez más dominante
en el restablecimiento de la "confianza de los inversionistas," aplastando e
intimidando a los adversarios, reforzando regímenes neocoloniales debilitados,
imponiendo acuerdos económicos favorables (ALCA) para los inversionistas
estadounidenses y perjudicial para los competidores euro-japoneses (la acción militar
en el Golfo y en el Oriente Próximo.)
El antiguo imperialismo de los años 80 y 90, que dependía más de las IFIs (BM y FMI),
está siendo suplantado y / o complementado por el nuevo imperialismo de la acción

151
militar: las Boinas Verdes reemplazan a las reverencias de los funcionarios del FMI y
del BM. La OTAN, dirigida por EE.UU., extiende su dominio desde los estados clientes
del Báltico a los satélites de los Balcanes y, pasando por Turquía e Israel, a las
repúblicas de Asia Central y del Sur (exsoviéticas.) El eslabón que falta en esa cadena
imperial son los estados del Golfo, estratégicamente importantes: Irán e Irak. Aunque
esta cadena imperial es importante desde el punto de vista militar, significa más bien
un costo para el imperio que una fuente de ingresos: contiene grandes riquezas, pero
no las produce, por lo menos hasta ahora. Esto lo tiene claro la administración Bush,
que está más interesada en destruir poderes regionales que en inversiones en gran
escala en la construcción de estados coloniales, como demuestran los escasos
recursos invertidos en los Balcanes, Asia, tal como será probablemente el caso, en
Afganistán.
La centralidad del estado imperial en la conquista y expansión del poder de EE.UU. ha
refutado las suposiciones de los principales teóricos del movimiento contra la
globalización como Susan George, Tony Negri, Ignacio Ramonet, Robert Korten, etc.,
que piensan en términos de la "autonomía de las corporaciones globales"- Su énfasis
en el papel central del mercado global en la creación de la pobreza, del dominio y la
desigualdad constituye en el contexto actual un anacronismo. Ya que los estados
imperiales euro-estadounidenses envían tropas para conquistar y ocupar más países,
para destruir, para desplazar y empobrecer a millones, existe una gran necesidad de
pasar de la antiglobalización a los movimientos antiimperialistas, de la falsa
suposición de súper-estados dominados por CMNs autónomas, a la realidad de las
corporaciones multinacionales ligadas a los estados imperiales.
La contraofensiva a escala mundial, guiada y dirigida por el estado imperial EE.UU.,
apunta a la reconstrucción del fracasado "Nuevo Orden Mundial" del período posterior
a la Guerra del Golfo. En la actualidad, ante la crisis económica y la creciente
resistencia popular, las multinacionales no tienen la voluntad o los recursos para
actuar "autónomamente" a través de las fuerzas del mercado. El nuevo imperialismo
se basa en la intervención militar (Afganistán/Balcanes), la colonización (bases
militares), el terror (Colombia.) El gigante imperial avanza, de las guerras en Irak y los
Balcanes a Afganistán, justificando cada nueva catástrofe humana con una descarga
aún más grande de propaganda de misiones humanitarias.
La ofensiva imperial después del 7 de octubre se basa en imperativos estratégicos y
económicos, y no tiene nada que ver con el "choque de civilizaciones". El imperio de
EE.UU. incluye a estados musulmanes (Pakistán, Arabia Saudita, Egipto, Turquía,
Marruecos, Bosnia, Albania, etc.) a estados judíos (Israel), así como a regímenes
seculares, nominalmente cristianos. Lo que define la ofensiva imperial de EE.UU. no
son sus aliados permanentes (de una religión / civilización o la otra), sino que sus
intereses permanentes. En los Balcanes, y antes en Palestina y Afganistán,
Washington estimuló a musulmanes fundamentalistas y a traficantes de drogas
contra nacionalistas y socialistas seculares. Los clientes musulmanes de ayer (los
talibán) son, en algunos sitios, los enemigos de hoy. El hilo que une a todas estas
alianzas cambiantes es la necesidad de defender las esferas imperiales de dominación.
La aparente "hipocresía" o el "doble estándar" de las elites imperiales lo es sólo desde
el punto de vista del espectador que creyó erróneamente en la propaganda original del
imperio y que ahora se siente "traicionado" por el cambio de clientes imperiales.
Los avances militares de EE.UU. en Afganistán están preparando el camino para
nuevas guerras. La alianza militar en Afganistán está basada en los señores de la
guerra tribales rivales, que viven del contrabando, del tráfico de drogas y del saqueo
del botín de las guerras locales. En otras partes se vislumbran severas
contradicciones estructurales y crisis futuras.

Contradicciones del imperio

152
La ofensiva imperial de EE.UU. enfrenta dos tipos de contradicciones que son
coyunturales y estructurales. En el contexto actual, la Guerra de Afganistán polarizó a
los estados musulmanes entre sus dirigentes favorables al imperio, y la masa de los
simpatizantes del pueblo afgano y de Osama bin Laden. Esta polarización aún no ha
producido ningún reto organizativo serio a los gobernantes clientes, aunque la crucial
monarquía saudí es la más vulnerable. La victoria militar de EE.UU. y de su cliente, la
"Alianza del Norte" y del régimen musulmán de coalición resultante, podría disipar a la
masa amorfa de la oposición puramente musulmana. La oposición de la UE y de los
estados árabes sólo se activará si Washington extiende su guerra a Irak y
desestabiliza a los proveedores europeos de petróleo. Éstas y otras contradicciones
coyunturales secundarias no debilitarán el impulso imperial de Washington, aunque
podrían aislarlo diplomáticamente, particularmente en algunas organizaciones
internacionales.
Las contradicciones estructurales más profundas a largo plazo del "Nuevo
Imperialismo" se encuentran en la expansión militar durante una recesión económica
que se profundiza, tanto local como mundialmente. El keynesianismo militar -el
incremento de los gastos militares- no ha reducido ni reducirá la recesión, ya que
afecta a pocos sectores de la economía y porque las industrias que recibirán algún
estímulo -la aeroespacial, están duramente afectadas por la recesión en el mercado de
la aviación civil.
Mientras la maquinaria militar del estado imperial promueve y defiende los intereses
de las CMNs estadounidense, no es el proveedor de servicios más eficiente desde el
punto de vista de los costos. Los miles de millones de dólares en gastos en el
extranjero, exceden de lejos los beneficios inmediatos para las CMNs y no afectan la
disminución de la tasa de beneficios, tampoco abren nuevos mercados,
particularmente en las regiones de máxima participación militar. La intervención
militar expande las regiones colonizadas sin aumentar el rendimiento del capital. El
resultado neto es que las guerras imperiales, en su forma actual, socavan la inversión
de capital no-especulativo, aunque ofrezca garantías a los inversionistas extranjeros.
Como en América Central, los Balcanes, y ahora en Afganistán y Colombia, EE.UU.
está más interesado en destruir a sus adversarios y en establecer regímenes clientes
que en inversiones en gran escala, a largo plazo, en la "reconstrucción." Después de
elevados gastos militares para la conquista, las prioridades presupuestarias se
transfieren a subvencionar a las CMNs estadounidenses, y a reducir los impuestos
para los ricos - ya no hay más "Planes Marshall". Washington deja que Europa y
Japón "despejen los escombros humanos" después de las victorias militares de EE.UU.
La reconstrucción de la posguerra no intimida a posibles adversarios, los bombardeos
de área de los B52 sí lo hacen. El vencedor militar en la presente coyuntura deja sin
solucionar la consolidación de un régimen cliente pro-imperial. Igual como EE.UU.
financió y armó la victoria fundamentalista contra el régimen afgano secular y
nacionalista en 1990 y luego se retiró, conduciendo a la supremacía del régimen
talibán anti-occidental, la victoria y la retirada de hoy van a tener, probablemente,
resultados similares en la próxima década. La brecha entre la alta capacidad bélica
del estado imperial y la debilidad de su capacidad para revitalizar las economías de las
naciones conquistadas es una contradicción mayor.
Una contradicción aún más seria es el esfuerzo agresivo por imponer regímenes y
políticas neoliberales, especialmente cuando los mercados de exportación, para los
que fueron elaboradas, están derrumbándose y cuando los flujos externos de capital
se están terminando.
La creciente recesión en EE.UU., Japón y en la UE ha dañado seriamente a los
estados-clientes más leales y serviles, particularmente en América Latina. Los precios
de las exportaciones "especializadas" que impulsan a los regímenes neoliberales se
han desmoronado: exportaciones de café, petróleo, metales, azúcar, así como de
textiles, tejidos y otros bienes manufacturados elaborados en las "zonas de libre
comercio" han sufrido por las fuertes bajas de precios y la saturación de los mercados.

153
Los poderes imperiales han respondido presionando por más "liberalismo" en el Sur,
mientras aumentan los aranceles proteccionistas en el interior y los subsidios para las
exportaciones. Los aranceles para las importaciones del Tercer Mundo en los países
imperiales, son cuatro veces más elevados que aquellos fijados para las importaciones
de otros países imperiales, según el Banco Mundial (Global Prospects and the
Developing Countries 2002, ) El apoyo a las CMNs agrícolas en los países imperiales
fue de 245 mil millones de dólares en el año 2000 (Financial Times, 21 de noviembre
de 2001, p.13.) Como señala el informe del Banco Mundial, "la parte de las
exportaciones subvencionadas ha aumentado aún más [durante la última década]
para muchos productos de interés para la exportación a los países en vías de
desarrollo." La doctrina neoliberal del Viejo Imperialismo, están dando paso a la
práctica neo-mercantilista del Nuevo Imperialismo. Las políticas del estado dictan y
dirigen el intercambio económico y limitan el papel del mercado a un papel subsidiario
-todo para beneficiar a la economía imperial.
La naturaleza altamente restrictiva de las políticas neo-mercantilistas, en el pasado y
en el presente, polariza la economía entre productores locales y monopolios
respaldados por el estado imperial. El debilitamiento y el colapso de los mercados en
el exterior perjudican a los sectores de exportación "neoliberales". El papel altamente
visible del estado imperial en la imposición del sistema neo-mercantilista, politiza al
creciente ejército de los desempleados y de los trabajadores, campesinos y empleados
públicos mal pagados. El colapso de los mercados en el exterior significa que se
obtienen menos divisas para pagar las deudas externas. Menos exportación, significa
menos capacidad para importar alimentos y bienes de equipo esenciales para
mantener la producción. En América Latina, la estrategia de exportación sobre la que
se basa todo el edificio imperial está derrumbándose. Sin poder importar, América
Latina se verá obligada a producir localmente o abstenerse. Sin embargo, la ruptura
definitiva con la estrategia de exportación y la subordinación al imperio no ocurrirán
sólo por contradicciones internas - requieren una intervención política.

Oportunidades y Desafíos para la Izquierda


A corto plazo ("la coyuntura,") la izquierda enfrenta todo el impacto de la
contraofensiva imperial de Washington, con todo lo que implica en términos de más
belicosidad, más amenazas y más servilismo de las elites clientes gobernantes. Sin
embargo, aunque este nuevo esfuerzo de "reconquista" dirigido por los militares ha
comenzado, encuentra serios obstáculos prácticos, ideológicos y políticos.
Por una parte, la ofensiva tiene lugar en medio de un importante resurgimiento de la
izquierda en varios países estratégicos y un serio debilitamiento en las economías
neoliberales. En Colombia, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia, han emergido
poderosos movimientos político-sociales y han consolidado su influencia en
importantes electorados populares, mientras los respectivos regímenes clientes están
profundamente desacreditados, en muchos casos con cifras de popularidad de un solo
dígito. Esta situación presenta peligros y oportunidades. Peligros provenientes de la
respuesta crecientemente militarizada y represiva de Washington que es coreada por
sus regímenes clientes en América Latina, como lo demostraron en la Declaración de
la Conferencia Iberoamericana del 23 de noviembre de 2001 sobre el terrorismo (La
Jornada, 24 de noviembre de 2001.) Las oportunidades provienen del hecho que la
izquierda resurgente no ha sufrido una derrota mayor en este período (comparando
con 1972-1976) y está en una posición sólida para pasar de la protesta al poder. Los
regímenes neoliberales no han encontrado mercados externos para sostener la
producción interna, y no han ubicado nuevos flujos de capital para compensar las
vastas salidas por pagos de la deuda, remesas de beneficios, etc. La prolongada
depresión en Argentina es emblemática para la dirección que ha tomado toda América
Latina.

La actual crisis es sistémica, porque no sólo afecta a los trabajadores y a los

154
desocupados - porque aumenta la pobreza, el desempleo y las desigualdades - sino por
los mecanismos mismos de acumulación del capital. El capital que se acumula en
América Latina es depositado en cuentas en el extranjero como "riqueza muerta". Es
evidente para cualquiera, con la excepción de los académicos más obstinadamente
ciegos, - que no son pocos que digamos- que el neoliberalismo está muerto y que el
nuevo sistema imperial neomercantilista no deja sitio para "alternativas de mercado".
Desde esta perspectiva, lo esencial para convertir estas oportunidades objetivas en
cambios estructurales sustanciales, es el poder político. Los movimientos sociales han
movilizado a millones, han realizado innumerables cambios en el ámbito local, han
creado un nuevo nivel promisorio de conciencia social y, en algunos casos, controlan o
influencian a gobiernos locales y han logrado concesiones de las clases dominantes
mediante la presión de masas. Sin embargo, hay varios aspectos que aún no han sido
resueltos por estos movimientos de los que puede decirse que prefiguran una
alternativa política al poder estatal.

En primer lugar, los movimientos esposan, desde el punto de vista político, una serie
de exigencias programáticas y alternativas -que son positivas e importantes- pero que
carecen de una comprensión política de la naturaleza del sistema imperial que se está
desarrollando, sus contradicciones y la naturaleza de la crisis.
En segundo lugar, hay falta de unidad, un desarrollo disparejo entre los movimientos
urbanos y rurales, entre el interior y la costa; y dentro de algunos movimientos hay
rivalidades basadas en personalidades, tácticas, etc. El conglomerado de los
movimientos existentes, si estuvieran unificados en un solo movimiento coherente,
estaría mucho más cerca de representar un desafío al poder estatal. En tercer lugar,
muchos de los movimientos enuncian tácticas militantes y programas radicales
articulados, pero en la práctica se empeñan en una negociación constante para
conseguir concesiones muy limitadas, reduciendo así sus movimientos al nivel de
grupos de presión dentro del sistema, en lugar de ser protagonistas en el
derrocamiento del régimen. El desafío actual es cómo desarrollar un programa de
transición adaptado a las exigencias inmediatas del pueblo, pero que coloque en el
centro de la lucha la construcción de una alternativa socialista. El creciente
autoritarismo de los regímenes clientes dirigidos por el imperio requiere la formación
de movimientos de masas democráticos y antiimperialistas.
La estrategia imperial de militarización de EE.UU. para imponer un imperio
neomercantilista requiere mayor capacidad para incorporar a nuevos aliados y hace
necesaria la preparación para diversas formas de lucha. Los estrategas imperiales han
seleccionado a Colombia como el terreno de prueba para el "Nuevo Imperialismo"
porque es el país donde enfrentan el mayor desafío político-militar. Todas las fuerzas
reaccionarias del hemisferio han sido movilizadas contra los ejércitos guerrilleros, así
como contra los crecientes movimientos de masas. Todos los presidentes peones del
hemisferio se han enrolado en la cruzada antiterrorista y las FARC y el ELN han sido
identificados por el imperio como terroristas. Éxitos militares en Colombia acelerarían
y alentarían la conquista militar y la colonización de América Latina, tal como sucedió
cuando el golpe militar dirigido por EE.UU. en Brasil (1964) fue seguido por invasiones
(República Dominicana en 1965) y subsiguientes golpes militares en Bolivia (1971),
Uruguay (1972), Chile (1973), y Argentina (1976.)
Una victoria o guerra prolongada contra las guerrillas en Colombia, daría un respiro al
resto de la izquierda. Por lo tanto es esencial que se extienda el máximo apoyo y
solidaridad posibles a la lucha colombiana. El internacionalismo no es sólo la red
solidaria contra la nueva ofensiva militar imperial, en general, sino el apoyo a los
campesinos y obreros colombianos, organizados en sus "Ejércitos Populares".
Vivimos en tiempos peligrosos y plenos de esperanzas -peligros de doble filo: para el
Imperio y para la izquierda. La lucha continúa.

155
22 de diciembre de 2001

Navidad en los Territorios Ocupados

James Petras

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

La aldea estaba ocupada, las tiendas cerradas, las oficinas de asistencia social
bombardeadas, su propio hogar en ruinas y José sin trabajo. Nadie tenía suficiente
dinero para contratar a un carpintero. Y aunque lo hubieran tenido, los ocupantes no
permitían ni nuevas construcciones ni reparaciones, ni siquiera poseer materiales de
construcción.
Cuando María salió al alba, el aire gélido le mordió la piel y se envolvió estrechamente
el cuello y las mejillas con su chal. Fue al pozo y llenó su cubo con agua. Le costó
agacharse, su voluminoso abdomen era un obstáculo. Toda la noche había tenido
espasmos y sabía que el momento decisivo se acercaba. Habían tratado de encontrar
un sitio donde estar, pero sus parientes vivían en la aldea vecina, en un sitio llamado
Belén. Los caminos principales estaban bloqueados por tanques y vehículos
blindados, con soldados armados de fusiles automáticos.
José se lavó la cara y le ayudó a acostarse sobre la frazada que cubría el piso de tierra
de su tienda de campaña improvisada. Le pasó su mano callosa por los cabellos y le
dio unas cariñosas palmaditas en el estómago. María sonrió, a pesar de su malestar.
Era sólo una muchacha, de unos dieciocho o diecinueve años, más joven que el
barbudo José.
-Hablé con Sami, el pastor. Acepta llevarnos por los senderos a Belén esta noche. José
empaquetó sus pocas pertenencias. A medianoche, María montó el burro, José cargó
sus cosas y Sami los guió por los campos. Cada paso por el rocoso sendero por el que
ascendían, era una cuchillada en las entrañas y piernas de María.
Al aproximarse a Belén vieron una potente luz que escudriñaba las afueras de la
ciudad. Sami les señaló una reja en el perímetro:
-Hay un espacio entre la reja y las rocas y pueden irse por ahí, pero tienen que
abandonar el burro.
-¿Abandonar el burro...? ¡Jamás! -José lo miró con desconfianza.
Sami se sintió ofendido por las sospechas de José:
-¡Entonces van a tener que pasar por el puesto de control israelí! Yo los dejo aquí. Que
Dios los acompañe.
José miró a su alrededor. María dormitaba. Condujo el burro por la ladera del cerro
hasta la ruta principal. La luz los encandiló. Una voz fuerte, áspera resonó por un
altavoz:
-¡Deténganse o disparamos! ¡Ahora mismo!
-¡Desmonten, tiren su bolsa y levanten las manos! ¡Rápido, o disparamos! -ladró la voz
invisible.
José colocó su bolsa en el suelo y ayudó a desmontar a María. Sus movimientos eran
torpes. Estaba semidormida y muy asustada.
-¡Avancen con las manos en alto, especialmente tú, el árabe gordo!
María, con sus brazos bien arriba, sintió de repente que tenía que orinar, mitigar la
presión en su pesada barriga.
Cuando un soldado le ordenó a José que avanzara, gritando, "Ponte las manos arriba
de la cabeza!," María se sintió abandonada.
Le ordenaron que avanzara, lentamente. Los soldados acariciaban los gatillos de sus
Uzis, apuntando a su cabeza y su abdomen.
-¡Abre tu abrigo y levántate el vestido! -gritó una voz oculta por la oscuridad. Hubo
una pausa. Sólo José la había visto desnuda. Alzó su vestido.

156
Un soldado apuntó sus binoculares hacia su abdomen.
-No hay bombas... sólo grasa o una barriga cargada de bebé.
Pasó los binoculares a su jefe. Éste miró y gritó furioso:
-¡Levántate esa enagua, no te vengas a hacer la virgen con nosotros!
María estaba confundida, su cara enrojecida. Levantó su enagua y una linterna
alumbró su inmenso abdomen que colgaba por sobre sus bragas.
-¡Quiero verlo todo, puta árabe de mierda, podrías esconder algo entre tus piernas
fuera del pijo de tu marido!
María hubiera preferido morir al bajarse los calzones. La luz alumbró su oscuro
púbico.
-¡Date vuelta!
Se dio vuelta,
-¡Ahora vístete! ¡Y tú, el de la barba, levántate!
Dos soldados se le acercaron e hicieron señas a María para que avanzara.
María y José fueron interrogados durante varias horas. Que de dónde venían, que por
qué se habían ido, que por qué su casa había sido destruida.
-¡Tienen que haber hecho algo! -lanzó el oficial israelí -dónde iban, por qué viajaban de
noche y por senderos perdidos, con quién se iban a quedar, por cuánto tiempo, y
sobre todo su relación con la Autoridad Palestina, Hamás, Yihád, el FPLP. Cada
respuesta directa y simple provocaba muecas sospechosas.
María sentía que las contracciones se hacían más y más frecuentes. Sus pies estaban
entumecidos de frío. José, un carpintero con poca educación que jamás había
pertenecido a alguna organización, y María, que nunca había expresado una opinión
política, estaban totalmente confundidos.
El oficial apuntó con su pulgar al abdomen de María:
-Otro subversivo. Ustedes los terroristas se reproducen como conejos.
María apretó los dientes. Una contracción violenta y prolongada atravesó su cuerpo.
Los oficiales israelíes se consultaron.
-Está claro que son agentes. Soltémoslos y los seguimos hasta llegar a sus jefes.
El oficial superior les dijo que pasaran.
Aún era oscuro cuando entraron a Belén y María apenas podía continuar por las
contracciones. José estaba desorientado. No podía encontrar ni la calle ni la casa. No
había nadie en la calle, por el toque de queda. El burro sacudió su hocico y los llevó a
un establo en el que algunas cabras y ovejas yacían en el heno. José ayudó a
acostarse a María y ella se recostó con la cabeza apoyada en un fardo de heno. El
burro comenzó a mordisquear la paja.
María estaba en pleno trabajo de parto y se le escapó un grito por entre sus dientes
apretados. José le ayudó lo mejor que podía. Milagrosamente, un bebé nació y
comenzó a gritar de inmediato. Se encendió una luz, los dueños salieron. Una pareja
palestina. La mujer limpió el bebé y cubrió a María con unas mantas.
La casa estaba repleta de parientes que habían huido de Nablus y Ramala para evitar
los misiles israelíes. Se encontraban entre palestinos cristianos de Belén,
seguramente sería más seguro.
A la noche siguiente, una resplandeciente estrella brilló en el firmamento y los Tres
Reyes, que venían de ultramar, pasaron los puestos de control israelíes sin que los
vieran, protegidos por el Señor -pensaban. Y llegaron al establo que albergaba al
recién nacido, llamado Jesús, y le llevaron regalos y se arrodillaron ante su Salvador
que dormía en un pesebre improvisado hecho por José.
De repente hubo gritos y culatas de fusiles que destrozaban las puertas y rompían los
cristales. Un helicóptero pasó rugiente y de pronto hubo una explosión, y el establo
estalló. Brazos, piernas, cabezas de ovejas, piernas de cabras, torsos humanos y la
cabeza de un bebé, volaron hacia el oscuro cielo aterciopelado.
La radio israelí anunció que tres terroristas árabes sospechosos, huyendo de
Afganistán, habían sido muertos en un escondite en Belén, después de cruzar la
frontera. El gobierno israelí se disculpó por toda muerte de civiles. Los medios

157
estadounidenses repitieron la historia, mientras Washington felicitaba al gobierno
israelí por su papel en la lucha contra el terrorismo internacional. Jesús vivió un solo
día.

158
28 de diciembre de 2001

Los intelectuales y la guerra:


de la retirada a la rendición

James Petras
Traductor: Germán Leyens

Introducción
La oposición de los intelectuales izquierdistas occidentales a la devastadora guerra de
Washington en Afganistán se ha prácticamente desintegrado. Esto nos hace
preguntarnos si el fin de una tradición de oposición intelectual requiere un nuevo
comienzo, el que por su parte necesita severas reflexiones sobre el pasado reciente.
Ya hubo claras señales de un repliegue intelectual a mediados de los años 60, cuando
numerosos intelectuales apoyaron la guerra de EE.UU. en Vietnam, hasta que se vio
claramente que no se ganaría la guerra, y entonces comenzaron a oponerse a ella. A
principios de los años 70, muchos intelectuales de izquierda abandonaron su breve
amorío con los movimientos sociales independientes contra la guerra y contra el
racismo, para volver al Partido Demócrata y a su portaestandarte liberal, George
McGovern.
El primer cambio inconfundible hacia un redescubrimiento de la naturaleza virtuosa
del imperialismo, ocurrió durante la Presidencia Carter. Después del derrocamiento de
los dictadores y gobernantes coloniales respaldados por EE.UU. en Etiopía, Nicaragua,
y especialmente en Irán, y con nuevos gobiernos izquierdistas radicales en Afganistán,
Angola, Mozambique y Guinea Bissau, la administración Carter lanzó una nueva
ofensiva militar contrarrevolucionaria, acompañada por la retórica sobre los derechos
humanos. La presidencia Carter armó y organizó una serie de fuerzas reaccionarias
para destruir o debilitar a los nuevos gobiernos. Cientos de millones de dólares en
armamentos fueron canalizados a Savimbi en Angola, a los contras en Nicaragua, a
Renimo en Mozambique y a los señores de la guerra tribales en Afganistán. A pesar de
todo, numerosos intelectuales occidentales se intoxicaron con la retórica sobre los
derechos humanos de Carter.
La contraofensiva imperialista, que devastó los países contra los que se dirigía y que
revirtió las reformas progresistas, se justificó como parte de una campaña por los
derechos humanos y fue endosada por un sector importante de la izquierda. La
masiva intervención de EE.UU. en Afganistán fue respaldada por el dictador militar
paquistaní, el general Zia y su policía secreta, así como por el tesoro de Arabia
Saudita. EE.UU. y sus estados-clientes reclutaron a decenas de miles de voluntarios
fundamentalistas en todo el mundo árabe, Procedieron a destruir las escuelas mixtas,
las instituciones seculares, y a degollar a cientos de mujeres que enseñaban en las
escuelas rurales y a los campesinos que habían recibido tierras del programa de
reforma agraria del gobierno secular. La insurrección reaccionaria, auspiciada por
EE.UU., de los señores de la guerra tribales y los mercenarios extranjeros, obligaron al
régimen secular izquierdista de Kabul a apelar a la URSS para que suministrara
ayuda militar y soldados.
La intervención de EE.UU. y la contrarrevolución tenían un doble propósito: derrocar
a un régimen izquierdista y provocar la entrada de la Unión Soviética en una guerra
de desgaste. La secuencia de los acontecimientos provee un contexto importante para
comprender la traición de los intelectuales occidentales. La verdadera secuencia del
establecimiento de un régimen izquierdista secular en Afganistán, seguido por el
terrorismo auspiciado por EE.UU. contra la población civil y, finalmente, la
intervención soviética, siguiendo la invitación de un aliado y vecino bajo ataque, fue
totalmente obliterada por la maquinaria de propaganda de Washington. La

159
insurrección auspiciada por EE.UU. fue etiquetada como "la invasión soviética de
Afganistán," la intervención de los mercenarios fundamentalistas extranjeros fue
bautizada como lucha por la liberación de los muyahidin afganos. Zbigniew Brzezinski,
el consejero de seguridad nacional del presidente Carter, se ha vanagloriado
abiertamente de que la intervención militar de EE.UU. comenzó seis meses antes del
ingreso de tropas soviéticas en Afganistán y que fue preparada para debilitar el
régimen de Kabul y obligar a pedir con urgencia la presencia de tropas terrestres
soviéticas.
La izquierda occidental en su casi totalidad -y la mayor parte de la izquierda en el
Tercer Mundo- se alineó con Washington en el ataque contra "la intervención
soviética." Prácticamente no hubo intelectuales occidentales apoyando el régimen
secular sitiado en sus campañas por la igualdad de los géneros a través de la
educación y la reforma agraria.
Mientras los diversos señores de la guerra retrógrados avanzaban contra las tropas
afganas y soviéticas combinadas, violaban y asesinaban a miles de mujeres
trabajadoras, obligaban a miles de doctoras y maestras a huir de los campos y a
confinarse en sus casas y a vestir la burka.
Ninguna de las organizaciones feministas occidentales, ni las dirigentes feministas
marxistas, denunciaron la contrarrevolución auspiciada por EE.UU. y la destrucción
de las reformas por el avance de los señores de la guerra fundamentalistas. En lugar
de hacerlo, se unieron al "coro antisoviético." La mayor parte de las sectas de
izquierda, la sopa de letras de los grupúsculos trotskistas, maoístas y anarquistas,
agregaron su retórica antisoviética a la campaña orquestada por EE.UU. Algunos,
desde luego, criticaron a los muyahidin por sus excesos y trataron de encontrar a un
señor de la guerra tribal progresista que postulara la "Tercera Vía".
La retirada de los intelectuales izquierdistas occidentales (IIO) confrontados con
"Afganistán I" fue estratégicamente importante. Al encontrar una base común con los
intereses y las políticas estadounidenses, los IIO comenzaron el proceso de socavar
toda la noción de imperialismo como el principal carácter definitorio de EE.UU.
La "nueva forma de pensar" que comenzó en 1980 levó a muchos intelectuales
occidentales de izquierda a considerar el imperialismo sólo como una política, no como
una estructura de poder y de expansión económica. Según esa visión, una política
imperial era sólo el producto de una constelación específica de funcionarios
gubernamentales que competían con otros funcionarios. El resultado era que la
política imperial o humanitaria dependía del contexto, los valores y de políticos
influyentes. Los "nuevos pensadores" entre los IIO procedieron a atacar a la izquierda
antiimperial por ser "antiestadounidense" o "marxistas ortodoxos" porque los
antiimperialistas nunca encontraban nada positivo en la política de EE.UU. Uno de los
aspectos positivos, por ejemplo, fue la oposición de Washington contra la "invasión
soviética de Afganistán". Los IIO suspendieron todo juicio crítico o investigación seria
sobre la secuencia en el levantamiento tribal auspiciado por EE.UU. y el ingreso
soviético. Después de "Afganistán I" un importante sector de los IIO se unió a las filas
del imperialismo humanitario.
Los estrategas políticos en Washington sintieron que valía la pena repetir su exitosa
fórmula para lograr el apoyo de los intelectuales occidentales en la guerra afgana.
Tenían razón.
Washington justificó su intervención en Granada, citando una toma del poder
"estalinista" de un gobierno populista. En Panamá, EE.UU. justificó su invasión
pretendiendo su oposición contra el "narco-dictador" Noriega. En la Guerra del Golfo,
EE.UU. entró a la guerra para oponerse a "un nuevo Hitler". El imperialismo
humanitario se ganó a otros pocos IIO. Flaquearon en su oposición, pretendiendo que
se "oponían" tanto a las fuerzas invasoras de EE.UU. como al dictador. Se olvidaron de
que una invasión imperial destruye a un país y su derecho a la autodeterminación,
una condición previa para toda lucha contra un régimen dictatorial.
Esta ecuación simplista, igualando a los ejércitos imperialistas con dictaduras locales

160
que se oponen a la ocupación del país, se convirtió en el distintivo de la evasión y de la
decadencia moral de los IIO. La "teoría del doble demonio" fue un punto de tránsito
entre un antiimperialismo consecuente y la apología del imperialismo humanitario. La
naturaleza del régimen que se opone a la invasión imperial es secundaria frente a la
conquista imperial del poder, especialmente para los intelectuales en los estados
imperiales. La alternativa no es el imperialismo humanitario o las dictaduras del
Tercer Mundo, sino la autodeterminación o la recolonización.
La discusión sobre la guerra comienza con esta alternativa básica dentro del sistema
entre estados. La dinámica histórica de la conquista imperial exitosa en una región
lleva inevitablemente a más agresión y conquista en otras regiones. Resulta en
continuas guerras y en el saqueo de países y continentes. Es el motivo por el cual la
oposición a los dictadores locales está subordinada a la lucha antiimperialista.
Antes de y durante el siglo XX, y sobre todo durante los últimos veinticinco años, las
principales guerras han sido de naturaleza antiimperialista. Washington comenzó con
Granada, seguido por Panamá e Irak, y luego los Balcanes, Afganistán y numerosos
otros países por venir. El ejercicio del poder imperial por Washington es cada vez más
devastador en su aplicación y más destructivo en sus consecuencias.
La dinámica del imperialismo histórico no es comprendida por los IIO, que consumen
la propaganda humanitaria con la que Washington y sus portavoces mediáticos
bombardean el mundo, perdiendo de vista la interrelación entre una guerra imperial y
la otra.
El momento crucial para los IIO fue la Guerra del Golfo. Fue la "última batalla" de la
izquierda antes de su colapso durante los salvajes bombardeos de la OTAN y su
ocupación de los Balcanes. Sólo días antes de que el presidente Bush padre lanzara
su ataque militar contra Irak, la mayor parte de los intelectuales de izquierda se
oponían a la guerra. Exigían una solución diplomática y un retiro pacífico de las
tropas iraquíes de Kuwait, o simplemente se oponían a la intervención de EE.UU.
como parte de una estrategia motivada por el petróleo. La rápida y abrumadora
victoria militar de Washington - con la ayuda de sus socios comanditarios europeos-
sin sufrir pérdidas importantes, convirtió a un público dividido en una inmensa
mayoría a favor de la guerra. El grueso de los IIO que se oponían a la guerra fue
silenciado. Muchos se retiraron o se unieron al ruidoso coro pro-guerra de los
intelectuales ex-izquierdistas, acoplados a la política exterior israelí a los que no les
bastaba con aplaudir la guerra, sino que exigían que se marchara sobre Bagdad.
La demonización de Sadam Husein en la propaganda de los medios estatales (un
"Hitler árabe") fue repetida por los izquierdistas arrepentidos. Renunciaron
convenientemente a su inteligencia crítica para abrazar la partición y ocupación del
espacio terrestre, marítimo y aéreo iraquí, y un bloqueo económico genocida que ha
llevado a la muerte de 500.000 niños.
La fusión de los sentimientos pro-israelíes y pro-imperialistas alimentó un nivel
intelectual particularmente vitriólico, que encontró un amplio espacio en los
principales medios de comunicación impresos y electrónicos. Sus ataques personales
contra intelectuales de izquierda de principios, sirvieron para intimidar o para
restringir la crítica de colegas indecisos.
Una vez más, reapareció la retórica del "doble demonio". El asesinato en masa de
cientos de miles de iraquíes, la colonización de facto del país, el bloqueo económico, la
legalización del espionaje para identificar objetivos de bombardeo a través de los
inspectores de armamentos de la ONU, fueron equiparados con el régimen dictatorial
de Sadam Husein, que estaba defendiendo su país de la destrucción total. La política
perversa de los "equivalentes morales" pasó por alto la lógica histórica de la escalada
de la expansión imperial y el creciente poderío y la disposición a destruir toda
resistencia a esa expansión.
Irak fue el primer terreno de pruebas para el uso de un poder militar masivo contra
una potencia de segunda línea -en comparación con estados marginales como
Granada y Panamá. El bombardeo y la invasión de Yugoslavia por EE.UU. y la OTAN,

161
extendió los parámetros de intervención a un régimen europeo que no había realizado
invasión alguna, que tenía una economía de mercado y un gobierno multi-partido
elegido. En este caso, un conflicto entre etnias, azuzado por políticos separatistas, y
alentado por las potencias de la OTAN, sirvió como pretexto para la intervención
imperial. Washington se alineó con los musulmanes bosnios y con el régimen
pro-fascista de Croacia, mientras que Alemania apoyaba a los eslovenos, y el régimen
mafioso de Albania apoyaba a un sector de los kosovares albaneses anexionistas -
todos opuestos a la multi-étnica República Yugoslava, gobernada por serbios.
"Historias de atrocidades" publicitadas por Washington, tendenciosas, exageradas, o
inventadas, estaban saturadas con la sangre de la limpieza étnica serbia.
Deliberadamente omitieron los degüellos de civiles serbios por musulmanes
fundamentalistas en Bosnia, o la expulsión de 200.000 serbios de la región Krajina
ocupada por el ejército croata.
El aluvión propagandístico de Washington y la OTAN, con intensas imágenes de
atrocidades reales o falsificadas, hicieron un impacto masivo en el público y
particularmente sobre los IIO. Casi la totalidad de los IIO apoyaron la guerra
humanitaria de Washington y sus masivos bombardeos de objetivos civiles en
Belgrado, Kosovo y otras partes. Hospitales, fábricas, puentes, trenes de pasajeros,
estaciones de radio y televisión fueron bombardeados. Los IIO no dudaron,
gimoteando a favor de las víctimas bosnias en Sarajevo, de los albanos en Kosovo.
La ceguera moral e intelectual de los IIO les impidió reconocer que la mayor atrocidad
cometida en Sarajevo fue tramada por los musulmanes bosnios: el bombardeo de su
propio mercado, matando a una multitud de personas, para lograr la simpatía de
Occidente y dar a la OTAN el pretexto necesario para la intervención militar "para
salvar a los musulmanes del genocidio serbio". La ceguera moral y política aseguró a
los intelectuales de las ONGs un certificado de 'Ética Política' de la OTAN y les ayudó a
embolsarse millones de dólares en el período de 'reconstrucción'. Los IIO con su
certificado ético se hicieron los ciegos durante la intervención de EE.UU. y la OTAN en
Kosovo y su subsiguiente armamento del Ejército de Liberación de Kosovo terrorista y
el asesinato y brutal expulsión de cientos de miles de civiles serbios, roma, albaneses
cristianos, turcos, bosnios, y judíos. El silencio ensordecedor y las excusas abyectas
de los IIO para los bombardeos terroristas de la OTAN contra Yugoslavia y para la
limpieza étnica del ELK, fueron la señal del fin de la política intelectual de izquierda
occidental, tal como la habíamos conocido durante los cincuenta años previos.
El strip-tease moral de los IIO comenzó con la primera guerra afgana, cuando los
intelectuales se despojaron de sus vestimentas exteriores, rehusando apoyar al
régimen secular en Kabul y respaldando la insurrección fundamentalista respaldada
por EE.UU. Después, se despojaron de sus camisas y pantalones, dando un apoyo
subrepticio a la conquista imperial de Irak ("¡Había que hacer algo para detenerlo!") En
los Balcanes se despidieron de la ropa interior: el apoyo de los IIO para la masiva
guerra destructiva contra Yugoslavia, repitiendo como papagayos la línea del
Pentágono de la guerra humanitaria. (Algunas sectas trotskistas llegaron a proponer
que se compraran armas para los tratantes de blancas, traficantes de drogas, y
autores de limpiezas étnicas del ELK.) Un caso de reacción política combinada con
una psicosis.

De dobles demonios y del gran demonio.


La actual guerra de Washington contra Afganistán evocó el menor disenso de
cualquiera de las recientes guerras imperiales. El silencio y la complicidad se han
convertido en un hábito. En la guerra de los Balcanes, los IIO habían entregado sus
principios morales y políticos. Ya no podían analizar la secuencia de las guerras
imperiales destructivas; en lugar de hacerlo consideraban cada guerra como otra
respuesta humana a tiranos, traficantes y terroristas. Lo que es igualmente
reprensible, igualaban la agresión global de un tirano imperialista con la resistencia
de un autoritario local.

162
Las bases intelectuales y morales para la capitulación política fueron establecidas
mucho antes de que las primeras bombas de 7.000 kilos (corta-margaritas en el
morboso léxico del Pentágono), cayeran sobre Afganistán. La cobardía moral estaba
enraizada en el silencio intelectual sobre la lucha palestina. Renunciando a la
responsabilidad moral y a los principios políticos los IIO simularon su horror ante la
"violencia" en el Oriente Próximo. La tortura, la expulsión, el asesinato y la mutilación
de cerca de 20.000 palestinos -cristianos, musulmanes, izquierdistas seculares- y la
destrucción de miles de casas, miles de hectáreas de olivares y huertos frutales, para
establecer asentamientos coloniales, fueron "igualados" con el repudio de los
atentados suicidas contra autobuses y bares por individuos oprimidos por el
colonialismo, incapacitados para combatir contra tanques, helicópteros artillados y
misiles teleguiados. La cobardía tanto como la vacuidad moral, condujeron al silencio,
a la ambigüedad moral y al abandono de los principios anticoloniales más
elementales. La cobardía nacida del temor de ser calificado de "antisemita" por
fanáticos intelectuales judíos y partidarios incondicionales de la colonización israelí de
los territorios ocupados y de la expulsión de la población cautiva. La cobardía
intelectual ante los asesinatos cotidianos y la tortura institucionalizada - y nada de
esto oculto tras chimeneas humeantes y malolientes. Los IIO que temen las
recriminaciones de sus colegas pro-israelíes agresivos dirán, "Después de todo el
conflicto del Oriente Próximo es importante para ellos, no es mi prioridad". Es lo que
dicen muchos IIO cuando están entre ellos, sin sus colegas pro-israelíes. "Palestina"
no es una prioridad, por el temor de ser descalificado políticamente y quedar aislado
en los medios y en las esferas profesionales.
El temor también proviene de la propaganda de los medios estatales y de la multitud
enfurecida agitando banderitas en el caso de Afganistán. Cuando el 11 de septiembre
llevó al 7 de octubre, cuando el presidente, respaldado por ambos partidos, el
Congreso y todos los medios de comunicación de masas declaró la guerra contra
Afganistán y confrontó al mundo con su agresivo "o están con nosotros o están con los
terroristas," la mayor parte de los IIO ni pensaron en dudar. Se pusieron sus
uniformes, saludaron y procedieron a discutir objetivos bélicos, el terrorismo y la
seguridad nacional. "La guerra total" (el bombardeo indiscriminado de todas las
instalaciones civiles y militares), se convirtió en una parte aceptada, aunque no
declarada, del discurso antiterrorista que dominaba a los IIO. Muchos críticos, que
solían ser izquierdistas, aceptaron las premisas básicas de la guerra: que bin Laden y
una conspiración internacional apoyada por Afganistán eran responsables por el 11 de
septiembre y que Washington tenía derecho a "defender su pueblo" -bombardeando al
pueblo afgano. Lo que fue crucial para la conversión de los IIO a la II Guerra Afgana
fue el hecho que los atentados terroristas del World Trade Center en Nueva York y el
Pentágono fueron exagerados hasta llegar a convertirlos en eventos de importancia en
la historia mundial, "sin precedentes en los tiempos modernos" según los hiperbólicos
pronunciamientos que emanaban de Washington y de los medios de masas de EE.UU.
y eran repetidos por sus pares en el resto del mundo. En realidad, la muerte de entre
2500 y 3000 personas no fue ni con mucho un acontecimiento sin precedentes.
Aproximadamente la misma cantidad de serbios fue asesinada o 'desaparecida' por los
terroristas del ELK en Kosovo durante la ocupación de la OTAN, Los bombardeos de
EE.UU. y Gran Bretaña y el bloqueo de Irak, causaron cientos de miles de muertos
entre los niños de menos de diez años -unas mil muertes por semana. Se podrían citar
muchos otros ejemplos de la violencia política dirigida por EE.UU. con mayores tasas
de mortalidad que el 11 de septiembre. En una palabra, el número de víctimas
mortales no constituye precisamente una tragedia humana "sin precedentes". Sin
embargo, los IIO se alinearon dócilmente, repitiendo las invocaciones de los medios de
masas y difundiendo el mensaje de que la guerra de EE.UU. y la OTAN contra
Afganistán era una "guerra justa," con la piadosa advertencia de que la guerra debería
evitar víctimas civiles. Era la deshonestidad derivada de la cobardía -intelectuales que
sabían perfectamente que la guerra sería total, que habría masivos bombardeos de

163
todos los objetivos, incluyendo hospitales, hogares, campos de refugiados, etc. Sus
reservas fueron ahogadas por el coro celebrando una "guerra justa".
Entre los intelectuales de Nueva York el ataque del 11 de septiembre hizo aflorar
valores totalitarios derivados de su apoyo incondicional al estado terrorista israelí.
Seymour Hersh, y otras figuras consagradas de la izquierda literaria liberal, abogaron
por la tortura de los miembros de las familias de los sospechosos de terrorismo,
citando y elogiando los infames métodos practicados a diario por la policía secreta
israelí. El izquierdista convertido al terror estatal del imperio, conjuró el fantasma
paranoico de una inminente acometida terrorista que, afirmaba, justificaba la tortura
como una política de 'defensa nacional'.
El Secretario de Defensa Rumsfeld y el Fiscal General Ashcroft no llegaron tan lejos
como esos intelectuales neoyorquinos -ellos 'sólo' arrestaron a cientos de sospechosos
árabes, suspendieron los derechos de hábeas corpus y defendieron la proposición del
presidente Bush de utilizar tribunales militares secretos y ejecutar a los condenados
en juicios secretos.
Las ambigüedades en las que se han empecinado durante años los intelectuales de
Nueva York -su apoyo a la represión israelí contra los palestinos y su crítica a la
intervención militar de EE.UU. en otras partes- se resolvieron: ahora podían apoyar la
guerra de EE.UU. contra Afganistán y la matanza de palestinos por parte de Israel. La
sinergia de este abrazo de la violencia, eliminó sus últimas dudas críticas. Los
intelectuales neoyorquinos apoyaron plenamente la guerra total. Propagaron una
visión paranoica de un terrorismo omnipresente para exacerbar la guerra permanente.
Eran los totalitarios culturales que escuchaban a Bach y elogiaban los B-52, que
publicaban revistas culturales en papel satinado y se sonreían ante Kabul en ruinas,
que elogiaban a la Orquesta Sinfónica de Israel e ignoraban a los 6000 niños
palestinos mutilados en el último año de represión. Su visión es y será siempre el
totalitarismo cultural.
Si los intelectuales de Nueva York, por sus vinculaciones pro-israelíes, se encontraban
en el último extremo de la comitiva belicista de los IIO, hubo muchos otros que
descubrieron sus propias razones para justificar su capitulación ante la máquina de
guerra imperial. Feministas que apoyaron originalmente la guerra, desde Carter a
Clinton, contra el régimen afgano secular, progresista respecto a los problemas de
género (todas se opusieron a la 'invasión soviética'), cambiaron de trinchera y
apoyaron la guerra de EE.UU. contra los talibán. La guerra de EE.UU. se convirtió,
desde su punto de vista, en una oportunidad para liberar a las mujeres de la opresión,
olvidándose de que todos los dirigentes afganos de la Alianza respaldada por EE.UU.
eran partidarios de la opresión de las mujeres. La constante en el ala feminista de los
IIO no es su apoyo a la igualdad de los géneros, sino su leal apoyo al poder global de
EE.UU., esperando extraer fondos y sitios en la cola de las ONGs para recibir
prebendas.
No todos los IIO apoyaron la guerra, por lo menos abiertamente. Algunos recurrieron,
como era de esperar, al argumento del doble demonio, comparando el ataque del 11 de
septiembre con el continuo bombardeo terrorista de un país empobrecido. La muerte
de unos 2.500 ciudadanos estadounidenses por un cerebro gris -lo que aún queda por
probar-, fue comparada con el bombardeo terrorista de 27 millones de personas, el
asesinato y la tortura de miles de civiles y prisioneros de guerra, y el desplazamiento
de 3,5 millones de refugiados de sus aldeas y hogares arrasados. Los teóricos del
doble demonio argumentan que lo que importa es el "principio" del terror, no la
cantidad de víctimas. Para los que deciden la política imperial, el criterio no es la
cantidad, sino la calidad: una víctima estadounidense vale por 100.000 refugiados
afganos; veinte agentes de bolsa valen por 20.000 hospitales, clínicas, escuelas,
almacenes y mercados.
La perversión fundamental de la equivalencia moral se encuentra en los dos factores
de la ecuación: El terror estatal de EE.UU. es evidente para todos; el otro factor es un
gran signo de interrogación, pero con un asterisco -nadie sospecha al régimen afgano

164
de ser responsable de los ataques. Lo más lejos que han llegado las acusaciones es
que ha brindado refugio al presunto terrorista Osama bin Laden. El régimen afgano
ofreció negociar y entregar el acusado a un tribunal internacional independiente si se
presentaba una evidencia objetiva. No se ha presentado jamás alguna evidencia que
podría servir para fundamentar una condena en algún tribunal que valga su nombre,
como admitió Tony Blair después de presentar una lista de "pruebas"
circunstanciales.
El aspecto teórico y moral es que no hay una culpa equivalente en lo que respecta a la
guerra y el terror a "ambos lados". Por un lado, Washington es culpable de terrorismo
en masa en aras de una victoria militar; por otro lado, jamás se ha probado que el
régimen afgano haya estado implicado en el incidente terrorista en EE.UU. y ha estado
dispuesto a considerar una resolución judicial del sospechoso en su territorio. El uso
del terror estatal por la administración Bush es inmoral. La proposición de
negociaciones diplomáticas sobre la evidencia judicial de los talibán, fue una
propuesta civilizada y humana para enfrentar conflictos entre estados.
Si el ardid de los IIO de basarse en la equivalencia moral está plagado de suposiciones
falsas y de conclusiones inmorales, ¿para qué sirve? A los IIO les suministra una
tapadera política. Les permite distanciarse de los defensores de la independencia
afgana y asegurar al estado imperial y a su coro de partidarios, que ellos también
están de acuerdo con que los talibán fueron parte del atentado en EE.UU. Sobre todo,
piensan que la equivalencia les otorga protección política, mientras critican la guerra
como el medio erróneo de confrontar el "crimen" de los talibán. El resultado es
legitimar la causa de la agresión imperial, condenando al mismo tiempo la reacción
belicosa. En el mundo real, la asociación que hacen los IIO entre el régimen afgano y
bin Laden y el incidente terrorista del 11 de septiembre exacerbó la sensación de que
se trataba de un imperio herido. Después de que han nutrido el frenesí del terror de
los medios de comunicación, la crítica de la guerra que declaran los IIO resulta
intrascendente. Habiendo reforzado la justificación difundida por el estado, las dudas
de los IIO respecto a la guerra llegan a pocos y convence aún a menos.
Como en toda guerra imperial anterior, la izquierda oportunista evita los temas
fundamentales, concentrándose en aspectos secundarios para justificar su hipocresía
política. Se concentran en, y amplían, cualquier y todo defecto en las políticas y
prácticas del régimen que se opone al poder imperial. Citan la opresión de las
mujeres, el analfabetismo, las tasas de mortalidad infantil, el autoritarismo, las
prácticas religiosas restrictivas. Las políticas reaccionarias de los talibán son
analizadas con un microscopio y se pregonan repetidamente a los cuatro vientos. El
verdadero mensaje es que el régimen merece ser destruido, que los bombardeos de
área de los B52 representan un evento liberador... Los IIO no apoyan realmente a los
B52, sólo contextualizan el acto de violencia y luego se retuercen las manos en señal
de desesperación. Las fuerzas retrógradas apoyadas por EE.UU. y la masiva
destrucción de la mínima estructura social existente en Afganistán es contemplada a
través de un telescopio, lo que provoca aún más retorcimiento de manos. Los IIO
evitan los temas fundamentales: la autodeterminación, el anticolonialismo, la
imposición imperial de un régimen cliente, y la lógica de las invasiones imperiales
pasadas, presentes y futuras. Estos problemas son enterrados y en su lugar los
medios de masas presentan una discusión de la libertad del cambiador de divisas en
Kabul, de los vendedores de vídeos en Kandahar y de los propietarios de prostíbulos
en todas partes.
Si los intelectuales neoyorquinos uniformados aconsejan a los interrogadores de la
policía, aplauden los bombardeos y llaman a nuevas guerras contra "los árabes," en
Los Ángeles, los patrones culturales y los actores de Hollywood se presentan como
voluntarios para servir a los conquistadores militares. El 3 de diciembre de 2001, más
de 40 ejecutivos superiores y dirigentes sindicales del cine y la televisión, se reunieron
con Karl Rove, consejero político de la Casa Blanca, y con Jack Valenti, jefe de la
Asociación de la Industria Cinematográfica de EE.UU. para considerar cómo la

165
industria cultural podría movilizar el apoyo para la guerra en EE.UU. y entre las
tropas en ultramar, mientras hacen propaganda en el resto del mundo. El primer
batallón de soldados rasos de Hollywood -incluyendo a George Clooney, Matt Damon,
Andy Garcia y Julia Roberts- viajó a las bases militares de EE.UU. para levantar la
moral. "Estrellas" de cine, representantes de la cultura mediática de EE.UU., están
jugando un papel importante como herramientas propagandísticas en la guerra
imperial. En un ejemplo simbólico del salvajismo de la guerra, David Keith, estrella de
"Tras las líneas enemigas," una película militar- dijo a los marinos estadounidenses en
un portaaviones en el Mar de Omán: "ustedes son los puños para destrozar sus
bocas... y nuestros dientes para desgarrar sus gargantas", (Financial Times, 2 de
diciembre de 2001, p. 9).
Hollywood está preparando una serie de películas que en estilo y sustancia van a
transmitir explícitamente la línea de Washington sobre la guerra. El propósito es
convencer a los estadounidenses de que apoyen la expansión de la guerra a otras
regiones, preparar al público de EE.UU. para que acepte futuras víctimas (si es
necesario), presentando las invasiones de EE.UU. como guerras justas con altas
probabilidades de victoria. Las películas de propaganda "recontextualizarán" los
hechos de una guerra pasada según un productor hollywoodense. Una película
basada en la invasión de Somalia por EE.UU. presentará a los africanos como
agresores y a las tropas invasoras de EE.UU. como liberadores. El papel de Hollywood
en las guerras de conquista es importante. El mensaje político de las películas de
Hollywood complementará la retórica imperial de Washington, glorificando a los
depredadores imperiales, "personalizando" a los conquistadores, incluyendo romances
entre los conquistadores y los conquistados y ennobleciendo la conquista al omitir la
tortura y la destrucción civil. Las películas convertirán a las víctimas en verdugos y a
los conquistadores en liberadores, y elogiarán a los colaboracionistas locales como si
fueran patriotas.
¿Qué obtiene Hollywood por esta colaboración "voluntaria" con el estado? Como
corporaciones de miles de millones de dólares, comparten los intereses y la ideología
de los responsables de la política imperial. También esperan aprovechar la fiebre
bélica para atraer inmensas audiencias y beneficios lucrativos. En una palabra,
esperan que la transmisión de la propaganda del estado valga la pena. La radio y la
televisión se unieron desde el 11 de septiembre a las filas de la maquinaria de guerra.
Uno de los principales presentadores de "noticias," Daniel Rather de CBS, declaró
públicamente que está "listo para recibir las órdenes del presidente Bush". La
televisión saturó los hogares y las oficinas de imágenes, entrevistas y comentarios
apoyando el bombardeo de Afganistán. Excluyeron toda "información negativa" y
restaron importancia o justificaron las víctimas civiles y reprobaron la oposición tanto
en Afganistán como en el resto del mundo. Las fuentes de las "noticias" de la televisión
y la radio provenían invariable y exclusivamente de funcionarios estadounidenses, de
expertos favorables a la guerra o de señores de la guerra clientes. Estos comentarios
parciales reforzaron la posición política oficial de Washington. Los medios de masas
eliminan cualquier mención de la complicidad o la responsabilidad de EE.UU. por
atrocidades pasadas o presentes - tales como la tortura y el asesinato de 600
prisioneros en Mazar-i-Sharif. Ningún medio menciona el apoyo de EE.UU. a los
fundamentalistas en su guerra contra el régimen secular afgano en los años 80. No se
incluye una sola palabra sobre la activa cooperación de Washington con los
fundamentalistas en Bosnia, Kosovo, Chechenia y Macedonia durante toda la década
del 90 y a comienzos del nuevo milenio. No hay discusión alguna en los medios sobre
el subsidio de 40 millones de dólares de Washington a los talibán en mayo de 2001 -
para eliminar el cultivo y el transporte del opio. Ante todo, los medios evitan relacionar
la huida de millones de refugiados afganos con los bombardeos estadounidenses de
ciudades y aldeas.
Confrontados con esta arremetida mediática, la mayor parte de los intelectuales
occidentales se retiran a su "horror del 11 de septiembre" - como una excusa para el

166
hecho de que no están dispuestos a declarar públicamente su oposición a la guerra
total.
Ante la tragedia del pueblo afgano, causada por los masivos bombardeos y los ataques
asesinos de los señores de la guerra clientes, el reparto del país y el
desencadenamiento de los traficantes de drogas y forajidos que saquean todo lo que
no forma parte de caravanas armadas de comerciantes que hacen largos recorridos, la
mayor parte de los intelectuales izquierdistas occidentales, que no han sucumbido a
la tentación totalitaria, se retiran a sus libros, bibliotecas y oficinas. ¿Es por cinismo o
por cobardía? Ante monstruosos crímenes contra la humanidad, se tornan hacia sus
estudios de temas arcanos y se absorben en sus tareas rutinarias.
Hay intelectuales y periodistas disidentes y valerosos. El periodista británico, Robert
Fisk, es un brillante ejemplo de esta minoría. Pregunta si debería establecerse un
Tribunal de Crímenes de Guerra para los perpetradores de la Guerra Total. Seguimos
esperando una reacción de los IIO.
Los manifestantes contra la guerra protestan, sin ser tomados en cuenta por los
medios de masas, y son calumniados por los derechistas del Nuevo Totalitarismo,
intelectuales franceses como Bernard-Henry Levy y Jacques Julliard por su
"anti-americanismo". Esos intelectuales "amigos de EE.UU." conocen sólo el EE.UU.
del imperio e ignoran su linaje revolucionario antiimperialista.
Muchos antiguos IIO mitigan sus ansiedades repitiendo las banalidades patrioteras y
celebrando una "guerra justa". Otros vacilan mediante la equivalencia moral. La
mayoría se retira a reflexiones apolíticas.
Los intelectuales izquierdistas occidentales han llegado a un callejón moral sin salida.
La rendición intelectual de hoy tiene sus raíces en el reflejo anticomunista de
principios de los años 80 y en el apoyo auto-ilusorio de las guerras imperiales
humanitarias de los 90. Su transvaloración de la guerra total como una ·"guerra justa"
es una perversión de los imperativos morales al servicio del imperio. Las guerras
imperiales, como escribió Jean Paul Sartre, son el cáncer de la democracia.
El renacimiento de la práctica intelectual de la izquierda occidental requerirá más que
una inteligencia crítica, requerirá un coraje moral capaz de resistir la fácil elección
entre dobles demonios y equivalencias morales. Los nuevos intelectuales izquierdistas
tendrán que decir lo indispensable sobre los estados coloniales, a pesar de las
sensibilidades étnicas de sus colegas. Ante todo, reconocerán que viven en un imperio
y que tienen la singular responsabilidad de reconocer que los imperios no hacen
guerras humanitarias, sólo guerras contra la humanidad.

167
El movimiento de los sin tierra
El proceso gana impulso

Por James Petras

En los últimos 30 años, los gobiernos brasileños -tanto militares como civiles-. han
proclamado la necesidad de la "reforma agraria", pero se han resistido a la
implementación de una política efectiva en ese sentido. El Instituto Nacional de
Colonización y Reforma Agraria (INCRA), que es la oficina gubernamental a cargo de la
distribución de la tierra, ha seguido una política de asentamiento de familias sin tierra
en campos de fronteras distantes, generalmente lejanos de los mercados, y en tierras
yermas, infestadas de malaria. En sus 30 años de existencia, el INCRA ha instalado
menos del 7% de las familias rurales sin tierra, 331.276 de los 4 millones de familias
sin tierra existentes, y la mayoría de los asentamientos fueron iniciados por
ocupaciones organizadas por el MST (el movimiento de los trabajadores sin tierra), que
fueron luego legalizadas por el INCRA.
La mayoría de los recursos agrícolas, tanto federales como estatales, están destinados
a promover los grandes negocios agrícolas y a subsidiar a los agricultores orientados a
la exportación. La promoción y financiación de los grandes agroexportadores ha sido
denominada "modernización agrícola" tanto por los militares como por el actual
régimen de Cardoso. La "modernización" agrícola ha sido un componente clave de la
estrategia neoliberal del régimen de Cardoso y condujo tanto al masivo
desplazamiento de pequeños productores y trabajadores rurales del interior del país
como al aumento creciente de la influencia del MST. Como resultado, el interior del
país fue el sector más duramente golpeado de la economía y el centro de la oposición
al régimen.
La reestructuración de la economía que llevó adelante Cardoso sólo se ha enfrentado
con una oposición esporádica e inefectiva de los sindicatos urbanos (como la CUT) y de
la oposición parlamentaria (Partido de los Trabajadores, Partido Comunista de Brasil,
etc.) Por otro lado, en el interior del país tenían lugar grandes confrontaciones. Las
luchas en gran escala han sido una realidad constante. La ofensiva política de
Cardoso, caracterizada por la privatización masiva de lucrativas minas,
telecomunicaciones, energía (y otras industrias clave), su desregulación de los
mercados financieros, la liberalización del comercio y los flujos de capital, ha
erosionado seriamente la base económica de los sectores populares y nacionalistas,
compuestos por quienes producen para el mercado local y por los trabajadores
industriales. La ofensiva urbana de Cardoso se apoya en una coalición de banqueros e
industriales extranjeros y grandes empresarios agrícolas, terratenientes e intereses
financieros e industriales. La conducción del MST percibió tempranamente las
consecuencias negativas que tendrían las transformaciones previstas por Cardoso -en
gran escala y a largo plazo- para los trabajadores rurales y urbanos, pequeños
agricultores y productores orientados al mercado local.
La respuesta del MST a la ofensiva de Cardoso fue lanzar su propia ofensiva en el
interior del país a principios de 1995. El MST organizó una campaña de ocupaciones
de tierra en forma escalonada, que involucró a un número creciente de familias a lo
largo de toda la administración de Cardoso.
La respuesta del régimen de Cardoso a la ofensiva del MST fue cambiando en las
diferentes etapas. Al principio, la administración trató de ignorar al Movimiento
minimizando su significado y etiquetándolo como "anacronismo histórico". Luego de
una histórica movilización de 100.000 personas en Brasilia convocada por el MST en
1996, Cardoso cambió de táctica, abriendo negociaciones y tratando de cooptar al

168
Movimiento a través del ofrecimiento de una cuota de asentamientos, a cambio de la
desmovilización del Movimiento. Desmovilizando al MST, Cardoso esperaba conseguir
ventajas para su estrategia política de crear un sector de alta tecnología agrícola para
exportación, basado en complejos agroindustriales a gran escala, ligando a los
terratenientes locales con el exterior, en especial con los exportadores agroindustriales
norteamericanos.
El MST entró en negociaciones pero insistió en que bajo ninguna condición acordaría
frenar las ocupaciones de tierras improductivas, ya que la mayoría de los casi 4
millones de familias de trabajadores sin tierras continuaría con sus necesidad
mínimas sin cubrir, debido a las limitadas cuotas fijadas por el régimen de Cardoso.
La ofensiva del MST tuvo un gran impulso en 1996, cuando se registró un gran
número de ocupaciones de tierra. La estrategia de ocupación de tierras del Movimiento
combinó tácticas legales y constitucionales con acciones extra parlamentarias y con
un estilo de coalición política muy abarcativo, que aunó a organizaciones eclesiásticas,
grupos de derechos humanos, sindicatos urbanos, partidos parlamentarios, grupos
cívicos locales, y representantes municipales. El MST confiaba en las cláusulas
constitucionales que promovían que el Estado expropiara tierras sin cultivar y las
redistribuyera entre los trabajadores rurales, y financiara los nuevos asentamientos
rurales. Dentro de este marco legal constitucional, el MST podía construir amplias
coaliciones de apoyo a sus pacíficas y bien organizadas ocupaciones de tierras. Con
apoyo mayoritario en la opinión pública de San Pablo, Río de Janeiro y otras
importantes ciudades, el MST podía neutralizar la represión del gobierno central. Sin
embargo, a nivel local y estatal, los gobernadores, funcionarios locales y terratenientes
aliados de Cardoso organizaron violentas represiones y procesos judiciales para
aplastar el creciente atractivo del MST. Los terratenientes organizados en la UDR
(Unión Democrático Ruralista) lanzaron aprovechando su influencia entre los
gobernadores estatales y los funcionarios locales, una violenta contraofensiva de
derecha, con el apoyo político y de propaganda del régimen de Cardoso. Esto culminó
en abril de 1996, con la infame Masacre de Eldorado de Carajas (en el Estado de
Para), donde la Policía Militar dirigida por el gobernador del Estado, masacró a 19
trabajadores sin tierra, para reprimir una marcha pacífica. En total, durante los
primeros cuatro años del régimen de Cardoso fueron asesinados 163 trabajadores
rurales.
La masacre de Eldorado, que tuvo como propósito intimidar al Movimiento, consiguió
el efecto contrario: la opinión pública se volcó masivamente a favor del Movimiento de
Trabajadores sin Tierra y el MST respondió lanzando una nueva ola de ocupaciones de
tierra a través del país. El régimen de Cardoso, forzado a la defensiva y políticamente
aislado, intentó sacar ventaja de las nuevas ocupaciones de tierras declarándose
favorable a las mismas. Sin embargo esta estratagema falló, y se duplicó el número de
familias asentadas. Mientras el gobierno tenía éxito en vender sectores estratégicos de
la economía, desregulaba los mercados financieros y rebajaba las tarifas comerciales,
el interior se agitaba cada vez más. La rebaja en las tarifas aduaneras significaba
importaciones de comida barata; el desmantelamiento de subsidios estatales, el apoyo
crediticio y la asistencia técnica debilitaba a los pequeños productores locales. En los
primeros cuatro años del régimen de Cardoso, más de 400.000 pequeños productores
terminaron en la bancarrota y fueron expulsados de la tierra o convertidos en
trabajadores sin tierra o en empleados de las grandes empresas agroindustriales de
exportación, que son el núcleo de la llamada "estrategia exportadora de modernización
agrícola" de Cardoso.
En 1996, los pequeños agricultores siguiendo el ejemplo del MST, comenzaron a
movilizarse y organizarse, en particular en el sur de Brasil. En 1997 surgió una nueva
organización, el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA). El MPA comenzó a imitar
las tácticas de acción directa del MST, bloqueando rutas, ocupando oficinas
gubernamentales, y participando en grandes demostraciones en las capitales
estatales. En agosto de 1999 hubo una manifestación en Brasilia en la que

169
participaron más de 15.000 pequeños, medianos y grandes productores fuertemente
endeudados, demandando el perdón del 40 al 60% de sus deudas. Cardoso ofreció
perdonarles del 10 al 20% de las dudas -en especial la de los grandes productores.
Bajo presión, el régimen de Cardoso combinó concesiones al MPA -facilitando el
crédito y ofreciéndoles un perdón parcial de las deudas- mientras que al mismo
tiempo reducía las partidas presupuestarias federales para las producciones agrícolas
familiares, para ajustarse a las metas fiscales del FMI-BM. Como resultado de esto,
dos semanas después los productores, trabajadores rurales, sindicatos y partidos de
izquierda organizaron una protesta masiva en Brasilia en la que participaron 100.000
personas, para denunciar el presupuesto de austeridad de Cardoso.
Enfrentado a la intransigencia estatal, el MST se volcó a la construcción de coaliciones
político-sociales con movimientos urbanos e intelectuales, a través de una campaña
política nacional: la Consulta Popular, un programa de desarrollo alternativo que
combina programas industriales nacionalistas, proteccionistas y dirigistas con reforma
agraria y participación de masas en el proceso político. El "nuevo giro" del MST -su
intento de romper con un marco estrictamente "rural"- llevó a nuevas iniciativas
urbanas, como la organización de residentes de las favelas en algunas de las ciudades
más importantes, incluyendo San Pablo, Río, y otras. La organización urbana condujo,
en algunos casos, a la ocupación de parcelas en las inmediaciones de las principales
ciudades, como el asentamiento de Nuevo Canudos, a menos de una hora de San
Pablo, que incluyó a trabajadores desocupados del gremio de la construcción y del
metal. El régimen de Cardoso y el Gobernador del Estado enviaron a la Policía Militar
para desalojar a los ocupadores ilegales urbanos, con el argumento de que la tierra de
Nuevo Canudos era "cultivada". En realidad, estando a una hora de San Pablo, era
tierra valiosa para la especulación inmobiliaria. La desesperada situación de los
ocupantes de tierra urbanos los llevó a apropiarse de dos camiones que transportaban
pasta y carne, y eso produjo una razzia policial en el asentamiento y el arresto de
varios activistas.
A comienzos de 1999, el Gobierno Federal y sus aliados políticos en los gobiernos
estatales decidieron abolir el mandato constitucional existente que financiaba las
expropiaciones de tierra. El régimen de Cardoso introdujo un esquema del Banco
Mundial para crear lo que bautizó como "reforma agraria de mercado". El Gobierno
Federal desvió fondos del Instituto de Reforma Agraria (INCRA) al "Banco de la Tierra".
El presupuesto general del INCRA fue reducido 53%, de 1.900 millones de reales a
1.000 millones; los fondos del INCRA para expropiaciones de tierras fueron reducidos
de 600 millones de reales a 200 millones; se cerró la línea especial de créditos blandos
del INCRA para nuevas cooperativas. Los drásticos cortes en el INCRA implicaban que
los campesinos ocupantes de tierra no tendrían fondos para cultivar la tierra
improductiva que ocupaban. En lugar de eso, el gobierno propuso comprar tierras a
los terratenientes y vendérsela a agricultores individuales, que serían obligados a
tomar créditos para financiar la producción. El resultado sería la creación de una
clase de pequeños agricultores con pesadas deudas, que deberían enfrentar una
competencia desigual con las importaciones baratas de alimentos. El resultado sería
la casi segura bancarrota y la reventa de las tierras, que pasarían de manos de
pequeños agricultores familiares a productores comerciales o a especuladores
inmobiliarios.
La inviabilidad económica de la "reforma agraria de mercado" es evidente. En todo
caso, el propósito del Gobierno Federal es político -eliminar la posibilidad de que las
ocupaciones de tierra del MST conduzcan a la formación de cooperativas de
producción exitosas (como lo han sido en la mayoría de los casos en todo el país). El
segundo propósito de la estrategia de Cardoso es seducir a los trabajadores sin tierra
con la oferta de asentamientos y de acceso al crédito, dividiendo con esto al
movimiento y creando en su interior estratos de pequeños productores que apoyarían
al régimen. Las primeras experiencias de la "reforma agraria de mercado" no son
promisorias. Se han producido ya una serie de grandes demostraciones demandando

170
el perdón de las deudas como producto de la devaluación masiva y la declinación de
ingresos y demanda.
Los recortes de fondos que hizo Cardoso se evidencian en el creciente número de
familias sin tierra que han ocupado tierras improductivas y cuyas demandas de
expropiación no han sido atendidas. Durante los primeros cuatro meses de 1999,
22.000 familias organizadas por el MST y la Confederación Nacional de Trabajadores
Agrícolas (CONTAG) ocuparon más de 155 grandes fincas. A mediados de 1999 había
más de 72.000 familias -más de 350.000 campesinos- "acampando" a la espera de una
respuesta. Algunas familias vivieron en campamentos hasta cuatro años. Reteniendo
los fondos federales, el régimen de Cardoso espera desalentar la ocupación de tierra y
minar el apoyo al MST. La respuesta usual del gobierno a los trabajadores rurales y a
los desempleados -que debían emigrar a las ciudades- suena a hueco, dado el 20% de
tasa de desempleo en la mayoría de los grandes centros urbanos. La defensa que hace
Cardoso de las elites rurales y su política negativa hacia los potencialmente
productivos trabajadores rurales sin tierra ha aumentado la tensión en las ciudades,
que concentran la nueva ola de productores rurales desplazados. Esta es otra razón
de porqué el MST está cada vez más dedicado a la organización urbana.
En respuesta a los ataques del gobierno a la constitución nacional y al
desmantelamiento efectivo de las instituciones de la reforma agraria y sus
presupuestos, el MST se ha volcado a la esfera política. El pensamiento guía es que lo
que los trabajadores sin tierra están ganando en términos de apoyo popular y
ocupaciones de tierras, lo están perdiendo en términos de financiamiento del estado
para nuevos asentamientos. La conducción nacional del MST está ampliado sus
esfuerzos en dos direcciones: muestra una creciente tendencia a involucrarse
directamente en la política electoral y aumenta sus esfuerzos para formar coaliciones
políticas en el orden nacional para desafiar directamente al gobierno.
Mientras estos cambios estratégicos ocurren a nivel nacional, y el Gobierno Federal
intensifica sus esfuerzos para quitarle la iniciativa política al Movimiento, en el nivel
estatal y local los aliados de derecha de Cardoso agudizan sus ataques al MST. En los
estados de Parana, Para, San Pablo, grupos de activistas del MST y trabajadores sin
tierra han sido torturados, golpeados y encarcelados con falsos cargos. Por el
contrario, militares de alto rango filmados mientras asesinaban a pacíficos
manifestantes han sido exonerados, como fue el caso de los oficiales que ordenaron la
masacre de Eldorado de Carajas.
Los poderosos lazos entre los terratenientes y el sistema judicial están demostrados
por el hecho de que, entre 1985 y 1999, con relación al asesinato de 1.158 activistas
rurales, sólo 56 personas fueron llevadas a juicio y sólo 10 fueron condenadas. Al
profundizarse la crisis económica en 1999 y aumentar el desempleo, la popularidad de
Cardoso cayó estrepitosamente, y lo dejó en una situación de gran dependencia del
FMI-BM y los inversores extranjeros.
La presión del FMI-BM para cortar los gastos públicos y reducir el déficit aumentó la
polarización social y son pocos los sectores productivos de la economía nacional
interesados en sostener al régimen. Enfrentado con el desmantelamiento del Instituto
de la Reforma Agraria (INCRA), el MST trató de ampliar sus alianzas en el interior del
país, trabajando con pequeños y medianos productores y sus organizaciones para
luchar conjuntamente contra la política de precios y créditos del gobierno. El aumento
de las acciones políticas y las alianzas sociales del MST corre paralelo a su constante
política de acción directa.
Son varios los factores que pesan en la conformación de la nueva política del MST.
Primero, la naturaleza muy politizada del sistema judicial, puesta en evidencia con las
graves violaciones jurídicas que cometió el juez actuante en el juicio a los oficiales
acusados de asesinar a 19 trabajadores sin tierra, en Para. Con independencia de las
poderosas evidencias presentadas y de la declaración inicial de culpabilidad por parte
del jurado, la intervención del juez, cuestionando la suficiencia de la prueba
presentada y su rechazo al testimonio de testigos oculares, demostró que sin

171
influencias políticas concretas era imposible asegurar la justicia en las cortes, contra
los influyentes y organizados terratenientes.
El segundo factor que da forma al cambio político del MST es el desmantelamiento del
Instituto de la Reforma Agraria y la eliminación práctica de los fondos para nuevos
asentamientos. La estrategia de ocupaciones de tierra del MST dependía grandemente
del reconocimiento legal que tenía el INCRA, la formalidad de las expropiaciones y los
fondos para lanzar con éxito la producción en los asentamientos de tierra. Sin los
fondos del INCRA, las ocupaciones de tierra organizadas por el MST se verían en
severos aprietos financieros, en especial para asegurar la semilla, los fertilizantes, las
herramientas agrícolas y los arreglos básicos para vivir. El régimen de Cardoso,
cortando los recursos del INCRA y desviando recursos al Banco de la Tierra, ha
cometido una violación clara de su mandato constitucional, estableciendo una nueva
agenda política que no puede ser combatida por la acción directa - o por lo menos por
acciones sociales a nivel local o estatal. Sólo la acción política directa dirigida a la
conformación de un poder político nacional es capaz de restaurar los fondos para los
asentamientos establecidos a través de la ocupación de tierras. Sólo las
organizaciones políticas nacionales son capaces de contrarrestar la reforma agraria
"privatizada" y al Banco de la Tierra promovido por el Banco Mundial e implementado
por el régimen de Cardoso.
El tercer factor que incide en la nueva política de amplias alianzas sociales del MST,
fue la profundización de la crisis económica y la extensión y radicalización de las
demandas de sectores sociales que estaban antes paralizados o inmovilizados. Este es
el caso de los pequeños y medianos agricultores, los sectores nacionalistas de la
industria nacional, los cada vez más inquietos empleados públicos, y la creciente
masa de desempleados del antiguo sector industrial privado. El lanzamiento de la
Consulta Popular significa abrir una puerta a la "convergencia nacional" entre clases
sociales geográfica y socialmente diferentes, dentro y fuera del sector agrícola.
El cuarto factor que influye en el cambio hacia coaliciones políticas nacionales son,
precisamente, los devastadores efectos de la política agraria federal. La política de
mercado libre, las importaciones baratas y la relativa declinación de los precios con
relación al crédito y a los costos de los insumos condujo a un éxodo masivo del campo
de casi 5.500.000 personas entre 1986-1996. El censo rural de 1986 estimaba la
población rural en 23,4 millones de personas; en 1996 la población rural había caído
a 18 millones.
La concentración de tierras, por un lado, y la falta de tierras en el interior de Brasil,
por el otro, ha continuado acelerándose. En 1970, las fincas de más de 1.000
hectáreas representaban el 0,7 del total de las fincas existentes y sus dueños poseían
el 40% de la tierra; en 1996, el 1% de los terratenientes que tenía fincas de más de
1000 hectáreas poseían el 45% de la tierra. Más de cuatro millones de trabajadores
rurales no tienen tierra. La declinación de la población rural, y su fuga a la periferia
de los pueblos y ciudades es un importante afluente potencial para los organizadores
del MST, en particular aquellos que mantienen lazos rurales. El MST ha intentado
organizar a desocupados rurales emigrados a las ciudades para llevar a cabo
ocupaciones de tierra en los campos adyacentes, con resultados inciertos. Uno de los
problemas más difíciles es que casi todas las tierras cercanas a la ciudad están por lo
menos parcialmente cultivadas, un pretexto que el gobierno usa para desalojar
violentamente a las familias que las ocupan. Dentro de los estrechos límites políticos
con que se define la tierra no cultivable, el MST percibió la necesidad de involucrarse
en política para ampliar su base para la expropiación de tierras.
Mientras el MST ha dado un cambio hacia una mayor participación en la política
nacional y la creación de coaliciones en el ámbito nacional, continúa organizando la
ocupación de fincas improductivas en el interior el país. En los primeros 6 meses de
1999, el MST organizó 147 ocupaciones con la participación de 23.000 familias,
manteniendo la presión sobre el gobierno, en desafío a su "reforma agraria de
mercado". El MST está siguiendo una estrategia a dos puntas: continúa la

172
organización de las bases en el interior y sus alianzas políticas en el ámbito nacional.
La clave del éxito de la alianza rural- urbana es la extensión y consolidación de un
movimiento rural poderoso que sirva tanto como punto de apoyo del MST en sus
negociaciones nacionales como de catalizador de los movimientos y partidos urbanos
para profundizar su propia inserción en las organizaciones de base.
Las exitosas movilizaciones del MST y las transformaciones concretas de los
trabajadores rurales demuestran que un movimiento democráticamente estructurado,
bien organizado, políticamente consciente, puede desafiar con éxito la agenda
neoliberal del Banco Mundial- FMI. El éxito de combinar tácticas legales y de acción
directa en el contexto de la construcción de un apoyo público y establecer alianzas
sociales con instituciones civiles ha permitido al MST convertirse en el foco central de
oposición del régimen de Cardoso. La retirada de los partidos tradicionales de
izquierda y los sindicatos no es el producto de los cambios estructurales de la
economía sino el resultado de sus deficiencias políticas y organizativas.
Las "condiciones objetivas" en Brasil están maduras para una acción política de
masas. Esto es más evidente en el interior del país, donde la disminución de ingresos,
la liberalización de las políticas comerciales y las crecientes tasas de interés han
devastado a los pequeños productores y forzado a los trabajadores rurales a
abandonar el campo. El crecimiento del sector de trabajadores rurales sin tierra, la
declinación de la agricultura de pequeños productores y la expansión de las grandes
fincas constituyen un terreno propicio para que el MST expanda su influencia y
aumente su atractivo. Sus bien organizadas y exitosas ocupaciones de tierras y la
consecuente organización de cooperativas agrícolas viables y productivas atrajeron
favorablemente la atención del público y eso se evidenció en las encuestas de opinión
realizadas en grandes ciudades.
El fracaso del régimen de Cardoso en zanjar diferencias con el MST lo llevó
inexorablemente a estrechar vínculos con los partidos de derecha y con las
organizaciones de terratenientes. Su compromiso con la agenda neoliberal lo condujo
a desmantelar el marco legal y político existente, que permitía una módica reforma del
interior. La escalada de la contrareforma del régimen de Cardoso provocó a su vez un
cambio radical en la estrategia del MST -de un movimiento social a un movimiento
político social; de una organización del "sector rural", a una coalición que engloba
importantes movimientos y partidos urbanos.
Como argumenta J.Yves Martin, la estrategia de comercialización de Cardoso está
acompañada por la militarización del campo en una escalada mutuamente
complementaria y altamente conflictiva de confrontación política. Esto fue
representado gráficamente en las páginas del Finantial Times: por dos artículos que
estaban en la misma página, uno al lado del otro. Uno se titulaba: "Brasil aligera los
controles de capital para atraer inversiones extranjeras" el otro se titulaba: "Tres
policías sobreseídos por asesinatos en Brasil". Las políticas de Cardoso de atraer al
capital extranjero están estrechamente ligadas a su política de recortes fiscales y
flexibilización laboral, que a su vez se conecta con mayor represión, que
inevitablemente se conecta con mayor impunidad para los agentes de la represión. El
"modernizador" Cardoso ha quedado profundamente atrapado en la red de políticas
oligárquicas tradicionales: regalías al exterior, alianzas con terratenientes, políticas
sociales regresivas y represión militar.
El debilitamiento y la declinación del régimen de Cardoso ofrecen grandes
oportunidades al MST de capitalizar políticamente la nueva situación. El problema
fundamental es la débil y fragmentaria naturaleza de los movimientos y partidos
urbanos, por lo que se busca unificar fuerzas. Lo que está claro es que el MST ha
reconocido los límites de la "política de movimiento" a niveles locales, aun cuando
hasta ahora ha tenido un impresionante éxito. La cuestión es si tendrá éxito en
organizar una fuerza política nacional en las aguas turbias del parlamentarismo
urbano y la política de clientelismo sindical.

173
Las dos caras de las ONG
Por James Petras

La Jornada
Comentaristas e intelectuales se mostraron sorprendidos cuando muchos líderes y
activistas de organizaciones no gubernamentales (ONG) se unieron a la campaña
electoral de Vicente Fox y, tras su victoria, esperan recibir puestos dentro de su nuevo
gobierno. La idea de que líderes "progresistas" de las ONG se unan a un régimen
abiertamente partidario del "libre mercado" parece anómala. No obstante, un análisis
más profundo de la historia y antecedentes de funcionarios de ONG en América
Latina, así como de su ideología y nexos con donantes externos, podía haber
vaticinado este escenario.
En la transición hacia la política electoral en Chile, Bolivia, Argentina y América
Central, numerosos líderes de ONG se aliaron a regímenes neoliberales que utilizaron
su experiencia organizacional y retórica progresista para controlar protestas populares
y socavar movimientos de clases sociales.
Desde el principio de la década de los 80, las clases dominantes neoliberales, junto
con el gobierno de Estados Unidos y gobiernos europeos, se percataron que las
políticas del "libre mercado" estaban polarizando a las sociedades en América Latina.
Mediante fundaciones privadas y fondos estatales empezaron a financiar a las ONG,
mismas que expresaban una ideología contra el Estado y promovían la "autoayuda".
A finales de este milenio, existen unas 100 mil ONG en todo el mundo que reciben
cerca de 10 mil millones de dólares y compiten con los movimientos sociopolíticos por
la lealtad de las comunidades militantes.
Aun cuando las ONG han criticado violaciones a los derechos humanos, rara vez
denuncian a sus benefactores en Europa y Estados Unidos. A medida que aumentó la
oposición al neoliberalismo, el Banco Mundial (BM) incrementó los donativos
destinados a las ONG.
El punto fundamental de convergencia que comparten las ONG y el BM era el rechazo
de ambas entidades al "estatismo". Superficialmente, las ONG criticaban al Estado
desde un perspectiva de "izquierda" en la que defendían a la "sociedad civil", mientras
que al BM lo criticaban en nombre del "mercado".
En realidad, el BM y los regímenes neoliberales aprovecharon las ONG para minar el
sistema de seguridad social estatal, y fueron utilizados y reducidos a medios para
compensar a las víctimas de las políticas neoliberales. Mientras los regímenes
neoliberales disminuían los niveles de vida y saqueaban la economía, las ONG se
fundaron para promover proyectos de "autoayuda" que absorberían, temporalmente, a
pequeños grupos de desempleados pobres, a la vez que reclutaban líderes locales.
Las ONG se convirtieron en "el rostro comunitario" del neoliberalismo y se
relacionaron íntimamente con los de arriba y complementaron su labor destructiva.
Cuando los neoliberales transferían lucrativas propiedades estatales, privatizándolas
para los ricos, las ONG no fueron parte de una resistencia sindical. Por el contrario, se
mostraron activos en la creación de proyectos privados, promoviendo el discurso de la
iniciativa privada ("autoayuda") al dedicarse a fomentar la microempresa en las
comunidades pobres.
Las ONG crearon puentes ideológicos entre pequeños capitalistas y los monopolios
que se beneficiaron de las privatizaciones --todo en nombre del antiestatismo y la
construcción de la sociedad civil. Mientras los ricos creaban vastos imperios
financieros a partir de las privatizaciones, profesionales de clase media que
trabajaban con las ONG recibían pequeños fondos para financiar sus oficinas, sus
gastos de transporte y sus actividades para promover actividades económicas a

174
pequeña escala.
Lo importante aquí es que las ONG despolitizaron a sectores de la población,
ignoraron sus compromisos hacia actividades del sector público y se valieron de
líderes sociales potenciales para la realización de proyectos económicos pequeños. En
realidad, las ONG no son no gubernamentales. Reciben donativos de gobiernos
extranjeros o funcionan como agencias subcontratadas por gobiernos locales.
Igualmente importante es el hecho de que sus programas no son calificados por las
comunidades a las que ayudan, sino por sus benefactores extranjeros. Es en ese
sentido que las ONG sabotean la democracia al arrancar programas sociales de las
manos de las comunidades y de sus líderes oficiales, para crear dependencias a cargo
de funcionarios no electos, provenientes del extranjero, quienes eligen y ungen a sus
interlocutores locales.
La ideología de las ONG en cuanto a sus actividades privadas y voluntarias destruye el
sentido de lo "público"; la idea de que el gobierno tiene la obligación de procurar a
todos sus ciudadanos. Contra esta noción de responsabilidad pública, las ONG
fomentan la idea neoliberal de una responsabilidad privada hacia los problemas
sociales y la importancia de los recursos pararesolver estos problemas.
De tal suerte, las ONG imponen una doble carga sobre los pobres: el pagar impuestos
para financiar a un Estado neoliberal que sirve a los ricos; y el autoexplotarse de
manera privada para satisfacer sus propias necesidades.
Muchos de los líderes y militantes de las ONG son ex marxistas o "post marxistas",
quienes toman prestada mucha de la retórica referida a "dar poder al pueblo", "el
poder popular", "la igualdad de género" y "el liderazgo de las bases como el único que
logra legitimidad", mientras que alejan la lucha social de las condiciones que marcan
la vida de las personas. Las ONG se convierten en un vehículo organizado que permite
la movilidad social ascendente para desempleados o profesionistas ex izquierdistas
mal pagados.
El lenguaje progresista disfraza el núcleo conservador de las prácticas de las ONG.
Ejemplo de esto es el hecho de que la naturaleza local de las actividades de las ONG
tiene siempre que ver con "dar poder", pero los esfuerzos de estos organismos rara vez
van más allá de una influencia en pequeñas áreas de la vida social, utilizando los
recursos limitados y siempre dentro de las condiciones permitidas por el Estado
neoliberal. En lugar de dar educación política sobre la naturaleza del imperialismo y
sobre las bases clasistas del neoliberalismo, las ONG discuten sobre "los excluidos",
"los indefensos" y "la extrema pobreza" sin jamás pasar de sus síntomas superficiales
para analizar el sistema social que produce estas condiciones.
Al incorporar a los pobres a la economía neoliberal a través de acciones voluntarias
que son exclusivamente de la iniciativa privada, las ONG crean un mundo en el que la
apariencia de una solidaridad y acciones sociales ocultan una conformidad hacia las
estructuras nacionales e internacionales del poder.
No es casual que las ONG se hayan convertido en entes dominantes en ciertas
regiones donde las acciones políticas independientes han decaído y el neoliberalismo
rige sin oposición alguna.
La conversión de líderes de las ONG; de abanderados del "poder popular", a
simpatizantes del presidente electo conservador, Vicente Fox, es por lo tanto
perfectamente comprensible. Los funcionarios de las ONG proporcionan la retórica
"populista" en torno a la sociedad civil que legitiman las políticas del libre mercado. A
cambio, sus nombramientos como funcionarios gubernamentales satisfacen sus
ambiciones de movilidad y ascenso social.
Para los ex izquierdistas, el antiestatismo es el pasaje que les concederá tránsito
ideológico de la política de clases y el desarrollo comunitario hacia el neoliberalismo.
Para los intelectuales críticos, el problema no es sólo el neoliberalismo del "libre
mercado" que viene de las cúpulas, sino también el neoliberalismo de la "sociedad
civil", que proviene de abajo.
Traducción: Gabriela Fonseca

175
Los neoliberales estatólatras
Ajustes estructurales en oferta

Por James Petras y Steve Vieux


Es necesario aclarar la terminología adoptada por los ideólogos del capitalismo
desregulado, ya que, para nombrar las propuestas neoliberales, utilizan términos tales
como "ajuste estructural" o "reforma económica". Sin embargo, primero, estas
fórmulas no reflejan la realidad de los procesos emprendidos, y, segundo, han sido
tomadas a corrientes reformistas de izquierda que les daban otro sentido en los años
cincuenta y sesenta: el de redistribuir el ingreso, las tierras y la propiedad a favor de
las capas desfavorecidas de la sociedad.
Ahora, las expresiones de "ajuste estructural" y "reforma económica" describen
políticas que conducen a una redistribución de recursos a favor del sector privado, de
los exportadores, a una disminución de los gastos públicos para fines sociales,
etcétera (véase el recuadro "¿Qué es un ajuste estructural?"). A lo largo de este
análisis crítico, mantenemos en mente que se ha invertido su sentido inicial.

Crisis y transformación del Estado


¿Cómo establecer o prolongar eficazmente un capitalismo desregulado a escala
mundial? Durante los últimos diez años, este asunto ha pasado a conformar el centro
de las preocupaciones de círculos elitistas y cerrados de gente que toma decisiones, y
que incluyen oficinas de asesores, departamentos de universidades de renombre e
instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI)
y el Banco Mundial (BM). Esta discusión tomó vigor durante los últimos años a causa
de la proliferación de programas de ajuste estructural en el tercer mundo durante los
años ochenta. La primera ola de investigaciones se enfocó a temas económicos
tocantes, ante todo, a las secuencias y los ritmos de las "reformas económicas". Las
medidas —que se catalogan bajo la etiqueta de "consenso de Washington"— se
concentraban en el cambio de la función del Estado en la Economía y en la ampliación
de las relaciones mercantiles. Implicaban recortar presupuestos estatal, liberalizar
mercados financieros, unificar tipos de cambio a niveles competitivos (mediante
fuertes devaluaciones y supresión de tipos de cambio preferenciales), reducir
aranceles, privatizar industrias estatales, abrir las economías a las inversiones
extranjeras, reducir y reorganizar las reglas de intervención del estado y garantizar los
derechos de propiedad privada (esto también para los inversionistas extranjeros).
Estos debates se activaron a inicios de los noventa, tras el derrumbe del bloque
soviético, en el marco de una tendencia a liquidar la supuesta planificación
centralizada.
Con el paso de la década, los expertos se dieron cuenta de que la aplicación de los
programas de ajuste estructural dependía de manera decisiva de la existencia de
condiciones políticas favorables. Así, los debates de orientación se desplazaron cada
vez más hacia temas relativos a la política. Esta modificación de los términos de la
discusión en gran medida la estimuló la multiplicación de los movimientos populares
de oposición, a veces violentos, contra los ajustes y los gobiernos que debían
garantizar su aplicación. Éstos mataron a decenas y a veces a centenas de personas
en el tercer mundo durante las protestas espontáneas contra sus decisiones. Desde
entonces, el debate académico y político ha gravitado alrededor de la temática
siguiente: ¿bajo qué condiciones políticas y mediante qué instituciones se pueden
imponer con más eficacia los programas de ajuste estructural? ¿Cómo se puede
reforzar el apoyo político a estos programas, y de qué formas se puede neutralizar a la
oposición? De esta manera, el debate se ha centrado en los medios y no tanto en los

176
fines, en las técnicas y la administración, y no en los fundamentos y la lógica de los
programas.
Una de las tendencias más influyentes, respecto a la materialización de los programas
de ajuste, insiste en la función decisiva del Estado en estos procesos. Llamaremos a
esta corriente la del neoliberalismo estatólatra. Su visión subraya la necesidad de que
el aparato de Estado disponga de capacidad técnica y administrativa de alto nivel y
tome la máxima autonomía posible respecto de la sociedad en la que echa sus raíces.
Afirma que tal autonomía, respecto de grupos de interés u otras fuerzas sociales, es
esencial. Al respecto, estos neoliberales citan los trabajos de la corriente de la "Nueva
Política Económica" (NPE), cuyos representantes más conocidos son Mancur Olson y
Anne Krueger, quienes desarrollaron la argumentación: en lugar de meterse en
actividades económicas productivas, los sectores rentistas buscan trabar alianzas con
políticos y burócratas con miras a obtener ventajas tales como subsidios, medidas
proteccionistas contra ciertas importaciones, créditos intereses bajos, etcétera;
presionan al personal político para que establezca tales acuerdos a cambio de apoyo
electoral y otras formas de sostén político. Esta interacción entre políticos y sectores
rentistas obstaculiza la procuración de objetivos sociales más amplios, tales como el
crecimiento del producto interior bruto (PIB), la reducción de la inflación, etcétera, lo
cual aventaja el mejoramiento económico de sectores muy delimitados.
Sin embargo, los partidarios del neoliberalismo estatólatra rompen con el diagnóstico
muy pesimista de la corriente de la NPE, ya que firman la capacidad del Estado, bajo
ciertas condiciones, para liberarse de la dependencia de fuerzas rentistas y
transformar sustancialmente la sociedad con rumbo a una economía capitalista más
abierta y competitiva. Los análisis de la NPE ya habían descartado la posibilidad de tal
viraje, mientras no intervinieran catástrofes, guerras o revoluciones, como en
Alemania y Japón. Los neoliberales estatólatras redujeron a su manera este factor de
Olson de la crisis o catástrofe.
Así, afirman que para aplicar una política de ajuste durable, se requiere de los
siguientes elementos. Es menester trastocar el status quo socioeconómico mediante
una crisis económica lo suficientemente severa, para romper los lazos de dependencia
de los actores económicos que gozan de ingresos de origen estatal y disfrutan de
diversas rentas y protecciones, ya que estos lazos impiden el desarrollo. La pura
perspectiva de un programa de ajuste estructural es poco eficaz para modificar el
status quo social, ya que las medidas tradicionales de ajuste sólo provocan un número
limitado de perdedores a corto plazo, sin lograr más que prometer beneficios futuros y
difusos a amplios sectores de la sociedad.
En consecuencia, ya desatada una crisis lo bastante amplia para desestabilizar las
inercias sociales, es esencial que un aparato de Estado, con un grado suficiente de
autonomía en relación con las fuerzas sociales, se afirme y empiece a aplicar el
programa de ajuste. El dispositivo lo completa el apoyo proveniente de fuerzas
exteriores tales como el FMI o el Banco Mundial. Este argumento a favor de la
autonomía del aparato de Estado no se reduce a una simple preferencia por las
dictaduras. Es cierto que la mayoría de las economías con resultados exitosos en los
últimos años están sometidas a regímenes netamente autoritarios. Sin embargo, no
todos los regímenes autoritarios han estimulado el crecimiento, y entre las economías
con alto nivel de crecimiento, se encuentran algunas democracias o sistemas políticos
en transición hacia la democracia. El Estado será capaz de actuar con tanta más
eficacia mientras mayores sean su sofisticación técnica y la competencia de su
burocracia, y reforzará su aislamiento respecto de los grupos de interés y otras
presiones políticas. Donde existen regímenes electorales, a menudo se garantizará la
consolidación política de las condiciones del ajuste mediante el establecimiento de un
sistema político que incluya dos partidos centristas que dispongan de una base de
varias clases sociales lo suficientemente amplia, y estén establecidos en
circunscripciones electorales grandes y heterogéneas. Esto permitirá absorber y
moderar los antagonismos de clases.

177
La opción por una pieza: El Estado
La escuela neoliberal estatólatra se alimenta de una segunda fuente. Se inspira del
análisis del crecimiento económico acelerado en Japón, Corea del Sur, Taiwán y
Singapur, tomado como un proceso articulado por el Estado. Este enfoque "centrado
en el Estado" insiste en la magnitud de la intervención estatal en el Sudeste Asiático
para promover el crecimiento, proteger las industrias y los mercados interiores,
asignar créditos a tasas de interés bajas y concentrar los subsidios en ciertos sectores
industriales. También pone en relieve la debilidad o la represión de los grupos de
interés, en particular de los asalariados. Subraya la autonomía de esos Estados
respecto de la sociedad civil, autonomía ligada al apoyo estadunidense durante los
momentos fuertes de la guerra fría. En fin, recalca el poder extraordinario e
independiente de instituciones tales como el Economic Planing Board (consejo
económico de planificación) de Taiwan o el MITI japonés (Ministerio de Comercio
Exterior y de la Industria) en el establecimiento de la planificación económica.
Todas esas características del desarrollo económico en el sureste de Asia, han servido
de modelo para elucubrar la función articuladora que podría desempeñar la
autonomía de los aparatos de Estado, coherentes en la afinación y aplicación de las
"estrategias de desarrollo" de los programas de ajuste estructural. Los neoliberales
estatólatras insisten sistemáticamente en un elemento: que la estabilización y el
ajuste otorgan a la administración pública de los países sujetos al ajuste
responsabilidades muy grandes. Stephen Haggard y Robert Kauffman escriben: "A
menudo se olvida que numerosas reformas económicas, incluso las orientadas a
incrementar el papel de las fuerzas de mercado, requieren de capacidades
administrativas y técnicas cuya existencia es limitada en los países en desarrollo:
nivel de educación adecuado entre los funcionarios de las capas medias e inferiores,
capacitación especializada a funcionarios de alto rango, y equipos técnicos y
capacidades para reunir información, ordenarla y comunicarla."

Problemas de método
Las precondiciones políticas para el ajuste que enuncian los neoliberales estatólatras
son de un carácter casi incestuoso. Los autores se copian de un libro a otro, de una
conferencia a otra. Las mismas citas y referencias bibliográficas se encuentran en un
artículo y en otro. Muchos autores vienen de un círculo restringido del medio
académico o de fundaciones privadas. Por lo general han beneficiado de
financiamientos del Banco Mundial. Casi todos son firmes partidarios de la extensión
de las relaciones mercantiles a escala internacional y ello por medio de la aplicación
de programas de ajuste estructural.
La obra de referencia de John Williamson, The Political Economy of Reform, es un
ejemplo elocuente. Este libro contiene trece análisis de casos acerca de los países que
supuestamente han logrado el éxito por medio de programas de ajuste estructural. La
meta del libro es ofrecer "consejos útiles a los que practican los ajustes" e inician
"reformas económicas radicales". En las conclusiones, redactadas junto con Haggard,
se presentan ocho tesis para resumir las lecciones de los estudios: 1) una crisis previa
al ajuste es muy útil para romper las prácticas comunes de los grupos de interés
autóctonos y facilita los cambios profundos de orientación político-económica; 2) un
gobierno dedicado a la aplicación del programa de ajuste, que accede al poder en
plena crisis podrá gozar de un periodo de gracia entre las capas populares, lo que
favorece la aplicación del ajuste; 3) un equipo preparado de economistas competentes
y capacitados para tal efecto facilitará la reorientación político-económica; 4) es útil
tener un líder de envergadura nacional, que presente un proyecto de cambio de
conjunto; 5) también se necesita un número de medidas coherentes que puedan
realizarse rápidamente; 6) rara vez es provechoso valerse de una política de
encantamiento (voodoo politics), ya que llevará a los políticos favorables al ajuste a

178
esconder sus metas y opciones reales; 7) donde existen instituciones parlamentarias,
puede ser de utilidad contar con un apoyo legislativo, y 8) muy a menudo un apoyo
exterior puede contribuir al proceso de cambio de orientación que representa el ajuste
estructural.
Con base en estos estudios de caso, los autores reunidos por Williamson rechazan la
idea de que dictadores o gobernantes de derecha sean esenciales. Concluyen también
que la utilización de los medios de comunicación para apoyar sus reorientaciones no
necesariamente es útil. así como no hay que crear una capa muy vistosa de
beneficiarios de las nuevas políticas.
Manifiestamente, estas conclusiones plantean algunos problemas desde el punto de
vista del método: la decisión de los criterios que sirvieron para seleccionar los casos
estudiados sólo podía conducir a esas conclusiones. Además, los organizadores de
este estudio solicitaron informes sobre los países a los expertos directamente
implicados en la elaboración de los programas. Por lo que no sorprende que esos
mismos expertos concluyan que la participación de expertos como ellos era crucial
para el éxito del ajuste. Asimismo, no tiene nada de sorprendente que los estudios
insistan en la necesidad de un cambio global y coherente de orientación. En efecto, los
que ordenaron los estudios habían excluido investigaciones sobre países que habían
iniciado reformas paulatinas, como Malasia o Singapur.
Las mismas consideraciones se aplican a la noción de "apoyo político". Los estudios
sobre los programas de ajuste se concentraron en los que tenían "un éxito en el plano
político", lo que implicaba un apoyo político, de lo que estos expertos concluyen que el
apoyo político es necesario. Por ende, no es de sorprender que obtengan resultados
tan nítidos.
Otra anomalía en estos estudios es la selección de los casos, que hace que la
investigación se mueva en una ámbito de aire puro. Se dedican algunas páginas a
Venezuela, donde los esfuerzos del presidente Carlos Andrés Pérez (socialdemócrata,
electo en 1989 y destituido por corrupción en 1993) condujeron a una serie de
revueltas populares masivas, brutalmente reprimidas y a una intentona militar en
1992. Los autores seleccionaron Perú, pero a inicios de los años ochenta, en la época
de la presidencia de Fernando Belaunde Terry, entre 1980 y 1985, y no los años de la
presidencia de Alberto Fujimori (electo en 1990) marcada por la disolución del
parlamento y por muy serias violaciones a los derechos humanos. También se evita
con sumo cuidado la Argentina de Menem, con su corrupción generalizada y su
sistema de gobierno por decretos presidenciales. La ausencia de examen de tales
casos garantiza la ausencia de lo que constituye el contenido real de la "economía
política de la reforma". También se ignora por completo África subsahariana.
Evidentemente, una discusión profunda de los programas de ajuste estructural en
esta parte del mundo habría suscitado una serie de preguntas perturbadoras acerca
de los procesos de ajuste mismos y de sus consecuencias para la democracia, la
soberanía y el crecimiento.
Esto subraya simplemente los métodos sesgados de obras de referencia tales como
The Political Economy of Reform que construyen la evaluación positiva de una
orientación a partir de resultados cuya función es autoconfirmarse, producidos por los
mismos que diseñaron los programas de ajuste en cuestión.

Ausencia de funcionario weberiano y ajuste


Pasemos del método al contenido. Para empezar, enfoquémonos al papel del Estado en
el ajuste. Un primer asunto tiene que ver con la función que esos autores le atribuyen
al carácter central de las competencias y a la coherencia de las burocracias estatales
en la aplicación de los programas de ajuste estructural. Sin embargo, estos programas
se han aplicado común y profundamente en casi todo el tercer mundo, mientras que
la existencia de burocracias ordenadas, con capacidad administrativa, de innovación e
intervención, como las del supuesto modelo del sureste asiático, es más bien
excepcional.

179
Esto no tiene nada de asombroso. En efecto, las especificidades históricas que han
permitido la existencia de aparatos estatales con esas características en el sureste
asiático, sólo podían producirse excepcionalmente en otros lugares del mundo:
continuidad de la presencia colonial en Hong Kong; toma del poder por un partido
militarizado, el Kuomingtang, en Taiwán; ocupación militar americana y ayuda masiva
a Corea del Sur, dado el lugar estratégico de ese país durante la guerra fría.
Por ello, los análisis neoliberales estatólatras forzosamente concluyen que las
aptitudes burocráticas según ellos indispensables para la restructuración son poco
comunes en el tercer mundo. Al final de un largo artículo acerca de la función del
Estado en el desarrollo, Peter Evans hace el comentario siguiente: "La primera y más
importante lección que se debe extraer del estudio de caso es que la burocracia (el
cuerpo de funcionarios de Estado) es insuficiente, y no excesiva. Y ese problema no se
limita a las sociedades postcoloniales de la región subsahariana. Incluso países como
Brasil, que gozan de recursos relativamente abundantes en términos de personal
calificado y poseen una larga tradición de intervención estatal en la economía,
muestran que les hace falta un cuerpo de funcionarios de Estado fiable y competente
según normas como las de Max Weber."
Sin embargo, aunque ese tipo de burocracia escasee, ¡no sucede lo mismo con los
programas de ajuste estructural! Un examen de estos programas en Latinoamérica
durante los años ochenta, para ver cuánto se han aplicado, revela la existencia de
esfuerzos sistemáticos por ponerlos en práctica. Williamson muestra que se aplicaron
ajustes vigorosos en siete países del subcontinente en los años setenta y ochenta:
Chile, Costa Rica, Bolivia, México, Jamaica, Uruguay, y Trinidad y Tobago. En África,
durante la década de los ochenta, se iniciaron 241 programas de ajuste, y sólo se
abandonaron 21. Evaluaciones del FMI y del Banco Mundial acerca de la extensión de
los programas en África, concluyen que "se aplicó totalmente o en gran parte 75 por
ciento de todas las condiciones dictadas por los programas". Así, surge una pregunta
legítima: dada la infrecuencia de las capacidades y de la coerción burocráticas en el
tercer mundo, ¿cómo ha sido posible, según los neoliberales estatólatras, aplicar todos
esos programas de ajuste estructural?
Una característica de los ajustes en Sudamérica esclarece el contenido real de la
necesidad supuesta (por los neoliberales en cuestión) de un aislamiento de las fuerzas
gubernamentales que aplican los programas ante las presiones políticas de la
población. Así, en América del Sur, los decretos presidenciales constituyen un
instrumento de utilización sistemática de los ajustes. Por ejemplo en Bolivia, el
presidente Paz Zamora, que se hacía llamar socialdemócrata, inició un ajuste brutal
en 1985 por medio de un decreto. En 1991, el presidente argentino Carlos Menem
firmó un megadecreto de lieberalismo, de 122 artículos, que puso fin a décadas de
desregulación, abolió las instituciones de regulación social y debilitó al extremo la
capacidad negociadora del movimiento sindical. Ni a Menem ni a Paz Zamora les
pareció obligatoria la delegación de poderes a burócratas aislados. Estaban expuestos
directamente a las presiones políticas, pero su poder ejecutivo extremadamente fuerte
les permitió actuar mediante mecanismos discrecionales. Estos dos ejemplos también
hacen pensar que esos ejecutivos tenían confianza plena en el apoyo sólido de Estados
Unidos, el FMI, los banqueros y los militares para aplicar su política de ajuste: no
apostaban a la autonomía de su burocracia estatal o a la ruptura con las redes de
clientelismo.

Un empréstito fraudulento
Otra faceta de la visión sesgada de los neoliberales estatólatras, reside en el intento de
deducir la función del Estado en las "estrategias de desarrollo", a partir de una
extrapolación abstracta de la función del Estado en el Sureste Asiático durante los
cuarenta años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Las exigencias relacionadas
con la aplicación de un programa de ajuste estructural, son muy diferentes de las que
se proponen a una intervención económica compleja tomada a cargo por instituciones

180
tales como el MITI de Japón (que interviene mediante subsidios, autorizaciones de
exportación, atribuciones de implantaciones industriales y que participa en la red de
dirigentes de empresas muy grandes), o el Consejo de Planificación Económica (EPB)
de Corea del Sur.
Los programas de ajuste se realizan mediante la aplicación del choque y la
marginación de los opositores, el establecimiento de una "credibilidad" de la reforma
bajo los efectos del choque. Al contrario, el MITI y el EPB funcionan trabajando de
manera minuciosa y sistemática con los industriales y las direcciones de grandes
empresas y sus organismos representativos. Lo último que necesitan Menem o Paz
Zamora es un "cuerpo de altos funcionarios de Estado" impasibles y aptos para
negociar.
La proyección técnica de un programa de ajuste estructural la suelen establecer los
equipos del FMI y del Banco Mundial. Un economista antiguamente asignado a ese
tipo de funciones ante el FMI lo constata: "Así, a pesar de la responsabilidad
reivindicada por el gobierno para definir el programa, los programas del fondo en la
práctica esencialmente los conciben equipos del FMI con una participación totalmente
limitada del gobierno." Por otro lado, los propios neoliberales estatólatras reconocen
esta realidad sin darse cuenta: "Los estudios de caso, de una manera un tanto
sorprendente, han demostrado que un bajo nivel de competencia técnica no
necesariamente constituye un obstáculo a la adopción inicial de un conjunto de
reformas liberales, y de hecho puede facilitarla. Los gobiernos de Ghana y Bolivia, por
ejemplo, han podido emplear inmigrantes y apoyarse en los equipos del FMI y del
Banco Mundial para concebir programas y reformas muy amplios." Esto no les impide
a los mismos expertos afirmar teóricamente, y más de una vez, exactamente lo
contrario.
Un rasgo característico del enfoque de los neoliberales estatólatras, reside en su
interés exclusivo por el Estado, en tanto que instrumento de aplicación de los ajustes
estructurales. De la experiencia del Sureste Asiático, lo único que retoman es el
Estado fuerte y autónomo, no el conjunto de medidas orientadas a reforzar y proteger
la industria exportadora sostenida o incluso creada por esos mismos Estados. Estas
medidas representan un factor determinante de la historia de su desarrollo, lo que
hasta economistas neoliberales reconocen.
En África y en más de un país de Asia, el Estado fuerte que opera un ajuste lo hace
con la meta contraria: eliminar las protecciones a los empresarios locales, abriendo
completamente los mercados internos a los recursos, los productos y los
inversionistas extranjeros; eliminan las barreras al libre movimiento de capitales.
En resumen, los neoliberales estatólatras abogan por la aplicación de los programas
de ajuste estructural por todo el tercer mundo, con el matiz de que quieren que los
aplique y los defienda un Estado fuerte, que disponga de un cuerpo de funcionarios
aislados de las presiones populares. Su visión podría sintetizarse así: una mezcla de la
doctrina de las instituciones de Washington (FMI y Banco Mundial) y los Estados del
Sureste Asiático.

Camuflaje y legitimación tecnocrática


Un segundo problema importante que se encuentra en las obras relativas a las
condiciones políticas de los programas de ajuste estructural, reside en las razones
invocadas a favor de una intervención amplia del Estado. La burocracia de Estado
debe intervenir como salvaguarda del bienestar económico, en apego a lo que dicen
esos expertos. Y eso porque los programas de ajuste estructural se toparán con la
fuerte oposición de los que sufrirán la experiencia de las pérdidas súbitas y fuertes y,
a la indiferencia de los otros —cuyos límites son difíciles de imaginar por
adelantado—, quienes podrán en el futuro beneficiarse del crecimiento del PIB y de la
baja de la inflación. Los perdedores más directamente afectados se verán obligados a
reaccionar rápidamente y con fuerza. Será necesario reducir los problemas planteados
por sus acciones colectivas. Y en la medida en que no existan fuerzas sociales

181
significativas dispuestas a apoyar los programas de ajuste, el Estado actuará como
una especie de sustituto capaz de presionar a su favor.
Este análisis tiene que ver con una confusión. Esconde los verdaderos desastres
provocados por los ajustes estructurales en el grueso de la población. Hace caso omiso
de las ganancias masivos que les asegura a las clases más acomodadas de un país y a
sus aliados internacionales. Además guarda silencio acerca del apoyo fundamental
que le atribuyen las clases acomodadas a la política de ajuste, dada su certidumbre de
que su aplicación rápido les dejarán ventajas sustanciales.
El ajuste estructural contribuye a cambiar la correlación de fuerzas a favor de las
clases dominantes indígenas y en contra de las capas populares. Se concreta —en la
fase de estabilización, y luego en la de ajuste— en reducir los salarios reales y
aumentar los precios por efecto de las devaluaciones (carestía de productos
importados), reducir drásticamente los gastos sociales, suprimir los subsidios a los
bienes de consumo básicos, liquidar el control de precios de los bienes de consumo o
los servicios públicos (transportes), despedir funcionarios gubernamentales que a
menudo distribuyen su salario en una red familiar muy amplia, etcétera.
Muchos estudios comprueban la rápida depauperación generada por los programas de
ajuste estructural. Además, como la demanda interna se reduce con el fin de mejorar
la balanza de pagos (se importa menos dado que los ingresos disminuyen y los precios
de los productos importados crecen) y el desempleo y el subempleo se incrementan
junto con la explosión del llamado sector informal. La reducción drástica de los
ingresos populares y el aumento del desempleo constituyen hechos de orden
económico y político. En efecto, al intensificar la ansiedad de cada quien por sobrevivir
y agudizar la competencia entre trabajadores, esas medidas desorganizan a las masas
urbanas y debilitan sus medios y organizaciones de resistencia.
A este deterioro de las condiciones de vida de las capas populares, los programas de
ajuste estructural la mayoría de las veces agregan una transferencia importante de
riquezas, e incluso subsidios, a la clase dominante. Incluyen además una socialización
de las deudas privadas: instituciones estatales asumen responsabilidad por las
deudas de las empresas con bancos extranjeros, lo que constituye una garantía para
éstos (el Estado garantiza el servicio de la deuda, y en última instancia la población la
paga). Así, en América del Sur, la proporción de deudas exteriores con garantía
pública pasó de 53.7 por ciento en 1982 a 79.5 por ciento en 1986.
Las privatizaciones también crean la posibilidad de ganancias importantes y rápidas
para la clase dominante y los inversionistas extranjeros (que compran partes de deuda
a precios rebajados con los bancos prestatarios y las utilizan para obtener minas,
industrias o servicios a precios menores en los países endeudados). El gobierno de
Menem vendió las líneas aéreas argentinas a un precio irrisorio. La ola de
privatizaciones se volvió a acelerar durante los años noventa con enormes
redistribuciones de riqueza hacia un polo de la sociedad (Argentina, Chile, México… .).
A la hora de sacar los balances de las pérdidas y ganancias de un ajuste, los teóricos
del neoliberalismo estatólatra suelen olvidar los recursos de esa índole asignados a las
clases dominantes.
Es particularmente falso suponer que las clases dominantes, en especial en América
Latina, no veían con claridad el contenido y sentido de clase de los ajustes
estructurales y que sólo se esperaban ganancias vagas y lejanas en el tiempo. El
Banco Mundial, en un inicio, aclamó las políticas aplicadas por las dictaduras del
cono sur como ejemplares. No hay que olvidarlo. El informe anual del Banco Mundial
en 1980 era explícito en ese sentido. Los ajustes estructurales en el cono sur
permitieron debilitar y desarmar a las clases populares y simultáneamente extender
las prerrogativas de los poseedores de capitales que podían "operar sufriendo
interferencias mínimas".
E insistimos, en lo esencial de las obras mencionadas, se subraya claramente que
perjuicios inmediatos de los programas de ajuste estructural se concentran en un
sector social limitado. Sin embargo, y es bastante extraño, un número importante de

182
obras aceptan implícitamente que las masas urbanas —¡que no son ninguna
minoría!— constituirán el centro de gravedad de la oposición al ajuste. Cuando esos
teóricos hablan de excluir a alguna oposición, se refieren a los asalariados y a las
masas urbanas depauperadas: "Donde la oposición sindical se combina con protestas
más amplias, por lo general provenientes de sectores de masas urbanas y populares
—aunque a veces también de sectores económicos—, se debieron modificar mucho los
programas de ajuste o incluso hubo que abandonarlos." Entre las recomendaciones de
los teóricos del ajuste, a menudo figura la hipótesis de una protesta de las masas
urbanas y de los trabajadores a los programas de ajuste. En efecto, esos teóricos
ponen énfasis en que los regímenes políticos que conduzcan la restructuración podrán
actuar mejor si logran apoyarse en dos partidos centristas capaces de atraer de todo.
La hipótesis de trabajo reposa en la idea de que disponer de una base social
heterogénea provista por tales partidos permitirá amortiguar las movilizaciones y
protestas populares. Un sistema tal de partidos "podrá ofrecer una cierto lugar a las
fuerzas de izquierda y sindicales, pero como aliados secundarios (junior partners), de
los partidos centristas dominados por las elites y que procuren captar en sus redes a
sectores sociales de orígenes diversos".
El acento puesto en la función decisiva de la burocracia estatal como sustituto del
apoyo social supuestamente necesario para una política de ajuste desempeña un
papel ideológico de primer orden. Este enfoque otorga una protección de legitimidad
tecnocrática orientada a camuflar el sentido y el efecto del ajuste estructural. Por ello
se presenta como resultado de un proceso impersonal, de deliberaciones de expertos
impermeables a todo, apoyo interesado de parte de alguna fuerza social. Esta
presentación suprime todo esclarecimiento de la importante redistribución del poder y
de los privilegios de clase que todo ajuste estructural implica. En resumen, el análisis
centrado en el Estado enmascara los intereses sociales en juego en los
enfrentamientos existentes durante un ajuste y, a la vez, reduce al mínimo su
magnitud y naturaleza.

Explicar el ajuste global


Para una corriente de pensamiento decidida a explorar las condiciones políticas de
una reforma, es impresionante que sus promotores no intenten explicar el motivo de
la densidad de ajustes estructurales a escala mundial desde inicios de los años
ochenta. No basta con aludir al "segundo choque petrolero" (a la deuda y la segunda
recesión de los países desarrollados) o "al deterioro de los términos del intercambio"
(disminución de precios de las materias primas exportadas en relación con los
productos manufactureros importados).
Las necesidades dictadas por los ajustes y la capacidad de operarlos son dos cosas
distintas. Además, no basta con un análisis de cada país. Un proceso de conjunto
requiere de una explicación al mismo nivel. ¿Entonces cuáles han sido las condiciones
políticas que han permitido aplicar los programas de ajuste estructural? ¿Por qué de
súbito fueron posibles los ajustes si en el pasado se logró derrotar reformas análogas,
como la devaluación hindú de mediados de los años sesenta, detenida por la oposición
nacionalista y la izquierda?
La explicación de las condiciones de aplicación de los programas de ajuste estructural
debe buscarse en las derrotas políticas acumuladas por la izquierda y los movimientos
populares. Aunque se sufrieron profundas derrotas durante los años sesenta —en
particular el aplastamiento del movimiento popular y la liquidación del partido
comunista en Indonesia en 1965, así como la derrota de varias guerrillas a finales de
la misma década en América Latina—, las que se produjeron en África y en América
Latina posteriormente fueron de otra magnitud. Un cuadro de los retrocesos y las
derrotas de los movimientos populares en Latinoamérica, Asia, —junto con la
implosión del llamado bloque soviético a finales de los ochenta— permite entender
cómo se crearon las condiciones políticas que facilitaron la aplicación generalizada de
los programas de ajuste estructural. Discutir del "desarme de las oposiciones en cada

183
país, caso por caso, en el momento de los ajustes en un país específico, ahorrándose
el examen de la trayectoria histórica de conjunto de los movimientos populares de
resistencia", es tan mal fundamentada como discutir de la crisis de las balanzas de
pagos caso por caso, sin tener en cuenta las tendencias generales, como el segundo
choque petrolero (que endeudó a países importadores de petróleo del tercer mundo) o
la política de préstamo a muchísimos países "en vías de desarrollo" amenazada por las
bancas privadas durante el periodo 1974-1982.

Democracia y ajuste
Los analistas de la economía política de las reformas no se interesaron en el tema de
la democracia por sus valores intrínsecos. Se imaginan demasiados tropiezos en la
introducción del ajuste, desde el punto de vista de un conjunto de instituciones que
podrían obstaculizarla. ¿Cómo pueden las instituciones democráticas frenar el avance
o la consolidación de los ajustes estructurales? ¿Qué régimen y cuál sistema de
partidos políticos puede ofrecer mayor resistencia a un ajuste? Esas interrogantes
dominan la agenda de investigaciones de los expertos del ajuste.
En gran medida se deja de lado el impacto del ajuste sobre la magnitud y calidad de la
participación democrática, y sobre la obligación de las instituciones públicas de rendir
cuentas a las mayorías. Excepcionalmente, cuando mecanismos democráticos afectan
la concretación de un programa de ajuste estructural, retienen su atención. No se
examinan en detalle los rasgos autoritarios de los llamados "nuevos regímenes
electorales" de países en los que se está aplicando el ajuste. En efecto, en la mayoría
de esas naciones, se ha presenciado una hipertrofia de los órganos ejecutivos, un
mayor ejercicio del poder por decretos y una marginación de los parlamentos. Además,
el desarrollo de los programas de ajuste estructural ha acelerado mucho esas
tendencias. La reorientación de los presupuestos de los Estados y el desplazamiento
de sus intervenciones han debilitado los lazos entre los individuos electos a puestos y
sus bases. De esa manera, se ha debilitado la legitimidad de los parlamentos junto
con la capacidad de los individuos electos para responder a una parte de las
reivindicaciones de su electorado. El atrofiamiento de la democracia y el reforzamiento
del autoritarismo en el seno mismo de los sistemas electorales no es un tema de
preocupación prioritaria para los ideólogos del ajuste.
De hecho, los neoliberales estatólatras ven en la democracia un peligro. Las masas
son poco susceptibles de comprender y apoyar las reformas. Se necesita por lo tanto
una crisis para quitarles sus ilusiones. Se requiere de una elite de expertos calificados
para elaborar políticas que estimulen el crecimiento y la prosperidad. Debe idearse un
sistema de instituciones políticas, incluyendo partidos, para impedir que las masas
excitadas corrompan las reformas pensadas por las elites. El cuerpo de funcionarios
estatales debe aislarse en su interior, alejado de las influencias políticas y de los
resentimientos de amplias capas de la población.
Llenas de estas preocupaciones, todas esas obras están marcadas de un desprecio por
el ciudadano ordinario. Es menester manipular a tales personas para que apoyen las
orientaciones correctas, porque ignoran el consenso técnico que existe entre los
expertos de Washington. Así, John Waterbury canta loas a la ()duperie- necedad: "Las
pérdidas y las ganancias a favor de los diferentes sectores deben mantenerse veladas;
a mayor precio político y económico potencial del ajuste, mayor deberá ser la
confusión deseada." Haggard y Kauffman recomiendan un programa mixto de
manipulación y efecto de choque para las masas urbanas, sin dejar de remarcar que
"el compromiso es más importante cuando se trata de negociar con los privilegiados".
John Williamson, del Instituto de Economía Internacional, se plantea la pregunta de
saber si es preferible "optar por una crisis provocada deliberadamente" para facilitar la
aceptación de un ajuste o concebir una "pseudocrisis que pueda tener la misma
función concreta".
Es poco probable que Fujimori o Menem necesiten de ese tipo de lecciones de engaño
político. Pero, por otro lado, una decisión brutal de aumentar el precio del pan o del

184
transporte dificulta el uso de ese tipo de triquiñuelas, aún para el mentiroso más
experimentado. Quizás el cinismo extendido en esas obras sirva simplemente para
señalar la adhesión total de sus autores a las metas de los que sujetan los hilos de la
bolsa y su asignación de becas de investigación desde las oficinas del FMI y del Banco
Mundial.

¿Qué es un programa de ajuste estructural?


El Fondo Monetario Internacional ha presionado a los países endeudados, en el Sur,
en el Este, y en ocasiones en el Norte, para que reorienten sus políticas
macroeconómicas a favor de los prestatarios internacionales (bancos y otros). Un
programa de ajuste estructural se divide en dos grandes fases:
La inicial, llamada de estabilización, comprende, primero, una devaluación, cuya
función oficial es estimular las exportaciones, ya que su precio relativo baja (una
dificultad si todos los países exportan materias primas devaluando su moneda, ya que
se anulan las ventajas de la devaluación, y la sobreproducción de productos agrícolas
o materias primas reduce aún más los precios y los ingresos por concepto de
exportación). Una devaluación implica asimismo un aumento de los precios de los
productos importados, lo que debe mejorar la balanza comercial (relación
exportaciones e importaciones), ya que habrá menos importaciones. Segundo, una
austeridad fiscal para afectar los gastos sociales y las inversiones públicas. Tercero,
liberalización de los precios, o en otras palabras, supresión de los subsidios a los
bienes de consumo, mientras que los productos importados (pesticidas y abonos)
aumentan. De esto resulta un aumento de los precios de consumo elementales.
Cuarto, incremento de las tarifas por los servicios públicos para limitar el déficit.
Quinto, hacer independientes los salarios de la inflación, lo que acentúa la
disminución del poder de compra. Una de las metas de estas medidas es garantizar
que un país endeudado pueda hacer frente al servicio de su deuda (transferencia de
sus riquezas hacia los bancos y las instituciones financieras internacionales).
La posterior, en la fase llamada estructural, se incluye, primero, eliminar las barreras
arancelarias que protegen el mercado interior. Segundo, privatizar al sector bancario y
liberalizar las tasas de interés. Tercero, privatizar las empresas estatales o
paraestatales. Cuarto, modificar el sistema fiscal, incrementando el peso de los
impuestos indirectos. Quinto, detener las reformas agrarias, y reprivatizar las tierras.
Sexto, aplicar una política de "adelgazamiento", que consiste en una afinación de las
estructuras gubernamentales más presentables, combinadas con una reglamentación
coercitiva de las actividades del movimiento sindical, campesino y asociativo. Desde
los años noventa, se aplican técnicas de "descentralización", que implican el
desentendimiento del Estado central y la administración con base en recursos propios
(se conciben las comunidades como "centros de ganancias" que deben equilibrar sus
recursos).

185
Hay un desafío contra
los poderes hegemónicos

Por James Petras


Entrevista publicada en "El Mundo" realizada por Fernando Múgica

MADRID.- No usa el tono de un predicador. Habla mirando a los ojos con una voz
suave y persuasiva. Se sabe la lección. Ha dedicado muchos años de su vida a
estudiar los fenómenos sociológicos y políticos en Latinoamérica. En nuestro país
causó impacto con lo que se conoció como el Informe Petras, un estudio sobre el
cambio de la composición de la fuerza del trabajo durante los últimos 25 años en el
Estado español. Ahora ha reflexionado en un libro, La izquierda contraataca, de
ediciones Akal, sobre los conflictos de clases en América Latina en la era del
neoliberalismo.

¿Cuál es el eje de su planteamiento?


Se trata de seguir el fenómeno del surgimiento de una nueva ola de izquierdas muy
sui géneris. Algo muy distinto de la izquierda tradicional a la que estábamos
acostumbrados en el Cono Sur y en los países centroamericanos de los años 60 y 70.
Lo de ahora son movimientos nuevos, alejados de la guerrilla clásica y de los partidos
políticos. Son movimientos sociales con proyectos políticos.

¿Qué tienen en común estos movimientos?


Por lo general son grupos formados por gentes de clase media. No son cinturones de
transmisión de otros proyectos ni se dejan manejar por dirigentes políticos. Padecen
cierta endogamia. Son gente que se ha educado a sí misma. Podríamos calificarlos de
trabajadores rurales. No son analfabetos. Pueden ser jóvenes con educación primaria
e incluso secundaria.

¿Cuáles son sus prioridades, sus preocupaciones?


Están relacionados con la ciudad. Es una respuesta a lo que se ha dado en llamar la
economía global. Fijan sus prioridades en función de problemas agrarios concretos.
Son proyectos orientados al mercado interno. Realizan una función catalítica con
movimientos urbanos, movilizan el sindicalismo dormido. Se preocupan por problemas
concretos, a los que dan soluciones concretas. Estamos hablando de los Sin tierra en
Brasil, los cocaleros de Bolivia o los zapatistas de México

¿Cuál puede ser el futuro de todos estos movimientos?


Pienso que ya están teniendo éxitos concretos. Por ejemplo, en Brasil han conseguido
solucionar, con asentamientos, la educación, el alimento y la vivienda de 250.000
familias. Eso supone, al menos, aliviar los problemas de un millón de personas.
Satisfacen las necesidades básicas de un grupo importante de población. En muchos
lugares pretenden movilizar a las fuerzas sociales de las ciudades. Se trata de un
desafío contra los poderes hegemónicos. Se oponen a la política neoliberal y a lo que
representa el Fondo Monetario Internacional, y lo hacen no con grandes discursos,
sino con soluciones a problemas concretos.

¿Cree usted que conseguirán cambiar las cosas?

186
Bueno, no tiene más que ver el ejemplo de Ecuador. La Confederación Nacional de
Indígenas ha conseguido derribar a un presidente de la nación. Como es lógico, no
han podido dar más pasos porque son movimientos que no tienen armas. Se trata de
una revolución pacífica. Tienen una visión distinta de la democracia y desde luego se
oponen a la intervención de Estados Unidos. Es una alternativa. Los gobiernos en los
últimos 20 años nos han demostrado con sus grandes fusiones y sus impuestos
regresivos que son incapaces de mejorar las cosas, y que sólo sirven para perpetuar la
situación. Y eso lleva al desencanto.

187
El nuevo campesinado revolucionario

El crecimiento, liderado por el campesinado,


de la oposición al neoliberalismo

Por James Petras

Fui invitado a dar unas de las charlas inaugurales en el Segundo Congreso del CLOC
(Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo) que se celebró en Brasil del
3 al 7 de Noviembre del año 1997. Había aproximadamente 350 delegados de
prácticamente todos los países latinoamericanos (solo estaban ausentes Uruguay y El
Salvador). El Congreso marcó un punto de inflexión en la política revolucionaria
latinoamericana al destacar el resurgimiento y el dinámico crecimiento de
movimientos independientes, de base popular, dedicados a derrocar los regímenes
neo-liberales y crear una alternativa humana e igualitaria.
El crecimiento de la masiva oposición, liderada por el campesinado, al neo-liberalismo
es desigual. En algunos países, como Brasil, donde el Movimiento de los Campesinos
Sin Tierra (MST) representa a centenares de miles de granjeros, el movimiento rural
proporciona liderazgo a la lucha nacional. En otros países, por ejemplo Chile, los
movimientos formados por granjeros aún no se han recuperado de la salvaje represión
del régimen de Pinochet y es una fuerza marginal incluso a niveles locales. Uno de los
factores clave que explica la creciente influencia de los movimientos campesinos es su
autonomía e independencia de los partidos políticos y de los "comandantes" de la
guerrilla allí donde solo son meras "correas de transmisión" de la política.
El segundo factor es que abarcan una agenda socio-política nacional. En las
discusiones con muchos de los líderes campesinos en la conferencia de la CLOC (como
también en otros encuentros en los cinco años anteriores) la cuestión fundamental fue
la "auto-determinación", la idea que los granjeros solo pueden liberarse a través de
sus propias organizaciones. La FENOC en Ecuador, el MST en Brasil y la Federación
Campesina paraguaya, que han jugado, las tres, un papel preponderante en la
formulación del debate nacional sobre la reforma agraria, emergieron de la
organización campesina de base, desarrollaron sus propias estructuras y líderes, y no
debían nada a ningún partido.
Por contra, las organizaciones rurales chilenas están ligadas, mayoritariamente, a las
élites de los partidos políticos (Socialistas y Cristianodemócratas) los cuales forman
parte de la coalición de gobierno que implementa una agenda neo-liberal. Estas
organizaciones tienen poca capacidad para organizarse y dependen del Estado para
obtener unos escasos subsidios.
La influencia y poder de los movimientos rurales es evidente:
En Ecuador los movimientos campesino e indígena fueron la punta de lanza de la
movilización que forzó la dimisión del presidente Bucaram, acusado de corrupción y
de tratar de imponer al pueblo una agenda de libre mercado según las directrices del
FMI.
En Brasil, el MST ha instalado a cerca de 150000 familias, lo que representa casi un
millón de personas, sobre tierras sin cultivar a través de la acción directa –esto es, las
movilizaciones de ocupación de tierras. Con sus acciones en 21 estados, el MST ha
llevado la reforma agraria al centro del debate político. Un indicador de su éxito lo
encontramos en recientes encuestas realizadas en Sao Paulo (la ciudad más grande de
Brasil), las cuales indican que cerca del 75 por ciento de la población apoya una
distribución de tierras que favorezca a los campesinos sin tierra.
En Bolivia, los campesinos, particularmente los cultivadores de coca, antiguos
mineros del estaño, han liderado la lucha en defensa de la soberanía nacional y

188
recientemente sus candidatos han arrasado en las elecciones en el área de
Cochabamba.
En Colombia, el ejército guerrillero de base rural, el ejército popular de las fuerzas
armadas revolucionarias de Colombia (FARC), ha extendido su influencia a casi la
mitad de los municipios rurales del país. Aunque, estrictamente hablando, no se trata
de un movimiento rural ya que casi un tercio de sus reclutas proceden de áreas
urbanas, muchas de sus demandas programáticas se centran en temas rurales:
reforma agraria, derechos humanos en el campo, sindicación de los granjeros, etc.
Con cerca de 15000 combatientes, en su mayoría campesinos, es, probablemente, el
ejército guerrillero más potente en el Tercer Mundo en la actualidad y cada vez gana
más fuerza. Es indicativo el hecho que el Departamento de Defensa de los EE.UU.
haya abandonado la ficción que su multimillonario programa de ayudas militares está
dirigido a la lucha contra el narcotráfico. Los EE.UU. han confirmado públicamente
que los envíos de armamento son para reprimir la insurgencia campesina.
En Paraguay, solo la masiva movilización de campesinos y estudiantes bloqueó un
temido golpe militar. La caída en picado de los precios del algodón ha puesto a
centenares de miles de campesinos al borde de la bancarrota. Las políticas de libre
comercio y de promoción estatal de los grandes exportadores agrarios están
perjudicando seriamente a los pequeños productores locales, incitando un ciclo de
ocupaciones de tierra por parte de los campesinos y violentos desalojos militares.
En México, el movimiento zapatista (EZLN) ha reabierto la cuestión de los derechos de
los indígenas, la reforma agraria, y de manera más profunda el rechazo al paquete
completo de políticas de mercado libre promocionadas por Clinton y Zedillo, reforzadas
a raíz de la firma del NAFTA [Acuerdo NorteAmericano de Libre Comercio]. Sin la
sublevación zapatista de 1994, la firma y posterior implementación del NAFTA habría
pasado como un evento ceremonial de las élites. Desde que empezó la implementación
de los acuerdos NAFTA, cerca de un millón de campesinos se han arruinado y decenas
de millones de asalariados han visto reducidos a la mitad sus ingresos. Las demandas
y la crítica del EZLN resuenan por todo el país.

El nuevo campesinado
Los movimientos campesinos contemporáneos no son comparables a los del pasado, y
tampoco encajan con el estereotipo de campesinos analfabetos, locales y tradicionales
luchando con la consigna "la tierra para el que la trabaja". Muchos de los delegados
campesinos e indígenas en el congreso de la CLOC eran personas instruidas (ya sea
autodidactas o con al menos seis años de escolarización formal) y tenían
conocimientos de asuntos nacionales e internacionales. Los nuevos movimientos
rurales tienen una agenda nacional: no solo se preocupan de las cuestiones rurales.
Más específicamente, saben que las políticas de redistribución de tierras solo tendrán
éxito con créditos, asistencia técnica, y mercados protegidos. Reconocen que la alianza
política con clases y organizaciones urbanas es necesaria para transformar el
régimen. No son simplemente "organizaciones económicas". Son movimientos
socio-políticos, que combaten las políticas privatizadoras de libre mercado,
desreguladoras, y promotoras de la exportación. Los movimientos rurales han formado
alianzas políticas con sindicatos y han contribuido a la organización de los habitantes
de los barrios pobres de las ciudades. Las huelgas generales que sacudieron Ecuador
en Febrero del 1997, Brasil en Junio del 1996, Bolivia en Diciembre del 1996, por
ejemplo, se basaban en alianzas entre sindicatos y campesinos indígenas.
En la conferencia de la CLOC la mayoría de los delegados estaban entre los 20 y los 30
años. Se presentaban al congreso dejando moméntaneamente sus luchas regionales y
nacionales. La histórica primera Asamblea Latinoamericana de Mujeres del Campo se
celebró antes que la conferencia de la CLOC y tuvo una asistencia de cerca de 100
delegadas. Sobre un 40 por ciento de los delegados en el encuentro de la CLOC eran
campesinas, la mayoría sobre 20 y 30 y pocos años. Este fue un cambio

189
extraordinario: en el congreso anterior de la CLOC celebrado tres años antes menos
del 10 por ciento de los delegados eran mujeres.
Afortunadamente, los delegados más jóvenes no han conocido las guerras sectarias de
los 60 y los 70 en el seno de la izquierda. Su apoyo a la Revolución Cubana se
fundamentaba en su resistencia a la intervención estadounidense y a su reforma
agraria progresista. Pocos, si es que hay alguno, adquirió de Fidel Castro sus "normas
doctrinales". "Incorporaron" al Che Guevara o Fidel Castro a causas sociales y
nacionales particulares. Así el delegado de los cultivadores de coca mencionó el
antiimperialismo del Che cuando habló de la lucha contra las políticas de erradicación
de cultivos promovidas por la DEA estadounidense. Se citó a Fidel Castro como
precursor de la lucha de los campesinos brasileños en la ocupación de tierras y la
resistencia al desalojo. Así pues, no hay ni repudio ni entronización de revolucionarios
del pasado.
El crecimiento de los nuevos movimientos campesinos afronta retos importantes,
planteados tanto en las sesiones formales como en las discusiones informales. Por
ejemplo, uno de los "slogans" de la conferencia fue "reforma agraria,
anti-imperialismo, y socialismo", aunque los representantes de la organización
guatemalteca (CONIC) me dijeron que era imposible plantear ninguna de esas
cuestiones en Guatemala. "El terror masivo y las continuas operaciones de los
escuadrones de la muerte paramilitares siguen pesando mucho en el mundo rural".
Los acuerdos de paz firmados por los comandantes de las guerrilla dejó a los generales
genocidas inmunes ante cualquier persecución. El sistema político emergente aún
está ligado a las instituciones violentas del Estado (ejército, magistratura y policía
secreta), a las cuales solo se les ha lavado la imagen, dándoles otro nombre y
reorganizando su personal.
"La principal prioridad es crear una organización que haga de paraguas a la docena de
movimientos campesinos surgidos en los últimos años. Tenemos que moderar nuestra
actividad para no poner en peligro el precario y muy limitado espacio político que
ocupamos", comentó un líder rural. Los fondos para cuestiones rurales de la ayuda
estadounidense se han usado para crear organizaciones rivales de los movimientos
campesinos militantes y para animar a las agrupaciones a pensar en términos de
"proyectos" y no en la reforma agraria.

Cultura y revolución
Las cuestiones culturales, particularmente las demandas de una autonomía territorial
por parte de los indígenas, reconocimiento de sus religiones, lenguas y sus economías
de base comunitaria fueron cuestiones centrales planteadas, especialmente, por las
delegaciones ecuatoriana, boliviana y guatemalteca. Una líder campesina boliviana
habló de la naturaleza religiosa y sagrada de la producción de la coca, en la cual ella
se involucró para ayudar a su familia. Los guatemaltecos se hicieron eco de una
preocupación común de todas las delegaciones campesinas indígenas acerca de un
mayor derecho al auto-gobierno.
Lo que sí quedo claro, sin embargo, en el curso de las discusiones, fue las profundas
diferencias entre estos militantes y las figuras públicas que los grandes medios
occidentales presentan como "portavoces de los indígenas". Por ejemplo, los bolivianos
hablaron despectivamente de su "vice-presidente de habla quechua", el cual se llena
la boca con los indígenas y trabaja para los extranjeros ricos. Los guatemaltecos
fueron muy críticos con Rigoberta Menchú por desligar su abrazo a los simbólicos
cambios culturales "Mayas" de las grandes cuestiones político-económicas y de
derechos humanos. Y los líderes ecuatorianos de la FONIC-I criticaron a dos líderes
indígenas del movimiento paraguas CONAI que cedieron para formar parte del
régimen corrupto y partidario del libre mercado de Bucaram. Los líderes de los
movimientos indígenas presentes en el congreso de la CLOC no eran víctimas de la
política de la "identidad cultural" diseñada para dividir y comprar a los líderes locales

190
con la idea de subvertir las demandas de los movimientos sobre el derecho a las
tierras.
Los nuevos movimientos han sido profundamente influenciados por las doctrinas
sociales de la Iglesia. En una de las sesiones plenarias, Fray Beto, el teólogo católico
brasileño, preguntó cuántos de los delegados habían sido influenciados por las
enseñanzas religiosas: sobre un 90 por ciento de los delegados levantaron la mano. La
religiosidad popular, fusión de las lecciones bíblicas y de los valores religiosos, ha
tenido un efecto directo estimulando a la nueva generación de líderes rurales, junto
con el marxismo, los valores comunitarios tradicionales y las modernas ideas
feministas y nacionalistas. La disciplina organizativa, integridad personal, y el
compromiso moral que infunde gran parte del movimiento proviene de su anterior
substrato religioso, aunque la mayoría de los militantes se encuentran muy lejos de la
conservadora jerarquía de la Iglesia y del Vaticano.
El éxito de la Asamblea Latinoamericana de Mujeres Campesinas se manifestó en la
respuesta abrumadoramente favorable a sus propuestas por una presencia equitativa
en todos los niveles de la organización campesina (de la internacional a la local) y en
todas las instancias del proceso de reforma agraria (desde los títulos de propiedad
sobre las tierras al liderazgo de cooperativas). Las energías y el entusiasmo desatado
proporcionaron una vitalidad adicional a las propuestas para una acción coordinada
continental acerca de las demandas rurales.
La nueva militancia de mujeres campesinas se manifestó con otros ejemplos. Una
delegada del movimiento campesino de la Cochabamba describió la lucha de los
cultivadores de coca contra la campaña de erradicación dirigida por los EE.UU. "Este
año ya han asesinado a varios de nuestros miembros y a uno de nuestros líderes.
Hemos resistido y continuaremos resistiendo. Estoy ayudando a mi anciana madre y a
mi único hijo en mis cuatro acres. Negociamos con el gobierno un pacto a cambio de la
erradicación de 7000 acres dedicadas a la producción de la coca y el gobierno
prometió financiar actividad económica alternativa, incluyendo una fábrica para
emplear a los granjeros desplazados. Hemos reducido en 3000 acres la zona de
producción de coca pero aún ni siquiera se ha comenzado a construir la fábrica. Nos
la han jugado otra vez. Ahora nos amenazan con enviar a los militares a masacrarnos
y erradicar los cultivos de todas nuestras tierras sagradas, dejándonos en la miseria.
Quiero aprender a usar un arma. Porque quiero ser capaz de formar parte de la
resistencia armada cuando llegue la invasión del ejército".

Militarización y represión estatal


Los regímenes neo-liberales y los que les apoyan en Washington han respondido a los
crecientes movimientos rurales militarizando el campo: hay 40000 soldados en
Chiapas, México, además de los, al menos 5, nuevos grupos paramilitares desde 1995.
En Colombia, el ejército ha armado decenas de grupos paramilitares, aterrorizando y
desplazando varios centenares de miles de campesinos a los que se ve como
potenciales o reales simpatizantes de las FARC. En Perú, el ejército, con el apoyo de
los EE.UU., ocupa tres cuartas partes del campo y el presidente Fujimori celebra sus
conferencias de prensa y sus reuniones de altos vuelos en los cuarteles. En Bolivia,
los militares, secundados por consejeros de la DEA estadounidense, han masacrado a
los cultivadores de coca y están saturando la región para un gran asalto sobre un
territorio en el cual hay unas 40000 familias cuyo único medio de vida es el cultivo de
la hoja de coca.
Es transparente la responsabilidad de Washington en la militarización de las zonas
rurales latinoamericanas, con el consiguiente crecimiento de la violencia. La apuesta
de Clinton por los mercados perjudica a los productores rurales locales que se ven
arruinados por las baratas importaciones de cereal y grano estadounidenses. La
financiación por parte de la Casa Blanca de las estrategias en pro de grandes negocios
agrarios dedicados a la exportación está convirtiendo el campo en una enorme

191
plantación desplazando campesinos y granjeros indígenas comunales. Aquellos que no
son desplazados por el mercado, aquellos que deciden quedarse y organizarse o
dedicarse a cultivos alternativos que son comercializables, son expulsados por fuerzas
militares y paramilitares entrenadas por los EE.UU. Si algo está claro en
Latinoamérica es que los activistas rurales se han dado cuenta de la complicidad de la
administración Clinton con algunas de las políticas económicas más perniciosas que
han experimentado. Con la subvención por parte de Washington de la creciente
militarización del continente, Clinton puede superar el sangriento record de Reagan de
275000 muertos centroamericanos en los años 80.
Pero los nuevos movimientos campesinos han crecido, a pesar de la represión de los
nuevos regímenes civiles. En Santa Carmen hubo una ocupación de tierras en la cual
los campesinos estaban aclarando el terreno con sus machetes y se alimentaban en
una cocina comunitaria. En agosto del año 1996, el ejército ocupó el territorio y mató
a tres campesinos, destruyó sus casas y sus cosechas, y echó a decenas de familias
del territorio. Varios meses después los campesinos re-ocuparon las tierras y
organizaron una conferencia nacional a la que asistieron un millar de personas que
incluían a estudiantes, profesionales, hombre de negocios progresistas y campesinos
procedentes de todo el país. Formaron un comité de coordinación nacional para la
reforma agraria.
Del mismo modo, en Brasil, en Para, 18 campesinos sin tierra que bloqueaban
pacíficamente autopistas fueron masacrados por la policía militar por orden del
gobernador. Un fotógrafo grabó en vídeo los hechos. Inmediatamente se produjo una
protesta nacional. Manifestaciones masivas tuvieron lugar en Sao Paulo, Rio, y en
otras ciudades. Las encuestas de opinión mostraron un apoyo abrumador al MST. El
MST organizó una marcha sobre la capital y a ella se le unieron unas 100000
personas, incluyendo sindicalistas y habitantes de los barrios pobres. El presidente
Cardoso, quien denunció el MST como un "movimiento anacrónico" luchando por
batallas anticuadas (como la reforma agraria), encaró las masivas protestas, e invitó a
uno de los líderes al Palacio Presidencial para discutir la mejor manera de
implementar las reformas. La mesa nacional formada por 15 miembros apareció en
público para demostrar que no había un solo líder y rechazó la oferta de Cardoso de
firmar un acuerdo que suspendiese las ocupaciones de tierras a cambio de asentar
49000 familias acampadas en tierras en litigio. Como dijo después Joao Pedro Stedil,
un líder del MST, "es necesario negociar pero nunca al precio de desmobilizar al
movimiento. Si así lo hiciéramos, no habría nada que negociar en el futuro."
Pero no todos los movimientos campesinos se encuentran en situación de responder a
la represión de los escuadrones de la muerte. Un líder campesino de Colombia habló,
en el congreso, del exterminio sistemático de activistas campesinos y de sus familias
por parte de grupos paramilitares que sospechan que cualquier partidario de la
reforma agraria o de los que abogan por los derechos humanos es un simpatizante de
la guerrilla disfrazado porque las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia) también apoyan esas demandas.
En Perú, la Confederación Campesina de Perú (CCP) se encuentra en el proceso de
reagrupar sus fuerzas, diezmadas por los asesinatos del régimen de Fujimori, de
Sendero Luminoso, la fanática secta maoísta, y las divisiones provocadas por los
partidos políticos que buscan sacar provecho de sus miembros. En algunas regiones la
CCP ha organizado "rondas campesinas" [nota: en español en el original], grupos de
auto-defensa campesinos para resistir a las fuerzas paramilitares y las "acciones
ejemplarizantes" de los sectarios de Sendero. López y otros campesinos son críticos
con las trayectorias de anteriores líderes de su movimiento que ganaron un sillón en
las elecciones. "Cuanto más cerca del parlamento, más lejos del pueblo".

ONG

192
Las ONG crean muchos problemas a las luchas de los campesinos: existe mucho
financiamiento exterior ligado a practicar políticas compatibles con el libre mercado;
centrarse en proyectos locales más que en cambios estructurales (léase reforma
agraria); el énfasis en las estrategias de auto-explotación y auto-ayuda en lugar de
salud pública universal, educación y promoción de la vivienda.
Los activistas y los líderes campesinos han descrito como las ONG competían con los
líderes rurales, dividiendo a las comunidades, y se ganaban a los activistas con sus
fondos. Una activista brasileña habló de los esfuerzos de las mujeres del MST para
formular una estrategia común en el Encuentro Latinoamericano de Mujeres
Campesinas. "Propusimos una estrategia unitaria sobre reforma agraria, un papel
activo en el liderazgo en la lucha relacionada con la ocupación de tierras y una
estrategia de confrontación con el rol represivo del estado. En el encuentro no se
consiguió alcanzar un acuerdo", dijo, "a causa del comportamiento manipulador de las
mujeres profesionales de las ONG, que querían controlar la agenda y limitarla
exclusivamente a la cooperación internacional y constreñir la lucha a cuestiones
feministas exclusivamente lo que significa no apoyar la reforma agraria, ni el
anti-imperialismo ni el anti-neoliberalismo".
Continuó describiendo a las feministas profesionales de las ONG como "autoritarias y
con mentalidad colonialista; no tienen a nadie detrás excepto sus ricos financiadores
extranjeros". Un líder campesino ecuatoriano comentó "Yo no tengo ninguna objeción
a la financiación de nuestro movimiento por la reforma agraria por parte de ONG
extranjeras si eso es lo que quieren hacer. Pero es ofensivo que impongan sus
prioridades y financien a profesionales de nuestro país para que vengan y socaven
nuestra lucha".
Los campesinos han aprendido del pasado que incluso profesionales progresistas
bienintencionados han usado su apoyo a los campesinos para cimentar una carrera
profesional lucrativa en la política como expertos o asesores en materia exterior. Eso
no quiere decir que los campesinos den la espalda a los intelectuales o profesionales.
La principal diferencia es que quieren que los intelectuales sean un recurso añadido
para los movimientos, en vez que los movimientos sirvan de trampolín a los
profesionales e intelectuales para obtener becas del extranjero.

Alianzas urbano-rurales
El aspecto más prometedor de los nuevos movimientos rurales es la comprensión que
han alcanzado sobre los límites de los "movimientos campesinos" estrictamente
confinados a las cuestiones del campo. Todos los grandes movimientos campesinos
están haciendo un esfuerzo concertado para construir una base urbana de apoyo y
para coordinar las luchas rurales y las urbanas. En Ecuador, la FENOC está envuelta
en la lucha para elegir una asamblea constitucional, reflejando los intereses de los
pobres del campo y de la ciudad. La Federación Campesina paraguaya ha formado un
Fórum Sobre la Reforma Agraria que incluye estudiantes, profesionales, y gente de
negocios. Han extendido sus horizontes políticos para oponerse al capitalismo de libre
mercado y a la élite narco-capitalista. En Bolivia, los cultivadores de coca han formado
un nuevo partido político, la Alianza para la Soberanía del Pueblo. La Alianza
consiguió la victoria barriendo en todas las regiones dedicadas al cultivo de la coca,
alcanzando alrededor de un 60 por ciento de los votos y eligiendo a Evo Morales como
representante en el Congreso.
En Brasil, el MST ha comenzado un esfuerzo sistemático de cara a organizar las
inmensas favelas , los grandes asentamientos marginales que circundan Sao Paulo,
Rio, y otras grandes ciudades. Han encontrado mucha receptividad entre los
favelados, principalmente a causa de sus exitosas luchas rurales y del hecho que
muchos de los favelados son emigrantes recientes del campo. El MST no solo se centra
en demandas inmediatas de títulos de propiedad de tierras e infraestructura (luces,
agua, carreteras pavimentadas, transporte público, etc.), sino también en la educación

193
política en escuelas que formen para el liderazgo político y el desarrollo de una
perspectiva anti-capitalista basada en la comprensión de la naturaleza explotadora del
capital, sea de bienes raíces o financiero. Tienen la esperanza de evitar el patrón
previo según el cual los líderes que encabezaron una lucha valiente y fueron elegidos
para el Ayuntamiento seguidamente se dedicaron a construir máquinas electorales
basadas en políticas clientelistas.
El MST ve a su proyecto para la organización urbana como parte de la lucha política
nacional. Con ese fin, han formulado un programa llamado "Proyecto Brasil" que se
basa en la inversión de las más importantes contra-reformas del mercado libre:
renacionalización de las industrias básicas (petróleo, telecomunicaciones, etc.), la
socialización de los centros estratégicos de la economía (bancos, comercio exterior) y
una reforma agraria integral, que limite las exportaciones baratas y promocione
enlaces entre cooperativas y plantas industriales de procesado de alimentos.
Ganarse a las ciudades no es un camino fácil. Hay obstáculos: la clase media urbana
e incluso los sindicatos aún tienen una visión condescendiente para con el
campesinado. Hoy en día son los trabajadores rurales quienes están desafiando la
creencia tradicional que los líderes de la clase trabajadora urbana son la vanguardia
designada para el cambio histórico. Los líderes campesinos actuales están buscando
una alianza con los trabajadores de la ciudad, como también con los habitantes de las
enormes bolsas de pobreza urbanas para fijar un programa común en el cual las
cuestiones agrarias ocupen un lugar central. El internacionalismo de viejo estilo ligado
a una patria socialista ha sido reemplazado por un nuevo internacionalismo
voluntario, descentralizado y consultivo en el cual florecen culturas diversas y luchas
comunes se forjan no a través de líderes carismáticos sino por el constante trabajo de
organización y el heroísmo diario, con campesinas y campesinos viajando día y noche
a los pueblos de Guatemala, a los altiplanos de Ecuador y a las enormes extensiones
de Brasil, enseñando, aprendiendo y creando una nueva política revolucionaria de
liberación social y realización espiritual.

194
El imperialismo resurgente:
El problema principal del nuevo milenio

Por James Petras

Mitos desafiantes y cuestiones sin respuesta que se presentan


Mito 1. El neoliberalismo es un fenómeno universal.
Mito 2. El capitalismo mundial está en crisis.
Mito 3. La globalización define el nuevo orden mundial.
Mito 4. La crisis del capitalismo no acaba.
Mito 5. Los regímenes del centro-izquierda representan una tercera vía entre el
«neoliberalismo» y el socialismo de estado.
Mito 6. El mundo está dividido en tres grandes bloques que compiten entre ellos
(EEUU-Japón-Europa).
Mito 7. La hegemonía de los EE.UU. está en declive en Europa, en Asia y en América
Latina.
Mito 8. Las luchas nacionales y de clase han pasado de moda; las políticas de
identidad organizadas a escala internacional son sólo aproximadamente viables.

Cuestiones sin respuesta


1. Si el neoliberalismo es universal, ¿cómo se explica la continuación de las cuotas de
proteccionismo en numerosos productos agrícolas e industriales en los EE.UU. y en
Europa?
2. Si el neoliberalismo es una doctrina aplicada de manera selectiva, ¿quién decide
cuándo y dónde es aplicable?, ¿qué nos dice esto de la organización del poder en la
economía política internacional?
3. Si el «capitalismo mundial» está en crisis, ¿cómo se explica su crecimiento
ininterrumpido, aumentando las ganancias e incremen-tando el poder de EE.UU. y de
Europa Occidental? ¿Deberíamos continuar escribiendo/hablando de una crisis
capitalista «mundial» o de una crisis capitalista de una nación en particular?
4. Si tanto en Europa como en América el capitalismo se está expandiendo y
prosperando, y el resto del mundo está en crisis, ¿cómo se explican las diferentes
trayectorias político-económicas? ¿Qué teoría puede explicar el hecho de que haya
prosperidad y crisis, y sus interrelaciones?
5. ¿Qué teoría explica el nuevo orden mundial emergente en el que el poder militar y
económico están concentrados en los EE.UU., la globalización o el imperialismo? ¿En
qué sentido están dominando los principales medios -corporaciones multinacionales
(CMN) y bancos multinacionales (BMN)- el comercio internacional y los flujos de
capital global y/o nacional?
6. Si la crisis actual del capitalismo representa el final del neoliberalismo, ¿cómo se
explican las nuevas medidas neoliberales más radicales? ¿Cuál es el problema, el
capitalismo o las «soluciones» adoptadas para «reestabilizar» el capitalismo? En otras
palabras, ¿se ha convertido la recuperación del capitalismo en un medio para
aumentar la crisis para los trabajadores, agricultores y la clase media? ¿Cómo
explicamos la mejora de ciertos indicadores macroeconómicos para los grandes
inversores extranjeros y nacionales, y el declive de los indicadores macrosociales para
las clases asalariadas? El final de la «crisis» del capitalismo, ¿puede significar una
posición estructural mucho más baja para los trabajadores y los agricultores?
7. ¿Por qué la «tercera vía» de Blair/Clinton y sus seguidores en Europa/Asia/América
Latina lleva a una intensificación de recortes en programas sociales, a guerras

195
imperialistas agresivas y a una mayor concentración de riquezas y poder en las
grandes corpora-ciones? ¿Qué conexión hay entre la «tercera vía» y el neoliberalismo?
Si la «tercera vía» es una intensificación y una extensión del neoliberalismo, ¿por qué
niegan su paternidad sus autores ideológicos?
8. Si, tal y como muchos defensores de la globalización mantienen, la lucha
nacionalista y de clases está anticuada, ¿cómo se explica el virulento crecimiento del
poder imperialista y de las intervenciones militares? Los nuevos movimientos
sociopolíticos basados en identidades étnicas o religiosas, ¿han resuelto o han
intensificado las crisis económica, militar y política? Las frecuentes conferencias y
reuniones internacionales de las ONG, ¿han tenido algún impacto en las políticas de
sus gobiernos? Los movimientos nacionalistas, ¿han tenido más éxito movilizando a la
gente para la lucha? ¿Qué relación hay entre el incremento de movimientos
nacionalistas y la creación de la solidaridad internacional?
Estas cuestiones plantean un reto a los mitos dominantes que están actualmente en
boga entre los intelectuales y que son propagados por los mass-media. Las respuestas
a estas cuestiones no sólo son de importancia a nivel intelectual, sino que son
centrales a la hora de desarrollar una alternativa ante el nuevo orden imperial
resurgente.

196
El menenismo: El contexto internacional
de la década de los 90

La década de los 90 fue el período más espectacular en todo el siglo XX en lo


relacionado a la transferencia de riqueza de América Latina a los Estados Unidos y
Europa. Fueron los años durante los cuales una importante cantidad de presidentes
surgidos de elecciones sufrieron distintas suertes: algunos fueron juzgados y
condenados por fraude y enriquecimiento ilícito (Collor de Mello en el Brasil, Pérez en
Venezuela y Bucaram en el Ecuador); otros fueron públicamente identificados con
asesinatos y narcotráfico (Salinas en Méjico), drogas y contrabando (Jaime Paz en
Bolivia), y venta fraudulenta de empresas públicas (Cardoso en el Brasil). La
presidencia de Menem tuvo la particularidad de combinar todos los vicios de sus
colegas presidentes, con una diferencia: mantuvo el apoyo de Wall Street, la
Comunidad Económica Europea y las más importancias instituciones financieras
(FMI, Banco Mundial, BID). Menem es parte de la corte de presidentes
latinoamericanos responsable de haber vendido a precio vil los recursos públicos más
lucrativos en la historia de la región. De esta manera, el menemismo es parte de un
fenómeno más genérico, el "peonismo (servilismo) político": la utilización de la
presidencia al servicio de las demandas y el espíritu adquisitivo de las corporaciones
multinacionales. Comprender al menemismo es enfocarlo como un fenómeno
relacionado con un patrón general de comportamiento en América Latina. Los
presidentes de Méjico, Brasil, Chile, Venezuela, Ecuador, etc. sirvieron de
instrumentos para hacer que la década del 90 haya sido la más lucrativa para los
bancos y multinacionales de los Estados Unidos y Europa: cerca de un trillón de
dólares en ganancias, pagos de intereses de la deuda, excedentes comerciales y pagos
en concepto de regalías, sumados a la venta de la mayor parte de los activos de las
empresas más valiosas, y la transferencia del control del grueso de los mercados
internos. El peonismo político presidencial ha enriquecido a las clases capitalistas de
los Estados Unidos, Europa y el Japón hasta un grado sin precedentes, al tiempo que
redujo de forma sistemática el estándar de vida de las tres cuartas partes de la
población.
La política de Menem al servicio de las multinacionales fue representativa de todo el
período en la región, ya que éste, al igual que Fujimori y Cardoso, pudo obtener
durante una década un poderoso apoyo externo a su personal mando autoritario.
Dentro de este subgrupo de presidentes autoritarios, el dominio de Menem se basó en
una mezcla de intimidación política a través de agencias de inteligencia policial,
control del Estado a través del partido peronista y utilización del paternalismo estatal
para controlar la pobreza urbana. Menem, como Cardoso en el Brasil y Salinas en
Méjico, representa una ruptura radical con las instituciones "nacionalistas y
populares" de su país: el completo desmantelamiento de los programas de bienestar
social y la venta de empresas públicas. La personal idiosincrasia de Menem, su
extravagante pillaje del tesoro público para sacar fondos para sus placeres personales,
los nexos de su familia con el tráfico de drogas y el contrabando, y su imagen
estrafalaria de playboy, no nos debería distraer de su más consecuente conducta en lo
atinente a la transformación de la Argentina en una sociedad altamente polarizada y
totalmente dependiente del capital financiero de los Estados Unidos. Menem, como
sus pares en América Latina, fue responsable de la más impresionante era de
depredación extranjera y ganancias hechas por inversores extranjeros en el siglo
pasado; igualmente importante es el hecho de que fortaleció una corte poderosa de
inversores argentinos, financistas y especuladores que establecieron los parámetros
económico-políticos que todo futuro político capitalista se verá obligado a seguir. Su
legado, es decir, la economía altamente dependiente y vulnerable, significa que
cualquier desvío en política podría provocar un colapso del edificio financiero y la

197
huida del capital especulativo. El menemismo hizo que cualquier reforma capitalista
resulte inviable: este legado ha polarizado las opciones económicas entre el
capitalismo neoliberal o el socialismo.
Si, como creemos, al "menemismo" se lo encuentra en la mayoría de los países
latinoamericanos, la explicación no puede atribuirse a la idiosincrasia del presidente
argentino, sino a una serie de factores generales que afectan a América Latina en su
conjunto. El surgimiento del "menemismo continental" se explica por dos factores, uno
externo y otro interno: el primero se relaciona con el resurgimiento del imperialismo
de los Estados Unidos y Europa, después del retroceso temporal durante los años 70.
Este retroceso se da a partir de su derrota en Indochina, el resurgimiento del
radicalismo islámico en Irán, los movimientos de liberación nacional en el sur de
África y el breve florecimiento de regímenes populares en el cono sur de América
Latina. De cualquier manera, a finales de los `70 el imperialismo norteamericano y
europeo lanzó una exitosa contraofensiva, que logró aislar los procesos revolucionarios
de Indochina e Irán, acabar con los regímenes progresistas de América Latina y
destruir la promesa de liberación en Angola, Mozambique, etc. Esta contraofensiva
culminó en la restauración del capitalismo en la Unión Soviética, el este de Europa y
China. Con el capitalismo en ascenso y el socialismo en retirada, el imperialismo
norteamericano "radicalizó" su agenda política: se implementó una política coordinada
para destruir los Estados capitalistas nacionales a través del uso combinado de
instituciones financieras internacionales, dictaduras militares complacientes e
intervenciones estatales imperialistas. De esta forma, uno de los factores clave que
influenciaron en la aparición del "menemismo continental" es el resurgimiento de un
imperialismo "radicalizado, sin el impedimento de una izquierda en retirada política y,
en algunos casos, militarmente derrotada.
El segundo factor, interno, que influenció en el surgimiento del "menemismo
continental" es la aparición en América Latina de una nueva clase capitalista
transnacional (NCCT), que no mira más al mercado interno como su principal fuente
de ganancias, ni tampoco busca protección del Estado: está ligada al capital exterior a
través de joint ventures, invierte la mayor parte de su capital en el exterior y obtiene
principalmente sus préstamos de bancos extranjeros. En pocas palabras, la NCCT
opera en los mismos circuitos financieros del capital extranjero, moviendo sus fondos
dentro y fuera de América Latina al igual que los especuladores extranjeros. Esta
nueva clase capitalista transnacional de América Latina comparte los mismos
intereses económicos y perspectivas políticas que el capital extranjero, con la única y
principal diferencia que está enraizada en la estructura político-económica del
subcontinente, es decir, tiene un pie en éste y otro en los Estados Unidos o Europa.
Ocupando posiciones estratégicas en las finanzas, la industria y el comercio, la NCCT
no es simplemente el "comprador" capitalista del pasado, ya que está en condiciones
de influenciar los flujos de inversión y comercio dentro del subcontinente y, de esa
manera, en posición como para precipitar una "crisis"-hiperinflación, salida de
capitales, etc.-, para minar cualquier régimen capitalista que pretenda imponer el
viejo modelo nacional-populista.
El "menemismo continental" es la expresión de la ascendente NCCT en América Latina
y de la disolución de la vieja "burguesía nacional". La ruptura de Menem, Cardoso y
Salinas con el anterior modelo nacional-popular y su adaptación al modelo neoliberal
corresponde al ascenso de la clase capitalista transnacional latinoamericana como
nueva referencia sociopolítica, determinante de cualquier desarrollo capitalista.
En síntesis, la aparición del "menemismo continental" en década pasada, coincide con
la transformación interna de la clase capitalista y la radicalización del resurgido
imperialismo euro-norteamericano. La "coincidencia de intereses" entre estos dos
fenómenos refuerza el ascenso del menemismo continental.
El argumento de que no hay alternativa al neoliberalismo se basa en el hecho de que
no existe un poder capitalista viable capaz de sostener un modelo de desarrollo
alternativo con el ascenso de la NCCT. Su corolario es que el resurgimiento del

198
imperialismo internacional ha eliminado la alternativa socialista en dicho ámbito. En
este caso, se identifica al "socialismo" con los regímenes de la ex Unión Soviética. El
ascenso de la NCCT en América Latina es consonante con los intereses del capital
multinacional y sirve de orientación a cualquier político capitalista que sea elegido
para gobernar. La convergencia de estas fuerzas internas y externas explica por qué
líderes políticos de distintos orígenes o adscripciones partidarias -ya sean
socialcristianos, socialdemócratas, nacional-populares, etc.-, terminaron convergiendo
en su totalidad en el neoliberalismo.
En el contexto de la Argentina posdictatorial, el régimen de Alfonsín fue una muestra
palpable de las demandas de poder de la nueva configuración capitalista: allí se
juntaron la falta de habilidad de expresidente argentino para acelerar las propuestas
neoliberales, su breve flirteo vía Grinspun con una moderada dosis de políticas
reformistas y su debilidad para acabar con la dirigencia sindical propulsora de
huelgas que ocasionaban perjuicios económicos -la huida de capitales, las crisis y la
"falta de confianza". El eje de la "estabilización" de Menem apuntó a un objetivo
político -romper la resistencia popular, con vistas a cumplir con todas las propuestas
de la NCCT y las del capital imperialista: privatización, recorte social drástico,
flexibilidad laboral, etc. El nombramiento de un gabinete ultraliberal, una vez
alcanzada la primera victoria electoral menemista, fue la señal de que la NCCT era el
único punto de referencia para su política económica.
Situaciones políticas similares a las Menem se dieron en el Perú con Fujimori y en el
Brasil con Cardoso. El capital precipitó una crisis contra los débiles regímenes
"nacionalistas" de Alan García en el Perú y de Itamar Franco, en el Brasil.
Consiguientemente, los nuevos presidentes electos, que habían desarrollado su
campaña en base a programas populistas, procedieron a implementar programas de
estabilización orientados a crear el clima para la privatización drástica.
Menem fue el líder de la segunda ola de neoliberalismo: estableció la conexión
explícita con el capital extranjero e introdujo las nuevas políticas autoritarias a fin de
asegurar la implementación de sus políticas. En primer lugar, eludió al Congreso,
privatizando por decreto; en segundo lugar, intervino en el ámbito judicial para
asegurarse jueces complacientes; en tercero, impulsó la reforma constitucional para
asegurar su reelección. Este patrón de ejercicio autoritario del poder fue seguido
subsecuentemente en el Perú y el Brasil. De esta manera, al tiempo que las fuerzas
imperialistas externas y la NCCT interna intervenían para darle forma a los
parámetros de acción política de la segunda ola de neoliberalismo menemista, el
régimen político de Menem conformaba una configuración institucional
político-económica que permitía la implementación de las políticas neoliberales sin
ninguna oposición popular o democrática. El neoliberalismo ha avanzado en dos olas
en América Latina: la primera, llevada a cabo por Pinochet en Chile y más tarde
retomada por Martínez de Hoz en la Argentina, estableció las bases para el
surgimiento y la hegemonía de la NCCT latinoamericana, en alianza con las
corporaciones multinacionales de los Estados Unidos y Europa. Esta primera ola creó
una "cabeza de playa" o un nuevo punto de referencia en las postrimerías de los `70
para la ofensiva imperialista, que coincidió con el resurgimiento de los políticos
electoralistas tradicionales.
El menemismo representa el arquetipo de la segunda ola de neoliberalismo:
totalmente servil con los poderes de arriba -corporaciones multinacionales y NCCT-, y
represivo frente a las fuerzas populares de abajo, un ejemplo de la clásica
personalidad autoritaria analizada por Theodore Adorno. Menem fue pionero del
peonismo presidencial en el supuesto de que su servilismo incondicional al
imperialismo le aseguraría una posición "privilegiada", como socio menor, en el
imperio en expansión. La competencia entre los "peones presidentes" de América
Latina en otorgar concesiones y "negocios especiales" socavó toda posibilidad de una
política latinoamericana conjunta en la renegociación de la deuda externa, en la
regulación del flujo especulativo de capitales, etc.

199
En este contexto, la constitución del Mercosur debería ser vista, no como una
estrategia regional, sino como un marco institucional a través del cual las
multinacionales extranjeras, ahora propietarias, podrán expandir sus mercados,
reducir pagos de tarifas aduaneras e integrar procesos productivos más allá de las
fronteras nacionales. Lejos de ser una alternativa "latinoamericana" a la dominación
imperialista, el Mercosur es una herramienta importante para profundizar la
expansión euro-norteamericana dentro de la región. El Mercosur se hizo posible a
causa de la diseminación del menemismo desde la Argentina al Brasil, el Uruguay y el
Paraguay. La convergencia de las políticas neoliberales entre Menem y Cardoso
estableció las bases para una nueva ola de expansión entre las fronteras por parte de
las industrias automotrices norteamericanas y europeas y el control extranjero de las
empresas manufactureras en el Brasil y agropecuarias en la Argentina (de las que
Soros es sólo un ejemplo).
En una retrospectiva histórica, el nuevo y más radical programa de privatización
iniciado por Menem, como líder de la segunda ola de neoliberalismo, desempeñó la
función de profundizar y extender la explotación y adquisición de riqueza por parte de
los Estados Unidos y Europa. Lo que también es claro, de todos modos, es que el
imperialismo euro-norteamericano no ha retribuido a sus sátrapas locales con
ninguna prebenda económica. El servilismo de Menem garantizó, como máximo, la
tolerancia política euro-norteamericana y el apoyo a su régimen hasta el momento en
que su corrupción flagrante y su rufianería política se transformaaron en un estorbo...
entonces, buscaron un sustituto que continuara sus políticas económicas sin los
"excesos" de aquél: de esta forma se explica el apoyo a De la Rúa.
La internacionalización del menemismo, ya sea bajo la forma de peonismo presidencial
o de electoralismo autoritario, ha provocado una serie de confrontaciones sociales
importantes en varios países de América Latina, donde las fuerzas de la izquierda
nacionalista son más fuertes que en la Argentina. Los regímenes políticos en
Venezuela, el Brasil y el Ecuador, que intentaron seguir el modelo de Menem han sido
derribados, derrotados o enfrentados severamente. Este modelo funciona mejor allí
donde las masas puedan ser controladas por un partido de gobierno, donde la
izquierda esté fragmentada y los movimientos sociales sean de alcance local, y donde
la oposición esté ampliamente ligada a los mismos intereses euro-norteamericanos y
de la NCCT.
En Venezuela, el menemismo bajo la forma de los regímenes de Pérez y de Caldera,
colapsó y fue reemplazado por un régimen bastante parecido al nacional-populista,
como el de Chávez. En el Ecuador el régimen de Bucaram fue desplazado del poder
por medio de huelgas generales prolongadas que paralizaron el país. En el Brasil, el
régimen de Cardoso está aislado y desacreditado ya que encuentra una resistencia
nacional diseminada ampliamente a partir del Movimiento de los Trabajadores Rurales
Sin Tierra (MST), los sindicatos (CUT) y el Partido de los Trabajadores (PT).
Sólo en el Perú, donde Fujimori se enfrenta a una izquierda débil y fragmentada y
donde maneja un aparato estatal clientelista fuertemente represivo, encontramos un
menemismo con una fuerza formidable.
Mientras el rasgo general del menemismo crea una profunda contradicción al nivel de
las relaciones nacionales y de clase, las expresiones políticas de estas contradicciones
se manifiestan de acuerdo a la estructura interna de las fuerzas sociales nacionales y
populares. Los resultados políticos y sociales desiguales y diferenciados de la creciente
polarización socioeconómica apunta a la centralidad de las políticas internas de clase
y la lucha de clases como los determinantes principales que conforman una
perspectiva de largo alcance en el desarrollo progresivo de alternativas al menemismo
en América Latina.

Neoliberalismo y cleptocracia
En la Argentina se generalizó el rechazo a la endémica corrupción del régimen
menemista. Es necesario analizar la corrupción general que acompaña a los procesos

200
de privatización en América Latina, y particularmente cómo la nueva configuración de
poder, basada en el predominio del capital extranjero y la dominación imperial, induce
a la corrupción. Una de las principales fuentes de corrupción es el proceso de
privatización: cuánto más amplio y generalizado es el proceso de privatización, es más
factible que se implemente mediante decretos ejecutivos, menos probable que se
sujeten a un control contable público, y hay más oportunidades de que la elite política
se involucre en prácticas corruptas. Hay varias formas a través de las que el proceso
de privatización se presta, en sí mismo, a la corrupción. Primero, en el avalúo de la
empresa pública: se asegura un bajo precio de venta y el favoritismo a un comprador
mediante coimas a autoridades gubernamentales del entorno presidencial. La
transferencia de propiedades públicas a manos privadas frecuentemente involucra el
pago de sumas de dinero a miembros de la familia y "amigos" del presidente. Estos
pagos pueden aparecer bajo la forma de "comisiones" a consultores u otros
mecanismos. La falta de transparencia es resultado del estilo autoritario de toma de
decisiones propio de la elite y de la naturaleza antipopular del proceso de
privatización. De esta forma, los altos niveles de corrupción en el régimen de Menem
son en gran parte una función de su papel de presidente peón del imperialismo
euro-norteamericano, que incluye la privatización masiva y su consecuente
corrupción.
La corrupción masiva y endémica también es el resultado de la concentración de la
propiedad. La ruta tradicional hacia la movilidad social para la clase media se daba,
por ejemplo, a través de la apertura de un negocio, el incremento de la producción y
las ventas, que le permitía acumular riqueza en forma gradual. Con la privatización y
la concentración de la propiedad de la tierra, las finanzas y la industria, el "costo de
ingreso" para involucrarse en negocios exceden de lejos la capacidad económica de
cualquier persona de clase media en América Latina. Imposibilitados de ascender
socialmente a través de la competencia en el mercado, los individuos de clase media
con ambición de ascenso social, ingresan a la política y transforman su cargo político
en un mecanismo para servir al capital extranjero a cambio de comisiones económicas
(coimas, acciones bursátiles, etc.). Ya que los canales de ascenso social están
cerrados, el cargo político se transforma en la única arena donde la clase media puede
competir, obtener una oficina y subir la escalera económica a través de mecanismos
ilegales.
El presidente Menem es el arquetipo de clase media baja provinciana que fue capaz de
convertir su retórica populista en cargo gubernamental y política económica en medio
de una transferencia masiva de riqueza a los bancos extranjeros y a las
multinacionales a cambio de beneficios económicos. En este sentido, la corrupción
política es el principal vehículo de la movilidad social en la era de la monopolización
imperial del mercado. No es simplemente una transgresión de la moral por parte de
individuos imperfectos, sino una condición estructural endémica del modelo
neoliberal.
En el contexto internacional de los `90, la corrupción menemista es la norma de
conducta de todos los políticos que promueven la dominación imperial de las
economías.

Conclusión
Este contexto internacional de la última década del siglo revela una realidad dual: la
profundización de la crisis capitalista para las masas de América Latina, una mayor
concentración de poder de la NCCT nativa y un período de prosperidad sin
precedentes del imperialismo euro-norteamericano. Menem fue un pionero en la
introducción y consolidación de las políticas económicas y las relaciones entre Estados
que promovieron este modelo. Su modelo de peonismo presidencial estableció un
punto de referencia importante a seguir por los otros presidentes latinoamericanos.
Menem fue igualmente importante en establecer un modelo híbrido electoral y
autoritario, en el que las formas electorales democráticas se saturaron de prácticas

201
políticas autoritarias, permitiendo, de esta manera, a los presidentes electos imponer
las preferencias imperiales antipopulares. En conclusión, mientras que la correlación
internacional de fuerzas favorecían la expansión imperial y la extensión de la doctrina
neoliberal, los desarrollos económicos internos (es decir, el ascenso de la NCCT) y los
cambios políticos (surgimiento de figuras políticas innovadoras, serviles y autoritarias
a la vez, al estilo de Menem), resultaban instrumentales a la imposición del modelo
neoliberal.
Sin lugar a dudas, están apareciendo cambios significativos en la correlación interna
de fuerzas de clase nacionales, que están confrontando al menemismo en América
Latina... en el Brasil con el MST, en Colombia con las FARC y el ELN, en Venezuela
con el movimiento de masas chavista, y en la Argentina con los sindicatos disidentes y
los movimientos populares. De cualquier forma, queda claro que, dada la ausencia de
una burguesía progresista, sólo un movimiento socialista basado en las clases
populares puede crear un modelo económico alternativo y viable, y una base duradera
con vistas a un nuevo orden internacional

202
Socialismo en la era del imperialismo

James Petras

Introducción
En un pasado no muy lejano, millones de personas de todo el mundo, buscando
escapar de la tiranía y explotación del imperialismo, encontraron una respuesta en la
construcción de una sociedad socialista. Hoy en día, proponer la alternativa socialista
genera más preguntas que respuestas. Estas preguntas pueden agruparse en varias
subdivisiones: las preguntas más generales contraponen las nuevas y adversas
condiciones "mundial-histórico" políticas, económicas y culturales, al surgimiento de
movimientos y luchas revolucionarias; un segundo grupo de preguntas, que aunque
acepta los aspectos estructurales negativos de un mundo dominado por el
imperialismo, se cuestiona si a nivel micro, se puede desarrollar una subjetividad
socialista; un tercer grupo de preguntas cuestiona si una revolución socialista
triunfante puede desarrollar una estrategia viable en el medio de un mar de
adversarios imperiales o simplemente se enredará en el mercado capitalista. Estas son
preguntas importantes que deben dirigirse a aquellos que se plantean una alternativa
socialista al poder imperial reinante, porque se necesitan respuestas exactas.
Solamente visionar una alternativa "utópica", o evocar un sueño socialista no nos va a
llevar muy lejos y será muy difícil que convenza a alguien excepto a aquellos que ya se
encuentran entre los iniciados. Más importante aún, las utopías concebidas
individualmente generalmente están confeccionadas por intelectuales divorciados de
las luchas populares, y sus ideas están tan desconectadas de las experiencias y
necesidades de las clases populares como lo está su vida diaria. Antes de
embarcarnos en una discusión sobre las posibilidades históricas de una
transformación socialista, será de utilidad especificar las preguntas más relevantes
presentadas por los escépticos y los adversarios de la alternativa socialista.
El primer grupo de preguntas pone el énfasis en las nuevas restricciones
estructurales. ¿El socialismo es posible en la era del imperialismo? ¿El poder de las
corporaciones globales gigantes puede ser desafiado dentro de países o por países? ¿El
poder de los medios masivos de comunicación Euro-Americanos y la influencia de sus
mensajes propagandísticos sobre los pobres urbanos y rurales puede ser
contrarrestado por formas alternativas de comunicación desde una perspectiva de la
clase trabajadora? ¿Puede crearse una nueva subjetividad revolucionaria?¿Cuáles son
las lecciones históricas de los períodos anteriores de expansión imperial en relación
con la revolución?
Un segundo grupo de preguntas trata sobre los problemas de la subjetividad, la falta
de una referencia socialista o revolucionaria. Las preguntas relevantes a este
cuestionamiento de las posibilidades revolucionarias incluyen lo siguiente. Las
ultimas décadas han demostrado que el aumento de la pobreza masiva y de las
desigualdades no ha llevado hacia la revolución. ¿Podría ser que la movilidad
individual y las relaciones de reciprocidad entre las clases bajas hayan creado formas
alternativas de comportamiento y organización compatibles con el imperialismo?
¿Puede el socialismo reconstruirse sobre la base de experiencias nuevas, nacionales (o
internacionales) a la vista del colapso de la URSS y la conversión de la elite china al
capitalismo? ¿Es el estado un anacronismo trascendido por actores globales
comprometidos con el sistema imperial?
El tercer grupo de preguntas no niega la existencia de oposición al imperialismo o a
muchas de sus manifestaciones negativas pero cuestiona que los revolucionarios y los
socialistas tengan una estrategia alternativa consecuente. Ellos preguntan: ¿existe

203
una estrategia socialista coherente que pueda revertir los actuales intereses
socioeconómicos imperiales creados, y las configuraciones del poder político? ¿Se
pueden revertir las contrareformas neoliberales sin traumas ni crisis? ¿Son las
instituciones socialistas viables en un mar de relaciones capitalistas?¿Los valores
socialistas son compatibles con las operaciones en mercados mundiales o locales?
¿Puede una sociedad socialista organizar su seguridad nacional y su planificación
económica sin caer en gobiernos burocráticos? Estas son las importantes cuestiones
académicas y políticas que plantean los temas fundamentales que enfrenta cualquier
defensor de una alternativa socialista al imperialismo contemporáneo. Sin embargo
existen respuestas, algunas más provisionales que otras, todas argumentando que, a
pesar de todo el escepticismo, dudas y críticas, existen bases sólidas para la lucha por
el socialismo, como una posibilidad objetiva y subjetiva.

Condiciones objetivas para el Socialismo.


Una de las objeciones más fuertes al socialismo se basa en el alto grado de integración
de los procesos económicos; el gran desarrollo de la división social del trabajo. Se nos
dice que hoy más gente forma parte de más sectores económicos, que abarcando una
multiplicidad de países, cooperan en la producción y distribución de todo tipo de
bienes. Puesto de otra forma, se argumenta, la globalización -o en nuestros términos,
el imperialismo- ha roto las limitaciones sectoriales del territorio nacional en la
circulación de bienes y capital, creando, por lo tanto, un mercado y una unidad
productiva interdependiente. En un sentido, esto es parcialmente cierto, en otro es
claramente falso.
La profundización de la producción socializada, en la que muchas unidades
económicas ubicadas en una multiplicidad de lugares cooperan para producir a escala
mundial, es un hecho destacado en el mundo contemporáneo. Pero es falso presentar
esto como una forma cooperativa de producción basada en un mayor grado de
interdependencia. Porque esta cooperación para la producción de bienes está
presidida por un inequívoco segmento de propietarios privados individuales y
administradores de las empresas que toman las decisiones sobre las inversiones
estratégicas y se apropian de los beneficios. Los propietarios privados y los
controladores de la producción socializada no son interdependientes con sus
trabajadores y empleados - ellos establecen las condiciones de trabajo, los niveles de
remuneración y se asignan sus propios ingresos en una forma altamente desigual. El
poder, la propiedad, el prestigio y el factor de ingresos son asignados en una forma
altamente asimétrica basada en relaciones jerárquicas de explotación- no de
interdependencia.
El Imperialismo ha puesto en movimiento dos procesos claros y opuestos: un alto
grado de cooperación social entre los productores como un modo de aumentar la
eficiencia; y una mayor concentración de la apropiación privada de la riqueza que se
produce. Esta contradicción o polaridad creciente entre cooperación para la
producción y la apropiación privada de los bienes colectivamente producidos es
fundamental para el desarrollo de una transformación socialista. Se mida como se
mida, el aumento de eficiencia, las crecientes innovaciones tecnológicas y la creciente
productividad se encuentra en el mayor desarrollo de la división social del trabajo o
producción cooperativa. La principal función de los propietarios privados y los
administradores de las empresas es la apropiación de esta riqueza. La creciente
concentración de la riqueza - la emergencia de una clase de super multibillonarios- se
basa en el creciente número de trabajadores sometidos por este sistema de
producción social: el socialismo está, por tanto, objetivamente situado dentro de la
producción colectiva y la lucha se basa en extender la producción social a la
propiedad y dirección social. La idea de cooperativa productiva es, por tanto, una
parte integral de la producción global pero está mediatizada, defendida, racionalizada
por la clase capitalista dominante que se apropia de su riqueza. El secreto capitalista
de acumulación de riqueza no se encuentra en la genialidad de los capitalistas

204
individuales sino en el vasto ejército de trabajadores, investigadores y empleados que
producen y distribuyen bienes y servicios. El trabajo colectivo puede existir y
prosperar sin ni un solo empresario capitalista incluido William Gates, pero el
capitalista billonario no puede acumular riqueza sin el trabajo cooperativo.
El descubrimiento de la naturaleza social de la generación de la riqueza
contemporánea, sin embargo, mientras proporciona un punto sólido de partida para la
propiedad colectiva no nos conduce en si misma al socialismo, a menos que exista
una comprensión profunda y extensa, una organización y lucha por parte de los
productores directos para resolver esta contradicción. Por lo tanto el argumento de
que la nueva ola de expansión imperial ha descartado la transformación socialista
debido a la extensión de las relaciones de mercado se ha dado vuelta: el mismo
proceso de incorporar a más trabajadores de más países dentro de la división social
del trabajo crea una base objetiva para la acción social por la propiedad social.
La segunda base objetiva para argumentar a favor del socialismo es la naturaleza
crecientemente centralizada de las decisiones políticas. Hoy más que nunca un
pequeño grupo de funcionarios no elegidos tiene más voz y poder sobre un vasto
número de personas en todo el mundo. Los funcionarios de los Bancos Centrales y de
los ministerios de Economía y Finanzas del Imperio Euro-Americano, sus
representantes en las llamadas instituciones financieras (IFI) como el Fondo
Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco de Asia, el Banco Interamericano
de Desarrollo, hacen las políticas macro y micro económicas que afectan
adversamente a miles de millones de personas. Estas elites no elegidas de hacedores
de políticas económicas responden directamente a los intereses de sus
multinacionales y billonarios bancarios. En efecto, estas elites de tomadores de
decisiones se adelantan a los poderes políticos ostensiblemente sostenidos por los
funcionarios elegidos de los estados no hegemónicos. En otras palabras, el electorado
del mundo vota por funcionarios electorales que están subordinados a las elites
económicas no elegidas y que sirven a las instituciones imperiales y sus intereses. El
electorado popular está, en efecto, privado del derecho al voto: las decisiones
estratégicas se toman de forma centralizada por funcionarios no elegidos que
gobiernan por decreto sin representación, deliberación o consulta popular. Por lo
tanto, mientras más y más gente está crecientemente sujeta al gobierno de una elite
centralizada, tienen menos control sobre sus condiciones sociales y económicas. El
divorcio entre la política electoral y el dominio de las elites, entre los beneficios
sostenidos para la elite del imperio y los ingresos y las condiciones sociales en
disminución para la mayoría, establece las bases objetivas para las luchas extra
parlamentarias y abre grandes oportunidades para que las fuerzas revolucionarias
cuestionen las pretensiones oligárquicas de que capitalismo y democracia son
términos coincidentes. Objetivamente la vasta centralización del poder oligárquico
proporciona las bases para demostrar que la democracia solo puede recuperarse bajo
el socialismo.
Si las contradicciones de las estructuras imperialistas contemporáneas proporcionan
una sólida base objetiva para el desarrollo de una alternativa socialista, la experiencia
histórica pasada nos proporciona una base más.

La Expansión Imperialista y la Revolución Socialista en Perspectiva Histórica.


El imperialismo es el resultado de los trabajos internos del capitalismo combinado con
oportunidades externas, en parte ellas mismas instrumentos de los políticos
imperialistas. En el pasado como en el presente, la expansión y conquista de los
mercados externos y las fuentes de ingresos estatales han deshecho y rediseñado las
relaciones de clase y las configuraciones del estado para maximizar los intereses
económicos imperiales y las posiciones politico-militares estratégicas. El mismo
proceso de desarrollo capitalista inducido por el imperialismo muy a menudo ha
llevado hacia el desplazamiento masivo de campesinos, relaciones de trabajo de gran
explotación, conflictos étnicos y raciales a diario y desigualdades de clase abismales.

205
Los altos jefes políticos imperiales que dirigen el sistema solo responden ante sus
propias clases gobernantes, provocando conflictos con un gran abanico de clases y
grupos, desde elites pre-imperiales a modernos intelectuales y trabajadores
asalariados. Estos conflictos inducidos por el imperio han llevado a innumerables
revueltas y en algunos casos a revoluciones socialistas triunfantes, particularmente
en períodos de guerras inter-imperialistas, cuando las clases dominantes locales y las
elites gobernantes estaban debilitadas y desacreditadas. El punto teórico es claro, los
sistemas imperiales a gran escala y de larga duración no han inhibido las luchas
revolucionarias ni evitado las revoluciones socialistas.
Las revoluciones socialistas son producto de las guerras imperialistas realizadas por
trabajadores y plebeyos dentro de los países imperiales y también por los pueblos
colonizados o cuasi colonizados.
La famosa Comuna de París fue una prolongación de la Guerra Franco-Alemana de
1870-71, entre viejos y nuevos países imperialistas. La victoria militar alemana y la
conquista de la mayor parte de Francia puso en funcionamiento una poderosa
sublevación popular en París y la consiguiente comuna. Mientras que la Comuna de
París duró apenas unos meses, su organización, legislación y hasta sus errores
sirvieron como modelo práctico para las teorías revolucionarias de Marx y Lenin. La
Primera Guerra Mundial inter-imperialista (1914-18) con sus millones de muertos,
desplazamientos de población, hambre y destrucción puso en funcionamiento
levantamientos populares masivos, protestas y revoluciones. La Guerra, la búsqueda
de conquistas imperiales por medios militares, destruyó los lazos convencionales entre
los líderes burgueses y sus seguidores plebeyos, y minó el control de los terratenientes
sobre los sumisos campesinos. Las revoluciones socialistas se hicieron en Hungría,
Bavaria, Finlandia y Rusia. Soldados y trabajadores se sublevaron en Berlín y en la
flota del Báltico. El poderoso sistema imperial europeo, que dominaba en cinco
continentes y se sostenía en una fuerza armada masiva y en tesoros rebosantes, como
un bastión inexpugnable del poder capitalista, llevó a levantamientos masivos de
trabajadores y campesinos y a una revolución socialista triunfante en Rusia.
En el período entre guerras existió un resurgir del imperialismo, particularmente los
nuevos países imperialistas emergentes de Alemania y Japón, que desafiaron a los
países europeos ya establecidos y a los Estados Unidos en sus regiones de hegemonía.
Los conflictos y conquistas que vinieron a continuación, liberaron una nueva y
poderosa ola de movimientos populares antiimperialistas entre los países destruidos
por la guerra e hiper explotados, particularmente entre los millones de campesinos
desplazados en China, Indochina y Corea. La expansión imperial y el pillaje de la
tierra, minas y unidades productivas intensificado por la guerra, creó un gran ejército
de resistencia revolucionaria, que condujo a revoluciones socialistas bajo el liderazgo
de los Partidos Comunistas nativos en China, Indochina y Corea del Norte. Lo que
comenzó como guerras antiimperialistas se convirtió en guerras civiles en las que
finalmente triunfaron las fuerzas socialistas. En Europa se dio un proceso similar en
Yugoslavia. En otros países la lucha anticolonial se dividió entre regímenes que
consolidaron la relación neo-colonial y otros que buscaron crear estados
nacionales-populares mixtos y no alineados. Es necesario subrayar dos puntos. En
primer lugar, fue precisamente el nuevo y virulento imperialismo con su poderosa
máquina militar y estructuras de estado totalitarias, lo que disparó las revueltas
populares que minaron la dominación imperial. En segundo lugar, los viejos poderes
imperiales europeos y el nuevo imperialismo de Estados Unidos no fueron capaces de
restaurar la hegemonía imperial en varios países importantes (China, la mitad de
Corea e Indochina. El punto teórico es que esta segunda ola de imperialismo, a pesar
de su mayor poder de fuego y humano, el ámbito y la profundidad de su alcance
económico, no pudieron evitar que las revoluciones socialistas transformaran con
éxito la sociedad. Es importante notar en este sentido que las revoluciones triunfaron
a pesar de y no debido a la ayuda de la sociedad colectivista que existía en la URSS. El
mar de relaciones capitalistas no pudo evitar las revoluciones sociales.

206
El período de posguerra que siguió a la Segunda Guerra Mundial fue testigo del
surgimiento del Imperialismo de Estados Unidos a escala mundial, con una red
mundial de bases y alianzas militares, el mayor presupuesto militar y la tecnología
militar más avanzada y empresas gigantes muy capitalizadas preparadas e
involucradas en una expansión mundial para conquistar los mercados extranjeros (el
surgimiento de las llamadas empresas multinacionales). Mientras el nuevo imperio de
los Estados Unidos era capaz de reprimir y vencer a un cierto número de revueltas
populares revolucionarias en todo el mundo, fue derrotado en dos conflictos
importantes (China y Cuba), fue obligado a retirarse en una tercera (Corea) y vencido
temporalmente en otras (Nicaragua, Angola, Mozambique, Chile, Granada, República
Dominicana). Las revoluciones triunfantes tuvieron lugar precisamente en los países
en los que la presencia del Imperialismo norteamericano era más dominante:
Indochina, con 500.000 soldados y decenas de miles de millones de dólares de
inversiones estatales en infraestructura militar. Cuba fue el país con la mayor
concentración de propiedades norteamericanas y una gran base naval (Guantánamo).
Los Estados Unidos aportaron más ayuda militar y asesores durante la guerra civil
China que en ningún otro país desde la mitad a finales de la década de 1940.
Igualmente los Estados Unidos dedicaron cientos de miles de soldados, y miles de
millones de dólares en ayuda para conquistar la península de Corea y tuvieron que
aceptar una negociación para dividir el país.
El punto teórico es que la profundización de la presencia militar y económica del
imperio Norteamericano fue un factor condicionante que precipitó una revolución
socialista triunfante, y no solamente un factor poderoso de inhibición. Respecto a la
relación entre la revolución socialista y la ausencia o presencia del bloque soviético,
debe notarse que todas las revoluciones en el período posterior a la Segunda Guerra
Mundial tuvieron lugar a pesar de la oposición del Kremlin: Yugoslavia, China, Cuba e
Indochina. Mientras que los Soviéticos proporcionaron apoyo importante una vez que
las revoluciones se habían consumado, la caída de la URSS no llevó al colapso de la
revolución en Cuba, si bien la obligó a ajustar su política hacia el capital extranjero y
buscar nuevos socios comerciales. El inicio y éxito de todas las revoluciones
socialistas del siglo XX tuvieron poca relación con la presencia del bloque Soviético y
más con el desarrollo de las luchas de clase y antiimperialistas en el país y la
solidaridad internacional. Esto indica que la ausencia de la URSS hoy en día (el mar
de capitalismo) no es un nuevo impedimento histórico sino un factor constante
durante todo el siglo XX.
El resurgimiento de luchas populares de masas bajo direcciones socialistas o al menos
anti-neoliberales o antiimperialistas en todo el mundo al comienzo del nuevo milenio,
debería dejar de lado la noción de que el triunfo del imperialismo Euro-Americano es
irreversible y no puede ser cuestionado. En América Latina las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC),el movimiento rural de los Trabajadores sin
Tierra (MST) en Brasil, la breve toma del poder por una alianza de indígenas,
campesinos y suboficiales en Ecuador son los puntos destacados en el resurgimiento
de la izquierda antiimperialista de masas. En Asia han surgido movimientos populares
de masas similares basados en los sindicatos de trabajadores industriales (Corea del
Sur) y también han surgido movimientos urbanos y campesinos en, entre otros,
Indonesia, Filipinas y Nepal.
El punto teórico es que las dramáticas generalizaciones sobre un triunfo absoluto y
universal del capitalismo/imperialismo en el despertar de la muerte de la URSS,
voceado por sus defensores y repetido por los sectores desmoralizados de la
intelectualidad de la izquierda no tiene bases empíricas. Esta postura ideológica
triunfalista solo se puede sostener debido a la mediocridad de sus defensores y, en la
izquierda, por el deseo de encontrar un nicho crítico en el imperio.
Si fuera cierto que el imperialismo Euro-Americano ha triunfado tanto y está tan
consolidado como dicen sus fieles y la izquierda desmoralizada, el imperio no tendría
necesidad de recurrir constantemente a políticas violentas y contrarevolucionarias y

207
agrandar y profundizar su capacidad militar de intervención. Si la revolución ha
terminado, o como dice un escritor izquierdista, el imperio se ha apuntado una
victoria histórica decisiva, ¿por qué la necesidad de armar constantemente a la OTAN,
entrar en guerras ofensivas en los Balcanes, el Golfo, el Cuerno de Africa? ¿Por qué
los Estados Unidos están aumentando la ayuda militar 5 veces en Colombia y
multiplicando el número de bases militares y oficinas del FBI en más de 30 países?
Ciertamente ninguno de estos movimientos militares ofensivos están dirigidos contra
el ataque de algún estado. El argumento más plausible se basa en el bastante frágil
equilibrio socio político que existe entre las fuerzas pro y anti-imperialistas, en todo el
mundo: un imperio todavía poderoso y un movimiento antiimperialista emergente
como una corriente especifica y crecientemente anticapitalista.

Subjetividad entre Condiciones Objetivas y Revoluciones Populares.


Existe una brecha importante entre las oportunidades objetivas y la lógica racional de
la revolución socialista y el nivel de conciencia revolucionaria entre los explotados y
las clases marginalizadas. El desarrollo general y la profundización de la conciencia
revolucionaria puede aparecer después de una convulsión revolucionaria o antes. En
el análisis final la subjetividad revolucionaria no es una mera reflexión sobre la
codiciosa explotación económica de los imperios en expansión. Es el eslabón esencial
que comprende las condiciones objetivas y transmite esa comprensión en un
programa político y en acción revolucionaria. Las condiciones objetivas son una
condición necesaria pero no suficiente para la creación de clases sociales
revolucionarias. La expansión imperial desplaza o subordina a los pequeños
productores, convierte a los campesinos en trabajadores sin tierra, aumenta el
número de asalariados, expulsa a los asalariados y los convierte en pobres urbanos
autoempleados, quiebra las pequeñas y medianas burguesías. La respuesta ideológico
política de estos grupos adversamente afectados no está predeterminada por la fuente
imperial de su desgracia. El determinante de sus respuestas socio políticas se
encuentra en la disponibilidad, capacidad de organización y liderazgo de los grupos
ideológicos que compiten entre sí para convocar a las masas descontentas. En las
presentes circunstancias existen varias formas organizadas y expresiones políticas de
este descontento.
La respuesta más conservadora a la expansión imperial encuentra su expresión en los
dependientes étnicos de los poderes Euro-Americanos, que promueven las
apropiaciones y la explotación imperiales desde arriba y la expropiación de otros
grupos étnicos desde abajo (por ej. guerras étnicas de liberación que legitiman el robo
de la propiedad y los asesinatos públicos).
Una segunda respuesta es un tipo de "nacionalismo clerical" en el que las antiguas
elites tradicionales desafían la dominación imperial para restaurar el poder y las
prerrogativas de algunas de las elites religiosas y, en algunos casos, comerciales y
terratenientes. A falta de los grupos izquierdistas seculares, los religiosos
antiimperialistas presentan alternativas a la decadente moral occidental en lugar de
un reto sostenido del poder económico Euro-Americano. No es raro que una división
del poder económico, cultural y político resulte en que la autoridad religiosa controla
las instituciones políticas y culturales mientras los partidarios de la libertad de
mercado controlan la economía. Una tercera respuesta a la dominación imperial surge
entre sectores de la pequeña burguesía que se ven afectados desfavorablemente por la
libertad de comercio, que socava a los fabricantes locales, pago de deudas que
reducen el crédito y aumentan los intereses y los inversores especulativos que
generan volatilidad económica y provocan quiebras. Este grupo de profesionales
progresistas, dirigentes de ONGs y otros están interesados en compartir el poder con
los poderes imperiales. Luchan por un lugar en la mesa del FMI, del Banco Mundial y
en las reuniones de la OMC. Piden alguna regulación para el movimiento de capitales,
mayor acceso a los mercados occidentales y argumentan contra las condiciones de
trabajo dictadas por occidente. Su demanda más radical es la tasa Tobin (un impuesto

208
sobre las transacciones financieras a corto plazo).
Los movimientos más consecuentemente antiimperialistas se encuentran en las
florecientes alianzas populares entre los trabajadores rurales sin tierra, los pequeños
agricultores y productores campesinos y los trabajadores urbanos. Forman el moderno
movimiento antiimperialista enlazando las reformas radicales con el socialismo. La
multiplicidad de respuestas a la conquista Euro-Americana demuestra tanto la
extensión de la oposición como su carácter fragmentado. La respuesta refleja solo
parcialmente las posiciones de clase - así como la mayoría de las respuestas
anteriores contienen una variedad de bases de masas aun si sus líderes vienen de
medios sociales particulares. Está claro que la misma causa (la explotación
imperialista) genera una variedad de efectos y organizaciones políticas. Evidentemente
los políticos no provienen de procesos económicos, se crean en un campo de luchas
culturales, ideológicas y políticas. Los grupos políticos con más posibilidades de
triunfar, son aquellos cuyas organizaciones resuenan efectivamente con la experiencia
diaria, proporcionan una fundamentación general (independientemente de lo
irracional y equivocada que pueda ser), parecen resolver los problemas de cada día (no
importa cuan depredadores puedan ser) y crean una imagen positiva de víctima
triunfante.
El problema hoy no es objetivo - las vastas desigualdades mundiales y las
transferencias de riqueza desde el mundo re-colonizado al imperio Euro-Americano
son transparentes. El mundo capitalista está polarizado, los campesinos y
trabajadores están explotados como nunca antes, el número de empobrecidos crece y
sobre todo, dirigiendo el proceso está un imperialismo Euro-Americano omnipresente,
arrogante, e invasor, un imperio sin ninguna virtud salvadora.
El problema es subjetivo - la debilidad específica se encuentra en la oposición o en los
críticos del imperialismo, algunos de los cuales hasta reconocen los imperativos
sistémicos políticos y económicos que definen el sistema imperialista, influenciados
por el marco teórico y conceptual de sus adversarios, como se evidencia en su
adopción del lenguaje del imperio (globalización, reforma económica, ajuste
estructural, etc. etc.). Las ONGs, si bien enfocan correctamente sus criticas del OMC,
el FMI, el Banco Mundial y los problemas del capital especulativo, pobreza, etc. no
tienen una base organizada entre los trabajadores y los campesinos. Operan
principalmente fuera de estas clases - porque carecen de un análisis clasista de los
problemas y por lo tanto, de las soluciones.
Muchos de los intelectuales, incluídos pensadores críticos, han adoptado una visión
pesimista del mundo, inflando el poder del imperio y la reputación de sus apologistas
mientras condenan a la izquierda (y a aquellos que tienen la audacia de involucrarse
en la lucha antiimperialista) por no haber desentrañado suficientemente las
profundidades de su derrota y no haberse adaptado a las nuevas realidades, o sea,
encontrar un nicho realista en el sistema donde se puedan codear con la "nueva
Derecha", socialdemócratas convertidos en social-imperialistas. Este género de
intelectuales carece de una visión mundial, toman prestado el paradigma dominante,
proporcionan un poco de crítica abstracta, marcan su ascendencia y proyectan su
futura continuidad mientras exponen sus excesos y ofrecen paliativos no solicitados
en la usual forma servil-realista con el poder que sea.
En el campo de las organizaciones de masas los sindicatos tradicionales, salvo
algunas notables excepciones, se han adaptado a las exigencias de las políticas
neoliberales y las demandas de los conglomerados económicos. Los máximos
funcionarios sindicales han adoptado una posición hacia el estado similar a la
relación entre los monarcas y los nobles: juran lealtad al orden neoliberal a cambio del
control de su feudo (el sindicato). A pesar de todo, importantes minorías del ejército de
trabajadores, dentro y fuera de las confederaciones sindicales oficiales, se han
involucrado en numerosas acciones militantes no autorizadas y a menudo se han
unido con otros movimientos sociales de izquierda anti corporaciones en una masiva
oposición al OMC, el Banco Mundial, el FMI y sus organizaciones en el exterior.

209
Igualmente una importante minoría de intelectuales y estudiantes han elaborado
programas anti corporaciones, anti globalización para acompañar e inspirar sus
políticas de acción directa. Así como los partidos históricos de la izquierda
(Comunistas) y el centro izquierda se han dirigido a abrazar al neoliberalismo (La
Tercera Vía de Blair es el ejemplo más claro), los nuevos grupos antiimperialistas,y
anti corporativos han creado sus propias redes internacionales, su propio estilo de
movimiento, organización política y formas innovadoras de políticas de acción directa
que incluyen las ocupaciones de tierras en Paraguay y Brasil, huelgas generales y
levantamientos populares en Ecuador y Bolivia, ocupaciones de fábricas en Corea del
Sur, masivas demostraciones de desobediencia civil en Londres, Seattle, Washington y
Amsterdam y luchas guerrilleras a gran escala en Colombia. Los intelectuales militan
en los movimientos contra la deuda externa, ONGs progresistas contra la globalización
y que atacan a los modelos económicos neoliberales. La marea creciente de oposición
extraparlamentaria a la dominación imperial (mal llamada globalización) ha
introducido un nuevo factor en la ecuación política: un eslabón subjetivo entre las
condiciones objetivas de explotación y una transformación social popular. Los nuevos
movimientos que propugnan la nueva sociedad en sus múltiples o concretos aspectos
políticos, necesitan confrontar algunos retos importantes en el diseño de una sociedad
socialista nueva. Para ahorrar espacio, las voy a catalogar en una lista abreviada: 1) la
división internacional del trabajo, 2) la dependencia de los mercados externos y las
finanzas, 3) pesados pagos de deuda, 4) migración extranjera (emigración de
trabajadores calificados inducido por el imperio), 5) dependencia de las clases altas y
medias de los bienes importados, 6) el aparato de los partidos y sindicatos existentes
están atados al status quo, 7) los medios masivos de comunicación hostiles están
ligados a los conglomerados y transmiten propaganda pro imperialista, 8) posibles
embargos económicos y amenazas militares, 9) tiranía de la doctrina de la
"inevitabilidad de la globalización", 10) fuga de capitales, 11) revueltas mercenarias,
étnicas o militares sustitutas.
Para construir una sociedad socialista nueva, corresponde a los militantes el anticipar
los posibles escenarios adversos para preparar las respuestas. En primera instancia el
socialismo debe verse como un cambio integral basado en transformaciones en la
esfera económica, cultural y política; basado en la comprensión de la dominación
multidimensional del imperialismo. No se puede tender a la transformación económica
sobre un aparato estatal hostil ni introducir cambios sociales cuando los medios
masivos de comunicación exhortan a una demanda excesiva del consumo, a la
rebelión militar, etc.
Aun reconociendo los profundos retos que el imperialismo Euro-Americano representa
para una transformación socialista, los socialistas poseen varios activos políticos
estratégicos. En primer lugar, las tecnologías de información (TI) proporcionan
enormes posibilidades para recoger información de fuentes específicas sobre mercados
alternativos, conflictos de competencia entre poderes imperiales, recursos inutilizados
en el país así como para informar y registrar las demandas populares. Las nuevas
tecnologías pueden procesar y producir nuevos paradigmas y políticas alternativas
basadas en restricciones y activos en el mundo de la toma de decisiones económicas y
políticas, que pueden proporcionar un público más amplio con los costos y beneficios
de las decisiones políticas alternativas. Las TI no son un sustituto de la prática
política democrática sino una herramienta que permite al pueblo registrar sus
necesidades a través de la riqueza de datos, facilitando decisiones óptimas. Una
precondición esencial para la democracia con TI es un estado nuevo, configurado de
manera adecuada. El estado juega un papel de pivote, proporcionando el terreno para
la participación popular, el debate y la formulación de un programa de transición que
vaya de una economía de configuración neo-imperial a una economía socialista.
Las configuraciones de un nuevo estado presuponen varias condiciones de factibilidad
- esencialmente cambios estratégicos en la sociedad y en la economía. Primero y sobre
todo, el principio de base social de apoyo político debe pasar de partidarios pasivos a

210
activos: la masa de población explotada, excluida y desplazada debe ser movilizada,
organizada y debe estar provista de canales para la deliberación, la consulta y la toma
de decisiones efectiva. Sobre todo, debe diseñarse una estrategia económica de
manera que la base social del régimen sea la primera beneficiaria, para demostrar que
la revolución es por el pueblo y para el pueblo y no un subterfugio ideológico para
intelectuales con una movilidad social ascendente. Siguiendo esta línea, el segundo
cambio estratégico implica la reordenación de la producción, la inversión, los
prestamos y las prioridades del mercado para estimular el empleo, los ingresos y la
producción de la base de masas. Es esencial moverse hacia la nueva economía y
consolidar el apoyo político. Interelacionado con el cambio y la introducción de nuevas
prioridades de producción está la necesidad de redistribuir ingresos y la tierra para
romper el poder de los terratenientes y los conglomerados y mejorar la posición de los
trabajadores y los pequeños productores. Finalmente, el estado es de crucial
importancia para reordenar las prioridades presupuestarias en términos de impuestos
y gastos: terminar con los subsidios a las exportaciones y a las corporaciones
imperiales y aumentar los gastos sociales para la atención médica universal, vivienda
publica, educación y pensiones. Para evitar una crisis fiscal, los porcentajes de los
impuestos deberían ser más progresivos en ingresos, ganancias e incrementos
inmobiliarios.
Estos cambios socioeconómicos son estratégicamente importantes en fortalecer la
capacidad del estado socialista democrático para enfrentar el inevitable intento
subversivo de la oposición imperial corporativa. Esa oposición se expresará en primera
instancia como una crisis de confianza inversora- tácticas de miedo diseñadas para
acobardar al régimen y conseguir que reniegue de su política. Esto requiere que el
estado realice acciones decididas y movimientos tácticos compatibles con sus objetivos
estratégicos. Esencialmente existe una línea de tres ramas de acción preventiva.
Primero, políticas económicas de choque, creadas a imitación de las del FMI, solo que
invirtiendo beneficiarios y perdedores: congelamiento de las cuentas bancarias,
ganancias y otros activos, control de precios de los productos básicos, congelamiento
de todos los empleos. Esto debe ser seguido por políticas de ajuste estructural desde
abajo - las empresas en quiebra o con problemas económicos deberían intervenirse,
sus deudas reestructurarse, su administración reorganizarse -introduciendo el control
de los trabajadores y de los empleados técnicos. Estas políticas deberían ser parte
esencial de un paquete más amplio de reformas económicas que pondrían el énfasis
en la ampliación y profundización del mercado interno, cerrando selectivamente la
economía a los conglomerados monopolistas y fomentando el espíritu empresarial
dentro de empresas socializadas cooperativas o las pequeñas y medianas empresas
privadas. Las reformas económicas deberían combinar un plan nacional formulado
democráticamente con la existencia de empresas públicas autónomas y
descentralizadas, cooperativas y firmas privadas coordinadas por una asamblea
legislativa nacional y ejecutiva.

Gestión de Crisis
Estas políticas seguramente provoquen la oposición de los centros pro imperiales,
llevando a una crisis en la economía de transición. Esto, a su vez, requiere una
estrategia de gestión de crisis. Pueden seguirse varias líneas de acción
simultáneamente. Primero, la política debe orientarse a garantizar las necesidades
básicas de la base social de masas. En segundo lugar, se deben aplicar políticas de
austeridad sobre los ricos (extranjeros y nacionales): una política de tomar rehenes de
MNC para poder negociar. La elección debe ser: cooperación o expropiación. Debe
mencionarse que la desinversión es una espada de doble filo; afectar a la economía
popular es un negocio de una sola opción: una vez que los inversores se marchan no
hay vuelta atrás. En tercer lugar, el régimen debe sustituir nuevos factores de
producción para reemplazar la fuga de capitales. Esto requiere la movilización de

211
recursos no utilizados (los desempleados y los subempleados, tierras en barbecho,
transporte de animales en distancias cortas, tecnologías autóctonas, etc.) para
producir bienes que extiendan y profundicen la economía interna y sostener las
importaciones. Mediante las bases de datos TI, los políticos pueden reutilizar los
recursos inutilizados para cubrir las necesidades básicas en la micro y macro
economía.

Hacia una Política de Consolidación de la Transición.


El surgimiento de una economía libre socialista y cooperativa no puede basarse en su
totalidad en un modelo o visión preconcebido. Por el contrario, el resultado será una
mezcla de intentos conscientes y contingencias basadas en el comportamiento, actitud
y desempeño político y económico de actores sociales y clases claves. Por ejemplo, la
transición puede comenzar con un modelo de coparticipación entre capital y trabajo,
pero bajo circunstancias de desinversión evolucionan desde el control de los
trabajadores a la expropiación y reestructuración que lleva a una forma de auto
gestión.
A su vez, la auto gestión basada en un sistema descentralizado se modificará hasta el
grado en que las prioridades sociales nacionales se acepten o se rechacen y el auto
enriquecimiento de forma a las decisiones de los nuevos gerentes, llevando hacia
nuevas desigualdades. Una intervención estatal selectiva en forma de impuestos y
políticas redistributivas puede legislarse para evitar grandes desigualdades regionales
y sectoriales. Mientras el nuevo régimen socialista proporcione una amplia libertad de
formas de propiedad en diferentes sectores, ciertos sectores estratégicos como la
banca, comercio exterior, telecomunicaciones, recursos nacionales, transportes,
infraestructuras, salud serán de propiedad pública bajo control popular. El sector
público combinará el espíritu empresario y la contabilidad popular. El viejo y angosto
espíritu empresario relacionado con el beneficio se reestructurará para hacer que la
innovación, la gestión y la investigación sean más propensas a la creación de
habilidades nacionales. Se introducirán nuevos estilos de gestión flexibles,
adaptándose a las necesidades de los trabajadores, la familia, los consumidores y el
medio ambiente. Las TI deberían proporcionar programas flujo de matrices para
facilitar el nuevo estilo de gestión. Una de las áreas clave para el nuevo liderazgo es el
problema de la corrupción política y las ganancias ilícitas. El sobreprecio realizado por
las empresas privadas exigirá un control de precios de los productos básicos, tales
como productos farmacéuticos, agua, granos básicos, transporte, etc. Esto se puede
combinar con el precio libre de los bienes de lujo - sujetos a fuertes impuestos a la
importación e impuestos a la propiedad personal. El nuevo régimen debería investigar
y confiscar los bienes de fortuna transferidos ilegalmente a cuentas en el exterior.
Debería amarrar los activos nacionales y reclamar a los holdings extranjeros de la
droga, la prostitución y el contrabando capitalista y a sus cómplices financieros.

Políticas del Régimen Pos-Imperial


El control sobre el estado requiere el despido o arresto de altos funcionarios corruptos
o que estén involucrados en comportamientos altamente perjudiciales para las clases
populares (involucrados en represión que causa la pérdida de vidas). Esto implica la
creación de nuevas instituciones en el ámbito de lo militar, lo judicial y de banca
central. Se deben crear nuevas estructuras estatales que sean compatibles con el
nuevo régimen socialista y demócratico y la nueva economía. Debe desarrollarse una
nueva policía de seguridad nacional para garantizar la seguridad de los ciudadanos y
las naciones y protegerlos de la intervención imperial y la subversión. Esto requiere
organización popular así como nuevos códigos legales que impidan la financiación y la
promoción imperial de candidatos clientelares.
Las asambleas regionales y locales (como las del estado de Río Grande do Sul en el sur
de Brasil) deberían debatir y resolver las asignaciones presupuestarias para proyectos

212
sociales, económicos y culturales.
Deberían realizarse asambleas anuales en los lugares de trabajo para debatir y decidir
proyectos de nuevas inversiones así como prioridades de las empresas y de la
comunidad local en consulta con los grupos minoritarios. Deberian ser elegidos
comités del lugar para dirigir la producción conjuntamente con comités de ingeniería,
marketing y gestión en una base de representación del 50/50.
Las políticas económicas a corto plazo deberían dirigirse hacia la conservación de las
relaciones comerciales externas, orientándose tan pronto como sea posible hacia la
diversificación de los mercados, y la recomposición de las exportaciones y acreedores
mientras se profundiza el mercado interno. Debería efectuarse una moratoria sobre el
pago de la deuda. Los préstamos de los políticos corruptos y los préstamos privados
para empresas con fines no productivos deberían repudiarse. Los pagos deberían
renegociarse y posponerse hasta que la economía se estabilizase. Cualquier medida
punitiva o políticamente hostil por parte de los prestamistas debería llevar al rechazo
de la deuda. Las posibilidades de evasión de impuestos deberían desaparecer y se
debería castigar a las corporaciones que encarezcan los productos via transferencia de
precios. Los sectores estratégicos de la economía deberían socializarse y pagarse con
bonos a largo plazo con pagos diferidos para recapitalizar y modernizar las empresas.
La gestión económica del estado debería modernizarse para aumentar su pericia y su
capacidad para la administración económica y elevar su eficiencia en detectar evasión
de impuestos, regulando la salud y las condiciones laborales. Debería profundizarse la
producción para la sustitución de importaciones y acompañarse por el desarrollo
continuado de la educación en solidaridad política e innovación tecnológica.
Los mercados internos en particular tienen prioridad esencial en la construcción de la
nación. Las políticas del imperialismo y el libre mercado han llevado a la quiebra a la
economía campesina y a las industrias provinciales, causando la despoblación masiva
del interior. Para el imperialismo, la "nación" son los enclaves urbanos y mineros y los
centros administrativos que refuerzan la perspectiva del mercado libre y promociona
las absorciones extranjeras. La nación como ente político geográfico es una formalidad
vacía. La tarea de un régimen socialista es recrear la nación, reconstruyendo los
mercados y las unidades productivas del interior de los países por medio de créditos,
redes de transporte que conecten los sectores productivos complementarios de las
provincias y la infraestructura social. La seguridad nacional implica la consolidación
de la construcción de la nación y de la base social popular del régimen. Elevar el nivel
nutricional de la población requiere un compromiso importante en inversiones para la
autosuficiencia alimentaria. Esto exige la promoción de productores locales mediante
cooperativas de productores y empresas familiares. La producción local de bienes de
consumo populares tiene un efecto de multiplicación que lleva a extender la
reproducción y a un mercado interno vibrante.
La eficiencia de la producción socializada, la distribución, el transporte, las
telecomunicaciones y las TI debería medirse por el grado en que estimula el
crecimiento del ingreso, la producción y el estándar de vida para la economía social; la
disminución de los ingresos del estado puede llevar a déficits empresariales, pero a
excedentes sociales - en términos de estándares de vida generales y la expansión de la
red productiva en las economías provinciales. El cálculo de los beneficios sociales es la
forma más adecuada de medir la eficiencia de la economía socialista.

Política Cultural Post-Imperial.


Mientras exista una esfera distinta de política cultural, su significado puede
entenderse y representarse mejor dentro de una matriz económica, política y social
mayor. Dada la importancia estratégica de consolidar la base social popular, durante
el período transicional el régimen socialista debería priorizar la educación básica en
alfabetismo incluyendo formación informática, formación técnica, análisis crítico de
clase y reconocimiento de las contribuciones del arte clásico occidental y no
occidental. La esfera cultural debería involucrarse en la promoción de expresiones

213
culturales nacionales innovadoras, la participación popular en creaciones artísticas
así como nuevas síntesis de formas de arte cosmopolitas y locales. La política debería
dirigirse a maximizar la participación popular a expensas de los promocionados y
sobrevaluados espectáculos comerciales de las millonarias supuestas superestrellas
Euro-Americanas.
La política cultural debería dirigirse hacia el redescubrimiento desde abajo de la
historia y las relaciones de clase contemporáneas. Realismo crítico y expresiones
románticas que se construyen desde el recuento imaginativo de las realidades sociales
y los deseos personales.
Básicamente el estado debería participar de un debate público sin coerción con
adversarios artísticos y apologistas de los intereses del imperio. A través de trabajos
de arte imaginativos y argumentos razonados, los regímenes culturales pos imperiales
deberían promocionar valores de solidaridad, las críticas de los beneficios antisociales
y la exploración individual de la dimensión socio psicológica de los problemas
personales. La honesta presentación de los problemas universales de la mortalidad, el
amor, la muerte, el envejecimiento, los fracasos y éxitos. El estado debería subsidiar
las artes - en sus expresiones alta, baja y media que entretiene y educa. Si bien los
intelectuales, las figuras deportivas y los artistas muy formados pero oportunistas
deberían poder emigrar libremente a mercados más rentables, deberían retribuir a la
clase trabajadora y a los campesinos por los gastos de su educación y formación, ya
sea mediante tiempo de trabajo o pagos directos. Los precios de entrada a los
espectáculos deportivos y los eventos artísticos deberían establecerse de forma que
sean accesibles a todos los trabajadores. Los salarios de los actores profesionales
deberían concordar con los de los profesionales o los trabajadores altamente
cualificados. No deberían ser parte de una elite privatizada. Las instalaciones
culturales deberían ser públicas y estar ampliamente disponibles: casas de campo y
mansiones de la playa deberían socializarse y estar disponibles para las vacaciones de
las familias trabajadoras.
Finalmente, la revolución cultural promoverá la auto realización a través de trabajos
culturales de estilo experimental y clásico. Como conclusión, el socialismo puede
comenzar a resolver el problema básico de la existencia material, acabando con el
saqueo. Podría también proporcionar las bases para confrontar las tragedias y los
triunfos de las relaciones personales y las necesidades emocionales. El socialismo no
resolverá estos problemas muy básicos, que persistirán. Pero el camino estará abierto
al debate sobre la naturaleza de las pasiones humanas y los dilemas insolubles de la
vida diaria. Las cuestiones de ciencia, tecnología, sus usos y abusos, los sentimientos
religiosos estarán todos abiertos al debate, dentro de los parámetros de nuestra
democracia participatoria igualitaria, fuera de su uso instrumental para aumentar el
poder imperial.

Traducción para Rebelión: Alicia de los santos

214
El Che Guevara y los movimientos
revolucionarios actuales

Por James Petras

Le Monde Diplomatique
Para discutir la relevancia del pensamiento y de la práctica del Che Guevara hoy, es
importante distinguir entre su política revolucionaria por un lado, y su aplicación
táctica particular en la forma de "lucha armada" o, incluso, más específicamente, de
guerra de guerrillas rural, por el otro.
Esta distinción es importante porque el Che fue ante todo un actor y teórico
revolucionario, incluso cuando no estaba involucrado en el combate armado. Además,
sirve para analizar los diferentes niveles del pensamiento y de la práctica del Che.
Podemos anotar varias dimensiones. Primero: su análisis general de la estructura de
clases, del rol del imperalismo, de las alianzas políticas, de las experiencias históricas,
de la correlación de fuerzas a nivel nacional, regional e internacional. Segundo: el
pensamiento y la práctica revolucionarios del Che combinaban un análisis crítico del
imperialismo y del capitalismo con un involucramiento activo y reflexiones sobre la
construcción del socialismo. Tercero: el pensamiento y la práctica revolucionarios del
Che concebían al socialismo como parte de un orden mundial nuevo, en el que los
países imperialistas se movilizaban a escala mundial para destruir cada revolución, lo
cual, a su vez, obligaba a los revolucionarios a buscar apoyo y extender la revolución
internacionalmente.
Entre la posición táctica del Che sobre la guerra de guerrillas y su análisis general del
capitalismo, del imperialismo y del socialismo, estaban sus puntos de vista sobre ética
y práctica política, sobre la relación entre organizaciones revolucionarias y pueblos
oprimidos, sobre las interrelaciones entre revolución e imperialismo, y sobre la
relación entre valores personales y acción revolucionaria.
Yo argumentaría que la relevancia del Che para la política revolucionaria
contemporánea se encuentra en su análisis general de la política y en sus reflexiones
de nivel medio sobre la acción política y las estructuras económicas, más que en sus
ideas tácticas aplicadas a circunstancias coyunturales específicas. Fusionar estos tres
niveles de la práctica revolucionaria del Che, o reducir sus pensamientos a
discusiones tácticas sobre la lucha guerrillera o armada, es entender completamente
mal y desvalorar su relevancia hoy.
Del análisis general y de las reflexiones de nivel medio del Che, uno puede derivar una
variedad de estrategias y tácticas políticas y sociales, y una variedad de formas de
acción organizacionales que pudieran o pudieran no incluir la "lucha armada" y la
guerra de guerrillas. Ya que éstas últimas son cuestiones tácticas derivadas de
determinaciones contextuales específicas y de circunstancias coyunturales, su
utilidad y relevancia son históricamente limitadas. Por lo tanto, la línea de decisión
más fructífera es enfocar sobre el conocimiento y la visión revolucionarios del Che
respecto del capitalismo y, particularmente, del imperialismo, y sus reflexiones de
alcance medio acerca de la relación entre subjetividad y condiciones objetivas.
La dialéctica del imperialismo y de la revolución: el Che contra los globalizadores
Para el Che, la expansión del capitalismo a escala mundial y su penetración, cada vez
más profunda, de mercados, producción, distribución, banca y servicios, eran
esencialmente un fenómeno social y político. Los movimientos económicos del
capitalismo estaban sustentados en la acción político-militar, como premisa que
creaba las "apropiadas" relaciones sociales estables de explotación entre el capital y el

215
trabajo. Dentro de este marco social y político, inducido imperialmente, acontecían los
movimientos de capital, se expandían las multinacionales, inversionistas extranjeros
compraban empresas públicas privatizadas, eran implementados programas de
austeridad del Fondo Monetario Internacional(FMI). La descripción del Che de la
expansión del capitalismo como esencialmente una relación de poder político, se
encuentra en contraste agudo con los teóricos contemporáneos que parlotean acerca
de la "globalización". Éstos describen la expansión del capitalismo como un proceso
universal, impersonal, que es irreversible porque es el producto de estructuras
económicas.
La lectura del Che de la expansión capitalista como una relación social y política
contrasta con los teóricos globalistas contemporáneos, que hablan en términos de
procesos objetivos. Estas concepciones diferentes tienen ramificaciones políticas
enormes. Debido a que el Che reconoce que el poder político es la fuente de la
expansión del capital mundial, utiliza un concepto analítico incisivo--el
imperialismo--. Los teóricos globalistas no tienen ejes centrales donde ubicar su
amorfa categoría, en gran parte descriptiva, de la "globalización".
Segundo, el Che define el imperialismo como una relación social y política entre clases
y Estados; por lo tanto sujeta a la transformación. Los globalistas describen la
globalización como una estructura objetiva que se propaga mediante su lógica interna
y que, por ende, elimina cualquier acción política o social transformativa.
Tercero, el Che conceptualiza el imperialismo como un fenómeno histórico
contradictorio, cuya expansión crea conflictos nacionales/de clase que conducen a su
declive. En contraste, los globalistas tienen una concepción linear de la expansión
capitalista, que resulta en su consolidación en un nuevo orden mundial. En su forma
extrema(y reaccionaria), los globalistas conciben al capitalismo deviniéndo en un
"sistema capitalista mundial" auto perpetuante, en el que los únicos cambios ocurren
entre diferentes localidades dentro del sistema.
Para el Che, una vez que las relaciones socioeconómicas de explotación estan en su
lugar, la subjetividad es determinante del orden social y del sistema económico. En el
pensamiento globalista, las estructuras económicas continúan dominando a la
subjetividad, dejando solamente pequeños espacios para la acción social. Mientras
que para el Che los grandes interrogantes, el poder del Estado, la dominación
imperialista y las relaciones de clase permanecen en el centro de la disputa política,
entre globalistas contemporáneos, los grandes interrogantes han sido resueltos. Para
los globalistas, la única política posible es negociar los términos de la capitulación
ante el imperialismo; èllos se concentran en debates culturales concernientes a
identidades formales y al espacio social ocupado por varios grupos de identidad que
funcionan en los intersticios del "sistema". En una palabra, mientras que el Che
desafía al imperialismo mundial a partir del nivel micro de las aldeas de Africa y de
Bolivia, la perspectiva globalista está casada con el micro mundo de los
posmodernistas en los intersticios de un hiperdeterminado sistema capitalista
mundial.
La perspectiva política del Che evoca una imagen prometeica de seres humanos
luchando por cambiar su mundo. Los globalistas contemporáneos evocan el
pesimismo de Schopenhauer con respecto a las perspectivas de transformar el
capitalismo, o una euforia mánica posmoderna que enumera la proliferación de
identidades distintas, todas firmemente situadas en el firmamento capitalista. El
conflicto político y teórico fundamental hoy se da precisamente entre la perspectiva
prometeica del Che y el pesimismo schopenhaueriano y/o su eufórica contraparte
panglossiana, que piensa que nosotros ya "vivimos en el mejor de los mundos
posibles".
Aproximarse hoy a la acción política revolucionaria requiere que uno escoja la
perspectiva guevariana. El punto de partida para el análisis teórico y para la acción
práctica reside en examinar las relaciones de clase y políticas que apuntalan la
expansión del capitalismo. El proceso de transformación de la estructura del

216
capitalismo o del imperialismo mundial comienza con las relaciones sociales que la
sostienen a cada nivel; desde las unidades más básicas (el lugar de trabajo, la
economía local), pasando por los sectores productivos y el Estado nacional, hasta las
instituciones financieras internacionales y los Estados imperialistas.

El Che: subjetividad, "condiciones objetivas" y revolución


Siguiendo esta línea de investigación y práctica, pasamos a la segunda contribución
mayor del Che a la política revolucionaria contemporánea: la centralidad de la acción
humana: consciencia, organización disciplinada y claridad ideológica.
En sus tiempos, el gran enemigo del Che eran los ideólogos y epígonos de los partidos
socialdemócratas y pro soviéticos quienes aconsejaban pasividad ante el "desarrollo de
las fuerzas productivas". Ellos argumentaban que los "partidos revolucionarios"
deberían promover la "maduración del capitalismo", así posponiendo la acción
revolucionaria para una "etapa posterior", ya que la clase trabajadora todavía estaba
en proceso de "ser formada". A estas perspectivas reaccionarias, o en el mejor de los
casos, "reformistas", el Che planteó varias objeciones y una perspectiva alterna.
En primer lugar, argumentó que mientras el capitalismo podría "avanzar", lo haría
explotando a más trabajadores y socavando las mismas condiciones de existencia de
éstos. El Che argumentó que el capitalismo, en curso de "desarrollar las fuerzas
productivas", estaba profundizando las desigualdades y minando la capacidad de las
clases y de las naciones para actuar por sí mismas. Segundo: el Che no veía ninguna
razón a priori por la cual trabajadores y campesinos deberían esperar o posponer sus
actividades revolucionarias sociales para una "etapa posterior", si ya estaban en su
lugar las mismas condiciones de explotación y de miseria, y las experiencias colectivas
que hacían posible una revolución. El interrogante para el Che no era un asunto
cuantitativo de cuántas máquinas y obreros estaban en su lugar, sino un asunto
cualitativo. ¿Polarizaba el imperialismo las clases dentro de las unidades básicas de
producción? ¿Caracterizaban las relaciones clasistas de explotación a la formación
social? Si así fuere, entonces la revolución no solamente era posible sino necesaria.
Hoy está presente la misma dualidad de perspectiva que en tiempos del Che;
únicamente han cambiado los nombres y el lenguaje.
Los ideólogos de hoy de centro izquierda argumentan que en esta etapa del
capitalismo global, la opción es entre variedades muy diferentes de capitaismo:
neoliberalismo(variedad retrógrada) o capitalismo asistencialista(variedad progresista).
Junto con su acomodamiento al capitalismo, argumentan que las tareas actuales de la
izquierda giran alrededor de "modernizar" la economía, "reformar" el Estado y
"descentralizar" el gobierno. Detrás de estas formulaciones generales se encuentra la
noción de que la revolución social es imposible, (debido a la globalización, un mantra
evocado en la ausencia de poder cerebral), o de que queda pendiente para el futuro
distante. Mientras tanto, los revisionistas actuales argumentan que la tarea es
colaborar("concertación") con la burguesía "moderna" y con el imperialismo, para
construir una economía competitiva, capaz de participar en la economía global y para
promover el bienestar del "pueblo".
Al igual que en los tiempos del Che, quienes comparten su pensamiento hoy rechazan
esta tesis y proponen otra basada en las contradicciones que emergen del capitalismo
realmente existente.
Primero, señalan el hecho de que la burguesía más dinámica y más avanzada
(aquellos quienes más activamente invierten, exportan y producen) es precisamente la
más explotadora en términos de relaciones capital/trabajo.
Segundo, el "desarrollo de las fuerzas productivas", como ocurre hoy bajo condiciones
de dominación total del Estado, está desintegrando y desplazando masas de obreros y
campesinos, (a través de la tecnología, de la especulación, de las adquisiciones de
industrias locales, de las importaciones baratas, etc.), no ampliando y creando una
nueva clase trabajadora cohesiva.

217
Tercero, la "reforma del Estado" que favorecen los revisionistas significa en la práctica
el despido masivo de empleados públicos de los servicios sociales, y la creciente
influencia de pequeños núcleos de tecnócratas entrenados en el extranjero y
organizaciones no gobernamentales, ONGs), quienes son sirvientes a sueldo o socios
del imperialismo, y colaboran con la clase dominante y su Estado.
Cuarto, la "descentralización" traslada la responsabilidad por los servicios sociales a
los gobiernos locales sin los recursos correspondientes, mientras que los ingresos del
erario se concentran en un ejecutivo centralizado que financia a la élite económica.
A partir de su crítica de los revisionistas contemporáneos, los seguidores actuales del
Che establecen un conjunto diferente de premisas para la ación política.
Para empezar, argumentan que la política electoral de hoy no es la arena para llevar a
cabo el cambio social; solamente ha sido efectiva la acción directa que involucra la
movilización masiva. Para respaldar esta proposición citan quince años de práctica
política.
Segundo, argumentan que la pobreza que se profundiza y la creciente desigualdad
entre trabajadores y campesinos explotados y desplazados requiere de la solidadridad
de clase, no de pactos sociales("concertación") con los explotadores. De nuevo, esto
está basado en experiencias históricas recientes y en observaciones empíricas.
Tercero, señalan el conflicto de clases dentro de la sociedad civil, (entre terratenientes
y trabajadores rurales, ejecutivos corporativos y trabajadores asalariados, etc.), así
como la centralidad del Estado en promover la agenda neoliberal. Rechazan las ideas
de una "sociedad civil" virtuosa y homogénea, y de un Estado populista malvado.
Cuarto, los revolucionarios de hoy argumentan que la acción política necesita ser
estructurada, organizada y orientada por una educación política. Se oponen tanto a la
espontaneidad como a los pactos electorales cupulares o de élite.
La lucha entre los revisionistas y los revolucionarios de hoy refleja los debates de
antes entre el Che y sus antagonistas. ¿Quiénes son actualmente los "seguidores" del
la práctica revolucionaria del Che? Como mencioné anteriormente, la cuestión no se
resuelve decisivamente contando el número de armas (la ecuación militar), sino
entendiendo las políticas y las prácticas que guían a las nuevas organizaciones
sociales revolucionarias.
Podemos empezar con el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra(MST) en
Brazil, la Federación Nacional Campesina en Paraguay, el Ejercito Zapatista de
Liberación Nacional(EZLN) en México, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia(FARC), el Sindicato Campesino y sectores de las uniones mineras en Bolivia,
la federación india y campesina en Ecuador, el CUC en Guatemala, el ADC en El
Salvador, la Fuerza Revolucionaria en la República Dominicana.
Lo que distingue a estos grupos revolucionarios de los revisionistas no es la cuestión
de las armas, sino el contenido y el estilo de la política. Lo que asocia a estos grupos
con Guevara es la perspectiva política común, el diagnóstico político común y el punto
de partida común para la acción política: las relaciones sociales de producción, el
asumir que la subjetividad es el motor clave de la historia, la idea de que la
subjetividad necesita ser expresada en formas disciplinadas y organizadas, y que la
pieza central de la política es la liberación de los campesinos y de los trabajadores por
su propia acción directa, y no por las élites electorales divorciadas de las luchas
cotidianas de ellos. Esto no quiere decir que estas fuerzas revolucionarias no
participen en la política electoral o que no busquen apoyo en partidos electorales
próximos a sus posiciones políticas. Sí significa que la política electoral y que las
alianzas multi clasistas estan subordinadas a políticas de acción directa y a su agenda
programática.
Uno pudiera argumentar que este análisis "diluye" la "esencia" revolucionaria del
pensamiento del Che, al incluir a grupos diversos, con estrategias diferentes,
involucrados en formaciones no militares.
Ante esa crítica hay que recalcar que la premisa fundamental de este trabajo es que el
pensamiento y la práctica del Che son polifacéticos, complejos e incluso , en algunos

218
casos, determinados contextualmente. El Che estaba agudamente consciente de la
variación histórica y de las realidades objetivas, al mismo tiempo que en casos
particulares cometió errores tácticos. Esta línea de argumentación, lejos de diluír el
pensamiento y la práctica del Che, expande e incorpora su pensamiento politíco más
amplio; rechaza el enfoque reduccionista militarista a favor de un entendimiento
teórico más amplio, uno que explica la razón por la cual la mayoría de los movimientos
político-sociales enumerados arriba se ven a sí mismos como herederos de la teoría y
la práctica del Che.

Internacionalismo: el Che y los movimientos actuales


Mientras que el Che comenzó desde la perspectiva internacionalista de la Revolución
Cubana y se desplazó hacia un área de acción nacional específica, e incluso local, los
movimientos revolucionarios actuales parten de una base sólida a nivel regional o
local y se trasladan hacia lo nacional o internacional. Mientras que el pensamiento
internacional del Che configuró su práctica local, los movimientos político-sociales de
hoy actúan localmente y piensan internacionalmente. El resultado es que mientras
que el Che tenía una comprensión brillante de la naturaleza de las políticas
imperialistas, una perspicacia profunda de los efectos multiplicadores de las
revoluciones y de las vulnerabilidades estructurales de sus adversarios, era
tácticamente débil y menos que lúcido en cuanto a las localidades específicas donde él
originaba la acción.
En contraste, los movimientos revolucionarios actuales tienen una facultad
fundamental para captar las condiciones locales, incluyendo un entendimiento
profundo de estructuras de poder nacional y regional, de los reclamos particulares y
de las capacidades organizativas de las clases explotadas. Pero estan aún en las
etapas iniciales de la formulación de una estrategia internacionalista.
Una síntesis de las fortalezas prácticas y teóricas del análisis internacional del Che
Guevara y de las practicas locales de los movimientos revolucionarios actuales
proporcionaría capacidades organizacionales y tácticas y estratégicas en las tareas de
crear condiciones para una transformación socialista del capitalismo.

Ética y política
Etica y política es otra área en la cual el análisis del Che Guevara es relevante e
influyente para la política revolucionaria actual. Esto asume varias formas; en primera
instancia, el método de combatir la distancia(jerarquía) entre seguidores y líderes. En
segundo lugar,la idea de combatir la estructura burocrática y las distinciones
privilegiadas entre líderes y seguidores. Tercero, la práctica de involucrarse en el
trabajo y la vida cotidianos de la gente mientras ejercen autoridad en posiciones de
liderazgo. Cuarto, comprometerse con medios que son compatibles con los fines.
Quinto, enseñar dando el ejemplo, no por decreto o mandato.
Las prácticas éticas no son concepciones idealistas divorciadas de la existencia
material. El materialismo histórico incluye las normas de acción, así como la práctica
misma. Un enfoque materialista histórico que entienda la relevancia política y las
continuidades de la influencia del Che Guevara sobre las políticas revolucionarias
actuales requiere que examinemos su concepto de "la ética" de la política.
La vida privada del Che fue austera: su influencia política no resultó en la
acumulación de riqueza y privilegios. No había ninguna "piñata" sandinista en su vida
posrrevolucionaria. La revolución tenía que ver con avances sociales de clase como un
todo, no con el engrandecimiento individual. Cuanto menor la distancia material entre
líderes y seguidores, tanto más probable que compartan los mismos problemas, tanto
más probable que los líderes respondan a las mismas necesidades y problemas de la
generalidad de la población. Cuanto menor la distancia material, tanto mayor la
posibilidad de perspectivas compartidas y tanto menores los obstáculos a la
comunicación y al acceso directos, y también menor la probabilidad de que el

219
movimiento atraiga a oportunistas interesados en utlilizar la política como trampolín
para una carrera lucrativa.
Hoy, la práctica del Che de condiciones materiales compartidas es ejercida por todos
los nuevos movimientos revolucionarios mayores. Los líderes del MST en Brasil, de los
cocaleros en Bolivia, de la federación campesina en Paraguay, viven en viviendas,
comen y se visten a niveles bastante similares a los de la mayoría de quienes les
apoyan. Las gratificaciones del liderazgo no se encuentran en recompensas materiales
o en privilegios, sino en crear y mejorar las posibilidades de la propia vida en un grado
igual al de los militantes del movimiento. Buen liderazgo es recompensado con
respeto, reconocimiento y autoridad entre las bases.
El Che luchó constantemente contra estructuras y métodos "burocráticos", pugnando
por una organización eficiente y efectiva, trayendo a los cuadros a trabajar en las
faenas físicas prácticas, y creando y educando a la gente común en las tareas a ser
resueltas. La lucha antiburocrática no era espontánea. Exigía disciplina y estructuras
que permitían el esfuerzo adicional e iniciativas individuales.
Los movimientos revolucionarios exitosos de hoy estan altamente organizados y, sin
embargo, permiten iniciativas locales y regionales en la realización de metas e
intereses comunes. El MST, por ejemplo, es un movimiento organizado, disciplinado,
con un liderazgo nacional cuyo propósito es realizar una reforma agraria profunda.
Mientras que el liderazgo nacional proporciona la dirección general, las organizaciones
regionales organizan las ocupaciones de tierra, la resistencia y la producción. Y las
cooperativas locales deciden su organización interna y sus políticas.
El Che era un partidario convencido del trabajo productivo; de combinar tareas
mentales y físicas como un elemento clave para entender los problemas y
preocupaciones cotidianos de la gente. Vio el trabajo voluntario como un ingrediente
importante en desmantelar perspectivas de casta entre profesionales e intelectuales;
para enseñarles cómo era generada la plusvalía para proveer la actividad cultural.
Más básicamente, el Che veía esta práctica como clave para crear vínculos entre
trabajadores mentales y manuales, para evitar el surgimiento de una Nueva Clase
basada en la superioridad de los intelectuales.
Hoy, los nuevos movimientos revolucionarios estan involucrados en una lucha similar:
en reclutar intelectuales que sirvan al movimiento y no que se conviertan en
vanguardias autoproclamadas. Una de las áreas de mayor conflicto a este respecto es
la lucha entre los profesionales de las ONGs y los líderes populares de los
movimientos sociales revolucionarios. En muchos casos, los profesionales de las ONGs
fragmentan los movimientos, los ponen bajo tutela, o los arrean a proyectos apolíticos,
así socavando su programa político revolucionario. Los movimientos revolucionarios
insisten en fijar la agenda, en definir sus necesidades y en invitar a los intelectuales a
fomentar la lucha en los términos fijados por los líderes populares. Algunos
intelectuales aceptan, muchos se retiran.
Moralidad personal y política estan entrelazadas en la práctica del Che. En la Sierra
Maestra prohibió a sus camaradas emplear la tortura para obtener información de un
espía que trabajaba para la policía secreta. Argumentó que el uso de la tortura
derrotaría el propósito de la revolución, que consistía en abolir el trato inhumano. Es
más, el Che argumentó que la práctica de la tortura corrompería a los revolucionarios
que la practicaran. Igualmente, el Che liberó frecuentemente a soldados comunes
durante la guerra revolucionaria, reconociendo que ellos también eran víctimas del
sistema. Sólo torturadores y aquellos oficiales perpetradores de crímenes de sangre
eran ejecutados sumariamente.
La idea del Che era que las organizaciones revolucionarias deberían involucrarse en
actividades y crear relaciones que preconfiguraran la sociedad nueva. De ahí que su
creencia en "El Hombre Nuevo" estaba basada en la idea de que lo que hoy se hace, y
cómo se hace, conforman lo que emergerá en el futuro. No compartía la creencia
soviética de que fijar precios o estímulos comerciales para motivar a la gente crearía
una sociedad comunista. Al contrario, percibió correctamente que detrás de la fachada

220
de la propiedad del Estado, los soviéticos estaban creando una mentalidad capitalista.
Así, el Che anticipó con gran previsión el colapso del comunismo soviético y el
surgimiento repentino de la ideología capitalista. Como argumentaban él y Fidel
Castro, "no se puede erigir el comunismo con signos de dólares en los ojos de la
gente". Esto no quiere decir que mejoras materiales no fueran esenciales en la visión
del Che. Pero lo que argumentaba era que la manera de consecución, (lucha colectiva
para mejoras colectivas basadas en un esfuerzo igual), era tan importante como el
resultado: las mejoras materiales.
Muchos de los movimientos revolucionarios contemporáneos en América Latina
reportan las mismas ideas hoy. Los movimientos luchan por combinar medios éticos
para lograr fines justos. No coaccionan a sus miembros a que persigan una sola forma
de organización social después de que tierra ha sido expropiada. Educan y entonces
dejan que las familias escojan. Consultan a sus miembros en asambleas organizadas;
no hay ningún caudillo iluminado quien actúa por la gente. Por supuesto, esto es la
norma que no siempre es practicada. En cualquier movimiento de masas hay
individuos quienes, a veces, se involucran en actividades egoístas y buscan ganar
pequeñas ventajas a expensas de otros. Hay líderes a quienes la crítica les disgusta.
El punto, sin embargo, es que éstas son desviaciones de las normas reconocibles, no
la regla que guía la conducta, como sucede en los códigos capitalista o stalinista.
Enseñar por medio del ejemplo era el principio rector del Che. En su rol activo en la
lucha guerrillera sufrió las mismas privaciones y dificultades, tomó los mismos riesgos
y no pidió ningún favor especial, a pesar de su serio impedimento físico(asma). De
hecho, se sobre comprometió; trabajó horas más largas, durmió menos, y era muy
crítico de sus errores y traspies. Su estilo pedagógico era que el aprendizaje estaba
basado en observar lo que uno hacía, no sólo lo que uno decía. Demasiado
frecuentemente las masas perdían confianza en las ideas por causa del doble
discurso; las divergencias entre lo que prometía o decía un líder, y la manera en que
vivía o practicaba realmente la política. El Che creía que la confianza era esencial en
la edificación de un movimiento popular, y en crear una organización basada en una
conducta apegada a principios. Por este motivo creía que los líderes deberían enseñar
dando el ejemplo.
Los líderes revolucionarios de hoy aplican las enseñanzas del Che: en las conferencias
comen los mismos alimentos, duermen sobre el mismo tipo de litera o hamaca, viaja
en la misma clase de autobús, se involucran en el mismo tipo de práctica y de trabajo.
Cuando hablan a favor de la ocupación de tierras, estan en la primera línea de acción,
no en el cuartel general en la ciudad capital emitiendo boletines de prensa y dando
entrevistas a la televisión.
El éxito de los nuevos movimientos revolucionarios es en parte el resultado de la
práctica de la ética y de la política articuladas por el Che. La admiración popuñar y la
emulación está fundamentada en la creencia compartida de que las bases materiales
de la sociedad nueva son construídas a partir de los valores del igualitarismo, de la
responsabilidad personal y del respeto mutuo.

El Che y las tácticas de la lucha armada


Probablemente el área en el cual la contribución del Che sea de la menor relevancia
hoy es en el ámbito de la táctica militar. Su éxito guerrillero en Cuba estaba basado
en gran medida en la pre existente organización de masas en las ciudades, en la
politización histórica del campesinado de ciertas regiones y en el genio estratégico de
Fidel Castro. La experiencia del Che en el Congo y en Bolivia eran en buena parte
esfuerzos infructuosos por cristalizar una lucha por el poder.
Esto no quiere decir que la lucha armada no haya sido una estrategia exitosa
(Vietnam, Nicaragua, Cuba, China, Mozambique, etcétera); ni tampoco que no existan
importantes movimientos populares armados hoy (FARC en Colombia, EZLN en
México, la AFLD de Kabila en Zaire, etcétera.). Más bien, en este terreno uno tiene que
tener cuidado de no deletrear qué es lo relevante en los escritos y en la práctica del

221
Che, y qué queda como históricamente anecdótico.
Primero, el Che describió detalladamente las condiciones bajo las cuales la lucha
armada era necesaria: la dictadura (Cuba de Batista, Bolivia de Barrientos),
invasiones imperialistas (Vietnam, Guatemala), dictadores coloniales/neocoloniales
(Congo, Zaire). Algunas de estas condiciones estan presentes hoy día en algunos
países de América Latina (Perú, Colombia, México). En América Latina, por ejemplo,
Colombia, a pesar de su fachada electoral, es un Estado terrorista, en el cual los
escuadrones de la muerte y los militares gobiernan vastas regiones del país. El Partido
Revolucionario Institucional(PRI) de México es una dictadura de partido-Estado, que
asesina a rivales y roba elecciones. Perú está gobernado por una dictadura
cívico-militar. Segundo, el Che reconoció los límites de la democracia capitalista y
cuestionó la voluntad de la burguesía para aceptar desenlaces electorales que fueran
en contra de sus intereses fundamentales de propiedad; o en el caso del imperialismo,
de que acepte democracias que fueran contra sus sus inversiones, cobranza de deuda
y oportunidades de mercado. En esas condiciones, la posición del Che anticipó el
derrocamiento estadunidense-militar del régimen de Allende, electo
democráticamente.
Estas observaciones del Che fueron la base para su perspectiva de la lucha armada, y
hoy continúan estando abiertas al debate y a la discusión.
Lo que es menos relevante es su concepción de la relación entre la lucha armada y
movimientos populares de masas. Incluso en Cuba, el Che malentendió y subestimó la
importancia crucial de la lucha urbana y de sus redes de apoyo; un punto del que
finalmente se percató, en su fracasado esfuerzo en Bolivia cuando éstas no
funcionaron.
La selección de áreas de lucha, hechas por el Che, y su análisis de las relaciones
específicas de fuerza en los sitios de acción, en el Congo, Bolivia, Argentina y Perú,
estaban bastante fuera del blanco. Su dependencia de fuentes de información de
segunda mano y sus valoraciones generales fueron una metodología inadecuada. Su
sentido de subjetividad de la población local y de la distribución física de sus
partidarios fue incorrecta. En pocas palabras, intentó formalizar un modelo de guerra
de guerrillas, (basado en supuestos erróneos en Cuba), y extrapolarlo a otro conjunto
de países. El método fue equivocado y las consecuencias fatales.
En este sentido, los movimientos revolucionarios actuales tienen una tremenda
ventaja táctica y gran experiencia para complementar y trascender la enseñanza
revolucionaria del Che. Dicho de otra manera, puede y debe haber un diálogo crítico y
creativo entre el pensamiento vivo del Che Guevara, su brillante análisis general, sus
reflexiones críticas sobre teoría y práctica, y los nuevos movimientos revolucionarios
en América Latina, sus prácticas perspicaces y sus creativas perspectivas
estratégicas.

222
El papel de las clases privilegiadas
en la destrucción de la democracia chilena
Por James Petras
Fuente: H.I.J.O.S.

Introducción
En el vigésimo quinto aniversario del derrocamiento de Salvador Allende, presidente
del gobierno socialista chileno democráticamente elegido, el juicio convencional de los
hechos continúa repitiendo los mismos errores básicos en relación con la violenta
destrucción de las instituciones democráticas, sus perpetradores, y, más
específicamente, sobre la relación entre las clases media y alta y las prácticas
totalitarias de los dictadores militares. Pintar el derrocamiento de la democracia como
un suceso puramente "militar", ajeno a la estructura de clases, a las elites políticas y
a las tradiciones autoritarias profundamente arraigadas en una sociedad tan
estratificada como la chilena, contribuye a ocultar las verdaderas fuerzas actuantes
en el golpe de estado y permite la colaboración entre una izquierda supuesta y el
centro-derecha gobernante. La distorsión de la historia política de Chile y del papel
jugado por las clases y sectores civiles implicados en el derrocamiento del gobierno de
la Unidad Popular es acompañada por la falsificación de la naturaleza del sistema
político chileno anterior al golpe. Actualmente algunos ex-izquierdistas dispuestos a
colaborar con los responsables del golpe de estado y quienes lo apoyaron, proclaman
que fue la izquierda chilena la que lo provocó con su ideología, valores y conducta
antidemocráticas. Estos arrepentidos describen al gobierno de Allende como
compartiendo el mismo talante autoritario que el régimen militar de Pinochet,
buscando con ello legitimar su actual colaboración con el régimen neoliberal vigente al
que presentan como el mejor de los mundos posibles. Sin embargo, este enfoque,
denominado como la estrategia de los "dos demonios" por sus críticos, no resiste un
examen histórico cuidadoso. Este ensayo sostendrá, en primer término, que el
derrocamiento de Allende fue un golpe clasista en el cual civiles pertenecientes, casi
exclusivamente, a las clases altas jugaron un papel decisivo en el apoyo y la
promoción de medidas totalitarias antes, durante y después del violento golpe que
derrocó al presidente electo. En segundo término, sostendremos que bajo el gobierno
de Allende, Chile experimentó un nivel de participación democrática sin precedentes
en su historia, comparable a los sistemas más avanzados en el ámbito mundial. El
problema de Chile no fue la ausencia de democracia, sino la incapacidad de su
gobierno, democráticamente electo, para distinguir entre oposición legítima y
subversión totalitaria. El problema consistió en la falta de voluntad de los demócratas
en el gobierno de Allende para defender el orden constitucional frente al
comportamiento ilegal y violento de las clases altas, sus organizaciones sociales y las
elites de los partidos políticos que defendían sus intereses.

Golpe militar o golpe clasista


Durante los diez años en que realicé estudios sobre la política chilena (1962-1973)
creció mi escepticismo sobre el paradigma dominante que hablaba de su prolongada y
asentada tradición democrática. Descubrí que desde finales del siglo XIX hasta
mediados los años sesenta, varios gobiernos chilenos estaban implicados en algunas
de las más sangrientas represiones ocurridas en América Latina contra sindicatos
democráticos y pacíficas protestas campesinas y urbanas. El sistema electoral era tan
imperfecto que, hasta bien entrado este siglo, menos del 10 por ciento del electorado
podía determinar los resultados electorales. En segundo lugar, Chile experimentó una

223
serie de violentas convulsiones que prepararon el terreno para la caída de Allende. En
1891, así como en el período comprendido entre la segunda mitad de los años veinte y
el comienzo de los treinta, el proceso político estuvo marcado por golpes militares y
convulsiones civiles, con las clases dominantes reclamando la intervención del ejército
para resolver los conflictos laborales y para derribar a políticos nacionalistas. Aquellas
recurrieron a la organización de milicias paramilitares "republicanas" para reforzar su
dominio frente a los movimientos de izquierdas emergentes, incluso después de la
restauración de la democracia, a mediados de la década de 1930. El autoritarismo,
profundamente asentado, de la política chilena se manifestó en la década
comprendida entre 1948 y 1958 con la proscripción del Partido Comunista y el
establecimiento de campos de concentración en varias localidades de norte desértico
del país, como Pisagua, constituyendo un verdadero precedente de los campos
abiertos por el régimen militar del general Pinochet, respaldado por esas clases
dominantes, en la década de 1970. La proscripción de la principal organización
política de la clase obrera (el Partido Comunista) durante los años cincuenta, pone en
tela de juicio la premisa fundamental sostenida por los que afirman la existencia de
una "tradición democrática sólidamente asentada a lo lago de un siglo" en la política
chilena. Al comenzar mis estudios de campo en Chile a mediados de los sesenta, topé
con frecuencia con actitudes y conductas autoritarias entre los miembros de las clases
alta y media alta. Desdeñaban las preferencias de voto de obreros y campesinos, al
tiempo que se mostraban hostiles a las normas y procedimientos democráticos que
afectaban sus intereses sociales y económicos. Aplaudían públicamente las medidas
represivas adoptadas por el gobierno Frei contra los mineros del cobre y del carbón.
Durante la década de 1960 circularon dos versiones relativas a la naturaleza del
sistema político chileno: la "versión oficial" que repetía sin cesar que Chile era una
democracia que gozaba de vibrante vitalidad, y la "versión extraoficial", que inspiraba
el comportamiento de las clases dominantes y que consideraba a la democracia como
algo a tolerar siempre y cuando los pr