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¿Enseña Hebreos 1:6,8 que Jesucristo es Dios?

(Lesriv Spencer, 10 de febrero, 2015. Actualizado, 30 de sept., 2018)

(Las citas bíblicas son tomadas de la Nueva Versión Internacional a no ser que se indique otra. Otras siglas
usadas: ABP = Apostolic Bible Polyglot; BLP = Biblia La Palabra; DHH: Dios Habla Hoy; D-R = Douay-Rheims;
NTV = Nueva Traducción Viviente; R-V = Reina Valera; RVC = Reina Valera Contemporánea; TNM = Traducción
del Nuevo Mundo; TLA: Traducción en lenguaje actual; VP = Versión Popular)

Tabla de Contenido – Haga clic a continuación para leer los subtemas.

1. Breve recuento histórico como preludio a la epístola a los hebreos.


2. Cristo como ‘primogénito de Dios’.
3. Hebreos 1:6 ¿debería Jesús ser adorado?
4. ¿Apoya el contexto de Hebreos 1:6 una traducción como ‘rendir homenaje’ a Cristo?
5. ¿Aplica la referencia de “Dios” en Hebreos 1:8 a Dios el Padre o al Hijo?
6. Académicos expresan su incertidumbre en torno a Hebreos 1:8.
7. Un crítico presenta un punto de vista sesgado sobre Hebreos 1:8.
8. ¿Qué significa todo esto?

1. Breve recuento histórico como preludio a la epístola a los hebreos.

Hebreos, capítulo 1, versículos seis y ocho han sido a menudo señalados por los tradicionalistas
en varios foros religiosos como evidencia de que Jesucristo es Dios. ¿Pero enseñan realmente
estos versículos eso, o indican otra cosa?

Una respuesta equitativa a esta pregunta requiere al menos un breve vistazo al libro bíblico de
Hebreos dentro del contexto del culto judío. Después de todo, el libro (en realidad una epístola en
estilo de discurso/homilía) fue obviamente escrito por un judío competente, dirigido a una
audiencia judía. “Hebreos” no indica el nombre del autor, pero algunos estudiosos han
especulado durante mucho tiempo que Pablo fue el autor. Otros creen que el escritor pudo
haber sido Apolos, o algún otro. Pero prescindiendo de quien sea el autor, el escritor muestra
pleno dominio de asuntos judíos. Para comprender mejor las circunstancias que dieron lugar a
la redacción de Hebreos, debemos considerar primero algunas facetas importantes de la
historia judía.

Después que la primera pareja en el Edén desafió la autoridad de Dios, Dios por su gran
benevolencia preparó el camino para salvar la prole de Adán del destino de la muerte. Más
tarde, el pueblo judío tuvo el honor de participar en este proceso. Los judíos son descendientes
de Jacob (más tarde llamado “Israel”), hijo de Isaac, hijo de Abraham. Fue a Abraham (originalmente,
“Abram”), hombre temeroso de Dios, que Dios dijo: “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré;
haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Puesto que me has obedecido, todas las
naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia”. (Génesis 12:2, 22:18)
Abraham vino a ser el padre de los hebreos. Las promesas dadas a Abraham originalmente se
pasaron a su hijo Isaac (Génesis 26:3) y luego a su nieto Jacob (Génesis 28:13; 35:11,12).
Abraham era una figura tan importante en la historia del pueblo de Dios que siempre que el
pueblo de Israel caía en problemas apelaban a Dios que recordara el pacto hecho con Abraham.
(Éxodo 32:13; Deuteronomio 9:27; Salmo 105:9)

Cuando la nación de Israel (i.e. los descendientes de Jacob) fue constituida oficialmente como
nación independiente (unos 1,500 años antes de Cristo), el Señor Jehová (O, “Yahvéh”) dio a Moisés
(quien sirvió de mediador entre Dios y su pueblo) los Diez Mandamientos, más un conjunto de
estatutos. Se inauguró un lugar de adoración, llamado el “tabernáculo” o “tienda de reunión”,
que más tarde fue reemplazado por el templo. (Éxodo 39:32; 1 Reyes 8:10-13) Estas estructuras
simbolizaban la presencia de Dios, ya que era el lugar donde Dios ‘se reunía’ con su pueblo. Se
estableció un complejo sistema de servicio sacerdotal, y se hicieron arreglos detallados para los
sacrificios de animales, y un gran altar y una fuente de bronce fueron proporcionados en el
patio con ese fin. Muchos de estos detalles se mencionan en el libro de Hebreos. ¿Por qué todo
esto?

Una fuente explica: “El libro de Hebreos del Nuevo Testamento señala que el tabernáculo [y los
preparativos del templo posterior] tenían un propósito en la demostración de verdades
importantes concerniente al modo de adoración del hombre pecador a un Dios santo. El arreglo
del tabernáculo proporcionó una ayuda para la gente que vivía antes de Cristo, pero también
señaló a algo superior. Las verdades que el tabernáculo [y el templo después] demostraron,
alcanzaron su plena expresión en la nueva era que llegó con Jesucristo (Heb 9:1-14,24; 10:19-20)”.
(Concise Bible Dictionary, Don Fleming , pág. 427, AMG Publishers)

Esta misma fuente dice: “En los primeros días de la existencia de Israel, cuando eran poco más
que una familia numerosa, Dios significó que la dirección de la futura nación israelita
pertenecería a la tribu de Judá. De esta tribu vendría un gran líder que gobernaría las naciones
en un reino de paz, prosperidad y goce (Gén 49: 9-12). Siglos después, Dios desarrolló este plan
al prometer al rey David (que pertenecía a la tribu de Judá) una dinastía que duraría para siempre (2
Sam 7:16). El pueblo de Israel, por tanto, vivía en la expectativa de un momento en que todos los
enemigos serían destruidos y el rey ideal reinaría en un reino mundial de paz y justicia. A este
próximo rey-salvador llamaron el Mesías”. (Ibid, pág. 288)

No es extraño, entonces, encontrar en el Nuevo Testamento confirmación frecuente acerca de


Abraham sobre la vida judía. El libro de los Hechos describe a Dios como “el Dios de Abraham.”
(7:32) Abraham es representado como un padre espiritual, y a los que ejercen fe en el Dios vivo al
igual que Abraham, se los conoce como “hijos de Abraham”, y son bendecidos. (Gálatas 3:7-9, R-V)
Pablo muestra que la simiente de Abraham se cumple finalmente en Cristo, y los que creen en
Cristo son la simiente de Abraham. (Gálatas 3:16,29) La bendición impartida a Abraham llega a las
naciones a través de la redención de Cristo y se asocia con la impartición del espíritu. (Gálatas
3:14)

A través de Moisés, Dios había predicho la venida de un gran profeta. (Deuteronomio 18:15,18)
Juan 6:14 indica que en los días de Jesús, los judíos esperaban tal profeta. Había cientos de
profecías en las Escrituras Hebreas que no mencionaban específicamente a un “Mesías”, pero los
judíos entendían que muchas de estas profecías tenían su cumplimiento en el “Mesías”.
Jesús, nacido en Belén como se había predicho, fue el verdadero Mesías (O, “el Cristo”, en
griego). (Miqueas 5:2) Sin embargo, el pueblo judío como grupo falló en reconocerlo como el
Mesías. Jesús simplemente no satisfizo las aspiraciones de los judíos durante el primer siglo de
la era común. ¿Por qué no? The Jewish Encyclopedia observa: “Anhelaban el libertador prometido
de la casa de David, que los libertaría del yugo del odiado usurpador extranjero, terminaría con
el impío dominio romano, y establecería su propio reino de la paz”. (1976, vol. 8, pág. 508) De
hecho, los judíos incluso trataron de hacerlo un rey terrestre, pero al negarse, lo rechazaron.
(Juan 6:15)

Los judíos de aquel tiempo no percibieron que estas profecías relacionadas se referían a dos
venidas del Mesías diferentes y muy distanciadas. No comprendían que muchas de estas
profecías se cumplirían en su segunda aparición, no en la primera. Esta información básica es
necesaria para entender por qué se escribió el libro bíblico de “Hebreos”. Pese a que se
avecinaba la destrucción de Jerusalén, su ciudad santa, los judíos estaban siendo tentados a
caer de nuevo al judaísmo con sus prácticas, en lugar de seguir a Cristo, quien únicamente
provee “el camino, la verdad y la vida” al Padre. (Juan 14:6) Pero, todavía había oportunidad para
que el pueblo judío se acercara a Dios con corazón sincero. Cada profecía de Dios se cumpliría a
su debido tiempo. Por consiguiente, nadie podía darse el lujo de rechazar al Mensajero de Dios,
el Salvador prometido del mundo.

Ningún otro libro del Nuevo Testamento entrelaza la historia y las prácticas del Antiguo
Testamento con la vida de Jesucristo tan minuciosamente como lo hace el libro de Hebreos. El
libro habla del antiguo y nuevo pacto. El autor de Hebreos muestra que el antiguo pacto ha
tenido su cumplimiento en el “mejor” nuevo pacto. (Hebreos 7:20-8:13; 7:22) El libro de Hebreos,
entonces, enfatiza la superioridad y suficiencia de Jesucristo sobre el antiguo sistema judío,
reflejado por el hecho de que se utilizan dos términos griegos para indicar que Jesucristo es
“mejor” o “superior” al arreglo anterior unas 15 veces en la epístola. Y eso en sí mismo es un
punto central de este artículo. Jesucristo era ciertamente “superior” a todo lo relacionado al
sistema judío religioso, por el cual tradicionalmente sentían mucha atracción. Aun cuando se
considera toda exaltación proclamada sobre el Cristo, el libro de Hebreos nunca alcanza a decir
que Jesús era Dios. Como el título de este artículo indica, hay un par de textos bíblicos que los
trinitarios utilizan para apoyar el concepto de que Jesús es Dios, a saber, Hebreos 1:6,8.
Abordaremos esos versículos en breve.

Cabe mencionar en este punto de la discusión, que los judíos eran monoteístas estrictos, es
decir, que creían en el único Dios verdadero de Israel, Yahvéh (o Jehová). (Deuteronomio 6:4) Poco
después de la muerte de los apóstoles, surgió un estado de confusión cuando algunos cristianos
empezaron a debatir la identidad de Dios y Jesús. El debate se prolongó durante varios siglos
que finalmente condujo a la formulación básica de la doctrina de la Trinidad durante el siglo
cuarto de la era común. (Vea la Encyclopaedia Brittannica) Desde entonces, la doctrina de la Trinidad
ha ganado popularidad entre los seguidores cristianos, hasta el punto que la doctrina se acepta
y enseña por la mayoría de las iglesias cristianas como ortodoxia. Varios grupos religiosos, sin
embargo, resisten esta tendencia, y rechazan la doctrina como “anti-bíblica”. No menos
sobresaliente es el hecho de que los judíos mismos han rechazado la doctrina de la Trinidad
desde su mismo comienzo, como uno en conflicto con el monoteísmo. Dice la Jewish
Encyclopedia: “Los judíos siempre han considerado la doctrina de la Trinidad como una
irreconciliable con el espíritu de la religión judía y con el monoteísmo”.

En relación a esto, y sobre la creencia común de que el concepto trinitario pudo haberse
introducido o hecho manifiesto en los Escritos del Nuevo Testamento, el profesor de historia
eclesiástica, L.L. Paine, explica: “No hay ruptura entre el Antiguo Testamento y el Nuevo. Se
continúa la tradición monoteísta. Jesús era judío, entrenado por padres judíos en las Escrituras
del Antiguo Testamento. Su enseñanza era judía hasta la médula; un nuevo Evangelio sí, pero no
una nueva teología … Y él aceptó como su propia creencia el gran texto del monoteísmo judío:
‘Escucha, Oh Israel, el Señor [Jehová] nuestro Dios es un solo Dios’ ”. (A Critical History of the
Evolution of Trinitarianism, Houghton Mifflin and Co., 1900, pág. 4)

Estas citas dejan muy claro cuál ha sido la posición de los judíos a través de los siglos respecto a
la Trinidad. Indican que la doctrina de la Trinidad es ajena al pensamiento judío. También
demuestran que el autor de Hebreos no tenía por qué cambiar su enfoque monoteísta para
entonces abrazar otro radicalmente diferente que enseñara que Jesús era Dios, la “segunda”
parte de la denominada “trinidad”. Si hubiera sido la intención del autor que sus destinatarios
emprendieran una nueva doctrina trinitaria, sin duda, no habría dudado un momento en
comunicar ese mensaje con máxima convicción. ¿Es eso lo que encontramos en Hebreos?

¡No! Lo que encontramos es que el autor no escatimó esfuerzos ni energía en demostrar que
Jesucristo, después de haber establecido un nuevo pacto, era “superior” a todo lo que el antiguo
pacto podría ofrecer. Sin duda, el autor no habría utilizado más de la mitad del contenido de la
carta tratando vigorosamente en convencer a los judíos conversos de ese mismo punto, cuando
sería suficiente simplemente afirmar que Jesús era Dios mismo.

El pueblo judío era monoteísta hasta la médula, y uno esperaría que si el autor tuviera como su
objetivo el que ellos rompieran con dicha tradición al presentar una ‘nueva teología’ de tanta
trascendencia, seguramente se hubiera concentrado en hacer declaraciones enfáticas repetidas
que demostraran contundentemente que Cristo era el Jehová del Antiguo Testamento, el
segundo socio de una “trinidad”. ¿Es eso lo que encontramos en Hebreos? Es evidente que el
autor no quiso convencer a los judíos que Jesús era el Dios Supremo, pues la noción de una
“trinidad” carece en la epístola. Son únicamente los lectores de tiempo posterior con ilusiones de
comprobar la “trinidad” los que consiguen leer el concepto mismo entre sus páginas.

Antes de considerar el mérito de la afirmación de que ‘Hebreos 1:6,8 comprueban que Jesús es
Dios’, hacemos bien en considerar algunos aspectos destacados de la carta:

Hebreos 1:1,2 empieza por decirnos que ‘Dios...en estos días finales nos ha hablado por medio
de su Hijo’.

El versículo 3 dice que este Hijo “es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él
es”, y después de llevar a cabo una purificación por los pecados, “se sentó a la derecha de la
Majestad en las alturas”. El versículo 4 dice que el Hijo “llegó a ser superior a los ángeles”, pero
nunca se nos dice que fuera Dios. Hebreos capítulo 3 versículos 1 y 2, nos dicen que Jesús, como
“apóstol y sumo sacerdote” “fue fiel al [Dios] que lo nombró ”. En Hebreos 5:7,8, se nos dice: “En
los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al
[Dios] que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión. Aunque era
Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer [a Dios, TLA]”.

En Hebreos 8:1 y otra vez en los capítulos 10:12 y 12:2 se repite que este “sumo sacerdote”, ‘se
sentó a la derecha del trono de Dios’, una declaración que armoniza plenamente con otras
semejantes de la Biblia. Hebreos 9:14 nos cuenta que Cristo ‘se ofreció sin mancha a Dios … a fin
de que sirvamos al Dios viviente’. Y en Hebreos 9:15 y 12:24 leemos que Cristo es el “mediador
de un nuevo pacto”. El rol de Cristo como “mediador” concuerda con 1 Timoteo 2:5 donde
leemos: “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres...” Por cierto, el
concepto de ‘mediación’ no tendría sentido alguno si Jesucristo fuera Dios mismo. Esto es
evidente también en Hebreos 9:24 donde se nos dice que Cristo “entró … en el cielo mismo, para
presentarse ahora ante Dios en favor nuestro”. Si Jesucristo fuera Dios mismo, ¿cómo pudiera él
‘presentarse ante Dios en favor nuestro’?

Y en el último capítulo de Hebreos (13:20), se hace distinción otra vez entre Dios y Jesucristo al
decir: “El Dios que da la paz levantó de entre los muertos al gran Pastor de las ovejas, a nuestro
Señor Jesús, por la sangre del pacto eterno.” “Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por
medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su
nombre”. (13:15) Esto es lo que realmente enseña Hebreos.

Hebreos establece claramente que Jesús como el nuevo ‘Sumo Sacerdote’ es superior al antiguo
arreglo sacerdotal Aarónico de la tribu de Leví. El autor demuestra con las Escrituras que
Jesucristo es el Hijo de Dios, mayor que los ángeles (1:4-6), que Abraham (7:1-7), que Moisés (3:1-
6), y los profetas (1:1-2). De hecho, Cristo, coronado de gloria y honor, es el heredero de todas las
cosas hechas sujetas a él por Dios el Padre. (1:2; 2:7-9) Entre las cosas sujetadas a Cristo están los
ángeles. (1 Pedro 3:22; Heb. 1:6) La Biblia describe a los ángeles, según algunas versiones, como
“ángeles poderosos” o paladines ‘poderosos en fortaleza’ que cumplen con las órdenes de Dios.
(Salmo 103:20) La Escritura nos dice que el hombre fue hecho “un poco menor que los ángeles”.
(Salmo 8:4-5; Heb. 2:6,7; 2 Pedro 2:11)

Esta superioridad de los ángeles sobre el hombre no indica que ellos sean idénticos a Dios. La
superioridad de Jesucristo y de los ángeles sobre el hombre, y de su propio sometimiento a otro
Ser superior, solo pueden ser entendidos correctamente a la luz de 1 Corintios 11.3: “Ahora bien,
quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre … y Dios es cabeza de Cristo.”
También: “Pues Dios ‘ha sometido todo [al dominio de Cristo]’. Al decir que ‘todo’ ha quedado
sometido a su dominio, queda claro que no se incluye a Dios mismo, quien todo lo sometió a
Cristo. Y cuando todo le sea sometido, entonces “el Hijo mismo se someterá a aquel que le
sometió todo, para que Dios sea todo en todos”. (1 Corintios 15:27,28) Esto demuestra que Cristo
no es el Dios Supremo.

La epístola a los Hebreos hace, a lo largo de su contenido, clara distinción entre Dios y
Jesucristo, su Hijo, sin sugerencia alguna de una “trinidad” dentro de sus capítulos. Ninguna
declaración de Hebreos expresa que Cristo sea Dios mismo. Aunque algunos procuran identificar
como base a Jesús con Dios por la interpretación de uno o dos textos polémicos en Hebreos (que
en realidad son textos que se pueden traducir de varias maneras) , lo propio sería armonizar sus
mensajes en la traducción con el resto del contenido de la carta. ¡No al revés!

2. Cristo como ‘primogénito de Dios’:

Antes de echar un vistazo a Hebreos 1:6,8, del que se dicen demuestran la igualdad de Jesús con
Dios, leamos Hebreos 1:5,6, para ver lo que dicen:

“Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: ‘Tú eres mi hijo; hoy mismo te he engendrado’; y en
otro pasaje: ‘Yo seré su padre, y él será mi hijo’? Además, al introducir a su Primogénito en el mundo,
Dios dice: ‘Que lo adoren todos los ángeles de Dios’ ”.

Lo que estas Escrituras demuestran lúcidamente es que Jesús es superior a los ángeles. Cómo es
eso? Solo a Jesús ha dicho el Padre: “Tú eres mi hijo; hoy mismo te he engendrado”. En otra parte
de la Biblia encontramos a los ángeles de Dios siendo llamados “hijos de Dios”. (Génesis 6:2; Job
1:6; 2:1, R-V. Hebreo: bene-ha’elohim: “hijos-de el-Dios”; NVI y LXX en Job 1:6; 2:1:“ángeles”) Hasta los seres
humanos son reconocidos como ‘hijos de Dios’. (Lucas 3:38; Gálatas 4:6) Pero Jesús es el Hijo de
Dios de manera muy singular. La enciclopedia International Bible Encyclopedia Online señaló
acertadamente: “Él [Cristo] es el hijo de Dios en un sentido en que otros no lo son”. Juan 1:18
demuestra eso precisamente. Jesús como Hijo de Dios, estuvo más personal e íntimamente
relacionado con Dios de tal modo que los ángeles nunca lo fueron. Por tanto, es muy
significativo el que la Biblia llame a Jesucristo singularmente como el “Hijo unigénito de Dios”, y
“el primogénito de toda creación”. (Juan 3:18; Colosenses 1:15)

Cierto, varias versiones de la Biblia que promueven la Trinidad, como lo hace la Nueva Traducción
Viviente, transmiten un significado diferente en Colosenses 1:15 al comunicar la idea de que
Jesucristo es el ‘supremo sobre toda la creación’. Sin embargo, tal lectura, por popular que sea,
es la interpretación menos adecuada para la frase original. El significado básico de la palabra
griega para “primogénito”, sugiere lo contrario. También, la construcción gramatical del genitivo
sugiere primordialmente una relación, “de”, es decir, que Jesús era de la creación, más bien que
decir que está “sobre” la creación. Si tomamos el genitivo de Colosenses 1:15 como genitivo
partitivo, una probabilidad admisible declarada por el gramático trinitario Daniel B. Wallace, esto
indicaría que Jesucristo sería parte de la creación misma. (Greek Grammar Beyond the Basics, pág.
128) De hecho, presentar a Jesús en Colosenses 1:15 como ‘supremo sobre toda la creación’
rompe con el procedimiento habitual de traducción de la expresión “primogénito de...” que
aparece repetidamente en la Biblia. Vea este enlace para más información: http://www.scribd.com/
doc/209601066/Colosenses-1-16-%C2%BFEs-la-traduccion-%E2%80%9Ctodas-las-otras-cosas%E2%80%9D-
apropiada

Algunos eruditos en su esfuerzo por negar el sentido literal básico de “primogénito” en relación
a Jesús, procuran restringir el término al acontecimiento de su nacimiento humano, es decir,
como “primogénito” de José y María. Pero no hay nada en el libro de Hebreos que sugiera tal
cosa. La Escritura dice simplemente: “Además, al introducir a su Primogénito en el mundo...”,
clara indicación de que Jesús ya era considerado ‘el Primogénito de Dios’ antes de su aparición
terrenal. (Hebreos 1:6) El contexto del primer capítulo de Hebreos tampoco expresa, como
entienden algunos, que Cristo sea el creador exclusivo del mundo. Lo que sí dice es que el Hijo
fue la agencia o el medio que Dios utilizó para hacer el universo’. (Heb. 1:2) La misma idea se
expresa en Juan 1:3, 1 Corintios 8:6 y Colosenses 1:16. De nuevo, ¿qué sentido tendrían los
autógrafos inspirados al hacer hincapié en el hecho de que Jesucristo sea el mediador de la
creación, en vez de expresar simplemente que fue la Fuente o Autoría de la creación? Es Dios
quien nos ha hablado en estos días finales a través de su Hijo, en lugar de los “profetas” como
Dios hizo en tiempos pasados. (v. 1) Dios es entonces el Creador Supremo. Cristo fue el medio
por el cual Dios, la verdadera Fuente de toda energía, logró el resto de la creación.

Sobre esto, el comentario bíblico católico, The Jerome Biblical Commentary, observa: “La próxima
cita [de Heb. 1:10-12], tomada de Salmo 102:26-28, atribuye al Hijo la obra de la creación; el
propio Salmo dirige estas palabras a Dios. Dado que el autor [v. 2] ha hablado del Hijo como el
mediador de la creación, esto no es sorprendente”.

En la Escritura, Cristo es descrito como “el principio de la creación de Dios” (RV), una declaración
que sin influencia trinitaria exterior, indicaría claramente que Jesús fue ‘la primera creación de
Dios’. Algunas versiones trinitarias tuercen las palabras de Apocalipsis 3:14 para que digan que
Cristo fue ‘el soberano de la creación de Dios’, como lo hace la NVI, pero la realidad es que el
autor inspirado en realidad no dijo eso. Literalmente escribió que Jesús fue “el principio de la
creación de Dios”, que es muy diferente.

Normalmente, el vocablo “principio” se utiliza en las Escrituras para transmitir el sentido de:
“comienzo”, “primero”, o ‘la primera parte de algo’. Por ejemplo, en Génesis 49:3 en LXX, Jacob
habla a Rubén, su primer hijo de 12, cuando dice: “Tú eres mi primogénito [Griego: prōtótokós
(prototokos)], mi fuerza y principio de mis hijos [archḗ téknōn mou (arque teknon mou)]. (NETS = A New English
Translation of the Septuagint) ¿Fue acaso Rubén el ‘originador’ de la creación de Dios? ¡Por supuesto
que no! Él simplemente fue “el principio” o “el primero”* de los hijos de Jacob, como otra
traducción lo expresó. (* “The first of my children”, Brenton, LXX)

Del mismo modo, nos encontramos con un paralelo gramatical a Apocalipsis 3:14 en Job 40:19
en LXX, donde se habla de una bestia extraordinaria como “[el] principio [de la] creación del
Señor”. (Griego: archḗ plásmatos kyríou [arque plasmatos kyriou]). Brenton, v. 14). Nadie en su sano juicio
diría que el griego aquí requiere la interpretación de que esta bestia haya iniciado la creación del
Señor? Pero eso es precisamente lo que los trinitarios quieren promover en Revelación 3:14, a
saber, que Cristo es “el iniciador” de la creación. Lo que ellos no quieren ver es que el versículo
ya es lo suficientemente claro al señalar quién es la verdadera fuente de la creación. El genitivo
griego (caso que indica posesión o pertenencia: “de”) señala a Dios como el Creador Supremo, no a
Cristo, que se dice que es “el principio de la creación de [o, por] Dios”.

Donde no hay teología envuelta, los traductores vierten Job 40:19 (que tiene semejanza gramatical
a Revelación 3:14), de manera diferente de lo que acostumbran hacer en el Apocalipsis:

“This is the chief of what the Lord created.” (NETS)


(“Este es el principal de lo que el Señor creó”)
“El es la cabeza de los caminos de Dios” (Reina-Valera Antigua)
“Él es el primero entre las obras de Dios” (Reina-Valera Revisada 1995)
“Es la máxima criatura de Dios” (Palabra de Dios para Todos)
“Behemot fue mi primera obra” (RVC)
“Es la primera de las obras de Dios” (La Biblia de las Américas)
“Entre mis obras ocupa el primer lugar” (NVI)
“Entre los animales que he creado, él ocupa el primer lugar” (TLA)

Sea que uno tome “arqué” como “principio” o “principal [o, cabeza]” como su significado
primario, el hecho ineludible es que la creación fue hecha por el Señor Dios, no por alguien de
quien se diga es “el principio” o el “primero” de los actos creativos de Dios.

En armonía con esto, La Traducción en lenguaje actual muestra de manera apropiada el papel
mediatorio que jugó Jesucristo en la creación. Vierte la parte final del texto de Colosenses 1:16,
así: “En pocas palabras, Dios creó todo por medio de Cristo y para Cristo”. Esta misma versión
describe al mismo Jesucristo en Apocalipsis 3:14 diciendo: “¡Yo soy el Amén! Y me llamo así
porque enseño la verdad acera de Dios y nunca miento. Por medio de mí, Dios creó todas las
cosas”. Todos estos textos sitúan a Dios por encima de Cristo Jesús. Además, esta lectura de Ap.
3:14 de la versión (TLA) evidencia claramente que los que enseñan que Jesús es el Creador
supremo están promoviendo una tergiversación de los hechos. Jesucristo fue efectivamente el
obrador mediatorio de los actos creativos de Dios. Otros textos bílicos confirman eso. (Juan 1:3; 1
Corintios 8:6; Colosenses 1:16; Hebreos 1:2) Para otros detalles sobre esto, vea: http://www.scribd.com/
doc/173779117/%C2%BFAcaso-tiene-sentido-la-Trinidad

Los tradicionalistas niegan que Cristo tuviera principio, así que, cualquier mención bíblica
existente que sugiera tal noción, se maniobra ya sea en la traducción para que diga lo contrario,
o se explica de manera diferente a su significado léxico. Hemos considerado brevemente dos
términos asociados con Cristo: “primogénito” (es decir, ‘el Primogénito de Dios’, Hebreos 1:6, que
también aparece en Colosenses 1:15), y “principio” (como “el principio de la creación de Dios”, Apocalipsis
3:14). Otra expresión en relación con el origen o derivación de Jesús, se encuentra en Juan 3:18,
donde Jesucristo literalmente es llamado el “Hijo unigénito de Dios”, tal como aparece en varias
traducciones bíblicas. Sin embargo, otras versiones buscan eliminar cualquier concepto del
origen de Jesucristo, y por ende, debilitan la expresión original para que diga: “el Hijo único”.
Dios tiene muchos hijos, y en realidad, clasificar a Jesús como “único” no lo distingue de los otros
hijos de Dios en la familia celestial, que también pueden ser ‘únicos’ de otra manera. En
contraste, la traducción “unigénito” transmite la idea de que únicamente Jesucristo derivó su
origen directamente por Dios. Todos los demás hijos de Dios vinieron a la existencia mediante
Jesucristo.

El término griego para “unigénito” es una palabra compuesta mono-genḗs (“monoguenés”), y el


significado básico de esta palabra lo transmite adecuadamente el profesor de griego, Paul R.
McReynolds, en su traducción interlineal griego-inglés con dos palabras: “only born [único
nacido]”. (Word Study Greek-English New Testament) Así también traduce el vocablo otra traducción
inglesa interlineal, The Apostolic Bible Polyglot en Juan 3:18. En español, varias versiones utilizan
“unigénito”, que también es aceptable para el término griego compuesto. Varios expositores nos
quieren hacer creer que el vocablo mónos (“único”) y mono-guenés son la misma cosa. No
obstante, traducir el compuesto “mono-guenés” por una sola palabra (“único” al español), no
comunica realmente los varios matices de la expresión griega, ya que en esencia, dejan de
expresar lo que la segunda parte del compuesto propicia. Aunque el vocablo griego mono-
guenés puede significar “único” en una relación no-filial, por lo general significa “unigénito”
cuando se usa en una relación filial (de “hijo”), como es el caso aquí. Es decir, describe la
naturaleza de la derivación de Jesucristo. Por eso, las versiones que evaden la idea inherente de
“nacimiento” o “engendramiento” en una relación entre padre e hijo en la traducción, van en pos
de perpetuar la tradición trinitaria de que Cristo solo puede ser eterno, sin principio.

Las representaciones, “el unigénito”, o “el único nacido Hijo de Dios”, transmiten mejor el
significado original, ya que denotan correctamente la derivación divina o el origen de Jesucristo.
La enciclopedia The International Bible Encyclopedia observó apropiadamente: “...Monogenēs
denota el origen de Jesús, además de su singularidad. Jesús no es el ‘único’ Hijo del Padre: Él es
el ‘Hijo unigénito’ porque deriva su ser del Padre”. (Vol. III. p. 606) En suma, el término
‘primogénito’ en Hebreos 1:6, y otras expresiones bíblicas que denotan la derivación de Jesús, no
demuestran que Jesús sea Dios.

3. Hebreos 1:6, ¿debería Jesús ser adorado?

La tradición, y la abundancia de versiones españolas que libremente utilizan la palabra


“adoración” en relación con Jesús, han contribuido a que muchos crean que Jesucristo es
merecedor de adoración absoluta, como la que se rinde exclusivamente a Dios. Un
entendimiento tradicional sobre “adoración” se manifiesta en la siguiente publicación –
Comentario Bíblico de William MacDonald – en su consideración de Hebreos 1:6 al declarar: “Una
tercera forma en la que Cristo es mayor que los ángeles es que Él ha de ser objeto de la
adoración de los mismos, mientras que ellos son Sus mensajeros y siervos. Para demostrar este
punto, el autor cita Deuteronomio 32:43 (LXX y DSS) y el Salmo 97:7... El versículo en
Deuteronomio anticipa el tiempo cuando introduce al Primogénito en el mundo. En otras
palabras, se refiere a la Segunda Venida de Cristo. En esa ocasión será públicamente adorado
por los ángeles. Esto sólo puede significar que Él es Dios. Es idolatría adorar a nadie más que al
Dios verdadero. Pero Dios manda aquí que el Señor Jesucristo sea adorado por los ángeles”.
(Pág. 989. ©2004 por Editorial CLIE, Barcelona)

¿Ahora bien, es esta interpretación válida? MacDonald sí tiene razón al afirmar: “Es idolatría
adorar a nadie más que al Dios verdadero”. Pero, ¿tendrá razón en su entendimiento del
concepto bíblico de “adoración”? ¿Es verdad que el término “adoración” solo puede aplicarse a
Dios en sentido absoluto? Los creyentes que abrigan el entendimiento tradicional del erudito
MacDonald suelen pasar por alto estos dos asuntos:

1. Los idiomas experimentan cambios con el tiempo. El mismo idioma español ha cambiado lo
suficiente en el transcurso de los siglos, y hay palabras que tienen un significado distinto o
adicional que antes, o viceversa. Pero el problema se agrava cuando entran en juego las
traducciones entre los idiomas cambiantes. El significado de “adoración”, para creyentes de
otras épocas, por ejemplo, era parecido a como lo entendía la gente del tiempo bíblico. Incluso
para el tiempo de las primeras traducciones bíblicas inglesas y castellanas, el concepto del
vocablo “adoración” se solía entender de manera diferente a cómo se acostumbra hoy.

El diccionario ilustre inglés de Oxford menciona que para el siglo 16, el verbo “worship [adorar]”
significaba: “Honrar; considerar o tratar con honor o respeto ... saludar, inclinarse ante
[alguien]... Honrar con regalos .... conferir honor o dignidad sobre [alguien].” Y el diccionario
Webster's Ninth New Collegiate Dictionary publicó que el vocablo “adoración” del Inglés Medio
significaba: “Dignidad, reputación, respeto, reverencia pagados a un ser divino”. (1984) En
Español, el Diccionario Etimológico General de la Lengua Castellana por Fernando Corripio señala que el
verbo “adorar” se empezó a utilizar en el Siglo XII, y da el significado sencillo de, “Reverenciar”.
(1973)

Mas recientemente, el Pequeño Larousse Ilustrado da como primera definición del verbo “adorar”:
“Reverenciar con sumo honor o respeto [a un ser].” (1992. Corchetes míos.) Y el Diccionario de la
lengua española de la Real Academia Española ofrece en primer lugar esta definición para
“adorar”: “Reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina”.
(2012)

Tanto los léxicos ingleses como los castellanos dan evidencia de la variedad de acepciones
existentes para el término “adoración”. Definir los términos originales para adoración como,
“Honrar; considerar o tratar con honor o respeto ... saludar, inclinarse ante [alguien]” no es lo
mismo que afirmar que esta adoración debe ser absoluta, que el receptor de dicha acción solo
puede ser Dios. Sin embargo, la gente religiosa hoy tiene la expectación de que el vocablo
“adoración” tiene el sentido predominante de adoración divina, adoración absoluta. Esto se hizo
evidente en la cita anterior de MacDonald respecto a la ‘adoración’ de los ángeles dirigida a
Jesucristo en Hebreos 1:6.

2. En contraste, los términos bíblicos para “adoración” (shāḥaḥ en hebreo, y proskynéō en griego,
entre otros) revelan que sus valores semánticos son más amplios que el sentido estrecho que
muchos lectores de la Biblia le quieren atribuir. Es decir, las palabras pueden aplicarse a otros
actos no relacionados con adoración absoluta, datos que MacDonald retuvo de sus lectores. El
contexto es lo que determina su sentido. Veamos cómo varios académicos definen “adoración”:

Diccionario Bíblico Mundo Hispano: “Adoración (heb., shahah, inclinarse, postrarse; gr., proskyneo,
postrarse, reverenciar). El honor, reverencia y homenaje dado a seres o poderes superiores, sean
hombres, ángeles o Dios”. (J. D. Douglas, Merrill C. Tenney. Editores en Castellano, James Bartley y
Rubén O. Zorzoli)

Léxico Hebreo/Arameo-Español: “[šaḥah] Q. echarse al suelo; [...] Hitpalel postrarse, arrodillarse,


adorar...” (Pedro Ortiz V., S.J.)

Diccionario Conciso Griego-Español del Nuevo Testamento: “Adorar; postrarse y adorar, arrodillarse,
hacer reverencia, caer a los pies de otro”. (Srta. Elsa Tamez L. / Profesora Irene W. de Foulkes,
Sociedades Bíblicas Unidas, 1978.)
Diccionario Básico Griego-Español: “Postrarse, arrodillarse, adorar, rendir homenaje”. (2007, por
Ernst Walder Gassman, profesor principal de griego y exégesis en el Seminario Evangélico de Lima.)

Diccionario Manual Vox Griego-Español: “Saludar prosternándose, adorar arrodillándose, rogar,


conjurar arrodillándose [a o ante alguien, ac. o dat.]”. (Corchetes suyos)

W. E. Vine: “Hacer reverencia, dar obediencia a (de pros, hacia, y kuneo, besar). Es la palabra que con
más frecuencia se traduce adorar. Se usa de un acto de homenaje o de reverencia: (a) a Dios...,
(b) a Cristo..., (c) a un hombre..., (d) al dragón..., (e) a la bestia..., (f) a la imagen de la bestia..., (g)
a demonios..., (h ) a ídolos …”. (“ADORAR,” proskuneo)

Liddell and Scott's Greek English-Lexicon: “1. ... Postrarse ante [alguien] en señal de respeto, rendir
homenaje a. 2. de los dioses, adorar”.

The Shorter Lexicon of the Greek New Testament: “(Caer y) adorar, rendir homenaje a, postrarse ante
[alguien], hacer reverencia a, darle bienvenida respetuosa a dependiendo del objeto – 1. a seres
humanos […] –2. a Dios […] –3. al Diablo y seres satánicos […] –4. a ángeles […] –5. a Cristo”.
(Cursivas suyas)

Conforme las definiciones supracitadas para “adoración” (shahah y proskyneo), encontramos que
los términos originales se aplicaron a Dios, a Cristo, a los hombres, y otros seres. El significado
básico de shahah es inclinarse hacia abajo. En ciertos contextos, shahah y proskyneo se utilizan
para indicar la acción de postrarse en adoración a Jehová. (Génesis 24:26; Mateo 4:10) En otros
casos, los seres humanos aparecen en el registro bíblico dando “reverencia”, o ‘rindiendo
homenaje’, y hasta ‘adorando’ a humanos superiores. Algunos ejemplos:

Abraham “Se postró en tierra [“y adoró hacia abajo en el suelo”, D-R] ante tres mensajeros que
anunciaban que Sara tendría un hijo. (Génesis 18:2, “Se inclinó hasta tocar el suelo con la frente”, DHH;
“se inclinó hasta el suelo en señal de bienvenida”, NTV; “se inclinó ante ellos en señal de respeto”, TLA.]
Rut “Bajando su rostro se inclinó a tierra” ante Booz [“adorando sobre el suelo”, D-R; “se inclinó hasta el
suelo en señal de respeto”, DHH; “en señal de humildad, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente”, TLA;
“cayó a sus pies muy agradecida”, NTV] (Rut 2:10)
David “Inclinó su rostro a tierra, e hizo reverencia” a Saúl, el rey. [“adoró”, D-R; “inclinándose hasta el suelo
en señal de reverencia”, VP] (1 Samuel 24:8)
Betsabé “Se inclinó, e hizo reverencia al rey [David]” [“adoró al rey”, D-R; “se inclinó delante del rey en
señal de respeto”, TLA.] (1 Reyes 1:16)
Natán el profeta, “Se postró delante del rey [David] inclinando su rostro a tierra” [“había adorado,
inclinándose hacia el suelo”, D-R; “le hizo una reverencia”, BLP; 1 Reyes 1:23]
Jesus ha de recibir ‘adoración’ [‘prosternación’, A.M. Méndez; “homenaje”, New Jerusalem Bible y NT de
Pablo Besson; ‘honra’, Ferrar Fenton; “reverencia”, (Byington), de parte de los ángeles.] (Hebreos 1:6)
Satanás le pide proskynéō a Jesús: Jesús contesta, ‘Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor [Jehová] tu
Dios adorarás [“harás homenaje”, ABP], y a él solo servirás’.
(Mateo 4:10; Deuteronomio 6:13, Jesús en cambio le advierte a Satanás que solo el Señor Jehová debe ser
adorado.)
Esclavo a su rey, según Jesús: “Aquel siervo, postrado, le suplicaba [“le adoraba”, R-V Antigua; “le rindió
homenaje”, Versión Moderna]”. (Mateo 18:26)
Cornelio a Pedro: “Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró, R-V [“le
rindió homenaje”, NVI; “le rindió honor”, RVC; “con mucho respeto se arrodilló ante él”, TLA] (Hechos
10:25)
Judíos incrédulos y hostiles: Jesús: “He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se
dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus
pies [“adoren delante de tus pies”, R-V Antigua; “hagan homenaje”, Moffatt], y reconozcan que yo
te he amado”. (Apocalipsis 3:9, palabras promisorias de Jesús a creyentes fieles en la
Congregación de Filadelfia sobre opositores que terminarán “haciendo homenaje” ante ellos y
sometidos a sus pies.)

4. ¿Apoya el contexto de Hebreos 1:6 una traducción como ‘rendir homenaje’ a Cristo?
Varias traducciones de la Biblia responden:

“Que ante Él se prosternen todos los ángeles de Dios” (Pbro. Agustín Magaña Méndez)
“Ahora que todos los mensajeros de Dios lo honren” (Traducción de Ferrar Fenton)
“Dénle homenaje todos los ángeles de Dios” (Nuevo Testamento de Pablo Besson)
“Y prosternaos a él todos los ángeles de Dios” (Nuevo Testamento del Siglo 21)
“Que todos los mensajeros de Dios le rindan homenaje” (NT, Thomas Belsham, 1808)
“Y que todos los ángeles le rindan homenaje” (Nuevo Testamento de Heinz Cassirer)
“Y que todos los ángeles de Dios le hagan reverencia” (Steven T. Byington)
“Y todos los mensajeros de Dios deben inclinarse a él” (Un N.T. No-Eclesiástico, Frank Daniel)
“Que todos los ángeles de Dios se inclinen a él” (Open English Bible [Biblia Abierta Inglesa])
“Y que todos los mensajeros de Dios se inclinen por deferencia a él” (CGV, Joseph Morovich)
“Y que se inclinen ante él - todos los mensajeros de Dios” (Traducción Literal de Young)
“Que todos los mensajeros de Dios se inclinen con reverencia ante él” (Traducción 2001)
“Y que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje” (Nuevo Testamento de George R. Noyes)
“Y que le rindan homenaje a él todos los ángeles de Dios” (La Biblia Políglota Apostólica)
“Y que todos los ángeles de Dios se inclinen a él” (N. T. Riverside, William G. Ballantine)
“Que todos los ángeles de Dios se inclinen ante él” (Nuevo Testamento del Siglo Veinte)
“Y que todos los ángeles de Dios se inclinen ante él” (N.T. de E. J. Goodspeed)
“Y que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje” (La Biblia de Darby, francés)
“Y que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje” (Traducción del Nuevo Mundo)
“Que todos los ángeles se arrodillen ante él” (Cotton Patch Version, Clarence Jordan)
“Y que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje” (El N.T. Auténtico, por Hugo J. Schonfield)
“Ante él se postrarán todos los mensajeros de Dios” (Nuevo Testamento de Andrés Gaus)
“Que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje” (Biblia Inglesa Revisada)
“Que todos los ángeles de Dios le rindan homenaje” (Nueva Biblia de Jerusalén, en inglés)

Incluso aquellos traductores trinitarios en la lista anterior que creen en la deidad de Jesucristo,
han preferido traducir proskynéo en el versículo por su significado léxico, más bien que en el
sentido religioso contemporáneo. Por eso, el mero hecho de que Dios pida que los ángeles
“adoren” a Cristo en Hebreos 1:6 como aparece en numerosas versiones bíblicas, no puede ser
utilizado para comprobar que Jesús sea Dios. Más significativamente, “Dios” es el que manda a
los ángeles que le rindan “adoración” a su Hijo, fuerte indicativo de que Jesús es
verdaderamente divino, parecido a Dios, pero no el Dios Todopoderoso.
En el pasado, cuando José, hijo de Jacob, fue capaz de revelar divinamente los sueños del
Faraón, se ganó el respeto y admiración del rey de Egipto a tal grado que el Faraón lo puso a
cargo de todo Egipto. Hizo que vistieran a José con ropas de lino, le pusieran un collar de oro
sobre su cuello, y lo invitó a que se montara en el carro reservado para el segundo en poder, y
dondequiera que iba José se gritaba la orden: ‘¡Abran paso!, ¡Inclínense ante él!’ Si a José se le dió
la más alta honra y prosternación posible por ocupar el segundo lugar en todo el país de Egipto,
¡cuánto más merece nuestro Señor Jesucristo dicho homenaje al ser coronado con gloria divina
por Dios mismo!

Entonces, el significado de proskynéo en el versículo debe entenderse lógicamente en el sentido


de que los ángeles mismos estarían sujetos a Jesucristo, quien como ‘vocero’ y ‘primogénito’ de
Dios, es colocado “a la derecha de Dios”. (Hebreos 10:12; Apocalipsis 19:13) Debido a que Jesús
ocupa el segundo puesto más alto en el Universo, a los ángeles se los ordena que caigan
inclinados en reverencia ante Jesús, y le den “máxima honra”, “homenaje”, o “prosternación” a él.
(1 Corintios 11:3; Hebreos 1:3; 1:6) En resumidas cuentas, todo esto se hace con el fin de dar ‘honra
y gloria al Dios y Padre de Jesucristo’, un asunto que el académico MacDonald pasó por alto en
sus comentarios del capítulo uno de “Hebreos”. (Filipenses 2:9-11)

5. ¿Aplica la referencia de “Dios” en Hebreos 1:8 a Dios el Padre, o al Hijo?

Ahora, podemos abordar la otra escritura, Hebreos 1:8, que se dice sirve para consolidar la idea
de que Cristo y Dios son idénticos. Hebreos 1:8,9 es una cita del Salmo 45:6,7 donde Dios se
dirige al rey (Salomón?) con las siguientes palabras: “Tu trono, oh Dios, permanece para siempre;
el cetro de tu reino es un cetro de justicia”. No es probable que el rey humano davídico a quien se
dirigen estas palabras sea llamado “Dios” en el sentido pleno de la palabra. Por lo tanto, algunos
explican que se puede aceptar la designación “Dios” (“dios”) para el rey en sentido limitado, es
decir, como un ‘título’ en representación de Dios. La Biblia de Jerusalén por ejemplo, comenta: “En
la Biblia se da el título de ‘Dios’ a los ángeles, Sal 8 6, a los jefes y jueces, Sal 58 2, a Moisés, Ex 4
16; 7 1, al espectro de Samuel, 1 S 28 13, a la casa de David, Za 12 8, y al Mesías, Is 9 5”.
Por eso hay versiones que parafrasean la declaración para hacerla más consecuente con la
realidad. La Reina-Valera Revisada 1977, por ejemplo, dice en la primera parte: “Tu trono es el
trono de Dios; es eterno y para siempre”. Otra versión: “El Dios eterno e inmortal te ha
entronizado”. (La Biblia de Nuestro Pueblo) (Véanse también: Biblia Traducción Interconfesional; La Biblia del
Pueblo de Dios; Nácar-Colunga; la Biblia de América, y The Expositor's Bible Commentary - Psalms – Tremper
Longman III y David E. Garland, editores generales, pp. 399-400)

Varios estudiosos han señalado a Hebreos 1:8 para comprobar que Jesús es Dios. Uno de estos
fue Adam Clarke, quien escribió: “Este versículo se considera muy apropiadamente una
comprobación, y de hecho muy fuerte, de la divinidad de Cristo; pero algunas versiones recientes
del Nuevo Testamento se han esforzado por evitar la evidencia de esta prueba mediante la
traducción de la palabra así: ‘Dios es tu trono para siempre jamás’; y si esta versión es correcta, lo
cierto es que el texto no serviría de confirmación de la doctrina”. (Adam Clarke Comentary) Aunque
el trinitatrio Adam Clarke favoreció la interpretación tradicional, reconoció su incertidumbre.
¿Qué dice el texto original realmente? Echemos un vistazo al pasaje griego bajo consideración en
formato interlineal:
Griego: ho thronos sou ho theos eis ton aiōna tou aiōnos
el trono de ti el dios por el siglo de el siglo

En primer lugar, observe que no hay verbo en el pasaje anterior. Esto presenta un problema. En
griego el verbo se omite a menudo como innecesario. Pero en español es necesario emplear
uno para componer una frase sensata. El problema es, ¿dónde ponemos el verbo? Algunos
eligen informar erróneamente al público diciéndoles que la lectura literal es: “ ‘Tu trono, oh Dios,
es eterno y para siempre’ (traducido literalmente)”, como lo hace Robert M. Bowman Jr., un
“experto” contra-sectario. (Why You Should Believe in the Trinity, p. 106.) Aquí Bowman acepta la
proposición de vocativo a Cristo, e inserta el verbo “es” después de “oh Dios” para que Jesús
aparezca como Dios Todopoderoso. Si tomáramos en serio la interpretación de Bowman como
apropiada, tendríamos entonces, en los versículos 8 y 9 el siguiente cuadro: A Dios hablando a
Dios, y ‘el Dios de Dios’ derramando aceite perfumado sobre la cabeza de ‘Cristo el Dios’, con el
resultado sobresaliente de que Dios ahora ha ganado terreno suficiente en el universo para
heredar un trono de autoridad real, colocándolo por encima de los ángeles. ¿No es esto
absurdo? En cambio, si aceptamos la interpretación siguiente, donde Dios le dice a su Hijo: “Tu
reinado se fundamenta sobre Dios mismo, y por eso tu reino durará para siempre,” no hay
conflicto ninguno.

Gramaticalmente, tenemos que considerar si theós en la oración es nominativo (el caso que
nombra, por lo general designa al sujeto) ; vocativo (dirección directa), o un adjetivo (que describe). La
palabra “trono” en la cláusula también está en forma nominativa. Las palabras “el trono de ti”
significa simplemente “tu trono”. La expresión griega ho theós (“el Dios”), es la manera bíblica de
decir “Dios”, y en la mayoría de los casos (de hecho, cientos de veces), ho theós aparece en
nominativo como aquí, y solo en pocos casos es utilizado como un vocativo. Las palabras, “por el
siglo de el siglo” idiomáticamente significa “por siempre y para siempre”. Así que, otra manera
de expresar el griego simple y literalmente es: “Tu trono Dios para siempre jamás”. A partir de
esto, podemos producir al menos tres opciones legítimas en la traducción. La primera hace de
ho theós el sujeto (o predicado nominal). La segunda es adjetival, o descriptiva. La tercera opción
es de vocativo (dirección directa), que resulta ser la más popular del grupo por los tradicionalistas:

1. “Dios es tu trono para siempre”. (O: “Tu trono es Dios, para siempre”; “Tu trono es el de Dios”, etc.) Esta
tiene el apoyo de los siguientes traductores: Tyndale; Matthew; Grotius; Twentieth Century NT; Mace;
Wade; Moffatt; Goodspeed; Byington; Traducción en lenguaje actual; TNM; 2001 Translation; New Simplified
Bible; Jonathan Mitchell NT; 21st Century NT; Frank Daniel; Cassirer; Wickham; Andy Gaus; Open English
Bible; American Standard Version, margen; Revised Standard Version, margen; New English Bible, margen.

2. “Tu trono es divino”. (Ewald, adjetival)

3.) “Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo”. (R-V; También: NVI; Biblia de Jerusalén; Nácar-Colunga; Bover-
Cantera; Petisco-Torres Amat; Cantera-Iglesias; Biblia de Navarra; Dios Habla Hoy; Versión Moderna; Biblia
Textual; La Biblia de las Américas; Versión Nueva Vida; Biblia Peshitta; La Biblia al Día; Nueva Traducción
Viviente, etc.)
¿Por qué es la tercera opción del grupo la más popular por amplio margen? ¿Se debe a que sea
la aproximación más fiel al original? Si pudiéramos establecer sin duda que “Dios” en el pasaje
es un adjetivo, nominativo o vocativo (La misma forma de theós se utiliza, con pocas excepciones, para
nominativo y vocativo), podríamos entonces decidir cuál de las traducciones es la correcta. Pero
no hay manera de determinar eso a base de gramática sólamente. En este pasaje, la teología del
traductor, por lo tanto, juega el factor decisivo en la traducción. Y puesto que la mayoría de los
que afirman ser “cristianos” hoy en día favorecen la interpretación trinitaria en el contexto del
Nuevo Testamento, no es sorprendente encontrar abrumador apoyo en pro de la opción tercera.

Varios ejemplos ilustran el enfoque trinitario a la doctrina: El Dr. David Jeremiah, un bautista
(rama prominente del Protestantismo), escribió: “Cuando Dios el Padre se refiere a Jesús como el
Dios eterno en esta cita (Sal. 45:6,7), es una de las pruebas más irrefutables de la deidad de
Cristo”. (The Jeremiah Study Bible) Otro erudito bautista, Craig S. Keener, afirmó: “El escritor de
Hebreos afirma explícitamente la deidad de Cristo en este pasaje”. (The IVP Bible Background
Commentary New Testament) La versión en inglés, The Message: The Bible in Contemporary Language,
por Eugene H. Peterson, un pastor presbiterano, hasta parafraseó la primera parte del texto así:
“Pero él [Dios] le dice a su Hijo, Tú eres Dios...”. Otros estudiosos han hecho declaraciones
similares con convicciones igualmente fuertes. Pero, estas declaraciones, a la luz de la evidencia,
no pueden tomarse como ‘pruebas irrefutables’ de la deidad de Cristo.

Por otra parte, God's New Covenant – A New Testament Translation (por Heinz W. Cassirer, Eerdmans
Publishing Company), y la Traducción del Nuevo Mundo son prominentes en la traducción, ‘Dios es
tu trono para siempre jamás’. Estos traductores no creen que las palabras “el Dios” en Hebreos
1:8 sean un vocativo o dirección directa a Cristo, pues interpretan que el trono es Dios el Padre,
como en la opción 1 anterior. Los editores de la TNM, en contraste a algunos trinitarios, hasta
reconocen que algunos textos bíblicos, como el de Hebreos 1:8, ‘pueden ser traducidos
gramaticalmente de más de una manera’, donde ‘una persona podría llegar a más de una
conclusión según la traducción de la Biblia que utilice’, por lo que el factor decisivo es el
contexto bíblico. (Razonamiento a partir de las Escrituras, págs. 408-409; 414-415) Cabe mencionar que
los editores de la TNM han sido reprendidos con frecuencia por la comunidad religiosa por no
ser tradicionalistas, pero algunos académicos prominentes han adoptado o defendido la versión
de Hebreos 1:8 que hace a “Dios” el sujeto de la cláusula (así como aparece en la TNM), tales como
Brooke Foss Wescott, James Moffatt, y Edgar J. Goodspeed, entre otros.

Debido a la popularidad de la versión pro-trinitaria en Hebreos 1:8 reflejada en la lectura (3)


arriba, muchos lectores de la Biblia han tomado la lectura tradicional por supuesto como la más
apropiada de las tres opciones principales. Pero, ¿lo es? ¡No! La honestidad obligó al editor del
comentario académico, The One Volume Commentary, a incluir esta admisión: “El Hijo es tratado
como ‘Dios’ [en Heb. 1:8], pero hay algunas dificultades respecto a la lectura exacta de la primera
cláusula en el original”. (Editado por J. R. Dummelow)

6. Académicos expresan su incertidumbre en torno a Hebreos 1:8.

Otros estudiosos también han hecho público que la lectura tradicional preferida en Heb. 1:8 en
las más importantes traducciones no es del todo concluyente. A continuación una muestra:
F. F. Bruce, un trinitario, tentativamente cree que Hebreos 1:8 llama a Cristo “Dios”, mientras
admite que la lectura marginal de la RSV [Revised Standard Version] – “Tu trono es Dios – es
bastante convincente.’” (The Epistle to the Hebrews, edición revisada, en NICNT, 1990, pág. 19)

Robert Young (autor de la ‘Concordancia Analítica de la Biblia de Young’), escribió en su comentario:


“Este es un caso claro en el que se llama a Cristo ‘Dios’, pero como el v. 9 habla de Dios como su
‘Dios’, no podemos insistir en que ello aquí comprueba la divinidad suprema del Salvador,
aparte de que [el texto] también puede ser igualmente traducido, ‘Dios es tu trono – por los
siglos de los siglos’; en cualquier caso, es aplicable únicamente al trono mediador”. (Young’s
Concise Bible Commentary)

Un comentario bíblico, A New Commentary of Holy Scripture Including the Apocrypha concedió:
“Oh Dios: ver en Salmo 45:6. En el Salmo el Rey es dirigido como Dios (Elohim: cf. Sal 82:6). Si se
retiene esta traducción nuestro Señor sería aquí proclamado como Dios por el Padre... La otra
traducción ‘tu trono es Dios’ es igualmente posible y no podemos decir cuál de las dos adopta
nuestro escritor”. (Editado por Charles Gore, Henry Leighton Goudge, Alfred Guilaume, reimpresión de
1946 de la edición corregida de marzo de 1929. Página 605, Londres.)

William Barclay: “Este es un pasaje en el que nadie desearía ser dogmático. En ambos casos,
ambas traducciones son perfectamente posibles.... Pero, sea cual sea la traducción que
aceptemos, vemos una vez más que el asunto se encuentra en tal duda que sería muy peligroso
basar cualquier argumento firme sobre él”. (Jesus as They Saw Him, pp . 25-26) Dicho esto, ¿cómo
podemos determinar la representación original más probable en el versículo? Afortunadamente,
tenemos a nuestra disposición el contexto de Hebreos, y varias otras pistas disponibles para
ayudarnos a hacer eso.

El ‘Nuevo Testamento Oriental/Ortodoxo Griego’ vertió ho theós en el versículo como vocativo,


pero reconoció: “Hay casos en que ho theós [en Heb. 1: 8] significa ‘Oh Dios’ (Heb. 10:7), que es
por eso que este versículo puede ser traducido apropiadamente como se indica.... Sin embargo,
hay que señalar que la lectura más probable estadística y lingüísticamente es, ‘Tu trono es Dios,
por los siglos de los siglos’ ”. (The Eastern/Greek Orthodox New Testament)

El traductor de la Biblia Jonathan Mitchell en su comentario sobre “Hebreos”, dijo: “Creo que lo
que hay que tener en cuenta es el contexto de este capítulo: el Hijo convirtiéndose en el Mesías,
en lugar de ser una afirmación ontológica sobre el Hijo – independientemente de nuestra
comprensión personal sobre el Hijo”. En su comentario, él mismo tradujo la cláusula
controvertida como: “Dios [es] Tu trono, en y por la era de la Edad”, con la representación de la
variante: “Tu trono, oh Dios….” (Corchetes de él.) Mitchell agrega: “La segunda mitad del vs. 9
argumenta a favor de la primera lectura: sin dejar de abordar el mismo, que dice, ‘Dios – Tu
Dios – Te ungió’. Recordemos que Jesús dijo a Sus discípulos en Juan 20:17: ‘Yo estoy
progresivamente subiendo (o: ahora ascendiendo) hacia Mi padre – incluso el Padre de ustedes,
amigos - y Mi Dios: incluso [el] Dios de ustedes’ ”.

Y William L. Lane, añadió: “El interés principal del escritor en la cita no es la predicación de la
deidad, sino de la naturaleza eterna del dominio ejercido por el Hijo”. (Hebrews 1-8, pág. 29)

A. W. Wainwright: “La creencia de que Cristo es Dios no es la clave de la cristología de la Epístola


a los Hebreos ... el escritor no incluye la deidad de Cristo dentro del esquema de pensamiento
que se presenta en la epístola”. (The Trinity in the New Testament, pág. 67)

El Dr. Jason BeDuhn (Northern Arizona University), quién en su libro, Truth in Translation, hizo una
comparación de varias traducciones de la Biblia para determinar su precisión y prejuicio
religioso, explicó su apoyo a las lecturas menos populares de la siguiente manera:

“Puesto que hay un puñado de casos en el Nuevo Testamento [Lucas 18:11; 18:13; y Heb. 10:7] donde ho
theós [“el Dios”] significa ‘Oh Dios’, en lugar de ‘Dios’, es posible que en Hebreos 1:8 ho theós signifique ‘Oh
Dios’. Pero puesto que ho theós por lo general significa ‘Dios’, y hay cientos de ejemplos de esto, es más
probable que en Hebreos 1:8 signifique ‘Dios’. […] Ambas traducciones son posibles, por lo que ninguna
de las traducciones que estamos comparando pueden ser rechazadas como inexacta. No podemos
resolver el debate con certeza. Pero, ¿cuál traducción es la más probable?

” En primer lugar, sobre la base de la lingüística, ho theós es más probable que signifique ‘Dios’, como
sucede centenares de veces por todo el Nuevo Testamento, que ‘Oh Dios’, un significado que solo tiene en
otros tres lugares en el Nuevo Testamento. Por otra parte, no hay otro ejemplo en la Biblia [i.e., en el NT]
donde la expresión ‘para siempre’ aparece sola en una frase predicativa con el verbo ‘ser’, como lo haría si
la oración leyera ‘Tu trono es para siempre’. Por otra parte, no hay otra manera de decir ‘Dios es tu trono’
que la que aparece en Hebreos 1:8. Hay, sin embargo, otra manera de decir ‘Tu trono, oh Dios’, a saber,
mediante el uso de la forma [antigua] thee (“tú”) en dirección directa (vocativo), en lugar del sujeto
(nominativo) ho theós. La prueba de preguntar: ‘¿Hay alguna otra manera en que el autor podría haber
expresado X si él o ella significaba X?’ es una importante en la traducción y la interpretación.

” En segundo lugar, sobre la base del contexto literario, podemos decir que Jesús, que es el tema que se
discute en Hebreos 1:8, no se llama ‘Dios’ en ningún otro lugar en la Epístola a los Hebreos. En el contexto
inmediato de Hebreos 1:7-9, el autor está haciendo un contraste entre los ángeles y Jesús. Se utilizan citas
del Antiguo Testamento para hacer este contraste. El versículo 7, citando el Salmo 104:4, muestra que
Dios habla de los ángeles como ‘sirvientes’. El contraste se hace en el versículo 8, que dice: ‘Pero (Dios
dice) respecto al Hijo...’, y luego cita las palabras que estamos tratando de descifrar del Salmo 45:6-7. En
contraste con los ángeles que rinden servicio, el Hijo es entronizado. Pero, ¿es Dios el trono sobre el que
descansa el Hijo, o es el Hijo mismo llamado ‘Dios’ aquí?

” En realidad es muy simple: Jesús es el Mesías. El Mesías es el legítimo rey de Israel. Lo que se dice sobre
el rey de Israel se puede decir igualmente del Mesías ... El salmo es acerca de lo que Dios ha hecho por la
persona a quién se dirigen las palabras. […]

” Así que debemos concluir que la traducción más probable es ‘Dios es tu trono...’, la traducción que se
encuentra en la TNM y en las notas al pie de la NRSV [New Revised Standard Version] y la TEV [Today's English
Version]. Tres gigantes de la investigación académica moderna del Nuevo Testamento – Westcott, Moffatt y
Goodspeed – llegaron a la misma conclusión de forma independiente. El hecho es que, si este versículo se
citara en el Nuevo Testamento en referencia a cualquier otra persona, los traductores no habrían dudado
en traducirlo como ‘Dios es tu trono...’. Tal parece que es únicamente porque la mayoría de las
traducciones se hicieron por personas que ya creían que Jesús es Dios que se ha preferido la forma
menos probable en la traducción de este versículo.
” Permítanme repetir que ambas formas de traducir Hebreos 1:8 son lecturas legítimas del griego original
del versículo. No hay fundamento para los defensores de una u otra traducción reclamar que la otra
traducción está seguramente equivocada”. (Fin de la cita. Cursivas suya.)

7. Un crítico (Trevor R. Allin) presenta un punto de vista sesgado sobre Hebreos 1:8.

Cabe señalar aquí que el Profesor Jason BeDuhn sorpresivamente, publicó una reseña bastante
favorable de la TNM, una traducción “poco ortodoxa” según los estándares tradicionales, por
eso, era de esperar que los ortodoxos trinitarios no tardaran en contrarrestar la obra de Beduhn
sobre esos textos polémicos del NT donde la deidad de Cristo está en juego. Efectivamente, dos
estudiosos, el Dr. Trevor R. Allin, y el Dr. Thomas A. Howe, ambos evangélicos protestantes, se
encargaron de hacer públicas sus objeciones teológicas sobre el asunto: A review of Dr Jason
BeDuhn’s “Truth in Translation” by Trevor R Allin, Ph.D. Y: Dr Thomas A Howe, Bias in New
Testament Translations? A Defense of the Deity of Christ”. Ambas publicaciones son críticas
negativas del libro de BeDuhn.

Aquí, haré enfoque breve al artículo por el Dr. Trevor R. Allin (Asociado con la Iglesia Bautista en
Inglaterra, y la Iglesia Anglicana Española). Allin, en su reseña del libro “Truth in Translation”, criticó a
BeDuhn minuciosamente, rebajó sus credenciales constantemente, y afirmó, entre otras cosas,
que BeDuhn fue selectivo al citar obras autoritativas, como las de Moffatt, según le convenía. Lo
cierto es que tanto Allin como BeDuhn hicieron uso en sus escritos de citas selectivas. Eso es
común. Sin embargo, encuentro que BeDuhn presentó ambos lados de la interpretación sobre
Hebreos 1:8, mientras que Allin presentó su interpretación como la única viable. Curiosamente,
Allin, también mencionó a Moffatt en otros contextos como una autoridad, pero no lo mencionó
como autoridad académica que interpretaba el texto de Hebreos 1:8 en oposición a su teología.
¿No es esto extraño, cuando Allin mismo había criticado a BeDuhn por la misma cosa?

Allin menciona que traducir “Dios es tu trono” (lectura que aparece en la TNM, y que BeDuhn
defiende) es una “mala traducción” e “indefendible”. Pero es tan extraño que un erudito que
critica a otro de falta de honradez por omisión, no haya mencionado él mismo dentro de su
artículo de 47 páginas, que otros académicos de reputación interpretan Hebreos 1:8 así como lo
hacen BeDuhn y la TNM, y termine acusándolos solo a ellos de prejuicio religioso, pero no a los
trinitarios que llegaron independientemente a la misma conclusión que BeDuhn y la TNM.
¿Dónde está la honradez aquí? Soy de opinión que la conclusión de BeDuhn (que de hecho es igual
a la de Barclay que era trinitario), de “que ambas formas de traducir Hebreos 1:8 son lecturas
legítimas del griego original del versículo”, y, que “no hay fundamento para los defensores de
una u otra traducción reclamar que la otra traducción está seguramente equivocada”, es, por
mucho, más honesta y equilibrada que la conclusión independiente de Allin sobre Hebreos 1:8.
De hecho, Allin ignoró por completo la otra opción legítima de interpretación para el texto
rechazándola como “seguramente equivocada”. Irónicamente, el artículo publicado por Allin con
el fin de desprestigiar el libro de BeDuhn resulta “no [ser] digno [para usar sus propias palabras] de
un estudio verdaderamente académico que uno esperaría presentara todos los argumentos
posiblemente contradictorios que tengan que ver con un asunto”. (Pág. 10) Además, creo que
BeDuhn representó mucho mejor que Allin el contexto de este versículo en relación al Salmo
45:6,7, la fuente de la cita por el autor bíblico.

A.T. Robertson escribió algo que Allin no admitió: “Oh Dios (ho theós). Esta cita (la quinta)
proviene de Sal. 45:7f. Una oda opcial hebrea nupcial (epithalamium) para un rey, que aquí es
tratado como mesiánico. No hay certeza si ho theós es aquí el vocativo (se dirige la palabra con la
forma nominativa, como en Juan 20:28, donde la designación de theós para el Mesías es posible, Juan
1:18) o ho theós es nominativo (sujeto o predicado) con estin (es) entendido: ‘Dios es tu trono’ o
‘Tu trono es Dios’. Cualquiera de los dos tiene sentido”. (Word Pictures in the New Testament, Vol. 5, p. 339.
¡Ojo! Esta admisión honesta de incertidumbre de Robertson fue eliminada en la obra traducida al español por
Santiago Escuain, © 2003, Editorial CLIE, obviamente por motivos teológicos.)

‘La Biblia del Intérprete’ (The Interpreter's Bible) señala: “[Hebreos 1:] 8-9. Tu trono .... es para siempre
jamás (de Ps. 45:6-7): El sentido en el que el autor utiliza esta cita es claro. Esto significa que para
él el Hijo tiene autoridad divina en contraste con el papel subordinado de los ángeles. Así como
están escritas las palabras iniciales en nuestras traducciones, requieren la aplicación de [ho
theós], ‘Oh Dios’, al Hijo. Hemos tomado nota de que esta epístola no da el nombre de ‘Dios’ en
otros lugares al Hijo de esta manera absoluta, y el vs. 9 parece sugerir otra lectura. La
alternativa sería leer, ‘Dios es tu trono’ o ‘tu trono es Dios’. Sin embargo, la traducción usual no
es imposible en un pasaje poético”. (pp. 605-606)

En Hebreos 1:8,9 se cita de Salmo 45:6,7, con relación al cual el académico B. F. Westcott declara:
“La LXX. permite dos formas de verter el texto: [ho the·os′] puede tomarse como vocativo en
ambos casos (Tu trono, oh Dios, [...] por tanto, oh Dios, el Dios tuyo [...]) o se puede tomar como el
sujeto (o el predicado) en el primer caso (Dios es tu trono, o tu trono es Dios [...]), y en aposición a
[ho the·os′ sou] en el segundo caso (Por tanto Dios, aun tu Dios [...]). […] Difícilmente es posible
que en el original se pueda dar el tratamiento de [’Elo·him′] al rey. Por tanto, la suposición está
contra el creer que [ho the·os′] sea vocativo en la LXX. Así, a fin de cuentas parece mejor aceptar
en la primera cláusula la traducción: “Dios es Tu trono (o: Tu trono es Dios), o sea: ‘Tu reino está
cimentado sobre Dios, la Roca inmovible’ ”. (The Epistle to the Hebrews [La epístola a los hebreos],
Londres, 1889, págs. 25, 26.)

Don Cuppitt: “Ningún exégeta sugeriría que los escritores hebreos pensaban de su actual rey o
su futuro rey ideal tan literal y co-igualmente divino ... el significado es más bien que el rey
gobierna por derecho divino y está dotado de la plenitud del poder de Dios”. (Jesus and the Gospel
of God, pág. 19)

Vincent Taylor sostiene que “el autor [de Hebreos] comparte la renuencia de los Escritores del
Nuevo Testamento de hablar explícitamente de Cristo como ‘Dios’ ”. Taylor añade que Hebreos
1:8, “no suministra fundamento alguno para la suposición: que el autor pensaba y hablaba de
Cristo como Dios .... Al igual que Pablo y Juan, el escritor utiliza con frecuencia el nombre de “el
Hijo”, y lo hace en la introducción de esta misma cita. Él no tiene la intención de sugerir que
Jesús sea Dios”. (Does the New Testament Call Jesus God?, pág. 117.)
George Wesley Buchanan: “Para el autor, el Hijo era el primogénito, el apóstol de Dios, el reflejo
de la gloria de Dios, y el sello de su naturaleza (1:3,6), pero él no era Dios mismo”. (The Anchor
Bible: To The Hebrews, A New Translation with Introduction and Commentary, p. 21. 1972)

8. ¿Qué significa todo esto?

Incluso si tomáramos la referencia de “Dios” a Cristo como un vocativo aquí en Hebreos 1:8,
como inclina hacer la mayoría, no es en absoluto obligatorio definir “Dios” en el sentido
restringido de la palabra como los modernos tradicionales tienden a hacer, pero más bien en un
sentido más amplio, como hacían los antiguos en ocasiones. La Biblia Católica New American
Bible explica: “El rey hebreo era llamado Elohim, ‘Dios’, no en el sentido politeísta común entre
los antiguos paganos, sino en el sentido de ‘divino’, o ‘uno que toma el lugar de Dios’ ”. (Edición
de St. Joseph, 1970)

Y la Biblia de Estudio NVI (“Evangélica”) tiene una nota al pie para el Salmo 45:6 donde leemos:
“oh Dios. Es posible que al trono del rey se le llame ‘trono de Dios’ porque es Dios quien lo ha
nombrado rey. Pero también es posible que el propio rey sea llamado ‘dios’. Al rey davídico (el
“ungido del Señor”, 2S 19:21) debido a su relación especial con Dios, se le llamaba ‘hijo’ de Dios al
subir al trono (véanse 2:7; 2S 7:14; 1 Cr 28:6; cf. 89:27). En este salmo, que alaba al rey y en especial
exalta su ‘esplendor y majestad’ (v. 3), no es imposible que se lo llamara ‘dios’ para darle un título
de honor (cf. Is 9:6). Una descripción así del rey davídico tiene su significado más pleno cuando
se le aplica a Cristo, como lo hace el autor de Hebreos (Heb 1:8-9). (A veces, los faraones de
Egipto eran llamados ‘mi dios’ por sus reyes vasallos de Canaán, como lo evidencian las cartas de
Amarna ...)”. (Fin de cita.)

Esta nota nos lleva a la pregunta: Si era “posible” en los tiempos bíblicos llamar a un rey humano
“dios” en título de honor, ¿por qué este mismo título, cuando se aplica a Jesucristo en Hebreos
1:6,8 exigiría que se interprete de tal modo que indique que Cristo sea todo “Dios”, cuando
Cristo mismo solo afirmaba por todo el Nuevo Testamento que era “Hijo de Dios”? ¿No le parece
esto extraño?

El comentario bíblico católico, The Jerome Biblical Commentary añade esta nota a Hebreos 1:8,
“La razón para la cita del autor de Salmo 45:7-8 parece ser simplemente para poner de
manifiesto la permanencia del reino del Hijo. La aplicación del nombre ‘Dios’ para él no es de
gran importancia; el Salmista ya lo había utilizado del rey hebreo a quien iba dirigido. Sin lugar a
dudas, el autor de Hebreos vio más en el nombre que lo que fue transmitido por el estilo de la
corte del original, pero su comprensión debe derivarse de lo que ya había dicho sobre el Hijo
preexistente. En cualquier caso, el tono del Salmo, y el tema de toda la sección sugiere que lo
que el autor contemplaba era el gobierno eterno del Hijo como consecuencia de su
entronización mesiánica”.

Todo esto nos hace pensar seriamente. Por un lado, tenemos a la mayoría ortodoxa religiosa
que nos quieren hacer creer que Jesucristo es todo Dios, incluso en el contenido de la epístola de
Hebreos. No hay falta de literatura que dé apoyo a ese punto de vista. Con ese fin, he citado
algunas de estas autoridades que presentan dicha doctrina. Por otro lado, comparativamente,
hay escasez de materia que exponga la otra cara de la moneda. Los tradicionalistas trabajan
duro para ocultar ciertas verdades del público. Su táctica favorita parece ser la de derrumbar el
carácter y la buena reputación de cualquiera que opine diferente a ellos. Esto se hizo evidente
con el ataque que hizo el Dr. Trevor R. Allin a la persona del Profesor Jason BeDuhn, quien en su
libro Truth in Translation señaló errores comunes tradicionales en las traducciones populares, en
particular con relación a la posición de Cristo.

Allin en su artículo de 47 páginas se lo pasó destacando la inferioridad de las credenciales del


doctor BeDuhn en contraste con las credenciales de otros eruditos que están de acuerdo con
sus conclusiones, como si eso fuera el factor determinante en la interpretación. No hay duda
que Allin presentó buenos puntos para consideración. Pero falló como lo hacen tantos
escriturarios, al no presentar un cuadro completo y equilibrado de la cuestión. Es obvio que
tienen una agenda de desestimar los escritos de cualquiera que discrepe con ellos. Hay
formidable respaldo a favor de la Trinidad. No obstante, también es cierto, que hay un número
considerable de académicos que explican las cosas de tal manera que ponen en duda muchas
de las conclusiones tradicionales que se dan por sentado como materia legítima. He citado
algunos de ellos.

En el caso de la epístola a los hebreos, vamos a encontrar que muchos enseñan que en Hebreos
se presenta la deidad de Jesucristo. Otros escriturarios, menor en número por supuesto,
afirman lo contrario. ¿Que hemos de hacer? Primero podemos reconocer que el dogma de la
Trinidad tuvo su origen en otro lugar fuera del Nuevo Testamento. Eso es un hecho. Aun los
trinitarios admiten que fue en el cuarto siglo de la era común, siglos después de Cristo, cuando
se desarrolló el dogma como lo conocemos. He presentado evidencia de ello en otros artículos.

Por más que traten, los defensores de la Trinidad encuentran pocos versículos, que a su
entender, podrían insinuar que Jesucristo sea Dios. En Hebreos, entre tanta información allí, por
lo general, solo citan a Hebreos 1:6,8 como evidencia de que Jesucristo es Dios. Pero estos dos
textos a lo más muestran una dualidad, no una “trinidad”. Y más significativo aun, es el hecho de
que hay autoridades lingüísticas y teológicas que sostienen que ni siquiera los textos favoritos
que los trinitarios utilizan de Hebreos como apoyo enseñan la doctrina. La verdad del asunto es
que en Hebreos no se encuentra el dogma de la Trinidad. Hebreos no fue escrito con ese fin.
¿Cuál fue el propósito de escribir la carta a los Hebreos?

Un comentarista resumió bien el capítulo uno de Hebreos de este modo: “Hebreos [capítulo]
uno está diseñado para hacernos comprender la grandeza de Jesús. Él es el único medio por el
cual Dios habla hoy. Dios antiguamente habló por los profetas. Ahora Él ha hablado mediante su
Hijo. Esta epístola o carta está diseñada para evitar que la gente se desvíe del cristianismo. Para
lograr este objetivo se muestra la superioridad de Jesús. Asimismo, es claramente demostrado
que el cristianismo es superior al sistema mosaico”. (Charle's Box Commentaries on Selected Books of
the Bible) Siendo ese el caso, ¿por qué requeriría esta ‘superioridad del cristianismo’ que Jesús sea
Dios? La Biblia expresa que Cristo es el mediador entre Dios y la humanidad, no Dios. (1 Tim. 2:5)

Un académico agrega acerca de Hebreos: “Lo que la humanidad necesitaba era un sacerdote
perfecto y un sacrificio perfecto, alguien que fuera capaz de ofrecer a Dios un sacrificio que
abriera el camino de acceso a Él de una vez para siempre. Eso, decía el autor de Hebreos, es
exactamente lo que Cristo ha hecho. […] A los griegos, el autor de Hebreos les decía: ‘Estáis
buscando el camino que os lleve de las sombras a la realidad; lo encontraréis en Jesucristo’. Y a
los judíos les decía: ‘Estáis buscando el Sacrificio perfecto que abra el camino a Dios que han
cerrado vuestros pecados; lo encontraréis en Jesucristo’. Jesús es el único que da acceso a la
realidad y a Dios. Ése es el pensamiento clave de toda esta carta”. (Comentario al Nuevo Testamento,
de William Barclay, pág. 882.)

Este comentario de Barclay está en pleno acuerdo con las palabras articuladas por nuestro
Señor Jesucristo en Juan 14:6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida ... Nadie llega al Padre sino
por mí”. Cristo es el camino al Padre. El Padre es el Dios Supremo, no Cristo. Se nos dice que, “El
Hijo es el resplandor de la gloria de Dios”, la fiel imagen de lo que él es”. (Hebreos 1:3) Alguien
que es como Dios, no puede ser Dios.

Otro cosa, si la doctrina de la Trinidad hubiese sido presentada a los creyentes judíos
monoteístas durante el siglo primero (como algunos han sugerido erróneamente), seguramente
habría creado un inmenso alboroto en el pueblo judío, asunto que no pasaría desapercibido. El
hecho es que no encontramos ni un ápice de controversia en torno a esta especulada premisa
de extraordinaria asimilación en el pensamiento judío. La evidencia señala a que la controversia
trinitaria surgió siglos después, no durante el siglo primero. Por tanto, salir en búsqueda de
convicciones trinitarias en el libro de Hebreos es simplemente anacrónico, incluso poco realista,
ya que requeriría que los credos teológicos posteriores sean aplicados a la doctrina cristiana
anterior, lo que indudablemente conduciría a la corrupción de las Escrituras.

En síntesis, la argumentación a favor de la interpretación tradicional de Hebreos 1:6,8 no logra


demostrar que Jesús sea Dios. Ganamos mucho más adhiriéndonos simplemente a las
declaraciones bíblicas inspiradas tal como fueron escritas, en lugar de añadir el lenguaje de
filosofías paganas a nuestra base doctrinal. La Escritura nos dice repetidamente que Jesucristo
es “el Hijo de Dios”, no Dios. (Mateo 16:13-17; Lucas 1:35; Juan 1:34, 49; 20:31; Hebreos 4:14) Si somos
realistas, ¿qué ventaja habría en leer por todo el Nuevo Testamento que Jesucristo es el “Hijo de
Dios” si la intención original de sus autores siempre era la de comunicar que él fuera “Dios”? En
lugar de hacer hincapié en el poderío de Dios, la práctica de llamar a Jesús “Hijo de Dios”
repetidamente, más bien apunta a su derivación divina, y subordinación. Sí, este Hijo de Dios
aparece en toda la Escritura como Uno totalmente dependiente de Dios. La Biblia dice
claramente que Cristo está ‘bajo la autoridad de Dios’, y siempre lo estará. (Juan 14:28; 1 Corintios
11:3; 15:27,28)

Hebreos 9:14 nos dice que Cristo “¡...se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia
de las obras que conducen a la muerte, a fin de que sirvamos al Dios viviente!” Aquí, el autor de
Hebreos hace una clara distinción entre Dios y Cristo, tal como se hace en otros lugares de las
Escrituras. La Biblia representa a Cristo, no como el Dios Todopoderoso en el trono, sino como –
el “Cordero de Dios”; “El Hijo del hombre”; ‘Sumo Sacerdote’; ‘Mediador’; y “el Verbo de Dios” –
sentado ‘a la derecha del trono de la Majestad en el cielo’. (Juan 1:29; Mateo 8:20; Hebreos 1:3; 3:1;
8:1; 9:15,24; 10:12, 12:2; Rev. 19:13) Por consiguiente, los versículos 6 y 8 del capítulo uno no
enseñan que Jesús sea Dios. Las traducciones de la Biblia que ofrecen lecturas en Hebreos 1:6,8
en concordancia con las declaraciones anteriores son las que mejor reflejarán lo que Biblia
enseña realmente.

Una traducción bíblica producida por las Sociedades Bíblicas Unidas hizo obviamente un
esfuerzo adicional por expresar en nuestro idioma en el lenguaje más sencillo posible lo que el
autor de Hebreos escribió originalmente:

“Pero, cuando habla de su Hijo, Dios dice:


‘Tu reinado durará para siempre,
y usarás tu poder en favor de la justicia.
Te complaces en lo bueno, y rechazas la injusticia.
Yo te declaro mi rey favorito, ¡el rey más feliz de la tierra!’ ”
(Hebreos 1:8,9 – Biblia para todos: Traducción en lenguaje actualTM)

- Fin -

“¿Quién puede ganar esta batalla contra el mundo? Únicamente los que creen que Jesús es el
Hijo de Dios”. (1 Juan 5:5, Nueva Traducción Viviente)
______________________________________________

Addendum: ¿Es la Trinidad de origen bíblico?:

Christian Doctrine: “La Biblia no enseña la doctrina de la Trinidad. Ni la palabra ‘trinidad’ en


sí, ni tal lenguaje como ‘uno en tres’, ‘tres-en-uno’, una ‘esencia’ (o ‘sustancia’) y tres
‘personas’ son lenguaje bíblico”. (Shirley Guthrie, Jr., profesora de teología en el Seminario
Teológico de Columbia, 1994, pp. 76-77)

The Encyclopedia Americana: “El trinitarismo del siglo IV no reflejó con exactitud la enseñanza del
cristianismo primitivo respecto a la naturaleza de Dios; manifestó, al contrario, un desvío de esta
enseñanza”. (pp. 1956, 2941)

Jesus as Lord...: “A Jesús nunca se lo identifica directamente con Dios, ya que los primeros
cristianos no eran propensos a confundir a Jesús con Dios el Padre”. (‘Jesús como Señor: El
desarrollo del concepto’ [Ian Howard Marshall, profesor emérito, Exégesis del Nuevo Testamento, de la
Universidad de Aberdeen, Escocia Hendrickson, p. 144 – “Jesus as Lord: the development of the concept”, in
Eschatology and the New Testament: Essays in Honor of George Raymond Beasley-Murray])

Don Cuppitt: “El Nuevo Testamento no enseña la doctrina estándar posterior que Jesús es una
persona distinta, divina co-igual, co-esencial y co-eterna con Dios el Padre. Exalta a Jesús tan alto
como sea posible sin poner en peligro el monoteísmo”. (Jesus and the Gospel of God, p. 18.)

John A.T. Robinson: “El Nuevo Testamento dice que Jesús era la Palabra de Dios, dice que Dios
estaba en Cristo, dice que Jesús es el Hijo de Dios; pero no dice que Jesús sea Dios, simplemente
así”. (Honest to God, p. 70.)
Soren Kierkegaard: “La Cristiandad ha acabado con el cristianismo sin darse cuenta de ello”.
(Time magazine, Dec. 16, 1946, p. 64)

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